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Arquitectura tradicional COMARC A D E L A LTO GUADIATO (CÓRDOBA , A N DA L U C Í A
 

Arquitectura tradicional COMARC A D E L A LTO GUADIATO (CÓRDOBA , A N DA L U C Í A

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La historia contemporánea del Valle del Alto ...

La historia contemporánea del Valle del Alto
Guadiato está condicionada en gran medida
por la explotación de sus recursos mineros. El
origen de la minería en la comarca se remonta
a la prehistoria, existiendo vestigios de esta
actividad de hace 4.300 años. En el año 1778
se delata la primera mina de la comarca, a orillas
del arroyo “La Hontanilla”, que quedaría
abandonada tras dos años de explotación. En
1790 se reanuda la actividad bajo el patrocinio
del Estado, pero no será hasta bien entrado el
siglo XIX cuando la minería comience su verdadero
auge en la cuenca del Alto Guadiato.
A mediados de siglo XIX, en plena fiebre minera,
se registran en la zona numerosas minas
COMARC A D E L A LTO GUADIATO (CÓRDOBA , A N DA L U C Í A )
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    Arquitectura tradicional COMARC A D E L A LTO GUADIATO (CÓRDOBA , A N DA L U C Í A Arquitectura tradicional COMARC A D E L A LTO GUADIATO (CÓRDOBA , A N DA L U C Í A Document Transcript

    • ARQUITECTURA TRADICIONAL Y ENTORNO CONSTRUIDO Financian Promueven Coordinación Coordinación técnica
    • Comarca del Alto Guadiato CÓRDOBA, ANDALUCÍA Nieves Santiago Gala
    • “Los pueblos son un producto de la tierra. Se construye siempre la unidad de habitación y sus dependencias con materiales del país y según modos tradicionales, y lo hacen generalmente los mismos campesinos (…). Pero el pueblo es también un producto de la estructura social: (…) Mediante una observación atenta se puede descubrir en la fisonomía del pueblo la estructura de la sociedad rural. El pueblo en que todas las casas tienen un parecido común, donde las condiciones económicas y sociales de todos los habitantes son semejantes (…) se distingue fácilmente del pueblo heterogéneo, donde se yuxtaponen las granjas de los dueños de la tierra y las casas de los jornaleros (…)”. Pierre George, 1950
    • La comarca del Alto Guadiato hunde sus raíces vitales y geográficas en el humus cardinal de la historia; una historia forjada en el aroma de la leyenda, troquelada en la memoria heroica de los pueblos donde fluyen civilizaciones y culturas milenarias. Descripción de la comarca Íberos, romanos, cristianos y árabes fraguan el alma ígnea de la comarca del Alto Guadiato, convirtiéndola en símbolo permanente de diálogo, comunión y encuentro: toda una unidad plural. Nuestra comarca cumple a la perfección ese sentir comunal, que no gregario, de ser engarce de sus 23 poblaciones de ensueño, tocadas por una identidad genuina que las define y las diferencia a la vez; las aglutina y les imprime carácter, las hermana y las particulariza. Todo ello ha conformado paulatina y pródigamente la idiosincrasia de estos pueblos. En definitiva, se trata de una comarca que refleja claramente las señas de identidad de su gente, los modos y costumbres de una especial idiosincrasia y, al mismo tiempo, resalta la riqueza patrimonial. Como apuntaron algunos, nos revela la otredad de la diferencia y la unidad en la pluralidad, ejes cardinales de la riqueza cultural que desde tiempos inmemoriales distinguen con precisión y autenticidad la comarca del Alto Guadiato. Esta comarca está compuesta por veintitrés núcleos de población, encuadrados en seis términos municipales: Término municipal de Belmez: Belmez, Doña Rama, El Hoyo, Comarca del Valle del Alto Guadiato. y El Entredicho; Término Municipal de Los Blázquez: Los Blázquez; Término Municipal de Fuente Obejuna: Fuente Obejuna, El Alcornocal, Argallón, Cañada del Gamo, La Coronada, Cuenca, La Cardenchosa, Los Morenos, Navalcuervo, Ojuelos Altos, Ojuelos Bajos, Los Pánchez, Piconcillo, El Porvenir y Posadilla; Término Municipal de La Granjuela: La Granjuela; Término Municipal de Peñarroya-Pueblonuevo: Peñarroya-Pueblonuevo; y Término Municipal de Valsequillo: 41
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Valsequillo. Cabe mencionar que se trata de una comarca enclavada en un cruce histórico de caminos muy importante, porque pasaba la calzada romana que iba de Córdoba a Mérida, cruzando por todas nuestras sierras. En definitiva, ha sido y es protagonista de una encrucijada de caminos y vías de comunicación que han facilitado el legado patrimonial con el que hoy cuenta la comarca. Por tanto, sus 23 poblaciones están dispersas en una superficie de 1.146 km2, y distribuidas de forma no homogénea por todo este territorio. cos. Pruebas de ello son: el poblado de Sierra Palacios, el túmulo de la Fuente del Corcho, el túmulo de Cabeza de Vaca, la sepultura del Cerro del Castillo, los materiales hallados en La Retuerta, el dolmen de las Casas de Don Pedro, los dólmenes de Doña Rama I, II, III y IV, enclavados en el término municipal de Belmez; el Cerro del Peñón y el Abrigo de la Virgen, en el término municipal de Peñarroya Pueblonuevo; el Cerro de los Castillejos, el Cerro de Las Piedras, la Calaveruela, los dólmenes de Los Delgados y los dólmenes de Los Gallegos, la Horma y la Serrezuela, en el término municipal de Fuente Obejuna (Vaquerizo, 1994). La existencia de unidades topográficas de grandes posibilidades defensivas, pudiéndose destacar también la influencia de la disponibilidad de recursos hídricos, la existencia de tierras aptas para los cultivos y la abundancia de recursos mineros y metalúrgicos nos fundamentan la existencia de asentamientos calcolíticos en la zona. De la Edad del Bronce contamos con dos estudios que nos hablan de un despoblamiento general en el Norte de Córdoba y, por ende, en el Valle del Alto Guadiato. Para el periodo del Bronce final se observa de nuevo la presencia de asentamientos humanos en el Valle del Alto Guadiato, entre los que cabe citar los de los parajes del Cerro de los Castillejos, Cerro del Castillo, Sierra Palacios, la Alhondiguilla etc. Estos asentamientos servían también de control de las principales vías de comunicación entre el Valle del Guadalquivir y el Valle del Alto Guadiato. Hay que mencionar en esta etapa el tesorillo hallado en Belmez en 1933, actualmente depositado en el Museo Arqueológico Nacional. Del periodo ibérico se encuentran algunos hallazgos arqueológicos en el Cerro del Castillo de Piconcillo, y el Tesoro de Plata hallado en El Alcornocal. De la época romana, tenemos una de las evidencias más importantes la excavación de la Situación La comarca del Valle del Alto Guadiato está situada al noroeste de la provincia de Córdoba limitando con la provincia de Badajoz, al oeste, a través de la comarca de La Serena, y con las comarcas cordobesas del Valle de los Pedroches y Sierra Morena, al este y sur, respectivamente. La superficie que abarca, de 1.146 Km2, corresponde al 8,32% de territorio provincial y cuenta, según padrón municipal de habitantes a fecha 1 de enero de 2006, con 22.393 habitantes, es decir, 2,84% del total de la provincia de Córdoba en 2006. El principal eje de comunicaciones es la N432 Badajoz-Granada, que enlaza la comarca con Córdoba capital, Badajoz y Portugal. Antecedentes históricos Sus orígenes se remontan al Paleolítico Inferior; restos de este periodo se han encontrado a orillas del arroyo de San Pedro en Fuente Obejuna y en las proximidades del río Zújar en Los Blázquez. El auge de población, en el Valle del Alto Guadiato, comienza con el Calcolítico, este hecho se manifiesta tanto por la existencia de poblados como por la de sepulcros megalíti- 42
    • C O M A R C A D E L A LTO G U A D I A TO ( C Ó R D O B A , A N D A L U C Í A ) mina de “La Loba”, que estuvo en funcionamiento desde finales del siglo II a. de C. hasta mediados del siglo I a. de C. Situada al noroeste de la antigua Mellaria1, unos 500 m al noreste del cortijo de “La Loba” y junto a la boca de la mina se sitúa un antiguo poblado romano de esclavos que trabajaban en la misma. Por tanto, es de enorme interés para el conocimiento de la historia relacionada con la minería dentro de la comarca. Entre las ciudades que componían la provincia Bética en el Imperio Romano, se citan entre otras las de Mellaria. La provincia Bética estaba dividida a su vez en cuatro conventos: Gaditanus, Astigitanus, Hispalensis y Cordubensis. A este último convento pertenecía la ciudad de Mellaria, calificada como “municipium iuris-latini” por los emperadores flavios: Vespasiano, Tito y Domiciano (siglo I d. C.). Este nombramiento llevaba consigo una serie de privilegios, como la emisión de moneda y la mejora de sus condiciones en materia de infraestructuras: desarrollo de las vías de comunicación y sistema de abastecimiento de aguas. Es entonces cuando se construye el acueducto que todavía se conserva en alguno de sus tramos. También se han localizado en la aldea de El Hoyo (Belmez) pertenecientes a la desconocida época visigoda. Con la supremacía musulmana se potencian las comunicaciones de la zona noroeste de Córdoba, basándose fundamentalmente en las vías romanas que atravesaban la comarca. En la época de Abd al-Rahman III fue abierta una ruta muy importante para las relaciones socioeconómicas de la época que comunicaba las ciudades de Córdoba y Badajoz. El Camino de la Loma del Paredón, que circula en su mayor parte por la antigua vía romana Córduba-Emérita, registró un considerable tránsito de viajeros y mercancías entre las dos grandes ciudades de Córdoba y Mérida. Una vez conquistada la ciudad de Córdoba por Fernando III el Santo (año 1236), a mediados del mismo siglo se inicia la reconquista de la zona norte de Córdoba, estando en un principio Belmez bajo la jurisdicción de la Orden de Calatrava, y pasando a finales de siglo al Obispado de Córdoba. Posteriormente, y ya en el siglo XIV, surgen poblaciones nuevas como Fuente Obejuna, que rápidamente se convirtió en la más importante de la comarca. Peñarroya aparece por primera vez citada en textos escritos en el siglo XIII, y adscrita a Belmez, aunque pasado este siglo pasó a pertenecer a Fuente Obejuna. Tras la célebre revuelta contra el comendador de Calatrava en Fuente Obejuna, en 1476, los dos términos pasan a la jurisdicción de Córdoba. De esta época se tienen referencias de la importante presencia de la Cañada Real Soriana, que desde Extremadura atravesaba la comarca. La existencia de estas cañadas facilitó los intercambios comerciales y supuso una gran fuente de riqueza, a partir del siglo XIII y durante un par de centurias, para estas comarcas del norte de Córdoba y sur de Extremadura y La Mancha. Alcanzando la Edad Moderna, surgieron 5 aldeas segregadas de la villa de Fuente Obejuna: Los Blázquez, Esparragosa, La Granjuela, Los Prados y Valsequillo, con capital en éste. Como es notorio, tres de ellas constituyen hoy día municipios independientes de nuestra comarca. La historia contemporánea del Valle del Alto Guadiato está condicionada en gran medida por la explotación de sus recursos mineros. El origen de la minería en la comarca se remonta a la prehistoria, existiendo vestigios de esta actividad de hace 4.300 años. En el año 1778 se delata la primera mina de la comarca, a orillas del arroyo “La Hontanilla”, que quedaría abandonada tras dos años de explotación. En 1790 se reanuda la actividad bajo el patrocinio del Estado, pero no será hasta bien entrado el siglo XIX cuando la minería comience su verdadero auge en la cuenca del Alto Guadiato. A mediados de siglo XIX, en plena fiebre minera, se registran en la zona numerosas minas 43
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O particulares, propiedad de sociedades nacionales y extranjeras, de entre las que destacan la Constancia Madrileña y la Sociedad Carbonera Española de Belmez y Espiel y la fusión Carbonífera y Metalúrgica de Belmez y Espiel, que en pocos años absorberá a casi todas las existentes. En 1881 se crea en París la Sociedad Minero-Metalúrgica de Peñarroya (SMMP) para complementar a la belmezana, ubicándose las nuevas instalaciones junto a la estación de trenes de Peñarroya y dando lugar a lo que sería el importante cerco industrial, cuya actividad perdurará hasta finales de la década de 1960. En 1893 las dos empresas galas se fusionan conservando el nombre de Sociedad Minero-Metalúrgica de Peñarroya, e iniciando una serie de adquisiciones que la preparan para el monopolio de los carbones del sur de España. En definitiva el auge económico y demográfico permite que Peñarroya y Pueblonuevo alcancen su máximo esplendor en estos años y trae consigo importantes cambios, no sólo en el paisaje geográfico y arquitectónico, sino incluso en los modos de vida y las condiciones sociales y políticas de la comarca. Estas poblaciones alcanzan su máximo histórico en 1940, superando los 60.000 habitantes. No obstante, el declive económico y social comienza a ser un hecho irreversible con el desvío de los intereses de la SMMP hacia otras áreas geográficas. A partir de estos años, el sector entra en una profunda crisis que llega a nuestros días debido al profundo cambio experimentado en la estructura del sector energético, que traduce la creciente demanda de energía más limpia como el gas y la electricidad. A pesar del declive económico y demográfico, la actividad minera de la cuenca continúa a través de la empresa Promotora de Minas de Carbón S.A. (PMC) y dos compañías públicas creadas al efecto, en 1961: ENCASUR (Empresa Nacional Carbonífera del Sur), creada por decreto de la Presidencia de Gobierno de 9 de marzo, y ENECO (Empresa Nacional Eléctrica de Córdoba, ambas integradas en el grupo INI. Con la crisis iniciada después de la Guerra Civil se inicia el retroceso de las explotaciones de carbón, que culminó en los años 70 con el cierre del complejo industrial de PeñarroyaPueblonuevo. En la última década, la crisis del sector se agudiza en la comarca con el consiguiente aumento de la emigración de los habitantes hacia otras zonas. Medio físico La Comarca del Valle del Alto Guadiato ostenta una configuración orográfica desigual, puesto que en su perfil altimétrico al lado de algunas extensas llanuras aparecen alineaciones montañosas, si bien de altitud reducida e inferior a los 800 m. La estructura fisiográfica fundamental es el Valle del río Guadiato, que discurre encajado a lo largo de un sinclinal generado en la Era Paleozoica, Periodo Carbonífero, hace 345 millones de años, y cuya cuenca pertenece a la Cuenca del Guadalquivir. La parte más profunda de este Valle es la que cuenta con pendientes más suaves y, normalmente, con las tierras de mayor calidad agrícola. Hay otra zona de penillanura, al norte y noroeste de la comarca y en la frontera con la provincia de Badajoz, que vierte sus aguas, directamente o por medio de arroyos, al río Zújar, perteneciente a la Cuenca del Guadiana. Geológicamente, el Valle del Guadiato en su mayor parte pertenece a la formación que se denomina Ossa Morena. Entre las rocas afloran calizas, dolomías, granitos, pizarras y, con frecuencia, cajas de hulla y otros minerales carboníferos. En su parte más meridional existe otro tipo de formación geológica. Se trata de materiales sedimentarios, fundamentalmente terrígenos (arvensis y lutitas) con un grado de metamorfismo muy bajo (Módulo de Promoción y Desarrollo Sierra Morena de Córdoba, 1996). También en la zona se hallan 44
    • C O M A R C A D E L A LTO G U A D I A TO ( C Ó R D O B A , A N D A L U C Í A ) yacimientos geológicos de interés científico con un gran valor paisajístico, como son la Cueva de la Osa en Peñarroya Pueblonuevo, o la estructura rodding sobre pizarras en las proximidades de la aldea de Argallón (Fuente Obejuna). Los suelos más representativos del Valle del Alto Guadiato son los denominados Suelos Rojos o Tierras Pardas Meridionales sobre pizarras, esquistos, cuarcitas, calizas, etc. En las zonas más llanas aparecen suelos profundos bien desarrollados de carácter arcilloso y buena capacidad de producción. Estos tipos de suelos están presentes en todos los términos municipales de la Comarca. Por el contrario, en zonas accidentadas, los suelos son ácidos, superficiales y pedregosos y poseen escaso potencial productivo. Asimismo, existen suelos de Vega formados en las zonas más llanas de Peñarroya-Pueblonuevo, Belmez, Fuente Obejuna y La Granjuela, que están constituidos por aporte de tierras pardas; se trata de suelos relativamente profundos, franco-arenosos, de PH neutro, no calizos y, en muchas áreas, pedregosos. En cuanto al clima, la gran variación en el relieve de la parte norte de la provincia de Córdoba constata la existencia de un microclima especial que engloba la casi totalidad de la comarca del Valle del Alto Guadiato, caracterizado por presentar temperaturas más benignas, menor periodo de heladas y una mayor pluviometría, lo que induce a un mayor bienestar climático y una mayor potencialidad agrícola. Puede definirse, en general, como clima Mediterráneo Subtropical. Desde el punto de vista humano, el bienestar climático (cuando la temperatura se mantiene entre 15 y 25 ºC) alcanza su mayor amplitud en los meses de marzo a mayo, pasando en este último al calor moderado en las horas centrales del día, que son ya en junio y julio de calor extremado. Septiembre y octubre presentan el suave periodo de otoño que da luego paso al periodo frío, que se inicia en noviembre y se extiende hasta final de febrero. En invierno se produce un fuerte enfriamiento y frecuentes heladas, con importantes inversiones térmicas en los valles donde se acumula aire frío, transcurriendo la estación de heladas desde diciembre a marzo, periodo en que la temperatura media da las mínimas absolutas por debajo de los 2 ºC. Los vientos más frecuentes son los de componente SW y W, que suavizan la temperatura en cualquier época del año; los de componente N y E son de mayor frecuencia a finales de la estación otoñal, siendo el de componente Norte seco y frío y el de componente Este más cálido; los de componente S son los menos frecuentes, caracterizados por ser secos. En cuanto a la calidad y potabilidad de las aguas, según los datos que suministra el Plan Hidrológico de la Cuenca del Guadalquivir, ésta es buena y apta para el abastecimiento domiciliario. Según ese mismo documento, en la Comarca no cabe esperar la presencia de recursos hídricos subterráneos de gran importancia. Medio biótico El paisaje vegetal representativo de la comarca está formado fundamentalmente por vegetación del tipo xeromediterránea, de bosques esclerófilos de encinas (Quercus rotundifolia), alcornoques (Quercus suber) y quejigos (Quercus faginea) acompañados de un matorral de coscojas (Quercus coccifera), enebros (Juniperus oxycedrus), aladiernos (Pistacia terebynthus), lentiscos (Pistacia lentiscus), madroños (Arbutus unedo), etc. La mayor parte de la comarca está ocupada por encinares y también es frecuente el adehesado (López et al., 1991). A estos valores ambientales hay que añadir la importancia de los valores paisajísticos al tratarse de una elevación sobre la penillanura de Los Pedroches, lo que les confiere posibilidades de aprovecha- 45
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O miento de cara al Turismo Rural y Cinegético. Ejemplos de estas zonas son: Sierra Trapera, Sierra del Cambrón, Sierra de los Perules y la Noria, Sierra del Ducado, Sierra de la Grana, Sierra de Gata, Cerro de las Víboras y el Cerro Quemado. Con referencia a la fauna, hay que destacar la riqueza de la fauna cinegética, principalmente ciervo (Cervus elaphus), jabalí (Sus scrofa), perdiz roja (Alectoris rufa), y conejo (Oryctolagus cuniculus), que configuran un potencial económico escasamente valorado y aún menos desarrollado. Existen especies de gran interés, algunas de ellas estrictamente protegidas, que deben ser preservadas por su alto valor ecológico, como son elanio azul (Elanus caeruleus), aguilucho lagunero (Circus aeroginosus), grulla común (Grus grus), avutarda (Otis tarda), azor (Accipiter gentilis), águila culebrera (Circaetus gallicus), águila perdicera (Hieraetus fasciatus), águila real (Aquila chrysaetos), buitre negro (Aegypius monachus), buitre leonado (Gyps fulvus), alimoche (Neophron pernocterus), porrón común (Aythya ferina), garceta común (Egretta garcetta), ánade silbón (Anas penelope), ánade friso (Anas strepera), ánsar común (Anser anser), cigüeña negra (Ciconia nigra), garza imperial (Ardea purpurea), avetorillo (Isobrychus minutus), somormujo lavanco (Podiceps cristatus), comadreja (Mustela nivalis), turón común (Putorius putorius), garduña (Martes foina), nutria común (Lutra lutra), lobo (Canis lupus), meloncillo (Herpestes ichneumón), gineta (Genetta genetta) y gato montés (Felis sylvestris), etc. La riqueza y variedad de la flora y fauna del ecosistema de la dehesa es un patrimonio fundamental del Valle del Alto Guadiato. según cifras de los distintos censos municipales, con 22.393 habitantes, lo que representa en torno al 3% de la población de la provincia. La densidad media de la población comarcal, 19,54 hab/km2, es una de las más bajas de todas las comarcas cordobesas tras la de la Sierra Morena cordobesa y la de Los Pedroches. Hay que decir, además, que hoy viven en la zona poco más de la mitad de los vecinos que lo hacían en los años 60, destacando concretamente los municipios de Fuente Obejuna, PeñarroyaPueblonuevo y Valsequillo, donde residen menos de un cincuenta por ciento de personas que hace cuarenta y cinco años. Un factor importante de la comarca es su índice de ruralidad (el 46,19% de la población vive en municipios menores de 10.000 habitantes). Hay que puntualizar que, de los 23 núcleos de población, sólo Peñarroya-Pueblonuevo tiene una población de más de 10.000, aunque ocupa el 5% del territorio comarcal. En la distribución de núcleos de población según el número de habitantes, es importante resaltar que de los 23 núcleos de población que componen la comarca del Valle del Alto Guadiato, 18 poseen menos de 500 habitantes. Sólo 3 núcleos de población tienen más de 1.000 habitantes. Por lo tanto, al índice de ruralidad hay que añadir una gran dispersión de la población en la comarca. El envejecimiento de la población y el permanente éxodo rural que afecta a la comarca se deja sentir de forma especial en las aldeas, que han visto cómo su población ha disminuido de forma paulatina, quedando una población de edad avanzada, llegando incluso al despoblamiento total, como ha ocurrido con la antigua aldea de Obatón. Sectores económicos Demografía La distribución de los 5.682 activos laborales de la comarca la mostramos en el gráfico de la siguiente página. La comarca del Alto Guadiato ha sufrido una evolución regresiva. Actualmente cuenta, 46
    • C O M A R C A D E L A LTO G U A D I A TO ( C Ó R D O B A , A N D A L U C Í A ) En cuanto al sector empresarial, apenas el 5% de la población ocupada son empresarios, debido, fundamentalmente, a la falta de una cultura empresarial y a la escasa información/ formación de los habitantes de la comarca. Actividades económicas Agricultura Es uno de los pilares sobre los que se ha asentado la economía de la comarca del Alto Guadiato. Históricamente la producción de cultivos herbáceos extensivos ha sido de gran importancia. En la actualidad, aproximadamente la mitad de la superficie agraria útil de la comarca se destina a estos cultivos. Los cultivos con mayor implantación son los cereales, como el trigo (que predomina sobre el resto), la cebada, avena y tranquilón y escaña. Las zonas de regadío se reducen casi prácticamente al término municipal de Belmez, situadas en las cercanías del embalse de Sierra Boyera. El olivar es un cultivo en auge relegado a zonas agrícolas pedregosas y con pendientes, donde se hace difícil otros aprovechamientos agrícolas. Suelen ser explotaciones pequeñas, que oscilan entre las dos y las ocho hectáreas, siendo los municipios más representativos los de Fuente Obejuna, Belmez, Los Blázquez y La Granjuela. Se ha producido en los últimos años un aumento de la superficie dedicada al olivo, debido a las circunstancias favorables en las que se halla el mercado de aceite. En cuanto al tamaño de las explotaciones, éste es muy dispar, predominando las de pequeña dimensión, y las fincas medianas-grandes. Aproximadamente, menos de la mitad de las explotaciones no sobrepasan las 5 hectáreas, mientras que un 25% tiene más de 50 hectáreas. El régimen de tenencia de la tierra que predomina es el de propiedad, mientras que el arrendamiento apenas llega al 20%, debido a la baja rentabilidad de las explotaciones que hace prácticamente imposible generar el exce- Fuente: IEA, 1991. El sector servicios es el que emplea a un mayor número de la población ocupada de la comarca, un 31%, seguido de la industria extractiva. En el sector de la industria extractiva hay que matizar que el 70% de los trabajadores ocupados en este sector pertenecen al municipio de Peñarroya-Pueblonuevo, aunque dicha actividad no es la principal de dicho municipio. Peñarroya-Pueblonuevo ha sido durante años la capitalidad de la comarca, por lo que el sector servicios es el fundamental en este municipio, al igual que en Fuente Obejuna, Valsequillo y Belmez. Por su parte el sector primario, siendo un sector fundamental para la comarca, no ocupa a un importante número de población, suponiendo el 11% de la población ocupada. El tejido industrial de la comarca, que se analiza posteriormente, está distribuido en pequeñas y medianas empresas, salvo ENCASUR (Empresa Nacional Carbonífera del Sur), con un número muy reducido de trabajadores. Existe una gran desigualdad en cuanto a la distribución de la población ocupada por sexo. El 79,15% de la población ocupada es masculina. La población femenina ocupada –20,85%– se encuentra distribuida en dos sectores: servicios (donde alcanzan el 58,64% de la población ocupada de este sector) y el comercio y la hostelería (69,51% respecto de la población masculina). 47
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O dente necesario para poder remunerar al titular de la tierra, por un lado, y al arrendatario de la misma por otro. La agricultura ecológica de nuestra dehesa es hoy una alternativa al modelo intensivo de producción, cuyo principal objetivo sería la obtención de alimentos de gran calidad respetando el medio ambiente y conservando la fertilidad de la tierra, con el ganado existente en la comarca, mediante la óptima utilización de los recursos y sin el empleo de productos químicos de síntesis tanto en la producción, como en la transformación y comercialización. En la comarca abundan plantas medicinales y aromáticas para uso farmacéutico, dietético y sector de perfumería, que están siendo estudiadas en la actualidad como otro recurso endógeno susceptible de ser rentabilizado. Existe una gran variedad de especies medicinales, como son: enebro, chumbera, poleo, agracejo, hinojo, moral, rosal silvestre, zarzaparrilla, avena, abrojos, cardo corredor, trébol del prado, verónica, achicoria, espino albar, amapola eucalipto, aulaga, primavera, tomillo, girasol, peonía, romero, rusco, sauce, cantuesco, malva silvestre, lantén, caléndula, hierba de santiago, morera blanca, digital, adelfa estramonio y garbancillo. Igualmente, existe gran variedad de setas y espárragos. principal es la Ibérica: una raza autóctona española, criada y engordada en régimen extensivo, en libertad, en un entorno natural y ecológico como es la dehesa, aprovechando sus pastos y la bellota. Por su especificidad racial, peculiar manejo y su aptitud gastronómica extraordinaria, se convierte en algo distinto a cualquiera de sus semejantes en la especie. Sector apícola La apicultura influye de manera importante sobre la estructura socioeconómica de cualquier territorio, al aprovecharse los recursos de la naturaleza, obteniéndose productos de gran calidad, que reportan beneficios al apicultor y aumentan la capacidad productiva de la naturaleza debido a la labor polinizadora de las abejas. Actualmente, sólo se está cosechando miel y polen. La producción media de miel de los apicultores residentes en la comarca es baja frente a los valores máximos, medios y mínimos de miel monofloral y multifloral de otras zonas, sin existir una comercialización de la misma, tan sólo a mayoristas o de forma directa. Actividad cinegética La riqueza cinegética de esta comarca ha representado desde tiempo inmemorial un rico patrimonio rural. En los últimos años la caza menor en la Comarca (de perdiz roja, paloma, tórtola, zorzales, conejos y liebres) ha disminuido de forma alarmante, debido a la sequía padecida, a la proliferación de ciertas enfermedades que han afectado, sobre todo, al conejo (neumonía hemorrágica vírica), repercutiendo en todo el ecosistema, obligando a los depredadores a atacar a otras especies de caza menor, además de ser significativo el crecimiento cuantitativo del número de estos predadores (en opinión de algunos cazadores). En caza mayor no parece haber existido un descenso significativo en el número de animales cazables, ciervos y jabalíes. Ganadería La actividad ganadera tiene una marcada implantación en la comarca, siendo la ganadería extensiva de ovino y porcino uno de los puntos fuertes. En los últimos años han aumentado las cabezas de ganado ovino en la comarca y pertenecen a la raza merino y sus cruces (merino precoz), utilizadas casi exclusivamente para producción de carne, al haber caído el precio de la lana. También el ganado caprino ha desarrollado este aumento, de carácter cárnico y raza Serrana. El ganado porcino ha experimentado un notable ascenso en los últimos años. La raza 48
    • C O M A R C A D E L A LTO G U A D I A TO ( C Ó R D O B A , A N D A L U C Í A ) La importancia de este sector radica en que todos los términos municipales de la comarca presentan superficie acotada, pudiéndose practicar el ocio cinegético en los numerosos cotos repartidos. La mayor parte de los cotos se encuentran en Fuente Obejuna y sus núcleos urbanos, seguidos en su número por los de Belmez, Valsequillo y Los Blázquez, siendo menores los cotos de Peñarroya-Pueblonuevo y La Granjuela, por tener menos extensión superficial estos municipios. Esta comarca minera ha estado supeditada a las necesidades de su actividad casi única, minería, quedándose al margen de los ejes de crecimiento económico de la región y aislándose de la situación de competitividad que exige la economía moderna. Además, ha originado algunas zonas con un paisaje desolador, escombreras y cielos abiertos no restaurados, que configuran parte de la superficie de los términos de Belmez y Peñarroya-Pueblonuevo principalmente, a lo que hay que añadir las ruinas de todas las fábricas existentes en el Cerco Industrial de esta última que fueron tan importantes y tanta riqueza generaron para la comarca en el pasado. Sector agroalimentario En la comarca del Alto Guadiato la industria agroalimentaria siempre ha jugado un papel secundario, siendo la base económica esencialmente minera. De aquí se deduce que, pese a contar con importantes recursos naturales, éstos sean muy poco conocidos y valorados por sus habitantes, lo que deriva en una industria agroalimentaria escasamente desarrollada. Entre la industria desarrollada se encuentra la de fabricación de embutidos y secadero de jamones y la industria quesera. Dentro de las industrias agroalimentarias de la comarca hay que hacer referencia a las cooperativas olivareras, nombradas aparte por su carácter diferenciador con el resto de las agroalimentarias. Industria, comercio y construcción El sector industrial ha vivido prácticamente paralelo al de la minería, creándose industrias que dieran servicios y necesitaran a ésta. En la comarca existen numerosas empresas que se dedican al transporte de mercancías por carretera. Destacan también las pequeñas industrias del metal, agroalimentaria, madera, mobiliarios, materiales de construcción y textil. Este sector se caracteriza por tener pequeñas empresas, principalmente de carácter familiar y tradicional. Organización del espacio urbano y rural en la Comarca del Alto Guadiato Minería La actividad minera, que surge principalmente a finales de la segunda mitad del siglo XIX, trae a la comarca un auge económico y demográfico que arrastra consigo importantes y numerosos cambios, en el paisaje geográfico, en los modos de vida y costumbres, y en las condiciones sociales y políticas de la comarca. A pesar de ello, la situación actual de la minería en la Comarca es desoladora, no sólo ha disminuido la producción en la cuenca, sino que desde finales de los años 1960 la plantilla se ha ido reduciendo paulatinamente, hasta caer en picado a partir del año 1997. La organización del espacio urbano de esta comarca es fruto de la adaptación del hombre al medio. Así, la continuación durante centurias de actividades vernáculas ha dado como resultado una comarca rica en numerosas evidencias de marcado carácter tradicional. Estos testimonios, dispersos por toda la extensa geografía comarcal, son más abundantes allí donde la explotación del medio ha sido más fuerte. En el Alto Guadiato encontramos una comarca homogénea extensa, con núcleos de población (pueblos y aldeas) en proporcionada 49
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O dispersión a lo largo de toda su geografía. Las aldeas o pedanías de los pueblos se encuentran diseminadas en la comarca pero con un radio de dispersión muy cercano, y el resto de núcleos de mayor población los encontramos algo más alejados unos de otros, siendo el mayor radio de alejamiento de 23 km. Por tanto, el pueblo es el núcleo poblacional de la comarca por excelencia. Seguidamente la aldea, o núcleo de población de pocos habitantes, es la segunda modalidad de poblamiento que encontraremos, y base de todo pueblo actual. Como ya se ha adelantado, el hábitat de esta comarca nos ofrece las directrices básicas de organización urbana que se han desarrollado en nuestra comarca. Así, cada pueblo o aldea encuentra su origen en el enclave de una gran cortijada o cortijo, cabecera de una gran explotación o finca de tierras. La inicial construcción de ésta daba cobijo a todos los jornaleros que explotaban las tierras, además de los propietarios de la misma. Se pretendía que los trabajadores se asentasen lo más cerca posible de su trabajo. A partir de ahí, estos pequeños asentamientos humanos crecen a medida que crece la necesidad de explotación de las fincas y así se iban formando las concentraciones humanas. La dispersión territorial de los distintos núcleos de población queda justificada también por la situación geográfica central de las grandes extensiones de tierra o fincas que había que explotar. No podemos continuar sin antes explicar que los grandes núcleos de población de la comarca, tanto histórica como actualmente, han sido: Fuente Obejuna, Belmez y PeñarroyaPueblonuevo. El resto de pueblos que la componen han sido hasta el siglo XIX aldeas o pedanías de Fuente Obejuna que, luego, con el tiempo, se han ido constituyendo como villas y emancipándose como entidades locales autónomas. Así sucedió con La Granjuela, Los Blázquez y Valsequillo, los restantes 3 pueblos que componen la comarca. Belmez o Fuente Obejuna remontan sus orígenes a tiempos incalculables. Así, por ejemplo, Fuente Obejuna data la presencia humana desde el Paleolítico Inferior, pero su actual configuración urbana era ya citada, por primera vez, en el año 1315, con Enrique II. Son pueblos históricamente multiculturales que, a pesar de estar aderezados pacientemente por el devenir de los siglos, arquitectónicamente han sabido conservar algunas de sus joyas y, posteriormente, se han visto poco afectados por la Guerra Civil. El término municipal de Belmez también tiene huellas de la existencia de grupos humanos pertenecientes al Neolítico. Sin embargo, de su actual localidad no se tiene mención alguna hasta el siglo XIII, siendo ésta reducida a su Castillo de Viandar. La historia de Belmez ha estado íntimamente conectada con la de Fuente Obejuna. Peñarroya-Pueblonuevo también tiene señales de posibles asentamientos humanos en su término municipal remontados al Calcolítico Final. No será hasta el siglo XVI cuando Peñarroya adquiere cierta relevancia histórica y se define como núcleo de población dependiente de la jurisdicción de Belmez. Como ya hemos señalado, en cuanto a los núcleos de población más pequeños, sitúan sus umbrales en épocas conmensurables y nacen a raíz de asentamientos humanos en enormes cortijos de la cercana Fuente Obejuna, pertenecientes a familias de terratenientes. Así, en el caso del pueblo de Los Blázquez, nacido como un cortijo del siglo XV, le otorgaron su nombre en honor a Velázquez o Blázquez, en relación con el apellido de los propietarios del mismo. La Granjuela sitúa su origen a partir de otro cortijo de la gran Villa de Fuente Obejuna. Y es que Fuente Obejuna es la capital del Guadiato y ha sido el núcleo social de mayor relevancia a partir de la Edad Moderna, convirtiéndose así en referencia urbana de todos los pueblos y aldeas que orbitan en su entorno y dependen administrativamente de ella. 50
    • C O M A R C A D E L A LTO G U A D I A TO ( C Ó R D O B A , A N D A L U C Í A ) Del mismo modo, originariamente, Valsequillo fue una venta que data del siglo XV. Tanto unas como otras, pasaron a transformarse en pequeñas aldeas, en un primer momento, y posteriormente se culminaron como pueblos independientes. En definitiva, las cortijadas son el punto de partida de la mayoría de los pueblos de nuestra comarca. La concentración de población para la explotación de unas tierras hizo que el número de habitantes creciera, se formara un pequeño núcleo poblacional y se llegaran a fraguar como aldeas o pequeños pueblos. Curiosamente, estas cortijadas contaban con unas ermitas que prestaban servicio espiritual a sus habitantes y, en algunos casos, llegaron a delimitar los distintos términos municipales, a modo de verdaderos símbolos de separación. En ocasiones, estas ermitas agrupaban distintas aldeas en función de la proximidad, de manera que los habitantes de las distintas aldeas tenían su punto de encuentro en la misma ermita donde escuchaban misa. Antiguamente, el número de aldeas de la comarca ascendía a un total de 52. Con los vaivenes socioeconómicos de los siglos XVII y XVIII y la crisis demográfica de mediados del XVIII, el número de aldeas se vio reducido a la mitad, subsistiendo sólo aquellas aldeas que aguantaron el descenso demográfico y económico. Actualmente sobreviven 17 aldeas en toda nuestra comarca, de las cuales 2 de ellas son la excepción de la comarca en cuanto a sus orígenes; así son Posadilla y El Porvenir. Posadilla es la única aldea que encontramos aparecida con anterioridad al siglo XVI, debido a la persecución que sufre la población judía de Córdoba en 1495, donde constituirían una especie de propiedad comunal y explotación conjunta. Y El Porvenir de la Industria es muy posterior y aparece como consecuencia del auge minero del término a finales del siglo XIX. A pesar de ello, la Guerra Civil provocó grandes estragos en algunos pueblos de la co- marca, viéndose gran parte de ellos reconstruidos en la posguerra. Pero esta reconstrucción, en la mayoría de los casos, ha sido copia fiel de la arquitectura y organización urbana tradicional característica de la comarca. Pueblos como: La Granjuela, Valsequillo y Los Blázquez fueron villas afectadas, en mayor y menor medida respectivamente, durante la Guerra Civil; sin embargo, sus fisonomías desprenden el estilo de la villa tal como eran, a pesar de su reconstrucción. La organización urbana de los pueblos de esta comarca responde a varios aspectos: por una parte las actividades de producción y/o pilares básicos económicos es un factor determinante para el conjunto urbano final. En los pueblos capitales de la comarca es donde se aglutinaban las instituciones administrativas, políticas, jurídicas… donde vivían tanto la clase más acaudalada (familias nobiliarias) como los comerciantes, pequeños propietarios de tierra, o jornaleros… Por ello la organización urbana de los pueblos responde, también, al ordenamiento de esta reciprocidad de clases sociolaborales de distinta idiosincrasia. Como ya hemos adelantado, actualmente los 23 núcleos de población que componen la comarca responden a una planimetría urbana muy parecida, con algunas excepciones provocadas por la significativa influencia que ha tenido el sector minero en municipios como Peñarroya-Pueblonuevo. En general, los pueblos de esta comarca son asentamientos, en algunos casos estratégicos (como Belmez y Fuente Obejuna), sobre valles, colinas u otro tipo de accidentes geográficos, que se desarrollan en torno a una plaza unida a una iglesia o parroquia, a partir de la cual podemos encontrar las distintas calles y calzadas que conforman los pueblos. Por tanto, la planimetría del casco antiguo de estos pueblos se estructura a partir de esa plaza principal, presidida por una iglesia, parroquia o ermita, de donde parten las calles 51
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Vista aérea del pueblo de Fuente Obejuna. Plaza Lope de Vega junto a la Parroquia de Nuestra Señora del Castillo (Fuente Obejuna). principales que vertebran y enlazan el resto de calles secundarias. El hábitat y la forma de vida de esta comarca ofrece respuesta en su urbanismo, así, el hecho de que los pueblos nazcan a partir de la centralidad de una cortijada, debido a la necesidad de trabajo en el campo, ya nos adelanta la organización actual, teniendo también como punto central la plaza o iglesia a partir de la cual se desarrolla el resto del pueblo. Así, por ejemplo, el pueblo de Fuente Obejuna (referencia ejemplar de la arquitectura tradicional y organización urbana de esta comarca) se asienta sobre una colina, coronada en la cúspide por el templo gótico erigido en el último cuarto del s. XV, la Parroquia de Nuestra Señora del Castillo, advocación que constituye una clara referencia a la fortaleza que precedió al templo. Lo podemos apreciar perfectamente en la fotografía aérea del pueblo. También podemos apreciar cómo se empiezan a distribuir y estructurar las calles mellarienses2 a partir de esa plaza y su parroquia. Del mismo modo sucede en el resto de pueblos de la comarca, así, por ejemplo, en Belmez, la Plaza, junto a la Parroquia de la Anunciación, de origen medieval y torre mudéjar de color rojo, conforman la zona cero o zona céntrica del municipio a partir de la cual se desarrollan el resto de casas y calles del pueblo. En Los Blázquez es la inmensa Plaza de la Constitu- ción, junto a la posterior iglesia neobarroca de Nuestra Señora del Rosario. Valsequillo se entrama entre su, también llamada, Plaza de la Constitución hasta el recorrido que lleva a la iglesia parroquial de la Inmaculada Concepción, de los años cincuenta, que mezcla un estilo neoclásico, en su interior, y portada exterior neobarroca. Como se puede ir concluyendo, en la comarca del Alto Guadiato la importancia de lugares o espacios públicos tanto abiertos (como son las plazas y calles), como cerrados (en el caso de las iglesias, parroquias o ermitas) tienen un papel fundamental ya en el entramado mismo de las calles de los pueblos. Además, la dirección de crecimiento urbano les viene marcada por determinados antecedentes históricos. Así, continuando con Fuente Obejuna, si observamos la trama de calles desde una fotografía aérea, podemos apreciar perfectamente cómo la planimetría del casco urbano responde a la forma circular de las antiguas murallas de defensa que existían en el pueblo. La forma en que se van abriendo las calles responde a círculos concéntricos que van desde la plaza central hasta las zonas periféricas o afueras de los pueblos y aldeas, señalando notoriamente la jerarquización de clases sociales. Así, en las zonas céntricas (incluso a veces más elevadas en altitud) del pueblo se concentran las clases más pudientes, quedando las zonas periféricas para las clases más bajas o más humildes. 52
    • C O M A R C A D E L A LTO G U A D I A TO ( C Ó R D O B A , A N D A L U C Í A ) Calles con especial significación simbólica. El mismo caso se repite en Peñarroya-Pueblonuevo, donde la plaza central y la Parroquia del Salvador, construida entre los 40 y 60, conforman la zona céntrica del pueblo. También se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario del s. XVI. Y, finalmente, en La Granjuela también podemos observar cómo la plaza central se encuentra enmarcada por la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Valle, de 1950, conformando ambas el centro del municipio. En todos los pueblos de nuestra comarca siempre encontramos una o más ermitas o iglesias y una o más plazas públicas. Pero sólo una de ellas cuenta con mayor significado social, y suele ser la central, es decir, la que hilvana el resto de calles y casas de los pueblos y aldeas de esta comarca. Muchas veces el hecho de que un término municipal cuente con más de una iglesia o ermita supone que el recorrido que hay entre unas y otras conforme las Se aprecia en este detalle el entramado circular de las calles en torno a lo que era la antigua plaza. Al igual que en Belmez, que hasta el siglo XIX ha presentado una tendencia circular en su entramado urbano, con calles irregulares apiñadas alrededor de la iglesia de la Anunciación, antes mencionada, aunque desde finales del XIX y la Guerra Civil sufre una expansión urbana hacia el sur. 53
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O vías urbanas cardinales. Por ende, son verdaderos cardus y decumanus romanos, en el sentido social y delimitador que éstos tenían, es decir, las arterias principales de los pueblos. La existencia de otras plazas dentro del casco urbano es referencia de pequeños barrios o subzonas con identificadores propios dentro del mismo pueblo. Así, los distintos sectores de un mismo pueblo pueden tener su propia plaza de referencia distinta a la plaza céntrica del pueblo, que será la referencia común-general de todos los habitantes por igual. En definitiva, en los pueblos del Alto Guadiato existen calles principales y calles secundarias. Las calles principales son las calles donde, normalmente, el movimiento social diario es mayor que en el resto de vías urbanas; donde se encuentran situados los diversos espacios abiertos y cerrados más antiguos y de mayor interés; donde antiguamente solían vivir familias más acomodadas (actualmente esta diferencia no es tan clara); son de obligado recorrido para ferias, fiestas y procesiones. Además, también se plantean como escenario de la mayoría de los eventos acaecidos en el pueblo. Los grandes núcleos de población de la comarca se encuentran poco dispersos, a excepción de sus aldeas que, a pesar de estar muy unidas geográficamente, constituyen núcleos de población diseminados. El resto del territorio rural construido (cortijadas, abrevaderos, fuentes, pilas, pozos, norias de agua, ermitas…), se encuentra disipado en las periferias de cada población o en las fincas y/o parcelas de tierra colindantes pertenecientes en todo momento a cada uno de los términos municipales. A modo de conclusión, recordar que tanto la organización urbana y rural, como el hábitat de la comarca del Alto Guadiato es toda una expresión de las posibilidades económicas de estas tierras, influenciadas por unos antecedentes histórico-culturales que le han impreso su particular impronta a los espacios construi- dos. Por ello, su organización es tal cual se la describimos: son pueblos blancos originados remotamente por la necesidad de explotación de tierras vírgenes heredadas por familias acomodadas. Urbanamente, planificados en torno a una plaza o ermita céntrica, de la cual parten las vías o calles principales vertebradas por callejones o arterias secundarias y, en ocasiones, de reducidas dimensiones. Sus viviendas, de fachadas encaladas, se organizan consecutivamente a lo largo de largas y angostas calles, pegadas unas a otras a pesar de la diferencia de altitud que se da. Tanto las formas de vida como el urbanismo de estos pueblos denotan claramente la base económica de subsistencia que se ha arrastrado desde hace muchos años. Como ya se ha indicado, básicamente es una economía agrícola y ganadera, y hasta hace 40 años, minera. Junto a esto, su paisaje de dehesa y campiña nos corrobora también su economía. Esto quiere decir que su humilde gente trabajaba en el campo y dormía en el pueblo, a excepción de las mujeres, que en algunos casos han ejercido de amas de casa (porque en otros tiempos de crisis han salido también al campo a trabajar). Todo esto acompañado de un clima más bien caluroso, el resultado son nuestros pueblos que muestran sencillez desde la primera mirada: con frecuencia de espacios abiertos de sociabilidad para el fomento de las relaciones entre vecinos tras las duras jornadas de trabajo; construcciones técnicamente sencillas, encaladas y a base de materiales autóctonos (tierra/barro y piedras); viviendas de considerables dimensiones para solazar el caluroso verano, así como el frío invierno. Por ello, también la orientación de sus espacios es hacia la salida del sol, sureste, también, conocida como “a mediodía”. Se puede decir que la comunicación y el estado de carreteras o caminos de la comarca son buenas. A nivel interno, existen carreteras de enlace entre unos pueblos y otros, así como algunos de sus antiguos caminos de herradu- 54
    • C O M A R C A D E L A LTO G U A D I A TO ( C Ó R D O B A , A N D A L U C Í A ) ras, e incluso vías pecuarias utilizadas como itinerarios por donde tradicionalmente ha venido discurriendo el tránsito del ganado. Constituyen un importante patrimonio, tanto rural como cultural, que nos mantiene vivo el recuerdo de un oficio que ha marcado la forma de vida de la comarca. Muchos de esos cordeles, veredas o cañadas aún podemos transitarlos, a diferencia de otros que se encuentran prácticamente desaparecidos o inaccesibles puesto que han sido apropiados por las fincas privadas contiguas. En el caso de las aldeas de nuestra comarca, todas se encuentran comunicadas por sus antiguos caminos de herradura. Estos caminos también unen las aldeas con los núcleos poblacionales más grandes de la comarca, como han sido y son Fuente Obejuna, Peñarroya-Pueblonuevo y Belmez. Actualmente, muchos de estos caminos están ya prohibidos, y el resto se utilizan para ir de unas fincas a otras o para practicar la afición de caminar, frecuentemente ejercida por las personas adultas de esta comarca (popularmente se le conoce como “dar el paseo”). Como reseña, indicar también que antiguamente existían en algunos de nuestros pueblos las distintas puertas medievales de acceso al mismo, como sistema defensivo de control para vigilar la entrada y salida a la población. De estas puertas, localizadas en el anillo que formaba la muralla, bordeando todo el casco antiguo, queda simplemente el reconocimiento por parte de los que han mostrado interés en recabar sus nombres y su localización exacta. Así, por ejemplo, junto a la existencia de una antigua muralla en Fuente Obejuna, también se conoce el nombre y la situación concreta de 4 antiguas puertas de acceso al pueblo: Puerta Corredera, Puerta de Córdoba, Puerta de Mérida y Puerta de Sevilla. Cabe recordar que desde el Medievo no se puede establecer separación entre “campo y ciudad” porque ambos forman parte de un todo. Sin embargo, la ciudad, pueblo o núcleo de población presentaba elementos diferenciadores tanto en las funciones que desarrollaba como en su aspecto estético. El primer elemento diferenciador será la muralla que rodeaba la urbe, de carácter defensivo, igual que las torres, castillos y puertas de acceso. Pero también tenían estos sistemas una función fiscal y jurídica, puesto que vivir en el interior de esas murallas concedía un estatus diferente y, por tanto, para acceder a ellas se debía pagar un impuesto. De aquí que en los centros o cascos urbanos de nuestros pueblos se concentren mayor número de casas señoriales, pertenecientes a las familias de mayor nivel socioeconómico. De esta organización nos han quedado las estrechas calles, oscilando su anchura entre los dos y cinco metros, y en las grandes vías urbanas pasaban a diez o doce metros; las cuestas características y la sinuosidad que acaban definiendo el trazado urbano, lo que provocaba dificultades en la circulación. Uno de los inconvenientes con los que antiguamente han vivido ha sido la falta de higiene que caracterizaba el entorno urbano en el que convivían animales y personas; a partir del siglo XIII se tomaron medidas que garantizasen un mínimo de higiene pública. En definitiva, los influjos medievales han sido uno de los precedentes históricos que ha tenido mucho que ver con el hábitat de nuestra comarca. Ni que decir tiene que muchas han sido las influencias históricas de las que esta comarca se ha impregnado: celtibérica, romana, árabe y medieval. A pesar de la positiva relación intercomarcal, entre las poblaciones de la comarca, la rivalidad interna de ciertos municipios con sus colindantes deja aún huella en reminiscencia viva de los oriundos; piadosas rivalidades entre unos y otros pueblos o aldeas por motivos realmente insignificantes. Así, por ejemplo, en el caso de la aldea de El Alcornocal, su rivalidad histórica se entrama con Posadilla, e incluso con Ojuelos Altos, y el motivo no era mayor 55
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O que por el simple coqueteo de los mozos de la población con las mozas de las poblaciones vecinas en épocas estivales, como ferias y fiestas. Actualmente, estas pequeñas porfías están en un segundo plano y sólo les queda el gracioso recuerdo del robo de mozas. Del mismo modo, pero por otro insignificante motivo, la rivalidad entre Fuente Obejuna y Peñarroya-Pueblonuevo ha estado patente durante muchos años entre sus habitantes. En este caso el motivo es territorial, pues el término municipal de Fuente Obejuna se extiende geográficamente hasta una de las calles de Peñarroya-Pueblonuevo, de manera que la mitad de los domiciliados en esa calle tienen que pagar los impuestos en el ayuntamiento de Fuente Obejuna. Una de las anécdotas ha sido los topónimos que ha recibido la calle, antiguamente conocida como la calle de La Venganza, y actualmente ha pasado a llamarse calle Fuente Obejuna. A partir de aquí se originó una rivalidad cuyo rastro es débil ya en la actualidad. En el espacio rural de la comarca del Alto Guadiato, la actividad agrícola y ganadera ha sido la detonante de su sencilla estructura. Las distintas parcelas de tierra o fincas se suceden alrededor de los pueblos y se enmarcan dentro del término municipal del mismo. Cada municipio cuenta con todo un catastro de rústica en el que se localizan los terrenos que pertenecen a cada uno de los términos. La parcelación característica de la propiedad rural se encuentra definida por lindes o lindazos, delimitados en sus extremos por mojones o grandes piedras, que nos indican el principio y fin de la linde. La linde era una pequeña zanja o excavación hecha en el terreno que delimitaba el perímetro de la parcela o finca de tierra de un propietario con respecto a su colindante. Antiguamente, se hacían también a base de pequeños muros de piedras sin labrar que utilizaban los labradores. Actualmente, el uso de las alambradas está sustituyendo a esos antiguos sistemas de separación de terrenos. La terminología rural empleada por los habitantes de la comarca es muy singular aunque a veces compartida con otras regiones andaluzas y extremeñas, debido a su proximidad. Así, las parcelas, fincas o tierras se separan mediante lindes o lindazos y la medida de tierra por excelencia es la fanega, que equivale a 6.440 m2, por debajo de la cual se utiliza el celemín (1 fanega = 12 celemines) y, a su vez, la cuartilla (1 celemín = 4 cuartillas). En la ganadería se conocen los cercados como pequeños corrales, hechos a base de alambradas, para el ganado. Las edificaciones y conjuntos arquitectónicos relacionados con los usos y aprovechamientos agropecuarios y agroganadero y destinadas al cobijo humano de los que trabajan en esas actividades, reciben los nombres de: cortijo, cortijada o chozo del pastor. Además, también estas construcciones estarán condicionadas a variables tales como el tamaño de la explotación, la especialización del edificio, etc. Necesario para esta argumentación, un párrafo referente a la “Tipología de entidades menores en Andalucía a partir de su origen, localización y características socioeconómicas” (Consejería de Obras Públicas y Transportes, Junta de Andalucía, 1991, p. 76). “…Son éstas las formas de hábitat disperso características de la Baja Andalucía y complementarias del doblamiento concentrado en grandes núcleos… Se trata de conjuntos de edificios de carácter arquitectónico unitario, ubicados en la finca a cuya explotación se vinculan sus habitantes. Su origen es antiguo, en general anterior al s. XIX (levantándose muchas de ellas en el lugar de las antiguas ‘alquerías’ árabes o ‘villas’ romanas), y vinculado a las sucesivas roturaciones y extensión de la superficie cultivada que fueron configurando las actuales características de las campiñas andaluzas”. 56
    • C O M A R C A D E L A LTO G U A D I A TO ( C Ó R D O B A , A N D A L U C Í A ) Los cortijos siguen respondiendo al criterio de centralidad de un edificio, que sirve de punto de referencia a la explotación donde reside el responsable de ésta, punto de referencia para trabajadores o jornaleros y lugar desde donde se organiza el trabajo. Su extrema funcionalidad sigue estando presente en estas edificaciones, no existiendo ninguna concesión a la comodidad o a elementos superfluos en el caso de las viviendas de los trabajadores de la explotación. Al igual que el resto de la arquitectura tradicional de la comarca, y en similitud con otras comarcas, “las técnicas de producción que albergan los edificios son idénticas, la concepción de los mismos es autóctona, así como alguno de sus elementos, consecuencia de un paisaje geográfico y un clima distintos que han forzado a una adaptación al medio con soluciones propias” (Agudo, J. 1981: 64). El cortijo o cortijada de nuestra comarca comparte las directrices básicas seguidas por los constructores tradicionales en otras comarcas. Se puede hablar de dos tipos atendiendo al nivel adquisitivo del propietario. Por una parte, existe el pequeño cortijo, donde sólo residía la familia propietaria de las tierras y encargada de labrar las mismas. Se trata de construcciones simples y funcionales, creadas para obtener el máximo beneficio y rendimiento del medio en el que se desarrollan, por tanto están indisolublemente unidas a las actividades económicas. Este cortijo era de escasas dimensiones y dependencias, donde el recorte del gasto económico para su construcción era excesivo, hasta el punto que sólo se contaba con un maestro albañil para su construcción, ayudado del resto de la familia propietaria, en algunos casos mujeres y niños “echaban una mano”. Contienen el espacio necesario para el uso habitacional y el desarrollo de su función económica. Solían tener un cuerpo o nave principal donde convivían y dormían los labradores, y un corral o peque- ñas dependencias para los animales o para el almacenaje del grano o aparejos de la labranza. La necesidad de una mayor actividad productiva y de transformación en consonancia con el desarrollo de las explotaciones agro-pecuarias e industriales ha llevado3, en muchos casos, a la ampliación de espacios antiguos creando nuevos espacios, de manera que sufre pequeños cambios, muchas veces reducidos a la forma, porque la función sigue siendo la misma. En cambio, las cortijadas suelen ser de grandes dimensiones y con gran número de dependencias anejas aunque de gran sencillez constructiva. Son casas de propietarios enclavadas en las explotaciones agroganaderas, en las cabeceras de amplias explotaciones y pertenecientes a grandes propietarios, donde los elementos complementarios indican y simbolizan el estatus socioeconómico de su propietario. En estas construcciones encontramos distintos espacios singulares (cuadras, pajares, establos, zahúrdas, graneros, gallineros…) exentos o no, interrelacionados entre sí, que constituyen un sistema articulado de edificaciones y que son la expresión arquitectónica de unas formas de explotación del terreno, de un modelo socio-económico y de unos valores específicos, dentro de una sociedad concreta y un proceso histórico determinado. En las cortijadas encontramos tanto las dependencias destinadas a los jornaleros u obreros que labraban las tierras, como las construcciones más nobles donde habitaba la clase pudiente. Es curioso encontrar, incluso en este tipo de edificaciones, construcciones complementarias tales como capillas religiosas particulares, que no son sino edificación menos numerosa que cumple una función: representación del poder y el prestigio del propietario y cumplir con el precepto religioso de la misa en estos conjuntos alejados de los núcleos urbanos (tan temido desde antaño por la iglesia por tratarse de villas diseminadas descontroladas religiosa- 57
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O mente o profanas, de donde se deriva el término de villano como algo peyorativo) y que reúnen una población considerable. Normalmente, la capilla se encuentra integrada en la parte noble de la edificación, jerarquizando los espacios de la misma, de manera que para la clase pudiente existía un pequeño palco o coro en la parte alta de la capilla y para los jornaleros se abría una pequeña puerta en planta baja por la que podían acceder a escuchar la misa. La orientación de estas construcciones es hacia el sureste, orientadas al sol, para resguardarse de los vientos malos del norte y para aprovechar el mayor número de horas de luz natural. De esta forma se conseguía pasar mejor el frío invierno. Para el caluroso verano, las grandes dimensiones de paredes y muros maestros actuaban de aislante frente a los rayos de sol. Para la construcción de estas casas en el campo, los materiales básicos utilizados eran la piedra y el barro (antiguamente a base de tierra, paja y agua, con lo que conseguían el conocido adobe), autóctonos y muy económicos. En ocasiones, ese material se extraía de la propia parcela. Los cortijos se levantaban a base de tapias de tierra tupida o muros de mampostería con piedras sin labrar. La técnica de los techos más usual era la bóveda de arista, tan frecuentemente utilizada por los maestros albañiles de la comarca, independientemente del nivel adquisitivo del propietario, lo cual es incongruente si pensamos que podría ser lo más costoso en técnica constructiva por el valor actual que se le otorga hoy día. Sin embargo, era la técnica que mejor conocían para que soportase la gran cantidad de peso que se empleaba para levantar la segunda planta de las edificaciones. En algunas dependencias se han construido los techos de cielo raso, empleando distintos materiales, como la caña, el cañizo, los cavios,… entre otros. La arena y la cal también han sido materiales muy utilizados para el mortero y, en el caso de la cal, como enlucimiento de paredes interiores y fachada exterior, otorgándole un uso funcional y estético a la vez. Posteriormente se empezó a utilizar el yeso como mezcla sustitutiva del barro, y el ladrillo común. La madera ha sido otro de los materiales más utilizados en esta arquitectura. Así, para los entramados de las cubiertas, encontramos la madera a modo de vigas, rollizos, medios palos, alfarjías, etc.; como dinteles internos de ventanas y puertas y en las propias puertas, ventanas y contraventanas. También utilizada como sistema de cubrición en forma de juncos, retamas, cavios… en construcciones tales como los antiguos chozos de pastores. La teja, de tipo árabe, era el último material que se empleaba para el tejado o remate final de las vertientes de las techumbres. La utilización de distintos materiales en las edificaciones del ámbito rural nos está hablando, muchas veces, de la adscripción socioeconómica de sus propietarios. Muchas de las características de las construcciones del ámbito rural han sido compartidas en las viviendas urbanas, ni que decir tiene que se trataba de los mismos alarifes locales. El lugar público abierto “El urbanismo de nuestras poblaciones, la concepción y uso de plazas y calles, así como el recurso a fuentes, mercados, bares y casinos, e incluso tiendas y otros espacios en principio destinados a usos comerciales o productivos para convertirlos en lugares de encuentro, nos muestra la versatilidad de funciones de esta arquitectura y su capacidad para convertir cualquier edificación o espacio urbano en un referente social, con frecuencia de notable valor simbólico” (Agudo, J., 2004). Merece toda dedicación la condición de espacios para la sociabilidad con la que son adaptadas o concebidas muchas edificaciones y espacios públicos abiertos. 58
