002 la debida observancia del santo sabado

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  • 1. 002.- La debida observancia del santo sábadoEstamos acercándonos a los momentos finales de nuestra historia. La gran lucha entre la verdad y el error estállegando a su fin. La lucha real pero invisible entre Emanuel, el Hijo de Yahveh nuestro Dios y Satanás, estáal borde de su clímax final y el sábado, como cuarto mandamiento de esa ley, santa, justa y buena está siendopisoteado en su mayoría, por aquellos que decimos que lo guardamos.Esperamos y deseamos, que las citas que estamos compartiendo en esta reflexión, nos ayuden a entender yguardar el único día que de entre los demás,, lleva las credenciales de la santidad de nuestro Creador y comotal, tenemos que aprender a guardarlo aquí en la tierra, haciéndolo santo y al mismo tiempo poder vivirnosotros en esa santidad, sin la cual “nadie verá al Señor” Hb 12:14 .===================================================================El sábado distingue al verdadero hijo de Yahveh nuestro Dios de los idólatrasEl sábado fue hecho para beneficio del hombre; y transgredir a sabiendas el santo mandamiento que prohibetrabajar en el séptimo día es, a la vista del cielo, un crimen considerado de tal magnitud bajo la ley mosaica,que exigía la muerte del que lo cometiera. Pero esto no era todo lo que el delincuente había de sufrir, porqueDios no llevará al cielo a un transgresor de su ley. Deberá sufrir la segunda muerte, que es la penalidad plenay final a que se hace acreedor el transgresor de la ley de Dios. . 1JT 174,175Cuando el Señor liberó a su pueblo Israel de Egipto y le confió su ley, le enseñó que por la observancia delsábado debía distinguirse de los idólatras. Así se crearía una distinción entre los que reconocían la soberaníade Dios y los que se negaban a aceptarle como su Creador y Rey. "Señal es para siempre entre mí y los hijosde Israel," dijo el Señor. "Guardarán, pues, el sábado los hijos de Israel: celebrándolo por sus edades por pactoperpetuo." (Ex.31: 17,16.)Así como el sábado fue la señal que distinguía a Israel cuando salió de Egipto para entrar en la Canaánterrenal, así también es la señal que ahora distingue al pueblo de Dios cuando sale del mundo para entrar en elreposo celestial. El sábado es una señal de la relación que existe entre Dios y su pueblo, una señal de que éstehonra la ley de su Creador. Hace distinción entre los súbditos leales y los transgresores.El que obedece de corazón al cuarto mandamiento, obedecerá toda la ley.Desde la columna de nube, Cristo declaró acerca del sábado: "Con todo eso vosotros guardaréis mis sábados:porque es señal entre mí y vosotros por vuestras edades, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico."(Exo. 31: 13.) El sábado que fue dado al mundo como señal de que Dios es el Creador, es también la señal deque es el Santificador. El poder que creó todas las cosas es el poder que vuelve a crear el alma a susemejanza. Para quienes lo santifican, el sábado es una señal de santificación. La verdadera santificación esarmonía con Dios, unidad con él en carácter. Se recibe obedeciendo a los principios que son el trasunto de sucarácter. Y el sábado es la señal de obediencia. El que obedece de corazón al cuarto mandamiento, obedecerátoda la ley. Queda santificado por la obediencia.A nosotros, como a Israel, nos es dado el sábado "por pacto perpetuo." Para los que reverencian el santo día,el sábado es una señal de que Dios los reconoce como su pueblo escogido. Es una garantía de que cumplirásu pacto en su favor. Cada alma que acepta la señal del gobierno de Dios, se coloca bajo el pacto divino yeterno. Se vincula con la cadena áurea de la obediencia, de la cual cada eslabón es una promesa.El sábado contiene el sello de YahvehDe los diez mandamientos, sólo el cuarto contiene el sello del gran Legislador, Creador del cielo y de la tierra.Los que obedecen este mandamiento toman sobre sí su nombre, y son suyas todas las bendiciones que entraña."Y Jehová habló a Moisés, diciendo: habla a Aarón y a sus hijos, y diles: Así bendeciréis a los hijos de Israel,diciéndoles: Jehová te bendiga, y te guarde: Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti 1
  • 2. misericordia: Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel,y yo los bendeciré." (Núm. 6: 22-27) Por medio de Moisés fue dada también la promesa: "Confirmarte haJehová por pueblo suyo santo, como te ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu Dios, yanduvieras en sus caminos. Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es llamado sobreti... Y te pondrá Jehová por cabeza y no por cola: y estarás encima solamente, y no estarás debajo; cuandoobedecieras a los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas."(Deut. 28:9-13.)Estas promesas dadas a Israel son también para el pueblo de Dios hoy. Son los mensajes que el sábado nostrae. . 3 JT¿Cómo observarlo?A fin de santificar el sábado, no es necesario que nos encerremos entre paredes, y que nos privemos de lashermosas escenas de la naturaleza, del aire libre y vigorizador y de la hermosura del cielo. En ningún casodebemos permitir que las cargas y las transacciones comerciales distraigan nuestra mente en el sábado delSeñor que él ha santificado. No debemos permitir que nuestra mente se espacie siquiera en cosas de caráctermundanal. Pero la mente no puede ser refrigerada, vivificada y elevada si quedamos encerrados durante casitodas las horas del sábado entre paredes, escuchando largos sermones y oraciones tediosas y formales. Elsábado del Señor recibe un uso erróneo si se lo celebra así. No se alcanza el objeto para el cual fue instituido.El sábado fue hecho para el hombre, para beneficiarle al apartar su espíritu de la labor secular a fin de quecontemple la bondad y la gloria de Dios. Es necesario que el pueblo de Dios se reúna para hablar de él, paraintercambiar pensamientos e ideas acerca de las verdades contenidas en su Palabra, y dedicar una parte deltiempo a la oración apropiada. Pero estos momentos, aún en sábado, no deben ser hechos tediosos por sudilación y falta de interés.El libro de la naturalezaDurante una porción del día, todos debieran tener oportunidad de salir al aire libre. ¿Cómo pueden los niñosrecibir un conocimiento más correcto de Dios y una impresión mental mejor, que pasando una parte deltiempo al aire libre, no jugando, sino en compañía de sus padres? Asóciense sus mentes juveniles con Dios enlos hermosos panoramas de la naturaleza, llámeseles la atención hacia las manifestaciones de su amor por elhombre en sus obras creadas y se sentirán atraídos e interesados. No correrán el peligro de asociar el carácterde Dios con todo lo severo y adusto sino que al ver las cosas bellas que creó para la felicidad del hombre,serán inducidos a considerarle como un Padre tierno y amable. Verán que sus prohibiciones no han sidohechas simplemente para manifestar su poder y autoridad, sino que busca la felicidad de sus hijos. Y al cobrarel carácter de Dios el aspecto atrayente del amor, la benevolencia y la belleza, se sentirán inducidos a amarle.Podéis llamarles la atención a las aves hermosas que llenan el aire de música con sus felices cantos, los tallosde la hierba y las flores perfectas de llamativos matices que perfuman el aire. Todas estas cosas proclaman elamor y la habilidad del Artista celestial, y revelan la gloria de Dios.Padres, ¿por qué no hacéis uso de las lecciones preciosas que Dios nos ha enseñado en el libro de la naturalezapara dar a nuestros hijos una idea correcta de su carácter? Los que sacrifican la sencillez por la moda, y seprivan de admirar la belleza de la naturaleza, no pueden ser espirituales, no pueden comprender la habilidad yel poder de Dios según se revelan en sus obras creadas; por lo tanto, sus corazones no palpitan con nuevoamor e interés, y no se llenan de reverencia al vislumbrar a Dios en la naturaleza.Todos los que aman a Dios deben hacer lo que puedan para que el sábado sea una delicia, santo y honorable.No pueden hacer esto buscando sus propios placeres en diversiones pecaminosas y prohibidas. Sin embargo,pueden hacer mucho para exaltar el sábado en sus familias y hacer de él el día más interesante de la semana.Debemos dedicar tiempo a interesar a nuestros hijos. Un cambio ejercerá una influencia feliz sobre ellos.Podemos andar con ellos al aire libre; podemos sentamos con ellos en los huertos y bajo la alegre luz del sol,y dar a sus mentes inquietas algo en que ocuparse, conversando con ellos de las obras de Dios. Podemosinspirarles amor y reverencia llamando su atención a los hermosos objetos de la naturaleza. 2
