Comunicación: María compañera maravillosa de camino

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Comunicación: María compañera maravillosa de camino

  1. 1. MARIA
 COMPAÑERA
MARAVILLOSA
DE
CAMINO
 “La
 Virgen
 Santísima,
 por
 el
 don
 de
 la
 maternidad
 divina
 y
 por
 sus
 gracias
 singulares,
 está
 íntimamente
 unida
 con
 la
 Iglesia…
 la
 Madre
 de
 Dios
 es
 tipo
 de
 la
 Iglesia
 en
 el
 orden
 de
 la
 fe,
 del
 amor
 y
 de
 la
 unión
perfecta
con
Cristo”
(LG
63)
 1. PUNTO DE PARTIDA 1.1 Marialis
cultus
(Pablo
VI)
 En la exhortación apostólica sobre el culto a María, el papa Pablo VI nos motiva a profundizar la devoción mariana, pero nos recalca que “la finalidad última del culto a la bienaventurada Virgen María es glorificar a Dios y empeñar a los cristianos en una vida absolutamente conforme a su voluntad”. (Pablo VI, Marialis cultus) 1.2 Concilio
Vaticano
II.
 El Concilio Vaticano II colocó, después de un debate profundo, el texto sobre María como capítulo octavo y último de la constitución dogmática sobre la Iglesia. La otra alternativa era ponerlo como documento independiente. Entraban en debate conciliar las dos mariologías. Una que se podría denominar “cristotípica”, que elabora la reflexión mariana desde el modelo de Cristo redentor, y otra que partía del modelo de la Iglesia, “eclesiotípica”. El Concilio se inclinó por esta última, como más conforme al evangelio. Pablo VI, en su Marialis cultus, en los números 16 y ss., desarrolla las facetas de esta ejemplaridad de María respecto a la iglesia. 1.3 Exhortación.
 El Concilio Vaticano II “exhorta a los predicadores a que se abstengan con cuidado tanto de toda falsa exageración cuanto de una excesiva mezquindad de alma al tratar de la singular dignidad de la Madre de Dios” (LG. 67) 1.4 Correcciones
necesarias.
 El mismo Pablo VI en su exhortación apostólica sobre el culto a María, enumera fallos y desviaciones que hay que corregir: actitudes cultuales erróneas, exageración de contenidos y de formas, falseamiento de la doctrina, estrechez de mente, vana credulidad, sentimentalismo, cosas manifiestamente legendarias o falsas… A lo largo de la historia se ha dado una visión mariológica que, inconscientemente, ha desarrollado una imagen de María como un correlato femenino de la divinidad. A la verdadera María no la encontramos en los apócrifos, sino en el sobrio relato de los
  2. 2. evangelios. En la vida de María no ha pajaritos silvestres que le traigan aderezos en su piquito, ni palmeras que se inclinen para que pueda servirse de sus dátiles, ni fieras salvajes que le escolten en su viaje hacia Egipto… u otros acontecimientos que se alejan de la auténtica realidad de la vida. Pensábamos que engrandecíamos a María cuanto más la alejábamos de su sencilla y profunda humanidad. Sin duda, fue una mentalidad extrabíblica, hecha de daltonismo, de maniqueísmo y de idealismo. María es modelo para nosotros porque es una mujer de nuestra raza, de nuestra tierra, miembro del pueblo de Dios, la primera creyente y profundamente humana. 2. MARÍA PEREGRINA Y COMPAÑERA DE JESÚS. En el desarrollo de la mariología, y particularmente de los dogmas marianos, ha influido mucho aquel viejo principio: “potuit, decuit, ergo fecit” que aplicado al tema mariológico podemos traducir: “Dios pudo otorgar a María un privilegio determinado; éste se adecuaba a su dignidad; luego se lo confirió de hecho”. Hoy entendemos la antropología de María en otras coordenadas e intentamos descubrir su rostro real. “La principal prerrogativa de María radica precisamente en la verdad de su realidad histórica. Fue un ser humano real que vivió en un tiempo y en una geografía reales bajo unos condicionamientos socioculturales reales”. (Miguel Rubio) 2.1
María
compañera
de
camino
de
Jesús.
