INICIACIÓN A LA ORIENTACIÓN.
       SEGUNDA PARTE: CONCEPTOS BÁSICOS DE ORIENTACIÓN POR MAPA Y BRÚJULA


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LA DECLINACIÓN MAGNÉTICA
       Los Polos Magnéticos de la Tierra no coinciden exactamente con los Polos Geográficos situa...
La mayoría de los mapas de calidad disponen generalmente en la leyenda de los datos referentes a la declinación
magnética ...
3. Gira el mapa hasta que aguja imantada coincida con la flecha Norte. De este modo, la flecha de Dirección de la
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técnicas de orientación

  1. 1. INICIACIÓN A LA ORIENTACIÓN. SEGUNDA PARTE: CONCEPTOS BÁSICOS DE ORIENTACIÓN POR MAPA Y BRÚJULA Por ANA MARÍA GONZÁLEZ CAMENO LA BRÚJULA: ELEMENTOS PRINCIPALES La Tierra actúa como un gigantesco imán dotado de dos polos opuestos con cargas magnéticas antagónicas. Estos dos polos – Polo Norte Magnético y Polo Sur Magnético – definen un campo de influencia magnética sobre toda la superficie del planeta. Este campo genera entre otros fenómenos electromagnéticos, atracciones y repulsiones, que afectan a todos los cuerpos magnetizados (imanes) en función de la afinidad o no de sus cargas positivas y negativas. Una brújula o compás magnético es precisamente un imán suspendido por su centro de gravedad que gira horizontalmente sin ningún obstáculo que trabe su movimiento, y que adoptará una determinada dirección en función de su situación respecto al campo magnético terrestre. Así el imán, en ausencia de otros campos magnéticos y metales, se orientará según el campo magnético terrestre y nos señalará aproximadamente el norte. Todos los modelos de brújulas, desde la más sencilla a la más sofisticada, tienen unas partes elementales en común: PARTES DE UNA BRUJULA • La base: construida de un material plástico transparente presenta en sus bordes reglas y/o escalas, y a veces incorpora una pequeña lupa para el trabajo sobre planos de alta escala. • El limbo: es una caja circular colocada sobre la base y en cuyo interior se encuentra la aguja imantada perfectamente aislada. Es giratorio y está dotado de una circunferencia graduada en el sistema sexagesimal de 0º a 360º. • La Flecha de Dirección: está dibujada sobre el eje longitudinal de la base y se emplea como referencia de dirección en la toma de un rumbo de un punto a otro. • La Flecha Norte: está dibujada en el limbo y tiene paralela a ella varias líneas auxiliares denominadas líneas Norte-Sur, que al igual que la flecha Norte tienen como utilidad servir como referencia para las cuadrículas del plano o la aguja magnética en la toma y definición de rumbos. • La Aguja Magnética: es el imán de la brújula propiamente dicho. Está coloreada en sus dos mitades, siendo una de ellas siempre roja y la otra generalmente blanca. Es la mitad roja la que nos indicará siempre el norte magnético de la Tierra, a no ser que esté próxima a la influencia de otros imanes o campos magnéticos como por ejemplo, la presencia de objetos metálicos y líneas de alta tensión, con los que hay que tener especial cuidado porque nos pueden falsear las medidas.
