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La libertad de prensa frente a los nuevos escenarios políticos nerio tello
 

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    La libertad de prensa frente a los nuevos escenarios políticos nerio tello La libertad de prensa frente a los nuevos escenarios políticos nerio tello Document Transcript

    • La concentración mediática y la libertad de prensa frente a los nuevos escenarios políticos Prof. Nerio Tello∗Exposición para las Jornadas de Periodismo de la Escuela De Periodismode la Facultad De Ciencias Sociales y Comunicación, de la UniversidadTecnológica Equinoccial, de Quito, Ecuador.Si algo identificó a los países latinoamericanos durante casi todo el siglo XX fuela inestabilidad política, la presencia de gobiernos de facto y la intromisión delas grandes potencias a través de sus empresas, cuando no de sus ejércitos.Todo fue causa y consecuencia a la vez de democracias formales, débiles ytambaleantes.Durante todas esas décadas, los medios de comunicación cumplieron un rol dealineamiento a los gobiernos de turno, con oposiciones débiles; las más de lasveces, cumpliendo la mera excusa de mostrarse independientes. Los casos deperiodistas y periódicos que sobresalieron como ejemplo de lucha en contra delos poderes establecidos, fueron meras excepciones que en muchos casosterminaron asimilados a los procesos posteriores o fueron víctimas de susexpresiones. Algunos, como sabemos, lo pagaron con su propia vida.Si bien el rol del periodismo (o si se quiere, el debate sobre la libertad deprensa) siempre estuvo en medio de discusiones, nunca ocupó un escenariocentral en la agenda política de los países. La tensión natural entre quienesquieren decir algo, y quienes quieren evitarlo, era una puja más o menoscotidiana, más o menos pacífica, más o menos políticamente correcta.Recojo aquí una frase de Gabriel García Márquez que me parece oportuna: “El problema del periodismo no es responsabilidad exclusiva de los periodistas y las escuelas, sino también de una concepción contemporánea de los medios de comunicación”. Nerio Tello es periodista, escritor, editor y docente universitario. Como periodista trabajó en radios y en mediosgráficos nacionales de la Argentina. Como escritor ha publicado más de 25 libros, entre otros: Periodismo Actual.Guía para la acción (Ed. Colihue, 1998), Cómo se escribe (Ed. Longseller, 2003) y La entrevista radial (en coautoríacon Marcelo Pérez Cotten. Ed. La Crujía, 2007). Como dramaturgo recibió el Premio del Instituto Nacional de Teatrocon su drama El viajero remoto (1998). (http://neriotello.blogspot.com/)
    • El nuevo siglo conformó un escenario totalmente diferente. Y con lasdesprolijidades propias de nuestro continente, mestizo y en permanenteefervescencia, aparecieron escenarios impensados solo una década atrás.Quien iba a pensar en la década de los Menem, los Collor de Melo, losFujimori, que hoy tendríamos a una Dilma Rouseff, una Cristina Fernández, unHugo Chávez, un Evo Morales o un Rafael Correa, creo que más allá de losacuerdos o disensos, debemos admitir que soplan vientos totalmente distintosentre una y otra década.En estos nuevos escenarios los medios de comunicación aparecen comoactores sociales importantes, por acción u omisión. Al parecer, la antiguasociedad: medios de comunicación-establishment comienza a resquebrajarse,por distintas razones que sería muy largo de detallar. Quizás ustedes coincidanconmigo en que podemos intuir que esa elegante tensión entre lo que elperiodismo podía decir, lo que debía decir y lo que decía finalmente, parecehaber quedado atrás, no sé si definitivamente, al menos en mi país.Quisiera detenerme un momento en el fenómeno de concentración de losmedios de comunicación en América del Sur para luego entrar en el casoargentino. Voy a reproducir algunos conceptos surgidos de un trabajoacadémico realizado por dos importantes intelectuales argentinos, elLicenciado Guillermo Mastrini –profesor de la Universidad de Buenos Aires(UBA), especialista en políticas públicas de información y comunicación yDirector de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la UBA– yMartín Becerra –profesor de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) einvestigador del CONICET. Doctor en Ciencias de la Comunicación por laUniversidad Autónoma de Barcelona (España) y autor de varios libros sobre suespecialidad–.Este trabajo fue desarrollado por un equipo de investigación del queparticiparon profesiones y docentes de todos los países involucrados,prácticamente toda Sudamérica. Por Ecuador participó el profesor CecilioMoreno, a quien no conozco pero por estar ahora en este país, corresponde sumención.El paper titulado Globalización, mercado e industrias culturales: ¿resistencia osimulacro? puede ser consultado en internet en la siguiente dirección:
