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Tema 13 la cultura ibérica

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Tema 13 la cultura ibérica

  1. 1. TEMA 13: LA CULTURA IBÉRICA (PÁG. 477) RESUMEN REALIZADO POR SILVIA PÉREZ VÁZQUEZ CURSO 2012/2013 Página 1 1.- INTRODUCCIÓN Los íberos eran un grupo de pueblos homogéneos, con unos rasgos culturales comunes y también diferencias. La cultura ibérica comienza a formarse en el sur de la Península Ibérica, hacia mediados del siglo VI a.C., desarrollándose después de la Tartésica, en los siglos VI al I a.C. Abarca desde la baja Andalucía, Levante, sur de Francia, Meseta suroriental y Valle del Ebro. Surge como consecuencia del impacto que sobre las poblaciones indígenas ejercieron los pequeños núcleos orientales, muy ligados al fenómeno de las colonizaciones y al mar Mediterráneo. En su evolución se puede distinguir varias fases:  Etapa de formación, donde la influencia fenicia y griega actúa sobre el sustrato existente para formar los distintos pueblos ibéricos. Del siglo VI a.C. hasta finales del V a.C.  Cultura ibérica Plena o Primera época ibérica, es la de mayor esplendor y se da en los siglos V a II a.C. Se aprecia una destrucción de los grandes monumentos escultóricos, mayormente funerarios, a finales del siglo V a.C., tal vez por revueltas internas y reacciones contra los griegos dirigentes.  La fase tardía se sitúa en los siglos II a I a.C. Coincide con la llegada de los cartagineses a la Península y el consiguiente proceso de romanización. El conjunto de pueblos ibéricos no constituían una unidad organizada ni política ni socialmente, aunque presentan rasgos comunes. Siguiendo la expansión formativa de los mismos no encontramos con: los Turdetanos (herederos tartésicos), Oretanos, Bastetanos, Mastienos y Contestanos (Alta Andalucía), Edetanos (Valencia), Olcades (interior), Ilergavones (Valle del Ebro), Cessetanos (Tarragona), Layetanos (Llobregat y el Vallés), Indicentes (Ampurdán), Sordones (Rosellón), Ausetanos (interior catalán), Ilergetes (Valle del Ebro), Oscetanos (Huesca) y Sedetanos (Maestrazgo y Bajo Aragón) (Pág. 478). 2.- ECONOMÍA La base fundamental de la economía ibérica son la agricultura y como complemento la ganadería, que alcanzó gran importancia en zonas de montaña menos aptas para la agricultura. El otro gran factor es la minería. Los avances técnicos en agricultura y minería hicieron posible la existencia de excedentes de producción comercializables. El trabajo artesanal estaba en manos de especialistas y sus talleres se situaban en un anexo de la vivienda. Destaca la alfarería y la metalurgia. 2.1 AGRICULTURA La agricultura sigue las pautas marcadas por el terreno, con extensas áreas de cereal de secano en zonas áridas y una agricultura intensiva de vega, en los valles fluviales, con sistemas de acequias. La agricultura de cereales, vid, lino o esparto fue de gran importancia. Destaca la introducción del arado de hierro tirado por animales. Todas las explotaciones agrícolas contaban como unidades de explotación con la familia. 2.2 GANADERÍA La ganadería es de vacuno en las zonas de pastos, mientras que los ovicápridos predominas en las zonas agrestes. También tuvo gran importancia la porcina, sustentada en las zonas forestales, donde se practicaba la caza como complemento a la dieta.
