Mercurita Y El Castigo
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Mercurita Y El Castigo

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La traviesa hada, se dispone a pasar el verano, en una ciudad, castigada por haberse portado mal durante el curso. Pero ¿No es demasiado castigo, dejarla sin vacaciones?

La traviesa hada, se dispone a pasar el verano, en una ciudad, castigada por haberse portado mal durante el curso. Pero ¿No es demasiado castigo, dejarla sin vacaciones?

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Mercurita Y El Castigo Presentation Transcript

  • 1. Mercurita y el castigo
  • 2. Llena de incertidumbre, Mercurita llega a la ciudad de Sankar, donde deberá estar el verano, cumpliendo un castigo.
    Antes que nada, deberá presentarse a Darama, la gobernadora. Esta, fue una profesora temporal, en la escuela de hadas.
    Ahora gobierna Sankar, en sustitución de su enfermo tío. Antes de verla, se toma un respiro para abrir su equipaje, y
    colocarse las alitas de hada reglamentarias, en la espalda y presentarse con la varita. No sabe qué es lo que le espera, pero
    al menos se tranquiliza un poco, sabiendo que en Sankar, respetan mucho los derechos humanos. Eso no es tan frecuente en
    las frías regiones del norte. El caluroso y acogedor sur, es diferente.
  • 3. Darama (“Dara” para los amigos) acoge con alegría a la traviesa hada.
    -¡Eh! Yo a ti te conozco. Eres el hada esa tan inquieta…¡Vaya, no recuerdo
    tu nombre! Pero dime ¿Qué te trae por aquí?
    -Hola “Dara”. Me llamo Mercurita, y me envía la directora, a ponerme a
    tu disposición durante el verano, por haberme portado mal durante éste
    curso. Pronto te mandará una carta, confirmándolo. Pero es mentira. No
    te creas todo lo malo que se dice de mí.
    -¡Ja, ja, ja, ja! Cuando estuve en tu escuela, ya tenías fama de traviesa.
    Debes de haber hecho algo muy gordo, para que estés todo el verano
    castigada. Ya me contarás tu versión, cuando tengas un rato libre. Ahora
    desayuna, luego ve al conserje, y dile de mi parte, que te busque una
    habitación, y ropa civil. Ahora no estás en la escuela, y no vas a hacer
    labores de magia. Así que quítate el uniforme de verano. Luego te
    presentarás en el puesto de guardia, y dile al capitán, que te busque
    una ocupación. Allí, siempre hay algo que hacer. Si eres buena, te dejaré
    las tardes libres.
    -Gracias, gobernadora¿Te gusta mi varita? La estrella azul, me la
    concedieron el año pasado, por ayudar en una colonia. Como puedes ver,
    no soy tan mala como se dice.
  • 4. Tal y como le dijo la gobernadora, la mandaron a hacer todo tipo de
    deberes. Desde barrer la puerta de la entrada de la ciudad, a fregar en la
    cocina. Lo más frecuente, era ir a por agua. Tenía que traer cubo tras
    cubo, no solo para beber, sino para limpiar. No son trabajos
    excesivamente pesados, pero sí, muy entretenidos. Por suerte, nuestra
    amiguita se lo toma con resignación.
    -Menos mal que éste es el último cubo. Dentro de
    poco regresarán los patrulleros, y sus caballos, suelen
    venir sedientos de tanto caminar. Es increíble. Beben
    como elefantes.
  • 5. Un día, pasa junto a una fuente, y se queda pensativa.
    -Hmm. ¿Lo hago, o no lo hago?
    Entonces, se decide, y echa detergente en el agua.
    -Lo siento, pero si no lo hago, jamás me lo perdonaré
    ¡Je, je, je, je! Se dice a sí misma, sonriendo con maldad.
    De inmediato empieza a salir espuma
    descontroladamente.
  • 6. Un soldado ve la travesura y sonríe. Pero al llegar junto al hada, se pone serio, y le dice:
    -¡Vaya, vaya! Veo que eres una niña muy traviesa ¿Te gustaría que se lo dijera a la gobernadora?
    -No lo hagas por favor. Si se lo dices, me castigará. Además, mira que bonito ha quedado. Más que una travesura es una obra
    de arte.
    -Tienes suerte de haberme cogido de buen humor, pero la próxima vez, se lo diré.
