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El renacimiento i arquitectura

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  • 1. 1
  • 2. La península italiana nunca se había visto implicada íntimamente con la corriente internacional del gótico. Sus manifestaciones góticas tienen un carácter muy particular, siempre más ligado a su propia tradición románica y clásica que a las evoluciones estilísticas de Francia, el gran eje rector del estilo gótico. Por vez primera desde la era clásica de Grecia y Roma, el espacio y los edificios se proyectaban y medían para acoplarse a las necesidades del hombre. Fueron concebidos para el homo liber, el hombre libre de la ciudad-Estado que se ocupaba de sus actividades comerciales, religiosas y sociales, orgulloso de su magnificencia tanto privada como cívica. El arte y la arquitectura de estos primeros cincuenta años del siglo XV en Florencia reflejaban las ideas y los objetivos de la sociedad. Ya no se construyen catedrales sobrehumanas y agujas que se alzan hacia el cielo cada vez a mayor altura, ni están aquí los heroicos y almenados castillos caballerescos. En su lugar está el espacio geométrico y plano de una plaza urbana, con pórticos abiertos al sol y a las miradas de los transeúntes. Hay lugares de paso para las procesiones, las reuniones y las actividades sociales. La catedral extiende su espacio protector sobre una comunidad de individuos libres. El Humanismo como nuevo enfoque de la visión teocrática de la sociedad y el cosmos hacia el papel central del hombre y sus actos. La anatomía del hombre fue objeto de cuidadoso estudio por parte de científicos, que dibujan uno a uno sus descubrimientos. La maestría necesaria para estos dibujos confundió con frecuencia el papel del científico con el del pintor, que adquiere por eso una relevancia inusitada hasta ese momento. Un pintor, además, debía de tener hondos conocimientos de mitología, historia y teología para estar capacitado en la representación decorosa de las historias que había de narrar. Este volver a centrarse en lo humano no significa en absoluto un abandono de lo divino; bien al contrario, lo divino es revisado desde la perspectiva humana para dotarlo de una mayor significación: Dios trata de hacerse inteligible a la razón humana, en vez de limitarlo a la emoción de la fe. El mecanismo de la recuperación de la Razón tuvo sus apoyos en la reintroducción de la sabiduría clásica: los textos de la Antigüedad que se conservaban se traducen. La caída de Constantinopla en manos sarracenas provocó un éxodo masivo de artistas e intelectuales bizantinos, que se instalan en Italia y llevan con ellos nuevos manuscritos clásicos, conservados por los árabes, la sabiduría helenística, los conocimientos de cábala y astrología oriental, etc. Del helenismo proviene la enorme influencia de las Escuelas neoplatónicas, filtradas por el Cristianismo, que proponen una adaptación del creador y el orden cosmológico platónico y aristotélico, equiparándolo a la figura de Dios y Jesucristo. El peso de la tradición clásica indujo a denominar la pintura de este estilo como pintura alla antiqua, puesto que la modernidad, entendida como avance y desarrollo de los presupuestos góticos, se centra en la pintura flamenca, la pintura alla moderna. 2
  • 3. El mecenazgo de la Iglesia sobre las artes sigue siendo mayoritario pero abandona el monopolio; así, las florecientes repúblicas mercantiles se llenan de familias de comerciantes que establecen auténticas dinastías, como los Médicis, que apoyan su poder en la Banca internacional, el control de las rutas marítimas y el prestigio que les otorga ser mecenas de artistas y científicos. Gracias a esta entrada en escena de un nuevo mecenazgo se produjo un aumento de los géneros, que hasta ese momento se habían limitado a la pintura religiosa. Se inicia con fuerza el esplendor del retrato, puesto que los mismos que pagan el arte desean contemplarse en él. Se introducen mitologías, frecuentemente con trasfondos religiosos, incluso mistéricos, de difícil interpretación excepto para círculos restringidos: es el caso de la sofisticada obra de Botticelli el Triunfo de la Primavera. El Renacimiento es además uno de los primeros movimientos en tener conciencia de época, es decir, sus integrantes se autodenominan como hombres del Renacimiento, como inauguradores de una nueva Edad, la Edad Moderna, por oposición a la que identifican ya como Edad Media, nexo de transición entre el esplendor de la Antigüedad clásica y el nuevo esplendor de su propia época. Es en este período cuando los artistas empiezan a firmar sus obras, sus datos biográficos son recogidos por los especialistas en arte, sus teorías pictóricas componen tratados de gran elaboración intelectual... el mito del genio moderno inicia su proceso en estos años, con destellos como Rafael o Leonardo. El Renacimiento se organiza tradicionalmente en dos hemisferios, el Quattrocento o siglo XV y el Cinquecento o siglo XVI. La delimitación no es exacta, de manera que los rasgos de uno pueden estar presentes en otro y viceversa. Sin embargo, sí es posible agrupar por semejanza de intenciones a los autores de uno y otro siglo. Aparte de su propio esplendor Italia fecundó los Renacimientos de otros países, como fueron España o Francia. El Quattrocento. Conocemos con esa expresión italiana al período artístico que abarca el S XIV. El núcleo de poder destacado durante el Quattrocento es sin duda alguna la Florencia de los Médicis los precedentes pictóricos del Trecento son los que determinaron el avance cualitativo del Quattrocento Los frescos de Giotto y los paneles de Cimabue anunciaban la transformación. La renovación artística arranca de la mano de la arquitectura. La arquitectura italiana siempre había gozado de una mayor adaptación a la concepción humana, lejos de la espiritualidad teológica de las catedrales europeas. Ese sentido de humanismo y de ruptura con lo establecido la resumió como nadie Brunelleschi en una obra que se considera una auténtica proclamación de intenciones: la cúpula de Santa María de las Flores planteando la postura del creador frente a la del constructor. Las repercusiones fueron inmediatas y la escultura recibió también un nuevo impulso hacia un ejercicio de la Razón sobre la imagen. Se abandonaron la planitud y el hieratismo del gótico en pro de un ansia de belleza y perfección; también tuvo la escultura su manifiesto público en las Puertas del Paraíso realizadas por Ghiberti. 3
  • 4. Por su parte, la pintura disfrutó de los logros en ambos terrenos. La sistematización de los medios constructivos requirió un gran esfuerzo científico: las matemáticas, la física y la geometría fueron las principales armas para unas edificaciones nuevas. La pintura adopta sus postulados y a través de ellos consigue lo que será uno de sus rasgos definitorios. La perspectiva lineal: Consiste en abstraer la mirada y la posición del objeto representado, que ha de verse centrado desde una altura media, a partir de un punto único que supone una mirada ideal desde un sólo ojo. Es un puro ejercicio mental que pretende imbuir la imagen plástica de tres dimensiones, en lugar de las dos del románico y el gótico. Con ello se pretendía conseguir una pintura cercana a la realidad, como una ventana abierta al mundo. La revolución fue inmediata: Masaccio, joven pintor de moda, realiza un manifiesto pictórico en su Trinidad, un fresco que finge romper los muros donde se pinta para abrir ante el fiel una supuesta capilla en la que se manifiesta el misterio de las tres personas divinas, a tamaño natural, ante los ojos asombrados del espectador. El Cinquecento es el período artístico que comprende el S XVI. En este período debemos hablar de la Roma papal como sede de mecenas y artistas y de Venecia, que reaprovechó los logros cuatrocentistas mezclándolos con su particular tradición e influencias crearon una escuela claramente diferenciada en su estilo. El Renacimiento se desarrolló en un siglo de madurez inigualable. Dentro de este largo período convivieron dos tendencias fundamentales: la clasicista y la manierista. El siglo XVI fue además el siglo de la renovación romana, culminante con la Contrarreforma. Durante el siglo XVI nacieron las prédicas de Lutero, el humanismo de Erasmo de Rótterdam y el principio de la disidencia en el seno del Catolicismo. También se produjo el avance imparable de los turcos, la gran fuerza islámica que no puede menos que ser tenida en cuenta al tratar de explicar el arte, la ciencia y el estado del conocimiento en la época. El arte, a pesar de la inestabilidad, alcanzó unas cotas geniales, especialmente en Roma y durante el gobierno del Papa Julio II que actuó como mecenas de los grandes: los mejores arquitectos trabajaron para levantar San Pedro del Vaticano y remodelar los Apartamentos Vaticanos. Miguel Ángel pintó para él la Capilla Sixtina, trazó edificios y diseñó innumerables proyectos escultóricos que no siempre pudo rematar (como el frustrado proyecto funerario de la tumba de Julio II). Rafael también trabajó para el Papa, siendo su obra más famosa pintada para éste, la decoración al fresco de las Estancias de la Signatura en los Apartamentos Vaticanos. Fuera de Roma, la gran figura fue Leonardo: hombre de ciencia, humanista, inventor, diseñador de fortalezas y maquinarias de guerra... y excelente pintor. Trabajó para diversas cortes y mecenas hasta establecerse en Milán. Cuando las tropas francesas invadieron la ciudad, se trasladó a Francia llamado por el rey, donde terminó sus días. 4
