Never too far-abbi glnes

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Never too far-abbi glnes

  1. 1. Página2
  2. 2. Página3 Correctoras: Zafiro BlancaDepp Lalu ♥ Carolyn ♥ Nat_Hollbrook Chachii Violet~ Vericity Verito CrisCras JessiRedondo val_mar Clau ^.^ noelia051282 Chio Innogen D. Melky2012 itxi Juli Melii Staff Moderadora: Anna Banana Traductoras: Nico Robin CrisCras Chachii Kass :) Anelynn Liz Holland Monikgv Demoiselle Larosky_3 Danny_McFly Juli ♥…Luisa…♥ Mitzi.C Dunadae Annabelle Buty Maddox Majo_Smile ♥ loveandheartts Joha quinto Eddesmile Akires Noely Keren03 dana.kirei7 Jessy. betza18 noenatale LilikaBaez Nina_Ariella Perpi27 Akires Jessy. Anna Banana Mel Cipriano tamijimflower Recopilación & Lectura Final: Mery St. Clair & Annabelle Diseño: Hanna Marl
  3. 3. Página4 Sinopsis l guardaba un secreto que destrozó su mundo. Todo lo que ella sabía ya no era cierto. Blaire no podía dejar de amarlo, pero sabía que nunca podría perdonarlo. Ahora estaba de vuelta en casa y aprendiendo a vivir de nuevo. Continuando con su vida… Hasta que algo sucede y pone a girar su mundo una vez más. ¿Qué haces cuando la única persona en la que nunca puedes volver a confiar es en la que tienes que confiar tan desesperadamente? Mientes, te escondes, lo evitas y rezas para que tus pecados nunca te encuentren. Too Far, #2 É
  4. 4. Página5 Hace 13 años… Traducido por Anna Banana Corregido por Zafiro Rush ubo un golpe en la puerta y luego sólo el pequeño arrastrar de pies. Mi pecho dolía. Mi madre me había llamado de camino a casa para decirme lo que había hecho y que ahora saldría a tomar algunos cócteles con amigos. Yo sería quien tendría que tranquilizar a Nan. Mi madre no podía manejar el estrés que eso implicaba. O eso es lo que me dijo cuándo llamó. —¿Rush? —La voz de Nan llamó con un hipo. Había estado llorando. —Estoy aquí, Nan —dije mientras me levantaba de donde yo había estado sentaoa en la esquina. Era mi escondite. En esta casa necesitabas un escondite. Si no tenías uno, cosas malas sucedían. Mechones de los rizos rojos de Nan se pegaban a su cara mojada. Su labio inferior tembló mientras me miraba con esos ojos tristes. Casi nunca los veía felices. Mi madre sólo le daba atención cuando necesitaba vestirla y presumirla. El resto del tiempo era ignorada. Excepto por mí. Hice mi mejor esfuerzo para hacerla sentir querida. —No lo vi. Él no estaba allí —susurró mientras un pequeño sollozo escapó. No tuve que preguntar quién era “él.” Lo sabía. Mam{ se había cansado de oír a Nan preguntar por su padre. Así que decidió llevarla a verlo. Desearía que me lo hubiera dicho. Desearía poder haber ido. La mirada afligida en el rostro de Nan provocó que mis manos se cerraran en puños. Si alguna vez veía a ese hombre iba a darle un puñetazo en la nariz. Quería verlo sangrar. —Ven aquí —le dije, extendiendo la mano y tirando de mi hermana pequeña hacia mis brazos. Envolvió sus brazos alrededor de mi cintura y me apretó con fuerza. En momentos como este era difícil respirar. Odiaba la vida que H
  5. 5. Página6 le habían dado. Por lo menos, yo sabía que mi padre me quería. Pasaba tiempo conmigo. —Tiene otras hijas. Dos. Y son… hermosas. Sus cabellos son como el cabello de un ángel. Y tienen una mamá que las deja jugar afuera en la tierra. Usaban zapatos tenis. Y estaban sucios. —Nan tenía envidia de unos zapatos sucios. Nuestra madre no le permitía ser menos que perfecta todo el tiempo. Ni siquiera tenía un par de zapatos tenis. —No pueden ser más hermosas que tú —le aseguré, porque lo creía firmemente. Nan sollozó y luego se apartó de mí. Levantó su rostro y me observó con sus enormes ojos verdes. —Lo son. Las vi. Pude ver fotografías en la pared de ellas y un hombre. Las quiere… Él no me quiere. No podía mentirle. Tenía razón. No la quería. —Él es un estúpido idiota. Me tienes a mí, Nan. Siempre me tendrás.
  6. 6. Página7 1 Traducido por Anna Banana Corregido por BlancaDepp Blaire iempo presente… Veinticuatro kilómetros fuera de la cuidad era lo suficientemente lejos. Nadie venía tan lejos de Sumit para visitar una farmacia. A menos que tuvieran diecinueve años y necesitaba algo que no querían que el pueblo se enterara que compraste. Todo lo que comprara en la farmacia local se esparciría por toda la pequeña ciudad de Sumit, Alabama, en menos de una hora. Especialmente si eras soltera y comprabas condones… o una prueba de embarazo. Puse las pruebas de embarazo en el mostrador y no hice contacto visual con el empleado. No pude. El miedo y la culpa en mis ojos era algo que no quería compartir con un completo extraño. Esto era algo que ni siquiera le conté a Cain. Desde que obligué a Rush que saliera de mi vida hace tres semanas, poco a poco volvía a mi rutina de pasar todo el tiempo con Cain. Fue fácil. No me presionaba para hablar, pero cuando lo hacía siempre escuchaba. —Dieciséis dólares y quince centavos —dijo la mujer del otro lado del mostrador. Podía oír la preocupación detrás de su voz. No era de extrañar. Esta era la compra de la vergüenza que todas las adolescentes temían. Le entregué un billete de veinte dólares sin levantar los ojos de la pequeña bolsa que había puesto delante de mí. Ésta sostenía la única respuesta que necesitaba y aterrorizaba. Ignorar el hecho de que mi período tenía dos semanas de retraso y fingir que esto no ocurría era más fácil. Pero tenía que saberlo. —Tres dólares con ochenta y cinco centavos es tu cambio —dijo mientras extendí la mano y tomé el dinero que me extendía. —Gracias —murmuré y tomé la bolsa. —Espero que todo salga bien —dijo la mujer en tono suave. Levanté la vista y me encontré con un par de simpáticos ojos marrones. Era una extraña que nunca T
  7. 7. Página8 volvería a ver, pero en ese momento me ayudó que alguien más lo supiera. No me sentía sola. —Yo también —le contesté antes de dar la vuelta y caminar hacia la puerta. De regreso al sol caliente de verano. Di dos pasos hacia el estacionamiento cuando mis ojos se posaron en el lado del conductor de la camioneta. Cain estaba recargado sobre ella con sus brazos cruzados sobre el pecho. La gorra de beisbol gris que llevaba tenía una A de la Universidad de Alabama que ocultaba sus ojos. Me detuve y lo miré fijamente. No había manera de mentir sobre esto. Él sabía que no había venido hasta aquí para comprar condones. Sólo había una razón m{s. Incluso sin poder ver la expresión de sus ojos sabía… que él lo sabía. Tragué el nudo en mi garganta con el que había estado luchando desde que entré en mi camioneta está mañana y me dirigí fuera de la cuidad. Ahora ya no era sólo la extraña detrás del mostrador y yo las que lo sabíamos. Mi mejor amigo también lo sabía. Me obligué a mí misma a poner un pie delate del otro. Él haría preguntas y yo tendría que responder. Después de las últimas semanas se merecía una explicación. Se merecía la verdad. ¿Pero cómo explicaba esto? Me detuve a unos metros delante de él. Me alegró que la gorra ocultara su rostro. Sería mucho más fácil de explicar si no podía ver los pensamientos destellando en sus ojos. Nos quedamos en silencio. Quería que hablara primero, pero después de lo que parecieron varios minutos sin decir nada, supe que él quería que yo dijera algo primero. —¿Cómo supiste dónde estaba? —pregunté finalmente. —Estás quedándote en la casa de mi abuela. En el momento que te marchaste actuando extrañamente, ella me llamó. Me preocupé por ti —respondió. Las lágrimas picaron mis ojos. No iba a llorar sobre esto. Ya había llorado todo lo que tenía que llorar. Apretando la bolsa que guardaba la prueba de embarazo, enderecé mis hombros. —Me has seguido —le dije. No era una pregunta. —Por supuesto que sí —respondió, luego sacudió la cabeza y volvió su mirada lejos de mí para concentrarse en otro cosa—. ¿Ibas a decírmelo, Blaire? ¿Iba a decírselo? No lo sabía. No había pensado en eso todavía. —No estoy segura que haya nada que decir aún por el momento —le contesté con sinceridad.
  8. 8. Página9 Cain negó con la cabeza y dejó escapar una risita baja sin humor. —¿No estás segura, eh? ¿Has venido hasta aquí porque no estás segura? Estaba enojado. ¿O estaba herido? No tenía por qué estarlo. —Hasta que no tome está prueba no estoy segura. Tengo un retraso. Eso es todo. No hay ninguna razón por la que debería decirte esto. No es de tu incumbencia. Lentamente, Cain volvió su cabeza para nivelar su mirada en mí. Levantó la mano e inclinó su gorra hacia atrás. La sombra desapareció de sus ojos. Había incredulidad y dolor en ellos. No quería ver eso. Era casi peor que ver el juicio en sus ojos. En cierto modo, el juicio era mejor. —¿En serio? ¿Eso es lo que sientes? ¿Después de todo por lo que hemos pasado así es como te sientes honestamente? Lo que habíamos pasado estaba en el pasado. Él era mi pasado. Había atravesado por muchas cosas sin él. Mientras él disfrutaba de sus años de instituto yo luchaba por que mi vida no se desmoronara. ¿Qué era exactamente lo que creía que había sufrido? La ira hirvió lentamente en mi sangre y levanté mis ojos para mirarlo. —Sí, Cain. Así es como me siento. No estoy segura de qué es exactamente lo que hemos pasado. Éramos mejores amigos, después fuimos novios, luego mi mamá enfermó y tú querías que tu polla fuera consentida, así que me engañaste. Me hice cargo de mi madre enferma sola. Sin nadie con quien apoyarme. Luego ella murió y me mudé. Mi corazón y mundo fueron destrozados y volví a casa. Has estado aquí para mí. No te lo pedí, pero lo has hecho. Y te lo agradezco, sin embargo eso no hace que todas las cosas desaparezcan. No compensa el hecho de que me abandonaste cuando más te necesitaba. Así que discúlpame si cuando mi mundo está a punto de desmoronarse de debajo de mis pies y tú no eres la primera persona a la que corro. Aún no te lo has ganado. Respiraba con dificultad y las lágrimas que no había querido derramar corrían por mi rostro. Maldita sea, no quería llorar. Cerré la distancia que nos separaba y usé toda mi fuerza para alejarlo fuera de mi camino para así poder agarrar la manija de la puerta y abrirla. Necesitaba salir de aquí. Alejarme de él. —Muévete —grité mientras me esforzaba por abrir la puerta con su peso aún contra ella. Esperé que discutiera conmigo. Esperé cualquier cosa excepto que hiciera lo que le pedí. Me subí en el asiento del conductor y arrojé la bolsa de plástico en el asiento a mi lado antes de echar andar la camioneta y salir del estacionamiento. Aún podía ver a Cain de pie allí. No se había movido mucho. Sólo lo suficiente para que pudiera entrar a la camioneta. No me estaba mirando. Observaba el suelo
  9. 9. Página10 como si tuviera todas las respuestas. No podía preocuparme por él ahora. Tenía que salir de aquí. Tal vez no debería haberle dicho esas cosas. Tal vez debí haberlas dejado en mi interior donde habían estado enterradas todos estos años. Pero ya era demasiado tarde. Me confrontó en el momento equivocado. No me sentiría mal por esto. Tampoco podía volver a la casa de su abuela. Ella sospechaba. Era probable que él la llamara para decirle. Si no le decía la verdad, entonces se enteraría por otra persona. No tenía ninguna otra opción. Iba a tener que tomar una prueba de embarazo en el baño de una estación de servicios. ¿Podría esto ponerse peor?
