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Legitima defensa s
 

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    Legitima defensa s Legitima defensa s Document Transcript

    • or el Dr. Diego Germán Calvo Suárez1. Introducción.La tipicidad de una conducta es un indicio de su antijuridicidad, y digo "un indicio" porquepueden existir "causas de justificación", que hacen desaparecer lo antijurídico del acto típico.Las causas de justificación pueden ser definidas como aquellas circunstancias que, conforme ala ley, hacen desaparecer la antijuridicidad de un acto típico.Al respecto, el artículo 34 del Código Penal argentino junto con las causas que excluyen lapena, la culpabilidad y la imputabilidad, enumera las siguientes causas de justificación:Cumplimiento de un deber, Legítimo ejercicio de un derecho, autoridad o cargo, Estado denecesidad y por último la Legítima defensa, cual será el objeto de la presente monografía, conespecial dedicación al tema de la legítima defensa putativa (llamada también de buena fe).“Con respecto a cuál es la razón o fuente que el derecho toma en cuenta para establecer estascausas de justificación, Soler sostiene que son: la ley y la necesidad”.[1]La ley es fuente de causas de justificación, en virtud de que ella impone a los hombresdeterminadas obligaciones, y le concede determinados derechos. De modo que, si un hombrerealiza una conducta típica, pero ejerciendo legítimamente las facultades que le confiere underecho, sin duda que esa conducta no es ilícita, dado que, como dice Soler, "es obvio que elcumplimiento de lo prescripto por el Derecho, no puede constituir una acción antijurídica". [2]El Derecho también toma a la necesidad como fuente de causas de justificación, porqueconsidera que si un individuo está ante el peligro o riesgo de sufrir una lesión a un bien jurídico,se ve en la necesidad de evitarlo. Conforme a éste, el Derecho justifica la conducta del hombre,aunque sea típica, si ella fue producto de la necesidad de evitar la violación de un bien jurídico.Concretamente el derecho funda en la necesidad, a la legítima defensa y al estado denecesidad.2. Consideraciones preliminares.La antijuridicidad consiste en la contradicción de la conducta típica con el ordenamiento jurídicoconsiderado globalmente. En el aspecto finalista y material, la antijuridicidad conlleva laafectación del bien jurídico protegido por la conminación penal específica. El bien jurídicopenalmente protegido cumple la función de determinar el sentido y alcance de la prohibición,sin cuya existencia la antijuridicidad devendría en un concepto meramente abstracto y formal.Para Eugenio Zaffaroni “la antijuridicidad no surge del derecho penal, sino de todo el ordenjurídico, porque la antinormatividad puede ser neutralizada por un permiso que puede provenirde cualquier parte del derecho (…) La antijuridicidad es, pues, el choque de la conducta con elorden jurídico, entendido no sólo como el orden normativo (antinormatividad), sino como unorden normativo y de preceptos permisivos”.[3]En cuanto a la ausencia de antijuridicidad de la conducta existen varias causales reguladas enel Código Penal, como la legítima defensa que requiere, además de la agresión injusta y actual,la necesidad de la defensa y la racionalidad o proporcionalidad del medio empleado paradefenderse.En este sentido Zaffaroni afirma que: “Así como el tipo prohibitivo requiere una congruenciaentre sus aspectos objetivo y subjetivo, también lo requiere el tipo permisivo, abarcando en élmismos aspectos cognoscitivos que son presupuestos necesarios de los conativos. Loselementos particulares dependen de cada tipo permisivo en especial: así, la legítima defensarequiere el reconocimiento de la situación de defensa y la finalidad de defenderse (…)”.[4]
    • Lo fundamental para poder afirmar la existencia de las causales de justificación (llamados endoctrina tipos permisivos), consiste en que exista coincidencia entre sus elementos objetivos ysubjetivos.Basta que falte cualquiera de estos, para que la conducta típica resulte antijurídica. Porejemplo, si en la legítima defensa no se trata de una verdadera agresión, sino de la bromapesada de un amigo (ausencia de elemento objetivo), podrá existir legítima defensa putativa(error de prohibición) que tenga efecto a nivel de culpabilidad de la conducta, pero la misma nopor ello dejará de ser antijurídica.A la inversa, si existe verdadera agresión de mi enemigo, pero por las circunstancias de hecho,ignoro esta situación y por esto mi finalidad no fue la de defensa sino más bien la de ataquecontra esta misma persona (ausencia de elemento subjetivo), la conducta típica no estarájustificada sino más bien resultará antijurídica.“El tipo permisivo presupone para su aplicación una tipicidad prohibitiva, porque no puedepensarse en tratar de averiguar si una conducta está justificada cuando no se ha comprobadoaún su tipicidad”.[5]3. Legítima Defensa putativaEl instituto de la legítima defensa es “definido por la necesidad de conservar el orden jurídico yde garantizar el ejercicio de los derechos (…). El fundamento de la legítima defensa es único,porque se basa en el principio de que nadie puede ser obligado a soportar lo injusto. Se tratade una situación conflictiva en la cual el sujeto puede actuar legítimamente porque el derechono tiene otra forma de garantizarle el ejercicio de sus derechos”.[6]La legítima defensa putativa es la defensa que se utiliza para repeler una agresión imaginada,no real y objetivamente inexistente.Resulta en el caso que el sujeto que se defiende lo hace en función de creer que está actuandoen legítima defensa. En esta circunstancia se genera un error en la creencia de la situación.Para salir sin culpa de evento debe probarse que el error en que se incurrió es esencial y nonegligente (este error debe ser invencible, esto es, el sujeto tuvo que poner toda la diligencia yprudencia que tuvo a su alcance para poder evitar la situación de error en ese momento.)Se ha dicho que “hay defensa putativa cuando un sujeto obra contra otro que cree su agresor,el que, en verdad, no le ataca ilícita, grave o inminentemente, siendo en consecuencia, elagredido imaginario el verdadero agresor”. [7]Se trata aquí de un caso de error, originado en una equivocada estructuración de los datossensibles, y que el error para ser tal, ha de ser siempre inconsciente.Al respecto, Zaffaroni se refiere al delito putativo expresando que: “Se llama a todos los casosde error al revés, en que el sujeto cree que existe lo delictivo objetivo y en realidadfalta”.[8] También lo llama delito imaginario o ilusorio. “(…) Hay un delito imaginario cuandoalguien supone que hay elementos del tipo objetivo que no existen (…) como cuando alguienignora que tiene permiso para defenderse legítimamente”.[9]La verdadera legítima defensa es objetiva o real, es decir, se ejercita para repelar una violenciagrave e injusta que materialmente existe.Al lado de la legítima defensa ha elaborado la doctrina la institución de la legítima defensaputativa o subjetiva, acogida por la jurisprudencia.La palabra putativa deriva del latín “Putate”, que significa pensar, creer, suponer o juzgaracerca de algo.
    • La defensa putativa se presenta cuando por un error sustancial de hecho, por una equivocadainterpretación de una circunstancia, el sujeto cree hallarse en la necesidad de defenderse, sinque exista realmente ningún peligro. Se obra de buena fe, en la errónea opinión de que un malamenaza y que se está ejerciendo una reacción proporcionada a él y en las condiciones dejustificación.La defensa putativa, explica Jiménez de Asúa “es la creencia en que nos hallamos atacados yque, subjetivamente nos hace pensar que es necesario la defensa”.[10]Es decir que cuando alguien imagina (racionalmente) que le amenaza un peligro grave einminente, y reacciona con medios adecuados para evitar el perjuicio que le seguirá de estaamenaza; pero tal peligro no existió en la realidad, existiendo puntualmente legítima defensaputativa.Desde luego que para que exista este tipo permisivo, es necesario que el error del agenteencuentre un justificativo racional, que puede ser determinado por las circunstancias de hechoque configuran el caso, y aún por las especiales circunstancias subjetivas del seudo atacado.Analicemos ahora sumariamente un tema de suma importancia, cual es el error en la legítimadefensa.4. El error en la legítima defensa putativa.Una aproximación sobre la palabra "error" nos indica que es el falso conocimiento que se tieneacerca de un objeto. Como afirma Zaffaroni: “resultará que todo falso conocimiento que recaigasobre los elementos del tipo o bien sobre la comprensión de la antijuridicidad nos enfrentarácon el problema del error en general”.[11]En este contexto es importante distinguir el error de tipo del error de prohibición; ya que el errorde tipo versa sobre los elementos constitutivos del tipo penal, mientras que el de prohibiciónrecae sobre la antijuridicidad de la conducta.En el error de tipo el autor no sabe lo que hace, en el de prohibición sabe lo que hace pero nolo considera contrario a derecho. Un ejemplo común entre los autores es el del cazador quedispara a un hombre creyendo que apunta su arma a un oso, como no sabe que se trata de unhombre y, por lo tanto, no tiene la finalidad de matarlo, esto es el error de tipo; pero en cambiosi la víctima de una agresión que dispara su arma contra la persona que considera la autora delataque, sabe que se trata de un hombre y quiere dirigir su conducta contra este hombre, peroconsidera que lo hace legítimamente o de forma no contraria a derecho porque no se da cuentade que en realidad no es su agresor; esto es el error de prohibición.Frías Caballero enseña que:”el error es una representación falsa del objeto, un conocimientoequivocado. Es un estado positivo”.[12] Para Ricardo Nuñez “es la falsa noción del autorrespecto de un hecho cometido”.[13]El error es un estado cognoscitivo. Es un conocimiento positivo distinto (equivocado) enrelación a algo, o supone ausencia de conocimiento de ese algo.El análisis de la cuestión del error en la legítima defensa, impone una breve remisión sobre dosteorías.4.1 Teoría del dolo:Para los cultores de esta corriente doctrinaria, este tema de la legítima defensa putativa no esni más ni menos que un supuesto de error de hecho no imputable, previsto por el artículo 34inciso primero del Código Penal, el cual expresa, en su parte pertinente, que: "No son punibles:el que no haya podido en el momento del hecho (…) por error o ignorancia de hecho noimputables (…) comprender la criminalidad del acto o dirigir sus acciones."