  • 5. Los teóricos del Renacimiento identificaban el orden urbano con la propia moralidad de sus habitantes, de manera que en una ciudad perfecta habría menos conflictos sociales. Los proyectos urbanísticos responden a una mezcla de teoría y práctica, llena de símbolos a partir del juego de la geometría y reflejando el centralismo político del momento La ciudad de Urbino Federico Montefeltro, mecenas de artistas, además de señor y duque de Urbino, hizo de su ciudad un importante foco artístico. La Pala de Urbino recoge un proyecto de lo que pretendía ser una ciudad ideal. Se trata de un auténtico ejercicio de perspectiva, un sistema de representación que permite ordenar proporcionadamente sobre plano, los espacios y las figuras de la naturaleza. El espacio urbano estaría organizado de acuerdo a un proyecto previo. En el centro un edificio de planta central que presidiría la urbe, en los laterales, unos espacios porticados. Todo ello condicionado por el recuerdo de los órdenes clásicos y los arcos de medio punto. Filarete gran admirador del mundo clásico, es un gran arquitecto al servicio de la familia gobernante de Milán: Los Sforza para los que proyecta una ciudad ideal a la que llamará en su honor La Sforcinda: la ciudad se halla dentro de una estrella inscrita en un círculo, que actúa como fortificación. En el centro, una plaza rectangular albergaría enfrentados a los dos poderes públicos, representados en el palacio real y la catedral. Una red viaria radial comunica todas las partes de la ciudad. La necesidad de construir edificios a la medida del hombre tuvo una especial relevancia en los templos. Se continúa usando la planta basilical, herencia del mundo románico, que se había mantenido durante la Edad Media aplicando el lenguaje clásico de la construcción (arcos de medio punto, órdenes clásicos…) Por otro lado se desarrolla con fuerza la planta central, el círculo es considerado como la imagen de la perfección, de lo que no tiene principio ni fin, de manera que se convertía en el mejor para expresar la divinidad, reflejando así la armonía universal y la belleza ideal. En muchas ocasiones se intentarán combinar ambas opciones, desarrollando el crucero para lograr espacios diáfanos y amplios, sin los juegos lumínicos del arte gótico. Así toma gran interés la cúpula: una bóveda semiesférica que sirve para cubrir un espacio cuadrangular que pasa a una planta circular. La cúpula en el Renacimiento es el símbolo del universo y presencia constante en la arquitectura de la Edad Moderna. 5
  • 6. La arquitectura civil se perfecciona al crearse un nuevo contexto urbano. Los palacios dejan de ser concebidos como fortalezas y serán la imagen del nuevo poder ciudadano. Tiene estructura cúbica en torno a un patio porticado central que actúa como distribuidor. La decoración de las fachadas se basa en la utilización de un aparejo peculiar El almohadillado (sillares con aristas rehundidas, que dan la impresión de estar mullidos) Y en la utilización de elementos puramente arquitectónicos relacionados con el mundo clásico. Pilastras de diferentes órdenes, series de arcos de medio punto, cornisas muy pronunciadas… La decoración se impone en las fachadas y portadas, simplificándose los elementos constructivos. Se ponen de moda las guirnaldas, los capiteles con figuras fantásticas en nada parecidos a los medievales, sino inspirados en la mitología clásica. La arquitectura será, en definitiva más dibujada que construida, Es matemática, geometría que prefiere el predominio de la línea horizontal sobre la vertical, y la sólida bóveda de cañón en lugar de las inestables bóvedas de crucería, recordando al arte paleocristiano. Quedan desterrados pues el arco apuntado imponiéndose el de medio punto, el único con sentido racional, creándose el arco conopial y el escarzano. Arco conopial arco escarzano 6
  • 7. LOS ARQUITECTOS DEL QUATROCENTO Felipe Brunelleschi Fue uno de los maestros fundamentales de la transición hacia el renacimiento. Sus aportaciones, como la recuperación de los motivos clásicos y la capacidad para trasladar a sus obras las leyes matemáticas de la proporción y la perspectiva, le convirtieron en el primer arquitecto de la edad moderna. Brunelleschi nació en Florencia en 1377, donde recibió una temprana formación como orfebre. Participó en el famoso concurso para el diseño de las puertas de bronce del baptisterio de su ciudad que ganó Ghiberti. en 1418 recibió el encargo de construir la cúpula inacabada del Duomo, la catedral gótica de Florencia. Su proyecto representó una gran innovación no sólo artística, sino también técnica, convirtiéndose en el modelo constructivo de cúpula durante varios siglos Brunelleschi perfeccionó su estilo austero y geométrico, inspirado en la antigua Roma y completamente diferente del gótico florido que prevalecía en su época. La característica principal consistía en el predominio del rigor matemático, marcado por el empleo de nervios ortogonales, líneas rectas, planos lisos y espacios cúbicos. Esta arquitectura de fachadas planas se convirtió en un paradigma para la ejecución de la mayoría de los edificios posteriores del renacimiento florentino. Hacia el final de su carrera, abandonó el estilo lineal y geométrico para adoptar otro más escultórico. Este estilo, con sus rítmicos contrastes entre vacíos y llenos, fue el primer paso hacia el renacimiento tardío de Miguel Ángel, que a su vez inspiró a los arquitectos barrocos. Brunelleschi también fue un artista innovador en otras disciplinas. Junto con el pintor Masaccio, fue el primer maestro renacentista que recopiló las leyes de la perspectiva. Realizó dos pinturas siguiendo estas leyes, quizá entre 1415 y 1420, y también se cree que pintó el fondo arquitectónico de una de las obras primitivas de Masaccio. La influencia de Brunelleschi fue enorme entre sus contemporáneos y sus sucesores inmediatos, e incluso ha llegado hasta el siglo XX, dado que muchos arquitectos modernos lo consideran como el primer arquitecto racionalista. Murió en Florencia en 1446. La obra de la cúpula de la catedral de Santa Maria de las Flores se le encarga a Felipe Brunelleschi que había destacado como escultor y pintor notable. Es conocedor de la tradición bizantina de levantar cúpulas pero él se inspirará más en la del Panteón de Roma. Su audacia es inmensa ya que lanza una airosa e inmensa cúpula (más de 42 mts de diámetro inspirada en el panteón de Agripa) que queda realzada por un tambor octogonal. A diferencia de las cúpulas romanas e incluso de las grandes cúpulas bizantinas, que quedan embutidas en espesos muros, la de Brunelleschi, se levanta orgullosa en le cielo de Florencia como si su peso fuese ligero. La solución es técnicamente perfecta. La cúpula semiesférica del interior está asegurada por cinturones de madera y la exterior, parabólica, contrarresta con su empuje las líneas interiores. La gran cúpula, llamada por los florentinos il cupulone que para los renacentistas es el reflejo del Cosmos y de Dios, se inaugura la gran serie de cúpulas europeas desde la de San Pedro de Roma (inspirada en esta), a los Inválidos de Paris o la catedral de San pablo en Londres. Su trabajo, concluido en 1432, es un prodigio de ingeniería no sólo por su audacia y precisión, sino también por el estudio detallado de cada fase constructiva y los medios auxiliares. 7
  • 8. Pero Brunelleschi es un auténtico renovador del estilo en la iglesia de San Lorenzo adopta todas los elementos clásicos inspirándose en las basílicas romanas, así, la construye con planta basilical gozando de gran perspectiva confluyendo todo hacia el altar como ocurría en las basílicas paleocristianas. El techo es plano cubierto con un artesonado decorado con casetones. Se vuelve a los arcos de medio punto que descansan sobre columnas de fuste liso y capitel compuesto en lugar de sobre una basa se apoyan sobre un elemento nuevo: el pedestal. A él se debe también el modelo de lo que serán los palacios renacentistas. En el Palacio Pitti (construido para el banquero Luca Pitti para rivalizar con el de la familia Medici) la carencia de la torre defensiva le hace integrarse en la arquitectura urbana, y el tratamiento de los paramentos mediante sillares, le comunica el tan buscado aspecto de solidez. En los palacios el predominio de la horizontal será absoluto. Se trata de un auténtico estudio matemático, posee tres cuerpos, pero el central equidista de los anteriores y las ventanas se abren a la misma altura y son todas del mismo tamaño consiguiendo así el tan buscado equilibrio. Destaca el paramento almohadillado que rompe con los de épocas anteriores. En las puertas coloca dovelas muy marcadas que alternan con frontones triangulares. Los palacios estaban habitados generalmente por comerciantes acomodados que vivían encima del local de su establecimiento, y por tanto los edificios tenían que servir a la vez de almacén, oficina y vivienda. La fachada está dividida en tres plantas el piso inferior, sin duda el almacén, presenta el aspecto de una fortificación, con grandes y robustas puertas y pequeñas ventanas en lo alto. Este tipo de casas, y los edificios públicos erigidos en el mismo siglo, tenían incluso un pozo dentro de sus fuertes muros, para que la familia, en caso de motín, estuviese protegida y fuese autosuficiente durante algunos días. Pero incluso los pisos de arriba, llamados noble y superior, reservados para el uso de la familia, presentan un aspecto más bien severo y hostil. La serie de arcos que enmarcan las ventanas es armónica y bella, sin embargo la fachada no se abre al exterior con la progresiva intermediación de espacios típica de los edificios de Brunelleschi. Fortificada y autosuficiente no se atreve a sonreír a los transeúntes. 8
