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  • 1. ADMINISTRACIÓN PROVINCIAL, SOCIEDAD, INSTITUCIONES, CULTURA Y RELIGIÓN DURANTE EL ALTO IMPERIO TEMA 33 El mundo Mediterráneo durante el principado romano gozó de una época de paz y unidad. Este período tiene unos caracteres muy definidos: - En la economía: • Artesanado, relaciones comerciales y agricultura alcanzaron una época de prosperidad. • Esta expansión económica no llegó a engendrar un proceso tecnológico capaz de un aumento de la productividad. - En el plano cultural: • Manifestaciones culturales de raíz urbana e influencia griega que se plasmó en la llamada segunda sofística y el arte neoático. • Manifestaciones culturales de diversas patrias de origen del arte denominado “popular e indígena” a partir del siglo III y en la Antigüedad tardía. - En lo religioso: • Evolución desde los más ancestrales cultos y mentalidades indígenas prerromanas en Occidente. • Avance desde Oriente de cultos mistéricos o de grandes religiones de salvación. La descentralización económica y social no fue un proceso igualitario, sino que se formaron bloques económicos de estructuras diversas y competitivas frente a otras zonas relativamente subdesarrolladas, con frecuencia explotadas por las primeras. La estructura social también se resentía de esta diferenciación económica. LA SOCIEDAD ALTA CLASE SOCIAL En la cúspide se encuentran los miembros inmediatos de la Familia Imperial, tras ellos,lal alta clase social con los dos Ordines Superiores: Senatores y Equites. ORDEN SENATORIAL (SENATORES): Augusto fijó en 600 el número de Senadores y se impuso una renta económica mínima de un millón de sestercios para pertenecer a esta elevada clase social. A partir de los últimos Julio Claudios se introdujeron Senadores de municipios itálicos e incluso de Hispania y del sur de la Galia, del Oriente griego y africanos. Desde mediados del siglo II fueron el grupo político e ideológicamente más homogéneo, el más cohesionado de toda la sociedad romana. Además de fincas rústicas solían tener otros inmuebles en Roma u otras ciudades que proporcionaban beneficios por su renta, así como una villae de recreo. 1
  • 2. Solían incrementar su patrimonio mediante matrimonios ventajosos y legados testamentarios. Gracias a estas altas rentas podían costear espectáculos y obras públicas y presidir instituciones ciudadanas para acceder a la carrera de los honores (Cursos Honorum). La escasez de Senadores facilitó la integración de “hombres nuevos” (Homines Novi), de la aristocracia municipal y provincial. También provenían del orden ecuestre promovidos por el poder imperial a través de la institución de la Adletio. EL SENADO Y SUS FUNCIONES EN EL ALTO IMPERIO 1.- Miembros: Aristocracia terrateniente. - No podían comerciar por ellos mismos. - Condiciones: Posesiones por un valor de al menos un millón de sestercios. - Signos: Túnica bordeada por una cenefa de púrpura ancha (Laticlavia). Asientos reservados y preeminentes en espectáculos públicos. 2.- Órgano Colegiado: - Misión deliberante, no decisoria. - Personifica las tradiciones del Estado Romano. - Contrapeso civil al poder ascendente del ejército. - Corrobora el nombramiento de Princeps, aclamado por los pretorianos. - Poder judicial: Cuestiones de “Maiestas” y “Repetundae”. - Administración del Tesoro senatorial (Aerarium Saturni). - Administración de las provincias senatoriales. - Atribuciones legislativas (Senado consultos). - Atribuciones de emisiones de moneda. - Votaban la deificación o “damnatio memoriae” del Princeps a su muerte. 3.- Procedimiento: - Reunión de los Cónsules o del Princeps:  Convocado por pretores.  Convocado por tribunos de la plebe.  Presidido por los cónsules dos veces al mes. - Asistencia:  Obligatoria.  En septiembre u octubre bastaba un quórum elegido al azar. - Actuación:  Relatio: Exposición de anuncios a discutir.  Interrogatio: Se piden opiniones de los miembros.  Decissio: Votaciones en dos grupos.  Oratio principis: Con frecuencia se informaba de la opinión al Princeps. 4.- Aprobaciones del Senado: - Senatus Consultum: Legislación. - Regulaciones: Triunfos y otros honores. - Reciben embajadas. 2