    • La mayoría de la doctrina argentina enrolada en ésta postura, distingue entre error de hechoesencial y el accidental. La distinción es importante en virtud de que solamente el primero escausal de inculpabilidad cuando no proviene de una negligencia culpable (es decir cuando elmismo no sea vencible, esto es producto de la negligencia o culpa).Así Sebastian Soler, sostiene que “el error será esencial cuando el sujeto crea encontrarse ensituación de justificación. En tal caso el sujeto conoce todas las circunstancias de hecho queintegran la figura, pero se determina porque además, erróneamente, cree que existen otrascircunstancias que le autorizan u obligan en efecto a proceder, y esas otras circunstancias sonde tal naturaleza que si realmente hubieran existido habrían justificado la conducta”.[14]Nuñez sostiene "que los disparos que en broma se hace contra los disparos del agredido loautorizan a defenderse, siempre que no esté enterado de que se trata de una broma, pues encaso contrario, ante sus ojos no habría realmente una agresión" (…). Lo esencial entonces esque, concurriendo el peligro, el agredido se encuentre frente a la situación material que tienederecho a repeler”.[15]Para ésta teoría el error siempre elimina el dolo. Si es invencible elimina también a laculpabilidad, pero por el contrario, si es vencible hace culposa la conducta. No importa si recaesobre el conocimiento del tipo o sobre la antijuridicidad, es siempre un problema deculpabilidad.4.2. Teoría de la culpabilidad:Es de advertir, con carácter previo, que para los doctrinarios afines a ésta posición, el dolo nose encuentra en la culpabilidad, sino en el tipo. A partir de ésta premisa ellos van a distinguirentre el error de tipo, que excluye el dolo y por tanto la tipicidad y el error de prohibición que sies inevitable va a excluir la culpabilidad.Si hay error de prohibición, no hay conciencia de la antijuridicidad, y por lo tanto el juicio dereproche se queda sin sustento. Si el error es evitable algunos aplican una pena atenuada yotros la pena del delito culposo, si el mismo está previsto.Dicho de otra manera, “para la teoría de la culpabilidad, el error de prohibición inevitablesuprime, sin más, la culpabilidad; el error de prohibición evitable, deja subsistente la imagentotal de un hecho punible doloso, es decir, deja intacto el dolo del hecho. (Maurach, Welzel,etc.)”.[16]5. Jurisprudencia.[17] "Existe de parte del imputado un rechazo al accionar de un intruso que ingresó al prediodonde se hallaba ubicada su vivienda en horas nocturnas; teniéndose presente además quehacía una semana había sido víctima de un robo en su domicilio; por ende nos hallamos frentea un caso de legítima defensa putativa, pues aunque el imputado ignoraba las razones por lasque había penetrado a su domicilio, siendo perfectamente aceptable su explicación de haberpensado que se trataba del mismo sujeto que días antes lo había despojado de bienes de supropiedad, y de haber temido por su integridad física y la de su hijo." (C.P. Santa Fe, sala III,31/3/89, Juris, 85-256). "La justificación putativa debe ser incluida entre los supuestos de error esencial cuandoel agente se equivoca de modo esencial al suponer que se encuentra en una situación legal dejustificación plena, puesto que todas las condiciones objetivas del acontecimiento que tienefrente a si lo hacen suponer que debe actuar defensivamente. En tal supuesto, el hecho sólo eslícito subjetivamente por obra del error que tiene los efectos de excluir total o parcialmente laculpabilidad." (Cam. Crim. Paraná, Sala II, 7/2/89, Rep. Zeus, 9-558)."Para que se excluya la culpabilidad a título de dolo o culpa, de conformidad con el art. 34 inc.1 del C.P., es necesario que concurran los siguientes requisitos: a) creencia razonable de que
    • hay una agresión ilegítima; b) necesidad racional del medio empleado para impedir o repeler lasupuesta agresión y, c) falta de provocación suficiente por parte del que cree defenderse."(CNCrim. y Correc. Sala VI, 5/6/81, E.D. 95-471). "Para que se configure la legítima putativa es menester un error esencial acerca de laexistencia de una agresión ilegítima, y que tal error no resulte imputable al procesado en lostérminos de la ley. (art. 34 inc. 1 y 6 del C.P.)." (SCBA, 17/4/90, L.L., 1.990- C- 553).6. ConclusiónConsidero que el instituto de la legítima defensa putativa, amén de ser aceptado por la doctrinamayoritaria, posee muchísima conexidad con el instituto del error.Asimismo entiendo que deben tenerse en cuenta tanto los aspectos objetivos como subjetivosdel tipo penal para esclarecer si realmente el error existió o no en un caso práctico.Sabido es que la legítima defensa se comporta como una causa de justificación, un tipopermiso, que neutraliza la antijuridicidad de las conductas típificadas por nuestro Código Penal.Pero en todo caso siempre será el juzgador, ya que nos estamos refiriendo a un tipo permisivoabierto, quien evaluará el caso y decidirá concretamente si existió delito putativo, esto esimaginario o ilusorio; legítima defensa putativa; teniendo en cuenta las distintas circunstanciasque rodearon el hecho.De igual modo, estimo conveniente enrolarse en la teoría del dolo para analizar el error, en elsupuesto de existir éste verdaderamente, ya que centrarnos en la teoría de la culpabilidadpodría dar lugar a severas injusticias.7. Bibliografía consultada. Soler Sebastián, Tratado de Derecho Penal, Ed. TEA, año 1992. Carlos A. Tozzini, "Dolo, Error y Eximentes Putativas", Págs. 49 y ss., Ed. Depalma, 1964. Jiménez de Asúa, Tratado de Derecho Penal. Baigún, Zaffaroni, Terragni y otros, “Código Penal", Pág. 531, Tomo I, Ed. Hammurabi,1997. Jorge Frías Caballero, Codino y Codino, "Teoría Jurídica del Delito", Pág. 401. Ed.Hammurabi, 1993. Zaffaroni Eugenio Raúl, “Manual de derecho penal, parte general”, Ed. Ediar, 1999. Ricardo Nuñez, “Manual de Derecho Penal, Parte General, Pág. 221, Ed. Lerner, 1972. Fontán Balestra, “Tratado de Derecho Penal”, Tomo II, Pág. 321, Ed. Abeledo Perrot,1990. El Derecho; Tomo 95, Págs. 471 y siguientes.http://www.espaciosjuridicos.com.ar/datos/AREAS%20TEMATICAS/PENAL/legitimadefensaputativa.htm
    • Delito de lesiones.- Legítima defensa putativa.En realidad, lo que aquí se suscita es el tema de la legítima defensa putativa, que, por supropia naturaleza, se encuentra estrechamente vinculada al error, que afecta a la culpabilidad yque consiste en la creencia del agente de obrar lícitamente, determinada bien por recaer sobrela norma prohibitiva -lo que constituye lo que se llama error de prohibición directo-, bien porincidir sobre una causa de justificación, como es la legítima defensa, y que se denomina errorde prohibición indirecto y, en uno y otro caso el efecto que se determina, de acuerdo con elpárrafo 3 del artículo 14 del Código Penal es la exclusión de la responsabilidad criminal si elerror es invencible, o una disminución en uno o dos grados de la pena si es vencible. Lajurisprudencia ha venido marcando la precisión de que se pruebe la existencia del error y quese atienda, cuando la existencia de error se alegue, a las circunstancias de cada caso concretorefiriéndose a las circunstancias culturales y psicológicas concurrentes en quién pretendahaber obrado con error, cuya invocación por otra parte, es inadmisible cuando se refiera ainfracciones que son generalmente conocidas como patentemente ilícitas y, por otro lado, sinque sea preciso para excluir el error que el agente del hecho haya de tener plena seguridad deque actúa ilícitamente, bastando con que sea consciente de existir un alto grado deprobabilidad de que su conducta sea antijurídica (véanse SS.T.S. de 17 de mayo de 1.999, 1de marzo de 2.001 y 10 de diciembre de 2.004).En el presente caso, y a la vista de las circunstancias que se describen en el "factum" sobre elmodo en que se desarrollaron los hechos y las deficiencias de audición y expresión delacusado (según se complementa en el F.J. Sexto), debe entenderse que el error recayó sobreel componente esencial de la legítima defensa, incluso cuando opere como eximenteincompleta: la agresión ilegítima. Y aunque se considerara que el error sobre tal elementopudiera haber sido vencido, aún así no deja de constar la existencia, aunque meramenteputativa con error vencible, del requisito de la agresión ilegítima, que en la creencia errónea delautor, provenían de actos que constituían una amenaza contra la integridad física de suesposa, actual, directa e injustificada, por lo que en la óptica del acusado se hizo necesaria yadecuada la acción defensiva de aquélla, de manera que, en tales circunstancias debeestimarse el motivo, y apreciar la concurrencia de la semieximente postuladahttps://wikipenal.wikispaces.com/06Abr-+Legitima+defensa+putativahttp://es.wikipedia.org/wiki/Leg%C3%ADtima_defensaLa legítima defensa o defensa propia es, en Derecho penal, una causa que justifica larealización de una conducta sancionada penalmente, eximiendo de responsabilidad a su autor,y que en caso de no cumplirse todos sus requisitos, permite reducir la pena aplicable a esteúltimo. En otras palabras, es una situación que permite eximir, o eventualmente reducir,la sanción ante la realización de una conducta generalmente prohibida.Una definición más concreta revela que la defensa propia es: el contraataque o repulsa de unaagresión actual, inminente e inmediata con el fin de proteger bienes jurídicos propios o ajenos. Contenido [ocultar]1 Fundamentos o 1.1 Instinto de conservación
