CUENTOS PARA REFLEXIONARMaestra, ¿qué es el amor?Uno de los niños de una clase de educación infantil preguntó:• Maestra… ¿...
- Lo siento, seño. Ví la flor y sentí su perfume, pensé en arrancarlapero preferí dejarla para que exhalase su aroma duran...
El pescador le miró de reojo y, sonriendo mientras recogía sus redes,le dijo:- ¿Temprano? ¿Por qué lo dices? De hecho yo y...
por tal cantidad de pescado, pronto, en menos de un año, podríacomprar otro barco mucho más grande y contratar un patrón…E...
Un Niño (Helen Buckley)“Una vez el pequeño niño fue a la escuela. Era muy pequeñito y laescuela muy grande. Pero cuando el...
comenzó a ir a otra escuela. En su primer día de clase, la maestradijo: Hoy vamos a hacer un dibujo. Qué bueno pensó el pe...
CUENTOS DE JORGE BUCAYEn un oasis escondido entre los más lejanos paisajes del desierto, seencontraba el viejo Eliahu de r...
los dátiles que hoy planto... y aunque solo fuera en honor de aqueldesconocido, vale la pena terminar mi tarea.- Me has da...
¿Cómo es que creces saludable en medio de este jardín mustio y sombrío?No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuan...
-¡¡Enséñale a mi oso a hablar nuestro gustaría complaceros pero la verdad, es que enseñar ahablar a un oso es una ardua ta...
- Calma mujer, calma. Mira, me iban a cortar la cabeza mañana al amanecer, ahora... ahoratengo dos años... En dos años pue...
Los preparativos se iniciaron enseguida, y muy pronto el día del festejo llegó......Después de la gran cena. El rey hizo p...
La predicción no podía ser cierta. Pero... ¿Y si lo fuera?...Estaba aturdidoSe le ocurrió que sería trágico que le pasara ...
El rey ya no iba a ver al mago investigando por su salud, iba realmente para aprender, paracompartir una decisión o simple...
No estaba angustiado por la idea de su propia muerte, había aprendido del mago adesapegarse hasta de su permanencia en el ...
Unos metros más adelante, aparece otra zanja. Vuelvo a tomar carrera y también la salto.Corro hacia la ciudad: el camino p...
significara esto. Un hacha nueva relacionaría todo con el trabajo; un pulóver tejido tampoco laconvencía, pues ya le había...
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AUTODEPENDENCIA"Me acuerdo siempre de esta escena:Mi primo, mucho más chico que yo, tenía tres años. Yo tenía uno doce...E...
GALLETITASA una estación de trenes llega una tarde, una señora muy elegante. En la ventanilla le informanque el tren está ...
Quiero que me oigas, sin juzgarme.Quiero que opines, sin aconsejarme.Quiero que confíes en mi, sin exigirme.Quiero que me ...
Pasado ese momento inicial comienzan a salir a la luz las peores partes mías que tambiénproyecto en él. Amar a alguien es ...
- ¡Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mis propiosproblemas. Quizás después... Si quisiera...
LA MIRADA DEL AMOREl rey estaba enamorado de Sabrina: una mujer de baja condición a la que el rey había hechosu última esp...
Un día llegó a la ciudad una "moda" que seguramente había nacido en algún pueblito humano:La nueva idea señalaba que todo ...
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SIN NOMBREUn señor muy creyente sentía que estaba cerca de recibir una luz que le iluminara el camino que debíaseguir. Tod...
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SIN QUERER SABERY si es cierto que has dejado de quererme...yo te pido,¡por favor,no me lo digas!Necesito por hoyy todavía...
-Contigo- contesto ELIAHU sin dejar su tarea.-Que haces aquí, con esta temperatura, y esa pala en las manos?-Siembro- cont...
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Cuentos para reflexionar

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Cuentos para reflexionar

  1. 1. CUENTOS PARA REFLEXIONARMaestra, ¿qué es el amor?Uno de los niños de una clase de educación infantil preguntó:• Maestra… ¿qué es el amor?La maestra sintió que la criatura merecía una respuesta queestuviese a la altura de la pregunta inteligente que había formulado.Como ya estaban en la hora del recreo, pidió a sus alumnos quedieran una vuelta por el patio de la escuela y trajeran cosas queinvitaran a amar o que despertaran en ellos ese sentimiento. Lospequeños salieron apresurados y, cuando volvieron, la maestra lesdijo:• Quiero que cada uno muestre lo que ha encontrado.El primer alumno respondió:• Yo traje esta flor… ¿no es bonita?A continuación, otro alumno dijo:- Yo traje este pichón de pajarito que encontré en un nido… ¿no esgracioso?Y así los chicos, uno a uno, fueron mostrando a los demás lo quehabían recogido en el patio.Cuando terminaron, la maestra advirtió que una de las niñas nohabía traído nada y que había permanecido en silencio mientras suscompañeros hablaban. Se sentía avergonzada por no tener nada queenseñar.La maestra se dirigió a ella:• Muy bien, ¿y tú?, ¿no has encontrado nada que puedas amar?La criatura, tímidamente, respondió:
  2. 2. - Lo siento, seño. Ví la flor y sentí su perfume, pensé en arrancarlapero preferí dejarla para que exhalase su aroma durante más tiempo.Ví también mariposas suaves, llenas de color, pero parecían tanfelices que no intenté coger ninguna. Ví también al pichoncito en sunido, pero…, al subir al árbol, noté la mirada triste de su madre ypreferí dejarlo allí…Así que traigo conmigo el perfume de la flor, la libertad de lasmariposas y la gratitud que observé en los ojos de la madre delpajarito. ¿Cómo puedo enseñaros lo que he traído?La maestra le dio las gracias a la alumna y emocionada le dijo quehabía sido la única en advertir que lo que amamos no es un trofeo yque al amor lo llevamos en el corazón.El amor es algo que se siente.Hay que tener sensibilidad para vivirlo.El pescadorEn cierta ocasión iba un ejecutivo paseando por una bonita playavestido con sus bermudas (de marca), sus gafas de sol (también conmarca muy visible), su polo (con mucha marca), su gorra (con marcadestacada), su reloj (de marca y carísimo), su calzado deportivo(donde todo era marca), su móvil colgado de la cintura (el móvil conmarca y la bolsa en la que colgaba, también) y su gomina en el pelo( sin marca, pero tan abundante que uno podía adivinarla).Eran las dos del mediodía cuando se encontró con un pescador quefelizmente recogía sus redes llenas de pescado y amarraba supequeña barca. El ejecutivo se le acercó…- ¡Ejem! Perdone, pero le he visto llegar con el barco y descargar elpescado… ¿No es muy temprano para volver de faenar?
  3. 3. El pescador le miró de reojo y, sonriendo mientras recogía sus redes,le dijo:- ¿Temprano? ¿Por qué lo dices? De hecho yo ya he terminado mijornada de trabajo y he pescado lo que necesito.- ¿Ya ha terminado hoy de trabajar? ¿A las dos de la tarde? ¿Cómo eseso posible? – dijo incrédulo, el ejecutivo.El pescador, sorprendido por la pregunta, le respondió:-Mire, yo me levanto por la mañana a eso de las nueve, desayuno conmi mujer y mis hijos, luego les acompaño al colegio, y a eso de lasdiez me subo a mi barca, salgo a pescar, faeno durante cuatro horasy a las dos estoy de vuelta. Con lo que obtengo en esas cuatro horastengo suficiente para que vivamos mi familia y yo, sin holguras, perofelizmente. Luego voy a casa, como tranquilamente, hago la siesta,voy a recoger a los niños al colegio con mi mujer, paseamos yconversamos con los amigos, volvemos a casa, cenamos y nosmetemos en la cama, felices.El ejecutivo intervino llevado por una irrefrenable necesidad dehacer de consultor del pescador:- Verá, si me lo permite, le diré que está usted cometiendo una graveerror en la gestión de su negocio y que el “coste de oportunidad” queestá pagando es, sin duda, excesivamente alto; está ustedrenunciando a un pay-back impresionante. ¡Su BAIT podría sermucho mayor! Y su “umbral de máxima competencia” seguro queestá muy lejos de ser alcanzado.El pescador se lo miraba con cara de circunstancias, mostrando unasonrisa socarrona y sin entender exactamente adónde quería llegaraquel hombre de treinta y pico años ni por qué de repente utilizabapalabras que no había oído en su vida. Y el ejecutivo siguió:- Podría sacar muchísimo más rendimiento de su barco si trabajaramás horas, por ejemplo, de ocho de la mañana a diez de la noche.El pescador entonces se encogió de hombros y le dijo:- Y eso, ¿para qué?- ¡¿Cómo que para qué?! ¡Obtendría por lo menos el triple depescado! ¡¿O es que no ha oído hablar de las economías de escala,del rendimiento marginal creciente, de las curvas de productividadascendentes?! En fin, quiero decir que con los ingresos obtenidos
  4. 4. por tal cantidad de pescado, pronto, en menos de un año, podríacomprar otro barco mucho más grande y contratar un patrón…El pescador volvió a intervenir:- ¿Otro barco? ¿Y para qué quiero otro barco y además un patrón?- ¿Que para qué lo quiere? ¡¿No lo ve?! ¿No se da cuenta de que conla suma de los dos barcos y doce horas de pesca por barco podríacomprar otros dos barcos más en un plazo de tiempo relativamentecorto? ¡Quizá dentro de dos años ya tendría cuatro barcos, muchomás pescado cada día y mucho más dinero obtenido en las ventas desu pesca diaria!Y el pescador volvió a preguntar:- Pero todo eso, ¿para qué?- ¡Hombre! ¡¿Pero está ciego o qué?! Porque entonces, en el plazo deunos veinte años y reinvirtiendo todo lo obtenido, tendría una flotade unos ochenta barcos, repito, ¡ochenta barcos! ¡Qué además seríandiez veces más grandes que la barcucha que tiene actualmente!Y de nuevo, riendo a carcajadas, el pescador volvió:- ¿Y para qué quiero yo todo eso?Y el ejecutivo, desconcertado por la pregunta y gesticulandoexageradamente, le dijo:- ¡Cómo se nota que usted no tiene visión empresarial ni estratégicani nada de nada! ¿No se da cuenta de que con todos esos barcostendría suficiente patrimonio y tranquilidad económica como paralevantarse tranquilamente por la mañana a eso de las nueve,desayunar con su mujer e hijos, llevarlos al colegio, salir a pescar porplacer a eso de las diez y sólo durante cuatro horas, volver a comer acasa, hacer la siesta,…?El pescador respondió:- ¿Y eso no es todo lo que tengo ahora?