 María es modelo de compañera en el peregrinar de Jesús en la tierra. Desde que pronunció el “hágase según tu voluntad” se puso a caminar. Sin duda, mucho antes porque, una respuesta tan generosa implica una profunda madurez espiritual. El sí de María marca una nueva etapa en la historia del mundo; Jesús entra en la vida humana y nos contagia de su divinidad. La maternidad de María no fue simplemente biológica. María fue, de alguna manera, el instrumento por el que Dios optó para deletrear la propia Palabra que quería pronunciar en Jesús. María se convierte en la gran colaboradora del proyecto salvífico de Dios sobre la humanidad. Como nos dice Giovanni Bigotto en su libro “María en los Evangelios”, María fue la primera evangelizada por la Buena Nueva del ángel, ella oyó por primera vez el nombre que llevaría su hijo, el nombre de Jesús, que para ella comenzó atener el verdadero significado de “Salvador”. María, como fiel compañera de Jesús, tuvo la oportunidad de escuchar ampliamente la propuesta del Reino que anunciaría al pueblo, y en sus largas meditaciones asumir su verdadero significado y las auténticas exigencias. Este primer y generoso sí, abrió las puertas a una multitud de “síes” que a lo largo de la historia muchos hombres y mujeres darían a Jesús para responder a su vocación de discípulos en las diferentes culturas, lenguas y edades a lo largo de los siglos.
  3. 3. 2.2
María
se
pone
en
camino
con
rapidez.
 Como nos narra el evangelio, María camina ligera para llevar la bendición de su Hijo Jesús y servir a su prima Isabel; haciendo brotar la auténtica fe cristiana cuando, la anciana, se alegra porque la Madre de “Mi Señor” le ha visitado. Las prisas y los pasos de María son un anticipo de las correrías apostólicas de tantos profetas de nuestros tiempos que han ido llevando el mensaje de Jesús por todos los rincones del mundo. Misioneros del ayer, del hoy y del mañana. El cántico de Isabel que está cargado de alabanzas a María, le otorga el mayor título que se le puede proporcionar “La Madre de mi Señor”, equivalente a “la Madre de Dios”. 2.3
María
camina
con
el
espíritu
de
su
pueblo.
 El saludo, “alégrate, colmada de gracia; el Señor está contigo”, nos recuerda la profecía de Sofonías (3, 14-17); María es saludada como la hija de Sión, símbolo de Israel, a quien fue anunciado el rescate, la venida del Mesías. El célebre cántico del “Magníficat” que se centra en la acción de Dios en la historia de la salvación, sintetiza la esencia espiritual de un pueblo y de sus protagonistas. Evoca a Miryam la del Mar Rojo, a las heroínas Judith y Ester, a Sara y Rebeca, a Lía y Raquel, a Ruth y Débora, a Susana, Ana y la multitud de mujeres que con su vida mantuvieron la esperanza de todo un pueblo. “María puede ser tomada como espejo de las esperanzas de los hombres de nuestro tiempo… fue algo del todo distinta de una mujer pasivamente remisiva de religiosidad alienante, antes bien fue mujer que no dudó en proclamar que Dios es vindicador de los humildes y de los oprimidos y derriba de sus tronos a los poderosos del mundo” (Marialis cultus) María es la primera en hacer un retrato perfecto del Padre de Jesús. El Dios de María es un Dios Salvador, que hace maravillas, que su nombre es santo, acoge a los humildes, dispersa a los soberbios y derriba a los poderosos, despide a los ricos con las manos vacías y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. 2.4
María
camina
con
Jesús.