  • 9. Alberti Alberti nació en Génova en 1404. Hijo de un noble florentino, recibió una educación acorde con su clase social, primero en la escuela de Barsizia (Padua) y luego en la Universidad de Bolonia. Allí estudió griego, matemáticas y ciencias naturales. Como poeta, filósofo y organista —uno de los mejores de su tiempo— ejerció una gran influencia entre sus contemporáneos. En 1432 fue nombrado secretario del papa Eugenio IV. Durante su primera estancia en Roma (1432-1434) se inició en el estudio de la arquitectura clásica. Más tarde se incorporó a la corte papal, establecida en Florencia donde se introdujo en los círculos culturales de la ciudad: entre sus amigos destacaban Filippo Brunelleschi y el escultor Donatello. En esta época estudió las leyes de la perspectiva que había desarrollado Brunelleschi. Como explicará en su tratado Della Pittura (1436), estas leyes serían fundamentales para la pintura de su época y de las venideras. Tras su estancia en Florencia, volvió a Roma en 1452. se destacó más como teórico que como constructor. Proyectaba todos los elementos con detalle, pero nunca participó en la construcción real de sus edificios. Su libro De Re Aedificatoria (1453; terminado en 1485) fue el primer tratado sobre arquitectura del renacimiento. También escribió sobre escultura, la familia, el estado y literatura. Alberti murió en abril de 1472 en Roma Alberti fue uno de los primeros en emplear los órdenes clásicos de la arquitectura romana y basar sus obras en antiguos monumentos de la época clásica de imperio romano. Así, la transformación de la iglesia gótica de San Francesco en un monumento a Segismundo Malatesta es de un clasicismo asombroso. La fachada está basada en arco de triunfo de Augusto de la ciudad de Rimini y los muros laterales presentan profundos nichos que albergan sarcófagos. Impuso una pureza clásica que fue el precedente de las obras de Bramante y sus sucesores. Más adelante en la capilla Pazzi El arquitecto presenta el esquema de los que será la auténtica arquitectura renacentista., y en él se potencia la idea del templo de Malatesta de concebir la fachada como un gran arco de triunfo. Sobre una planta de cruz griega asienta una cúpula sobre pechinas y antepone un pórtico en el que un arco central rompe el dintel vaticinando los ritmos espaciales creados en las grandes construcciones renacentistas y es una de las soluciones más avanzadas del arquitecto. En el interior combina un eje longitudinal que marca el camino del altar, con una tendencia a la centralización espacial mediante la cúpula. Sorprende el equilibrio de las líneas arquitectónicas, realzadas con la combinación de la piedra al descubierto de los elementos constructivos y la superficie blanca de los muros estucados, a la vez que la policromía de la cerámica invetriata presta su belleza en frisos y pechinas de módulos. En el palacio florentino de Rucellai, se aplicaron por vez primera formas clásicas a una fachada de palacio. La división tradicional del edificio en 9
  • 10. franjas horizontales que corresponden a las diferentes plantas, subrayadas por cornisas que acentúan la robustez éste, está interrumpida por un sistema vertical de pilastras de órdenes clásicos; las primeras dóricas que van seguidas por dos tipos de corintias crean una magnifica malla que sostiene la fachada inspirada en el Coliseo romano. Michelozzo discípulo de Brunelleschi, realiza el palacio Medici- Ricardi de Florencia en 1640. Es fundamental le sensibilización de los paramentos que van desde lo más tosco en el cuerpo inferior al muro casi liso en el superior. Su aportación más valiosa en esta obra es el fuerte almohadillado del zócalo que comunica al palacio una sensación de inmensa solidez. Los cinco arcos de la planta baja estaban todos abiertos, lo cual permitía echar una ojeada a la simetría interna del patio; más tarde Michelangelo convirtió los de las esquinas en arcadas tapiadas con ventanas. Desde el arco central que se dirigía directamente al centro del patio se veía no un pozo, sino una estatua de Judith, obra de Donatello. En el muro exterior y alrededor de toda la casa, la base de la gran planta baja avanza hacia la calle, formando un acogedor banco de piedra. En realidad podemos imaginarnos a Cosimo y a otros miembros de su familia, en aquel primer periodo del Renacimiento, aún relativamente frugal, familiar y simple, sentados ahí fuera, disfrutando del sol de la tarde y compartiendo el banco con otros ciudadanos y transeúntes, quizás con un anciano que había trabajado en su juventud en los comercios de ropa florentinos. El Cinquecento es el período artístico que comprende el S XVI. En este período debemos hablar de la Roma papal como sede de mecenas y artistas y de Venecia, que reaprovechó los logros cuatrocentistas mezclándolos con su particular tradición e influencias crearon una escuela claramente diferenciada en su estilo. El Renacimiento se desarrolló en un siglo de madurez inigualable. Dentro de este largo período convivieron dos tendencias fundamentales: la clasicista y la manierista. El siglo XVI fue además el siglo de la renovación romana, culminante con la Contrarreforma. Durante el siglo XVI nacieron las prédicas de Lutero, el humanismo de Erasmo de Rótterdam y el principio de la disidencia en el seno del Catolicismo. También se produjo el avance imparable de los turcos, la gran fuerza islámica que no puede menos que ser tenida en cuenta al tratar de explicar el arte, la ciencia y el estado del conocimiento en la época. El arte, a pesar de la inestabilidad, alcanzó unas cotas geniales, especialmente en Roma y durante el gobierno del Papa Julio II que actuó como mecenas de los grandes: los mejores arquitectos trabajaron para levantar San Pedro del Vaticano y remodelar los Apartamentos Vaticanos. Venecia reaprovechó los logros cuatrocentistas y los mezcló con su particular tradición e influencias, con lo cual constituía una Escuela, si no aparte del resto de Italia, sí claramente diferenciada en su estilo. Son los Papas los que ejercerán el mecenazgo sobre las artes. El Papa Julio II llama a un experimentado arquitecto de Urbino para que haga el proyecto del nuevo San Pedro del Vaticano. Este hombre es Bramante 10
  • 11. Donato Bramante 1444-1514),es tal vez el más influyente arquitecto italiano junto a Rafael del alto renacimiento, desarrollado en Roma como nuevo estilo clásico a principios del siglo XVI. Nació el año 1444 cerca de Urbino Al principio se formó como pintor, y en Milán comenzó su carrera como arquitecto. Sus obras de Milán, muestran la influencia de Alberti pero sobre todo la de Leonardo da Vinci, a quien conoció en la capital lombarda y del que tomó las plantas centralizadas rescatadas de la antigüedad como modelos ideales para el nuevo clasicismo humanista. Bramante huyó a Roma, donde trabajó casi en exclusiva a las órdenes del ambicioso papa Julio II. Una de las primeras obras romanas maduras de Bramante es el templete de San Pietro in Montorio (1502), un pequeño templo circular cubierto por una cúpula semiesférica, quizá inspirado en el desaparecido templo de la Sibila, en Tívoli. Encargado por los Reyes Católicos de España en el lugar donde la tradición sitúa el martirio y crucifixión de san Pedro, fue el primer edificio de la nueva arquitectura romana y el único concluido enteramente por Bramante. Con su columnata exenta y homogénea, el espacio interior diminuto y sus superficies desprovistas de ornamentos figurativos, representa un momento culminante de la arquitectura del renacimiento. Con él Bramante se acerca como nadie al espíritu clásico, combinando los ideales romanos de severitas y dignitas (austeridad y decoro) con la elegancia y la vitalidad del Cinquecento italiano. Al parecer, el proyecto original enmarcaba el templete en un patio circular de 16 columnas, que habrían aumentado la monumentalidad de esta