  • 3. El sábado debe resultar tan interesante para nuestras familias que su visita semanal sea saludada con gozo. Deninguna manera mejor pueden los padres exaltar y honrar el sábado que ideando medios de impartir la debidainstrucción a sus familias, e interesarlas en las cosas espirituales, dándoles una visión correcta del carácter deDios, y de lo que él requiere de nosotros a fin de perfeccionar el carácter cristiano y alcanzar la vida eterna.Padres, haced del sábado una delicia para que vuestros hijos puedan esperarlo con placer y recibirlo con gozoen su corazón. . 1JT 276,278;El libro de la naturaleza es un gran libro de texto, que debemos usar conjuntamente con las Escrituras paraenseñar a los demás acerca del carácter de Dios y para guiar a las ovejas perdidas de vuelta al aprisco delSeñor...Todos necesitan las enseñanzas que se han de sacar de esta fuente. Por sí misma, la hermosura de lanaturaleza lleva al alma lejos del pecado y de las atracciones mundanas y la guía hacia la pureza, la paz yDios...El sábado nos invita a contemplar la gloria del Creador en sus obras creadas. Y a causa de que Jesús queríaque lo hiciéramos, relacionó sus preciosas lecciones con la hermosura de las cosas creadas. En el santo día dedescanso, más especialmente que en todos los demás días, debemos estudiar los mensajes que Dios nos haescrito en la naturaleza. Debemos estudiar las parábolas del Salvador allí donde las pronunciara, en los pradosy arboledas, bajo el cielo abierto, entre la hierba y las flores. . PVGM 14,15Su carácter SagradoCUANDO el sábado comienza debemos ponernos en guardia, velar sobre nuestros actos y palabras, no seaque robemos a Dios, dedicando a nuestro uso el tiempo que pertenece estrictamente al Señor. No debemoshacer ni permitir que nuestros hijos hagan trabajo alguno para ganarse la vida, ni cosa alguna que podríahaberse hecho durante los seis días hábiles.El viernes es el día de preparación. Entonces puede dedicarse tiempo a los preparativos necesarios para elsábado, y a pensar y conversar acerca de ello. Nada de lo que a los ojos del cielo será considerado comoviolación del santo sábado debe dejarse para ser dicho o hecho en sábado. Dios requiere no sólo que evitemosel trabajo físico en sábado, sino que disciplinemos nuestra mente para que se espacie en temas sagrados. Seinfringe virtualmente el cuarto mandamiento al conversar de cosas mundanales, o al dedicarse a unaconversación liviana y trivial. El hablar de cualquier cosa o de todo lo que acude a la mente, es pronunciarnuestras propias palabras. Toda desviación de lo recto nos pone en servidumbre y condenación.Los que no son plenamente convertidos a la verdad permiten con frecuencia que sus mentes se espacienlibremente en negocios mundanales, y aunque descansan del trabajo físico en sábado, su lengua expresa loque tienen en la mente; de ahí sus palabras acerca de sus ganados, las cosechas y las pérdidas y ganancias.Todo esto es violar el sábado. Si la mente se espacia en asuntos mundanales, la lengua lo revelará; porque dela abundancia del corazón habla la boca.Los ministros deben reprender con amor a los que participan en conversaciones mundanales en sábado.El ejemplo de los ministros debe ser especialmente circunspecto acerca de esto. El sábado debe dedicarseconcienzudamente a la conversación sobre temas religiosos, a presentar la verdad, el deber, las esperanzas ytemores del cristiano, sus pruebas, conflictos y aflicciones, la victoria final y la recompensa que habrá derecibir. Los ministros de Jesús deben reprender a los que no se acuerdan del sábado para santificarlo. Debenreprender bondadosa y solemnemente a los que participan en conversación mundanal en sábado, y al mismotiempo aseveran ser observadores del sábado. Deben estimular la devoción a Dios en su santo día.A los que recuperan el sueñoNadie debe sentirse libre para pasar el tiempo santificado de una manera que no sea provechosa. Desagrada aDios que los observadores del sábado duerman durante gran parte del sábado. Deshonran a su Creador alhacerlo. Por su ejemplo dicen que los seis días son demasiado preciosos para que ellos los pasendescansando. Deben ganar dinero, aunque sea privándose del sueño que necesitan, y lo recuperan durmiendodurante el tiempo santo. Luego se disculpan diciendo: "El sábado fue dado como día de reposo. No me 3
  • 4. privaré del descanso para asistir a la reunión; porque necesito descansar." Los tales hacen un uso erróneo deldía santificado. En este día deben interesar especialmente a sus familias en la observancia del mismo, ycongregarse en la casa de oración con los pocos o con los muchos que asistan, según sea el caso. Debendedicar su tiempo y sus energías a los ejercicios espirituales, para que la influencia divina que descansa sobreel sábado los acompañe durante la semana. De todos los días de la semana, ninguno es tan favorable para lospensamientos y sentimientos de devoción como el sábado.Los que santificaban al Señor Dios en su corazón por una actitud estrictamente devocional, y procurabanaprovechar las horas sagradas observando el sábado lo mejor posible y honrar a Dios llamando delicias alsábado, eran especialmente bendecidos de los ángeles con luz y salud y recibían fuerza especial. Pero, porotro lado, los ángeles se apartaban de aquellos que no apreciaban el carácter sagrado del día santificado deDios, y les quitaban su luz y su fuerza. Los vi cubiertos de una nube, abatidos y con frecuencia tristes.Sentían la falta del Espíritu de Dios. 1JT. 287,289La obediencia parcial no es aceptableEl Señor no acepta una observancia parcial de la ley del sábado, y ella ejerce peor efecto sobre la mente de lospecadores que si Ud. no profesara observar el sábado. Ellos perciben que su vida contradice su creencia ypierden la fe en el cristianismo. El Señor quiere decir precisamente lo que expresa, y el hombre no puedeponer impunemente a un lado sus mandamientos. El ejemplo de Adán y Eva en el huerto nos amonestasuficientemente contra cualquier desobediencia a la ley divina. El pecado que cometieron nuestros primerospadres al escuchar las engañosas tentaciones del enemigo atrajo la culpa y el pesar sobre el mundo, y obligó alHijo de Dios a abandonar las cortes reales del cielo y ocupar un humilde lugar en la tierra. Se sometió a losinsultos, al rechazamiento y a la crucifixión, por parte de aquellos mismos a quienes venía a bendecir. ¡Quécosto infinito acompañó a aquella desobediencia en el huerto de Edén! La Majestad del cielo fue sacrificadapara salvar al hombre de la penalidad de su crimen.Dios no pasará por alto ninguna transgresión de su ley, ni la considerará con más ligereza ahora que en el díaen que pronunció el juicio contra Adán. El Salvador del mundo alza su voz y protesta contra aquellos queconsideran los mandamientos divinos indiferentemente y con negligencia. El dice: "Cualquiera queinfringiera uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñare a los hombres, muy pequeño serállamado en el reino de los cielos: mas cualquiera que hiciere y enseñare, éste será llamado grande en el reinode los cielos." (Mat. 5:19.) La enseñanza de nuestra vida se hace sentir completamente en favor de la verdad ocontra ella. Si nuestras obras parecen justificar al transgresor en su pecado, si nuestra influencia restaimportancia a la violación de los mandamientos de Dios, entonces no sólo somos culpables nosotros mismos,sino que hasta cierto punto somos responsables