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Seguridad humana y seguridad ciudadana - Carmen Rosa de León
 

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    Seguridad humana y seguridad ciudadana - Carmen Rosa de León Seguridad humana y seguridad ciudadana - Carmen Rosa de León Document Transcript

    • Seguridad humana y seguridad ciudadanaCarmen Rosa de León-Escribano1Contexto situacionalEl concepto de seguridad humana es sujeto, en la última década, de amplias discusiones enlos foros nacionales e internacionales sobre seguridad. Este debate sigue estando vigente nosólo desde la perspectiva conceptual sino también desde la aproximación práctica a larealidad. Para abordar la relación del concepto de seguridad humana y su relación con el deseguridad ciudadana, es necesario conocer el tránsito del enfoque de la seguridad en elcontexto de la realidad social de los pueblos. La seguridad en todos sus ámbitos, no es sino elreflejo de las políticas públicas emanadas desde el Estado para enfrentar lo que considera sonsus riesgos y amenazas. Por ello, el concepto de seguridad está entrelazado con lo que elEstado considera son el objeto y sujeto de aquellas acciones que debe realizar para logrargarantizarles seguridad en el contexto nacional e internacional.La seguridad humana es propuesta como concepto por primera vez en 1994 a través delInforme de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)planteando una inquietud que ya se venía manifestando en los círculos académicos y deseguridad, acerca de las variaciones en la naturaleza de las amenazas y riesgos que en esemomento enfrentaban globalmente los países, respondiendo a un cambio de la perspectiva dela seguridad a nivel mundial en el contexto posterior a la Guerra Fría. Durante décadas laseguridad que se ejerció por parte de los Estados, estuvo orientada a combatir o defenderse dela amenaza ideológica que se reflejaba en la dicotomía comunismo/capitalismo, diseñandoestructuras de defensa y seguridad que manifestaban claramente que el objeto y sujeto de laseguridad no era más que el Estado, al cual debía defenderse a cualquier costo. Esto hacía queel ciudadano, sea en forma individual o asociada, en la medida en que expresara ideascontrapuestas al régimen ideológico predominante, se constituyeran en amenaza interna parala seguridad nacional; al igual que cualquier país que se adscribiera expresamente al régimencontrario, se convertía automáticamente en enemigo.La forma en que el Estado se organiza bajo esta visión restrictiva de la seguridad lleva adesarrollar complejos aparatos de control poblacional, sobre todo enfocados a detectar lasideas y expresiones públicas, así como actividades, que pudieran ser asociadas a gruposorganizados adscritos a la ideología contrapuesta. En algunos países estos grupos seconvirtieron en guerrillas internas, provocando una mayor respuesta violenta por parte delEstado. Este control poblacional demandaba aparatos policiales y militares con capacidadesenfocadas en la inteligencia, desarrollando amplias redes de espionaje e informantes, asícomo sofisticados mecanismos de tortura con la finalidad de obtener información paraperseguir y neutralizar a los enemigos potenciales. Todo ello erosionó las libertadesfundamentales de las sociedades, violando mediante la captura ilegal, la desaparición forzaday las ejecuciones extrajudiciales, las bases del Estado de Derecho. En algunos casos la accióncruenta y represiva de los aparatos de seguridad desembocó en acciones de genocidio,internacionalmente tipificadas como tales2.1 Socióloga guatemalteca con Maestría en Sociología del Desarrollo, Directora Ejecutiva del Instituto deEnseñanza para el Desarrollo Sostenible-IEPADES-2 En el caso de Guatemala por ejemplo, se calcula que la guerra interna dejó más de 200.000 muertos, 50.000desaparecidos, un millón de refugiados y más de 600 comunidades destruidas. De las victimas plenamenteidentificas por la Comisión para el Esclarecimiento Histórico –CEH-, el 83% eran indígenas mayas y el 17% noindígenas, por lo que la CEH lo tipificó como genocidio. Para más información ver Guatemala: Memoria delSilencio de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH), (1999): V.21. La CEH se crea dentro de las 1