  • 3. - Promueven suscripciones. - Autorizan mercados o festividades en sus provincias. - Cubrían las magistraturas senatoriales en Roma. ORDEN ECUESTRE (EQUITES) Para pertenecer a este orden había que ser de nacimiento libre y con una cualificación económica mínima de 400.000 sestercios. Se entraba a iniciativa del emperador con un diploma oficial que certificaba la utilización de un caballo público. Signos: Túnica bordeada de una cenefa púrpura más estrecha que los senadores y anillo de oro. El orden ecuestre presentaba un aspecto más abierto y heterogéneo que el senatorial. El Cursus Honorum ecuestre se dividía en civil y militar: - Militar: Mayor importancia que en el senatorial, conociendo al principio de su carrera tres tipos de mandos militares: - Unidad auxiliar de infantería. - Unidad de guarnición en Roma. - Un ala de caballería que podía prolongarse en una cuarta milicia. Podían llegar a Procuratores-praesides al frente de pequeñas provincias romanas. - Civil: Promocionada por Adriano para jóvenes caballeros con una especial educación jurídica, sin el paso previo por la carrera militar, sustituyéndola por un período de formación administrativa como Advocatus fisci o adjunto a un magistrado o curator de Roma. Podían ascender a las jefaturas de los grandes ministerios centrales. Llegado a Procuratos ducenario, el grado máximo, un caballero con fortuna y capacidad podía aspirar en un segundo tramo de su Cursus a las grandes prefecturas ecuestres: la de los vigiles, de la Annona, de Egipto o del Pretorio. Los caballeros eran fundamentalmente propietarios fundiarios, explotando sus tierras y realizando otras inversiones. Contaban con el apoyo del Princeps para que promocionaran, llegado en dos o más generaciones al Senado y así poder contar con los más eficientes y fieles caballeros para puestos de gobierno de dignidad senatorial. Así los emperadores contribuyeron a la transformación de estas dos órdenes, a fin de tener a los más poderosos estamentos sociales, leales y al servicio del Estado. 3
  • 4. CURSUS HONORUM CARGOS PRE-SENATORIALES VIGINTIVIRATO:  Triunviro.  Decenviro.  Quatorviro.  Triunviro. TRIBUNADO MILITAR LATICLAVIO: Desaparecen tras la crisis del siglo III. CUESTURA:  Mínimo 25 años. Auxiliares de los procónsules de las provincias senatoriales.  Desde el 47 d. C., obligados a correr con los gastos de los espectáculos. TRIBUNADO DE LA PLEBE:  Con 27 ó 28 años.  Cada 10 años. EDILIDAD:  Cada 6 años. PRETURA:  Edad mínima 30 años.  Legación de legión.  Legación de provincias imperiales pretorianas (5 Fasces).  Proconsulado de provincias senatoriales pretorianas.  Curatelas romanas (de los edificios sagrados, etc.), itálicas (vías, ciudades, etc.) o provinciales (ciudades), juridicatos (en Italia o provincias). CONSULADO  Edad mínima 33 años.  Desde Augusto se denominan Princeps.  El primer consulado es Suffecto, es decir, designado en sustitución de los cónsules ordinarios que le elegían el 1 de enero y eran epónimos.  Tenían 12 lictores que les precedían portando las Fasces.  Funciones: • Curatelas romanas, itálicas o provinciales. • Legación de provincias imperiales consulares (5 Fasces). • Proconsulado de Asia o África (12 Fasces). • Prefectura de la ciudad (el último proconsulado y la prefectura de Roma se ejercen, a menudo, con un segundo consulado ordinario). • El prefecto de la ciudad era el cargo con más abolengo. 4
  • 5. PLEBE, LIBERTOS Y ESCLAVOS PLEBE En un principio, la sociedad romana se componía simplemente de patricios y plebeyos, la situación fue complicándose al dividirse la sociedad en varios estamentos, siendo la plebe de Roma la más afectada en esta evolución social. Al principio estaba formada por los antiguos descendientes de las tribus de Roma, pero debido al expansionismo romano se vio invadida por elementos de diversa procedencia atraídos por la capital del Imperio. Había hombres libres nativos de Roma, pero había otra plebe por debajo de ésta compuesta por latinos, orientales, libertos de origen, que eran la mayoría. Exigían continuamente repartos de trigo, de aceite, e incluso espectáculos. A cambio, los césares manipularon a la