  • 7. Ya lleva dos semanas, y acaba de recibir una carta de su compañera “Poly”.
    Solo hace un año que la conoce, pero es su mejor amiga. Tras acabar la
    jornada, aprovecha para leerla.
    Querida “Mercu”: Espero que estés bien. Presta atención a
    lo que voy a contarte, porque es importante para ti. Al poco
    de irte, seguí con las internas. El colegio estaba casi vacío. A
    las mayores, les quedaba poco más de una semana de clase.
    Así que antes de que se fueran, convencí a Titania, la
    delegada de 8º curso, para que me acompañara a ir a hablar
    con la directora, ya que temía que no me hiciera caso, o me
    diera la espalda. Como sabes, tengo una gran intuición.
    Había algo oscuro en tu castigo. Todo el verano castigada, es
    demasiado duro para una travesura leve. Y si fuera grave,
    ya estarías expulsada. Titania opinaba lo mismo que yo.
  • 8. -Directora, a Poly y a mí, no nos parece adecuado el castigo de
    Mercurita. Gracias a ella, se pudo demostrar que Jantia, obligaba
    a sus alumnas, a leer libros de terror, y participar en sesiones de
    espiritismo. Su error fue, que lo demostró usando métodos poco
    convencionales, y algo peligrosos. Pero dígame ¿Merece ser
    castigada por ello?
    La directora no se inmutó, aunque me miró con
    seriedad, quizás reprochándome que hubiera llamado a Titania, en vez de hablarle a solas. Luego, dijo:
    -Titania, Poly. Coged las sillas y acercaros. Quiero
    contaros una historia.
  • 9. Tal vez sepáis que durante el verano pasado, Mercurita fue a visitar a su amiga
    Florenia, a la escuela de hadas de “El Barrizal” en la región de Neuria, que es
    donde nació. Le comunicaron que estaba ayudando en una colonia. Como no
    sabía el camino, varias hadas la acompañaron. Dicha colonia es una ciudad
    destruida, rodeada por la salvaje Naturaleza, y habitada por presos, a los que
    los guardianes obligan a trabajar, a punta de espada. Las hadas van allí, para
    ayudarlos, y suavizar tensiones.
    Florenia sintió una gran alegría, al ver a su amiga, y le
    contó los muchos problemas que tenía. El principal de
    todos, era la escasez de hadas y de voluntarios para
    ayudar.
    Mercurita, se conmovió, y se ofreció a ayudar durante
    el verano, pese a su corta edad y no pertenecer a la
    misma escuela de hadas, sobre la que recaía el cuidado
    de la colonia.
    Su entusiasmo hizo que la mayoría de sus
    acompañantes, también se animaran a ayudar. Ante
    tanta voluntad, fueron admitidas por los responsables.
  • 10. Amaxo, el barón de Neuria, fue informado de los progresos de
    lacolonia, y de la mejor actitud de sus pobladores. Aunque aún
    había mucho por hacer, invitó a varios nobles y personalidades
    Importantes, a visitarla. Entre ellos, me encontraba yo, y la
    reina Denka III de Lamokia, de incógnito.
    Pese a su avanzada edad, tiene una vista excelente, y no
    tardó a ver a Mercurita, con su uniforme celeste.
    -¡Casia! ¿Ha visto eso? ¿Qué hace ese hada en un lugar
    como éste?
    -Ah sí. Hace un rato, que hablé con ella. Ha venido a visitar
    a una amiga, y viendo que necesitaban ayuda, se ofreció
    voluntaria para ayudarles.
    -¡Pués bien podría haber hecho lo mismo en mi reino! Hay
    muchos lugares que necesitan ayuda, y somos nosotros,
    los que le estamos pagando sus estudios.
    -Alteza, ella nació en Neuria. Esta es la tierra que la vio
    nacer. Vino aquí, impulsada por la nostalgia.
  • 11. Mis argumentos, en vez de tranquilizar a la reina, la
    enfurecieron aún más.
    -¿Así que nació en Neuria? ¡Pues ya que le gusta
    tanto, que se quede aquí! Encárguese de encontrar
    una excusa, para echarla. De camino, le anulará sus
    estudios y logros. De esa manera, si quiere seguir
    estudiando la carrera de hada en otro centro, deberá
    hacerlo desde el principio.
