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  • 1. ASESORIA TEORICA Y METODOLOGICA PARA EL FORTALECIMIENTO DEL PROCESO DE EXTENSION FORESTAL DE CONAF ______________________________________________________________________ CORPORACIÓN NACIONAL FORESTAL
  • 2. CORPORACIÓN NACIONAL FORESTAL. GERENCIA DESARROLLO Y FOMENTO FORESTAL. DEPARTAMENTO FOMENTO FORESTAL. Edición: Santiago del Pozo D.1 Diseño y Diagramación: Alvaro Pardo Cabello.2 Producción: Pablo Bravo G.3 1 Ingeniero Forestal. Jefe Depto. Fomento Forestal – CONAF. 2 Ingeniero Forestal. 3 Antropólogo. 2
  • 3. RESUMEN EJECUTIVO El presente informe representa el resultado de la asesoría teórica y metodológica dirigida a CONAF para el fortalecimiento de su “Proceso de Extensión Forestal”. La construcción de este trabajo se desarrolla a partir de un diagnóstico, el cual dirigió su mirada hacia la identificación de las debilidades y potencialidades de la experiencia práctica y teórica llevada a cabo por el Departamento de Fomento Forestal de la CONAF, con lo cual se construyó un cimiento referencial que orientó las propuestas que se elaboraron. Este diagnóstico se sustentó sobre dos ejes metodológicos: • Sistematización a partir de una muestra representativa de los Planes de Desarrollo Forestales Comunales elaborados por los extensionistas de CONAF, centrando los criterios analíticos en las etapas centrales de una planificación participativa: diagnostico, identificación de demandas y construcción de plan de desarrollo. • Revisión teórica y conceptual de los documentos elaborados por CONAF, poniendo énfasis en los conceptos claves que respaldan la correcta aplicación de una metodología participativa y al marco teórico referencial que implica un proceso de extensión forestal dirigido a campesinos. A partir del diagnóstico realizado, se identifican los aspectos prácticos y conceptuales que se considera pertinente enriquecer dentro del proceso de extensión. De esta manera, los informe previos al presente informe final, se centran en estos aspectos, a saber, una contextualización histórica y conceptual de la participación ciudadana; la inclusión de un proceso diagnóstico diferenciado; fortalecer la etapa de “identificación de demandas” ; una inclusión más profunda de la perspectiva de género dentro del proceso de extensión; la diferenciación 3
  • 4. entre “técnicas participativas” y “metodologías cualitativas”; y aspectos prácticos a considerar por los extensionistas. Es bajo estos temas como se estructura el presente informe, el cual pretende convertirse en una nueva herramienta de insumos teóricos y prácticos, dirigido principalmente a los extensionistas, con el fin de enriquecer aún más los logros obtenidos en este proceso de extensión forestal llevado a cabo por CONAF 4
  • 5. INDICE INTRODUCCION……………………………………………………….............................. 2 INDICE…………………………………………………………………………………...…… 4 LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA Y LA CONSTRUCCIÓN DE CIUDADANÍA COMO POLÍTICA DE GOBIERNO………………………………….. 6 HACIA UNA CONCEPTUALIZACIÓN DE PARTICIPACIÓN CIUDADANA…………11 ALGUNAS CONSIDERACIONES EN RELACIÓN A LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA……………………………………………………….14 DIAGNÓSTICO PARTICIPATIVO…………………………………………………………20 Relevancia del diagnóstico dentro del proceso metodológico de extensión forestal………….. 20 Enfoque del diagnóstico…………………………………………………………………….………….21 Ejes de trabajo………………………………………………………………………………………….23 Ecosistema………………………………………………………………………………………………24 Sistemas de Producción………………………………………………………………………………..24 Relaciones Sociales…………………………………………………………………………………….24 Contexto institucional…………………………………………………………………………….……..25 Información secundaria…………………………………………………………………………………27 IDENTIFICACIÓN DE DEMANDAS………………………………………………………..28 Necesidades, aspiraciones y demandas…………………………………………………..…….…...29 Análisis diferenciado de las aspiraciones y demandas……………………………………………..30 Consideraciones metodológicas relevantes en la identificación de demandas………………….31 El CONCEPTO DE GÉNERO………………………………………………….……………33 GENERO Y DESARROLLO: LOS PRINCIPALES ENFOQUES……………………….34 PLANIFICACIÓN CON PERSPECTIVA DE GÉNERO…………………………………..35 5
  • 6. PLANIFICACIÓN PARTICIPATIVA CON PERSPECTIVA DE GÉNERO EN PROYECTO FORESTALES…………………………...………………41 TÉCNICAS PARTICIPATIVAS PARA UN PROCESO DE EXTENSIÓN FORESTAL……………………………………………………………… 42 METODOLOGÍAS CUALITATIVAS DENTRO DE UN PROCESO DE EXTENSIÓN FORESTAL………………………………………..52 6
  • 7. LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA Y LA CONSTRUCCIÓN DE CIUDADANÍA COMO POLÍTICA DE GOBIERNO Una de las orientaciones centrales que ha conducido el quehacer de los gobiernos de la concertación tiene relación con la instauración del tema de “participación ciudadana” como un requisito fundamental en la consolidación de un proceso democrático. Como elementos centrales de este desafío podemos identificar la necesidad de restablecer un vínculo que acercase a la sociedad civil con el Estado, el imperativo de fortalecer un ejercicio de ciudadanía en un sentido amplio en miras de la construcción de sujetos activos, y el generar los mecanismos y los espacios necesarios para la participación ciudadana en el ámbito local. Recapitulando en nuestra historia reciente, podemos decir en relación a los hechos que afectaron al proceso de participación ciudadana, que durante el régimen militar se descomponen los canales creados históricamente entre el Estado y la sociedad civil, así como también, amparados en figuras legales e institucionales represivas, se padeció de la restricción de las organizaciones sociales. Con el advenimiento de la democracia en nuestro país se llevaron a cabo diversas iniciativas legales dirigidas a corregir esta situación heredada. Es así que se reformula la Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades y se propone el proyecto de Ley sobre Gobierno y Administración Regional, iniciativas tendientes a dar mayor participación a la ciudadanía para elegir a sus representantes, así como también a descentralizar el aparato Estatal entregando mayor autonomía a las regiones y a las comunas3 . 3 MIDEPLAN, 1992 7
  • 8. Orientado también por la necesidad de restaurar las vías democráticas y participativas violentadas, el primer gobierno de la concertación presenta un proyecto de Ley sobre Juntas de Vecinos y Organizaciones Comunitarias Funcionales, iniciativa que buscaba restituir la importancia que las Juntas de Vecinos y las organizaciones funcionales en general, poseen como órganos territoriales para la participación y el desarrollo comunal. Ahora , si bien es cierto que estas medidas han sido cruciales para retomar una senda democrática en donde la participación y la ciudadanía sean concebidas y practicadas como un derecho fundamental, no son suficientes en si para garantizar una real activación de la participación ciudadana entendida como un proceso en virtud del cual las personas intervienen en forma de acción colectiva, desarrollando y fortaleciendo a las personas y a los grupos en su capacidad de incidir en la toma de decisiones sobre aquellos aspectos que les afectan, sean estos de índole político, económico, social o cultural. Cabe señalar también que el ejercicio de la ciudadanía necesariamente ha de ser retomado en su sentido amplio, esto es, no restringido a una serie de derechos y deberes específicos, donde el voto se consagre como la máxima expresión de ciudadanía, sino que entendido como la generación de instancias en donde se puedan desarrollar sujetos sociales activos. Es aquí en donde la participación cumple un rol fundamental. “Los procesos participativos han sido históricamente un pasaje social común para los miembros de la comunidad a lo largo de su vida. Ello integra y consagra al individuo con sus derechos y obligaciones y permite su acceso a los diversos estados sociales, productivos, económicos y religiosos como un miembro más de la comunidad. En tiempos modernos este desarrollo personal a través de la consecución de deberes y derechos y su participación en la comunidad, constituye la ciudadanía” 4 4 Muñoz, 1998, 8
  • 9. Bajo esta perspectiva, la participación y la construcción de ciudadanía como política pública se ha orientado a dos aspectos correlacionados que le dan un sustento práctico tanto a nivel institucional como organizacional: • Por una parte, a través de la creación de la División de Organizaciones Sociales dependiente del Ministerio de Secretaría General de Gobierno se ha buscado fortalecer a la sociedad civil fomentando la capacidad de gestión de las organizaciones sociales, ampliando el derecho de asociación, generando los canales de información y participación, e impulsando la participación de los ciudadanos en los asuntos públicos. Estos aspectos se pueden sintetizar en la búsqueda de una interlocución efectiva entre el Estado y los actores sociales. “La División debe contribuir sustantivamente a que el Estado tenga una interlocución con la sociedad civil, más específicamente con el mundo de las organizaciones sociales, facilitando la comunicación e información desde el gobierno hacia los ciudadanos y desde estos hacia el gobierno, estimulando la participación social5 ” Así también, en la adecuación de la organización y de los procedimientos de la administración pública en su desempeño institucional, de modo de facilitar una interlocución eficaz y permanente con la ciudadanía, generando y garantizando los espacios, mecanismos institucionales y estrategias de gobiernos, que hagan posible la participación efectiva en múltiple niveles y ámbitos6 . Este último punto se condice con políticas gubernamentales que respaldan al proceso de participación ciudadana como factor democratizador indispensable. Entre estas principales políticas podemos señalar: 5 Ministerio Secretaria General de Gobierno, 1994 6 Op. Cit 9
