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El cáncer

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  • 1. EL CÁNCER
  • 2.
  • 3. Resumen
    El Cáncer, es un agente causante de muertes a nivel mundial,lo constituye todo tumor maligno que se caracteriza por una multiplicación anormal y desordenada de células, las cuales tienen la característica de invadir los tejidos adyacentes (metástasis).
  • 4. Capítulo 1
    El Cáncer (Definición)
    El cáncer no es una enfermedad, sino más bien muchas enfermedades. De hecho, hay 100 tipos diferentes de cáncer. Todos los cánceres empiezan en las células. Las células son las unidades básicas que forman los tejidos del cuerpo. Para entender mejor qué es el cáncer, es necesario saber cómo las células normales se vuelven cancerosas.
    El cuerpo está compuesto de muchos tipos de células. Estas células crecen y se dividen para producir nuevas células conforme el cuerpo las necesita. Cuando las células envejecen, mueren y éstas son reemplazadas por células nuevas.
    Pero a veces, este proceso ordenado de división de células se descontrola. Células nuevas se siguen formando cuando el cuerpo no las necesita. Cuando esto pasa, las células viejas no mueren cuando deberían morir. Estas células que no son necesarias pueden formar una masa de tejido. Esta masa de tejido es lo que se llama tumor. No todos los tumores son cancerosos. Los tumores pueden ser benignos o malignos.
    Los tumores benignos no son cancerosos. Generalmente se pueden extraer (extirpar). En la mayoría de los casos, estos tumores no vuelven a crecer. Las células de los tumores benignos no se diseminan o riegan a otros tejidos o partes del cuerpo.
    Los tumores malignos son cancerosos. Las células en estos tumores pueden invadir el tejido a su alrededor y diseminarse (regarse) a otros órganos del cuerpo. Cuando el cáncer se disemina o riega de una parte del cuerpo a otra, se llama metástasis.
    El nombre del cáncer depende del órgano o tipo de célula donde empezó u originó. Por ejemplo, el cáncer que empieza en el estómago se llama cáncer de estómago. Algunos cánceres no forman tumores. Por ejemplo, la leucemia es un cáncer de la medula ósea (el tejido esponjoso dentro de los huesos).
  • 5. Causas del cáncer (Porcentaje de todos los cánceres)
  • 6. Origen del cáncer
    Cáncer por herencia
    Cáncer por Sustancias Químicas
    Cáncer por Radiaciones
    Cáncer por Infecciones o virus
    Cáncer por Traumas
  • 7. Capítulo 2
    Prevención del cáncer
    Es muy importante el hecho de que muchos de los agentes que se consideran cancerígenos son manejables por el hombre. En este sentido, al conocerse la relación entre un tipo de cáncer y un factor determinado, podemos dirigir nuestra acción hacia la eliminación del agente.
    Con este fin se deben tomar medidas como las siguientes:
    No fumar
    Evitar exponerse al sol por tiempo prolongado (especialmente personas de piel blanca o sensible).
    Mantener una adecuada higiene genital.
    Controlar el consumo de bebidas alcohólicas. Evitar los excesos de bebidas.
    Una dieta adecuada, rica en fibras vegetales, frutas y baja en grasas.
    En los grupos de lato riesgo como lo son los trabajadores de ciertas industrias, se deben tomar las precauciones adecuadas para protegerlos y mantener un control médico periódico.
    Evitar la exposición a radiaciones (Rayos X, etc.) pues a la larga pueden causar trastornos.
  • 8. Diagnóstico del cáncer (métodos)
    Es invalorable la ayuda que han prestado las técnicas modernas de detección en la lucha contra el cáncer. Entre los exámenes comúnmente practicados para descartar tumores tenemos:
    Útero: La citología cervical o Papanicolaou es un examen sencillo, rápido, no causa dolor y consiste en la toma de una muestra de secreción de cuello del útero para obtener algunas células y extenderlas en una lámina. Se procesa en el laboratorio mediante técnicas de fijación, para luego estudiarlas en el microscopio. Este examen no sólo indica si hay sospecha de cáncer, sino la presencia de alguna otra infección.
    ¿Quiénes deben hacerse el examen?, es recomendable que toda mujer que haya tenido sus relaciones sexuales se le practique el examen periódicamente (una vez al año o cada 2 años) o cuando el médico lo indique.
    Existen otros exámenes como son:
    Determinación de células malignas en sangre, orina y líquido cefalorraquídeo (este último en caso de tumores cerebrales).
    Gammagrafía (uso de isótopos radiactivos).
    Ecosonografía
    Tomografía computarizada (consiste en cortes transversales del órgano a estudiar).
    Resonancia magnética (de uso muy reciente)
  • 9. Localización y tipo de exámenes del cáncer
  • 10. Tratamiento del cáncer
    Las medidas terapéuticas tradicionales incluyen la cirugía, la radiación y la quimioterapia. En la actualidad se estudia la utilidad de la inmunoterapia y la modulación de la respuesta biológica.
    Cirugía
    La principal estrategia para el tratamiento curativo del cáncer es la excisión de todas las células malignas mediante una intervención quirúrgica. En el pasado, esto implicaba la excisión de todo el tejido afectado y de la mayor cantidad posible de tejido potencialmente afectado, incluidos los tejidos vecinos y los ganglios linfáticos. Para algunos tumores, y en especial el cáncer de mama, no es precisa una cirugía tan ablativa (mastectomía) en la mayor parte de los casos. Las mejoras en las técnicas quirúrgicas, los conocimientos en fisiología, en anestesia y la disponibilidad de potentes antibióticos y hemoderivados, han permitido realizar cirugías más limitadas, con menos secuelas y más pronta recuperación. Sin embargo, muchos cánceres están demasiado extendidos en el momento del diagnóstico para que la cirugía curativa sea posible. Si la extensión local del tumor afecta a tejidos vecinos que no pueden ser resecados, o si existen metástasis a distancia, la cirugía no será un tratamiento curativo. Sin embargo, puede ser beneficiosa para el alivio sintomático de ciertas situaciones como la obstrucción, o puede tener el objetivo de disminuir la masa tumoral para permitir una mejor respuesta al tratamiento quimioterapéutico o radioterapéutico sucesivo.
    Terapia hormonal
    Muchos cánceres procedentes de tejidos que son sensibles a la acción hormonal, como la mama, la próstata, el endometrio y el tiroides, responden al tratamiento hormonal. Consiste en la administración de diferentes hormonas o antihormonas o en la anulación de la hormona estimulante correspondiente.
  • 11. Radioterapia
    Las radiaciones ionizantes pueden ser electromagnéticas o por partículas y producen una destrucción tisular. La radiación electromagnética incluye los rayos gamma, una forma de emisión radiactiva, y los rayos X, que se producen cuando un haz de electrones impacta en un metal pesado. La radiación de partículas incluye haces de electrones, protones, neutrones, partículas alfa (núcleos de helio) y piones.
