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Definiciones Violencia GéNero Isonomia

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  • 1. La violencia contra las mujeres, doméstica y de género, son algunos de los asuntos internacionales que afectan dramáticamente al 51% de la población mundial y que aún están pendientes de resolución. •La violencia contra las mujeres hace referencia a “todo acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción, o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada" y en la que incluye todos los tipos de violencia que puede recibir una mujer por el simple hecho de serlo, tal y como señala Naciones Unidas. •La violencia de género es “...la manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligadas a ellas por relaciones de afectividad, aun sin convivencia”, tal y como la define la Ley Orgánica 1/2004 de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, y es una de las primeras causas de muerte a nivel mundial. En nuestro país, la cifra de mujeres muertas como consecuencia de este tipo de violencia alcanza una media anual cercana al centenar de víctimas, siendo su número sensiblemente superior por cuanto únicamente son contabilizadas aquellas muertes instantáneas que se producen en el momento de la agresión, quedando sin contabilizar las que se producen, a medio y largo plazo, como resultado de tales agresiones así como las lesiones irreversibles que producen discapacidad física o psíquica permanente, generando muchas más muertes y problemas derivados que, por ejemplo, el terrorismo pues debido al sistema de géneros cuando falta la madre el núcleo familiar es mucho más sensible a los procesos de desestructuración. •La violencia doméstica, como su nombre indica, son las agresiones que se producen en el espacio perteneciente o relativo a la casa u hogar y como consecuencia de las relaciones de poder, realizando las agresiones quien ejerce como cabeza de familia, generalmente el pater familiae, y recibiéndolas los sujetos dependientes, las mujeres y la infancia con mayor frecuencia, seguidas de personas dependientes mayores y enfermas. •La violencia machista: se denomina de este modo debido a que "... el machismo es el concepto que de forma más general define las conductas de dominio, control y abuso de poder de los hombres sobre las mujeres y que, a su vez, ha impuesto un modelo de masculinidad que todavía es valorado por una parte de la sociedad como superior. La violencia contra las mujeres es la expresión más grave y devastadora de esta cultura, que no solo destruye vidas, sino que impide el desarrollo de los derechos, la igualdad de oportunidades y las libertades de las mujeres" Preámbulo de la Ley 5/2008, de 24 de abril, del derecho de las mujeres a erradicar la violencia machista (Generalitat de Catalunya). Así mismo, la referida ley señala que, las violencias ejercidas contra las mujeres, se denominan de distintos modos: sexista, patriarcal, viril, etc. Introducción CURSO:
  • 2. Cuesta trabajo pensar que, a estas alturas del siglo XXI, la violencia contra las mujeres, doméstica y de género, son algunos de los asuntos internacionales que afectan dramáticamente al 52% de la población mundial y que aún están pendientes de resolverse. Pero antes de continuar quizás es preciso señalar qué queremos decir cuando hablamos de estas manifestaciones de la violencia o de estos modos de ejercerla, así como de valorar, aunque muy someramente, sus impactos: - La violencia de género es “...la manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligadas a ellas por relaciones de afectividad, aun sin convivencia”, tal y como la define la Ley Orgánica 1/2004 de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la violencia de género, y es una de las primeras causas de muerte a nivel mundial. En nuestro país, la cifra de mujeres muertas como consecuencia de este tipo de violencia alcanza una media anual cercana al centenar de víctimas, siendo su número sensiblemente superior por cuanto únicamente son contabilizadas aquellas muertes instantáneas que se producen en el momento de la agresión, quedando sin contabilizar las que se producen, a medio y largo plazo, como resultado de tales agresiones así como las lesiones irreversibles que producen discapacidad física o psíquica permanente, generando muchas más muertes y problemas derivados que, por ejemplo, el terrorismo pues debido al sistema de géneros1 cuando falta la madre el núcleo familiar es mucho más sensible a los procesos de desestructuración. A pesar de ello, la violencia de género sigue sin ocupar los primeros lugares de la agenda política como problema prioritario y urgente a resolver, aun cuando es de justicia reconocer que en los últimos dos años se ha advertido una clara disposición política que ha repercutido en la escucha de las reivindicaciones