  • 10. • La modernización del Estado como un modelo de gestión pública transparente, abierto al control ciudadano y que articule la eficacia con la participación de la comunidad. • La profundización de los procesos de descentralización y regionalización en la búsqueda del fortalecimiento de los gobiernos municipales y regionales, perfeccionando los canales institucionales de participación social a nivel local. • La incorporación en los distintos Ministerios de Acción Social y en sus reparticiones relacionadas, el componente participativo en sus políticas, planes y programas. • Podemos entonces, definir dos grandes ejes de acción sobre los cuales se ha estructurado la participación ciudadana como política de gobierno: por una parte, mediante la adecuación y reestructuración institucional, y por otra, a través del traspaso de capacidades a la sociedad civil, principalmente a las organizaciones. Ambos ejes se articulan en la búsqueda de interlocución, mediante la generación de flujos efectivos de información, comunicación y participación. En relación a este primer eje, cabe señalar que no es misión de una política de gobierno el fijar las líneas operativas para implementar las metas propuestas en torno a la participación ciudadana, sino que su función es precisamente fijar estas metas. Por tanto, es responsabilidad de los distintos Ministerios, instituciones públicas, y administraciones regionales y locales el formular las estrategias para el logro de estas metas, fijando así sus propias misiones institucionales respecto a la premisa participativa7 . Es importante señalar en torno al segundo eje definido, que bajo el concepto de participación ciudadana entendido como la capacidad de los sujetos en acción colectiva de incidir sobre las decisiones que les afectan, el énfasis del gobierno apunta a fortalecer las voluntades solidarias de los ciudadanos en función de las 7 Op. cit. 10
  • 11. necesidades y recursos para mejorar su calidad de vida, por tanto está dirigido a los sectores más necesitados y empobrecidos sobre los cuales se busca dotar de herramientas sociales y técnicas necesarias para que estos sean participes activos en sus procesos de desarrollo, con implicancias recíprocas en el accionar de la gestión pública. “Debemos avanzar en un sistema participativo que contenga mecanismos y normas que permitan a la comunidad incidir en el diseño, ejecución y evaluación de la gestión pública en todos los ámbitos y niveles”8 Participación y desarrollo se enuncian como premisas cruciales en la construcción de un modelo que busca superar un enfoque asistencialista de intervención del sistema público, en donde el desarrollo de las capacidades de los sujetos sociales y sus organizaciones en la planificación, implementación y gestión de sus recursos a partir de sus propias demandas y necesidades orientadas a su desarrollo local, vayan de la mano con una capacidad institucional de generar mecanismos pertinentes para captar y canalizar estas demandas en la gestión de sus políticas de intervención. Es aquí en donde la apuesta a la interlocución entre la sociedad civil y las instituciones públicas debe arrojar frutos significativos en la concretización del desarrollo local, potenciando el auto desarrollo social y la democratización institucional. Es así que para los gobiernos de la concertación la participación ciudadana se ha establecido como un criterio de política social, planteándola como una condición necesaria y deseable para lograr los objetivos de bienestar e integración social, y que ésta eleva la calidad de la acción pública al facilitar la adecuación de los programas y proyectos sociales a las realidades concretas de las personas, y maximiza la eficiencia al permitir un mayor control social de los recursos públicos y un mayor complementariedad de éstos con los de la comunidad9 . 8 Op. cit 9 11
  • 12. HACIA UNA CONCEPTUALIZACIÓN DE PARTICIPACIÓN CIUDADANA En un sentido amplio, participar significa el “tomar parte” en una vivencia colectiva, el “hacerse parte” activa como sujeto dentro del escenario social en el cual se desenvuelve. Ahora bien, si nos proponemos enriquecer y delimitar una definición del fenómeno participativo nos encontraremos con una labor que no esta exenta de dificultades, puesto que el vocablo “participación” convoca múltiples significados, los cuales se revisten de veracidad en la medida que son enunciados en sus múltiples planos discursivos. Así por ejemplo, si nos situamos desde el plano de las ciencias sociales, siguiendo la conceptualización de Giménez y Marchant, podemos identificar cuatro enfoques disciplinares relevantes10 : • El enfoque psicológico que revela los aspectos situados a nivel de la acción y del comportamiento de las personas, con énfasis en aquellos factores motivacionales presentes en la adhesión de los individuos a las organizaciones y comunidades. • El enfoque sociológico, que se centra en los temas de la pertenencia grupal o asociativa, la relación entre la actividad participativa y los fines grupales, así como las posiciones y relaciones sociales vinculadas a la producción y la transformación social. • El enfoque socio-económico, que analiza la participación desde las relaciones que establecen las personas con el ordenamiento económico, especialmente con el proceso productivo y la distribución de la riqueza. • El enfoque político, referido al ejercicio de la capacidad de adoptar decisiones políticas racionales, en el que todos los individuos tengan una efectiva participación en el poder o en el proceso inverso de que los dirigentes estén sometidos al control efectivo de los dirigidos. 10 Giménez y Marchant, 1995 12
  • 13. • Además de los enfoques planteados por Giménez y Marchant, incluiremos el enfoque antropológico que se centra en las condicionantes culturales que facilitan u obstaculizan la participación, y que son cruciales considerar en el momento de abordar un proceso participativo. Para introducirnos en la conceptualización que se gesta desde al ámbito gubernamental, nos centraremos en la definición que elabora la División de Organizaciones Sociales, dependiente del Ministerio Secretaría General de Gobierno, el cual construye un concepto general de participación a partir de la articulación de tres dimensiones11 : • Participación como influencia en la toma de decisiones: partiendo de una definición general de la participación entendida como la capacidad de los individuos y grupos para tomar sus propias decisiones sobre asuntos que les afectan, se problematiza esta conceptualización haciendo hincapié en el hecho de que el ámbito de las decisiones muchas veces se resuelven en instancias externas a la capacidad de la comunidad. • “Hay asuntos determinantes para las personas que son decididos en otras instancias, por lo tanto, participar no sólo puede referirse a las determinaciones que el grupo realiza sobre asuntos que les afectan, sino que debe incorporar la capacidad de influir en la toma de decisiones que se refieran al grupo” Introducir la noción de “influir” en la toma de decisiones nos remite a la capacidad o al poder que deben poseer los grupos para transformarse en actores sociales con posibilidad de intervenir en los mecanismos externos de decisión y en las etapas de decisión colectiva. 11 Ministerio Secretaria General de Gobierno, 1994 13
  • 14. En esta sentido, se pone énfasis en la participación efectiva orientada no a partir de individuos, sino que mediante organizaciones, ya que serían éstas las únicas capaces de ejercer influencia en los procesos e instancias de decisión sobre los asuntos que refieren al grupo. • Participación como proceso integral para el desarrollo: esta dimensión conceptual considera a la participación como una conducta la cual cumple una función a nivel psicosocial de fortalecer la personalidad, dotando a las personas de mayor capacidad para enfrentar los desafíos que se les presentan. Desde esta óptica la participación es considerada como un valor en si mismo sobre el cual se fundamenta una filosofía social centrada en las posibilidades de auto desarrollo humano. Así, la participación como práctica se entrelaza con procesos educativos. “La participación deviene entonces en una instancia educativa. Se entiende como una práctica grupal donde es posible que las capacidades, los valores y la visión de mundo compartida, sean mutuamente observadas por individuos que interactúan en un espacio común12 ”. • Participación como integración al desarrollo: lo central en esta dimensión dice relación con la posibilidad de integración al sistema, de que mediante las políticas participativas se garantice que todos los sectores, y en especial los más marginados, puedan tener acceso a los beneficios del desarrollo económico. • En este aspecto, el Estado tiene la responsabilidad de generar los espacios de participación ciudadana que permitan integrar precisamente a los sectores menos integrados al fenómeno de la modernidad, esto mediante la generación de canales de información y la potencialización de habilidades de los sectores focalizados13 . 12 Op. Cit. 13 Op. Cit. 14
  • 15. A través de estas tres dimensiones se edifica la carta de navegación con la cual, desde la política social, se pretende instaurar una gestión participativa que comprometa y vincule tanto a los actores sociales organizados como a las distintas instancias institucionales involucradas. Esto mediante un proceso integral que active y fortalezca la participación por medio de una articulación de estas tres dimensiones; a través de un énfasis gradual en las dimensiones primero, integrativa, luego educativa y finalmente decisional. ALGUNAS CONSIDERACIONES EN RELACIÓN A LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA El alcance de la participación como praxis depende en gran grado de factores que determinan su óptimo desarrollo, o en su defecto, su limitación. En la dinámica existente entre las personas y grupos y los sistemas sociales, los factores más relevantes como facilitadores de la participación comunitaria son la educación, los recursos económicos, la condición social y la situación ambiental. También tiene un lugar importante el grado de acceso a la información y a los servicios públicos, ya que son precisamente los sectores más marginados los que se ven privados de estos accesos. Esto se traduce en países como Chile por ejemplo, en donde aun existen porcentajes significativos de pobreza y marginalidad, que las desigualdades obstaculizan la organización y la participación, generándose grandes diferencias en los grados de participación efectiva de diferentes segmentos sociales. Además de estos condicionantes socios estructurales, podemos identificar también otros factores que facilitan la participación; para que ésta sea eficaz y 15
