Loew, jacques en la escuela de los grandes orantes

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Loew, jacques en la escuela de los grandes orantes

  1. 1. ¿S?^K vf
  2. 2. o a c q u e s i_oewEn la escuela de los grandes orantes (Segunda edición) NARCEA, S. A. DE EDICIONES MADRID
  3. 3. ÍNDICE Prólogo 9 Introducción 11 Abraham. La entrada en el misterio de Dios 15 Jacob. El combate con Dios 29 Moisés. De la adoración a la intercesión 45 David. El Miserere 63 Los anawin. La oración de los pequeños y de los pobres 75 Jesús. El gran orante 91 La verdadera bienaventuranza. La palabra escucha- da, guardada y vivida 105 San Pablo. "Vivir es Cristo" 119 Orar con María 133 El Evangelio. Oración de la Edad Media 147 Teresa del Niño Jesús. La extraña alquimia de la© Fayard redención 161Título original: La priére a lécole des granas priants Todos los santos o la humildad de corazón 171Traduce: Mercedes PastorPortada original de Francisco Alvarez Dietrich Bonhoeffer. Orar entre los hombres 185 Andar en la presencia de Dios 209© NARCEA, S. A. DE EDICIONESDoctor Federico Rubio y Galí, 89. Madrid-20Depósito legal: M. 31.525.—1979ISBN: 84-277-0262-0Impreso en España. Printed in SpainImprime: A r t e s Gráficas Benzal - Virtudes, 7-Madrid-3
  4. 4. PROLOGO Un artículo del P. Daniélou sobre los grandes orantesme indujo a buscarlos yo también y me inspiró el título deeste libro, que en su origen fueron reflexiones espiritua-les hechas semanalmente en la Escuela de la Fe, de Fri-burgo. Aunque retocadas, conservan el modo sencillo desu origen de conferencia hablada. No soy un erudito, niun exégeta, ni un teólogo, pero tengo el deseo de buscara Dios y de decir después con Felipe: «He hallado a aquelde quien escribió Moisés en la Ley y los Profetas: a Je-sús, hijo de José, de Nazaret», y añadir con la Samaritana:«¿No será el Mesías?» Para ello he bebido en las fuentesque me han parecido mejores. Para escribir este libro me he ayudado de algunas obrasque he meditado con frecuencia y que han sido alimentode mi oración. Sus autores, a quienes tanto debo, me per-donarán que no mencione detalladamente sus referencias.Si algunas de sus expresiones han pasado a mi texto sindarme yo cuenta, vean en ello una asimilación rebosantede agradecimiento. También me he servido de: — El maravilloso libro de Suzanne de Diétrich: Le des- sein de Dieu, itinéraire biblique , uno de los pri- 1 Delachaux et Niestlé. Suiza. 254 págs. 9
  5. 5. meros, si no el primero, en abrir la pista de la his- toria de la salvación a través de la Biblia. — Las traducciones de la Biblia 2 . — La ayuda constante del Vocabulario de teología bí- blica 3. INTRODUCCIÓN «Señor, enséñanos a orar», decía a Jesús un discípulo, mantenido en el anonimato, cuyo deseo levantó como una ola la oración más universal del mundo, el Padrenuestro, repetido cada día, de siglo en siglo, y musitado tantas ve- ces en secreto o cantado por un pueblo en fiestas a plena voz. Bueno es que este discípulo no tenga nombre ni ras- gos personales. Como el soldado desconocido, su anoni- mato nos representa a todos. Nuestra multitud anónima, que tiene conciencia de no saber orar, está presente y viva en este orante desconocido. Se reconoce en él: «Se- ñor, enséñanos a orar.» Pero antes de ser palabra o silencio, clamor o murmu- llo, salmo milenario o inspiración espontánea escapada hoy del corazón, la oración es la entrada para un encuen- tro cara a cara con Dios. Jesús se lo reveló a la Saman- tana. Cuando, al encontrarla junto al pozo de Jacob, le dijo: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva». Jesús nos da la clave más esencial de la actitud orante. La iniciativa ^primera viene de Dios: él, el primero, pide de beber, tiene sed de nosotros. Al empezar por las palabras «dame de beber», Jesús marca el orden esencial de la oración: Dios empieza, siempre es el primero en 2 En la presente edición hemos seguido la traducción de Alonso hablar. Nuestra vida espiritual con Dios no es una espe-Schokel-Mateos, Ed. Cristiandad, Madrid, 1974, y la de Nácar-Colun-ga, B. A. C , Madrid, 1971. 3 Vocabulario de teología bíblica. Herder. Barcelona, 1973. i Jn., 4, 10.10 11
  6. 6. cié de solitario, en que combinamos, solos y lo mejor po- sonaje—ya sea Abraham, Moisés o Jesús—no en sí solo, sible, las cartas sobre la mesa. Es una partida que se sino unido e inserto en el dinamismo global del designio juega entre dos, y siempre Dios tiene la iniciativa. de Dios. Sólo después, cuando ya tenemos conciencia del amor Ahora bien, este designio—el «Misterio», como le llama de Dios, del Dios que viene a mendigar nuestro amor para san Pablo—no nos está oculto. Se lee en la Biblia y con- darnos mejor el suyo—«Si conocieras el don que Dios tinúa en la historia de la Iglesia. te da»—, entonces oramos. La oración llega con toda na- En tiempos del antiguo Israel y de Moisés vemos un turalidad en el momento en que presentimos el don de Dios: pueblo que huye de la esclavitud, en marcha hacia una «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: tierra prometida, marcha erizada de fatigas, murmuracio- "Dame de beber", tú le habrías pedido a él.» Notemos la nes, desalientos; sostenida, a veces, por una esperanza palabra pedido: la oración llega en ese momento, porque más fuerte. Pero apenas poseída la tierra maravillosa, ese entonces tenemos conciencia de que Dios quiere darnos mismo pueblo cae en la trampa de los ídolos y se envile- algo inmenso. ce. La ruina de Jerusalén y la deportación a Babilonia son Sólo entonces la oración viene, por fin, a «rectificar- consecuencias inevitables. En contacto con el reino totali- nos», a ponernos de alguna manera al nivel de Dios, siem- tario de los Faraones, un pequeño resto exiliado descubre pre más allá de nuestro mismo deseo. Nos lleva al manan- de nuevo la grandeza única de su misión: conoce al verda- tial de agua viva, opuesto a las aguas contaminadas y es- dero Dios, y este Dios verdadero lo ha escogido para tancadas. Llegamos a la fuente que brota del pozo «pro- darse a conocer a los hombres por medio de ellos. Cuan- fundo», la que veníamos buscando: «tú se la habrías pe- do vuelve del exilio, este puñado de hombres sólo quiere dido y él te daría a ti agua viva». estar al servicio y culto de su incomparable Dios. Pero Para aprender a orar, no estamos solos ni sin guías: se anquilosa en prácticas y prescripciones, cuya letra ca- además del discípulo desconocido y de la Samaritana, una recía de espíritu. inmensa escuela de oración está abierta hace miles de Mientras durante casi dos milenios se suceden estos años: la escuela de los Grandes Orantes. Mirando cómo acontecimientos, el curso de otra historia va rodando den- oran los Grandes Orantes del Antiguo Testamento, des- tro de la primera. Las promesas, las alianzas, que marca- pués Jesús, sus discípulos inmediatos y los santos de ron la existencia de Abraham, Moisés, Josué y Josías, ytodos los tiempos, encontraremos la base de nuestra ora- las profecías de Isaías, Amos, Jeremías, Ezequiel y Oseas ción: el Espíritu Santo que ora en nosotros, el mismo Es- sobre hechos aparentemente humanos; toda esta historia píritu, soplo primero que «se cernía sobre las aguas» de un pueblo en marcha se revela como la historia deantes de la creación del mundo, la misma «Virtud del un hombre que explicará el porqué de tantos siglos deAltísimo que cubrió a María con su sombra». lágrimas y de espera: un enviado de Dios, segundo Moi- Pero Dios, que creó el cosmos y que un día «pondrá su sés, cien veces más extraordinario y maravilloso, pero tam-tienda entre nosotros», nos hace comprender que nuestra bién hijo de Dios y marcado con una unción divina de fuer-oración debe tener sus raíces en las circunstancias de za, de sabiduría y consagración. «Un día, al amanecer»,tiempo y de espacio, de cada tiempo y de cada espacio de un día tan vulgar como los otros, un tal Andrés encuentranuestra vida. Bajo pena de ser una flor artificial, nuestra a su hermano Simón: «Hemos encontrado al Mesías, queoración no puede germinar, ni florecer, ni dar fruto, si no quiere decir Cristo.» Lleva a su hermano ante este hom-está inserta en la trama de nuestra existencia diaria. Pero bre de unos treinta años, que conoció hace dos días, peroa condición—volvemos a la Samaritana—de que sea ilu- al que esperaba su pueblo desde dos mil años atrás, yminada desde arriba por la luz de la Palabra, que quiere que se llama Jesús.«iluminar a todo hombre que viene a este mundo». Pasan menos de tres años y el sueño maravilloso y Y así, debemos considerar cada acontecimiento o per- bimilenario se derrumba: Jesús muere crucificado después12 13
