Situaciones conflictivas y agresivas
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Situaciones conflictivas y agresivas Situaciones conflictivas y agresivas Document Transcript

  • GUÍA RÁPIDA EspidiGuía Rapidez para tu toma de decisiones Dr. Javier García Campayo Dra. Marta Alda Díez Hospital Miguel Servet Universidad de Zaragoza Servicio de Psiquiatría Zaragoza Guía de actuación en manejo de situaciones conflictivas y agresivas en Atención Primaria
  • ISBN: 978-84-938958-1-5 D.L.: M-6.406-2008 © 2012 Anarr Nuevo Siglo, S.L. Reservados todos los derechos. Ninguna parte de esta publicación podrá ser reproducida, almacenada o transmitida en cualquier forma, ni por cualquier procedimiento electrónico, mecánico, de fotocopia, de registro o de otro tipo, sin el permiso escrito de los titulares del Copyright. ANARR. Nuevo Siglo, S.L. Avenida de Burgos, 48 Local 28036 Madrid AUTORES • Dr. Javier García Campayo • Dra. Marta Alda Díez Hospital Miguel Servet Universidad de Zaragoza Servicio de Psiquiatría. Zaragoza Introducción 3 Concepto de situación violenta 3 La agresividad no siempre es patológica 3 Tipos de violencia en el ámbito sanitario 4 Etiología de la violencia contra los profesionales sanitarios 4 Epidemiología de las situaciones violentas 5 Consecuencias de la violencia en los profesionales sanitarios 8 Tipos de agresividad 10 Niveles de agresividad 10 Fases de una entrevista con un paciente agresivo 11 Umbral de agresividad de una persona 11 Objetivos a plantear en una situación de agresividad 11 Prevención de las situaciones de agresividad contra los profesionales sanitarios 12 Prevención de la agresividad 12 Manejo de las agresiones a los profesionales sanitarios 15 Algoritmo de actuación ante una agresión a los profesionales sanitarios 16 Actuación ante una agresión a los profesionales sanitarios 17 Resumen de recomendaciones para la práctica diaria 18 Referencias 19 Páginas web 20 ÍNDICE
  • Guía de actuación en manejo de situaciones conflictivas y agresivas en Atención Primaria
  • INTRODUCCIÓN IMPORTANCIA DE LAS SITUACIONES AGRESIVAS Las agresiones a profesionales sanitarios constituyen un problema grave y de consecuencias re- levantes tanto para los afectados como para el propio sistema sanitario. Aunque es un problema que existe desde hace años, hasta fechas recientes era prácticamente desconocido y ha per- manecido silenciado porque no se denunciaba de forma sistemática. La razón de este silencio es que el profesional se siente culpable, fracasado, cuando ocurre este fenómeno y no lo comenta a los compañeros. La mayoría de los estudios se han realizado sobre ciertos grupos profesionales (enfermería prin- cipalmente) y ámbitos sanitarios (urgencias, psiquiatría, cirugía y atención primaria). INCREMENTO DE LAS SITUACIONES VIOLENTAS Desafortunadamente, las agresiones a profesionales sanitarios han experimentado un rápido in- cremento, en los últimos años, tanto en España como en otros países de nuestro entorno. Con- cretamente, en nuestro país, existe una importante alarma social sobre este tema, siendo frecuentes las noticias de agresiones a médicos y enfermeras. En este contexto los sindicatos, or- ganizaciones colegiales y administraciones públicas están llevando a cabo un esfuerzo de con- cienciación y de adecuado manejo de estas situaciones, y en la mayor parte de las instituciones sanitarias se han desarrollado protocolos de actuación ante situaciones de violencia. CONCEPTO DE SITUACIÓN VIOLENTA El vocablo “violencia” proviene del latín “vis”, que significa fuerza, y lleva implícita la idea de agre- sión por parte de quien la ejerce. El Diccionario de la Real Academia define “agresión” como el acto de acometer a alguien para matarle, herirle o hacerle daño, especialmente sin justificación y como acto contrario al derecho del otro. En el ámbito laboral la violencia es bien conocida en al- gunos entornos como el docente y el sanitario. En suma, una situación conflictiva/agresiva es aquella en que el profesional sanitario siente miedo de su integridad física, psicológica o sexual. LA AGRESIVIDAD NO SIEMPRE ES PATOLÓGICA • La cólera, el enfado o la ira pueden ser, ocasionalmente, respuestas “sanas” que sirven para adaptarse a situaciones vitales de estrés. • Nos ayudan para defendernos de amenazas externas o para pedir ayuda a otros. • La agresividad constituye una respuesta emocional y conductual extrema, que implica una des- carga fisiológica propia de los estados de alarma, con un desgaste importante para el que la ex- perimenta. • En nuestro entorno actual, en la mayoría de ocasiones la agresividad no es una respuesta adap- tativa, pues consigue efectos negativos para nosotros y para otros. Introducción 3
  • TIPOS DE VIOLENCIA EN EL ÁMBITO SANITARIO Se reconocen los siguientes tipos de violencia en el ámbito sanitario: ETIOLOGÍA DE LA VIOLENCIA CONTRA LOS PROFESIONALES SANITARIOS La etiología de la violencia contra los profesionales es compleja y multifactorial. Las situaciones de agresividad ocurren en un contexto social determinado que explican el au- mento de este tipo de conductas a nivel internacional. Muchos de los factores relacionados con dicha violencia son generales e idénticos a los de cual- quier tipo de violencia, mientras que otros son específicos del ámbito sanitario. Se consideran que existirían dos tipos de factores sociales que influyen en el aumento de la violencia: • Factores sociales generales • Factores específicos de la relación médico-paciente FACTORES GENERALES • Aumento de la violencia en el mundo: desde mitad del siglo XX ha aumentado la violencia in- terpersonal que se vive en las sociedades desarrolladas. Una de las principales razones es la pérdida de referentes éticos, que ha reforzado una visión que legitima el uso de la fuerza para la resolución de frustraciones y conflictos. La Organización Mundial de la Salud consi- dera que la lucha contra la violencia en todas sus formas es una prioridad sanitaria(1) . • Circunstancias físicas: facilitan la violencia circunstancias como el calor, el ruido o el dolor. FACTORES ESPECÍFICOS • Expectativas poco realistas: la medicina ha experimentado tal avance que la población desa- rrolla expectativas poco realistas respecto a su eficacia. Muchos pacientes no soportan un pronóstico negativo y solicitan información sobre centros internacionales para que le re- 4 Manejo de situaciones conflictivas y agresivas en Atención Primaria I. Violencia psicológica • Insultos • Intimidación • Amenazas II. Violencia física • Robo • Daño físico • Heridas • Muerte III. Violencia sexual • Tocamientos inapropiados • Abuso sexual Tabla 1. Tipos de violencia en el ámbito sanitario.
  • Epidemiología de las situaciones violentas 5 suelvan la enfermedad. Frecuentemente la agresión surge porque el paciente no ha visto sa- tisfechas sus demandas o porque la cantidad o rapidez de los servicios recibidos no se ajusta a sus expectativas. • Problemas de comunicación: la información sobre resultados adversos o diagnósticos graves requiere habilidades de comunicación para minimizar los efectos negativos sobre los pacientes. Los médicos de familia se encuentran algo más protegidos de las situa- ciones de violencia porque, por su formación, dominan más los aspectos comunicacio- nales y de entrevista que otras especialidades médicas EPIDEMIOLOGÍA DE LAS SITUACIONES VIOLENTAS FRECUENCIA Una de las revisiones más completas sobre la violencia en medicina(2) confirma que, cada año, el 70% de los profesionales han experimentado algún tipo de violencia: 45% abuso verbal o insultos, 20% amenazas y 5% violencia física. Diferentes estudios realizados en países anglo- sajones, pese a las diferentes metodologías y entornos, arrojan resultados muy similares.
