Manual de Ajedrez Para Jugadores Avanzados. A. Suetin

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Manual de ajedrez para jugadores avanzados presenta una enorme cantidad de jugadas para las cuales se requiere cierto nivel de aprendizaje.

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Manual de Ajedrez Para Jugadores Avanzados. A. Suetin

  1. 1. MANUAL PARA JUGADORES AVANZADOS · A. Suetin
  2. 2. El presente libro se propone dar respuesta a las principales preguntas que plantean la estrategia y la técnica modernas en las fases de apertura y el medio juego. Lo esencial de este tratado escrito en base a partidas y análisis modernos, se destina a un amplio sector de jugadores de fuerza media y alta. El autor considera que su obra también puede servir de manual para los entrenadores y profesores que ejercen su actividad en clubes o secciones de ajedrez. Su finalidad principal es la de enseñar al alumno a pensar por sí mismo, actividad indispensable en la maestr ía del ajedrez. FlJNl::::IlMENTOS /AGUILERA
  3. 3. Clubde Ajedrez
  4. 4. A. SUETIN MANUAL PARA JUGADORES AVANZADOS FUNDAMENTOS IAGUILERA
  5. 5. Club de Ajedrez © VAAP, Moscú 1982 (c) todos los derechos en lengua castellana Editorial Ricardo Aguilera 1984 Padilla 54.28006 Madrid Tfno. 402 73 25 © todos los derechos en lengua castellana Editorial Fundamentos 1984 Caracas 15. 28010 Madrid Tfno. 4 1996 19 1a edición diciembre 1984 Traducción: René Mayer ISBN:84-7005-211-X ISBN: 84-245-0407-0 Depósito Legal:M-40448-1984 Diseño cubierta: Pablo y Cristina
  6. 6. PROLOGO El presente libro se propone dar respuesta a las principales pre- guntas que plantean la estrategia y la táctica modernas en las fases de la apertura y del mediojuego. Lo esencial de este tratado, escrito en base a partidas y análisis modernos, se destina a un amplio sector de jugadores de fuerza media yalta. El autor considera que su obra puede servir de manual para los entrenadores y profesores que ejercen su actividad en clubs o secciones de ajedrez. Su finalidad principal es la de enseñar al alumno a pensar por sí mismo, actividad indispensable en la maes- tría delajedrez. En obras anteriores, entre las cuales la más importante es "Fundamentos de la teoría de las aperturas", el autor ya emprendió numerosos esfuerzos para sistematizar los procedimientos estra- tégicos y tácticos actuales. Aquí se incluyen los resultados logra- dos en la esfera de la metodología ajedrecística, a lo largo de veinte años de investigaciones emprendidas desde 1963. El libro se divide en tres capítulos consagrados a la teoría del medio juego y de las aperturas, así como a los problemas referentes al perfeccionamiento y a los métodos esenciales utilizados ef} el trabajo de preparación de todo jugador. Aleksei Suetin
  7. 7. SIMBOLOS Captura + Jaque Jugada buena !! Jugada muy buena 7 Jugada mala ?? Jugada muy mala 17 Jugada que merece atención 7! Jugada dudosa
  8. 8. PRIMERA PARTE PROBLEMAS ACTUALES DEL MEDIO JUEGO
  9. 9. 1. CUESTIONES GENERALES DE ESTRATEGIA Y TACTICA Breve introducción Es de todos conocido que el ajedrez constituye un fenómeno complejo y variado que abarca elementos del deporte, de la ciencia y del arte. Incluso los adeptos~novatos se ven atrafdos hacia este juego por la be- lleza interna contenida en su creación. La partida de ajedrez introduce al mismo tiempo las normas poderosas de la Lógica. Esta circunstancia, unida al papel primordial de los fac- tores psicológicos, aproxima el Arte del ajedrez a la Ciencia. La historia centenaria de este vene- rable y hasta hoy enigmático juego, demuestra que el ajedrez posee también un valor cultural. l Cómo se llevan a cabo las ideas ar- tfsticas en el juego de Ajedrez? l Dónde reside la lógica interna de la lucha? Estas preguntas las utiliza el autor como punto de partida de este libro. T. Los fundamentos de la estrategia en Ajedrez. La lucha como ley fundamental de' desarrollo de la partida. La partida de Ajedrez no sólo les proporciona su contenido interno sino también su manifestación exterior a los dos contendientes, para que éstos inicien la lucha dispo- niendo de las mismas fuerzas. La lucha constituye la ley fundamen- tal del transcurso de una partida. En cuanto las fuerzas de ambos campos entran en contacto, se traba una batalla en la que los recursos activos, como son la jugada, la ame- naza, la maniobra, el plan, etc., contrarrestan sin cesar los recursos correspondientes a la defensa y al contrataque. Durante la partida, la lucha se basa en aquellos conceptos generales que se derivan directamente de las parti- cularidades especificas, de las reglas y de los objetivos concretos del juego. La práxis centenaria confirma que la gran mayoría de los casos se amoldan a las leyes existentes. A tal efecto, pertenecen ante todo conceptos elementales como la relación de valor entre piezas y peones, las caracterís- ticas y peculiaridades de cada pieza, que son moneda corriente incluso entre los jugadores más inflexibles. Entre estos factores, el más signifi- cativo es el papel desempeñado por el Rey. Enfocadas desde un punto de vista material, las diferentes caracterfsticas del espacio, en el que se disputa la lucha no son aislables. El jugador Hega pronto a saber que la valoración de las piezas constituye en muchos casos un concepto bastante relativo; cambia pues cons- tantemente la fuerza de una unidad táctica, según la posición existente 9
  10. 10. en el tablero y según la acción recí- proca que ejerce, no sólo en las pro- pias piezas, sino también en las del contrario. La fuerza efectiva de una determinada pieza o bien de un peón depende del contenido aparente de la posición. Son muy conocidos y fáciles de captar elementos posicio- nales tales como la centralización, las casillas fuertes y débiles, las lí- neas abiertas, la estructura de peones, etc. Y es precisamente en torno a la obtención de estos ele- mentos estáticos materiales y posi- cionales que se traba la. lucha. La partida de ajedrez es un proceso en el cual cada jugada no sólo modifica los signos externos de la posición, sino que también dá un nuevo valor a los elementos posicionales y mate- riales citados. En esto reside justa: mente el gran significado de la jugada y la unicidad del tiempo en ajedrez. El tiempo tiene asimismo que contar entre los factores fundamentales de la lucha. Cuando a modo de ilustra- ción, se compara una partida con un film, los participantes de di- cha película, generan nuevas posi- ciones con cada jugada. El concepto de posición concentra en él los prin- cipales elementos de la lucha, a saber la relación de fuerzas, así como los factores Espacio y Tiempo. También pertenecen a los principa- les elementos de una posición las particularidades de la disposición de las fuerzas (su movilidad, su acción combinada, etc.). Este último ele- mento desempeña precisamente y sin duda alguna el papel más 10 importante. Puede darse que un jugador posea ventaja no sólo mate- rial sino también de espacio y tiempo, y que a pesar de ello no se encuentre en posesión de la victoria -aún más, puede incluso perder la partida. Consideremos dos ejemplos esque- máticos. En la primera posición, las negras poseen amplia ventaja material, pero la mala colocación de sus piezas permite una victoria inmediata de las blancas por medio de 1 b7. En el 2° ejemplo, la supremacía de las negras es aún más evidente, pero
  11. 11. después de 1 g7, se tienen que contentar con las tablas, ya que las blancas ganan otra pieza después de 1. .. Dg7: 2Rg7 ó 1... Cg5 2gh8=D Cf73Rg7. Durante la partida, hay que conducir la lucha de acuerdo con los funda- mentos de la estrategia y la táctica. Dos interpretaciones de la estra- tegia. En ajedrez, la estrategia plantea el problema de la coordinación general de las fuerzas que sirve para alcan- zar los principales objetivos durante una etapa determinada de la lucha. Para el desarrollo global de la teoría, la correlación entre los métodos fundamentales del ataque y la defen- sa desempeña un papel primordial en la lucha de las ideas estratégicas. A este respecto, los postulados estratégicos proclamados por Steinitz conservan su validez hasta nuestros días. Para fundamentar su teoría del ataque y la defensa, Steinitz partió de los conocimientos pioneros de Morphy, cuyas partidas había anali- zado a fondo. Puso así de manifiesto que una partida se desarrolla conforme a ciertos principios determinados. Un ataque sólo resulta consecuente cuando el atacante logra una superio- ridad definida. Y si ésta existe, el jugador que se encuentra con venta- ja debe atacar para no ceder la inicia- tiva. No menos importante resultan los prinCipiOs de la defensa que han surgido con el desarrollo de la teoría del juego posicional. Steinitz analizó de modo detallado y crítico las partidas de sus contempo- ráneos. Llegó a la conclusión de que las magníficas combinadones tácti- cas de los maestros de su época tenían éxito porque la defensa resul- taba muy pobre, al no haberse aún constituído sus leyes. El fundamento superior de la defensa consiste en lograr la más estricta economía de los recursos defensivos. El defensor debe hacer las menores concesiones posibles (o sea, recurrir precisamente al principio de economía). Desde los tiempos de Steinitz, se han empezado a investigar sistemá- ticamente posiciones en las que las posibilidades de ambos contendien- tes son niveladas y en las que un juego con maniobras de espera lleva a la acumulación de pequeñas ventajas. En éstas se incluyen la superioridad de la pareja de alfiles, la posesión de líneas abiertas, y la existencia de casillas débiles y de peones atrasados o doblados en el campo enemigo, etcétera. La comprensión moderna de los datos posicionales se complementa por medio de factores dinámicos. Aquí entran en consideración, junto a los elementos estáticos, la mala colocación de ésta o aquella pieza, su escasa movilidad, etc. Se puede señalar ciertamente el concepto de estrategia (así como el de táctica) de modo práctico (y así 11
  12. 12. suelen hacerlo los redactores de manuales de ajedrez), pero también interpretarlo en sentido más amplio. Para muchos jugadores de ajedrez, la estrategia incluye la conducción metódica del juego y evidentemente el ordenamiento de los momentos en un plan determinado. Y no hay nada que objetar contra esto. Sin embargo, la estrategia implica sencillamente, en el sentido más amplio de la palabra, la totalidad de las percepciones de un jugador Iy hasta de toda una escuela de juego) con respecto a la conducción de la lucha. La estrategia incluye todo cuanto se refiere a pensamiento ajedrecístico abstracto. A modo de ejemplo, a diferencia de la escuela posicional de Steinitz que tuvo una gran vigencia, la estrategia moderna se caracteriza por un uso extenso y una autonomía de los recursos combinativos. Pasaremos ahora a estudiar algunos puntos particularmente instructivos en el terreno de la estrategia ajedre- cística. Sobre la particularidad de la estrategia del ajedrez a) LA FUERZA DE ATAQUE Y SU OBJETO Una de las principales propiedades inherentes al ajedrez consiste en que los elementos de la posición, de cuya posesión depende la lucha, pueden resultar al mismo tiempo su arma. En la partida de ajedrez hay 12 que considerar con gran reserva la diferencia existente entre el objeto de ataque y las fuerzas atacantes. En el transcurso del juego, el objeto de ataque puede de repente convertirse en atacante. Como ejemplo caracte- rístico, podemos utilizar el final que surgió en la 1Sa partida del Campeo- nato mundial de 1963 entre Botwinnik y Petrosian, después de la jugada 41 de las blancas. 3 Estas han creado un centro de peones idóneo 'y disponen de una evidente superioridad de espacio. Aparte de esto, se encuentra el peón atrasado cS negro en columna se- miabierta, lo cual constituirá a su debido tiempo un privilegiado obje- tivo de ataque. Resulta instructivo anotar cómo las negras convierten este inmóvil objeto de ataque en un importante recurso de su contrao- fensiva. Siguió 41..Af71 U.la excelente continuación, relacio- nada con la subsiguiente maniobra de presión contra el punto central e4. 42. Cfelc51
  13. 13. El negro aprovecha la oportunidad y se libera al mismo tiempo de su de- bilidad. En el transcurso posterior de la partida, el peón c5 demostrará su fuerza real. 43. d5 Ce5 44. Tfl1... El principio de un plan equivocado que lleva a la derrota. Había que seguir con 44. Cc4 C:c4 45. b:c4 Ag6 46.e51 ó bien 45...Cc8 46 e5! Por medio del sacrificio de uno de sus peones centrales atacados, las blancas hubieran conservado la po- sibilidad de activar sus piezas. En este caso, hubieran mantenido buenas probabilidades de salvar la partida. El centro blanco, que era hasta hace poco una terrible arma, se ha convertido ahora en una debili- dad posicional fijada. 44...Ag6 45. Re1 ceS 46. Tdf2 Tf7 47. Rd2 Cd648. C15+ A1549. e15:,.. Merecía alguna atención el sacrificio de calidad 49 Tf5:, aunque aún así hubiera sido incontestable la supe- rioridad negra. 49,..c4 El preludio a un contrataque decisivo. El hasta ahora insignificante peón será la vanguardia de la ofensiva negra. 50. Tb1 b5 51. b4 c3 + ! 52. Rc3: ... El blanco se ve obligado a aceptar la oferta. 52...Tc7+ 53. Rd2Cdc4+ 54. Rd1 Cal 55. Tb2 Cec4 Los caballos negros participan vio- lenta y repentinamente a la contrao- fensiva. 56. Ta2 ab4 57. ab5:Cb5: 58.Ta6 Cc3 + 59.Rc1 Cd5: 6O.Aa4 Teca 61. Ce1 Cf4 Las blancas abandonan. b) LAS FUERZAS OFENSIVAS Y SUS RESERVAS La estrategia del ajedrez requiere asimismo el cuidado en el reparto de las fuerzas ofensivas y de las reseIVas. En la posición siguiente, que se dio después de la 15a jugada blanca en la partida Haag-Suetin (Debrecen 1961), las blancas poseen una amplia ventaja de desarrollo. .4 El flanco de Rey negro está casi sin desarrollar y el Rey permanece en el centro. A pesar de todo, un análisis más profundo de la situación de- muestra que el segundo jugador posee una superioridad casi decisiva. Es instructivo ver cómo las Negras demuestran ante todo su ventaja por medio de jugadas de sus piezas desarrollad3s. Y con todo, sus 13