pequeña joya y sus efectos perspectivos. Pese a todo, gracias a su rápida ejecución, se convirtió en un modelo decisivo del estilo clásico, la austera sobriedad y elegancia ha adquirido una robustez auténticamente romana. Esta sobria robustez caracterizará toda la obra plástica del Cinquecento romano. Cuando el Papa Julio II le encomienda el proyecto de san Pedro, Bramante lo concibe con grandiosidad romana. Su proyecto para la basílica de San Pedro consistía en un gran templo centralizado de planta cuadrada, en forma de cruz griega y cubierto por una monumental cúpula central, inspirada en el Panteón de Agripa, cuatro cúpulas subsidiarias y cuatro torres en las esquinas. Pero Bramante muere en 1514 antes de concluir la finalización de la obra y es Miguel Ángel Buonarotti el encargado de acabarla, ya que Sangallo también muere antes de llevar a cabo sus reformas sobre el plano de Bramante MIGUEL ÁNGEL BUONAROTTI Uno de los mayores creadores de toda la historia del arte y, junto con Leonardo da Vinci, la figura más destacada del renacimiento italiano es Miguel Ángel Buonarotti. En su condición de hombre renacentista: arquitecto, escultor, pintor y poeta ejerció una enorme influencia tanto en sus contemporáneos como en todo el arte occidental posterior a su época. Nació el 6 de marzo de 1475 en el pequeño pueblo de Caprese, cerca de Arezzo, aunque, en esencia, fue un florentino que mantuvo a lo largo de toda su vida unos profundos lazos con Florencia, su arte y su cultura. Pasó gran parte de su madurez en Roma trabajando en encargos de los sucesivos papas; sin 11
  • 12. embargo, siempre se preocupó de dejar instrucciones oportunas para ser enterrado en Florencia, como así fue; su cuerpo descansa en la iglesia de la Santa Croce. El padre de Miguel Ángel, Ludovico Buonarroti, oficial florentino al servicio de la familia Medici, colocó a su hijo, con 13 años de edad, en el taller del pintor Domenico Ghirlandaio. se sintió atraído por las esculturas del jardín de San Marcos, al que acudía con frecuencia para estudiar las piezas antiguas de la colección de los Medici. Invitado a las reuniones y tertulias que Lorenzo el Magnífico organizaba en el palacio de los Medici con otros artistas, Miguel Ángel tuvo la oportunidad de conversar con los miembros más jóvenes de la poderosa familia, dos de los cuales posteriormente llegaron a ser papas (León X y Clemente VII); con 16 años de edad, ya había realizado al menos dos esculturas en relieve, el Combate de los lapitas y los centauros y la Virgen de la escalera, con las que demostró que ya había alcanzado su personal estilo a tan temprana edad. Su mecenas, Lorenzo el Magnífico, murió en 1492; dos años después Miguel Ángel abandonó Florencia, en el momento en que los Medici son expulsados por un tiempo de la ciudad por Carlos VIII. Más tarde, Miguel Ángel viajó a Roma, ciudad en la que podía estudiar y examinar las ruinas y estatuas de la antigüedad clásica que por entonces se estaban descubriendo. El Papa Julio II A lo largo de su dilatada vida, Miguel Ángel fue amigo de príncipes y papas, desde Lorenzo de Medici a León X, Clemente VII y Pío III, así como también de cardenales, pintores y poetas. Él mismo llegó a componer versos de indudable calidad, en los que pone de manifiesto sus pensamientos, ansiedades, frustraciones, ideas estéticas y su relación con la filosofía neoplatónica. El gran poeta del renacimiento Ludovico Ariosto escribió: “Miguel Ángel, más que mortal, divino”. Ciertamente, el epíteto ‘divino’ fue extensamente aplicado a este artista gracias a sus extraordinarias dotes y talento. Pintores y escultores, admiraron su manera de tratar el cuerpo humano. La cúpula de San Pedro del Vaticano se convirtió en modelo y paradigma para todo el mundo occidental. Pero la obra cumbre de Miguel Ángel como arquitecto fue la basílica de San Pedro, con su impresionante cúpula. La dirección de las obras, iniciadas por Donato Bramante y continuadas, entre otros, por Antonio Sangallo el Joven y Rafael, le fueron encomendadas por el Papa en 1546. San pedro del Vaticano En el 67 AD San Pedro Apóstol fue crucificado en el circo del emperador Nerón, en cuyos espectáculos se martirizaron muchos cristianos. El lugar exacto de su crucifixión fue guardado por la tradición. Muy cerca del circo de Nerón, los cristianos enterraron a San Pedro. En el año 90 el Papa S. Anacleto construyó un pequeño oratorio sobre la tumba de Pedro. Por razón de ser el lugar del martirio del Primer Papa, allí se edificó la antigua Basílica de San Pedro que comenzó Constantino en el año 323 y se terminó después de su muerte.En 1452 el papa Nicolás V decidió reestructurarla y confió dicha tarea a Bernardo Rosselino pero las obras fueron interrumpidas tras el fallecimiento del papa hasta la época del Papa Julio II.En 1505 Julio II decide demoler por completo la antigua iglesia y la construcción edificada por Rosselino, y construir una nueva. Para ello se convocó un concurso el cual fue ganado por Bramante. Su proyecto para la basílica de San Pedro consistía en un gran templo centralizado de planta cuadrada, cubierto por una monumental cúpula central, inspirada en el Panteón de Agripa, cuatro cúpulas subsidiarias y cuatro torres en las esquinas. Sin embargo, después de la muerte de Julio II en 1513 y las sucesivas intervenciones de otros autores,(Rafael, Sangallo)el proyecto que se acometió definitivamente fue el de Miguel Ángel, una planta centralizada que recogía muchas de las ideas de Bramante y del que se conservan los tres ábsides posteriores y la gran cúpula central. Carlo Maderno terminó el templo extendiendo la nave de acceso hasta generar una planta de cruz latina, siguiendo la ideología litúrgica de la contrarreforma, en detrimento de la armonía del espíritu bramantino. 12
  • 13. Siguiendo el esquema de Bramante, Miguel Ángel diseñó un templo de planta de cruz griega coronado por una espaciosa y monumental cúpula sobre pechinas de 42 metros de diámetro, que se apoya sobre cuatro grandes torres y un tambor circular, que iba apoyado sobre columnas gemelas, rematada en una linterna. Al exterior, entre los nervios colocará una serie de óculos para darle luminosidad al edificio. En 1520 diseñó también la biblioteca Laurenciana (sala de lectura y vestíbulo con la escalinata de acceso), anexa a la iglesia de San Lorenzo de Florencia. Miguel Ángel tomó como punto de referencia el tipo de articulación de muros desarrollado por sus predecesores florentinos, pero infundiendo en ella la misma fuerza y energía que caracterizó su escultura y su pintura. En lugar de seguir con fidelidad los cánones clásicos estipulados por griegos y romanos, Miguel Ángel utilizó estos motivos —columnas, frontones, ménsulas— de manera más personal y expresiva. el artista italiano alternó curvas y ángulos rectos, y formas cóncavas y convexas, para crear una sensación de movimiento y tensión. Esta escalera está considerada la obra maestra del manierismo (estilo que se desarrolló en Italia en el siglo XVI. Se caracteriza por el uso de modelos muy plásticos, figuras exageradas, a menudo con posturas forzadas. Supone el rechazo del equilibrio y la claridad del renacimiento en busca de composiciones más dramáticas y complejas, y el deseo de efectos más emotivos, de mayor movimiento y contraste. En este aspecto, anticipó el barroco que se desarrollaría hacia el año 1600) Andrea Palladio (1508-1580), arquitecto italiano del renacimiento tardío, uno de los más importantes de la historia de la arquitectura occidental, aprende en roma, donde recoge todo el vocabulario formal que había destacado en el renacimiento de la Antigüedad, pero él lo utiliza con una sintaxis distinta. Una de sus primeras obras de gran envergadura fue la transformación (comenzada en 1549) del recinto exterior del palacio della Ragione o Basílica, el ayuntamiento de Vicenza donde utiliza las columnas en dos escalas distintas, la mayor para el entablamento y la menor para los arcos, creando lo que se llama orden gigante, con ello combina genialmente el sentido estático del arte griego con el dinámico, más romano. En esta ciudad y sus alrededores construyó numerosos edificios residenciales y públicos. Entre ellos destacan los palacios Chiericati, Thiene y Valmarana, Su última gran obra fue el teatro Olímpico de Vicenza, que finalizó Vincenzo Scamozzi después de su muerte. Se trata de una interpretación de un teatro romano antiguo pero con una concepción de la arquitectura decididamente renacentista. Construyó varias iglesias en Venecia, entre las que sobresale San Giorgio Maggiore, situada frente a la plaza de San Marcos. La fachada es una típica composición palladiana con dos frontones clásicos superpuestos. El interior es de una austeridad magnífica, donde sobresale el sutil manejo de la luz natural. Palladio utilizó el lenguaje de la arquitectura romana y la tipología basilical 13