  • 16. eficiente se necesita un conjunto de capacidades o condiciones positivas que deben obrar conjuntamente. Entre ellas podemos destacar: • Capacidad de diagnóstico, que implica acceso a información adecuada y oportuna, así como capacidad para procesarla. • Capacidad de decisión como elemento vital de la organización. • Capacidad operativa o de ejecución, sin la cual la acción colectiva no se traduce en resultados. • Capacidad de disponer de recursos financieros con suficiente libertad y en volumen compatible con una acción participativa14 Así también, la participación comunitaria presenta limitaciones e inconvenientes. A este respecto, resulta pertinente señalar ciertas consideraciones propuestas por Sánchez Vidal para situar en una perspectiva crítica y más realista la delimitación previa del concepto de participación. Estas pueden resumirse como sigue15 : • Cotidianamente, la participación ya se manifiesta a través de múltiples actividades e instituciones con mayor o menor grado de formalización, como el trabajo, la escuela, la familia y diversas actividades relacionadas, sociales y organizacionales. Cuando se plantea explícitamente la necesidad de la participación, se está demandando una participación adicional sobre la que ya se realiza a través de los canales mencionados. La ausencia de participación, entonces, puede estar significando que la instancia convocante está planteando un tema irrelevante para la comunidad, o lo hace de un modo no pertinente para ésta. Como bien sintetiza el autor; “no todo el mudo quiere ni tiene por que participar, ni quiere participar en todo” • En el mundo actual, tan complejo y diverso, muchas actividades y procesos que requieren de un alto grado de coordinación y planificación no siempre son compatibles con la participación, pudiendo incluso ser dificultadas por 14 Sabatini, 1996 15 Sánchez, 1991 16
  • 17. ella. Puede plantearse un equilibrio entre la necesidad de realizar dichas actividades de manera técnicamente eficiente y la necesidad y posibilidad de participación de las personas, sin caer en el dogmatismo tecnocrático de negar las posibilidades de participación comunitaria en nombre de dicha eficacia. • La participación debe analizarse desde la perspectiva de “demandas adaptativas adicionales” a personas ya investidas de varias funciones sociales, por un lado, y demandas humanizantes, aunque socialmente regresivas, por otro. Parece importante analizar y especificar las ventajas de la actitud participativa para las personas y la comunidad, que justifiquen su motivación e implicación, dado que en general éstas no necesariamente compartan la creencia en la importancia de participar. La influencia que poseen los factores culturales es otro elemento con incidencia en la participación. La historia, la identidad, las actitudes, normas, costumbres y tradiciones de la comunidad, las formas de entender e interpretar la realidad significativamente, pueden servir, desde el punto de vista de la conducta sociocultural, como canales o incentivos a la participación, o bien constituirse en obstáculos para ella. Este factor resulta de especial pertinencia en el mundo rural, en donde el campesino o pequeño productor se vincula con su entorno –natural y social- de forma mediatizada por su cultura, la que incide de forma significativa en las formas en que se dan las relaciones sociales, sustento de toda actividad participativa. Cabe señalar, que al hablar de cultura campesina o cultura tradicional, no estamos hablando de un fenómeno universal homogéneo, sino que cada escenario rural local posee dinámicas socioculturales propias. Pese a esto, hay elementos transversales que caracterizan al mundo rural y adquieren relevancia en el momento de su injerencia en un proceso participativo. A continuación enunciaremos algunos de ellos: 17
  • 18. • Las redes parentales como recurso de reciprocidad: el entramado parental implica en el mundo rural lazos de cooperación estrechos que determinan en gran medida las características de las relaciones sociales que se dan al interior de una comunidad. Este especto es de gran relevancia en las instancias de articulación participativa, ya que puede definir el “con quien” y “en que” quiero participar. “El hecho de que estas parentelas se traslapen entre sí es un denso tramado de relaciones de reciprocidad, con constantes intercambios de ayuda, es lo que da una suerte de solidaridad invisible a la comunidad, mucho más fuerte de lo que puede brindar el sentimiento abstracto de un interés social común frente al resto del mundo. (...) Con gran frecuencia las parentelas constituyen la base de auténticos grupos sociales cuya presencia tiene importantes implicaciones para cualquier intento de intervención en una comunidad campesina donde ellas existan16 ” • La identidad como recurso social: como hablábamos en párrafos anteriores no existe una cultura homogénea rural, y por tanto, tampoco podemos hablar de una identidad única rural. Las diferencias identitarias y culturales de distintas realidades comunitarias rurales condicionan fuertemente las características de los grados de organización y participación comunitaria, así como también cualquier intento externo de modificar la realidad campesina. Por ejemplo, las diferencias entre campesinos indígenas y no indígenas, estriba en que tanto las relaciones interpersonales como las visiones de realidad y las escalas de valores que guían el comportamiento individual de unos y otros siguen patrones específicos profundamente diferentes. Así también, la identidad que se genera en comunidades rurales más cercanos o expuestas a procesos de urbanización o modernización adquieren dinámicas y predisposiciones disímiles en los temas organizacionales y participativos en relación a las 16 Durston, 1996 18
  • 19. comunidades que se hayan menos expuestas: las motivaciones entre unas y otras responden por lo general, a mecanismos diferentes. • La historia como condicionante de la realidad: Por último, en estas consideraciones respecto al fenómeno de participación, surge la necesidad de definir y delimitar el concepto de comunidad, puesto que es a ella a la que hemos estado apelando constantemente como instancia local de participación. Para ello realizaremos una distinción entre dos modos de entender la comunidad: por una parte, puede hablarse de comunidad como concepto sustantivo, específico y geográficamente anclado en una localidad compartida; y por otro, comunidad como cualidad social genérica, común a las diversas formas concretas de comunidad y que se refleja en el uso adjetivo del término “comunitario” como prácticamente equivalente a compartido; esto incluiría lazos emocionales, intimidad, compromiso moral, cohesión social y continuidad temporal.17 Sánchez Vidal ofrece una definición comprehensiva que refleja un intento ecléctico de conjugar la multiplicidad de visiones al respecto: “Podríamos definir a la comunidad como un sistema o grupo social de raíz local, diferenciable en el seno de la sociedad de que es parte en base a características e interese compartidos por sus miembros y subsistemas que incluyen: localidad geográfica (vecindad), interdependencia e interacción psicosocial estable y sentido de pertenencia a la comunidad e identificación con sus símbolos e instituciones. Generalmente está dotada de una organización institucional relativamente autónoma, que concretiza la mediación institucional entre sociedad e individuos, prestando las funciones sociales (socialización, comunicación, etc.), con relevancia local. Sus miembros desarrollan relaciones y lazos horizontales 17 Leiva, 2001 19
  • 20. -vínculos interpersonales y cohesión social- y verticales –sentido de pertenencia al grupo e identificación con él- , psicológica y socialmente significativos”18 En el caso de las comunidades en el mundo rural, además de una territorialidad compartida que posee características diferenciables de los espacios comunitarios urbanos, debemos hacer alusión también a que los vínculos e intereses compartidos así como también los grados de interdependencias de sus miembros están marcados por la especificidad de sus dinámicas económicas (producción vinculado al agro) y de su especificidad cultural (cultura tradicional), lo que la reviste de particularidades en el momento de enfrentarla a un proceso participativo comunitario. DIAGNÓSTICO PARTICIPATIVO 18 Sánchez, 1991 20
  • 21. En la implementación del proceso de Extensión Forestal para la elaboración de Planes de Desarrollo Forestales, el diagnóstico es un trabajo metodológico que esta supuesto y desarrollado transversalmente en sus diferentes etapas, principalmente en las de “Sensibilización”, “Identificación de Demandas” y en la “Negociación de Soluciones”. Ahora bien, considerando que la sensibilización debe centrarse en establecer los contactos primarios y cruciales con la comunidad, y que la identificación de demandas y negociación de soluciones deben desarrollarse sobre un cimiento referencial profundo de la comunidad, se propone desarrollar un diagnóstico participativo como una etapa diferenciada, dadas las ventajas que conlleva en la consolidación y eficacia del proceso de extensión forestal. Relevancia del diagnóstico dentro del proceso metodológico de extensión forestal El diagnóstico tiene por objetivo el obtener una visión general aproximada de las problemáticas, las dinámicas de desarrollo y las estrategias campesinas de la localidad sobre la cual se va a realizar la extensión. El diagnóstico tiene una función muy importante dentro del proceso de extensión forestal, pues permite: • Formular hipótesis que orienten posteriormente la identificación de las demandas; • Contextualizar y explicar las demandas • Formular recomendaciones en cuanto a las líneas de acción para atender de manera pertinente las demandas. 21
  • 22. Enfoque del diagnóstico El diagnóstico es un instrumento para el análisis de las demandas y, por lo tanto, su aproximación está focalizada a la identificación de las necesidades, potencialidades y limitaciones de cada comunidad, entendiendo que la generación de demandas de cada comunidad rural responde a las dinámicas propias que se generan al interior de esta. Entendido de esta manera, el diagnóstico concibe a la realidad como un todo dinámico, lo cual nos sitúa en un enfoque sistémico como prisma teórico – metodológico de entender la realidad social. El enfoque sistémico concibe la realidad como un sistema en el que los elementos que la componen tienen un rol y están articulados entre sí. Es un todo organizado, jerarquizado y dinámico. La perspectiva sistémica esta fuertemente ligada al quehacer teórico y metodológico de la antropología social dado las características holísticas e integrales de su pensamiento, ya que considera a la cultura como un conjunto de elementos y atributos que mantienen entre sí relaciones relativamente estables, depositarias de un sentido, y delimitables en un ambiente, es decir, como un tipo definido de sistema. Este pensamiento sistémico se sustenta por sobre todo en dos variantes que no se excluyen: • La primera variante se sustenta en un enfoque estructuralista de la realidad como totalidad y organicidad. Aquí, el análisis de los elementos o partes constituyentes de las culturas tienden a destacar las relaciones de interdependencias o reciprocidad que dan lugar a la estabilidad e integración de la cultura (sistemas cerrados) o alguna de sus versiones particulares. 22
