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Velasco el pensamiento_vivo_de_la_revolucion

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  • 1. VELASCO:EL PENSAMIENTO VIVODE LA REVOLUCIONrubèn ramosAgosto, 1975Diciembre, 2009Abril, 2012 1
  • 2. In memoriam:Juan Velasco AlvaradoCarlos Delgado Olivera 2
  • 3. Índice TemáticoDedicatoria 2Prólogo a la edición 2012 7Prólogo a la edición 1975 9Explicación necesaria 13 I. LA REVOLUCIÓN PERUANA 17 Su autonomía conceptual 18 El nuevo ordenamiento económico-político y el modelo societal 20 Democracia, humanismo y revolución 24 Revolución, moral social y conciencia política 26 II. LAS FUERZAS ARMADAS Y LA REVOLUCIÓN 30 El Ejército 31 La Marina 33 La Fuerza Aérea 34 Las Fuerzas Policiales 35 El CAEM 36 III. GOBIERNO, PUEBLO Y FUERZA ARMADA 39 La Fuerza Armada, ¿por qué? 40 Nuestro propósito y compromiso 41 Nuestra segunda independencia 43 Un gobierno para los de abajo 44 Lo que nunca antes se hizo 45 La tarea de gobernar 46 Lo que somos y nuestra legitimidad 47 Un equipo 48 Un nuevo estilo 50 ¿Hasta cuándo? 51 El Plan de gobierno 53 Pueblo y Fuerza Armada 56 Civiles y militares 57 IV. DESARROLLO Y REVOLUCIÓN 60 Desarrollo y proceso Revolucionario 61 Desarrollo, crecimiento económico y transformaciones estructurales 62 Desarrollo y Estado 64 Desarrollo y planificación 65 Desarrollo y financiación 66 Desarrollo e industrialización 68 Desarrollo, desocupación y subempleo 72 3
  • 4. V. REFORMA AGRARIA 74 Autenticidad y naturaleza excepcional 75 La Ley 76 Su aplicación 78 Los bonos 79 El tribunal agrario 80 Una nueva fisonomía 80 Reforma agraria y participación 81 Qué queda por hacer 82 Campesinos y técnicos 84 La Confederación Nacional Agraria 85 VI. COMUNIDAD LABORAL, PROPIEDAD SOCIAL Y ESTADO 87 La Comunidad industrial 89 Las Empresas estatales 90 La propiedad social 91 VII. LA REVOLUCIÓN Y EL EJERCICIO DE LA POLÍTICA 94 En lo económico 96 En lo cultural y educativo 100 En nuestras relaciones internacionales 105VIII. PARTICIPACIÓN, MOVILIZACIÓN SOCIAL Y TRANSFERENCIA DELPODER 110 Qué es, para qué, cómo 111 De quiénes 114 El SINAMOS 117 IX. PARTIDO, SINDICATOS Y REVOLUCIÓN 120 Pluralismo, militancia y partido 121 Partidos y Revolución 123 Sindicatos y Revolución 125 X. UNIVERSIDAD Y REVOLUCIÓN La construcción de la libertad 127 Crítica y discrepancia 128 Crisis, nueva ley y participación real 129 Universidad y heterodoxia 131 XI. PRENSA Y REVOLUCIÓN 133 La distorsión de la verdad 134 Hacia una auténtica libertad de expresión 134 XII. MORALIZACIÓN Y MORALIDAD 137 Una naturaleza institucional distinta 138 Una justicia ágil veraz 140 Las autoridades 141 4
  • 5. Los servicios públicos 141 La Contraloría General 142XIII. LA CONTRAREVOLUCIÓN 143 Su verdadera causa, su estrategia 144 Los argumentos para el ataque 145 Dónde están y quiénes son los enemigos de la revolución 150 Prensa y contrarrevolución 153 La SIP y el intervencionismo 155 Oligarquía y contrarrevolución 157XIV. ANTIIMPERIALISMO Y REVOLUCIÓN 164 IPC, reivindicación y dignidad 165 200 Millas: soberanía 168 La Cerro: voluntad antiimperialista y emancipadora 169 Anti-imperialismo y recursos naturales 170 Anti-imperialismo y seguridad 172 Perú, tercer mundo y antimperialismo 173 Perú, tercer mundo, antimperialismo e industrialización 178XV. REVOLUCIÓN, INTEGRACIÓN Y NO ALINEAMIENTO 182 Nuestra vocación unionista 183 Nuestro no alineamiento 188 Nuestra fidelidad al legado de Ayacucho 190REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 195 5
  • 6. 6
  • 7. Prólogo a la edición 2012El 3 de octubre de 1968, el general Juan Velasco Alvarado y cuatro coronelesprogresistas del ejército peruano, rescataron de manos del gobierno y los partidospolíticos representantes del Imperio y de la oligarquía nacional, la dignidad quenos legara, José Gabriel Condorcanqui.Siete años después, el capítulo abierto de profundas transformacionesestructurales y de participación popular, que introdujeron al Perú en lamodernidad, se vio trastocado por la felonía de otro general que, de la mano conel FMI y sus ensayos de ajuste de la deuda externa, revirtió todo lo hecho yempezó a “reconstruir” el presente a partir del pasado.Han transcurrido 44 años del inicio de esa experiencia y las nuevas generacionesapenas saben lo que vivió el Perú entre 1968 y 1975. La derecha peruana a travésde sus medios, de sus mensajeros del odio y del control de la institucionalidad quesirve a sus intereses, se ha encargado, sistemáticamente, de estigmatizar elperíodo de cambios que vivió el Perú, atribuyéndole epítetos que sólo dan cuentade su a-historicidad y mediocridad en la que vegetan.Este libro, rescatado de la requisa ordenada por el entonces ministro del interiordel gobierno de la llamada “segunda fase” tras el “golpe institucional” contra elgeneral Velasco, ha sobrevivido al tiempo y lo seguirá haciendo, como testimoniovivo del aporte que civiles y militares de ese entonces, hicieron a la teoría políticade los procesos de cambio.Hoy, en circunstancias en que pueblos de América del sur viven el hervor de suliberación económica, política, social e ideológica, como Cuba hace más de 50años, con igual vocación antiimperialista y clara visión integracionista, este librocobra, no sólo vigencia, sino persistente actualidad.rubén ramos,marzo, 2012. 7
  • 8. PRÓLOGO (1975) 8
  • 9. Este es un libro que, sin pretender ser final ni definitivo, intenta iniciar la tarea deseguimiento y comprensión de una experiencia revolucionaria que en el campo dela teoría política y en el de la economía se define inédita. Y es que no hay formavaledera de aprehender un hecho, en esencia social, si ella se sustrae a laconfrontación entre la teoría y la praxis entre la idea y la acción. No de otra formapuede convenirse la naturaleza dialéctica del cambio.Mas, el grado de ajuste entre la voluntad política que anima a quienes conducen laRevolución entre nosotros y los hechos en que aquélla se plasma, no podránjamás deducirse desde la perspectiva de la teoría y la concepción de otrosmovimientos de liberación surgidos de realidades diferentes a la nuestra. Es decir,desde la perspectiva de voluntades políticas afincadas en maneras diferentes deconcebir la relación entre los hombres. Esto es, en maneras diferentes de concebirel derecho al ejercicio del poder.Sí podremos aproximarnos al entendimiento cabal de lo que entre nosotrossucede desde hace ya casi siete años, cuando enfrentando el reto que suponeeludir el facilismo y sin sustraernos al esfuerzo de reconstruir ahora nuestrarealidad, aceptemos la verdad de que una revolución se define más cerca o másdistante de la libertad y el socialismo, creándola, haciéndola.Pero una revolución no puede ser vocación creadora en la acción sin serlo en elpensamiento.En el Perú iniciamos ese quehacer hace ya largo rato. Estamos concretando elesfuerzo de construir una nueva posición revolucionaria, reconociendo que paralograrlo tenemos que pensar y actuar política y doctrinariamente con autonomía.Sin embargo, aún nos queda el tiempo de vencer la distancia que separadimensiones que se quieren consustanciales para garantizar la irreversibilidad delcambio. A su separación contribuye, en no poca medida, el desconocimiento de loque bien podría llamarse la filosofía de la Revolución Peruana.Este libro aspira a tocar los límites de ese desconocimiento. También, los de laincomprensión. Pero, al mismo tiempo, quiere ser la posibilidad que nutra eldebate, fecunde el diálogo y acerque a la memoria el quehacer constructor de unpueblo que empieza a decidir sobre su propio destino, animado de una sólidavoluntad antiimperialista y de lucha consecuente con el mandato de la historia.Aquí se resume la afirmación vital del carácter creador de un pueblo en la palabrade quien es ya, por derecho propio, su conductor. Se recoge la voluntad queanima el señalamiento de un nuevo camino.De él habrá de cuidar el pensamiento vigilante, la palabra audaz, la críticaoportuna. A ello obliga, como mandato ineludible, la tarea de gobernar, el ejercicio 9
  • 10. constante de la verdad. No de otra forma se podrán advertir las equivocaciones,los errores, las desviaciones del norte señalado para la gran realización final de laRevolución peruana que partió en su concepción, y aspira a serlo en su práctica,ajena a modelos que, procesos de degradación ideológica, convirtieron enabsolutos y dogmáticos.Grave error de perspectiva histórica. Ocurrencia que incurre en despropósito.Pues si mucho aún persiste con validez universal en la más pura tradiciónsocialista, ello está en el mandato de la propia historia: encontrar caminos propiosque conduzcan, finalmente, a un auténtico ideal de justicia y liberación.Y no se puede concebir el señalamiento de un camino propio como tarea diferiblea un futuro impreciso. Suponer tal cosa esconde al más grotesco afán de defensadel statu quo. Por tanto, al espíritu conservador y reaccionario, pero al mismotiempo, al infantilismo pequeño burgués de quienes saben de hacer unarevolución, tanto como Marx sabía de la realidad de las sociedades llamadas hoydel Tercer Mundo.No nos llamemos pues, más al engaño. Reivindicar el legado de las grandestradiciones revolucionarias que constituyen fundamento de la concepciónideopolítica de la Revolución peruana, es empezar en el presente la construccióndel futuro que se quiere libre del dominio imperialista en una sociedad de igualdady justicia para todos, en la que a la propiedad social de los medios de producciónse una la racionalidad de una economía que privilegie, no la maximización de lasganancias, sino la satisfacción de las necesidades vitales y más sentidas de lasociedad en su conjunto, de sus sectores marginados.Las grandes transformaciones estructurales son el inicio de este difícil tránsito. Malharíamos si supusiéramos que ellas son, en sí mismas, metas de arribo de laRevolución. Pretender consolidarlas faltando mucho para hacer generalizables susbeneficios sería, por tanto, asumir la defensa de una utopía reaccionaria.Recordemos que es en el carácter participatorio de la Revolución Peruana dondese halla implícita la noción de ser, el nuestro, un proceso que tendrá quemantenerse permanentemente como proceso creador, perfectible,en disposición constante de enfrentar y superar renovadas exigencias.Más aún, la vocación participatoria y abierta de nuestro proceso, no esta sólo alservicio de sus realizaciones concretas. Ella trasciende el campo de las ideas, elterreno de la teoría de la Revolución. No de otra forma libertad y justicia haríansevalores inseparables; ni medios y fines serían elementos que se codeterminan enla construcción de una sociedad superior centrada en el hombre como hacedorsocial de su historia.De allí que ella implique también una dimensión valorativa antidogmática ypermanentemente flexible a la inteligencia de nuevos planteamientos político-teóricos que respondan a la esencia más radical de nuestra realidad. 10
  • 11. De todo esto quiere dar testimonio este libro como parte vital del pensamiento a lacausa de la liberación del Perú, de América y del Tercer Mundo.Sus páginas señalan la constancia de un pensar y un hacer indisolubles, cifradosen la conquista de un destino distinto y mejor para nuestros pueblos.Quienes repasen en sus páginas lo hecho hasta aquí y lo mucho que aún nosqueda por hacer, sabrán que en el Perú hemos iniciado ya el duro aprendizaje deleer en nosotros mismos la historia de la dominación y del entreguismo, yempezado a definir por nosotros mismos nuestro propio camino de liberación.rubèn ramosAgosto, 1975. 11
  • 12. EXPLICACIÓN NECESARIA 12
  • 13. Los textos aquí contenidos han sido estructurados en base a los discursos,mensajes, entrevistas y/o conferencias de prensa del Presidente Velasco.Significan un minucioso trabajo de recopilación, análisis y sistematización de lospronunciamientos ideopolíticos más importantes del conductor de la RevoluciónPeruana, desde Octubre del 68 hasta Marzo de 1975.En el apéndice de referencias bibliográficas usted podrá encontrar, de acuerdo alorden de composición, la fecha, la ocasión y la fuente del discurso, la entrevista oel mensaje, extractado, para componer el texto al que alude cada título o subtítulo.La ocasión, la fuente y el número de página para todos los casos, y en este orden,van encerrados entre paréntesis. En el caso de los extractos tomados de losdiscursos contenidos en los volúmenes del libro “Velasco: La voz de laRevolución” (VLVR), se indica, además, el tomo respectivo (I ó II).En los casos en que no figura la fuente, los extractos fueron tomados de discursoso entrevistas, o conferencias de prensa, dados a conocer en el diario oficial ElPeruano.¿Cómo se “hizo” este libro?Por tanto, cómo proceder a su lectura.En Octubre de 1968, producido “el golpe” hubo quienes creímos que aquél podíaser el inicio de una experiencia nueva para el Perú.En ensayo reformista de Belaúnde había fracasado no sin antes enfeudar al poderde las grandes corporaciones transnacionales nuestras principales riquezasnaturales y proponer una estrategia de industrialización y “desarrollo” subsidiariadel capital monopolista.Los partidos políticos de derecha como el APRA y el Odriísta y loseufemísticamente autodenominados de centro -coaligados o en alianza-, habiendoperdido vigencia por su actitud de aquiescencia y avalamiento al entreguismo delejecutivo belaundista, no tenían alternativa válida que oponer al pronunciamientoarmado.Corno expresión subsidiaria de grupos de poder económico a los que laRevolución declaraba que tendría que enfrentar y derrotar, para dar paso a unnuevo ordenamiento social, la “historia” de aquellos partidos empezaba a concluir.La atomizada “izquierda”, a fuerza de divisiones y subdivisiones y sin “programa”,para estar en condiciones de proponer alternativas, tenía aún, por delante quecumplir la nada fácil tarea de, según alguno de sus pontífices, proceder a la 13
  • 14. “reorganización” de “sus imágenes”, “sus ideas”, “sus conocimientos”, “sus modosde organización”, “sus modos de comportamiento”.No obstante, y dentro de este contexto, poco era lo que se tenía entre manos paraaventurar un juicio respecto de a dónde querían ir los militares.Señalar, como se hacía en el Manifiesto del 3 de Octubre, que el movimiento delas Fuerzas Armadas marcaba el inicio de la emancipación definitiva del Perú, yanunciar el propósito de llevar a cabo “básicas reformas estructurales”, era entrenosotros lenguaje desusado, si se tiene en cuenta que tales anuncios proveníande una institución otrora guardián de los intereses de una de las oligarquías másconservadoras de América Latina. Pero había que empezar la tarea de “guardar”todo aquéllo que fuera escrito y dicho por los dirigentes de la Revolución de laFuerza Armada, y, preferentemente por su conductor.Seis días después de aparecido el Manifiesto, y precisamente en Talara, donde sehabía firmado un mes antes el Acta del entreguismo y la claudicación delbelaundismo y el apro-odriismo, el Gobierno revolucionario anunciaba larecuperación de la Brea y Pariñas para el Perú.Era el primer hito de una historia de fidelidad al mandato impuesto de superarnuestro estado de subdesarrollo y dependencia del poder económico imperialista yde los grupos de dominación interna.La Reforma agraria, la reforma de la empresa, la reversión al Estado de nuestrasprincipales riquezas mineras y petrolíferas, la estatización del comercio exterior,de los ferrocarriles, de la industria pesquera, de los mecanismos de financiación,de las telecomunicaciones, la propiedad social, la socialización de la prensa,serían, una a una, conquistas reveladoras del alto grado de coherencia entre lodicho y lo hecho. Entre lo que se enunciaba como voluntad y lo que se realizabacomo realidad.Hondas y decisivas transformaciones de nuestra estructura económica y social alas que se aparejaba el impulso y desarrollo de un vasto movimiento participatoriodesde las bases, generador de organizaciones autónomas de trabajadores,constituían una palpable demostración de transferencia del poder a los propioscreadores sociales de la riqueza.Esto debía conocerlo el pueblo. Saber que quienes conducían los destinos de laNación no improvisaban ni la acción ni el pensamiento.Más aún, el pueblo tenía que entender que los errores, las limitaciones y elburocratismo no son parte de la voluntad que anima a la revolución, sino expresiónde condicionamientos impuestos unos, por el poder de quienes quieren un Perú yuna América al servicio de sus intereses, y heredados, otros, de un sistemadeshumanizado y egoísta que tomará tiempo superar definitivamente. 14
  • 15. Fue por eso que se empezó a poner juntas las cosas dichas por el PresidenteVelasco y que fueron recogidas desde el inicio del proceso. Pero, en una tarea así,había que pensar en algo diferente a un compendio de citas o a un libro dediscursos. ¿Cómo hacerlos un texto temático, donde no se tuviera la sensación deestar leyendo un discurso o una entrevista? Este era el desafío.Se empezó por clasificar, en base a una guía de temas, el material escrito. Luego,se procedió al fichado. Posteriormente se juntaron todas las fichas referidas a unmismo tema y finalmente se “editó” la redacción de tal manera de dar lugar a untexto que pudiera leerse sin advertir que se trataba de extractos tomados de undiscurso, o una entrevista, o una conferencia de prensa.Así nació este libro. Usted encontrará por ello que, por ejemplo, el texto sobre altema “Autonomía Conceptual” de la Revolución ha sido finalmente compuesto enbase a extractos referidos a dicho tema, tomados de discursos dichos en fechasdiferentes y para ocasiones diversas, como el Mensaje a la Noción (del 28.7.73),el del Aniversario de la Revolución (del 3.10.73), el pronunciado con ocasión de lavisita del Excelentísimo Señor Presidente de Rumanía (el 19.9.73.), elpronunciado en la Conferencia Anual de CADE 70 ( el 15.11.70), y el pronunciadoen el almuerzo del Comando Conjunto de la Fuerza Armada (el 29.7.74).Igual cosa se hizo para estructurar al texto referido al tema “PuebIo y FuerzaArmada”. Aquí se tomaron extractos contenidos en discursos que van desdenoviembre del 68 (con ocasión de la entrega del Pabellón Nacional) hasta Octubredel 74 ( con ocasión del día de la Dignidad Nacional). Y así, para cada uno de lostemas.Ahora bien, como se trata de un libro que pretende acercar a la memoria elquehacer de un pueblo en revolución, en los casos en que, por la fecha deldiscurso, se hablaba de 3, 4, 5 ó 6 años, se ha preferido referir esas fechas a laactualidad. Así, se trata de un libro que recoge el pensamiento de la Revolución alo largo de estos siete años de aparejar teoría y acción.No debe perderse de vista, sin embargo, que los planteamientos ideológicos ypolíticos que aquí se expresan, surgen en el inicio mismo del procesorevolucionario. Mas esto no quiere decir, como bien se señala en el Prólogo, queéste sea un libro final y definitivo. Otros libros seguramente habrán de seguirle. Nodudamos de que en ellos mucho de lo aquí expresado se habrá para entoncesenriquecido y profundizado.Y lo creemos así, porque Velasco no es sólo el Presidente del Perú y el conductorde su revolución; es también el juicio anunciador de una nueva conquista, lainteligencia de nuevos aportes a la idea, y el carácter de una serena advertencia.Por ello, un nuevo discurso, o una entrevista, o acaso una nueva conferencia deprensa, estarán haciendo a esta entrega, una entrega sin tiempo. 15
  • 16. I. LA REVOLUCIÓN PERUANA 16
  • 17. El Proceso Revolucionario que conduce la Fuerza Armada del Perú seorganiza sobre una concepción ideo política, una estrategia nacional de desarrolloy un modelo final de sociedad por entero distintos a los propuestos por lossistemas capitalista y comunista. El reconocimiento de nuestra privativa historia nacional, la identificación denuestras propias tradiciones revolucionarias y la comprensión de nuestraespecífica realidad económico-social orientan nuestra revolución y permiten definirsu sentido esencialmente independiente. Por todo ello, el conjunto de medidas yacciones emprendidas por el pueblo peruano y su Fuerza Armada se orientan arescatar para el Estado Peruano su perdida capacidad de decisión y a restituir anuestro pueblo el control sobre la riqueza que su trabajo genera y sobre el poderpolítico, tradicionalmente sustraído a los productores sociales por los gruposdominantes. La orientación independiente de nuestra revolución permite definir sucarácter esencialmente anti-imperialista y participatorio. Y ello es así, porque sóloes posible construir un Estado nacional enfrentando resueltamente al poderimperialista. Y porque creemos que el cuestionamiento de los sistemas socialesque el Perú recusa puede lograrse a través de un conjunto de institucioneseconómicas y sociales participatorias. El carácter anti-imperialista y participatorio de nuestra revolución nos permiteconstruir progresivamente una democracia social de participación plena basada enlo transferencia del poder político y económico a las organizaciones sociales detrabajadores. Esta es nuestra posición. A ella nos debemos. Y por ella el pueblo yla Fuerza Armada del Perú están dispuestos a enfrentar todos los riesgosimplicados en una revolución independiente. 17
  • 18. SU AUTONOMÍA CONCEPTUAL La delimitación ideo política del Proceso Revolucionario Peruano se basa enpronunciamientos teóricos muy claros relacionados, en última instancia, con lasideas cardinales de la propiedad social y de la participación plena.En ellas se funda la esencia de nuestra singularidad como proceso revolucionariodiferente y autónomo con respecto a cualquier otro. Pues, sostener la necesidadde organizar la economía prioritariamente en base a la propiedad social de losmedios de producción y un sistema político fundado en la gradual pero crecientetransferencia de poder a las organizaciones autónomas del pueblo es sostener unplanteamiento absolutamente incompatible con los sistemas que privilegian tantolo propiedad privada como la propiedad estatal. Por lo demás, el encarar la recusación de uno y otro sistema es concordecon el enunciado normativo de seguir una línea nacional independiente, vale decirautónoma. En este sentido, la Revolución Peruana expresó, teóricamente, unaalternativa al capitalismo diferente a la alternativa comunista. Y, por partir de unarevolución es, en esencia, también una alternativa revolucionaria. La Revolución Peruana recusa el sistema capitalista no desde una posiciónproclive al comunismo, ni recusa al comunismo desde una posición conservadoray pro-capitalista. Por el contrario, fundamenta esta doble recusación desde unanueva posición de izquierda, nacional y autónoma, profundamente unida alcompromiso militante de luchar por la transformación cualitativa e integral denuestra sociedad. Pero, el fundamento de nuestra posición no es extraño al contenido mismo delas diversas corrientes del pensamiento revolucionario de nuestra época. Y es enel sentido de la tendencia global de esas corrientes que nuestra revolución seinscribe con toda su probada autonomía conceptual en la tradición más ilustre delpensamiento libertario socialista y humanista. Pensamiento que involucra paranosotros tres conceptos inseparables a una misma tradición. En todo lo anterior, se afianza nuestra seguridad de representar un caminorevolucionario autónomo y propio del Perú. Tenemos la convicción de nuestropropio camino. Sabemos a dónde queremos ir. Nuestra revolución no seráideológicamente colonizada ni políticamente desviada por ninguna de lastendencias con las que, en realidad, está en pugna. El rumbo revolucionario del Perú y sus proposiciones de finalidad respondena una nueva conceptualización teórica, a nuevos criterios de acción, a nuevosplanteamientos revolucionarios. Fuimos, desde el comienzo mismo de nuestra lucha, defensoresintransigentes de uno posición enteramente independiente de cualquier otrasurgida en otras latitudes. Y en base ella construimos una alternativa 18
  • 19. revolucionaria profundamente nacional que nada tiene que ver con la experienciahistórica de otros pueblos que han seguido caminos en esencia diferentes alnuestro. Desde esta posición siempre hemos respetado todas las posicionesrevolucionarias, en base a la demanda muy clara y muy justa de que la nuestrasea igualmente respetada. De allí que resulte imposible apelar a los “ismos” actuales en la esperanza deencontrar uno que refleje la exacta significación del proceso revolucionarioperuano y el contenido preciso de sus grandes propósitos y realizaciones. Laterminología en boga no permite expresar con propiedad, a nivel de concepciónpolítica global, lo naturaleza y las implicaciones de la Revolución Peruana. Algunos definen nuestro movimiento como socialista, olvidando que, por laenorme variedad significativa que ha llegado a adquirir esta apelación, ha perdidocapacidad de expresar por sí sola fundamentales diferencias de concepción y depráctica política concreta. En efecto, bajo lo denominación “socialista” se cobijanlas más variadas formulaciones teóricas y las más plurales realidades político-sociales en el mundo contemporáneo, lo cual torna nebuloso el significado real delo palabra. Por tanto, al no permitir el trazado de líneas sustantivas dediferenciación, no define una posición política concreta y determinada sino en elmás general de los sentidos. En otras palabras, el concepto socialista no definepor sí solo la posición total de la Revolución Peruana, pero si está claramenteincluido en su más fundamental significado histórico. Otros nos adjudican un eclecticismo “tercerista” que muy poco agrega a lacomprensión del proceso peruano. Nosotros no sostenemos una simple y banalposición tercerista. No aspiramos a crear un sistema político, social y económicoque represente una suerte de mezcla entre el capitalismo y el comunismo.Nosotros nos situamos en un plano enteramente distinto de significación políticarespecto de la esencia misma de los planteamientos capitalistas y comunistas. Y otros, nos sitúan en algún punto impreciso de ese amplio espectro que vadesde cualquiera de los movimientos políticos tradicionales del Perú, hasta lasformulaciones de la social-democracia y el social-cristianismo europeos depostguerra. Todas estas apreciaciones contienen dos comunes errores fundamentales.En primer lugar, tratan de definir la Revolución Peruana no a partir de ella misma,sino de “modelos” externos que varían de acuerdo a la posición o a la simpatíapolítica de cada observador. Y en segundo lugar, reflejan incapacidad parareconocer el hecho sencillo y simple de que este proceso revolucionario es porentero un fenómeno nuevo. Sin que ello implique, naturalmente, desconocer sudeuda con la tradición revolucionaria peruana, latinoamericana y mundial, cuyosverdaderos y perdurables aportes constructivos respeta y cuyo acervo enriquece,precisamente, por su declarada autonomía conceptual y política. 19
  • 20. La nuestra es una revolución que jamás encuadrará en ningún esquematradicional. Fue desde el comienzo una experiencia enteramente atípica. Siemprerepresentó, y siempre habrá de ser, esfuerzo creador en búsqueda y enconstrucción de un camino propio para el Perú. La más profunda autenticidad de este proceso radica en su incuestionableoriginalidad, en su constante empeño de sólo responder al sentido más hondo denuestra historia y al testimonio más verificable de nuestra propia realidad. Estarevolución es, pues, un planteamiento teórico y práctico de plena autonomía. Yaquí se fundamenta nuestro reclamo a ser, en todos los sentidos, una auténticarevolución peruana. El objeto fundamental de la construcción revolucionaria que estamosdesarrollando se orienta a crear en el Perú una democracia social de participaciónplena Este planteamiento basal de la revolución peruana supone erradicardefinitivamente un orden fundado en la predominante propiedad privada de losmedios de producción y en la concentración de todas las formas de poder que ellagenera. No para trasladar el poder y la riqueza monopolizados al aparato estatalque controla un partido único, sino para transferir el poder y la propiedad de lariqueza a las instituciones autónomas del pueblo organizado. La alternativa que esta revolución plantea supone iniciar, desde ahora, lo -construcción de una democracia social de participación. Por tanto, no hemosremitido al futuro el comienzo de esta esencial tarea. Por el contrario, la hemosiniciado gradualmente, conscientes de que el futuro se hace en el presente. Eigualmente conscientes de que los medios deciden la esencia de los fines,sostenemos que la única forma de hacer posible una sociedad de participaciónliberadora demanda indispensablemente el uso de mecanismos y de medios denaturaleza también participacionista. Esta fundamental orientación ideo política que distingue nítidamente lanuestra de otras posiciones, sirve de basamento a todas las accionesemprendidas por el Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada del Perú.EL NUEVO ORDENAMIENTO ECONÓMICO, POLÍTICO Y EL MODELOSOCIETAL Pluralismo económico y Pluralismo Político Los dos grandes problemas esenciales de nuestro país, a sabersubdesarrollo y dependencia, se han generado bajo la égida del capitalismo ysería por ello extremadamente ilógico pretender resolverlos conservando elsistema que les ha dado origen. Por eso nuestra revolución se define como nocapitalista en el sentido de que el ordenamiento socio-económico que persigue no 20
  • 21. será capitalista. Y por eso nos situamos frente al capitalismo como sistema en unarelación de oposición. Esto naturalmente en forma alguna significa aceptar la alternativa comunista.La realidad concreta del comunismo como sistema político, económico y social, alcabo de largas décadas de aplicación en otros países, se traduce en sociedadestotalitarias y burocratizadas, por entero incapaces de garantizar el desarrollo libredel hombre en todas sus dimensiones. La intolerancia, el totalitarismo y laburocratización son, a la luz irrecusable de la experiencia histórica, fallasestructurales de las sociedades comunistas y no simples deformacionessecundarias. Por eso, tales sociedades no pueden constituir el modelo de nuestrarevolución. Y por eso, también frente al comunismo nos situamos en una relaciónde oposición. El movimiento peruano se ubica revolucionariamente frente a la falsadisyuntiva “capitalismo o comunismo”. Estamos rechazando aquel dilema delpensamiento político tradicional para colocar a lo Revolución Peruana en uncampo cualitativamente diferente de conceptualización y de praxis revolucionarias.Esta autonomía conceptual y política deriva de la forma en que definimos laproblemática central de la sociedad peruana. Para nosotros el subdesarrolloconstituye una compleja realidad históricamente determinada y generadora deproblemas que en el más profundo de los sentidos son peculiares de cadasociedad. No existe, pues, una sola forma universal de subdesarrollo en tantorealidad económica, política y social concreta. En consecuencia, no existensociedades subdesarrolladas idénticas. Cada cuadro peculiar de subdesarrollo es la matriz condicionante de dondeparte el proceso de desarrollo que debe superarlo y que adopta, por esta razón,modalidades específicas que hacen imposible, en este caso también, suponer laexistencia de una sola forma universal de desarrollo. En otras palabras, cadaescenario histórico-social plantea una problemática diferenciada de subdesarrollo,para cuya cancelación es inevitable considerar un tipo de desarrollo igualmentediferenciado. Vale decir, los procesos de desarrollo se han dado históricamente deacuerdo a diversas opciones político-ideológicas. Su sentido final puede orientarsehacia ordenamientos socio-económicos capitalistas o comunistas. Pero tambiénpueda orientarse, con igual fundamento de validez teórica hacia ordenamientossocio-económicos de carácter no capitalista y no comunista. Y en esta perspectivase sitúa la revolución nacionalista del Perú. Queremos una sociedad donde el Estado sirva al hombre y el hombre sirva ala sociedad en condiciones que posibiliten el desarrollo efectivo de ciudadanoslibres cuya más alta responsabilidad se oriente hacia la nación en su conjunto.Queremos un ordenamiento basado en una moral social solidaria, capaz desuperar la raíz profundamente egoísta del individualismo, pero sin permitir que elhombre concreto desaparezca bajo el peso de puras entelequias colectivas quefríamente manipula la burocracia estatal de un sistema alienante ydeshumanizado. Somos revolucionarios humanistas y por ello rechazamos la 21
  • 22. posición de quienes en nombre de la humanidad desprecian y aplastan a loshombres. Queremos reivindicar al hombre, pero no en el sentido de exaltar unindividualismo social y éticamente estéril, sino en el de reivindicarlo como miembroy esencia de una sociedad humanizada por un conjunto de valores que nopueden, por todo lo anterior, ser los mismos que sirven de sustento al capitalismoy al comunismo. Nuestra revolución, en sumo, trabaja por una sociedad solidaria departicipación plena, de libertad auténtica, vale decir, con justicia social, donde lacomunidad trabaja para el hombre y paro ella misma y no para el Estado o paragrupos de privilegio y de poder. Vamos hacia un nuevo ordenamiento de lasociedad peruana. Porque el ordenamiento tradicional contra el cual insurgimosestuvo basado en la desigualdad, en la injusticia, en la discriminación, en ladependencia y en el privilegio. Luchamos por reivindicar la auténticaindependencia de nuestro país frente a las presiones de cualquier imperialismo,económico o de otro tipo, venga de donde viniera. Y luchamos igualmente paracancelar por siempre los profundos desequilibrios estructurales que hacen denuestro país una nación subdesarrollada. Las formas del pasado ya no pueden segur prevaleciendo porque es precisolabrar un camino distinto para un futuro distinto. Esa gran injusticia del ayer en quemuchos padecieron miseria y en que pocos disfrutaron holgura, no puedecontinuar porque la nación entera sólo podrá florecer y ser grande cuando dentrode ella la explotación de los más a manos de los menos haya sido desterrada parasiempre; y cuando la riqueza socialmente generada no sea privilegio de unoscuantos, sino derecho y recompensa al esfuerzo de todos. Quienes forjan lariqueza de este país no son únicamente los dueños del dinero. De bien pocovaldría ese dinero sin el esfuerzo generoso de los brazos que hacen la riqueza yque deben tener acceso a ella. Esta no es una posición de extremismo, sino de justicia. El propósito de laRevolución Nacional no es destruir, sino construir. Pero no construir para losmenos, sino para los más. Porque construyendo para los más estaremos enrealidad construyendo para todos. Hasta hoy el signo de nuestra vida nacional hasido: la riqueza concentrada en muy pocas manos, y la miseria cubriendo porentero el mapa de la patria. Eso ya no puede seguir así. Si el Perú quiere mirarvictoriosamente hacia el futuro, tiene que ser una nación decidida a superar parasiempre los moldes del pasado. Tiene que haber en su pueblo la conciencia deque es imperativo crear un nuevo y distinto ordenamiento social en el queprevalezca la justicia. Y en el Gobierno tiene que haber la inquebrantable decisiónde llevar adelante un proceso de cambios que, al transformar el ordenamientoeconómico y social del país, haga posible superar definitivamente nuestra actualsituación de nación subdesarrollada. El Perú es ya un pueblo maduro para sus grandes transformaciones. Y elnuestro es un Gobierno decidido a que ese pueblo, al fin, tenga su hora de justicia.Nada debe temer. La revolución reconoce la legitimidad de todos los derechos 22
  • 23. cuyo respeto no signifique perpetuar la injusticia, ni mantener intocada nuestratradicional situación de país subdesarrollado y dependiente. Porque en unasociedad de grandes injusticias, respetar estos derechos significaría,necesariamente, condenar a la mayoría a una eterna pobreza y garantizar a laminoría el disfrute de una riqueza cuyo exceso es social y moralmenteinjustificable. Traicionaríamos el sentido más hondo de nuestro movimientoliberador si dejáramos que en el Perú todo siguiera igual. La Fuerza Armadaadvino al Gobierno precisamente porque eso ya no era posible. Pero ésta es unaempresa del pueblo, una tarea de entrega ciudadana, una misión de fe. Necesitauna mística y requiere el respaldo valiente y generoso de losque quieran luchar por un Perú mejor. Es por eso, también, una empresa degenerosidad y de altruismo de auténtico amor al Perú. Frente a los intereses de laPatria, nada debe ni puede prevalecer. Es preciso dejar de lado para siempre loslastres del pasado. Vivimos en un mundo nuevo y distinto. Tenernos que crear unanueva imagen del Perú. Es tarea grande y difícil, preñada de desengaños yde riesgos. Pero es tarea ineludible. La vamos a realizar. La estamos realizando. El propósito del Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada es construiren el Perú una economía pluralista y diferente de las economías dominadas tantopor el absolutismo de a propiedad privada cuanto por el absolutismo de lapropiedad estatal. Dentro de ese pluralismo económico existirán diversos sectores.El más importante y prioritario será de carácter social, donde la propiedad esté enmanos de todos los trabajadores de las empresas del sector. El segundo sectoreconómico será el estatal. El tercero será un sector de propiedad privadareformada por la Ley de Comunidad Laboral que habrá de ser en el futuro unsector económico de cogestión. Finalmente estos tres sectores económicos, que no conforman realidadesestáticas sino que deben ser concebidos como altamente dinámicos y flexibles, secomplementarán con un cuarto sector de muy diversa naturaleza integrado portodas las actividades económicas de pequeña escala en el comercio, la industriaartesanal y los servicios. Esa economía pluralista será una economía participatoria, en esencia distintaa las de los sistemas capitalista y comunista. Su contraparte política deberá ser unordenamiento institucional también participatorio, basado en la nación de que elpoder se transfiere a organizaciones sociales autónomas cuyos integrantes, portener ya acceso a la riqueza y a la propiedad, acceden también al ejercicio efectivodel poder económico y, consecuentemente, del poder político. De esta maneraserá posible estructurar en el Perú una democracia social de participación plena,dentro de la cual la capacidad de decisión en lo económico y en lo político seráejercida por las comunidades de base. Así todas las expresiones del poder surgirán de los fundamentos mismos dela sociedad, es decir, allí donde piensan, actúan y deciden los hombres y mujeresque con su esfuerzo físico e intelectual crean una riqueza que debe beneficiar atodos los peruanos. 23
  • 24. Esta posición participacionista del humanismo revolucionario implica respetarla divergencia de opiniones e ideas. Aquí se fundamenta el pluralismo político quenuestra revolución también defiende. Esto significa reconocer el derecho de losdemás a pensar y actuar de manera diferente a la nuestra y en consecuencia aorganizarse políticamente con toda libertad dentro de una pluralidad dealternativas. Nuestra Revolución representa una de esas alternativas. Por eso, adherir ala idea del pluralismo político no quiere decir en forma alguna que la posiciónideológico y política de nuestra Revolución, como conjunto de ideas yplanteamientos puede ser considerada uno posición contradictoria y heterogénea,dentro de la cual puedan situarse quienes sustenten otros ideologías. Todo lo contrario. Nuestra posición debe ser entendida como uno posiciónideo-política homogénea, coherente, singular y, por ende distinta de todas lasdemás. En otras palabras, el pluralismo no significa que no nos distingamos deotros, sino que distinguiéndonos, sepamos respetar el derecho de los demás aescoger su propio camino político. La concreción de este gran ideal participacionista, esencia misma delhumanismo revolucionario que defendemos, supone el abandono gradual perodefinitivo de los comportamientos manipulatorios y de los mecanismos deintermediación que en el pasado arrebataron a los ciudadanos el derecho aintervenir y a decidir en todos los asuntos de la vida social. Y supone, asimismo, laruptura igualmente gradual pero también definitiva con todos los comportamientospaternalistas autoritarios que ilegítimamente presupone condición de inferioridaden los humildes y en los pobres. Y todo ello, para rescatar y defender la naciónfundamental de la dignidad y la preeminencia del hombre, del ser social concreto,como hacedor de la historia y la vida. Todo ello implica una nueva concepción del Estado, del gobernar, de lapolítica. El supuesto en que esto se fundamenta es el de la validez de laparticipación como vía a través de la cual pueda crearse en el Perú una sociedadesencialmente democrática y, por tanto, verdaderamente humanizada. A estoscriterios responde Democracia Social de Participación Plena, modelo final desociedad hacia el cual se enrumba nuestra revolución.DEMOCRACIA, HUMANISMO Y REVOLUCIÓN Mucho suelen hablar algunos de las bondades de la democracia. Con pocaspalabras se ha comerciado tanto como con esta palabra, democracia, que lospolitiqueros de este país prostituyeron, hasta convertirla en una vergonzantefalsedad. No hay democracia auténtica sin justicia social. No hay democraciaauténtica cuando los más son explotados por los menos. No hay democraciaauténtica cuando el pueblo continúa en miseria; cuando el campesino no tienetierra; cuando los poderosos lo dominan todo. La pura democracia formal de los 24
  • 25. votos periódicos con que se negocia a espaldas del pueblo ¡no es democracia!: esel engaño urdido por quienes tratan de que todo siga igual. Nosotros ciertamenteestamos contra esta democracia farisea. Queremos una verdadera democraciasocial con justicia para el pueblo. Una democracia sin las grandes desigualdadesde riqueza que este pueblo ha sufrido. Una democracia para la cual justicia ylibertad sean inseparables. Una democracia para la cual la libertad sólo puedaexistir, de manera efectiva, cuando hayan sido canceladas para siempre laexplotación y la miseria de las grandes mayorías. Hacer posible una democracia así, genuina y con sentido para el pueblo, esel mandato de la revolución. A ella habrán de contribuir las grandestransformaciones sociales. Su realización servirá para la construcción de un nuevoordenamiento social de justicia. En términos de un humanismo revolucionario para el cual la idea del hombrecomo hacedor social de la historia es por entero inseparable de la justicia comovalor concreto en la vida social, la Revolución Peruana recoge el legado mejor dela tradición cristiana, en lo que ésta tiene de renovador planteamiento social, yrepresenta la confluencia de las vertientes más ilustres del pensamientorevolucionario de nuestra tradición histórica, constituyendo así el punto de partidade una nueva conceptualización político-social en el Perú. Nuestra revolución surge de la tradición histórica del Perú. Esto no quieredecir que pretendamos, a todas luces ahistóricamente, reconstituir una realidadpolítico-social desaparecida hace siglos. Ni tampoco que la revolución se vinculedirecta y sistemáticamente con una determinada concepción religiosa, que, sinembargo, la mayoría de peruanos suscribe. La Revolución Peruana coincide en sus aspiraciones de justicia,indesligables de la posición humanista, con el mensaje moral del cristianismo.Pero nunca hemos dicho que nuestra revolución sea cristiana, porque pensamosque ésta es una calificación religiosa y el nuestro es un movimiento político-social.Las transformaciones sociales, los grandes fenómenos políticos de envergadurahistórica no pueden ni deben ser descritos en términos de denominacionesreligiosas. El hecho de que seamos católicos no nos permite decir que nuestrarevolución pertenezca, como tal, a una determinada filiación religiosa. El humanismo revolucionario que hoy surge en el Perú es, pues, distinto poresencia de todos los planteamientos puramente abstractos y construye suproblemática central en torno a las cuestiones fundamentales y específicas de lajusticia y la libertad de los seres humanos concretos que luchan, que sufren, quetrabajan, que defienden sus ideales, que rechazan la explotación y que viven losconflictos sociales como miembros de grupos, sectores y clases con interesesdistintos dentro de la sociedad. 25
  • 26. REVOLUCIÓN, MORAL SOCIAL Y CONCIENCIA POLÍTICA Los ideales revolucionarios sólo podrán perdurar en la medida en que alienten fehacientemente en cada uno de los actos de nuestra propia vida. Nuestra ambición mayor es contribuir al surgimiento de una nueva moralsocial que para siempre destierre del escenario político de nuestra patria lamezquindad, el egoísmo, la bajeza y la falsía. Queremos por eso que estarevolución viva en la conciencia de nuestro pueblo, a fuerza de vivir en laconciencia misma de los hombres que la están construyendo. Y esto sólo podrálograrse cuando cada uno de nosotros, en su propia vida, ofrezca el testimoniopersonal que hace sagrado un compromiso fidedigno con la causa del pueblo.Porque una revolución también supone la capacidad de pensar, de sentir y deactuar de modo diferente a como lo hacen quienes no orientan su existencia porun ideal humano y superior. Sólo con desprendimiento y con grandeza podremoslos hombres de esta revolución dejar un legado verdaderamente ejemplar aquienes mañana habrán de continuar esta tarea gigantesca que hoy estamoscumpliendo para salvar a nuestra Patria. Los hombres y mujeres de esta nación tienen ahora una responsabilidadmuy grande que cumplir. Por ello los egoísmos y las vacilaciones deben ser parasiempre abandonados; porque está en juego el futuro de esta Patria que es detodos. Con indiferencia y con oportunismo no se hace la historia de los pueblos. Yen el sentido más hondo y verdadero, hoy estamos haciendo la historia del Perú. La Revolución demanda pensar en el Perú, motivo fundamental de su razónde ser y raíz de la existencia nuestra. Demanda pensar en el Perú que superandoun largo abatimiento vuelve a sentir ya un aliento de confianza, un renacer de suseguridad como nación, un nuevo destello de afirmativa esperanza en su futuro. La esencia moral de una nación y de sus hombres se mancha sin remediocuando desde el gobierno se trafica con su dignidad; cuando las instituciones seprostituyen y todo lo corrompe el oro de una riqueza mal habida; cuando frente aun país engañado, en gran parte por obra de una prensa en subasta, se levanta eltinglado de una farsa de la que son actores principales quienes ostentan larepresentación de los altos poderes del Estado. Todo esto ocurrió en el Perú. Y nadie debe olvidarlo nunca. Porque un pueblo que olvida sus épocas de oprobio difícilmente puedaconstruir un destino luminoso y libre para siempre de todos los estigmas con quele manejaron sus malos gobernantes, sus falsos adalides. En la medida en que prevalezcan en el Perú la injusticia y la explotación,todos somos injustos y explotados. La esencia de humanidad que vive en cada 26