  • 14. para crear una sintaxis absolutamente personal, perfectamente adecuada a las necesidades litúrgicas de la contrarreforma. Pero quizás su mayor genialidad trascienda en sus villas o casas de campo, tratada a veces como verdaderos templos; en ellas logra integrar como nunca se había logrado la arquitectura con el paisaje. La más significativa es Villa Capra conocida como La rotonda con planta de cruz griega y cuatro fachadas identicas. Estas villas con pórticos a la entrada parecen haber originado, a través de Inglaterra, el tipo de mansión del sur de Estados Unidos. En el año 1545 tuvo lugar en esa ciudad italiana el Concilio de Trento. Fue Convocado por el Papa Pablo III con la intención de responder a la Reforma protestante, comenzando así un movimiento contrario a ésta llamado la contrarreforma supuso una reorientación general de la Iglesia y definió con precisión sus dogmas esenciales y las bases de la ortodoxia católica. Los decretos del Concilio, fijaron las los modelos de fe y las prácticas de la Iglesia hasta mediados del siglo XX, además de dar instrucciones de cómo constituir los templos. Se impulsaron nuevas órdenes religiosas como los teatinos, capuchinos, ursulinas, pero la más importante fue La orden Jesuita, fundada por San Ignacio de Loyola estaba constituida por hombres muy instruidos, dedicados a renovar la piedad a través de la predicación, la instrucción catecumenal y el uso de los ejercicios espirituales establecidos por san Ignacio Iacopo Barozzi da Vignola (1507-1573), arquitecto italiano, fue uno de los más destacados del bajo renacimiento, precursor del barroco y pionero del estilo asociado a la Contrarreforma. La mayor trascendencia de toda su obra fue su proyecto para el Gesù, la iglesia principal de la Compañía de Jesús en Roma, cuya construcción comenzó en 1568. En ella recuperó el modelo de iglesia longitudinal de una sola nave y capillas laterales, cubierta por una enorme bóveda de cañón sobre pilastras pareadas e iluminada por lunetos practicados en la bóveda. Aunque la fachada final es obra de Giacomo della Porta, la estructura interior del templo tuvo una importancia decisiva para la evolución de los templos católicos de toda Europa, imbuidos en la nueva ideología litúrgica de la Contrarreforma. 14
  • 15. FRANCIA Los franceses fueron reacios a aceptar las innovaciones que se habían producido en el arte en Italia, aunque durante el siglo XVI fueron finalmente adoptadas en Francia, como consecuencia de la presencia de muchos artistas italianos en la corte de Francisco I. Leonardo da Vinci viajó a Francia en 1516 a petición del propio rey, pero debido a su avanzada edad, murió antes de que pudiera realizar trabajos de importancia a parte de las escaleras del castillo de Blois y el castillo de Chambord el castillo de Blois fue durante el renacimiento S.XVI fue la residencia predilecta de los reyes de Francia. En la portada está la estatua ecuestre de Luis XII, puesto que nació dentro del castillo. En el interior del patio, se encuentra la torre poligonal, que alberga la escalera de caracol que da acceso a las distintas plantas. Fue construida por Francisco I y diseñada por Leonardo da Vinci; la espectacular escalera espiral con dos rampas que giran en sentidos opuestos y que da acceso a las plantas superiores, basada en el diseño de Leonardo da Vinci tiene un curioso sistema: el que sube no puede ver al que baja la escalera y viceversa. El Castillo de Chambord, es un importante pabellón de caza construido por Francisco I en el valle del Loira (Loir- et-Cher) y cuyo trazado está tradicionalmente atribuido a Leonardo da Vinci. Francisco I había instalado al humanista, desde 1516, en la casa solariega del Clos-Lucé en Amboise. La maqueta presentaba, analogías con proyectos de villas de planta centralizada realizados por Leonardo. Se caracterizaba por el uso de un módulo cuadrado, la instalación de ocho apartamentos independientes en cada planta y finalmente una escalera de caracol que lleva a cada una de las torres. En el norte de Europa, Las manifestaciones artísticas del gótico tardío fueron coetáneas con los descubrimientos y con el cambio de visión del mundo producidos en Italia. En el norte, países como Alemania, los Países Bajos e Inglaterra, fueron menos receptivos a la hora de aceptar el incipiente renacimiento y las formas arquitectónicas casi no se vieron alteradas por el renacimiento. En Flandes (hoy Bélgica), se construye la Grand-Place y edificios del parlamento en estilo del gótico civil 15
  • 16. EL RENACIMIENTO ESPAÑOL Al contrario que la italiana, la sociedad española de 1500 tenía un componente mercantil muy débil exceptuando el reino de Aragón (que comprendía los territorios de máxima actividad comercial que eran Cataluña y Valencia). Así pues la nobleza retenía en sus manos un enorme poder económico, aunque políticamente viera recortadas sus prerrogativas por un estado totalmente absolutista, del que tampoco el arte se verá excluido. Todo esto explica que el Renacimiento español quede circunscrito a los dictados que la corte, la iglesia y la nobleza impulsasen y el arte cumplirá las funciones que estos poderosos señores le asignen. Existe una pervivencia Edad Media-Renacimiento por la pervivencia de las formas de poder, propiedad y mentalidad medievales en los S XV y XVI. Perviven formas góticas y mudéjares (medievales) combinadas con las nuevas formas italianas (renacentistas) cuya entrada se ve facilitada por la intensa relación de los puertos mediterráneos españoles con españoles con los italianos a lo largo de la baja Edad Media y el intercambio de materiales y artistas entre los distintos estados italianos y los territorios de la monarquía española. ALTO RENACIMIENTO El PLATERESCO La arquitectura española del S XV evoluciona desde una claridad de formas y una moderada decoración a una floración decorativa exultante, que se acentuará al extremo en el período de los Reyes Católicos. En todo este período el gótico florido, se ira combinando con elementos mudéjares satisfaciéndose así las ansias de fastuosidad de la nobleza laica o religiosa. Aunque sus principales manifestaciones son arquitectónicas, actualmente se estudia como un estilo ornamental y no como un sistema constructivo o artístico con identidad propia ya que tan sólo se introdujeron ciertos elementos ornamentales, que podían incorporarse sin dificultad a edificios de tipología gótica. La repetición de las F y las Y, el Yugo y las flechas, el águila imperial delinean un estilo artístico calificado como Reyes Católicos (cuyo ejemplo más representativo es San Juan e los Reyes), que se mezcla con otro estilo que usa elementos decorativos independientes del gótico y portadores de formas renacentistas (como la casa de las conchas) que será el plateresco. El término plateresco fue acuñado en el siglo XVII por el escritor español Ortiz de Zúñiga al comparar la minuciosa decoración de este periodo con el oficio de los plateros y orfebres. Sus elementos característicos son las formas ornamentales de candelieri (ornamentos en forma de candelabro) grutescos (motivos ornamentales a base de seres fantásticos, vegetales y animales complejamente enlazados y combinados formando un todo. Los más frecuentes en el renacimiento suelen estar formados en su parte superior por un torso humano o animal que acaba en juego de elementos vegetales por abajo y que tiene su origen en la domus aurea de Nerón) cresterías (ornamentos calados que coronan un edificio) bucráneos (ornamento que reproduce un cráneo de buey 16
  • 17. generalmente adornado con guirnaldas y cintas) y putti (cupidos), las columnas abalaustradas (columnas de perfil compuesto por molduras cuadradas y curvas, ensanchamientos y estrechamientos sucesivos y que en pequeño tamaño se usan para decorar las barandillas) rematadas con capiteles corintios o compuestos decorados de modo fantástico, los arcos de medio punto y también los carpaneles de tradición gótica, los medallones con cabezas clásicas en las enjutas de los arcos, las pilastras y los paramentos almohadillados. De hecho las primera manifestación de la arquitectura renacentista en España, como es el Palacio de los Duques de Medinaceli de Cogolludo (Guadalajara) muestra una simbiosis de estilos. Por un lado imita con su estructura arquitectónica los palacios del Quattrocento italiano, incluyendo puerta y aparejo de sillería almohadillada. Sin embargo la crestería y sus ventanales son todavía claramente tardogóticos Hecho por Lorenzo de Vázquez para el duque, es una bella joya renacentista del final del siglo XV con resabios decorativos góticos (bíforas y crestería). En el siglo largo que recorre la arquitectura renacentista en España se sucederán las corrientes estilísticas, en especial el plateresco y sobre todo, en el tramo final el grave y austero herreriano, que incluso llegará a fundirse con el primer barroco español de comienzos del siglos XVI. su fachada, que es horizontal, amplia, cubierta de almohadillados sobresalientes, coronada de un petril afiligranado, centrada por una portada de belleza grutesca, con el escudo del constructor, don Luis de la Cerda, primer duque de Medinaceli, sostenido por querubes, Por intimidad es "ciega" la planta baja