  7. 7. de un juicio expeditivo. Simón Pedro, el hermano de An- drés, reniega mientras tanto de este Cristo, a pesar de ser su hombre de confianza desde el día en que le dijo: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.» Los pocos que le fueron fieles tuvieron que enterrarlo, a él, de quien habían creído que era «el liberador de Israel» 1 . Pero casi dos mil años después de estos aconteci- mientos, siguiendo a Pedro y a los otros que dieron su sangre para expiar el extravío de una noche, nosotros, es decir, el nuevo Israel: italianos, suizos, belgas, mejicanos, ABRAHAM:japoneses, indios, africanos, franceses, españoles, etc., gentes de todos los países, de todas las razas y de todas La entrada en el misterio de Dios las naciones, de todas las lenguas y de todas las cultu- ras, bajo todas las latitudes, y a quienes la Biblia esperabacasi en cada página, nosotros afirmamos que aquel Jesu-cristo es Aquel en quien se cumplió todo lo que estabadicho en las Escrituras, «la ley de Moisés y 6n los pro- Hay ríos que nacen arroyuelos, apenas localizables en-fetas y salmos» 2 . Con el primer gran convertido, Pablo de tre la hierba de una pradera. Otros brotan en manantialTarso, decimos que ese Cristo no sólo está vivo 3 , sino que exuberante, porque una barrera subterránea acumula unaen él se regeneró el mundo, es decir, se engendró de nue- presión formidable de agua. Así ocurre en el Antiguo Tes-vo, y que por él los límites del tiempo y del espacio rio tamento. Lo corriente son las entradas lentas y progresi-tienen ya sentido: «Para conocer, aunque sobrepasa todo vas, y hasta titubeantes, en el misterio de Dios. Pero aconocimiento, el amor que Cristo nos tiene, llenándonos veces, a través de un hombre o de algún acontecimiento,de la plenitud total de Dios» 4 . Para un creyente, estas no surge una densidad y un caudal de fe inagotable. Tal esson palabras vacías. Pero ¿cómo entrar en estas etapas Abraham, nuestro padre en la fe, que aparece en iosde la Biblia que hablan de Cristo y hablan de nuestra meandros del Génesis como una fuerza incomparable. Si-vida al mismo tiempo, sino pidiendo al Señor: «Señor, en- glos y milenios de búsqueda balbuciente se concentranséñanos a orar»? en él y surgen impetuosos. En apariencia no hay nada extraordinario. «Abraham atraviesa el país hasta el lugar santo de Siquem, hasta el encinar de Moréh. Yavé se apareció a Abraham y le dijo: "A tu descendencia daré yo esta tierra." Abraham alzó un altar a Yavé donde se le había aparecido y sa- liendo hacia el monte que está enfrente a Betel asentó allí sus tiendas, teniendo a Betel al occidente y a Haí al orien- te, y alzó allí un altar e invocó el nombre de Yavé» . Abraham levantó unos altares y no precisamente para decir que hay que construir oratorios. Significa mucho más. Significa que encuentra a Dios en su ruta de nó- i Le, 24, 21. mada; a través de su vida ordinaria e inestable, a través 2 L e , 24, 44. 3 Cfr. Hch., 25, 19 * Ef., 3, 19. » Gn., 12, 6-8.14 15
  8. 8. de sus peregrinaciones, encuentra a Dios. Más adelante ro». Invoca el nombre altísimo, reconoce a Dios como se lee: «Se volvió hasta el lugar del altar que allí aleara al Dios y vive en su presencia. Le adora, pero no bajo la principio e invocó el nombre de Yavé» 1 . Para Abraham, el forma de una idea: «Tú no eres otro sino Dios.» mundo entero es catedral—una encina, unas piedras—, el Sin embargo, para Abraham, Dios es un desconocido: mundo entero es templo de Dios. El Shaddai, «Dios de las montañas», que reside en las Esto significa que hemos de vivir en un estado de altas cumbres. Después de Moisés, el nombre We Dios oración. No se trata de actos de oración, sino de un estado será infinitamente más rico, pero ¿qué importa? Lo im- de oración que nos hace encontrar a Dios en todas par- portante, al invocar su nombre, es llegar a Dios en lo más tes. Si la oración es el encuentro de la presencia de Dios, personal de su ser. Incluso si no sé nada de este Dios tenemos que estar atentos y en vela. En estado de amistad tan grande, el hecho de decir «Dios mío», «Jesús» o «Es- obediente, porque esta ruta de nómada fue una orden de píritu Santo, ¡ven!» nos hace entrar en la total jntimidad Dios: «Abraham, sal de tu tierra...» Abraham encontrará de Dios, no sentida, sino real. Pero nosotros podemos in- a Dios en la tierra prometida, después de su acto de vocar a Dios, no ya sólo como el Dios de las montañas obediencia. inaccesibles, a la manera de Abraham, sino al modo de Su primera oración, a lo largo de los días y de los san Pablo, como el «Padre de Nuestro Señor Jesucristo»; caminos, es la atención callada, la adhesión a Dios que el que Jesús nos enseñó a llamar Padre: «Padre, glorifica concretará Jesús en las palabras: «Mi Padre no me ha tu nombre», ese nombre por el que Jesús va a morir. dejado solo—el encuentro es continuo—, porque yo hago Invocar el nombre de Dios es afirmar la intervención,siempre lo que le agrada a él» 2 . siempre presente, del amor dé Dios: «He manifestado tu Cuando experimentamos un gran dolor—la muerte de nombre a los hombres» 2 , este nombre que es Amor: «Amó un ser querido, una traición—, todo lo que hacemos, ir, tanto Dios al mundo que le dio su único Hijo» 3. ¡Oh Pa-venir, la vida ordinaria, todo está envuelto en la presencia dre de Nuestro Señor Jesucristo, tú, que mejor aún que de este dolor y en la pena de esa ausencia. Lo mismo Abraham y que Isaac no perdonaste por nosotros a tupasa cuando tenemos una gran alegría: sea lo que fuere propio Hijo, ¿cómo por él no nos darás todo favor? 4 . lo que hagamos o queramos, en todo, hasta en la misma Los santos nos dicen que si cuando nos sentimos ten-cocina, las cacerolas se llenarán de nuestra alegría. Igual tados invocamos el nombre de Jesús, no se desvanecerá lo experimentamos en un estado de tristeza y de dolor la tentación, pero él nos dará la fuerza de su Espíritu,que en uno de alegría. Así encontró Abraham a Dios en porque «nadie puede decir: "Jesús es el Señor", si no estodas partes, realizando ya la frase tan clásica de santa impulsado por el Espíritu Santo» 5 . En estas alturas laTeresa de Avila, que nunca podrá ser superada: «Un en- oración se acerca a la predicación apostólica, que consistecuentro de amistad con quien sabemos nos ama.» Abraham en llevar a los hombres el nombre de Jesús.tiene el corazón dispuesto, porque ya ha escuchado a Sin embargo, honradamente, tenemos que señalar nues-Dios y le ha obedecido. Todo lo contrario de Adán, que tra desventaja frente a Abraham: no iba demasiado de-se esconde y huye del encuentro divino. Abraham vive prisa, no corría detrás de un «Boeing» para alcanzarloen un estado de deseo de encontrar amistad. antes que cerraran la puerta. Iba al paso de sus corde- «Y allí invocó su nombre.» La oración de Abraham es ros, de sus camellos y de sus mujeres. No hay que irtoda ella esta invocación. Sin palabras. No es una oración deprisa si queremos encontrar a Dios. Cuando sólo se tie-subjetiva que pida algo o se «anonade» ante este Diostan grande. Fiel a Jesús, por adelantado, no es «palabre- i Cfr. Mt„ 6, 7. 2 Jn., 17, 4. 3 Jn., 3, 16. i Gn., 13, 4. * Cf. Rm., 8, 32 2 Jn., 8, 29. s I Co., 12, 3.16 17
  9. 9. nen tres minutos para coger un tren, con peligro de per- de Dios. Es exponer la dificultad, y Dios confirma su Pro-derlo, es lo mismo decir ante el semáforo rojo: «¡Dios mesa: «Uno salido de tus entrañas, ése te heredará» 1 .mío!», «Jesús», o simplemente «¡caray!», pues todo tiene «¿Es posible? Señor, ves que yo soy...» Y Dios confirma:el mismo significado. Para invocar el nombre de Jesús, «Mira al cielo y cuenta, si puedes, las estrellas; así deHijo de Dios vivo, para estar en «estado de oración», hay numerosa será tu descendencia.» Creyó Abraham, y creyóque ir al paso de Dios y desembarazarse de la propia en una promesa humanamente imposible. San Pablo, co-vida. mentando magníficamente esta situación, dice: «Contra Mirando a Abraham hacemos un segundo descubrimien- toda esperanza, creyó.» Este es el estado por el queto: el encuentro con Dios es un diálogo a partir de la entramos en la fe. Creyó y fue padre de muchas naciones,Promesa, un diálogo construido sobre la Promesa: «Des- y no flaqueó en la fe al considerar su cuerpo sin vigorpués de estos sucesos—la historia de los reyes de Sodo- —pues era casi centenario—, ni que el seno de Sara es-ma—habló Yavé a Abraham en una visión diciéndole: "No taba ya sin vida, sino que ante la promesa de Dios notemas, Abraham, yo soy tu escudo, tu recompensa será vaciló 2 .muy grande." Abraham le contestó: "Señor Yavé, ¿qué vas ¿Estamos convencidos de que este diálogo parte dea darme? Yo me iré sin hijos." En seguida le respondió la promesa de Dios y no de las dificultades de Abraham?Yavé: "Mira al cielo y cuenta, si puedes, las estrellas; Esto es ya el acto de esperanza: creo porque lo has pro-así de numerosa será tu descendencia." Y creyó Abraham metido.a Yavé, y le fue reputado por justicia». «La incredulidad no lo hizo vacilar; al contrario, su También Dios tuvo aquí la iniciativa. Cada vez que fe se reforzó reconociendo que Dios decía verdad y con-vamos-a orar, vamos a encontrar a un Dios que nos es- venciéndose plenamente de que tiene poder para cumplirpera. «Habló Yavé a Abraham.» Dios habla el primero. lo que promete 3 . Así es la oración plenamente convenci-Nuestras palabras son sólo respuestas a una palabra, a da, la firme seguridad en Dios. Antes de ser un clamor yuna espera de Dios. Y la primera palabra de Dios, desde una llamada, es la seguridad de que Dios cumplirá lo queAbraham hasta María, y a lo largo de la historia, es y será ha prometido, porque ese es su timbre de gloria. Los Sal-siempre una palabra de paz: «No temas» 2 . Esto significa mos y los profetas lo repetirán sin cesar: «No nos dejeshoy día mucho para nosotros. No temas, olvida tus congo- sucumbir, los paganos se reirían de nosotros; sálvanosjas, aun metafísicas. «No temas, Abraham, yo soy tu es- por el honor de tu nombre.»cudo, tu recompensa.» No debemos entender esta última Así, pues, como Abraham, para entrar en oración haypalabra en un sentido vulgar, sino queriendo decir: «Lo que que entrar en la promesa. Hago oración apoyado en la pro-se espera es algo inmenso.» mesa de Dios: «La incredulidad no le hizo vacilar.» Es lo Cuando Abraham habla, expone sencillamente el calle- que contesta Jesús al padre que le pide la curación de sujón sin salida en que se encuentra. Es un verdadero inter- hijo epiléptico:cambio, intercambio del hombre con su Dios: «Señor Yavé,¿qué vas a darme? Yo me voy sin hijos.» Este es su pro- —«Si algo puedes, ten lástima de nosotros y ayú-blema, preguntará; lo mismo que María en el momento danos.»de la Anunciación. Es el mismo tipo de diálogo, porqueel corazón de los dos no murmura contra la Palabra de Jesús replicó:Dios, sino que la recibe y acoge: «¿Cómo puede ser eso?» 3. —«¡Ese "si puedes"! Todo es posible para elNo es una duda, ni es poner en tela de juicio la Palabra que tiene fe.» » Gn., 15, 1-6. « Gn., 15, 4. 2 2 Le, 1, 30. Cfr. Rm., 4, 18-20. 3 3 L e , 1 . 34. Rm., 4, 20.18 19