  • 27. uno de nosotros se mancha sin remedio cuando nada hacemos por superar la vidaque aún viven millones de peruanos. La indiferencia frente a los males de nuestrasociedad nos hace a todos responsables de que ellos continúen. Y mientras nocomprendamos esta responsabilidad que a todos nos pertenece, los malesprofundos del Perú habrán de continuar sin solución definitiva. Tenemos queadquirir conciencia de que la vida y el destino de cada hombre y mujer del Perúnos competen y afectan a todos los demás. Es la dura verdad que todos debemos conocer y que muchos quisieron quenunca fuera conocida. La verdad que permanentemente debe vivir en laconciencia de todos los peruanos. La verdad que debe instarnos a dejar parasiempre de lado al egoísmo de cualquier indiferencia. Porque todos somos,aunque fuere en pequeña medida, responsables de la ominosa realidad que esaverdad encierra, Y porque todos debemos sentir el imperativo de superarla parasiempre. El valor, el deber, la dignidad, la iniciativa, la disciplina, el honor, lasolidaridad deben ser la base más profunda en la formación moral de todorevolucionario del Perú. Esas son las virtudes que deben formar la arquitectura denuestro patriotismo, de nuestro enraizado amor al Perú, que nos impela a lucharpor su pueblo, por su grandeza, por su más elevado sentido de justicia. Unpatriotismo creador, renovador y profundo. El porvenir del Perú depende de la lucidez con que sepamos comprender elsentido verdadero de este gran momento de nuestra historia. Y esto, en no menormedida, dependerá a su vez de que seamos capaces de aprender en base a laexperiencia de su construcción revolucionaria y a mantener siempre intacta lafirme decisión de continuar nuestra lucha sin tregua ni descanso. La conciencia revolucionaria de un país no se improvisa. En el Perú de hoyse está formando esa conciencia. Poco a poco se comprenden mejor la esencia yla finalidad de su revolución. Superados el escepticismo y la desconfianza de losprimeros tiempos, nuestro pueblo cada vez con mayor claridad comprende queesta revolución se ha hecho para salvarlo, para resolver sus grandes problemas,para forjar en nuestro país uno auténtica democracia social. Nada de eso podríamos lograr dentro de la moral social de unindividualismo egoísta y estéril que torna a los hombres enemigos de otroshombres y que exalta las formas más extremas y, en verdad, menos humanas decompetencia, de rivalidad, de explotación. Pero tampoco lo podríamos logrardentro de la moral social de un sistema que hunde al hombre en la más ominosadominación de un estado monopolizador de todas las formas de poder. Un gobierno revolucionario de la originalidad del nuestro no puedeconducirse con los mismos criterios ni de la misma forma en que se puedeconducir un régimen conservador. Una transformación como la que nosotros 27
  • 28. estamos haciendo en el Perú, impone la necesidad de nuevos comportamientos ynuevas actitudes. En tiempos de alteración profunda de los moldes y realidades tradicionalesde una sociedad es preciso aceptar que todos debemos someter a honda revisióncreencias y valores, formas de acción y modos de concebir los cosas. Por tanto,en el Perú de hoy resulta indispensable repensar los problemas del país, perotambién mirar con nuevos ojos nuestra propia vida y lo que ella debe significarpara una Patria en trance de ser reconstruida. Aprender a pensar y actuar de manera distinta a como solíamos hacerlo enel pasado es tarea extremadamente difícil, porque envuelve una dura experienciade reeducación, a través de la cual aprendemos a cuestionar algunos de lossupuestos valores que un día consideramos intangibles. Pero de no lograrlo, seríavirtualmente imposible alcanzar el distante propósito de forjar un nuevo hombrepara una nueva sociedad en el Perú. Todo esto demanda nuevos deberes y nuevas exigencias. Porque nodebemos olvidar que sobre nosotros pesa el escepticismo y la desconfianza queen el pueblo peruano sembraron los malos gobernantes. Un pueblo mil vecesengañado sólo puede recuperar por entero su confianza y su fe cuando susgobernantes hablan con absoluta honestidad, con franqueza total y descarnada.Sólo así es posible forjar una nueva conciencia política. Sólo así se puede reavivarla gran esperanza colectiva, la fe adormecida de una nación postrada por elengaño de innumerables ídolos de barro. Sentir nuestro el deber y el compromiso con la revolución, es velar porqueella sea siempre ejemplo de limpieza, de honradez, de eficiencia, de sacrificio, deentrega generosa. Es crear conciencia de la inmensa tarea que una revoluciónentraña. Es enmendar día a día los errores que inevitablemente se cometen en eldiario quehacer de la revolución. Es asumir la responsabilidad de rectificarlos. Estener la honestidad, la humildad, la sabiduría y el valor que otros nunca tuvieronpara reconocer errores y enmendarlos. Esto, lejos de debilitar a lo revolución, le damayor fuerza porque le da mayor autoridad moral. Pero es también sersupremamente exigentes con nosotros mismos, aspirar a ser cada día mejores,estimular la crítica honesta que es un aporte invalorable en toda obra de creaciónEs ser, por sobre todo, siempre leales con ella. El Perú está aún lejos de haberse librado de aquella vieja siembra dedesconfianza, de resentimiento y de desilusión que como mala herencia le dejaronmuy largos años de explotación y desgobierno. Todos deberíamos comprenderloasí. Porque de otro modo sería acaso imposible la entrega generosa de tenacidady de esfuerzo, de perseverancia y de coraje, que todos debemos dar para poderdesterrar definitivamente las lacras del pasado y construir aquí una sociedad másjusta, más libre, más humanizada. 28
  • 29. Transformar una sociedad tan compleja como la nuestra, no es tareasencilla ni de pronta culminación. Esta revolución apenas ha cumplido un tramo desu existencia. Los peligros más grandes aún no han aparecido. Debemos esperardías difíciles. Y crear en nuestro pueblo conciencia responsable de que tendráninevitablemente que venir días así. A medida que la revolución se afiance ynuevos privilegios sean abolidos para bien del pueblo, la oligarquía y sus felipillosredoblarán esfuerzos para frustrarla. Todos debemos tener la honestidad de reconocer las grandes y complejasdificultades que una revolución enfrenta. Que nadie pida una revolución sin erroresni fallas. Exigirlo sería mezquindad y falta de honradez. Sobre todo cuando secritico sin aportar contribución alguna al esfuerzo más grande de toda nuestrahistoria. Nadie tiene derecho o ser un simple espectador pasivo estando en juegoel destino del Perú. Tenemos confianza en el futuro del Perú y fe profunda en la capacidadcreadora de su pueblo. Habrá en el porvenir días difíciles que demandaránsacrificios de todos los peruanos. No existe verdadera obra de creación exenta de peligros. Todo procesorevolucionario encierra vicisitudes y durezas. Este es el signo inescapable detodos los grandes movimientos de transformación. Por eso, esta revolución sólopuede fracasar en la medida en que fracasen los agentes históricos de surealización, es decir, el pueblo y la Fuerza Armada que hoy enfrentan unidos elreto más grande de su historia. Tal es el llamado patriótico para una acción común. Nadie deja a sus hijosni a la posteridad una simple herencia material. Todos dejamos también laimpalpable huella de una herencia moral, parte vital de ese legado que otrosrecibirán en el futuro. Que quienes vengan después de nosotros jamás puedandecir que los hombres de hoy no supimos enfrentar con valentía, con honradez,con generosidad y con sacrificio el desafío de esta difícil época que nos ha tocadovivir. Que digan, por el contrario, que supimos dejar para siempre un pasado queno puede volver; y que supimos mirar resueltamente hacia ese futuro queforjaremos en la medida en que sepamos interpretar y comprender el signofundamental de nuestra época. Que digan que supimos tener la humilde grandeza de conciencia que loshombres requieren cuando van a entregar parte de su propia vida y de su propioesfuerzo a la insigne tarea de forjar una nueva nación y un nuevo y más humanosentido de justicia. 29
  • 30. II. LAS FUERZAS ARMADAS Y LA REVOLUCIÓN 30
  • 31. EL EJÉRCITO Desde hace algo más de seis años el Ejército, como parte de la FuerzaArmada, está cumpliendo una responsabilidad histórica de la que pende el futurodel Perú y que profundamente compromete la conducta y la vida de cada uno desus miembros. La transformación nacional en cuya conducción interviene es la contribuciónque hace el engrandecimiento del Perú. Representa el esfuerzo de una instituciónque comprende con lucidez que su mejor destino es servir al pueblo; y significa elreconocimiento de que, como peruanos, sentimos nuestra la responsabilidad deluchar a fin de que el Perú destierre para siempre las grandes injusticias y llegue aser Patria de hombres libres y nación soberana que ha roto para siempre eldominio extranjero. No todas las instituciones, ni todos los hombres, ni todas lasgeneraciones tienen una oportunidad así. De ella se deriva, sin embargo, unainmensa responsabilidad. Enfrentarla supone el convencimiento de que no existecontradicción alguna entre nuestra condición de soldados y la tarea de dirigir elrumbo de una nación que debe transformarse para de veras realizar la justicia desu pueblo. Porque la dimensión esencial del patriotismo es aquel compromisopermanente con el destino de nuestra colectividad, diario quehacer de lucha dequienes sienten, en todos los instantes de su vida, que no se deben a sí mismosino a su propio pueblo. Defender a la Patria es, por eso, defender su justicia. Y enesto se resume la esencia de propósitos de nuestra revolución. Por tanto, alrealizarla sólo estamos dando contenido concreto a nuestra vocación depatriotismo, a nuestro más profundo amor por el Perú, a nuestra más sentida yhonda lealtad con su pueblo. La obra que estamos realizando, lejos de separarnos de nuestra misióncómo soldados, nos vuelve al cauce más profundo y verdadero de nuestratradición institucional como ejército que nació bajo el signo de la lucha por laemancipación de nuestro pueblo. Nadie, por eso, podría decir con honradez que alvolver a luchar por ideales de independencia, de libertad y de justicia, estamosabandonando nuestro rol tutelar en el país. Todo lo contrario. Hoy más que nunca estamos cumpliendo con un deber de patriotismo,porque estamos luchando por el país, defendiendo sus auténticos intereses yponiendo la espada al servicio de nuestro pueblo. La causa del Perú, la de surevolución, la de su pueblo, la de su Fuerza Armada, son por eso una sola. Es lacausa de la Patria. Es nuestra causa, como soldados y como peruanos.Esta es la profunda verdad que algunos quieren ocultar. Mientras seamosconscientes de ella, los enemigos de la Fuerza Armada y de su obra seránsiempre derrotados. De allí la decisiva importancia de que quienes integran lasfilas del Ejército comprendan claramente el significado del gran procesorevolucionario que el Perú está cumpliendo bajo el unido liderazgo institucional desu gloriosa Fuerza Armada. Ellos tienen la responsabilidad de reflejar en todos los 31
  • 32. actos de su vida la nueva orientación del Ejército; el sentido vital de compromisocon la necesidad de resolver definitivamente los grandes problemas del Perú. Estoes la tarea de hoy. Y en ella seguiremos hasta cumplir los grandes objetivos que laFuerza Armada se ha propuesto alcanzar. Donde quiera que vayan, los soldados de hoy deben ser los representantes ylos mensajeros de la obra que estamos llevando a cabo en el Perú. Porque comointegrantes de una grande y unida institución, todos somos parte de lo que ellarealiza. Es preciso por eso que cada uno de nosotros esté siempre dispuesto acualquier sacrificio para perfeccionar el desenvolvimiento de nuestras tareasnormales como miembros del Ejército. Tenemos de ahora en adelante que añadiruna nueva cuota de esfuerzo que dé palpable testimonio de solidaridad con laobra que nuestra institución está realizando para garantizar el desarrollo efectivo yel verdadero engrandecimiento de nuestro pueblo. Inmersa en el sentido más hondo de esos sentimientos, radica la garantía dela continuidad histórica del Ejército Peruano. Y allí también radica su constantesentido de superación institucional. Porque sólo cuando se es vitalmente leal ysólo cuando verdaderamente se ama a una causa o a una institución, se les puedeentregar, sin límites de esfuerzo, esa indispensable porción de nuestra propia vida,de nuestro propio empeño, de nuestra propia fe, que es en verdad indispensablepara hacerlas mejor, para asegurar su permanente renovación y, en fin, paralograr que ellas mantengan siempre el vigor, la ductilidad, la verdadera juventudde las causas y de las instituciones que perviven sin agotarse, conservando susignificación histórica para las sociedades y los hombres. Sentido solidario y garantía de continuidad son de este modo parte esencialde nuestra propia razón de ser. Por ser nuestra institución una realidad viviente, no puede ser estática. Lamás alta expresión creadora de su propia existencia radica en su plasticidad, ensu dinamismo, en su capacidad de mantenerse siempre alerta al rumbo y alsentido de los tiempos. La renovación es inherente a la verdadera perennidad delas instituciones. Simplemente resistir el paso de los años no equivale a vivir demanera valedera y auténtica. Más aún, sólo en la medida en que las grandesinstituciones tienen la sabiduría de evolucionar, es posible decir que tienentambién la sabiduría de mantenerse vigorosas y vigentes. Al fin y al cabo, sólo se puede ser fiel a sí mismo cuando se aceptaprofundamente la necesidad de desarrollarse y ser distinto a medida que elmundo y los tiempos son también distintos. Lo señalado fundamenta en gran parte el por qué del cambio institucionalque ha hecho posible emprender en el Perú la gran tarea de su transformación.Mas, si en verdad hundiéramos los ojos en nuestra propia vida comprenderíamosque las enseñanzas que recibimos no son ni pueden ser extrañas a la inspiracióny a la raíz de lo que estamos hoy haciendo para garantizar a nuestra Patria una 32
  • 33. realidad mejor de la que ella tuvo en el pasado. Porque esas enseñanzas, almismo tiempo que inculcaron en nosotros un acendrado patriotismo, también nosdieron una profunda formación moral basada no en los valores del egoísmoinfecundo, sirio en los de una solidaridad para la cual los intereses de la Patria ylos de la colectividad son siempre los intereses prevalentes. Nuestra dedicación dehoy a un ideal de lucha que se libra por el Perú tiene, de esta manera, vinculaciónprofunda con aspectos decisivos de nuestra formación en el alma mater delEjército Peruano. Formamos parte de un Gobierno cuya obra tiene como el másradical sentido de su quehacer histórico, el haber vuelto a unir, al cabo de losaños, la acción y la enseñanza, la norma y la conducta. Los soldados peruanos nunca debemos olvidar el sentido profundo denuestro origen institucional enraizado en el origen mismo del Perú como naciónindependiente. Porque de ese sentido arranca la honda convicción de unpatriotismo para el cual la causa de su pueblo, vale decir, la causa de susoberanía, de su justicia y de su libertad. Origen revolucionario el nuestro, hoyvuelve a ser emblema que enarbolamos con orgullo, seguros de que al luchar porla definitiva emancipación de nuestra Patria estamos honrando el sentido máspuro de nuestra tradición histórica y, al propio tiempo, renovando la gloria y elhonor de las armas peruanas. Todo esto nos permite, por lo tanto, ser ahora los testigos maduros denuestra juventud que hoy, de alguna forma, vuelve para el cotejo iluminante denuestra madurez.LA MARINA La historia de la Marina de Guerra se enhebra con la historia de nuestro paísdesde el momento mismo en que insurgió a la vida independiente por la acción desoldados revolucionarios que lucharon para hacer del Perú un país libre detutelajes extranjeros. Pertenecer a una tradición así de ilustre, representa una responsabilidad muygrande de la que todos los marinos del Perú deben ser siempre claramenteconscientes. Porque el legado institucional de nuestra Armada constituyeparadigma que jamás debe ser olvidado por quienes asumen la responsabilidadde mantener siempre viva la esencia de una tradición que da grandeza a la NaciónPeruana. Los hombres sólo tienen derecho a invocar las figuras ilustres de su historiaen la medida en que en su diaria vida demuestran ser en verdad dignos de ellas. Yesas grandes figuras sólo tienen genuina eternidad en la medida en que el sentidode su vida y de su sacrificio se encarna en el pensamiento y en la acción de otroshombres. Hoy no se trata solamente de que los hombres de uniforme cumplamos unamisión castrense en el Perú. Hemos aceptado una responsabilidad histórica con 33
  • 34. su pueblo y hemos asumido un compromiso que no podemos eludir. Estaresponsabilidad y ese compromiso constituyen el fundamento en que se basanuestra decisión de llevar adelante la obra que hace seis años empezarnos arealizar en el país. Esta obra posee el carácter unitario de un empeño que realizatoda la Fuerza Armada del Perú. Por tanto, ninguno de nosotros puede ni debemantenerse al margen de su realización. Unidos iniciamos la revolución que estádevolviendo a nuestro pueblo su sentido de orgullo nacional, unidos estamosconduciendo esta gran experiencia peruana que por primera vez plantea yresuelve los problemas fundamentales del país; y unidos culminaremos esteesfuerzo que habrá de traducirse en el fortalecimiento y la grandeza de una nacióncapaz de construir en su seno un orden de justicia fundado en la plena soberaníade su destino nacional. El aporte de la Armada Peruana a la realización de estos grandes ideales es,desde cualquier punto de vista, fundamental, al igual que el aporte de los otrosInstitutos Armados del Perú.LA FUERZA AÉREA Nuestra aviación militar no sólo representa instrumento esencial para ladefensa del País, sino, hoy más que nunca, herramienta insustituible en elcumplimiento de diversas tareas vinculadas al desarrollo nacional.Nuestra tarea de gobernantes es indesligable de nuestra condición de militares.Nuestra preocupación por la seguridad nacional y nuestra preocupación por losproblemas fundamentales de la sociedad peruana no pueden ser preocupacionesseparadas. Ambas se encuentran en la base misma de nuestra conductagobernante. Y ambas se hallan también en la raíz de nuestra vocaciónrevolucionaria, es decir, de nuestra irrevocable decisión de continuar ahondando yperfeccionando el rumbo de las grandes transformaciones sociales y económicasque por primera vez ha sido posible realizar en el Perú bato el liderazgo de unGobierno que representa la unidad institucional de las armas peruanas. Por eso es que la tarea y la responsabilidad de esta revolución son tarea yresponsabilidad de todos los hombres de uniforme, unidos en el compromiso deponer nuestras armas al servicio de un antiguo ideal siempre atesorado por unpueblo del cual formamos parte, del que hemos surgido y al cual nos debernos enla misma medida y con la misma dimensión de entrega con que, como soldados,hemos jurado debernos a la Patria. Lejos de incumplir un deber y alejarnos de lasenda que nos marca nuestra condición de militares, al haber emprendido unalucha por la verdadera salvación de nuestra Patria, estamos siendo fieles más quenunca al sentido más hondo y verdadero de nuestra misión como soldados delPerú. Este es el espíritu patriótico y revolucionario, al mismo tiempo, que normanuestra conducta como militares y como gobernantes del Perú. Y es el espírituque debe normar también la conducta de los soldados y oficiales de la Fuerza 34
  • 35. Aérea del Perú. El destino de nuestra nación depende del rumbo victorioso delproceso revolucionario que ella contribuye a conducir.LAS FUERZAS POLICIALES El nuevo y permanente cuadro político forjado por la revolución plantea lanecesidad impostergable de revalorar el papel que las Fuerzas Policiales debencumplir en un período histórico como el que hoy vive nuestra Patria. Ellas sonparte de los Institutos Armados. Por tanto su acción y su destino estánindisolublemente unidos a la acción y el destino de nuestra Fuerza Armada. Enconsecuencia, la obra transformadora de este Gobierno no puede serles extrañaen forma alguna. Por estas razones, todos los integrantes de las Fuerzas Policiales debensentirse profundamente compenetrados con la naturaleza y las finalidades delproceso revolucionario cuya conducción es nuestra responsabilidad ante el paísTal compenetración es absolutamente indispensable para que puedan cumplir suresponsabilidad institucional. Esto hoy, más que nunca, depende de que seancapaces de reflejar en su comportamiento la imagen y el carácter de la nuevaconcepción de lo que significa gobernar cuanto desde el gobierno se orienta y sedirige un vasto proceso de transformaciones profundas en nuestra sociedad, unade cuyas dimensiones esenciales es la lucha constante por la moralización de lovida pública y por el afianzamiento permanente de una política de absolutahonestidad en la conducción de todas las instituciones del país. En condiciones como las señaladas, el papel de las Fuerzas Policiales nopuede ser el mismo que el que jugaron antes de que el Perú enrumbara su destinopor el camino revolucionario que la Fuerza Armada abrió hace tres años. Elconcepto tradicional del orden público tiene que ser revisado. El orden público deuna sociedad basada en la institucionalización de la injusticia, no puede ser elmismo que el de una sociedad que lucha, precisamente para crear unordenamiento de justicia social. Por tanto, la forma de concebir su defensa tieneque ser diferente. A diferencia radical del pasado, en el Perú de hoy se trata quelas instituciones y la ley no sean empleadas para mantener y perpetuar losatropellos, los privilegios y los abusos. Estamos, justamente, luchando paradesterrar definitivamente en nuestro país todas las formas de explotación y deinjusticia. Ahora los derechos de los humildes, de los explotados y de los pobrestienen que ser vigorosamente defendidos por las leyes, por las instituciones y porlos hombres de la revolución. Mucho de lo anterior está en la médula misma de lo que significa un procesorevolucionario que es verdaderamente una empresa colectiva para la realizaciónde la justicia en una sociedad. Nadie puede esperar que esto sea logradosúbitamente. Pero nadie puede aceptar que los cambios concretos decomportamiento se posterguen indefinidamente. Una revolución implicaalteraciones importantes en la conducta y en las actitudes de las instituciones yde los hombres. Por eso, todos los que respaldamos esta revolución hemos 35
  • 36. cambiado y debemos seguir cambiando. Porque de otra manera sería imposiblecumplir con la responsabilidad y con la obligación de demostrar en nuestrospropios actos que hemos hecho profundamente nuestros los grandes ideales dejusticia que hace tres años nos llevaron a poner nuestra espada al servicio delpueblo del Perú. La delicada y fundamental misión que en nuestra sociedad cumplen lasFuerzas Policiales no puede dejar de obedecer a la orientación normativa que rigela conducta de un Gobierno como el nuestro. De allí la impostergable necesidadde que quienes las integran tengan plena conciencia del nuevo papel y del nuevocomportamiento que deben asumir para poder cumplir verdaderamente esa ilustremisión. Los cuadros de las Fuerzas Policiales del Perú deben ser los hombresresponsables de mantener los más altos niveles de moralidad y de honradezincorruptible que el país exige de las instituciones encargadas de garantizar elcumplimiento de las leyes con ausencia absoluta de favoritismo y deshonestidad. Ellos deben así mismo comprender la nueva y grande responsabilidad queasumen con sus instituciones, con la Fuerza Armada y con el Perú.Representantes de un Gobierno sustancialmente distinto a cualquier otro delpasado, ellos deben sentir que un aspecto fundamental de su quehacer futuro serávelar por el respeto verdadero a la justicia y el derecho de los hombres y mujeresdel Perú. Deben también sentir y saber en lo más hondo de su conciencia que elesfuerzo del Gobierno del cual son parte tiene como único norte la decisión deluchar indesmayablemente por la grandeza, la felicidad, la justicia, la libertadauténtica y la independencia soberana de nuestro pueblo.EL CAEM Hay en la historia de los pueblos y de las instituciones, momentos epocalesque marcan al mismo tiempo el principio y el fin de etapas diferentes. Algunasveces se trata de episodios visibles cuya significación es para todos, desde elprimer instante, palpable y evidente su ostensible magnitud. Otras veces, sinembargo, la gravitación de un hecho histórico pasa, en cierta manera,desapercibida, aún para sus propios gestores porque la ausencia de contornosdramáticamente visibles tiende a ocultar la significación que ese hecho estállamado a tener en la vida de un pueblo o de una institución. Sólo el observador prolijo suele tener la perspicacia necesaria para,correctamente, atribuir peso de significación histórica o los eventos que, teniendoa primera vista apenas una importancia relativa, demuestran ser o la larga losepisodios fecundos de donde surgen y en donde se estimulan, con el correr deltiempo, los grandes cambios transformadores de la historia. Cuando hace más de veinte años se fundó el Centro de Altos EstudiosMilitares, aconteció un hecho así, en apariencia rutinario y normal, pero en verdad 36
  • 37. trascendente para el Perú y para sus Institutos Armados. Porque cuando esoocurrió, empezó a tomar forma consciente e institucional un laborioso y necesarioproceso de reformulación del papel que, tradicionalmente, habíamosdesempeñado los hombres de uniforme en el Perú. La realidad del Perú que hoy estamos viviendo, no podría explicarsesatisfactoriamente con prescindencia de ese singular hecho histórico, porque élfue decisivo para el afianzamiento de una renovada y lúcida conciencia de laPatria en quienes más tarde habríamos de asumir la responsabilidad de iniciar elvasto proceso de transformaciones integrales que constituyen el motivo y laesencia de esa victoriosa Revolución Nacionalista que la nueva Fuerza Armadadel Perú inició el 3 de octubre de 1968. Por eso, cuando se inscriba la historia deesta época, los historiadores del futuro sin duda señalarán la fundación del CAEMcomo un punto crucial en el desenvolvimiento de la Fuerza Armada y como unhecho decisivo en el proceso de cambio institucional de nuestro Patria. En él, por primera vez en forma sistemática, la institución castrense diocomienzo a la impostergable tarea de estudiar realidad del Perú, de maneraordenada y profunda. Y del esfuerzo así orientado no sólo surgió un más cabalconocimiento de los problemas del país, sino también un sentido depurado denuestra más alta responsabilidad ante las grandes cuestiones nacionales. En él,por tanto, se contribuyó en forma decisiva a labrar la nueva conciencia de laFuerza Armada del Perú; y, al hacerlo, se le dio a este país la indispensable baseinstitucional desde la cual se hizo luego posible emprender el rumbo venturoso delos grandes cambios políticos, sociales y económicos que nuestro pueblo habrá envano demandado de sus instituciones y sus hombres consideradosrepresentativos. A lo largo de sus años de fecunda existencia, el CAEM ha perseverado en suesfuerzo por esclarecer los aspectos fundamentales de la problemática nacional.Pero como suele ocurrir a toda institución de veras forjadora de rumbos, nuevasresponsabilidades recaen en sus hombros, precisamente, en momentos de luchacomo son los que hoy está viviendo el Perú. Y en circunstancias así, cuando elPerú está comprometido en las etapas iniciales de un duro batallar por sudesarrollo y su cabal independencia como nación soberana, el CAEM comoinstitución abocada al estudio de la problemática nacional, tiene ante sí un vastocampo de trabajo en expansión. Las medidas de cambio social que la revoluciónha traído consigo, están creando ya y continuarán creando en el futuro, nuevosproblemas que afectarán a grandes sectores de nuestro pueblo. Las alteracionesprofundas que están ocurriendo en la textura tradicional de la sociedad peruanaimponen la necesidad de identificar a tiempo los factores en juego y determinar lasfuerzas que, persiguiendo sus propios intereses, tratan de un lado y de otro defrustrar el rumbo de la revolución. Estas son realidades que afectan la naturalezade nuestro frente interno y que obligan a una radical redefinición del papel delEstado y sus instituciones. 37
  • 38. Y en este esfuerzo de indagación, de preparación y de estudio, el aporte delCAEM es, como fue su contribución en el pasado, de invalorable importancia parala Fuerza Armada y para el Perú. Hoy más que nunca resulta ya evidente que elpapel de una gran institución como ésta no puede confinarse a los linderos delcampo militar. En el mundo complejo en que vivimos ningún problema básicopuede ser unidimensional. Hoy la Fuerza Armada preside y orienta una profundatransformación social. Tal realidad otorga un marco diferente al diario quehacer deuna institución como el CAEM, cuyas nuevas responsabilidades dimanan delhacho de que es la Fuerza Armada la que ejerce el Gobierno del Perú. Ella, quecontribuyó a forjar nuestra nueva conciencia nacionalista, seguirá contribuyendo aforjar los instrumentos de análisis y las orientaciones que garanticen elpermanente éxito en la tarea que la Fuerza Armada ha emprendido por nuestraPatria y por su Pueblo. Tal la significación del Centro de Altos Estudios Militares en la historiareciente del Perú y tal su mayor y más crítica responsabilidad. 38
  • 39. III. GOBIERNO, PUEBLO Y FUERZA ARMADA 39
  • 40. LA FUERZA ARMADA ¿POR QUÉ? La Fuerza Armada de hoy tiene clara conciencia de su responsabilidad con elPerú. Por eso asumimos el poder. Pare liquidar un injusto sistema sociopolítico,para terminar definitivamente con una oligarquía entreguista y rapaz, paradesenmascarar o una camarilla de políticos envilecidos que a espaldas del país seconvirtieron también en una verdadera oligarquía partidaria al servicio de lospoderosos. Nuestro propósito nunca fue sumarnos a la lista de los gobernantes que sólopersiguieron su provecho personal y de grupo por encima de los interesesnacionales. Nuestro propósito es llevar a cabo una profunda y auténtica revoluciónsocial. La claudicación y el entreguismo de las viejas dirigencias políticas nosdieron lo certeza de que la Fuerza Armada era la única institución capaz deemprender una acción revolucionaria en el Perú. Jamás debe olvidarse quequienes antes gobernaron tuvieron en sus manos el poder para solucionar losgrandes problemas del país. Sin embargo, esto nunca ocurrió. Frente a unaverdadera debacle nacional y frente a la traición de quienes engañaron al Perúpara servir a sus viejos explotadores, la Fuerza Armada no tuvo otra alternativaque tomar en sus manos las riendas del gobierno para desde allí emprender latransformación de nuestra Patria. Haber cerrado los ojos ante la denigrante realidad en que vivía el país,habría sido eludir el más elemental principio de lealtad para con nuestra Patria;habría sido rehuir cobardemente una responsabilidad que como peruanos y comosoldados teníamos el imperativo de aceptar. Escudar a la Fuerza Armada detrásde un demagógico constitucionalismo, habría significado colaborar aldesquiciamiento de nuestra Patria, comprometiendo gravemente su futuro y el delas generaciones venideras. Cómoda y agradable, pero cómplice, habría sido una posición marginal de laFuerza Armada frente al doloroso drama que vivía la Patria; por ello, interpretandosu clamar y su noble sentir, dimos el paso con serenidad y con verdadero sentidode responsabilidad cuando nos convencimos de que no había error, si no plenaconciencia del engaño, fraude y traición a los intereses del país; cuando convergüenza conocimos que políticos corruptos pertenecientes a castas que porsiglos detentaron el poder mentían premeditadamente cuando hablaban deigualdad, del derecho soberano del pueblo y de su libertad. Enfrentar de modo definitivo esta oprobiosa situación significó asumir laresponsabilidad de gobernar. No lo hicimos por causales de política tradicional. Lohicimos por auténtico patriotismo, por deseo de servir a nuestro pueblo, porrechazo o la corrupción de una política decadente y proditora que hundió al Perúen lo más banda de sus crisis morales y económicas. 40
  • 41. La Fuerza Armada ejerce hoy el liderazgo de un movimiento nacional quepersigue liberar a nuestro pueblo de la dominación extranjera y de las lacras delsubdesarrollo. Este cometido constituye una irrenunciable responsabilidadinstitucional. La asumimos hace seis años en el total convencimiento de queninguna institución política del antiguo sistema tenía la decisión o el deseo decumplirla. La asumimos porque no hacerlo habría significado permanecerindiferentes ante la verdadera bancarrota nacional ocasionada por los gobiernosanteriores. Y la asumimos porque el delicado estudio de los problemas nacionalesa lo largo de muchos años, nos hizo ver con claridad que nosotros, comoinstitución, tutelar de la República, teníamos que jugar un papel radicalmentediferente al que por error habíamos cumplido en el pasado. Más que nadie nosotros, los hombres de uniforme, tenemos laresponsabilidad de esta revolución porque la hemos iniciado y la estamosconduciendo. Y es nuestro deber, para llevarla siempre por rutas de victoria, tenerconciencia plena de lo que ella significa, saber que los grandes problemas delPerú demandan soluciones sacrificadas y profundas, estar convencidos de quenuestro camino no puede detenerse, y tener certidumbre de que nuestrarevolución es, en final de cuentas, tan sólo la expresión de un fidedigno yenraizado amor a nuestra patria.NUESTRO PROPÓSITO Y COMPROMISO El punto de partida principal es la propia definición de este Gobierno comoRevolucionario. Esto quiere decir que nosotros no estamos interesadossimplemente en mejorar las condiciones del país, sino en cambiarlas; que noestamos en favor de solamente modernizar las relaciones entre los distintosgrupos sociales del Perú, sino en transformarlas. Queremos, en una palabra,romper con el pasado y construir una sociedad que en esencia sea diferente a lasociedad tradicional que todos conocimos. Y esto supone alterar la calidad, lanaturaleza de las instituciones fundamentales del país. Sabemos que se trata deuna obra penosa, lenta, difícil. Pero ya la hemos comenzado. Abandonarlesignificaría dejar de ser lo que somos. Y esto nadie puede pedir ni esperar denosotros. Nunca hemos dejado de expresar esta declarada y abierta posición.Nosotros asumimos la responsabilidad de gobernar en horas muy difíciles para elPerú. No era una época de bonanza. Era un momento de crisis. Al borde mismode grandes acontecimientos epocales, el país miraba al pasado y el gobiernomantenía sin resolver los grandes problemas de lo nación. El pueblo estabaausente de las grandes decisiones que sólo se tomaron para favorecer los viejosprivilegios y las grandes injusticias. El reclamo de las mayorías nacionalescontinuaba desoído. Insurgimos como Gobierno Revolucionario; es decir, como, régimenfundamentalmente orientado al logro de la transformación integral de nuestraPatria. Esta ha sido lo orientación central de todos nuestros actos de gobierno, en 41
  • 42. representación institucional de la Fuerza Armada. Por tanto, no somos los actoresde un golpe militar. Somos los gestores de una revolución. Con nuestromovimiento se inicia una etapa nueva de la vida republicana. Un orden social injusto como el que aquí existió por largos años, generaexplotación y crea privilegios. Esa explotación afecta a las grandes mayoríasciudadanas. Estos privilegios siempre han sido injusta prerrogativa de unoscuantos. La gran desigualdad que esto origina hizo de nuestra sociedad, unasociedad profundamente enferma. Para algunos todo esto carece de importanciaporque ellos fueron, precisamente, los privilegiados. Para otros tiene la másgrande importancia, porque ellos fueron justamente quienes siempre vivieronexplotados. Cambiar a fondo una situación así constituye la razón de ser denuestra revolución. Ese es nuestro propósito. Esto es todo lo que hay implícito en los grandes ideales revolucionarios quemotivan y motivarán siempre la acción de este gobierno. Jamás habremos deapartarnos del sentido profundamente transformador y profundamente nacionalistade esta revolución. Porque si nos apartáramos de él, fracasaríamos. Y sifracasáramos, nuestro Patria inevitablemente se hundiría en el caos, en laviolencia y en el desastre. Recordemos que al asumir el gobierno del Perú, casitodas sus instituciones se encontraban en crisis. Ellas no habrían sido capaces deenrumbar al país hacia el futuro. Y con mayor razón aún, no podrían hoy lograrlo.Por eso, la única alternativa verdadera que tiene nuestra Patria es continuar elcamino de esta gran revolución transformadora. La Fuerza Armada sabe que cumplir el compromiso que ella ha contraídocon el país significa, necesariamente, el definitivo abandono del sistema socio-económico imperante hasta el 3 de Octubre de 1968. Sólo así será posible sentarlas bases del nuevo ordenamiento social que la revolución se propone construir. Somos deudores de un pueblo a quien siempre debernos respetar, a quiensiempre debemos honrar, a quien siempre debernos servir por encima de todaslas cosas. Aquí se funda la dimensión más impalpable y profunda de nuestroesencial compromiso revolucionario; no se trota de un simple compromisointelectual, sino de un compromiso que hunde sus raíces en lo más hondo denuestra propia existencia para de allí surgir vigoroso y renacido como expresión deentrega verdadera. Es todo esto lo que nutre nuestra más radical vocaciónrevolucionaria única garantía de que jamás abandonaremos la lucha queiniciamos hace seis años por reivindicar poro el Perú su esencia de naciónsoberana y para conducir el batallar de un pueblo que quiere construir su futurorehaciendo por completo su vida nacional y su pasado. Nadie podría, mejor quenosotros mismos, conocer lo duro y a veces solitario de este esfuerzo. Ni nadiepodría conocer mejor las vicisitudes y los desengaños que ello inevitablementeencierra. Pero en esto también se afianza nuestra fortaleza y se vigoriza nuestraserenidad paro comprender y para superar los avatares de esta lucha. 42
  • 43. Creemos estar construyendo decididamente el futuro de esta nación. Hay,detrás nuestro, la fuerza incontrastable de un pueblo que comienza o verrealizados sus ideales de justicia.POR NUESTRA SEGUNDA INDEPENDENCIA Los militantes peruanos hemos retomado el camino que hace siglo y medioabrieron otros soldados revolucionarios, cuyo esfuerzo y cuyo sacrificio hicieronposible la independencia de nuestro pueblo y la fundación de su República. La posibilidad liberadora de nuestra emancipación nacional del coloniajese vio, sin embargo, en gran parte frustrado en los inicios mismos de nuestraexperiencia republicana. Hundieron esa posibilidad, por un lado, los intereses y lacorta visión histórica de las oligarquías, herederas del poder colonial, y por otrolado, un poder económico lanzado sobre el mundo sin respetar fronteras que clavósus garras, al igual que en países de otros continentes, en nuestras inexpertas ydébiles repúblicas De aquí derivó el carácter en gran parte ficticio de nuestrasoberanía y nuestra independencia. Crecientemente nuestro pueblo se convirtióen vasallo de aquella oligarquía y de ese imperialismo. Herencia de todo esto fueel sistema tradicional de poder contra el cual insurgió nuestra revolución. Por eso el propósito principal de esta revolución es culminar aquella gestaemancipadora cuyo triunfo selló en tierras del Perú la sangre generosa dehombres de nuestro Patria y de combatientes latinoamericanos unidos en el idealcomún de liberar o nuestro continente del yugo colonial. Complementar y afianzarla auténtica emancipación de nuestra Patria demandaba encarar frontalmente lasolución de sus grandes problemas y reconquistar su plena soberanía nacional.Todo esto hizo indispensable romper con el pasado y emprender la transformaciónsustantiva de toda la realidad social y económica que ese pasado generó. Al adoptar esta decisión fundamental, la Fuerza Armada del Perú, con el lealapoyo y la adhesión de las Fuerzas Policiales, asumió conscientemente un clarocompromiso revolucionario. Transformar nuestra sociedad para liberarla delsubdesarrollo en que vivía y del ominoso dominio extranjero que tornaba ficticia suverdadera independencia, necesariamente implicaba luchar contra el dominio de laoligarquía y al mismo tiempo contra la dominación imperialista. A esta doble finalidad responde todas las acciones del GobiernoRevolucionario de la Fuerza Armada. Porque siempre fuimos conscientes de quela auténtica liberación de nuestro pueblo y lo garantía real de su futuro dependíande que desapareciera aquel doble dominio que a lo largo de los años abatió a lanación peruana. Esto suponía vertebrar en el Perú un nuevo ordenamiento social,económico y político. Porque una revolución existe para transformar los sistemastradicionales y, en consecuencia, para históricamente reemplazarlos por otros quehagan posible la efectiva liberación del hombre. En este sentido, nuestrapreocupación fundamental fue desde el primer momento organizar en el Perú una 43
  • 44. sociedad capaz de garantizar la verdadera justicia y la verdadera libertad de todoslos peruanos. Somos, pues, fieles al sentido más hondo de nuestro historia y leales alejemplo y al sacrificio de quienes dieron su propia vida para hacernos libres.Nuestro obra en el Perú de hoy representa lo continuidad de un grande y truncoesfuerzo histórico que nosotros debemos completar. El sentido más radical denuestra lucha es garantizar y dar plenitud a la tarea libertadora comenzada aquí;es alcanzar la independencia económica de nuestro pueblo es lograr elordenamiento de justicia implícito en la libertad que nos legaron los fundadores dela República; es, en suma, cimentar nuestra segunda independencia.UN GOBIERNO PARA LOS DE ABAJO Hemos empezado la gran tarea de construir la justicia social en el Perú.Hemos dado inicio a las grandes reformas sociales y económicas que todosofrecieron al pueblo peruano y que nadie cumplió. Nosotros no estamosprometiendo una revolución. La estamos realizando desde que asumimos laresponsabilidad de gobernar. Y estamos gobernando no para unos pocos, sino para las grandesmayorías. Para los campesinos. Para los obreros. Para los empleados. Paralos estudiantes. Para los profesionales. Pero antes que nada, para “los de abajo”.Para los pobres. Ese es el rumbo de esta revolución. Y por defender esosintereses, es una auténtica revolución popular. La espada estáhoy en el Perú al servicio de los oprimidos. Este gobierno militar está haciendo loque ningún otro gobierno hizo: transformar el país en beneficio de los másnecesitados. Al fin los pobres y los explotados tienen un gobierno que vela por susintereses. Que los defiende de los grandes gamonales. Que ha puesto una barreraal poder político de la oligarquía. Que ha roto el monopoliode los poderosos. Que ha comenzado a organizar la riqueza sobre bases depropiedad social. Y que ya empieza a transformar el sistema capitalista que noshundió en el subdesarrollo y nos entregó a la voracidad del imperialismo. Siempre se gobernó para los privilegiados y no para los pobres. En lo que va de vida republicana, el Perú nunca tuvo un Gobiernotan profunda y genuinamente comprometido a realizar una política detransformaciones sociales y económicas destinadas a servir a su pueblo. Ahoranadie duda del carácter verdaderamente revolucionario de nuestro movimiento ynadie puede negar el inmenso respaldo popular que lo sustentó. Así empieza el nuevo Perú. Se está gobernando para el pueblo, nopara lo oligarquía. Por primera vez en nuestra historia, los grupos que siempremanejaron al gobierno han perdido todo poder político. La Fuerza Armada nada 44
  • 45. tiene en común con ellos. Nosotros venimos del pueblo y a su causa nosdebemos. Nosotros estamos respondiendo al llamado más noble e ilustre que unhombre pueda recibir: el de trabajar con denuedo por el desarrollo de su país, lareconstrucción de su Patria, el auténtico engrandecimiento de su pueblo. Si bien es cierto que éste es un gobierno para todos los peruanos no esmenos cierto que él debe y tiene que ser, por encima de todo, un gobierno paralos más y también para los más necesitados. Todo lo anterior significa que jamás hemos entendido nuestraresponsabilidad de gobernar en términos de que todo continuará como antes.Hemos hecho precisamente lo contrario. Hemos actuado, justamente, para que lascosas no sigan funcionando como siempre. Porque lo acostumbrado en el Perúsiempre fue que todo funcionase en perjuicio del pueblo y de los pobres, pero enbeneficio de los ricos y los privilegiados.LO QUE NUNCA ANTES SE HIZO Estamos transformando al Perú. Estamos haciendo la revolución que todoel pueblo siempre reclamó. La seguiremos haciendo por encima de todos losobstáculos. De poco servirá la campaña organizada por quienes reciben paga dela oligarquía y el imperialismo. Nunca se había siquiera intentado en el Perú laobra que estamos realizando. Jamás se hizo reforma agrario. Jamás se atacó elinterés económico de los grupos privilegiados. Jamás se gobernó para el hombredel pueblo. Jamás se condujo al Perú con sentido nacionalista y auténticamenteindependiente. Jamás se actuó con dignidad en defensa del Perú frente a losgrandes intereses extranjeros. Jamás se reconoció al trabajador el derecho a lautilidad, lo dirección y la propiedad de las empresas. La obra del Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada no tieneparangón en nuestra historia. Aunque hemos cumplido sólo una parte de nuestrosplanes de gobierno, puede ya decirse, sin temor a error, que lo hasta aquírealizado supera a todo lo que en el Perú se hizo durante el período republicano.Tal comprobación justifica un sentimiento de legítimo orgullo. Más no de vanidadni de arrogancia. En primer lugar, porque somos conscientes de que haymuchísimo por hacer en nuestro Perú para conquistar su plena independenciaeconómica y realizar la justicia social de nuestro pueblo. Y, en segundo lugar,porque también somos conscientes de que nuestra obra habría sido imposible sinaliento generoso de toda una nación cuyas aspiraciones la revolución interpreta ycuyo lucha heroica la revolución continúa. Las más serias dificultades de la etapa inicial de nuestra revolución hansido superadas. Delante de nosotros queda una gran tarea por realizar. Loconquistado hasta hoy, y la experiencia que ello nos ha permitido acumular, afirmanuestra confianza porque significa que habremos de estar mejor preparados paraenfrentar victoriosamente la continuación del proceso revolucionario de nuestrapatria. 45
