Diplomaticos Y Marinos

Loading...

Flash Player 9 (or above) is needed to view presentations.
We have detected that you do not have it on your computer. To install it, go here.

0 comments

Post a comment

    Post a comment
    Embed Video
    Edit your comment Cancel

    Favorites, Groups & Events

    Diplomaticos Y Marinos - Presentation Transcript

    1. Diplomáticos y marinos argentinos durante la crisis española Los asilos de la Guerra Civil
    2. BEATRIZ FIGALLO Diplomáticos y marinos argentinos durante la crisis española Los asilos de la Guerra Civil
    3. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA Figallo, Beatriz Introducción Diplomáticos y marinos argentinos durante la crisis española : los asilos de la guerra civil. - a ed. - Buenos Aires : Librería Histórica, 2007. 208 p. ; 23x16 cm. (Colección histórica; 23) ISBN 978-987-1206-27-8 1. Historia de España. 2. Guerra Civil Española. I. Título CDD 946.081 Fecha de catalogación: 23/03/2007 La intención de brindar una perspectiva de las relaciones hispano- argentinas en las primeras décadas del siglo XX es sin duda pretencio- sa, pero tratando de superar lo que ello tenga de imprudente y aceptando que el universo a estudiar es de por si difícil de abrazar, este trabajo procura acercarse a un vínculo que abruma por su riqueza y como cuadra a la historia más contemporánea, por su complejidad. Instalados en el presentismo de nuestras vidas, las relaciones entre la Argentina y España aparecen hoy limitadas a constituir un sitio pre- dilecto donde las jóvenes generaciones buscan futuro y trabajo, se sienten casi como en casa y son recibidos con una consideración cier- ta. Pero a poco que nos sacudamos esa impresión, van apareciendo los pasajes de momentos de gran acercamiento político, ideológico, COLECCIÓN HISTÓRICA cultural, diplomático que discurren sobre un basamento histórico co- © De esta edición mún y sobre un mestizaje entre ambos pueblos que fluctúa, pero esta Librería Histórica S.R.L. siempre presente. Somos familia. A mi misma me resulta ya poco me- Azcuénaga 1846 CP 1128 Buenos Aires - República Argentina nos que inaccesible, como argentina, rastrear el derrotero de esta in- Telefax 4801-0257/4803-5591 clinación hacia España y lo español. Sin embargo, he de reconocer E-mail: info@libreriahistorica.com.ar que comienza con mi propia historia a través de los vívidos relatos de Diseño de colección: Juan Pablo Ribeiro inmigración de mi abuela Pepa, María Josefa Fernández Movellán ISBN: 978-987-1206-27-8 nacida en Uruguay, que abarcaban la sociedad española de fines del Hecho el depósito que indica la ley 11.723 siglo XIX, la inserción en la realidad rioplatense de mi bisabuelo san- Impreso en Argentina. Printed in Argentine tanderino, maestro de Primera Enseñanza Elemental en Montevideo y Primera edición de esta colección: marzo de 2007 en Rosario, egresado de la Escuela Normal Superior de Maestros de Todos los derechos reservados. León en 1868. En el sillón de madera y cuero que adornaba su direc- Esta publicación no puede ser reproducida, en todo ni en parte, ni registrada en o trasmitida por un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún medio, sea ción del rosarino Liceo Argentino aún trabajo en ocasiones. Los re- mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia, o por cualquier cuerdos adquirieron anchura cuando desde 1983 España fue el desti- otro, sin el permiso por escrito de esta editorial. 6 7
    4. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA no elegido de mis propios estudios y de no pocas andanzas vitales, Universidad Complutense. La investigación circuló entre algunos co- legas y fue recogida en sus propios libros, y aunque la Academia Na- que abrieron mis ojos a los exilios políticos y económicos de tantos cional de la Historia le concedió el primer premio para obras inéditas argentinos. 1983-1984, en la Armada Española se publicara un breve artículo – Este libro comenzó a surgir en 1983 en uno de los antiguos despa- reproducido en la Argentina en 1988 en la Revista de Publicaciones chos donde funcionaba la carrera de Historia de la Universidad Cató- Navales– el trabajo quedó sin editar. El temor a que se perdiera el lica Argentina de Rosario. Para cumplir con el requisito indispensable aporte que constituía aquella memoria de investigación, hizo que el para obtener la licenciatura, después de haber terminado los estudios Instituto de Historia donde fui profesora de Historia de España por del profesorado que era de rigor en nuestra ordenación universitaria, largos años, realizara una edición mínima. Su acogida fue, no obstan- con joven entusiasmo fui decidida a estudiar la Guerra Civil Española, te, entusiasta y en poco tiempo los doscientos ejemplares se agotaron. fenómeno del que se han escrito miles de páginas –y se lo sigue ha- Salió espontáneo como lo había escrito la historiadora en ciernes que ciendo. Su director, Miguel Ángel De Marco, mi profesor de Historia era entonces, sin tiempo para revisar por alguna vicisitud personal de España, no me desalentó, pero me sugirió seguir una veta casi que atravesaba, pero como me dijera mi distinguido colega chileno, inexplorada hasta entonces: investigar la actuación de la Marina ar- Joaquín Fermandois, “se nota una obra primeriza, pero con una fres- gentina en el conflicto. Comenzaba así una larga vinculación intelec- cura que no debes perder”. Es que ya había publicado mi Protocolo tual y profesional que no ha cesado de fortalecerse, bien que ha sufri- Perón-Franco, y muchos artículos, y empezaba a escribir en más di- do diversos intervalos. fícil. Balance no sencillo, que solo algunos saben manejar, porque si La tesis de licenciatura salió pronto y bien, con la ayuda de las en ocasiones se hecha en falta cierta hondura teórica –que nos recla- gestiones del profesor De Marco en la Marina, para que se me fran- mara para aquella edición de 1996 una reseña bibliográfica desde los queasen sus archivos y sus oficinas de prensa, que me pusieron en Estados Unidos–1, otras tantas no nos movemos de soporíferas elucu- contacto con antiguos tripulantes de los buques de guerra enviados braciones históricas, que pocos entienden. por la Argentina a proteger a sus ciudadanos, a respaldar a sus diplo- En este libro he procurado ese equilibrio. Por varias razones, el máticos y que en el fragor del enfrentamiento civil, otorgaron con tiempo ha pasado dejando su sedimento, y no sin cierta razón dicen generosidad el asilo naval. En esas pesquisas tuve la suerte de cono- algunos que la madurez intelectual de un historiador llega pasados los cer a Martha Casari de Risso, quien abrió ante mi un riquísimo archi- cuarenta y cinco años de edad. Me enriquecí en saberes en los ya vo familiar, con toda la documentación de su padre, el capitán de lejanos cursos de doctorado en los que el profesor Julio Aróstegui fragata Mario Casari. El recordado Carlos T. de Pereira Rego-Lahitte descubrió ante mí una “nueva” Guerra Civil Española, me despabilé fue decisivo para consultar el archivo del Ministerio de Relaciones con la frecuentación del esclarecido hispanista que es el profesor En- Exteriores, tarea no fácil pues debo recordar que transitábamos los rique Zuleta Álvarez, director en los tramos iniciales de mi carrera de tramos finales de un gobierno militar. Me acompañó, con gracia y investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y espontaneidad, a visitar despachos desde donde pudimos arrancar el Técnicas, y renové mi fervor por España de la mano de María José tan ansiado permiso para consultar fondos limitados de ver en aquel Henríquez, generosa y destacada internacionalista chilena que me in- momento. Desde entonces, el archivo de Zepita –siempre con su di- trodujo en el círculo de compañeros de la Universidad Autónoma de rector ministro Carlos Dellepiane y doña Carmen, su mejor conoce- Madrid, con el profesor Pedro Martínez Lillo a la cabeza. A lo largo dora– fue mi ámbito predilecto en Buenos Aires. Con el ejemplar in- édito de la tesis partí a Madrid, primero a trabajar en su archivo del 1 GOODWIN, Paul B. (review), en Hispanic American Historical Review, 79:3, august Ministerio de Asuntos Exteriores, y luego a realizar el doctorado en la 1999, pp. 581-582. 8 9
    5. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA de muchos años, por influencia y admiración intelectual hacia los pri- se les acercó para salvar su vida. Subordinados al poder político, cer- meros escribí mucho sobre España, sobre Ramiro de Maeztu, sobre la canos a la gente, eficaces profesionales que dejaron muy en alto el dictadura de Primo de Rivera, sobre la Guerra Civil. España era el nombre de aquella Armada Argentina. La ordalía de sangre que se espejo donde se reflejaba la Argentina. Y hoy los últimos, me acercan despertó en España movió a la Argentina a actuar en el mismo escena- a nuevos temas, Perón en Madrid, los exilios de argentinos en la Espa- rio de los hechos, y lo hizo a favor de los españoles. Fue también leal ña franquista. Mis alumnos también hicieron lo suyo, y discípulos como con la República, pues sólo cuando caravanas de exiliados republica- Claudia Hidalgo me enseñaron mucho sobre la Segunda República nos abandonaban a pie Cataluña, aceptó que su legalidad había sido Española. conculcada. El relato intenta manejar los hilos de las explicaciones Hacer una historia comparada implica conocer ambos términos del que hacen inteligible toda acción humana. análisis, ambas realidades y por otro lado, tratar de comprender lo A lo largo de los años la gratitud a mis maestros en la vida acadé- diferente, lo singular de cada mundo, atendiendo a las razones que mica se profundiza, a mis colegas y compañeros de avatares profesio- invitaron a la Argentina y España a actuar más estrechamente o a nales se renueva, a mis amigos españoles esta siempre vigente, a mi alejarse, y a entender que a lo largo del siglo XX, aunque los desarro- familia se hace cada vez más grande, sobre todo a la memoria de mi llos de cada nación han sido las más de las veces desacompasado, ha madre, que me protegió siempre, aun cuando le dijera: me voy para existido siempre una intensa voluntad de volver a conocerse. España. No creo que podía yo avanzar en cubrir la historia de las relaciones hispano-argentinas en el siglo XX, sino me proponía revisitar mi itine- rario intelectual hispánico, y hacer el esfuerzo de reelaborar, a la luz de las últimas contribuciones sobre los distintos aspectos, ese conoci- miento para ofrecérselo al público lector, obligación cívica que nos impone la profesión de historiador. El libro, pues, recoge en un primer capítulo el planteo de la fre- cuentación que reavivó el vínculo oficial entre la Argentina y España en los albores del siglo XX. En él, tanto hombres de la política como de la cultura, demócratas o monárquicos, de orden o liberales, repu- blicanos o conservadores coinciden en participar del sentimiento de mutua pertenencia. La riqueza humana y espiritual volcada sobre la Argentina mostraban, en la práctica, casi una nación flotante de gen- tes que se vivificaron mutuamente, determinando unas relaciones de gran inmediatez. Desde el segundo capítulo que comienza con el alzamiento militar que desembocó en la Guerra Civil Española, y los sucesivos, se repara en las figuras de los diplomáticos argentinos en decidida interacción con las políticas, los personajes y los dramas de España y su momento trágico, y de los marinos al servicio de su fuerza, cumpliendo una labor de gran humanidad con todo aquel que sintiéndose perseguido, 10 11
    6. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA Capítulo I Reencuentros y asimetrías del vínculo hispano-argentino 1.1. Desde el desastre de 1898 En la misma época en que Gran Bretaña daba los pasos previos para la organización de la Commonwealth británica de naciones, y como con- secuencia de la derrota que los Estados Unidos de Norteamérica le infligieran tras una breve guerra, España perdía Cuba y Puerto Rico, los restos de sus reinos en América, dejando de ser una potencia colo- nial en el continente.2 Hasta entonces, no había sabido proponer un programa de porvenir colectivo a los países hispanoamericanos, con los cuales tenía un pasado que se compartía, una herencia étnica y una lengua común, y sin embargo no formaba con ellos una nación. Aquel momento crítico, no obstante, despejó los últimos obstácu- los para sellar la reconciliación en el mundo hispánico,3 fuertemente anudada por sucesivas oleadas de migrantes que buscaban en las jóve- nes repúblicas desgajadas del tronco español la expansión de sus ener- gías, el trabajo y el sustento cotidiano. La incertidumbre que provocó el desastre de 1898, así como revi- talizó una corriente de pensamiento que planteaba reivindicar la hege- monía espiritual de España entre la comunidad de todos los pueblos 2 Ver CARLOS RAMA, La crisis española del siglo XX, Madrid, Fondo de Cultura Eco- nómica, 1976, págs. 32-33. También FRANCISCO MORALES PADRÓN, “La imagen de Hispanoamérica en la España de los siglos XIX y XX”, I parte, Estudios Latinoameri- canos, 6, 1980; CESILDA MARTÍN MONTALVO Y OTROS, “El Hispanoamericanismo, 1880-1930”, en Quinto Centenario, T. 8, 1985. 3 MÓNICA QUIJADA, “El ’98 en la construcción nacional argentina”, Desmemoria, n° 16, oct./dic. 1997, afirma: “La tendencia a la revalorización de la colonia y la expansión de las ideas hispanoamericanistas no surgió con el ‘98 ni muchísimo menos. Se venía produciendo desde antes, y el ‘98 sólo vino a confirmar y consolidar esa tendencia”. 12 13
    7. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA que integraron el imperio español,4 promovió también una tendencia Estados Unidos de Norteamérica y de sus propuestas de pacto pana- mericano.7 nueva en sectores progresistas de la sociedad española: un america- nismo solidario basado en la vigencia y la perennidad de un vínculo Para los hijos de España que debían buscar por el mundo los me- riquísimo y diverso. Implicaba asimismo una opción frente a la ten- dios de subsistencia que no encontraban en su patria, oficialmente, dencia europea a la que se sumaron los gobiernos de Madrid de pro- Madrid no hacía mucho: sus inmigrantes sin recursos no recibían ma- curar la expansión por el norte de África, destino al que se afectarían yor protección, rechazados, ignorados u ocultados por quienes los políticas y milicias. Sin embargo, ninguno de aquellos movimientos veían como exponentes de la debilidad nacional. Mientras la cantidad fue de rápida expansión. Como afirma Enrique Zuleta Álvarez, gran de agentes diplomáticos en Hispanoamérica era muy limitada para las estudioso de los temas hispanoamericanos y de sus ideas, “[...] a Es- necesidades de las numerosas colonias, se carecía de la infraestructu- paña le costó sacudirse de encima la modorra provocada por el espí- ra necesaria para encarar un fluido intercambio comercial. Los escri- ritu escéptico e insustancial, que se había manifestado en el fracaso de tores e intelectuales que iban a América para presentar y difundir sus una política miope y sin ideales”.5 creaciones y obras, los contactos que dejaban establecidos allí y su La idea de América como una exteriorización de la fuerza positiva presencia sostenida en los medios de difusión de la época se consti- de España y de sus valores vitales, que tenía la ventaja de ser pacífica tuían en la práctica en los más eficaces y reales instrumentos de vincu- lación.8 y espiritual, representaba la consolidación del más grande esfuerzo afrontado por los españoles a lo largo de su historia. Aquella imagen En el entramado de conjunto que constituía el mundo hispanoame- fue fructificando en el ámbito del pensamiento a través de la produc- ricano sin duda que había vínculos bilaterales de mayor intensidad, ción de escritores, poetas y periodistas de prestigio cuya aspiración como el caso de la relación entre España y la Argentina, naciones que era suscitar en el campo intelectual “una cultura común” a todos los habían empezado a redescubrirse después de mediados del siglo XIX, hispanos.6 Y tuvo también su correlato en el terreno económico, don- tras el establecimiento de peculiares ordenes liberales que remozaron de se habló repetidas veces de “unión aduanera” y de medidas de ca- ambos estados, la tímida europeización española que fue mostrando rácter fiscal y reglamentario que facilitaran los intercambios comer- crecientes ramalazos de renovación intelectual atrayendo la atención ciales y financieros. América y España unidas por la cultura y los inte- argentina y el caudal emigratorio hispano que comenzó a derramarse reses económicos podrían entonces encarar pautas nuevas de convi- sobre el extremo meridional americano, y que, a partir de la indepen- dencia de Cuba, encontró en la Argentina el destino preferido.9 Los vencia política, que significarían una verdadera revolución internacio- nal, promoviendo el “área española” al primer plano. No pocos inten- países también fueron reencontrándose al compás del arribo de no tarían luego potenciar la actitud neutralista asumida durante la Gran pocos personajes que por distintas razones, temporal o permanente- Guerra por España para liderar un grupo de países hermanados por mente, se expatriaron de España, volcando sus conocimientos y habi- intereses similares. Pero en todos esos campos de interrelación inter- lidades en el campo de la educación, del periodismo, del asociativis- nacional era notoria la dificultad para competir con la ofensiva de los 7 Ver ÁNGEL DUARTE, “La Liga Republicana Española en la Argentina: política y so- 4 Ver RICARDO PÉREZ MONTFORT, Hispanismo y Falange. Los sueños imperiales de ciabilidad (1903-1907), Anuario del IEHS, VIII, 1993, pp. 307-311. 8 la derecha española y México, México, Fondo de Cultura Económica, 1992, p. 15 y ss. Ver ENRIQUE ZULETA ÁLVAREZ, La idea de América en el pensamiento español 5 ENRIQUE ZULETA ÁLVAREZ, España en América. Estudios Sobre la historia de las contemporáneo (1900-1936), Mendoza, Universidad Nacional de Cuyo-Facultad de Cien- ideas en Hispanoamérica, Buenos Aires, Editorial Confluencia, 2000, p. 86. cias Política y Sociales, 1979. 6 9 Ver JOSÉ FRANCISCO FORNIÉS CASALS, “Aspectos culturales y educativos del HÉCTOR G. GUTIÉRREZ ROLDÁN, “El trasvase humano en el último siglo”, en hispanoamericanismo en la prensa española (1898-1931)”, Estudios de historia social y Cuadernos Hispanoamericanos. España y América (1824-1975). Los Complementarios/ económica de América, N° 3-4, 1987. 1, diciembre 1987, p. 86. 14 15
    8. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA mo y de las actividades sociales de la colectividad así como de su intención de honrar la memoria del erudito santanderino Marcelino atención espiritual y religiosa.10 Un gran estímulo se sentiría también a Menéndez Pelayo, fallecido en 1912. través de la palabra de los escritores de la generación del 98,11 con la Al acercamiento hispano-argentino se sumaba el accionar indivi- difusión de las obras de Azorín, Baroja, Benavente, Valle Inclán, Una- dual de hombres de la cultura que se sentían subyugados por todo lo muno, los Machado, Maeztu, cuyas colaboraciones se convirtie- vinculado con España, como los escritores Manuel Gálvez, Ricardo ron en habituales en los suplementos literarios y en las columnas Rojas y Enrique Larreta, y el catedrático José León Suárez, presiden- de los dos diarios de trascendencia mundial que entonces eran La te del Ateneo Hispano Americano de Buenos Aires y propugnador de Nación y La Prensa, así como en las páginas de varias revistas una unión entre los pueblos de Iberoamérica. como Caras y Caretas. Con el siglo se fueron sumando las visitas A la par que múltiple, el redescubrimiento devolvía una imagen de diversos exponentes del panorama cultural español: Rafael Alta- simétrica del vínculo. La Argentina aparecía enriquecida, con un bien- mira, Adolfo Posada, José Ortega y Gasset, Eugenio d’ Ors, Manuel estar económico del que disfrutaban especialmente las clases altas y la García Morente, Julio Rey Pastor, que nutrieron distintos círculos burguesía mercantil e industrial, aunque las masas trabajadoras no académicos y científicos.12 compartían toda aquella bonanza, luchando por su mejoramiento en- Los ámbitos privados actuaban a favor del fomento y el conoci- tre reclamos, agitaciones y huelgas. Si la situación promisoria no lo- miento de lo español. Vigorosa desde su creación en los albores de la graba ocultar los toques de alarma, predominaba una idea generaliza- Primera Guerra Mundial, proclamando su prescindencia en lo políti- da de optimismo. En la España que iniciaba el siglo XX parecían con- co, la Institución Cultural Española costeó viajes de destacados pro- verger los seculares males no conjurados: retraso económico y social, fesores a la Argentina a cuyas conferencias asistía el mundillo intelec- inestabilidad institucional, inconformismo regional, opacamiento de tual y, no pocas veces, miembros del más alto nivel del gobierno na- su presencia internacional. En algo coincidían la Argentina y España: cional. Con los recursos que aportaban aquellos que ocupaban una ambas anhelaban el cambio y el desarrollo, la una con el idealismo de posición más desahogada en la colectividad española, su importancia un pueblo joven que de lentos y trabajosos intentos de organización se había ido creciendo conforme aumentaba su reputación. Dirigida por había visto arrastrado a un vertiginoso crecimiento al acertar con un el prestigioso miembro de la colectividad Avelino Gutiérrez, médico y programa básico pero eficaz de progreso, y la otra con la reacción profesor universitario, se había constituido como consecuencia de la vital y la esperanza de recuperar su potencial como nación. No obs- tante, el peso de los conflictos nacionales, de demandas que buscaban moldear los perfiles estatales se anteponían en la conformación de 10 Ver HUGO BIAGINI, Intelectuales y políticos españoles a comienzos de la inmi- gración masiva, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1995; LAURA fértiles relaciones hispano-argentinas; en palabras de Rivadulla Ba- MALOSETTI COSTA, “Los ‘gallegos’, el arte y el poder de la risa. El papel de los rrientos, la “primacía del conflicto interno”13 establecía un orden de inmigrantes españoles en la historia de la caricatura política en Buenos Aires (1880- 1910)”, en YAYO AZNAR y DIANA B. WECHSLER (compiladoras), La memoria precedencia. compartida. España y la Argentina en la construcción de un imaginario cultural Aunque España vivió en julio de 1909 días de violencia extrema, (1898-1950), Buenos Aires, Paidós, 2005. que incluyeron quema de templos, saqueos y muertos, desmadre que 11 ENRIQUE ZULETA ÁLVAREZ, El nacionalismo argentino. T. I, Buenos Aires, Edi- ciones La Bastilla, 1975, p. 37. 12 Ver NURIA TABANERA GARCÍA, “El horizonte americano en el imaginario español, 13 1898-1930”, EIAL, Vol 8 – N° 2, 1997; LUIS A. SANTALÓ, “La matemática en el exilio DANIEL RIVADULLA BARRIENTOS, “Identidad del proceso histórico Hispano-Ar- argentino”, Cuadernos Hispanoamericanos, 473-74, noviembre-diciembre 1989; gentino y su coincidencia en la época de la Restauración española (1874-1916). Estudio JOSEFINA CUESTA BUSTILLO, “Exilio de Científicos Españoles en Argentina (1939- preliminar”, Quinto Centenario, núm. 15, 1989, p. 96; DANIEL RIVADULLA 2000), aproximación”, en JULIÁN CHAVES PALACIOS (coord.), Política científica y BARRIENTOS, La “amistad irreconciliable”. España y Argentina, 1900-1914, Madrid, exilio en la España de Franco, Badajoz, Universidad de Extremadura, 2002. Editorial Mapfre, 1992, p. 21 y ss.. 16 17
    9. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA se produjo ante la resistencia de movilización militar de los reservistas argentina incluía no sólo a España, sino también a Portugal, pudiendo obligados a ser embarcados para ir a luchar en el protectorado espa- los diplomáticos residir indistintamente en cualquiera de los dos paí- ñol de Marruecos y mostró la fuerza voraz de un terrorismo activo, la ses. Además les estaba permitido a los jefes de misión ausentarse de vida económica se iba desenvolviendo en discreta expansión, con la manera temporaria del territorio de su jurisdicción, siempre y cuando búsqueda de nuevos mercados, la inversión extranjera, el crecimiento hicieran delegación de sus atribuciones en otros funcionarios de la de la banca y el ordenamiento de las finanzas públicas, encaminándose embajada. Marco M. Avellaneda, quien se venía desempeñando como a superar las dificultades producidas por la pérdida de las colonias. ministro plenipotenciario de la Argentina en Madrid, fue designado El Reino, como Madre Patria, quiso ocupar un puesto principal en embajador. los festejos del onomástico centenario de la Argentina: es que además los españoles constituían la décima parte de la población de la joven 1.2. El Radicalismo en el poder y Primo de Rivera La Argentina en América al igual que España en Europa, se empeña- República,14 poniendo de manifiesto donde radicaba la mayor fortale- ron en el mantenimiento de una neutralidad estricta durante la Prime- za de las relaciones de gran cercanía entre los dos pueblos. En 1916, ra Guerra Mundial que asemejó políticas y despertó quimeras de cierto al cumplirse los cien años de la declaración de la Independencia, Es- magisterio. El idealismo de Yrigoyen haría más al decretar en 1917 paña elevó la categoría de su representación en la Argentina, adhirien- fiesta nacional el 12 de octubre reconociendo el sentido de pertenen- do así a la magna celebración: se trataba de la primera embajada espa- cia de los pueblos americanos con España. En la decisión habían ejer- ñola en Hispanoamérica. La historiadora Beatriz Solveira nos informa cido su influjo tanto la entidad de emigrantes españoles creada en que en realidad, la decisión estaba originada en los deseos que desde 1896, la Asociación Patriótica Española, como la sociedad america- hacia años venía expresando el rey de España de visitar el país donde nista creada en España, la Unión Ibero-Americana.16 Aunque en el tantos de sus súbditos vivían. En abril de 1914, cuando se planteo en texto del decreto presidencial no se hablaba de Día de la Raza, la las Cortes el tema del viaje de Alfonso XIII, éste “[...] apareció rela- mayor parte de la prensa bautizó así al día del descubrimiento colom- cionado con la propuesta de elevar a embajada la representación de bino.17 Al año siguiente, España instituyó también la fecha como fiesta España en Buenos Aires”. Las remesas de dinero de los emigrantes nacional. también aconsejaban atender preferentemente a la Argentina, fundado Al fin del conflicto mundial, tanto Madrid como Buenos Aires asu- en el hecho de que desde allí “[...] el Banco Español del Río de la Plata mieron una posición algo inconstante en la Sociedad de las Naciones, girara anualmente a la Madre Patria más de 100 millones de pese- la institución creada para mantener la paz internacional. Si la Argenti- tas”.15 En noviembre de 1916 Pedro Soler y Guardiola presentó ante na se retiró inmediatamente del cónclave ginebrino al no lograr su el presidente Hipólito Yrigoyen sus credenciales como embajador ex- pretensión de que todos los estados fueran admitidos en igualdad de traordinario y plenipotenciario de España. condiciones,18 España asumió al principio un activo papel formando En gesto de correspondencia, el Congreso Nacional de la Argenti- na decidió ese mismo año retribuir la actitud hispana, promoviendo al rango de embajada su representación en la península. La Legación 16 ENRIQUE ZULETA ÁLVAREZ, España en América, cit., p. 197. 17 ZACARÍAS DE VIZCARRA, “Origen del nombre, concepto y fiesta de la hispanidad”, El Español, Madrid, 7 de octubre de 1944. Consultado el 1 de mayo de 2005 en el sitio 14 ALEJANDRO E. FERNÁNDEZ, “Patria y cultura. Aspectos de la acción de la elite www.filosfia.org/hem/194/esp/9441007a.htm. 18 española en Buenos Aires (1890-1920)”, Estudios Migratorios Latinoamericanos, 6-7, Ver MARÍA MONSERRAT LLAIRO-RAIMUNDO SIEPE, Argentina en Europa. agosto/diciembre 1987, p. 292. Yrigoyen y la Sociedad de las Naciones (1918-1920), Buenos Aires, Macchi, 1997; ÁN- 15 BEATRIZ R. SOLVEIRA, La Evolución del Servicio Exterior Argentino entre 1852 y GEL LUIS BENVENUTTO, Intransigencia. Argentina en Ginebra (1920), Buenos Ai- 1930, Córdoba, Centro de Estudios Históricos, 1997, p. 226. res, Corregidor, 2004. 18 19
    10. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA parte de su Consejo, aunque no de manera permanente, amenazando España también renovaba sus gobernantes, aunque el cambio nada en 1926 con alejarse por que no lograba el status fijo ni sus aspiracio- tenía de democrático, repitiendo la experiencia italiana de una ficta nes coloniales en el norte de África. Si España no haría efectiva su monarquía manejada por el poder efectivo de una dictadura, la del advertencia –hasta que en mayo de 1939, el general Francisco Franco general Miguel Primo de Rivera. La debilidad institucional se había tomara la decisión–19 la Argentina se reintegraría a la Sociedad en traducido en numerosos cambios ministeriales, mientras la agitación 1932, con el gobierno del general Justo. cristalizaba en movimientos militares y en disturbios sociales, políti- En 1922, finalizado el sexenio yrigoyenista, la ciudadanía eligió cos y regionales. La agonía del sistema instaurado por Antonio Cano- nuevamente a un radical para la presidencia de la Argentina, el doctor vas del Castillo, la Restauración borbónica que había logrado evitar Marcelo T. de Alvear, que fue electo mientras desempeñaba la repre- que España se convirtiera en una República, era patente. sentación del país en Francia, adonde había llegado en 1917. El nuevo Prácticamente sin oposición que contrarrestar, con una reacción mandatario había discrepado con Yrigoyen en un punto clave de su pública que le fue favorable, Primo de Rivera potenció a su favor el política exterior, como lo era la participación en la Sociedad de las temor de las clases propietarias por el peligro de una revolución co- Naciones, pero seguiría a su predecesor en los lineamientos genera- munista, se atrincheró en la defensa de los intereses morales y colecti- les: un trato cauteloso hacia los Estados Unidos, indiferente a los avan- vos de la Iglesia e impulsó una política económica con una orienta- ces de la diplomacia norteamericana, pero celosa de la identificación ción corporativa y autoritaria que iría obteniendo resultados favora- aparente de Washington y Río de Janeiro, y una vinculación estrecha bles al amparo de la situación mundial.20 El dictador español no se con aquellos países del viejo mundo, que a la par eran sus principales alejaba de la corriente general que se manifestaba en el mundo contra compradores. la democracia parlamentaria y a favor de un Poder Ejecutivo fuerte, Para el manejo de las relaciones exteriores del país, Alvear eli- duradero e independiente.21 gió al doctor en Ciencias Naturales Ángel Gallardo, hombre de su La prensa argentina informó con detalle sobre el giro que se confianza y antiguo radical, cuya vinculación con la diplomacia la producía en España con el golpe de estado. El gobierno lo haría a constituía el desempeño de la representación argentina ante el rei- través de los despachos de su flamante embajador en Madrid, Car- no de Italia. En aquel momento se le dio significación al hecho de los de Estrada, quien dio cuenta de la rebelión militar que había que se hubiera elegido para ocupar la Cancillería al jefe de la Lega- estallado en Cataluña. Después del decreto del 15 de septiembre ción argentina en Roma, por su contacto frecuente con el rey Vitto- de 1923, por el cual el rey Alfonso XIII lo nombró presidente del rio Emanuele III y por su visión directa de los acontecimientos que directorio militar con facultades de ministro único, el general Pri- habían desembocado en la llegada al poder de Benito Mussolini, mo de Rivera hizo sus primeras declaraciones a La Nación afir- entendiéndose que era también un reconocimiento a la enorme mando que las Cortes no serían convocadas hasta que se produjera colectividad italiana afincada en el país. En realidad, el desempeño la depuración de las responsabilidades civiles de los anteriores europeo del flamante presidente, su frecuentación de personalida- gobiernos, que el separatismo sería reprimido con rigor y que en la des de la época, sus largos años de residencia allá, así como su zona española de Marruecos, hostigados y vencidos sus soldados misión en Ginebra, lo habilitaban para el seguimiento personal de por los naturales frente a la inacción de los políticos, en adelante la política exterior del país. Poco antes de su elección, el doctor se haría sólo lo que dispusiera el Estado Mayor Central del Ejérci- Alvear había visitado al rey Alfonso XIII en Santander. 20 CARLOS RAMA, cit., p. 106 y ss.. 19 21 JUAN CARLOS PEREIRA y ÁNGEL CERVANTES, Relaciones diplomáticas entre SHLOMO BEN-AMI, La dictadura de Primo de Rivera. 1923-1930, Madrid, Planeta, España y América, Madrid, Mapfre, 1992, pp. 209-217. 1983, p. 52. 20 21
    11. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA to, es decir los militares.22 A la par señalaba que le desagradaba su delicado de todos pues “[...] en él está puesto el honor de España, su comparación con Mussolini,23 prefiriendo parecerse mejor al gene- expansión en el Mediterráneo, el saneamiento de la Hacienda pública ral Juan Prim –líder militar de la revolución de 1868 que destronó y, sobre todo, el concepto prestigioso de que debe estar revestido el Ejército”.25 a Isabel II– al que consideraba el gran hombre público y de armas del siglo XIX. El gobierno de Buenos Aires se enteró bien pronto de los propósi- La representación argentina acreditada en Madrid pronto aceptó el tos de Primo de Rivera, que con el respaldo de Alfonso XIII, pensaba nuevo orden de cosas españolas. El embajador Estrada estaba persua- cumplir: “[...] el régimen que ha instaurado no es de la ley sino el de la dido de la grave crisis política vivida y del grado de corrupción que moralidad, a cuyo fin está empeñado en la tarea de hacer una España había llegado a los estrados de la Justicia, considerando que la suble- nueva arrojando de la escena pública a los políticos que la arruinaron y la humillaron”.26 vación del general Primo de Rivera, además de ser un acto de estricta lógica, era el único procedimiento capaz de producir una regenera- Pero desde la Argentina no agradaron muchas de las medidas to- ción.24 Para Estrada solamente el ejército era la institución que tenía madas por el directorio militar, como el decreto ordenando el cese de ideales en la sociedad española y estaba capacitado para realizar la funciones de los presidentes de ambas Cámaras Legislativas, señores transformación del país. Pintaba el panorama de extrema violencia conde de Romanones y Melquíades Álvarez, y la libre disponibilidad que había precedido a la sublevación: legiones de pistoleros asesina- de los edificios del Congreso y del Senado, la clausura del Ateneo de ban a diario en Barcelona, atracos constantes tenían lugar a plena luz Madrid, considerado como un foco de ideas revolucionarias, y en es- del día frente a la inercia del gobierno. El agregado comercial Fernan- pecial, el destierro a Fuenteventura del político Rodrigo Soriano y del rector de la Universidad de Salamanca Miguel de Unamuno,27 cuya do Jardón también hacia llegar a Buenos Aires los informes que des- cribían lo que se había dado en llamar una “revolución desde arriba”, palabra era respetada en Buenos Aires y no escapaba a las clases ilus- sin tiros y sin que los jefes hubieran tenido que sacar de los cuarteles tradas su admiración por Domingo Sarmiento, a quien había califica- a sus tropas, producto del malestar de la oficialidad del Ejército, uni- do como el más grande escritor de lengua castellana de su tiempo, por do al desacierto de los partidos políticos en el ejercicio del poder. el Martín Fierro de José Hernández o por las memorias del general En cumplimiento con las prácticas protocolares, el embajador Es- José María Paz, y su contacto epistolar con figuras de la cultura ar- trada solicitó audiencia del presidente del directorio militar, que con gentina como Ricardo Rojas, Enrique Larreta y Arturo Capdevila. premura le fue concedida para la tarde del 4 de octubre. En el encuen- En Buenos Aires los órganos periodísticos de talante liberal vieron tro, Primo de Rivera le confió que no tenía ambiciones personales y con prevención al nuevo dictador mediterráneo. La Nación ya había que sólo el deseo de sacar a España del caos lo había llevado a dar el señalado el peligro de la imposición del fascismo italiano desde la golpe, pues, después de larga meditación, no había hallado otro modo. calle, pero a tenor de la normalidad que se había recuperado allí, no En la conversación señaló al problema de Marruecos como el más parecía poder parangonarse con la experiencia española: “El teniente general Primo de Rivera tiende ahora a presentarse, por los caracteres que revisten sus actitudes, palabras y decretos como un fascista [...] 22 “Propósitos del marqués de Estella”, La Nación, Buenos Aires, 16 de septiembre de 1923. 23 Ver JAVIER TUSELL e ISMAEL SAZ, “Mussolini y Primo de Rivera: las relaciones 25 políticas y diplomáticas de dos dictaduras mediterráneas”, Boletín de la Real Academia AMREA, cit., 5 de octubre de 1923. 26 de la Historia, septiembre-diciembre 1982. AMREA, cit., 15 de noviembre de 1923. 24 27 ARCHIVO DEL MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES, CULTO Y COMER- Ver LUIS ENRIQUE OTERO CARVAJAL, “Ciencia y Cultura en Madrid, Siglo XX. CIO INTERNACIONAL DE LA REPÚBLICA ARGENTINA (en adelante AMREA), Divi- Edad de Plata, tiempo de silencio y mercado cultural”, en ANTONIO FERNÁNDEZ sión Política, Caja 2195, Madrid, 3 de octubre de 1923, de Carlos de Estrada a ministro. GARCÍA (dir.), Historia de Madrid, Madrid, Universidad Complutense, 1993. 22 23
    12. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA El fascismo español no es el de Italia, impuesto éste por fuerzas popu- desde España reflejando variados aspectos de la vida política, econó- lares organizadas y combativas, y nacido el otro de una inesperada mica y social de la península. Era posible encontrar esos ejemplares proclama militar. Mussolini no hizo la revolución con el Ejército sino también en los puestos de la Gran Vía, algunos de ellos con censuras con el pueblo”.28 A las opiniones que manifestaban un enfrentamiento al gobierno español. de principios con el gobierno español –cuando en junio de 1924 los A principios de 1926, La Nación de Madrid –diario oficial del régi- reyes de Italia realizaron una visita a España, el cesado conde de men, fundado en 1925–, bajo la dirección de Manuel Delgado Barreto Romanones, que oficiaba de corresponsal del matutino porteño, comenzó a atacar a su homónimo de Buenos Aires. Un incidente gra- prefirió elogiar a Mussolini al que consideraba como habiendo su- ve se produjo en abril cuando se detuvo a Álvarez del Vayo junto con perado ya su etapa demagógica, revistiendo su fascismo, al menos otras personas por manifestar su adhesión al jurista Luis Jiménez de de un barniz legalista–, La Nación sumó también otras líneas de Asúa al ser decretada su deportación en las islas Chafarinas. El emba- pensamiento, como la de Leopoldo Lugones, que si bien ya desde jador Estrada informaba que la medida contra Álvarez del Vayo, abier- 1924 haría su profesión de fe nacionalista, declamando su admira- tamente respaldado en su cargo por el director del periódico porteño, ción por el ejército y su descreimiento en la democracia como for- el influyente Jorge Mitre, provenía de la instigación del mismo Delga- ma de gobierno, lo que lo acercaba a la realidad política hispana, do Barreto31 y de la aquiescencia del ministro de Gobierno general tampoco veía como posible un estrechamiento fructífero de los Martínez Anido, a quien se atribuían todos los actos de intemperancia lazos con España. Afirmaba que nada valedero habían de hacer las que se realizaban. De forma amistosa y confidencial, Estrada interce- repúblicas de habla española sin entenderse con los Estados Uni- dió por el detenido ante Primo de Rivera, en la recepción celebrada en dos, eje del Panamericanismo.29 La afirmación de Lugones en el senti- el Palacio Real con motivo del cumpleaños del rey, logrando una pronta do que “la organización del pensamiento hispanoamericano es una liberación. frase perfectamente vacía” iba mucho más allá de una crítica política La censura contra Primo de Rivera encontraba variadas formas de circunstancial y no faltó quienes le respondieran, como Luis Araquis- expresión: los viajes de estudiosos argentinos y españoles fueron oca- tain desde las columnas del madrileño El Sol: “un español va a Améri- siones reiteradas de crítica, tanto por el tono de las conferencias, como ca o un hispanoamericano viene a España y, salvo diferencias de clima por el accionar del público, dándose vivas a la República, a los inte- espiritual, no mayores que las que encuentra un andaluz en Galicia, se lectuales perseguidos en España o repudios al régimen.32 Visitantes siente en el acto en una atmósfera congenial de conciencia, respirando más combativos, pero igualmente representativos de la situación en la un inconfundible aire de familia”.30 península, también se despachaban contra la dictadura en otros secto- La realidad española era seguida con interés en la Argentina. Julio res, como por ejemplo el dirigente anarquista Buenaventura Durruti Álvarez del Vayo, como jefe de la corresponsalía de La Nación en llegado junto con algunos compañeros en 1925 a la Argentina –donde Madrid, junto con el periodista Ortiz Echagüe y Mariano Martín tampoco se privó de protagonizar un raid de asaltos a bancos a fin de Fernández, amigo de Santiago Alba –ex ministro monárquico de Ins- recaudar dinero para el movimiento ácrata.33 trucción Pública y Bellas Artes–, para La Prensa, enviaban sus notas 31 Asesinado en la Guerra Civil. 28 32 “El gobierno revolucionario español”, La Nación, Buenos Aires, 21 de septiembre de AMREA, división política, en cajas 2383 y 2484, el embajador Estrada informa sobre 1923. los disturbios producidos en Madrid, por ejemplo, en mayo de 1925 con la visita del 29 Ver HORACIO SANGUINETTI, “La hora de la espada”, Todo es Historia, noviembre doctor Mario Sáenz, decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de de 1988; LEOPOLDO LUGONES (h), Mi padre, Buenos Aires, 1949. Buenos Aires y en febrero de 1926 en el regreso a América de Jiménez de Asúa. 30 33 El Sol, Madrid, 19 de abril de 1925. JUAN LLARCH, La muerte de Durruti, Barcelona, Ediciones Aura, 1973, pp. 78-79. 24 25