de los consiguientes errores ajenos. En el mismo principio delcuarto precepto, Dios dijo: "Acordarte has," sabiendo que el hombre, dada la multitud de sus cuidados yperplejidades, se vería tentado a excusarse de satisfacer plenamente los requisitos de la ley, o, en el apremiode los negocios mundanales, se olvidaría de su importancia y santidad. "Seis días trabajarás, y harás toda tuobra," es decir, los quehaceres usuales de la vida, que persiguen las ganancias mundanales o el placer. Estaspalabras son muy explícitas; no puede haber error.Dios dio al hombre seis días para que realizara su trabajo y llevara a cabo los quehaceres comunes de la vida;pero le pide un día, que él puso aparte y santificó. Lo da al hombre como día en el cual pueda descansar de sutrabajo y dedicarse al culto y al mejoramiento de su condición espiritual. ¡Qué flagrante ultraje es de parte delhombre robar el día santificado de Jehová, y apropiárselo para sus propios propósitos egoístas!La fe y la obedienciaEscrito está: "¿Qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?" (Sant.2:14.) Cada vez que Ud. dedica sus manos a trabajar en sábado, niega virtualmente su fe. Las SagradasEscrituras nos enseñan que la fe sin obras es muerta, y que el testimonio de la vida de uno proclama al mundosi uno es fiel o no a la fe que profesa. Su conducta rebaja la ley de Dios en la estima de sus amigosmundanos. Por ella Ud. les dice: "Vosotros podéis obedecer los mandamientos o no obedecerlos. Yo creoque la ley de Dios es, en cierto modo, obligatoria para los hombres; pero al fin y al cabo, el Señor no es tan 4
  • 5. escrupuloso como para exigir una observancia estricta de sus preceptos, y una transgresión ocasional no escastigada con severidad de su parte".Muchos, al excusarse por violar el sábado, se refieren a su ejemplo. Arguyen que si un hombre tan bueno,que cree que el séptimo día es el día de reposo, puede dedicarse a empleos mundanales en ese día cuando lascircunstancias parecen requerirlo, seguramente ellos pueden hacer lo mismo sin ser condenados. Muchasalmas se enfrentarán con Ud. en el día del juicio, y presentarán su influencia como argumento para explicar sudesobediencia a la ley de Dios. Aunque esto no disculpará el pecado de ellos, será una terrible cuenta contraUd.Jesús murió no para salvar al hombre en sus pecados, sino de sus pecadosDios ha hablado, y quiere que el hombre obedezca. No pregunta si le es conveniente hacerlo. El Señor de lavida y la gloria no consultó su conveniencia o placer cuando dejó su puesto y elevada jerarquía para venir aser varón de dolores y experimentado en quebranto, para aceptar la ignominia y la muerte a fin de librar alhombre de las consecuencias de su desobediencia. Jesús murió, no para salvar al hombre en sus pecados, sinode sus pecados. El hombre ha de abandonar el error de sus caminos, seguir el ejemplo de Cristo, tomar sucruz y seguirlo, negándose a sí mismo y obedeciendo a Dios a todo costo.Dijo Jesús: "Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o se llegará aluno y menospreciará al otro: no podéis servir a Dios y a Mammón, " (Mat. 6: 24) Si somos verdaderos siervosde Dios, no habrá en nuestra mente duda alguna acerca de si vamos a obedecer sus mandamientos o consultarnuestros propios intereses temporales. Si los que creen en la verdad no son sostenidos por su fe en estos díascomparativamente apacibles, ¿qué los sostendré cuando venga la gran prueba y sea promulgado el decretocontra aquellos que no quieran adorar la imagen de la bestia ni recibir su marca en su frente o en su mano?Ese tiempo solemne no está lejos. En vez de volverse débiles e irresolutos, los hijos de Dios deben cobrarfuerzas y valor para el tiempo de la tribulación.Las circunstancias no son una excusaLas circunstancias no justificarán a nadie que trabaje el sábado por amor a la ganancia mundanal. Si Diosexcusa a un hombre, puede excusarlos a todos. ¿Por qué no habría de trabajar en sábado para ganarse la vidael Hno. *** que es pobre, cuando al hacerlo podría sostener mejor su familia? ¿Por qué no podrían los otroshermanos, o todos nosotros, guardar el sábado únicamente cuando fuese conveniente hacerlo? La voz deSinaí responde: "Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día será reposo para Jehová tuDios." (Exo. 20:9,10.)Las malas acciones perpetradas por los que creen en la verdad, causan gran debilidad a la iglesia. Son piedrasde tropiezo en el camino de los pecadores y les impiden venir a la luz. Hermano, Dios lo llama a ponersecompletamente de su lado y a dejar que sus obras muestren que Ud. respeta sus preceptos y tiene porinviolable el sábado. El le invita a despertar, reconocer su deber y ser fiel a las responsabilidades que leincumben. Estas solemnes palabras le son dirigidas: "Si retrajeres del sábado tu pie, de hacer tu voluntad enmi día santo, y al sábado llamares delicias, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tuspropios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras; entonces te deleitarás en Jehová;y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre: porque la bocade Jehová lo ha hablado." (Isa. 58: 13, 14)Como muchos de nuestros hermanos, Ud. se está enredando con los transgresores de la ley de Dios, mirandolos asuntos desde su punto de vista y cayendo en sus errores. Dios visitará con sus juicios a aquellos queprofesan servirle y en realidad sirven a Mammón. Los que desprecian la expresa orden del Señor para obtenerventajas personales, están acumulando desgracias, futuras sobre sí mismos. La iglesia de *** debe inquirirdetenidamente para ver si no ha hecho del templo de Dios, como los judíos, un lugar de comercio. Cristo dijo:"Mi casa, casa de oración será llamada, mas vosotros cueva de ladrones la habéis hecho." (Mat. 21: 13.) 1 JT496 …Su Importancia 5
  • 6. Los que ocupan puestos de responsabilidad deben ejercer cuidado para que sus palabras y ejemplo sean talesque induzcan al pueblo a tener ideas y prácticas correctas. Deben estar seguros de que en nada empequeñecenlos requerimientos de Dios. Debido a que el cuarto mandamiento se desprecia en forma tan general, debemosser tanto más sinceros y decididos al procurar honrar este precepto de la santa ley de Dios. El mensaje deltercer ángel es el que hemos de presentar al mundo. En él Dios tiene una prueba para nosotros, y si estamos ala altura de la norma, debemos ser un pueblo peculiar.Quienquiera que obedezca al cuarto mandamiento hallará que se traza una línea de separación entre él y elmundo. El sábado no es un requerimiento humano, sino una prueba de Dios. Es lo que distinguirá a quienessirven a Dios de los que no le sirven; y acerca de este punto se producirá el último gran conflicto de lacontroversia entre la verdad y el error.Entre la generalidad de nuestro pueblo en estos reinos, el sábado no ha ocupado la posición exaltada en queDios lo puso. El mundo es el instrumento que zarandea la iglesia, y prueba el carácter genuino de susmiembros. El mundo ofrece incentivos que, cuando el creyente los acepta, lo colocan donde su vida no estámás en armonía con su profesión de fe.La prueba de la lealtadAlgunos insistirán en que el Señor no es tan meticuloso en sus requerimientos; que no es su deber observarestrictamente el sábado con tanta pérdida, ni ponerse en conflicto con las leyes del país. Pero en esto esprecisamente donde viene la prueba, en saber si honraremos la ley de Dios por encima de los requerimientosde los hombres. Esto es lo que hará distinción entre quienes honran a Dios y quienes le deshonran. En esto esdonde hemos de demostrar nuestra lealtad. La historia del trato de Dios con su pueblo en todas las épocasdemuestra que él exige una obediencia estricta.Cuando el ángel destructor estaba por recorrer la tierra de Egipto, y herir a los primogénitos de los hombres yde las bestias, se indicó a los israelitas que tuviesen a sus hijos consigo en casa, y rociasen los dinteles de laspuertas con sangre, que ninguno quedase fuera de la casa; porque todos los que fuesen hallados entre losegipcios serían