    No estaba de acuerdo con esa forma de pensar, tan
    poco apropiada para éstos tiempos, pero no dije nada
    confiando en que se le pasaría el enfado , o se olvidaría
    del asunto. Me equivoqué.
    Afortunadamente, éste año, hizo muy
    buenas amigas en la escuela. Te conoció a
    Ti; Poly, y también a Anasti, y a Cleo. Al jefe de estudios, Fando, no le gustó que la reina quisiera expulsarla, y la protegió siempre que pudo, dentro de sus limitaciones.
    Gracias a él, y a vosotras, Mercurita no cayó en las provocaciones de las alumnas mayores que fueron sobornadas por la reina, para motivar su expulsión.
  • 12. Seguramente os preguntaréis el motivo de que una mujer como Jantia,
    estuviera dando clases a unas haditas. Siento tener que decir, que fue un
    error mío. Entre las muchas profesoras que dejaron sus solicitudes para
    trabajar en la escuela, había una tal “Jana Berea”, con un brillante
    historial. Pero confundí su nombre con el de “JantiaBerek” y llamé a la
    persona equivocada. Lo que sucedió a continuación, no fue ninguna
    sorpresa. Mercurita y ella son conflictivas, y totalmente opuestas. Era
    lógico, que acabaran enfrentadas. Como sabeis, dicho enfrentamiento se
    saldó con la expulsión de Jantia, pero la traviesa hada, estuvo cerca de ser
    echada. Menos mal, que aparecieron los libros, y eso inclinó la balanza a
    su favor. Sin embargo, la castigué a ayudar durante el verano en Sankar,
    para compensar el enfado de la reina, y esperar que se diese por
    satisfecha.
    Su respuesta no se hizo esperar. Ahora era aún más rencorosa.
    Quería que Mercurita dejara su carrera de hada para siempre
    o morir. Me acusaba de ser demasiado blanda, pero
    comprendía que sus deseos solo serían satisfechos por su
    guardia personal; las temidas brujas de Wamian, llamadas así,
    en memoria de una profesora que tuvo. Mandaría a dos de
    ellas; Arkala, y Casia, a darle un ultimátum a la hadita.
    “Quizás me equivoqué de Casia. Esta es una aprendiz con
    mucho futuro. Lo que Casia la directora no consiguió, lo
    conseguirá, Casia la bruja”. Escribió la reina, con burla.
    Lo siento mucho, creí que castigando a Mercurita, conseguiría
    su perdón, y en vez de eso, me temo que la he llevado a una
    encerrona. Dijo la directora, apesadumbrada.
  • 13. Bueno, Mercu. Ya sabes lo que hay. Es evidente que necesitas
    ayuda. Cuenta conmigo, pero sabes que soy novata. Me llevé
    una desagradable sorpresa, cuando le pedí a Titania, que me
    ayudase. Pero muy temblorosa me dijo que no podía, ya que
    tenía cosas importantes por hacer. Dicho esto, se fue, dejándome
    con la palabra en la boca. Ya ves, no te puedes fiar de nadie. Se
    veía muy amistosa durante el curso, siempre intentando ayudar.
    Pero cuando más la necesitas, te decepciona. Cleo y Anasti se
    fueron con sus padres, pero dudo que pudiera contar con ellas. Es
    mejor dejarlas donde están, ya que son aún más novatas que yo.
    Lo primero que me pregunto es cómo voy a ir a Sankar volando,
    si apenas he volado un par de veces, y regular. Me da vueltas la
    cabeza, con solo pensarlo. Así que he decidido ir a la biblioteca, y
    ver si encuentro algo que me pueda servir. Creo que pediré consejo
    a la vieja bibliotecaria. Ella es muy veterana. Un abrazo. Poly.
  • 14. -¡Vaya! Pues sí que son malas noticias. Tanto, que
    me pregunto si Poly no me está gastando una broma
    de mal gusto. Hmm. Creo recordar que Titania tenía
    una prima llamada Casia, y estaba interesada en ser
    bruja. Las amigas se burlaban de ella, preguntándole
    por su prima. Siempre se ponía seria, cuando se lo
    mencionaban. Son las típicas bromitas escolares
    que se suelen gastar cuando alguien tiene algún
    pariente cuyo nombre es igual o parecido al de un
    profesor del colegio.
    ¿Será la misma bruja, y por eso no quiere ayudarme?