    • Desde esta perspectiva, la seguridad ciudadana estaba inevitablemente subordinada a lavisión imperante de la defensa del Estado, privilegiando los mecanismos propios de lasfuerzas armadas que orientan su accionar al combate y aniquilación del enemigo. Ladiferencia es que en muchos de los países latinoamericanos durante ese período, ese enemigono era otra nación, sino los propios ciudadanos. Esto llevó a los gobiernos a conformarfuerzas de seguridad interna orientadas a la persecución ciudadana en su afán de defensa de lainstitucionalidad del Estado, tergiversando las funciones policiales para convertirlas en unbrazo más de la defensa y contravenir en esta forma la naturaleza misma de la instituciónpolicial: la protección del ciudadano.No vamos aquí a debatir las causas y motivaciones que detrás de una fachada ideológicadeformada, llevaron a los gobiernos latinoamericanos a convertirse en expresión del podermilitar y en perfectos aliados de los Estados Unidos para formar parte de la cruzadaanticomunista emprendida por dicho país. A través de la Doctrina de Seguridad Nacional,Estados Unidos convirtió a los ejércitos de la región latinoamericana en cómplices de unatarea exterminadora que tuvo resultados sangrientos y fracturas sociales que hasta hoy díaconstituyen uno de los principales problemas para alcanzar la plena democracia en sociedadesque lentamente avanzan en la reconstrucción de su tejido social y fortalecimiento de lainstitucionalidad civil del Estado3.Lo que interesa en este documento es articular la lógica de la seguridad ciudadana en elcontexto de las políticas de seguridad y de la visión conceptual atrás de la lógica misma delEstado y sus instituciones y, en ese sentido, determinar la conexión entre la formulaciónconceptual de la seguridad y su expresión en la seguridad ciudadana, y lo que esto planteadesde la óptica no sólo del Estado, sino de las sociedades en su conjunto.El concepto de seguridad humanaUna vez terminada la confrontación entre bloques mundiales, principiaron a evidenciarseproblemáticas sociales y económicas que habían quedado relegadas a un segundo plano por lamisma violencia de los conflictos y sus efectos en los países que se habían visto involucradosen los mismos. Estas nuevas amenazas o riesgos que comienzan a visualizarse trascienden elámbito “duro” de la seguridad, entendiendo ésta como la base de defensa del Estado. Por unaparte, surge también el cuestionamiento hacia el aparato de los Estados que se habíanconvertido en verdugos de sus pueblos y para ello habían utilizado a las fuerzas de seguridadcomo instrumento; por otra, aparecen situaciones nacionales y regionales que ponían enriesgo la consolidación de las incipientes y débiles democracias que empezaban areconstruirse, tales como la extrema pobreza, el cambio climático y el hambre. Alreplantearse el cambio de las relaciones entre estados, una vez acabada la confrontaciónnegociaciones de paz en 1994 con el mandato de investigar y rendir un informe sobre las violaciones a losderechos humanos durante el conflicto.3 Según la CEH, en Guatemala el Ejército se convirtió en la institución que controlaba todas las estructuras delpoder ejecutivo y en la única inteligencia del Estado. La CEH concluye en su informe que en ningún momentodel conflicto armado, la guerrilla tuvo el potencial bélico suficiente para vencer al Ejército, que con la ayuda deestados Unidos contaba con mayor equipamiento y efectivos. Más bien, determina que el Estado magnificódeliberadamente la amenaza, incluyendo en una sola categoría a los opositores demócratas o no, pacifista oguerrilleros, legales o ilegales, con el fin de justificar los graves y numerosos crímenes. Frente a la ampliaoposición de la población, el Estado recurrió a operaciones militares dirigidas a aniquilarla físicamente. El planrepresivo fue ejecutado principalmente por el Ejército y los demás cuerpos de seguridad, especialmente laPolicía. Lo anterior explica por qué la gran mayoría de las víctimas de las acciones contrainsurgentes fueronciviles. (CEH 1999: V. 27). 2
    • ideológica, surgen nuevas propuestas y visiones que cambiaban dramáticamente la naturalezade la percepción entre países vecinos. Se transita de la confrontación a la cooperación comomecanismo para establecer relaciones armónicas y estables desde la perspectiva regional,valorándose la creación de medidas y mecanismos de confianza que sustentaran la paz entrelos pueblos.De este contexto mundial surge entonces la propuesta de seguridad humana, en donde elobjeto y sujeto de la seguridad se traslada a la persona humana como centro de la misma, enuna perspectiva donde el Estado se convierte en protector de la persona y modifica entoncesla lógica de su actuación institucional para respaldar esta concepción. El cambio proviene dela transformación de la idea de defensa hacia la propuesta de protección y cooperaciónejercida desde el Estado, dentro de la lógica del bien común. Al eliminarse la defensa delEstado como centro de actuación del mismo, las amenazas y riesgos que surgen para lagobernabilidad y la estabilidad, son aquellas carencias que precisamente movieron lasdemandas de sectores sociales que en el pasado habían sido catalogadas como accionesrevolucionarias contra el “statu quo”. Muchas de esas situaciones, agravadas por las mismasconfrontaciones internas, se plantean como las nuevas amenazas