  14. 14. reservas no desempeñan ningún papel pasivo. Cada una de las piezas negras que por el momento no participan en la lucha, oqran especialmente a partir de su casilla de origen. Quizás de ahí mismo provenga el misterio de la continuación negra. 15...Cc5! Este es el único modo de contrarres- tar la amenaza de ruptura en f5. A 16. f5...seguirá 16... Cd3:! 17. cd3: (en caso de 17. fe6: ...Cb2:! 18. Df7: + Rd8, Ylas blancas no tienen ninguna compensación visible por la considerable pérdida de material) 17... Dc2! 18. Tf2 Db3: 19. fe6: 0-0- O! Y el Rey negro huiría de la zona peligrosa. 16. Ab5: Db6 17. Cd4 Ca4! 18. Tae1 ... La situación se agrava con cada jugada. El rey negro está expuesto a una triple clavada. A 18... g6 sería muy molesto 19. De5 Tg820. Aa4: Ta4: 21. De8+. Con su próxima jugada, las negras cortan el nudo gordiano. 18... Ac5! La primera y a la vez decisiva jugada de este Alfil. 19. Ad7: +. Las amenazas 19... Cb2: y 19... Ad4: + impulsan a las ~Iancas a buscar refugio en un ata- Que desesperado. 19... Rd7 20. Df7 + RcS 21. TeE.: Ad4: + 22. Ad4: Od4: + 23. Rh1 TdS! 24. Tb1 Od1 + 25. Te1 Od526. Og7: Tg8 27. Tb7: Tg7: 28. Tg7: RdS 29. f5 Ta6 1/0. 14 c) GRANDES Y PEQUEÑOS REQUISITOS PARA LOGRAR LA VICTORIA Está claro que el desenlace de la lucha estratégica se inclinará a favor de un bando por medio de una noto- ria alteración del equilibrio posicional. Pero muy a menudo aparecen posi- ciones en las que la mínima vacilación en la relación de fuerzas crea condi- ciones reales que llevan al hallazgo del plan ganador. (Además del ejemplo considerado, el lector tendrá varias ocasiones para comprobarlo) . La posición siguiente se dio en el encuentro Luhkov-Petrossian (37 Cto de la URSS 1969), después de la 17a jugada blanca. 5 Un examen atento de la situación pone de manifiesto una serie de pequeñas ventajas posicionales a favor de las negras, que les aseguran sin duda alguna las mejores perspec- tivas. La supremacía de la posición negra
  15. 15. se basa en primer lugar en la mejor situación de sus peones (los peones de a4 y d3 forman una debilidad tan discreta como crítica en el campo blanco). En segundo lugar, las piezas negras disponen de mejores posibilidades de lograr un armónico juego de conjunto que las piezas blancas separadas. Y por fin, -y esto es lo esencial- las negras pueden emprender un plan general agudo y activo en el flanco de Dama, mientras que las blancas están en condiciones de lograr poca cosa en el flanco de Rey. En semejantes situaciones, resulta muy difícil conocer a tiempo los peligros a sortear y sobre todo en ajedrez es a veces sumamente complicado (ante todo en las posiciones que imposibilitan el cálculo de variantes concretas) averiguar la alteración efectiva del equilibrio. 17... e5! 18. Ca3 Ae6 19. Ce4 Ce8 20 De2Ta7 La Dama blanca tiene, para liberarse de la clavada, que afrontar muchos inconvenientes. Las Negras amenazan alcanzar una estructura de peones favorables con 21 ... Tc7 y 22... Ae4: Por eso las Blancas tratan de evitar debilidades. Y con ello no hacen más que empeorar la situación de sus piezas. Probablemente hubieran tenido que mantener el punto c4 y jugar: 21. Tac1 Tc7 22. Dd1 juntamente con f2-f4!. A 22... Ac423. dc4: hubieran dispuesto de la desagradable amena- za 24. c5!. De todos modos su posi- ción quedaría defendible. 21. Ca3? Te7 22. Db2 Cd6 En ajedrez, el concepto de rapidez de maniobra depende del carácter de la poslclon. Las aparentemente largas maniobras de caballo dan pruebas, en la presente partida, de sumo dinamismo. El caballo de e7 que permanecía inactivo hasta ahora se precipita ardientemente hacia la casilla crítica c5. El plan de las Negras se realizará de modo ejemplar: 23. f4. Finalmente las Blancas se deciden a adoptar un juego activo. Pero sea como sea, no consiguen mostrarse peligrosas en el flanco de Rey. La superioridad negra del flanco de Dama aumenta inexorablemente. 23... Dd7 24. Tfe1 Tfe8 25. Te7: Te7; 26. Te1 f6 27. fe5: fe5: 28. Af3 Cb7! Otro salto eficaz del caballo, que se dirige prestamente hacia c5, foco de la contienda. La debilidad de los puntos a4 y d3 es irremediable. 29. Te7: De7: 30. Ad1 Ce5 31. De2 Df7! Amenaza 32... Ab3 de modo imparable. En caso de un inmediato 31 ... Ab3, las blancas hubieran con- testado 32. Dc1 y luego de 32... Ad1: 33. Dd1: Cd3:?, hubieran ganado pieza con 34. Db3 +. La lucha está resuelta ya que las blancas no pueden evitar una pérdida de material. Estas, en máximo apuro de reloj, cometen un grave error que acelera el fin de la partida. 32. Ag5 Af8 33. Ad8? Cb7 0/1. 15
  16. 16. A pesar de la homogénea distribución de peones y sin cometer una falta directa, las blancas cayeron bastante rápido en una posición sin recursos e incluso perdida. No hubo com- plicaciones en esta partida, y la táctica no desempeñó prácticamen- te papel alguno. y de lo más instructivo resulta la muy fundamentada estrategia negra, que supo aprovechar el mínimo desajuste del equilibrio con lógica implacable. No obstante, existen una serie de posiciones en las cuales incluso una notable ven- taja material no basta para asegurar la victoria. Se pueden citar como ejemplos los finales de torre y caballo y respecti- vamente Alfil contra Torre, y la erección de diversas fortalezas. 6 Las negras poseen gran ventaja material (Dama contra Torre y Peón). y sin embargo las blancas han alcan- zado una fortaleza intocable que les garantiza las tablas. 16 Elplan en la partida de ajedrez Cualesquiera que sean los factores especiales que puedan influir en el desarrollo del juego, la estrategia se basa invariablemente en un plan que ofrece el método práctico de la marcha a seguir. En ajedrez, el contenido concreto del concepto del plan estratégico se modifica sin cesar y va enrique- ciéndose con nuevas formas. El objetivo general, común a todos los planes, reside en lograr de- terminadas ventajas posiciona- les (o materiales) que constituyen condiciones previas para la victoria. En el transcurso de la partida, el plan es una especie de brújula que dicta las condiciones de la lucha. Si se alteran estas condiciones, se altera también el plan, ya que cada alteración, incluso insignificante, de la posición requiere nuevas condi- ciones. El plan ajedrecístico se basa siempre en el análisis de la posición y en la ponderación de sus caracterís- ticas esenciales. A este respecto vamos a tratar algunos rasgos meto- dológicos que guardan relación con el mencionado análisis - con lo cual nos estamos anticipando. (Las cuestiones de metodología se trata- rán principalmente en la 38 parte). la estimaci6n posicional Los fundamentos sistemáticos en los que descansa la estimación de la posición han sido investigados deta- lladamente. Ante todo se han estu-
  17. 17. diado los factores u objetivos a través de una teoría y práctica de varios siglos. La valoración de una posición se inicia con el estudio de los rasgos posicionales aparentes, a cuyo efecto es preciso considerar inicialmente la relación de fuerzas materiales y los factores posicionales (como la situación del Rey, del centro, la existencia de puntos fuertes y débiles, a saber peones, líneas abiertas, etc.). Semejante análisis estático de la po- sición constituye en cierto modo una introducción a la evaluación diná- mica general. La valoración dinámica acompañará constantemente el cálculo de las variantes mediante el cual se examinarán las posibilidades adversas y las perspectivas futuras. Es únicamente con un enfoque semejante del problema que se podrán conocer las diversas caracte- rísticas ocultas de la posición, en una segunda aproximación, por decirlo así. En los manuales que abarcan el medio juego, se suele encontrar una exposición detallada de los procedimientos consecutivos (es decir etapas) que componen la esti- mación, como son por ejemplo: 1. Inventario de la relación de fuerzas materiales. 2. Consideración de los factores posicionales. 3. Observación de los principios estratégicos y tácticos esenciales válidos en una posición dada. 4. Estudio de los temas de combina- ción. En la práctica, estas etapas tienen en la mayoría de los casos un carácter relativo. De todos modos es fácil constatar que cada posición debe ser analizada bajo determinados puntos de vista, para lo cual es preciso observar no sólo los factores materiales y posicionales sino tam- bién todos los temas combinativos. Sólo el conocimiento de este criterio podrá evitar que tomemos las deci- siones repentinas que a menudo presiden la elección de las jugadas. Por supuesto, existen muchas posi- ciones que pueden ser enjuiciadas de un modo relativamente fácil. Algunas de ellas se dejan analizar a partir de consideraciones posi- cionales generales y sin la menor dificultad, otras en cambio requieren recursos análiticos (se piensa más o menos en un estudio voluntario). Pero, por regla general, las posicio- nes que aparecen en el tablero plantean problemas arduos que no pueden ser resueltos ni por cálculo concreto, ni por una apreciación aproximada en base a considera- ciones posicionales. En tales casos los factores dinámicos variables desempeñan un papel muy impor- tante, junto a los rasgos aparentes y duraderos que se desprenden del contenido de la posición. A estos factores, difíciles de sopesar, per- tenecen por ejemplo la coordinación de fuerzas y su disposición inme- diata. 17
  18. 18. Para valorar dichas posiciones, las particularidades que caracterizan cada posición tienen por último una importancia primordial. El ejemplo siguiente resulta típico. 7 Esta posición se dio en la partida Smyslov-Gligoric (Varsovia 1947) después de la jugada 21 de las Blan- cas. Estas realizaron su última jugada 21. Taf1? (Correcto era 21. Ta6!) sin intuir peligro alguno. Todo ello permitió a las Negras apoderarse decididamente de la iniciativa me- diante el inesperado contragolpe 21 ... g5!. Se puso entonces de ma- nifiesto un detalle poco visible, pero esencial: la limitada libertad de mo- vimiento de la Dama blanca. Smys- lov no tiene ahora elección y debe entrar en un final desfavorable. 22. De3 (naturalmente no 22. b4? a causa de 22... Dc1 + ). De3: 23. fe3: Te224. Ce4 g41. Otra contrariedad. La iniciativa negra está creciendo y conduce a la postre a un final ganado. 18 25. Ag4: Cg4: 26. Td7: Te2: 21. Td2 Td2: 28. Cd2: Ca3: 29. Ta3 Ce4! Después de analizar cuidadosamente la situación, las Negras se dirigen hacia un final de Torres. 30. Cc4: be4: 31. Te3 Tb8 32. Tc2 h633. Rf2 Tb3 34. h3 Rg135. Te4: Tb2: + 36. Rf3 Tb3 + 31. Rf4 h5! La conclusión de la partida resulta instructiva para jugadores de cualquier nivel. 38. h4 f6 39. Te6 Rf140. Te1 + Rg6 41. TeS e5+ 42. Re4 Tb4+ 43. Rf3 Rf5 44. Th8 e4 + 45. Rg2 Tb2 + 46. Rh3 Rg6 Las negras han arrastrado al Rey blanco hacia h3; ahora empieza la parte decisiva, el avance del peón libre e5. 41. Te8 Te2 48. Te7 f5 49. Te6 + Rg150. Ta6 Tf2 51. Te6 Rf152. Te5 Rf6 53. TeS Td2 54. Tf8+ Re5 0/1. Este ejemplo muestra cómo se ocultan numerosas posibilidades dinámicas incluso en las situaciones de apariencia más sencilla. Por tanto, siempre es preciso exami- nar detalladamente las características ocultas en la estimación posicional y tratar de captar el contenido concreto del desarrollo del juego. Consideremos otro ejemplo algo más complejo. Esta posición surgió en la partida Dückstein-Petrossian (XV Olimpiada, Varna 1962) después de la jugada 18 de las blancas. La partida acaba de entrar en la fase
  19. 19. 8 tiva constituye un elemento esencial del juego, y ella es la causa de que las Negras ignoren los prejuicios posicionales. Ahora, en caso de 19. ba5: Ac5:, disponen de la importante amenaza 20... Th2: 21. Rh2: Th8 + 22. Rg1 Cg3: y las Blancas reciben mate. del medio juego, y los enroques opuestos determinan en lo esencial los planes de ambos contrincantes, enfrentados a ataques de flanco mutuos. De inmediato, ninguno de los reyes está amenazado. Las negras disponen de la semiabierta columna "h", mientras que las blancas han logrado adelantar ya considera- blemente su frente de peones en el flanco de Dama en vista del asalto. Todo esto indica perspec- tivas más o menos igualadas en el inminente combate. Así aparece la evaluación de la posición en base a los conceptos posicionales vigentes. y sin embargo, la situación del primer jugador resulta ya difícil, por no decir desesperada. Por medio del avance aparentemente paradójico 18... a5!, las Negras se apoderan casi forzosamente de la iniciativa. Es muy posible que algún dogmático se oponga decididamente a este proce- dimiento, ya que las Negras abren voluntariamente las líneas en el flanco de Dama, lo cué',1 parece favo- recer el ataque blanco. Pero la inicia- Las Blancas procuran obtener con- trajuego en el centro. 19. Tfd! Td1: + 20. Td1: Th4! El siguiente eslabón en el plan de las negras. La torre no sólo opera pode- rosamente en la columna "h"I sino que apunta también la importante 4a fila. 21. ba5: Ac5: 22. a6 b6 23. Te1 Ra7 24. Ae5 Dd7 25. Ce4 Ad4 26. g3 Ae5:! Esta es la utilización más enérgica de la ventaja posicional. Mediante la entrega de calidad, las blancas se aseguran el dominio de todo el table- ro. La estructura de peones blancos sufre además un nuevo debilitamiento. 27. gh4: Cd428. Dd1 Dd5... Esto es mejor que 28... Dh329. Cg3! 29. Te3 Cf5! JO. Te1 Cd4 31. Dd3 f5 32. Cg5 c5 33. Te3 c434. Dd1 Ca6: 35. Ta3 Af6 36. h3 f437. Dg4... El paso a un final tampoco es prometedor para las blancas. 37. Cf3 Cf3: + 38. Df3: Df3: 39. Tf3: Ae5 junto con 40... Ra5 37... Ra5 38. Cf4 Rb4! 39. Cd4: Ra3: 40. Cc2 + Ra4: 0/1. En la metodología de la estimación posicional, ocupan un lugar especial los ataques inesperados contra el Rey, con los cuales hay que contar 19