    ¿O es solo coincidencia? Hay tantas Casias en ésta
    región…Piensa Mercurita.
    De pronto, se pone en guardia. Hay dos personas, que no la pierden de
    vista. Eso es lógico, ya que la gente siente mucha curiosidad, cuando
    ve a un hada. Algunos, incluso la miran a escondidas, porque sienten
    respeto. Mercurita lo ve normal, y se ha acostumbrado a ello. Pero tras
    leer la carta, no se siente tranquila, y presta más atención a su alrededor.
  • 15. Las dos mujeres se ponen a charlar entre ellas, cuando la
    hadita se vuelve. Si quieren decirle o hacerle algo, es evidente
    que aún no están preparadas, o no se ponen de acuerdo,
    sobre la forma de actuar.
    Mercurita, se da la vuelta, como si no
    hubiera pasado nada, pero mira con
    disimulo, el reflejo de las ventanas. Eso
    le confirma, que esas dos mujeres están
    siguiéndola. Y a juzgar por su forma de
    vestir, parecen brujas. Aunque también
    podrían ser brujas mercenarias en busca
    de trabajo; eso es normal. Pero algo le
    dice a la hadita, que esas dos, son las
    siniestras mensajeras de la reina, de las
    que Poly le habló en su carta.
  • 16. Llena de miedo y tristeza, va en busca de la gobernadora. Al verla, la
    abraza, y rompe a llorar. Luego le enseña la carta. Esta, trata de
    consolarla.
    -Venga, no es nada. Tranquilízate. Es solo una broma de tu amiga.
    Nadie quiere hacerte daño. Es tu imaginación. Tu sabes que la gente
    suele ser muy curiosa cuando ve a un hada.
    Mercurita no duda de la buena voluntad de Darama, pero cree que
    se equivoca.
    En ese momento, las dos mujeres se acercan a la
    gobernadora. Parece evidente, que quieren hablar con
    ella. Mercurita se mete a toda prisa, dentro del edificio.
    Los guardias que han oído los temores de la pequeña
    hada, las miran con desconfianza.
  • 17. La gobernadora se acerca a las recién llegadas.
    -Buenos días, señoritas ¿Qué les trae por aquí?
    -Me parece a mí, que sabe muy bien lo que nos trae.
    Dice la joven Casia, en tono burlón. Su compañera le
    reprocha con la mirada sus malos modales, y toma la
    Palabra con educación. Pese a formar parte del reino
    de Lamokia, Sankar es una ciudad muy respetuosa
    con la ley. Tal vez fuera por eso, por lo que la directora
    mandó allí, a Mercurita.
    -Buenos días, gobernadora. Ella es Casia, y yo me llamo Arkala.
    Somos miembros de la guardia personal de la reina Denka y
    queremos hablar con el hada que se llama Mercurita, que hace un
    rato hemos visto con usted.
    Darama se estremece. Empieza a creer que los temores de la joven
    hada, son reales.
  • 18. -Ah, dígame ¿Qué es lo que quieren decirle?
    -Lo siento, pero es un asunto privado. Es entre ella y
    nosotras.
    La gobernadora, no está conforme con esa respuesta.
    -Si no me dicen en qué consiste el asunto, no dejaré que
    la vean.
    -¡No se meta en ésto! Cumplimos órdenes de la reina.
    -Esa niña está bajo mi protección. O me enseñan esa
    orden, o las encierro ya mismo, en los calabozos.
    Muy a su pesar, Arkala le enseña las instrucciones de la reina. La
    gobernadora, se llena de horror al leerlas.
    -¡No puede ser verdad! Pero si Mercurita, es solo una niña.
    -Pues ya lo ve, querida. Es totalmente real.
  • 19. -¡Asesinas! No permitiré que la maten.
    -Si esa niña es razonable, no tiene por qué morir. Son órdenes
    de la reina, y debe acatarlas, como también las acatamos
    nosotras ¡Es lo que hay! ¡Si no le gusta, dimita!
    Al ver el mal ambiente creado, uno de los guardias interviene.
    -Hagan el favor de tratar con educación a la gobernadora, y
    de suavizar sus modales.
    -Veo que no tengo más remedio que acatar esa orden. Al
    menos, garantíceme que usará toda su paciencia, para que no
    sea necesario matarla.