  2. 2. TEMA 13: LA CULTURA IBÉRICA (PÁG. 477) RESUMEN REALIZADO POR SILVIA PÉREZ VÁZQUEZ CURSO 2012/2013 Página 2 El ganado estaba vinculado a la pequeña economía familiar, bien como auxilio para el trabajo, bien como complemento para la alimentación o la obtención de cueros o lana. Las pieles de bueyes figuran en listas de tributos y regalos en grandes cantidades. El caballo tuvo gran importancia social por su uso para la caza y la guerra. 2.3 INDUSTRIA TEXTIL La actividad textil tuvo carácter familiar. Parece estar vinculada a la mujer. Se trabajó la lana, el lino y el esparto. Se utilizaban telares verticales y el de placas. Parte de las telas ibéricas eran teñidas antes de ser utilizadas. El esparto se utilizó para redes y aparejos de barcos, cestas, gorros y calzado. 2.4 OTRAS INDUSTRIAS Citar la de los salazones y “garum”, que estuvo siempre ligado al ámbito colonial fenicio-púnico. Industria casera fue la molienda de la harina, facilitada por la introducción del molino circular de dos piezas, y su cocción en hornos apropiados para el pan. En las regiones costeras era conocido el vino. Con la fabricación de cerveza por infusión, puede relacionarse los vasos candiotas o decantadores, abundantes en los poblados ibéricos. De gran importancia económica fue la sal, fundamental en las factorías de salazones fenico-púnicas, y para conservar la carne. 2.5 MINERÍA Fue una actividad dominada por los íberos. Los hallazgos de útiles de metal son muy abundantes y de diversos tipos. El metal más importante fue la plata, que se producía en Huelva, Cartagena, Sierra y el Alto Llobregat. El oro se obtenía de las arenas auríferas de los ríos. Mayor importancia debió tener la minería del hierro y el cobre. 3.- COMERCIO Y SISTEMA MONETARIO La presencia de comerciantes foráneos entre los íberos obligó a éstos a generar una producción excedente. El comercio interior debió estar en manos de mercaderes o buhoneros indígenas. Hay que destacar la importancia que para el enriquecimiento de ciertos poblados y de su aristocracia, incluso de su formación, tuvo el control de los pasos y rutas comerciales. Se usaron los animales de carga y las carretas, perfeccionándose el carro y la rueda, patente en representaciones artísticas, exvotos y en las huellas talladas ex profeso en la roca madre para facilitar el tráfico de éstos sobre las empinadas calzadas rupestres. Está documentado en los textos clásicos la navegabilidad de los ríos peninsulares y la existencia de barcos fabricados con un solo tronco. La economía ibérica se considera como una economía premonetal, con intercambios de productos. No será hasta la Segunda Guerra Púnica cuando hacen su aparición las primeras emisiones monetarias salidas de cecas indígenas. En la romanización coexisten leyendas ibéricas y romanas en la misma moneda (segunda mitad del siglo I a.C.), denominadas monedas bilingües, de gran importancia para el desciframiento de la escritura ibérica, y la progresiva sustitución de la escritura ibérica por la romana. 4.- ORGANIZACIÓN POLÍTICA Y SOCIAL La monarquía era un sistema de gobierno bastante extendido entre los íberos, aunque no parecen existir demarcaciones territoriales, sino más bien una serie de alianzas flexibles entre ciudades.
  3. 3. TEMA 13: LA CULTURA IBÉRICA (PÁG. 477) RESUMEN REALIZADO POR SILVIA PÉREZ VÁZQUEZ CURSO 2012/2013 Página 3 Asambleas comunitarias, senados aristocráticos y consejos de pueblos aliados, aparecen como responsables de la toma de decisiones, a veces ajenos a la monarquía, otras como complemento. Destaca el papel que juegan dentro de estas asambleas los ancianos. Oretania y Turdetania parecen las regiones donde el sistema monárquico se encontraba más desarrollado; en el Sureste y la Contestania parece que gobernó la aristocracia; en el levante el Senado; Cataluña y el Valle del Ebro parece existir un mayor peso de las estructuras tribales, con instituciones de tipo comunitario, el aspecto militar de un sector dirigente y la existencia de una nobleza de carácter tribal. Estas diferencias sociales se reflejan en el ámbito funerario, con la construcción de grandes monumentos entre los siglos VI y V a.C., decorados con esculturas y dotados de ricos ajuares, en los que no faltan los