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Nueve musas - Arte sin fronteras-

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Nueve Musas es una mujer luminosa que fantasea palacios de colores sobre olas que la elevan hasta las estrellas. Conoce mi destino y mi sueño. Sabe que me encuentra levitando en las líneas del cosmos …

Nueve Musas es una mujer luminosa que fantasea palacios de colores sobre olas que la elevan hasta las estrellas. Conoce mi destino y mi sueño. Sabe que me encuentra levitando en las líneas del cosmos por eso me regala la belleza de su lumbre. Yo sólo soy la emisaria. Ella ya es antes de nacer en las líneas de mi tinta y su suerte. Buen viaje mi hermosa dama…buen viaje….

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  • Nueve Musas es una mujer luminosa que fantasea palacios de colores sobre olas que la elevan hasta las estrellas. Conoce mi destino y mi sueño. Sabe que me encuentra levitando en las líneas del cosmos por eso me regala la belleza de su lumbre. Yo sólo soy la emisaria. Ella ya es antes de nacer en las líneas de mi tinta y su suerte. Buen viaje mi hermosa dama…buen viaje….
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  • 1. NueveMusas Arte siin ffronteras Arte s n ronterasJuanaDe AméricaLa habiitaciiónLa hab tac ónIImagiinariia de Ciirllot mag nar a de C r ot La tallentosa señora La ta entosa señora Hiighsmiith H ghsm th 1 Revista Cultural Año 2013 Numero 007
  • 2. Dirección General Valeria Wozniak Corrección: Victoria Márques Grupo Editorial: Nueve Musas Nueve Musas nuevemusasrevistacultural@hotmail.comISBN 978-987-33-2476-5 2
  • 3. Sumario///////////////////Nota Editorial Narrativa: La noche boca arriba de Julio CortázarEl naturalismo Émile ZolaEl crimen y el castigo de Fiodor Dostoyevsky Poeta : de Las estepas del silencio de Valeria Wozniak Juan Eduardo CirlotLa habitación imaginaria de Cirlot Narrativa: El viaje de Naia Fillipa de Valeria WozniakJuana de América Chico CarloLibro de Cabecera: El Adán Buenosayres de Leopoldo Marechal Angie Ferrero: Una fugitiva con la soga en los piesLa talentosa señora HighsmithIlusione de Valeria CorvinoToulouse-Lautrec Grand Maître des Affiches La GoulueLos desiertos de Georgia El viaje de Naia Fillipa – continuación- Portada: La primavera de Georgia O´keffe 3
  • 4. Nota Editorial ///////////////////Nueve Musas Nueve Musas es una mujer luminosa que fantasea palacios de colores sobre olas que la elevan hasta las estrellas. Conoce mi destino y mi sueño. Sabe que me encuentra levitando en las líneas del cosmos por eso me regala la belleza de su lumbre. Yo sólo soy la emisaria. Ella ya es antes de nacer en las líneas de mi tinta y su suerte. Buen viaje mi hermosa dama…buen viaje…. 4
  • 5. La noche boca arriba Julio Cortázar Y salían en ciertas épocas a cazar enemigos; le llamaban la guerra florida. A mitad del largo zaguán del hotel pensó que debía ser tarde y se apuró a salir a la calle y sacar la motocicleta del rincón donde el portero de al lado le permitía guardarla.En la joyería de la esquina vio que eran las nueve menos diez; llegaría con tiempo sobradoadónde iba. El sol se filtraba entre los altos edificios del centro, y él -porque para símismo, para ir pensando, no tenía nombre- montó en la máquina saboreando el paseo. Lamoto ronroneaba entre sus piernas, y un viento fresco le chicoteaba los pantalones.Dejó pasar los ministerios (el rosa, el blanco) y la serie de comercios con brillantesvitrinas de la calle Central. Ahora entraba en la parte más agradable del trayecto, elverdadero paseo: una calle larga, bordeada de árboles, con poco tráfico y amplias villasque dejaban venir los jardines hasta las aceras, apenas demarcadas por setos bajos. Quizáalgo distraído, pero corriendo por la derecha como correspondía, se dejó llevar por latersura, por la leve crispación de ese día apenas empezado. Tal vez su involuntariorelajamiento le impidió prevenir el accidente. Cuando vio que la mujer parada en laesquina se lanzaba a la calzada a pesar de las luces verdes, ya era tarde para lassoluciones fáciles. Frenó con el pie y con la mano, desviándose a la izquierda; oyó el gritode la mujer, y junto con el choque perdió la visión. Fue como dormirse de golpe. Volvió bruscamente del desmayo. Cuatro o cinco hombres jóvenes lo estaban sacando dedebajo de la moto. Sentía gusto a sal y sangre, le dolía una rodilla y cuando lo alzarongritó, porque no podía soportar la presión en el brazo derecho. Voces que no parecíanpertenecer a las caras suspendidas sobre él, lo alentaban con bromas y seguridades. Suúnico alivio fue oír la confirmación de que había estado en su derecho al cruzar laesquina. Preguntó por la mujer, tratando de dominar la náusea que le ganaba la garganta.Mientras lo llevaban boca arriba hasta una farmacia próxima, supo que la causante delaccidente no tenía más que rasguños en las piernas. "Usté la agarró apenas, pero el golpele hizo saltar la máquina de costado..."; Opiniones, recuerdos, despacio, éntrenlo deespaldas, así va bien, y alguien con guardapolvo dándole de beber un trago que lo alivióen la penumbra de una pequeña farmacia de barrio. La ambulancia policial llegó a los cinco minutos, y lo subieron a una camilla blandadonde pudo tenderse a gusto. Con toda lucidez, pero sabiendo que estaba bajo los efectosde un shock terrible, dio sus señas al policía que lo acompañaba. El brazo casi no le dolía;de una cortadura en la ceja goteaba sangre por toda la cara. Una o dos veces se lamió loslabios para beberla. Se sentía bien, era un accidente, mala suerte; unas semanas quieto ynada más. El vigilante le dijo que la motocicleta no parecía muy estropeada. "Natural",dijo él. "Como que me la ligué encima..." Los dos rieron y el vigilante le dio la mano alllegar al hospital y le deseó buena suerte. Ya la náusea volvía poco a poco; mientras lo 5
  • 6. llevaban en una camilla de ruedas hasta un pabellón del fondo, pasando bajo árbolesllenos de pájaros, cerró los ojos y deseó estar dormido o cloroformado. Pero lo tuvieronlargo rato en una pieza con olor a hospital, llenando una ficha, quitándole la ropa yvistiéndolo con una camisa grisácea y dura. Le movían cuidadosamente el brazo, sin quele doliera. Las enfermeras bromeaban todo el tiempo, y si no hubiera sido por lascontracciones del estómago se habría sentido muy bien, casi contento. Lo llevaron a la sala de radio, y veinte minutos después, con la placa todavía húmedapuesta sobre el pecho como una lápida negra, pasó a la sala de operaciones. Alguien deblanco, alto y delgado, se le acercó y se puso a mirar la radiografía. Manos de mujer leacomodaban la cabeza, sintió que lo pasaban de una camilla a otra. El hombre de blancose le acercó otra vez, sonriendo, con algo que le brillaba en la mano derecha. Le palmeó lamejilla e hizo una seña a alguien parado atrás. Como sueño era curioso porque estaba lleno de olores y él nunca soñaba olores. Primeroun olor a pantano, ya que a la izquierda de la calzada empezaban las marismas, lostembladerales de donde no volvía nadie. Pero el olor cesó, y en cambio vino una fraganciacompuesta y oscura como la noche en que se movía huyendo de los aztecas. Y todo era tannatural, tenía que huir de los aztecas que andaban a caza de hombre, y su únicaprobabilidad era la de esconderse en lo más denso de la selva, cuidando de no apartarsede la estrecha calzada que sólo ellos, los motecas, conocían. Lo que más lo torturaba era el olor, como si aun en la absoluta aceptación del sueño algose revelara contra eso que no era habitual, que hasta entonces no había participado deljuego. "Huele a guerra", pensó, tocando instintivamente el puñal de piedra atravesado ensu ceñidor de lana tejida. Un sonido inesperado lo hizo agacharse y quedar inmóvil,temblando. Tener miedo no era extraño, en sus sueños abundaba el miedo. Esperó,tapado por las ramas de un arbusto y la noche sin estrellas. Muy lejos, probablemente delotro lado del gran lago, debían estar ardiendo fuegos de vivac; un resplandor rojizo teñíaesa parte del cielo. El sonido no se repitió. Había sido como una rama quebrada. Tal vezun animal que escapaba como él del olor a guerra. Se enderezó despacio, venteando. No seoía nada, pero el miedo seguía allí como el olor, ese incienso dulzón de la guerra florida.Había que seguir, llegar al corazón de la selva evitando las ciénagas. A tientas,agachándose a cada instante para tocar el suelo más duro de la calzada, dio algunos pasos.Hubiera querido echar a correr, pero los tembladerales palpitaban a su lado. En elsendero en tinieblas, buscó el rumbo. Entonces sintió una bocanada del olor que mástemía, y saltó desesperado hacia adelante.-Se va a caer de la cama -dijo el enfermo de la cama de al lado-. No brinque tanto, amigazo. Abrió los ojos y era de tarde, con el sol ya bajo en los ventanales de la larga sala. Mientrastrataba de sonreír a su vecino, se despegó casi físicamente de la última visión de lapesadilla. El brazo, enyesado, colgaba de un aparato con pesas y poleas. Sintió sed, comosi hubiera estado corriendo kilómetros, pero no querían darle mucha agua, apenas paramojarse los labios y hacer un buche. La fiebre lo iba ganando despacio y hubiera podidodormirse otra vez, pero saboreaba el placer de quedarse despierto, entornados los ojos,escuchando el diálogo de los otros enfermos, respondiendo de cuando en cuando a algunapregunta. Vio llegar un carrito blanco que pusieron al lado de su cama, una enfermerarubia le frotó con alcohol la cara anterior del muslo, y le clavó una gruesa aguja conectadacon un tubo que subía hasta un frasco lleno de líquido opalino. Un médico joven vino conun aparato de metal y cuero que le ajustó al brazo sano para verificar alguna cosa. Caía lanoche, y la fiebre lo iba arrastrando blandamente a un estado donde las cosas tenían un 6
  • 7. relieve como de gemelos de teatro, eran reales y dulces y a la vez ligeramenterepugnantes; como estar viendo una película aburrida y pensar que sin embargo en lacalle es peor; y quedarse. Vino una taza de maravilloso caldo de oro oliendo a puerro, a apio, a perejil. Un trocitode pan, más precioso que todo un banquete, se fue desmigajando poco a poco. El brazo nole dolía nada y solamente en la ceja, donde lo habían suturado, chirriaba a veces unapunzada caliente y rápida. Cuando los ventanales de enfrente viraron a manchas de unazul oscuro, pensó que no iba a ser difícil dormirse. Un poco incómodo, de espaldas, peroal pasarse la lengua por los labios resecos y calientes sintió el sabor del caldo, y suspiró defelicidad, abandonándose. Primero fue una confusión, un atraer hacia sí todas las sensaciones por un instanteembotadas o confundidas. Comprendía que estaba corriendo en plena oscuridad, aunquearriba el cielo cruzado de copas de árboles era menos negro que el resto. "La calzada",pensó. "Me salí de la calzada." Sus pies se hundían en un colchón de hojas y barro, y ya nopodía dar un paso sin que las ramas de los arbustos le azotaran el torso y las piernas.Jadeante, sabiéndose acorralado a pesar de la oscuridad y el silencio, se agachó paraescuchar. Tal vez la calzada estaba cerca, con la primera luz del día iba a verla otra vez.Nada podía ayudarlo ahora a encontrarla. La mano que sin saberlo él aferraba el mangodel puñal, subió como un escorpión de los pantanos hasta su cuello, donde colgaba elamuleto protector. Moviendo apenas los labios musitó la plegaria del maíz que trae laslunas felices, y la súplica a la Muy Alta, a la dispensadora de los bienes motecas. Perosentía al mismo tiempo que los tobillos se le estaban hundiendo despacio en el barro, y laespera en la oscuridad del chaparral desconocido se le hacía insoportable. La guerraflorida había empezado con la luna y llevaba ya tres días y tres noches. Si conseguíarefugiarse en lo profundo de la selva, abandonando la calzada más allá de la región de lasciénagas, quizá los guerreros no le siguieran el rastro. Pensó en la cantidad de prisionerosque ya habrían hecho. Pero la cantidad no contaba, sino el tiempo sagrado. La cazacontinuaría hasta que los sacerdotes dieran la señal del regreso. Todo tenía su número ysu fin, y él estaba dentro del tiempo sagrado, del otro lado de los cazadoresOyó los gritos y se enderezó de un salto, puñal en mano. Como si el cielo se incendiara enel horizonte, vio antorchas moviéndose entre las ramas, muy cerca. El olor a guerra erainsoportable, y cuando el primer enemigo le saltó al cuello casi sintió placer en hundirle lahoja de piedra en pleno pecho. Ya lo rodeaban las luces y los gritos alegres. Alcanzó acortar el aire una o dos veces, y entonces una soga lo atrapó desde atrás.-Es la fiebre -dijo el de la cama de al lado-. A mí me pasaba igual cuando me operé delduodeno. Tome agua y va a ver que duerme bien. Al lado de la noche de donde volvía, la penumbra tibia de la sala le pareció deliciosa. Unalámpara violeta velaba en lo alto de la pared del fondo como un ojo protector. Se oía toser,respirar fuerte, a veces un diálogo en voz baja. Todo era grato y seguro, sin acoso, sin...Pero no quería seguir pensando en la pesadilla. Había tantas cosas en qué entretenerse.Se puso a mirar el yeso del brazo, las poleas que tan cómodamente se lo sostenían en elaire. Le habían puesto una botella de agua mineral en la mesa de noche. Bebió del gollete,golosamente. Distinguía ahora las formas de la sala, las treinta camas, los armarios convitrinas. Ya no debía tener tanta fiebre, sentía fresca la cara. La ceja le dolía apenas, comoun recuerdo. Se vio otra vez saliendo del hotel, sacando la moto. ¿Quién hubiera pensadoque la cosa iba a acabar así? Trataba de fijar el momento del accidente, y le dio rabiaadvertir que había ahí como un hueco, un vacío que no alcanzaba a rellenar. Entre el 7
  • 8. choque y el momento en que lo habían levantado del suelo, un desmayo o lo que fuera nole dejaba ver nada. Y al mismo tiempo tenía la sensación de que ese hueco, esa nada, habíadurado una eternidad. No, ni siquiera tiempo, más bien como si en ese hueco él hubierapasado a través de algo o recorrido distancias inmensas. El choque, el golpe brutal contrael pavimento. De todas maneras al salir del pozo negro había sentido casi un aliviomientras los hombres lo alzaban del suelo. Con el dolor del brazo roto, la sangre de la cejapartida, la contusión en la rodilla; con todo eso, un alivio al volver al día y sentirsesostenido y auxiliado. Y era raro. Le preguntaría alguna vez al médico de la oficina. Ahoravolvía a ganarlo el sueño, a tirarlo despacio hacia abajo. La almohada era tan blanda, y ensu garganta afiebrada la frescura del agua mineral. Quizá pudiera descansar de veras, sinlas malditas pesadillas. La luz violeta de la lámpara en lo alto se iba apagando poco a poco. Como dormía de espaldas, no lo sorprendió la posición en que volvía a reconocerse, peroen cambio el olor a humedad, a piedra rezumante de filtraciones, le cerró la garganta y loobligó a comprender. Inútil abrir los ojos y mirar en todas direcciones; lo envolvía unaoscuridad absoluta. Quiso enderezarse y sintió las sogas en las muñecas y los tobillos.Estaba estaqueado en el piso, en un suelo de lajas helado y húmedo. El frío le ganaba laespalda desnuda, las piernas. Con el mentón buscó torpemente el contacto con suamuleto, y supo que se lo habían arrancado. Ahora estaba perdido, ninguna plegaria podíasalvarlo del final. Lejanamente, como filtrándose entre las piedras del calabozo, oyó losatabales de la fiesta. Lo habían traído al teocalli, estaba en las mazmorras del templo a laespera de su turno. Oyó gritar, un grito ronco que rebotaba en las paredes. Otro grito, acabando en unquejido. Era él que gritaba en las tinieblas, gritaba porque estaba vivo, todo su cuerpo sedefendía con el grito de lo que iba a venir, del final inevitable. Pensó en sus compañerosque llenarían otras mazmorras, y en los que ascendían ya los peldaños del sacrificio. Gritóde nuevo sofocadamente, casi no podía abrir la boca, tenía las mandíbulas agarrotadas y ala vez como si fueran de goma y se abrieran lentamente, con un esfuerzo interminable. Elchirriar de los cerrojos lo sacudió como un látigo. Convulso, retorciéndose, luchó porzafarse de las cuerdas que se le hundían en la carne. Su brazo derecho, el más fuerte,tiraba hasta que el dolor se hizo intolerable y hubo que ceder. Vio abrirse la doble puerta,y el olor de las antorchas le llegó antes que la luz. Apenas ceñidos con el taparrabos de laceremonia, los acólitos de los sacerdotes se le acercaron mirándolo con desprecio. Lasluces se reflejaban en los torsos sudados, en el pelo negro lleno de plumas. Cedieron lassogas, y en su lugar lo aferraron manos calientes, duras como el bronce; se sintió alzado,siempre boca arriba, tironeado por los cuatro acólitos que lo llevaban por el pasadizo. Losportadores de antorchas iban adelante, alumbrando vagamente el corredor de paredesmojadas y techo tan bajo que los acólitos debían agachar la cabeza. Ahora lo llevaban, lollevaban, era el final. Boca arriba, a un metro del techo de roca viva que por momentos seiluminaba con un reflejo de antorcha. Cuando en vez del techo nacieran las estrellas y sealzara ante él la escalinata incendiada de gritos y danzas, sería el fin. El pasadizo noacababa nunca, pero ya iba a acabar, de repente olería el aire libre lleno de estrellas, perotodavía no, andaban llevándolo sin fin en la penumbra roja, tironeándolo brutalmente, yél no quería, pero cómo impedirlo si le habían arrancado el amuleto que era su verdaderocorazón, el centro de la vida. 8
  • 9. Salió de un brinco a la noche del hospital, al alto cielo raso dulce, a la sombra blanda quelo rodeaba. Pensó que debía haber gritado, pero sus vecinos dormían callados. En la mesade noche, la botella de agua tenía algo de burbuja, de imagen traslúcida contra la sombraazulada de los ventanales. Jadeó buscando el alivio de los pulmones, el olvido de esasimágenes que seguían pegadas a sus párpados. Cada vez que cerraba los ojos las veíaformarse instantáneamente, y se enderezaba aterrado pero gozando a la vez del saberque ahora estaba despierto, que la vigilia lo protegía, que pronto iba a amanecer, con elbuen sueño profundo que se tiene a esa hora, sin imágenes, sin nada... Le costabamantener los ojos abiertos, la modorra era más fuerte que él. Hizo un último esfuerzo, conla mano sana esbozó un gesto hacia la botella de agua; no llegó a tomarla, sus dedos secerraron en un vacío otra vez negro, y el pasadizo seguía interminable, roca tras roca, consúbitas fulguraciones rojizas, y él boca arriba gimió apagadamente porque el techo iba aacabarse, subía, abriéndose como una boca de sombra, y los acólitos se enderezaban y dela altura una luna menguante le cayó en la cara donde los ojos no querían verla,desesperadamente se cerraban y abrían buscando pasar al otro lado, descubrir de nuevoel cielo raso protector de la sala. Y cada vez que se abrían era la noche y la luna mientraslo subían por la escalinata, ahora con la cabeza colgando hacia abajo, y en lo alto estabanlas hogueras, las rojas columnas de rojo perfumado, y de golpe vio la piedra roja, brillantede sangre que chorreaba, y el vaivén de los pies del sacrificado, que arrastraban paratirarlo rodando por las escalinatas del norte. Con una última esperanza apretó lospárpados, gimiendo por despertar. Durante un segundo creyó que lo lograría, porqueestaba otra vez inmóvil en la cama, a salvo del balanceo cabeza abajo. Pero olía a muerte ycuando abrió los ojos vio la figura ensangrentada del sacrificador que venía hacia él con elcuchillo de piedra en la mano. Alcanzó a cerrar otra vez los párpados, aunque ahora sabíaque no iba a despertarse, que estaba despierto, que el sueño maravilloso había sido elotro, absurdo como todos los sueños; un sueño en el que había andado por extrañasavenidas de una ciudad asombrosa, con luces verdes y rojas que ardían sin llama ni humo,con un enorme insecto de metal que zumbaba bajo sus piernas. En la mentira infinita deese sueño también lo habían alzado del suelo, también alguien se le había acercado con uncuchillo en la mano, a él tendido boca arriba, a él boca arriba con los ojos cerrados entrelas hogueras. 9