de los movimientos de mujeres y feministas y que han tenido como consecuencia la activación de medidas fundamentales para combatir el problema, como por ejemplo la mencionada ley orgánica que aunque está en proceso de implementación, siendo temprano para realizar una evaluación certera, hasta la fecha los medios aplicados no han sido ni suficientes ni eficaces no sólo para abordar este tipo de violencia sino para frenar a los agresores. - La violencia contra las mujeres no sólo hace referencia a aquella cuyo agresor es un varón la víctima una mujer y entre ellos ha mediado una relación afectiva, como es entendida la violencia de género en el marco de la ley, sino que hablamos de: “todo acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción, o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada" y en la que incluye todos los tipos de violencia que puede recibir una mujer por el simple hecho de serlo, tal y como señala Naciones Unidas. - La violencia doméstica, como su nombre indica, son las agresiones que se producen en el espacio perteneciente o relativo a la casa u hogar y como consecuencia de las relaciones de poder, realizando las agresiones quien ejerce como cabeza de familia, generalmente el pater familiae, y recibiéndolas los sujetos dependientes, las mujeres y la infancia con mayor frecuencia, seguidas de personas dependientes mayores y enfermas.
  • 3. Por otra parte, la tipología de la violencia, definida en el contexto de los estudios para la Paz y los conflictos como: 1) violencia directa, aquella que causa daño o dolorfísico y/o psíquico y que, por tanto, está comprometida la integridad física y psicológica; 2) violencia estructural: estructuras que generan ausencia de reciprocidad y que legitiman la violencia directa (represión política, desigualdad, explotación económica); 3) violencia cultural: soporte ideológico que justifica y sostiene todo tipo de violencia; responde a criterios complejos que se vertebran en torno a un precepto básico y sencillo de comprender: que violenta quien puede no quien quiere. Es decir, que la violencia es un ejercicio de poder ya que el agresor, para ejecutar el acto de agredir, se tiene que sentir en condiciones de superioridad para asegurar que el objeto de la agresión (el grupo o la persona agredida, etc.), no está en disposición de defenderse ni en condiciones de igualdad con el sujeto agresor, siendo ello aplicable a cualquier manifestación de violencia (guerras, violencia callejera, violencia escolar, etc.). Así las cosas, las mujeres, si bien legalmente son sujetos emancipados y libres en los regímenes democráticos, en la práctica aún están sometidas a las estructuras patriarcales que obstaculizan, de forma directa (p.e. violencia de género) e indirecta (techo de cristal2), que esta emancipación sea un hecho que les permita realizar un proyecto de vida propio sin tener que responder a aquello que la sociedad espera y demanda de ellas en función de la división sexual del trabajo3 y del sistema de géneros. En este sentido las mujeres, además de aquellas que se refieren estrictamente a las que les amenazan por el hecho de ser mujeres y madres de familia (violencia contra las mujeres, doméstica y de género) siguen siendo las víctimas propiciatorias de todos los tipos de violencia: 1.- De la violencia directa, manifestada en violencia sexual (violaciones, acoso laboral, abusos sexuales, etc.), en guerras (la violación como arma de guerra, las mujeres víctimas de los conflictos bélicos en tanto que sujetos más numerosos de la sociedad civil, etc.), en la esclavitud y el tráfico de personas (junto con la infancia), en las agresiones a su salud a través de la medicalización de procesos naturales (menstruación o la menopausia), control del cuerpo y de la sexualidad (ablación de clítoris, etc.) y en el impacto que sobre la salud integral de las mujeres. 2.- De la violencia estructural, es decir de falta de reciprocidad y discriminación de las estructuras sociales, económicas, científicas, etc. hacia las mujeres: la feminización de la pobreza (segregación del mercado de trabajo cobrando salarios inferiores los sectores feminizados, economía sumergida, trabajo doméstico y reproductivo no remunerado ni con beneficios sociales que repercuten en la vejez –ausencia de pensiones dignas- y en situaciones de enfermedad, etc.), discriminación salarial (menor salario que homólogos varones por desarrollar el mismo trabajo en idénticas condiciones, etc.), organización social desajustada en usos de tiempos y espacios entre vida profesional/laboral y familiar/doméstica (horarios de colegios, servicios de salud, etc.), educación formal e informal legitimadora de la carga sobre las mujeres de la responsabilidad absoluta, por el hecho de ser mujeres, de todos aquellos temas relacionados con los cuidados, las tareas domésticas, etc.