objetos importados, testimonio de una élite principesca en el sur peninsular, enriquecida por el comercio, que ostentarían el poder político y religioso. Los pilares-estela y los grandes túmulos escalonados, parecen ser las tumbas de las clases más ricas, construidas siempre dentro de las necrópolis. Las sepulturas de simple hoyo o cubiertas por un pequeño túmulo, son las más sencillas, aunque a veces puede tener un ajuar de mediana riqueza. En general se puede definir una estructura piramidal en cuya cúspide se encontraría la élite aristocrática, detentadora del poder político y religioso; en el centro el grueso de la población, hombres libres como artesanos, campesinos y guerreros, y en la base piramidal los siervos y esclavos procedentes del botín de guerra. No parece existir una clase sacerdotal, al menos importante. Se han interpretado como sacerdotisas ciertas representaciones en exvotos o esculturas, y es innegable la existencia de santuarios. Lo más posible es que exista un sacerdocio ocasional, que recaería en iniciados de las clases superiores. Entre los íberos existen la fides y la devotio. El primer caso se trata de pactos establecidos libremente entre diferentes personas o pueblos, y la dedicación de una persona al servicio de otra, que contrae asimismo determinadas obligaciones para con ella. En la devotio una persona se comprometía a defender con su vida si era preciso, la de la persona con la cual realizaba el pacto, la cual le prestaba apoyo y protección. Una institución de carácter comunitario era el hospitium, mediante el cual un individuo extranjero pasa a ser miembro de una comunidad. También existieron pactos entre ciudades o entre tribus. 5.- ARMAMENTO La guerra fue una actividad muy frecuente entre los pueblos ibéricos, como indican las defensas existentes en la mayoría de sus asentamientos, y con frecuencia se empleaban como mercenarios en ejércitos extranjeros romanos y púnicos, tanto en la Península Ibérica como fuera de ella. (Pág. 485 y 486). Los artesanos ibéricos destacaron en el trabajo del metal y de las armas. El armamento ibérico característico, tal y como se encuentra en los ajuares de las tumbas y en las representaciones cerámicas o algunas esculturas, es una espada ligeramente curva con filo y punta, y la falcata; su empuñadura es curva, en forma de cabeza de ave o caballo. La frecuencia con la que aparece en restos arqueológicos ha sido interpretada como un símbolo de prácticas rituales (Pág. 487). Las lanzas son de varios tipos: la jabalina, tragula o gaesum, pequeña y de poco peso; la lancea y la falárica, usadas como arma arrojadiza y el soliferreum, muy larga y totalmente confeccionada en hierro. También eran muy expertos en el uso del arco y la honda. Como armas defensivas usaban el escudo, de dos tipos: la caetra, pequeño y circular, y el scutum, de forma oblonga, con umbo, más grande que el anterior y de influencia celta. Los cascos son de cuero y de metal, de modelos greco-etruscos o de tipo céltico. Excepcionalmente utilizaron corazas metálicas. El uso de espinilleras se documenta en algunos bronces y en los relieves de Osuna (Sevilla).
  4. 4. TEMA 13: LA CULTURA IBÉRICA (PÁG. 477) RESUMEN REALIZADO POR SILVIA PÉREZ VÁZQUEZ CURSO 2012/2013 Página 4 6.- URBANISMO La cultura ibérica es una consecuencia de la culturización de las poblaciones autóctonas a partir de la presencia de pequeños grupos coloniales fenicios y griegos, por lo que en sus aspectos arquitectónicos y urbanísticos también intervienen factores autóctonos, fenicios y griegos. Los íberos se agrupaban en poblados no muy grandes, de apariencia modesta, situados en abrigos y lugares altos, buscando la costa, las tierras de labor y de pastos y las rutas de comunicación que facilitaran sus actividades económicas. Existen cuatro tipos diferentes de poblados: 1. Los oppida: en alto, protegidos con fuertes sistemas defensivos y de extensión variable. La mayoría se erigen en torno a la cuenca fluvial del Guadalquivir, vía más importante de comunicación de la zona. 2. Los poblados en llano: ubicados en tierras de labor. 3. Las atalayas: asentamientos con fortificación, generalmente con torre de vigilancia, emplazados en lugares altos y de difícil acceso. Aparecen a partir del siglo III a.C. (Pág. 489). 