    13. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA Fuera de ocasionales acuerdos económicos, el intercambio comer- deza nacional en los campos de batalla de África –tras el desembarco cial hispano-argentino era limitado, circunscrito al intercambio de pro- de Alhucemas y la derrota de los rebeldes de la denominada República del Rif–, se podía dar el salto americano. En 1926 Primo de Rivera ductos naturales, habiéndose incluso esfumado la mejora producida ordenó establecer oficinas especiales en el Ministerio de Estado para durante la Guerra Mundial, cuando España logró reemplazar tempo- fomentar las relaciones con las repúblicas de raíz hispana: la Junta ralmente a las grandes potencias ocupadas en el conflicto. para Ampliación de Estudios y la Junta de Relaciones Culturales. La La importación general había experimentado entre 1923 y 1924 un primera seleccionaba los nombres de los profesores que viajarían a enorme aumento en la Argentina; sin embargo, la de procedencia es- América; mientras que la de Relaciones Culturales establecía vincula- pañola se mantendría estacionaria.34 Por otra parte, el embajador Es- ciones con los organismos que en algunos países hispanoamericanos trada advirtió que no interesaban en España una de las principales cooperaban en esa orientación.37 Incrementó también el régimen los fuentes de exportación argentina: sus carnes. A pesar de que el primer presupuestos destinados a las agencias diplomáticas y consulares, y Congreso Nacional de Comercio Español de Ultramar había estable- crecieron en número y se elevaron de categorías algunos consulados, cido que debería asegurarse a los países hispanoamericanos toda pre- especialmente en la Argentina, Cuba, México y Chile.38 Aquellas pul- ferencia en el abastecimiento de artículos alimenticios, aun en mo- siones incluyeron la posibilidad cierta de organizar una visita del rey mentos de carestía de carnes en España, no se inclinaban por la com- Alfonso XIII a Sudamérica, viaje que se planeaba magnífico y a co- pra en la Argentina, aduciendo que su prolongada conservación en menzar por el puerto de Buenos Aires. Se buscaba así superar la im- frigoríficos las hacía poco digestivas y menos nutritivas que las carnes presión que habían causado las visitas de Humberto de Saboya y del frescas. La falta de buques españoles y argentinos con cámaras de frío príncipe de Gales.39 Pero la inestabilidad política que no lograba fre- conspiraba contra ese negocio. Tampoco habían sido fluidas las nego- nar la dictadura, una gestión operativa y un desenvolvimiento econó- ciaciones por la compra de armas de la Comisión Militar argentina en mico que no alcanzaba a conjurar la pobreza de amplios sectores de la Europa, aunque mediara la amistad del embajador español en Buenos sociedad y el escaso peso internacional español, no dieron oportuni- Aires, duque de Amposta, con el inspector general del Ejército, gene- dad para semejante despliegue. En 1927 el nuevo embajador argenti- ral José Félix Uriburu, inclinándose aquella por la adquisición de ar- no en España, Daniel García Mansilla, envió un informe donde seña- mamento bélico en las casas alemanas y francesas.35 No figuraban en laba que veía difícil el viaje del rey, pues esto lo obligaría a alejarse del las estadísticas comerciales las sumas enormes –en 1924 Estrada las país en tiempos que no dejaban de ser irregulares. calculaba en 400 millones de pesetas anuales–36 representadas por las El proyecto de los aviadores Ramón Franco, Julio Ruiz de Alda y remesas de los españoles residentes en la Argentina, que eran el nexo Durán –acompañados por el mecánico Rada– de cruzar el Atlántico más tangible que unía a los dos pueblos. por el sur en hidroavión uniendo España con la capital argentina se Apaciguada la contienda marroquí, se fue apreciando en toda su constituyó en un acontecimiento de importancia. La proeza de la avia- magnitud el derroche de energías que había desviado nuevamente la ción española fue atendida por la prensa que siguió los preparativos y atención de la América hispana. Para la dictadura, recobrada la gran- luego el desenvolvimiento de la aventura con interés. La ciudad de 34 “Memoria de la Cámara Española de Comercio”, La Nación, Buenos Aires, 5 de mayo 37 de 1926. ENRIQUE ZULETA ALVAREZ, “El tema hispanoamericano en la prensa española de 35 ARCHIVO DEL MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES DE ESPAÑA (en ade- la década de 1920”, Revista Nacional de Cultura, 5, 1980, p. 146. 38 lante AMAEE) H. 2317, Buenos Aires, 29 de mayo de 1925, del marqués de Amposta al Ver ÁNGEL MARTÍNEZ DE VELASCO, “Política Exterior del gobierno de Primo de presidente del directorio militar. Rivera con Iberoamérica”, en Revista de Indias, julio-diciembre 1977. 36 39 Memoria del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina. RAMÓN DE OLASCOAGA, “El viaje del Rey a América”, El Debate, Madrid, 18 de 1924-1926. Presentada al H. Congreso Nacional, Buenos Aires, 1925, p. 392. diciembre de 1925, en AMREA, caja 2383. 26 27
    14. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA Buenos Aires participó con entusiasmo del recibimiento al que se sumó Las coincidencias que se iban produciendo entre la Argentina y el presidente Alvear. Haciéndose eco de la trascendencia que había España –el gobierno de Alvear, a través del presidente de la Comisión adquirido el periplo les ofreció a los aviadores el crucero Buenos Ai- Nacional de Bellas Artes arquitecto Martín Noel, se avinó a colaborar res, buque de guerra de la Armada nacional para que emprendieran el con la realización de la Exposición Iberoamericana de Sevilla,42 con- regreso a la península, que se verificó a principios de abril de 1926.40 firmando en junio de 1927 su concurrencia lo que facilitaría el concur- Ramón Franco recibió la orden de Primo de Rivera de regalar el hi- so de los demás países– no lograron evitar el tropiezo que sufriría la droavión Plus Ultra a la Argentina representación española en Buenos Aires. El 6 de diciembre de 1926 En un plano más efectivo, se otorgó la concesión para establecer había quedado reconocido como nuevo embajador, el duque de Amal- un servicio radio-telegráfico de carácter internacional que permitiría fi, Antonio de Zayas y Beamont. Se trataba de una figura de un cierto la comunicación directa entre España y la Argentina, y luego, se deci- prestigio literario, que a su llegada había expresado que su esfuerzo dió la compra, tras el asesoramiento de la Comisión Naval Argentina estaría encaminado a impulsar el intercambio comercial entre ambos en Europa de dos destructores españoles de 2.850 toneladas. A prin- países, pero el diplomático se creerá víctima de una verdadera campa- cipios de junio de 1927, ambos países firmaron un contrato por 3,5 ña en su contra y en la del gobierno de su país. Los roces comenzaron millones de pesos oro para la adquisición de los buques de guerra pronto; primero fue el tema del Himno Nacional Argentino. Zayas Churruca y Alcalá Galiano –que serían rebautizados con los nom- presentó en el mes de enero un escrito en la Cancillería en donde se bres de Cervantes y Garay- cedidos por su Armada. Para España esa quejaba de la inserción en las libretas de enrolamiento para el Ejército venta era una excelente ocasión para demostrar la calidad de sus bar- de la canción patria –con algunas expresiones que podían considerar- cos en comparación con otras ofertas. Por esos mismos días, la Ar- se ofensivas para España– ya que en 1900 el presidente Julio A. Roca gentina mandaba construir otros dos cruceros en astilleros de Italia y había suprimido todas las estrofas a excepción de la primera y la últi- cinco unidades en Gran Bretaña, de acuerdo al plan de renovación del ma en las festividades públicas y oficiales. Gallardo, desechando la material naval. Primo de Rivera buscaba favorecer la relación con la protesta, le contestó que su inscripción no estaba vedada, sí su canto. Argentina: un consorcio de banqueros españoles habían concedido un El 28 de mayo el duque de Amalfi formó parte en Buenos Aires de empréstito para esas compras al que se consideraba uno de los países un tribunal para la colación de grados de profesoras de Literatura que más consolidados de América, demostrando que se querían establecer consistía en la lectura de sendas memorias. El embajador reaccionó no sólo fuertes vínculos sentimentales sino acuerdos concretos que cuando una de las alumnas afirmó que Benito Pérez Galdós era el reflejasen la confianza que se tenía en los destinos recíprocos. Si se primer valor literario del siglo XIX, disponiéndose a combatir lo que podían vender buques tal vez se podría suministrar material ferrovia- a su juicio era la prédica disolvente del teatro galdosiano señalando rio y establecer sucursales bancarias amparados por el gobierno. Pero sus tendencias subversivas que le habían granjeado la adhesión y el a fines de 1928, la crisis del campo obligó a España a contratar un apoyo de los enemigos del orden en España.43 El tono y el carácter de millonario crédito con la Argentina a fin de adquirir suministros agrí- la crítica al autor de Los Episodios Nacionales no fueron compartidos colas indispensables para su pueblo.41 por los otros miembros del tribunal, y el incidente fue recogido por el 40 42 Ver RAFAEL IBÁÑEZ, “Ramón Franco y los balbuceos del Imperio”, Historia Inter- Ver MARÍA ÁNGELES LAYUNO, Espacios de representación de la memoria. La nacional, 12, marzo 1976; SHLOMO BEN-AMI, cit., pp. 137-8; AMREA, España, caja Argentina en España: museos y exposiciones (1892-1971), en YAYO AZNAR y DIANA 2484, Sobre el vuelo del comandante del Ejército Español Ramón Franco Bahamonde, B. WECHSLER (compiladoras), cit.. 43 1926. AMAEE, H. 1358, Buenos Aires, 27 de junio de 1927, del duque de Amalfi al marqués 41 SHLOMO BEN-AMI, cit., p. 139. de Estella. 28 29
    15. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA diario Critica, y luego con un cariz más agresivo por El Diario Espa- Argentina de Letras como una sucursal de la Real Academia Española ñol, El Despertar Gallego y el Correo de Galicia, de tendencia repu- de la Lengua –que finalmente sería creada en agosto de 1931. Antes blicana y regionalista. Los ataques de la prensa vinculada a la colecti- de salir Zayas para la Argentina el académico Rodríguez Marín le ha- vidad le indignaron, mostrándose disgustado con el gobierno de Al- bían manifestado el propósito de aquella corporación de reconstruir la vear por la libertad con que se permitía censurarlo. entidad ya debidamente organizada en Buenos Aires por el difunto Nuevamente molesto, Zayas presentará formal queja al gobierno marqués de Gerona, cuando el viaje de su Alteza Real la Infanta Isabel argentino por la presencia del vicario general de la Armada monseñor –tía del rey Alfonso XIII– en 1910 y reducida en ese momento a su Dionisio Napal en una fiesta religiosa celebrada por la sociedad vasca más mínima expresión por no decir disuelta, ya que los únicos super- “Lakurak Bat” en la iglesia de Monserrat para conmemorar la fiesta vivientes de la misma eran el diplomático retirado Carlos María Ocan- de San Ignacio de Loyola, aduciendo que se trataba de un centro “de- tos que residía en Madrid con carácter permanente y el antiguo emba- jador argentino en Madrid Avellaneda, aquejado de ceguera.45 claradamente separatista y enemigo, por tanto, de la unidad sacrosan- ta de mi patria”. El 26 de septiembre el embajador Estrada daba cuenta del cese de El duque no era la persona capaz de crear lazos de unión. Escribía Zayas: “ [...] sé, por habérmelo dicho persona que ocupa puesto de confianza en el Palacio que el embajador de España en esa, duque de a sus superiores en Madrid oponiéndose a los proyectos de erigir en Amalfi, ha sido llamado por el gobierno a causa del descontento que España un monumento al libertador José de San Martín: “si el senti- ha producido su actuación en la República. Existe el propósito de miento de perdón y olvido de los pérfidos agravios de aquellos ingra- retirarlo de la carrera diplomática, obligándole a acogerse a los bene- tos insurgentes honra a los gobiernos de la antigua metrópoli y tiene ficios de la jubilación, y en caso de que se negara a ello, será apartado eficacia para atraer a nuestra esfera moral a las que fueron nuestras definitivamente del escalafón”.46 provincias ultramarinas, la idea de perpetuar, en mármoles o en bron- Cuando en noviembre el canciller Gallardo llegó a Madrid, el du- ces, indefendibles actos de traición e indisciplina [...] adolece el defec- que se apuró a visitarlo: “Me contó una larga historia de las intrigas to de ser, no sólo inútil sino contraproducente para conquistar presti- que había hecho contra él la colonia española y en particular El Diario gios en estos países contaminados del fatuo optimismo de la juventud Español al cual le había retirado la subvención”.47 y propensos, por tanto, a considerarse merecedores de halagos que Invitado a dar conferencias sobre su especialidad en Italia, Gallar- exclusivamente se les tributan para lograr que acepten nuestra hege- do visitó después privadamente Madrid. Se entrevistó tanto con Pri- monía”.44 Proseguía diciendo el diplomático: “Parecidos juicios mere- mo de Rivera como con los reyes y en ambos casos se sintió sorpren- ce, en mi humilde concepto, el pensamiento peregrino de convertir en dido por el trato campechano que le dispensaron. Sobre un almuerzo una especie de cívico santuario la casa donde falleció en Cádiz, Ber- ocurrido el 21 de noviembre señaló: “Los Reyes conversaron con ex- nardino Rivadavia quien, si desde el punto de vista argentino, puede traordinaria familiaridad, que rayaba en la indiscreción. Al contestarle pasar por un patriota benemérito, desde el punto de vista español es a la Reina Madre que mi viaje había tenido por objeto principal asistir un traidor de la misma laya que San Martín, y devoto como él del Compás y del Triángulo”. 45 Ver JULIO AVELLANEDA, Se fueron, Buenos Aires, Emecé, 1991, pp. 123-128. Los incidentes en los que se vio envuelto, al parecer, no le permi- 46 AMREA, caja 2594, San Sebastián, 26 de septiembre de 1927, de Estrada a Gallardo. tieron llevar adelante algunos propósitos más estimables como hubie- 47 ÁNGEL GALLARDO, Memorias para mis hijos y nietos, Buenos Aires, Academia Nacional de la Historia, 1982, p. 457. Sobre la miopía de algunos diplomáticos españoles ra sido culminar las gestiones tendientes a la creación de la Academia en Hispanoamérica, ver ÁNGEL MARTÍNEZ DE VELASCO, “Relaciones hispano-pe- ruanas durante la dictadura de Primo de Rivera: el centenario de Ayacucho”, Quinto 44 AMAEE, cit., 3 de marzo de 1927. Centenario, 2, 1981. 30 31
    16. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA a la inauguración de la estatua de Belgrano en Génova, me dijo: – sus artículos el desenvolvimiento ¿Qué dice el Rey, después de la porquería que hizo de pelear a favor de Europa, informando sobre he- de los aliados y en contra de sus antiguos aliados alemanes y austria- chos e ideas con una perspectiva cos? [...] El rey estuvo haciendo en alta voz una crónica burlesca del internacional e ilustrando sobre la casamiento de Luisa de Francia, al que acababa de asistir en Nápoles. vida inglesa. En la capital británi- Se rió del rey y del Santo Padre, que había prohibido que un cardenal ca conoció a Ricardo Rojas, quien bendijera el matrimonio debiendo hacerlo el capellán del rey de Italia. era corresponsal de La Nación. Su Criticó al papa de que hubiese prohibido la lectura del diario realista labor para el periódico bonaeren- “Action Francaise”, declaró que él lo seguía leyendo, pues lo encon- se y su amistad con el autor de La traba muy bien escrito. Todo esto me pareció algo fuerte para Su restauración nacionalista lo acer- caron a todo lo argentino.49 La Majestad Católica”; y terminaba reflexionando: “El Rey me dejó una impresión de simpatía y de espanto, por su indiscreción. Parecía im- catástrofe de la Primera Guerra posible que en sus manos estuvieran los destinos de un país de la Mundial, sumado después a la importancia histórica de España”.48 Revolución Rusa, le persuadieron Ramiro de Maeztu, embajador de España en la Argentina, 1928-1930. El Ministerio de Estado había llegado a tomar conocimiento del del fracaso de la civilización del Fuente Archivo General de la Nación acrecentamiento, luego de la Guerra Mundial, de la influencia france- liberalismo, de la crisis de valores sa sobre la intelectualidad argentina, como también de la propaganda de la sociedad europea, para terminar por someter a devastadora crí- cultural británica llevada adelante en los últimos años por su ministro tica al socialismo de estado. De vuelta en su país en 1919, continuó en Buenos Aires sir Malcom A. Robertson, con el propósito de favo- con su incesante labor periodística, colaborando con la revista Espa- recer el intercambio comercial entre los dos países. El gobierno de ña fundada por José Ortega y Gasset, y con el periódico El Sol, aun- Madrid advertía con temor esos movimientos, encaminados a susti- que su evolución hacia posiciones políticas conservadoras lo fueron tuir los productos españoles en el mercado británico por mercadería distanciando de muchos intelectuales. obtenida a menor precio en Sudamérica. El marqués de Estella deci- Producido en España el golpe militar de septiembre de 1923, Maeztu dió entonces utilizar el prestigio literario de la personalidad de Rami- se adhirió con decisión al gobierno del general Primo de Rivera. Ello ro de Maeztu en el exterior, cuya cercanía al régimen había quedado ahondó las discrepancias que lo separaban de sus compañeros de ge- patentizada con su ingreso, a fines de enero de 1927, a la Unión Pa- neración. Maeztu se iría mostrando especialmente interesado en la triótica. El objetivo era también neutralizar la repercusión de las visi- política de grandes obras y servicios públicos del ministro conde de tas de algunos intelectuales que hacían conocer sus críticas al gobier- Guadalhorce, tendiente a estimular la economía de los sectores co- no español en la Argentina y de intensificar con urgencia la propagan- merciales e industriales, y la fiscal del titular de Hacienda, José Calvo da cultural de España en la República del Plata. Sotelo. Terminaría por abandonar la redacción de El Sol, para pasar al Periodista y escritor, Maeztu se estableció a principios de siglo equipo del oficialista La Nación. En febrero del 1927 publicó allí su como corresponsal a Londres de los diarios La Correspondencia de primera colaboración, “La magia del orden”, en inequívoca manifes- España y El Heraldo de Madrid, donde La Prensa de Buenos Aires tación de una actitud más definida, resuelta y combativa, que termina- también contrató sus servicios. Por largos años Maeztu reflejará en ría identificándose con la que le caracterizó hasta el fin de su vida. 48 49 ÁNGEL GALLARDO, cit., pp. 466-467. RICARDO ROJAS, Retablo español, Buenos Aires, Losada, 1948, p. 286. 32 33
    17. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA Enfrentó con sus artículos a los “intelectuales españoles amigos míos” que se habían hermanado contra Primo de Rivera y dio a luz una serie de trabajos que tuvieron resonancia sobre los atropellos del comunismo. Por entonces, el dictador declaraba al corresponsal de The World en Madrid que España estaba al margen de casi todos los problemas conti- nentales europeos, lo que le permitía dedicarse casi con exclusividad al cultivo de las relaciones con Hispanoamérica.50 Aquel hispanoamerica- nismo no aspiraba a reinstaurar una España imperial, sino que, admi- tiendo el fin del período de expansión material, y en línea con lo sos- tenido por Maeztu,51 debía procurar la hermandad espiritual de los pueblos hispánicos. Los propagandistas del partido único, la Unión Patriótica, estaban también ansiosos por demostrar que España no era el país decadente que había inventado la literatura “anti-española”. La Nación de Buenos Aires publicó en su edición del 5 de diciem- bre la primicia de la designación de Maeztu. Una semana después el marqués de Estella solicitó al gobierno de Marcelo T. de Alvear su Recepción a Ramiro de Maeztu en el Círculo Militar, 1929. Junto a él se encuentran los generales, Uriburu, Mosconi y el español Millán Astray. Fuente Archivo General de la Nación placet, el que fue concedido de inmediato. A bordo del Reina Victoria Eugenia, Maeztu arribó a la capital años veinte en una urbe animada, de las más atrayentes de América, y argentina el 19 de febrero de 1928. Advirtió que no era “ningún se- a un país generoso con los extranjeros: la Corte Suprema de Justicia cuaz o adherido a la política del general Primo de Rivera, por género daba por esos días amparo a los exiliados catalanes Maciá y Gassol.54 alguno de conveniencias partidarias”.52 Afirmaba que su adhesión se La recepción de Maeztu fue dispar en los grupos intelectuales por- basaba en los procedimientos de orden, responsabilidad de la función teños: la gran prensa diaria valoró el talento y la dilatada cultura del pública, cumplimiento estricto de las leyes, trabajo, bienestar y conso- nuevo diplomático. La revista literaria Nosotros, que había reproduci- lidación de la autoridad que propiciaba la dictadura. La multitud que do algunos artículos suyos, manifestaba una señalada atención a los acompañó su arribo –y que fuera costumbre durante años para el reci- temas contemporáneos españoles, pero se hallaba más comprometida bimiento de los diplomáticos de España– lo impresionó, “no he de con las opiniones de los intelectuales opuestos al régimen de Primo de ocultar a v.e. la emoción que me produjo la llegada a Buenos Aires”.53 Rivera, por lo que recibió al nuevo embajador con indisimulada hosti- El escritor era una personalidad reconocida a través de sus colabo- lidad, reprochándole su alineación con el dictador e incluso reputando raciones periodísticas y ensayos, publicaciones que no estuvieron exen- su extensa producción escrita de superficial.55 En cambio se le acogió tas de controversias. Llegaba a una ciudad convertida a finales de los con cordial bienvenida desde las columnas de las revistas Síntesis, 50 dirigida por Noel, y Criterio, que mostraba sin ambages su simpatía La Nación, Buenos Aires, 29 de junio de 1927. 51 Cfr. SHLOMO BEN-AMI, cit., p. 137; JUAN CARLOS PEREIRA CASTAÑARES, por el marqués de Estella. “Primo de Rivera y la diplomacia española en Hispanoamérica: el instrumento de un objetivo”, Quinto Centenario, 10, 1986, p. 143. 52 54 El Diario Español, Buenos Aires, 21 de febrero de 1928. JULIO IRAZUSTA, Genio y figura de Leopoldo Lugones, Buenos Aires, Eudeba, 1968. 53 55 AMAEE, H. 1358, Buenos Aires, 20 de febrero de 1928, de embajador a presidente del EMILIA DE ZULETA, Relaciones literarias entre España y la Argentina, Madrid, Consejo de Ministros. Ediciones Cultura Hispánica del ICI, 1983, pp. 17 y 38. 34 35
    18. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA Donde la presencia de Maeztu mereció la más cálida recepción fue donde prefiguró las ideas centrales que volcaría en su obra más tras- cendental, Defensa de la hispanidad (1934). Maeztu se puso también en el seno de la redacción de La Nueva República, semanario fundado en contacto con la colonia española, al asistir a un homenaje ofrecido a fines de 1927, que se definía a sí mismo como órgano del nacionalis- por el Círculo Celta en honor del embajador Carlos de Estrada, que mo argentino. Refiere Julio Irazusta56 que Maeztu quedó impresiona- dejaba la representación en Madrid –siendo reemplazado en diciem- do por algunos artículos publicados por Ernesto Palacio en el suple- bre de 1927 por Daniel García Mansilla. Volverá a dirigirse al público mento literario de La Nación y buscó conocerlo, trabando amistad porteño en la Sociedad de Beneficencia abordando el tema de “La con el jefe de redacción de La Nueva República y con su grupo más beneficiencia y el capitalismo” y en el Colegio del Salvador de los próximo. Mucho los acercaba: sus formaciones intelectuales estaban padres jesuitas para contribuir al homenaje tributado a la memoria de elaboradas sobre la base de lecturas políticas y el autodidactismo, sus los religiosos martirizados en los comienzos del siglo XVII por los peregrinajes ideológicos de la juventud, el común interés por la litera- aborígenes del alto Paraná. tura, la consideración del catolicismo como factor esencial de un ideario Maeztu asistió al triunfo yrigoyenista sobre el Frente Único, la coa- restaurador que valorizara el orden, la jerarquía y la autoridad como lición de los conservadores con los radicales antipersonalistas, y de principios rectores de la vida so- algunas incidencias ocurridas en agosto en el escrutinio de las eleccio- cial, sus condiciones de “espíritus nes presidenciales, producto del fallecimiento del vicepresidente elec- militantes con fuerte tendencia a to Francisco Beiró. Recogió, asimismo, la inquietud con que se inicia- comprometerse en la acción”.57 ba el segundo mandato de Yrigoyen, signado por la tensión entre par- El presidente Alvear hizo pú- tidos y grupos políticos, al punto tal que recomendaba que Alvear, blico reconocimiento de la desta- que partiría para España el 15 de diciembre, no fuese objeto allí de cada personalidad que en el cam- homenajes y obsequios “demasiado significativos por parte del go- po de la cultura era Maeztu, y de biermo de S.M.”, a fin de no disgustar al nuevo elenco gubernamental inmediato le brindó su compañía argentino.58 En su prudencia, Maeztu había advertido el peso político en las primeras actividades que el en la tradición institucional del país del fenómeno yrigoyenista, “ja- embajador comenzó a desplegar: más un político argentino, desde los tiempos de Juan Manuel (de) realizó con él una visita al Centro Rosas, había producido una marejada tan profunda como d. Hipólito Gallego, la poderosa entidad re- Yrigoyen en esta segunda elección”.59 Las opiniones de la colectivi- gional con funciones de ayuda so- dad española estaban divididas, señalando Maeztu que los elementos cial, y asistió, junto al gabinete en directivos parecían ser más hostiles a Yrigoyen, acusándolo de dema- pleno, a la conferencia que con el gogo halagador de las pasiones populares; mientras, la masa de los título de “La lección del Quijote”, españoles le era en cambio mucho más favorable. Maeztu ofreció el 18 de abril en el El presidente Yrigoyen eludió encontrarse con el embajador Maeztu Ramiro de Maeztu. Fuente Archivo Jockey Club de Buenos Aires, General de la Nación antes de su asunción pues según se lo hiciera saber por medio del doctor Horacio Oyhanarte, temía menoscabar la investidura de Al- 56 JULIO IRAZUSTA, “La ‘Historia de la Argentina’ de Ernesto A. Palacio. A los veinti- vear al recibir la visita de diplomáticos extranjeros. Esa supuesta con- cinco años de su aparición”, Nueva Historia, Revista de Occidente, año XII, n. 24, Bue- nos Aires, 1979, p. 328. 57 58 JULIO IRAZUSTA, Memorias (Historia de un historiador a la fuerza), Buenos Aires, AMAEE, H. 1358, Buenos Aires, 28 de agosto de 1928, de Maeztu a Primo de Rivera. 59 Ediciones Culturales Argentinas, 1975, p. 181. AMAEE, cit., 8 de agosto de 1928. 36 37
    19. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA sideración no lograba ocultar el distanciamiento de los dos políticos, que necesitaban porque podían ser presa fácil de la demagogia sin acrecentado por la actitud de Alvear al haber sentado en su mesa a escrúpulos. Ese juicio no era el de los grandes periódicos, que comba- uno de los hermanos Cantoni, acusado del asesinato del gobernador tían a Yrigoyen pero no a los principios democráticos, aunque según Torres de San Juan, burlando así el deseo de muchos radicales de el embajador debían hacer un esfuerzo intelectual para defender los atacar el caciquismo de los sanjuaninos y de Lencinas de Mendoza, y fundamentos del antiguo liberalismo. la censura al presidente electo por insistir en la elección de Beiró para Maeztu excluía la idea de una dictadura salvadora para la Argenti- vicepresidente cuando los médicos habían asegurado que moriría an- na pues no advertía el advenimiento de otro hombre con autoridad tes de octubre. suficiente para obtener el apoyo de las masas y además juzgaba al El gobierno de Alfonso XIII adhirió a los festejos por la inaugura- Ejército dividido y a la oposición sin una firme cohesión para arreba- ción de la segunda presidencia de Yrigoyen y el marcado afecto que tar el poder al partido radical.61 Veía a la Argentina inmersa en un éste había demostrado por España, concediéndole el Cordón de Isa- sentimiento de pesimismo, aunque lo creía pasajero, y arriesgaba: “Lo bel la Católica, la más alta recompensa instituida para premiar los que hay en él de substancial es, de una parte, que se han quedado sin servicios hispanoamericanos, otorgado por primera vez a un jefe de el gobierno del país las cuatrocientas o quinientas familias de gentes Estado. educadas en ideas franco-inglesas y que venían a servirle de mampara Aunque sentía por Yrigoyen una simpatía personal, confiando en para cubrir ante el extranjero la inseguridad permanente de su vida en su buena voluntad, en su mente aún vigorosa y despierta, Maeztu el campo; y, también, que las gentes educadas se han encontrado con volcaba en sus despachos duras apreciaciones sobre la realidad políti- que la libertad y la democracia no son en la práctica lo que habían ca argentina y, asimismo, frente al arreglo del Parlamento Corporati- soñado y todavía no han hallado los ideales con que substituirlas”.62 vo español, la Asamblea Nacional, el desenvolvimiento del Poder Le- Aunque sin contacto con muchos de los intelectuales que visitaban gislativo le parecía caótico al pensador tradicionalista devenido en Buenos Aires por aquellos días, Maeztu participó de la recepción en diplomático. Veía allanarse el camino hacia el golpe de Estado: “Las abril de 1929 de los aviadores Iglesias y Jiménez y del general Millán oposiciones aprovechan este desaliento para sus campañas y los pe- de Astray agasajados por el general Mosconi, en el Círculo Militar. riódicos escritos con más inteligencia han empezado a quebrantar la Pero Maeztu se dedicó con entusiasmo a intensificar la comunicación fe general en el régimen del sufragio universal secreto, de que tanto se con la numerosa colonia española del interior del país, fragmentada en vanagloriaban los argentinos hace pocos años”.60 Poco entendía la antiguas rivalidades regionales. En enero de 1929 se trasladó a Bahía tolerancia yrigoyenista que se mantenía frente a las sistemáticas críti- Blanca, pronunciando cuantas conferencias le fueron solicitadas, asis- cas que soportaba de muchos medios gráficos. Aquellos ataques pare- tiendo a reuniones con los dirigentes de la campaña para poner en cían resultar necesarios para preparar a la opinión pública llegado el contacto directo a las colectividades dispersas del sur argentino. An- caso, aún no definido, de una sucesión anticipada al doctor Yrigoyen tes había visitado Asunción del Paraguay, y luego recorrería Patago- o del paso más grave de llegarse al quebrantamiento de las institucio- nes, Viedma, numerosas localidades de la provincia de Buenos Aires y nes fundamentales de la nación. Para Maeztu, el talento, tanto de Cri- Montevideo, continuando la difusión de sus conceptos de unidad de terio como de La Nueva República se ejercía en la función de propa- los pueblos hispánicos. En enero de 1930, en su periodo de vacacio- gadores en la Argentina del espíritu autoritario, al afirmar que las masas nes, Maeztu y su familia emprendieron un viaje de turismo a la Pata- electorales eran intrínsecamente incapaces de elegir a los gobernantes 61 AMAEE, H. 2317, cit., 25 de mayo de 1929. 60 62 AMAEE, H. 2317, Buenos Aires, 25 de junio de 1929, de Maeztu a Primo de Rivera. AMAEE, cit., 23 de noviembre de 1929. 38 39
    20. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA La República Española –recuerda Malefakis que no fue una crea- gonia. Dado que se trataba de regiones aisladas, y raramente visitadas ción única, sino la última de una larga serie de repúblicas instauradas entonces, el embajador decidió aprovechar cada escala del buque, de en Europa durante el primer tercio del siglo XX– subsiste como re- diez a doce horas, para ponerse en contacto con las colonias españo- cuerdo histórico de manera mucho más completa que los otros quince las de Puerto Madryn, Comodoro Rivadavia, Puerto Deseado, San regímenes de ese género que se proclamaron por el Viejo Continente Julián y Santa Cruz, y apreciar el aporte español en el desempeño de durante dos decenios. Ello encontraría su origen en sus aspiraciones duras funciones, como las de guardadores de ovejas o marinos –mu- de llevar adelante un completo programa de regeneración nacional chos de ellos gallegos– y también de los propietarios de tierras. con reformas que abarcaban los diversos aspectos importantes de la A fines de ese mes, el general Primo de Rivera, después de haber vida. La voluntad de propiciar una amplia coalición de fuerzas políti- perdido el respaldo de sus pares militares y del rey, dimitió de la jefa- cas y sociales, junto al idealismo y la grandeza de miras de caracteri- tura del gobierno de España. Maeztu dado el sentido de lealtad al jefe zados hombres y mujeres de la Segunda República han hecho de ella caído, presentó su renuncia a su cargo de embajador. En Madrid se fuente de inspiración para muchos dentro y fuera de España. consideró la renuncia como un gesto puramente protocolar. No había La reinvención de una España Republicana en abril de 1931, que sería apuro por reemplazarlo, incluso Alfonso XIII parecía inclinarse por la ahora tan liberal como las democracias de Occidente, no coincidió con el continuación en el puesto. Pero para Maeztu, dado el carácter políti- derrotero institucional argentino: en septiembre de 1930 el golpe del ge- co de su cargo y su sentido de afecto y lealtad al jefe caído, sus funcio- neral José Félix Uriburu dio por tierra con la presidencia de Yrigoyen. Así nes en la Argentina habían concluido. El 19 de febrero se embarcó en se explica que los hombres del gobierno provisorio mantuvieran una acti- el Giulio Cesare. En abril el cese se hizo efectivo. tud expectante frente a los sucesos de la Madre Patria. Maeztu volvió a su labor periodística en Madrid, reanudando ade- La profesora Claudia Hidalgo, que ha investigado este período de más su vinculación con el público argentino a través de sus colabora- las relaciones hispano-argentinas,64 nos advierte de esta prevención, ciones en La Prensa y Criterio. Recibió con hondas prevenciones el cautela similar a la sostenida por el gobierno de Washington frente a la advenimiento de la Segunda República Española en abril de 1931, y nueva república, a la que más que apreciarla como la consumación de no se cuidó de expresarlo, empeñándose en aglutinar la opinión con- una aspiración popular, la veían como exponente de un “peligroso servadora de su país. viraje comunista”. A pesar de que el embajador de España en Buenos Aires, Alfonso 1.3. La Argentina conservadora y la República Española Danvila, se dirigió al Ministerio de Relaciones Exteriores de la Argen- Con ocasión de los cincuenta años de la proclamación de la Segunda tina el día posterior a la proclamación del nuevo régimen español, República Española, la Revista de Occidente publicó un excelente tra- manifestando el propósito del nuevo gobierno de mantener y desarro- bajo del investigador Edward Malefakis,63 en el que ahondaba sobre llar las cordiales relaciones que ligaban a los dos países,65 y de que el las causas profundas que habían determinado el interés que por aque- lla han sentido no sólo los especialistas académicos y los que la habían 64 CLAUDIA HIDALGO, La II República Española y la Argentina. Tesis presentada para vivido, sino un heterogéneo y numeroso núcleo de personas atraídas optar al grado de licenciada en Historia, Instituto de Historia, Facultad de Derecho y por su evocación. Nuevos aniversarios dan la pauta de que aquella Ciencias Sociales del Rosario, Pontificia Universidad Católica Argentina, 1998. Agra- seducción sigue vigente. dezco a Claudia Hidalgo, distinguida alumna mía, el haberme facilitado la utilización de su tesis de licenciatura, de la cual fui directora. 65 AMREA, España, año 1931, caja 3029, expediente 1, Buenos Aires 15 de abril de 63 EDWARD MALEFAKIS, “Peculiaridad de la República Española”, Revista de Occi- 1931, de Alfonso Danvila a Ernesto Bosch, cit. en CLAUDIA HIDALGO, La II Repúbli- dente, núms. 7-8, 1981, pp.16-37. ca Española y la Argentina, s/p. 40 41
    21. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA tedras de Pedagogía en la Universidad de Tucumán y trabajó en la flamante ministro de Estado republicano Alejandro Lerroux le expre- editorial Losada.69 sara a García Mansilla que se esperaba con ansiedad el reconocimien- La clase dirigente argentina confiaba en los hombres eminentes y to de Buenos Aires,66 debido al lugar principal que ocupaba en la po- los intelectuales de pro que formaban parte de la Segunda República lítica exterior de España, no sería sino cuando otros estados america- Española, de quienes se esperaba pudieran gobernar el país, pero los nos como Uruguay, México, Panamá, Bolivia y algunos europeos, cambios que por fuerza España necesitaba, no se harían sin resistencia como Francia y Portugal, se habían apurado a manifestar su acepta- y sin temor. Por otro lado, los elencos conservadores que se instala- ción al régimen republicano, cuando la Argentina comunicó su reco- ron en la Argentina fueron susceptibles a la aseveración de la derecha nocimiento.67 española de que el régimen de Madrid era peligrosamente progresista. Más allá de cualquier recelo, el florecimiento de ideas y realiza- La imagen democrática y liberal de la Segunda República chocaría en ciones artísticas que se vivió por aquellos años tanto en la Argen- muchas partes de Hispanoamérica con grupos rectores que habían tina como en España, empujaban a una bienvenida a la República perdido confianza en esos ideales. Española, acercamiento informal que permitió el conocimiento de La alarma llegó bien pronto, a poco que empezaron a funcionar las muchas de las personalidades intelectuales españolas que adhirie- Cortes que habrían de dictar una nueva constitución. En un cuerpo ron al ideario republicano, y formaron parte de sus instituciones. integrado por republicanos, socialistas y un único miembro monár- Dramaturgos, catedráticos, hombres de la cultura, la ciencia y el quico, el conde de Romanones, el primer choque ideológico se pre- derecho que apreciados en la Argentina, forzados a exiliarse, irían sentó con el tratamiento de la cuestión religiosa. Aunque algunas de encontrando en estas tierras el amparo y el sustento en quienes las medidas pudieron parecer avanzadas como la reforma agraria o el habían sabido valorar sus obras. Así el primer presidente republi- divorcio, muchos de los cambios que los republicanos implantaron cano el jurista Niceto Alcalá Zamora vivió de sus colaboraciones hacía tiempo que regían en la Argentina, como la separación de la en La Prensa, y en las revistas Aquí está!, Leoplán y Chabela68 – Iglesia y el Estado y las autonomías de las regiones. Sin embargo, el otro tanto hizo el abogado Ángel Ossorio y Gallardo–; el profesor impulso renovador de los republicanos españoles mostraba a la opi- de Derecho Penal de la Universidad de Madrid Luis Jiménez de nión pública internacional otra cara, y era la de la violencia, la altera- Asúa, que aquí editó numerosas de sus obras jurídicas, obtuvo cá- ción del orden público y la agitación obrera que acompañó los afanes tedra en la Universidad de Buenos Aires y fue asesor de la Canci- reformistas.70 llería; el historiador Claudio Sánchez Albornoz fue profesor de la El ideal hispanoamericanista fue llevado a las discusiones de las Universidad de Cuyo y luego de la de Buenos Aires; el músico Cortes Constituyentes.71 El presidente de la comisión parlamentaria Manuel de Falla llegó contratado en 1939 para dirigir en el Teatro que estudiaba el proyecto, Luis Jiménez de Asúa, declaró: “En el ca- Colón conciertos de música española para luego recluirse en Alta pítulo de la nacionalidad hemos tenido en cuenta la idea de la plurali- Gracia; el escritor Ramón Pérez de Ayala escribió en los principa- les diarios argentinos y el educador Lorenzo Luzuriaga ocupó cá- 69 NIDIA TAGLIABUE, “El exilio español en Argentina: la labor de Francisco Ayala, Luis Jiménez de Asúa y Lorenzo Luzuriaga”, en JOSE LUIS ABELLÁN y ANTONIO 66 AMREA, cit., Madrid, 17 de abril de 1931, de García Mansilla a Bosch, cit. en CLAUDIA MONCLÚS (coords.), El pensamiento español contemporáneo y la idea de América. II. HIDALGO. El pensamiento en el exilio, Barcelona, Anthropos, 1989, p. 512 y ss. 67 70 AMREA, cit., Buenos Aires, 20 de abril de 1931, de Bosch a Danvila, cit. en CLAUDIA MARK FALCOFF- FREDERICK PIKE, The Spanish Civil War, American Hemispheric HIDALGO. Perspectives, University of Nebraska Press, 1982, p. 302. 68 71 RÉGULO MARTÍNEZ, Republicanos en el exilio, Barcelona, Editorial Personas, 1976, Ver PEDRO FARÍAS GARCÍA, Breve Historia Constitucional de España. 1808-1978, p. 48. Madrid, Editorial Latina, 1981, pp. 68-73. 42 43
    22. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA dad de las nacionalidades, relativa a América. Hemos querido armoni- co, las jornadas contaron con la presencia de las más altas autoridades zar esta idea, jurídicamente herética, de la pluralidad de las nacionali- nacionales y del Cuerpo Diplomático. El embajador español Alfonso dades con las realidades políticas, y proponemos que no se pierda la Danvila en su discurso inaugural señaló que la Exposición en Buenos nacionalidad española por la de adquirir la de una nacionalidad hispa- Aires significaba el acto inicial de una activa campaña a favor de la noamericana, siempre que se reconozca la reciprocidad y se legisle en difusión del libro por donde se hablara el idioma castellano, demos- el derecho internacional para resolver las cuestiones que se despren- trando la necesidad de unir a la colectividad de cien millones de lecto- dan, por ejemplo, la jurisdicción de litigios referentes a las personas res hispanoparlantes dispersos geográficamente por el mundo mediante con la nacionalidad plural”.72 La Constitución española de 1931 con- los libros. La concurrencia siguió con expectación las disertaciones sagrará en su artículo 24 la doble nacionalidad para Portugal, Brasil y de Ramón Gómez de la Serna sobre la generación del 98, de Baldo- los países hispanoamericanos a base de una reciprocidad efectiva, cuan- mero Fernández Moreno sobre “El Madrid de mis tíos”, así como de do así lo solicitasen y residieran en territorio español, sin que por ello las conferencias de otras figuras como Ricardo Rojas y Claudio Sán- chez Albornoz.75 También participó el futuro embajador en Buenos perdieran o modificaran su ciudadanía de origen. Ello constituía un serio intento de resolver el pleito que venían sosteniendo las legisla- Aires Enrique Díez-Canedo, que abordó el tema “España y su litera- ciones de los países americanos, sobre la base del eventual derecho de tura en América”. los nacidos en América a actuar en la vida española y recuperar como ciudadanos a los españoles emigrados a aquellas tierras.73 1.4. Críticas políticas y concertaciones económicas Sin embargo, también habían llegado desde la península criticas a la En las relaciones diplomáticas con América, España prestaría una Argentina. En España se produjo una campaña hostil hacia el gobier- atención destacada a la Argentina y a México, las que a pesar de que no militar a través de la prensa que tuvo su principal núcleo en los el número de españoles residiendo aquí no era tan significativo como periódicos editados en Galicia. Claudia Hidalgo relata que el 3 de en el Plata, estaban animadas por afinidades con el régimen de la Re- septiembre de 1931 el periódico de Vigo El Pueblo Gallego publicó volución de 1917. noticias remitidas por su corresponsal de Montevideo quien calificó Si España tendría el significativo gesto de secundar una de las más de “Tiranía militar” al gobierno del general Uriburu, que ordenaba ambiciosas iniciativas del canciller argentino Carlos Saavedra Lamas, deportaciones entre la oposición a su régimen, amordazaba a la pren- adhiriendo en abril de 1934 al Tratado Antibélico de No Agresión y sa desafecta, y toleraba las torturas y castigos corporales a los ciuda- conciliación firmado en Río de Janeiro el 10 de octubre de 1933,74 el danos opositores que se encontraban en la cárcel.76 El Faro de Vigo se aspecto cultural suscitó el mayor interés, sobresaliendo la realización sumó a quienes denunciaban los recortes a la libertad que había im- de la Exposición del Libro Español y Feria del Libro en Buenos Aires. puesto el gobierno de facto. El cónsul argentino en Vigo desautorizó Su organización comenzó a mediados de 1932, contando con el res- esas informaciones, pero advirtió a sus superiores la necesidad de tran- paldo oficial y el interés de los grupos ligados a la industria del libro, quilizar a la sociedad gallega, tan cercana a la Argentina, y en especial, autores argentinos y libreros peninsulares. Inauguradas el 24 de julio a Buenos Aires. de 1933 por el presidente Agustín Justo en los salones de Amigos del Todas esas noticias se agudizaron cuando arribó en septiembre de Arte, con carteles, catálogos y exhibiciones y gran afluencia de públi- 1931 al puerto de Vigo, procedente de la Argentina, el ex director de 72 La Nación, Buenos Aires, 19 de agosto de 1931. 73 75 ANTONIO NIÑO RODRÍGUEZ, “La II República y la expansión cultural en Hispano- CLAUDIA HIDALGO, cit., s/p. 76 américa”, Hispania, vol. II/2, mayo-agosto 1992, p. 633. AMREA, caja 34, Vigo, 8 de septiembre de 1931. Consulado de la República Argentina 74 CLAUDIA HIDALGO, cit., s/p. en Vigo al Ministerio de Relaciones Exteriores, cit. en CLAUDIA HIDALGO. 44 45