  10. 10. Página11 2 Traducido por Nico Robin Corregido por BlancaDepp Rush as olas rompiendo contra la orilla me calmaban. Había estado sentado y mirando el agua en el patio desde que era niño. Siempre me ayudaba a encontrar una mejor perspectiva de las cosas. Eso no estaba funcionándome ahora. La casa estaba vacía. Mi madre y… y el hombre a quien quería pudrir en el infierno por toda la maldita eternidad se habían ido tan pronto como llegué de Alabama hace tres semanas. Yo había estado enojado, roto, salvaje. Después de amenazar la vida del hombre que se casó con mi madre, les exigí que se fueran. No quería ver a ninguno de ellos. Tenía que llamar a mi madre y hablar con ella, pero no quería hacerlo por el momento. Era más fácil decir que perdonaría a mi mamá que hacerlo. Nan, mi hermana, vino varias veces y me pidió que hablara con ella. Esto fue culpa de Nan, pero tampoco podía con ella acerca de esto. Ella me recordaba lo que perdí. Lo que yo apenas tuve. Lo que yo nunca esperé encontrar. Un fuerte estruendo proveniente de dentro de la casa rompió en mis pensamientos. Me giré y noté que alguien estaba en la puerta cuando el timbre sonó seguida de otro golpe. ¿Quién diablos era? Nadie había venido a excepción de Nan y Grant desde que Blaire se fue. Puse la cerveza en la mesa junto a mí y me levanté. Quienquiera que fuese necesitaba una buena razón para venir aquí sin invitación. Caminé por la casa que seguía limpia desde la última visita de Henrietta, la sirvienta. Sin vida social era fácil mantener las cosas ordenadas. Me gustaba mucho más esto. Los golpes comenzaron de nuevo cuando llegué a la puerta y la abrí de golpe listo para decirle a quien quiera que estuviera ahí que se fuera a la mierda cuando las palabras me fallaron. No era alguien a quien yo hubiera esperado ver otra vez. Sólo conocí al hombre una vez y al instante lo odie. Ahora estaba aquí, quería agarrarlo por los L
  11. 11. Página12 hombros y sacudirlo hasta que me dijera como estaba ella. Si ella estaba bien. ¿Dónde vivía? Dios, esperaba que no viviera con él. ¿Y si él…? no, no, no, eso no había ocurrido. Ella no lo haría. No mi Blaire. Mis manos se apretaron en puños con fuerza a los costados. —Necesito saber una cosa —dijo Cain, el ex de Blaire, cuándo me le quedé viendo confundido—. ¿Tu… —se detuvo y tragó saliva—, te… la jod…? —se quitó la gorra y se pasó una mano por el pelo. Me di cuenta de los círculos oscuros bajo los ojos y la expresión cansada, muy cansada en su cara. Mi corazón se detuvo. Lo tomé del brazo y lo sacudí. —¿Dónde está Blaire? ¿Está bien? —Ella est{ bien… quiero decir, ella est{ bien. Suéltame antes de que me rompas el brazo. —espetó Cain, apartando su brazo lejos de mí—. Blaire está viva y bien en Sumit. No es por eso que estoy aquí. Entonces, ¿por qué él estaba aquí? Teníamos una sola conexión: Blaire. —Cuando se fue de Sumit, ella era inocente. Muy inocente. Yo había sido su único novio. Sé lo inocente que era. Hemos sido mejores amigos desde que éramos niños. La Blaire que regreso no es la misma que se fue. Ella no habla de ello. No quiere hablar de ello. Solo necesito saber si tú y ella… si ustedes… Solo voy a decir esto, ¿Te la follaste? Mi visión se tornó borrosa mientras me movía sin ningún pensamiento que no fuera asesinarlo. Había cruzado una línea. No le permitiría hablar de Blaire así. No le permitiría hacer ese tipo de preguntas o dudar de su inocencia. Blaire era inocente, maldita sea. No tenía derecho. —¡Santa mierda! ¡Rush, hermano, bájalo! —la voz de Grant me estaba llamando. Lo oía, pero estaba demasiado lejos, como dentro de un túnel. Yo me concentraba en el chico delante de mí conectando con mi puño y la sangre corriendo de su nariz. Estaba sangrando. Yo necesitaba hacerlo sangrar. Yo necesitaba hacer a alguien sangrar. Dos brazos se enrollaron a mi alrededor por detrás y me apartaron cuando Cain tropezó hacia atrás, levantando las manos hacia su nariz con una mirada de pánico en sus ojos. Bueno, uno de sus ojos. El otro ya estaba cerrado por la hinchazón. —¿Qué demonios le dijiste? —preguntó la persona detrás de mí. Era Grant quien me tenía en una tenaza. —Ni se te ocurra decirlo —rugí cuando Cain abrió la boca para responder. No podía oírle hablar así de ella. Lo que había hecho era más que sucio y
  12. 12. Página13 equivocado. Él actuaba como si yo la hubiera ensuciado. Blaire era inocente. Tan increíblemente inocente. Lo que había hecho no lo cambiaba. Los brazos de Grant me apretaron tirándome contra su pecho. —Te tienes que ir ya. Solo puedo retenerlo por poco tiempo. Tiene seis kilos más que yo y esto no es tan fácil como parece. Tienes que salir de aquí, amigo. No vuelvas. Tienes una jodida suerte de que yo haya aparecido. Cain asintió con la cabeza, y luego se tambaleó hacia su camioneta. La ira se había consumido en mis venas, pero todavía se sentía. Quería herirlo más. Para eliminar cualquier pensamiento en su cabeza de que Blaire no era tan perfecta como lo había sido cuando salió de Alabama. No sabía todo por lo que había pasado. Toda la mierda que mi familia le había hecho pasar. ¿Cómo iba a cuidar de ella? Ella me necesitaba —Si te libero, ¿Vas a perseguir su camioneta o estamos bien? —preguntó Grant mientras aflojaba su agarre sobre mí. —Estoy bien. —Le aseguré, me encogí de hombros liberándome de sus brazos y me acerqué a la barandilla para agarrarme y tomar varias respiraciones profundas. El dolor volvió con toda su fuerza. Me las había arreglado para enterrarlo hasta que solo latía un poco, pero al ver al cobarde me lo recordó todo. Esa noche. De lo que nunca me recuperaría. La que me marcaría para siempre. —¿Puedo preguntar por qué demonios me ibas a golpear a mí también? — preguntó Grant poniendo alguna distancia entre nosotros. Él era mi hermano en todos los aspectos y propósitos. Nuestros padres se habían casado cuando éramos niños. Lo suficiente como para formar ese vínculo. A pesar de que mi mamá tuvo más maridos, desde entonces, Grant era mi familia. Me conocía lo suficiente para saber que se trataba sobre Blaire. —El ex novio de Blaire—contesté sin mirarlo. Grant se aclaró la garganta. —Así que, uh, ¿vino a presumir? ¿O solamente consiguió una nariz sangrante por que la toco? Las dos cosas. Ninguna. Negué con la cabeza. —No, él vino a hacer preguntas sobre mí y Blaire. Cosas que no le incumbían. Preguntó la cosa equivocada. —Ah, ya veo. Eso tiene sentido. Bueno, pago por ello. El tipo probablemente tiene una fractura en la nariz junto con ese ojo cerrado. Por fin levanté la cabeza y miré a Grant. —Gracias por separarme de él. Perdí el control.
  13. 13. Página14 Grant asintió con la cabeza y abrió la puerta. —Vámonos. Veamos un juego y bebamos cerveza.
  14. 14. Página15 3 Traducido por CrisCras Corregido por Lalu♥ Blaire a tumba de mi madre era el único lugar al que podía pensar ir. No tenía casa. No podía regresar a donde Granny Q. Ella era la abuela de Cain. Probablemente, él estuviera allí, esperándome. O quizás no estuviera. Quizás le había empujado demasiados lejos. Me senté a los pies de la tumba de mi madre. Tiré de mis rodillas bajo mi barbilla y rodeé mis piernas con mis brazos. Había vuelto a Sumit porque era el único lugar que conocía para regresar. Ahora necesitaba marcharme. No podía quedarme aquí. Otra vez, mi vida estaba a punto de tomar un giro repentino. Uno para el que yo no estaba preparada. Cuando había sido una niña, mi madre nos llevo un domingo a la escuela de la iglesia Baptista local. Recuerdo un pasaje de la Biblia que nos leyeron acerca de que Dios no pone en nuestro camino más de lo que podemos soportar. Comenzaba a preguntarme si eso era sólo para aquellas personas que iban a la iglesia cada domingo y rezaban antes de irse a la cama por las noches. Porque él no se estaba conteniendo a la hora de lanzarme golpes. Sentir lástima por mí misma no me ayudaría. No podía hacer esto. Tenía que resolverlo también. Mi estancia con Granny Q y dejar que Cain me ayudara a lidiar con el día a día había sido temporal. Supe cuando me mudé a la habitación de invitados que no podía quedarme mucho tiempo. Había demasiada historia entre Cain y yo. Historia que no tenía la intención de repetir. El momento de marcharse estaba aquí, pero todavía no tenía ni idea de a dónde iba a ir y qué iba a hacer igual que había estado tres semanas atrás. —Me gustaría que estuvieras aquí, mamá. No sé qué hacer y no tengo nadie a quien preguntarle —susurré mientras estaba allí sentada en el silencioso cementerio. Quería creer que ella podía oírme. No me gustaba la idea de ella L
  15. 15. Página16 estando bajo tierra, pero después de que mi hermana gemela, Valerie, hubiera muerto me había sentado aquí en este lugar con mi madre y nos gustaba hablar con Valerie. Mamá había dicho que su espíritu estaba pendiente de nosotras y que podía oírnos. Así que quería creer eso ahora. —Soy solo yo. Te echo de menos. No quiero estar sola… pero lo estoy. Y tengo miedo. —El único sonido era el susurro de las hojas en los árboles—. Una vez me dijiste que si escuchaba realmente fuerte sabría la respuesta en mi corazón. Estoy escuchando, mamá, pero estoy tan confundida. ¿Tal vez podrías ayudarme señalándome en la dirección correcta de alguna manera? Descansé la barbilla sobre mis rodillas y cerré los ojos, negándome a llorar. —¿Recuerdas cuando dijiste que tenía que contarle a Cain cómo me sentía exactamente? Que no me sentiría mejor hasta que lo dejara salir todo. Bueno, justo hice eso hoy. Incluso si él me perdona, nunca será lo mismo. No puedo seguir confiando en él para las cosas, de cualquier modo. Es el momento de que resuelva las cosas por mi cuenta. Es solo que no sé cómo. Solo preguntárselo me hizo sentir mejor. Saber que no obtendría una respuesta parecía no importar. La puerta de un coche se cerró de golpe rompiendo la paz y dejé caer mis brazos de mis piernas y me giré hacia atrás para mirar hacia el aparcamiento, vi un coche demasiado caro para esta pequeña ciudad. Girando mis ojos para ver quién se había bajado del coche, abrí la boca y me puse de pie de un salto. Era Bethy. Estaba aquí. En Sumit. En el cementerio… conduciendo un coche que parecía muy, muy caro. Su largo cabello marrón estaba recogido sobre su hombro en una coleta. Una sonrisa tiraba de sus labios cuando mis ojos se encontraron con los suyos. No me podía mover. Tenía miedo de que me estuviera imaginando cosas. ¿Qué estaba Bethy haciendo aquí? —No tienes un teléfono móvil, ¿cómo diablos se supone que voy a llamarte y a decirte que voy a patearte el culo si no tengo un número al que llamar, eh? — Sus palabras no tenía sentido, pero solo oír su voz me hizo recorrer a la carrera la distancia entre nosotras. Bethy se rió y abrió sus brazos cuando me arrojé en ellos. —No puedo creer que estés aquí —dije después de abrazarla. —Sí, bueno, yo tampoco. Fue un largo viaje. Pero tú lo vales y ya que dejaste el teléfono móvil en Rosemary, no tenía ninguna manera de hablar contigo.
  16. 16. Página17 Quería contárselo todo, pero no podía. Todavía no. Necesitaba tiempo. Ella ya sabía sobre mi padre. Sabía sobre Nan. Pero el resto… yo sabía que ella no lo conocía. —Estoy contenta de que estés aquí, ¿pero cómo me has encontrado? Bethy sonrió e inclinó la cabeza hacia un lado. —Conduje por la ciudad buscando tu camioneta. No fue tan difícil. Este lugar tiene como una luz roja. Si hubiera parpadeado dos veces lo habría pasado por alto. —Ese coche probablemente llama un poco la atención en la ciudad —dije mirando más allá de ella. —Es de Jace. Esa cosa se conduce como un sueño. Aún estaba con Jace. Bueno. Pero me dolía el pecho. Jace me recordaba a Rosemary. Y Rosemary me recordaba a Rush. —Me gustaría preguntarte cómo estás, pero chica, tienes la figura de un palo. ¿Has comido algo desde que te marchaste de Rosemary? Mis ropas colgaban flojas sobre mí. Comer había sido difícil con el gran nudo que se mantenía apretado en mi pecho en todo momento. —Han sido unas semanas difíciles, pero creo que estoy cada vez mejor. Superando las cosas. Lidiando con ello. Bethy desvió la mirada hacia la tumba detrás de mí. Hacia ambas. Pude ver la tristeza en sus ojos mientras leía sus lápidas. —Nadie puede quitarte tus recuerdos. Tienes eso —dijo apretando mi mano entre las suyas. —Lo sé. No les creo. Mi padre es un mentiroso. No les creo a ninguno de ellos. Ella, mi madre, no habría hecho lo que ellos dicen. Si alguien tiene la culpa, ese es mi padre. Él causó este dolor. No mi madre. Nunca mi madre. Bethy asintió y sostuvo mi mano en las suyas. Solo tener a alguien escuchándome y saber que me creía, que creía en la inocencia de mi madre, ayudó. —¿Tú hermana se parecía mucho a ti? El último recuerdo que tenía de Valerie era de su sonrisa. Esa brillante sonrisa que era mucho más bonita que la mía. Sus dientes eran perfectos sin ayuda de aparatos de ortodoncia. Sus ojos eran más brillantes que los míos. Pero todo el mundo decía que éramos idénticas. Ellos no veían la diferencia. Siempre me pregunté por qué. Yo podía verla tan claramente. —Éramos idénticas —respondí. Bethy no entendería la verdad.