    • C O M A R C A D E L A LTO G U A D I A TO ( C Ó R D O B A , A N D A L U C Í A ) Los lugares públicos de nuestra comarca han tenido una gran significación social, pues han sido y son el escenario de gran parte de la vida social de cada uno de los pueblos y aldeas que conforman la comarca. A veces no es exacerbado pensar que una de las motivaciones vitales de estos habitantes ha sido los numerosos encuentros públicos, cotidianos y coyunturales, para el desarrollo de sus relaciones sociales en este tipo de lugares, abiertos como cerrados. En nuestra comarca no se puede hablar de barrios dentro de un mismo núcleo urbano tal como lo entendemos. Ahora bien, sí existen distintas zonas e incluso calles de los distintos pueblos de la comarca que representan a distintos sectores urbanos y que cuentan con mayor y menor relevancia para el conjunto de la población. Muchas veces, el nombre de estas zonas se puede deber a alguna construcción, calle, o hecho acaecido en el lugar. Así, por ejemplo, en Belmez, la zona de pueblo que aglutina “la calle Córdoba” enmarca esta calle principal unida a sus aledaños, o bien, en Fuente Obejuna, “la plaza” (donde se encuentra la parroquia y el ayuntamiento), se conoce como la zona más céntrica que aglutina más espacio físico que el exclusivo y perteneciente a la plaza. En el caso de las aldeas, en el Alcornocal, por ejemplo, tenemos “las cuatro esquinas”, y así sucede con muchos más. Independientemente de la forma como se denominan, existen zonas o barrios más principales, con más encanto y significación que otros para la población. Coincidentemente, los barrios principales de un pueblo se suelen encontrar en zonas céntricas, próximos a los ayuntamientos, plaza y/o parroquia o iglesia principal. Desde el punto de vista socioeconómico, se ha ido arrastrando desde tiempo atrás que los residentes en estos barrios mantienen un nivel adquisitivo y social elevado, aunque esto es menos acusado actualmente. A diferencia de los anteriores, las zonas más periféricas del núcleo urbano han pertenecido a las clases sociales menos favorecidas y, por tanto, se han considerado zonas más secundarias. Los cascos históricos o zonas más antiguas de los pueblos sirven de escenario de las actividades de representación pública, por varios motivos: por una parte, se ha pretendido mantener el enclave histórico del evento y, por otra, los cascos urbanos son los considerados “principales” en cada uno de los pueblos y, por ende, los de mayor movimiento social. Así, en fiestas como Semana Santa, las cruces de mayo y demás desfiles litúrgicos o procesiones encuentran su espacio en estas zonas del pueblo. También existen barrios más secundarios, como son las eras o zonas periféricas de los pueblos, que adquieren un significado especial en las distintas romerías de la comarca por la celebración de ese evento, tan importante en el Alto Guadiato. Así, en las afueras de la aldea de Cañada del Gamo se encuentra todo un espacio verde abierto, adecuado actualmente para la realización de la importante romería que se celebra allí, con motivo de San José, el día 19 de marzo (o domingo más cercano a la fecha), y a la que asiste toda la comarca al completo y parte de comarcas (incluso extremeñas por estar muy cercanas) colindantes, dada su importancia y su buen pasar. Las zonas, barrios y calles principales de los pueblos han tenido el privilegio de celebrar, en sus “propias carnes”, los acontecimientos públicos más importantes, como eran las ferias y fiestas. Las fiestas tradicionales más importantes de la comarca las componen las ferias y fiestas locales, la Semana Santa, las romerías en honor a algún santo, otras fiestas locales santorales (como es el día del patrón del pueblo) y las Navidades, con numerosos actos sociales. Suponían verdaderos acontecimientos sociales para la gente del pueblo y, en cada una de ellas, la música, el baile y las relaciones sociales crecen desmedidamente. Cada pueblo tiene su feria local celebrada, normalmente, en el mes de agosto. Así, por ejemplo, en Peña- 59
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O rroya-Pueblonuevo agosto cobra gran importancia por ser un mes muy estival en este pueblo. A primeros de agosto tiene lugar la fiesta del Minero (verbena y bailes populares); del 15 al 18, la fiesta de Ntra. Sra. de la Asunción, conocida como la fiesta de Pueblonuevo, donde los bailes en casetas, las atracciones y distintas actividades tienen su encuentro. Ya entre el 7 y 12 de octubre, tenemos la fiesta de Ntra. Sra. del Rosario, popularmente conocida como Feria de Peñarroya, donde antiguamente el mercado de ganado era el motivo principal de la misma. Posteriormente, la fiesta minera por excelencia, Sta. Bárbara, el 4 de diciembre, donde los entibadores y camineros muestran sus mejores artes junto a la insalvable explosión de cohetes. Del mismo modo, en Los Blázquez la festividad de la Virgen del Rosario se celebra del 12 al 19 de agosto, en honor a la patrona; Valsequillo celebra la feria local en los días más próximos al 22 de agosto; Fuente Obejuna celebra sus principales fiestas en la primera semana de agosto; La Granjuela disfruta su feria de la Virgen del Valle el primer fin de semana de agosto, también en honor a su patrona; y Belmez espera a su Virgen de los Remedios para organizar sus fiestas mayores del 7 al 11 de septiembre. Por otra parte, la ubicación de los bancos, gestorías y todo tipo de oficinas se concentra generalmente también en la zona más céntrica del pueblo, junto a los ayuntamientos. Los mercados municipales suelen estar unidos a esta localización, o bien en los aledaños de la misma. El mercado de abastos es un lugar público muy frecuentado por la población, al que se une el día del mercaíllo, que se realiza un día de la semana determinado. El mercaíllo se sitúa junto al mercado, normalmente, y por tanto en la zona o plaza principal de los pueblos de nuestra comarca. En Fuente Obejuna, por ejemplo, tanto el mercado de abastos como el día del mercaíllo (celebrado los viernes de cada semana) se localizan en la plaza central Lope de Vega, junto al edificio del Ayuntamiento, todo ello presidido por la torre de la Parroquia de Ntra. Sra. del Castillo. Antiguamente los mercados eran pequeñas ferias de muestras de ganado, donde se comerciaba el precio “in situ” y se celebraba la compraventa de ganado. En cuanto a los lugares para el ocio de la población, cada municipio tiene los suyos propios, tanto para las personas mayores como para los más jóvenes. Los ancianos y personas adultas suelen concentrarse en algún bar del pueblo o aldea, en el hogar del pensionista o en los círculos privados o casinos. En el verano, las calles y plazas de los pueblos se llenan de personas adultas “tomando el fresco”. Del mismo modo, los paseos tanto mañaneros como al ponerse el sol son también frecuentes en la población adulta de nuestra comarca. Las mujeres mayores del Alto Guadiato suelen ser más recatadas en este sentido, y el bar como lugar de reunión no lo contemplan. Ellas suelen salir a pasear, o bien toman el fresco en sus puertas o en las puertas de sus vecinas. En ocasiones, podemos observar verdaderas reuniones de vecinas en la puerta de alguna de ellas, donde pasan varias horas conversando. En invierno, mientras los hombres continúan frecuentando el bar, ellas van de visita a la casa de algún familiar o alguna vecina, para tomar un café e intercambiar opiniones. En cambio, los adolescentes suelen ser más callejeros tanto en invierno como en verano. Las calles y plazas son los centros de reunión para jugar y reírse durante la mayor parte de la tarde. La oferta de posibilidades en los grandes pueblos de la comarca es mayor para esta población joven. Por tanto, los complejos deportivos o polideportivos (pabellones, pistas de fútbol sala, campos de baloncesto…), determinados centros juveniles habilitados ex profeso por los ayuntamientos…, entre otros, son algunos de los actuales lugares de encuentro. Sin olvidar que para los más “mayorcitos” los 60
    • C O M A R C A D E L A LTO G U A D I A TO ( C Ó R D O B A , A N D A L U C Í A ) pubs, discotecas y cafeterías, en muchas ocasiones, son lugares de referencia para reunirse todos a la misma hora. Para los más pequeños, acompañados de sus madres, los parques o algunas zonas verdes, en cada uno de los municipios, son sus lugares de diversión, donde coinciden varios de ellos y se disponen a jugar mientras las madres charlan entre ellas. De esta forma, estas madres jóvenes también encuentran el ocio en este tipo de momentos. Los juegos populares son poco frecuentes ya entre la población joven, quedando reducida su práctica a determinados días concretos del año en ferias y fiestas culturales, donde se aprovecha para realizar alguno. Ahora la práctica de los distintos deportes suele servir de ocio para los más jóvenes. sultado de las exigencias derivadas de la tradición religiosa y cultural. Adoptan elementos propios de la arquitectura vernácula de la zona, aunque no son definibles como tal, puesto que beben de comportamientos de la arquitectura culta, de sus modelos e imágenes ideales. Registran un contenido simbólico de intencionalidad precisa, condicionados por una determinada función o destino. A continuación referimos, de forma breve y sencilla, algunos de los testimonios más relevantes por su significación social en la comarca. Belmez Arquitectura religiosa Iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Anunciación: construida en el siglo XIII, donde se destaca su torre mudéjar (a base de ladrillo serrano de color rojizo y arcos peraltados) y su admirable retablo mayor renacentista. Remodelada a mediados del siglo XVI, desprende un carácter barroco en la actualidad. Entre sus tesoros cuenta con un cáliz renacentista del XVII, otro cáliz rococó, de plata dorada, obra del prestigioso artífice cordobés José de Santacruz, de mediados del siglo XVIII, y dos custodias de bronce dorado del siglo XVII, supuesta obra del orfebre Sánchez de Luque. Ermita de Ntra. Sra. del Castillo: a los pies del emblemático Castillo de Belmez se encuentra esta ermita también de origen medieval. Está reducida a una sola nave, con arcos apuntados transversales. Originariamente tenía una cubierta de madera que ha sido sustituida por una bóveda de lunetos. Otro de sus encantos es la admirable portada lateral bajo conopio. Se piensa que puede ser la primera ermita que hubo en el pueblo tras la época de la Reconquista. Ermita de la Virgen de los Remedios: desde uno de los accesos al pueblo nos encontramos con esta ermita, de forma que la primera bien- El lugar público cerrado El valor artístico y social de los edificios de uso público o semipúblico en nuestra comarca es significativo. El Alto Guadiato cuenta con verdaderas obras maestras arquitectónicas de distintos estilos y épocas en cada uno de sus municipios. Este tipo de arquitectura viene a ser un elemento de gran importancia en la ordenación de nuestros pueblos. Cabe establecer dos clasificaciones claras para relacionar esta arquitectura. Por una parte encontramos aquellos lugares públicos cerrados eminentemente religiosos, tales como iglesias, parroquias, conventos o ermitas; y por otra parte, se encuentran aquellos edificios públicos o semipúblicos de carácter civil, laico o no religioso, como pueden ser los ayuntamientos, las antiguas sociedades laicas, las cooperativas agrícolas, los colegios públicos, las posadas, los cines, la plaza de toros, el casino, la estación de tren, el horno pan-cocer público… entre otros. Indicar la importancia que han tenido las ermitas en nuestra comarca por su evidente enraizamiento a la tierra y al pueblo, como re- 61
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Antiguo dibujo del Castillo de Belmez. Estado actual del Castillo de Belmez. venida que recibe el viajero es por parte de la patrona de la localidad. Tiene un enorme significado social en la población de Belmez. Está fechada en el siglo XVI y advocada en honor a la patrona. De fachada rojiblanca, cuenta con una espadaña, una puerta de arco apuntado y un retablo barroco en su interior. Muchas de las costumbres y tradiciones belmezanas se organizan en torno a esta ermita. Así, por ejemplo, la feria de la Virgen de los Remedios, donde se celebra una novena previa en la propia ermita. El Castillo: conforma el verdadero emblema belmezano y, en ocasiones, referencia básica de la comarca. Dominando el pueblo a sus pies, se eleva sobre una abrupta roca junto al pueblo. Los restos más antiguos del castillo datan del siglo XIII, aunque la fortaleza principal está fechada en el XV. Se accede a él mediante una enarbolada escalera hasta llegar a una puerta acotada, situada en uno de sus cilindros, al lado de la cual existía una torre albarrana (que nos corroboraba el típico sistema defensivo árabe). De planta alargada y adaptada al peñasco donde se asienta, cuenta con seis torres semicilíndricas dispuestas a lo largo de una muralla con tramos de distintos grosores que rodean el recinto interior. En medio del antiguo patio de armas se alza la torre del Homenaje, cuya planta es rectangular y la altura alcanza los 11 metros (en su interior aún se pueden apreciar vestigios de los abovedamientos de ladrillo). Todos estos testimonios nos siguen recordando el castillo como antiguo vigilante del viejo camino de los Pedroches. La Plaza de Toros: su existencia se debe a la gran afición a los toros que ha habido en Belmez. A esta plaza la han precedido otras construidas en madera. El 8 de septiembre de 1914, con motivo de las fiestas de Ntra. Sra. de los Remedios, fue inaugurada la actual plaza de toros de Belmez, obra del ingeniero Juan Alcántara Sampelayo. Tiene una profundidad Arquitectura civil El Ayuntamiento: situado en la calle principal del pueblo, la calle Córdoba, es obra de Rafael de Luque y Lubián. Fue construido a mediados del siglo XIX. Tiene una espléndida fachada de ladrillo rojo y granito, con un balcón vigilado por dos leones de piedra, en cuyo frontón aparece el antiguo escudo del pueblo donde, cómo no, el castillo es la figura principal. Casa de los Boza: casona blasonada situada frente al ayuntamiento. Antiguamente era un colegio de monjas y actualmente es un centro parroquial con distintos usos sociales. En su fachada cuenta con un escudo que podía ser de la familia Boza o los Lozano y en su interior tiene un patio con tres arcos en los testeros, siendo los centrales muy anchos y los extremos demasiado estrechos, de aquí su particularidad. 62
    • C O M A R C A D E L A LTO G U A D I A TO ( C Ó R D O B A , A N D A L U C Í A ) Ermita de Gracia. Ermita de Gracia. Lateral. de 6 metros por 4 de ancho en los cimientos del coso y la barrera se hizo a base de piedra de granito. En sus corridas de inauguración lidiaron toreros de la talla de Manuel Rodríguez, Manolete (organizador de las dos corridas), Francisco Posada, José Moreno, Lagartijillo, y Juan Cecilio, Punteret, llegando a presidir una de ellas el conocido diestro Rafael Guerra Bejarano, Guerrita. Cuenta con un aforo para 6.600 personas y es de 3ª categoría. desde mediados de siglo pasado y la custodia parroquial renacentista, son algunos de sus tesoros ornamentales. Ermita del Nazareno: conocida antiguamente como iglesia de San Miguel. Datada a comienzos del siglo XIV, cuenta con una planta de tres naves y sus cabeceras, separadas entre sí por arcos apuntados de estilo mudéjar. Ermita de la Caridad: a excepción de su estructura de una sola nave con cabecera mudéjar, el resto del edificio sufrió una gran reforma barroca en el siglo XVIII. Ermita de Gracia: también de una sola nave y con arcos transversales apuntados que se elevan sobre los salientes pilares. Su cabecera es de planta cuadrada con bóveda de crucería. En fachada, se encuentra porticada con 5 arcos. Está situada en la periferia del pueblo y dedicada a la advocación de la patrona, la Virgen de Gracia. Una peculiaridad de esta ermita es su decoración interior de paredes a base de pequeños retratos de soldados desde épocas remotas. Los jóvenes que se marchaban a hacer el servicio militar se encomendaban a la Virgen de Gracia, llevando sus fotografías vestidos de soldados a la ermita. Ermita de San Sebastián: en honor al patrón del pueblo. Tiene la misma estructura que la Ermita de Gracia y data también del siglo XV. Fuente Obejuna Arquitectura religiosa Iglesia de Ntra. Sra. del Castillo: de estilo gótico, data de finales del siglo XV y se encuentra localizada en la parte más alta del pueblo. Presenta tres naves longitudinales que desembocan en tres cabeceras de testero recto. La cubierta es a base de bóvedas góticas, sexpartitas en la nave central y de crucerías simples en las naves laterales. Tras la cubierta, las naves se comunican mediante arcos ojivales doblados, de perfiles achaflanados, al igual que las pilastras que se adosan a los frentes de los pilares de apoyo. La esbelta torre se hizo en el siglo XIX sustituyendo a la anterior, que fue destruida a comienzos del mismo siglo. Su retablo mayor renacentista, junto a la decoración mural que se ha ido descubriendo 63
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Convento de los padres franciscanos, fachada. Palacete modernista Casa Cardona. Convento de la Presentación de María: fundado por la congregación de las Madres Concepcionistas en 1532. El templo consta de una sola nave abovedada y con una cabecera provista de cúpula. Éste se edificó en el siglo XVII. Convento de los Padres Franciscanos: creado en un principio en 1520, no fue hasta 1594 cuando se traslada a su enclave definitivo actual. Su planta, barroca, de cruz latina con bóvedas de medio cañón y cúpula. Lo más destacable es su camarín del altar mayor, realizado entre 1765 y 1782 con el patrocinio de doña Paula Montenegro, con planta trilobulada y una rica decoración rococó en las cubiertas. villosa portada con balcón de piedra, articulada con pilastras acanaladas y columnas de fuste semejante. Coronando el balcón, un enorme escudo con cartela de cueros retorcidos. Otras casas señoriales de merecido nombramiento son las de las familias: Montenegro, Escobar del Rey, Morillos-Velarde, Molina, Quintana… Todas ellas han sido familias nobiliarias y sus escudos en fachada principal suelen ser la huella mejor conservada, en la mayoría de ellas, de su antiguo abolengo. Casa Cardona: obra cumbre del estilo modernista en toda la provincia cordobesa, y una de las más importantes del Modernismo andaluz. Construida entre 1905-1908, es un palacete modernista de exuberantes formas y ornamentos de motivos vegetales con cristaleras multicolores. De planta cuadrada y hermosa rotonda adosada en uno de sus vértices. El cuerpo de casa principal tiene tres plantas, con sótano y azotea en la parte alta. Cada una de estas plantas va descendiendo en altura conforme ascendemos. Su majestuosa fachada Arquitectura civil Casa de los Marqueses de Valdemoro: junto a la Plaza Lope de Vega, está fechada en la segunda mitad del siglo XVI. Ha sido considerablemente reformada y adaptada a un edificio de apartamentos. Su fachada tiene una mara- 64
    • C O M A R C A D E L A LTO G U A D I A TO ( C Ó R D O B A , A N D A L U C Í A ) principal tiene una portada con arco de medio punto, engalanada por dos grandes tallos vegetales y amplias hojas que acaban coronándola. Junto a los grandes balcones, balaustrados de piedra, rebosantes de grutescos que le imprimen un sano carácter lujurioso. A cada uno de los lados de la portada principal hay dos vanos alargados. En su esquina tiene un pequeño castillete o cilindro ahuecado, de dos plantas y compuesto de arcos de herradura que engarzan con el segundo cuerpo, ofreciéndose como “mirador” al jardín interior de la casa. El patio interior, con amplia montera acristalada, es el eje organizador del resto de las dependencias de esta gran casa. Se trata del emblema mellariense por excelencia. Se le conoce actualmente con ese nombre por tratarse del apellido de la última familia que lo habitó. Inicialmente se construyó por orden del rico hacendado Pedro Celestino Romero del Santo, y se le atribuye al mayor artista del Modernismo cordobés, Adolfo Castiñeyra, barajado junto con los nombres de reconocidos arquitectos como Wenceslao Carrillo o José Grases. Tras indagar, se documenta que esta gran obra se la dedicó don Celestino a su esposa, M.ª Manuela Díaz de Morales, que murió tiempo después de finalizar la construcción. Tras esto, don Celestino abandonó el palacete. Junto a esta edificación, había mandado realizar también otras dos viviendas particulares, situadas enfrente del palacete, con el fin de realizar un futuro ensanchamiento de la calle doctor Miras Navarro (donde se sitúan todas sus construcciones) y así ofrecer mayor visibilidad a su casona. Como observamos, era un verdadero instruido del urbanismo decimonónico, pues sus supuestos pensamientos constructivos eran muy adecuados. Los posteriores propietarios le realizaron reformas pertinentes, como es la terraza actual que se puede observar tras el enorme barandal que la circunda; una cocina, Ermita del Rosario. unas caballerizas y otras dependencias en el patio interior del palacete. Escuela Pública “Manuel Camacho”: el Grupo Escolar “Manuel Camacho” responde a un testimonio de arquitectura regionalista, poco adaptada a la arquitectura tradicional del pueblo, y de la comarca por extensión, y basada fundamentalmente en estilos y cánones foráneos. Peñarroya-Pueblonuevo Arquitectura religiosa Iglesia de Ntra. Sra. del Rosario: es la parroquia más antigua, pues las demás son construcciones del siglo pasado. Era la parroquia del antiguo núcleo de Peñarroya y, por tanto, situada en la parte más alta del pueblo. Su planta es de una sola nave y está separada de su cabecera cuadrada mediante un arco rebajado. Una cúpula conforma la cubierta de la cabecera. Parroquia de El Salvador: construcción de los años 1940-1960, por el arquitecto Carlos Sáenz de Santamaría. Tiene planta de cruz latina y bóvedas de medio cañón. En el tramo central del crucero cuenta con una cúpula. Su ornamentación es de estilo neobarroco. Parroquia de San Miguel: situada en el núcleo de Pueblonuevo fue construida en 1960, aprovechando los antiguos lavaderos de la Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya. 65
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O nave única con bóvedas de medio cañón. Cuenta con una importante decoración de yesería, propia del estilo francés que la origina, y algunas evocaciones barrocas. En la fachada, de ladrillo rojizo, observamos también elementos románicos y góticos y se levanta una alta torre central con chapitel de azulejería. La imagen de la devoción minera, la Virgen del Carmen, se encuentra en su interior. Arquitectura civil Ayuntamiento de Fuente Obejuna. Zona residencial de Pueblonuevo: las frecuentes casas de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, de grandes fachadas, son el mejor reflejo del desarrollo minero e industrial del núcleo de Pueblonuevo. Las conocidas como Casas de los Franceses, en la zona de Le Rumeur, son un testimonio claro del legado arquitectónico minero-francés de esta época tan singular en esta población. Son grandes mansiones situadas en las calles principales de Pueblonuevo, cargadas de decoración en marcos, ventanas y balcones, de entre las cuales destaca la casa número 4 de la calle Cervantes, redecorada con hermosos aderezos modernistas. El Ayuntamiento: también de estilo neoclásico francés, refleja de nuevo ese desarrollo positivo minero e industrial que sufrió esta población. El Casino: otra de las construcciones civiles neoclásicas que nos muestra la arquitectura particular de esta localidad. Sede de la Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya: este emblemático edificio fue proyectado en 1917 en un estudio de arquitectura parisino. Construido también en la misma época y de estilo neoclásico francés. De cuidada simetría, cuenta con la clásica alineación de los huecos de las ventanas de sus fachadas, realzadas por las verjas exteriores que ciñen el apacible jardín de la principal. Fue construido para ser Sede Administrativa de la S.M.M.P., posteriormente este complejo cons- Patio interior del Ayuntamiento de Peñarroya-Pueblonuevo. Cuenta con una planta de tres naves con techos rasos. Los arcos y pilares sobre los que se sustentan cuentan con un rico conjunto de molduras que los engrandecen estéticamente. En su interior, la devoción va destinada a la talla, del siglo pasado, de la Virgen de la Amargura. Parroquia de Santa Bárbara: es la iglesia principal de Pueblonuevo. Se construyó paralelamente al auge industrial de la población y conforma uno de los más ejemplares testimonios del eclecticismo arquitectónico de comienzos del siglo pasado. Tiene una planta de 66
    • C O M A R C A D E L A LTO G U A D I A TO ( C Ó R D O B A , A N D A L U C Í A ) Arquitectura civil El Ayuntamiento, fechado en el 1949, también marcado por la arquitectura de Regiones Devastadas, forma, anexado a la parroquia, un conjunto arquitectónico homogéneo. La Granjuela Arquitectura religiosa Iglesia Nuestra Señora del Valle. tructivo se capacitó como colegio bilingüe (español-inglés), el conocido Milton Livesey College, y en la actualidad alberga las instalaciones del Geriátrico Virgen del Rosario. La Plaza de Abastos, de peculiar construcción, donde se usaron los nuevos materiales de construcción de principios del s. XX, como el hormigón armado y el cristal, siendo uno de los primeros edificios de la provincia de Córdoba en usar estos materiales. Zona residencial donde se encuentran las “Casas de los Franceses”, de marcado estilo francés, excepción arquitectónica comarcal. Iglesia de Ntra. Sra. del Valle: a pesar de ser de mediados del siglo pasado, nos rememora antiguos ejemplos de iglesias de la ciudad cordobesa. Fue construida por Regiones Devastadas para reemplazar la destruida en la Guerra Civil, al igual que Valsequillo. Tiene una planta de nave única demarcada por grandes arcos transversales de ladrillo que descansan en columnas. En su fachada, el barroco queda patente. Tiene una blanca torre, con campanario, de forma oblicua, y una portada de azulejería. Finalmente, la imagen interior de Ntra. Sra. del Valle, de principios del siglo pasado, la preside y le da nombre. Valsequillo Arquitectura civil Arquitectura religiosa Este municipio destruido tras la Guerra Civil, quedó restaurado casi en su totalidad, por ello su planimetría refleja pocas evocaciones antiguas. Así, en su arquitectura civil pocas son las construcciones que podemos destacar como parte de la arquitectura tradicional. Parroquia de la Inmaculada Concepción: de marcado estilo neobarroco. Debido a los destructores efectos de la Guerra Civil, esta iglesia tuvo que ser construida en la década de los cincuenta por Regiones Devastadas; por los arquitectos Daniel Sánchez Puch y Ángel Marchena. Tiene una planta en cruz latina, con columnas jónicas que demarcan sus tramos. La cabecera final es poligonal y también está articulada a base de columnas. En su hermosa fachada, la portada principal, con columnas acanaladas, y la torre anexa, de ladrillo rojizo y con el cuerpo octogonal de campanas presidiendo, son la estampa principal de esta parroquia. Mobiliario urbano Este tipo de arquitectura menor del núcleo urbano, como es el mobiliario que podemos encontrar en cada uno de los pueblos y aldeas del Alto Guadiato, puede describirse en farolas, canalones, fuentes, pilares en el extrarradio, bancos para sentarse y algunas excepciones, como hornacinas religiosas, barandilla 67
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Canalón de agua en hoja de lata. urbana en la aldea belmezana de Doña Rama y algunas estatuas honoríficas. Y es que el hábitat característico de la comarca tampoco ha permitido demasiada tradición en la decoración urbana del entramado de calles y plazas de los municipios de esta comarca. Por parte de los ayuntamientos, se han ido cubriendo las necesidades básicas de cada población (luz, agua, limpieza…) resultando en ocasiones elementos estéticos para la misma sin llevar esa pretensión. Quizás en estos últimos años se ha apreciado mayor interés por parte de la institución en embellecer los pueblos con algún que otro mobiliario novedoso, si bien el resultado no ha sido lo más adecuado posible. Así, en los pueblos más grandes, Belmez, Peñarroya-Pueblonuevo, La Granjuela, Valsequillo, Los Blázquez y Fuente Obejuna, el mobiliario de farolas, canalones de agua en forma de gárgolas, fuentes y bancos donde poder asentarse es propio de todos y muy similar, sin olvidar las pequeñas aldeas que también cuentan con este tipo de mobiliario en sus entramados. Cabe señalar que los artesanos encargados de construir este tipo de mobiliario, como suele ser el repetido canalón de agua con forma de gárgola saliente en las fachadas de las casas del Alto Guadiato, suelen ser los mismos para toda la comarca. En el caso concreto de este mobiliario urbano, los diferentes modelos de canalón están presentes en todos los pueblos, pues lo que varían unos de otros Farola urbana. puede ser en las gárgolas o cabezas de dragones, las cuales reciben distintas formas y florituras dependiendo del artesano que las realice. Las farolas que abastecen de luz en las tranquilas noches de nuestros pueblos son un tipo de mobiliario de modelos muy similares en los distintos núcleos de población de la comarca. También existen, en algunos pueblos, estatuas o esculturas honoríficas o conmemorativas, como es el caso de Fuente Obejuna, en cuya plaza principal, Lope de Vega, existe la escultura innombrable del escultor cordobés Aurelio Teno, donde se representa el pueblo unido de Fuente Obejuna, en la base de la escultura (en forma de cuerpos entrelazados), y la mano que se alza al cielo simboliza popularmente los levantamientos del mismo frente a la antigua Orden de Calatrava a favor de los Reyes Católicos, y por otra parte, el levantamiento simbólico de la obra de Lope de Vega. Se le conoce popularmente como “El Bicho”, por el primer aspecto que ofrece al viajero. Del mismo modo, en el conocido “el Parque” 68
    • C O M A R C A D E L A LTO G U A D I A TO ( C Ó R D O B A , A N D A L U C Í A ) Barandilla urbana. supuesto parte del mobiliario urbano de nuestros pueblos. Entre ellos, contamos también con la hermosa fuente circular, en la aldea de La Cardenchosa, “el Pilar”, en el pueblo de Fuente Obejuna, a menudo situadas en las periferias de los núcleos urbanos. Hornacina urbana. La casa tradicional del Alto Guadiato se alza la Cruz de Piedra, que en ocasiones otorga nombre al paseo local que forma junto a las zonas que la rodean. Se le nombra legalmente paseo Lope de Vega. También, determinadas zonas verdes, jardines o pequeños parques, forman parte del “mobiliario urbano” de estos pueblos, que no sólo son funcionales sino también elementos que embellecen a los pueblos del Alto Guadiato. Así, por ejemplo, están “el parque” de Belmez junto a su hermosa fuente de la plaza del Santo, de hierro fundido. Las fuentes de hierro fundido son otro de los elementos de mobiliario urbano frecuentes en nuestra comarca, y producto de la aplicación de este material a la arquitectura urbana. Originadas a finales del siglo XIX y principios del XX, tenemos también el ejemplo de la fuente de la Plaza Eulogio Paz, en Peñarroya-Pueblonuevo, fabricada por FAOR y decorada mediante placas labradas con motivos vegetales y heráldicos. Junto a éstas, otro tipo de fuentes y muestras de la arquitectura del agua, como han sido pilares, pozos… han “La arquitectura tradicional es una expresión material más que nos refleja la estructura social, valores, aspiraciones, costumbres, etc., de un pueblo” (Agudo, J. 1984). Es puro testimonio de una forma de vida determinada, influenciada por una actividad productiva imperante. “La arquitectura popular es el reflejo de la tradición histórica, ganadera, agrícola, etc., de la zona. Lo que determina desde la distribución espacial de la casa hasta las técnicas constructivas, afectando incluso a la estética global del urbanismo vernáculo. Esto no quiere decir que no se puedan dar distintos tipos de casas, sino que pese a todo los constructores imprimen en sus obras caracteres que hacen de ellas obras ancladas en la tradición…” (Mata, F. M., 2004). Y la casa tradicional ha sido el eje y pilar sobre el que se ha desarrollado y sustentado la vida cultural de los pueblos de nuestra comarca. Se trata de construcciones tradicionales, enmarcadas en un contexto histórico-artístico determinado y donde quedan claramente reflejadas las con- 69
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O diciones de vida de la población que las habita. No se puede olvidar que las grandes construcciones monumentales no han sido el fiel reflejo de la población. Son las casas tradicionales y vernáculas las que nos aportan el tipo de hábitat y las costumbres tradicionales de una comarca, región, pueblo o aldea. Las casas del Alto Guadiato han supuesto mucho más que una simple vivienda para sus moradores, han sido un verdadero signo de identidad. Así, muchas veces se conocía a la casa con el nombre de la familia, la casa de Escobar, la casa de Los Montenegro… así como también suponía un factor de control de las relaciones vecinales, influía en el sistema hereditario de las generaciones familiares… entre otros. Tal como señalan algunos estudiosos de la arquitectura tradicional, la casa vernácula es un elemento fundamental para entender la sociedad del pasado. Y es que la casa es un elemento vivo y duradero en el tiempo y, por tanto, en ella se aglutinan muchas experiencias, costumbres, han sido habitadas por distintas generaciones… Alto Guadiato bastante rastreada. A su vez, esta variable se encuentra directamente relacionada con la actividad productiva que, junto a la anterior, recibe fuerte influencia del clima, el relieve y los materiales constructivos disponibles en el entorno inmediato. Teniendo en cuenta estas variables mencionadas, podemos hablar de cuatro grandes grupos tipológicos en los que aunamos la variedad de vivienda tradicional de nuestra comarca: Las casas tradicionales de grandes propietarios: señoriales y nobiliarias. Son casas pertenecientes a grandes propietarios de tierra o terratenientes, así como a antiguas familias nobiliarias, conocidas por toda la población, con elevado nivel socioeconómico. Se trata de viviendas dotadas de todas las comodidades que hubiese en aquellas fechas. Ocupan las áreas de mayor prestigio dentro del pueblo, bien junto al Ayuntamiento o la Iglesia. Son de grandes proporciones y carácter exento y suelen ocupar toda la manzana en su superficie total. En estas viviendas se observa perfectamente la separación entre el ámbito doméstico y el funcional. Tipologías Las casas tradicionales de mediano labrador o pequeño propietario: Pertenecientes a labradores con pequeñas propiedades. Ejercen de trabajadores y de encargados de los pocos jornaleros que a su cargo les trabajan las tierras o, en algunos casos, alguien les ayuda sin remuneración oficial. Con todo ello, la casa tradicional de la comarca del Alto Guadiato contempla una tipología extensa si consideramos más de una variable. Así, por ejemplo, si nos aferramos a la variable temporal, que sería la época en la que han sido construidas, obtendríamos muchas tipologías al intentar agrupar las viviendas en función de su año de construcción. En este sentido, comenzaríamos hablando de viviendas tradicionales construidas desde el siglo XVI, hasta el 1980. Con lo cual, las líneas tipológicas serían muchas y poco explicativas. Sin embargo, para ofrecer una mirada completa de nuestra arquitectura doméstica tradicional, la variable socioeconómica de los propietarios de las viviendas tradicionales nos sirve para mostrar una tipología de casa tradicional del Las casas de jornaleros: Pertenecen a obreros del campo que trabajan para los anteriores propietarios de tierras. Un segundo tipo de hábitat muy frecuente en el ámbito rural ha sido el cortijo o cortijada. A diferencia de la vivienda del núcleo urbano, éste se encuentra diseminado en el campo y conformando una vivienda destinada a va- 70
    • C O M A R C A D E L A LTO G U A D I A TO ( C Ó R D O B A , A N D A L U C Í A ) Casa de mediano-propietario. Fachada de casa de gran propietario (Belmez). Fachada de casa de gran propietario (Fuente Obejuna). Fachada de casa jornalera. Cortijo. 71
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O rios fines. La descripción que hace Caro Baroja en su libro Los pueblos de España refiere a los conjuntos arquitectónicos que definimos como cortijada: prácticamente simétricas a ambos lados del pasillo. De este modo, desde la portada o puerta de entrada se comienzan a distribuir, a ambos lados, cada una de las dependencias de la casa, de forma que siguiendo el eje o pasillo central podemos acceder desde la portada principal de entrada hasta la última estancia de la vivienda, situada tras el corral posterior. Consta de dos plantas, es decir, suele ser una vivienda doblada4, en cuya planta baja se sitúan todo tipo de dependencias principales (alcobas, hogares o cocinas, salas de estar, despensas…) y secundarias y anejas (corral, retretes o letrinas, cuadras, pajares, gallineros…). En la primera planta, encontramos el doblao5 o dependencia diáfana y no habitable, acogido a los ángulos de la cubierta y destinado al almacenaje del grano y alimentos. Este espacio se subdivide en pequeños espacios acotados por muretes de una altura de unos 40 cm., que formaban los atrojes que servían para guardar y separar el grano. La cubierta, de teja árabe y caballete paralelo a la fachada, es a dos aguas o dos corrientes. Suelen tener 3-4 crujías o cuerpos de casa6, dispuestas en paralelo a la fachada exterior, cortadas por vanos de anchura y altura similar a la puerta principal. Son de gran accesibilidad tanto para seres humanos como para las bestias de laboreo, de donde deriva su eje central. El pasillo, normalmente construido a base de pequeñas piedras, empredrao de chinos o cantos rodados, quedaba justificado por el paso de las bestias desde la entrada de la casa hasta la cuadra final de la misma, sin necesidad de cruzar ninguna otra dependencia. En definitiva, las dos primeras crujías de la casa era donde mayor vida social se establecía y los últimos cuerpos de casa estaban destinados normalmente al cuidado y mantenimiento de las bestias. A la casa se accede por un zaguán o espacio cuadrado que sirve de antesala, en cuyos laterales podemos encontrar una alcoba y una sala “Forman éste, un número considerable de construcciones en torno a un gran patio, y a otros de menor importancia dan las puertas de las viviendas del propietario, ésta con un jardín interior frecuentemente, del capataz, del guarda y de otros habitantes. A él dan también la de los lagares y graneros, tinahón, molino de aceite, trojes, pajares, gallineros y almacenes en general. Dominándolo todo hay una torre. Blancos y monumentales se destacan en los olivares, monótonos de color, animando su fachada algún detalle de gusto barroco la mayor parte de las veces. Repítese el mismo tipo en Jaén, Córdoba, Sevilla y Cádiz”. (1981: 279). Las características generales de la arquitectura tradicional del Alto Guadiato van indisolublemente unidas a las formas de vida o hábitat de la comarca, influenciadas por la actividad productiva o económica imperante desde tiempo atrás, como han sido la minería (en declive desde hace ya 40 años), la agricultura y la ganadería. Nuestra comarca se encuentra en la frontera con la Baja Extremadura, de ahí que se compartan ciertos rasgos generales en sus arquitecturas tradicionales. De forma burda y general, podemos hablar de unas características generales de la vivienda tradicional de esta comarca, es decir, los rasgos más definitorios y repetidos de las casas vernáculas del Alto Guadiato. De esta forma podemos hablar de la casa-tipo de la comarca del Valle del Alto Guadiato: La casa tradicional de nuestra comarca se encuentra organizada en torno a un eje central o pasillo que divide la casa en dos partes 72
    • C O M A R C A D E L A LTO G U A D I A TO ( C Ó R D O B A , A N D A L U C Í A ) cal8 (como signo de pureza a la vez que proporcionaba una temperatura interior adecuada en época de estío) y con escasa ornamentación, muchas veces reducida a las cornisas de distintas molduras en la parte superior y vanos o ventanas recercadas con jambas decorativas El material básico autóctono era la piedra, el barro, el adobe y el ladrillo común. Seguidamente, la cal y la madera conforman también materiales de construcción muy frecuentes en la arquitectura tradicional del Alto Guadiato. de estar, o bien dos alcobas. Ya en la segunda crujía aparece la cocina, o antiguo hogar, presidido por un gran chupón o campana-chimenea apoyada en una enorme viga de madera y una medianería. Frente a esta estancia solía situarse otra de las alcobas, en ocasiones unida a la escalera que subía al doblao (esta escalera también podía estar en la tercera crujía). En la tercera crujía nos encontramos una alcoba frente alguna dependencia del tipo despensa o bodega. En las ocasiones donde existía una cuarta crujía podíamos encontrarnos con una segunda cocina con mayor funcionamiento como tal que el hogar de segunda crujía. Y seguidamente, el corral, sin puerta de acceso al exterior, con sus dependencias anejas, como podían ser la cuadra, el pajar, un retrete o letrina, el gallinero, alguna que otra zahúrda para criar el cerdo (destinado a la matanza que abastecía a la familia de productos cárnicos y chacinas para casi todo el año), etc. Los sistemas de cubierta y techos estaban conseguidos a base de entramados de madera de encina en forma de vigas y pequeños rollizos. Y para los techos en planta baja el sistema constructivo por excelencia es la bóveda de arista, construida manualmente, a base de ladrillo, por los antiguos alarifes7 de nuestra comarca. Estas bóvedas terminan con enlucidos de yeso, que forman resaltos para las aristas. La bóveda es muy frecuente en las estancias principales de una casa, quedando el cielo raso reducido a pequeñas dependencias secundarias. La fachada exterior suele manifestar la doblación de la vivienda. Así, en planta baja encontramos la puerta principal de entrada con dos vanos o ventanas grandes enrejadas a cada uno de los lados de la portada y, en primera planta, se manifiesta la existencia del doblao con varios sistemas de ventilación o vanos enrejados, según las dimensiones interiores de éste puede haber entre un número de 1 a 3 vanos o balcones superiores. Finalmente, la fachada solía estar enteramente enjalbegada de Diferencias tipológicas Las casas señoriales o de grandes propietarios del Alto Guadiato presentan una distribución de dependencias en función de un patio interior y un corral posterior de grandes dimensiones. A diferencia de la casa-tipo de la comarca, el eje central que la organiza queda en un segundo plano, pues en estas casas si existían bestias o animales para la labor tenían su acceso por el portón lateral de fachada. Constan de dos enormes plantas, más sótano y cinco o más crujías. La planta superior puede ser habitable, en el caso de las casas decimonónicas. Las casas nobiliarias presentan un doblao de grandes dimensiones y con distintas dependencias a modo de pequeñas naves de almacenamiento. En los espacios interiores se aprecian muy bien las dependencias destinadas a la parte noble, las alcobas y otras dependencias construidas para la servidumbre. Las alcobas y salones o salas de estar suelen estar localizados en los primeros cuerpos de casa, alrededor del patio interior y ventilando a la fachada; la/s cocina/s al fondo, ventilando al corral posterior. La cuadra, pajar… y otras dependencias anejas las sitúan en el corral exterior, a modo de construcciones aisladas del resto de la edificación. Presentan un aspecto exterior bastante ostentoso y rico en ornamentos y otros efectos que denotan claramente que han sido y, en 73
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O cierta medida, siguen siendo regentadas por las familias más pudientes pertenecientes a los grupos elevados de la jerarquía social de cada localidad. La presencia de grandes portadas de madera, adinteladas de granito (en el caso de las casas nobiliarias) y/o esculpidas con formas singulares; ventanas exteriores enrejadas de mil formas y remarcadas con ornamentos en forma de jambas, son algunas de las características de estas viviendas. Las dimensiones de las fachadas de esta tipología de casas son grandes. Son casas de dos plantas altas y en torno a 5 crujías o cuerpos de casa. La longitud de sus fachadas puede oscilar entre 12-45 metros, teniendo en cuenta que la superficie total del solar de las grandes casas nobiliarias suele estar en torno a los 2.500-3.000 m2. El gran número de balcones, balconadas o ventanas de planta baja y primera planta es notable. Pueden tener entre 4 y 5 balcones en primera planta y 2 ó 3 grandes ventanas en planta baja, además de la gran portada principal. El número de vanos exteriores en su fachada nos ofrece una primera idea del gran número de dependencias principales con las que cuentan. El elemento ornamental por excelencia de la casa nobiliaria es el escudo heráldico que presentan en la fachada exterior, manifestado en planta primera. Por otra parte, las casas señoriales decimonónicas, de grandes propietarios y no nobiliarias, están mucho más recargadas de ornamentos que las nobiliarias, a pesar de pertenecer al mismo grupo social. Tanto en una como en otras, el empleo de las grandes bóvedas de arista es una constante, en ocasiones pintadas y decoradas a modo de frescos, con un valor estético admirable. La conjugación de materiales autóctonos e importados en estas viviendas les imprime el carácter que sus moradores gozan. Para ejemplificar todo lo dicho anteriormente, nos servimos de dos claros ejemplos de casas de grandes propietarios: la casa nobilia- ria de los Morillo-Velarde, situada en la calle Luis Antonio Burón Barba, n.º 34 y la casa señorial decimonónica de la familia Olivares, situada en la Plaza Lope de Vega, n.º 8, ambas en el pueblo de Fuente Obejuna. La primera cuenta con unas dimensiones verdaderamente escandalizadoras, ya en su fachada recorre 49 metros de longitud, pues en ella se manifiestan la portada principal de entrada, con sus vanos y ventanas a cada lado, así como el gran portalón, ex profeso de entrada al corral lateral con el que cuenta la casa y por el que sólo accedían bestias y todo tipo de aparejos de laboreo. De esta forma, la portada principal, que suele estar a unos 15 metros del portalón, queda exclusivamente reservada para el uso de la parte pudiente. La simetría en estas casas pierde más significado por no ajustarse a los cálculos entendidos como simétricos. En fachada, tenemos la portada principal que se caracteriza a primera vista por tener una puerta de entrada completamente adintelada, con cornisas y algunas decoraciones de molduras en las jambas. El vano de la puerta se presenta recercado con una doble moldura de filete y baquetón redondeando la arista. El despiece de las jambas muestra distintos tamaños de sillares. Sobre la cornisa pesa el balcón principal de fachada con barandilla de forja. Finalmente no podía faltar el escudo heráldico de sus antepasados, situado en el lado derecho de la fachada. Esta casa de enormes magnitudes tiene un número de dependencias muy elevado: un total de 5 alcobas o habitaciones para los propietarios, situadas en primera crujía con ventilación a fachada, cada una con sus antesalas, un salón con despacho de grandes dimensiones, una sala de estar, un comedor, 4 cuartos de baño (dos pertenecían a la servidumbre de la familia), 2 grandes cocinas con campana, 4 alcobas para la servidumbre, un enorme doblao con distintos atrojes independientes, cada uno para el almacenaje de un grano dis- 74
    • C O M A R C A D E L A LTO G U A D I A TO ( C Ó R D O B A , A N D A L U C Í A ) tinto, un corralón o cerca exterior casera que bordea la vivienda por su parte posterior beneficiándole así, a la mayoría de dependencias, de un sistema de ventilación al exterior. En las zonas anejas cuenta con antiguas cuadras y pajares actualmente remodelados. A diferencia del resto de tipos de viviendas tradicionales de nuestra comarca, esta tipología presenta unas dimensiones mayores tanto en superficie general como, a pequeña escala, en sus dependencias. Ni que señalar tiene que las dependencias de las casas de los grandes propietarios son de mayores dimensiones que el resto de tipologías, no sólo es mayor el número de alcobas, salas de estar, cocinas, patios…, así como de dependencias anejas a la misma, sino que las dimensiones de cada una de ellas presentan mayor amplitud. Quizás sea éste uno de los rasgos más notables que diferencia cada una de las tipologías con sus anteriores respectivas. El solar de donde partía su construcción era mucho mayor en el caso de las viviendas de grandes propietarios y, usualmente, iba disminuyendo conforme hablamos de medianos o pequeños propietarios y, finalmente, en el caso de las casas jornaleras, las dimensiones eran mucho más notables. dos en las casas de grandes propietarios, son más reducidos y se aprecia cómo en ocasiones se ha intentado imitar los modelos cultos de las casas señoriales y nobiliarias. Como rasgo a señalar y compartido por toda la tipología de vivienda tradicional de la comarca del Alto Guadiato, la bóveda sigue siendo la técnica constructiva dominante en los techos. El empleo de la bóveda de arista, al estilo extremeño, ha sido una constante en esta arquitectura. Podemos observar en multitud de ejemplos gráficos la manifestación de este elemento en la mayoría de las dependencias de las viviendas de nuestra comarca. En el caso de las casas de jornaleros, el uso de la bóveda puede verse reducido a las dependencias principales, como son, alcoba principal, sala de estar y/o hogar-cocina. De nuevo en esta tipología, el eje central que distribuye la casa es el pasillo o vereda que encontramos tras la puerta principal de acceso. En este caso, la longitud de la vereda es mucho menor, pues solían tener dos, a lo sumo tres crujías o cuerpos de casa. En estas viviendas encontramos en primera crujía un hogar-cocina a un lado y una salita de estar o pequeña alcoba al otro. En segunda crujía solía estar la alcoba principal frente a una despensa o pequeño espacio de estar que comunica con el corral, en algunos casos anexado a una cuadra. Las fachadas son simples, enjalbegadas con cal, con escasos vanos (puerta principal y vano lateral) de reducidas dimensiones y alero poco saliente. Un rasgo compartido por todas nuestras tipologías es el corral, independientemente de su superficie, que se presenta como elemento indispensable en cualquier tipo de vivienda de nuestra comarca. Y es que la antigua costumbre de mantener y cuidar a las bestias en la misma casa ha dado lugar a dos características comunes en la vivienda tradicional del Alto Guadiato: la vereda o pasillo central y el corral con dependencias anejas, como cuadras, de En casas de medianos o pequeños propietarios, el sistema distributivo de dependencias interiores se ajusta completamente al caso de la vivienda-tipo de la comarca del Alto Guadiato, descrita con anterioridad. El modelo-tipo de casa tradicional de nuestra comarca responde claramente a las viviendas que clasificamos como de medianos o pequeños propietarios, por ser el caso más repetido en nuestra comarca. Así también, el nivel socioeconómico de estos propietarios suele ser el estatus social y económico que desde hace muchos años ha predominado en nuestras tierras. A diferencia del anterior tipo de vivienda, estas casas tienen menos superficie total y los detalles decorativos, muchas veces exacerba- 75
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O forma que pudiesen encerrar a los animales. Para finalizar, recordar que cada casa o familia traduce en los espacios de la vivienda las necesidades que tienen. En todas ellas, el zaguán, la cocina y, al menos, una alcoba van a constituir las dependencias habituales, pero el tamaño, número y disposición en el plano son variables, aunque casi siempre responden a un criterio común en función del tipo de hábitat que tiene nuestra comarca. medio de ambas; una pequeña silla de anea situada en uno de los rincones de la alcoba para apoyar la ropa; y, en raros casos, una cómoda de madera con tres cajones y espejo, donde guardaban las mantas, sábanas, e incluso, la cubertería más preciada (regalo más significativo del ajuar básico de “los casados”, a veces, no se llegaba a utilizar). Finalmente, el crucifijo o cuadro de algún santo presidiendo la alcoba (situado en la parte superior del cabecero de la cama) y la fotografía enmarcada del día de la boda formaban también parte de estos complementos. Normalmente este mobiliario completo sólo lo encontramos en la habitación principal o de matrimonio. En el hogar-cocina de un modelo-tipo de casa tradicional podíamos encontrar la chimenea (campana o chupón) donde se hacía fuego para ahumar los productos de la matanza, o bien, haciendo las veces de los antiguos hornillos; la tradicional cocinilla de 4 hornillos; mesa de madera con un cajón donde se guardaba la cubertería diaria y se utilizaba como apoyo para hacer la comida diaria; alacenas o pequeños armarios empotrados en los muros de carga con puertas de madera, donde se almacenaba la vajilla y utensilios culinarios (almirez, cuencos de madera, sartenes, ollas…) de uso diario y determinados productos comestibles que necesitaban de un lugar fresco de conservación, como eran el queso, el chorizo, las especias, e incluso, el vino, etc. Indicar que este tipo de mobiliario varía en calidad, número y diseño según las diferencias tipológicas de la vivienda tradicional de nuestra comarca. Así, por ejemplo, en una casa de gran propietario o nobiliaria, el mobiliario interno de una cocina es más numeroso y valioso, pues los materiales de los que se fabricaban podían ser porcelana o cristal para la vajilla, y plata o alpaca en la cubertería. En el resto de dependencias (pasillos, salas de estar…) encontrábamos mesas-camillas, sillas, mecedoras o antiguas butacas de madera donde poder Mobiliario interno El mobiliario interno de estas casas ha sido muy variado a pesar de la escasez de recursos sufrida. Las diferencias tipológicas de la vivienda tradicional están presentes también en el mobiliario interno de las mismas. Así, en una alcoba podemos encontrarnos tres tipos distintos de cabeceros y/o pies de camas según la tipología en la que nos encontremos. Cada una de las dependencias de la antigua casa tradicional del Alto Guadiato constaba de un mobiliario característico, conservados hoy día a modo de decoración y perdiendo la antigua funcionalidad. Otra gran parte de este mobiliario, como han sido los instrumentos y aparejos de laboreo, ha ido desapareciendo de sus espacios productivos tradicionales e incluyéndose en pequeños museos que muestran las “viejas costumbres populares”. Subrayaremos el mobiliario de las dependencias principales por la significatividad de los usos sociales que se le han dado en nuestra comarca: En las alcobas, podíamos encontrar una o dos camas, provistas de sus cabeceros y pies de cama de madera o de hierro forjado y cubiertas por colchones de lana (que debían “airear”9 anualmente para ahuecarlos y sacudirles el polvo de todo un año), según el nivel adquisitivo del propietario; una, a lo sumo, dos mesitas de noche; un armario-ropero de madera con dos puertas y una parte de espejo en 76
    • C O M A R C A D E L A LTO G U A D I A TO ( C Ó R D O B A , A N D A L U C Í A ) Cantareras. Vajilla. sentarse y hacer vida social con todos los vecinos que visitaban a sus moradores. También era frecuente encontrar cantareras, bien construidas como huecos en los muros de carga, o bien soportadas en una estructura ligera de madera, y localizadas junto a la cocina en el lugar más fresco de ésta. Los chineros de madera, empotrados en los muros o tabiques, y situados en el hogar o salón principal era un mobiliario muy común de estas casas; se guardaba la vajilla y utensilios más preciados para ser mostrados a los visitantes y utilizados en pocas ocasiones. ción pudiese abastecerse de agua (estas construcciones contaban con caños de hierro o bronce por donde salía el agua, con huecos o sin ellos, para apoyar los antiguos cántaros o cantareras, jarras, etc.) de forma completamente manual. También contamos con las construcciones destinadas al abrevaje del ganado (conocidos tradicionalmente como abrevaderos), con formas propicias para facilitar el acceso del ganado predominante, así como de las bestias utilizadas antiguamente para el transporte. Otro tipo de edificaciones son las relacionadas con las labores domésticas, como eran los lavaderos de ropa, ya apenas conservados y, por supuesto, en desuso. Finalmente, algunas construcciones diseñadas para su uso agrícola e industrial, que permitan sistemas de riego o labores industriales, ya inexistentes. Muchas de estas construcciones están vinculadas directamente con fuentes importantes de abastecimientos unidas a distintas edificaciones anteriores, muchas veces como un solo conjunto arquitectónico y, en otras ocasiones, como edificaciones separadas. Sin embargo, pocos son los ejemplos conservados de las antiguas construcciones de la arquitectura del agua con los que contamos hoy día. Característicos del Alto Guadiato son los depósitos de agua, cuyas construcciones exteriores son simples casetillas de ladrillo, cubiertas por un tejadillo de tejas árabes a una o dos aguas que conforman una construcción mo- Arquitectura del agua El rasgo que caracteriza esta arquitectura, al igual que el resto de la arquitectura tradicional de la comarca, es la practicidad o funcionalidad, es decir, toda la arquitectura del agua ha sido construida para facilitar el uso y servicio del agua a la población: lavadero de ropa, llenado de cantareras, abrevadero de animales, riego de huertas… sólo en el caso de las grandes fuentes urbanas, del XVIII y XIX, encontramos un carácter más decorativo y menos utilitario. La funcionalidad de esta arquitectura se puede agrupar en varios modelos según la utilidad que se le ha dado a cada tipo de construcción de esta arquitectura. Así, contamos con sistemas edificados para que parte de la pobla- 77
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O derna. En el término de Fuente Obejuna encontramos la fuente Nueva y la de la fuente Tejera, donde este ejemplo se lleva a la realidad. Así también, la fuente de la Gran Vía en la aldea de Argallón, la de la Cañada del Gamo, la de Ojuelos Bajos, la de la calle San Antonio en Ojuelos Altos, la de Los Pánchez o la de Posadilla. En El Alcornocal contamos con una fuente que constituye un excelente ejemplo de depósito cubierto por una caseta con tejadillo de tejas rojas a una vertiente, y con una bomba hidráulica de succión colocada sobre pilastra; conserva a escasos metros un pila lavadero excavada en granito. Antiguamente el sistema de extracción del agua era mediante una polea y soga, elevando el agua de modo manual. Estos sistemas han dado paso a sistemas más avanzados de succión, como ha sido la mencionada bomba hidráulica, aparecida desde finales del siglo XIX. Y actualmente esta antigua solución se ha resuelto con sistemas automáticos de elevación de agua, cuya representación física externa es una llave de paso o grifo. En nuestra comarca, un ejemplo de este actual sistema es la emplazada en la calle de la Fuente en Valsequillo, que cuenta con unos grifos, adosados a una caseta que cubre el depósito, y que vierten el agua sobre una pileta adosada. En cuanto a las fuentes de agua corriente, el sistema para la recogida de agua se basa en la existencia de caños de aguas para así facilitar el uso humano de las fuentes; bien para beber directamente o para llenar recipientes. Desde el punto de vista arquitectónico, estos caños se encuentran instalados en frontones o pilastras; es decir, grandes muros en forma de tablero, generalmente decorados con diversos motivos de perfil muy variado (de cuya parte frontal salen los caños de la fuente). Pueden estar exentos o adosados a fachadas de viviendas o tapias medianeras, o bien, simples muros de contención de tierras. En nuestra comarca encontramos la fuente Aguayo en Belmez, que cuenta con un frontón acampanado que mide 2,60 m de anchura por 2,65 m de altura. Es el caso de la fuente de Los Morenos en Fuente Obejuna, de perfil también acampanado y limitado en cada uno de sus lados por una pilastra de ladrillo. Otras salidas de los caños se hacen mediante construcciones de menor tamaño, conocidas como pilastras o pequeños pilares verticales, por cuyo interior asciende la conducción y de uno de sus lados brota el agua. Este sistema es conocido desde la antigüedad, sirviendo para alturas no demasiado elevadas. Suelen ser de planta cuadrada y es frecuente encontrarlas adosadas, por una parte, a la pileta o pilar sobre el que vierte el caño y, por la otra, a la conducción que aporta el agua; con frecuencia, si dicha conducción realiza los últimos metros de su recorrido sobre el terreno y va sustentada o protegida por un muro de mampostería, es habitual que la pilastra aparezca justo al final de dicho murete. Así tenemos el ejemplo en la fuente del Corcho en Belmez, situada en un paraje de gran belleza, donde la pilastra se eleva unos 25 cm. sobre el nivel del muro que trae la atarjea, de forma que los caños vierten directamente siguiendo el sentido horizontal de la conducción, igual que en la fuente del camino de la Herradura en La Cardenchosa, donde sale el agua directamente desde el murete protector. En definitiva, encontramos fuentes con frontones o pilastras, adosados o exentos, con forma rectangular o acampanada y con un número variable de caños. Ya hemos adelantado que los caños tradicionales han sido sustituidos por grifos, algunos de ellos completamente adaptados a este tipo de construcción como es la grifería moderna en el pilar de Valsequillo, con dos pilastras gemelas para la salida del agua edificadas en granito y rematadas en forma piramidal. Por otra parte, contamos con pilares o abrevaderos tradicionales, muchos de los cuales conservamos hoy día con idénticas 78
    • C O M A R C A D E L A LTO G U A D I A TO ( C Ó R D O B A , A N D A L U C Í A ) características a las que tuvieron en la Edad Media, es decir, de planta rectangular y formada por un brocal de losas de piedra de 60-70 cm. de altura. Hay pilares abrevaderos que superan los 20 m. de longitud y que son considerados verdaderas obras monumentales, pues sólo se han recogido siete en toda la provincia. En nuestra comarca está el de la fuente Nueva o Abejera en Fuente Obejuna con 28 x 4 m. Del mismo modo, encontramos en Fuente Obejuna el impresionante abrevadero de 15,60 x 3,80 m., situado en el pilar de Córdoba. Junto a este tipo de pilares con planta rectangular, también contamos con pilares circulares en nuestra comarca: formados por muros de mampostería, pretil de ladrillo colocado de junto y desagüe mediante rebaje en el pretil situado en la parte opuesta a la entrada de agua. A veces comunican con piletas situadas bajo la salida del caño, como es el caso del pilar de La Cardenchosa en el término municipal de Fuente Obejuna, con un diámetro de 2,50 m. Otro tipo de construcciones, parecidas a las anteriores, son las llamadas pilas o piletas, es decir, pequeños depósitos labrados en roca o granito, o construidos en mampostería, con la misma finalidad que los pilares. Algunas fuentes conservan aún las piletas unidas por sus juntas, en las que el agua pasa de una a otra, a veces dotadas de distinta altura para facilitar el abrevaje a los animales. En este caso, podemos hablar de las seis piletas de granito en la fuente Aguayo en Belmez, enclavada en una dehesa de encinar para uso del ganado lanar que se cría en la finca, con plantas rectangulares y conectadas entre sí por medio de rebajes superiores. También en el mismo municipio tenemos la fuente del monte Caña, que consta de cinco abrevaderos escalonados en sentido surnorte, comunicados por medio de orificios en la parte superior de sus muros, cada uno de los cuales está dividido en trece departamentos por varillas de hierro. Todos estos elementos constructivos (pilas, pilares y piletas) tienen en común el estar circundados por un pavimento, formado a veces por losas de piedra asentadas de plano, por losas de granito o por guijarros embutidos en mortero. Ni que decir tiene que la función de estos sistemas de pavimentación era evitar que el continuo acarreo de cantareras y/o las frecuentes filtraciones y salpicaduras de agua formaran un terreno embarrado que dificultase el uso humano de las fuentes. Los pavimentos han ido sustituyéndose en los últimos años, sin respetar el material de construcción tradicional utilizado. Finalmente, las albercas son el último grupo de construcciones que se han realizado en la arquitectura del agua de nuestra comarca. Su morfología es muy parecida: construcciones de planta rectangular y muros de mampostería abierta por su parte superior, y todas ellas se llenan con el agua aportada por acequias o atajeas. Las dimensiones podían variar de unas a otras. En la actualidad las albercas tradicionales se han convertido en piscinas para el recreo de los propietarios de las haciendas. A modo de conclusión, indicar que muchas de estas fuentes tradicionales se han ido desprendiendo de su carácter funcional para convertirse en fuentes donde el agua se usa con una finalidad decorativa. En ocasiones han servido sólo de elementos decorativos, en ciertos espacios urbanos (plazas, mercados), fruto de la demanda de las autoridades municipales para engalanar las villas; un ejemplo lo encontramos en Peñarroya-Pueblonuevo, donde se sitúa la fuente de la plaza Eulogio Paz, de planta con forma de estrella de 8 picos y cuyo centro es un pilar ocupado por una pilastra de hierro fundido fabricada por FAOR y decorada mediante placas labradas con motivos vegetales y heráldicos. De igual modo sucede con la fuente que está en la plaza del Santo en Belmez, de finales del XIX principios del XX (Fábrica Pérez Hermanos de Sevilla), que destaca por ser uno de los escasos ejemplares de fuentes de hierro fundido que existen en la comarca. 79
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Pilar circular. Fuente urbana. Arquitectura industrial y postindustrial que se dedican a oficios tradicionales como son: el curtido y trabajo del cuero, la ebanistería o la alfarería, conservando las técnicas y materiales que se utilizaban antaño; entre otros productos podemos encontrar cucharas talladas en madera, llavero en cuerna, perchas, cachas de navajas, fundas de mecheros, zahones y monederos en cuero, rosetas de venado, rejas, farolas y cabeceros de cama en forja, canalones de agua trabajados en hoja de lata… y muchos otros elementos producto del saber hacer tradicional, aprehendido de generación en generación. Otra parte importante de esta arquitectura ha sido producto del fuerte sector minero que ha protagonizado la base económica de nuestra comarca durante un largo periodo. Las edificaciones resultantes que hoy día se manifiestan físicamente en nuestros paisajes se encuentran ejemplificadas en el cerco industrial del pueblo de Peñarroya-Pueblonuevo, ubicadas junto a la estación de trenes, donde se conserva una antigua e impresionante infraestructura minera, ya en desuso y en manos de la empresa privada. Estas instalaciones fueron dando lugar al desarrollo de la zona. Dentro de las industrias agroalimentarias de la comarca hay que hacer referencia a las cooperativas olivareras, nombradas aparte por su carácter diferenciador con el resto de las agroalimentarias. Estas cooperativas han tenido cierta importancia en la comarca, estando Tradicionalmente, los oficios artesanales han sido uno de los pilares básicos del ámbito rural. Han conformado todo un comercio comarcal de grandes redes socioeconómicas que mucho han enriquecido las relaciones sociolaborales de producción. Sus frutos son referentes de una forma de vida donde vuelve a destacar la funcionalidad y simplicidad de forma; siendo el factor ecológico muy significativo. La materia prima va en consonancia con las necesidades y labores a las que se dedica la población del Alto Guadiato. Así, por ejemplo, el pastor usaba un zurrón de piel de oveja con una tablilla de madera que hacía de cierre, donde transportaba su merienda diaria. El desarrollo tecnológico inevitable y la expansión del mercado nacional han ido reduciendo estas actividades artesanales hasta el punto de la desaparición en muchos casos de los pequeños talleres y fábricas de artesanos del cuero, la cerámica, la madera, la forja, la cuerna… Estos talleres han estado asentados en pequeñas naves rectangulares y cuadrangulares, y frecuentemente en alguna de las dependencias de las propias casas tradicionales de los maestros artesanos. Actualmente, en nuestra comarca contamos con algunos talleres artesanales en El Alcornocal, Argallón y la Cardenchosa, donde podemos encontrar artesanos 80