    La sensibilidad de los tumores a las radiaciones es muy variable. Son tumores sensibles aquellos cuya sensibilidad es superior a la de los tejidos vecinos normales. Cuando tales tumores son además accesibles —los tumores superficiales o los tumores en órganos como el útero en el que se puede introducir una fuente de radiación— pueden ser curados mediante radioterapia. La propiedad de la radiación de respetar hasta cierto punto los tejidos normales permite el tratamiento de tumores en localizaciones donde no es posible la cirugía por la proximidad de tejidos vitales o porque el tumor ha empezado a infiltrar estructuras adyacentes que no pueden ser sacrificadas. La radioterapia también se emplea con frecuencia como tratamiento paliativo, sobre todo en las metástasis.
    La radioterapia puede ser útil como coadyuvante a la cirugía. La radiación preoperatoria puede esterilizar las células tumorales con rapidez, impidiendo su diseminación en el acto quirúrgico. También puede disminuir la masa tumoral facilitando la cirugía, o transformando un tumor inoperable en otro operable. En otros casos la radioterapia se emplea en el postoperatorio.
  • 12. Quimioterapia
    Consiste en la utilización de fármacos para el tratamiento del cáncer. Puesto que los fármacos se distribuyen en el organismo a través del sistema circulatorio, la quimioterapia es útil para aquellos tumores cuya diseminación los hace inaccesibles a la cirugía o a la radioterapia. Existen multitud de fármacos anticancerosos, la mayor parte de los cuales actúan interfiriendo la síntesis o función del ADN. Por tanto las células en división son más sensibles a la quimioterapia.
    La sensibilidad de ciertos tumores a la quimioterapia es tal que es posible la curación en un alto porcentaje: esto sucede en el cáncer uterino; las leucemias agudas (sobre todo en los niños); la enfermedad de Hodgkin y los linfomas difusos de células grandes; el carcinoma de testículo; el carcinoma de ovario; los carcinomas de células pequeñas del pulmón, y gran parte de los cánceres infantiles. Muchas veces estos procesos cancerosos se han diseminado en el momento del diagnóstico y no existe otra opción terapéutica. Otros cánceres avanzados tienen buena respuesta a la quimioterapia y pueden ser controlados durante periodos prolongados, por lo que se utiliza con frecuencia como tratamiento paliativo.
    Los dos principales problemas que limitan la utilización de la quimioterapia son la toxicidad y la resistencia. Las técnicas que evitan o controlan la toxicidad y disminuyen el riesgo de resistencias se han ido perfeccionando. Es importante la instauración precoz del tratamiento, la utilización de dosis óptimas del fármaco, la repetición de los ciclos con intervalos cortos si es posible, siempre que se permita la recuperación del paciente de los efectos tóxicos.
  • 13. Capítulo 3
  • 14. Cáncer de nariz y garganta
    Los cánceres que empiezan en el revestimiento de la cavidad nasal y de la garganta se llaman cánceres nasofaríngeos. Este tipo de cáncer es muy poco común en niños menores de 10 años, y se presenta levemente más a menudo en los niños mayores y adolescentes de 10 a 19 años de edad.
    El cáncer de nasofaringe se presenta asociado con la infección del virus de Epstein-Barr (VEB), el virus relacionado con la mononucleosis infecciosa. Este cáncer se disemina con mayor frecuencia hasta los ganglios linfáticos del cuello, lo que puede alertar al paciente, a sus padres o al médico sobre la presencia de este tumor. Este tumor se puede propagar hasta la nariz, la boca y la faringe, causando ronquidos, hemorragia nasal, obstrucción de las trompas de Eustaquio o pérdida de la audición. Puede invadir la base del cráneo, causando parálisis del nervio craneal o dificultades para mover la mandíbula (trismo). El cáncer se puede diseminar hasta sitios tan distantes como los huesos, los pulmones y el hígado.
    El tratamiento combina el empleo de cirugía, radioterapia y quimioterapia. El cáncer nasofaríngeo, por lo general, ya se ha diseminado hasta los huesos del cráneo y los ganglios linfáticos del cuello en el momento del diagnóstico; por lo tanto, la función principal de la cirugía es obtener material diagnóstico adecuado mediante una biopsia de los ganglios linfáticos afectados o del sitio primario. Hay estudios que muestran que la administración de quimioterapia antes de la radioterapia es un tratamiento eficaz para este tumor.
    Estesioneuroblastoma
    El estesioneuroblastoma (neuroblastoma olfatorio) es un tumor pequeño, muy poco frecuente, que se origina en el bulbo olfatorio (órgano responsable del sentido del olfato) que se encuentra en la parte delantera del cerebro. La mayoría de los niños presentan un tumor en la nariz o la garganta en el momento del diagnóstico. El tumor puede diseminarse hasta los ojos, los senos nasales y la parte delantera del cerebro. El estesioneuroblastoma se presenta más a menudo en niños varones y, por lo general, aparece durante la adolescencia. Es muy raro que la enfermedad se disemine hasta otras partes del cuerpo. El tratamiento para este cáncer habitualmente es cirugía y radioterapia; también se puede usar quimioterapia antes o después de otros tratamientos. Los tratamientos más nuevos pueden incluir la cirugía de los senos paranasales realizada a través de un endoscopio, radiocirugía o radioterapia con haz de protón.
  • 15. La leucemia
    La leucemia es cáncer que comienza en el tejido que forma la sangre. Para entender el cáncer, es útil saber cómo se forman los glóbulos normales de la sangre.
    Células leucémicas
    En una persona con leucemia, la médula ósea produce glóbulos blancos (leucocitos) anormales. Las células anormales son células leucémicas.
    A diferencia de las células sanguíneas normales, las células leucémicas no mueren cuando deberían morir. Estas se aglomeran alrededor de los leucocitos, de los glóbulos rojos (eritrocitos) y plaquetas. Esto dificulta el funcionamiento de las células sanguíneas normales.
    Tipos de leucemia
    Los tipos de leucemia pueden agruparse según la rapidez con la que la enfermedad avanza y empeora. La leucemia puede ser crónica (la cual normalmente empeora en forma lenta) o aguda (la cual empeora rápidamente).
    Leucemia crónica. Al principio de esta enfermedad, las células leucémicas pueden todavía realizar algunas de las funciones de los leucocitos normales. Es posible que al principio las personas no tengan ningún síntoma. Los médicos suelen descubrir la leucemia crónica durante los exámenes de rutina; antes de la aparición de cualquier síntoma. La leucemia crónica empeora lentamente. A medida que aumenta el número de células leucémicas en la sangre, las personas empiezan a presentar síntomas, como ganglios linfáticos inflamados o infecciones. Cuando los síntomas aparecen, por lo general son leves al principio y empeoran poco a poco.