  17. 17. Página18 —No puedo imaginarme dos Blaire Wynns. Ustedes debieron de haber roto un montón de corazones en esta pequeña ciudad. —Estaba tratando de aligerar el ambiente después de preguntar por mi difunta hermana. Yo apreciaba eso. —Solo Valerie. Yo estuve con Cain desde que era joven. No rompí ningún corazón. Los ojos de Bethy se ampliaron un poco, luego apartó la mirada antes de aclararse la garganta. Esperé hasta que se volvió hacia mí. —A pesar de que verte es impresionante y que podríamos sacudir totalmente esta ciudad, vine aquí con un propósito. Supuse que así era, solo no podía imaginarme qué propósito sería exactamente. —De acuerdo —dije esperado más explicación. —¿Podemos hablar de esto en alguna cafetería? —Frunció el ceño y miró de nuevo hacia la calle—. O tal vez en el Dairy K, ya que es el único lugar que he visto mientras conducía a través de la ciudad. Ella no parecía cómoda manteniendo una conversación entre tumbas como yo. Eso era normal. Yo no lo era. —Sí, está bien —dije y me acerqué para recoger mi bolso. —Ahí está tu respuesta —susurró una voz suave, tan bajo que casi pensé que lo había imaginado. Me giré para mirar hacia atrás, a Bethy, quien sonreía con las manos metidas en los bolsillos delanteros. —¿Dijiste algo? —pregunté confundida. —Uh, ¿te refieres a después de que sugiriera ir al Dairy K? —preguntó. Asentí con la cabeza. —Sí. ¿Susurraste algo? Ella arrugó la nariz, luego miró a su alrededor con nerviosismo y sacudió la cabeza. —No… eh… ¿por qué no salimos de aquí? —dijo estirando la mano para coger mi brazo y tirando de mí detrás de ella hacia el coche de Jace. Volví la vista hacia la tumba de mi madre y una paz se asentó sobre mí. ¿Eso había sido…? No. Seguramente, no. Sacudiendo la cabeza, me di la vuelta y me subí en el lado del copiloto antes de que Bethy me lanzara dentro.
  18. 18. Página19 4 Traducido por Chachii Corregido por Carolyn ♥ Rush ra el cumpleaños de mamá. Nan ya me había llamado dos veces pidiéndome que le llamase. No podía hacerlo. Ella estaba en una playa de las Bahamas con él. Esto no la afecto en lo absoluto. Una vez más, se había fugado para disfrutar de su vida, mientras dejaba a sus hijos para que resolvieran las cosas. —Nan llamó otra vez. ¿Quieres que le conteste y le diga que te deje en paz? —Grant caminó dentro de la sala, tendiéndome mi celular en su mano mientras sonaba. Ambos peleábamos como hermanos reales. —No, dámelo a mí —respondí mientras me tiraba el teléfono—. Nan —dije en forma de saludo. —¿Vas a llamar a mamá o no? Me ha llamado dos veces hasta ahora, preguntándome si hablé contigo y si recuerdas su cumpleaños. Se preocupa por ti. No dejes que esa chica arruine todo, Rush. Me apuntó con una pistola, por el amor de Dios. Una pistola, Rush. Está loca. Ella… —Detente. No digas nada más. No la conoces. No quieres conocerla. Así que detente. No voy a llamar a mamá. La próxima vez que lo haga, dile que no quiero escuchar su voz. Me importa una mierda su viaje o qué quiere por su cumpleaños. —Auch —murmuró Grant mientras se sentaba en el sofá frente a mí y apoyaba las piernas sobre la mesa. —No puedo creer que hayas dicho eso. No te entiendo. Ella no puede ser tan buena en… —No, Nannette. La conversación terminó. Llámame si tú me necesitas. — Presioné finalizar, lancé mi celular en el asiento junto a mí, y recosté mi cabeza contra el almohadón. E
  19. 19. Página20 —Salgamos. Bebe un poco. Bailemos con algunas chicas. Olvida esta mierda. Todo —dijo Grant. Sugirió esto varias veces en las pasadas tres semanas. O al menos desde que dejé de romper cosas y él se sintió lo suficientemente seguro para hablar. —No —contesté sin mirarlo. No había razón para actuar como si estuviera bien. Hasta que supiera que Blaire estaba bien, yo nunca estaría a estar bien. Ella no me puede perdonar. Infiernos, nunca me mirará de nuevo, pero necesitaba saber que seguía adelante. Necesitaba saber algo. Lo que sea. —He sido realmente bueno no entrometiéndome. He dejado que enloquezcas, le gruñas a todo lo que se mueve y te pongas de mal humor. Creo que es tiempo de que me digas algo. ¿Qué ocurrió cuando fuiste a Alabama? Algo tuvo que haber pasado. No volviste igual. Quería a Grant como un hermano, pero no había forma que le dijera acerca de la noche en la habitación del hotel con Blaire. Ella estaba herida y yo desesperado. —No quiero hablar acerca de eso. Pero necesito salir. Dejar de mirar esas paredes y recordarla… sí, necesito salir. —Me paré y Grant salió de su lugar en el sofá. El alivio en sus ojos era obvio. —¿De qué tienes ganas? ¿Cervezas? ¿Chicas? ¿O ambas? —Música alta —contesté. Realmente no necesitaba ninguna cerveza y las chicas… simplemente no estaba listo para eso. —Tendremos que ir al centro de la ciudad. ¿Tal vez a Destin? Le lancé mis llaves del auto. —Seguro, guíame. El timbre sonó deteniéndonos a ambos. La última vez que había tenido un invitado inesperado no terminó bien. Es muy probable que sean unos policías que vienen a arrestarme por golpear el rostro de Cain. Por extraño que parezca, no me importó. Estaba indiferente. —Yo abro —dijo Grant, mirándome con el ceño fruncido en preocupación. Estaba pensando lo mismo. Volví a sentarme en el sofá y apoyé los pies sobre la mesa de café. Mi mamá odiaba cuando lo hacía. La había comprado durante uno de sus viajes internacionales de compras y la trajo hasta aquí. Sentí una repentina punzada de culpa por no llamarla, pero lo ignoré. Toda mi vida hice feliz a esa mujer y me hice cargo de Nan. Se acabó. —Jace, ¿qué sucede? Estábamos a punto de salir. ¿Quieres venir con nosotros? —dijo Grant retrocediendo y dejando que Jace entrara a la casa. No me
  20. 20. Página21 levanté. Quería que se fuera. Ver a Jace me recordaba a Bethy, quien me recordaba a Blaire. Jace necesitaba irse. —Uh, no, yo uh… necesitaba hablar contigo sobre algo —dijo Jace, arrastrando los pies y metiendo las manos en sus bolsillos. Parecía listo para salir corriendo por la puerta. —Está bien —contesté. —Puede que hoy no sea el mejor día para hablar con él, hombre —dijo Grant, parándose frente a él y centrándose en mí—. Íbamos a salir. Vamos. Jace puede desnudar su alma después. Ahora tenía curiosidad. —No soy una bala perdida, Grant. Siéntate. Déjalo hablar. Grant dejó escapar un suspiro y sacudió la cabeza. —Bien. Lo que quieras decir, solo dilo. Jace lo miró nerviosamente y luego volvió hacia mí. Caminó y se sentó en la silla más alejada. Observé mientras se metía el pelo detrás de la oreja y me pregunté qué tenía para decir que fuese gran cosa. —Bethy y yo vamos algo serios —comenzó. Ya sabía eso. No me importaba. Sentí el dolor abriendo mi pecho y apreté los puños. Tenía que concentrarme en forzar el aire hacia mis pulmones. Bethy había sido amiga de Blaire. Ella sabría cómo estaba—. Y eh… bueno, el alquiler de Bethy aumentó y de todos modos era una mierda ese lugar. No me sentía seguro con ella quedándose ahí. Así que, hablé con Woods y dijo que su papá tenía dos habitaciones disponibles si quería alquilar eso. Yo eh, las conseguí para ella, pagué el depósito y todo eso. Pero cuando la llevé a ver se enojó. Bastante. No quiso que pagara su renta. Dijo que la hacía sentir barata. —Suspiró y la mirada de disculpa en sus ojos seguía sin tener sentido. No me importaba su pelea con Bethy. —Es dos veces m{s cuanto mucho… o, al menos, Bethy cree que son dos veces que su último lugar. Y en realidad son cuatro. Le hice jurar a Wood que sea discreto. Estoy pagando la otra parte sin que ella lo sepa. De todas formas. Ella, uh…. ella… fue hoy hacia Alabama. Le encanta el condominio. Quiere vivir en la propiedad del club sobre la playa. Pero la única persona que alguna vez consideraría tenerla como compañera es… Blaire. Me puse de pie. No podía estar sentado. —Guau, hombre… siéntate —saltó Grant y me hizo señas con la mano.
  21. 21. Página22 —No estoy alterado… sólo necesito aire —dije, mirando por las ventanas de cristal hacia las olas rompiendo contra la orilla. Bethy fue a buscar a Blaire. Mi corazón latía. ¿Vendría? —Sé que ustedes tuvieron un mal final. Le pedí que no, pero ella se cabreo y no quise molestarla. Dijo que extrañaba a Blaire y que ella necesitaba a alguien. Ella, eh, también habló con Woods acerca de devolverle su trabajo a Blaire para conseguir que regrese. Blaire. Regresando… No volvería. Me odia. Odia a Nan. Odia a mi mamá. Odia a su padre. No volvería aquí… pero Dios, quería que lo hiciera. Me volteé y miré a Jace. —No regresará —dije. El dolor en mi voz era innegable. No me preocupé por esconderlo. Ya no más. Jace se encogió. —Ella ha tenido bastante tiempo para lidiar con las cosas. ¿Y si vuelve? ¿Qué harás? —me preguntó Grant. ¿Qué haría? Suplicaría.
  22. 22. Página23 5 Traducido por kass :) Corregido por Lalu♥ Blaire ethy salió del coche de Jace en el aparcamiento de Dairy K. Vi el pequeño Volkswagen azul de Callie y decidí no salir del coche. Sólo había visto dos veces a Callie desde que regresé y ella había estado a punto de arañar mis ojos. Ella había puesto los ojos en Caín desde la secundaria. Entonces, yo regresé a casa y fastidié cualquier tipo de relación que ellos finalmente habían logrado tener. Yo no había querido eso. Ella podía quedarse con Caín. Bethy comenzó a salir del coche y yo la agarré del brazo. —Hablemos en el coche —le dije, deteniéndola. —Pero quiero un helado con Oreos —se quejó. —No puedo hablar en ese sitio. Conozco a mucha gente —le expliqué. Bethy suspiró y se recostó en su asiento. —Está bien. Mi culo no necesita nada de helado y galletas, de todos modos. Sonreí y me relaje, agradecida por los oscuros cristales tintados. Sabiendo que no estaba en exhibición cuando la gente se detenía y se quedaba mirando el coche de Jace. Nadie de por aquí conducía estos coches. —No voy a andar con rodeos, Blaire. Te echo de menos. Nunca he tenido una amiga cercana antes. Nunca. Entonces, llegaste y luego te fuiste. Odio que te hayas ido. El trabajo es una mierda sin ti. No tengo a nadie para hablar de mi vida sexual con Jace y lo dulce que es él, que es algo que no tendría si no te hubiera escuchado. Te extraño. Sentí las lágrimas picando mis ojos. Sentirse extrañada se sentía bien. La extrañaba demasiado. Me perdí un montón de cosas. —Yo también te extraño —le respondí, con la esperanza de que no me dieran ganas de llorar. B
  23. 23. Página24 Bethy asintió con la cabeza y una sonrisa se asomó en sus labios. —Eso está bien. Porque necesito que regreses a vivir conmigo. Jace me dio un apartamento frente al mar en la propiedad del club. Yo, sin embargo, me niego a dejar que él lo pague. Así que necesito una compañera de piso. Por favor, vuelve. Te necesito. Y Woods dijo que tendría tu trabajo de inmediato. ¿Volver a Rosemary? Donde Rush estaba... y Nan... y mi papá. No podía regresar. Yo no podía verlos. Estarían en el club. ¿Mi papá llevaría a Nan a jugar al golf? ¿Podría soportar ver eso? No, yo no podría. Sería demasiado. —No puedo —Estaba conmovida. Ojalá pudiera. No sabía a iría ahora que sabía que estaba embarazada, pero no podía ir a Rosemary y tampoco podía quedarme aquí. —Por favor, Blaire. Él te echa de menos, también. Él nunca sale de su casa. Jace dijo que él da lastima. La herida de rabia en mi pecho cobró vida. Sabiendo de Rush sufría también. Me lo imaginaba teniendo fiestas en su casa y siguiendo adelante. Yo no quería que él siguiera triste. Sólo necesitaba que nosotros siguiéramos adelante. Pero quizás yo nunca lo haría. Yo siempre tendría un recuerdo de Rush. —No puedo verlos. A ninguno de ellos. Sería demasiado duro —me detuve. No podía decirle a Bethy sobre mi embarazo. Apenas había tenido tiempo de asimilarlo. Yo no estaba dispuesta a contárselo a nadie. Nunca podría decírselo a alguien que no fuera Caín. Me iría de aquí muy pronto. Cuando me vaya no conoceré a nadie. Comenzaría de nuevo. —Tu... uh, papá y Georgianna no están allí. Se fueron. Nan está pero es más tranquila ahora. Creo que está preocupada por Rush. Sería difícil al principio, pero después de que te quites el vendaje seguirás adelante. Sobre todo. Además, los ojos de Woods se iluminaron cuando le mencioné tu regreso, podrías distraerte con él. Él está más que interesado. Yo no quería a Woods. Y a nadie para distraerme. Bethy no lo sabía todo. No podía decirle eso. Hoy no. —Por mucho que me quieras... yo no puedo. Lo siento. Yo lo sentía. Mudarme con Bethy y trabajar en el club sería la respuesta a mis problemas, casi. Bethy dejó escapar un suspiro de frustración, puso su cabeza hacia atrás en el asiento y cerró los ojos. —Está bien. Lo entiendo. No me gusta, pero lo entiendo.