    • http://www.dialogosfelafacs.net/75/articulos/pdf/75MastriniBecerra.pdf dicen losautores al comienzo del trabajo: El fenómeno de concentración de la propiedad de los medios de comunicación ha permitido que un cada vez más reducido número de empresas controlen un número cada vez más significativo de la producción simbólica.Luego afirma algo que podríamos sospechar pero que la realidad de lainvestigación nos revela como algo preocupante. Cada año un ciudadano latinoamericano, en promedio, compra menos de un libro, asiste menos de una vez a una sala cinematográfica, adquiere medio disco compacto por el circuito legal y compra un diario sólo en 10 ocasiones. La conexión a Internet en la región no alcanza al 10 por ciento de la población. En cambio, el ciudadano latinoamericano accede cotidianamente a los servicios de la televisión abierta y la radio. Los bajos niveles de acceso en América Latina se complementan con una estructura del sector altamente concentrada, en la cual las cuatro primeras firmas de cada mercado dominan (promedio regional) más del 60 por ciento de la facturación del mercado y de la audiencia. Esta situación se agrava considerablemente si se considera que en varios países los grupos económicos más poderosos controlan las empresas más importantes de cada mercado y generan una concentración que tiende a conformar conglomerados. (El subrayado es del expositor)Lo que estoy tratando de decir es que el debate sobre la libertad de prensadentro de los conflictos desatados entre los gobiernos y los medios decomunicación como pasa en la Argentina, en Venezuela y aquí mismo enEcuador, a veces, casi siempre, exceden las voluntades y decisiones de losprofesionales que trabajan en el medio. Mi experiencia de trabajo en distintos
    • medios, donde difícilmente he comulgado con las líneas editoriales de muchosde ellos, me ha permitido sobrevivir profesionalmente tratando de ver cuánto sepodía flexibilizar la franja del disenso sin peligrar la propia condición laboral.Cualquier de ustedes podría pensar que se debería tener una actitud másheroica y más decidida, pero cuando uno trabaja en un medio y reconoce sulínea editorial, tiene dos caminos: se adapta y respeta los códigos; o se va. Noes que puede plantear una lucha desde adentro para modificar los contenidos.La única lucha posible, y con sus límites, es la lucha reivindicativa de tipogremial. Que, en los últimos años en la Argentina (a partir del gobierno deMenem) ha queda empalidecida y reducida a prácticamente nada.Pero sigamos un poco más con el informe. Ya se han dado algunos datossobre la concentración de los medios de información, ahora veamos otrofenómeno muy extendido en la Argentina y Brasil, quizá no se dé aquí con lamisma característica.Dicen los autores mencionados: El panorama reseñado se agudiza por los problemas de concentración de la producción de las industrias culturales y por la centralización geográfica de las mismas en los principales centros urbanos. En relación con este último aspecto, vastas extensiones territoriales quedan relegadas a la recepción de contenidos producidos, almacenados, editados y distribuidos desde las ciudades más importantes que actúan como verdaderas cabeceras; son los casos de la zona metropolitana de Buenos Aires (Argentina), San Pablo y Río de Janeiro (Brasil), Santiago (Chile), o Distrito Federal, Monterrey y Guadalajara (México). La concentración de la propiedad y la centralización del capital en las industrias culturales adquieren importancia en la medida en que el estatuto de funcionamiento de éstas es crecientemente comercial y está guiado por el lucro como patrón de desarrollo. Las políticas de comunicación y cultura aplicadas por los diferentes Estados en las últimas dos décadas han acelerado la articulación de los
    • principales grupos de comunicación y cultura de la región con los grandes operadores a nivel mundial.En la Argentina en este momento los medios de comunicación dominantestratan de instalar el tema de la libertad de prensa y los condicionamientos a losque están expuestos en función de las nuevas medidas de gobierno.Básicamente, la implementación de una nueva Ley de Servicios deComunicación Audiovisual, que los medios hegemónicos se empeñan en llamarla Ley de Medios K, por el ex presidente Kirchner, y la actual mandataria,Cristina Fernández de Kirchner. Creo que antes de entrar en este tema, quehace a la realidad política y profesional de mi país, debería insistir en otrofragmento del informe de Becerra y Mastrini. La situación de las industrias infocomunicacionales en América Latina presenta importantes contradicciones. Por un lado, desde la década de 