  • 46. LA TAREA DE GOBERNAR Para la Fuerza Armada del Perú la tarea de gobernar no fue entendidanunca como banal ejercicio del poder, sin rumbo ni propósito; ni tampoco fueentendida jamás como acción continuista encaminada a mantener unordenamiento social básicamente injusto, dentro del cual la mayoría de nuestropueblo siempre fue mayoría explotada, mayoría en miseria, mayoría desposeída.Nosotros no asumimos el poder político para hacer de él botín y negociado, niinstrumento perpetuador de la injusticia. Todo lo contrario. Nosotros asumimos el poder político para hacer de élherramienta fecunda de la transformación de nuestra Patria. No nos mueve otropropósito. Quisimos darle al Perú un gobierno capaz de emprender con resolucióny con coraje la tarea salvadora de su auténtico desarrollo nacional. Fuimos desdeel primer momento conscientes de que una empresa así demandaría de todos losperuanos sacrificios y esfuerzo; porque sabíamos que en un país como el Perú,caracterizado por abismales desequilibrios sociales y económicos, la tarea deldesarrollo tenía necesariamente que ser una tarea de transformación. Estamos gobernando, vale decir, estamos decidiendo políticamente eldestino del Perú. Diariamente nuestros actos y nuestras decisiones estánafectando el porvenir de todos los peruanos. Este es una responsabilidadinstitucional y colectiva. Pero también una responsabilidad personal que no puedeni debe ser eludida jamás por ninguno de nosotros. No estamos haciendo política subalterna. No estamos haciendo proselitismopolítico en el sentido peyorativo y tradicional de la palabra. Pero sí estamosejerciendo docencia política, elevada y en función de la Patria. Al asumir laresponsabilidad de gobernar, asumimos también inevitablemente una misiónpolítica. : Eso está haciendo la Fuerza Armada del Perú; eso es lo que estamoshaciendo quienes hoy gobernamos en su nombre. Y al hacerlo, no sólo estamoscontribuyendo decisivamente a salvar el porvenir del Perú, sino también, estamoshonrando el recuerdo, el ejemplo y la gloria de nuestros antepasados militares quenos señalaron un rumbo y un camino. Nosotros no somos absolutos. Nos nutrimos de simiente sembrada antes denuestro día. Somos continuadores del esfuerzo por otros desplegado. Mas aún, espreciso tener siempre presente que la Fuerza Armada del Perú no sólo estágobernando, sino también dirigiendo una fundamental revolución socio-económicade inmensa trascendencia histórica para nuestro país y de innegablesimplicaciones de carácter internacional. 46
  • 47. LO QUE SOMOS Y NUESTA LEGITIMIDAD La argumentación falaz de que por ser un gobierno de la Fuerza Armada, elnuestro no puede realizar la transformación socio-económica del Perú, ha sidoabsolutamente desvirtuada por las reformas de cambio estructural que hasta hoyhemos realizado. La Fuerza Armada que hoy gobierna el Perú es una FuerzaArmada cuya identificación con la causa de las reivindicaciones populares essincera y profunda. Sabemos muy bien que en el pasado hubo gobiernos militaresde muy distinta naturaleza. Pero, sabemos también, que jamás hubo gobierno civilde políticas tradicionales que resolviera ningún problema fundamental en el Perú.No renegamos de nuestra tradición institucional. Hemos superado una etapa deesa tradición. Como institución hemos rescatado el sentido original de la FuerzaArmada peruana que insurgió en sus orígenes bajo la inspiración libertaria de lalucha de nuestro pueblo contra la dominación extranjera. Los hombres de uniforme tenemos fundamentalmente un origen popular.Ningún interés nos une a la vieja plutocracia. Iniciamos esta revolución en elconvencimiento de que la definitiva emancipación de nuestro pueblo sólo podíalograrse a través de una obra revolucionaria que transformara las viejasestructuras con las cuales el Perú vivió bajo el doble dominio del imperialismo y deun grupo privilegiado de peruanos. No nos movió a asumir la conducción delEstado ningún apetito subalterno de poder, ni tampoco el deseo de cerrarle anadie el paso. Nos movió el genuino y desinteresado propósito de poner la fuerzade las armas al servicio de un ideal de reivindicación popular y nacional muchasveces traicionado. Es este convencimiento el que sustenta la firme unidad de laFuerza Armada en torno al gobierno que institucionalmente la representa y entorno a los ideales inabdicables de la revolución. Somos una Fuerza Armada auténticamente nacional y nacionalista pornuestro origen, por nuestra vocación, por nuestros propósitos y por nuestrosideales. Hemos asumido un compromiso sagrado con el Perú y nada ni nadiepodrá desviarnos del camino de su más fidedigno cumplimiento. Por primera vez nuestro pueblo tiene un gobierno que de veras estáluchando por su causa y resolviendo los agudos problemas que jamás fueronencarados por ningún gobernante en el Perú. Por primera vez somos a plenitud unpaís soberano. Por primera vez estamos dejando de ser un país de subdesarrolloy subordinación al poder extranjero. Por primera vez se está haciendo justicia alcampesino. Por primera vez se está gobernando para el pueblo. El nuestro es un gobierno revolucionario que defiende los intereses de lasgrandes mayorías y frente al cual resulta imperativa una nueva actitud constructivay leal. 47
  • 48. La fuente final de nuestra inspiración, ha sido el pueblo; este pueblo al quenos debemos por entero; este pueblo tantas veces engañado; este pueblo quetanto ha sufrido y ha luchado en espera de una justicia que sus gobernantesnunca supieron darle. Nuestra legitimidad no viene de los votos de un sistema político viciado deraíz porque nunca sirvió para defender los auténticos intereses del puebloperuano. Nuestra legitimidad tiene su origen en el hecho incontrovertible de queestamos haciendo la transformación de este país, justamente para defender einterpretar los intereses de ese pueblo al que se engañó con impudicia y por unprecio. Esta es la única legitimidad de una revolución auténtica como la nuestra. Representamos una revolución triunfante, porque la causa de un pueblo y elmandato de su historia son nuestra razón de ser, como gobierno que hoy miraseguro y firme el futuro de la Patria. Más, somos únicamente los iniciadores deuna gesta nacional que se proyectará por muchos años en el futuro. Está lejos denuestro ánimo el reclamo a una perfección que nada ni nadie puede lograr. Lanuestra, como toda acción humana, como toda tarea de gobierno, es obraperfectible. A perfeccionarla contribuirán la experiencia y el aporte de la críticaconstructiva del pueblo. En un aspecto fundamental, somos una nueva Fuerza Armada. Y sinembargo, nunca hemos sido tan leales a la misión que justifica nuestra existenciainstitucional en el Perú, ni tan consecuentes con la causa del pueblo del cualhemos surgido. Este convencimiento sirvió para que, con realismo y con auténtico sentidode la Patria, cambiáramos hondamente nuestra mentalidad y nuestra actitud. Lohicimos conservando la continuidad de nuestra institución. Y fuimos capaces delograrlo manteniendo la unión que fundamenta nuestra fuerza. Pocas institucionesen el mundo podrán mostrar una más clara prueba de madurez y de concienciahistórica. También por esto nos sentimos orgullosos. Hoy la Fuerza Armada representa un sólo pensamiento y una sola actitudde absoluto identificación con una causa nacional tras de la cual está el respaldo yla solidaridad de todo el Perú.UN EQUIPO Fue la Fuerza Armada la que hizo posible abrir el comino salvador del Perúque hoy transita todo nuestro pueblo. Porque ante la bancarrota moral y política deun viejo sistema de oprobio y entreguismo, sólo nuestra institución demostró sercapaz de enrumbar a nuestra Patria paro salvarla. Todo lo realizado en el Perú enestos últimos seis años, ha demostrado con claridad irrecusable que la únicamanera de llevarlo a cabo era a través de una acción transformadora conducida yrespaldada por el unido liderazgo de la Fuerza Armada. Pero para asumir estegran papel histórico fue necesario que rescatáramos los valores más altos de 48
  • 49. nuestra tradición institucional, que volviéramos a nuestras fuentes originariascomo el ejército del pueblo y de la libertad, para de allí redefinir nuestra imageninstitucional a fin de reconocer que los grandes problemas fundamentales denuestro pueblo eran también nuestra responsabilidad. Es preciso relievar la exacta significación que tiene para el país este hechoPorque al Perú siempre le faltó una gran institución nacional que solidariamentecumpliera la impostergable necesidad de transformar sus viejas estructuras y,solidariamente también, emprendiese con determinación la difícil tarea de llevarlaa cabo. Este gran vacío que causó nuestra historia ha sido llenado o partir del 3 deOctubre de 1968, por la presencia institucional de la Fuerza Armada del Perú alfrente del gobierno, para realizar esa transformación profunda de las estructurastradicionales del país que nuestro pueblo en vano reclamara en el pasado de susmalos gobernantes. El nuestro no es un gobierno personalista. Entre nosotros no existenpredestinados ni seres insustituibles; nadie tiene el monopolio de la sabiduría nidel poder. Somos un equipo que está haciendo la revolución que el Perú necesita,esa revolución que otros pregonaron sólo para traicionarlo desde el poder. Noconstituimos, pues, un movimiento al servicio de un hombre, sino al servicio delpaís. Pero comprendemos que nada de esto puedan entender quienes, enrealidad, no son más que simples caciques de nuevo cuño, extremistas delpersonalismo, de la vanidad, de la estafa política. Sabemos muy bien que pensamos de manera distinta a como pudimoshacerlo en la etapa pre-revolucionaria del Perú. Esto distingue hoy a nuestraFuerza Armada cuya esclarecida y firme posición revolucionaria lejos derepresentar una contradicción constituye la reafirmación, la continuidad y elrespeto a su origen como ejército del pueblo y para la libertad, y, en consecuencia,representa la más alta expresión de lealtad profunda a la esencia misma de suser. Sí, nosotros hemos cambiado. Debernos decirlo con claridad. Debemostener de ello conciencia. Debemos declararlo con orgullo, con altivez, concertidumbre de haber actuado bien. Porque lo hicimos por el Perú, por su puebloexplotado, por sus hombres y mujeres humildes a quienes jamás se permitióaportar a la causa de la Patria el inmenso caudal de su potencia creadora portodos siempre despreciada y que hoy lo revolución reivindica y respeta. Unidos iniciamos y unidos estamos conduciendo esta revolución. Nuestraunidad es nuestra mejor defensa y la garantía mejor del futuro de la revolución quees verdaderamente el futuro del Perú. Este sentido de unidad se basa en laconvicción revolucionaria de quienes integramos la Fuerza Armada. Consecuentecon lo más ilustre y valedero de su tradición, la nueva Fuerza Armada del Perúpercibe con lucidez todo lo que implica la difícil responsabilidad de conducir unarevolución. 49
  • 50. Esto supone no sólo respaldar y defender la obra de la revolución. Suponetambién sentir profundamente nuestra responsabilidad personal en los éxitos y losfracasos de la revolución. Supone también adentrarse en su sentido verdadero,conocer sus logros, comprender sus problemas, dedicarle lo mejor de nuestrapropia vida. En este esfuerzo gigantesco y en el desarrollo de esta misión histórica nopueden, pues, haber ni pasividades ni indiferencias, porque está en juego el futurodel Perú, motivo sustancial de todos nuestras preocupaciones y esencia misma denuestra devoción de patriotismo.UN NUEVO ESTILO Este gobierno concibe su papel en el Perú de modo muy distinto. Por tanto,sus realizaciones y su conducta no deben ni puedan confundirse con las deregímenes anteriores. Y si bien las formalidades de carácter ceremonial puedenparecer similares, su significación más honda tiene que ser muy diferente. Nosotros constituimos un gobierno que está transformando la realidadsecular del Perú. Y la transformación de una sociedad no se expresa únicamenteen las grandes reformas de su estructura económica. Ella se manifiesta tambiénen todos los niveles de la acción del Estado. Y debe traducirse en un nuevocomportamiento por parte de quienes integran el Estado en todos los niveles de lavida nacional. Una nueva realidad política, una nueva manera de concebir los problemasdel país y un nuevo comportamiento de los hombres que rigen los destinos de lanación deben significar también un nuevo estilo de acción en todos los hombresque encarnan la actitud y el pensamiento revolucionario en el Perú de hoy.No estamos para ofrecer ni para hablar. Ese es el viejo estilo de los politiquerosque jamás volverán al gobierno del Perú. Porque engañaron deliberadamente anuestro pueblo. Porque se entregaron a los poderosos. Porque hipotecaron el paísa los grandes intereses extranjeros. Porque el suyo fue el gobierno de losprivilegios y de la injusticia. El Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada representa algoesencialmente diferente. Hablamos sin demagogia y sin engaños. Le decimos alpueblo que la tarea de la revolución es tarea de trabajo, de responsabilidad, desacrificio, de esfuerzo, de generosidad, de lucha constante, de tesonerasuperación. Ninguno de nosotros tiene ambiciones políticas. No nos interesa competiren la arena electoral. Hemos venido a hacer una revolución. Y si para lograrlo serequiere actuar políticamente, esto no quiere decir que se nos pueda confundir conlos políticos criollos que tanto daño le hicieron al país. 50
  • 51. Entre nosotros no caben ni personalismo ni ambiciones. Ya lo hemosdemostrado plenamente. Y quien quiera ver signo de desavenencia en la normalrenovación de un equipo gobernante, está trágicamente equivocado. Nosmantenemos unidos porque nos une la convicción de luchar sin desmayo, sinegoísmo, sin ambición personal, por la transformación de nuestra Patria. Y sialguien se aporta de este rumbo, queda por sí mismo eliminado. Eso no mella enabsoluto la unidad y la fuerza de un gobierno plenamente consciente de su misiónhistórica y plenamente consciente de que tiene el respaldo de la Fuerza Armada yde un pueblo que al fin ve en sus gobernantes la honradez y el coraje que antesnunca hubo para resolver sus grandes problemas. Siempre nos consideramos soldados del Perú. Testimonio de una hondavinculación humana, esta pertenencia común nos hermana y nos aproxima porencima de cualquier diferencia secundaria. Por esto entre nosotros no puedehaber trastiendas. Hemos entregado el esfuerzo de toda una existencia a la causade nuestra Patria y a la causa de nuestra institución. Estas son nuestras dosgrandes lealtades normativas. Ante ellas deponemos todo egoísmo y todosentimiento personal. Este es para nosotros el sentido de gobernar y dirigir una revolución.Queremos de los hombres de esta tierra una nueva actitud. Pero somos nosotros,los hombres de uniforme, quienes debemos dar el ejemplo primero en todosnuestros actos. Es preciso desarrollar, por eso, una nueva actitud hacia el puebloque es también forjador de esta revolución.HASTA CUANDO Continuamos al frente del país y su revolución hasta cumplir las metas quenos hemos propuesto y cuya realización el pueblo ha confiado en nuestras manos.Jamás nos desviaremos del deber y la responsabilidad que hemos jurado honrar.Proseguiremos la obra de la revolución sin arriar nunca sus banderas. Al hacerlosólo estaremos tornando realidad ese amor a la Patria que se nos enseñó como lamás sublime de las virtudes del soldado; sólo estaremos cumpliendo lo que laFuerza Armada prometió al Perú en el momento de asumir la responsabilidad degobernarlo; sólo estaremos demostrando que somos capaces de luchar conabnegación, con lealtad y con patriotismo para la verdadera causa del Perú quecomo soldados juramos defender; sólo estaremos siendo fieles al reclamo delpueblo, a nuestra propia historia y al ejemplo de nuestros héroes que, en otradimensión de lucha, dieron también su vida por nuestra Patria. Hoy más quenunca nos sentimos seguros de la justicia de nuestra causa. Hoy más que nuncanos sentimos solidarios y optimistas. Porque hoy más que nunca estamosconvencidos de que nada ni nadie podrá contra una revolución que se sustentaen la alianza indestructible del pueblo y de la Fuerza Armada. No alentamos propósitos de eternizarnos en el poder. Ni queremosconvertimos en partido político. Asumimos la responsabilidad de gobernar porquecomprendimos que teníamos que salvar al Perú del entreguismo y de la 51
  • 52. corrupción, porque comprendimos que nuestro pueblo no podía continuareternamente bajo el látigo de la explotación y la miseria. Permaneceremos en el poder hasta que se hayan afianzado definitivamentelas conquistas fundamentales de la revolución. Hasta que estemos seguros de quela claudicación, la burla al pueblo, el tráfico con su libertad, el entreguismo y lacorrupción al servicio de los explotadores hayan sido erradicados parasiempre del Perú. Mientras esos objetivos no sean logrados continuaremos desarrollando latransformación nacional desde el gobierno. No empezamos esta revolución paraque quedara trunca. No la iniciamos para dejarla en mitad del camino a merced desus enemigos. Y no permitiremos que nadie desnaturalice su verdadero sentido detransformación nacionalista que busca hacer del hombre peruano un hombre libreen una sociedad libre. Esta revolución continuará hasta la definitiva conquista desus metas fundamentales y nada la desviará de su camino. Nada la precipitará ynada hará que disminuya el ritmo de su marcha. Nosotros le prometimos al Perú una auténtica revolución. Para esotomamos el poder. No para eternizamos en él ni envilecernos en su ejercicio. Muypor lo contrario. Aceptarnos la responsabilidad de reformar profundamente nuestraPatria como tarea de lucha, como empeño sacrificado, como auténtica entrega,como genuina expresión de amor a nuestro pueblo. Nosotros somos personajes transitorios del proceso histórico peruano. Loque importa es el triunfo de una revolución que sacará al Perú de suestancamiento y su retraso. Que no se nos confunda. Nosotros vinimos a rescatara este país de un segundo desastre. Este no es un Gobierno de frivolidad ni declaudicación. Nada pedimos para nosotros. Sólo queremos que esta revolución seconsolide, logre sus objetivos y eche raíces en el alma grande y castigada de unpueblo al que el engaño tomó desconfiado y suspicaz, pero que hoy está viendorenacida su fe, porque tiene delante de los ojos la realizaciónde sus aspiraciones de justicia. Jamás ocultamos los propósitos de la Fuerza Armada del Perú. Desde elprimer instante proclamamos que el objetivo de esta revolución era liquidar elsubdesarrollo y la dependencia; es decir, la miseria, la ignorancia, la explotación,las desigualdades, la injusticia social y la subordinación de nuestro país al poderextranjero. Nada tenemos que ocultar. Nos debemos tan sólo al pueblo del Perú. El esel motivo cardinal de nuestra preocupación, de nuestro trabajo, de nuestrosacrificio. Nunca hemos hablado de sólo mejorar las condiciones de nuestraPatria. Siempre hablamos de transformarlas para darle justicia, verdaderasoberanía, auténtica grandeza, genuina libertad. Nunca hemos hablado tampocode reemplazar el viejo orden tradicional por otro que perennizara nuevosprivilegios, nuevas injusticias, nuevos monopolios de poder. Siempre hablamos, 52
  • 53. más bien, de luchar por una sociedad en esencia distinta a la anterior y por tantode veras democrática. A ese espíritu obedeció nuestra reforma agraria. A él, obedeció también lareforma de las empresas industriales. El está, igualmente, en la base de laconcepción de un Sector de Propiedad Social en nuestra economía., Y es eseespíritu que anima todas las grandes reformas de la revolución. Este gobierno tiene el deber de asegurar la continuidad de la revolución.Sería pueril e indefendible, que, en el futuro, permitiéramos la destrucción de laobro revolucionaria a manos de un nuevo gobierno conservador, que trabajaríapara restablecer ese pasado contra el cual nosotros insurgimos.EL PLAN DE GOBIERNO El Plan de Gobierno de la revolución expresa el sentir del pueblo y de suFuerza Armada. Su espíritu fundamenta nuestra indestructible unidad institucional,garantía de la continuidad de este proceso que está salvando a nuestra Patria.Muy por encima de cualquier contingencia secundaria, propia y explicable en todogran proceso histórico, aquí está la raíz que sustenta la acción mancomunada eindivisible de la Fuerza Armada y de las Fuerzas Policiales del Perú. No es un rígido conjunto de preceptos dogmáticamente inalterables. Es, porel contrario, una formulación flexible que orienta el fluido desenvolvimiento de undesarrollo revolucionario imposible de ser planificado en detalle de antemano. Portanto, como instrumento creador de orientación, el Plan tiene un espíritu y traduceuna intención, un propósito, un determinado rumbo, para normar, sin dogmatismoni rigidez, el desarrollo revolucionario del Perú. Al contenido mismo de ese Plan responde toda lo política seguida hasta hoypor el gobierno. El expresa, por tanto, la naturaleza de nuestro compromiso con elpueblo del Perú y define el carácter revolucionario de nuestra acción. Lacuidadosa lectura de su texto habrá de revelar con mucha claridad que todocuanto hemos realizado hasta hoy fue sustantivamente ponderado y decididocomo meta de la revolución antes de que asumiéramos el poder. Por ende, esalectura mostrará hasta qué punto los hombres de la Fuerza Armada hemos sidoconsecuentes con lo que nos propusimos hacer por el bien de nuestra Patria. Este Plan de Gobierno, recogió los anhelos y las reivindicaciones delpueblo peruano en su larga lucha por la justicia social y la conquista de suauténtica soberanía. Contiene una sucinta descripción de la realidad del país encada uno de sus más importantes aspectos, los objetivos hacia los cualesorientaríamos nuestra acción y las acciones mismas que darían contenido real aesa orientación. El Plan es, por esta razón, un diagnóstico de la realidad, unconjunto de metas y un cuadro de acciones específicas, todo ello destinado aencarar frontalmente los problemas básicos del Perú. Como planteamiento y comorealización de gobierno, este plan no tiene precedente en el país. En efecto, 53
  • 54. ningún régimen anterior al nuestro presentó a la nación unPlan de Gobierno que precisara su posición ante el conjunto de los problemasfundamentales del Perú, definiera su compromiso con el pueblo y sirviera de basepara ejecutar una política global y coherente. El Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada que entregó ya al puebloperuano este texto fundamental de la revolución, lo hizo en lo convicción de que éldebe conocer precisamente el rumbo del proceso que, más que ninguna otraexperiencia político-social de nuestra época, está afectando de manera profundola realidad de su vida y su destino. El Plan de Gobierno de la revolución constituye una formulación de largoalcance. Su aplicación tiene necesariamente que ser gradual, en función deldesarrollo mismo del proceso, de la disponibilidad de recursos económicos yhumanos del país y del comportamiento de los distintos factores que, en conjuntoarticulan la realidad en cada instante del actual desenvolvimiento histórico delPerú. Que nadie tome, pues, ese Plan como algo que compulsivamente tiene queser ejecutado de inmediato en todos sus aspectos. Quien estudie ese documento de veras histórico, comprenderá que nuestraconducta como gobernantes se ha mantenido siempre fiel o nuestra coherenteposición revolucionaria. No estamos sorprendiendo a nadie ni improvisandoconductas de gobierno. Estamos declarando con absoluta honestidad lospropósitos de la revolución. Estamos señalando claramente el rumbo del proceso.Y afirmando, como siempre lo hemos hecho, la naturaleza plenamente autónomay nacional de la revolución peruana. El Plan de Gobierno dista aún de haber sido ejecutado en su totalidad. Loestamos desarrollando en estricto cumplimento del compromiso institucional que laFuerza Armada asumió con el país el 3 de octubre de 1968 y que encontróexpresión en el Estatuto revolucionario, cuyo artículo tercero textualmente dice:“La Fuerza Armada del Perú, identificada con las aspiraciones del pueblo peruano,y representada por los Comandantes Generales del Ejército, Marina y FuerzaAérea, constituidos en Junta Revolucionaria, asume el compromiso de cumplir yhacer cumplir decididamente el Estatuto y el Plan de Gobierno Revolucionario”. No pretendemos que ese Plan constituya una formulación perfecta. Nadaen la vida tiene este atributo. Pero sí sostenemos, con orgullosa convicción, que élgarantiza la transformación profunda, y verdadera de una sociedad que seguíaviviendo en el pasado, sobre estructuras obsoletas e injustas que era precisoliquidar, para construir en su lugar otra distinta, justa y libre para todos sus hijos.Tal fue nuestro convencimiento al escribirlo hace seis años. Lo sigue siendo hoy,con más intensa firmeza todavía. Porque hoy, acaso más que en aquel ayer,estamos seguros de que la ejecución de este Plan garantiza la real liberación denuestra Patria. Pero naturalmente su aplicación demanda el esfuerzo decidido de todos losperuanos. Necesitamos incrementar nuestra producción en todos los campos de la 54
  • 55. economía. EL Perú tiene asegurado un futuro promisorio. No somos un país encrisis. Por el contrario, somos un país en pleno desarrollo. No hay, pues,justificación para los pesimismos, ni existe base alguna para rumores alarmistas.El Perú vencerá todos los obstáculos. Los hombres y mujeres que impulsan ydesarrollan nuestra economía nada tienen que temer de esta revolución, Ellatambién le pertenece. Porque estamos luchando para que las riquezas del Perúsólo sean de todos los peruanos. Porque esos hombres y mujeres son parte denuestro pueblo y, como tal, deben ser por igual constructores del nuevo y grandePerú que la Revolución anhela. Aquel Plan de Gobierno es testimonio inapelable de nuestra sinceridadrevolucionaria, de nuestro auténtico deseo de hacer por el pueblo del Perú lomejor que nos pudiera permitir nuestro humano coraje y nuestro humano saber. Yes también testimonio del acerado propósito de luchar hasta el límite mismo denuestras fuerzas por un ideal revolucionario de verdadero patriotismo. Formulamos el Plan hace seis años en completo y esencial alejamiento delmodo de pensar político tradicional y de todas las ideologías foráneas. Fue, portanto, escrito con respeto absoluto por nuestra total autonomía ideo política, y enreconocimiento pleno de la sustancial diferencia que políticamente nos separa detodos las formulaciones doctrinarias no surgidas de nuestra realidad y nuestrahistoria. Fue escrito con nuestras propias manos, con nuestro propio pensamiento.Pero al hacerlo así nos guiaron la demanda y la esperanza de todo un pueblo, elpaciente y jamás escuchado reclamo de los pobres, el desinteresado y fecundoesfuerzo de los miles de peruanos que a lo largo de toda nuestra historia lucharonpor la justicia y por la libertad, y también el sacrificio heroico de quienes por eseideal, inmarcesible y noble, dejaron muchas veces sus huesos y su vida regadosen el polvo de todos los caminos. Fue el ejemplo de aquel esfuerzo y de ese sacrificio lo que nutrió nuestravoluntad de luchar por la revolución en el Perú. Fue la segura convicción de queamar a la Patria es amar a sus hijos, la que un día nos llevó a poner nuestraespada al servicio de ese justo y antiguo ideal. Mas no solamente fue el reclamo acuciante del pasado el que encendió ennosotros la fe y la convicción de esa lucha generosa. Ni únicamente fue el porigual acuciante reclamo del presente, de ese presente castigado por todas lasinjusticias y todas las violencias contra un pueblo que era nuestro pueblo lo quenos hizo emprender el camino de la revolución. No fueron, pues, tan sólo el pasado y el presente, fue también el reclamoinnombrado del futuro, el sentimiento de responsabilidad hacia quienes aún nohan visto la luz de la vida en esta tierra, la demanda de justicia callada y terribleque tantas veces vimos en la mirada y en el rostro de todos los niños pobres delPerú. Fue todo esto lo que hizo de nosotros hombres comprometidos con un ideal 55
  • 56. militante de justicia hasta la fibra final de nuestro ser. A este ideal hemos hechoentrega definitiva del acto total de nuestra existencia. Por él no sólo estamosdispuestos a vivir. Por él también estamos dispuestos a morir. Por él seguramentemoriremos.PUEBLO Y FUERZA ARMADA El pronunciamiento institucional del 3 de octubre ha iniciado una revoluciónque jamás podrá ser detenida, porque representa la inquebrantable decisión delansiado binomio Pueblo y Fuerza Armada, para poner fin a la explotación a laignominia y a los privilegios de unos pocos, sustentados en los interesescolonialistas que hoy repudia el mundo entero. Hoy somos uno solo, pueblo y gobierno, pueblo y Fuerza Armada. Hoy viveel Perú la experiencia grandiosa de su transformación. Al fin, pueblo y Fuerza Armada están unidos. Y en esta unión indestructiblese basará la auténtica grandeza de la Patria. En esa unión radica la mejor garantía de la continuidad revolucionaria en elPerú. Mientras sepamos mantenerla, nada tenemos que temer. Pueblo y FuerzaArmada serán quienes construyan ese nuevo Perú que todos anhelamos, esenuevo Perú sin oligarquía, sin dominación imperialista, sin explotación, sinlatifundios, sin ignorancia y sin miseria. Ese nuevo Perú que será el resultado denuestro propio esfuerzo, de nuestra tenacidad, de nuestro sacrificio y de nuestradecisión inquebrantable de vencer para siempre a un enemigo que aún nocomprende que la historia no puede volver atrás, que el proceso de cambios nopuede detenerse, que se ha iniciado ya la obra profunda de la transformaciónintegral de nuestra Patria. Esta es una revolución del pueblo y de la Fuerza Armada, porque fue laFuerza Armada quién la inició, y le dio impulso para beneficio del pueblo peruano.Nada nos separa. Muy por el contrario, todo nos une en el propósito de luchar sindesmayo por lo grandeza de la Patria. La Revolución que hoy vive el Perú no es únicamente resultado de lo quehace su Gobierno. Ella es también resultado de lo que hace nuestro pueblo. En las grandes reformas revolucionarias está siempre la impalpable perovital presencia del Perú. En ellas se plasman los anhelos de grandes sectores dela nación peruana que siempre quisieron transformar esta Patria para hacerlamejor. Estaría por completo engañado quien creyese que nos sentimos vanguardiailuminada cuya única misión es conducir. Servidores de un vasto designiocolectivo, en nuestra obra queremos tan sólo ver lo concreción del afán y el 56
  • 57. propósito revolucionario de toda la nación. En el más profundo de todos lossentidos, esta Revolución le pertenece al pueblo del Perú. Somos sus servidores. En ella están la rebeldía, el reclamo de justicia, la paciente protesta,la apasionada voluntad de lucha, la vieja sabiduría, el hondo, terco amor porel Perú, el optimismo pertinaz y victorioso que no pudieron matar tantas injusticias,el callado dolor de los humildes, la confiada esperanza que supo vencer todos losabatimientos, la renacida fe de una nación muchas veces engañada, el alientoanónimo, sacrificado y poderoso de quienes antes de nosotros también lucharonpor un Perú mejor, el ejemplo de innumerables vidas ejemplares. Y, en fin, elestímulo igualmente poderoso de las primeras conquistas y los primeros triunfos.En suma, en esta revolución se encuentra la esencia misma de lo mejor quesomos como nación, de lo mejor que somos como pueblo. Esto es, pues, uno obradel Perú. La historia dirá que en estos años una nación entera y su Fuerza Armadaemprendieron el rumbo de su liberación definitiva, sentaron las bases de sugenuino desarrollo, doblegaron el poder de una oligarquía egoísta y colonial,recuperaron su auténtica soberanía frente a presiones extranjeras, y dieroncomienzo a la magna tarea de realizar la justicia social del Perú. El propósito de nuestros enemigos es romper nuestra sólida unidad y asíabrir una brecha que vuelva a separar al pueblo de la Fuerza Armada. Y todo estocomo manera de socavar la base de la revolución; como medio de impedir que seafiancen las conquistas sociales de nuestro gobierno; como forma de frustrar lagrande y venturosa experiencia de este proceso transformador del Perú. Sin el sentimiento de liberación que motivó los afanes y la lucha deinnumerables peruanos no habríamos podido emprender la gesta en la que hoy laFuerza Armada está comprometida. Por eso, en el más profundo y verdadero detodos los sentidos, el nuestro es ya, y con derecho pleno, un quehacerprofundamente unido de Pueblo y Fuerza Armada que aúnan su destino paraluchar por un común ideal de justicia social y de grandeza para el Perú, Patria detodos los peruanos.CIVILES Y MILITARES En un país donde muy pocos supieron ser consecuentes con sus propiosprincipios, donde muchos se doblegaron ante los halagos o las amenazas, losciviles militantes de esta revolución han dado a todos un ejemplo de coraje alapoyar decididamente una revolución que encarna los ideales nacionalistas yrevolucionarios por los cuales ellos, con valor, supieron luchar en el pasado. LaFuerza Armada valora el significado de un gesto así, patriótico y valiente. Y reiteraa esos dignos ciudadanos su reconocimiento y su respaldo. El Perú no olvidará elesforzado aporte que ellos están dando a la causa sagrada de su liberación. 57
  • 58. Las grandes conquistas do la revolución no son mérito exclusivo de nuestragloriosa Fuerza Armada que en hora difícil para el Perú asumió la responsabilidadde conducir su destino. Esas conquistas son también mérito y gloria del pueblo delPerú. Miles de militantes civiles de la revolución hoy impulsan el carro victoriosode la historia que todos estarnos construyendo. Y cientos de miles de peruanos detoda condición, y en todos los rincones de la patria, nos dan aliento ymilitantemente construyen también la nueva realidad de este país que tantoamamos. Nada de lo que hemos hecho habría sido posible sin eso aliento, sin esainspiración, sin el mandato y sin la fe que surgen de esta tierra y su pasado, quese levantan del corazón bravío y plural de todos los peruanos. El gran ideal de la Fuerza Armada es organizar una nueva sociedad justa ylibre en el Perú. Este siempre fue también el verdadero ideal de nuestro pueblo elque defendieron todos los luchadores sociales del Perú. Y por este ideal muchosentregaron el sacrificio de su libertad y la ofrenda de su vida. Civiles y militares, hermanados en un común propósito, en el común idealde luchar con generosidad, con espíritu nuevo, para construir, sin odios niegoísmos, la justicia social en el Perú, afianzan día a día su unidad. Esta es lagarantía principal de nuestra fuerza y del futuro de la revolución. Nada importa que unos seamos militares y otros civiles. La Patria es unasola y es de todos. Lo que importa es que se cumpla la transformación social yeconómica de nuestro país para hacer de él una nación libre, justa y soberana. Queremos superar para siempre esa vieja separación que dividió en el Perúa militares de civiles. La plutocracia siempre dio aliento a esa separación. Porquesabía que mientras el pueblo y la Fuerza Armada estuvieran distantes el uno de laotra, sería virtualmente imposible cambiar el estado de cosas reinante en nuestropaís. Esos ciudadanos que enfrentan riesgos y peligros por su identificación conel espíritu revolucionario, merecen de nosotros respeto y gratitud, porque sabemosmuy bien con cuánto desprendimiento están trabajando por el Perú. Con ellos nossentimos solidarios y la revolución, de la cual son parte importante por la calidaddel trabajo que realizan, nos defenderá contra todas las amenazas y todos lospeligros. Al igual que nosotros, ellos son también soldados de la revolución. En esta gesta nacional hay un lugar para todos los peruanos quesinceramente deseen un cambio profundo en nuestro país. Sólo están excluidosde la revolución los que de una manera u otra se sientan comprometidos con laoligarquía o con el pasado de oprobio contra el cual insurgimos. Esta es unaminoría del Perú. La inmensa mayoría, los campesinos, los obreros, losempleados, los intelectuales, los hombres de industria, los estudiantes, losprofesionales, es decir, el verdadero pueblo del Perú, no tiene por qué sentirsesolidario con el pasado, ni por qué defender los intereses de los enemigos de larevolución. Para ellos y con ellos queremos hacer esta revolución. Más, si bien es 58
  • 59. cierto que la obra gigantesca y venturosa de recrear nuestra Patria debe ser tareade todos los peruanos, también es verdad que los responsables directos de eseayer que la revolución ha sepultado no pueden ni deben ser parte de la revolución. La inmensa mayoría de peruanos nada tiene que ver con esos pocosdirectos responsables que necesariamente tienen que quedar al margen da estegran proceso transformador del Perú. Ellos no tienen cabida en nuestra revolución.Nada tenemos que decirles. A unos, porque explotaron inicuamente a nuestropueblo por un insaciable apetito de oro y de poder. Y a otros, porquedeliberadamente traicionaron a ese pueblo y al ser traidores fueron tambiéncómplices. Esto no es revanchismo ni discriminación. Es tan sólo el deber depreservar la pureza de una revolución que no puede ni debe ser jamás otroengaño a un país ya tantas veces engañado, es tan sólo el legítimo rechazo alseñuelo estéril e inmoral de establecer contacto alguno con los verdaderosenemigos del Perú, de su pueblo, de su revolución. 59
  • 60. IV. DESARROLLO Y REVOLUCIÓN 60
  • 61. DESARROLLO Y PROCESO REVOLUCIONARIO El gobierno de la Fuerza Armada concibe el desarrollo como un procesorevolucionario y pluridimensional de transformaciones estructurales en lasrelaciones básicas de poder económico, político, social y cultural. Desarrollarse es paro nosotros transformar a fondo nuestro imagen nacionalcomo país. Impulsar la guerra de liberación contra la miseria, el hambre y laignorancia de nuestro pueblo. Supone, por tanto, anular o reducir drásticamentelos desequilibrios estructurales en el frente interno y nuestra condicióndependiente en el campo internacional, porque en los dos se define la naturalezabásica de nuestro actual ordenamiento social. Dicho proceso transformador y revolucionario no se cumple en el vacío,sino que se dan dentro de la matriz misma de la realidad social y conlleva unprecio que debe ser pagado y que, en gran parte, consiste en la liquidación detodos los privilegios que los pocos tuvieron a expensas de los muchos. Por estarazón no concebimos los problemas del desarrollo como totalmente ajenos a lospuros niveles de la abstracción y los visualizamos como parte concreta de nuestramás concreta realidad. Esto quiero decir que tales problemas no puedenplantearse ni en el vacío político ni en el vacío social. Ellos, por el contrario, estánen la entraña misma de la problemática más crucial de nuestro pueblo. De allí que,la batalla por el desarrollo sólo pueda librarse victoriosamente cuando se tieneconciencia clara de sus riesgos o implicaciones políticas tanto en el frente internocuanto en el externo. Nuestra condición de nociones dependientes es parte básicadel cuadro global de una realidad que es imperioso transformar. Sin embargo, unaestrategia global de desarrollo no debe ni puede basar su orientación únicamenteen la necesidad de incidir sobre el aspecto externo de nuestra realidad. En lamedida en que seamos — capaces de transformar profundamente los aspectoscentrales del frente interno nacional, seremos también capaces de lograr unaauténtica política de desarrollo. Por ello, para nosotros, los conceptos de “desarrollo “, transformacionesestructurales” y proceso revolucionario” son, en realidad, sinónimos. Planificar eldesarrollo, en estricta coherencia con esta posición teórica, es planificar elpropio proceso revolucionario de nuestro pueblo. No hay, pues, desarrollo sintransformación, sin proceso revolucionario auténtico. La Fuerza Armada declaró públicamente desde un principio, su firmedecisión de emprender reformas de fondo y no de forma, reformas que afectaranel sistema tradicional de poder económico en el Perú. También desde el principiola Fuerza Armada se pronunció en contra de los sistemas económicos capitalistasy comunistas. Nadie, pues, puede sorprenderse de que las medidas concretas delGobierno Revolucionario se alejen del sistema capitalista dependiente,responsable del subdesarrollo y del sometimiento a los intereses imperialistas delas grandes potencias. Como nadie puede sorprenderse de que ninguna de las 61
  • 62. medidas de la revolución pueda ser, en conciencia, calificada de inspiracióncomunista. El rechazo a la alternativa de un imposible desarrollo verdadero dentrodel capitalismo, se basa en su recusación fundamental como modo de produccióny como sistema social. Por tanto, no aspiramos a un capitalismo dependiente ydesarrollado, que sabemos imposible, sino a la creación de un sistema económicode bases totalmente diferentes. Sin embargo, como también hemos rechazado laalternativa comunista de centralización estatal, burocratizada y totalitaria, elcamino de la Revolución Peruana se orienta hacia un desarrollo económicoexpresable en formas de organización empresarial de propiedad no exclusiva perosí predominantemente social. El énfasis fundamental del desarrollo económico del futuro Perú se pondráen empresas de propiedad social, en formas autogestionarias de producción querespondan al carácter de una sociedad del Tercer Mundo en proceso detransformación revolucionaria.DESARROLLO, CRECIMIENTO ECONÓMICO Y TRANSFORMACIONESESTRUCTURALES El Gobierno Revolucionario ha definido el desarrollo como un proceso detransformaciones orientado a modificar sustancialmente la estructura tradicional depoder en todas sus dimensiones esenciales. Y ha señalado que en el casoconcreto del Perú, desarrollo y proceso revolucionario son conceptos equivalentes.De aquí se desprende la prioridad que conferirnos a las transformacionesestructurales con respecto al crecimiento económico, habida cuenta de que elcrecimiento puede ocurrir en condiciones de mantenimiento de las estructurastradicionales o en condiciones de transformación cualitativa de las mismas. Ysiendo lo realmente decisivo de nuestro movimiento la transformación estructuralde nuestra sociedad, lógicamente resulta inseparable de su naturalezagenuinamente revolucionaria que el crecimiento económico, pese a su grande y nonegada significación, tenga un claro carácter subsidiario y referencial con respectoa la necesidad de lograr lo transformación nacional como objetivo supremo de larevolución. Implícito en lo anterior esta también el reconocimiento del innegablecarácter transitorio de cualquier posible dificultad que para el crecimientoeconómico del país pudiera derivarse de la aplicación de reformas sustantivas enel sistema económico tradicional. En este sentido, es enteramente explicable queun proceso de cambios socio-político profundo se traduzca temporalmente enalteraciones que afecten de manera adversa al normal desenvolvimiento dealgunas actividades económicas. Tal situación no es, como queda anotado,permanente. Por tanto, sería un error fundamental derivar de tal hecho transitoriola errada conclusión de que para garantizar la continuidad del crecimientoeconómico debe sacrificarse a tal objetivo secundario la finalidad fundamental deremodelar un ordenamiento social injusto e históricamente periclitado. 62
  • 63. El crecimiento económico de una sociedad sólo tiene sentido cuando seadmite su naturaleza instrumental, es decir, cuando se reconoce su condición demedio al servicio de finalidades de justicia para la sociedad en su conjunto. Nadiecrea riqueza en el vacío. La creación de la riqueza es un hecho social. Lasociedad lo hace posible. En consecuencia, desde un punto de vista de finalidades-que los gobernantes responsables no pueden olvidar, sin olvidar la esenciamisma de su cometido histórico- la creación do riqueza debe obedecerfundamentalmente a criterios de justicia que tiendan a garantizar el bienestar y lafelicidad de todos los hombres. En otras palabras, un verdadero crecimientoeconómico solo tiene sentido en la medida en que se fundamenta en unaconcepción más amplia del desarrollo como proceso indesligable de un valor dejusticia para todo el conjunto de la sociedad. Desde una perspectiva de esta naturaleza, la subordinación del crecimientoeconómico al proceso de transformaciones sociales como expresión concreta deun orden de justicia, resulta irrecusable. Y resulta también irrecusable concluir queno existe, relación excluyente entre transformaciones de estructura y crecimientoeconómico. Si acaso en algún momento del desarrollo de la revolución surgieronincompatibilidades o contradicciones entre las realidades de ambos fenómenosnosotros no dudaríamos en dar prioridad a la primera. De lo contrario estaríamosdejando de ser un gobierno surgido para realizar la transformación del Perú, valedecir, su verdadero desarrollo. Aquél no es el peligro fundamental de la revolución. El peligro fundamentalde la revolución en el campo económico radicaría en que no tuviéramos claro conconciencia de que toda revolución verdadera conlleva privaciones y sacrificios yque al no tenerla, no supiéramos enfrentarlos. Y esto nos atañe directamente anosotros, los hombres de uniforme, que somos los gestores y conductores deesta revolución. Porque sin tal conciencia lúcida correríamos el peligro de noentender verdaderamente lo que hoy sucede en el Perú y de caer en el engaño dequienes sostienen que las dificultades y los problemas demuestran laincompatibilidad entre el desarrollo económico y la transformación estructural.Este es un razonamiento falaz. Las dificultades son superables, los problemas sonsusceptibles de ser resueltos. Si bien es cierto que ello demanda tiempo, talento,perseverancia, ductilidad de nuestra parte. Pero sobre todo, la convicción de queesas dificultades, que tienen que existir dentro de todo proceso revolucionario, sonpor entero superables. Transformaciones estructurales y crecimiento económico resumen laesencia de nuestra concepción de desarrollo. Pero dentro de esa concepción laprioridad corresponde claramente a la necesidad de realizar cambios sustantivosen el ordenamiento socio económico tradicional. Se trata, pues, de un nuevo espíritu para encarar los problemas deldesarrollo. Nos interesa como se distribuye la riqueza producida; a quiénes 63