  24. 24. Página25 Estiré mi mano y apreté su mano con fuerza. Yo deseaba que las cosas fueran diferentes. Si Rush fuera solo un tipo con el que había roto, lo serían. Pero él no lo era. Él nunca lo sería. Era más. Mucho más de lo que podía entender. Bethy me apretó la mano. —Voy a dejar pasar esto por hoy. Pero no voy a buscar otra compañera de habitación de inmediato. Te doy una semana para pensar en esto. Entonces, tendré que buscar a alguien que me ayude a pagar las cuentas. ¿Podrías considerarlo? Asentí con la cabeza, porque sabía que era lo que ella necesitaba, aunque yo sabía que su espera era inútil. —Bien. Voy a ir a casa y orar, si Dios se acuerda de quién demonios soy. Ella me guiñó un ojo y luego se inclinó sobre el asiento para abrazarme. — Come un poco de comida por mí, ¿de acuerdo? Te estás volviendo demasiado flaca —dijo. —Está bien —le contesté, preguntándome si eso sería posible. Bethy se echó hacia atrás. —Bueno, si no vas a empacar y regresar a Rosemary conmigo, por lo menos salgamos. Tengo que pasar la noche aquí antes de regresarme. Podemos ir a buscar un poco de diversión en algún lugar y luego quedarnos en un hotel. Asentí con la cabeza. —Sí. Eso suena bien. Pero nada de clubs de música country. —Yo no podía entrar en otro de esos. Por lo menos, no tan pronto. Bethy frunció el ceño. —Está bien... pero ¿hay algo más en este Estado? Ella tenía razón. —Sí... podemos conducir a Birmingham. Es la ciudad más cercana. —Perfecto. Vamos a pasar un buen rato. Cuando nos detuvimos en el camino de entrada de la abuela Q, ella estaba sentada en el pórtico desgranando guisantes. Yo no quería enfrentarme a ella, pero ésta me había dado un techo sobre mi cabeza durante tres semanas sin condiciones. Se merecía una explicación si la quería. No estaba segura de sí Caín le había dicho algo. Su camioneta no se encontraba aquí y yo estaba inmensamente agradecida. —¿Quieres que me quede en el coche? —me preguntó Bethy. Sería más fácil si lo hacía, pero la abuela Q la vería y me llamaría grosera por no dejar que mi amiga entrara. —Puedes venir conmigo —le dije y abrí la puerta del coche.
  25. 25. Página26 Bethy caminó alrededor de la parte delantera del auto y se puso a mi lado. La abuela Q todavía no había levantado la vista de sus guisantes, pero yo sabía que nos había escuchado. Ella estaba pensando en lo que iba a decir. Caín debió de habérselo contado. Joder. Miré de reojo mientras ella seguía desgranando los guisantes en silencio. Su cabello corto negro balanceándose era todo lo que podía ver de ella. No hay contacto visual. Sería mucho más fácil ir dentro y tomar ventaja de que ella no me había hablado. Pero esta era su casa. Si ella no me quería aquí, yo necesitaba hacer las maletas y marcharme. —Hola, abuela Q —le dije y me detuve, esperando a que levantara la cabeza para mirarme. Silencio. Ella estaba molesta conmigo. Decepcionada o enojada, yo no estaba seguro de cuál de las dos. Odiaba a Caín en este momento por decírselo. ¿Él no podía mantener la boca cerrada? —Ésta es mi amiga Bethy. Ella vino a verme hoy —continué. La abuela Q finalmente levantó la cabeza y le dio una sonrisa a Bethy y luego volvió sus ojos a mí. —Ofrécele un buen vaso de té helado y dale una de las empanadas fritas que están enfriándose sobre la mesa. Luego, ven aquí y habla conmigo un minuto, ¿De acuerdo? —Eso no fue una petición. Fue una demanda sutil. Asentí con la cabeza y dirigí a Bethy al interior. —¿Has enfadado a la anciana? —susurró Bethy cuando estábamos a salvo en el interior. Me encogí de hombros. Yo no estaba segura. —No lo sé todavía —le contesté. Fui al armario y cogí un vaso grande y le serví a Bethy un vaso de té helado. Yo ni siquiera le pregunte si tenía sed. Sólo intenté obedecer lo que la abuela Q me había dicho. —Aquí tienes. Bébete esto y comete una empanada frita. Volveré en unos minutos —le dije y me apresuré a salir. Tenía que terminar con esto.
  26. 26. Página27 6 Traducido por Anelynn Corregido por Nat_Hollbrook Blaire os tablones de madera crujieron debajo de mis pies mientras retrocedí un paso en el pórtico de la casa de Granny Q. Dejé que la puerta de tela metálica se cerrara detrás de mí con un ruidoso golpe antes de recordar que era vieja y sus resortes hace mucho tiempo estaban oxidados. Había pasado muchos días de mi niñez en este pórtico bombardeando guisantes con Cain y Granny Q. No quería que ella se molestara conmigo. Mi estómago se retorció. —Siéntate, niña, y deja de lucir como si estuvieras a punto de llorar. Dios sabe que te amo como si fueras mía. Pensé que lo serías algún día. —Sacudió su cabeza—. Estúpido chico, no pudo ponerse las pilas. Esperaba que se hubiera dado cuenta antes de que fuera demasiado tarde. Pero no lo hizo, ¿lo hizo? Te fuiste y encontraste a alguien más. Esto no había sido lo que yo esperaba. Tomé el asiento enfrente de ella y comencé a bombardear guisantes, así no tendría que mirarla. —Cain y yo terminamos hace tres años. Nada de lo que está pasando ahora le afecta. Él es mi amigo, eso es todo. Granny Q pronunció un “umm” y se movió en el columpio del pórtico donde estaba sentada. —No creo eso. Ustedes eran inseparables de niños. Incluso de niño no podía quitarte los ojos de encima. Era gracioso de ver cuánto te adoraba y él ni siquiera se daba cuenta. Pero los chicos llegan a la adolescencia y se olvidan momentáneamente de sus intereses. Odié que lo hiciera. Odié que te perdiera, niña. Porque no habrá otra Blaire para Cain. Tú eras para él. Ella no había mencionado mis pruebas de embarazo. ¿Siquiera sabía que las había comprado? No quería recapitular mi pasado con Cain. Seguro teníamos historia, pero había mucha tristeza y arrepentimiento que yo no quería tocar. Vivi en una mentira que mi padre construyó en ese entonces. Recordarlo dolía. L
  27. 27. Página28 —¿Cain se ha pasado por aquí hoy? —pregunté. —Sí. Vino esta mañana a buscarte. Le dije que no habías regresado a casa desde que te marchaste en la mañana. Él lucía preocupado, se fue sin decirme nada más. Aunque había estado llorando. No creo haberlo visto llorando alguna vez. Por lo menos, no desde que era un niño. ¿Había estado llorando? Cerré mis ojos y dejé caer los guisantes en el balde grande que Granny Q estaba usando. No se suponía que Cain se molestara. No se suponía que llorara. Me había dejador ir hace mucho tiempo. ¿Por qué esto era tan difícil para él? —¿Hace cuando fue de eso? —pregunté, pensando sobre las horas que habían pasado desde que le había desnudado mi alma en el estacionamiento de la farmacia. —Ah, hace como nueve horas, creo. Era temprano. Él era un desastre, niña. Al menos ve a buscarlo y habla con él. No importa cómo te sientas sobre él ahora, necesita escuchar de ti que las cosas están bien. Asentí. —¿Puedo usar tu teléfono? —pregunté, poniéndome de pie. —Claro que puedes. Come una de esas tartas fritas mientras estas ahí. Hice suficientes para un ejército después de que saliera corriendo esta mañana. Son de tu sabor favorito —dijo. —Cereza —repliqué y ella me dio una sonrisa. Podía ver tantas cosas en los ojos de ella. Conocía a Cain. Nada de él me sorprendía. Lo entendía. Teníamos un pasado. Amaba a su familia y ellos obviamente también me amaban. Eso era seguro. Bethy estaba parada en el otro lado de la puerta sorbiendo de su vaso de té helado y tendiéndome el teléfono. Ella había está escuchando. No me sorprendía. —Llama al chico. Termina con eso —dijo. Tomé el teléfono y entré a la sala de estar para darme algo de privacidad antes de marcar el número de Cain. Lo sabía de memoria. Él tenía el mismo número desde que obtuvo su primer celular cuando tenía dieciséis. —Hola —Vino su respuesta. Podía escuchar la vacilación en su voz. Algo andaba mal. Sonaba como si hablara a través de su nariz. —¿Cain? ¿Está bien? —pregunté repentinamente preocupada por él. Hubo una pausa entonces un largo suspiro. —Blaire. Sí… estoy bien. —¿Dónde estás? Aclaró su garganta. —Estoy, uh... Estoy en Rosemary Beach.
  28. 28. Página29 ¿Estaba en Rosemary? Me hundí en el sofá detrás de mí y agarré el teléfono más fuerte. ¿Le estaba diciendo a Rush? Mi corazón se golpeó contra mi pecho y cerré mis ojos apretadamente antes de preguntar—: ¿Por qué estás en Rosemary? Por favor, dime que tu no… —No podía decirlo. No con Bethy en la otra habitación y era más que probable que me estaba escuchando. —Necesitaba ver su rostro. Necesitaba ver si él te ama. Necesito saber… porque, solo necesito saber. —Eso no tenía ningún sentido. —¿Qué le dijiste? ¿Cómo lo encontraste? ¿Lo encontraste? —Tal vez no lo había encontrado. Tal vez podía detenerlo. Hubo una risita dura al final de la otra línea. —Sí, lo encontré, vale. No fue realmente difícil. Este lugar es pequeño y todos saben donde vive el hijo de la estrella del rock. Oh Dios, oh Dios, oh Dios… —¿Qué le dijiste? —pregunté lentamente como si el horror me invadiera. —No le dije. No te haría eso. Dame algo de crédito. Te engañé porque yo era un idiota adolescente caliente, pero maldita sea, Blair, ¿cuándo vas a perdonarme? ¿Pagaré por ese error el resto de mi vida? ¡Lo siento! DIOS, estoy tan jodidamente arrepentido. Volvería atrás y lo cambiaría todo si pudiera. —Se detuvo e hizo un gruñido que sonó como si estuviera herido. —¿Cain, que está mal contigo? ¿Estás bien? —pregunté. No quería admitir lo que había dicho. Sabía que estaba arrepentido. Yo también. Pero no, nunca iba a dejar pasar eso. Perdonar era una cosa. Olvidar era otra. —Estoy bien. Solo estoy un poco golpeado. Digamos que al tipo no le alegro verme, de acuerdo. El tipo. ¿Rush? ¿Lo había herido Rush? Eso no sonaba como Rush en absoluto. —¿Qué tipo? Cain suspiró. —Rush. Mi mandíbula cayó abierta mientras miraba fijamente al frente. ¿Rush había herido a Cain? —No lo entiendo. —Está bien. Conseguí una habitación para la noche y estoy durmiendo para olvidar eso. Estaré en casa mañana. Tenemos cosas que hablar. —Cain. ¿Por qué te hirió Rush? Otra pausa y luego un suspiro cansado. —Porque le pregunté algunas cosas que él pensó que no son de mi incumbencia. Estaré en casa mañana.