    • C O M A R C A D E L A LTO G U A D I A TO ( C Ó R D O B A , A N D A L U C Í A ) No podíamos finalizar esta temática sin destacar edificaciones (algunas ya mencionadas anteriormente) y lugares de especial significado social y atractivo turístico con los que contamos en la comarca del Alto Guadiato. Entre ellos podemos citar los siguientes, según su localización: Poblado romano y yacimiento minero de “La Loba”. Situado tras Los Cerros Castillejos. Tienen gran importancia el Cerro del Ducado y el Cerro de la Caraveruela por sus restos pertenecientes a la época Íbera. Otros yacimientos de gran importancia remontándonos a la época Calcolítica son Los Dólmenes de Los Delgados, de la Serrezuela, de Los Gallegos y de La Horma. Podemos visitar también restos del antiguo acueducto romano que nace en La Tejera, siguiendo los márgenes del Guadiato, y nos lleva hasta Masatrigo, dejando sobre la falda de la sierra de los Santos los restos visigóticos de la ermita de San Bartolomé. Esta villa ofrece un gran patrimonio, contando así con un museo ubicado en el Convento de Los Padres Franciscanos, donde se puede ver una gran representación de estos restos arqueológicos y otros elementos que conforman el Museo de Artes y Costumbres. Molino de grano de Las Ollas. Molino de El Torrat (en la aldea de Argallón). Molino del Muduelos y de El Conejo (en la aldea de La Cardenchosa). En Fuente Obejuna: En Belmez: hoy bajo producciones escasas debido, en gran parte, a su antigua maquinaria, como es el sistema de molturación (de prensa). Los distintos polígonos industriales de las poblaciones de nuestra comarca conforman el resto de la arquitectura industrial de la zona. Sus manifestaciones físicas se hacen en forma de grandes naves rectangulares de almacenaje de productos de las distintas actividades: – Fuente Obejuna: dos, el polígono industrial “Fuente Las dos” y “El Blanquillo”. – Belmez: el polígono industrial “San Antonio”. – Peñarroya-Pueblonuevo: tres, el polígono industrial “La Papelera”, “El Antolín” y “Los Pinos”. Otras edificaciones o lugares de interés Los ya citados: Casa Cardona, magnífico ejemplar de arquitectura modernista, y el Convento de los Padres Franciscanos, que incluye el singular camarín de Ntra. Sra. de la Esperanza. Plaza Lope de Vega, con la representación teatral de “Fuenteovejuna”. Se trata de la plaza principal del pueblo donde, recogiendo el anhelo y la voluntad de sus vecinos, se representa la obra de Lope de Vega, “Fuenteovejuna”, protagonizada por los propios habitantes, en el mismo escenario histórico donde sucedieron los hechos. La significatividad social de esta representación es muy elevada a nivel comarcal. El también citado Castillo del Viandar. Molino de grano de El Fresnedo. En Los Blázquez: El antiguo Castillo de Maldegollado, de época almohade (finales del siglo XII y comienzos del siglo XIII), donde se instaló la originaria población de Tolote. 81
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Bibliografía Agudo Torrico, J., “Arquitectura popular en la provincia de Sevilla”. Sevilla y su provincia. Vol. IV. Ed. Gever. Sevilla, 1984, pp. 117-145. – “Arquitectura tradicional extremeño-andaluza. La riqueza de un patrimonio compartido”, en Martín Galindo, J. L. y Orovengua J. M. (coords.), Arquitectura Popular Extremeña, 2ª Monografía de Estudios de Arte. Diputación de Badajoz. Badajoz, 2004, pp. 532-533. Arjona Castro, A., El reino de Córdoba durante la dominación Musulmana. Excma. Diputación Provincial, 1982, pp. 237. Bernabé Salgueiro, A., La arquitectura vernácula diseminada en Constantina (Sevilla). Economía, prestigio social y representaciones ideológicas. Producciones culturales del sur, S.L. Sevilla, 1998. Bernier Luque, J. y Fortea, J., Recintos y Fortificaciones Ibéricas en la Bética. Publicaciones de la Universidad, Facultad de Geografía e Historia. Salamanca, 1970. Blázquez, J. M. “Poblado de esclavos mineros en Fuenteovejuna”, Revista de Arqueología. Vol. II, nº 3. 1981, pp. 6-12. Bromberger, C., “L’habitat et l’hatitation: des objects complexes. Quelles directions pour une analyse?”, en Habitat et Espace dans le monde rural. Ministère de la Culture et de la Communication. Collection Ethnologie de la France. Cahier 3. Paris, 1988, pp. 3-13. Carbonell, A., Contribución al estudio de la prehistoria cordobesa. La zona de Fuente Obejuna-Valsequillo, B.R.A.C., 3. 1923. Fernández, A., Aldeas de Fuente Obejuna. Obra social y cultural Cajasur. Córdoba, 2003. Fortea, J. J., Córdoba en el siglo XVI. Las bases demográficas y económicas de una expansión urbana, Monte de Piedad y Caja de Ahorros, Córdoba, 1981. Hernández Jiménez, F., 1967, “Los caminos de Córdoba hacia el Noroeste en época musulmana”. Al Andalus, Vol. XXII, fase I, 1967, pp. 277-359. Melchor, E., Vías romanas y explotación de los recursos mineros de la zona norte del conventus Cordubensis. AAC 4, Universidad de Córdoba, 1993, pp. 63-89. Murillo, J. F. , “Eneolítico y Edad del Bronce en el Norte de la provincia de Córdoba”. Memoria de Licenciatura, Universidad de Córdoba, 1986. Larios Larios, J. M., “Arquitectura modernista en Fuente Obejuna”. Fons Mellaria, agosto, 1982, pp. 4-6. López Ontiveros, A. et al., Caza y paisaje geográfico en las tierras béticas según el Libro de la Montería, Andalucía entre Oriente y Occidente (1236-1492), Córdoba, 1988, pp. 281-307. Piñol Aguade, J.M., 1964, La Mellaria Cordobesa, B.R.A.C., Vol. XXXV, nº 86, pp. 157-175. Rivera, M., La Cuenca del Guadiato. Hacia la definición de su identidad comarcal, Cajasur, nº 115, 1985, pp. 27-31. – Fuente Obejuna paso a paso (Guía artística y monumental). Excma. Diputación Provincial de Córdoba, 1987. Rodríguez Becerra, S., Etnografía de la vivienda. El Aljarafe de Sevilla. Universidad de Sevilla. Sevilla, 1973. Vaquerizo, D. y Murillo, J. F., “El Valle del Alto Guadiato” (Fuenteobejuna, Córdoba). Seminario de Arqueología. Universidad de Córdoba, 1994. Vaquerizo Gil, D. (ed.)., “Minería y metalurgia en la España prerromana y romana”, Actas de los Seminarios Fons Mellaria’1992. Córdoba, 1993. – La Cultura Ibérica en Córdoba. Un ensayo de síntesis, Córdoba, 1999. – La minería hispanorromana en Córdoba: yacimientos, técnicas, economía y recursos humanos, Monografía conmemorativa del 75º aniversario de la Escuela Superior de Minas de Belmez. Córdoba, 2000. VV AA. 1986, Arquitectura Modernista en Córdoba, Excma. Diputación Provincial de Córdoba, p. 111. 82
    • C O M A R C A D E L A LTO G U A D I A TO ( C Ó R D O B A , A N D A L U C Í A ) Notas 1 Fons Mellaria o fuente de miel, que posteriormente da lugar a “Fuente Abejuna” y después a Fuente Obejuna. Corresponde al término municipal de la actual Fuente Obejuna, cuya originaria ocupación probablemente estaba ubicada en el actualmente conocido como “Cerro de Masatrigo”. 2 Gentilicio de Fuente Obejuna. Le viene dado por su origen como Fons Mellaria. 3 Esto responde a la lógica histórica o la lógica evolutiva, según la cual un edificio creado para determinados usos en tiempo y forma, cuando cambian esas condiciones por las que se crea el edificio, desaparece o se transforma. 4 Conocida popularmente así por contar con una primera planta destinada al doblao o dependencia de almacenaje. 5 También se le conoce con los nombres de cámara, soberao o sobrao. 6 En el habla popular también se le denominan naves. 7 Nombre con el que tradicional y/o popularmente se conocía a la persona que se dedicaba a la albañilería antiguamente, llegando a formarse como maestro-albañil de una cuadrilla de albañiles. Otros términos utilizados para designarlos son: arquitecto popular o vernáculo, artesanos de la construcción, especialistas locales… entre otros. 8 Esta práctica constructiva ha sido sustituida en ocasiones por los zócalos de baldosas o de granito. Así también, aún nos podemos encontrar imágenes en vivo de mujeres u hombres enjalbegando las fachadas de sus casas. 9 Era una tarea de mujeres y consistía en sacar el colchón al corral exterior, exponerlo al aire libre, sacudirlo y golpearlo para que se ahuecase la lana contenida. Una vez hecho esto, se volvía a colocar sobre la cama, esta vez, por la cara contraria a la del año anterior. 83
    • Comarca de Cinco Villas ZARAGOZA, ARAGÓN M. Pilar Giménez Aísa
    • FOTOGRAFÍAS: Mariano Candial “Nuestro agradecimiento a todos los vecinos de las Cinco Villas que han colaborado con nosotros, a los que nos han aportado valiosa DIBUJOS: Ángel Betoré información y a los que amablemente nos han abierto las puertas de su casa”. PLANOS: Mª Cruz Diaz TRABAJO DE CAMPO: M. Pilar Giménez Aísa (coord.) COLABORADORES: Asunción Gil Orrios, José Antonio Remón Aísa Miguel Ángel Zapater Baselga
    • COMARCA DE CINCO VILLAS (ZARAGOZA, ARAGÓN) El trabajo de investigación ha abarcado 17 municipios del centro y sur de la Comarca de Cinco Villas, situada en el norte de la provincia de Zaragoza. El área estudiada comprende 1.902 Km2 y 28.882 habitantes, es decir, un 90% de la población y un 62% de la extensión de la citada comarca. El territorio limita al oeste con Navarra, comunidad con la que comparte el espacio singular de las Bardenas Reales, mientras que al este el río Gállego ejerce de frontera natural con la provincia de Huesca. Aunque en menor medida, la zona estudiada participa del contraste paisajístico propio de Cinco Villas. Poblaciones como Orés, Asín y Luna ofrecen una imagen de transición entre el paisaje abrupto de las Sierras Exteriores Prepirenaicas y las llanuras esteparias características de la Depresión del Ebro, salpicadas todavía por suaves ondulaciones en Sierra de Luna, Erla y Castejón, donde resaltan los variados y escalonados perfiles de las muelas. En este recorrido pasamos de los suelos de conglomerados y areniscas a otros donde predominan las arcillas y las margas, al tiempo que la vegetación de carrascas con monte bajo de coscojos, boj y enebro, da paso al escaso manto vegetal propio de los áridos suelos de la estepa con especies como la sabina, la sarda o la ontina, y áreas de arbolado colonizadas por el pino carrasco. Nos encontramos ante un paisaje muy transformado por la mano del hombre situado en la Cuenca del Arba de Luesia, río de escaso e irregular caudal que, sobrepasado Ejea de los Caballeros, se reúne con el Riguel y el Arba de Biel para sumarse al Ebro al sur de Tauste. El cauce de agua más importante y principal motor de transformación desde hace medio siglo es el Canal de Bardenas, que riega buena parte del territorio con aguas del río Aragón embalsadas en Yesa. 87
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Existe además un importante foco endorreico próximo a Sádaba y Ejea con cantidad de estancas y embalses, entre los que destaca por su valor natural el lagunazo de Moncayuelo. El agua ha creado también las caprichosas formas de los Aguarales de Valdemilaz en Valpalmas. El territorio presenta un clima mediterráneo continental, más extremado y seco conforme nos desplazamos hacia el sur. Los primeros vestigios humanos se remontan a la Prehistoria, época de la que datan numerosos yacimientos arqueológicos diseminados a lo largo del territorio. La presencia del pueblo de los suessetanos, de origen indoeuropeo, dio paso a un período de dominación romana en toda la zona al que pertenecen los primeros restos monumentales. La actual Cinco Villas fue encrucijada de importantes vías de comunicación, a lo largo de las cuales se establecieron ciudades y villas agrícolas relevantes. Pero es sobre todo en la Edad Media donde encontramos las raíces de las principales poblaciones que hoy conocemos, así como la denominación de “Cinco Villas”. Buena parte de la riqueza monumental y patrimonial del área estudiada proviene del medievo: castillos y torreones, iglesias románicas y mudéjares, juderías..., aunque también hay destacados ejemplos de épocas posteriores. Las sierras del norte ejercieron de frontera natural entre los reinos cristiano y musulmán. Al amparo de fortalezas edificadas en esta frontera crecieron poblaciones que fueron vanguardia de un avance cristiano que a comienzos del siglo XII extendió su dominación hasta las tierras llanas de Ejea. La ocupación del territorio ha venido determinada por una necesidad estratégica que privilegió la cercanía a los cursos fluviales, vías naturales de penetración. El paulatino surgimiento de pueblos y villas, señoríos laicos y fundaciones eclesiásticas o vinculadas a órdenes militares, resulta todavía hoy patente en el esquema de la propiedad de las tierras. Layana. Organización del espacio urbano La ocupación y economía de las gentes de la comarca 1 ha estado siempre vinculada a la agricultura, con el cultivo del cereal como protagonista. En el pasado tuvieron también mucha presencia la vid y en menor proporción el olivo, el almendro, el lino y el cáñamo. El regadío cuenta con siglos de tradición en localidades como Tauste, pero fue a partir de 1959 cuando la extensión de esta modalidad con el Canal de Bardenas dio lugar a la roturación y concentración de buena parte de las tierras, y al nacimiento de nueve pueblos de colonización2. Como antaño, los cereales constituyen el cultivo predominante, aunque el maíz se ha impuesto sobre la cebada y el trigo y comparte espacios con otros cultivos que han ido tomando importancia como las hortalizas (sobre todo pimiento y tomate), las forrajeras y, más recientemente, el arroz. 88
    • COMARCA DE CINCO VILLAS (ZARAGOZA, ARAGÓN) La ganadería ha ocupado tradicionalmente un destacado puesto en la economía de la comarca, con una importante cabaña lanar que practicaba la trashumancia y que ha perdido terreno frente a la agricultura y la estabulación, hoy mayormente dedicada al ganado porcino. Frente a la práctica desaparición del ganado caballar, otrora imprescindible para las tareas agrícolas, el vacuno mantiene cierta presencia en algunas poblaciones. La caza constituyó hasta un reciente pasado una importante actividad de subsistencia. La cría de animales de corral en la misma casa y el cultivo de un pequeño huerto resultaban también primordiales para el sustento familiar. Otro recurso importante ha sido la leña y su transformación en carbón vegetal en poblaciones como Castejón de Valdejasa y Luna, localidad donde una amplia zona de su sierra es conocida como La Campos de cereal en la ribera del río Arba de Luesia. Carbonera. Esta economía agraria ha condicionado la arquitectura popular. El territorio está salpicado de construcciones vinculadas a las distintas actividades y buena parte de la casa la conforman espacios dedicados a la conservación y almacenamiento de los productos agrícolas, así como los destinados al alojamiento de animales. MUNICIPIOS DE ADEFO CINCO-VILLAS Municipio Altitud Extensión (km2) Población 1930 2001 457 113 1.143 Ardisa 433 27,4 Asín 584 18,4 Biota 485 103 1.605 Castejón de Valdejasa 521 109 1.071 302 Ejea 320 615 7.800 16.941 Erla 425 19,1 1.117 429 Layana 486 3,6 458 123 Luna 477 307,3 2.618 873 109 Marracos 82 17 112 Orés 647 50,9 665 Las Pedrosas 475 18 417 Piedratajada 423 22,5 Puendeluna 430 Sádaba 454 Sierra de Luna 401 43,9 820 277 Tauste 267 405,1 6.182 7.412 Valpalmas 456 2,7 557 166 - 1.901,8 - 30.227 Totales 61 9,9 129 89 94 170 2.716 1.820
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Históricamente, la Comarca de Cinco Villas ha estado dividida en dos partidos judiciales, el de Sos del Rey Católico y el de Ejea de los Caballeros, a los que pertenecían las localidades del norte y sur respectivamente. Pero al margen de esta dependencia administrativa todos los pueblos eran de alguna manera autosuficientes, tenían comercios, ciertos talleres artesanos, además de médico, veterinario, maestros y locales de ocio como casinos y bailes. A medida que la despoblación fue mermando estos servicios, otros núcleos los fueron aumentando, sobre todo Ejea de los Caballeros que asumió el papel de capital de la comarca, aunque en la zona más oriental el mayor foco de atracción ha sido Ayerbe (Huesca). Hoy, con la recién creada demarcación comarcal, Ejea reafirma su papel de centro administrativo, formativo y comercial, compartido con Zaragoza. En el pasado todos los núcleos estaban comunicados con los de su entorno mediante caminos, sendas en muchos casos olvidadas pero cuya recuperación puede ser de gran interés hoy para el turismo. Prácticas como el senderismo o la bicicleta de montaña permiten conocer el entorno natural y acercarse a bienes patrimoniales marginados de las vías de comunicación como ermitas, castillos y otras construcciones de carácter popular (molinos, corrales, pozos, fuentes, etc.) lo que estimula su recuperación y conservación. Hoy son dos las vías de comunicación que vertebran esta zona. La A-127 recorre las Cinco Villas de norte a sur en dirección a Pamplona y Zaragoza, atraviesa cuatro de las poblaciones mayores y es la carretera más transitada. La otra vía importante, la A-125, cruza la comarca a la altura de Ejea en dirección este a oeste, de Tudela (Navarra) a Ayerbe, y enlaza por la A-1103 con la autovía de Huesca, ofreciendo otra alternativa para el acceso a Zaragoza. Otra red de carreteras locales une el resto de poblaciones con estas vías. La cercanía y comunicación con la capital ara- gonesa es importante tanto a la hora de fijar población como de favorecer el mantenimiento de segundas viviendas. Como efecto contrario, conlleva la ruta diaria de ida y vuelta a Zaragoza de profesionales y funcionarios que en otro tiempo vivían en la comarca. Fiestas comarcales como tales no han existido aunque la devoción popular a determinada Virgen o santo local, transcendía los propios límites municipales y ciertas ermitas han ejercido de centros religiosos de la comarca. El ejemplo más notorio es el del santuario de la Virgen de Monlora, ubicado en una atalaya de Luna, que convocaba a las poblaciones de Ejea, Erla, Luna, Sierra de Luna, Las Pedrosas, Lacorvilla y Valpalmas. A la ermita de la Virgen de los Bañales, situada al sur del término de Uncastillo, acudían vecinos de Layana, Sádaba, Biota, Malpica y Asín; y a la ermita de la Virgen de Miramonte, los de Valpalmas, Puendeluna, Casas de Esper, Piedrataja y Ardisa, término este último en el que se localiza. La relación entre los núcleos era más estrecha en el pasado, cuando se compartían más espacios de trabajo y fiesta, aunque sigue siendo buena. La cercanía también llevaba en ocasiones a roces y enfrentamientos, habituales entre las poblaciones vecinas que competían a nivel socioeconómico. El origen de estas rivalidades se remonta a siglos pasados en los que hubo discrepancia por cuestiones de linderos o propiedad de pastos y perviven a un nivel anecdótico. El origen medieval de muchas poblaciones determinó su asentamiento sobre un promontorio rocoso, donde se ubica el castillo y la iglesia, y en torno al cual se distribuye el caserío. El trazado urbano, de estrechos y empinados callejones, y su orientación quedaron desde un inicio condicionados por esa función defensiva. En algunos lugares las casas parecen colgadas sobre un río o barranco. A partir del siglo XVI, el entramado urbano fue extendiéndose hacia la zona llana, favoreciendo el 90
    • COMARCA DE CINCO VILLAS (ZARAGOZA, ARAGÓN) Calle de Farasdués. Calle de Farasdués. Erla fue extendiendo su caserío desde La Corona. talada, en Tauste el Portillo Barriofuera y en Sádaba restan los nombres de las seis puertas que cerraban el núcleo histórico: El Portal, Portal del Molino Viejo, Portal del Carmen, El Portalico, Portal del Imperio y Portal del Romero, algunos todavía vistos en pie por los habitantes del lugar. Entre los testimonios visibles queda, formando parte de un edificio medieval junto a la iglesia, la puerta que en Erla cerraba el núcleo original. El crecimiento urbano está ligado al comportamiento demográfico experimentado en cada localidad, afectadas de muy diferente manera por la emigración. Toda la Comarca de Cinco Villas había experimentado un crecimiento poblacional en el siglo XIX y XX que tuvo su momento álgido en torno a 1930. asentamiento hacia el sur, evolución patente en Ejea, Erla o Luna, donde los núcleos fundacionales (zonas conocidas como La Corona) fueron quedando en un segundo plano. Las localidades de historia más reciente se localizan en zonas llanas, más favorables para el hábitat. Buena parte de las puertas y peajes que pudo haber en las poblaciones han desaparecido y sólo perviven en la toponimia. Algunas formaban parte de antiguas murallas todavía visibles en algunos lugares. Según contaron los vecinos de Luna, la vecina Puendeluna tomó el nombre del puente donde se pagaba el peaje por entrar a su término y, de hecho, cerca del citado puente hay una zona llamada La Portera. En Castejón de Valdejasa encontramos el término Portazas, en Luna La Por- 91
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O ción característicos. En algunas localidades quedan restos de los muros de piedra que cercaban las parcelas, levantados sobre todo en viñas y huertos. Estas paredes, de entre 80 y 150 cm de altura, se construían muchas veces con las piedras extraídas del mismo campo, piedra arenisca de tamaño irregular asentada con barro o sin argamasa alguna, con un remate de piedra menuda para evitar la filtración del agua. Sin embargo, en muchos otros pueblos de la comarca esta práctica no era habitual aunque sí la de colocar mojones de piedra, sobre todo para señalar los límites del municipio. Linde, lindero y huega son vocablos usados para designar los límites parcelarios y de propiedad. Por otro lado, los nombres de corral, corraliza y barrera designaban, además de un edificio, una determinada extensión de tierra o finca. En muchas de las localidades utilizaban la medida de sembradura, es decir, la cantidad de grano utilizado en la siembra correspondía a una determinada superficie de tierra. Con algunas variaciones según el lugar, 140 kilos de trigo equivalían a un cahíz de tierra y a 8 hanegas, y cada hanega eran 12 almudes y 3 cuartales. El cahíz, la hanega y el almud equivalían aproximadamente a 5.721, 715 y 59,59 m2, respectivamente, y hoy han sido sustituidas por la hectárea. Una hectárea equivale a 1,74 cahíces y 14 hanegas. La ubicación y orientación de los corrales o casetas construidas en el campo estaban siempre condicionadas por la búsqueda del abrigo frente al cierzo, viento frío del noroeste que azota con virulencia toda la zona. Así, las puertas se orientan cara al sol del mediodía. También es habitual la elección de lugares elevados para protegerse de avenidas de agua y poder aventar mejor en la era, situada siempre junto al corral. Hasta la introducción de la maquinaria agrícola, el campo y sus construcciones estuvieron llenas de vida. Los pastores dormían en Fue a partir de los años 40-50 cuando el fenómeno del éxodo rural empezó a notarse, y en los 60, cuando buena parte de las localidades vieron reducida de forma drástica su población, situación que todavía no ha cesado, a pesar del flujo de inmigrantes. El envejecimiento de la población de Cinco Villas es general y uno de los problemas mayores. El destino principal de aquella emigración fue la ciudad de Zaragoza y otras como Barcelona, aunque una parte importante quedó en la misma comarca, en localidades como Tauste y, sobre todo, Ejea de los Caballeros, que vio multiplicar de forma notable su población. La implantación de algunas industrias como la de maquinaria agrícola y, en particular, del regadío, atrajo hacia esta localidad mano de obra de otras zonas de Aragón, Extremadura y Murcia principalmente. Ejea y Tauste son las dos localidades que más han aumentado su espacio urbano, dinámica todavía en marcha, frente a las poblaciones pequeñas que no han modificado en esencia su estampa original. En una situación intermedia se encuentran lugares como Biota o Sádaba, que todavía mantienen cierta población y un espacio urbano en crecimiento. En general, podemos distinguir dos modelos de expansión urbana diferenciados: uno que ha conllevado el abandono y degradación del centro histórico (Ejea, Erla, Luna o Sádaba) y otro donde el casco antiguo ha sido paulatinamente transformado al tiempo que se creaban nuevos barrios (Biota y Tauste). En este segundo caso el conjunto urbano ha perdido buena parte de sus señas de identidad mientras que las localidades del primer modelo conservan prácticamente intacta su apariencia original, lo que ahora permite acometer de forma óptima su rehabilitación. Un caso destacable es Sádaba, con un casco antiguo accesible y una arquitectura en piedra de gran calidad. Fuera del ámbito urbano encontramos también construcciones y elementos de parcela- 92
    • COMARCA DE CINCO VILLAS (ZARAGOZA, ARAGÓN) los corrales y también los agricultores, dependiendo de la distancia al pueblo y las labores a realizar, sobre todo durante la siega y la trilla, a veces acompañados de la familia. Cuando se trataba de grandes fincas, una o varias familias vivían durante todo el año en el campo junto a las viviendas de los propietarios, usadas sólo temporalmente. Estas familias y algunas otras que vivían en fincas menores de su propiedad acudían al pueblo para abastecerse y alternar, aunque el campo era también un espacio de encuentro importante. Todos los entrevistados coinciden en que no existía ningún tipo de discriminación ni rivalidad con estos trabajadores o familias, sin embargo, el oficio de pastor ha sido uno de los peor considerados en la comunidad. Hoy ya nadie vive en el campo. Calle Mayor de Asín. des, hoy zonas degradadas, y en el caso de Ejea con presencia de población marginal. Las clases pudientes levantaron casonas en zonas más llanas, con calles más amplias. Con posterioridad, fueron construidas viviendas sociales en los extrarradios, como las del Barrio de Lallana en Ejea para alojar a los obreros del ferrocarril, y las Casas Baratas en Biota y Tauste, localidad en cuyo extremo norte gentes humildes adaptaron cuevas como viviendas. El Ayuntamiento y la iglesia suelen estar situadas en el centro de la localidad y cuando hay más de un templo marcan ámbitos de influencia y sirven de referentes urbanos. En Ejea, por ejemplo, un portal situado en la Plaza España señalaba el límite entre las dos parroquias y era origen de rivalidades y enfrentamientos. La plaza céntrica del pueblo es el núcleo vital de la población y donde tienen lugar las expresiones lúdicas de la colectividad. Allí se planta el mayo, baila todo el mundo y se torean vaquillas durante las fiestas patronales. Grupos folclórios como el Dance de Tauste exhiben su arte en la plaza, paso obligado de las procesiones, que en su recorrido circular desde la iglesia por las calles principales trazan el entorno de los antiguos cascos históricos. Algunas, como la de Santo Cristo en Sádaba, rebasaban sin embargo los muros de la ciudad con fines protectores. En estas ocasiones, los balcones se engalanan con tapices y ricas telas. En Biota se hacía lo Arquitectura de la comunidad urbana. Espacio abierto Los nombres de las calles responden principalmente a su ubicación o a su relación con algún edificio de interés para la comunidad. Así, abundan denominaciones como Barrio Alto, Barrio Bajo, Las Eras, Mediavilla, Arrabal, Huerta Alta, Carasoles, del Aire; Calle La Iglesia, Herrería o Herrerías, Horno, de la Fuente, Abadía, Cantarería, Tejería, Camino del Molino, del Canal, etc. Apelativos como Barrio Nuevo o Barrio Verde señalan la presencia de una comunidad judía en el pasado y otros aluden a algún santo local o a personajes históricos, algunos vinculados a la comarca como Ramón y Cajal. Las poblaciones más pequeñas no presentan grandes diferencias sociales entre unos barrios y otros, aunque las casas de propietarios con más tierras fueron ubicadas generalmente en la calle y plaza más céntricas, denominadas comúnmente Calle Mayor y Plaza España. Sí se aprecia mayor diferencia en localidades como Ejea, Erla y Luna, donde los núcleos fundacionales albergan las casas más humil- 93
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O ción en la que el Jueves Lardero era costumbre eslardar o comer chorizos y longanizas secas en las inmediaciones de la Ermita del Santo Sepulcro. Junto a estos espacios, dentro y fuera del casco urbano, relacionados con actividades de carácter festivo-religioso, encontramos los dedicados a los diferentes oficios practicados a lo largo de la historia de cada población. Los pequeños talleres artesanos que había en todos los núcleos estaban ubicados en la vivienda del titular. En las poblaciones mayores acabaron por concentrarse ciertos oficios en el centro, como ocurría con los zapateros y carpinteros de Tasute, o en el extrarradio, como las herrerías y carreterías de Sádaba. Casi todas las localidades contaban junto al río con un tejar o tejería y en algunas había también cantarería y molino. Hoy existen pequeños polígonos industriales como el de Valdeferrín, en Ejea. Todos los núcleos contaban con comercios y tiendas distribuidas por el pueblo. Aunque las necesidades básicas estaban cubiertas, era habitual la llegada a las plazas de vendedores ambulantes que traían en carros tinajas, vajillas, telas, verduras, etcétera. Quinquilleros, caldereros, sogeros y vergueros, entre otros, permanecían en la localidad durante unos días trabajando. También llegaban tratantes de ganado caballar, tocineros y cabreros, pero las transacciones mayores se realizaban en la feria de Ayerbe (Huesca) y en otras como Tafalla y Sangüesa (Navarra) o Huesca. Ejea, coincidiendo con sus fiestas patronales, celebraba también una feria de ganado. Hubo así mismo gente que se dedicó a la compra de productos agrícolas, como los alfaceros de Tauste, o los que compraban trigo antes de que el Servicio Nacional de Cereales construyera grandes silos en buena parte de las poblaciones. Hoy en las localidades más pequeñas los comercios y los artesanos han sido sustituidos por la venta ambulante. Por el contrario, otras po- Las Tres Cruces, Valpalmas. mismo en el recorrido del sacerdote hasta la casa del enfermo cuando le llevaba el viático. En festividades como el Corpus Christi y el Corazón de Jesús se levantan altares en determinadas calles del recorrido procesional. Las fiestas patronales culminaban en sepetiembre las labores de la siega y de la trilla. Hoy han sido adelantadas en las localidades más pequeñas al mes de agosto para facilitar la afluencia de los hijos del pueblo. En invierno en los diferentes barrios se quemaban hogueras en festividades como San Sebastián y Santa Águeda, y en pueblos como Orés y Piedratajada las caballerías pasaban en San Antón de madrugada delante de la iglesia. En mayo se bendecían los términos desde el lugar más alto de la población o desde un monte próximo a ella: La Santa Cruz en Asín y Las Pedrosas, y Las Tres Cruces en Valpalmas. En Sádaba se hacía desde dos eras diferentes que alternaban cada año, y en Luna desde tres lugares, lo que dio lugar a la siguiente copla: Viva Luna porque tiene a Monlora en un gran cerro, Misericordia en la huerta y el castillo junto al pueblo. En Ejea se iba a La Cantera en procesión con las imágenes de San Gregorio y San Juan. Además de las romerías de referencia comarcal, existen otras de devoción local como la Virgen del Campo en Asín, la Virgen de la Corona en Erla, la Virgen de Yerzol en Orés, San Roque en Las Pedrosas o la Virgen de Sancho Abarca en Tauste, pobla- 94
    • COMARCA DE CINCO VILLAS (ZARAGOZA, ARAGÓN) blaciones han acrecentado su carácter de centros comerciales, en especial Ejea, que además celebra desde 1997 una feria multisectorial con gran presencia de los sectores agrícola y comercial. Igual que los comercios, los servicios administrativos se concentran en las zonas céntricas en torno al Ayuntamiento, edificio en el que las poblaciones pequeñas han habilitado espacios para otros servicios públicos como la consulta médica. Los mismos ámbitos dedicados al intercambio comercial servían también como lugares principales para el ocio. Los niños ocupaban calles y plazas con sus juegos (el olivero, a la una andaba la mula, ví cataví, las chapas, al médico cojo…), elaboraban sus propios juguetes (el redoncho, la picoleta, carricos, chiringas…) o explosionaban latas de carburo. Las niñas jugaban a las tabas, la comba, la rayola…hacían teatrillos en la habitación de alguna casa o jugaban a la lotería con judías y con carpeticas (naipes viejos). En alguna casa hemos visto juguetes más elaborados como cocinitas, sillas y cunas para las muñecas. Los más mayores robaban alguna gallina para hacer una merienda o las lecheras que se dejaban a refrescar en las ventanas. Los jóvenes jugaban mucho a la pelota en la pared de la iglesia, en el frontón, construcción conservada en las plazas de Ardisa y Orés, o en el trinquete, del que quedan restos en Valpalmas. También se practicaban deportes rurales como el tiro de barra y de barrón, de palo y de ajau, la cuerda, las carreras pedestres y los concursos de arar y dallar. En algunos pueblos había mucha afición al fútbol, hoy el deporte rey que cuenta con campos en muchas localidades. También encontramos pabellones de deportes. Por su parte, las mujeres frecuentaban como lugares de reunión asientos de piedra o banqueros ubicados junto a los portales y formaban sus corrillos en los diferentes barrios. Jugaban a las cartas y charlaban mientras realizaban labores de punto, ganchillo, bolillos, Plaza de Ardisa. etcétera. En épocas templadas iban a los carasoles, donde en Tauste se peinaban unas a otras. Su paseo cotidiano era ir a buscar agua a la fuente, oportunidad para alternar con los hombres, quienes comentan con sorna: ¡Cuántas veces se habrán vaciau el cantaro pa volver otra vez! El lavadero y el río, donde las mujeres acudían a lavar, eran también lugares importantes de relación social, y en todas las épocas del año los hombres recorrían las calles por la noche para rondar a las mozas. Llegado el estío, era habitual tomar la fresca por la noche en los portales, hoy sustituidos en buena parte por las terrazas de los bares. El baño se realizaba en pocetes o en las badinas del río, en alguna balsa estanca o en el canal, diversión que en menor medida practicaban las mujeres. Un lugar de recreo para refrescarse en Ejea era la Fuente de Bañera, actividad de la que tomó el nombre. Como antaño, las plazas y calles céntricas suelen ser los espacios de alterne principales, y donde por lo general se ubican los bares. En poblaciones que han crecido mucho como Ejea, el ambiente se ha trasladado también hacia las calles del Ensanche aunque alguna del casco antiguo como Herrerías siguen registrando mucha afluencia, de tal forma que ir de Herrerías, es sinónimo de ir a tomar vinos o “ir de marcha”. Además, ciertos lugares y esquinas del pueblo ubicados al abrigo del cierzo eran lugares habituales de tertulia y en 95
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O parte lo siguen siendo. Son los casos de la Esquina Berroy en Tauste, la Esquina del Raboso en Las Pedrosas, el Portalico y el Portal del Romero en Sádaba, la Cruz de las Eras en Orés, la Fuente Vieja en Biota, las placetas del Sastre y del Calderero en Luna, las distintas picarras o miradores de Tauste o las Vistas en Puendeluna, entre otras. Los cines al aire libre constituían una actividad excepcional. En el resto de fincas y caseríos solía vivir una familia que guardaba la propiedad. El núcleo de Casas de Esper está integrado en el municipio de Ardisa, que también incluía el abandonado de Sierra los Blancos, y Luna contaba con las aldeas de Júnez, Lacasta y Lacorvilla, hoy sólo habitada esta última. También se ha producido la anexión de municipios como Rivas y Farasdués, integrados en Ejea, y Malpica de Arba en Biota. No hay mucha experiencia de trabajos colectivos a excepción de los requeridos desde el Ayuntamiento cuando llamaba a vecinal. Todos los hombres de las casas tenían la obligación de acudir a trabajar sin cobrar, incluido el aporte de caballerías, para arreglar los caminos y las calles, entonces de tierra y con frecuencia convertidos en auténtico barrizal. En otros pueblos se limpiaban las balsas y acequias. Ejemplos de otro tipo de trabajos comunales son la construcción de la iglesia de la Oliva en Ejea o, posteriormente, la pavimentación de calles y la conducción de aguas. En alguna ocasión, los agricultores se ayudaban en las labores yendo a una junta o a conjuntar, es decir, compartiendo yuntas y caballerías. La matanza del cerdo y la preparación de alguna romería o fiesta también eran trabajos compartidos que en parte perviven. No se conocen casos de cocción comunal de pan porque a los hornos de uso público se llevaba a cocer la masa preparada previamente en cada casa. Además de labores y tareas comunales, los vecinos compartían su tiempo de ocio. Antaño los lugares principales de alterne de hombres, jóvenes y mayores, eran los cafés y cantinas o tabernas, ubicados por lo general en habitaciones o graneros de las casas, sin preparación especial, salvo la de un mostrador. En la memoria de los habitantes se suceden los nombres de las casas donde en algún momento hubo este tipo de establecimientos, incluso en los pueblos más pequeños recuerdan dos o tres cantinas. Sólo algunos vecinos iban antes Arquitectura de la comunidad urbana. Espacios cerrados Las viviendas se disponen en manzana cerrada y comparten medianil. Cada una está habitada por una familia, cuyo nombre acaba por identificarse con el de la casa. Sin embargo, en situaciones de penuria o de aumento de población, algunas casas tuvieron que alojar a varias familias, compartiendo el uso de la cocina y repartiéndose el resto de espacios, con habitaciones a veces sólo separadas por una tela. Herencias y ventas dieron lugar a particiones de un mismo edificio en varias viviendas, por lo general en pisos diferentes que sólo compartían el patio como lugar de paso, o casas separadas con acceso independiente, y también a que una vivienda utilizara y se comunicara con cuartos pertenecientes a la casa contigua, llegando a no corresponder el acceso y fachada exteriores con la vivienda. El único ejemplo en la zona de viviendas colectivas son los patiaces de Tauste, en origen casonas señoriales. El nombre de patiaz deriva de un gran patio, único espacio compartido por el que todos accedían a las distintas moradas. Las calles de cada barrio, por otro lado, funcionaban de alguna manera como patios colectivos, espacios muy vividos y compartidos por la comunidad. En el medio rural, sólo algunas fincas, como el caso de Paúles en Erla o la perteneciente a los vizcondes de Biota en el Bayo, incluían viviendas destinadas a los jornaleros, que constituían pequeñas aldeas. 96
    • COMARCA DE CINCO VILLAS (ZARAGOZA, ARAGÓN) del trabajo a echar el mezcladillo o revuelto (anís y vino dulce). El trago de anís en ayunas se tomaba normalmente en casa y durante la siega en casa del amo, antes de enganchar. Al volver del campo había quienes pasaban por la cantina a echar el vasico de vino y cuatro canciones. La cantina era un lugar más de trasnoche que los cafés. Buena parte de las poblaciones tenían además un casino privado. Una copla explica muy bien las barreras sociales existentes entonces: Los ricos van al casino y los pobres al café, y los pobres jornaleros a la taberna a beber. Las mujeres sólo acudían a estos lugares en fiestas, a tomar el aperitivo. Igual que los cafés, el casino ocupaba un espacio grande de alguna casa, con un mostrador, a menudo un piano, mesas y sillas, aunque en localidades como Ejea, Sádaba o Tauste fueron construidos con este fin edificios hoy todavía en pie aunque alejados ya de la arquitectura tradicional. En algunas poblaciones hubo también sociedades vinculadas en origen a algún sindicato o cooperativa agrícola, con nombres como La Agraria, de funcionamiento similar a los casinos y con los que de alguna manera competían, distinguiéndose en ocasiones uno u otro por su tendencia política. Al casino o sociedad se acudía a tomar el café y la copa, jugar la partida de guiñote o dominó y practicar la tertulia. Las partidas de cartas con apuestas de dinero eran por la noche y convocaban a aficionados de otras localidades. Durante las fiestas el casino organizaba baile con orquesta y, ocasionalmente, espectáculos de varietés. Otro edificio público fue la Casa del Pueblo de Ejea de los Caballeros, que durante la Segunda República destacó por su gran actividad política y cultural. En la mayoría de pueblos se programaban sesiones de cine en algún granero o salón amplio, actividad vinculada a la parroquia o al empeño personal de unos pocos vecinos. Edificios habilitados para tal fin hubo en Biota, Antiguo casino en Erla. Ejea, Luna, Sádaba y Tauste, donde llegó a haber tres, hoy casi todos desaparecidos, a excepción del de Sádaba, edificio que debiera recuperarse. Al cine se iba los domingos por la tarde. Eran cines-teatro donde se programaban representaciones teatrales, algunas preparadas por los propios vecinos, y algún baile o concierto. Ejea contaba con un teatro, el Imperio, que acogió a figuras musicales de primer orden como Antonio Machín o Marifé de Triana. Entre los comediantes que trabajaron en la zona, los vecinos recuerdan compañías de altura como la de María Guerrero. El baile era la diversión principal y la mejor ocasión de alterne entre los jóvenes de ambos sexos. En cada pueblo recuerdan uno o varios salones de baile, situados en cafés, patios o salas de casas, que no arreglaban ni decoraban de forma especial. En Tauste hubo dos locales destinados a tal fin, conocidos como el de Arriba y el de Abajo, denominaciones que además de significar la ubicación dentro del pueblo y planta del edificio, distinguían socialmente la gente que acudía. Según el lugar, utilizaban un gramófono, una gramola, un organillo o tocadiscos, aunque algunas poblaciones contaban con músicos. Sobre la consideración perniciosa del baile nos hablan en Piedratajada donde no iban las mujeres sin antes haber rezado el Rosario. Dentro del baile la gente se agrupaba por corrillos de amigos. En las casas no se bailaba, salvo excepciones. Hoy los luga- 97
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O fiestas, hoy todavía muy en boga. Muchos ocupan antiguas bodegas. En Tauste existieron los cuarticos, locales en la planta baja de un inmueble donde se reunían hombres a beber y entonar canciones de picadillo. Tenían reglamento y presidente propios, una de cuyas funciones era la de barrer el cuarto. Hoy el censo asociativo es cada día mayor en todas las localidades: las hay de tipo cultural, deportivo (sobre todo de caza y fútbol), bandas de música, coros y rondallas de jotas, asociaciones de mujeres y de la Tercera Edad que generalmente se reúnen en espacios cedidos por los Ayuntamientos. Otros lugares relacionados con la vida social y cultural son los museos y salas de exposiciones. El creciente interés que existe por la cultura tradicional ha motivado a muchos particulares a la recuperación de objetos y útiles ya en desuso. En la comarca destaca la colección de los hermanos Longás, parte de la cual se exhibe actualmente en el Museo Etnológico Miguel Longás, que ocupa una parte del antiguo hospital del mercado de Ejea. En este magnífico edificio, se exponen enseres vinculados a siete oficios: industria textil, herrería, cerrajería y hojaltería, viticultura, cerámica y carpintería. Otra parte de la colección, no expuesta al público, se dedica a la evolución de la maquinaría agrícola a lo largo del siglo XX. También se rescatan aspectos de la vida tradicional en el Centro de Interpretación de Valpalmas, dedicado al Nobel de Medicina Santiago Ramón y Cajal. Por otro lado, hay que resaltar el empeño y esmero con el que muchos propietarios han sabido conservar sus casas, convertidas hoy en pequeños museos, manteniendo los espacios y los antiguos útiles no sólo como mero adorno sino como si todavía estuvieran en uso. Otro edificio de uso público que no faltaba en ningún pueblo eran las fondas y casas que daban posada a los tratantes de ganado, al tocinero, al vajillero, al retratista o a los músicos res de alterne se han reducido en muchas poblaciones a un único bar que hace las veces de club social abierto a gentes de todas las edades y condiciones. Por el contrario, las localidades mayores han ampliado su oferta (discobares, salas de juegos recreativos…). Cine y teatro como tales sólo hay en Ejea de los Caballeros. En buena parte de las localidades han tenido y siguen teniendo mucha presencia los festejos taurinos durante las fiestas patronales, sobre todo encierros de vaquillas, y las plazas más céntricas son habilitadas como ruedos, antaño cerrados con carros y galeras. Sólo las poblaciones mayores, Ejea y Tauste, cuentan actualmente con plaza de toros. Ambas han sido utilizadas para conciertos, mítines y otros actos sociales y lúdicos. Ejea organiza una feria anual de prestigio que atrae a primeras figuras. En el pasado recuerdan también la presencia de toreros memorables como Lagarto y Palomino de Méjico en Biota y otros espectáculos como los de lucha libre en Ejea, donde lució sus dotes de campeón mundial el paisano Félix Lambán. En un terreno menos lúdico, las cofradías propiciaban también el encuentro y reunión de los vecinos. Aunque no contaban con locales propios, en casi todas las poblaciones se conserva memoria de la existencia de cofradías masculinas cuya finalidad era la de asistir a sus miembros en caso de muerte. Organizaban las reuniones en casa de algún cofrade, donde una vez al año solían hacer una comida. En Tauste es el Esclavo Mayor de la Virgen, elegido cada año y distinguido con un pendón, el que invita a gran número de vecinos a su casa y acompaña todos los actos litúrgicos de la fiesta dedicada a la patrona. Otras cofradías también relacionadas con el culto a determinadas imágenes religiosas, preparan procesiones como las de Semana Santa. En cuanto a asociaciones de carácter laico, en algunos pueblos los jóvenes organizaban peñas o pipetes, lugares de alterne durante las 98
    • COMARCA DE CINCO VILLAS (ZARAGOZA, ARAGÓN) en fiestas. También ofrecían pensión al maestro, al médico o al secretario. Eran viviendas que no se diferenciaban interior ni exteriormente del resto. Hoy encontramos alojamientos en Erla, Sádaba, Tauste y Ejea de los Caballeros, que cuenta con varios hoteles y pensiones. Especial mención merece la Hospedería de Sádaba, ubicada en una emblemática casona de la Calle Mayor maginíficamente rehabilitada. También existen albergues municipales en Ejea de los Caballeros y en Orés, y otros están en proyecto, como el de Biota. Hasta ahora casi todas las iniciativas de turismo rural en Cinco Villas se han concentrado en poblaciones situadas al norte, fuera de nuestro ámbito de estudio, como Sos del Rey Católico y Uncastillo. Desde su reciente incorporción al programa Leader Plus han comenzado a ponerse en marcha los primeros proyectos en nuestro territorio. En Asín un corral y pajar ha sido convertido en una pequeña casa rural y están en marcha otras actuaciones en distintas poblaciones. Hoy la carretera es el único modo de transporte utilizado en la zona pero hubo una época en que viajeros y mercancías compartían también el tren. En 1915 se inauguró la línea de tren de vía estrecha Gallur-Sádaba, que dejó de funcionar en 1973. Quedan en pie las estaciones de Biota y Sádaba, esta última reutilizada como edificio de oficinas. Consideradas de segunda categoría, son construcciones de mediano tamaño, de planta rectangular y dos alturas, de piedra sillar y provistas de sencillos elementos decorativos en vanos y esquinas, en el caso de la de Sádaba con ladrillo, material utilizado en el alero del tejado que, a cuatro vertientes, se cubre con teja árabe. La primera planta estaba dedicada a oficinas y acogida de viajeros y la segunda a vivienda del factor. Junto a las estaciones se levantaba otro edificio dedicado a almacén, todavía conservado en la estación de Biota. Ejea conserva también otros edificios vinculados al ferrocarril: Casa del Pepo en Luna, alojamiento de turismo rural vinculado a la iniciativa Leader un bloque de viviendas destinado a trabajadores, un depósito de aguas y dos puentes construidos en piedra sillar. En lo referente a edificios dedicados a la enseñanza, todas las poblaciones experimentaron desde los años 30 del pasado siglo importantes mejoras de sus colegios y escuelas. En muchas localidades las escuelas estuvieron ubicadas en el Ayuntamiento y otras contaron con edificios independientes de nueva planta singulares por su tamaño o por la introducción de nuevos materiales. Algunas han quedado en desuso o han sido reutilizadas y muy reformadas. Como ejemplo citaremos las Escuelas de Sádaba, hoy sede del Instituto de Primaria y motivo de orgullo entre la población. Responde a un tipo de edificación propia de finales de los años 20: grandes dimensiones, planta de dos alturas en la que sobresalen los bloques laterales y construida en sillarejo con sillería para realzar esquinas y ventanales. Contaba con ocho amplias clases, más dos dedicadas a párvulos con espacios diferenciados para niños y niñas. Parecidas características y de la misma época son las Escuelas de Tauste, construidas en ladrillo. En las localidades mayores había también colegios religiosos. En Ejea además de las escuelas nacionales ejercían las de los frailes y las de las monjas. En esta población levantaron en los años 50 el Instituto Laboral, de gran trascendencia en la 99
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Escuelas de Sádaba. educación de toda la Comarca de Cinco Villas. Ahora hay dos institutos de Enseñanza Secundaria. En los pueblos de colonización existieron también edificios de la Sección Femenina y del Frente de Juventudes en los que el Instituto Nacional de Canalización, en colaboración con estas organizaciones del Movimiento, llevaba a cabo actividades de formación y propaganda dirigidas a mujeres y niños. Los Ayuntamientos ocupan inmuebles que sobresalen en el conjunto urbano por su tamaño. Algunos mantienen en su exterior las características propias de la arquitectura popular pero en buena parte de las localidades han sido remodelados y se distancian de aquella por sus formas y remates, revestimientos en colores inusuales o grandes balconadas de cemento. Cuarteles de la Guardia Civil, mataderos y un mercado municipal en Ejea, son otros edificios públicos existentes aunque de escaso valor arquitectónico. Hornacina con santo en Farasdúes. antaño señalaban el nombre de las calles. En la fachada de algunas viviendas persisten hornacinas destinadas a alojar imágenes religiosas, como la situada en la Casa de las Cinco Villas de Ejea, muy vistosa. Otros ejemplos más sencillos hay en Farasdués, Luna y Tauste; mientras que Piedratajada conserva un peirón o pilar con un hueco en el remate que en otro tiempo acogía también la talla de algún santo. Muchas de las poblaciones conservan cruces de término que marcaban delimitaciones municipales (Marracos), el acceso a un santuario (Asín, Luna), el centro del pueblo (Piedratajada) o los caminos que confluían en la población (Erla, Ardisa, Layana y Orés). Son piezas algunas de gran antigüedad y de cuidada talla en piedra aunque en ocasiones el remate ha sido sustituido por una cruz de forja. Obras escultóricas y monumentos sólo encontramos en algunas poblaciones, todos de factura moderna. Entre los desaparecidos cabe mencionar el Monumento al Alcarabán que hubo junto a la iglesia mudéjar de Santa María Arquitectura menor de la comunidad urbana. Mobiliario Pocos son los elementos de interés para reseñar en este apartado. En una sociedad rural con escasos recursos, la inversión en mobiliario urbano ha sido mínima. Las antiguas farolas que iluminaban las calles ya han sido en su totalidad renovadas y como recuerdo queda sólo algún testimonio de las cerámicas que 100
    • COMARCA DE CINCO VILLAS (ZARAGOZA, ARAGÓN) de Tauste. Según la leyenda, Alcarabán era el nombre del constructor de la iglesia, quien sobre un caballo blanco dirigía las obras desde lo alto de la torre. Su muerte al caer desde allí supuso el cese de las obras y la torre, planificada al parecer para duplicar su actual altura, quedó inacabada. El monumento en su honor fue levantado en el lugar donde al parecer cayó y fue enterrado. La vivienda civil La casa por fuera La vivienda constituía uno de los principales rasgos diferenciadores de la sociedad tradicional aunque hoy esa relación entre la categoría de la casa y la posición social se ha diluido bastante. El edificio tomaba el nombre de la familia que la habitaba y hacía referencia también al resto de las tierras y propiedades del clan. Los grandes caserones pertenecientes a la oligarquía sobresalen del resto de viviendas por el volumen de la construcción, los materiales utilizados y ciertos ornamentos. Las más antiguas casas señoriales pertenecientes a antiguos hijosdalgos de la villa, son edificios sobrios, distinguidos por su buena sillería y la puerta abierta en arco de medio punto o ligeramente apuntado de grandes dovelas y, sobre ella, a menudo un ventanal gótico. A este ejemplo se adscriben Casa Minguillo en Asín, Casa el Horno en Puendeluna o La Corcota en Sádaba, entre otras. A partir del siglo XVI la nobleza y otras clases ascendentes hacen valer su poder construyendo grandes viviendas en el medio urbano. Se definen entonces las características del palacio aragonés: construcción en piedra sillar de fina talla y/o ladrillo a cara vista y tres plantas. En la baja destaca una gran puerta abierta en arco de medio punto, amplios vanos en la planta noble y en la última una Cruz de Término. Fachada de Asín. 101
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O galería de arcos rematada por aleros de mucho voladizo con canes ricamente labrados. Ejemplos son los palacios de Torrero y Luna, en Luna; Casa Martínaz y Casa Simón en Asín; Casa Cortés y Casa el Conde en Sádaba; Casa del Carlista y Casa de la Benjamina en Ejea de los Caballeros o la Casa de la Cámara en Tauste. Sin duda, el elemento más carcaterístico y donde se concentra buena parte del valor estético de estos edifios es en la galería de arcos que coronan el edificio junto con los aleros. El nº 20 de la Calle Ramón y Cajal en Ejea de los Caballeros ofrece una destacada muestra, con galería de arcos de medio punto doblados animados por decoración. En otros edificios la galería presenta rasgos góticos, como en el citado Palacio de los Luna, que exhibe también una solana sustentada por galería de columnas dóricas. Casa solariega en Luna. Casa señorial en Ejea de los Caballeros. 102
    • COMARCA DE CINCO VILLAS (ZARAGOZA, ARAGÓN) viendas austeras que priorizan la funcionalidad. Exhiben amplias fachadas de tres plantas construidas en sillería o ladrillo, según el lugar. La central presenta balcones con antepecho o barandilla de forja, a menudo abiertos sobre antiguas ventanas. Por lo general presentan repisa de piedra de un solo bloque, sujeta según el tamaño por ménsulas, aunque existen versiones más sencillas con repisa de baldosas y tirantes de hierro. Las puertas se abren en arcos de medio punto y pueden incluir elementos decorativos. Entre el repertorio ornamental más frecuente en dovelas y dinteles hemos encontrado flores de seis pétalos o esvásticas inscritas en círculos, figuras relacionadas con símbolos solares de protección. Algunas de estas tallas son de finales del XVIII, siglo al que corresponden bastantes fechas labradas en la clave del arco de las puertas. Muchas de estas viviendas están remodeladas y presentan la fachada de piedra o ladrillo enfoscada y con elementos ornamentales al gusto de los años 20-40 del siglo pasado, como los balcones y ventanas resaltadas por molduras. Las carpinterías también fueron sustituidas en esa época por puertas de cuarterones. Incluyen en este caso llamadores industriales de diferentes aleaciones. Las casas habitadas por pequeños propietarios y jornaleros difieren del grupo anterior sobre todo por el tamaño, mucho menor. Palacio de los vizcondes de Biota. Fuera de este esquema está el magnífico Palacio de los Vizcondes de Biota, ejemplar barroco adosado a la antigua torre del castillo que destaca entre otros elementos por sus balcones de forja, algunos con repisas de piedra en forma de venera, distintivo que veremos también en otras casonas coetáneas de Ejea, Farasdués y Valpalmas. Además de los blasones, podemos encontrar algún otro elemento decorativo ensalzando la portada de estas casonas, como Casa Berdún en Sádaba o Casa el Majo en Las Pedrosas (con una letra tallada en cada dovela formando la palabra Ave María), o la misma puerta, incluyendo llamadores o clavos de forja, aunque no existen ejemplos demasiado ricos al respecto. Este tipo de viviendas, algunas hoy en manos públicas, cuentan con doble acceso coincidiendo la entrada principal con la fachada y calle principales y la posterior con callejones secundarios por donde se accedía al corral y graneros, en algunos casos espacios añadidos a la propia vivienda. Diferenciadas de estas viviendas de tipo palacial son las pertenecientes al resto de clases sociales, a las que con mayor propiedad podemos considerar como arquitectura popular. Aunque todas ellas comparten rasgos, el nivel de renta de sus propietarios marca algunas diferencias. En ocasiones tratan de imitar a las casas de origen nobiliario incluyendo algún elemento ornamental, pero en general son vi- Puerta, Sádaba. 103
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Cuevas de Tauste. Las vivendas de comerciantes y gentes de economía mixta apenas cuentan en el exterior con elementos diferenciadores, a excepción de dos puertas en la planta baja, una de las cuales da acceso al comercio o al taller de artesanía. En poblaciones como Ejea y Tauste los grandes comerciantes y empresarios trataron de emular a la oligarquía en sus viviendas, aunque en general ocuparon edificios de época y estilos más recientes. La Moderna de Tauste es uno de los pocos comercios que conservan todavía el encanto de antaño ya que la mayor parte han cerrado sus puertas o han sido remodelados y sólo viejos rótulos delatan su existencia pasada. Desde finales del siglo XIX y, sobre todo, los años 20 y 30 del pasado siglo, el paisaje urbano de poblaciones en auge es alterado por un nuevo tipo de viviendas pertenecientes a propietarios o gentes de economías mixtas. Aunque mantienen rasgos de la arquitectura popular, como el uso de los materiales autóctonos en ocasiones ocultos por el cemento, se distancian de aquella por la combinación de otros materiales como la cerámica y el ladrillo para realzar elementos estructurales con fines ornamentales. Son edificios de mayor porte, de tres y cuatro plantas. Los vanos, más grandes, son balcones en la primera y segunda planta, a menudo ya de hierro colado y resaltados por medio de molduras de yeso. En general, se recurre a aleros de ladrillo con muy Vivienda en Malpica de Arba. Son construcciones de mampostería que puede combinarse en los pisos superiores o muros de medianería con el adobe, material predominante en este tipo de viviendas de Ejea y Tauste. Cuentan con dos o tres plantas aunque las hay que no pasan de una. Tienen escasos y pequeños vanos, incluidas las puertas, que son aquitrabadas con un madero como dintel o con dintel de piedra de un solo bloque sujeto con ménsulas, caso este último del que encontramos magníficos ejemplos en Ardisa. En distintas poblaciones se construyeron a partir de los años 20 del siglo pasado viviendas destinadas a obreros y jornaleros, edificaciones sencillas emparentadas en general con los cánones populares y conocidas como las Casas Baratas. En Tauste gentes de pocos recursos económicos ocuparon cuevas excavadas en la roca. Estas viviendas trogloditas, hoy todavía en uso, tienen su fachada revocada con cemento o yeso y encalada, con una o varias ventanas. Al exterior se acusa la chimenea y en ocasiones pequeños tejados para proteger la fachada del agua. 104
    • COMARCA DE CINCO VILLAS (ZARAGOZA, ARAGÓN) poco voladizo o de cemento con canes hechos a molde. Las puertas son adinteladas o se abren en arco rebajado y carpanel, con sillares almohadillados que sobresalen del plano de la fachada. Algunos edificios incorporan miradores, ocupando la parte central de la primera planta o recorriendo en altura dos de las plantas. Suelen ser de cemento y, singularmente, de madera, como el de la Plaza España de Ejea de los Caballeros, de rica decoración. Muchas de las poblaciones cuentan en su término municipal con fincas rústicas que agrupan amplias extensiones de tierra pertenecientes a grandes propietarios, tierras de señorío a menudo vinculadas a despoblados de origen medieval. Algunos edificios que servían de vivienda a estos propietarios, en el pasado miembros de la oligarquía local, son torreones medievales de gran interés histórico y artístico. Son los casos de la Ballesta o Bellestar en Ardisa, Sora en Castejón de Valdejasa, Torre de Siera en Orés, La Gabardilla en Tauste o el de Paúles en Erla, luego reconstruido. Otras fincas conservan restos de iglesias románicas, como Cambrón en Sádaba y Añesa en Ejea, la primera, en origen un monasterio cisterciense, y la segunda, propiedad de la Orden del Temple. Adosadas al edificio principal, o separadas de él, se disponen otras construcciones de uso agropecuario además de las viviendas del guardia de la finca y de los obreros, que responden al modelo tradicional de este tipo de edificios en el medio urbano. Las fincas cuentan también con pozo, horno, e incluso tejar y molino las mayores. Otras pequeñas construcciones diseminadas por parcelas y campos son las casetas o cabañas que servían temporalmente de refugio a los pastores y agricultores junto con sus animales. Son edificios de una planta construida en mampostería irregular, cubierta a una vertiente y con algún pequeño vano o muchas veces sin ellos. Los corrales o parideras ubicadas en el campo incluyen también este edificio Vivienda de gente de economía mixta en Ejea de los Caballeros. La finca de Torre de Siera en Orés. anexo al resto de dependencias. Puede diferenciarse la cabaña o caseta del pastor de la de los agricultores, ésta muchas veces de dos plantas, la superior dedicada a vivienda y pajar, y la inferior a cuadras. La caseta del pastor, más pequeña, está situada junto a la tiña o cubierto donde se resguardaba el ganado. Muchas de estas edificaciones han caído en el olvido, han sido reformadas con materiales poco acordes como la uralita y el cemento o han sido sustituidas por naves de hormigón. Afortunadamente, en la rehabilitación de viviendas cada vez impera una mayor sensibilidad por la recuperación de lo tradicional, promovida desde algunos Ayuntamientos 3 que premian las obras mejor realizadas. Durante décadas, las reformas exteriores han afectado sobre todo a la ampliación y apertura de nuevos vanos, habilitados para cocheras, y al revestimiento de las fachadas con cemento, a veces 105
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O una sola pieza. Muy pocas veces se recurre ya al arco de medio punto en las portadas, para cuya protección se habilita en ocasiones un pequeño porche, y las carpinterías, igual que en los aleros, son muy vistosas, algo poco común en la arquitectura tradicional. A diferencia de lo que sucede en las construcciones del campo, la orientación de las viviendas en las poblaciones está condicionada por el trazado urbano. Si tienen más de una fachada, siempre se destaca la que corresponde a la calle principal, donde se sitúa la entrada. Las mejor valoradas, que no siempre corresponden a las de mayor rango socioeconómico, son las de orientación sur o este, todavía más si tienen varias fachadas exentas y aprovechan el sol durante todo el día. Sencillez y economía son las características que definen la arquitectura popular. Piedra, barro y madera son los materiales que ofrece el entorno y son los que encontramos, con un uso diferenciado según el lugar. En general, la arquitectura popular de Cinco Villas presenta gran homogeneidad y, a excepción de Ejea de los Caballeros y Tauste, tiene como material protagonista a la piedra arenisca, sustituida por piedra caliza en Castejón de Valdejasa y Sierra de Luna, si bien en ésta última población existen canteras de los dos tipos. Dependiendo de la economía familiar, las fachadas se realizaban completamente en sillería, en sillarejo o en mampostería, reservándose en el último caso bloques mayores y mejor trabajados para las esquinas y vanos. En algunos casos la aparición de distintos aparejos indica añadidos posteriores. Donde la piedra predomina, el adobe se ha utilizado poco, generalmente en los pisos superiores de algunas viviendas y en los medianiles. Su uso ha sido más habitual en edificios agropecuarios dentro del casco urbano, sin revoque y siempre con un primer piso de piedra. También se utilizó adobe reforzado con tablas de madera en los pasos cubiertos que hay en las calles de Orés. Su empleo deno- Vivienda rehabilitada en Biota. con un zócalo de distinto tono o un encalado completo. Las características puertas de medio punto han sido reducidas o transformadas, y ya pocos ejemplos quedan en Las Pedrosas o Sierra de Luna. Otras veces se ocultan con persianas de plástico o carpinterías metálicas que sustituyen a la original de madera. Hoy sin embargo, lo habitual es sacar la piedra a la vista (al menos en esquinazos, dinteles y jambas de puertas y ventanas) o el ladrillo en su caso, y recuperar toda la carpintería en madera. En lo referente a edificios de nueva planta, en poblaciones grandes como Ejea o Tauste, la mayoría de las veces se ha edificado de espaldas a los usos tradicionales si bien existen hoy proyectos que buscan recuperar la imagen de la arquitectura tradicional, aunque se trate de pisos. En localidades pequeñas donde apenas existe nueva construcción, se ha mantenido cierta uniformidad: materiales, altura, vanos… No obstante, las nuevas construcciones inspiradas en la arquitectura tradicional en piedra han dado origen a un estilo característico. En realidad son viviendas realizadas en ladrillo con un fino revestimiento de piedra en la fachada, cortada y tallada casi siempre a máquina y de forma muy regular. Ofrecen una distribución simétrica y homogénea de los vanos abiertos en arcos adintelados con dovelas de igual tamaño en lugar de dinteles de 106