    • o 1.2 Defensa del Derecho o 1.3 Falta de protección estatal o 1.4 Tesis dominante2 Efectos3 Requisitos o 3.1 Requisitos esenciales  3.1.1 Agresión ilegítima  3.1.2 Necesidad de defensa  3.1.2.1 Parte objetiva  3.1.2.2 Parte subjetiva o 3.2 Requisitos no esenciales4 Referencias5 Véase también6 Enlaces externos[editar]FundamentosA lo largo del tiempo, la legítima defensa ha sido objeto de estudio de multitud de juristas, quetrataban de encontrar una justificación que explicara por qué surgió el concepto, y por qué seha mantenido. Especialmente Descartes, Hart, Bobbio, Kelsen y Monroy Cabra, se han puestoen la tarea de dar fundamentos de normas presupuestas dentro del sistema jurídicointernacional, dando normas fundantes indispensables para la creación de constituciones yderechos adquiridos propios de cada una de las personas que conforman la colectividadnacional internacional, en contraposición a la opinio iuris y a la integración del contradictorio.[editar]Instinto de conservaciónAsí pues, algunos trataron de ver en la figura una manifestación jurídica del instinto deconservación innato en el ser humano, es decir, aquel rasgo natural que pese al tránsito haciala vida en sociedad, ni puede ni debe ser eliminado. Esta tesis está, hoy en día, superada porla doctrina, a la que no le basta una justificación que no puede explicar la legítima defensa depersona ajena, ni la defensa de bienes jurídicos sin alcance vital.[editar]Defensa del DerechoTambién hubo un sector que afirmó que la legítima defensa respondía, en exclusiva,al interés que el Derecho tiene en prevalecer sobre el injusto, sobre la agresiónal Ordenamiento jurídico. Pese a ello, la teoría fue rechazada por no tener en cuenta que lalegítima defensa sólo puede realizarse por un ataque contra el Derecho que afecte a bienesjurídicos personales. Si esta fuera la explicación, la legítima defensa podría utilizarse paradefender cualquier ataque contra el Derecho, sea de la naturaleza que sea, llegando a laabsurda conclusión de que el Ordenamiento jurídico apoya la autotutela, negando de estamanera una de las principales justificaciones que se dan del Derecho como fenómeno social.[editar]Falta de protección estatalEsta posición tuvo una especial repercusión, y atribuía la existencia de la legítima defensa auna situación en la que los bienes jurídicos a proteger no podían ser salvados por el Estado, de
    • manera que la única forma de evitar que sean dañados es permitiendo que quien estéposibilitado para tal tarea, cuente con el respaldo jurídico del Derecho.Las críticas a esta justificación se centraron en destacar que no tiene por qué suponer unfundamento material de la autorización de la defensa particular, y que en multitud deocasiones, la ausencia de la protección estatal no indica necesaria y definitivamente laaparición de una legítima defensa, así como la presencia de tal protección tampoco supone laimposibilidad de aplicar la figura.[editar]Tesis dominanteLa práctica totalidad de la doctrina penalista contemporánea coincide en señalar que lafundamentación de la legítima defensa se apoya sobre dos pilares, una doble fundamentaciónque se centra en el aspecto individual y supraindividual del concepto.Por un lado, el aspecto individual se centra en señalar que existe una necesidad de defensa delbien jurídico personal, algo que además de descartar la defensa de bienes jurídicos colectivos,explica con claridad la importancia que el Derecho da a la protección del bien de esanaturaleza, que ha sido puesto en riesgo por una agresión ilegítima.Respecto al aspecto supraindividual, se afirma que el Derecho busca atacar y frenar lasconductas antijurídicas, las agresiones ilegítimas que ponen en suspenso su soberanía en lasrelaciones sociales. La doctrina alemana tiende a usar un principio, según el cual, "el Derechono ha de ceder frente al injusto". Entiéndase injusto en el sentido del componente enumeradoen la teoría del delito. Debido precisamente a ese carácter de injusto, los bienes del agresorpierden importancia con respecto a los del defensor, quedando parcialmente desprotegidos alno exigirse una reacción proporcional o subsidiaria.Cabe destacar que el plano supraindividual supone un efecto disuasorio para aquel que vaya aagredir el bien jurídico, pues produce un efecto de prevención general, añadiendo así a lajustificación de la figura una nota de carácter funcional.[editar]EfectosSiguiendo el esquema de la teoría del delito, la legítima defensa es una causa dejustificación de una acción típica que impide que la conducta sea calificada como antijurídica,de manera que se aplica la eximente completa o la eximente incompleta, que supondrá laausencia de pena en el primer caso (eximente completa), y su reducción en el segundo(eximente incompleta).Así pues, las características de la figura han sido tradicionalmente expuestas en forma derequisitos esenciales e inesenciales, cuyo cumplimiento determina el grado de la eximente(requisitos inesenciales) o incluso la aplicabilidad o no de la legítima defensa (requisitosesenciales).[editar]Requisitos[editar]Requisitos esencialesSu presencia será necesaria para considerar la existencia de la legítima defensa, de forma quesu incumplimiento descarta la aplicación de cualquier eximente.[editar]Agresión ilegítimaLa agresión será una acción humana y dolosa que ponga en peligro bienesjurídicos personales, propios o de tercero.
    •  Bien jurídico particular: Tales bienes jurídicos habrán de pertenecer a un particular, de manera que no cabe la legítima defensa de bienes colectivos, comunitarios o suprapersonales, debido a la inidoneidad o peligro que supone facultar al particular para actuar en defensa de aquellos bienes. Parte de la doctrina afirma que para distinguir los bienes jurídicos particulares, no habrá que prestar atención exclusivamente a la titularidad de tales bienes, sino que dentro de los bienes que pertenezcan al Estado, podrá distinguirse aquellos en los que actúa como un particular, de manera que en esos casos sí que cabe la legítima defensa. Según este planteamiento, podemos distinguir dos tipos de casos que pueden darse con bienes de titularidad pública:  Gamberros que están destrozando una farola, y un sujeto les amenaza o incluso les agrede. La farola es propiedad pública, pero una propiedad similar a la correspondiente de una empresa privada, pudiendo darse el caso de que la farola pertenece a una empresa de carácter privado cuya participación es mayoritariamente pública.  Un sujeto va borracho por la calle alterando el orden público. En ese momento, un viandante se acerca y le agrede. No cabe la legítima defensa, pues el bien jurídico "orden público" es suprapersonal, y no tiene una esencia similar al bien jurídico particular, sino que pertenece exclusivamente al ámbito estatal. Carácter de acción activa u omisiva: Es necesario que la agresión sea una acción, y no un supuesto de "falta de acción" (agresión procedente de movimientos inconscientes o involuntarios, como ataques epilépticos, sonambulismo y demás). Por otro lado, cabe la acción propiamente dicha, así como la comisión por omisión. No obstante, no es posible que la agresión proceda de una omisión pura. Por supuesto, por acción nos referimos a la conducta perteneciente exclusivamente a las personas físicas, y en ningún caso, a los animales o personas jurídicas. Carácter doloso de la acción: La acción habrá de ser dolosa, es decir, tendrá que existir una voluntad y conocimiento de lesión de bienes jurídicos. Ello implica que no cabe hablar de agresión en caso de imprudencia, con lo que no puede considerarse legítima defensa la reacción contra una acción involuntaria. Peligro real o agresión adecuada para producir daños: La acción tendrá que suponer un peligro verdadero para el bien jurídico. No cabe hablar de legítima defensa cuando tratemos la agresión procedente de tentativa inidónea, así como los supuestos de tentativa idónea, pero cuyo ataque resulte inofensivo por estar el bien jurídico totalmente protegido y fuera de peligro. Carácter típico de la acción: La doctrina afirma que sólo constituyen agresiones ilegítimas aquellas acciones tipificadas, es decir, exclusivamente aquellas conductas recogidas en la legislación penal. No cabe por lo tanto cualquier acción que dañe bienes jurídicos personales, sino que éstos tendrán que haber sido protegidos penalmente con anterioridad a que se produjera la agresión. Carácter antijurídico de la acción: La acción no sólo habrá de ser típica, sino que para considerarse agresión ilegítima, aquella habrá de suponer una amenaza al bien jurídico
    • protegido proveniente de una conducta no amparada por el Derecho. Dicho de otra manera, se trata una conducta que transgrede las normas jurídicopenales. Carácter actual de la acción: Consecuencia directa del concepto de "puesta en peligro" del bien jurídico que supone la agresión ilegítima, se habla de la necesidad de que tal agresión ilegítima sea actual, que esté causando peligro provocando la necesidad de impedir o repeler tal agresión. Se considera agresión actual cuando la actuación defensiva resulta inaplazable para salvar el bien jurídico. No obstante, no es necesario que el ataque sea inminente salvo en los casos en los que exista tal exigencia legal, normalmente vinculados a la agresión de bienes patrimoniales.[editar]Necesidad de defensaSegún éste requisito, la agresión ilegítima que se dirige a un bien jurídico ha de suponer quesea necesaria la intervención que impida o repela el ataque. Así pues, la defensa es unaconducta típica o atípica, activa u omisiva cuyo fin es defender un bien jurídico de una agresióntípica y antijurídica.[editar]Parte objetiva Idoneidad: La defensa habrá de ser adecuada para repeler o impedir la agresión. Por ello, no cabe considerar defensa a aquella conducta inidónea para evitar el ataque contra un bien jurídico. (No cabe agresión sexual como defensa, al igual que tampoco se considerará defensivo el homicidio con ensañamiento). Cabe añadir que existe inidoneidad cualitativa (la acción empleada es inidónea) e inidoneidad cuantitativa (la intensidad de la acción es inidónea). Bien jurídico del agresor como objeto de la defensa: La defensa deberá dañar bienes jurídicos del autor de la agresión ilegítima. De esta manera, los daños recaerán única y exclusivamente sobre bienes jurídicos del agresor, y jamás sobre bienes jurídicos de terceros, o bienes jurídicos colectivos y suprapersonales. Particular como sujeto activo necesario en la defensa: La defensa habrá de ser ejercida necesariamente por un particular, de manera que se excluye de la figura aquello que no esté dentro de éste ámbito. Hay que señalar que individuos en el ejercicio de un cargo, en cumplimiento del deber o en cumplimiento de la obediencia debida, tienen unas restricciones mayores para la legítima defensa, estando sometidos criterios tales como oportunidad o proporcionalidad. No subsidiariedad: Como nota final, en la necesidad de defensa, cabe destacar el principio de no subsidiariedad. Por ello, no puede ser motivo de exclusión de la "necesidad de defensa" el que el sujeto tenga otras alternativas para defender el bien jurídico aparte de la autodefensa. Así, pese a que exista la posibilidad de huida, de acudir a las autoridades o de pedir auxilio a terceros, la necesidad de defensa seguirá presente.[editar]Parte subjetivaEl fin perseguido por el sujeto no tiene por qué ser la defensa. Aunque será necesaria lapresencia de una voluntad de defensa, vinculada a la consciencia que exista de la situacióndefensiva. Así, una vez que el sujeto entre en conocimiento de la situación de defensa, bastarácon que haya voluntad defensiva, no siendo necesario un ánimo defensivo.