  • 6 Manejo de situaciones conflictivas y agresivas en Atención Primaria El estudio más completo realizado en España, es el de Martínez(3) , que afirma que el 10% de los sanitarios españoles ha sufrido violencia física y el 65% violencia psicológica (34% ame- nazas y 36% insultos). PERFIL DEL AGRESOR El individuo que produce situaciones violentas presenta más frecuentemente el siguiente perfil: • Sexo: más frecuentemente varón. • Edad: suele ser menor de 35-40 años. • Psicobiografia: destacan experiencias vitales como el abandono paterno, problemas en el nú- cleo familiar, desigualdad, crítica sistemática por parte de los progenitores. De todas, la más importante es haber experimentado violencia en el núcleo familiar durante la infancia. • Circunstancias vitales: situaciones adversas como desempleo, divorcio o duelo reciente, pro- ducen situaciones, que el individuo puede vehiculizar en forma de violencia. TRASTORNOS PSIQUIÁTRICOS DEL AGRESOR Algunos trastornos mentales que facili- tan la aparición de situaciones de vio- lencia son: • Consumo de alcohol y drogas: la abs- tinencia de drogas como heroína y co- caína y la intoxicación de alcohol pueden generar violencia. • Fases maniacas: es la enfermedad psiquiátrica donde el individuo puede ser más violento. • Trastornos de personalidad: sobre todo antisocial. La esquizofrenia no suele asociarse a conductas violentas. Se considera que la existencia de trastor- nos psiquiátricos en el agresor es el fac- tor más importante que predice la existencia de una agresión a un sanitario.
  • Epidemiología de las situaciones violentas 7 PERFIL DEL PROFESIONAL IMPLICADO Existe cierto perfil de los profesionales que facilita que puedan verse implicados en situa- ciones de violencia: • Rasgos de personalidad: rasgos desafiantes, rudos, facilitan situaciones violentas. • Situación personal: situaciones de malestar personal como duelos recientes (muerte de fa- miliares, divorcio) que provocan frustración e irritabilidad. • Quemado profesional(4) : facilita el desinterés por el paciente y la tendencia a culpabilizarlo. • Falta de habilidades de comunicación: las habilidades de control emocional y de adecuada información de malas noticias protegen de la aparición de estas situaciones. CIRCUNSTANCIAS EN LAS QUE OCURRE Cuando se analizan las causas últimas que desencadenaron la violencia, las principales son las siguientes: • Tiempo de espera excesivo (según la percepción del paciente): 55%. • Discrepancia con el profesional en cuanto a la concesión de la baja laboral: 15% . • Discrepancia con el profesional respecto al diagnóstico o al tratamiento recibido: 10%. En atención primaria, el principal motivo de violencia son las bajas laborales y los informes de invalidez, cuando no satisfacen las expectativas del paciente. En psiquiatría, el principal motivo de agresión es impedir la salida del paciente del centro. NIVEL SANITARIO EN EL QUE OCURRE Respecto al entorno donde ocurre la agresión, se han descrito: • Tipo de hospital: más frecuente en grandes hospitales que en los centros pequeños. • Servicios: ocurre sobre todo en los servicios de urgencias, seguido de los servicios de psi- quiatría y de las plantas quirúrgicas. • Atención primaria: es uno de los niveles menos afectados en relación con agresiones físicas, pero la violencia psicológica (insultos, amenazas) es relativamente frecuente. • Profesionales afectados: son más frecuentes las agresiones a enfermeras y a auxiliares de enfermería que hacia médicos. • Autor de la agresión: el propio paciente la realiza en el 85% de los casos y en un 15% los acompa- ñantes.
  • CONSECUENCIAS DE LA VIOLENCIA EN LOS PROFESIONALES SANITARIOS A corto plazo, una agresión física produce consecuencias físicas y psicológicas, mientras que una agresión no física (insultos, amenazas, coacciones) produce sólo consecuencias psicológi- cas. Pero si la agresión psicológica se mantiene en el tiempo, debido al estrés y quemado profe- sional que produce, acabará produciendo también alteraciones físicas (aumento de la tensión arterial, etc). CONSECUENCIAS FÍSICAS Las consecuencias físicas incluyen cualquier traumatismo y consecuencia orgánica de la agresión. Generalmente son del tipo de contusiones, heridas o traumatismos. Algunas veces pueden pro- ducirse infecciones (amenazas con jeringas infectadas por organismos tipo virus inmunodefi- ciencia adquirida) hasta lesiones de cualquier órgano (por traumatismo directo). La consecuencia más grave es, lógicamente, la muerte. Aunque es poco frecuente ya han ocu- rrido varios casos en España y otros países, y ese ha sido uno de los detonantes de una mayor concienciación social del problema. CONSECUENCIAS PSICOLÓGICAS Las consecuencias psicológicas incluyen prácticamente cualquier tipo de trastorno psiquiátrico. Los más frecuentes son los trastornos menores como la depresión, la ansiedad, las fobias y los trastornos psicosomáticos (que incluyen somatizaciones de todo tipo, cefaleas y otros tipos de dolor crónico, intestino irritable, etc.). Los problemas de insomnio, disminución del deseo sexual, fatiga o disminución del apetito son también frecuentes. El consumo de alcohol o sustancias también puede ocurrir en individuos con rasgos de persona- lidad predispuestos. Excepcionalmente podría haber casos de suicidio. 8 Manejo de situaciones conflictivas y agresivas en Atención Primaria a) Físicas • Lesiones de diferente gravedad (traumatismos, heridas, contusio- nes, etc.) • Enfermedades de distinto rango con base orgánica • Muerte b) Psicológicas • Trastornos psicosomáticos • Ansiedad • Depresión • Trastorno de Estrés Postraumático • Otros síntomas psíquicos: insomnio, fobias c) Profesionales • Burnout o quemado profesional • Errores médicos • Abandono de la profesión Tabla 2. Principales consecuencias de la violencia en profesionales.
  • Consecuencias de la violencia en los profesionales sanitarios 9 Consecuencias psicológicas tipo estrés postraumático(5, 6) Es el trastorno psiquiátrico más grave como consecuencia de situaciones de violencia. Se desen- cadena ante situaciones vividas como de riesgo vital, y se acompaña de pesadillas recurrentes e imágenes intrusivas durante la vigilia sobre el evento amenazador. Hay también ansiedad continua y fobia a los elementos que recuerden el suceso traumático. Puede ser tan incapacitante que impida de forma definitiva toda actividad laboral, el desempeño del trabajo que realizaba o la permanencia en el centro donde ocurrió la agresión. CONSECUENCIAS LABORALES Las principales consecuencias laborales de una agresión son las siguientes: • Errores clínicos debidos al miedo que produce la situación violenta, ya que impide al profesional realizar razonamientos clínicos adecuados por alterar la atención y la concentración. • Quemado profesional(3) : aunque son muchas las causas implicadas en el burnout, la falta de respuesta positiva por parte de los pacientes, cuya máxima expresión son las situaciones vio- lentas, es uno de los factores más importantes en su aparición. • Abandono de la profesión: Suele ser secundario al burnout.