  • 23. • La segunda variante revitaliza un interés por destacar las relaciones con el ambiente. El equilibrio deja de concebirse como propiedad interna de los sistemas socioculturales y se analizan en cuanto resultados de las transacciones del sistema con sus entornos natural y social. El énfasis se pone en los proceso de mantenimiento, transformación e intercambio. Las culturas se conciben como sistemas “adaptativos” y “abiertos”. Las relaciones internas adquieren su sentido, ahora, en relación con el ambiente. Esta manera de aprehender la realidad permite superar las limitaciones del enfoque sectorial que la segmenta en “aspectos económicos”, “aspectos sociales”, “aspectos ambientales”, “aspectos de género”, y un sinfín de aspectos con muy poca o ninguna interrelación entre ellos. El pretender una comprensión del todo no significa una comprensión de todos sus elementos, que sería imposible; sino que solamente de aquellos que son esenciales y que determinan su evolución. En esta medida el enfoque sistémico enfatiza el estudio de las causas, las condiciones y las modalidades de los equilibrios y los desequilibrios. Esta aproximación permite identificar los elementos sobre los cuales se puede intervenir para dinamizar cambios. Para el proceso metodológico que nos interesa, la extensión forestal, no es necesario entrar en un estudio detallado en término de sistemas agrarios, que sería la aplicación rigurosa del enfoque sistémico de la realidad social, sino que más bien es relevante el centrarse en la aplicación de lo sistémico al análisis de las demandas. En este sentido, el diagnóstico debe situarse, dentro de un sistema agrario, en la relación e interacción que establecen los individuos para satisfacer sus necesidades, constituyendo unidades de producción con determinadas estrategias (sistemas de producción) que buscan un aprovechamiento de los recursos naturales, estableciendo, de esta manera, relaciones sociales entre sí, con las instituciones y el mundo exterior. 23
  • 24. A partir de este prisma, el diagnóstico debe estructurarse en función de cuatro ejes de trabajo que corresponden a determinadas dimensiones de la realidad rural: ecosistemas, sistema de producción, relaciones sociales y contexto institucional. Si bien cada eje de trabajo permite el diseño de técnicas especificas para el levantamiento de la información, el diagnóstico debe centrarse en las interrelaciones entre cada eje. Es más, las conclusiones y resultados finales del diagnóstico deben elaborarse a partir de la explicación y comprensión de estas interrelaciones. Ejes de trabajo Comunidad 24 Relaciones SocialesEcosistemas Contexto Institucional Sistemas de Producción Resultados
  • 25. Si bien es cierto que en la primera etapa del proceso de extensión forestal que define la focalización de la intervención, se arrojan datos relevantes acerca de las características ambientales, económicas y sociales que respaldan los criterios por los cuales se define las áreas territoriales específicas en las cuales se van a canalizar los esfuerzos institucionales, éstos datos son generales y deben servir de referente en el proceso de diagnóstico participativo, en donde deben profundizarse en relación a los ejes de trabajo propuestos. Para esto es importante señalar cuales son los objetivos y las temáticas a abordar para cada eje: Ecosistema: El objetivo es caracterizar el ecosistema como un sistema en el que los seres humanos desarrollan sus actividades para satisfacer sus necesidades. En este sentido se deben identificar los principales recursos naturales y sus usos. Para cada uno de los recursos identificados se consignan: ubicación en el espacio, abundancia relativa, clasificación en función de su calidad, restricciones, desequilibrios. Sistemas de Producción: El objetivo es caracterizar los sistemas de producción predominantes de la comunidad. La intención es identificar el funcionamiento de los sistemas, sus relaciones con el entorno, sus tendencias, sus equilibrios y desequilibrios. Más que realizar un inventario de los recursos productivos la idea es identificar sus formas de uso. 25
  • 26. Los temas que se sugiere tratar son: • Caracterización de las fuerzas productivas • Caracterización de los sistemas de producción forestal • Caracterización de los sistemas de producción agrícolas • Caracterización de los sistemas de producción pecuarios • Caracterización de otras fuentes de ingreso Relaciones Sociales El objetivo es identificar las relaciones sociales que se tejen en el seno de la familia, entre familias, y la comunidad. El tratamiento de este tema es delicado debido a que las relaciones que se establecen entre las personas en las comunidades rurales no son, en la mayor parte de los casos, horizontales; son más bien relaciones de poder, lo que responden a roles determinados por factores históricos y culturales. Los tópicos que se recomienda identificar son los siguientes: • Procesos de toma de decisiones • Relaciones de género • Acceso al control de los recursos • Acceso a la información y a los servicios básicos • Condiciones generales de la comunidad de salud y educación • Diferenciación socioeconómica 26
  • 27. Contexto institucional: El tratamiento de este tema tiene por objetivo identificar la influencia y la relevancia que tienen a nivel de comunidad las instituciones, tanto las locales como las externas. Se busca conocer la ubicación, la especialización, las actividades y la vigencia de las principales instituciones. Se sugiere concentrarse en los siguientes aspectos: • Vigencia y funcionamiento de las instituciones locales de la comunidad • Relaciones entre las instituciones presentes en la localidad • Grado de presencia de las instituciones externas (gobierno local, instituciones públicas, ONG, iglesia, etc) • Percepción de la comunidad acerca de los proyectos de desarrollo ejecutados en la localidad Para cada uno de estos ejes existen un conjunto de técnicas participativas que se recomiendan como las más pertinentes para el levantamiento de la información que se persigue. Dado que este segundo informe busca entregar recomendaciones mas bien teóricas y temáticas acerca de las etapas metodológicas de diagnóstico participativo e identificación de demandas, la definición de técnicas asociadas no se abordaran en este momento ya que esta contemplado realizarlo en los contenidos de un posterior informe (4° informe). 27
  • 28. Información secundaria Dentro del proceso diagnóstico, los extensionistas pueden complementar el trabajo de observación en terreno y la aplicación de técnicas participativas con la recopilación y análisis de material documental. Este método de trabajo acude a la información secundaria para lograr una primera aproximación de la realidad local y enriquecer sustancialmente la comprensión de la problemática que arroja el diagnóstico participativo. La recopilación y el análisis riguroso de la información secundaria tienen dos ventajas. En primer lugar evita la duplicación innecesaria de recopilación de datos, lo que permite ganar tiempo. En segundo lugar facilita la interpretación de la información primaria que entrega el diagnóstico. Es importante señalar que la información secundaria recopilada debe ser trabajada en función de los ejes de trabajo del diagnóstico ya señalados. 28
  • 29. IDENTIFICACIÓN DE DEMANDAS Dentro del proceso de extensión forestal definido por CONAF, la etapa de identificación de demandas se sucede a la actividad de sensibilización que deben realizar los extensionistas como primera instancia participativa con la comunidad. Para los efectos de este informe, se propone, por una parte, realizar un proceso diagnóstico participativo que se contemple entre las etapas de sensibilización e identificación de demandas, como un momento diferenciado de éstas y cuyo fin radique en entregar la información necesaria para contextualizar el proceso de identificación, priorización y análisis de las demandas. Por otra parte, se propone también, profundizar y entregar nuevos elementos que permitan mejorar el desempeño del extensionista en la actividad de identificación de demandas. Es en este último punto en donde nos concentraremos ahora, para lo cual comenzaremos con la distinción metodológica y conceptual entre necesidad, aspiración y demanda. Necesidades, aspiraciones y demandas Una necesidad se define como aquello que un sujeto requiere para su desarrollo, e implica dos ideas: la de carencia y la de cierta indispensabilidad. Las necesidades en función del sujeto pueden clasificarse en necesidades individuales, familiares, de las unidades de producción, de la comunidad, etc., o pueden ser clasificadas según el tipo de carencia o requerimiento: necesidades alimenticias, de salud, productivas, políticas, etc. 29
  • 30. Por su carácter de indispensables, toda necesidad trata de ser satisfecha. El grado de satisfacción de las necesidades está en relación directa con las potencialidades y limitaciones del sujeto o del conglomerado. En términos generales, se puede decir que las necesidades insatisfechas, o parcialmente satisfechas, se traducen en deseos y motivaciones, las cuales se pueden delimitar en el concepto de “aspiraciones”. Las aspiraciones pueden ser expresadas o no. Por lo general, las relaciones de poder en la comunidad y la familia, la forma del relacionarse con el mundo externo, dificultan que las personas y los grupos expresen claramente sus aspiraciones. Si bien las aspiraciones corresponden siempre a necesidades, están también determinadas por factores internos, externos, coyunturales o estructurales. Así, las aspiraciones expresadas pueden corresponder a una cierta “inducción” o influencia de un agente externo, de una experiencia precedente, de alguna urgencia, etc. Con el objeto de poner en evidencia los fenómenos de inducción en las aspiraciones, es decir, para identificar las verdaderas necesidades que las sustentas y establecer un orden de prioridad entre ellas, se propone el análisis participativo, tanto de las aspiraciones como de las demandas. El análisis sistemático y ordenado de las aspiraciones con los diferentes grupos sociales de la comunidad en términos de la importancia, las causas, las formas de solución y sus implicaciones, permite pasar de las aspiraciones a las demandas. De esta forma, definiremos una demanda como una aspiración compartida, reflexionada y jerarquizada por un grupo social. Análisis diferenciado de las aspiraciones y demandas. Retomando el enfoque sistémico del proceso diagnóstico, que entiende a la realidad campesina desde su complejidad y diversidad, nos abocaremos ahora a 30