    23. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA Por esos mismos días, el diputado Soriano en la sesión del 23 sep- Crítica, que había sido clausurado en mayo. Después de la cárcel, tiembre de las Cortes Constituyentes se explayó sin interrupciones Botana y su esposa partieron al exilio, primero rumbo a Montevideo y con su censura al gobierno de Uriburu, exponiendo la situación social luego a España.77 Recibido por el diputado Rodrigo Soriano, vincula- y política de miles de españoles en la Argentina, sometidos a la “odio- do a la Argentina,78 Natalio Botana fue objeto de numerosos homena- sa tiranía” del general Uriburu, quien había emprendido una “cruzada jes cuando el Massilia ancló frente a las costas gallegas. Poco tardó violentísima y tiránica contra honrados españoles”. García Mansilla Botana en hacer públicas sus quejas contra la situación política de la elevó formal queja ante el Ministerio de Estado, por lo que se consi- Argentina, críticas al gobierno de Uriburu a las que Soriano se suma- deró una intromisión en los asuntos internos de la Argentina.81 El pre- ría abiertamente. sidente Alcalá Zamora intentó morigerar la repercusión de los hechos, El descrédito hacia el régimen militar también se difundió en Ma- asegurándole al embajador que dado el poco interés que inspiraban drid en donde fueron exhibidas vistas cinematográficas sobre la reali- las intervenciones del diputado Soriano, nadie había otorgado mayor dad argentina, y los acontecimientos de los primeros días de la revolu- importancia a sus manifestaciones y que los ministros presentes en el ción de septiembre de 1930.79 El Heraldo de Madrid publicó un artí- recinto estaban ajenos a los dichos del orador, mientras remitió a los culo de Botana, titulado “Un dictador en la Argentina”, donde se afir- secretarios de las Cortes Constituyentes una comunicación en la que maba que de las más alejadas provincias y de los territorios llegaban se informaba carecer de noticias sobre persecuciones y tormentos a diariamente a Buenos Aires centenares de presos: profesores univer- españoles, aunque sí se sabía que en las agitaciones políticas que atra- sitarios, estudiantes, políticos, periodistas, obreros, para ser alojados vesaba la vida interior de la República Argentina tomaban parte mu- en las cárceles y comisarías, en los regimientos y en los buques de chos extranjeros, entre ellos algunos españoles, exponiéndose a los guerra. rigores de medidas gubernativas de diversa índole.82 Agramonte se Consciente del disgusto que la actuación de Botana podía causar dirigió a García Mansilla en forma privada: “En los tiempos que co- en el gobierno argentino, Madrid se preocupó por detener aquellos rren y dada la libertad absoluta de Prensa implantada por el nuevo ataques. El secretario de Estado, Fernando Agramonte, solicitó al régimen, no hay más remedio que resignarse a que los ‘jabalies’, como embajador argentino diversos números del periódico Crítica en los dice Ortega, vacíen sus reservas de odio y despecho. Por fortuna, la que tiempo atrás se había atacado en forma violenta a España, para inmensa mayoría del público ya se ha acostumbrado a esas campañas publicarlos y contrarrestar así la simpatía de los lectores españoles y por regla general sabe descontar en cada una lo que tiene de valor hacia Botana.80 No obstante, el periodista rioplatense daría conferen- positivo y lo que, por el contrario, no responde más que a la pasión cias en el Ateneo de Madrid, donde era imposible impedirle que habla- natural de la maldad humana”.83 ra, porque era un centro autónomo. El 20 de febrero de 1932, con la llegada del general Justo a la presidencia del país, se levantaron las proscripciones y el destierro de 77 SYLVIA SAÍTTA, Regueros de tinta. El diario Crítica en la década de 1920, Buenos políticos y periodistas, regresando numerosos exiliados. La restaura- Aires, Sudamericana, 1998, pp. 287-8. ción conservadora era un hecho en la Argentina, aunque esta vez los 78 Ver ALEJANDRO CATTARUZZA, “Las huellas de un diálogo. Demócratas radicales y socialistas en España y Argentina durante el período de entreguerras”, Estudios Sociales, 81 n. 7, 1994, pp. 38-39 AMREA, España, caja 3030, expediente 34, Madrid, 1 de octubre de 1931, de D. 79 AMREA, España, caja 34, Madrid, 15 de septiembre de 1931, cit. en CLAUDIA HI- García Mansilla a Ernesto Bosch, en CLAUDIA HIDALGO, cit.. 82 DALGO. AMREA, cit., Madrid, 28 de septiembre de 1931, de Alcalá Zamora a los diputados de 80 AMREA, España, año 1931, caja 3030, expediente 32, San Sebastián, 11 de septiem- las Cortes Constituyentes, en CLAUDIA HIDALGO, cit.. 83 bre de 1931, de D. García Mansilla al Ministro de Relaciones Exteriores, cit. en CLAUDIA AMREA, particular, Madrid, 14 de octubre de 1931, de Fernando Agramonte a Daniel HIDALGO. García Mansilla, en CLAUDIA HIDALGO, cit. 46 47
    24. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA atributos externos democráticos se habían preservado. En España, las España esperó que la anunciada visita del vicepresidente Julio A. elecciones celebradas en noviembre de 1933 le dieron el triunfo a las Roca, que arribaría al país como parte de su misión hacia Gran Breta- reorganizadas fuerzas de derecha. Entonces, las variantes españolas ña, ayudara a resolver la cuestión. Roca llegó en mayo de 1933 en del fascismo que se venían gestando llevaban acoplado el concepto de viaje oficial a España. No obstante, el vicepresidente argentino se cui- hispanidad, muchas con centro en un aspecto espiritual. Escribe Lo- dó de no dar a las conversaciones mantenidas con funcionarios espa- renzo Delgado, “[...] el cardenal Isidro Goma señalaba –con motivo ñoles más que el tono de charlas amistosas en torno a las cuestiones de su asistencia al Congreso Eucarístico de Buenos Aires– que Amé- económicas que los separaban. rica era obra de España, y ésta a su vez del catolicismo”.84 En el dis- En Galicia los efectos de la restricción del cambio se hicieron sentir curso en el teatro Colón, Goma adhirió a la denominación que acaba- con fuerza, debido a que el dinero que los españoles emigrados remi- ba de proponer Maeztu en su libro recién publicado, Defensa de la tían era destinado a distintas funciones, entre ellas el sostenimiento de Hispanidad. A su vez, los postulados del falangismo buscarían movi- escuelas. Tras una recorrida por la provincia de Pontevedra el emba- lizar a los pueblos de igual raíz, prometiéndoles vagamente un papel jador García Mansilla constató los muchos establecimientos educati- importante en la política mundial. vos que dependían del aporte económico que les enviaban desde la En muchos años, poco era lo que se había podido avanzar para Argentina los gallegos: en Valle Miñor, Sandomar, Tomiño, Paradela estrechar los vínculos de carácter económico. Hacia 1930, se instaló Meis, Bandeira, Laro, Escudero, Loño-Carbia, Rubin, Olives, Parde- en Barcelona la Cámara Argentina de Comercio que con esfuerzo ha- marin, Lamas, Cristina de Vea, Estrada, Hijos de Arbo-Artes, Forca- bía logrado conseguir, un año y medio después, la introducción de rey, Moraña, Gandomar, mientras en otras localidades los residentes maíz y carnes congeladas para embutidos y procuró la regularidad de en Buenos Aires habían mandado el dinero para construir los edificios los servicios de las líneas transoceánicas.85 En 1932, ante la escasez de de veintiuna escuelas.86 harina, España debió importar trigo del Río de la Plata, mayoritaria- Las relaciones económicas quedaron prácticamente suspendidas – mente de la Argentina, y en menor proporción del Uruguay. Sin em- excepción hecha de un intercambio concertado por intermedio del bargo, un poderoso motivo de fricción lo constituirían los bloqueos Banco Exterior de Crédito por el que la Argentina adquirió rieles para de divisas decretados primero por la Argentina y en represalia, luego los ferrocarriles del Estado a cambio de maíz– haciéndose los mutuos por España. Dada la situación económica crítica que se atravesó por bloqueos rigurosos. Aunque, con una balanza favorable, el gobierno entonces, las preocupaciones argentinas estaban en defender su peso de Madrid decidió en noviembre de 1933 levantar el embargo de divi- y resolver primero las obligaciones con Gran Bretaña, su principal sas para la Argentina, en la espera de medidas de reciprocidad, que mercado. Aunque España intentó en vano presionar, los perjuicios tardaron en llegar. Es justo decir también que la designación de una fueron grandes, sintiéndose en la transferencia de capitales –en espe- delegación comercial española que planteara nuevos términos comer- cial, desembocando en la retención de fondos de la CHADE, Compa- ciales y financieros con la Argentina, se demoró hasta septiembre de ñía Hispano Argentina de Electricidad, que tenía su sede social en 1934 por las tensiones de la situación política interna. La misión pre- Madrid y su administración en Barcelona–, las remesas de los emi- sidida por el ex ministro de Instrucción Pública y rector de la Univer- grantes y las trabas para las exportaciones españolas de productos sidad de Granada, José Pareja Yébenes negoció en Buenos Aires con alimenticios y de tejidos. el subsecretario de Agricultura, ingeniero Carlos Brebbia y con fun- cionarios de la Cancillería, quienes el 29 de diciembre de 1934 alcan- 84 LORENZO DELGADO GÓMEZ-ESCALONILLA, Diplomacia franquista y política cultural hacia Iberoamérica, 1939-1953, Madrid, CSIC, 1988, p. 30. 85 86 La Nación, Buenos Aires, 5 de diciembre de 1932. AMREA, España, año 1933, expediente 2, Año 1933 en CLAUDIA HIDALGO, cit.. 48 49
    25. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA zaron un convenio comercial sobre el régimen de pagos entre la Ar- gentina y España, complementario del Tratado de Reconocimiento, Paz y Amistad de 1863.87 Las partes contratantes, representadas para la firma por Pareja Yébenes y Saavedra Lamas, se concedían recípro- camente el tratamiento de nación más favorecida, comprometiéndose a rebajar los derechos de una crecida cantidad de productos que la Argentina importaba de España. 1.5. El embajador García Mansilla En 1932 el presidente Justo había renovado el nombramiento de Da- niel García Mansilla como embajador extraordinario y plenipotencia- rio acreditado ahora ante la República Española. Para 1936 era auxiliado en sus funciones por el encargado de Negocios en Lisboa, consejero Reneé Correa Luna y en Madrid por el consejero Edgardo Pérez Quesada. El embajador argentino Daniel García Mansilla, en su presentación de credenciales ante el gobierno español del general Miguel Primo de Rivera. Fuente Archivo General de la Nación García Mansilla era un fiel exponente de la vieja escuela de diplo- máticos argentinos. Descendiente de una de las familias más tradicio- con el general Lucio Mansilla, héroe del combate de la Vuelta de Obli- nales, pasó la mayor parte de su existencia fuera de su país, represen- gado”.88 Estudió Leyes en las Facultades de Derecho de París y Ren- tándolo con la distinción de su origen, pero mostrando una faceta nes y en la Escuela de Ciencias Morales y Políticas de París, pero parcial, algo idealizada quizás, del pueblo argentino. Nació en la Le- mostraría desde joven una marcada inclinación poética, heredada de gación argentina en París el 12 de octubre de 1866, se crió y educó en su madre a la que se considera una de las primeras narradoras argen- el extranjero, podría decirse que más parecía un noble español o un tinas. Acompañó a sus padres en sucesivos destinos que lo llevaron a aristócrata francés, que un exponente del argentino medio. Hijo y nie- conocer Washington, Londres y Viena. A su vez, inició su carrera di- to de diplomáticos, demostró desde muy joven sus innatas dotes para plomática como agregado civil ante la Legación de Roma. la carrera heredada y asumida. De su cuna ha dicho Jorge Gastón En 1887, y cuando ya era segundo secretario de Legación, García Blanco Villalta: “[...] Era hijo del ministro plenipotenciario Manuel R. Mansilla llegó por primera vez a la tierra que representaba en el exte- García Aguirre, designado en 1863 primer secretario de las legacio- rior. Fue para él todo un choque, habituado como estaba a las Cortes nes en Francia, el Reino Unido, España e Italia, ya que por razones de europeas, a su boato y ceremoniales: “todo me parecía primitivo y economía se confiaban varias representaciones a los mismos funcio- distante como cosa de Extremo Oriente”. Ya en la Argentina conoció narios. El jefe de estas misiones era Mariano Balcarce, esposo de a la no menos distinguida Adela Rodríguez Larreta. La que sería su Mercedes, hija del Libertador José de San Martín. La madre de Daniel esposa desde 1905 era hija de Carlos Rodríguez Larreta y de Agustina García Mansilla, doña Eduarda Mansilla (Rozas) era hija de doña Maza y Oribe, y a la vez, hermana del autor de La gloria de don Agustina Ortiz de Rozas, hermana de Juan Manuel de Rosas, casada Ramiro, Enrique Larreta. 87 88 Ver DANIEL RIVADULLA BARRIENTOS, La “amistad irreconciliable”, cit., p. 153; JORGE GASTÓN BLANCO VILLALTA-MANUELA FERNÁNDEZ DE BLANCO CLAUDIA HIDALGO, cit., s/p. VILLALTA, Los diplomáticos, Buenos Aires, Editorial Acleón, 1967, pp. 25-6. 50 51
    26. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA Con diversas jerarquías, su carrera diplomática siguió por algunos zación que no pretende suplantar a un gobierno o a un régimen sino destruir toda autoridad, toda propiedad, todo orden, hacer tabla rasa países americanos –Chile, Perú, Ecuador, Paraguay, Brasil– y por otros de las bases y principios de la civilización. Es que el fenómeno anar- europeos –la Santa Sede, Francia, Bélgica, Alemania, Austria– hasta quista no se da en ninguna nación europea fuera de España. Para esas ser designado representante en la península ibérica. conmociones caóticas que ocurren de cuando en cuando en este país, La residencia de los García Mansilla en Madrid se constituyó en el europeo medio no tiene más que esta expresión que condensa su sitio predilecto de reunión para la “buena sociedad”. Ya iniciada la extrañeza incomprendida Cosas de España”.92 El embajador no ocul- guerra civil declaraba el conde Romanones: “Refiriéndose a la Argen- taba su inclinación: “Como decía ayer mi amigo y vecino el Conde de tina, diré que sus embajadores, durante los largos años que llevan en Romanones: De la anarquía saldrá la monarquía”. Madrid, han logrado conquistar un lugar prominente en la sociedad Según la opinión del diplomático, en algunas grandes capitales es- de la que fue Corte, y a su casa acudía lo más alto y linajudo de la pañolas el socialismo se había infiltrado entre las clases medias, como verdadera aristocracia, al propio que las personalidades de la literatu- una nueva conquista que compensaba la pérdida del caudal que repre- ra, de la ciencia y de las artes, de la política y del periodismo. Al llegar sentaban los obreros que desilusionados al cabo de dos años de polí- la hora trágica, cuantos de estos amigos se vieron en peligro, a la tica socialista se inclinaban por organizaciones más extremistas. Para embajada marcharon, recibiendo hospitalidad generosa”.89 Atraído por contrarrestar tal situación y garantizar un genuino orden republicano, las letras y las artes, García Mansilla coleccionará obras religiosas García Mansilla veía como necesaria la unión de todas las derechas. españolas y procurará mantener la riqueza de la lengua castellana. En 1935, el embajador argentino anunciaba: “Hay la conciencia de Una de sus primeras actividades en la Madre Patria será publicar un que si no se logra establecer la tranquilidad de los espíritus y suavizar folleto titulado “Proyecto de asociación cultural hispanoamericana para asperezas, entrará España en un funesto período pasional”.93 conservar el idioma”. El embajador estadounidense Claude G. Bowers lo describiría así: “Era un gracioso anciano de barba y cabellos blan- 1.6. El triunfo del Frente Popular. Preparativos para los asilos cos. Sus ojos eran azules y alegres, y hablaba en voz baja y melosa, El 16 de febrero de 1936 triunfó el Frente Popular en las elecciones frotándose las manos”.90 españolas. García Mansilla relataba: “Preciso será consignar las re- Llegada la República, los comentarios de García Mansilla traduci- cientes manifestaciones de júbilo que se han realizado en Madrid y en rán un recelo, muy vigente en la década del treinta, al comunismo, otras varias capitales con motivo del resultado electoral. Y es a este señalando que bajo la etiqueta de “socialismo” se estaba infiltrando en respecto que conviene destacar la gran profusión de banderas e insig- la gestión de gobierno y en el pueblo una bolchevización creciente. nias comunistas en todos los mítines y manifestaciones. Puede afir- Para el diplomático argentino a la revolución política iniciada en 1931, marse que ellas fueron más numerosas que las republicanas”.94 se continuaba con otra social que tenía como objetivo instaurar un Desde entonces, el embajador argentino informará puntualmente a estado marxista en un futuro muy próximo.91 Le alarmaba asimismo el su Cancillería sobre la profusión de desmanes y atentados que se su- accionar de los grupos anarcosindicalistas en España: “Las naciones europeas no comprenden que haya un Estado que tolere una organi- 92 AMREA, España, año 1933, caja 3295/6, expediente 1, reservada n. 602, Madrid, 16 de diciembre de 1933, de D. García Mansilla a C. Saavedra Lamas, en CLAUDIA HI- 89 “El Tucumán”, La Nación, Buenos Aires, 3 de junio de 1937. DALGO, cit.. 90 93 CLAUDE G. BOWERS, Misión en España. En el umbral de la II Guerra Mundial, AMREA, España, 1935, caja 3524, expediente 1, reservada n. 95, Madrid, 12 de abril México, Grijalbo, 1955, p. 299. de 1935, de García Mansilla a Saavedra Lamas, en CLAUDIA HIDALGO, cit.. 91 94 AMREA, España, caja 3173, año 1932, expediente 21, Madrid, 24 de enero de 1933, AMREA, España, año 1936, caja 3649, expediente 1, reservada n. 64, Madrid, 7 de reservada, en CLAUDIA HIDALGO, cit.. marzo de 1936. García Mansilla a Saavedra Lamas, en CLAUDIA HIDALGO, cit.. 52 53
    27. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA cedían, vividos como el preanuncio de una guerra civil. España creía Capítulo II haber conocido aquellos enfrentamientos en el siglo XIX. El embajador García Mansilla ostentaba en 1936 el cargo de deca- no del Cuerpo Diplomático acreditado ante el gobierno republicano, La Argentina y el inicio en razón de ser el funcionario más antiguo de su grado entre los repre- de la guerra Civil Española sentantes extranjeros. Estaba entonces frisando los setenta años. A principios de abril, García Mansilla propuso una reunión de di- plomáticos extranjeros para tratar la peligrosa situación que se estaba gestando, convocando a los embajadores de Alemania e Inglaterra, y a los ministros de Suecia y Holanda. En la reunión los concurrentes solicitaron un resumen del pensamiento argentino sobre la doctrina 2.1. El alzamiento militar español del derecho de asilo. El rumbo que tomaban los acontecimientos pre- Aunque los meses transcurridos desde las elecciones que dieron el ocupaba: “El embajador de Alemania se mostró francamente pesimis- triunfo a la coalición de las fuerzas de izquierda, presagiaban un des- ta y teme por su parte actos de violencia de los anarquistas nacionales enlace violento, llegado el caluroso mes de julio los españoles pudien- y 300 alemanes residentes en Madrid que amenazan con quemar su tes y algunos extranjeros comenzaron a preparar sus vacaciones, embajada que está bajo custodia de las fuerzas de policía. Agregó que eligiendo para ello alguno de los sitios de veraneo de la península. El hay en Barcelona 4.000 judíos alemanes expulsados que son los prin- Cuerpo Diplomático acreditado en Madrid, siguiendo una antigua cipales agitadores comunistas. El Nuncio se inhibió completamente y costumbre que se remontaba a la época de la reina María Cristina, se en caso de necesidad se asilará en la Embajada de Inglaterra”.95 trasladaba a la elegante ciudad de San Sebastián en los meses estiva- Los representantes consulares argentinos enviaron a la embajada les. El gobierno español consagró definitivamente tal práctica, cuan- de Madrid diferentes informes sobre la situación política reinante en el do creó el Ministerio de Jornada en la capital donostiarra, adquiriendo resto de España. El relato de los hechos, confirmaba el temor que se con ese objeto una propiedad. En ella se instalaban oficinas especia- produjera un violento choque entre los dos bandos antagónicos en les. El propio ministro de Estado, acompañado de numerosos funcio- que se había dividido la sociedad española.96 narios de la Cancillería, y de empleados, también se trasladaban. Esta circunstancia hacia necesaria la presencia allí de los jefes de misión. El 13 de julio el embajador argentino telegrafiaba a Buenos Aires anunciando su traslado a San Sebastián. La embajada de Madrid que- daba en manos del consejero Edgardo Pérez Quesada. El matrimonio García Mansilla se alojó en el pequeño pueblo de Zarauz, en una resi- dencia veraniega alquilada al efecto, conocida como la “Casa Azul de Ayala”. El cónsul Alberto Castro Gache, a su vez, atendía la Cancille- ría de la embajada argentina, en San Sebastián. Pero un tremendo padecimiento para España estaba en marcha. El 95 AMREA, España, año 1936, cit., Madrid, 3 de abril de 1936, de García Mansilla a 17 de julio una parte del ejército español logró hacer confluir sobre sí Saavedra Lamas., en CLAUDIA HIDALGO, cit.. la mayoría de las conspiraciones que se tramaban contra la República 96 AMREA, cit., confidencial n. 94, Madrid, 21 de abril de 1936, de García Mansilla a Saavedra Lamas., en CLAUDIA HIDALGO, cit... y el rechazo que la derecha y las fuerzas tradicionales sentían por el 54 55
    28. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA era ya impensable, porque la sangre que se derramaba en la represión, Frente Popular, produciendo así el golpe militar que originó la Guerra en vez de ser punto de reflexión frente al horror, era mecanismo que Civil Española. El alzamiento se inició en el seno del ejército estacio- alimentaba el infernal círculo de las represalias”.98 nado en el Marruecos español, siendo secundado dentro de las cua- El 18 de julio, el jefe de la guarnición de San Sebastián, coronel renta y ocho horas por las demás guarniciones de la península que se León Carrasco, mantenía sus fuerzas acuarteladas. A pesar de simpa- sublevaron y las comandancias militares de Canarias y Baleares. tizar con los sublevados, no se decidía a adoptar una postura activa y La decisión del presidente de la República Española, Manuel Aza- se mantuvo expectante. Mientras tanto, el gobierno civil procedió a ña, y de su gobierno de oponerse al alzamiento, con fuerzas leales y repartir armas entre las improvisadas milicias obreras. El Partido Na- con otras que fueron improvisándose al ritmo de los acontecimientos, cionalista Vasco se pronunció por la República. Y así la pasividad del al igual que la incapacidad de los militares sublevados por apoderarse ejército, permitió que los partidarios del Frente Popular se fueran adue- íntegramente del poder, impidieron una solución inmediata del con- ñando desordenadamente de la ciudad. flicto. Ninguno de los contendientes logró imponerse al otro, y ningu- El general Emilio Mola, ante la indecisión de la guarnición de Lo- no cedió en sus propósitos iniciales. Por ello, ya para el 21 de julio el yola, que parecía esperar fuerzas de socorro desde Pamplona, nom- levantamiento había desembocado en un estado de guerra civil. bró jefe de la sublevación al teniente coronel Vallespín. Carrasco, algo El gobierno de la República retuvo los órganos centrales de la Ad- más tarde, terminó por actuar, haciendo penetrar a sus soldados en la ministración y los ministerios, la mayoría de las fuerzas de seguridad y ciudad el día 22. La lucha fue tremenda, pero el triunfo favoreció a la de orden público, la capital, las ciudades más pobladas, las costas mayor convicción de los republicanos. Carrasco sería fusilado el 28 norte y mediterránea, contando además con el respaldo de las centra- de julio, cuando el último reducto rebelde cayó luego del asedio del les obreras. Los militares sublevados que no demoraron en emprender cuartel de Loyola. Refiere Casanova, fechando el asesinato de Ca- acciones ofensivas convirtiendo pronto a España en un inmenso fren- rrasco el día 29: “un día después, de madrugada, un grupo de milicia- te de batalla, anunciaron el 23 en Burgos la creación de una Junta de nos se trasladó a la prisión provincial donde asesinaron 53 personas, Defensa Nacional, actuando como gobierno provisional.97 41 de las cuales eran militares”.99 En todas aquellas ciudades en las que el alzamiento faccioso fraca- La uniformidad republicana en la costa cantábrica representaba una só, los elementos radicalizados de la izquierda española intentaron superioridad potencial en el norte español y aseguraba una vital co- imponer su propia revolución. Por doquier se formaron comités de municación terrestre con Francia. Pero la amenaza de una invasión control, constituidos por miembros de los partidos del Frente Popular desde las provincias de Álava y Navarra, dominadas por los subleva- y también por anarquistas, que sustituyeron o parangonaron los órga- dos, produjo inquietud y zozobra en San Sebastián. En ambas provin- nos normales de la administración estatal. La figura militar fue suplan- cias se desató una sistemática represión contra dirigentes, e incluso tada en la España Republicana por la del miliciano armado, defensor simpatizantes, socialistas y anarquistas. Los camiones de las organi- de las clases trabajadoras, convencido de estar cumpliendo una fun- zaciones más radicalizadas del Frente Popular recorrerían las zonas ción de salvaguarda de su tierra, en peligro de ser fagocitada por el obreras de San Sebastián convocando a los trabajadores en defensa fascismo internacional. Afirma el historiador Rafael Abella: “[...] el de la República, y así, al igual que en gran parte de España, la violen- que estuviera al comienzo en inferioridad de condiciones, había evita- do el fracaso total gracias a la rápida ayuda extranjera. La mediación 98 RAFAEL ABELLO BERMEJO, “El tránsito de la sublevación a la guerra civil”, Revis- ta de Occidente, n. 65, 1986, pp. 74-75. 97 99 JAVIER TUSELL, Franco en la guerra civil. Una biografía política, Barcelona, JULIÁN CASANOVA, “Rebelión y revolución”, en SANTOS JULIÁ, Víctimas de la Tusquets, 1992, p. 35. Guerra Civil, cit., p. 69. 56 57
    29. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA cia estalló con furia contra todos aquellos que parecían poner en peli- circunstancialmente veraneaban cerca del diplomático argentino y gro la existencia misma de la República. Afloraron los antiguos resen- buscaron de inmediato su amparo. timientos, los años de privaciones de una gran parte del pueblo espa- Al principio, sin tener cabal conocimiento de la gravedad del peli- ñol quisieron cobrarse sus desgracias en todos aquellos que usaran gro en que se encontraban los asilados españoles, el gobierno argenti- sombreros y calzaran cualquier otra cosa que no fueran alpargatas. no gestionó la salida de García Mansilla del territorio español. Para Un periódico donostiarra publica el 27 de julio un provocativo edito- ello se valió de las cordiales relaciones del embajador en París, Tomás rial: “La ciudad no es tan grande como para que los enemigos puedan Alberto Le Breton, con los funcionarios del Quai d’ Orsay. Fue así emboscarse fácilmente”.100 Las persecuciones no se harían esperar. que el embajador francés en España, M. Jean Herbette instó a García El embajador argentino, a tenor de lo publicado aquella mañana Mansilla a embarcarse en un buque de guerra francés, pero éste se del 18 de julio en la tapa de los diarios, y posiblemente en conocimien- negó, aduciendo que debía proteger a sus asilados. to de las noticias irradiadas en Madrid por la Unión Radio y Radio El petit hotel que hacía de residencia del embajador argentino España, comunicó a su Ministerio de Relaciones Exteriores los rumo- estaba ubicado en una zona residencial no lejana a San Sebastián, res que aseguraban el comienzo de un alzamiento militar. Hasta el 27 lugar de veraneo preferido por industriales y aristócratas españo- de julio no se recibieron más noticias directas de García Mansilla. Ello les. Desbordadas las legítimas autoridades luego del triunfo de las resultaba comprensible desde que la sublevación en San Sebastián fue fuerzas republicanas, las milicias populares recorrían las calles en de lenta resolución y la resistencia facciosa se organizó en lugares busca de facciosos, de gente sindicada como de derechas y tam- neurálgicos de la ciudad, como lo eran la Comandancia Militar, el bién de rehenes que, eventualmente, pudieran ser utilizados para Casino y el Hotel María Cristina. realizar canjes de prisioneros. Se trataba de partidas de jóvenes, que en algunos casos no sobrepasaban los veinticinco años y se 2.2. Los primeros asilos101 diplomáticos de la Guerra Civil desplazaban armados, cuya misión asumida a fondo, era “aniquilar El embajador argentino no tenía otra opción para comunicarse con su al fascismo, a la reacción, allí donde estén o aparenten surgir”. gobierno que hacerlo a través de buques de guerra británicos. El 27 Resultaba evidente y comprensible que la zona elegante de Zarauz de julio, la Cancillería recibió de su embajada en Londres, a cargo del fuera centro de suspicacias y blanco preferido de las delaciones y doctor Malbrán, un telegrama de García Mansilla, radiado a través del las consiguientes pesquisas de los milicianos. Almirantazgo inglés, en donde éste daba cuenta de su difícil situación: Los que buscaron refugio en la residencia del embajador argentino, incomunicado en su residencia de Zarauz, había abierto su casa a asi- fueron los propios vecinos. La esposa de Honorio Maura, que se hos- lados españoles. Efectivamente, el 24 de julio García Mansilla, po- pedaba en una casa contigua, ante el riesgo de correr la misma suerte niendo en práctica el asilo diplomático durante la Guerra Civil Española, que su marido, el cual fuera llevado como rehén a Bilbao, halló ampa- dio refugio en el domicilio que hacía las veces de embajada, al primer ro en el hogar de los García Mansilla. El caso no ofrecía mayores asilado, Pedro M. Ansoátegui, quien sería seguido luego por empre- dificultades pues se trataba de una mujer de nacionalidad argentina, sarios de la zona, políticos de derecha y miembros de la nobleza que de soltera Pieres. Pero la señora de Maura trajo consigo a sus cinco hijos españoles. Además, a los ojos de la mayoría, se trataba sólo de 100 Citado en “La República se quita la corbata”, en Crónica de la Guerra Española, una noble que ostentaba el título de duquesa de Aliaga. También obtu- Buenos Aires, Editorial Codex, 1966, p. 331. 101 Para el tema en general resulta necesario consultar a JAVIER RUBIO, Asilos y canjes vieron asilo otros vecinos de Zarauz, un hermano de Pedro Ansoáte- durante la guerra civil española, Barcelona, Planeta, 1979. Más recientemente A. M. gui, la marquesa de la Romana y Pedro Caro, marqués de Sobroso. MORAL RONCAL, El asilo diplomático en la guerra civil española, Madrid, Editorial Eran, en todo caso, familias amigas, y algunas de ellas, hasta parientes Actas, 2001. 58 59
    30. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA nos para asaltarla. Su cuenta bancaria en Zarauz había sido inmovili- lejanas de los García Mansilla que, sorprendidas por los sucesos, bus- zada y por ello telegrafiaría a Buenos Aires diciendo que tanto él como caron protección en la casa del diplomático. sus refugiados “prácticamente están viviendo del crédito y de los aho- El 31 de julio se refugiaron también allí don Cándido Arocena y un rros de los criados”.103 hijo suyo, dueños de una importante fábrica de la zona. Aquel, una Las amenazantes circunstancias que se vivían en la región movie- vez liberado, relataría así aquellos días: “Los primeros días de la revo- ron a los demás representantes diplomáticos a hacer abandono de la lución, sin darme cuenta de la gravedad de la situación, seguimos ha- misma. La embajada inglesa, que no había recibido asilados españo- ciendo la vida ordinaria hasta que una mañana, al volver de misa con les, abandonó San Sebastián con los dos barcos de guerra británicos mi hijo José María, supe, por una confidencia, que me esperaban en que estaban fondeados en el puerto. El día de la partida, 4 de agosto, casa las milicias rojas, por haberlo exigido los obreros de mi fábrica. García Mansilla recibió formal invitación de dicha representación para Invocando entonces la nacionalidad argentina de mi esposa, nacida instalarse junto a ella en la frontera francesa, muy cerca de Irún. Inclu- Florentina América Echevarría, natural de San Lorenzo, Santa Fe, so se le ofreció trasladar a toda su familia y demás empleados, pero busqué refugio en la embajada argentina donde los esposos García manifestándole expresamente que debía abstenerse de embarcar a nin- Mansilla nos recibieron a mi y a mi hijo José María, con los brazos gún asilado español. García Mansilla no pudo aceptar el ofrecimiento, abiertos. Desgraciadamente, mi mujer y mis otros tres hijos no pudie- aunque sí lo hicieron algunos de sus allegados, como su sobrina, la ron venir y quedaron detenidos en casa”.102 condesa Pallavicini con sus hijos. Ésta, al llegar a tierra francesa, se Estas presencias fueron detectadas por los milicianos. El 1 de agosto, comunicaría con la embajada argentina en París para insistir en la difí- una delegación del Frente Popular de Zarauz se presentó ante la Casa cil circunstancia por la que estaba atravesando el embajador en razón Azul de Ayala conminando al embajador argentino a que entregase a de estar amparando a algunos españoles. Le Breton gestionó enton- sus asilados, en particular a los Arocena. García Mansilla se negó de ces su evacuación en buques franceses, sin éxito pues García Mansilla plano. El día 3 la situación se volvió a repetir, pero con mayor grave- persistía en su decisión de llevar consigo a los refugiados. dad, pues las milicias amenazaron con tomar por asalto la residencia, El 5 de agosto García Mansilla logró telegrafiar a su canciller para utilizando para ello bombas incendiarias. El cónsul de Austria, vecino exponerle la gravedad de su situación: “Como no es imposible que de los García Mansilla, se apresuró a buscar el auxilio del Ayunta- lleguen a los extremos, pues el Alcalde en presencia de Castro Gache miento. Los nacionalistas vascos, integrantes del gobierno local, se acaba de decirme que no responde de un asalto a la Embajada y que hicieron presentes evitando la tragedia y facilitando al embajador ar- carezco de toda protección ruego a V.E. solicite por Berlín que el gentino una comunicación con el gobernador civil de Guipúzcoa, Je- torpedero alemán Albatros, actualmente en Bilbao, venga de estación sús Artola, a fin de obtener protección para su residencia. Este acce- al puerto vecino de Guetaria, a fin de proteger esta Embajada hasta dió, enviando una custodia compuesta de veinte hombres, entre mi- tanto pueda resolver satisfactoriamente el problema de mis asilados”.104 queletes, carabineros y guardias civiles. Sin embargo, la posición del El embajador García Mansilla no había hecho más que aplicar el embajador argentino no mejoró en mucho, pues junto con la guardia civil, derecho de asilo sustentado de antaño por la mayoría de los países se instalaron en las inmediaciones los propios milicianos de Zarauz. latinoamericanos, aún cuando se tratara de una residencia veraniega García Mansilla tenía sus movimientos muy restringidos, ante el ocupada de manera temporaria por el diplomático. El canciller Saave- temor de que su ausencia de la residencia diera ánimos a los milicia- 103 AMREA, España, División Política, Guerra Civil Española. Política interna, caja 1, expe- 102 “Don Cándido Arocena relata su trágica reclusión en la Embajada de la Argentina”, La diente 1, legajo 1, Zarauz, 3 de agosto de 1936, de García Mansilla a Saavedra Lamas. 104 Nación, Buenos Aires, 12 de agosto de 1936. AMREA, cit., Zarauz, 5 de agosto de 1936, de García Mansilla a Saavedra Lamas. 60 61
    31. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA dra Lamas dejaría sentado el pensamiento internacional del país, en las. Fue así como la ayuda pres- una comunicación a su embajador, al telegrafiarle: “lo estimulo y feli- tada sin discriminaciones por los cito por su patriotismo para continuar manteniendo con altura y ener- buques de guerra extranjeros, gía nuestra representación especialmente en lo que concierne al asilo paulatinamente se fue restrin- prestado a sus refugiados, que este gobierno considera inviolable y giendo solo a los connacionales. está dispuesto a no permitir que sea burlado”. Y terminaba advirtién- El gobierno alemán, no de- dole: “[...] no debe abandonarlos en ninguna circunstancia por estar masiado preocupado por predis- en juego el honor nacional en el asilo acordado y que responde a un ponerse en contra del español, derecho consagrado especialmente en América”.105 aceptó transportar al embajador A tenor de los hechos que se sucedían en Zarauz, Saavedra Lamas argentino y a todos sus refugia- convocó a su despacho al embajador español en Buenos Aires, Enri- dos de Zarauz. Berlín se lo hizo que Díez-Canedo, para hacerle entrega de un memorando en el que se saber al embajador Eduardo La- reseñaba la difícil situación por la que atravesaba su embajador en bougle, recientemente designa- España: el secuestro de los depósitos, que constituían los sueldos y do, comunicándoselo también al emolumentos que habían sido girados por el gobierno argentino, la comandante del Albatros, almi- imposibilidad de comunicarse telegráficamente o por corresponden- rante van Manheim. No obstan- cia, sin que esos despachos fueran violados, la amenaza que constituía te, aún aceptada la ayuda alema- El ministro de Relaciones Exteriores de la Argentina, doctor Carlos Saavedra Lamas, en para la seguridad personal del embajador y su familia la residencia en na, la Cancillería argentina tomó 1936. Fuente Archivo General de la Nación su casa de españoles que eran perseguidos por causas políticas. Por con prudencia esta colaboración: todo ello, el gobierno argentino esperaba del español una información “[...] No acepte V.E. desembarco marinería alemana [...] Interesa evi- concreta sobre las garantías que podía brindarle a su representación tar intervención potencias que puedan provocar un conflicto de vastas diplomática. El texto de dicho memorando fue también telegrafiado al proporciones”.106 encargado de Negocios de la Argentina en Madrid, Pérez Quesada, Mientras tanto, no cesaban las presiones contra la Casa Azul. Los con el objeto de presentarlo ante el ministro de Estado Augusto Bar- días 7 y 8, miembros del Comité Popular que gobernaba Zarauz se cia, para que pudiera solicitar que, tanto el embajador como su familia presentaron reclamando la entrega de los asilados Arocena. Lo hicie- y asilados, contaran con las debidas garantías, ya fuera en la sede de ron acompañados por el diputado nacionalista vasco Juan Antonio Zarauz como en el desplazamiento hacia la frontera marítima o terres- Irazusta. El cónsul Castro Gache los recibió, explicándoles a los po- tre más próxima, haciendo hincapié en que García Mansilla tenía ins- cos que quisieran oír sus argumentos, los principios del derecho de trucciones del gobierno argentino de no abandonar bajo ningún con- asilo que amparaban a aquellos españoles. cepto a dichos asilados. La mañana del 9 de agosto, Pérez Quesada volvió a entrevistarse Pasados los momentos iniciales de la contienda, y al irse delinean- con el ministro Barcia para reiterarle la preocupación sobre la seguri- do la política de no intervención, los países europeos y los Estados dad del embajador argentino. Éste, accediendo al pedido, se dispuso a Unidos cuidaron de no interferir en asuntos que podrían llegar a ser tomar las medidas necesarias para solucionar de una vez por todas el considerados como una injerencia en las cuestiones internas españo- incidente. Para ello se comunicó telefónicamente con el embajador 105 AMREA, Guerra Civil Española, caja 1, cit., Buenos Aires, 5 de agosto de 1936, de 106 Saavedra Lamas a García Mansilla. AMREA, cit., Buenos Aires, 7 de agosto de 1936, de Saavedra Lamas a García Mansilla. 62 63