  5. 5. Un Niño (Helen Buckley)“Una vez el pequeño niño fue a la escuela. Era muy pequeñito y laescuela muy grande. Pero cuando el pequeño niño descubrió quepodía ir a su clase con sólo entrar por la puerta del frente, se sintiófeliz.Una mañana, estando el pequeño niño en la escuela, su maestra dijo:Hoy vamos a hacer un dibujo. Qué bueno- pensó el niño, a él legustaba mucho dibujar, él podía hacer muchas cosas: leones y tigres,gallinas y vacas, trenes y botes. Sacó su caja de colores y comenzó adibujar.Pero la maestra dijo: - Esperen, no es hora de empezar, y ella esperóa que todos estuvieran preparados. Ahora, dijo la maestra, vamos adibujar flores. ¡Qué bueno! - pensó el niño, - me gusta mucho dibujarflores, y empezó a dibujar preciosas flores con sus colores.Pero la maestra dijo: - Esperen, yo les enseñaré cómo, y dibujó unaflor roja con un tallo verde. El pequeño miró la flor de la maestra ydespués miró la suya, a él le gustaba más su flor que la de la maestra,pero no dijo nada y comenzó a dibujar una flor roja con un talloverde igual a la de su maestra.Otro día cuando el pequeño niño entraba a su clase, la maestra dijo:Hoy vamos a hacer algo con barro. ¡Qué bueno! pensó el niño, megusta mucho el barro. Él podía hacer muchas cosas con el barro:serpientes y elefantes, ratones y muñecos, camiones y carros ycomenzó a estirar su bola de barro.Pero la maestra dijo: - Esperen, no es hora de comenzar y luegoesperó a que todos estuvieran preparados. Ahora, dijo la maestra,vamos a moldear un plato. ¡Qué bueno! pensó el niño. A mí megusta mucho hacer platos y comenzó a construir platos de distintasformas y tamaños.Pero la maestra dijo: -Esperen, yo les enseñaré cómo y ella lesenseñó a todos cómo hacer un profundo plato. -Aquí tienen, dijo lamaestra, ahora pueden comenzar. El pequeño niño miró el plato de lamaestra y después miró el suyo. A él le gustaba más su plato, pero nodijo nada y comenzó a hacer uno igual al de su maestra.Y muy pronto el pequeño niño aprendió a esperar y mirar, a hacercosas iguales a las de su maestra y dejó de hacer cosas que surgíande sus propias ideas.Ocurrió que un día, su familia, se mudó a otra casa y el pequeño
  6. 6. comenzó a ir a otra escuela. En su primer día de clase, la maestradijo: Hoy vamos a hacer un dibujo. Qué bueno pensó el pequeñoniño y esperó que la maestra le dijera qué hacer.Pero la maestra no dijo nada, sólo caminaba dentro del salón.Cuando llegó hasta el pequeño niño ella dijo: ¿No quieres empezartu dibujo? Sí, dijo el pequeño ¿qué vamos a hacer? No sé hasta quetú no lo hagas, dijo la maestra. ¿Y cómo lo hago? - preguntó. Comotú quieras contestó. ¿Y de cualquier color? De cualquier color dijo lamaestra. Si todos hacemos el mismo dibujo y usamos los mismoscolores, ¿cómo voy a saber cuál es cuál y quién lo hizo? Yo no sé,dijo el pequeño niño, y comenzó a dibujar una flor roja con el talloverde.”El SabioUn sabio, cierta tarde, llegó a la ciudad de Akbar. La gente no diomucha importancia a su presencia, y sus enseñanzas noconsiguieron interesar a la población. Incluso después de algúntiempo llegó a ser motivo de risas y burlas de los habitantes de laciudad.Un día, mientras paseaba por la calle principal de Akbar, un grupode hombres y mujeres empezó a insultarlo. En vez de fingir que losignoraba, el sabio se acercó a ellos y los bendijo.Uno de los hombres comentó:- "¿Es posible que, además, sea usted sordo? ¡Gritamos cosashorribles y usted nos responde con bellas palabras!"."Cada uno de nosotros sólo puede ofrecer lo que tiene" -fue larespuesta del sabio-.
  7. 7. CUENTOS DE JORGE BUCAYEn un oasis escondido entre los más lejanos paisajes del desierto, seencontraba el viejo Eliahu de rodillas, a un costado de algunas palmerasdatileras.Su vecino Hakim, el acaudalado mercader, se detuvo en el oasis a abrevar suscamellos y vio a Eliahu transpirando, mientras parecía cavar en la arena.- ¿Que tal anciano? La paz sea contigo.- Contigo -contestó Eliahu sin dejar su tarea.- ¿Qué haces aquí, con esta temperatura, y esa pala en las manos?- Siembro -contestó el viejo.- Qué siembras aquí, Eliahu?- Dátiles -respondió Eliahu mientras señalaba a su alrededor el palmar.-¡Dátiles!! -repitió el recién llegado, y cerró los ojos como quien escucha lamayor estupidez.-El calor te ha dañado el cerebro, querido amigo. Ven, deja esa tarea y vamosa la tienda a beber una copa de licor.- No, debo terminar la siembra. Luego si quieres, beberemos...- Dime, amigo: ¿cuántos años tienes?- No sé... sesenta, setenta, ochenta, no sé... lo he olvidado... pero eso, ¿quéimporta?- Mira, amigo, los datileros tardan más de cincuenta años en crecer y reciéndespués de ser palmeras adultas están en condiciones de dar frutos.Yo no estoy deseándote el mal y lo sabes, ojala vivas hasta los ciento un años,pero tú sabes que difícilmente puedas llegar a cosechar algo de lo que hoysiembras. Deja eso y ven conmigo.-Mira, Hakim, yo comí los dátiles que otro sembró, otro que tampoco soñócon probar esos dátiles. Yo siembro hoy, para que otros puedan comer mañana
  8. 8. los dátiles que hoy planto... y aunque solo fuera en honor de aqueldesconocido, vale la pena terminar mi tarea.- Me has dado una gran lección, Eliahu, déjame que te pague con una bolsa demonedas esta enseñanza que hoy me diste - y diciendo esto, Hakim le puso enla mano al viejo una bolsa de cuero.- Te agradezco tus monedas, amigo. Ya ves, a veces pasa esto: tú mepronosticabas que no llegaría a cosechar lo que sembrara. Parecía cierto y sinembargo, mira, todavía no termino de sembrar y ya coseché una bolsa demonedas y la gratitud de un amigo.- Tu sabiduría me asombra, anciano. Esta es la segunda gran lección que medas hoy y es quizás más importante que la primera. Déjame pues que paguetambién esta lección con otra bolsa de monedas.-Y a veces pasa esto -siguió el anciano y extendió la mano mirando las dosbolsas de monedas-: sembré para no cosechar y antes de terminar de sembrarya coseché no solo una, sino dos veces.-Ya basta, viejo, no sigas hablando. Si sigues enseñándome cosas tengo miedode que no me alcance toda mi fortuna para pagarte...CUENTOS DE JORGE BUCAYCOMO CRECER?Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo.El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino.Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid. Y la Vid se moríaporque no podía florecer como la Rosa.La Rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el Roble. Entonces encontró unaplanta, una fresia, floreciendo y más fresca que nunca.El rey preguntó:
  9. 9. ¿Cómo es que creces saludable en medio de este jardín mustio y sombrío?No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías fresias. Sihubieras querido un Roble o una Rosa, los habrías plantado. En aquel momento me dije:"Intentaré ser Fresia de la mejor manera que pueda".Ahora es tu turno. Estás aquí para contribuir con tu fragancia. Simplemente mirate a vosmismo.No hay posibilidad de que seas otra persona.Podes disfrutarlo y florecer regado con tu propio amor por vos, o podes marchitarte en tu propiacondena...EL OSOEsta historia habla de un sastre, un zar y su oso.Un día el zar descubrió que uno de los botones de su chaqueta preferida se había caído.El zar era caprichoso, autoritario y cruel (cruel como todos los que enmarañan por demasiadotiempo en el poder), así que, furioso por la ausencia del botón mandó a buscar a su sastre yordenó que a la mañana siguiente fuera decapitado por el hacha del verdugo.Nadie contradecía al emperador de todas la Rusias, así que la guardia fue hasta la casa delsastre y arrancándolo de entre los brazos de su familia lo llevó a la mazmorra del palacio paraesperar allí su muerte.Cuando, cayo el sol un guardiacárcel le llevó al sastre la última cena, el sastre revolvió el platode comida con la cuchara y mirando al guardiacárcel dijo – Pobre del zar.- El guardiacárcel no puedo evitar reírse - ¿Pobre del zar?, dijo pobre de ti tu cabeza quedaráseparada de tu cuerpo unos cuantos metros mañana a la mañana.- Si, lo sé pero mañana en la mañana el zar perderá mucho más que un sastre, el zar perderála posibilidad de que su oso la cosa que más quiere en el mundo su propio oso aprenda ahablar.- ¿Tú sabes enseñarle a hablar a los osos?, preguntó el guardiacárcel sorprendido.- Un viejo secreto familiar... – dijo el sastre.Deseoso de ganarse los favores del zar, el pobre guardia corrió a contarle al soberano sudescubrimiento:¡¡El sastre sabía enseñarle a hablar a los osos!!El zar se sintió encantado. Mandó rápidamente a buscar al sastre y le ordenó:
  10. 10. -¡¡Enséñale a mi oso a hablar nuestro gustaría complaceros pero la verdad, es que enseñar ahablar a un oso es una ardua tarea y lleva tiempo... y lamentablemente, tiempo es lo quemenos tengo...-El zar hizo un silencio, y preguntó ¿cuánto tiempo llevaría el aprendizaje?- Bueno, depende de la inteligencia del oso... Dijo el sastre.- ¡¡El oso es muy inteligente!! – interrumpió el zar– De hecho es el oso más inteligente de todos los osos de Rusia.-Bueno, musitó el sastre... si el oso es inteligente... y siente deseos de aprender... yo creo...que el aprendizaje duraría... duraría... no menos de...... DOS AÑOS.El zar pensó un momento y luego ordenó:- Bien, tu pena será suspendida por dos años, mientras tanto tú entrenarás al oso. ¡Mañanaempezarás!- Alteza - dijo el sastre – Si tu mandas al verdugo a ocuparse de mi cabeza, mañana estaránmuerto, y mi familia, se las ingeniará para poder sobrevivir. Pero si me conmutas la pena, yotendré que dedicarle el tiempo a trabajar, no podré dedicarme a tu oso... debo mantener a mifamilia.- Eso no es problema – dijo el zar – A partir de hoy y durante dos años tú y tu familia estaránbajo la protección real. Serán vestidos, alimentados y educados con el dinero de la corte y nadaque necesiten o deseen, les será negado... Pero, eso sí... Si dentro de dos años el oso nohabla... te arrepentirás de haber pensado en esta propuesta... Rogarás haber sido muerto porel verdugo... ¿Entiendes, verdad?.- Sí, alteza.- Bien... ¡¡Guardias!! - gritó el zar –Que lleven al sastre a su casa en el carruaje de la corte,denle dos bolsas de oro, comida y regalos para sus niños. Ya... ¡¡Fuera!!.El sastre en reverencia y caminando hacia atrás, comenzó a retirarse mientras musitabaagradecimientos.- No olvides - le dijo el zar apuntándolo con el dedo a la frente – Si en dos años el oso nohabla... – Alteza... -...Cuando todos en la casa del sastre lloraban por la pérdida del padre de familia, el hombrepequeño apareció en la casa en el carruaje del zar, sonriente, eufórico y con regalos paratodos.La esposa del sastre no cabía en su asombro. Su marido que pocas horas antes había sidollevado al cadalso volvía ahora, exitoso, acaudalado y exultante...Cuando estuvo a solas el hombre le contó los hechos.- Estás LOCO – chilló la mujer – enseñar a hablar al oso del zar. Tú, que ni siquiera has visto unoso de cerca, ¡Estás, loco!Enseñar a hablar al oso... Loco, estás loco...
  11. 11. - Calma mujer, calma. Mira, me iban a cortar la cabeza mañana al amanecer, ahora... ahoratengo dos años... En dos años pueden pasar tantas cosas en dos años.En dos años... – siguió el sastre - se puede morir el zar... me puedo morir yo... y lo másimportante... por ahí el ¡¡oso habla!!EL TEMIDO ENEMIGOLa idea de este cuento llegó a mí escuchando un relato de Enrique Mariscal. Me permití, partirde allí prolongar el cuento transformarlo en otra historia con otro mensaje y otro sentido. Asícomo está ahora se lo regalé una tarde a mí amigo Norbi.Había una vez, en un reino muy lejano y perdido, un rey al que le gustaba sentirse poderoso.Su deseo de poder no se satisfacía sólo con tenerlo, él, necesitaba además, que todos loadmiraran por ser poderoso, así como la madrastra de Blanca Nieves no le alcanzaba converse bella, también él necesitaba mirarse en un espejo que le dijera lo poderoso que era.Él no tenía espejos mágicos, pero contaba con un montón de cortesanos y sirvientes a sualrededor a quienes preguntarle si él, era el más poderoso del reino.Invariablemente todos le decían lo mismo:-Alteza, eres muy poderoso, pero tú sabes que el mago tiene un poder que nadie posee: Él, élconoce el futuro.( En aquel tiempo, alquimistas, filósofos, pensadores, religiosos y místicos eran llamados,genéricamente "magos").El rey estaba muy celoso del mago del reino pues aquel no sólo tenía fama de ser un hombremuy bueno y generoso, sino que además, el pueblo entero lo amaba, lo admiraba y festejabaque él existiera y viviera allí.No decían lo mismo del rey.Quizás porque necesitaba demostrar que era él quien mandaba, el rey no era justo, niecuánime, y mucho menos bondadoso.Un día, cansado de que la gente le contara lo poderoso y querido que era el mago o motivadopor esa mezcla de celos y temores que genera la envidia, el rey urdió un plan:Organizaría una gran fiesta a la cual invitaría al mago y después la cena, pediría la atención detodos. Llamaría al mago al centro del salón y delante de los cortesanos, le preguntaría si eracierto que sabía leer el futuro. El invitado, tendría dos posibilidades: decir que no, defraudandoasí la admiración de los demás, o decir que sí, confirmando el motivo de su fama. El rey estabaseguro de que escogería la segunda posibilidad. Entonces, le pediría que le dijera la fecha enla que el mago del reino iba a morir. Éste daría una respuesta, un día cualquiera, no importabacuál. En ese mismo momento, planeaba el rey, sacar su espada y matarlo. Conseguiría conesto dos cosas de un solo golpe: la primera, deshacerse de su enemigo para siempre; lasegunda, demostrar que el mago no había podido adelantarse al futuro, y que se habíaequivocado en su predicción. Se acabaría, en una sola noche. El mago y el mito de suspoderes...
  12. 12. Los preparativos se iniciaron enseguida, y muy pronto el día del festejo llegó......Después de la gran cena. El rey hizo pasar al mago al centro y ante le silencio de todos lepreguntó:- ¿Es cierto que puedes leer el futuro?- Un poco – dijo el mago.- ¿Y puedes leer tu propio futuro, preguntó el rey?- Un poco – dijo el mago.- Entonces quiero que me des una prueba - dijo el rey -¿Qué día morirás?. ¿ Cuál es la fecha de tu muerte?El mago se sonrió, lo miró a los ojos y no contestó.- ¿Qué pasa mago? - dijo el rey sonriente -¿No lo sabes?... ¿no es cierto que puedes ver elfuturo?- No es eso - dijo el mago - pero lo que sé, no me animo a decírtelo.- ¿Cómo que no te animas?- dijo el rey-... Yo soy tu soberano y te ordeno que me lo digas.Debes darte cuenta de que es muy importante para el reino, saber cuando perdemos a suspersonajes más eminentes... Contéstame pues, ¿cuándo morirá el mago del reino?Luego de un tenso silencio, el mago lo miró y dijo:- No puedo precisarte la fecha, pero sé que el mago morirá exactamente un día antes que elrey...Durante unos instantes, el tiempo se congeló. Un murmullo corrió por entre los invitados.El rey siempre había dicho que no creía en los magos ni en las adivinaciones, pero lo cierto esque no se animó a matar al mago.Lentamente el soberano bajó los brazos y se quedó en silencio...Los pensamientos se agolpaban en su cabeza.Se dio cuenta de que se había equivocado.Su odio había sido el peor consejero.- Alteza, te has puesto pálido. ¿Qué te sucede? – preguntó el invitado.- Me siento mal - contestó el monarca – voy a ir a mi cuarto, te agradezco que hayas venido.Y con un gesto confuso giró en silencio encaminándose a sus habitaciones...El mago era astuto, había dado la única respuesta que evitaría su muerte.¿Habría leído su mente?