    -¡Ni lo dude! No somos asesinas. Insistiremos una y otra vez,
    hasta que logremos convencerla ¿Verdad Casia?
    -¡Por supuesto!
  • 20. La triste Mercurita, ha estado observando detrás de la puerta,
    y se desespera cuando ve que la gobernadora, cede a las brujas
    Lo único que se le ocurre, es esconderse en uno de los cuartos
    para invitados, que hay vacíos en el edificio de gobierno, y esperar
    a que se cansen de buscarla, y se vayan . Pero teme que no sirva
    de mucho.
  • 21. Así es. Las brujas, no tardan en encontrarla, y se ríen de
    ella.
    -¡Ja, ja, ja, ja! Mira Casia en ese rincón. Ya hemos
    encontrado a la ratita ¡No temas! No vamos a hacerte
    daño. Anda, ven. Tenemos que hablar.
    -Mira lo que tengo en la mano. Es una bolsa con dinero. Todo
    para ti. Con ésta cantidad, hay suficiente como para comprar
    tres casas. No negarás, que la reina es generosa ¿Y a cambio
    de que? Basta con que dejes tu carrera de hada. Pero piensa
    ¿Para qué quieres ser un hada, si con éste dinero podrás vivir
    con comodidad, el resto de tu vida?
    -Eh…sí. Supongo que sí. Contesta Mercurita, aturdida.
  • 22. Siguiendo un impulso, el hada, coge la bolsa. Arkala, saca un
    pergamino, al tiempo que responde llena de júbilo:
    -¡Muy bien! Eres muy razonable. Pero para confirmar tu decisión,
    debes de firmar con una gota de tu propia sangre, en éste papel.
    Casia, mira a ver si encuentras una aguja, u objeto punzante por
    ahí, para que firme nuestra amiga.
    Mercurita está inquieta. Ella no tiene intención de abandonar su
    carrera de hada. Si aceptara el trato y luego no lo cumple, le
    alcanzará una terrible maldición, que puede costarle la vida.
    ¿Qué hacer ahora? Esas mujeres de diplomacia engañosa, no son sus amigas. Las
    manda una reina siniestra, para obligarla a firmar algo que no le gusta. Por lo tanto,
    de acuerdo a su forma de pensar; ese dinero, es botín capturado al enemigo, y por
    ello, de su propiedad. Se considera muy libre de hacer con él, lo que quiera, sin
    cuestionarse si eso es robar. Así que lo mejor que se le ocurre hacer es huir…pero
    sin soltar la bolsa ¡Ahora es suya, faltaría más!
    -¡Eh! ¿A dónde vas? No puedes irte sin firmar. Dice la sorprendida Arkala.
  • 23. Pero ella sigue corriendo, sin detenerse. Justo al bajar de las escaleras, ve
    un aterrador destello. Una de las brujas le ha lanzado un hechizo de
    ataque, probablemente el “Llamarada” de uso muy común entre ellas, y de
    terrible fama. Eso demuestra la poca paciencia de las dos mujeres, pese a
    la palabra dada a la gobernadora. El asunto es serio. Muy serio.
    En el exterior, Mercurita sale por la parte de atrás del
    edificio. Para despistar mejor a sus perseguidoras, se
    mete por los laberínticos callejones de la ciudad.
  • 24. A las dos brujas, no les hace gracia meterse en las estrechas
    callejuelas.
    -Ten prudencia, a partir de ahora. Podrías cruzarte con alguien
    mientras cruza la esquina, y alcanzarlo. Tendríamos problemas.
    Dice Arkala.
    -Descuida, no soy tan torpe como piensas. Le responde Casia,
    molesta.
    Pero las calles están casi vacías. Eso es una desventaja para
    la pequeña hada. Así que trata de encontrar un atajo, que la
    lleve al centro de la ciudad.
  • 25. Al llegar a una esquina, se encuentra el paso
    cortado.
    -¡Oh, qué rabia! Un callejón sin salida…o casi.
    Ahora tendré que saltar esa valla. En el cole era
    mi entretenimiento favorito. Es lo malo de
    tener amigas. Por respeto a ellas, no hago tantas
    travesuras como antes. Es casi tan alta, como la
    del cole. ¿Habré perdido facultades?
    Piensa la pequeña hada.
    -Bien, habrá que intentarlo. Primero lanzaré el dinero, para que no me
    estorbe, y luego veré si puedo saltarla yo.
