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Transcript

  • 1. Cmp 3º & 4º ESO 10/11
  • 2.
    • Poned atención:
    • un corazón solitario
    • no es un corazón.
    • Antonio Machado
  • 3.
    • Yo no te pido que me bajes una estrella azul solo te pido que mi espacio llenes con tu luz. Yo no te pido que me firmes diez papeles grises para amar sólo te pido que tu quieras las palomas que suelo mirar. De lo pasado no lo voy a negar el futuro algún día llegara y del presente que le importa a la gente si es que siempre van a hablar.
    • Sigue llenando este minuto de razones para respirar no me complazcas no te niegues no hables por hablar. Yo no te pido que me bajes una estrella azul solo te pido que mi espacio llenes con tu luz.
  • 4. Yo no te pido
  • 5.
    • Por una mirada, un mundo;
    • por una sonrisa, un cielo;
    • por un beso..., ¡yo no sé
    • qué te diera por un beso! (Víctor)
  • 6.
    • Los suspiros son aire y van al aire.
    • Las lágrimas son agua y van al mar.
    • Dime, mujer, cuando el amor se olvida,
    • ¡sabes tú adónde va?.
    • ( Elena)
  • 7.
    • XXI
    • ¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
    • en mi pupila tu pupila azul.
    • ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
    • Poesía... eres tú. (Julen)
  • 8.
    • Asomaba a sus ojos una lágrima
    • y a mi labio una frase de perdón;
    • habló el orgullo y se enjugó su llanto
    • y la frase en mis labios expiró.
    • Yo voy por un camino; ella, por otro;
    • pero al pensar en nuestro mutuo amor,
    • yo digo aún ¿por qué callé aquel día?
    • Y ella dirá ¿por qué no lloré yo?
    • (Mario)
  • 9.
    • XLI
    • Tú eras el huracán y yo la alta
    • torre que desafía su poder:
    • ¡tenías que estrellarte o que abatirme!...
    • ¡No pudo ser!
    • Tú eras el océano y yo la enhiesta
    • roca que firme aguarda su vaivén:
    • ¡tenías que romperte o que arrancarme!...
    • ¡No pudo ser!
    • Hermosa tú, yo altivo: acostumbrados
    • uno a arrollar, el otro a no ceder;
    • la senda estrecha, inevitable el choque...
    • ¡No pudo ser! (David)
  • 10.
    • Yo soy ardiente, yo soy morena
    • yo soy el símbolo de la pasión,
    • de ansia de goces mi alma está llena.
    • ¿A mí me buscas?
    • -No es a ti: no.
    • -Mi frente es pálida, mis trenzas de oro,
    • puedo brindarte dichas sin fin.
    • Yo de ternura guardo un tesoro.
    • ¿A mi me llamas?
    • -No: no es a ti.
    • -Yo soy un sueño, un imposible,
    • vano fantasma de niebla y luz;
    • soy incorpórea, soy intangible:
    • no puedo amarte.
    • -¡Oh, ven; ven tú!
    • (Andrea D., Andrea R, María y Pedro)
  • 11.
    • Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
    • Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.» El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella también me quiso. En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. La besé tantas veces bajo el cielo infinito. Ella me quiso, a veces yo también la quería. Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. La noche está estrellada y ella no está conmigo.
    • Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, Mi alma no se contenta con haberla perdido. Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
    • (Carmen y Rocío)
  • 12. POEMA XX
  • 13.
    • A veces nuestros labios, como locas mariposas de amor, se perseguían; los tuyos de los míos siempre huían, y siempre se juntaban nuestras bocas.
    • Los míos murmuraban: -¡Me provocas! Los tuyos: -¡Me amedrentas!, respondían; y aunque siempre a la fuga se atenían, las veces que fugaron fueron pocas.
    • Recuerdo que, una tarde, la querella en el jardín, llevando hasta el exceso, quisiste huir, mas, por mi buena estrella,
    • en una rosa el faldellín fue preso, y que, después, besé, la rosa aquella, por haberme ayudado a darte un beso.
    • (Alberto e Irene)
  • 14.
    • Cuando murmuras con nervio acento tu cuerpo hermoso que a mi cuerpo toca y recojo en los besos de tu boca las abrasadas ondas de tu aliento.
    • Cuando más que ceñir, romper intenso una frase de amor que amor provoca y a mí te estrechas delirante y loca, todo mi ser estremecido siento.
    • Ni gloria, ni poder, ni oro, ni fama, quiero entonces, mujer. Tu eres mi vida, ésta y la otra si hay otra; y sólo ansío gozar tu cuerpo, que a gozar me llama, ¡ver tu carne a mi carne confundida y oír tu beso respondiendo al mío!...
    • (Jorge e Íñigo)
  • 15.
    • Podrá nublarse el sol eternamente; Podrá secarse en un instante el mar; Podrá romperse el eje de la tierra Como un débil cristal.
    • ¡Todo sucederá! Podrá la muerte Cubrirme con su fúnebre crespón; Pero jamás en mí podrá apagarse La llama de tu amo
            • (Marina y Ainhoa).