  13. 13. La predicción no podía ser cierta. Pero... ¿Y si lo fuera?...Estaba aturdidoSe le ocurrió que sería trágico que le pasara algo al mago camino a su casa.El rey volvió sobre sus pasos, y dijo en voz alta:- Mago, eres famoso en el reino por tu sabiduría, te ruego que pases esta noche en el palaciopues debo consultarte por la mañana sobre algunas decisiones reales.- ¡ Majestad!. Será un gran honor... – dijo el invitado con una reverencia.El rey dio órdenes a sus guardias personales para que acompañaran al mago hasta lashabitaciones de huéspedes en el palacio y para que custodiasen su puerta asegurándose deque nada pasara...Esa noche el soberano no pudo conciliar el sueño. Estuvo muy inquieto pensando qué pasaríasi el mago le hubiera caído mal la comida, o si se hubiera hecho daño accidentalmente durantela noche, o si, simplemente, le hubiera llegado su hora.Bien temprano en la mañana el rey golpeó en las habitaciones de su invitado.Él nunca en su vida había pensado en consultar ninguna de sus decisiones, pero esta vez, encuánto el mago lo recibió, hizo la pregunta... necesitaba una excusa.Y el mago, que era un sabio, le dio una respuesta correcta, creativa y justa.El rey, casi sin escuchar la respuesta alabó a su huésped por su inteligencia y le pidió que sequedara un día más, supuestamente, para "consultarle" otro asunto... (obviamente, el rey sóloquería asegurarse de que nada le pasara).El mago – que gozaba de la libertad que sólo conquistan los iluminados – aceptó...Desde entonces todos los días, por la mañana o por la tarde, el rey iba hasta las habitacionesdel mago para consultarlo y lo comprometía para una nueva consulta al día siguiente.No pasó mucho tiempo antes de que el rey se diera cuenta de que los consejos de su nuevoasesor eran siempre acertados y terminara, casi sin notarlo, teniéndolos en cuenta en cada unade las decisiones.Pasaron los meses y luego los años.Y como siempre... estar cerca del que sabe vuelve el que no sabe, más sabio.Así fue: el rey poco a poco se fue volviendo más y más justo.Ya no era despótico ni autoritario. Dejó de necesitar sentirse poderoso, y seguramente por ellodejó de necesitar demostrar su poder.Empezó a aprender que la humildad también podía ser ventajosa empezó a reinar de unamanera más sabia y bondadosa.Y sucedió que su pueblo empezó a quererlo, como nunca lo había querido antes.
  14. 14. El rey ya no iba a ver al mago investigando por su salud, iba realmente para aprender, paracompartir una decisión o simplemente para charlar, porque el rey y el mago habían llegado aser excelentes amigos.Un día, a más de cuatro años de aquella cena, y sin motivo, el rey recordó.Recordó aquel plan aquel plan que alguna vez urdió para matar a este su entonces más odiadoenemigoY sé dio cuenta que no podía seguir manteniendo este secreto sin sentirse un hipócrita.El rey tomó coraje y fue hasta la habitación del mago. Golpeó la puerta y apenas entró le dijo:- Hermano, tengo algo que contarte que me oprime el pecho- Dime – dijo el mago – y alivia tu corazón.- Aquella noche, cuando te invité a cenar y te pregunté sobre tu muerte, yo no quería enrealidad saber sobre tu futuro, planeaba matarte y frente a cualquier cosa que me dijeras,porque quería que tu muerte inesperada desmitificara para siempre tu fama de adivino. Teodiaba porque todos te amaban... Estoy tan avergonzado...- Aquella noche no me animé a matarte y ahora que somos amigos, y más que amigos,hermanos, me aterra pensar lo que hubiera perdido si lo hubiese hecho.Hoy he sentido que no puedo seguir ocultándote mi infamia.Necesité decirte todo esto para que tú me perdones o me desprecies, pero sin ocultamientos.El mago lo miró y le dijo:- Has tardado mucho tiempo en poder decírmelo. Pero de todas maneras, me alegra, me alegraque lo hayas hecho, porque esto es lo único que me permitirá decirte que ya lo sabía. Cuandome hiciste la pregunta y bajaste tu mano sobre el puño de tu espada, fue tan clara tu intención,que no hacía falta adivino para darse cuenta de lo que pensabas hacer, - el mago sonrió y pusosu mano en el hombro del rey. – Como justo pago a tu sinceridad, debo decirte que yo tambiénte mentí... Te confieso hoy que inventé esa absurda historia de mi muerte antes de la tuya paradarte una lección. Una lección que recién hoy estás en condiciones de aprender, quizás la másimportante cosa que yo te haya enseñado nunca.Vamos por el mundo odiando y rechazando aspectos de los otros y hasta de nosotros mismosque creemos despreciables, amenazantes o inútiles... y sin embargo, si nos damos tiempo,terminaremos dándonos cuenta de lo mucho que nos costaría vivir sin aquellas cosas que enun momento rechazamos.Tu muerte, querido amigo, llegará justo, justo el día de tu muerte, y ni un minuto antes. Esimportante que sepas que yo estoy viejo, y que mi día seguramente se acerca. No hay ningunarazón para pensar que tu partida deba estar atada a la mía. Son nuestras vidas las que se hanligado, no nuestras muertes.El rey y el mago se abrazaron y festejaron brindando por la confianza que cada uno sentí enesta relación que habían sabido construir juntos...Cuenta la leyenda... que misteriosamente... esa misma noche... el mago... murió durante elsueño.El rey se enteró de la mala noticia a la mañana siguiente... y se sintió desolado.
  15. 15. No estaba angustiado por la idea de su propia muerte, había aprendido del mago adesapegarse hasta de su permanencia en el mundo.Estaba triste, simplemente por la muerte de su amigo.¿Qué coincidencia extraña había hecho que el rey pudiera contarle esto al mago justo la nocheanterior a su muerte?.Tal vez, tal vez de alguna manera desconocida el mago había hecho que él pudiera decirle estopara quitarle su fantasía de morirse un día después.Un último acto de amor para librarlo de sus temores de otros tiempos...Cuentan que el rey se levantó y que con sus propias manos cavó en el jardín, bajo su ventana,una tumba para su amigo, el mago.Enterró allí su cuerpo y el resto del día se quedó al lado del montículo de tierra, llorando comose llora ante la pérdida de los seres queridos.Y recién entrada la noche, el rey volvió a su habitación.Cuenta la leyenda... que esa misma noche... veinticuatro horas después de la muerte del mago,el rey murió en su lecho mientras dormía... quizás de casualidad... quizás de dolor... quizáspara confirmar la última enseñanza del maestro.OBSTÁCULOSVoy andando por un sendero.Dejo que mis pies me lleven.Mis ojos se posan en los árboles, en los pájaros, en las piedras. En el horizonte se recorte lasilueta de una ciudad. Agudizo la mirada para distinguirla bien. Siento que la ciudad me atrae.Sin saber cómo, me doy cuenta de que en esta ciudad puedo encontrar todo lo que deseo.Todas mis metas, mis objetivos y mis logros. Mis ambiciones y mis sueños están en estaciudad. Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que más me gustaría ser, aquello a lo cualaspiro, o que intento, por lo que trabajo, lo que siempre ambicioné, aquello que sería el mayorde mis éxitos.Me imagino que todo eso está en esa ciudad. Sin dudar, empiezo a caminar hacia ella. A pocode andar, el sendero se hace cuesta arriba. Me canso un poco, pero no me importa.Sigo. Diviso una sombra negra, más adelante, en el camino. Al acercarme, veo que unaenorme zanja me impide mi paso. Temo... dudo.Me enoja que mi meta no pueda conseguirse fácilmente. De todas maneras decido saltar lazanja. Retrocedo, tomo impulso y salto... Consigo pasarla. Me repongo y sigo caminando.