    • COMARCA DE CINCO VILLAS (ZARAGOZA, ARAGÓN) ta una mayor pobreza en la construcción aunque, como indican los albañiles que lo han usado, es un material duradero y muy aislante si se protege bien. El tapial es más bien excepcional y se utilizó en las plantas superiores de algunas viviendas antes de que el uso del adobe se generalizara. En Ejea y Tauste sin embargo, la mayor parte de las viviendas de las clases medias y bajas se hicieron con adobe y tapial, materiales ocultos por el revoque o jarreado de yeso. Las adobas las fabricaban con marcos de madera los propios vecinos y para la elaboración del tapial se utilizaban encofrados que llenaban de tierra con paja húmeda y apisonaban. En los pueblos donde abundaba, el yeso se cocía o majaba en hornos, se cubría durante varios días y luego se trillaba en La Era del Yeso, que conserva este nombre en Castejón de Valdejasa. Otro material característico en Ejea y Tauste es el ladrillo, generalmente sin enlucir y agramilado en las casonas. La piedra se utiliza en Ejea como base de muchos edificios de adobe e incluso como material principal en destacadas construcciones, pero su presencia es excepcional en Tauste, donde sólo aparece en algunos esquinazos de edificaciones de cierta envergadura. Esta población presenta un tipo de arquitectura más propia de la Ribera del Ebro y para la base del edificio se recurre a la piedra hecha en hornos de yeso a partir de piedra caliza o a la piedra de sarda, que tenían fama de trabajar muy bien los albañiles de Castejón. En general, el aspecto de las viviendas es el de un bloque en forma rectangular, más bien horizontal, de tres plantas, aunque abundan las de dos plantas y hay algunas que llegan a cuatro, la última en muchos casos añadida. Sucede en ocasiones que los pisos no se corresponden con plantas en el interior, donde ciertas distribuciones escalonadas hacen ganar niveles. Aunque menos habituales, también existen pequeñas viviendas de una sola En Orés abundan los pasos cubiertos sobre las calles. planta, las llamadas parcelas o de entre usted. Estemos ante una arquitectura en piedra, adobe o ladrillo lo habitual es que destaque el macizo sobre el vano4. En las viviendas más antiguas y menos remodeladas se observan, según la anchura de la fachada, uno o dos vanos de reducido tamaño por piso. Como embocadura presentan tres grandes sillares rectangulares correspondientes al dintel y las jambas. En la parte inferior suele haber un prominente alféizar, achaflanado o moldurado, sujeto por dos o tres grandes sillares. Otras veces aparecen sencillos dinteles de madera y en algunas poblaciones se utiliza el ladrillo, incluso para el alféizar. Salvo en la arquitectura de tipo palacial y la de época más reciente, no hay una disposición simétrica en la ubicación de los vanos. Esta responde más a la propia distribución interior, a la vez que se favorece la ventilación de la casa, incluyendo vanos orientados tanto al norte como al sur. También es bastante habitual la existencia de una ventana centrada sobre la puerta. 107
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Alzado y plantas de una vivienda de Rivas. Normalmente los albañiles eran quienes diseñaban la distribución de las estancias. Trabajaban de sol a sol y se les pagaba con dinero que muchas veces se ampraba o pedía prestado. Los propietarios de la casa colaboraban en el trabajo y, en ocasiones, levantaban edificios de menor envergadura como pequeñas casetas en el monte. Sin embargo, no había mucho dinero para hacer casas de nueva planta y los hijos al emanciparse ocupaban la vivienda familiar, compraban otra casa o, cuando no llegaba, algún cuarto. En estas ocasiones eran frecuentes las reformas consistentes en levantar un piso más o modificar parte de la distribución interior. En las poblaciones donde aumentó considerablemente la población se edificaron nuevas casas, algunas de tipo promo- cional, y el que podía permitírselo o tenía necesidad abandonaba la casa antigua. Por lo general, la cimentación era reducida (entre 60 centímetros y un metro) o nula si se contaba con la proximidad de una base rocosa. El cimiento se formaba con relleno seco de piedra cubierta con zaborra y barro. Los suelos varían según las estancias y posibilidades. En los mejores patios son de losas de piedra, sustituida en los más humildes por buro o tierra, base también de cuadras y corrales. En los pisos superiores se utilizaba el yeso como solución más básica y las baldosas de ladrillo macizo, sustituidas luego por baldosas más pequeñas y finas (traídas de la población zaragozana de Ariza, según dicen en varios lugares) que alternaban los colores rojo y amarillo. 108
    • COMARCA DE CINCO VILLAS (ZARAGOZA, ARAGÓN) Patio de vivienda en Biota. Corral de piedra tosca en el Saso de Biota. Posteriormente aparecieron en casas pudientes los mosaicos, baldosas de motivos geométricos o florales de gran brillo y colorido, diferentes en cada habitación, que luego tuvieron una difusión generalizada. La tarima es excepcional. Las escaleras se cubrían con todos estos tipos de pavimentos y un listón de madera en el borde, aunque el primer tramo suele ser de piedra y el último de acceso a la tercera planta en las casas más humildes, de sencillas tablas de madera. Los edificios se sostienen en uno o varios pilares de piedra o ladrillo que recorren en altura todo el edificio y sobre los que descansa la estructura del tejado. En algunas casas, en lugar de pilares levantaron muros de carga. Por otro lado, las viviendas comparten medianil apoyándose unas en otras. Si el terreno lo permitía, caso de Orés, se aprovechaba la roca sobre la que se asentaba el edificio como pared trasera del mismo. Cuando las paredes maestras son de piedra tienen unos 50-70 cm. de grosor, pudiendo alcanzar y sobrepasar incluso el metro. Están constituidas por dos hiladas horizontales de sillares o mampuestos, con relleno de zaborra o ripio y barro, que en algún pueblo recuerdan cómo era masado con los pies. Cada dos o tres hiladas colocaban una travesera o pasadera que cruzaba toda la pared y a veces sobresalía de ésta. El aparejo habitual es la mampostería concertada y bien aparejada formando hiladas regulares. En construccio- nes más humildes, de aparejo más irregular, utilizaban ripios o pequeñas piedras de calce, e incluso trozos de teja, para igualar las hiladas. Para la unión de los mampuestos o sillares se empleaba el barro, en ocasiones con paja, posteriormente sustituido por el mortero de cal y arena, y más recientemente por el cemento. El rejunteo de los mampuestos permitía luego dar forma regular al conjunto, algo muy de moda en edificios de los años 20 y 30 del pasado siglo. En algunas casetas y construcciones del campo se utilizó la piedra seca, y en ciertos corrales del Saso (zona llana entre Sádaba y Ejea) piedra tosca de color rojizo, aparejada en forma de espina u opus spicatum, con un resultado de gran valor plástico. Los tabiques del patio, graneros, cuadras y corrales de la planta baja son de piedra, aunque en algún caso los hemos visto de adobe. En las plantas superiores son de adobe y de ladrillo macizo dispuestos de canto y de cañizos cubiertos de tierra con cuartizos de madera en las casas más humildes, en todos los casos lavados con yeso. El lavado de las paredes podía hacerse en dos capas, una primera con yeso y tierra, y otra más fina sólo con yeso. Los ladrillos o tochos, de distintos tamaños y grosores, los hacían en la tejería del pueblo. El tejado suele ser a dos aguas o de doble vertiente sin excesiva inclinación, aunque los hay de tres y cuatro vertientes y en edificios de poca superficie se limita a una. La estructura 109
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Las techumbres interiores se sustentan también con un travesaño y maderos que descansan en él. Los maderos o rollizos son de chopo, álamo o pino, de mayor grosor y más rectos en casas de alto nivel económico, donde a menudo aparecen seccionados y labrados. Sobre ellos hay un entramado de cañizos con barro, que podía ser también de tablas o ramas de sabina y enebro. Las techumbres quedan así a la vista en graneros o cuadras y sobre todo en los edificios de uso agropecuario como corrales, casetas y pajares. En las estancias más habitadas de la casa el cañizo se lavaba con yeso, adoptando muchas veces forma curvada. Este espacio entre maderos es conocido en algunos lugares como las vueltas del techo. Con posterioridad los maderos se ocultaron con cielo raso de cañizo forrado de yeso. El revestimiento de las fachadas ha ido cambiando con el tiempo adaptándose a las modas. El uso del encalado, generalizado por cuestiones higiénicas, varía dependiendo del tipo de arquitectura. En los edificios de piedra se limitaba al entorno de puertas y ventanas, donde los sillares lisos lo permitían. Posteriormente, el encalado se hizo extensivo a toda la fachada, previamente enfoscada o revocada con arena y cal, después cemento, o al menos se encalaba el último piso si no estaba construido en piedra. En general las fachadas de ladrillo eran a cara vista, mientras que las de tapial o adobe se revocaban con arena y cal o con yeso, aunque en casas sin medios se dejaba a la vista. De forma más reciente se ha recurrido al cemento Portland, con acabado liso o rugoso, combinando en ocasiones un zócalo de cemento con el resto de la pared encalada. En algunas poblaciones –Tauste y Castejón– las ventanas y parte de las fachadas de algunas casas están delimitadas por bandas de color azul y de forma ocasional aparece el azulejo. Aunque el blanco sigue siendo el color preferente, muchas fachadas lucen tonos ocres, Falsa o granero. del tejado está formada por una viga central conocida como travesaño o cabezal, que apoya en los pilares o muros de carga y sobre la que recaen las vigas o maderos paralelos a las vertientes del tejado. Sobre los maderos se colocaba un entramado de cañizos y una capa de barro de unos 8 cm. de grosor para asentar las tejas, dispuestas primero boca arriba y después al contrario. En edificios de uso agropecuario como cabañas y corrales aparecen sujetas con piedras. Las tejas son muy pesadas y de color ocre, diferentes de las utilizadas ahora en calidad y tonos. En la mayor parte de los núcleos había un tejar donde trabajaba y vivía una familia que en las poblaciones más pequeñas residía sólo de forma temporal. Las chimeneas que culminan los tejados han sido en buena parte reformadas. Antes eran de ladrillo, adobe o cañizos revocados, de forma rectangular y no mucha altura, a menudo con cierre triangular por medio de dos ladrillos unidos, o con un chapitel o plancha de hierro horizontal. Los tejados desaguaban en las casas vecinas hasta el corral o la calle y unas pocas contaban con canaleras o gárgolas, algunas de figuración animal. Hoy se está generalizando el uso de canaleras que recorren verticalmente toda la fachada. 110
    • COMARCA DE CINCO VILLAS (ZARAGOZA, ARAGÓN) Ventana encalada. Cerradura de forja. amarillos o salmones y a veces combinan colores y distintos materiales para distinguir plantas, esquinas o vanos. Los aleros o rafes en su mayoría son de madera, con canes algo moldurados, pero no especialmente llamativos, a excepción, como ya hemos citado, de las casas palaciegas y señoriales, donde en ocasiones los canes de las esquinas eran sustituidos por figuras animales como águilas. Los aleros de ladrillo en hileras superpuestas y formando frisos en esquinillas o dientes de sierra son habituales en toda la comarca, aunque introducidos tardíamente en algunas poblaciones. Derivan de la arquitectura mudéjar, de la que son magníficos ejemplos las iglesias de Tauste y Castejón de Valdejasa. En estas dos poblaciones y en Ejea encontramos también aleros de mediacaña o de revoltón realizados en yeso y vinculados a la arquitectura barroca. En las construcciones humildes el voladizo disminuye y se recurre en ocasiones a una simple línea de tejas invertidas. Las puertas que conservan la carpintería original están realizadas con tablas clavadas sobre un armazón de maderas más gruesas. Abunda un tipo de puerta con otra más pequeña en su interior utilizada para el tránsito de personas, a menudo dividida a su vez en dos hojas en sentido horizontal, quedando habitualmente la superior abierta. Hay también puertas de dos hojas, una de ellas partida. Desde el interior las puertas se cierran por medio de aldabas. Los ornamentos de forja se reducen a clavos dispuestos en líneas y algún sencillo llamador con forma de reptil o de falo, hoy en buena parte desaparecidos. Abundan más los de hierro colado que muestran una mano con una bola, sustituidos en las casonas por aros con cabezas de león. En casas de distinta posición económica hay junto a los portales argollas de hierro, herraduras o un agujero tallado en la esquina de un sillar para atar las caballerías. Muchas viviendas protegen del agua la parte inferior de sus puertas con un tablero de madera o de chapa, práctica que ya 111
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O La casa por dentro era habitual en el pasado como hemos visto en Asín, donde flanquean algunas puertas dos pilotes de piedra que servían para encajar los tableros. Las casas más humildes, abandonadas o apenas remodeladas, tienen el interés de mostrar la carpintería original, sencilla y sin ningún tipo de ornato. Todavía se conserva alguna cerradura antigua de madera y sus llaves, sustituidas luego por las de hierro forjado. Las ventanas, de una o dos hojas, incluyen a menudo postigos o pequeñas puertas. También existen ventanas extraíbles, de una pieza, que se sujeta al marco incrustado en la pared con aldabas de madera. No encontramos contraventanas y, en ocasiones, tampoco cristales. En el interior de las viviendas las paredes y techos, incluidos maderos, se blanquiaban, a excepción en algunos pueblos de las cuadras y graneros. La cal la mataban ellos mismos en casa, compraban ruejos de yeso ya cocidos y los disolvían en agua, añadiendo después un poco de añil o azulete para potenciar el blanco. También había hornos de cal donde cocían ruejos de las riberas. Por lo general se encalaba en verano cada dos o tres años y a la vez se daban dos chapotazos a las ventanas, aunque la cocina, que se ponía muy negra del humo, se llegaba a encalar hasta dos veces al año. En Luna y Las Pedrosas recuerdan haber pintado con tierra batán, arcilla de color amarillo, utilizada en este último pueblo también como medicina, por ejemplo para curar quemaduras. Las casas con un nivel económico destacado pintaban algunas estancias como comedores y salas, donde ocasionalmente aparecen frisos de yeso con motivos clásicos. Hoy hay tendencia a descubrir las paredes de piedra en las estancias de la planta baja y se suelen sacar a la vista los maderos para dejarlos en su color natural o barnizados. También, cada vez tienden a valorarse más los antiguos pavimentos y en las rehabilitaciones se buscan cerámicas que los imitan. La casa ha sido escenario del ciclo vital familiar durante generaciones. Hoy todas las madres de la comarca dan a luz en Zaragoza, pero hasta hace unas décadas el parto, asistido por la comadrona, tenía lugar en la alcoba o habitación del matrimonio. Era habitual que la familia y algunas vecinas acudieran a visitar a la parturienta. Los niños dormían en sencillas cunas de madera, aunque las había también de hierro y mimbre pero sólo en algunas casas tenían andadores y silletas altas de madera. Los bautizos se celebraban antes de pasadas 48 horas del nacimiento y a la iglesia acudían los padrinos con el niño. A la salida se tiraban peladillas y en casa se tomaba un chocolate. Este dulce también se degustaba con motivo de la comunión y, ocasionalmente, en los cumpleaños, fiesta apenas celebrada, aunque en Luna recuerdan que les hacían una torta con forma de muñeca a las niñas y de gallo a los niños. Aunque estos jugaban sobre todo en la calle, también lo hacían en la cuadra o el corral y en invierno en la cocina, junto a la lumbre, lugar reservado no obstante a los mayores: Sí los viejos, ¡anda, quítales el rincón! De jóvenes los quintos solían recorrer las casas pidiendo tortas o comida con las que luego celebraban el quinteo. Además de rondar a las mozas por las calles, en muchas localidades les hacían enramadas en las ventanas con hojas de chopo, que por despecho hacia la chica, se sustituían en ocasiones por un trozo de carnuz en la puerta. Los novios festejaban normalmente en la calle, casi a escondidas, después más cerca de la casa de la novia o en el patio debajo la escalera. A la cocina se accedía tras la petición formal del novio a los padres para casarse con la hija, a no ser que por cuestiones sociales o de índole política éstos se opusieran a la boda. Mientras cortejaban estaban presentes los padres y abuelos aunque en algunas casas los novios ocupaban el come- 112
    • COMARCA DE CINCO VILLAS (ZARAGOZA, ARAGÓN) dor y les dejaban a solas. La mujer aprovechaba este tiempo para bordar el ajuar o plega y el momento de mayor intimidad era el de la despedida en el patio. Tras varios años de noviazgo y llegado el día de la boda, el novio, con sus familiares, iba a buscar a la novia a su casa para ir a la iglesia, costumbre que en algunos pueblos todavía perdura. El cortejo estaba precedido por dos niños que portaban sendas tartas, una para el sacerdote y otra para el sacristán. Después de la ceremonia la boda se festejaba en casa, en la cocina, el comedor o la sala más grande que hubiera, con un desayuno o comida y solían acudir parientes que vivían fuera. En ocasiones la fiesta se prolongaba varios días aunque los novios ya se habían marchado de viaje. Así, en Luna o en Las Pedrosas se casaban casi de madrugada para coger el autobús a la salida de la iglesia. Desde mediados de los años 50 empezó a ser habitual casarse en Zaragoza, el convite entonces se hacía en un restaurante de la ciudad y en los pueblos comenzó a utilizarse para este fin el Casino. Cuando uno o los dos contrayentes eran viudos, la boda iba precedida de sonados esquilazos. Un fallecimiento era, y sigue siendo, el momento en que la casa abre sus puertas y recibe a toda la comunidad, ocasión en la que las familias más solventes podían hacer ostentación de sus espacios y enseres. En algunas de estas casonas el duelo culminaba con un convite. En general, al difunto no lo lavaban, pero lo vestían con su mejor traje y lo dejaban en la cama, retirado el colchón, hasta poco antes del funeral. En otros pueblos lo colocaban en el suelo junto a la cama sobre una sábana. En toda esta preparación estaban muy presentes los vecinos, que sólo recuerdan haber amortajado a algún familiar. Se solía rezar el Rosario en la cocina o en el comedor, donde tenía lugar el velatorio. En otros casos esto se hacía en la habitación, junto al difunto, al que se velaba durante toda la noche, obligación de mu- Comedor. chos varones pertenecientes a ciertas cofradías. A la casa acudían los vecinos a dar el pésame a la familia y acompañar el difunto a la iglesia. Las mujeres se situaban en la cocina o comedor y los hombres en el patio, junto al féretro, colocado sobre una mesa con una tela blanca, dos candelabros y algún reclinatorio. Era habitual adecentar el patio colocando sábanas en las paredes. Diferentes son los ritos relacionados con la protección de la casa, generalmente vinculados a festividades religiosas. En Pascua se tomaba agua bendita de la iglesia y con ella se bendecían las distintas estancias, incluidos corral y cuadra. En Biota recuerdan que el rito iba acompañado de la siguiente oración: Como Jesús y María entraron en Belén, en nuestras casas y campos salga el mal y entre el bien, aunque con anterioridad se repitió la fórmula entre Dios y salga el diablo. En otras localidades el sacerdote se desplazaba a bendecir las viviendas y recibía a cambio huevos. Función protectora tenía el ramo de olivo bendecido el domingo de Ramos que se colgaba en algún balcón o ventana, tradición que todavía se mantiene y vincula a la salvaguarda de las tormentas, llevándose también al campo y a sus corrales. En Orés, con idéntico fin, se colocaba el día de San Juan una mata de malva en el balcón, y en la cuadra, un arllozo o cardo. El desastre que podía acarrear una tormenta, por la pérdida de la cosecha, explica 113
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Flor en una vivienda de Orés. Cocina. la existencia de numerosos ritos dedicados a espantarlas. El día de Jueves Santo se cogían 12 piedricas y se guardaban en la casa para sacarlas a la ventana en caso de tormenta. También se guardaba y encendía la velita bendecida el día de la Candelaria apelando a Santa Bárbara bendita que en el cielo estás escrita con papel y agua bendita, en el árbol de la Cruz. Padre Nuestro. Amén. Jesús. Otra tradición que recuerdan es la de sanjuanarse o lavarse en el río la noche de San Juan para prevenir o curar enfermedades, agua que en algunos casos se llevaba a casa y se dejaba a remojo una noche para luego lavarse la cara. En la noche de Ánimas era habitual colocar en un recipiente lámparas de aceite, tantas como familiares difuntos hubiera, y en alguna localidad recuerdan que a partir de las doce de la noche hombres mayores iban llamando a las puertas de las casas pidiendo un padrenuestro y un avemaría por las almas del purgatorio, a la vez que tocaban a muerto las campanas de la iglesia ¡Daba miedo aquello! porque entonces no había luz y colocaban en las ventanas linternas de vela y calabazas iluminadas. La cocina era el lugar más habitado de la casa y donde las mujeres realizaban la mayor parte de las labores domésticas. Además se ocupaban de cuidar los animales del corral, donde los sacrificaban y pelaban, cuando no lo hacían en el patio. El resto de la familia tam- bién hacía la vida en la cocina, pues era el único lugar caliente de la casa. Sólo en casos excepcionales se utilizaba el comedor. Junto al fuego hilaban, remendaban, hacían calceta o peduques, desplazándose al patio en verano. Una idea de cuáles eran las dependencias de la casa donde se pasaba más tiempo nos la ofrece el número de bombillas que había. Según nos cuentan, en muchos casos se limitaba a dos, una en la cocina y otra en la cuadra. Para desplazarse a las habitaciones se utilizaban velas o candiles. Hoy en la mayoría de los pueblos, al menos la gente mayor, sigue haciendo la vida en la cocina. El aseo diario se realizaba generalmente en los lavabos de las habitaciones o en algún granero utilizando un cuenco o balde, espacio conocido en algunos sitios como el cuarto de los peines o de peinar. A los niños se les lavaba con alguna palangana en la fregadera. Para entrar o salir de la casa no ha existido nunca ningún ritual ni saludo especial. Se llamaba por el nombre de la señora de la casa (sólo en algunos casos se anteponía el doña) y se subía hasta la cocina, pues la puerta de la calle siempre estaba abierta. Había personas que cada día al salir de casa por primera vez se santiguaban y los pobres, que en ocasiones iban pidiendo por las casas, utilizaban la fórmula: ¡Ave María Purísima! a lo que se les contestaba ¡Sin Pecado Concebida! Este saludo era habitual también al dejar en otra casa la 114
    • COMARCA DE CINCO VILLAS (ZARAGOZA, ARAGÓN) conocida como el cuarto de la criada, y de los muleros, que se ocupaban de vigilar las caballerías por la noche y dormían en la misma cuadra, en camastros de paja o en la pajera. Muchos hombres cuentan que hasta el día de la boda no durmieron en cama. En algunas casas existen ventanucos en la cocina o la habitación, desde donde vigilaban la cuadra o el patio para ver quién llegaba. Otras, como Casa Nocito de Marracos, cuentan incluso con rejería en la escalera, que se cerraba por las noches como medida de protección. Los criaus almorzaban, comían y cenaban (a veces diferente comida) en la cocina. Si era casa importante, en mesa aparte o antes que los amos, quienes no siempre usaban el comedor. Si había muchos trabajadores éstos comían en el patio o había incluso una cocina habilitada sólo para ellos y en ciertas casas muy pudientes se distinguió una zona o estancias de la vivienda destinadas al servicio o a la familia del guardia o guardeses, esto último más propio en las fincas situadas en el campo. Muchos propietarios lo eran también de grandes rebaños y tenían pastores a su servicio que dormían en los corrales, aunque si estaban casados solían acudir a sus casas del pueblo. Un importante espacio de la casa era el dedicado a los animales, principalmente mulas y burros, imprescindibles en los trabajos agrícolas. El número de pares de caballerías indicaba la riqueza de la casa, algo que se evidencia en el tamaño de la cuadra o de los graneros, y no tanto en el número de habitaciones. A la cuadra se accedía desde el patio. En una de las paredes se situaba el pesebre y la pajera, un rincón limitado con una pared de obra o de madera para guardar la paja. Las pesebreras solían ser de piedra, con remate de madera a veces revocada con mortero de cal y arena. También había un espacio para colgar los yugos, bastes, collerones, mangas y correas de las caballerías. En casas pudientes se reservaba un lugar de la cuadra, o había otra, para la yegua o para capilla con la imagen de algún santo, que iba rotando por el vecindario. En todos los pueblos recuerdan los fuertes lazos de vecindad que ahora lamentan se han perdido. Se ayudaban en todo lo que podían y cualquier evento, por pequeño que fuera, se compartía. También era muy habitual visitar a los familiares, sobre todo si estaban enfermos. Algunos de ellos se reunían a rezar a diario el Rosario alrededor de la lumbre y en algunas casas fuertes lo rezaban con todos los trabajadores. Las visitas eran atendidas en la cocina y sólo las casas pudientes atendían en la sala principal. En estas casas había siempre una habitación reservada para los invitados, aunque otras más humildes, si tenían espacio, también contaban con un cuarto parau. En todo caso, para los huéspedes se ponían las mejores ropas de cama y si era necesario los de la casa dormían en el suelo. En las casas se juntaban las mujeres a coser, a jugar a las cartas y a la lotería, mientras que de jóvenes los hombres organizaban ocasionalmente meriendas. La matacía o matanza del cerdo era también un motivo de reunión de vecinos y familiares. Las casas pudientes invitaban a cenar a la plana mayor del pueblo: cura, veterinario, médico, practicante y guardia civil, y llevaban el presente a otras casas: alguna morcilla o alguna bola y un poco de chinchorra. En Puendeluna cuentan que los más necesitados iban a por el caldo con un pucherico y se les echaba alguna bola. Los propietarios de tierras tenían a su servicio jornaleros para el trabajo del campo (desde el día de San José hasta el día de San Miguel, 19 de marzo y 29 de septiembre respectivamente), número que aumentaba en época de la siega con segadores que venían de fuera. Así mismo, contaban con criadas para faenas como ir a buscar agua, ir a lavar al río o cuidar a los niños. Este personal dormía por lo general en sus casas a excepción de alguna muchacha, que lo hacía en una pequeña habitación 115
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O el caballo de montar, al que trataban como a un señorito. Junto a la cuadra se situaba el corral, presente en la mayor parte de las casas, aunque algunas muy humildes criaban los animales en la calle y por la noche los recogían en el patio o una esquina de la cuadra. Otras, sin embargo, tenían un edificio fuera de la casa dedicado a ello. El corral era por lo general un espacio abierto, a veces con salida independiente, donde estaban sueltos pollos, gallos, gallinas, patos y pavos. Para los cerdos se construía una zolle, pequeña caseta de piedra y adobe cubierta a una vertiente con teja, cuya parte superior se utilizaba muchas veces de gallinero. Dependiendo de la economía de la casa las zolles o azolles (también conocidas como cochiqueras o tocineras) eran mayores o había más de una. Los cerdos se alimentaban en pilas o bacías de madera y de piedra, y en la zolle se podían hacer comederos de obra. Los conejos estaban sueltos o en jaulas de madera, a modo de cajones individualizados para separar el macho de las conejas y de las crías. Estas jaulas se cerraban con tela metálica y eran hechas en la misma casa. En el corral se solía reservar también un espacio para leñera. Los corrales dedicados a alojar el ganado lanar se encuentran en el campo, aunque también los hay anejos a la casa. Son edificios de tamaño variable, construidos en piedra, generalmente mampostería muy irregular, con reducidos vanos, incluida la puerta que tiene dintel de madera o piedra. Cuentan con dos espacios para el ganado, uno cubierto, de una o dos crujías, llamado en algunas poblaciones tiña, y otro al descubierto, conocido como raso o serenao, todo cercado por un muro. A estos espacios se unen una o varias casetas que servían de almacén de paja, cuadra y habitación. Dependiendo del tamaño del corral, esta habitación se compartía o no con la que alojaba a los animales de labor y en un mismo espacio podían estar el hogar, el pesebre y el camastro. Pequeña cuadra. Al igual que en muchas casas del pueblo, en la planta superior se habilitaba muchas veces un espacio como palomar. En los corrales no solía faltar un pozo o una balsa y la era donde se trillaba, espacio que se delimitaba con un muro de mampostería en semicírculo. También había eras en las afueras de las poblaciones y, a veces, junto a ellas, una construcción utilizada como fresquera. Otros edificios habituales en el campo eran los abejares, similares a las casetas pero de menor tamaño y con un muro abierto, siempre al carasol, donde se colocaban los vasos o colmenas alargadas hechas de caña y barro. En otras ocasiones simplemente se buscaba un retiro, se hacían dos paredes y sobre ellas unos maderos sujetaban las colmenas. La economía agrícola y cerealista de toda la zona ha requerido siempre de amplios espacios dedicados a guardar el grano y, salvo excepciones, todas las casas dedican la última planta de la vivienda a este fin. Esta planta suele estar compartimentada en dos graneros o falsas que tienen como techo las vertientes del tejado. También en la planta baja se suele destinar alguna estancia a granero, reservada generalmente para guardar el trigo, mientras que la cebada para las caballerías se guardaba en los graneros de la última planta. Por otra parte, algunas casas de ganaderos incluían espacios para almacenar la lana, conocidos como laneras. Junto a las eras había pajares, 116
    • COMARCA DE CINCO VILLAS (ZARAGOZA, ARAGÓN) edificios de piedra a los que había que acudir para abastecer la pajera de la cuadra, y que en ocasiones hacían también las veces de corrales. Muchos de estos almacenes, situados en las afueras del pueblo o anexos a la casa, hoy han sido reutilizados como cocheras o como bodegas para reuniones gastronómicas. En los graneros, además del cereal se almacenaban algunos productos de la huerta, tanto hortalizas como frutas. Hoy todavía hemos visto extendidas en el suelo patatas, almendras y olivas, y colgados en trancas ajos y cebollas. Determinadas frutas como los membrillos, los orejones, los cascabelillos, las acerillas y los higos, se colgaban en ristras o se extendían sobre cañizos para secarse. En las falsas se guardaba igualmente el embutido y los jamones, previamente secados en la cocina con el humo, así como el adobo metido en recipientes cerámicos: en vinagre, pimientos y cebollas; y en aceite, la carne de cerdo y los embutidos. En casi todas las casas había un guardacarnes, armario de sencilla estructura de madera y tela metálica, que si era de pequeño tamaño se colgaba en graneros, bodegas o despensas fuera del alcance de los animales. Despensas había en pocas casas, aunque casi todas tenían su fresquera, muchas veces situada en el hueco de la escalera, también utilizado como cantarera o pocera para conservar fresca el agua de botijos y cántaros. En otras ocasiones, servía como tal el hueco de una ventana abierta en el lado norte de la casa. En la fachada de algunos edificios y flanqueando una de las ventanas de la última planta, restan dos aros de hierro o dos pequeños palos que pudieron servir para colocar alguna tranca de la que colgar productos a secar. Buena parte de los recipientes utilizados eran de cerámica: tinajas, cántaros, botijos y rallos para el agua; cuencos para hacer la colada o la cal; barreños o terrizos para el mondongo; parras, orzas o tinajetas para el adobo; cazuelas y pucheros para cocinar. Entre los re- Diferentes recipientes cerámicos. cipientes conservados en mayor número están las tinajas, de variados tamaños, sobre todo lisas, aunque las hay “cerrilladas” o con alguna decoración incisa. Como lugar de procedencia la mayor parte de las veces citan la localidad zaragozana de Sestrica. Cántaros se produjeron en las propias Cinco Villas, en los alfares de Ejea de los Caballeros y de Uncastillo, ambos cerámica de torno. Son piezas con un asa y decoración de líneas en negro que se distinguen de otras vinculadas a talleres de Huesca, éstas con dos asas y motivos decorativos vegetales como “la tenaza”. En cuanto a pucheros, cazuelas y piezas barnizadas, las hemos visto lisas o con sencillas decoraciones pintadas en negro y amarillo o a cordoncillo, procedentes en muchos casos de la ollería de Bandaliés, en Huesca. De cerámica fabricaban también aceiteras, platos, escurridores… y chifles para los niños, silbatos que cambiaban por trapos. Luego, como en el caso de los cántaros, se fueron sustituyendo por materiales 117
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O menos pesados como el cinc. Recipientes de mucho uso fueron también las medidas de capacidad: el almud, el cuartal, el doble y la hanega. Las cestas y canastos para ir al horno y a lavar, caracoleras, espuertas y arguiños para el ciemo, roscaderos o cuévanos para llevar uvas, galbarderas, argaderas u onganetas para los cántaros, y otros recipientes de mimbre los vendían por los pueblos los gitanos o los hacía el verguero del pueblo, al igual que los cañizos, aunque estos también los elaboraban los albañiles y otras gentes del lugar. Recuerdan también a los sogueros gallegos, que se desplazaban para hacer y vender cuerda de pita. Otra estancia destinada a la conservación de alimentos, destacada sobre todo en las casas pertenecientes a grandes propietarios, es la bodega, testimonio de la importancia que en el pasado tuvo el cultivo de la vid en toda la Comarca. Situada en su planta baja, presenta tamaños muy variables y en ella se guardaba el vino en toneles junto a otros alimentos como el aceite, conservado en pilas de piedra, tinajas o zafras. Las casas con abundante producción de vino incluían un trujal o lagar de grandes dimensiones (unos 2-3 metros de diámetro y de 2-4 metros de profundidad) de forma circular o rectangular trabajado en piedra sillar o de yeso forrado con revestimiento cerámico en el interior. En estas bodegas había grandes cubas y tinajones de barro de gran capacidad. Aunque algunas han sido remodeladas y los trujales enronados, todavía restan ejemplos interesantes en Ardisa, Asín, Luna, Orés o Sádaba. En poblaciones más meridionales como Castejón de Valdejasa, Marracos, Las Pedrosas, Piedratajada, Puendeluna, Sierra de Luna y Tauste, fue más habitual excavar en un terreno cuevas y destinarlas a bodegas. Ocupan una determinada zona del pueblo, distinguiéndose al exterior la entrada de cada una de ellas por una pequeña puerta adintelada reforzada con mampostería, en ocasiones ampliada a toda Bodegas en Sierra de Luna. una fachada, y el respiradero encima, a modo de chimenea. En el interior sus dimensiones son variables, con un pasillo central, de entre 6 y 12 metros de profundidad y una altura aproximada de 2,50 metros, a cuyos lados se abren diferentes espacios separados por robustas columnas llamados capillas donde descansan los toneles sobre bloques de piedra. Muchas de estas bodegas incluían una pequeña pisadera o se abastecían directamente de trujales situados en un nivel superior, al exterior pequeñas casetas de mampostería con una puerta de acceso y cubierta a una sola vertiente. Actualmente existe un renovado interés, tanto por parte de Ayuntamientos como de particulares, por mantener este tipo de construcciones, a la vez que tímidamente se recupera el cultivo de la vid en la Comarca y se abren modernas bodegas en distintas localidades. Para guardar las herramientas de trabajo se utilizaba algún granero de la planta baja de la casa si éstas eran de pequeño tamaño, caso de la azada o ajadón, ajau, o jadico; hachas (las pequeñas conocidas como astral o estral); horcas, hoces y zoquetas; cribas o porgaderos, palas… Útiles de mayor tamaño (arado, reja, vertedera, mariposa, brabán, rusal, rastra, rastrón, trillo… y luego, cultivador, trilladora, cosechadora, aventadora, etc.), se recogían en casetas de las eras, en algún pajar o en corrales del monte. Carros y galeras sólo había en las mejores casas y se guardaban en el patio o 118
    • COMARCA DE CINCO VILLAS (ZARAGOZA, ARAGÓN) Sólo ciertas viviendas disponían de una sala de estar como tal, aunque casi todas contaban con una sala, la pieza más grande y mejor de la casa, con dos alcobas separadas por puertas de madera acristaladas o por simples cortinas, a veces con accesos llamativos en forma de arcos mixtilíneos. Si la casa era grande había dos salas de este tipo, a veces comunicadas. Esta estancia, que era donde se recibía, albergaba el mejor mobiliario, en consonancia con el nivel económico de la familia. Las casas más humildes lo aprovechaban como habitación e incluían una cama, otras un lavabo y cuatro o seis sillas, una cómoda, un armario y a veces una mesa, pues servía también de comedor. Las casas más pudientes contaban con un juego de sillas y sofá tapizados en torno a un brasero, algún mueble auxiliar como bargueños tallados o con taraceas e incluso un piano. En estas casas abre la estancia una gran puerta de dos hojas ricamente talladas o decoradas, y a menudo, las paredes y techumbre están pintadas al óleo o empapeladas. Hay elegantes aparatos de luz, ricos cortinajes y en las paredes cuelgan inclinados espejos, retratos y cuadros de gran formato con estampas religiosas, a veces incluso alguna imagen en una capillita. Algunas casonas de ascendencia noble cuentan con oratorio al que, por ejemplo, los vecinos del pueblo tenían acceso el día del patrón, como ocurría en Casa Nemesio de Piedratajada, que también contaba con el cuarto del Obispo, donde se aposentaba éste cuando llegaba a la localidad. El comedor sólo es una estancia común en las grandes casas y en las construidas a partir del siglo XX. Lo normal es que incluya una mesa en el centro, con sillas a juego apoyadas en las paredes y un mueble para la vajilla de dos cuerpos, tipo alacena o exento, con las puertas de la parte superior acristaladas. Luego se introdujo un mueble bajo de un solo cuerpo o trinchante. Igual que en las salas, el pavimento más común es el mosaico ya des- en algún otro almacén a las afueras del pueblo. En Ayerbe, Tauste y sobre todo en Ejea se solían comprar la mayor parte de los útiles de trabajo, aunque los herreros del pueblo fabricaban algunos. Mobiliario Si el tamaño de los graneros y corrales diferencia claramente las casas de propietarios de las de los jornaleros, es en otro tipo de estancias como salas, comedores o despachos, y sobre todo en cómo éstas aparecen vestidas, donde vamos a distinguir la posición social de sus dueños. Las viviendas de la oligarquía y de ciertas profesiones liberales, cultivaban el buen gusto atesorando ricos objetos y mobiliario. Hemos visto cómo en las plantas baja y superior de la casa están los espacios destinados a animales, el almacenaje agrícola y la conservación de alimentos; ahora nos centraremos en el resto de estancias donde se hace la vida: cocina, comedor y habitaciones, ubicados en la primera planta. El lugar de paso más importante en la vivienda es el patio, hoy expositor de útiles en desuso y muebles antiguos como las cadieras. En casas pudientes se distingue por su gran tamaño, en ocasiones provisto de un banco corrido de piedra, y su pavimento de losas de piedra o de cantos rodados (ruejos o galdrizas en Tauste), componiendo formas geométricas o florales. En estas casas la escalera es más ancha, con barandilla de forja o madera tallada, y cuentan con un pequeño recibidor o amplio rellano donde se coloca algún perchero o paragüero. Hasta la introducción de los pasillos en construcciones de inicios del siglo XX, la cocina ejercía de distribuidor. Las estancias estaban comunicadas entre sí y de una se pasaba a otra, aunque a menudo reformas posteriores han abierto pasillos y les han otorgado mayor independencia. 119
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Sala con oratorio al fondo. Cocina. crito, y en poblaciones donde estas estancias eran de yeso, se procuraba darles color con sangre de animales. Esta operación se hacía en fiestas: a la sangre, diluida en agua, se le añadía vinagre para evitar el mal olor y después se aplicaba a los suelos sosa cáustica o cera roja alirón para darles brillo. A menudo, en las paredes, además de fotografías y cuadros, hay un reloj. Como ya hemos comentado, la cocina era el centro vital de la casa y es también el espacio que más reformas ha sufrido, lo que ha llevado a la desaparición en la mayoría de los casos del fuego bajo y su chimenea. Adosado a una pared y a una altura aproximada de 20-25 cm estaba el fuego u hogar, flanqueado por bancos o por cadieras con respaldo de madera y una mesita que se podía bajar. En la parte central del hogar había una plancha rectangular de hierro donde se quemaba la leña (sustituida por una piedra en los hogares más humildes), por lo general rodeada de baldosas, y un aro de madera o hierro, en algunos sitios conocidos como rodafuegos. La chimenea era recta o tragahumos, o tenía forma de campana, también llamada halda, y con un saliente que servía de aparador. Pegada a la pared había otra plancha o losa de hierro, mucho más gruesa y decorada. A veces, entre las dos planchas había un hueco llamado tizonera. Sobre dos piedras paralelas o moricos de hierro se quemaban los troncos de leña. En el centro de la chimenea colgaba el calderiz, cadena que sujetaba el caldero de hierro fundido, en muchos hogares siempre hirviendo con patatas y desperdicios para los cerdos. Junto a la losa estaban los instrumentales al uso: tenazas, paletas, fuelle, gancho y estruedes, parrillas, espidero y hierros que sujetaban los pucheros y cazuelas de barro y hierro. Una mesa y algunas sillas de anea presidían la cocina y en las paredes se abría alguna alacena con puertas o simplemente oculta por telas para guardar la vajilla. Posteriormente se introdujeron armarios de dos cuerpos. De un mueble pequeño de madera llamado espedera colgaban raseras, cazos, coberteras… Aparadores también había en recocinas y despensas. La colocación de la vajilla guardaba un orden y se solía decir aquello de una mujer sin pendientes, un aparador sin fuentes. Vajilla habitual eran las chocolateras, tazas y pocillos para el chocolate, platos de loza, pucheros, perolas, cacerolas, fuentes, soperas y aceiteras de porcelana. Los cubiertos solían ser de alpaca aunque antes los hubo de madera, con cuchareros para colgarlos o guardados en sencillas cajas de madera. En cuanto a cerámica decorada, apenas hemos visto algunos ejemplos de platos y jarras, emparentadas con la conocida cerámica de Muel (Zaragoza). Algunas casas, sobre todo de la oligarquía, guardan juegos de café de porcelana fina y cristalería antigua de valor. 120
    • COMARCA DE CINCO VILLAS (ZARAGOZA, ARAGÓN) Antes de convertirse totalmente en cocinas modernas, en muchas se introdujeron cocinillas de leña o carbón, en ocasiones manteniendo el propio fuego y aprovechando la misma chimenea. La cocinilla se colocaba adosada a una encimera de obra cubierta por baldosas con huecos inferiores que, ocultos por telas, servían de armarios. Junto a ella estaba la fregadera, un lavadero y aparadores de obra o armarios para la vajilla. A pesar de ser el lugar más importante de la casa, algunos informantes nos han contado que en las casas más antiguas la cocina era un sitio oscuro y poco ventilado, donde generalmente se hacía mucho humo, lo que obligaba a abrir las puertas y quienes allí estaban se quemaban por delante y se les helaba la espalda. La cocina ocupaba en general la parte posterior de la casa, sobre el corral al que se echaban directamente los desperdicios y el agua sucia, mientras que las salas o dormitorios mejores y el comedor se situaban en la fachada principal. Con el tiempo han mejorado su emplazamiento y condiciones. En la última planta de algunas viviendas grandes junto a los graneros queda una cocina con chimenea y fregadero que se utilizaba para hacer el mondongo. Otra estancia común en las casas era la masadería, ubicada generalmente en la planta baja aunque podía ocupar también un espacio junto a la cocina o un granero superior. Allí estaba la artesa de madera para masar el pan y los ciazos o cedazos para cerner la harina, alguna manta y los toallones de lino para tapar la masa. Excepcionalmente, algunas casas contaban con horno. Habitual en viviendas ya de cierto tamaño era la recocina, cuarto anexo a la cocina donde estaban la tinaja del agua y la fregadera con un escurreplatos de madera y aparadores de obra. La llegada del agua a los hogares ha sido bastante reciente, lo que retrasó la construcción de cuartos de baño, ubicados en un primer momento en el patio, situando a su lado Recocina. un lavadero. También en alguna solana queda todavía una pequeña caseta de madera que sirvió como escusado. Lo normal era evacuar en el corral, en las afueras del pueblo o en casa en los orinales, que se vaciaban por la ventana al grito de ¡agua va! Algunas viviendas tuvieron un retrete consistente en un agujero con asiento y tape de madera que tenía salida a un pozo ciego ubicado en el corral. Las casas de grandes propietarios o comerciantes contaban con otras estancias como despachos y alguna biblioteca. También podían incluir cuartos de labor y de plancha, ganados a veces a las solanas. El nivel socioeconómico de las casas influye en el número de dormitorios. La mayoría contaban con uno o dos, en ocasiones con alcobas, aunque si el edificio era de reducidas dimensiones se utilizaba una parte de los graneros como habitación. En las habitaciones y alcobas había una cama de matrimonio, de hierro con remates dorados, o de madera, altas y sobre un somier de muelles. Después apare- 121
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O más, solía haber alguna silla o sillón bajo, y en casas pudientes, mecedoras. En la cabecera de la cama y sobre ella era habitual colocar escapularios y un cuadro con alguna estampa religiosa, muy común la del Ángel de la Guarda o el Corazón de Jesús, imagen esta última que impresa en una pequeña chapa ocupó muchas puertas de entrada, mientras que la representación de la Última Cena solía ocupar el comedor. En este espacio, así como en las salas y en las habitaciones había también fotografías de familiares vestidos de primera comunión, con traje militar, o más frecuente, el día de la boda. La mayor parte de muebles se heredaban con la casa y si se salía de ella cuando se casaban, les daban una cama, un baúl y alguna silla. A partir de los años 30 era habitual ya comprar para la boda el gabinete, compuesto por cama, un armario, dos mesillas y un lavabo en conjunto o bien un entredós, cómoda o tocador. Los compraban en Ejea, Huesca o Zaragoza y a casa los llevaba el recadero. Algunas camas de hierro las hacían los herreros y los carpinteros se ocupaban de ciertos muebles sencillos como mesas, bancos y armarios empotrados o alacenas. Sala con alcobas. cieron camas niqueladas. El colchón, la colcha y el edredón eran de lana y las sábanas de hilo, lino o algodón. Junto a la cama solía haber una mesilla con un cajón y a veces una puerta donde se guardaba el orinal, aunque lo normal es que estuviera debajo de la cama. Los orinales eran de loza o de porcelana y también existían recipientes altos de cerámica o bacines, y en determinadas casas un Don Pedro, sillón de madera con su tape que incorporaba la bacinilla en el interior. Para calentar las camas se utilizaban calentadores de bronce y caloríferos, botellas de cerámica o metal que llenaban de agua y que luego se fueron sustituyendo por otras de cristal hasta llegar al plástico. La ropa de cama se secaba, o calentaba si alguien estaba enfermo, con tumbillas de mimbre o madera puestas sobre braseros, que también servían para calentar las mantas y toallas utilizadas para masar el pan. Las habitaciones contaban con un lavabo, los más sencillos de hierro con dos aros para sujetar las palanganas. Otros parecidos de madera incluían espejo, una jarra y un cubo de porcelana. Posteriormente incorporaron puertas talladas y encimeras de mármol. Había pocos armarios, la ropa se guardaba en arcas y baúles de madera, algunos forrados de pieles o chapeados en colores. En casas humildes recuerdan como único armario un saco guardarropa que se colgaba en una percha. Los percheros de pie eran también habituales. Ade- Arquitectura del agua Hasta la llegada del agua corriente a los hogares, el agua de boca procedía de fuentes alimentadas por manantiales o de los ríos que atraviesan las distintas poblaciones. A falta de éstos, localidades como Las Pedrosas, Piedratajada y Sierra de Luna, se servían de balsas. Una copla recuerda la calidad de estas aguas: Ya vienen los segadores a segar a los secanos y a beber agua de balsa toda llena de gusanos. Desde la construcción del Canal de las Bardenas el agua del río Aragón ha ido llegando en distintas fases a buena parte de las poblaciones, tanto para uso agrícola como de boca. El sistema de almacenamiento es muy similar en todas las localidades, con un depósito situado 122
    • COMARCA DE CINCO VILLAS (ZARAGOZA, ARAGÓN) en una zona elevada desde donde se distribuye a las viviendas. Las fuentes, situadas en las inmediaciones del núcleo, obligaban a las mujeres a un diario peregrinaje cargadas con los cántaros. Existen interesantes ejemplos arquitectónicos, cuyo origen en algunos casos se remonta a la época romana o medieval, de ahí el nombre de la Fuente Vieja con el que se conocen en muchos lugares. Una de las más antiguas de la zona es la de Bañera en Ejea, recinto rectangular y escalonado, con siete caños, en origen cabezas talladas de animales. Del siglo XVI son las de Rivas (que incluye abrevadero), Farasdués y Sádaba, esta última rematada con un frontón que incluye además del blasón de la villa, una talla de la Virgen. Fuentes y balsas eran destacados lugares de alterne entre jóvenes de ambos sexos y de ahí han surgido numerosas coplas, como la que nos recuerdan en Biota: Cuando vayas a la fuente no te pongas colorada que es como el que va a la feria, se van y no compran nada. En poblaciones grandes como Ejea funcionaron los aguadores, llamados cuberos en Tauste, que repartían con carros el agua por las calles. La existencia de pozos en ciertas poblaciones estaba reservada a algunas casas aunque en localidades donde ha escaseado el agua casi todas las viviendas lo incluían, o al menos un aljibe donde almacenar el agua. Situado en patios o corrales, el pozo excavado y recubierto de piedra podía tener brocal e incluso cierre de forma abovedada o cónica, o bien estar protegido con tejado, ofreciendo al exterior la imagen de una pequeña caseta. Para sacar el agua se servían de una polea o de una bomba manual. Algunos tenían también caños y abrevadero para uso de animales. Este tipo de construcciones de propiedad privada, hoy en su mayor parte en desuso, eran habituales no sólo en el ámbito urbano sino también en los huertos y en el campo, junto a corrales y parideras, igual que las balsas. Pozo en Sierra de Luna. Muchas poblaciones contaron también con pozos de hielo o neveros para almacenar estos productos durante el invierno y utilizarlos en el verano sobre todo con fines terapéuticos. Se trata de construcciones de mampostería de forma circular con cerramiento abovedado y un pequeño acceso que en ocasiones servía al mismo tiempo para el llenado. Los mejor conservados son el de Las Pedrosas, de enorme capacidad, Luna (uno en el pueblo y otro en Monlora) el de Biota y el de Sádaba, aunque existen restos en Piedratajada, Tauste y Sierra de Luna, y también hubo en Castejón de Valdejasa, Ejea y Marracos. En general, eran propiedad del municipio, quien arrendaba su explotación anualmente. Los lavaderos son otras de las construcciones de la arquitectura popular vinculadas al agua que no faltaron prácticamente en ninguna población. Situados en las afueras del núcleo, eran de utilidad pública y frecuentados sobre todo en invierno, pues algunas mujeres preferían seguir utilizando el agua del río. Se conservan muy bien los lavaderos de Ardisa, Erla, Farasdués, Luna y Rivas, obras de piedra enfoscada con cemento, algunas cerradas con paredes y techumbre de madera a doble vertiente. Incluyen dos pilas de perfil inclinado, una para el lavado y otra para el aclarado, en el caso de Santa Anastasia, excavadas en suelo, lo que obligaba a las mujeres a lavar de rodillas. Junto a los lavaderos solía estar el abrevadero, 123
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O para agramar lino y dejarlo en remojo para su blanqueo. Otras construcciones vinculadas al agua son los puentes, algunos de valor histórico, como el puente de Santa María sobre el Arba de Luesia en Ejea de los Caballeros, el que cruza el río Agonía en Farasdués y el situado en Luna sobre el Arba de Biel. También existen restos de un acueducto en el término de Orés. El agua, tan indispensable en el medio agrícola, ha distinguido la calidad y forma de vida de las poblaciones y su mayor o menor riqueza. Hasta la introducción del regadío moderno, las tierras de la comarca han sido en su mayor parte de secano, si bien ciertas poblaciones contaban con zonas de vega y huertas, regadas según dicen, desde tiempo inmemorial. Todavía se conservan restos de numerosos azudes, algunos de origen romano, construcciones de sillería, hoy sustituida por hormigón, y de las antiguas acequias de tierra que proporcionaban agua a estas tierras sedientas. Además existen gran cantidad de balsas, lagunas y estancas de variada dimensión. Entre los ejemplos de arquitectura popular vinculada al agua es obligado citar el Canal de Tauste, construido entre los siglos XIII y XVIII. Cuenta con una red de acequias, tajaderas y construcciones de gran interés, entre ellas dos almenaras reguladoras del caudal conocidas como las Trabas y las Norias, la última incluye una compleja maquinaria que sirve para elevar el agua. El Canal de las Bardenas, puesto en marcha en 1959 y planeado para llevar agua a 110.000 hectáreas, riega ya hoy buena parte de la comarca, desde Sádaba a Castejón de Valdejasa. El proyecto de ampliación prevé la suma de caudales del Gállego, donde existen también diferentes embalses, como el que da nombre al pueblo de Ardisa. Hoy, como antaño, son las diferentes Comunidades de Regantes y Sindicatos de Riegos, con su Junta correspondiente, las que mantienen económicamente, organizan y estipulan el uso de agua, existiendo Molino en Luna. y en ocasiones ambos se servían del agua de alguna fuente. En su mayor parte se trata de una pila de piedra estrecha y alargada aunque los hay circulares, como los de Erla y Luna, hoy este último convertido en fuente. En otras localidades se sirvieron de balsas. Su uso era público, sin ninguna norma que lo administrase, aunque hubo abrevaderos de uso privado. En las inmediaciones de muchos pueblos o en el campo junto al curso de los ríos, podemos ver a su vez restos de un buen número de molinos, por ejemplo los del Cubo y Molino Bajo en Biota, o los de Fillera y Molino Alto en Ejea, aunque los mejor conservados, incluida toda la maquinaria, son los de Asín y Luna, en uso hasta hace no muchos años. Su aspecto exterior es el de una pequeña casa construida en piedra con dos plantas, la superior dedicada a vivienda del molinero. En la parte inferior incluyen una zona abovedada por donde pasa el agua, y cerca el restaño donde se almacenaba. Eran de uso privado, sustento de una familia que cobraba en especie quedándose una parte del trigo que se llevaba a moler. Con posterioridad, varios molinos sirvieron para producir electricidad, como el de Asín y el de Tauste, éste después convertido en fábrica de lejía. Algunos estuvieron en su origen vinculados a batanes, mecanismos bastante frecuentes en la zona como indican los topónimos. En Farasdués existen diversas balsas excavadas en la roca que pudieron servir para el tinte o bien 124
    • COMARCA DE CINCO VILLAS (ZARAGOZA, ARAGÓN) guardias que vigilan su cumplimiento y el estado de las infraestructuras. El sistema preponderante de regadío es el de inundación, aunque cada vez se está introduciendo más el regadío por goteo y aspersión. 1904 en el término del Salto del Lobo, ubicado en Marracos, una central eléctrica, de gran potencia, que suministra alumbrado a Zaragoza y a otras localidades, entre ellas varias de la zona. El conjunto incluye un estanque de almacenaje de agua proveniente del Canal de Marracos, derivado del río Gállego, un edificio de compuertas y la central propiamente dicha. Las norias que aprovechan la corriente de agua o la tracción animal, y más recientemente la electricidad, han sido bastante utilizadas, conservándose algunos ejemplos en Ejea y Orés. En cuanto a otros artilugios y herramientas, no hay que olvidar la introducción temprana en la zona de la maquinaria agrícola. Como ejemplo citaremos que en 1909 hubo en Ejea una demostración de uso de cosechadora y entre 1917 y 1919 comenzó a utilizarse el tractor de hierro. En la segunda mitad del siglo XX tomaron especial auge dos talleres de maquinaria agrícola en Ejea, de uno de los cuales, Alpulema, resta el edificio construido en los años 20. También tiene interés el conjunto de las Industrias Vigata, en Tauste que, como el anterior, incluye naves para produción y edificios dedicados a administración y residencia. Hubo fábricas de aceite en Biota, Ejea, Sádaba y Sierra de Luna, esta última es hoy la única en funcionamiento y recoge toda la aceituna de la comarca. Construida a principios del siglo XX, responde a un tipo de edificios de ladrillo cara a vista, característicos en la época. Ha sido sutituida toda la maquinaria y las antiguas muelas están expuestas en una plaza del pueblo. Ejea, Biota, Sádaba, Sierra de Luna y Tauste han contado con fábricas de harina, algunas todavía en uso con la maquinaria antigua, caso de la de Sádaba. Ejea y Tauste contaron con fábricas de lejía y regaliz, de la última queda una chimenea monumental. Hubo fábrica de anís en Piedratajada y de hielo y gaseosas en Sádaba y Ejea. Funcionaron serrerías en Ardisa y Ejea, población que Arquitectura preindustrial e industrial El taller artesano más común en todas las localidades fue la herrería, seguido de la carpintería. Otros oficios habituales eran el de guarnicionero, herrador, bastero o carretero. En algunas poblaciones tuvo importancia la elaboración de tejidos, como el lino y el cáñamo en Orés. Ejea llegó a contar con fábricas de estambres tejidos de lana y cáñamo, junto a otras artesanías como alpargatería, peletería, cestería y mobiliario. Apenas existen restos de estos talleres, que ocupaban por lo general una estancia en la planta baja de la casa del artesano. Como excepciones citaremos las herrerías de Sierra de Luna y Orés, que mantienen todavía la fragua y herramientas antiguas, y el taller del zapatero de Asín, que se conserva intacto. Restan también antiguos hornos de pan en Luna, Sierra de Luna y Orés, este último, ganado al espacio público con un mirador en la parte superior. En algunas localidades fue habitual la transformación de leña en carbón vegetal mediante la construcción de las carboneras u hormigueros, de menor tamaño, y recogían espliego para hacer lavanda. Existen restos de diversas tejerías y hornos dedicados a la elaboración de cal y de yeso y en Ejea aún sigue en marcha un taller de alfareros. En Luna, además del molino hidráulico, existe una torre circular de piedra que se utilizaba como molino de viento, aunque ha desaparecido el tejado y la estructura interior. En el despoblado de El Bayo, existen otras dos torres similares, fechadas en el siglo XII-XIII y vinculadas tanto a torres defensivas como a molinos de viento. Además de algunos molinos generadores de electricidad, existe desde 125
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O El horno de Orés ha sido recuperado al espacio urbano. Pinsoro, uno de los nueve pueblos nacidos con el Canal de las Bardenas. contaba asimismo con producción de diversos materiales para la construcción, como mosaicos, y varias imprentas. En cuanto al aprovechamiento de los recursos minerales, existe constancia que en época medieval Ejea contaba con salinas y minas de plomo. En Luna y en Casas de Esper, aldea perteneciente al municipio de Ardisa, hubo en época reciente explotaciones de minas de cobre, abandonadas por el alto coste de la extracción. Esta pequeña industria llevó pareja la construcción de viviendas para alojar a obreros venidos de fuera. En distintas fases se fueron realizando promociones destinadas a trabajadores del ferrocarril, a jornaleros del campo y obreros, como las popularmente llamadas Casas Baratas de Biota, Ejea o Tauste. Se trata de viviendas protegidas, realizadas en mampostería, ladrillo y adobe, diferenciadas según los destinatarios: bracero, medio labrador, labrador o empleado. A finales de los 50 y en los años 60 fueron edificadas las conocidas como Casas Sindicales. Otras viviendas construidas en la zona están relacionadas con las diferentes obras hidráulicas llevadas a cabo. Por ejemplo, en Ardisa se construyó en 1934 un barrio de casas para obreros dedicados a la conservación y limpieza del embalse; en Puendeluna se edificaron en torno a 1928 casas para acoger a obreros del Canal, y en el poblado del Salto del Lobo llegaron a vivir 200 personas, en viviendas de distintas categorías con un gran edificio donde estaban instaladas la herrería, la capilla y la escuela. Como hemos citado al principio, la construcción del Canal de las Bardenas generó el nacimiento en la comarca de nueve pueblos de colonización en tierras expropiadas a los ayuntamientos y a particulares por el Instituto Nacional de Colonización para su transformación en regadíos. El asentamiento de los colonos, en el inicio 1.350 familias, se realizó entre los años 1959 y 1970. Los pueblos guardan entre sí una distancia de siete kilómetros 126
    • COMARCA DE CINCO VILLAS (ZARAGOZA, ARAGÓN) (el “modulo carro”) que se creía adecuada para el recorrido diario de ida y vuelta a la parcela con yeguas y remolque. Estas poblaciones constituyen en sí mismas una modalidad de construcción normalizada y singular. Todos los pueblos siguen una distribución urbanística regular, trazada por los arquitectos José Beltrán, José Borobio y Antonio Barbany, con una plaza central donde se ubica la iglesia y los edificios administrativos y sociales, calles anchas a menudo ajardinadas y casas unifamiliares, todas de similar tipología, adaptadas a las necesidades de los nuevos colonos, en cuya construcción intervinieron cuadrillas de canteros gallegos. Son viviendas basadas en modelos de la arquitectura popular, tanto en el uso y disposición de los materiales, como en el tipo y distribución de dependencias interiores. Todas las casas, diferenciadas en el tamaño según los destinatarios, incluían cuadra, granero y corral con acceso independiente, cocina-comedor y tres o cuatro dormitorios. Ermita del Santo Cristo de Tauste. valor y en algunos casos incluyen panteones de estilo modernista pertenecientes a familias pudientes, como en Ejea y en Piedratajada. Poblaciones como Ejea, Tauste, Sádaba, Biota, Las Pedrosas y Luna cuentan con silos construidos entre los años 40-60 por el Servicio Nacional del Trigo, hoy en desuso. Son edificios de hormigón armado, planta rectangular de gran verticalidad y aspecto cerrado, a excepción del construido en Ejea en los años 30, que es una nave de menor altura y mayor longitud, construida en piedra con elementos ornamentales en ladrillo. Otros edificios Buena parte de las ermitas de la zona pueden adscribirse también a la arquitectura popular, edificios que siguen un modelo fijado a partir del siglo XIII y que pervive hasta el siglo XVIII: una nave de planta rectangular, en ocasiones con capillas laterales, dividida en tramos por medio de arcos diafragma y cubierta de madera y teja a doble vertiente. El acceso es una sencilla puerta abierta en arco de medio punto y suelen estar encaladas en el interior y algunas también en el exterior. Los cementerios de la zona, construidos buena parte entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, no revisten especial interés arquitectónico. En origen se limitaba a un cerramiento rectangular de muros de piedra a los que se han ido adosando construcciones para alojar los nichos que hoy sustituyen a los enterramientos. Las verjas de forja de la entrada suelen tener cierto Glosario A vecinal: trabajos requeridos desde los Ayuntamientos principalmente para el mantenimiento de calles y caminos u obras municipales. Todos los hombres de las casas tenían la obligación de acudir a trabajar sin cobrar, incluido el aporte de caballerías. Abejar: edificio que aloja las colmenas. Adoba: adobe. Agramilar: reducir los ladrillos a un tamaño común, raspándolos o quebrándolos. Figurar con pintura hiladas de ladrillos. Almenara: zanja por la cual se conduce al río el agua que sobra en las acequias Azolle: zolle. Tocinera. Pocilga. Establo de cerdos. Badina: balsa o charca de agua 127