  • IMPACTO EN LOS TESTIGOS El impacto negativo de las situaciones violentas en los profesionales no afectados pero que han sido testigos de la agresión es muy importante. En ellos también son frecuentes los síntomas psicológicos descritos, incluyendo el trastorno de estrés postraumático. Ser testigo de situaciones violentas produce desmoralización generalizada de la plantilla, lo que va a producir importantes efectos negativos en la institución. Las principales consecuen- cias son disminución del rendimiento laboral, largas y frecuentes bajas laborales y frecuente recambio de los profesionales en ese centro, porque se sienten agotados. TIPOS DE AGRESIVIDAD(7) En la consulta, la agresividad mostrada por un paciente puede mostrar diferentes formas: • Directa: sin apenas interacción previa con el profesional, el paciente realiza agresión directa verbal o física. Es más frecuente en pacientes con consumo de alcohol o sustancias y manía. • En escalada: no está premeditada. Va subiendo el tono de la demanda del paciente y de las respuestas del profesional de forma progresiva hasta que se produce la agresión. Esta es la forma de agresividad más frecuente en todos los niveles y también en atención pri- maria. • Ritualizada: es una agresividad verbal controlada, para molestar al profesional. Suele darse en trastornos de personalidad. NIVELES DE AGRESIVIDAD Hay diferentes niveles de agresividad, que aumentan de forma progresiva, y que el profesio- nal debe detectar en las primeras fases: • Recriminaciones y culpabilizaciones: exigencias por parte del paciente en tono velado (ej: “No esperaba que hiciese esto”, “Usted será el responsable si me pasa algo por darme el alta”). • Exigencias para imponer un criterio: órdenes de actuación del paciente (ej: “Tiene que darme la baja”). • Insultos o agresión verbal: (ej: “Es un pésimo profesional”). • Agresión física: constituye el último nivel. 10 Manejo de situaciones conflictivas y agresivas en Atención Primaria
  • FASES DE UNA ENTREVISTA CON UN PACIENTE AGRESIVO Generalmente, la entrevista con un paciente agresivo se estructura en las siguientes fases: • Fase de tanteo: se expresa mediante la comunicación no verbal, con las señales que hemos des- crito (mirada fija, cuerpo abalanzado hacia el profesional, etc). • Fase de activación: se calibran las fuerzas entre ambos contendientes para saber hasta dónde van a llegar. Se usan varias maniobras: - Lucha por el control de la entrevista chillando o manteniendo el uso de la palabra. - Culpabilización del otro. • Fase de eclosión: incluye: - Insultos. - Amenazas. UMBRAL DE AGRESIVIDAD DE UNA PERSONA Incluso los sujetos sin trastornos psiquiátricos en situaciones extremas desarrollan conductas agresivas. Los factores que producen este tipo de conductas, y que el profesional debe tener cui- dado de no potenciar, son los siguientes: • Sensación de urgencia o peligro vital que experimenta. • Situación emocional del momento (procesos de duelo aumentan el riesgo). • Creencia a tener derecho a algo, de la sensación “de que me están tomando el pelo”. • Sensación de falta de reciprocidad, de que no le tratan como él trataría a esa persona en la misma situación. OBJETIVOS A PLANTEAR EN UNA SITUACIÓN DE AGRESIVIDAD Los objetivos que debemos plantearnos en una situación con riesgo de agresividad son los si- guientes: • Mantener una relación adecuada con nuestros pacientes, de forma que podamos ayudarles. • Minimizar los posibles errores clínicos secundarios a la ansiedad que nos producen estas si- tuaciones. • Protegernos del desgaste emocional a largo plazo (quemado profesional) que las situaciones de agresividad generan en los médicos. Esto es especialmentre importante en atención primaria, donde la relación médico-paciente se establece a largo plazo. Fases de una entrevista con un paciente agresivo 11
  • PREVENCIÓN DE LAS SITUACIONES DE AGRESIVIDAD CONTRA LOS PROFESIONALES SANITARIOS Las situaciones de agresividad siempre son más fáciles de prevenir que de manejar después de que han ocurrido. Por eso es esencial evitarlas. Existiría un doble campo de prevención a nivel personal y a nivel institucional: • Personal habría que potenciar: - Detección de situaciones de riesgo - Autocontrol emocional - Habilidades de comunicación • Institucional hay que actuar sobre: - Información al usuario - Mapa de riesgos y detección de situaciones violentas PREVENCIÓN DE LA AGRESIVIDAD NIVEL PERSONAL Detectar situaciones de riesgo. Lenguaje no verbal • Generalmente, la violencia se produce de forma progresiva. • Inicialmente hay aspectos del lenguaje corporal que delatan el riesgo: mirada fija, gesto fa- cial tenso, ceño fruncido, tensión muscular generalizada, cuerpo abalanzado hacia el pro- fesional, paralenguaje tenso y con tono elevado. • Posteriormente suele existir violencia verbal en forma de insultos. El siguiente paso es vio- lencia contra los objetos (por eso es importante que no haya objetos en la consulta que pue- dan arrojarse) y en último lugar se produce la violencia contra las personas. Autocontrol emocional(8) Ante una situación de agresividad el profesional debe evitar mostrar el mínimo signo de agre- sividad y desarrollar una escalada. Para ello debe: • Conocer qué pacientes le producen sentimientos negativos: pacientes que consumen sus- tancias, con trastorno de personalidad, etc. • Relajación: respirar profundamente varias veces, evocar imágenes agradables (hijos, lugar de vacaciones). 12 Manejo de situaciones conflictivas y agresivas en Atención Primaria
  • Prevención de la agresividad 13 • Reestructuracion cognitiva: identificar la emoción negativa que estamos sintiendo (ira, miedo) y el pensamiento que la está produciendo. Entender la postura del paciente, sin hacer juicios. Si perdemos el control es problema nuestro, no del paciente. Habilidades de comunicación(9, 10, 11) Las habilidades de comunicación recomendadas son: • Controlar nuestras emociones: no contestar de forma agresiva. • Vaciaje emocional: permitirle la expresión de emociones. • Aceptar la legitimidad de sus sentimientos y hacérselo saber. • Demostrar interés por su problema de forma empática. • Contrabalanceo emocional: intentamos llevar al paciente a emociones opuestas a las que ini- cialmente manifestaba.