1990 se asistió a una transformación que implicó que los Estados nacionales se desprendieran de activos, especialmente en el sector de las telecomunicaciones, y se consolidara el predominio del mercado en la producción y distribución de bienes y servicios culturales y comunicacionales.En esos años había muchas señales televisivas y radiales en manos delestado, y el presidente Menem en la ola liberal, las privatizó, como privatizó lacompañía de teléfonos, la luz, el gas y la distribución del agua, entre otrasempresas estatales. Sigamos con el informe: Según los principales impulsores de esa política, la apertura de los mercados facilitaría la expansión de los mismos y estimularía el acceso de importantes franjas de la población al consumo de tecnologías y bienes culturales que hasta entonces se hallaban fuera de su alcance. Sin embargo, las estadísticas reflejan que en la mayoría de los países los índices de inequidad en la distribución del ingreso se han agravado. En términos generales, se mantiene la exclusión del acceso de amplios sectores de la población al consumo de los bienes y servicios básicos.
    • Cabe destacar, en relación con el sector infocomunicacional, que si bien algunos índices de acceso tecnológico crecieron en los años 90, se aprecia que la posibilidad de un consumo cultural diversificado queda limitada a una porción minoritaria de la población.Para dar un ejemplo, yo soy de un pequeño pueblo de una de las provinciaspobres de la Argentina, La Rioja, precisamente la provincia de donde proveníael ex presidente Menem. En mi pueblo no había televisión, la ola privatizadorallevó la televisión (varios años después) a mi pueblo, pero a través de latelevisión paga.El informe sobre Globalización e industrias culturales, concluye con estareflexión; En términos generales, se observa que el mercado por sí sólo no parece cumplir de forma eficiente la asignación y distribución de bienes, recursos y servicios infocomunicacionales. Muy por el contrario, se ha observado que, en la mayoría de los casos, importantes franjas de la población quedan excluidas del mercado. Sí se ha verificado que en los años 90 el mayor crecimiento tuvo lugar en los procesos de concentración de la propiedad. En este sentido, todo parece indicar que un nuevo tipo de intervención del Estado se torna imperiosa si se busca estimular el acceso de franjas amplias de la población y propiciar la diversidad cultural. Claro que, además, será preciso definir políticas económicas que estimulen la integración económica de las sociedades latinoamericanas, contrarias al modelo de exclusión que se expandió en la región durante la década de 1990.A continuación ofreceré un pantallazo sobre la situación de los medios en laArgentina. No se trata por cierto de una exposición académica ni un trabajo
    • ajustado al rigor histórico, sino simplemente son observaciones de alguienvinculado a los medios de comunicación desde hace alrededor de 40 años.Argentina, como casi todos los países latinoamericanos, ha adherido desdehace ya unos 25 años a la concepción jurídica propia sobre el Derecho de lainformación que toma sustancia en la letra de la declaración de los DerechosHumanos, aprobada en París en 1948. Su art. 19 dice: “Toda persona tienederecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye elno ser molestado a causa de sus opiniones y el de difundirlas sinlimitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.La introducción del Derecho a la información como derecho positivo en laArgentina se realiza a través del Pacto de San José de Costa Rica que seaprobó en Marzo de 1984. El art. 13 habla sobre “Libertad de pensamiento yexpresión”.Estos derechos también están protegidos por la Constitución Nacional de laRepública Argentina.De todos modos, estos derechos, quizás coincidan conmigo, están expresadosde tal manera que resulta difícil que alguien se oponga a ellos, y a la vez,cualquiera puede usarlos para justificar, condenar o protegerse ante uneventual dolo.Digo esto porque en mi país, tanto el oficialismo como los medios hegemónicosinsisten en llenarse la boca con argumentos inscriptos en este tipo dedocumentos legales.Pero vamos a algo fáctico.Como muchos sabrán el gobierno argentino logró aprobar una nueva ley deservicios audiovisuales. La famosa Ley K, según algunos medios. ¿Quépropone centralmente esta ley? La corresponsal de la BBC Mundo en BuenosAires, la llama “la polémica ley” y dice textualmente en su despacho cuandoestaba en debate: “La llamada Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual fue presentada por el ejecutivo con el objetivo declarado de "desconcentrar y desmonopolizar" el mercado mediático, además de actualizar la legislación para adecuarse a las nuevas tecnologías.
