Galilea, segundo el futuro de nuestro pasado

1,246 views
1,118 views

Published on

0 Comments
1 Like
Statistics
Notes
  • Be the first to comment

No Downloads
Views
Total views
1,246
On SlideShare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
3
Actions
Shares
0
Downloads
54
Comments
0
Likes
1
Embeds 0
No embeds

No notes for slide

Galilea, segundo el futuro de nuestro pasado

  1. 1. nuestro pasad segundo
  2. 2. Segundo Galilea El futuro de nuestro pasado Los místicos españoles desde América Latina© NARCEA. S.A. DE EDICIONESDr. Federico Rubio y Galí. 9. 28039 MADRIDI.S.B.N.: 84-277-0679-0Depósito legal: M-6582-1985Impreso en España. Printed in SpainNOTIGRAF.S.A. San Dalmacio, 8. 28021 MADRID NARCEA, S.A. DE EDICIONES
  3. 3. índice PágsPresentación 9Introducción 11Las raíces de nuestra espiritualidad 17La seducción de Dios 33El realismo cristiano 53La práctica del amor eficaz 65La humanidad de Cristo y el seguimiento 79La liberación cristiana 91Conclusión 105 7
  4. 4. Presentación Este libro ha sido escrito fuera de España por uno de los pioneros de la Teología de la Liberación. Su aparición en nuestro país no obedece a la coyuntura favorable que tal teología experimenta hoy por haberse puesto de moda en toda Europa; como, por lo demás y desde hace años, está también de moda la novelística y la literatura latinoameri- canas. La edición en España de este ensayo responde a su valor intrínseco y al efecto cautivador que produce oír devueltas las voces de nuestros grandes místicos en el eco y la interpretación de un autor de allende los mares que vive*» inmerso en el momento histórico actual de los países hermanos. Con una prosa transparente, un castellano diáfano, dul- cificado. Segundo Galilea va extrayendo de los grandes místicos españoles del siglo XVI su contenido más actual y su mensaje más vivo para él cristiano empeñado en cual- quier tarea de liberación redentora. Este es el arte del hermeneuta: hacer resonar con voz moderna, familiar, sugerente un texto arcaico. Lo que parecía viejo, caduco o manido, resurge joven y brillante como una creatura nueva, como algo inédito, inusitado. Gracias a ese arte aparentemente ilusionista pero, en realidad, sumamente veraz, de saber traducir para la actualidad, de saber injer- tar en la situación hodierna las enseñanzas de Teresa, 9
  5. 5. Juan de la Cruze Ignacio de Loyo/a. éstas experimentan un rejuvenecimiento bastante sorprendente. Segundo Galilea, chileno, es un latinoamericano univer- sal. Desde el comienzo de los años sesenta vive como un itinerante del Evangelio recorriendo todos los países de las tres Américas. Ha creado y dirigido diversos Institutos de Teología Pastoral donde ha ejercido la docencia como teólogo de primera calidad. A la vez ha viajado incansable- mente animando grupos, especialmente de religiosas y religiosos, ayudándoles en la búsqueda de una espirituali- Introducción dad renovada, es decir, cada día más fiel al Evangelio, a la oración, a la pobreza... así como a las exigencias plantea- das por el cambio social. Conoce también el Lejano Oriente, especialmente India Es un hecho que en todos los sectores de la Iglesia y Filipinas donde realiza largas estancias y donde trabaja en América Latina hay un interés creciente por los colaborando con los misioneros de procedencia latinoa- temas de espiritualidad. Durante mucho tiempo la mericana. En medio de estos largos recorridos realiza frecuentes espiritualidad se daba por supuesta y, por lo mismo, paradas en España que conoce bien desde hace muchos estuvo siempre pacíficamente presente, sin desper- años. Pocos teólogos hay con una información mejor, con tar un interés especial. En la época de mi formación una visión tan universal de la Iglesia y del mundo interna- cristiana todo el mundo aceptaba la importancia de cional así como tan concreta y real. la oración, la eucaristía y reconciliación frecuentes, Una fuerte propensión para la reflexión meditativa y la la lectura y asesoría espiritual, el valor de la ascesisy contemplación ha permitido a nuestro autor aplicar los de ciertas devociones, y uno procuraba practicarlas contenidos de la Teología de la Liberación a la espirituali- lo mejor posible, sabiendo que las "prácticas espiri-dad así como las enseñanzas de la espiritualidad a la tuales" eran esenciales para ser un buen cristiano. Teología de la Liberación consiguiendo una fecundación Las dos últimas décadas trajeron muchos cuestio-recíproca. namientos teológicos y pastorales, en particular en Algunos piensan que los teólogos latinoamericanos torno a la relación entre la fe cristiana y las realidadespadecen un temporalismo más o menos "politizado". mundanas, que no es m o m e n t o d e analizar oevaluar.Segundo Galilea es un testimonio de la profunda calidad Et hecho es que estos cuestionamientos, a vecesevangélica que puede alcanzar la teología elaborada envueltos en crisis personales o comunitanas, arras-actualmente en América Latina. traron a una falta de interés por las cuestiones pro- pias de la espiritualidad cristiana. Esto se puede Luis Ma¡donado comprobar, entre otras maneras, por la ausencia del tema en la producción literaria teológica y pastoral, en las sesiones de estudio locales o continentales, ya fueran éstas de nivel jerárquico o de otros niveles. El10 11
  6. 6. interés estaba volcado sobre otros temas que apare- cían más urgentes para la Iglesia, lo cual era explica- Documentos, publicaciones y encuentros habidos ble. El hecho es que la espiritualidad y la experiencia después de Puebla dan prueba de ello. 2 de la fe, que debería ser el transfondo de esas Seguramente que todo esto requiere aún una preocupaciones, no estaba suficientemente explici- mejor evaluación y que no todo tiene la misma tada. Tampoco es el lugar aquí de analizar la comple- influencia y significación cristiana y pastoral, en la jidad de razones en que se basaba esa actitud misión de las Iglesias en América Latina. A menudo general. 1 también las diferentes corrientes y experiencias de Parece evidente que esta actitud ha cambiado en espiritualidad no se conocen bien entre ellas, y se los últimos años. Aunque no sea adecuado emitir un cuestionan mutuamente (a justo o falso título) sobre juicio sobre si acaso ahora hay más espiritualidad su encarnación en la realidad del continente, o su que antes en el conjunto de la Iglesia, parece claro identidad cristiana en esa encarnación. que el interés explícito es mucho mayor. El tema Igualmente parece prematuro hablar de un "rena- aparece en artículos, en números monográficos de cimiento espiritual" en nuestra Iglesia; seguramente revistas, en libros y en reuniones de estudio. Igual- eso vendrá y será muy necesario para dar profundi- mente se puede verificar que hay una búsqueda por dad y consolidar todo lo bueno que ha ido surgiendo explicitar y celebrar la fe en las comunidades y movi- en el cristianismo latinoamericano. Por ahora es más mientos de Iglesia. bien un despertar y la calidad evangélica del lenguaje Lo interesante es que estos síntomas se dan en latinoamericano —desde la opción preferencial por todas las corrientes de pensamiento y de práctica los pobres y la experiencia de Dios hasta el tema martirial— no nos debe hacer olvidar que la práctica pastoral. En los grupos "progresistas" o "tradiciona- cristiana, que es lo decisivo en la mística, no siempre les", en la pastoral popular o en las élites, en la responde a los ideales, y que una-cosa es estar con- teología de la liberación o fuera de ella, para usar las vencido sinceramente de algo, y otra cosa es vivirlo. expresiones usuales. Se. han creado incluso movi- mientos de espiritualidad (v.gr. la Renovación en el Pero lo que aquí nos interesa es fundamental- Espíritu Santo), a la par que los movimientos preocu- mente dos cosas: el hecho de un interés y de una pados por los derechos humanos y la liberación delos pobres y oprimidos, que buscan seriamente una 2 Cfr. por ejemplo: Espiritualidad y liberación, "Christus",mística cristiana que los acompañe. Y la teología de México, novbre. 1979. ídem, CEP Lima 1980. Varios: Espiri-la liberación, más madura y purificada, en muchas de tualidad latinoamericana en "Christus". México, stbre. 1 9 8 1 .sus reflexiones y publicaciones, se ha ido refun- Espirítualidade e libertacao "REB". Petropolis (Brasil), oct-dic. 1979. Igualmente marcan el tema de la espiritualidad losdiendo con una "espiritualidad de la liberación". cursos de verano de teología de la Univ. Católica de Lima desde 1981 para acá, así como el Congreso de Teología del "tercer mundo". Sao Paulo 1 980. También son significativas las publi-1 caciones de la CLAR: Fidelidad y conflicto en la vida religiosa. Ver S. Galilea: El camino de la espiritualidad, Ed. Paulinas. Espiritualidad de la evangelización. Experiencia de 25 años, Bogotá 1982. cap. I. etc.12 13