    Mercurita sabe que el golpear de la bolsa al suelo, la puede delatar, pero
    lo considera como un mal inevitable. Reza en su interior para que sus
    perseguidoras no le den importancia, y lo confundan con uno de los tantos
    sonidos procedentes de las casas cercanas.
  • 26. Hasta ese momento, las brujas estaban desorientadas, pero
    al escuchar la bolsa del dinero caer al extremo de la tapia,
    creen adivinar, que Mercurita está cerca.
    -¿Has oído, Casia? Parece que estamos sobre la pista de esa
    pícara ladrona.
    -¡Déjamela a mí ¡No soporto a las hadas!
    Las brujas llegaron justo a tiempo de verla cogiendo la
    bolsa, y salir corriendo. La enfurecida Casia, lanzó dos
    disparos, pero sin suerte. Uno de éstos, quemó un poco de
    hierba, y el otro rompió un trozo de la tapia.
    -¡Ven aquí y suelta lo que no es tuyo, ladrona! Dice Casia,
    furiosa por haber fallado.
    -¡Ni loca! ¡Y no soy una ladrona! Exclama Mercurita,
    ofendida.
  • 27. El peso del dinero es un grave obstáculo, y le resta velocidad, además del
    molesto tintineo de las monedas. Así que huye, todo lo más silenciosamente
    que puede. Ni se le pasa por la cabeza, soltarlo. Quiere hacer un buen uso de
    él. Su vestido tiene unos arañazos, causados al saltar la tapia.
    Lo que ella no sabe, es que las brujas, también tienen problemas. A
    Casia, le cuesta trabajo subir al muro.
    -Arkala, ayúdame, por favor. Esa niña me ha debido de
    echar una maldición. Me siento muy débil.
    Su compañera la ayuda, pero se burla de ella.
    -Estúpida aprendiz, no es una maldición ¿No sabes que los hechizos, consumen energía? Y los de ataque, más que de cualquier otro tipo. Has lanzado tres de ellos, y es imposible que te sientas en plena forma. Hasta dentro de unas horas, no recuperarás toda tu energía.
    -¡Eres muy cruel! Debías habérmelo dicho.
    -¿Por qué? Es tu obligación, saberlo.
  • 28. Mercurita, por fin llega al mercado. Eso la alegra. No le
    gustan las estrechas y solitarias callejuelas de Sankar.
    Curiosamente, sus enemigas también se alegran.
    -¡Bien! Ya la tenemos cogida. Cuando estemos un poco más cerca,
    gritaremos: “¡Coged a esa ladrona!”. Evidentemente, no irá muy
    lejos. Cuando los ciudadanos, le corten el paso, la coseremos a
    cuchilladas y cogemos el dinero que nos ha robado. Para evitar
    que se enfaden, les enseñaremos las órdenes de la reina, y nos
    dejarán en paz. Así que ¡Animo, Casia! Esfuérzate, que nuestra
    misión, está casi cumplida. La reina nos premiará, si la hacemos
    bien.
    -De acuerdo. Dice su compañera.
  • 29. El hada ve a un grupo de personas, bailando. Parece que
    son cómicos, o ciudadanos pertenecientes a algún grupo
    de danza. Un soldado que tiene el día libre, se ha unido a
    ellos.
    Uno de los bailarines, al verla indecisa, exclama:
    -¡Eh niña, anímate y baila con nosotros!
    Mercurita, ve a sus dos perseguidoras dirigirse hacia ella. Aún
    están un poco lejos, pero no tardarán en darle alcance.
    -Sí, creo que me uniré a vuestra fiesta. Seré muy breve, pero me
    uniré.
  • 30. Inesperadamente, Mercurita abre la bolsa, y sin dejar de andar, se pone a lanzar puñados de monedas al aire, al tiempo que grita:
    -¡Yo regalo dinero! ¡Yo regalo dinero! ¡El que lo coja,
    suyo es! ¡Aceptad éste obsequio de la reina Denka, a la ciudad de Sankar! ¡Yo regalo dinero! Dice en tono burlón una y otra vez, hasta que se queda sin nada.
    Algunos ciudadanos, creen que se ha vuelto loca. Otros piensan, que es realmente una enviada de la reina. Da igual. Todo el que puede, se acerca a coger las monedas. Mercurita guarda en uno de sus grandes bolsillos, el saquito vacío. Luego huye, y se esconde.