4. Los asentamientos rurales pequeños: en llano y ladera, sin defensas. Los materiales de construcción más usados en el mundo ibérico eran la piedra, la madera y la arcilla. La piedra se utilizaba en forma de bloques más o menos grandes e irregulares. Las murallas ofrecen una mayor monumentalidad en el ambiente de generalizada modestia de la arquitectura ibérica. Son excepcionales la fabricadas de cantería bien cuidada, que sólo aparecerán a partir del siglo IV a.C., se hace patente la búsqueda de una arquitectura más ambiciosa, con la realización de robustas mamposterías para los zócalos y alzados muy potentes de adobes y sólidas estructuras de madera, que consiguen cercas de gran solidez, incluso en poblados modestos. Son el resultado de preocupaciones defensivas pero también son una expresión de poder por parte de las élites dirigentes, las murallas fueron las grandes obras públicas de la cultura ibérica. El mejor ejemplo es la muralla de Tarragona, con alto basamento, formada por dos parámetros ciclópeos y alzados de sillería. El resto de las construcciones eran más simples y casi siempre presentaban un zócalo de piedra y un alzado de adobe o de tapial, con una cubierta de ramas o de cañas, revestida interior y exteriormente con un manteado de barro para impermeabilizarlas. A veces podían estar decoradas. Las casas suelen constar de una o dos piezas, en una sola planta, cuadrada o rectangular, algunas de dos pisos, siendo el de arriba para habitación o almacén. La mayoría presentan dos habitaciones: un vestíbulo que se abre a la puerta y una habitación principal, más al fondo, donde se encuentra el hogar. Los pavimentos solían ser tierra batida y apisonada, algunos de cal, empedrados, enlosado y adobes. Algunas casas cuentan con instalaciones industriales en su interior, pequeñas factorías de tipo familiar dedicadas a la elaboración de pan o la fundición; también la molienda. Algunos poblados elaboraron y almacenaron vino. Las casas son a menudo tan pequeñas y poco confortables que ha hecho afirmar que debieron ser más un lugar de refugio y pernocta que un verdadero lugar de habitación. Otras obras colectivas importantes fueron los templos, cisternas y vías públicas. 7.- LUGARES DE CULTO: SANTUARIOS Y TEMPLOS Los santuarios ibéricos se situaban a lo largo de las más frecuentadas vías de comunicación, en zonas limítrofes o bien al borde del mar. Solían ligarse también a cumbres o parajes agrestes, grutas, bosques,
  5. 5. TEMA 13: LA CULTURA IBÉRICA (PÁG. 477) RESUMEN REALIZADO POR SILVIA PÉREZ VÁZQUEZ CURSO 2012/2013 Página 5 manantiales e incluso aguas mineromedicinales. También existían santuarios urbanos y en casi todos han aparecido altares, columnas-betilos y pilares, bancos corridos, fosas sagradas para enterrar antiguos objetos de culto (favisa), vasos y platos, lámparas, quemaperfumes, exvotos, etc. También en las viviendas se elegía un lugar pequeño como santuario para ceremonias de carácter doméstico. Se consideraban sagrados determinados lugares como montañas, cuevas, bosques, lugares relacionados con agua como ríos, manantiales, etc. Su condición queda comprobada por la presencia de objetos votivos. Los santuarios rurales suelen encontrarse en parajes abruptos, próximos a manantiales o incluso surgir de una o varias cuevas. Fueron el foco de desarrollo de futuros santuarios y estuvieron frecuentados por habitantes de pequeñas comunidades rurales. Con los años algunos evolucionan debido a su estratégica situación, a un entorno rico o vinculándose con artesanos que podían vivir de la fabricación de exvotos. Los santuarios protourbanos están conectados con los poblados y florecen entre los siglos IV-III a.C. Suelen situarse pegados al exterior de las murallas del hábitat o del límite natural, pero con fácil acceso desde la población, con claras funciones rituales de protección y ablución. También es posible que tuvieran una función terapéutica, corroborado por los exvotos anatómicos. Los santuarios territoriales son aquellos que apartados de los hábitats principales, podían servir para reuniones de pueblos con fines políticos y religiosos. La aparición de grandes edificios en el interior de los oppida se considera