    • No obstante, en el supuesto de que el sujeto no conozca la situación de defensa, y actúepensando que no existe causa de justificación posible, se incumplirá el requisito subjetivo de lanecesidad de defensa. (Ejemplo: Sujeto A y B, ambos con arma de fuego, tienen una riña, ycuando el sujeto A se da la vuelta para marcharse, se gira bruscamente a los pocos metros ydispara al sujeto B, siendo en ese momento consciente de que el sujeto B iba a dispararle a él,con lo que ha ejecutado una defensa legítima, salvo por el hecho de que desconocía laexistencia de la situación de defensa, con lo que no cabe causa de justificación).[editar]Requisitos no esencialesUna vez se cumplan los requisitos esenciales, habrá que determinar si también se cumplen losrequisitos inesenciales. En caso de que no se cumplan, se produce la eximente incompleta. Sise cumplen tanto los requisitos esenciales como los inesenciales se procederá a aplicar laeximente completa. Racionalidad del medio empleado: Este requisito implica que el medio que se ha utilizado en la defensa era proporcional al peligro creado por la agresión ilegítima. No significa que el bien que se dañe haya de ser proporcional al bien que se proteja, pues tal requisito sólo será necesario en el estado de necesidad. En cambio, en la legítima defensa, no debe existir proporcionalidad de bienes, pero sí, proporcionalidad de medios. De esta manera, el medio utilizado para evitar o repeler la agresión ha de ser proporcional con respecto al medio utilizado para tal agresión. Además, debe de ser un medio proporcionado "ex ante", es decir, un medio previsiblemente eficaz de antemano para detener la agresión.  Caso del sujeto A, que procede a golpear el coche del sujeto B, y éste último saca un arma de fuego y le mata. Se trataría de un medio no proporcional, con lo que habría eximente incompleta.  Caso del sujeto C, que intenta atracar la farmacia del sujeto D con un arma de fuego, y el sujeto D, poseedor también de una pistola, mata al atracador C. Entonces, descubre que el arma que portaba el atracador era una imitación de plástico. Se trataría de un medio adecuado, debido a que la valoración "ex ante" indicaba que la pistola era de verdad, aunque "ex post" haya resultado falsa. Falta de provocación suficiente: Pese a la falta de acuerdo doctrinal y jurisprudencial sobre los puntos concretos de este requisito inesencial, cabe destacar que el sujeto que actúa en legítima defensa, lo hace enarbolando una defensa del Derecho (bien jurídico) que está permitida por el propio Derecho. No cabe pues otro fin que no sea el proteger la legalidad establecida, y en todo caso, no cabe que el sujeto provoque deliberadamente al agresor, con el fin de que agreda y le permita actuar, refugiándose después en la legítima defensa. Por ello, se construye un complejo concepto de "provocación" y de "suficiencia" según los cuales, la provocación suficiente supondría que por medios legítimos o ilegítimos se compele al agresor a realizar la agresión de manera que su conducta pierde gran parte de la antijuridicidad que tendría en caso de no existir provocación suficiente. La mayor dificultad está en establecer el límite que diga dónde hay suficiencia de la provocación, y dónde insuficiencia. Por otro lado, en caso de riña o pelea mutuamente consentida, en la que los dos contendientes asumen resolver el asunto de una manera interna, sin recurrir al Derecho, cabe decir que no cabe la legítima defensa. Y no cabe precisamente porque los actores han renunciado a resolver acorde a Derecho, no quedando igual de protegidos que
    • si su motivación hubiera sido la protección de un bien jurídico, o la intimidación de un agresor que ponga tal bien en peligro. El ejemplo clásico será el duelo, donde dos personas acuerdan resolver sus diferencias utilizando la violencia, y en este caso concreto, utilizan armas de fuego. Uno mata al otro, pero no podrá beneficiarse de la eximente completa de legítima defensa, sino que habrá de recibir la eximente incompleta, reduciéndose en uno o dos grados su pena.[editar]Referencias Alcalá-Zamora y Castillo (1965). Legítima defensa y proceso. Homenaje-Pereda. Luzón Peña (1996). Curso de Derecho Penal. Univeristas. George Flechter (1993). En defensa propia : (sobre el caso Goetz y sus implicaciones legales). Tirant lo Blanch. Traducido por Muñoz Conde y Rodríguez Marín.INTRODUCCIÓNEl objetivo esencial de la llamada teoría de la antijuridicidad, consiste en el análisis de losrequisitos y condiciones bajo las cuales una conducta típica resulta contraria al orden jurídico.Sin embargo no hay que perder de vista, que si bien la adecuación de la conducta a uno de lostipos legales, formaría una suerte de presunción de lo ilícito penal, no configura aun la presenciade un injusto, puesto que la citada presunción de ilicitud se desvanece ante una normativa quepermita la comisión de un hecho típico. En otras palabras el hecho típico no resulta antijurídicofrente a la presencia de una causa de justificación que constituye un permiso que otorga elordenamiento jurídico a fin de realizar el tipo legal.Consecuencia de lo expresado resulta que una acción típica es antijurídica en tanto, no resulteamparada por una causa de justificación, que sin eliminar la tipicidad de la conducta no podríaresultar contaría al ordenamiento jurídico ya que su realización resulta amparada por él.De lo antedicho se desprende la existencia de permisos o autorizaciones que concede el ordenjurídico a fin de realizar una conducta prohibida u omitir un comportamiento impuesto por lanorma, estas autorizaciones constituyen sin lugar a dudas la base sobre la cual se asientan lasllamadas causas de justificación.2. CARACTERES Y FUNDAMENTO DE LAS CAUSAS DE JUSTIFICACIÓNAnte todo pensamos que para realizar un análisis jurídico del tema como el que intentamos eneste estudio, resulta imprescindible recordar algunas cuestiones básicas pero no por ello menosimportantes.En primer lugar necesario es tomar en cuenta que la función indiciaria de la antijuridicidad propiade la tipicidad cede ante la llamada adecuación social.La cuestión se centra en el hecho que un comportamiento típico resulta ser solo el que está fueradel orden social.No participamos de la tesis que incluye a los llamados tipos abiertos como carentes de la funciónindiciaria de la antijuridicidad, pues entendemos que una vez interpretado un texto al tipo penal,cierra el tipo, esto es contiene los elementos necesarios a fin de indicar la antijuridicidad de laconducta.
    • Dentro del marco aludido no podemos dejar de mencionar la llamada teoría de los elementosnegativos del tipo, aunque con pocos difusores la teoría indicada identifica tipicidad conantijuridicidad tipificada.En apretada síntesis los seguidores de está tesis afirman que en la composición del tipo convergenelementos positivos y elementos negativos que consisten en la ausencia de causas de justificación,sobre la base de lo cual no-cabria ninguna diferencia entre conducta atípica y justificada.Asimismo la tarea de examinar la antijuridicidad solo tiene razón si ha quedado establecida latipicidad de la conducta.Cabe, entonces examinar el fundamento de este permiso o autorización que concede el ordenjurídico para estos casos excepcionales, en el sentido expuesto conceptuamos mas que atinadaslas palabras de Dohna quien enseña," no es antijurídica la acción que constituye un medio adecuado paraalcanzar el fin de la convivencia que el Estado regula."Respalda está afirmación una innegable realidad, el derecho es fundamentalmente una ordenaciónobjetiva de la vida, que trata de regular la convivencia ordenada de los ciudadanos, por lo que enprincipio y como excepción otorga estos permisos a fin de evitar se produzca la lesión o peligro deun bien jurídico que goza de su protección.Por lo expresado, concluimos afirmando, toda causa de justificación contiene una autorizaciónpara la realización de una acción típica.>Esta autorización o permiso abarca no solo al autor de la conducta típica sino que se extiende alos participes.Consideramos que para el obrar justificado es necesario tener conocimiento de las circunstanciasque dan fundamento a la justificación, esto es del llamado elemento subjetivo de la justificación.En este marco se hace necesario destacar la evolución de la doctrina científica en materia de lajustificación.En efecto dentro de la evolución dogmática de referencia se ha cuestionado que la justificacióntenga efectos generales, por el contrario se afirma hoy que resulta imperativo distinguir lajustificación general, de la justificación penal propiamente dicha, consecuencia está última delllamado principio de proporcionalidad, así conforme esta visión en el derecho penal tendría queaceptarse como causa de supresión la ilicitud penal de aquellos casos en los que aunque el hechono resulta conforme al orden jurídico, su antijuridicidad no reviste una gravedad proporcionada ala proyectada para legitimar la utilización de los efectos jurídicos ajustados al derecho penal.3. LA LEGÍTIMA DEFENSALa doctrina moderna fundamenta la defensa necesaria en dos pilares a saber, la protección delindividuo y la necesidad de que prevalezca ante todo, el orden jurídico.En palabras de E. Bacigalupo " el derecho no necesita ceder ante lo ilícito". Esta facultadreconocida en la actualidad por el derecho vigente, deviene de reciente evolución. Precisamenterespecto de la proyección histórica del instituto, creemos puede resumirse así.La Carolina, otorga un derecho limitado a la defensa necesaria en el caso que se trate deagresiones con armas, a la vida o integridad corporal, mas tarde este derecho se va extendiendo ala defensa de otros bienes jurídicos, siempre dentro de los limites de la proporcionalidad.Recién en la época de la Ilustración se admitió la defensa necesaria frente a toda agresiónantijurídica.En materia de dar definiciones de lo que se entiende por legitima defensa, de la variedad queofrece la doctrina científica, tomamos palabras del autor Jiménez de Asúa," La legítima defensa esrepulsa de la agresión ilegítima, actual o inminente, por el atacado o tercera persona, contra el agresor, sintraspasar la necesidad de la defensa y dentro de la racional proporción de los medios empleados para impedirla orepelerla.”