  • • Reconducción por objetivos: hablar no tanto de las circunstancias que han originado el con- flicto como de las posibles soluciones. • Informarle de cómo puede vehiculizar su queja. • Hacer preguntas y respuestas evaluativas, haciendo aflorar las creencias del paciente sobre su problema (ej: “¿cuál es la causa de que usted esté así?"). • Ayudarle a entender sus emociones: animarle a reflexionar sobre ellas, reconocer los erro- res si se han cometido. Siempre suele ser útil ignorar la agresividad. • Autorevelación: manifestar al paciente la propia situación emocional, (ej: “Me sabe mal esto que me dice”). • En casos determinados proponer un cambio de relación, pero nunca echar la culpa a otra persona. Esto es especialmente importante en atención primaria, donde las relaciones son a largo plazo. Si ha habido un episodio de agresividad, esa relación esta rota y será difícil recomponerla Conductas a evitar(7, 9-11) • Defenderse, acobardarse. • Excusarse, dar explicaciones. • Apaciguar inapropiadamente la situación (ej: “Cálmese, no se tome las cosas tan en serio”, eso aumenta la agresividad del paciente). • Decidir si la agresividad está justificada. Hay que buscar soluciones, no emitir juicios. • Decidir sobre quién tiene la culpa, derivando la queja hacia otro y cronificando la situación agresiva hacia una nueva relación. Aunque no seamos responsables de la situación, se debe pedir disculpas en nombre del hospital o institución. NIVEL INSTITUCIONAL Información El sistema sanitario debe informar a los usuarios de que las conductas violentas no serán to- leradas en ningún caso y en ninguna intensidad, y que se denunciarán sistemáticamente por la institución. Debe informarse claramente de los derechos de los pacientes, pero también de sus obliga- ciones, que especialmente incluyen el respeto a los profesionales sanitarios. 14 Manejo de situaciones conflictivas y agresivas en Atención Primaria
  • Debe insistirse en el impacto negativo que las situaciones violentas tienen no solo en los pro- fesionales, sino en la calidad del sistema sanitario y en la atención que reciben los propios usuarios. Prevención de situaciones violentas • En urgencias se debe intentar minimizar el tiempo de espera del paciente, recomendándose la existencia de paneles que informen del tiempo de espera previsto y de las causas de la espera. • Se debe limitar el número de acompañantes. • Es recomendable tener personal de seguridad en entornos conflictivos (urgencias, psiquia- tría, centros de salud en barrios problemáticos), y controlar la entrada a pacientes con sos- pecha de consumo de alcohol y/o sustancias. • Los boxes de urgencias y las consultas de atención primaria deben tener botón de alarma, doble salida y ausencia de objetos que puedan emplearse de forma agresiva. MANEJO DE LAS AGRESIONES A LOS PROFESIONALES SANITARIOS(12-14) • Todas las instituciones sanitarias deben desarrollar programas de actuación ante agresio- nes a los profesionales. • Deben ser programas evaluables y modificables periódicamente en base a la efectividad y sencillez de aplicación. • Existen muchos modelos de actuación y casi cada comunidad autónoma o institución im- portante posee alguno específico. • Uno de los más completos es el de la Comunidad Autónoma Andaluza (ver página web). En general, la estructura básica de estos programas es similar. Manejo de las agresiones a los profesionales sanitarios 15
  • 16 Manejo de situaciones conflictivas y agresivas en Atención Primaria ALGORITMO DE ACTUACIÓN ANTE UNA AGRESIÓN A LOS PROFESIONALES SANITARIOS NO SÍ NO SÍ Posible agresión Persiste o se ha realizado Comunicar incidente al responsable centro (gerente/director de área) Alerta a cuerpos de seguridad Oferta o Respuesta desde la institución ¿Lesiones? Traslado a Urgencias o Medicina Preventiva para valoración Denuncia personal ante el órgano competente (policía, juzgados) 1. Apoyo psicológico individual /equipo 2. Ofrecimiento de asesoramiento jurídico 3. Manifiesto de rechazo a agresiones 4. Denuncia institucional ante el órgano competente Solicitar auxilio al vigilante de seguridad o a un compañero. Parte de lesiones Hoja de registro de agresiones
  • ACTUACIÓN ANTE UNA AGRESIÓN A LOS PROFESIONALES SANITARIOS ACCIÓN DEL PROFESIONAL Se estructuraría en varios pasos: • Informar a los compañeros o a seguridad del centro de salud cuando se sospeche posible agre- sión, para que le acompañen en la entrevista (tanto para disuadir como para que sirva de tes- tigo). • Informar a los cuerpos de seguridad del estado. • Informar al responsable del centro tanto inmediato (coordinador del centro de salud) como úl- timo (gerente del área). • Traslado a urgencias (si hay lesión física) o a medicina preventiva (lesión psicológica). • Denuncia ante el órgano competente (policía, juzgado). Actuación ante una agresión a los profesionales sanitarios 17
  • 18 Manejo de situaciones conflictivas y agresivas en Atención Primaria ACTUACIÓN DEL RESPONSABLE DEL CENTRO Una vez que la agresión ha tenido lugar, los responsables del centro deberían poner en marcha: • Apoyo psicológico: se oferta personalmente al agredido, que puede rechazarlo si lo considera innecesario. Según el impacto de la agresión en el equipo, se decide hacer alguna sesión de apoyo en el centro de salud. • Asesoramiento jurídico: debe ofertarse asistencia letrada al agredido de forma que pueda in- terponer la denuncia ayudado por los servicios jurídicos de la institución. Debe valorarse si la institución se persona también como acusación ante el agresor. Otras acciones a realizar serían: • Manifiesto de rechazo de la agresión: la institución debe plantearse la posibilidad de realizar un manifiesto contra la violencia en los centros sanitarios al que se le dará la publicidad que los res- ponsables consideren. • Mapa de agresiones: la institución debería realizar un mapa de agresiones en su ámbito de competencias para identificar los puntos negros en este sentido e intensificar las medidas pre- ventivas en dichos centros. RESUMEN DE RECOMENDACIONES PARA LA PRÁCTICA DIARIA • Los desencadenantes más habituales de las agresiones son los largos tiempos de espera y dis- cusiones sobre la baja laboral. • Las principales consecuencias son psicológicas. Los testigos de la agresión también presen- tarán síntomas psicológicos. Deben plantearse programas de intervención para todo el equipo tras una agresión. • Para la prevención de estas situaciones, los profesionales deben formarse en habilidades de co- municación y en manejo de situaciones agresivas. Las instituciones deben tener un protocolo de actuación ante las agresiones. Los profesionales deben conocerlo, ponerlo en marcha y exigir que funcione.
  • REFERENCIAS Referencias 19 1. World Health Assembly. Prevention of violence: a public health prio- rity. Geneva: WHO, 1996. 2. Parker R, Hegarty K, Tuschke H. Patient initiated aggression and vio- lence in Australian general practice. Aust Fam Phys 2010; 39: 323- 26. 3. Martínez-Jarreta B, Gascón S, Santed MA, Goicoechea J. Análisis médico-legal de las agresiones a los profesionales sanitarios: Apro- ximación a una realidad silenciosa y a sus consecuencias para la salud. Med Clin (Barc) 2007; 128: 307-10. 4. Garcia Campayo J, De Juan Y. Psiquiatría laboral. Barcelona: Edi- kamed, 2006. 5. American Psychiatric Association. DSM-IV-TR. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Barcelona: Masson, 2002. 6. Caldwell MF. Incidence of PTSD among staff victims of patient vio- lence. Hosp Com Psychiatry 1992; 43: 838-39. 7. Garcia Campayo J. Habilidades de comunicación en patología psi- quiátrica. Barcelona: Edikamed, 2009. 8. Borrell i Carrió F. Entrevista clínica. Manual de estrategias prácticas. Barcelona: Semfyc, 2004. 9. Lipkin Jr M, Putnam SM, Lazare A. The medical interview. New York: Springer, 1995. 10. American Psychiatric Association. DSM-IV-TR. La entrevista clínica. Barcelona: Masson, 2003. 11. Shea SC. La entrevista psiquiátrica. El arte de comprender. Madrid: Elsevier, 2002. 12. Al-Sahlawi KS, Zahid MA, Sahid AA, Hatim M, Al-Bader M. Violence against doctors: I. A study of violence against doctors in accident and emergency departments. Eur J Emerg Med 1999; 6: 301-304. 13. Benveniste H, Hibbert A, Runciman T. Violence in health care: the contribution of the Australian Patient Safety Foundation to incident monitoring and analysis. Med J Aust 2005; 183: 348-51. 14. Findorff MJ, McGovern P, Sinclar S. Work-related violence policy. AAOHN Journal 2005; 53: 8.