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Banquero: banco de piedra. Barrera: edificios situados principalmente en el campo y destinados al ganado lanar. En algunas localidades se distingue del corral por su menor tamaño. Blanquiar: blanquear. Encalar. Buro: arcilla arenosa. Cabaña: en las localidades del norte de la comarca pequeño edificio generalmente situado en el campo que servía de refugio a agricultores y ganaderos. Canalera: canal del tejado por donde vierte el agua de lluvia. Cañizo: tejido de cañas. Capilla: En algunas localidades de la comarca cada uno de los espacios de las bodegas donde se alojan las cubas. Caseta: en las localidades situadas en el sur de la comarca pequeño edificio situado generalmente en el campo que servía de refugio a agricultores y ganaderos Cojuntar: juntar dos caballerías de diferente propietario para formar una yunta y poder laborear. Corral: parte de la casa donde se alojan los animales. También se denominan así a los edificios situados principalmente en el campo y destinados a alojar al ganado lanar. El término suele incluir tanto a un edifico como las tierras que lo circundan. Corraliza: corral. Cuadra: estancia destinada a los caballos y animales de carga. Chapitel: chapa que remata la chimenea. Falsa: desván. Fresquera: espacio donde se conservan ciertos alimentos. Galdriza: en alguna localidad de la comarca, piedra redonda. Canto rodado. Granero: espacio donde se guarda el grano. Desván. Halda: chimenea en forma de campana. Masadería: lugar de la casa donde se masaba el pan. Matar la cal/el yeso: quitar la fuerza de estas sustancias echándoles agua. Moros/Moricos: hierros en los que apoyaban los leños grandes o tizones del fuego. Mosaicos: en la comarca se denominan así a un tipo de baldosas de gran vistosidad y colorido. Parcela: en algunas localidades, vivienda de una sola planta. Patiaz: en Tauste antigua casona convertida en varias viviendas que comparten el patio de acceso. Patio: espacio cubierto situado dentro de una casa, que sirve de entrada a ella e inmediato a la puerta de la calle. Zaguán. Peirón: hito o mojón que suele incluir en el remate una hornacina con una imagen religiosa. Rafe: alero del tejado. Raso: espacio en el corral a cielo descubierto. Rejuntear/ Rejuntiar: rejuntar. Repasar y tapar las juntas de un paramento. Revoltón: bóveda pequeña entre viga y viga del techo. Bovedilla. Ripio: zaborra. Cascajo. Fragmentos de ladrillos, piedras y otros materiales de obra de albañilería desechados o quebrados utilizados por lo general para rellenar huecos de paredes o pisos. Rodafuegos: aro que rodea la plancha del hogar. Rollizo: viga o madero de forma redondeada que sustenta los techos. Ruejo: piedra redonda. Canto rodado. Serenau: espacio en el corral a cielo descubierto. Tierra Batán: en alguna localidad de la comarca se llama así a un tipo de arcilla de color amarillo. Tiña: es el corral cubierto donde se resguardaba el ganado. Tizonera: hueco en la parte posterior del hogar, generalmente entre dos planchas. Tocho: ladrillo hueco. Tosca: piedra porosa caliza que se forma de la cal de algunas aguas. 128
    • COMARCA DE CINCO VILLAS (ZARAGOZA, ARAGÓN) Travesera: piedra que atraviesa toda la pared y a veces sobresale de ésta. Pasadera. Travesaño: viga superior horizontal y longitudinal que forma el vértice de la cubierta y sirve al caballete del tejado. Cabezal. Trujal: lagar. Trujaleta: pila donde se recoge el vino del trujal. Verguero: persona que trabaja con la caña y el mimbre. Vuelta: bóveda pequeña entre viga y viga del techo. Bovedilla. Zaborra: piedra pequeña. Desecho. Bibliografía Aguarod, C. y Maneros, F., “Artesanía textil tradicional en Orés”, Suessetania, núm. 17, pp. 67-116. Centro de Estudios de las Cinco Villas. Ejea de los Caballeros, 1998. Almárcegui, S., “Ejea en la memoria. Oficios y costumbres del 1900”, Suessetania, núm. 17, pp. 141-142. Centro de Estudios de las Cinco Villas. Ejea de los Caballeros, 1998. Álvaro, Mª. I., Léxico de la cerámica y alfarería aragonesas. Librería Pórtico. Zaragoza, 1981. Álvaro, Mª. I., Cerámica aragonesa, 2ª Edición. Librería General. Zaragoza, 1982. Álvaro, Mª. I., Alfares tradicionales de la provincia de Zaragoza. Diputación Provincial. Zaragoza, 1984. Allanegui, G., Arquitectura popular de Aragón. Librería General. Zaragoza, 1979. Anónimo, Historia resumida del Canal de Tauste. Sindicato de Riegos del Canal de Tauste. Tauste, 1987. Arquitectura popular aragonesa, Exposición de Fotografía antigua y ciclo de conferencias. 18 de octubre-10 de noviembre. Colegio Oficial de Arquitectos de Aragón, 1984. Asín, N., “Un ejemplo de arquitectura civil en Sádaba: Casa Cortés”, Suessetania, núm. 20, pp. 144-150. Centro de Estudios de las Cinco Villas. Ejea de los Caballeros, 2001. Bajén, L.M. y Gros, M., Archivo de tradición oral. La tradición oral en las Cinco Villas. Diputación de Zaragoza. Zaragoza, 1994. Beltrán, A., Valpalmas, Ayuntamiento de Valpalmas y Diputación de Zaragoza. Zaragoza, 1999. Biel, Mª P. y Jiménez, F. J. (coords.), Patrimonio Industrial en la provincia de Zaragoza. Vol 1. Cinco Villas. : Institución Fernando el Católico. Zaragoza, 2002. Blázquez, C. (coord.), La huella del agua en Ejea de los Caballeros, Diputación de Zaragoza, Ayuntamiento de Ejea e Ibercaja. Zaragoza, 2003. Capuz, S., “Los llamadores o aldabas en la comarca de Cinco Villas”, Suessetania, núm. 15-16, pp. 137-159. Centro de Estudios de las Cinco Villas. Ejea de los Caballeros, 1996-97. Castañer, M., Estudio del Léxico de la casa en Aragón, Navarra y Rioja, Diputación General de Aragón. Zaragoza, 1990. Cuadrat, J.M., “La Valdonsella y las Cinco Villas”, Geografía Aragonesa, Vol. V, pp. 223-283. Guara Editorial. Zaragoza, 1984. Equipo Técnico de la Escuela Taller Siglo XXI, “La Casa del Carlista. Memoria de una rehabilitación”, Suessetania, núm. 17, pp. 136-140. Centro de Estudios de las Cinco Villas. Ejea de los Caballeros, 1998. Fernández, E. (dir.), Gran Enciclopedia Aragonesa, UNALI, S.L. Zaragoza, 1980-82. Franco, L., Estudio sobre el patrimonio de Bienes Inmuebles del Reino de los Mallos. Adegaso (Asociación para el desarrollo Gállego-Sotón). Huesca, 1998. Gómez, C. (dir.), La colonización agraria en España y Aragón 1939-1975, Centro de Interpretación de la Colonización Agraria en España. Huesca, 2003. Gómez, B., Guía práctica para recorrer el Territorio Museo del Prepirineo. Arquitectura Popular. Cider Prepirineo. Ejea de los Caballeros, 1999. 129
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Gracia, L., Juegos Aragoneses: Historia y Tradiciones. Mira Editores, Diputación General de Aragón. Zaragoza, 1991. Guarc, J., Los colonos pioneros de las Bardenas. Centro de Estudios de las Cinco Villas. Ayuntamiento de Ejea de los Caballeros. Ejea de los Caballeros, 1992. Guitart, C., “Castillos de Aragón”. Librería General (col. Aragón, nº 5). Zaragoza. Heredia, J., Catálogo de edificios de interés de Luna. 1989. Martínez, L., “En torno a la Casa de la Cámara (Tauste)”, Suessetania, núm. 5, pp. 14-15. : Centro de Estudios de las Cinco Villas. Ejea de los Caballeros, 1984. Mingote, A., Cancionero musical de la provincia de Zaragoza. Institución Fernando el Católico. Zaragoza, 1981. Navarro, L., “Estudio socio-económico de la zona de las Cinco Villas”. Centro de Estudios de las Cinco Villas (col. Cuadernos de las Cinco Villas, nº 4). Ejea de los Caballeros, 1993. Piedrafita, E., Guía de las Cinco Villas Orientales. Centro de Estudios de las Cinco Villas. Ejea, 1999. Plan Especial de Reforma Interior del Casco Histórico de la Villa de Sádaba, 1998. Ayuntamiento de Sádaba. Rábanos, C., La arquitectura popular aragonesa. Enciclopedia Temática de Aragón, Vol. XIII. Ediciones Moncayo. Zaragoza, 1986. Rábanos, C., “Arquitectura popular de las Cinco Villas. Estado de la cuestión”. Suessetania, núm. 12, pp. 99105. Centro de Estudios de las Cinco Villas. Ejea de los Caballeros, 1992. Rábanos, C., “Los poblados de colonización en las Bardenas concovillesas”. Suessetania, núm. 18, pp. 137143. Centro de Estudios de las Cinco Villas. Ejea de los Caballeros, 1999. Rábanos, C. (dir.), El patrimonio artístico de la comarca de las Cinco Villas. Centro de Estudios de las Cinco Villas. Ejea de los Caballeros, 1998. Rivas, A. Mª., Ritos, símbolos y valores en el análisis de la identidad en la provincia de Zaragoza. Caja de Ahorros de la Inmaculada. Zaragoza, 1986. Romero, A. (coord.), Centro Cultural Ramón y Cajal. Guía de visita. Ayuntamiento de Valpalmas, Diputación de Zaragoza. Ejea de los Caballeros, 2004. Sánchez, J., “Los cementerios de Cinco Villas”, Suessetania, núm. 9, pp. 4-7. Centro de Estudios de las Cinco Villas. Ejea de los Caballeros, 1986. Plan General de Ordenación Urbana de Ejea de los Caballeros. Sierra, O. Vocabulario General de las Cinco Villas de Aragón. Centro de Estudios de las Cinco Villas. Institución Fernando el Católico. Ejea de los Caballeros, 2003. Pallarés, M. Á., “De viajes, moros y apariciones. Aproximación al estudio de la literatura oral en Tauste”, Suessetania, núm. 12, pp. 74-80. Centro de Estudios de las Cinco Villas. Ejea de los Caballeros, 1992. Pallarés, M. Á., “La Gabardilla y Mira, en Tauste hace quinientos años”, Suessetania, núm. 18, pp. 53-80. Centro de Estudios de las Cinco Villas. Ejea de los Caballeros, 1999. Rombar, R., “Viviendas protegidas”. Tauste, grandes fiestas en honor de Nuestra Señora de Sancho Abarca, abril, 1946. Tauste, 1946. Sáenz, T.M., y otros, Plan General de Ordenación Urbana de Tauste. Aprobación Inicial. 2003. Ubieto, A. (coord.), Las Cinco Villas, paso a paso. Centro de Estudios de las Cinco Villas. Ejea de los Caballeros, 2002. VV.AA., Arquitectura y urbanismo en Aragón. Recopilación de artículos sobre Arquitectura y Urbanismo en Heraldo de Aragón (1895-1970), Departamento de Ordenación Territorial, Obras Públicas y Transportes, Gobierno de Aragón. Zaragoza, 1993. Zapater, A., Aragón pueblo a pueblo. Aguaviva. Zaragoza, 1986-1987. 130
    • COMARCA DE CINCO VILLAS (ZARAGOZA, ARAGÓN) Notas 1 A partir de este punto nos referiremos al territorio objeto de estudio como “comarca” o “la comarca” utilizaremos “Comarca de las Cinco Villas” o “Cinco Villas” cuando hagamos referencia al conjunto de la comarca en la que se inscriben los municipios estudiados. 2 Alera, integrado en el municipio de Sádaba; Bardena, El Bayo, Pinsoro, Santa Anastasia, Valareña y El Sabinar, integrados en Ejea de los Caballeros; y Sancho Abarca y Santa Anastasia, en Tauste. 3 En Ejea, Sádaba y Tauste rigen Planes de Ordenación Urbana con normas para la protección de la arquitectura tradicional y las edificaciones de nueva planta, mientras que el resto de poblaciones se rigen por las normativas provinciales. 4 Los materiales utilizados en la arquitectura tradicional: gruesos muros de piedra y adobe (de gran poder aislante), unido a la escasez y pequeño tamaño de los vanos, mantienen la casa protegida de los rigores del clima: inviernos fríos y veranos calurosos. 131
    • Comarca del Valle del Ese-Entrecabos ASTURIAS Ana Piquero García
    • La comarca del Valle del Ese-Entrecabos se encuentra situada en el Occidente de Asturias y engloba, de oeste a este y de norte a sur, los concejos1 de Valdés, Cudillero, Tineo, Salas y Allande. Ocupa una extensión de 1.593,37 Km2 y adopta este nombre de los hitos naturales más sobresalientes que caracterizan su territorio: el valle del río Ese (actual Esva); cuya cuenca recorre la comarca, vertebrándola desde las tierras altas hasta el mar y los cabos Vidío (Cudillero) y Busto (Valdés) que delimitan una gran parte de su franja costera. El origen de nuestra comarca se remonta al siglo XIII cuando un conjunto de pueblas del occidente asturiano crea la primera hermandad de la región. La hermandad quedó reflejada en la carta de La Espina de 1277 y englobaba la villa de Avilés y las recién fundadas pueblas de Pravia2, Grado, Valdés, Tineo, Cangas, Allande, Salas y Somiedo. Su finalidad principal era económica, con su creación se pretendía la formación de un gran área territorial, donde sus miembros disfrutarían de iguales derechos para el aprovechamiento de los montes y pastos ubicados en su jurisdicción. Engloba un amplio y diverso territorio que se extiende desde las áreas de montaña, con profundas y pronunciadas laderas, hasta una rasa costera prácticamente llana, enlazadas mediante un conjunto de colinas y valles que forman las estribaciones de la cordillera Cantábrica en su descenso hacia el mar. De norte a sur se distinguen tres ámbitos homogéneos en cuanto a condiciones climáticas, relieve y vegetación: la rasa litoral –La Marina– que abarca toda la franja costera. Es una zona Vista desde el cabo Vidío, Cudillero. Río Esva. llana y estrecha, con una anchura máxima de 6 Km, pero muy elevada (80 m de altura media), que se remata en el mar con abruptos acantilados y cuya continuidad es puntualmente interrumpida por la desembocadura de la red fluvial. El segundo ámbito lo constituyen las montañas interiores; conjunto de cordales que discurren de sur a norte hasta la costa generando un paisaje alternado de valles y redondeadas colinas. Sus sierras van suavizando su altura a medida que se aproximan al mar y por sus valles circulan los principales 135
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O ríos de la comarca. El tercer ámbito lo conforman las montañas meridionales, con alturas superiores a 1.000 m y los profundos valles encajados entre sus pendientes. Engloba las sierras situadas al sudoeste de Allande: Carondio, Valledor, Berducedo, Muriellos y los Lagos. El camino de Santiago discurre por los cinco Concejos y se convierte en vía de relación e intercambio cultural, propiciando la presencia de iglesias, hospitales de peregrinos, albergues y demás edificaciones vinculadas, constituyéndose en un recurso turístico de primer orden. A su gran riqueza patrimonial se une la existencia de un soporte natural bien conservado y de gran diversidad ambiental que se refleja en los numerosos espacios naturales declarados lugares de interés comunitario que posee la comarca. Un elemento aglutinador es la presencia en los cinco concejos de brañas 3 vaqueiras. Estos asentamientos se vinculan en nuestra comarca a un grupo social diferenciado “los vaqueiros de alzada”. Su rasgo definidor es que practicaban la trashumancia estacional, cambiando de residencia dos veces al año con el fin de garantizar el alimento a su cabaña ganadera. La configuración del territorio mediante valles que discurren en dirección norte-sur desde las montañas hacia el mar, favoreció este tipo de desplazamientos, dentro de la comarca y con territorios cercanos (Belmonte, Somiedo y Cangas del Narcea). La economía sigue basada principalmente en el sector primario, básicamente en la ganadería y la pesca. La comarca lidera la producción de leche de Asturias, poseyendo una gran importancia en el sector cárnico. Igualmente, las flotas y los puertos pesqueros de Cudillero y Valdés son muy relevantes, si bien actualmente la venta de pescado es canalizada hacia otros puertos más atractivos comercialmente como Gijón y Avilés. La industria extractiva tuvo un gran auge en época romana, existiendo abundantes vestigios de explotaciones de Braña vaqueira de verano. Aristébano, Valdés. oro en las sierras situadas del Palo p’allá en Allande y en la parroquia de Navelgas (Tineo). Actualmente se explota una mina de oro en Carlés (Salas), varias de antracita en Tineo y de caolín en Salas y Tineo. El sector secundario está representado por la multinacional Danone, radicada en Salas, pero principalmente por pequeñas y medianas empresas; entre ellas destacan las destinadas a la transformación de productos de la comarca: industria alimentaria (elaboración de quesos, embutidos, platos precocinados), industria de la madera (aserraderos, madera para exteriores, talleres de carpintería y ebanistería, construcción de hórreos y paneras, etc.). El sector Servicios ha experimentado un aumento progresivo en los últimos años, fundamentalmente el comercio, la hostelería y el turismo rural, siendo especialmente significativo este progreso en los municipios costeros. Organización del espacio urbano y rural de la comarca El poblamiento disperso caracteriza nuestra comarca; como tal entendemos la presencia de una red de asentamientos rurales diseminados por el territorio y dependientes de unas poblaciones de rango superior que concentran las actividades comerciales y administrativas, que coinciden con las capitales de cada uno de los concejos. La forma de estos núcleos rurales se 136
    • C O M A R C A D E L VA L L E D E L E S E - E N T R E C A B O S ( A S T U R I A S ) La organización tradicional del espacio rural. Aproximación al origen de nuestra comarca define tanto por el espacio construido como por su estrecha ligazón con las condiciones naturales del medio donde se inserta, en un claro ejemplo de equilibrio entre la acción transformadora del hombre y la naturaleza. Una visión más cercana de nuestro hábitat nos permite comprobar la existencia de peculiaridades dentro del mismo. En el frente costero, las mejores comunicaciones y la escasa pendiente de la rasa han favorecido la disposición dispersa de las edificaciones. Este sistema de organización espacial se sustenta sobre un entramado de caminos que articula las construcciones que se intercalan en un vasto territorio, vinculadas siempre a una porción de tierra. A medida que nos adentramos hacia el interior de la comarca y aumenta la altitud, los asentamientos tienden a concentrar la edificación, liberando las mejores tierras para cultivos y pastos. El valor de estas estructuras de poblamiento radica en dos aspectos; por un lado son la herencia de una forma de vida en vías de desaparición, y por otro constituyen un modelo de transformación del territorio, de plena vigencia y en perfecta sintonía con las propuestas medioambientales del nuevo milenio. Este hábitat se ha mantenido casi inalterado hasta la segunda mitad del s. XX, observándose desde los últimos años su paulatina transformación, motivada en gran parte por el abandono progresivo de las actividades agrarias que lo sustentaban. Estos cambios han venido acompañados de la mejora de las comunicaciones y la proliferación de la segunda residencia, especialmente acusada en el área costera, lo que ha determinado en muchos casos la “importación” de formas de apropiación del espacio, lenguajes y tipologías ajenas al medio rural. En general, en nuestra comarca estas estructuras rurales se conservan en bastante buen estado, especialmente en los concejos interiores y en grandes franjas de la rasa costera, apreciándose los mayores cambios en las cercanías de Cudillero y de Luarca. La actividad agraria fue la base de la estructura económica de la sociedad asturiana durante la etapa preindustrial y la que determinó en buena parte la organización territorial que aún hoy persiste en nuestra comarca. Este espacio rural es fruto de un sistema de organización feudal instaurado durante la Edad Media que se mantendrá hasta el siglo XIX cuando desaparezcan legalmente los derechos feudales. Los propietarios de la tierra eran la nobleza y el clero, que establecían la ubicación de los asentamientos en el territorio. El aprovechamiento de la tierra se realizaba a través de unidades de explotación indivisibles, “las caserías”. Cada casería constaba de una vivienda, dependencias auxiliares, huertos, tierras de cultivo, prados y el derecho al aprovechamiento de los montes comunales. Junto a una unidad, fueron disponiéndose otras, surgiendo así los agrupamientos que dieron lugar a las aldeas. Sobre este soporte territorial se inicia en la baja Edad Media el proceso de fundación regia de las “Polas”, a las que se vincula un amplio espacio integrado por diversas aldeas, “el Concejo”, sobre el que se establece un control económico y administrativo. Se sientan así las bases de una organización territorial y administrativa que básicamente ha persistido hasta nuestros días. El resultado es un modelo territorial en el que se superponen unas estructuras de origen agrario, las quintanas y las aldeas, con otras de carácter urbano o vinculadas al comercio y la pesca, las villas y los puertos4. La Quintana Constituye la célula base del poblamiento rural y está integrada por la vivienda, las construcciones auxiliares agrícolas (cuadra-pajar, granero, pozo, etc.) y una pequeña porción de 137
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O tierra para huerto, “las llosas”. Las diversas dependencias se disponen con frecuencia en torno a un patio cerrado –la corrada o antojana– que relaciona los espacios de labor y define el acceso a la quintana. En la corrada se realizaban algunas de las tareas propias de la casería como el sanmartín o el esfoyón, a la vez que servían como lugares de acogida y relación social. El barrio Conformado por una pequeña agrupación de quintanas que compartían una porción de término agrícola (erías o pastos) y diversas construcciones (molinos, fuentes, pozos...). Su relación surge por su proximidad física y por su vinculación a un camino, un arroyo, un accidente topográfico, una capilla, etc. Hoy en día su estructura diferenciada es claramente visible en la morfología de numerosos núcleos rurales, conservando aún su propia identidad dentro de los mismos. Querúas, Valdés. Villapro, Tineo. La aldea o núcleo rural Se origina por la agrupación de diversas quintanas y barrios. Concentra servicios y equipamientos comunes (escuela, capilla, bar, tienda), además del terrazgo colectivo (erías, pastos) y la porción de monte comunal más próxima al conjunto edificado. trativa persistió básicamente hasta nuestros días; las villas bajomedievales de nuestra comarca se han consolidado como capitales de sus concejos, catalizando la actividad económica y administrativa de los mismos. Asimismo existieron otros asentamientos que sin poseer funciones administrativas fueron capaces de convertirse en focos de atracción y desarrollarse, como el puerto pesquero de Cudillero, que sin tener el liderazgo de villa concentraba ya en el s. XVIII una población numerosa, propiciada en gran medida por su capacidad de aglutinar diversas funciones: la pesca, el comercio marítimo y las actividades artesanales vinculadas a las mismas. Esta preponderancia económica frente a la capital de su concejo –Pravia– produjo diversos intentos de separación, que se materializaron finalmente en 1837 con la obtención de su independencia y la creación de su propio alfoz. La parroquia Es el núcleo rural que centraliza la organización administrativa y religiosa de la comunidad agraria concentrando los espacios sociales de la misma: la iglesia, el cementerio y ocasionalmente el campo ferial. Las villas y los puertos Las villas son los núcleos de población fundados por iniciativa regia durante la baja Edad Media y a los que se vinculó un amplio espacio constituido por diversas parroquias: “el Concejo”. Esta vinculación territorial y adminis- 138
    • C O M A R C A D E L VA L L E D E L E S E - E N T R E C A B O S ( A S T U R I A S ) Núcleo rural de Puentenova, Allande. Muros de piedra en la braña de Fuentes, Tineo. lugares donde la disposición en pendiente ha determinado la división horizontal de las tierras, siguiendo la fuerte inclinación del terreno que se va aterrazando y sujetando sucesivamente mediante muros de contención. En definitiva, los sistemas de cercados, terrazas, etc., delimitan los espacios y usos, vertebrando la localización espacial de las edificaciones, los campos de cultivo y las áreas de pastoreo. A su vez frenan la erosión del viento y las escorrentías, acumulan el calor y retienen el agua generando un incremento de la productividad. Su presencia es el reflejo de un delicado equilibrio entre la acción transformadora del hombre y el medio natural. Villa de Luarca. Elementos de la estructura rural: parcelaciones, cierres, red viaria La red de caminos y el sistema de parcelación se define y estructura a partir de los pastos y las zonas de cultivo, conformando la trama básica que organiza nuestro espacio rural. Dicha trama es muy variada y se caracteriza por su adaptación a la topografía del lugar, empleando para su delimitación y contención los muros de mampostería, vallas de madera o cierres vegetales, en ocasiones aparecen grandes piedras hincadas definiendo dichos cierres. Las áreas de cultivos cerealistas no se cierran con muros o vallas de madera; para tal fin se utilizan unas piedras aisladas –los mojones–, colocados en las esquinas y a cada cierta distancia con el objeto de señalar la división de la propiedad, pero permitiendo el máximo aprovechamiento de la superficie cultivable. Hay Los vaqueiros de alzada. Origen. Situación actual Por tratarse de un factor característico de la comarca debemos referirnos a un grupo social diferenciado, “los vaqueiros de alzada”, de cuyos asentamientos, costumbres y modos de vida se conservan importantes huellas en los cinco municipios, lo que condujo recientemente a acuñar el vocablo “comarca vaqueira” como seña de identidad de nuestro territorio. El término “vaqueiro de alzada” comienza a utilizarse a partir del s. XVIII para referirse a un grupo social que se dedicaba a la cría de ganado y que practicaba la arriería y trajinería como actividad complementaria. Su origen 139
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O braña pues no había bastantes pastos durante el año pa mantener los ganados, entonces había que ir en busca de otros pastos mejores a la otra braña…, la braña de invierno es la braña de Silvallana, cerca de Naraval, de Navelgas, a 100 metros sobre el nivel del mar, y la braña de alzada Las Tabiernas, aquí a 7 Km de Tineo y a 1.000 metros de altura… Bueno, pues una vez sembradas las patatas en la braña de abajo que era principalmente lo único que sembrábamos los vaqueiros eran patatas..., a primeros de marzo, pa la feria de S. José, que se celebraba en Tineo, hoy ya…, prácticamente va desaparecida. Subíamos pa la braña de Las Tabiernas. Tábamos hasta…, mediaos de mayo o últimos… Luego, bajábamos pa abajo, sembrábamos el maíz, …na más pa las pulientas, que era la comida típica vaqueira, y el gurupo, unas pocas de fabas y maizones para dar a las vacas. Pero vamos, poca cosa. Luego ya se esperaba a hacer la hierba, que en la braña de abajo hacíase que en la de arriba, sobre mediaos de junio o por ahí empezaba a hacése la hierba ya. Hasta últimos de junio o julio… Y luego a mediaos de julio o por ahí subíamos pa arriba, hacíamos la hierba arriba…” 6. hay que buscarlo en la baja Edad Media y está ligado a la expansión ganadera que experimenta la región a partir del s. XIII, impulsada por los centros monásticos. Esta expansión propició la colonización de los terrenos baldíos, especialmente de las zonas altas, donde se localizaban los mejores pastos. Los “vaqueiros” desplazaban el ganado desde las montañas costeras en las que permanecían los meses fríos, hasta las montañas del interior donde se establecían durante los meses cálidos. Este tipo de vida obstaculizaba el pago de tributos y obligaciones concejiles, al disponer de dos residencias, muchas veces en concejos diferentes. La dificultad para el cumplimiento de dichas obligaciones unido al control que ejercían sobre los mejores pastos va a generar frecuentes pugnas con los campesinos. Juanín: “los aldeanos siempre vivían en las partes bajas… siempre teníamos rifirafe con los pastos, porque el vaqueiro aprovechaba más bien la parte desierta y tal, con las ovejas y las cabras y..., llegabas hasta las laderas de los xaldos. Entonces los xaldos fastidiábalos que los vaqueiros fueran hasta la vera de las fincas de ellos a pastar con los ganaos…”5. Las brañas vaqueiras están situadas en las zonas altas de las montañas del interior o de la marina no existiendo por encima de ellos pueblos no vaqueiros, sino solamente montes y pastos. Su estructura económica se fundamenta en la adaptación a dos ciclos vitales diferentes y ligados entre sí, vinculados a la trashumancia biestacional que practican. Esta itinerancia genera la existencia de dos asentamientos según la época del año: los pueblos de abajo (braña de invierno) y los pueblos de arriba (braña de verano o de alzada). Desde mediados del s. XX la trashumancia vaqueira ha sufrido un importante retroceso quedando restringida a áreas específicas de la comarca: los núcleos de Idarga, Buspol y El Pevidal (Salas), que constituyen los pueblos de invierno de los vaqueiros que habitan el resto del año en el Concejo de Somiedo. Los desplazamientos se hacen ya con vehículos motorizados y el vaqueiro destina la casi totalidad de los espacios cercados a la obtención de hierba que posibilite la existencia de una mayor cabaña ganadera. Con el abandono progresivo de la trashumancia muchas de estas brañas pasaron a ser residencia permanente, adoptando formas y organizaciones espaciales propias de las aldeas. Juanín: “…el vaqueiro vivía principalmente de eso, pero ¿qué pasaba?…, en una 140
    • C O M A R C A D E L VA L L E D E L E S E - E N T R E C A B O S ( A S T U R I A S ) El espacio público abierto Como espacio público entendemos el lugar exterior abierto donde el individuo establece todo tipo de relaciones de intercambio con la comunidad. Las características de nuestro hábitat disperso, donde las aldeas se conforman mediante la adición de diversas quintanas aisladas, separadas entre sí y únicamente articuladas por la red de caminos que terminan muchas veces en las propias tierras o bien se pierden en el monte, generan un entorno apenas urbanizado donde los límites entre lo construido y lo natural son más difusos. El espacio público de la “plaza”, entendido como un vacío claramente definido por los bordes de lo construido, es menos frecuente en nuestras aldeas. El cruce de unos caminos, el ensanchamiento de una vía o el emplazamiento de una fuente, la iglesia o la tienda-bar del pueblo, pueden constituirse en lugares públicos de concurrencia. En la sociedad tradicional de la comarca y especialmente en nuestro medio rural estos espacios de relación se encuentran ligados siempre al desempeño de las distintas actividades relacionadas con la casería y a la celebración de los rituales y los festejos. Nuestros campesinos subsistían con bastante penuria y básicamente “trabajaban para poder comer”, siendo sus principales recursos la tierra cultivada, el ganado, el monte y el agua, por lo que es en torno al aprovechamiento de los mismos donde tienen lugar sus relaciones básicas de vecindad. Para entender la importancia de estos espacios de relación es preciso hablar de la “reciprocidad equilibrada”. Se basaba en la colaboración mutua entre campesinos para el desempeño de las diversas tareas y actividades de la comunidad rural. La reciprocidad equilibrada era la esencia de la socialidad entre las casas, fomentando y alimentando entre ellas la circulación de gran número de derechos y de obligaciones… el “quid pro quod” o Braña de invierno, Buspol, Salas. el “hoy por ti, mañana por mí” …En resumen, era uno de los fenómenos que hacía más llevadera la vida de las comunidades rurales tradicionales7. Por un lado destacamos los espacios abiertos ligados al desempeño de las tareas productivas del campo: los caminos, las tierras de cultivo y los pastos, que constituyen el soporte físico sobre el que se desarrollan diversas relaciones de reciprocidad, como son la recogida y el acarreo de la cosecha, el traslado y la vigilancia de los animales cuando se llevaban a pastar, la recolección de castañas, el laboreo de los montes comunales y la colaboración en la reparación de caminos, puentes o bienes comunes como fuentes o lavaderos. Asimismo los caminos se convierten también en lugares de paseo y de relación entre los vecinos. José Luis: “Hay un paseo… uno es desde Busto hasta el faro, que puedes ir caminando y disfrutando de un paisaje extraordinario, donde ves unas puestas de sol… Busto tiene un paisaje extraordinario, sobre todo en el cabo…, el otro paseo es desde aquí, desde el centro hasta la iglesia de Canero…, muchas veces las ves sentadas por la capilla, sobre todo los viejinos…, tomando el sol, y los que todavía tenemos unas facultades todavía más apropiadas para caminar, pues nos vamos a pasar la tarde por allá…” 8. 141
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O rural, lo que permite el acercamiento procesional hacia el templo. Otro espacio público de relación es la bolera; ésta suele estar ubicada a las afueras del núcleo de población y en ella se reúnen los hombres los días festivos y la tarde de la fiesta patronal para practicar este deporte. Presenta variantes según las zonas de la comarca donde se juegue; en Salas y Cudillero se practica el “Juego de batiente” y en Tineo otra variante llamada “bolos de Tineo”, conocidos también como “bolos celtas”. Esta última modalidad es probablemente la más antigua de las que se celebran en Asturias. Aunque su origen es incierto, algunos autores lo sitúan en el siglo XI, teniendo como origen un juego que los ejércitos practicaban en los momentos de ocio. En la actualidad se sigue practicando, estando estructurado en ligas, constituyendo un atractivo turístico más de la comarca. El carácter urbano que poseen las capitales de la comarca se refleja en la existencia de espacios públicos más “construidos”, donde los límites están más nítidamente definidos; se trata de plazas que se abren entre el conjunto edificado, próximas al Ayuntamiento y donde se suele celebrar el mercado semanal. El centro neurálgico de Salas pivota en torno a dos plazas: la del Ayuntamiento y la de la Campa, en pleno casco histórico de la villa. Ambas adoptan forma triangular y se enlazan entre sí a través de un pasadizo en arco que conecta la torre medieval con la casona-palacio de Valdés-Salas (restauradas como museo prerrománico y hotel respectivamente). En Tineo la plaza más concurrida se sitúa delante del Ayuntamiento; es un espacio de proporciones reducidas limitado por la calle y el propio edificio municipal. Su pequeño tamaño no impide la celebración semanal del mercado ni tampoco la reunión de los jubilados las tardes soleadas a ver pasar la gente y charlar. Esta calle se convierte en el eje comercial y estructural de la capital, donde confluyen las vías que dan Iglesia de Arcellana, Salas. El espacio público por excelencia se conforma en las proximidades de la iglesia parroquial, donde se celebran los ritos del ciclo vital y la fiesta patronal. Aún hoy sorprende la participación masiva de la comunidad rural en los acontecimientos ligados a dicho ciclo, especialmente a la muerte. El funeral se convierte en un acto social donde se involucra la gran parte de la comunidad. Este carácter simbólico y representativo del templo ha propiciado la localización a su alrededor de las diferentes funciones que focalizan la actividad pública del pueblo. Es el caso de San Martín del Valledor (Allande), donde el aseo público y el mercado semanal de ganado se localizan en las proximidades de la iglesia. Otras veces son los propios muros, que delimitan el emplazamiento elevado y/o diferenciado del templo frente al caserío, los que conforman el perímetro del espacio público, como sucede en Arcellana (Salas) o Sobrado (Tineo). Con frecuencia, junto a la iglesia, suele existir un árbol de gran porte y en ocasiones milenario (tejos o robles), lo que permite resguardarse bajo su sombra los días calurosos del verano, como ocurre con los tejos de las iglesias de Santa Coloma y Bustantigo en Allande. En ocasiones el emplazamiento del templo propicia la creación de unos caminos de aproximación al mismo; es el caso de la iglesia de Canero en Valdés, que se ubica en lo alto de un pequeño promontorio, a una cierta distancia del núcleo 142
    • C O M A R C A D E L VA L L E D E L E S E - E N T R E C A B O S ( A S T U R I A S ) Plaza del Ayuntamiento, Salas. Mesa del gremio de mareantes, Luarca. acceso a las diferentes áreas de crecimiento de la villa. En Luarca los espacios públicos de más relevancia son la plaza ubicada delante del Ayuntamiento y el paseo del puerto. La plaza se localiza en las cercanías del río Negro, cerca ya de su desembocadura. Constituye un espacio de planta casi rectangular, elevado con respecto a las calles que lo circundan por tres lados, y que prolonga su otro borde hasta la fachada principal del Ayuntamiento. La plaza queda enclavada entre la imponente ladera que lo bordea por el noroeste y el río que lo circunda por el este. El otro espacio público relevante es el paseo del puerto, que se localiza en la desembocadura del río Negro, en un lugar donde se ensancha la vaguada y la ladera adopta la forma de una “concha”. En ella se han ido enclavando de manera escalonada las casas de los pescadores. El paseo se inicia junto a la “rula” o lonja de pescados, en las proximidades de la iglesia parroquial, y termina al final del espigón situado bajo el cementerio; el recorrido permite contemplar los barrios de pescadores que se vuelcan hacia el mar: el Cambaral y la Pescadería. En el Cambaral se localiza la mesa del “gremio de navegantes y mareantes”, junto a ella se dispusieron en 1959 una serie de azulejos que describen la historia de la villa. El paseo es muy transitado, especialmente en verano, cuando se hace realmente difícil reco- rrerlo debido a la numerosa afluencia de gente que se reúne a tomar una sidra en alguno de los muchos “chigres” que han proliferado a lo largo de su trayecto. En Cudillero las principales actividades se desarrollaban en torno al puerto; en su rampa se reparaban las barcas y se resguardaban durante los temporales; en su plaza se procedía a la venta del pescado, animado por la presencia de la “lonja”, y en la planta baja de las casas se desarrollaban las tareas relacionadas con la pesca. En la plaza se reunía igualmente la juventud pixueta9, desde donde se iniciaba el paseo que ascendía por la calle Suárez Inclán hasta la parte alta de Cudillero, para degustar vino en algún bar o asistir al cine. La plaza es elíptica y se conforma mediante un abigarrado conjunto edificado que ha ido creciendo, muy condicionado por la abrupta topografía, en anillos concéntricos, generando la imagen de un anfiteatro. El nuevo puerto concentra actualmente las actividades relacionadas con la flota pesquera y los pescadores venden sus capturas principalmente en el puerto de Avilés. Esta pérdida de peso en la actividad pesquera ha sido compensada con la potenciación de sus valores intrínsecos como foco de atracción turística; en la plaza se sigue celebrando el mercado semanal y a su vez han proliferado numerosos restaurantes y sidrerías, que en verano colonizan la gran parte de la plaza, lo que permite disfrutar del singular emplazamiento 143
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O con vistas del mar y del “anfiteatro”, hermoso ejemplo de urbe no planificada. La fiesta era el acontecimiento social que alteraba el ritmo de vida cotidiano; en las comunidades rurales la participación era obligada y suponía la ruptura del aislamiento de la casa y la aldea. En ella se consumían una buena parte de las viandas producidas en la casería en compañía de familiares, amigos y vecinos. El calendario festivo se dividía en dos periodos: el invernal y el estival. Las fiestas del ciclo invernal poseían un carácter más privado y se vinculaban principalmente a las labores de la casería: el esfoyón, la mayada y el sanmartín. suponía el fin del viejo ciclo y el comienzo del nuevo; este cambio coincidía con el inicio de las tareas agrícolas y ganaderas, la proximidad de la primavera y la inauguración del tiempo de Adviento previo a la Semana Santa. Reflejo de los cambios que se avecinaban era el dicho popular de los vaqueiros: “por febrero ya empieza a cantar la mosca”11. Esta fiesta se iniciaba con una copiosa comida en la que se degustaban los productos de la matanza y terminaba con un baile nocturno. El Carnaval propiciaba la superación de muchos tabúes y la relajación de la conducta moral, que se saltaba temporalmente, antes de entrar en el tiempo penitencial eclesiástico. Las fiestas asociadas al ciclo estival son las que se celebraban en honor de los santos patronos, de la Virgen y del Corpus, y excedían del ámbito familiar al parroquial. Una comisión formada por varias familias del pueblo se encargaba de obtener los fondos necesarios para la realización del evento; en general todas las casas del pueblo solían participar mediante una cuota, estando mal vista la familia que no contribuía. La fiesta se iniciaba con la procesión de la imagen hasta el santuario o la ermita donde el párroco decía la misa. Posteriormente se celebraba la comida en un prado situado en las proximidades del templo, donde cada casa contribuía con determinadas viandas, o bien en cada casería donde se reunían los familiares y los amigos más cercanos. Tras la cena se celebraba el baile, para el que se contrataba a una orquesta y se prolongaba hasta el amanecer. La fiesta duraba por tanto todo el día y poseía un carácter religioso, social y gastronómico, que aún hoy conserva en buena medida. Entre las fiestas más representativas de la comarca destaca la de Nuestra Señora del Avellano que se celebra en Pola de Allande del 7 al 10 de septiembre, con la descarga de fuegos la noche del día 8. La festividad coincide con la recogida del avellano, siendo muy típico la “El esfoyón consistía en la reunión de varias personas en casa de un vecino para esfoyar el maíz y enristrarlo. Se trataba de una auténtica fiesta nocturna, con juegos, canciones, bromas y hasta baile. Al término la familia ofrecía a los asistentes una comida consistente en frutos secos, castañas, manzanas y, a veces, chocolate… La mayada era la operación para trillar el trigo en la que colaboraban recíprocamente todos los vecinos”10. Ambas actividades solían acabar con un baile, “el filandón”, que reunía a gentes de todas las edades y donde los jóvenes aprovechaban para conocerse y entablar relaciones. El sanmartín consistía en la matanza del cerdo o “gochu” y estaba sujeta a un proceso ritual que se repetía de la misma manera cada año: la cría, el engorde, los preparativos, los participantes y la preparación de los productos seguía siempre las mismas pautas. La matanza se realizaba en el mes de diciembre y tenía un claro componente social puesto que la familia obsequiaba a otras con diversos productos obtenidos del sanmartín, propiciando así el encuentro y el fortalecimiento de los lazos de amistad entre las distintas casas. El ciclo invernal terminaba en invierno con el Carnaval (antroido o antroxu en bable) que 144
    • C O M A R C A D E L VA L L E D E L E S E - E N T R E C A B O S ( A S T U R I A S ) realización de la tarta con este fruto. En Cudillero destaca la fiesta de S. Pedro, S. Pablo y S. Pablín –del 28 de junio al 1 de julio–, con el tradicional sermón laico de L’ Amuravela, pronunciado cada 29 de junio en el puerto. Antiguamente un pescador –hoy en día suele ser un personaje de renombre– daba cuenta a S. Pedro, patrono de Cudillero, de todos los hechos acaecidos durante el año, haciendo especial hincapié en los asuntos de la mar y pidiendo protección para el año venidero. En Tineo destacan especialmente dos fiestas: la fiesta de San Roque, que tiene su día grande el 16 de agosto, con una romería que se celebra en el campo de la ermita, y la Fiesta de la Trashumancia. Esta última se celebra el primer fin de semana de agosto en lo alto de la Casa del Puerto en Tineo (1.025 metros de altitud), con ella se pretende rememorar la seña de identidad de los vaqueiros; su modo de vida itinerante. Especial interés reviste “la vaqueirada” que se celebra el último domingo de julio en la braña de Ariestébano (en el límite entre los concejos de Tineo y Valdés), que fue declarada de Interés turístico Nacional en 1964. La fiesta gira en torno a la Boda Vaqueira. Los vaqueiros practicaban un fuerte endogamia grupal, imprescindible para la supervivencia de un grupo minoritario, marginado y con una forma de vida pastoril y trashumante. El matrimonio intergrupal era esencial para la perpetuación biológica del grupo, al tiempo que establecía una amplia red de parentesco entre los distintos pueblos vaqueiros, reforzando la identidad social del grupo. Con anterioridad a la boda el padre del novio va a casa de la novia y allí se establece lo que cada cónyuge ha de llevar al matrimonio. El día de la boda la comitiva, formada por los novios, padrinos e invitados, va precedida del ajuar llevado en un ‘’carro del país’’ tirado por dos vacas. En él llevan un arca con ropa blanca y a su alrededor algunos sacos de trigo y los enseres que com- Fiesta de L’Amuravela, Cudillero. ponen el ajuar, encima de todo va la cama matrimonial ataviada con cuidados encajes. Y por último la cesta de la madrina, adornada con lazos y llena de pan, huevos, manteca y dulces. Una vez celebrada la boda, tenía lugar la típica comida vaqueira compuesta por jamón cocido, chosco, empanada o bollo ‘’preñao’’, frixuelos, nata montada de las brañas y café negro de puchero. A esta fiesta asisten los representantes de la comunidad vaqueira ataviados de forma tradicional. Se tocan instrumentos típicos, como la payetsa, que es una sartén con mango muy largo que se bate con una llave de hierro y se bailan bailes tradicionales. En Luarca se celebra el 15 de agosto la Virgen del Rosario, patrona de los pescadores. Dependiendo de la marea la procesión se realiza por la mañana o por la tarde, los barcos de pesca se engalanan y se saca a “salear” a la Virgen del Rosario, acompañada de todos los barcos. En Luarca es reseñable también, por la gran afluencia de público que atrae, la fiesta de San Timoteo, que se celebra en el campo del patrón el 22 de agosto. En la villa de Salas se celebra la romería de la Virgen del Viso el 15 de agosto. La capilla se sitúa a 5 Km de la capital, cerca de la cima del monte del Viso, a unos 600 m de altitud, en un lugar de gran belleza y dotado de excelentes vistas. Según la leyenda, la Virgen se apareció a un pastor y le manifestó su deseo de que se edificase un templo en su honor en aquel lugar. 145
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O El espacio público cerrado En nuestra comarca existen numerosos edificios públicos o semipúblicos de gran significación cultural y social para la comunidad, siendo testimonio vivo de un periodo determinado de nuestra historia y en muchos casos un recurso turístico de primer orden. Edificaciones religiosas Monasterio de Cornellana, Salas. La iglesia suele localizarse en un lugar relevante y significativo del núcleo rural o de la villa, focalizando muchas veces a su alrededor el crecimiento de la población y el desarrollo de la actividad comercial y administrativa de la colectividad. Ya desde la Edad Media el pórtico del templo era el lugar elegido para debatir los asuntos que afectaban a la comunidad, siendo muchas veces la iglesia el lugar donde se materializaba la “segregación” social entre grupos diferenciados, como ocurría en la comarca con los vaqueiros12: Los monasterios son otras de las edificaciones religiosas de gran importancia y significación histórica en la comarca. Su fundación e influencia se remonta a la Edad Media, englobando bajo su dominio numerosos bienes y derechos sobre la comunidad rural. Su importancia en la comarca se vincula con el impulso dado a la actividad ganadera y la colonización de las tierras altas para pastizales. En la localidad de Cornellana (Salas) se localiza el Monasterio de San Salvador (fundado en el siglo XI por iniciativa real y cedido un siglo después a la orden de Cluny); se conserva la iglesia románica (s. XII) con fachada barroca (s. XVII) y la torre románica, aumentada en una planta en el s. XVIII. Se conserva también la portada del cenobio primitivo, si bien fue remodelado durante los siglos XVII-XVIII, construyéndose el claustro a principios del s. XVIII. El paso de la ruta jacobea se ha convertido en un recurso turístico de gran importancia y principal motor de la restauración que se está llevando a cabo actualmente. Se ha acondicionado una parte del cenobio como albergue de peregrinos y se ha potenciado el uso de este contenedor para albergar alguno de los eventos que se celebran anualmente en el concejo, entre los que destaca la feria del salmón. De gran relevancia también es el monasterio benedictino de Santa María la Real de Obona (Tineo), fundado en 780, del que se conserva la iglesia románica cisterciense (s. XIII) y la cru- “Juanín: Y bueno, la discriminación entre vaqueiros y xaldos pues está ahí…, eh…, las vigas…, las famosas vigas de las iglesias… E: ¿Qué implicaba su presencia? Juanin:…, esas vigas poníanse aproximadamente…, depende, pero normalmente sobre el medio de la iglesia o un poco más atrás. Y implicaba que de ahí pa’lante los vaqueiros no se podían pasar. E: ¿Podía comulgar y recibir los sacramentos…?, pero siempre sin pasar de esa línea ¿no? Juanín: Sin pasar de esa línea…, y bueno, ni vaqueiros ni vaqueiras claro, no se podía pasar ninguno que fuera vaqueiro. Ni tenías bancos pa sentate ni nada. Para entrar en las iglesias pues se entraba por la puerta de…, los laos, por la del medio entraban los xaldos, y por la de la derecha o la de la izquierda los vaqueiros”. 146
    • C O M A R C A D E L VA L L E D E L E S E - E N T R E C A B O S ( A S T U R I A S ) Capilla de la Virgen del Avellano. Is, Allande. Cancel de la capilla de la Soledad. Oré, Valdés. jía noroccidental del claustro, que se reconstruyó en el s. XVII tras sufrir un incendio. En 1222 el Rey Alfonso IX, a raíz de su estancia en el monasterio, le concede el privilegio de ser paso obligado de los peregrinos que opten por la ruta asturiana del Camino de Santiago. En Tineo destaca igualmente el monasterio de San Miguel de Bárcena, fundado en 937, del que se conserva solamente el templo románico (s. XII-XIII). Con excepción de las brañas vaqueiras, donde no suelen existir edificaciones religiosas, cada aldea posee su capilla o ermita, pudiendo localizarse en ocasiones a cierta distancia del pueblo: en un monte, junto a un camino, la vega de un río o en un prado comunal. Suelen ser lugares de significación para la comunidad por la preexistencia de culturas precristianas, el carácter sagrado del emplazamiento y en algún caso su vinculación con los ciclos productivos. Su advocación puede estar relacionada con la Virgen, los santos o con un elemento natural: monte, río, árbol, pradería; como la Virgen del Fresno en Bodenaya o la del Viso13 (Salas). El culto a los santos suele estar ligado a la protección frente a las enfermedades, la salvaguarda del ganado, la obtención de una buena cosecha, etc.; como la capilla de Santa Tecla en Brieves (Valdés) o de San Lázaro en La Espina (Salas). En torno a estas pequeñas construcciones religiosas se reunían los vecinos para celebrar fiestas y romerías y eran consideradas como algo propio de cada casería, de ahí que se colaborara de manera solidaria en su conservación. La presencia de la “imagen” constituía un símbolo de protección para la comunidad y la celebración de la misa evitaba a los pueblos más alejados el desplazamiento semanal a la parroquia. Son construcciones sencillas de pequeñas proporciones, con nave única o nave y cabecera, pudiendo disponer de un pórtico previo que actúa como resguardo ante la lluvia y, con frecuencia, de una espadaña14. Suele existir una cancela a los pies de la nave que protege la imagen y permite a su vez el culto. Presentan un marcado carácter popular empleándose para su realización los mismos materiales que los utilizados en las viviendas y construcciones auxiliares rurales. Otras edificaciones públicas Además de los espacios de carácter religioso existen otros lugares públicos y semipúblicos que adquieren significación para la comunidad, como son los Ayuntamientos, los casinos, las salas de baile, las casas de cultura, etc. Los Ayuntamientos, además de centralizar la organización administrativa de la comunidad, focalizan a su alrededor las principales actividades comerciales y sociales de la población. Construidos entre finales del s. XIX o principios del s. XX, se diferencian del resto del 147
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Ayuntamiento de Luarca. Escuela rural tradicional. Bedón, Allande. tejido urbano por la volumetría y la composición de sus fachadas. El reloj, el escudo y el balcón en la planta noble son los elementos característicos que se repiten en la mayor parte de ellos, siendo frecuente también la aparición de los característicos soportales, como sucede en las casas consistoriales de Allande, Cudillero y Tineo. Especial interés reviste el Ayuntamiento de Valdés (1912) del arquitecto Manuel del Busto. Es una obra ecléctica resuelta con maestría donde se incorporan elementos compositivos y decorativos de diversa índole: composición clásica, cubierta amansardada y motivos decorativos de influencia centroeuropea. Una edificación de gran importancia para la comunidad rural era la Escuela. Cada pueblo tenía su propio equipamiento escolar que solía ubicarse en una edificación exenta y diferenciada del resto del caserío, siendo en ocasiones los propios indianos los que financiaron la construcción de estos edificios públicos. La fuerte despoblación que ha sufrido la comarca ha originado la concentración de los escasos alumnos actuales en la cabecera parroquial, quedando buena parte de estos inmuebles en desuso y algunos en un estado de deterioro importante. Se aprecia sin embargo un proceso creciente de recuperación de este patrimonio para albergar nuevas funciones sociales: hogar del jubilado, asociación de vecinos, consultorio médico, telecentro, etc. Los edificios docentes que se reparten por toda nuestra geografía son muy diversos; por un lado están las escuelas de carácter tradicional, de gran sencillez constructiva y compositiva. Suelen albergar un aula mixta en la planta baja y la vivienda del maestro en la planta alta, de las que existen interesantes ejemplos en el concejo de Allande. En el concejo de Valdés destacan por su interés arquitectónico un conjunto de escuelas de principios del s XX. Son edificaciones rectangulares que repiten un mismo esquema organizativo: un volumen central destinado a áreas comunes y dos alas dispuestas simétricamente que albergan las aulas. El cuerpo central se corona normalmente con un frontón que puede adoptar diversas formas: triangular, escalonado, rematado por un campanario, etc. Otros edificios de relevancia social eran los Casinos, que constituían los lugares de ocio y alterne de la burguesía de finales del s. XIX y principios del s. XX. Su principal clientela era masculina, quedando limitada la presencia de las mujeres a determinados actos festivos anuales (fiestas patronales, Carnaval, Año Viejo, etc.). En nuestra comarca, alejada del área central industrial, su presencia es escasa y está ligada al colectivo indiano; serán los emigrantes retornados los que financien su construcción, que todavía hoy podemos contemplar en alguna de nuestras poblaciones. 148
    • C O M A R C A D E L VA L L E D E L E S E - E N T R E C A B O S ( A S T U R I A S ) Actualmente es de propiedad municipal y se encuentra en desuso, siendo precisa la búsqueda de nuevos usos que garanticen su continuidad como elemento emblemático y representativo de la sociedad valdesana. Otros de los lugares públicos actualmente más activos son las Casas de cultura; estos equipamientos se localizan en las villas, en pleno casco histórico, y suelen ocupar contenedores de gran interés arquitectónico como ocurre con la casa de cultura de Tineo, ubicada en la Casa de los García de Tineo y Maldonado (s. XIV-XVII) o la casa de cultura de Luarca que se localiza en el Palacio del Marqués de Ferrera (s. XVI-XVIII). Cumplen diversos cometidos sociales y culturales: albergan la biblioteca, las salas de lectura, el telecentro, y en ellas se organizan cursos formativos y conferencias. Escuelas de Otur, Valdés. Por su interés arquitectónico destaca el Casino de Luarca, construido a principios del s. XX, según el proyecto de Manuel del Busto. Se localiza en un lugar relevante junto a la orilla del río Negro y con su fachada principal hacia la Avenida Álvaro de Albornoz, principal arteria de comunicación de la villa. Conforma un volumen cúbico y se organiza en planta baja, primera y bajo cubierta, con posterioridad se le adosó un cuerpo aterrazado que desvirtuó la percepción de su volumetría original. Presenta una cuidada composición con motivos decorativos florales que lo relacionan con el modernismo, siendo la singular geometría de los huecos de cubierta de clara influencia centroeuropea. En la planta primera se localizaba el salón principal, que era utilizado como sala de baile, conocido como salón amarillo por la preponderancia de este color en la decoración de sus paramentos y cortinas. La arquitectura social auxiliar. El mobiliario urbano El mobiliario asociado tradicionalmente a los espacios públicos de nuestras aldeas es reducido, ya hemos comentado que se trata de lugares escasamente construidos y apenas urbanizados, donde la presencia de una fuente, o la proximidad del templo podían ser los elementos en torno a los cuales se configuraba un espacio de reunión: un banco corrido de mampostería construido en el pórtico del templo, o en sus cercanías, o a lo sumo algún banco de fundición solían constituir todo el mobiliario de dichas áreas. En los últimos años los ayuntamientos de la comarca han realizado obras de mejora de diversos espacios públicos de nuestras villas y aldeas; éstas suelen consistir en la colocación de un pavimento de piedra natural, la plantación de árboles y la incorporación de maceteros, farolas y bancos de fundición. Destacan por su carácter innovador alguna de las actuaciones de acondicionamiento del espacio público en el casco Terrazas de la plaza de la Marina, Cudillero. 149
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O histórico de Salas, donde se ha incorporado mobiliario de factura contemporánea diseñado por el escultor local Pepe Legazpi. Igualmente el Ayuntamiento de Cudillero ha establecido una ordenanza que regula el tipo de mobiliario en las terrazas de la plaza de la Marina, con el fin de dar coherencia y unidad al espacio más representativo y emblemático de Cudillero. Ésta se localiza siempre en uno de los lados mayores de la construcción y se orienta hacia el sur o hacia este. En los ejemplos encontrados en la comarca el espacio interior se encuentra por regla general compartimentado en dos estancias separadas por un medianil: la vivienda y la cuadra, que poseen accesos independientes, pudiendo estar conectadas entre sí por una puerta. La cuadra se localiza con frecuencia a un nivel ligeramente inferior y no presenta divisiones interiores. Sobre ella, en el bajo cubierta, se dispone el pajar al que se accede por una escalera de mano. La vivienda puede estar compartimentada mediante un tabique de tabla en dos estancias: cocina y cuarto. Esta tipología evoluciona hacia esquemas más complejos; se aumenta su superficie en planta con la incorporación de cuerpos adosados que se adelantan sobre la fachada principal. El volumen que se adosa delante del espacio de vivienda se destina a dormitorio, en cuyo caso se cuidan los acabados interiores: revestimiento de tabla en suelo y techo y enfoscados en paredes. El otro cuerpo se suele situar delante de la cuadra y suele albergar una cuadra para ganado menor. La aparición de estos cuerpos adosados determina la prolongación de la cubierta y la conformación de un espacio central abierto; el portal de acceso. Su configuración recuerda a la tipología de la casa mariñana, si bien el portal no adquiere las importantes dimensiones que adopta en esta última donde los volúmenes adosados son del mismo tamaño y se suelen destinar a habitación. El grado de arcaísmo que presenta ha conducido progresivamente a su abandono o readaptación a otros usos, sufriendo diversas transformaciones, con frecuencia para aumentar su superficie, por adosamiento de nuevas edificaciones o bien por la elevación de una planta. En el concejo de Salas hemos hallado algún ejemplo de esta tipología donde las necesidades de espacio conducen al recrecido de una altura, en ocasiones, únicamente sobre La vivienda civil: la casa por fuera A partir del trabajo de campo desarrollado, y tomando como referencia diversos estudios realizados sobre la casa preindustrial, trataremos de describir los tipos de vivienda adscritos a los diferentes grupos sociales de la comarca, las peculiaridades que presentan y aquellas tipologías que son exclusivas de la comarca. La casa campesina o “xalda” A continuación describimos el tipo de vivienda campesina que aparece con más frecuencia en cada uno de los ámbitos de la comarca. Esta “clasificación” por ámbitos no significa que alguna de las tipologías que en ellos se incluyen no aparezca igualmente en otras áreas de nuestro territorio, siendo bastante frecuente que buena parte de ellas (casa de patín, talud, bloque, corredor...) coexistan en distintos ámbitos. La casa tradicional de la rasa costera La casa terrena Constituye el tipo más elemental de vivienda y aparece vinculada a las caserías más modestas. Es una edificación de planta rectangular desarrollada en una sola altura, pudiendo presentar además el aprovechamiento parcial del bajo cubierta. Se cubre a dos aguas, disponiendo la cumbrera paralela a la fachada principal. 150
    • C O M A R C A D E L VA L L E D E L E S E - E N T R E C A B O S ( A S T U R I A S ) la cuadra, disponiéndose una escalera en la cocina para acceder al piso superior. Es difícil encontrar en la actualidad casas terrenas en uso y con un grado aceptable de conservación; en la rasa de Cudillero se conserva el mayor número, existiendo algún ejemplo de interés en Valdés. La casa Mariñana Debe su denominación al área donde abundaba este tipo de casa: “la Mariña o territorio costero”, se trata de un tipo adscrito a zonas de topografía llana. Es una casa terrena dotada de un portal central entre dos cuerpos; según las fuentes consultadas15, surge hacia el siglo XVI, pudiendo tratarse de un modelo creado y promovido por la clase dirigente como vivienda campesina de colonos. De planta rectangular, casi cuadrada, orienta su fachada principal hacia el mediodía, y presenta una composición simétrica: portal central y sendos cuerpos laterales en los que se abren pequeños huecos de iluminación. La cubrición se resuelve a dos aguas, situándose la cumbrera paralela a la fachada principal. El portal es el elemento articulador de la casa; espacio de reunión y labor. La organización interior es la siguiente: al fondo del portal se sitúan las puertas de acceso a la cocina y otra de mayor tamaño a la cuadra. Encima de esta última puerta se localiza el pajar, al que se accede por una escalera de mano desde el portal. La cocina puede constituir un espacio único o encontrarse subdividida en dos o más estancias: cocina, cuarto y “mediocasa”. Esta última es una dependencia que se separa de la cocina mediante un tabique ligero de tabla y que posee un carácter polifuncional: vestíbulo, comedor y almacén. A ambos lados del portal se sitúan “los cuartos de afuera”; se separan del portal mediante tabiques de tabla y suelen ser espacios cuidados que tienen el suelo y el techo de tabla y las paredes revocadas. Se destinan a cuartos de dormir y en ocasiones a cua- Casa terrena, Santa Marina, Cudillero. dras de ganado menor o a almacén. Sobre el techo de los cuartos se conforman sendos desvanes abiertos donde se almacenan diversos aperos de labranza. En ejemplos más evolucionados la sala se sitúa sobre la cuadra accediéndose desde una escalera ubicada en la cocina o la mediocasa. De su desarrollo en altura surge, según algunos autores, una variante de la casa de corredor muy extendida en el concejo de Valdés: “la casa valdesana” Su arcaísmo ha dificultado su conservación, siendo difícil encontrar una casa mariñana que no presente ninguna alteración. Hemos encontrado dos ejemplos interesantes en Querúas y Villademoros (Valdés) y tenemos constancia de que era un tipo bastante frecuente en Busto (Valdés), donde hasta hace escasos años se conservaban dos casas de esta tipología. La casa tipo “Vidío” Debe su denominación al territorio donde se localiza, el sector oriental de Entrecabos (tramo de la rasa costera comprendido entre los cabos Busto y Vidío). Constituye una evolución en altura de la casa terrena y su singularidad reside en el aumento de una planta sobre el espacio destinado a estabulación, creando un piso alto para albergar otras estancias de la vivienda. Implica una mejora con respecto a la casa terrena, ya que se aumenta la superficie útil presentando un aspecto exterior más cuidado. 151
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Casa mariñana recién rehabilitada, Querúas, Valdés. Casa tipo Vidíu, Ballota, Cudillero. Se compone de dos cuerpos adosados de forma rectangular de una y dos plantas. El de menor altura alberga un distribuidor y la cocina, que en ocasiones se adelanta para organizar el acceso mediante un portal cubierto. El distribuidor articula las estancias de la planta baja y contiene la escalera de acceso al piso superior, que se eleva sobre el espacio de estabulación para acoger la sala y los dormitorios. El volumen menor se cubre a dos aguas, destacando la gran chimenea de la cocina que se eleva por encima del segundo piso para garantizar la adecuada ventilación. El cuerpo de dos plantas se remata con una cubrición a cuatro aguas, a modo de pequeño torreón. En los ejemplos de mayor capacidad económica, la cuadra aumenta su tamaño, lo que implica la aparición en altura de un volumen de mayores proporciones. Los ejemplos estudiados se pueden datar entre mediados y finales del s. XIX. Todavía se conserva un importante número de ejemplos de esta tipología a lo largo del territorio de Entrecabos, especialmente en Ballota, Santa Marina, Oviñana (Cudillero) y Cadavedo (Valdés). Su reducido tamaño ha dificultado su adaptación a programas más complejos, lo que ha propiciado su abandono. Actualmente se están rehabilitando un buen número de estas pequeñas viviendas como segunda residencia. La Casía En nuestra rasa costera aparece intercalada con otros tipos en Valdés (Sabugo, Busto, Querúas) y de forma más puntual en Cudillero (Santa Marina). Se asocia con caserías de escasos recursos y su denominación se debe a sus reducidas dimensiones en planta, adquiriendo sin embargo un cierto desarrollo en altura generando volúmenes de gran esbeltez. Su planta adopta una forma casi cuadrada y se eleva dos alturas más el bajo cubierta. Suele incluir un programa mínimo: la cocina-vestíbulo en la planta baja y la sala y ocasionalmente algún cuarto en la alta. El bajo cubierta se destina a desván, no presentando ninguna división; las dependencias agrícolas ocupan otras edificaciones adosadas o exentas que complementan su reducido espacio. Este tipo presenta una variante en las caserías de mayor capacidad económica; en estos casos la edificación aumenta su superficie, albergando en su interior las dependencias agrícolas (cuadra-pajar). Su planta adopta una forma rectangular, conservando gran parte de su esbeltez. Las fachadas principal y trasera se ordenan mediante pequeños huecos cuadrados (ocasionalmente pueden abrirse balcones en la planta alta), iluminándose el desván mediante sendos vanos abiertos en los hastiales. La cubierta se resuelve a dos aguas con su línea de cumbrera paralela a la fachada principal. No suele aparecer la piedra labrada en la conformación de los hue- 152