  16. 16. Unos metros más adelante, aparece otra zanja. Vuelvo a tomar carrera y también la salto.Corro hacia la ciudad: el camino parece despejado. Me sorprende un abismo que detiene micamino. Me detengo. Imposible saltarloVeo que a un costado hay maderas, clavos y herramientas. Me doy cuenta de que está allí paraconstruir un puente. Nunca he sido hábil con mis manos... Pienso en renunciar. Miro la metaque deseo... y resisto.Empiezo a construir el puente. Pasan horas, o días, o meses. El puente está hecho.Emocionado, lo cruzo. Y al llegar al otro lado... descubro el muro. Un gigantesco muro frío yhúmedo rodea la ciudad de mis sueños...Me siento abatido... Busco la manera de esquivarlo. No hay caso. Debo escalarlo. La ciudadestá tan cerca... No dejaré que el muro impida mi paso.Me propongo trepar. Descanso unos minutos y tomo aire... De pronto veo, a un costado delcamino un niño que me mira como si me conociera. Me sonríe con complicidad.Me recuerda a mí mismo... cuando era niño.Quizás por eso, me animo a expresar en voz alta mi queja: -¿Por qué tantos obstáculos entremi objetivo y yo?El niño se encoge de hombros y me contesta: -¿Por qué me lo preguntas a mí?Los obstáculos no estaban antes de que tú llegaras... Los obstáculos los trajiste tú.UN RELATO SOBRE AMORSe trata de dos hermosos jóvenes que se pusieron de novios cuando ella tenía trece y éldieciocho. Vivían en un pueblito de leñadores situado al lado de una montaña. Él era alto,esbelto y musculoso, dado que había aprendido a ser leñador desde la infancia. Ella era rubia,de pelo muy largo, tanto que le llegaba hasta la cintura; tenía los ojos celestes, hermosos ymaravillosos..La historia cuenta que habían noviado con la complicidad de todo el pueblo. Hasta que un día,cuando ella tuvo dieciocho y él veintitrés, el pueblo entero se puso de acuerdo para ayudar aque ambos se casaran.Les regalaron una cabaña, con una parcela de árboles para que él pudiera trabajar comoleñador. Después de casarse se fueron a vivir allí para la alegría de todos, de ellos, de sufamilia y del pueblo, que tanto había ayudado en esa relación.Y vivieron allí durante todos los días de un invierno, un verano, una primavera y un otoño,disfrutando mucho de estar juntos. Cuando el día del primer aniversario se acercaba, ella sintióque debía hacer algo para demostrarle a él su profundo amor. Pensó hacerle un regalo que
  17. 17. significara esto. Un hacha nueva relacionaría todo con el trabajo; un pulóver tejido tampoco laconvencía, pues ya le había tejido pulóveres en otras oportunidades; una comida no erasuficiente agasajo...Decidió bajar al pueblo para ver qué podía encontrar allí y empezó a caminar por las calles. Sinembargo, por mucho que caminara no encontraba nada que fuera tan importante y que ellapudiera comprar con las monedas que, semanas antes, había ido guardando de los vueltos delas compras pensando que se acercaba la fecha del aniversario.Al pasar por una joyería, la única del pueblo, vio una hermosa cadena de oro expuesta en lavidriera. Entonces recordó que había un solo objeto material que él adoraba verdaderamente,que él consideraba valioso. Se trataba de un reloj de oro que su abuelo le había regalado antesde morir. Desde chico, él guardaba ese reloj en un estuche de gamuza, que dejaba siempre allado de su cama. Todas las noches abría la mesita de luz, sacaba del sobre de gamuza aquelreloj, lo lustraba, le daba un poquito de cuerda, se quedaba escuchándolo hasta que la cuerdase terminaba, lo volvía a lustrar, lo acariciaba un rato y lo guardaba nuevamente en el estuche.Ella pensó: "Que maravilloso regalo sería esta cadena de oro para aquel reloj." Entró apreguntar cuánto valía y, ante la respuesta, una angustia la tomó por sorpresa. Era mucho másdinero del que ella había imaginado, mucho más de lo que ella había podido juntar. Hubieratenido que esperar tres aniversarios más para poder comprárselo. Pero ella no podía esperartanto.Salió del pueblo un poco triste, pensando qué hacer para conseguir el dinero necesario paraesto. Entonces pensó en trabajar, pero no sabía cómo; y pensó y pensó, hasta que, al pasarpor la única peluquería del pueblo, se encontró con un cartel que decía: "Se compra pelonatural". Y como ella tenía ese pelo rubio, que no se había cortado desde que tenía diez años,no tardó en entrar a preguntar.El dinero que le ofrecían alcanzaba para comprar la cadena de oro y todavía sobraba para unacaja donde guardar la cadena y el reloj. No dudó. Le dijo a la peluquera:- Si dentro de tres días regreso para venderle mi pelo, ¿usted me lo compraría?- Seguro - fue la respuesta.- Entonces en tres días estaré aquí.Regresó a la joyería, dejó reservada la cadena y volvió a su casa. No dijo nada.El día del aniversario, ellos dos se abrazaron un poquito más fuerte que de costumbre. Luego,él se fue a trabajar y ella bajó al pueblo.Se hizo cortar el pelo bien corto y, luego de tomar el dinero, se dirigió a la joyería. Compró allíla cadena de oro y la caja de madera. Cuando llegó a sucasa, cocinó y esperó que se hiciera la tarde, momento en que él solía regresar.A diferencia de otras veces, que iluminaba la casa cuando él llegaba, esta vez ella bajó lasluces, puso sólo dos velas y se colocó un pañuelo en la cabeza. Porque él también amaba supelo y ella no quería que él se diera cuenta de que se lo había cortado. Ya habría tiempodespués para explicárselo.Él llegó. Se abrazaron muy fuerte y se dijeron lo mucho que se querían. Entonces, ella sacó dedebajo de la mesa la caja de madera que contenía la cadena de oro para el reloj. Y él fue hastael ropero y extrajo de allí una caja muy grande que le había traído mientras ella no estaba. La
  18. 18. caja contenía dos enormes peinetones que él había comprado... vendiendo el reloj de oro delabuelo.Si ustedes creen que el amor es sacrificio, por favor, no se olviden de esta historia. El amor noestá en nosotros para sacrificarse por el otro, sino para disfrutar de su existencia.LA TRISTEZA Y LA FURIAEn un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombrestransitan eternamente sin darse cuenta...En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas.Había una vez... un estanque maravilloso.Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentesy donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente...Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutuacompañía, la tristeza y la furia.Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos entraron al estanque.La furia, apurada (como siempre esta la furia), urgida -sin saber por qué- se baño rápidamentey más rápidamente aún, salió del agua...Pero la furia es ciega, o por lo menos no distingue claramente la realidad, así que, desnuda yapurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró...Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza...Y así vestida de tristeza, la furia se fue.Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, latristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo),con pereza y lentamente, salió del estanque.En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba.Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así quese puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terribley enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemoses sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad... está escondida la tristeza.
  19. 19. AUTODEPENDENCIA"Me acuerdo siempre de esta escena:Mi primo, mucho más chico que yo, tenía tres años. Yo tenía uno doce...Estábamos en el comedor diario de la casa de mi abuela. Mi primito vino corriendo y se llevó lamesa ratona por delante. Cayó sentado de culo en el piso llorando.Se había dado un golpe fuerte y poco después un bultito del tamaño de un carozo de duraznole apareció en la frente.Mi tía que estaba en la habitación corrió a abrazarlo y mientras me pedía que trajera hielo ledecía a mi primo: Pobrecito, mala la mesa que te pegó, chas chas a la mesa..., mientras ledaba palmadas al mueble invitando a mi pobre primo a que la imitara... Y yo pensaba: ¿...?¿Cuál es la enseñanza? La responsabilidad no es tuya que sos un torpe, que tenés tres años yque no mirás por dónde caminás; la culpa es de la mesa. La mesa es mala.Yo intentaba entender más o menos sorprendido el mensaje oculto de la mala intencionalidadde los objetos. Y mi tía insistía para que mi primo le pegara a la mesa...Me parece gracioso como símbolo, pero como aprendizaje me parece siniestro: vos nunca sosresponsable de lo que hiciste, la culpa siempre la tiene el otro, la culpa es del afuera, vos no, esel otro el que tiene que dejar de estar en tu camino para que vos no te golpees...Tuve que recorrer un largo trecho para apartarme de los mensajes de las tías del mundo.Es mi responsabilidad apartarme de lo que me daña. Es mi responsabilidad defenderme de losque me hacen daño. Es mi responsabilidad hacerme cargo de lo que me pasa y saber mi cuotade participación en los hechos.Tengo que darme cuenta de la influencia que tiene cada cosa que hago. Para que las cosasque me pasan me pasen, yo tengo que hacer lo que hago. Y no digo que puedo manejar todolo que me pasa sino que soy responsable de lo que me pasa porque en algo, aunque seapequeño, he colaborado para que suceda. Yo no puedo controlar la actitud de todos a mialrededor pero puedo controlar la mía. Puedo actuar libremente con lo que hago. Tendré quedecidir qué hago. Con mis limitaciones, con mis miserias, con mis ignorancias, con todo lo quesé y aprendí, con todo eso, tendré que decidir cuál es la mejor manera de actuar. Y tendré queactuar de esa mejor manera. Tendré que conocerme más para saber cuáles son mis recursos.Tendré que quererme tanto como para privilegiarme y saber que esta es mi decisión. Y tendré,entonces, algo que viene con la autonomía y que es la otra cara de la libertad: el coraje. Tendréel coraje de actuar como mi conciencia me dicta y de pagar el precio. Tendré que ser libreaunque a vos no te guste. Y si no vas a quererme así como soy; y si te vas a ir de mi lado, asícomo soy; y si en la noche más larga y más fría del invierno me vas a dejar solo y te vas a ir...cerrá la puerta, ¿viste? porque entra viento. Cerrá la puerta. Si esa es tu decisión, cerrá lapuerta. No voy a pedirte que te quedes un minuto más de lo que vos quieras. Te digo: cerrá lapuerta porque yo me quedo y hace frío. Y esta va a ser mi decisión. Esto me transforma en unaespecie de ser inmanejable. Porque los autodependientes son inmanejables. Porque a unautodependiente solamente lo manejas si él quiere. Esto significa un paso muy adelante en tuhistoria y en tu desarrollo, una manera diferente de vivir el mundo y probablemente signifiqueempezar a conocer un poco más a quien está a tu lado.Si sos autodependiente, de verdad, es probable que algunas personas de las que están a tulado se vayan... Quizás algunos no quieran quedarse. Bueno, habrá que pagar ese preciotambién. Habrá que pagar el precio de soportar las partidas de algunos a mi alrededor yprepararse para festejar la llegada de otros (Quizás...)"