    Leucemia aguda. Las células leucémicas no pueden realizar ninguna de las funciones de los leucocitos normales. El número de células leucémicas aumenta rápidamente. La leucemia aguda suele empeorar en forma rápida.
  • 16. Los tipos de leucemia pueden agruparse también según el tipo de leucocito afectado. La leucemia puede comenzar en las células linfoides o en células mieloides. Vea la ilustración de dichas células. La leucemia que afecta a las células linfoides se llama linfoide, linfocítica o linfoblástica. La leucemia que afecta a las células mieloides se llama mieloide, mielógena o mieloblástica.
    Hay cuatro tipos comunes de leucemia.
    Leucemia linfocítica crónica (LLC). Afecta a las células linfoides y es por lo general de crecimiento lento. Hay más de 15 000 casos nuevos de leucemia cada año. A menudo, las personas que son diagnosticadas con esta enfermedad son mayores de 55 años. Casi nunca afecta a niños.
    Leucemia mieloide crónica (LMC). Afecta a células mieloides y por lo general es de crecimiento lento al principio. Hay aproximadamente 5 000 casos nuevos de leucemia cada año. Afecta principalmente a adultos.
    Leucemia linfocítica (linfoblástica) aguda (LLA). Afecta a células linfoides y es de crecimiento rápido. Hay más de 5 000 casos nuevos de leucemia cada año. La LLA es el tipo de leucemia más común entre niños pequeños. También afecta a adultos.
    Leucemia mieloide aguda (LMA). Afecta a células mieloides y es de crecimiento rápido. Hay más de 13 000 casos nuevos de leucemia cada año. Afecta tanto a adultos como a niños.
  • 17. Tumores de la tiroides
    Los tumores de tiroides (una glándula cercana a la tráquea que produce la hormona tiroidea, que ayuda a regular el crecimiento y el metabolismo) se clasifican como adenomas o carcinomas. Los adenomas son crecimientos benignos (no cancerosos) que pueden causar el agrandamiento de toda la glándula o parte de ella, la cual se extiende a ambos lados del cuello y puede ser bastante grande. Algunos de estos tumores pueden secretar hormonas. La transformación a un carcinoma maligno (cáncer) puede presentarse en algunas células, que entonces pueden crecer y diseminarse hasta los ganglios linfáticos del cuello o hasta los pulmones. Para mayor información, consultar la sección Síndrome de neoplasia endocrina múltiple (NEM) y el Complejo de Carney en este sumario.
    Los cánceres de tiroides se presentan con menos frecuencia en los niños y adolescentes menores de 15 años, y más a menudo en aquellos de 15 a 19 años de edad. La mayoría de los cánceres de tiroides se presenta en niñas. Por lo general, este cáncer aparece como un bulto o masa en la tiroidea, con posible inflamación de las glándulas linfáticas del cuello.
    El tratamiento requerido para todos los tumores de la tiroidea es la cirugía. Esta consiste, por lo general, en la extirpación de toda o casi toda la tiroidea y los ganglios linfáticos cercanos del cuello. Luego de la cirugía, se administra un tratamiento con una fórmula de yodo radiactivo para destruir las células y el tejido canceroso de la tiroidea que haya quedado. Después de la cirugía y el tratamiento con yodo radiactivo, debe darse terapia de reemplazo hormonal para compensar la pérdida de la hormona tiroidea. Es necesario realizar evaluaciones regulares para determinar si el cáncer se ha propagado hasta los pulmones. Los pacientes con cáncer de la tiroidea tienen, por lo general, una excelente supervivencia con relativamente pocos efectos secundarios. Los tumores de la tiroidea que recidivan (vuelven) habitualmente se tratan con yodo radiactivo. Inclusive los pacientes cuyo tumor se ha diseminado hasta los pulmones pueden esperar que, con el tratamiento correcto, no se reduzcan sus años de vida. Para los pacientes de cáncer de tiroides que se diseminó o volvió, están en estudio en ensayos clínicos terapias dirigidas que bloquean las señales que los tumores necesitan para crecer.
  • 18. Cánceres de la cavidad oral (boca)
    El cáncer de la boca es extremadamente poco frecuente en los niños y los adolescentes. La mayoría de los tumores de la cavidad oral son benignos (no cancerosos). Los tumores malignos incluyen los linfomas (a menudo, el linfoma de Burkitt) y los sarcomas (tumores de los tejidos blandos). El carcinoma espinocelular oral (cáncer de las células delgadas y planas que revisten la boca) es el tipo de cáncer más común de la cavidad oral en los adultos, pero es poco frecuente en los niños. Se puede presentar un carcinoma de células escamosas de la boca en pacientes de anemia de Fanconi, disqueratosis congénita (síndrome poco frecuente de insuficiencia de la médula ósea), enfermedad de injerto contra huésped crónica, epidermólisis ampollosa, xeroderma pigmentoso e infección por el papilomavirus humano. Los carcinomas mucoepidermoides son poco frecuentes y se pueden curar con cirugía sola. El tratamiento del cáncer de la cavidad oral en los niños puede incluir cirugía, quimioterapia y radioterapia.
    Tumores de las glándulas salivales
    Las glándulas salivales son las partes de la boca y la garganta que producen saliva. Muchos de los tumores en estas áreas surgen en la glándula parótida. Alrededor de 15% de estos tumores pueden surgir en las glándulas submandibulares o en las glándulas salivales menores, debajo de la lengua y la mandíbula. Con frecuencia, estos tumores no son cancerosos, pero en algunas raras ocasiones pueden ser malignos (cancerosos). Los sialoblastomas son un tipo de tumor de la glándula salival que se encuentra en los primeros meses de vida. Por lo general son benignos (no cancerosos), pero algunas raras veces pueden ser cancerosos. Las lesiones malignas incluyen el adenocarcinoma, el carcinoma no diferenciado, los carcinomas de células acinosas y el carcinoma mucoepidermoide. Estos tumores pueden presentarse después de la radioterapia y quimioterapia administrada para tratar una leucemia primaria o tumores sólidos. La extirpación quirúrgica completa es el tratamiento preferido, siempre que sea posible, acompañada de radioterapia y quimioterapia. El pronóstico (resultado) para los pacientes con estos tumores suele ser bueno.
  • 19. Cáncer de la laringe y papilomatosis
    Los tumores benignos y, especialmente, los tumores malignos (cancerosos) de la laringe son muy poco comunes. Los tumores malignos pueden estar relacionados con tumores benignos como pólipos y papilomas. Estos tumores pueden causar ronquera, dificultad para tragar y agrandamiento de los ganglios linfáticos del cuello. El rabdomiosarcoma (un tumor maligno del tejido muscular) es el más común de los tumores malignos de la laringe en los niños y habitualmente se trata con quimioterapia y radioterapia, en lugar de cirugía. El carcinoma espinocelular de la laringe debe tratarse con cirugía y radioterapia. El primer tipo de tratamiento usado para estas lesiones puede ser la cirugía láser.