  10. 10. Entonces el padre del muchacho gritó: nos lo traducen por éxtasis—cayó sobre Abraham: «Fue —«¡Fe tengo; ayúdame tú en lo que me falte!» 1 . presa de gran terror y le envolvió densa tiniebla.» Al parecer, hay dos razones para esta tiniebla: la pre- Jesús dio !a vuelta, en cierta manera, a la súplica del sencia divina y la obra que había de cumplirse. La primera padre: «"Si puedes". No es Jesús el que puede, es la fe es el peso demasiado abrumador de la existencia divina, del que cree la que lo puede todo.» que hace desfallecer a la fragilidad del hombre. Lo que la Ciertamente Jesús sabe que su Padre le escucha siem- Biblia llama la Gloria de Dios—su presencia y su majestad pre. Por eso, nuestra permanente preparación para la ora- temibles—es en la lengua original, una palabra derivada del ción es apoyarnos en Dios, en sólo Dios, y en las prome- término «peso». Bueno es sentir esta distancia entre el sas de Dios. Orar es ir al encuentro de las promesas de nombre y Dios. El que quizá vaya más adelantado en el Dios. Idéntica situación aparece más adelante 2 : «Yo soy camino entra, como Abraham, en un momento difícil: una Yavé, que te saqué de Ur Casdim para darte esta tierra gran oscuridad cae sobre él, un sopor le invade. en posesión.» Abraham respondió: «Señor Yavé, ¿en qué No hay que extrañarse si al entrar en oración, entra- conoceré que he de poseerla? Dímelo, dame una señal.» mos en la noche. Es porque entramos en la fe. Esta señal, María, confiada en Dios e instruida en las San Juan de la Cruz, en el poema La noche oscura, Escrituras, ni siquiera la pedirá; pero Dios se la da a habla del alma que cae en la dichosa ventura de pasarpesar de ello: «Tu pariente, Isabel, a pesar de su vejez, ha por la noche oscura de la fe, porque de esa noche pasaráconcebido un hijo» 3. a la unión con el amado. «Y creyó Abraham a Yavé y le fue reputado por justi-cia.» Se puede entender con un sentido muy sencillo esta En una noche oscurapalabra abstracta: «justicia». Abraham se ajusta a Dios con ansias en amores inflamada,exactamente, como una pieza se ajusta a otra. Por eso, ¡oh dichosa ventura!,como Isabel a María, podemos decir a Abraham: «Dichoso salí sin ser notada,el que ha creído que se cumplirá lo que le ha dicho el estando ya mi casa sosegada.Señor.» El mismo Jesús dirá: «Abraham, vuestro padre, se A oscuras, y segura,regocijó pensando en ver mi día, lo vio y se alegró» 4 por la secreta escala disfrazada,Una vez más, orar no es entrar en una iglesia, es entrar ¡oh dichosa ventura!,en una promesa y apoyarse en ella. a oscuras y en celada, Tercer descubrimiento sobre la oración, siempre en el estando ya mi casa sosegada.mismo capítulo 15 del Génesis, y a través de una frase En la noche dichosa,misteriosa que se ha traducido en distintas maneras: en secreto, que nadie me veía«Cuando estaba ya el sol para ponerse, cayó un sopor so- ni yo miraba cosa,bre Abraham y fue presa de gran terror, y le envolvió den- sin otra luz ni guía,sa tiniebla» 5 . En todas las religiones, el contacto con Dios, sino la que en el corazón ardía.con lo sagrado, con el misterio, perturba al hombre, pro-vocando el miedo. El sol se va a ocultar. Un sopor—algu- «En la noche dichosa, en secreto», es exactamente la entrada en la oración de fe. La oscuridad de que habla Me. 9, 23-24. san Juan de la Cruz no la experimentan sólo los místicos 2 Gn., 15, 7-8. como él. Una brasileña, Gisah, que perteneció a la prime- 3 Le, 1, 36. ra generación de la Escuela de la Fe, de Friburgo, conoció * Jn., 8, 56. 5 Gn., 15, 12. esta oscuridad, que describió de esta sencilla manera:20 21
  11. 11. «Mi estreno en la Escuela no me ha sido fácil. «Le envolvió una densa tiniebla.» Si en la oscuridad sil Si al final me encontré con algunas personas, al frimos, sencillamente, como Abraham, apoyados en la prO principio estuve en la más absoluta carencia de to- mesa, sepamos que el encuentro de Dios no puede h# das ellas. Cuando llegué, yo estaba bastante se- cerse de otra manera. Mucho antes que san Juan de 10 gura de mí, pero pronto empecé a sentirme inse- Cruz, el clamor de Juan Evangelista hablando de Jesús: gura. Creí que podría ayudar y servir a los otros, «Es la luz verdadera que alumbra a todo hombre» 1 , no^ pero me encontré sola, sin hallar alegría en nada. dijo que las tinieblas permanecen. Siempre sola. Un verdadero desierto me rodeaba.» Veamos la segunda causa de la oscuridad y del miedo que nos invade. Abraham había preparado un sacrificio qu#El desierto, la noche, es lo mismo. le había pedido Dios: «Entonces puse mi atención en el que siempre «Señor Yavé, ¿en qué conoceré que he de po- está presente. Dios empezó a adquirir una dimen- seer esta tierra? Yavé contestó: Elígeme una tei" sión distinta. Antes, yo leía la Biblia como un li- ñera de tres años... Abraham le llevó los anima- bro histórico, ligado al pasado, pero ahora cobra- les, los partió por medio y puso, de cada uno, una ba vida. Abraham se convirtió en alguien que ve- parte frente a la otra, según el rito del sacrificio nía a anunciarnos un Dios que decía: "Yo soy tu antiguo, en señal de la alianza entre dos hombres- escudo." Es verdad que Abraham entró en la no- Pero bajaban aves rapaces sobre las carnes muer- che, pero al mismo tiempo seguía apoyándose en tas y Abraham las espantaba»2. la promesa de Dios: "Yo soy tu escudo." Jacob me descubrió a este Dios que es fiel, aun cuando Abraham preparó el sacrificio pedido por Dios, y du- le impongamos condiciones: "Yo estoy contigo. Yo rante todo el día tuvo que luchar con las aves rapaces, estaré contigo".» que eran de mal agüero en el pensamiento de aquella épo- ca. Esta es la segunda dificultad que se apodera del apóstol.Y todo cobra vida. Sigamos escuchándola, pero no olvi- El primer miedo era el que invade al contemplativodemos que es brasileña y que un paisaje de nieve es para ante la majestad de Dios. Este segundo miedo invade alella algo maravillosamente espléndido: apóstol: ha trabajado durante todo el día, siguiendo las órdenes de Dios, pero cada vez más fuertemente tiene «Puedo explicar esto mediante una reflexión que que luchar contra las aves rapaces, contra todo lo que se hice en un viaje de noche.» opone e impide la realización de este sacrificio de la vo- «Era invierno. Sentada en un departamento muy luntad de Dios. Abraham no puede más, el miedo y el so- iluminado, miraba yo por la ventanilla, aunque por por le invaden. Los tres apóstoles de Getsemaní se dor- la luz del coche no veía el paisaje exterior, sólo mirán también de tristeza en la hora de la suprema me veía a mí y a las otras personas reflejadas en oración. el cristal del vagón. En un momento dado apaga- El mensaje que Abraham va a recibir de Dios no arre- ron la luz; entonces todo se iluminó fuera: la nie- gla nada: «Has de saber que tu descendencia será extran- ve y la noche. Era necesaria la noche sobre mí jera en una tierra no suya, y estará en servicio y la opri- misma y en torno mío para descubrir tantas ma- mirán durante cuatrocientos años; pero yo juzgaré al pue- ravillas. Lo relacioné con la Biblia. La pedagogía divina no ha cambiado: siempre el hombre encuen- 1 Jn., 1, 9. tra a Dios en el desierto.» 2 Gn-, 15, 9-11.22 t- 23
  12. 12. soy polvo y ceniza.» Humilde, sabe de «qué tierra somos», blo que la esclavizará, y saldrá de allí... Pero tú...» Este como dice el salmo. Pero el conocimiento de nuestra mi- mensaje que es cruel—tus descendientes, descendientes seria le permite toda su osadía para hablar a Dios. que aún no existen, serán extranjeros, esclavos y oprimi- Comparemos ahora la actitud de Abraham en este re- dos, durante cuatro siglos—; al mismo tiempo es para gateo sagrado que sostiene con Dios, con su actitud frente Abraham mensaje de aliento y de consuelo: «Tu irás a re- unirte en paz con tus padres, y serás sepultado en buena a Lot o ante los tres reyes, vecinos suyos. Entonces era ancianidad». un asunto personal. No pide nada: «Nada para mí.» Pero ahora, con Sodoma, se trata de un pueblo entero. Ahora El sopor y la oscuridad no impiden la paz. La noche es para los otros. Y Dios quiere que Abraham interceda de los contemplativos—los cartujos y los trapenses lo dicen y lo viven—excede a todo lo que podemos imaginar. por el pueblo. Estos grandes contemplativos no ven la televisión, que Con Lot no inventó una oración del tipo «oración uni- nos presenta miserias, hambres y guerras, pero penetran versal», en la que habría dicho: «Dios mío, ilumina a este más hondamente en la intimidad del hombre, en su mi- pobre Lot, me parece que esto... y que lo otro...»; no hizoseria y en su posible grandeza. Están presentes en la una de esas oraciones astutas, en las que se da una lec-fuente misma de todas las imágenes de la televisión, han ción al otro bajo pretexto de hablar a Dios. No. Va directo:penetrado en el interior de todo lo que origina las trage- deja que Lot elija el primero. No dice nada a Lot, porquedias de la condición humana. sólo él, Abraham, es el interesado en el asunto. Pero ahora, La noche del apóstol son las heridas