  • 31. la identificación de demandas desde esta óptica, que implica elaborar un mecanismo metodológico que permita capturar las aspiraciones y demandas desde los diferentes grupos que componen una determinada comunidad. El mecanismo que se propone es un trabajo a partir de una “Matriz Básica de Análisis”. Este instrumento metodológico permite trabajar la identificación diferenciada de demandas a partir de la definición de grupos relevantes, lo que permite lograr una visión del conjunto sin perder la riqueza de la diversidad. La matriz se constituye a partir de la combinación de variables que se consideren relevantes para poner en evidencia la diversidad de las demandas de la comunidad. La selección de variables dependerá de la capacidad del extensionista de priorizar por las condicionantes más determinantes en la diferenciación estructural de la comunidad. Esta capacidad debe estar respaldada por el proceso diagnóstico desarrollado. Por ejemplo, se identifican las variables de género y de grupos etáreos como las más significativas en la comunidad en relación a los participes convocados en el proceso de extensión. De este modo, la matriz tendría que elaborarse de la siguiente manera: MATRIZ Jóvenes Adultos Hombres G1 G3 Mujeres G2 G4 Con el cruce de estas variables se identifican 4 grupos sociales sobre los cuales se trabajaría diferenciadamente la identificación de demandas, lo que permitiría 31
  • 32. capturar la diversidad de áreas de trabajos de desarrollo que potencialmente están contenidas al interior de la comunidad. Es posible, según lo considere el extensionista en relación a su caracterización diagnóstica, cruzar otras variables como el nivel socioeconómico con la variable edad, o el nivel socioeconómico con la variable de género, lo que implicaría definir otros grupos sociales con sus correspondientes características determinantes de demandas. Así también es posible complejizar la matriz incorporando nuevas variables que se consideren relevantes en función a las características de la comunidad. Consideraciones metodológicas relevantes en la identificación de demandas Se recomienda formular hipótesis de posibles demandas antes de los talleres participativos, las cuales deben elaborarse en función de los resultados del diagnóstico. Partiendo de las necesidades, potencialidades y limitaciones de la comunidad y de los grupos sociales identificados, se formulan las hipótesis respecto a las posibles demandas. Una vez formuladas las hipótesis, con el objetivo de operativizarlas, se formulan “preguntas claves” y en base a ellas, las “preguntas operativas”. Las primeras representan sólo una guía para los extensionistas; son las segundas las que se preguntan directamente a la población mediante el uso de técnicas participativas. Este punto es relevante ya que las hipótesis y las preguntas definidas sirven como referente al extensionista para seleccionar las técnicas más pertinentes a utilizar con los grupos sociales definidos. Ahora bien, una vez definidos los grupos sociales y elaboradas las hipótesis de demandas, es momento de ejecutar los talleres participativos en donde se propone trabajar en función del paso de las aspiraciones identificadas a las demandas consensuadas: las primeras son la base sobre la cual se elaboran las segundas. El análisis participativo es un proceso animado por los extensionistas 32
  • 33. en donde la población analiza, una a una las aspiraciones, estudia su viabilidad y las convierten en demandas. Por tanto, esta etapa metodológica comprende la identificación de las aspiraciones, el análisis conjunto de cada una de las aspiraciones surgidas, y a partir de este análisis, se jerarquizan las aspiraciones en función de su viabilidad e importancia, definiendo finalmente las demandas más sentidas por la comunidad, diferenciada en los grupos sociales. Con estos resultados el extensionista está en condiciones de proseguir con las instancias metodológicas siguientes: la identificación de las opciones y la negociación de soluciones. 33
  • 34. El CONCEPTO DE GÉNERO Existen diversas perspectivas para abordar el tema de género, no habiendo acuerdos definitivos al respecto. Sin embargo, hay un cierto consenso en cuanto a la necesidad de diferenciar entre los conceptos de “sexo y “género”. El “sexo” corresponde a un hecho biológico, producto de la diferenciación sexual de la especie humana. Esta diferenciación implica un proceso complejo con distintos niveles, que no siempre coinciden ente sí y que son denominados por la biología y la medicina como sexo cromosómico, hormonal, anatómico y fisiológico. Las diferencias anatómicas y fisiológicas entre hombres y mujeres que derivan de este proceso deben distinguirse de las atribuciones que la sociedad establece para cada uno de los sexos individualmente constituidos. A esta significación social se le denomina “género” 19 Los “sistemas de género” corresponden al conjunto de prácticas, representaciones culturales, normas y valores que las sociedades elaboran a partir de la diferencia sexual anatomo – fisiológica. Por ser una construcción social, el género no es algo inmutable sino que sufre modificaciones conjuntamente con los cambios históricos, culturales y de organización social20 Por medio de un proceso de socialización, el sistema de género pasa a formar parte de las personas, condicionando su modo de ser. El concepto de “identidad de género” alude al modo en que el ser hombre o mujer viene prescrito socialmente por la combinación de rol y estatus atribuidos a una persona en 19 Gomariz, Enrique. Los estudios de género y sus fuentes epistemológicas: periodización y perspectivas. Documento de Trabajo, Serie estudios sociales. FLACSO, santiago, 1992. 20 Rico, María N. Desarrollo y equidad de género: una tarea pendiente. Documento de trabajo. CEPAL, 1993. 34
  • 35. función de su sexo y que es internalizado por cada persona. Las identidades y roles atribuidos a uno de los sexos son complementarios e interdependientes con las asignadas al otro sexo. Es así como suelen atribuirse características contrapuestas, como por ejemplo, dependencia de las mujeres e independencia en los hombres. 21 De igual forma, las identidades de género se constituyen en espacios sociales diferenciados. Una de las diferenciaciones más conocidas se refiere a los ámbitos público y privado. Estos planos constituyen una “constante estructural” que articula a las sociedades, no de manera inocua sino de forma jerárquica. Puede afirmarse que, a pesar de las diferencias históricas, esta articulación tiene características recurrentes: las actividades socialmente más valoradas, las que tienen mayor prestigio, las que convocan regularmente los espacios públicos, son realizadas por los varones en prácticamente todas las sociedades conocidas. Por el contrario, las actividades de carácter complementario, secundario, las menos valoradas, o simplemente de difícil visibilidad, frecuentemente por estar realizadas desde el espacio privado, son realizadas por mujeres. Esta situación de diferenciación de hombres y mujeres en la sociedad se traduce en muchos casos en desventajas y discriminaciones. Las actividades de las mujeres se encuentran centradas en la esfera de la reproducción, especialmente en el ámbito doméstico, y los hombres se encuentran centrados en la esfera de la producción. En general las mujeres se encuentran en desventaja en el mundo público: tuvieron un acceso tardío a la ciudadanía; persisten las discriminaciones en el mundo laboral, y aunque menores que en el pasado, aún existen desventajas en su acceso a la educación, en el acceso a los recursos productivos y, como consecuencia de todo lo anterior, gozan de menores grados de autonomía.22 21 Op. Cit. 22 SERNAM. La planificación con perspectiva de género. Manual de trabajo, Santiago, 1993 35
  • 36. GENERO Y DESARROLLO: LOS PRINCIPALES ENFOQUES. Una vez descritos los elementos centrales del concepto de género, cabe preguntarse de la relación que éste tiene con el desarrollo económico y social de los países. Esta relación ha sido abordada por diferentes organismos internacionales, gobiernos y organizaciones no gubernamentales, lo que se ha traducido en la descripción de estrategias o enfoques generales como se les denomina frecuentemente23 :  Enfoque de Bienestar: surge en la década de los cincuenta, en la cual se comenzó a considerar a las mujeres en múltiples programas y proyectos de desarrollo. Para este enfoque, la ayuda para el bienestar de la familia se dirigía a los grupos identificados como “vulnerables”, entre los cuales se encontraban las mujeres, por medio de acciones asistencialistas como por ejemplo la entrega directa de bienes y la creación de centros de madres. Esta visión se basaba en dos supuestos. El primero de ellos es que las mujeres son receptoras pasivas del desarrollo. El segundo es que la maternidad y la crianza de los niños es el rol más importante de la mujer en la sociedad. Aspectos que fueron criticados ya que reforzaban el rol tradicional de la mujer y la estimulación de la dependencia y el paternalismo. En la década de los setenta se consagra una visión que se ha denominado “Mujeres en el Desarrollo” (MED) de la cual se derivan tres enfoques: de la igualdad, antipobreza, y de la eficiencia. Estos enfoques se ejecutan en un cambio en el modelo de desarrollo, basado en el crecimiento económico por medio de la 23 Op. Cit. 36
  • 37. erradicación de la pobreza. Estos enfoques no se centran solamente en el rol reproductivo de la mujer (maternidad y crianza de los niños) sino que se enfatiza su rol productivo, concibiéndole como recurso subutilizado.  Enfoque de la Igualdad: es el primero de los enfoques MED, y surge a partir de la crítica a los modelos de desarrollo capitalistas que se aplicaban en la época. Este enfoque parte del supuesto de que las estrategias económicas tienen con frecuencia un impacto negativo sobre la mujer, y reconoce que las mujeres deben ser incorporadas al proceso de desarrollo, insistiendo en la necesidad de que la mujer logre independencia económica para llegar a una igualdad de estatus respecto a los hombres.  Enfoque Antipobreza: según este enfoque, la desigualdad económica entre hombres y mujeres no está ligada a la subordinación, sino a la pobreza. Por tal motivo, enfatizaba en la necesidad de reducir la desigualdad de ingresos más que la desigualdad entre los géneros. En este enfoque se encuentra el supuesto de que el origen de la pobreza en las mujeres y su desigualdad con respecto a los hombres es atribuirle a su falta de acceso a la propiedad privada y a la discriminación sexual en el mercado laboral.  Enfoque de Eficiencia: es el último de los enfoques MED, y surgen los años ochenta, coincidiendo con la crisis económica mundial y regional. El énfasis se desplazó de las mujeres al desarrollo, bajo el supuesto de que una mayor participación económica de las mujeres producía automáticamente una mayor eficiencia y equidad. Se asume que los recortes en el gasto social en salud, educación y alimentación son amortiguados por la elasticidad del trabajo femenino para incrementar la auto producción de alimentos, los cambios en los hábitos de compras y patrones de consumo, la asistencia a los enfermos, etc. Este enfoque fue criticado por que significaba un desplazamiento de algunos 37