  29. 29. Página30 Le preguntó. ¿Qué tipo de preguntas? —Blaire, no tienes que decirle. Yo cuidaré de ti. Sólo… necesitamos hablar. ¿El cuidará de mí? ¿De qué estaba hablando? No iba a dejarlo cuidar de mí. —¿Dónde estás exactamente? —pregunté. —En algún hotel justo a las afueras de Rosemary. Ellos piensan que todo aquí es de mejor calidad. Todo aquí cuesta cinco veces mucho más. —Bien. Quédate en cama y te veré mañana —repliqué, entonces colgué. Bethy dio un paso en la habitación. Levantó una de sus oscuras cejas mientras me miraba, esperando. Ella había estado escuchando. Sabía que lo haría. —Necesito un aventón a Rosemary —Le dije levantándome. No podía dejar a Cain tumbado y herido en la habitación de un hotel, no podía arriesgarme a que regresara y tratara de hablar con Rush otra vez. Si Bethy pudiera llevarme ahí, yo podría checarlo y después llevarlo a casa. Bethy asintió y una pequeña sonrisa tiró en sus labios. Podía decir que intentaba ocultar lo feliz que estaba de escuchar eso. No me quedaría allí. Ella no debía hacerse ilusiones. —Esto es solo por Cain. No estoy… no puedo quedarme allá. No aparentó creerme. —Seguro. Lo sé. No estaba de humor para convencerla. Le entregué el teléfono y regresé a mi habitación temporal para empacar algunas cosas.
  30. 30. Página31 7 Traducido por Liz Holland Corregido por Zafiro Rush rant por fin se había dado por vencido conmigo y se fue a bailar con una de las chicas que había estado coqueteando con nosotros desde que entramos al club. Él había venido aquí por un poco de diversión y yo necesitaba la distracción, pero ahora que estaba aquí, sólo quería irme. Tomando un trago de mi cerveza, traté de no hacer contacto visual con nadie. Mantuve la cabeza baja y el ceño fruncido. No fue difícil hacerlo. Las palabras de Jace siguieron repitiéndose en mi cabeza. Tenía miedo… No, estaba aterrorizado de permitirme creer que ella volvería. Había visto su cara aquella noche en la habitación del motel. Estaba vacía. La emoción en sus ojos había desaparecido. Había acabado, conmigo, con su padre, con todo. El amor era cruel. Tan malditamente cruel. El taburete junto a mí chirrió contra el suelo mientras era movido hacia atrás. No lo miré. No quería que nadie me hablara. —Por favor, dime que esa fea mueca en tu bonita cara no es por una chica. Podrías romper mi corazón. —La suave voz femenina me era familiar. Incliné la cabeza hacia un lado lo suficiente como para ver su cara. Aunque ahora era mayor, la reconocí de inmediato. Hay algunas cosas que un hombre no olvida en la vida y la chica con quien perdió la virginidad es una de ellas. Meg Carter. Había sido tres años mayor que yo y estaba visitando a su abuela el verano que cumplí catorce años. No había sido una relación amorosa. Más bien una lección de vida. —Meg —contesté, aliviado de que no era otra mujer desconocida que estaba aquí para arrojarse sobre mí. —Y recuerdas mi nombre. Estoy impresionada —dijo ella y luego miró al camarero y le sonrió—. Jack con Coca-cola, por favor. G
  31. 31. Página32 —Un chico no olvida a su primera. Se movió en su taburete, cruzando las piernas e inclinando la cabeza para mirarme haciendo que su largo cabello oscuro cayera sobre un hombro. Todavía lo llevaba largo. En aquel entonces me había fascinado. —La mayoría de los chicos no, pero tú has llevado una vida diferente a la de la mayoría de los chicos. La fama ha tenido que cambiarte a lo largo de los años. —Mi padre es famoso, no yo —espeté, odiaba cuando las mujeres querían hablar de algo sobre lo que no sabían nada. Meg y yo habíamos follado un par de veces, pero no sabía mucho acerca de mí en aquel entonces. —Umm, lo que sea. Entonces, ¿por qué estás tan triste? No estaba triste. Yo era un desastre. Pero ella no era alguien con la que pretendía desahogarme. —Estoy bien —contesté y miré a la pista de baile con la esperanza de captar la atención de Grant. Estaba listo para irme. —Te ves como si tuvieras el corazón roto y no supieras qué hacer con él— dijo ella alcanzando su Jack con Cola. —No voy a hablar contigo de mi vida personal, Meg. —Dejé que el borde de advertencia en mi voz es escuchara alto y claro. —Para ahí, guapo. No intento molestarte. Solo tenemos una pequeña charla. Mi vida personal no era una pequeña charla. —Entonces, pregúntame sobre el jodido clima —dije con un gruñido. No respondió y me alegré. Tal vez se iría. Me dejaría en paz. —Estoy en la ciudad cuidando a mi abuela. Está enferma y yo necesitaba hacer algo con mi vida. Acabo de pasar por un divorcio problemático. Necesitaba un cambio de escenario de Chicago. Estaré aquí por lo menos durante seis meses. ¿Crees que serás intratable todo el tiempo que yo esté aquí o vas a volverte más agradable en un futuro próximo? Quería verme. No. No estaba preparado para eso. Empecé a responder cuando mi teléfono me alertó de un mensaje de texto. Aliviado de tener una interrupción para poder pensar cómo iba a responderle, lo saqué de mi bolsillo. No reconocí el número. Pero el “Hola, soy Bethy” me llamó la atención y dejé de respirar cuando abrí el mensaje para leer todo el asunto.
  32. 32. Página33 Hola, soy Bethy. Si no eres un estúpido cabrón, entonces te despertarás y seguirás el plan. ¿Qué demonios significaba eso? ¿Qué me estaba perdiendo? ¿Blaire estaba en Rosemary? ¿Eso es lo que significaba? Me puse de pie y dejé suficiente dinero en la barra para pagar mi cerveza y la bebida de Meg. —Me tengo que ir. Fue agradable verte. Cuídate —le dije como un pensamiento tardío mientras acechaba a través de la multitud hasta que encontré a Grant casi follando con alguna pelirroja en la pista de baile. Sus ojos se encontraron con los míos y asentí hacia la puerta. —Ahora —dije, y me volví para dirigirme hacia la puerta. Lo dejaría aquí si no me había alcanzado para cuando llegase a mi Range Rover. Ella podría estar aquí. Iba a averiguarlo. Preguntarle a Bethy que quería decir con ese jodido mensaje era inútil.
  33. 33. Página34 8 Traducido por Monikgv Corregido por Chachii Blaire stiré la mano y le di un codazo a Bethy en la pierna para despertarla. Había estado dormida por las últimas dos horas. Estábamos fuera de Rosemary Beach y necesitaba que ella manejara, así yo podría buscar la camioneta de Cain en todos los moteles baratos. —¿Ya llegamos? —murmuró soñolienta y se sentó en su asiento. —Ya casi. Necesito que manejes. Voy a buscar la camioneta de Cain. Bethy dejó escapar un suspiro de cansancio. Yo sabía que ella estaba haciendo esto sólo con la esperanza de traerme a Rosemary y mantenerme allí. No le importaba encontrar a Cain. Pero yo necesitaba un aventón. Iba a viajar con Cain a casa. Y nosotros íbamos a hablar. Él no tenía por qué haber venido a buscar a Rush. Sólo esperaba que no le hubiera dicho sobre lo que me a encontró comprando. No era que quisiera ocultárselo a Rush. Era sólo que aún no he asimilado nada. Necesitaba procesarlo. Averiguar lo que quiero hacer. Luego contactaría a Rush. Cain yendo detrás de él como un loco no era lo que yo quería. Aún no podía creer que lo había hecho. —Detente allí. Necesito entrar y tomar un café con leche primero —instruyó Bethy. Hice lo que me pidió y estacioné el auto frente a Starbucks. —¿Quieres algo? —preguntó Bethy mientras abría la puerta. No estaba segura de si la cafeína era buena para el… para el bebé. Negué con la cabeza y esperé hasta que ella saliera del auto antes de dejar escapar el sollozo en mi pecho que no había estado esperando. No había pensado sobre lo que significaban esas dos rayas de color rosa. Un bebé. El bebé de Rush. Oh, Dios. Salí del auto y caminé alrededor de la parte delantera para sentarme en el lado del pasajero. Para el momento en que estaba dentro y con el cinturón de E
  34. 34. Página35 seguridad, Bethy se dirigía hacia el auto. Ya se veía un poco más despierta. Alejé los pensamientos sobre mi bebé y me concentré en la búsqueda de Cain. Podría pensar en mi futuro, en el futuro de mi bebé, después. —De acuerdo. Tengo cafeína. Estoy lista para buscar a este tipo. No la corregí. Sabía que ella sabía su nombre. Yo lo había usado varias veces. Sólo estaba negándose a reconocerlo. Esta era su forma de rebelión. Cain representaba a Sumit, y ella no me quería en Sumit. En lugar de irritarme, me gustaba. Me quería con ella y eso se sentía bien. —Él dejó Rosemary por los precios de las habitaciones de hotel. Así que, está en algún lugar accesible. ¿Puedes llevarme a algunos de esos? —pregunté. Asintió pero no me miró. Estaba enviando un mensaje de texto. Genial. Necesitaba que se concentrara y ella muy posiblemente estaba diciéndole a Jace que ya casi llegamos. No quería que Jace supiera algo. *** Manejamos por treinta minutos, yo revisaba los estacionamientos de los moteles baratos en la ciudad. Esto estaba volviendo frustrante. Él tenía que estar aquí en algún lado. —¿Puedo usar tu teléfono? Voy a llamarlo de nuevo y hacerle saber que lo estoy buscando. Me dirá dónde está cuando sepa que he conducido hasta aquí. Bethy me dio su teléfono y rápidamente marqué el número de Cain. Sonó dos veces. —¿Hola? —Cain. Soy yo. ¿Dónde estás? Estoy en las afueras de Rosemary y no puedo encontrar tu camioneta. Hubo un silencio, luego—: Maldita sea. —No te enojes. Necesitaba ver cómo estabas. Vine aquí para llevarte a casa. —Sabía que estaría frustrado de que hubiese venido tan cerca de Rosemary nuevamente. —Te dije que estaría en casa una vez que durmiera, Blaire. ¿Por qué no podías quedarte donde estabas? —La irritación en su voz me enojó. Pensarías que él no estaba feliz de que hubiera venido a ver cómo estaba.
  35. 35. Página36 —¿Dónde estás, Cain? —pregunté de nuevo. Luego lo escuché. Una voz femenina de fondo. El teléfono fue tapado. No hacía falta ser un genio para darse cuenta que Cain estaba con una chica y trataba de esconderlo. Esto me molestó. No porque pensaba que Cain y yo teníamos una oportunidad, si no porque él me había dejado pensar que estaba herido y solo en una ciudad extraña. Idiota. —Escucha. No tengo tiempo para más de tus estúpidos juegos, Cain. Ya he pasado de ellos. La próxima vez, intenta no fingir como si me necesitaras cuando es obvio que no. —Blaire, no. Escúchame. No es lo que piensas. No pude dormir después de que llamaste así que volví a la camioneta y regresé a casa. Quería verte. Un grito de enojo por parte de la chica vino del otro lado del teléfono. Estaba cabreando a quien sea que estaba con él. El chico era un idiota. —Haz que tu compañía se sienta mejor. No necesito una explicación. No necesito nada de ti. Nunca lo necesité. —¡BLAIRE! ¡NO! Te amo, nena. Te amo mucho. Por favor, escúchame — suplicó, y la chica con él se puso más histérica—. ¡Cállate, Callie! —rugió y supe entonces que estaba de vuelta en Sumit. Estaba con Callie. —¿Fuiste con Callie? ¿Volviste a casa, dejándome preocupada, y fuiste a ver a Callie? Eres ridículo, Cain. ¿En serio? Esto no me lastima. Ya no puedes hacerme daño. Pero detente y piensa sobre los sentimientos de otros, para variar. Sigues arrastrando a Callie con tu comportamiento y eso está mal. Deja de pensar con tu pene y madura. Terminé la llamada y le di a Bethy su teléfono. Sus ojos estaban muy abiertos mientras me miraba. —Él volvió a Sumit —le dije en forma de explicación. —Sí… escuché esa parte —dijo Bethy lentamente. Ella esperaba que agregara más. Merecía más. Me había traído hasta aquí. También era la única amiga verdadera que tenía. Cain no era un amigo. No uno verdadero. Un amigo verdadero no seguiría haciendo cosas estúpidas como las que él hacía. —¿Puedo dormir en tu casa esta noche? No creo que vaya a volver allí. Iba a irme pronto de todos modos. Averiguaré a dónde voy a ir mañana y luego, cuando llegué allí, haré que Granny Q me envíe el resto de mis cosas. No es que tenga mucho, de todos modos. Mi camioneta está en el cementerio. Nunca haría el viaje de nuevo. Bethy asintió y arrancó el auto, luego salió hacia la carretera. —Puedes quedarte conmigo todo el tiempo que necesites. O más —respondió.