  • 10. 10
  • 11. El NaturalismoEl naturalismo es un movimiento literarioque tuvo lugar aproximadamente entre finales del siglo XIX (a partir de 1880)y mediados del siglo XX (fundamentalmente hasta 1940).No obstante las raíces el movimiento son anteriores, pues los escritoresnaturalistas tomaron sus ideas y las desarrollarona partir del movimiento literario dominante durante el siglo XIX,el realismo.Algunos críticos han tratado de etiquetarel naturalismo como una especie de "realismo radical",pero este movimiento tiene suficiente personalidady profundidad como para ser apartado del realismoy considerado diferente.Allí donde el realismo era básicamente descriptivo, meramente literario yúnicamente atento hacia la capa social burguesa -principal promotora yconsumidora del mismo-, el naturalismo resultó un movimiento con influenciasmás profundas -entre las que destacan sobre todo la teoría de la evolución deDarwin y la filosofía determinista- y metas más altas -no sólo mostrar la vida de suépoca “tal como era” sino terminar “por qué era como era”, y hacerlo sin omitir susaspectos más hermosos ni tampoco los más desagradables-. 11
  • 12. Las obras naturalistas solían incluir, de sus obras desde un punto de vistahecho, la pobreza, el racismo, el sexo, los “científico”, intentando identificar lasprejuicios, la enfermedad, la fuerzas ocultas que influencia lasprostitución, la suciedad y la muerte acciones de los personajes. Esas fuerzastratadas de una forma exenta de serían principalmente el ambiente en eldramatismo, lo que las hizo algo difíciles que esos personajes crecen y operan, asípara el público en general y consiguió como la herencia que reciben o, en otrasque fueran criticadas por ser demasiado palabras, la posición social y económicadirectas y francas. Frente al optimismo y que ocupan. El máximo representante,al progresismo liberal del que solían principal impulsor y primer teórico delhacer gala los escritores realistas, el naturalismo fue el escritor francés Émilenaturalismo se mostraba fuertemente Zola, quien dejó canonizado el género enpesimista; y en contra de la “apología de el prólogo de su novela Thérèse Raquin.la libertad” propia de los realistas, los Desde Francia el naturalismo senaturalistas negaban la libre voluntad y extendió a Alemania, Italia -donde sese refugiaban en su pesimismo denominó verismo-, a Rusia -dondedeterminista, afirmando que las influyó en autores como Gogol ycondiciones sociales y naturales de los Dostoiveski- , a España y también apersonajes les impiden vivir de acuerdo Latinoamérica y a los Estados Unidos.con su voluntad.En este sentido, los naturalistas semostraron muy interesados en abordar 12
  • 13. Desde Francia, el Naturalismo se Argumentos construidos a la sombra deextendió a toda Europa en el curso de la herencia folletinesca y orlados de unlos veinte años siguientes adaptándose a abrumador.las distintas literaturas nacionales. El Feísmo y tremendismo como revulsivos.naturalismo presenta al ser humano sin Puesto que se presentan casos dealbedrío, determinado por la herencia enfermedad social, el novelistagenética y el medio en que vive. En él naturalista no puede vacilar alinfluyen el Positivismo de Auguste enfrentarse con lo más crudo yComte, que no valora que no puede ser desagradable de la vida social.objeto de experiencia, el Utilitarismo de Adopción de los temas relativos a lasBentham y Stuart Mill, que juzga todo en conductas sexuales como elementofunción de su utilidad, y el central de las novelas. No se trata de unEvolucionismo físico de Darwin y social erotismo deleitoso y agradable, sino quede Herbert Spencer, que niega la es una manifestación de enfermedadespiritualidad del hombre al negar la social, suciedad y vicio. Por ello,intervención divina, y el materialismo frecuentemente el novelista naturalistahistórico de Marx y Engels. En la se centra en el mundo de la prostitución,mayoría de los escritos lo que se intenta vista como lacra social y como tragediaes reflejar que la condición humana está individual. El público confundía sinmediatizada por tres factores: la embargo a veces naturalismo conherencia genética, las taras sociales pornografía, lo que no era la intención(alcoholismo, prostitución, pobreza, de los naturalistas. Estos critican conviolencia) y el entorno social y material frecuencia la literatura folletinesca queen que se desarrolla e inserta el trastorna la percepción de la realidad.individuo. Cabe destacar que, si bien Realismo yEsto es, lo que se conoce en filosofía Naturalismo son muy parecidos en elcomo Determinismo. De aquí deriva otra sentido de reflejar la realidad tal y comoimportante característica del es (contrariamente al idealismoNaturalismo, una crítica (implícita, ya romántico), la diferencia radica en queque el valor documental y científico que el Realismo es más descriptivo y reflejase pretende dar a la literatura de este los intereses de una capa social muytipo impide aportar opiniones propias) a definida, la burguesía, mientras que ella forma como está constituida la Naturalismo extiende su descripción asociedad, a las ideologías y a las las clases más desfavorecidas, intentainjusticias económicas, en que se hallan explicar de forma materialista y casilas raíces de las tragedias humanas. mecanicista la raíz de los problemasLa fisiología como motor de la conducta sociales y alcanza a hacer una críticade los personajes; social profunda; además, si elSátira y denuncia social. La novela individualismo burgués es siempre librenaturalista no vale como simple y optimista en su fe liberal de que espasatiempo, es un estudio serio y posible el progreso sin contrapeso ydetallado de los problemas sociales, labrar el propio destino, el Naturalismocuyas causas procura encontrar y es pesimista y ateo merced almostrar de forma documental determinismo, que afirma que es Concepción de la literatura como arma imposible escapar de las condicionesde combate político, filosófico y social; sociales que guían nuestro sendero en la vida sin que podamos hacer nada por 13
  • 14. impedirlo. Por otra parte los naturalistas descripción de la realidad hacia elespañoles hacen uso de un narrador interior del personaje llegando a laomnisciente y se alejan del novela psicológica.impersonalismo que busca el maestro El Naturalismo, al igual que el Realismo,francés Zola; por otra parte, estas refuta el Romanticismo rechazando lanovelas no consiguen una reproducción evasión y volviendo la mirada a lafiel de la realidad, objetivo que sí busca realidad más cercana, material yZola, sino que recargan excesivamente cotidiana, pero, lejos de conformarselos aspectos que quieren destacar, con lo con la descripción de la mesocraciaque pierden el valor documental que burguesa y su mentalidad individualistabusca Zola. y materialista, extiende su mirada a lasSe considera que el Naturalismo es una clases más desfavorecidas de la sociedadevolución del Realismo. De hecho, la y pretende explicar los males de lamayoría de los autores realistas sociedad de forma determinista.evolucionó hacia esta corrientematerialista, si bien otros orientaron su 14
  • 15. Aunque Zola nació en París, a la edad de tresaños se trasladó junto con su familia al surfrancés, a la Provenza, más concretamente, a laciudad de Aix-en-Provence, donde pasaría toda suinfancia y parte de su juventud. Zola resultó serdoblemente meridional, por parte geográfica y porparte familiar, al ser hijo de veneciano y nieto degriego. Esa tierra, tan rica estéticamente,impregnó la vista y la sensibilidad del joven Émile,despertando en él una conciencia artística que, nosólo podemos apreciar en sus críticas pictóricas –Mes salons-, sino también en muchas de susnovelas. Por aquel entonces, las diferencias socio-culturales entre el norte y el sur, entre la capital yla provincia, eran muy notables. La modernidad y la tradición dividían Francia a mediados del siglo XIX. El sur francés vivía plácidamente instalado en su cálido pasado e inmerso en las creencias populares de honda raigambre: familia, trabajo y religión, valores éstos que dejarán una profunda huella en la formación de Zola y que, como la estética meridional, formarán parte del substrato que nutre su producción. La primera adolescencia de Zola estuvo marcada por su archiconocida amistad con Cézanne y por el despertar de sus primeras lecturas, algo que le hizo zambullirse plenamente en la lírica romántica. Émile Zola 15
  • 16. El poso romántico del autor es saciedad esta situación, en la que elinnegable; sin embargo, en sus hombre era siempre el redentor y lainicios como novelista, lo reconocía, mujer, obviamente la redimida. Estede mala gana, como si de un desliz tema se inicia con una novela caside adolecen se tratara. Sólo muchos desconocida llamada La confessionaños después llegaría a esgrimirlo de Claude (1865) que podemoscomo un valor esencial de su considerar como la frontera queproducción. Desde lo ideológico, separa la adolescencia romántica deescritores románticos como la juventud positivista de nuestroRousseau, Hugo, Musset o Michelet, autor. En la primera parte del libro,favorecieron la elaboración de un el protagonista, de clarasmoralismo idealista en el joven Zola, resonancias autobiográficas, creeque, torpemente todavía, se todavía en esa idealista redenciónempezaba a debatir entre la ciencia y por el amor al estilo de Michelet o dela religión, la fe y la razón. Hugo; sin embargo, en la segundaLiterariamente, el Zola de parte, renuncia a esa posibilidadadolescencia romántica creía en la encaminándose hacia otroscapacidad regeneradora y moral de presupuestos, más de su tiempo.la poesía, y criticaba los textos que Pero, aunque el espíritu redentor dese complacían en reproducir el los primeros años fracasará en suaspecto más crudo y escatológico de intento regenerador, volverá másla realidad, como una traba tarde, con toda la fuerza y lainsalvable en su vuelo hacia el ideal. madurez que dan los años, paraEstos planteamientos resultan triunfar plenamente en la mujer y ensorprendentes si los comparamos el amor. Nos referimos a esecon los del Zola más conocido. El segundo estadio del redentorismotópico del escritor maldito, obsceno y zoliano que protagonizará susblasfemo, contrasta con ese joven últimas novelas, especialmente, aque cree en el cometido divino de las partir de Le Docteur Pascal (1893) y,manifestaciones artísticas, de un modo casi obsesivo, en Lesespecialmente de la poesía lírica, la Quatre Évangiles (1899-1903). Noúnica, según él, capaz de llevar a obstante, entre esta primera novelacabo, dignamente, la función y las últimas se abre un foso enormemoralizante que Dios había atribuido de más de una veintena de años, queal poeta. A finales de la década de corresponde a su obra máslos cincuenta, Zola se trasladó a vivir monumental y conocida, Le Rougon-a París, y fue allí, donde, en medio Macquart (1870-1893). A la idea dede la vida de bohemia y estrecheces, salvación le sucederá, en el tiempo ycomenzó a olvidar su herencia en la obra, la idea de investigación.romántica y a encaminarse hacia No se tratará ya de curar, sino depresupuestos materialistas y estudia los motivos y circunstanciaspositivistas. De estos primeros años que han llevado a las gentes a laparisinos, data una de las decadencia social, moral y física. Así,constantes ideologías más a la primera intención religiosa, aúninteresantes en su producción: el de herencia romántica, sucederá elredentorismo, aún en el aire del impulso científico, entre la sociología,Romanticismo. Se trata, obviamente la historia y la fisiología, hijas todasde una redención en el amor, lo cual ellas de la nueva época positivistaimplica que, previamente a esa que comenzaba a mediados desalvación, ha habido un "pecado" que siglo. Émile Zola comenzó a caminarla requiriera; y ¿Cuál es el pecado en por las sendas de la doctrinael amor? ¿Cuál su traición, su positiva, que iba imponiéndose conhipocresía?: la prostitución. No en fuerza en Francia, en el momento envano, el objeto de la redención es que entró a trabajar en la libreríasiempre mujer y prostituta, Hachette, en 1862. Este empleoespecialmente en la época supuso para él un verdadero procesoromántica, que recreó hasta la de iniciación en la mentalidad 16
  • 17. positivista y cientifista. La editorial, reinado de la ciencia; la ciencia quedirigida por Louis Hachette, se había todo lo puede y todo lo invade. Elconvertido en un foro de método científico aplicado a lapensamiento e ideología republicanos pintura, a la novela, a la filosofía, apróximo a la burguesía ilustrada y la educación, a la política, la historia,liberal. El momento de la a un mundo "cientificado". Del troncoincorporación de Zola a la empresa común que representa Augustcoincidió con la ampliación de la Comte, verdadero creador delmisma y los grandes trabajos de positivismo, se desarrollaron fuertesexpansión que, de 1862 a 1864, y notables ramas representadas porcontribuyeron a hacer de ella el gran Ernest Renan, Taine, Claude Bernardcoloso que conocemos. Al poco o Littré, pilares fundamentales de latiempo de su entrada, Zola accedió al intelectualidad francesa de lapuesto de jefe del recientemente segunda mitad de siglo. La invasióncreado departamento de publicidad, que llevó a cabo la ciencia, en todosun puesto clave para un joven con los órdenes de la vida trajo comopretensiones literarias. Allí conoció consecuencia, el repudio a cualquierlas obras de divulgación científica de dimensión metafísica, especialmenteHippolyte Taine, Claude Bernard y religiosa. Se abrió entonces unasobre todo de Émile Littré, el gran fuerte incompatibilidad entre cienciaautor de la casa. Este período de y religión. Esta incompatibilidadformación en las nuevas ideas se vio orquestará en Zola un dualismo ferozreforzado por la asidua lectura del que, como una corrienteperiódico Le Siècle, fuertemente subterránea, irá alimentando el nivelrepublicano y anticlerical. Su llegada más profundo de sus obras. Esaa París y su contacto con medios dialéctica, de tan difícil solución,positivistas le hicieron, además, entre lo material y lo espiritual, lareafirmarse en algo que venía inmanencia y la trascendencia, elsospechando desde 1860: su cuerpo y el alma, lo cronológico y lomediocridad como poeta. Quedaron, intemporal es, a nuestro juicio, el ejepues, definitivamente olvidados sobre el que se articula la gran serieaquellos poemas grandiosos sobre la de novelas Les Rougon-Macquart,creación del Universo, enterrados como veremos más adelante. En elbajo la besogne du siècle: su tarea devenir de esa exaltaciónde novelista. En realidad, esto materialista se esperó todo de unasupone un intento de resolver el ciencia que avanzaba despacio,dualismo estético que venía demasiado despacio para unasarrastrando: su opción entre la mentes hambrientas de respuestas.realidad y el ideal, la prosa y la El hombre no supo acomodarse a supoesía, lo contemporáneo y lo nuevo papel, en el aquí y el ahoraeterno. la evolución personal y positivistas, y corrió de nuevo aestética de Zola coincide plenamente refugiarse en las antiguas creencias.con la evolución del siglo. Por eso, no "La moral de los fuertes" nonos debe extrañar la sucesión de conquistó a lasetapas, en apariencia contradictorias, conciencias. Proclamada por elque no son sino el reflejo del rumbo estoicismo post-naturalista, defendíaque tomaron los últimos años del la convivencia del hombre consigosiglo XIX. Sus primeros años en París mismo, aceptando sus límites y lascoincidieron con la época del condiciones, a menudo adversas, decientifismo a ultranza, de la una existencia nada fácil de llevar.demostración de influencias Esta moral se hallaba muy lejos derománticas anteriores y del más triunfar en la sociedad francesa, que,acusado anticlericalismo. Éstas, que en medio del sufrimiento, seguíason las 3 características generales de manteniendo su necesidadmediados de siglo, lo son de igual antropológica de la esperanza en elmodo, de la primera madurez de más allá. El último tercio del sigloZola. Ideológicamente, asistimos al XIX vio nacer lo que se llamó la 17
  • 18. faillite de la science. Al furor aproximaciones a las lecturas decientifista le sucedió un retorno a la Schopenhauer.trascendencia, a la fe religiosa y a la Este estado de ánimo tiene comofigura de Dios, relegada en los días consecuencia la creación de undel positivismo. Semejante trastorno proyecto novelístico, que, tras unadel orden de prioridades para el pausa, vio la luz en 1884:hombre que se decía "moderno", no La joie de vivre, decimosegundapudo dejar indiferente a nadie: ni a obra de Les Rougon-Macquart. Enlos que, abandonando los dictados este texto, Zola lleva a cabo unapositivistas, se zambulleron en la especie de catarsis o depuración,renovada trascendencia, ni a los que respecto a dos tendencias quedesarrollaron una mayor hostilidad estaban minando su equilibrioante tal "retorno al pasado", ni a los mental, la hipocondría y elque -como el caso de Zola-, tras un pesimismo de Schopenhauer, queprimer momento de incertidumbre y ya habían hecho mella en algunosdesconcierto, intentaron una tópica de sus compañeros. Al borde delaproximación. Estas particulares abismo, del mismo precipicio quecircunstancias contribuyeron a que engulló a Maupassant, Zola supolos principios teóricos del naturalismo vencer la tentación de dejarsecomenzasen a tambalearse, así como arrastrar por el vacío, aferrado a susu aplicación en la música, la natural fuerza vital y a su esperanzaliteratura o la pintura, en un intento en un futuro mejor, nacido de lade responder a las nuevas feliz reunión de esos contrarios quenecesidades. desgarraban las conciencias El Zola del "Discours aux Etudiants", finiseculares. La inmensa tarea que texto clave para entender la se había impuesto de recrear el evolución ideológica de finales del universo en las veinte novelas de siglo, defiende el papel de la ciencia Les Rougon-Macquart, contribuyó en nombre de la verdad, que no de también a mantenerlo firme y la felicidad, porque, según él, el confiado en los tiempos venideros. hombre no siempre está preparado La serie termina, como veremos, para vivir con una verdad amarga e con una nota de optimismo y de injusta. Sin embargo, tras estas confianza, y abre las puertas a una palabras al parecer plenas de época de búsqueda de soluciones. A convicción y confianza, propias de esta época corresponden Les Trois alguien que ve claramente las illes. dificultades del camino, y que aún La última etapa en la vida y la obra así, está dispuesto a recorrerlo, se de Zola, se inicia con las tres esconde la vertiente más sombría novelas que configuran la serie Les de un Zola apesadumbrado por las Trois Villes: Lourdes (1894), Rome dudas, por un miedo inexplicable; (1896) y Paris (1898) Cada una de un Zola que, pocos años antes, ellas representa un alto en su estuvo a punto de naufragar en la evolución ideológica y existencial de desesperación tras las muertes de Zola; las dos primeras suponen el seres muy queridos para él rechazo ante las posibles (Duranty, Flaubert o su madre) "soluciones" a la crisis ideológica de Estas muertes, por lo que de trágico finales de siglo: el misticismo y el tuvieron para Zola, supusieron en el neo-cristianismo en Lourdes y el plano existencial, un catolicismo social en Rome. Paris, replanteamiento, consciente o no, como es habitual en las novelas que de sus convicciones materialistas de cierran sus series, termina esa negación de toda trascendencia. etapa de búsqueda y abre otra A estas desgracias hay que sumarle nueva, en la que Zola desarrollará su entrada en una grave crisis su "nueva religión". personal, acrecentada por un mal Confirmada su ruptura con el estado de salud y una débil moral, catolicismo y la Iglesia, Zola insiste fruto quizá de sus primeras en la necesidad que tiene el hombre 18