    32. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA español en París, Álvaro de Albornoz, con el objeto que éste transmi- bajaba allí y la esposa de García Mansilla. En el mismo viaje fueron tiera sus estrictas órdenes a las autoridades de San Sebastián, debido transportadas además ciento veinte personas de otras nacionalidades. a que era muy difícil comunicarse desde Madrid en forma directa. Cumplida su misión, Daniel García Mansilla, en compañía del em- Según informó Pérez Quesada, Barcia ordenó “[...] que el embajador bajador sueco, el ministro Wirsén, se dirigieron a Irún por carretera, García Mansilla y sus asilados sean protegidos y puestos en la fronte- con el objeto de cruzar la frontera e instalarse en territorio francés, ra cueste lo que cueste”.107 como ya lo habían hecho otras representaciones diplomáticas. El tra- El día 8 el torpedero alemán Albatros, que se hallaba fondeado en yecto era peligroso, y así lo relataría Wirsén: “Aparecieron de repente el puerto de Guetaria, había decidido abandonar la zona pues, desde tras nuestra caravana, compuesta de cinco automóviles, cuatro avio- San Sebastián, las autoridades habían manifestado no poder dar el nes del partido militar y comenzaron nuestra persecución. Cuando permiso de embarque a García Mansilla y a su grupo por no lograrse estuvieron sobre nosotros nos tiraron cuatro bombas que explotaron comunicación con Madrid. Labougle insistiría ante el gobierno ale- cerca de nuestros automóviles. Felizmente teníamos en ese momento mán para que la nave regresara a Guetaria, para ponerse a disposición un túnel ante nosotros, y allí nos resguardamos hasta que los aviones del representante argentino, cuya liberación parecía ya inminente. hubieran desaparecido. Pocos minutos después de reiniciada nuestra Albornoz había solicitado también la colaboración del gobierno fran- marcha fuimos tiroteados en las cercanías de San Sebastián por ame- tralladoras levantadas en las posiciones nacionalistas”.108 cés, quién comisionó a su embajador Jean Herbette para auxiliar a García Mansilla. El diplomático francés logró conferenciar con el go- Al fin, la comitiva logró cruzar la frontera. Entre las localidades de bernador civil de San Sebastián para solucionar la situación de García Hendaya y San Juan de Luz se encontraban, además de García Mansi- Mansilla. El traslado por tierra de los asilados era peligroso, aun exis- lla y Herbette, los embajadores de los Estados Unidos Claude Bowers, tiendo una orden de liberación librada por el propio gobierno de Ma- el británico sir Henry Chilton, Robert Evans, belga y Orazio Pedrazzi, drid, pues las rutas estaban patrulladas por las milicias populares y el italiano, y los ministros de Checoeslovaquia, China, Colombia, Fin- embajador argentino y su comitiva carecían de una custodia que los landia, Holanda, Irlanda, Noruega, Polonia, Rumania, Suecia, Vene- acompañara hasta la frontera. Se prefirió, por ello, realizar el rescate zuela y Egipto. a través del navío alemán. El 25 de agosto el embajador García Mansilla alquiló una villa en El lunes 10 de agosto el Albatros arribó nuevamente al puerto, Ciboure, donde fue abierta la representación diplomática. La embaja- distante cinco kilómetros de Zarauz. Herbette y García Mansilla dis- da argentina en España se había instalado, pues, en territorio francés. pusieron que el traslado de los refugiados se realizara en dos etapas. Los primeros en abandonar la Casa Azul de Ayala fueron los Arocena, 2.3. Los residentes argentinos Los numerosos residentes argentinos en España, al igual que muchos embarcando esa tarde. El Ayuntamiento proveyó los automóviles para españoles y la opinión internacional, esperaron que la asonada militar el traslado de los mismos y de quienes los acompañaron hasta el puer- terminara inevitablemente con el rápido triunfo de uno de los dos ban- to, entre ellos el matrimonio García Mansilla. El Albatros puso proa a dos. No todos previeron una sangría que habría de durar casi tres Portugalete, Bilbao, donde los Arocena fueron transbordados al va- años. Pero al ir pasando los días y desarrollarse en toda su virulencia por Bellona, para llegar a Bayona a mediados del día siguiente. las acciones bélicas y la represión, los extranjeros comenzaron a recu- El 13 de agosto, con la nave alemana de vuelta de Guetaria, se rrir a sus embajadas y consulados. embarcaron los restantes asilados de la embajada, el personal que tra- 107 108 AMREA, cit, 9 de agosto de 1936. AMREA, cit., del Consulado General en Copenhague a la Cancillería argentina, s/f. 64 65
    33. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA Los argentinos, que no se consideraban forasteros en España, ha- La embajada argentina en Madrid ubicada en el Paseo de la Caste- bían mantenido un contacto casi nulo con sus representaciones diplo- llana 42, con Pérez Quesada al frente, mantenía sus oficinas abiertas máticas. El cónsul general en Barcelona, doctor Jorge Blanco Villalta, todos los días. Con un personal reducido al mínimo, pues “en julio en declaraciones al periodista José Gabriel, enviado por el diario ar- todo el que era alguien (y muchos que no lo eran) estaba de vera- gentino Crítica, le diría: “[...] señalándome risueño la cola de gente neo”,111 ayudado por su esposa Celia Lynch y sus hijos, el consejero que se le enroscaba por todas las dependencias del consulado: ‘Cuan- comenzó su labor de amparo a los argentinos. Como primeras medi- do vine aquí, dí una recepción para la colonia argentina en Barcelona, das se proveyeron brazaletes con los colores nacionales, sellados y asistieron veinte a la fiesta; me dije: menos mal, tendré poco trabajo; y garantizados con la firma del encargado de Negocios, y se expidieron ahora amigo, salen argentinos de debajo de todas las piedras”.109 El certificados para las casas habitadas por argentinos, buscando evitar periodista, declarado simpatizante de la República, agregaba sobre la así las revisaciones o las requisas domiciliarias de policías y milicia- acción que desplegaría el diplomático en el decurso de la contienda: nos. Para ello se había logrado la garantía por parte de las autoridades “[...] si se le ha acercado un hombre con miedo, y ha podido salvarlo, españolas de que los argentinos y sus hogares serían respetados. sea fascista o leal, lo ha salvado”. Aquel Consulado General, cito en la Pérez Quesada sólo podía comunicarse con el exterior, casi única- calle Valencia 308, producida la ruptura de relaciones de Alemania e mente con Lisboa, a través de un teléfono que estaba sometido a cen- Italia con la República Española, se responsabilizó por la seguridad sura por parte del gobierno. Las comunicaciones telegráficas y posta- de sus ciudadanos. Blanco Villalta se ocupó del despacho de la docu- les con Madrid estaban interrumpidas. A la par la clave para establecer mentación a ellos relativa y de embarcarlos en buques mercantes eu- contacto con el Ministerio de Relaciones Exteriores argentino, estaba ropeos desde la capital catalana. Hasta fines de 1936 el Consulado en poder de García Mansilla. El tema de las dificultades financieras, logró el permiso de salida para ciento veintisiete alemanes y cincuenta no sólo de los argentinos atrapados en la contienda española, sino italianos. El embajador Labougle transmitió a Buenos Aires el agrade- también de los representantes diplomáticos y consulares se presentó cimiento del gobierno de Alemania por la forma “dignísima de aplau- desde un primer momento en extremo grave. Como era de esperar en so y valiente”110 en que actuó el cónsul Blanco Villalta. Los peligros tamaña convulsión, las cuentas bancarias de las entidades financieras no fueron pocos para los diplomáticos argentinos que se veían obliga- españolas fueron intervenidas por el gobierno de Madrid, por ello la dos, en ocasiones, a acompañar personalmente a muchos súbditos que disponibilidad de dinero de la embajada era mínima. Ante la imposibi- eran embarcados, para evitar las violencias y resentimientos de que lidad que los bancos internacionales con sucursales en Buenos Aires eran objeto en virtud de la actitud adoptada por sus gobiernos. Ade- girasen fondos con destino a España, la Cancillería argentina autorizó más, la condición de puerto marítimo de esta ciudad y su cercanía con a sus representantes diplomáticos a arbitrar los medios para proveer a la frontera francesa hicieron de ella punto preferido de los argentinos la solución de los problemas más urgentes, girando contra el Ministe- de las zonas aledañas que, al compás de los avances nacionales, bus- rio de Relaciones Exteriores. El Poder Ejecutivo Nacional dictó el 7 caron la manera de evacuar la península. Su permanencia en la ciudad de agosto un decreto en acuerdo general de ministros por el cual se condal no duró demasiado, siendo trasladado a otro destino, por las abría un crédito de 200.000 pesos moneda nacional a la Cancillería, prevenciones que su protección a personas en peligro despertó entre destinado a sufragar los gastos extraordinarios que demandase la pro- las autoridades republicanas locales. tección, evacuación y traslado fuera de las fronteras españolas de los 109 JOSÉ GABRIEL, España en la cruz (Viaje de un cronista a la guerra), Santiago de 111 Chile, Ediciones Ercilia, 1937, p. 234. JOSÉ ANTONIO MATESANZ, “La dinámica del exilio”, en El exilio español en 110 Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. Memorias ... 1936-1937, cit., p. 95. México. 1939-1982, México, Salvat-Fondo de Cultura Económica, 1982, p. 167. 66 67
    34. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA argentinos que carecieran de recursos propios. Estos fondos también el ministro de Relaciones Exteriores de Francia Ivon Delbos y con el se aplicarían a auxiliar a las personas que eventualmente se hallasen de Marina Gasnier du Parc, para pedirles que los buques de guerra bajo la protección argentina en suelo español. franceses embarcasen a los argentinos que desearan abandonar Espa- El avance de las fuerzas marítimas y terrestres sublevadas contra el ña. Además, para atender a los numerosos argentinos que cruzaban la norte republicano español produjo una situación peligrosa para los frontera hispano-francesa, se procedió al traslado de funcionarios con- habitantes civiles de dichas regiones. Muchos residentes y turistas ar- sulares a la Legación de Bayona, única de la zona, con el objeto de gentinos abandonaron la zona por sus propios medios, por lo general reforzar el movimiento administrativo y agilizar los trámites. en buques mercantes que los trasladaron a Francia. Algunos otros, Los más importantes puertos mediterráneos españoles, que queda- que fueron alcanzados por la guerra en ciudades de Vizcaya, donde la ron en su totalidad fieles al gobierno republicano de Madrid, se cons- sublevación fue sofocada con gran violencia, fueron auxiliados por tituyeron en los más favorables para realizarse desde allí el abandono buques de guerra europeos. Así, el crucero británico Verity condujo el de España. Al principio, Barcelona y Valencia fueron el paso tomado 24 de julio a trescientos pasajeros, entre ellos doce argentinos –las por la colonia argentina que presurosa abandonaba el país rumbo a familias González Uriburu, Morea y de la Arena–, que veraneaban en Marsella o a Génova. El 3 de agosto partió de Madrid un contingente San Sebastián, hasta la localidad francesa de San Juan de Luz. de argentinos, en el que estaban los integrantes de la compañía de No pocos de los residentes argentinos en Gijón, Santander y Bil- dramas encabezada por Paulina Singerman, que había trabajado en la bao se inclinaron, ante la magnitud de las acciones bélicas, por el aban- capital durante varios meses. El grupo se embarcó en Valencia rumbo dono de sus lugares de residencia, buscando para ello el amparo de a México. sus representaciones. Los cónsules argentinos de la zona lograron para Pero Alicante, situada en una pequeña bahía abierta hacia el sur, sus conciudadanos que buques de guerra franceses, ingleses y alema- poco a poco se fue convirtiendo en el puerto elegido no sólo por los nes accedieran a trasladar a los evacuados. El gobierno de Buenos refugiados extranjeros y los diplomáticos, sino por el mismo gobierno Aires, por su parte, hizo gestiones ante sus similares de los Estados de Madrid, para que desde allí se efectuará la evacuación de la pobla- Unidos y de Alemania, para que naves de esas nacionalidades recogie- ción que abandonaba la zona centro-sur de España. Ya el 15 de agos- ran a refugiados argentinos. El secretario de Estado norteamericano, to, una expedición de argentinos procedentes de Madrid, organizada Cordell Hull, frente al requerimiento hecho ante la embajada estado- por la embajada, se embarcó a bordo del vapor Baden en el puerto unidense en la capital rioplatense, accedió expresamente al pedido. alicantino. Se trataba de un contingente de 128 personas que se diri- Por su parte, Labougle, obtuvo el acuerdo necesario para que buques gieron a Génova. Otros 25, pertenecientes al mismo grupo, se distri- mercantes alemanes socorrieran a evacuados argentinos. La última buyeron entre las plazas disponibles de buques surtos en Alicante. semana de julio, cuarenta argentinos que se habían refugiado en el Hasta fines del mes de agosto, un total de 350 argentinos evacuados Consulado de Gijón fueron trasladados a territorio francés por el cru- abandonaron España por el puerto mediterráneo. cero alemán Koeln, así como también otro contingente fue evacuado Las intensas relaciones hispano-argentinas estaban anudadas fuer- por el buque de guerra británico Comet. temente con lazos familiares. Existía gran cantidad de matrimonios Le Breton, ex ministro de Agricultura durante la presidencia de entre argentinos y españoles, muchos inmigrantes golondrinas habían Alvear, y su consejero, doctor Roberto Gache, frente a las dificulta- regresado a la península con hijos nacidos durante su permanencia en des de comunicación en que se hallaban las sedes argentinas en Espa- tierras del Plata; otros, después de trabajar por largos años en el Plata ña, advirtiendo la urgencia de las necesidades planteadas, también to- habían vuelto a su país natal dejando en la Argentina amigos que no maron diversas disposiciones para aliviarlas. Gache se entrevistó con los olvidaban. Estallada la contienda, no quedó en la Argentina espa- 68 69
    35. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA cio para la indiferencia y muchos se movilizaron por sus seres queri- liar se dirigiera a una nación limítrofe o cercana a España donde le sería dos. Cualquier medio era bueno con el fin de requerir noticias y pro- canjeado por las autoridades consulares argentinas del lugar. tección para ellos, y así se realizaron un sinnúmero de gestiones frente Otra cuestión que también pudo ser resuelta con el asilo o con los a la Cancillería, o ante funcionarios de todo orden, nacionales, pro- pasaportes colectivos, era el de los hijos de españoles nacidos en la vinciales y navales, que obligaron incluso a la confección de gráficos Argentina. No era posible evacuar a menores solos y dejarlos sin el en los que se consignaban los nombres de las personas a ubicar, sus cuidado de sus padres en tierra extraña, por ello: “Aquí se hacía la últimas direcciones conocidas en España y el grado de parentesco o defensa de la novedosa teoría jurídica de que los hijos de españoles relación que los unían con quién por ellos se interesaba. Diplomáticos nacidos en Argentina, además de ser argentinos amparaban con su y luego marinos argentinos recibieron los numerosos encargos para nacionalidad a sus padres españoles, para llevarlos con ellos a la Ar- averiguar por el paradero de algún allegado y eventualmente lograr su gentina”.112 evacuación. La familiaridad del nombre de la Argentina en tierra española de- 2.4. La embajada argentina en Madrid terminó que sus representaciones diplomáticas y consulares fueran La embajada argentina en Madrid fue sorprendida por el alzamiento para muchos de los únicos lugares amigos adonde podía encontrarse con un plantel de funcionarios notablemente reducido, que sin embar- una autoridad lo suficientemente respetada en aquellas graves circuns- go debió multiplicarse para atender, primero, las reclamaciones y pe- tancias como para poder encarar el abandono de España. Sin embar- didos de los argentinos y, casi paralelamente, el asilo de españoles. La go, la situación no era nada sencilla, más cuando distintos conceptos representación diplomática contaba en julio de 1936 con dos agrega- jurídicos parecían chocar con la realidad que se presentaba. Para la dos civiles, Ricardo Penard Fernández y Julio López Lacarrere. De legislación argentina, la mujer que ostentaba la nacionalidad y que se inmediato fueron incorporados para colaborar con el doctor Pérez casaba con un extranjero no perdía su ciudadanía, de modo que podía Quesada, el ingeniero Miguel F. Mugica –que sería el único en perma- viajar con su pasaporte argentino. Las personas que en esta condición necer hasta el fin de la guerra–113, José María Jardón Torroba y Euge- se presentaban al Consulado, lógicamente no querían separarse de su nio Pepes. El Consulado argentino en Madrid, por su parte, estaba a familia, esposo e hijos que a menudo eran españoles. Pero, por otra cargo del cónsul Ricardo Spangemberg Seguí y del canciller Juan P. parte, los hijos menores podían ser incluidos en el pasaporte de su Heligon, teniendo sus oficinas en la calle Montesquinza número 14. madre, si ella así lo solicitaba. Las autoridades españolas también po- dían negarse a visar ese pasaporte alegando, con derecho, en virtud 112 ADRIÁN C. ESCOBAR, Diálogo íntimo con España. Memorias de un embajador del jus sangüinis, que esos menores eran españoles en razón de la durante la tempestad europea, Buenos aires, Club de Lectores, 1950, p. 320. nacionalidad del padre. 113 Miguel Mugica, hijo del ministro de Agricultura Adolfo Mugica y hermano de otro ministro del gabinete de Frondizi, cumplió una misión de gran importancia en las eva- Una cuestión que de ser debatida en profundidad hubiera llevado a cuaciones de asilos, permaneciendo en Madrid después de la guerra. Estaba casado con largas negociaciones debió ser resuelta de modo práctico, y así se una mujer española y ocupaba un alto cargo en la Compañía Telefónica, cuando se vio arbitraron dos soluciones: sí por algún motivo las personas tuvieran injustamente involucrado en una conspiración anti-franquista y puesto en prisión. El embajador argentino Adrián Escobar, luego de haberse cerciorado de que trataba de un dificultades al pretender abandonar el país, se procedía a asilar a los equívoco, realizó la reclamación ante el ministro Serrano Suñer: “[…] el ministro res- menores e incluso al cónyuge en la embajada argentina, para oportu- pondió diciéndome: Pero el detenido es el señor Miguel Mujica (sic), quien conozco? Si es él estoy seguro de lo que el señor embajador dice porque el señor Mujica es la persona namente hacerlos salir del territorio, y para el caso de que las autorida- que durante la guerra civil ha salvado a mi mujer y a mis hijos, evacuándolos desde la des se mostraran más complacientes se ideó el pasaporte colectivo, docu- embajada argentina al buque Tucumán”. Mugica fue liberado y posteriormente desagra- mento de emergencia que era válido únicamente para que el grupo fami- viado y condecorado, en ADRIÁN C. ESCOBAR, cit., p. 240. 70 71
    36. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA ciudadanos argentinos y también a españoles que estaban en parajes Un servicio permanente de atención fue dispuesto por Pérez Que- alejados o en situaciones difíciles. Para ello, los coches de la embajada sada, a la par que se buscaba la manera de proteger efectivamente a argentina circulaban con la bandera celeste y blanca y con visibles quienes solicitaban amparo. Como hemos señalado, tres innovaciones carteles pegados en las ventanillas que decían “Embajada Argentina”, fueron introducidas por los diplomáticos argentinos: los brazaletes de “Coche Oficial”, “Cuerpo Diplomático”. identificación con el escudo argentino; la impresión de declaraciones A pesar del ambiente de consternación ciudadana que se vivía en refrendadas por el gobierno que se colocaban en las puertas de las Madrid, donde no faltaron persecuciones, fusilamientos sumarios y residencias de argentinos y los pasaportes colectivos, que con el con- falta de garantías, el encargado de Negocios podía desempeñar sus sentimiento oficial, tenían la virtud de documentar familias enteras funciones con libertad, expresando que: “No se nos ha molestado, con el solo pasaporte de un miembro de la familia –y que de paso fue habiéndosenos respetado siempre. Yo viajo en mi propio automóvil usado para ocultar o amparar a los miembros españoles de la familia. sin ningún inconveniente, lo que comprueba mi aserción. Aunque se Los primeros días de la guerra fueron de una actividad incesante: me ha detenido en las calles, como a los demás, de vez en cuando, Pérez Quesada, acompañado en general por López Lacarrere y más siempre se me ha tratado cortésmente”.114 adelante por Jardón, realizaron visitas casi diarias al Ministerio de Si con los primeros días de la guerra habían comenzado a refugiar- Estado y al de Marina y Aire. Entonces el tema prioritario fue la situa- se algunos argentinos temerosos en la embajada, el 31 de julio Pérez ción de García Mansilla en el norte de España, gestiones que conclu- Quesada había telegrafiado a Saavedra Lamas desde Madrid: “Muy yeron cuando el 16 de agosto, urgente. Ciudadano español solicita asilo embajada argentina”. A par- Pérez Quesada y el agregado tir del 3 de agosto, ante la dificultad que comenzaba a ofrecer la orga- López Lacarrere visitaron al mi- nistro Barcia para agradecerle la nización de los contingentes a evacuar fuera de España, se dispuso, en forma en que se atendieron los situaciones de real apuro, el albergue colectivo transitorio de algunos pedidos de la embajada argenti- argentinos, administración de alojamiento que al principio había que- na acerca de la situación de su dado a cargo de López Lacarrere. titular. Para mayor seguridad de los súbditos argentinos que no podían ser Los diplomáticos argentinos alojados en dependencias diplomáticas, se extremó la entrega de bra- se ocuparon de autorizar los sal- zaletes identificatorios, habiéndose llegado hasta el día 19 de agosto a voconductos, de comprar los pa- repartirse setecientos en Madrid. En tanto, Pérez Quesada intentaba sajes para los argentinos y las más la salida, a cada día más dificultosa, de los argentinos que habían des- veces, acompañar al contingente oído las advertencias de abandonar la capital, y que más tarde pugna- de viajeros hasta la estación de ron por alejarse de la guerra. Las mismas, siguieron realizándose por trenes, ayudarlos a llevar el equi- algún tiempo, en tren hacia puertos del Levante, en donde se procedía paje y asegurarse que partían a a embarcarlos en vapores de distintas banderas. salvo. Se recorrían periódicamen- Cuando Pérez Quesada se vio ante la imperativa obligación de te las cárceles para verificar si amparar bajo la bandera argentina cientos de españoles bien pronto se Edgardo Pérez Quesada, encargado de Negocios había argentinos presos. También argentino en Madrid durante la Guerra Civil Española, en el transcurso de un agasajo que se debieron hacer arriesgados viajes 114 “No fueron molestados en Madrid los diplomáticos extranjeros”, La Nación, Buenos ofreció a su regreso a Buenos Aires, en 1937. en automóviles para recoger a Aires, 16 de agosto de 1936. Fuente Archivo General de la Nación 72 73
    37. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA comprendió que el palacete del Paseo de la Castellana le sería escaso No debió lamentarse la enfermedad grave o el fallecimiento de nin- para alojar a los “huéspedes”. Así, fueron paulatinamente inaugura- guna persona, pero sí se realizó un matrimonio –del cual fue testigo el dos como anexos a la embajada, la contigua Cancillería situada en el matrimonio Pérez Quesada- y se verificaron dos nacimientos. Entre ellos, el del hijo del periodista Rosón: “Buenos Aires, Ezequiel Paz, Paseo de la Castellana, 40, tres pisos –departamentos– de la calle La Prensa. Manuel Rosón ruégame transmitir siguiente cable: Expe- Francisco Giner 21, domicilio de Pérez Quesada, dos pisos en la casa rimentando extraordinario honor ver nació hijo argentino atendiendo de López Lacarrere de la calle Serrano y el petit-hotel de la familia amables sugerencias encargado de negocios de Argentina, Pérez Que- Jardón Torroba en Núñez de Balboa 55. sada, deseo ratificar incondicional adhesión La Prensa honrándome En agosto no pasaban de veinte los asilados, pero en enero de ofrecer matrimonio Paz padrinazgo neófito. Embajada Argentina”.115 1937 superaban los cuatrocientos, y a pesar de que estaban bien Hubo algunos intentos, que nunca pasaron de tales de ejercer vio- distribuidos, la mayoría de los refugiados vivían en la sede princi- lencia contra la embajada por la presencia en ella de personas que no pal de la embajada argentina. Ello motivó que Pérez Quesada de- eran bien vistas por los milicianos. La guardia oficial asignada a la biera imponer un régimen, si no cuartelero, por lo menos rígido: la sede, sus empleados y la segura cuanto enérgica presencia de Pérez incomunicación con el exterior debía ser total –a excepción de al- Quesada, impidieron incidentes de trascendencia. gunos aparatos de radio que mantenían informados a los asilados– La apertura de las puertas de la embajada argentina para asilar a ; cada uno era responsable de la limpieza de sus propias ropas y españoles no tenía como perspectiva inmediata su posibilidad de aban- platos –al igual que muchos eran encargados de lavar y barrer pa- donarla sin peligro. Pérez Quesada, responsable de evacuar a quienes tios y asear habitaciones en un intento por dar ocupación a sus buscaron refugio bajo la bandera argentina, se referiría con sinceridad horas–; para realizar la higiene diaria debía hacerse rigurosa cola a la aplicación del derecho de asilo en la guerra civil, desde su poste- ante baños y cocinas –se habían habilitado varias– ; todo se había rior destino en Lisboa en enero de 1939: “Es indudable que si la apli- convertido en dormitorios, desde los sótanos hasta las oficinas y los cación del derecho de asilo hubiera tenido que ajustarse a las normas colchones debían ser arrollados diariamente para dejar más espacio convencionales que rigen la materia, apenas habría podido lograrse libre. Los asilados que llegaban debían hacerlo, en lo posible provis- una interpretación práctica, pues el gobierno español no se hallaba tos de una colchoneta y mantas, como también de los utensilios para sujeto a ninguna clase de compromisos derivados de los congresos y su aseo individual. Al principio cada persona –aunque algunas fueran asambleas generadoras del derecho de asilo, a los que España nunca exceptuadas de ello– aportaba en concepto de pensión diaria, aproxi- concurrió”.116 madamente cinco pesetas, que eran recogidas por un refugiado habi- Pérez Quesada debió también suplantar a García Mansilla en otras litado para ello y con el importe se pasaban a retirar los “vales” para actividades. Durante los tres años anteriores a la guerra no se habían proveerse de carnes, papas y huevos que ofrecía el Ayuntamiento celebrado reuniones formales del Cuerpo Diplomático en Madrid, pero madrileño. A ello se sumaban los envíos de provisiones que llegaron el cruento devenir que se vivía, movió a los representantes extranjeros desde Francia, a través de la embajada argentina en París. El encarga- a revitalizar esos encuentros. En razón de que el decano de dicho do de la organización del abastecimiento dentro de la embajada y quien cuerpo, García Mansilla, se hallaba en el norte español, y que sólo llevaba el peso de su administración, era el agregado Pepes, sobre habían quedado en Madrid los embajadores de la Unión Soviética – cuya actuación ya haremos algunas precisiones. Pérez Quesada nom- braría al periodista Francisco Casares como jefe de los asilados, para 115 AC, de Barrera a Casari, Alicante, s/f. que le sirviera como nexo con los demás refugiados, y a fin de que 116 EDGARDO PÉREZ QUESADA, “El derecho de asilo y la guerra civil española”, La fuera el responsable de disciplina interna del local. Prensa, Buenos Aires, enero de 1939. 74 75
    38. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA que llegó a la capital luego de estallado el conflicto–, Brasil, Chile, Madrid, porque todos los hechos relatados y quién sabe cuantos más que ignoramos significan que se carece de gobierno y, en tales cir- México, Bolivia, República Dominicana, Panamá, Perú, Turquía y cunstancias, permanecer impasibles, limitándose a enviar notas tras Uruguay, mientras que las restantes representaciones estaban en ma- notas, sin resultado práctico alguno nos coloca en el triste papel de nos de encargados de Negocios, secretarios o consejeros de embaja- espectadores de la más tremenda tragedia o de cómplice por silencio da, el embajador chileno Aurelio Núñez Morgado asumió ad interim de aquellos crímenes”.117 el decanato del Cuerpo Diplomático. El agregado comercial de la Sin embargo, entre los diplomáticos se dejaron oír voces que hicie- Legación en Rumania fue designado como secretario general y Fran- ron notar que tal práctica estaba en desuso en Europa. Pérez Quesada cisco Navarro, funcionario de la representación mexicana, como se- afirmó entonces que la Argentina se atendría en la materia a lo dis- cretario de actas. puesto en el Tratado de Montevideo de 1889. Las reuniones comenzaron por la mañana del 24 de julio, en la sede Según la doctrina jurídica entonces vigente, el asilo podía conce- chilena de la calle Prado 26. El objeto de las mismas era la adopción derse a aquellas personas que, ya fuese por las autoridades legales o conjunta de medidas que tendieran a la defensa de las personas e inte- por las muchedumbres, sintieran que peligraba su vida, su libertad o reses extranjeros en España, asistiendo a ellas todos los representan- su seguridad personal a causa de motivos o delitos políticos. La insti- tes diplomáticos a cargo de las embajadas en Madrid. En un principio tución había alcanzado su apogeo en Hispanoamérica hasta el punto y ante el cúmulo de temas a tratar, las reuniones tenían lugar dos de haber sido objeto de reglamentaciones que obligaban jurídicamen- veces por día. En ellas se daban cuenta, con el objeto de paliar sus te. Así, la Conferencia Sudamericana sobre Derecho Internacional consecuencias o prevenirlos, de los asaltos de negocios, los robos de Privado reunida en Montevideo en 1889 había firmado, entre otros automóviles o los atropellos cometidos contra personas extranjeras. varios tratados, el que contenía en su título II, artículos del 15 al 18, En la sesión del 28 de julio, el Cuerpo Diplomático se abocó a la las reglas sobre el asilo tanto exterior y territorial como interno en organización de un viaje en tren que saliera para Valencia, con el fin legaciones y buques de guerra. En 1928 se produjo otro documento de que los extranjeros que así lo quisieran pudieran embarcarse en los de importancia cuando la Conferencia Panamericana, reunida en Cuba, puertos mediterráneos y abandonar el país. adoptó un convenio sobre asilo. Para allanar algunas imperfecciones En la sesión del 4 de agosto, el tema del asilo de los españoles se que se habían observado en su aplicación, un documento complemen- hizo presente. Algunos diplomáticos allí presentes opinaron que el tario fue suscripto en Montevideo en 1933, introduciendo algunas gobierno español haría cuanto estuviere a su alcance para amparar la reformas. A pesar de que la Argentina tuvo activa participación en las vida de todas las personas, aún de aquellas que fueran sospechosas de reuniones de La Habana –Saavedra Lamas integró la Comisión Inter- simpatizar con el alzamiento, y que para ello la autoridad arbitraría los nacional de Jurisconsultos Americanos que redactó el proyecto base medios de defensa normales utilizados en los países civilizados; consi- de la Convención, reunida en Río de Janeiro en 1927– y de Montevi- deraban, entonces, que las misiones no podían prestarse a asilar a po- deo, ambos tratados no habían sido ratificados por el Poder Legislati- tenciales enemigos del gobierno. Sin embargo, existían situaciones vo, siendo el tratado de 1889 el único al que estaba sujeta. que no se podían revertir y era que ya algunos representantes extran- Los países adscriptos a la doctrina pidieron, no obstante, el reco- jeros habían asilado españoles. El decano reivindicó en la ocasión el nocimiento de la misma por España, pues ésta tenía una tradición ju- derecho de asilo como atributo de los diplomáticos, postura que fue rídica que había servido muchas veces de punto de origen para el respaldada por sus colegas sudamericanos. El embajador Núñez Mor- gado afirmaba: “En caso de que no se acepte el derecho de ‘refugio’ ni 117 AURELIO NÚÑEZ MORGADO, Los sucesos de España vistos por un diplomático, siquiera de ‘asilo’ no habría otra cosa que hacer que ausentarse de Buenos Aires, Talleres Gráficos Argentinos L.J. Rosso, 1941, p. 202. 76 77
    39. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA desarrollo de las jurisprudencias sudamericanas. Sus representantes, la conmoción del Cuerpo Diplomático. Ambos llevaban brazaletes iden- tificatorios y documentos que probaban su condición de extranjeros, actuando en territorio americano, supieron incorporarse a esa doctri- aunque se trataba de personas que residían desde hacía tiempo en na dándole una aplicación práctica, lo que parecía conceder cierto España por lo que era dable pensar que hubiesen adoptado una posi- derecho a los representantes de las repúblicas americanas acreditadas ción política susceptible de hacerlos víctimas de un atentado. A pesar en España para exigir la reciprocidad. de que la amenaza de dejar sin representaciones diplomáticas extran- El único obstáculo no lo constituía el del reconocimiento de un jeras al gobierno de la República surtió efecto en varias oportunida- principio no convenido, sino que la dificultad surgía cuando se trataba des, para flexibilizar la postura de éste con respecto a los asilados, de hacerlo efectivo, por la imposibilidad de identificar las modalida- ante estos crímenes el representante argentino no adoptó ninguna pre- des del asilo practicado en España, con el reglamentado en la legisla- sión extrema, siguiendo órdenes expresas de su canciller, que de for- ción vigente entre los mismos países hispanoamericanos. Por un lado, ma terminante le había recomendado, en un telegrama retransmitido no se trataba específicamente de refugiados por delitos políticos, sino desde Lisboa: “Personalmente y para su carrera diplomática, comple- de simples individuos que por el apellido con que habían nacido, por tando su activa gestión, le conviene quedarse hasta último momento, su posición social o por razones de índole privada, pero muchas veces mientras queden argentinos en situación aflictiva, procediendo como independientes de toda filiación partidista, acudían a las embajadas en un capitán que sólo abandona el buque después de salvar a todos los busca de amparo, no dando la mayoría de ellos motivo que justifica- pasajeros”.118 ran plenamente la persecución. Las estadías de los asilados se prolon- Las instrucciones de Saavedra Lamas estaban destinadas a no de- garían en la mayoría de los casos por muchos meses. Además, los jar en desamparo a ningún argentino, aunque se extendían al respeto diplomáticos retardaron sistemáticamente la formalidad de dar la lista de la posición internacional asumida. La violación de la correspon- con los nombres de los asilados al Ministerio de Estado, hasta el mo- dencia diplomática y el posterior allanamiento de algunas legaciones mento en que se tenía la certeza de haber conseguido las garantías irían tornando inseguro el desempeño de los representantes extranje- necesarias para la evacuación. En cuanto al desembarco de los refu- ros. El ministro Barcia invitó al embajador chileno a tratar los temas giados, por lo general, tendría por escenario el puerto francés más que preocupaban a sus colegas, y al “respecto, dentro de la mayor cercano, y no un país no limítrofe como se había previsto en los trata- cordialidad le ofreció repetidas veces que el afán mayor del gobierno dos. Sin embargo, se trataba de una práctica que en sí misma resultaba es tener satisfecho al Cuerpo Diplomático”.119 La reunión se concretó difícil ceñir a normas estrictas, por la conmoción en que se producía. en la última semana de agosto y con ella se alejó la posibilidad que El gobierno español consintió la particular interpretación de la doc- tuviera lugar la partida de los diplomáticos, comprometiéndose el trina que la situación de la guerra civil produjo, extendiendo la inmu- gobierno a ofrecer garantías para el desempeño de sus funciones. nidad a los coches diplomáticos por el solo hecho de llevar una insig- nia que acreditara su pertenencia a las representaciones extranjeras. 2.5. La convocatoria a la Armada Argentina: el crucero 25 de Mayo Aceptó también la conversión de las viviendas privadas de los funcio- El contacto estrecho que la Argentina y España habían mantenido a lo narios diplomáticos en anexos de las embajadas, a las que se extendía largo de los años se hizo patente cuando estalló la guerra civil. En ese la excepción de la extraterritorialidad, en la misma forma que se hacía sentido afirma Enrique Pereira, “[...] no había gran distancia temporal a locales improvisados en otras ciudades, donde los asilados espera- rían el momento del embarco definitivo. 118 AMREA, cit., Tomo II, Buenos Aires, 24 de agosto de 1936, de Saavedra Lamas a Los asesinatos de dos ciudadanos argentinos, Felipe Jorge Linaje y Correa Luna. Miguel Lázaro Costa, ocurridos en las calles madrileñas, produjeron 119 NÚÑEZ MORGADO, cit., p. 205. 78 79
    40. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA entre el inevitable abuelo español y sus nietos. La Argentina era como numerosa colonia argentina en Madrid, al igual que los cónsules de una enorme proyección de España y en Buenos Aires solamente, vi- diversas ciudades procuraban sus prontos embarques. El Consulado vían más gallegos que en Santiago de Compostela”.120 General de Barcelona haría saber a la Cancillería su situación, en un telegrama en el que se requería una presencia más efectiva del país: García Mansilla estaba atrapado en el norte de España, en la difícil “Argentinos residentes en Barcelona, alarmadísimos, algunos partie- tarea de salvaguardar españoles perseguidos a los que había dado asi- ron para Italia, Francia, otros esperan embarque, situación muchos lo. Pérez Quesada estaba trabajando casi en soledad para atender a la apurada falta medios para salir España, solicitan repatrío inmediato semejanza otras naciones que envían buques a recoger a sus conna- 120 ENRIQUE PEREIRA, “La guerra civil española en la Argentina”, Todo es Historia, julio de 1976, n. 110. Sobre los trabajos que han tratado el tema de la Argentina y la Guerra cionales [...] Solicito a V.E., por el momento, salvo mejor resolución, Civil Española conviene hacer una recapitulación. Tras el artículo de Pereira, aparecen los gestionar que consulados inglés, americano, francés, italiano den am- libros de ERNESTO GOLDAR, Los argentinos y la guerra civil española, Buenos Aires, plia hospitalidad ciudadanos argentinos en sus buques para evacuar- Contrapunto, 1986; MÓNICA QUIJADA, Aires de República, aires de cruzada: la guerra civil española en Argentina, l’Hospitalet de Llobregat, Sendai ediciones, 1991; VÍCTOR los Marsella, Génova, otras colonias partieron”.121 TRIFONE y GUSTAVO SVARZMAN, La repercusión de la Guerra Civil Española en la La dependencia de los numerosos súbditos y representantes argen- Argentina (1936-1939), Buenos Aires, CEAL, 1993, y últimamente la tesis doctoral de SILVINA MONTENEGRO, La Guerra Civil Española y la política argentina, Madrid, tinos de la buena voluntad de otros países, y sobre todo, la afligida 2002. Memoria presentada para optar al grado de doctor, Universidad Complutense de situación por la que atravesaba García Mansilla en Zarauz, fueron los Madrid, Facultad de Geografía e Historia, Departamento de Historia de América I. Ade- determinantes de la decisión del gobierno del general Agustín Justo de más, abordaron la cuestión de los asilos, los trabajos de JOE ROBERT JUÁREZ, “Argentine neutrality, mediation and asylum during the spanish civil war”, The Americas, vol. XIX, n. enviar a España un buque de la Armada nacional. Se pensó que la 4, 1963; el ya citado de MARK FALCOFF- FREDERICK PIKE, en 1982; BEATRIZ J. situación del embajador argentino se prolongaría lo bastante como FIGALLO, La Argentina ante la Guerra Civil Española (Defensa y Aplicación del Dere- para poder permitir la llegada de la nave a Zarauz, pero no fue así y cho de Asilo), Tesis de Licenciatura, Instituto de Historia, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de Rosario, Pontificia Universidad Católica Argentina, 1984, y BEATRIZ J. los acontecimientos se desenvolvieron con más precipitación. FIGALLO, “Participación de la Armada Argentina durante la Guerra Civil Española”, Re- El 5 de agosto el presidente Justo dispuso el envío de un barco en vista de Historia Naval, Año III, núm. 10, 1985. De la obra de MÓNICA QUIJADA, Aires de República, aires de cruzada, cit., a quien agradezco la utilización de mi tesis de licen- respaldo de sus representantes diplomáticos en España. El crucero ciatura inédita que tuviera el gusto de facilitarle en una de mis estancias de trabajo en la ARA 25 de Mayo,122 que estaba comandado por el capitán de navío que coincidimos en el Archivo del Palacio de Santa Cruz en 1986, volcada en uno de los Miguel A. Ferreyra –que lo era desde el mes de diciembre de 1935– capítulos de su libro, cfr. pp. 37-56, retoman el tratamiento del derecho de asilo, LEONARDO SENKMAN, Argentina, la Segunda Guerra Mundial y los refugiados indeseables. 1933- fue la nave designada. Se trataba de una moderna unidad construida 1945, Buenos Aires, GEL, 1991, pp. 225-6 y 232 y DORA SCHWARZSTEIN, Entre Fran- para la Marina argentina en Livorno, Italia, botada el 11 de agosto de co y Perón. Memoria e identidad del exilio republicano español en Argentina, Barcelona, 1929. Su eslora era de 170 metros y la manga –fuerza de la coraza– de Editorial, 2001, p. 52 y ss. y p. 232. Publicada nuestra tesis de licenciatura, BEATRIZ J. FIGALLO, La Argentina ante la Guerra Civil Española. El asilo diplomático y el asilo 17 metros.123 El crucero tenía el penoso privilegio de haber servido de naval, Rosario, Instituto de Historia, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (PUCA), 1996, continúo difundiéndose el tema de los asilos concedidos por la Argentina en la Repú- 121 blica Española a través de las obras de RICARDO E. IRURZUN, “Crucero 25 de Mayo: AMREA, cit., tomo I, Barcelona, 28 de julio de 1936, de Blanco Villalta a Saavedra proa al Mediterráneo ... 8 de agosto de 1936”, Buenos Aires, Ediciones Teoría, 1994; Lamas. 122 GUILLERMO J. MONTENEGRO, “Operaciones navales humanitarias argentinas en la Sobre el desempeño de la Armada ASrgentina en España, ver el pionero testimonio de Guerra Civil Española”, Peacekeeping, 1815 to today - Commission canadienne d’histoire CLARA CAMPOAMOR y FEDERICO FERNÁNDEZ CASTILLEJO, Heroísmo criollo. militaire, Québec, 1995; JUAN ARCHIBALDO LANÚS, Aquel apogeo. Política interna- La Marina Argentina en el drama español, Buenos Aires, Talleres Gráficos Farretti & cional argentina. 1910-1939, Buenos Aires, Emecé, 2001, capítulo IX, y DANIEL Gasperini, 1939 (hay reedición del Instituto de Publicaciones Navales de 1983). 123 MUCHNIK, Gallo rojo, gallo negro. Los intereses en juego en la Guerra Civil española, Ver PABLO E. ARGUINDEGUY, Apuntes sobre los buques de la Armada Argentina Buenos Aires, Norma, 2004, capítulo 5. Lo importante es que todos estos trabajos, y el (1810-1970), Tomo V, Buenos Aires, 1972; y ARCHIVO DE LA ARMADA (en adelante presente libro, permiten hacer conocer a las sociedades argentinas y españolas aconteci- AGA), Legajo 169, 25 de Mayo, Libro historial del buque, Buenos Aires, Talleres Gráfi- mientos que forman parte de sus historias, y por tanto de su herencia. cos de la DGA, 1940, p. 1 y ss.. 80 81