    • Sin embargo, para la oposición, detrás de la legislación hay una intención del Ejecutivo de ampliar su control sobre los medios y sus contenidos, y de crear otro modelo de concentración bajo la injerencia del Estado”.Es decir, la corresponsal se hace eco de los dichos o las suposiciones de “laoposición”, no nombra a nadie en particular, y rebate sus propios argumentostécnicos con meras especulaciones políticas.Sin embargo, la periodista, como es una profesional, se empeña, más allá dedefinirla como polémica, en ofrecer detalles de la ley, una vez que fueaprobada. Utilizo esta fuente, BBC Mundo, para que vean que dicen los queNO están de acuerdo en principio con la ley. BBCMundo detalla las claves paraentender lo que se aprobó en el Congreso.REPARTO DEL ESPACIO RADIOELÉCTRICOLa propuesta divide el espacio radioeléctrico en tres partes iguales entre elEstado, el sector privado y las organizaciones sin fines de lucro (entre ellossindicatos, cooperativas, universidades, fundaciones e iglesias). Esto estabaexpresamente prohibido por la legislación anterior.NUEVO ENTE DE CONTROL.La ley crea una nueva entidad regulatoria: la Autoridad Federal de Serviciosde Comunicación. Este organismo resulta clave para el mercado mediático, yaque es el encargado de otorgar licencias o declararlas caducas, así comode sancionar las violaciones a las normas por parte de las empresas.MENOR CONCENTRACIÓN.La norma reduce de 24 a 10 los servicios abiertos de radio y televisión enpoder de un solo dueño.La ley de radiodifusión aprobada en 1980 permitía un máximo de cuatrolicencias por empresa, pero una modificación del ex presidente Carlos Menem,a finales de los años 90, amplió las licencias a las actuales 24.
    • En particular, la ley prohíbe a una empresa dueña de un canal abierto sertambién proveedor del servicio pago de televisión por cable en la mismazona.NUEVOS JUGADORES.Por un lado, la ley establece un límite para la participación de capitalesextranjeros en los medios, que no deberá superar el 30% del paqueteaccionario de una empresa.Permite, además, el ingreso de empresas públicas en el mercado de losmedios audiovisuales.CONTENIDO NACIONAL.La norma establece nuevas pautas para la producción local: señala que el 60%de lo que muestra la televisión abierta debe ser hecho en Argentina.Las radios privadas deberán emitir un mínimo de 70% de producciónnacional y el 30% de la música transmitida también deberá ser argentina,salvo en el caso de emisoras temáticas o destinadas a colectividadesextranjeras.El artículo referido, como recuerdan, dice al comienzo, que el ley busca“desconcentrar y desmonopolizar", lo que bien podría ser una maniobra parasometer a los medios hegemónicos.¿Por qué hemos hablado aquí, de medios hegemónicos?Veamos un mapa de la situación actual de los medios en la RepúblicaArgentina.
    • Creo que una mirada aun rápida sobre este panorama puede llevar a laconclusión de que la ley es no solo necesaria sino fundamental para eldesarrollo comunicacional del país.Por cierto, ninguna medida es inocua y ésta, como otras, estuvo enmarcada enlo que se llamo el enfrentamiento del gobierno con los medios. Que comenzópor cierto, con el enfrentamiento ente el gobierno y “el campo”, en 2008. Estaexpresión genérica “el campo”.En esa larga confrontación por un decreto que aumentaba las retenciones porexportación de granos, los medios de comunicación lograron imponer la figura“de los del campo” como si fuera simples trabajadores rurales, o pequeñosproductores. En realidad debería decirse los grandes productoresagropecuarios que constituyen la clase social más poderosa de la argentina,que supo imponer ministros de economía y de agricultura y ganadería a casitodos los gobiernos democráticos. Y desde ya, a los militares.Sirva esto solo para explicar el contexto. Como el decreto oficial no recibió elapoyo del congreso, por un voto desempate, el gobierno perdió la batalla. Conunas elecciones legislativas en el horizonte cercano, que se preveía no le ibana ser favorables, el gobierno mando al congreso una serie de leyes“conflictivas”. Entre ellas, la mayor de todas, la Ley de de Servicios deComunicación Audiovisual.