a enfrentar aportandoademás el ingrediente de ser complejas problemáticas que ocupan las agendas globales.Si se parte de la persona y su seguridad como bien a proteger, entonces se trasciende de laprotección de la vida y sus bienes como punto focal de las instituciones hacia la garantía desatisfacción de las necesidades básicas que permiten a la persona “ser” en sociedad.Empezando por el derecho a la alimentación, a un techo, a un trabajo, como parte de esa vidaque debe resguardarse. Dado que la seguridad es una percepción más que un estado, ladefinición de seguridad humana se entiende como sentirse “libre del miedo” y “libre de lasnecesidades”. Lo anterior presupone que la acción estatal debe extenderse para brindar nosólo la seguridad desde la perspectiva restringida a los derechos humanos de primerageneración, sino también garantizar el cumplimiento de los derechos humanos llamados desegunda y tercera generación.La agenda de la seguridad humana viene a estar conformada por dos grandes bloques: uno enel que las acciones del Estado deben orientarse a garantizar la seguridad directa de la personaentendida como el acceso a la protección física de ella y de sus bienes. Otro en el que lapersona tiene el derecho a desarrollarse en un entorno favorable (siendo obligación delEstado proveerlo) el cual se compone de siete valores básicos tal y como lo plantea elconcepto de Naciones Unidas, los cuales son: seguridad económica, alimentaria, de la salud,medioambiental, personal, comunitaria y política. Aceptar esta visión de la seguridad implicaque el Estado deberá actuar en dos estrategias convergentes: la de la seguridad en sentidorestringido y la del desarrollo necesario para generar el ambiente seguro que se concibe comoparte integral de la seguridad humana. Lo anterior supone que la seguridad no será posible sino se logran avances en las dos estrategias en forma complementaria, además de enlazar enforma interdependiente ambas dinámicas: seguridad y desarrollo.En este punto es necesario destacar el debate internacional que se sostiene en torno al difusolímite entre agenda de seguridad y agenda de desarrollo. El concepto de seguridad humana noha logrado una definición precisa, ni desde la perspectiva teórica, ni desde la práctica, quepermita establecer en forma diferenciada las acciones que se requieren en los dos ámbitos enforma coordinada. Se establece la duda si la agenda de seguridad se pierde frente a laglobalidad de los desafíos del desarrollo, o por el contrario, si la agenda de desarrollo se estáseguritizando. Todavía en las discusiones internacionales existe una reticencia de los estadosen aceptar la definición de seguridad humana en instrumentos internacionales por la falta decerteza de las implicaciones reales que tiene para los gobiernos. Independientemente de estas 3
    • dudas, lo que sí constituye una realidad es la evidencia cada vez mayor, que no puedeabordarse una agenda de seguridad ciudadana sin que el desarrollo forme parte de la solucióna las situaciones de incremento de violencia, inseguridad y delito en los países.Seguridad humana y seguridad ciudadanaSi se parte de la premisa que el Estado configura sus políticas atendiendo al objetivo de laseguridad de forma que enfrente los riesgos y amenazas percibidos, el cambio que representaconvertir a la persona y su entorno en el bien a proteger, supone profundas transformacionesinstitucionales. Evidentemente, las amenazas serán otras, así como los riesgos, y las políticasdeberán variar de acuerdo a las estrategias que se seleccionen para enfrentar dicha agenda.Al igual que de la política de seguridad se derivan las políticas de seguridad ciudadana ydefensa, sigue formando parte del debate actual, el definir los ámbitos de acción dentro delmarco de la política pública. El pasado reciente de la Doctrina de Seguridad Nacional hallevado a los círculos de estudiosos a buscar nuevas definiciones y acuñar conceptos que sediferencien de los utilizados en el contexto de la Guerra Fría. Sin embargo este esfuerzoparece ser infructuoso. Pareciera ser más sencillo redefinir los contenidos de los conceptostradicionales de forma que permitan establecer claramente los ámbitos de acción y losrecursos y capacidades que el Estado aportará de acuerdo a las amenazas que hay queenfrentar, y en esa medida, definir los actores e instituciones involucrados en las mismas.En este punto es importante señalar la diferencia entre seguridad nacional, seguridad públicay seguridad ciudadana desde la perspectiva de la seguridad humana y definir cuáles son losobjetivos de cada una de ellas. Cuando un Estado decide incluir un problema en su agenda deseguridad nacional es porque amenaza la existencia misma de la nación y está dispuesto aenfrentarlo con todas sus capacidades. Desde la nueva visión de seguridad, serán