  20. 20. incluso en las situaciones aparente- mente más sencillas. Puede servirnos de ejemplo característico la partida Taimanov-Larsen (La Habana 1967). 9 Hasta su última jugada, las blancas han mantenido la iniciativa en un final tranquilo, esforzándose en hacer valer la ventaja de su pareja de alfiles, mientras que las Negras se vieron limitadas a una defensa pasiva. Ahora, sin embargo, se le abren a las Negras buenas y totalmente inesperadas perspectivas de contrajuego que conllevan un repentino ataque táctico contra el monarca blanco. 31 ... 84+! 32. Rf4 (pero no 32. Re4: a causa de Cc5 +) Ce7 33. AaS b6 34. Ad7: baS: 35. Aa4 Cg6 + 36. RtS TcS + 37. Rf6 ceS38. Ab3? Las blancas no presienten nada malo y caen en un ataque de mate. Era necesario jugar 38. Adl 38... Re8 39. Rg7?! Cg4! 40. Tdl Tg5+ 41. Rh8 Cf6! 42. Aa4+ Ra7 Las blancas abandonan ante la inevi- tabilidad del mate en g8. 20 Elementos del juego posicional El conocimiento de los elementos posicionales resulta de primera im- portancia para el análisis posicional. Es muy importante conocer el valor de las líneas abiertas para las torres, y el de las fuertes diagonales para los alfiles, así como la existencia de puntos fuertes y débiles (en ello de- sempeña el caballo un papel impor- tante). Aquí cuenta también la ven- taja de espacio, la penetración de las torres en la r fila (o 2a fila respec- tivamente) y el dominio del centro. Existen muchos problemas estra- tégicos de este tipo. Sin embargo, aconsejamos al estudiante que no los estudie todos, sino que se preo- cupe en profundizar algunos al máximo. A este respecto, se pueden sacar toda una serie de consejos valiosos de la obra de Nimzowitsch. Así escribió: "EI análisis simultáneo de diferentes tipos de posiciones no hace más que llevar a la confusión de ideas, mien- tras que el estudio profundo de sólo un tipo despierta una contínua comprensión posicional. Si usted, querido lector, utiliza todos los medios a su alcance para estu- diar las posiciones de un solo tipo (citemos como ejemplo el control de las líneas centrales para contra- rrestar el ataque de flanco), no me extrañaría nada que obtuviese un concepto más claro, por ejemplo en el campo de los finales (resaltado por nosotros). El proceso de estudio de cualquier posición típica que
  21. 21. pueda aparecer sobre el tablero no tiene únicamente como meta llegar a conocer las maniobras específicas de estas pOSICiones, sino que también sirve para mejorar el sentido de la posición sin más". Los planes estratégicos tienen varios puntos de contacto, a pesar de su diversidad interna y externa, de modo que puedan ser manejados sistemáticamente. Nos vamos a ocu- par de alguno~ a modo de ilustración. Maniobras estratégicas típicas Citemos entre los numerosos planes estratégicos que han sido bien ela- borados, las maniobras típicas como la conducción de ataques sobre el Rey, el aprovechamiento de puntos débiles en el campo contrario y simi- lares. Asimismo, los métodos de de- fensa son por otra parte bien cono- cidos. El estudio de las maniobras estratégicas típicas sirve para mejo- rar la reflexión de corte posicional. Semejante entrenamiento ha sido vivamente recomendado por teóricos del ajedrez como Lasker y Capa- blanca. Así, analiza Lasker la siguiente posi- ción de la defensa francesa en su libro "EI sentido común en Ajedrez": Se ha llegado a una situación tensa, en la que las blancas poseen pers- pectivas de ataque en el flanco de Rey, y las negras disponen de con- traamenazas en el centro y flanco de dama. Lasker aconseja examinar 10 detenidamente las posiciones carac- terísticas de este tipo. Reproduci- mos las principales variantes que él propone: a) 11 ... CD3: + 12. cd3 Cb6 13. d4 Ab4 14. Tg1 Dc7 15. Ad2 Cc4 16. a3 Cd2: 17. Cd2; ! con mejor juego blanco. b) 11 ... Cb6 12. a3 Cd3: + 13. cd3: Ad7 14. b4 Ae7 15; Cd4! Las Blancas refuerzan su bastión central y man- tienen su ataque en el flanco de Rey. c) 11 ... Db612. gf5: Cd3: + 13. cd3: Tf5:! 14. Cd5:! y las Blancas tienen que ganar. Para concluir su análisis, Lasker redacta el siguiente resumen: "Semejantes intentos, más o menos probables y más o menos lógicos, (subrayados por nosotros), pueden ser acumulados por el aficionado que desea estructurar y dominar la materia ajedrecística. Con ello llega a formar su sentido de las posibilida- des y de la estética de la posición, convirtiéndose así en un experto e incluso en un artista del áspero material ajedrecístico". 21
  22. 22. En el marco del estudio de las es- tructuras típicas, mostraremos como ejemplo el método de lucha aplicable a las posiciones que presentan un peón central aislado en d4 (o respec- tivamente d5). Un puesto avanzado central de este tipo resulta a la vez fuerte y débil, ya que por una parte sirve para ganar espacio y ejecutar maniobras libres, pero por otra ata las propias fuerzas a la defensa del punto crítico d4 (res- pectivamente d5). En tales posicio- nes, el campo que posee el puesto avanzado suele crear un ataque dfl flanco (casi siempre en el flanco de rey) o abrir el juego, lo cual se consi- gue normalmente con el avance d4- d5 (respectivamente d5-d4l. En cambio, el defensor intenta limitar la iniciativa de su adversario. A este efecto es aconsejable simplificar la posición y cambiar todas las piezas enemigas activas. Otro recurso de- fensivo importante es el bloqueo del peón Gentral, para someterlo segui- damente a presión. Tal vez sea Steinitz quien haya probado siste- máticamen·~a y por primera vez dicho recurso en su match de 1886 contra Zukertort. Al conducir Steinitz las negras, se esforzaba regularmente en crearse un peón aislado central, ya que sabía defenderlo con maes- tría. El ejemplo siguiente es instruc- tivo para el desarrollo del juego en situaciones parecidas. Esta posición apareció después de la 22 11 14a jugada negra en la 9a partida del match disputado entre Zukertort y Steinitz. Es interesante observar cómo Steinitz logra aniquilar las po- sibilidades blancas de ataque y al mismo tiempo realizar cuidadosa- mente su plan principal, el bloqueo del centro. 15. Of3 Ae8 16. Ah4 Cc3:! Una maniobra característica. Las negras parecen liberar a su adversa- rio de su peón central débil. De hecho las negras saben clara- mente que el centro blanco es JI col- gante" y que la pareja de peones c3 y d4 va a quedar débil, elemento sobre el cual basan su contrajuego. 17. bc3: Oc7 18. Tfe1 Tac819. Od3 Cb5! 20. Ae7: Oe7: El cambio del Alfil de casillas negras es favorable para las Negras, ya que mediante la creciente simplificación se vuelve más obvia la debilidad del flanco de dama blanco. Y con todo las Blancas hubieran podido lograr un juego aceptable con 21. c4. Pero alimentan el sueño pasajero de un ataque al flanco de rey. A conse-
  23. 23. cuencia de ello, las Negras amena- zan el centro con creciente eficacia. 21. Ad5: Td5; 22. e4 Tdd8 23. Te3 Db6! 24. Td1 16 25. Th3 h626. Cg4... La amenaza 27. Ch6: + parece bas- tante desagradable. Pero Steinitz elimina decididamente las amenazas tácticas y demuestra la inconsciencia del plan estratégico blanco. 26... Df4! 27. Ce3 Aa4 28. Tf3 Dd6 29. Td2 Ac6 30. Tg3 f5! Impide la iniciativa blanca en el flanco de rey. Amenaza a la vez cla- ramente 31 ... f4! Las blancas ya no disponen de un plan satisfactorio y buscan refugio en artificios tácticos. 31. Tg6 Ae4 32. Db3 Rh7 33. e5 Tc5; 34. Te6: Te1 + ! 35. Cd1 ... Tamp_oco vale 35. Cf1 Dd5 36. Te5 De5 37. de5: a causa de 37... Td2!, porque no se puede parar la amena- zaAd3! 35... Df436. Db2 Tb1 37. De3 Te8! 38. Te4: De4: 0/1 Cuando se considera que esta parti- da se jugó casi cien años atrás, se comprende lo vanguardistas que fueron las ideas estratégicas de Steinitz en su época. Su contrincan- te ignoró obviamente los peligr os estratégicos, cayendo progresiva- mente en una situación difícil. Desde aquellos tiempos lejanos, los méto- dos de lucha en el ataque y la defensa han sido notablemente perfeccio- nados. La práctica muestra que la iniciativa blanca puede llegar a ser muy peli- grosa en caso de que queden aún suficientes piezas y, lo cual es igual- mente notable, elaborar de modo armónico. El peón d4 es de hecho un puesto avanzado importante detro del ataque blanco. A menudo cum- ple la función de ariete mediante el avance d4-d5. Significativo es el siguiente ejemplo: En la partida Boleslavski-Kotov (Zürich 1953), las negras tras las jugadas del gambito de Dama acep- tado 1. d4 d5 2. c4 de4: 3. Cf3 Cf6 4. e3 e6 5. Ae4: cS 6.0-0 a6 7. De2 ed4: 8. ed4: Ae7 9. Ce3, cometie- ron el error de jugar 9... b57 dema- siado pronto, no teniendo en cuenta que las blancas sacarían provecho del flanco de dama negro sin desa- rrollar mediante la potente amenaza táctica d4-d5! Es instructivo seguir cómo las negras aprovecharon las ventajas de su posición combinando las amena- zas concretas con el desarrollo sub- siguiente de sus piezas. 10. Ab3 Ab7 11. Ag5 0-0 12. Tf1! Esta jugada, que crea verdaderas amenazas en la columna de rey, es necesaria para preparar la ruptura d4-d5! 12... Ce613. Tad1 ... Ahora se hace patente que las ne- gras no pueden contrarrestar la ame- naza d4-5d!. A 13... Cb4 se sigue con 14. d5!, Y si las negras capturan en d5, pierden una pieza (este es el sentido de 12. Tfe1!). La partida prosiguió: 13... Ca5 14. d5! Cb3 15. de6 Db6 16. ab3: fe6: 17. Cd4 y las negras perdieron un peón. Es interesante 23
  24. 24. observar que las negras sólo podían defenderse de la amenaza táctica d5 mediante 13... Te8. Entonces, 14. d5 hubiera dado la igualdad por 14... ed5: 15. Cd5: Cd5: 16. Ad5: Ag5: 17. De8: + De8: 18. Te8: Te8: 19. Cg5 Cd8. Por esto, tras 13... TeS, las blancas hubieran tenido que variar su plan y jugar 14. Ce5! con la ame- naza 15. Cf7:! adaptándose así a las nuevas circunstancias de la lucha. Aquello les hubiera permitido mante- ner su ventaja de apertura, incluso en el caso de una resistencia negra, gracias a 14... Ce5! (débil sería 14... Cd4? por 15. De3 Ac5 16. Dh3!) 15. de5: Cd7 16. Af4 Dc7 17. Ac2 y las blancas tienen buenas perspectivas de ataque al rey. Con este ejemplo finalizamos el aná- lisis de la estructura típica de peones citada anteriormente. El lector halla- rá más información en el correspon- diente párrafo del capítulo que trata de la apertura. 2. Los fundamentos de la táctica en Ajedrez Dos enfoques de la táctica Las intenciones estratégicas pasan al segundo plano en numerosas po- siciones, ya que las variantes forza- das desempeñan el papel especial. Sólo cuando predomina la téctica, segundo componente de la lucha, reviste menor importancia la elabo- ración de planes. Si la estrategia le proporciona al jugador principios para llevar la lucha de modo armónico, la táctica 24 exige por su parte una aproximación concreta a la estimación de las posi- ciones correspondientes y un estudio meticuloso de las particularidades de la conducción de la lucha. Euwe lo ha formulado muy clara- mente en estos términos: "La estra- tegia es cosa de reflexión, la táctica cosa de percepción " El concepto de táctica aparece a menudo en la literatura de ajedrez como sinónimo de ésta o aquella idea de combina- ción. Para citar un ejemplo, Lissizyn, en su libro"La estrategia y la táctica en Ajedrez", señala el jaque a la des- cubierta, el ataque a la descubierta y similares como elementos funda- mentales de la táctica, aunque se trate en realidad de elementos de combinación. Desde un punto de vista práctico lo anterior resulta admisible, ya que la táctica encuentra justamente su más clara expresión en la combinación y sus elementos. Pero, en un contexto más amplio, el concepto de táctica abarca literal- mente todo lo que acontece en el tablero, desde el elemento más sen- cillo, que es la jugada, hasta las más complejas y largas combinaciones. Bajo este punto de vista, la partida es una ininterrumpida cadena de acciones, que está ligada por los planes de ambos jugadores. Por una parte, estos planes marcan los acon- tecimientos con su sello, por otra pasan al segundo plano en el trans- curso de una lucha salvaje. La táctica es por consiguiente elarte de la conducción de la lucha. Toma