destruidos con ellos. Supongamos que un israelita hubiese descuidado de colocar la señal dela sangre sobre su puerta, diciendo que el ángel de Dios podía distinguir entre los hebreos y los egipcios,¿habrían custodiado esa morada los centinelas celestiales? Debemos aplicarnos esta lección a nosotrosmismos.Nuevamente ha de recorrer la tierra el ángel destructor. Se ha de colocar una marca sobre el pueblo de Dios, yesa marca es la observancia de su santo sábado. No hemos de seguir nuestra propia voluntad y juicio, eimaginarnos que Dios cumplirá nuestras condiciones. Dios prueba nuestra fe al darnos una parte quedesempeñar en relación con su intervención en nuestro favor. Sus promesas se cumplirán para los quecumplan las condiciones; pero todos los que se atrevan a desviarse de sus instrucciones, para seguir un caminode su propia elección, perecerán con los impíos cuando sus juicios caigan sobre la tierra.Si los padres permiten que sus hijos reciban educación en el mundo y hagan del sábado un día común,entonces no podrá ser puesto sobre ellos el sello de Dios. Serán destruidos con el mundo; y ¿no recaerá susangre sobre los padres? Pero si enseñamos fielmente a nuestros hijos los mandamientos de Dios, lossometemos a la autoridad paternal y luego por la fe y la oración los confiamos a Dios, él cooperará connuestros esfuerzos porque lo ha prometido. Y cuando el azote abrumador recorra la tierra, ellos estarán connosotros escondidos en el pabellón secreto del Señor.La observancia escrupulosa del santo día del SeñorDios sacó a su pueblo Israel de Egipto para que pudiese guardar su sábado, y les dio indicaciones especialesacerca de cómo observarlo. Los diez preceptos pronunciados por su voz en el Sinaí y las instrucciones dadasa Moisés fueron registrados para beneficio de todos los que hubiesen de vivir en la tierra hasta el fin deltiempo. Dios ha dado al hombre seis días en que trabajar, pero se ha reservado el séptimo y ha pronunciadouna bendición sobre quienes lo santifiquen. 6
  • 7. El día anterior al sábado debe ser hecho día de preparación, a fin de que todo esté listo para sus horassagradas."Lo que hubierais de cocer, cocedlo hoy, y lo que hubierais de cocinar, cocinadlo." "Mañana es elsanto sábado, el reposo de Jehová." (Ex. 16: 23.)La misericordia divina ha indicado que se debe cuidar a los enfermos y dolientes; el trabajo requerido paraque estén cómodos es una obra necesaria, y no una violación del sábado. Debe evitarse todo trabajoinnecesario. Muchos postergan negligentemente hasta el comienzo del sábado (puesta de sol del viernes)cosas pequeñas que debieran hacerse en el día de preparación. Esto no debe ser. Cualquier trabajo que seadescuidado hasta el comienzo del tiempo sagrado debe permanecer sin hacerse hasta que haya pasado elsábado.Debe velarse sobre las palabras y los pensamientos. Los que hablan de asuntos comerciales y hacen planes ensábado, son considerados por Dios como si se hubiesen dedicado realmente a efectuar los negocios. Parasantificar el sábado, no debemos permitir siquiera a nuestra mente que se espacie en cosas de caráctermundano.Se hace generalmente del domingo un día de banquete y búsqueda de placer; pero el Señor quiere que supueblo dé al mundo un ejemplo más elevado y santo. En el sábado debe haber una solemne dedicación de lafamilia a Dios. El mandamiento incluye a todos los que están dentro de nuestras puertas; todos los que vivenen la casa deben poner a un lado sus quehaceres mundanos, y dedicar las horas sagradas a la devoción.Únanse todos en servir alegremente a Dios en ese santo día. 2JT 180-185La reforma en su observanciaEl sábado es un broche de oro que une a Dios y su pueblo. Pero el mandamiento del sábado ha sido violado.El día santo de Dios ha sido profanado. El sábado ha sido sacado de su lugar por el hombre de pecado, y seha ensalzado en su lugar un día de trabajo común. Se ha hecho una brecha en la ley, y esta brecha ha de serreparada. El sábado debe ser ensalzado a la posición que merece como día de reposo de Dios. En el capítulo58 de Isaías, se bosqueja la obra que el pueblo de Dios ha de hacer. Debe ensalzar la ley y hacerla honorable,edificar en los antiguos desiertos y levantar los fundamentos de muchas generaciones. A los que hagan estaobra, Dios dice: "Serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar. Si retrajeres delsábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y al sábado llamares delicias, santo, glorioso de Jehová; ylo venerares, no andando en tus caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus palabras: entonces tedeleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tupadre: porque la boca de Jehová lo ha hablado." (Vers. 12-14.)La cuestión del sábado será el punto culminante del gran conflicto final en el cual todo el mundo tomará parte.Los hombres han honrado los principios de Satanás por encima de los principios que rigen los cielos. Hanaceptado el falso día de descanso que Satanás ha exaltado como señal de su autoridad. Pero Dios ha puesto susello sobre su requerimiento real. Ambos días de reposo llevan el nombre de su autor, una marca imborrableque demuestra la autoridad de cada uno. Es nuestra obra inducir a la gente a comprender esto. Debemosmostrarle que es de consecuencia vital llevar la marca del reino de Dios o la marca de la rebelión, porque sereconocen súbditos del reino cuya marca llevan. Dios nos ha llamado a enarbolar el estandarte de su sábadopisoteado. ¡Cuán importante es, pues, que nuestro ejemplo sea correcto en la observancia del sábado!Al establecer nuevas iglesias, los ministros deben dar instrucción cuidadosa en cuanto a la debida observanciadel sábado. Debemos precavernos, no sea que las prácticas flojas que prevalecen entre los observadores deldomingo sean seguidas por aquellos que profesan observar el santo día de reposo de Dios. La línea dedemarcación debe trazarse clara y distinta entre los que llevan la marca del reino de Dios y los que llevan laseñal del reino de la rebelión.La preparación para recibirloEl sábado tiene un carácter mucho más sagrado que el que le atribuyen muchos de los que profesanobservarlo. El Señor ha sido grandemente deshonrado por aquellos que no han guardado el sábado de acuerdocon el mandamiento, en la letra y en el espíritu. El pide una reforma en la observancia del sábado. 7
  • 8. Al mismo principio del cuarto mandamiento, el Señor dijo: "Acordarte has." Sabía que entre la multitud decuidados y perplejidades, el hombre se vería tentado a excusarse de satisfacer todo lo requerido por la ley, o seolvidaría de su importancia sagrada. Por lo tanto dijo: "Acordarte has del día de reposo, para santificarlo."(Exo. 20: 8.)Durante toda la semana, debemos recordar el sábado y hacer preparativos para guardarlo según elmandamiento. No sólo debemos observar el sábado en forma legal. Debemos comprender su importanciaespiritual sobre todas las acciones de nuestra vida. Todos los que consideren el sábado como una señal entreellos y Dios y demuestren que Dios es quien los santifica, representarán los principios de su gobierno.Pondrán diariamente en práctica las leyes de su reino. Diariamente rogarán que la santificación del sábadodescanse sobre ellos. Cada día tendrán el compañerismo de Cristo y ejemplificarán la perfección de sucarácter. Cada día su luz brillará para los demás en sus buenas obras.En todo lo que pertenece al éxito de la obra de Dios, las primeras victorias se han de ganar en el hogar. Allídebe empezar la preparación para el sábado. Recuerden los padres durante toda la semana que su hogar ha deser una escuela en la cual sus hijos se prepararán para los atrios celestiales. Sean correctas sus palabras. Noescapen de sus labios expresiones que sus hijos no debieran oír. Mantengan su espíritu libre de irritación.Padres, vivid durante la semana como a la vista de un Dios santo, que os ha dado hijos para que los preparéispara él. Educad así la pequeña iglesia que hay en vuestro hogar, a fin de que el sábado todos puedan estarpreparados para adorar en el santuario