  • 16.
    • Si a veces silencioso y pensativo a tu lado me ves, querida mía, es porque hallo en tus ojos la armonía de un lenguaje tan dulce y expresivo.
    • Y eres tan mía entonces, que me privo hasta de oír tu voz, porque creería que rompiendo el silencio desunía mi ser del tuyo, cuando en tu alma vivo.
    • ¡Y estás tan bella, mi placer es tanto, es tan completo cuando así te miro, siento en mi corazón tan dulce en tanto,
    • que me parece, a veces, que en ti admiro una visión celeste, un sueño santo que va a desvanecerse si respiro! (Marina y Ainhoa)
  • 17.
    • Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre el mar. Nunca persequí la gloria, ni dejar en la memoria de los hombres mi canción; yo amo los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles, como pompas de jabón. Me gusta verlos pintarse de sol y grana, volar bajo el cielo azul, temblar súbitamente y quebrarse... Nunca perseguí la gloria. Caminante, son tus huellas el camino y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar.
    • Caminante no hay camino sino estelas en la mar...
    • Hace algún tiempo en ese lugar donde hoy los bosques se visten de espinos se oyó la voz de un poeta gritar "Caminante no hay camino, se hace camino al andar..." Golpe a golpe, verso a verso... Murió el poeta lejos del hogar. Le cubre el polvo de un país vecino. Al alejarse le vieron llorar. "Caminante no hay camino, se hace camino al andar..." Golpe a golpe, verso a verso... Cuando el jilguero no puede cantar. Cuando el poeta es un peregrino, cuando de nada nos sirve rezar. "Caminante no hay camino, se hace camino al andar..." Golpe a golpe, verso a verso.
    • (Montse)
  • 18.
    • Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda, verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Verde que te quiero verde. Bajo la luna gitana, las cosas le están mirando y ella no puede mirarlas.
    • Verde que te quiero verde. Grandes estrellas de escarcha, vienen con el pez de sombra que abre el camino del alba. La higuera frota su viento con la lija de sus ramas, y el monte, gato garduño, eriza sus pitas agrias. ¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...? Ella sigue en su baranda, verde carne, pelo verde, soñando en la mar amarga.
    • (Ángela)
  • 19.
    • Compadre, quiero cambiar mi caballo por su casa, mi montura por su espejo, mi cuchillo por su manta. Compadre, vengo sangrando, desde los montes de Cabra. Si yo pudiera, mocito, ese trato se cerraba. Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa. Compadre, quiero morir decentemente en mi cama. De acero, si puede ser, con las sábanas de holanda.
    • (Lucía)
    • ¿No ves la herida que tengo desde el pecho a la garganta? Trescientas rosas morenas lleva tu pechera blanca. Tu sangre rezuma y huele alrededor de tu faja. Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa. Dejadme subir al menos hasta las altas barandas, dejadme subir, dejadme, hasta las verdes barandas. Barandales de la luna por donde retumba el agua.
    • (Nydia)
  • 20.
    • Ya suben los dos compadres hacia las altas barandas. Dejando un rastro de sangre. Dejando un rastro de lágrimas. Temblaban en los tejados farolillos de hojalata. Mil panderos de cristal, herían la madrugada.        
    • (María de C.)
    • Verde que te quiero verde, verde viento, verdes ramas. Los dos compadres subieron. El largo viento, dejaba en la boca un raro gusto de hiel, de menta y de albahaca. ¡Compadre! ¿Dónde está, dime? ¿Dónde está mi niña amarga? ¡Cuántas veces te esperó! ¡Cuántas veces te esperara, cara fresca, negro pelo, en esta verde baranda!
    • (Paula Ruiz)
  • 21.
    • Sobre el rostro del aljibe se mecía la gitana. Verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Un carámbano de luna la sostiene sobre el agua. La noche su puso íntima como una pequeña plaza. Guardias civiles borrachos, en la puerta golpeaban. Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar. Y el caballo en la montaña.
    • (Paula Alonso)
  • 22. ROMANCE SONÁMBULO
  • 23.
    • Madre, yo al oro me humillo, Él es mi amante y mi amado, Pues de puro enamorado Anda continuo amarillo. Que pues doblón o sencillo Hace todo cuanto quiero, Poderoso caballero Es don Dinero.
    • (Guillermo)
    • Nace en las Indias honrado, Donde el mundo le acompaña; Viene a morir en España,
    • Y es en Génova enterrado. Y pues quien le trae al lado Es hermoso, aunque sea fiero, Poderoso caballero Es don Dinero.
    • (Matthew)
  • 24.
    • Son sus padres principales, Y es de nobles descendiente, Porque en las venas de Oriente
    • Todas las sangres son Reales. Y pues es quien hace iguales Al rico y al pordiosero, Poderoso caballero Es don Dinero.