  • PÁGINAS WEB http://www.csi-csif.com/andalucia/modules/mod_sanidad/documentos/PlanAtencionAgresio- nes.pdf Es la página web de la Junta de Andalucía donde se aloja el Plan de Prevención y Atención a las Agresiones hacia los Profesionales Sanitarios. Es uno de los planes más completos de preven- ción y tratamiento a nivel nacional. 20 Manejo de situaciones conflictivas y agresivas en Atención Primaria
  • DENOMINACIÓN DEL MEDICAMENTO: ESPIDIFEN 600 mg granulado para solución oral sabor menta EFG. COMPOSICIÓN CUALITATIVA Y CUANTITATIVA: Cada sobre contiene: Ibuprofeno (arginina) 600 mg, aspartato, sacarosa, sodio y otros excipientes. DATOS CLÍNICOS Indicaciones terapéuticas: Tratamiento de la artritis reumatoide (incluyendo artritis reumatoide juvenil), espondilitis anquilosante, artrosis y otros procesos reumáticos agudos o crónicos.Tratamiento de lesiones de tejidos blandos como torceduras y esquinces.Tratamiento de procesos dolorosos de intensidad leve y moderada como el dolor dental, el dolor postoperatorio y tratamiento sintomático de la cefalea.Alivio de la sintomatología en la dismenorrea primaria.Tratamiento sintomático de la fiebre en cua- dros febriles de etiología diversa. Posología y forma de administración. Se puede minimizar la aparición de reacciones adversas si se utilizan las menores dosis eficaces durante el menor tiempo posible para controlar los síntomas (ver sección 4.4.).Tomar el medicamento durante las comidas si se notan molestias digestivas.Administración por vía oral. (Ver sección 6.6). Adultos: La posología debe ajustarse en función de la gravedad del trastorno y de las molestias del paciente. En general, la dosis diaria recomendada es de 1200 mg de Espidifen, repartidos en varias tomas. En caso de dosificación crónica, ésta debe ajustarse a la dosis mínima de mantenimiento que proporcione el control adecuado de los síntomas. En la artritis reumatoide, pueden requerirse dosis superiores pero, en cualquier caso, se recomienda no sobrepasar la dosis diaria de 2400 mg de Espidifen. En procesos inflamatorios la dosis diaria recomendada es de 1200-1800 mg de Espidifen, repartidos en varias tomas. La dosis de mantenimiento suele ser de 800- 1200 mg. La dosis máxima diaria no debe exceder de 2400 mg. En procesos dolorosos de intensidad leve a moderada, y cuadros febriles, la dosis diaria recomendada es de 800-1600 mg, repartidos en varias tomas, dependiendo de la intensidad del cuadro y de la respuesta al tratamiento. En la dismenorrea primaria, se recomienda una dosis de 400 mg de Espidifen hasta el alivio del dolor, y una dosis máxima diaria de 1200 mg. Niños: No se recomienda el uso de Espidifen 600 mg en niños y adolescentes menores de 14 años, ya que la dosis de ibuprofeno que contiene no es adecuada para la posología recomendada en este grupo de edades. La dosis máxima diaria en adolescentes de 12 a 18 años es de 1.600 mg En artritis reumatoide juvenil, se pueden dar hasta 40 mg/kg de peso corporal por día en dosis divididas. Ancianos: La farmacocinética del ibuprofeno no se altera en los pacientes ancianos, por lo que no se considera necesario modificar la dosis ni la frecuencia de administración. Sin embargo, al igual que con otros AINE, deben adoptarse precauciones en el tratamiento de estos pacientes, que por lo general son más propensos a los efectos adversos, y que tienen más probabilidad de presentar más alteraciones de la función renal, cardiovascular o hepática y de recibir medica- ción concomitante. En concreto, se recomienda emplear la dosis eficaz más baja en estos pacientes. Sólo tras comprobar que existe una buena tolerancia, podrá aumentarse la dosis hasta alcanzar la establecida en la población general. Insuficiencia renal: Con- viene adoptar precauciones cuando se utilizan AINEs en pacientes con insuficiencia renal. En pacientes con disfunción renal leve o moderada debe reducirse la dosis inicial. No se debe utilizar Espidifen en pacientes con insuficiencia renal grave (ver sección 4.3.). Insuficiencia hepática:Aunque no se han observado diferencias en el perfil farmacocinético de ibuprofeno en pacientes con insuficiencia hepática, se aconseja adoptar precauciones con el uso de AINEs en este tipo de pacientes. Los pacientes con insuficiencia hepática leve o moderada deben iniciar el tratamiento con dosis reducidas y ser cuidadosamente vigilados. No se de debe utilizar Espidifen en pacientes con insuficiencia hepática grave (ver sección 4.3.). 4.3. Contraindicaciones Espidifen no debe administrarse en los siguientes casos: hipersensibilidad conocida a ibuprofeno, a otros AINEs o cualquiera de los excipientes de la formulación, pacientes que hayan experimentado crisis de asma, rinitis aguda, urticaria, edema angioneurótico u otras reacciones de tipo alérgico tras haber utilizado sustancias de acción similar (p. ej. ácido acetilsalicílico u otros AINEs), antecedentes de hemorragia gastrointestinal o perforación relacionados con tratamientos anteriores con AINE. Úlcera péptica / hemorragia gastrointestinal activa o recidi- vante (dos o más episodios diferentes de ulceración o hemorragia comprobados), insuficiencia cardíaca grave, enfermedad inflamatoria intestinal, disfunción renal grave, disfunción hepática grave, pacientes con diátesis hemorrágica u otros trastornos de la coa- gulación, tercer trimestre de la gestación. Advertencias y precauciones especiales de empleo. Riesgos gastrointestinales: hemorragias gastrointestinales, úlceras y perforaciones: durante el tratamiento con anti-inflamatorios no esteroideos (AINEs) entre los que se encuentra ibuprofeno, se han notificado hemorragias gastrointestinales, úlceras y perforaciones (que pueden ser mortales) en cualquier momento del mismo, con o sin síntomas previos de alerta y con o sin antecedentes previos de acontecimientos gas- trointestinales graves previos. El riesgo de hemorragia gastrointestinal, úlcera o perforación es mayor cuando se utilizan dosis crecientes de AINEs, en pacientes con antecedentes de úlcera, especialmente si eran úlceras complicadas con hemorragia o perfora- ción (ver sección 4.3.), y en los ancianos. Estos pacientes deben comenzar el tratamiento con la dosis menor posible. Se recomienda prescribir a estos pacientes tratamiento concomitante con agentes protectores (p.e. misoprostol o inhibidores de la bomba de protones); dicho tratamiento combinado también debería considerarse en el caso de pacientes que precisen dosis baja de ácido acetilsalicílico y otros medicamentos que puedan aumentar el riesgo gastrointestinal (ver a continuación y sección 4.5.). Se debe ad- vertir a los pacientes con antecedentes de toxicidad gastrointestinal, y en especial a los ancianos, que comuniquen inmediatamente al médico cualquier síntoma abdominal infrecuente (especialmente los del sangrado gastrointestinal) durante el tratamiento y en particular en los estadios iniciales. Se debe recomendar una precaución especial a aquellos pacientes que reciben tratamientos concomitantes que podrían elevar el riesgo de úlcera o sangrado gastrointestinal como los, anticoagulantes orales del tipo dicumarí- nicos, o los medicamentos antiagregantes plaquetarios del tipo ácido acetilsalicílico (ver sección 4.5.).Asimismo, se debe mantener cierta precaución en la administración concomitante de corticoides orales y de antidepresivos inhibidores selectivos de la recap- tación de serotonina (ISRS). Si se produjera una hemorragia gastrointestinal o una úlcera en pacientes en tratamiento con Espidifen, el tratamiento debe suspenderse inmediatamente (ver sección 4.3.). Los AINEs deben administrarse con precaución