plebe para sus fines políticos. LIBERTOS Ya en el siglo I existía un gran número de libertos cuya condición y sus relaciones con el Patronus estaba regulada por ley: - Los libertos (liberti), emancipados por su antiguo amo, quedaban con él en relaciones y obligaciones mutuas. - Los hijos de los libertos (libertini) obtenían las prerrogativas de los hombres libres. - Entraban a formar parte de la plebe, pero al no estar inscritos en ninguna tribu no tenían derecho a las distribuciones estatales. Sólo cuando el liberto tenía medios suficientes se hacía realidad su libertad, eran los libertos manumitidos Cum pecunio. Generalmente de origen helenístico se dedicaron a las operaciones económicas y comerciales y llegaron a llevar el monopolio del comercio y de las finanzas. Formaron una burguesía incipiente, denominada Homines negotiantes, que conscientes de su poder económico exigían un puesto en la sociedad a la que servían: lograban una serie de privilegios de tipo laboral y hasta una representación oficial en el gobierno de su ciudad en los Collegia de Servires Augustales. ESCLAVOS No es posible ofrecer cifras de la población servil del Alto Imperio, aunque en el siglo I fueron numerosos. Las diversas fuentes literarias nos hace pensar que la periferia del Estado era la fuente constante de esclavos, junto con aquellos que nacían en esclavitud. Veinte era la cifra normal para una familia de clase media. Los terratenientes romanos disponían de auténticas tropas de esclavos en sus latifundios. Los griegos y los provenientes del Asia Menos eran los más solicitados, no sólo por su mejor capacidad y preparación sino porque eran muy escasos y los amos no podían pasarse sin esclavos preceptores, médicos o administradores. A partir del siglo I los esclavos artesanos comenzaron a pertenecer a los Collegia profesionales y a cofradías plebeyas. Un caso especial de esclavos y libertos son los imperiales que componían la llamada Familia Caesaris. Una élite reducida de ellos por su preparación y situación asumió 5
  • 6. importantes funciones en la Administración del Imperio, llegando a ser verdaderos burócratas y administradores del patrimonio imperial. El esclavo imperial de entre 20 y 30 años y tras pasar por un aprendizaje, podía ocupar un puesto secundario con categoría de ayudante, pudiente a esta edad ser o no manumitido y acceder a un puesto de categoría intermedia de carácter financiero o a una oficina o cancillería. A partir de los 40 podía acceder como liberto a los cargos de procurador del patrimonio imperial en una provincia o a las secretarías de los grandes ministerios centrales. La mayoría de los emperadores situaron a los esclavos y libertos bajo la dirección y vigilancia de los ecuestres, logrando así una vigilancia mutua. LAS INSTITUCIONES MUNICIPALES Los romanos concibieron la civilización sólo en la forma urbana, concediendo un status privilegiado a las ciudades que fueron un vehículo acelerado de romanización. Pero esta urbanización no se desarrolló igual en todas partes. En Egipto, Tracia, el oeste de las Galias y zonas desérticas de Siria y África la vida urbana penetró lentamente, viviendo bajo un régimen tribal vigilados por destacamentos al mando de los Praefecti. Apenas conocían a los funcionarios y se romanizaron lentamente. En Siria y Asia Menor algunos territorios estaban bajo la jurisdicción de príncipes vasallos de Roma o de importantes templos que tradicionalmente tuvieron poder territorial. En África, Dominios Imperiales bajo la administración de procuradores. El resto del Imperio estaba bajo el régimen municipal. El estatuto jurídico de la ciudad dependía de la condición jurídica de sus habitantes. Las ciudades con derecho a ciudadanía se dividían en: - Peregrinas: Tenían ciertas concesiones. - Latinas: Con Ius Latii. Sus habitantes tenían derechos civiles pero no los plenos derechos como los ciudadanos romanos. - Romanas: Habitadas por ciudadanos romanos, salvo extranjeros domiciliados (Incolae) y sectores de emigrantes o ligados de algún modo a la ciudad (Adtributi). - Ciudades de extranjeros pobladas por no ciudadanos que podían ser según sus relaciones con la autoridad central:  Estipendiarias.  Libres sometidas a tributo.  Federadas.  Inmunes no sometidas a tributo. Por encima de los municipios estaban las Colonias que eran ciudades pobladas por veteranos o ciudadanos beneficiados por lotes de tierra. Eran exterritorializadas y unidas ficticiamente a la misma Roma, gozando del derecho propio de las ciudades itálicas y exentas de la autoridad de los gobernadores locales pues dependían de Roma. 6