    • En ese momento, los diarios dijeron que se trataba de una venganza contra,básicamente, el grupo Clarín. Y no era del todo errada la apreciación. Pero másallá de los humores, lo que debemos analizar es la pertinencia o no de la nuevaley, no el humor de los gobernantes o la oposición. Muchos se pregunta porque cuando Néstor Kirchner era el presidente no mando la ley, y si se elevocuando asumió su esposa.Podrías hacer centenares de especulaciones. De hecho, en su gobierno,Kirchner había favorecido al grupo Clarín prorrogando una licencia de televisióny autorizando la fusión de las dos empresas mayores de televisión paga en unamisma empresa, del grupo Clarín precisamente. En ese momento, Clarín y sugrupo eran oficialistas.Digo esto para que entienda que no todo es tan transparente como unoquisiera, ni tan perverso como pretenden presentarlo los medios ahoraopositores.Es de suponer, que este contexto de conflictividad tensó la cuerda de lamentada libertad de prensa.La SIP, organismo creado y manejado por las empresas periodísticas,denuncio reiteradamente que “la libertad de prensa corría peligro en laArgentina”. Siempre fueron declaraciones formales sin demasiadasfundamentaciones. Es más, los dos diarios más importantes de la argentina, seempeñan cada día en buscar, como decimos allá, “la quinta pata al gato”. Contitulares tendenciosos, cuando no absolutamente falsos.Tan descontrolados y desubicados se encuentran que los dos diarios másimportantes tuvieron posiciones dubitativas ante los reclamos argentinos anteel Reino Unido por las Islas Malvinas, una reivindicación histórica de nuestropaís.Es más, cuando EEUU o el FMI hacen alguna declaración crítica sobre el país,la sobredimensionan como si la verdad estuviera en la crítica, y no reconocenque se trata de una mera discusión de intereses económicos. Quien no quieraver esto, no entiende el mapa de las relaciones internacionales. Los diariosargentinos si lo entiende, pero prefieren dar su batalla en la coyuntura que lestoca como empresas, no como periodistas.
    • La organización Reporteros Sin Frontera, advirtió hace un año sobre lospeligros que podía enfrentar la libertad de prensa en la Argentina al tiempo queinformaba de esta manera lo que estaba sucediendo en el país. “La controversia entre el gobierno kirchnerista y los medios de comunicación, centrada en el ataque gubernamental contra la posición monopolística del Grupo Clarín -también accionista mayoritario de Papel Prensa, la principal empresa dedicada a la fabricación del papel para diarios- no cesó durante todo el año. El grupo Clarín (49%), desde su hegemónica posición maneja e impone el precio del papel sin ningún tipo de regulación. El Estado posee el 27.46% de la papelera, mientras que La Nación maneja el 22%. Según la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, en junio de 2010, la papelera vendió a sus empresas relacionadas entre el 70% y 80% de su producción. Sucede que son pocos los medios que pueden afrontar un precio impuesto por los periódicos más grandes del país.” La libertad de prensa en Argentina, Reporteros sin Fronteras (febrero 22, 2011 )Luego, la misma organización, REPORTEROS SIN FRONTERAS dicerespecto de la nueva ley La ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (SCA) debe mantener su objetivo para corregir los desequilibrios del paisaje audiovisual, particularmente apremiantes en Argentina y garantizar un mejor reparto de las frecuencias entre medios privados, medios públicos en desarrollo y medios comunitarios. Por esta razón, apoyamos este texto, tal como lo hicieron los relatores especiales por la libertad de expresión de la ONU y de la OEA. Fruto de una larga reflexión en la sociedad y votado según las normas por mayoría en el Congreso, el texto se debe aplicar con, como corolario, un reparto justo de la publicidad oficial. http://es.rsf.org/argentina-la-guerra-mediatica-aun- puede-09-09-2010,38329.html