del Señor. Presentad cada mañana y noche vuestros hijos a Dios comosu heredad comprada con sangre. Enseñadles que es su más alto deber y privilegio amar y servir a Dios.Los padres deben ser escrupulosos y hacer del culto de Dios una lección objetiva para sus hijos. Deben tenercon frecuencia en los labios pasajes de la Escritura, especialmente los que preparan el corazón para el servicioreligioso. Bien podrían repetirse a menudo las preciosas palabras: "Alma mía, en Dios solamente reposa;porque de él es mi esperanza." (Sal. 62: 5.)Cuando el sábado se recuerde así, no se permitirá que lo temporal usurpe lo que pertenece a lo espiritual.Ningún deber que incumbe a los seis días hábiles será dejado para el sábado. Durante la semana nuestrasenergías no se agotarán de tal manera en el trabajo temporal que, en el día en que el Señor descansó y fuerefrigerado, estemos demasiado cansados para dedicarnos a su servicio.Aunque deben hacerse preparativos para el sábado durante toda la semana, el viernes es un día especial depreparación. Por medio de Moisés, el Señor dijo a los hijos de Israel: "Mañana es el santo sábado, el reposode Jehová: lo que hubierais de cocer, cocedlo hoy, y lo que hubierais de cocinar, cocinadlo; y todo lo que ossobrare, guardadlo para mañana." "Derramábase el pueblo, y recogían [el maná], y molían en molinos, omajaban en morteros, y lo cocían en caldera, o hacían de él tortas." (Exo. 16: 23; Núm. 11: 8.) Había algo quehacer para preparar el pan enviado por el cielo a los hijos de Israel. El Señor les dijo que esta obra debíahacerse en viernes, día de preparación. Esto era una prueba para ellos. Dios deseaba ver si querían santificarel sábado o no.Estas indicaciones de los labios de Jehová son para nuestra instrucción. La Biblia es una guía perfecta, y si seestudian sus páginas con oración y corazón dispuesto a comprender, nadie necesita errar acerca de estacuestión.Todos deben tener un traje especial para este díaMuchos necesitan instrucción en cuanto a cómo deben presentarse en la asamblea para adorar en sábado. Nohan de entrar en la presencia de Dios con las ropas que llevan comúnmente durante la semana. Todos debentener un traje especial para el sábado, para llevarlo cuando asistan al culto en la casa de Dios. Aunque nodebemos conformarnos a las modas mundanales, no debemos ser indiferentes acerca de nuestra aparienciaexterior. Debernos ser aseados y estar bien arreglados, aunque sin adornos. Los hijos de Dios deben serlimpios en su interior y exterior.El sábado comienza a la puesta de sol del viernes y debemos estar aseados y vestidos con la ropa delsábado para recibirlo. 8
  • 9. Termínense el viernes los preparativos para el sábado. Cuidad de que toda la ropa esté lista y que se hayacocinado todo lo que debe cocinarse, que se hayan lustrado los zapatos y tomado los baños. Es posible lograresto. Si lo establecéis como regla, podéis hacerlo. El sábado no debe destinarse a reparar ropas, a cocinaralimentos, a los placeres, o a otra ocupación mundanal. Antes de que se ponga el sol, debe ponerse a un ladotodo trabajo secular, y guardarse fuera de la vista todos los periódicos de ese carácter. Padres, explicad avuestros hijos lo que hacéis y os proponéis, y dejadlos participar en vuestra preparación para guardar elsábado según el mandamiento.Debiéramos dejar de trabajar el viernes al mediodía para prepararnos para recibir el santo díaDebemos cuidar celosamente las extremidades del sábado. Recordemos que cada momento es tiempo santo yconsagrado. Siempre que se pueda los patrones deben dejar en libertad a sus obreros desde el viernes al mediodía hasta el principio del sábado. Dadles tiempo para la preparación, a fin de que puedan dar la bienvenida aldía del Señor con espíritu tranquilo. Una conducta tal no os infligirá pérdidas, ni aun en las cosas temporales.Nuestras divergencias entre hermanos o familiares deben ser solucionadas antes de la puesta de sol delviernes para que el sábado sea santo.Hay otra obra que debe recibir atención en el día de preparación. En ese día deben ponerse a un lado todas lasdivergencias entre hermanos, ora sea en la familia o en la iglesia. Expúlsese del alma toda amargura, ira ymalicia. Con espíritu humilde, "confesaos vuestras faltas unos a otros, y rogad los unos por los otros, paraque seáis sanos." (Sant.5: 16.)Antes que empiece el sábado, tanto la mente como el cuerpo deben retraerse de los negocios mundanales.Dios puso el sábado al fin de los seis días de trabajo para que los hombres se detengan y consideren lo quehan ganado en la semana en su preparación para el reino puro que no admitirá transgresor. Debemos hacercada sábado un examen de nuestras almas para ver si la semana fenecida trajo ganancia o pérdida espiritual.Santificar el sábado para el Señor significa salvación eterna. Dios dice: "Yo honraré a los que me honran." (1Sam. 2: 30.)Cómo guardarlo en el hogarAntes de la puesta del sol, congréguense los miembros de la familia para leer la Palabra de Dios y para cantary orar. Se necesita una reforma en esto, porque muchos han sido remisos. Necesitamos confesarnos a Dios yunos a otros. Debemos empezar de nuevo a hacer arreglos especiales para que cada miembro de la familia seapreparado para honrar el día que Dios ha bendecido y santificado.No se malgasten en cama las preciosas horas del sábado. El sábado de mañana, la familia debe levantarsetemprano. Si se levantan tarde, hay confusión y apresuramiento en los preparativos para el desayuno y laescuela sabática. Hay apresuramiento, roces e impaciencia. Así entran en el hogar sentimientos profanos. Elsábado, así profanado, produce cansancio, y en vez de amarse su venida se la teme.No debemos proveer para el sábado una cantidad o variedad mayor de alimentos que para los otros días. Envez de esto, los alimentos deben ser más sencillos, y debe comerse menos, a fin de que la mente esté clara yvigorosa para comprender las cosas espirituales. El comer demasiado anubla la mente. Se pueden oír laspalabras más preciosas sin apreciarlas, debido a que la mente está turbada por un régimen impropio.Comiendo demasiado el sábado, muchos han deshonrado a Dios más de lo que piensan.Aunque debe evitarse el cocinar en sábado, no es necesario comer alimentos fríos. En tiempo frío, caliénteseel alimento preparado el día antes. Y sean las comidas, aunque sencillas, atrayentes y sabrosas. Provéasealgo que sea considerado como un plato especial, algo que la familia no tiene cada día.Tomen parte los niños en el culto de familia. Traigan todos sus Biblias, y lea cada uno de ellos uno o dosversículos. Luego cántese algún himno familiar, seguido de oración. Para ésta, Cristo ha dejado un modelo.El Padrenuestro no fue destinado a ser repetido simplemente como una fórmula, sino que es una ilustración delo que deben ser nuestras oraciones: sencillas, fervientes y abarcantes. En una simple petición, expresad alSeñor vuestras necesidades, y gratitud por su misericordia. Así invitáis a Jesús como vuestro huéspedbienvenido en el hogar y el corazón. En la familia, las largas oraciones acerca de objetos remotos, no están en 9