  • 38. de los costos de la economía no renumerada a la no pagada, mediante el uso del tiempo no pagado a las mujeres. En su conjunto los enfoques MED han sido criticados por promover acciones asistencialistas, centrándose en la situación material y práctica de la mujer y dando poca relevancia a generar soluciones para terminar con su subordinación, por el contrario, muchas veces las soluciones tienen como consecuencia un incremento de trabajo impago y de la jornada de la mujer. Además de los enfoques MED, han surgido también algunas respuestas alternativas provenientes de dos ámbitos. Por una parte, a partir de los años ochenta, desde los movimientos de mujeres de base de los países en desarrollo ha surgido el enfoque de participación igualitaria en el poder o “empoderamiento”, donde cobra vital importancia el concepto de autonomía, definida como el poder de las personas – como individuos y como grupo – de tener control sobre sus propias vidas y el derecho de determinar sus propias opciones. En la misma época, con un origen básicamente académico, comenzó a perfilarse el enfoque denominado “Género en el Desarrollo”.  Enfoque de “Género en el Desarrollo” (GED): el surgimiento de esta alternativa coincide con el reconocimiento, a nivel académico y en los movimientos feministas, de las limitaciones de enfocar en forma aislada a las mujeres. Este enfoque trata de incorporar los aspectos centrales de la teoría de género, intentando relacionarlos con la práctica de desarrollo. La consideración de género como variable crítica en el diseño e implementación de proyectos y programas, ha significado introducir modificaciones de la forma de entender el desarrollo y la forma que éste tiene con las mujeres. Al centrarse en el género más que en las mujeres este enfoque pone énfasis en la relación social entre hombres y mujeres, en la cual estas últimas han estado sistemáticamente subordinadas. Se entiende a su vez que los roles de 38
  • 39. géneros permean las diversas actividades de las áreas económicas, social, política y cultural. Se asume que por la asignación de roles sociales distintos y con desigual valoración, los hombres y mujeres tienen problemas y necesidades diferentes, que no deben ser homologados al momento de plantear programas de desarrollo. Por tanto, se insiste en la necesidad de considerar los efectos e impactos diferenciales y desiguales por género de las políticas y estrategias de desarrollo. Según se plantea, la discriminación por género se expresa en distintas formas, dependiendo de la sociedad y el momento histórico. Sin embargo, es posible identificar algunas áreas principales en que se manifiesta, que serían: la “división sexual del trabajo”; el “acceso desigual de hombres y mujeres a los recursos productivos”; y la “exclusión de las mujeres de las instancias de toma de decisiones y de la distribución del poder”. 39
  • 40. PLANIFICACIÓN CON PERSPECTIVA DE GÉNERO. Toda planificación, tanto a nivel nacional, como regional o local, necesita basarse en un conocimiento suficiente de la realidad en torno a la que se va a planificar, lo que se conoce técnicamente como Diagnóstico. Dentro del proceso de extensión forestal, este conocimiento integral de la realidad local que supone un diagnóstico dirigido a la planificación, debe necesariamente contemplar y poner en un mismo lugar todas las miradas y necesidades, en donde la mujer entra como un protagonista central. En el caso de la problemática de género, la posibilidad de realizar un buen diagnóstico parte por “dar visibilidad” a la situación de la mujer. Eso no quiere decir que la naturaleza de género de los hombres sea visible, sino que la identificación de la totalidad con la actividad de los hombres es un hecho frecuente. Es verdaderamente necesario, entonces, detenerse a mirar para darse cuenta de que la población femenina presenta particularidades específicas que no solo dependen de su capacidad reproductiva. Por ejemplo, es fácil que todo planificador sepa que es necesario observar si en una determinada población hay igual cantidad de hombres y de mujeres, pero es más infrecuente que conozca la tendencia a ocupar los espacios públicos por parte de la población femenina o el hecho de que la composición de estado civil de las poblaciones masculinas y femeninas hace tiempo que no son exactamente las mismas. Ciertamente, en el plano del diagnóstico la pregunta básica general se refiere a qué particularidad presenta la población femenina de que se trate. Por tanto, aquí es fundamental desarrollar un análisis que incluya la perspectiva de género en términos metodológicos 40
  • 41. Se entiende por Análisis de Género a la metodología que pone de relieve los roles que hombres y mujeres desempeñan en un contexto dado, así como el análisis de las estructuras y procesos que sustentan esa división de roles y las relaciones sociales a la base de ella. Esta metodología pone el énfasis en que el impacto diferencial de cualquier tipo de intervención sobre hombres y mujeres deriva tanto de su desigual posición dentro de las estructuras sociales como de los patrones de división del trabajo entre sexos. Situándonos nuevamente en la perspectiva sistémica para entender la realidad social, un análisis de género debe contemplarse transversalmente en las diferentes dimensiones identificadas, concentrándose principalmente en los siguientes aspectos: • Sistema de Producción: División del trabajo en actividades productivas entre hombres y mujeres. • Relaciones Sociales: Acceso y control que hombres y mujeres tienen sobre los recursos y beneficios, necesidades y capacidades potenciales que hombres y mujeres tienen en función de sus roles, características de las relaciones de poder existente entre hombres y mujeres. • Contexto Institucional: Factores institucionales que determinan oportunidades y limitaciones para mujeres y hombres. • Ecosistemas: Factores ambientales que determinan oportunidades y limitaciones para mujeres y hombres. 41
  • 42. PLANIFICACIÓN PARTICIPATIVA CON PERSPECTIVA DE GÉNERO EN PROYECTO FORESTALES. Género y desarrollo forestal La realidad de las comunidades rurales muestra que existe una intima conexión entre las mujeres, las comunidades y los árboles, relación que rara vez se reconocía en los programas de desarrollo, hasta hace pocos años. Asimismo, la mujer, además de los trabajos vinculados con la reproducción, asume una relación cada vez más directa con los distintos factores de la producción, pues mientras el hombre emigra de la comunidad para complementar los ingresos familiares, ella se hace cargo de los cultivos, el ganado, las artesanías y los árboles, cuando los hay. El nuevo enfoque de desarrollo forestal involucra cuatro dimensiones existentes de la relación entre los árboles, las mujeres y los hombres: 1 .Los beneficios sociales y culturales. 2. Los beneficios económicos. 3. Los beneficios ambientales. 4. El conocimiento técnico. Estas dimensiones se expresan en varias áreas esenciales para la vida de las comunidades: • Los árboles tienen un peso importante en la vida de los hombres y las mujeres rurales, ya que ofrecen productos que satisfacen las necesidades específicas de ambos. 42
  • 43. • Los árboles modifican la situación económica de la población rural, proporcionando alimentos, medicinas, ingresos por venta de subproductos forestales y puestos de trabajo; todo ello favorece la producción agropecuaria sostenida. • El uso y manejo adecuado de los recursos forestales cumple una importante función en la protección ambiental, ya que enriquecen los suelos y purifican el aire, protegen fuentes y corrientes de agua y mejoran el entorno ambiental de las comunidades. • El cuidado de los árboles y bosques requiere que en las comunidades, los hombres y las mujeres adquieran un conjunto de conocimientos técnicos, además de sus propios conocimientos, para lograr un aprovechamiento máximo y un manejo sostenible. • Los árboles forman parte de los ritos, las fiestas y las creencias de la población rural.24 El género en los proyectos forestales. Cualquier proyecto forestal y agroforestal participativo debe tomar en cuenta los aspectos de género al elaborar y definir sus propuestas, para asegurar que las actividades respondan a las necesidades, que los beneficios se distribuyan en forma equitativa y que ayuden a reducir las desigualdades existentes. Como persiste la marginación de la mujer en las actividades de desarrollo, en el acceso al crédito, a la capacitación y a los beneficios que trae el desarrollo, es necesario asegurar que disminuyan las desigualdades existentes. Este es el objetivo principal que se quiere lograr con la integración del enfoque de género en los proyectos forestales, integración que todo extensionista forestal debe contemplar en tres etapas. 24 Susana Balarezo. Guía metodológica para incorporar la dimensión de género en el ciclo de proyectos forestales participativos. FAO. Quito: 1994. 43