    41. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA Crucero ARA 25 miento posible de García Mansilla. de Mayo, en Se ponía en conocimiento del capi- Revista Naval, 1931 tán Ferreyra la situación personal del embajador argentino, sobre todo en lo referente a su seguridad y la de sus asilados, a los que no se de- bía abandonar en ningún caso. Tam- bién era puesto al corriente de los principios generales del derecho de asilo, como consagrado y sosteni- fugaz lugar de detención del derrocado presidente Yrigoyen, el 16 de do en América, haciéndose expresa septiembre de 1930. mención de que el mismo debía ser El aprestamiento se produjo con febril actividad, tanto en lo que se mantenido y hecho respetar tanto en refería a la dotación del buque como a las instrucciones precisas con los locales de las misiones diplomá- las que debía partir. En las últimas horas de la tarde, el embajador ticas como en los barcos de la Na- español Díez-Canedo, concurrió a la Cancillería para entrevistarse con Contralmirante Eleazar Videla, ción, que gozaban a ese efecto, ministro de Marina de la Argentina. Saavedra Lamas, a fin de tomar conocimiento de la resolución del Fuente Archivo General de la Nación como aquellas, de inmunidad. gobierno argentino y comunicarla al suyo. El 6, el jefe del Estado Con respecto al tratamiento que debía dispensarse a los refugia- Mayor General de la Armada, contralmirante León L. Scasso, se re- dos, las disposiciones eran bastante amplias. Para el caso de los ciuda- unió por la mañana con el canciller danos españoles, el comandante del 25 de Mayo debía dar aviso al para aunar criterios en la preparación embajador antes de embarcarlos y recibir sus órdenes al respecto, pero de las instrucciones que le serían en- también expresaban que “en principio dichos refugiados deben ser tregadas al comandante del crucero recibidos a bordo y esperar instrucciones del embajador”.124 A los ex- argentino. Al día siguiente, el capitán tranjeros debía prestársele todo auxilio posible, especialmente en los Ferreyra recibió, por escrito, las indi- casos en que cabía la reciprocidad por el socorro brindado a ciudada- caciones de la Cancillería. Posterior- nos argentinos. Los refugiados latinoamericanos debían recibir el mis- mente, se entrevistó con el ministro de mo trato que los argentinos. Para reafirmar esta postura de solidari- Marina, capitán de navío Eleazar Vi- dad con los países hermanos de América, el canciller Saavedra Lamas dela, para hacer la visita de despedida indicaba, ante un requerimiento del gobierno de Bogota: “[...] Co- reglamentaria y recibir las órdenes per- lombia puede disponer de nuestro buque como si fuera propio para tinentes. todas las necesidades de sus connacionales, a cuyo efecto no tendría Las instrucciones estaban referidas más que indicarnos, en cada caso, lo que crea oportuno”.125 Pérez al viaje en sí y al tratamiento que se Quesada, una vez arribado el 25 de Mayo a aguas españolas, procedió debía dar a quienes buscaran refugio en el buque. El puerto de destino era 124 Memoria del Ministerio de Relaciones Exteriores, 1936-1937, cit., pp. 31-32. Capitán de navío, Miguel A. Ferreyra, Guetaria, en el golfo de Vizcaya, pu- 125 AMREA, cit., caja 1, tomo II, de Legación argentina en Bogotá a Cancillería. También comandante del crucero 25 de Mayo. Ministerio de Relaciones Exteriores. Memoria, cit., p. 39. diendo modificarse según el desplaza- Fuente Archivo General de la Nación 82 83
    42. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA a ofrecer la asistencia del mismo a las representaciones latinoamerica- dos que abandonaban Madrid. En consecuencia, el 25 de Mayo pro- nas acreditadas en Madrid. cedió a rectificar su rumbo, poniendo proa al Mediterráneo. Las instrucciones a las que venimos haciendo referencia, aludían En el amanecer del 22 de agosto el crucero argentino arribó a la también a la situación de los puertos españoles que habían caído en bahía de Alicante, en donde se encontraban ya fondeados los destruc- manos de los rebeldes, pero recordando que el “gobierno argentino tores italianos Ugolini Vivaldi, alemán Moewe, francés Guepard y no ha reconocido, pues, al Gobierno de Burgos, continuando sus rela- portugués Douro. A las pocas horas entraron a puerto el destructor ciones normales con el Gobierno de Madrid”. inglés H-09 y el acorazado alemán Deustchland. A poco, trasladada la Cabe señalar que el 25 de Mayo, que desplazaba en carga completa embajada alemana a Alicante, el imponente acorazado Admiral Graf 9.903 toneladas –con buque vacío 6.526– contaba con una tripula- Spee se desplazaba por la zona. ción de 500 hombres, entre los que se incluían conscriptos pertene- Bien pronto comenzó el 25 de Mayo su misión al entablarse comu- cientes a una sección del cuerpo de artillería, de costas y de marina de nicaciones directas entre el capitán del buque y el encargado de Nego- desembarco. En razón del especial carácter de la misión del crucero, cios Pérez Quesada. El 27 de agosto el crucero argentino zarpó en el se reforzó la sección del cuerpo de artillería de costas que componía que sería su primer viaje, luego de haber embarcado sesenta y ocho la dotación ordinaria, con mayores efectivos. La carga de petróleo de pasajeros provenientes en su mayoría de las expediciones realizadas la nave sería completada con cerca de 2.200 toneladas, que constituía por la embajada desde Madrid. Se trataba de treinta y siete argenti- la máxima capacidad de los depósitos, habiéndose determinado los nos, diez italianos, seis cubanos, seis alemanes, tres austriacos, un lugares en que el buque podía reabastecerse para completar siempre, inglés y cinco españoles. De allí se dirigió a Barcelona, donde subie- en lo posible, su carga total, en previsión de las circunstancias. Tam- ron a bordo otras cincuenta y dos personas –cuarenta y cuatro argen- bién, contemplando la posibilidad de que la estancia del crucero de- tinos, un portorriqueño y siete españoles– levando anclas rumbo a biera prolongarse más allá de lo previsto originalmente, fueron carga- Génova, donde el Consulado argentino, a cargo de Santos Goñi, pro- dos víveres para cuatro meses. La travesía estaba estimada en catorce cedió a ubicar en vapores de línea a los argentinos que quisieron re- días. Terminado su alistamiento, poco después del amanecer del 8 de tornar al país. agosto, el 25 de Mayo soltó amarras de la cabecera del muelle A-B de Dársena Norte, auxiliado por los remolcadores Titán y Gigante. 2.6. Prescindencia y gestiones mediadoras Al producirse la evacuación de los asilados de Zarauz y la poste- El ministro de Relaciones Exteriores del Uruguay, doctor José Espal- rior partida de García Mansilla a Francia, el subsecretario de Relacio- ter, dirigió una comunicación a las cancillerías de las demás naciones nes Exteriores argentino, Oscar Ibarra García, se dirigió al jefe de la americanas para averiguar si juzgaban oportuno ofrecer su mediación Secretaría del Ministerio de Marina, capitán de navío Héctor Vernen- en la guerra que dividía a España.126 Saavedra Lamas respondió que la go Lima, para comunicarle la variación de dichas circunstancias con actitud que correspondía en un conflicto de esa naturaleza era la de fecha 14 de agosto. A pesar de que se reconocía que la situación de prescindencia y que ella sólo podía convertirse en neutralidad cuando los núcleos de residentes argentinos en Bilbao, Santander y Gijón era se reconociese la beligerancia de ambas partes, desapareciendo el es- aflictiva, tanto más cuando las fuerzas revolucionarias se hallaban tado de insurrección que era el que existía en esos momentos. La empeñadas en una ofensiva naval y terrestre contra esas zonas, no respuesta categórica del internacionalista abortó posteriores diligen- aconsejaba el arribo al mar Cantábrico, inclinándose más bien por la cias sobre el tema. sugerencia que había hecho llegar Pérez Quesada, de dirigirse al puer- to de Alicante, elegido para el arribo de los contingentes de evacua- 126 Cfr. JUAN CARLOS PEREIRA Y ÁNGEL CERVANTES, cit., p. 230. 84 85
    43. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA Desde Ciboure, García Mansilla también seguía con profundo inte- mar públicamente por los representantes de todas las naciones que los rés los sucesos que se desarrollaban en España. Sus vinculaciones rebeldes y el gobierno legítimo se hallaban en un nivel común de lega- sociales con la aristocracia y con políticos de la derecha le proporcio- lidad. Era ciertamente un deliberado insulto contra el gobierno repu- naban inquietantes noticias sobre los desórdenes y la represión dentro blicano, un insulto destinado a desacreditarlo lo antes posible”.127 En del bando gubernamental; por ello sus gestiones pacificadoras, si bien algún sentido, coincidía con la posición de Saavedra Lamas. estaban dirigidas tanto a leales como a facciosos, apuntaban directa- A la segunda convocatoria de García Mansilla y posterior elabora- mente a remediar los males que había percibido con menos oculta- ción del telegrama que sería enviado al ministro Barcía para interme- miento en el lado republicano. En su calidad de decano del Cuerpo diar en el canje de prisioneros civiles, tampoco concurrió el embaja- Diplomático residente en Francia revitalizó sus reuniones, con el ob- dor Bowers, bajo expresas indicaciones de su secretario de Estado, jeto de hacer sentir su presencia aun fuera de las fronteras españolas. Hull, el cual le había telegrafiado ya el 11 de agosto imponiéndole la El plan de humanización de la guerra civil delineado desde Ciboure política de no intervención que habían asumido los Estados Unidos, fue iniciativa de García Mansilla quién invitó a los jefes de las misio- instrucciones que habían sido ampliadas luego llegando incluso a que nes diplomáticas residentes cerca de la frontera para ofrecer en forma no aceptara unirse a las propuestas mediadoras del embajador argen- conjunta su intercesión en el conflicto. En la Villa Moskoe, donde se tino. Bowers, pese a haber estado ausente, tampoco dejó de emitir su instaló la sede de la embajada argentina, se manifestó el propósito de juicio sobre esta nueva convocatoria: “Así, se propuso públicamente “humanizar en lo posible la guerra”, y en caso de que hubiera posibi- anunciar que el cuerpo diplomático haría un esfuerzo movido por ‘in- lidad, ofrecer una mediación. terés humanitario’. Entonces, con esto grabado en la mente del público, García Mansilla, calificado como “decidido partidario de los rebel- el gobierno republicano sería requerido primero, y únicamente en caso de des” por el inocultablemente prorrepublicano embajador norteameri- la aceptación de éste sería ocasión de presentarlo a los rebeldes. Puesto cano Bowers, convocó a la reunión efectuada el 24 de agosto, en la que el gobierno republicano indudablemente rechazaría la proposi- que se cambiaron impresiones sobre el encarcelamiento de rehenes o ción unilateral, Franco no sería molestado por un requerimiento”.128 de prisioneros no combatientes, la carencia de asistencia social y mé- Las cosas sucedieron efectivamente así, pero cabe la duda de dica a que se hallaba sometida la población civil, y los estragos produ- que las intenciones más o menos ocultas de los diplomáticos haya cidos por los bombardeos de la aviación en las ciudades abiertas. El sido desprestigiar al gobierno de Madrid. De hecho, García Man- objetivo era atenuar esos males. Estuvieron presentes los embajado- silla, a pesar de su poco disimulada simpatía por los rebeldes, ha- res de Gran Bretaña, Francia, Italia y Bélgica y los ministros de Ho- bía demostrado y demostraría aún, una ingente preocupación por landa, Suecia, Noruega, Checoeslovaquia y Finlandia. Todos los pre- salvar vidas humanas. sentes acordaron pedir instrucciones a sus respectivos gobiernos. La El comunicado del Cuerpo Diplomático residente en la frontera diligencia no convenció. Disgustaba el hecho de considerar a los su- francesa fue enviado al ministro de Estado español y dado a conocer a blevados casi como un bando dentro de una guerra formalmente de- los periodistas que se hallaban destacados en San Juan de Luz y ha- clarada. bían sido citados a la residencia Moskoe, con lo que el plan adquirió Bowers, aunque se negó a avalar esas gestiones, ni siquiera con su difusión pública. El mismo contenía dos partes fundamentales: una se presencia, no se privó de opinar sobre las reuniones: “La primera, la refería a los perjuicios ocasionados hasta el momento por las acciones convocada al cabo de un mes de haber comenzado las hostilidades, lo fue con el declarado propósito de ofrecer la mediación. El efecto de 127 CLAUDE BOWERS, cit., p. 300. semejante ofrecimiento en aquel momento había consistido en procla- 128 CLAUDE BOWERS, cit., p. 301. 86 87
    44. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA de guerra y otra hacía mención a la posible formación de una comisión diplomáticos: “[...] este gobierno –genuina y única expresión consti- de neutrales: “Su pensamiento es el de proteger a la población civil, tucional del pueblo español– se limita a dominar una insurrección mi- cuyo sufrimiento consiste sobre todo, en la encarcelación de rehenes, litar creadora de esta situación dolorosa que el Gobierno desea ver atentar contra los no combatientes, poner en peligro la salud pública terminada de la manera más rápida por los medios más humanitarios por la falta de medicamentos, agua y luz y las pérdidas de vidas oca- sin omitir ningún esfuerzo, según lo demuestran las medidas y datos sionadas por el bombardeo de las ciudades indefensas. Confían en que que viene llevando a cabo”.131 se tomarán medidas para preservar los monumentos históricos y obras Esos días de septiembre mostraron el impresionante éxodo que se de arte que reflejan las grandezas y glorias del pasado”.129 estaba produciendo en el norte español, con rumbo a la más cercana Para el cumplimiento de tal propósito se constituirían comisiones frontera francesa, como consecuencia de la ofensiva nacional. Los ad hoc, compuestas por agregados militares, navales o aeronáuticos y bombardeos producidos por la aviación rebelde en la ciudad de Irún, por miembros de la Cruz Roja. El diario francés Le Figaro anunciaba causando gran cantidad de víctimas civiles, produjeron las temidas que los diplomáticos pensaban confiar la presidencia de esta comisión represalias de los republicanos: detenidos en la ciudad comenzaron a al doctor Carlos Saavedra Lamas, que por esa fecha había emprendi- ser ejecutados. García Mansilla telegrafiaba a Buenos Aires: “Viernes do viaje rumbo a Ginebra presidiendo la delegación argentina ante la pasado fueron fusilados en Fuerte Guadalupe 18 rehenes entre los Asamblea de la Sociedad de las Naciones. cuales Honorio Maura”.132 El ministro Barcia notificó el recibo del telegrama, prometiendo Si bien el rechazo partió del gobierno de Madrid, noticias llegadas a que se examinarían las propuestas contenidas en el mismo y que se- Ciboure hacían saber que el general Mola tampoco estaba dispuesto a rían contestadas con premura. Coincidentemente, el gobierno de José comprometerse a no bombardear las ciudades de Irún y San Sebastián. Giral, en atención a la actividad que desarrollaba el Cuerpo Diplomá- La presión de las derrotas, junto con el fracaso de Giral en su tico acreditado ante la República, designó al profesor Américo Castro intento de conseguir armas de Gran Bretaña y Francia, provocó la para tener así un contacto directo con los embajadores. El profesor general petición de un cambio en la dirección republicana de la Castro, ex embajador de España en Berlín y personalidad intelectual guerra. A ello se sumaron el incendio y posterior asalto de la Cár- reconocida en la Argentina –donde buscaría refugio en octubre de ese cel Modelo de Madrid, que culminó el 23 de agosto con el asesina- mismo año de 1936,130 para continuar su exilio en los Estados Unidos to de prominentes personalidades que allí se hallaban detenidas, el de Norteamérica– fue investido por el gobierno de Madrid con el ca- establecimiento de tribunales populares y la disolución de la guar- rácter de embajador extraordinario. El 4 de septiembre Castro había dia civil. El líder del ala izquierda del Partido Socialista Obrero llegado ya al edificio del Consulado de España en Hendaya, donde se Español y de la Unión General de Trabajadores, Francisco Largo instaló. Caballero y el sector que lo apoyaba atacaron en forma directa la Lindando con la crisis de gabinete que haría caer al gobierno de inoperancia de Giral. Su órgano de prensa, Claridad, fue pieza de Giral, el ministro de Estado Barcia telegrafió el día 2 desde Madrid a indudable importancia en esa campaña.133 Ciboure una respuesta negativa a las cuestiones planteadas por los 131 Ministerio de Relaciones Exteriores. Memoria, cit., p. 54. 129 132 “Comunicado oficial sobre la gestión de nuestro embajador”, La Prensa, Buenos Ai- AMREA, cit., Ciboure, 8 de septiembre, de García Mansilla a Saavedra Lamas. 133 res, 1 de septiembre de 1936. JULIO ARÓSTEGUI, “Los ‘componentes sociales y políticos’”, en La Guerra Civil 130 Ver ANA MARÍA BARRENECHEA Y ELIDA LOIS, “El exilio y la investigación Española. 50 años después, Barcelona, Labor, 1985, p. 68; GERALD BRENAN, El labe- lingüística en la Argentina”, Cuadernos Hispanoamericanos, 473-74, noviembre-diciembre rinto español. Antecedentes sociales y políticos de la guerra civil, Barcelona, Ruedo 1989. Ibérico, 1978, p. 367. 88 89
    45. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA El 4 de septiembre el presidente Manuel Azaña aceptó la dimisión conveniencia de que todas las misiones volvieran a la capital, ofre- de José Giral como jefe de Gobierno y convocó a Largo Caballero, ciéndoles las mayores garantías.136 El agregado López Lacarrere, para que formase nuevo gabinete. El cambio fue acogido con entu- trasladado al crucero por esos días, transmitía a Buenos Aires las siasmo por parte de la España Republicana, pero otros lo veían como impresiones de Pérez Quesada, imposibilitados como estaban de el culpable de las provocaciones y revueltas que habían atemorizado comunicarse desde Madrid en forma directa con la Cancillería: tanto a las derechas empujándolas a dar un golpe militar para barrer la “Gobierno esfuérzase retener diplomáticos”. República. El político socialista logró plasmar una amplia coalición A pesar de su destitución como intermediario, Américo Castro, en que incluía a gente de su partido, republicanos de izquierda, comunis- razón de estar tan cerca de San Juan de Luz, continuaría haciendo tas y representantes de Euzkadi y Cataluña, a los que luego se le uni- algunas gestiones oficiosas. Al visitar personalmente a cada uno de rían los anarquistas –extraordinaria concesión hecha por un movimiento los embajadores y jefes de misión, para presentarles sus saludos de libertario que daba verdaderas muestras de realismo.134 No obstante, despedida antes de emprender su regreso a Madrid, Castro les comu- el historiador Cuenca Toribio señala que salvo la excepción hecha del nicó la decisión de su gobierno de suspender las comunicaciones con activo Juan García Oliver en Justicia, la labor de los ministros anarco- los diplomáticos que se ausentaron de España. Ello fue seguido de sindicalistas fue reducida a un papel casi testimonial.135 Con la presi- una nota oficial confirmatoria del retiro de las cartas credenciales de dencia del Consejo de Ministros, Largo Caballero tomó sobre sí la Castro: el documento, concebido en términos protocolares pero muy responsabilidad de la cartera de Guerra, encomendándole a los tam- firmes, era además un emplazamiento cortés al Cuerpo Diplomático bién socialistas Indalecio Prieto la de Marina y Aviación, a Julio Álva- extranjero, hecho en la persona de su decano, para que regresase a Ma- rez del Vayo, la de Estado, y a Ángel Galarza la de Gobernación. Los drid. En él se reconocía la facultad de los jefes de misión de ausentarse objetivos comunes estaban encaminados a llevar adelante enérgicas temporalmente del territorio de su jurisdicción, delegando sus funcio- medidas para lograr la reorganización del aparato estatal. nes, pero discutía la legitimidad de esa actitud cuando la misma reves- La negativa del gobierno de Giral a acceder al pedido de huma- tía un carácter colectivo y creaba, en la misma frontera española, una nización de la guerra, se vería complicada por los requerimientos residencia accidental del Cuerpo Diplomático, que pretendía mantener del nuevo jefe del gabinete a los diplomáticos extranjeros. La mo- sus prerrogativas ante el país de cuya jurisdicción había desertado. deración, que no había producido resultados alentadores, iba a dejar García Mansilla siguió preocupado por auxiliar a los alcanzados en paso a una acción mucho más decidida por parte del Ministerio de el fragor de la contienda. La sede de la representación en Ciboure se Estado español. Largo Caballero no renovó el mandato dado al constituyó en un centro al cual acudieron numerosos españoles para embajador extraordinario Américo Castro como representante del gestionar por la libertad de compatriotas suyos. Los cónsules adjun- gobierno de Madrid cerca de la frontera francesa por considerar tos Castro Gache y Aquilino López fueron los encargados de cursar que los diplomáticos, hallándose fuera de España, país ante el cual las numerosas peticiones escritas y realizar las tramitaciones que exi- estaban acreditados, debían ser considerados cesantes. A la par, gía la situación. los exhortaba a retornar a sus puestos a Madrid. El ministro Álva- Para interiorizarse personalmente de la situación que se vivía en la rez del Vayo comunicó el día 5 a los diplomáticos residentes allí, la frontera hispano-francesa, el embajador argentino en la capital fran- cesa se trasladó a San Juan de Luz, permaneciendo allí entre el 4 y el 134 HUGH THOMAS, “Los primeros meses de lucha”, en 1936-1939. La Guerra de Es- paña, Madrid, El País, 1986, p. 61. 135 136 JOSÉ MANUEL CUENCA TORIBIO, La Guerra Civil de 1936, Madrid, Espasa- AMREA, cit., de comandante del 25 de Mayo a Ministerio de Marina, para Relaciones Calpe, 1986, p. 158. exteriores, rada de Alicante, 20 horas del 10 de septiembre de 1936. 90 91
    46. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA 10 de septiembre. Posteriormente, Le Breton y García Mansilla se que habían sido tomados como rehenes y estaban custodiados, tanto dirigieron a París, para recibir en el puerto de Cherburgo el día 14 al en las cárceles de Madrid como en los buques anclados cerca de Bil- canciller Carlos Saavedra Lamas, que llegaba en camino hacia Ginebra. bao. Los refugiados pusieron en manos del diplomático una copia de Una nueva reunión del Cuerpo Diplomático, con García Mansilla un tratado de humanización de la guerra que en el año 1835 se había de regreso, asentado en las cercanías de San Juan de Luz tuvo lugar la pactado entre los partidarios del gobierno de Madrid y los rebeldes tarde del día 19 en la residencia del embajador argentino y en ella se carlistas. El diplomático británico lord Elliot, había sido quién nego- acordó no contestar el pedido del gobierno de Madrid. Al finalizar se ció el acuerdo en virtud del cual se evitaron las ejecuciones de los emitió un comunicado que no aclaraba demasiado: “No se ha produ- prisioneros de guerra y de los rehenes. En aquel entonces el gobierno cido cambio alguno y todo continua como actualmente”.137 Sin incli- de Madrid temió que dicho pacto fuera empleado para facilitar el re- narse por una rotunda y negativa respuesta los diplomáticos extranje- conocimiento de los rebeldes como gobierno constituido –igual rece- ros, no le reconocieron al gobierno de Madrid el derecho de darles lo privó en 1936. Por ello el tratado fue firmado por los generales de órdenes, pues para eso estaban las de sus respectivos países. Por otra ambos bandos, en lugar de hacerlo las autoridades civiles. Se rubrica- parte, a pesar de la promesa dada por el ministro de Estado español al ron dos ejemplares, cambiándose el puesto de las firmas de los dos embajador Núñez Morgado en Madrid, y reiteradas luego por Castro militares a fin de que hubiese paridad perfecta entre los dos partidos. en San Juan de Luz, los embajadores y jefes de misión no considera- Aquel pacto, que convenía en conservar la vida a los prisioneros de ron que existían en España las suficientes garantías como para evitar una y otra parte, fue firmado el 27 de abril en el cuartel general de incidentes diplomáticos. Logroño por el general en jefe del ejército de operaciones del norte, García Mansilla se propuso entonces obtener la libertad de per- Jerónimo Valdés y el 28 de abril en el cuartel general de Eulate, por sonas que sin ser combatientes directos habían sido encarceladas. Tomás Zumalacárregui. Una copia de dicho pacto sería enviado a Gi- No dejando de lado sus preferencias, el embajador gestionaría tam- nebra, durante el desarrollo de las sesiones de la Sociedad de las Na- bién por la vida de prisioneros republicanos. Tal el caso del doctor ciones, y circuló ampliamente entre diplomáticos y periodistas. José Bago, yerno del escritor navarro Francisco Grandmontagne, Ambos grupos empeñados en la contienda no aceptaron los inten- residente en Argentina, que solía escribir en La Prensa y La Na- tos mediadores de los diplomáticos, pero serían más sensibles a igua- ción de Buenos Aires. García Mansilla interpuso sus buenos ofi- les trámites efectuados por la Cruz Roja Internacional en Ginebra. cios para lograr de la Junta de Burgos la libertad –o al menos evi- Mediante un arreglo auspiciado por la institución, los gobiernos de tar un trágico fin– para Bago, que había sido gobernador de San Madrid y de Burgos se comprometieron a respetar las convenciones Sebastián y que se hallaba detenido en la prisión provincial de Pam- de esa organización internacional y a permitir, en forma recíproca, la plona. Su empeño se dirigió, además, a salvar el mayor número evacuación de la población femenina e infantil de las zonas en peligro. posible de presos que, alejados en buques mercantes en el puerto El acuerdo fue logrado por el Comité Internacional de la Cruz Roja de Bilbao, eran rehenes prestos a ser ejecutados por los republica- con representantes de Largo Caballero y del general nacional Cabane- nos ante cada avance de las fuerzas nacionales. llas y con la participación de su delegado, doctor Marcel Junod. Por Un grupo de españoles refugiados en Francia se entrevistó con él, cuatro delegados de la Cruz Roja Internacional irían a Barcelona, García Mansilla en Ciboure para interceder por la suerte de aquellos Madrid, Burgos y Sevilla para obtener las informaciones sobre los prisioneros civiles y militares. La convención de la Cruz Roja, a la cual se remitieron tanto republicanos como nacionales, establecía la 137 “En San Juan de Luz se reunieron los diplomáticos para considerar su regreso a la inviolabilidad de los heridos, determinando que una vez que una per- capital española”, La Prensa, Buenos Aires, 19 de septiembre de 1936. 92 93
    47. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA sona había sido herida cesaba de ser combatiente, debiendo además Capítulo III respetarse a los prisioneros y las personas que atendían los servicios de la Cruz Roja. Junod, valorando los esfuerzos realizados en San Juan de Luz por La organización de una García Mansilla, se entrevistó con él y le pidió su colaboración. La política internacional situación era apremiante pues, ante la amenaza del general Mola de bombardear Bilbao, las milicias populares aseguraban que comenza- rían a dar muerte a los rehenes prisioneros en ese puerto. Por su parte, el jefe nacional tampoco accedería a un pedido de Junod y de García Mansilla de realizar un canje en masa de rehenes, consintiendo sola- mente en efectuar trueques de a uno por uno. 3.1. El terror y la huida En Bilbao la situación fue también de tragedia: en noviembre se- Los sucesos de fines de agosto y la posterior caída del gobierno de rían fusilados, bajo la acusación de espionaje, los cónsules de Austria Giral harían cada vez más exigente y peligroso el desempeño de los y del Paraguay.138 diplomáticos argentinos en Madrid. Por momentos, se pensó en insta- lar la embajada provisoriamente en Alicante e incluso, a bordo del crucero 25 de Mayo, pero si en la emergencia se impartieron instruc- ciones para que todos los argentinos abandonasen la capital española, previniendo al mismo tiempo que aquellos que decidieran quedarse lo harían por su cuenta y riesgo, Pérez Quesada y los agregados acredi- tados en la sede diplomática argentina se hallaban empeñados en una serie de arriesgadas misiones humanitarias. El 25 de Mayo había retornado de su primer viaje a Génova el 3 de septiembre, luego de haber permanecido tres días en el puerto italiano, demorando su estadía para poder realizar el aprovisiona- miento de petróleo. El buque anclado a una milla de Alicante, co- menzó a recibir a los evacuados que llegaban remitidos por la em- bajada argentina desde Madrid: los contingentes pequeños, de no más de ocho o diez personas, eran alojados en el crucero hasta tanto pudieran ser ubicados en buques de línea, “asilados número reducido se despachan en buques mercantes. Únicamente número razonable transportará este buque”.139 El 5 de septiembre una excursión de argentinos organizada por la embajada llegaría al puerto mediterráneo guiada por el agrega- 139 AMREA, cit., tomo II, del comandante del 25 de Mayo al Ministerio de Marina, a 138 RICARDO E. IRURZUN, Crucero 25 de Mayo, cit., p. 47. bordo, 17.45 del 5 de septiembre de 1936. 94 95
    48. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA do civil José María Jardón. Como el número de refugiados era extremismo, y las relaciones atravesaban momentos muy fríos. Si la escaso, fueron evacuados en buques ingleses que los transporta- capital portuguesa se había convertido en un centro de la conspira- ron a Marsella. Otro contingente arribó el 8, acompañado esta vez ción nacional, los primeros momentos de la insurrección sirvieron para por López Lacarrere, destacado al 25 de Mayo para poder enviar des- acrecentar los servicios a la causa facciosa: una embajada paralela de el buque las comunicaciones que seguían siendo muy difíciles de neutralizaba la que dirigía Claudio Sánchez Albornoz. Además de su realizar desde Madrid, sin ser censuradas. Con ellos venían algunos protección diplomática, Salazar ofreció al Portugal como una base de personajes que estuvieron por breves días asilados en la embajada operaciones en las que no tardó en descargarse y encaminarse hacia la argentina. Se trataba de la duquesa de Miranda y la condesa de Vela- España nacional el material bélico alemán. El periódico Claridad tomó yos –Isabel Figueroa–, al igual que los directores del Banco Hispano activa participación en la campaña que señalaba la inoperancia del Americano y de la Telefónica Nacional –Gumersindo Rico– pudiendo historiador devenido en diplomático. La enemistad entre Largo Caba- todos refugiarse en el 25 de Mayo. El 12 arribó otro grupo de veinte llero y Sánchez Albornoz no era nueva: éste atribuía al socialista la personas procedentes de Madrid y acompañados esta vez por el agre- responsabilidad por las revueltas y provocaciones encaminadas a ha- gado Eugenio Pepes, que traía además los archivos de la embajada cer la revolución proletaria. Su embajada fue ridiculizada en términos que fueron trasladados a Lisboa. muy duros: “[...] se ve que toda la historia con menos de cinco siglos Finalmente, con setenta y tres refugiados, el 12 zarpó el 25 de fecha por lo menos no acaba de interesarle [...] ¿No es ya hora de que Mayo de Alicante rumbo a Portugal. El pasaje estaba integrado por el gobierno llame a capítulo a este eterno naufrago e incurable ausente treinta y cinco argentinos, treinta y cuatro españoles –según la lista de mental?”.141 Cuando parecía inminente la caída de Madrid, Sánchez embarque del crucero, veintiséis personas usaron nombres ficticios, Albornoz recibió sus pasaportes y debió abandonar Portugal, víctima entre ellos, los ya citados Rico, Isabel Figueroa, además de María de del “mal de España”. Silva, Pilar Aspiunza de Arburua, Andrés Moreno, Félix Sánchez Ez- En tanto los temores de la embajada argentina se veían en muchos barriaga, Carmen Pitar, etc.– un estadounidense, un cubano y un bel- casos confirmados por los hechos trágicos que se iban sucediendo en ga, como también por López Lacarrere y su ayudante, el español Ra- Madrid. La circunstancia de poseer documentos que acreditaban ser fael Puga. nacionales de países extranjeros no constituía por sí mismo suficiente El 25 de Mayo entró en el río Tajo y al pasar por la fortaleza de garantía. El 15, Pérez Quesada era impuesto de la muerte violenta de Belén la nave argentina izó la bandera portuguesa e hizo una salva de los argentinos Felipe Sánchez Almando y Beatriz Victoria Sánchez. veintiún cañonazos, que contestó el Fuerte del Buen Suceso. Una vez La muerte de esta mujer se conoció cuando un edicto del juez de anclado en el puerto de Lisboa, el crucero fue abierto a la visita del Colmenar Viejo dio cuenta de la misma en la Gaceta: “El cadáver de público “quedando muchas personas maravilladas por la belleza de una mujer joven fue encontrado el 15 de septiembre en la carretera de sus líneas”.140 El mismo ministro de Marina portugués visitó la nave, Caobendas, en el kilómetro 6 del término de Fuencarral. Parece de cuya estadía en Portugal se prolongó hasta el día 23, cuando empren- unos 20 o 25 años, estatura mediana, cabello negro, ojos pardos. Ves- dió el regreso a Alicante. tía una combinación de seda negra y azul, zapatos de charol, medias La proximidad ideológica de la dictadura portuguesa a los regíme- largas, corsé amarillo y un pequeño pañuelo con las iniciales C.E.. La nes fascistas no dejaba espacio para muchas sorpresas: el Estado Novo extinta llevaba un brazalete con los colores argentinos con grandes de Oliveira Salazar creía a la República Española desbordada por el 141 “Mientras nuestro embajador en Lisboa sueña en el medioevo”, en Claridad, Madrid, 140 “Estada en Lisboa del 25 de Mayo”, La Prensa, Buenos Aires, 16 de septiembre de 1936. 3 de septiembre de 1936. 96 97
    49. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA iniciales, con las letras R.A. n. 245. También un sello del director relataba otro asilado, Francisco Casares: “La embajada argentina tuvo general de Seguridad de Madrid y otro sello ovalado ilegible”.142 Una noticias de la llegada a Madrid de este muchacho. Ya habían sido sal- vez confirmado que el brazalete pertenecía a la mujer muerta, la que vadas sus hermanas. Estaban en el domicilio privado del encargado de estaba casada con el ciudadano español Evagrio Arnáiz Calafate, des- negocios [...] Pérez Quesada supo que Cristóbal Carvajal y Colón al aparecido, los representantes diplomáticos argentinos presentaron una llegar a Madrid se había refugiado en la casa de una súbdita inglesa. protesta ante el ministro de Estado en la que le solicitaban una inves- Allí no tenía seguridad. Se registraban los pisos, se buscaba afanosa- tigación. Realizado el registro del domicilio particular, se encontraron mente por todos los rincones carne fascista o de derechas. No hubiera una carta de la embajada argentina, con sellos de la misma, y del direc- podido estar allí mucho tiempo. Y una mañana Pérez Quesada y el tor general de Seguridad, informando que la casa estaba bajo protec- infatigable agregado civil a la embajada José María Jardón acudieron ción diplomática. a un pequeño cuarto de la calle de Hermosilla para recoger al descen- El 7 de septiembre, Cristóbal Colón y Carvajal, duque de Veragua, diente de Colón. Había dificultades para sacarlo de la casa. Las mili- y su cuñado, el duque De la Vega, habían sido detenidos por las mili- cias vigilaban de cerca el edificio. El portero tenía recelos, que ya cias populares y llevados a la “checa” del Centro socialista del sur, en había significado justificada inquietud para la inglesa que refugiaba al la calle Velázquez 50. El ministro dominicano César Tolentino les ha- joven escapado de Toledo. Y Pérez Quesada hizo salir a Cristóbal con bía ofrecido asilo en su embajada y un posterior traslado a su país, Jardón. Por la penumbra de la escalera habían subido dos personas. pero no había tenido éxito. El Cuerpo Diplomático comenzó a gestio- Bajaban otras dos. Se podía creer que eran las mismas. Quedaba Pé- nar de consuno la liberación de ambos nobles, y la mayoría de los rez Quesada dentro. Y dejó pasar un rato. A poco salió con la mucha- gobiernos de los países latinoamericanos encargaron al embajador cha inglesa. Distraídamente, como si fuera un habitual de la casa, sa- Núñez Morgado que se dirigiera al Ministerio de Estado interesándo- ludó al portero. En una esquina cercana se reunieron los cuatro. Allí se por la seguridad de los descendientes de Colón. La requisitoria esperaba el coche de la embajada. Y desde allí llegaron al edificio de la misma”.143 diplomática no tuvo éxito. El 14 de septiembre, en Fuencarral, cerca de la carretera, fueron hallados los cadáveres de los duques de Vera- En septiembre también ocurriría el asesinato, en la carretera de gua y De la Vega. Andalucía, de las tres hermanas del vicecónsul del Uruguay en Ma- Si bien parecía haberse extinguido la línea directa de los descen- drid: las uruguayas Consuelo, Dolores y María Aguiar. Al ser confir- dientes de Cristóbal Colón, quedaban en parecido peligro los jóvenes madas las muertes, acaecidas al parecer, frente a un pelotón de mili- hijos del duque De la Vega, los Carvajal Colón: Ramón, Cristóbal y cianos, en acuerdo extraordinario el presidente de la República Orien- sus hermanas solteras. Todos ellos fueron asilados por la Argentina. tal del Uruguay, Gabriel Terra y su ministro de Relaciones Exteriores Las jóvenes Carvajal fueron trasladadas de la casa paterna hasta la Espalter, resolvieron clausurar la Legación uruguaya en la capital es- sede de la embajada. Posteriormente serían transportadas por el otro pañola y retirar de España su representación diplomática. Dictado el buque enviado para colaborar en las tareas de evacuación de refugia- decreto el 22 de septiembre, Espalter telegrafió al embajador oriental dos, el torpedero Tucumán. Ramón quedaría liberado en Bilbao, gra- en Buenos Aires, Martínez Thedy, a fin de que gestionara del gobier- cias a la intervención personal de García Mansilla como se verá más no argentino la atención de los intereses y derechos de los ciudadanos adelante y Cristóbal lo sería en Madrid por Pérez Quesada. Así lo uruguayos que se encontraban en España y que se pusiera bajo su 142 143 “Fue hallado el cadáver de una señora argentina”, La Prensa, Buenos Aires, 16 de FRANCISCO CASARES, Argentina-España (Apuntes y recuerdos de un asilado en la septiembre de 1936. embajada Argentina en Madrid), Buenos Aires, editorial Poblet, 1937, pp. 83-5. 98 99
    50. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA amparo al personal de la representación diplomática uruguaya y a los de ellas provino del embajador chileno Aurelio Núñez Morgado, de la asilados que en ella habían buscado refugio. El canciller interino de la cual también participó Pérez Quesada. Argentina, doctor Ramón S. Castillo, dispuso que los diplomáticos El encargado de Negocios argentino, al igual que otros diplomáti- argentinos en España y el comandante del 25 de Mayo, a través del cos y muchos integrantes del gobierno de Madrid, concurriría perió- intermedio del Ministerio de Marina, atendieran los intereses urugua- dicamente a observar los intentos republicanos por doblegar la resis- yos. El día 24 Pérez Quesada visitaba en Madrid al subsecretario de tencia de los sublevados. El 22 de septiembre, a poco de la liberación, Estado para informarle que la Argentina estaba a cargo de todos los el grupo formado por Pérez Quesada, Jardón y Pepes se llegó a Tole- asuntos relacionados con el Uruguay. do. Eugenio Pepes, el joven agregado de treinta y tres años, siguiendo Si el terror había llegado a Madrid, las acciones bélicas también la penetración de los leales por los intersticios del Alcázar con una se acercaban a la villa. Pérez Quesada quiso asomarse a la lucha en cámara fotográfica, fue alcanzado por la explosión de una granada de los frentes de batalla, trasladándose a la zona de la carretera a mano arrojada por los rebeldes y cayó herido en la carótida y en una Talavera. Para ello obtuvo los salvoconductos del Ministerio de pierna. Operado e internado en el hospital de San Bernardo, se resta- Guerra y con un grupo integrado por los agregados civiles Jardón bleció con rapidez. y Pepes, tres miembros de la Guardia Nacional Republicana, que El sostenido avance de las fuerzas nacionales sobre Madrid, la pre- formaba parte de la custodia de la embajada, y dos periodistas de sencia de elementos radicalizados en el gobierno de Francisco Largo la United Press, Emilio Herrero y Manuel Casares –hermano de Caballero, y la creciente influencia de organizaciones anarquistas so- Francisco, que al igual que éste terminaría por asilarse en la emba- bre los órganos de la administración, como la FAI (Federación Anar- jada argentina– se dirigieron al frente de Santa Olalla. A las tres de quista Ibérica) y la CNT (Confederación Nacional del Trabajo), die- tarde del 18 de septiembre llegaron a la población donde estaban ron a la situación de la capital española, de por sí grave y compleja, ubicados los cuarteles leales, casi destrozados por un bombardeo características de gran confusión. La lucha entre los mismos grupos nacional que había tenido lugar pocas horas antes. El general Asen- adictos al gobierno central por la manera en que habría de conducirse cio les otorgó el permiso para aproximarse a la línea de fuego, el movimiento contrarrevolucionario, había traído aparejada la des- cosa que hicieron, pero el intrépido grupo fue sorprendido poco aparición de garantías mínimas de seguridad, no sólo para los ciuda- después por un bombardeo de aviones rebeldes que descargaron danos comunes, sino también para muchos hombres representativos sus bombas en las inmediaciones. El teniente coronel Burillo se de la República. El traslado del gobierno a Valencia, para algunos, una acercó al grupo para pedirles que abandonaran el frente, ante la partida con características de huida, y las dificultades que debieron sopor- certeza de que se realizarían más ataques. La expedición culminó tar en su viaje los miembros del gabinete, fueron una prueba de ello. con el regreso a Madrid, sin daños físicos que lamentar. Los documentos que hemos manejado, a pesar de los desmentidos El sitio del Alcázar de Toledo también fue vivido de cerca por los de los que también daremos cuenta, inducen a pensar que el 25 de diplomáticos argentinos. Era preocupación general la suerte de las septiembre algunas personalidades del gobierno de Madrid intentaron mujeres y niños que se decía resistían junto con los militares, falangis- contar con el auxilio de la embajada argentina para salvar sus vidas o tas y guardias civiles en la ciudad castellana. Muchas fueron las voces la de sus allegados. El subsecretario de Relaciones Exteriores de la que se elevaron para evitar unas muertes que se consideraban seguras Argentina, Oscar Ibarra García, se comunicaría con el titular de la para los defensores de la fortaleza. El coronel José Moscardó, co- cartera, entonces en Ginebra: “Informe a V.E. que anoche a última mandante militar de la plaza, convencido de recibir refuerzos que los hora recibimos un despacho del comandante del crucero 25 de Mayo liberaran, se negó reiteradamente a las intervenciones mediadoras. Una comunicándonos que en caso de necesidad, posiblemente embarquen 100 101