  • 10. su lugar. Hacen cansadora la hora de la oración, cuando debiera ser considerada como un privilegio y unabendición. Procurad que ese momento ofrezca interés y gozo.La escuela sabática y la reunión del culto ocupan sólo una parte del sábado. La parte que queda para lafamilia puede abarcar las más sagradas y preciosas horas del sábado. Mucho de este tiempo deben pasarlo lospadres con sus hijos. En muchas familias se deja solos a los niños menores, para que se diviertan lo mejor quepuedan. En tales condiciones, no tardan en volverse inquietos, empiezan a jugar y se dedican a causarperjuicios. Así el sábado no tiene para ellos significado sagrado. Cuando el tiempo es agradable, paseen lospadres con sus hijos por los campos y huertos. En medio de las cosas hermosas de la naturaleza, explíquenlespor qué fue instituido el sábado. Descríbanles la gran obra creadora de Dios. Díganles que cuando la tierrasalió de su mano era santa y hermosa. Cada flor, cada arbusto, cada árbol, respondía al propósito de suCreador. Todo lo que veían los ojos era hermoso y llenaba la mente de pensamientos relativos al amor deDios. Todo sonido era música en armonía con la voz de Dios. Mostradles que fue el pecado lo que mancillóla obra perfecta de Dios; que las espinas y los cardos, el pesar y la muerte, son todos resultados de ladesobediencia a Dios. Invitadlos a ver cómo la tierra, aunque mancillada por la maldición del pecado, siguerevelando la bondad de Dios. Los campos verdes, los altos árboles, la alegre luz del sol, las nubes, el rocío, laquietud solemne de la noche, la gloria del cielo estrellado y la luna en su belleza, todo da testimonio delCreador. No cae una gota de lluvia ni un rayo de sol sobre nuestro mundo desagradecido, que no testifique dela tolerancia y del amor de Dios.Habladles del camino de la salvación; de cómo "amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, paraque todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna." (Juan 3: 16.) Repítase la dulce historia deBelén. Preséntese a Jesús a los niños, como niño obediente a sus padres, como joven fiel y laborioso, queayudaba a sostener la familia. Así podéis enseñarles que el Salvador conoce las pruebas, perplejidades ytentaciones, las esperanzas y los goces de los jóvenes, y que puede simpatizar con ellos y ayudarles. De vezen cuando, leedles las interesantes historias de la Biblia. Interrogadlos acerca de lo que han aprendido en laescuela sabática y estudiad con ellos la lección del próximo sábado.La despedida del sábado debe ser también como la bienvenidaAl bajar el sol, señalen la voz de la oración y el himno de alabanza el fin de las horas sagradas, e invitad aDios a acompañaros con su presencia en los cuidados de la semana de trabajos.Así pueden los padres hacer del sábado lo que debe ser: el día más gozoso de la semana. Pueden inducir a sushijos a considerarlo como una delicia, el día superior a los demás días, santo de Jehová, honorable.No es aconsejable viajar en el santo sábadoSi deseamos la bendición prometida a los obedientes, debemos observar el sábado más estrictamente. Temoque con frecuencia hagamos en ese día viajes que podrían evitarse. De acuerdo con lo que el Señor me hacomunicado acerca de la observancia del sábado, debemos ser más cuidadosos en cuanto a viajar en los barcoso coches en ese día. En este asunto, debemos dar el debido ejemplo a nuestros niños y jóvenes. A fin dealcanzar las iglesias que necesitan nuestra ayuda y darles el mensaje que Dios desea que oigan, puede sernosnecesario viajar en sábado; pero hasta donde podamos debemos conseguir nuestros pasajes y hacer todos losarreglos necesarios en algún otro día. Cuando emprendemos un viaje, debemos hacer todo esfuerzo para evitarque nuestra llegada a destino sea en sábado.Cuando estamos obligados a viajar en sábado, debemos tratar de evitar la compañía de aquellos que desviaríannuestra atención a los asuntos mundanales. Debemos mantenerla fija en Dios y en comunión con él. Cuandoquiera que se presente la oportunidad, debemos hablar a otros acerca de la verdad. Debemos estar siemprelistos para aliviar los sufrimientos y ayudar a los que están en necesidad. En tales casos, Dios desea que elconocimiento y la sabiduría que nos ha dado sean aprovechados. Pero no debemos hablar de negocios nidedicarnos a conversaciones comunes y mundanas. En todo tiempo y lugar, Dios requiere que ledemostremos nuestra lealtad honrando el sábado.Las reuniones en sábado 10
  • 11. Cristo dijo: "Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos." (Mat.18:20.) Dondequiera que haya siquiera dos o tres creyentes, reúnanse en sábado para pedir al Señor elcumplimiento de su promesa.Los pequeños grupos reunidos para adorar a Dios en su santo día, tienen derecho a pedir la rica bendición deJehová. Deben creer que el Señor Jesús es un huésped honrado en sus asambleas. Cada verdadero adoradorque santifica el sábado debe aferrarse a la promesa: "Para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico."(Exo. 31: 13.)Generalmente la predicación de nuestras reuniones del sábado debe ser corta. Debe darse a los que aman aDios oportunidad de expresar su gratitud y adoración.Cuando no hay predicador en la iglesia, alguno debe ser nombrado director de la reunión. Pero no esnecesario que predique un sermón u ocupe gran parte del tiempo de culto. Un estudio corto e interesante de laBiblia será con frecuencia de mayor beneficio que un sermón. Puede ir seguido de una reunión de oración ytestimonio.Los que ocupan algún puesto como dirigentes de la iglesia no deben agotar sus fuerzas físicas y mentalesdurante la semana al punto de no poder hacer sentir la influencia vivificadora del Evangelio de Cristo en lareunión del sábado. Reducid vuestros trabajos temporales diarios, pero no robéis a Dios dándole en sábado unservicio que no puede aceptar. No debéis carecer de vida espiritual. Los hermanos necesitan vuestra ayudaen sábado. Dadles alimento de la Palabra. Traed vuestros dones más selectos a Dios en su santo día.Dedicadle la preciosa vida del alma en un servicio consagrado.Nadie venga al lugar de culto para dormir. Esto no debiera verse en la casa de Dios. No os dormís cuandoestáis empeñados en vuestros quehaceres temporales, porque tenéis interés en vuestro trabajo. ¿Permitiremosque el servicio que entraña intereses eternos sea puesto en un nivel inferior al de los asuntos temporales de lavida?Cuando lo hacemos, perdemos la bendición que el Señor quiere que tengamos. El sábado no ha de ser un díade ociosidad inútil. Tanto en el hogar como en la iglesia, debe manifestarse un espíritu de servicio. El que nosdio seis días para nuestro trabajo temporal, bendijo y santificó el séptimo día y lo puso aparte para sí. En esedía bendecirá de una manera especial a todos los que se consagren a su servicio.Todo el cielo observa el sábado, pero no de una manera desatenta y ociosa. En ese día, cada energía del almadebe despertarse; porque ¿no hemos de encontrarnos con Dios y con Cristo nuestro Salvador? Podemoscontemplarle por la fe. El anhela refrescar y bendecir toda alma.Cada uno debe sentir que tiene una parte que desempeñar para hacer interesantes las reuniones del sábado.No hemos de reunirnos simplemente por formalismo, sino para un intercambio de pensamientos, para relatarnuestra experiencia diaria, para expresar agradecimiento y nuestro sincero deseo de ser iluminadosdivinamente, para que conozcamos a Dios y a Jesucristo al cual él envió. El platicar juntos acerca de Cristo,fortalecerá el alma para las pruebas y conflictos de la vida. Nunca pensemos que podemos ser cristianos yencerrarnos, sin embargo, dentro de nosotros mismos. Cada uno es parte de la gran trama de la humanidad, ysu experiencia será mayormente determinada por la experiencia de sus asociados.No obtenemos la centésima parte de la bendición que podríamos obtener de nuestras asambleas para adorar aDios. Nuestras facultades perceptivas necesitan ser aguzadas. La comunión de unos con otros debealegrarnos. Con tal esperanza como la que tenemos, ¿por qué no arde en nuestro corazón el amor a Dios? De-bemos ir a toda reunión religiosa dominados por una vívida comprensión espiritual de que Dios y sus ángelesestán allí, cooperando con todos los verdaderos adoradores. Al entrar en el lugar de culto, pidamos a Dios quequite todo mal de nuestro corazón. Traigamos a su casa solamente lo que él puede bendecir. Arrodillémonosdelante de Dios en su templo, y consagrémosle lo suyo, lo que compró con la sangre de Cristo. Oremos por elpredicador o el que dirige la reunión. Roguemos que una gran bendición venga por medio del que ha depresentar la palabra de Dios. Esforcémonos con fervor por obtener una bendición para nosotros mismos.Dios bendecirá a todos los que se preparen así para su servicio. Ellos comprenderán lo que significa tener laseguridad del Espíritu porque recibieron a Cristo por la fe.El lugar de culto puede ser muy humilde, pero no por eso deja el Señor de reconocerlo. Para los que adoran aDios en espíritu y en verdad y en la belleza de la santidad, será como la puerta del cielo. El grupo de creyentes 11