de la humanidad, con Sodoma, se trata de un pueblo entero. Comienza en- las esclavitudes, los abortos, la demografía galopante, las tonces el regateo de misericordia, que eso es la oraciónsituaciones límite. de intercesión. Es tan hermoso. Lo recordaréis: Orar es aceptar la noche de la fe, la de las contradic- «Lejos de ti obrar así. Si hubiera cincuenta justos enciones y los sufrimientos. ¡Cuidado con mandar todo a la ciudad, ¿no perdonarías al lugar por los cincuenta jus-paseo demasiado pronto! Como dice san Juan de la Cruz: tos?» «Lejos de ti matar al justo con el malvado, y que sea«Muchos no adelantan; habiendo emprendido el camino el justo como el malvado. Lejos eso de t i . El juez de lade la virtud, y queriendo Nuestro Señor ponerlos en esta tierra toda, ¿no va a hacer justicia?»noche oscura, para llevarlos por ella a la unión divina, no De nuevo, Abraham se apoya en la promesa de Dios.pasan adelante porque se detienen en las tinieblas.» No en sí mismo, y aún menos en los méritos de los hom- La última actitud de Abraham, relativa a la oración, bres. No. De aquí se deduce que los justos pueden obte-la hallamos en su intercesión por Sodoma2. También aquí ner el perdón para los culpables: es la gran lección queDios toma la iniciativa. Es el que plantea la cuestión: nos da este texto. ¿Pueden los justos obtener el perdón«¿He de encubrir yo a Abraham lo que he de hacer?» Le para los culpables? Sí, puesto que Dios acepta el regateoexpone la situación, y es él, Dios, el que va a suscitar la de misericordia.intercesión de Abraham. Dios le dice: «El clamor de So-doma y Gomorra ha crecido mucho, y su pecado se ha «Mira, te ruego, ya que he comenzado a hablaragravado en extremo.» a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza: si de los Cuánto hay que señalar aquí. Ante todo, el corazón cincuenta justos faltaran cinco, ¿destruirías por losde Abraham, humilde y osado al mismo tiempo. El pe- cinco a toda la ciudad?cado de Sodoma le lleva a la oración de intercesión. Abra- —No la destruiría si hallase allí cuarenta y cin-ham dice: «Te ruego, ya que he empezado a hablar yo, que co justos. 1 —¿Y si hubiese cuarenta? Gn., 15, 15. 2 Gn., 18, 17-32. —Tampoco por los cuarenta lo haría.24 25
  13. 13. —No te incomodes, Señor, si hablo todavía. ¿Y entrar en la órbita de Dios, en la zona de atracción divina si hubiese allí treinta justos? en la que se produce la acción recíproca entre Dios y —Tampoco lo haría si hubiese treinta. nosotros. Todo viene por libre decisión de Dios, que quiere —Señor, ya que comencé, ¿y si hallase allí vein- que mi oración sea la causa de un efecto. Dios dice a te justos? Abraham lo que ocurre, para que Abraham interceda. Y la —No la destruiría por los veinte. realización de lo que Dios quiere o promete está ligada a —Perdona, Señor, sólo una vez más, ¿y si ha- mi fidelidad. Incluso un astro inmenso recibe el influjo llase allí diez? del pequeño planeta que gira en torno suyo. —Por los diez no la destruiría» 1 . Tal es la oración en la escuela de Abraham: encon- trar a Dios en todas partes, un Dios sin fronteras; invocar Abraham no se atrevió a ir más lejos. Hubiera debido el nombre de Dios, entrar en la promesa, aceptar la nochecontinuar aún más. No se atrevió a bajar hasta uno... Je- de la fe y la oscuridad, e interceder entonces por losremías lo afirmará: «Un solo justo habría bastado.» «Re- hombres.corred las calles de Jerusalén, dijo; ved e informaos; bus-cad por las plazas a ver si halláis un varón, uno sólo,que obre según justicia, que guarde fidelidad, y la perdo-naré, declara Yavé» 2 . Abraham se paró en el camino. Hubiera debido bajarhasta uno. Ezequiel abunda en el mismo sentido: el pue-blo había multiplicado el bandidaje y la violencia; habíaoprimido al pobre y multratado al extranjero. Entonces ha-bla Yavé: «De entre ellos busqué quien levantase muro yse pusiese a la brecha frente a mí en favor de la tierra,para que yo no la devastase, y no lo hallé» 3 Así lucha el intercesor: «de pie, en la brecha», y cla-ma porque comprueba que: «nadie invoca tu nombre, nadiedespierta para apoyarse en ti»*. ¿Podemos reprochar a Abraham haberse quedado enla cifra diez? Incluso si hubiera bajado hasta uno, no hu-biera encontrado a nadie, porque, en último término, loque se necesitaba era un único intercesor: Jesús. Nos-otros, en nuestras grandes ciudades, anónimas y frías,cuando entramos en una iglesia, debemos estar ciertos deque el Justo que salva la vida está allí, presente en laEucaristía. Saquemos una conclusión. La oración de intercesiónno tiene la loca y absurda pretensión de influir sobre Diosy de hacerle cambiar de opinión, sino que consiste en i Gn., 18, 23 ss. 2 Jr., 5, 1. 3 Ez., 22, 30. • ls., 64, 6.26 27
  14. 14. JACOB: El combate con Dios Quisiera hablar de la lucha de Jacob, de la lucha dela oración, y en especial de las características de todaoración y de toda lucha: la paciencia, la perseverancia yla constancia en la prueba del tiempo. Tres palabras du-ras, aunque las tres son el camino de una esperanza que«no defrauda». Estoy dudando, sin saber por dónde empezar. Como entodo misterio cristiano, hay un lado doloroso y otro glo-rioso: muerte y resurrección. Si empiezo por las palabrasperseverancia, o constancia, abordo el tema por el ladodifícil. Si empiezo por Jacob, veremos en seguida los resul-tados de la lucha. Es verdad que el lector de un libro tienesiempre la posibilidad de saltar algunas páginas para ir abuscar la parte más amena. Empecemos, a pesar de todo,por la parte más austera. La esperanza, incluso cuando estámuy lejana, es la razón de ser de estas palabras y reali-dades de la misma familia: resistencia, fortaleza de cora-zón. Santiago dice que el discípulo debe vivir de estasverdades hasta la venida del Señor 2 , pues son insepara-bles de la oración y la sostienen. Si la paciencia, la per-severancia y la constancia llevan a la esperanza, ésta, enla Biblia, está ligada a la oración, Esperanza-oración. 1 Rm., 5, 5. 2 Cfr. St., 5, 8. 29
  15. 15. El combate de la oración Testamento, y en una mirada sobre el Verbo hecho carne, Jesucristo. Consideremos estas palabras más de cerca. Paciencia Tenemos, pues, tres miradas o tres niveles: el miste-viene de la palabra latina pati, que significa sufrir, soportar. rio de Dios revelado en la Antigua Alianza, el misterioPaciencia no es sólo esperar, sino sufrir, soportar, y pa- de Dios revelado en Jesucristo y, por último, nuestra pro-tientia, impatientia, significan la aptitud o ineptitud para pia actitud, la que Dios nos enseña partiendo de él y delsoportar. Si se es apto para soportar, se es paciente. Señor Jesús. Estas realidades descubiertas en la BibliaSi se es inepto, se es impaciente. adquieren de golpe una magnitud distinta de las virtudes La palabra «perseverancia» incluye la palabra «severo, humanas o ejercicios de ascetismo: la de la imitaciónseverus», que originalmente quería decir inflexible, auste- amorosa de Dios.ro: perseverar quiere decir continuar, persistir, ser infle- En el Antiguo Testamento esta mirada nos descubrexible. En cuanto a la constancia, es la cualidad de un ser que Israel, poco a poco, a través de los años y de losque se mantiene en pie—stare—, derecho, con aplomo. siglos, adquiere la conciencia de que su historia, esa largaEvoca la idea de estabilidad, de estado permanente. Lo historia desde el diluvio y la salvación de Noé, es «el tiem-que «consta»—de la misma raíz, stare—es lo que está po de la paciencia divina». San Pablo define así la largabien establecido. Luego la palabra constante quiere decir duración del Antiguo Testamento: «El tiempo de la pa-«firme», y constancia, «firmeza». Esta misma raíz dio ciencia divina». Durante ese tiempo, en previsión de laorigen a la palabra «estatua», «estatura», una persona en cruz de Jesucristo y de la justificación por la fe en Jesús,pie. Stare es también el origen de la palabra filosófica Dios detuvo su cólera por misericordia y dejó impune el«sustancia», que para los antiguos filósofos lo expresaba pecado. Ante nuestras miserias, Dios espera, no respondetodo. La sustancia no es algo vago o nebuloso, sino lo inmediatamente, como lo merecían los hombres. Revelaque es permanente en un ser que cambia y al cual sos- así su amor: «Yavé, Yavé, Dios misericordioso y clemente,tiene. tardo a la ira, rico en misericordia y fiel, que mantiene Estas tres palabras, paciencia, perseverancia, constan- su gracia por mil generaciones y perdona la iniquidad, lacia, que se encuentran tantas veces en los Evangelios, rebelión y el pecado...» 2son, por tanto, palabras que indican fuerza y duración. Así es el tiempo en todas las épocas del Antiguo Tes- La Escritura puede informarnos sobre las realidades tamento, tiempo de la paciencia divina, como lo expresanque sustentan estas palabras. Como siempre que abri- los Salmos: «Es Yavé piadoso y benigno, tardo a "la có-mos la Biblia y que «escrutamos las Escrituras», cabe en- lera, clementísimo. No está siempre acusando, ni su irafocarlas desde dos puntos de vista. Primero, nuestra mirada es para siempre» 3 . Isaías transmite la misma realidad di-ahonda en el misterio de Dios: ¿cuál es el sentido de vina: «Yo, por la honra de mi nombre, contengo mi ira;estas palabras humanas en el misterio del mismo Dios? por amor de mi gloria, te doy largas» 4 . Y Jeremías, de-Después, partiendo de esta mirada, en la que descubri- lante de sus perseguidores, se queja incluso de que Diosmos a un Dios que se da a conocer, buscamos la actitud es demasiado paciente: «No contengas tu ira. No dejesdel hombre, que trata de modelarse conforme a Dios. No que por alargarse tu ira sea yo arrebatado» 5. Esta pacien-vamos a descubrir las virtudes de constancia y perseveran- cia no tiene sentido, sino a la vista de Jesús, «sacrificiocia en algún sabio o filósofo, sino a buscarlas en Dios.Mirándole, ¿qué nos ha dicho de sí mismo?, y partiendode él, ¿qué descubrimos para nuestra conducta? Esta mi- i Rm., 3, 26.rada sobre Dios se subdivide en una mirada sobre «el 2 Ex., 34, 6-7.Dios de nuestros padres, Abraham, Isaac, Jacob», el Dios 3 Sal., 103, 8-9. * ls., 48, 9.de los profetas y de los escritores inspirados del Antiguo Jr., 15, 15.30 31