aspectosprioritarios en la agenda de la seguridad nacional por ejemplo: defender la soberanía nacionaly la integridad del territorio contra amenazas externas o desastres naturales; velar por undesarrollo económico, social y político equitativo (es decir, combatir la pobreza y lainequidad); y velar por la consecución del bien común. La seguridad pública debe definirsecomo la forma en que el Estado enfrenta la amenaza de la delincuencia común y el crimenorganizado proveyendo a la persona de un entorno institucional que la asegure, la proteja y lebrinde los mecanismos institucionales necesarios para que sus derechos sean respetados poruna parte, y por otra, que tenga acceso a la justicia en forma rápida y eficaz.La seguridad ciudadana puede concebirse como la forma en que el Estado enfrenta, enconjunto con el ciudadano, el reto de garantizar un ambiente seguro a todo habitante sindistingo de género, cultura o edad. Es decir, que dentro de la agenda de seguridad ciudadanase incluirán como riesgos, todos aquellos agentes que amenacen la existencia de espaciosseguros y promuevan por acción u omisión, factores que favorezcan inequidad ydiscriminación. La seguridad ciudadana es, de esta cuenta, el vínculo entre la acción social yla acción pública del Estado a través de sus instituciones, con el objetivo de brindar seguridadhumana desde una perspectiva integral a todos los miembros de un grupo social. El rasgocaracterístico de la re-conceptualización de la seguridad ciudadana desde el enfoque de laseguridad humana es, que todas las actuaciones que se den en este ámbito deben sustentarseen el fortalecimiento del Estado de Derecho y en el irrestricto respeto a los DerechosHumanos, como una condición inherente a la misma.Las amenazas a la seguridad también requieren de una estrategia o acción de la sociedad yestado para enfrentarlas y los niveles de peligrosidad adquieren diferentes características de 4
    • acuerdo al ámbito en que se pretende resolverlas. Existe un primer ámbito no político4 en elque la sociedad busca solucionar los conflictos en el seno de sus comunidades, prescindiendode la injerencia del Estado. Esto requiere la existencia de una comunidad o grupo social queposea una identidad, grado de cohesión, mecanismos reconocidos de sanción y resolución delos conflictos y entidades mediadoras aceptadas por todos sus integrantes. Aquellos conflictosque trascienden la capacidad de acuerdo de las comunidades o grupos sociales son sujetos detrasladarle al ámbito político. En este nivel, el Estado es quien promueve la solución,utilizando para ello el consenso, las leyes y el estado de derecho. En este ámbito losproblemas pueden tener dimensión nacional, e incluso, internacional. Cuando no se logra elconsenso y tampoco se resuelve por los procedimientos que marcan las leyes, se entra a laesfera de la seguridad pública. Para ello se tiene dentro del sistema de justicia, mecanismosde reacción que se utilizan para enfrentar a los individuos o grupos que no respetan el estadode derecho y violan la ley. Un problema que no se resuelve en el ámbito no político, puedetransitar hacia convertirse en un problema de seguridad nacional. Por ello es importantepromover mecanismos de resolución de conflictos en el nivel local y procesos defortalecimiento del tejido social.El nuevo concepto de seguridad ciudadana también se evidencia en la transformacióninstitucional. Si el enfoque de la seguridad nacional del pasado se basaba en la defensa delEstado atribuyéndole un papel protagónico a las fuerzas armadas y sus métodos, la seguridadciudadana privilegiará una agenda preventiva en materia de seguridad y el fortalecimiento dela actuación policial como institución diseñada para la protección del ciudadano. Endefinitiva se trata de construir un nuevo modelo de seguridad basado en una concepciónantropocéntrica, en el que la seguridad es la base de la libertad y condición ineludible para lamisma. Pero igualmente es indivisible la construcción de una seguridad que se traduce enalcanzar la satisfacción de las necesidades para todos y todas dentro de la misma diversidadde la sociedad.Aunque sigue existiendo el debate de los alcances de este nuevo modelo de abordaje de laseguridad, al ir al terreno de la práctica podemos encontrar que la realidad misma sugiere lainterconexión estrecha entre el desarrollo y la seguridad ciudadana. Durante años el InstitutoLatinoamericano de la Naciones Unidas para la Prevención del Delito y Tratamiento alDelincuente –ILANUD- ha venido realizando mediciones y recopilación de las mismas en elcontinente a fin de identificar correlaciones entre el incremento del delito en un país y lasvariables asociadas a dicho fenómeno (Carranza 2004). Dentro de esta últimas se destacanseis: porcentaje de población joven; población joven desocupada