  • 64. beneficia el esfuerzo de los trabajadores; en provecho de quiénes se explotan lasriquezas naturales; a quiénes va a beneficiar el petróleo, las minas, los bosquesla riqueza de la tierra y el mar. Si todo esto va a beneficiar a un grupo de privilegiados, seguiríamos igualque en el pasado. Por tanto, eso no interesa a la revolución. Pero si todo esto va abeneficiar a la inmensa mayoría de peruanos que siempre vivieron en pobreza yexplotación, y a quienes en esencia se debe la creación de la riqueza, porqueal final de cuentas es su trabajo el que lo genera, entonces esto sí interesa a larevolución. Porque éste es el auténtico desarrollo, vale decir, crecimiento económicosin explotación, crecimiento económico con justicia social; mayor producción sinexplotadores y, por tanto, sin explotados.DESARROLLO Y ESTADO Consideramos que para resolver nuestros problemas económicosfundamentales, el estado debe asumir un papel directo y rector en el procesoproductivo y en la orientación y el control de la economía peruana en su conjunto.Debe entenderse con claridad, sin embargo, que no estamos proponiendo unaeconomía estatizada ni una rígida planificación a cargo de un todopoderosoaparato burocrático. Aspiramos a un orden económico en el que gradualmente lapropiedad y el control de las decisiones lleguen a estar en manos de todos los queintervienen en el proceso productivo, mediante un creciente apoyo estatal a lasformas de propiedad social de los medios de producción y a la organización deinstituciones que den a los sectores tradicionalmente marginados una verdaderaautonomía económica, cada vez, capaz de garantizar su fecunda y creadoraparticipación en las decisiones nacionales. Al propio tiempo que hemos concentrado poder económico en el aparatoestatal, porque ello resulta necesario para garantizar una firme y coherenteconducción nacional en la lucha contra el subdesarrollo y la dominacióneconómica extranjera, somos conscientes de que tal situación habrá de ser enmucho transitoria. Y prueba de ello radica claramente en la circunstancia de queparalelamente al fortalecimiento del Estado, la Revolución ha dado insospechadoimpulso a un fundamental proceso de transferencia de poder económico a lasorganizaciones sociales de base, beneficiarias de las grandes reformas socio-económicas en los campos de la agricultura y de la industria La intervención rectora del Estado en el campo económico se traduce en lacreación de importantes empresas públicas que concebirnos como instrumentosde producción económica altamente eficiente y capaz de rendir utilidades quepermitan financiar en gran parte la realización de las reformas estructurales que larevolución continuará emprendiendo. Lejos de cualquier infecunda concepción delas empresas estatales como verdaderos organismos de subvención al consumo,nosotros sostenemos que ellos deben ser, antes que nada, eficaces instrumentos 64
  • 65. de financiación interna y de desarrollo revolucionario en los campos económico ysocial. Si la utilidad es el resultado cuantitativo de la actividad económica, la nogeneración de utilidades en una empresa que funciona eficientemente constituyeuna forma de subvención al mercado. Pero en condiciones como las del Perú, deuna persistente desigualdad en la distribución de la riqueza el mercado es,inevitablemente, un mercado de élite, de minoría, inaccesible para importantessectores de nuestra sociedad. Subvencionar un mercado así equivale, para todopropósito práctico, a intensificar los fenómenos de marginación contra los que,precisamente, estamos luchando. Por eso es que las empresas estatales debencumplir un papel radicalmente diferente del que les asignan los planteamientos deuna ortodoxia pretendidamente revolucionaria pero para nosotros carente desentido. En tal forma, además, podremos garantizar mejor aún la necesaria yposible compatibilidad entre transformación estructural y crecimiento económico y,durante un período crucial de nuestra actual etapa de desarrollo, complementar elaporte de otras fuentes de financiamiento para eventualmente quizás llegar aconstituir la base principal, de la financiación permanente de nuestro desarrollorevolucionario.DESARROLLO Y PLANIFICACIÓN Es preciso que todos comprendemos la necesidad de planificar el desarrollodel país, a fin de utilizar mejor los limitados recursos que tenernos. Planificarsignifica ordenar las acciones de un gobierno, racionalizar los esfuerzos, utilizareficientemente los recursos financieros y técnicos, emplear mejor lo que se tienepara forjar un futuro superior. Se planifica para algo, de la misma manera que segobierna para algo. En nuestro caso, la revolución gobierna y planifica paraconstruir en el Perú una sociedad de justicia, donde el bienestar material seacompatible con una vida más libre y más humana para todos. Somos un paíspobre. Porque nuestras riquezas no han sido plenamente utilizadas. Porquenuestros principales recursos naturales fueron aprovechados en el pasado por lasempresas extranjeras que vinieron al país fundamentalmente a explotar, no aconstruir; a cosechar, no a sembrar. Pero somos también un país pobre porque anuestro pueblo se le sumió en la incultura y en la ignorancia y por tanto no pudodesarrollar sus grandes capacidades creadoras. Millones de peruanos aún sonanalfabetos. Millones de peruanos aún viven mal nutridos. Millones de peruanostodavía padecen hambre y sufren enfermedades que debilitan su fuerza física y sufuerza mental. Millones de peruanos aún viven en la miseria. Millones de peruanostodavía no tienen vivienda ni acceso a los beneficios de la cultura. Todo esto hizode nosotros un país subdesarrollado. Y un país subdesarrollado es un país pobre.Es nuestra obligación, por tanto, cuidar nuestros recursos mientras luchamos pordesarrollarnos. Pero cuando hablarnos de recursos no nos referimos únicamente alos recursos naturales que siempre sirvieron para los extranjeros o para losperuanos privilegiados. Nos referimos también a los recursos humanos querepresentan la fuerza de trabajo, la inteligencia y la capacidad de creación ysacrificio de los millones de peruanos. 65
  • 66. Todo esto constituye, en realidad, la más grande fuente de riqueza quetiene nuestro país y que nunca ha sido utilizada a plenitud. Porque a quienes nosdominaron, desde el extranjero y desde nuestra propia tierra, no les podíaconvenir que la inmensa reserva de talento y de esfuerzo creador de nuestropueblo fuera desarrollado y llegase a ser capaz de construir una nueva vida socialbasada en la justicia, en la auténtica libertad y en la soberanía de nuestra Patria.Por todo esto, la revolución tiene que pensar muy detenidamente cada uno de suspasos. Porque, planificar no es solamente concebir una serie de formulacionesnormativas, un conjunto de criterios, un cuadro de metas o uno relación deproyectos específicos. Planificar es también un decisivo problema de aplicación.La planificación como resultado conjunto debe suponer el aporte de toda lacomunidad, de la administración pública y también la contribución técnica deinstituciones y personas ajenas a ella. Si nuestros recursos humanos, técnicos yfinancieros son limitados, debemos emplearlos muy bien, debemos cuidarlos conesmero. No es cuestión de decir qué es necesario invertir. Debemos invertir sí.Pero debemos hacerlo de acuerdo a una política sensata y coherente dentro de laformulación de una política general de desarrollo. Planificar se opone a improvisar.Y una tarea así toma tiempo. Demanda grandes esfuerzos. Requiere trabajo.Planificar es buscar realizaciones de justicia. Es también una tarea educativa,porque reconstruir la realidad de una nación implica necesariamente un vastoesfuerzo reeducativo que a todos nos debe comprender. Nuestra revolución aspiraa construir una sociedad justa y libre para todos los peruanos. Una sociedad sinprivilegios y sin explotación. Una sociedad igualitaria en la cual la solidaridadprime sobre el egoísmo. Una sociedad donde los trabajadores, creadores deriqueza, sean los dueños de la riqueza que producen. Una sociedad donde noexista el gran poder económico y la gran miseria lado a lado. En una sociedad asílas ciudades no deben vivir o expensas de los campos y los pueblos pequeños,así como la capital no debe vivir o expensas del interior del país. Planificar eldesarrollo integral de nuestra sociedad es, por esto, luchar contra el centralismoescala nacional y contra los pequeños centralismos regionales.DESARROLLO Y FINANCIACIÓN Para el éxito do su política económica, el Pero descansará prioritariamenteen la utilización de recursos internos de financiamiento. No obstante, debernos indicar que los modos financieros no son expresiónprivativa del sistema capitalista. Ellos no tienen signo ideológico y son, en realidad,instrumentos cuya naturaleza y finalidad están determinadas por la sociedad quelos emplea y que sirven independientemente del contexto ideológico y político enque se desenvuelven, para facilitar el funcionamiento integral del procesoproductivo. Es por esta razón enteramente comprensible, que el gobierno peruanopropicie la expansión del mercado do capitales y, en particular, del mercado devalores y use, para los fines de su política de desarrollo económico, todos los medios financieros posibles. En esto no hay incoherencia alguna ni alejamiento denuestra indesviable posición revolucionaria. Hay, por el contrario, reconocimiento 66
  • 67. realista de las exigencias que plantea la solución de los problemas económicosque el Perú confronta. El Perú necesita financiación externa para sus programas de desarrolloeconómico. Más, el financiamiento externo, no podrá sor utilizado como arma depresión política, ya que en el Perú, como país que ha decidido romper con elpasado para iniciar una política liberadora y nacionalista, sólo aceptamos comonorma y designio los propios intereses de nuestro pueblo. Tampoco podrá serconcebido como acto de filantropía. Pues, si bien nuestro desarrollo necesita capitales extranjeros, a éstos lesconviene venir. Hay, por tanto, una conveniencia reciproca que debe ser clara yjustamente normada en beneficio de ambas partes. En consecuencia, los capitalesextranjeros que vengan al Perú habrán de desenvolver sus actividades dentro delmarco legal del Estado Revolucionario, bajo formas que garanticen la justaparticipación de nuestro pueblo en la riqueza que sus hombres producen. El Perúno pide regalos; ni rechaza la ayuda de otros pueblos. Sólo quiere y exige serespete su derecho de país soberano de decidir por sí mismo el rumbo quedesee seguir. Este es un reclamo de legítima justicia que las políticas definanciamiento de los organismos e instituciones de crédito deben advertirlo parallegar, alguna vez, a merecer nuestra completa e incuestionable confianza.Creemos tener títulos suficientes para plantear esta demanda. El nuestro nopuede ser un tiempo de políticas discriminatorias impuestas por socios mayorescontra los pueblos que siguen una ruta de cambio revolucionario. Tampoco, deaquéllas que ven en la ayuda financiera la expresión del más odioso paternalismo. Las instituciones financieras deben convertirse en instituciones que deveras respalden nuestro desarrollo tal como nosotros lo entendemos y no comopretenden entenderlo los países poderosos de otras regiones del mundo. De noser así ellas continuarán, en lo fundamental, sirviendo a intereses que no sonpropiamente los nuestros como ocurre cuando en lugar de orientarse a laafirmación de nuestro desarrollo, se orientan o brindar un campo de acción másamplio y provechoso para las grandes empresas multinacionales de origen extralatino- americano. La misma orientación de política económica explica la decisión de que elEstado se convierta en el principal ente financiero del país, decida y controle elmanejo de los medios financieros y asuma la responsabilidad de intermediariofundamental en el mercado interno de capitales y, principalmente, en lastransacciones financieras externas. La implementación de esta política ha hecho indispensable iniciar en el paísuna profunda, gradual y programada reforma del sistema financiero que se hatraducido hasta el momento en el fortalecimiento de la banca estatal, en lacreación de la Comisión Nacional de Valores, como mecanismo de regulación quefundamentalmente actúa a través de una vigorizada Bolsa de Valores, y en laorganización de la Corporación Financiera de Desarrollo, como institución 67
  • 68. promotora de inversiones o inversionistas de capital a riesgo y cuya trascendentalimportancia para el futuro desarrollo económico peruano resulta difícilmenteexagerable.DESARROLLO E INDUSTRIALIZACIÓN Dentro de la estrategia de desarrollo económico-social del GobiernoRevolucionario, está contenida la reestructuración de la política industrial del país.Asimismo, las nuevas responsabilidades que el Perú plantea para la política deintegración regional y subregional, demandan un vigoroso esfuerzo industrial y undecidido respaldo del Estado revolucionario al proceso de industrialización. El estancamiento industrial imposibilitaría tanto nuestra real independenciaeconómica. Pero igual ocurriría de proponernos un seudo desarrollo industrialdependiente del exterior. El enfoque a los problemas de la industrialización debe encuadrarse dentrode una perspectiva para la cual la inevitabilidad de cambios profundos seaverdaderamente axiomática. Porque ya ha pasado el momento de juzgar alproceso de industrialización en abstracto, como uno panacea para solucionartodos nuestros problemas. Ahora es imperativo precisar qué tipo deindustrialización es la que demanda las necesidades de nuestro pueblo. Noqueremos una industrialización que tienda a eternizar los defectos y las injusticiasde un sistema que ha condenado a la mayoría de nuestros pueblos a laignorancia, a la miseria y al atraso. Ni tampoco queremos una industrialización quetienda a profundizar lo condición dependiente de nuestro país. Queremos por elcontrario una industrialización que contribuya a liberar al hombre y que emancipea nuestra economía de su tradicional sujeción a centros foráneos de poder. Lo nueva industrialización que el Perú necesita no tiene por que ser calco yremedo de ningún esquema de procedencia extra-latinoamericano. Ni puede sertampoco la simple prolongación del ordenamiento económico tradicional que, sibien ha originado, riqueza excesiva para pocos, ha originado también, pobrezapara quienes son la mayoría de nuestras nacionalidades. Queremos, pues, unindustrialismo de veras nuevo y de veras justo, un industrialismo imbuido desentido social y humanista. Y queremos también un industrialismo diversificado ysin monopolios. Independientemente de lo que cada quien pueda pensar sobre elsignificado de los cambios profundos que están ocurriendo en nuestro país, elhecho indubitable es que el Perú ha iniciado ya el proceso irreversible de sutransformación estructural. La Revolución Nacionalista que nosotros iniciamoshace poco más de cinco años, está redefiniendo los perfiles centrales de nuestrarealidad. No será ya posible desandar el camino de la revolución. El futuro delPerú se moldeará indefectiblemente dentro de los cauces que marque el destinode este vasto proceso transformador. 68
  • 69. Nosotros prometimos modificar de manera profunda las estructurastradicionales de la sociedad peruana. Esto no fue ni por capricho ni por azar. Nitampoco fue solamente la respuesta a un clamor ciudadano que sabernoslegítimo. Fue también la convicción a que nos llevó el estudio sereno y profundode nuestra realidad. Luego de comprobar lo caducidad de un sistema institucionaldemostradamente orientado a perpetuar el atraso, los privilegios y la injusticiasocial, la Fuerza Armada admitió la responsabilidad de poner en marcha loscambios destinados a forjar una nueva imagen, e iniciamos la revolución. Y conesa misma certeza, hoy afirmamos su estabilidad y su permanencia. ¿Qué significa todo esto para los nuevos empresarios peruanos?Obviamente, que ellos tendrán que desarrollar sus actividades dentro delcontexto de un país en proceso de cambio. Las transformaciones profundas que larevolución está realizando habrán de constituir el nuevo marco dentro del cualsurgirá y será floreciente la nueva industria que forjen los modernos empresariosdel Perú. Sería iluso suponer que las cosas van a volver a su nivel pre-revolucionario. Una de las grandes virtudes de la llamada “mentalidad empresarial”es el realismo, es decir, la capacidad de percibir la verdadera naturaleza de unadeterminada situación. Sería profundamente irrealista perderse en la añoranza delos tiempos que ya pasaron definitivamente en el Perú. De hoy en adelante losindustriales y empresarios tendrán que comprender que a nada conduce ignorarlos cambios que la revolución está produciendo. Y su sabiduría consistirá en darsecuenta de que la revolución es indispensable para lograr el desarrollo industrial denuestra Patria. El Perú carecía por entero de futuro industrial dentro de los moldestradicionales. El subdesarrollo que a este país impusieron los grupos de poder sinsentido de lo historia, tomó imposible la creación de un verdadero aparatoindustrial. Los desequilibrios del subdesarrollo se tradujeron siempre en laexistencia de sectores sociales compuestos por millones de nuestros compatriotascuyo bajísimo poder adquisitivo nunca les permitió constituir el mercado internoindispensable para el afianzamiento de una industria verdaderamente peruana. Esta fue, precisamente, una de las motivaciones de la Reforma Agraria. Ellaobedeció no solamente a la necesidad de transformar la desigual e injustatenencia de la tierra sino también de redistribuir la riqueza para aumentar el poderadquisitivo de ese campesinado que en el futuro debe ser el consumidor de losproductos manufacturados de la verdadera industria que nunca hemos tenido. Dentro de este nuevo Perú que estamos construyendo, todos hemosenriquecido nuestra visión de las cosas y todos también hemos cambiado. Lanueva realidad del Perú -esa nueva realidad irreversible que la revolución estáforjando- plantea problemas cuya solución demanda nuevas instituciones, nuevoshombres, nueva mentalidad. Una de las piedras angulares de la transformaciónestructural que queremos realizar, tiene necesariamente que ser el desarrolloacelerado de la industria. Pero la industrialización de una sociedad en procesorevolucionario de cambio no puede ser una industrialización tradicional. 69
  • 70. El nuevo empresario peruano tiene que comprender la imposibilidad de seruna excepción. Todo está transformándose en nuestro país. Al cabo de los siglos,el Perú está rompiendo los lastres tradicionales que impedían el desarrolloacelerado de su sociedad y de su economía. El vigoroso respaldo de nuestropueblo a la tarea transformadora del gobierno, indica muy claramente hasta quépunto ésta es una revolución de Pueblo y Fuerza Armada. Dentro del contexto deuna revolución así, es imposible pensar que los empresarios puedan mantener lamisma actitud que en el pasado. La tarea que tienen como virtual desafío delfuturo es demasiado vasta y compleja para ser acometida de acuerdo a lospatrones de comportamiento y de enfoque que un día tuvieron validez. La nuevaindustria y la nueva empresa tienen que desarrollarse de ahora en adelante dentrodel marco de los grandes cambios de la revolución. Con su anticuado aparatoindustrial, el Perú nunca podría hacer frente a las responsabilidades planteadaspor la integración sub-regional andina. Una industria no es sólo su equipo, su capital y su mercado. Es también -ycentralmente- su mentalidad, su actitud, su perspectiva sicológica. Y en el Perúde hoy no sólo se necesita incrementar capitales, expandir mercados y renovarequipos; sino fundamentalmente, crear una nueva mentalidad industrial. Desde este punto de vista, es indispensable descartar para siempre la ideade que sólo se puede hacer industria con factores de incentivación prohibitivospara el país e incompatibles con su desarrollo, en un clima de asfixianteproteccionismo que esteriliza la capacidad de creación, que da márgenesexcesivos de ganancia en base a la utilización de equipos obsoletos, de salariosbajos y de técnicas monopolísticas de producción y que saturan los mercados conproductos de baja calidad y de alto precio para el consumidor. Con una industriade este tipo -que es la que predominantemente ha existido en nuestro país— nopodremos jamás enfrentar victoriosamente el reto que desde ya nos plantea lacompetencia de otras industrias latinoamericanas que nos disputarán losmercados del Área Sub-Regional Andina. Y es allí donde debe mirar el nuevo industrialismo peruano. Ese nuevoindustrialismo tampoco será posible mientras se conserve el mito de una confianzabasada en el orden tradicionalmente establecido en el Perú, que la Revolución hadescartado para siempre. Ese tipo de “confianza” basada en el privilegio, elsubdesarrollo y la injusticia, no existirá mientras nosotros gobernemos. Losnuevos empresarios peruanos deben comprender que las cosas han cambiadoradical y permanentemente en el Perú. El nuevo hombre de empresa pertenece alfuturo. Él debe ser también uno de los constructores del nuevo Perú, que larevolución está forjando. Pero quienes gobernamos este país tenernos una responsabilidad que nopodernos ni queremos eludir. Hemos respetado todas nuestras promesas. Hemosreiterado innumerables veces que nuestro deseo de impulsar al máximo posible eldesarrollo industrial del país. Sin embargo, nuestra posición debe ser claramente 70
  • 71. entendida. El proceso revolucionario seguirá hasta cumplir sus objetivos. LaRevolución necesita de la patriótico y leal cooperación del sector empresarial.Porque el desarrollo del Perú necesita inversiones de capital.Mal hacen quienes no invierten en el país pudiendo hacerlo. El abstencionismo enel campo de las inversiones a nada bueno conduce. EI Gobierno Revolucionariootorga todas las garantías que cualquier inversionista moderno puede necesitarcomo incentivo legitimo de su trabajo. No obstante, y en salvaguarda de losintereses de nuestro pueblo y de su revolución, el Estado no puede permanecerindiferente ante la retracción de las inversiones que el sector interno de nuestraeconomía puede y debe realizar en el Perú, porque tiene los recursos y lasgarantías necesarias y porque debe honrar su reclamo a ser peruano. Este es el signo de los tiempos. No nos engañemos. Dentro de una nuevarealidad permanente en el Perú y dentro de esta perspectiva industrial, nuevatambién, el Gobierno Revolucionario abriga la convicción de la necesariacooperación de los nuevos hombres de empresa peruanos. Esa cooperación,decisiva para el surgimiento de la gran industria peruana del futuro, tendrá quevenir como un suceso inevitable del devenir histórico de nuestra patria. Tres son,acaso, los factores que permitirán acelerar el convencimiento de que esacooperación es inevitable y necesaria: en primer lugar, la certeza de que larevolución ya es una realidad permanente en el Perú; en segundo lugar, laconvicción de que la perniciosa “confianza” de viejo estilo ya no puede existir en elPerú de hoy; y en tercer lugar, la seguridad de que dentro de la nueva realidad dela revolución los nuevos empresarios tienen garantías, pueden prosperar más quenunca en el posado y pueden contribuir al esfuerzo nacional de desarrollo. Pero tal posibilidad de entendimiento y cooperación dejaría de existir si sebasara en una incorrecta apreciación de las convicciones, deseos, expectativas yenfoques que definen nuestra posición en el Perú de hoy. En otras palabras, lagarantía de una relación duradera y leal tiene que ser la exacta comprensión delos propósitos, la indubitable certeza de que sea dicha con entera honradez laposición real de cada quien. Sólo de esta manera podremos estar siempreseguros de que no surgirán malos entendidos que más tarde entraben unarelación que puede y debe ser fructífera para el Perú. Nuestro propósito es noavasallar la actividad empresarial privada sino, por el contrario, estimularla dentrode un esquema de desarrollo no-capitalista y no-comunista, así tambiénreafirmamos nuestra .declarada convicción de que los industriales no constituiránun nuevo grupo de poder dominante en el Perú. Nuestra revolución no persigue afianzar en el futuro el poder político-económico de una nueva oligarquía industrial o burguesa dependiente. Esteapresurado y arbitrario razonamiento tradicional es incapaz de percibir lanaturaleza procesal del fenómeno revolucionario e ignora de mala fe la declaradadireccionalidad del proceso peruano hacia formas de organización socio-económica distante y distinto por igual de aquellas que definen la esencia delcapitalismo como sistema y del comunismo estatista como modelo históricoconcreto. 71
  • 72. Las transformaciones societales no son fenómenos de improvisación. Sonprocesos creadores de larga duración, que generan problemáticas nuevas, al porqué solucionan problemas seculares. Originan nuevas orientaciones socio-económicas y tienden a reconstruir la totalidad del universo valorativo de lospueblos. Imponen, por eso, una nueva moral social y representan, en su conjunto,el quehacer colectivo de una nación que enrumba su camino hacia formas inéditasde estructuración y comportamiento en los campos económico, cultural y político.Si esto es así, y si una revolución representa, por tanto, un fenómeno social total,entonces en el nuevo ordenamiento político-económico hacia el cual se orienta laRevolución Peruana será imposible que el sector industrial, o cualquier otro, ejerzael monopolio del poder. En este sentido, de bien poco serviría esta revolución sitan sólo aspira o modernizar el sistema capitalista tradicional a fin de mantenerlo ysí, por actuar de este modo, pretendiera relegitimar este sistema reemplazando ala vieja oligarquía de origen agrario por un nuevo grupo de poder económicoindustrial y financiero.DESARROLLO, DESOCUPACIÓN Y SUB-EMPLEO Las reformas estructurales del proceso revolucionario peruano deben serentendidas, también como esfuerzos orientados a superar en el mediano y en ellargo plazo la desocupación y el subempleo. En la medida en que seamoscapaces de construir un sistema socio-económico cada vez más; justo y cada vezmás distinto del sistema tradicional, nos acercamos constantemente al objetivo desolucionar esos problemas. Desde este punto de vista la Reforma Agraria, laReforma Educacional, y la política de expansión de los servicios sociales y lainfraestructura general del país, están en cierta forma encaminadas al objetivo dedar empleo a toda la población económicamente activa del país, utilizando almáximo servicios y técnicas de producción y construcción con alta capacidad deabsorción de mano de obra. De lo anterior se desprende que, para nosotros, la desocupación y eldesempleo se explican fundamentalmente por la naturaleza del aparato productivode nuestra economía y por las condiciones de subdesarrollo en que el Perúsiempre ha vivido. Si los problemas que estamos considerando aquí son fruto de lasdeformaciones estructurales que heredó la revolución, resulta obvio que sólo através de una vigorosa política de desarrollo auténtico podremos darles unasolución realista, integral y permanente. El desempleo y el subempleodesaparecerían considerablemente a medida que se afiance el desarrollo real denuestra economía, a medida que se eleve el nivel educacional de nuestro pueblo ya medida que se expenda el aparato productivo para crecientemente dar acceso atodos los peruanos a disfrutar de la propiedad y la riqueza que genere su trabajo.Nuestra concepción del desarrollo económico enfatiza principalmente el cambiosocial, pero al lograrlo, el esfuerzo se traslada a la elevación de los niveles devida, fundamentalmente mediante la creación de nuevos empleos y la utilización 72
  • 73. de tecnologías que no desplacen mano de obra. Sólo de esta manera, a nuestrojuicio, la riqueza que cree la sociedad peruana en su conjunto habrá de beneficiaren forma justa a todos los peruanos, y, por tanto, en primer lugar, a las mayoríasaún desposeídas. De este modo nos acercaremos al ideal de alcanzar elevadosniveles de vida para nuestro pueblo, objetivo central de la Revolución Peruana, talcomo señalara el Manifiesto Revolucionario de octubre de 1968. Cuando nos pronunciamos a favor de tecnologías que no desplacen manode obra, sino, por el contrario, que permitan su creciente absorción, no estamoshablando de valores absolutos. En consecuencia, es preciso reconocer unalimitación a este enunciado. Esa limitación se refiere a la necesidad decompatibilizar esta posición con el reconocimiento de que el factor productividadrepresenta también un objetivo básico del desarrollo que deberá ser tenido encuenta en todas las instancias del quehacer gubernamental. Ello no obstante,resulta muy claro que en países como el nuestro es muy recuente que por inerciaintelectual o profesional se tienda a preferir técnicas, tecnologías y medios deorganización procedentes de realidades distintas a la nuestra. Se trata detecnologías, medios de organización y técnicas productivas que tienen ampliafundamentación dentro de la racionalidad característica de sistemas distintos alnuestro y que operan en condiciones diferentes a las del Perú. De allí que seapreciso tener siempre presente los distingos de realidades y condicionamientos, afin de estimular nuestra capacidad de creación para desarrollar innovativamentetecnologías y modalidades de organización y producción que, sin desmedro de laproductividad, no representen el gran peligro que significarían si ellas acarreasenaumento real de la desocupación y el subempleo y, por ende, sub-utilización deltrabajo y la energía creadora de los hombres y mujeres del Perú. Todo lo anterior requiere, a no dudarlo, el esfuerzo organizado y creador delo nación entera. Es dentro de un cauce así que cobrará significación el aporteindividual de cada uno de nosotros los peruanos. Porque los creacionespersonales, aún las más grandes y luminosas, sólo tienen sentido perdurablecuando forman porte de una tendencia o de un acontecer social y, por ende,indefinible en términos puramente individuales. No es que desconozcamos elinsigne valor de las acciones creadoras de cada hombre o de cada mujer. Lo quesostenemos es que esas acciones reciben su impulso y su inspiración de lasociedad misma, de su tradición y de su historia. 73
  • 74. V. REFORMA AGRARIA 74
  • 75. La Reforma Agraria no representa, en esencia, un problema administrativo.Representa por encima de todo un proceso de cambio social profundo quenecesariamente significa la transferencia de poder económico de las pocas manosde los latifundistas a las muchas manos de los trabajadores. Y esta transferenciade poder económico de los menos a los más significa, también necesariamente,una transferencia de poder político de la oligarquía a las clases trabajadoras. Los gobiernos tradicionales del Perú no fueron únicamente gobiernos delEjecutivo. También se gobernó desde el Parlamento, ese famoso “Primer Poderdel Estado” donde se aprobaron leyes, muchas leyes, durante largos años dedemocracia formal. De allí salió la anterior ley de reforma agraria. Pero esa ley nodio la tierra al campesino. La reforma Agraria de la revolución no reconoce excepciones de beneficiopara los grandes hacendados y hace realidad el grito libertario del agrarismolatinoamericano: “La tierra para quién la trabaja”.AUTENTICIDAD Y NATURALEZA CONCEPCIONAL Aquí en el Perú estarnos haciendo una reforma agraria enteramente nuevapara la cual no existen ejemplos que seguir. Tenemos que encontrar solución paraproblemas que no han planteados en otras partes del mundo. En todas sus partes, ella refleja una concepción enteramente nacional ynacionalista, por completo encuadrada dentro de una perspectiva profundamenteperuana del problema. Nuestra concepción de la reforma agraria se nutrió en lahistoria y en la realidad de este país. No recibimos, ni tomamos, ni aceptamosrecetas ni orientaciones extranjeras propias de realidades distintas a las del Perú.La nuestra es una reforma Agraria avanzada y realista que ha concitado interés yrespaldo en todos los países del mundo. Orientada a lograr la abolición de lasgrandes haciendas y del minifundio. Entendida como instrumento de profundoscambios sociales. Concebida como instrumento realizador de justicia social paramillones de campesinos a quienes se transfiere poder económico y poder político,dándoles acceso por vez primera a la posesión real de la tierra a través demecanismos participatorios que hacen de ellos, en cuanto seres socialesconcretos, los verdaderos dueños de la riqueza que el trabajo crea, y losverdaderos forjadores de su cultura y su destino dentro de la sociedad peruana.LA LEY La Ley de la Reforma Agraria del Gobierno Revolucionario de la FuerzaArmada se orienta a la cancelación de los sistemas de latifundio y minifundio en elagro peruano, planteando su sustitución por un régimen justo de tenencia de latierra. De otro lado, por ser una ley nacional que contempla todos los problemas 75
  • 76. del agro y que tiende o servir a quien trabaja la tierra, la Ley de Reforma Agrariase aplicará en todo el territorio del país, sin reconocer privilegios ni casos deexcepción que favorezcan a determinados grupos de intereses. La ley, por tanto,comprende a todo el sistema agrario en su conjunto, porque sólo de esta manera,será posible desarrollar una política agraria coherente y puesto al servicio deldesarrollo nacional. Al plantear la sustitución del latifundio la ley establece medidas queaseguran la no fragmentación de la gran propiedad como unidad de producción.Es el régimen de tenencia lo que la ley afecta, más no el concepto de unidad deproducción agrícola o pecuaria. Así, en el caso de las empresas agro-industriales,la ley contempla la cooperativización en favor de sus trabajadores, garantizando elfuncionamiento de la nueva empresa como una sola unidad. En este sentido, la leyconsidera a la tierra y a las instalaciones como un todo indivisible de producciónsujeta a la reforma agraria. La planta industrial de procesamiento primario deproductos del campo está indisolublemente ligada a la tierra. Por tanto, esimposible afectar a ésta y dejar intocada a aquélla. Y así como en el caso delproblema petrolero el Estado expropió la totalidad del complejo, afectando lospozos y las refinerías con todas sus instalaciones y servicios, así también en elcaso de la gran propiedad agroindustrial, la Ley de Reforma Agrario tenía queafectar, necesariamente, la totalidad de la negociación. La gran propiedad no esdividida ni fragmentada, porque ello se traduciría en un perjudicial descenso de losrendimientos de la tierra. La Ley contempla el mantenimiento de la unidad deproducción bajo un distinto y justo régimen de propiedad. Y dentro de las nuevasempresas la ley garantiza estabilidad de trabajo, los niveles de remuneración ytodos los derechos sociales de la planta de dirección técnico y administrativo y detodos los actuales servidores abriendo para ellos, además, el acceso a losbeneficios y utilidades. La inspiración social de la nueva ley es, pues, enteramente compatible conla necesidad de garantizar la continuidad de los altos niveles de rendimiento que latecnología agraria ha hecho posible. Al racionalizar el uso y la propiedad de la tierra y al crear los incentivosderivados del más amplio acceso a esa propiedad, la reforma agraria tiende aformar más y mejores propietarios del agro, es decir, a impulsar una más pujanteproducción agropecuaria que beneficie no o unos pocos, sino a la sociedad en suconjunto. En cuanto a la sustitución del minifundio la ley contempla límites deinafectabilidad que salvaguardan el principio normativo de que la tierra debe serpara quien la trabaja, y no para quien derive de ella renta sin labrarla. La tierradebe ser para el campesino, para el pequeño y mediano propietario; para elhombre que hunde en ellas sus manos y crea riqueza para todos; para el hombre,en fin, que lucha y enraíza su propio destino en los surcos fecundos, forjadores devida. La pequeño y mediana propiedad está así garantizada. Pero dentro de loslímites que lo hagan compatible con la irrenunciable función social que ella debecumplir. Nuestra ley de Reforma Agraria no es, por tanto, una ley de despojo, sino 76
  • 77. una ley de justicia. Habrá por cierto, quienes se sientan afectados en susintereses; más estos, por respetables que sean, no pueden prevalecer ante losintereses y necesidades de millones de peruanos. Por todo ello, la Ley de Reforma Agraria, es un instrumento revolucionariode justicia social que ha modificado de raíz el régimen de propiedad de la tierra.Juntamente con su complemento indispensable, la Ley General de Aguas, que elGobierno Revolucionario aprobó para terminar con al abuso de un régimena cuyo amparo se desconoció el derecho de los campesinos a disponer de aguapara el cultivo de sus tierras, pone fin, para siempre, a un injusto ordenamientosocial que mantuvo en la pobreza y en la iniquidad a los que labraron una tierrasiempre negada a millones de campesinos. Pero la ley obedeció no solamente a la necesidad de transformar ladesigual e injusta tenencia de la tierra sino también a la de redistribuir riqueza paraaumentar el poder adquisitivo de ese campesinado que en el futuro debe ser elconsumidor de los productos manufacturados de la verdadera industria que nuncahemos tenido. En este sentido sus objetivos fundamentales podrían resumirse:cancelar definitivamente el sistema de latifundio; favorecer decididamente eldesarrollo industrial; impulsar las formas colectivas de producción; dar la tierra aquien la trabaje; convertir a los asalariados en beneficiarios de la gran propiedadagroindustrial; contribuir a la efectiva redistribución del ingreso en el campo;garantizar el mantenimiento de altos niveles de producción; y a transformarradicalmente la estructura tradicional del agro peruano sentando las bases para latotal reconstrucción económica de nuestra sociedad. Sus demás Leyes Complementarias; la Ley de Promoción Agropecuaria yla Ley de Comercialización de Productos Agrícolas y Pecuarios, les aseguran uncarácter coherente e integral capaz de garantizar al sector agropecuario unordenamiento jurídico que a la par que moderniza y simplifica los sistemas deacción, asegura la necesidad de aumentar sus ritmos productivos e incrementarlos ingresos reales de quienes trabajan la tierra. A ellas se agregarán la Ley deComunidades Nativas y de promoción agropecuaria de regiones de selva y ceja deselva. Medidas de fundamental significación, con las que se completó el cuadro decambios socio-económicos esenciales en el campo. La Ley de Reforma Agrariaconvirtiese así en instrumento de inapelable acción jurídica, anhelo nacional dejusticia por el que tanto se luchó en el Perú.SU APLICACIÓN Como proceso trascendental para todo el país, la Reforma Agraria teníaque iniciarse en el norte, en el centro de poder de los latifundistas oligárquicos.Allí, donde las mejores tierras fueron de muy pocos; allí donde miles decampesinos vivieron siempre aplastados por quienes hicieron su fortuna con lamiseria ajena; allí, donde los ricos fueron demasiado ricos y los pobres demasiadopobres; donde se prometieron tantas cosas que nunca se cumplieron. 77
  • 78. Pero la reforma agraria en el norte siempre fue entendida como parte delgran proceso de transformación de la clase campesina de todo el Perú, porque eldestino del campesinado es uno solo. Por eso quienes han trabajado lashaciendas azucareras, la más grande riqueza agrícola del país deben estarsiempre listos a extender una mano generosa a los campesinos de otras regionesmenos favorecidas del Perú. Sería injusto y antirrevolucionario pretender unaposición de privilegio. Por eso el campesino del norte jamás debe olvidar a sushermanos de clase y de infortunio. A esos otros campesinos del Perú que hantenido una vida más cruda y más injusta que la suya. Esta es una posición justa. Esta es una posición revolucionaria, ésta es unaposición constructiva. La Ley de Reforma Agraria que empezó a aplicarse en el norte del país, nose hizo contra ningún partido político ni contra los sindicatos, cualquiera que sea laorientación política de sus dirigentes. La Ley de Reforma Agraria se dio en favordel campesino y en favor del Perú. Lo Reforma Agraria empezó por las haciendas azucareras porque era allídonde con más rigor se daba el problema de la asfixiante concentración de lariqueza en perjuicio de los campesinos peruanos. A partir de allí, liquidado el poder de la oligarquía azucarera, la ReformoAgraria ha ido creando relaciones de justicia social para los hombres que pueblannuestros campos. Solo los ilusos y los mal intencionados podrían haber supuestoque un cambio de tal envergadura no acusara defectos, no encontrara problemas.Siempre supimos que habría deficiencias y errores. Nunca ignoramos que habríadefectos de aplicación. En unos casos las dificultades son atribuibles a lavoracidad de los terratenientes que intentan violar la ley. En otros, ellas se debena la incomprensión de algunos de los propios funcionarios estatales impreparadospara entender el sentido de un gran cambio social como el que la Reforma Agrariasupone. Y en otros, a la distorsión y al revanchismo con que algunos intentantergiversar una medida de justicia para pretender convertirla en instrumento dedesquite y de venganza. Todas estas dificultades están siendo superadas a lo largo del proceso deaplicación de la Reforma Agraria. Pero el señalamiento de los errores jamáspuede hacer perder en nada la inmensa significación histórica que en un paíscomo el nuestro tiene el haber atacado al fin los males profundos y ancestralesque hundieron en la miseria y la explotación a millones de peruanos. Quienes hoy interesadamente levantan polvareda de protesta porque creenver afectados de manera objetable los intereses de contadas personas que porañadidura jamás conocieron la pobreza de los hombres del campo, harían muybien en pensar, por un instante, en cuán infinitamente mayor fue la injusticia y lamiseria de millones de peruanos ante la cual guardaron el más cómplice de todoslos silencios. 78
  • 79. La Reforma Agraria seguirá adelante en el Perú. Rectificará sus yerros,cualesquiera que sean. Pero será indesviable el propósito de acelerar su marchapara cumplir el objetivo de crear un ordenamiento de justicia dentro del cual latierra, en todos los ámbitos de nuestra patria, sea de quien efectivamente latrabaja. No desconocemos la pequeña y mediana propiedad. Pero nopermitiremos que a través de subterfugios de pretendido formalismo legal se violeel espíritu de la Reforma Agraria y se burle su esencia de medida justiciera. En los últimos años la reforma agraria ha transformado radicalmente laestructura de la tenencia de la tierra. Corrigiendo la extremada desigualdad en ladistribución de riqueza, destruyendo el poder económico de la vieja oligarquíaterrateniente costeña y decretando la desaparición definitiva del latifundio en elPerú. Con esta medida hemos satisfecho la ancestral demanda de nuestro pueblopor un orden de justicia en el campo y, al hacerlo, hemos sentado las bases denuevas relaciones de poder económico para las grandes mayorías rurales denuestra población. Medida de tan grande envergadura, en un país dondeprácticamente el 50% de su población económicamente activa trabaja la tierra,implica necesariamente la modificación vertebral de la sociedad en su conjunto. Yaquí, precisamente, radica el carácter más profundamente revolucionario de lareforma agraria.LOS BONOS Otra tendencia central de la ley, íntimamente vinculada a la naturaleza delas mayores necesidades del país en su conjunto, es el énfasis que ella poneen la reorientación de los recursos de capital hacia la industria, como parte delesfuerzo nacional destinado a colocar al Perú en condiciones ventajosas frente alreto que plantea es esfuerzo de industrialización dentro del sistema de laintegración económica latinoamericana. Desde este punto de vista, es muy importante que se comprendacabalmente la significación de la Ley de Reformo Agraria, como instrumentoestimulador del proceso de industrialización en nuestro país. La ley, en efecto,abre muy grandes perspectivas a la inversión industrial a través del incentivo quesignifican nuevas empresas forjadoras de riqueza y creadoras de trabajo. Estasnuevas y amplias perspectivas de desarrollo económico, plantean un reto a lacapacidad empresarial y al dinamismo de la joven industria peruana, cuyo futuroserá, en gran parte, el resultado del esfuerzo tesonero de quienes a ella dediquentoda su energía y su talento. La industrialización es un aspecto central del procesode desarrollo económico de nuestro país, y el esfuerzo industrial puede y debeformar parte de la tarea de transformación de las estructuras tradicionales delPerú. Luchar por la industrialización es, por eso, luchar por el porvenir de lanación. Y por ello, el impulso a lo industria constituye uno de los principalesobjetivos de la política de transformación del Gobierno Revolucionario. A este fincoadyuva la Ley de Reforma Agraria, al estimular el dinamismo del sectorindustrial mediante la reorientación de los recursos hacia fines de promoción de laindustria nacional. 79