 Lucas repite varias veces que María no comprendió (2,50), se quedó desconcertada (2,48), no comprendió sus palabras (2,50); por eso medita en su corazón los acontecimientos (2,51). Esa es María la que guarda en su corazón, la que discierne, la que analiza y se cuestiona, la que relee su propia historia y el para qué de su misión. María también está en la historia y es historia, su vida tuvo que ser una trabajosa búsqueda de la voluntad del Padre, un crecimiento gradual, una peregrina de la fe. Como bien dice Karl Rahner: “Considerando las cosas desde el exterior, ella ha vivido una vida realmente mediana, oculta, trabajosa, en lo ordinario de la existencia penosa de cualquier pobre mujer de un pobre rincón cualquiera de un pequeño país, alejada de la
  4. 4. gran historia, de la gran civilización y de la política. Ha conocido la búsqueda y la angustia, nunca lo supo todo, lloró, debió preguntarse y ponérselo todo en cuestión, como las demás mujeres, etapa tras etapa, a lo largo de toda su existencia. Tuvo que preguntarle a su Hijo: Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Se dice de ella por dos veces que no comprendió lo que se le decía (Lc 2,33 y 50). Tuvo que acoger muchas cosas en el silencio de su corazón para que más tarde todo esto fructificara en una penetración e intuición claras”. María se nos adelantó en todos los caminos del amor. 2.5
María
peregrina
en
la
obscuridad
 María acompaña y colabora con su Hijo a lo largo de toda su historia de salvación. Desde Nazaret a Belén, de Belén a Egipto, las subidas anuales a Jerusalén y el peregrinar permanente por los caminos polvorientos de Palestina fue parte de la vida de María, pero siempre con Jesús, en pos de Él como su gran colaboradora. En la cultura judía la mujer no participaba en la vida pública, debía salir de la casa con la cara cubierta, en el templo tenían reservada un atrio al lado de los gentiles, no tenía derecho a prestar testimonio, su formación se limitaba al aprendizaje de los trabajos domésticos… en la práctica, era una sirvienta, María, junto a su familia, fue una refugiada y tuvo que viajar, mejor dicho huir, y padecer el dolor del destierro. Hoy en un mundo con tantos millones de refugiados, exiliados, perseguidos, emigrantes forzosos… no podemos dejar de pensar en la realidad de María. María era del pueblo pobre porque vivía la misma vida de todos. No era rica ni poderosa (cf Lc1,52-53), sino pobre, casada con un obrero pobre y tenían un hijo pobre, Jesús. María era del pueblo porque llevaba en sí misma la esperanza de todos, la misma fe y el mismo amor. (Carlos Mesters) “Ella conservaba todos los acontecimientos, buscándoles su sentido” (Lc 2,19). Revive en el corazón todo lo que a Jesús se refiere, tratando de comprender el misterio, por eso es ejemplo de místicos y teólogos. “Este Niño está puesto para la caída y el restablecimiento de muchos en Israel y para ser signo de contradicción. Y una espada atravesará tu alma” (Lc 2, 34-35). María, por su condición de madre, participa del mismo dolor del Hijo. 2.6
De
maestra
a
discípula
 La vida no era fácil en la Palestina en los tiempos que le tocó vivir a María, y a ella se la complicó más la existencia por la conflictividad que suscitó Jesús. La ley judía se constituía en una pesada carga que pocos podían llevar. La letra era más importante que el espíritu de la ley y el temor a Yahvé prevalecía frente al amor al prójimo. El Documento Conclusivo de Aparecida del CELAM presenta a María como discípula y misionera. Por su fe (cf Lc 1, 45) y obediencia a la voluntad de Dios (cf Lc1, 38), así como por su constante meditación de la Palabra y de las acciones de Jesús (cf Lc 2, 19.51), es la discípula más perfecta del Señor. (Aparecida n° 266)
  5. 5. Con seguridad, María enseñó a Jesús la esencia de la cultura, la ciencia y la religión judía, presentó a Dios con las connotaciones que Yahvé tenía en ese tiempo y se constituyó en Maestra de Jesús. Pero en los diálogos permanentes que con su Hijo mantuvo le permitieron cambiar muchos de los conceptos y la vivencia religiosa; pasar de la extrañeza o quizás, disconformidad a la adhesión total a su Hijo y la aceptación de Dios como Abba- Padre. Más importante es para María el haber sido discípula de Cristo que el haber sido madre de Cristo. Más mérito y mayor dicha es el haber sido discípula de Cristo que el haber sido madre de Cristo. María era dichosa porque antes de llevarle en su seno llevaba ya en su espíritu al Maestro. (San Agustín) 2.7
Camino
de
Caná
de
Galilea
 María tiene espíritu viajero, se pone en camino en cada ocasión que se la necesite, no importa las circunstancias. Ella sabe que “el Reino de Dios se parece a un banquete de bodas” y en la dialéctica de ese Reino, también existen realidades humanas que atender. “Su vida fue un caminar de fe en fe y de gracia en gracia. María pasó por diversos grados de desarrollo, aun inconsciente de la grandeza que incluso en aquel estado era ya suya… María es para ella misma un misterio de profundidad inexpresada, que la hacía tender constantemente hacia nuevas metas. (E. Schillebeeckx, María, Madre de la Redención, Madrid 1971, 90-91) Creer no es saber, no es ver claro, sino fiarse, entregarse en oscuridad. María es la primera que expone a su hijo un problema humano, porque creía en Él. La seguridad y la confianza que proporciona la fe garantizan la eficiencia de la acción de Dios en la vida humana. María arriesga, de alguna manera sus convicciones profundas, respecto a su Hijo, y no sale defraudada. 