    • (Alberto)
    • ¿A quién no le maravilla Ver en su gloria, sin tasa, Que es lo más ruin de su casa Doña Blanca de Castilla? Mas pues que su fuerza humilla Al cobarde y al guerrero, Poderoso caballero Es don Dinero .
    • (Adrián)
  • 25.
    • Es tanta su majestad, Aunque son sus duelos hartos, Que aun con estar hecho cuartos
    • No pierde su calidad. Pero pues da autoridad Al gañán y al jornalero, Poderoso caballero Es don Dinero.
    • (Mario)
    • Más valen en cualquier tierra (Mirad si es harto sagaz) Sus escudos en la paz
    • Que rodelas en la guerra. Pues al natural destierra Y hace propio al forastero, Poderoso caballero Es don Dinero.
    • (Pedro T.)
  • 26.
    • La princesa está triste... ¿qué tendrá la princesa?
    • Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
    • que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
    • La princesa está pálida en su silla de oro,
    • está mudo el teclado de su clave sonoro
    • y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.
    • (Patricia)
    • El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
    • Parlanchina, la dueña, dice cosas banales
    • y vestido de rojo piruetea el bufón.
    • (Sharay)
  • 27.
    • La princesa no ríe, la princesa no siente;
    • la princesa persigue por el cielo de Oriente
    • la libélula vaga de una vaga ilusión.
    • ¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China,
    • o en el que ha detenido su carroza argentina
    • para ver de sus ojos la dulzura de luz,
    • o en el rey de las islas de las rosas fragantes,
    • o en el que es soberano de los claros diamantes,
    • o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?
    •   (Elena)
    • ¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa
    • quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
    • tener alas ligeras, bajo el cielo volar;
    • ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
    • saludar a los lirios con los versos de mayo
    • o perderse en el viento sobre el trueno del mar.
    • Ya no quiere el palacio ni la rueca de plata,
    • ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
    • ni los cisnes unánimes en el lago de azur. (Amaia)
  • 28.
    • Y están tristes las flores por la flor de la corte;
    • los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
    • de Occidente las dalias y las rosas del Sur.
    • ¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
    • ¡Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
    • en la jaula de mármol del palacio real;
    • el palacio soberbio que vigilan los guardas,
    • que custodian cien negros con sus cien alabardas,
    • un lebrel que no duerme y un dragón colosal!
    • (Nerea)
  • 29.
    • ¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
    • (La princesa está triste, la princesa está pálida)
    • ¡Oh, visión adorada de oro, rosa y marfil!
    • ¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe
    • -la princesa está pálida, la princesa está triste-
    • más brillante que el alba, más hermoso que Abril!
    •   (Marta y Sharay)
    • -¡Calla, calla, princesa -dice el hada madrina-,
    • en caballo con alas hacia acá se encamina,
    • en el cinto la espada y en la mano el azor,
    • el feliz caballero que te adora sin verte,
    • y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
    • a encenderte los labios con su beso de amor!
    • (Beatriz)
  • 30. SONATINA de Rubén Dario
  • 31.
    • Con diez cañones por banda, viento en popa, a toda vela, no corta el mar, sino vuela un velero bergantín. Bajel pirata que llaman, por su bravura, El Temido , en todo mar conocido del uno al otro confín.
    • La luna en el mar riela en la lona gime el viento, y alza en blando movimiento olas de plata y azul; y va el capitán pirata, cantando alegre en la popa, Asia a un lado, al otro Europa, y allá a su frente Istambul:
  • 32.
    • Navega, velero mío sin temor, que ni enemigo navío ni tormenta, ni bonanza tu rumbo a torcer alcanza, ni a sujetar tu valor.
    • Veinte presas hemos hecho a despecho del inglés y han rendido sus pendones cien naciones a mis pies.
    • Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar.
    • Allá; muevan feroz guerra ciegos reyes por un palmo más de tierra; que yo aquí; tengo por mío cuanto abarca el mar bravío, a quien nadie impuso leyes.
  • 33.
    • Y no hay playa, sea cualquiera, ni bandera de esplendor, que no sienta mi derecho y dé pechos mi valor.
    • Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar.
    • A la voz de "¡barco viene!" es de ver cómo vira y se previene a todo trapo a escapar; que yo soy el rey del mar, y mi furia es de temer.
  • 34.
    • En las presas yo divido lo cogido por igual; sólo quiero por riqueza la belleza sin rival.
    • Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar.
    • ¡Sentenciado estoy a muerte! Yo me río no me abandone la suerte, y al mismo que me condena, colgaré de alguna antena, quizá; en su propio navío
    • Y si caigo, ¿qué es la vida? Por perdida ya la di, cuando el yugo del esclavo, como un bravo, sacudí.
    • Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar.
  • 35.
    • Son mi música mejor aquilones, el estrépito y temblor de los cables sacudidos, del negro mar los bramidos y el rugir de mis cañones.
    •  
    • Y del trueno al son violento, y del viento al rebramar, yo me duermo sosegado, arrullado por el mar.
    •  
    • Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar.
  • 36. LA CANCIÓN DEL PIRATA