  • 80. No se trata, pues, de destruir, sino de racionalizar el empleo de los recursosnacionales en función de las necesidades principales de toda la sociedad peruana. La convertibilidad de los bonos de la deuda agraria en acciones deempresas industriales necesarias para el desarrollo del país, representa unenorme paso en el proceso de industrialización al cual el Gobierno Revolucionariobrindará todas las garantías que él requiera.EL TRIBUNAL AGRARIO Para decidir los posibles interrogantes de carácter legal vinculados a laaplicación de la reforma, funciona el Tribunal Agrario, cuya principalresponsabilidad es, la de absolver esos interrogantes con la mayor celeridad deacuerdo al texto, al espíritu y a la intención revolucionaria de la reforma. Miles decausas han sido resueltas por el fuero agrario en el tiempo que lleva de intensaactividad. Incorruptible guardián de una ponderada pero inflexible aplicación de laLey, el Tribunal Agrario es el depositario de la fe de los campesinos en la justiciade su revolución. Contra él jamás podrán prevalecer las argucias de quienes tratende burlar la ley.UNA NUEVA FISONOMÍA Por encima de inevitables errores de aplicación, por encima de ineludiblesfallas secundarias, la reforma significa una conquista social de alto rango históricoa través de la cual, sin violencia y sin sangre, los campesinos del Perú hanempezado, al fin, a tener en propiedad la tierra que trabajan. Pero nunca hemossostenido ni la colectivización ni la estatización del agro. En este sentido, elimpulso a las formas asociativas de propiedad y producción de ninguna manerasignifica rechazo a la propiedad privada de la tierra dentro de la ley. La reformaagraria, inspirada en los principios básicos de nuestra revolución, estimula lasformas de propiedad social de la tierra, sin desconocer la pequeña y medianapropiedad. Por eso las grandes haciendas expropiadas son hoy cooperativas oSAIS donde los trabajadores gradualmente asumen a plenitud todos los derechosde propiedad y de gestión empresarial. En una sociedad así la riqueza y el poderno podrán ser privilegio de nadie y, consecuentemente, el poder de decisión, lejosde constituir el monopolio de los privilegiados o del Estado, radicará en cada unode sus integrantes. Este es el rumbo que prefiguran las grandes transformaciones que hastahoy hemos emprendido en el agro. Ellas, por tanto, son los medios e instrumentosde lograr un objetivo superior cuya conquista definitiva demandará largos años depacientes esfuerzos, de duro aprendizaje, de reeducación verdadera degobernantes y gobernados. Por que la significación decisiva de la reforma agrariaestriba en que ella hace indispensable nuevas actitudes y nuevoscomportamientos. 80
  • 81. La reforma agraria que esta Revolución está realizando crea nuevasinstituciones y por primera vez en el Perú introducen modificaciones sustantivasen las relaciones de propiedad y producción en uno de los vitales sectores denuestra economía. Todas las expropiaciones y adjudicaciones de tierras que se efectúan en laactualidad se encuadran dentro de los lineamientos de los Proyectos Integrales deAsentamiento Rural (PIAR), a través de los cuales es posible emprender unconjunto de acciones orientadas al establecimiento organizado de beneficiarios dela reforma agraria en un área delimitada con criterio de unidad socio-económica.Este enfoque original de la reforma agraria peruana impulsa una nueva estructurade organización socio-económica en el agro, fundada básicamente en empresasasociativas que se integran en organizaciones de grado superior, haciendo posiblede este modo enfrentar en mejores condiciones el desarrollo rural como procesoque engloba íntegramente la vida de las sociedades campesinas.REFORMA AGRARIA Y PARTICIPACIÓN Para desarrollar todo el potencial de su verdadero carácter revolucionario,la reforma agraria debe estimular formas cada vez más amplias de participacióncampesina en todos los niveles de su aplicación. El objetivo final de la reforma escrear condiciones de justicia social en el campo y desarrollar todas las formasposibles de participación que hayan del campesino un hombre verdaderamentelibre. En el desarrollo de este proceso, inevitablemente habrá desajustes ytropiezos. Quienes tienen la responsabilidad de aplicar la reforma deben serplenamente conscientes de que tales dificultades habrán de presentarse. El deseode superarlas no debe ser jamás excusa para continuar practicando unpaternalismo de nuevo cuño que la revolución rechaza en todas susmanifestaciones. Lo creación de una nueva sociedad campesina en el Perú debe serquehacer y responsabilidad de los propios campesinos. Es preciso desterrar parasiempre la noción de que el hombre del campo “no está preparado” para resolversus problemas y que, por tanto, alguien debe resolverlos por él. Esta fue,justamente, la excusa tras a cual se incubaron en el pasado todas las formas dedominación. Si bien es cierto que existen problemas cuya complejidad no puedesuperarse sin el aporte de conocimientos técnicos especializados queexplicablemente el campesino suele no tener, también es cierto que, en talescasos, lo que se requiere es ayuda y cooperación verdaderas. Y si bien es verdadque el manejo eficiente de una gran empresa agrícola indispensablementerequiere eficiente, racionalidad, tecnificación, disciplina de trabajo y estructuraorganizativa por todos respetada, es igualmente verdad que todo esto debe, enúltimo análisis, basarse en la libre, consciente y convencida aceptación de lostrabajadores. Como obra revolucionaria que es, la Reforma Agraria indispensablementerequiere la creciente y libre participación de los campesinos. Para ellos se hizo y 81
  • 82. ellos deben ser los actores principales del proceso. De otra manera esta reformafundamental de la revolución sería básicamente defectuosa e incompleta. No queremos únicamente que el campesino peruano mejore sus ingresos yse convierta en dueño de la tierra. Queremos también que sea un hombre librecuya dignidad como ser humano se base no sólo en su acceso a la propiedad queeconómicamente lo libera, sino en su convencimiento de que posee un efectivo einalienable derecho a decidir en los asuntos que atañen a él, a su familia y a sucolectividad. Esta capacidad de auto realización verdadera sólo puededesarrollarse cuando el campesino ejercita de manera libre y permanente suderecho a participar y a decidir. Y todo esto es absolutamente esencial que serespete y estimule en la aplicación de la Reforma Agraria. Porque de otra maneraella no podrá contribuir con toda su posible eficacia a la tarea de construir una-sociedad y un hombre nuevo, objetivo final de la Revolución Peruana. Mucho del destino de la revolución depende del esfuerzo y responsabilidadde los campesinos para hacer exitosa la reforma agraria.QUÉ QUEDA POR HACER La Reforma Agraria, el más vital instrumento de transformación y desarrollofue el comienzo de un proceso irreversible que está sentando las bases de lagrandeza nacional auténtica, es decir, de una grandeza cimentada en la justiciasocial y en la participación real del pueblo en la riqueza y en el destino de la patria. En su más profundo significado retomó el sentido profundo de un esfuerzotrunco hasta hoy; el de reivindicar al humilde campesino de nuestra Patria,respondiendo a una demanda cuya raíz honda se afinca en nuestra historia y cuyaimagen de justicia surge de nuestro propio e inmemorial pasado de puebloamericano. Los campesinos del Perú han empezado ya a ser dueños del suelo quetrabajan. Para ellos el Perú ya empieza a tener significado distinto y más real porque lejos de seguir siendo peones de una tierra ajena a merced de los grandesgamonales, a partir de la reforma agraria han empezado a ser dueños verdaderosde un pedazo concreto del Perú. Esa justicia de la reforma agraria, sin embargo,no puede ser alcanzada milagrosamente de un día para otro. Los problemas campesinos no solo son problemas económicos. Lo sontambién de educación, de asistencia técnica, de salud, de comunicaciones y deservicios, pero ninguno de ellos podría ser efectivamente resuelto si antes quenada no se resolviera el gran problema de la propiedad de la tierra y del agua. Poreso, la reforma agraria que devuelve la tierra al campesino, no es el único pasoque habremos de dar. Fue el primero y el fundamental. Sin embargo, otros pasostambién tendrán que darse. Y ello ya empieza a ocurrir en todos los ámbitos delPerú. Al final, no tendremos un campesino desposeído, sino un campesino dueñode la riqueza que su esfuerzo produce; libre, a quien la Patria le reconoce el 82
  • 83. derecho a los frutos de la tierra que trabaja, y un lugar de justicia dentro denuestra sociedad en la cual ya nunca más será como hasta hoy, ciudadanodisminuido, hombre para ser explotado por otro hombre. Pero la modificación profunda de la estructura tradicional de la propiedadagraria no puede completarse de la noche a la mañana. Hay un proceso que la leycontempla y que debe ser respetado. Por eso resulta curioso que quienes dieron una conservadora ley dereforma agraria en favor de los latifundistas, sean quienes hoy reclaman que todose haga con una precipitada e irrazonable velocidad que, justamente, haríafracasar esta reforma que es el comienzo de la transformación social de nuestropueblo. Seria un acto supremo de irresponsabilidad echar todo a perder porprecipitaciones sin sentido, ahora que la reforma agraria está ya en marcha. Los campesinos hoy no tienen la promesa, sino la realidad de una reformaagraria verdadera. De una reforma agraria que devuelve la tierra a quienesrealmente la trabajan; que destruye el latifundio; que da impulso a lascomunidades campesinas. Los campesinos en nuestro país, han sufrido las más grandes injusticias enesta tierra que siempre debió ser suya. Con ellos se ensañaron los gamonales,los tinterillos, las autoridades. Se les insultó y se les humilló. Y todo esto mientrasen el Perú se hablaba de democracia y libertad. La vida en el campo ya ha empezado a cambiar. Los campesinos quemurieron defendiendo su tierra no se sacrificaron en vano. Sus luchas no han sidoestériles. La reforma agraria responde al clamor de justicia de todos aquellos y elderecho de los más necesitados. La Ley de Reformo Agraria da su respaldo a esagran masa de campesinos que forman las comunidades indígenas que, hoyabandonando un calificativo de resabios racistas y de prejuicio inaceptable sellaman Comunidades Campesinas. Hoy los campesinos deben organizarse para hacer oír su voz, su protesta,sus necesidades. Luchar por lo que ya es suyo. La reforma agraria se ha hechofundamentalmente para ellos. Nada la debe detener. Sabemos que aún existen funcionarios que continúan sirviendo a quieneshasta ayer fueron los únicos dueños de la tierra. Esos funcionarios, esasautoridades, engañan a los campesinos quienes deben ayudarnos a saberquiénes son y dónde están. Porque ellos no tienen cabida en un gobierno quedebe mantenerse siempre al servicio del pueblo y jamás volver a ser instrumentode los opresores y de los poderosos. 83
  • 84. CAMPESINOS Y TÉCNICOS Un problema de fondo en el desarrollo de la reforma agraria y, por tanto, enel desarrollo mismo de la revolución, es el que toca, específicamente, al delicadoproblema de las relaciones entre los campesinos y obreros agrícolas por un lado, ylos administradores y técnicos, por otro. Sobre su comportamiento suele aún gravitar la forma que sus relacionestuvieron en el pasado, cuando el papel de unos y otros tenía un carácterfundamentalmente distinto al que ahora tiene. Hasta el advenimiento de la reforma agraria, los campesinos y obreros eranasalariados de una gran empresa que no les pertenecía y frente a la cual, conevidente justicia, se situaban en una explicable relación de oposición y lucha. Lostécnicos y administradores, por su parte, eran en realidad también asalariados,pero ocupaban una posición muy diferente en todas las empresas, gozaron dediversas ventajas y privilegios y, frente al campesino y al obrero, aparecían comointermediarios y representantes patronales. Todo esto explica que los campesinosy obreros tendieran a considerarlos, en el fondo erróneamente, como adversariosen su lucha desigual contra el patrón. No es de extrañar, por eso, que entre ambosgrupos, generalmente, se dieran formas conflictivas de relación. La situación que explicablemente originó aquellas relaciones conflictivas, haterminado definitivamente con la cooperativización de las antiguas haciendas.Pero, explicablemente también los comportamientos característicos de talesrelaciones no pudieron terminar cuando súbitamente desapareció la situación quelos originaba. En el comportamiento de los grupos señalados continúa gravitando,aunque en forma progresivamente más débil, la imagen de un conflicto que, sintener ya base real de existencia tiende a persistir por algún tiempo, como realidadsicológica en la conducta de técnicos y campesinos, de obreros y administradorespor igual. Sólo cuando unos y otros comprenden con claridad todo el significadode la nueva situación que ahora vive, se habrá empezado verdaderamente aresolver uno de los problemas más importantes que todavía dificultan elfuncionamiento de las nuevas grandes empresas agrícolas. Lo anterior significa que es falaz la noción de que sólo los campesinos yobreros deben educarse en la práctica de la reforma agraria. También, y por igual,deben hacerlo los administradores y los técnicos. Más aún, deben asimismohacerlo los funcionarios estatales quienes tienen la responsabilidad decomprender, acaso mejor que nadie, el verdadero significado de esta reformacomo cambio social profundo, constructivo y creador, orientado a remodelar latotalidad de la vida campesina, pero a partir del reconocimiento efectivo de queson los trabajadores quienes deben gradualmente asumir la responsabilidad dedecisión sobre todos los problemas de sus empresas. Tal responsabilidad supone centralmente reconocer que los trabajadorestienen deberes que no pueden ignorar. En primer lugar, los trabajadores de todos 84
  • 85. los niveles deben comprender que su trabajo es decisivo para el éxito permanentede las empresas agrícolas que ya les pertenecen. En segundo lugar, lostrabajadores deben ser conscientes de que sus empresas son obra de estarevolución porque ella las hizo posible recogiendo una demanda de justicia quenosotros hemos cumplido, pero que no quisieron cumplir quienes en el pasado,traicionaron a los campesinos, pactaron con los grandes “barones del azúcar” y losterratenientes, y hoy, en el presente, obedeciendo a la misma actitud proditora yantirrevolucionaria, continúan alentando todas las formas de entorpecimiento alproceso de la reforma agraria En tercer lugar, los trabajadores deben comprenderque el destino de la Reforma Agraria está unido al destino de la revolución que lascreó. Por eso, su respaldo al proceso revolucionario es, en final de cuentas,respaldo a la Reforma, respaldo a sus propias empresas. Finalmente, en cuarto lugar, los trabajadores del agro deben reconocer conclaridad todo lo que hay implícito en el hecho de ser hoy propietarios de gran partede las tierras más ricas de un país, como el nuestro, en el cual viven cientos demiles de otros campesinos en medio de la más grande e injusta pobreza y haciaquienes, por tanto, tienen un deber moral y de justicia que, como peruanos, nopueden ignorar. La reforma agraria, lejos de contribuir a la perpetuación de lasdiferencias económicas y sociales del campesinado, debe ser un medio para quedesaparezcan.LA CONFEDERACIÓN NACIONAL AGRARIA Constituye la más grande y representativa organización campesina de todanuestra historia. Ella deberá contribuir al gran esfuerzo que estamos realizandopara lograr la verdadera liberación de los sectores campesinos que han sufrido porsiglos el flagelo de la expoliación y la miseria. Por primera vez en nuestra historia surge una gran organizaciónrepresentativa de los trabajadores del campo, el sector más numeroso de lanación peruana y el que fuera más profundamente explotado por el sistema injustocontra el cual insurgió nuestra revolución. La creación de la ConfederaciónNacional Agraria tiene, por todo esto, una gran importancia histórica para el Perúy su Revolución. Así nuestro pueblo descubre que puede organizarse libremente para ejercerde manera autónoma y directa su capacidad de decisión sobre problemas ysituaciones que afectan su propia vida y su destino. Todos tenemos mucho queaprender en este orden de cosas. Porque ni gobernados ni gobernantes hemosestado acostumbrados nunca a que el pueblo organizado participe para ejercer elpoder de decisión. Sólo tenemos en este orden de cosas el ejemplo luminoso delas comunidades campesinas Ellas en efecto, supieron, por encima de la másgrande adversidad, conservar el legado inmemorial y extraordinario del viejoimperio incaico y de una más antigua cultura comunal auténticamente democráticay libre. 85
  • 86. Todo esto nos enseña que no es preciso, y que por el contrario seríapernicioso, organizar aparatos intermediarios de control o partidos oficiales queregimenten la vida ciudadana pasa seguir haciendo de la política el ejercicio de laintermediación. Nuestra Revolución aspira, como hemos señalado tantas veces, acrear un ordenamiento social participacionista. Queremos que un día el pueblo delPerú hable directamente por sí mismo. Aspiramos a construir una verdaderademocracia social de participación plena, alejada de cuanto han predicado loscaudillos de la política tradicional. El mensaje fundamental de esta Revolución es, de este modo, algoradicalmente nuevo en el Perú. Estamos realizando un proyecto político-social dealto rango histórico. No lo manchemos con los vestigios de lo que siempre fue lapolítica criolla. Elevémonos a la altura de esta gran responsabilidad histórica dehacer en el Perú una sociedad en verdad nueva para un hombre nuevo. Ytengamos conciencia de que nuestra Revolución plantea nuevos rumbos, creanuevos ideas, origina nuevas instituciones, Porque en todo esto se encierra unatambién fundamental dimensión de grandeza de nuestra Revolución. Ella no es,en efecto, tan sólo las conquistas de sus grandes reformas sociales y económicas.Ella es también el conjunto de sus definitorias formulaciones ideo políticas querepresenta el norte orientador de todo lo que hacemos. 86
  • 87. VI. COMUNIDAD LABORAL, PROPIEDAD SOCIAL Y ESTADO 87
  • 88. El desarrollo de una gran política económica participacionista, expresadaprimero en la Reforma Agraria y después en la Ley de la Comunidad Laboral,culminó con la creación del Sector de Empresas de Propiedad Social. Aquí seexpresa de manera cabal el planteamiento participacionista de la RevoluciónPeruana en el campo de la economía. Históricamente, esta medida representa elpaso tal vez más decisivo de la Revolución. Al iniciarse la organización de esteprioritario sector económico, surge un elemento radicalmente nuevo en nuestropaís. Por primera vez fuera de la economía agraria, empezarán a existir empresasde propiedad directa de los trabajadores socialmente organizados. Así, a lasformas asociativas de propiedad de la tierra y a las formas cogestionarias depropiedad de las empresas no agrícolas, se agrega ahora una nuevainstitucionalidad económica, las empresas de propiedad plena de sustrabajadores. Estas tres grandes reformas estructurales obedecen a la misma orientaciónde pensamiento económico y social. Y las tres persiguen conquistar un mismoobjetivo: la sustitución de la economía capitalista por una economía departicipación. Cuando se consolide y avance más aún el desarrollo de estasmedulares transformaciones de la Revolución Peruana, la fisonomía de nuestropaís habrá cambiado de manera profunda e irreversible. Para entonces, millonesde peruanos tendrán lo que nunca tuvieron en el pasado y que desde ahora yaempiezan a tener el disfrute efectivo de la riqueza que su trabajo crea y el accesoal control de los medios de producción. Todo ello ejercido a través de formas depropiedad que estimulen comportamientos solidarios y no individualistas, deacuerdo a un esquema de organización económica radicalmente distinto al queprescriben los modelos estatistas que nuestra revolución rechaza. Como expresión culminante de esta fundamental orientaciónparticipacionista, el desarrollo del Sector de Propiedad Social demandaráreadecuaciones y reajustes en todo el aparato del Estado. Desde ese punto devista, nadie debe olvidar una verdad a todas luces evidente: el Estado tradicionalse organizó para servir las necesidades del viejo sistema económico, social ypolítico que la Revolución está transformando de raíz. Es obvio que un Estado deesta naturaleza no pueda satisfacer las necesidades que plantea elreordenamiento profundo e integral de nuestra sociedad, objetivo central de laRevolución. En consecuencia, es absolutamente indispensable reorientar yreestructurar todo el aparato del Estado, tal como fue planteado en el ManifiestoRevolucionario de 1968. Un nuevo ordenamiento socio-económico, un nuevocuadro de relaciones de poder, un nuevo sistema de propiedad, en suma, unanueva sociedad, requiere un nuevo tipo de estructura estatal. En el Estado se concreta y vertebra la institucionalidad surgida de lasituación social y económica de un país. Cuando esa situación se transforma esindispensable que las nuevas realidades creadas por esa transformación se 88
  • 89. expresen institucionalmente de manera distinta en un Estado que no puede ser eltradicional. Y todo esto requiere un nuevo orden jurídico y un nuevo derecho enlos cuales también halle expresión la nueva realidad que surge de la Revolución ysus grandes transformaciones. En tanto esa meta fundamental de la Revolución no sea conquistada aplenitud, el aparato del Estado, desde ya, debe empezar a responder a lasexigencias que plantea el desarrollo prioritario del Sector de Propiedad Social. Lossectores estatales vinculados a la creación y al fortalecimiento de las empresas dePropiedad Social, deben reajustar su organización y reorientar sus acciones paraservir a este propósito esencial. Ellos son, desde ahora, por tanto, responsablesde que ese reajuste y esa reorientación se implementen de manera inmediata. Esto tiene particular relación con los sectores económicos, responsablesprincipales de impulsar el desarrollo de las empresas de Propiedad Social. Pocoganaríamos con unas cuantas empresas importantes en el nuevo Sector, y pocotambién con muchísimas pequeñas empresas sin gravitación económica. Loesencial es crear y desarrollar el mayor número posible de poderosas empresasdel nuevo Sector en los ámbitos más importantes de nuestra economía. Sólo deesta manera el aparato económico en su conjunto será modificado y empezará atener un carácter verdaderamente participatorio. No se trata, pues, de crearapariencias y desarrollar pequeños o aislados casos ejemplares. Por el contrario,se tata de forjar, con el máximo de celeridad, un poderoso sector que gravitedecisivamente en toda la economía nacional. Si queremos una economía noprivada ni estatista, sino de participación, tendremos que apoyar con todo nuestroempeño a las empresas de Propiedad Social en las áreas económicas másimportantes del país. Desde otro punto de vista, será también indispensable que los sectores másdirectamente comprometidos en esta tarea contribuyan con todo su esfuerzo a lapreparación intensiva de nuevos cuadros gerenciales y administrativos quegaranticen la eficacia económica de las empresas del nuevo Sector. Aquí sepresentarán, sin duda, difíciles problemas. El Perú no cuenta con todo el personalcalificado necesario para enfrentar las demandas de su desarrollo económico. Deallí que, indispensablemente, una tarea prioritaria de la Administración Pública seala de capacitar, con eficiencia y prontitud, al mayor número de elementosdirectivos de alto y medio nivel en las empresas del Sector de Propiedad Social.LA COMUNIDAD INDUSTRIAL La comunidad industrial es fundamentalmente una institución departicipación, una institución que hace posible la intervención directa de lostrabajadores en la vida total de la empresa, en la propiedad, en las decisiones, enel futuro de la riqueza generada por todos; y tiene un significado esencial comoelemento básico de lo nueva sociedad industrial que la revolución quiere construiren el Perú. 89
  • 90. En efecto, el Gobierno Revolucionario considera que, en último análisis lafuente final de la riqueza es el trabajo y que, concretamente, el excedenteeconómico generado en el proceso productivo, se debe conjuntamente a los dosfactores de la producción. Desde este punto de vista, el sueldo o el salariorepresentan, además del pago de un servicio, el reconocimiento del derecho delhombre que trabaja a la satisfacción de sus necesidades, pero no la retribución deltrabajo en cuanto factor esencial de la producción. De este modo, la participacióndel trabajo en la riqueza que el proceso productivo genera, debe necesariamenteser un medio de dar acceso, no sólo a un ingreso adicional inmediato ymomentáneo, sino, fundamentalmente, a un patrimonio capaz de generar unariqueza adicional de carácter permanente. Por esta razón, las leyesrevolucionarias en el sector industrial establecen la Participación del trabajo en lasutilidades, en lo dirección y en la propiedad de las empresas. En paísespauperizados como el Perú, donde las inmensas mayorías no pueden ahorrar,desconocer este punto de vista y sostener que, el ahorro, y no el trabajo, es elgenerador de la riqueza, significa mantener indefinidamente la pobreza y el atrasode los grandes sectores sociales marginados y, por ende condenar al país en suconjunto, a una eterna situación de subdesarrollo. En consecuencia, la legislaciónindustrial del Gobierno Revolucionario respeta todas las conclusiones derivadasdel principio de reconocer la plenitud de derecho que otorga al trabajo lacircunstancia de ser uno de los factores esenciales en la producción de riqueza. Este es el planteamiento doctrinario que sustenta la idea de la comunidadindustrial. La comunidad industrial, ha de traducirse en incalculables ventajas deorden económico y social para los trabajadores. Sin embargo, no se trataúnicamente de que ellos perciben beneficios económicos a través de laComunidad Industrial, ni tampoco de que participen en la dirección de la empresapara defender sus beneficios y contribuir a su desarrollo; se trata, principalmente,de estimular la forja do la nueva personalidad que el trabajador irá adquiriendo alno ser ya más un simple asalariado, sino el verdadero creador de una comunidadhumana que él pueda sentir verdaderamente suya.LAS EMPESAS ESTATALES Un campo de potenciales problemas importantes es el que se refiere a laacción de las grandes empresas estatales. Existe el peligro de que ellas se siganconduciendo de manera totalmente tradicional. Los ministerios dentro de cuyos sectores operan estas empresas y losfuncionarios que las dirigen, tienen la fundamental responsabilidad de darles unafisonomía completamente diferente. Si la Revolución suscribe una posiciónparticipacionista, en esa posición debe basarse el comportamiento de lasempresas del Estado. Su conducción vertical y jerarquizada, que niega laparticipación real de quienes en ellas trabajan, conduce inevitablemente a la 90
  • 91. excesiva concentración de la capacidad de decidir y a la ausencia de controlefectivo en el funcionamiento empresarial. Todo esto, unido a la perniciosa tendencia hacia las altas remuneraciones,contribuye necesariamente a profundizar las diferencias entre los propiostrabajadores del Estado. La concentración de poder, el carácter no participatorio yel afianzamiento del virtual privilegio de quienes ganan sueldos excesivos, todoesto propicia el surgimiento de intereses creados y refuerza el gran peligro de laburocratización. Al amparo de todo ello se crean condiciones favorables a lainmoralidad y al enriquecimiento de una alta burocracia que medra con gravedaño para el Perú. El Gobierno Revolucionario no puede permitir que cristalice unasituación de esta naturaleza. Es preciso contrarrestar las tendencias negativas. Enesto se juega, en verdad, mucho del destino de nuestra Revolución. Por todo esto,las empresas del Estado deben en nuestro país ser ejemplo de eficiencia, dehonradez, de no burocratización y de acción realmente participatoria. De no serasí, estaremos actuando en contra de los propios principios de la Revolución.Tenemos, pues, que ser inflexibles en el propósito de cambiar radicalmente elcarácter de las empresas estatales. E inflexibles también en la decisión de castigarejemplarmente cualquier brote de inmoralidad en la administración pública.LA PROPIEDAD SOCIAL En la base misma del planteamiento revolucionario está la nociónfundamental de que una posición no capitalista y no comunista debe concretarseen empresas económicas basadas en la propiedad directa de los trabajadores yno en la pro piedad privada, propia del capitalismo, ni en la propiedad estatal,propia de los regímenes comunistas. La creación del sector económico dePropiedad Social nos alejará por igual da los regímenes que privilegian dichasformas de propiedad y nos alejará también de los sistemas políticos que se basanen ellos. En este sentido, la Propiedad Social resulta ser críticamente importantepara nuestra Revolución. Su existencia compromete la esencia misma del procesorevolucionario. Porque la médula de un planteamiento participatorio, vale decir,verdaderamente democrático, como el nuestro, hace indispensable lo creación deformas económicas que sean también democráticas y participatorias. Y esasformas no pueden ser otras que aquéllas en las que se consagra La propiedad delas empresas por parte de sus propios trabajadores. La Propiedad Social de los medios de producción expresa con fidelidad laopción política fundamental de la Revolución Peruana. Frente al capitalismo, notenemos objeciones puramente adjetivas. Nuestra recusación compromete laesencia misma de este sistema. La producción social de la riqueza y suapropiación individual o privada -y aquí radica esencialmente la racionalidadeconómica del capitalismo- siempre habrá de generar inevitablemente injusticia ydesigualdad. Manteniendo un sistema así será imposible eliminar la explotacióndel hombre por el hombre. Y sería imposible también, en consecuencia, construir 91
  • 92. un ordenamiento de justicia social. El Perú ha experimentado el sistema capitalistadurante más de cien años. Y sus resultados están a la vista: subdesarrollo ydominación económica extranjera; concentración monopólica del poder económicoy político; marginación de las grandes mayorías nacionales; subordinación a losintereses imperialista. Dentro de él nuestro país nunca podría dejar de ser lo quefue en el pasado, y lo que es aún en el presente. Más, la sustitución de la propiedad privada por la propiedad estatal noresuelve, a nuestro juicio, los problemas fundamentales que enrostramos alcapitalismo: la concentración de poder se mantiene; la inaccesibilidad de lostrabajadores al poder de decisión continúa; la alienación del hombre que no tienecontrol sobre la riqueza que su trabajo genera, persiste. Y, además, el monopoliodel poder económico y político por parte de una burocracia partidaria que controlael Estado se traduce inevitablemente en regimentación e intolerancia. Estotampoco queremos para el Perú. ¿… porqué prioritario? El sector de propiedad social será prioritario en la economía peruana en el sentido de que recibirá preferente atención del Estado en el otorgamiento de apoyo técnico y financiero. La razón de esta prioridad deriva del hecho de que ese sector económico expresa con fidelidad la opción política de nuestra revolución. Más no que la propiedad social represente una forma de estatismo disfrazado. Negral al futuro sector de Propiedad Social esta forma de apoyo efectivo sería, en los hechos, negarle toda posibilidad real de existencia. Sin embargo, los mecanismos financieros del Estado darán únicamente el impulso inicial al Sector de Propiedad Social. Luego las empresas del sector financiarán por si mismas sus actividades. En ningún momento esos organismos financiadores dirigirán las empresas ni serán sus dueños. ...los que se oponen Sabemos muy bien que no todos los que se oponen a la existencia delSector de Propiedad Social son reaccionarios y enemigos de los cambios socio-económicos en el Perú. Como en el caso de toda idea nueva, hay quienes seoponen a esta iniciativa de la Revolución simplemente porque desconocen lo queella significa y, en consecuencia, no comprenden su extraordinario valor paranuestro pueblo. Pero esto no significa desconocer el hecho de que la oposiciónpolítica al Sector de Propiedad Social surge de los grupos conservadores cuyosintereses económicos están en juego. En nombre de esos intereses tales gruposdefienden la continuidad del sistema capitalista con el mínimo posible dealteraciones. Aquello tampoco significa desconocer el hecho de que esa posicióntambién surge de los grupos comunistas que autoritaria y por lo tantoconservadoramente sostiene que toda la economía del país debe ser controladapor el Estado. 92
  • 93. Lo que muchos detractores de la Propiedad Social no confiesan, es que seoponen a ella para defender sus intereses y los intereses de los grupos nacionalesy foráneos que siempre dominaron nuestra Patria, monopolizando sus recursos yllevándose su riqueza al extranjero. Unos y otros para encubrir esta verdad defondo no vacilan en engañar, en deformar, en tergiversar la realidad y lasintenciones del Gobierno Revolucionario. Tampoco vacilan en invocar el legadovalorativo y moral del cristianismo y de occidente, como si fuera lícito invocarlopara defender la continuidad de la injusticia, del abuso, de la discriminación; opara impedir que quienes nunca tuvieron acceso a la propiedad empiecen atenerlo bajo formas solidarias y libres, gratas, justamente, a lo mejor y a lo másperdurable de la tradición histórica de occidente y al mensaje moral delcristianismo. 93
  • 94. VII. LA REVOLUCION Y EL EJERCICIO DE LA POLITICA 94
  • 95. Hacer una revolución, transformar un país, construir el futuro de un pueblo,reivindicar la soberanía de una nación y recobrar la auténtica independencia deuna patria, todo esto es político, en el alto e ilustre sentido del vocablo. Eso estáhaciendo la Fuerza Armada del Perú, eso es lo que estamos haciendo quieneshoy gobernamos en su nombre. No estamos haciendo política subalterna. Noestamos haciendo política partidaria. No estamos haciendo proselitismo político enel sentido peyorativo y tradicional del vocablo. Pero sí estamos ejerciendodocencia política, elevada y en función de la Patria. Al asumir le responsabilidad de gobernar, asumimos tambiéninevitablemente une misión política. La política de una Revolución implica también el uso de un nuevo lenguaje,que no es el de la simulación, del eufemismo, del rodeo, sino, por el contrario, unlenguaje directo, limpio, accesible o todos. Que no trate de engañar ni deconfundir, sino de esclarecer, de tornar indubitable la posición revolucionaria dequienes gobiernan. Todo está siendo logrado dentro de un nuevo estilo de acción política queparte de nuestra filiación humanista y libertaria. Gobernar es también hacerpermanente docencia política. Muchas veces puede surgir la tentación de actuardrásticamente imponiendo criterios y obligando a que los demás piensen comonosotros. Tal vez de actuar así se lograrían muchas cosas con mayor rapidez ycon menor dificultad. Pero en tal caso a la larga habríamos contribuido a eternizarlas formas de conducta política que caracterizaron a todos los regímenesconservadores del pasado. Tenemos que ser siempre pacientes y siempretolerantes, hasta los propios límites compatibles con la seguridad de la obra queestamos realizando. Sabemos demasiado bien que muchas veces no es posible alcanzar todo loque querernos. Sabemos demasiado bien que a veces es necesario esperarmejores condiciones y mejores momentos para conquistar nuestros objetivos.Pero también sabemos demasiado bien que jamás desviaremos el rumbonacionalista de nuestra revolución. Ella persigue como meta final de susesfuerzos, la edificación de un nuevo ordenamiento socio-económico en el Perú,libre de las lacras abominables del subdesarrollo y de la dominación económicaextranjera. Y esa meta nunca será perdida de vista por nosotros. Esa meta final es la que sirve de orientación a la política general delGobierno de la Fuerza Armada. Resulta por entero comprensible que aún persistan la incredulidad y elescepticismo en este país donde tanto se traficó con las promesas y donde lapolitiquería sustituyó a la política. Aquí precisamente radica una de las grandesculpas y responsabilidades de quienes contribuyeron deliberadamente a lacorrupción de nuestras instituciones representativas y de esa democracia en cuyonombre se comerció con las aspiraciones de un pueblo abnegado cuyo único 95
  • 96. delito fue creer en quienes habrían de engañarlo. Y hoy no estamos haciendopolítica en el sentido tradicional de la palabra. No estamos bajo la influencia deningún partido. Pero gobernar y dirigir una revolución es tarea de carácter político,como lo es resolver los problemas económicos y sociales del país y comoes, en verdad, asumir una posición valorativa frente a los grandes interrogantes denuestra compleja realidad. Para superar la profunda crisis en que se debatíanuestra patria fue indispensable asumir el poder político. Y un nuevo conceptorespecto de su ejercicio. Conservarlo sigue siendo indispensable para garantizarque nuestros grandes postulados de transformación nacional se realicen en formaintegral e irreversible.EN LO ECONÓMICO Todo el conjunto de realizaciones de la revolución descansa en la básicasolidez de nuestra economía que ya ha logrado su plena activación una vezsuperados los efectos de largo alcance que produjera la devaluación monetariade 1967 y, en general, el carácter mismo del manejo de la economía durante todala etapa pre-revolucionaria. Ha continuado desarrollándose con éxito la firme política de reorganizarprogresivamente la conducción de las finanzas públicas. El esfuerzo interno hapermitido que, paralelamente con los profundos cambios estructurales y larecomposición gradual de la distribución de la renta nacional, se dé un crecimientosignificativo del producto bruto interno. Nada de esto ha afectado la fuerte posiciónde nuestras reservas internacionales que en la actualidad superan los 500millones de dólares. Si bien los recursos financieros externos, en forma de créditos, no nosllegan de los organismos internacionales de los que somos socios, por razonespolíticas y por influencias alejadas de la ética de la cooperación internacional, lospaíses acreedores de nuestra deuda externa se han comprometido dentro delGrupo Consultivo del Banco Mundial, organizado para el Perú, a financiar parteimportante del costo de proyectos ya preparados o en vías de ser terminados.A esto se suma un aporte considerable de créditos obtenidos en la UniónSoviética, en China y en los países de Europa Oriental que constituyen apreciablerefuerzo a nuestra capacidad de desarrollo independiente. Todo el sistema financiero nacional está hoy en condiciones de cumplir sufunción de apoyo a la actividad empresarial estatal, privada, reformada y depropiedad social. A medida que se vayan definiendo los conceptos sobre losnuevos sujetos de crédito en el vasto campo de la propiedad social, nuestrosistema financiero irá cubriendo progresivamente sus necesidades de desarrollo. Una medida de trascendental importancia en el campo financiero dispuso laregulación total por el Estado del movimiento de divisas y la obligación derepatriar y vender las tenencias y depósitos de moneda extranjera que poseyeranlas personas naturales y jurídicas en el exterior. Esta decisión se adoptó en 96
  • 97. momentos en que la situación de la balanza de pagos, el incremento sustancial delas reservas internacionales, el positivo desenvolvimiento de las finanzas públicas,la liquidez de la economía y la sólida estabilidad de nuestro signo monetario, eracircunstancia propicia para regular el mercado de giros sin las repercusionesnegativas que, bajo otras condiciones, podrían haberse derivado de una medidade esta naturaleza. El Gobierno no podía expectar pasivamente la creciente especulaciónobservada en el mercado de giros ni la salida injustificada de capitales al exterior,porque así se privaba el país de la riqueza generada con el esfuerzo de toda lasociedad y la utilización de recursos nacionales. Ni podía aceptar que parte del ahorro interno sirviera para sostenereconomías foráneas, obligando al Perú a buscar estos recursos por lo vía depréstamos que muchas veces se obtienen sólo en condiciones onerosas. El sistema bancario ha sido también modificado de manera fundamental. Labanca de desarrollo estatal ahora juega un papel preponderante que antes nuncatuvo. Un paso importante en el desarrollo de la política de peruanización de laBanca se refleja en el hecho de que sólo el 6% de su capital está en poder deextranjeros y en la circunstancia de que las cuatro sucursales de la bancaextranjera existentes en el país no influyen en la captación masiva del ahorro y encambio están obligados a mantener líneas de crédito en monedas no peruanas,canalizándolas directamente al Banco de la Nación. Esta medida significa, por un lado, que el movimiento de moneda extranjerano estará ya sujeto a la especulación ni a los criterios de interés personal o degrupo. Bajo el control del Estado, él servirá sólo para atender las necesidades deldesarrollo del país. Y, por otro, que las transacciones internas se haránúnicamente utilizando el sol peruano que de este modo ha recobrado su verdaderovalor de moneda nacional. En esta forma, el Banco de la Nación tiene fundamental importancia paranuestro desarrollo nacional, porque significa que los grandes recursos del Estadoya no continuarán siendo manejados en provecho particular por los dueños de laBanca Privado, sino servirán exclusivamente para beneficio de todos los peruanosrepresentados por el Estado. Por otra parte, el deber de cautelar los ahorros del público confiados a unainstitución bancaria del país y la necesidad de evitar su absorción por la bancaextranjera, llevaron al Gobierno Revolucionario a decretar la adquisición, por partedel Banco de la Nación, del 85% del capital accionario del Banco Popular del Perú.Este medida, concordante con la política del Gobierno Revolucionario, amplia yfortalece considerablemente la capacidad operativa de la Banca Estatal. Le otorgaun poder mucho mayor para orientar y determinar el sentido de las actividades 97
  • 98. crediticias en el Perú y le proporciona una extendida infraestructura de serviciosque permitirá a la Banca del Estado cubrir prácticamente todo el territorio nacional. La creación de la Corporación Financiera de Desarrollo (COFIDE) tienevital importancia para el país, no sólo como un instrumento paro lo reactivacióneconómica sino también para hacer frente al reto de la integración a nivelsubregional andina. Vigoriza lo acción empresarial, capta ahorros y los dirige ainversiones prioritarias, a la vez que impulsa la acción financiera empresarial delEstado y coordina las fuentes de recursos internos y externos para la inversión,Como organismo rector de la inversión, financiera participará en proyectosimportantes y rentables, tanto del sector público como del sector privado y actuarácomo cogestor en el accionariado de empresas establecidas o por crearse. A menos de cuatro años de su creación COFIDE ya ha incursionado en elterreno de las realizaciones en minería, petroquímica, industria manufacturera yagroindustria. La comercialización de los minerales y de la harina de pescado es ahoraresponsabilidad estatal. Esto da al Perú gran capacidad de financiamiento externoe impide que ganancias y divisas salgan del país en provecho de consorciosextranjeros. El Estado tiene hoy el monopolio de la refinación del petróleo y de losminerales y también el monopolio de su comercialización y de la comercializaciónde casi todos los productos que el Perú exporta. De esta manera es toda la Naciónla que ahora se beneficia de una riqueza que antes sirvió tan sólo firmasextranjeras y a grupos nacionales de ellas dependientes. El Perú entiende que la problemática minera en el mundo de hoy se sitúaen el área central de las relaciones entre los países que luchan por su desarrolloauténtico y autónomo. Nadie debe ignorar la realidad esencialmenteconflictiva de tales relaciones. Porque nadie puede ignorar que ellas ponende relieve una profunda disparidad de intereses económicos en torno a esteproblema. Será preciso una nueva visión, alta y esclarecedora, para que todospodamos comprender que sólo criterios de auténtica justicie pueden proporcionarel cuadro normativo que permita dar solución integral y duradera a esa complejaproblemática que afecta de manera directa o indirecta a virtualmente todos lospaíses de la tierra. En nuestro caso, la minería reviste un enorme interés para el país, porqueel desarrollo nacional está íntimamente ligado al desarrollo de la minería. El sectorexterno de nuestra economía dependerá fundamentalmente de la exportación demetales con el mayor grado de procesamiento que permita nuestro desarrolloindustrial. El Gobierno Revolucionario considera indispensable apoyar de maneradecidida a la pequeña y mediana minería, hacia la cual estamos canalizando uncrédito adecuado y para cuya promoción se dictará una importante ley. Todo esto 98
  • 99. sin descuidar las actividades de la Gran Minería que constituye factor deprimordial importancia en la vida económica nacional. Es preciso por tanto plantear la problemática minera dentro de unaperspectiva histórica y global que permita encararla en términos de hoy, no delpasado. El Ministerio de Energía y Minas ha sentado las bases para una políticapetrolera nacionalista, al reemplazar el sistema de concesiones por el de contratosy al establecer que la refinación y la comercialización del petróleo y sus derivadosson de responsabilidad del Estado; la nueva legislación sobre hidrocarburoscontiene dispositivos destinados a estimular la concurrencia del capital privado enlas etapas de exploración y explotación. La nueva orientación de la políticapetrolera peruana, aparte de asegurar que las ganancias de la industria delpetróleo serán para el país, ya ha empezado a dar frutos. Su sólida situacióneconómica ha permitido bajar el precio de la gasolina, programar ampliaciones yrealizar trabajos de prospección y explotación. Nuestra Empresa Petrolera se denomina “PETRO-PERÚ”, contando con uncapital autorizado de cinco mil millones de soles. “PETRO-PERÚ” ha lanzado ya almercado su primera línea de lubricantes. La política nacionalista que en materia petrolera signó desde el primermomento la acción del gobierno, y cuyo marco normativo se fijó en el Decreto LeyN °-177440, de febrero de 1969, ha hecho posibles los grandes éxitos que en estecampo ha tenido le revolución y que culminaron con el hallazgo de petróleo en lospozos perforados por Petroperú. El hallazgo de petróleo no ha sido de ningunamanera fruto del azar, sino resultado de una bien pensada y cuidadosa políticaestablecida en función de los intereses del Perú. La nueva riqueza petrolífera encontrada en la selva abre posibilidadesinsospechadas para nuestra economía y para el desarrollo del nororiente peruano.La concreción de estas posibilidades implica ejecutar la obra ambiciosa y complejade un oleoducto que debe construirse con el esfuerzo total del país.Encontraremos la financiación necesaria para que ese oleoducto sea nuestro.Utilizaremos en él nuestro acero y todos los materiales que requiera la ejecuciónde esta obra fundamental para el Perú. Se ha previsto que hacia fines de 1976 elpetróleo de la selva peruana llegará a nuestra costa para satisfacer lasnecesidades del mercado internacional. De esta manera, nuestra economía sefortalecerá con nuevas divisas y, además, con el ahorro que supone poner términoa la compra de petróleo en otros países. En el zócalo continental, frente o Tumbes, se ha terminado la perforación deun pozo de gran rendimiento que es indicación de la existencia de un nuevo eimportante yacimiento. 99