  36. 36. Página37 —Gracias —dije antes de apoyar mi cabeza hacia atrás en el asiento y tomar una respiración profunda. ¿Qué iba a hacer ahora? *** El olor del tocino se hizo más espeso cuando más lo inhalaba. Era como si el tocino estuviera apoderándose de mis sentidos. Mi garganta se estrechó. Mi estómago gruñó por el delicioso olor de éste. La grasa chisporroteaba en algún lugar a la distancia. Antes de que pudiera abrir los ojos completamente, mis pies estaban en el suelo y corría hacia el baño. Por suerte, el apartamento de Beth no era tan grande y no tenía mucho que correr. —¿Blaire? —llamó la voz de Beth desde la cocina, pero no podía detenerme. Cayendo sobre mis rodillas en frente del inodoro, agarré el asiento de porcelana con ambas manos y comencé a vomitar todo en mi estómago hasta que nada más que nauseas sacudían mi cuerpo. Cada vez que pensaba que había terminado, olía la grasa del tocino mezclada con mi vómito y comenzaba de nuevo. Estaba tan débil que mi cuerpo temblaba cuando trataba de vomitar y nada más salía. Un paño frío estaba en mi cara y Bethy se encontraba de pie junto a mí para tirar de la cadena y luego recostándome contra la pared. Sostuve el paño sobre mi nariz para bloquear el olor. Bethy lo notó y cerró la puerta del baño. Después de encender el ventilador, colocó sus manos en las caderas y me miró. La incredulidad en su cara me confundía. Me enfermé. ¿Qué tenía de extraño eso? —¿Tocino? ¿El olor del tocino te hace vomitar? —Negó con la cabeza, aún mirándome como si no pudiera creerlo—. No me lo ibas a decir, ¿cierto? Ibas a poner tu loco culo en algún maldito autobús y largarte. Tú sola. No te lo puedo creer, Blaire. ¿Qué pasó con la chica lista que me enseñó a no dejar que un hombre me usara, eh? ¿A dónde diablos se fue? Porque tu plan apesta. Mucho. No puedes huir. Tienes amigos aquí. Vas a necesitar amigos… y yo esperaría que tuvieras la intención de decirle a Rush sobre esto también. Te conozco lo suficientemente bien como para saber que ese es su bebé. ¿Cómo lo sabía? Sólo vomité. Muchas personas se contagian de virus. —Es un virus —murmuré.
  37. 37. Página38 —No me mientas. Era el tocino, Blaire. Estabas durmiendo tan pacíficamente en el sofá y al minuto que comencé a cocinar el tocino comenzaste a hacer sonidos extraños y a dar vueltas en el sofá. Luego saliste disparada como una bala para vomitar hasta las tripas. No es ciencia espacial, nena. Quita esa mirada de sorpresa de la cara. No le podía mentir. Ella era mi amiga. Posiblemente la única ahora. Tiré de mis rodillas hasta mi barbilla y envolví mis brazos alrededor de mis piernas. Esta era mi manera de mantenerme en una pieza. Cuando sentía que el mundo estaba quebrándose a mí alrededor y no podía controlarlo, siempre me mantenía unida de esta manera. —Por eso Cain vino aquí. Me encontró comprando pruebas de embarazo ayer. Sé que es por eso que vino aquí. Para preguntarle a Rush… para preguntar sobre la relación entre Rush y yo. Es algo de lo que me niego a hablar con Cain. En lo absoluto. Luego tuve un retraso. Dos semanas de retraso. Pensé que compraría un par de pruebas y saldrían negativas y todo estaría bien. —Detuve la explicación y apoyé la mejilla contra mis rodillas. —Las pruebas… ¿fueron positivas? —preguntó Bethy. Asentí pero no la miré. —¿Ibas a decirle a Rush? ¿O en serio ibas a escapar? ¿Qué haría Rush? Su hermana me odiaba. Su madre me odiaba. Odiaban a mi madre. Y yo odiaba a mi padre. Para que Rush sea parte de la vida de este bebé él tendrá que dejarlas. Yo no podía pedirle que deje a su mamá y su hermana. Incluso si ellas son malvadas. Las amaba. Y no dejaría a Nan. Ya había aprendido que cuando se trataba de mí o de Nan, él elegiría a Nan. Lo había hecho al final. Cuando yo había descubierto todo. Él guardó su secreto. Él la había escogido a ella. —No se lo puedo decir —dije en voz baja. —¿Por qué no? Él querría saberlo y su culo necesita ser un hombre y estar allí para ti. Esa mierda de escapar es estúpida. Ella no lo sabía todo. Sólo sabía un poco. Había sido la historia de Nan la que se contó, y la de nadie más a los ojos de Rush. Pero yo no estaba de acuerdo. También era mi historia. Nan aún tenía a sus padres y su hermano. Yo no tenía a nadie. Mi madre estaba muerta. Mi hermana estaba muerta. Y mi padre podría también estar muerto. Así que esta historia era tanto mía como de ella. Tal vez hasta más. Levanté mi cabeza y miré a Bethy. Ella era mi única amiga en el mundo y si yo iba contar esta historia, entonces era ella a quién quería contársela.
  38. 38. Página39 9 Traducido por Demoiselle Corregido por Violet~ Rush abían pasado tres semanas, cuatro días y doce horas desde que la había visto. Desde que ella rompió mi corazón. Si yo hubiera estado bebiendo, me gustaría echarle la culpa al alcohol. Tenía que ser una ilusión, una desesperada ilusión. Pero no había estado bebiendo. Ni una gota. No había ninguna duda sobre Blaire. Era ella. Ella estaba realmente aquí. Blaire estaba de vuelta en Rosemary. Ella estaba en mi casa. Había pasado cinco horas anoche conduciendo por todo el maldito lugar buscando a Bethy, esperando que ella me llevara a Blaire. Pero no había encontrado a ninguna de ellas. Llegar a casa y admitir la derrota había sido doloroso. Me convencí a mi mismo que Bethy aún seguía en Sumit con Blaire. Que tal vez el texto de Bethy había sido un mensaje borracho y nada más. Me empapé los ojos de ella. Ella estaba más delgada y no me gustaba eso. ¿No estaba comiendo? ¿Había enfermado? —Hola, Rush —dijo ella, rompiendo el silencio. El sonido de su voz casi me envía de rodillas. Dios, había extrañado su voz. —Blaire —Pude decir, aterrorizado de espantarla lejos solo con hablar. Se estiró y envolvió un mechón de su cabello alrededor de su dedo y tira de él. Ella estaba nerviosa. No quiero hacer que se ponga nerviosa. Pero, ¿qué puedo hacer yo para hacer esto más fácil? —¿Podemos hablar? —preguntó en voz suave. —Sí. —Doy un paso atrás para dejarla entrar—. Entra Hizo una pausa y miró más allá de mí, hacia mi casa. El miedo y el dolor destellando en sus ojos, haciéndome maldecirme en silencio. Ella había sido herida H
  39. 39. Página40 aquí. Su mundo fue destruido en mi casa. Maldita sea. No quería que se sintiera así de mi casa. No cuando había buenos recuerdos aquí también. —¿Estás solo? —preguntó. Sus ojos volviendo hacia mí. Ella no quería ver a mi mamá o a su papá. Lo entendía ahora. No era la casa. —Los obligué a irse el día en que te fuiste —Le contesté, mirándola con atención. Sus ojos se abrieron de par en par. ¿Por qué esto la sorprendía? ¿No lo entendía? Ella era lo primero. Yo le había dicho tanto en esa habitación de hotel. —Oh, no lo sabía… —Su voz se fue apagando. Ambos sabíamos que ella no lo sabía porque me había sacado de su vida. —Soy solo yo. A excepción de las visitas ocasionales de Grant, siempre solo yo. —Ella necesitaba saber que no me había mudado. No me estaba mudando. Blaire entró a la casa y apreté los puños cuando su dulce y familiar esencia la siguió. Tantas noches me senté aquí y soñé con ver su camino de vuelta a mi vida. Mi mundo. —¿Puedo conseguirte algo para tomar? —pregunté, pensando que lo que realmente quería hacer era rogarle que hablara conmigo. Que se quede conmigo. Que me perdone. Blaire negó con la cabeza y se volvió para mirarme. —No, estoy bien. Yo… Yo solo… Estaba en la ciudad y bueno… —Arrugó la nariz y luché contra la urgencia de alcanzarla y tocar su rostro—. ¿Golpeaste a Cain? Cain. Mierda. Ella sabía sobre Cain. ¿Estaba aquí para hablar de Cain? —Él preguntó cosas que no debería tener. Dijo cosas que no debería —le contesté con dientes apretados. Blaire suspiró. —Puedo imaginarlo —murmuró y sacudió la cabeza—. Siento que viniera aquí. Él no piensa las cosas. Actúa solo por impulso. No lo defendía. Se disculpaba por él. Ese no era su trabajo. El estúpido hijo de puta no era su responsabilidad o su culpa. —No te disculpes por él, Blaire. Eso me hace querer cazar su culo —gruñí, incapaz de controlar mi reacción.
  40. 40. Página41 —Es mi culpa que él estuviera aquí, Rush. Eso es porque pido disculpas. Lo molesté y él supuso que era todo por ti, así que el vino corriendo aquí antes de hablar las cosas conmigo. ¿Hablar las cosas con ella? ¿Qué carajos tenia Cain que hablar con ella? —Él tiene que retroceder. Si ha… —Rush. Cálmate. Somos viejos amigos. Nada más. Le dije algunas cosas que necesitaba decir desde hace mucho tiempo. No le gustó. Fui cruel pero necesitaba decirlo. Estaba cansada de proteger sus sentimientos. Me presionó demasiado. Eso es todo. Tomé una respiración profunda pero el martilleo de mi cabeza se había vuelto más fuerte. —¿Viniste para verlo? —Necesitaba saber si esa era la razón por la cual ella estaba aquí. Si esto no tenía nada que ver conmigo, mi corazón necesitaba tratar con eso. Blaire caminó hacia las escaleras en vez de ir hacia la sala de estar. Me di cuenta. Entendí. Ella podría haber estado en mi casa, pero no podía entrar ahí y hacerle frente a las cosas. No todavía. Tal vez nunca. —Pudo haber sido mi excusa para entrar al auto con Bethy —Hizo una pausa y dejó escapar un suspiro—, pero él se había ido cuando yo llegué aquí. Me quedé por otras razones. Yo… Yo necesito hablar contigo. Vino a hablar conmigo. ¿Fue el tiempo suficiente? Utilicé hasta la última gota de fuerza de voluntad que poseía para no levantarme y tirarla sobre mis brazos. No me importaba lo que ella tenía que decir. El hecho de que ella quería verme era suficiente. —Me alegro de que hayas venido —dije simplemente. El pequeño ceño estaba de vuelta y Blaire no miraba directamente hacia mí. —Las cosas siguen siendo las mismas. No he sido capaz de dejarlo ir. Nunca seré capaz de confiar en ti. Incluso… incluso si lo quiero. No puedo. ¿Qué demonios significaba eso? El golpeteo en mis oídos se hizo más fuerte. —Me voy de Sumit. No puedo quedarme. Tengo que hacerlo por mi cuenta. ¿Qué? —¿Te estás mudando con Bethy? —pregunté, preguntándome si yo todavía estaba durmiendo y esto era un sueño. —No. No iba a hacerlo. Pero esta mañana hablé con Bethy y pensé que si tal vez te veía y hablaba contigo y enfrentaba… esto, yo sería capaz de quedarme con
  41. 41. Página42 ella durante un tiempo. No sería permanente; Me iré en un par de meses. Solo hasta que tenga tiempo para decidir a donde voy a ir. Todavía pensaba irse. Necesitaba cambiar eso. Tenía un par de meses si se quedaba aquí. Por primera vez, desde que me dijo que dejara la habitación de hotel, tenía esperanza. —Creo que eso es inteligente. No hay razón por la cual tomar una decisión precipitada cuando se tiene una opción aquí. —Ella podía quedarse en mi casa de forma gratuita. En mi cama. Conmigo. Pero no podía ofrecer eso. Ella nunca estaría de acuerdo.