  20. 20. GALLETITASA una estación de trenes llega una tarde, una señora muy elegante. En la ventanilla le informanque el tren está retrasado y que tardará aproximadamente una hora en llegar a la estación.Un poco fastidiada, la señora va al puesto de diarios y compra una revista, luego pasa al kioscoy compra un paquete de galletitas y una lata de gaseosa.Preparada para la forzosa espera, se sienta en uno de los largos bancos del andén. Mientrashojea la revista, un joven se sienta a su lado y comienza a leer un diario. Imprevistamente laseñora ve, por el rabillo del ojo, cómo el muchacho, sin decir una palabra, estira la mano,agarra el paquete de galletitas, lo abre y después de sacar una comienza a comérseladespreocupadamente.La mujer está indignada. No está dispuesta a ser grosera, pero tampoco a hacer de cuenta quenada ha pasado; así que, con gesto ampuloso, toma el paquete y saca una galletita que exhibefrente al joven y se la come mirándolo fijamente.Por toda respuesta, el joven sonríe... y toma otra galletita.La señora gime un poco, toma una nueva galletita y, con ostensibles señales de fastidio, se lacome sosteniendo otra vez la mirada en el muchacho.El diálogo de miradas y sonrisas continúa entre galleta y galleta. La señora cada vez másirritada, el muchacho cada vez más divertido.Finalmente, la señora se da cuenta de que en el paquete queda sólo la última galletita. " Nopodrá ser tan caradura", piensa, y se queda como congelada mirando alternativamente al joveny a las galletitas.Con calma, el muchacho alarga la mano, toma la última galletita y, con mucha suavidad, lacorta exactamente por la mitad. Con su sonrisa más amorosa le ofrece media a la señora.- Gracias! - dice la mujer tomando con rudeza la media galletita.- De nada - contesta el joven sonriendo angelical mientras come su mitad.El tren llega.Furiosa, la señora se levanta con sus cosas y sube al tren. Al arrancar, desde el vagón ve almuchacho todavía sentado en el banco del andén y piensa: " Insolente".Siente la boca reseca de ira. Abre la cartera para sacar la lata de gaseosa y se sorprende alencontrar, cerrado, su paquete de galletitas... ! Intacto!.QUIERO
  21. 21. Quiero que me oigas, sin juzgarme.Quiero que opines, sin aconsejarme.Quiero que confíes en mi, sin exigirme.Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por miQuiero que me cuides, sin anularme.Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mi.Quiero que me abraces, sin asfixiarme.Quiero que me animes, sin empujarme.Quiero que me sostengas, sin hacerte cargo de mi.Quiero que me protejas, sin mentiras.Quiero que te acerques, sin invadirme.Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten,que las aceptes y no pretendas cambiarlas.Quiero que sepas, que hoy,hoy podés contar conmigo.Sin condiciones.AMARSE CON LOS OJOS ABIERTOSQuizás la expectativa de felicidad instantánea que solemos endilgarle al vínculo de pareja, estedeseo de exultancia, se deba a un estiramiento ilusorio del instante de enamoramiento.Cuando uno se enamora en realidad no ve al otro en su totalidad, sino que el otro funcionacomo una pantalla donde el enamorado proyecta sus aspectos idealizados.Los sentimientos, a diferencia de las pasiones, son más duraderos y están anclados a lapercepción de la realidad externa. La construcción del amor empieza cuando puedo ver al quetengo enfrente, cuando descubro al otro.Es allí cuando el amor reemplaza al enamoramiento.
  22. 22. Pasado ese momento inicial comienzan a salir a la luz las peores partes mías que tambiénproyecto en él. Amar a alguien es el desafío de deshacer aquellas proyecciones pararelacionarse verdaderamente con el otro. Esteproceso no es fácil, pero es una de las cosas más hermosas que ocurren o que ayudamos aque ocurran.Hablamos del amor en el sentido de "que nos importa el bienestar del otro".Nada más y nada menos. El amor como el bienestar que invade cuerpo y alma y que seafianza cuando puedo ver al otro sin querer cambiarlo.Más importante que la manera de ser del otro, importa el bienestar que siento a su lado y subienestar al lado mío. El placer de estar con alguien que se ocupa de que uno esté bien, quepercibe lo que necesitamos y disfruta al dárnoslo, eso hace al amor.Una pareja es más que una decisión, es algo que ocurre cuando nos sentimos unidos a otro deuna manera diferente. Podría decir que desde el placer de estar con otro tomamos la decisiónde compartir gran parte de nuestra vida con esa persona y descubrimos el gusto de estarjuntos. Aunque es necesario saber que encontrar un compañero de ruta no es suficiente;también hace falta que esa persona sea capaz de nutrirnos, como ya dijimos, que de hecho seauna eficaz ayuda en nuestro crecimiento personal.Welwood dice que el verdadero amor existe cuando amamos por lo que sabemos que esapersona puede llegar a ser, no solo por lo que es."El enamoramiento es más bien una relación en la cual la otra persona no es en realidadreconocida como verdaderamente otra, sino más bien sentida e interpretada como si fuera undoble de uno mismo, quizás en la versión masculina y eventualmente dotada de rasgos quecorresponden a la imagen idealizada de lo que uno quisiera ser. En el enamoramiento hay unyo me amo al verme reflejado en vos." Mauricio Abadi.Enamorarse es amar las coincidencias, y amar es enamorarse de las diferencias.EL VERDADERO VALOR DEL ANILLOUn joven concurrió a un sabio en busca de ayuda.- Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Medicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedomejorar maestro?. ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?El maestro, sin mirarlo, le dijo:
  23. 23. - ¡Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mis propiosproblemas. Quizás después... Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema conmás rapidez y después tal vez te pueda ayudar.- E... encantado, maestro -titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y susnecesidades postergadas-.- Bien -asintió el maestro-. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la manoizquierda y dándoselo al muchacho agregó: Toma el caballo que está allí afuera y cabalgahasta el mercado. Debo vender este anillo para pagar una deuda. Es necesario que obtengaspor él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresacon esa moneda lo más rápido que puedas.El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes.Estos lo miraban con algún interés hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo.Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara ysólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda deoro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo.En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero eljoven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, así que rechazó laoferta.Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado -más de cienpersonas- y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó.¡Cuánto hubiese deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro! Podría habérselaentregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y suayuda.- Maestro -dijo- lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir2 ó 3 monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdaderovalor del anillo.- ¡Qué importante lo que dijiste, joven amigo! -contestó sonriente el maestro-. Debemos saberprimero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que élpara saberlo?. Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto da por él. Pero no importalo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lopesó y luego le dijo:- Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedasde oro por su anillo.- ¿¿¿¿58 monedas???? -exclamó el joven-.- Sí, -replicó el joyero-. Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas,pero no sé... Si la venta es urgente...El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.- Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como este anillo: una joya única yvaliosa. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vidapretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.
  24. 24. LA MIRADA DEL AMOREl rey estaba enamorado de Sabrina: una mujer de baja condición a la que el rey había hechosu última esposa.Una tarde, mientras el rey estaba de cacería, llegó un mensajero para avisar que la madre deSabina estaba enferma. Pese a que existía la prohibición de usar el carruaje personal del rey(falta que era pagada con la cabeza), Sabrina subió al carruaje y corrió junto a su madre.A su regreso, el rey fue informado de la situación.-¿No es maravillosa?-dijo-Esto es verdaderamente amor filial. No le importó su vida para cuidara su madre!! Es maravillosa!Cierto día, mientras Sabrina estaba sentada en el jardín del palacio comiendo fruta, llegó el rey.La princesa lo saludó y luego le dio un mordisco al último durazno que quedaba en la canasta.-¡Parecen ricos!-dijo el rey.-Lo son- dijo la princesa y alargando la mano le cedió a su amado el último durazno.-¡Cuánto me ama!-comentó después el rey-, Renunció a su propio placer, para darme el últimodurazno de la canasta.¿no es fantástica?Pasaron algunos años y vaya a saber por qué, el amor y la pasión desaparecieron del corazóndel rey.Sentado con su amigo más confidente, le decía:-Nunca se portó como una reina…¿acaso no desafió mi investidura usando mi carruaje? Esmás, recuerdo que un día me dio a comer una fruta mordida.LA CIUDAD DE LOS POZOSEsta ciudad no estaba habitada por personas, como todas las demás ciudades del planeta.Esta ciudad estaba habitada por pozos. Pozos vivientes ...pero pozos al fin.Los pozos se diferenciaban entre sí, no solo por el lugar en el que estaban excavados sinotambién por el brocal (la abertura que los conectaba con el exterior). Había pozos pudientes yostentosos con brocales de mármol y de metales preciosos; pozos humildes de ladrillo ymadera y algunos otros más pobres, con simples agujeros pelados que se abrían en la tierra.La comunicación entre los habitantes de la ciudad era de brocal a brocal y las noticias cundíanrápidamente, de punta a punta del poblado.