    • ¿Peligra la libertad de prensa en la Argentina?Creo que la ley de alguna manera hace peligrar la libertad de empresas, no deprensa. La libertad de prensa siempre estuvo y estará en la picota.Cuando el Estado pone coto a expansiones desmedidas e intentar alcanzar, almenos en las formas, el remanido equilibrio informativo y un acceso equitativoa la producción de contenidos a lo largo de todo el país, se pone en peligro a lalibertad de las empresas periodísticas existentes. Y se corre el riesgo defavorecer a empresas periodísticas pequeñas o nuevas, que pretendecompartir o dominar la torta publicitaria que antes les estaba vedada o limitad.Por ahora vemos que la ley, aun no aplicada íntegramente, está generandopuestos de trabajo en todo el país, no solo en lo que hace a los periodistas sinotambién a directores de cine, actores, guionistas, iluminadores ,escenógrafos,sonidistas, fotógrafos y un largo etcétera que están siendo asimilados a losproyectos de generación de contenidos para la televisión digital.Cuando la actual presidenta de la Nación logró su reelección por más del 50por ciento de los votos, algunos medios de comunicación atribuyeron el caudalal plan llamado de Asignación universal por hijo, que otorga a todas las familiascarencias una pensión por hijo menor de edad lo que alivio significativamentelas carencias de un amplio sector. Sin embargo, esos votos son significativospero no determinantes, porque de hecho, se sabe que históricamente son votosperonistas.Creo que la proyección de la ley en términos de trabajo concreto, sobre todo enel interior del país, fue un hecho revolucionario. Hoy, a poco de serinstrumentada, se han generado decenas de centros de producción dondehasta ayer no había posibilidad ni de tener una radio. Ahora hacen televisión ocine, y esperan la adjudicación de licencias para radios y televisión.¿Peligra la libertad de expresión o se expanden las posibilidades decomunicar? Con medios hegemónicos ¿se puede hablar de libertad deexpresión?Los países de grandes geografías y de relativo bienestar y desarrollo comoArgentina y Brasil, generan espacios comunicaciones alternativos que hastasuelen ser rentables económicamente. Las sociedades más pobres carecen deestas posibilidades.
    • Me parece, en principio, que la apertura hacia una mayor diversidad no va amejorar necesariamente la calidad informativa, ni va a evitar arreglos entremedios y gobiernos, ni va a dejar la verdad desnuda a disposición de loslectores, radioescuchas o televidentes, pero va a conformar escenarios másplurales, democráticos y horizontales. En este contexto, uno podríarevalorizar la pregunta de si peligra la libertad de prensa.En esta dirección, en estos días en Buenos Aires se ha publicado un libro deHernán Bañez titulado La rebelión de los medios emergentes. En este trabajoafirma que los medios emergentes como “revistas barriales, radioscomunitarias o blogs, también llamados “nuevas voces”, brindan respuestasque en muchos casos no logran satisfacer medios dominantes yhegemónicos. Estos nuevos medios, los emergentes, tienen la capacidad deinfluir en la agenda de temas y crear un “mix de agenda” conformada por todoel espectro de medios, tanto audiovisuales como los que ofrecen lastelecomunicaciones”.No todo es tan sencillo ni tan romántico. Pero sí creo que estos nuevosescenarios brindan la posibilidad de expresión a colectivos que hasta ahoraestaban silenciados, al tiempo que ofrecen oportunidades profesionales acientos, cuando no miles, de egresados de carreras de comunicación que nologra insertarse en el mercado de los grandes medios.Creo que la discusión, al menos en la Argentina, es una discusión por el podery por el dinero. No es un debate de ideas. Ojalá lo fuera. Siempre es mejordiscutir con los que no piensan como uno, pero es imposible discutir con losque sólo ven el lucro en el horizonte inmediato. La lógica de lucro es irrebatible.Sin embargo, soy optimista. Creo que siempre habrá lectores buscandoperiodistas dignos. Y siempre habrá periodistas dispuestos a contar lashistorias de sus gentes.Las nuevas tecnologías les permiten a todos y cada uno imaginarse comoperiodistas, pero solo perdurarán aquellos que amen el oficio, desarrollen lasherramientas necesarias para dominarlo y cuenten aquello que la gentenecesita escuchar, para creer que un mundo mejor es posible. Nerio Tello, Buenos Aires, Argentina
    • Febrero 2012,