    • C O M A R C A D E L VA L L E D E L E S E - E N T R E C A B O S ( A S T U R I A S ) Casía en Busto, Valdés. Casa de corredor valdesana, Fontoria, Valdés. cos y esquinales, y las carpinterías se disponen a haces exteriores con el muro, pintando muchas veces de diferente color el marco y la ventana con la finalidad de resaltar los huecos abiertos sobre la reducida fachada. Aún hoy encontramos estos pequeños volúmenes formando parte del caserío de nuestra rasa costera más occidental. Una buena parte de ellos conserva su uso como vivienda, siendo frecuente que hayan sufrido transformaciones o reformas: incorporación de materiales exógenos, adosamiento de construcciones, apertura de nuevos huecos, etc., que aunque desvirtúan su carácter no alteran la percepción de su singular volumetría. cia del corredor y el zaguán. El corredor aparece la mayor parte de las veces encajado entre dos cuerpos, en menor medida podemos encontrarlo entre muros cortafuegos y en algún caso entre un cuerpo y un muro cortafuegos. Frente al hermetismo que presenta la casa bloque, este tipo dispone el elemento ligero (corredor y zaguán) en el centro, lateral o totalidad de su fachada principal abierta siempre hacia la orientación favorable. La cubierta, resuelta normalmente a cuatro aguas, adquiere bastante altura y protagonismo en la definición de la volumetría. Su gran tamaño permite el aprovechamiento del bajo cubierta que se ventila con pequeñas buhardillas o bien se abre a un corredor, dispuesto en continuidad con el cuerpo central aligerado, con lo que se dota de una gran unidad compositiva a la fachada. Una solución muy frecuente en esta casa es la superposición del corredor en la planta alta y en el desván, conservándose ejemplos de gran interés y belleza formal. Su distribución característica es la siguiente: un zaguán situado bajo el corredor organiza el acceso a la cuadra y a la cocina. Si ésta es de llar, no existe un techo de madera sobre ella en la planta alta, por lo que la estancia alcanza toda la altura de la edificación. Si es de carbón, puede ubicarse en la planta alta, destinando la baja exclusivamente a cuadra. Desde el zaguán parte la escalera que desembarca en el corredor; éste se convierte en el elemento de distri- La casa de corredor en Valdés Incluimos un tipo de casa de corredor que abunda en la rasa costera y zonas de topografía llana del concejo de Valdés. Su rasgo definidor es la presencia de dos espacios diáfanos a diferente altura (zaguán y corredor), en el centro de su fachada principal –orientada al mediodía o saliente–, perceptivamente relacionados, y que definen la transición entre el espacio exterior e interior, articulando las diversas dependencias. El zaguán se proyecta en altura en el corredor, por lo que ambos mantienen una relación clara de continuidad espacial y funcional. De planta casi cuadrada, adopta una volumetría cúbica similar a la casa bloque, pero con la gran abertura central que supone la presen- 153
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Superposición de corredores, Almuña, Valdés. Casa de talud en Arganzúa, Allande. bución dando acceso a la sala y a los cuartos, que aparecen frecuentemente en los extremos del mismo. El bajo cubierta se destina a pajar o trastero, accediéndose a él a través de una trampilla o bien mediante un tramo de escalera que arranca desde el propio corredor. Sus considerables dimensiones y su capacidad de adaptación a nuevos usos han propiciado su conservación, existiendo numerosos ejemplos que se mantienen en uso como viviendas, no presentando alteraciones importantes que desvirtúen su naturaleza. encuentra semiexcavado, conformando en ocasiones la propia pared rocosa uno de sus cerramientos. Adopta planta rectangular, disponiendo sus lados mayores contra la ladera. Esta ubicación determina la presencia del hastial contra el terreno y la aparición en el lado opuesto –orientado al este o sur– del frente de la edificación donde con frecuencia se localiza un corredor. En los costados mayores que discurren paralelos a la pendiente se abren pequeños huecos de iluminación. Normalmente alcanza dos alturas, existiendo algún ejemplo donde la fuerte pendiente determina el escalonamiento de la construcción en tres niveles: cuadra, dormitorios y cocina. Se cubre a dos o tres aguas, disponiendo siempre la cumbrera paralela a los costados mayores. La estructura portante es de muros de carga perimetrales, existiendo un medianil paralelo a los lados menores, y en edificaciones de mayores proporciones aparece además otro medianil perpendicular a dichos costados. La cubrición se sustenta sobre el hastial, el medianil, y si éste no sube hasta la cubierta, sobre tijeras. Supone una evolución con respecto a la casa terrena al segregar en altura los espacios de cuadra y habitación, consiguiendo una mejora de la habitabilidad, al aislar los cuartos del contacto directo con el terreno, obteniendo además mayor superficie útil para la vivienda. Sus reducidas dimensiones y su arcaísmo han dificultado su permanencia hasta nues- La casa de los valles y montañas interiores La casa de talud o de ladera Se emplaza en áreas de acusada topografía, asociada normalmente a caserías de escasos recursos económicos. Su rasgo definidor es su adaptación a la topografía; se asienta sobre la ladera, aprovechando la pendiente para segregar en altura los diferentes usos; cuadra en el piso inferior y vivienda en la planta alta, pudiendo presentar además el aprovechamiento parcial del bajo cubierta como desván o pajar. Los accesos se producen a nivel, desde las diferentes cotas del terreno, no existiendo normalmente conexión interna entre ambos pisos. Su adaptación a la pendiente condiciona sus dimensiones y origina un escalonamiento en sección de la construcción; el piso inferior presenta menor superficie y con frecuencia se 154
    • C O M A R C A D E L VA L L E D E L E S E - E N T R E C A B O S ( A S T U R I A S ) se convierte en el elemento distribuidor de las diferentes dependencias de la vivienda, como ocurre en Arcellana (Salas) donde el corredor conecta la cocina, la sala y el cuarto. Según diversos autores esta solución evoluciona para dar lugar a una de las variantes de la casa de corredor. La casa hermética con corredor en las parroquias centro-occidentales de Tineo Nos referimos a un tipo de vivienda que aparece en algunas parroquias centro-occidentales de Tineo. Son edificaciones arcaicas –hay una fechada en 1827– que han llegado hasta hoy con bastante dificultad, siendo escasos los ejemplos que presentan un estado aceptable de conservación. Presenta similitudes con la casa bloque en cuanto a sus importantes dimensiones y la escasez de huecos en sus fachadas, sin embargo, su volumetría es más achatada y rectangular, con tendencia al desarrollo en longitud frente a la potenciación de la altura. Esta tendencia a la horizontalidad se enfatiza con la presencia de un corredor que suele abarcar la totalidad de la fachada orientada al mediodía. La cubierta puede resolverse indistintamente a dos, tres o cuatro aguas, pero la línea de cumbrera aparece siempre paralela a la fachada donde se abre el corredor. Los faldones de cubierta no alcanzan mucha pendiente, siendo relevante su considerable desarrollo en superficie, lo que potencia su percepción como pieza oblonga. Suelen estar construidas contra el talud, por lo que escalonan su sección para adaptarse al desnivel. El espacio interior se organiza en dos plantas no siendo frecuente la existencia del bajo cubierta. La planta baja se destina a cuadra y presenta un acceso a nivel desde la cota inferior del terreno, la alta posee entrada independiente a través de un zaguán-distribuidor. Desde él se accede a nivel a la cocina y, subiendo unos peldaños, a la sala. La cocina adquiere grandes dimensiones y se dispone Conjunto de casas de patín, El Faedal, Tineo. tros días. En general este tipo de casa se encuentra actualmente en desuso, siendo muy frecuente la utilización del antiguo espacio de vivienda como pajar, lo que ha garantizado en algunos casos su conservación. La casa con escalera exterior (Casa de patín) Suele aparecer en zonas llanas o de escasa pendiente, liberando a la edificación del condicionante que supone la topografía. Interiormente presenta un esquema organizativo similar a la casa de talud, pero con la diferencia de que la cuadra posee mayores dimensiones al ocupar la totalidad de la planta inferior. La cuadra y la vivienda carecen de comunicación interior, accediéndose a la planta alta por la escalera exterior que salva la distancia entre el camino y la puerta de entrada. La cubierta puede ser a dos, tres o cuatro aguas, pudiendo disponer de un bajo cubierta destinado a desván o pajar. Es muy frecuente el empleo de esta tipología en los conjuntos de viviendas en hilera. La escalera puede aparecer perpendicular a la fachada principal cuando su alineación se retrasa del camino o paralela a ella si se ubica próxima a él. Algunas veces la escalera suele culminar en un cuerpo –normalmente un pequeño corredor o un cierre ligero de tabla– que hace las veces de vestíbulo previo de acceso a la vivienda. Un caso singular es la aparición de un corredor prolongando el último peldaño, aquél 155
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O siempre en la parte alta, en la trasera de la edificación para apoyarse directamente sobre el propio terreno. Se encuentra a diferente nivel que la cuadra y el pajar –a una cota intermedia entre ambas– y comunicada con ellas, lo que permite la relación directa entre las tres estancias. La cocina se convierte así en el espacio central desde el que se organizan y controlan las actividades básicas que sustentan el núcleo familiar. A la sala se accede normalmente desde el zaguán, pudiendo estar subdividida para albergar algún cuarto. La sala se prolonga al exterior a través del corredor, al que se abre también el pajar, y en cuyos extremos se disponen sendos cuartos, cerrados con tabla en los ejemplos más antiguos y con entramado o ladrillo revocado los más recientes. El corredor suele alcanzar bastante profundidad, pudiendo aparecer volado o sustentado entre machones de mampostería. Las fachadas se componen con gran sobriedad, abriéndose escasos y pequeños huecos que no reflejan la organización espacial interna y confieren un gran hermetismo a la edificación. Son pocas las edificaciones que están actualmente habitadas; la mayor parte de ellas se encuentran abandonadas y en un avanzado estado de ruina. ambas plantas poseen accesos diferenciados a nivel del terreno, pudiendo existir en ocasiones una escalera interior de conexión entre ellas. El zaguán organiza el acceso a las dependencias del piso inferior que se destinan exclusivamente a cuadra. En la planta alta se localiza la cocina, la sala y los cuartos que se disponen a ambos lados del corredor y, en casas de mayor tamaño, en torno a la sala. La casa de las montañas meridionales La casa hermética o casa “bloque” Es la tipología de vivienda más común en Allande y en las áreas limítrofes del concejo de Tineo. En el área Suroccidental de Allande o del Palo p’allá, casi constituye el tipo exclusivo, que alcanza más o menos tamaño, en función de la importancia y posibilidades económicas de la casería. La topografía condiciona la organización espacial; la edificación se adapta a la pendiente del terreno construyéndose en la mayor parte de las ocasiones contra el talud, por lo que escalona su sección para adaptarse al desnivel existente, lo que determina que la dimensión de la cuadra sea menor al ocupar la planta inferior y estar construida contra el terreno. Su rasgo definidor es su rotunda volumetría, de apariencia cúbica, y la escasa presencia de huecos en sus fachadas, de ahí la expresión de “hermética”. Es una edificación de considerable tamaño –lo que contrasta con las proporciones de otras tipologías estudiadas– que engloba en su interior los usos de vivienda, cuadra y otras dependencias auxiliares de almacenamiento. Se organiza normalmente en dos plantas y un bajo cubierta. La cubierta se suele resolver a tres aguas, con la línea de cumbrera paralela a la pendiente del terreno, adquiriendo un gran protagonismo en la definición de la volumetría de la edificación. La organización característica es la siguiente: la planta baja se destina a cuadra y presen- La casa de corredor Aparece intercalada con otras tipologías en la mitad norte del concejo de Tineo y en menor medida en Salas; es una adaptación o variante de la casa de corredor que hemos visto en Valdés a zonas de pendiente acusada, lo que condiciona la ubicación de la edificación a media ladera, con su planta baja semienterrada. Sus características formales y volumétricas apenas difieren de las ya vistas en la casa de corredor en Valdés; aparece el zaguán y el corredor en el centro de su fachada principal, perceptivamente relacionados y definiendo la transición entre el espacio exterior e interior de la vivienda. En esta variante 156
    • C O M A R C A D E L VA L L E D E L E S E - E N T R E C A B O S ( A S T U R I A S ) ta un acceso a nivel desde la cota inferior del terreno. La planta alta posee entrada independiente, con frecuencia a través de un zaguán orientado al sur y a veces al este. Desde él suele existir un distribuidor que organiza el paso a la cocina, la sala y los cuartos, que suelen ser estancias que se subdividen desde la propia sala. En los ejemplos más arcaicos el distribuidor se confunde con la cocina, siendo este espacio el paso obligado para acceder al resto de la vivienda. La importante altura que adquiere la cubierta permite disponer de un amplio espacio aprovechable en el bajo cubierta que se destina a pajar. Se accede a él por un hueco a nivel, abierto en la fachada construida contra el talud. La sobriedad es el principal rasgo que caracteriza estas construcciones; los pocos vanos que se abren suelen ser de reducido tamaño, percibiéndose en general como edificaciones cerradas donde el carácter macizo de los cerramientos predomina frente a los pequeños y escasos huecos. Se aprecia una cierta variación en cuanto a la composición de la fachada principal donde se localiza la sala. Esta variación está ligada probablemente a las condiciones climáticas; en las áreas situadas a mayor altitud, dicha fachada se ordena compositivamente mediante huecos del mismo tipo: ventanas o balcones que no permiten entrever una diferenciación espacial interior. En los fondos de valle y áreas de menor altitud la sala se ilumina mediante un hueco central de mayores dimensiones, normalmente una galería, y los huecos situados a ambos lados se transforman en balcones, existiendo ejemplos más arcaicos donde aparece un corredor prolongando la sala. Las dificultades que suponía el acometer una edificación de dichas dimensiones condujeron a que muchas de ellas sean el resultado de una construcción por fases, apreciable muchas veces en los paramentos exteriores, donde aparece una línea divisoria clara. Sus conside- rables dimensiones determinan la presencia obligada de muros maestros interiores –medianiles– que suelen ascender hasta la cumbrera para facilitar la sustentación de la cubierta. Si bien se asocian con caserías de una cierta entidad económica, en Allande casi constituye el tipo exclusivo, que alcanza más o menos tamaño, en función de la importancia y posibilidades económicas de la casería. Los ejemplos estudiados oscilan entre mediados del s. XIX y principios del s. XX, siendo este último un tipo más evolucionado, ya que la cuadra aparece solamente en la planta inferior. En caso de necesitar mayor espacio para los animales, se construyen edificaciones independientes para albergar otra cuadra y un pajar. Su considerable tamaño y la presencia de estancias de generosas proporciones, fácilmente reutilizables, ha ayudado a su conservación y pervivencia; la gran parte de los ejemplos estudiados se mantienen en uso, o lo han estado hasta hace poco tiempo, siendo un tipo que presenta una importante capacidad de adaptación futura. En general son edificaciones valoradas que se mantienen en aceptables condiciones de conservación, observándose en muchos casos, un fenómeno creciente de rehabilitación y puesta en valor. La casa vaqueira. La vivienda en las brañas Aunque actualmente el caserío se encuentra bastante renovado o reformado, hemos hallado ejemplos de viviendas tradicionales –algunas muy poco evolucionadas– que nos permiten aproximarnos al tipo de construcción que existía en las brañas vaqueiras. El progresivo abandono de la trashumancia hacia modos de vida sedentarios propició la adopción de estructuras y organizaciones espaciales similares a las existentes en las aldeas, igualmente la incorporación a partir de los años 40 de materiales exógenos al medio rural afectó también a las construcciones de las brañas vaqueiras. 157
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Casas bloque en Arbiales, Allande. Vivienda vaqueira. El Pevidal, Salas. La vivienda vinculada a este grupo social no responde a tipologías diferentes de la casa campesina, pero presenta diversas peculiaridades ligadas al modo de vida trashumante. La tipología constructiva más frecuente es la casa de patín, conservándose también ejemplos de casas terrenas y de talud. En general son edificaciones sobrias, de pequeñas proporciones, ejecutadas en mampostería vista sin revocar y con escasos huecos para protegerse de la crudeza del clima. Las cubiertas se resuelven normalmente a dos o tres aguas, solucionando el alero mediante una losa que sobresale ligeramente del muro o bien mediante el propio entramado de madera. El corredor de la casa “xalda” es sustituido por un cierre de tabla casi hermético, donde se abren pequeños huecos de iluminación. Los pocos ejemplos de casa terrena que se conservan suelen corresponder a un estado poco evolucionado donde el hombre compartía el espacio con los animales. El acceso se producía por una misma puerta, estando separada la cuadra de la cocina solamente por un cierre ligero. La cocina era de llar con una meseta de piedra para el hogar, evacuando el humo a través de la propia cubierta. Los camastros se disponían junto a la lumbre, separados en ocasiones por un tabique de tabla. En Buspol (Salas) es frecuente que la casa de patín disponga de un espacio previo de ac- ceso en la planta alta. Dicho espacio se localiza en un cuerpo ligero entre machones que sirve como vestíbulo, pudiendo dividirse para albergar un cuarto o almacén. Se orienta siempre hacia el saliente o mediodía y se cierra en todo su frente con un tabique de tabla, abriéndose únicamente la puerta y un pequeño hueco de ventilación para el cuarto. Desde el vestíbulo se accede a la cocina, sala u otras dependencias según el tamaño de la vivienda. Este cuerpo ligero entre muros genera un espacio resguardado en la planta inferior que permite el desempeño de actividades a cubierto junto a la cuadra. Las dependencias destinadas a cuadra y pajar en la vivienda solían ser de pequeño tamaño; la cuadra albergaba el ganado menor o aquel que exigía mayores cuidados, puesto que cada propietario poseía una cuadra-pajar en la zona de prados ubicada en la parte alta del núcleo. En la braña de invierno de Arnizo (Valdés) encontramos unidades familiares con una organización similar a la quintana16; un espacio interior cerrado –antojana– en torno al cual se enclavan las edificaciones que conforman la unidad familiar: vivienda, cuadrapajar y cabanon. Repite el esquema organizativo espacial que podemos encontrar en una aldea costera o en un valle del interior con la ausencia del hórreo o la panera. Los límites de la unidad familiar están perfectamente delimitados por un muro y las propias edificaciones, 158
    • C O M A R C A D E L VA L L E D E L E S E - E N T R E C A B O S ( A S T U R I A S ) ten numerosas y diversas construcciones señoriales, la mayoría realizadas entre los siglos XVI-XVIII. Algunas se levantan junto a una torre de origen medieval, como el Palacio de Doriga (Salas) o la Casa de la torre en Tuña de Tineo (s. XIV-XVIII). Otras veces se construyen “ex novo”, como el Palacio de los Queipo de Llano de Santianes de Tineo (s. XVI), edificación de dos alturas, estructurada en torno a un patio central que organiza su fachada principal mediante dos torres y un cuerpo central con un balcón corrido al que se abre el salón. Otro ejemplo reseñable es la casa-palacio de Cabo del Río de Tuña (s. XVIII), que responde también al esquema de palacio con dos torres en los extremos de su fachada flanqueando un cuerpo central, con la diferencia de que este volumen se estructura en tres pisos, con un soportal de columnas toscanas sobre el que localiza un corredor a doble altura. Los materiales y sistemas constructivos empleados en su ejecución son los mismos que encontramos en la arquitectura popular, a los que se incorporan elementos compositivos y ornamentales de la arquitectura culta (frontones, guardapolvos, pilastras, antepechos de forja, etc.) de acuerdo con el estilo artístico predominante en la época de su construcción. Según algunos autores, el corredor se introduce en la vivienda campesina a través de estas construcciones señoriales que lo importan de la arquitectura urbana. La estancia más importante y representativa, es el salón, que se sitúa en la planta alta, abierto siempre hacia la fachada principal mediante amplios balcones que miran hacia la zona más concurrida del pueblo, en un afán de mostrar su poder económico. Casa de talud. Braña de Fuentes, Tineo. Vivienda vaqueira, El Pevidal, Salas. existiendo un portón que marca el acceso al interior; igualmente la vivienda adopta la tipología de “bloque” que aparece en las aldeas de media montaña de Allande y Tineo. Palacios y casonas rurales Los palacios y casonas rurales son las edificaciones vinculadas a los propietarios de las tierras y aparecen claramente diferenciados del resto del caserío, por sus mayores dimensiones y en general por su ubicación dominante en el pueblo (en lo alto de una loma, sobre una ladera, junto al camino principal o próximo a la iglesia, etc.). Suelen ser construcciones rotundas de gran tamaño y sobriedad constructiva, que concentran la ornamentación en la fachada principal. El palacio, a diferencia de la casona, dispone siempre de capilla propia, escudo y salones. En la comarca exis- 159
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Casa-Palacio de Los Cabo del Río, Tuña, Tineo (s. XVIII). Palacio de Merás, Tineo (s. XVI). La vivienda en las villas: el palacio y la casa burguesa compositivos de la arquitectura culta. En su ejecución es segura la intervención de canteros y maestros de obra cualificados. En nuestras villas y puertos encontramos además ejemplos de casas urbanas vinculadas a la clase burguesa, perfectamente integradas en el tejido urbano. Suele ser un tipo de vivienda entre medianeras o en esquina y con desarrollo en altura “la casa de pisos”, existiendo interesantes ejemplos en las villas de Tineo y Salas. Su organización más frecuente es la siguiente: el local comercial y el portal se localizan en la planta baja y sobre ella se levanta la vivienda que puede ocupar una, dos o tres alturas. El portal es un espacio cuidado que se pavimenta con losas de piedra, al igual que el primer tramo de la escalera. La organización de la vivienda, es similar a la que vemos en los núcleos rurales: la sala, los cuartos, la cocina y el retrete, que se localiza en un paño cerrado de la galería. Suelen estar vinculadas a una única familia, si bien con el tiempo algunas se han ido subdividiendo y adaptando a diferentes inquilinos. Los materiales y técnicas constructivas empleados difieren poco de los vistos en la arquitectura popular: muros de carga de mampostería y entramados de madera en piso y cubierta, a los que se incorporan esquemas compositivos y motivos ornamentales de la arquitectura culta. Las fachadas presentan una gran regularidad, ordenándose mediante huecos verticales rasgados –balco- La fundación de las nuevas villas trajo consigo la agrupación progresiva de la población a su alrededor; además de los gremios de artesanos y comerciantes, una parte de la nobleza rural comienza a concentrarse en el interior de las villas, donde levanta sus palacios. Pueden ser edificaciones exentas o entre medianeras, desarrolladas en dos o tres alturas, en ocasiones con espacios libres vinculados (jardines o plazas), que van rellenando progresivamente la trama de la villa modificando el parcelario medieval. Se desarrolla así un conjunto de construcciones señoriales, intercaladas entre el resto del tejido urbano y dotadas de gran valor arquitectónico, como el palacio de Merás (s. XVI), enclavado en las proximidades del Ayuntamiento de Tineo, que responde al esquema de planta cuadrada estructurada en torno a un patio central, con fachada principal enmarcada por dos torres. O el palacio de Cienfuegos (s. XIV-XVIII), emplazado en un altozano sobre el que domina la Pola de Allande. No solían disponer de capilla independiente puesto que disfrutaban de una capilla propia en la iglesia de la villa. Al igual que las construcciones señoriales rurales los materiales y sistemas constructivos de estos palacios no difieren de los empleados en la arquitectura popular, a los que se incorporan elementos ornamentales y 160
    • C O M A R C A D E L VA L L E D E L E S E - E N T R E C A B O S ( A S T U R I A S ) y de fuerte pendiente, como el puerto de Cudillero, que se emplaza en la estrecha desembocadura que el río Piñera abre en el acantilado. Estas características físicas han condicionado la forma del núcleo, que ha ido creciendo en anillos concéntricos, a modo de anfiteatro y linealmente a lo largo de la estrecha vaguada. Sobre este soporte físico las edificaciones se han ido enclavando, muy condicionadas por el emplazamiento, sobre el escaso espacio libre, lo que ha propiciado su desarrollo en altura y el predominio de la construcción entre medianeras. Suelen ser por tanto parcelas de escaso frente construidas contra el propio terreno, lo que determina que su sección se escalone en ocasiones para adaptarse al desnivel y que existan accesos a diferente altura por la fachada principal y la trasera. Es frecuente que la última planta retrase su alineación con respecto a la fachada, con lo que se consigue ganar altura y a la vez aprovechar al máximo el soleamiento. Las fachadas se ordenan mediante huecos verticales rasgados. Los paramentos se revocan resaltando las impostas y los recercados de los huecos. Las carpinterías se disponen a haces exteriores, pudiendo aparecer el corredor o la galería –volado o enrasado– como elemento de coronación de la fachada. En cuanto a su organización interior, la planta baja suele albergar un vestíbulo que sirve como almacén de los útiles de pesca y la escalera. La cocina puede aparecer en la Vivienda burguesa en la villa de Tineo. nes– protegidos por antepechos de forja. Se remarcan las líneas de imposta, los recercados de los huecos y las esquinas sobre los paramentos revocados. Las carpinterías se disponen a haces exteriores con el muro. El corredor o la galería acristalada volada aparecen siempre en la planta alta de la edificación, ocupando la totalidad del paño de fachada. En las viviendas en esquina suele disponerse en los paños con orientación al mediodía o saliente, en las casas entre medianeras aparecen igualmente, con independencia de su orientación, lo que refleja el carácter representativo que adopta este elemento en la composición de la fachada. La casa de pescadores La abrupta morfología de nuestra rasa ha dificultado la proliferación de núcleos de población en su litoral, desarrollándose en aquellos puntos donde la red fluvial interrumpe la plataforma costera. Suelen ser zonas angostas Casas de pescadores asomadas sobre la Marina, Cudillero. 161
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O planta baja o bien en la primera, pero siempre ventila hacia la fachada trasera, pudiendo tener acceso independiente propiciado por el desnivel del asentamiento. En las plantas altas se disponen la sala, los cuartos y el desván, que suele iluminarse directamente mediante un casetón o un cuerpo abuhardillado. intercala entre el caserío tradicional. Un aspecto interesante son los nombres con los que se bautizan: el nombre de la mujer o la hija (Villa Rosario), el nombre del país donde residió el indiano (Villa Argentina o Villa Guatemala), las tres en Villar de Luarca-Valdés; un elemento relacionado con América (Villa Las Palmeras, en Santa Marina-Cudillero) o la condición del propietario (Casa de Emilio el Capitán, en Salas). La arquitectura de estas villas no se encuadra dentro de un único estilo arquitectónico; sus formas y lenguajes pueden estar influenciados por la arquitectura vernácula (autóctona) o por la corriente estilística predominante en el momento de su realización (neoclasicismo, historicismo, eclecticismo, modernismo, decó, etc.). Los elementos compositivos más característicos que aparecen vinculados a estas casas son la galería, el mirador, el balcón y el porche. La arquitectura indiana de diseño autóctono es la más extendida y suele estar asociada a un cierto ruralismo, al establecerse en parroquias y núcleos de población de poca entidad. Se caracteriza por su sobriedad, pureza de líneas y escasa ornamentación; suelen ser volúmenes exentos de planta casi cuadrada, con dos plantas y un bajo cubierta aprovechable. La cubierta se resuelve a dos o cuatro aguas incorporando los elementos de iluminación del desván que adquieren una gran importancia en la definición de este modelo autóctono. Una característica fundamental es el anonimato de su autor, siendo un rasgo que presenta en común con la arquitectura popular; en general su construcción corre a cargo de albañiles, carpinteros y maestros de obra de la zona, que interpretan y dan forma a estas soluciones urbanas importadas. En nuestra comarca existen excelentes ejemplos de villas de diseño “autóctono” en Malleza (Salas), Novellana, Santa Marina, Oviñana (Cudillero) y Cadavedo (Valdés), y de villas de recreo de “estilo”, en Otur y Villar de Luarca (Valdés). La vivienda unifamiliar de los indianos “la villa de recreo” Por la relevancia y los excelentes ejemplos que se conservan en la comarca, es preciso referirse a las edificaciones domésticas unifamiliares que aparecen intercaladas entre el caserío de nuestros núcleos rurales y que fueron financiadas con el dinero procedente de emigrantes asturianos a América. Esta arquitectura se encuadra principalmente dentro del periodo comprendido entre la segunda mitad del s. XIX y primer tercio del s. XX; cuando se produce la corriente migratoria más importante a ultramar. Los indianos, cuando retornan a su tierra, invierten su dinero en mejorar la vivienda de sus antepasados o en construir una nueva que refleje su recién adquirido estatus. La casa indiana por excelencia es la vivienda unifamiliar aislada –conocida como villa, quinta o chalet– rodeada de un jardín o finca cerrada. La villa suele poseer un jardín o zona pavimentada en la parte delantera de la parcela, que relaciona la casa con el exterior a la vez que organiza el acceso a la misma, y que se hace visible desde fuera mediante una verja de cuidado diseño. En la parte trasera de la finca suele existir un jardín o área arbolada de disfrute privado, oculta a la vista del vecindario. Estas villas se emplazan frecuentemente junto a las principales arterias de comunicación y/o en barrios cercanos a las cabeceras de concejo, formando en ocasiones auténticas “colonias residenciales”, como ocurre en Villar de Luarca (Valdés). Se trata de un modelo residencial burgués que se “exporta” al mundo rural y se 162
    • C O M A R C A D E L VA L L E D E L E S E - E N T R E C A B O S ( A S T U R I A S ) Con independencia de las peculiaridades que presentan las viviendas, según el estrato social al que se vinculan, los materiales y los sistemas constructivos empleados para su realización son básicamente los mismos; para su construcción se aprovechan los materiales autóctonos y las técnicas constructivas probadas y trasmitidas oralmente de una generación a otra. La arquitectura popular de la comarca se caracteriza por una gran sobriedad y la escasez de elementos decorativos, que cuando aparecen se concentran en los antepechos de los balcones, los corredores y los aleros. Es por tanto en la talla de los elementos de madera (y especialmente en el concejo de Salas) donde se puede apreciar una cierta ornamentación, y donde se reúne la imaginación de nuestros artesanos: los balaustres de balcones y corredores que adoptan diversas y variadas formas (torneados o recortados); las columnas talladas del corredor que se rematan en ocasiones con un pequeño capitel, o los canecillos moldurados en los aleros que resuelven con gran belleza la transición a la cubierta. Villa Argentina, un excelente ejemplo de villa indiana de "estilo" en Villar de Luarca, Valdés Construcción y ornamentos. Elementos característicos y técnicas constructivas básicas El empleo de los materiales locales y de unas técnicas constructivas sencillas, ejecutadas la mayor parte de las veces por los propios campesinos, son rasgos característicos de la arquitectura popular. En esta economía precaria que caracterizaba el medio rural tradicional primó fundamentalmente la autoconstrucción, siendo frecuente la ayuda mutua entre vecinos, “la endecha”. En ocasiones se cita la participación de canteros y carpinteros, vecinos del mismo pueblo o de otro cercano, y algunos venidos de lejos, propiciando la existencia de obras de cantería de cuidada ejecución, a la vez que la trasmisión de una técnica y unos conocimientos cuyos resultados podemos contemplar hoy en día en diversos pueblos de la comarca. “… había albañiles en el pueblo…, el material lo buscaban entre todos los vecinos…, el que iba a construir una casa hablaba con otro para que le trajera un carro de piedra, y a otro para que le trajera un carro de barro, y…, entre todos… iban colaborando con aquél…, que estaba metido en la construcción, se ayudaban mutuamente, hubo mucha colaboración en eso” 17. Antepecho con motivos decorativos, Viescas, Salas. 163
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O A continuación describimos los diferentes elementos constructivos que caracterizan nuestra arquitectura tradicional: construcción de los muros, constituyendo conjuntos unitarios. Es frecuente la aplicación de revestimientos de mortero sobre los cerramientos destinados a vivienda; en las casas más modestas se realizaba al menos en su fachada principal y como mínimo en los espacios de uso doméstico. Su función básica era dar mayor protección al muro frente a los agentes atmosféricos, prolongando la resistencia y duración de la fábrica. La aplicación de cargas era un reflejo de status y valoración social y suponía que se disponía de medios para realizar esta operación final de embellecimiento y protección. Los entramados son cierres ligeros que se disponen en la planta superior de la vivienda, cerrando parcialmente una parte del corredor con el fin de definir un recinto que se destina normalmente a cuarto u otra dependencia auxiliar. Existen diversos tipos, en nuestra área el más frecuente es el de barrote. Está constituido por una estructura de listones verticales sobre la que se clavan exterior e interiormente unas tablas horizontales, en cuyos intersticios se introduce un material de relleno: barro, pequeños mampuestos, tarucos de maíz, etc., posteriormente se cargaban con un revoco de cal. Al no tratarse de un cerramiento portante, admite mayor flexibilidad y libertad de disposición en la fachada, dando lugar a soluciones muy variadas. En casas arcaicas aparecen unos cierres ligeros realizados con tabla sin ningún tipo de relleno como único elemento de separación con el exterior. Los cimientos, los muros de mampostería y los cerramientos ligeros de madera (entramados) En la arquitectura tradicional el muro es, además de una barrera de protección frente al exterior, un elemento portante que debe garantizar igualmente la adecuada trasmisión de los esfuerzos de la cubierta y los forjados de piso al terreno. El cimiento suele estar constituido por sucesivas hiladas de elementos pétreos con un ancho superior al del muro. Los muros poseen espesores considerables –superiores a 50 cm– y se componen de dos hojas paralelas realizadas con hiladas de mampostería trabadas con mortero de cal o barro, o en seco. Se enlazan cada cierto tiempo por mampuestos transversales que “atan” las dos hojas del muro: los perpiaños o piedras pasaderas. Se emplean piezas de labra en la conformación de las partes más problemáticas o delicadas de la construcción: esquinas y huecos. La piedra utilizada es la que proporciona el medio: pizarras y cuarcitas, pudiendo aparecer como único material o bien combinadas en un mismo cerramiento. En general ambos tipos de piedra son adecuados para la mampostería, no así para la ejecución de huecos y esquinas, donde la dureza de la cuarcita dificulta su labra. Para estos elementos es frecuente el empleo de un tipo de pizarra más oscura, denominada ciega o de bloque, que se trabaja con facilidad. Frecuente en zonas de montaña como El Campel (Allande) y en nuestra área costera occidental valdesana es la presencia de la cuarcita blanca intercalada entre la mampostería pizarrosa o cuarcítica, constituyendo ejemplos de gran belleza y expresividad. Igualmente en las áreas próximas a las minas de caolín del concejo de Tineo se emplea esta piedra para la La cubierta La estructura soporte es un entramado de madera de mayor o menor complejidad en función de las luces que salva. Se sustenta sobre los muros de carga perimetrales y, si existen, en los muros interiores –los medianiles– que suelen prolongarse en altura para servir de apoyo a la cumbrera. Las soluciones 164
    • C O M A R C A D E L VA L L E D E L E S E - E N T R E C A B O S ( A S T U R I A S ) Cubierta de teja, Buspaulín, Tineo. Cubierta de pizarra. La Carboniella, Valdés. más frecuentes son a dos, tres y cuatro aguas. La pendiente a una sola agua aparece vinculada a construcciones de carácter auxiliar. La cubierta a doble vertiente es característica de edificaciones de planta rectangular que sitúan su fachada principal en el lado mayor, disponiendo la cumbrera paralela a la misma. La cubierta a tres aguas es frecuente en las construcciones levantadas sobre un talud, con el fin de ofrecer menor resistencia al viento18. Las cuatro aguas proliferan en Valdés, Tineo y Allande, y aparecen vinculadas a las tipologías de la casa bloque y de corredor. Las tres y, especialmente, las cuatro aguas permiten un aprovechamiento importante del desván, generando cubiertas de gran protagonismo en la conformación de la volumetría de la edificación. Los materiales de cobertura presentes en nuestra área son cerámicos y pétreos. El material cerámico empleado es la teja cerámica curva y requiere pendientes moderadas: se coloca en seco, apoyada directamente sobre la ripia (sistema de teja vana). Se emplea como material de cobertura en Salas, Cudillero, sur de Tineo y en el área nororiental de Allande, conocida como del Palo p’acá. En Valdés, norte de Tineo y sector de Allande del Palo p’allá, la presencia abundante de la pizarra ha propiciado su utilización como material de cobertura. El mayor solape de las piezas, unido a su fijación a la estructura soporte mediante tornos, permite la mayor inclinación de los faldones. Por regla general el alero adquiere escaso vuelo en nuestra arquitectura popular; en los casos más sencillos son los propios pontones de la cubierta los que se prolongan y vuelan sobre el propio muro, siendo frecuente que se rematen con una pieza de madera que sirve de apoyo a la última hilada. En Salas suelen incorporarse canecillos moldurados en los aleros y techos de los corredores. En algunas casas terrenas de la rasa costera se dispone una única losa de piedra de escaso vuelo y ligera inclinación a todo lo largo del muro, sobre la que apoya directamente la teja, quedando la madera protegida al interior. En áreas muy expuestas a los vientos del oeste se suelen resolver los hastiales mediante recrecidos del muro testero para proteger los faldones, rematándose con grandes losas de piedra. En Tineo y especialmente en Allande, el alero se resuelve con lajas de piedra que se van apoyando unas sobre otras, desplazando sucesivamente su base de apoyo para definir un perfil curvilíneo. Se suelen revestir con mortero de cal, quedando vista la primera línea de piedra que sobresale a modo de imposta enfatizando el arranque del alero. Los huecos La gran parte de los vanos de nuestra arquitectura tradicional son adintelados y se ejecu- 165
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Hueco de piedra labrada, S. Salvador del Valledor, Allande. Carpintería a haces exteriores. Sta. Marina, Cudillero. tan mediante piezas de madera, cantería o una combinación de ambos materiales. Los recercados en madera aparecen en edificaciones arcaicas y más modestas, también en áreas donde existe dificultad para disponer de buena cantería. En construcciones elementales como las cabañas existentes en la braña del Campel (Allande) se emplea la madera como dintel y la mampostería para la conformación de los restantes elementos. La incorporación del vidrio en el s. XIX permitió la sustitución de los cierres de tabla por ventanas acristaladas. La disposición de las carpinterías en el muro varía de unas áreas a otras; cuando se coloca a haces exteriores puede aparecer un guardapolvo en madera o formado por una laja de pizarra para proteger la ventana de la lluvia. El oscurecimiento interior se consigue mediante contraventanas de madera que suelen disponerse en la cara interior del muro, generando una cámara de aire con el exterior. En Salas encontramos con bastante frecuencia la ventana co- Fecha construcción en dintel de puerta. Ballota, Cudillero. rredera, que se desliza sobre listones horizontales fijados mecánicamente al muro exterior. La puerta principal de la vivienda es normalmente de dos hojas de apertura independiente y se conoce como “puerta de cuarterón”. La hoja superior permite ventilar e iluminar mientras la inferior se mantiene cerrada. En el dintel de la puerta puede aparecer grabada la fecha de construcción, el nombre del constructor o algunas frases con un contenido religioso. 166
    • C O M A R C A D E L VA L L E D E L E S E - E N T R E C A B O S ( A S T U R I A S ) Corredor con cuartos en los extremos. Fresno, Tineo. El corredor y la galería Presente ya en las casas urbanas medievales, se introduce en el medio rural a través de las clases acomodadas, generalizándose posteriormente en la arquitectura popular. Construido íntegramente en madera, se sitúa en la planta alta, normalmente abierto en la fachada principal hacia orientaciones favorables (mediodía o saliente). Constituye una eficaz manera de aumentar con una solución ligera y de bajo coste el espacio útil de la vivienda, rentabilizando el aprovechamiento de la energía solar, ya sea como almacén agrícola, para albergar uno o dos dormitorios, o bien como prolongación del espacio interior de uso común –la sala–, adoptando en este caso un carácter representativo y de relación hacia el exterior. Puede aparecer volado sobre la fachada o a paño con ella, encajado entre dos cuerpos laterales, o entre muros cortafuegos. Su incorporación implica cambios en la fachada y la adopción de unos sistemas constructivos específicos: pies derechos, ménsulas, prolongación de aleros, etc. Cuando hace su aparición el retrete, éste se incorpora en una esquina del corredor, cerrándose mediante un pequeño volumen; inicialmente era un simple agujero abierto en la tabla del piso que evacuaba directamente a un estercolero situado debajo. La incorporación masiva de la galería, a finales del s. XIX, traerá consigo la transforma- Jabalcones sustentando el corredor, Salas. ción de muchos corredores en estas superficies acristaladas, incluyéndose ya desde su inicio en las viviendas que se construyan a partir del cambio de siglo. La galería es un volumen acristalado en su mayor parte, siendo frecuente que posea un antepecho de tablas de madera; se comporta como un auténtico regulador térmico, a modo de un pequeño invernadero que caldea las estancias interiores. La organización interior de la casa tradicional La mujer desempeña y controla todas las actividades desarrolladas de puertas hacia dentro en la casería, estando bajo su responsabilidad no sólo el sustento familiar sino las labores vinculadas al cuidado de los animales (ordeño, alimento...) y el cultivo del huerto “o llosa” situado junto a la casa. La cocina era un espacio plurifuncional donde se desempeñaban diversas tareas: en 167
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Llar. Museo Vaqueiro de Naraval, Tineo. Sustentación horno, Truébano-Tineo. torno al fuego se trabajaba, se rezaba el rosario, se narraban historias y se compartía calor y alimento con los invitados. Era la estancia más importante y de mayor intimidad de la casa. Hoy en día podemos comprobar –con independencia de la incorporación de los nuevos adelantos– que la cocina de la casa rural actual conserva todavía el carácter de espacio central o catalizador de la vida familiar. Salvo en algunas construcciones muy arcaicas, donde hombres y animales compartían un espacio único19, la cocina aparece siempre separada de la cuadra y resto de dependencias mediante un muro maestro (en algún caso mediante tabique de tabla) o segregada en altura, presentando siempre su suelo enlosado. El llar o la Chariega era la lumbre en torno a la cual se desenvolvía la vida familiar. Se elevaba ligeramente del suelo mediante una plataforma de piedra, produciéndose la salida de humos directamente desde la cubierta. Encima del hogar se situaba un entramado o un entretejido de varas, “la cunia”, sobre el que se colocaban los frutos para su secado y se colgaban los embutidos para el ahumado. Posteriormente la cocina incorpora la chimenea de campana para la evacuación de los humos al exterior y más tarde se introduce la cocina de hierro cuya fuente de energía era el carbón. En la cocina se localizaba también el horno o fornu, que se adosa a una de las paredes, manifestándose por regla general su volumetría cilíndrica o rectangular al exterior, lo que da lugar a interesantes soluciones constructivas, especialmente si se localiza en la planta alta. Puede ubicarse también en una estancia independiente junto a la cocina, o en una construcción exenta o adosada a la vivienda, frecuente en zonas de nuestra costa. El horno se compone de una cámara circular abovedada –su diámetro varía aproximadamente entre 1,5 y 2 m– y se construye en ladrillo macizo o mampostería con una boca por la que se introduce el pan. Sobre ella se coloca una piedra, “la chispera”, que sobresale e impide la dispersión de alguna brasa durante el encendido del horno. La boca se cierra con una puerta de madera denominada “tayu”. El pan se cocía en el horno y era uno de los elementos básicos de la dieta campesina y su importancia queda reflejada en este testimonio: “El pan se hacía todas las semanas,… englobaba sobre todo a la dueña de casa y a las hijas… había que atizar el horno, que llegara a la temperatura adecuada de calentamiento para después recoger las brasas y poner el pan…, bueno, todavía quedan por ahí hornos de leña y el pan es muy apreciado del horno de leña ¿no? Pero cuando salía aquel pan era…, divino. (Se ríe). Se comía solo…, (se ríe), a lo mejor era el hambre que teníamos ¿no?”20. 168
    • C O M A R C A D E L VA L L E D E L E S E - E N T R E C A B O S ( A S T U R I A S ) facetas de los individuos. Claro, había quien era más creyente, más católico, lo exteriorizaba más, otro lo exteriorizaba menos, pero todos…, todos en realidad caían en ello” 21. La mujer daba a luz en el dormitorio matrimonial de su propia casa. La primera medida tras la limpieza minuciosa de la casa era expulsar a todos los hombres de la misma. La comadrona, “la curiosa del pueblo”, asistía a la parturienta dispensándole todo tipo de remedios, siendo la responsable de avisar al médico cuando el parto iba mal. Su labor se veía recompensada llevando las aguas bautismales y con un lugar privilegiado en el banquete del bautizo. El primer parto era el más temido y también el más esperado; puesto que, por la práctica del Mayorazgo ejercida en Allande y Tineo, el primogénito debía ocupar el lugar destacado en la familia y heredar la casería. Tras el nacimiento acudían los parientes y vecinos a casa de la parturienta con diversos regalos: huevos, manteca, queso, o bien una gallina para el caldo. Si se mataba una oveja se solía guardar la piel para colocarla en la parte baja de la cuna, con el fin de que la lana absorbiera los orines del recién nacido. Los vaqueiros de alzada celebraban el bautizo el mismo día del nacimiento y solían llevar a la iglesia un trozo de pan llamado pan del choro (pan del llanto), que daban al primero que encontraban. La razón, según Acevedo y Huelves, no podía ser más humilde: “Créese que así será el niño de buen genio”. En algunos pueblos de Allande se creía que si el sacerdote al imponer el óleo sobre el recién nacido se equivocaba (se le ungía con el óleo de los enfermos en vez del óleo de los catecúmenos), el niño sería propenso a visiones y supercherías. La religiosidad estaba presente en las diferentes tareas de la vida cotidiana y era frecuente santiguarse al entrar en una casa; algunas conservan una inscripción sagrada sobre el dintel de la puerta del tipo: “Ave María Purísima, sin pecado concebida”. El novio tardaba en entrar en casa de su prometida, para ello era preciso que los padres de ella le dieran el visto bueno; una vez aceptada la relación, la pareja se veía en lugares públicos o dentro de la propia casería pero siempre con gente alrededor. La petición de mano y todos los preparativos de la boda se hacían en la casa, desde donde salía la novia ya vestida hacia la iglesia. Los amigos del novio se reunían en su casa para acompañarle al encuentro con su prometida. Al terminar la ceremonia no debían cerrarse las puertas del templo, ya que según la tradición era como cerrar las compuertas del matrimonio a las chicas solteras que habían asistido a la boda. La presencia de la lluvia o si la comitiva se cruzaba con un entierro eran signos también de mal agüero; sin embargo, si se cruzaban con un rebaño era señal de una larga y feliz vida matrimonial. Entre los vaqueiros el mayor obstáculo para el matrimonio era la presencia de un gato negro en el hogar, pues se consideraba un augurio triste para casar a las hijas. Tras la celebración religiosa los familiares se reunían en la casa de la novia para festejarlo. En Tineo y Allande la madrina llevaba la tarta nupcial y el padrino corría con los gastos de la ceremonia religiosa y pagaba los cigarros. El lugar elegido para la celebración era “la sala”, que constituía el espacio representativo de la casa, siendo su existencia un reflejo del status económico de sus inquilinos. En ella se reunía la familia y allegados en los momentos más significativos del ciclo vital: además del casamiento de la hija, la celebración de la fiesta patronal, un bautizo o para “velar” a los muertos. La importancia que adquiere la sala se refleja muchas veces en el exterior de la vivienda, “Antes de cortar el pan, me recuerdo, le hacían una cruz. También… la religiosidad estaba prácticamente en todo, en todas las 169
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O donde suele aparecer un hueco central de mayor tamaño o con un diseño diferenciado que denota la existencia de este espacio “representativo” de la casa. La especialización del espacio doméstico trajo consigo la aparición de los cuartos; estancias de pequeñas dimensiones y de carácter privado que se localizaban en torno a la sala y que albergan los dormitorios de los distintos miembros de la familia. Se separaban del espacio común mediante tabiques de tabla y más recientemente de ladrillo, disponiendo de ventilación directa al exterior. Cuando la casa era pequeña se solían disponer los “cuartos” en los extremos del corredor para aprovechar al máximo el escaso espacio aprovechable. No era frecuente la existencia de habitaciones específicas para invitados, cuando éstos aparecían se les hospedaba en cualquier sitio disponible: en la propia sala, en el pajar o en el hórreo. Hasta que no se introdujo el agua corriente y el aseo en la vivienda, la higiene diaria se realizaba con diversas palanganas y barreños que se llenaban con cubos de agua que las mujeres “carretaban” desde las fuentes, algunas casas conservan aún una piedra encajada en el propio muro con un pequeño canal de evacuación por donde se vertía el agua una vez realizada la higiene personal. La muerte como parte del ciclo vital del hombre adquiere una gran importancia en nuestra cultura popular, siendo muy diversas las expresiones que recogen esta etapa: Cerró el gueyu, Fuese, Estirar la pata… Tras el fallecimiento todos los vecinos de la aldea iban a despedirse del difunto, por la noche tenía lugar el velatorio en la casa, turnándose los asistentes en el rezo del rosario. Al día siguiente, después de la misa de réquiem, se daba de comer y beber a cada uno de los asistentes, según la capacidad económica de la familia del difunto. Los vaqueiros de alzada encendían velas en las ventanas de la casa para que al salir el alma distinguiera el camino y, a diferencia de los “xaldos”, solían celebrar el banquete fúnebre antes del entierro y en la misma estancia donde se velaba al difunto. El mobiliario El mobiliario presente en la casa tradicional es bastante escaso, concentrándose en la cocina el mayor número de muebles y utensilios. Envolviendo el llar se dispone el escaño o escañu; se trata de un banco corrido que adapta su diseño en función de la forma y tamaño de la estancia y la disposición de la lumbre: lineal, en “L” o en “U”. Dispone normalmente de un elemento móvil que se levanta y se utiliza como mesa. Sobre el hogar pendía siempre el pote, sujeto mediante unas cadenas de hierro: las gamayeras. Aparece también la masera: un tipo de arca elevada sobre soportes que servía para almacenar la harina y sobre cuya tapa se procedía al amasado del pan. El horno disponía igualmente de una larga pala para manejar el pan dentro y fuera del horno, usando una escoba de brezo para la limpieza del mismo. En la cocina se ubicaba también el duernu: tronco vaciado que servía para fregar los utensilios y que se usaba también para la salazón de la carne después de la matanza del cerdo –el sanmartín–. En ella encontramos también la llavadoria: losa de piedra circular dotada de un canal de desagüe sobre la que se colocaba la cuba para la colada “el coladoiro” que era de madera y de forma cilíndrica; dentro de ella se colocaba la ropa sucia y sobre ella las cenizas que, con la acción del agua, garantizaba la limpieza y blanqueado de la ropa. La incorporación de la cocina económica motivó la aparición de una estancia independiente de la cocina donde se curaba el sanmartin y se localizaba el horno y la masera. El mobiliario presente en las demás estancias era muy escaso; en la sala solía existir una 170
    • C O M A R C A D E L VA L L E D E L E S E - E N T R E C A B O S ( A S T U R I A S ) mesa, alguna silla un armario o arcón y en ocasiones también una cama. Los cuartos disponían de una cama, una mesita y ocasionalmente un perchero; éste consistía en una vara de hierro o madera sujeta en sus extremos por dos elementos de madera que se clavaban a la viga del techo. Es frecuente la existencia de pequeños armarios o “alacenas” empotrados en los muros de la sala o de algún cuarto, dotados de una o dos baldas interiores y revestidos en madera. Construcciones auxiliares ligadas a la vivienda campesina Como parte integrante e indisoluble de la casería es frecuente la presencia de construcciones de diversa naturaleza vinculadas a la explotación agrícola, su relación con la vivienda es muy variada dependiendo del tipo de edificación y de su función específica. Alacena, Museo Vaqueiro de Naraval, Tineo. que sustenta la panera se destine a cuadra, o que aparezcan otras dependencias anejas para el ganado menor: ovejas, cerdos, gallinas... En nuestro territorio es usual que aparezca unida en ángulo con la casa conformando el espacio de la antojana22. Suele ser una construcción rectangular de escasos huecos, salvo en el lado mayor que se abre hacia la corrada. En este costado (orientado normalmente al sur) el pajar suele cerrarse únicamente con un antepecho de tabla o barandilla de madera. La conexión del pajar con la vivienda varía, pudiendo realizarse por una escalera ubicada en la antojana o bien desde el propio corredor. La planta baja puede albergar la cuadra o bien otras dependencias: almacén de aperos, leñera, etc., en cuyo caso se transforma también en un espacio abierto hacia la corrada, solución muy frecuente en la rasa costera valdesana. La cuadra-pajar exenta puede aparecer integrada en la quintana, como elemento aislado ligado a una pradería o agrupada con otras en las brañas, donde cada construcción se en- La cuadra y el pajar La cuadra y el pajar suelen constituir una unidad edificatoria, donde el uso de pajar se superpone sobre el de estabulación, pudiendo aparecer integrada, adosada o exenta a la vivienda. En las construcciones primitivas la cuadra formaba una estancia única con la vivienda, paulatinamente se fue distanciando del espacio doméstico; primero, mediante un muro, posteriormente en altura, hasta llegar a segregarse completamente de la vivienda en una edificación independiente. La presencia de la cuadra-pajar dentro de la casa permitía el aprovechamiento como fuente energética de los animales, así como una mayor comodidad, al evitar desplazamientos para alimentar el ganado. Por regla general, en la comarca, la cuadra suele permanecer integrada en la propia casa, lo que no impide que surjan otras construcciones que complementen su uso; es frecuente que el basamento 171
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O unos huecos abiertos entre las tablas del piso: las cebaderas. Los cerramientos del pajar pueden ser de muy diferente naturaleza, dando lugar a soluciones variadas y de gran belleza; mampostería, entramado de madera o entretejido de varas, son algunos de los materiales que, combinados o de manera exclusiva, pueden conformar sus muros. En Salas y Cudillero aparece una edificación de gran interés destinada a pajar que destaca por sus proporciones y su singularidad constructiva, al emplear como cerramiento vertical de uno o más frentes el entramado de madera y del que se conservan numerosos y variados ejemplos. Cuadra-pajar exenta. San Pedro, Tineo. Los graneros: hórreos y paneras Se utilizan como almacén de productos agrícolas (manzanas, patatas, castañas, maíz, escanda,... etc.) y para el curado de embutidos. Se encuentran siempre vinculados a la vivienda como parte integrante de la explotación agrícola, sirviendo ocasionalmente como dormitorio. Son construcciones exentas de madera elevadas del suelo mediante pilastras –los pegollos–, con el fin de garantizar la adecuada aireación del elemento. La madera utilizada para su construcción es siempre el castaño o el roble, por su abundancia y su adecuado comportamiento al exterior. La introducción del maíz en el s. XVII propició la incorporación del corredor que permitía el secado del producto al aire libre, protegiéndolo a su vez de la lluvia. En el diseño de los balaustres se concentra gran parte de la creatividad popular, siendo sustituidos por mandiles –tabla colocada en vertical– en las zonas más expuestas al temporal. Por regla general, los hórreos son más pequeños y de planta cuadrada y las paneras de planta rectangular, lo que requiere un mayor número de apoyos. Sin embargo, lo que realmente determina la diferencia entre ambos es la geometría de la cubierta. En el hó- Pajar exento cerrado con muro de piedra y madera. San Marcelo, Salas. cuentra vinculada a un prado cercado. Destaca la importancia que adquiere esta construcción en algunas brañas vaqueiras de invierno, como ocurre en Arnizo (Valdés), donde la cuadra-pajar alcanza grandes proporciones. La cuadra es un espacio hermético, con escasa iluminación y normalmente con un único acceso. El piso suele ser de tierra apisonada con una ligera inclinación para garantizar la evacuación de los líquidos a través de un hueco abierto en la parte inferior del muro que da a la huerta con el fin de aprovechar el estiércol. En uno o dos lados se ubican los pesebres formados con tablones y sobre ellos la pesebrera; enrejado de madera de sección triangular donde se dispone la hierba para el ganado. Sobre el techo de la cuadra se localiza el pajar, donde se almacena la hierba seca que sirve de alimento al ganado. La hierba puede arrojarse directamente a las pesebreras desde 172
    • C O M A R C A D E L VA L L E D E L E S E - E N T R E C A B O S ( A S T U R I A S ) rreo sus cuatro faldones confluyen en un único punto y en la panera se unen en una línea de cumbrera “la crumal”. En nuestra comarca estos graneros se suelen asentar sobre basamentos de piedra que pueden alcanzar bastante altura (una, dos y hasta tres plantas en algún caso). La planta inferior se destina a usos auxiliares, cuadra o almacén, y por regla general los pisos altos a habitación –el cuartu de fuera o de debaxu l’hórreo–, utilizándose el techo –caramanchón– como almacén de útiles de labranza y para el secado de productos agrícolas. El granero es un elemento fundamental de la economía del campesino y suele ubicarse en las proximidades de la casa, sirviendo en algún caso los propios muros que lo sustentan para definir el cierre de la quintana y conformar el espacio de la antojana. El acceso al granero se realiza normalmente desde la propia antojana por medio de una escalera ejecutada en mampostería; en la resolución de su trazado se refleja muchas veces el ingenio y la creatividad popular, existiendo interesantes ejemplos especialmente en el concejo de Salas y en Tineo. En la comarca es bastante frecuente el acceso directo al granero desde la propia vivienda, dando lugar a soluciones de gran valor etnográfico. En Salas y Tineo se emplean pasarelas de madera para enlazar el granero y la vivienda, pudiendo protegerse de la lluvia mediante una cubrición ligera del mismo material. A lo largo de la cuenca del Esva se recurre a un puente en arco para salvar la distancia entre ambos; el arco enlaza la vivienda y el granero y permite a su vez el acceso al piso intermedio o caramanchón; si les separa un camino el arco vuela sobre el mismo, permitiendo la circulación pública bajo él. Los graneros no suelen presentar una profusa decoración y cuando aparece se concentra en los corredores, las puertas, o las cabezas de los liños. En nuestra comarca se desarrolla un estilo decorativo propio, “el estilo Allande”, que se extiende por este concejo y las zonas limítrofes de Tineo y Cangas del Narcea, siendo frecuente que aparezca la fecha de realización y el autor de la misma, lo que facilita su clasificación. Este tipo de decoración se desarrolla desde la segunda mitad del s. XVIII hasta principios del s. XX. Se basa en la presencia de motivos aislados tallados en las colondras que flanquean la puerta y en las fachadas laterales. Son siempre circulares tallados a bisel (los más recientes pintados) y desarrollan tetrasqueles, rosetas, formas radiales o incluso an- Bustel, Allande. Arco-puente enlazando casa y panera, Brieves, Valdés. 173
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O La arquitectura del agua: molinos hidráulicos, pozos, fuentes y lavaderos Estas construcciones auxiliares se encuentran estrechamente vinculadas al medio rural tradicional; además de desempeñar una misión específica dentro del ciclo vital del campesino cumplen una función social y de relación. Molinos hidráulicos El singular relieve de Asturias favoreció la existencia de una relevante industria molinera basada en la fuerza del agua, siendo muy frecuente la proliferación de estos ingenios en gran parte del territorio asturiano, sobre cualquiera de los regatos o riachuelos que discurrían por sus valles. Esta industria adquirió gran importancia a partir de la introducción del maíz en el s. XVII, siendo el tipo de molino más utilizado el de rueda motriz horizontal, conocido como molino de rodezno. La edificación se estructura en dos alturas: la inferior, llamada “infierno o bóveda”, alberga el mecanismo de rotación; la superior, denominada “sala de moler”, aloja los mecanismos de trituración y recogida del grano. El molino puede acoger en algún caso la vivienda del molinero o bien un almacén para el grano, lo que determina la aparición de una estancia sobre la sala de moler destinada a esos fines. La construcción es de planta cuadrada o rectangular y con cubierta a dos aguas. El material de cobertura es el característico del área: teja o pizarra. Los muros son de mampostería y se abren escasos vanos; únicamente la puerta y una pequeña ventana en la sala de moler y un hueco en arco en la planta baja por el que sale el agua una vez impulsado el mecanismo, por regla general, el número de arcos que posee la edificación indica los mecanismos de que dispone para la molienda. Motivo radial que combina la talla y la pintura. tropomórficas. El estilo alcanza su perfección a principios del s. XIX, de la mano del artesano vasco Gabriel Yriarte, con la talla de los entrelazos y los dobles radiales curvos. Un motivo muy característico, aunque algo más tardío (de 1820 en adelante), es la aparición de relojes, algunos de los cuales llegan a adquirir una gran complejidad en su diseño. Encontramos excelentes ejemplos de este estilo en Hervederas (Tineo) y en Celón, Villaverde, San Salvador del Valledor (Allande), destacando por la singularidad de sus tallas y su decoración la panera de Casa la viuda, en Linares (Allande). El tendejón o cabanon Se ubica en la antojana junto con el resto de construcciones que conforman la casa campesina. Constituye una estructura ligera de madera cubierta con teja o pizarra, suele sustentarse sobre el muro que cierra la quintana y sobre pilastras de mampostería o pies derechos de madera. Su función es servir de cobertura y protección frente a la lluvia; bajo él se almacenan la leña, los aperos de labranza y la maquinaria agrícola. 174