    • 4. LA AGRESIÓNAnte todo, se trata de repeler la amenaza de un bien jurídicamente protegido los autores engeneral refieren a la necesidad imperativa y limitativa de la conducta humana como única idóneapara la amenaza del bien jurídico, si bien esto parece una obviedad puede despertar algún interésel caso de las personas jurídicas.En contra de una opinión extendida en el derecho privado, -de la misma manera en el derechopenal anglosajón, que en su corporate crime se revela aceptando la responsabilidad criminal deestos entes-entendemos junto con la mayoría de la doctrina científica la incapacidad de laspersonas jurídicas para actuar en el derecho penal-societas delinquere non potest- al menosdentro de este marco.Por lo que juzgamos no se puede actuar en defensa necesaria frente a la agresión de una sociedadanónima, sin embargo somos concientes de la existencia de ese derecho en el caso que se tratarade uno de sus integrantes en el supuesto se mantiene intacto el derecho de repeler actosantijurídicos.Particular cuestión merece la agresión producida por la conducta de un incapaz de culpabilidad, enel caso alguna parte de la doctrina científica no duda en apreciar la posibilidad de una limitaciónen el ejercicio del derecho de defensa por lo que el agredido debería utilizar todos los medios a sualcance a fin de eludir la agresión antes de hacer uso del derecho de defensa.En principio compartimos esta limitación, con diferente fundamento y sostenemos que el principiode racionalidad del medio empleado juntamente con el de necesidad de defensa, es útil a fin dedar sustento en todos los casos al derecho de repeler la agresión, lo contrario nos conduce a unateorización que no condice con la función de protección del individuo que en este marco debecumplir el derecho.En conclusión hallamos valida la defensa legítima cuando la agresión proviene de un inculpable,Roxin trae un ejemplo en la dirección que prendemos " si una persona resulta agredida por unosadolescente pendencieros, está indicado a efectos preventivosgenerales reconocer su defensa como legitima, elagredido no puede saber si posteriormente en el transcurso del proceso penal se les reconocerá o no a los jóvenes lamadurez moral y espiritual precisa para su responsabilidad, y por tanto ha de ser indiferente para su derecho delegítima defensa.". Por esto afirma el mismo autor, "la legítima defensa debe afirmar su derecho frente alinjusto y no solo frente a la culpabilidad."No constituye una agresión antijurídica la tentativa inidónea, en función de la ausencia denecesidad de protección, en contra Jakobs quien equipara el peligro aparente provocadoimputablemente por la víctima de la intervención, al de una agresión real.Cabe destacar respecto de la antijuridicidad de la agresión que ella debe suponer necesariamentetanto un desvalor de acción como un desvalor de resultado, por lo que sí la agresión resultaamparada, por una justificante no estará presente ni el desvalor de acción ni de resultado.De lo precedentemente expuesto deducimos la imposibilidad de recurrir a la defensa necesaria enlos casos de estado de necesidad justificante, ni tampoco cabe en caso de que resulte la agresiónamparada por el consentimiento, en fin en todos los casos en que se encuentre ausente eldesvalor de acción y resultado en la agresión.Enseña Zaffaroni, resulta de vital importancia para razonar la agresión como antijurídica el hechode que afecte bienes jurídicos sin derecho, continua expresando el autor, "la exigencia deantijuridicidad de la agresión no implica en modo alguno la de su tipicidad, ya que la antijuridicidad puede emergerde cualquier parte del orden jurídico".Se debate en doctrina, si corresponde considerar la omisión propia como una agresión posible delegitima defensa, Roxin, plantea el supuesto del automovilista que se niega a llevar a un centro deasistencia a la víctima de un accidente, y se pregunta ¿ se lo puede obligar a golpes? en estepunto la doctrina científica está dividida, un sector entiende que la omisión propia puede serpositivamente creadora de daño al derecho ajeno, el catedrático de Munich, adopta untemperamento moderado al resolver el planteo afirma "se puede emplear una violencia mesurada en elcaso del automovilista para salvar al accidentado, empero la misma se regirá por los principios de ponderación delestado de necesidad" Respecto de esta cuestión, puede considerarse que la doctrina argentina clásica
    • entendía que la agresión debía necesariamente consistir en la utilización de vías de hecho, poroposición hoy es mayoría la doctrina científica que acepta que la agresión puede consistir tanto enuna comisión como en una omisión aunque en verdad se le otorgue mayor posibilidad a laeventualidad de agredir mediante omisión impropia, criterio que compartimos.En lo que hace al requisito que se trate de una agresión actual e inminente, no merece mayorescomentarios, solo basta precisar que al terminar la agresión se extingue el derecho de defensa.Por lo demás la locución agresión actual, revela que se está llevando a cabo o prosigue.La inminencia, refiere la cercanía respecto del momento en que da comienzo la agresión.5. LA RACIONALIDAD DEL MEDIOOtro aspecto a subrayar, es el referido a la racionalidad del medio empleado en el supuesto dicecon acierto Nino, se trata de una comparación de las diferentes actividades, no decomparar los diferentes instrumentos que utiliza el agresor con los utilizados por elagredido.Se trata entonces, de ponderar todas las circunstancias concurrentes en el caso dado.Diferente posición adopta Zaffaroni, para quien la racionalidad representa solo un correctivo quecumple la misión de limitar la defensa.De claridad meridiana resulta el pensamiento de Rivacoba y Rivacoba cuando afirma "el requisito deracionalidad fue entendido en el sentido de que no se debe proceder con rigor en la aplicación de la eximente, no ade exigirse, una proporción exacta y matemática entre el ataque y la defensa, ni debe perderse de vista la situaciónsubjetiva del defensor, por último agrega el autor, el concepto de necesidad racional debe ser apreciado por lostribunales, lo que solo ellos pueden oportunamente calificar".Vinculado a la cuestión surge el tema referido a la necesidad de defensa. La tesis ha merecido elanálisis del - BGH GA 1956,49- quien expresa, "el defensor debe elegir de entre varias clases de defensasposibles aquella que cause el mínimo daño al agresor, pero no por ello tiene que aceptar la posibilidad de daños asu propiedad o lesiones en su propio cuerpo, sino que está legitimado para emplear como medios defensivos losmedios objetivamente eficaces que permitan esperar con seguridad la eliminación del peligro." Participamos elpensamiento de la moderna doctrina para quien, el principio de que el derecho debe prevalecerante todo hace que ceda la proporcionalidad, y esto es así en función de la absoluta preeminenciadel derecho frente al injusto.No se pretende en lo mas mínimo exacerbar la cuestión a limites insospechado por el contrario,somos conciente de la existencias de parámetros éticos, ante los cuales se precisa de una ciertaproporcionalidad que sin llegar a cuestionar "la necesidad" vislumbran la posibilidad de ciertaproporcionalidad.De lo expuesto convengamos que ante todo es ajustado a derecho la idoneidad de la defensa, sinque por ello se utilice el medio más benigno posible, siempre y cuando permita obtener unadefensa eficaz para el o los bienes jurídicos del agredido.6. BIENES OBJETO DE DEFENSANo plantea debate alguno considerar como defendibles todos los bienes jurídicos, al menos enprincipio, tampoco se exige exclusivamente la tutela penal de los bienes que pueden dar lugar adefensa necesaria.En otras palabras, es suficiente que se trate de un bien que proteja el derecho con lo que quedaabsolutamente a salvo su legitimidad, sin que imperiosamente deba resultar resguardado por elordenamiento jurídico-penal.No compartimos el criterio por cierto mayoritario en el sentido de no tolerar la legitima defensa delEstado, por el contrario sostenemos con Zaffaroni la viabilidad, no solo en la defensa de derechossubjetivos del Estado, sino en lo que tiene que ver con la subsistencia misma de Estado.No deja de resultar acorde con las legislaciones de América Latina el planteo de Soler, quien en suDerecho Penal Argentino, sostiene que la cuestión a resolver no consiste en sintetizar algunos
    • bienes para luego declarar la necesidad de estos de ser defendidos sino en la proporcionalidad,necesidad o racionalidad de la defensa."En los países latinos prospera el criterio según el cual esa proporcionalidad no debe referirse exclusivamente a lagravedad del ataque, sino también a la naturaleza e importancia del bien que se tutela. Es verdad que en principionadie puede ser obligado a sufrir un daño injusto por el solo hecho de que este sea resarcible, no se trata desancionar semejante principio sino de optar entre dos males a objeto que la grave facultad de tutelar privadamentelos derechos corresponda a un motivo realmente grave, entiéndase bien siempre que la evitación de un pequeño malsolo pueda lograrse con una medida extrema.Es perfectamente posible que un sujeto no tenga mas posibilidad de impedir que en un carnaval lo mojen sinoapelando a sus armas ¿quién juzgaría que hirió o mato en legítima defensa? ¿Quién dudaría en cambio que obra enlegítima defensa si sale del paso con unas cuantas palabrotas intimidantes o injuriosas? "Resaltan de las afirmaciones del Maestro, su alejamiento con la corriente de pensamientoalemana, en la que, la medida de la reacción estaba dada por la gravedad del ataque, en otraspalabras el bien jurídico cualquiera sea podía ser defendido sino existe otro medio para hacerlo,incluso con la muerte del agresor. Para dar sustento teórico a esta afirmación la doctrina científicahabía recurrido a la distinción entre defensa necesaria y los casos que pueden considerarse comouna molestia, en los cuales no está presente el estado de necesidad.7. LA FALTA DE PROVOCACIÓNLa falta de provocación suficiente, de parte del defensor nos coloca en la posibilidad -que buenaparte de la doctrina reconoce- de aceptar el llamado exceso en la causa y el pretexto de legítimadefensa.Sin embargo no podemos dejar de hacer notar, la confusión que ha generado el tratamiento deestá cuestión. Tanto es así que en los últimos proyectos de reforma del Código Penal Argentino seha propuesto suprimir este requisito del texto legal - el mismo ya ha sido eliminado de algunalegislación cito verbigracia la ley de Costa Rica.En pocas palabras la mayor dificultad reside en lo complejo que resulta escindir la llamada falta deprovocación de la agresión ilegitima.Jiménez de Asúa fue quien identifica este requisito de falta de provocación con el hecho de quequien se defiende no debe a su vez haber desencadenado una agresión ilegitima que determine lareacción de la víctima.-mas tarde se retractó.En este orden de ideas resulta paradigmática la opinión de Sebastián Soler, en efecto el destacadojurista argentino no acepta la tesis de identificar la falta de provocación suficiente de quien sedefiende, con agresión ilegitima anterior de quien se defiende dice al respecto - Derecho penalArgentino tomo I-esta tesis presenta la deficiencia de interpretar la disposición exactamente de la misma formaen que habría de ser interpretada si el tercer apartado del inciso no existiera y como en otros códigos los únicosrequisitos de la legítima defensa fueran los dos que la doctrina reconoce agresión y necesidad, puesto queprovocación suficiente no otra cosa quisiera decir que agresión.En consecuencia en palabras del autor antes citado para hacer lugar a la justificante es necesarioque el defensor además de no haber sido agresor no resulte provocador.De la misma manera enseña Soler, que no resulta correcto afirmar que siempre que haya habidoprovocación, no puede haber defensa necesaria, será imprescindible que sea suficiente no a efectode justificar la reacción de quien se defiende sino para excusarla, es el caso de quien habiendoprovocado suficientemente la agresión repele una reacción en exceso del provocado.En este orden de ideas pensamos no resulta desacertado en principio interpretar el requisito defalta de provocación suficiente, como excluyente de la defensa necesaria, cuando del defensorhubo una agresión ilegitima preliminar.También entendemos, que la legislación argentina niega la autorización de defenderse a quien haresultado ser el provocador de la agresión. Abonamos que nadie esta obligado a soportar loinjusto, empero siempre que no haya provocado la reacción al injusto del otro con su propioproceder, esto es con provocación suficiente, en función de que el derecho desvalora estaconducta de forma tal que hace caer el derecho de defensa legítima.