 2.8
Por
los
caminos
del
dolor.
 El corazón de María refleja el corazón de los Anawin, pobres de Yahvé, que son los que esperan y confían en la liberación definitiva y en el triunfo de los sencillos de corazón. Seguramente que desde que María tuvo uso de razón, comprendió cual era su realidad social, económica y parte en lo político. Pero, la profecía de Simeón en el templo de Jerusalén se encargará de recordárselo durante toda la existencia… “y en cuanto a ti misma, una espada traspasará tu alma”. A causa del sufrimiento del Mesías, también será el dolor de la Madre. No tiene recelo en acudir donde Jesús predicaba “cuando oye decir que ha perdido el juicio” (Mc 3,20-21 y 31-35). Lo que para muchos la predicación de Jesús rayaba con el escándalo, para María era ya Palabra de Vida Liberadora. En la práctica, Jesús fue apresado como subversivo (cf Lc 23, 2) y juzgado como hereje (cf Mt 26, 65-66), las autoridades condenaron a Jesús como anti-Dios y anti-pueblo. Ninguno de los parientes se hicieron presente en la prueba definitiva, sólo su madre estuvo de pie junto a la cruz, asistiendo a su agonía (cf Jn 19, 25). La fidelidad es una de las formas de las que se revista la fe.
  6. 6. 2.9
Caminando
hacia
la
luz.
 Pascua, meta de un largo y duro caminar, la hora del final gozoso de la peregrinación. La certeza del sepulcro vacío se constituye en la prueba de fuego de la fe. Pensamos que María vivió el triduo pascual en una dolorosa, pero pacífica espera. Sin duda María repetiría con insistencia frases como: El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob es un Dios de vivos y no de muertos. Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. El que me sigue no anda en tinieblas. La curiosidad nos lleva a preguntarnos ¿cómo vivió María la Pascua de Jesús? Si los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor, ¿de qué naturaleza sería la alegría de María al sentir a Jesús resucitado? La lógica humana nos dice que, la primera visita de todo buen hijo es siempre para la madre. Seguro que Jesús fue el mejor de los hijos. 