  25. 25. Un día llegó a la ciudad una "moda" que seguramente había nacido en algún pueblito humano:La nueva idea señalaba que todo ser viviente que se precie debería cuidar mucho más lointerior que lo exterior. Lo importante no es lo superficial sino el contenido.Así fue como los pozos empezaron a llenarse de cosas. Algunos se llenaban de cosas,monedas de oro y piedras preciosas. Otros, más prácticos, se llenaron de electrodomésticos yaparatos mecánicos. Algunos más optaron por el arte y fueron llenándose de pinturas , pianosde cola y sofisticadas esculturas posmodernas. Finalmente los intelectuales se llenaron delibros, de manifiestos ideológicos y de revistas especializadas.Pasó el tiempo.La mayoría de los pozos se llenaron a tal punto que ya no pudieron incorporar nada más.Los pozos no eran todos iguales así que , si bien algunos se conformaron, hubo otros quepensaron que debían hacer algo para seguir metiendo cosas en su interior...Alguno de ellos fue el primero: en lugar de apretar el contenido, se le ocurrió aumentar sucapacidad ensanchándose.No paso mucho tiempo antes de que la idea fuera imitada, todos los pozos gastaban gran partede sus energías en ensancharse para poder hacer más espacio en su interior.Un pozo, pequeño y alejado del centro de la ciudad, empezó a ver a sus camaradasensanchándose desmedidamente. El pensó que si seguían hinchándose de tal manera , prontose confundirían los bordes y cada uno perdería su identidad...Quizás a partir de esta idea se le ocurrió que otra manera de aumentar su capacidad eracrecer, pero no a lo ancho sino hacia lo profundo. Hacerse más hondo en lugar de más ancho.Pronto se dio cuenta que todo lo que tenia dentro de él le imposibilitaba la tarea de profundizar.Si quería ser más profundo debía vaciarse de todo contenido...Al principio tuvo miedo al vacío, pero luego , cuando vio que no había otra posibilidad, lo hizo.vacío de posesiones, el pozo empezó a volverse profundo, mientras los demás se apoderabande las cosas de las que él se había deshecho...Un día , sorpresivamente el pozo que crecía hacia adentro tuvo una sorpresa: adentro, muyadentro , y muy en el fondo encontró agua!!!.Nunca antes otro pozo había encontrado agua...El pozo supero la sorpresa y empezó a jugar con el agua del fondo, humedeciendo las paredes,salpicando los bordes y por último sacando agua hacia fuera.La ciudad nunca había sido regada más que por la lluvia, que de hecho era bastante escasa,así que la tierra alrededor del pozo, revitalizada por el agua, empezó a despertar.Las semillas de sus entrañas, brotaron en pasto , en tréboles, en flores, y en troquitos endeblesque se volvieron árboles después...La vida explotó en colores alrededor del alejado pozo al que empezaron a llamar "El Vergel".Todos le preguntaban cómo había conseguido el milagro. -Ningún milagro- contestaba elVergel- hay que buscar en el interior, hacia lo profundo... Muchos quisieron seguir el ejemplo
  26. 26. del Vergel, pero desandaron la idea cuando se dieron cuenta de que para ir más profundodebían vaciarse.Siguieron ensanchándose cada vez más para llenarse de más y más cosas...En la otra punta de la ciudad, otro pozo, decidió correr también el riesgo del vacío...Y también empezó a profundizar...Y también llegó al agua...Y también salpicó hacia fuera creando un segundo oasis verde en el pueblo...-¿Qué harás cuando se termine el agua?- le preguntaban. -No sé lo que pasará- contestaba-Pero, por ahora, cuánto más agua saco , más agua hay. Pasaron unos cuantos meses antesdel gran descubrimiento.Un día, casi por casualidad, los dos pozos se dieron cuenta de que el agua que habíanencontrado en el fondo de sí mismos era la misma...Que el mismo río subterráneo que pasabapor uno inundaba la profundidad del otro.Se dieron cuenta de que se abría para ellos una nueva vida. No sólo podían comunicarse, debrocal a brocal, superficialmente , como todos los demás, sino que la búsqueda les habíadeparado un nuevo y secreto punto de contacto:La comunicación profunda que sólo consiguen entre sí, aquellos que tienen el coraje devaciarse de contenidos y buscar en lo profundo de su ser lo que tienen para dar...UN LUGAR EN EL BOSQUEEsta historia nos cuenta de un famoso rabino jasídico: Baal Shem Tov.Baal Shem Tov era conocido dentro de su comunidad porque todos decían que él era unhombre tan piadoso, tan bondadoso, tan casto y tan puro que Dios escuchaba sus palabrascuando él hablaba.Se había hecho una tradición en este pueblo:Todos los que tenían un deseo insatisfecho o necesitaba algo que no habían podido conseguiriban a ver al rabino.Baal Shem Tov se reunía con ellos una vez por año, en un día especial que él elegía. Y losllevaba a todos juntos a un lugar único, que él conocía, en medio del bosque. Y una vez allí,cuenta la leyenda, que Baal Shem Tov armaba con ramas y hojas un fuego de una maneramuy particular y muy hermosa, y entonaba después una oración en voz muy baja... como sifuera para él mismo.
  27. 27. Y dicen...que Dios le gustaban tanto esas palabras que Baal Shem Tov decía, se fascinaba tanto con elfuego armado de esa manera, quería tanto a esa reunión de gente en ese lugar del bosque...que no podía resistir el pedido de Baal Shem Tov y concedía los deseos de todas las personasque ahí estaban.Cuando el rabino murió, la gente se dio cuenta de que nadie sabía las palabras que Baal ShemTov decía cuando iban todos juntos a pedir algo...Pero conocían el lugar en el bosque. Sabían cómo armar el fuego.Una vez al año, siguiendo la tradición de Baal Shem Tov había instituido, todos los que teníannecesidades y deseos insatisfechos se reunían en ese mismo lugar en el bosque, prendían elfuego de la manera en que habían aprendido del viejo rabino, y como no conocían las palabrascantabancualquier canción o recitaban un salmo, o sólo se miraban y hablaban de cualquier cosa en esemismo lugar alrededor del fuego.Y dicen...que Dios gustaba tanto del fuego encendido, gustaba tanto de ese lugar en el bosque y de esagente reunida...que aunque nadie decía las palabras adecuadas, igual concedía los deseos a todos los que ahíestaban.El tiempo ha pasado y de generación en generación la sabiduría se ha ido perdiendo...Y aquí estamos nosotros.Nosotros no sabemos cuál es el lugar en el bosque.No sabemos cuáles son las palabras.Ni siquiera sabemos cómo encenderel fuego a la manera que Baal Shem Tov lo hacía...Sin embargo hay algo que sí sabemos:Sabemos esta historia,Sabemos este cuento...Y dicen...que Dios adora tanto este cuento...