    La papilomatosis de la laringe es un crecimiento excesivo benigno de los tejidos que revisten la laringe. Está relacionada con el virus del papiloma humano (VPH) y se trata con cirugía láser. Esta afección no es cancerosa, pero puede recidivar después del tratamiento. Estos tumores pueden producir ronquera porque están relacionados con nódulos verrugosos de las cuerdas vocales que se disemina con poca frecuencia; hasta el pulmón Con el tiempo, se pueden presentar cambios cancerosos en la laringe y el pulmón.
  • 20. Cáncer de las vías respiratorias superiores con cambios en el cromosoma 15
    Las vías respiratorias superiores incluyen la nariz, la garganta, la laringe, la tráquea y los pulmones. El cáncer de las vías respiratorias superiores puede ser causado por un cambio en un cromosoma específico. Cada célula del cuerpo contiene ADN (material genético almacenado en el interior de los cromosomas), que determina el aspecto de la célula y su funcionamiento. El cáncer se puede presentar cuando parte del ADN del cromosoma 15 se traslada a otro cromosoma o cuando el cromosoma 15 se rompe. Este tipo de cáncer se puede presentar en las vías respiratorias o en otros lugares a lo largo de la línea media del cuerpo, incluso el timo, el área entre los pulmones y la vejiga. Por lo general, ese cáncer no se puede curar.
    Los cánceres torácicos incluyen el cáncer de mama, los adenomas bronquiales, los tumores carcinoides bronquiales, el blastoma pleuropulmonar, los tumores esofágicos, los timomas y los carcinomas tímicos, los tumores del corazón y el mesotelioma. Estos cánceres son poco frecuentes en pacientes menores de 15 años de edad.
  • 21. Cáncer de mama
    La mayoría de los tumores que involucran la mama durante la niñez son fibroadenomas benignos (no cancerosos) que pueden vigilarse sin necesidad de una biopsia. En raras ocasiones, estos tumores de mama mostrarán un cambio maligno con crecimiento súbito y rápido. Son los llamados tumores filoides y se necesita hacerles una biopsia o extirparlos por medio de cirugía sin mastectomía. Se han notificado otros tipos de cáncer de mama, tanto en varones como mujeres menores de 21 años de edad. Los pacientes de cualquier cáncer tratados con radioterapia en la región torácica, inclusive las mujeres sobrevivientes del linfoma de Hodgkin, tienen un mayor riesgo de por vida de contraer cáncer de mama. Los mamogramas deben comenzar a los 25 años o 10 años después de recibir radioterapia en el tórax; de estas dos opciones, la que ocurra después. Para los niños y los adolescentes con cáncer de mama, las opciones de tratamiento incluyen cirugía y radioterapia, y cirugía. Los tumores de mama también pueden presentarse como cánceres que se han diseminado desde otros tipos de cáncer, como la leucemia, el rabdomiosarcoma, otros sarcomas o el linfoma; en especial, en los pacientes infectados con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).
  • 22. Tumores bronquiales
    Los tumores bronquiales (que son cánceres de la tráquea o bronquios mayores de crecimiento lento), o de las grandes vías respiratorias del pulmón, son con mayor frecuencia tumores carcinoides en los niños. Los síntomas incluyen tos y esputos con sangre y, como a veces pueden confundirse con síntomas asmáticos como el jadeo, puede haber una demora en el diagnóstico. El tratamiento principal es la cirugía para extirpar el tumor, los ganglios linfáticos y los vasos donde el cáncer se pueda haber diseminado. El pronóstico de la mayoría de los tumores bronquiales en los niños es excelente, aunque el cáncer se haya diseminado hasta áreas cercanas. En raras ocasiones, los tumores carcinoides se vuelven cánceres agresivos (de crecimiento rápido), con mayor probabilidad de diseminarse hasta otras áreas del cuerpo en el momento que se diagnostican. No están indicadas ni la quimioterapia ni la radioterapia, a menos que haya prueba documentada de metástasis (diseminación del cáncer hasta otras áreas del cuerpo). Los cánceres que comienzan en las células epiteliales que revisten la superficie del pulmón son poco frecuentes y tienden a estar en estado avanzado cuando se diagnostican. La evolución de los cánceres epiteliales de pulmón depende del aspecto de las células observadas bajo un microscopio y del estado del cáncer.
    Blastoma pleuropulmonar
    Los blastomas pleuropulmonares son tumores poco frecuentes que, por lo general, se presentan debajo del tejido que reviste el pulmón. En el blastoma pleuropulmonar se pueden encontrar cambios en un cromosoma específico. Cada célula del cuerpo contiene ADN (material genético que se almacena dentro de los cromosomas) el cual determina como una célula luce y actúa. Parte del ADN en el cromosoma 8 es, por lo general, anormal en estos tumores. El blastoma pleuropulmonar en estado temprano se forma como un tumor parecido a un quiste en el pulmón. Por lo general, se presenta en los dos primeros años de vida y tiene buen pronóstico. Los tumores en estadio tardío son sólidos y se pueden diseminar hasta el cerebro. Cuando el tumor se extirpa completamente mediante cirugía en algún momento del tratamiento, mejora la probabilidad de curación. Este tumor puede recidivar o diseminarse, a pesar de la extirpación quirúrgica. No hay opciones de tratamiento estándar para el blastoma pleuropulmonar. Los tumores en estadios tempranos se pueden tratar con cirugía sola o con cirugía y quimioterapia adyuvante para ayudar a prevenir que el tumor vuelva. Los tumores en estadios tardíos se pueden tratar con cirugía seguida de quimioterapia. Se puede usar radiación cuando el tumor no puede extirparse quirúrgicamente. Se ha observado que muchos pacientes jóvenes afectados por este tumor tienen antecedentes familiares de cáncer en algún pariente cercano. El blastoma pleuropulmonar también se puede presentar en los hermanos de los pacientes.
  • 23. Tumores de esófago
    El cáncer de esófago (el tubo muscular por el que pasa la comida desde la garganta hasta el estómago) es poco frecuente en el grupo de edad pediátrica. Los síntomas están relacionados con dificultad para tragar y la consecuente pérdida de peso. Las opciones de tratamiento para el cáncer de esófago son la radioterapia o la quimioterapia. Por lo general, el pronóstico es precario para este cáncer, que raras veces se puede extirpar completamente.
    Timomas y carcinoma tímico
    El cáncer del timo (un órgano del tórax, situado detrás del esternón) no se considera un timoma (cáncer) o un carcinoma tímico a menos que haya cambios cancerosos de las células epiteliales que cubren el órgano. El término timoma generalmente describe aquellos cánceres que no presentan cambios obvios en las células epiteliales. El carcinoma tímico presenta cambios bien definidos de las células epiteliales. Otros tumores que involucran a esta glándula son el linfoma del timo (cáncer que se origina en las células del sistema linfático) y los tumores de las células germinales (tumores que se originan en las células que dan lugar a los espermatozoides o los óvulos); estos tumores no son verdaderos timomas o carcinomas tímicos.