  • 31. Al percatarse de lo que está sucediendo, las brujas corren como pueden, para impedirlo. Pero es demasiado tarde. La
    multitud, les impide ver donde se ha metido la pequeña hada. Cuando les piden a los ciudadanos, que devuelvan el dinero
    que han cogido, unos se burlan de ellas y otros se ofenden, pero no recuperan ni una sola moneda. Ahora entienden para
    qué quería el dinero, la traviesa niña. Después de todo, un hada que ama el dinero, pierde sus poderes. Solo lo usan cuando
    realmente lo necesitan, y para ayudar a los demás….o para facilitarles la huida, como en el caso de Mercurita.
    -Así que esa niña os ha robado el dinero, para repartirlo ¡Ja, ja, ja, ja! Eso no hay quien se lo crea.
    -Y si fuera cierto, bien hecho está. De vez en cuando, hay que pensar en los demás. Dice una mujer.
    -No hagáis caso a éstas desvergonzadas oportunistas. Esa niña, es una enviada de la reina. Dice otra mujer.
  • 32. La furiosa Arkala, paga su enfado, con su compañera.
    -¡Estúpida! Por culpa tuya, se nos ha escapado. Y el dinero, es ahora irrecuperable. Eso no le va a gustar
    a la reina ¡Así que vete preparando una excusa, para que el castigo sea menor!
    -¡Eh, sin ofender! Si estoy cansada, es porque me esforcé en cumplir con la misión de la mejor forma
    posible. En cambio tú, no has hecho nada más, que quejarte. Eres tú, la que debe prepararse para el castigo.
    La traviesa niña, desde su escondite, contempla con alegría los apuros de las brujas. Se considera feliz por haber repartido el dinero entre la
    gente sencilla , consiguiendo despistar a sus enemigas, durante el reparto. Estas, están que muerden. Al fracaso de no haber conseguido que renunciara a su carrera, hay que añadir la pérdida monetaria. Eso pondrá de peor humor, a la rencorosa reina.
  • 33. Cuando la daban por perdida, la ven sentada en un rincón discreto. Tiene aspecto de estar cansada. De inmediato, se dirigen hacia ella.
    -Hola, pequeña. Estamos encantadas de volver a verte. Ya creíamos que te habías ido. Dice Casia, con ironía.
    El hada al verlas, protesta con actitud infantil.
    -¡Eh! ¿Vosotras nunca os cansáis? Esperad al menos a que
    descanse. No seáis tramposas.
  • 34. Al ver que siguen avanzando, Mercurita vuelve a protestar.
    -¡Yo no os he hecho nada. Habéis empezado vosotras! ¡Dejadme en paz de una vez!
    -¡Niña estúpida! ¿No eres capaz de comprender, que esto no es un juego? Dice Arkala, furiosa.
  • 35. Luego se eleva a una altura prudencial, y saca su varita.
    La bruja dispara, pero Mercurita pega un “Salto Mágico” y esquiva el impacto. Eso sorprende a sus perseguidoras, que no
    esperaban semejante maniobra.
    -¡Fallaste! Pensé que lo harías mejor que Casia. Me has decepcionado.
  • 36. Tras eso, lanza su conjuro, antes de que las brujas, reaccionen.
    -Tomad nota de éste hechizo. Cuesta muy poca energía, y es muy
    eficaz. Comprobadlo vosotras mismas ¡Je, je, je, je!
    Es el llamado “Lodazal”. De inmediato se ven rodeadas por una
    amplia masa de lodo que sale de detrás. Los setos y los asientos,
    dificultan asimismo la huida de las brujas hacia delante, o los lados,
    y fueron atrapadas con rapidez. Para colmo, la cansada Casia, se
    agarra a Arkala, para que la ayude a salir, y con ello ambas
    comparten el mismo destino. Todo eso fue tenido en cuenta por la
    inteligente hada, que escogió ese terreno, tan favorable para sus
    planes.
    Las asustadas brujas, temen ahogarse, y tratan
    de agarrarse a los arbustos cercanos, al tiempo
    que suplican por sus vidas. Mercurita, las tranquiliza.