  42. 42. Página43 10 Traducido por Larosky_3 Corregido por Vericity Blaire staré trabajando en el club. Nos… uh… veremos en ocasiones. Conseguiría trabajo en otro lado, pero necesito la plata que el club paga. —Explicaba esto tanto a mí como a Rush. No estaba segura de qué iba a decir cuando lo viera. Sólo sabía que tenía que enfrentarlo. Al principio, Bethy me rogó que le contara sobre el embarazo. Aunque, después de que escuchara exactamente lo que había pasado con mi padre y Nan y su madre ese día, ya no estaba en el equipo Rush como antes. Acordó que no era necesario decirlo de inmediato. Conseguir el valor suficiente para volver a esta casa luego de la forma que me había ido hace tres semanas y media fue duro. La esperanza de que mi corazón no reaccionara cuando viera a Rush fue inútil. Mi pecho estaba tan apretado que era una maravilla que pudiera respirar. Menos hablar. Estaba embarazada con su bebé… nuestro bebé. Pero las mentiras. El engaño. Quien era. Todo eso me mantuvo de decir las palabras que se merecía. No podía. Estaba mal. Estaba siendo egoísta. Lo sabía. Eso no cambiaba nada. Podía ser que el bebé nunca lo conociera. No podía dejar que la forma en que me sentía sobre él nublara mis decisiones para mi futuro… el futuro de nuestro bebé. Mi padre, su madre y hermana nunca serían parte de la vida de mi bebé. No lo permitiría. No podía. —Por supuesto. Sí, trabajar en el club es buena plata. —Se detuvo y pasó una mano por su cabello—. Blaire, nada ha cambiado. No para mí. No necesitas mi permiso. Esto es exactamente lo que quiero. Tenerte aquí de vuelta. Ver tu rostro. Dios, nena, no puedo hacer esto. No puedo fingir que no estoy jodidamente emocionado de que estés en mi casa. No podía mirarlo. No ahora. No esperaba que dijera nada de eso. Esperaba más una charla artificial y nerviosa. Era lo que quería. Mi corazón no podía soportar nada más. —Tengo que irme, Rush. No puedo quedarme más, sólo quería E
  43. 43. Página44 estar segura de que estabas bien con que estuviera en la ciudad. Mantendré mi distancia. Rush se movió tan rápido que no lo noté hasta que estuvo parado entre la puerta y yo. —Lo siento. Intenté estar tranquilo. Intentaba ser cuidadoso y me quebré. Lo haré mejor. Ve a lo de Bethy. Olvida lo que dije. Seré bueno. Lo prometo. Sólo… no te vayas. Por favor. ¿Qué le contestaba a eso? Se las había arreglado para que quisiera confortarlo. Disculparme. Él era letal a mis emociones y buen sentido. Distancia. Necesitábamos distancia. Asentí y lo rodeé. —Yo… uh… probablemente te veré por ahí. —Me las arreglé para graznar antes de abrir la puerta y salir de la casa. No miré hacia atrás pero sabía que me estaba mirando ir. Era la única razón por la cual no empecé a correr. Espacio… necesit{bamos espacio. Y yo necesitaba llorar. *** Era como si nunca me hubiera ido. Ya había decidido ir directo al comedor y buscar a Jimmy. Supuse que sabría donde encontrar a Woods. Pero Woods me estaba esperando en la puerta cuando abrí la entrada trasera del club. —Y ella vuelve. Sinceramente, no pensé que lo harías. —Woods arrastró las palabras mientras la puerta se cerraba tras de mí. —Por poco tiempo, quizás —respondí. Woods me guiñó y luego asintió hacia el pasillo que guiaba a su oficina. — Vayamos a hablar. —Está bien —dije mientras lo seguía. —Bethy ya me llamó do veces hoy. Queriendo saber si ya te había visto. Asegurándose de que tuvieras tu trabajo de vuelta —dijo Woods mientras abría la puerta de su oficina y la sostenía para que pudiera pasar—, lo que no esperaba es la llamada que recibí hace diez minutos. Me ha sorprendido. Por la forma en que te fuiste hace tres semanas y dejaste a Rush en la miseria, no esperaba que llamara a tu favor. No es que lo necesitara, fíjate. Ya había aceptado devolverte tu trabajo. Me detuve y lo miré. ¿Lo había escuchado bien? —¿Rush? —pregunté, casi asustada de que hubiera alucinado el comentario.
  44. 44. Página45 Woods cerró la puerta y caminó hasta pararse delante de su escritorio. Se inclinó contra la madera brillante que se veía costosa y cruzó los brazos sobre su pecho. La sonrisa que tenía cuando llegué se había ido. Se veía preocupado. —Sí, Rush. Sé que la verdad salió a la luz. Jace me contó una parte. Lo que sabe, al menos. Pero yo ya sabía quién eras. O quien Rush y Nan creían que eras. Te advertí que la elegiría a ella. Ya la había elegido cuando te di la advertencia. ¿De verdad quieres volver a todo esto? ¿Es Alabama tan malo? No. Alabama no era tan malo. Aunque ser una madre soltera de diecinueve años sin familia lo era. Aunque no era algo que iba a compartir con Woods. —Volver aquí no es exactamente f{cil. Ver… verlos, tampoco ser{ f{cil. Pero necesito descubrir que voy a hacer. No hay nada para mí en Alabama. No me puedo quedar y pretender que lo hay. Es tiempo de que encuentre una nueva vida. Y Bethy es mi única amiga. Mis opciones son limitadas. Las cejas de Woods se dispararon hacia arriba. —Auch. ¿Yo qué soy? Pensé que éramos amigos. Sonriendo, caminé y me paré detrás de la silla en frente suyo. —Lo somos pero bueno… no amigos cercanos. —No porque no lo intentara —Una pequeña risa salió y Woods sonrió—. Es bueno escuchar eso. Lo extrañé. Quizás volver no sería tan difícil. —Puedes tener tu trabajo de vuelta. Es tuyo. Tuve pesimas chicas de carritos y Jimmy todavía está malhumorado. No se lleva bien con los otros meseros. Él también te extraña. —Gracias —contesté—, lo aprecio. Aunque quiero ser honesta contigo. En cuatro meses, planeo irme. No puedo quedar aquí para siempre. Tengo… —Tienes una vida a la que volver. Sí, te escuché. Rosemary no es donde pretendes echar raíces. Lo tengo. Por cualquier lapso de tiempo, tienes el trabajo.
  45. 45. Página46 11 Traducido por Danny_McFly Corregido por Verito Rush lamé una vez antes de abrir la puerta del condominio de Nan y caminar dentro. Su coche estaba estacionado afuera. Yo sabía que ella se encontraba aquí. Sólo quería asegurarme de que sabía que yo estaba aquí. Cometí el error de no tocar una vez y pillé a mi hermana a horcajadas en el regazo de un tipo. Quise llenar de cloro mis ojos y mi cerebro después de esa experiencia. —Nan, soy yo. Tenemos que hablar —dije en voz alta y luego cerré la puerta detrás de mí. Entré en la sala y el sonido de más de una voz apagada y pasos que venían desde el dormitorio principal casi me hizo dar la vuelta y marcharme. Pero no iba a hacerlo. Esto era más importante. Su invitado de pijamada tenía que irse a casa ahora de todos modos. Eran más de las once. La puerta de su habitación se abrió y se cerró. Interesante. El que sea que estaba aquí, se alojaba aquí. Tendríamos que salir al balcón para hablar. Yo no hablaría de Blaire delante de nadie. Probablemente conocía al hombre en ese cuarto. Sería la única razón por la que lo mantendría oculto allí. —¿Has oído hablar de llamar antes de venir? —replicó Nan mientras entraba en la sala de estar vestida con una bata de seda corta. Se parecía más y más a nuestra madre mientras más mayor se hacía. —Es casi el almuerzo, Nan. No puedes mantener al hombre en la cama todo el día —le contesté y abrí las puertas que daban a la terraza con vistas al golfo—. Necesito hablar contigo y no quiero que tu compañero de dormitorio pueda oírnos. Nan rodó sus ojos y salió. L
  46. 46. Página47 —Me parece extraño que he estado tratando de que hables conmigo durante semanas y ahora que tú quieres hablar vienes irrumpiendo como si yo no tuviera vida. Por lo menos yo te llamo primero. —Comenzaba a sonar como nuestra madre. —Soy propietario de este condominio, Nan. Puedo venir en cualquier maldito momento si quiero. —Le recordé. Ella se estaría yendo de aquí a mediados de agosto para regresar a su casa de hermandad y su aún indecisa carrera. La universidad era una función social para ella. Ella sabía que yo iba a pagar sus cuentas y matrícula. Yo siempre me había preocupado de todo para ella. —Que sarcástico. ¿De qué se trata esto? No he tenido mi café todavía. —No tenía miedo de mí. Yo no quería que ella lo tuviera, pero ya era hora de que madurara. No iba a dejar que obligara a Blaire a huir. En un mes, Nan se habrá ido. Normalmente yo también me iría. Este año no. Me estaría quedando en mi residencia en Rosemary. Mi madre tendrá que elegir otro lugar. Ella tendría esta casa libre para el resto del año. —Blaire ha vuelto —le dije sin rodeos. Había tenido tiempo de ver las cosas desde otro ángulo. Yo no sentía que Nan fuera la víctima en esto, ya no. Ella era una niña, pero también lo era Blaire. Nan se tensó mientras sus ojos brillaban con el odio que pertenecía a los ojos de su padre en lugar de Blaire. —No digas nada. Permíteme hablar primero o voy a acompañar a tu amigo de pijamada fuera de mi apartamento. Tengo el poder aquí, Nan. Nuestra madre no tiene nada. Las apoyo a las dos. Nunca te he pedido nada. Nunca. Pero ahora te voy a pedir... no, te voy a ordenar que me escuches y que sigas mis condiciones. La ira de Nan se había desvanecido y ahora la niña mimada estaba allí, mirándome. A ella no le gusta que le digan qué hacer. No podía culpar a mi madre por su conducta, no del todo. Lo hice también. La sobrecompensación había arruinado a Nan. —La odio —La ira hervía. —Te dije que me escuches. No asumas que eres inocente, Nan. Porque esta vez has jodido algo que me importa. Esto me afecta, así que escucha y cierra la boca. Sus ojos pasaron de la ira al shock. Estaba seguro de que nunca había hablado con ella de esa manera. Estaba un poco sorprendido de mí. Oír el odio en su voz dirigida a Blaire me puso alerta.
  47. 47. Página48 —Blaire se está quedando con Bethy. Woods le ha regresado el trabajo a Blaire. Ella no tiene nada en Alabama. No tiene a nadie. El padre que ustedes dos comparten es un inútil. Para ella bien podría estar muerto. Ha vuelto para saber donde encaja y qué hacer después. Ella estaba haciendo eso antes, pero cuando la verdad salió, su mundo se derrumbó y tuvo que correr. Es un puto milagro que está de vuelta aquí. Yo la quiero de vuelta aquí, Nan. Puede que no quieras oír esto, pero la amo. Nada me va a detener para asegurarme de que este a salvo. Quiero que se sienta segura y nadie y me refiero a nadie, ni siquiera mi hermana, le hará sentirse indeseada. Tú te vas pronto. Puedes mantener tu odio fuera de lugar si quieres, pero un día, espero que madurez lo suficiente como para darte cuenta de que sólo hay una persona que odiar aquí. Nan se sentó en una de las sillas que colocó aquí para pasar el tiempo y leer libros. Yo también la amaba ella. La protegí de toda mi vida. Decirle esto y amenazarla era duro, pero no podía permitir que dañara a Blaire por más tiempo. Tenía que parar esto. Blaire nunca me daría otra oportunidad, siempre y cuando Nan estuviera atormentando su vida. —Así que la estás eligiendo antes que a mí —susurró Nan. —Esto no es un concurso, Nan. Deja de actuar como si lo fuera. Tienes a su padre. Ella lo perdió. Tú ganaste. Ahora supéralo. Nan alzó los ojos y las lágrimas se aferraban a sus pestañas. —Ha hecho que me odies. Maldito puto drama. Nan vivía una telenovela en su cabeza. —Nan, escúchame. Te quiero. Eres mi hermana pequeña. Nadie puede cambiar eso. Pero yo estoy enamorado de Blaire. Puede ser un problema importante en tus planes de conquistar y destruir, pero bebé, es hora de dejar que tus problemas sigan. Hace tres años que regresó. Necesito que lo superes. —¿Qué pasa con la familia en primer lugar? —Espetó. —No vayas allí. Tú y yo sabemos que yo te he puesto primero toda mi vida. Tú me necesitabas y yo estaba allí. Pero ahora somos adultos, Nan. Se secó las lágrimas que se habían filtrado de sus ojos y volvió a levantarse. Nunca pude saber si sus lágrimas eran reales o falsas. Ella podía encenderlas y apagarlas a voluntad. —Está bien. Quizás vuelva a la escuela antes de lo previsto. Tú no me quieres aquí, de todos modos. Las has escogido a ella.
  48. 48. Página49 —Yo siempre te quiero cerca, Nan. Pero esta vez quiero que juegues limpio. Piensa en alguien más para variar. Tú tienes un corazón. Yo lo he visto. Ahora es el momento de usarlo. Nan se puso rígida. —Si terminaste aquí, ¿podrías irte de tu apartamento? Asentí con la cabeza. —Sí, he terminado —le contesté y me dirigí hacia el interior. Sin otra palabra que oyera por la puerta principal. El tiempo ahora diría si yo tenía que seguir adelante con mis amenazas para enseñarle a mi hermana una lección. Realmente esperaba que no.
