Miguel ángel y rafael pintores del vaticano

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Miguel ángel y rafael pintores del vaticano

  1. 1. Miguel Ángel y Rafael pintores del Vaticano. María Isabel Espiñeira Castelos 1 MIGUEL ÁNGEL Y RAFAEL PINTORES DEL VATICANO esde que empieza su carrera como pintor Miguel Ángel adopta una postura de ruptura con el concepto unitario con que Leonardo había tratado el clasicismo. La primera obra pictórica es ya un tanto tardía, porque en el artista primará siempre el interés por la escultura, y se trata de Los cartones de la batalla de Cascina, que no se conservan, aunque se sabe que la diferencia con la batalla de Anghieri que pinta Leonardo es notoria, porque cada figura es independiente y carece de unidad compositiva. Alrededor del año 1508 el papa desea decorar los techos de la Capilla Sixtina y le encarga el trabajo a Miguel Ángel, aunque éste acepta a regañadientes porque no siente especial predilección por la pintura. Esboza doce apóstoles que deberían ir en las enjutas de los lunetos de la bóveda, pero desecha la idea y prescindiendo de los ayudantes que había tomado, encara la obra en solitario. En su programa iconográfico aúna perfectamente lo pagano con lo cristiano, y sus formas anatómicas asemejan esculturas clásicas. Aunque el tondo Doni ya avanza su utilización del color, aquí se supera. Divide la bóveda en nueve compartimentos y las velas de los lunetos acogen escenas del Antiguo Testamento, mientras que llena los arcos con personajes de la Biblia. Estos nueve compartimentos son: Separación de la luz y las tinieblas Creación del sol y la luna Separación de las aguas Creación de Adán Creación de Eva Pecado original y expulsión del Paraíso Historia de Caín y Abel. Diluvio universal Embriaguez de Noé D
  2. 2. Miguel Ángel y Rafael pintores del Vaticano. María Isabel Espiñeira Castelos 2 Muestra por medio de gestos y expresiones la situación anímica de los personajes y la potencia escultórica que da a sus figuras e incluso su movimiento llevan a pensar ya en el estilo manierista. Con la Creación de Adán divide la composición en dos burbujas sobre un paisaje solamente indicado de manera leve: en una de ellas coloca a Dios Padre, de figura majestuosa y fornida, pero que da sensación de ligereza porque se presenta flotando en el aire; y en la otra está Adán, con el cuerpo de un atleta y con la mano extendida hacia Dios, aunque no se llegan a tocar. Se considera que la mirada entre Adán y el Creador es la más bella alegoría que se haya hecho de la unión del hombre con Dios. En la Creación de Eva también se presenta la escena en dos planos y se mezclan y confunden dos métodos diferentes de pintar la figura humana: por un lado, los personajes de la escena central, vistos frontalmente según los códigos tradicionales de la pintura como una ventana a la realidad. Esta imagen debía ser vista desde el suelo, a varias decenas de metros de altura, totalmente en vertical. Rodeando el marco de este cuadro fingidamente sujeto al techo, hay otras figuras de mayor tamaño, vistas en escorzo, como si fueran personas reales que se sujetan al techo y a las que podemos ver en diagonal y en relieve; están distribuidas por todo el techo sin seguir las normas de representación de la perspectiva geométrica. Miguel Ángel está planteando un trampantojo, una imitación de la realidad en el espacio pintado. Según su propuesta, en el techo de la Capilla Sixtina, los profetas, los ángeles y las
  3. 3. Miguel Ángel y Rafael pintores del Vaticano. María Isabel Espiñeira Castelos 3 sibilas están sosteniendo los cuadros que narran la historia sagrada para que el fiel lo vea. Para cubrir la cabecera pinta El Juicio Final, donde aunque no abandona la clásica corpulencia de los personajes, introduce en la obra el gesto de dolor, de desesperación y tristeza de los condenados, o bien la alegría de aquellos que se salvan.