de la fachada y la iluminación es a través del patio. los seis ventanales geminados que adornan su piso alto le dan una imagen inconfundible, preciosista, de esas que uno no se cansa de mirar, porque con facilidad evocan el siglo mismo en que se levantó. Pero ha de pasarse al interior. Y allí mirar su zaguán, hoy vacío, su escalera, sin más interés, y su gran salón alto, con la hermosa chimenea de decoración mudéjar Alonso de covarrubias Nació en Torrijos (Toledo), y su obra puede estudiarse a través de dos etapas diferenciadas. A partir de 1510 comenzó a trabajar como imaginero (oficio que conservó hasta 1540) en la catedral de Toledo y en la de Salamanca. Posteriormente se trasladó a Sigüenza (1515- 1517), donde trabajó en el retablo de Santa Librada y en el sepulcro de don Fadrique de Portugal. En 1517 intervino en las obras del hospital de Santa Cruz en Toledo, obra de Enrique Egas, para el que realizó la portada de la fachada principal con un carácter goticista tradicional, y los alzados del patio, donde desarrolló un interesante tema de columna única como solución de esquina. tomando como modelo el Hospital de Milán de Filarete. Alonso de Covarrubias será el encargado de realizar la escalera, compuesta por tres tiros encajados sobre planta cuadrada con una interesante decoración en los muros a base de sillares almohadillados, casetones en las cubiertas y motivos de grutescos en los pilares. La segunda etapa de su obra (1541-1570) se desarrolló en la ciudad de Toledo, y estuvo marcada por la construcción del hospital Tavera. Se trata de un recinto de planta 17
  • 18. rectangular simétrico respecto a un eje que recorre la entrada, el patio que en su disposición recuerda a los de Vitrubio., está dividido en dos por una galería central, y la iglesia al fondo. En el patio se observa la superposición de órdenes (toscano en la arquería inferior de arcos de medio punto y jónico en la superior de arcos rebajados) con arquitrabe intermedio. En la fachada principal destaca el almohadillado de los sillares del cuerpo superior. Finalmente, merecen atención sus intervenciones en la construcción del Alcázar de Toledo, fue reformado por Alonso de Covarrubias a partir de 1545, ensayando una tipología -edificio de planta cuadrada, con patio central, flanqueado por cuatro torres en los ángulos- llamada a tener una amplia resonancia en las construcciones regias. Edificio simbólico toledano, ha ido creciendo de forma similar a la de la ciudad, teniendo sus orígenes más remotos en la época romana. Situado en un promontorio haciendo de su situación un punto estratégico, éste debió ser concebido como fortaleza, cuya función se ha mantenido a lo largo de los años aunque a decir verdad también ha desarrollado otras funciones. Fue residencia real con Carlos V y se convirtió en prisión de estado en 1643. Cedido por Carlos III al cardenal Lorenzana, y tras la reforma encomendada por éste al arquitecto Ventura Rodríguez, las dependencias del Álcazar fueron sede de la Real Casa de la Caridad. Los sucesivos trabajos de ampliación y reconstrucción de Álcazar han alterado de forma inevitable el aspecto original del edificio, este hecho se hace patente a través de sus 4 fachadas, perteneciente cada una de ellas a un estilo arquitectónico distinto. Conserva el Álcazar restos del viejo castillo medieval en la fachada Este siendo la Oeste de estilo renacentista, en sintonía con el conjunto de Álcazar. Las fachadas Norte y Sur tienen la peculiaridad de haber sido proyectadas por dos grandes arquitectos, Alonso de Covarrubias y Juan Herrera respectivamente La Puerta Nueva de Bisagra, levantada por Alonso de Covarrubias en 1547 concebida como un gran arco triunfal. Sobre un cuerpo central de origen árabe, fue reconstruida en 1557 Su fachada exterior se levanta entre dos torreones cuyo cuerpo superior esta decorado con la sillería en almohadillado. En el centro se abre un arco de ingreso, también almohadillado, sobre el que se alza el enorme escudo imperial de Carlos I, el águila bicéfala y sobre él se levanta un frontón 18
  • 19. La fachada de la Universidad de Salamanca Está considerada como la mejor muestra del plateresco español. Se trata de un gran lienzo ciego concebido más propiamente como retablo que como fachada. Su ubicación frente a una pequeña plaza condiciona, desde un punto de vista urbanístico, las trazas compositivas de este alzado. Sobre dos puertas gemelas escarzanas separadas por un mainel, que conservan rasgos goticistas, se desarrolla un enorme bastidor estructurado como un retablo protorrenacentista, similar a las fachadas del colegio de San Gregorio en Valladolid o Santa María en Aranda de Duero. Es una composición de tres niveles, el tercero coronando las trazas verticales de los dos inferiores, en los que prima una exuberante ornamentación (temas florales, heráldicos y militares) que aumenta en textura e intensidad según se asciende hasta la cornisa de remate, desde los delicados temas del piso inferior — inspirados en el quattrocento italiano— a los motivos más recargados de los cuerpos superiores. Se desconoce el autor de este retablo, pero se observan similitudes con los imagineros de la catedral de Palencia, sin descartar la probable intervención de canteros franceses. Cabe destacar las decoraciones del pretil de la escalera, así como los antepechos del claustro alto. Convento de San Esteban Su fundación data del siglo XIII pero la iglesia primitiva fue destruida en ese mismo siglo. El convento actual, dedicado a San Esteban, se comenzó a construir el 30 de junio de 1.524, según trazas del maestro Juan de Alava. Después le sucedieron Juan Rivero Rada, Pedro Gutierrez y Diego Salcedo. Las obras se terminaron aproximadamente en 1.630. En la fachada dos fuertes pilares sostienen una gran arcada decorada en su interior con artesonado de tipo milanés. Debajo de la arcada se desarrolla en tres cuerpos una magnífica portada, "el martirio de San Esteban" es del milanés Juan Antonio Ceroni y el resto probablemente del escultor Alonso Sardiña. En el frontis aparece el escudo de Santo Domingo entre los de Alba. El conjunto se halla rematado por una espadaña. La exuberante riqueza de la fachada y su esplendor decorativo constituye una obra de arte, que alcanza su máximo esplendor al atardecer, cuando sus piedras resplandecen bañadas por el sol. 19
  • 20. Casa de las Conchas, comenzada en 1512, la casa de las Conchas (Salamanca) es una hermosa y original muestra de arquitectura civil en la que se funden motivos de un goticismo naturalista con rasgos renacentistas impulsados por maestros del nuevo arte que comienza a implantarse en España, como Lorenzo Vázquez. Las conchas que dan nombre al edificio, y que salpican toda la fachada provocando un plástico y vital efecto de luces y sombras, son una manifestación heráldica símbolo de la orden de Santiago a la que perteneció el dueño de la casa, el doctor Talavera Maldonado. En los huecos de las fachadas se entremezclan trazas aún góticas con elementos decorativos naturalistas y heráldicos, así como motivos romanos, como la portada adintelada o el pretil de los ventanales. Destaca también por su originalidad el patio, con arcos mixtilíneos góticos en la planta baja y escarzanos sobre columnillas renacentistas en la alta. En las enjutas de la arquería baja y en las esquinas, se disponen con insistencia más escudos de huella renacentista. También se acusa esta influencia en la balaustrada y en el artesonado de la escalera. Rodrigo Gil de Hontañón (1505-1577), arquitecto español que, junto a figuras como Alonso de Covarrubias, Diego de Siloé, Andrés de Vandelvira, Pedro Machuca o Juan de Herrera, pertenece al grupo de los grandes maestros del siglo XVI en España, periodo de transición entre el primer plateresco de comienzos de siglo y el renacimiento. Gil de Hontañón se formó en el arte de la construcción, más que en el de la decoración, lo que podría explicar el carácter un tanto goticista de sus obras. El ambiente en el que se mueve, la Castilla más tradicional, hace que en ocasiones se identifique al gran maestro cantero con el plateresco, aun cuando es a él a quien se debe una decisiva evolución desde las primeras formas naturalistas, simplistas, medievalistas, a las trazas nobles y depuradas de los ideales clásicos. Semejantes características se encuentran en la parte conservada del palacio de Monterrey (un gran conjunto de planta cuadrada con disposición en cruz griega) en Salamanca, con poderosas líneas de imposta que marcan una acusada horizontalidad en la composición, disposición arrítmica de huecos con pequeños frontones, galería superior típicamente hispana con una arquería corrida de medio punto y la rotunda presencia de la torre en esquina. Una soberbia fachada plateresca en la que se intensifica el ornamento escultórico en los cuerpos superiores completan este soberbio edificio que, a pesar de la grandeza actual, lo existente hoy es tan sólo la cuarta parte del gran rectángulo que pudo y debió ser, puesto que únicamente se construyó una de sus alas. Son únicas en su estilo las dos torres y las tres chimeneas, que presentan blasones heráldicos pertenecientes a los linajes de 20