  25. 25. en consideración los atributos y las peculiaridades de piezas y peones así como los diversos grados de su acción conjunta. Una vez concebi- dos los planes, éstos son llevados a la realidad mediante operaciones y métodos tácticos. La base de cada operación táctica es la amenaza. Puede ser muy variable según su naturaleza e ir dirigida contra el rey enemigo, tener por meta una ganancia material o la creación de puntos débiles en el campo adversario, o por fin servir para cambiar las piezas de ataque enemigas, etc. Las amenazas pueden también adop- tar formas extremadamente varias, según su contenido y aspecto, y subrayar así la riqueza de las ideas tácticas. Existe una amplia gama de maniobras tácticas de distinta espe- cie. Estas incluyen todas las rupturas y penetraciones, golpes y contragol- pes tácticos, el cambio de piezas enemigas importantes, etc. El ejemplo siguiente muestra lo efi- caz que pueden ser los procedi- mientos tácticos propios de la ruptura y el cambio. En la posición del diagrama, que apareció en la partida Hort-Unziker (Venecia 1969) después de 28 juga- das, las blancas hallaron un modo convincente de dirigir el ataque hacia el flanco de rey, destruyendo la masa central de peones negros: 12 29. e5! Af5 30. T4e3 de5: 31. fe5: Te6 32. Ocl b6 33. Oe4 h5. Pero no 33... Ta7 por 34 g4! Las blancas han cambiado indirectamen- te su peón "c" contra el peón "e" negro y han 10gmJo así establecer en e5 un sólido punto avanzado para su ataque en el flanco de rey. 34. 0a4: Td735. 0c4 0f8 36. C16 + ! T16: 37. e16: 016: 38. TeS Adl 39. OgS+! y las blancas materializaron rápida- mente su superioridad. Un recurso táctico muy eficiente, aunque a menudo desapercibido, lo constituye la maniobra. El siguiente ejemplo, sacado de la partida Ale- khine-Tarrasch (Mannheim, 1914) muestra claramente lo que hay que entender al respecto. Diagrama 13 1. Cg5! Parece más práctico llevar el caballo ~d4, donde cobraría actividad. Pero Alekhine no se apresura. Sólo ocupa dicha casilla después de algunas 25
  26. 26. 13 mas de clarificar los muy diversos aspectos y métodos del juego de combinación. jugadas, tras el largo viaje ecuestre f3-g5-h3-f4 y e2. El sentido de esta notable maniobra radica en que las blancas primero debilitan ~cs peones negros mediar,te un ataque ue com- binación contra el peón ,4, conquis- tando así la casilla "f5". 1... h6 (a 1... C¡;;5 2. Ab3 Af5 3. Aa4 + Rfa 4. Ac2 es muy fuerte) 2. Ch3 de5 3. Tc1 Cg44. Ct4! El caballo blanco prosigue su ca- mino. 4... g55. h3 Cgf6 6. Ce2 Cd5: 7. Ad5: Dd5: 8. Cd4! Con esto finaliza la maniobra. La lucha se decide por la posibilidad que tiene el caballo blanco de penetrar en el flanco de rey a través de f5. 8... De5 9. Cc4 Dd5 10. Cf5! Rta 11. Ctd6: y las blancas ganaron de inmediato. Los procedimientos tácticos no se dejan fácilmente clasificar. En reali- dad, sólo el juego de combinación ha sido objeto de profundo estudio hasta la fecha, aunque permanezcan aun muchos problemas sin resolver. En los párrafos siguientes, tratare- 26 La Combinación La combinación es el recurso más notable y potente entre los varios métodos tácticos. Le confiere al aje- drez una atracción especial y lo en- riquece con elementos del arte y de la estética. El efecto de las combina- ciones que conllevan casi siempre sacrificios de material se puede comparar a una onda explosiva: el ataque sobre el rey enemigo con amenazas de mate ocupa un espacio particularmente amplio dentro del juego de combinación. Datos para una sistematización del juego de combinación Se puede sistematizar el juego de combinación, pues incluso la combi- nación más sencilla hace intervenir una gama de elementos inseparables vinculados. Conocidos metodólogos como Spielmann. K. Richter y Roma- novski han contribuido considera- blemente a la sistematización y teoría del juego de combinación. Romanovski distingue tres capítulos en su libro "El medio juego", y éstos, propios de cualquier combi- nación son: el tema, el motivo y la idea. El autor indica como tema de la combinación el efecto de las pie- zas que determinan las metas com- binativas. Esto incluye, además de los varios modelos de mate (por
  27. 27. ejemplo mate ahogado y el mate en la 1a fila), la eliminación de los peones que protegen al rey, la coro- nación de peones, la clavada, el ataque doble, el jaque a la descu- bierta, etc. Romanovski denomina motivo las circunstancias que ayudan a crear una combinación. La colocación de las piezas en un momento dado puede originar dichas circunstancias por medio de su acción conjunta o la existencia de debilidades. Y para concluir, Romanovski explica la idea de una combinación por el modo y los métodos que sirven para realizar las intenciones combinativas. Pueden ser, por ejemplo, aislados en ideas tan sencillas como la maniobra de desviación y de atracción, la liqui- dación de la defensa, la obstrucción el bloqueo, la liberación de líneas' etc. Está claro que queda por dar ~ último retoque a la teoría del juego de combinación. Sea dicho de paso, en nuestra opi- nión basta con elegir el tema, la idea y modo de realización como compo- nentes principales. El último componente resulta decisi- vo en casi todas las combinaciones y refleja la viabilidad de numerosos motivos e ideas de combinación. Analicemos un ejemplo: Para hacer valer su superioridad lo más pronto posible, las negras se embarcan en una operación que 14 conlleva un S<...crificio provisional de torre. La combinación parece ventajosa para el segundo jugador, ya que, en caso de la jugada natural 3. Td3, seguiría con Td8 y recuperaría la torre. Pero un ,}xamen más detenido muestra enseguida que está lejos de finalizar la combinación, ya que aparece la jugada intermedia 3. eS!, que ataca el punto f7. Las blancas contestan ahora con un jaque en f7 a la inevitable captura 3.,. AcS: El rey negro ve su libertad de movi- miento notablemente restringida; a 4... Rh7 ó Rh8 sigue 5. Th3 mate. Esta circunstancia imprevista per- mite la aparición de una contracom- binación: 4. Af7: + Rf8 S. Aa2+ Re7 6. Te3+ Rf6 (pero no 6... Rf8 por 7. Tf4 mate) 7. Te6+ Rf5 8.94+ RgS 9. TeS + y las blancas desarman a su peor enemigo, el alfil c5. Como se ve, es sumamente impor- tante conocer los resortes ocultos de una combinación. Sin duda alguna, este tema merece un tratamiento 27
  28. 28. más detenido, que no podemos abarcar en el ámbito de esta obra. Debemos limitarnos a clarificar con ejemplos particulares los métodos y las ideas combinativas fundamenta- les presentes en su realización. Las principales ideas combinativas La siguiente posición se dio en la partida P. Schmidt-K. Richter (Hei- delberg 1946) 15 Las blancas deciden la partida con una magnífica combinación, que ilustra notoriamente la idea de atrac- ción a una red de mate. 1. Dh6+!! Rh6: 2. hg6: + Rg5 3. Th5+! Las piezas pesadas negras se sacrifi- can una tras otra para encerrar al rey negro en una red de mate. 3... Rh5: 4. f4 +! Ce2: 5. Cf6 + ! Rh67. Ce8+! y ahora se presenta la idea de una desviación. La torre negra es alejada del punto f7. 7... TeS: 8. Th7: + Rf6 9. Tf7: mate. 28 Otro ejemplo muestra un caso simi- lar. La posición del diagrama apare- ció en la partida Veressov-Kucharev (Minsk, 1959) 16 Las blancas realizaron una combina- ción de mate: 1. Dh6 +!I (atrae al rey negro en una red de mate), Rh6: 2. Th4 + Rg5 3. f4 + !I (para atraerlo aún más, las blancas sacrifican su última pieza pesada) Rh4: 4. g3 + Rh3 5. Af1 mate. He aquí otra variación de nuestro tema, que encierra otra vez un sacri- ficio de dama. 17
  29. 29. Esta posición se dio en la partida Marjassin-Kapengut (Minsk, 1969) Siguió el enredo del rey negro con 1. Og6 + I Rg6: 2. Ah5 + Rh73. Af7 + Ah6 4. Th6: + 11/0. La idea de desviación se presenta con la misma frecuencia. La siguiente posición se dio en la contienda Tal-Krogius (26° Cam- peonato de la URSS, Tbilissi, 1959). 18 La situación de las negras no parece tan mala a pesar del emplazamiento activo de las piezas blancas. Para deshacerse lo más pronto posible del peón blanco avanzado de h6, las negras forzaron el juego con 1... g4 2. Og4: Th7. Parece que el peón h6 va a caer y producir las tablas inevitables. Pero el sacrificio de desviación 3. Tf6:1! aparece como un rayo en un cielo azul. Ahora falla obviamente 3... 0f6: ante 4. DeS +! Las negras abandonan. Uno se convence fácilmente que no existe defensa satisfactoria después de la irrupción en f6. La combinación original que sigue puede producirse en una variante popular del ataque Marshall de la apertura española. 19 Las negras consiguen un ataque decisivo después de 1... g5! 2. hg5: (a 2. fg5: resulta muy fuerte f4!) Th2 + 3. Re1 Og3: + (la idea de la desviación) 4. Tg3: TeS + , y las negras ganan. He aquí otro interesante ejemplo de desviación. 20 Esta posición apareció en la partida Simagin-Bronstein. 29
  30. 30. Las blancas poseen una superioridad material notable, pero las negras amenazan con coronar y tienen apa- rentemente buenas posibilidades de salvarse. Sin embargo, sus esperan- zas se verán frustradas ante el brillan- te juego combinativo de las blancas. 1. Ag5!! Una maniobra de estudio con la cual se logra desviar la dama negra. A 1... Dg5:, decide la ventaja material Que resulta de 2. DeS +! Rh7 3. Dc7 + y 4. Dh2:, mientras que a 1... fg5: gana la jugada 2. f6! Las negras escogieron una tercera variante, coronando su peón. Después de 1... h1 = O 2. DeS + Rg7 3. OgS + Rf8 4. OfS: + RgS 5. OdS+ Rg7 S. Oe7+ Rg87. OeS+ tuvieron que abandonar. Si 7... Rg7 decide 8. f6+, si 7... Rf7 entonces 8. Dg6 + seguido de 9. Af6 mate. y ahora presentamos algunos ejemplos de combinación que ilus- tran la idea de liberación de líneas. A menudo, las propias piezas impi- den la realización de una combina- ción. En tales casos es aconsejable hallar modos de despejar las casillas necesarias. El siguiente modelo, sacado de la partida Lowenfisch-Freyman (Lenin- grado 1925) es de gran efecto. Diagrama 21 Las blancas finalizaron la partida con una combinación lúcida. Tras 1. AhS:! ghS: 2. ThS: + Rh1, hicieron la precíosa jugada 3. Ab1!!, 30 21 con la cual liberaron la vital diagonal b1/h7 para la dama, y las negras abandonaron, Muy característico es igualmente el ejemplo siguiente. 22 Se jugó 1. Ceg5. Para protegerse de la amenaza 2. Ae4, las negras con- testaron 1... Cd6. Pero a esto si- guió la inesperada 2. Ac4!, que liberaba la diagonal b1/h1 para la dama blanca. Las negras tuvíeron que perder su dama o recibir mate con 3. Oh1: + Se tropieza muy a menudo con la idea de obstrucción.
  31. 31. 23 de gran efecto, el que conduce a la victoria: 1. Dh8+! Rh8: 2. Cf7: + Rg83. Ch6 mate. Las negras forzaron la victoria con 1... Ah2 + 2. Rh1 (a 2. Rh2: sigue Af1 + con ganancia de dama) Af1! 3. Dd1 Ae2! 4. De2 (una vez que la casilla e2 es inaccesible, el rey blan- co debe recibir mate) Ad6 + 5. Rg2 Dh2 + 6. Rf1 mate. Es preciso observar que el rey blanco podría acceder a e2 si su propia dama no se lo impidiera. El jaque doble forma parte de los medios de combinación más pode- rosos. He aquí un ejemplo sencillo de este tipo de combinación. 24 y ahora veamos la misma idea en un modelo complejo concebido por el compositor de estudios Kasparian en una de sus partidas. 25 Las blancas finalizaron la partida con la siguiente combinación: 1. Te6:! Ae6 2. De4 + Rb7 3. De6: +! (atrae el rey negro hacia un jaque doble) Re6: 4. Ce5 + Re5 5. Cd3 + Rd4 6. Rd2!! y las negras no disponen de defensa contra el mate 7. e3. Además de las ideas de com- binación antes citadas, existen otras como la obstrucción, la clavada, la sobrecarga y el ataque a la descu- bierta. Pero es cierto que dichas ideas elementales aparecen rara vez en la práctica bajo forma pura. Están a menudo estrechamente enlazadas una con otra, de tal forma que el desenredo de esta malla de ideas constituye el contenido de la com- binación. Es un golpe poco complicado, pero Incluso en el caso de que se 31
  32. 32. cumplan las tres condiciones nom- bradas, no resulta siempre posible una combinación. Su viabilidad depende de las numerosas y apenas visibles posibilidades de la posición. La búsqueda de combinaciones requiere siempre una gran destreza par~ poder descubrir las posibilida- des ocultas y disimuladas de la posición. Consideremos algunos ejemplos más que abarcan varios aspectos característicos del juego de combi- nación. En las dos posiciones que siguen, nos encontramos frente a una en- trega de dama poco común, que incorpora elementos de atracción y de bloqueo. Alekhine conducía las piezas blancas en la primera posición citada. 26 Las blancas disponen de varios mé- todos elegantes para alcanzar la vic- toria, pero el que elige Alekhine se distingue por su belleza y su eficacia especial. Se jugó 1. Og6!! doble sacrificio de dama. 32 Es fácil convencerse de que la dama resulta intocable. A 1.. fg6: sigue 2. Cg6: +! hg6: 3. Th3 + 0h4 4. Th4: mate, y a 1... hg6: sigue directa- mente 2. Th3 mate. En caso de 1... TgB, las blancas ganan enseguida con otra entrega de dama: 2. Oh7: +! Rh7: 3. Th3 mate. Pasemos ahora al segundo ejemplo, sacado de la partida Levitzki-Marshall (Breslau 1912), cuya maravillosa combinación sigue causando entú- siasmo. 27 Marshall, llevando las negras, llevó a cabo una original concepción 1... Th6 2. Og5 Th3: 3. Te5 (3. gh3: es claramente malo a causa de Cf3 + ) Las blancas basan su previsión sobre el hecho de que disponen de la poderosa réplica 4. Tc7! contra la retirada natural 3... Oa3. Pero siguió 3... Og3!! y las blancas tuvieron que deponer las armas. A 4. Og3: sigue Ce2 + 5. Rh1 Cg3: + 6. Cf1: 7. gh3: Cd2, y las negras tie- nen un caballo más.