  4. 4. Miguel Ángel y Rafael pintores del Vaticano. María Isabel Espiñeira Castelos 4 Aunque el fallecimiento de Clemente VII provoca una pausa en el trabajo, con su sucesor Paulo III se continúa. La zona superior de la composición está reservada al mundo celestial que Cristo preside como juez. Se le presenta en el centro de la escena, en escorzo y tapado solo por un ligero paño, levantando su brazo derecho en el gesto de impartir justicia y quizá también con un cierto gesto airado. Alrededor aparecen figuras como la Virgen María, santos, apóstoles y patriarcas. A los pies de Cristo se sitúan santos que ocupan un lugar de privilegio: San Lorenzo, San Bartolomé… Después del Concilio de Trento estas escenas provocaron arduas discusiones debido a los desnudos, así que se encarga a Volterra, al que desde entonces se conoce como “El Braghettone” que tape los desnudos impúdicos. Una nota muy peculiar de este fresco es el movimiento dramático que Miguel Ángel imprime a la mayoría de las figuras, que ya se anticipan en sus violentos escorzos al Manierismo e incluso al Barroco. Destacan especialmente las poderosas y clásicas anatomías masculinas, mucho mejor logradas que las femeninas, pues cuando pinta el cuerpo femenino lo hace de una manera un tanto tosca, como si la anatomía de la mujer le fuese más extraña. Como Miguel Ángel es ante todo un escultor, las figuras parecen esculpidas más que pintadas. Rafael de Sanzio muere muy joven, a los 37 años, pero a pesar de eso deja una importante obra artística tras de sí. Uno de los momentos cumbres de su carrera es cuando el papa Julio II le llama a Roma para decorar las Estancias del Vaticano, cuatro habitaciones de la primera planta del palacio de los Borgia. Vamos por partes: Estancia del incendio del BorgoEstancia del incendio del BorgoEstancia del incendio del BorgoEstancia del incendio del Borgo.- Se narra la intervención del papa León III en la extinción del incendio en este barrio romano en el año 847, y hace Rafael constantes alusiones clásicas, concretamente al incendio de Troya narrado por Virgilio. Podemos ver la figura a la izquierda que lleva a otra persona a su espalda, que recuerda a Eneas cargando con su padre Anquises y con su hijo Ascanio al lado, tal y como se relata en “La Envida”. Mezcla sabiamente el fondo arquitectónico con la pintura, y el
  5. 5. Miguel Ángel y Rafael pintores del Vaticano. María Isabel Espiñeira Castelos 5 edificio está tomado de Bramante, apreciándose al fondo la antigua basílica del Vaticano. Toda la composición goza de cierto aspecto teatral que le anticipa al Barroco, y se organiza en diferentes planos paralelos que se alejan en profundidad. Las figuras se colocan por grupos, con movimientos escorzados y gestos dramáticos, aunque de un dramatismo contenido. Estancia de la Signatura o del SelloEstancia de la Signatura o del SelloEstancia de la Signatura o del SelloEstancia de la Signatura o del Sello.- En esta estancia se encuentran varios de los paneles más famosos del autor. Entre ellos destaca La escuela de Atenas, que simboliza la Filosofía. El maestro ha introducido la escena en un templo de inspiración romana, posiblemente siguiendo los proyectos de Bramante para la basílica vaticana, enlazando con la idea del templo de la Filosofía evocado por Marsilio Ficino. Las figuras se sitúan en un graderío, formando diversos grupos presididos por los dos grandes filósofos clásicos: Platón, levantando el dedo y sosteniendo el "Timeo", y Aristóteles, tendiendo su brazo hacia adelante con la palma de la mano vuelta hacia el suelo con su "Ética" sujeta en el otro brazo, representando las dos doctrinas filosóficas más importantes del mundo