    51. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA a bordo de nuestro crucero la esposa del Presidente, una hija del mi- bierno argentino para trasladarse fuera de la España Republicana o nistro Prieto y la familia del gobernador de Alicante”.144 incluso dentro de ella, transformada en inmenso frente de batalla, en Los diarios de la Argentina comentaron ampliamente, si bien como el crucero argentino y evitar así la peligrosa aventura que era por trascendidos, lo que se consideró como un pedido de asilo solicitado aquellos días querer cruzar la frontera por carretera, cuando ni siquie- por los miembros más importantes del gobierno republicano, entre los ra los ministros del gabinete podían hacerlo con seguridad. No tene- que supuestamente se habría encontrado el mismo presidente Manuel mos certeza plena, sobre todo porque el comando del buque no siem- Azaña. Un comunicado de prensa informaba: “La Cancillería no tiene pre consignaba los nombres de todos los pasajeros que transportaba o información oficial respecto a las versiones que dan como asilados en en ocasiones les asignaba nombres ficticios. la Embajada de Madrid o a bordo del crucero 25 de Mayo al presiden- Sin embargo, el embajador chileno Núñez Morgado, afirmó al re- te de la República Española, señor Azaña, u otros miembros del Go- cordar aquellos días: “[...] la esposa del presidente, la familia del sr. bierno, debiendo presumirse que si tal hecho hubiese ocurrido la em- Sánchez Román y una hija del sr. Indalecio Prieto, solicitaron y obtu- bajada o el comandante del crucero hubieran puesto el hecho en inme- vieron asilo en la nave de guerra argentina 25 de Mayo en Alicante”,146 diato conocimiento de este gobierno. No obstante, se estima muy y también así lo haría saber a su gobierno en informes diplomáticos posible según el giro de los acontecimientos, que pueden embarcarse enviados a Santiago en octubre: “Un hecho revelador que pude cono- en el crucero argentino las esposas o familiares de algunos de los miem- cer al pasar por Alicante fue que tanto la señora del presidente Azaña, bros del gobierno. Si esa eventualidad se presentara, el gobierno ar- como la hija del ministro Indalecio Prieto, la familia del diputado de gentino prestará amparo correspondiente como lo ha hecho en casos izquierda señor Viñuales, el político de izquierda don Felipe Sánchez anteriores en que el asilo le ha sido requerido”.145 El 28 el embajador Román y otros, se habían refugiado en el crucero argentino 25 de español Díez-Canedo fue convocado por el presidente Justo. Si bien se Mayo, de donde fueron trasladados a Marsella”.147 Parecidas noticias informó que la conversación abordó la situación de algunos españoles daría el asilado en la embajada argentina, Adelardo Fernández Arias: que recientemente habían comenzado a llegar al país huyendo de la “La esposa de Azaña, hermana del homosexual Rivas Cherif, pidió a guerra, no resulta descartar que hayan tratado tan delicado asunto. la embajada argentina que ‘se la refugiase en Alicante, a bordo del El daño que la noticia produjo, intentó ser reparada, al valorarse la crucero argentino 25 de Mayo’. Lo mismo hizo la hija de Prieto”.148 repercusión negativa y desmoralizante de la misma: tanto la embajada argentina en Ciboure como el ministro de Estado Álvarez del Vayo, 3.2. Saavedra Lamas en Europa: el auge de una carrera desmintieron que el presidente Azaña hubiese buscado refugio en el Carlos Saavedra Lamas llevaba muchos asuntos que atender en su barco de guerra argentino o que las familias de los funcionarios gu- viaje a Europa, entre ellos la renovación del pacto por las carnes con bernamentales se hubieran asilado. Sabemos efectivamente que los miembros del gabinete republica- 146 AURELIO NÚÑEZ MORGADO, cit., p. 229. 147 Documento n. 58, ARCHIVO DEL MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES no se trasladaron a Valencia, y salvo algunas defecciones, siguieron DE CHILE, vol. 1493, de Aurelio Núñez Morgado a ministro de Relaciones Exteriores, manejando la política administrativa de la República. Por tanto, no Madrid, 23 de octubre de 1936, citado en JUAN EDUARDO VARGAS-JUAN RICAR- fueron asilados en el 25 de Mayo. Con respecto a sus familiares, es DO COUYOUMDJIAN-CARMEN GLORIA DUHART, selección, introducción y notas, España a través de los informes diplomáticos chilenos. 1929-1939, Santiago, Ministerio posible que algunos de ellos hayan recibido la ayuda directa del go- de Relaciones Exteriores de Chile, Instituto de Historia, Pontificia Universidad Católica de Chile, Consejo Superior de Investigaciones científicas de España, Editorial Antártica, 144 AMREA, cit., Tomo III, Buenos Aires, 26 de septiembre de 1936, de Ibarra García a 1994, p. 219. 148 Saavedra Lamas. ADELARDO FERNÁNDEZ ARIAS, Madrid bajo el terror. 1936-1937. (Impresiones de 145 Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. Memoria, 1936-1937, cit., p. 60. un evadido, que estuvo a punto de ser fusilado), Zaragoza, Librería General, 1937, p. 164. 102 103
    52. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA el Pacto Saavedra Lamas–155 y tratar de desarmar el conflicto ítalo- Gran Bretaña, y una ambición máxima: obtener el premio Nobel de la Paz. En ese sentido, desde principios de 1935 venía gestionando junto etíope. Por una mayoría considerable el 21 de septiembre, sería elegi- con los diplomáticos más cercanos a él la obtención del galardón. Su do presidente de la 17ª. Asamblea de la Sociedad de las Naciones. La candidatura fracasó entonces ante la elección del alemán Carl von publicidad de la señalada circunstancia se volvió la ocasión precisa Ossietzky, por lo que desde enero se reemprendieron los esfuerzos para decidir al Comité del Premio Nobel, presidido por el profesor F. que implicaban la presentación protocolarizada de diversas propues- Stang, a concederle el galardón de la Paz. La noticia se conoció el 24 tas. Entonces se había logrado incluso que el gobierno de Washington de noviembre y el bisnieto del presidente de la Primera Junta indepen- encargara a su representante en Noruega que prestará su apoyo a la diente del Río de la Plata, Cornelio Saavedra, fue el primer hombre de nominación de Saavedra Lamas.149 Los funcionarios de la Cancillería habla castellana a quién se le confirió. argentina y sus diplomáticos más avezados se habían propuesto con- La presencia de Álvarez del Vayo en las sesiones de la Sociedad de tribuir hábilmente a una realización “tan cara al sentimiento nacio- las Naciones fue aprovechada por Saavedra Lamas para entablar con- nal”,150 “una acción tan importante para el prestigio argentino”.151 En versaciones directas con el ministro español. Al nuevo gabinete, que Estocolmo, sería el ministro Ricardo Olivera quién concentraría las buscaba afianzar su imagen en el exterior, no cabía desatender los conversaciones encaminadas al triunfo de la candidatura de Saavedra requerimientos del prestigioso diplomático. El tema de la intermedia- Lamas, pero desde Buenos Aires se reforzarían las acciones con el ción propuesta por García Mansilla parece no haber tenido posibili- respaldo boliviano y paraguayo, al haberse logrado la pacificación en dad de ser reflotado, sin embargo se abordó con enorme interés una el diferendo bélico del Chaco, en difíciles maniobras para evitar herir cuestión que sería vital en el curso de los próximos meses: la de los “las susceptibilidades brasileñas por la candidatura [de José] Mello asilados españoles amparados por los diplomáticos argentinos. Franco”,152 y sugiriendo que el ministro de Justo era un probable can- García Mansilla, desde Ciboure, le enviaba a su canciller el siguien- didato presidencial apolítico en la Argentina.153 Mucho sería lo que te telegrama: “Por noticias de Madrid completamente fidedignas me Olivera tendría que trabajar para lograr revertir un ambiente adverso, consta que si hoy por hoy V.E. con su gran autoridad se digna exigir sino indiferente: “no he advertido colaboración alguna al derredor de perentoriamente del ministro de Relaciones Exteriores de España, la candidatura argentina pero si para otros poderosamente patrocina- actualmente en Ginebra, la liberación de todos los refugiados en la dos y empeñosamente sostenidos”.154 embajada argentina en Madrid podrían salvarse, puestos en la frontera Entre los propósitos que lo habían llevado a Ginebra, el ministro con salvoconductos, pero muy pronto será tarde”.156 García Mansilla argentino de Relaciones Internacionales, estaba el obtener la univer- sabía el grado de las dificultades que Pérez Quesada debería sortear salización de su “Pacto de no agresión y conciliación” de 1933 –tam- para lograr la evacuación de sus asilados españoles a un puerto dis- bién conocido como Tratado Antibélico Sudamericano o incluso como tante como Alicante. El canciller argentino buscó en su gobierno mayores armas para 149 AMREA, varios, 1936, Premio Nóbel, Telegrama cifrado 783, Estocolmo, junio 8 de hacer valer ante el ministro español, solicitando al doctor Castillo, 1936, Vignes a ministro. quien había quedado al frente de la Cancillería interinamente durante 150 AMREA, cit., telegrama cifrado 204, Buenos Aires, marzo 21 de 1936, de Ibarra García a Olivera. 151 AMREA, cit., telegrama cifrado 676, Buenos Aires, septiembre 13 de agosto de 1936, 155 de Ibarra García a ministro Olivera. ROSENDO FRAGA, Carlos Saavedra Lamas. Estudio preliminar, Buenos Aires, Centro 152 AMREA, cit., telegrama cifrado 1266, Estocolmo, agosto 29/30 de 1936, de Olivera a de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, 1991, pp. 36-43. 156 ministro. AMREA, Guerra Civil Española, tomo II, Ciboure, 21 de septiembre de 1936, de 153 AMREA, cit., telegrama cifrado 1351, septiembre 24 de 1936. García Mansilla a Castillo. Trascripción de telegrama remitido a Ginebra al doctor Car- 154 AMREA, cit., telegrama cifrado 1268, agosto 30/30 de 1936. los Saavedra Lamas, en la misma fecha. 104 105
    53. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA su ausencia que “[...] para mayor eficacia necesitaría me enviara un El Ministerio de Estado español hizo objeto de atenciones especia- telegrama oficial pidiéndome me interese Álvarez del Vayo en nombre les a la embajada argentina en Madrid consistente en el refuerzo de la señor presidente y de ese gobierno para que pueda el encargado de custodia del edificio de la calle Castellana 42, de los anexos y del local negocios sacar todos sus asilados con plenas garantías manteniendo el de la Legación uruguaya. Cuarenta guardias republicanos, única fuer- gobierno de España digna actitud asumida respecto del derecho de za armada que ofrecía por aquellas horas cierta seguridad, fueron de- asilo que merece nuestro reconocimiento”.157 signados para cumplir esa misión. Al día siguiente, 22 de septiembre, Saavedra Lamas recibía en la residencia de Avenida Champel 13, de Ginebra, el telegrama requeri- 3.3. Pérez Quesada y el perfil de una gestión do: “Refiriéndome línea invariable de conducta de este Gobierno que La figura del encargado de Negocios al frente de la embajada argenti- V.E. conoce por haberla impulsado desde iniciación de los lamenta- na comenzó a adquirir perfiles destacados en los círculos políticos y bles acontecimientos que se desarrollan en España tengo encargo del diplomáticos de Madrid, considerándolo un hombre tan hábil e inteli- Excmo. Señor Presidente de recomendarle entrevistar a su nombre y gente como audaz. en el del Gobierno Argentino al señor Álvarez del Vayo actualmente Pérez Quesada había nacido en Buenos Aires en 1883, donde se en Ginebra interesándolo para que coordine su valiosa influencia con había doctorado en Diplomacia por su universidad. Uno de los asila- el gobierno de España, confirmaría digna actitud anterior respecto del dos de entonces lo pintó así: “Alto, de buena traza, erguido, alba en derecho de asilo consagrado por América española y que ha merecido prematuro contraste la cabeza, suave la mirada a través del cristal nuestro reconocimiento”.158 azulado de sus ojos, elegante en los modos, persuasivo en su lenguaje, Las entrevistas entre ambos cancilleres culminarían con una pro- netamente argentino, acogedor para todo el que se le acercaba, sutil mesa formal de Álvarez del Vayo de que la cuestión de los refugiados en la ironía cuando ella reclama su presencia, enérgico cuando decide españoles en la embajada argentina sería tratada preferentemente y en que elevar el tono conviene a su actitud, Pérez Quesada es uno de los particular por el gobierno español; pero también producirían en Saave- pocos hombres en quien he podido apreciar una mayor flexibilidad dra Lamas la impresión de que la resolución del problema no sería para administrar sus propias reacciones. Ante la injusticia, su exalta- inmediata, resultando preferible mantener escondidos a los refugiados ción alcanza los matices más duros. Ante la desgracia, su sensibilidad en la sede de la embajada antes que exponerlos a recorrer largas dis- se sobrecoge en la expresión de la más humana ternura. Yo he visto a tancias para obtener su libertad, y que sería Pérez Quesada quién, Pérez Quesada encararse contra los de arriba cuando pensaba que ateniéndose a las circunstancias que se vivían en Madrid, debía decidir ellos procedían con intención no recta. Y yo lo he visto muchas el momento y la forma oportuna para sacar a los asilados. En este veces con los ojos arrasados en lágrimas al tiempo que su mano sentido el embajador argentino afincado en la frontera francesa debía generosa se tendía para remediar la desventura ajena. Cada hora ceder el protagonismo: “He contestado a García Mansilla que sus ac- histórica, tiene su hombre. Cada momento psicológico, su tipo. Yo tividades excesivas en este punto pueden ser contraproducentes para quiero afirmar aquí, sin hipérbole, como consecuencia objetiva de los asilados, revelando su existencia oculta ya que debe esperarse con mis reflexiones, que este diplomático argentino a quien los azares reposo, planteadas las cosas en el terreno que dejo referido (o sea el tortuosos de mi país dieron la fortuna de conocer y sondear, es el Ministerio de Estado español)”.159 hombre de la guerra civil española, ese el tipo sobresaliente de la conmoción inolvidable de Madrid”.160 157 AMREA, cit., Ginebra, 22 de septiembre de 1936, de Saavedra Lamas a Castillo. 158 AMREA, cit., Buenos Aires, 22 de septiembre de 1936, de Castillo a Saavedra Lamas. 159 160 AMREA, cit.,, Ginebra, 27 de septiembre de 1936, de Saavedra Lamas a Castillo. FRANCISCO CASARES, Argentina-España, cit., pp. 53-4. 106 107
    54. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA Koerperler, y actuando como vocales los encargados de Negocios de En ninguna de las comunicaciones privadas o telegramas cifrados Rumania, Bulgaria, Chile, Guatemala y el consejero mexicano, seño- de Pérez Quesada que hemos tenido oportunidad de manejar existie- res Zanesco, Bataloff, Morla Lynch, Bateta y Urquidi respectivamen- ron para el gobierno republicano expresiones peyorativas, al contra- te; y la de Asuntos Especiales, que tenía la difícil misión de conservar rio, una y otra vez, el encargado de Negocios reconoció la cortesía y las relaciones con el gobierno republicano. Estaba presidida por Pérez el interés con que cada uno de sus pedidos habían sido atendidos. Quesada y eran vocales los encargados de Negocios de Francia y Gran Llegado a la Argentina en mayo de 1937, Pérez Quesada fue agasaja- Bretaña, René Bonjean y Forbes. La principal tarea que se le reco- do por instituciones y amistades, e invariablemente contestaba ante la mendó fue la de asumir la salvaguarda de los prisioneros de guerra. obligada pregunta de cómo había logrado un éxito tan único en el A partir de la creación de las comisiones, éstas realizaron sus en- tratamiento del tema de la evacuación de los asilados: “suerte, he teni- cuentros por separado. El 6 de octubre la comisión especial sesionó do suerte”. En declaraciones a La Prensa, realizadas durante esa esta- en la representación de México, proyectando los términos de una pe- día, el diplomático expresó, cuando ya estaba en su tierra y nada lo tición que se pensaba hacer al gobierno, relacionada con los excesos obligaba al disimulo o la urbanidad de una respuesta por convenien- producidos y las sanciones de los delitos con ellos relacionados. cia: “Se trata de españoles que han vinculado sus nombres y sus re- Aunque el tema de los refugiados ocuparía su máximo interés, Pé- presentaciones a la Argentina. De todos ellos he recibido muestras rez Quesada debió también manejar otras cuestiones de importancia inequívocas de un sentimiento de hondo afecto hacia nuestro pueblo. para el gobierno español, como las conversaciones para concertar la Sentimiento que al mismo tiempo, me era dado ir comprobando en el adquisición de una cantidad de hasta veinte mil toneladas de carne pueblo madrileño, en los heridos en los hospitales, en los que lucha- congelada, mercadería que debía ser desembarcada en Alicante, para ban en las trincheras al conjuro de un ideal de ese pueblo que no tiene lo cual se estaban preparando coches frigoríficos para su transporte. nada que ver con las milicias desbordadas que practicaban la persecu- El problema era acuciante para el gobierno pues la falta de carne afec- ción y ejecutaban a los adversarios”.161 taba a la castigada población de Madrid, ya que las regiones que gene- Entre sus colegas, la figura de Pérez Quesada también fue ocupan- ralmente abastecían a España, Salamanca y Galicia, se hallaban en do un lugar propio. La momentánea ausencia, en los últimos días de poder de los nacionales; por otra parte, las carnes de Santander y de septiembre, del embajador chileno Núñez Morgado, que había viaja- Asturias no podían recibirse en la capital, pues debían pasar por zonas do con destino a Berlín –su esposa se hallaba allí enferma de cierta ocupadas por los sublevados. Las entrevistas se realizaron con la pre- consideración– no produjo la suspensión de las reuniones del Cuerpo sencia de Pérez Quesada, el ministro Álvarez del Vayo, el ministro de Diplomático, cuya acción fue alcanzando creciente importancia. Inte- Agricultura Vicente Uribe y el director general de Ganadería. rinamente ocupó el decanato el embajador de México general Manuel Cuando se cerraba el cerco de los sublevados sobre la capital, Pé- Pérez Treviño, el cual propició algunas medidas que dieron mayor rez Quesada solicitó a Buenos Aires el envío urgente de dos toneladas agilidad y eficacia al grupo. La primera reunión del mes de octubre se de carne congelada en calidad de donación, para ser distribuida entre realizó, pues, en la sede mexicana de la calle de los Hermanos Béc- los hospitales de Madrid. Su telegrama era sincero en cuanto a uno de quer. Allí se acordó crear dos comisiones internas: la de Asuntos Ge- los objetivos que lo guiaban: “Deseo venimos demostrando mantener nerales, que se ocuparía de todo lo referente al suministro de víveres relaciones cordialidad con gobierno y autoridades podría tener expre- a las embajadas, siendo presidida por el ministro de Turquía, Mail sión práctica con esa ayuda evidenciando que al margen de la guerra nuestro espíritu humanitario inclinase siempre a favor de los que su- 161 “Llegaron ayer los señores Pérez Quesada y José María Jardón”, La Prensa, Buenos fren. Mismo modo otras veces enviándose toneladas de carne otros Aires, 9 de mayo de 1937. 108 109
    55. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA establecer comunicaciones telefónicas con los consulados de Gijón y países como propaganda podría hacerse ahora como muestra deseo de Santander, hallando a ambos en situaciones normales, y logró trans- aliviar rigores guerra, especialmente para heridos”.162 La carne fue portar a San Juan de Luz, en el buque inglés que lo había llevado, a suministrada de la existencia que tenía a bordo el crucero 25 de Mayo veinte ciudadanos argentinos que se encontraban en la zona. y enviada a la capital española a través de gestiones del Consulado En Bilbao también había sido sorprendido por la guerra Ramón argentino en Alicante. La entrega oficial tuvo lugar el 10 de noviembre en Carvajal Colón, hijo mayor del asesinado duque De la Vega y allí fue el Nuevo Matadero Municipal de Madrid, del barrio de Legazpi. ubicado por los diplomáticos argentinos. García Mansilla había re- Tiempo después, el 27 de abril de 1937 una considerable partida de querido a Buenos Aires respaldo para procurar su liberación: “Ha- carne congelada procedente de la Argentina llegó a Madrid, como biendo ya sido fusilado en Madrid el Duque de Veragua y su hermano consecuencia de negociaciones revitalizadas por el Ayuntamiento. La el Duque De la Vega y hallándose preso en grave peligro en Bilbao el importancia del envío la dio el hecho de que la cantidad de carne fue hijo de éste, Ramón Colón y Carvajal, último descendiente directo de suficiente para satisfacer las necesidades de la población durante ocho Cristóbal Colón creo, si V.E. lo juzga oportuno, sería altamente apre- días, sin necesidad de formar colas para su adquisición. ciada la intervención del gobierno de la República Argentina para tra- Coincidiendo con el mes de la Hispanidad, el agregado civil José tar de salvar su vida”.163 María Jardón y Torroba, de acuerdo con su madre, cedieron la propie- Pérez Quesada visitó al Ministerio de Estado con el encargado de dad “Las Aguilas”, ubicada en Collado de Villalba, para que en ella se Negocios de Chile, Carlos Morla Lynch, pero vista la lentitud en aten- instalara un hospital de sangre de la Cruz Roja. También con destino der a su pedido, se dirigieron al ministro sin cartera y representante de para esa institución Pérez Quesada hizo entrega al subsecretario de Euzkadi, el nacionalista vasco Manuel de Irujo, reiterándole el pedido Estado, Ureña, de una donación del gobierno del general Justo con- y haciéndole notar que la proximidad de la Fiesta de la Hispanidad sistentes en 25.000 pesetas. sería la ocasión de satisfacer el ruego de las naciones americanas. Iru- jo accedió, lográndose merced a su influencia la orden de libertad 3.4. El gobierno de Largo Caballero y las negociaciones diplomá- para el joven. ticas por los asilados El descendiente del almirante Colón se hallaba detenido como re- El embajador García Mansilla obtuvo el permiso de la gobernación hén en el vapor Cabo Quilates, surto en el puerto de Bilbao. Obtenida vasca para visitar Bilbao, con el principal objeto de repatriar a los su liberación, se creyó conveniente que algún diplomático argentino argentinos que quedaban en la región y buscaban ponerse a salvo, y se hiciera cargo de su traslado hasta la frontera francesa. Dada la ma- también con la esperanza de rescatar a algunos de los rehenes de los yor cercanía de García Mansilla, éste volvió a la capital vasca el 9 de buques anclados en el puerto bilbaíno, sumando su influencia a la que octubre, donde fue recibido por el presidente de Euzkadi, José Anto- ejercía en ese momento Junod. El 4 de octubre, García Mansilla y el nio de Aguirre y Lecube. El delegado de la Cruz Roja Internacional y cónsul argentino en Gijón, Aquilino López se embarcaron a bordo del el cónsul de Suiza se sumaron para tratar la libertad de otros rehenes, torpedero inglés Exmouth rumbo a Bilbao. Una vez allí tomaron con- que se negociaban en otros despachos. Una vez terminadas todas las tacto con el cónsul Mones Cazón, a quien se le entregó una suma de gestiones, Aguirre agasajó a García Mansilla con una comida de ho- dinero en efectivo para hacer frente a los crecidos gastos de la repre- nor, a la que también asistieron oficiales de la Marina de Guerra britá- sentación. Encontrando buena acogida entre las autoridades de la ciu- nica y funcionarios del gobierno local. dad, desde el mismo palacio de la Gobernación, García Mansilla pudo 163 AMREA, caja 1, tomo III, cit., Ciboure, 30 de septiembre de 1936, de García Mansilla 162 AMREA, cit., tomo III, Madrid, 4 de octubre de 1936, de Pérez Quesada a Castillo. a Castillo. 110 111
    56. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA García Mansilla regresó en la noche del día 10 a San Juan de Luz la esposa del aviador Julio Ruiz de Alda –quien cruzara el Atlántico en en el contratorpedero británico Scort. Con él venían setenta refugia- el histórico vuelo del Plus Ultra–, compañero de Primo de Rivera y dos que fueron liberados en Bilbao, entre ellos Ramón Carvajal y Colón, cofundador en 1933 de la Falange Española. Ruiz de Alda fue asesi- y doce jóvenes de nacionalidad argentina, que pasaron dos meses pri- nado en la Cárcel Modelo en el mes de agosto. sioneros en el Cabo Quilates, acusados de actividades fascistas. Junto La misma Amelia fue hecha prisionera y conducida a la Cárcel con el doctor Junod, que se quedaría para implementar la medida en de Mujeres de Madrid. Allí estaba cuando su presencia fue descu- Bilbao, el embajador argentino había logrado la libertad también para bierta por el agregado civil argentino Julio López Lacarrere, en ciento sesenta mujeres presas en el convento del Ángel Custodio, y una de sus periódicas visitas a las cárceles madrileñas –ambos ha- que en la madrugada siguiente serían trasladadas en el Exmouth a bían sido compañeros de estudios en la Escuela Libre. El gobierno Francia. argentino se dispuso entonces a gestionar por su libertad, pues se El 11 García Mansilla estaba instalado nuevamente en Ciboure y, trataba además de una mujer de familia uruguaya, por la cual tam- en declaraciones al corresponsal de La Nación en Madrid, Fernando bién había pedido ese gobierno, ahora incomunicado con España. Ortiz Echagüe –futuro asilado y evacuado por la embajada argentina– Pérez Quesada fue el encargado de entregarle en propias manos al afirmaba: “[...] es interesante dejar establecido que la República Ar- presidente Azaña una nota enviada por el gobierno uruguayo para gentina en esta ocasión ha sentado en Europa tres grandes principios: rogar por su libertad. La viuda de Ruiz de Alda terminó siendo 1. Imponer en un país europeo el respeto absoluto del derecho de asilada en la embajada argentina, pese a las dificultades que se asilo; 2. Afirmar en Ginebra la doctrina argentina en virtud de la cual opusieron para liberarla de la prisión. la victoria no da derechos; 3. Establecer el principio de que las muje- No todos los pedidos argentinos lograban igual suerte: el joven res no son beligerantes y que no deben sufrir, por lo tanto, los rigores periodista de veintidós años, Fernando Jaime Cruz, nacido en Buenos de la guerra”.164 Aires, que había desaparecido a fines de agosto y por el cual el encar- El joven Ramón Carvajal y Colón, alojado en la villa Moskoe, dejó gado de Negocios había realizado numerosas diligencias, fue consig- constancia de su reconocimiento a los representantes argentinos en un nado en octubre como muerto por la Dirección de Seguridad. telegrama enviado a Buenos Aires: “Ciboure. Excmo. Señor presi- A mediados de octubre la fisonomía política de la sede de la emba- dente de la República – Hoy, víspera 12 de octubre, desde Embajada jada argentina comenzó a ampliarse. Ya desde París el canciller Saave- Argentina transmito a V.E. y a ese ilustrado Gobierno eterno agrade- dra Lamas había ordenado a Pérez Quesada no aceptar ningún asilado cimiento por mi liberación debido iniciativa embajador García Mansi- más, procediendo éste a restringir la admisión de nuevos refugiados. lla”.165 Sin embargo, la clausura no fue en absoluto hermética: “Proximida- En Madrid la acción de los diplomáticos argentinos no era menos des militares hallándose cerca Madrid bombardeando sistemáticamente intensa, y los casos dramáticos se sucedían, como el de la hija del capital produciendo temor puedan tomarla rápidamente hace llegar contralmirante Antonio Azarola Grosillón, quién –éste último– en la embajada elementos izquierda que me piden asilo suponiendo entrada época del alzamiento nacional comandaba el arsenal de la base maríti- militares significa represalias. Creo habiendo dado asilo [...] no puede ma de El Ferrol. Su actitud vacilante en la ocasión finalizaría con un negarse izquierdistas pues desigualdad trato señalaría tendenciosa- juicio sumario que lo condenó a muerte. Amelia Azarola era también mente Argentina”.166 164 “La Argentina obtuvo la promesa de que no habrá rehenes femeninos”, La Nación, 166 Buenos Aires, 12 de octubre de 1936. AMREA, cit., caja 2, tomo IV, comunicación de Pérez Quesada radiada a través de la 165 Ministerio de Relaciones Exterores y Culto. Memoria, cit. 1936-1937, p. 67. embajada de Uruguay en Buenos Aires a la Cancillería, 26 de octubre de 1936. 112 113
    57. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA bilidades de la toma de Madrid, he vuelto a París”.169 Reflotada la idea Un ejemplo lo daría Fernández Arias al hablar de la vida dentro de la evacuación de los asilados, López Lacarrere actuaría a las órde- de la embajada por esos días: “El 20 de octubre al anochecer, un nes de Le Breton en misiones reservadas; así el 28 de diciembre llegó periodista, redactor de El Liberal, llamado Manuel Rozón, se pre- de incógnito a Alicante a bordo del Tucumán, para combinar con Pé- sentó en la embajada argentina en su calidad de corresponsal de- rez Quesada los detalles de las salidas.170 portivo de La Prensa de Buenos Aires y pidió, casi llorando, al La presencia de las fuerzas nacionales a las puertas de la capital encargado de negocios le dijera que ‘no veía el peligro tan cerca- española produjeron gran conmoción en la sociedad madrileña, sacu- no’, el periodista, que desde ese pasquín infecto que se llamó El dida a la que no escaparon los mismos miembros del gabinete. La Liberal, había escrito ‘en rojo’, durante tres meses!, toda clase de creciente influencia comunista y anarquista, la aparición de las Mili- ofensas e injusticias al Ejército Libertador y azuzó a las masas ‘ro- cias Antifascistas Obreras y Campesinas, la creación del Ejército Po- jas’ para que asesinasen a las ‘personas de orden’ con lágrimas de pular Regular y de los comisarios políticos, siguiendo el modelo so- cobardía en los ojos, suplicó: ‘Es que yo soy joven y quiero vivir’. viético, hablaban de un ambiente convulso, peligroso y poco propicio Envió a la embajada su equipaje y ... esperó! Más tarde envió a la para el respeto integral de la ley. El enemigo estaba cerca y acechan- embajada argentina a su esposa, y él, todos los días la visitaba”.167 do, pero los asilados “fascistas” estaban aún más cerca. La mujer del periodista, que en realidad se apellidaba Rosón,168 fue El ministro de Estado, sensible al influjo comunista, quiso compa- madre dentro de la embajada, como hemos relatado. tibilizar su cargo como responsable de las Relaciones Exteriores de la Por entonces, el agregado López Lacarrere no pudo ya regresar a República con su vocación revolucionaria y su cargo de comisario Madrid. Nacido en Buenos Aires, Julio López Lacarrere se había tras- general del Ejército Republicano, que detentaría hasta fines de mayo ladado a España en plena juventud. Se recibió de médico en la Univer- de 1937. Álvarez del Vayo, que era un destacado periodista, tenía una sidad de Santiago de Compostela y perfeccionó su especialidad, la experiencia diplomática breve pero intensa: embajador en México en oftalmología, en otros centros europeos. Cuando estalló la guerra es- 1931, fue nombrado para integrar la comisión especial que la Socie- pañola ejercía su profesión en Madrid y era adscrito a su universidad. dad de las Naciones organizó para buscar una solución a la Guerra del Para paliar la escasez de personal, López Lacarrere se abocó de lleno Chaco. Arribado en noviembre de 1933 a Montevideo, se trasladó al hasta ese momento casi honorario cargo de agregado civil a la em- con sus colegas al Paraguay, donde sus proposiciones pacificadoras bajada argentina. Había concretado diversos encargos de sus superio- no fueron aceptadas ni por los gobiernos de Asunción ni de La Paz. res en París, Lisboa, Burgos y Salamanca, pero ya no pudo reintegrar- Julián Zugazagoitia, desde El Socialista de Madrid comentaba so- se a su puesto en Madrid: “Cumplida la misión que por encargo del bre Álvarez del Vayo: “Prieto, con quién tengo ocasión de cambiar señor Le Breton me llevó a Burgos y a Lisboa, espere en ésta ciudad algunas palabras, me hace saber que teme la actividad de Vayo en la siempre creída inminente toma de Madrid. Durante esta espera se Estado. La gestión de ese ministerio la reputa ardua y delicada, des- me comunicó que varias radioemisoras rojas me señalaban personal- mente, amenazándome por haber facilitado el salvamento de muchos 169 AMREA, cit., caja 2, tomo V, París, 19 de diciembre de 1936, de López Lacarrere a ‘señoritos’ fascistas madrileños. Desde ese momento estime peligroso Saavedra Lamas. para nuestra Embajada mi presencia en la misma, y alejadas las proba- 170 El 4 de marzo de 1937, López Lacarrere embarcó en la Riviera francesa rumbo a Buenos Aires, arribando el 20 de abril. Instalado en la capital argentina, sería posterior- mente designado, en su condición de eminente oftalmólogo y junto al doctor Castroviejo, 167 ADELARDO FERNÁNDEZ ARIAS, Madrid bajo el terror, cit., p. 75. para examinar la deteriorada vista del presidente Roberto Ortiz. Al sobrevenir la Revolu- 168 En 1948 el periodista madrileño publicaba su libro Historia desapasionada del Athletic ción Libertadora de 1955 fue nombrado ministro consejero en Madrid, donde falleció el (hoy Atlético de Madrid) por un apasionado del Madrid. 21 de diciembre de 1964. 114 115
    58. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA confiando del tacto de Álvarez del Vayo, quien tiene en concepto de familias de algunos personajes políticos, otorgó la concesión de auto- ligero”. Moderado dentro de la línea política del partido Socialista, el rizar y garantizar la partida al extranjero del encargado de Negocios y nombre de Zugazagoitia iba unido al de Prieto, cabeza oficial de esa de sus asilados pero únicamente de aquellos de nacionalidad argenti- postura. Así El Socialista se convirtió en portavoz de esa tendencia y na. Esto significaba desconocer los fundamentos del derecho de asilo. defensor de ella contra el ala más radical de Largo Caballero y de La restricción que se pretendió imponer se amplió al resto de las re- Claridad, que inspiraba Luis Araquistain.171 presentaciones extranjeras. Resultaba evidente que las circunstancias Aceptando que existieron cuestiones de tanta o mayor importancia militares amenazaban perturbar el asilo, respetado hasta ese momento que la de los asilados para la política exterior de la República Españo- por el gobierno. El agravamiento de la situación creaba aún mayores la y su estabilidad, no cabe minimizar la misma, tanto en lo general de dificultades: eran pocos los que frente al desabastecimiento, a los ri- la cuestión como en lo que atañe específicamente a la actuación ar- gores de un invierno que ya comenzaban a insinuarse y al avance agre- gentina, que fue de gravitación. Álvarez del Vayo, desde su posterior sivo de las fuerzas rebeldes rumbo a Madrid, permanecían impasibles exilio, consideraría al tema del asilo como una enorme dificultad que ante la existencia de refugiados, que en relativa seguridad y resguardo se presentó en su gestión, agravada por cuestiones ajenas a la misma habían encontrado amparo, techo y protección. El temor de un asalto práctica del derecho de asilo que estaba en discusión, como por ejem- era cada vez más palpable. plo “[...] el tener que entenderse con un Cuerpo Diplomático extran- El 13 de octubre, el ministro Álvarez del Vayo dirigió al decano del jero compuesto en su mayoría de encargados de negocios o secreta- Cuerpo Diplomático –ya había regresado Núñez Morgado– una nota rios jóvenes e inexpertos, muy distante del nivel que una situación tan de carácter general, en la que insistía en una concepción restrictiva del excepcional requería”.172 derecho de asilo. En la misma, el gobierno español alegaba que la El ministro español, ateniéndose a las normas fijadas por los trata- concesión del refugio diplomático era válido únicamente en casos de dos, estimó improcedente el asilo otorgado por las legaciones extran- revoluciones políticas, y no militares, como consideraban que era el jeras, en crecido número por las latinoamericanas. Lo cierto es que las caso de la Guerra Civil Española, en la que el Ejército se había insu- normas internacionales parecían darle la razón, e intentó por ello im- bordinado contra su legítimo gobierno; que se habían cometido “abu- ponerla: “[...] mi predecesor, señor Barcia, en medio de sus muchas sos notorios” en su aplicación y que desde ese momento en adelante preocupaciones no se dio cuenta de la necesidad de fijar un límite el gobierno ponía fin a la actitud de tolerancia que había observado desde el principio al ejercicio del derecho de asilo. Aunque España no hasta entonces reservándose la potestad de obrar en cada caso parti- estaba obligada por los términos de ningún acuerdo a respetar ese cular como mejor lo estimase. A la vez, la nota recordaba que España derecho, era natural, dados los lazos de amistad que la unían a las no se había adherido a las convenciones sobre la materia y anunciaba repúblicas hermanas, que hiciese honor a una práctica tan profunda- la intención del gobierno de no proceder con criterio general sino con mente arraigada en la tradición sudamericana”.173 arreglo a cada caso en especial. El gobierno español, a cambio de la eventual hospitalidad solicita- En la sesión celebrada el 15 en la embajada de Chile, el Cuerpo da y obtenida por las autoridades a bordo del 25 de Mayo para las Diplomático en pleno analizó la comunicación del Ministerio de Esta- do. Pérez Quesada cuestionó los términos de la nota, especialmente 171 Ver JESÚS LOZANO GONZÁLEZ, La Segunda República. Imágenes, cronología y aquellos en los que la caracterización dada por el gobierno hacía su- documentos, Barcelona, Ediciones Acervo, 1973; MARTA BIZCARRONDO, Araquistain y la crisis socialista en la II República. Leviatán (1934-1936), Madrid, Siglo XXI, 1975. peditar el criterio de los diplomáticos extranjeros, que representaban 172 JULIO ÁLVAREZ DEL VAYO, La guerra empezó en España (lucha por la libertad), a su nación, al del ministro de Estado español. Insistió en que el ante- México, Editorial Séneca, 1940, p. 241. rior, Augusto Barcia, había reconocido el derecho de asilo, permitien- 173 ÁLVAREZ DEL VAYO, cit., p. 242. 116 117
    59. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA do al embajador de la Argentina y de Francia que salieran los asilados En tanto, el canciller Saavedra Lamas, de quien es preciso decir por García Mansilla del territorio español, exceptuándolos de los re- que no viajaba en funciones, sino que lo hacía en tránsito, emprendió quisitos que ahora se conminaba a cumplir. La conmoción de la nota su regreso desde Ginebra hacía París. Allí se encontró con el proble- llevó a los diplomáticos a solicitar una inmediata audiencia con el pre- ma, aún sin resolver, de los asilados, lo que exigía una renovada inter- sidente. vención. El presidente Justo lo autorizó a afrontar la cuestión, dada su La entrevista entre Azaña y Núñez Morgado no modificó la de- proximidad a Madrid. cisión gubernamental de resolver la cuestión de los asilados en ne- Desde su alojamiento en el Hotel Majestic, convocó allí a figuras gociaciones directas entre el Ministerio de Estado y cada repre- de relieve de la diplomacia argentina: García Mansilla, embajador en sentación diplomática en particular. Al referirse a esa visita y a las España, Le Breton, embajador en Francia, Felipe Espil, embajador en expresiones del presidente, en la sesión del grupo del día 17, el los Estados Unidos, José María Cantilo, embajador en Italia y Rober- embajador decano: “[...] declaró que su opinión personal era que to Levillier, embajador en México. El cónclave diplomático estudió el Cuerpo Diplomático residente en Madrid hacía una obra por los términos del mensaje que Pérez Quesada remitió el 15 de octubre demás interesante y humanitaria y que su criterio era que esta obra dando cuenta de la concepción restrictiva del derecho de asilo que debía ser tan amplia como fuera posible”.174 sostenía el gobierno español y en la que solicitaba, alarmado por el La respuesta no dejó tranquilos a los diplomáticos, quienes adhi- peligro inminente, la rápida intervención del gobierno argentino a fa- rieron al oficio que el 19 de octubre el decano dirigió al Ministerio de vor de los asilados en su embajada. Estado español. En él se reseñaban los principios humanitarios del Saavedra Lamas se dispuso a presionar con todos los medios a su derecho de asilo, la codificación del mismo y su raigambre hispana, alcance, contando con la más cercana colaboración del diplomático trayendo a colación algunos ejemplos, entre ellos el ocurrido en 1920 en cuya jurisdicción se hallaban, Le Breton, amigo al que el canciller en que la Legación de España dio acogida en Guatemala a numerosos debía su nombramiento por el presidente Justo. El día 16 envió a su refugiados políticos y el caso del ex presidente de Chile, Arturo Ales- Cancillería una nota en la que, quejándose de que la actitud del go- sandri, asilado en 1931 en la embajada española en Santiago. Les re- bierno español era absolutamente contraria a las promesas y declara- cordará los pedidos de asilo efectuados por los mismos miembros del ciones que recientemente le hiciera su delegado en Ginebra, Ángel gobierno republicano, como el resguardo de las hijas del duque De la Osorio, en el sentido de que se respetaría con amplitud la práctica del Vega, los medios oficiales que se proporcionaban hasta su llegada a derecho de asilo, impartió sus instrucciones: “Sugiero tomar de inme- las legaciones para proteger personalidades de relieve social que eran diato contacto con todas las cancillerías americanas apoyándose en perseguidas, las recomendaciones del ministro Manuel Irujo para otor- las que tienen gran número de asilados como la de Chile para dirigirse gar el amparo a personas acosadas por grupos que el gobierno no telegráficamente al gobierno español manifestándole: 1) que invocan podía controlar. Finalizará puntualizando que existían asiladas en las ante él el derecho de asilo uniforme en el continente y heredado de la legaciones personas ligadas al gobierno, que no se protegía a ningún tradición jurídica española, etc.; 2) haciendo constar solamente que el delincuente requerido por la justicia ordinaria, que el Cuerpo Diplo- derecho de asilo mantenido hasta ahora por el Gobierno de España y mático había creído prestar un servicio momentáneo a los afligidos y ratificado en comunicaciones oficiales ha excluido, por el amparo que que la imposibilidad de evacuarlos radicaba en la inoperatividad del significaba, el retiro de los asilados que han permanecido en el seno de gobierno y no en la voluntad de los diplomáticos. las Legaciones o Embajadas sin ser objeto de requerimientos algunos hasta el momento actual por parte del Gobierno español; 3) que los países que constituyen lo que fue la América española invocan solem- 174 NÚÑEZ MORADO, cit., p. 231. 118 119