a día de hoy, templos y lugares de culto. Llobregat excavando en la Illeta dels Banyets (Alicante), diferenció una zona del poblado destinado como área sagrada, en la que se construyeron al menos dos templos y un conjunto de almacenes vinculados a ellos, seguramente utilizados como depósito de ofrendas (Pág. 492). No hubo en la Península una verdadera colonización de tipo religioso por parte de griegos y fenicios, algunas divinidades se plasmaron en la iconografía ibérica, asimilándolas a otras tantas divinidades propias o considerándolas acepciones diversas de una única gran divinidad indígena. No se han encontrado en los santuarios huellas de sacrificios humanos, pero un hallazgo en el Cabezo del Tío Pío (Murcia) se interpretó como sacrificio fundacional. Ciertas inhumaciones de individuos con la cabeza cortada, pueden interpretarse como ejecuciones en las que intervienen ideas mágico-religiosas sobre el cráneo. El sacrificio de los hijos primogénitos tampoco está claro, tal vez algún caso en Bílbilis. Sí se ha encontrado restos de animales como aves. En un mango de un puñal oretano se representa el sacrificio de un cerdo o cordero. 8.- NECRÓPOLIS El ritual funerario generalizado entre los pueblos íberos fue el de la cremación del cadáver y su posterior traslado a la necrópolis. La excepción la constituyen las sepulturas infantiles en algunas necrópolis y las inhumaciones de niños recién nacidos bajo los pavimentos o los muros de las casas, hecho generalizado en gran parte del mundo ibérico. Las cenizas de la cremación se depositaron en urnas. El ajuar se disponía, frecuentemente fragmentado, en el interior del nicho o dentro de la urna. El nicho se cerraba de diversas maneras, recubriéndose en ocasiones con un túmulo, que en las sepulturas más ricas del sureste, se presenta escalonado, llegando a alcanzar hasta los siete metros de lado. Una de las novedades más sobresalientes de la Cultura Ibérica es la gran importancia que se concede a la dimensión funeraria. Las necrópolis suelen situarse en las inmediaciones de los poblados, generalmente al exterior de las puertas y murallas e incluso en las colinas que rodean los asentamientos, como en Toya (Jaén) o Galera (Granada). Las sepulturas se orientan de este a oeste y son de varios tipos (Pág. 495):
  6. 6. TEMA 13: LA CULTURA IBÉRICA (PÁG. 477) RESUMEN REALIZADO POR SILVIA PÉREZ VÁZQUEZ CURSO 2012/2013 Página 6  Hoyos abiertos en el suelo de forma oval, revestidos de barro habitualmente, con o sin urna funeraria, que corresponderían al nivel socioeconómico más bajo.  Tumbas de cámara subterránea de origen fenicio, propias de la zona andaluza. En fosa o talladas en la roca, podían ser individuales como la de La Dama de Baza (Pág. 496 y 497), o colectivas como Toya. Aquí se encuentran las cajas cinerarias decoradas con motivos geométricos, astrales, figuras humanas y animales, tanto en relieve como en pintura. Son las sepulturas de las élites ibéricas, símbolo de prestigio y poder adquisitivo del difunto. También son frecuentes las cráteras griegas pintadas. Las tumbas solían cubrirse con losas, piedras o túmulos. En el sudeste el túmulo servía de base a un pilar- estela que podía tener en su parte superior un vaso cerámico, una escultura de animal-toro, esfinge o grifo, figuras de guerrero a caballo o incluso torres o edificios monumentales (Pozo Moro Pág. 498). Una de las formas más comunes de monumento funerario es el túmulo cuadrangular escalonado; por los ajuares se comprueba que esta clase de tumbas era frecuente entre los siglos V y III a.C., perdurando hasta época romana. Pozo Moro (Albacete) es una construcción de aspecto turriforme, de planta cuadrada sobre base escalonada, cuyo cuerpo principal lo protegen cuatro leones yacentes, esculpidos en parte en bulto redondo, en parte como relieves de los sillares de esquina de la construcción (Pág. 498), en torno al cual creció una necrópolis de típicos túmulos cuadrangulares desde el siglo V al I a.C., y se volvió a enterrar en ella en época tardorromana. Se halló asociado a un ajuar funerario del 500 a.C., pero su estilo pertenece a una tradición más antigua, con lo que se cree que el monumento fue reutilizado o reconstruido. Entre las tumbas más famosas y