  7. 7. búsqueda explícita de espiritualidad; acompañar la comunidad como fraternidad, la opción preferencial misión del cristianismo en nuestro continente. Lo por los más pobres y abandonados, el sentido de la segundo suele denominarse la búsqueda de una misión en la iglesia local. 3 Estos acentos serían "espiritualidad latinoamericana". t entonces componentes de lo que se podría llamar La idea de una "espiritualidad latinoamericana" "una espiritualidad de la vida religiosa en América requiere aclaración. No se quiere decir con eso una Latina", de la cual participan diversas Congregacio- espiritualidad original, nueva, construida sólo desde nes y escuelas de espiritualidad, siendo para todas la experiencia cristiana latinoamericana. Sabemos ellas una experiencia renovadora. bien que toda mística auténtica está en continuidad La formulación de Puebla (que aunque se refiere a con la tradición cristiana universal. Tampoco se la vida religiosa contiene elementos universales), quiere decir que la "responsabilidad latinomericana" completada con la experiencia de las comunidades (cualquiera que sea el grado de su realidad y vigen- cristianas y con las orientaciones oficiales de la Igle- cia) es o quiere ser una "escuela" o un "sistema" sia 4 , configura un cuadro de los principales acentos y elaborado de espiritualidad, como pudiera ser la temas de la búsqueda espiritual latinoamericana: espiritualidad carmelitana, franciscana o del mona- cato oriental. —la experiencia de Dios en nuestra historia y Hablar de "espiritualidad latinoamericana" es más en nuestra misión; redescubrir ahí el valor de bien hablar de ciertos valores culturales propios del la contemplación y la oración; cristianismo en América Latina, de ciertos desafíos —el conocimiento, amor y seguimiento del misioneros y experiencias cristianas significativas y Jesús histórico, por la fuerza de su Espíritu, actuales, que son a su vez exigenciasycomponentes como criterio y camino de nuestra práctica que matizan y estimulan a las diversas espiritualida- cristiana; des que conviven en nuestra Iglesia. La espiritualidad —la primacía del amor fraterno eficaz en la ignaciana, "familiar", monacal o "focolari", sin dejar espiritualidad; la solidaridad, la comunión y d e s e r l o q u e s o n , por el h e c h o d e arraigarse y expre- participación, la reconciliación, la prácticadesarse en las Iglesias de América Latina, deberían la justicia y la misericordia. empaparse de esta experiencia cristiana particular, —la opción preferencial por los pobres y sulo cual sin duda les ayudará a vivir mejor susacentos liberación integral, como la manera privile-o carismas propios. giada de seguir a Jesús y de vivir la eficacia del Un b u e n ejemplo lo constituye la experiencia de lavida religiosa latinoamericana. Esta está compuesta 3de muchas Congregaciones y espiritualidades. Sin Ver documentos de Puebla, 716 - 738 4embargo, su arraigo y misión en una cultura y de- Igualmente documentos de Puebla, 173-181: 190-196: 200ysafíos cristianos similares, hace que vivan prevalente- 2 0 1 ; 2 5 1 ; 265; 278 y 279: 282; 285; 288; 291-303; 378- 384; 689; 692 y 693; 726-728; 730 y 7 3 1 ; 734; 738; 742-mente ciertos valores en c o m ú n , ya formulados en 750; 796-803; 918; 932; 934; 955; 970-973; 1008;Puebla: la experiencia de Dios unida a la misión, la 1 145-1152...14 15
  8. 8. amor; la pobreza evangélica como condición de este amor; —una disposición más radical para el testi- monio cristiano (especialmente en la evange- lización de los pobres y oprimidos) hasta las diversas formas de persecución y aún de mar- tirio. Las raíces de nuestra espiritualidad La mística española La búsqueda espiritual de que hemos h a b l a d o q u i - siera evitar lo que, con o sin razón, muchos llaman las "deformaciones" de la espiritualidad tradicional. Con ello se hace referencia a ciertas prácticas y acti- tudes que, si es verdad que revelaban una búsqueda eficaz de santidad, por otra parte estaban condicio- nadas por una cultura, una idea del hombre, de las realidades profanas, que hoy consideramos insufi- cientes y deformadoras. Lo mismo se podría decir de ciertas categorías teológicas que dominaban las espiritualidades del pasado. Este hecho —no siempre fácil de discernir ni de interpretar— ha llevado a nuestra generación a dis- tanciarse de los clásicos de la espiritualidad, cuyas categorías culturales y lenguaje ya no corresponden a las nuestras. Pero por no darnos el trabajo de rein- terpretar el lenguaje cultural-religioso de los gran- des maestros del espíritu, nos quedamos sin acceso a la riqueza de su experiencia y de su mensaje. Nos empobrecemos y nos despojamos de la mejor tradi- ción espiritual del cristianismo. Sin recuperar esa gran tradición, encarnándola en nuestro contexto, 1716
  9. 9. no es posible un verdadero renacimiento de la mís- pesebre, la pasión y la cruz). De ahí el hondotica latinoamericana. sentido cristiano y la capacidad de acepta- Toda renovación, toda creatividad de la experien- ción del sufrimiento, las penurias y la muerte;cia cristiana, debe nutrirse de la mejor tra di ció n espi- —esto está equilibrado por un aprecio deritual de la Iglesia. Sólo así es posible encarnar el todo lo sacramental y celebrante de la místicaEvangelio en la realidad y e n l o s d e s a f í o s d e l a histo^ cristiana. Por sacramental no se quiere decirria. La tradición y la encarnación son. referencias necesariamente los siete sacramentos, sinopermanentes en toda espiritualidad. La búsqueda todo lo que tiene el catolicismo de simbólico,de una espiritualidad "latinoamericana" exige una ritual y encarnado en personas, (los santos), mayor identificación con el corazón de la Iglesia, con lugares, cosas, signos y actitudes. De ahí una su mejor tradición y con las raíces más válidas de la espiritualidad marcadamente devocional, espiritualidad en nuestro continente. donde la Virgen María ocupa un lugar privile- giado. A este respecto, sería inútil recordar que el cristia- nismo en América Latina, con toda su envoltura cul- Sabemos que por falta de una evangelización sos- tural, y muy particularmente sus actitudes espiritua- tenida, u otras contingencias históricas, estos rasgos les, tiene sus raíces en la península ibérica del siglo -espirituales se presentan con ambigüedades, deca- XVI. Ahí encontramos el origen de la devoción popu- dencias y, a veces, con poca fuerza mística de trans- lar iberoamericana, de los principales temas espiri- formación y de crecimiento. Pero se han mantenido y tuales de los misioneros y, mástarde, de las primeras se mantienen a pesar del tiempo, de su vulnerabili- élites cristianas. Es verdad que la devoción popular dad y de toda forma de amenazas, como sólidas se aculturizó, a menudo fuertemente, con elementos semillas capaces de dar buenos frutos, si las c o n d i - y actitudes de las religiones precolombinas, pero ciones son propicias. también es verdad que el cristianismo indo-ibérico emergente (catolicismo popular) tuvo y tiene como Pero esta espiritualidad ibérica, y consiguiente- esqueleto el catolicismo hispano del siglo XVI. Las mente iberoamericana, tiene un sustrato y una raíz contribuciones posteriores, especialmente después mucho más rica: la gran tradición mística del siglo de la independencia, no han cambiado sustancial- XVI. Los grandes valores y experiencias de nuestra mente el origen ibérico de la espiritualidad popular. espiritualidad no se han dado por azar, ni han sur- Esta espiritualidad se ha nutrido predominante- gido "de la base" sin relación con corrientes de espi- mente de ciertas fuentes que podemos recordar ritualidad más elaboradas y oficialmente representa- someramente: das en la Iglesia. Como siempre ha ocurrido (y sucede también hoy en la experiencia eclesial lati- —un profundo sentido de la presencia y de la noamericana), los valores de la espiritualidad p o p u - acción de Dios en todos los aspectos de la lar han influido, y a su vez son decisivamente vida; influidos, por las grandes corrientes de teología espi- —la humanidad de Jesucristo, especialmente ritual predominantes. en sus rasgos de debilidad y sufrimiento (el 19 18
