Jaime gil de biedma

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Jaime gil de biedma

  1. 1. Jaime Gil de Biedma “ Intento formular de mi experiencia de la guerra ”
  2. 2. <ul><li>Fueron, posiblemente, los años más felices de mi vida, y no es extraño, puesto que a fin de cuentas no tenía los diez años. Las víctimas más tristes de la guerra los niños son, se dice. Pero también es cierto que es una bestia el niño: si le perdona la brutalidad de los mayores, él sabe aprovecharla, y vive más que nadie en ese mundo demasiado simple, tan parecido al suyo. Para empezar, la guerra fue conocer los páramos con viento, los sembrados de gleba pegajosa y las tardes de azul, celestes y algo pálidas, con los montes de nieve sonrosada a lo lejos. Mi amor por los inviernos mesetarios es una consecuencia de que hubiera en España casi un millón de muertos. </li></ul>Poema
  3. 3. <ul><li>A salvo de los pinares -pinares de la Mesa, del Rosal, del Jinete!-, el miedo y el desorden de los primeros días eran algo borroso, con esa irrealidad de los momentos demasiado intensos. Y Segovia parecía remota como una gran ciudad, era ya casi el frente -o por lo menos un lugar heroico, un sitio con tenientes de brazo en cabestrillo que nos emocionaba visitar: la guerra quedaba allí al alcance de los niños tal y como la quieren. A la vuelta, de paso por el puente Uñés, buscábamos la arena removida donde estaban, sabíamos, los cinco fusilados. Luego la lluvia los desenterró, los llevó río abajo. </li></ul>
  4. 4. <ul><li>Y me acuerdo también de una excursión a Coca, que era el pueblo de al lado, una de esas mañanas que la luz es aún, en el aire, relámpago de escarcha, pero que anuncian ya la primavera. Mi recuerdo, muy vago, es sólo una imagen, una nítida imagen de la felicidad retratada en un cielo hacia el que se apresura la torre de la iglesia, entre un nimbo de pájaros. Y los mismos discursos, los gritos, las canciones eran como promesas de otro tiempo mejor, nos ofrecían un billete de vuelta al siglo diez y seis. Qué niño no lo acepta? </li></ul>
  5. 5. <ul><li>Cuando por fin volvimos a Barcelona, me quedó unos meses la nostalgia de aquello, pero me acostumbré. Quien me conoce ahora dirá que mi experiencia nada tiene que ver con mis ideas, y es verdad. Mis ideas de la guerra cambiaron después, mucho después de que hubiera empezado la postguerra </li></ul>
  6. 6. Breve Biografía: <ul><li>Nació el 1929, en una familia de alta burguesía castellana </li></ul><ul><li>Gil de Biedma estudió derecho en Barcelona y en Salamanca </li></ul><ul><li>En su poesía evitaba constantemente el surrealismo y busca la contemporaneidad y la racionalidad a través de un lenguaje. También escribió algunos ensayos </li></ul><ul><li>Su vida interior queda por completo marcada por su condición de homosexual, circunstancia que, le lleva al profundo pesimismo, y a vivir al límite toda una serie de experiencias íntimas autodestructivas </li></ul><ul><li>En 1974, Biedma padeció una crisis que le lleva a dejar la vida literaria </li></ul>
  7. 7. Obras literarias: <ul><li>Versos a Carlos Barral (1952) </li></ul><ul><li>Según sentencia del tiempo (1953). </li></ul><ul><li>Compañeros de viaje (Barcelona: Joaquín Horta, 1959). </li></ul><ul><li>En favor de Venus (1965) </li></ul><ul><li>Moralidades (1966) </li></ul><ul><li>Poemas póstumos (1968) </li></ul><ul><li>Diario del artista seriamente enfermo (1974), memorias. </li></ul><ul><li>El pie de la letra: Ensayos 1955-1979 (1980), Crítica, Barcelona </li></ul><ul><li>Antologia poética (1981) Alianza </li></ul><ul><li>Las personas del verbo (1982), Seix Barral, Barcelona </li></ul>
  8. 8. Exposición sobre Jaime Gil de Biedma en la biblioteca regional de Murcia
  9. 10. Tema del poema: <ul><li>La experiencia del autor sobre la guerra . </li></ul><ul><li>Características: </li></ul><ul><li>Jaime , en este poema, nos explica su experiencia personal ante la guerra, nos describe paisajes, momentos, lugares idealizados…. </li></ul><ul><li>La manera que tiene el autor de escribir esta experiencia personal ante la guerra nos induce a pensar que se trata de una confesión escrita a un amigo o pariente. </li></ul><ul><li>El tema y el tono que emplea se contradicen, ya que el tema es la guerra civil Española y en cambio retrata su vida despreocupada durante su infancia. </li></ul>
  10. 11. <ul><li>Otro punto muy característico del poema es la perspectiva del adulto y el niño. El niño és inconciente y se presenta ante la guerra como un juego. En cambio el adulto rompe la ilusión y trae al lector a la realidad histórica. </li></ul><ul><li>El poema también describe tiempo mejores llenos de esperanza e ilusión que le retornan a su infancia. </li></ul>