    • En relación con lo suficiente de la provocación afirma Zaffaronia suficiencia dependerá de dos caracteresuno positivo y otro negativo. El carácter positivo esta dado por la previsibilidad del desencadenamientode la agresión, es decir la posibilidad de prever que la conducta se convierta en motivadora de laagresión en forma determinante, luego agrega esta previsibilidad debe estar dada de forma talque la más elemental prudencia aconseje la evitación de la conducta.El carácter negativo de la suficiencia, continua el autor, se deriva también de su propiofundamento, la suficiencia de la provocación es un criterio ético-jurídico que excluye del ámbito dela justificante la conducta que se muestra inadecuada para la coexistencia, en forma tal que hacecesar la equidad del principio de que a nadie se le puede obligar a soportar lo injusto.Dentro de este marco de referencia consideramos acertado resaltar, que a fin de ponderar losuficiente de la provocación, no cabe la posibilidad de fijar un catalogo de pautas genéricas,puesto que precisa de la valoración del caso concreto que deberá juzgar el sentenciante.Por lo demás compartimos el pensamiento de Zaffaroni, cuando afirma, no puede hablarse deexceso en la causa, el exceso en las eximentes no debe confundirse con el esquema de eximentesincompletas del código español - que analizaremos a continuación- en consecuencia no puedecompararse el sistema de las eximentes incompletas como atenuantes del código español, con elartículo 35 del código penal argentino, que para una mejor comprensión transcribo a continuación."El que hubiere excedido los limites impuestos por la ley, por la autoridad o por la necesidad, será castigado por lapena fijada para el delito por culpa o imprudencia. "En la legislación española constituye un requisito específico de la defensa legítima, la falta deprovocación suficiente - Art. 20, 4to requisito-.Ahora bien una corriente científica que bien podemos considerar dominante entiende, que esterequisito no resulta fundamental, ya que si el mismo es el único que no está presente cabe laposibilidad de la atenuación de la eximente incompleta.De este modo viene a colación el pensamiento de Luzón Peña, quien afirma, “concurre provocaciónsuficiente cuando la misma hace desaparecer la necesidad de defensa del derecho por el provocador, lo que a juiciodel autor, solo puede acaecer en la riña mutuamente aceptada o el duelo en tal caso los participantes renuncian a laprotección del orden jurídico por lo que no pueden aparecer legitimados para defenderlo.”Consecuentemente de los casos que cita el autor está ausente tanto la provocación suficiente,tanto como la necesidad de defensa.Asimismo entendemos que cualquier interpretación de esta regla excluiría de la defensa necesariala llamada provocación intencional, es decir la que produce el sujeto con el fin de determinar a laagresión de parte del provocado y así actuar en defensa propia, en casos como el reseñado ladoctrina alemana excluye la posibilidad de legítima defensa justificante.Esta y otras cuestiones, que merecerían un tratamiento pormenorizado que excede con creces elobjetivo propuesto en el presente trabajo, nos llevan a considerar que él termino provocaciónsuficiente podría sin desmedro de los textos legales ser reemplazado por provocación adecuada.Recurrimos en ayuda del Tribunal Supremo Español, cuando exige la adecuación de la provocaciónen orden a explicar la reacción mediante la agresión.En este sentido un sector de la doctrina científica sostiene que la provocación excluye la defensalegítima si es justa la reacción, es decir debe resultar una agresión ilegitima que habilite comodefensa necesaria la reacción del provocado.En España se rechaza la defensa necesaria si la provocación es imprudente. En el caso de serintencional se niega la eximente incompleta.Muñoz Conde refiere al tema en análisis de esta forma respecto de la falta de provocaciónsuficiente de parte del defensor, una interpretación estricta del requisito puede llevar a la injustaconclusión de que cuando la agresión es consecuencia de una previa provocación del que luego sedefiende de ella, en ningún caso cabe apreciar legítima defensa. Juzga el autor citado, que tal
    • interpretación podrá conducir a una pura responsabilidad por el resultado, si se niega todaposibilidad de defenderse a quien ciertamente provocó la agresión.Continua diciendo, el Código habla de provocación suficiente, y de acuerdo con una correctainterpretación de este término, habrá que entender que solo cuando la agresión es la reacciónnormal a la provocación de que fue objeto el agresor se podrá denegar la legítima defensa -TeoríaGeneral del Delito -.En conclusión sustentamos -completando nuestro argumento - el derecho de defensa necesaria,para repeler un ataque antijurídico, no se le debe negar al autor por el solo hecho de haberprovocado el ataque.Si bien en este caso sus medios de defensa resultan estrictamente limitados, corresponde seadopten medidas estrictas a fin de evaluar la necesariedad del medio empleado cuando el ataqueresulta provocado por el propio autor.8. LA DEFENSA DE TERCEROSLa principal consideración que corresponde formular en el presente epígrafe tiene base legislativa,en efecto como quedo dicho en la defensa propia la exigencia pasa por la falta de provocaciónsuficiente de parte de quien se defiende, en tanto en la legitima defensa de terceros este requisitocede, en cuanto puede existir provocación suficiente de parte del agredido, emperonecesariamente debe ser ajeno a ella el defensor.En otras palabras el tercero defensor no debe haber participado de la agresión.Controvertida resulta la tesis relativa a la defensa del Estado, por nuestra parte hallamos factiblesituarla en el cumplimiento de un deber mas que como un caso de defensa legítima.De este modo la doctrina científica moderna distingue entre la defensa de la existencia del Estadoy la de su régimen político, con relación a la primera se tolera la defensa necesaria, en relacióncon la defensa del régimen político del Estado se traduce la justificante como el cumplimiento deldeber que corresponde a los mismos funcionarios.Autores como Zaffaroni admiten la posibilidad de que cualquier ciudadano intervenga en legítimadefensa a fin de proteger el sistema democrático de gobierno.El Código argentino, se distancio de otros que en su momento distinguían entre defensa deterceros y de los parientes así el hoy derogado Art. 8 del Código español en su inc. 5to. Establecíalos requisitos exigidos para la defensa de la persona o derechos del cónyuge, ascendientes ohermanos, de los afines y consanguíneos hasta el cuarto grado civil.En rigor en estos casos, se suprimía el requisito de que no haya mediado provocación suficiente.Requiriéndose además que la acción defensiva no resultare producto de venganza o cualquiermotivación ilegitima.Es importante señalar que la ley Argentina excluye la situación en la que ha precedido provocaciónpor parte del agredido de la que ha intervenido el tercero defensor.9. EL EXCESO EN LA LEGÍTIMA DEFENSASi en el curso de su acción el agente emplea una metodología que exceda el marco de lanecesidad es decir extendiendo su accionar mas allá de lo tolerado para encuadrar en lajustificante, se abra procedido con exceso de defensa necesaria.Distinto el caso que el autor yerre en la necesidad de la acción defensiva, ya que en el presentemarco la defensa es antijurídica y aquel se encuentra entonces en un error de tipo permisivo -legítima defensa putativa: el agente cree erróneamente la concurrencia de los presupuestosobjetivos de la defensa necesaria-.
    • El Tribunal Supremo Español diferencia la llamada legítima defensa putativa y exceso putativo delegítima defensa, en el primer caso existiría del autor la suposición errónea de los requisitos de laeximente, en su lugar en el exceso putativo deviene solo la creencia errónea sobre la necesidaddefensiva.Para nosotros el trato que merece la legítima defensa putativa es el del error sobre lospresupuestos típicos de una justificante considerando que en este caso excluye el dolo, si el errores vencible habrá imprudencia, en caso de no serlo la acción es impune.Parte de la doctrina científica, considera que todo error sobre una causa de justificación será unerror de prohibición que solo atenúa o excluye la culpabilidad según se trate de error vencible oinvencible - la llamada teoría estricta de la culpabilidad-.En la legislación argentina no quedan dudas del marco en que se puede considerar el exceso deuna conducta, así el Art. 35 del Código penal refiere al que hubiera excedido los limites impuestospor la ley o por la necesidad.Por lo expuesto queda claro que para poder hablar de exceso, el autor del mismo debe haberactuado amparado por una justificante, esto significa que su obrar al inicio fue legítimo excediendoen el curso de su accionar esa misma legitimidad con la que comenzó a obrar.De aquí que para poder hablar de exceso en la legítima defensa resulta esencial que haya habidolegítima defensa.Continuando con el análisis y conforme quedo dicho, en la legislación Argentina el exceso resultaculposo, idéntica solución propone la legislación italiana -Art.50- que resulta antecedente directodel Art. 35 del código nacional.En general la doctrina clásica sostiene que el exceso da lugar a una causal de atenuación oexclusión de la culpabilidad dejando incólume la antijuridicidad del obrar, dicha conclusión haoriginado un debate en torno al grado de antijuridicidad.Al respecto Carlos S. Nino -Legítima Defensa- señala: “La antijuridicidad, no es una propiedad del tiposino que puede darse en diferentes grados, puede entonces una acción ser antijurídica, pero en grado menor quecuando se trata de una acción que causando el mismo daño no previene ningún mal.Esta disminución de la antijuridicidad no depende de ningún estado mental del sujeto, ni el temor ni el error sonaquí relevantes puesto que la antijuridicidad de una acción es puramente objetiva en un sistema penal liberal.Dado que la magnitud de la pena que se adscribe a una clase de acciones depende de su grado de antijuridicidad, ladisminución de ésta respecto del caso que se toma como patrón implica necesariamente una atenuación de la pena.”Es clave en este punto examinar el porque de la naturaleza culposa del exceso tal como lovenimos haciendo, con el mismo objetivo expresa Laje Anaya y Laje Ros - defensa en legítimadefensa-: “Es acertado decir que el daño causado fuera de lo que dispone la letra b) - refiere al exceso en laracionalidad del medio empleado para impedir o repeler la agresión- es ilícito, pero no es correcto ni mucho menossistemático sostener que subjetivamente ese daño proviene de un obrar doloso. En todo caso porque el sistema loimpone habrá que ver y saber si la culpa queda descartada, si se dan las condiciones jurídicas para tenerla, paraaceptarla, porque se dan las condiciones del sistema normativo, la imputación no deberá subir de grado.Una cosa es pasar el límite de la justificante y entrar por ello en el exceso y otra sobrepasar los límites del exceso.Una cosa es al respecto ignorar el verdadero estado de las cosas por una negligencia culpable y otra es obrar asabiendas y con la intención de dañar los derechos de otro.En síntesis es culposo el obrar del agente que en legítima defensa causa un resultado que bien puede ser licitoempero deviene antijurídico al final.”Con brillantes los autores fundamentan lo culposo del exceso en la defensa necesaria,consecuencia de quien actúa legítimamente en defensa de su persona o de sus derechos produceun resultado que finaliza siendo antijurídico.