    • C O M A R C A D E L VA L L E D E L E S E - E N T R E C A B O S ( A S T U R I A S ) Pozos, fuentes y lavaderos tial y consta de un depósito, un caño y un recipiente de recogida –el duernu o pilón–. El depósito suele construirse en mampostería, siendo muchas veces su muro de contención el que sirve de pared frontal a la fuente. La pared puede ser un sencillo muro de mampostería, o diferenciarse formalmente mediante un remate triangular o semicircular en su coronación, pudiendo aparecer también una inscripción con la fecha de su construcción. La fuente puede llevar adosado un bebedero para los animales que se independiza claramente de la fuente mediante un murete separador. El paso del agua se realiza desde el duernu al bebedero a través de un conducto o canal abierto en el murete. El lavadero es la estructura más compleja de las tres; consta de una balsa de planta cuadrada o rectangular cuyas paredes se encuentran rematadas con una pieza inclinada –la llavadera– formada por grandes losas en los lavaderos más antiguos y por ladrillo revocado en los más recientes. La llavadera se inclina entre 30 y 45º sobre la horizontal para facilitar el frotado de la ropa. La balsa puede estar separada en dos compartimentos; el más cercano a la entrada del agua se destina a la ropa más limpia o delicada, dejando el otro para la ropa más sucia. Por regla general, este tipo de construcción suele estar protegido por una estructura ligera de madera que se sustenta sobre pies derechos o sobre alguna de las paredes que lo cierran parcialmente. Los pozos suelen estar vinculados a una vivienda, si bien existen áreas de la comarca donde se compartía su uso entre dos o más familias, costeando entre ellos su realización. Son muy abundantes en nuestra rasa debido a la abundancia de ríos y arroyos subterráneos que nacen en la propia rasa o en las montañas litorales y drenan el territorio. El pozo está constituido por un depósito cilíndrico de mampostería que puede alcanzar bastante profundidad (entre 15-20 m). El depósito se eleva por encima de la rasante del terreno conformando un volumen hermético que se cubre con un tejadillo a una o dos aguas. Su perímetro circular se interrumpe con una hendidura vertical en la que se abre un hueco para acceder al suministro del agua, que se realiza mediante una polea. El hueco se cierra con una portilla de madera que destaca sobre los paramentos revocados del pozo. Encajado en la cara interior del depósito existe un cuenco circular de cantería –normalmente de pizarra– dotado de un canal que sobresale al exterior y vierte el agua a un recipiente elevado del suelo “el duernu o pilón”; suele ser de forma rectangular y se construye en piedra labrada, mampostería o ladrillo revocado. Desde el interior del pozo se vierte el agua al cuenco y éste la conduce hacia el duernu, que se utiliza como bebedero para los animales o como lavadero, pudiendo presentar una pieza inclinada para que la tarea de frotar la ropa sea lo más cómoda posible. Las fuentes, bebederos y lavaderos cumplen una función de utilidad pública y su existencia determina su percepción como espacios colectivos vinculados a la comunidad, generándose una intensa actividad lúdica y social en torno a ellos. Pueden aparecer separados o conjuntamente constituyendo un ciclo integral en el aprovechamiento del agua que sigue siempre la misma dirección: fuente, bebedero y lavadero. La fuente surge de la captación de un manan- Glosario Andecha: ayuda que se prestan unos vecinos a otros para desarrollar algún trabajo. Chigre: bar, sitio donde se venden bebidas. Duernu: recipiente grande, generalmente de madera, empleado para la salazón del cerdo. Esfoyar: quitar las hojas a las panoyas de maíz. Horru: hórreo. Construcción en madera elevada sobre pegollos. Llábana: piedra plana, grande y lisa. 175
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Llar: lugar donde se prende fuego. Llosa: terreno grande dividido por estacas que se trabaja. Maquila: parte de la molienda que se paga al molinero. Palancana: recipiente con forma de plato que sirve para lavarse. Panoya: espiga del maíz donde se inserta el grano. Texu: árbol de gran porte, situado frecuentemente junto a las iglesias y de carácter sagrado para los astures. Teyáu: cubierta de una edificación. Bibliografía Álvarez Quintana, C., Indianos y arquitectura en Asturias (1870-1930). Colegio Oficial de Aparejadores de Asturias. Gijón, 1991. Astur Paredes,“La casa tradicional asturiana”, en Gran Atlas del Principado de Asturias, Tomo 2. Hércules Astur de Ediciones. S.A. Oviedo, 1996. pp. 219-257. – “La casa-vivienda tradicional asturiana y su tipología”, en Los asturianos. Ed. Prensa Asturiana, S.A. Oviedo, 2004. Bello, L., Viaje por las Escuelas de Asturias. Consejería de Educación, Cultura y Deportes, Principado de Asturias. Gijón, 1985. Cobo, F., Arquitectura popular asturiana. Consejería de Educación, Cultura y Deportes, Principado de Asturias. Cobo, F., Cores, M. y Zarracina, M., Los hórreos asturianos, Tipología y decoración, Consejería de Educación, Cultura y Deportes, Principado de Asturias. Oviedo, 1986. Cuenca, C., Fernández M. F. y Hevia. J., Escuelas de indianos y emigrantes en Asturias, Ed. Trea, S.L. Gijón, 2003. De Reina, D., Arquitectura popular asturiana. Zona agrícola oriental. Reconstrucción n.º 31, 1943. De Llano, P., Arquitectura popular en Galicia. Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia, 1996. Faes, R. M., Manuel del Busto. Colegio oficial de Arquitectos de Asturias, 1997. Feduchi, L., Itinerarios de arquitectura popular española, vol. 2, Barcelona, 1975. García Fernández, E., La aldea asturiana. Cuadernos del Norte nº 0, 1980. García Fernández, E., Luarca, Arquitectura y Paisaje en unas Normas Urbanísticas, Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias. Oviedo, 1988. García, J.L., Antropología del territorio, Taller de ediciones Josefina Betancor. Madrid, 1974. García Fernández, J., Sociedad y organización tradicional del espacio en Asturias, Ed. Silverio Cañada. Gijón, 1988. García Grinda, J.L., “La casa popular asturiana” en Enciclopedia de la Asturias Popular. Volumen II, La Voz de Asturias. Oviedo, 1994. pp. 1-31. García Grinda, J.L., “Tipología del hórreo Asturias” en Enciclopedia de la Asturias Popular. Volumen II, La Voz de Asturias. Oviedo, 1994. pp. 32-48. García Martínez, A., Los vaqueiros de alzada de Asturias. Un estudio histórico-antropológico. Consejería de Educación, Cultura y Deportes, Principado de Asturias, 1988. – Familia y sociedad. Un estudio antropológico en el centro y occidente de Asturias y semejanzas con el norte peninsular. RIDEA, 2004. Gómez Pellón, E., “Acerca de la casa rural asturiana y su entorno”. Rev. Cubera nº 30, noviembre, 1997. pp. 8-10. González Ramírez, S., Tineo; Palacios, Casonas, Heráldica y Cotos Señoriales del Concejo, Ed. Azucel. Avilés, 1993. 176
    • C O M A R C A D E L VA L L E D E L E S E - E N T R E C A B O S ( A S T U R I A S ) Graña, A. y López, J. Arquitectura popular asturiana. Consej. de Educación y Cultura del principado de Asturias. Manzano, P., Rodríguez, U., Diccionariu Básicu de la Llingua Asturiana, Ed, Trea S.L. Gijón, 2001. Martínez, E., Costumbres asturianas, Editorial Everest. León, 1982. Méndez, B., La marina occidental asturiana. Ed. Oikus-Tau. Barcelona, 1993. Miranda, A. y Santos, J.I. , Capillas y ermitas del Concejo de Salas. Premio Fernando de Valdés-Salas, 2000. Rivas Andina, J.A. El hórreo y la arquitectura popular en Asturias. Ed. Picu Urriellu. Gijón, 2004. Ruiz de la Peña. J.I. Las Polas asturianas en la Edad Media. Estudio y diplomatario, Universidad de Oviedo. Departamento de Historia medieval. Oviedo, 1981. VV.AA., Rehabilitación integrada de Cudillero, Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo. Madrid, 1982. VV.AA., Asturias a través de sus concejos. La Nueva España, Ed. Prensa Asturiana, S.A. Oviedo, 1998. VV.AA., Patrimonio natural y cultural de la parroquia de Trevías. Universidad de Oviedo, 2003. VV.AA., Perspectivas del mundo rural asturiano. Encuentros en Torazo 1987-94. Ayuntamiento de Cabranes, Caja Rural y Consejería de Educación, Cultura, Deportes y Juventud del Principado de Asturias. Notas 1 Término equivalente a municipio. 2 Cudillero formó parte de este Concejo hasta 1837. 3 Asentamientos estacionales nacidos en las tierras altas para aprovechar los pastizales. 4 Benjamín Méndez. La Marina Occidental Asturiana. Ed. Oikos-Tau, 1993. 5 Entrevista a los vaqueiros Juan García Gallo e Isidoro Parrondo Blanco en Tineo. 6 Entrevista a los vaqueiros Juan García Gallo e Isidoro Parrondo Blanco en Tineo. 7 Adolfo García Martínez. Familia y sociedad. Un estudio antropológico en el centro y occidente de Asturias y semejanzas con el norte peninsular. RIDEA, 2004. 8 Entrevista a José Luis Pérez Pérez del Río en Busto, Valdés. 9 Término con el que se conoce a los habitantes de Cudillero que vivían de la pesca. 10 Adolfo García Martínez. Patrimonio natural y cultural de la parroquia de Trevías. A.A.V.V. Universidad de Oviedo. 2003. 11 Ídem. p. 186. 12 Entrevista a los vaqueiros Juan García Gallo e Isidoro Parrondo Blanco en Tineo. 13 Nombre del monte situado al norte de la villa de Salas. 14 Campanario. 15 Astur Paredes. La casa tradicional asturiana. Gran Atlas del Principado de Asturias. 16 Probablemente por su evolución hacia modos de vida sedentarios. 17 Entrevista a José Luis Pérez Pérez del Río en Busto, Valdés. 18 José Ángel Rivas Andina. El hórreo y la arquitectura popular en Asturias. Editorial Pico Urriellu, Gijón 2004, p. 26. 19 En nuestra comarca no hemos encontrado ejemplos de estas construcciones primitivas; sabemos de su existencia por fuentes orales, siendo el tipo de construcción utilizado por los vaqueiros de alzada en la braña de verano de Los Corros en Valdés a principios del s. XX. 20 Entrevista a José Luis Pérez Pérez del Río en Busto, Valdés. 21 Entrevista a José Luis Pérez Pérez del Río en Busto, Valdés. 22 Aparece en áreas de montaña de Allande (Bedón, San Salvador, Is) y muy frecuente en la rasa costera de Valdés. 177
    • Gran Canaria ISLAS CANARIAS Mª Teresa Valle Quesada
    • La isla de Gran Canaria, marco general de nuestro estudio, constituye por sí misma una unidad geográficamente delimitada en la que la organización del espacio y el hábitat tiene unas características específicas que la diferencian de lo que encontramos en otras islas del archipiélago. Con un territorio muy abrupto de aproximadamente 1.500 km2, que se eleva hasta casi 2.000 m sobre el nivel del mar, Gran Canaria presenta un equilibrio entre proximidad y complejidad que la convierte en un perfecto laboratorio para estudios etnográficos y antropológicos. La población de derecho de la isla es de 730.000 habitantes (censo 2001). En el plano comarcal, la Gran Canaria húmeda incluye el norte, la cuenca del Guiniguada y la llanura del sudeste, llegando en altura hasta el contacto entre las medianías altas y La Cumbre. La Gran Canaria seca incorpora los macizos montañosos de La Cumbre, la comarca sur, sucesión de altos lomos y plataformas surcados por profundos barrancos, y la gran cuenca de Tejeda-La Aldea, por la que desagua la caldera central de la isla. Cada una de estas comarcas cuenta con uno o varios términos municipales. Estas divisorias proceden de las antiguas parroquias, que a su vez lo hacen de las divisiones tribales aborígenes y responden a una estructura radial de costa a cumbre, con cada uno de los grandes barrancos como eje. Por ello, a pesar de ser circunscripciones administrativas, tienen una raíz ecológica y un notable significado geográfico además de histórico. La dicotomía entre las dos áreas de la isla influye en la distribución de la población, el peso económico de cada una y la tipología de los núcleos de población y su participación dentro del sistema productivo. Clima y relieve El archipiélago canario está situado en una de las zonas más importantes de la circulación atmosférica, la de las altas presiones subtropicales. Su clima se caracteriza por la suavidad de la temperatura, que oscila entre los 18 y 23 ºC en invierno y los 20 y 25 ºC en verano. Por su latitud en el paralelo 28 y su cercanía al desierto del Sahara, le correspondería un 181
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Los núcleos de población en Gran Canaria corresponden a dos modelos: los que se instalan en los asentamientos de los antiguos núcleos prehispánicos, situados casi siempre cerca de los cauces de los barrancos, cerca de las mejores tierras para el cultivo. En estos núcleos se produce una alternancia entre construcciones aborígenes (tanto cuevas como casas), que son ocupadas por los nuevos colonos, y las viviendas de reciente construcción. Ejemplos de este tipo de asentamiento son las actuales poblaciones de Telde, Agüimes, Arucas, Agaete, Tunte o Gáldar. El segundo modelo de asentamiento son los núcleos de nueva planta, surgidos como consecuencia de las nuevas condiciones socioeconómicas producidas por la conquista y colonización de la isla. Estos nuevos núcleos tienen trazados más regulares debido, por un lado, a la aplicación de las normativas reales, y por otro, a la herencia cultural de los nuevos colonos. Es el caso de Las Palmas de Gran Canaria, situada cerca de una bahía que favorece el comercio y los contactos con el exterior. En ella se instalan los grupos de poder y se concentran muchas de las funciones sociales y económicas. En el resto de la isla los núcleos urbanos más importantes eran Sta. María de Guía, en la comarca del noroeste; Arucas y Teror, en el norte; La Vega (actuales municipios de La Vega de S. Mateo y Sta. Brígida), en el centro, y Telde y Agüimes, en el sur. Así tenemos que algunos asentamientos responden a causas económicas (comercio exterior, mejores comunicaciones), y otros, a causas ecológicas (situados en los márgenes de los barrancos, donde se encuentran las mejores tierras para el cultivo y los cauces de agua). Otro factor a tener en cuenta era la defensa de agresiones exteriores (piratas). Hasta bien entrado el siglo XVII, los núcleos urbanos de la isla eran muy abiertos, con escasas concentraciones de viviendas repartidas en Vista aérea de Agüimes. clima mucho más seco y cálido, pero estas condiciones se ven atenuadas por la influencia de los vientos alisios, húmedos y frescos, emitidos por el anticiclón de las Azores, con una dirección NE-SO. A la suavidad de la temperatura contribuyen, además, la situación oceánica del archipiélago, la existencia de una corriente marina fría y la orografía. La isla, de acentuado relieve montañoso, se divide en tres zonas: La zona costera, entre 0 y 500 m. La zona media o medianías, que va desde los 500 a los 1.500 m, donde son abundantes las nubes y nieblas, aunque el efecto orográfico origina una gran diferencia pluviométrica entre la vertiente de barlovento y la de sotavento. La zona de La Cumbre, que comienza en los 1.500 m con una temperatura media anual de entre 10 y 18 ºC y una variación diurna muy amplia. Además de esta división por altitudes, existe un fuerte contraste de humedad, sobre todo en las zonas de medianías, entre las vertientes de barlovento, orientadas al norte, y las de sotavento, orientadas al sur. Organización del espacio urbano Hemos basado este capítulo en los estudios realizados por el Dr. Quintana Andrés1, quien analiza la evolución de los núcleos urbanos en Gran Canaria desde los primeros tiempos tras la conquista castellana. 182
    • GRAN CANARIA (ISLAS CANARIAS) los escasos rendimientos de las tierras ubicadas en ellas impidieron su desarrollo, asentándose la población en las áreas bajas cercanas a los cauces de agua. Lugares como Agaete, La Aldea o Moya se caracterizan por la presencia de una gran propiedad alrededor de la que gira la producción agrícola y el asentamiento humano. Las pequeñas parcelas se ubican en los márgenes de las grandes haciendas o al lado del monte público. En las comarcas del sur de la isla los escasos núcleos existentes se localizaban en zonas húmedas (barranco de Guayadeque y de Tirajana) y a la vez cercanas a las grandes áreas de cultivo extensivo de cereal. Vista aérea del casco de San Mateo. pequeñas aglomeraciones. Estos barrios que poco a poco forman la población, se van acercando entre sí a medida que se van ocupando nuevas tierras con el aumento de la población y la explotación agrícola. Las zonas de medianías, donde se encuentran las mejores tierras para el cultivo, deben su auge y el crecimiento de numerosos pagos al cultivo de productos, sobre todo el millo (maíz) y la papa, que fueron fundamentales para el abastecimiento del mercado interno. Como ejemplo tenemos a los municipios de La Vega de San Mateo o Moya. En un principio, la tipología de las parcelas y las características del reparto de las aguas llevaron a una ocupación del espacio muy dispersa, con un número reducido de casas muy distanciadas entre sí. Con el paso del tiempo, se produce en estas zonas un progresivo crecimiento urbano debido al asentamiento de pequeños y medianos propietarios y campesinos. Las casas se van agrupando en múltiples barrios que dejan entre ellos las tierras más fértiles. Por otro lado, mientras en Guía, Firgas, Moya y La Vega existe una clara dispersión entre los núcleos y en el interior de los mismos, en zonas como Agüimes, Telde o Gáldar se produce una agrupación de las viviendas en torno a las vegas más productivas y a los cortijos con mayor demanda de mano de obra. En otros términos, como Agaete y La Aldea, la geografía abrupta de las zonas de medianías y Lindes del territorio Los límites de las parcelas eran establecidos por el partidor, que realizaba las mediciones y determinaba los límites de la propiedad. La figura del partidor es descrita por informantes del municipio de la Vega de S. Mateo de la siguiente forma: “los terrenos se medían y partían por un señor que le decían el partidor. Eso estaba cronometrado y todo con sus metros exactos… que los partidores ésos eran legalizados por el Estado, era como un título hoy, como una carrera…”. Los lindes de las parcelas agrícolas se señalaban con los mojones, constituidos por una piedra grande clavada en el suelo en cada lado de la parcela, descrita así por los informantes, …una piedra cualquiera, una piedra de punta que sobresaliera para arriba… se buscaba que la piedra fuera bastante altita para que se viera bien siempre… Para que el linde o mojón tuviese valor, a la piedra mayor se le añadían dos piedras más pequeñas a cada lado. Son los “testigos”, cada una en representación de las dos parcelas colindantes. La presencia 183
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O continuar a Mogán, que se encuentra en el suroeste …hoy día tenemos la suerte de que están señaladas las carreteras… tenemos la suerte de poder ir a cualquier sitio. Las primeras carreteras llevaban a Las Palmas y a Tejeda, después se hizo la de Teror y Valsequillo, más o menos hacia 1930… cuando se empezó la carretera de Utiaca que lleva a Teror… Antes sólo había caminos reales, muchos han desaparecido, aunque hoy se están reparando para el turismo rural… Antes eran caminos reales, que ahora ya no quedan aunque algunos los están reparando, a pesar de que hay muchos que aunque se quiera no se pueden reparar porque se ha edificado. Serpentía, que aquí se le llama, donde se trasladaba el ganado de un sitio a otro, que por norma tenían que tener de 8 a 10 metros, hoy ya no existen…”. Plano de carreteras de San Mateo. de los testigos era necesaria para evitar disputas entre los dos propietarios, y garantizaba que el mojón había sido colocado en el sitio adecuado, sin usurpar espacio a la otra parcela y evitando así enfrentamientos entre los propietarios. Este sistema se ha sustituido hoy por las vallas metálicas. Arquitectura de la comunidad urbana. Espacio abierto Analizaremos el municipio de La Vega de San Mateo situado en el centro geográfico de la isla, en la zona definida como medianías húmedas. Se encuentra situado a una altitud de 850 m y a 25 km de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, capital de la provincia de Las Palmas. Tiene una superficie aproximada de 38 km2. Llamado Tinamar por los aborígenes, pasó a llamarse tras la conquista La Vega de Arriba, cuando se integró en el municipio de La Vega, junto a Santa Brígida, llamada La Vega de Abajo. Se constituye como municipio independiente en 1801, pasando a llamarse desde entonces La Vega de San Mateo. Inmerso en las medianías húmedas, su actividad fue tradicionalmente agrícola y ganadera, cumpliendo un papel fundamental en el abastecimiento del mercado interno. Actualmente su población supera los 7.000 habitantes, advirtiéndose una pequeña regre- Caminos El desarrollo de las vías de comunicación y los medios de transporte que ha tenido lugar desde la segunda mitad del siglo XX es una de las principales causas del cambio social operado en los municipios rurales. En la actualidad, el municipio de La Vega de San Mateo, situado en el centro de la isla, cuenta con carreteras que lo comunican con el resto de la isla. Así tenemos las principales vías la carretera hacia Las Palmas de Gran Canaria, la de Teror, la de Tejeda, Valsequillo, etc. Esta realidad era muy distinta en la primera mitad del siglo XX. Así lo relatan los informantes del municipio: “…Tenemos el camino que va a Teror, Arucas y todo el norte. Otro sale para Tejeda, hacia La Cumbre, y después se puede 184
    • GRAN CANARIA (ISLAS CANARIAS) Las plazas sión poblacional en los últimos años. A la par, también se detecta un incremento en la edificación provocado por el fenómeno de la segunda residencia. El municipio se estructura con un núcleo central, el casco urbano, que concentra la mayoría de las actividades y la población; una serie de núcleos secundarios relativamente autónomos de espacios tradicionalmente agrícolas y, por último, un conjunto de espacios naturales con diversos grados de protección. Las áreas más destacables son: una entre Lomo Carbonero y el Puente de Quesada; otra rodeando a La Caldereta y Montaña de Los Bravos; otra alrededor de la Montaña Cabreja; otra en la montaña de La Bodeguilla; y otra como continuación del Paisaje Natural Protegido de Las Cumbres, en las laderas del límite municipal de naciente, incluyendo La Cruz de La Misión y el Roque del Bicacaral. Con la peculiaridad de ser de titularidad pública, se encuentran en el Paisaje Protegido de Cumbres, Los Llanos de Ana López, la Mesa del Salado y la Degollada de Biliandra, y, parcialmente, El Calero. En la Reserva Natural Especial de Los Marteles están La Calderilla, La Cruz de Tejeda y parcialmente Las Gañanías, y, por último, en el Parque Rural de El Nublo se halla la zona de Los Pechos. Generalmente se sitúan frente a la iglesia del pueblo o núcleo urbano. Estos espacios abiertos permiten la reunión de los vecinos y normalmente cuentan con una fuente o pilar para el abastecimiento del agua para uso doméstico. En el lado opuesto a la iglesia se suele encontrar el Ayuntamiento, y en los laterales las viviendas de las autoridades y las familias de mayor nivel económico. En algunos lugares una simple explanada sin edificar cumplía las mismas funciones. Los informantes de la Vega de San Mateo hablan así de la plaza: “son lugares de reunión de los vecinos, especialmente en verano, donde se juntan los vecinos en tertulia a refrescarse, desde que caía el sol, aquí había un sitio que le llamaban «los pollitos», al lado de la iglesia, que cuando las fiestas se sentaban las madres, mientras las hijas paseaban arriba y abajo en la calle y las madres se sentaban en el muro. Allí se aglomeraba la gente. En el campo, se juntaban las gentes en el camino, o en las puertas de las casas …Antes, los domingos se paseaba por la calle principal, los domingos después de la misa, y por la tarde, la juventud se veía ahí…hoy también se realizan en las plazas las verbenas, ...de amanecida, casi siempre en todos los pueblos les hacen un baile la víspera de la fiesta... que empieza a las 12 de la noche hasta la amanecida, organizada por el ayuntamiento en las plazas públicas…”. Espacio público abierto Las calles y plazas son espacios abiertos de uso público, núcleos activos de las poblaciones que tienen gran protagonismo en la vida comunitaria de los habitantes de un lugar. En ellas se desarrollan todo tipo de actos públicos, como las fiestas, ferias, mercados, actos políticos, religiosos y militares y también sirven de marco para la vida comunitaria cotidiana. Por las calles y plazas se pasea, se realizan tertulias, se desarrollan los juegos infantiles, las reuniones de jóvenes, y son también el lugar donde los mayores se reúnen para “echar la partida” de baraja o dominó. Muy importante para el municipio eran las ferias, que se celebraban los domingos ocupando la plaza y varias calles del pueblo. Llegaban hasta el municipio marchantes de ganado de toda la isla. Una vez realizada la compra, el ganado era trasladado casi siempre al matadero de Vegueta, en Las Palmas de Gran Cana- 185
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O En San Bartolomé hay una fiesta que le dicen… de los indianos, no sé por qué tradición, si vinieron unos señores de Cuba y ofrecieron una fiesta ahí, que la hacen el día del Corazón de María… Cada barrio tiene su fiesta, y en algunos de ellos, como no tienen locales, éstas se celebran en la escuela. Por su carácter de municipio rural cercano a los paisajes protegidos de La Cumbre, los espacios de ocio en el municipio son el propio campo. Tradicionalmente, en verano, se aprovechaban las charcas de agua de los barrancos e incluso los estanques para el baño. Ésta era una actividad que practicaban los jóvenes del municipio. ria, por caminos y atajos. Así lo cuentan los informantes del municipio: “…a lo mejor 5 ó 6 reses y las amarraba una de otra y las crías a los rabos y tiraban por los caminos, por los atajos, al matadero de Vegueta, en Las Palmas, a veces también participaban mujeres en el traslado de las bestias. También se vendían cabras, todavía se celebra hoy la feria de ganado, el día de S. Mateo, aunque hoy es más bien una exposición de ganado. Antes se llevaban los productos agrícolas a vender a Las Palmas, hoy existe el mercadillo de los fines de semana, donde la gente de Las Palmas viene a comprar productos «del campo» directamente al agricultor de mejor calidad y precios más baratos. También se encuentran productos artesanos…”. “…Antes en verano los jóvenes se bañaban, sin permiso de nadie, en las charcas de los barrancos, siendo especialmente conocido el Barranco de La Mina…”. Las calles y plazas del casco urbano son también el marco para la celebración de las fiestas del municipio. En La Vega de S. Mateo la fiesta principal se celebra el 21 de septiembre, coincidiendo con el día de S. Mateo, patrón del municipio, y es, en principio, de carácter religioso. Hoy en esta fiesta se celebra también la feria de ganado, en conmemoración de las antiguas ferias, con un marcado acento de espectáculo y exhibición de la vida tradicional en el mundo rural. En esta feria se exhiben animales de toda la isla. Otras celebraciones importantes del municipio son la de la festividad de Santa Ana y la de la Virgen de Fátima. Esta última se celebra con una procesión que dura toda la semana recorriendo un barrio distinto cada día. La procesión se detiene delante de las casas donde hay un enfermo. Los vecinos relatan cómo antiguamente la procesión se paraba toda la noche delante de la casa de cada enfermo, así hasta siete días, hoy en día… el cura se para un ratito y le lee unas cositas… En la actualidad, los espacios de ocio se encuentran en zonas de recreo controladas y acotadas, pues la mayoría de ellas están en paisajes naturales protegidos de La Cumbre, tal es el caso de Las Mesas de Ana López, en el Cortijo de Arriba, perteneciente al Cabildo de Gran Canaria. Existe también un área recreativa en Los Llanos del Garañón. A su vez, la presa de Las Niñas y la presa de Chira son áreas donde se puede ir de acampada, aunque es necesario obtener un permiso del área de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria. En las zonas recreativas se dispone de una serie de servicios, barbacoas, mesas y bancos, toma de agua, etc. Lavaderos públicos En los cuatro municipios estudiados pertenecientes a la zona de las medianías de Gran Canaria, Moya, Agüimes, Santa Lucía de Tirajana y La Vega de San Mateo, los lavaderos públicos eran el lugar donde las mujeres intercambiaban las noticias del vecindario. Si se 186
    • GRAN CANARIA (ISLAS CANARIAS) Mujeres lavando en lavaderos de Valleseco. peleaban, se discutían ...todos los chismes, mira, y como en todos sitios que se reunían las mujeres todos los chismes se contaban en el lavadero. Y los hombres en las barberías... En el municipio de Moya el más concurrido era el lavadero de los Tilos; también se reunían en el barranco del Palmital, del que una de las vecinas entrevistadas dice con cierta nostalgia ...que aquello era una maravilla después ver la ropa ahí tendida en aquellos barrancos, que era precioso. Como la afluencia de mujeres era muy grande, especialmente los lunes, muchas se levantaban de madrugada para coger sitio, o bien dejaban la noche anterior algunas prendas de ropa para que nadie ocupara ese lugar. Los sitios preferidos eran los que estaban en la parte superior del barranco, pues recibían el agua limpia. ba y esa agua ya llevaba jabón y las que estaban debajo recogían el jabón de todas las que estaban primero. A mí me han dicho que se peleaban por coger el primer sitio, puesto que el último tenía más opciones a coger tuberculosis, debido a que los anteriores habían lavado sus ropas. Entonces era bueno coger el lavadero, el primero, para que luego ya con la hierba al llegar a los últimos ya en el otro sitio volvía a ser nuevo. Eso oí decir yo…”. Existía la prohibición de ponerse a lavar antes de las ocho de la mañana, que además era la hora en que se permitía recoger el agua de las acequias para el consumo doméstico. Estas normas eran establecidas por las Heredades de Aguas, que, como veremos más adelante, son unas instituciones que tienen su origen en el repartimiento de tierras y aguas que se llevan a cabo en la isla tras la conquista. Estas instituciones, propietarias del agua, eran las que realizaban las obras hidráulicas necesarias para su almacenamiento y distribución. “Sí, los lunes por la mañana, venían de Carretería, pero de madrugada, a coger la vez, para coger los de arriba… Y los del pueblo dejaban un trapito, una cosita puesta del día antes… porque esa después lava- 187
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O El modo de vida en el municipio de La Vega de San Mateo Espacios cerrados Molinos La Vega de San Mateo ha sido un municipio agrícola y ganadero, cumpliendo una importante función en el abastecimiento del mercado interno de la isla. De la información oral obtenida para el presente trabajo extraemos algunos comentarios de habitantes de La Vega de San Mateo… (se cultivaban) toda clase de verduras y semillas… papa y millo (maíz), que se vendía fuera también... Hoy el conjunto de la actividad agrícola y ganadera ha descendido… en aquella época había agua para regar, se cosechaban las papas, col, lechuga, de toda clase de verdura, fruta y todo eso iba al mercado. Ahora también se sigue cosechando, pero mucho menos… porque la gente vivía en esa época de la ganadería, de la verdura, de la agricultura en general. Pues hoy la gente se ha ido a la ciudad, se fue al sur (la principal zona turística de Gran Canaria) y entonces falla mucha gente, ahora tenemos gente de fuera… En cada municipio existían varios molinos, frecuentemente se les llamaba con el nombre del molinero o del lugar donde se encontraba. Los molineros cobraban la maquila, la porción de grano, harina o aceite que se cobra por la molienda… Me acuerdo cuando el molinero, o los molineros, cobraban la maquila en cuartica… Que en vez de llevarle dinero, le daban del mismo millo que llevaban: el gofio. En muchas ocasiones, eran los niños de la familia los encargados de llevar el grano al molino. Entre los espacios públicos cerrados de las comunidades tradicionales de Gran Canaria que se caracterizan por la importancia que adquieren en la vida cotidiana de los vecinos, se encuentran el Juzgado y el Ayuntamiento, cuentan los vecinos entrevistados en el municipio de Moya lo siguiente: “…eran los centros donde se arreglaban todos los papeles. Se daban anécdotas, como que mucha gente porque en los barrios venía y le decía el vecino, veía al hombre “empaquetado” (bien vestido) y le decía ¿vas al pueblo? Pues mira apúntame a un chiquillo que me nació anoche y el hombre llegaba al pueblo y no se acordaba de los apellidos y le apuntaba los apellidos que le parecían…”. Hay que hacer mención, como lugar público donde se desarrolla la vida cotidiana del municipio, a las “tiendas de aceite y vinagre”, tiendas de comestibles donde se despachaban (servían) copas. Los hombres se juntaban por la tarde en las tiendas que les decíamos de aceite y vinagre, se sentaban sobre el saco de los Plano de San Mateo. Localidades. 188
    • GRAN CANARIA (ISLAS CANARIAS) gentes ricas del pueblo, y de uso mucho más popular eran unos locales llamados habitualmente “La Sociedad”, donde se celebraban bailes, en San Mateo La Sociedad estaba en la calle del Agua. “…bailábamos una isa, un pasodoble, un tango, una folía, una malagueña. Los bailes eran por turnos, primero bailaban unos y luego otros… los que tenían novia sí se podían sentar dentro, si no, desde que se terminaba el baile con la pareja, había que salir para que entrara otro. Y mira cómo era el baile y la forma de vida en esa época que a lo mejor había 20 ó 30 mujeres y si entraba un señor e invitaba a bailar a una chica y no bailaba con él, pues ese número ella no podía bailar porque si en ese número bailaba, ya estaba el pleito formado… …Hoy existe el club de pensionistas, que cuando el tiempo está bueno vienen a jugar a la baraja, al dominó, o al subastado…”. Interior de molino. Barrios y lugares. Dinámica del crecimiento del casco urbano El crecimiento del municipio se ha realizado en dos vertientes, por un lado los barrios agrícolas tradicionales han experimentado un crecimiento, tal es el ejemplo de Bodeguilla, Lechucilla, Utiaca, Pino Santo, Lagunetas, Cueva Grande, Ariñes, Camaretas, La Higuera, el Chorrillo y La Veguetilla. Pueblo. manises (cacahuetes) o del saco de pienso y se tomaban su copita de ron y jugaban a la baraja, pero no existían bares, eso no. Las tiendas de aceite y vinagre son tiendas que tienen una barra o mostrador separada por una puerta. En un lado es una tienda de comestibles y el otro es un bar donde se sirve una copa y una tapa de manises (maíz tostado). Los lugares de recreo comunitarios cerrados eran los cines, los casinos, aunque estos últimos eran muchas veces de uso exclusivo de los socios… las “Por ejemplo la Higuera, que es un barrio tradicional, que no había sino dos casas y ahora haya un pueblo...”. En cuanto al casco urbano, el crecimiento se localiza en torno a la calle principal, la Avenida de Tinamar, que en realidad es la continuación de la carretera que viene de Las Palmas y atraviesa el casco urbano del municipio. No se observa la aparición de nuevos barrios o 189
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Tipología de la vivienda tradicional La tipología de la vivienda tradicional en Gran Canaria se puede clasificar atendiendo a diversos planos: espaciales, temporales, socioeconómicos. En cuanto a variantes espaciales, estarían la vivienda rural y la vivienda urbana. A esta taxonomía se añade la variante socioeconómica, que incluye las categorías de señorial, burguesa y popular. Por último están las variantes formales, que son la casa-cueva; la casa terrera (vivienda de una sola planta), con los subtipos de cubierta plana con azotea, cubierta a dos aguas o cubierta a cuatro aguas; y la vivienda de dos plantas, casa de alto y bajo o sobrada, que puede ser con cubierta plana, cubierta a dos aguas y cubierta a cuatro aguas. Las viviendas urbanas, de cualquier tipo, son las que han sufrido mayores modificaciones debido a los frecuentes contactos con influencias externas (avances técnicos y estilos). En ellas se producen los cambios más rápidamente que en el mundo rural, pues éste conserva modos, estilos y elementos que perviven por largos periodos, presentando una menor influencia externa y, en consecuencia, la evolución del modelo se produce de forma más lenta y tardía. Asimismo, las modificaciones introducidas por el cambio social que tiene lugar en Canarias hacia 1950 son menos evidentes que en las viviendas urbanas. Así pues, la diversidad de las viviendas, su tipología, características de distribución interna y externa fueron elementos definitorios de cada área y núcleo de población, en función de la localización en altitud del lugar, su situación climática o las necesidades y el poder adquisitivo de su propietario. Casa urbana señorial. lugares. Al explicarnos cómo ha crecido el casco urbano, nuestros informantes dicen: “…a partir del Retiro para arriba todo era zona agrícola… esto mismo que está construido hoy era zona agrícola, donde está la avenida de Tinamar hasta hace pocos años, allí había una herrería, y el molino y después el cultivo de la tierra. El pueblo no era sino el casquito de abajo. Toda la avenida de Tinamar es todo nuevo…”. La casa por fuera En Gran Canaria existen varios tipos de viviendas que responden a diferentes estilos de vida. Las variantes afectan tanto a la arquitectura (continente) como al interiorismo y el equipamiento (contenido). Las diferencias entre ellas obedecen a causas socioeconómicas y medioambientales. De las primeras surge la disparidad entre lo señorial y lo popular, de las segundas, la diferencia entre lo rural y lo urbano. Por lo general se acepta que la vivienda doméstica en Canarias adopta las formas constructivas de los grupos poblacionales llegados tras la Conquista, andaluces y portugueses principalmente, a las que se introducen cambios en función de la climatología, los materiales y las posibilidades constructivas. Vivienda señorial urbana Este tipo de vivienda corresponde a familias acomodadas pertenecientes a la nobleza –o unidas por lazos de sangre a los descendientes de los conquistadores–, y también a terrate- 190
    • GRAN CANARIA (ISLAS CANARIAS) Vivienda señorial rural. Vivienda señorial urbana. nientes y a familias de la alta burguesía. En Las Palmas de Gran Canaria se localizan principalmente en el barrio de Vegueta o en ciudades como Arucas, Telde, Santa Mª de Guía y Gáldar. Lo más destacable arquitectónicamente es la utilización de materiales procedentes de la cantería de Arucas y los trabajos en madera para balcones, escaleras, corredores, artesonados, y ventanas. Suelen tener dos plantas y disponen de un patio central alrededor del cual se organizan las distintas estancias, además de otro patio más pequeño, el patio trasero, destinado a los servicios (cocina, lavadero, etc.). teriormente porque fueron edificadas utilizando materiales de calidad. Estas viviendas suelen ser de amplias dimensiones; en ellas, además de las estancias propias de la vivienda señorial urbana encontramos otras relacionadas con las labores del campo (graneros, alpendres, caballerizas, almacenes, etc.), y también jardines y varios patios. Estas familias solían tener una segunda vivienda en los centros urbanos, a la que dotaban con aquellas novedades relativas al equipamiento doméstico. Las grandes viviendas rurales tradicionales de familias acomodadas se ubican mayormente en fincas dedicadas tradicionalmente a la agricultura. La casa señorial de campo es una mezcla de casa urbana “por sus elementos cultos y rústica por una mayor aceptación de la influencias populares” y se compone de dos o más habitaciones en el piso inferior, que pueden servir de lonja o bodega, si la vivienda no tiene entresuelo, y con una escalera que desde el patio da al corredor. En torno a este patio (o traspatios) se encuentran la cocina y el horno; las salas superiores, solladas en madera, sirven tanto de habitación como de granero; y, dependiendo de las características del lugar, suelen estar rematadas por una azotea. Este tipo de viviendas varía dependiendo de que estén localizadas en el campo o en un núcleo urbano importante del municipio, acercándose estas últimas al tipo señorial urbano. La vivienda señorial rural Las viviendas señoriales rurales, llamadas casas principales, se encuentran en grandes fincas de explotaciones agrícolas situadas principalmente en las medianías de la isla. Se ubican sobre todo en Guía, Gáldar, Agaete, Moya y Artenara. Sus dueños fueron prestamistas locales, rematadores de diezmos, tierras, o rentas eclesiásticas, y mercaderes o medianos propietarios; el resto fueron terratenientes comarcales o militares privilegiados. Suelen localizarse en el entorno de la iglesia y la plaza principal, símbolos del poder en los municipios. La mayor parte de ellas se mantiene en manos de los descendientes del dueño original y si han cambiado de propietario ha sido pocas veces. Generalmente no han sufrido grandes modificaciones exterior ni in- 191
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O En el ámbito rural, las casas terreras solían estar fabricadas en solares que iban de los 30 a los 80 m2 y tenían de media una o dos habitaciones. Las de los medianos propietarios eran de mayores dimensiones y su distribución interna también resultaba diferente: un cuarto o recámara a la entrada o dos cuartos divididos por un pasillo o zaguán; sala y patio o traspatio donde a veces se situaba un pozo y los corrales. La casa cueva Su presencia es más significativa en los cuatro núcleos de población, Aguïmes, Artenara, Gáldar y Telde. Las antiguas viviendas y cuevas de los aborígenes fueron reutilizadas por los estratos más pobres de los colonos, como los jornaleros. Las cuevas presentan unas buenas condiciones de habitabilidad en situaciones de temperaturas extremas. Atendiendo a las variantes formales, haremos una pequeña descripción de las viviendas de una planta y las de dos plantas. Casa cueva. La vivienda popular rural En el mundo rural, la vivienda utilizada por las clases populares era de dos tipos: la cueva y la pequeña casa terrera con cubierta plana (o de dos aguas en zonas húmedas). La casa terrera, aunque no es exclusiva de ningún sector social específico, era el único tipo de casa (excluidas las cuevas) que poseían las personas de pocos recursos o los pequeños propietarios. Habitualmente se ha definido a la vivienda popular como llena de ingenio y simplicidad, y fabricada con las materias primas del entorno más inmediato. La casa terrera La casa terrera, ya sea con azotea o con cubierta a dos aguas, es la más frecuente en la totalidad de los núcleos de población y fue la vivienda base del asentamiento en la isla, en todas las capas de la pirámide social. Lógicamente, dependiendo del nivel económico-social de su propietario, varía en sus dimensiones, distribución interna, tipos de materiales empleados (tapias, mampostería, piedra...). Una elevada cifra de viviendas terreras se ubicaban en zonas de cultivos, al ser residencias temporales de los agricultores. La vivienda de dos plantas, denominada casa de alto y bajo y la casa de alto-bajo y sobrado o casa sobradada Este tipo de casa es la que, en cierto modo, marca la diferencia entre los bienes inmuebles de carácter urbano del grupo de poder y el resto de la población. Destaca no sólo por sus Casa terrera. 192
    • GRAN CANARIA (ISLAS CANARIAS) Vivienda de dos plantas. Piedra de cantería. dimensiones, sino también por el lugar que ocupa dentro del casco urbano. Supone un símbolo de poder, ostentación y pertenencia a un grupo social definido y se localiza principalmente en Las Palmas de Gran Canaria, y en menor medida en Agüimes, Guía y Telde. La piedra de cantería es uno de los materiales que caracteriza a la arquitectura tradicional en la isla, si bien es casi exclusiva de las viviendas de mayor nivel económico, de edificios religiosos o civiles, debido a su alto coste por la dificultad de extracción y su posterior labrado y transporte. En arquitectura se utiliza tanto para la construcción de elementos sustentantes como decorativos y también como materia prima para la realización de otros materiales constructivos. En las viviendas se utiliza especialmente en la fachada principal o en las esquinas. En el interior de la vivienda sólo en la escalera noble, como base de los soportes, y en algún pavimento. Como ocurre con otros elementos de la cultura material, las obras de cantería adquieren un valor simbólico al convertirse en símbolo de ostentación de riqueza y prestigio social Se obtiene por extracción de coladas volcánicas que comprenden a varios tipos de piedras de origen basáltico. Tiene unas características especiales debido a la naturaleza vol- Materiales de construcción Los principales materiales de construcción de la vivienda tradicional de la casa canaria son la piedra, la madera y el barro. La cal se utiliza para revestimiento de los muros. Los morteros se realizan mezclando cal con tierra o bien con zahorra, que es una arena de origen volcánico y grano grueso. La base de las fábricas es la mampostería, eliminando progresivamente, tras los primeros años de la colonización, la realización de tapias (tierra apisonada), que se deteriora con gran rapidez. Haremos mención aquí a las dos principales materias primas utilizadas en la arquitectura tradicional de la isla, la piedra y la madera. 193
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O cánica del archipiélago. La abundancia de materiales volcánicos del tipo efusivo hizo que la piedra se convirtiera junto a la madera en una materia prima fundamental en los trabajos de construcción. Ejemplos claros de la primacía de la piedra de cantería en Gran Canaria son las obras realizadas para la infraestructura hidráulica y agrícola, su presencia en la vida doméstica, en la arquitectura tanto civil como religiosa y en obras públicas. Una de las piedras de cantería más valorada en la isla es la conocida como piedra azul de Arucas, que es una roca volcánica brechoide de composición traquítico-fonolítica exclusiva de las canteras de este municipio y que ofrece una alta calidad y belleza debido a su color grisazulado con microcristales incrustados que le dan brillo y la hacen idónea para multitud de fines, tanto constructivos como decorativos. También se utilizaron piedras de otras canteras, como por ejemplo la piedra roja que se encuentra en la cantera del Pinar de Tamadaba y en la cantera de Ayagaures; la piedra verde de Tirma; la piedra ocre de Teror o la piedra blanca del Pico de Gáldar. La madera constituyó una importante materia prima en la construcción de edificios, barcos, aperos de labranza, combustible para los ingenios, para la destilación de la pez para calafatear barcos, para el mobiliario y para el consumo doméstico. En el Archipiélago Canario existían abundantes bosques en el momento de la Conquista. Las primeras especies de madera que se utilizaron fueron aquellas que tenían una mediana dureza y resultaban menos sensibles a los cambios de temperatura y humedad. Entre las más empleadas destacan el pino canario (Pinus canariensis) y el cedro (Juníperus oxycedrus), muy apreciado por su olor. Entre las especies que presenta el bosque de laurisilva están el barbusano (Phoebe barbusana) y el paloblanco (Picconia excelsa) aunque también se utilizó el viñátigo (Persea índica), el Madera en la construcción. aceviño (Ilex canariensis), el til (Ocotea foetens) y el mocán (Visnea mocanera); además de utilizarse el borne (o bornio), el castaño, el pinabete y el moral. Con la llegada de los colonos, tras la Conquista, comienzan a explotarse los bosques del archipiélago de forma masiva, por lo que las maderas locales de Canarias estuvieron muy controladas desde un primer momento. En 1501, el Consejo de Gran Canaria obtuvo licencia para imponer un arancel a la madera importada, aunque pronto la isla se hizo deficitaria. Desde los primeros años del siglo XVI se prohíbe que se corte leña y madera sin licencia del Cabildo. Se intentaba salvaguardar los bosques de pinos y laurisilva mediante la importación de maderas procedentes de otras islas o de la península. La zona forestal más explotada de la isla en esa época fue el Monte de Doramas. A pesar de las prohibiciones, los bosques y pinares canarios siguieron proporcionando madera para la construcción. Se llamó aserradores (o fragueros) a quienes se encargaban de talar los árboles, recibiendo de los maestros carpinteros los encargos, junto con las vitolas para cortar las tablas a medida. Aunque no había control oficial sobre las medidas de las tablas, existía una cierta uniformidad entre ellas. El largo (o cumplido) se solía medir en pies; el ancho (o grueso) en palmos (o jemes), dedos y pulgadas; y el alto en palmos. La madera se aserraba en los propios pinares o en 194
    • GRAN CANARIA (ISLAS CANARIAS) zonas cercanas, y era transportada por los carreteros (o almocrebes) en carretas tiradas por bueyes o a lomos de caballos o camellos. Los traslados desde los bosques del Oeste de la isla se hacían por barco. Las maderas llegan a las islas desde América y Europa. En el siglo XVIII había en Canarias bastante madera de Indias, ya sea en tablas o en muebles diversos. En ese mismo siglo aumentan las importaciones desde Europa, y a mediados del siglo XVIII se importa desde el continente europeo y de la Península Ibérica madera de pinsapo (árbol del género del abeto caracterizado por su color blanco crema, es una madera muy blanda y difícil de dañar por los insectos). La madera constituye un elemento de importancia para el valor de la vivienda. La madera, debido a las restricciones de tala impuestas por el Cabildo, sólo se utilizaba en las partes imprescindibles de la vivienda, como en el levantamiento de la estructura, los sollados, techos, escaleras, puertas, ventanas y, en casos excepcionales, en balcones y corredores. Encuentro de tirante y par con durmiente en cubierta. La más básica entre este tipo de construcción es la conocida como la casa de arrimo, en la que se aprovecha la inclinación del terreno para ahorrar el muro trasero. Se realizan practicando una excavación hasta dejar un corte vertical, donde también se ahorra en los muros laterales, que quedan empotrados total o parcialmente en el terreno. En un segundo nivel encontramos la vivienda exenta con cubierta a dos aguas. Suele ser de planta rectangular. Este tipo de cubierta limita el tamaño de la vivienda, que queda condicionada a la longitud de la viga cumbrera o hilera y concentra los empujes provocados por su peso en los muros más largos de la construcción, los más vulnerables por su longitud y por resultar habitualmente debilitados con la apertura de los huecos, empujes que, a veces, se contrarrestan con un tirante. En un tercer nivel encontramos la construcción de las cubiertas a cuatro aguas, que supone la solución a la limitación y subordinación del espacio al largo de la viga cumbrera. La resistencia de la madera utilizada, la tea del pino canario, facilitó este tipo de cubierta, una de Estructura Muros Los muros se construyen con piedras sueltas, llamadas mampuestos o cabezotes, labrados en una sola cara, la vista, para alisarlos. El muro se construye en dos planos (hojas), ambas caras se entraban entre sí con piedras más pequeñas. En los arranques de los muros y en las esquinas se utilizan sillares labrados. Los muros de las construcciones más modestas son de piedra seca, no se refuerzan con mortero ni se revisten. En las de mayor nivel, se practica un engarrafado, que es un revestimiento con mortero de barro o arena y cal. Cubiertas Atendiendo al tipo de cubierta, ya sea en la vivienda de una o de varias plantas, podemos hacer la siguiente clasificación: 195
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Plantas La vivienda terrera de planta rectangular, en principio de un solo espacio interior, más tarde dividido en tres espacios al conseguir una planta mayor con la incorporación de las cubiertas a dos y cuatro aguas, y la cocina exenta a la edificación principal, evoluciona más tarde a la casa terrera con planta en L. Esta vivienda evoluciona más tarde a la planta en U al añadirse otro cuerpo normal al cuerpo principal de la casa. En un primer momento, este segundo cuerpo es de cubierta a un agua, y se destina a establo, granero o dormitorio de los varones de la casa. En las viviendas de planta en U, el patio frontero suele cerrarse con un muro en el que se marca la entrada con una portada. Vanos Los tipos de puertas y ventanas responden, en principio, a la carencia de cristales y a la necesidad de procurar el cerramiento con un aprovechamiento óptimo de la madera. Las variantes se dividen en aquellas en las que aprovechan las tablas adosadas verticalmente y en las que combinan los tablones para formar las hojas con montantes. Antes de la utilización de bisagras, el giro de las hojas se conseguía sobre un eje formado por un pivote en el ángulo inferior, la quicialera, y otro en el superior, llamado bullón. Detalle de cubierta atirantada y teja plana. las más complejas de las habituales en la arquitectura popular de Gran Canaria. La cubierta a cuatro aguas permite cubrir un espacio mayor con idéntica longitud de la viga cumbrera. Pavimentos El pavimento de las viviendas más pobres es de tierra apisonada, a veces mezclada con excremento de vaca (la bosta). En viviendas de mayor categoría, se encuentran losas de piedra labrada en la cara vista. Por último, en las de mayor nivel se coloca un entablado de madera de tea, el suallado, palabra de origen portugués. En las viviendas de dos plantas, siempre de mayor nivel económico, siempre se encuentra este pavimento en el piso superior. Las tablas se colocan en sentido transversal a los trabes o viguetas de madera que suelen descansar en paredes maestras y se sellan, por la parte inferior, con listones sobrepuestos a modo de tapajuntas. A veces este piso se prolonga al exterior para formar un balcón. Ventanas El vano suele ser capialzado, los laterales o gualderos y el superior o sobre se recubren con tablas, y el sistema de giro es el de bullón y quicialera. Los marcos son de madera o de piedra. En este caso, suele ser adintelado y sin antepecho. En Gran Canaria existen marcos de piedra, formados por franjas de cantería en los cuatro lados con resaltes en los extremos superiores, apéndices en las jambas, y decorados, a menudo, con molduras sobresalientes. Los marcos de piedra sólo se encuentran en 196
    • GRAN CANARIA (ISLAS CANARIAS) sólo se reduce a la mejora de la ventilación o el suministro de sombra, al proteger el muro de la lluvia y exceso de radiación, sino que cumple también una función simbólica de ostentación y estatus social del propietario. Se sitúa en la fachada, sobre la puerta de entrada. Se suelen decorar con molduras de diferentes tipos. Existen varios tipos de balcones cubiertos, dependiendo del tipo de balaustre utilizado en el antepecho, que pueden ser torneados o planos; los cubiertos de celosía; los que tienen el antepecho cerrado; los de listones cruzados o los cubiertos con cristales o celosías. Orientación de la vivienda La vivienda rural se suele orientar hacia el SE o SO, teniendo en cuenta que el archipiélago se encuentra bajo la influencia del alisio, que tiene una dirección NE-SO. La fachada principal queda, pues, al abrigo del viento. En general, las viviendas se orientan al sur. Los informantes entrevistados así lo han confirmado: Ventanas. viviendas de mayor nivel económico. Los tipos identificados por el profesor Martín Rodríguez son la ventana de cojinetes, derivada de la de celosía, de origen árabe; la ventana de guillotina, con dos hojas, fija la superior y móvil la inferior, con trayectoria vertical. Su origen según el mismo autor es español o portugués. Menos frecuentes son las ventanas de corredera, cuyas hojas se deslizan en sentido horizontal, y las esquineras, realizadas en madera y exclusivas de viviendas ricas. “…las casas se orientan para el naciente, para que cuando saliera el sol calentara las habitaciones de las viviendas, porque para el norte el frío y el agua castigaba más…”. Ampliación de la vivienda En el mundo rural, las viviendas de los campesinos más acomodados crecen en altura con una planta superpuesta en terrenos inclinados, es la casa de dos plantas o casa alta o sobradada. En cambio, las situadas en terreno llano crecen en el plano horizontal, con el añadido de módulos, bien en la misma línea que la construcción primaria, bien perpendicular a ella. Con esta construcción modular se abren todas las combinaciones posibles para agrandar el espacio, separar funciones domésticas, conseguir mayor intimidad y confort. En esta dinámica de crecimiento modular la bondad Balcones El balcón es un elemento característico de la arquitectura tradicional canaria, aparece en las viviendas de la isla desde los primeros tiempos de la colonización. Está presente tanto en la vivienda rural como en la urbana, y en la vivienda popular o en la noble. El balcón canario tiene influencias de los dos tipos de balcones que existen en España, el balcón romano y el árabe. Tras su aparición, se desarrollan numerosas variantes. Su función no 197
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Puertas y portalones. Interior de casa terrera. del clima permite una gran combinación de volúmenes, pues muchas veces las comunicaciones de los diferentes módulos se realizan por el exterior. Estos módulos cuentan con cubiertas independientes. La adaptación al terreno, la búsqueda de la mejor orientación de la vivienda al abrigo de las inclemencias climáticas, la adecuación a las exigencias de la familia según va creciendo, las posibilidades económicas de ésta, son los factores que determinan el crecimiento de la vivienda en un lento proceso que a menudo implica a varias generaciones. Interior de la casa terrera En los años inmediatamente posteriores a la conquista, ya a principios del siglo XVI, las viviendas que construyen los primeros colonos poco se diferencian de las cuevas y cabañas habitadas por los aborígenes. Se le podría clasificar como vivienda-refugio con una funcionalidad básica de refugio y abrigo, con un solo espacio interior y una sola apertura al exterior. Poco a poco, y tras una lenta evolución que va de las viviendas con cubierta a un agua a la de cuatro aguas, el espacio interior se va ampliando, hasta configurar casi siempre tres espacios divididos por tabiques, y en algunos casos por simples telas. En el frente de esta casa muchas veces se contaba con un espacio aplanado llamado el terrero, que con el tiempo se va pavimentando con lajas, a menudo rematado con un poyo. Este patio frontero y al aire libre tenía múltiples funciones, y era a menudo la zona de mayor utilidad de la vivienda. La casa por dentro La evolución de la vivienda tradicional canaria, desde principios del siglo XVI hasta el siglo XVIII, es muy lenta, perpetuándose modelos hasta ir incorporando modelos y tipos europeos. En este momento, la Ilustración trae consigo, sobre todo en el ámbito urbano y en viviendas de élites sociales y económicas, modelos europeos derivados del nuevo espíritu. 198
    • GRAN CANARIA (ISLAS CANARIAS) dos estancias, una de ellas se utiliza como dormitorio de los padres y la otra como dormitorio de las hijas y sala. Los hijos varones duermen en la planta baja. Según Glas, 1982: 115, “Las casas de los campesinos y de la gente de clase baja son de un piso, y están construidas con piedras y cal [...]. Esas casas son generalmente limpias, cómodas y aseadas [...]. Las paredes de las casas aquí son de piedra [...]. Las casas de gente de cierto rango son de dos pisos, cuadradas con un patio abierto en el centro. En un apartamento especial, en cada casa, existe un lugar que se eleva como un escalón sobre el suelo, cubierto con esteras o alfombras; allí suelen sentarse las mujeres juntas sobre cojines, para realizar sus labores y recibir las visitas de personas de su sexo”. Interior de una casa terrera. Se realizaban tanto las labores de limpieza de los enseres del hogar como el aseo personal, preparación de alimentos, etc. En esta casa lineal de tres espacios, llamada la casa terrera2, se cocinaba fuera de la vivienda. La cocina se construía separada del cuerpo principal de la casa, en el lado opuesto al viento dominante. La construcción se realizaba con muros de piedra seca y teja vana, y se cocinaba sobre un poyo compuesto por tres piedras que se apoyan sobre él. La ventilación se realiza por la abertura entre las tejas y a menudo se quitan algunas de ellas para aumentar la ventilación. No se utiliza la chimenea. La construcción exenta de la cocina se debe en parte a la bonanza del clima pero también para evitar los incendios. El cuarto de baño no existe y la higiene personal se realiza en cualquier abrigo del descampado. Más tarde se construye un cobertizo de forma muy precaria, con muros de piedra seca y cubierta a un agua con tejas vanas, al igual que la cocina. Interior de la vivienda rural señorial de dos plantas Las casas de dos plantas del ámbito rural pertenecen habitualmente a campesinos acomodados y grandes propietarios de tierras (aunque estos últimos suelen tener su vivienda principal en los núcleos urbanos históricos, Las Palmas, Gádar, Arucas, Santa Mª de Guía o Telde). La casa rural de este tipo, llamada también hacienda, alcanza una complejidad en el interior con la división de espacios que separan funciones, apertura de puertas y aprovechamiento de espacios abiertos con patios, galerías exteriores y balcones. En estas viviendas el acceso al interior se sitúa en la planta inferior, y en las de mayor tamaño con entrada para carruajes, además de las estancias dedicadas al almacenamiento, existe un despacho para el propietario y otras estancias para el recreo. La planta alta cuenta con más de un dormitorio, sala, cuarto de trabajo para las labores del hogar y a veces la cocina. Aparece por primera vez un cuarto dedicado al aseo y los primeros retretes. El lavado Interior de la vivienda popular de dos plantas En estas viviendas, la planta baja se dedica al almacenamiento y la planta alta a la vivienda propiamente dicha. La comunicación entre ambas plantas se resuelve con una escalera exterior, de madera, de piedra o mixta, y con uno o dos tramos. La planta alta está dividida en 199
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O La cocina Tras un largo periodo de lenta evolución, donde el bienestar y el confort empiezan a considerarse más allá de la utilidad, a la vez que se desarrolla el concepto de hogar, y confort, este último de origen burgués, en el siglo XVIII, se pasa de la cocina exenta a la casa construida de forma precaria, al espacio común de la vivienda, es decir, en el interior de ella esta evolución es muy lenta. La cocina se construye dentro de la casa. El espacio para cocinar aumenta de tamaño y se incorporan elementos utilitarios tales como el poyo con fogones para cocinar con leña y carbón, y en algunas ocasiones hornos adosados a los muros y huecos empotrados para lavar la vajilla. En casas acomodadas se pavimenta con losas de basalto labradas en su cara vista, e incluso se incorpora una amplia campana sobre los fogones con chimeneas que sobresalen por la cubierta. En estos momentos la cocina se convierte en una estancia importante de la casa, a menudo el lugar de reunión de la familia. La cocina suele estar en el exterior, lo que se debe tanto a la bondad del clima como a la finalidad de evitar humos y posibles incendios. El poyo se construye con piedras y barro. de enseres continúa realizándose en patios exteriores. En construcciones anejas se aloja el personal de servicio, el cuarto de aperos, el granero y los almacenes. Interior de las viviendas acomodadas rurales La distribución interna de las viviendas detentadas por medianos rentistas es a grandes rasgos la siguiente: dos cuartos, recámaras o lonjas a la entrada, divididos ambos por un zaguán que desemboca en un patio, alrededor del cual se distribuían los aposentos. En el patio se situaba el pozo, a veces alejado de las principales dependencias de la vivienda, y los corrales al fondo del mismo. Si la casa era de alto y bajo, la escalera se encontraba ubicada en un lateral del patio que daba a un corredor. Las salas superiores, solladas de madera, hacían la función de habitación principal sirviendo en este caso las habitaciones inferiores de despensa o bodega, existiendo como remate de la casa una azotea con o sin volado, en las zonas de escasas lluvias, o una cubierta a dos aguas en las zonas húmedas. Todas las viviendas tienen un mobiliario muy reducido, no existiendo en la fisonomía de las casas terreras grandes diferencias, sobre todo en los núcleos rurales, entre los medianos y pequeños propietarios. Las viviendas más ricas difieren en dimensiones aunque no en la tipología. La estructura interna discordaba considerablemente pues sus proporciones les hacían abarcar un mayor número de habitaciones y diversificar sus funciones. En ellas aparecen caballerizas, cuartos de sirvientes, hornos, capillas, etc. Las fachadas de este tipo de casas ricas poseen portadas de cantería azul o roja, con varios huecos: es frecuente la presencia de tres vanos en el piso inferior, la puerta principal y dos ventanas, y tres o más en la parte superior repartidos habitualmente de forma irregular con ventanas o balcones poco volados. El patio El patio es un elemento de enorme presencia en la casa tradicional canaria en todas sus variantes, tanto formales como económicas o espaciales. En la casa rural, el patio o terrero se localiza en el frente de la casa, orientado hacia el sur, suele estar cubierto con una latada o emparrado. La mayor parte de la actividad doméstica transcurre en el patio. Aunque es un dato ya señalado en anteriores estudios sobre la vivienda canaria, como resultado de nuestro trabajo de campo podemos afirmar que la importancia del patio sigue vigente, sigue siendo parte imprescindible de la casa, pues en él se desarrollan importantes actividades domésticas y de ocio. 200