  11. 13. Estructura interna <ul><li>Fueron, posiblemente, los años más felices de mi vida, y no es extraño, puesto que a fin de cuentas no tenía los diez años. Las víctimas más tristes de la guerra los niños son, se dice. Pero también es cierto que es una bestia el niño: si le perdona la brutalidad de los mayores, él sabe aprovecharla, y vive más que nadie en ese mundo demasiado simple, tan parecido al suyo. </li></ul><ul><li>Frente al pensamiento generalizado de que los niños son las víctimas más tristes de la guerra, la voz poética afirma sin tapujos que estos años fueron los más felices de su existencia. </li></ul>
  12. 14. <ul><li>Para empezar, la guerra fue conocer los páramos con viento, los sembrados de gleba pegajosa y las tardes de azul, celestes y algo pálidas, con los montes de nieve sonrosada a lo lejos. Mi amor por los inviernos mesetarios es una consecuencia de que hubiera en España casi un millón de muertos. </li></ul><ul><li>La ruptura que se produce en esta estrofa representa muy bien el contraste que se da a lo largo de todo el poema entre la perspectiva adulta y la infantil. La visión idílica del niño, que ve el mundo como un espacio atrayente y pacífico, la voz del adulto rompe la ilusión y vuelve a transportar hasta la realidad. </li></ul>
  13. 15. <ul><li>A salvo de los pinares -pinares de la Mesa, del Rosal, del Jinete!-, el miedo y el desorden de los primeros días eran algo borroso, con esa irrealidad de los momentos demasiado intensos. Y Segovia parecía remota como una gran ciudad, era ya casi el frente -o por lo menos un lugar heroico, un sitio con tenientes de brazo en cabestrillo que nos emocionaba visitar: la guerra quedaba allí al alcance de los niños tal y como la quieren. A la vuelta, de paso por el puente Uñés, buscábamos la arena removida donde estaban, sabíamos, los cinco fusilados. Luego la lluvia los desenterró, los llevó río abajo. </li></ul><ul><li>La guerra es, de nuevo desde la perspectiva del niño, un juego; el mejor y más auténtico de los deseados. El ambiente de seguridad en que vive - la familia acomodada a la que se aludía en “Infancia y confesiones” -, hace que el niño vea la contienda con una luz poética de ensoñación. Segovia - ciudad muy cercana a Nava de la Asunción - se convierte así en un espacio legendario donde los soldados son héroes y los fusilados, misterios. </li></ul>
  14. 16. <ul><li>Y me acuerdo también de una excursión a Coca, que era el pueblo de al lado, una de esas mañanas que la luz es aún, en el aire, relámpago de escarcha, pero que anuncian ya la primavera. Mi recuerdo, muy vago, es sólo una imagen, una nítida imagen de la felicidad retratada en un cielo hacia el que se apresura la torre de la iglesia, entre un nimbo de pájaros. Y los mismos discursos, los gritos, las canciones eran como promesas de otro tiempo mejor, nos ofrecían un billete de vuelta al siglo diez y seis. Qué niño no lo acepta? </li></ul><ul><li>El anuncio de la primavera, el cielo, los pájaros, la verticalidad de la iglesia, son elementos que conducen a la ilusión y la esperanza. Un ambiente remoto y mítico propio del siglo XVI, hacen de este hecho histórico tan concreto, un lugar de ensoñación para la mente infantil del poeta. La victoria del bando nacional se convierte así en “una nítida imagen de la felicidad”. Sólo el final de la estrofa anuncia un nuevo giro en las perspectivas propuestas. Una vez más, la visión enfrentada del adulto toma la voz en un nuevo esfuerzo por justificarse. </li></ul>
  15. 17. <ul><li>Cuando por fin volvimos a Barcelona, me quedó unos meses la nostalgia de aquello, pero me acostumbré. Quien me conoce ahora dirá que mi experiencia nada tiene que ver con mis ideas, y es verdad. Mis ideas de la guerra cambiaron después, mucho después de que hubiera empezado la postgue rra </li></ul><ul><li>En esta última estrofa, advierte sobre su cambio de actitud, de ideales. Un cambio que se produjo pasados los años, en la posguerra, y puede ser constatada por quienes le conocen. La infancia supone, pues, en el sujeto poético un “ejercicio de irrealidad”, que habrá de superar con los años. </li></ul>