  10. 10. místicos mencionados han ejercido una influencia La mejortradición de la espiritualidad ibérica en el importante en las grandes corrientes y escuelas desiglo XVI se ha ido condensando en la experiencia y espiritualidad del siglo XVI hasta ahora, y no sólo enen la enseñanza de los grandes místicos españoles, el mundo cultural ibérico. Su doctrina influyó enespecialmente san Ignacio de Loyola, santa Teresa comunidades religiosas que educaron al pueblo, y ende Jesús y san Juan de la Cruz. No es que ellos hayan los escritos que alimentaron la espiritualidad de lasinfluido en todos los casos, y de manera explícita y élites cristianas.reconocida en el emergente cristianismo del nuevo Ya hemos hecho alusión a la espiritualidad igna-mundo o aún más tarde, pero su relevancia en la ciana, influyente no sólo en los ámbitos apostólicosespiritualidad iberoamericana es tal vez más radical: de los jesuítas, sino también en el clero secular y e nlos grandes místicos compartieron los mismos valo- importantes sectores del laicado más culto. Igual-res y la misma atmósfera cultural-cristiana que dio mente ocurre con la espiritualidad de los dos refor-origen a la fe en América, y tuvieron como misión madores carmelitas, cuya influencia se ha hecho practicar y formular esos valores en toda su plenitud siempre presente, especialmente en las comunida-evangélica. Los místicos ibéricos son la realización des femeninas. Pero habría que mencionar también madura del espíritu que América recibió en semilla. otras corrientes de espiritualidad que han tenido una Las devociones y actitudes más válidas de la espiri- influencia más o menos explícita en nuestro conti- tualidad popular latinoamericana, a las que hemos nente. La originada por ejemplo con san Francisco aludido históricamente tienen raíces ibéricas, y en de Sales, cuyas obras [Introducción a la vida devota. muchos casos se identifican con los temas y expe- Tratado del amor de Dios, siglo XVII) fueron muy riencia cristiana de estos místicos. Lo mismo consta- leídas por las generaciones pasadas. El humanismo taríamos en la espiritualidad de las élites católicas que las caracteriza tiene influencias ignacianas, y iberoamericanas. Nadie podría negar las influencias su doctrina sobre la oración y el amor tiene raíces ign ac i anas y teresianas en el clero y e n la vida consa- confesadamente teresianas. La influencia de la santa grada —ya desde sus inicios—y a través de ellos en la de Avila es notoria en estas obras 1 . Estas influencias devoción y espiritualidad del pueblo. se dan por lo demás en toda la espiritualidad fran- Con respecto a América, los místicos ibéricos tie- cesa moderna ("escuela francesa"). nen un papel fundacional e i n s p i r a d o r e n la espiritua- En ella, otro caso relevante es el de la espirituali- lidad cristiana sembrada en el siglo XVI; no necesa- dad de santa Teresita de Lisieux, muy leída en Amé- riamente a través dediscípulos directos, sino como rica en toda la primera mitad del siglo XX. La doctrina testigos y maestros de la época que produjo las raí- de la santa francesa ("infancia espiritual", etc.) es ces de nuestra espiritualidad actual. evidentemente fruto de su propia creatividad y expe-La síntesis histórica Cfr. M. Rivet: La influencia de los místicos españoles en las obras de san Francisco de Sales (en Inglés), Univ. Católica de Las afirmaciones anteriores podrían parecer arbi- América, Washington, 1941.trarias si no fuera un hecho reconocido que los tres 21 20
  11. 11. La doctrina sobre el silencio "lleno de Dios", elriencia, pero ello no debe hacer olvidar que es hija despojo y la oración en santa Teresa y san Juan de laespiritual de santa Teresa. Más modernamente, la Cruz, es clásica en el monaquismo cristiano, y suespiritualidad que emanó del testimonio y los escri- cuna está en los desiertos de Palestina, Siria y Egipto.tos de Carlos de Foucauld (* 1916) ha tenido mar- San Juan de la Cruz como otros teólogos místicos encada influencia en muchos medios latinoamerica- su tiempo, fue influido por los escritos del pseudo-nos. Esta espiritualidad es una de las mejores expre- Dionisio, que es un importante testigo de esa tradi-siones de la tradición francesa, y uno de los puntos ción. Es uno de los pocos autores que cita (fuera de laálgidos de la espiritualidad de este siglo que por otra Biblia), y se advierte esta influencia en su concepciónparte no parece muy rico en maestros del espíritu. de la unión con Dios y aún en su terminología.Foucauld es confesadamente discípulo de santaTeresa y s a n J u a n d e la Cruz, q u e e r a n s u s autores de Pero hay otro aspecto en donde la espiritualidadcabecera, además de la Biblia. oriental tiene afinidad con la ibérica, —y tal vez más aún con la devoción popular latinoamericana— y e s Si los mencionados místicos españoles se han el modo de oración. Nos referimos más adelante a la constituido en una referencia casi obligada en el "oración de Jesús" (hesicasmo) como oración letá- desarrollo de la espiritualidad cristiana del siglo XVI nica (repeticiones simples) que se convierten en ora- para acá, ello se debe a que en su conjunto constitu- ción del corazón. Evidentemente ésta es una forma yen la mejor síntesis de la tradición espiritual de los de oración que no se entiende sino en una perspec- siglos anteriores. Pues la mística ibérica del siglo XVI tiva de plegaria contemplativa y de oración de amor. es también el lugar histórico donde confluyó la mís- Pienso que el occidente cristiano ha recogido esta tica medieval y también la tradición contemplativa manera de oración, que es al mismo tiempo una del oriente cristiano. Examinemos este hecho, aun- pedagogía y un método, en las formas de oración que sea a grandes rasgos. letánica. "Señor, ten piedad de nosotros, Cristo, ten piedad de nosotros", etc.; en las letanías de la Virgen, La tradición oriental en la espiritualidad ibérica de los santos, y tantas otras más. El mjsmo principio letánico lo veo en el Rosario: una persistente repeti- En la síntesis de los místicos españoles está pre- ción del Ave María, con la mente al comienzo puesta sente de alguna manera la tradición contemplativa en un misterio de la vida de Cristo, con el objeto de del oriente cristiano, cuya raíz se re-monta a los que la oración se haga cordial y poco a poco contem- "padres del desierto". plativa. El que mejor presentaesta síntesis es san Juan de Conozco muchos cristianos que abandonaron la la Cruz. Por de pronto, el Carmelo como escuela de práctica del Rosario y de toda forma de letanías, por espiritualidad nace en Palestina, durante las Cruza- encontrarlas rutinarias y modos de oración elemen- das, es decir, e n l a z a n d o c o n la tradición monacal de tales y de "principiantes". A mí me sucedió lo mismo, oriente. Al emigrar más tarde a Inglaterra y luego al hasta que descubrí que el Rosario y lo letánico, por resto de Europa, los místicos carmelitas integraron el contrario, son formas de oración "mística" y no de esa experiencia en su síntesis espiritual. 23 22
  12. 12. principiantes, y que el repetir una fórmula breve con lo emotivo y lo doctrinal, la devoción del pueblo y lael corazón, lleva a la verdadera y expresa contempla- liturgia de las élites.ción. El aprovechamiento del Rosario y de las formas La liturgia de oriente es tan doctrinal como emotivade letanía es mayor cuanto mayor es la calidad con- y devocional. Aparentemente, no se da en ella latemplativa de la oración. Se trata del mismo principio distancia que lentamente se introdujo en occidente,que inspiró la "oración de Jesús" (hesicasmo) y las entre la liturgia oficial y la devoción popular. (Para-formas más tradicionales de oración contemplativa dójicamente, esta distancia no fue acortada en laen la espiritualidad cristiana. reforma litúrgica conciliar, guiada por sólidos crite- rios teológicos, pero muy occidental y elitista. El Por otra parte, nuestro pueblo latinoamericano catolicismo popular no fue tomado en cuenta). Paratiene mucha empatia con esta forma de oración; está esta sensibilidad, el culto oriental aparece recargadoentre sus devociones preferidas: el Rosario, las leta- y barroco, así como también la devoción popularnías, oraciones vocales o estribillos en los cantos iberoamericana.repetidos... Sabemos que en todo esto hay ambigüe-dades y decadencias dependiendo del contenido Hoy la pastoral y la espiritualidad en Américapastoral y pedagógico en uso. Pero la tendencia Latina están buscando esa síntesis entre la liturgia ypopular a la oración letánica nos debería hacer la religiosidad popular, que el pueblo ya tiene, pero recordar el potencial contemplativo del pueblo cre- que requiere expresiones más oficiales. Este aporteyente, y que este potencial puede ser aptamente edu- es típicamente popular; es también una contribucióncado a través de estos medios simples de la "oración importante para integrardefinitivamente lo emotivoy del corazón". La intuición de los primeros misioneros lo devocional a lo litúrgico. Esta integración es nece- de América, al introducir lo mejor de los cantos y saria para el equilibrio de la espiritualidad cristiana; devociones letánicas que en ese momento existía en existió en la península ibérica y en la América de los Europa, (sobre todo el Rosario), fue certera. Es un siglos XVI y XVII pero más tarde se fue perdiendo. camino para hacer de un pueblo creyente, un pueblo También aquí, la experiencia de los místicos, con místico. Si hoy hablamos de "aprovechar" la devo- todo su aprecio por lo afectivo, es una referencia ción popular en la evangelización, aquí tenemos un interesante. rasgo devocional que no sólo corresponde al alma contemplativa del pueblo (que por otra parte me Los monjes y anacoretas que poblaron los desier- parece que en esto y en otras cosas más participa del tos del cercano oriente a partir de la paz constanti- alma del cristianismo oriental), sino que además, niana (siglo IV en adelante) crearon l o q u e e s tal vez la hunde sus raíces en una de las experiencias más primera "escuela" de espiritualidad en la historia del ricas de la mística cristiana. cristianismo. Es este sentido se puede decir que la espiritualidad como tradición doctrinal y la institu- Entre las "otras cosas más" en que veo afinidad ción de los "maestros espirituales" tienen su origen entre el catolicismo popular y el cristianismo orien- en el cristianismo oriental. Igualmente las primeras tal, es en la síntesis entre lo devocional y lo litúrgico. formas de vida consagrada. 24 25