monumentales del mundo ibérico figuran las de cámaras, semienterradas en el suelo o cubiertas con túmulos, como las tumbas tubulares de Setefilla (Sevilla). En Tugia (Toya, Jaén) se halló otra singular tumba de cámara, del siglo IV a.C. con un rico ajuar, entre cuyos restos se hallaban los de un carro ceremonial que enlaza con la tradición de los carros rituales dibujados en las estelas tartésicas, y que son expresión del privilegiado viaje al más allá de los poderosos. Reproduce la estructura de casa tripartita que se ha ido definiendo como propia de los dirigentes. En cuanto al ritual, el difunto era transportado hasta el recinto funerario, donde se procedía a la cremación del cadáver. Esto se realizaba en una pira consistente en una fosa excavada en el suelo en la que se disponían ramas de madera mezcladas con materiales que favorecieran la ignición. El cadáver se quemaba vestido y acompañado por sus armas y otros objetos personales. Durante el proceso funerario podían ofrecerse banquetes rituales que implicaban la destrucción y el enterramiento de la vajilla utilizada. Terminado el proceso se depositan los restos del difunto dentro de su tumba, generalmente en urna de cerámica, aunque puede ser una crátera ática o una caja de piedra. Un caso excepcional es la estatua femenina sedente conocida como “Dama de Baza”, en cuyo trono se excavó un orifico para introducir los huesos quemados, posiblemente de una mujer. Acompañan a las urnas algunos objetos personales y elementos de ajuar, predominando las piezas de vestido y adorno (broches de cinturón, pendientes, cuentas de collar, botones), las armas de hierro y recipientes de bebida y ofrenda. En ocasiones se incorporan elementos propios del trabajo que desarrolló en vida, como instrumentos agrícolas, juegos de pesas, útiles de orfebre, etc. 9.- ARTE El arte ibérico recibe influencias orientalizantes y sobre todo un fuerte influjo griego, aunque también ofrece rasgos y personalidad propia. Es producto de un artesanado especializado al servicio de la aristocracia y su finalidad es básicamente religiosa.
  7. 7. TEMA 13: LA CULTURA IBÉRICA (PÁG. 477) RESUMEN REALIZADO POR SILVIA PÉREZ VÁZQUEZ CURSO 2012/2013 Página 7 9.1 ESCULTURA La escultura ibérica tiene rasgos propios que constituye una de las más ricas y expresivas manifestaciones de los íberos. Es fundamentalmente religiosa, votiva o funeraria, destinada casi exclusivamente a los santuarios y a las necrópolis. Están realizadas en caliza y no se observa una preocupación por la proporción y armonía propias de la escultura griega. Suelen ser figuras muy rígidas, frontales, pero ponen especial interés en el cuidado de los detalles. Los primeros testimonios de escultura son de mediados de los siglos VI y V a.C. Los animales reales y fantásticos figuran entre los temas cultivados, con influencias neohititas (leones de Pozo Moro) y foceas (Porcuna, Jaén Pág. 501). A partir de mediados del siglo V a.C. se desarrolla la fase plena de la escultura ibérica o período clásico, coincidiendo con la consolidación del poder aristocrático, que se manifiesta en las grandes tumbas principescas:  Dama de Elche: Considerada la obra capital del arte ibérico. Es un busto de 56 cm de altura, aunque cabe la posibilidad de que fuera segmentado de una estatua de cuerpo entero. Pudo servir para alojar las cenizas de un difunto. El rostro tienen los rasgos y la perfección de las diosas griegas del estilo severo. Debió ser una diosa, pero no se sabe cuál. Posee una peineta y unos enormes discos que enmarcan el rostro y grandes adornos. Apareció protegido por varias losas de piedra y no en el lugar en que debió estar originariamente, sino escondida para evitar su destrucción.  Dama de Baza: Fue hallada dentro de una tumba de cámara de la ciudad de Basti, Granada, perfectamente conservada, con su policromía y en su contexto propio, datada a comienzos del siglo IV a.C. Una oquedad abierta en su trono contenía los restos de una cremación. En los siglos III y II a.C. son muy importantes la figuras o exvotos de figuras femeninas y ricamente ataviadas, depositadas en santuarios; también los hay de caballos, la mayoría muy toscas. 