  • 21. Fonseca, Acevedo, Sotomayor y Ulloa Castro entre otros. Sirve en la actualidad como residencia ocasional de los duques de Alba. En la misma ciudad se levanta la casa de la Salina, también conocida como el palacio de Fonseca, un ejemplo interesante de edificio urbano con patio y fachada notables. En el primero se observa una audaz galería superior volada soportada por poderosas ménsulas. Fue construido a principios del siglo XVI por D. Alonso de Fonseca para Doña María de Ulloa. Presenta cuatro grandes arcadas apoyadas en columnas y cerradas por rejería. Los capiteles son muy delicados, en las enjutas de los arcos hay medallones con hermosos bustos. Una cornisa separa este cuerpo del superior, en el que hay tres ventanas encuadradas en columnas estriadas y medallones. En el friso alto presenta una galería de ocho arcadas también con molduras y medallones. Quizá su obra más conocida sea la fachada de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), de mediados de siglo. Es un gran lienzo estructurado en tres zonas horizontales: la superior, que cuenta con una galería corrida articulada por columnas rematadas en pináculos, y las dos inferiores, más desnudas, donde se abren típicos huecos estandarte platerescos de gran plasticidad. Una última obra destacada es el palacio de los Guzmanes, en León (1559-1566), de trazas cercanas, aunque un tanto más sobrias, a las de Monterrey en su galería superior y huecos rítmicos con alternancia de frontones curvos y rectos. El paraninfo de la universidad, Fue la última obra en le Colegio Mayor de las ordenadas por Cisneros. Su construcción comienza en 1516 a cargo del maestro de yesería Gutiérrez Cárdenas, colaborando Pedro Villarroel. Dos años después comienza la decoración de su fábrica. La carpintería fue dirigida por Andrés de Zamora. El dorado y la pintura los llevó a cabo Alonso Sánchez. Es una sala rectangular cubierto con un artesonado, con labor de lacería, dorada y policromada, forma estrellas y casetones poligonales con florones en su interior. Sus muros están recorridos en su mitad superior por una galería de arcos rebajados 21
  • 22. entre pilastras, concebida como un suntuoso friso de tupida decoración, recubierto de labores ornamentales. A partir del primer cuarto del siglo XV el plateresco se empieza a desvanecer dando paso a un estilo mucho más inspirado en el renacimiento italiano al que Podríamos definir como un contramovimiento del anterior, donde lo propiamente espacial prevalece sobre lo meramente decorativo. Diego de Siloé fue hijo del escultor gótico español Gil de Siloé y pasó la primera parte de su carrera artística en su lugar de nacimiento, Burgos, donde trabajó principalmente como escultor. La obra artística de Siloé combinó el estilo renacentista italiano (que había estudiado en una visita a Nápoles hacia 1517), con las influencias del estilo gótico español y del arte árabe. La escalera Dorada de la catedral de Burgos es su obra más importante de este periodo (1519). Su proporcionada, rotunda y airosa estructura con esculturas de querubines, escudos de armas y ornamentación vegetal, ocupa en su totalidad uno de los muros de la catedral. Con esta obra, Siloé salvó el desnivel de la puerta de la Coronería de la catedral, situada en el brazo norte del crucero de la misma, e incorporó además elementos arquitectónicos de raigambre clasicista, al modo del arquitecto italiano Donato Bramante, diseñando una escalera monumental que se bifurca en dos tramos paralelos al muro del fondo. Desde 1528 hasta el final de su vida trabajó en Granada, sobre todo como arquitecto. Su llegada a la ciudad supone el asentamiento de las propuestas de carácter clasicista en Andalucía. Se le encargó culminar dos conjuntos arquitectónicos proyectados anteriormente con una finalidad funeraria: la iglesia del convento de San Jerónimo (lugar de enterramiento de los Fernández de Córdoba, sobre todo del Gran Capitán) y la catedral de Granada, donde va a realizar uno de los edificios más destacados del estilo renacentista español. De este templo destaca la organización de su cabecera, como un enorme espacio central cubierto con una gran cúpula, al modo de los edificios funerarios de la época romana. En el sistema de alzados, se pueden observar referencias al arte de Filippo Brunelleschi con unos grandes pilares sobre los que se apoyan en sus frentes medias columnas corintias, duplicando además la altura de las naves con un segundo cuerpo de soportes sobre el entablamento del primero. Sobresale también la portada del Perdón (hacia 1534) estructurada a modo de un gran arco de triunfo. Su 22
  • 23. rica decoración y las enérgicas y fluidas líneas y curvas de su interior fueron una temprana expresión del estilo plateresco en el arte español. Las trazas de la Catedral de Málaga fueron obra del burgalés Diego de Siloé (1495-1563). Las obras dan comienzo en 1528 bajo la dirección del arquitecto y maestro de obras Pedro López. Más tarde interviene Andrés de Vandelvira reforma los planos (1509-1575). La Basílica tiene una planta rectangular de tres naves de la misma altura y las dos naves laterales, un poco más estrechas que la principal, se juntan en un corredor semicircular por detrás de la nave principal que en términos arquitectónicos se llama girola, cuya solería ha sido reparada a principios de 1995. Francisco de los Cobos, secretario del emperador Carlos V y miembro de la mecenazga familia de los Cobos, ideó un sitio para reposar eternamente y edificó en Úbeda, su ciudad natal, la Sacra Capilla del Salvador de Mundo, titularidad que hace referencias evidentes a la idea de muerte y resurrección. Con trazas de Diego de Siloé, arquitecto de la catedral de Granada, en 1536 se comenzó a construir. Una segunda fase, iniciada en 1540, es dirigida por Andrés de Vandelvira, cuya aportación al diseño siloesco vendría marcado por las portadas laterales, y la sacristía. El templo fue consagrado en 1559, muerto ya el fundador. Andrés de Vandelvira, de padres de estirpe flamenca, continúa los postulados de Diego de Siloé y produce magníficos edificios tanto religiosos como civiles. En Úbeda construye la iglesia de San Salvador y el Hospital de Santiago; se trata de dos edificios de riquísima arquitectura renacentista cuya decoración es totalmente arquitectónica, frente al adosamiento ornamental del plateresco. Tiene una nave central de tres tramos, capillas laterales entre contrafuertes y una cabecera circular cubierta con una gran cúpula. El Palacio renacentista Vela de los Cobos, de Andrés de Vandelvira, el único elemento original que se conserva en pie es su fachada, que partiendo de la tradición hispana, presenta paramento liso y sobre él, determinados vanos en dos pisos separados por cornisa y una galería de arcos en el ático de menores proporciones. Esta galería responde a una constante en la arquitectura de la época en toda la provincia. Por último, habría que señalar la proyección de la arquitectura de España en Latinoamérica, en las catedrales de Guadalajara (México), Lima y Cuzco (Perú). 23
  • 24. EL BAJO RENACIMIENTO Este concepto se aplica a un período cronológico que abarca el último tercio del S XVI. Políticamente hay que recordar que en 1556, accede al trono español el hijo del emperador Carlos I, Felipe II. Heredó la unidad territorial más amplia de la edad moderna puesta bajo un mismo cetro pero aún así, el carácter austero del monarca se reflejará en el arte Español del Bajo Renacimiento. El gusto arquitectónico del rey, se acercará más al que había ensayado su padre con la construcción del Palacio de la Alambra, y al que Covarrubias había anunciado en el Alcázar de Toledo. Se trata de una arquitectura sobria que prescinde de la decoración al contrario que sucedía en estilos pasados. En 1.526, Carlos I se traslada a Granada para pasar el verano. Nace entonces en el emperador el deseo de fijar en Granada uno de sus puntos de residencia, por lo que proyecta construir un nuevo palacio, más acorde con su forma de vida, pero unido y conectado a los bellos Palacios Nazaríes. En 1.526 se encarga el proyecto al arquitecto y pintor toledano Pedro Machuca, que había estudiado en Italia con Miguel Ángel, pero la rebelión de los moriscos, de cuyos tributos se obtenía principalmente la financiación de la obra, impide terminar el edificio, quedando sin cubierta y sin terminar las habitaciones. En los años siguientes se retoman en varias ocasiones las obras, pero se abandonan por falta de fondos, hasta que en 1.923 el arquitecto Leopoldo Torres Balbás inicia su restauración, todavía no terminada. En primer lugar, lo más destacable e innovador del palacio es la originalidad de su planta: siendo cuadrado su exterior, dentro de él queda inscrito su patio circular, lo que lo convierte en un edificio sin precedentes dentro del Renacimiento. El edificio consta de dos cuerpos, siendo el inferior de obra almohadillada o rústica, con pilastras y espacios intermedios, en los que se abren las ventanas, rectangulares y circulares. El segundo cuerpo tiene idéntica distribución, aunque está mucho más ornamentado. Debido a su unión con los Palacios Nazaríes, las fachadas principales están orientadas a occidente (Fachada del Emperador) y al sur (Fachada de la Emperatriz). La primera es de orden dórico y decorada con relieves de victorias militares. La segunda es de orden jónico y sus relieves describen escenas mitológicas. 24