  2. 2. LA DECLINACIÓN MAGNÉTICA Los Polos Magnéticos de la Tierra no coinciden exactamente con los Polos Geográficos situados en los extremos del imaginario eje de giro del planeta. Cabe por tanto hablar de un Norte Magnético y de un Norte Geográfico, muy próximos pero diferenciados. Los planos se establecen en base al norte geográfico, en él convergen los meridianos, mientras que la brújula responde a la atracción de los polos magnéticos del planeta y nos señalará el norte magnético. Esta diferencia entre norte geográfico y magnético se concreta en un pequeño ángulo al que llamamos declinación magnética, y que se representa por la letra griega δ. La declinación magnética no es la misma en función de la posición que ocupamos sobre la Tierra y tampoco es constante en el tiempo ya que los polos magnéticos no permanecen estables sufriendo un desplazamiento lento y continuo pero siempre próximo a los polos geográficos. Para maniobras de orientación con brújula aplicadas a distancias cortas y a nuestras latitudes podemos desestimar esta declinación, aunque resulta conveniente saber que existe. Por el contrario, resulta imprescindible su cálculo y corrección para la definición precisa de rumbos en grandes distancias (navegación marítima, aérea o terrestre en grandes superficies) donde el pequeño error de un grado o menos puede conllevar una diferencia de varios kilómetros entre el punto de destino previsto y el alcanzado. AZIMUT Y RUMBO En la orientación con brújula vamos a utilizar magnitudes circulares, es decir, ángulos, por lo que emplearemos el sistema sexagesimal y los grados, minutos y segundos como unidades de medición. El rumbo y el azimut son nombres con los que designaremos a dos ángulos muy específicos que definiremos a continuación y que tomaremos siempre desde el norte (geográfico o magnético) que será el 0º y en el sentido de las agujas del reloj. • Rumbo: es el ángulo que, con vértice en el punto del plano desde el que estableceremos la medición (y en el que generalmente se supone que nos encontramos) tiene por lados el eje Norte-Sur Magnético y la línea recta a seguir en dirección al punto que deseamos alcanzar. Es por tanto una medición efectuada sobre el terreno con referencia al norte magnético y en la que consecuentemente utilizaremos la brújula. AZIMUT Y RUMBO • Azimut: es el ángulo que, con vértice en el punto del plano desde el que estableceremos la medición (y en el que generalmente se supone que nos encontramos) tiene por lados el eje Norte-Sur Geográfico y la línea recta a seguir en dirección al punto que deseamos alcanzar. Es por tanto una medición efectuada sobre el terreno con referencia al norte geográfico y que realizaremos sobre el plano con un transportador de ángulos o elemento análogo (brújula con placa base transparente, por ejemplo). Con base a esto, entre el rumbo y el azimut existe una diferencia en grados que como ya imaginaréis es la misma declinación magnética que existe entre el norte magnético y el norte geográfico: Rumbo = Azimut + Declinación.
  3. 3. La mayoría de los mapas de calidad disponen generalmente en la leyenda de los datos referentes a la declinación magnética que existe en el lugar y año de edición del mapa. Así mismo disponen de una fórmula que nos indicará la variación de la declinación con los años y que con una sencilla resta nos permitirá calcular la declinación en el momento de utilizar el mapa. Según este mapa, en España y para el año 1997 el norte geográfico estaba aproximadamente a 2º y 24.5 minutos al este del norte magnético, decreciendo esta declinación a razón de 6.9 minutos por año. Por tanto, para este año 2006 si sumamos al azimut 1º y 21.5 minutos (es decir, desviaremos hacia el oeste la flecha Norte con dicho ángulo) obtendremos el rumbo bastante preciso aunque repetimos para distancias cortas no vale la pena complicarse la vida con este cálculo. TÉCNICAS DE ORIENTACIÓN CON MAPA Y BRÚJULA La brújula resulta de escasa utilidad por sí sola si no se utiliza con el complemento de un mapa topográfico. De poco serviría saber dónde está el norte si no sabemos qué dirección tenemos que seguir para encontrar nuestro destino. La brújula puede ser utilizada para 4 principales funciones: 1. Orientar el mapa 2. Determinar la dirección a seguir (calcular el rumbo) 3. Determinar nuestra posición en el mapa 4. Identificar los elementos en el terreno 1. ORIENTAR EL MAPA Para leer correctamente un mapa topográfico es necesario orientarlo. Orientar un mapa, o un plano, consiste en hacer coincidir sus direcciones con las que aparecen en el terreno, de forma que los accidentes del relieve representados en el mapa queden situados en la misma dirección que están los reales en el terreno. Así, el mapa orientado nos permitirá a simple vista hacernos una idea de los rumbos aproximados para ir a los diferentes puntos, e identificar los accidentes del terreno cuando estemos en una cumbre, mirador, descansando, o contemplando el paisaje. Un mapa topográfico está orientado cuando la parte superior del mismo está dirigida hacia el norte de la Tierra. Por norma, y salvo que se indique lo contrario, los mapas tienen el norte en la parte superior y las líneas paralelas a los cantos verticales son sus líneas Norte-Sur. Para orientar el mapa procederemos del siguiente modo: 1. Coloca el plano sobre una superficie lo más horizontal posible y a continuación la brújula sobre el plano haciendo coincidir el canto lateral de la brújula con el margen del plano. 2. Gira el limbo de la brújula hasta que la flecha Norte coincida con la flecha de Dirección de la brújula.