  • 100. Esta política nacionalista no es incompatible con la celebración de contratospara lo explotación parcial que Petroperú aún no se encuentra en condiciones definanciar con sus actuales recursos. Dentro de marcos legales que garantizan larefinación y la comercialización exclusivas por parte del Estado, la explotación pormedio de empresas extranjeras, sin riesgo alguno de inversión para el país,representa aporte sustantivo a nuestra economía y fuente definanciación del desarrollo de las grandes reformas sociales y económicas de larevolución en el futuro. Esta política, basada en el realismo de una revolución que jamás se haapartado de los principios que definen su propia esencia, conquistó uno de susprincipales objetivos cuando el 22 de mayo de 1972 culminó el trámite legalpara la traslación de dominio al Estado de todos los bienes que la InternacionalPetroleum poseía en el Perú. La revolución ha cumplido de esta manera con sucompromiso de reivindicar a plenitud la soberanía de nuestra Patria frente a laacción ilegal y predatoria de una empresa extranjera. Esta es una conquista de la Revolución. Si la Revolución no hubieraocurrido seguramente la ingente riqueza petrolífera de nuestra amazonia estaríahoy en manos de esa Internacional Petroleum a la cual ardientemente defendierondurante largos años los mismos que hoy atacan o lo Revolución. La explotación de petróleo por la empresa estatal creada por el Gobierno dela Fuerza Armada da una enorme seguridad al futuro económico de nuestro país ygarantiza la exitosa continuidad del proceso revolucionario. Esto, sin embargo, nodebe conducirnos ni a la complacencia ni a la subestimación de nuestrosadversarios. Debemos, por tanto, estar constantemente alertas. La mejorseguridad es mantenerse preparados, porque una Revolución jamás deja de tenerenemigos.EN LO CULTURAL Y EDUCATIVO El logro de una verdadera autonomía económica no sería completo sin laconquista de una comparablemente importante autonomía cultural. Si el Perú va a ser capaz de forjar y afianzar una personalidad definida ypropia en al mundo de hoy, será preciso desplegar un esfuerzo muy grandeen el terreno de la educación y la cultura. Reconocer la significación de nuestrospropios valores culturales, artísticos e intelectuales debe constituir el punto inicialde una política comprometida a reivindicar y a engrandecer los méritos y la granpotencialidad creadora del pueblo peruano. Ser auténticamente libre implica, enuna dimensión fundamental, poseer una identificable y propia personalidadcultural. Y esto no se logra sin autenticidad, sin hundir las raíces en nuestro propiarealidad, en nuestra propia historia, en nuestra propia vida, para de ellas forjar unamanera de ser fidedignamente peruana, es decir, una cultura que la sintamosnuestra, ni superior ni inferior, sino diferente a la de otros pueblos que sólo cuandola hayamos conquistado sabrán respetarnos plenamente. 100
  • 101. La inmensa complejidad de este propósito jamás debe arredrarnos. Suconquista, en verdad, forma parte sustantiva de ese gran ideal de construir unmundo distinto y mejor, del cual con orgullo podamos sentirnos parte en laconvicción de que él habrá de ser un mundo verdaderamente nuestro en todas lasdimensiones de la vida, del espíritu y de la obra del hombre de esta tierra. La política cultural de la Revolución Peruana, se enraíza en talconvencimiento, y tiende su decidido apoyo al estudio de nuestra realidad en susdimensiones de presente y pasado, a la investigación de las ciencias sociales ensu sentido más abarcador y completo, y al análisis de los múltiples problemas que,desde la lingüística hasta la economía, será necesario plantear y resolver parasuperar definitivamente la intolerable marginación social y cultural que ha sufridohasta hoy vastos sectores de nuestro pueblo. Todo esto será preciso hacer, como aspecto esencial del esfuerzo porcrear una nueva sociedad humanizada y justa, libre y desalienante, liberadora yculta. Todo esto demandará de nuestro pueblo un gigantesco esfuerzo creador,una nueva visión de sus problemas sociales más profundos, una fecunda eimaginativa política cultural que, aparejada a los cambios estructurales hoy enmarcha, refuerce la posibilidad de forjar valores de una nueva moral social y deuna nueva cultura en el Perú. De este modo, las ciencias y humanidades habrán de jugar un papel cadavez más significativo en el futuro. Ellas nos ayudarán a descifrar y reivindicar elviejo mensaje de sabiduría y justicia que se encierra en ese gran pasado del Perúaún no totalmente descubierto y de cuya savia más iluminante queremos que senutra nuestro quehacer de hoy para que siempre responda con autenticidad aldestino y al ser más profundo de nuestro pueblo. Concebimos la problemática peruana cómo totalidad. Esto implica tener unavisión integral e integradora de sus manifestaciones sociales, económicas yculturales. E implica también reconocer que las relaciones estructuralesdeterminan en última instancia la intensidad, la gravitación y la naturalezade las cuestiones fundamentales que encara nuestro pueblo. Dentro de unaperspectiva así, resulta inevitable admitir que es la esencia estructural delordenamiento socio-económico la que condiciona y determina el modo de serde los fenómenos fundamentales que afectan a la nación peruana. Y por tanto elpunto de partida es para nosotros el reconocimiento lúcido de cuál es el carácterdefinicional de nuestra sociedad. Este carácter definicional más profundo loencontramos en la condición del Perú tradicional como país dependiente ysubdesarrollado. Todos los problemas básicos de nuestro pueblo están referidos a esa dobleraíz estructural, cuya cancelación es el objetivo político central del proceso 101
  • 102. revolucionario peruano. Ninguno de los problemas fundamentales del Perú podríahaber sido resuelto en ausencia de uno acción nacional encaminada a lucharmilitantemente contra el subdesarrollo y la secular subordinación delPerú a centros foráneos de poder. Por eso el prerrequisito de cualquier acciónsolucionadora tenía que ser la puesta en marcha de un proceso transformadorque tuviese como objetivo central la superación definitiva del subdesarrollo y ladependencia. Las reformas básicas del Gobierno Revolucionario del Perú estánorientadas a lograr ese objetivo fundamental. Ellas, así mismo, responden a unaconcepción de conjunto. Porque estamos convencidos de que ningún problema demagnitud nacional en nuestro país puede ser exitosamente resuelto de maneraaislada, sin referencia al contexto global del que necesariamente es parte. En estesentido, precisa recordar que el modo de ser estructural de la sociedad en suconjunto se refleja, por decirlo así, en la realidad parcial de los elementos que laforman. Este carácter integral e integrador de nuestra política es inseparable de lanaturaleza revolucionaria del gobierno que hoy rige los destinos del Perú. Muchasveces hemos dicho, que no estamos interesados en una política de modernizaciónque introduzca reformas incrementales en el ordenamiento tradicional para, enfinal de cuentas conservarlo. Estamos, por el contrario, hondamentecomprometidos con una posición radicalmente distinta. Nuestro objetivo estransformar las bases de sustentación del sistema socio-económico tradicional.Esto supone modificar sustantivamente las relaciones de poder económico,político y social que prevalecieron hasta el advenimiento del régimenrevolucionario. Y supone también poner en marcha un proceso de vastos alcancestemporales que nosotros no habremos de culminar y que será una tarea nacionalrenovada y permanente a lo largo de muchos años. Comprendemos muy bien lainmensa complejidad que conlleva el esfuerzo de rehacer la realidad total de unanación. Conocemos sus riesgos. Reconocemos nuestras limitaciones. Pero porencima de todo esto están la convicción de que esta tarea debe ser realizada y ladecisión de emprenderla venciendo todos los obstáculos. A esta perspectiva obedecen la formulación de la política educacional quehoy suscribe el Perú y la orientación de la reforma educativa que encarna esapolítica. El fenómeno educacional no se desenvuelve en el vacío; forma por elcontrario, parte de la textura más profunda y vital de nuestra sociedad. Como cualquiera otro de los sistemas institucionales del país, el educativoreflejó en su estructura y en su funcionamiento las características definitorias delorden social, económico y político del Perú tradicional. Tal sistema fue en esenciadiscriminador y selectivo, incapaz de plantear y resolver los problemaseducacionales más agudos de la inmensa mayoría de peruanos. No es quecareciera de méritos y aciertos, sino que tales méritos y aciertos jamás alcanzarona cubrir ni cualitativa ni cuantitativamente, las demandas reales de la naciónperuana. Y como parte integrante de un ordenamiento socio-económico global, el 102
  • 103. sistema educativo tradicional estuvo diseñado para contribuir al sustento y alaperpetuación de tal ordenamiento. Por eso de él no podía esperarse la solución denuestros problemas educativos básicos, ni tampoco que se alejarasustantivamente de la orientación que necesariamente le impuso el orden global,del que formaba parte. Por ende, nuestra recusación del sistema educativotradicional es parte y consecuencia de la recusación que hacemos de ese sistematotal de la sociedad peruana que la revolución ha empezado irreversiblemente asuperar. La reforma educacional de la revolución aspira o construir un sistemaeducativo que satisfaga las necesidades de toda la nación, que llegue hasta lasgrandes masas campesinas siempre explotadas y siempre mantenidasdeliberadamente en la ignorancia, que cree una nueva conciencia de losproblemas básicos de nuestro país en todos los peruanos, y que contribuya aforjar un nuevo tipo de hombre dentro de una nueva moral social que enfatice losvalores de la solidaridad, el trabajo, la creación, de la libertad auténtica y de lajusticia social como quehacer, responsabilidad y derecho de todos y cada uno delos hombres y mujeres del Perú. Como toda la obra que estamos realizando, la reforma educativa debe serentendida a partir de su esencia procesal. Su éxito será resultado del empeño detoda una nación. En ello deben participar creadoramente los estudiantes, losmaestros, la sociedad toda. Porque sólo de esta manera será posiblesuperar definitivamente un deformante y estrecho enfoque pedagógico. Losproblemas cruciales de la educación no son, en forma alguna, quehacer exclusivode la pedagogía. No se trata únicamente de hacer enseñanza, sinofundamentalmente de hacer nuevos hombres. No se trata sólo de modificar lascurrícula y las formas de organización. Se trata de darle un nuevo contenido a loeducación y de reorientarla para la conquisto de objetivos cualitativamentedistintos a los que persiguiera en el pasado un ya obsoleto sistema educativo. Nuevos contenidos, nuevos valores de orientación, nueva formaorganizativa, nuevas finalidades, en sumo, nueva esencia, es lo que nuestrareforma debe crear en el Perú. Y esto supone necesariamente nueva mentalidad,nuevos actitudes, nuevos comportamientos, es decir, nuevos hombres paraconducir un proceso cuyo médula misma tiene que ser su alta capacidad creadora,su flexibilidad, su realismo y el compromiso profundo con su sentido decontribución que desde el campo educativo debe enriquecer y afianzar el procesototal de transformaciones revolucionarias en el Perú de hoy. Esta reforma educativa, en extremo difícil pero esencial para el éxito de lalabor que estamos realizando en el Perú, ya ha comenzado. Su iniciación seinserta en el conjunto de las grandes tareas contempladas en el Plan Nacional deDesarrollo, toma en cuenta las limitaciones derivadas de la necesidad deemprender programas de crucial importancia en distintos campos del desarrolloeconómico, y realistamente respeta los límites que fija la disponibilidad derecursos financieros y humanos actualmente al alcance del país. Por su inmensa 103
  • 104. significación, la reforma educativa debe, estar rodeada de las máximasseguridades de éxito. Nuestros esfuerzos deben concentrarse en la aplicación demedidas fundamentales que tiendan a darle a la reforma una base de cimentaciónsólida, profunda y perdurable. Dentro de esta perspectiva las acciones que lareforma debe permanentemente enfatizar, son las que tocan a los campos de loreestructuración administrativa y organizacional del sistema, su modificaciónfuncional, en base al concepto de nuclearización, el entrenamiento yreentrenamiento de docentes, el desarrollo de programas experimentales endiferentes partes del país, y la preparación de nuevos currículos y textoseducativos. La gradualidad en la aplicación de la reforma, en manera alguna significalentitud en su proceso. El Gobierno Revolucionario comprende muy bien latrascendencia de esta reforma para el presente y el futuro del Perú. Estamosenfrentándola con un indesviable sentido de responsabilidad, con plena concienciade que no contamos ni jamás contaremos con las condiciones y elementos idealespara su cumplimiento. Nuestra formación revolucionaria nos impide caer en elfrágil terreno de las actitudes quiméricas y de los comportamientos de ilusión.Sabemos muy bien cuán difícil habrá de ser mantenernos constantementepróximos, en los hechos, a las postulaciones teóricas de la reforma.Serán inevitables las fallas y vacíos. Nadie puede en conciencia exigir a esperarque este grandioso esfuerzo esté libre de ellos. Pero será indispensable tener todoesto constantemente en el plano más alerta de nuestra conciencia para garantizarque tales fallas y vacíos sean cada vez menores y menos importantes. Y sobretodo, a la vista de la real inmensidad de la obra que hemos acometido, serápreciso mantener siempre una actitud de profunda confianza en la respuestacreadora y generosa de un pueblo que, liberado de la múltiple explotación que lovictimó por centurias, será a partir de hoy el estímulo, el vigilante, el ejecutor, elelemento fundamental de su propia transformación. El pueblo en suma, será eldador de la sabiduría que a sus servidores y dirigentes pudiera alguna vezfaltarles. Para nuestra reforma educativa reclamamos el mérito de ser unaformulación autónoma, surgida de nuestra realidad para ser una respuesta a susmás angustiosos problemas. Y en esto ella obedece también al sentido profundode la Revolución Peruana como proceso de veras nuestro. Lo cual no significa,sin embargo, desconocer nuestro compromiso con el mundo latinoamericano delque formamos parte, ni con ese otro mundo más vasto y problemático, queconstituyen hoy todos los pueblos que en diferentes latitudes luchan porreencontrar su destino y afirmar su plena independencia nacional; frente a lapresión de las grandes potencias que compiten por la hegemonía económica ypolítica del orbe. Por encima da la singularidad que, respondiendo a nuestrahistoria y a la naturaleza de nuestra problemática de hoy, marca un rumbo distintoy autónomo al proceso revolucionario del Perú, somos conscientes de compartircon otros hombres y otros pueblos un destino básicamente común en términos deuna común oposición a todas las formas de dominio imperialista en losinseparables campos de la economía y la política. En suma, esta revolución 104
  • 105. tiene conciencia de la imposibilidad de ser un fenómeno en total aislamiento ycomprende muy bien el significado de lo que ello puede implicar en la experienciade otros pueblos hermanos. Esto, obvio es decirlo, es consecuenciadirecta del propósito nacionalista que persigue superar todas las formas dedominio extranjero en salvaguarda de una soberanía por nosotros yareconquistada e irrenunciable. Nuestro enfoque de los problemas y de la responsabilidad de la educaciónen el Perú no podría, por todo lo anterior; desentenderse de una estimativa másamplia referida a problemática educativa y cultural del continente latinoamericano.Una óptica estrechamente nacional resulta insuficiente para entender losfenómenos más significativos de cada una de nuestras repúblicas.Su comprensión cabal, en consecuencia, depende en gran medida delreconocimiento de la profunda similitud que hace del conjunto de lasproblemáticas nacionales una grande común problemática continental. Quienes son responsables de conducir y orientar la política educacional denuestras naciones deben contribuir a la realización autónoma de toda lapotencialidad creadora del hombre latinoamericano y el desarrollo, autónomotambién, de una ciencia y una tecnología propias, capaces de eliminar el peligroque significaría acentuar la creciente dependencia de nuestro continente en estecampo virtualmente decisivo en el mundo contemporáneo.EN NUESTRAS RELACIONES INTERNACIONALES Desde el primer instante, hemos puesto en práctica una ejemplar políticainternacional independiente. Ella ha dado a nuestra Patria un prestigio muy altoque antes le fue desconocido. Por primera vez, nuestra diplomacia se decide sinconsultar a ningún país poderoso. La prepotencia de los intereses y de losprivilegios tiene ya un límite en el Perú. Nuestras relaciones internacionales continuarán incrementándoseconvenientemente de acuerdo con los planteamientos de nuestra política exterior. Los importantes avances de la revolución en su frente interno tienen sucontraparte internacional en el renovado interés que suscita la RevoluciónPeruana en otras naciones como modelo político concreto para superar elsubdesarrollo y luchar contra la dependencia. Día a día se acrecienta el prestigiodel proceso revolucionario peruano, particularmente en América Latina y en otrasregiones del Tercer Mundo. La voz del Perú se escucha ahora con atención entodos los escenarios internacionales. Y esto, lejos de alentar en nosotrossentimientos de arrogancia, sirve como acicate para cimentar más aún elcompromiso que tenemos con nuestro pueblo y nuestra Revolución. Pero, porencima de todo nos hace conscientes de que por vez primera en nuestra historiacontemporánea, el Perú no es un país disminuido entre los pueblos de América ydel Mundo. 105
  • 106. La inspiración de las reformas sociales y económicas de la revolución serefleja en nuestra nueva política internacional. Al fin el Perú empieza a actuar converdadera independencia en el campo de las relaciones exteriores. Nunca hemosvacilado en defender, ante ningún país del mundo, los intereses del Perú y sudignidad de nación soberana. Esto también es algo nuevo en la experiencia denuestro país. La diplomacia tradicional se caracterizó siempre por su obsecuenciaante los pueblos poderosos. Pero eso ya quedó atrás. Se trate de la defensa delpetróleo, o de la defensa de nuestra derecho a impedir la contaminación delambiente por el nocivo efecto de los experimentos nucleares, nuestra actitud serásiempre de una firmeza absoluta, basada en la justicia. Y esto es una conquista dela revolución. En el campo externo, nuestra posición está hoy de acuerdo con la de todosnuestros hermanos de América; nos acerca un sentimiento de dignidad y rebeldíaante la injusticia nos une, con lazos nunca antes existentes, la esperanza de unmañana promisor, basado en el pleno respeto y la igualdad política de nuestrospueblos. Nuestros países son hoy soberanos y sus actitudes no causan recelos nideudas, aún cuando ellas se refieran a movimientos de tropas y ejércitos. Fundamentalmente, hemos recobrado una posición que siempre debióexistir; de total honestidad y espíritu de trabajo interno, de absoluta independenciafrente al resto de países del mundo, respetando la soberanía de todos ellos yexigiendo el respeto de la propia. Una actitud de esta naturaleza tiene que serreconocida como acertada por todos los peruanos, y el respeto y la confianzaexterna tienen que ser cada día mayor frente a la situación de orden, de trabajo yhonestidad que exhibe nuestro país. Para nosotros las relaciones internacionales se rigen por el respetoinequívoco a los principios de no intervención y de autodeterminación. Ocultarnuestra verdadera posición por consideraciones de política internacionalsignificaría un inaceptable recorte de nuestra soberanía de Estado independiente. Todos podemos colaborar dentro de un marco global de respeto por lasdecisiones soberanas de cada país. América Latina rechaza toda forma deintervencionismo; y se interviene, o se pretende intervenir, cuando surgen contranuestro país amenazas de “enmiendas” que, rechazamos categóricamente por serexpresión de actitud imperialista. Como otros factores consustanciales a lanaturaleza misma de nuestra revolución nacionalista, la posición internacional delPerú no será abandonada. El nuestro es un deseo de armonía, de paz y decooperación. Pero, al mismo tiempo, de luchar por el respeto a nuestra soberaníay por nuestro derecho a decidir el destino del Perú de acuerdo a sus interesesdentro de un marco de justicia. Sus normas de orientación son el reflejo de lospostulados en que se basa nuestra revolución. La invariable defensa de nuestra soberanía, la consideración de que sólolos intereses del Perú deben ser su guía permanente, la lucha por elreconocimiento del legítimo derecho de nuestro país al uso pleno de sus recursos 106
  • 107. naturales, la cooperación en todo los esfuerzos por el mantenimiento de la paz enel mundo, la solidaridad con los pueblos hermanos de América Latina y nuestropleno respaldo a una política integracionista que de veras cautela los intereses delas economías de lo región, todo esto constituye el fundamento de nuestra políticainternacional, que permanentemente se manifiesta en todas las acciones denuestro Cancillería. La riguroso observación de estos principios se traduce en la posición delPerú en numerosas e importantes reuniones internacionales sobre problemasdel mar en los cuales hemos reiterado la vigorosa defensa de nuestro soberaníasobre las 200 millas; en el apoyo decidido que hemos dado siempre al PactoSubregional Andino dentro del cual hicimos un aporte decisivo para la fijación deun trato común al capital extranjero; y en la continuada exposición de nuestrasrelaciones diplomáticas y comerciales con diversos países del mundo dentro deuna política de mutuo respeto al principio de no intervención y en cuya virtud elPerú ha empezado ya a lograr una importante ampliación de mercadosinternacionales para sus productos de exportación. La definición de nuestra política internacional prescinde para susplanteamientos y su ejecución, de la posición de cualquier otro país, grande opequeño, teniendo cómo norte únicamente los intereses del Perú y la orientaciónprincipista de su movimiento revolucionario. Y es dentro de esta perspectiva deplena reivindicación del ejercicio de nuestra soberanía, que el Perú planteó hacepoco tiempo una revisión de la política hasta entonces seguida en el continentefrente a Cuba. Es obvio para nosotros que ya no existe ni podrá existir consenso enAmérica Latina con respecto al mantenimiento de una actitud frente a Cuba que yano puede ser a nuestro juicio mantenida en presencia de condicionesinternacionales sustantivamente distintas a las que prevalecieron en el pasado. Huelga señalar, por todo lo anterior, que ningún país del hemisferio cuyaposición difiera de la nuestra podría considerar esta actitud soberana del Perúcomo gesto inamistoso. Las diferencias de orientación ideológica entre losgobiernos en forma alguna implican obstáculos justificado para el mantenimientode relaciones diplomáticas. Si grandes potencias de muy distinta posición políticae ideológica mantiene entre sí relaciones y contactos normales, no vemos razónalguna para que algo similar no ocurra entre nuestros países, sobretodo por serlatinoamericanos. La existencia de relaciones diplomáticas con cualquier país del mundono significa para el Perú identidad de propósitos políticos o de orientacióndoctrinarios. Por esta razón el restablecimiento de relaciones con Cuba no implicacompartir su posición en términos político-ideológicos. El Gobierno Revolucionariodel Perú sigue un rumbo distinto al de Cuba. Las experiencias de nuestros dospaíses, son experiencias revolucionarios diferentes. Respetamos la posición deCuba, en la misma forma en que Cuba ha respetado nuestra posición. Y estamos 107
  • 108. seguros de que ese respeto recíproco continuará en el futuro, como existe conotros pueblos hermanos de América Latina que siguen un rumbo diferente alnuestro. Extendimos la mano fraterna del Perú al pueblo de Cuba seguros de queal hacerlo contribuíamos positivamente al fortalecimiento de la comunidad depueblos latinoamericanos. Esta nueva política que ha ganado para el Perú el respeto de todos lospaíses del mundo se basa en la convicción de que ella debe responderúnicamente a los intereses nacionales. Son ellos los que dictan su sentido y surumbo; son ellos los que definen sus límites y sus objetivos. Dentro de estaperspectiva, el Perú ha ampliado sus contactos diplomáticos, comerciales yculturales con países de fisonomía política distinta a lo nuestra, pero cuyosmercados pueden abrirse a nuestros productos y cuya cooperación técnica yeconómica nos puede ser muy útil en las tareas del desarrollo nacional. Asimismo,el Gobierno Revolucionario ha impreso un sello distinto a su política exterior en elhemisferio occidental. La doctrina peruana en problemas de cooperacióneconómica, se fundamenta en la necesidad de desterrar para siempre todo tipode presiones y condicionamientos en el campo de las relaciones internacionales.Esta posición, expuesta y defendida con brillo por nuestra Cancillería ha sidorecibida con unánime aplauso por los pueblos de América Latina. MuchosGobiernos nos han respaldado. Y al hacerlo han demostrado ser solidarios con elPerú en las horas difíciles, hecho que justifica una expresión de reconocimientopor parte del Gobierno Revolucionario. Es preciso que la ciudadanía tenga noción cabal de la significaciónhistórica que para nuestro país y para América Latina tiene la nueva y definitivaposición internacional del Gobierno Revolucionario. Sujeto siempre comofurgón de cola a las decisiones de grandes potencias extranjeras, el Perú hastahace cinco años siguió en materia internacional un rumbo dependiente, lesivo asus intereses. Recuperando a plenitud nuestra soberanía, el GobiernoRevolucionario ha roto la sujeción de otros años y ha iniciado la gesta de ladefinitiva emancipación económica de nuestra Patria. Hoy somos dueños dedecidir el rumbo de nuestra política exterior. Queremos mantener relacionescordiales con todos los países del mundo, pero dentro de un marco de respeto porla inabdicable soberanía de nuestra patria. Confiamos en que quienes se puedansentir desconcertados o incómodos ante la nueva posición del Perú, lleguen acomprenderla como la justa e irreversible posición de un pueblo soberano.Cancelar la tradicional dependencia de nuestro país es objetivo fundamental de larevolución nacionalista y meta central del desarrollo pleno del Perú. Esto debe serreconocido por todos. Por que de ello dependerá en gran medida que lasrelaciones internacionales en esta parte del mundo se normalicenpermanentemente en beneficio de todos los países americanos. Nuestro movimiento tiene esta inspiración porque comprendemos muy bienque no podemos aislarnos, ni dejar de reconocer que otros pueblos luchan porideales nacionalistas y revolucionarios similares a los nuestros. Hoy en el mundoentero se mira con respeto la posición del Perú. Porque el nuestro es un camino 108
  • 109. independiente y autónomo. Esto debe llenarnos de orgullo a todos los peruanos. Yesta es también otra gran conquista de la revolución. Hemos establecido relaciones con diversos países, teniendo únicamente encuenta los intereses del Perú. Porque ya pasaron los días en que solíamospedir permiso para actuar en la vida internacional. Porque ahora sobemos en quérumbo se encuentra nuestra Patria. El Perú tiene una causa común con lospueblos latinoamericanos. Y también con los pueblos del Tercer Mundo. La nueva política internacional independiente iniciada desde el comienzo deeste régimen se basa en los principios nacionalistas y revolucionarios que rigen laacción de este gobierno. Su política internacional ha contribuido decisivamente allogro de una imagen veraz del Perú Revolucionario en América Latina y en el restodel mundo. Independientemente de las diferencias ideológicas que están en la basemisma de nuestras distintas orientaciones políticas, el Perú suscribe la posición deque las relaciones diplomáticas deben establecerse teniendo sólo en cuenta losintereses concretos de los países. Si todos fuésemos capaces de desterrar los dogmas y de mirar al mundoy a la vida sin prejuicios, comprenderíamos que no hay nado ilusorio en pensar deeste modo. Algunos de los grandes idealismos del pasado y algunos de sus másdeslumbrantes utopías constituyen ahora expresión de un realismo cuyo respetoes vital para la continuidad de la civilización y, acaso, de la especie humana.Ilusorio, por eso, podría ser pensar que los principios sobre los cuales seconstruyó todo el sistema tradicional de relaciones internacionales puedenmantenerse intocados en medio de las hondas alteraciones que han transformadoal mundo en las últimas décadas y que probablemente continuarántransformándolo en el porvenir. El Perú es amigo de todos los pueblos del mundo y ha ampliado susrelaciones diplomáticas con numerosos países. Somos respetuosos de lostratados internacionales y la voluntad soberana de las naciones y exigimos serespete el derecho inabdicable a regir nuestro propio destino sin intromisiónalguna. 109
  • 110. VIII. PARTICIPACIÓN, MOVILIZACIÓN SOCIAL Y TRANSFERENCIA DEL PODER 110
  • 111. QUÉ ES, PARA QUÉ, CÓMO Los fundamentos de nuestra opción revolucionaria se centran en términospolíticos y económicos, en torno a la noción de la participación como factor deidentidad profunda, como piedra angular de toda la formulación ideo-política de laRevolución Peruana. Este es, por ende, el distingo que políticamente nosdiferencia, nos individualiza, nos separa de otras posiciones. En el concepto de participación convergen los contenidos esenciales de lastradiciones humanista, libertaria, socialista y cristiana a la que nuestra Revoluciónhistóricamente se vincula. Aquí es donde reside la significación más radicalmentedemocrática de nuestro movimiento y también su contenido liberador másimportante. En consecuencia, la teoría y la praxis de la participación constituyen elfundamento vital de nuestro humanismo revolucionario, Esta es, pues, unaRevolución para la participación, vale decir, una Revolución que tiene como metaconstruir en el Perú, como lo hemos señalado desde hace varios años, unademocracia social de participación plena. Pero, ¿qué es lo que concretamente implica suscribir una posiciónparticipacionista? Por definirse en torno a la participación la esencia misma de laRevolución Peruana como autónoma posición ideo-política, resulta decisivocomprender claramente la respuesta que para nosotros debe tener esta pregunta.Participar es el ejercicio de la capacidad de decisión y, por tanto tener acceso alas expresiones reales de poder económico, social y político. Se participa paratener inherencia directa y personal en las cosas que afectan nuestra vida, en losasuntos que comprometen nuestro destino individual y colectivo. Se participa paraser a plenitud ciudadano, para ser a plenitud miembro de una sociedad dehombres libres. Y así como ningún hombre puede ser libre siendo esclavo,tampoco puede serlo mientras viva explotado. Así, la justicia y la libertad son,como hemos señalado muchas veces, valores que es imposible separar. Y ambosconceptos son, también consustanciales al de participación. Por tanto, un primerelemento sustantivo de nuestra respuesta a aquel interrogante es elreconocimiento de la íntima vinculación, significativa y de valor, que para nosotrosexiste entre los conceptos de libertad, justicia y participación. Un segundo elemento se refiere a la imposibilidad de separar medios yfines, punto de vista cardinal del humanismo revolucionario. Para nosotros lanaturaleza de los medios compromete de manera esencial la naturaleza de losfines. Esto significa que es imposible llegar a construir un ordenamiento socioeconómico participatorio utilizando medios que niegan lo participación. La lejanameta participacionista de nuestra Revolución sólo puede alcanzarse haciendodesde ahora de la participación algo muy real que compromete nuestra diariaconducta política. Una sociedad participatoria se construye participando. Yparticipando desde ahora. Es decir, abriendo los cauces y creando las condicionesque hagan posible el acceso cada vez mayor de los ciudadanos a todos losniveles de decisión. 111
  • 112. Suscribir una posición participacionista implica, en tercer lugar, reconocerque la participación sólo existe en la medida en que existen instituciones socialesde base a las cuales gradual pero crecientemente la Revolución transfierecapacidad de decisión y acceso a todas las formas de riqueza. Así, de la mismamanera que la justicia, la libertad y la participación son, inseparables, también loson, para nosotros, los conceptos de organización, transferencia de poder yparticipación. La idea de la participación es, de este modo, el nexo que vincula losvalores permanentes y normativos de la libertad y la justicia, con los valorestemporales y concretos de la organización y el ejercicio del poder. Así, laparticipación resulta ser la vía de concreción de la justicia y de la libertad. Loabstracto, lo teórico, lo ideal, tiende a tornarse tangible, “político”, conductual pormedio de la participación. Ahora bien, si la transferencia de poder significa transferir capacidad dedecisión, resulta muy claro que sólo cuando se tiene libertad para decidir aquellacapacidad puede ser en verdad ejercida. En consecuencia, sólo es posible hablarde transferencia efectiva de poder cuando la capacidad de decisión se ejerce encondiciones de autonomía verdadera. De allí que, desde la perspectiva ideo-política de la Revolución Peruana, resulte indispensable la existencia deorganizaciones sociales autónomas a las que el poder se transfiera para serejercido con plena libertad. Lo anterior tiene consecuencias directas sobre la manera en que losmilitantes de la Revolución Peruana definamos nuestro comportamiento políticoconcreto. Específicamente, ello significa que debemos respetar las decisiones delas instituciones sociales surgidas de la Revolución en tanto sean decisionesautónomas y libres. No queremos que esas instituciones sean dependencias del GobiernoRevolucionario ni tampoco dependencias de otros centros de poder político.Queremos que dependan de las decisiones auténticamente libres de sus propiosintegrantes. En el seno de tales instituciones existen y se expresan distintastendencias políticas cuya legitimidad reconoce el pluralismo que la Revoluciónrespeta. Con ellas tenemos que luchar políticamente aceptando el veredicto de lamayoría. Sin embargo, cuando la dirección de cualquiera de esas instituciones,independientemente de su posición política, tome manipulatoriamente “en nombre”de su institución decisiones contrarias a ella misma y a la Revolución, resistiremostales decisiones, justamente en defensa de la propia institución y del procesorevolucionario que la ha hecho posible, pero respetando a la institución en cuantotal. Nadie podría pedirnos que respetáramos una decisión que, de llevarse a cabo,pondría en peligro la vida misma de una organización popular surgida de laRevolución. Al competir políticamente con posiciones distintas a la nuestra dentro de lasinstituciones sociales, debemos actuar en base a la convicción de que nuestraRevolución representa una alternativa claramente superior a las demás. Enconsecuencia, debemos aspirar a que nuestra orientación política prime pero no 112
  • 113. se imponga autoritariamente, en las instituciones que día a día surgen del ProcesoRevolucionario. Si tenemos confianza en nuestra posición y en nuestros argumentos,debemos también tenerla en que prevalecerán sobre otras posiciones y otrosargumentos. Todo esto seguramente implica preferir soluciones políticas demediano y largo alcance. Y está bien que así sea. Porque sólo prefiriéndolaevitaremos el gran peligro de sacrificar el futuro por el presente y los fines por losmedios. Pensamos que sólo actuando de este modo será posible dar desde hoycontenido real a una praxis verdadera de la participación. Sólo así impulsaremosel surgimiento y el desarrollo de instituciones de base realmente autónomas,capaces de ejercer los derechos y cumplir los deberes que implica la transferenciadel poder. Sin embargo, debemos ser conscientes de que la tarea que todo loanterior representa es de gran complejidad. Porque se trata de afianzar en el Perúno sólo una nueva concepción de la política sino un nuevo tipo de comportamientoque encarne los valores revolucionarios y democráticos del participacionismomilitante. Todo esto constituye el fundamento normativo de una política nacionalde apoyo a la movilización social vía la participación. La vital importancia que asignamos a la participación está en el fondomismo de algunas de las más trascendentales reformas revolucionarias. LaReforma Agraria y la Comunidad Laboral, por ejemplo, son conquistasparticipacionistas de la Revolución, porque preferencialmente abren el camino aformas asociativas de propiedad a través de las cuales los trabajadores del campoy las ciudades acceden socialmente, no individualistamente, al poder económico yal beneficio de la riqueza que genera su trabajo. Las Leyes de la ReformaAgraria y la Comunidad Laboral son la base indispensable de un grande y decisivomovimiento de organización social para la participación. A este fin tambiéncontribuye, en su propio campo, la Ley de Reforma de la Educación, a partir de lacual han empezado a organizarse centenares de Núcleos Educativos Comunalesa través de los cuales los padres de familia y la comunidad están ya contribuyendode manera efectiva en las tareas de la Educación. Pero los Núcleos Educativos Comunales constituyen tan sólo una expresiónde ese gran movimiento participatorio. Son literalmente miles de cooperativas,sociedades agrícolas de interés social, comunidades laborales, asociaciones depueblos jóvenes, comunidades campesinas reestructuradas, ligas y federacionesagrarias las que conforman esta vasta experiencia social sin precedentes en elPerú. Y son millones de compatriotas nuestros los que empiezan a dar vida eimpulso a estas organizaciones populares y democráticas surgidas de laRevolución, con el respaldo del Sistema Nacional de Apoyo a la MovilizaciónSocial. 113
  • 114. Explicablemente, no muchas personas situadas fuera del ámbito de acciónde estas instituciones de base parecen estar al tanto de todo esto y comprenden loque ello representa. Pero eso en nada resta sidrificación real a estegran proceso de organización popular libre y autónoma. Son los hombres ymujeres del Ande y de la Costa, son los hasta ayer desoídos campesinoshumildes, son los habitantes de los olvidados pueblos jóvenes, son lostrabajadores de las fábricas y empresas industriales, es en sumo, el Perúprofundo el que comienza a articular su voz para dejarse oír por vez primera en lahistoria de nuestra Patria. La suya es una voz todavía desconfiada, insegura, aveces temerosa. Pero es la voz de un pueblo que al cabo de los siglos empieza alevantarse para hacer su camino. Y esto es lo verdaderamente decisivo. ¿Se pretendía, acaso, que un pueblo secularmente explotado pudiera depronto organizarse y mostrar desde el comienzo madurez absoluta, ponderacióncabal, certeza a toda prueba para enfrentar los riesgos innumerables de unaexperiencia nueva? Los que siempre negaron educación y justicia a los humildes¿tienen acaso derecho alguno para exigirles desde ya equilibrio de juicio,conocimientos y saber sobre todas los cosas? ¿Cómo puede ahora exigírsele estoa un pueblo sobre el cual se ejercieron, con violencia, todas las formas deinjusticia? Todos tendremos que pagar el alto precio que demanda rehacer por enteroun mundo en el que para los pobres jamás hubo la luz de la justicia y la verdad.Todos sufrimos merma en nuestro condición de hombres al haber sido parte de unmundo en el que prevalecieron todas las formas de injusticia, de explotación, deinhumanidad. Que así fue cómo sintió y vivió el dolor de esta Patria la inmensamayoría de sus hijos. Seamos, pues, conscientes de todo esto antes de levantaruna voz de reclamo o denuncio contra un pueblo que comienza a organizarse paraempezar a ser el verdadero protagonista de su historia. Este gran movimiento de organización popular para la participación sebasa y se origina en la modificación estructural de las relaciones de poderderivada, precisamente, de leyes coma las de Reforma Agraria y ComunidadLaboral. Porque no hay participación verdadera sin poder económico, sin elacceso a la propiedad social, al control también social de los medios deproducción. En otras palabras, la redistribución estructural del poder económicohace posible la organización popular autónoma para la participación.DE QUIÉNES Somos claramente conscientes de la absoluta necesidad de que el puebloperuano participe de modo real en el proceso de su revolución. En este sentido, elprimer paso indispensable es lograr la unidad profunda de pueblo y FuerzaArmada. Es imperativo crear los mecanismos y las instituciones que hagan posibleesa participación popular sobre bases permanentes y constructivas a fin deresolver por completo el fundamental problema de la participación efectiva delpueblo en el proceso revolucionario en términos de respaldo popular masivo y 114
  • 115. organizado y no meramente de la simpatía de la mayor parte de los peruanos anivel individual. Esto último tuvimos desde el instante en que se evidenció elsentido revolucionario de las primeras medidas que ejecutamos en cumplimientodel programa de gobierno de la Fuerza Armada. A nuestra revolución no le interesa la falsa participación popular defendidapor los políticos tradicionales del viejo sistema. ¿Qué obtuvo el pueblo, depermanente y efectivo, con salir frecuentemente a las calles y plazas paraaplaudir a unos y otros líderes cargados de palabras y promesas que nunca fueroncumplidas desde el poder? Esta no es la participación que la RevoluciónNacionalista necesita. Nuestra revolución, que ha sabido encontrar hasta ahorasus propias soluciones, está también resolviendo este crucial problema sinemplear recetarios de nadie. Esta revolución necesita el apoyo constante y la efectiva participación delpueblo civil, hermanado con el pueblo en armas que la inició hace seis años. ElPerú ya no puede seguir siendo el país donde el pueblo fue el gran ausente en lagestión directriz de su destino. Los legítimos derechos de obreros y campesinosrecién han empezado a ser reivindicados por la obra de esta RevoluciónNacionalista y Popular, al igual que los derechos de los otros olvidados y ausentesde la gestión directriz en el Perú: las mujeres, la juventud, los intelectuales, loscientíficos, los artistas. Nosotros queremos y estamos haciendo que la mujerperuana participe dinámica y creadoramente en todas las tareas de latransformación nacional. Que la mujer peruana ejercite la responsable y plenalibertad a que tiene derecho. Queremos que nadie recorte sus derechos, quenadie olvide su papel decisivo como eje del hogar, que nadie las relegue asegundo plano. La juventud debe representar la vigilante y creadora conciencia de la Patria.De su energía y su idealismo esta revolución espera un gran aporte. Queremosque nuestros jóvenes, hombres y mujeres, comprendan que el proceso decambios que hoy vive el Perú debe significar para ellos la gran oportunidad deabrir nuevos caminos y de plasmar en realizaciones muy concretas sus sueños eideales. No todo será como ellos quieran. Pero el rumbo y el signo de estarevolución responden claramente al sentido de sus expectativas y sus anhelos. Yesto es lo que importa en la historia. Por la naturaleza misma de su vocación y su trabajo, los artistas, loscientíficos y los intelectuales fueron, en general, los críticos por excelencia delorden tradicional en el Perú. Su obra reflejó la realidad del país. Su sensibilidad losllevó o denunciar las lacras del viejo sistema. Muchos de ellos por eso, estuvieronal lado del pueblo en su lucha por la justicia y demandaron la transformación delPerú. Ahora esa transformación se está llevando a cabo. Y la revolución necesitade los intelectuales, de los hombres de ciencia y de los artistas. Porque ellos sonquienes expresan, fecundan y engrandecen la tradición y la cultura de nuestro 115
  • 116. pueblo, cuya capacidad de creación debe ser reivindicada, defendida, cultivadapor la revolución. Esta revolución nació acaso en el momento en que muchos de nosotrossupimos que no podíamos ni debíamos ser simples testigos indiferentes ante eldolor y la vergüenza. Por eso nuestra revolución se hizo, antes que para nadie,para los humildes y para los explotados. Esta es su esencia de justicia, suverdadera raíz de perennidad y de grandeza. Poco importa que ignoren su sentido quienes no pueden comprenderlaporque nunca ha vivido la más recóndita verdad del Perú, esa verdad que es lavida misma de nuestro pueblo. Nuestra revolución, por encima del escepticismo delos que saben mucho porque lo ignoran todo, apela a la sabiduría de los quesiempre fueron olvidados, porque su sufrimiento les enseño muy bien qué es loque debe transformarse en nuestra Patria para hacer de ella una patria de justicia.Por eso esta revolución se basa en el respeto al verdadero pueblo del Perú. Yreconoce el legado de vida, de muerte de sus mejores hijos que antes de nosotroslucharon por un Perú mejor. En el fondo mismo de los grandes procesos que hacen la historia de lospueblos, hay siempre una verdad esplendorosa y simple que mueve a los hombresy los convierte en ejecutores de un destino colectivo. Estamos en medio de unproceso revolucionario que implica rehacer toda la realidad del mundo en quenacimos. Estamos empeñados en forjar un nuevo Perú. Todos pueden y debentener un lugar de acción en esta lucha del Perú. Los jóvenes, estudiantes ytrabajadores, porque este es un nuevo y creador momento de nuestra historia queabre las puertas a todas los realizaciones de su idealismo. Las madres del Perú,porque esta revolución está labrando un mundo mejor paro sus hijos. Loscampesinos y obreros, porque en el Perú de hoy la justicia social al fin empieza aser un sueño realizado. Los hombres y mujeres de la iglesia, de todas las iglesias,porque por vez primera se esta reivindicando en el Perú a los desheredados, a losque siempre sufrieron hambre y sed de justicia. Los profesionales y empleados,porque no obstante, todos los errores, al fin en el Perú existe la posibilidad de queuna profesión y un empleo sean mucho más que una simple manera de ganarse lavida. Los intelectuales, porque por encima de dogmas y de esquemas hoy se veclaramente que estamos ya viviendo la etapa de las transformaciones profundasque muchos de ellos preconizaron. Los nuevos hombres de empresa para quienesla ganancia no es botín, porque ellos deben ser no sólo los forjadores de suriqueza sino de la riqueza de todos los peruanos. Y, en fin, los disconformes quecuestionaron siempre el orden tradicional de nuestra sociedad y los militantes departidos políticos que sin quererlo fueron engañados, porque esta revoluciónrecibe el legado de su esperanza, la inquietud de su disconformidad, la simientede su sacrificio y de su muerte para hacer de todo esto la raíz de su autenticidad yde su fe. 116