  • 25. En 1561, establecida en Madrid de forma oficial la corte española. Dos años más tarde, dio comienzo la obra arquitectónica que habría de ser considerada el emblema de su dilatado reinado, el monasterio de San Lorenzo de El Escorial, palacio y templo a la vez, erigido en las cercanías de la capital del reino. Este monasterio fue construido entre los años 1563-1584 por orden de Felipe II. En reconocimiento por la victoria conseguida en San Quintín, el día de San Lorenzo del año 1557, este monarca decidió construir un monasterio dedicado al santo. El lugar elegido fue la sierra de Guadarrama, cerca de Madrid, la nueva capital de la monarquía. En su construcción intervinieron los arquitectos Juan Bautista de Toledo, y a su muerte Juan de Herrera, el encargado de acabarlo siendo el difusor de la imagen acabada. JUAN DE HERRERA (c. 1530-1597), arquitecto, matemático y geómetra español del siglo XVI, fue el máximo exponente del bajo renacimiento en español. Seguidor de los maestros italianos, en especial de Sebastiano Serlio y Iacopo da Vignola, estableció un nuevo estilo —llamado Herreriano en su honor— estrechamente ligado al imperio español de Felipe II y sus sucesores dinásticos de la casa de los Austrias. Herrera nació en Mobellán (Cantabria) hacia 1530, en el seno de una familia de hidalgos. A la muerte del emperador Carlos V comenzó su carrera arquitectónica bajo la tutela de Juan Bautista de Toledo, encargado por el nuevo rey de la construcción de un monasterio-palacio en El Escorial hasta su fallecimiento en 1572. A partir de este momento Herrera se hizo cargo de la dirección de las obras escurialenses, modificó algunas de sus técnicas constructivas, completó las techumbres y construyó la monumental fachada occidental, la gran basílica de planta centralizada y el templete del patio de los Evangelistas. Su nombramiento como inspector de monumentos de la corona propició la expansión de su estilo por toda España y le proporcionó nuevos encargos de gran envergadura, entre los que destacan los proyectos para la Lonja de Sevilla (1583), la fachada meridional del Alcázar de Toledo (1571), el Palacio de Aranjuez y el nuevo plano para la villa de 25
  • 26. Madrid. Una de sus obras más influyentes fue la inconclusa catedral de Valladolid, un templo corintio de planta rectangular con cuatro torres en las esquinas y crucero central, cuyas trazas inigualables sirvieron de modelo para las catedrales de México y Lima. La aportación fundamental de Herrera a la evolución del renacimiento fue la disolución de la ornamentación figurativa y, como consecuencia, la culminación expresiva de los volúmenes arquitectónicos, propia del clasicismo. Su estilo, bautizado posteriormente como herreriano, dominó la arquitectura española durante casi un siglo, y entre sus seguidores se encuentran figuras tan relevantes como Francisco de Mora, Juan Gómez de Mora o Juan Gómez de Trasmonte. Entre sus características fundamentales destacan el rigor matemático de las proporciones compositivas, los chapiteles de pizarra de origen flamenco y los motivos decorativos geométricos, especialmente pirámides y esferas o bolas. Además de arquitecto, fue un prolífico inventor y un reputado geómetra, fundador de la Academia de Matemáticas de Madrid bajo el mecenazgo de Felipe II. Herrera murió el 15 de enero de 1597 en Madrid. El Monasterio de San Lorenzo del Escorial El edificio era a la vez un panteón real, un monasterio de jerónimos, una residencia real, una biblioteca y un museo. El Real Monasterio de El Escorial recoge además el gusto artístico del monarca: planta italiana de cuatro grandes patios, jardines franceses, tejados y chimeneas al estilo de Flandes. La ubicación era la de un entorno privilegiado. El rey culto llenó sus estancias de obras de arte, preferentemente flamencas e italianas, muchas de las cuales constituyen hoy los fondos del Museo del Prado. Interesado en la pintura religiosa y en el retrato de corte, realizará encargos a pintores de la talla de Ribera y Juan Fernández Navarrete el Mudo el cual realizó dos grandes cuadros decorativos, la Adoración de los Pastores y el Martirio de San Lorenzo. También contó con el trabajo de artistas extranjeros como Zuccaro, autor del gran retablo. En cuanto a retratistas, el monarca reunió a un excelente grupo de cámara que consagró el retrato de tipo oficial: Antonio Moro, Alonso Sánchez Coello y Juan Pantoja de la Cruz. El Greco también fue llamado a trabajar en el Escorial pero con su trabajo en el Martirio de San Mauricio perdió el favor real. El monasterio sigue conservando hoy su función de convento masculino de clausura, quedando la parte palaciega para el disfrute de los visitantes. Actualmente posee además una importante pinacoteca con obras de Tiziano, El Veronés, Guido Reni, Ribera, El Greco y Velázquez. El principal motivo que impulsó al rey a erigir este impresionante edificio fue el de disponer de un enterramiento monumental para su dinastía —una idea sugerida por su padre, el emperador Carlos I—, que al mismo tiempo se convirtiera en símbolo de su reinado y conmemoración de la victoria de San Quintín, acaecida el día de San Lorenzo de 1557. El arquitecto Juan Bautista de Toledo proyectó en colaboración con el monarca la llamada traza universal escurialense, una planta reticular organizada en patios simétricos respecto a la basílica, 26
  • 27. que sobresale ligeramente por la fachada oriental, asimilada en ocasiones a la parrilla donde San Lorenzo sufrió el martirio. Herrera, rediseñó la basílica que se convirtió en un templo centralizado bajo una enorme cúpula, de planta cuadrada y proporciones exquisitas. El Templo o Basílica, de unos 50 metros de largo, constituye una de las páginas más sobresalientes de la historia de la arquitectura, un extraordinario proyecto que raya en la perfección y que produce una impresión difícil de olvidar por su desnudo granito y su sobrio ornato. Basado en la planta cuadrada de San Pedro de Roma, se realizó finalmente según el proyecto definitivo de Juan de Herrera. Al rey nunca le satisfizo el primitivo proyecto de planta rectangular de Juan Bautista de Toledo, por lo que llegó a hacer un concurso restringido entre arquitectos italianos. El cuadrado, visión renacentista del templo ideal centralizado, se macla con una gran nave central rectangular en forma de cruz latina, con el altar y el coro fuera del cuadrado. En el centro del cuadrado, sobre cuatro enorme pilastras, se levanta el cimborrio y la cúpula, que alcanza hasta 92 metros de altura. La materia es aquí también piedra berroqueña, la más blanca y fina que se halló. En los muros laterales hay ocho pilares que sirven de apoyo a 24 arcos de medio punto, distribuyendo el peso del cimborrio y de ocho bóvedas. Las bóvedas están realizadas en ladrillo y en principio estuvieron estucadas en blanco y seguramente tuvieron estrellas azules hasta que Lucas Jordán las redecoró entre los años 1692 y 1694 por orden de Carlos II. El pavimento del suelo está realizado en mármoles blancos y grises procedentes de Granada y Alemtejo (Portugal). El conjunto queda iluminado por diez ventanas termales más las diez del cimborrio. A ambos lados del Altar Mayor de la Basílica se encuentran los Oratorios y los Cenotafios Reales. Hay dos oratorios que eran para el uso del Rey y de la Reina y que están ocultos a la mirada de la Corte y dos conjuntos estatuarios en los que, de forma permanente, aparecen rezando las Familias Imperial y Real, que simbolizan la presencia eterna de los Soberanos ante Dios. En la Catedral de Valladolid nos encontramos ante uno de los mejores ejemplos de aplicación de la teoría renacentista de las proporciones que podamos estudiar en el siglo XVI español. A pesar de las enormes diferencias de planteamiento con respecto a El Escorial, en la realización herreriana se aceptaba de manera clara el lenguaje del clasicismo que se había empleado en el edificio filipino, tal como lo podemos estudiar sobre todo por medio de sus trazas —el mejor conjunto de las mismas que conservamos de un edificio renacentista español—, que por los restos conservados. El resultado final de este complejo edificio destaca la idea de masa y de perfecta volumen y se enmarca armoniosamente en la teoría herreriana en tono a las ideas de simetría, proporción, gusto por las figuras perfectas, respeto al muro y articulación clasicista del mismo; en realidad revela una sabiduría a la que, en rigor, eran ajenos la gran mayoría de los arquitectos españoles de este momento. 27
  • 28. 28

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