  • 7. CIUDADES DE OCCIDENTE Eran ciudades de creación romana, siendo los elementos básicos del autogobierno municipal: 1.- La Asamblea o Populus, formada por los ciudadanos que tenían acceso a las magistraturas y llevaban los deberes y cargas ciudadanas: Munera. 2.- Magistrados, sometidos a la Dualidad y la Colegialidad. Generalmente eran cuatro: - Dos duoviri iure dicundo - Dos aediles. Las colonias tenían dos (duoviri) y los municipios cuatro (quatorviri). Por debajo de ellos estaban los Cuaestores y dos Duoviri censores. Las funciones de los magistrados eran: - Presidir la asamblea popular y el Senado o la Curia. - Despachar asuntos corrientes de la vida diaria. - Juicios por delitos menores o pequeños litigios. - Se esperaba de ellos donaciones para edificios públicos y espectáculos. 3.- El Consejo o Senado, denominado Curia y sus miembros, los Decuriones, eran considerados como un orden senatorial provincial. Sus funciones eran: - Llevar la administración de la ciudad. - Disponer de las finanzas locales. CIUDADES DE ORIENTE Las ciudades helenísticas mantuvieron sus instituciones de gobierno según la tradición autóctona. Así, sus instituciones fueron: - Asamblea popular o Eklesía. - El Consejo aristocrático o Bulé. Los Buletai se reclutaban por propia elección o por inscripción. Eran entre 100 y 500 y actuaban por medio de decretos locales, administraban su territorio y disponían de su propio tesoro generalmente por donaciones de particulares. Para ser Decurión o Buleta se tenía que haber desempeñado una magistratura ciudadana y tener unas ciertas cualificaciones sociales y económicas; además no se podía tener origen servil ni pertenecer a determinadas profesiones consideradas indignas (pregonero, anunciante o enterrador) y poseer un determinado patrimonio. A lo largo del siglo II, tanto en Oriente como en Occidente, las elecciones populares para estas magistraturas fueron desapareciendo poco a poco debido a la falta de candidatos. Importantes es el cada vez mayor intervencionismo estatal forzado por las propias circunstancias sociales. 7
  • 8. LA ARISTOCRACIA MUNICIPAL. LOS DECURIONES La gran característica del Alto Imperio fue el desarrollo de las oligarquías ciudadanas municipales. El Occidente municipal y latino fue más uniforme a este respecto frente a un Oriente helénico donde se respetó sus antiguas instituciones y tradiciones. A mediados del siglo II donde existía una ciudad se daba una uniformidad de régimen político basado en el predominio absoluto de las oligarquías a través de las instituciones municipales. Los Decuriones eran los más ricos de la ciudad (excepto grandes absentistas, caballeros o senadores). La renta mínima estaba fijada en 20.000 sestercios. El poder romano encontró en las oligarquías locales un gran apoyo. Se encargaban de organizar y costear diversos espectáculos, el aprovisionamiento de grano a bajo precio y patrocinaban y remuneraban otros gastos ciudadanos. A mediados del siglo II esta nobleza municipal inició su decadencia, abrumados por las cargas económicas, contaban sólo con algunos privilegios legales y honoríficos. A finales de este siglo el gobierno de las ciudades del Imperio esta formado por 10 decuriones responsables de la recaudación de los tributos de su ciudad. A lo largo del Imperio los aristócratas provinciales más influyentes y ricos lograron entrar en el orden ecuestre y en el Senado, perdiéndose para su ciudad o contribuyendo simplemente como Patronus de éstas. LAS CIUDADES EN EL ALTO IMPERIO Y SU TAZADO URBANO El Alto Imperio estaba basado en la vida urbana, con ciudades de gran tamaño: Roma llegó a un millón de habitantes con Trajano, Alejandría con 500.000, Pérgamo, Éfeso, Tarso, Antioquía, Cartago, etc. Aunque