    60. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA La entrevista entre Le Breton y Araquistain hizo presumir con vi- nemente el respeto a ese derecho mantenido hasta ahora y cuya alte- sos de certeza, la posibilidad de evacuar a la brevedad a los refugiados ración para el futuro consideraran vinculado como hasta ahora a las por lo que comenzaron a buscarse los medios. Le Breton tomó con- relaciones diplomáticas que esas Repúblicas mantienen actualmente tacto con la Air France, a fin de saber si se podía disponer de aviones con el Gobierno de España; 4) podría agregarse que los gobiernos para la evacuación que saliendo de Toulouse se dirigieran a Madrid. que suscriben no conciben la adopción de la medida anunciada sin la En un momento en que las escuadrillas nacionales bombardeaban in- previa salida conjunta de todos los asilados antes de empezar a regir cesantemente los aeródromos de Getafe y Cuatro Vientos, la línea el nuevo criterio por nociones elementales de conciencia jurídica”.175 aérea francesa informó que no tenía disponibilidad de aviones para Después de mantener una charla telefónica con García Mansilla – semejante propósito. El embajador se dirigió entonces a los funciona- ya de regreso en Ciboure– e interiorizarse de la situación en San Juan rios del Quai d’Orsay, obteniendo parecida respuesta, al ampararse de Luz y en Madrid, el doctor Saavedra Lamas mantuvo una conver- éstos en el acuerdo de no intervención adoptado por las potencias sación informal, sobre temas jurídicos, con el ex presidente de Méxi- europeas. Igual gestión, llevada a cabo por el embajador Malbrán, co De la Barra. Con un panorama todo lo amplio que desde París era fracasó en Londres. posible obtener, el canciller encomendó a Le Breton la misión de en- Saavedra Lamas conjuntamente con Le Breton decidieron mo- trevistarse con el nuevo embajador español en Francia, Luis Araquis- dificar el pedido original de transportar a todos los refugiados, tain –concuñado de Álvarez del Vayo. ateniéndose únicamente a evacuar a las mujeres, niños y enfermos. En la breve visita a la sede parisina de la representación española, Esta rectificación fue dada a conocer a los funcionarios franceses, que realizó el día 17, Le Breton aseguró que su gobierno estaba dis- aprovechando para ello los agasajos de que era objeto Saavedra puesto a aceptar el concepto restrictivo del derecho de asilo reivindi- Lamas en París. cado por las autoridades de Madrid, pero sin efecto retroactivo. Es En el banquete ofrecido el día 20 por la Cancillería francesa, el decir, que esperaba la libre salida con las debidas garantías, del encar- jefe del Gobierno León Blum, fue impuesto del sentido humanita- gado de Negocios Pérez Quesada con todos sus asilados sin excep- rio que revestía la evacuación de parte de los asilados de la emba- ción, según el precedente establecido por García Mansilla en Zarauz. jada argentina. La ayuda francesa se concretó en un posterior al- El gobierno argentino mantenía su derecho de defensa a los que esta- muerzo ofrecido por Le Breton en el Embassy Club, al que fueron ban en la embajada sin otro amparo que el de el pabellón nacional. especialmente invitados el jefe del gobierno francés y su ministro Araquistain prometió comunicarse con su gobierno y dar respuesta a de Relaciones Exteriores, Delbos. En ella, los funcionarios france- los representantes argentinos. ses mostraron su disposición por facilitar aeroplanos y permitir En ese momento se ofrecían tres difíciles caminos a seguir: la per- que los asilados fueran a Francia. manencia en la embajada con las necesarias garantías; la creación de Ejecutando las instrucciones enviadas desde París por Saavedra una zona internacional en Madrid, a semejanza de Bilbao –zona neu- Lamas, el canciller interino Ramón Castillo reunió el 17 de octu- tral de Guecho– donde se agruparían bajo sus respectivas banderas bre a los representantes diplomáticos –acreditados en Buenos Ai- los representantes diplomáticos con sus asilados, y la evacuación con res– del Perú, Chile, Brasil, Uruguay, Venezuela, Colombia, Cuba, indispensable protección hasta la frontera. Antes de aceptar la imposi- República Dominicana, Ecuador, Panamá, Bolivia, México, Para- bilidad de transportar fuera de España a los asilados, que era la solu- guay y Nicaragua, para considerar el asilo otorgado en España. El ción más satisfactoria, los diplomáticos agotaron todas las instancias. objeto de la reunión era coordinar una acción conjunta tendiente a asegurar la aplicación integral de la doctrina. El encuentro, que 175 Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, cit., 1936-1937, p. 70. 120 121
    61. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA tuvo lugar en horas del mediodía, sirvió para poner en conocimien- sólo el desconocimiento de inmunidades reconocidas a las Misiones to de los diplomáticos latinoamericanos el pensamiento del gobierno Diplomáticas, sino que también, al violentarse un derecho consagrado argentino. En él se acordó que los representantes se dirigieran a sus por la América Latina que tiene como base un principio esencialmente respectivos gobiernos para requerir las instrucciones pertinentes a los humanitario con hondas raíces en la hidalga tradición jurídica españo- efectos de concertar la eventual gestión cerca de las autoridades de la, que, para gloria de ella, dejó huellas profundas en las hoy Repúbli- Madrid. Los embajadores de España, Enrique Díez-Canedo, y de los cas de América, temo y con razón que hechos tan lamentables, en Estados Unidos, Alexander W. Wedell –hay que recordar que este caso de producirse, pueden ser causa de dolorosos desgarramientos en los vínculos morales y de todo orden que nos unen”.176 último país no había firmado los artículos referentes al derecho de asilo en los Tratados de La Habana de 1928– también concurrieron a Por medio de su embajador en Francia, Álvarez del Vayo hizo sa- la Cancillería, donde fueron informados de la reunión efectuada y de ber a Saavedra Lamas que estaba haciendo todo cuanto se hallaba a su los propósitos perseguidos. alcance, muy disminuido por esos días, para satisfacer el pedido ar- El 20 de octubre Castillo volvió a reunir a los representantes lati- gentino. En Madrid eran pocos los que veían con simpatía la masiva noamericanos, esta vez en la casa de gobierno. En la reunión se estu- evacuación de los asilados y resultaba evidente que los dirigentes ex- dió ampliamente la situación de las personas refugiadas en las embaja- tremistas no la aceptaban. das, como también la seguridad del personal de las mismas. En su Pero la situación de Pérez Quesada no admitía mayores dilaciones transcurso casi todos los diplomáticos hicieron conocer las informa- y Saavedra Lamas era sabedor de ello: “[...] Sin embargo pasa tiempo ciones llegadas a sus respectivos gobiernos a través de los represen- y embajador España en ésta dilata respuesta por lo que visitaré esta tantes acreditados en Madrid, de las cuales se podía concluir que se tarde formulándole reclamo. Estas iniciativas responden a situación vivían momentos extremadamente delicados. Finalizadas las conver- que temo desesperante de Pérez Quesada con quien hablé por teléfo- saciones, Castillo informó a los periodistas allí congregados que se no y que reclama armas, que de aquí no se le pueden enviar, para defenderse contra turbas”.177 Reforzando la urgencia de las decisio- había resuelto por unanimidad afirmar el derecho de asilo, informan- do al gobierno de Madrid la decisión adoptada por los países latinoa- nes, Enrique Ruiz Guiñazú delegado argentino en Ginebra telegrafió mericanos, por intermedio de cada uno de los representantes diplo- al canciller interino señalándole: “El ex rey de España me ha pedido a máticos o directamente por las cancillerías. título personal y confidencial haga presente al gobierno de la Repúbli- Al día siguiente, a la par que el Ministerio de Relaciones Exteriores ca Argentina la conveniencia de redoblar sus generosos esfuerzos y si de la Argentina ponía en conocimiento de sus pares de Haití, Hondu- fuera posible enviar otro barco de guerra para asegurar la defensa y ras, Guatemala, Costa Rica y El Salvador, de las gestiones llevadas a garantía de los asilados ante la próxima toma de Madrid lo que agra- decería infinitamente”.178 cabo de conformidad con el parecer unánime de la reunión de jefes de misiones diplomáticas acreditadas en Buenos Aires, se dirigía al mi- Parecía que en ese momento no había mucho más que esperar. El nistro de Estado de España, afirmando el pensamiento argentino con embajador Tomás Le Breton, acompañado por el consejero de emba- respecto al derecho de asilo y la necesidad de aceptar los hechos ya jada, Roberto Gache, acudió antes del mediodía del 22 de octubre a la consumados. Castillo, que antes de citar juristas y legisladores, prefi- embajada de España. Sin mayor protocolo, pues no había pedido pre- rió referirse al origen común de las nacionalidades y la tradición de 176 Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, cit., 1936-1937, p. 71, Buenos Aires, 21 nobleza española, telegrafió así a Álvarez del Vayo: “Invocando sen- de octubre de 1936, de Castillo a Álvarez del Vayo. timientos de inalterable amistad hacia la Madre Patria, me permito 177 Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, cit., 1936-1937, p. 75. llamar la atención de V.E. sobre esas dificultades, que importarían no 178 AMREA, cit., caja 1, tomo III, Ginebra, 22 de octubre de 1936, de Ruiz Guiñazú a Castillo. 122 123
    62. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA viamente audiencias, solicitó ser recibido de inmediato por Araquis- países de América, o disponer una cuidadosa vigilancia de las legacio- tain. Así se hizo en el acto, y el embajador argentino, en tono suma- nes, para impedir que aumentase el número. El gobierno se decidió por el último procedimiento”.180 mente firme, le comunicó que la respuesta española a las peticiones de su gobierno tardaba demasiado en llegar, por lo que se podría suponer En ocasión de otro almuerzo, esta vez ofrecido por Lebrun, presi- que se hallaban ante una negativa, expresándole el deseo del gabinete dente de la República Francesa, a Saavedra Lamas, el oportuno Le argentino de ser informado a la brevedad. Araquistain solicitó un par Breton habló con el director de Asuntos Políticos y Comerciales, Bar- de horas para poder comunicarse directamente con Álvarez del Vayo. getón, para asegurarse que una vez obtenida la respuesta de España, Expirado el plazo a las 17 horas, y sin haberse producido novedad, el Quai d’Orsay y el Ministerio de Aviación harían todo lo necesario Saavedra Lamas consiguió hablar telefónicamente con el ministro es- para procurar el pronto traslado de los refugiados por vía aérea a pañol merced a la intervención personal del ministro de Comunicacio- Francia. Recibida ella, Le Breton y Gache volvieron a trasladarse al nes de Francia. Lo impuso de la gestión que realizaba en nombre del Quai d’Orsay donde fueron recibidos por el jefe de la Secretaría, presidente de la República Argentina, a fin de conocer lo más rápida- Rochat, conversando acerca del suministro de aviones. mente posible la resolución del gobierno de Madrid con respecto a las Autorizada por su gobierno, Air France accedió al pedido argenti- personas asiladas en la embajada argentina. Álvarez del Vayo prometió no, que no pensaba reparar en gastos para lograr su objetivo: “[...] responder a la mañana siguiente, luego de consultar con su gobierno. para evacuación asilados Madrid aviones facilitados gobierno francés El 23 de octubre se recibió, en el hotel donde se hospedaba Saave- Air France reclama treinta francos por km. debiendo responsabilizar- dra Lamas, el cable del ministro de Estado español accediendo a la nos por todos los riesgos operación. A pesar onerosas condiciones hemos suscripto compromisos”.181 evacuación parcial, por vía aérea, de los asilados. La Argentina pre- tendería aún más, y para dejar abierta esa puerta, la Cancillería emitió El itinerario establecido preveía la salida de Toulouse a Madrid y el día 24 una comunicación oficial, a la par que enviaba a Pérez Que- de allí hasta Alicante para ser embarcados en algunos de los dos bu- sada las siguientes instrucciones: “Sírvase presentar nota al Ministe- ques argentinos (el torpedero Tucumán haría su arribo el 5 de no- rio de Estado manifestando que el gobierno argentino al considerar viembre). Para informar en forma personal al doctor Saavedra Lamas como un principio de ejecución de las medidas reclamadas la salida en sobre la situación en Madrid, se trasladaron a París los agregados primer término de las mujeres y niños, hace presente que ello no im- civiles López Lacarrere y Jardón. Ellos explicarían a su canciller que, plica aceptar restricción alguna de los principios del derecho de asilo si bien la embajada aún no estaba armada, se hallaba bien defendida sustentado y a los hechos consumados y consentidos en su ejercicio con barricadas y bolsas de arena. por ese gobierno, confirmando así los términos del telegrama de esta Después de un permanencia de casi quince días en París, Saavedra Cancillería a ese Ministerio de Estado de fecha 21 del corriente. Ra- Lamas partió con rumbo a Londres, quedando encargado de la super- món S. Castillo, ministro interino de Relaciones Exteriores”.179 visión de la operación el embajador Le Breton. Resulta claro que el La presión surtiría efecto: “[...] el dilema ante el que nos colocaba contacto directo que tuvo el jefe de Gobierno francés con el canciller este ‘fait accompli’ y que yo tuve que presentar al gobierno en una de argentino, lo mismo que Delbos con Le Breton, durante el desarrollo nuestras primeras reuniones, era pedir la entrega de todos esos ‘refu- de los programas oficiales de agasajos, movieron a las autoridades giados’, a riesgo de romper relaciones diplomáticas con casi todos los galas a consentir que aviones franceses se encargasen de la evacua- 179 180 “La Cancillería dio un comunicado referente a la situación de los asilados en la emba- JULIO ÁLVAREZ DEL VAYO, La Guerra empezó en España, cit., pp. 242-3. 181 jada en Madrid”, La Prensa, Buenos Aires, 25 de octubre de 1936. AMREA, cit., Caja 2, Tomo IV, París, 26 de octubre de 1936, de Le Breton a Castillo. 124 125
    63. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA ba por no disgustar a la Argentina, ofreció trasladar al grupo de las 75 ción de los asilados y que el propio Ministerio de Aviación se ocupara mujeres y niños en camiones que ostentaran las banderas de la embajada. con tanto interés de la preparación de los vuelos –en una semana, La posibilidad única que restaba en el momento, no dejaba de ser peligro- Blum se entrevistó tres veces con Saavedra Lamas. sa; por ello, agotando todas las instancias, los representantes argentinos Finalmente se puso a disposición de la embajada argentina en Ma- en Francia enviaron a su cónsul en Bayona, Heriberto Kenny, a Burgos, drid el aeroplano del presidente del Consejo francés. Se trataba de un con el propósito de discutir con las autoridades rebeldes la cuestión de la avión bimotor grande con capacidad para entre diez y quince perso- salida de los asilados por medio de automóviles que, ocasionalmente, nas. La orden de evacuación podría ser aplicada a 75 mujeres y niños podrían verse obligados a cruzar por las líneas nacionales. Parecidas alojados en la sede argentina y en la Legación del Uruguay, sin tener gestiones llevaba a cabo en Madrid Pérez Quesada ante Largo Caba- en cuenta su nacionalidad. Se tenía prevista la realización de cinco llero. El encargado de Negocios argentino hizo entrega al jefe del viajes, cubriendo la distancia a Alicante en una hora y media de vuelo. gabinete español de una carta personal de Saavedra Lamas: los minis- El traslado de los grupos hasta el aeropuerto –el día 26 de octu- tros se conocían por haber coincidido en 1928 en la XI Conferencia bre sería bombardeado el aeropuerto de Barajas por la aviación de la Oficina Internacional del Trabajo en Ginebra, el socialista cola- nacional– se realizaría en cuatro automóviles propiedad de la em- borando con el régimen de Primo de Rivera y el argentino nombrado bajada; se había enviado el dinero necesario por intermedio de la por el gobierno yrigoyenista. Entonces, Largo Caballero ofreció dar sucursal del Banco de España en París, para cubrir así todos los las facilidades que estuvieran a su alcance para cubrir las urgencias de gastos que originara la salida de los asilados; el gobierno de Ma- las personas que se hallaban refugiadas en la embajada argentina. drid confió a guardias republicanos seleccionados la tarea de pro- Sin embargo, las dificultades se mostraron insalvables: el gobierno tección de los contingentes a evacuar. de Burgos insistió en que el viaje en automóvil hasta Alicante debía A las 11.30 de la mañana del 26 de octubre, el aeroplano despegó realizarse vía Guadalajara y Cuenca; la embajada de París no recibía de Toulouse, para dirigirse, vía Barcelona y Alicante, a Madrid. Horas de Madrid ninguna comunicación, lo que fue considerado como un después, el Quai d’Orsay informaba que este había debido regresar a indicio de que el gobierno central español había concentrado todas Francia después de haber dejado en Barcelona el cargamento de pro- sus energías en la contraofensiva –el 31 de octubre la capital española visiones que llevaba. se vio sometida al primer bombardeo diurno– y dadas las posibilida- La desazón dejó lugar a la certeza de que se evitaba un mal mayor. des de lucha alrededor de la ciudad, era difícil, aún en el caso de una Sin embargo, el fracaso no era dable achacarlo al gobierno de Madrid. conformidad de ambas partes, conseguir una tregua que permitiera el La embajada argentina en París recibió despachos procedentes del paso de los refugiados que abandonaban Madrid. gobierno de Burgos en los que se informaba que, debido a próximas Los obstáculos para la evacuación de los asilados surgieron tam- necesidades de la guerra, “las autoridades nacionalistas lamentan no bién de la misma situación política en Alicante, donde se ponían trabas poder garantizar la seguridad de los aeroplanos destinados a recoger a la salida de personas: “Vicecónsul Alicante comunícame imposibili- a los refugiados de la embajada argentina en Madrid”.182 La preven- dades embarcar compatriotas provistos pasaportes. Comité sindicales ción envolvía la inminencia de una ofensiva general, para lo cual los exigen presentación partida nacimiento libreta enrolamiento no bas- rebeldes querían disponer del espacio aéreo. tando pasaporte expedido legalmente. Consecuencias dificultades vi- Madrid, deseoso de terminar con éxito la gestión en la que se empeña- cecónsul no pudo embarcar algunos argentinos. Pérez Quesada”.183 182 “Notas recibidas en la embajada argentina en París”, Crítica, Buenos Aires, 27 de 183 octubre de 1936. AMREA, cit., caja 1, tomo III, 25 de octubre de 1936, de Pérez Quesada a Castillo. 126 127
    64. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA El gobierno de Madrid, habiéndose comprometido reiteradamente El capitán Ferreyra dio alojamiento a bordo a diversos diplomáti- con el de Buenos Aires a guardar la seguridad de los asilados, a pesar cos latinoamericanos: el ministro de El Salvador Raúl Contreras Días, de esta momentánea suspensión de la evacuación, sostuvo la palabra el secretario de la Legación de Guatemala Ricardo Castañeda Pagani- empeñada. En París, Araquistain le informó a Le Breton que su go- ni –cuyos gobiernos parecían estar prestos a interrumpir sus relacio- bierno, a partir de ese momento, reconocería a la embajada el derecho nes con la República–, el ministro peruano Juan de Osma, que des- de armarse y defenderse, contribuyendo a su protección al reforzar pués de permanecer durante varias semanas en Alicante, se embarcó nuevamente la guardia que destacaba el gobierno en los edificios que en el crucero británico Dispatch para ser trasbordados luego al 25 de gozaban de inmunidad diplomática, cooperando así en las medidas Mayo. Osma regresaría posteriormente a Madrid, y allí se hallaba cuan- defensivas que se requirieran para asegurar las vidas, no sólo de los do la primera semana de mayo de 1937, fue asaltada la Legación de asilados argentinos, sino de todos los demás. Por esos días, Pérez Perú: detenidos los refugiados allí, las relaciones diplomáticas entre el Quesada habilitó una habitación especial en la sede de la embajada, gobierno de Lima y la República quedan interrumpidas. para depósito del armamento que pudo reunirse. Viéndose que éste El 15 de octubre, el crucero argentino, con sesenta y seis refugia- resultaba insuficiente, solicitó y obtuvo del comandante del 25 de Mayo, dos a bordo –cincuenta y siete argentinos, seis españoles (entre ellos veintiún pistolas Colt, con todos los accesorios, que pasaron a engro- se hallaba el ex jefe de la Policía de Madrid, Ramón Fernández Matto) sar el doméstico arsenal.184 y los tres diplomáticos latinoamericanos– zarpó del puerto español rumbo a Marsella. Una semana después estaba de regreso en Alicante. 3.5. Los asilos navales El 25 de mayo fondeaba en Alicante, por lo general a unas tres Los marinos argentinos, después de haber concentrado sus operacio- millas de los muelles del puerto, en la cercana playa de Campello, para nes en la ciudad de Alicante, convertida en activo centro diplomático evitar así los bombardeos o que la tentación de la gente de ganar a y que a causa de sus comunicaciones directas con Madrid –con líneas nado el buque produjera enojosos incidentes. Se llegaba a él a través férreas que llegaban hasta los muelles mismos– desempeñaba un pa- de las lanchas propias, o incluso de las mismas motoras del puerto, pel de vital importancia en la evacuación de la capital, habían realiza- que eran conducidas por un guardiamarina y tres marineros armados. do hasta ese momento, a bordo del crucero 25 de Mayo dos viajes a El crucero contaba con varias embarcaciones menores: a motor (una distintos puertos del Mediterráneo: Génova y Lisboa. de 10,10 por 2,50 por 1,20 metros de diez nudos; una de 10,10 por La mayor lejanía del puerto italiano y las tensas relaciones diplo- 2,50 por 1,25 metros de diez nudos y una tercera de 12,00 por 3,20 máticas entre Portugal y el gobierno republicano –que culminarían por 1,25 metros para desembarco de cinco nudos); a remos, con y sin con la ruptura de relaciones en la segunda quincena de octubre– hicie- motor auxiliar (lanchas salvavidas con doce remos y dos chinchorros ron que se prefiriera Marsella, cuya travesía se podía realizar en sólo de cuatro remos que además podían emplear velamen; una falúa de veinte horas (allí los derechos portuarios eran mucho menores que en doce remos y un bote ballenero) y veintisiete balsas salvavidas.185 Italia y la recalada más inmediata), más aún cuando el gobierno fran- El buque argentino comenzó a recibir directamente a bordo nume- cés se comprometió a recibir en su territorio a los evacuados de la rosos pasajeros en calidad de asilados. En el mes de octubre llegó al embajada argentina en Madrid. Consulado de Alicante, enviado desde Madrid, un andrajoso anciano que era requerido por la justicia argentina. Vestía ropas de presidiario 184 AMREA, cit., caja 3, tomo VII, Buenos Aires, 24 de marzo de 1937, de Ministerio de y estaba esposado. Se decía que el gobierno de Buenos Aires había Marina a Ministerio de Relaciones Exteriores. Diecinueve pistolas quedaron en poder de los representantes argentinos hasta el fin de la guerra. Las otras las sacó Pérez Quesada 185 cuando abandonó España. AGA, 25 de Mayo, legajo 169, Libro Historial del buque, cit.. 128 129
    65. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA pedido su extradición por alegar que tenía cuentas pendientes en sus por él, para la viuda de un aviador tribunales. Se trataba de un ardid, para salvar la vida del sacerdote fusilado por los republicanos y sus español Ramón Terré Bertrand, por quién había intercedido un pa- hijos pequeños. Una madrugada del riente suyo argentino, miembro prominente del gabinete de Justo. Terré otoño español, una lancha deposita- fue escoltado por los guardias del puerto hasta la aduana, allí el guar- ba en el 25 de Mayo a la mujer y a diamarina argentino que tenía el encargo de llevarlo a bordo, exigió sus hijos. No habían transcurrido más que le fueran quitadas las esposas porque el capitán Ferreyra no acep- que unos minutos cuando otra mo- taba la llegada de una persona en tales condiciones al 25 de Mayo, tora acercó a García Atadell y un cualquiera fuese su crimen. Con el número once en la lista de pasaje- reducido grupo de amigos.187 ros, Terré abandonó Alicante el 15 de octubre de 1936.186 A principios del mes de octubre, En otro de los viajes realizados a Marsella por el crucero argenti- circulaba en las esferas navales ar- no, se embarcó Agapito García Atadell, jefe de la tristemente famosa gentinas la noticia de que el 25 de Brigada del Amanecer, checa –una suerte de cárcel popular– situada Mayo sería reemplazado, probable- en el Palacio de los Condes del Rincón, a escasos metros de la sede mente por otras unidades más peque- Lorenzo Barrera, cónsul de la Argentina en diplomática argentina de Castellana, 42. García Atadell, al igual que ñas y maniobrables. Se consideraba, Alicante durante la Guerra Civil Española. Fuente Archivo General de la Nación muchos hombres de la República, creyeron que las fuerzas de Franco pues, la posibilidad de enviar a aguas entrarían inexorablemente en Madrid, y ante el peligro concibió la españolas otro crucero, el Almirante Brown, o dos exploradores del idea de huir. Munido de un falso pasaporte de nacionalidad cubana se tipo Mendoza. Sin duda, la permanencia por dos meses en el Medite- presentó en noviembre de 1936 en el Consulado argentino de Alican- rráneo, la atención dispensada a los ciudadanos argentinos y aún a te; sin embargo, su verdadera identidad fue advertida allí por los fun- extranjeros, unidos al hecho de que los asilados en la embajada de Madrid cionarios. Legalmente no podía encontrar asilo en un local consular, fueran posiblemente evacuados por aviones o se prolongara la solución aunque sí en el navío argentino, y el cónsul Lorenzo Barrera accedió a del problema, hicieron pensar en el pronto retorno del crucero. ayudarlo, pero estableciendo con él un pacto. Los rígidos controles Pero, atento a la apremiante situación bélica de la península, y en aduaneros, ejercidos por las dos centrales obreras (CNT de orienta- particular de su embajada en Madrid, el gobierno argentino, por inter- ción anarquista, y UGT, Unión General de Trabajadores, de filiación medio del Ministerio de Marina, resolvió que el torpedero Tucumán socialista), por la FAI y por las autoridades locales, hacían sumamente se trasladase a España para sustituir al 25 de Mayo y prestar así ayuda difíciles los embarques de aquellos que no contaban con orden expre- a los refugiados. La primitiva orden de reemplazo, dada el 13 de octu- sa del gobierno de Madrid, del provincial de Alicante o que eran pro- bre, se transformó el 17, previendo la factibilidad de mayores riesgos badamente extranjeros. Sin embargo, había otras maneras de llegar al para la seguridad de los asilados. Se dispuso, entonces, el envío del crucero argentino: alquilando lanchas fantasmas, que a enormes su- torpedero para que colaborase, mientras ello resultara necesario, con mas se arriesgaban a llegar al navío en la madrugada. García Atadell el crucero en su tarea humanitaria. sería recibido en el 25 de Mayo si además de alquilar una de esas lanchas para sí y sus acompañantes conseguía otra, costeada también 187 García Atadell desembarcó en Marsella y allí abordó un buque de línea. En el puerto de Las Palmas fue detenido por el Canarias, ubicado entre el pasaje del Mexique. Bajo la 186 Testimonio proporcionado por el capitán de fragata (R.E.) Horacio J. Perazzo, ex personalidad de un actor cinematográfico pensaba trasladarse a La Habana. Según algu- guardiamarina del crucero 25 de Mayo, Buenos Aires, 11 de noviembre de 1983. Y corro- nos testimonios, García Atadell fue seguido por un espía desde el momento mismo de borados con listas de embarque del buque y demás referencias. abordar el 25 de Mayo. Procesado en Sevilla por el mando nacional, sería ejecutado. 130 131
    66. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA Construido en los astilleros de la isla White de Inglaterra y botado respetar el asilo otorgado por la Argentina. La importante misión en en 1928, el Tucumán integraba la fuerza de exploración de la flota de aguas europeas le llevaba a exhortarles a los hombres de su tripula- mar.188 Desde diciembre de 1935 comandaba la nave el capitán de ción: “Por último: de la actuación del buque, en su conjunto y de la de fragata Mario Casari. cada uno de sus hombres que lo tripulan dependerá el prestigio que El 17 de octubre, a las 23.10, el Tucumán zarpó de Puerto Nuevo sobre nuestra Patria y sobre nuestra Institución Armada recaiga y es conduciendo 167 hombres de tripulación y 13 oficiales. Previamente, por eso que ningún sacrificio nos debe parecer grande para hacer que su comandante había conferenciado con el ministro de Marina, Elea- flamee bien alto nuestro glorioso pabellón y para que se recuerde con zar Videla, y con funcionarios del Ministerio de Relaciones Exterio- respeto el nombre de Argentina”.189 res, para recibir sus instrucciones. Previa escala el 30 de octubre en San Vicente (islas de Cabo Ver- Por la misión asignada y las contingencias que pudieran derivarse de), el Tucumán arribó el 5 de noviembre a Alicante, reuniéndose allí del estado de cosas de España, el buque fue provisto de todo su mate- con el 25 de Mayo. rial. Llevó así, además de su carga de munición completa, elementos Alicante era, sin duda, un puerto riesgoso, ya que la ciudad carecía propios para actuar en el mar, tales como dispositivos para cortinas de defensas antiaéreas, no se tomaban las previsiones de oscurecerla de humo, cargas de proyectiles de profundidad para ataques submari- de noche y en sus muelles atracaban buques mercantes de diversas nos, como también de torpedos y los últimos aparejos incorporados a nacionalidades que descargaban víveres y armamentos para el gobier- la Marina para el rastreo de minas. no republicano de Madrid, lo que la hacía blanco predilecto de la avia- Si bien el torpedero Tucumán fue designado por sus méritos, como ción franquista. recompensa y estímulo por su dedicación al servicio, se debe tener en El Tucumán pronto advertiría que había entrado de lleno en un cuenta, para valorar aún más su actuación, que no se trataba de un escenario bélico: a las 4.30 de la madrugada de aquel 5 de noviembre buque ni de una oficialidad y marinería seleccionados, sino de una aviones nacionales comenzaron a bombardear Alicante. Su objetivo nave corriente de la Armada Argentina, que con cuarenta y ocho horas eran los buques mercantes y petroleros rusos que estaban amarrados de aviso debió partir para ejecutar la política exterior de su gobierno. cerca de la escollera. El 25 de Mayo, sin bien se hallaba anclado a La primera “Orden del buque” del capitán Casari a sus subordi- considerable distancia de los cargueros soviéticos, se vio atrapado en nados dio a conocer los motivos que los llevaban a aguas españo- medio del bombardeo –un proyectil cayó a cuatrocientos metros de las: secundar al crucero 25 de Mayo, asegurando el respeto de los él– y se decidió levar anclas para alejarse rápidamente. El crucero, intereses y la vida de los argentinos y evitando que se cometieran que estaba en velocidad de dos horas de aviso, salió del lugar en velo- atropellos contra la soberanía argentina, radicada en la embajada y cidad veinte minutos, para lo cual hubo de darse petróleo en tal abun- en el mismo barco. Luego de reseñar someramente los principios dancia a la caldera que la chimenea comenzó a echar humo negro y del derecho de asilo, pedía prescindencia absoluta en las cuestio- chispas. En el fragor de los estallidos, la gente que se hallaba en la nes internas de España, de hecho y de palabra. Sin embargo, ad- costa creyó que el crucero argentino había hecho uso de sus cañones antiaéreos contra los aviones rebeldes.190 No pocos alicantinos aplau- vertía que, llegado el caso, se debería afrontar cualquier contin- gencia, oponiendo “la fuerza a la fuerza” si ello fuera inevitable. Puntualizaba que “si la Superioridad ha dispuesto que el buque em- 189 ARCHIVO PARTICULAR DE MARTHA CASARI DE RISSO, (en adelante AC), or- den de buque n. 8 bis/36. s/f. prenda la marcha equipado en pie de guerra” era para respetar y hacer 190 Testimonio del capitán de fragata (R.E.) Horacio J. Perazzo. Noticias coincidentes brindaron en sus ediciones del 6 y 7 de noviembre de 1936 los periódicos argentinos La 188 Ver PABLO E. ARGUINDEGUY, cit., pp. 2426 y ss. Nación, Noticias Gráficas y La Prensa. 132 133
    67. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA dieron los días posteriores el paso de los marinos argentinos, en la en esa oportunidad un total de setenta y siete pasajeros, sesenta y tres seguridad de que se les debía la retirada de los nacionales. Los perfiles argentinos, siete cubanos y siete franceses. de ambas unidades de la Marina de Guerra eran muestra de un pode- El Tucumán, subordinado al comando del 25 de Mayo, permane- río cierto de la Argentina,191 e indudable fuerza moral y respaldo para ció fondeado en Alicante hasta el 20, fecha en la que zarpó rumbo a las gestiones que llevaban adelante sus diplomáticos. No le faltaban Gibraltar en busca de refugiados argentinos para regresar a aquel puerto tampoco popularidad a los marinos argentinos, todo lo que facilitaba el día 23. El 25 se dirigió con igual objeto a Almería, avistando duran- sus tareas de rescate. te el proyecto y por espacio de cuarenta minutos, fusilazos produci- Algo tardíamente, el gobierno civil de Alicante procedió a impartir dos por el intenso bombardeo aéreo de Cartagena. El 27 abordaron algunas mínimas normas de seguridad: “Excmo. Señor: Habiéndose allí el Tucumán, según la lista de embarque del buque, diez argentinos, anunciado la presencia de aparatos enemigos en esta provincia, y ha- cuatro brasileños, tres españoles con dos niños. El 28 hicieron lo pro- biéndose adoptado por mi autoridad las medidas conducentes en de- pio en Alicante, cuatro argentinos, un italiano y dos españoles con una fensa de los más elementales derechos de la persona humana, ruego a criatura. El torpedero se dirigió luego a Valencia, donde fueron em- V.E. proceda al apago de las luces del barco a su digno mando, a fin barcados ocho argentinos y dos españoles, zarpando desde allí al día de evitar que dentro de las aguas jurisdiccionales puedan servir de siguiente para iniciar su primer viaje a Marsella, con treinta y siete punto de referencia para un ataque como el realizado en la madrugada refugiados a bordo. anterior por los aparatos facciosos. Testimonio a V.E. mi más alta El encargado de Negocios en Lisboa, Reneé Correa Luna, en es- consideración. Alicante, a las 0,3 del día 6 de noviembre de 1936. trecho contacto con el gobierno de Burgos, transmitía a sus superio- (fdo) El Gobernador”.192 La orden no parece haber tenido vigencia res noticias para ser radiadas a los buques argentinos: “He recibido por largo plazo, pues una ayuda memoria del capitán Ferreyra a Casa- hoy del representante de Burgos rogándome transmitirla urgentemen- ri, del 7 de noviembre expresaba: “Le hablé también a su 2º del asunto te a V.E., nota que en resumen dice así: ante la inminencia de próxi- iluminación nocturna; queda sin efecto lo de apagar todas las luces; mas operaciones navales las autoridades españolas han señalado los Ud. deje prendidas las que necesite; en caso de que ilumine mi pabe- fondeadores siguientes recomendaciones a los buques de guerra y llón, Ud. también sigue mis movimientos”. Ferreyra le recomienda mercantes extranjeros pertenecientes a los países neutrales. Valencia: estar alerta pues parecía probable que se repitieran los bombardeos, al sur del paralelo 39 al grado de 26’ norte. Alicante: al poniente me- ridiano 0 grado de 29’40 segundos”. 193 pero esta vez desde el mar por la artillería de la Marina nacional El incidente, sin ninguna consecuencia para los buques argentinos, Entre la noche del 29 y el 30 de noviembre el torpedero Tucumán no fue obstáculo para que el 25 de Mayo preparase su cuarto viaje a fue sorprendido por una fuerte tormenta en aguas del Mediterráneo. Marsella, que tuvo lugar entre el 11 y 12 de noviembre, transportando Los evacuados que transportaba el buque, en su mayoría mujeres y niños, descansaban en los camarotes de popa y en las cuchetas de 191 Ya en 1922 la Armada Argentina ocupaba el 7° lugar mundial en tonelaje de sus proa que les había cedido la tripulación, cuando un temporal de gran buques de guerra –que considera el poder destructivo, la capacidad de defensa, la veloci- intensidad –lo que no era inusual en la zona– los sorprendió en las dad, la maniobra y la antigüedad de las unidades-, bastante por detrás de Inglaterra, proximidades del golfo de León. Después de veintiocho horas de na- Estados Unidos, Japón, Francia, Italia y Rusia, aunque por encima de España, Brasil y Chile, en GUILLERMO ANDRÉS OYARZÁBAL, “Las Fuerzas Armadas (1914-1943)”, vegación lograron arribar al puerto francés, debiendo entrar a repara- en Nueva Historia de la Nación Argentina, Tomo VIII – Cuarta Parte: La Argentina del siglo XX c. 1914-1983, Buenos Aires, Planeta, 2001, p. 193. 192 193 AC, del Gobierno Civil de la Provincia de Alicante – Secretaría a Comandante del AMREA, caja 2, tomo IV, Lisboa, 2 de noviembre de 1936, de Correa Luna a buque Tucumán, 6 de noviembre de 1936. Saavedra Lamas. 134 135
    68. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA ciones. La tempestad había roto el palo, sacando las lanchas y las ton telegrafió a su Cancillería: “Pérez Quesada me ha comunicado que las seguridades ofrecidas por el gobierno español para la evacua- cajonadas de salvavidas y municiones. La lancha motor quedó colga- ción son absolutamente insuficientes pretendiéndose que el transporte da de los estantes, al igual que la ballenera. Recién el 5 de diciembre el se haga escapando a la vigilancia de los milicianos. En esas condicio- Tucumán pudo retornar a puertos españoles. nes cree más prudente desistir evacuación. Agrega que la situación de El 8 de diciembre, el 25 de Mayo arribó por última vez a Marsella. Madrid se ha agravado recrudeciendo la actitud revolucionaria anar- Traía a bordo noventa y nueve personas que, en diferentes fechas, quista temiéndose estén dispuestos a todos los excesos”.194 habían encontrado albergue en el puerto de Alicante y otras diez que El último día de octubre, el Ministerio de Estado español fijaría subieron en Valencia. La lista de pasajeros incluía cincuenta y ocho una vez más su criterio, insistiendo en el cumplimiento del artículo argentinos, cuarenta y cinco españoles –personas que a través de en- segundo de la Convención de La Habana, que establecía la obligación víos secretos e individuales desde Madrid o por intervención directa de los jefes de misión de notificar los nombres de las personas que del capitán Ferreyra o del cónsul argentino en Alicante Barrera habían asilaban y reiteraba como requisito indispensable el tratamiento por logrado eludir los controles aduaneros–, tres belgas, un alemán, un separado de cada caso. El contenido de la nota del ministro Álvarez francés y un peruano. El 25 de Mayo permaneció anclado en Marsella del Vayo llegada a Buenos Aires el 31 de octubre difería en forma hasta el 14 de diciembre cuando partió de regreso a Alicante. sustancial, en su contenido doctrinario, con la tesis sustentada por la Razones económicas motivaron el regreso del 25 de Mayo: “El Argentina. El doctor Castillo no dejó sin respuesta a su par español, Ministerio de Marina teniendo en cuenta los viajes y el número de reiterando en todos sus términos lo manifestado ya en su telegrama asilados transportados por el 25 de Mayo resuelve el retorno de éste y del 21, aunque comenzaba a vislumbrarse que la Argentina se aven- su substitución por el Tucumán en atención también al enorme costo dría a una resolución particular del problema: “Con respecto a la ma- que representa”. El crucero emprendió su retorno directo desde Ali- nifestación de V.E. acerca de abusos notorios de quienes utilizarían el cante el 15 de diciembre, con una única escala en San Vicente para asilo en la embajada para proseguir una labor subversiva, el gobierno reabastecerse de combustible. El 1 de enero de 1937 amarró en el de la República Argentina tiene el convencimiento de que no es ese el puerto de Buenos Aires a las 13.55 horas. caso de los que se han refugiado en su embajada en Madrid. En tal virtud descansa el gobierno argentino en la seguridad de que las ga- 3.6. Madrid sitiada y la demora del tiempo de las evacuaciones rantías absolutas ofrecidas por V.E. serán mantenidas por todos los La gestión en pro de la evacuación de los asilados quedó paralizada que se encuentran al amparo de su pabellón por exigirlo así la integri- en los primeros días de noviembre de 1936. El doctor Julio López dad del derecho de asilo”.195 Lacarrere, enviado especial al cuartel general de Franco en Salaman- Los sublevados mostraron desde el comienzo del pronunciamiento ca –ya había sido precedido por el cónsul Kenny– regresó con un militar una firme voluntad por tomar Madrid. Las medidas defensivas fracaso a París, pues se le había hecho saber que las tropas rebeldes no lograron impedir que las tropas coloniales de Franco llegaran hasta harían fuego contra los aviones que volaran sobre su territorio. Al los suburbios de la ciudad. Pocas expectativas había que la resistencia parecer los militares nacionales sospechaban que los pilotos de Air pudiera vencer el asedio. La prensa madrileña explicaba la situación France encargados de realizar los viajes, se proponían volar sobre la diciendo que “[...] saltaba a la vista que lo que se buscaba al centrali- zona sublevada del territorio español con intención de provocar un incidente internacional. 194 AMREA. Caja 2, Tomo IV. De Le Breton a Castillo, París, 3 de noviembre de 1936. Ni siquiera la evacuación en automóvil prometida por el gobierno 195 “Reafirma la República Argentina sus principios sobre el derecho de asilo”, La Pren- de Madrid resultaba convincente. Desde París el embajador Le Bre- sa, Buenos Aires, 6 de noviembre de 1936. 136 137