  4. 4. 3. Gira el mapa hasta que aguja imantada coincida con la flecha Norte. De este modo, la flecha de Dirección de la brújula señalará hacia el norte magnético del plano. 4. Si queremos tener más precisión podemos introducir la declinación magnética. Para ello y después de conocer su valor, desviaremos hacia el oeste la flecha Norte con un ángulo igual a la declinación magnética. De esta forma, cuando la hagamos coincidir con la aguja imantada ésta indicará ahora el norte geográfico. 2. DETERMINAR LA DIRECCIÓN A SEGUIR: CALCULAR EL RUMBO Si con nuestro mapa extendido queremos ir de un punto A en el que nos encontramos hacia un segundo punto B, la única ayuda posible para mantener la dirección es la brújula. Si ya tenemos el MAPA ORIENTADO, seguiremos estos pasos: 1. Coloca la brújula sobre el mapa orientado de forma que un borde lateral una los puntos inicial A y final B (no olvides que el sentido de la flecha de Dirección debe ser de inicio a fin). Si con la brújula no consigues unir los dos puntos puedes ayudarte de una línea auxiliar. 2. Mantén la base firmemente en esta línea y gira el limbo hasta que la aguja y la flecha Norte queden alineadas. Puedes leer el ángulo del rumbo en la línea de la flecha de Dirección. 3. Ahora levanta la brújula del plano y sujetándola horizontalmente sobre nuestra mano gira con ella hasta que la aguja y la flecha Norte queden alineadas. En este momento la flecha de Dirección nos indicará hacia dónde caminar. Si el MAPA NO ESTÁ ORIENTADO, los pasos a seguir serán los siguientes: 1. Coloca la brújula sobre el mapa de forma que un borde lateral una los puntos inicial A y final B (no olvides que el sentido de la flecha de Dirección debe ser de inicio a fin). Si con la brújula no consigues unir los dos puntos, puedes ayudarte de una línea auxiliar. 2. Mantén la base firmemente en esta línea y gira el limbo hasta que la flecha Norte (y las líneas Norte-Sur del limbo) quede alineada con una de las líneas Norte-Sur del mapa (en el mismo sentido Norte-Sur). 3. Ahora levanta la brújula del plano y sujetándola horizontalmente sobre nuestra mano gira con ella hasta que la aguja y la flecha Norte queden alineadas. En este momento la flecha de Dirección nos indicará hacia dónde caminar. El paso 2 es importante porque si no ajustamos las líneas Norte-Sur del limbo a las líneas Norte-Sur del mapa perderemos la referencia en cuanto cerremos el mapa y movamos la brújula. 3. DETERMINAR NUESTRA POSICIÓN EN EL MAPA Para determinar nuestra posición en un mapa tendremos que tener identificados, al menos, dos puntos del terreno. Lo primero que haremos será orientar el mapa tal y como hemos visto en el apartado 1. Después, miraremos a nuestro alrededor para buscar un punto de referencia alejado que podamos identificar claramente en el mapa (la cumbre de un monte elevado, un refugio, un cruce de caminos o carreteras). Tomaremos el rumbo a dicho punto de la siguiente manera: 1. Apuntamos con la flecha de Dirección al punto de referencia. 2. Giramos el limbo hasta que la flecha Norte quede alineada con el extremo rojo de la aguja magnética que siempre apunta al norte magnético. 3. El rumbo lo indica en este momento la flecha de Dirección.