 2.10
Discípula
entre
discípulos
 María, viuda y con su hijo muerto ajusticiado, podía tener motivos para quedarse en su soledad, pero la vemos reunida con los discípulos, entre ellos, enseñándonos con su presencia la importancia del compromiso comunitario en la iglesia. Pentecostés señala el comienzo de la misión pública de la iglesia. La iglesia vivió su primer Pentecostés “con María la Madre de Jesús” (He 1, 14). La presencia de María cataliza, no solamente la vida de los apóstoles de la primera comunidad, sino que dinamiza el caminar del nuevo Pueblo de Dios, a través de la Historia de Salvación. La Madre se hace discípula, la discípula es la hermana en la “nueva familia de Jesús”. Como discípula de la iglesia naciente espera en Pentecostés, junto con los apóstoles, al Espíritu prometido. El plan de Dios unió íntimamente la persona de María con la de su Hijo Jesús, por eso es imposible amar a Cristo, sin amar a su compañera y colaboradora; como es imposible amar a María sin ser conducidos por ese amor a Jesús. San Marcelino Champagnat, fundador de los Hermanos Maristas, lo sintetizaba en la expresión: “Todo a Jesús por María, todo a María para Jesús”. Hablamos del Jesús, que todos le aceptamos como el único mediador ante el Padre. “María es la gran misionera, continuadora de la misión de su Hijo y formadora de misioneros. Ella, así como dio a luz al Salvador del mundo, trajo el Evangelio a nuestra América. En el acontecimiento guadalupano, presidió, junto al humilde Juan Diego, el Pentecostés que nos abrió los dones del Espíritu” (Aparecida n°- 269). 3. ES URGENTE – URGE Hoy en día, no debemos entender a María solamente en el estereotipo de Madre-Virgen, porque la mujer de nuestro tiempo a la vez que es madre, es hermana, amiga, trabajadora, profesional, política, religiosa, viuda o separada. “Lamentamos que
  7. 7. innumerables mujeres de toda condición no sean valoradas en su dignidad, no se las reconozca suficientemente su abnegado sacrificio e incluso heroica generosidad en el cuidado y educación de los hijos, ni en la transmisión de la fe en la familia”. (Aparecida n°- 453). En el Documento de Aparecida en el número 454 se repite la palabra URGE y los Obispos del CELAM nos invitan a escuchar el nuevo grito de la mujer latinoamericana, que animada por María, como compañera maravillosa de camino, lucha por una nueva sociedad más justa, equitativa y solidaria. - Urge escuchar el clamor, tantas veces silenciado, de mujeres que son sometidas a muchas formas de exclusión y de violencia en todas sus formas y en todas las etapas de sus vidas. (Aparecida n° 454) - Urge que todas las mujeres puedan participar plenamente en la vida eclesial, familiar, cultural, social y económica, creando espacios y estructuras que favorezcan una mayor inclusión. (Aparecida n° 454). - Urge valorar la maternidad como misión excelente de las mujeres. Esto no se opone a su desarrollo profesional y al ejercicio de todas sus dimensiones, lo cual permite ser fieles al plan originario de Dios. (Aparecida n°- 456). - Es urgente favorecer el desarrollo de su identidad femenina… Por eso, la Iglesia está llamada a compartir, orientar y acompañar proyectos de promoción de la mujer. (Aparecida n°- 457). - Es importante impulsar la organización de la pastoral de manera que ayude a descubrir y desarrollar en cada mujer y en ámbitos eclesiales y sociales el “espíritu femenino” y promueva el más amplio protagonismo de las mujeres. (Aparecida n°- 458). - Garantizar la efectiva presencia de la mujer en los ministerios que en la Iglesia son confiados a los laicos. (Aparecida n°- 458). - Urge acompañar a asociaciones femeninas que luchan por superar situaciones difíciles, de vulnerabilidad o de exclusión. (Aparecida n°- 458) - Es importante promover el diálogo con autoridades para la elaboración de programas, leyes y políticas públicas que permitan armonizar la vida laboral de la mujer con sus deberes de madre de familia. (Aparecida n°- 458) Afirman los exégetas que el evangelio de Marcos, con seguridad el primer evangelio, termina el capítulo 16 en el versículo 8 y no en el 20, cuando el ángel del sepulcro dice a las mujeres: “Ahora vayan a decir a los discípulos, y en especial a Pedro, que él se les adelanta camino de Galilea. Allí lo verán, tal como él les dijo” (Mc 16, 7) Por eso a los primeros discípulos de Jesús se les conocía “como los del camino” debemos repetir el camino que hizo Jesús con sus discípulos, escuchar sus mensajes, ser testigos de sus acciones y tener sus mismas actitudes.
  8. 8. Parafraseando esta cita evangélica podemos decir: “Ahora vayan a decir a los discípulos, y en especial a (N.N), que Ella se les adelanta camino de Nazaret. Allí la verán. Mientras recorres la vida tú nunca solo estás: contigo por el camino Santa María va. Ven con nosotros al caminar, Santa María, ven. Aunque parezcan tus pasos inútil caminar, tú vas haciendo caminos, otros lo seguirán. (Sta. María del Camino – Espinosa) Hno. Mariano Morante Montes Marista.

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