  16. 16. de propiación por su propia sangre mediante la fe» aun- Esta paciencia de Cristo debe pasar a nosotros. La cuares- que ya estaba presente, dirá Pedro, «cuando en los días ma es tiempo para meditar esta paciencia, que llamamos de Noé esperaba la paciencia de Dios, mientras se fabri- «Pasión», y que es capaz de romper todas nuestras resis- caba el arca, en la cual pocos se salvaron por en medio tencias. del agua; a ésta corresponde ahora el bautismo, que os ¿Cómo podemos imitar esta paciencia de Dios y de salva» 2 . Sí, Dios contemporiza queriendo salvar no ya a Jesús? En esta búsqueda descubrimos dos clases de pa- los hombres del diluvio, sino a toda la humanidad. ciencia necesarias: la primera, ante el escándalo y las de- Paciencia no es debilidad. En el libro de Jonás des- moras en la realización del Reino y en la segunda venida cubrimos también que la paciencia de Dios se aplica de Jesús: «¿Por qué, Señor, por qué estas demoras? ¿Por igualmente a los paganos hasta su conversión. Esto es lo qué tardas en hacer justicia al oprimido?» Esta tardanza que debemos admirar y en lo que hemos de inspirarnos: actual es la continuación, en nuestro tiempo, de la pa- la incansable paciencia de Dios, que espera: «No quiero yo ciencia de Dios en el Antiguo Testamento: Dios sigue sien-la muerte del que muere; convertios y vivid» 3 . do paciente hoy y el apóstol Pedro nos da la razón: «Una El mismo Jesús es «paciencia de Dios», la paciencia cosa no podéis ignorar, queridos: que ante el Señor unde Dios que se hace visible. Susparábolas son frecuente- día es como mil años, y mil años como un día. No se re-mente parábolas de paciencia. Por ejemplo, la higuera es- trasa el Señor en lo que prometió, aunque algunos lo esti-téril 4, a la que se va a probar todavía un año, cuidándola men retraso; es que tiene paciencia con vosotros, porquemás para ver si produce fruto; el hijo pródigo, al que es- no quiere que nadie perezca, quiere que todos tengan tiem-pera su padre sin cansarse; el siervo despiadado 5, con el po para convertirse.» Es la espera de la conversión, hastaque se ha tenido paciencia. que la medida se colme, bien llena: «Y creed que la pa- Jesús, en su Pasión, se inscribe en la larga serie de ciencia del Señor es nuestra salvación, según os escribiólos que sufren, de los perseguidos por la justicia, por la nuestro amado hermano Pablo con el saber que Dios lePalabra de Dios. Es perseguido, dice él mismo, por «los dio».hijos de los que mataron a los profetas. ¡Colmad, pues, La segunda paciencia es la que exige nuestra dimen-la medida de vuestros padres!» 6 . Porque esta paciencia, sión cristiana: es algo de nuestro ser puesto que «so-que es una larga espera, es también un sufrimiento: «Hijo mos hijos de Dios, y si hijos, también herederos, here-y todo como era, sufriendo aprendió a obedecer» 7 , y fue deros de Dios, coherederos de Cristo, ya que sufrimos«obediente hasta la muerte, y muerte de cruz» 8 . Jesús con él para ser también con él glorificados» 2 .sabe que su Pasión es misteriosamente necesaria: «¿No De este modo la paciencia se une al sufrimento y esera preciso que el Mesías—dijo a los dos discípulos de su prueba: «Tened, pues, paciencia, hermanos, hasta laEmaús—padeciese esto y entrase en su gloria?» 9 . Todo venida del Señor. Ved cómo el labrador, con la esperanzaesto es la paciencia de Dios hecha visible. Jesús es «co- de los preciosos frutos de la tierra, aguarda con paciencianocedor de todas las dolencias», de la traición de Judas, las lluvias tempranas y las tardías. Aguardad también vos-de la negación de Pedro, del abandono aparente de Dios. otros con paciencia, fortaleced vuestros corazones, por- que la venida del Señor está cercana... Tomad, hermanos, i Rm., 3, 25. por modelo de tolerancia y de paciencia a los profetas, 2 1 P., 3, 20-21. que hablaron en nombre del Señor, Ved cómo ahora acla- 3 Ez., 18, 32. + Cfr. L e , 13, 6-9. mamos bienaventurados a los que sufrieron con paciencia. 5 Cfr. Mt., 18, 23-35. Conocéis la paciencia de Job en el sufrimiento, el fin « Mt., 23, 31-32. 7 Hb., 5, 8. 1 « Flp., 2, 8. n P., 3, 8-9, 15. 2 9 L e , 24, 26. Rm., 8, 17.32 33
  17. 17. que el Señor le otorgó, porque el Señor es compasivo y del Niño. Si miramos a Cristo, él es la tierra donde tienen misericordioso». Y también: «Teneos por muy dichosos, sus raíces las fuerzas de la paciencia y de la perseve- hermanos míos, cuando os veáis asediados por pruebas rancia. de todo género, sabiendo que esa piedra de toque de He ahí el lado más duro de estas palabras, que sivuestra fe engendra constancia» 2. no entran en nuestra vida, nos harán caer en ¡a ilusión. Comprobamos hasta qué punto las palabras paciencia, Pero también hay que mantener vivo, despierto y gozoso sufrimiento, constancia, se repiten sin cesar: Pablo y Ber- un aspecto Iqminoso y de certezas. En esto se produce nabé advertían a los nuevos conversos que no se sorpren- una reacción en cadena. San Pablo nos dice dónde condu- dieran: «Fortalecían el corazón de los discípulos y los cen en la fe todas estas tribulaciones, desamparos, pa-estimulaban a perseverar en la fe, porque, decían, "hay que ciencias y constancias: «Nos gloriamos en las tribulacio-pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de nes, sabiendo que la tribulación produce la paciencia; laDios".» Pablo repetirá a los Tesalonicenses: «...enviamos paciencia, una virtud probada; la virtud probada, la es-a Timoteo para confirmaros y exhortaros en vuestra fe, a peranza, y la esperanza no falla, pues el amor de Dios sefin de que nadie se inquiete por estas tribulaciones. Bien ha derramado en nuestros corazones por la virtud del Es-sabéis que ese es nuestro destino, pues estando con vos- píritu Santo» .otros ya os lo previnimos, que nos esperaban dificultades, Tenemos, además, una firme certeza: que algo muycomo sucedió y bien lo sabéis» 3 . grande ocurre en el grano de trigo caído en la tierra, Vivir en la tribulación es para Pablo la condición nor- que muere para dar fruto y no permanecer solo. Estasmal de los cristianos hasta la venida definitiva de Cristo. pruebas nos llevan al manantial del agua viva, abriendoLas palabras constancia, paciencia, sufrimiento, son co- el camino. Volviendo a san Pedro leemos: «Carísimos, norrelativas de prueba, desamparo, tribulación. Es lo que os sorprendáis, como de un suceso extraordinario, delJesús nos dice: «Os he dicho estas cosas para que ten- incendio que se ha producido entre vosotros, que es paragáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación. Pero, vuestra prueba; antes, habéis de alegraros en la medida¡ánimo!, yo he vencido al mundo» 4 . La Epístola a los He- en que participáis en los padecimientos de Cristo, parabreos nos dice lo que es esta victoria de Cristo: «Rodea- que en la revelación de su gloria exultemos de gozo. Bien-dos como estamos por tal nube de testigos de la fe, sa- aventurados, vosotros, si por el nombre de Cristo sois ul-cudámonos todo lastre y el pecado que se nos pega. Co- trajados, porque el Espíritu de la gloria reposa sobre vos-rramos con constancia en la competición que se nos pre- otros» 2 . Y más adelante añade: «Resistid a vuestro adver-senta, fijos los ojos en el pionero y consumador de la sario, el diablo, firmes en la fe, considerando que los mis-fe, Jesús, que, por la dicha que le esperaba, sobrellevó mos padecimientos soportan vuestros hermanos dispersosla cruz, despreciando la ignominia, y está sentado a la por el mundo. Y el Dios de toda gracia, que os llamó enderecha del trono de Dios. Meditad, pues, en el que so- Cristo a su gloria eterna, después de un breve padecer,portó tanta oposición de parte de los pecadores, y no os os perfeccionará y afirmará, os fortalecerá y consolará»3.canséis ni perdáis el ánimo.» Siempre estamos en esta desproporción, como dice «Aún no habéis resistido hasta la sangre en vuestra lu- san Pablo, entre: «las momentáneas y ligeras penalidadescha» 5. Lo vemos: Cristo es «signo de contradicción», como que nos producen una riqueza eterna, una gloria que lasse lo profetizó en el templo el viejo Simeón a la madre sobrepasa desmesuradamente» 4 . St., 5, 7-8, 10. 2 St., 1, 2-3. i Rm., 5, 3-5. 3 I Ts., 3, 2-4. 2 I P., 4, 12-14. * Jn., 16, 33. I P., 5, 9-10. •t II Co., 4, 17; Rm., 8, 18. 5 Hb., 12, 1-4.34 35