en pacientes con antecedentes de colitis ulcerosa, o de enfermedad de Crohn, pues podrían exacerbar dicha patología (ver sección 4.8. ). Riesgos cardiovasculares y cerebrovasculares: se debe tener una precaución especial en pacientes con antecedentes de hipertensión y/o insuficiencia cardíaca, ya que se ha notificado retención de líquidos y edema en asociación con el tratamiento con AINEs. Datos procedentes de ensayos clínicos sugieren que el uso de ibuprofeno, a dosis altas (2.400 mg diarios) y en tratamientos prolonga- dos, se puede asociar a un moderado aumento del riesgo de acontecimientos aterotrombóticos (por ejemplo, infarto de miocardio o ictus). Por otra parte, los estudios epidemiológicos no sugieren que las dosis bajas de ibuprofeno (p.e. ≤ 1.200 mg diarios) se aso- cien con un aumento del riesgo de infarto de miocardio. En consecuencia, los pacientes que presenten hipertensión, insuficiencia cardíaca congestiva, enfermedad coronaria establecida, arteriopatía periférica y/o enfermedad cerebrovascular no controladas sólo deberían recibir tratamiento con ibuprofeno si el médico juzga que la relación beneficio-riesgo para el paciente es favorable. Esta misma valoración debería realizarse antes de iniciar un tratamiento de larga duración en pacientes con factores de riesgo cardio- vascular conocidos (p.e. hipertensión, hiperlipidemia, diabetes mellitus, fumadores). Riesgos de reacciones cutáneas graves: se han descrito reacciones cutáneas graves, algunas mortales, incluyendo dermatitis exfoliativa, síndrome de Stevens-Johnson, y ne- crolisis epidérmica tóxica con una frecuencia muy rara en asociación con la utilización de AINEs (ver sección 4.8.). Parece que los pacientes tienen mayor riesgo de sufrir estas reacciones al comienzo del tratamiento: la aparición de dicha reacción adversa ocurre en la mayoría de los casos durante el primer mes de tratamiento. Debe suspenderse inmediatamente la administración de Espidifen ante los primeros síntomas de eritema cutáneo, lesiones mucosas y otros signos de hipersensibilidad. Insuficiencia renal y/o hepática: ibuprofeno debe ser utilizado con precaución en pacientes con historia de enfermedad hepática o renal y especialmente durante el tratamiento simultáneo con diuréticos, ya que debe tenerse en cuenta que la inhibición de prostaglandinas puede pro- ducir retención de líquidos y deterioro de la función renal. En caso de ser administrado en estos pacientes, la dosis de ibuprofeno debe mantenerse lo más baja posible, y vigilar regularmente la función renal. En caso de deshidratación, debe asegurarse una in- gesta suficiente de líquido. Debe tenerse especial precaución en niños con una deshidratación grave, por ejemplo debida a diarrea, ya que la deshidratación puede ser un factor desencadenante del desarrollo de una insuficiencia renal. En general el uso habitual de analgésicos, especialmente la combinación de diferentes sustancias analgésicas, puede llevar a lesiones renales duraderas, con el riesgo de insuficiencia renal (nefropatía analgésica). Un alto riesgo de sufrir esta reacción, son ancianos y aquellos pacientes con insuficiencia renal, fallo cardiaco, disfunción hepática, aquellos que están siendo tratados con diuréticos, IECA.Al interrumpir la terapia con AINEs normalmente se consigue el restablecimiento al estado de pre-tratamiento. Como ocurre con otros AINEs, el ibu- profeno puede producir aumentos transitorios leves de algunos parámetros hepáticos, así como aumentos significativos de la SGOT y la SGPT. En caso de producirse un aumento importante de estos parámetros, debe suspenderse el tratamiento (ver sección 4.2. y sección 4.3.). Uso en ancianos: los ancianos sufren una mayor incidencia de reacciones adversas a los AINEs, y concretamente hemorragias y perforación gastrointestinales, que pueden ser mortales (ver sección 4.2.). Otros: Se debe evitar la administración concomitante de Espidifen con otros AINEs, incluyendo los inhibidores selectivos de la ciclo-oxigenasa-2 (Coxib). Las reacciones adversas pueden reducirse si se utiliza la menor dosis eficaz durante el menor tiempo posible para controlar los síntomas (ver sec- ción 4.2. y riesgos gastrointestinal y cardiovasculares a continuación). Los AINEs pueden enmascarar los síntomas de las infecciones. Como ocurre con otros AINEs, también pueden producirse reacciones alérgicas, tales como reacciones anafilácticas/anafilactoi- des, sin exposición previa al fármaco.Debe emplearse también con precaución en pacientes que sufren o han sufrido asma bronquial,ya que losAINEs pueden inducir broncoespasmo en este tipo de pacientes (ver sección 4.3.).Se han comunicado algunos casos de meningitis aséptica con el uso de ibuprofeno en pacientes con lupus eritematoso sistémico, por lo que se recomienda precaución en pacientes con lupus eritematoso sistémico, así como aquellos con enfermedad mixta del tejido conectivo (ver sección 4.8).Al igual que sucede con otrosAINEs,el ibuprofeno puede inhibir de forma reversible la agregación y la función plaquetaria,y prolongar el tiempo de hemorragia.Se recomienda precaución cuando se administre Espidifen concomitantemente con anticoagulantes ora- les. En los pacientes sometidos a tratamientos de larga duración con Espidifen se deben controlar como medida de precaución la función renal, función hepática, función hematológica y recuentos hemáticos. Se requiere un especial control médico durante su ad- ministración en pacientes inmediatamente después de ser sometidos a cirugía mayor. Pueden minimizarse las reacciones adversas utilizando la dosis mínima eficaz durante el tiempo más corto posible. Durante el tratamiento a largo plazo con dosis elevadas de analgésicos, pueden producirse dolores de cabeza que no deben tratarse con dosis más elevadas del medicamento. Excepcionalmente, la varicela puede ser el origen de infecciones cutáneas graves y complicaciones en tejido blando. Hasta la fecha, no puede descartarse el papel de los AINEs en el empeoramiento de estas infecciones. Por lo tanto, debe evitarse la administración de ibuprofeno en caso de varicela. Ibuprofeno debe ser solamente utilizado tras la valoración estricta del beneficio/riesgo en pacientes con porfiria intermitente aguda Advertencia sobre excipientes: este medicamento puede ser perjudicial para personas con fenilcetonuria porque contiene aspartamo que es una fuente de fenilalanina. 1 sobre de Espidifen contiene 30 mg de aspartamo que equiva- len a 16,8 mg de fenilalanina.Este medicamento contiene sacarosa.Los pacientes con intolerancia hereditaria a la fructosa,malabsorción de glucosa o galactosa,o insuficiencia de sacarasa-isomaltasa,no deben tomar este medicamento.Este medicamento con- tiene 3,57 mmoles (82,14 mg) de sodio por sobre, lo que deberá tenerse en cuenta en el tratamiento de pacientes con dietas pobres en sodio. Interacción con otros medicamentos y otras formas de interacción En general, los AINEs deben emplearse con precaución cuando se utilizan con otros fármacos que pueden aumentar el riesgo de ulceración gastrointestinal, hemorragia gastrointestinal o disfunción renal. Se han notificado interacciones con los siguientes medicamentos: Anticoagulantes: los AINEs pueden aumentar los efectos de los anticoagulantes tipo dicumarínico (ver sección 4.4). Antiagregantes plaquetarios: aumentan el riesgo de hemorragia gastrointestinal (ver sección 4.4). Los AINEs no deben combinarse con ticlopidina debido al riesgo de un efecto adi- tivo en la inhibición de la función plaquetaria. Corticoides: pueden también aumentar el riesgo de úlcera o sangrado gastrointestinales (ver sección 4.4). Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) pueden también aumentar el riesgo de sangrado gastrointestinal (ver sección 4.4). Otros AINEs: debe evitarse el uso simultáneo con otros AINEs, ya que puede aumentar el riesgo de úlcera gastrointestinal y hemorragias.Aspirina: los datos experimentales sugieren que el ibuprofeno puede inhibir el efecto de las dosis bajas de la aspirina sobre la agregación plaquetaria cuando se administran de forma concomitante. Sin embargo, las limitaciones de estos datos y las incertidumbres relacionadas con la extrapolación de los datos ex vivo con la situación clínica implica que no puede llegarse a conclusiones firmes sobre el uso habitual del ibuprofeno y se considera que es probable que no haya un efecto clínicamente relevante con el uso ocasional del ibuprofeno (ver Propiedades farmacodinámicas). Metotrexato administrado a dosis de 15 mg/semana o superiores: si se administran AINEs y metotrexato dentro de un intervalo de 24 horas, puede producirse un aumento del nivel plasmático de metotrexato (al parecer, su aclaramiento renal puede verse reducido por efecto de los AINEs), con el consiguiente aumento del riesgo de toxicidad por metotrexato. Por ello, deberá evitarse el empleo de ibuprofeno en pacientes que reciban tratamiento con metotrexato a dosis elevadas. Metotrexato administrado a dosis bajas, inferiores a 15 mg/semana: el ibu- profeno aumenta los niveles de metotrexato.Cuando se emplee en combinación con metotrexato a dosis bajas,se vigilarán estrechamente los valores hemáticos del paciente,sobre todo durante las primeras semanas de administración simultánea.Será asimismo necesario aumentar la vigilancia en caso de deterioro de la función renal, por mínimo que sea, y en pacientes ancianos, así como vigilar la función renal para prevenir una posible disminución del aclaramiento de metotrexato. Hidantoínas y sulfamidas: los efectos tóxicos de estas sustancias podrían verse aumentados. Durante el tratamiento simultáneo con ibuprofeno podrían verse aumentados los niveles plasmáticos de fenitoína. Litio: los AINEs pueden incrementar los niveles plasmáticos de litio, posiblemente por re- ducción de su aclaramiento renal. Deberá evitarse su administración conjunta, a menos que se monitoricen los niveles de litio. Debe considerarse la posibilidad de reducir la dosis de litio. Mifepristona: los AINEs no deben administrarse en los 8-12 días posterio- res a la administración de la mifepristona ya que estos pueden reducir los efectos de la misma. Digoxina y otros glucósidos cardiotónicos:los AINEs pueden exacerbar la insuficiencia cardíaca, reducir la tasa de filtración glomerular y aumentar los niveles de los glucósidos cardiotónicos. Los AINEs pueden elevar los niveles plasmáticos de digoxina, aumentando así el riesgo de toxicidad por digoxina. Pentoxifilina: en pacientes que reciben tratamiento con ibuprofeno en combinación con pentoxifilina puede aumentar el riesgo de hemorragia, por lo que se recomienda monitorizar el tiempo de sangrado. Probenecid y sulfinpirazona: podrían provocar un aumento de las concentraciones plasmáticas de ibuprofeno; esta interacción puede deberse a un mecanismo inhibidor en el lugar donde se produce la secreción tubular renal y la glucuronoconjugación y podría exigir ajustar la dosis de ibuprofeno. Antibióticos quinolonas: los datos en animales indican que los AINEs pueden aumentar el riesgo de convulsiones asociadas con antibióticos quinolonas. Los pacientes que toman AINEs y quinolonas pueden tener un mayor riesgo de desarrollar convulsiones. Tiazidas, sustancias relacionadas con las tiazidas, diuréticos del asa y diuréticos ahorradores de potasio: los AINEs pueden contrarrestar el efecto diurético de estos fármacos. El empleo simultáneo de un AINE y un diurético puede aumentar el riesgo de nefrotoxicidad, provocada por los AINEs, como consecuencia de una reducción del flujo sanguíneo renal. Como ocurre con otros AINEs, el tratamiento con- comitante con diuréticos ahorradores de potasio podría ir asociado a un aumento de los niveles de potasio, por lo que es necesario vigilar los niveles plasmáticos de este ion. Sulfonilureas: los AINEs podrían potenciar el efecto hipoglucemiante de las sulfonilureas, por desplazamiento de su unión a proteínas plasmáticas. Ciclosporina, tacrolimus: su administración simultánea con AINEs puede aumentar el riesgo de nefrotoxicidad debido a la reducción de la síntesis renal de prostaglandinas. En caso de administrarse con- comitantemente, deberá vigilarse estrechamente la función renal. Antihipertensivos (incluidos los inhibidores de la ECA o los betabloqueantes): los AINEs pueden reducir la eficacia de los antihipertensivos. El tratamiento simultáneo con AINEs e inhibidores de la ECA puede asociarse al riesgo de insuficiencia renal aguda. Trombolíticos: podrían aumentar el riesgo de hemorragia. Zidovudina: puede aumentar el riesgo de toxicidad hematológica cuando los AINEs se administran con zidovudina. Existe un mayor riesgo de he- martrosis y hematomas en hemofílicos VIH (+) que reciben tratamiento concomitante con zidovudina e ibuprofeno. Aminoglucósidos: : los AINEs pueden disminuir la excreción de los aminoglucósidos. Extractos de hierbas: Ginkgo biloba puede potenciar el riesgo de hemorragia con losAINEs.Alimentos: La administración de ibuprofeno junto con alimentos retrasa la velocidad de absorción (ver sección 5.2).Interacciones con pruebas de diagnóstico:-Tiempo de hemorragia (puede prolongarse durante 1 día después de sus- pender el tratamiento). -Concentración de glucosa en sangre (puede disminuir). -Aclaramiento de creatinina (puede disminuir). -Hematocrito o hemoglobina (puede disminuir). -Concentraciones sanguíneas de nitrógeno ureico y concentraciones séricas de creati- nina y potasio (puede aumentar). -Con pruebas de función hepática: incremento de valores de transaminasas. Embarazo, Fertilidad y lactancia. Embarazo: Primer y segundo trimestre de la gestación La inhibición de la síntesis de prostaglandinas, puede afectar negativamente la gestación y/o el desarrollo del embrión/feto. Datos procedentes de estudios epidemiológicos sugieren un aumento del riesgo de aborto y de malformaciones cardiacas y gastrosquisis tras el uso de un inhibidor de la síntesis de prostaglandinas en etapas tempranas de la gestación. El riesgo absoluto de malformaciones cardíacas se incrementó desde menos del 1% hasta aproximadamente el 1,5%. Parece que el riesgo aumenta con la dosis y la duración del tratamiento. Durante el primer y segundo tri- mestre de la gestación, Espidifen no debe administrarse no ser que se considere estrictamente necesario. Si utiliza Espidifen una mujer que intenta quedarse embarazada, o durante el primero y segundo trimestre de la gestación, la dosis y la duración del trata- miento deben reducirse lo máximo posible. 