    • Zaffaroni lo expone con meridiana claridad: es menos antijurídica la acción que comienza siendo justificaday pasa a ser antijurídica, que aquella que comienza y concluye siendo antijurídica.Cuadra destacar que en el supuesto existe menor desvalor de resultado y con el un menorcontenido de antijuridicidad que fundamenta la punibilidad asimilada al delito culposo.Ya se ha visto que en la legislación argentina - código penal Art. 35- el exceso se resuelve en laculpa, el Código Penal no prevé expresamente ninguna forma de exceso impune a pesar de lo cualcompartimos el criterio generalizado en doctrina en el sentido de sostener que, si la ley no prevéla figura culposa la acción excesiva deviene impune.Por otro lado si la acción excesiva quedara impune por ausencia de culpabilidad estaríamos frentea una causal de exculpación.Así las cosas cabe tener presente los pilares sobre los cuales se sustenta el exceso en lalegislación alemana, para dilucidar tal cuestión debemos buscar apoyo en el parágrafo 33 del Stgbalemán"Si el autor excede los limites de la legítima defensa por confusión temor o miedo,entonces no será castigado". Se desprende del articulado que la extralimitación de la legítimadefensa debe ser por causa de confusión temor o miedo a efecto de no resultar aplicable elcastigo.Consecuentemente de los efectos que se desprenden del parágrafo citado pensamos que escorrecto considerarlo una causa de exculpación.Lo tratado en el último punto no debe detenerse allí aunque no aspiramos a concluir in totun elplanteo, cabría entonces esbozar algunas consideraciones adicionales.En primer lugar si con relación a la normativa transcripta se busca la impunidad no advertimos elporque de su limitada aplicación a supuestos de defensa necesaria -exceso fundado en miedo oconfusión- sin extenderlo a los casos de exceso en el estado de necesidad.Además si tenemos el parágrafo 33 StGB como causal de exculpación nos preguntamos si no nosalcanza con el parágrafo 20 del mismo cuerpo legal, sin necesidad de recurrir al primero de ellos -Schmidhauser-.10. EL ELEMENTO SUBJETIVO EN LAS CAUSAS DE JUSTIFICACIÓNLa temática que aborda el subtítulo nos sitúa frente a una de las problemáticas más trascendentescomo resulta la aceptación o rechazo de parte de la doctrina científica de un aspecto subjetivocomún a todas las justificantes.Cierto resulta que ha comienzo del pasado siglo de la regla general resulta una sistemáticacaracterizada por lo puramente objetivo de las justificantes que en una suerte de excepción podíaexigir la presencia de un componente subjetivo a fin de resultar eficaz, esta corriente científicaviene de la mano de Mezger quien en 1924 produce un importante trabajo sobre los elementossubjetivos del injusto, con este esquema, que bien podría considerarse de regla-excepción.La cuestión se modifica sustancialmente a partir de von Weber con quien por vez primera seintentará esbozar una tesis con el elemento subjetivo de justificación en todos los -llamados por elfinalismo- tipos permisivos.En la actualidad una corriente por cierto minoritaria sostiene que la problemática se centra en lacausa de justificación en particular aceptando como quedo dicho que las causas de justificación setratan de forma objetiva.De esta forma las causas de justificación cumplirían su objetivo y resultarían eficaces con totalindependencia de que el agente se percate o no de su existencia.Por otro lado un sector de la doctrina científica por cierto casi absolutamente mayoritario, sostienela necesidad de un componente subjetivo para las causas de justificación en general, así seránecesario un componente subjetivo de justificación de carácter genérico y exigible en todopermiso a fin de obstaculizar el desvalor de acción propio de la conducta típica.
    • De los argumentos esgrimidos se desprende nuestra posición, en efecto sostenemos que el autorno actúa justificadamente sin el componente subjetivo que en la legítima defensa se resuelve entener la voluntad de defensa.La doctrina científica no es conteste a la hora de fundamentar los elementos subjetivos dejustificación.La cuestión merece particular importancia en función de las consecuencias jurídicas que devienende las diferentes tesis.La doctrina alemana casi unánimemente proclama la necesidad de alinear la problemática,formulando un paralelismo con una determinada concepción del injusto, así tanto al desvalor deacción como al desvalor de resultado, se equivale en el momento de la justificación a un valor deacción y de resultado.En otras palabras el rol que se le asigne tanto al desvalor de acción como al desvalor de resultadotendrá una ingerencia directa sobre el componente subjetivo de justificación, de tal forma lasituación de hecho debe ser conocida por el autor.Esta tesis se vincula estrechamente con la concepción del llamado injusto personal. Seguida porbuena parte de la doctrina española que a partir de una concepción del injusto personal, resalta laconcurrencia de un componente subjetivo en las causas de justificación en general.En el mismo sentido se perfila la doctrina científica alemana que casi unánimemente afirma laexistencia de un elemento subjetivo en todas las causas de justificación.Contra esta posición la doctrina italiana, quien de un modo razonablemente pacifico asigna uncarácter puramente objetivo a las causas de justificación, sobre la base de considerar que lascausas de justificación funcionarían con total independencia de que el agente se percate o no desu existencia.Encuentra esta tesis su fundamento en la propia legislación - Art. 59 del Codice Penale-Lascircunstancias que excluyen ... la pena se valoran a favor del agente, incluso si no las conoce o por error lasconsidera inexistentes.Por otra parte la doctrina científica es prácticamente unánime en rechazar la posibilidad dejustificar totalmente al autor que procede sin voluntad de justificación. De allí que un sectorestime que la única solución posible seria el tratamiento de estos casos como delitos consumados,ya que el autor procedió dolosamente en la producción del resultado típico.Sin embargo es justo señalar que en la doctrina penal mas reciente se afirma la tesis que vinculael elemento subjetivo de la justificación con la punición de la tentativa.La afirmación se sustenta sobre la base de que estamos en representación del ilícito empero elmismo esta objetivamente atenuado, por lo que estamos en presencia de tentativa, en virtud de laoposición al mandato dado por el orden jurídico que caracteriza a la tentativa inidónea.De esta manera se proyecta la punición a título de tentativa de quien actúa con desconocimientode una situación justificante poniendo en peligro o afectando bienes jurídicos.Sobre la base de las consideraciones precedentes no advertimos obstáculo alguna a fin de aplicareste esquema al derecho argentino, la razón se centra en la punibilidad de la tentativa inidónea -art. 44 in fine del código penal -. De igual forma cabría pronunciarse respecto del derecho positivoespañol que opta por la punibilidad de la tentativa inidónea.Carlos Alberto Bellatti.Especialista en Derecho Penal.BIBLIOGRAFÍATratado de Derecho Penal Argentino, Sebastián Soler. Tomo I.