  • 12. puede ser pequeño, pero a la vista de Dios es muy precioso. La verdad los sacó como piedras brutas de lacantera del mundo, y fueron llevados al taller de Dios para ser tallados y modelados. Pero aun en bruto sonpreciosos a la vista de Dios. El hacha, el martillo y el cincel de las pruebas están en las manos de un Artíficehábil que no los emplea para destruir, sino para labrar la perfección de cada alma. Como piedras preciosas,pulidas a semejanza de las de un palacio, Dios quiere que hallemos un lugar en el templo celestial.Lo que Dios nos indica y concede es ilimitado. El trono de la gracia es en sí mismo la atracción más elevada,porque está ocupado por Uno que nos permite llamarle Padre. Pero Dios no consideró completo el principiode la salvación mientras sólo estaba investido de su amor. Por su propia voluntad, puso en su altar a unAbogado revestido de nuestra naturaleza. Como intercesor nuestro, su obra consiste en presentarnos a Dioscomo sus hijos e hijas. Cristo intercede en favor de los que le han recibido. En virtud de sus propios méritos,les da poder para llegar a ser miembros de la familia real, hijos del Rey celestial. Y el Padre demuestra suinfinito amor a Cristo, quien pagó nuestro rescate con su sangre, recibiendo y dando la bienvenida a losamigos de Cristo como amigos suyos. Está satisfecho con la expiación hecha. Ha sido glorificado por laencarnación, la vida, la muerte y la mediación de su Hijo.Tan pronto como un hijo de Dios se acerca al propiciatorio, llega a ser cliente del gran Abogado. Cuandopronuncia su primera expresión de penitencia y súplica de perdón, Cristo acepta su caso y lo hace suyo,presentando la súplica ante su Padre como su propia súplica. A medida que Cristo intercede en nuestro favor,el Padre abre los tesoros de su gracia para que nos los apropiemos, para que los disfrutemos y loscomuniquemos a otros. Pedid en mi nombre -dice Cristo,- y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros;pues el mismo Padre os ama, porque vosotros me amasteis. Haced uso de mi nombre. Esto dará eficacia avuestras oraciones, y el Padre os dará las riquezas de su gracia; por lo tanto, "pedid, y recibiréis, para quevuestro gozo sea cumplido." (Juan 16: 24.)Dios desea que sus hijos obedientes se apropien su bendición y se presenten delante de él con alabanza yagradecimiento. Dios es la fuente de la vida y el poder. El puede hacer del desierto un campo fructífero parael pueblo que guarda sus mandamientos, porque ello glorifica su nombre. El ha hecho para su puebloescogido lo que debiera inspirar agradecimiento a todo corazón, y le agravia que se le tribute tan pocaalabanza. Desea que su pueblo se exprese con más energía y demuestre saber que tiene motivos para estargozoso y alegre.Debemos relatar cómo Dios nos ha guiadoEl trato de Dios con su pueblo debe mencionarse con frecuencia. ¡Cuán a menudo levantó el Señor, en su tratocon el antiguo Israel, los hitos del camino! A fin de que no olvidasen la historia pasada, ordenó a Moisés queinmortalizase esos acontecimientos en cantos, a fin de que los padres pudiesen enseñárselos a sus hijos.Habían de levantar monumentos recordativos bien a la vista. Debían esmerarse para conservarlos, a fin deque cuando los niños preguntasen acerca de esas cosas, les pudiesen repetir toda la historia. Así eranrecordados el trato providencial y la señalada bondad y misericordia de Dios en su cuidado y liberación de supueblo. Se nos exhorta a traer "a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sidoiluminados, sufristeis gran combate de aflicciones." (Heb. 10: 32.) El Señor ha obrado como un Diosrealizador de prodigios en favor de su pueblo en esta generación. Es necesario recordar con frecuencia a loshermanos y ancianos, la historia pasada de la causa de Dios. Necesitamos relatar a menudo la bondad de Diosy alabarle por sus obras admirables.Aunque se nos exhorta a no dejar nuestras reuniones, esas asambleas no han de ser meramente para nuestrorefrigerio. Debemos sentir mayor celo para impartir el consuelo que hemos recibido. Debemos ser muycelosos para la gloria de Dios y no atraerle oprobio, ni aun por la tristeza de nuestro rostro ni por palabrasimprudentes, como si los requerimientos de Dios restringieran nuestra libertad. Aun en este mundo de pesar,desengaño y pecado, desea el Señor que estemos alegres y fuertes en su fortaleza. Todo el ser tiene elprivilegio de dar un testimonio decidido en todo respecto. Mediante nuestro semblante, genio, palabras ycarácter, debemos testificar que el servicio de Dios es bueno. Así proclamamos que "la ley de Jehová esperfecta, que vuelve el alma." (Sal. 19: 7.) 12
  • 13. La fase alegre y alentadora de nuestra religión será representada por todos los que se consagran diariamente aDios. No debemos deshonrar a Dios con un lastimero relato de las pruebas que parecen gravosas. Todas laspruebas que se reciban como medios de educarnos producirán gozo. Toda la vida religiosa será elevadora yennoblecedora, fragante de buenas palabras y obras. Agrada al enemigo que las almas estén deprimidas,abatidas, llorosas y gemebundas; quiere que así sean precisamente las impresiones que deje el efecto denuestra fe. Pero Dios quiere que la mente no se rebaje a un nivel inferior. Desea que cada alma triunfe con elpoder custodio del Redentor. El salmista dice: "Dad a Jehová, oh hijos de fuertes, dad a Jehová la gloria y lafortaleza. Dad a Jehová la gloria debida a su nombre: humillaos a Jehová en el glorioso santuario.""Glorificarte he, oh Jehová; porque me has ensalzado, y no hiciste a mis enemigos alegrarse de mí. JehováDios mío, a ti clamé y me sanaste... Cantad a Jehová, vosotros sus santos, y celebrad la memoria de susantidad." (Sal. 29: 1, 2; 30: 1-4.)La iglesia de Dios en la tierra, los santos, es una con la iglesia de Dios en el cieloLa iglesia de Dios en la tierra es una con la iglesia de Dios en el cielo. Los creyentes de la tierra y los seresdel cielo que nunca han caído constituyen una sola iglesia. Todo ser celestial está interesado en las asambleasde los santos que en la tierra se congregan para adorar a Dios. En el atrio interior del cielo escuchan eltestimonio que dan los testigos de Cristo en el atrio exterior de la tierra, y las alabanzas de los adoradores deeste mundo hallan su complemento en la antífona celestial, y el loor y el regocijo repercuten por todos losatrios celestiales porque Cristo no murió en vano por los caídos hijos de Adán. Mientras que los ángelesbeben en el manantial principal, los santos de la tierra beben los raudales puros que fluyen del trono y alegranla ciudad de nuestro Dios. ¡Ojalá que todos pudiesen comprender cuán cerca está el cielo de la tierra! Auncuando los hijos nacidos en la tierra no lo saben, tienen ángeles de luz por compañeros. Un testigo silenciosovela sobre toda alma, tratando de atraerla a Cristo. Mientras haya esperanza, hasta que los hombres resistan alEspíritu Santo para eterna ruina suya, son guardados por los seres celestiales. Recordemos todos que en cadaasamblea de los santos realizada en la tierra, hay ángeles de Dios escuchando los testimonios, himnos yoraciones. Recordemos que nuestras alabanzas quedan suplidas por los coros de las huestes angélicas en loalto.Por lo tanto, mientras nos reunimos sábado tras sábado, cantemos alabanzas a Aquel que nos llamó de lastinieblas a su luz admirable. "Al que nos amó, y nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre," rindaadoración el corazón. Sea el amor de Cristo el tema principal de lo que dice el predicador. Sea lo que seexprese con sencillo lenguaje en todo himno de alabanza. Dicte la inspiración del Espíritu de Dios nuestrasoraciones. Mientras se pronuncie la palabra de vida, atestigüe nuestra sentida respuesta que hemos recibido elmensaje como mensaje del cielo. Esto es muy anticuado, lo sé, pero es una ofrenda de agradecimiento a Diospor el pan de vida dado al alma hambrienta. Esta respuesta a la inspiración del Espíritu Santo será una fuerzaen nuestra propia alma y un estímulo para otros. Dará cierta evidencia de que hay en el edificio de Diospiedras vivas que emiten luz.