    Los timomas y los carcinomas tímicos son poco frecuentes, tanto en los adultos como en los niños. Hay diversos síndromes y enfermedades que se relacionan con el timoma; entre ellos, la miastenia grave, la polimiositis, el lupus eritematoso sistémico, la artritis reumatoide, la tiroiditis, el síndrome de Isaacs o neuromiotonía (un trastorno del nervio poco frecuente que ocasiona una constante rigidez y calambres) y la aplasia pura de glóbulos rojos. También algunos trastornos endocrinos (hormonales) como el hipertiroidismo, la enfermedad de Addison y el panhipopituitarismo pueden estar relacionados con un diagnóstico de timoma o carcinoma tímico.
    El cáncer del timo puede estar causado por el cambio de un cromosoma específico. Cada célula del cuerpo contiene ADN (material genético almacenado en el interior de los cromosomas), que determina el aspecto de la célula y su funcionamiento. El cáncer se puede presentar cuando parte del ADN del cromosoma 15 se traslada a otro cromosoma o cuando el cromosoma 15 se rompe. Este cáncer tipo de cáncer se puede presentar en el timo o en otros lugares a lo largo de la línea media del cuerpo, inclusive en parte de las vías respiratorias, el área entre los pulmones, y la vejiga. Por lo general, ese cáncer no se puede curar.
    Los timomas y los carcinomas tímicos suelen localizarse en la parte anterior del tórax y, por lo general, se descubren durante una radiografía rutinaria del tórax. Los síntomas pueden incluir tos, dificultad para tragar, opresión en el pecho, dolor en el pecho y falta de aire, aunque también puede haber síntomas no específicos. Estos tumores, por lo general, crecen lentamente pero pueden ser invasivos y diseminarse hasta órganos o ganglios linfáticos lejanos. El objeto de la cirugía es la extirpación completa. La radioterapia es necesaria para los pacientes con timoma o carcinoma tímico invasor, se haya realizado cirugía o no. La quimioterapia suele reservarse para los pacientes con enfermedad en estado avanzado que no han respondido ni a la radioterapia ni a los esteroides. El pronóstico para los pacientes con timoma o carcinoma tímico invasor suele ser precario, aunque se ha observado tasas de supervivencia significativamente más altas en los pacientes cuyo tumor no se ha diseminado hasta las áreas cercanas.
  • 24. Tumores de corazón
    Los tumores más comunes que empiezan en el corazón son benignos. En los niños estos tumores incluyen el rabdomiosarcoma (tumores de tejido muscular) y fibromas (tumores de tejido fibroso). Los mixomas son tumores benignos poco frecuentes que pueden ser parte de un síndrome heredado que se llama complejo de Carney (para mayor información, consultar la sección que se presenta más abajo sobre Síndromes de neoplasia endocrina múltiple (NEM) y complejo de Carney). Otros tumores benignos incluyen los tumores por miocardiopatía histiocitoide, los teratomas, los hemangiomas y los neurofibromas. Los tumores malignos que empiezan en el corazón son poco frecuentes, pero pueden incluir teratomas malignos, rabdomiosarcomas y condrosarcomas.
    Los pacientes pueden no tener síntomas por largos períodos de tiempo. Los síntomas incluyen ritmo cardíaco anormal, agrandamiento del corazón, líquido en la bolsa que rodea el corazón e insuficiencia cardíaca congestiva. Es posible la muerte súbita sin síntomas previos. El tratamiento exitoso puede exigir cirugía (que puede incluir un trasplante) y quimioterapia. Los tumores benignos del músculo cardíaco (rabdomiosarcomas) habitualmente se achican y desaparecen.
  • 25. Mesotelioma
    El mesotelioma, un cáncer extremadamente poco frecuente en los niños, puede afectar los tejidos que revisten el pulmón, el corazón o los órganos abdominales. Estos tumores se pueden diseminar sobre la superficie de los órganos sin invadir mucho el tejido subyacente y pueden diseminarse hasta los ganglios linfáticos cercanos o lejanos. El mesotelioma puede aparecer después del tratamiento exitoso de un cáncer anterior, especialmente después de un tratamiento con radioterapia. En los adultos, estos tumores se han relacionado con la exposición a amiantos, que fue usado como aislante en la construcción. Se desconoce el grado de exposición necesario para padecer de cáncer y no hay ninguna información acerca de los niños expuestos a amiantos.
    Cáncer de la corteza suprarrenal
    La corteza suprarrenal es la capa externa de las glándulas suprarrenales. Las glándulas suprarrenales son un par de órganos cerca del borde delantero del riñón; su función es producir hormonas como la hormona glucocorticoide y la epinefrina. Los cánceres en esta región se clasifican como carcinomas y adenomas. Por lo general, los adenomas son benignos, mientras que los carcinomas corticosuprarrenales frecuentemente secretan hormonas y pueden hacer que el paciente presente características masculinas, independientemente de su sexo. Los pacientes pediátricos con carcinoma corticosuprarrenal padecen con frecuencia del síndrome de Li-Fraumeni, una afección hereditaria que predispone a los miembros de una familia a padecer de múltiples cánceres, incluso de cáncer de mama, rabdomiosarcoma y osteosarcoma (cáncer de los huesos). Estos tumores pueden afectar los riñones, los pulmones, los huesos y el cerebro. La extirpación quirúrgica debe intentarse pero, cuando el tumor se ha diseminado mucho, no siempre es posible. El tratamiento adicional puede incluir el uso de una hormona artificial que bloquea los efectos masculinizantes del tumor. El pronóstico para el paciente cuyo tumor pequeño se ha extirpado completamente es excelente, pero puede ser precario para aquél que tiene tumores primarios grandes o la enfermedad ha hecho metástasis (enfermedad que se ha diseminado hasta otras partes del cuerpo) en el momento del diagnóstico. El estado del tumor es un importante factor que influye en la posibilidad de recuperación de los niños con tumores adrenocorticales. Cuando sea posible, se debe repetir la cirugía para los tumores que reaparecen y que se diseminan hasta la vena cava inferior (una vena grande que desemboca en el corazón).
    Cáncer de estómago
    El cáncer que empieza en el estómago es poco frecuente en los niños. Los síntomas incluyen un dolor impreciso en el abdomen superior, que puede relacionarse con pérdida del apetito y pérdida de peso. Muchas personas se ponen anémicas, pero no muestran ningún síntoma antes de que se produzca la diseminación metastásica. Otros síntomas pueden incluir náusea, vómitos, cambios de los hábitos intestinales, mal apetito y debilidad e infección por Helicobacter pylori. El tratamiento debe incluir cirugía. Para las personas a las que no se las puede someter a una extirpación quirúrgica completa, se puede utilizar radioterapia junto con quimioterapia. El pronóstico depende del grado de la enfermedad en el momento del diagnóstico y del éxito del tratamiento apropiado a la situación clínica. Debido a que se presenta con tan poca frecuencia en el grupo de edad pediátrica, hay poca información sobre los resultados del tratamiento en los niños.