casi todas presentaban un trazado urbano muy cuidado y racional existen diferencias entre Oriente y Occidente. En Occidente, los emperadores promovieron la vida urbana a través de: - Colonias de veteranos como ciudades de nueva planta. - Promocionado los Oppida indígenas concediéndoles el status de ciudad. - Concentraciones militares en las fronteras. En Oriente, el Estado romano siguió la política que ya practicaban los soberanos helenísticos, protegiendo las antiguas ciudades y promoviendo el establecimiento de nuevas ciudades en zonas marginales y de tradición rural. EL TRAZADO DE LAS CIUDADES DE OCCIDENTE El centro de la ciudad era el Foro, lugar de conjunción de las dos principales vías: Cardo (calle de norte a sur) y Decumanus Maximi (de este a oeste). En el Foro, porticado y con estatuas de ciudadanos ilustres, se encontraban los edificios públicos. El conjunto de edificaciones religiosas era el Capitolio. 8
  • 9. Existían otros edificios de utilidad pública como las termas, los gimnasios (palestra) y los dedicados a los espectáculos: teatros, anfiteatros y odeones. El resto de la ciudad lo formaban manzanas de casas de varios pisos (insulae), tiendas, mercados, etc. Los depósitos y conducciones de agua y las villae de recreo de los ciudadanos adinerados se encontraban alineados al borde de las principales calzadas que conducían a la ciudad. Fuera del recinto urbano estaban las necrópolis. EL TRAZADO DE LAS CIUDADES DE ORIENTE Su trazado era hipodámico (diseño de las calles en ángulo recto, creando manzanas). Se sustituye el Foro por el Ágora con espacios porticados y centros culturales en torno a los grandes edificios: gimnasio, anfiteatro y estadio. A partir del siglo II hubo una mayor uniformidad entre las ciudades del Imperio desde el punto de vista administrativo. LA RELIGIÓN OFICIAL Y LAS RELIGIONES POPULARES Siempre perduró el respeto a la religión oficial del Estado a la vez que éste mantuvo una notable libertad con la mayoría de las creencias. La gran mayoría de la masa popular seguía fiel a la religión tradicional romana, mientras las clases más altas y cultas se aficionaron a las doctrinas filosóficas como el epicureísmo y el estoicismo. También tuvieron gran auge las religiones mistéricas o de salvación. Todas eran politeístas excepto el judaísmo y el cristianismo. Roma favoreció el sincretismo religioso. LA RELIGIÓN OFICIAL Y EL CULTO IMPERIAL Augusto protegió la religión oficial y tradicional de Roma con nuevos templos, restituyendo ciertas fiestas y ceremonias ya en desuso e intentando que los cultos y ritos permanecieran en su forma tradicional. El propio Augusto tuvo especial cuidado de asociar a su autoridad el poder religioso. En el 12 a. C. fue investido como Potifex Maximus, cargo que seguiría desde entonces unido a las titulaciones del Príncipe. Tanto Augusto como sus sucesores no aceptaron la divinización de su persona en vida. A lo largo del siglo I la divinización del Princeps se generalizó y consolidó y en el siglo II estaba aceptado y extendido por todo el Imperio, e incluso también hacia algunos miembros de la Familia Imperial, aunque oficialmente no estaba aceptada hasta que el Senado decretaba su apoteosis. En Occidente la divinización de los gobernantes no estaba tan arraigada como en Oriente. El culto imperial tuvo adversarios como los estoicos o el cristianismo. 9
  • 10. LOS CULTOS ORIENTALES Fueron traídos a Occidente por mercaderes, comerciantes y sobre todo por los esclavos. La manumisión de los esclavos y la inmigración dieron lugar al crecimiento en las ciudades más occidentales del Imperio de un número importante de comunidades griegas orientales que transmitieron sus creencias propiciada también por la facilidad en las comunicaciones. El culto a la “diosa siria” (Atargatis) fue de los más importantes, así como a Cibeles o a Isis. En estos cultos se ofrecía la redención personal a través de la comunión con los poderes divinos. Parte de la atracción hacia estos cultos mistéricos se debía a que los iniciados lograban una igualdad de status con sus compañeros de creencias, con lo que desaparecían las barreras sociales y étnicas. 10