  • 44. En la primera etapa es importante reconocer que las diferencias de género son aprendidas, o sea que son producto de una relación social y cultural que puede cambiar. La sensibilización a través de pláticas, información, talleres, es el instrumento para lograrlo. En la segunda etapa es esencial conocer cuáles son los roles que hombres y mujeres desempeñan en una cierta área de trabajo, por ejemplo en una comunidad. Para esto nos sirve el análisis de género, que es un método para que los hombres y mujeres de la comunidad puedan analizar la situación actual, en función de tres aspectos. El primero se refiere a los factores que afectan al desarrollo de la zona: físico (agricultura, bosque, clima, agua), social (educación, migración, población), económico (ingresos, mercado), político (poderes, líderes). El segundo está relacionado con el perfil de actividades según género: tipo de actividad, tiempo, ubicación. Finalmente, el tercero alude al perfil de recursos según género: accesos, uso, beneficio. En la tercera etapa se debe tomar en cuenta y aplicar lo aprendido cuando se planifica con la comunidad: qué actividades se van a realizar, cuándo, con quién, cómo se organiza, cuáles son los beneficios previstos y quiénes se favorecen de los mismos. En este caso, el género debería ser una parte integral del proceso de planificación participativa. Dentro de un proceso de planificación participativa en el ámbito forestal, el análisis de género debe ser entendido como un conjunto de categorías, herramientas y técnicas que sirven para comprender y analizar los roles, responsabilidades, necesidades y participación diferenciada de hombres y mujeres en los aspectos sociales, culturales y económicos vinculados a las actividades forestales. Este análisis puede ser utilizado con dos intenciones muy distintas25 : • Como una serie de pautas que nos entregan una visión de lo que sucede en la realidad, de lo que hacen hombres y mujeres, pero sin cuestionar las condiciones, las desigualdades históricas y la limitación en las oportunidades de unos y otras. Conocer sin apoyar las transformaciones, significa seguir 25 Op. Cit. 44
  • 45. perpetuando los roles estereotipados y una división del trabajo instaurada en la desvalorización, la dicotomía y la negación. • Como un conjunto de instrumentos que nos permiten cuestionar relaciones de género basadas en el poder y el dominio de unos sobre otros, para apoyar su transformación en relaciones que beneficien equitativamente a hombres y mujeres en cuanto al acceso a oportunidades, recursos, nuevas formas de distribución del trabajo, valorización de las capacidades humanas y nuevas formas de imaginar, vivir y construir el poder. Es precisamente sobre esta segunda visión que las metodologías participativas cobran sentido. Actualmente existe un reconocimiento consensual de que el manejo apropiado de la biodiversidad y de la conservación de los recursos naturales depende de la calidad de la participación de las comunidades locales en estos procesos de desarrollo. Como parte de la metodología participativa para abordar las relaciones de género se hace necesario partir de las experiencias, enriquecerías con el análisis, para luego volver a la práctica con elementos transformadores: los estudios de caso, los sociodramas y otras técnicas que, ubicadas en un proceso metodológico más amplio y coherente, aporten en esta tarea. Los talleres como espacios de encuentro, y no sólo como economía de recursos, adquieren fundamental importancia. Los procesos de cambio, transformación y reflexión son más enriquecedores si se viven y comparten a nivel grupal. 45
  • 46. TÉCNICAS PARTICIPATIVAS PARA UN PROCESO DE EXTENSIÓN FORESTAL. Las técnicas participativas son instrumentos metodológicos, dentro de un proceso de extensión forestal orientado a la planificación participativa. El proceso de extensión, por tanto, es una forma específica de adquirir conocimientos de la realidad local; y el crear y recrear el conocimiento es un proceso que implica una concepción metodológica a través de la cual éste proceso se desarrolla. Las técnicas deben ser participativas para realmente generar un proceso de aprendizaje como el que se plantea, porque permiten: • Desarrollar un proceso colectivo de discusión y reflexión. • Permiten colectivizar un conocimiento individual, enriquecer éste y potenciar realmente el conocimiento colectivo. • Permiten desarrollar una experiencia de reflexión común. Muchas de éstas técnicas permiten tener un punto común de referencia a través de lo cual los participantes aportan su experiencia particular enriqueciendo y ampliando la experiencia colectiva. • Permiten una creación colectiva del conocimiento donde todos somos participes de su elaboración y por lo tanto, también de sus implicancias prácticas. 46
  • 47. Elementos a considerar en la utilización de técnicas participativas Hay que saber para que sirve una técnica y cuando debe utilizarse. Las técnicas deben estar siempre dirigidas a un objetivo. Por ejemplo, si el extensionista quiere abordar en el taller diagnostico el aspecto institucional, es necesario plantearse objetivos específicos para los diferentes puntos del tema. El objetivo que tenemos propuesto es el que nos orienta para saber qué técnicas es mas conveniente utilizar y el como utilizarlas. Así como debemos relacionar la técnica con el objetivo, debemos precisar también el procedimiento a seguir su aplicación de acuerdo a: • El número de participantes • El tiempo disponible Una sola técnica por lo general, no es suficiente para trabajar un tema. Siempre debe estar acompañada de otras que permitan un proceso de profundización ordenado y sistemático. Es importante saber ubicar las características particulares de cada técnica: sus posibilidades y límites. Las técnicas deben ponerse al alcance de todos para que sean utilizadas creativamente. Tipos de técnicas • Técnicas Dinámicas o vivenciales: crean una situación ficticia, donde nos involucramos, reaccionamos y adoptamos actitudes espontáneas; nos hacen vivir una situación. Podemos diferenciar las técnicas vivenciales en: 47
  • 48.  Las de animación: su objetivo central es animar, cohesionar, crear un ambiente fraterno y participativo. Estas técnicas deben ser activas.  Las de análisis: El objetivo central es dar elementos simbólicos que permitan reflexionar sobre situaciones de la vida real. El tiempo juega un papel importante en la mayoría de las técnicas vivenciales: les da dinamismo en la medida que es un elemento de presión. El extensionista debe hacer uso flexible del tiempo de acuerdo a como se esté desarrollando la dinámica; sea para permitir que los elementos propios del grupo se desarrollen. • Técnicas de Actuación: Sociodrama, cuentos dramatizados. El elemento central es la expresión corporal a traves de la cual representamos situaciones, comportamientos, formas de pensar. Debemos dar recomendaciones prácticas. • Presentación coordinada y coherente. • Tiempo limitado para que se sinteticen los elementos de la situación • Que se utilice realmente la expresión corporal, el movimiento, los gestos, la expresión. • Que se hable con voz fuerte. • Que no actúen dos a la vez. • Técnicas Auditivas y visuales  charlas, radioforos, películas. Para usar la técnica auditiva o audiovisual se requiere de un trabajo de elaboración previa. En ellas se presenta una situación, un tema, con una interpretación basada en la investigación, análisis y ordenamiento específico de quienes la produjeron. En este sentido, decimos que aportan siempre elementos de información adicional para que el grupo que lo está utilizando enriquezca su reflexión o análisis sobre algún tema 48
  • 49. Cuando utilizamos estas técnicas es necesario que los extensionistas conozcan su contenido de antemano para que realmente sirvan como una herramienta de reflexión y no solo como una distracción. Es muy útil tener preparadas algunas preguntas. También es bueno utilizar otras preguntas para analizar en grupos el contenido de una charla o proyección luego de éstas. • Técnicas escritas: todo aquel material que usa la escritura como elemento central (lluvia de ideas, por ej.). De estas podemos hablar de :  Las que son elaboradas por el grupo en el proceso de extensión. Se caracteriza por ser el resultado directo de lo que el grupo conoce, sabe o piensa de un determinado tema. Debemos procurar que la letra sea suficientemente clara como para ser leída. La redacción debe ser correcta. Se trata de dejar por escrito las ideas centrales síntesis de una discusión. Los elementos elaborados previamente (lectura de textos) se utilizan para aportar elementos nuevos a la reflexión del grupo. En la utilización de estas técnicas es importante ver si la redacción y el contenido corresponde al nivel de los participantes.,  Las técnicas gráficas expresan contenidos simbólicamente por lo que requieren de un proceso de decodificación. Siempre que se utilizan este tipo de técnicas es recomendable empezar por describir los elementos que están presentes en el gráfico; luego , que los participantes que NO elaboraron el trabajo hagan una interpretación y que finalmente sean las personas que elaboraron las que expongan cuales son las ideas que trataron de expresar. Esto permite una participación de todos en la medida en que exige un esfuerzo de interpretación por parte de unos y de comunicación por parte de otros 49
  • 50. Recomendaciones metodológicas a los extensionistas Es imprescindible que el extensionista considere los siguientes elementos metodológicos previos a la ejecución de técnicas participativas: 1. Antes de escoger la técnica se contesten las siguientes preguntas claramente: • ¿Qué tema vamos a trabajar? • ¿Cuál es el objetivo que se quiere lograr? (¿Para qué?) • ¿con quienes se va a trabajar? (características de los participantes) 2. Una vez contestadas estas preguntas, plantearse qué técnica es la más adecuada para tratar el tema, para lograr esos objetivos propuestos, con esos participantes específicos. 3. Ver como implementar esa técnica: detallar el procedimiento que va a seguir en su aplicación. Una vez precisado esto, calcular y ajustar el procedimiento de acuerdo al tiempo disponible. 4. Un elemento imprescindible es que los que extensionistas conozcan el tema que esta tratando; para poder conducir correctamente el proceso de formación y enriquecerlo con todos los elementos que surjan de la participación de la gente. 50
  • 51. Así también, cuando se aplica una técnica participativa se deben considerar las siguientes preguntas y pasos básicos que permitirán desarrollar ordenadamente un proceso de discusión: 1- Motivación inicial para centrar el tema: que los participantes se ubiquen en el tema que se va a tratar. 2- Una vez realizada la técnica, y de acuerdo al tipo de técnica que se utiliza se comienza por preguntar: ¿Qué escuchamos? ¿Que vimos? (Técnicas auditivas) (Audiovisuales) ¿Qué sentimos? ¿Qué leímos o ¿Qué paso? presentamos? (Técnicas vivénciales) (Técnicas escritas o graficas) Este paso permite un primer ordenamiento colectivo reconstruyendo o recordando los principales elementos. 3- Una vez realizada la etapa anterior, se pasa a analizar más a fondo los elementos presentes en la técnica: su sentido, lo que nos hace pensar: 4- Luego relacionamos todos esos elementos con la realidad misma: • ¿Qué relación tiene esto con nuestra realidad local? 51