  • 26. Cáncer de páncreas
    Los tumores del páncreas (una glándula en el abdomen que elabora jugos pancreáticos y produce hormonas) son poco frecuentes en los niños y los adolescentes. En esta categoría general, se incluyen tumores que pueden surgir en cualquier sitio dentro del páncreas. La mayoría de los tumores pancreáticos no secretan hormonas, aunque algunos secretan insulina que puede producir síntomas de debilidad, fatiga, hipoglucemia y coma. Si el tumor interfiere con la función normal de las células de los islotes de Langerhans (células que producen hormonas en el páncreas), los pacientes pueden tener diarrea acuosa o anomalías en el equilibrio de la sal. A veces, hay una obstrucción en la cabeza del páncreas que se relaciona con ictericia y sangrado gastrointestinal.
    El tratamiento incluye varios procedimientos quirúrgicos para extirpar el páncreas y el duodeno, o parte del páncreas. Se desconoce la eficacia de la radioterapia en los pacientes pediátricos. La quimioterapia puede resultar útil en el tratamiento del carcinoma pancreático localizado o metastásico, aunque se han tratado con éxito pocos casos. El pancreoblastoma se puede tratar con quimioterapia de combinación administrada antes o después de la cirugía. Las tasas de respuesta y de supervivencia por lo general no son favorables.
  • 27. Cáncer colorrectal
    En los Estados Unidos de América, el carcinoma de intestino grueso es poco frecuente en el grupo de edad pediátrica: una de cada millón de personas menores de 20 años de edad por año. En los niños, más de la mitad de los tumores del colon comienzan en el lado derecho, a diferencia de los adultos que tienen más tumores de colon en el lado izquierdo. El cáncer del colon en los niños está frecuentemente relacionado con un síndrome familiar de cáncer colorrectal o con un patrón heredado. La persona cuya familia tiene antecedentes de pólipos intestinales, que pueden a la presentación de múltiples pólipos adenomatosos (tumores benignos), tiene mayor riesgo de padecer de cáncer colorrectal. Los pólipos juveniles no se relacionan con un aumento en la incidencia de cáncer ni con el riesgo de padecerlo.
    El cáncer colorrectal se suele presentar con síntomas relacionados con el sitio del tumor. Los cambios en los hábitos intestinales se relacionan con tumores de recto y de colon inferior. Los tumores de colon derecho pueden causar síntomas más sutiles, pero se relacionan con frecuencia con una masa abdominal, pérdida de peso, disminución del apetito y sangre en las heces. Cualquier tumor que cause la obstrucción completa del intestino grueso puede provocar la perforación del intestino y diseminar las células del tumor dentro de la cavidad abdominal.
    El carcinoma colorrectal muy pocas veces se diagnostica en un paciente pediátrico; sin embargo, los síntomas gastrointestinales imprecisos deben alertar al médico para que investigue esta posibilidad. La mayoría de los pacientes presentan pruebas de enfermedad metastásica (cáncer que se ha propagado hasta otras partes del cuerpo), ya sea en forma de tumor macroscópico o de depósitos microscópicos en los ganglios linfáticos, en la superficie del intestino o en otros órganos dentro del abdomen. La extirpación quirúrgica completa debe ser el objetivo principal del cirujano, pero en la mayoría de los casos esto es imposible; la extracción de grandes porciones de tumor produce poco beneficio para los individuos con enfermedad metastásica extensa. La mayoría de los pacientes con enfermedad metastásica microscópica, por lo general, presentan enfermedad metastásica macroscópica; pocos individuos con enfermedad macroscópica sobreviven en el largo plazo.
    La terapia actual incluye el uso de radioterapia para los tumores rectales y del colon inferior, en conjunto con quimioterapia.
    Tumores carcinoides
    Los tumores carcinoides pueden afectar el revestimiento del pulmón, los intestinos delgado o grueso o el hígado, y pueden ser benignos o cancerosos. La mayoría de las lesiones pulmonares son benignas. El tratamiento de los tumores carcinoides metastásicos del intestino grueso o del estómago es más complicado y requiere un tratamiento similar al que se emplea para el cáncer colorrectal.
  • 28. Tumores del estroma gastrointestinal
    El tumor de las células del estroma gastrointestinal (TEGI) comienza, por lo general, en la pared del aparato digestivo. Este tumor puede ser canceroso o no. Por lo común, se encuentra en adultos y es poco frecuente en niños. El TEGI es más común en las niñas y habitualmente aparece en pacientes de más de 10 años de edad. La mayoría de los niños con TEGI tienen tumores en el estómago y contraen anemia causada por sangrado gastrointestinal. Se encuentra que un pequeño número de niños con TEGI padecen de uno de dos trastornos genéticos, la tríada de Carney o el síndrome de Carney Stratakis.
    El TEGI en los niños no es la misma enfermedad que en los adultos. Se debe ver a los pacientes en centros que se especializan en el tratamiento del TEGI y todos los tumores se deben analizar para verificar cambios genéticos. Un pequeño número de niños tienen tumores con cambios genéticos similares a los que se encuentran en pacientes adultos. Estos niños son tratados con un tipo de medicamento que bloquea estos cambios y que se llama inhibidor de la tirosina cinasa.
    El tratamiento para la mayoría de los niños cuyos tumores no muestran cambios genéticos incluye una cirugía para extirpar el tumor cuando esto es posible. Si la enfermedad vuelve al mismo lugar y no se puede extirpar, pero no causa síntomas, se puede recomendar una espera cautelosa. Si la enfermedad evoluciona o provoca síntomas, una opción puede ser el tratamiento con un inhibidor de la tirosina cinasa. Sin embargo, no hay suficientes pruebas como para recomendar la terapia con un inhibidor de la tirosina cinasa como tratamiento estándar adyuvante para los niños.
    Cáncer de vejiga
    El cáncer de vejiga es extremadamente poco frecuente en los niños. El carcinoma más común que afecta la vejiga es el cáncer de células de transición que, por lo general, se presenta con sangre en la orina. El diagnóstico y el tratamiento de este tumor son los mismos para los niños, los adolescentes y los adultos. Los adolescentes que padecen de este tumor tienden a ser susceptibles a padecer de otros cánceres. El cáncer de la vejiga puede presentarse en los adolescentes como efecto tardío de ciertos medicamentos de quimioterapia recibidos como tratamiento para otros tumores de la niñez o para la leucemia.