  13. 13. Efectivamente, eliminada la persecución religiosa, contemplativa (el "hesicasmo"), ha quedado inclusolos cristianos más consecuentes y fervorosos, que grabada en los clásicos de la literatura rusa como Losantes encontraban en el martirio una manera de tes- hermanos Karamazov, de Dostoyevski.timoniar su "amor mayor", buscaron en el radica- Lo más relevante de esta mística oriental es sulismo de una forma de vida la manera de seguir a camino de oración, el "hesicasmo" u "oración deJesús y de "dejarlo t o d o " . De ahí fue naciendo la vida Jesús". Su origen está igualmente en los Padres deleremítica, su sabiduría espiritual y sus escritos, (sis- desierto, donde encontramos una insistencia en latematizados por Macario y Gregorio de Nisa), que oración que "pasa por el corazón" de los eremitas yrepresentaron una experiencia mística influyente y es una letanía insistentemente reiterada: "Señorrespetada en todo el oriente. Su exponente más Jesús, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pobre peca-conocido es san Antonio, y su doctrina espiritual es dor". Repetida con los labios y el pensamientouna sabiduría mística apoyada en la práctica conti- puesto en Jesús, su reiteración va llevando poco anua del silencio, la oración y el despojo de todo lo poco al afecto, pasando a ser una plegaria del cora-que no es Dios. 2 zón, cada vez más simple y contemplativa. Esta ora- La experiencia espiritual de los Padres del desierto, ción del corazón fue mucho más tarde recuperada ycortada con el advenimiento del Islam, es llevada a enriquecida con una metodología (que incluye laoccidente sobre todo por el abad Casiano (de origen postura del cuerpo y los ritos de respiración), por eloriental pero más tarde uno de los Padres del mona- "hesicasmo" u "oración de Jesús", elaborada en laquisino occidental), en el siglo VI. Encontramos así tradición monástica de Athos, que irradió en toda laesta tradición del eremitismooriental en los grandes Iglesia de oriente. La espiritualidad de los "starets"fundadores del monaquismo, tanto de occidente, rusos pertenece a esta tradición.san Benito, como, obviamente, del mismo oriente,san Basilio. La mística del Norte de Europa y la "devoción Más adelante, la herencia de los Padres del moderna"desierto es explícitamente recuperada y enriquecida,precisamente en los lugares más significativos de la Con respecto a la tradición mística de occidenteespiritualidad oriental: en el monte Athos(Grecia), de —a la cual propiamente pertenece la espiritualidaddonde fue llevada más tarde a los monasterios de ibérica del siglo XVI— ésta logra una síntesis explí-Rusia. La mística de los monjes rusos ("starets") cita en la mística carmelitana e ignaciana.sobre t o d o en el siglo XIX, representa uno de los San Juan de la Cruz sobre todo —el más teólogo ypuntos altos en la historia de la espiritualidad cris- culto de los místicos del siglo XVI— conoció o leyó atiana. Su entrega a la dirección espiritual y al servicio los autores que más habían influido en la espirituali-de los pobres y afligidos, a la calidad de su oración dad de occidente los últimos siglos, y los integró en sus escritos. El santo carmelita no solo conoció a los2 Una buena actualización de esta espiritualidad en H. Nowen: mejores exponentes de la mística romano-flamenca The way of the heart. Doubleday, N. York, 1980. de la alta Edad Media (Ruysbroeck, el maestro Eckhart?fi 27
  14. 14. como tampoco en el marcado "cristocentrismo" dely sobre todo Tauler). sino que también utilizó aportes santo español, y en la importancia que da a la oraciónde la mística inglesa, muy sobresaliente en el siglo afectiva. Más adelante volveremos sobre esto.XIV, con la cual los carmelitas estaban familiariza- Este "cristocentrismo afectivo" es también muydos. En Europa, el Carmelo se inició en Inglaterra. En propio de santa Teresa, que sin duda leyó librosde lala doctrina de san Juan de la Cruzencontramosafini- "devoción moderna" en los primeros años de su vidadades con el anónimo La nube del no saber, tal vez religiosa, y sobre todo fue muy influida más tarde porel mejor exponente de la mística inglesa medieval. De sus confesores jesuítas. Al escribir que la oración "no modo análogo, santa Teresa de Jesús tiene afinida- es cuestión de pensar mucho, sinode amar mucho" 4 , des con la mística de Juliana de Norwich. 3 la Santa es tributaria de una de las riquezas de la Con su experiencia mística y cultura teológica, el "devoción moderna", y representa también la espiri- santo castellano recupera lo mejor de estas corrien- tualidad de su pueblo, con cuyas devociones tuvotes, en una síntesis original que evita ciertas limita- ella siempre mucha cercanía. ciones del pasado (v.gr. el ¡ntelectualismo excesivo No basta, sin embargo, comprobar la convergen- de los renanos). San Ignacio y santa Teresa por su cia de la tradición espiritual de la Iglesia en los místi- parte harán algo parecido en la "devoción moderna". cos españoles. Debemos preguntarnos cuál es su La "devoción moderna" (devotio moderna), que se significación en la experiencia cristiana y en las bús- alimenta de la tradición mística de la alta Edad quedas de espiritualidad en América Latina, y si tie- Media, es en parte una reacción —de vasta acogida nen algo significativo que decirnos aquí y ahora. popular— al exceso del racionalismo escolástico en la espiritualidad. Responde también al divorcio (que La actualidad de los grandes místicos existió, más o menos siempre) entre la teología aca- démica y la espiritualidad. La "devoción moderna" es ¿Qué tienen hoy que decirnos estos místicos que, afectiva, insiste en la intimidad con Jesús y en el valor al parecer, muy pocos leen en la actualidad, fuera de de la "práctica" cristiana sobre el conocimiento. Su los "especialistas"? ¿Cuál puede ser su mensaje a los exponente más conocido y representativo es Tomás cristianos de América Latina, que buscan realizar su de Kempis, cuya Imitación de Cristo es seguramente fe en medio de dramáticos desafíos? ¿Cuál puede ser el libro de espiritualidad más leído en la historia del su relevancia en la teología de la liberación, en la cristianismo. lucha por la justicia y los derechos humanos, en la La influencia de los valores de la "devoción búsqueda de reconciliación y c o m u n i ó n , en la espiri- moderna" es palpable en san Ignacio y más aún en tualidad que renace en América? ¿Qué mensaje ofre- santa Teresa. Es un hecho que Ignacio en su retiro de cen a una Iglesia que quiere renovarse para realizar Manresa, leyó y releyó la Imitación de Cristo, cuya mejor su misión de evangelización en el presenteyen influencia en sus Ejercicios no se puede ignorar, así el futuro de América? ¿Podrán ofrecer luz e inspira- 3 4 Cfr. E. Trueman: La mística carmelitana. Herder, Barcelona Las Moradas, IV, 1,7. 1 9 8 1 . Parte II. cap. 11.4. 29 ?«