    69. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA zar los ataques era incomunicar al gobierno y al ser capturado, lograr doctor Marcelino Pascua. A su vez, Stalin había enviado a España al reconocimientos diplomáticos”.196 embajador Rosenberg, cuya presencia era diaria en los despachos de Largo Caballero, a fin de aconsejarlo sobre lo que tenía que hacerse En medio de la perturbación que se vivió en la primera semana de para dirigir con éxito la política de guerra. Como el diplomático so- noviembre pocas eran las energías que desde las esferas oficiales se viético no hablaba español, casi siempre lo acompañaba Álvarez del estaban dispuestas a gastar en la protección de los asilados. Todo hom- Vayo, que actuaba como su interprete. A pesar que Largo Caballero bre era importante para defender a la capital en peligro de sucumbir. había afirmado al corresponsal de Pravda, en declaraciones que reco- Por ello, el gobierno español comunicó al Cuerpo Diplomático el 6 de gió Claridad que “[...] estamos resueltos a no ceder a nadie ni siquie- noviembre –en la madrugada del día 7 varios ministros se dispusieron ra una centésima de los derechos soberanos que tiene el pueblo espa- a abandonar Madrid– que el gobierno se veía en la obligación de reti- ñol sobre su propio territorio para organizar su vida como bien le rar los guardias nacionales republicanos que prestaban servicios de parezca”. Sin embargo, Largo Caballero debería soportar, hasta su custodia a las embajadas y legaciones acreditadas en la capital espa- desplazamiento en mayo de 1937, una intromisión del diplomático ñola. Sin pérdida de tiempo, Pérez Quesada se dirigió al Ministerio de ruso que se haría cada vez más insolente.199 Estado entrevistándose con su secretario general, Ureña y luego, con La comisión especial del Cuerpo Diplomático vio a principios de el mismo Álvarez del Vayo, lo que comunicó de inmediato a su Canci- noviembre como muy probable la caída de Madrid: “prensa de esta llería: “[...] con el ministro Vayo, ante el cual razoné enérgicamente la mañana coincide señalar gravedad situación por cerco Madrid donde improcedencia de la medida dejando íntegra la responsabilidad de lo ya luchase cerca arrabales. Todos periódicos proclaman jornada hoy que por consecuencia de ello pudiera suceder al propio Ministro de es decisiva por cuanto en ella pueden decidirse victoria o derrota fuer- Estado. El Ministro habló inmediatamente con el de la Gobernación zas leales”.200 Sr. Galarza, y éste le dijo que podía trasladarme la promesa de que no El 11 de noviembre los encargados de Negocios de la Argentina y serían movidos de sus puestos los guardias de la embajada”.197 Gran Bretaña, junto con el embajador de México, se presentaron ante En la misma nota el encargado de Negocios argentino, testigo di- el general Miaja, jefe de la primera división y presidente de la flamante recto de los aciagos días que se vivían, consignaba también una signi- Junta de Defensa de Madrid –establecida para mantener el orden en la ficativa anécdota: “Como nota de matiz que tiene indudable interés, ciudad sitiada– ofreciendo sus servicios, en cualquier sentido, para comunico a V.E. que ayer cuando me entrevistaba con el Ministro aliviar los padecimientos de la población civil. Julián Zugazagoitia Vayo irrumpió en su despacho el Embajador de los soviets señor Ro- relataría así aquellos momentos en que se intentaba evitar tragedias semberg (sic) que sin llenar la cortesía de pedir permiso para entrar ni aún mayores: “Los Diplomáticos, la Cruz Roja Internacional, buscan- quitarse el sombrero u abrigo, llegó hasta el Ministro en la actitud del do servir a la causa de ese mismo vecindario se interesan por Madrid. que ejerce una jefatura y procede con la desenvoltura propia de pa- Quieren mediar para que la ya inevitable caída de la capital no sea una trón”. Aunque existían relaciones diplomáticas entre España y Rusia derrota militar que autorice a los vencedores a hacer represalias. Creen desde 1933,198 recién el 21 de septiembre se dio a publicidad el nom- poder conseguir condiciones humanas de Burgos. No está claro para bramiento del embajador español en Moscú, recayendo el cargo en el todos que Madrid va a capitular? Dónde y con que hará Miaja la resis- tencia? Se presentan a él y lo hacen, con la mejor voluntad, su ofreci- 196 Claridad, Madrid, 8 de noviembre de 1936. 197 AMREA, caja 2, tomo IV, Madrid, 7 de noviembre de 1936, de Pérez Quesada a Castillo. 199 LUIS ARAQUISTAIN, “El comunismo y la guerra civil española”, en La Prensa, Bue- 198 ÁNGEL VIÑAS, “Los condicionantes internacionales”, en La Guerra Civil Española. nos Aires, 12 de julio de 1939. Ro años después, cit., p. 147 y ss. 200 Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. Memoria ..., 1936-1937, cit., p. 80. 138 139
    70. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA miento. Confían en un éxito satisfactorio. Las condiciones de la rendi- del material bélico y el apoyo externo necesario, del que hasta enton- ces había carecido. Por su parte, el Ministerio de la Gobernación se ción serán buenas. Se salvarán muchas vidas y Madrid dejará de pade- mostró activo en el objetivo de instaurar “un orden revolucionario en cer un suplicio, al final del cual, sin sombra de duda, precisa sus con- la retaguardia”. Una gran cantidad de reglamentación intentó superar tornos desoladores la derrota”.201 el caos de los primeros meses de la guerra: la tramitación de los asun- Miaja, representando el orgullo y la tenacidad del pueblo madrile- tos de la Dirección General de la Administración, la unificación de las ño que luchaba por evitar que la capital cayese, se negó a cualquier fuerzas de seguridad, asalto, urbanos, policía, la desaparición de las gestión que pareciera una rendición o que minara el espíritu de sus milicias obreras y las guardias antifascistas queriendo dar por termi- defensores. nada la indisciplina, el ascenso por méritos a todos los empleos de los Asentada la administración republicana en Valencia, el gobierno guardias de asalto, y con el objeto de cubrir vacantes necesarias, los pretendería que la nueva residencia oficial se rodeara de todos los rápidos ascensos de los alfereces de la Guardia Nacional Republicana. elementos que configuraban plenamente su condición de único man- Asimismo, se pretendía ir a la reorganización de los ayuntamientos, a do político legal de España, estando entre ellos la presencia de las base de que estuvieran integrados por representantes de los partidos representaciones extranjeras. Por otra parte, se insistía en la idea, tan- del Frente Popular y de las organizaciones sindicales. to en el gabinete como entre los diplomáticos, que si se producía la La Argentina penaba por España, organizándose por doquier co- toma de Madrid por las fuerzas de Franco, los jefes de las misiones lectas y beneficios para recaudar fondos con el objeto de mitigar en diplomáticas que allí habían quedado se inclinarían por reconocer al alguna medida los sufrimientos del pueblo español. El 23 de noviem- Gobierno nacional, produciéndose así una ruptura en masa de las rela- bre Pérez Quesada entregó a la Cruz Roja Española la suma de 500.000 ciones de esos países con la República. pesetas recaudadas en la Argentina para ser repartida entre sus hospi- La partida de los diplomáticos implicaba el abandono de los asila- tales. Su Comité Central, a través de su presidente doctor Aurelio dos, pues había sido descartada la posibilidad de salir con ellos de Romeo, agradeciendo la donación y las frecuentes visitas que realiza- Madrid. El asentamiento en Valencia, por esos días menos expuesto a ban los diplomáticos argentinos a los hospitales, interesándose por los los rigores de la guerra, se presentaba como más seguro y tranquilo heridos y por sus carencias, resolvió otorgar la gran placa de honor al que la permanencia en el frente mismo de batalla. En este sentido mérito al presidente Agustín Justo y al canciller Saavedra Lamas – señalaba Pérez Quesada que: “El gobierno de Valencia presiona a las distinción que se concedía por primera vez desde el inicio de la guerra embajadas a trasladarse allí, oponiéndonos mayoría diplomáticos de- civil. Otras condecoraciones se otorgaron también al subsecretario de bido a la gravísima situación en que quedarían los asilados. Mi criterio Relaciones Exteriores, Oscar Ibarra García, a Pérez Quesada y a los es quedar en Madrid hasta el final”.202 agregados Pepes, Jardón y Mugica.203 La Cruz Roja Española otorgó Largo Caballero era de la idea de que con la toma de Madrid el también la Placa de Honor y Mérito al embajador García Mansilla. enemigo no resolvería nada y en cambio el esfuerzo lo dejaría exhaus- Mientras, se multiplicaban los pedidos humanitarios. Los diplomá- to y desangrado. Buscaba, además, desdibujar la idea que había que- ticos, por expreso pedido del gobierno de Justo, se interesaron por la dado flotando de una huida a Valencia, al afirmar que la guerra co- vida de María y de Ramiro de Maeztu. Se vislumbró por esos días la menzaba en ese momento, cuando la República empezaba a disponer posibilidad de canjear al ex embajador de Primo de Rivera por la viu- da y las hijas del fusilado director de la Cárcel de Palencia, pero todo 201 Crónica de la Guerra Española, cit., Tomo III, p. 59. 202 AMREA, caja 2, tomo V, del comandante del 25 de Mayo al Ministerio de Marina, 203 para ser retransmitido a Relaciones Exteriores, desde el 25 de Mayo, anclado en Alican- “Distinción a Justo y a Saavedra Lamas”, La Prensa, Buenos Aires, 10 de diciembre te, 20 horas del 27 de noviembre de 1936. de 1936. 140 141
    71. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA fracasó. Maeztu, que había sido conducido el 1 de agosto a la cárcel tensa carta decía en sus principales párrafos: “[...] mi deseo es que de Ventas de Madrid, fue sacado de allí y fusilado el 28 de octubre en usted consiguiese, y vuelvo a repetirle lo creo capaz de ello, un permi- Aravaca. El PEN Club de Buenos Aires, a través de su presidente, so para ver a la familia Primo de Rivera presa en la cárcel de Alicante Carlos Ibarguren, realizó en la Cancillería diversas gestiones para que [...] también le agradecería me diese su impresión personal ya que sus representantes en Madrid se interesasen por la vida de José Anto- usted va tan a menudo a Alicante, sobre la tan discutida existencia o nio Primo de Rivera, en razón de que éste era socio de la institución no existencia de José Antonio Primo de Rivera. Es posible que si us- en Madrid, al igual que el presidente republicano Manuel Azaña. Des- ted consigue ver a su hermana ésta por medio de los carceleros o de de Buenos Aires se comisionó al cónsul en Alicante, Barrera, para algún miliciano o esos protectores que salen siempre pueda tener al- ello: “Estrictamente reservado: Mañana se verá el proceso contra Pri- guna idea exacta acerca de ello”.208 mo de Rivera. Tenemos orden de nuestro gobierno de gestionar no se El 24 de noviembre el Ministerio de Relaciones Exteriores argenti- le condene a muerte. Por otra parte la embajada alemana amenaza con no solicitó a sus diplomáticos en Madrid que se interesara, a pedido destruir Alicante si fuera ejecutado”.204 El historiador Ángel Viñas da del gobierno del Uruguay, por la suerte del periodista oriental Luis cuenta pormenorizada de los intentos alemanes por salvar a José An- Alfredo Sciutto. Tres días antes, Sciutto junto con los periodistas es- tonio.205 Asimismo refiere la sintonía entre el cónsul honorario del pañoles Manuel Casanova, José Meiras y Marín Chivitte, director, Reich en Alicante, von Knobloch, y el cónsul Barrera en la evacuación redactor y fotógrafo, respectivamente, del Heraldo de Aragón, de de “destacados elementos de la derecha”. Para noviembre, “con la Zaragoza, se habían extraviado en un cruce de carreteras, cayendo ruptura de relaciones diplomáticas con Alemania e Italia, las unidades prisioneros de los gubernamentales. García Mansilla recibió también de guerra de esas naciones se han retirado y en este puerto, que es al un cablegrama de la oficina de prensa del general Franco para que que más afluyen los buques de guerra extranjeros solo quedan los intercediera por la vida de los cuatro periodistas. Luis Sciutto fue argentinos, ingleses y franceses”.206 puesto en libertad a los pocos días. El interés por de José Antonio no decayó, aún cuando éste había La zona vasca, en tanto, era ampliamente trabajada por el cónsul sido fusilado el 20 de noviembre. A fines de marzo de 1937, el coman- Aquilino López, siguiendo instrucciones del embajador García Man- dante de uno de los buques enviados por la Argentina a España reci- silla. Cerca de navidad obtuvo la libertad de los jóvenes Marcos y bió en Marsella una carta singular, que llevaba impresa el símbolo de José María Munoa, del lado nacional, y de las familias Allende, de la Falange española de las JONS (Juntas de Ofensiva Nacional Sindi- Imaz, Careaga, Laiseca y Aguirre, vinculadas a la Argentina, del lado calista) y la denominación “Jefatura Provincial-Sección Femenina de de Euzkadi. Málaga”. Ella contenía un pedido revelador de las dudas que aún per- En diciembre, Pérez Quesada lograría la liberación de la duquesa sistían en algunos sectores nacionales sobre la suerte corrida por el de la Victoria, personaje de la nobleza española y que había sido antes fundador de la Falange, llamado por entonces el “Ausente”.207 La ex- de la conmoción de julio, presidenta de la Cruz Roja Española. La duquesa se hallaba recluida en la Cárcel de Mujeres desde comienzos 204 AC, Alicante, s/f, de Barrera a Casari. Ver FERNANDO DÍAZ PLAJA, La guerra en de la guerra, cuando una orden oficial estableció la liberación de todas España en sus documentos, Barcelona, Ediciones Marte, 1966; GUILLERMO CABANELLAS, La guerra de los mil días. Nacimiento, vida y muerte de la II República las mujeres detenidas mayores de sesenta años, siempre y cuando no Española, Buenos Aires, Grijalbo, 1973. se tratara de personas relevantes. El nombre de la duquesa, Carmen 205 ÁNGEL VIÑAS, Guerra, dinero, dictadura, Barcelona, Crítica, 1984, pp. 60-97. Angolotti y Mesa no significaba mucho, y algún desprevenido la in- 206 AMREA, Alicante, 21 de noviembre de 1936, de vice cónsul a ministro, cit., en RI- CARDO E. IRURZUN, Crucero 25 de Mayo, cit., s/p. 207 LUIS SUÁREZ FERNÁNDEZ, Franco, la historia y sus documentos. Tomo 1, Ma- 208 AC, Málaga, 19 de marzo de 1937, de Carmen Werner a capitán Casari. drid, Urbión, 1986, p. 71. 142 143
    72. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA cluyó en la lista. Pérez Quesada acompañado por su esposa la retiró France, que partió de Toulouse, puesto a disposición por el gobierno de la cárcel para ser luego alojada en la embajada argentina. francés, y que consiguió llegar a Madrid, zafándose de los aeroplanos Debido al prolongado lapso que habían demandado las negocia- nacionales. A su llegada fueron transportadas en cuatro automóviles ciones para la salida de una parte de los asilados, y siempre en la de la embajada. El cargamento era realmente sustancioso: 24 jamones creencia de que finalmente serían evacuados, no se habían tomado las de York, 30 jamones de Bayona, embutidos y salchichón, 70 kilogra- suficientes providencias para mantener abastecida a la embajada ar- mos de queso y 200 de corned beef. gentina y sus distintos anexos. Tampoco se podía esperar que el go- De vuelta del viaje a Marsella el 5 de diciembre, el Tucumán regre- bierno, empeñado en la defensa de la ciudad, las facilitara. En Madrid só trayendo para la embajada en Madrid, 144 kilogramos de carne en se dejaba sentir la carestía de alimentos, a lo que se sumaba la especu- conserva, 50 de manteca, 25 de café, 25 de chocolate, 300 de azúcar lación de algunos comerciantes con los artículos de primera necesi- y 61 de queso Holanda. Además llevaba carbón, fósforos y 6.000 ci- dad. El Cuerpo Diplomático no logró escapar a esas estrecheces, aun- garrillos. Todos estos artículos, al igual que los que transportó el 25 que siempre estuvo mejor provisto que la población en general. de Mayo, eran estibados por la propia tripulación de los navíos para Las comunicaciones entre Madrid y París, que fueron mejorando evitar mayores gastos. Los cargamentos de provisiones llegaban a con el transcurrir de los días, mantenían informado a Le Breton sobre Madrid desde Alicante en ferrocarril o en los camiones al servicio de la situación de la embajada y acerca de sus más urgentes necesidades la embajada. y carencias. Ya desde fines de septiembre las vituallas de la sede ar- La última travesía del 25 de Mayo también sería aprovechada para gentina se habían ido reduciendo a sardinas, garbanzos y porotos se- este transporte. Dada la mayor capacidad del crucero se enviaron dos cos. Con los medios a su disposición, y con el transporte que le po- toneladas de carbón –que fueron recibidas con regocijo por los asila- dían ofrecer los navíos argentinos y algunos aparatos de la Air Fran- dos de la embajada en vista de la baja temperatura reinante, aunque la ce, el embajador en Francia organizó el abastecimiento casi a la per- mayor parte del envío fue guardado para ser empleado en las cocinas– fección. Las compras de alimentos las realizaban las más de las veces como así nuevas remesas de alimentos, entre los que se contaban 50 el propio embajador acompañado por otros diplomáticos argentinos y kilogramos de bacalao. Los marinos argentinos y Pérez Quesada de- era común verlos cargados de paquetes por las calles parisinas. bían, en pro del mantenimiento de buenas relaciones con las autorida- El mes transcurrió en relativa calma en el frente de Madrid, ya que des republicanas, extremar su generosidad: “Vienen 1.000 k. más de no se desarrollaron grandes ni prolongados enfrentamientos. El “ge- leche condensada y para hospitales de sangre vienen 1.100 k. aproxi- neral invierno” relegó los ataques nacionales y las réplicas republica- madamente de corned beef en latas en vez de 2.000 k. que deseaba nas a una retaguardia aprovechada para la reorganización y el refuer- zo de efectivos y materiales de ambos bandos. En ese lapso, la Junta de Defensa de Madrid comunicó a los diplomáticos que, debido a las situaciones emergentes de la guerra, su aprovisionamiento, se realiza- ría a través de cartillas de alimentación que cubrirían las necesidades estrictas del personal de las embajadas y legaciones, y de las personas a su servicio directo. El impacto fue relativo en la sede argentina merced a las medidas llevadas adelante por Le Breton. Ya la primera semana de noviembre, Apuntes y ayuda memoria del comandante del 25 de Mayo, Miguel A. Ferreyra. un cargamento de provisiones había sido llevado en un avión de Air Fuente Archivo de la familia Casari 144 145
    73. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA embajador Madrid, lo mejor es dividir el corned beef en latas por ese foro la injerencia de los países fascistas (Alemania, Italia y Portu- mitades: una para la Embajada y otro mitad para el H. de sangre”.209 gal) en la guerra civil. Sin embargo, la palabra de Álvarez del Vayo fue También el Cuerpo Diplomático acreditado en Madrid dispuso de recibida en un “ambiente de premeditada indiferencia”. los buques argentinos para lograr el aprovisionamiento de sus sedes. Desde Buenos Aires, Saavedra Lamas remitió instrucciones para el El embajador Núñez Morgado enviaba al cónsul chileno en Marsella cónsul acreditado en Ginebra, Carlos Alberto Pardo, para que apro- la lista de alimentos que se precisaba para ser comprados en la casa vechando la presencia del ministro español tratará con él, de forma Frencynet, pagándoles a través de giros realizados sobre el Banco de privada, la cuestión de los asilados en la embajada argentina en Ma- Londres y embarcando la mercadería en el 25 de Mayo que la deposi- drid. Allí, Álvarez del Vayo le confirmó a Pardo la buena disposición taba en puertos españoles. del gobierno republicano para llegar a satisfacer las pretensiones ar- Aviones de Air France hicieron otros envíos de mercaderías para gentinas. la embajada argentina, siempre limitados por las contingencias de las 3.7. Engranajes de la solución argentina: el torpedero Tucumán y acciones bélicas, transportando cargamentos de leche condensada, el Consulado de Alicante fósforos, galletitas y porotos secos, al igual que jugo de tomates y Parecía evidente que si se prolongaba mucho más el asedio de Madrid naranjas para los niños. Le Breton buscó de satisfacer otras urgencias se haría cada vez más difícil enviar alimentos, al mismo tiempo que la menos materiales, pero igualmente necesarias para asegurar el sosie- presencia de tantos refugiados españoles en el local de la embajada go de aquellos que transcurrían sus días en el encierro, con el temor argentina constituía una grave responsabilidad para el gobierno de no lejano de un asalto que diera fin trágico a su asilo: seleccionó libros Justo. El embajador Le Breton, designado por Saavedra Lamas como y revistas, en especial sudamericanas, inglesas y francesas; y para las responsable de la operación de evacuación, se dispuso a actuar para fiestas de fin de año adquirió juguetes, árboles de navidad, velas, bom- acelerar los trámites: “Considero urgente liquidar esta situación que bones, cajas de harina láctea y botellones con frutas para los niños y no puede prolongarse y en comunicación V.E. con Pérez Quesada le juegos de ajedrez y dominó para los mayores. agradeceré defina posibilidades prácticas [...], por intermedio de Par- El 10 de diciembre dio comienzo en Ginebra la nonagésima quinta do en Ginebra se combinó con del Vayo facilitaría éste la evacuación sesión extraordinaria del Consejo de la Sociedad de las Naciones. Allí, hacia Valencia”.210 su presidente y representante chileno embajador en Londres Agustín Pérez Quesada también reflejaba la tensa situación que se venía Edwards, trazó un panorama de la situación de los asilados haciendo dilatando y que tendía a involucrarlo cada vez más peligrosamente: ver la urgente necesidad de permitir su salida con todas las garantías, “Agudizaríase campaña contra diplomáticos excepción de Inglaterra pidiendo que actuara como garante de dicha evacuación la Cruz Roja y Méjico que Miaja considera amigos. Clasificaríame de fascista man- Internacional. Álvarez del Vayo se negó a permitir la intervención de teniendo prescindencia”.211 Cuatro días después comunicaba un mo- la Sociedad de las Naciones en lo que la República Española no se mentáneo mejoramiento del panorama: “Entiendo que la Junta de consideraba obligada a cumplir, como era el caso del derecho de asilo, Defensa ha ordenado el cese de la campaña contra Embajadas y asila- puesto que no había firmado ninguno de los convenios que reglaban su práctica, reiterando la firme disposición de su gobierno de exami- nar las evacuaciones de los refugiados directamente con cada uno de 210 AMREA, cit., caja 2, tomo V, Buenos Aires, 29 de diciembre de 1936, de Saavedra Lamas a Le Breton. los países interesados. A su vez, el gobierno español, denunciaba en 211 AMREA, cit., caja 2, tomo IV, del comandante del Tucumán al Ministerio de Marina, para ser retransmitido a Relaciones Exteriores, desde Tucumán anclado en Alicante, 17 209 AC, ayuda memoria del comandante Ferreyra, a bordo del 25 de Mayo, s/f. horas del 7 de diciembre de 1936. 146 147
    74. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA dos. Deberíase a inspiración del gobierno de Valencia, mientras ventí- el mayor número de asilados que solía transportar en cada viaje obligó laselo en Ginebra”.212 No obstante, en diciembre el gobierno de Valen- a que debieran utilizarse también la cubierta del torpedero, en cuya cia le concedería a Pérez Quesada una ‘medalla de oro’ de la Repúbli- toldilla se colocaba una cenefa o cortina que luego era cerrada –pre- ca con un Diploma elogiosísimo”.213 tendiendo así aminorar los riesgos climáticos– en donde libremente se Pero no se ofrecían posibilidades a largo plazo en Madrid: “Debo acomodaban los hombres provistos de sillones tijera o reposeras y de agregar que Pérez Quesada ha dispuesto enviar a su señora a Francia, catres de campaña. lo que hará todavía menos fácil su situación después de cinco meses Periódicamente se recibía la chata aljibe del puerto alicantino de una actuación llena de serias preocupaciones cuyo mérito V.E. ha con cuarenta toneladas de agua potable, para las necesidades de la apreciado”.214 tripulación y asilados. Los pasajeros, al igual que la dotación del El 21 de diciembre el torpedero emprendió su segundo viaje desde buque, participaban de un rancho único, que en dos o tres turnos Alicante con ochenta y seis pasajeros –algunos eran asilados que ha- permitía un abundante alimento. La vajilla incluía platos y cubier- bían estado alojados en la embajada de Madrid y otros eran refugia- tos de aluminio, vasos de vidrio y tazas de loza. Los marinos ar- dos de Málaga– pasaje que se completó con cuarenta y una personas gentinos confraternizaban con los pasajeros, ya fuera en pláticas, que subieron en la nueva capital republicana. Al estar de la lista de organizando partidas de ajedrez o interpretando tangos. Cuando embarque, subieron en Alicante, cuarenta argentinos, cuarenta y cua- algún asilado de significación estaba a bordo o cuando subían fun- tro españoles –entre ellos, Ismael Granero, con carnet militar–, un cionarios republicanos a almorzar, los capitanes acostumbraban a italiano y un suizo. Embarcaron en Valencia veintitrés argentinos y atenderlos en su cámara particular.215 Un plato de agasajo para las dieciocho españoles. visitas era una magnífica “mayonesa de ave”, especialidad de la El gobierno republicano utilizó los servicios del torpedero Tucu- cocina. El servicio de mesa de las cámaras de los comandantes mán para embarcar en él funcionarios diplomáticos españoles que incluía copas de cristal para licores, para vino común y para sau- debían dirigirse al puerto de Marsella con el fin de emprender el viaje ternes, vasos de cristal para agua, fruteras del mismo material, ta- a Sudamérica. Se trataba del nuevo encargado de Negocios de la em- zas de porcelana y servilletas de hilo.216 bajada española en la Argentina (que iba a hacerse cargo de la misma Dos oficiales del torpedero Tucumán se casaron con refugiadas en reemplazo de Enrique Díez-Canedo), Felipe Jiménez de Asúa, jun- españolas que conocieron durante las misiones de salvamento y con to con su esposa y el agregado de prensa, José Venegas, que había las que formarían hogar en la Argentina: el teniente de fragata Hora- abordado el buque argentino el 22 de diciembre en Valencia. cio Marcó del Pont y el ingeniero maquinista de segunda Manuel Fon- La función de los marinos argentinos no concluía cuando los asila- tal –la que sería su esposa, Haydee Arrieta era hija de un comerciante dos ponían pie en la cubierta, sino que se prolongaba hasta su poste- español, dueño de una sastrería en Alicante. rior desembarco. A los refugiados que llegaban, por lo general en malas La discreción era norma entre la tripulación de los buques, siendo condiciones higiénicas, se les brindaba comodidades para que pudie- los más hábiles y arrojados los elegidos para cumplir las misiones de ran bañarse. Las mujeres y niños, como también los enfermos y ancia- salvataje, aunque la mayoría de las operaciones quedaban circunscrip- nos, eran alojados en los camarotes de la tripulación, e inclusive de la tas únicamente al capitán y al pequeño grupo designado para su eje- oficialidad cuando era menester. La menor capacidad del Tucumán y 215 Tanta era la popularidad del plato que el vicecónsul Barrera le recomendaba al capitán 212 AMREA, cit., 11 de diciembre de 1936. Casari que mandara prepararlo cuando se esperaban visitas de importancia, en AC, de 213 JAVIER RUBIO, cit., p. 55. cónsul argentino en Alicante a Comandante del Tucumán, s/f. 214 216 AMREA, cit., tomo V, París, 28 de diciembre de 1936, de Le Breton a Saavedra Lamas. AGA, Tucumán, Legajo 27. Carpeta de Roles. 1932-1937. 148 149
    75. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA cución. La tripulación, por lo general, desconocía los nombres y la sobre el ambiente local y acerca de la amplia confianza que gozaba en significación de cada refugiado en particular. el puerto el buque argentino, con la esperanza que ello facilitaría los Surtos en la rada de Alicante, el 31 de diciembre el capitán de fra- embarques. A bordo, pero de incógnito, se encontraba López Laca- gata Casari emitió la orden de buque número 14 en la que deseaba a rrere con instrucciones impartidas por Le Breton. su tripulación un feliz año nuevo. La ocasión se presentó adecuada Alentados por las circunstancias que parecían favorables, Pérez para hacer un balance de lo actuado hasta el momento. Casari instaba Quesada repitió la visita y logró hacer embarcar en el torpedero im- a sus subordinados para que valorizaran aquella oportunidad para portantes personalidades: la duquesa de Santa Cruz, el ex jefe de la mostrar a los europeos que la Argentina no podía ser considerada sección Europa del Ministerio de Estado español José Pan de Soralu- “como una de tantas republiquetas sudamericanas, en donde los ma- ce, el capitán de caballería Luis Cabañas, que había actuado en el lones de indios atacaban frecuentemente las poblaciones indefensas y primer alzamiento producido contra la Segunda República en agosto casi coloniales”. Cierto que eran muchos los beneficios que de una de 1932, el abogado José Hidalgo Delgado. El cuñado de Cabañas, misión –inédita para los marinos argentinos– como esa podía extraer- César Rubio Sandoval también logró alojarse en el Tucumán. En los se: “Pensad que una palabra o un acto generoso hacia un pasajero, es papeles personales de Casari existe una carta fechada en Tudela el 10 tan valioso al país como un brillante ejercicio de tiro, en donde se de enero de 1938, calle Soldevilla 12, dirigida a Buenos Aires que rompa un blanco a cañonazos [...] Pero nunca todo esto os haga des- dice: “Muy distinguido y querido sr. Comandante Casari: Le escribo cuidar, ni siquiera un poco, que sois tripulantes de un buque de gue- un poco retrasado por haberme impedido hacerlo ante mis deberes rra, cuyas armas y mecanismos deben estar listos a ponerse en acción militares. No quiero que pase un día sin que tenga Ud. de un español en cualquier momento, con rapidez y precisión”. de verdad, infinitamente agradecido el vivo deseo de que el año 1938 La solución argentina comenzó a gestarse una vez abandonada la traiga para Ud. toda la inmensa felicidad que yo le deseo y que Ud. se primitiva idea del transporte de los asilados por vía aérea. A partir de merece [...] Ni un momento he olvidado las infinitas atenciones que allí se negoció con el legítimo gobierno español la salida por un tra- tuvieron Uds. con nosotros. No las olvidaré mientras viva y pido a yecto terrestre hacia Alicante con todas las garantías oficiales. Acom- Dios me dé pronto una ocasión en que poderles demostrar mi enorme pañados por los diplomáticos argentinos fue posible que los asilados agradecimiento [...] Como es difícil que me recuerde, ahí va esta foto- abandonaran Madrid. Las partidas de la esposa y la hija de Pérez Que- grafía. Alguno de sus oficiales recordara que subí al Tucumán en Ali- sada, como también de la madre y la hermana de Jardón, que eran cante el día 2 de enero de 1937, haciendo el viaje desde Madrid, con llevadas al extranjero para evitar un peligro que no cedía, contribuyó pasaporte de ‘loco’. César Rubio”. a disimular el primer envío. Con estos pasajeros, el Tucumán zarpó con rumbo a Almería, El 2 de enero Pérez Quesada y la comitiva arribaron a Alicante en donde el 5 de enero fueron embarcados otros veinte: doce argenti- automóviles pertenecientes a la embajada. Jardón suministró a la re- nos, seis españoles con pasaportes visados y autorizados para aban- presentación argentina dos Rolls Royce de su propiedad; luego serían donar España y otros dos españoles sin pasaportes que “lo hicie- utilizados también los camiones encargados de transportar las provi- ron usando el derecho de asilo, ya que se presentaron a bordo so- siones y autobuses facilitados por el mismo gobierno republicano. licitando amparo”,217 tratándose de Gabriel Callejón Lirola y Sera- Pérez Quesada visitó inmediatamente al capitán Casari a bordo del fín Giménez Baena. El torpedero estuvo de regreso en la mañana Tucumán, con el objeto de ponerlo al tanto del clima que se vivía en Madrid y de las gestiones que se estaban llevando a cabo para lograr 217 AC, Marsella, Marsella, 7 de enero de 1937, carta del capitán de fragata Mario Casari la evacuación total de los asilados. Por su parte, Casari le informó a ministro de Marina, Eleazar Videla, fols. 6 y 7. 150 151
    76. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA del 6 en Alicante y permaneció hasta el momento de su partida. enormes ventajas. El cónsul en Alicante y Pérez Quesada, la noche del Allí subieron a bordo otras cincuenta y siete personas, entre ellas 6, luego de haber despedido al torpedero en el puerto, se reunieron en un diplomático suizo; no obstante varias de las cuales lo hicieron, una cena privada, en donde la conversación recayó en la cooperación otra vez, eludiendo los controles portuarios. Como en casi todos tan eficaz que estaba prestando el buque argentino. Allí, Pérez Quesa- los viajes, no faltaron incidentes en el momento del embarque. Así da le comunicó a Barrera que enviaría un segundo informe al Ministe- relataba el capitán Casari uno surgido en esta ocasión: “hubo de rio de Marina argentino –ya había escrito anteriormente otro laudato- registrarse un inconveniente pues un comandante médico español, rio para el desempeño del Tucumán– con el fin de poner de manifiesto que prestaba servicios embarcado en un buque de la Base de Car- la admirable actuación del capitán Casari y los hombres a su mando, tagena, logró llegar a bordo valiéndose de estratagemas, pero como para que tan buenos servicios fueran reconocidos. había presentado a las autoridades de emigración sus documentos de Por su parte, el día de su arribo a Marsella, Casari remitió al minis- identidad estas advirtieron, cuando ya dicho señor estaba a bordo del tro Videla una extensa carta en la que le comunicaba todo lo actuado Tucumán, la personalidad del mismo, razón por la cual enviaron a por el barco hasta el momento. Refiriéndose a ese viaje que se efec- bordo un delegado de la organización sindical para que lo reclamase. tuaba con un contingente tan importante diría: “El buque condujo un Negada su entrada y a fin de solucionar el incidente en forma que no pasaje de gran significación pues la mayoría de las personas pertene- quedara comprometida la situación de confianza de que goza el bu- cen a familias de la más rancia nobleza y aunque, por no ser extenso, que, se dio intervención al señor Pérez Quesada. Logrando amplia- no citaré nombres propios destacaré que venía a bordo la hija de los mente el propósito zarpé para Marsella después de haber empleado 4 duques de Veragua, descendientes directos de Cristóbal Colón, y la horas en la solución del incidente”.218 A las 18 horas del 6 de enero ya marquesa de la Riva que une a su nombre su carácter de religiosa; el viajaban rumbo al puerto francés. Durante la noche, los marineros resto del pasaje todo a la altura de la anterior, excepción hecha de argentinos, ante el crecido número de niños que viajaba en esa trave- algunos argentinos de situación modesta que vuelven a la Patria”. sía, decidieron brindarles una distracción. Siendo el día que culminaba Casari señalaría la difícil actuación que les tocó a los hombres del el de Reyes, tres marineros se disfrazaron de los monarcas de Oriente, Tucumán: “No faltó quién, en reuniones amistosas, se expresara en el y repartieron entre los pequeños evacuados algunos juguetes y rega- sentido que no hacíamos más que llevar gentes de derecha o ‘faccio- los que el comando del Tucumán había mandado comprar en los co- mercios de Alicante antes de la partida, para lo cual también se había hecho una colecta entre los tripulantes. Comenzaba a percibirse, sin desmerecer el accionar del crucero 25 de Mayo, que el torpedero Tucumán, su capacidad de más rápida maniobra, su tripulación y especialmente, el trato llano y simple, el temperamento campechano pero decidido del capitán Casari se ade- cuaban a los momentos decisivos de las masivas evacuaciones de asi- lados. Hallándose el comandante del Tucumán habilitado a conceder el asilo según su propio arbitrio, la simpatía que se granjeo fue una condición que le dio a la Argentina y a sus representantes en España 218 AC, cit., fol. 7. Plana Mayor del torpedero Tucumán. Fuente Archivo de la familia Casari 152 153
    77. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA sas’, mis respuestas fueron siempre que no averiguábamos a que par- las dos tendencias de las naciones europeas: los fascistas y los marxis- tido o ideología pertenecían, que los portalones del buque estaban tas, por la primera tienen participación activa con ayuda en hombres y abiertos a toda persona que era perseguida o tenía su vida en peligro dinero Alemania, Italia y Portugal, por la otra parte en primer término por cuestiones de orden común”.219 Y añadía: “Es indudable que auto- los rusos y en segundo Francia [...] Analizando las causas producto ridades de la zona roja, ya sea del gobierno o sindicales, se interesa- del estado actual puede decirse que la culpabilidad recae íntegramen- ban por la suerte de amigos o parientes que no profesaban la ideología te de tiempo ha en los dirigentes de los destinos de España y las razo- política social en boga en la zona roja; muchos de ellos nos debían el nes son, que no ha habido la debida preocupación de los gobiernos en favor de haberlos embarcado en el buque y así por reciprocidad, faci- la instrucción pública, salud pública y bienestar de la masa del pueblo, litaban, a sabiendas, muchos embarcos clandestinos. Por otra parte, es evidente y llama la atención la ignorancia, las lacras y la miseria en los elementos que verdaderamente procedían con espíritu sanguíneo que ha vivido y vive, en general este pueblo [...] Los republicanos eran relativamente pocos; la mayoría comprendía perfectamente lo impotentes por sí solos para llevar adelante la nueva Constitución de humano de nuestra labor; otros aceptaban, contrariando sus convic- la república, la que considero moderada, tuvieron que apelar a la ayu- ciones, el estado de cosas imperante y se constituían en personas in- da de las organizaciones sociales, comunistas, marxistas, anarquistas, formantes y actuaban a favor de los embarcos clandestinos, contra- todas ellas adheridas a la Tercera Internacional y obedientes de las riando disposiciones expresas sobre vigilancia y control”.220 órdenes de Moscú, para oponerse a los partidos conservadores [...] Una anécdota que publicaría el periodista argentino Vicente Sán- uno oye decir a los republicanos que su situación es la de tener al chez Ocaña en el periódico argentino Aquí Está!, resalta la llaneza de enemigo al frente y la revolución a la retaguardia”.222 Casari: “Me han contado que, cierta vez, una persona recomendando En la correspondencia con el ministro Eleazar Videla, Casari se al capitán Casari un salvamento, le encarecía la urgencia: refirió con amplitud a la Marina de Guerra española, señalando que la —Que vayan de prisa, capitán! No se puede hacer esperar más a oficialidad había sido prácticamente sacrificada en masa al producirse ese caballero. el alzamiento, quedando al mando de los buques el elemento de poca —En tanto riesgo se halla? –inquirió el capitán. graduación y en tal escasa cantidad que no alcanzaban a tener un ofi- —Sí. Pero, además, es que se trata de un marqués, personaje de cial, ya sea del cuerpo general o auxiliar, por buque, puesto que hubo primer categoría en la corte de don Alfonso ... casos de comandantes nombrados de entre los maquinistas o de la Pero el comandante del Tucumán no le dejó concluir la enumera- marina mercante. La única misión de estos estribaba en decir el rumbo ción de títulos y merecimientos: en el que se debía navegar para desplazarse por el mar, pero todas las —Che, amigo: si ese señor se ve mal, procuraremos sacarle del demás disposiciones eran adoptadas por un Comité de Cabos de a atolladero, pero como a los otros. A mí la Argentina no me ha manda- bordo. El capitán argentino se lamentaba del estado calamitoso de do acá a salvar marqueses, especialmente, sino a salvar hombres”.221 higiene en que habían caído los buques en manos de los republicanos El capitán Casari, llevadas ya varias semanas de actuación en los y de la falta de eficiencia en los distintos servicios, imperando a bordo puertos peninsulares, se había formado un juicio personal sobre los el desorden más absoluto; no se realizaba instrucción y eran muy po- sucesos españoles: “[...] la lucha entablada en España es la lucha de cas las horas que se permanecía en el buque, únicamente por la maña- na. La escuadra, en desastroso estado, se había quedado embotellada 219 AC, comisión a España, II parte, Buenos Aires, 31 de julio de 1937, Mario Casari en el puerto de Cartagena. (fdo.), pp. 10-11. 220 AC, cit., p. 21. 221 222 AC, “Adios al capitán Casari”, Aquí Está!, s/f. AC, Marsella, 7 de enero de 1937, de Casari a ministro Videla. 154 155
    78. DIPLOMÁTICOS Y MARINOS ARGENTINOS DURANTE LA CRISIS ESPAÑOLA transmitían a los bu- Casari expuso los motivos que, a su juicio, habían contribuido a la ques nacionales. In- insubordinación de los marineros hacia sus oficiales, y el hecho in- glaterra tenía de esta- usual de que las tripulaciones no hubieran acompañado, aunque no ción por lo menos un por principios comunes, si por obediencia, respeto y solidaridad a sus torpedero en cada superiores, en el momento decisivo de la sublevación: “[...] que la puerto republicano, y oficialidad ha vivido muy alejada de las tripulaciones a sus ordenes no Casari sospechaba ocupándose en absoluto ni de su instrucción, ni de sus necesidades o que con el objeto de aspiraciones y hasta la administración de los castigos disciplinarios ejercer un futuro con- estaba abandonada; así ocurrió que todo quedaba en manos de los trol sobre las minas de suboficiales y clases quienes achacaban cualquier deficiencia o el ri- mercurio de España, gor de los castigos, a los Oficiales. Por su parte, los suboficiales y Botadura del ARA Tucumán (10 de octubre de 1928). Astillero mantenían una actitud clases creyeron convencerse que la oficialidad estaba demás ya que en Samuel White & Co. Cowes, isla de White, Inglaterra de ayuda al gobierno los buques los que habían y deshacían eran ellos; por ellos se introdujo republicano. Los buques ingleses realizaban viajes en flotillas de puer- la propaganda roja a bordo de los buques y en los Arsenales, creándo- to en puerto y su constante deambular por aguas españolas les había se un estado de odio hacia la oficialidad y atrayendo hacía sí gran permitido afirmar que por entonces no existían minas en el mar Medi- parte de la marinería que era más o menos indiferente”. Más adelante terráneo, como también que los republicanos no disponían de elemen- agregaba, “[...] otra cosa es la despreocupación de la oficialidad, a tal tos para colocarlas. La presencia de Francia se hacia visible a través punto que ignoraba lo que pensaba el personal; también había una del recorrido que dos veces por semana sus buques de guerra realiza- falta absoluta de control que permitió la introducción de elementos de ban por todos los puertos del Levante para embarcar refugiados, en propaganda y armas”.223 especial súbditos franceses. En lo que se refería al buque a su mando, Casari estaba convencido La maquinaria que se estableció en torno al Consulado de Alicante de que tanto la plana mayor, cuanto los suboficiales, clases y marine- y a su vicecónsul Lorenzo Barrera fue un ingrediente sustancial en el ría del Tucumán, se encontraban conformes y animados de un gran éxito de conjunto que la Argentina obtuvo en la evacua