Dolor y sufrimiento humano
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  • 1. Dolor y sufrimiento humano
  • 2. La vida no se entiende sin el hombre. Lo humano inunda todos los rincones denuestro mundo.Todos nacemos vulnerables y desprotegidos, pero revestidos de dignidad.Estrenamos libertad y aceptamos nuestra obligación de vivir. Todos fuimospremiados con la misma suerte: la de ser hombres.Los conceptos de libertad y dignidad humana son claves para poderacercarnos al dolor y el sufrimiento humanos. Son dos de nuestros grandestesoros.Nuestra libertad necesita el servicio de nuestra voluntad para aspirar a ser máshumano. El hombre sólo se reconoce libre, y cuando se siente cautivo dealguien o algo, se revela en lo más intimo de él. Así le decía Don Quijote aSancho: “la libertad es uno de los más preciosos dones que los cielos dieron alos hombres, con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra niel mar; por la libertad como por la honra se puede y debe aventurar la vida”.Por conocernos sujetos libres, no podemos modificar las condiciones o reglasde nuestra partida en la vida. Nadie por nosotros podrá vivir nuestra propia viday por tanto enfrentarse a la provocación del dolor y a la prueba del sufrimiento.El precio de nuestra libertad es que podremos ser felices, pero de igualmanera, podremos sufrir.La dignidad es el atributo primero de cualquier hombre. Es la joya queencerramos cada uno de nosotros. Nadie puede renunciar a la dignidad que leha sido regalada. Es triste observar cómo la mancillamos en tantas ocasiones.En estos malos tiempos para la dignidad humana es más preciso, si cabe, sudefensa y admiración. Por ella somos capaces de lo mejor. En palabras delfilósofo Kant: “la humanidad misma es dignidad: porque el hombre no puedeser utilizado únicamente como medio por ningún hombre (ni por otros, nisiquiera por sí mismo), sino siempre a la vez como fin, y en esto consisteprecisamente su dignidad en virtud de la cual se eleva sobre todas las cosas ”1.En tanto que somos dignos podemos vivir todo lo que le es propio al hombre,incluido el dolor y el sufrimiento. Ningún hombre pierde su dignidad por sufrir. 1 KANT, Metafísica de las Costumbres, Segunda parte. Principios de la doctrina de la virtud, Tecnos, trad. deCortina, A., Madrid, 1989.
  • 3. Hemos sido afortunados habiendo sido invitados a vivir. Los dones que se noshan concedido han sido muchos. Pero la vida humana no sería como es, si notuviéramos la certeza de nuestra propia muerte. “El miedo a la muerte es unmiedo universal aunque creamos que lo hemos dominado en muchos niveles”.2Morimos porque hemos vivido y no al contrario como algunos agorerospregonan. Somos conocedores que el dolor y el sufrimiento nos aguardan. Susecos nos recuerdan lo inevitable de nuestra muerte y eso nos aterra de inicio.El dolor y sufrimiento son universales, inevitables, caprichosos,incomprensibles, pero fundamentalmente humanos.La dignidad, el amor, la libertad, la justicia, la solidaridad, la alegría, la felicidadson humanas, pero de igual manera lo son el dolor, el sufrimiento, la amargura,la pena. El hombre sólo puede vivir una vida auténtica si conoce por igual lacaricia del amor y el zarpazo del sufrimiento. Distorsionamos la verdad sobre elhombre si pretendemos excluir las experiencias que siendo humanas no nosson agradables o placenteras. Empequeñeceríamos al hombre y lo haríamoscautivo de una gran mentira.Nos interesamos en estos momentos por el dolor y sufrimiento humanos conmayor detalle.Según la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (AIED), éste sedefine como “una experiencia sensitiva y emocional desagradable asociada auna lesión tisular real o potencial o descrita en términos de daño”. De estadefinición se desprenden varios conceptos importantes. El primero, que el dolores una experiencia subjetiva y personal; el segundo es la existencia o no deuna lesión tisular real, es decir no es necesaria la presencia de una lesiónmorfológica que justifique el dolor de una persona.3Como vemos esta definición de dolor tiene mucho que ver con la biologíahumana. Hay un grado moderado de dolor físico que de ningún modo podemosdenominar sufrimiento, pues tiene, en la coherencia total de la vida, un sentidoclaramente conocido, una función biológica, y lo aceptamos sin objeción.El dolor no es sinónimo de sufrimiento. Puede existir dolor sin sufrimiento, ysufrimiento sin dolor. Es frecuente encontrarlos asociados, peroindudablemente hablamos de conceptos que describen realidades diferentes. 4De ahí la pertinencia de encontrar una buena definición de sufrimiento. Para mi,la mejor es la que formularon los autores Chapman y Gravin: “el sufrimiento esun estado afectivo, cognitivo y negativo complejo caracterizado por lasensación que experimenta la persona de encontrarse amenazada en suintegridad, por su sentimiento de impotencia de hacer frente a esta amenaza ypor el agotamiento de los recursos personales y psicosociales que lepermitirían afrontarla”5. La amenaza a su integridad y el agotamiento de losrecursos para afrontarla por parte de la persona, son las características quemejor definen al sufrimiento humano.2 Elisabeth Kübler-Ross. Sobre la muerte y los moribundos. Editorial Mondadori. Barcelona 1975.3 Melzack R. y Katz J. Pain assessment in adult patients. En P.D. Wall y R. Melzack (Eds). Text of pain.5th Edition. Elsevier Churchill Livingstone. Edinburg 2006.4 Ramón Bayés. “Psicología del sufrimiento y de la muerte”. Editorial Martínez Roca. Barcelona 2001.5 CR Chapman y J Garvin. “Suffering: the contributions of persistent pain” The Lancet 353, 2233-2237.1999.