    -Tranquilas, cerditas. Son solo cien centímetros de
    barro, más o menos ¡Ah! Pero de ahí no vais a salir,
    hasta que juréis por vuestras vidas, que no me
    volveréis a atacar, a mí, ni a nadie de mi entorno!
    -Pero la reina nos mandó…Dijo Casia.
    -Nada de excusas. Juradlo ahora mismo, si no queréis
    que me enfade, y os envíe un hechizo de abejas
    furiosas.
    Las apuradas brujas, lo juran de inmediato.
    -Bien. Ahora si no os importa, sigamos con las normas
    mágicas, y lanzad las varitas cerca de mi alcance.
    Estas obedecen, y Mercurita las recoge.
  • 37. En cuanto las toca, emiten un fuerte destello que dura unos segundos. Ahora Mercurita, es oficialmente, vencedora de
    las dos brujas. Estas pierden sus poderes temporalmente, y añaden experiencia mágica al hada.
    -Ahora podéis ir a contarle a la reina, lo bien que lo hemos pasado ¡Je, je, je, je! Recordad que si rompéis vuestro
    juramento, no tardaréis en fallecer dolorosamente.
  • 38. Pero la gobernadora, ordena que sean encarceladas de inmediato, para que sean llevadas a juicio. No solo se les acusa de intento de asesinato, sino también de poner en peligro la vida de los ciudadanos. Al bajar a los calabozos, Casia tiene un gesto chulesco, al decir:
    -No importa, estaremos poco tiempo encerradas.
    Su compañera prefiere no hablar, por prudencia.
  • 39. Mercurita le pregunta a Darama, por qué ha detenido a las dos brujas.
    -No es que me caigan bien, pero ya sabes…es la costumbre de dejar marchar, a tu enemigo vencido.
    -Es que además de atacarte a ti, han causado inquietud entre la población. Yo estoy sustituyendo a mi tío, y entiendo poco de leyes, así que he llamado a éste señor que es abogado, para que nos instruya acerca del comportamiento de esas brujas.
    -Verá, gobernadora. La pretensión de esas mujeres, no era legal. Nadie puede pretender obligar a nadie a hacer cualquier
    cosa, usando un papel con la firma de la reina. Eso es chantaje. Para que tenga validez, ha de emitirse un bando público, o
    una orden judicial. Este reino, tiene sus leyes, y la reina no puede ignorarlo.
  • 40. La reina Denka, siguió el enfrentamiento, desde su bola de cristal. No pudo evitar sentir un escalofrío, cuando vio a Mercurita sosteniendo las varitas mágicas de sus enemigas derrotadas.
    -Mis brujas…mis queridas brujas. Han sido vencidas por esa niña. Ya me advirtieron que es muy hábil, pero no me lo quise creer.
    Ella pretendía acabar con la carrera de Mercurita, de forma discreta e ilegal, pero le ha sido imposible. Ahora, si quiere hacerlo, tendrá la difícil tarea de buscar pruebas sólidas, o arriesgarse a perder su delicada popularidad. Denka, prefiere ser prudente.
    Nuestra amiguita se siente optimista. No es bueno llevarse mal con
    una reina, pero el enfrentamiento con las dos brujas, le ha demostrado
    que sigue en plena forma y tan llena de ingenio como siempre. No sabe
    lo que pasará luego, pero confía en poder seguir con sus estudios.
    -Menos mal que la gobernadora “se olvidó” mencionar el dinero a ese
    abogado. Eso me pondría en un aprieto, por uso indebido de riquezas
    ajenas. Pero no creo que la reina, me lo reproche. No le conviene que se
    hable mucho de éste asunto. Además, ha sido dinero bien empleado. Si
    no, que se lo pregunten a los agradecidos ciudadanos de Sankar.
    FIN
  • 41. Esta aventura, está basada en mi futuro libro “Mercurita y sus amigas” del que soy autor. Es la
    segunda parte de la serie Mercurita. La primera es “Mercurita la aprendiz de hada. La aventura
    no es exactamente la misma que lo escrito en el libro, porque sería muy complicado hacerla
    exactamente igual.
    Los que hayáis visto el anterior powerpoint, tal vez os hayáis dado cuenta, de que el hada
    Titania, tiene una cara distinta a la de éste. El motivo está, en que se me perdió el skin, y el que
    salió, era algo distinto al anterior.
    Los skins y personajes, son del juego “Los sims 2”.
    Un saludo.
    Tio Antonio