  6. 6. Miguel Ángel y Rafael pintores del Vaticano. María Isabel Espiñeira Castelos 6 griego: el idealismo y el realismo. Ambos personajes dialogan y avanzan ante un grupo de figuras que forman un pasillo. A la izquierda encontramos a Sócrates conversando con un grupo de jóvenes; en primer plano aparece Zenón con un libro que sostiene un niño mientras lee Epicureo; sobre la escalinata se sitúa Heráclito, tomando la efigie de Miguel Ángel por modelo posiblemente como homenaje a la decoración de la Sixtina; Diógenes echado sobre las escaleras; a la derecha Euclides junto a sus discípulos midiendo con un compás; Zoroastro y Ptolomeo con la esfera celeste y el globo terráqueo respectivamente. En estas figuras se ha querido ver la representación de las disciplinas que componían el "Trivium" y "Quadrivium". Los diferentes grupos de personajes se ubican de manera simétrica, dejando el espacio central vacío para contemplar mejor a los protagonistas, recortados ante un fondo celeste e iluminados por un potente foco de luz que resalta la monumentalidad de la construcción. En las paredes del templo contemplamos las estatuas de Apolo y Minerva así como las bóvedas de casetones y los espacios abiertos que dominan el edificio, creando un singular efecto de perspectiva. Los gestos, las expresiones o los movimientos de las figuras están interpretados con sabiduría, creando un conjunto dotado de gracia y vitalidad. Los colores son muy variados,
  7. 7. Miguel Ángel y Rafael pintores del Vaticano. María Isabel Espiñeira Castelos 7 utilizando brillantes tonalidades con los que refuerza la personalidad de las figuras y la variedad y monumentalidad del conjunto. La Disputa del Sacramento, donde el pintor ha organizado una composición protagonizada por la simetría y la perspectiva lineal, tomando como centro la Sagrada Forma ubicada sobre el altar. Hacia allí convergen las líneas de fuga del embaldosado suelo y las diferentes figuras del espacio terrenal. La composición se organiza en torno a dos hemiciclos poblados por multitud de personajes, haciendo una separación entre la superficie terrenal y la celestial, acentuada a través de las tonalidades empleadas en una y otra zona. El espacio superior está presidido por la Trinidad con Dios Padre, Cristo y el Espíritu Santo sobre la Sagrada Forma. A la derecha de Cristo encontramos a la Virgen, Jeremías, san Esteban, David, san Juan Evangelista, Adán y san Pedro mientras que a la izquierda aparecen san Juan Bautista, Judas Macabeo, san Lorenzo, Moisés, san Mateo, Abraham y san Pablo. En la zona terrestre han sido identificados algunos personajes como Bramante -apoyado en la balaustrada-, Francesco Maria della Rovere -el joven que se dirige al espectador-, san Gregorio Magno con el rostro de Julio II, san Jerónimo, san Ambrosio, san Agustín, san Buenaventura, Dante -coronado con
  8. 8. Miguel Ángel y Rafael pintores del Vaticano. María Isabel Espiñeira Castelos 8 laurel- o Savonarola -semioculto con un capuchón negro-. Las figuras se ubican alrededor del altar permitiendo su contemplación, creando una estructura ascendente gracias a las gradas como también repetirá en la Escuela de Atenas. En Las Virtudes aparecen tres figuras sentadas sobre un zócalo contempladas desde abajo, empleando Rafael una perspectiva "de sotto in su". A la derecha hallamos a la Templanza que sujeta las riendas, en el centro se coloca la Prudencia en cuyo peinado aparece un rostro masculino y en la izquierda vemos a la Fortaleza cubierta su cabeza con un yelmo y portando una rama de roble alusiva al apellido de Julio II della Rovere. La cuarta virtud, la Justicia, aparece sobre ellas en el techo de la bóveda al ser considerada por Platón y san Agustín como superior en jerarquía. Las virtudes están enlazadas entre sí por amorcillos que simbolizan las virtudes teologales; así el que recoge los frutos del árbol representaría la Caridad, el que sujeta la antorcha indica la Esperanza y el que señala al cielo simboliza la Fe. Las figuras destacan por su monumentalidad y los escorzos con que han sido captadas por Sanzio, enlazando con el estilo de Miguel Ángel que Rafael contempló en la Sixtina. El colorido sigue la línea de todo el encargo, destacando el verde de la Prudencia. Bajo esta escena encontramos los frescos que representan a Triboniano entregando las Pandectas y Gregorio IX recibiendo las Decretales. En El Parnaso ha situado en el centro de la composición a Apolo con una lira de arco acompañado de Caliope y Erato presidiendo el coro de musas. Talia, Clio y Eutarpe aparecen detrás de Caliope mientras Polimnia, Melpómene, Perpsícore y Urania se colocan tras Erato. Dieciocho poetas acompañan a las musas y a Apolo, existiendo numerosos dudas sobre su identificación; estos poetas forman un semicírculo cerrado por