    • GRAN CANARIA (ISLAS CANARIAS) baúles. Las camas consistían por lo general en colchones colocados sobre esteras en el suelo, aunque también aparecen en los inventarios catres y barras de cama. Los armarios eran muy escasos, siendo más frecuente el uso de alacenas empotradas en la pared. En lo referente al equipamiento y decoración, las paredes se solían encalar o cubrir con esteras, o bien decorar con pinturas al fresco, láminas de santos y, en menor medida, retratos o mapas; a partir del siglo XVIII se empieza a utilizar también el papel pintado. En los salones, el mobiliario solía consistir en: espejos, escritorios, papeleras, taburetes (algunos de moscovia), escaparates, mesas de cedro o caoba y sillas de brazos de moscovia; en el gabinete encontramos: escritorios, papeleras, sillas normales y de brazos, taburetes, bufetes, sillones, biombos y baúles; y en los estrados: taburetes, escaparates y bufetes. En los testamentos del siglo XVIII los muebles más frecuentes en las casas acomodadas son los siguientes: “Objetos como arcas de Indias o portuguesas, de madera de la tierra, de barbuzano, tinas de tea, mesas de lo mismo, rodapiés, bufetes o telares, comportan los bienes más comunes dentro del ámbito doméstico de los grupos sociales más pudientes”. La cocina de la vivienda rural suele estar en un edificio aparte, y es frecuente la presencia Patio. Mobiliario La vivienda señorial urbana El mobiliario tradicional de la vivienda señorial urbana, tras la conquista, y debido a la dificultad de transportar muebles en los barcos por lo insuficiente del espacio, lo fabricaban en la isla los colonos llegados principalmente de la Península Ibérica. La tipología imitaba a la que en ese momento estaba en uso en la corte de Castilla: sillones fraileros, bargueños, bufetes, sillas de cadera, papeleras, escritorios o contadores. Hay constancia de la importación de muebles durante el siglo XVII. Entre el ajuar doméstico de importación había muebles valiosos importados, que se distinguían de los corrientes fabricados en las islas. Según Martín Rodríguez, los principales lugares de procedencia del mobiliario de Canarias fueron Flandes, Inglaterra, Hamburgo, Génova, España y América. El mobiliario de los dormitorios consistía en alguna mesa, cajas y Caja de cedro. 201
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O de hornos. La conforma un poyo en el que se abren los fogones y sobre el que se sitúa la campana de la chimenea. Su origen puede estar en Andalucía. En cuanto a la relación del menaje, el mismo autor expone que: “El menaje de cocina se componía de lebrillos, tinajas –a veces, empotradas en el poyo–, vasos, platos, “trinches de peltre”, calderas de cobre, escudillas, sartenes, “truedes”, asadores, morteros, almirez (sic.), jarros de latón, saleros, «vatea», cestas, etc. Que se conservaban en las alacenas empotradas y cuya presencia oscilaba en relación a la situación familiar” (Martín Rodríguez, 1978: 197). En las viviendas del siglo XVIII, el menaje está compuesto por toda una serie de útiles que suplen las necesidades, tanto en el mundo urbano como en el medio rural, y se conforma entre otros, de ollas, sartenes, fuentes de peltre, platos de lo mismo y una variada cubertería. Con los datos que contamos, podemos deducir que este tipo de viviendas suelen estar amuebladas con una combinación de muebles importados, en mayor número según el nivel económico, y muebles fabricados en la isla, que son muy frecuentes en todos los documentos. Locero. La decoración está basada en cuadros de motivos religiosos. El menaje de las cocinas es parco y de una “utilidad extrema”; “es bastante escaso y en todo caso es loza común, como puedan ser los platos de estaño o peltre, y en algún caso azófar3, más otros útiles como pueden ser: los almirez, lebrillos y tinajas”. Las viviendas de esta burguesía comercial del siglo XVII se localizaban principalmente en el barrio de Triana en Las Palmas de Gran Canaria, capital de la isla. En la segunda mitad del siglo XIX aumenta el número de individuos pertenecientes a esta clase y, al mismo tiempo, empiezan a tener más importancia en la vida económica de la isla. Así, sus viviendas comienzan a adquirir unas características propias que las distinguen de las señoriales, pues gran parte de su mobiliario es importado. Lo anterior en cierta medida resulta posible porque es en esta época cuando se introducen grandes avances técnicos en la navegación (cascos de hierro y propulsión a vapor), que permiten el transporte de cargas voluminosas a gran escala con menor coste. La vivienda burguesa urbana La vivienda de la alta burguesía urbana, compuesta en su mayoría por mercaderes dedicados al comercio exterior, no comienza a diferenciarse de la señorial hasta fines del siglo XIX. La vivienda de los mercaderes no solía ser demasiado grande, ni tampoco demasiado ostentosa. El mobiliario que contenía no era nunca excesivo, más bien austero, con poca cantidad de muebles, aunque entre éstos se encontrarán piezas de gran valor; una mesa grande de Inglaterra, un arca de Flandes, mezclados al mismo tiempo con elementos de fabricación autóctona, como podía ser un bufete de barbuzano. 202
    • GRAN CANARIA (ISLAS CANARIAS) paña tipista, de la que el artista fue el principal impulsor. El diseño de este mobiliario pretende ser la dignificación del mueble típico canario, y se caracteriza por los torneados de patas y travesaños –desconocidos hasta el momento en el mobiliario de la isla– y la decoración a base de numerosas ondas volteadas en respaldos y otras zonas estructurales de los muebles, fabricados casi todos en madera de morera. De lo anterior podemos concluir que las viviendas burguesas urbanas no fueron equipadas, por lo general, con mobiliario tradicional de Gran Canaria. De hecho, los muebles fabricados por los numerosos ebanistas de calidad que tenían talleres en Las Palmas de Gran Canaria o en Telde, por encargo de esta burguesía, son del llamado estilo inglés. Lo prueban las numerosas viviendas que hemos visitado, que contienen vitrinas inglesas estilo Sheraton, comedores Chippendale, alcobas victorianas, tresillos isabelinos con sus mesitas a juego, etc. Tallero. La alta burguesía comercial se verá fuertemente influenciada por los ingleses que se instalan en la isla, influencia que se refleja también en aspectos importantes del urbanismo y la arquitectura. Fueron los colonos ingleses quienes introdujeron en Canarias el mismo equipamiento que tenían en sus casas de Inglaterra. Así, las cocinas y baños suelen estar alicatados, y se va incorporando paulatinamente la enorme cantidad de utensilios que surgen a partir de la Revolución Industrial. El gusto provinciano de esta burguesía y sus ansias de modernización provocan que aumente la demanda de mobiliario moderno europeo, preferentemente inglés. La influencia inglesa no se limita al interior de la vivienda sino que afecta también de forma importante a la arquitectura en general. Durante la década de los treinta y cuarenta del siglo XX, estas mismas casas burguesas van a acoger, ante el entusiasmo de sus moradores, el mobiliario diseñado por el pintor Néstor de la Torre para la denominada cam- La vivienda popular urbana Hasta fines del siglo XIX, en que se fabrica en serie equipamiento doméstico para las clases populares, hablar de mobiliario popular no tiene mucho sentido, pues eran afortunados aquellos que tenían una cueva para establecer su vivienda habitual. En los riscos que dominaban la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, existía un gran número de cuevas y casucas de tierra habitadas por gente pobre. Si excluimos elementos básicos como cajas, asientos y camas, se puede afirmar que las viviendas urbanas de las clases trabajadoras carecían casi totalmente de mobiliario hasta prácticamente el siglo XX. Hasta épocas muy recientes las camas eran jergones rellenos de paja, que primero se colocaban en el suelo y más tarde descansaban sobre estructuras de madera. 203
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O gadas a espacios de menor importancia. El tallero o destiladera también está presente, tanto en la modalidad de mueble exento como inmueble. Aquí también podemos encontrar muebles provinciales de varios estilos y abundancia de camas de hierro de fabricación inglesa, tal y como describimos en el apartado anterior. El dormitorio principal suele estar amueblado con alcobas de diferentes estilos, aunque predomina el estilo inglés. Mobiliario vivienda señorial urbana. La vivienda popular rural Los pobres que vivían en las áreas urbanas no dispusieron de verdadero equipamiento doméstico hasta la llegada de la producción en serie, cuando se abarataron los productos de consumo no perecederos y aumentó algo el nivel de vida de la clase trabajadora. El mobiliario de sus viviendas consistía en cajas de madera que llegaban al puerto como embalajes y eran recicladas por las clases populares como asientos. Cuando el nivel de vida de las clases trabajadoras urbanas aumenta y pueden acceder a la compra de productos no básicos, adquieren un mobiliario importado, de fabricación en serie y barato. El mobiliario era muy escaso, Quintana Andrés confirma este dato para Gran Canaria: “[Las viviendas] detentadas por medianos rentistas [...] Todas con un mobiliario reducido, no existiendo grandes diferencias entre los medianos y pequeños propietarios en el ajuar de la vivienda”. Según datos obtenidos por este autor, los muebles más frecuentes eran las mesas, sillas, taburetes de madera de la tierra o de moscovia, fresqueras, lebrillos para amasar, pilas para destilar agua, taburetes para el ordeñe y cajas de tea o castaño. Una escena representada por el viajero inglés Williams (1839) resulta ser un documento gráfico del interior de una vivienda rural canaria de mediados del siglo XIX; se puede observar en él la escasez de mobiliario, que se reduce a unas cajas y una cómoda. En los datos proporcionados por viajeros extranjeros del siglo XIX se describen las viviendas populares rurales canarias de la época: una gran cantidad de canarios vive todavía en cuevas [...]. El mobiliario es de lo más simple. Una cama, compuesta de cuatro tablas que soportan un jergón, un cofre para guardar los trapos, una estera en el suelo, una jarra para el agua, un tostador para el grano y un pequeño molino de mano es casi todo su ajuar. Con frecuencia se encuentran grandes filtros de gres, puestos sobre un armazón que sirve de estan- La vivienda señorial rural El mobiliario que predomina es el tradicional, fabricado en la isla con maderas locales, principalmente la tea y el barbusano. Hay, sin embargo, diferencias con respecto al mobiliario de las viviendas populares, pues, con frecuencia, la mesa tocinera presenta elaboradas tallas de superficie o calados. Son frecuentes los escaños de tea de grandes dimensiones, las sillas vitorieras y los taburetes, aunque estos últimos se utilizan como asiento para el servicio, o en talleres, cocinas y patios. Cuentan con cajas de tea, aunque las de cedro se consideran de mayor valía y se sitúan en los lugares nobles de la vivienda, quedando las de tea rele- 204
    • GRAN CANARIA (ISLAS CANARIAS) tería [...]. En algunas casas se encuentran sillas de madera, pero la mesa apenas se ve (Verneau, 1981: 193). Durante el trabajo de campo se ha comprobado la existencia de abundante mobiliario tradicional que cohabita con elementos modernos, puesto que este tipo de vivienda es la menos afectada por el cambio social, aunque se da una cierta evolución –lenta y poco traumática– en el equipamiento y el mobiliario. La gran cantidad de mobiliario tradicional que se encuentra en ella es casi siempre fruto de la herencia, y a veces del encargo. Contrasta la abundancia de algunos tipos de muebles frente a la ausencia de otros que sí encontramos en las viviendas señoriales; es el caso de los escaños –mueble exclusivo de viviendas de alto nivel económico–, las cómodas de pata de revoltón y la caja de cedro. La presencia de esta última en la vivienda popular rural es muy limitada. En cuanto a los tipos de muebles presentes encontramos: el locero, que se considera un mueble de lujo y está situado casi siempre en la pequeña sala polivalente, recargado con loza y todo tipo de objetos de adorno; el tallero, tradicionalmente un mueble exclusivo de los campesinos con un alto nivel económico (a ello se debe que muchos de los ejemplares sean de reciente fabricación); también hallamos pileros inmuebles situados en el patio. Otro tipo muy frecuente es la caja de tea, aunque de menor tamaño que la correspondiente a las viviendas de menor nivel económico. Es rara la casa que no posea algún taburete, aunque ahora se han desplazado a las cocinas y patios, destinando a la estancia principal (o salita) el tresillo de importación. En la vivienda del campesino con cierta holgura económica encontramos sillas vitorieras, taburetes de costura y mesas tocineras, todo ello ausente de las viviendas más humildes. La cómoda, siempre del tipo de columnas, es un mueble considerado de lujo y se suele encontrar en los dormitorios, aunque en las viviendas más humildes se exhibe en el salón. Los dormitorios siguen conservando camas de hierro de principios del siglo XX, que ahora se muestran con cierto orgullo al considerarse camas canarias antiguas. Son diversos los estilos que presentan los muebles de las alcobas de madera fabricadas en la isla. Éstas son las únicas viviendas donde se ha encontrado el taburete para ordeñar, que en la actualidad hace las funciones de asiento de trabajo al haber perdido su utilidad original (hoy en día es obligatorio el empleo de ordeñadoras mecánicas). La mesa de pata de cangrejo –que es en realidad una consola con pata cabriolé– es en este ámbito el mueble más representativo y habitual del mobiliario provincial. Está fabricada con madera de pinsapo en la mayoría de los casos, y se localiza en vestíbulos o salones; su función es exclusivamente decorativa, colocándose en ella marcos con fotos familiares y todo tipo de figuras decorativas. Cumpliendo la misma función que la mesa de pata de cangrejo, y situadas en el mismo lugar de la casa se encuentran las mesas de arrimo, o mesas de frontera, llamadas así porque se sitúan en la frontera de la casa, es decir, en la entrada. La arquitectura del agua El sistema hidrológico de la isla es muy complejo, por ello fue necesario utilizar diferentes estrategias para la captación, almacenamiento y distribución, de los acuíferos tanto para uso doméstico como agrícola. El proceso colonizador que se lleva a cabo en Gran Canaria tras la conquista se basó en un principio en el repartimiento de tierras y aguas entre aquellos que colaboraron en la conquista. De esta manera surge un régimen de propiedad y un proceso de privatización de los caudales de agua procedentes de las distintas cuencas de recepción de la cumbre. Sur- 205
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O La primera gran obra hidráulica de la isla fue acometida a comienzos del siglo XVI. El canal de la Mina de Tejeda, como se le denominó, llevaba el agua desde el sector occidental de las cumbres hasta la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, salvando importantes obstáculos orográficos con grandes tramos en galería. Desde entonces, hasta fechas recientes, todas las obras de almacenamiento, captación, canalización y distribución de aguas han sido costeadas y realizadas por la iniciativa privada: por los “aguatenientes”, como se designa a los grandes propietarios del agua, y por el campesinado, en una labor de siglos que ha caracterizado los actuales paisajes agrarios, constituyendo los grandes sistemas hidráulicos de la isla, es decir, las vegas agrícolas. De esta manera se ha formado una compleja malla hidráulica de carácter radial, que recorre el terrazgo insular de cumbre a costa, garantizando el suministro de agua a los núcleos de población y espacios agrícolas, conformando toda una arquitectura tradicional del agua en forma de acueductos, acequias, tajeas, riegos, tomaderos, cantoneras, abrevaderos, lavaderos, galerías, etcétera, que sólo es comparable por su magnitud a la red de los antiguos caminos, a la cual está íntimamente ligada, pues en muchos casos discurren paralelamente. Actualmente la red de transporte de agua existente en la isla se estima en más de 1.000 kilómetros de longitud. Edificio de la Heredad de Aguas. Arucas. gen así las Heredades de Aguas, que gestionan, regulan y controlan el abastecimiento por medio de la figura del “Alcalde de aguas”. Hoy estas Heredades están formadas por comunidades de regantes. En Gran Canaria se desarrollaron notables arquitecturas e ingenios hidráulicos, entre los que destacan los pozos y presas, estanques, acequias, cantoneras, minas, molinos, acueductos, fuentes, pilares, etc. Los materiales de construcción de la arquitectura hidráulica de la isla son la piedra, la madera, la cal y el barro. Finalizada la Conquista y realizados los repartimientos de tierras y aguas, se constituyeron los Heredamientos de Aguas para regular su correcto uso y aprovechamiento por los regantes. Los primeros trabajos consistieron en la canalización de las aguas superficiales que tenían su origen en los nacientes y manantiales. Para ello se recurrió a la construcción de acueductos excavados en las laderas de los barrancos. Minas Se generalizaron en la isla durante el proceso de colonización. Es un ingenio muy sencillo para la captación de aguas, como relata Suárez Moreno4, consiste en una franja artificial, construida con piedras y argamasa, que recorre de forma longitudinal o transversal el cauce del barranco recogiendo las aguas subterráneas que discurren entre el fondo rocoso y la superficie y la desvían a un estanque. 206
    • GRAN CANARIA (ISLAS CANARIAS) Cantoneras Es el lugar donde se reúnen para partirse y repartirse las aguas de ciertas heredades isleñas y desde donde se abren simultáneamente a los distintos usuarios por conductos de fábrica consistentes en salidas rectangulares de 18,3 cm de boca. Estos escapes tienen a ambos lados unas muescas o ranuras en las que encaja una tablilla, generalmente de tea, pieza esencial de la cantonera. Esa tablilla es de una altura aproximada de 8 cm, cumpliendo la función de rebalsar la corriente, procurando una evacuación tranquila y regular de los caudales, al tiempo que determina una medida. En este último sentido, la cantonera ha evolucionado: antes no medía las aguas, hoy sí. Mientras, las reparte en azadas, piezas, cuartas y hora. Cantonera. Arucas. Fuentes Presas y estanques Las fuentes públicas y los pilares están relacionados con el proceso de urbanización, se construyen para proveer de agua para uso doméstico a la población de un núcleo urbano, alejada de los manantiales naturales. Hasta la mitad del siglo XX, la población se abastecía de agua directamente de los barrancos, manantiales y acequias, transportada en recipientes de barro, a veces a lomos de animales. A medida que los núcleos urbanos crecen, el agua comienza a ser canalizada hacia fuentes y pilares que se situaban en sitios estratégicos, normalmente la plaza principal. Hacia fines del siglo XIX, las fuentes públicas se relacionan con “la modernidad”, es el espíritu de la ilustración, en el que el concepto de sanidad e higiene adquieren gran importancia. Así, las fuentes públicas se relacionan con la idea de progreso, y fueron en aumento en los principales núcleos de población de la isla hasta la mitad del siglo XX. En el pasado la isla contó con un suministro de agua procedente de numerosos manantiales y arroyos permanentes. A pesar de esta circunstancia, los recursos hídricos han ido reduciéndose con el paso de los años, por lo que el hombre ha tenido que recurrir al aprovechamiento directo de la lluvia, a la captación de aguas superficiales y a la extracción de las subterráneas. El agricultor grancanario ha adoptado dos fórmulas para hacer frente a esta escasez: cultivar en invierno para beneficiarse de las lluvias o habilitar estanques para almacenar el agua. En el Noreste destacan los estanques en cueva, realizados en un flanco de la montaña para recoger las aguas que provienen de los nacientes de almagre. También son frecuentes los de barrial, que pueden alcanzar grandes dimensiones. Donde el suelo es impermeable se construyen estanques de mampostería, que suelen ser rectangulares y rehundidos. 207
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Gran Canaria existen 2.362 pozos que producen 107 hectómetros cúbicos anuales. El procedimiento de construcción de un pozo, así como el de extracción del agua, es muy costoso, ya que normalmente se perfora un orificio de unos tres metros de diámetro y a veces de hasta 200 metros de profundidad sobre materiales volcánicos de gran dureza. Sobre él se construye una amplia edificación para la instalación de toda la maquinaria relacionada con la extracción del agua. El uso intensivo de estas captaciones, principalmente concentradas en el Noreste de la isla, ha provocado un alarmante descenso del nivel freático en los últimos años, que se ha traducido en una perforación continua de los pozos existentes a la búsqueda de nuevos alumbramientos, o en el abandono de un elevado número de ellos, en el peor de los casos. Estas circunstancias han llevado a la implantación de nuevos sistemas de producción tales como la desalación de agua de mar y la depuración de aguas residuales, como alternativa a los sistemas tradicionales, lo que ha convertido a Gran Canaria en pionera en la aplicación de estas nuevas tecnologías. Acueducto, Escaleritas. Aruca. Gran Canaria es, quizá, la isla del Archipiélago que ofrece las condiciones más favorables para el aprovechamiento de las aguas superficiales. Por ello, en el siglo XX, con el desarrollo del cultivo de la platanera, gran consumidora de agua durante todo el año, heredades y particulares se ven en la necesidad de buscar nuevos recursos hidráulicos. En la actualidad existen 63 presas de grandes dimensiones, la mayoría localizadas en el suroeste, con una capacidad total de 83,8 hectómetros cúbicos. A lo largo de la historia reciente de Canarias, una de las mayores preocupaciones del agricultor isleño y de las instituciones públicas ha sido la de aprovechar y regular el uso de las aguas superficiales. En la medida en que disminuía este recurso y aumentaba su demanda, debido al incremento de la población y al desarrollo de la agricultura de regadío, se vio la necesidad de buscar nuevas formas de captación de aguas que se complementaran con el aprovechamiento de los manantiales y los embalses. Esta situación se produjo a finales del siglo XIX y se generalizó a mediados del XX; hubo que recurrir a las captaciones subterráneas del agua infiltrada en el subsuelo y contenida en el acuífero mediante la construcción de pozos, bombeándola a la superficie gracias a potentes motores de gasoil, primero, y eléctricos más tarde. Así, se abandonó el primitivo sistema de noria y fue posible alcanzar mayores profundidades. Actualmente, en Arquitectura preindustrial El lagar El extenso campo volcánico de Bandama, sobre el que hasta principios del siglo XIX se localizó el Monte Lentiscal, fue explotado como tierra de viñedos durante dicha centuria. Este nuevo paisaje del vino se conserva parcialmente en la actualidad. Aprovechando el auge de esta actividad durante el siglo XVIII, se construyen numerosos lagares, bodegas y toda una infraestructura agrícola al servicio de la producción del vino. Se elaboraban vino tinto y blanco seco, malvasía y diversas clases de moscatel. Destaca por su belleza el sitio denominado Siete Lagares, donde se emplazan 208
    • GRAN CANARIA (ISLAS CANARIAS) bodegas y lagares de piedra, excelentes exponentes de la tradición vitivinícola de estos lugares. El lagar se compone de cuatro partes fundamentales: la tanqueta grande, donde se deposita la uva, la lagareta, donde se recoge el mosto, la viga y la piedra. Los molinos harineros Los molinos de viento se localizaban sobre todo en la fachada oriental insular y en La Aldea de San Nicolás de Tolentino, aprovechando los vientos que la azotaban la mayor parte del año. Por el contrario, los molinos hidráulicos se encontraban repartidos en su mayoría por toda la mitad noreste, recorriendo de cumbre a costa sus principales valles, pues su mayor exigencia, además de la presencia de cursos de agua, es la existencia de un desnivel topográfico que les permita obtener mayor velocidad y, por tanto, mayor potencia. Esta muestra de ingeniería popular consta de tres elementos principales: un canal o acequia, el cubo y la sala del molino. El canal conduce el agua desde un naciente o manantial, salvando importantes obstáculos orográficos, hasta el cubo, estructura cónica de varios cuerpos –que puede oscilar entre los 4 y los 25 metros de altura–, donde desciende verticalmente por un conducto interior que se estrechaba en su base y cuyo desagüe o bocín incide directamente sobre las alavas del rodezno o “rueda del agua”, en el cuerpo subterráneo (cueva) de la casa del molino. Se trata del lugar donde la energía acumulada en el agua se transforma en fuerza motriz. Esta rueda transmite mediante un eje o árbol el movimiento circular a las piedras de moler, entre las que se deposita el grano contenido en la tolva, recipiente de madera de forma piramidal invertida en cuya base se halla la canaleta que deposita el objeto de la molienda en el orificio central de la piedra móvil superior, que gira sobre la piedra fija inferior. Molino de aceite. Santa Lucía. Arquitectura bioclimática Si la arquitectura bioclimática se define como aquella que armoniza con su entorno, utiliza materiales “naturales” y tiene muy en cuenta las condiciones climáticas, podríamos definir a la arquitectura tradicional como una arquitectura bioclimática. Esta estrategia de adaptación al medio, forzada por el escaso desarrollo tecnológico y de los transportes, se ve quebrada con la irrupción de la “modernidad”, término que alude al proceso conocido como cambio social y que se consolida en Canarias hacia la mitad del siglo XX. La arquitectura y el diseño de interiores tras el cambio social En Gran Canaria, en la primera mitad del siglo XX, las viviendas urbanas, especialmente las de la capital, evolucionaron lentamente de acuerdo a los avances que llegaban del exte- 209
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O A partir del cambio social y del desarrollo urbanístico por él originado, se produce un brusco cambio en las viviendas de toda la isla. Las transformaciones comienzan en la capital, en las zonas turísticas del sur y en la franja costera del sureste. La vivienda popular, a partir de ahora, será el bloque de pisos en la capital y la vivienda-salón en el extrarradio urbano y el resto de la isla. El término “viviendasalón” se aplica a las viviendas unifamiliares construidas al estilo de los apartamentos para los turistas de la zona sur. Proliferan en la franja costera del sureste (Vecindario, Doctoral), lugar de residencia de los trabajadores del sector turístico, y se extienden al ámbito rural y al extrarradio de la capital. El albañil que trabaja en la zona sur de la isla fabricará su propia casa siguiendo el estilo de los apartamentos que se construyen en las zonas turísticas y con los mismos materiales. Esta vivienda es casi siempre de dos plantas y cubierta plana con azotea. La planta baja suele ser una sola estancia (que sirve también de garaje) donde en muchos casos se desarrolla la vida familiar, y la planta alta está destinada a enseñarla a las visitas. En la capital, debido al desarrollo urbanístico y a la especulación del suelo, la casa terrera es sustituida por el piso, proceso que aún se encuentra activo, y poco a poco desaparecen las construcciones populares fabricadas en los primeros años del siglo XX. Se construyen rápidamente edificios de varias plantas con viviendas de espacio muy reducido. Estos bloques surgen en zonas nuevas, como es el caso de la Ciudad Alta de Las Palmas de Gran Canaria, quedando los barrios obreros que surgieron a fines del siglo XIX, para alojar a las clases trabajadoras, al margen del desarrollo urbanístico, y conservándose en ellos hasta hoy las casas terreras (aunque muchas de ellas han sido reformadas, siguen teniendo la estructura básica de la casa terrera tradicional). Prensa, molino de aceite. Santa Lucía. rior, tanto en el estilo y la tipología como en los procesos de construcción. El barrio de Triana se convirtió en una zona básicamente burguesa, y en él se construyeron viviendas de varios pisos en los diferentes estilos propios de cada época (el modernista de las primeras décadas, el racionalismo de los años treinta y cuarenta, etc.). También el equipamiento doméstico evoluciona, y el empleo del metal desbanca a los utensilios de madera y barro (en cuanto al mobiliario, la enorme difusión que tuvieron las camas de hierro es un ejemplo de esta transformación). Durante la segunda mitad del siglo XIX y la primera del siglo XX se habían desarrollado nuevos barrios obreros en la capital: La Isleta, los Riscos (San Juan, San José, San Nicolás, San Roque) y Arenales. Estos nuevos asentamientos estaban conformados urbanísticamente por las populares casas terreras5, que albergaban a los obreros que acudían a la capital a trabajar en el sector servicios (casi siempre derivados de la actividad portuaria). 210
    • GRAN CANARIA (ISLAS CANARIAS) Isa: canto y baile típico de las islas Canarias. Manises: cacahuetes. Medianías: zona geográfica de Gran Canaria que va de los 500 a los 1.500 m de altitud. Mesa de arrimo o mesa de frontera: mesa que se sitúa pegada a la pared, normalmente en el vestíbulo. Se le llama también mesa de frontera porque se sitúa en la “frontera” de la casa, es decir, en la entrada. Mesa de pata de cangrejo: consola con patas cabriolé. Millo: maíz. Pata de revoltón: terminación en espiral de las patas de un mueble. Picón: lapilli. Magma violentamente expulsado que se fragmenta mucho y adquiere consistencia granular. Piedra azul de Arucas: fonolita de color gris azulado y textura compacta muy apreciada para la construcción en Canarias. La más utilizada fue la extraída de las canteras del municipio de Arucas. Quicialera: bullón. Silla vitoriera: nombre que se da en Canarias a un tipo de silla de estilo inglés colonial. Sollado o suallado: revestimiento de madera de los suelos. Tallero o destiladera: mueble donde se coloca la piedra para destilar (filtrar) agua y el bernegal (recipiente de barro que la recoge). Terrero: sitio abierto de una casa, patio exterior donde se realizan tareas domésticas. Tienda de aceite y vinagre: tienda de ultramarinos dividida en dos partes, en una se venden alimentos y en la otra se sirven bebidas alcohólicas. Tinamar: nombre aborigen del municipio de La Vega de S. Mateo. Zahorra: lastre de una embarcación. Glosario Abacería: puesto o tienda donde se venden al por menor aceite, vinagre, legumbres secas, bacalao, etc. Aguateniente: terrateniente dueño del agua. Alarife: persona que ejerce el oficio de maestro de obra o arquitecto. Almocrebe: del árabe Al mukari, el alquilador. Arriero de mulos. Bullón: quicialera, madero que asegura las puertas y ventanas por medio de pernios y bisagras para que abran y cierren. Cantonera: tronera. En Gran Canaria es un depósito con recipientes adecuados para recibir el agua de los pozos y presas y distribuirla de manera proporcional entre los agricultores. Por lo general el término cantonera es utilizado en el sur de la isla, mientras que en el norte se emplea tronera. (Fuente: FEDAC, Cabildo de Gran Canaria). Casa terrera: portuguesismo que se utiliza en Canarias para denominar a las casas de una sola planta. Engarrafados: de engarrafar. Agarrar fuertemente una cosa. Folía: canto y baile popular de las Islas Canarias. Heredades de agua: es un conjunto de propietarios de un determinado manantial o de una explotación de aguas. En las heredades se reúnen los propietarios de agua para determinar dulas o repartos de agua. En una heredad es importante la presencia del reloj que marca las horas de agua. Estos relojes serán un referente para el pueblo ya que medían el ritmo de las actividades agrícolas de la comunidad. (Fuente: FEDAC, Cabildo de Gran Canaria). Hombre empaquetado: hombre bien vestido para una ocasión especial. 211
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Bibliografía Abad González, A., La identidad canaria en el arte. Centro de la Cultura Popular Canaria, Tenerife, 2001. Alvar, M., Atlas lingüístico y etnográfico de las Islas Canarias. Ediciones del Cabildo de Gran Canaria, 1975. Aranda Mendíaz, M., El hombre del siglo XVIII en Gran Canaria. Universidad de Las Palmas. Las Palmas de Gran Canaria, 1993. Aznar Vallejo, E., La organización económica de las Islas Canarias después de la conquista (1478-1527). Mancomunidad de Cabildos, Las Palmas de Gran Canaria, 1979. Díaz Lorenzo, J. C. y Fernández, J. J., Arquitectura rural en La Palma. Tauro Producciones. Madrid, 1999. Fergus, O., La evolución de la vivienda humana. Editorial Alameda. México, 1954. Fernández Armesto, F., Las Islas Canarias después de la conquista. Ediciones del Cabildo Insular de Gran Canaria. Las Palmas de Gran Canaria, 1997. Fernández Montes, M. (Coord.), Etnología de las Comunidades Autónomas. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid, 1996. Florido Castro, A., Arqueología Industrial en Las Palmas de Gran Canaria durante la restauración (18691931). Ediciones del Cabildo de Gran Canaria. Las Palmas de Gran Canaria, 1999. Fraga González, C., Urbanismo y Arquitectura anteriores a 1800. Centro de la Cultura Popular Canaria. Tenerife, 1990. Galván Fernández, F. y Martínez de Azagra, L., Trabajos Socioeconómicos. Canarias a finales del siglo XIX. Ed. Benchomo. Tenerife, 1994. García del Rosario, C., La Real Sociedad Económica de Amigos del País de Las Palmas de Gran Canaria. Mancomunidad de Cabildos y Museo Canario. Las Palmas de Gran Canaria, 1982. Glas, G., Descripción de Las Islas Canarias. Instituto de Estudios Canarios, Sta. Cruz de Tenerife, 1982. González Lemus, N., “El campesino isleño visto por los viajeros ingleses del siglo XIX”, en El Pajar. Núm. 3, agosto, La Orotava, Tenerife, 1998, pp. 34-38. Grau-Bassas, V., Usos y Costumbres de la población campesina de Gran Canaria (1885-1888). El Museo Canario, Las Palmas de Gran Canaria, 1980. Hernández Rodríguez, G. (Ed.), Estadística de las Islas Canarias 1793-1806 de Francisco Escolar y Serrano. CIES y Caja Insular de Ahorros de Gran Canaria. Las Palmas de Gran Canaria, 1984. Madoz, P., Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de Canarias. Edición Ámbito/Editorial Interinsular Canaria. Valladolid, 1986. Martín de Guzmán, C., “La Arqueología Industrial”, en Aguayro. Núms. 148-150, Caja Insular de Ahorros. Las Palmas de Gran Canaria, 1983. Martín Rodríguez, F. G., Arquitectura Doméstica Canaria. Aula de Cultura de Tenerife. Sta. Cruz de Tenerife, 1978. Morales Padrón, F., Libro Rojo de Gran Canaria, (Ed.). Ediciones del Cabildo Insular de Gran Canaria. Las Palmas de Gran Canaria, 1995. Navarro, D. J., Recuerdos de un noventón. Cabildo Insular de Gran Canaria. Las Palmas de Gran Canaria, 1998. Pascua Febles, I., “Influencia de la cultura y el lenguaje ingleses en Canarias”, en Aguayro, nº 194, julio-octubre, Caja Insular de Ahorros de Canarias. Las Palmas de Gran Canaria, 1991, pp. 37-40. Pérez Vidal, J., Los estudios del folklore canario 1880-1980. Escuela de Folklore de la Excma. Mancomunidad de Cabildos de Las Palmas. Las Palmas de Gran Canaria, 1982. – Estudio de Etnografía y Folclore Canarios. Cabildo de Tenerife. Sta. Cruz de Tenerife, 1985. – Los portugueses en Canarias. Cabildo Insular de Gran Canaria. Las Palmas de Gran Canaria, 1991. 212
    • GRAN CANARIA (ISLAS CANARIAS) Quintana Andrés, P. C., Mercado Urbano, Jerarquía y Poder Social. La Comarca del Noroeste de Gran Canaria en la primera mitad del siglo XVIII. Ayuntamiento de la Villa de Agaete, Las Palmas de Gran Canaria, 1995. – Desarrollo económico y propiedad urbana. Población, mercado y distribución social en Gran Canaria durante el siglo XVII. Ediciones del Cabildo de Gran Canaria. Las Palmas de Gran Canaria, 1999. Suárez Moreno, F., La Arqueología industrial en Canarias. Cabildo Insular de Gran Canaria. Las Palmas de Gran Canaria, 1998. Torres Santana, E., Los oficios y el mundo del trabajo en Gran Canaria. Separata del Anuario de Estudios Atlánticos, Nº 28. Cabildo de Gran Canaria. Las Palmas de Gran Canaria, 1982. – La burguesía mercantil de Las Canarias Orientales (1600-1625). Ediciones del Cabildo Insular de Gran Canaria. Las Palmas de Gran Canaria, 1991. Torriani, L., Descripción e Historia del Reino de las Islas Canarias. Goya Ediciones. Sta. Cruz de Tenerife, 1959. Valle Quesada, Mª T., El mueble tradicional en Gran Canaria. Tesis doctoral inédita, 2002. Verneau, R., Cinco años de estancia en las Islas Canarias. Editorial J.A.D.L. Tenerife, 1981. Viera y Clavijo, J., Extractos de las actas de La Real Sociedad Económica de Amigos del País de Las Palmas de Gran Canaria (1777-1790). Real Sociedad Económica de Amigos del País. Las Palmas de Gran Canaria, 1981. Notas 1 Quintana Andrés, P. Desarrollo económico y propiedad urbana. Población, mercado y distribución social en Gran Canaria durante el siglo XVII, 1999. 2 Portuguesismo, estudiada por Pérez Vidal. 3 Latón. 4 Suárez Moreno, F., La piedra, la cal y otros materiales, en la ingeniería hidráulica canaria. En El Pajar, Nº 9, agosto 2001, pp. 84-93. 5 El término terrera, considerado un lusismo por Pérez Vidal (1985), denota una vivienda de una sola planta, casi siempre de cubierta plana con azotea. “En Gran Canaria […] predomina la de azotea”. Un autor de la isla [Guerra Navarro] la define así: “Casa de una planta compuesta por una salita de entrada, un alcoba a un lado y un patiecillo trasero. Suelen tener azotea” (Pérez Vidal, 1995: 54). Este tipo de viviendas se localizan en Canarias tanto en el mundo rural como en el urbano de todo el Archipiélago. 213
    • Mallorca rural ISLAS BALEARES Gabriel Ordinas Marcè
    • COORDINACIÓN: Gabriel Ordinas Marcè Geógrafo y técnico de patrimonio etnológico. COLABORADORES: Marina Crespí Gómez, licenciada en bellas artes y diplomada en conservación de bienes culturales. María del Mar Gaita Socias, historiadora del arte y técnica de patrimonio. Tomás Vibot Railakari, filólogo. CARTOGRAFÍA: Raquel Rodríguez Gomila.
    • La isla de Mallorca se extiende a lo largo de 3.667 km2 y se divide en 53 municipios. En la isla se pueden diferenciar diversas comarcas de límites un tanto imprecisos pero que a grandes rasgos diferencian la zona montañosa del llano de la isla. Separando estas dos grandes áreas, se halla una zona de transición llamada Raiguer y, en la zona sur de la isla, encontramos las zonas llamadas Migjorn y Llevant (levante). Casi toda la isla se ha visto beneficiada por alguno de los proyectos Leader, aunque el último de estos proyectos, actualmente en vigor, el Leader Plus, implica a municipios poco afectados por el desarrollo turístico, es decir, excluye las grandes ciudades y las zonas costeras. En esta área se incluyen toda la comarca del llano, casi toda la zona del Raiguer, y diversos municipios de montaña. Ante la diversidad que ofrece la isla y la inexistencia de límites claros de comarcas, limitaremos nuestra área de estudio a dos municipios: Campanet, en la zona del Raiguer, que incluye grandes áreas de montaña, y Sencelles, uno de los municipios del llano donde se conserva más la tradición agrícola. El municipio de Campanet, con sus 34’6 km2, está situado en la vertiente sur de la sierra de Tramuntana. La mayor concentración urbana se da en el núcleo que da el nombre al municipio, mientras que el resto de la población se localiza en la aldea de Ullaró, en la urbanización de Son Borràs y en caseríos diseminados. El paisaje del municipio combina las parcelas de regadío y secano de la zona sur con las grandes propiedades que mantienen División comarcal de Mallorca. un uso agrícola importante vinculado a la explotación de cereales y también con una cabaña ganadera significativa. Antiguamente, el olivo fue la base de la economía de esta zona. Por su parte, el municipio de Sencelles, que cuenta con 52’62 km2, se localiza en el centro del llano de Mallorca y sus tierras se han dedicado históricamente al cultivo de la vid y de los cereales. Dispone de dos núcleos de población importantes: Sencelles, que concentra la mayor parte de los habitantes, y Biniali. Además, cuenta con numerosas aldeas habitadas, como Jornets, Ruberts, Cascanar y Laiar. En la zona rural, la urbanización que afecta a toda la isla se hace muy evidente en ambos términos municipales. La proliferación de edificaciones –algunas de dudosa legalidad– amenaza con hacer desaparecer las construcciones tradicionales de la isla. Gran parte de las nuevas edificaciones no respetan en absoluto la arquitectura popular de la zona. El clima de los dos municipios no presenta diferencias notables. Ambos son cualificados de secos y subhúmedos, aunque la zona norte 217
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Término de Campanet y municipios limítrofes. Término de Sencelles y municipios limítrofes. de Campanet presenta unas precipitaciones más elevadas. Las temperaturas medias anuales se sitúan entre los 14 y los 17º. Las diversas culturas que se han establecido en la isla han dejado su huella en los dos municipios. Sencelles conserva más de 30 yacimientos arqueológicos, entre los que se encuentran diversos talaiots muy bien conservados como el de Son Fred y el de Cas Canar. Por su parte, entre los 10 yacimientos de Campanet destaca el talaiot de planta cuadrada llamado el claper des Doblers. La época de dominación romana de la isla ha dejado muy pocas huellas, aunque por el término municipal de Campanet se sabe que pasaba la vía romana que unía las poblaciones de Palma y Pollentia. Por el contrario, los árabes perfeccionaron e introdujeron algunos sistemas de aprovechamiento del agua que funcionan aún en nuestros días. En el siglo XIX el pueblo de Costitx se desvincula definitivamente de Sencelles, mientras que Búger hace lo propio con Campanet. De esta manera quedan definidas las demarcaciones actuales de ambos municipios. Demográficamente ambos municipios presentan máximos de población a principios del siglo XX: Campanet llega a los 3.117 habitantes y Sencelles a los 3.918. Durante casi todo el siglo XX la tendencia demográfica es a la baja, llegando a los 2.100 y 1.630 habitantes respectivamente. No es hasta la década de los años ochenta que las demografías de ambos municipios empiezan a presentar síntomas de recuperación. En la actualidad Campanet alberga 2.227 habitantes y Sencelles llega a los 1.969 habitantes. El territorio y el entorno construido Organización del espacio urbano El municipio de Campanet, con sus 34’6 km2, está situado en la vertiente sur de la sierra de Tramuntana, al norte de la isla de Mallorca. Forma parte de la comarca del Raiguer, división administrativa que engloba once municipios situados a medio camino entre la montaña y el llano. La mayor concentración urbana se da en Campanet, mientras que el resto de la población se localiza en la aldea de Ullaró, en la urbanización de Son Borràs y en caseríos diseminados. El paisaje del municipio presenta dos entornos claramente diferen- 218
    • MALLORCA RURAL (ISLAS BALEARES) ciados. Por una parte, la zona sur del término, próxima a uno de los principales ejes viarios de la isla (la carretera Palma-Puerto de Alcúdia) se corresponde con pequeñas parcelas que combinan un uso agrícola –tanto de secano como de regadío– en declive, con una finalidad residencial en auge. La parte norte del municipio engloba las estribaciones de la sierra de Tramuntana y el valle de Sant Miquel. Esta zona se divide en grandes propiedades que mantienen un uso agrícola importante vinculado a la explotación de cereales y también con una cabaña ganadera significativa. Las grandes extensiones de olivar existentes en esta zona presentan un abandono significativo. Históricamente la población de Campanet ha vivido de la agricultura y la ganadería, casi siempre vinculada a las grandes explotaciones agrarias del municipio. Los jornaleros conseguían que las grandes fincas produjeran aceite, madera, carbón, lana, pieles, queso y ganado diverso. También fue importante la recolección, molienda y exportación del mirto, aunque desapareció en 1945. Actualmente Campanet mantiene algunas industrias vinculadas al calzado y diversos talleres artesanales, alguno de los cuales trabaja la piedra. Gran parte de la población se dedica al sector de la construcción y al turismo, muy desarrollado en municipios próximos como Alcúdia y Pollença. Burocráticamente ambos municipios están muy vinculados a la ciudad de Inca, la segunda capital más importante de la isla junto con Manacor. En Inca, situada a unos diez kilómetros de Campanet y Sencelles, se pueden realizar prácticamente todos los trámites administrativos. Además existe una importante zona comercial, un destacado mercado los jueves, un instituto de educación secundaria, una estación de tren que comunica con la capital, con Manacor y con Sa Pobla, y además en las fábricas y comercios de Inca trabaja un importante contingente de pobla- Parcelario del término municipal de Campanet. ción de Sencelles y Campanet. En la actualidad se está construyendo un hospital. Romerías. En la proximidad de Pascua todos los pueblos de Mallorca celebran el pancaritat en una ermita o lugar significativo del municipio. En el caso de Sencelles, el día elegido es el domingo del Ángel (primer domingo después de Pascua) y el lugar la casa de Sor Francinaina. Por su parte, los habitantes de Campanet acuden el martes siguiente a Pascua a la iglesia de Sant Miquel. También se celebran ferias anuales, que en los casos que nos ocupan coinciden en el mes de mayo. Campanet la celebra el segundo fin de semana de dicho mes y Sencelles el tercero. En diciembre del 2004 Campanet estrenó una feria de oficios tradicionales a la que se quiere dar continuidad. Las fiestas locales se distribuyen entre los patrones de la villa y las fiestas de verano. La patrona de Sencelles es Santa Ágata, a principios de febrero, honrada con bailes populares, desfile de carrozas, actos religiosos y música 219
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O tradicional. Por su parte, el patrón de Campanet es San Miguel, festejado el 29 de septiembre. Otros santos también son ampliamente venerados en estas localidades. Especial atención merece el aniversario de la muerte de la Sor Francinaina Cirer (27 de febrero), en Sencelles. Las calles se engalanan y las autoridades depositan una ofrenda floral frente al monumento a la beata. En Campanet se honra a San Victoriano el primer fin de semana de julio. Otra fiesta a destacar, y que se celebra en toda la isla, es la de San Antonio. En la víspera se encienden hogueras en muchos pueblos, y el día del santo se realizan las bendiciones de los animales, antes de labor, y ahora de compañía. Llegado el verano el júbilo se apodera de todos los lugares por pequeños que sean. En julio en Biniali celebran San Cristóbal y en Ruberts se festeja la Virgen del Carmen. En el mes de agosto en Sencelles se celebra la Virgen de Agosto y en Jornets San Bartolomé, con música y bailes populares. Después de la festividad de todos los Santos (1 de noviembre) era, y en muchos lugares aún es, costumbre realizar la matanza del cerdo para proveer a la familia de embutidos durante todo el año. Las matances –como se denomina en Mallorca la matanza del cerdo– es una actividad con un fuerte componente social. Es costumbre la participación recíproca de familiares y amigos durante toda la jornada. El animal es sacrificado con las primeras luces del día y una vez acabada la jornada se puede contar una larga lista de embutidos y productos diversos imprescindibles en la cocina tradicional mallorquina. A los colaboradores se les obsequia con una muestra de los productos recién elaborados, llamada present. Caminos. Campanet se halla situado en una pequeña loma cercana a la carretera PalmaPuerto de Alcúdia. Del núcleo principal parten caminos, la mayoría asfaltados, que comunican la villa con poblaciones vecinas. Los prin- Fotografía aérea. Sencelles. cipales son el de Búger (a través de la carretera principal), el llamado camino viejo de Pollença, el de Moscari y Selva, el de Caimari, el antiguo camino de Inca, además de otros que comunican con el lugarejo de Ullaró. Es importante citar el camino llamado de na Pontons, que aunque no cruza el núcleo urbano, transita por el término municipal. Se trata, según la tradición, de un camino que hizo construir una noble y rica señora de la zona de Manacor, el cual atravesaba toda Mallorca con la finalidad de poder acceder al santuario de Lluc, situado entre las montañas y hacia el que la dama conservaba gran devoción. Por su parte, el núcleo de Sencelles disfruta de vías de comunicación con todos sus pequeños núcleos de población y con todas las villas vecinas. Además de la carretera dicha de Sencelles, que nace en Santa Maria del Camí y le pone en comunicación con el pueblecito de Biniali, dispone de vías importantes con Inca, con Costitx, que hasta el año 1855 pertenecía al municipio de Sencelles, con Binissalem a través de Biniagual, con Santa Eugènia, y diversos enlaces con la carretera vieja de Sineu –una de las principales arterias del llano de la isla– que también le sirven para acceder a los pequeños núcleos de Laiar, Ruberts, Cascanar y Judí. 220
    • MALLORCA RURAL (ISLAS BALEARES) Precisamente las áreas próximas a las entradas y salidas de los caminos en los límites del núcleo urbano concentran las previsiones de crecimiento urbanístico de los dos municipios. Sin poder hablar de rivalidad, sí cabe señalar las vicisitudes históricas que culminaron con las desmembraciones de Búger y Costitx de Campanet y Sencelles respectivamente en la década de los años 50 del siglo XIX. Por otra parte cabe señalar que en el siglo XIV Campanet estuvo incluido en el municipio de Sa Pobla. Cuenta la leyenda que los habitantes de Sa Pobla intentaron robar el Cristo de la Iglesia de Sant Miquel. Gracias a un supuesto milagro, no consiguieron pasar el arroyo que separa las poblaciones. En los últimos años son muchas las possessions y caserones urbanos que se han transformado en hoteles rurales y centros de agroturismo. En Campanet abundan especialmente en torno al camino viejo de Pollença, un fértil valle de gran interés paisajístico, donde se localizan las fincas de Monnàber Nou y Monnàber Vell. Pero no sólo la montaña se ha abierto al agroturismo. En la parte del llano de la isla son muchas las possessions que han optado por esta solución para rentabilizar las grandes casas de campo ante la ruina que supone la agricultura. En Sencelles se pueden citar Can Raió, Son Jordà y Son Xotano. Viñas. Era de trillar. seco, aunque la mayoría refuerzan la privacidad con una reja sobre la pared, o aumentando la misma con materiales modernos. También, según la zona, se usa mucho el marès, piedra arenisca que se extrae de las canteras de la comarca en bloques cuyo tamaño normalmente es de 80 x 40 cm y de grosor diverso. Otro sistema peculiar, muy utilizado antiguamente para cercar terrenos, era la bardissa, entrelazado de arbustos espinosos que impedía el paso del ganado a un determinado campo. Las fincas se miden en cuarteradas, medida equivalente a 7.103 metros cuadrados. Cada cuarterada se divide a su vez en cuatro cuartones (1.775,75 metros cuadrados). Cada cuartón equivale a cien destres cuadrados, y un destre son 17’75 metros cuadrados, aproximadamente veintiún palmos cuadrados. Las grandes fincas incluyen cientos de cuarteradas y algunas pocas se extienden a través de miles de cuartera- Organización del espacio rural El espacio rural de los municipios estudiados varía mucho en función de si nos encontramos en un área de montaña o no. En la zona de Sencelles encontramos grandes extensiones de terreno que aún forman parte de explotaciones tradicionales, las llamadas possessions. Los diversos campos de estas fincas se encuentran separados por paredes de piedra seca, para facilitar las rotaciones del ganado, principalmente ovino. En las zonas parceladas, también encontramos las paredes de piedra en 221
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Ganadería ovina. Cultivo de cereal. das. Existen diversas fincas a las que la tradición popular atribuye una extensión de 4.444 cuarteradas, más de 3.100 hectáreas. Las casas de campo normalmente se construían buscando la orientación sur, con las evidentes excepciones determinadas por la orografía del terreno. Esta situación las protegía del viento de tramontana y les proporcionaba una mayor insolación. Las paredes maestras tenían un grosor considerable (en ocasiones hasta un metro) y estaban construidas con piedra, tierra y cal. Este grosor les permitía aislarse de las condiciones térmicas exteriores. Por su parte, los tabiques interiores de la casa solían ser de piezas de arenisca, que oscilaban entre los cinco y los diez centímetros de grosor, sobre los que se daba una capa de yeso y se blanqueaba con cal. Las cubiertas, siempre de teja, suelen mantener una pendiente del 25%, ya que la nieve es un fenómeno muy extraño en la isla (excepto en la zona de montaña). La irregularidad de las precipitaciones, concentradas en la primavera y el otoño, y casi nulas en verano, obliga a la existencia de una o varias cisternas que recogen el agua de los tejados. Plazas públicas e instalaciones deportivas de Campanet. casas de notable importancia. En este espacio convergen los diversos caminos que comunican con los pueblos vecinos, la mayoría de ellos convertidos en carreteras. El núcleo principal de los pueblos, que en ocasiones data del siglo XIII, ha sido paulatinamente ampliado con la incorporación de nuevos barrios que han conformado su aspecto actual. Por otra parte, en los últimos años, la aparición de edificios de pisos y chalets adosados está remodelando el aspecto de los núcleos urbanos tradicionales. En Campanet el antiguo núcleo urbano se denomina la vila (la villa), mientras que los barrios más modernos reciben el nombre de Arquitectura urbana. El lugar público abierto. La organización de los núcleos urbanos gira principalmente en torno a una plaza donde se suele situar la iglesia parroquial y algunas 222
    • MALLORCA RURAL (ISLAS BALEARES) Plazas públicas e instalaciones deportivas de Sencelles. Feria de artesanía de Campanet. las grandes propiedades sobre las que se han desarrollado a través de establecimientos y parcelaciones. Encontramos así Son Pocos, Son Puça (en auge gracias a las vistas panorámicas) Son Massanet y Son Bordoi. Por su parte en Sencelles se distinguen las zonas de Sa Creu, Cas Bril y la plaza de la iglesia. Los actos públicos se suelen desarrollar en torno a los núcleos antiguos. Así, en Campanet el mercado semanal tiene lugar en la plaza Mayor, mientras que Sencelles utiliza la plaza Nueva para estas finalidades. La ubicación de la iglesia parroquial marca los itinerarios de las procesiones, que suelen visitar también los conventos y ermitas existentes. Les bendiciones que se celebran en la fiesta de San Antonio también tienen por escenario la iglesia parroquial e implican la salida del santo al exterior. Un caso singular tiene lugar en Sencelles cada 27 de febrero, día en que se conmemora el aniversario de la muerte de Sor Francinaina Cirer. En este día, con un marcado ambiente festivo, se lleva a cabo una ofrenda floral en la imagen de la beata (delante de la iglesia) y muchas de las fachadas de las casas de la villa se engalanan con flores, macetas y estampas de la beata. En los pueblos de Mallorca son tradicionales las ferias anuales. Cada municipio dispone de una o varias. En los últimos años están proliferando las ferias dedicadas a un determinado producto. Así encontramos la feria de la aceituna (Caimari), la feria de la Miel (Llubí), la feria de la perdiz (Montuïri), la fiesta del vino nuevo (Santa Maria del Camí), las fiestas del vermar (vendimia) (Binissalem), entre muchas otras. Campanet celebra su feria anual el segundo domingo de mayo, con muestras de artesanía y ganadería entre otras muchas actividades que colapsan la parte antigua del pueblo. Una semana después la feria se traslada a Sence- Calle de Sencelles. 223
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O lles. En el año 2004 se ha iniciado una feria de oficios artesanales en Campanet, que tiene lugar en el otro extremo de pueblo, en la barriada de Son Puça. Prácticamente no existen barrios de oficios. El único vestigio son las antiguas torres de molinos harineros que, lógicamente, se localizan en las partes más altas y ventosas de los pueblos. Es destacable la proliferación de restauraciones de estos edificios para convertirlos en viviendas, aunque no siempre respetando sus características tipológicas. En Campanet se conservan aún diversos tejares y talleres de artesanos en funcionamiento. Las dimensiones de los núcleos de Campanet y Sencelles no permiten una gran proliferación de zonas de ocio, función que ejercen las plazas principales de los núcleos. Los cafés más antiguos y los locales para la tercera edad son los más concurridos por las personas mayores, mientras que las plazas secundarias son las preferidas por la gente joven. Ambos municipios disponen de una buena infraestructura deportiva, con piscina, polideportivo, campo de fútbol, etc. En ambos municipios se localizan diversos lugares de una significación especial, ya sea histórica o legendaria, como es el caso del pou d’en Gatell, en Campanet. Plaza Llorenç Riber. Campanet. Detalle de la iglesia. Campanet. Arquitectura urbana. Lugar público cerrado Edificios monumentales Lógicamente los núcleos urbanos concentran los principales edificios del término municipal. Son destacables los edificios de carácter religioso, entre los que sobresalen las iglesias parroquiales. La iglesia parroquial de Sant Miquel en Campanet fue iniciada en 1717 y de su interior destacan el órgano barroco, la capilla de San Victoriano (que acoge sus restos) y el retablo mayor. El exterior del templo desta- Museo del barro. Marratxí. 224
    • MALLORCA RURAL (ISLAS BALEARES) Iglesia de Sant Miquel. Campanet. Iglesia. Sencelles. ca por su sobriedad y por la omnipresencia de la piedra. Por su parte, la iglesia parroquial de Sant Pere en Sencelles se empezó a construir el año 1691 y dispone de seis capillas a cada lado (derecha: la Virgen del Carmen, las Ánimas, el Rosario, Santa Águeda, Santo Tomás de Aquino y la Purísima Concepción; izquierda: San Joan Bautista, San Antonio Abad, el Nombre de Jesús, Santa Catalina Tomás, San José y el campanario). Pero no son las únicas iglesias de estas demarcaciones sino que la mayoría de aldeas cuentan con su propio templo. Situada en la zona rústica, la pequeña iglesia de Sant Miquel data de la época de la conquista de Mallorca por las tropas del Rey Jaime I, allá en el siglo XIII, y constituye una de las joyas arquitectónicas de la comarca. Esta parroquia está mencionada ya en la Bula del Papa Inocencio IV del año 1248. El templo dispone de una única nave, dividida en tres tramos por dos arcos diafragma que sostienen la cubierta de madera a dos aguas. Sobresalen dos espadañas y algunas tejas decoradas. De su interior son remarcables el retablo de San Miguel (XVII) y el retablo del Rosario del XVI, además de la imagen del Santo Cristo, muy venerada por los lugareños. En el año 1978 la iglesia fue declarada Bien de Interés Cultural. Es también destacable la casa natal de Sor Francinaina Cirer, en Sencelles, hoy convertida en convento y museo donde se pueden observar gran parte de los muebles y enseres utilizados en el siglo XIX. Entre las habitaciones más relevantes destaca la cocina. Son también dignos de observar los suelos y el patio, el horno, la cisterna y un particular vía crucis. Entre los edificios civiles destacan únicamente la casa consistorial de Campanet (siglo XIX), de estilo historicista, y la casa llamada la Sala Vella, edificio de origen medieval que albergó el antiguo ayuntamiento. En la parte baja del casal, hoy destinado a fines sociales, se ubicó la prisión del municipio. En Sencelles sobresale la casa de Can Grau, antaño sede temporal del Ayuntamiento. Actualmente se dedica a casa de cultura y alberga el archivo municipal. 225
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O Banco y farola. Sencelles. Acera. Sencelles. Respecto a los conjuntos urbanos merecen especial atención algunas calles de Campanet próximas a la plaza mayor. Es el caso de las calles de San Miguel y la calle Mayor, además de algunas pequeñas calles y callejones que aglutinan la mayor parte de los ejemplos de arquitectura popular de la población. En el mismo municipio, la aldea de Ullaró merece una visita, tanto por su conjunto (las intervenciones patrimoniales que se han hecho han respetado básicamente la arquitectura de la zona) como por la presencia de algunos edificios de interés como la casa de Son Ponç, o el que fuera antiguo oratorio de Son Garreta, en la fachada de la cual se pueden observar una espadaña y un reloj de sol. Por su parte, el núcleo urbano de Sencelles dispone también de un casco antiguo con elementos de gran interés (como por ejemplo el vía crucis), pero este municipio destaca por sus aldeas habitadas como Jornets, Ruberts, Cas Canar, etc., donde la arquitectura popular mallorquina se hace patente en todo su esplendor. Son destacables también los hostales, lugares muy vinculados a la antigua red de carreteras y hoy convertidos en viviendas o en restaurantes. La importancia del eje viario Palma-Alcúdia nos ha dejado algunos ejemplos muy dignos, especialmente en Campanet. También vinculados a la red de transportes, los edificios ferroviarios abundan en Mallorca, aunque los municipios de Campanet y Sencelles no poseen infraestructuras de este tipo. De todas maneras, muy cerca de Sencelles encontramos algunas estaciones de líneas en desuso, hoy reconvertidas o abandonadas. Otro edificio singular localizado en Sencelles es el colegio público de Can Bril, iniciado en el año 1933 según proyecto del arquitecto Guillem Fortesa Piña. En la plaza de la Concepción de Biniali sobresale un singular monumento conmemorativo que recuerda la declaración del misterio de la Inmaculada Concepción por parte del Papa Pío IX. El monumento, iniciado el año 1854, consiste en un obelisco que sostiene una imagen de la Purísima. 226
    • MALLORCA RURAL (ISLAS BALEARES) Arquitectura menor urbana. Los muebles El tema del mobiliario urbano engloba una serie de elementos que deberían configurar las características definitorias de la identidad de un pueblo. Sin embargo nos encontramos con otra realidad bien distinta. Podemos afirmar que a principios de este siglo la globalización ha llegado también a este campo. El hecho insular condiciona toda una serie de circunstancias que nos diferencian del resto de las comunidades autónomas que conforman la península. Una de ellas es que la industria más potente es la turística y por lo tanto estamos inmersos en una monoeconomía que no ha favorecido un desarrollo industrial como el que puede existir en otras comunidades autónomas del resto del país. Tampoco contamos con recursos naturales como la explotación de minas que hayan generado otro tipo de gestión de los recursos como se da en otros lugares. Otra cuestión que hay que tener en cuenta es que no se da un diseño propio generalizado. Este hecho se debe a que no hay industria, así como tampoco la infraestructura que la rodea, y por lo tanto nos encontramos con un consumo de productos de otros lugares y diseños más o menos estándar. Con este panorama lo que sucede es que dependemos de la importación. Por lo tanto se dan pocos vestigios de autenticidad en los lugares públicos de nuestras aldeas, ya que van desapareciendo poco a poco los oficios que artesanalmente elaboraban este tipo de mobiliario a través de la manipulación de las materias primas importadas y se ha ido pasando a la compra de elementos prefabricados. Es entonces normal encontrar un tipo de mobiliario urbano idéntico a otro de cualquier punto de la península. Partiendo de estas premisas, nuestra isla es, de las tres del archipiélago balear, la que tiene más riqueza geográfica, ya que cuenta con Escalera y pasamanos. montañas, valles, el pla y la costa y esto favorece una diferenciación entre los municipios. Otro factor que ha tenido mucha influencia en este campo es el político. A finales de los años noventa se aprobó un plan “El Pla Mirall”, financiado entre las distintas administraciones y diseñado para recuperar el paisaje urbano de las islas. Con este plan se han realizado muchas obras a lo largo de estos años que han ido en detrimento de la personalidad e identidad de muchos pueblos y han creado una cierta unidad artificial que antes no existía. Es de esta forma que podemos encontrar aceras y enlosados que han sustituido los baldaquines de piedra que han caracterizado muchas de las calles de los centros históricos y que hoy en día son sustituidos por losas artificiales. El elemento diferencial identificativo de cada pueblo por excelencia es el de las placas de los nombres de las calles y plazas. Es muy frecuente encontrar algunas antiguas y otras más modernas ubicadas en el mismo sitio con 227
    • A R Q U I T E C T U R A T R A D I C I O N A L Y E N TO R N O C O N S T R U I D O para los habitantes de los pueblos, tales como la realización de hechos o gestas que los han hecho merecedores de un lugar destacado en la historia local. Por este motivo es frecuente encontrar plazas con nombres de estos personajes y algunas esculturas, bajorrelieves, bustos o estatuas con las correspondientes placas conmemorativas. Estos personajes pueden haber nacido o vivido en el pueblo, por lo que encontramos alguna placa que nos indica que tal personaje nació o vivió en tal edificio. En ocasiones se han habilitado como casas museo. También es frecuente encontrar las estaciones del vía crucis en diferentes manifestaciones artísticas, como son baldosas o cruces en fachadas de las casas de los pueblos y que en las procesiones marcan los circuitos establecidos. Los elementos históricos son los que salvan la identidad de cada pueblo, ya que son elementos únicos y característicos del devenir de los siglos, que cuentan con una larga historia y que afectan a la configuración urbanística de los municipios, puentes, pozos, fuentes, cruces de término. Estos lugares suelen ser frecuentados por los adolescentes que se dan cita en estos sitios para reunirse y pasar el rato. En algunos pueblos estos mismos elementos sirven como punto de partida o de parada para las romerías u otras celebraciones que discurren a lo largo del año. Estaciones del Vía Crucis de Sencelles. la finalidad de conservar la memoria. Las placas que deben llevar el escudo del pueblo también diferencian la identidad de éste, como son los vados y las tapas de las redes de saneamiento público. Una de las cuestiones que se ha podido constatar a lo largo de este estudio es que curiosamente las plazas tienen una personalidad diferenciada del resto. Generalmente cuentan con un mobiliario propio y que no tiene por qué repetirse en otra plaza del mismo pueblo (Sencelles), pues hay plazas que cuentan con bancos realizados exclusivamente para ese lugar y están elaborados con distintos materiales que van desde el cemento, la madera, la forja o los mixtos. Las obras escultóricas generalmente responden a los hijos ilustres de cada pueblo, que en cada ayuntamiento tienen un lugar especial. Las galerías de hijos ilustres son auténticas pinacotecas locales, y representan parte de su patrimonio histórico. Éstas gene