    • Tratado de Derecho Penal. Parte General, Zaffaroni. Tomo III.Defensa en Legitima Defensa, Laje Anaya Laje Ros.La Legitima Defensa, Carlos Nino.Tratado de Derecho Penal. Parte General, Carlos F. Balestra.Tratado de Derecho Penal, 4a Edición, JescheckTratado de Derecho Penal. Parte General, S. Mir PuigDerecho Penal. Parte General, Maurach- Ziff.Las Causas de Justificación, RivacobaDerecho Penal Aleman, Hans Welzel.Tratado de Derecho Penal, Ricardo Nhttp://noticias.juridicas.com/articulos/55-Derecho%20Penal/200305-24551422410341411.htmlLegítima defensa incompletaTS reduce a la mitad una pena de homicidio porque el acusado matóen defensa propia a un sujeto que le había secuestradoLa Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha reducido a la mitad una condena a 10 años y seismeses de prisión impuesta a Borney Francisco Durán por homicidio, al considerar que elacusado pudo actuar en legítima defensa cuando mató a una de las personas que lemantuvieron seis días secuestrado en 2005 en un chalet de San Martín de la Vega. Según elrelato de hechos, el recurrente fue conducido en contra de su voluntad a la casa en compañíade su esposa donde se les mantuvo retenidos utilizando pistolas y aturdidores eléctricos entrelos días 12 y 20 de diciembre de 2005. El último día del secuestro, Borney Durán aprovechó unmomento en el que sólo permanecían en la vivienda dos de los encargados de custodiar almatrimonio y cogió una sartén con aceite hirviendo que arrojó contra ellos.Uno de los dossecuestradores huyó corriendo mientras el acusado prosiguió dando golpes con la sartén alotro "al tiempo que esgrimiendo un cuchillo jamonero de 24 centímetros, le asestó seispuñaladas". Durán fue condenado a 10 años y seis meses de prisión por un delito de homicidiopor la Audiencia Provincial de Madrid, que tuvo en cuenta la atenuante de legítima defensa.El alto tribunal ha valorado su situación y reducido la condena a 5 años de prisión. Su defensaalegó ante el Supremo que la Audiencia no sopesó la circunstancia de que Durán y su esposasufrieron una agresión ilegítima y fueron privados de su libertad. El defensor destaca que sucliente se encontraba en un peligro "grave e inminente", "no tenía otros medios para escapary utilizó lo que encontró en aquel instante, con connotaciones de rapidez en la actuación yaque tuvo que huir por un patio y saltar una pared". "La conducta de Borney consistiófundamentalmente en aprovechar que sus guardianes dejaron a su alcance una sartén conaceite hirviendo para cogerla y arrojarles la sustancia con intención de zafarse así de sucustodia e intentar huir", añadía el abogado.NO SE LE EXIME DE FORMA COMPLETA
    • No obstante, la Sala de lo Penal no ha absuelto completamente al acusado al considerar quela legítima defensa debe valorar "la propia condición humana del que se defiende" de modoque si se aprecia una falta de proporcionalidad no podría tenerse en cuenta esta eximente deforma completa. El alto tribunal se muestra de acuerdo con la opinión defendida por elMinisterio Fiscal que llegó a la conclusión de que "la secuencia de seis acuchillamientos, dosen zonas vitales, no eran todos necesarios, y por tanto la legítima defensa no fue perfecta".Publicado por derecho3c en 12:13http://derecho3c.blogspot.com/2009/04/legitima-defensa-incompleta.htm2 voces del tesauro para legitima defensa incompleta o Teoría jurídica del delito o Responsabilidad penal o Circunstancias que modifican la responsabilidad o Circunstancias eximentes o Eximentes incompletas o Legítima defensa o Teoría jurídica del delito o Antijuridicidad o Causas de justificación o Legitima defensa o Eximente incompleta
    • 9.052 documentos para legitima defensa incompleta o Sentencia nº 357/2008 de TS, Sala 2ª, de lo Penal, 12 de Junio de 2008 HOMICIDIO. LEGÍTIMA DEFENSA. Se acredita la comisión por el imputado de un delito de homicidio en grado de tentativa, concurriendo la atenuante de trastornos psíquicos. Se acredita que falta el requisito de la agresión ilegítima, base imprescindible para la eximente completa de legítima defensa, para la incompleta y para cualquier atenuante analógica que se quiere relacionar con el art. 20.4. Ello por cuanto hubo agresión, pero cuando el acusado disparó esa agresión ya había concluído. Se trataba de unos disparos de respuesta a un ataque que ya había cesado. Se condena en primera instancia al acusado. Se hace lugar al recurso de casación. ☞ Sentencia Favorable a: Condena o Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil ... parte, la capacidad procesal y la legitimación CAPÍTULO II. De la pluralidad... De la representación procesal y ladefensa técnica TÍTULO II. De la jurisdicci�... caso, deba atribuirse a la sentencia incompleta. Porque, de un lado, los pronunciamientos ya emiti... o Legislación Refundida o Normativa Estatal o Sentencia nº 287/2009 de TS, Sala 2ª, de lo Penal, 17 de Marzo de 2009 . Delitos de homicidio, detención ilegal, lesiones. . Presunción de inocencia. . Error de hecho. . Infracción de ley (arts. 163.1 y 172 CP). . Legítima defensa (completa e incompleta). . Estado de necesidad. o Circunstancias modificativas de la responsabilidad penal Sistemática legal Premisas Articulación Circunstancias atenuantes Circunstancias agravantes Circunstancia mixta de parentesco II. Circunstancias atenuantes Concepto Naturaleza y fundamento Casuística legal La eximente incompleta Previsión Concepto Eximente incompleta de anomalía o alteración psíquica Eximente incompleta de alcoholismo o toxicomanía
    • Embriaguez Toxicomanías Eximente incompleta de alteraciones en la percepción Legítima defensa incompleta Estado de necesidad incompleto Miedo insuperable incompleto Cumplimiento de un deber o ejercicio de un derecho, oficio ...o Tratado de Derecho Penal Español. Tomo 1 - Volumen 2o Sentencia nº 907/2008 de TS, Sala 2ª, de lo Penal, 18 de Diciembre de 2008 Tentativa de homicidio.- Desestimatoria.- Tutela judicial efectiva.- Compatibilidad de la alevosía con el dolo eventual: Jurisprudencia.- Doctrina jurisprudencial para aplicación de eximente incompleta de miedo insuperable.- Eximente delegítima defensa: requisitos exigidos por Código Penal.-o Sentencia nº 460/2009 de TS, Sala 2ª, de lo Penal, 6 de Mayo de 2009 LESIONES. LEGITIMA DEFENSA. Denuncia el recurrente, la inaplicación de la eximente de legítima defensa del art. 20.4 del C.P., o en su caso atenuante del 21.1 del mismo precepto legal, toda vez que de las pruebas que se llevaron a cabo en el procedimiento, se aprecia que existe una agresión a mi patrocinado a la que el mismo responde desafortunadamente con el resultado de las lesiones padecidas por el señor Pelayo. En este caso, tampoco el relato histórico de la sentencia permite acoger la pretensión impugnativa del recurrente, pues no existe en la narración fáctica dato o elemento alguno sobre el que se pueda sustentar una situación de legítima defensa completa o incompleta. También aquí el motivo se combina con otro por error de hecho (motivo sexto) en el que se cita el Informe del Centro de Salud de Betanzos adonde fue trasladado el acusado tras la agresión, y en el que se le aprecia "una contusión en la nariz", que el recurrente vincula de modo automático o inexorable al supuesto cabezazo en la cara que le propinó la víctima inmediatamente antes de que le fuera estrellado el vaso en la cara. Lo cierto es que el documento designado no dice lo que el motivo afirma, sino que se le aprecia "dolor a la palpación raíz nasal", expresión que no acredita de la manera indubitada, incuestionable y definitiva, por su sola literalidad, la agresión atribuida a quien, a la postre, resultó la víctima gravemente herida. En primera instancia se condena al acusado. Se desestima la casación. ☞ Sentencia Favorable a: Ministerio Fiscal
    • o Sentencia nº 701/2008 de TS, Sala 2ª, de lo Penal, 29 de Octubre de 2008 * Se rechazan los tres motivos del recurso de la acusación particular: no hubo disparos de arma de fuego por parte de los dos absueltos.* No hubo denegación indebida de prueba tetifical.* No existió vulneración del derecho a la presunción de inocencia.* No hubo asesinato, por exclusión de la alevosía, aunque sí homicidio con abuso de superioridad.* Tampoco existió legítimadefensa completa, solo la incompleta del art. 21.1º.* No aplicación de las dilaciones indebidas como atenuante muy cualificada.o Sentencia nº 896/2008 de AP Madrid, Sección 23ª, 15 de Octubre de 2008 LESIONES. LEGITIMA DEFENSA. Respecto a esta circunstancia modificativa de la responsabilidad criminal, y más concretamente en lo que se refiere a los elementos necesarios para su estimación, la STS de 23-11-2001 enumera de forma sucinta los elementos que deben concurrir en la legítima defensa haciendo hincapié en la agresión ilegítima, y así dice "...la legítimadefensa, como es sobradamente conocido, constituye una circunstancia que puede eximir o atenuar la responsabilidad criminal de las personas en los delitos contra la vida, la integridad, el honor u otros derechos subjetivos. En cuanto eximente, requiere para su apreciación: existencia de una agresión ilegítima, necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla y falta de provocación suficiente por parte del defensor (art. 20.4º Código Penal ). Si no concurriere alguno de los dos últimos requisitos, la legítima defensa puede valorarse como circunstancia atenuante (art. 21.1ªCódigo Penal ). Lo que nunca puede faltar para que podamos hablar de legítima defensa - tanto completa como incompleta- es el requisito de la agresión ilegítima. Si ésta no concurre, no puede hablarse, en forma alguna, de legítima defensa. La jurisprudencia sobre esta materia es clara, pacífica y consolidada. Dice, en este sentido, la sentencia de 24 de septiembre de 1994 (RJ 19947183 ) que, para la apreciación de la legítima defensa, «tanto en su condición de eximente completa como incompleta, ha de contarse con el elemento básico de la agresión ilegítima, cuya indispensabilidad y presencia son absolutas, factor desencadenante de la reacción del acometido, explicativa de su actuación defensiva e impregnante de la juridicidad de su proceder». Agresión que, por lo demás, ha de ser «objetiva», «injustificada», «actual e inminente». En primera instancia se condena al acusado. Se desestima la apelación.
    • ☞ Sentencia Favorable a: Ministerio Fiscal, Acusación particular o Sentencia nº 1630/2002 de TS, Sala 2ª, de lo Penal, 2 de Octubre de 2002 DELITO DE LESIONES. LEGÍTIMA DEFENSA: Concurre la agresión ilegítima que justifica la necesidad de la defensa y -obviamente- la falta de provocación, absoluta, por parte del defensor, no podemos decir lo mismo de la necesidad racional del medio empleado para repelerla o impedirla, toda vez que el hecho probado refleja un exceso en la defensa manifiesto dada la brutalidad no exenta de cierto salvajismo de la relación defensiva, que impide la aplicación de la eximente completa pero permite su apreciación como incompleta. En primera instancia se condena al acusado. Se estima la casación. ☞ Sentencia Favorable a: Recurrente o Sentencia nº 152/2011 de TS, Sala 2ª, de lo Penal, 4 de Marzo de 2011 HOMICIDIO. MIEDO INSUPERABLE. Se reclama contra la sentencia que condenó a la acusada como autora de un delito de homicidio consumado con la concurrencia de la eximente incompleta de miedo insuperable. La acusada tuvo oportunidad de realizar otra conducta distinta, y no lo hizo, es decir, su capacidad electiva en modo alguno quedó eliminada por la situación angustiosa padecida a causa de la violencia ejercida por su pareja, sino que incluso tuvo también la oportunidad de solicitar la ayuda de las autoridades mediante la denuncia policial de tales hechos, y tampoco lo hizo, o bien solicitar una orden de protección o de alejamiento. Los jueces «a quibus» también refieren que pudo solicitar ayuda sanitaria para su pareja una vez herido, y sin embargo, lo primero que hace es lavar el cuchillo y limpiar el suelo de sangre. No puede apreciarse la eximente completa, pues la situación de miedo que padecía pudo haber sido vencida de otra forma menos traumática. El ordenamiento jurídico-penal no puede exonerarla completamente de este delito, a salvo los supuestos límite en donde el autor no pueda sino comportarse de otro modo a cómo lo hizo. Al faltar tal necesidad defensiva, no es posible tampoco apreciarla como eximenteincompleta, por no contarse con tal elemento esencial. No se hace lugar al recurso de casación. ... que el tribunal debió apreciar la legítima defensa como eximente incompleta, ya que concurren...http://vlex.es/tags/legitima-defensa-incompleta-321064