  9. 9. Miguel Ángel y Rafael pintores del Vaticano. María Isabel Espiñeira Castelos 9 las figuras de Píndaro y Safo junto a la ventana, enlazando con su postura el espacio fingido y el real al proyectarse hacia el espectador. La escena se desarrolla al aire libre recogiendo en cada una de las figuras su exacta expresión, narrando el maestro con sus pinceles como si de un escritor se tratara. El dinamismo de los personajes alcanza cotas extremas, manifestando numerosos escorzos que resaltan la monumentalidad de las figuras. El colorido es brillante y variado, creando una diversidad cromática de gran belleza. Estancia de HeliodoroEstancia de HeliodoroEstancia de HeliodoroEstancia de Heliodoro.- Se representa a Heliodoro expulsado del templo, la misa de Bolsena o el encuentro de Atila y León Magno. En la bóveda hay escenas del Antiguo Testamento. Concretamente el fresco Encuentro de Atila y León Magno aparece enfrente de la Expulsión de Heliodoro, escena que da nombre a la sala. Rafael nos ofrece el momento en que el papa León Magno se entrevista con Atila, el rey de los hunos, en las cercanías del río Milvio. El encuentro tuvo lugar en el año 452. Rafael ha trasladado el episodio a las afueras de Roma al aparecer como fondo un acueducto, una basílica y el Coliseo. En el cielo contemplamos a san Pedro y san Pablo armados con espadas. El incendio que se representa en la zona derecha indica la violencia de las
  10. 10. Miguel Ángel y Rafael pintores del Vaticano. María Isabel Espiñeira Castelos 10 hordas bárbaras a las que puso freno la intervención papal. Se ha querido ver en esta imagen una alusión a la reciente batalla de Rávena que venció Julio II aunque su fallecimiento en 1513 provocará que los rasgos de León Magno sean los del nuevo papa León X.Resulta atractivo el contraste entre las dos zonas manifestándose serenidad en el cortejo papal y un dinamismo tremendamente expresivo en las tropas bárbaras, destacando los caballos en escorzo y el propio Atila en una posición tremendamente forzada sobre su caballo negro. A diferencia de las demás escenas, Sanzio ha prescindido de la simetría, recurriendo a un esquema asimétrico que se utilizará en la sala del Incendio del Borgo. Las variadas tonalidades vuelven a enlazar con la escuela veneciana. En La expulsión de Heliodoro, éste preside el grupo de la derecha, bajo las patas delanteras de un caballo blanco conducido por el enviado de Dios para expulsar a los invasores que en retorcidas posturas intentan abandonar el lugar. El espacio izquierdo es ocupado por la corte del papa Julio II sentado en silla de manos que contempla la escena, junto a un grupo de mujeres que buscan la protección papal y dirigen sus miradas hacia la derecha. La inclusión del grupo papal podría estar relacionada con las victorias obtenidas por el pontífice contra los franceses en 1512, reafirmando su papel de defensor de la Iglesia contra los usurpadores. Curiosamente el retrato del papa lo encontramos también en la figura de Onías. La escena se desarrolla en un interior,
  11. 11. Miguel Ángel y Rafael pintores del Vaticano. María Isabel Espiñeira Castelos 11 relacionándose con la Escuela de Atenas, aunque en este caso la iluminación ocupa un papel destacado, creando atractivos contrastes de claroscuro que los especialistas consideran como una nueva interpretación de la pintura de Leonardo. La estancia de ConstantinoLa estancia de ConstantinoLa estancia de ConstantinoLa estancia de Constantino.- Es la menos importante porque en ella la labor de Rafael es menor, pues la mayor parte del trabajo lo hacen sus colaboradores, entre ellos Julio Romano. Uno de los principales paneles es Constantino en la batalla del puente Milvio, donde se narra la famosa batalla entre Constantino y Majencio y se presenta toda una amalgama de cuerpos situados en el primer plano, con violentos escorzos y una escenografía que de nuevo vuelve a anticipar las obras barrocas.

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