  • 29. Cáncer de testículo
    Los tumores de testículo son muy poco frecuentes en los niños pequeños. Hay dos tipos de tumores de testículo: tumores de células germinales y tumores de células no germinales. Los tumores de células germinales empiezan en las células que elaboran los espermatozoides o los óvulos, y pueden ser benignos o malignos. Los tumores de testículo de células germinales incluyen los teratomas benignos (el tumor de testículo más común en los niños varones) y los no seminomas malignos. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Tratamiento de los tumores extracraneales de células germinales en la infancia.) Los tumores de células no germinales, como los tumores del estroma, son muy poco frecuentes en los niños varones y, habitualmente, son benignos. Los tumores testiculares de niños varones se pueden tratar con cirugía, pero hay pocos estudios sobre niños.
    Cáncer de ovario
    La mayoría de los tumores ováricos en los niños son benignos (no cancerosos). Entre los cánceres más frecuentes que afectan los ovarios están aquellos que tienen su origen en las células germinales (comienzan en las células que producen espermatozoides u óvulos); estos son más frecuentes en los niños que en los adultos. Los tumores ováricos se presentan con más frecuencia en las niñas de 15 a 19 años. Entre los síntomas comunes del cáncer de ovarios están las menstruaciones dolorosas y el dolor de abdomen. El tratamiento se relaciona con el estado de la enfermedad y puede incluir cirugía, radioterapia y quimioterapia. Los tumores de células de Sertoli-Leydig del ovario son poco comunes en las niñas pequeñas y pueden causar la aparición de rasgos sexuales masculinos o signos tempranos de pubertad. Los carcinomas de células pequeñas del ovario son tumores muy poco frecuentes y de crecimiento rápido que pueden causar concentraciones de calcio más altas que lo normal. Los carcinomas de células pequeñas se pueden tratar con cirugía y quimioterapia, pero hay pocos estudios sobre niños.
  • 30. Carcinoma de cuello uterino y vagina
    El cáncer de cuello uterino y vagina es muy poco frecuente en los niños y adolescentes. La mayoría de los pacientes jóvenes diagnosticados con cáncer de cuello uterino y vagina estuvieron expuestos al medicamento dietilestilbestrol (DES) antes de su nacimiento cuando les fue administrado a las madres. El DES se administró a las mujeres embarazadas entre 1945 y 1970 a fin de evitar que pierdan la criatura durante el embarazo (aborto espontáneo). El síntoma más común del cáncer de cuello uterino o vagina es el sangrado vaginal. El tratamiento incluye cirugía seguida de radiación y, posiblemente, quimioterapia.
  • 31. Síndromes de neoplasia endocrina múltiple (NEM) y complejo de Carney
    El síndrome de neoplasia endocrina múltiple o NEM es un conjunto de trastornos familiares que causan cambios anormales en más de un órgano endocrino (el tejido endocrino secreta hormonas). Esos cambios pueden incluir hiperplasia (crecimiento excesivo de los tejidos) o tumores benignos (no cancerosos).
    Estos trastornos, que se llaman NEM 1, NEM 2, NEM 2B y carcinoma medular de tiroides familiar (CMTF), son causados por genes anormales. Los pacientes y los miembros de la familia en riesgo de contraer estos síndromes se deben someter tanto a una prueba genética como a exámenes físicos.
    El NEM 1 (síndrome de Werner) puede incluir tumores de la glándula pituitaria, la paratiroides y las estructuras suprarrenales, gástricas y pancreáticas.
    El NEM 2A (síndrome de Sipple) se relaciona con el carcinoma medular de tiroides familiar (cáncer que se forma en las células de la tiroides que elaboran la hormona calcitonin) y la hiperplasia de la paratiroides, así como con el feocromocitoma (un tumor que habitualmente es benigno que se forma en el centro de la glándula suprarrenal y la hace elaborar demasiada adrenalina). El NEM 2B se relaciona con el carcinoma medular de la tiroides, la hiperplasia de las paratiroides y los adenomas, así como con el feocromocitoma, los neuromas mucosos y los ganglioneuromas. Los pacientes con el síndrome NEM 2A habitualmente se someten a cirugía para extirpar la tiroides cuando tienen 5 años de edad o cuando se encuentran cambios genéticos para prevenir el cáncer. Se debe hacer análisis de los familiares de pacientes con el síndrome NEM 2A durante la etapa temprana de la infancia, antes de los 5 años, para determinar la presencia del gen anormal que conduce a padecer de este tipo de cáncer. Si se encuentra este cambio genético, los pacientes deben someterse a una cirugía para extraer la tiroides y reemplazarla con un trasplante de una de sus propias glándulas paratiroideas al cabo de cierta edad.
    Los pacientes con el síndrome NEM 2B pueden tener una contextura esbelta y extremidades largas y delgadas, un paladar de arco alto y tórax en forma de "pecho ahuecado" (embudo) o un arco del pie anormalmente alto. Los labios pueden tener apariencia gruesa debido a los tumores en las membranas mucosas. En este síndrome, el cáncer medular de la tiroides puede ser particularmente invasor y, por lo tanto, se debe extirpar la tiroides en la infancia para prevenir el cáncer en estos niños afectados.
    El carcinoma medular de tiroides familiar (CMTF) es una forma heredada del cáncer medular de la tiroides que se presenta sin un feocromocitoma o un adenoma o hiperplasia de la paratiroides.
    La enfermedad de Hirschsprung (una afección presente en el nacimiento que causa el bloqueo del intestino grueso por falta de contracciones musculares) también se relaciona con el carcinoma medular de la tiroides. Los pacientes de la enfermedad de Hirschsprung deben ser examinados para detectar cambios genéticos que se pueden relacionar con este cáncer. Si se descubren tales cambios, se debe considerar realizar una cirugía para extirpar la tiroides y así prevenir un cáncer.
    El complejo de Carney es un síndrome heredado que causa mixomas (tumores benignos) del corazón y la piel, lentigines (manchas de sol marrones en la piel), nevos azules (lunares benignos), síndrome de Cushing, y tumores endocrinos y no endocrinos. Para los pacientes del complejo de Carney, el pronóstico depende de la frecuencia en que recidivan los tumores del corazón, la piel u otros.
    El desenlace para los pacientes con síndrome NEM 1 generalmente es bueno, mientras se administre un tratamiento adecuado para los tumores paratiroideos, pancreático y pituitario. El desenlace para los pacientes con el síndrome NEM 2A también es, por lo general, favorable, pero existe la posibilidad de que el carcinoma medular de la tiroides y el feocromocitoma recidiven. El cáncer medular de la tiroides en niños con el síndrome NEM 2B puede ser difícil de curar.
    El tratamiento del carcinoma medular tiroideo puede incluir la participación en un ensayo clínico de un inhibidor de la tirosina cinasa tomado por vía oral; se trata de un medicamento que dificulta la comunicación entre las células y su crecimiento, y puede prevenir el crecimiento del tumor.