  • 19. de mantener cierto sentimiento provoca, lógicamente, unareligioso. Zola propone, pues, una interpretación optimista: después denueva religión, una "religión del las tragedias anteriores, del mundotrabajo", edificada sobre los bestial y en descomposición,cimientos del primitivo cristianismo, aparece una sociedad regenerada ycomo la justicia, la defensa del radiante, producto de alguienpobre o el amor. Su desarrollo esperanzado que confía en que sesupondrá la conclusión a Les Trois avecinen tiempos mejores. SinVilles y el preludio a la serie embargo, el estudio de los textossiguiente. deja alguna duda.En su nueva religión Zola rechaza La mayor parte de sus novelascualquier dogma revelado, y busca anteriores se desarrollan en un ejeuna vuelta al hombre natural, cronológico y espacial muytradicionalmente negado por el detalladamente descrito, muycatolicismo, regido por la razón y el concreto y, reflejo de un tiempo yamor. Ideológicamente, estos una geografía perfectamenteplanteamientos, ciertamente reconocibles. Abundan lasutópicos, deben mucho a Darwin, al referencias históricas, los nombressocialismo utópico de Fourier (1772- de calles, de pueblos o regiones.1837), y literariamente al Frente a esta constante, en lasimbolismo naciente y a la novela última serie, asistimos a larusa -el evangelismo de Dostoyevski desaparición del espacio mimético yy el espiritualismo pacifista de a la referencia al tiempo histórico.Tolstoi-. Nos encontramos en medio de unaAsí, la última novela de Les Trois utopía y una ucronía que bienVilles es el fin de las sucesivas pueden entenderse como latentativas y el comienzo de la desconfianza o el pesimismo departicular religiosidad zoliana, que aquél que no cree que susse desarrollará plenamente en Les esperanzas tengan cabida en elQuatre Evangiles. mundo real.Esta última e inacabada serie denovelas –Fécondité (1899), Travail(1901) y Vérité (1903) ilustra lacreación de una nueva sociedad,muy alejada ya de la oscura ymísera sociedad de Les Rougon-Macquart. Este nuevo orden seedificaría sobre la fe en el trabajo,verdadero y único motor delprogreso, sobre la capacidad delhombre y la mujer para amar ycrear enormes familias, sobre lajusticia y el reparto equitativo de losbienes, sobre el esfuerzo común, endefinitiva, sobre una vuelta a eseestado idílico y natural, decomunión del hombre con el cosmosy consigo mismo, integrando, porfin, las dos vertientes de esa tensióndual que lo dividía años atrás. Eltono de estas últimas propuestaspuede mover a dos interpretacionesde signo contrario. En primer lugar,la recreación del mito de la ciudadperfecta, de la organizaciónevangélica y socializante del mundo 19
  • 20. Fiódor Mijáilovich Dostoievski nació en el año 1821, en Moscú (Rusia). Durante su juventud se vio influido profundamente por su padre, un médico retirado del ejército, alcohólico, avaro y sensual. Cuando el pequeño Fiódor tenía 11 años, su padre adquirió unas fincas en la provincia de Tula con la intención de llevar una vida de terrateniente y trasladó su familia allí. En 1838, el joven Fiódor partió, por decisión de su padre,E hacia San Petersburgo, para ingresar en la Escuela de Ingenieros Militares, aunque él no se encontraba a gusto con l crimen sus estudios técnicos. Murió su padre y, luego de graduarse, decidió dedicarse a la Literatura, al punto que llegó a publicar su primeray el castigo obra, Pobres gentes, obteniendo una gran repercusión. A esta obra la siguió El doble que, al igual que otros trece esbozos escritos por Dostoievski De en los tres años siguientes, centró su atención en la situación de los pobres y desheredados, en sus humillaciones y sus reacciones ante ellas. Fiodor Paralelamente, se sumó a un grupo de jóvenes intelectuales que estudiaban las obras de los socialistas franceses,Dostoyevski prohibidas por el zar. En el grupo logró infiltrarse un miembro de las fuerzas de seguridad y todos los integrantes del grupo terminaron en prisión. Sufrieron el destierro a Siberia y fueron condenados a muerte. Pero salvaron sus vidas minutos antes de la ejecución, al recibir una conmutación de penas. Fiódor fue condenado a cuatro años de trabajos forzados en Siberia y a desempeñarse luego como soldado raso. Tal vez como consecuencia de las situaciones de extrema tensión vividas, comenzó a padecer ataques de epilepsia, que lo acompañarían durante toda su vida. Durante su período en prisión sólo leyó la Biblia. Influido por esa lectura rechazó el socialismo ateo, del que había sido partidario en su juventud. 20
  • 21. La cárcel le permitió también descubrir período continuó su labor de escritor,cómo entre los mismos delincuentes se publicando Crimen y castigo (1866)daban gestos de altruismo y nobleza, lo y Los endemoniados (1871-1872).que le permitió profundizar en la Retornó a Rusia recién en 1873,complejidad del espíritu humano. En portando ya el halo del reconocimiento1854 fue liberado de prisión y enviado internacional como escritor. En 1880como soldado a una unidad militar en publicó Los hermanos Karamazov. PocoMongolia. Allí vivió por un lapso de tiempo después murió en Sancinco años, luego de los cuales lo Petesburgo; corría el mes de febrero deautorizaron a regresar a San 1881.Petersburgo. Regresó junto a la mujer En toda su obra mostró Dostoievski uncon la que había contraído matrimonio, inmenso interés por el hombre de suuna viuda enferma de tuberculosis. tiempo. Estaba convencido de que elLuego de diez años de prisión y exilio, futuro de la humanidad se hallaba enpudo retomar su carrera literaria. juego. Por eso sus obras no abordanFundó, junto a su hermano Mijáil, una temas históricos sino actuales. “Elpublicación mensual llamada Tiempo. hombre en la superficie de la tierra noAllí fueron apareciendo, por entregas, tiene derecho a dar la espalda y aalgunas de sus nuevas obras, ignorar lo que sucede en el mundo, y paracomo Memorias de la casa ello existen causas morales supremas",muerta y Humillados y ofendidos (1861). decía. Y su realismo no se detuvo anteLuego publicó Notas de invierno sobre las facetas más oscuras del espírituimpresiones de verano (1863). La revista humano sino, por el contrario, penetróTiempo fue cerrada por las autoridades en ellas, colocando a los héroes de suspor haber publicado un artículo novelas en las situaciones mássupuestamente subversivo. Junto a su extremas, rastreando sus conflictoshermano inició una nueva publicación, interiores y sus motivaciones másÉpoca, que tendría una vida más corta profundas. Consideraba su deber, enaún. Allí publicar la primera parte cuanto escritor, encontrar el ideal quede Memorias del subsuelo. late en corazón del hombre, "rehabilitarEn 1864 falleció su esposa, luego de una al individuo destruido, aplastado por elpenosa convalecencia, y también su injusto yugo de las circunstancias, delhermano, cuyas deudas, de las que tuvo estancamiento secular y de los prejuiciosque hacerse cargo, lo dejaron en la sociales.”ruina. Para salir de su situación La temática, y el modo de abordarla, deeconómica desesperante tramitó un sus novelas trágicas se adelantó en elcrédito que le fue concedido contra el tiempo a los estudios psicoanalíticoscompromiso de presentar una nueva sobre el inconsciente, al surrealismo y alnovela en no más de un año. existencialismo. En cuanto a loCumpliendo con ese compromiso estrictamente literario, tal vez haya sidoescribió El jugador (1866). Al poco su mayor aporte el haber colocado altiempo contrajo matrimonio con Anna narrador dentro de la obra, dejando laSnitkina, la mecanógrafa que contratara postura externa de quien relata unapara transcribir su obra. historia ajena. Este estilo fue retomadoEscapando de sus acreedores, posteriormente por autores de la tallaDostoievski pasó los años siguientes de Thomas Mann, Unamuno y Sartre.fuera de Rusia. A pesar de su situacióneconómica angustiosa, durante este 21
  • 22. 22
  • 23. Rodion Romanovich Raskolnikov, el célebre protagonista de la novela, vive durante su infancia en miserables barrios del cordón tugurial de San Petersburgo. Hambre, soledad,Dostoiveski vivió en una época en maltratado y frio han sido las notas predominantes de lala cual la masa democrática tristeza canción que es su vida. El aislamiento y su orgullo seactiva y manifiesta sus derechos. convierten en su único recurso y refugio. La imponencia seEsta masa la integraba una parte torna en una de sus armas: Se considera superior a los otros; con inteligencia analiza todas las cosas acomodándolas a sudel pueblo inquieto hasta lo más ‘teoría del superhombre’, desdeñándolo todo, fermentado suhondo por el auge del capitalismo rencor y reforzando su escepticismo. Alena Ivanova es unay por la derrota sufrida por el anciana que se dedica a la usura. De esta actividad hamovimiento revolucionario derribado un capital considerable que cuida con avaricias.durante el tercer, cuarto y sexto Vive en compañía de su hermano en el vecindario quedecenio del Siglo XIX. frecuenta Raskolnikov. Advotia, hermano de la protagonista,Era una época de transición, que pensando en el futuro de Rodion, más joven que ella, quien aspira a realizar los estudios que lo sacarían de la miseriasegún palabras de Marx, “a pesar están a punto de aceptar por interés la propuestade los brillantes éxitos de la matrimonial de Ludzin, hombre adinerado que la asedia contecnología y la cultura, se sus peticiones desde hace tiempo. Ante esta perspectiva ecaracterizaban por unos rasgos impulsado por las ideas nihilistas que ha cultivado yde decadencia, que superaban sintiendo sobre sus espaldas el desprecio y las humillacionescon mucho todos los horrores que que padece todos los desposeídos de Rusia, planea y comete el crimen que desencadena el conflicto en la novela: armadoconoce la historia desde el con un hacha y con las ideas, cuya génesis se encuentra en laImperio Romano”. doctrina marxista y la teoría del superhombre, RaskolnikovEn el género novela-trágica entra en la casa de Alena Ivanova, la vieja usurera y lacreada por él, Dostoiveski asesina.encarna para el futuro, con La hermana de la víctima, que lo ha observado todo conextraordinaria fuerza, muchos de silencioso terror, sucumbe también bajo los hachazos dellos trágicos rasgos de Rusia; y la joven. A tomar el hacha con la firmeza decisiva de cometer el crimen, Rodion, más que obtener dinero que necesita paraRusia de Dostoiveski presentaba evitar el sacrificio de su hermana, pretende cambiar ununa enorme particularidad con estado de cosas que está caracterizado en la sociedad por elrespecto a Occidente: En pleno más injusto de los desequilibrios.siglo XIX el país era aún feudal, Alena Ivanova había obtenido su riqueza explotando lacon un régimen de señores y necesidad ajena, actuando como un piojo inútil y dañino quesiervos, como fue, durante la edad lleva una vida parasitaria. Su exterminio constituía entoncesmedia, Europa. Su época una prueba que el joven se impone para convencerse de un hecho: El pertenece a esa casta de hombres especiales quecorresponde a los reinados de pueden transgredir las leyes impuestas por la sociedad y elNicolás I que se caracterizó por su hábito. Es un elegido.despotismo y por Alejandro II, deespíritu más tolerante. Fuerontiempos de grandes tensiones enel terreno ideológico, entrecorrientes tradicionalistas yprogresistas. 23
  • 24. Estando todavía en la escena del crimen, Alrededor de estos dos personajes giranunos visitantes llegan a la casa de las micro historias de otros de menorIvanova. Con extremada sangre fría, importancia para la trama, mas no porRaskolnikov espera a que se retiren, ellos menos dramáticos; tal es el caso detoma unas cuantas joyas y escapa del Advotia, la hermana de Rodion,lugar sin que nadie lo vea. Con el doble presionada por las pretensionesasesinato comienza el verdadero drama amorosas de dos hombres: Ludzin, conde Raskolnikov. quien estuvo a punto de casarse porEscondido en su cuartucho analiza los interés; y Svidriagailov, para quienhechos para llegar a la triste conclusión trabaja como institutriz.de que el crimen no a resultado nada. Lo Este ultimo llega, por el amor de Advotia,que ha robado no es suficiente para a asesinar a su esposa, suicidándosesatisfacer sus necesidades, la situación de luego en presencia de la joven quien sesu hermana se mantiene invariable y su niega rotundamente a concederle susconciencia le atormenta. El sufrimiento y favores.las noches insomnes le hacen caer en la Patética también resulta la circunstanciacuenta del error cometido y es de los Marmelado va (la familia decasualmente el error lo que su espíritu le Sonia). El padre ebrio, brutal, y la madrerecrimina, no el asesinato cometido. pusilánime, son incompetentes paraEs ahora cuando entra en escena Sonia sostener a su familia. Es la propiaMarmeladova, alma, en cierto modo, Catalina Ivanovna quien con susgemela de la de Raskolnikov. La insinuaciones conduce a su hija a lamuchacha ejerce la prostitución a prostitución.sabiendas de que ese hecho la convierte Raskolnikov, el primer asesino deen una paria de la sociedad. Hija de un Dostoievski, se convierte gracias aalcohólico cuya inutilidad le impide velar crimen y castigo en una de las creacionespor su familia, Sonia debe sacarla de la más elaboradas y de mayor taya en lamiseria por ese medio. literatura mundial.Sonia Marmeladova y RodionRaskolnikov se encuentran.Ella lo mismo que él, ha cometido unerror movida por el amor que siente porunos seres desgraciados, sumidos en lamiseria. Ella lo mismo que el, quiere convehemencia cambiar la injusticia que loenvuelve todo.A todas estas, Porfirio Pretovich, el juezencargado del caso, ha reunido ciertasevidencias que lo conducen a sospecharde Rodion; no obstante, espera que elmuchacho se entregue por voluntadpropia, lo cual ocurre al poco tiempo ainstancia de Sonia.Raskolnikov es condenado y parte aSiberia en compañía de Sonia. Allíintentan vivir a pesar de los tormentososacontecimientos del pasado de ambos. 24
  • 25. Poeta Valeria WozniakNunca he tocado nada de lo quetú eres.Estás como una idea en un instantepuro.Clara en tu firmamento de firmezablanca…Juan Eduardo Cirlot 25
  • 26. Recurro al silenciopara que no seatu ausencia la santa matadoradel delirio en el que ha elegido perderse mi alma.El dolor me llega hasta el centrodel pecho y me revientaen el fulgor de mis manos que anhelanese beso tuyo que no es de nadiey es del aire que me envuelve.Ojala pudiera dejar de ser un emisariodel poema que nace de mícada vez que muero y renazcoen un pensamiento tuyoque a la distancia me evoca… Ariadna Herbert James Drape 26
  • 27. Se acercan las luces del ocaso a explotar lentamente en la retina de mis ojos y su tristeza, maquillada de avatares cotidianos; entonces surge de mí la imagen de tu cuerpo esfumándose en la oscura liviandad de la bohemia soledad de adentro que siempre me apodera en los días extraños, cuando transito la callada quietud de saberme extranjera en mis propias huellas. Hoy quisiera poder encontrarte navegando Por los caminos invisibles de un verso mío… encontrarte sin carne, serena y desnuda, reviviendo desde el silencio que anida en mi pecho. El fantasma que me reviste levita por las líneas etéreas de la tierra reciclando la pesada ausencia de tu primavera que ya no me transforma; entonces le rezo a los dragones del tiempo para que puedan cauterizarme la pena de saber que ya habías muerto antes que a mi boca se le diera por inmortalizar tu nombre, en las bitácoras de mi viaje.Ariadna en Naxos 27Evelyn de Morgan
  • 28. Llueve.Arremeten los sonidos que duermenen el silencio y colapsan inclementesen las vestiduras de mi alma.Un perfume efímero quese disfraza de poeta arrasa con mi corduray me somete a las manías del olvidoEse falso profeta de versículos tacaños.Parece que sueño entrelos vértices demi habitación vacía.Un vaso añejo de bebidabarata hace de sacropatronoescuchando misbohemias y elijo,voluntariamente,suicidar los recuerdos devos en mídesojándome el aura conlos vestigios de tu miradaque aún insiste en no abandonarmeY pasa de largo el embrujo del agua puraque cae furiosa sobre las tejas de mi refugioY no se quedan a deambular conmigo lossuaves acordes de ésta tarde y su nueva primavera.Me quedo soloescribiendo el obituario de mi amor y su agonía. 28
  • 29. JUAN EDUARDO CIRLOT Soy un hombre cualquiera y solitario que vive entristecido a ciertas horas por indeterminados pensamientos. Externamente sufro como todos las huellas cotidianas, indelebles. Voy vestido de gris. A veces llevo una corbata rosa. Miro lejanamente los jardines, separado del cielo, ciudadano inscrito en el cemento y en el sordo rumor inconsolable de las plazas. Mi corazón es mío algunos días especialmente bellos…. 29http://www.amediavoz.com/cirlot.htm