u ociosa (tiempo fuera de lafamilia y de la escuela); mayor desempleo; más inequidad en la distribución del ingreso;menor consumo per cápita y mayor concentración urbana. Estos datos reflejan que laconstrucción de la seguridad no sólo tiene que ver con mejor y mayor cobertura de loscuerpos policiales, sino también en cómo el Estado se organiza para enfrentar desde laspolíticas públicas la generación de empleo, disminución de la inequidad y mejor coberturaeducativa, como mecanismo preventivo del incremento de la incidencia delictiva en un país.A partir de la propuesta del concepto de seguridad humana, países y regiones lo han retomadopara enfocar bajo una nueva perspectiva la consecución de la seguridad para sus sociedades.Ya en 1995 los países de Centroamérica lanzaban el Tratado Marco de SeguridadDemocrática como la nueva agenda para la región. Esto es un hecho doblementesignificativo, tomando en cuenta que recién se estaba saliendo de conflictos armados internosen varios de los países y aún se negociaba la paz en algunos casos. En el Tratado se acuña elconcepto de seguridad democrática, entendiendo que el Modelo Centroamericano de4 Para ampliar estos conceptos ver Salazar 2002: 62-64 5
    • Seguridad Democrática se basa en la democracia y el fortalecimiento de sus instituciones y elEstado de derecho; en la existencia de gobiernos electos por sufragio universal, libre ysecreto y en el irrestricto respeto de todos los derechos humanos.Afirma que dicho modelo se sustenta en la supremacía y el fortalecimiento del poder civil;el balance razonable de fuerzas; la seguridad de las personas y sus bienes; la superación de lapobreza y pobreza extrema; la promoción del desarrollo sostenible; la protección del medioambiente; la erradicación de la violencia, la corrupción, la impunidad; el terrorismo; lanarcoactividad y el tráfico de armas; así como (en) la orientación de los recursos a lainversión social. Establece el Tratado que el irrespeto a los derechos humanos, la impunidad,pobreza y extrema pobreza, corrupción, pública o privada, la delincuencia, el crimenorganizado (narcotráfico, tráfico de personas, entre otros), y los desastres naturalesamenazan la seguridad de las personas. En concordancia, el concepto de seguridad enunciadorefiere por un lado, al desarrollo sostenible y sustentable de los pueblos centroamericanos ypor otro, a la realización de acciones consensuadas entre los Estados de la región para generarconfianza mutua y articular esfuerzos tendientes al logro de la seguridad regional.El modelo de seguridad democrática centroamericano se basa indudablemente en laconcepción de seguridad humana, e intenta a través del nuevo planteamiento, dejar atrás elmodelo regional de la Doctrina de Seguridad Nacional5. El valor de este modelo es queademás de incorporar nuevas amenazas como la pobreza, la corrupción y la impunidad,también replantea las bases de la relación entre los estados de la región, hacia prácticas degeneración de confianza dentro de una visión de seguridad cooperativa, desarrollando enforma práctica la noción implícita dentro del concepto de la seguridad humana, de construirestrategias para sentirse libre del miedo y de las necesidades. En la misma forma, reformulalos ámbitos de actuación de las instituciones de la seguridad, determinando la separación defunciones entre las fuerzas armadas y las policiales6.En seguimiento de esta dinámica regional, los Acuerdos de Paz de Guatemala, firmados en1996, recogen el espíritu del concepto de seguridad humana y de seguridad democrática y lodefinen en el Acuerdo sobre el Fortalecimiento del Poder Civil y papel del Ejército en unaSociedad Democrática. Este Acuerdo desarrolló una agenda de seguridad basada en unconcepto ampliado, que plantea que la paz firme y duradera requiere el respeto de losderechos humanos, y del carácter multiétnico, pluricultural y multilingüe de la Naciónguatemalteca, el desarrollo económico del país con justicia social, la participación social y,por ende el orden constitucional democrático. Dentro de este concepto, afirma que laseguridad ciudadana y la seguridad del Estado son inseparables del pleno ejercicio por losciudadanos de sus derechos y deberes políticos, económicos, sociales y culturales. Y acontinuación define que los desequilibrios sociales y económicos, la pobreza y la pobrezaextrema, la discriminación social y política, la corrupción, entre otros, constituyen factores deriesgo y amenazas directas para la convivencia democrática, la paz social y, por ende, elorden constitucional democrático. Establece además que la seguridad es un concepto amplioque no se limita a la protección contra las amenazas armadas externas, a cargo del Ejército, o5 En el capítulo II el Tratado afirma que la seguridad democrática es inseparable de la dimensión humana. Elrespeto a la dignidad esencial del ser humano, el mejoramiento de su calidad de vida y el desarrollo pleno de suspotencialidades constituyen requisitos para la seguridad en todos sus órdenes6 En el apartado de Estado de Derecho, el Tratado plantea el fortalecimiento y perfeccionamiento de lasinstituciones democráticas a través de la consolidación y fortalecimiento del poder civil, la limitación del papelde las fuerzas armadas y de seguridad pública a sus competencias constitucionales y la promoción de unacultura de paz, diálogo y tolerancia basada en los valores democráticos; así como, la subordinación de lasfuerzas armadas, de policía y de seguridad pública, a las autoridades civiles constitucionalmente establecidas. 