  • 117. Nuestra misión es construir, no destruir. Nuestra finalidad es la justicia, nola venganza. Nuestra consigna es trabajar por el Perú en los campos, las fábricas,las minas, los talleres, las oficinas, las universidades, las escuelas. Si queremos un nuevo Perú, todos tenemos que construirlo con nuestropropio esfuerzo. Con gran sentido de responsabilidad, de disciplina, de trabajo. Enesta revolución no tienen cabida los aprovechadores ni quienes pueden creer queha llegado la hora del desquite. Nuestra Revolución y el revanchismo sonincompatibles. Quienes de veras aman al Perú deben unirse en esta gran tarea desacrificio y de trabajo que supone nuestra revolución. Que quienes hasta ayergozaron de privilegios y de ventajas a expensas de un pueblo explotado,comprenden de una vez que el Perú ya no puede vivir como hasta ayer lo hizo;porque la explotación degrada no sólo al explotado, sino el explotador. Quequienes antes de ahora entregaron su fe y su lealtad a los que claramente hicieronburla de ellas, comprendan que por encima de los grupos y partidos está la causade la nación peruana. Y que quienes en la administración pública sirvieron a otrosgobiernos, comprendan que este es un gobierno diferente que obedece apropósitos distintos. En consecuencia, quienes trabajan en él deben ser, antes quenada, servidores del pueblo, no servidores de los poderosos. La desconfianza de los primeros momentos, el escepticismo de algunossectores populares y la verdadera sorpresa de algunos sectores intelectuales,quienes no podrían creer que éste fuera un proceso realmente revolucionario, notienen más sentido. Ahora ya nadie puede sensatamente tener duda alguna respecto al carácterauténticamente revolucionario de nuestro movimiento. Posiblemente no todo loque estamos haciendo le puede parecer igualmente bueno y positivo a todo elmundo. Las revoluciones sociales no son fenómenos de unanimidad. Sonprocesos de grandes mayorías. Lo fundamental es que en su conjunto y en suesencia el proceso sea positivo, realista, bien orientado.EL SINAMOS Las reformas en la estructura económica de una sociedad tienen, como eslógico, consecuencias decisivas en términos sociales, políticos y culturales, porquegrandes sectores de ella empiezan ya a tener acceso a la propiedad de los mediosde producción, lo cual amplía considerablemente sus posibilidades reales dedesarrollo integral y verdadero. Un proceso así, puesto en marcha hace cinco años por el GobiernoRevolucionario de la Fuerza Armada del Perú, con la promulgación de la reformaagraria está alterando de modo fundamental el panorama político de nuestro país,vale decir, la estructura total de poder en la sociedad peruana. Por ello, lasreformas económicas de la revolución deben ser consideradas como medidas de 117
  • 118. movilización social. Sin ellos, cualquier política de participación popular habría sidoinfructuosa porque habría carecido de la indispensable base de soporteeconómico sin la cual esa participación es imposible. Por eso las reformas básicasde la estructura económica tenían que ser consideradas como prerrequisito para lainiciación de una política sistemática de apoyo y estímulo a lo participaciónpopular, complemento indispensable para garantizar la intervención de todos losperuanos en los tareas del desarrollo nacional y en el desenvolvimiento delproceso revolucionario. No es nuestra intención propiciar la formación de un partido político adictoal Gobierno Revolucionario. Queremos contribuir a crear las condiciones quehagan posible y estimulen la directa, efectiva y permanente participación de todoslos peruanos en el desarrollo de la revolución. Tal participación encontrará suspropias modalidades organizativas y sus propios mecanismos de acciónenteramente autónoma, más allá del alcance de las corruptas dirigencias políticastradicionales que, invocando el nombre del pueblo, sólo sirvieron para eternizar elpoder de una envilecida oligarquía. Esta revolución aspira a que los hombres y mujeres de todo el Perúparticipen en las decisiones de distinto nivel que las afectan como miembros deuna colectividad determinada. No queremos una participación manipulada, ni por los politiquerosprofesionales que siempre engañaron al país, ni aún por este mismo gobierno queestá haciendo realidad esta revolución. Por estas razones la creación del Sistema Nacional de Apoyo a laMovilización Social no debe ser considerada como el inicio de un proceso que, enrealidad, comenzó desde el instante mismo en que emprendimos las grandesreformas económico-sociales de la revolución, sino como el comienzo de unanueva etapa del desarrollo nacional y del proceso revolucionario, cuya finalidad esestimular la intervención del pueblo peruano, a través de organizacionesautónomas, en todas las tareas encaminadas a resolver los diversos problemasque afectan a los hombres y mujeres del Perú como miembros de una comunidadlocal y de una colectividad nacional. Al crear SINAMOS el Gobierno de la Fuerza Armada no tiene el propósitode formar un partido político. Su creación constituye un paso fundamental, en lapolítica de estimular la participación autónoma y libre del pueblo peruano en elproceso de movilización social, entendido como transformación de la estructuratradicional de poder en el Perú. SINAMOS es una de las instituciones básicas de la revolución, porque sin laparticipación de todos los peruanos en el esfuerzo creador de un nuevoordenamiento social, económico y político en el país, la revolución no podráculminar sus propósitos fundamentales. Por eso mismo, SINAMOS deberámantenerse siempre como un organismo ágil, desburocratizado, en profundo y 118
  • 119. dinámico contacto con los sectores populares del país hacia cuya organización nomanipuladora, realmente democrática y libre, debe orientar sus mejores esfuerzos.Todo esto representa una responsabilidad verdaderamente decisiva para el futurode la Revolución Peruana. Y esa responsabilidad pone sobre sus integrantes elpeso de grandes deberes, de grandes obligaciones y de grandes sacrificios. Portodo ello, SINAMOS debe ser también una institución con gran sentido de místicay entrega a la causa del pueblo peruano, capaz de dar el primer ejemplo de losnuevos comportamientos que la revolución exige de sus hombres. Esta tarea debeser cumplida sobre la base de una íntima coordinación de acciones y propósitoscon el resto de la administración pública. Desde este punto de vista, SINAMOSdebe representar un apoyo importante a las acciones que los distintos ministerioscumplen en todos los campos de la acción sectorial del Estado. 119
  • 120. IX. PARTIDO, SINDICATOS, Y REVOLUCIÓN 120
  • 121. PLURALISMO, MILITANCIA Y PARTIDO Entendemos por pluralismo ideológico el reconocimiento del derecho queasiste a los ciudadanos de este país de organizarse políticamente de maneradiscordante de nuestra revolución. Y, por lo tanto, el reconocimiento de lalegitimidad de la existencia en el Perú de varias organizaciones políticas,llámense o no partidos que ataquen al proceso revolucionario. Eso no significaque, dentro de la revolución se manifiesten diferentes posiciones ideológicos opolíticas. Representamos una posición coherente y singular, tanto en la teoría comoen la práctica. Y esa posición es diferente a la de los partidos y grupos políticosque operan libremente en el Perú, atacando o apoyando a nuestra Revolución,cualquiera que sea el grado o el sentido del ataque o de la defensa. La RevoluciónPeruana es, por tanto, totalmente independiente de todas las demás posicionespolíticas con las cuales inevitablemente, tienen una posición competitiva, aunqueno siempre de choque. Se desprende de ello que es necesario diferenciar con mucha claridad aaquéllos que militan en nuestra Revolución de aquellos que lo apoyan o dicenapoyarla. Los primeros asumen como suyas las posiciones ideológicas y políticasde nuestra Revolución y se consideran, por lo tanto, ideológica y políticamenteaparte de quienes siguen un rumbo diferente. Los segundos, partiendo defundamentos teóricos distintos y orientando también su acción hacia otras metas,consideran que por varias razones, tácticas o de otra índole, les conviene expresarun determinado grado adhesión al proceso. Igualmente, para quien haya militadopolíticamente antes de ahora, nuestra posición significa que convertirse enmilitante de nuestra Revolución implica, necesariamente, abandonar su militanciaanterior y su correspondiente ideología. Porque militar en esta Revolución significano sólo apoyar las reformas que estamos realizando, sino comprender y aceptarla posición ideológica en que ellas se sustentan. Por tanto, ser su militante implica militar en ella también ideológicamente. Queda claro por esto que, para aquéllos que ya militaron en cualquiera delos partidos políticos peruanos o pertenezcan a ellos en la actualidad, militar ennuestra Revolución significará, necesariamente, la renuncia a la militanciamantenida hasta ahora, a cambio de una nueva postura ideológica y de un nuevocomportamiento político. Si así no fuese, la militancia en nuestra Revolución seconvertiría en un conglomerado de militancias dispares, lo que sin dudaconstituiría una verdadera aberración teórica y práctica. En otras palabras, lamilitancia en nuestra Revolución no puede ser la suma de militancias diferentes dela nuestra y deberá ser una militancia diferenciable, autónoma, singular y propia. 121
  • 122. No se infiere de aquí, que para la Revolución Peruana sea inevitable formarun partido o un movimiento con “estructura de partido”. No estamos frente a un“imperativo”. La esencia de una toma de posición participatoria es incompatible con elsignificado real de un partido como institución. Porque un partido político es uninstrumento de manipulación y concentración de poder y no un mecanismo aptopara transferir ese poder. Y, como nuestra Revolución aspira a incentivar elproceso de transferencia del poder político y económico a las organizacionessociales de base, su aspiración esencial contradice medularmente el sentido y lafinalidad de un partido político, cuyo propósito es, por definición, monopolizar elpoder y ejercerlo a través de su burocracia dirigente “en nombre del pueblo”. La organización de un partido, además, reforzaría las tendenciasautoritarias y burocráticas propias de la sociedad tradicional, acostumbrada averticalismos dogmáticos que nosotros queremos transformar. No es precisoagregar que todo eso sería contrario al espíritu y a la esencia de humanismolibertario y del participacionismo militante que constituye mucho del fundamento dela Revolución Peruana. Por otro lado, un partido político conduce inevitablemente alfraccionamiento y a la división de los sectores populares, a los cuales, en sutotalidad, se dirige nuestra Revolución. Ella orienta, efectivamente su trabajopermanente en el sentido de la plena satisfacción de todas las aspiraciones de lossectores mayoritarios y tradicionalmente marginados del Perú. Un fenómeno socialde tan amplia cobertura no puede expresarse adecuadamente en unaorganización política que rompe y separa la unidad de nuestro pueblo, en luchapor la liberación integral que exige cohesión y no ruptura. Finalmente, si la lejana meta a que aspiramos es completar la transferenciade todas los dimensiones del poder a las organizaciones autónomas de base quelos peruanos crearán para fundamentar una democracia social de participaciónplena, ¿cómo podríamos perturbar tan ambicioso y todavía lejano propósitomediante la estructura de poder de un partido que, inevitablemente, seríaorientado en beneficio de un pequeño número de dirigentes? La propia meta denuestra Revolución es incompatible con semejante posibilidad. Por eso laRevolución Peruana debe siempre mantenerse alerta ante el peligro querepresentan la acción y la palabra de quienes quieren desviarla de su ruta, suvocación y su destino verdaderos. Esta es una Revolución auténticamente peruana, nacional y autónoma. Yque nada ni nadie logrará modificar su esencia y su camino. En el curso de estosaños hemos realizado una tarea fundamental en dos ámbitos igualmenteimportantes. Uno es el de la efectiva recuperación de nuestra soberanía nacional yla realización de las grandes transformaciones socio- económicas. Y otro, el de lafundamentación teórica que nos separa clara y terminantemente de todas lasposiciones políticas tradicionales que corresponden tanto al pro-capitalismo como 122
  • 123. al pro-comunismo. Siempre hemos rechazado estas dos alternativas. Y loseguiremos haciendo, porque la verdad de nuestra Revolución no está ni en uno nien otro de esos campos. La Revolución Peruana no puede hacer concesiones teóricas o prácticas aesas dos posiciones incompatibles con la nuestra. Por eso siempre hemosrechazado la idea de expresar políticamente a nuestra Revolución en un partido.Esta no es una tesis más. Es una posición fundamental de la Revolución Peruana.Pero como lo hemos señalado muchas veces, esta posición no implica rechazarla idea de una organización política en esencia distinta del partido. No somos contrarios a la idea de que el respaldo popular a la Revoluciónse organice políticamente. Sin embargo, como no toda organización política es unpartido, puede encontrarse la manera de estructurar una organización política decarácter no partidario. La expresión “organización política” puede referirse tanto a una estructuraorganizativa en el sentido más restrictivo del concepto, cuanto a una constelaciónde instituciones políticas surgidas desde la base y que en su conjunto constituyenuna nueva forma y una nueva realidad del Estado. De lo primero hay ejemploshistóricos. Y de lo segundo, no requiere la intermediación de un partido como eje ycentro del poder. Aquí, en gran parte el problema radica en que mucha gente ha sidoacostumbrada a creer que la única organización política es el partido. Este es ungran error. Por otro lado, todas las exigencias políticas de una Revolución como lanuestra pueden ser satisfechas sin necesidad de un partido. Es posible, por lotanto, idear formas organizativas capaces de mantener y garantizar el carácterparticipacionista, esto os, verdaderamente democrático, de nuestro Movimiento;carácter sin el cual perdería su más profunda significación histórica. Tenemos, así que crear, que encontrar un nuevo camino para resolver eseproblema capital. Que eso sea utópico, que nunca haya ocurrido en el Perú ni enninguna parte, es verdad. Pero eso nada prueba. Tampoco antes se asistió a uncaso comparable: que las Fuerzas Armadas de un país del Tercer Mundo unidas,realizaran pacíficamente una gran transformación social, económica y política. Y,sin embargo, es eso lo que está ocurriendo en el Perú desde hace seis años.PARTIDOS Y REVOLUCIÓN Así como la Revolución Peruana representa una alternativa al capitalismopor entero distinta de la alternativa comunista, ella nada tiene en común con lospartidos políticos tradicionales del Perú, a los que la tradición de su dirigencia hallevado a convertir en instrumentos reaccionarios al servicio de la plutocracia y delimperialismo. 123
  • 124. Somos algo sustantivamente nuevo en el escenario político peruano.Nuestra base real de apoyo, nuestra fuente verdadera de respaldo sólo puedeencontrarse en los sectores sociales que siempre vivieron económicamenteexplotados por la derecha y políticamente explotados también por las oligarquíaspartidarias que fueron los monopolizadores del poder político en el Perútradicional. Nuestra Revolución sólo tiene dos bases de sustento: la Fuerza Armada delPerú, heredera de una gloriosa tradición y de un glorioso origen en el Ejército quenos hizo libres del dominio extranjero en el alba de nuestra vida republicana; y lainmensa mayoría de peruanos que integran las clases y sectores sociales quebien poco o nada tuvieron que ver con la conducción de los destinos del país enel pasado. Este rumbo es claro. Esta posición es inalterable. Sobre esta base nuestrarevolución ahondará su curso. Lejos de detenerse, avanzará. Pero jamás paraservir intereses políticos distintos a los suyos. Ni para verse influida o colonizadapor planteamientos ideológicos que no son los nuestros ni mucho menos paraservir de paso transitorio a una supuesta revolución en esencia distinta de la queestamos construyendo. Nuestra revolución mantiene independencia absoluta con respecto a lospartidos y las ideologías del sistema político tradicional. Nada tiene que ver conninguno de esos partidos ni con ninguna de esas ideologías. La palmaria caducidad de las organizaciones políticas de viejo cuño escada vez más evidente; ella heralda el ocaso definitivo de un sistema político queen el pasado solo sirvió para mantener intocadas las raíces del privilegio y ladesigualdad que nutrieron nuestro subdesarrollo y nuestra dependencia, y que hoyresultan en demasía estériles para enfrentar el reto del futuro. La obsolescencia de las viejas estructuras de la política tradicional ocurreen un clima de absoluta libertad ciudadana, también sin parangón en nuestrahistoria. Esas organizaciones políticas, que sirvieron en definitiva a los interesesde los grupos dominantes del país, languidecen y mueren porque, en verdad, notienen ya razón de ser; porque sus vitalicias argollas dirigentes abandonaronideales y traicionaron a su propio pueblo; porque se unieron al carro fulgurante yefímero de los poderosos del dinero porque la incontrastable, esplendorosa ypermanente realidad de la revolución los torna inevitablemente inútiles. La obra de la revolución es en parte la que esas dirigencias jamáscumplieron. Es falso que los partidos que gobernaron antes de Octubre de 1968no pudieron realizar sus programas por interferencia de la Fuerza Armada. Si esospartidos políticos hubieran solucionado los grandes problemas sociales yeconómicos del Perú, no habríamos intervenido. Lo hicimos para darle al Perú elliderazgo revolucionario capaz de realizar las transformaciones que eranindispensables para resolver sus problemas fundamentales. Hoy se ve conclaridad que esa tarea revolucionaria no podía ser realizada por dirigencias 124
  • 125. políticas irremediablemente entregadas a grupos tradicionales de poder. Porqueen tanto se conciban las organizaciones políticas como instrumento de poder alservicio de camarillas dirigentes, en tanto esas organizaciones obedezcan a unaconcepción oligárquica que monopolizan eternamente el poder de decisión endirigentes no surgidos de las bases populares, y en tanto tales bases no participende manera real en la conducción y en las decisiones de los movimientos políticosorganizados, éstos jamás podrán responder a las necesidades verdaderas delpueblo y continuarán siendo, en realidad, mecanismos de suplantación de lavoluntad popular.SINDICATOS Y REVOLUCIÓN Las dirigencias sindicales establecidas responden en la mayoría de loscasos a los dictados de dirigencias partidarias que difícilmente podrían mirar conbuenos ojos un proceso revolucionario que no responde ni a su orientación ni a suinfluencia. Los grupos que hasta hoy dominan la estructura tradicional de losorganismos sindicales no comprenden, en realidad, el sentido del procesorevolucionario peruano ni comparten su orientación y su filosofía. Frecuentemente,por tanto, actúan como verdaderos agentes provocadores y caen en el juego delos enemigos declarados de la revolución. Son instrumentos en la campañareaccionaria y pro-imperialista que persigue vulnerar las bases de sustentacióneconómica de cuya solidez y eficiencia depende en gran parte el futuro de larevolución. Nosotros no estamos contra los sindicatos. Estos continúan y continuaránexistiendo, pero a medida que avance el proceso revolucionario, las relaciones depropiedad y producción irán modificándose de manera tan clara que lostrabajadores llegarán a considerar necesaria la redefinición y la reorientación delos sindicatos. Este será un fenómeno gradual pero, a nuestro juicio, inevitable quesin embargo no implica, en forma alguna, la desaparición de las organizacionessindicales. El sindicato tiene que convertirse en instrumento constructivo de acción delos trabajadores, en la conducción de sus centros de trabajo. El sindicato debecanalizar la acción organizada de los trabajadores para participarresponsablemente en el éxito de la revolución. El sindicato tiene que definir un nuevo tipo de existencia y asumir un nuevopapel en la vida económica del país. Tiene que ser instrumento director de la acción constructiva de los trabajadores en el manejo de sus propias empresas. Esto de ninguna manera esmantener una posición antisindical como interesadamente sostienen quienes nocomprenden o aparentan no comprender la verdad de las cosas. 125
  • 126. X. UNIVERSIDAD Y REVOLUCIÓN 126
  • 127. LA CONSTRUCCIÓN DE LA LIBERTAD Nuestra obra de hoy forma parte entrañable de la tradición libertariade nuestro pueblo, de esa tradición a la que nunca han sido en realidad extrañasla juventud y la inteligencia. La obra truncada de hace siglo y medio debe ser completada, ese esnuestro compromiso ante el pueblo peruano, por eso, nuestra voz no es la vozmediatizada de la complicidad del poder público con los intereses de quienessiempre nos dominaron como nación. Es la voz alta y firme de un gobierno que haempezado la transformación total de nuestra sociedad. La Universidad estuvo presente en la lucha de nuestra primeraindependencia, que quiso ser no sólo independencia de la metrópoli española sinotambién independencia “de cualquier otra nación extranjera”, como reza el textodel Acta que suscribiera en 1821. Y ahora la Universidad no puede estar ausenteen la construcción revolucionaria de una sociedad realmente emancipada. Nada hay en realidad que justifique la separación históricamentesuicida, entre quienes en el fondo buscamos un mismo destino para el Perú; quellegue a ser profunda y verazmente un pueblo emancipado en todas lasdimensiones de su vida. La Universidad ha sido el crisol del que surgieron algunas de lasgrandes inquietudes libertarias del Perú que hicieron posible la conquista de suprimera independencia. Y hoy ella no puede renegar de lo que está en la médulade su propia tradición. Mucho de la universidad supo mantener siempre fiel a esavocación de su destino. Pero como institución, no pudo sustraerse el efecto de lastendencias históricas que hicieron de nuestra vida republicana un constantealejarse de los grandes ideales que signaron el primer movimiento independentistade nuestra patria. Y si bien idéntico fue el sino de las demás institucionesrepublicanas, nadie podría con justicia decir que la inteligencia y la juventud delPerú estuvieron ausentes del quehacer y el anhelo jamás olvidado de nuestropueblo por su efectiva libertad, de su constante brego en pos de lo justicia. Y esto empezó a ser más realidad que nunca cuando la universidadabandonó su viejo carácter oligárquico para convertirse en centro de trabajointelectual abierto a grupos sociales de extracción popular, cuando llegar a ellodejó en mucho de ser el privilegio de un reducido sector de nuestra juventud. Ycuando, de este modo, el perfil de su composición social cambió radicalmente enel curso de las últimas décadas. Desde este punto de vista crucialmenteimportante, nuestra universidad ha llegado a ser más auténticamente peruana queen ningún otro momento de su historia. Y esto explica mucho de la rebeldíade su juventud. Porque hoy los universitarios, en su mayoría, vienen de hogareshumildes, de las clases explotadas, en una palabra: el pueblo. 127
  • 128. Y este fenómeno forma parte de un vasto cambio institucional en otras esferas dela vida del país que ha contribuido a modificar de manera muy importante nuestrafisonomía como nación. La juventud y la inteligencia no pueden permanecer al margen de una tareaasí. Nuestro compromiso de luchar por la transformación profunda del Perú no esresultado de la improvisación ni el acaso. Es razonada y genuina convicción.Hemos iniciado un proceso que debe conducir a cancelar todas las formas dedominación interna y la tradicional subordinación del Perú a los intereseseconómicos foráneos. Y no seguir las pautas de la literatura revolucionariatradicional, en nada disminuye la autenticidad de nuestra posición. Como proceso hondamente vital, esta revolución habrá de continuarperfeccionándose para ser cada día más profunda y mejor. Construirán su cursoquiénes la hagan suya, quienes pongan su vida en el diario quehacer que ellareclama y quienes estén dispuestos a muchos sacrificios por su causa. Sabemosque hoy dista mucho de ser realidad procesal, la posibilidad de su constanteperfeccionamiento forma porte vital de su significado y su existencia.CRÍTICA Y DISCREPANCIA No requerimos ni deseamos una acción obsecuente y ciega. La crítica y ladiscrepancia son parte importante de este proceso revolucionario que queremosmantener alejado de todo dogmatismo. Esta revolución quiere hacer y hacedocencia política en el esfuerzo diario de su construcción.Hemos desenmascarado la farsa de una democracia liberal al servicio de lospoderosos. Hemos abierto al pueblo, por vez primera, el cambio de su propiarealización. Rechazamos el caudillismo y rechazamos la sectorización. Queremoscontribuir a que sea posible en el Perú la participación auténtica y el verdaderodiálogo. Y para lograrlo, hemos empezado las grandes reformas estructurales quepermitan afianzar la justicia social, base de la genuina libertad. Nada de esto es fácil en el terreno concreto de las realizaciones. Es decir,en la tarea misma de la construcción revolucionaria. No todo puede hacerserepentinamente, ni todo puede resolverse con palabras. El esfuerzo de conduciruna revolución y realizarla es extremadamente difícil y complejo. Por eso pedimosla comprensión, la crítica, la cooperación de quienes sientan, al igual quenosotros, que es preciso lograr la transformación de nuestra sociedad. Lo únicoque nos parece inaceptable es el inmovilismo y la pasividad, la inacción cómpliceque enmascara el deseo soterrado de que las cosas sigan igual en el Perú. Unarevolución no se hace desde los cafetines, ni a través de la estéril rencillafaccional que sólo puede favorecer a sus adversarios, es decir, a quienes siempredefendieron causas antipopulares. Queremos una universidad que sea parte vital de la nación peruana, centrode investigación y de trabajo, que contribuya al verdadero conocimiento del Perú 128
  • 129. y sus problemas, que forme hombres y mujeres capaces de construir el Perú enlas fábricas, en el campo, en la industria, en la siderúrgica, en la escuela, en lasminas, en el laboratorio, en el taller, y en la propia universidad. El Perú necesitauna universidad de esfuerzo y de trabajo, donde la inquietud política, derechoirrenunciable de quien quiere ser libre, jamás sea entendida como sinónimo de eseverbalismo pueril detrás del cual se ocultan a menudo la ineficacia, lairresponsabilidad y el escapismo. El Perú no necesita aristocracias intelectuales y mucho menosseudointelectuales. La procacidad y el insulto elevados a la categoría de armapolítica, no son expresión de inteligencia sino de torpeza; no son recurso derevolucionarios, sino del oscurantismo de personalidades psicopáticas oirremediablemente reaccionarias; ni son, por último, manifestación de valentía yde fortaleza, sino precisamente de todo lo contrario. Nuestro pueblo no deberíaperder el respeto por su universidad, pero indudablemente esto puede ocurrir siempecinadamente ella continúa viviendo de espaldas al país y creyendo que elmundo gira en su torno. Es preciso que esta revolución sea constantemente analizada no sólo porel pueblo sino por sus instituciones representativas. Como toda obra de granaliento histórico, nuestra revolución demanda un tesonero y valeroso esfuerzopermanente de crítica y de examen que garanticen su lozanía y su vigor, suconstante aptitud creadora, su libérrima voluntad de mantenerse siempre abiertaal análisis y a todos los aportes y las rectificaciones que afiancen su sentido detarea profundamente transformadora. No de otro modo podría esta revolución serhoy y siempre hondamente leal a nuestro pueblo, fiel a su esencia libertadora yverdaderamente democrática. De todos los riesgos que encontraremos en el futuroninguno será mayor que el dejar de ser proceso perpetuamente renovado, obraperfectible de un pueblo, empeño altruista de plasmar un ideal superior desociedad y de hombre. Los intelectuales y los estudiantes, tienen la palabra, perofrente a lo que decidan hacer, nuestro pueblo tendrá también la suya. Y ella serávoz de nuestra historia, inapelable y clara, que a todos nos dirá si fuimos capacesde comprender el significado más profundo del momento que hoyvive nuestra patria.CRISIS, NUEVA LEY Y PARTICIPACIÓN REAL La crisis de la universidad forma parte de la crisis total del Perú que larevolución ha empezado a superar. Pero que nadie se oculte tras el engaño decreer que la propia universidad no es paralelamente responsable de ella. Losproblemas empiezan a resolverse cuando se reconoce su existencia. Y en estecaso, los problemas de la universidad sólo serán resueltos cuando los propioshombres que la integran acepten con madurez y valentía la responsabilidad queles atañe por la continuación de esos problemas. 129
  • 130. Por nuestra parte, reconocemos las limitaciones y fallas de la legislaciónuniversitaria que dimos nosotros mismos en un momento inicial del procesorevolucionario. Por saber reconocerlo es que estamos dispuestos a superarlos.Planteada la problemática global de la reforma educativa, todos los aspectos delfenómeno educacional están comprendidos dentro de los alcances de la LeyGeneral de Educación. Esa ley normará también la educación en lasuniversidades. Mantendremos el más amplio respeto a la autonomía de la UniversidadPeruana, a la libertad de pensamiento y a la misión científica que la universidaddebe tener en el Perú. Y consecuentes con la orientación principista de nuestrarevolución, que aspira a concretar en el Perú la realidad de una democracia socialde participación plena, la nueva Ley General de Educación consagra laparticipación del estudiantado en todos los niveles de la vida universitaria. Todo esto habrá de significar para los estudiantes el conscienteadiestramiento de una amplia capacidad de decisión. Intervendrán en todo lo queatañe a la vida de la universidad, en el planteamiento y en la solución de todossus problemas, en la concepción y en la ejecución de todas sus tareas. Que tal esel sentido verdadero de una auténtica y constructiva política universitaria. El grito yla diatriba, la agresión infecunda y el insulto que nada construye, habrán de cederpaso el ejercicio responsable de una libertad plena para la cual el trabajo, elestudio y la dedicación sean su verdadero fundamento, al par que el fecundoidealismo de esa inconformidad en la que siempre se han nutrido las grandescreaciones de los hombres. Todo esto es lo que nosotros proponemos como la base de una nuevarelación con la universidad y como el punto de partida para la cooperación y eltrabajo conjunto de intelectuales y soldados de la revolución. Huelga decir queaquí no habrá cabida para ninguna manifestación de política represiva. Nopretendemos, ni debe pretenderse nunca, que a cada quien sea preciso decirle loque tiene que hacer. Tal domesticación de la juventud sólo es posible dentro de untotalitarismo reaccionario. Nuestra revolución, absolutamente ajena a cuanto esaposición puede significar, apela a la capacidad creadora, a la voluntad, al esfuerzode los jóvenes para que participen en la inmensa y difícil tarea de organizar unanueva sociedad en el Perú. Queremos estudiantes capaces, preparados para contribuir al desarrollo delas transformaciones sociales y económicas de nuestro pueblo. Jóvenescomprometidos con una doble tarea impostergable: la de sentirse verdaderamentesolidarios con el destino de los humildes y la de prepararse para dar a esasolidaridad una continuidad constructiva verdaderamente eficaz. No queremos portanto ni que los estudiantes se limiten a estudiar sin interesarse por lo que pasacon el pueblo, ni que dejen de estudiar, en la convicción pueril de que la revoluciónse hace con gritos. 130
  • 131. Los universitarios deben de darse cuenta de la absoluta inseparabilidad deesas dos dimensiones de su compromiso con el Perú, la de percibir suresponsabilidad directa por la causa liberadora de nuestro pueblo y la deprepararse para asumirla.UNIVERSIDAD Y HETERODOXÍA Un proceso de veras revolucionario, implica centralmente la siemprerenovada capacidad de creación en todos los campos del actuar. Y esto supone,necesariamente, capacidad de repensar y cuestionar los enfoques que tuvieronalguna validez y alguna utilidad en el pasado. La revolución recién empezada enel Perú, impone la necesidad de trastocar por entero esquemas de pensamiento yformas de razonar acerca de una realidad que estamos modificando día a día. Todo esto supone, también necesariamente, capacidad de encontrar nuevasignificación en los elementos de esta realidad que la revolución altera de manerasustantiva y que, por lo tanto, plantea nuevos problemas para cuya solución yrespuesta las perspectivas de interpretación heredadas del pasado resultan pordemás insuficientes. Pero una revolución como la nuestra no solamente implicapermanente actitud creadora. Implica también ser capaz de prever y adelantarse alas exigencias y demandas que cada nuevo día traerá consigo. De aquí que resulte inevitable estudiar e investigar las proyecciones y losefectos de todo cuanto la revolución realice en el Perú. Porque si de algodebemos tener conciencia, es de que cada obra de la revolución ha de dejar suhuella profunda en el porvenir. Cuando se conduce la transformación de unasociedad, es decir, cuando realmente se está haciendo su historia, no hayneutralidad posible, no hay tampoco acciones o inacciones valorativas ohistóricamente neutras. Porque como en cualquier tarea del hombre, en larevolución las posiciones se fijan por acción o por inacción. Por eso es que cuanto hagamos o dejemos de hacer ha de tenerconsecuencias, buenas o malas, para el Perú que heredarán nuestros hijos. Ysólo teniendo profunda conciencia de esta trascendental responsabilidad de larevolución, podremos en verdad, ser conscientes también de la necesidad demirar a fondo esta cambiante realidad para encontrar en ella sus nuevaspreguntas y en nosotros sus nuevas respuestas. La comprensión profunda de nuestra revolución social, solo puede lograrsea partir del conocimiento cabal de los propósitos fundamentales de nuestromovimiento. Y sólo, podremos estar seguros del rumbo que seguimos en lamedida en que cada paso nuestro esté basado en el conocimiento que sólo puedesurgir de su investigación y de su estudio. Es esa base de conocimiento la que nospermitirá otear con certidumbre el horizonte, prever y adelantarnos en la medidade lo humanamente posible a los grandes acontecimientos del futuro. No existeposibilidad de comprender lo que está ocurriendo en el Perú si no es a partir delreconocimiento explícito, de que comprender un proceso revolucionario implica 131
  • 132. estar dispuesto a modificar sustancialmente los esquemas mentales del pasado.Porque las situaciones radicalmente nuevas sólo pueden ser comprendidas desdeperspectivas nuevas también Y esto es algo extremadamente difícil de lograr.Porque sobre cada uno de nosotros gravita la forma tradicional de pensar acercade los hechos de la realidad y, además, las normas de valor que antes sirvieronpara orientar nuestra conducta y nuestras apreciaciones. Por eso es que ante loscambios que toda revolución trae consigo surgen, principalmente en los gruposconservadores de la sociedad, incertidumbres que constituyen terreno propiciopara la acción antirrevolucionaria. Porque ésta se orienta a crear un clima detemor en base a la constante distorsión de los hechos de la realidad y de lasintenciones de los gobernantes, con esa carga de malevolencia, de resentimiento,de frustración y de cruel egoísmo que va siempre unida a la defensa de losintereses personales y de grupo. Aquí es donde se nutre la acción corrosiva de losgrupos reaccionarios cuyos privilegios la revolución necesariamente tiene queafectar si quiere cumplir sus objetivos y ser fiel a sí misma. El Perú de hoy precisa de una Universidad y una ciencia profundamenteenraizadas en la convicción de que nuestro pueblo necesita, hoy más que, nunca,nuevos horizontes de pensamiento para garantizar mejor los nuevos horizontesde su acción. 132
  • 133. XI. PRENSA Y REVOLUCIÓN 133
  • 134. LA DISTORSIÓN DE LA VERDAD La prédica confusionista de los enemigos de la Revolución ha tenido hastahoy, y habría de continuar teniendo, por algún tiempo, la ventaja de actuar en unmedio caracterizado no sólo por la desinformación doctrinaria e ideológica degrandes sectores, sino también, por la permanente distorsión de la verdad llevadaa cabo por los órganos periodísticos que defienden los intereses económicos dela derecha, hoy afectada por la Revolución. Esos órganos periodísticos hantrabado el desarrollo cultural del Perú; han falseado fundamentales cuestioneshistóricas o ideológicas; han satanizado determinadas expresiones y temáticasque en países más cultos son libremente usadas y discutidas; y han pervertido lasemántica política al deformar y ocultar deliberadamente el aporte de ideas y dehombres sin cuya contribución el acervo cultural del mundo no sería tal como loreconocen los hombres civilizados de otros pueblos. Esos órganos periodísticos son en gran parte responsables de laintolerancia, el oscurantismo y el desconocimiento que hoy campean en el tratoque públicamente se da en el Perú a temas y conceptos ideológicos y políticoscuya importancia en cruciales momentos de cambio social justificaría que fuesenenfocados y tratados con mucho mayor respeto por la verdad y la honradez. Esprecisamente al amparo de esta situación que en .algunos círculos prospera ladistorsión que nuestros adversarios hacen de la naturaleza y los fines del procesorevolucionario.HACIA UNA AUTÉNTICA LIBERTAD DE EXPRESIÓN La nueva legislación sobre la prensa escrita sienta las bases permanentesde la auténtica libertad de expresión en el Perú. Establece un claro distingo entrelos diarios de circulación nacional y todos los otros órganos de prensa que sepublican en el país. Para estos últimos, no introduce modificaciones sustanciales.Pero para los primeros, es decir, para los seis diarios no estatales que se editanen la capital de la República, plantea una profunda alteración de estatus y régimende propiedad. Obedeciendo a la letra y al espíritu del Plan de Gobierno de laFuerza Armada, todos ellos han sido expropiados y su propiedad transferida a losmás significativos sectores sociales organizados del país. De la misma manera que dentro de un esquema pluralista, la Revoluciónfavorece las formas sociales de propiedad de los medios de producción, ellafavorece también el predominio de esas formas en la propiedad de los medios decomunicación masiva. De otro lado, así como consideramos lesivo para el país el monopolioprivado o estatal del poder económico, también consideramos lesivo un similarmonopolio do ese otro poder inmenso que genera el control absoluto de losmedios de información. 134
  • 135. Finalmente, del mismo modo que una sociedad de participación sólo puedeconstruirse sobre una economía de participatoria, también una sociedad departicipación que es una sociedad de veras democrática sólo puede construirsecuando las formas democráticas y participatorias prevalecen en el ámbito decisivode la información. Esta decisiva medida de la Revolución, al igual, que todas sus otrasgrandes transformaciones, forma parte del Plan de Gobierno que el país conoce yque la Fuerza Armada, unitaria e institucionalmente, se comprometió a cumplir el 3de Octubre de 1968. A partir de ella debe surgir un nuevo periodismo en el Perú. Un periodismode veras nacional, defensor de los intereses y la soberanía de nuestra Patria; node lucro; no de lucro, sino de servicio auténticamente independiente de todo poderque lo desnaturalice o prostituya; firme, pero responsable en su crítica y en elseñalamiento de su necesaria y bienvenida discrepancia; forjador de unaconciencia nacional de veras libre y culta; abierto a todas las corrientes delpensamiento, de la ciencia y del arte; consciente de su inmensa responsabilidadeducacional e informativa: antidogmático, tolerante y ajeno a todos lossectarismos; impulsor permanente del desarrollo cultural de la Nación; constanteparadigma de honradez, fiel expresión de lo que siente y piensa nuestro pueblo;defensor de todas sus causas de justicia y guardián infatigable de su verdaderalibertad. Un periodismo así nunca hubo en el Perú. Aquí jamás existió genuinalibertad de prensa. Lo que el país conoció fue apenas libertad de empresa yvoceros de familias y grupos; nunca del pueblo, jamás de la Nación. Por eso,hasta las páginas de los grandes diarios no llegó la voz auténtica del pueblo paraplantear sus problemas y defender sus reclamos de justicia. Más aún, esa “prensa grande” casi siempre defendió intereses foráneos.Las causas populares y los intereses del Perú casi nunca motivaron su principalpreocupación. Por eso fue uno de los baluartes del viejo poder tradicional,instrumento político al servicio de grupos nacionales y extranjeros empeñados endetener el desarrollo real de nuestro pueblo. ¿Puede hablarse de verdadera libertad de expresión cuando los grandesdiarios sólo estuvieron en manos de los poderosos, de los mismos que siemprecontrolaron todo en nuestra Patria? En el Perú hubo diarios de banqueros. Diarios de exportadores. Diarios delos grandes comerciantes. Diarios de latifundistas. Diarios de los pesqueros. Ycada uno de ellos sirvió para defender los intereses de sus dueños y gruposdominantes. ¿Puede ser esto libertad de expresión? ¿Puede hablarse de libertad de expresión cuando los campesinos, losprofesionales, los obreros, los educadores, los auténticos empresarios nacionales, 135
  • 136. los intelectuales, los artistas, los empleados, jamás tuvieron manera alguna deexponer sus puntos de vista ante todo el país? Esta fue la realidad de la prensa y de la libertad de expresión en el Perú.¿Podemos olvidarlo? Todo esto llega ahora a su fin. Uno de los últimos baluartesde la plutocracia reaccionaria ha sido derribado. Jamás resurgirá. Lo anterior de ninguna manera significa que esos diarios traten únicamentelos asuntos y problemas directamente vinculados a sectores sociales a quienes setransfieren. Nuevos en su espíritu fundamental, ellos deben ser instrumento deservicio informativo y cultural para toda lo sociedad. En modo alguno, periódicoscerrados a la exclusividad de intereses de ningún grupo por amplio que sea. Esta reforma estructural contribuirá de manera muy importante a sentar lasbases de una cultura pluralista, democrática y creadora en el Perú. Y e estesentido, somos conscientes de la enorme trascendencia que tiene para este fin eldesarrollo de una verdadera libertad de expresión, fundamento vital de esa nuevacultura. Esta libertad es uno de los ideales más altos de la humanidad y una desus más grandes conquistas históricas. Jamás debe ser sacrificada. Por elcontrario, debe ser siempre ampliada y respaldada. La nueva ley no implica en forma alguna eliminar la discrepancia y asífavorecer la existencia de una prensa cautiva del poder. Sabemos muy bien que lalibertad de expresión básicamente entraña respeto por las ideas distintas a las -nuestras. Este respeto es consustancial a la finalidad de la Revolución Peruanaque busca forjar una nueva conciencia colectiva participacionista y libre. Portanto, la crítica y la discrepancia deberán seguir existiendo en el nuevoordenamiento de la prensa escrita, pero como expresión auténtica de los grandesgrupos sociales organizados que constituyen la Nación Peruana. Aquí radicamucho de lo trascendental de la reforma. Ya no serán, entonces la discrepancia yla crítica de cerrados grupos de poder y privilegio, sino la de quienes son, enverdadero análisis el pueblo mismo del Perú voz y conciencia de la Patria. 136
  • 137. XII. MORALIZACIÓN Y MORALIDAD 137
  • 138. La moralización pública es un proceso que necesariamente ha tenido quedesenvolverse dentro de cauces legales no siempre propicios para la efectivaaplicación de la justicia. Fueron innumerables los caminos por los cuales en el pasado secometieron actos de inmoralidad en agravio del Estado. En la conciencia ciudadano está muy clara la convicción de que antes nosiempre hubo honradez en las esferas públicas. Virtualmente imposible de ser detectadas y probadas de acuerdo al texto dela legislación vigente, innumerables delitos, entre ellos los del contrabando, nohan recibido el castigo que merecían. Sólo el rechazo y la sanción moral de laciudadanía han recaído, hasta el momento, sobre quienes defraudaron unaconfianza que jamás merecieron. Pero hoy otra dimensión de la moralidad que elpaís por tanto tiempo reclamó: lo honradez de sus gobernantes. Este no es ungobierno de prevaricadores. Y el pueblo lo sabe. Dentro de nosotros quien delincaserá sancionado. Sabemos muy bien el gran daño que se hizo a este país alhundirlo en una profunda crisis moral. Sin embargo, el Perú se recuperó para llegar a ser, por siempre, un paísorgulloso de gobernantes a quienes sienta suyos porque los sabe honrados. No por menos espectacular ésta es tarea menos significativa. Seguiremosen ella porque la consideramos vital para los intereses del Perú.UNA NATURALEZA INSTITUCIONAL DISTINTA Nosotros no estamos interesados simplemente en mejorar las condicionesdel país, sino en cambiarlas; no estamos en favor de solamente modernizar lasrelaciones entre los distintos grupos sociales del Perú, sino en transformarlas.Queremos en una palabra, romper con el pasado y construir una sociedad que enesencia sea diferente a la sociedad tradicional que todos conocimos. Y estosupone alterar la calidad, la naturaleza de las instituciones del país. Cada día comprendemos mejor que estamos creando nuevas institucionessociales y económicas, que responden solamente a la inspiración de unhumanismo revolucionario surgido de las propias entrañas del Perú. La grandeza de las instituciones depende en gran medida de la entregapersonal de los hombres que las forman, les dan continuidad y las hacenperdurables. En una situación así la misión de instituciones se hace doblemente difícil.Toda transformación profunda obliga a redefinir el concepto tradicional del orden 138