  • 30. Juan Eduardo Cirlot forma parte de una corriente que sólo muy escasamente ha asomado enlas letras: esa tradición de carácter visionario que penetra en el mundo del misterio, de looculto, de los sueños, que se remonta a la antigüedad clásica y medieval, que retoman WilliamBlake, Hölderlin, Novalis, Poe, Nerval, Wagner, los prerrafaelistas ingleses, y que expresa unasensibilidad característica de los mundos céltico y germánico. No en vano – ¿casualidad o leyesde sincronicidad y convergencia?– los principales cultivadores en lengua castellana de estacorriente, o bien procedían de la parte céltico-galaica de la península –Vicente Risco, ÁlvaroCunqueiro, Torrente Ballester– o bien tenían sangre celta o germana en sus venas, comoGustavo Adolfo Bécquer, Jorge Luis Borges y Juan Eduardo Cirlot, este último con antepasadosirlandeses y bretones entre los que se cuenta un linaje de soldados. El espíritu sopla dondequiere.Son datos significativos. De sus antepasados militares –españoles y británicos–Cirlot hereda unsentir heroico que incorpora en su quehacer poético. Y de sus ancestros de la cornisa gaélicaasoma en Cirlot esa tensión singular que imanta el espíritu –como si de una brújula se tratase–siempre hacia el Norte. Se trata de una particular disposición anímica que en algunos adquiereel vértigo de una revelación, y que el escritor C. S. Lewis describía así:“El ‘Nordismo’ en estado puro se apoderó de mí: una visión de grandes y claros espacios sobreel Atlántico, en el crepúsculo interminable del verano nórdico, lejanía, severidad […] y alinstante supe que yo ya conocía esto desde hacía mucho tiempo […]. Sigfrido pertenecía almismo universo que Baldur, que las grullas que vuelan en dirección al sol […] y con esazambullida en mi propio pasado se alzó de nuevo, como un ataque al corazón, la memoria dela Alegría que una vez tuve y que durante años había perdido.” La poesía de Juan EduardoCirlot –muy especialmente su obra central, el ciclo de Bronwyn– es entre otras cosas unhimno a ese Norte, una inmersión en la música sombría y formidable de ese mundo céltico,galés, irlandés, alto germánico, escandinavo e islandés. Una música áspera y metálica debrumas, piedras y espadas, de runas, espirales y mágicas cosmogonías, que si también habitanuestro idioma lo es gracias al autor de La Dama de Vallacarca.Juan Eduardo Cirlot fue mucho más que un poeta. Su vida transcurrió en Barcelona entre 1916 y 1973. Desarraigado de su entorno, siempre manifestó que no se identificaba con el tiempo presente, y que hubiera preferido vivir en otra época. Sin embargo –y paradójicamente– no hubo en la España de aquellos años un crítico más agudo, ni un oteador más perspicaz de todas las experimentaciones y vanguardias que en el arte del siglo XX conformaron eso que vino en llamarsemodernidad. Músico dodecafónico, teórico de la abstracción y del surrealismo, cómplice deAndré Breton y figura central de Dau al Set, como crítico de arte Cirlot impulsó la agitaciónvanguardista de su época, exploró todos los ismos habidos y por haber –su Diccionario de losismos es prueba fehaciente–, y diseccionó como nadie el estilo del siglo XX. Pionero de la 30
  • 31. Reincorporación de España a las corrientes místico de los ismos, aunque se tratase deestéticas de Europa y Occidente, fue uno una mística heterodoxa”. Su poesía transitade los que más hicieron para expandir el el terreno de lo sagrado. Lo real es para élhorizonte cultural de la península tras una “lo que está más allá de lo palpable: laépoca de guerra, penuria y aislamiento. esencia, el “ser” que se halla en el plano deIndiscutiblemente a Cirlot le sobraban lo sagrado, donde transcurre su verdaderacondiciones para convertirse en figura de vida. Esto le mantiene en una lucha titánicaculto entre aquella “izquierda divina” con la concreta realidad exterior”.barcelonesa de los años sesenta. Pero algo El pensamiento de Cirlot está influido porno encajaba. Pese a su protagonismo en la la filosofía de Heidegger, por Nietzsche yvida intelectual de la época el autor catalán por los presocráticos. “La palabra –señalanunca dejó de ser un desarraigado, unmarginal. Absolutamente libre, ajeno amodas y reconocimientos, unaautosuficiencia aristocrática parecíaalejarlo y su obra poética sólo tuvo, envida, una difusión minoritaria. Cirlotpertenecía a otro mundo…Más allá del poeta, del crítico de arte ycine, del musicólogo, hay un Cirlotinteresado en las disciplinas herméticas, elesoterismo y la magia, un estudioso quepor la vía del surrealismo enlazó con lamística, el ocultismo y la simbología. Dehecho el estudio de los símbolos –suDiccionario de símbolos es referenciamundial en la materia– tendrá unaimportancia central en su poesía, encuanto ésta aspira a vehicular unaexplicación simbólica del universo. Cirlotfue, más que un intelectual, un sabio. Malpodría encajar entre una progresía deesnobs y saltimbanquis de la cultura.“Lo propio del simbolismo –señala Cirlot–es tender puentes verticales. El símbolo nose detiene en la comunicación, sino que es Clara Janés– tiene en Cirlot un carácterde un lado una vivencia, y de otro un revelador, se convierte en intermediariamedio de conocimiento. El gran proceso entre Dios y la finitud del hombre, hacesimbólico se produce cuando se trata de lo que lo nombrado adquiera la existencia, lotrascendente, y la simbología es, ante todo, que no es nombrado no existe”. Porque siuna ciencia de la trascendencia”. Tender en nuestro mundo lo sagrado desaparecepuentes verticales. He ahí el empeño es porque los hombres ya no sabencentral de la poesía de Cirlot. Para Cirlot, nombrarlo. Lo religioso –en palabras de“frente al materialismo del mundo Heidegger– no es destruido por la lógica,moderno puede encontrarse un sentido sino porque el Dios se retira. La misión del 31
  • 32. poeta –señala el filósofo en su estudio de Hölderlin– es contribuir al desvelamiento del mundo, decir la palabra esencial, aquella que denomina al ente por lo que es, porque el habla es la casa del ser y la poesía es la instauración del ser con la palabra. Decía Cirlot: “mi poesía es un esfuerzo por encontrar el umbral de la ultrarrealidad […] Y luego intento que esa poesía sustituya en mí lo que el mundo no es y no me da”. Restauración de lo sagrado en la que el poder de la palabra es decisivo, porque – como la mitología y la mística siempre han sabido– el nombre no sólo designa, sino que también es ese mismo ser. Y si el lenguaje opera por vía racional también lo hace por vía intuitiva, y las palabras están llenas de posibilidades mágicas: el poder evocador de las aliteraciones, de las onomatopeyas, las permutaciones y técnicas combinatorias, los ritmos y las Es lo que Cirlot denomina simbólicamente disposiciones arquitectónicas imaginativas el “Centro”, que se entiende como el eje y fantásticas que pueblan los poemas de que debe regir toda creación y en torno al Cirlot y les confieren un carácter de cual se ordena cualquier cosmogonía, y ventanas al más allá. que en su Diccionario de símbolos expresa Preocupación esencial de Cirlot es el como un eterno fluir y refluir de las formas Tiempo, esa barrera que hace que todo lo de los seres y de las propias dimensiones existente se convierta de inmediato en espaciales. ausencia, que la vida sea una sucesión de La obra de Cirlot es una “quête”, una carencias. Poeta nietzscheano, Cirlot búsqueda de ese centro, del que la mujer invoca al eterno resurgir. Sus obras amada es imagen reflejada. La amada discurren entre dos polos principales: el como anima-mater que empuja hacia el ser-dejando-de-ser y el renacer resurgir y que es vehículo de reconciliación eternamente. Y para ello el poeta acomete con el cosmos, en cuanto el amor es un la destrucción del tiempo: evocación de absoluto, síntesis de esencia y existencia, épocas pasadas, nostalgia de lo en cuanto se sitúa fuera del tiempo y arqueológico, evocación de personajes conduce al eterno renacer. míticos, identificación de sexualidad, muerte y resurgir. Pero la auténtica clave en esa disolución de la existencia temporal.Fuente: www.elmanifiesto.com 32
  • 33. La habitación imaginariaEn el Espai Arxiu del Arts Santa Mónica, muy cerca de la puerta que da acceso albullicio de las Ramblas en su cercana confluencia con la plaza de Colón, se abre depar en par al visitante La habitación imaginaria, exposición dedicada al particularuniverso del poeta, compositor, estudioso de los símbolos, ensayista y crítico de arte,Juan Eduardo Cirlot (Barcelona 1916-1973). El conocedor de la obra de Cirlot nonecesita mayores presentaciones y disfrutará del recorrido probablementereafirmando la sensación de hermetismo que emana de una de las personalidadescreativas más influyentes y secretas del siglo XX. El no iniciado vivirá un episodio decomplejo descubrimiento al encontrarse de lleno con la individualidad, pensamientopersonal y universo de un poeta heterodoxo e inclasificable.La exposición toma como punto de partida el poema “Momento” escrito el 29 de mayode 1971, última vez que Juan Eduardo Cirlot dedica un poema a su habitaciónimaginaria:Mi cuerpo se pasea por mi habitación llena de libros y espadas y con doscruces góticas;sobre mi mesa están “Art of the European Iron Age” y “The Age ofPlantagenets and Valois”, aparte de un resumen de la Ars Magna deLulio.La fotografía de Bronwyn (las fotografías) están en sus carpetas, como tantasotras cosas que guardo (versos, ideas, citas, fotos).Si ahora fuera a morir, en esta tarde (son las 6) de finales de mayo de1971, y lo supiera de antemano,no me conmovería mucho, ni siquiera a causa del poema “La Quête deBronwyn” que está en la imprenta.En rigor, no creo en la “otra vida”, ni en la reencarnación, ni tengo ladicha (menos aún) de creerque se pueda renacer hacia atrás, por ejemplo, en el siglo XI.Sé que me espera la nada, y como la nada es inexperimentable,me espera algo no sé dónde ni cómo, 33
  • 34. posiblemente ser en cualquier existente como ahora soy ahora en Juan-EduardoCirlot.Mi cuerpo me estorbaría y desearía la muerte −¡ah, cómo la desearía!−si pudieracreer en que el alma es algo en sí que se puede alejare ir hacia los bosques donde el triángulo invertido de los ojos yboca de Rosemary Forsythme lanzaría de nuevo a la tierra de los hombres, porque en esta vida nohe sabido o no he podidotrascender la condición humana, y el amor ha sido mi elemento,aunque fuese un amor hecho de nada, para la nada y donde nunca.Estoy oyendo Khamma de Debussy, que, sin ser uno de mis músicos favoritos(éstos son Scriabin, Schönberg y otros)no deja de ayudarme cuando estoy triste, que es casi siempre.Mi tristeza proviene de que me acuerdo demasiado de Roma y de mis campañas conLúculo, Pompeyo o Sila,y de que recuerdo también el brillo dorado de mis mallas doradas en lostiempos románicos,y proviene de que nunca pude encontrar a Bronwyn cuando, entonces, en elsiglo XI,regresé de la capital de Brabante y fui a Frisia en su busca.Pero, pensándolo bien, mi tristeza es anterior a todo esto, pues cuando eraen Egipto vendedor de caballos,ya era un hombre conocido por “el triste”.Y es que el ángel, en mí, siempre está a punto de rasgar el velo del cuerpo,y el ángel que no se rebeló y luchó contra Lucifer, pero más tardecedió a las hijas de los hombres ydevino hombre,el ángel es el peor de los dragones.I. La habitación imaginaria. Destacala colección de espadas de Cirlot (enespecial una gótica del siglo XVI), unautómata poeta del Parque de 34
  • 35. atracciones del Tibidabo (lugar mágico al que Cirlot dedicó un libro) y referencias a laprivilegiada capacidad de sueño del poeta, y la relación de este don del sueño con supoesía.(…) Pero no quiero escribir nada sobre espadas, sino sobre la interpretación ola justificación de las mías. Resulta que mis amigos y conocidos saben misaficiones a lo extraño, lo oculto: al surrealismo, el simbolismo, la astrología, laalquimia, la morfología y la heráldica… pero en cambio se asombran ante mireunión de espadas, esos seres vigilantes, silenciosos, quietos en su azulverticalidad negra, en su premeditada seguridad de filo y aguzada punta. (…)Lo más probable es que constituyan la cristalización de la tensión intermedia,es decir, la fase en la que el lanzamiento hacia una virtud o potestad ya sea haactivado, pero no hasta el extremo de internalizar el objeto y hacerloinnecesario. Si mi progreso espiritual prosigue, llegará, si lo anterior es cierto,un día en que no necesitaré mis espadas, pues mi alma será como un bosque dehierro afilado y dispuesto. (…) La Vanguardia, 11 de noviembre de 1954.II. Geografías imaginarias. Encontramos referencias a Egipto, Cartago, Roma, Áfricao Carcassona. Son para Cirlot geografías temporales de historia mítica comunicadaspor túneles secretos por los cuales desplazarse a través del tiempo. Cartago es elsímbolo de la destrucción total. Roma es su contrapunto; si Cartago es la destruida,Roma es la destructora. África es el lugar del ritual multitudinario, el lugar del redoblarsalvaje de los tambores. Carcassona es una de las capitales cátaras hasta su destrucciónen 1209; para Cirlot, su triple muralla es símbolode recinto interior.El juglar, de Joan Ponç es un retrato de JuanEduardo Cirlot. La fisonomía del juglar, el tema,el escenario cerrado por la montaña deMontserrat, el fondo con el edificio de la SagradaFamilia de Antonio Gaudí, iluminado por unamarillo ácido, y la fecha –mayo de 1950-, unmes después de que se publicase El arte deGaudí, así lo indican. 35
  • 36. El mito de Cartago debió formarse en Juan Eduardo Cirlot después de dos lecturas transcendentales, La tierra gastada, de T. S. Eliot, y Salambó, de Gustave Flaubert, sin olvidar tampoco el conocimiento precoz de la Salomé de Richard Strauss. Una tarde de finales de diciembre de 1946, en el Café de la Rambla de Barcelona, Cirlot comenzó a escribir su Libro de Cartago (diario de una tristeza irrazonable). Del libro, que no se publicó nunca, existen dos copias. III. Mujeres imaginarias. Mujeres que pueblan su obra, nacidas en una pantalla de cine o de recuerdos de tabernas ruidosas, como Susan Lenox, Izé Kranile o Bronwyn o el personaje bíblico Lilith, la primera esposa de Adam, a quien abandonó a la vez que abandonó el jardín del Edén. Jazz Lilith Grabado para Lilith (Antoni Tàpies, 1949) Con mis ojos escucho, con mis ojos de menta y de cristal desmesurado. Con mis ojos de piano en el ocaso, con mis ojos de tigre y de cerezo. Con mis ojos escucho los acordes, los desgarrados sones de la tarde, los sones del amor y del sollozo, los muslos que se acercan por el cielo. Con mis ojos escucho tantas selvas, tantas selvas de furia y de carbunclos. Con mis ojos de piano, con mis ojos de hoguera abandonada en el desierto. Los acordes se rompen en el canto, los acordes se quiebran en los árboles, los muslos se me acercan por el cielo, los muslos de magnolia y de ceniza. Con mis ojos escucho los dos muslos, con mis ojos de menta y de asesino, con mis ojos de músico extraviado. Juan Eduardo Cirlot, 1953 36Fuente: www.lavanguardia.com
  • 37. El viaje DeNaia Fillipa 37
  • 38. Bitácora del Capitán Pablo Irmaio Tantas veces he recorrido éstos trozos de Mar conocido y ahora resultan extraños, misteriosos, casi inexistentes. ¿Hacia dónde me llevas mujer de piel dorada? Anoche he vuelto a ver tu figura contorneándose entre las olas. Sé que me guías hacia un nuevo mundo: Tu mundo. Mis hombres temen. Lejos estamos ya de las rutas que sabemos.Reina el silencio entre los rincones de este barco fantasma que rompe la niebla espesa y avanza sin destino fijo. Yo, escucho solo tu voz. Yo, contemplo sólo tu mirada. Es imposible definir la emoción que me causo encontrar ese cuaderno.Inmediatamente me sentí embrujada no bien pude ojearlo rápidamente y detenermeen la firma al final de un escrito. —Pablo Irmaio— murmuré— Elysa me había hablado acerca de él en muchas ocasiones: Resultaba ser que lahistoria de nuestra isla estaba directamente relacionada con ese navegante. En laépoca de la conquista, el archipiélago de La Sirene y el de Guadalupe habían sido enun principio ignorados por los europeos en su arribo a las aguas del Caribe debido ala ausencia de oro. Sin embargo, en el año 1493, el almirante Colón bautiza a una deellas, la más grande, con el nombre de Guadalupe en honor a la Virgen de Santa MaríaGuadalupe en España y la declara “tierra de aguadas”, convirtiéndose de esta maneraen un punto estratégico en donde los marineros podían encontrar agua dulce para reabastecerse y continuar el viaje hacia otros rincones del Mar Caribe. La Sirene, ubicada a tan solo 75 km de su hermana Guadalupe, queda totalmenterelegada ante la creciente afluencia de navegantes que se dirigían por ese motivohacia Karukera, tal como era llamada por sus habitantes originarios, los indioscaribes-los cuales serían más tarde en su mayoría esclavizados, cuando a partir de1635, los franceses iniciaran una guerra contra los indígenas autóctonos de esasislas.- En el año 1848, tras la abolición definitiva de la esclavitud en Guadalupe, comienzana llegar hacia La Sirenes antiguos esclavos africanos que ahora al ser libres y nocontando con los recursos para volver a su país se convertirían, después de loscaribes, en habitantes permanentes.Después llegarían los europeos, la gran mayoría franceses, quienes descubrirían labelleza y tranquilidad del olvidado archipiélago, en donde crecían plantas dearándanos y especies exóticas de hierbas nunca vistas y su nombre original seríatraducido al francés.Se podría decir que solamente a través de los cánticos de esos primeros hombres a loscuáles la pequeña sirena les dio abrigo se le atribuye el descubrimiento de la isla alCapitán Irmaio aproximadamente 1 año después del hallazgo de Barbados, aunquepara el mundo ella forme parte del botín del famoso Almirante Colón. 38
  • 39. Las hojas del cuaderno habían sufrido la inclemencia del tiempo pero sus embestidasno habían logrado opacarlo del todo, la letra era muy clara, casi dibujada. Reflejabauna profunda pasión en cada frase que evidentemente habían logrado mantenerlo asalvo. Tenía dibujos de mapas extraños, anotaciones al pie de la página y bosquejos delrostro de una mujer de cabellos muy largos y cola de pez. Verdaderamente Pablo Irmaio había visto a una sirena y lo plasmaba de maneraincuestionable en ese cuaderno que al parecer lo había acompañado durante todo suviaje. Imperiosamente le pedí a Nancy que guardara conmigo el secreto de nuestrohallazgo, prometiéndole la posibilidad de vernos involucradas en una aventura sinprecedentes. —No hay nada más misterioso que el diario secreto de un navegante—ledecía—mientras los ojos de Nancy explotaban de imaginación y entusiasmo ante mispalabras. Solemnemente realizamos un juramento y a partir de ese momento acordamosreunirnos todo el tiempo que fuera posible a investigar sobre el asunto.Esa noche yo soñé con él. Estaba parado en la proa de su barco mirando hacia elhorizonte. Una brillante cabellera plateada le caía por los hombros. Llevaba un gransombrero con una pluma gris y un saco negro hasta los tobillos. Recuerdo que meacerqué lentamente hasta su lado, Él entonces, bajo la mirada y me contemplosonriendo con ternura. En ese instante me desperté sobresaltada descubriendo unlazo incuestionable entre los dos.Rápidamente salté de mi catre, me vestí a toda prisa y me escabullí entre losronquidos de Elysa rumbo a la playa en donde habíamos ocultado el cuaderno. Teníaque saber más. Corrí impulsada por un sentimiento desconocido que me explotaba enel pecho, a mi paso, las luces lejanas del caserío destellaban formas extrañas, formasnuevas, como si todo mi universo estuviera modificándose sutilmente ante mi avance.No era tarde. Todavía el movimiento de la isla no se había aplacado en los brazos dela noche. Todavía llegaban embarcaciones a descansar en el vientre de nuestropequeño puerto; atravesarlo era una dirección obligatoria para llegar hasta midestino, situación que me inquieto durante una fracción de segundo, sobre todo siquería mantener en secreto mi escabullida nocturna, seguramente el viejo Luc, amigode Elysa, estaría como todas las noches levantando sus redes y seguramente seextrañaría ante mi presencia; pero nada me importaba en ese momento, apreté lospárpados con fuerza y deseé ser invisible. Pasé a su lado como si fuera una estelaluminosa, un fogonazo impredecible, un soplido fugaz mezclado con el aire. Noadvirtió mi presencia, solamente se llevó la mano al rostro encandilado por loschispazos que dejaron mis huellas descalzas y yo sonreí satisfecha, siempre habíaquerido probarme que podía ser invisible. Pero me detuve de repente, como si unapared de concreto se hubiera manifestado de la nada, frente a mí, descendiendo de unpequeño bote junto a otras tres personas vi a Catalina y me desplomé al suelo. La última imagen antes de perder el conocimiento fueron los asustados ojos azules deesa mujer, tomándome de la mano. 39