  • 32. Cáncer de la piel (melanoma, carcinoma de células basales, carcinoma espinocelular)
    El melanoma es el cáncer de piel más común en los niños, seguido de los carcinomas de células basales y de células escamosas. La incidencia de melanoma en los niños y adolescentes representa aproximadamente 1% por ciento de los casos nuevos de melanoma que se diagnostican cada año en Estados Unidos de América. El melanoma se presenta con menos frecuencia en niños menores de 10 años y se presenta con más frecuencia en los niños y adolescentes de 10 a 19 años. La tasa de melanoma en los niños ha aumentado en últimos decenios. Los niveles más altos de la luz ultravioleta del sol aumentan el riesgo de este cáncer.
    Las afecciones que aumentan el riesgo de melanoma en los niños y adolescentes incluyen el nevo melanocítico gigante (manchas grandes congénitas que pueden cubrir el tronco y el muslo), xeroderma pigmentoso (una afección genética poco frecuente caracterizada por una sensibilidad extrema a la luz del sol), ciertos trastornos del sistema inmunitario y el síndrome de Werner. Los rasgos que aumentan el riesgo de padecer melanoma en todos los grupos de edad incluyen la exposición a la radiación ultravioleta, ser pelirrojo, tener ojos azules o pecas, dificultad para broncearse y antecedentes familiares de melanoma. El melanoma en los niños es similar en muchos aspectos a la enfermedad en los adultos, aunque el grosor de las lesiones en los niños no parece predecir la probabilidad de que el melanoma se cure.
    El carcinoma de células basales aparece por lo general en forma de bulto elevado o de lesión ulcerada, comúnmente en áreas de exposición previa al sol. El carcinoma espinocelular suele presentarse como lesiones rojizas con grados variables de escamas o costras, y una apariencia semejante al eccema, las infecciones, los traumas o la psoriasis.
    Los carcinomas de células basales y de células escamosas, por lo general, se pueden curar con cirugía sola, pero el tratamiento del melanoma requiere mayor consideración por su potencial para la metástasis. La cirugía que se realiza para tratar el melanoma depende del tamaño, el sitio donde se encuentra, el grado de invasión y la extensión de la diseminación metastásica o el estadio del tumor. Si el melanoma no se diseminó hasta los ganglios linfáticos, se puede administrar terapia biológica complementaria para aumentar las posibilidades de curación. Si el melanoma se diseminó más allá de los ganglios linfáticos, el tratamiento puede incluir una combinación de quimioterapia y terapia biológica.
  • 33. Cordoma
    El cordoma es un tipo muy poco frecuente de tumor óseo que se puede presentar en cualquier punto a lo largo de la columna vertebral, desde la base del cráneo hasta el hueso de la rabadilla. Los cordomas se originan en conglomerados de células sobrantes durante el desarrollo de la columna vertebral en el embrión. Esas células generalmente desaparecen, pero muy raramente permanecen y crecen hasta formar tumores. En los niños y los adolescentes, los cordomas se forman con más frecuencia en la base del cráneo; por eso es difícil extirparlos mediante cirugía. Los síntomas varían y pueden incluir dolor y dificultades nerviosas. Cuando el cordoma retorna, por lo general vuelve a la misma región, pero puede aparecer en los pulmones y otras áreas óseas.
    El tratamiento estándar incluye cirugía y radioterapia. Los mejores resultados se observan con la terapia con haces de protones, una clase especial de radiación de alta energía que es distinta a una radiografía.
    Cáncer de sitio primario desconocido
    Un cáncer se puede formar en cualquier tejido del cuerpo y se puede propagar desde el sitio primario (el primer lugar donde el cáncer empieza a crecer) hasta otras partes del cuerpo. El cáncer que se ha diseminado hasta otras partes del cuerpo desde el lugar donde se originó se llama cáncer metastásico. Las células del cáncer metastásico generalmente se parecen a las células del tipo de tejido donde el cáncer comenzó. Por ejemplo, las células del cáncer de mama que se diseminan hasta el pulmón, se parecen a las células del cáncer de mama, no a las células del cáncer de pulmón. A veces, las células de un cáncer metastásico están en el cuerpo, pero las pruebas no pueden detectar un tumor primario. Si las células cancerosas se encuentran en el cuerpo, pero las pruebas no pueden identificar el lugar donde comenzó el cáncer, la enfermedad se llama cáncer de sitio primario desconocido. El tratamiento se basa en el aspecto de las células bajo un microscopio, los síntomas y edad del paciente y el grado del cáncer en el cuerpo. Por lo general, el tratamiento consiste en quimioterapia o radioterapia.
  • 34. Conclusión
    La medida más eficaz en la prevención del cáncer es la eliminación del consumo de tabaco, ya que el 30% de las muertes por cáncer son producidas por su consumo. El control de la dieta también reduce la mortalidad: disminuir la ingesta calórica para evitar la obesidad, reducción de las calorías procedentes de la grasa a un 20% de la dieta, reducción del consumo de carnes rojas, aumento de la ingesta de fibra (cereales, frutas y verduras) y alimentos protectores (con contenido en vitaminas C y A, verduras como el repollo, la coliflor, el brócoli o las coles de Bruselas). Debe limitarse el consumo de alimentos ahumados, en salazón o ricos en nitritos, así como el consumo de alcohol.
    El control sobre los factores ambientales incluye la eliminación de productos cancerígenos en el lugar de trabajo y en el hogar, como por ejemplo la eliminación de la exposición a las fibras de asbesto o la reducción del gas radón en el hogar.
    Las técnicas de detección precoz pueden realizarse para el cáncer de cérvix (cuello uterino), mama, colon, recto y próstata. Es recomendable la realización de un chequeo anual a partir de los 40 años incluso en la ausencia de síntomas; los países con sistema público de salud no siempre ofrecen este servicio y el paciente debe sufragar el gasto. El cáncer de mama se considera uno de los principales problemas de salud en los países desarrollados y muchas mujeres mueren cada año por esta causa. Las mujeres mayores de 50 años son las que tienen mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama y el riesgo máximo lo presentan las pacientes con una edad superior a 75 años. La citología ha demostrado ser un método eficaz para la detección precoz de cáncer de cérvix. Se recomienda la realización de una citología cada 3 años siempre que se hayan detectado 2 citologías negativas en intervalos anuales. En muchos países desarrollados el aumento en el número de personas que disfrutan sus vacaciones en países de clima cálido ha producido un aumento en el cáncer de piel. Se recomiendan las medidas preventivas, como el uso de cremas o pantallas protectoras frente a la acción potencialmente lesiva de los rayos ultravioletas solares.
    La adopción generalizada de las medidas de detección precoz podría reducir la incidencia de cáncer de mama y colon, e incrementar la tasa de curación del cáncer de mama, colon, recto, cuello uterino y próstata.