6
    • a la protección contra las amenazas al orden público y la seguridad interna, a cargo de laPolicía Nacional Civil, siendo consecuente con la necesaria transformación institucional de laseguridad ciudadana.Tanto en los Acuerdos de Paz de Guatemala, como en el Tratado Marco de SeguridadDemocrática en Centroamérica, la búsqueda del cambio de un modelo de seguridad basado enla prevención, centrado en la persona como eje del desarrollo de las acciones y que cuentacon la participación como sustento, es esencial. Para el efectivo cumplimiento de esta visión,se requiere la transformación institucional, así como las relaciones entre sociedad y Estado.De esa cuenta, la política pública que se deriva de ese nuevo contexto y concepto, se basa enla prevención, en la defensa de los derechos del ciudadano y en el diálogo y la participacióncomo instrumento de relacionamiento.Seguridad humana y el nuevo modelo de seguridad ciudadanaPartiendo de los ejemplos anteriores, podríamos decir que en términos generales, la políticapública en materia de seguridad ciudadana en esta nueva perspectiva, debe formularse bajolas siguientes premisas:  el respeto a los derechos humanos,  el reconocimiento a la diversidad de la población,  una visión de equidad e inclusión  la participación ciudadana efectiva y  la garantía de la protección de los derechos ciudadanos en todas sus dimensiones.Este nuevo modelo de seguridad en el que confluyen las acciones necesarias para generarsociedades libres del miedo y de las necesidades es incluyente, dialogante, horizontal, tomaen cuenta las necesidades diferenciadas de los múltiples actores comunitarios, construyendola consecución de ambientes seguros a partir de la solidaridad y organización de la población.Así mismo, es un modelo que percibe la relación entre la sociedad y el Estado como unarelación de confianza y mutuo acompañamiento y específicamente en el tema de seguridad,un modelo en el cuál el policía se coloca como el mediador del conflicto social y el granaliado de la población en la solución de los problemas cotidianos.En el marco de la seguridad humana, las nuevas agendas en esta materia deben diseñarse apartir de la re-conceptualización de la seguridad, sobre la base del reconocimiento de laausencia de amenazas tradicionales frente a la relevancia de amenazas no tradicionales, queincluyen nuevos riesgos, y vulnerabilidades, ajenos a su anterior concepción de defensa delEstado, para enfocarse en lo ambiental, lo económico y lo social, primordialmente. Estasagendas parten de la prevención y anticipación para reducir la vulnerabilidad, por una parte,pero por otra, al cubrir esta diversidad de temas, el concepto de seguridad se vuelvemultidimensional, requiriendo un enfoque similar para poder enfrentar adecuadamente losriesgos y las amenazas.El nuevo modelo requiere de un enfoque multidisciplinario y de la participación de todos lossectores de la sociedad. Esto implica el cambio de las instituciones públicas hacia unamodalidad de trabajo que privilegie la participación y por lo tanto, que utilice estrategias parafacilitarla. La toma de decisiones se descentraliza y se desconcentra, dando mayor peso a lolocal y a la participación ciudadana. También privilegia los mecanismos de diálogo yresolución de conflictos y la cooperación nacional, subregional y regional, como modalidad 7
    • de trabajo para enfrentar las nuevas amenazas. La prevención se convierte en la acciónprincipal, tanto a nivel local, como nacional e internacional. Esto requiere de información,análisis y sistematización de la misma. En la medida en que se puede prevenir, lavulnerabilidad disminuye.Al partir de un enfoque preventivo, el papel de los gobiernos locales adquiere nuevasdimensiones dada la posibilidad de intervención en la prevención a través del abordaje de lamejora de los entornos locales, la coordinación interinstitucional para abordar lasproblemáticas de inseguridad desde la perspectiva local y la provisión de recursos básicospara conducir las soluciones multidisciplinarias. Esta multidimensionalidad también setraslada al ámbito