  • 40. Bitácora del Capitán Pablo Irmaio ¿Acaso existes? O es tan solo mi corazón el que te inventa en la bruma de las olas... ¿Vives? ¿Respiras? ¿Acaso existes? Mil veces durante el día me acosan interminables interrogantes, Entonces cae el sol en el horizonte, se asoman las estrellas en el firmamento y me iluminan tu rostro, que como una brújula me provoca a seguir avanzando más adentro en el vientre del mar que abraza tu cuerpo húmedo mujer. Mis hombres cuestionan mi cordura. Lo sé. Ya casi no les dirijo la palabra, mi buen amigo Alonso está prácticamente al mando. He decidido firmemente guardar cada una de mis palabras para dártelas. Sé que hallar tierra se ha convertido en una necesidad, pues en el corazón de éstos hombres comienza a gestarse lentamente la semilla de la desconfianza ante mis falsas promesas. ¿Qué sucede? Me pregunto. ¿Acaso los hombres ya no sueñan con encontrar sirenas? ¿Acaso la fiebre ésta, la nueva fiebre, la de la riqueza, es tan devastadoramente poderosa que impide y va a impedir que los hombres sueñen con encontrar sirenas? Durante años he vagado sin rumbo. Desde que fui un pequeño que navegaba sin barco. Sin velas y sin viento. Un vagabundo sin rumbo...acumulando monedas que nunca acariciaron mi rostro cansado. Acumulando besos de labios fríos, pechos vacíos, mujeres sin rostro, corazones de los cuales nunca quise ser el dueño, hijos que nunca fueron míos. ¿Acaso los hombres van a dejarse vencer por tanto desconsuelo? Se viene el mundo. El nuevo mundo. ¿Van acaso a llevar a esos parajes nada más que un sueño de monedas? ¿Van acaso a dejar que muera la ilusión del navegante? La ilusión de ver los ojos del mar, de frente y con el alma… ¿Acaso los hombres van a dejar de soñar que sueñan sirenas?Desperté sobre mi catre rodeada de voces que parecían extrañas pero no lo eran. Setrataba de Elysa, el Doctor Fuley y Luc, que no se explicaba cómo pude haberaparecido en el muelle sin que él no lo hubiera notado. —Fue un susto, Elysa—dijo elDoctor Fuley—no te preocupes, seguramente algo debió sobresaltarla mucho. —Elmuelle estaba muy tranquilo— interrumpió Luc—Sea como haya sido ésta pequeñadebe reposar tranquila—concluyó el doctor—cuando recobre totalmente laconciencia seguramente te dirá lo sucedido. Ahora me retiro. Descansa tú tambiénElysa, Naia va a estar bien, tú lo sabes.Giró y se dirigió a la puerta de salida acompañado por Luc. Un par de horas después regresé del ensueño y del embrujo de esos ojos de sirena,aturdida y con dolor de cabeza. Agudicé la mirada que aún me traicionaba borrosa y 40
  • 41. contemplé a Elysa, sentada al pie de mi cama. —Elysa, perdóname—dije y metemblaba la voz, angustiada por haberla preocupado. —Mi pequeña—respondió,estrechándome en sus brazos—no hay nada que perdonar, me diste un buen susto,nada más. —Lo sé y te pido disculpas—repetí, acurrucándome en su pecho. — ¿Quehacías en el muelle a esa hora?—me preguntó, mientras me consolaba acariciando micabello. Hubiera sido la oportunidad de contarle a Elysa acerca del diario de Irmaio y de loque me había provocado encontrarme con esa extraña mujer pero no lo hice, noporque tuviera secretos que ocultarle a mi querida amiga, si no porque interiormenteintuía que no debía hacerlo aún. —Sentí que debía ir hacia el mar— respondí, sinpensarlo, pero no muy lejos de la verdad.Elysa me contemplo en silencio unos minutos, bajo la mirada y suspiróprofundamente. —No te preguntaré más sobre lo sucedido y respetaré tu silencio, sóloquiero que te cuides y que ahora descanses. Asentí con el rostro. —Si mañana tesientes bien—agregó, mientras doblaba mi delantal—recuerda que tienes un díaimportante en la escuela. La miré confundida. — ¿Un día importante?—Así es. Penséque Conrado Mclaggen les había contado ya que ha traído una nueva profesora deLiteratura—dijo— Berta Mills por fin ha decido casarse con Serge Ferrans y se mudana Inglaterra… ¡la mujer que casi matas del susto en el muelle es la nueva profesora!—concluyó, soltando una estruendosa carcajada. — ¿La mujer de muelle es la nuevaprofesora?—refunfuñé, entre dientes— ¡Dios!—Así es y creo que le debes una disculpaseñorita, se la veía bastante asustada. Amaneció y ese día, más que ningún otro día, sentí la presencia del sol sobre mishombros. Lejos de ser agobiante, se convirtió en una luz reconfortante que me invitó avivir plenamente las horas de su presencia. Sonreí, pues había imaginado que despuésde lo sucedido iba a despertar sintiéndome terriblemente angustiada. Nadie hablabade otra cosa en la escuela, Catalina era su nombre.Henry Jones bromeaba, desparramando el rumor que era la novia de Mclaggen.Juliette Terry lo interrumpía, diciéndole que no era cierto y se ufanaba en contarnosque su Madre la conocía muy bien, de Barbados, —Catalina Fabre es unaprestigiosa profesora del Queen´s College, según dice mi madre ha venido a buscarniñas para competir por una beca del colegio— agregaba—y según mi Padre, no creeque vaya a quedarse mucho tiempo en esta isla.Yo los escuchaba sin prestarles atención. Nancy apareció de repente y me interceptó preguntándome que había pasado y comome encontraba. Le aseguré que estaba bien y que después de clases le contaría todoslos detalles de lo sucedido en el muelle. El regente hizo sonar la campana y corrimos alsalón ubicándonos enseguida. A todos nos envolvía la misma exaltación. Mclaggenentró con su habitual imponencia. Su cabellera y su barba rojiza en más de unaoportunidad eran motivo de risas entre nosotros pero ese día estábamos en prolijosilencio, aguardando sus palabras.Catalina ingresó inmediatamente después y yo me quedé otra vez prácticamente sinaire.Era una mujer alta y delgada, llevaba el cabello recogido pero se notaba que era muylargo, amarillo como el sol. Tenía ojos azules, tan azules como el mar y sus faccioneseran delicadas y sutiles, como si hubieran sido dibujadas en el lienzo de su rostro. —Niños—comenzó Mclaggen, la señorita Fabre será temporalmente su profesora de 41
  • 42. literatura ante la ausencia de la señorita Mills. Además de la tarea que va adesempeñar trae consigo buenas noticias que quiero compartir con ustedes, elprestigioso Queen College de señoritas ha dispuesto algunas becas para aquellasniñas que estén interesadas en asistir a la institución, una noticia que me hace muyfeliz-muy pronto les informaremos detalles sobre esta magnífica propuestaeducativa.- De más está decirles que espero la reciban con respeto y cariño. SeñoritaFabre, su clase—concluyó, dejándola parada frente al salón. Ella no parecía estar nerviosa, al contrario, graciosamente se desplazó hasta suescritorio, dejó los libros que cargaba y nos saludó cálidamente. —Buenos días niños—dijo, en medio de una cálida sonrisa— como bien les informóel profesor Mclaggen, mi nombre es Catalina Fabre, vengo desde Barbados, enseñoLiteratura en el Instituto Queen´s College desde hace dos años y estoy muy contenta dehaber sido convocada por el Regente; siempre he amado esta isla maravillosa y ahoratengo la oportunidad de estar aquí y estoy contenta de que así sea. Quiero que sesientan libres de preguntarme cualquier cosa, quiero ser su profesora y su amiga,porque no, su confidente, cuentan con mi asistencia después de clase para todo aquelque necesite recuperar temas, solo tienen que avisarme con anticipación. Me gustaríasaber cuáles son sus autores preferidos, podemos organizar talleres de lectura o decreación literaria, incluso si alguno tiene ideas al respecto podríamos armar debatesdurante la clase…. Definitivamente ninguno de nuestros profesores era como Catalina Fabre. Hablodurante casi treinta y cinco minutos en los que ni una mosca voló por las cuatroparedes del salón, maravillados o no por la etérea presencia de esa mujer distinta,nadie se atrevió a romper el círculo de su poderoso hechizo. Yo traté de hacerme invisible en mi banco una vez que finalizó su discurso y nosindicó la tarea que debíamos realizar en clase pero el truco de la invisibilidad nofuncionó con Catalina Fabre, me ubicó, se aproximó a mi pupitre y se inclinó hacia mísuavemente. — ¿Te encuentras mejor?—preguntó— anoche en el muelle ¿recuerdas?te llevamos hasta tu casa con uno de los pescadores, tu madre me dijo que estaríasbien ¿Naia es tu nombre, verdad?Hubiera querido responderle, pero presa de su magnetismo solo asentí con el rostro.Ella me devolvió una sonrisa —Me alegra mucho que te encuentres bien―agregó.- Su voz me resultó tan familiar que en ese momento hubiera querido saltar a susbrazos.— ¿Podía ser posible?—pensé, con los ojos a punto de explotarme de emoción—Catalina llegó desde el Mar…tal vez…. Continúa en la página 73 42
  • 43. JuanaDe América 43
  • 44. Juana Fernández Morales, quien se Ibarbourou no siempre es perfecto,convertiría más tarde en Juana de pero jamás carece de vigor, deIbarbourou, nació en Melo el 8 de exactitud, de soltura. […]Es la obra demarzo de 1892. Su madre Valentina eso algo tan escaso, sobre todo entreMorales, era descendiente de una nosotros -y tan necesario y admirableantigua familia de origen español en todas partes- que se llama poeta”afincada en la zona desde finales del Más tarde la escritora enviaría unasiglo XVIII y su padre Vicente carta a Miguel de UnamunoFernández, un inmigrante gallego solicitando la lectura de esta obra ynacido en Lugo que a pesar de saber este le respondió:apenas leer recitaba a Juana de “He leído, señora mía, primero conpequeña los versos de los poetas de desconfianza y luego con grandísimosu tierra. interés y agrado su libro “Lenguas deEn 1908 apareció el primer poema diamante” […]me ha sorprendidode Juana en el periódico local “El gratísimamente la castísimadeber cívico”, que firmó con el desnudez espiritual de las poesías deseudónimo Fid. También escribió usted, tan frescas, tan ardorosas a lapoemas y otros textos para distintas vez. Y al enviárselas, como me pidepublicaciones periódicas: “La usted, a J.R. Giménez y a los Machado,defensa”, “El Deber Cívico” y “El se las recomiendoNacionalista”. Más tarde utilizó el ” Un año después, en 1920 se editóseudónimo de Jeanette D’Ibar para “Cántaro Fresco”, treinta y cincoregistrar sus obras, que utilizó por prosas líricas que recrean la vidaalgún tiempo hasta que lo sustituyó doméstica y en 1922 apareció “Raízpor el de Juana de Ibarbourou Salvaje” culminando así una elasumiendo el apellido de su esposo. primer ciclo creador de la autora.En 1913 contrajo enlace civil con el El 10 de agosto de 1929 Juana decapitán Lucas Ibarbourou y un año Ibarbourou fue proclamada “Juanamás tarde, nació su único hijo Julio de América” en una memorableCésar. ceremonia presidida por Zorrilla deEn 1919 se editó el primer libro de San Martín, que se realizó en el SalónJuana, “Las lenguas de diamante”, de los Pasos Perdidos del Palacioprologado y elogiado por Manuel Legislativo. En dicha ocasión AlfonsoGálvez: Reyes expresó:“Este libro, tan sano, tan juvenil, tan “Juana en el Norte, Juana en el Sur, enmoderno y a la vez de todos los el Este y en el Oeste: por todas partestiempos, está realizado con un fueron cayendo las palabras. Juanaverdadero arte. El verso de Juana de donde se dice poesía y Juana donde se 44
  • 45. dice mujer. Juana en todo sitio de agradecer: esa es toda la política queAmérica donde hacía falta un nos corresponde a las mujeres yaliento. Juana en las fiestas de la hombres en el caso de Juana derazón y en el luto de los América”corazones…En estos pueblos de Entre los diversos premios yanhelo y brega, en estos pueblos reconocimientos que recibió Juana denuestros sedientos ¡qué mejor piedad Ibarbourou figura la Orden delni que misericordia más plena! ( ) Cóndor de los Andes en Bolivia (1937)Con cuanta justicia la aclamamos la Cruz del Comendador del Grannuestra Juana de América” Premio Humanitario de BélgicaHacia el verano de 1938 se produjo el (1946), la Medalla de Oro delencuentro en Montevideo de las tres Ministerio de Instrucción Públicagrandes figuras femeninas de la (1948), el nombramiento comopoesía latinoamericana del siglo XX: Huésped de Honor de la Ciudad deJuana de Ibarbourou Alfonsina Storni México(1951), el premio “Mujer dey Gabriela Mistral, en una las Américas” conferido por la Uniónconferencia dictada durante los de Mujeres Americanas de Nuevacursos de verano de la Universidad de York (1953), el Premio de Poesía della República. En este evento, la poeta Ministerio de Instrucción Públicachilena pronunció elogiosas palabras (1954), el Gran Premio Nacional desu par uruguaya: Literatura (1959), la Orden de“La Naturaleza, es decir Juana, no Quetzal en Guatemala (1960) y lapuede contar a vosotros, Medalla de Oro Alfonsina Stornicuriosísimos varones interrogadores, otorgada por el Consejo Nacional decómo se las arregla para soltar la luz Mujeres Argentinas, entre otros.sin ningún trabajo y cómo hace para Desde 1943 además fue designadaque el agua de su poesía resulte a la para ocupar un sillón en la Academiavez eterna y niña. Son cosas muy y en 1960 se convierte en Académicaprofundas, aunque parezcan tan de Honor en la Academia Nacional deinocentes, la Naturaleza, hija de Dios, Letras.y Juana, hija del Uruguay, y nadie Juana de Ibarbourou falleció entampoco acertaría con las índoles y Montevideo, en su casona del barriolos modos…de Juana de América […] de la Unión, el 15 de julio de 1979.Ahí está el agua cayendo llena de luzy de gozo, el agua sin par de Juana.Beber, callar mientras se bebe, y http://pendientedemigracion.ucm.es/info/especulo/numero22/j_ibarbo.html 45
  • 46. Diego Fischer publica la primera biografía de Juana de Ibarbourou(1892-1979), la mayor poeta uruguaya que fue ignorada por suscompañeros de generación, quienes la veían como la escritora delgobierno de turno. En ella se revela el infierno de una mujer marcadapor el talento y la belleza, pero desgarrada por la violencia doméstica,la adicción a la morfina, penurias económicas y un amor prohibidocasi en el crepúsculo de su vida."Juana de América", como se la conoció a partir de la distincióncreada para ella en 1929 (cuando aún no cumplía los 40 años), integrócon la argentina Alfonsina Storni y la chilena Gabriela Mistral unatríada femenina de escritoras notables del Cono Sur durante laprimera mitad del siglo pasado.Pero fue la uruguaya quien mejor combinó belleza con un talento que, aunque desdeñadopor sus compatriotas de la Generación del 45, integrada por los escritores Juan Carlos Onettiy Mario Benedetti, fue aclamada por poetas de la talla de los españoles Miguel deUnamuno, Juan Ramón Jiménez y Federico García Lorca.Basado en cartas de la escritora, testimonios y documentos, el libro es la travesía amarga deuna mujer que, superadas las delicias de la fama y de una belleza que marcó época, vivióatormentada, "cautiva" de su hijo Julio César y enamorada sin futuro, pero correspondida, alos 60 años de un médico argentino de 40 -Eduardo De Robertis- con quien venció untiempo su dependencia a la morfina.Juana de Ibarbourou fue "ignorada por la intelectualidad del Uruguay, la llamadaGeneración del 45 que integraron Onetti, Benedetti y Ángel Rama entre otros " porque "leatribuyeron el mote de ser la poeta del gobierno de turno", cosa que es "absolutamentefalsa", dice Fischer a la hora de explicar la ausencia de biografías de la mayor poeta del país.Juana padeció serias penurias económicas buena parte de su vida -llegó a vender suBiblioteca personal de más de 4 mil volúmenes- y aunque cortó amarras con el mundoexterior en 1976 la alcanzó el galardón "Protector de los Pueblos Libres José Artigas" que leotorgó la dictadura uruguaya (1973-85), premio que luego recibieron los dictadoresargentino Jorge Rafael Videla y el chileno Augusto Pinochet."La condecoración fue infamante" y Juana la aceptó "presionada por su hijo", una "figuranefasta, con dimensiones de novela medieval", afirmó Fischer sobre Julio César Ibarbourou,quien, según sostiene el libro, llegó a agredir físicamente a su madre, como alguna vez habíahecho su marido, Lucas de Ibarbourou.El "muchachón sin alegría", como lo definió su madre, fue también responsable -sostieneFischer- de que el anuncio de la muerte de Juana, posiblemente entre el 12 y 14 de julio de1979, recién se anunciara oficialmente el 15 de julio porque éste había comprometido la"primicia" con un diario de la época."Lo que más impresiona es cómo en ese infierno, en ese calvario que vivió fue capaz decrear belleza", afirmó Fischer, cuya biografía se lanzó a menos de un año del trigésimoaniversario de la muerte de Ibarbourou, 70 de la proclamación de "Juana de América" ymedio siglo del Premio Nacional de Literatura. 46
  • 47. "¡Chico Carlo! Fue mi compañero de toda la infancia, mi doble conpantalones, y la agilidad a veces maligna de un gato montés. No sé pordónde, ni adónde, se lo llevó la vida."Chico Carlo es y será uno de los libros más bellos y reveladores que marcaron miinfancia. Fue sin duda alguna, a mis 8 años de edad, la primera puerta queatravesé hacia el mundo de las letras. Tuve que releerlo hace unos años paraincorporar más detalles pero indefectiblemente había otros que sí se habíanaferrado a mi memoria y seguían destellando como la primera vez. Volver atenerlo en mis manos detonó en mi pecho aquellas idénticas emociones de niña yno pude evitar conmoverme.Juana de Ibarbourou escribió un libro para toda la vida. Dio a luz esa clase dehistorias eternas que no tiene tiempo. Ocupa en mi biblioteca, con sus tapasdesgastadas y parchadas con un trozo de cartulina celeste que mi madre le pegópara no perderlo en las fauces del devenir, un lugar de privilegio absoluto; verloahí, existiendo con su amarga dulzura imponente no me deja olvidarme uninstante que el porqué de mi amor profundo con los paraísos de la fantasíaliteraria. 47
  • 48. CHICO CARLO¡Cómo me gustaba cantar! Sabía décimas y vidalitas, lo único que una niñapuede aprender espontáneamente en un pueblo del interior del Uruguay. Ladécima es nuestro romance. Yo amaba estas canciones y las repetía hastacasarme, arrullándome con su ritmo, viviendo en el amor y la epopeya de sushéroes, sin entenderlos, pero sintiéndolos ya en la adivinación de mis sueñosdel porvenir. De todos lados me mandaban buscar para que las repitiese en lasfiestas familiares. Yo acudía con esa audacia inconsciente que da lamanifestación artística precoz. Jovial, mamá solía decirme: –Sí, sí, mi ranita,anda a cantar. No te olvides de “Palomita blanca” y “Bayana triste”, que es lomejor que sabes. Por cantar, yo desdeñaba hasta el juego con los otros chicos.Era una felicidad que no comprendía, pero que me embriagaba. A mi padre,jefe en la guerra y siempre amigo en la paz, del célebre y amado caudillo de losblancos, Aparicio Saravia, se le ocurrió un día llevarme a su casa para quecantase en su presencia. Era mi padrino. Pero sobre todo era nuestro dios,después del grande y único que rige el Universo con todas sus criaturas, asírujan, blasfemen, recen o canten. Isa me rizó el cabello despiadadamente.Mamá agregó a mi vestido dominguero, de muselina blanca, un radiante lazoceleste. Feli dio tiza hasta dejarlas inmaculadas, a mis chillonas bolitas que yaconocían el contacto del lodo. En el agua de mi baño se estrujaron manojos dealbahaca, y bergamota de flores lilas, menudas como cabezas de alfileritos. Alas cuatro de la tarde, yo lucía fragante y resplandeciente, ante la familiaextasiada. Familias de los pueblos en las que los niños tienen tanta importancia, y en las que cualquier pequeño acontecimiento feliz hace vibrar a todos con esa conmovedora unanimidad del amor o herido de ningún egoísmo! Salí a la calle que ardía como un horno, mientras papá se detenía en el zaguán con uno de sus arrendatarios. Tenía que ver a Chico Carlo antes de marchar, y deslumbrarlo con mi aroma a flores, y mi lazo de seda. Chico Carlo! Fue mi compañero de toda la infancia, mi doble con pantalones, y la agilidad a veces maligna de un gato montés. No sé por dónde, ni adónde, se lo llevó la vida. Recuerdo su fina cara morena, su negro y enmarañado cabello, sus ojos crueles. Era un chico despiadado con 48