  18. 18. por la sangre y por sus doce hijos, es el antecesor de lasEl combate de Jacob doce tribus. De él también tiene su nombre el pueblo de las doce tribus, el nombre de Israel, que él mismo recibió Todo esto es verdad, lo comprendemos y lo sabemos, de Dios. Dos veces padre: una por la sangre, otra por el pero ¿no es demasiado duro para nosotros? ¿Está a nues- nombre. La tradición judía guarda de Jacob, sobre todo,tro alcance? Como respuesta os propongo que miréis a el recuerdo de su grandeza: ve en él al hombre que optóJacob y trabéis amistad con él. Yo le he mirado durante por el mundo futuro, mientras que Esaú optó por el mundomucho tiempo con poca simpatía: un tramposo y astuto, inmediato. Esaú estaba cansado, tenía hambre y pidió elque con un tejemaneje suplantó a su hermano. Es verdad plato de lentejas; más tarde se casará con mujeres ex-que Esaú tampoco es muy interesante, sino más bien algo tranjeras. La Biblia le llama «el profanador», porque des-bobo. Pero, a pesar de todo, Jacob se pasa de la raya preció su derecho de primogenitura, que era don sagradocuando le roba la bendición del viejo Isaac, que no ve bien de Dios, tanto más cuanto que debía ser el depositariolo que pasa. Más tarde, se enriquece a expensas de su de la Promesa.suegro, Labán, con una historia de ovejas bastante turbia. Para nosotros, Jacob es el hombre cuya visión y cuyoAl fin, cuando veinte años más tarde se reconcilia con combate iluminan nuestras luchas. Somos los hijos deEsaú, mediante grandes saludos y ricos regalos, antes, este vencedor de Dios: Israel, «el que luchó con Dios».con todo cuidado, ha puesto a buen recaudo parte de su Toda la vida de Jacob está contenida entre dos encuentrosganado. En general, cuenta con una lengua muy expedita con Dios, está cogida entre dos momentos de encuentro:para salir de apuros. Todo esto es cierto. el sueño de Betel y el combate del vado de Jaboq. Veinte Pero también es verdad que Jacob había sido engañado años separan estos dos hechos. Las dos veces fueroncon frecuencia. Recibe la bendición de Isaac, pero tiene tiempo de prueba y de noche. Jacob está solo las dosque huir porque Esaú ha jurado arrancarle la piel cuando veces. Un hombre presa de la turbación las dos veces. Lamuera su padre: «Cerca están los días de duelo de mi primera huye solo, con sólo su cayado, y tiene que andarpadre; después mataré a Jacob, mi hermano.» También le mil kilómetros hasta encontrar a su familia lejana y elegirengaña su suegro, cuando la mañana siguiente a la boda esposa. La segunda vez va a enfrentarse a Esaú, que llegase encuentra en sus brazos a Lía en lugar de Raquel. hasta él con cuatrocientos hombres armados.Según una homilía judía del siglo IV, bastante pintoresca, El primer encuentro es el sueño misterioso de un hom-Jacob dijo a Lía: «Hija de bribón, ¿por qué me has en- bre que parece muy poco digno de ser el hombre de Dios,gañado?» Y Lía contestó: «Y tú, ¿por qué engañaste a tu y que va a serlo. San Pablo ha dicho: «Si Dios está conpadre cuando te preguntó: "¿Eres mi hijo Esaú?".» De nosotros, ¿quién estará contra nosotros?» Yo diría: «Sieste modo, Jacob tuvo lo que merecía. Explotado por su Jacob ha sido escogido por Dios, ¿por qué no yo?» So-suegro que le hace trabajar dos veces siete años y des- mos de la misma raza. ¡Igual de poco dignos!pués otros siete años, pasará aún por pruebas muy duras: Jacob va hacia Harán, en la tarde de una de sus pri-primero, la esterilidad de Raquel; después, la deshonra de meras etapas. Declina el sol. Coge una piedra, la poneDina, su hija; la pérdida de José, su preferido; de Simeón; bajo su cabeza y se tiende. Sueña con una escala que, apo-de Benjamín. A este Jacob tan humano, tan excesivamente yándose en la tierra, tocaba los cielos y por ella subían yhumano, lo sentimos muy cerca de nosotros. Abraham y bajaban los ángeles del Señor. Junto a él estaba Yavé, queMoisés son demasiado grandes; en Jacob podemos recono- le dijo: «Yo soy Yavé, el Dios de Abraham, tu padre; elcernos. Dios de Isaac... Yo estoy contigo y te bendeciré adonde- Pero si miramos desde más arriba y del lado de Dios,dominando sus trapacerías y sus expiaciones, comproba- i Gn., 25, 34.mos que Jacob es dos veces el padre de Israel. Primero,36 37
  19. 19. quiera que vayas, y no te abandonaré» l. Jacob no está yasolo. Dios cuida de él, está con él, no lo abandona. El algo; en el sueño de Jacob es la gracia. En un caso es elinvisible se hace visible en la prueba. Un magnífico texto afán desmedido del hombre; en el otro, es la misericordiade! cardenal Newman comenta este suceso: de Dios que realiza lo que el hombre no puede hacer. En un caso, Dios es un rival por lo que se cae en el «Jacob no pensaba que hubiera nada maravillo- pecado, en la discordia; en el otro, Dios es Padre y hace so en este sitio. Era un lugar como los otros, soli- entrar al hombre en su alianza, en su propia vida. A pro- tario e incómodo. No había ninguna casa. Llegaba pósito de los ángeles que suben y bajan, Jesús dirá a la noche y había que dormir sobre la roca desnu- Natanael: «Os aseguro que veréis el cielo abierto y a los da. Y, sin embargo, ¡qué diferente era la realidad! ángeles de Dios subir y bajar por este Hombre». Jesús No veía más que el mundo visible, pero el mundo será la escala verdadera cuando sea «elevado» sobre la invisible estaba allí.» cruz. Al mismo tiempo que le manifiesta su presencia, Dios Esto es lo que nos enseña el sueño de Jacob: Dios renueva su alianza con Jacob: «Yo, Javé, Dios de tu pa- está ahí. Y Dios habla. En lo alto de la escala está Dios. dre Abraham, Dios de Isaac, te daré a ti y a tu descenden- Pero el texto dice mucho más: Yavé estaba junto a Jacob cia la tierra sobre la cual estás acostado. Será ésta como durante su sueño. Dios no está solo en lo alto de la escala, el polvo de la tierra y te ensancharás a Occidente y a sino precisamente «junto a Jacob». No son los ángeles los Oriente, al Norte y al Mediodía.» Es la grandeza y el fin que bajan hasta Jacob, sino el mismo Dios, este Dios, de ¡a tribulación: «Y en ti y en tu descendencia serán que es~el único, el todopoderoso. Los ángeles, que suben benditas todas las naciones de la tierra. Yo estoy contigo y bajan, como una correa de transmisión; ese funicular, y te bendeciré adondequiera que vayas, y volveré a traertesi así puede decirse, que va del cielo a la tierra, y que a esta tierra y no te abandonaré hasta cumplir lo que tesube de la tierra al cielo; esta relación constante es, en digo.» Jacob se despierta de su sueño y dice: «Ciertamen-verdad, Dios-con-nosotros, que llega hasta Jacob. Es una te está Yavé en este lugar, y yo no lo sabía.» Y a este Diosrevolución espiritual cuyo hondo sentido conviene desen- —es el gran místico judío Bahya Ibn Paqüda quien lotrañar. dice—, que le da y le descubre el porvenir, «a este Señor, Para los hombres de aquellos tiempos, para todos los que corona de estrellas su frente, Jacob sólo le pide unapueblos, no existía esta relación constante, Dios no se cosa: un pedazo de pan para comer y un vestido paracuidaba del hombre. Dios podía venir, pero era el destino, cubrirse, abandonando todo lo demás a su bondad» 2.la fatalidad, el Dios de los filósofos, no un Dios que trata Esta es la versión noble; y, además, es cierta. Sin em-de igual a igual a su criatura y que se pone «junto a ella». bargo, hay que reconocer que flotan aún en las palabrasCon Jacob se marca una relación misteriosa, real, entre de Jacob cierto número de «síes» todavía inquietantes: «Sila criatura y el creador, una corriente de gracia, y esto no Yavé está conmigo..., si me protege en mi viaje..., sidespués de un sacrificio en el que Jacob hubiera ofrecido me dan pan que comer..., si me da vestidos que vestir yalgo a Dios. Ni siquiera se trata de una alianza. No. Esta- vuelvo, Yavé será, para mí, mi Dios.» Quizá no sea aún lamos en el orden de la amistad. Hay que señalar el con- conversión total. Dios se compromete con él: «Yo te darétraste entre la torre de Babel, cuyo vértice quiere pene- todo.» Jacob tiene todavía cierto número de «síes* portrar los cielos—una arrogancia—y la escala fija en la tie- formular.rra, cuyo extremo está en el cielo. Dios toma la iniciativa Veinte años después tiene lugar la conversión definitivade bajar. En la torre de Babel, el hombre quiere hacer el combate final. La vuelta al vado de Jaboq. Veinte años i Jn., 1, 51. 2 i Gn., 28, 13-15. BAHYA IBN PAQUDA: Les devoirs du coeur. Desclée de Brouwer. Paris.38 09
  20. 20. en los que Dios ha cumplido su promesa. El vagabundo de con Dios y con los hombres.» Jacob, a su vez, le preguntó: Betel vuelve convertido en patriarca. Tiene rebaños e hi- «Dame, por favor, a conocer tu nombre.» Pero él contestó: jos. Le queda por pasar la temida prueba de la edad ma- «¿Por qué me preguntas por mi nombre?» Y le bendijo. dura. Antes, cuando pasó la primera vez por este lugar, ¿Quién es este hombre? ¿Quién se opone a la vuelta tenía que ganarlo todo, sólo poseía su cayado. Ahora le de Jacob a la tierra prometida? ¿Quién quiere matarle? queda todo por perder. La gracia de este momento va a Jacob está solo, como se está siempre solo en la prueba ser el miedo y la angustia de enfrentarse con Esaú. Jacob del desamparo, de la enfermedad o de la muerte. El gran ora. Por primera vez ora de verdad, no se deja llevar de combate de Jacob será para todos los hombres su último sus valores personales, demasiado grandes: «Dios de mi combate. Y Dios será quien le diga: «Has luchado con padre Abraham y Dios de mi padre Isaac, Yavé, que me Dios.» No luchas con las pruebas inmediatas., sino con el dijiste: "Vuelve a tu tierra, al lugar de tu nacimiento, que mismo Dios. Jacob dirá: «He visto a Dios cara a cara.» yo te favoreceré", soy indigno de todos los favores y de Pero ¡qué cara a cara! ¡Es un cuerpo a cuerpo toda la toda la bondad que has tenido con tu servidor.» Jacob se noche! Uno y otro rodaron por el polvo y no en película o humilla. Por primera vez se siente a cero, ha tocado su lí- jugando. Jacob no dice: «Hágase tu voluntad.» Lucha has- mite. Hasta ahora había pensado que su habilidad podía ta el amanecer terriblemente. ¿Es más fuerte que Dios? sacarle adelante, incluso había ideado toda una diploma- No es posible. Dios no sería ya Dios. ¿De dónde viene la cia con Esaú; ahora