  49. 49. Página50 12 Traducido por Juli Corregido por Chachii Blaire ecesitaba mis cosas y tenía que vender mi camioneta. Nunca haría esto de nuevo. Caín la había revisado por mí la semana pasada después de que se descompuso y dijo que temporalmente podría arreglarla. El costo para arreglar todo lo que andaba mal costaría más de lo que yo podía permitirme gastar. Llamar y pedirle a Granny Q o Caín que enviaran mis cosas y vendieran mi camioneta parecía mal. Se merecían una explicación... o al menos la merecía Granny Q. Me había dado un techo, una cama y me dio de comer durante tres semanas. Iba a tener que volver a Sumit a recoger mis cosas y despedirme. Woods me había dado unos días para instalarme antes de empezar a trabajar. Bethy se había tomado unos días para llevarme y que solicitará la asistencia médica gratuita. Era momento de que viera a un médico, pero requeriría el seguro medico primero. Hoy la había oído por casualidad decirle a Jace que esperaba con impaciencia su cita esta noche. Yo había estado monopolizando todo su tiempo llevándome a todas partes. Comenzaba a sentirme como una carga. Odié aquel sentimiento. Podría tomar un autobús. Sería económico y no sería una carga sobre Bethy. Abrí su ordenador portátil para googlear el horario del autobús. Un golpe en la puerta interrumpió mis pensamientos. Dejé mi búsqueda de una estación de autobuses y fui a abrir la misma. Rush allí de pie, con las manos metidas en la parte delantera de sus jeans y una de sus camisetas apretadas no era lo que había estado esperando. Alzó la mano y se quitó las gafas de sol de aviador. Deseaba que las hubiera mantenido. El color plateado de sus ojos en la luz del sol era aún más impresionante de lo que recordaba. —Hola, vi a Bethy en el club. Dijo que estabas aquí —explicó Rush. Lucía nervioso. Nunca había visto a Rush nervioso. N
  50. 50. Página51 —Sí... um, Woods me dio un par de días para recoger mis cosas de Sumit antes de empezar a trabajar. —¿Tienes que ir a buscar tus cosas? Asentí. —Sí. Las dejé allí. Sólo traje una bolsa de viaje conmigo. No había pensado en quedarme. Rush frunció el ceño. —Entonces, ¿cómo vas a regresar? No veo tu camioneta. —Justo estaba googleando las estaciones de autobuses y ver dónde está la más cercana. El ceño de Rush se hizo más profundo. —Es a cuarenta minutos. Durante todo el camino en Fort Walton Beach. Eso no fue tan malo como me temía. —Un autobús no es seguro, Blaire. No me gusta la idea de que tomes un autobús. Deja que te lleve. Por favor. Llegaremos más rápido y es gratis. Puedes ahorrar tu dinero. ¿Viajar con él? ¿Todo el camino a Sumit y de regreso? ¿Era una buena idea? —No sé... —Me detuve porque honestamente no lo sabía. Mi corazón no estaba preparado para Rush. —Ni siquiera tenemos que hablar... o podemos si lo deseas. Te dejaré elegir la música y no voy a quejarme. Si volviera con Rush, entonces Caín no discutiría conmigo. O, de nuevo, tal vez lo haría. Podría decirle a Rush sobre el embarazo. ¿Pero lo haría? Nunca le confirmé a Caín que estaba embarazada. —Sé que no puedes perdonar las mentiras y el daño. No te estoy pidiendo eso. Tú sabes que lo siento y si pudiera volver atrás y cambiar las cosas, lo haría. Por favor, Blaire, sólo como un amigo que quiere ayudarte y mantenerte a salvo de los hombres locos que podrían lastimarte en un autobús, déjame llevarte. Pensé en lo poco probable que era que fuera lastimada en el autobús. Y luego pensé en el hecho de que ya no sólo tenía que mantenerme a salvo a mí misma. Tenía otra vida dentro de mí para proteger. —Está bien. Sí. Me gustaría un viaje. ***
  51. 51. Página52 Jace estaba tumbado en el gran sillón de peluche azul que se encontraba en la sala de Bethy con sus pies apoyados sobre la otomana y Bethy se acurrucó en su regazo. Yo estaba en el sofá sintiéndome como un experimento científico, ya que ambos me miraron con confusión. —¿Así que estás de acuerdo con que Rush te lleve a Sumit mañana para recoger tus cosas? Me refiero a que no te sientes extraña o... —Bethy se detuvo. Sería extraño. También afectaría sólo estar cerca de él, pero necesitaba un aventón. Bethy necesitaba trabajar, no tomarse otro día libre para ayudarme esta semana. —Él se ofreció. Necesitaba un aventón y le dije que sí. —¿Y fue así de fácil? ¿Por qué no me lo creo? —se preguntó Bethy. —Porque ella está dejando de lado las partes donde él rogó y suplicó —dijo Jace con una sonrisa. Tiré de la manta hacia arriba sobre mis hombros. Tenía frío. Tenía mucho frío últimamente, lo que era extraño porque era verano en Florida. —No rogó —le contesté, sintiendo la urgencia de defender a Rush. Incluso si realmente hubiera rogado, no era asunto de Jace. —Sí, claro. Si tú lo dices. —Jace tomó un sorbo del té dulce que Bethy le había preparado. —No es asunto nuestro. Déjala en paz, Jace. Tenemos que decidir qué hacer con el contrato de alquiler de este lugar que termina en una semana. Yo no estaría aquí mucho tiempo. Le había dicho eso. Mudarme a un apartamento más caro no era una buena idea. Mi mitad del alquiler no estaría cubierto después de que me marche y ella se quedaría con la deuda. Jace besó la mano de Bethy y le sonrió. —Te dije que me encargaría de las cosas. Si sólo me lo permitieras. —Le guiñó un ojo a ella y volví la cabeza. No quería verlos. Rush y yo nunca habíamos sido así. Nuestra relación había sido corta. Intensa y breve. Me pregunté cómo se habría sentido tener la libertad para acurrucarme en sus brazos en cualquier momento que quisiera. Para saber que estaba a salvo y que me amaba. Nunca había tenido esa oportunidad. —Y yo te dije que no voy a dejar que pagues mi alquiler. Lo siento. Nuevo plan. Oh, Blaire, ¿por qué no vamos a buscar apartamentos mañana? Un golpe en la puerta interrumpió antes de que pudiera estar de acuerdo. Luego Grant abrió la puerta y caminó dentro.
  52. 52. Página53 —No puedes entrar en el apartamento de mi chica sin permiso. Podría haber estado desnuda —espetó Jace a Grant. Grant rodó los ojos y luego esbozó una sonrisa en mi dirección. —Vi tu auto aquí, idiota. Cálmate. He venido a ver si puedo convencer a Blaire de dar un paseo conmigo. —¿Estás tratando de conseguir que te patee el culo? —preguntó Jace Grant sonrió y negó con la cabeza antes de mirar de nuevo hacia mí. — Vamos, Blaire, demos una vuelta y pongámonos al día. ¿Grant había estado involucrado en la mentira? Seguramente se había enterado. No podía decirle que no. Incluso si lo hubiera sabido, él también fue la primera persona amable que conocí aquí. Había llenado mi tanque de gasolina. Se preocupó por mí durmiendo bajo las escaleras. Asentí y me levanté. —Estos dos necesitan un tiempo a solas, de todos modos —le contesté, mirando hacia atrás a Bethy. Ella me estudiaba muy de cerca. Le di una sonrisa tranquilizadora y pareció relajarse. —No nos dejes por nuestra cuenta. Tenemos que decidir dónde vamos a vivir en una semana —dijo Bethy mientras yo caminaba hacia la puerta. —Ustedes pueden hablar de eso más tarde, Beth Ann. Blaire se fue hace casi un mes. Tienes que compartirla —replicó Grant, abriendo la puerta para que yo caminara afuera. —Rush va a enloquecer —gritó Jace justo antes de que Grant cerrara la puerta amortiguando lo que fuera que Bethy había comenzado a decir. Bajamos las escaleras en silencio. Una vez que estuvimos en la acera miré a Grant. —¿Sólo me echabas de menos o hay algo que quieras decirme? —le pregunté. Grant sonrió. —Te extrañé. He tenido que aguantar el mal humor de Rush. Así que créeme, te extrañé un infierno. Me di cuenta por su tono que había querido hacer una broma. Pero pensar en el malestar de Rush no me hizo sonreír. Simplemente me recordó todo. —Lo siento —murmuré. No estaba segura de qué más decir. —Sólo me alegro de que hayas vuelto. Esperé. Sabía que había algo más que quería decir. Podía sentirlo. Se tomaba su tiempo y pensé que trataba de decidir exactamente cómo decir lo que fuera que quería decirme.
  53. 53. Página54 —Lo siento por lo que pasó. Cómo sucedió. Y Nan. Puede actuar como la peor perra del mundo, pero ha tenido una infancia jodida. Eso la traumo o algo así. Si hubieras vivido con Georgianna como tu madre lo entenderías. Rush era un niño, así que no resultó tan malo. Pero Nan, maldita sea, su mundo estaba jodido. No es una excusa, sólo una explicación. No respondí. No tenía nada que decir a eso. No sentía simpatía alguna por Nan. Es evidente que los hombres de su vida lo hacían. Debía ser agradable. —A pesar de todo eso, lo que hizo estuvo mal. Cómo te lo ocultó fue realmente una mierda. Lamento no haberte dicho nada, pero sinceramente, ni siquiera era consciente de que tú y Rush tenían algo hasta esa noche en el club cuando se volvió loco. Sabía que se sentía atraído por ti, pero también lo estaban la mayoría de los hombres en esta ciudad. Pensé que era el único tipo que no haría un movimiento contigo debido a su lealtad a Nan... y bueno, lo que representabas para ellos dos. —Grant se detuvo y me volví para mirar sobre sus hombros. —Nunca lo había visto así. Nunca. Es como si estuviera vacío. No puedo llegar a él. No sonríe. Ya ni siquiera finge que disfruta de la vida. Es diferente desde que te fuiste. A pesar de que no fue honesto y parece que sólo trataba de proteger a Nan... ustedes dos no tuvieron tiempo suficiente. Nan ha sido su responsabilidad desde que era un niño. Eso era todo lo que sabía. Luego, entraste en su mundo y al parecer lo sacudiste de la noche a la mañana. Si hubiera tenido más tiempo, te lo habría dicho. Sé que él lo hubiera hecho. Pero no lo hizo. No era justo para él. Se estaba enamorando de esta chica de la que siempre pensó que había sido la razón de que su hermana estuviera sin un padre. Su sistema de creencias cambió, pero también era difícil para él adaptarse. Sólo lo miré fijamente. No porque no estuviera de acuerdo. Yo ya había comprendido todo esto en mi cabeza. Comprendí lo que decía. El problema era... que no cambiaba las cosas. Incluso si me lo hubiera estado por decir, no cambiaba quién era él o quien era Nan. Lo que representan para mí. Los últimos tres años de mi madre en esta tierra fueron un infierno mientras ellos vivían en sus casas de lujo y saltaban de un evento social a otro. Su creencia en las mentiras que me habían dicho era la única cosa que no creí poder superar. —Maldita sea. Probablemente estoy metiendo la pata aún más. Sólo quería hablar contigo y asegurarme de que sabías que Rush... te necesita. Lo lamenta. Y creo que nunca te va a superar. Si trata de hablar de ello mañana, por lo menos escúchalo. —Lo he perdonado, Grant. Pero no puedo olvidar. Lo que sea que éramos o podríamos haber sido se ha terminado. Nunca volverá a ser de nuevo. No puedo
  54. 54. Página55 permitirlo. Mi corazón no me lo permite. Pero siempre voy a escucharlo. Me preocupo por él. Grant dejó escapar un suspiro de cansancio. —Supongo que eso es mejor que nada. Eso era todo lo que yo tenía para ofrecer.
  55. 55. Página56 13 Traducido por ♥...Luisa...♥ Corregido por CrisCras laire salió caminando del apartamento de Bethy sosteniendo dos tazas de café antes de que yo pudiera salir del coche. Abrí la puerta y salí del Range Rover. Llevaba el pelo suelto y colgando por su espalda. Me encantaba ese estilo. Sus pantalones cortos apenas cubrían sus piernas y sería difícil concentrarme cuando estuviera sentada en mi coche. Se subirían hasta sus muslos. Alejé mis ojos de sus piernas y me encontré con su mirada fija. Estaba forzando una sonrisa. —Te he traído un poco de café ya que saliste de la cama tan temprano por mí. Sé que despertar temprano no es lo tuyo. —Su voz era suave e insegura mientras hablaba. Iba a ser mi misión cambiar eso en este viaje por carretera. Quería que se sintiera cómoda conmigo de nuevo. —Gracias —le contesté con una sonrisa que esperaba aliviara sus nervios mientras abría la puerta del lado del pasajero para ella. Había sido incapaz de dormir desde las tres de la mañana. Me sentía ansioso. Estaba bastante seguro de que había pasado por dos ollas de café desde entonces. No le confesaría eso, sin embargo. Ella me trajo café. Una verdadera sonrisa tiró de mis labios mientras cerraba la puerta y me dirigía de nuevo a mi lado. Sostenía su taza cerca de su boca mientras tomaba pequeños sorbos cuando la miré. —Si quieres música, prometo que es toda tuya —le recordé. Ella no se movió, pero una sonrisa levantó las comisuras de sus labios. —Gracias. Confía en mí, lo recuerdo. Estoy bien en este momento. Puedes escuchar algo si quieres. Tengo que despertar primero. No me importa la radio. Sólo quería hablar con ella. Lo que hemos hablado no ha sido importante. Hablar con ella era todo lo que importaba. B

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