  • 49. todos, pero de una áspera ternura para mí. Yo lo adoraba. Nacimos el mismo mes de marzo flamígero, nos criamos frente a frente. Su madre, amiga de la mía, solía decir: –Los casaremos cuando sean grandes.Pero mamá comentaba a solas con nosotros: –Perdóneme Dios y mi pobreMaría, pero no es con ese animalito de monte que se casará mi Susana. ¡Quépena, un muchacho tan lindo, y con ese carácter tan atravesado!A mí esto no me quitaba el sueño. Él era conmigo como un genio tutelar que meprotegía y a veces me zurraba, pero del que yo sentía, aprovechándome, laternura. Complacíase – ahora veo que más por parecerse a un hombre que pormaldad innata— en dañar y destruir.Era rebelde, despectivo, silencioso y huraño. Me guardaba todas sus golosinas,con ese desprendimiento heroico del cariño, que se complace en dar y en sufrir.Y yo las aceptaba con la sencillez egoísta con que los seres débiles aceptan elespontáneo sacrificio de los fuertes. Nunca se me ocurrió pensar que él seprivaba de cosas que quizá también le gustase mucho. Cuando más, algún día,con la boca llena, preguntábale: – ¿Queres un pedacito, Chico Carlo? Y él,haciéndose el grande, decía hosco, encogiéndose de hombros: –Ni falta que mehacen esos merengues. Comételo todo, vos que sos mujer.¡Chico Carlo! ¿Lo retiene la vida en algún rincón del país, que yo no conozco, oya se lo llevó la muerte, liberándolo de su salvaje corteza, para que luzca anteel Señor la luz de su extraña alma, reconcentrada y generosa?Chico Carlo, mi pequeño amigo que temprano desapareciste de mi vida, ¡cómote recuerdo siempre! El verano bramaba en la calle. Del muro caían comocuerdas, guías nudosas de la hiedra de oscura hoja, amarga y sin flor;alguaciles de alas delicadas cruzaban por el aire denso; yuyos de corolasamarillas en forma de paragüitas minúsculos, crecían contra la casa; entre laspiedras, la puaya, esforzada, abría sus estrellas blancas. El pesado viento deBrasil, ardiente como el vaho de un horno, daba su silbo melancólico como laqueja de un animal salvaje. Los álamos seguían frescos bajo la canícula. Todoesto yo no lo percibí entonces, pero lo recogió mi subconsciencia y ahora elrecuerdo es tan claro como si lo hubiese visto ayer. Juana de Ibarbourou (1892 – 1979) Extraído de: “Chico Carlo” (1944) 49
  • 50. L ib ro s d e cab eceraAdán Buenosayres, es una de las Mismo denominó «ostracismo interno»,máximas novelas de la literatura pues fue ésta una época en la queargentina. Cautivante, profunda e Marechal fue marginado de la vidainolvidable. Fue publicada en 1948, cultural de su país y visitado por pocosaunque los primeros capítulos datan del amigos. El autor vivió los años previos asegundo viaje a Europa de Marechal, la publicación del Banquete de Severoentre 1929 y 1931. La crítica Arcángelo prácticamente enclaustradocontemporánea de la aparición en el apartamento en el que convivía conreaccionó de diferente forma frente a su nueva mujer -Elbia Rosbaco-, yuna novela experimental que dedicado a escribir. El reconocimientoaparentaba no tener tradiciones nativas: que adquirió después de la publicaciónuna gran mayoría permaneció de su segunda novela impulsó laindiferente, otros se indignaron frente a reedición de la primera y la aparición dela novedad (entre ellos, varios de sus numerosas publicaciones posteriores, al«ex-camaradas martinfierristas» que en compás del ingreso del autor en unjuventud habían participado con el autor estatus de novelista de fuerte significadode la bohemia de los Grupos de Florida y para la literatura argentina. Dolido porBoedo, y muy pocas voces pudieron el rechazo, a veces muy hostil, de susefectuar una crítica más ceñida a la viejos compañeros de poética y por lacuestión literaria que a la política. La confusión que evidenciaban losnovela tuvo que esperar hasta 1965, académicos, Marechal se vio obligado afecha en la cual el autor publicó su publicar sus Claves de Adánsegunda novela El banquete de Severo Buenosayres donde deja aclarado queArcángelo para ver una segunda su objetivo primordial fue el deedición, de bolsillo. El éxito de la confeccionar una novela contemporáneasegunda novela arrastró a la primera y según las leyes de la epopeya clásica,la liberó del silencio a la que había sido ámbito en el que el autor poseía grancondenada luego del derrocamiento del dominio. El relato se divide en sietegobierno de Perón, con quien Marechal partes o «libros», según la terminologíacolaboró abiertamente. Estos episodios del autor: los cinco primeros estándegeneraron en un proceso que el autor narrados en tercera persona y describen 50
  • 51. las peripecias de Adán Buenosayres en Raúl Scalabrini Ortiz, etc.). Así, la obrael lapso comprendido entre un jueves toca registros impensados que van delsanto y un domingo de resurrección humor a la epopeya y de la tragedia altranscurridos desde el 27 hasta el 29 de sainete, con un lenguaje eximio y porabril de un año indeterminado sobre la momentos deslumbrante. El propiodécada de 1920. Esta ubicación Marechal declaraba: Al escribir mi Adántemporal resulta muy significativa Buenosayres no entendí salirme de laporque el argumento gira en torno al poesía. Desde muy temprano, yproceso interior del personaje cuando, basándome en la Poética de Aristóteles,deambulando por las calles de la me pareció que todos los génerosAvenida Gurruchaga, se encuentra con la literarios eran y deben ser géneros de laIglesia de San Bernardo y, dentro de poesía, tanto en lo épico, lo dramático yésta, con el Cristo de la Mano Rota, eje lo lírico. Para mí, la clasificacióndel mundo que remueve sus cimientos aristotélica seguía vigente, y si el cursointeriores y lo impulsa a de los siglos había dado finbuscar el Absoluto. Los a ciertas especies literarias,libros VI («El Cuaderno de no lo había hecho sin crearTapas Azules») y VII («Viaje «sucedáneos» de lasa la Oscura Ciudad de mismas. Entonces fueCacodelphia»), en cambio, cuando me pareció que lafuncionan como apéndices novela, géneroy están contados en relativamente moderno, noprimera persona por el podía ser otra cosa que elpersonaje central, el poeta «sucedáneo legítimo» de laAdán Buenosayres, claro antigua epopeya. Con talalter ego del autor, como si intención escribí Adánfuesen obras suyas. La Buenosayres y lo ajusté anovela comienza con el las normas que Aristótelesentierro de Adán y describe su periplo ha dado al género épico. Leopoldosimbólico por la geografía urbana y Marechal, en el Suplemento Cultura yarrabalera de un Buenos Aires Nación del diario Clarín, 29 de marzo detransfigurado: ... desde su despertar 1973.metafísico en el número 303 de la calle Como en Ulises de James Joyce, lasMonte Egmont, hasta la medianoche del claves pueden rastrearse hasta Lasiguiente día, en que ángeles y demonios Odisea de Homero y la doctrinapelearon por su alma en Villa Crespo, judeocristiana (Marechal tuvo unafrente a la iglesia de San Bernardo, ante conversión religiosa al catolicismo enla figura inmóvil del Cristo de la Mano 1931), pero el último libro, el «Viaje a laRota. Oscura Ciudad de Cacodelphia», es niTratándose de un relato con mucho de más ni menos que una parodia delautobiográfico, al protagonista lo Infierno de La Divina Comedia de Danteacompañan en algunas de las aventuras Alighieri, con sus círculos y su Virgilioamigos y compañeros del grupo particular (Schultze).martinfierrista de los años 20 connombres en clave (Pereda es Jorge LuisBorges, Samuel Tesler es Jacobo Fijman,Schultze es Xul Solar, el petiso Bernini es 51
  • 52. Por Valeria Wozniak “A veces me traga el pavimento”. La perspectiva es desde ya extenuante: “Correr/ sabiendo que no hay nada…”, andar con lastre, intentar avanzarcuando los pies parecen atados con soga. “Porque no/ No puedo/Me arranca un pulmón/Me deja sin aire/No puedo escaparme. 52
  • 53. es como una estela agridulce que no da tregua una vez que uno se ha internado en los laberintos de sus mundos, en donde el titiritero de hilos negros teje caminos que se hacen borrosos y se hacen nítidos y todo junto y a la vez. Angie es transparentemente caótica. Imposible no leer. Nació en Córdoba. Es abogada por mandato y escritora desde la piel. Participó en diferentes publicaciones colectivas, entre ellas: Letrario, de la Biblioteca Córdoba (Ed. Babel, Córdoba, 2006), Recetario, del Taller Consultorio Parapoético, y recientemente, junto a“La soga en los pies” Colección poesía. Ciprés once poetas mujeres, en la plaqueta Ediciones 2012 Ultrafinas y Tramontinas del dolor. Recibió mención especial en el concurso Angie Ferrero fantasea con ser un Tres Tríos, de Daniel Goldberg (Buenos pájaro. Yo también fantaseo. La imagino Aires, 2010) y en el Concurso Poesía sobrevolando las calles de Córdoba, 2011 José Luis de Tejeda, Municipalidad fugitiva de su coronel desaforado que la de Córdoba, con la obra Espejos rotos. invita a preguntarse si alguna vez dejará El pasado 2 de Noviembre del 2012 de correr. presentó en La fabrica Cultural el La poesía de Angie es magníficamente poemario “La soga en los pies” con agotadora. Se asemeja a un viaje entre ilustraciones del talentoso Cezary Novek. tupidos matorrales de palabras Tal vez en un intento de bajarse de la indomables que difícilmente se pueden maquinaria que la sostiene desde los pies borrar una vez que se han instalado en la y la deja asomarse tímidamente a la luz memoria. de su bella poesía, Angie despliega entre A duras penas encontré el solaz las poderosas imágenes de Novek un necesario para decodificar las palabras majestuoso abanico que refleja la silente de esta poeta de la Av. Colón. No pude soledad impensada de una escritora que hacerlo porque cada uno de sus versos emerge lentamente, pero a pasos seguros fueron implotando estratégicamente en de la ancha avenida fantasmal de mis emociones llevándome de la mano y Córdoba, donde desde su balcón espía y sin consultarme en un recorrido que me toma nota, y llora y putea y cae muerta y llevó a encontrarme con una mujer y con resucita mientras fuma y fantasea con ser muchas mujeres a la vez encriptándose y un pájaro y se pregunta una y otra vez si desencriptandose en su propia tinta. No su coronel desaforado la dejara correr… pude porque no hizo falta: Angie Ferrero 53
  • 54. La talentosa señora Highsmith 54
  • 55. Human Mind, de Karl Menniger) que encontró en la biblioteca de sus padres, y que leyó con profundo interés siendo adolescente. A él atribuye su interés por el tema y la psicología de sus novelas. Cuesta creer que la lectura de un libro pueda justificar la profunda – casi inédita– penetración psicológica de la autora. Más bien debió ser ese libro la pieza que completó el puzzle de su innato talento. Rosa Montero decía de ella que conocía los más oscuros abismos del alma humana; sus libros se apartaron del relato policiaco tradicional, desterró los sempiternos finales con el triunfo de la justicia y el bien, creó personajes inolvidables – nadie puede permanecer indiferente ante Tom Ripley- y mostró al mundoA Patricia Highsmith no le gustaba los recónditos escondites del mal y ladestacar, y no deja de ser paradójico, locura. Sus asesinos no eran lospues destacó con luz propia por tradicionales outsiders, eran gentedistintas razones; era corpulenta, corriente, amas de casa, escritores,desgarbada y fea, y su fealdad, policías, las personas anónimas yhombruna y áspera, debió causarle cotidianas que casi nunca protagonizanverdaderos tormentos; era lesbiana, en los libros. En realidad mostró alaños en que semejante condición se mundo la incómoda realidad de que unescondía con angustia de marginados; asesino subyace dentro de todosy la creadora de casi un centenar de nosotros; que la frontera entre el delitonovelas excepcionales, clásico entre los y la legalidad puede cruzarse porclásicos. Sus libros no dejan cualquiera dándose las condicionesindiferente; pueden gustar o no, pero necesarias. En Crímenes imaginarios,nadie puede leer una de sus obras y el protagonista fantasea con la idea deolvidar lo que ha leído. Tenía un matar a su mujer; es, al cabo delmagnetismo singular en el papel. Su tiempo, y en medio de una situaciónestilo era austero, directo, sin alarde de anómala, cuando cruza la barrera. Eseflorituras, casi periodístico, pero muy dulce mal nos lleva al descenso a losefectivo, de una claridad deslumbrante. infiernos de un prometedor ingeniero,Su primera novela, Extraños en un tren admirado por sus conocidos, cortés y(1950), la situó directamente en la amable, a quien la obsesión por unacúspide; mucho contribuyó, eso sí, mujer inalcanzable termina porAlfred Hitchcock, al trasladarla al cine enloquecer. Sus criminales no sonun año después. Tenía veintipocos gente marginal, no son personasaños, era su primera novela, y había señaladas; hasta que la Highsmith lesnacido un mito. conduce a ello, han sido gente normal.En el prólogo de Los cadáveres Una humanidad oscura y tenebrosa, unexquisitos habla de un libro (The 55
  • 56. criminal latente escondido debajo de ingresos regulares. El estilo de vida decada alma; realidad muy incómoda, Dickie le seduce. Y cuando la relaciónmuy inadmisible para los americanitos con el joven está abocada a la ruptura,enamorados del “sueño americano”. La Ripley cruza la frontera. Toda la vidaHighsmith atacaba justo en la parte ha estado ahí la simiente. El esplendormás sensible. Era notablemente de los días italianos junto a Greenleafmisógina –sus personajes femeninos le precipita a su destino, y comete suson aborrecibles casi siempre-, y sus primer crimen.temas recurrentes la culpa, la obsesión, A estas alturas del libro, el lector estála locura y, sobre todo, la existencia completamente del lado de Ripley. Suoculta, adormecida, pero latente, de un único deseo, a medida que avanza lacriminal en el alma de toda persona. acción, es que se libre de la justicia. ElNada podía resultar más antipático al desenlace del libro deja a Tom Ripley –público norteamericano. Fue a ese estafador de poca monta de lasespecialmente criticada por ello; y primeras páginas- impune de susrespondió exiliándose por voluntad crímenes, y disfrutando de la fortunapropia de ese país de origen que de Dickie Greenleaf, heredada por unencontraba postizo, en 1963. En testamento a su favor escrito por élEuropa la mentalidad que encontró fue mismo.muy distinta. Su producción más Aquí no hay justicia. Las víctimasfloreciente la escribió en su exilio. A quedan sin vengar. No hay policíaspesar de eso, fue en Estados Unidos sagaces que vean entre la maleza.donde vio la luz su personaje más Ripley ha cometido el crimen –losemblemático, Tom Ripley, nacido en A crímenes- perfecto. Está tan a salvopleno sol (1955). Es una creación que en la secuela, La máscara deasombrosa, por muchos motivos. Ripley, vive una existencia deRipley sí ha cruzado ya la barrera de lo millonario, casado con Heloise, unailegal. Con delitos de poca monta, con rica heredera. En los sucesivos libros,chapuceras estafas. No ha dado el gran la lista de víctimas de Ripley vasalto. Herbert Greenleaf le conduce sin ascendiendo. Sólo por ese personajesaberlo al camino del crimen. Le envía habría conseguido Patricia Highsmitha Italia, a ver a su hijo, Dickie, con la el lugar de oro que ocupa en laintención de que convenza al joven de literatura. Más que género policiaco, elque regrese a Estados Unidos. La suyo sería el género psicológico, por elmisión es un hallazgo para Ripley. perfecto estudio de la mentalidadDescubre cómo se puede vivir teniendo humana, s in prejuicios, s in 56
  • 57. convencionalismos. Ripley no hubiera gancho de la primera –La máscara depodido salirse con la suya de una Ripley, El amigo americano, Tras losmanera tan perfecta en manos de otro pasos de Ripley y Ripley en peligro.escritor; sería un asesino más que al Cuando más disfruto de mi trabajo esfinal paga sus delitos –porque la regla sobre las cinco de la tarde. A esa hora yade oro del género así lo exige-. La empiezo a estar cansada y sé que aúnHighsmith se apartó de la norma, y su me quedan tres páginas para acabar eloriginalidad reside ahí. Ripley no es día. El mundo podría estar acabándoseun psicópata; tiene sentimientos, odia, a mi alrededor -ya ha pasado algunaama. Es profundamente amoral, y vez- pero el trabajo perdura intacto, sincarente de escrúpulos; sus crímenes no que nadie pueda manipularlo, siempreson aleatorios, no son injustificados. que sea sólido y sincero, escribióDickie es un obstáculo para la vida que Patricia Highsmith en su diario enquiere llevar. El crimen lo comete trasmeditarlo unas horas; no siente más diciembre de 1965.tarde remordimiento alguno. En ese Fue una de las obsesiones de lasentido, sí acerca su mentalidad a la escritora: que su agitada vidadel psicópata. También mata por sentimental, su imparable carrera haciasupervivencia pura. Pero nos atrae: es la soledad, no interfiriera en la creaciónel lado oscuro que hace lo que nos literaria. No esperar que algún día y engustaría no hacer... pero sí recoger los modo alguno tendría una vidafrutos. Es difícil no sentirse fascinado sentimental apacible y, sobre todo, quepor este personaje. Es una creación esto no se convirtiera en una condicióninsólita, un personaje digamos para escribir. Lo cumplió. En 1961perfecto. El lector le acompaña en escribió su firme decisión de no volver atodas sus aventuras con el deseo de que vivir con un ser humano. No lo cumpliósalga adelante, que no sea capturado, del todo, pero año tras año se fueque tenga éxito. De alguna manera, encerrando en la soledad.igual que Hitchcock hizo de sus Patricia Highsmith (Fort Worth, Tejas,espectadores unos mirones en La 1921-Tegna, Suiza, 1995) empezó aventana indiscreta, Patricia Highsmith escribir gruesos volúmenes de apunteshizo de sus lectores entusiastas a los 16 años y continuó hasta sucómplices de un asesino. El éxito de A muerte. Apuntaba minuciosamente suspleno sol hizo continuar al personaje. ideas sobre relatos y novelas, a las queRipley protagonizó otras cuatro llamaba gérmenes, borradores ynovelas de la autora, aunque sin el esquemas, observaciones y reflexiones. También escribió durante muchos años diarios. Son 8.000 folios que, tras su muerte, quedaron depositados en los Archivos Literarios Suizos, en Berna. Los diarios y los cuadernos muestran a una Highsmith muy diferente a como la conocimos en los últimos años y su obra será leída de una manera diferente a la luz de estos 57