  • 4. 3) De la violencia cultural, ocultando las aportaciones de las mujeres a la Historia, la Ciencia, las Artes, la Política, la Cultura en general;negando la genealogía femenina; invisibilizando a las mujeres a través de un uso del lenguaje y un tratamiento de las imágenes sexistas, legitimando la discriminación y la violencia a través de la exigencia de sometimiento moral de las mujeres sobre los varones mediante la cosificación del cuerpo y los valores de resignación y obediencia, que les son exigidos a las mujeres por determinados ritos religiosos, etc. Así las cosas, este curso supondrá un acercamiento al marco conceptual y legislativo en relación con la violencia contra las mujeres, doméstica y de género, aportándonos claves y elementos para discriminar algunos de los procesos, en especial aquellos que afectan a la salud de las mujeres y aquellos que tienen que ver con los medios de comunicación y con los usos sociales más comunes que, por habituales, facilitan que convivamos con la violencia sin que siquiera nos sobresalten sus impactos, aportándonos también algunos ejemplos de cómo se está abordando en determinados ámbitos, pues si reconocemos sus formas y sus impactos y conocemos herramientas para hacerle frente el proceso de erradicación se acelerará, al menos ese es nuestro objetivo. 1 El sistema de géneros es una construcción social y cultural que, en función de la sexualidad biológica del sujeto, le atribuye determinadas características y/o cualidades comportamentales, psíquicas, aptitudinales,actitudinales, culturales, sociales...empujando a mujeres y hombres, a través de la educación formal (escuela) e informal (familia, religión, mass-media, grupos de pares, etc.)hacia destinos diferentes sobre los que ni unas ni otros pueden decidir. 2 Los usos de tiempos y espacios diferenciados entre hombres y mujeres supone que los tiempos y espacios que las mujeres dedican a la reproducción de la familia (maternidad y crianza por ejemplo) y a los cuidados y tareas domésticas, son los tiempos y espacios que los varones, responsables del mismo núcleo familiar, utilizan en o parapromocionar y desarrollar su actividad pública/profesional, estando naturalizadas (al decir naturalizadas nos referimos a pensar que las cosas son como son porque no pueden ser de otro modo) ambas tareas de modo que, aunque aparente y legalmente no exista discriminación por razón de sexo, resultan obstáculos invisibles que dificultan en la práctica que las mujeres tengan las mismas oportunidades de promoción y desarrollo en el ámbito público/profesional que los varones, pues además lo que para unas es un obstáculo a la hora de ser contratadas (por ejemplo ser madres) para otros es una ventaja (por ejemplo ser padres). Éstos, junto con otro tipo de obstáculos “naturalizados” (lenguaje sexista, uso de la imagen de las mujeres, etc.) son los fenómenos conocidos como “techo de cristal”, ya que resultan ser límites no visibles ni evidentes que obstaculizan el avance de las mujeres hacia el desarrollo de un proyecto de vida propio. 3 La división sexual del trabajo se refiere a aquellas tareas que la sociedad demanda de las personas en función de su sexualidad biológica, de manera que a las mujeres se les encomienda trabajos asociados a la maternidad y por tanto relacionados con la reproducción, los cuidados y aquellas tareas vinculadas al ámbito doméstico, mientras que a los hombres en función de su sexualidad se les encomiendan tareas de producción y vinculadas al papel de proveedor de recursos y defensa, que se desarrollan en el ámbito público.