9.2 BRONCES El trabajo en bronce alcanza un gran desarrollo y encuentra su máxima expresión en las figurillas de algunos santuarios ibéricos. Son figuras masculinas y femeninas de pie, orantes u oferentes (Pág. 503), y representaciones de miembros sueltos y animales domésticos o salvajes, distinguiéndose los jinetes o guerreros. Son piezas de pequeño tamaño fabricadas mediante la técnica de la cera perdida. Se trata de una manifestación indígena. En la Serreta de Alcoy las figurillas votivas son de terracota, y en ellas se acusan más las trazas expresivas y anticanónicas de lo popular. Se realizaban tanto a mano como a molde y son de muy diferentes tipos. (Pág. 504 y 505). 9.3 CERÁMICA Y OTRAS ARTES MENORES Los productos cerámicos presentan un gran nivel técnico, gracias a la generalización del torno rápido y la cocción en hornos oxidantes. Las formas son muy variadas, derivadas de tradición fenicia, púnica, griega o indígena (Pág. 506). Predominan las pastas de color castaño o gris. También se realiza cerámica con una pasta grosera y realizada a mano o torno lento denominada cerámica de cocina, para uso cotidiano. En el círculo andaluz predominó el gusto por las decoraciones geométricas sencillas, resultando elegante y sobria, enraizada en la tradición fenicia y púnica. En el área levantina se distinguen dos subgrupos: 1. Elche-Archena: Se caracteriza por un dibujo caligráfico muy cuidado, alternando las siluetas con los contornos. La temática se centra en motivos figurados (gran pájaro de alas desplegadas y un carnívoro), así como figuras humanas (guerrero en lucha con un depredador). También presentan motivos vegetales
  8. 8. TEMA 13: LA CULTURA IBÉRICA (PÁG. 477) RESUMEN REALIZADO POR SILVIA PÉREZ VÁZQUEZ CURSO 2012/2013 Página 8 y geométricos, cubriendo por completo el espacio disponible. 2. Olivia-Liria: Entre sus estilos decorativos también figuran las formas geométricas y vegetales, pero se diferencia del anterior en las escenas de figuras humanas y animales, las cuales se presentan en frisos corridos u rodeados de rótulos en escritura ibérica. Son corrientes las de lucha, real o simbólica, las de caza y recolección, los bailes y procesiones, tauromaquia. El dibujo es muy descuidado, ingenuo y expresivo (Pág. 508). Destaca el estilo de Azaila o abstracto, que se extiende por Aragón o Valle del Ebro, del siglo I a.C. coincidiendo con la romanización. Los motivos son geométricos y vegetales, animales y humanos, disponiéndose en forma simétrica en torno a un eje central, con breves inscripciones, tenidas por marcas de taller o de propiedad. También podemos encontrar cerámica de barniz rojo, imitando a las fenicias; de barniz negro que imita a la helenística y la cerámica gris o ampuritana, que imita las formas de los vasos griegos del siglo IV a.C. y la dominación romana, sin decoración pintada. 9.4 ORFEBRERÍA Los collares, adornos para el tocado, anillos, etc., que muestran la Dama de Elche, la de Baza u otras, bastarían para probar la afición por las joyas y su frecuente uso en ambientes ibéricos. Las técnicas utilizadas son el repujado, filigrana y granulado, destacando el tesoro de Javea (Alicante, Pág. 509). También existen vajillas de plata. Los objetos ornamentales se realizan en bronce y menos en hierro, decorados mediante incisiones o troquelados. En bronces de cinturón se aprecia una finísima decoración a base de damasquinado en plata. Son muy abundantes las fíbulas en las que se distinguen dos grupos: las anulares hispánicas y los de tipo de La Tène I. También existen jarros, braseros, pasadores, botones, etc. 10.- ESCRITURA Y LENGUA Los testimonios más antiguos de la utilización de una escritura propia de los pueblos indígenas de la Península Ibérica, vienen dados por una serie de grafitos de cerámicas y lápidas sepulcrales, fechables entre los siglos VII-V a.C., en área tartésica y zonas colindantes, de posible origen autóctono. Los intentos de desciframiento de la lengua ibérica siguen siendo hasta el presente insatisfactorios. Antes de la llegada de los romanos, íberos y célticos tenían ya la costumbre de escribir en bronce los textos jurídicos más importantes, utilizando la lengua indígena y fórmulas legales similares a las de otros pueblos del Mediterráneo.

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