  • 4. Titán “Atlas”De una forma muy bella el santo de Hipona, describe de forma magistral elsufrimiento que padeció por la pérdida de un amigo y que claramente sediferencia de lo que entendemos por dolor físico: “¡Qué terrible dolor para micorazón! Cuanto miraba era muerte para mí: la ciudad se me hacíainaguantable, mi casa insufrible y cuanto había compartido con él se me volvíasin él en un cruelísimo suplicio. Lo buscaba por todas partes y no aparecía; yllegué a odiar todas las cosas, porque no podían decirme como antes, cuandovenía después de una ausencia:”he aquí que ya viene” (…). Sólo el llanto meera dulce y ocupaba el lugar de mi amigo en las delicias de mi corazón (…). Memaravillaba que la gente siguiera viviendo, muerto aquél a quien yo habíaamado como si nunca hubiera de morir; y más me maravillaba aún que, muertoél, siguiera yo viviendo, que era otro él. Bien dijo el poeta Horacio de su amigoque era la “mitad de su alma”, porque yo sentí también, como Ovidio, que “mialma y la suya no eran más que una en dos cuerpos”; y por eso me producíatedio el vivir, porque no quería vivir a medias, y a la vez temía quizá mi propiamuerte, para que no muriera del todo aquél a quien yo tanto amaba”.6 San Agustín6 San Agustín. “Confesiones”. Biblioteca de Autores Cristianos. Madrid 1970.
  • 5. El hombre siempre ha encontrado soluciones para el dolor y el sufrimiento, ytambién en algunas ocasiones respuestas. Comenzaremos un recorrido porlas mismas.Dependiendo de las diferentes concepciones que se tienen del hombre y de laépoca histórica a que nos refiramos, podemos encontrar estas diferentesrespuestas.Así para un materialista, el sentido de las cosas está ligado al obrar delhombre. El sentido termina allí donde la praxis llega a su término. En esemomento sólo le queda al hombre la resignación.Para el estoico actual que acepta desde el principio voluntariamente lo que nopuede cambiar, no puede entender que le pueda suceder nada que le obligue asufrir, ya que no ha podido intervenir sobre su generación.Nietzsche, defensor de la “Teoría moderna del caos y del azar”, afirma: “heencontrado que en las cosas esta feliz certidumbre: prefieren danzar con lospies del azar”. ¿Qué necesidad existe de encontrar ningún sentido a nada sinos gobierna el imperio del azar?El nuevo pensador occidental influenciado por las corrientes budistas, tan demoda en nuestra sociedad, nos invita a apartar la conciencia del lugar donde sesufre. A través de la meditación desaparece el yo, se anula nuestra concienciay por tanto nuestra posibilidad de sufrir.La sociedad actual concentra sus esfuerzos en la evitación y supresión deldolor, así como en la disminución del sufrimiento. En muchas ocasiones eludeel acercamiento a ambos fenómenos, por considerarlo un proceso penoso yduro.Vivimos en una sociedad dinámica que a diferencia de las sociedadesprimitivas, tiende a la abolición del sufrimiento cuando puede, y a la ocultacióndel mismo cuando no lo consigue. Cuando no puede plantarle cara desde unpunto de vista de manejo y control del mismo, y por tanto no lo puede hacerdesaparecer, esta sociedad moderna se queda sin saber que decir.7Si se cae en el error de rechazar sistemáticamente el sufrimiento y el sacrificioque inevitablemente la realidad nos demanda, se puede conseguir al precio deaceptar una vida falseada en sus cimientos, que al precio de deshumanizarsepaulatinamente, engendra personalidades afectivamente débiles e inestables.El hombre se revela ante esta visión desnaturalizada de su esencia y aspira aencontrar un sentido.La pregunta acerca del sentido del sufrimiento es, ante todo, una preguntaparadójica. Ella misma es expresión de sufrimiento, de ausencia indudable delsentido del actuar, de falta de control del mismo y de desesperación ante tangravosa situación. Posiblemente busquemos lo que el psiquiatra austriacoVictor Frankl, superviviente del holocausto nazi, escribíó: “cualquier tipo desufrimiento y de sacrificio que la vida nos depara, será aceptado con fortalezapor el ser humano, si sabe que detrás de él hay un sentido que puede iluminarsu significado”8Finalmente, muchos pensadores consideran que la cuestión sobre el sentidodel sufrimiento es específicamente una cuestión religiosa. Nuestra sociedadoccidental de tradición judeo–cristiana, sitúa la pregunta frente a un Diosomnipotente y justo. Sólo a Él es posible preguntarle: ¿cómo se armoniza el7 Robert Spaemann. “Distintas actitudes frente al dolor humano”. Revista Atlántida. Número 15.8 Victor Frankl. “El hombre en busca de sentido”. Editorial Herder. Barcelona 1979.
  • 6. hecho de la existencia de un Dios bondadoso con la existencia de sufrimientoen el mundo?