2) Tercer trimestre de la gestación Durante el tercer trimestre de la gestación, todos los inhibidores de la síntesis de prostaglandinas pueden exponer al feto a:Toxicidad cardio-pulmonar (con cierre prematuro del ductus arteriosus e hipertensión pulmonar). Disfunción renal, que puede progresar a fallo renal con oligo-hidroamniosis. Posible prolongación del tiempo de hemorragia, debido a un efecto de tipo antiagregante que puede ocurrir incluso a dosis muy bajas. Inhibición de las contracciones uterinas, que puede producir retraso o prolongación del parto. Consecuentemente, Espidifen está contraindicado durante el tercer trimestre de embarazo (ver sección 4.3.). Fertilidad: El uso de Espidifen puede alterar la fertilidad femenina y no se recomienda en mujeres que están intentando concebir. En mujeres con dificultades para concebir o que están siendo sometidas a una investigación de fertilidad, se debería considerar la suspensión de este medicamento. Lactancia: A pesar de que las con- centraciones de ibuprofeno que se alcanzan en la leche materna son inapreciables y no son de esperar efectos indeseables en el lactante, no se recomienda el uso de ibuprofeno durante la lactancia debido al riesgo potencial de inhibir la síntesis de prostaglan- dinas en el neonato.Reacciones adversas.Las reacciones adversas que se observan con mayor frecuencia son de naturaleza gastrointestinal.Pueden producirse úlceras pépticas,perforación o hemorragia gastrointestinal,en algunos casos mortales,especialmente en los ancianos (ver sección 4.4.).También se han notificado náuseas, vómitos, diarrea, flatulencia, constipación, dispepsia, dolor abdominal, melena, hematemesis, estomatitis ulcerosa, exacerbación de colitis y enfermedad de Crohn (ver sección 4.4. adverten- cias y precauciones especiales de empleo). Se ha observado menos frecuentemente la aparición de gastritis. Las reacciones adversas posiblemente relacionadas con ibuprofeno se presentan por clase de órgano o sistema y frecuencia según la siguiente clasifi- cación: muy frecuente (≥ 1/10), frecuente (≥ 1/100, < 1/10), poco frecuente (≥ 1/1,000, < 1/100), rara (≥ 1/10,000, < 1/1,000), muy rara (< 1/10,000), desconocida (no puede estimarse a partir de los datos disponibles). Trastornos gastrointestinales: Poco frecuentes: estomatitis ulcerosa. Raros: esofagitis, estenosis esofágica, exacerbación de enfermedad diverticular, colitis hemorrágica inespecífica. Si se produjera hemorragia gastrointestinal podría ser causa de anemia y de hematemesis. Muy raros: pancreatitis. Trastornos de la piel y del tejido subcutáneo: Frecuentes: erupción cutánea. Poco frecuentes: urticaria, prurito, púrpura (incluida la púrpura alérgica). Muy raros: reacciones ampollosas incluyendo el síndrome de Stevens Johnson y la necrolisis epidérmica tóxica, eritema multiforme, alopecia, reacciones de fotosensibilidad y vasculitis alérgica. Excepcionalmente, pueden tener lugar infecciones cutáneas graves y complicaciones en tejido blando durante la varicela. Trastornos del sistema inmunológico: Poco frecuentes: an- gioedema, rinitis, broncoespasmo. Raros: reacción anafiláctica. En caso de reacción de hipersensibilidad generalizada grave puede aparecer hinchazón de cara, lengua y laringe, broncoespasmo, asma, taquicardia, hipotensión y shock. Muy raros: lupus eritema- toso sistémico.Trastornos del sistema nervioso:Frecuentes:fatiga o somnolencia,cefalea,mareo.Raros:parestesia.Muy raros:meningitis aséptica.En la mayor parte de los casos en los que se ha comunicado meningitis aséptica con ibuprofeno,el paciente sufría alguna forma de enfermedad autoinmune (como lupus eritematoso sistémico u otras enfermedades del colágeno) lo que suponía un factor de riesgo. Los síntomas de meningitis aséptica observados fueron rigidez en cuello, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, fie- bre o desorientación. Trastornos psiquiátricos: Poco frecuentes: insomnio, ansiedad, intranquilidad. Raros: reacción psicótica, nerviosismo, irritabilidad, depresión, confusión o desorientación. Trastornos del oído y del laberinto: Frecuentes: vértigo. Poco frecuentes: tinnitus. Raros: trastornos auditivos. Trastornos oculares: Poco frecuentes: alteraciones visuales. Raros: ambliopía tóxica reversible. Trastornos de la sangre y del sistema linfático: Puede prolongarse el tiempo de sangrado. Los casos raros observados de trastor- nos hematológicos corresponden a trombocitopenia, leucopenia, granulocitopenia, pancitopenia, agranulocitosis, anemia aplásica o anemia hemolítica. Los primeros síntomas son: fiebre, dolor de garganta, úlceras superficiales en boca, síntomas pseudogripales, cansancio extremo, hemorragia nasal y cutánea.. Trastornos cardiacos y vasculares: Se han notificado edema, hipertensión arterial e insuficiencia cardiaca en asociación con el tratamiento con AINEs. Datos procedentes de ensayos clínicos sugieren que el uso de ibuprofeno, a dosis altas (2.400 mg diarios) y en tratamientos prolongados, se puede asociar a un moderado aumento del riesgo de acontecimientos aterotrombóticos (por ejemplo, infarto de miocardio o ictus). Por otra parte, los estudios epidemiológicos no su- gieren que las dosis bajas de ibuprofeno (p.e. £ 1.200mg diarios) se asocien con un aumento del riesgo de infarto de miocardio (ver sección 4.4). Parece existir una mayor predisposición por parte de los pacientes con hipertensión o trastornos renales a sufrir re- tención hídrica. Trastornos renales y urinarios: En base a la experiencia con los AINEs en general, no pueden excluirse casos de nefritis intersticial, síndrome nefrótico e insuficiencia renal. Trastornos hepatobiliares: Raros: lesión hepática, anomalías de la función hepática, hepatitis e ictericia.Frecuencia desconocida: insuficiencia hepática. Trastornos generales: En muy raros casos podrían verse agravadas las inflamaciones asociadas a infecciones. Sobredosis. La mayoría de los casos de sobredosis han sido asintomáti- cos. Existe un riesgo de sintomatología con dosis mayores de 80 - 100 mg/kg de ibuprofeno. La aparición de los síntomas por sobredosis se produce habitualmente en un plazo de 4 horas. Los síntomas leves son los más comunes, e incluyen dolor abdominal, náuseas, vómitos, letargia, somnolencia, cefalea, nistagmus, tinnitus y ataxia. Raramente han aparecido síntomas moderados o intensos, como hemorragia gastrointestinal, hipotensión, hipotermia, acidosis metabólica, convulsiones, alteración de la función renal, coma, distress respiratorio del adulto y episodios transitorios de apnea (en niños después de ingerir grandes cantidades). Medidas terapéuticas en sobredosis. El tratamiento es sintomático y no se dispone de antídoto específico. Para cantidades que no es pro- bable que produzcan síntomas (menos de 50 mg/kg de ibuprofeno) se puede administrar agua para reducir al máximo las molestias gastrointestinales. En caso de ingestión de cantidades importantes, deberá administrarse carbón activado. El vaciado del estó- mago mediante emesis sólo deberá plantearse durante los 60 minutos siguientes a la ingestión. Así, no debe plantearse el lavado gástrico, salvo que el paciente haya ingerido una cantidad de fármaco que pueda poner en compromiso su vida y que no hayan transcurrido más de 60 minutos tras la ingestión del medicamento. El beneficio de medidas como la diuresis forzada, la hemodiálisis o la hemoperfusión resulta dudoso, ya que el ibuprofeno se une intensamente a las proteínas plasmáticas. Instrucciones de uso y manipulación: La eliminación del medicamento no utilizado y de todos los materiales que hayan estado en contacto con él, se realizará de acuerdo con la normativa local o se procederá a su devolución a la farmacia. Presentaciones: ESPIDIFEN 600 mg gra- nulado para solución oral sabor menta EFG, envase con 40 sobres, 2,65.- € PVL, 4,14.- € PVPiva. Reembolsado por el SNS con aportación normal.
  • y EFG Hacer que los días sean mejores es posible Tenerlo todo es posible La rapidez de siempre en precio menor A partir de los 5 minutos, presenta concentraciones analgésicas.(1) La calidad de siempre en precio menor La biodisponibilidad del original al 100% La confianza de siempre en precio menor ElauténticoEspidifenconmás de 15 años de experiencia. 1.Novalbos,J.etal.“Laargininamejoralaeficaciaylaseguridaddelibuprofeno”.ActualidadFarmacológicayTerapéutica,2006,Vol.4,nº1,23-34. EFy Marzo2012