  15. 15. ción a los cristianos llamados a seguir a Jesús en tradición que forma parte, aunque notengamos con- comunión con la Iglesia, por caminos transitados por ciencia de ello, de nuestra actual identidad cristiana. conflictos, ideologías y secularizaciones,ydondeser Estas reflexiones pueden parecer retóricas. Las testigos de la persecución o aun del martirio no son actuales generaciones cristianas tienen la dudosa eventualidades hipotéticas? característica de dispensarse de los clásicos de la Pues, los místicos a los que nos hemos referido, espiritualidad, y de leer escasamente autores espiri- son patrimonio de toda la Iglesia, y particularmente tuales de tercera o cuarta mano. Los grandes místi- patrimonio nuestro. El hecho de que fundaran o per- cos son percibidos como anacrónicos, exagerados o tenecieran a determinadas Congregaciones religio- desequilibrados en sus presupuestos teológicos y sas, en el conjunto de su mensaje, es algo marginal. antropológicos. Pero por otra parte está el hecho San Ignacio antes de ser jesuita, es un hombre de ineludible de que todos los autores contemporáneos Iglesia y su mensaje espiritual desborda los límites de válidos de la espiritualidad, que incluso han estado o una familia religiosa o de una escuela de espirituali- están de moda, retoman, con un lenguaje y formula- dad. Lo mismo habría que decir de los místicos car- ción diferente, la enseñanza y la experiencia funda- melitas. Todos ellos pertenecen a los clásicos de la mental de los grandes místicos. espiritualidad cristiana, es decir, tienen un mensaje Tenemos que superar, evidentemente, ciertos pro- para todos los tiempos y para todas las experiencias blemas de sensibilidad cultural y de interpretación cristianas. de lenguaje, si queremos a la vez hacer justicia al Como testigos de la Iglesia ante todo, y como estilo de los místicos y tener un acceso a ellos que representantes clásicos de nuestra tradición cris- sea enriquecedor para nuestra experiencia cristiana. tiana ibero-americana, ellos nos ayudan a integrar- No podemos pedir a cristianos que vivieron hace nos en la gran corriente de la acción del Espíritu cuatrocientos años, en otra cultura y f o r m a desocie- Santo en América, y en las raíces de nuestra riqueza dad y en un " m o d e l o " de Iglesia distinto, por muy espiritual y de nuestra identidad. santos que sean, que participen de nuestras inquie- Según veremos más adelante, ellos pueden ayu- tudes inmediatas, que tengan nuestra síntesis teoló-.. darnos a confirmar y reforzar, en el interior de esta gica, o que trabajen con nuestras categorías socioló- gran tradición, nuestra búsqueda espiritual latinoa- gicas, culturales y antropológicas. Por lo mismo, su mericana, y los temas, intuiciones y experiencias en lenguaje total ha de ser diferente. Esto es hermenéu- que ésta se nutre. Pero igualmente corrigen y dan tica e interpretación elemental para aproximarse a más profundidad y solidez a nuestras búsquedas, al cualquier escrito valioso del pasado, incluida la colocarlos en una perspectiva más amplia y, a veces, Biblia. Y así como en los evangelios lo que nos inte- más auténtica. resa básicamente no es su enseñanza sobre la cul- Cuando celebrábamos el centenario de santa tura, la historia y las ciencias humanas, sino el núcleo Teresa, no recordábamos un pasado que podría ins- del mensaje de Jesús y de su enseñanza liberadora, pirarnos en un contexto diferente. Estábamos recor- algo parecido sucede con los clásicos de la espiritua- dando también la raíz de nuestro presente, y una lidad. Hay que aproximarse a ellos procurando resca- 30 31
  16. 16. tar dé su ropaje cultural los valores evangélicos queellos vivieron y que quieren compartir con nosotros,y procurando descubrir que ellos trataron de vivir losmismos valores que nosotros tratamos de vivir, y queencontraron básicamente las mismas dificultades,tentaciones y conflictos. La seducción de Dios "Solo Dios basta" Lo propio de todos los místicos es la calidad y la intensidad de su experiencia de Dios. La mística cris- tiana no está en tener experiencias religiosas extraordinarias, sino por el contrario, en la autentici- dad de la experiencia religiosa ordinaria. En este sentido, todo creyente tiene algo de místico, aunque reservemos la palabra "místico" o "contemplativo" para aquéllos en que la experiencia religiosa, o expe- riencia de Dios, es habitualmente muy intensa, auténtica y permanente. Actualmente hablamos y escribimos bastante sobre la experiencia de Dios como un Valor que surge en la espiritualidad de América Latina, unido a los compromisos cristianos, especialmente al servicio de los pobres. Ahora bien, la experiencia de Dios es algo muy serio, real y exigente, y el uso indiscrimi- nado de esta expresión puede devaluarla, como se han devaluado en el pasado tantas otras palabras cristianas. De hecho, el cristianismo contemporáneo no parece producir muchos místicos en el sentido fuerte de la palabra, y eso nos debe hacer pensar. 3332
  17. 17. Los místicos nos recuerdan que esta experiencia de Dios en la historia, que hoy sinceramente busca- leemos a la Santa estamos ante el h e c h o d e D i o s y d e mos, es algo esencial en la identidad cristiana, es un su experiencia, y no ante un discurso doctrinal. proceso arduo que tiene sus exigencias propias, y Esta "enamorada de Dios", que escribía a sus mon- sobre todo es una experiencia original e irreductible. jas de la misma manera, buscó a Dios d e f o r m a radi- En los místicos, la experiencia o contemplación de cal, no tanto en la privacidad de su celda, como en Dios, la intimidad con Dios, es algo diferente de una elección continua en medio de las luchas y d i f i - cualquier otra experiencia humana y psicológica. cultades de su misión como reformadora, y de la Está en la vida y en la acción, pero no se diluye en lucha contra ella misma. Ella sabe que "entre los ellas y e s irreductible a cualquier realidad creada, en pucheros anda el Señor" —Dios debe ser buscado y la medida en que Dios es una realidad absoluta e experimentado en la historia y en la vida, diríamos irreductible, siempre mayor que los hombres. hoy—, pero también conoce lo precario de esta bús- La lectura de santa Teresa de Avila nos lleva a queda y de su propia fidelidad. Su camino contem- verificar que Dios y su experiencia son un hecho tan plativo no es un camino de rosas en continuo real como un objeto que puedo palpar, o como un ascenso, sino como el nuestro, hecho de sucesivas acontecimiento histórico del cual fui testigo. Leer a conversiones, descubrimientos y también infidelida- santa Teresa es percibir que Dios realmente existe des y equivocaciones. 1 como hecho presente y experimentable en nuestra Pero, repito, lo más impresionante de su mensajevida, y no sólo como idea que nosconvence. Leerá la es que la contemplación y la mística se nos presentansanta castellana, o a cualquiera de los auténticos como experiencias reales, alcanza bles, que tienen su místicos, es darse "un baño de Dios". (Podemos propio desarrollo y su propia eficacia; que la expe- recordar aquí la vieja afirmación teológica de que el riencia de Dios es un hecho decisivo e inclusivo de hecho de Dios se puede afirmar tanto por la vía de la toda la experiencia humana; que como Dios mismo, razón como por la vía de la experiencia, y que, en la tiene un valor absoluto y determinante; la influencia misma línea, filósofos modernos como Bergson de esta experiencia no solo "acompaña" nuestrasponen c o m o prueba privilegiada de la existencia de luchas y compromisos, sino que los cualifica y losDios, la experiencia de los místicos). humaniza radicalmente. Se ha dicho con razón que Teresa de Avila noelaboró una teología espiritual (como es el caso de "Cuando las obras activas salen de esta raízsan Juan de la Cruz), en parte porque no tenía forma- son admirables... porque proceden de esteción teológica, y en parte por su estilo asistemático árbol de amor de Diosy por sólo El, sin ningúnpersonal y espontáneo. Teresa antes que nada trans- interés propio, y extiéndese... para aprove-mite una experiencia, que trata de objetivar y f o r m u - char a muchos, y dura... no pasa presto, sinolar lo mejor posible, y esa experiencia religiosa, que hace gran operación... La ganancia deporque es muy real y profunda, es también muy doc- sus prójimos tienen presente, no más. Portrinal y constituye una fuente de enseñanza. Cuando 1 Ver su Vida, III, 8; IV. 7,9; Vil; VIII, etc.34 35