  28. 28. que le gusta tanto esta historia...que basta que alguien la cuente...y que alguien la escuche...para que Él, complacido,satisfaga cualquier necesidady conceda cualquier deseoa todos los que están compartiendo este momento...Amén... (Así sea...)EL MAESTRO SUFIEl Maestro sufi contaba siempre una parábola al finalizar cada clase, pero los alumnos nosiempre entendían el sentido de la misma...- Maestro – lo encaró uno de ellos una tarde. Tú nos cuentas los cuentos pero no nos explicassu significado...- Pido perdón por eso. – Se disculpó el maestro – Permíteme que en señal de reparación teconvide con un rico durazno.- Gracias maestro.- respondió halagado el discípulo- Quisiera, para agasajarte, pelarte tu durazno yo mismo. ¿Me permites?- Sí. Muchas gracias – dijo el discípulo.- ¿Te gustaría que, ya que tengo en mi mano un cuchillo, te lo corte en trozos para que te seamás cómodo?...- Me encantaría... Pero no quisiera abusar de tu hospitalidad, maestro...- No es un abuso si yo te lo ofrezco. Solo deseo complacerte...- Permíteme que te lo mastique antes de dártelo...- No maestro. ¡No me gustaría que hicieras eso! Se quejó, sorprendido el discípulo.El maestro hizo una pausa y dijo:- Si yo les explicara el sentido de cada cuento... sería como darles a comer una fruta masticada
  29. 29. SIN NOMBREUn señor muy creyente sentía que estaba cerca de recibir una luz que le iluminara el camino que debíaseguir. Todas las noches, al acostarse, le pedía a Dios que le enviara una señal sobre cómo tenía quevivir el resto de su vida.Así anduvo por la vida, durante dos o tres semanas en un estado semi-místico buscando recibir unaseñal divina.Hasta que un día, paseando por un bosque, vio a un cervatillo caído, tumbado, herido, que tenía unapierna medio rota. Se quedó mirándolo y de repente vio aparecer a un puma. La situación lo dejócongelado; estaba a punto de ver cómo el puma, aprovechándose de las circunstancias, se comía alcervatillo de un sólo bocado.Entonces se quedó mirando en silencio, temeroso también de que el puma, no satisfecho con elcervatillo, lo atacara a él. Sorpresivamente, vio al puma acercarse al cervatillo. Entonces ocurrió algoinesperado: en lugar de comérselo, el puma comenzó a lamerle las heridas.Después se fue y volvió con unas pocas ramas humedecidas y se las acercó al cervatillo con la patapara que éste pudiera beber el agua; y después se fue y trajo un poco de hierba húmeda y se la acercópara que el cervatillo pudiera comer.Increíble.Al día siguiente, cuando el hombre volvió al lugar, vio que el cervatillo aún estaba allí, y que el pumaotra vez llegaba para alimentarlo, lamerle las heridas y darle de beber.El hombre se dijo:Esta es la señal que yo estaba buscando, es muy clara. "Dios se ocupa de proveerte de lo quenecesites, lo único que no hay que hacer es ser ansioso y desesperado corriendo detrás de lascosas".Así que agarró su atadito, se puso en la puerta de su casa y se quedó ahí esperando que alguien letrajera de comer y de beber.Pasaron dos horas, tres, seis, un día, dos días, tres días... pero nadie le daba nada.Los que pasaban lo miraban y él ponía cara de pobrecito imitando al cervatillo herido, pero no ledaban nada.Hasta que un día pasó un señor muy sabio que había en el pueblo y el pobre hombre, que estaba muyangustiado, le dijo:- Dios me engañó, me mandó una señal equivocada para hacerme creer que las cosas eran deuna manera y eran de otra. ¿Por qué me hizo esto? Yo soy un hombre creyente...
  30. 30. Y le contó lo que había visto en el bosque.El sabio lo escuchó y luego dijo:- Quiero que sepas algo. Yo también soy un hombre muy creyente.Dios no manda señales en vano. Dios te mandó esa señal para que aprendieras.El hombre le preguntó:- ¿Por qué me abandonó?Entonces el sabio le respondió:- ¿Qué haces tú, que eres un puma fuerte y listo para luchar, comparándote con elcervatillo?Tu lugar es buscar algún cervatillo a quien ayudar, encontrar a alguien que no pueda valersepor sus propios medios.ESTRELLITAS Y DUENDES"En el país de los cuentos había una vez un pequeño duende. Un duende muy travieso quesiempre andaba riendo y saltando de un lado para otro... Vivía en una casita toda rodeada demontañas. A su lado, un pequeño río que discurría placidamente por la falda de la laderadescribiendo un paisaje difícil de imaginar.......... Lo que mas gustaba al duendecillo era vercomo cada mañana, con los primeros rayos de sol, todas las flores de su jardín iban abriendouna por una sus hojas..... Uno de aquellos días, como muchos otros, salió a pasear a lamontaña. Y caminando entre las rocas encontró una flor: era una flor preciosa, nunca habíavisto otra de igual belleza. Le había cautivado tanto que paso toda la tarde mirándola. Eramaravilloso verla cuando se contorneaba cada vez que el viento acariciaba sus hojas.............Al siguiente día y al siguiente, y al otro, volvió para estar a su lado y mirarla. Un día comotantos otros, nuestro duendecillo vio como de una de sus hojas caía una pequeña lagrima. Noentendía como la flor más maravillosa del mundo podía estar triste. Se acercó a ella y lepregunto: -"?Por que lloras?". -Y contesto la flor: "me siento triste aquí entre las rocas, sinnadie que me mire salvo tu. Me gustaría vivir en un jardín como el tuyo y ser una mas de entrelas flores. Además, te concederé el deseo que mas quieras si me llevas allí". Fue entonces,cuando el pequeño duende la tomo entre sus manos y con todo el cariño del mundo la plantoen el lugar mas bonito de su jardín........... Una vez cumplido el deseo, la flor le dijo alduendecillo: - "Y bien, ahora que me has llenado de felicidad al traerme aquí, ?que es lo quemas deseas en este mundo?". Y el duendecillo entonces, la miro fijamente y contesto : -"Quiero ser flor como tu para sentirme por siempre a tu lado". Y coloríncolorado, en el país de los cuentos, el final ha llegado.
  31. 31. SIN QUERER SABERY si es cierto que has dejado de quererme...yo te pido,¡por favor,no me lo digas!Necesito por hoyy todavíanavegarinocente en tus mentiras...Dormiré sonriendoy muy tranquilo.Me despertarébien temprano en la mañana.Y volveré a hacerme a la mar,te lo prometo...Pero esta vez...sin atisbo de protesta o resistencianaufragaré por voluntad y sin reservasen la profunda inmensidad de tu abandono...SIN NOMBRE 2En un oasis escondido entre los mas lejanos paisajes del desierto, se encontraba el viejoELIAHU de rodillas, a un costado de algunas palmeras datileras.Su vecino HAKIM, el acaudalado mercader, se detuvo en el oasis a abrevar sus camellos y vioa ELIAHU transpirando, mientras parecía cavar en la arena.-Que tal anciano? La paz sea contigo.
  32. 32. -Contigo- contesto ELIAHU sin dejar su tarea.-Que haces aquí, con esta temperatura, y esa pala en las manos?-Siembro- contesto el viejo.-Que siembras aquí, ELIAHU?-Dátiles -respondió ELIAHU mientras señalaba a su alrededor el palmar.-Dátiles!!!- repitió el recién llegado, y cerro los ojos como quien escucha la mayor estupidez.-El calor te ha dañado el cerebro, querido amigo. Ven, deja esa tarea y vamos a la tienda abeber una copa de licor.-No debo terminar la siembra. Luego si quieres, beberemos...-Dime, amigo: Cuantos años tienes?-No se... sesenta, setenta, ochenta, no se... lo he olvidado... pero eso que importa?-Mira amigo, los datileros tardan mas de 50 años en crecer y recién después de ser palmerasadultas están en condiciones de dar frutos. Yo no estoy deseándote el mal y lo sabes, ojalávivas hasta los 101 años, pero tu sabes que difícilmente puedas llegar a cosechar algo de loque hoy siembras. Deja eso y ven conmigo.-Mira Hakim, yo comí los dátiles que otro sembró, otro que tampoco soñó con probar esosdátiles. Yo siembro hoy, para que otros puedan comer mañana los dátiles que hoy planto... yaunque solo fuera en honor de aquel desconocido, vale la pena terminar mi tarea.-Me has dado una gran lección, ELIAHU, déjame que te pague con una bolsa de monedas estaenseñanza que hoy me diste - y diciendo esto, HAKIM le puso en la mano al viejo una bolsa decuero.-Te agradezco tus monedas, amigo. Ya ves , a veces pasa esto: tu me pronosticabas que nollegaría a cosechar lo que sembrara. parecía cierto y sin embargo, mira, todavía no termino desembrar y ya coseche una bolsa de monedas y la gratitud de un amigo.-Tu sabiduría me asombra, anciano. Esta es la segunda gran lección que me das hoy y esquizás mas importante que la primera. déjame pues que pague esta lección con otra bolsa demonedas.-Y a veces pasa esto -siguió el anciano y extendió la mano mirando las dos bolsas demonedas-: sembré para no cosechar y antes de terminar de sembrar ya coseche no solo una,sino dos veces.-Ya basta, viejo, no sigas hablando. Si sigues enseñándome cosas tengo miedo de que no mealcance toda mi fortuna para pagarte...CODICIA
  33. 33. Cavando, para montar un cerco que separara mi terreno de el de mi vecino, me encontréenterrado en mi jardín, un viejo cofre lleno de monedas de oro.A mi no me interesó por la riqueza, me interesó por lo extraño del hallazgo, nunca he sidoambicioso y no me importan demasiado los bienes materiales, pero igual desenterré el cofre.Saqué las monedas y las lustré. Estaban tan sucias las pobres...Mientras las apilaba sobre mi mesa prolijamente, las fui contando...Constituían en sí mismas una verdadera fortuna. Solo por pasar el tiempo, empecé a imaginartodas las cosas que se podrían comprar con ellas.Pensaba en lo loco que se pondría un codicioso que se topara con semejante tesoro. Porsuerte, por suerte...no era mi caso...Hoy vino un señor a reclamar las monedas, era mi vecino. Pretendía sostener en un miserableque las monedas las había enterrado su abuelo, y que por lo tanto le pertenecían a él.Me dio tanto fastidio que lo maté...Si no lo hubiera visto tan desesperado por tenerlas, se las hubiera dado, porque si hay algo quea mí no me importa son las cosas que se compran con dinero, eso sí, no soporto la gentecodiciosa

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