de la justicia, ya que la construcción del concepto de sentirse libre delmiedo, implica no sólo la atención directa de las instituciones del estado en brindar seguridadal ciudadano, sino la certeza que el sistema de justicia regulará las actuaciones transgresorasy dependiendo el caso, actuará en defensa de los derechos del ciudadano, en igualdad decondiciones.Dentro de las transformaciones del sistema de seguridad, la reforma institucional es crucial,tanto para constituir entidades de seguridad ciudadana con este nuevo enfoque, comoigualmente, reconvertir a las fuerzas armadas en la nueva dimensión de la seguridad humanay la seguridad cooperativa. En la policía, lo anterior significa la construcción de unainstitucionalidad que tienda al fortalecimiento de un Modelo Policial Preventivo que debieseconsiderar en su haber, estrategias de acercamiento policía-comunidad, para dar contenido alrespeto de la diversidad de la población; al desarrollo de alianzas estratégicas para garantizarla sostenibilidad de los procesos; mecanismos alternos para la transformación y gestión de laconflictividad; estrategias de incorporación y participación ciudadana, entre otroscomponentes. Así mismo, se requiere la transformación de la doctrina policial, de forma quecontemple las acciones de prevención como una parte constitutiva del quehacer policial en lamisma medida que las prácticas de contención y persecución del delito. En este punto esimportante la modificación de la orgánica policial de forma que se exprese con balance, elnivel de importancia de la prevención dentro de las tareas de combate a la criminalidad.El objeto de las acciones que se realicen por parte de los cuerpos policiales dentro de estanueva dinámica requiere de instancias de acopio de información y análisis de la misma, quetienda a la creación de ambientes seguros, tanto en el entorno físico como en las prácticassociales cotidianas. Las estrategias de construcción de estos espacios seguros debe tomar encuenta la participación de la población en las tareas de anticipación, el diseño de modalidadesde trabajo para la prevención específicas para sectores poblacionales determinados y laparticipación activa de las autoridades locales y los múltiples actores de la comunidad. Loanterior debe derivar en el fortalecimiento de las unidades dentro de las policías encargadasde recopilar y analizar la información para el desarrollo de planes de prevención específicos,de las unidades orientadas a la atención de poblaciones en riesgo priorizadas por el análisis delas amenazas, de las unidades de atención a las víctimas y de las encargadas de establecer elrelacionamiento cotidiano con la población. Igualmente debe capacitarse a los funcionariospoliciales en mecanismos de relacionamiento y de coordinación con otras institucionesencargadas de la prevención del delito y de proporcionar apoyo en la creación de ambientessituacionales seguros.Una de las nuevas dimensiones de aplicación del concepto de seguridad humana a laseguridad ciudadana, es el protagonismo que debe asumir la ciudadanía a través de unaparticipación efectiva. Parte de las condiciones de liberarse frente al miedo, es la posibilidadde controlar el ambiente cercano. De ahí la importancia de establecer esos mecanismos departicipación poblacional en la definición y desarrollo de estrategias de construcción de 8
    • seguridad local. En ese sentido el monitoreo y acompañamiento de la ciudadanía a losesfuerzos conjuntos de las instituciones es sin duda la garantía de sostenibilidad de lasacciones para lograr la solución a los problemas priorizados por la misma población. Laparticipación y seguimiento de las acciones emprendidas por las instituciones del Estadobrindan el espacio de confianza para desarrollar al menos una mayor percepción de seguridady control sobre el entorno por parte de la ciudadanía.Los retos del nuevo modelo de seguridad ciudadanaUno de los primeros retos que enfrenta el concepto de seguridad humana, es precisamente, suaceptación internacional, no sólo como una declaración de principio, sino como una prácticareal de la estrategia de abordaje para lograr sociedades libres del miedo y de las necesidades ocarencias fundamentales. Brevemente se ha plasmado en este artículo las necesariastransformaciones que deben realizarse a partir del cambio de una perspectiva antropocéntricade la seguridad, las cuáles abarcan desde la reformulación de las políticas públicas, pasandopor las reformas institucionales y las modalidades de trabajo de los operadores de justicia yseguridad en los países. Quizás uno de los desafíos que siguen persistiendo es el establecerese enfoque integral y sistémico entre la visión tradicional de seguridad y las necesidades dedesarrollo.En el ámbito mundial, la persistencia de conflictos armados no favorece la aceptación