  18. 18. contentar a Dios pierden sus vidas... como nal, pues Dios es Dios de vida y libertad. Por eso, hicieron muchos mártires..." (Conceptos del Teresa afirma que la oración es cuestión de vida o amor de Dios, Vil, 4 y 5). muerte para el cristiano, que es insustituible, que nunca se debe volver atrás en el camino de la oración Hoy buscamos, legítimamente, una espiritualidad y que no hay remedio para la falta de oración, sino elencarnada e histórica, que evite "dualismos", espe- ponerse de nuevo a rezar. En todas sus obras vuelve acialmente entre presencia de Diosy realidades histó- cada momento sobre este propósito. 2ricas, entre contemplación y acción. La santa de Avila Muchos de nosotros damos la impresión, posible-nos ayuda a entender q u e l a i n t i m i d a d c o n D i o s n o e s mente por nuestra misma práctica, de que la expe-un " p o l o " de un dualismo a superar, o una tentación riencia cristiana y el encuentro con Dios se da conde evasión, sino que es una dimensión esencial en la autenticidad sólo en la realidad y el compromiso.naturaleza encarnada de la espiritualidad cristiana. Parecemos considerar a la oración ciertamenteNo sólo porque si nos falta la experiencia del Dios beneficiosa, pero prácticamente marginal, un lujocristiano no tenemos nada que encarnar como testi- cristiano ante el cual no tenemos ni la disposición nigos de la fe y del Evangelio, sino también porque el el tiempo para cultivar seriamente. No parece intere-Dios que experimentamosforma parte de la historia y sarnos si nuestras prácticas de oración son auténti-de las realidades como su Señor y sustento, y no se cas y de buena calidad, si nuestra oración progresa,revela ni se deja experimentar plenamente sino al cuáles son sus dificultades o aquello que nos apartainterior de ellas. de ella y qué hacemos de hecho para superar esta situación.La experiencia de quien "sabemos que nos ama" El mensaje de Teresa es un toque de alarma para los que hemos abandonado el interés por caminar y Para santa Teresa, la experiencia histórica de Dios progresar en la oración, o la hemos colocado en lase condensa y verifica en la oración. En la síntesis penumbra de los compromisos cristianos. Para lateresiana, el camino de la espiritualidad y de la per- Santa, la oración es una realidad viya, llamada afección humana coincide con el camino de la ora- crecer; que tiene sus enfermedades y sus crisis, queción. Para la santa española, la oración es tan parte puede frustrarse y con ello frustrar todo nuestro serde la historia y de la realidad humana como lo son las cristiano. En todas sus obras, se da el trabajo deactividades sociales, pastorales o c u a l q u i e r f o r m a de describir el desarrollo de la oración, sus dificultadestrabajo humano productivo. Pero entre ellas, la ora- y maneras de superarlas, nuestras ilusiones y cegue-ción tiene un valor eminente: el valor de la intimidad ras en este camino. Es bien sabido que en el libro decon Dios, su único y absoluto Señor. Porexperiencia su Vida distingue cuatro grados de oración (las "cua-propia, la Santa comprendió que esta intimidad de la tro aguas"), en Las Moradas siete, en Camino de per-oración, como experiencia de Dios, es un fin y un fección es menos sistemática, pero vuelve sobre lava l o r e n s í m i s m a , pero al mismo tiempo es u n m e d i o 2indispensable para lograr nuestra liberación perso- Vida, Vil. 10; XIII; XV, 1 3; Camino de perfección, XXI, etc.36 37
  19. 19. calidad. Esta gente hoy suele estar muy entregada aloración vocal, mental, de recogimiento y quietud. No bien de los otros y a la solidaridad con los pobres.es fácil integrar lo que dice en las tres obras en una Pero si no tienen apoyo y guía de sus pastores, todosola síntesis, ni hay siempre correspondencia lógica lo que Dios quiere hacer con ellos y con su oraciónal compararlas. Lo importante es la coherencia que quedará a medio camino, de lo cual no ellos, sino lossanta Teresa ve y experimenta entre el camino de la ministros de la Iglesia tendremos que dar cuenta aoración y el camino del progreso cristiano. Dios. Al hacerlo no está satisfaciendo curiosidades ohaciendo alarde de sus conocimientos, sino que La oración de fidelidadquiere convencer a sus lectores de que la oraciónh a y q u e t o m a r l a e n s e r i o . c o n s u s d i n a m i s m o s y leyes Otro de los valores de la búsqueda teológica yde crecimiento, y que esto requiere aplicación y espiritual en América Latina, a partir de la importan-esfuerzo permanente. Con esto está cuestionando cia del compromiso y de la solidaridad cristiana, es i alos ministerios y formas de pastoral donde la oración búsqueda de síntesis entre contemplación y compro-no tiene prácticamente lugar o se da por supuesta. miso. Esta preocupación está en la mejor tradiciónPues de poco valdría transmitir a las comunidades espiritual de la Iglesia, y está bien representada porcristianas y a sus ministros herramientas de forma- los místicos españoles. Santa Teresa no nos dejación bíblica, de análisis social y d e conciencia crítica, lugar a dudas: Para ella la verdadera oración no essi al mismo tiempo no hay una formación y un pro- sólo inseparable del verdadero compromiso cris-greso en la oración, que no es otra cosa que la expe- tiano, sino que se verifica en la vida práctica y seriencia "demorada" de Dios a partir de esas mismas prepara y anticipa en la fidelidad a esa práctica.herramientas de formación, y sin la cual éstas pier- "Vaya doblando la voluntad, si quiere que le aprove-den su sentido cristiano. che la oración" 3 . La oración es prácticamente impo- Es parte de la evangelización liberadora el ayudar sible sin una vida santa, sin la conformidad con laal pueblo, a los pobres, a progresar en la oración. El voluntad de Dios, aquí y ahora, sin la imitación delpueblo latinoamericano tiene mucha potencialidad modo de ser de Jesucristo. "Es menester no ponercontemplativa; en una línea de oración simple, cohe- nuestro fundamento sólo en rezar y contemplar, por-rente con la tradición teresiana: oración es "tratar de que si no procuráis virtudes y hay ejercicio de ellas,amistad estando muchas veces tratando a solas con siempre os quedaréis enanas" (Moradas, Vil, 4, 9) 4quien sabemos nos ama" {Vida, VIII, 3). Esta es la "Toda la pretensión de quien comienza oración ha demanera como reza el pueblo, con la intuición espon- ser trabajar y determinarse y disponerse con cuantastánea de su fe. Pero esta amistad e intimidad estállamada a crecer y purificarse, hasta hacerse plena- 3 Moradas. Vil, 4. Además Conceptos del amor de Dios, Vil, 3ss;mente liberadora lo cual es difícil para la mayoría de Camino de perfección, XXXVI, 8, etc.las gentes si no reciben ayuda pastoral y espiritual. 4 Además Moradas, III. 1.5; Vil, 4,4 y 5; Camino de perfección, IV,Conozco mucha gente que tiene verdadero interés 3 y 4; XXXII, 6 y 9. etc.por la oración, y que tiene una oración de mucha 3938
  20. 20. diligencias pueda hacer su voluntad c o n f i r m a r c o n la conforme a la voluntad de Dios, es buena espirituali- de Dios" (Moradas, II. 1,8). dad. Es algo muy diferente de "soportar". Requiere Notemos que para la Santa, el " c o m p r o m i s o " o una reinterpretación radical de la vida, que sólo la fe práctica cristiana coincide con la conformidad con la puede dar, donde lucha y aceptación son igualmente voluntad de Dios, y que esta voluntad de Dios se da activas y valerosas, como diferentes modos de con- siempre como tarea cristiana. Hablar hoy día de formidad con la voluntad liberadora de Dios. "conformidad con la voluntad de Dios" puede sonar Al unir oración y acción cristiana en una misma a pietismo, pero en el lenguaje de los místicos es algo experiencia de Dios, santa Teresa lo hace de tal muy exigente, que va ala raízde la identidad cristiana manera, que nos recuerda lo que tiene el compro- en cualquier compromiso. En nuestro contexto, la miso cristiano de eternidad, de anticipación del práctica cristiana de liberación integral es impera- Reino de los cielos, y de nostalgia del absoluto detiva, porque es conforme a la voluntad de Dios que Dios. 5 . Con esto nos lleva a verificar también la cali- los hombres crezcan, tengan vida en abundancia y dad cristiana de nuestra acción. Esta debe ser avivan como hermanos. Hoy nos "conformamos con la causa del Reino de Dios, que no se limita a ningúnvoluntad de Dios" optando por los pobres y la compromiso y a ninguna acción, y que es el únicojusticia. absoluto que podemos permitir que nos seduzca. La devoción popularlatinoamericana, p o r s u parte, Este Reino debe estar presente en nuestra acción no ha conservado un fuerte sentido de la "conformidad sólo en lo que tiene de anticipación histórica, —loscon la voluntad de Dios". Esta es básicamente la valores del Reino que hemos de sembrar y hacerrazón religiosa (puede haber otras razones c o n c o m i - crecer en el mundo—, sino también por lo que tienetantes) de su capacidad para aceptar el sufrimientoy de transcendente y eterno. La acción cristiana con-la dureza de la vida sin perder la fe y la esperanza. tiene ya una dimensión de eternidad, sin la cual noSabemos que esto no está exento de ambigüedades y sería plenamente cristiana. Esta dimensión estáque puede llevar a la resignación pasiva y aun al garantizada por la oración y la contemplación.fatalismo. Sabemos por lo tanto que esta actitudevangélica de " c o n f o r m i d a d con la voluntad de Dios" Por extraño que parezca, la experiencia de los mís-requiere purificación y c o n t i n u a reinterpretación, en ticos nos revela, en concreto, esta tensión entre lola línea de que la voluntad de Dios es en primer lugar absoluto y la historia, entre el cielo y las tareas huma-la vida y la liberación integral de las gentes, y que la nas. Vivir esta tensión es garantía de que hemosmejor conformidad con esta voluntad es trabajar tomado en serio ambas dimensiones, y que lucha-para eso. mos por sintetizarlas. Recordamos a san Pablo: "Sin- ceramente para mí, Cristo es mi vida y morir es una Aún así, la conformidad con Dios tendrá siempre ventaja. Pero si la vida en este cuerpo me permite aúnuna d i m e n s i ó n de "aceptación", que es lo que el un trabajo provechoso, yo no sé qué escoger. Estoypueblo cristiano no ha olvidado. Aceptar lo inevita- apretado por los dos lados. Por una parte desearíable, la c o n d i c i ó n humana, el camino de la vida, els u f r i m i e n t o y la muerte insoslayables, también como 6 Moradas VI, 6. 1.40 41