  5. 5. Ya tenemos el rumbo al punto de referencia que hemos elegido. Sin mover este rumbo situamos la brújula en el mapa orientado con la esquina delantera derecha justo sobre el símbolo que corresponda al punto que hemos tomado de referencia y del que sabemos su rumbo. Manteniendo dicha esquina siempre sobre el punto, y como si fuera un eje, giraremos toda la brújula hasta que la punta de la flecha Norte y la aguja estén de nuevo alineadas. Comenzando desde la esquina que hemos situado en el punto de referencia, trazaremos una línea a lo largo del borde que hemos utilizado de la brújula. Ya sabemos que estamos en algún punto de esta línea. Si sabíamos de antemano que nos encontrábamos en algún punto de otra línea conocida (carretera, camino, vía, cresta, río), donde se corten las dos líneas, marcará el punto donde nos encontramos. Si no teníamos anteriormente una línea donde situarnos, tendremos que trazar de nuevo otra línea de referencia con respecto a otro punto que podamos situar en el mapa. Nos encontraremos donde se crucen ambas líneas (la posición se determina con más exactitud si el ángulo de las líneas es aproximadamente 90º). Lógicamente, nuestras mediciones contendrán ciertas imprecisiones por lo que es aconsejable tomar más de dos puntos de referencia. Las intersecciones de las diferentes líneas es probable que no sean coincidentes pero nos darán una idea de nuestra posición y la precisión con la que estamos determinando. 4. IDENTIFICACIÓN DE ELEMENTOS EN EL TERRENO Si sabemos dónde estamos podemos identificar cualquier detalle visible del terreno siempre que lo tengamos también en el mapa. La forma es la siguiente: 1. Orienta el mapa tal y como hemos lo has aprendido en el apartado 1. 2. Toma el rumbo hacia el punto que quieres identificar. 3. Sin mover ese rumbo y con el mapa orientado, coloca una esquina trasera de la base de la brújula en el punto donde estamos. 4. Pivotando de esta esquina, haz que coincida el extremo rojo de la aguja magnética y la flecha Norte. 5. Desde la esquina que hace de eje, dibuja una línea en el mapa a lo largo del borde de la brújula y estudia los accidentes geográficos como el que quieras determinar y por los que cruza la línea. Uno de ellos es el punto que quieres identificar (monte, edificio, refugio). EL ALTÍMETRO Y LA ORIENTACIÓN El altímetro nos señala la altitud a la que nos encontramos en relación con el nivel del mar. El altímetro es sin duda un objeto de gran ayuda en la montaña debido al desnivel existente. Conocer la altitud aproximada a la que nos encontramos es un complemento ideal para orientarnos. El altímetro se comporta midiendo el peso de la columna de aire atmosférico sobre una membrana interior. Esta columna posee un peso determinado, y la cantidad que marca es la presión atmosférica. Es parecido al funcionamiento del barómetro pero al revés. Así cuanto más se asciende, la columna de aire pesa menos o disminuye, por lo que el altímetro lo refleja en un aumento de la altitud. Debido a esta base de funcionamiento el altímetro se ve afectado por los cambios de tiempo y puede variar su medición incluso sin moverse, por esto de vez en cuando y si las condiciones meteorológicas son extremas, es conveniente recalibrar el altímetro en una cota conocida y fiable. En el mercado se pueden encontrar modelos mecánicos, que suelen indicar también la presión, y modelos digitales que incorporan otras muchas funciones.
  6. 6. Hoy en día cada vez es más habitual disponer de un altímetro en las salidas al campo. El altímetro nos va a permitir, en primer lugar, verificar o contrastar siempre la exactitud de las operaciones realizadas con la brújula para determinar nuestra posición, y en algunos casos simplificarlas. Con el altímetro, por ejemplo, podremos progresar por una curva de nivel sin equivocaciones, sin perder o ganar altura cuando tengamos que superar algún obstáculo. Fuente: Curso Práctico de Orientación impartido por la asociación de deporte y naturaleza AZIMUT, y celebrado en SAN LORENZO DEL ESCORIAL (MADRID) los días 13 y 14 de Noviembre de 2004

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