  • 52. En este momento la técnica, que sirvió para motivar, se deja de lado para entrar de lleno a analizar los aspectos de la realidad que interesen. 5- Llegar a una conclusión o síntesis discutiendo: • ¿Qué conclusión podemos sacar? • ¿Cómo resumimos lo discutido? 52
  • 53. METODOLOGÍAS CUALITATIVAS DENTRO DE UN PROCESO DE EXTENSIÓN FORESTAL Las metodologías cualitativas son una herramienta propia de las ciencias sociales, entendida como una estrategia de levantamiento de información dirigida a la investigación propiamente tal, como también a la elaboración de diagnóstico para procesos de intervención social. Es en este último aspecto, en donde el recurso metodológico cualitativo se convierte en un instrumento fundamental dentro de un proceso de extensión forestal, puesto que aporta a la caracterización de la realidad local a través del diagnóstico, etapa fundamental para contextualizar las demandas surgidas en miras de una planificación participativa. Un elemento epistemológico que subyace a los planteamientos metodológicos cualitativos es la concepción de la realidad como una multiplicidad de fenómenos, por tanto, entiende a la realidad como un sistema complejo y no evidente. De esta forma, la interacción entre el investigador (extensionista) y el objeto investigado (comunidad) se construye sobre elementos empáticos y apunta a la comprensión de los fenómenos (paradigma fenomenológico) a través de la aplicación de técnicas cualitativas que arrojen a la vez “datos cualitativos” Los datos cualitativos consisten en la descripción detallada de situaciones, eventos, personas, comportamientos observables, citas textuales de la gente sobre sus experiencias, actitudes, creencias y pensamientos. Estos datos cualitativos pueden recogerse utilizando instrumentos (técnicas) como: entrevistas individuales, videos de observaciones de eventos particulares, testimonios escritos de las personas con respecto al tema a investigar, fotografías, historias de vida, documentos escritos. 53
  • 54. Las técnicas cualitativas que se recomiendan a un extensionista dentro de la etapa diagnóstica del proceso de extensión forestal son:  Entrevistas.  Observación participante.  Métodos biográficos.  Investigación documental. Entrevistas La entrevista es un intercambio esencialmente verbal entre dos personas en contacto directo con un objetivo previamente establecido, lo que marca la diferencia entre una conversación y una entrevista. Es esencialmente verbal, pero importa todo tipo de comunicación no verbal. Tipos de entrevistas según el grado de estructuración:  Estructuradas: están basadas en un cuestionario. Se orienta según un conjunto de preguntas redactadas previamente siguiendo un orden estricto. Puede haber preguntas abiertas o cerradas  Semi estructuradas: están basadas en una pauta de entrevista. La cual se debe estructurar sobre el conocimiento de los temas a tratar y preguntas a plantear. El entrevistador sólo tiene que cumplir con que el entrevistado hable de todos los puntos determinados en la pauta. El entrevistado tiene libertad de cómo hacerlo. 54
  • 55.  Abiertas o en profundidad: Sólo se plantea el tema a abordar, no hay cuestionario ni pauta, el entrevistado produce un discurso sobre el tema con absoluta libertad. El entrevistador sólo tiene por función reconducir la entrevista al tema en cuestión, omitiendo preguntas directas. Roles del entrevistador Las funciones del entrevistador van a depender de las características de la entrevista: si la entrevista es estructurada (cerrada) el estímulo o intervención del entrevistador debe ser neutra. Al contrario, si la entrevista es abierta, éste debe estimularla y conducirla. Antes de la entrevista hay que tener conceptos previos (esquema conceptual) que permitan contextualizar tanto la estructuración como la conducción de la entrevista. Así también, es importante que se tenga presente que la comunicación nunca es exclusivamente verbal, por tanto no se debe dejar de prestar atención a los aspectos no verbales del lenguaje: gestos, emociones, omisiones, etc. Una vez definida la modalidad de entrevista el investigador debe tomar una decisión para relacionar el tipo de pregunta, la secuencia, el nivel de detalles, y la duración de la entrevista. Los tipos de preguntas pueden ser: - Preguntas sobre experiencias o comportamientos: lo que hacen o ha hecho una persona. - Pregunta sobre sentimientos: respuestas emocionales de las personas. - Preguntas sobre opinión: lo que ellos piensan. 55
  • 56. - Preguntas sobre conocimientos: lo que las personas saben específicamente. - Preguntas sobre sensaciones: lo que ven, oyen, tocan. - Preguntas de carácter histórico: características del informante. Es recomendable comenzar las entrevistas con preguntas descriptivas, sobre comportamientos, actividades, o experiencias, temas que requieran poca memoria, e interpretación y sean fáciles de contestar. Observación participante: La observación es una actividad común de la vida diaria. Ahora bien, dentro de un proceso participativo, la observación debe revestir carácteres metodológicos puesto que es una instancia que permite acceder y conocer procesos cotidianos de la realidad que se investiga o diagnóstica (para un proceso de extensión forestal). El extensionista depende de su condición de observador participante para la obtención de información, pero aún más, debe dar relevancia a la interpretación de ésta. Tipos de observación participante:  Participación Pasiva. Sólo se dispone de roles periféricos.  Participación Moderada. Representa el punto medio. Facilita el acceso del investigador al significado que dan los actores a su actividad, permite pedir aclaraciones.  Participación Activa: Presencia en lo que ocurre, implicándose en la actividad estudiada. 56
  • 57.  Participación Completa: El nivel más alto para los extensionistas se alcanza cuando estudian una situación en la que ellos ya son participantes ordinarios. En esta situación es necesario un distanciamiento para que la actividad resulte equilibrada. Potencialidades y limitaciones de la observación participación.  Aproximarse al punto de vista de los estudiados, compartiendo o exponiéndose a sus experiencias cotidianas. Esto permite contrastar lo que se dice o se escribe con lo que se hace, redefiniendo y reencauzando la indagación durante la obtención de datos. Sesgos y efectos distorsionadores de la observación participante:  Historia: Factores relevantes que han ocurrido antes del inicio de la observación o durante la misma, y cuyo desconocimiento puede llevar a interpretaciones erróneas.  Maduración de los sujetos estudiados, debido a su relación con el investigador.  Efectos reactivos de la observación.  Cambios en el observador. Cambio problemático: convertirse en nativo.  Situaciones donde se obtienen las informaciones. Sesgos derivados de las observaciones no contextualizadas suficientemente. Las críticas a la investigación observacional giran en torno a los problemas de validez y fiabilidad, que pueden resolverse si se toman medidas como:  La utilización de varios observadores con características diversas. 57
  • 58.  Diseños de observaciones sistematizadas. Escritura de relatos de investigación que transmitan verosimilitud y autenticidad. Sugerencias de cómo acometer un ejercicio de observación directa en los escenarios de la vida cotidiana:  Elaborar un croquis del escenario y preguntarse qué actividades se permiten y cuáles no.  Prestar atención a los usos del espacio y a las actividades que hace la gente.  Fijarse en la escenificación que protagonizan unos y otros para ayudarse en la representación de sus papeles.  Buscar diferencias en la manera de comportarse dependiendo de si las personas están solas, en parejas o en grupos. El método biográfico Esta metodología ha adquirido una considerable relevancia dentro de las ciencias sociales, principalmente por el posicionamiento que la antropología ha hecho de ella, como una técnica que recupera al sujeto como relato histórico. El aumento del interés en biografía, autobiografía, y la colección de estas ha sido evidente durante este último tiempo en las ciencias sociales, según lo atestiguado por el crecimiento de la historia oral y el desarrollo del análisis narrativo; la vida ha comenzado a ser un tema para la discusión metodológica y los textos de investigación. 58
  • 59. Para un proceso de extensión, recuperar la historia de uno o varios sujetos implica el reconstruir a la vez la historia de la comunidad con que se trabaja, y el devenir de sus procesos internos y externos. Técnicas biográficas:  Autobiografía: es la propia persona que ha escrito sus relatos biográficos. La función del investigador es indagar y recuperar estos relatos, sometiéndolos a un análisis histórico contextual.  Relato de vida: Se elabora mediante una serie de entrevistas en profundidad de su vida o parte de ella. El resultado de este trabajo es la reconstrucción de un relato a partir de los diferentes segmentos de las entrevistas.  Historia de vida: a partir de la construcción de un relato de vida, el investigador complementa la historia personal recuperada, con hechos históricos contextuales, y un análisis sociológico al cruce de estos datos. La investigación documental: Complementario a los datos cualitativos levantados mediante técnicas cualitativas de primer orden (entrevistas, observación participante, historias de vida), el análisis documental permite situar un diagnóstico desde sus diferentes registros investigativos e históricos. Clasificación de documentos: 1.- Documentos escritos. 1.1.- Documentos oficiales de las administraciones públicas. 1.2.- Prensa escrita. 1.3.- Papeles privados. 1.4.- Investigaciones 2.- Documentos audiovisuales. 59
  • 60. 2.1.- Fotografías. 2.2.- Pinturas. 2.3.- Esculturas. 2.4.- Arquitectura. 2.5.- Discos, cintas magnetofónicas, filmes. Ventajas e inconvenientes de uso de materiales documentales 1.-Ventajas: 1) Bajo coste de una gran cantidad de material informativo. 2) No reactividad. El material documental suele producirse en contextos naturales de interacción social. 3) Exclusividad. 4) Historicidad. El material documental da dimensión histórica al análisis diagnóstico. 2.- Inconvenientes: 1) Selectividad y sesgo en la producción o registro, y en la conservación o archivo, del material documental. 2) La propia naturaleza secundaria del material documental, ya que se trata de información producida con propósitos diferentes a los del investigador social. 3) Interpretabilidad múltiple y cambiante del material documental. 4) Crítica etnometodológica a la utilización de fuentes documentales oficiales: estadísticas e informes públicos. 60
  • 61. 61

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