  21. 21. tiana y pastoral. El re-encuentro con los grandespartir y estar con Cristo, lo que sería sin duda mucho místicos no fue una vuelta atrás, sino una madura-mejor. Pero es más provechoso que yo permanezca ción en su marcha.en esta vida..." (Fil 1, 2 1 - 2 4 ) . Esto no es sólo una Creo que lo que acabo de decir se aplica muyexperiencia personal de Pablo; es el paradigma de la especialmente a san Juan de la Cruz. Una lecturaexperiencia de todos los contemplativos y de todos prematura puede ser desalentadora. Parecería quelos comprometidos, a veces desgarrados por dentro su doctrina, a fuerza de insistir en las "negaciones",en su empeño, siempre inacabado, de vivir al mismo fuera deshumanizante. Parecería que la alta mística ytiempo para Dios y para los demás. Con palabras unión con Dios que nos propone fuera incapaz desemejantes, santa Teresa nos comunica esta misma repercusiones históricas. Su lenguaje y simbologíaexperiencia de tensión entre vivir con Cristo y vivir nos parecen inaccesibles. Sorprendentemente, apara los demás en sus Relaciones espirituales, III, 10: medida que sus escritos se interpretan mejor y se"Y la mayor cosa que yo ofrezco a Dios por gran depuran de las mutilaciones de que fueron objetoservicio, es como siéndome tan penoso estar apar- por las circunstancias de su tiempo; a medida quetada de El, por su amor quiero vivir. Esto querría yo queremos renovar nuestra espiritualidad y vivir másfuese con grandes trabajos y persecuciones..." Y en radicalmente los compromisos cristianos, la doc-una de sus poesías más conocidas: "Muero porque trina del santo carmelita se hace insustituible. Des-no muero... Ansiosa de verte, deseo morir". Juan de cubrimos la pureza de sus categorías bíblicas, lala Cruz tiene otra poesía muy semejante. genialidad de su síntesis mística y la actualidad de sus símbolos y mensaje.La "noche luminosa" Con ser el más culto y sistemático de los místicos españoles, sin embargo, antes que teólogo, es un Una condición importante para la lectura de los contemplativo y por lo tanto, un poeta. Como místicomísticos, es que debe hacerse en el tiempo oportuno vivió intensamente la experiencia y la,intimidad condel proceso de una espiritualidad. Para interpretar lo Dios, y la única preocupación de sus escritos esque nos quieren decir desde otro lenguaje y con- ayudarnos a participar de esta intimidad y a recorrertexto, y para aprovechar su experiencia y su mensaje el camino de la unión con el amor de Dios, que élenriquecidos con nuestra propia experiencia y con llamó "la noche obscura de la subida del monte Car-nuestra perspectiva actual, se requiere una cierta melo".sabiduría y madurez. "Se llega" a los clásicos, no secomienza con ellos. Para aprovechar una gran tradi- El camino de la conversiónción hay que ser adulto, a lo menos de espíritu.Conozco a personas que han redescubierto a los Así como si se pudiera simplificar la espiritualidadgrandes místicos, (que en su primera formación leye- teresiana habría que hacerlo en torno a la doctrina yron por deber y más tarde abandonaron), después de al camino de la oración, de análoga manera, en lahaber pasado por muchas crisis y transformaciones, espiritualidad sanjuaniana, su hilo conductor es ladespués dé haber caminado mucho en su vida cris- 4342
  22. 22. doctrina y el camino de la conversión a Dios. Ningún luz. que es Dios, son contrarios y ninguna otro autor ha abordado el tema de la conversión semejanza ni conveniencia tienen entre sí... cristiana en forma tan profunda y exhaustiva, desde d e a q u í e s q u e e n el alma no se puede asentar las primeras etapas de la huida del pecado hasta las la luz de la divina unión si primero no se ahu- "nupcias místicas". En este proceso, el santo caste- yentan las afecciones de ella" (Subida, I, 4, 2). llano no descuida ni la psicología ni la antropología, ni las actividades exteriores; al revés de lo que De ahí la necesidad de pasar por las noches, que sucede con los "esplritualismos" de ayer y de hoy, su son el eclipse del no-amor en nosotros, para que idea de la conversión es integral: todas lasfacultades alumbre el amor de Dios; por eso el "camino de y toda la estructura humana han de convertirse a subida" hacia las "nadas", que es el despojo de las Dios. Este proceso de conversión es examinado por raíces del egoísmo que nos oprime y nos impide san Juan de la Cruz en todas sus implicaciones: la amar. conversión de la sensibilidad, de la memoria, del E! resultado de este camino de purificación noc- afecto, de la inteligencia, de la voluntad —lo cual turna, es l a i l u m i n a c i ó n d e l a fe y d e l a esperanza, y el c o n s t i t u y e el mensaje central de sus obras compromiso de la caridad. La conversión cristiana es "ascéticas"— Subida del monte Carmelo y Noche siempre superficial si no es "teologal" si no se basa en obscura, —para desembocar en la experiencia de la fe, la esperanza y el amor, que son las virtudes que Dios, fruto de la conversión— Cántico espiritual y nos unen a Dios y al servicio del prójimo. La Llama de amor viva. insistencia de san Juan de la Cruz en el valor de la fe y Pero el reformador carmelita no tiene nada de el amor y en que estas virtudes son las protagonistas "voluntarista" ni antropocéntrico en su itinerario de de la conversión, nos pone en guardia sobre las la conversión. El centro de la espiritualidad y de su "espiritualidades" y los compromisos cristianos que idea de conversión es siempre Dios que nos amó están fundamentados en valores vacíos de fe y amor. primero. Su punto de partida es que Dios se ha " c o n - La pobreza, la solidaridad, el sufrimiento, la castidad,vertido" desde siempre a nosotros, y quiere transmi- son espiritualidad cristiana por la fe. la esperanza y eltirnos su vida y liberación total. Pero esto no es amor que envuelven y suscitan, y no por sí mismos.posible si el hombre está lleno de todo aquello que es La síntesis del camino místico del Santo se reduce aincompatible con el amor, con la libertad y c o n Dios. que la madurez de la conversión consiste en la m a d u -Por eso la necesidad de purificación (conversión) y rez de la fe y del amor, y a que el fruto de las purifica-de vacío de nuestros "ídolos" y egoísmos, para que ciones y "noches" nos ha de llevar a vivir la vidaDios pueda actuar, "entrar" en nuestro s e r y e n nues- ordinaria motivados y orientados por la fe, la espe-tras facultades, para transformarnos según su amor. ranza y el amor, y no por el egoísmo, la sensibilidad o la sola razón "A la tarde te examinarán en el amor" "La razón es porque dos contrarios... no pue- (Dichos de luz y amor, 59). den caber en un sujeto; y porque las tinieblas, En este camino, la fe y el amor, expresados c o m o que son las afecciones en las creaturas y la contemplación y como práctica cristiana, se hacen44 45