  33. 33. Circunstancias que acompañan las combinaciones Al POSIBILIDADES LATENTES DE COMBINACION y ERRORES DE CALCULO Hemos a menudo atraído la atención del lector hacia las condiciones que posibilitan el buen fin lógico de una combinación. Además uno suele tropezar en la práctica con el hecho contradictorio de no poder aprove- char las posibilidades de combina- ción, o, cosa más frecuente, que los jugadores hagan caso omiso de maniobras combinativas. El remate de la partida Averbach-Goldenov (Minsk, 1952) puede' servir de mues- tra caracterfstica. 28 En esta posición confusa, las blan- cas se dejaron deslumbrar por un salto aparentemente muy promete- dor y jugaron 1. Tf87 Pero, para su mala suerte, las negras disponían de una refutación muy interesante y bien cubierta. El terrible contragolpe 1... Tf4 + I! desbarató inmediata- mente todos los planes blancos, ya que las negras ganan igual con 2. Af4: Dg2 + 3. Re1 Cf3 mate que con 2. Tf4: Te7:. En vez de esto, las blancas hubieran podido conservar su ventaja, en la posición del diagra- ma, con el golpe 1. Td7!! (desviación y obstrucción). Las negras no dispon- drían entonces de defensa, ya que a 1... Tg8, 1... Th8ótambién 1... Te7:, la jugada 2. TtB + decidiría la partida. En la práctica del juego de combina- ción, uno ha de contar constante- mente con las jugadas tranquilas y las posibilidades defensivas indirec- tas y ocultas. Examinemos uno tras otro estos recuros combinativos. Bl LA JUGADA INTERMEDIA La jugada intermedia ocupa un lugar importante en el arsen31 de la táctica. Cuando se entra en combinaciones u operaciones tácticas complejas, siempre es preciso considerar la po- sibilidad de una jugada intermedia por parte del adversario. Consideremos a tal efecto un ejem- plo instructivo sacado de la partida Tartakower-Capablanca (Nue.va York, 1924): Diagrama 29 Las blancas jugaron frívolamente 1. Ab8:"I, pensando que ganaban una pieza después de 1... Tb8: 2. Da4 + y 3. Db4:. Pero su astuto adversario contestó con la sorprendente y fortí- sima jugada intermedia 1... Cd51! Ahora amenazan 2... Ce3 +, y a la vez intentan jugar 2... Tb8:. Las 33
  34. 34. 29 blancas pueden aparentemente protegerse de ambas amenazas con 2. Af4. Ahora 2... Cf4: sería malo a causa de 3. Da4 + y 4. Db4:. Pero Capablanca presenta de nuevo un poderoso golpe táctico: Las blancas quedan ind~fensas ante 2... Df6 Y las amenazas 3... Ce3 + y 3... Cf4:. La jugada intermedia se presenta como arma muy eficiente. Está claro que no existen directrices generales que permitan el hallazgo de jugadas intermedias. Hay que buscar en la propia habilidad y fan- tasía. Es por ello que aparecen de vez en cuando salvaciones totalmen- te imprevisibles. Tomemos como ejemplo el interesante remate ocu- rrido en la partida Simagin-Aronin, (Moscú 1947) Diagrama 30 Las blancas jugaron 1. Tb7:! des- pués de lo cual la situación de su enemigo parecía crítica, ya que a 1... Dd1: sigue mate con 2. Ag6 y al mismo tiempo se amenaza con 34 30 ganar la dama negra. Y a pesar de todo existe una salvación, 1... e4! Ahora las blancas no tienen nada mejor que aceptar la entrega con 2. Da4:, y siguen las tablas forzadas con2... Ah2:! el LA JUGADA TRANQUILA Se oye a menudo decir que una jugada tranquila decide una partida en la cual una entrega ha iniciado ya una combinación. Las combinaciones que aparecen en el ataque al rey van de hecho a menudo acompañadas de jugadas obligatorias (jaques, capturas), pero a veces es una jugada tranquila la .que constituye el punto culminante de su desarrollo. Queremos demos- trarlo con un ejemplo. Diagrama 31 Esta posición se dio en la partida Teichmann-Schlechter (Karlsbad 1911). Las blancas atacaron enérgi- camente el enroque de su adversario con 1. Af7: + Rf7: 2. Cg5+ Rg83.
  35. 35. Oh5 Cf5: 4. Oh7: + Rf8 5. Of5: + Rg86. Og6!!. Una jugada tranquila, que prepara la maniobra Tel-e3-h3, contra la cual no pueden nada las negras. A 6... Tf8 existe el mate 7. Oh7 Y la variante 6... Od7. 7. Te3 basta para abandonar. La posición siguiente apareció en una partida Stahlberg-Alekhine (Hamburgo 1930) 32 La lucha siguió así: 1... Tdf7 2. f3 Tf4 3. Ad3 Oh5 4. Af1 Og55. Tf2 h6! Una jugada tranquila, en el apogeo del ataque, para proteger la dama. Ahora no se puede mantener más tiempo el punto f3. 6. Rh1 Tf3:! 0/1. También habrían ganado forzosa- mente las negras tras la jugada rela- tivamente mejor 6. Od2, con 6.... Af3:! 7. Cf3: Cf3: + 8. Tf3: Tf3: 9. Dg5: Tfl: + 10. Ttl: Tfl: + 11. Rf1: hg5:. Esto demuestra pues que las jugadas tranquilas pueden tener efectos devastadores. D) LA DEFENSA INDIRECTA La defensa indirecta se encuentra bastante a menudo en la práctica. La siguiente posición surgió en la par ti- da Vesterinen-Spasski (Palma de Mallorca 1968) después de la jugdda 21 de las blancas. 33 Con su última jugada 21. Of3-g3, las blancas amenazan con golpear en h6. Sin embargo Spasski halló un método para limitar la iniciativa enemiga sin grandes esfuerzos y con ello lograr actividad en el flanco de dama. A estos fines sirve la jugada 35
  36. 36. 21. .. De6I, que protege indirecta- mente el punto h6, ya que 22. Ah6: puede ser contestado con 22... Ch5 seguido de 23... Dh6:. La jugada del texto mejora al mismo tiempo la posición de la dama negra. 22. Ab3 d51 23. Ta8: ta8: 24. ed5: Ad5: 25. Ac2 Cd7 26. t4 Ta2! Refuerza inexorablemente la pre~ión. La situación de las blancas es real- mente muy grave. 27. Ad47 Irelativamente mejor era 27. lb1) Tb2:! 28. Ae5: Tc2: 0/1. E) LAS FUENTES DE RECURSOS DEFENSIVOS OCULTOS ¡Cuán a menudo, en el transcurso de una combinación, solemos fijar nuestra atención, únicamente en los recursos del ataque! Esto constituye un error grave en el que incurren, incluso a veces, maes- tros experimentados. Un ejemplo acertado de lo anterior lo constituye la partida Stein-Bronstein (Amsterdam, 1964) en la que las blancas se lanzaron a una intere- sante combinación sin haber apre- ciado lo bastante los recursos ocultos de la defensa negra. Diagrama 34 Tras 1. Ac5 Ad6 2. Ad6: Dd6: 3. Cb5 0c5 4. Cd4 Ag6, las blancas jugaron 5. Ce6 (?). Hace tiempo que las blancas habían puesto sus espe- ranzas en este inesperado ataque táctico. Tenemos ante todo y de hecho la impresión de que ganan 36 34 tras la continuación forzada 5... fe6: 6. de6: Td1: 7. e7 +. ¿Qué pueden entonces emprender las negras? ¿Acaso no pierden ambas torres? No obstante 7... Td5!! fue la respuesta. Tales contragolpes son tan efectivos como los ataques más resueltos. Y por raro que parezca, las negras ya tienen asegurada la victoria. Siguió la partida: 8. et8: = 0+ Rf8: 9. Ad5: Cd5: 10. Og3 Cc7 y la malograda combina- ción blanca supuso una ventaja material que fue poco a poco mate- rializada por las negras. Las reglas del arte de la combinación están apenas difundidas -como ocurre en cualquier arte verdadero- y por lo tanto son difíciles de seguir. Diagrama 35 En este ejemplo sacado de la partida Wade-Pilnik (Estocolmo, 1952), logra pararse aparentemente la amenaza blanca de mate en e8 mediante la jugada 1... Db7 + , ya que a 2. Rf2 ó Rg1 sigue Db6+, y las negras se
  37. 37. 35 imponen. Pero las negras tuvieron la desgracia de ver que su adversario les asestaba un golpe adicional: 2. Cd5 + ! Dd5: + 3. Td5: ed5: 4. Th8, valorizando después fácilmente su superioridad material. En este caso, las fuentes de recursos ocultos estaban por consiguiente del lado del atacante. El cidculo de la combinaci6n V el an6lisis de la posición • En las combinaciones que hemos examinado, la dificultad principal estriba en hallar modos de realizarlos. En muchos casos, resulta sin em- bargo excesiva"ente difícil poder descubrir las consecuencias de un juego forzado. Estudiemos un ejemplo caracterís- tico. La posición del diagrama apareció en la partida Korchnoi-Polugaievski (Moscú 1960) Las blancas iniciaron una combina- 36 ción donde la mayor dificultad radi- caba en el análisis que se producía después. 1. Ag6: fg6: (no 1. .. De2:? por 2. Th7: + RgS 3. Cf6 mate) 2. De7: Ce7: 3. Th7:+ Rh7:4. Te7:+ Rh8 5. Tb7: Alcemos un primer balance. Las blancas no han logrado una ventaja material significativa, pero su venta- ja posicional ha aumentado de modo notable. Aunque las negras posean, a cambio de caballo y dos peones, una torre amenazante para el final, el carácter de la posición pesa claramente a favor de las blancas. La desventaja negra consiste en que sus torres están condenadas a la pasividad debido a la amenaza Ce5 (y even- tualmente Cf61. Al final, logran cambiar la torre blanca, pero con ello las blancas consiguen un peón más y encaminan el juego hacia otra dirección asimismo favorable. 5... TbS 6. Ta7: Ta8 7. Tb7 Tfb8 8. Te7 TeS 9. ceS! Te7: 10. Cg6: + Rg711. Ce7: Ta2: 12. C4! 37
  38. 38. El plan de las blancas halla su punto culminante en esta jugada. Cuando se halle en e3, el caballo controlará la única casilla vulnerable del campo blanco. Luego será decisivo el avan- ce de la falange de peones en el flanco de rey. 12... Td213. Rg2 Td714. Cf5 + Rf6 15. g4 ReS 16. Rf3 Y las blancas hicieron valer su dominio. 3 La conexión entre estrategia y táctica El papel primordial de la estrategia El papel primordial de la estrategia nació de la correlación entre estra- tegia y táctica. El método y la exis- tencia de objetivos en la lucha le otorgan al ajedrez una enérgica vita- lidad y lo alza al nivel de la ciencia. La lucha es llevada de modo conse- cuente y metódica cuando se subor- dinan todos los recursos tácticos a un concepto supremo. Toda aplica- ción eficiente de las operaciones tácticas tiene que contribuir a la rea- lización del plan estratégico. Las partidas de nuestros famosos ante- pasados, los clásicos jugadores posicionales, constituyen desde ha- ce tiempo una buena ilustración deellv. He aquí un ejemplo de la poderosa subordinación de todas las operacio- nes tácticas a un plan estratégico unificado. Partida Schlechter-Johner (Barmen 1905) 1. d4 d5 2. e4 e6 3. Cc3 f5 4. Cf3 e6 5. Af4 Ad6 6. e3! 38 Las blancas ya le hacen saber a su adversario que piensan organizar su juego en torno a las casillas negras debilitadas. Ahora no resulta bueno 6... Af4: 7. ef4:, y el puesto e5 está totalmente en poder de las blancas, que presionarán insistentemente el peón atrasado e6 en la columna semiabierta "e". 6... Cf6 7. Ad3 De18. g3! O-O 9. O-O Ce410. Ob3 Rh811. Tael Af4: La amenaza 12. cd5: seguida de 13. Cb5 no les agrada nada a las blan- cas, razón por la cual entregan final- mente el punto e5 a su adversario. Ahora se hará aún más sensible la superioridad blanca. 12. ef4: 017 13. Ce5 Oe7 37 14. Ae4:! Un cambio que da la im- presión de ser absurdo. Se podía creer que las blancas deseaban ex- pulsar el caballo negro con la con- tinuación natural f2-f3, ocupando así la columna "e". Pero su próxima jugada nos informa que de ningún modo han perdido su meta principal. Hacen incluso gala de habilida~