  • 58. papeles. Patricia Highsmith nació el 19 consiguió piso propio: una habitación,de enero de 1921 en Fort Worth. Sus cocina y baño por 40 dólares al mes. Ypadres se habían divorciado nueve días se embarcó en su primera novela, Theantes y pasó los primeros años de su click of the shutting, que más adelantevida con su abuela. Cuando tenía tres describió como una historiaaños, su madre se casó con el dibujante espeluznante.Stanley Highsmith, al que consideró un Escribir era todo un ritual para ella,intruso. Fue una niña solitaria y con según explica en sus diarios. Todotendencia a la introspección. cuanto la rodeara tenía que ser deLos Highsmith se trasladaron a Nueva máxima calidad: los mejores cigarrillos,York en 1927 y, aunque él no la adoptó una blusa recién planchada. En lalegalmente, todos empezaron a llamarla pared, dos sables cruzados, uno de laHighsmith. Asistió a la escuela Julia guerra civil americana y otro de laRichmond y a los nueve años leía a guerra de Cuba, objetos a los que seDickens y releía Crimen y castigo, de podía agarrar y que la acompañaronDostoievski. Siendo muy joven leyó The durante toda su vida.human mind, de Karl Menninger, libro Dejó las juventudes comunistas, a lasque incluye estudios científicos sobre que se había vinculado en laconductas anormales. Me di cuenta de universidad, porque le robaban tiempoque el hombre o la mujer de la casa de para la literatura. El dinero no leal lado podía tener una extraña psicosis llegaba a fin de mes y, además de susin que yo pudiera apreciarlo, escribió trabajo en Fawcett, tuvo que escribiraños más tarde en uno de sus diarios. pequeñas redacciones para otraUn ejemplar de The human editorial. Tampoco le alcanzaba elmind, completamente subrayado, sehalla entre los papeles depositados enBerna. Durante el instituto ya supo quequería ser escritora y escribió que losasuntos que más le interesaban eran laculpa, la mentira y el crimen. Tambiénla mística cristiana. Poe, Conrad yDostoievski encabezaban la lista de susautores preferidos en esa época. Fueluego al Barnard College para chicas dela Universidad de Columbia. Era guapa,inteligente, perseverante y muy seria ytímida. No se entendía bien con suspadres y tenía sentimientos deculpabilidad por sus tendenciashomosexuales.Acabó los estudios universitarios en1942 y empezó a trabajar en 1943 en laeditorial Fawcett, donde hacía sinopsisde historias de cómics aunque prontoempezó a escribir sus propios guiones.Ese mismo año, cuando tenía 22, 58
  • 59. tiempo para todo lo que quería hacer, eltrabajo, la literatura, cursos de dibujo,el cine, visitas a museos, una serie deaventuras amorosas. Sabía que durantesus encuentros con las amigas bebíademasiado. A los 24 años decidió cortary viajar a México, donde estuvo, enTaxco, cinco meses. Fue unaexperiencia deprimente.En su vida solitaria hubo unaexcepción: los caracoles. Los criaba, losdibujó, fueron protagonistas de algunasde sus historias, se los llevaba consigocada vez que se mudaba de casa.También los gatos. Cuandomurió Sammy escribió en sudiario: Sammy no era posesión denadie, como no lo es ningún gato. Noobstante, yo era el único ser humano desu vida y ella fue, con toda seguridad,mi única compañera. En este mundo,en el que existen los cerdos y personasnada atractivas, supe apreciar su bellezacon particular intensidad. 59
  • 60. Valeria CorvinoEs una artista italiana, nacida en Nápoles en 1953. Sus obras, construidas con un hábil uso de la luz,el color y la alternancia armoniosa de líneas y volúmenes. A través de un acto de conciliación entrelas alusiones históricas t estilísticas de la estética moderna. Sus pinturas de basan en relatos dehechos de locuras divinas, travesuras de dioses caprichosos y mitos siguiendo el hilo de arquetiposolvidados. www.valeriacorvino.it 60
  • 61. Toulouse-Lautrec Grand Maitré Des affiches 61
  • 62. El linaje nobiliario de los ToulouseLautrec es uno de los más antiguos ynotorios de Francia. En su seno, y en sucastillo "del Bosc", en Albi, nació elprimogénito del conde AlphonseCharles de Toulouse-Lautrec Monfa ysu esposa Adele Marquette Tapié deCéleyran. El conde y la condesa eranprimos, consagrando una largatradición de consanguinidad en lafamilia que resultaría fatal para elpequeño Henri. En 1878, a los catorceaños, se rompe el fémur izquierdo alcaerse en el palacio familiar y, al añosiguiente, otra desafortunada caídasupone la fractura del fémur derecho.La deficiente calcificación -debida, alparecer, a las consecuencias de laconsanguinidad- impide que lasfracturas suelden adecuadamente, ysus piernas ya no crecerán más: "Eltronco, que era el de un hombre deestatura normal -escribió años despuésThadée Natanson- parecía haberaplastado con su peso y el de la grancabeza las cortas piernas queapuntaban por debajo". 62
  • 63. La deformidad fue una fuente constante estudio de Cormon y se instala en la Ruede infelicidad y amargura para Fontaine, en el mismo edificio en el queToulouse, y le llevaría al agudo trabajaba Degas. Aunque la estancia enalcoholismo que a la postre fue causa de la Rue Fontaine es breve, el contacto consu temprana muerte. Ya antes de los dos la obra de Degas resulta definitivo paraaccidentes era un niño enfermizo, por lo la orientación de su obra. Por esos años,que buena parte de su educación se Toulouse empieza a frecuentar losrealizó con preceptores privados. Su cabarets y cafés cantantes de París y seinterés por el dibujo y la pintura se familiariza con la bohemia artísticaremonta a la infancia. De hecho, su polarizada en torno a Montmartre. Lospadre, sus tíos y varios antepasados cuadros de 1886 y 1887 empiezan arecientes eran tan aficionados a la caza acusar su interés por los temas que lecomo a la pintura. Su formación empieza harán famoso, así como una pinceladaen 1882 con Princeteau, un pintor fragmentada y nerviosa que delata susanimalista amigo de su familia, que le contactos con el incipiente postimpresionismo. Sólo participa en exposiciones colectivas en París y provincias -a menudo con seudónimo- hasta que, en 1888, es invitado a participar en la de Los Veinte en Bruselas; este grupo, similar a las se cesiones austriacas y alemanas, acogía las más avanzadas tendencias de la pintura y las artes industriales en toda Europa. Toulouse será asiduo de sus exposiciones anuales hasta 1897, .cuando el grupo había pasado a denominarse La Libre Esthétique, certificando así sus vinculaciones con el modernismo. Sus éxitos en Bélgica y la amistad con su hermano le valen el interés de Theo van Gogh, que toma en depósito algunos cuadros para las galerías Baussod & Valadon y Goupil, para las que trabaja sucesivamente.Aconseja inscribirse en el estudio del Lautrec seguirá vinculado a esta últimapintor académico León Bonnat. Allí se galería, gestionada después por suejercita, sobre todo, en la disciplina del amigo de infancia Maurice Joyant. Endibujo, pero Bonnat clausura sus cursos 1889 se inaugura en París el Mouliny Toulouse decide entrar en la academia Rouge, que expone junto a su puerta unaprivada de Cormon en 1883. Allí escena de circo pintada por Toulouse. Elcoincide con algunos pintores de su nombre del pintor y el del cabaretedad que intentan desarrollar el legado quedarán unidos en el cartel que elimpresionista, sobre todo con Émile primero realiza para el establecimientoBernard y Vincent van Gogh, del que en 1891. Ya aparece en él la Goulue, suhace un retrato y con el que traba gran bailarina estelar, cuya figura se reiteraamistad. Un año después abandona el en otros cuadros y carteles. Todavía en 63
  • 64. 1895, cuando en plena decadencia se imaginarias arañas. Las crisisestablece en una barraca en la Foire du alcohólicas se suceden desde entonces yTróne, será Toulouse el encargado de lo llevarán a ser internado dos añosdecorarla. Todas las grandes estrellas después; para demostrar que no estádel cabaret y el café concierto en París loco realiza de memoria toda una seriedesde 1890 aparecen en la obra de de litografías sobre el circo.Lautrec, aunque las más habituales Los dos últimos años de su vida suponenfueron Jane Avril, la que más apreciaba un sorprendente cambio de estilo haciasu obra- e Yvette Guilbert, a la que una paleta más oscura y empastada. Suconsagró un álbum entero de litografías éxito comercial venía siendo crecienteen 1894. Además del Moulin Rouge, desde la exposición individual en GoupilLautrec frecuentó otros locales, como el de 1896, aunque nunca eso le preocupóJardin de Paris o el Divan Japonaise. demasiado. El deterioro progresivo deTampoco hay que olvidar a Aristide su salud lo lleva en 1901 al castillo deBruant, un cantante de tendencias Malromé, donde queda al cuidado de suanarquistas que le introdujo en el madre, que lo acompañó en su lecho demundo de Montmartre y para el que muerte. Ella fue quien, tras elrealizó algunos de sus más célebres fallecimiento de su hijo, recopiló buenacarteles. Los espectáculos nocturnos de parte de la obra que hoy se conserva enmala nota y los burdeles no el Museo Toulouse-Lautrec de Albi.monopolizan, sin embargo, la vida y la Su amigo y marchante Joytan sería elobra del pintor. Sus éxitos en Los Veintede Bruselas le llevan a exponer en elRoyal Aquarium de Londres; allí elpintor Whistler, al que conocía de París,le presenta a Oscar Wilde. Ese mismoaño inicia su amistad con los hermanosNatanson, fundadores de la RevueBlanche, una revista fundamental para laescena artística parisina de los años delcambio de siglo en la que se dieron aconocer los pintores nabis -Bonnard,Vuillard, Valloton-; Lautrec colaboró ensus páginas y participó en algunas de lasexposiciones celebradas en torno a ella.En paralelo a su obra pictóricadesarrolla una abundante y excelenteproducción litográfica, que simultaneacon carteles publicitarios y trabajoseditoriales. En 1897 sufre su primerataque de delírium trémens, que le lleva encargado de organizarlo para sua disparar con un revólver contra inauguración, en 1922. 64
  • 65. 65
  • 66. 66
  • 67. Su nombre verdadero era Louise Weber En 1850, Celeste Mogador, bailarinay había nacido en Alsacia en 1870. vedette del Bal Mabille, crea una nuevaEl sobrenombre de «Glotona» le vino por danza en la que intervienen variassu insaciable apetito, aunque también se bailarinas, la Quadrille. El baile llamadoatribuye a su hábito de acabar todo lo Can-can, fue descrito como ocho minutosque se encontraba en las barras de los de perfectas armonías, movimientos yestablecimientos donde actuaba. Era posturas que cortan la respiraciónrubia, pequeña, regordeta, vulgar y ejecutados bajo las partituras deldescarada, pero con un encanto especial maestro de música Jacques Offenbach, aque la hacía muy atractiva. un ritmo frenético y endiablado, repletoA los dieciséis años trabajaba como de equilibrio y flexibilidad, en los límiteslavadera en la Rue de la Goutte dOr, pero de la acrobacia, bailado por lassu deseo era ser bailarina. Sin componentes del grupo (la troupe) queconocimiento de su madre y con ropa con la fascinación de sus faldas y vestidosprestada cada tarde se paseaba por los coloristas de volantes, medias y ropalocales de baile haciendo su número interior, hacían perder la cabeza delparticular hasta ser descubierta por todo-Paris.Marcel Astruc, quien le facilitó En sus inicios, apenas atacado por ladebutar en "Circo Medrano". censura, el can-can, se bailaba solamenteDespués ya como artista lo hizo en los establecimientos de cuarto orden,en el "Moulin de la Galette", donde la en los que rápidamente habría llegado aconoció Lautrec, en el "Alcázar", el ser sinónimo de danza altamente"Elysée-Montmartre" o el "Jardin de impúdica, sugestiva y encanallada, comoParis". Cuando en 1889 se abrió el una herramienta de trabajo utilizada porMoulin Rouge, su gerente Oller, la las prostitutas y sus chulos encubiertos,contrató inmediatamente, formando para atraer a cierta clientela. Eraparte de la "cuadrilla" de bailarinas entre una danza reservada exclusivamente alas que también se encontraban Grille las mujeres durante la cual éstas debíand’Egoút, Etoile Filante, Nini Pattes-en- levantar necesariamente la pierna yl’Air, la Móme Fromage o La Sauterelle mostrar sus partes más intimas.además de Jacques Renaudin, más Para velar por el buen comportamientoconocido como Valentín "le de las bailarinas durante sus danzasDesossé" o el "hombre-serpiente". exuberantes y desenfrenadas, (a veces estas actuaciones llegaban a realizarse sin ropa interior), se estableció la vigilancia de un guardia de la brigada de higiene social al que se le llamaba el "Père la Pudeur" (padre pudor). El can-can era una danza en la que, por último, se hacía "le grand-écart" la gran separación de piernas, no sin antes haber quitado con una de ellas, por lo menos el sombrero de alguno de los espectadores. Uno de estos cabarets donde se hizo más famoso el Can-can, y sus excepcionales bailarinas fue el viejo Elysée- Montmartre. En 1889, también era conocido por los ambiguos individuos que lo frecuentan, por la suciedad de su piso (que hacía que después de algunos "grands-écarts", las partes más íntimas de estas señoritas, no tuvieran la blancura esperada), y por las innumerables peleas que allí sucedían 67
  • 68. casi cada tarde. La gente iba allí porque y el presente de la Goulue. Rodeada deallí iba todo el mundo y porque después sus incondicionales admiradores yera posible salir del brazo de una de sus amigos de siempre, en una baila conbailarinas. Valentín en el Moulin Rouge y en la otra Además del "grand écart", dejarse caer al ejecuta la Danza de las Almées (de lassuelo con las piernas abiertas, otras huríes). A pesar de ello, su paso por"posturas" del can-can tenían nombres la"Foire aux pains d´epices", fue tancomo la guitarra, la presentación de efímera que hubiera pasadoarmas, el saludo militar, o el pie detrás de desapercibida de no ser por la generosala cabeza. La Goulue se hizo famosa por contribución pictórica de Lautrec.su provocativa y especial manera de Más tarde, después de malgastar subailar y agilidad para quitar el sombrero fortuna; arruinada, practicará todos losde las cabezas de los caballeros con la oficios. Llegó a ser vendedora de florespunta del pié. en el Casino de Paris, luchadora en laDesde que la conociera en el Moulin de la feria de Neuilly, domadora de fieras enGalette, Lautrec la pintó muchas veces, un circo. Más tarde, en 1925, vivió con unpero sería su cartel del Moulin Rouge la hombre que antes de abandonarla lamás famosa de todas sus exponía públicamente como curiosidadrepresentaciones. La Goulue ya famosa, en otra barraca. Cansada de venderreina del Moulin Rouge y otros music- tabaco y cerillas por los bares, totalmentehalls de Paris, llegó a cobrar 800 francos alcoholizada, acabó siendo criada de unal mes convirtiéndose en una mujer muy burdel. Murió en el hospital parisino derica. Se compró una casa en Montmartre Lariboisière preguntando al sacerdoteen la que vivió con su amante la Môme que la asistía: "Padre, ¿cree que el buenFromage. A comienzos de 1895, la Dios me perdonará, tendrá para mí unGoulue, de quien ya se había cansado el sitio en el cielo? .... es que yo soy "Lapúblico del Moulin-Rouge, se hace Goulue".instalar una barraca en la Feria, dondeseguirá bailando la danza oriental delvientre. Entonces escribe a "supintor" para pedirle que le pinte unosgrandes paneles para decorar el exterior.En estas obras Lautrec muestra el pasado 68
  • 69. Por Valeria Wozniak 69
  • 70. Pobre Georgia O’Keeffe. Ni la muerte Stieglitz, le muestra a O’Keeffela ayudó a suavizar las opiniones que cómo manejarse profesionalmente.el mundo del arte sostuvo contra su El tiene la astucia de un zorro paraobra. Veinticinco años más tarde entender lo que el público y la críticamuchos críticos continúan hablando buscan, aunque personalmente lasde una artista de “lindas pinturas”. cosas se le vayan de las manos. En elParecería que no quieren ver, vaya campo amoroso su método consisteuno a saber por qué, que Georgia en tomar mujeres jóvenes bajo suO’Keeffe produjo algunas de las tutela, seducirlas y luego pasar a otroimágenes más originales y ambiciosas proyecto. A O’Keeffe, por supuesto,del siglo XX. Sus ideas sobre la este arreglo le cae mejor cuando ellasuperficie, la escala y el color no sólo es el reemplazo que cuando es lafueron audaces sino que presagiaron reemplazada.los trabajos de artistas como Barnett Stieglitz manejó la carrera de suNewman, Morris Louis y Mark Rothko mujer en forma obsesiva y caprichosatanto como toda la pintura de pero sumamente beneficiosa, comocampos de color. En sus mejores una suerte de publicista y geniomomentos, esos que en ella ocurren creador de golpes de efecto quecada dos por tres, O’Keeffe es una catapultarían la carrera de O’Keeffe.usina de creatividad que logra que lo Pero su éxito comercial no pudono figurativo se sienta místico y esconder los tormentos emocionalesfamiliar en un solo vistazo. por los que la hizo pasar.Nacida en 1887 en el seno de una Desesperadamente necesitado,familia muy pobre en una granja de continuamente petulante, unWisconsin, con una madre que murió hipócrita sin aviso.de desnutrición y tuberculosis, En 1921 Stieglitz exhibió 45O’Keeffe estudió y enseñó en Texas y desnudos de O’Keeffe en brutaljusto cuando parecía que seguiría blanco y negro.siendo una maestra por el resto de La muestra los transformó ensus días, el destino entró en la celebridades.habitación. Sin pedirle permiso, en Sin embargo las mismas fotos que1916, una amiga le llevó sus pinturas dieron fama a la pareja se volvieron–sus primeros dibujos en carbonilla– en contra de O’Keeffe: desdeal legendario fotógrafo y dueño de la entonces su obra fue siempregran galería 291, Alfred Stieglitz. “No entendida en términos eróticos, uname molestaría exhibirlos”, dijo interpretación que deja de lado lasStieglitz que inmediatamente cualidades espartanas de susreconoció su potencial. Al poco pinturas, su estructura cerebral, sustiempo una joven O’Keeffe de treinta facetas y capas como sonetosaños le escribía a su amiga que abstractos.“había caído presa del oscuro, sexy y O’Keeffe alimentó por un tiempo elmuy destructivo Stieglitz”, un mito, se dejó fotografiar delante dehombre de 54 años. sus pinturas, duplicando con sus“El trabajo no se convierte en arte brazos y manos las formas sensualeshasta que una persona rica lo de sus imágenes. Pero lo que estabacompra”, le dice Stieglitz a su a- en juego para ella era distinto:punto-de-volverse-famosa protegida. O’Keeffe quería que el poder de sus 70