  23. 23. una sola cosa. Ningún otro místico ha unido tan indisolublemente, en su experiencia y en su doctrina, que nos comprometen con los demás, y nos unen a la fe y el amor, hasta el punto que en su camino Dios que nos humaniza y libera 7 . espiritual no podemos discernir si tiene como hilo Esto ofrece algunas lecciones para nuestra gene- conductor la purifica.ción de la fe o la purificación del ración cristiana, que tiende a relativizar la fe en bene- amor. 6. ficio del amor o viceversa. El santo castellano nos enseña que la fe sin el amor no es propiamente fe "En esta noche espiritual, que es medio de la cristiana, es una ideología muerta, incapaz de llevar- divina unión es primero dar a entender... nos a la comunión con Dios y al seguimiento de cómo las tres virtudes teologales, fe, espe- Jesucristo. Nos enseña igualmente que el amor, sin ranza y caridad... hacen- el mismo vacío y fe está condenado a la extinción, o a parcializarse, o a oscuridad cada una en su potencia: la fe en el servir nuestros propios intereses, pues la verdadera entendimiento, la esperanza en la memoria y caridad, que es donación y gratuidad nos viene de la caridad en la voluntad. Y después iremos nuestra convicción de fe en el amor de Dios que tratando cómo se ha de perfeccionarel enten- habita en nosotros, y está motivada por esta fe y no dimiento en la tiniebla de la fe, y cómo la memoria en el vacío de la esperanza, y cómo por el altruismo. se ha de encontrar la voluntad e n l a c a r e n c i a y En la enseñanza de san Juan de la Cruz, la fe y el desnudez de todo afecto para ir a Dios" amor no son actitudes estáticas, que poseemos sin (Subida, II, 6,1). más en nuestro espíritu. Son esencialmente dinámi- cas, siempre en proceso de purificación: o se purifi- can o crecen, o se estancan y extinguen. La fe no esEl camino obscuro un "depósito" sino una búsqueda continua, e igual- mente el amor, ya que a Dios lo encontramos en la En muchas discusiones de teología espiritual se ha medida que lo buscamos en la "subida" y en ladebatido si la experiencia cristiana es una experien- " n o c h e " de la fe amorosa. Dios se nos va entregandocia de fe, o de práctica de caridad y compromiso. Si en el " c a m i n o " hacia Dios y se nos da en la medidaprimero "ortodoxia", o primero "ortopraxis". La dis- que lo recorremos. Este camino hacia Dios, que es decusión parece ajena tanto a la religiosidad del pue- subida y oscuro porque nos purifica y libera de nues-blo, como a la enseñanza de los místicos. Para san tros ídolos, tiene en sí mismo su gratificación: laJuan de la Cruz la fe es el fundamento del amor, y el noche nos lleva a una luz mayor, y la subida ardua, alamor, el alma de la fe. La plenitud de la fe coincide encuentro con nuestro destino.con la plenitud del amor, y ambas plenitudes son las El desierto fértil6 Subida del monte Carmelo, II, 6, 1; II. 9: Nocheobscura, II. 1 2, 6 Al explicar el camino de la unión con Dios, san y 7; II. 2 1 , 1 1 y 12; II, 19 y 20. J u a n d e l a C r u z recoge dos grandes tradiciones bíbli- 7 Ibidem.46 47
  24. 24. cas, que corresponden igualmente a otras tantas experiencias del misticismo cristiano: la unión con la vocación humana, se consigue muriendo al mal ya Dios es al mismo tiempo una ardua lucha y una cele- toda forma de egoísmo. Esta es una parte de su bración 8 . En la tradición bíblica, la dimensión de doctrina: la lucha por encontrar a Dios como "noche", lucha (purificación, conversión, desidolatría) está como "subida", como negación (las "nadas"). Al significada en el Éxodo, en los profetas y en la temá- mismo tiempo la experiencia liberadora de Diostiene tica del desierto. La dimensión de celebración (pre- la intimidad y la alegría de unas "nupcias" y la pleni- sencia y comunicación de Dios) está significada por tud de una "llama de amor". En la mística poética del el templo, la alianza, el culto y la fiesta religiosa. Santo, " n o c h e " y "subida" son símbolos de una ardua Ambas dimensiones son liberadoras: la liberación, liberación: "nupcias" y "llama", de una honda c o m u - como éxodo del pecado y las opresiones, como con- nión 1 0 . versión y purificación continuas (el "desierto"); la Hoy buscamos, junto con el pueblo, una espiritua- liberación, como comunión con los de más en la cele- lidad de la liberación, y una espiritualidad de la bración del don de Dios y de su alianza de amor comunión, con acentos diversos según las vocacio- gratuito (la "fiesta"). nes y experiencias. En esta búsqueda, san Juan de la Lucha y gratuidad, liberación y comunión, son exi- Cruz, nos recuerda que la unión con Dios es la pleni- gencias no sólo del camino cristiano, sino también, y tud de todos los valores y el paradigma de la vocación por lo mismo, de la condición humana. Igualmente humana, pero que en nuestra condición histórica, son experiencias del pueblo cristiano en nuestro esta experiencia de Dios se da al mismo tiempo como continente: el pueblo lucha, el pueblo celebra en esfuerzo de liberación y como comunión plena y c o m u n i ó n , porque sabe que la realidad total del humanizante. hombre, así como su relación con Dios y con los En esta búsqueda de liberación personal c o m o demás, es mucho más que las luchas; porque sabe antesala de una mejor relación con los demás (comu- igualmente que la capacidad de celebrar la vida y la nión), muchas gentes suelen optar hoy por diversos alianza de Dios con nosotros es ya una liberación. El caminos humanistas. Hay quienes sostienen que el pueblo puede vivir en la noche del dolor y la injusti- camino de liberación de los "demonios" que esclavi-cia, y a l m i s m o tiempo mantener l a l u z d e s u f e y d e s u zan e impiden la comunión humana, se da en laesperanza en Dios. transformación de las estructuras sociales que Para san Juan de la Cruz la vocación y liberación serían la fuente de las servidumbres, aun interiores.humana no puede realizarse sin luchar, en primer Otros adoptan el camino de la psicología, como clavelugar contra las esclavitudes del mundo de la carney de liberación del espíritu y de comunión con losdel espíritu 9 . La intimidad con Dios como plenitud de8 Cfr. Subida del monte Carmelo, II, 7, 5 a 8 y Cántico espiritual. Esta simbología se da en la estructura general de su obra. A lo primero pertenecen su Subida del monte Carmelo y su Noche XIV-XV. 4, 28, 29 entre muchos otros lugares. obscura; a lo segundo su Cántico espiritual y Llama de amor9 Subida del monte Carmelo, I, 4, 13; III, 16, etc. viva. Sobre el símbolo de las "nupcias", ver Cántico espiritual. XIV-XV, 2, 30 y del XXVII en adelante.48 49
  25. 25. otros; la revolución social en un caso, y el psicoanáli- muchísimo si conocieran a san Juan de la Cruz. sis y otros tratamientos psicológicos en el otro. Este Dicho de otra manera: las actitudes más humani- hecho cultural ha impregnado vastos sectores de la zantes y liberadoras del espíritu humano no se consi- espiritualidad contemporánea, que según los diver- guen a fuerza de análisis o ejercicios psicológicos, sos tipos de sociedad, define su objetivo en términos (aunque estos ayudan a preparar el camino) sino por sociológicos o psicológicos. Radicalizando, en los la lenta acción del Espíritu en nuestra alma, en la países pobres no habría espiritualidad sin dimensión medida en que aceptamos ser purificados por él y política, y en los países ricos no habría espiritualidad crecemos en el amor. La humildad, la paciencia, el sin autorrealización psicológica. Radicalizando más valor y la determinación, son antes fruto de esta aún, la intimidad con Dios sería un lujo, propio de acción de Dios, más que el resultado de nuestros gentes sin acceso a las ciencias de sociedad y del esfuerzos psicológicos. De modo parecido, el ham- espíritu. bre y sed de justicia y la entrega solidaria a los La mística de san Juan de la Cruz no ofrece un sufrientes y oprimidos de esta tierra, no se produce camino alternativo o sustitutivo al deseo humano de por el mero análisis de la adhesión a una ideología, crecer, y de crecer en c o m u n i ó n . Pero nos alerta sino por la purificación de nuestro egoísmo y confor- contra los excesos de confianza en las tendencias mismo por la fuerza de Cristo, y por la transformación anteriores, "sociologismo" o "psicologismo", con de las visiones engañosas de la realidad humana a respecto a la liberación interior, recordándonos el través de la purificación de la fe. En lo cual, sin duda, primado de la purificación de la fe y del a m o r y d e la la "concientización" social es una ayuda y herra- liberación de la raíz del ser humano, que sólo pueden mienta nada despreciable. realizarse por la búsqueda de la unión con Dios. La paradoja evangélica de que la muerte al "Así querría yo persuadir a los espirituales egoísmo (las "nadas") y las purificaciones psicológi- cómo este camino de Dios no consiste en cas de la fe y el amor (las "noches") llevan a la intimi- multiplicidad de consideraciones, ni modos, dad con Dios, plenificante y liberadora, no puede ser ni maneras, ni gustos... sino en una sola cosa sustituida por ningún ejercicio de las ciencias huma- necesaria, que es saberse negar de veras, nas. En la espiritualidad cristiana lo substantivo es la según lo exterior e interior, dándose a pade- búsqueda de Dios por la fe y el amor, y lo adjetivo, el cer por Cristo... porque en esto, todo es otro, y auxilio de la psicología y la sociología. Según el más que ello, se obra y se halla..." {Subida, II, Santo, el crecimiento psicológico es liberador en la 7.8).medida que purifica y libera la fe y el amor. Pues espor la fe y el amor, y no por los sentidos, la memoria, o En suma, lo que nos quiere recordar hoy el místicoel razonamiento con lo que nos unimos a Dios en la español es algo muy si m pie y básico, aveces curiosa-tierra 11 . Los psicólogos de nuestro tiempo ganarían mente olvidado: que la espiritualidad cristiana tiene11 Subida del monte Carmelo. II. 4, 5, 6, 8, 9. 10; Noche obscura que ver en primer lugar con Dios, y no con cualquier I, 1 1, etc. otro tipo de creatura; que el encuentro y experiencia50 51

×