de estenuevo modelo de seguridad, ya que la lógica de la confrontación se antepone a la visiónantropocéntrica de una seguridad para y por la población. En el caso regional latinoamericanolas dificultades provienen de la necesaria transición institucional que se da y la convivenciade modelos en transición. Lo anterior desemboca en instituciones que si bien promulganteóricamente la aceptación del nuevo concepto de seguridad, siguen lidiando hacia el interiorcon las prácticas del pasado.En el caso centroamericano, sobre todo en el llamado triángulo norte (Guatemala, ElSalvador y Honduras), la lucha contra el narcotráfico y el enfoque del terrorismo que impusoEstados Unidos después del 11 de septiembre del 2001, han hecho muy difícil laconsolidación de modelos policiales civiles efectivos por una parte, y la separación defunciones de las fuerzas armadas de la seguridad interna. El ataque terrorista contra EstadosUnidos provocó la reactivación de la tesis del enemigo interno, lo que se tradujo en el apoyohacia los aliados tradicionales en la región (los ejércitos), frente a la existencia deinstituciones policiales aún en transición y por ende, menos efectivas. La nueva agenda queEstados Unidos ofrece a los ejércitos de la región se centra en el combate al crimenorganizado, al narcotráfico, al terrorismo o narcoterrorismo así como a la defensa de losrecursos nacionales.En la nueva situación enfrentada desde la ortodoxia de la seguridad tradicional, la luchacontra el terrorismo se convierte en un instrumento que permite volver al control social y a lapersecución de las ideologías. La consecuencia ha sido efectivamente, el retorno alfortalecimiento de los ejércitos en detrimento de las fuerzas policiales civiles; elendurecimiento de las políticas migratorias; la consideración como amenazas de losconflictos étnicos, de las diferentes concepciones de la integridad territorial, y de lasdiferencias socioculturales, religiosas, económicas, lingüísticas y políticas.En este contexto, dentro de la agenda de seguridad que se ha trasladado a la región seencuentra el señalamiento de las pandillas juveniles como una amenaza a la seguridadnacional y subregional, al mismo nivel que el narcotráfico, el crimen organizado y elterrorismo. Es evidente que la naturaleza de los fenómenos es diferente, y si volvemos a la 9
    • vinculación de la agenda de seguridad con la de desarrollo, es fácil determinar que la formade enfrentar el fenómeno de la violencia juvenil y su vinculación con el crimen organizado,reside en el incremento de políticas públicas orientadas a mejorar la educación y el acceso alempleo. Situar el tema a la par del crimen organizado, conlleva el riesgo de querer enfrentarambos fenómenos de la misma forma: con el uso de la fuerza dentro de la óptica de combateal enemigo. De hecho la criminalización de la juventud sigue siendo un tema presente en lasubregión, a la vez de seguir pendiente la formulación de una política pública dirigida a losjóvenes por parte de los gobiernos.Finalmente, otro de los grandes valladares par la implementación de un concepto democráticode la seguridad, es precisamente la misma sociedad, sobre todo aquella que ha estado sujeta aconflictos internos. La práctica de la violencia y la represión como mecanismo para enfrentarla conflictividad hace aún más difícil el desarrollar acciones preventivas acordes con el nuevomodelo de seguridad humana. En muchas ocasiones es la misma población la que genera yexige niveles de alta violencia y reacción a las autoridades, como mecanismo para combatirla inseguridad. Los plazos extensos para lograr resultados de las experiencias de prevenciónen materia de seguridad, no facilitan el contar con resultados que permitan ofrecer salidascreíbles a poblaciones acostumbradas a la violencia y a la represión. 10
    • Bibliografía consultada Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH), 1999, Guatemala, Memoria del Silencio, Informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, Oficina de Servicios para Proyectos de las Naciones Unidas (UNOPS). Guatemala De León-Escribano, Carmen Rosa y María Patricia González., 2007, Security Sector Reform Provisions in Peace Agreements. Case Study: Central America, Guatemala and El Salvador. Iepades-African Security Dialogue and Researcher – ASDR-. Los Acuerdos de Paz, 2007. Secretaria de la Paz, Presidencia de la República, Guatemala. Salazar, Ana María, 2002. Seguridad nacional hoy. Taurus Aguilar, Colombia. Carranza, Elias, 2004. “Políticas públicas en materia de seguridad de los habitantes ante el delito en América Latina”, en Seguridad ciudadana y orden público en América Latina. Revista Nueva Sociedad 191, mayo-junio 2004, Venezuela. Tratado Marco de seguridad democrática en Centroamérica.1995, San Pedro Sula, Honduras. www.sica.org 11