está solo. Se prepara a la lucha con fuerza de Jacob, que puede sostener una lucha toda la un hombre que es, además, su hermano, con el que son noche y al que otro no puede vencer? Jacob lucha—esto aún posibles la astucia y la seducción. Quiere afrontar la es lo que nos han enseñado—con las armas del mismo cólera de su hermano y los cuatrocientos hombres arma- Dios. Estas armas son la promesa y la fidelidad de Dios. dos que llegan con él. Pero lo temible no es su hermano, Es lo que dirá Job: «Aunque me matara creería en él», y ni los soldados que le acompañan, sino la cólera de Dios. lo que repetirá Teresa del Niño Jesús. Mientras hay es- No son los obstáculos, las guerras, la enfermedad o la peranza nó se puede ser vencido. Jacob vence por su es- muerte lo que hay que vencer, sino la oposición de Dios. peranza: «Guarda el amor y la justicia y pon siempre en Este Dios que «si abre, nadie cierra; si cierra, nadie abre». Dios tu esperanza», dirá Oseas. La esperanza de Jacob esY Dios va a cruzarse en su camino cuando sólo le queda su fuerza, y no su astucia ni su trabajo, que son medios un torrente por atravesar. humanos. «Porqué tú lo has prometido»: Jacob no tiene otra arma, y a ésa ni el mismo Dios puede vencerla. La Sabi- ¡Cómo nos cuesta comprender esto! Detrás de las cir- duría dirá de Jacob: «Le dio el premio en un duro com-cunstancias, de las cosas, de los hombres, del azar, la bate para que aprendiera que la piedad es más fuerte quesuerte o la desgracia, los esfuerzos y los trabajos, es con todo». Al amanecer le es dado el nombre de Israel: «Fuer- Dios con quien Jacob tiene que vérselas, con Dios solo, te en la lucha con Dios y con los hombres.»con Dios en persona. Todo lo demás no son sino trazasvisibles de un Dios invisible. El Dios oculto irrumpe esta Veamos el simbolismo de este nombre, que pasará devez no como un sueño, sino como un combate. Jacob a su pueblo. Es el hombre que se adhiere a Dios, Jacob se queda solo. Un hombre lucha con él hasta como se adhiere uno en un combate cuerpo a cuerpo;rayar la aurora. Este hombre, viendo que no puede ven- el hombre que, en la misericordia de Dios, se adueña, encer a Jacob, le toca en la articulación del muslo, que se cierta manera, de la fuerza de Dios por la esperanza ydesencaja al relajarse el tendón. El hombre le dice: «Dé- que le arranca su protección porque lucha «hasta el fin»;jame ya que me vaya, que sale la aurora.» «No te dejaré ir esto es lo que hará Jesús. En definitiva, en él se revelasi no me bendices.» El le preguntó: «¿Cuál es tu nombre?»Jacob le contestó: «Jacob.» «No te llamarás ya en adelanteJacob, sino Israel, luchador con Dios, porque has luchado i Sb., 10, 12.40 41
  21. 21. Dios más débil que el hombre, porque la debilidad de Dios blo: «Que os robustezca el Señor con su poderosa fuerzaes su respeto ante nuestra libertad. —vais a sostener un combate, pero con la fuerza de Dios—, Se podría decir, como escribe el padre Molinié: «El poneos las armas que Dios da—no las vuestras, o las deamor de Dios a los hombres, como todo amor grande, es, Goliat—para resistir a las estratagemas del diablo; por-a la vez, tímido y totalitario». Son expresiones humanas, que nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso,pero dicen algo de la verdad. Un Dios que ama se hace sino contra las soberanías, contra las autoridades, contratímido, porque a la vez que lo quiere todo, lo da todo, lo los jefes que dominan en estas tinieblas, contra las fuer-pide todo y lo espera todo de nuestra libertad. El peligro zas sobrehumanas y supremas del mal.mayor para Jacob sería cesar en la lucha; como se dice en Por eso os digo que cojáis las armas que Dios da paratérminos militares, romper el combate. Jacob venció por- poder hacer frente en el momento difícil y acabar el com-que Dios le dijo en Betel: «Estoy contigo adondequiera que bate sin perder terreno» . Volvemos a encontrar las pala-vayas.» Incluso en este combate que Dios sostiene contra bras austeras del principio, pero en un himno de victoria:Jacob, en definitiva, Dios no puede estar contra Jacob, «Conque en pie: abrochaos el cinturón de la verdad—Cris-porque faltaría a su promesa de estar con él. El monje to: "Yo soy la Verdad"—; por coraza poneos la honradez;Gueric dlgny decía en un sermón: bien calzados, dispuestos a dar la noticia de la paz. Tened siempre embrazado el escudo de la fe, que os permitirá «¡Oh bondad llena de astucia! Con qué amor lu- apagar todas las flechas incendiarias del malo. Tomad por chas contra los mismos en favor de quienes lu- casco la salvación y por espada la del Espíritu», la espada chas... Por tanto, no desesperes, resiste, alma fe- de dos filos, es decir, la palabra de Dios. liz, que has entrado en lucha con Dios. Sí, le gusta Y añade san Pablo: «No perdáis ocasión de orar, insis- que le hagas violencia y desea ser vencido por tí. tiendo en la oración y en la súplica» 2 , porque oración y Aunque está irritado y extiende la mano para gol- combate son inseparables. pearte, busca, como él mismo confiesa, un hom- Somos llamados a este combate de Jacob: «No temáis, bre, como Moisés, que le oponga resistencia. No lo yo he vencido al mundo», porque he luchado con Dios, encuentra y se queja diciendo: "No hay nadie que como Jesús lo hizo en la noche de Getsemaní. se alce y me detenga".» Dios, hasta el amanecer, hora en que debe marcharsepara que Jacob no vea su rostro, será prisionero de sufidelidad. A Jacob se le pide también que resista tod* lanoche hasta el alba. Jesús hará de esto la regla para susdiscípulos: «El que persevere hasta el fin, se salvará»; elque ha luchado con Dios, y al que Dios no ha vencido.Es la prueba desconcertante de la fidelidad de Dios. Así, después de haber dicho y de haber cantado «Sí,tú eres un Dios fiel», el hombre debe vivir esta prueba dela fidelidad de Dios en el combate. Entonces, la certezade que Dios es Dios, que nos ama y que no puede aban-donarnos, encuentra una prueba que se vive en una luchacuerpo a cuerpo. Sin tregua. Es lo que nos dice san Pa- 1 1 Ef., 6, 10-17. MOLIN1E, M. D.: Le combat de Jacob. Le Cerf. Paris. 2 Ef., 6, 18.42 43
  22. 22. MOISÉS: De la adoración a la Intercesión Después de Abraham, maestro de oración, y de Jacob,el que luchó con Dios, abordamos a Moisés. Abraham esel Cristóbal Colón de la fe desnuda, el hombre que parte,fiado en una palabra, hacia un país que no conoce y haciaun futuro también desconocido. Abraham sale de su tierraapoyado sobre la sola fragilidad de una palabra interior,pero con una confianza limpia y total. Avanza por dondeno hay camino. En la oración hay siempre algo de Abra-ham: siempre es una marcha en lo desconocido, unaconfianza. Moisés es el hombre al que le va a ser revelado ydado por el mismo Dios el contenido de la fe. Abrahammarchó sin camino, a través de un desierto, hacia un paíscuya dirección se la va indicando Dios día a día: «El paísque yo te mostraré.» A Moisés, Dios le da los materialespara construir el camino, le da la thora, que traducimos—mal—por la ley. «Porque—dice el gran escritor judío Ne-her—la thora en hebreo no es orden, sino orientación;no es la ley, sino el camino, la senda por la que es posibleuna marcha en común» 1 . La palabra thora evoca, por tan-to, la idea de camino, la ruta a seguir, no por un hombresolo, sino por todo un pueblo. «Andad por mi senda», dice 1 NEHER, A.: Moisés y la vocación judía. Aguilar, Madrid. 45
  23. 23. el Levitico y de los discípulos de Jesús se dirá que ha- bían sido «instruidos en el camino del Señor» 2 . La adoración Con Moisés, como con Abraham, Dios sella una alianza. Lo esencial de la alianza con Abraham era la promesa de Moisés está solo más allá del desierto, cerca del mon- la creación de un pueblo, la de una nueva relación con te Horeb, apacentando los rebaños de su suegro. Ha huido Dios—«Yo seré tu Dios»—y la de la posesión de una de Egipto hace «mucho tiempo» 1 . Esteban, en los Hechos tierra. Para establecer esta alianza, Dios pide a Abraham de los Apóstoles, dirá: «...pasados cuarenta años», que-que «ande en su presencia» y que se apropie los dones riendo significar con esto que iba a empezar un nuevo pe-divinos prometidos por el cumplimiento de un signo: la ríodo en la vida de Moisés. A pesar del tiempo, el recuerdo circuncisión. Pero esto no es aún más que una promesa, de sus hermanos que «gemían» allá, y por los que sufríaa la que debe adherirse por la fe. Israel no llegará a ser y se había desterrado, le atormentaba en la soledad de suel pueblo de Yavé hasta la revelación de la thora, que es retiro del desierto. Humanamente, y en apariencia, aquel la alianza de Dios con Moisés en el Sinaí. destierro era sin esperanza, lo mismo que eran sin espe- En esta alianza, Dios revela a Moisés un secreto des- ranza las penalidades de los hijos de Israel: ¿quién era élconocido, inimaginable: Dios viene hasta el hombre, hace ante el faraón y tan lejos?una alianza con él, se compromete con él por un contrato Entonces, como con Abraham, y como siempre, Diospara conducirlo hacia la tierra prometida antaño a Abra- toma la iniciativa e interviene. Dios siempre llama el pri-ham, la tierra del descanso, que, en definitiva, no será nada mero. Así obrará Jesús: «Yo os he elegido», y «llamó a losmenos que el mismo Dios, la vida con él. que quiso». Cuando Pablo habla del «misterio escondido durante «Se le apareció el ángel de Yavé en llama de fuegosiglos y revelado en Jesucristo», habla de la Nueva Alianza, en medio de una zarza. Veía Moisés que la zarza ardía yrealizada por Jesús con todos los hombres y no con un no se consumía» 2 .pueblo. Pero la