  • 71. pinturas incluyera la sexualidad sin desiertos. Allí, en ese paisaje lunarnecesariamente volverla un tema. se encontrará a sí misma y a losStieglitz quería que las pinturas motivos que formarán la médula defueran entendidas puramente en su última producción: el paisajetérminos de sexualidad femenina y norteamericano. Los esqueletos, lasmarketinearlas acorde con ello. nubes, los desiertos y las rocas. AllíFragmentada por el profundo logra sintetizarse y volverse unasentimiento que sentía por Stieglitz mujer sin escinciones que sobreviviráse convirtió en dos mujeres. Una; el llevada por un candor interno quefenómeno de marketing de los años con el tiempo se volverá inalterable.’30 cuando los esqueletos de vaca Podría haber sido despiadado esteflotando ocuparon el lienzo y en su Stieglitz, incluso monstruoso, peroafán por capturar la esencia del aun cuando ella lo abandona nopaisaje y su pintura pareció pueden cortar la conexión. Tras suconvertirse en la “gran pintura muerte en 1946, O’Keeffe dijo: “Aúnnorteamericana”. Pero más hoy, cada vez que termino un cuadrointeresante y menos conocida es la pienso si le gustaría a Alfred. Suartista que fue antes, en 1915, opinión sobre mi trabajo siempre mecuando aún no cruzaba el destino la importó más que la opinión depuerta de su habitación, aquella ninguna otra persona”maestra de Carolina del Sur que O’Keeffe murió en 1986 a los 99 añosprodujo una serie de dibujos que en el Rancho de los Brujos quefueron las primeras imágenes compró en Abiquiu. Muchos laabstractas salidas de la mano de un recuerdan por las fotografías queartista norteamericana. Formas circularon de ella en esos últimoscentralizadas, volúmenes modulados años: una figura angular con algo deque satisfacen un apetito básico por Pina Bausch en Y la nave va, vestidalo táctil. Temprana abstracción es de siempre de negro como unaesa época. Una forma única contra sacerdotisa recolectando huesos bajoun fondo blanco, un remolino que el sol rajante, con la dureza delsube y se enrosca al final. Una paisaje, la fragilidad de un espírituversión abstracta de la Salomé de de la montaña y el aura de aquellosAubrey Beardsley, un gran signo de que han vivido y aprendido mucho. Yexclamación art Nouveau. Dibujado su energía intacta. Ese fuego sagradoen capas de sombras, es un ejercicio por el cual O’Keeffe estuvo siempreen dibujo lineal pero tiene un aire de dispuesta a pasar por encima de lasmisterio y el peso de una escultura. grandes ideas sobre lo que una obraAntes que la grieta se profundice del de arte seria debía ser y arriesgarse atodo, de repente, Georgia se va. ser tildada con uno de los peoresCansada de Stieglitz. Con la tortura insultos que el mundo del arte puedede un amor inconmensurable a proferir: lindo.cuestas sobre los hombros. Esta vezha sido ella la reemplazada.Se toma un tren a Nueva México, alrancho de su amiga Beck Strand enTaos. Allí vivirá y morirá sus propios 71
  • 72. 72
  • 73. El viaje De Naia FillipaValeria Wozniak 73
  • 74. Bitácora del Capitán Pablo Irmaio Tus ojos no se comparan con nada mujer. ¡Que me digan los hombres que han visto miradas inolvidables! Allá ellos. Nada saben. Sé yo porque he visto tus ojos. En altamar todo es confuso. Hasta la cordura más inquebrantable se pierde en los brazos de este Dios incompresible. A diferencia de los sensatos yo no lucho, me dejo llevar por la espesa bruma que emana de sus olas como un opio a los sentidos, me pierdo, me desdibujo entre las formas que ven la luz al ser usurpadas por la monstruosa estructura de mi nave; me someto libremente al viaje al que me invitan...al fin y al cabo éstas nobles formas sin forma me están llevando hacia mi destino. Hacia tu vientre...sirena mía.No me arrepentí de haberle contado a Nancy mis inquietudes acerca de Catalina, alcontrario, creo que resulté gratamente sorprendida ya que sin vacilar, ella me creyóinmediatamente. Después de hablar durante algunas horas llegamos a la conclusiónque si Catalina Fabre era una sirena, nosotras teníamos que hacer todo lo posiblepara demostrar que así era.En muchas islas se escuchaban relatos acerca de sirenas que se habían vueltomujeres; si algo nos había quedado claro durante nuestros encuentros en la playarepasando el diario de Pablo Irmaio, era que ciertamente existían y que no era unalocura, ni mucho menos, aventurarse a la dantesca empresa de perseguirlas,encontrarlas y amarlas el resto de la vida, costara el precio que costara.Estuvimos de acuerdo desde el principio que reunir información era de sumaimportancia. Decidí entonces que lo mejor iba a ser escabullirnos en la biblioteca deElysa. Elysa no solamente era conocida por sus dones curativos sino por el inmensocaudal de conocimientos que poseía con respecto a cualquier tema, misterioso o no,verdadero o no, que se comentara en algún rincón de la isla, ella siempre tenía larespuesta adecuada. La biblioteca estaba después del jardín de lavandas.Era una construcción precaria hecha de piedra, en donde sus librosmisteriosamente se conservaban intactos a pesar de la inclemencia del climatropical.Nunca me había prohibido la entrada, sin embargo, a mí me gustaba creer que sí, leagregaba una cuota más de misterio a mi estancia en esa casa decorada con coralesy pinturas de las más variadas especies de flores. Pintar era una actividad quemi amiga encontraba reconfortante y placentera. Cada tarde de sábado, apenas caíael sol en el horizonte del atlántico, silenciosamente se sentaba en la galería rodeadade pinceles, telas y frascos de pinturas de muchos colores, entonces se perdía enensueños de pétalos a los cuales yo no tenía acceso, no porque ella me excluyera, 74
  • 75. sino porque en ese instante un mundo se dibujaba frente a sus pupilas y yo,inconscientemente, me alejaba unos pasos al costado para verla brillar en losdelicados trazos que parían sus manos viejas. Tan sólo eso me bastaba parasentirme cerca. Planeamos durante toda la tarde entrar durante la siesta después del almuerzo. Cuando los ronquidos de Elysa invadieron toda la casa, emprendimos el caminohacia nuestro destino; decidimos que arrastrarnos entre las plantas de lavanda erala mejor opción para mantenernos ocultas, por si acaso Elysa despertaba de repentey se asomaba por la ventana de su habitación. Después de unos minutos, con los codos raspados y el cabello enredado llegamoshasta la puerta; no tenía llave, por lo que bastó solo un empujón para que se abrierade par en par y nos dejara ver altos estantes repletos de libros viejos.Me atrevo a decir que Nancy se sintió invadida por la misma sensación que yo. Lejosde ser una pequeña habitación, en ese momento, súbitamente se transformó en unenorme lugar, tan grande que casi podría decir que estuvimos a punto de perdernosentre las palabras que contenían las tapas resecas de esos libros, entre la maderaoscura de los estantes, entre los rayos del sol que a pleno se colaban por lashendiduras.Era un sitio lleno de magia, sin decirnos una palabra, ambas estuvimos plenamenteconvencidas de eso.Nunca imaginé que a Elysa le interesaran tanto las sirenas. Casi la totalidad de lostítulos que repasé con la vista hacían referencia a algún tema relacionado con ellas.Yo estaba al tanto que de vez en cuando, Conrado Mclaggen llegaba hasta nuestracasa trayendo algún libro de regalo cada vez que viajaba a Guadalupe o a Barbadospero jamás supuse que fueran tantos. De repente, me invadió por un interrogante ¿Y si Elysa realmente creía que algúndía llegaría una sirena a la isla?Se me dibujó una gran sonrisa en los labios recordando su relato acerca de mimadre y su origen marítimo, era indudable que Elysa había pasado muchos añosrecopilando la información necesaria para reconocerla no bien sus pies tocaran laarena tibia de Les sirenes.—Elysa ya debe saber acerca de Catalina— dije, en voz alta— ¿Tú crees?—me preguntó Nancy, como si intuyera mis conclusiones.—Estoy segura que sí—afirmé—pero no podemos correr el riesgo…— ¡Mira lo que encontré!— me interrumpió Nancy de repente.Se trataba de un libro muy diferente al resto. Sus tapas parecían hechas de algasresecas y tenía una inscripción que decía SEIREN. Tomé el gran libro con ambas manos y colmada de entusiasmo lo abrí lentamente. La primera frase en finas letras casi amarillentas salió a mi encuentro explotandoen el reflejo de mis alborotados ojos, decía: “Consagración a Afrodita”.—¿Afrodita?—Pregunté, en voz alta, entonces recordé—Elysa me contó acerca deesa tal Afrodita…—le dije a Nancy—es una Diosa de una antigua civilización llamadalos griegos, era una mujer muy bella y poderosa.—Guau…—exclamó Nancy, totalmente absorta por mis palabras y por los blancosdestellos del libro, abierto de par en par, tan misterioso y refulgente que nopodíamos apartar la mirada de él—Mira, aquí—continuó Nancy—dice: “ritual” . Hayuna lista de muchas hierbas y palabras extrañas:—…” Elemento agua – feminidad, receptividad, apertura, océano, el origen de todavida”—“Ninfas, nereidas, sirenas, ondinas”—Continué—Pentagrama, sal, imágenes,piedras, árboles, lazos de magia. El caldero, los siete fuegos, la caña de bambú juntoa las sales de Afrodita 75
  • 76. —Bambú—Interrumpió Nancy, continuando con el mensaje—Cetro del maestroblanco, sabio elemental de los cuatro ríos del Edén: Sé mi columna vertebral...”Hijade Zeus... 150 lunas sé mis pies”.Quedamos perplejas y en absoluto silencio durante varios minutos. Fue Nancy laque habló primero, arrebatándome del estupor.—Así es como se vuelven mujeres fuera del agua —Sí—respondí, sin mirarla, pues no podía apartar la vista de esas palabras—aparentemente 150 años caminan sobre la tierra—agregué. Sin poder evitarlo, se me escaparon los pensamientos llevándome al momentoexacto de ese ritual: Era una playa. La sirena se había arrastrado por la arena dejando inscripta unahuella. Un camino desde el mar.Del morral que llevaba colgado en sus hombros saco la vasija que utilizaría comocaldero. Encendió un fuego pequeño tras invocar al elemental. La llama se hizopresente. Estrujó sus largos cabellos llenando con agua el cacharro ya caliente ydeposito el trozo de bambú que había traído consigo. Levantó la mirada fijando sustransparentes ojos verdes en la silueta de la luna, en donde la diosa, hija de Zeus, laobservaba expectante. Abrió los labios y se consagró al vientre de su afrodita.En ese instante, entre sollozos de dolor, se le fueron desprendiendo las escamas,una a una, mojándose sus piernas con la suave piel que le trajo el mar y con cadalagrima que le entregó a la que, debía un día volver a pedirle le entregaranuevamente, su cola de pez...Suspiré profundamente, mi madre estaba en la isla y ahora sabía cómo había hechopara venir a buscarme. Bitácora del Capitán Pablo Irmaio Levántate y anda mujer... Y dame una señal. Dime en que trozo de tierra has de esperarme... Que yo allí estaré para encontrarme contigo aunque me lleve la eternidad. Dame una señal. Y que mis versos de amor sean la carne que revista tus pies descalzos... Tal cómo habíamos imaginado, Catalina traía consigo la modernidad de Barbados yla innovadora enseñanza de sus destacados colegios ingleses.En pocas semanas nuestro salón de clase era un ámbito en dónde la comunicación ylas nuevas ideas estaban a la orden del día.Había formado grupos de lectura, talleres de creación literaria, jornadas de apoyo ypaneles de debate en dónde discutíamos cuestiones relacionadas a la literatura dediversos países del mundo.Mclaggen estaba fascinado con las propuestas de su nueva profesora y sin dudarlo ledio carta franca a toda actividad que ella considerara sumatoria en nuestroaprendizaje. Comenzaba la mañana decorando el paisaje con los intensos rayos de un solanaranjado que nació desbordando luces en el horizonte, cuando emprendimos unacaminata hacia la costa sur a realizar una jornada de lectura. 76
  • 77. Nancy y yo caminábamos en silencio, una al lado de la otra, habíamos planeado elmomento y no podíamos desaprovechar una valiosa oportunidad que quizás novolvería a repetirse. Las dos sabíamos que íbamos a necesitar mucho más que suerte en nuestra tarea.Después de leer el libro que habíamos encontrado, asumimos que además de perderlas escamas, las sirenas perdían también el recuerdo de haber sido un pez.—Si no ella debería recordarte Naia—concluyó Nancy asertivamente, mientrasrevolvíamos entre los frascos de Elysa tratando de encontrar un trozo de bambú.—Es cierto—afirmé con certeza—Es probable que además esa afrodita les lleve lamemoria, es algo lógico si te pones a pensarlo…no creo que sea nada fácil para unamujer saber que antes fue un pez.—Pero…—me interrumpió Nancy—pienso que tal vez debe resultarles sospechosovivir tanto tiempo ¿no? ¿Recuerdas que decía 150 años?Nancy tenía razón. Su conclusión me puso a pensar que quizás mi madre no quería reconocerme oque por alguna razón se había visto obligada a olvidarme, pero de ser así entonces¿a que había vuelto a la isla si no era para revelarme su existencia y llevarme conella?—Me resulta muy extraño Naia, a lo mejor resulta que la señorita Fabre no es tumadre…podría tratarse de cualquier otra sirena que quiso volverse una mujernormal. Era probable que Nancy estuviera en lo cierto, de todas maneras tenía queintentarlo, si ella nos revelaba su verdadera identidad yo podría tal vez preguntarlequé fue de mi madre. En la biblioteca de Elysa había no cientos, sino miles de pequeños frascos condistintas esencias y aceites, sin contar la inmensa cantidad de hojas y raíces. Noencontramos un trozo de bambú, por lo menos nada que tuviera alguna etiquetaque dijera serlo, pero sí un recipiente mediano con una tapa color verde que teníaescrito: “tinta madre de bambú”—Esto debe servir—aseguréY guardando el frasco en mi morral, nos escabullimos rumbo al refugio de piedras ygruesas hojas de palmera que habíamos construido en la playa para guardarnuestros tesoros. Debatimos casi dos largas horas sentadas frente al hallazgo y repasando laspalabras del ritual que estaba detallado en el libro.—Yo creo que es lo mismo, raíz…aceite…tinta madre… ¿es bambú no?—concluyóNancy en medio de un hastiado suspiro-—Eso creí, sin embargo ahora no estoy del todo segura, Elysa siempre dice que no sedeben cambiar los elementos de una receta…— ¿Tienes alguna otra idea? Tal vez quieras pedirle a Elysa la raíz y contarle quienes la señorita Fabre…Nancy estaba en lo cierto.—Tienes razón. Al menos, lo intentaremos. Elysa me repetía una y otra vez que en el interior de cada mujer existía un lazo quela unía a la magia de la naturaleza y que un deseo era capaz de romper las barrerasde todo aquello que, atravesado sólo por la mente, creíamos como imposible; por lotanto, según las palabras de mi amiga, nada impedía que Nancy y yo pudiéramosllevar a cabo con éxito el ritual de “transformar a una sirena”. Si bien en el libroestaba detallado cómo dejar de serlo, estábamos plenamente convencidas queinvirtiendo el orden del mandato íbamos a causar el efecto contrario.—Ninguna sirena podría resistirse—pensé para mis adentros y sonreí satisfecha. El sol de media mañana había comenzado a azotar la fina arena de la playa, fueentonces que Catalina decidió que había llegado el momento de frenar la marcha y 77
  • 78. descansar bajo un grupo tupido de palmeras que habían formado un reparadorparaje. Y así lo hicimos.Inmediatamente después, nos pidió que tratáramos de hacer silencio y así observarla belleza que nos rodeaba para comenzar luego a leer un bello poema de unafamosa escritora a la que siempre ponderaba en sus clases, llamada Emily Dickinsonque decía:La esperanza es el ser con plumasQue anida en el alma,Y canta una melodía sin palabras,Y nunca concluye del todo,Y la canción más dulce en ráfagasPues debe estar molesta la tormentaQue logra abatir al pájaroQue nos mantenía cálidos.La escuché en la gélida tierra,Y en el más extraño mar;Aunque, jamás, en los confinesPidió una astilla de mí. Sólo escuchar la melodía de su dulce voz bastó para que en una fracción de segundose detuviera todo el movimiento de la isla y yo descubriera que iba a convertirme enescritora. La mañana transcurrió en medio de una profunda y reparadora calma quesumergió a ese momento en el reino de las memorias que no se olvidan. Llegado el mediodía, nos dispusimos a tomar un refrigerio, entonces Nancy y yo,cómplices, intercambiamos una mirada. Había llegado el momento. Procuramos alejarnos del grupo lo suficiente como para no levantar sospechas yquedar al alcance de Catalina. Me temblaron un poco las manos al principio, pero inmediatamente recordé elmotivo principal de nuestro plan, entonces respiré profundo; saque la vasija de mibolsa, Nancy tomó la tinta de bambú apretándolo contra su pecho; arrimamos unasramas secas de palmera formando un círculo, tomé un cerillo que había traído de lacocina de Elysa y lo encendí, volqué un poco de agua de mi cantimplora sobre lavasija y Nancy agregó unas gotas del contenido del frasco.Aguardamos en silencio unos segundos, mirando de reojo. Poco tiempo despuéshabíamos captado la atención de Catalina que ya se aproximaba hacia nosotrasfrunciendo el seño, curiosa.Fijé la mirada en los ojos asustados de Nancy y busqué tranquilizarla al ver queestaba a punto de estallar por los nervios.— ¿Que hacen niñas?—preguntó Catalina, en medio de una tímida sonrisa mientrasse sentaba a mi lado. Debo decir que no habíamos imaginado que tal vez cabría la posibilidad de que seacercara a preguntarnos algo, nos quedamos mudas, estáticas ante la sorpresa; mimente sólo pensaba en que debía improvisar y rápido.—Un ritual—contestó Nancy, a secas y yo creí desfallecer— ¿Un ritual? ¿Que saben ustedes de rituales?—Nos interrogó Catalina, apretandolos labios.Giré el rostro, ésta vez, mi mirada fulminante fue más que suficiente para que Nancyhiciera silencio. 78
  • 79. —Un ritual de sirenas—respondí, segura ya que las circunstancias habían querido que hablara sin rodeos. — ¿Sirenas? ¿Te gustan las sirenas Naia? Intuí un doble sentido en su pregunta que me dio pie para continuar. —Sí, me gustan y mucho, ¿y a usted Señorita Fabre? Detuvo sus pupilas celestes durante unos segundos en mi rostro desbordando expectativa y entusiasmo y respondió, casi minimizando por completo la situación: — ¡Claro que sí!, al igual que ustedes yo también crecí a orillas del mar y también he soñado con sirenas… —Elysa tiene un libro que habla de sirenas—Le dije, prácticamente desafiando su respuesta —Y de rituales—interrumpió Nancy a la que sentencié con un gesto exasperado. — ¿Rituales para qué?—preguntó otra vez Catalina, ésta vez con más ímpetu. —Cosas que escribe Elysa…—respondí. Nancy bajo la vista sonrojada. —Seguro que es divertido—dijo, mirando hacia el mar—hay un mundo de misterios que a mí personalmente me resulta fascinante…al igual que a ustedes me parece. Me han comentado que Elysa se ha ocupado personalmente en brindarte una educación muy amplia Naia—concluyó, mientras ahora era yo la que me sonrojaba asistiendo con el rostro. —Elysa Fillipa es una mujer muy respetada en toda la isla— agregó— me alegra que haya alentado tu imaginación. El profesor Mclaggen me comento, justamente antes de realizar esta caminata, acerca de tu conocimiento sobre las hierbas del lugar y otras cosas que me resultaron muy interesantes, deberías contármelo todo un día de éstos… Se incorporó, lentamente, sin perder su sonrisa y dijo: —Cuidado con el fuego. Después giró sobre sus talones y se dispuso a volver con el resto de la clase. No había avanzado ni cinco pasos cuando Nancy, repentinamente, se incorporó y sin reparo aventó el frasco de bambú sobre la larga cabellera rubia de Catalina, mientras repetía una y otra vez: ¡Que vuelva la cola de pez! ¡Que vuelva la cola de pez! Catalina se paralizó por completo y yo creí que iba a morir del espanto. Suspiré apretando los dientes sabiendo que irremediablemente estábamos en graves problemas.Continúa en el suplemento Número 8 79
  • 80. NueveMusas Arte siin ffronteras Arte s n ronteras 80Revista Cultural Año 2013 Numero 007

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