  39. 39. táctica para deshacerse de su peón doblado. 14... fe4: 15. f3 ef3: 16. Tee1 De7 17. Da3 Rg8 18. Tf3: Ca6 19. b3 Dd8 20. eS Ce7 21. Db2 Ad7 22. De2 De7 23. Tef1 Tae8 24. g4! Ae8 25. Th3 Otro detalle importante. Las blancas provocan la jugada g7-g6, que debi- lita aún más las casillas de su ad- versario. 25... g626. b4 -El ataque en ambos flancos subraya que las blancas dominan la lucha y que pueden preparar la ruptura decisiva en el flanco apropiado, según las circunstancias especiales del momento. 26... Df6 27. Thf3 Te7 28. a4 a6 29. Cd1 El caballo emprende un largo viaje hacia f6 ó h6. Para este fin se dirige hacia e3 y luego a g4, a raíz del avance g4-g5. No resulta claro 29. g5 a causa de 29... Of5! 29... Tg7 30. Ce3 De7 31. gS Ad7 32. C3g4 Ae8 33. Ch6+ Rh8 34. De2 Dd8 35. Ceg4 Ad7 36. DeS El punto e5 servirá de tabla de lanza- miento para las piezas blancas infil- tradas en el campo negro. Las ma- niobras blancas son admirables por su precisión táctica. El remate de la lucha nos causa una profunda impresión estética, incluso si no tomamos en cuenta los efectos de la combinación. 36... Ce8 37. Th3 De7 38, Cf6! DeS: 39. feS: Te7 40. Thf3 Fuerza el siguiente cambio debido a la amenaza de mate en f8. 40... Cf6: 41. Tf6: Tf6: 42. ef6: TeS 43. Cf7 + Rg8 44. CeS El punto e5 vuelve a desempeñar un papel primordial en los planes del primer jugador. La penetración del rey a través de esta casilla central resulta por último decisiva. 44... Td8 45. Rg2 Rta 46. h4 AeS 47. Rf3 Af7 48. Rf4 ReS 49. Tb1 Rf8 SO. bS. 1/0. Tras 50... ab5: 51. Ab5: Ae8 52. bc6: Ac6: 53. Cc6: bc6: 54. Re5. La situación de las negras es deses- perada. En la amplia mayoría de los casos, la realización de un plan requiere una gran habilidad táctica, una elección adecuada de los recursos tácticos y una profundización concienzuda de las peculiaridades correspondientes a la posición. Por el contrario, la apli- cación lineal de un plan que descui- da las posibilidades combinativas adversas suele fracasar. Un ejemplo instructivo de ello nos lo demuestra la partida Tolusch- Sokolski (18° Campeonato de la URSS, 1950) tras la jugada 22 de las blancas. 38 39
  40. 40. Las negras han cons~guido tener buen contrajuego en el ala de dama, creando debilidades rígidas en los puntos c3 y d4 del campo blanco. El plan de las negras está claro. Prevé para más tarde una actuación activa en el flanco de dama. Pero en toda posición han de considerarse ante todo las finezas tácticas. Debido a ello, las negras hubieran tenido que permanecer alertas ante las amenazas blancas en el flanco de rey. Tras la jugada preventiva 22... Rh8 ó 22...g6, habrían podido reemprender despreocupadamente sus operaciones en el otro flanco. En vez de esto, ini- cian inmediatamente un juego lineal y permiten a las blancas la prepara- ción progresiva de maniobras tácticas que van a modificar bruscamente el rumbo de la partida. 22... b4., 23. Ch6 + RtB 24. Tg7:!I IUn rayo en un cielo azul! Ahora triunfa la táctica, y los planes posi- cionales de las negras quedan sin cumplir. 24... Rg7: 25. Dg4 + Ag5 25... Rf6 parece malo a causa de 26. c4! Da5 n. d5! ed5: 28. Ag5 + Ymate en dos. 26. c4 Dd4: 27. Og5: + RtS 28. Ae3 Oh8 Unico modo de eludir 29. Ac5 + ReS 30. Dg8 + etc. 29. Ac5 + ReS 30. Cg4 Rd7 31. Ab6 Tb8 32. Td1 + ReS 33. Ad8: Td8: 34. Td8: + Cd8: 35. Cf6+ RtS 36. 0c5+ Rg7~. Ch5+ Rh638. h41 Da1 + 39. Rh2 f6 40. Cf4! 1/0 40 El ejemplo siguiente presenta una situación opuesta. Muestra como un hábil manejo de la táctica proporcio- na la posibilidad de llevar a buen fin los planes estratégicos. 39 La poslclon del diagrama apareció en la partida Petrossian-Taimanov (22° Campeonato de la URSS. 1955) después de 14 jugadas. Las negras han incurrido en una imprecisión apenas visible durante la apertura, y ahora poseen un juego difícil. La su- perioridad blanca tiene un cariz diná- mico y requiere una rápida acción en el flanco de rey. Es instructivo obser- var con qué habilidad táctica conduce Petrossian el ataque en el flanco de rey. 15. Ah1+! Las blancas desean llevar rápidamen- te su torre al combate. Pero un inmediato 15. Td4: seria contrarres- tado con Cf6. 15... Rh8 16. Td4: Ac5 Algo mejor era 16.... De7 17. Te4 Df8 18. Th4 Ce5 aunque las blancas obtendrían igualmente favorables
  41. 41. perspectivas de ataque, por ejemplo con 19. Cg5! f5 (débil es 19... hg5 por 20. Ag8! +) 20. Ag6! Cg6: 21. Th6: + Rg8 22. Tg6: + 17. Tf4 De718. Te4! Las maniobras de la torre blanca son muy originales; es muy raro que esta pieza pesada actúe en el medio juego de modo tan ágil y veloz. 18... Of8 19. Th4 f6 Forzado de nuevo, ya que se ame- nazaba 20. Th6: 20. Ag6 Te7 21. Th51 Corona la larga maniobra Td1-d4-f4- e4-h4-h5. Las negras no tienen parada contra la amenaza Cf3-h4. 21 •.. Ad6 22. Td1 Ao5 23. Aa3! eS 24. Ch4 1/0 No pueden hacer nada contra la amenaza 25. Ah7 seguida de 26. Cg6 + . A 24... Oda sigue 25. Ac5: ya 24... DgS acontece 25. Ah7! Oh7: 26. Cg6 + etc. La concordancia del objetivo con los medios Cuando los medios se hallan también subordinados a la meta, habrá que alcanzar en cambio dicha meta de acuerdo con los medios disponibles. Si el jugador elabora un plan estraté- gico, se ve entonces obligado a con- vencerse de la a/canzabilidad de la meta fijada y de su concordancia con las esenciales particularidades de la posición. Las metas demasiado rígi- das o su búsqueda sin consideración a los requisitos efectivos de la posi- ción serán refutadas por la lógica de la lucha. Esto explica la importancia fundamental que suelen tener los medios tácticos. 40 El ejemplo sacado de la partida Bronstein-Petrossian (27 0 Campeonato de la URSS, 1960) es instructivo. El primer jugador ha tratado la apertura de modo extrava- gante, no consiguiendo así ninguna ventaja. Ahora hubiera tenido que completar cuanto antes su desarro- llo con 14. O-O. En vez de hacerlo, persigue al rey negro con un ataque falaz, pasando por alto una profunda réplica táctica. Siguió el juego con: 14. f47 c515. Oh5 Las blancas habían puesto sus espe- ranzas en este ataque. De todos modos, 15. Cf3 hubiera sido facilmen- te contestado con c4 16. Ac2 Cf4:, y 15. Cc2 hubiera obligado al cambio ... c4 16. Ag6: + hg6: que es favora- ble a las negras. Quizás 15. Cb5 seguido .de 16. c3-c4 hubiera sido el menor de los males. La jugada del texto va a ser contes- tada de modo enérgico. 15... Cd4:! 41
  42. 42. El contragolpe decisivo. Las negras inmovilizan el ataque enemigo con una entrega de calidad y deciden pasar sin más rodeos a la contraofen- siva. 16. Ag6: + hg6: 17. Oh8: dc3: La dama blanca se halla fuera de jue- go y el rey está expuesto sin amparo al ataque. El desenlace está cerca. 18. Oh7 + Ag7 19. Ae3 19. f5 sería refutado con 19... De5 + , seguido de 20... cb2: Ó 20... Df5: + , según donde el rey blanco se escape. 19... cb2: 20. Td1 Aa6 21. f5 ef5: 22. Oh3 Oc2 23. Of3 Ac4. Las blancas abandonan. Un plan estratégico puede precisa y únicamente realizarse cuando está motivado. En la partida Suetin-Simagin (Tula 1950), tras las jugadas 1. e4 c5 2. Cf3 Cc6 3. d4 cd4: 4. Cd4: g6 5. c4 Ag7 6. Cc2 d6 7. Ae2 Ch6, las blancas lanzaron en seguida un ata- que en el flanco de rey mediante el avance 8. g4! 41 Para llegar a esta audaz decisión 42 estratégica, las blancas tuvieron ante todo que considerar las particulari- dades de la posición y pesar el pro y el contra de la maniobra 8... Da5 + 9. Ad2 Db6. Al encontrar la variante 10. Cc3 Cg4: 11. c5!! muy ventajosa para ellas, tuvieron que admitir que el plan 8. g4 está tácticamente justi- ficado. Así siguió la contienda. 8... F6 9. h4! O-O 10. h5 g5 11. Cc3 e6 12. Tg1 Cf7 13. Ae3 b6 14. Od2 Ab7 Un error grave. Era necesario 14... Ah6, y en caso de 15. f4 gf4: 16. Af4: Af4: 17. Df4: Cg5, para fortale- cer el flanco de rey. 15. 0-0-0 Oe77 El último descuido. Aún era tiempo de jugar 15... Ah6. Ahora concluye rápidamente el ataque blanco. 16. f4! gf4: 17. Af4: Tfd8 18. h6! Af819. g5! fg5: 20. Tg5: + Cg5: 21. Ag5: 0f7 22. Tg1! Og6 Las negras se tienen que desprender de su dama. A 22... Rh8 gana 23. Ah5! Dh5: 24. Af6 + . 23. Ae3 y las negras se rindieron poco después. El papel soberano de la táctica Los ejemplos citados muestran que las operaciones tácticas (antes que cualquier combinación) constituyen el medio más eficaz para lograr de- terminadas ventajas - inclusive la meta principal, que es el mate al rey. Durante la partida, hay que hacer frente ante todo a los propósitos tác- ticos del adversario, independiente- mente de que formen parte de su
  43. 43. plan general, o que tengan una im- portancia pasajera. El dominio de los recursos tácticos resulta por eso una condición indispensable para poder manejar el complicado curso de las ideas estratégicas. Cuando la lucha entra en una fase de grandes compli- caciones tácticas, cada jugada requie- re una destreza y una precisión fuera de lo común. Citemos como ejemplo pertinente el desarrollo de la lucha en la partida Radulov-Uhlmann (Raach, 1969). La posición siguiente apareció tras la jugada 15 de las blancas. 42 En esta situación, las negras siguie- ron con 15... Dd7!, con lo cual neu- tralizaron la actividad de la dama blanca y ganaron con el cambio un tiempo para realizar el avance central e7-e5!. Con ello, el centro del tablero se convierte en el escenario principal de la lucha y las salvajes complica- ciones tácticas pasan al primer plano. 16. Dd7: Ad7: 17. e4 e5 18. Ae3 Ah6! Una jugada excelente. El alfil negro interviene podemsamente en los acontecimientos. 19. ed5: Ae3 + 20. Rhl Ae5: 21. d6 Cb5! 22. Cb5: Ab5: Semejante relación equilibrada de fuerzas suele conducir rápidamente al empate. Pero esta vez sucede lo contrario. Los cuatro alfiles se entre- gan a un duelo encarnizado en el que las piezas negras actúan de modo muy perseverante. 23. Ab7: Tad8 24. Tfel Ad6: 25. Aa5Tb826. Ad5+ Rh827. e4Ae2! Ahora que las negras han puesto de manifiesto los sectores vulnerables del campo enemigo, inician con pocas fuerzas un ataque violento contra el rey blanco. 28. Te2 Af3 + 29. Rgl f5! 30. Ae3 fe4: 31. b4 Ae732. h3 Ab6 + ! Así irrumpe activamente el otro alfil de las negras. Las blancas están to- talmente indefensas. 33. Rh2 Ad4 34. Tel Tbe8! 35. Teel Ted836. Ae6 Ae3: 37. Te3: Td2 + 38. Rgl Tg2 + 0/1. Y he aquí otro ejemplo de un caso curioso. 43 43
  44. 44. En esta posición, que surgi6 tras 15 jugadas en la partida Hecht-Ivkov (Raach, 1969), las blancas se dejaron deslumbrar por el plan de ataque al flanco de rey y no consideraron sufi- cientemente las pérfidas finezas de la lucha en el flanco de dama. Reali- zaron la imprudente jugada 16. g47 que parecía natural, en vez de la co- rrecta 16. Cd4, y cayeron en una astuta trampa del enemigo. La partida tomó un giro sorprendente con 16... Ce2:! y tras 17. De2: Aa4!, quedó claro que las blancas tenían que devolver la pieza, habiendo per- dido un peón. Tras 18. De1 Ab3: 19. g5 Cg4 20. Cd57! Dd8 (pero no 20... Dc1:? por el jaque intermedio 21. Ce7: +) 21. Ce7: + Oe7: 22. Td3 Cal: 23. Tal: eS 24. Th3 ef4: 25. Of4: Ae6 26. Th5 f6 ZI. 9f6: Tf6:, estuvieron las negras en posición de ganar e hicie- ron valer su superioridad. A menudo resulta muy difícil (y tam- bién imposible bajo las restricciones de tiempo impuestas en las partidas de torneo) examinar todas las conti- nuaciones que derivan de las opera- ciones tácticas, por lo que incluso los grandes maestros pueden trope- zar en el juego de combinación. Esta posición, a la que llegaron voluntariamente las blancas, surgió en la partida Alekhine-Yates (Carlsbad 1923). Alekhine había preparado una operación táctica que debía, visible- 44 44 mente, reportarle una superioridad decisiva. 1. Cg4 Ataca el Alfil e5 y el peón e7, ya la vez defiende el punto h2. A 1... Af6 sigue 2. d6! Ya 1... Ad6 el avance e5, con ventaja blanca en ambos casos. La continuación elegida por las negras había sido igualmente calculada por Alekhine. 1... Tg41 2. 194: Tf1: + 3. Rg2 Dh2: + 4. R11: Esta posición, en la que Alekhine tiene calidad de ventaja, había sido estimada favorable en el cálculo anterior. Pero aquí quedó claro para ambos jugadores que las maniobras no habían terminado, sino solamen- te comenzado. Las negras tienen a su disposición una variante forzada de 16 jugadas que incluso un jugador de combinación tan genial como Alekhine no logró prever en este caso. 4... Oh1 + 5. Rf2 Ad4+ 6. Rgl Og1 + 7. Rh3 011 + 8. Tg2 Oh1 + 9. Rg3 Oe1 + 10. Rg3 g5 11. Tc2 011 + 12. Rh2 Og1 + 13. Rh3 Oh1 + 14. Rg3 Dd1!1 15. Tc3