alianza con Moisés es ya el primer paso La visión inaugural de Moisés, como la de san Pa-hacia esta revelación. blo, empieza por algo extraordinario y fuera de lo co- rriente. Como Isaías, cuyos labios son purificados con el Los cuatro libros del Pentateuco que hablan de Moisés carbón encendido del serafín, mientras una nube llena elle muestran como un hombre de oración, de una oración templo, o Pablo, cegado por la luz en el camino de Da-que se manifiesta de diversas formas, pero que es «una» masco. Siempre hay algo extraordinario. La cercanía dey constante en su ser. Moisés es el contemplativo lanzado Dios en la oración, aun en la.oración diaria, debe ir prece-a la acción, y este contemplativo lanzado a la acción es dida por algo así.apóstol y profeta. Es el profeta por excelencia del Antiguo «Cuando Moisés vio que la zarza ardía y no se con-Testamento, al que el mismo Dios le da este título 3 ; el sumía, dijo: "Voy a dar Tina vuelta para ver este sucesoprofeta más grande hasta Juan Bautista, que será, según extraño"» palabras de! mismo Jesús, «más que un profeta». «Dar una vuelta». Hay que dejar el camino; si quere- Moisés, en su vida, nos enseña tres actitudes del hom- mos entrar en oración tenemos que dejar el camino. Jesúsbre respecto a Dios, tres formas y tres realidades de la dirá: «Entra en tu cuarto.» Y no quiso decir con esto queoración porque es el hombre de la adoración, el hombre para orar hay que salirse de la vida. No. La vuelta dede la intercesión y de la acción, y el hombre de la alabanza. Moisés no le sitúa fuera de la vida, ni mucho menos. Las peripecias del Éxodo lo mostrarán. Pero hay que des- 1 Lv., 18, 3, 4. • Ex., 2, 23. 2 Hch., 18, 25. 2 Ex., 3, 2. 3 3 Cfr. Dt., 18, 15, y 34, 10. Ex., 3, 3.46 47
  24. 24. viarse inicialmente. Y este acto de desviarse, notémoslo, serena o de tal manera», sino sólo «perseverad». Si hay la Biblia dice que Dios lo «vio»: «Vio Yavé que Moisés se una continuidad, se llega a la decantación. acercaba.» Dios «ve» las vueltas que damos para acercar- Por tanto, primera actitud que prepara la adoración: nos a él. Y en seguida «le llamó en medio de la zarza: me desvío para escuchar, y me quito las sandalias para "¡Moisés! ¡Moisés!" "Heme aquí, respondió él".» acercarme a él. Dios mismo nos lo ha enseñado así: no «Heme aquí.» Es la respuesta de Abraham a la llamada nos acerquemos a él impunemente ni de cualquier modo. de Dios antes del sacrificio de Isaac. Será también la La adoración dé Moisés no es una adoración «salvaje». respuesta de María. Es la única actitud que hace entrar Entonces, el Dios invisible y presente, sin embargo, en oración, la del corazón dispuesto a escuchar. Moisés bajo la forma de una llama de fuego, se revela a Moisés: está pronto a escuchar la llamada de Dios. Y, sin embargo, «Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios le dijo: de Isaac, el Dios de Jacob.» Y en seguida, cuando Moisés «¡No te acerques! Quítate las sandalias de los pies, se cubre el rostro, le dice: «He visto la aflicción de mi pues el lugar en que estás es tierra santa» . Es decir: pueblo. Ve, pues. Yo te envío.» deja fuera tus miserias y tus impurezas. La oración debe «He visto», dice Dios. Como Moisés en su destierro, ir precedida de un tiempo de decantación. Cuando el agua el hombre se cree solo en su yo: piensa, recuerda, se ha estado revuelta, poco a poco, si se la deja en reposo, inquieta, sufre. Solo. Es con frecuencia nuestro estado: no se va poniendo límpida. Las impurezas y el cieno se posan sabemos—o no sabemos ya—que Dios está ahí. en el fondo. Hay que llevar a la oración, que es un don de Dios, el corazón limpio y apaciguado. Por eso se necesita «Dios estaba ahí y yo no lo sabía.» El gran descubri- tiempo para orar; el tiempo de poder apaciguarse. Sabe- miento de Jacob, que se repite en Moisés ante la zarza mos muy bien que hay días y momentos en los que sólo ardiendo y que con frecuencia debemos hacerlo también ai cabo de media hora empezamos a serenarnos. La pri- nosotros. Moisés responde a la primera llamada de Dios: mera media hora nos domina la agitación interior, por mu- «Heme aquí.» Dios le manifiesta entonces que está muy cho que haga nuestra buena voluntad. Por eso también, tres cerca de él, que conoce, tanto como Moisés, la miseria de veces un cuarto de hora no serán nunca tres cuartos de su pueblo. hora seguidos, porque apenas da tiempo para serenarse. «Yo soy el Dios de tu padre.» Después de haber mos-Quizá un cartujo, cuando vuelve a su oración interrumpida, trado a Moisés que él era el Santo, el único Dios quiereen seguida se sitúe en ella. Quizá. Pero sea cual fuere hacerse muy próximo a Moisés, «acercarse» de algunanuestra forma de vida, el corazón humano, por naturaleza, manera a él, darse a «conocer». «A este hombre de lano está nunca totalmente sereno. tribu de Leví, el Dios de nuestros padres, se le revela en El cardenal Mercier decía: «Os voy a revelar un se- perfecta conformidad con una larga tradición». Dirá Neher:creto de santidad y de felicidad: todos los días, durante al- «Hay en el texto, en segundo plano, como una familiaridadgunos momentos, acallad la imaginación, cerrad los ojos con Dios, porque han pasado ya generaciones—Abraham,a las cosas sensibles y los oídos al ruido para entrar en Isaac, Jacob—que le han conocido y adorado.» Quizá levosotros mismos—"quita las sandalias de tus pies"—, y han olvidado durante estos siglos de esclavitud y, sinahí, en el santuario del alma, que es el templo del Es- embargo, Dios no duda en presentarse a Moisés como elpíritu, hablad a ese Espíritu.» «Dios de tu padre». El recuerdo de los patriarcas perma- Cuando Jesús hable de la oración dirá sólo esto: «Per- nece vivo.severad.» Nunca dijo: «Que vuestra oración sea agradable, «Ve, pues. Yo te envío». Moisés dice entonces: «Sea. Voy a los hijos de Israel y les diré: "El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros." Si me preguntan cuál » EX., 3, 5. es su nombre, ¿qué les diré?»48 49
  25. 25. El diálogo: tú y yoEl Nombre divino A partir de este momento empieza un diálogo cons- Como Abraham, aunque mejor, Moisés escucha el Nom- tante entre Yavé y Moisés. Este se pone en camino a bre divino. Dios se había nombrado ante Abraham como través del desierto, «con el cayado de Dios». A lo largoEl Sadaí—Dios de la montaña—. Y El Sadaí fue para de esta ruta, sembrada de maravillas y de dificultades,Abraham durante el largo caminar, en su presencia, su que le conducirá al Sinaí, Moisés entra cada vez más enSeñor y su Dios con tanta fuerza que el mismo Dios se la intimidad con Dios, deseando que esta presencia nopresenta a Moisés bajo el nombre de Dios de Abraham. le abandone ya nunca. No va a cesar de orar, de implorar, Pero Moisés quiere conocer con un conocimiento per- de insistir incluso—como el amigo importuno del Evange-sonal al Dios de su padre; desea este conocimiento para lio—, y toda su oración, como la de Abraham, se apoyaráél y para sus hermanos. Moisés empieza en ese momento desde este momento únicamente en la palabra misma dea orar en verdad. Es cierto que Dios llama y entra en Dios: «Tú me dices...» 1 .diálogo el primero, pero no existe este diálogo hasta La grandeza de Moisés no consiste en el poder queque el hombre lo desea. Dios respeta la voluntad del hom- Dios le da para vencer al faraón o para guiar al pueblobre en lo que tiene de más íntimo. Dios no revela su a través de tantas dificultades, ni aun tan siquiera en elNombre espontáneamente, ni de cualquier modo; espera hecho de ser profeta. Sü grandeza radica en amar a sua que se le desee conocer y a que se le busque. Señor por encima de todos los dones que de él ha recibi- Dios dijo entonces a Moisés: «Yo soy el que soy.» do; en ser voluntariamente y de corazón, y no por la mi-Esta revelación del Nombre de Yavé es la respuesta a sión recibida, el siervo de Yavé. La grandeza de Moisés nosun deseo de Moisés; respuesta verdadera, no enigmática. la revela el mismo Dios:Sin embargo, Dios es el Innombrable, el Indefinible; porlo mismo este Nombre divino es a la vez una revelación Si hay entre vosotros un profeta,de Dios y una revelación del misterio de Dios. Dios se en visión me revelo a él,revela y se descubre en su Nombre, aunque este Nombre y hablo de él en sueños.permanezca misterioso. Hay diversas traducciones posi- No así con mi siervo Moisés,bles y cada una aporta una luz sobre ese Nombre inson- él es de toda confianza en mi casa.dable: «Yo soy el que soy.» «Yo soy quien soy.» «Yo seré Cara a cara hablo con él, no en enigmas,quien seré.» «Yo soy aquí.» y contempla la imagen de Yavé 2 . Orar es abrir la inteligencia o, más exactamente, de-jar que ese Nombre divino abra nuestra inteligencia y La grandeza de Moisés es la de su intimidad con elnuestro corazón al verdadero sentido de los valores: la Señor. Si Moisés ha sido permanentemente en la casatrascendencia de Dios, ante la cual descubrimos nuestros de Dios su «siervo fiel», «Cristo está en calidad de Hijo»,límites, y la llamada de Dios, que quiere que nos supere- nos dice la Epístola a los Hebreos. Y nosotros, también pormos para ir hacia él. Tenemos que conocer nuestros lími- la oración, no sólo por la oración, pero principalmentetes, aceptarlos y, al mismo tiempo, estar impacientes por por la oración, debemos «estar permanentemente en lasuperarlos. La oración es este incesante movimiento de casa de Dios en calidad de hijos» 3 .lo más íntimo de nuestro ser. Otro pasaje del Éxodo nos revela la intimidad de Moi- i Ex., 33, 12. 2 Nm„ 12, 6. 3 Cfr. Hb., 3, 2-5.50 51

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