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Lec 1 - En el Telar del Cielo

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Sergio Fustero

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Lec 1 - En el Telar del Cielo Lec 1 - En el Telar del Cielo Presentation Transcript

  • Lección 1 para el 2 de abril de 2011 EN EL TELAR DEL CIELO
  • “ CRISTO ES EL SUSTITUTO Y LA GARANTÍA DEL PECADOR. Él obedeció la Ley en lugar del pecador, para que este crea en él y crezca en todas las cosas hasta la plena estatura de un hombre en Cristo Jesús, y así sea completo en él. Cristo hizo la reconciliación por los pecados y cargó toda su ignominia, oprobio y castigo; y, mientras cargaba el pecado, trajo la justicia eterna, para que el creyente esté sin mancha ante Dios. Un día se preguntará: ‘¿Quién acusará a los elegidos de Dios?’, y la respuesta será: ‘Es Cristo el que murió, y también el que resucitó’. Aquel que tiene el manto inmaculado de justicia, tejido en el telar del cielo, en el cual no hay ni un solo hilo que la humanidad pecaminosa pueda reclamar, está a la diestra de Dios, para vestir a sus hijos creyentes con la ropa perfecta de su justicia. Los salvos en el Reino de Dios no tendrán nada de qué jactarse; la alabanza y la gloria todas volverán a Dios, el Dador de la salvación” E.G.W. ( YI, 6 de diciembre de 1894)
  • La más perfecta justicia humana no es más que “trapos de inmundicia” delante de Dios. Por ello, es totalmente imposible para el hombre alcanzar la perfección que Dios exige para alcanzar el Cielo. “ Saliste al encuentro del que con alegría hacía justicia, de los que se acordaban de ti en tus caminos; he aquí, tú te enojaste porque pecamos; en los pecados hemos perseverado por largo tiempo; ¿podremos acaso ser salvos? Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento” (Isaías, 64: 5-6) “ Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Romanos, 3: 12) VESTIDOS DE NUESTRA JUSTICIA
  • Jesús nos invita a ir a Él creyendo sencillamente, aunque seamos pecadores, y Él nos proveerá su manto de perfección, la perfecta justicia que Él vivió en su vida mientras estuvo en la carne. Obtenemos la salvación cuando, por fe, creemos en Jesús y Él nos cubre con ese manto de perfección. Así aparecemos ante el Padre como si nunca hubiésemos pecado. Esto es cierto tanto para el Antiguo como para el Nuevo Testamento: “ Y creyó [Abraham] a Jehová, y le fue contado por justicia” (Génesis, 15: 6) “ Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos, 5: 1) VESTIDOS DE CRISTO
  • Si nos vestimos con el manto de la Ley no podemos obtener la salvación, pues por la obediencia a la Ley nunca podremos llegar a ser perfectos ante el Padre. “ Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado… Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley” (Romanos, 3: 20, 28) Si nos vestimos con el manto de Cristo obtenemos salvación. VESTIDOS DE LA LEY
  • Si Jesús nos ha vestido con su manto, debemos vivir de una manera consecuente con ese vestido. Jesús nos da poder para vivir una vida de obediencia a su Ley, no como un medio de salvación, sino como una consecuencia lógica de esa salvación. A este proceso de victoria sobre el pecado se le conoce con el nombre de SANTIFICACIÓN. “ Más ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna” (Romanos, 6: 22) CAMINAR VESTIDOS DE CRISTO
  • “ Si Cristo vive en nuestro corazón, no importa lo que hagamos”. “ Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta” (Santiago, 2: 26) Esta declaración es falsa, pues no tiene en cuenta que si Cristo vive en nuestro corazón, el resultado natural tiene que ser buenas acciones. VESTIDOS DEFECTUOSOS Defecto 1: La gracia barata
  • “ Debo vivir una vida llena de buenas obras para poder ser salvo”. “ Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo” (Tito, 3: 5) Debemos recordar que la obediencia a la Ley es un regalo que Dios nos da. Solo por Cristo podemos ser justificados, santificados y glorificados. Esta declaración es falsa, pues no puedo alcanzar la salvación obedeciendo la Ley; nadie podrá ser salvo por sus buenas obras. VESTIDOS DEFECTUOSOS Defecto 2: El legalismo
  • “ No podemos proveernos por nuestra cuenta del ropaje de la justicia, porque el profeta dice: "Todas nuestras justicias [son] como trapo de inmundicia" (Isa. 64: 6) . No hay nada en nosotros con qué cubrir el alma para que no se vea su desnudez. Debemos recibir el ropaje de justicia tejido en el telar del cielo, el ropaje puro de la justicia de Cristo. Dios ha hecho amplia provisión para que podamos comparecer perfectos en su gracia, sin que nos falte nada, aguardando la aparición de nuestro Señor. ¿Estás listo? ¿Estás ataviado con el vestido de bodas? Esa vestimenta nunca cubrirá el engaño, ni la impureza, ni la corrupción, ni la hipocresía. El ojo de Dios está sobre ti. Discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Podemos ocultar nuestros pecados de los ojos de los hombres, pero no podemos ocultar nada de nuestro Hacedor. Que a los jóvenes y niños pequeños se les enseñe a escoger por sí mismos el manto real tejido en el telar del cielo: el "lino fino, limpio y resplandeciente" que vestirán los santos de la tierra. Este manto, el mismo carácter inmaculado de Cristo, se le ofrece gratuitamente a cada ser humano. Pero todos los que lo reciban, lo recibirán y vestirán aquí” E.G.W. (Dios nos cuida, 3 de agosto)