  45. 45. Og1 + 16. Rh3 011 + 17. Rg3 Af2+ 1S. Af3Ag1 + 0/1. 4. Los diferentes estilos en ajedrez En la práctica de la partida, resplan- decen con colores incontables los frutos más exauisitos de la estrategia y la táctica. En el fondo, vuelven a reflejarse las correlaciones internas entre los elementos de la estrategia y la táctica existentes en la diversidad aparente de la partida. El juego adquiere un carácter posi- cional muy pronunciado en cuanto la lucha estratégica apunta hacia la acumulación lógica de pequeñas ventajas. Por el contrario, existen partidas en las que la importancia primordial de la táctica hace resaltar su carácter combinativo. Entre estos dos extre- mos oscila la variedad claramente inagotable de los estilos en ajedrez. El maestro de ajedrez tiene que con- tar hoy en día con estas formas de lucha, ya que no sólo forman parte del arte ajedrecístico los aspectos posicionales, sino también los ele- mentos combinativos. Veamos un modelo práctico citado por Keres para ilustrar la condk:ión de la lucha puramente posicional. La posición del diagrama apareció en la partida Keres-Kotov (Moscú 1947). Con la imprudente jugada 1... e5 ?, el segundo jugador debilitó sus casillas blancas, de lo cua: se aprovechó 45 Keres con maravillosa habilidad para ejercer una fuerte presión en el flan- code Dama. 2. Ag4 + Rba (aún peor era 2... Rc7 a causa de 3. Cd7 con las amenazas Ce5: y Ab6+) 3. Cd7+ Ad7: 4. Td7: TeS 5. Ab6! Cc6 6. Ac7 + Ra87. Rc2 f6 S. Af5 h6 9. Ae4 95 10. b4! Después de mejorar al máximo la po- sición de sus piezas y atar enteramen- te las fuerzas enemigas, las blancas inician un ataque decisivo en el flan- co de Dama. 10... h5 11. a4 f5 (desesperación, pero no hay defensa contra la ame- naza b4-b5) 12. Af5: TfS 13. Ae4 Tf2: + 14. AdJ Y las blancas se impusieron rápida- mente. y veamos ahora un ejemplo de tensa partida combinativa, jugada asimismo por Keres, en el que las blancas se sirven con gran habilidad de las múl- tiples armas estratégicas y tácticas. La posición del diagrama apareció en la partida Keres-Tolusch (Moscú 1957) 45
  46. 46. 46 La apertura ha sido ya marcada por un combate violento, lo cual ha dado paso a grandes complicaciones. La tensa posición requiere decisio- nes rápidas y valientes. La maravillosa combinación que sigue corresponde al espíritu de la posición. 1. Cd5!! Cb3: Itampoco sirve 1". ed5: por 2. Ad5: Cb3: 3. Af7: +) 2. Cc7 + Re7 3. Ab3: De5: 4. Df7: + Rd65. Cde6: Cf6 6. Tf6: De1 + 7. Tf1 De3 + 8. Rh1 Ae6: 9. Ce6: Tac8 10. Db7 1/0. Veamos ahora dos ejemplos que ilustran la capacidad creativa del excampeón mundial Spasski, quien cultiva un estilo universal. Ambos ejemplos provienen del torneo de Palma de Mallorca de 1968. Esta posición surgió tras 19 jugadas en la partida Spasski-Pomar. Si se prescinde de la diminuta venta- ja de espacio blanca, la situación está equilibrada. Es instructivo apreciar 46 47 cómo Spasski se apodera ingeniosa- mente de la iniciativa. lO. Cf3! La decisión correcta. El caballo re- sulta aquí más fuerte que el alfil. El permitir el cambio 20... Ae5: hubiera supuesto consentir las tablas. 20... The8 21. Rb1 De7 22. The1 Df6 23. g3 Ac7 24. a3 Df5 25. Df5: ef5: 26. Te8: Te8: 27. Rc2 Te2 + 28. Td2Td2: + 29. Rd2: ". Las negras han logrado simplificar el juego de modo significativo y entrar en un final en el que el caballo blanco tiene de todos modos mejores pers- pectivas que el alfil. La defensa negra sigue tan difícil como antes. 29... Rd7 lO. Re3 Re6 31. Ch4 Ad8 32. a4 Rf6 Poco satisfactorio era 32". Ah4:? 33. gh4: g6 34. Rf4 Rf6 35. d5! Yga- nan las blancas. 33. f4 g51 Las negras no logran dominar las di- ficultades de la defensa. Correcto era 33... g6! que protegía suficiente- mente el punto f5. 34. Cf3 Re6 35. Ce5 f61
  47. 47. Otro error poco visible, pero decisi- vo. Las negras le quitan la impor- tante casilla f6 a su rey; mientras tanto, las blancas conducen sin trabas su caballo a e3 y pueden rea- lizar libremente el avance d4-d5! Spasski maneja el final de la partida con mucha cautela. 36. Cd3 Rd6 37. Ce1 Ae7 38. Ce2 Ada 39. Rf3 b540. ab5: eb5: 41. b3 be4: 42. be4: g4 + 43. Re2 Ae7 44. Ce3! El caballo ha llegado a su meta. La posición negra es desesperada. 44... Afa 45. Rd3 Re6 46. Cf5: b5 47. eb5: + Rb5: 48. Ce3 Re6 49. Re4 Rd6 SO. Rf5 1/0. Veamos ahora un ejemplo en el cual se conduce la lucha de modo muy distinto. La posición del diagrama surgió en la partida Spasski-Ivkov, tras 22 juga- das. 48 En esta situación extremadamente ambigüa, las blancas concibieron un plan extravagante, basado en la en- trega de un peón, para apoderarse de la iniciativa. 23. Cg3! 7 Ce7 Las negras aceptan la provocación y se vuelven hacia d4. Las siguientes variantes, citadas por Spasski, muestran el aspecto altamente com- binativo de la posición: si 23... e524. de5: Cb4: 25. Ab4:! Td3: 26. Td3: .Ag5 27. Cg5: hg5: 28. Ce4 g4 29. Cd6! y las blancas tienen que ganar. 24. Ch5 Ae4 25. Oe2 Af3: 26. Of3: Ad4:7 Las negras no logran hacer frente a la tensión de la lucha y cometen un desliz muy peligroso. El ataque blanco crece ahora como por e{lcanto: 27. Ae3e5 Débil es 27... Ac3: 28. Dc3: Td1: + 29. Td1: Tg8 30. Td8! y las blancas ganan. Pero así también resulta for- zado el desenlace. 28. Og3 Af2: + 29. Of2: Of2: + 30. Rf2: Ced5 31. Ae5: TeS: 32. Te7:! 1/0 Los dos tipos de reflexi6n del jugador de ajedrez. Con el perfeccionamiento del saber ajedrecístico, muy pocas veces se desarrollan armónicamente las apti- tudes estratégicas y tácticas del jugador (está claro que hablamos aquí de los jugadores de fuerza ele- vada). En la práctica, se tropieza la mayoría de las veces con jugadores en los que predominan los elemen- tos o bien estratégicos o bien tácti- cos. Los jugadores que se inclinan hacia la táctica tienen una conciencia muy 47
  48. 48. marcada de las particularidades co- rrespondientes a la posición. Su horizonte combinativo se abre muy pronto. El siguiente ejemplo es típico de este tipo de reflexión. 49 La posición del diagrama se dio en la partida Lissizyn-Tolusch (Lenin- grado, 1938). Con 1. DaS, Lissizyn, el más ferviente partidario del racionalismo estratégico, acaba de atacar el peón c7 e instaurar la desagradable amenaza 2. Dg5:. Las negras contestaron inmediatamente 1... h61. Con esta jugada, dan a en- tender que escogen el menor de los males, cediendo el peón c7. 2. Dc7: Cf5! De repente, las blancas no tienen defensa satisfactoria contra la insi- diosa amenaza 3... Cg4. 3.h3 A 3. Te2 hubiera seguido Cg4 4. g3 Dh3 5. Tfel Cg3: 6. hg3: Dg3: + 7. Rfl Ch2 + etc. Tras la jugada cel texto, las negras ganaron la calidad con 3... Cg3, ya que si 4. Tf2 decide entonces Cg4. 48 Así pues, aparecen tipos de juego que agotan exclusivamente las parti- cularidades eventuales de la lucha y que se apoyan la mayoría de las veces, no en un plan estratégico claro, sino principalmente en trampas. Esta actitud dificulta la aparición de las perspectivas estra- tégicas oportunas. Es instructivo el ejemplo siguiente, en el cual la estrategia profunda triunfa sobre la pura táctica. 50 La posición del diagrama apareció en la partida Tolusch-Botvinnik (Leningrado 1939). Con su jugada 1. Dd2, las blancas prepararon una astuta trampa. Tras 1... Cd5 jugaron 2. Ac7! 7, esperando conseguir gran superiori- dad después de 2... Dc7: 3. Cd5:. De hecho, sería indiscutible la ventaja blanca después de 3... Dd7 4. Tdl e6 5. Cc7! ó 4... Cc55. Dc2! Por eso siguió una inmediata entre- ga de calidad, que las blancas habían visto, pero probablemente subesti- mado. 3... Td5:1
  49. 49. Dentro de poco tiempo se podrá comprobar que las negras han logra- do un ataque imparabie en el flanco de Dama, mientras que su adversa- rio ha descuidado de modo impru- dente el desarrollo de sus piezas. 4. DdS: Ae6 S. Dd2 Ce6 6. Td1 Td8 7. De1 OaS+ 8. Td2 TdS! Ahora las blancas pierden uno tras otro los peones de su flanco de dama. 9. Ce2 TeS: 10. Cc3 Ac3: 11. be3: Tc3: 12. Db2 Ta3, y las negras tienen una ventaja decisiva. La obtención por el talentoso maestro Tolusch del título de gran maestro demuestra encarecidamente lo im- portante que resulta el equilibrio armónico para el jugador de ajedrez. Tolusch logró el título de gran maes- tro después de adquirir un elevado conocimiento posicional. Los jugadores de ajedrez tienen que luchar contra muchas dificultades antes de otorgar su preferencia al juego posicional. Suelen conducir el juego de modo convincente mientras las posiciones requieren largas maniobras. Pero subestiman las posibilidades "casua- les" que son moneda corriente en el arte del ajedrez. El autor ha tenido durante algunos años la ocasión de observar el juego del joven candidato a maestro mos- covita Makarytschev, quien tiene una fuerte inclinación hacia el juego posicional. La siguiente partida ilustra la fuerza de su juego. Makarytschev-Judovich (Kislodovsk 1967), defensa siciliana. 1. e4 eS 2. Cf3 Ce6 3. d4 cd4: 4. Cd4: Cf6 5. Cc3 d6 6. AgS e6 7. Dd2 Ae7 8. 0-0-0 O-O 9. 14 h6 10. Ah4 d5 11. e5 Cd7 12. Ae7: De7: 13. Cf3 Cb6 14. De1 Ad7 1S. Ad3 Tae816. h4 Db4 Suele darse esta posición sin las ju- gadas 9... h6 10. Ah4. Quizás la inclusión de h7-h6 sea efectivamente una mejora digna de consideración. El joven jugador aprovecha con gran perspicacia la última jugada de su contrincante (mejor era 16... Ca5) y señala sus puntos débiles. 17. Ce21 Las blancas no tienen nada que objetar contra un final ventajoso. 17... Da4 18. a3 Cc4 19. Cc3 Da6 20. Ac4: Dc4: 21. Oe3... Las blancas han reagrupado conve- nientemente sus fuerzas y creado una situación estratégica favorable, aprovechando las maniobras lerdas de su adversario. A continuación aprovechan la existencia del alfil negro malo. 21... CaS 22. 151 Una buena incursión táctica, que además forma parte del plan estraté- gico blanco. 22... e15: 23. Da7: (pero no 23. Td5: Dc7, y el alfil negro renace) Ce624. De3 Ae6 25. Cd4 Tfd8 26. Thn Cd4: 27. Dd4: Da6 28. Td3 Te4 29. Of2 bS 30. Tfd1 Se está llevando a cabo un encarni- zado combate en el cual las blancas obligan a su rival a una defensa inge- niosa y realizan su plan, que consiste en el bloqueo de la posición. Ahora no sería bueno 30... b4 31. Cd5:! Ad5: 32. Td5: Td5: 33. Td5: 49
  50. 50. ba3: a causa de 34. TdB + Rh735. Df5: + 30... Db7 31. Td4 Rh7 (no sirve 31 ... b4 por 32. Tc4:!) 32. Ca2 Dc7 33. De2 g6 34. Cb4 Dc5 35. c3 h5. Las negras entregan la casilla g5 sin compensación. Pero el difícil dar un buen consejo en una situación difícil. 36. Dd2 Td4: 37. Dd4: De7 38. g3 (una precaución posicional fundada; todas las piezas deben situarse en casillas negras) Rg739. Df4 Td7 40. Td4 Td8 41. Cd3 Tc8 42. Cb4 Dd7 43. Cc2 Db7 44. Tb4 Ta8 45. Cd4 Ad746. Dg5 Db647. De7 Ae6. Las blancas han llevado a cabo su plan de modo sistemático y deben ahora proseguir con la sencilla juga- da 48. Tb5:. Pero deciden forzar el paso a un final para el cual su técnica no está aún a punto. 48. Ce6: + '7 De6: 49. De6: fe6: SO. Tb5: g5! 51. Tb4 f4! Las blancas se han asegurado cierta ventaja material pero sus perspectivas de victoria ya no existen. El juego se ha vuelto dinámico, lo cual favorece al bando más débil. 52. gf4: gh4: 53. f5 ef5: 54. Th4: Rg6 56. Rd2 Rg5 56. Td4 h4 57. Re3 Th8! 58. b4 Ta8 59. Td3 f4 + SO. Rf3 Rf5 61. e6 Re6: 62. Rf4: Ta3: con tablas inevitables. Nuestro joven amigo se sintió más inseguro en las profundas aguas de la táctica. La miniatura siguiente, sacada del mismo torneo, constituye un claro contraste con el ejemplo citado. Partida Makarytschev-Chassin. De- fensa siciliana. 50 1. e4 c5 2. Cf3 e6 3. Cc3 Cc6 4. g3 d5 5. ed5: ed5: 6. d47 Ag4 7. dc5: De7 + (las blancas no habían visto este truc'o táctico) 8. Rd2 (B. De2? Af3:) d4 y las blancas tuvieron ya que abandonar. La medida de la maestría estratégica Así como en la literatura ajedrecísti- ca el concepto de estrategia se emplea como sinónimo de juego posicional, así se suele designar precipitadamente estrategas a los jugadores que rinden homenaje a un entendimiento puramente posicional del juego. Y esto es falso. Sólo podemos consi- derar hoy en día como estrategas a aquellos que poseen un buen cono- cimiento táctico y ante todo combi- nativo. Semejantes estrategas abren nuevas sendas en el arte del ajedrez. La posición siguiente apareció en la partida Alatorzev-Lovenfisch (Match 1939), Los sucesos que acontecen en esta partida ilustran un buen ejemplo de estrategia creadora.