¿Por qué no elevar la voz de nuestros cánticos espirituales en nuestras peregrinaciones? ¿Por qué no volver anuestra sencillez y fervor? La razón por la cual no estamos más gozosos consiste en que hemos perdidonuestro primer amor. Seamos, pues, celosos y arrepintámonos, no sea que nuestro candelero sea quitado de sulugar.El templo de Dios está abierto en el cielo, e inunda su umbral la gloria de Dios destinada a toda iglesia queame a Dios y guarde sus mandamientos. Necesitamos estudiar, meditar y orar. Tendremos entonces visiónespiritual para discernir los atrios interiores del templo celestial. Percibiremos los temas de los himnos yagradecimientos del coro celestial que está alrededor del trono. Cuando Sión se levante y resplandezca, su luzserá muy penetrante y se oirán preciosos himnos de alabanza y agradecimiento en las asambleas de los santos.Cesarán las murmuraciones y quejas por pequeñas desilusiones y dificultades. Mientras apliquemos el colirioáureo, veremos las glorias venideras. La fe penetrará las densas sombras de Satanás y veremos a nuestroAbogado ofreciendo el incienso de sus propios méritos en nuestro favor. Cuando veamos esto tal cual es,como el Señor desea que lo veamos, nos embargará un sentido de la inmensidad y diversidad del amor deDios. 13
  • 14. Dios enseña que debemos congregarnos en su casa para cultivar los atributos del amor perfecto. Estopreparará a los moradores de la tierra para las mansiones que Cristo ha ido a preparar para todos los que leaman. Allí se congregarán en el santuario de sábado en sábado, de luna nueva en luna nueva, para unir susvoces en los más sublimes acentos de alabanza y agradecimiento a Aquel que está sentado en el trono y alCordero para siempre jamás. 3JT 16-34El sábado como señal de lealtad ante el mundoDesde la columna de nube Jesús "habló ... a Moisés, diciendo:... En verdad vosotros guardaréis mis días dereposo ["sábado", nota]; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yosoy Jehová que os santifico" (Exo. 31: 12-13). El sábado es una señal o prenda dada por Dios al hombre: unaseñal de la relación que existe entre el Creador y sus seres creados. Los israelitas estaban declarando delantedel mundo su lealtad al único Dios verdadero y viviente, el soberano del universo, al observar el monumentoconmemorativo de la creación del mundo en seis días y del descanso del Creador en el séptimo día, alobservar el sábado como día santo de acuerdo a las instrucciones divinas. Cuando los cristianos observan elverdadero sábado, deben presentar siempre al mundo un testimonio fiel de su conocimiento del Dios vivo yverdadero como una distinción con los dioses falsos, pues el Señor del sábado es el Creador de los cielos y latierra, el Ser exaltado sobre todos los demás dioses. "Guardaréis el día de reposo ["sábado", nota], porquesanto es a vosotros... Seis días se trabajará, mas el día séptimo es el día de reposo ["sábado", nota] consagradoa Jehová; cualquiera que trabaje en el día de reposo ["sábado", nota], ciertamente morirá. Guardarán, pues, eldía de reposo ["sábado", nota] los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo. Señales para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en elséptimo día cesó y reposó" (vers. 14-17) (Manuscrito 122, 1901). 3MS 292,293Consejo en cuanto al sábado y los niñosLa casa de Dios es profanada y el sábado es violado por los niños de los creyentes. Corren por el edificio,juegan, hablan y manifiestan su mal temperamento en las propias reuniones en que los santos se han reunidopara glorificar a Dios y adorarlo en la hermosura de la santidad. El lugar que debe ser sagrado, donde debereinar un silencio santo, y donde debe haber un orden, una limpieza y una humildad perfectas, se convierte enuna perfecta Babilonia y un lugar donde reina confusión, desorden y suciedad. Esto es suficiente para hacerque Dios esté ausente de nuestras asambleas y para que su ira se encienda; suficiente para que a él no leagrade marchar con los ejércitos de Israel a la batalla contra nuestros enemigos.Dios no dio la victoria en la reunión que se celebró en... Los enemigos de la fe triunfaron. Se desagradó aDios. Su ira se encendió porque su casa se convirtió en una Babilonia...Por encima de todo, cuidad a vuestros niños durante el sábado. No permitáis que lo violen, porque el permitirque ellos lo violen, es como violarlo vosotros mismos. Cuando les permitís a vuestros hijos jugar [juegoscomunes], en sábado, Dios os considera a vosotros como violadores de los mandamientos. Vosotrostransgredís sus sábados (Manuscrito 3, 1854). 3MS 293,294No debe haber ruido tumultuoso y confusión… No debe permitirse ruido tumultuoso y contención ningún día de la semana; pero el sábado todos debenobservar quietud No deben oírse órdenes dadas con voz fuerte en ningún tiempo; pero en el sábado esto estácompletamente fuera de lugar. Este es el día santo de Dios, el día que él ha apartado para conmemorar susobras creadoras, un día que él ha santificado y bendecido (Manuscrito 57, 1897). IdNo es un día para buscar el placer, nadar o jugar a la pelotaDigo a los que se llaman adventistas del séptimo día: ¿Podéis reclamar el sello del Dios vivo? ¿Podéis afirmarque sois santificados por la verdad? Como pueblo, no le hemos dado a la ley de Dios la preeminencia quedebiéramos haberle dado. Estamos en peligro de hacer lo que a nosotros nos agrada en el día del sábado(Carta 258, 1907). Id 14
  • 15. Dios quiere que todos sus dones sean apreciados. Todos los fragmentos, los ápices y las cosas mínimas debenatesorarse cuidadosamente, y debemos tratar de conocer con cuidado las necesidades de otro. Todo lo quetenemos como verdad bíblica no es sólo para nuestro beneficio, sino para impartirlo a las demás almas, y estoha de impresionarse en las mentes humanas; y debe usarse toda palabra bondadosa para preparar el camino afin de abrir un cauce por el cual la verdad fluya en ricas corrientes hacia otras almas. Todo milagro que Cristoobró era esencial, y tenía el propósito de revelar al mundo que había una gran obra que hacer en día sábadopara el alivio de la humanidad sufriente, pero que el trabajo común no debía hacerse. La búsqueda del placer,jugar a la pelota, nadar, no eran una necesidad, sino que constituía un descuido pecaminoso del día sagradosantificado por Jehová. Cristo no hizo milagros sencillamente para desplegar su poder, sino para hacer frente aSatanás, que angustiaba a la humanidad que sufría. Cristo vino a nuestro mundo para resolver las necesidadesde los que padecían, a quienes Satanás estaba torturando (Carta 252, 1906). Id.294,295Los platos no deben lavarse los sábadosQueremos recomendar a todos que no laven los platos el sábado, si es posible que esto se evite. Dios esdeshonrado por todo trabajo innecesario hecho en su día santo. No es inconsecuente, sino apropiado, que losplatos se dejen sin lavar hasta el fin del sábado, si esto puede hacerse (Carta 104, 1901). Id. 295Los adventistas del séptimo día son observadosHay personas que están observando a este pueblo para ver cuál es la influencia que la verdad ejerce sobre susmiembros. "Los hijos de este mundo son más sagaces en su generación que los hijos de la luz". Cuando secolocan delante de ellos las exigencias del cuarto mandamiento, vigilan para ver cómo lo observan los quedicen que lo obedecen. Estudian la vida y el carácter de sus defensores para descubrir si están en armonía consu profesión de fe; y debido a las opiniones que así se forman, muchos son influidos mayormente o para laaceptación o para el rechazo de la verdad. Si este pueblo conformara su vida con la norma de la Biblia, seríapor cierto una luz en el mundo, una ciudad asentada sobre un monte (Manuscrito 3, 1885). Id. 297============================================================================== Ernesto Farga Gadea 15