  16. 18. Métrica: <ul><li>Fueron, posiblemente, 8 los años más felices de mi vida, 11 y n o e s extraño, puesto qu e a fin de cuentas 12 sinalefas no tenía los diez años. 8 </li></ul><ul><li>Las víctimas más tristes de la guerra 11 los niños son, se dice. 7 Pero también es cierto qu e e s una bestia el niño: 14 sinalefa si le perdona la brutalidad 10 de los mayores, él sab e a provecharla, 11 sinalefa y vive más que nadie 7 en ese mundo demasiado simple, 11 tan parecid o a l suyo. 7 sinalefa Par a e mpezar, la guerra 7 sinalefa fue conocer los páramos con viento, 11 los sembrados de gleba pegajosa 11 y las tardes d e a zul, celestes y a lgo pálidas, 14 sinalefas con los montes de nieve sonrosada a lo lejos. 14 M i a mor por los inviernos mesetarios 11 sinalefa es una consecuencia 7 de que hubier a e n España cas i u n millón de muertos 16 sinalefas </li></ul>
  17. 19. <ul><li>A salvo de los pinares 8 -pinares de la Mesa, del Rosal, del Jinete!-, 14 el miedo y e l desorden de los primeros días 14 sinalefa eran algo borroso, con esa irrealidad 14 de los momentos demasiad o i ntensos. 11 sinalefa Y Segovia parecía remota 11 com o u na gran ciudad, era ya cas i e l frente 12 sinalefas -o por lo menos un lugar heroico, 11 un sitio con tenientes de brazo en cabestrillo 15 que nos emocionaba visitar: la guerra 13 quedab a a ll í a l alcance de los niños 11 sinalefas tal y como la quieren. 7 A la vuelta, de paso por el puente Uñés, 13 buscábamos l a a rena removida 11 sinalefa dond e e staban, sabíamos, los cinco fusilados. 15 sinalefa Luego la lluvia los desenterró, 10 los llevó rí o a bajo. 7 sinalefa </li></ul>
  18. 20. <ul><li>Y m e a cuerdo también d e u n a e xcursión a Coca, 13 sinalefas qu e e r a e l pueblo d e a l lado, 7 sinalefas una d e e sas mañanas que la luz 10 sinalefa es aún, en el aire, relámpago d e e scarcha, 13 sinalefas pero que anuncian ya la primavera. 11 Mi recuerdo, muy vago, es sól o u n a i magen, 11 sinalefas una nítid a i magen de la felicidad 11 sinalefa retratad a e n un cielo 7 sinalefa haci a e l que s e a presura la torre de l a i glesia, 15 sinalefas entr e u n nimbo de pájaros. 8 sinalefa Y los mismos discursos, los gritos, las canciones 14 eran como promesas de otro tiempo mejor, 13 nos ofrecían 5 un billete de vuelta al siglo diez y seis. 12 Qué niño no lo acepta? 8 </li></ul>
  19. 21. <ul><li>Cuando por fin volvimos 7 a Barcelona, me qued ó u nos meses 11 sinalefa la nostalgia d e a quello, pero m e a costumbré. 14 sinalefas Quien me conoc e a hora 7 sinalefa dirá que m i e xperiencia 7 sinalefa nada tiene que ver con mis ideas, 11 y e s verdad. Mis ideas de la guerra cambiaron 14 sinalefa después, mucho después 6 de que hubier a e mpezado la postguerra 12 sinalefa </li></ul><ul><li>Tipo de rima: Verso libre . </li></ul><ul><li>Estructura libre . </li></ul><ul><li>Esta dividido por 6 estrofas . </li></ul>
  20. 22. Recursos estilísticos <ul><li>Las víctimas más tristes de la guerra los niños son , se dice. Pero también es cierto que es una bestia el niño . </li></ul><ul><li>Hipérbaton : Son los niños. El niño es una bestia. </li></ul><ul><li>Pero también es cierto que es una bestia el niño. </li></ul><ul><li>Hipérbole : exageración del niño. </li></ul><ul><li>fue conocer los páramos con viento. </li></ul><ul><li>Metáfora : sustituye el nombre guerra por el páramo del viento. </li></ul><ul><li>y las tardes de azul, celestes y algo pálidas . </li></ul><ul><li>Antítesis : contraposición de dos pensamientos. </li></ul>
  21. 23. <ul><li>A salvo de los pinares -pinares de la Mesa, del Rosal, del Jinete!-, el miedo y el desorden de los primeros días eran algo borroso, con esa irrealidad de los momentos demasiado intensos. Y Segovia parecía remota como una gran ciudad, era ya casi el frente -o por lo menos un lugar heroico, un sitio con tenientes de brazo en cabestrillo que nos emocionaba visitar: la guerra quedaba allí al alcance de los niños tal y como la quieren. A la vuelta, de paso por el puente Uñés, buscábamos la arena removida donde estaban, sabíamos, los cinco fusilados. Luego la lluvia los desenterró, los llevó río abajo. </li></ul><ul><li>En este verso se refleja un locus amoenus que significa un lugar idealizado, en este caso, Segovia. </li></ul>
  22. 24. <ul><li>una nítida imagen de la felicidad. </li></ul><ul><li>Epíteto : el adjetivo va antes que el nombre. </li></ul>
  23. 25. Vocabulario <ul><li>Paramó : un ecosistema de montañas andinos. </li></ul><ul><li>Gleba : montaña de tierra. </li></ul><ul><li>Mesetarios : se refiere a la meseta de Castilla. En España se caracterizan por ser muy fríos. </li></ul><ul><li>Escarcha : capa de hielo cristalina. </li></ul>
  24. 26. Conclusión: <ul><li>Jaime Gil de Biedma con esta obra nos deja clara su visión de la guerra y su sentimiento y vivencia de ella. </li></ul><ul><li>Fue un hombre muy importante, aparte de sus obras literarias también fue un político reconocido. </li></ul>

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