  51. 51. Siguió 1... d4! Esta entrega rebasa los límites de una maniobra puramente táctica. Ayuda a realizar un plan interesante que prevé la mejora de la acción con- junta de las piezas negras, y luego un ataque en el centro y el flanco de dama. 2. ed4: Cd5: 3. Ae4 Td8 4. Ob3 Of5 5. Tg4 Rg7 6. Ad5: Td5: 7. Td17 Un error típico. Las amenazas negras no sólo presionan la posición de su rival, sino que también influyen sobre su disposición de ánimo. Más tenaz era 7. Tagl. 7... Ta4:! 8. Oa4: Of3: + 9. Tg2 Tb5: 10. Rg1 ... Las blancas podrían sólo conseguir perspectivas de tablas mediante 10. Db5: Dbl: + 11. Tgl Dd4: 12. Db7: Dd5 + 13. Tg2 Ddl + 14. Tg1 Df3+ 15. Tg2 h516. Db2+ Rh717. Dd2 Ce5 18. Dd4 (pero no 18. De3 Ddl + 19. Tgl Dd5 + 20. Tg2 Cf3 y ganan las negras). Pero es muy difí- cil calcularlo todo en el tablero. 10... Ta5 11. Oe2 Cd4: 12. Od2 Ce2 + 13. Rf1 Te5 14. Ob2 Cg3 + y las negras ganaron pronto. 51
  52. 52. 11. PROBLEMAS ACTUALES DEL JUEGO POSICIONAL ,. La dinámica de la lucha Breve bosquejo histórico Desde que Morphy y Steinitz demos- traron en tiempos pasados, y con su práctica, la existencia de leyes apli- cables al transcurso de la partida y .expusieron los principios fundamen- tales de la estrategia y la táctica, ha contado la escuela posicional (y por supuesto el estilo posicional) con una amplia difusión. La mayoría de los ajedrecistas suelen calificar este estilo de clásico, debido probable- mente a su lógica y claridad cristali- nas. Según el modo de ver de la escuela posicional, sólo puede lograrse una superioridad mediante la realización efectiva de un plan, que procede de las relaciones reales existentes en el tablero. Por eso, y como regla general, habrá que pasar por varias etapas, como por ejemplo el desarrollo más metódico y perse- verante posibíe, la acumulación pro- gresiva de ventajas insignificantes y por fin la valorización de las ventajas acumuladas. La escuela posicional enseña que un ataque sólo puede llegar a buen fin mediante la acumu- lación anterior de pequeñas ventajas. Se considera por consiguiente el ataque como un método para hacer valer una ventaja. De allí se admite que un plan llevado a cabo eficaz- mente deba ser coronado por un golpe táctico. Es decir, que los ele- mentos tácticos del juego están fuertemente subordinados a las in- tenciones estratégicas. Como ha sido ya subrayado, el estilo posicio- nal fomenta la sistematización de una serie de ideas y planes de las cuales nacen posiciones y maniobras típicas. De este hecho se han beneficiado los métodos defen- sivos, entre cuyos fundamentales principios figura el de la economía de las fuerzas. Han sido además estudiados los diversos procedi- mientos utilizados para valorizar una superioridad, así como los métodos de conducción de la lucha en posi- ciones equilibradas. La escuela posi- cional no cuestiona el papel del azar en la lucha ajedrecística, pero dis- tingue detenidamente entre los sucesos normales y azarosos, y los opone de vez en cuando. Sus opi- niones han sido además recogidas en famosos manuales. (Ante todo en las obras de Steinitz, Tarrasch, Lasker, Reti y Euwe) y explicados de modo accesible a todas las inteligen- cias. La teoría del juego posicional posee fundamentos doblemente inquebrantables, puesto que se logran a través de los dictados de la lógica y proceden del análisis de los sucesos efectivos de la lucha. Pero su rígida aplicación puede restringir la riqueza de los juicios ajedrecísticos (esto es válido para cualquier teoría 53
  53. 53. dogmática que trate de domeñar la multiplicidad de la realidad). Si se conduce la lucha de modo esquemático, todo el transcurso del juego se apoya sólo sobre el contex- to exterior de la posición correspon- diente. Esto significa que la estrate- gia y la táctica no se basan mas que en 105 rasgos estáticos de posición. Los factores posicionales son subjeti- vamente resaltados como punto esencial de la lucha. Allá por los años veinte, se fue imponiendo cada vez más este nuevo tipo de tratamien- to dinámico de la posición. El desa- rrollo de la teoría y la práctica había confirmado con una serie de posicio- nes que los principios de la teoría de Steinitz resultaban dogmáticos. Eran precisas nuevas normas para el análisis y la estimación de las posi- ciones. A este respecto resultaron vanguar- distas los grandes maestros que se alzaron en el escenario después de la primera guerra mundial, tales como Alekhine, Bogoljubov, Réti, Nimzo- witch, Breyer, Tartakover y Spiel- mann. Ya en sus primeros tiempos, Alekhine entusiasmaba a la gente con perlas resplandecientes semejantes a la de la partida que sigue. Las ideas origi- nales de su tratamiento dinámico de la posición parecen surgir de una cornucopia. Grünfeld-Alekhine (Carlsbad, 1923). Gambito de dama. 1. d4 Cf6 2. e4 e6 3. Ce3 d5 4. Ag5 Ae75. Gf3 Cbd7 6. e3 O-O 7. Te1 e6 8. De2 a6! 9. a3 h610. Ah4 Te8! 11. 54 Ad3 dc4: 12. Ae4: b5 13. Aa2 e5 14. Td1 ed4: 15. Cd4: Db6 16. Ab1 Ab7! 17. O-O Tae818. Dd2 Ce5! Las negras han logrado igualar cómodamente durante la apertura y tienen por consiguiente buenas posi- bilidades de conseguir la iniciativa. Sin embargo parece difícil de creer que 10 ó 12 jugadas de combinación bastarán para destrozar esta posición simétrica y que la partida se decidi- rá por un ataque al rey blanco. 19. Af6: Af6: 20. De2 g6 21. De2 Ce422. Ae4! Ag7! Evitan la variante 22... Ca3:? 23. Df3! Ae4: 24. Ce4: Ad4: 25. ed4:, con posición difícil para las negras. 23. Ab7: Db7: 24. Te1 e5! 25. Cb3 e4 26. Cd4 Ted8! 27. Tfd1 Ce528. Ca2 Cd3 29. Te8: De8: JO. f3... 52 Esta jugada lleva forzosamente al hundimiento de la posición. Pero con 30. Cc3 f5 31. f3, las negras fuerzan también la victoria, como lo señaló Alekhine, con 31 ... Td4! y por ejemplo sigue 32. ed4: Ad4: + 33. Rf1 Cf4 34. Dd2 Cc4 + 35. Ce2
  54. 54. e3! 36. Del Ab2: 37. Td8+ Rf738. Dd1 Aa3:! 39. Dd7 + Ae74O. De8 + Rf64l. Dh8+ Rg542.h4+Rh543. g4 + fg4: 44. De5 + g5!! Yganan las negras. 30... Td4:! 31. fe4... Asimismo poco satisfactorio resulta 31. ed4 Ad4: + 32. Rfl Cf4! 33. De4: Dc4 + 34. Re1 Cg2: + 35. Rd2 Ae3 + y ganan las negras. 31... Cf4! 32. ef4: Dc4! 33. Dc4: Td1: + 34. Df1 Ad4 + con mate seguido. Los mejores elementos del estilo de su ilustre predecesor Chigorin están desarrollados en las creaciones de Alekhine y Bogoljubov; el mismo Chigorin se había declarado contrario a fines del siglo pasado, a las ten- dencias dogmáticas de la escuela posicional. Citemos las características que le han sido expuestas a Bogoljubov por Réti, otro maestro de los años veinte: "En los últimos años, se ha resaltado con cada vez mayor fuerza el juicio dinámico de la posición a expensas del juicio estático propuesto por Steinitz (puntos débiles, etc); o mejor dicho en complemento a dicho juicio. Las posiciones constreñidas y apa- rentemente malas pueden conside- rarse como buenas cuando encierran fuerzas ocultas, posibilitando la concepción de un plan bueno. Al revés, las posiciones superiores y despejadas pueden considerarse malas cuando no ofrecen posibilida- des de mejora. El estilo de Bogoljubov se caracteriza por su pujante dinámica (subrayado por nosotros). Es posible incluso que la causa de la fuerza de Bogoljubov radique en este terreno tan útil como poco estudiado (subra- yado por nosotros). Sólo la generación venidera podrá emitir un fallo definitivo para saber si éste es el caso" . y Réti escribe luego: "La siguiente partida demuestra el arte de Bogoljubov, quien logra combinar poderosa y ar- mónicamente diferentes maniobras en ambos flancos. Esto resulta tanto más asombroso cuanto que el centro cerrado por peones de ambos campos parece totalmente impene- trable. Bogoljubov-Mieses (8aden Baden 1925) Defensa holandesa. 1. d4 f5 2. g3 Cf6 3. Ag2 e6 4. Af3 d5 5. O-O Ad6 6. c4 c6 7. Cc3 Cbd7 8. Dc2 Ce4 9. Rh1?! El inicio de una maniobra original. Como se demuestra más tarde, las blancas ya preparan aquí su ataque contra el rey negro, razón por la cual despejan la columna g. 9... Df6 10. Af4 Af4: 11. gf4: Dh6 12. e3 Cdf6 13. Ce5 Cd7 14. Tg1 Ce5: 15. de5: Cc3: 16. bc3:! Las blancas capturan hacia el centro, ya que tienen la intención de organizar un ataque mediante c4:d5 seguido de c3-c4 y combinarlo con amenazas en la columna b. Es indis- cutible la ventaja blanca en vista de la poca movilidad del alfil negro en c8. Pero la posición es bastante cerrada, y habrá que esperar algún tiempo para saber si las blancas van 55
  55. 55. a conseguir expugnar el baluarte enemigo. 16... Ad7 17. Tad1 b5! 18. Ob2 O-O 19. Oa3 Tfd8 20. cb5: cb5: 21. Oa6! 53 Una típica maniobra dinámica. las blancas parecen querer sondear el terreno en el flanco de dama y prevén la desagradable contestación 22. Afl! tras 21 ... Rh8. Pero el ataque lateral de la dama va a mostrar su función aún más peligrosa, que es la de iniciar un ataque inmediato en el flanco de rey. Este paso al juego activo es tan paradójico como instructivo y constituye un buen ejemplo de tra- tamiento dinámico de la posición. A 21 ... Dh4 puede seguir 22. Td5:!! ed5: 23. Ad5: + Rf8 (no vale 23... Rh8 24. Aa8: Ta8: 25. Db7 Td8 26. e6! etc.) 24. Tg5!! Dh6 25. e6 y ganan blancas. En su afán de evitar este aconteci- miento fatal, las negras jugaron: 21 ... 0h5 Es cierto que esta jugada evita la amenaza citada, pero permite otra 56 notoria combinación prevista por las blancas. 22. Ad5:! ed5: 23. Tg7: + Rg7: 24. 0f6+ Rg8 25. Tg1 + Og4 26. Tg4: fg4: Ha finalizado la combinación. Desde un punto de vista material, la situación es bastante aceptable para las negras ya que poseen dos torres y alfil contra dama y dos peones. Pero sus fuerzas no cooperan armónica- mente y su rey está bajo la amenaza de un fuerte ataque enemigo. Por ende, no nos sorprende que la partida quede decidida con un veloz ataque combinado de la dama blanca y del peón central liberado. 27. f5 Tdc8 28. e6 Ac6 29. 017 + Rh8 JO. f6 Tg8 31. Oc7 Tac8 32. De5 d4 + 33. Rg1 Ad5 34. 17 + I Tg735. Dd5: l/O. Los rasgos característicos de la dinámica actual. Hoy en día, todo el mundo sabe como hay que tratar una posición de modo dinámico. Esto demuestra cla- ramente que no se puede encerrar la riqueza de las ideas ajedrecísticas en la fortaleza de cualquier principio irrefutable. la teoría y práctica mo- derna señalan varios métodos para tratar las posiciones difíciles que hacen intervenir una lucha combina- tiva compleja. En semejantes posi- ciones, el juego revela una riqueza y variedad de ideas que se apartan del terreno de la lógica formal. Por con- siguiente, las consideraciones posi- cionales suelen convertirse en meros

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