  • 139. público porque al reformar las viejas estructuras económicas inevitablementesurgen tensiones y conflictos entre los grupos sociales afectados por los cambiosque la revolución introduce en la sociedad. Para el ordenamiento tradicional del Perú el problema consistía enmantener la condición de privilegios de los pocos frente a la desventaja de losmuchos. En un proceso de transformaciones profundas el problema consiste, porel contrario, en modificar radicalmente aquel ordenamiento para reemplazar unasituación de injusticia por otra dentro de la cual desaparezcan todos los privilegios.Si en la primera situación los conceptos de ley, justicia y orden se definieron enprovecho de quienes detentaban el monopolio de la riqueza y el poder, en lasegunda tales conceptos tienen que ser reinterpretados para reivindicarlos comola esencia normativa de un nuevo tipo de relación social. Lo anterior demanda la permanente revisión de nuestro comportamiento.Porque todas las instituciones del país deben ahora servir a un propósito muydiferente de aquél al que sirvieron en el pasado. Ellas ya no deben ser más losinstrumentos de defensa de interesas de grupo, sino los instrumentos de garantíapara mantener y perfeccionar un orden de justicia. Las leyes revolucionarias queeste gobierno ha dado son leyes que, favorecen a las grandes mayorías deperuanos. En la medida en que esto es así tales leyes necesariamente afectan losintereses de quienes siempre tuvieron el control de todos los niveles de poder.Esas leyes están determinando el surgimiento de un nuevo orden social. Y es aese nuevo orden social que nuestras instituciones deben servir. Si esta revolución se está haciendo para el pueblo, nuestras instituciones,por encima de todo, deben servir su causa. Lo anterior no significa que actuemos con arbitrariedad y en ignorancia delos derechos de ningún peruano. No queremos ni debemos reemplazar ladiscriminación y la injusticia contra los más por la discriminación y la injusticiacontra los menos. Se trata de comprender que un ordenamiento socialverdaderamente justo supone necesariamente acabar para siempre con todos losprivilegios. Porque perder un privilegio no es perder un derecho. Es restablecer elimperio de una justicia que jamás debió ser violada. La aplicación de todo lo anterior demanda de nosotros cambios radicalesde comportamiento y de actitud. Sabemos muy bien cuán difícil es lograrlos. En elPerú todos estuvimos acostumbrados a que se pisotearan los derechos de losindefensos y los humildes. Ellos mismo estuvieron también acostumbrados a queeso fuera así. ¿Por qué habríamos de esperar que quienes siempre fueronmaltratados comprendieran súbitamente que esto ya ha empezado a dejar de sercierto? El descubrimiento de una nueva verdad no se improvisa. Pasará muchotiempo antes de que el pueblo comprenda cabalmente que hay un nuevo Perú enel que los derechos de los humildes empiezan a respetarse. Y pasará muchotiempo antes de que los poderosos de ayer terminen de comprender también estaverdad. Pero de nosotros depende que este proceso de aprendizaje sea menos 139
  • 140. prolongado. Porque de nuestros actos dependerá en gran parte que unos y otroscomprendan que las cosas han cambiado en el Perú, que la justicia ya no es burlapara servir a los poderosos y que la ley es una para todos los peruanos. Si nuestra revolución aspira a crear una sociedad justa de hombres libres,es preciso que todos aprendamos a reconocer el derecho al desacuerdo y a lacrítica. Y nuestras instituciones deben respetar ese derecho, aún a riesgo de quealgunos no comprendan esta actitud. Pero también debemos estar preparadospara defender la obra que estamos realizando, especialmente ahora cuandofrente al avance victorioso de la revolución nuestros adversarios parecieran unirseen el propósito de entorpecer su marcha.UNA JUSTICIA ÁGIL Y VERÁZ Uno de los males más enraizados del Perú fue la lenta y defectuosaadministración de justicia. El antiguo Poder Judicial fue verdaderamente el símbolode la decrepitud y la insensibilidad de todo el orden social establecido.Por eso, y respondiendo a un verdadero clamar de la ciudadanía, el GobiernoRevolucionario decidió iniciar su reforma, a fin de devolver la independencia, lamajestad y la limpieza que había perdido. Nosotros dimos al poder judicial la autonomía que antes nunca tuvo. Sinembargo, debemos advertir una dificultad. Amparados en esa autonomía, algunos magistrados, en todos los nivelesde la administración de justicia, proceden como antaño. Burlan la ley al retardarsu efecto. Burlan su espíritu mediante un cínico y desmesurado respeto por suletra. Apelan a todos los recursos que hacen posible un procedimiento enapariencia legal, pero profundamente inmoral e injusto. El GobiernoRevolucionario no puede tolerar por más tiempo una situación así. Porque lapolítica de moralización no puede avanzar mientras existan magistrados que, enlos hechos, protegen la inmoralidad y la verdadera delincuencia de quienesdisponen de medios económicos para burlar la justicia. Una revolución, no puededetenerse ante formalidades legalistas. Nuestro compromiso es con la justicia. No con la leguleyería que muchasveces permite traficar con las causas justas y proteger las injusticias. La reforma comenzó por la remoción de casi la totalidad de los miembrosde la antigua Corte Suprema, tribunal que una vez reconstituido procedió a lareorganización de los demás tribunales y juzgados de la República. En el futuro laelección de los magistrados es responsabilidad del Consejo Nacional de Justiciaindependiente de los Poderes del Estado. Así se podrá garantizar no sólo laidoneidad de quienes administren justicia. Ya no será la influencia política sino lacapacidad y la honradez los criterios que primen en la selección de losmagistrados peruanos. 140
  • 141. La reforma del Poder Judicial debe continuar hasta lograr sus objetivos demoralizar y hacer más eficiente le administración de la justicia en todos sus niveles y en todo el país. La Corte Suprema y el Consejo Nacional de Justicia deben cooperarestrechamente para lograr un renovado Poder Judicial verdaderamente autónomo,libre por entero de todas las presiones y sujeto tan sólo al compromiso de ser lamás elevada autoridad de justicia de una sociedad que ha emprendido confirmeza el camino de ser, precisamente, una sociedad justa.LAS AUTORIDADES La transformación de nuestra sociedad debe ser entendida como el múltiplediario quehacer de todos sus integrantes, pero en especial de quienes tienen laresponsabilidad de ser autoridades. La propia concepción de la autoridad, elpropio sentido que ella debe tener, requieren ser vistos a la luz del significadototal del proceso revolucionario que vive el Perú. Fundamentalmente, se trata decomprender que los distintos niveles de autoridad son niveles de orientación y deservicio a la sociedad. La legitimación más verdadera de una autoridadrevolucionaria, debe surgir de la convicción de que ella sirve y orienta a lacolectividad porque está compenetrada de sus problemas y porque estáauténticamente identificada con sus aspiraciones. Es preciso modificar la perspectiva con que siempre se trabajó en losdistintos niveles de gobierno en el Perú. Es preciso que se estimule laparticipación de las comunidades locales en su propio gobierno. Es preciso que secontribuya a despertar la capacidad creadora de la gente de cada lugar.Es preciso contribuir a despertar la iniciativa de las organizaciones sociales debase. Porque sólo de esta manera podremos empezar el camino que nos lleva auna sociedad en la cual se diversifique la capacidad de decisión y en la que loshombres y mujeres de cada lugar efectivamente intervengan en el planteamiento yla solución de sus propios problemas. Todo esto es parte de lo que hay implícito en el significado de un auténticoproceso revolucionario, como el que estamos desarrollando en el Perú. Y es aesta orientación a la que debe corresponder el quehacer de las autoridades.LOS SERVIDORES PÚBLICOS En al pasado el Gobierno sirvió fundamentalmente para mantener el statuquo tradicional. Y comprendemos muy bien, por eso, que la vieja administraciónpública sea inadecuada para los fines de un gobierno que ya no persiguemantener el sistema tradicional sino transformarlo. Ello explica que muchos servicios públicos de todos los niveles, seaninsensibles a los cambios de la revolución. Más aún, por no comprender que el 141
  • 142. Perú vive una época nueva, muchos de ellos actúan a menudo comosaboteadores de la revolución. El Gobierno Revolucionario tendrá que corregiresta situación con medidas enérgicas. La ciudadanía debe también exigir ydemandar una nueva actitud y no debe tolerar más la insolencia, la injustificablelentitud y hasta la corrupción de los malos funcionarios. La administración públicade un Estado Revolucionario debe existir para servir a la ciudadanía y no paraservirse de ella.LA CONTRALORÍA GENERAL Desde el comienzo de su gestión, el gobierno se propuso llevar a cabo unaradical política moralizadora. Siempre supimos la enorme complejidad de unatarea de esta naturaleza, porque sabíamos que los malos hábitos administrativosestaban profundamente enraizados en el Perú. A lo largo de muchas décadasganaron carta de ciudadanía formas de comportamiento que, en realidad siempresirvieron como estímulo a la inmoralidad pública. Si bien es cierto que lacorrupción administrativa representa un fenómeno universalizado, ello de ningunamanera debe llevarnos a condonar las formas de conducta delictuoso a través delas cuales los dineros del Estado se usan en beneficio de funcionariosinescrupulosos causando así un grave daño, no sólo al erario nacional, sino a laimagen de acrisolada honradez y honestidad que debe siempre ser la imagen dela administración pública. Somos un país de recursos limitados y aquí la corrupción y el mal uso delos dineros del Estado constituyen un crimen más execrable que en otras partes. Consecuente con esta posición, el gobierno dispuso la reorganización de laContraloría General de la República como organismo encargado de supervisar laejecución del presupuesto y la gestión de las entidades que recauden oadministren rentas o bienes del Estado. Es la primera vez que en el Perú seemprende una política de esta naturaleza. La Contraloría está realizando undiagnóstico de la administración pública en todos sus niveles para establecerpautas y mecanismos de control que permitan reducir al mínimo la posibilidad decontinuar las viejas prácticas lesivas a los intereses del país en el manejo de losdineros del Estado. Esta labor está lejos de haber sido concluida, pero se está llevando a cabocon el celo y la energía que requiere una tarea tan delicada y necesaria para losintereses públicos. Las primeras acciones emprendidas por la Contraloría Generalde la República han hecho posible comenzar una vigorosa acción moralizadora endiversas entidades del sector público, lo cual ha permitido, a su vez, que se inicieninvestigaciones y se impongan sanciones basadas en el criterio de que la justiciay la acción moralizadora deben ser iguales para todos los peruanos sindiscriminación de ninguna clase. 142
  • 143. XIII. LA CONTRAREVOLUCIÓN 143
  • 144. SU VERDADERA CAUSA, SU ESTRATEGIA En el fondo se trata de una lucha por la supervivencia de los grupos políticay económicamente privilegiados del pasado por mantenerse como factores depoder. Aquí entran en juego diversos elementos. Pero trátese de la Estatización dela Pesca, de la aceleración de la Reforma Agraria, de la creación de nuevasorganizaciones populares, del creciente desarrollo de la conciencia política delpueblo, de la Ley de Propiedad Social o de cualquier otra medida que demuestrela real ampliación de los horizontes revolucionarios del Proceso, siempre sepercibirá con claridad una mayor activación política de nuestros adversarios. ¿Cuál es el móvil que alienta esta campaña? ¿Quiénes están detrás?Incuestionablemente se persigue la detención del Proceso Revolucionario enbeneficio de todos los sectores de poder que tuvieron vigencia antes de laRevolución. Los directores y ejecutores de esta estrategia son, por tanto, losdesplazados grupos oligárquicos, los representantes de intereses económicosextranjeros afectados, una claudicante dirigencia partidaria y, en estrechavinculación con esta última, una equivocada izquierda dogmática que en realidadno sabe lo que quiere. Se trata claramente, sin embargo, de grupos minoritarios. Pero su acciónparece tener mayor envergadura porque la alientan, los periódicos, revistasreaccionarias que siempre se opusieron a cualquier cambio profundo en el Perú.Estos periódicos constantemente magnifican la significación de los gruposopuestos a la Revolución, silencian los aciertos del Gobierno, ignoran los avancesdel proceso y destacan todo aquello que pueda ser adverso a nuestra causa. Sonen la actualidad los voceros principales del extremismo contra revolucionario dederecha y sirven al juego de la llamada ultraizquierda. La insinuación alevosa, eldeshonesto silenciamiento de la verdad, la desinformación sistemática, elinsincero halado que busca en vano retribución política, el pertinaz propósito dedividir y de engañar, el alarmismo irresponsable y la permanente aunque a vecesvelada insinuación de que nuestro Proceso Revolucionario está sufriendoinfluencia extranjera, todo esto constituye el arsenal de ataque de esos periódicosy revistas. Es posible percibir con nitidez algunos elementos centrales de estaestrategia. En primer lugar, se busca sembrar la incertidumbre y la inseguridad,apelando a una suerte de terror psicológico que intenta movilizar en contra de laRevolución a los grupos empresariales medios, a los profesionales, a losempleados y a los pequeños y medianos propietarios en los campos de laAgricultura, la Industria, la Minería y el Comercio En segundo lugar, se buscadividir a la Fuerza Armada y aislar a su Gobierno, apelando al estímulo de unciego sentimiento antimilitarista, hoy a todas luces prejuicioso y ahistórico. Entercer lugar, se busca generar conflictos entre la comunidad industrial y sindicatodentro de las empresas, usando para este efecto a las dirigencias sindicalesvinculadas a los grupos políticos de oposición. En cuarto lugar, se utilizó a los 144
  • 145. desubicados dirigentes universitarios de ultra-izquierda y a los dirigentes ultraconservadores de algunos gremios profesionales de clase media. En quinto lugar,se sorprende a los pequeños y medianos agricultores y se les lanza contra losfuncionarios de la Reforma Agraria y del SINAMOS En sexto lugar, se buscamagnificar los errores del Gobierno, de la burocracia estatal y de la prensa oral yescrita vinculada al Estado. El pueblo verdadero del Perú nada tiene que ver con este asunto. Se trata,más bien, de una vasta orquestación de grupos oligárquicos y minoritarios,nacionales y extranjeros, que luchan contra la Revolución por defender intereseseconómicos o políticos. Y aunque algunos acoso piensan que luchan por causasdiferentes todos están, en realidad luchando por lo mismo: por lograr el fin de laRevolución y el derrocamiento de su Gobierno. Los estrategas de la contra- revolución se ayudan mutuamente. Pero detrásestá la mano poderosa de los intereses extranjeros que alientan a la derechanacional, subordinada suya, y financian a la ultra-izquierda, aliada táctica de lareacción dentro de la estrategia pro- imperialista.LOS ARGUMENTOS PARA EL ATAQUE Siete parecen ser los temas principales que la contrarrevolución utiliza paraapelar a distintos públicos y movilizar distintos sentimientos con el claro propósitode minar el desarrollo de la Revolución: inmediato retorno a la constitucionalidad;necesidad de librar una suerte de tradicional guerra anti-comunista; pretendidaineficacia de la Comunidad Industrial; respeto irrestricto por la libertad de prensa;denuncia de una presunta política gubernamental de colectivización en el agro;necesidad perentoria de establecer las reglas de juego “ en el campo económico yreivindicación absoluta de la libre empresa y, finalmente, presunto carácterburgués, feudal, capitalista y pro- imperialista del Gobierno. En torno a estos siete tópicos de agitación se mueve prácticamente toda lacampaña contra- revolucionaria. A nadie escapa la heterogeneidad de estos temasde ataque. Ella se debe a que, persiguiendo el mismo propósito político, losdistintos grupos de oposición invocan razones diferentes, en parte porque nologran ponerse de acuerdo sobre la naturaleza del proceso y su Gobierno. Enefecto evidentemente no podemos ser, al mismo tiempo, cosas opuestas entre sí.Y, sin embargo; esto es precisamente, lo que sostienen los voceros de la contrarevolución. No podemos ser, por ejemplo, feudal burgueses y, simultáneamente,partidarios de la colectivización del agro. Esta gran confusión parece finalmente deberse a que para muchosconservadores todo proceso revolucionario es sinónimo de comunismo, en tantoque para muchos comunistas todo aquello que escapa a su visión dogmática tieneque ser un fenómeno conservador. Obviamente, ni unos ni otros puedencomprendernos, toda vez que nosotros representamos una posición que es 145
  • 146. revolucionaria sin ser comunista. Así, curiosamente, los exponentes de posicionesde diestra y de siniestra una vez más se dan la mano y muestran coincidencia:unos al afirmar que somos comunistas y otros, que tenemos que serlo, frente aesta maniobra de tenazas igualmente dogmática y absurda, nosotrosrespondemos simplemente: ni somos comunistas ni tenemos que serlo.…el retorno a la constitucionalidad. El inmediato retorno a lo constitucionalidad implicaría necesariamenteliquidar la Revolución, y esto no lo aceptan ni el pueblo ni la Fuerza Armada.Frente a la intangibilidad de una Constitución que, por lo demás, nunca fuerespetado, y la urgencia de transformar a nuestra sociedad para hacerla másjusta no se nos ocurre vacilar ni un momento en el rumbo a seguir. Y esto,dándonos perfecta cuenta de que a nuestros adversarios sólo les interesa invocarla Constitución en la medida en que ello pueda servir para detener al procesorevolucionario. Vinculada al tema del retorno a la constitucionalidad figura la demanda deque la Fuerza Armada entregue el poder y vuelva a sus cuarteles. En las actualescircunstancias esto también significaría el término de la Revolución. Así, en estosdos argumentos de ataque se complementan y concurren al mismo fin. A esta respecto, se debe tener muy claro lo siguiente: no se trata de uncaso de súbito amor sincero por la Constitución, toda vez que ella siempre fueviolada en el pasado para defender a los poderosos y sojuzgar a los humildes, sinque quienes hoy dicen defenderla dijeran una sola palabra de censura o deprotesta. Ni tampoco se trata de un súbito y sincero amor por un gobierno civil encuanto tal, toda vez que quienes hoy reclaman la vuelta de la Fuerza Armada asus cuarteles en nombre de la “civilidad”, no sólo guardaron silencio frente agobiernos militares del pasado que no fueron gobiernos revolucionarios, sino queactivamente los respaldaron y, más aún, aplaudieron su ascenso al poder ycontribuyeron a su sostenimiento. No es, pues; nuestro carácter militar lo que resulta intolerable a nuestrosopositores. Es nuestro irrenunciable carácter revolucionario lo que ellos nopueden tolerar. Y esto se quiere mantener encubierto, oculto, innombrado. Porquese desea engañar a nuestro pueblo, manteniendo en las sombras los verdaderospropósitos de esta insincera campaña por el retorno a la Constitución ya la “civilidad “. Esto no es lo que la contrarrevolución busca y desea. Lo quebusca y desea es la vuelta al pasado, el retorno a la explotación, al entreguismo,a la injusticia, a los privilegios y al dominio oligárquico que fueron el signo delorden pre- revolucionario en el Perú. La vuelta al orden constitucional, que tanto reclaman nuestros adversarios,se producirá únicamente cuando se haya garantizado la permanencia de larevolución y su continuidad; únicamente cuando en una nueva Constitución seconsagren las conquistas de la revolución; y únicamente cuando no exista 146
  • 147. posibilidad de que el Perú sea otra vez llevado al sistema ominoso que abolimos el3 de Octubre de 1968. Esa nueva Constitución tendrá que reflejar lascaracterísticas y necesidades de nuestra realidad de hoy, y no las del Perú dehace más de treinta años. Todos los sectores de opinión han señalado lanecesidad de actualizar nuestra Carta Fundamental. El Gobierno Revolucionariose propone hacer esto, precisamente, para que quienes nos sucedan en laconducción del país sean elegidos por todo el pueblo del Perú y no por unaminoría como ha ocurrido hasta hoy. Los futuros gobiernos deberán desarrollar suactividad dentro de los lineamientos de una nueva Constitución que fielmenterefleje los cambios sustanciales que están ocurriendo y que van a ocurrir ennuestra sociedad. Nuevos sectores sociales se incorporarán de manera efectivaal cuadro político real del país. Este hecho trascendental debe encontrar expresiónen la nueva Carta Fundamental de la República. Sin ella, la Revolución Nacionalquedara trunca, y nuestro pueblo carecería del más importante instrumentojurídico para garantizar la permanencia y la continuidad de la obra transformadoraque hemos iniciado; restaurándose esa democracia formal que nuestrosadversarios envilecieron hasta convertirla en la gran hipocresía que significóhablarle de libertad a un pueblo victimado por la explotación, por la miseria, por elhambre, por la corrupción, por el entreguismo y la venalidad. Pero los males de un pueblo no pueden ser eternos. Y los del Perú teníanque acabar alguna vez. Para darles remedio fue preciso, fue indispensable,romper el orden constitucional. Lo declaramos abiertamente. Porque ese ordenconstitucional, que hoy tanto defienden quienes de él se aprovecharonsirvió sólo para perpetuar todas las injusticias sufridas por el pueblo.…la bandera del anti-comunismo. La supuesta necesidad de librar una guerra bajo las banderas delanticomunismo, es una vieja estratagema ya usada muchas veces aquí y en otraslatitudes. Consiste en atribuir inspiración comunista a toda lucha por cambiar lascondiciones actuales de la sociedad. De ahí se pasa a identificar toda posiciónfavorable a los cambios estructurales como propia del comunismo. Y de ahíse sigue a definir como comunista a todo aquel que lucha por la transformación delpaís, es decir, a todo aquel que tenga una posición revolucionaria. Emprender una ciega y cerrada política anti-comunista así concebida,equivale a emprender una política contra la propia Revolución. Por eso es que elanti comunismo como definición de una dogmática posición política ha sidosiempre una postura derechista y reaccionaria. En esto, como en lo demás,nuestra posición es sumamente clara. Recusamos el comunismo no desde unaposición conservadora de derecha, sino desde una posición revolucionariade izquierda nacional y autónoma. Sin embargo, los comunistas coinciden con nosotros e sostener lanecesidad de abandonar el sistema que prevaleció en el Perú hasta 1968. Peroaquí terminan nuestras coincidencias. Y empiezan nuestras insalvables 147
  • 148. divergencias de concepción, de finalidad, de metodología política. Por la certezade todo lo anterior, no vamos a seguir ni una política pro-comunista, quedesvirtuaría nuestra Revolución, ni una política conservadora anti- comunista quesignificaría un camino regresivo y, por lo tanto, contrario a la Revolución.…la pretendida ineficacia de la comunidad industrial El ataque centrado en torno a la pretendida ineficacia de la ComunidadIndustrial, se orienta a destruir una de las reformas básicas del procesorevolucionario. Frente a la campaña conservadora que tilda como extremista a laComunidad Industrial y frente al ataque de los extremistas que la tildan comoconservadora, un desapasionado balance de la experiencia de la ComunidadIndustrial demuestra su sustantiva validez como medio de hacer posible laparticipación de los trabajadores en la propiedad y en la dirección de lasempresas.…el respeto irrestricto a la libertad de prensa. Cuando todos los días los periódicos de ultra derecha atacan al Gobierno,resulta poco menos que irónico escuchar alegatos en favor de una libertad deprensa que nadie ha puesto en peligro. En realidad, en nuestro país existe abusode esa libertad, no ausencia de ella. Hoy los periódicos y revistas reaccionariostergiversan y ocultan la verdad, manipulan la información y discriminan la noticia.E incluso trasgreden las normas mínimas de respeto por la honradez que deberíantener los propietarios de esos órganos de prensa. Urge, pues, reformular todo elproblema que plantean los medios de comunicación a fin de garantizar queconstituyan efectivos canales de libre, veraz y completa información, vehículosverdaderos de cultura y no, órganos de presión al servicio de intereses familiareso de grupo.... la colectivización del agro. Ha sido uno de los instrumentos preferidos de la accióncontrarrevolucionaria desde la dación de la Ley de Reforma Agraria. No obstanteexistir el instrumento legal que garantiza y reconoce la pequeña y medianapropiedad, la Ley no permite el reconocimiento de la propiedad: cuando lospropietarios no trabajan directamente la tierra o incumplan las leyes sociales delpaís. Es de acuerdo a estos principios que la Reforma Agraria se está llevando acabo. Ello de ninguna manera detendrá su marcha, pues constituye mecanismoesencial en el proceso de las transformaciones revolucionarias que la Revolucióntiene la responsabilidad de llevar hasta el final. Cualquier compaña o ataque a la Reforma Agraria, constituye por esto en lofundamental ataques contra el Gobierno y contra la realidad de la Revolución. 148
  • 149. ...la definición de las reglas del juego. El reclamo a que las “reglas del juego” en el campo económico seanestablecidas, hace pensar en que las muchas veces que tales reglas han sidoexplicadas en detalle, quienes con más atención debieron haber escuchado no lohan hecho. O que, en su defecto, no se quiere comprender una posición que atodas luces resulta sumamente clara. La Revolución respalda el desarrollo deuna verdadera industria nacional. Pero si las reglas de juego esperadas son lasque normaban el desenvolvimiento del aparato económico en el Perú antes de laRevolución, la espera será vana. Porque el restablecimiento de esas reglas dejuego implicaría el abandono de la Revolución. Y esto, es imposible. Comoimposible es también la vuelta de la llamada libre empresa que, en realidad,constituyó la regla de oro del sistema contra el cual insurgió la Revolución en elPerú; o el retorno de la llamada “confianza”. Pues, ¿qué “confianza” puedenreclamar a una Revolución los grandes propietarios del dinero? ¿Una confianzaque les permita mantener las gollorías y los privilegios que nada justifica, exceptosus malas costumbres de explotadores inveterados del pueblo peruano? ¿Unaconfianza como aquélla que se creaba cuando eran los dueños del país? Estetipo de confianza no van a tener mientras nosotros gobernemos. Y no por odio,sino porque estamos convencidos de que este tipo de confianza es la negacióntotal de las posibilidades de transformación en el Perú porque en este tipo deconfianza se basaron las injusticias que hundieron en la miseria y en laexplotación a la gran mayoría de nuestro pueblo. La Revolución ha establecido claramente las condiciones de auténticaconfianza para todos aquéllos que comprendan que el dinero debe tambiéncumplir una constructiva responsabilidad social. Hay confianza y respaldogubernamental para la inversión que promueve el desarrollo económico del país,dentro de un marco de respeto por las justas expectativas del capital y por loslegítimos derechos de los trabajadores. Hay confianza, porque en el país existeplena estabilidad política Hay confianza, porque no existe violencia social yporque claramente el pueblo respalda a este gobierno. Hay confianza, porque elpaís está sentando las bases de su desarrollo integral en beneficio del pueblo y detodos los que intervienen en el proceso de la producción económica. Hay confianza, porque la inversión privada tiene todas las garantías quecualquier empresario moderno puede exigir.… nuestro carácter feudal y pro- imperialista. Se dice que constituimos un régimen de carácter burgués, feudal, capitalistay pro-imperialista. Si en realidad somos tal cosa por qué la vieja derecha nos atacadiariamente y por qué, entonces, el Perú de hoy sufre el embate de la presiónimperialista. Esta es una pregunta que planteamos a nuestros detractores. Entanto, el Gobierno Revolucionario llevará adelante la transformación del Perúsiguiendo inalterablemente el rumbo que hasta aquí hemos seguido sinimportarnos demasiado la grita interesada de unos y de otros. 149
  • 150. Nuestra Revolución se encuentra en pleno camino. Debemos consolidar lasconquistas logradas hasta hoy. Pero debemos también seguir avanzando, enparte justamente para lograr esa consolidación. Será, pues, indispensableprofundizar el cauce de la Revolución. No sólo completando las tareas iniciadas,sino emprendiendo nuevas tareas que amplíen las transformaciones hoy endesarrollo. Paro ello será fundamental el fortalecimiento del flanco político de laRevolución. Y a este fin todos debemos dedicar la máxima atención y el máximoesfuerzo.¿DÓNDE ESTÁN Y QUIÉNES SON LOS ENEMIGOS DE LA REVOLUCIÓN? Nuestra Revolución tiene grandes y poderosos enemigos. El Perú hasufrido presión económica extranjera a lo largo de estos años. Probablementehabrá de continuar sufriéndola. Este es el precio que un país debe pagar por susoberanía y por su derecho a la libertad y a ser dueño de su destino. Los grandespoderes internacionales que siempre nos dominaron no miran con buenos ojos alPerú. Somos un “mal” ejemplo para otros países. Y temen a ese ejemplo. Por esono pueden ayudar ni dar estímulo al Perú. No imploramos su estímulo. Noimploramos su ayuda. Pero demandamos respeten nuestro derecho a ser nosotrosmismos y a construir nuestro propio camino. Las presiones no nos doblegarán. Sabremos hacer frente a todas lasamenazas. No estamos solos en el mundo de hoy. Otras naciones también están luchando por liberarse de yugos extranjeros.Entre los países de gran desarrollo industrial ya no existe un poder hegemónicoque pueda avasallarlo todo e imponer su voluntad. Nuestros enemigos extranjerospadrón dificultar nuestro camino. Pero nunca podrán impedir el triunfo final de laRevolución Peruana. Porque su causa es la causa de nuestro pueblo y es la causade la justicia. Los enemigos externos de la revolución tienen agentes y tiene aliadosdentro de nuestras fronteras. Son todos los que de una manera u otra se hanvisto afectados por la revolución. No solo son aquéllos que han perdido podereconómico. Son también los que han perdido poder político. Unos y otros estánahora, al parecer, unidos. Y unidos luchan contra nuestra revolución. Su objetivocentral es derrocar al gobierno. Esto debemos saberlo todos con absoluta claridad. Los enemigos de larevolución son una minoría. Pero organizada y con dinero. Sus agentes azuzandescontento, esparcen rumores, difunden calumnias, crean desconciertosAgitan en las universidades. Agitan en el Magisterio. Agitan en los sindicatos. Y en este país, donde nunca antes nadie había hecho tanto como nosotrospor el pueblo, atizan las ambiciones demagógicas y plantean grandes exigencias,sabiendo perfectamente que no pueden ser satisfechas sin poner en peligro la 150
  • 151. economía del país, sobre cuya firmeza se sustenta toda la política revolucionariadel gobierno. Se busca de esto modo, irresponsablemente y suicidamente hacerfracasar a la revolución, sabotear este hermoso esfuerzo de un pueblo que buscaliberarse y hundir nuevamente al Perú en el oprobio del control oligárquico y ladominación imperialista.Son nuestros adversarios, quienes hasta hace seis años disfrutaron del poder. Son ellos los que constituyen el sector antirrevolucionario, que se opone ala transformación del Perú y al afianzamiento de la justicia social en nuestraPatria. No comprenden que esta Revolución ha echado raíces muy profundas yque el Perú ya no puede dar paso atrás. Sueñan con volver a gobernar para seguirengañando y explotando a nuestro pueblo, como lo hicieron siempre en el pasado,pero ese sueño jamás habrá de convertirse en realidad. El grupo que más sirve a los intereses antirrevolucionarios está constituidopor las dirigencias políticas envejecidas y corruptas que estafaron al pueblopactando con los grandes gamonales, con los grandes dueños del dinero, y conesa oligarquía a la que dijeron combatir durante treinta años para terminarprosternados a sus pies; cual sirvientes indignos. Esos verdaderos caciques de la politiquería criolla son los principalesagentes de la derecha reaccionaria, y antipopular. Luego de engañar a losperuanos que honestamente creyeron en una sinceridad que después tuvo unprecio, tratan hoy de frustrar esta revolución con innumerables campañas derumor y calumnia cobarde. Azuzan odios. Atizan desconfianzas. Propalanfalsedades. Pero jamás sacan la cara detrás de la ruindad de sus ataques. A todossus delitos del pasado esos viejos capituleros de nuevo cuño añaden uno más: lacobardía que en política de hombre es siempre un gran delito. No culpamos a quienes aún les obedecen, porque salvemos que siguenengañados. Nada tenemos contra quienes todavía creen en un grupoirresponsable de traidores. Pero por esto jamás dialogaremos con quienes son losúnicos culpables de haber engañado durante mucho tiempo a nuestro pueblo paradespués servir a sus explotadores. Pero los adversarios de la obra que estamos realizando no son sóloaquellos cuyos intereses se han visto y continuarán viéndose afectados por eldesarrollo de la revolución. También hay otros adversarios acerca de los cuales debemos serplenamente conscientes. Son quienes miope y a voces irresponsablementedesarrollan acciones cuyo resultado objetivo es vulnerar la estabilidad del procesorevolucionario Su acción concurre a poner en peligro la base de sustentoeconómico del país afectándola mediante conflictos artificialmente creados, unasveces, por las empresas y, otras, por dirigentes sindicales cuya acción noresponde al interés genuino de los trabajadores, sino a las directivas partidarias 151
  • 152. que emanan de grupos políticos cuya posición frente al proceso revolucionario noes de apoyo real ni de identificación. Sabemos muy bien en qué se funda la acción antirrevolucionaria de quienesañoran la vuelta de los regímenes conservadores. A conseguir este ya imposibleobjetivo se orientan por igual los sectores reaccionarios, que históricamenteconstituyen el principal enemigo de la revolución, y los pequeños gruposalienados de una izquierda dogmática que viven de espaldas al país y quepolíticamente funcionan como agentes provocadores de la reacción conservadora.La inspiración de estos grupos viene del extranjero y existen fundadas razonespara sostener que su principal financiamiento tiene la misma procedencia. Sucreciente debilitamiento y su cada día más evidente pérdida de significaciónpolítica real, los están conduciendo a extremos de verdadero delirio ante loscuales es dable presumir la posibilidad de que adopten formas de comportamientodelictivo en determinadas instituciones. Si tal ocurriera, esos grupos serándrásticamente reprimidos como indispensable medida precautoria. No caeremosen el error de creer que nuestra revolución debe tolerar la conducta delictiva dequienes tras la etiqueto de un fácil e irresponsable izquierdismo verbal, son enrealidad instrumentos de la extrema derecha y de organizaciones internacionalesantirrevolucionarias financiadas por el imperialismo. Los jerarcas de la claudicación y del engaño añoran un gobiernoconservador que les devuelva un poder político que usaron para pactar con laoligarquía y el imperialismo, a espaldas de su propia y engañada militancia. Por suparte, los grupos del extremismo oportunista quieren entorpecer esta revoluciónporque saben que jamás podrán influirla y, además, porque comprenden muy bienque su acción es prácticamente estéril bajo un gobierno revolucionario como elnuestro. A ellos también les conviene un gobierno reaccionario enemigo delpueblo. De esta manera, ambos sectores políticos actúan coaligados comoagentes de la anti revolución en el Perú. Sin embargo, no debe sorprendernos que tal sea el propósito de nuestrosadversarios. Tratándose de quienes se trata, lo sorprendente sería que actuarande otro modo. Pero nada de eso nos exime de la responsabilidad dedesenmascarar ante el país a los grupos de la anti revolución. Sus acciones aveces confunden a mucha gente. Porque actúan encaramados en la dirección dediversas organizaciones cuyas bases sin embargo desconocen los verdaderospropósitos de sus propios dirigentes. Desde allí sirven a los intereses anti-populares de la reacción. Y allí la revolución tendrá que combatirlos. Esto es necesario tener muy claro para contribuir a consolidar en nuestropueblo una conciencia lúcida de los riesgos que entrañan toda revolución; puesmuchos de nuestros compatriotas no perciben la verdadera finalidad de lasfuerzas anti-revolucionaria. Parte del éxito de la revolución dependerá de lamadurez y la conciencia revolucionaria de nuestro pueblo. Forjar esa concienciaimplica necesariamente que el pueblo del Perú comprenda con claridad cuál es eljuego de sus enemigos. Y comprenda también hasta qué punto actúan con 152
  • 153. irresponsabilidad quienes conducen a sus instituciones a un falso enfrentamientocon la revolución. La revolución continuará cumpliendo su programa en todos los ámbitos dela vida del país; nuestros enemigos jamás encontrarán indecisión de parte de loshombres de la Fuerza Armada. Tenemos un compromiso y nunca dejaremos decumplirlo. No permitiremos que esta grande y hermosa tarea de liberar a nuestraPatria de la dominación extranjera y del subdesarrollo se vea frustrada por laacción torpe y suicida de unos cuantos agitadores delirantes.PRENSA Y CONTRAREVOLUCIÓN Comprender un proceso revolucionario implica estar dispuesto a modificarsustancialmente los esquemas mentales del pasado. Porque las situacionesradicalmente nuevas sólo pueden ser comprendidas desde perspectivas nuevastambién. Y esto es algo extremadamente difícil de lograr. Porque sobre cada unode nosotros gravitan la forma tradicional de pensar acerca de los hechos de larealidad y, además, las normas de valor que antes sirvieron para orientar nuestraconducta y nuestras apreciaciones. Por eso es que ante los cambios que todarevolución trae consigo surgen, principalmente en los grupos conservadores de lasociedad, incertidumbres que constituyen terreno propicio para la acciónantirrevolucionaria. Porque ésta se orienta a crear un clima de temor en base a laconstante distorsión de los hechos de la realidad, y de las intenciones de losgobernantes, con esa carga de malevolencia, de resentimiento, de frustración y decruel egoísmo que va siempre unida a la defensa de los intereses personales y degrupo. Aquí es donde se nutre la acción corrosiva de los grupos reaccionarioscuyos privilegios la revolución necesariamente tiene que afectar si quiere cumplirsus objetivos y ser fiel a sí misma. Algo de lo que hoy ocurre en el Perú, y viene ocurriendo, ilustra esto conmucha claridad. Nuestros enemigos pretenden desconocer la calidadrevolucionaria de los planteamientos que permanentemente sirven de sustento ala acción del Gobierno de la Fuerza Armada. Algunos vetustos periódicos de laultra derecha reaccionaria tratan así de ignorar lo que siempre hemos declarado yque el país entero conoce muy bien, es decir, que nuestro propósito siempre fuerealizar la profunda e irreversible transformación estructural de nuestra sociedad.Por esto razón siempre nos definimos como Gobierno Revolucionario, es decir,como gobierno decidido a modificar de manera sustancial las relacionesfundamentales de poder que definían la esencia del sistema imperante antes deoctubre de 1968. Mal podríamos habernos definido así si sólo hubiéramospensado introducir reformas secundarias con el fin de simplemente mejorar losniveles tradicionales de vida en el país. Sin embargo, esos diarios de la más pura estirpe oligárquica, y por lo tantoantipopular, fingen sentirse sorprendidos ante la calificación del proceso peruanocomo proceso orientado a lograr una profunda redefinición de la estructuratradicional de poder en el país. No es dable suponer que quienes así escriben 153
  • 154. ignoren que una revolución auténtica inevitablemente altera de manera esencial laposición de los grupos sociales en la estructura de poder, es decir, en el campo derelaciones y de interés concretos donde se adoptan las decisiones, principalmenteeconómicas y políticas, que afectan al conjunto de la sociedad y quefundamentalmente se refieren a la distribución de todos las formas de riquezaentre sus miembros. La evidencia histórica que avala este puntode vista es demasiado amplia como para pensar que puede ser desconocida. Enconsecuencia, el aparente olvido de estos hechos por parte de los voceros de laanti revolución, pone de manifiesto, más que ignorancia, una clara intencióndeshonesta de falsear la realidad de uno posición oficialmente declarada por elGobierno de la Fuerza Armada del Perú. Desde otro punto de vista, aparentar sorpresa ante la definiciónrevolucionaria de nuestro gobierno, al cabo de seis años de políticatransformadora virtualmente significa acusar a la Fuerza Armada de haberintentado engañar al país cuando, desde el momento mismo que asumimos elgobierno, anunciamos nuestra decisión de emprender la transformaciónrevolucionaria de las estructuras socio-económicas heredadas del pasado. Ocultareste propósito y al mismo tiempo sugerir que la Revolución Peruana nunca haplanteado antes de ahora la necesidad de reemplazar el sistema tradicional porotro en esencia diferente, revela mala fe, deshonestidad política, interesadaignorancia, impudicia intelectual. En primer lugar, porque en el Estatuto del Gobierno Revolucionario,documento básico de la Revolución Peruana, declaramos el mismo 3 de octubrede 1968 que uno de nuestros objetivos fundamentales era el de “promover asuperiores niveles de vida, compatibles con la dignidad de la persona humana, alos sectores menos favorecidos de la población, realizando la transformación delas estructuras económicas, sociales y culturales del país”. Esto significa que paranosotros la promoción de nuestro pueblo, de los “sectores menos favorecidos dela población”, a “superiores niveles de vida” sólo podía lograrse mediante latransformación, es decir la alteración cualitativa y profunda, delas estructures tradicionales del Perú, En otras palabras, el Estatuto definíatal objetivo como inalcanzable mientras tales estructuras no fueran esencialmentemodificadas, que éste y no otro es el significado de la palabra “transformación”. Y en segundo lugar, porque en múltiples ocasiones los miembros delGobierno Revolucionario hemos reiterado que el propósito central da laRevolución Peruana es crear en nuestro país un ordenamiento político, económicoy social cualitativamente distinto del sistema capitalista que nos llevó a ser unasociedad subdesarrollada y sometida al imperialismo, es decir, al controleconómico extranjero. Y sería descender al nivel de nuestros críticos reaccionariosinsistir nuevamente en señalar que con igual firmeza hemos rechazado cualquieralternativa de tipo comunista para el Perú, porque los documentos oficiales delGobierno Revolucionario contienen ya una descripción completa del modelo desociedad no capitalista y no comunista hacia el cual se orienta nuestra revolución. 154
  • 155. El confusionismo que tratan de crear los órganos de prensa de laultraderecha conservadora no se circunscribe al ocultamiento y a la distorsión delas posiciones políticas de la Revolución Peruana. Idéntico propósito se manifiestaen la tergiversación y en el falseamiento de las declaraciones públicas emitidaspor los miembros del Gobierno Revolucionario. Nuestros enemigos usan y abusande una libertad de prensa que jamás hemos cuestionado pero cuyo respeto nopuede llevarnos a ignorar su constante pisoteamiento por parte de quienes,justamente, hablan en su defensa. Se violan la libertad de prensa cuando losperiódicos y revistas de propiedad familiar o de grupos políticos imponen unapolítica periodística basada en la sistemática distorsión de lo que ocurre en el país.La verdadera libertad de prensa es inseparable del sentido de responsabilidad quedeben tener quienes de ella hacen uso. Propalar mentiras y ocultardeliberadamente los hechos de la realidad constituye una burla flagrante deaquella libertad. Los propietarios de esos órganos de expresión familiar y de grupo aún nocomprenden que su opinión interesada ya no puede tener en el Perú de hoy nisiquiera un paso lejanamente comparable al que tuvo cuando nuestro país vivíabajo el oprobio de los regímenes que gobernaron a espalda de la nación. Puedenseguir, por tanto, deslizando en sus críticas, mentiras y calumnias; pueden seguirdestilando veneno e insidia, costumbres en las que son maestros insuperados einsuperables; pueden seguir tratando vanamente de sembrar cizaña y rivalidadentre los hombres del gobierno; pueden seguir tratando también en vano deestimular la división en nuestra Fuerza Armada; y puede finalmente continuar en elpueril intento de separar a los militares revolucionarios de los civilesrevolucionarios. Pero nada podrán lograr. Su época ha pasado irremediablemente.Carece de toda posibilidad de volver a influir sobre el gobierno o sobre el país. Pero si esto no fuera suficiente para persuadirlos de que no debenconfundir su legítimo derecho a la discrepancia y a la crítica de nuestra revolucióncon la práctica de una verdadera delincuencia moral y periodística, entoncesdeben saber que nuestra paciencia y la del Perú tiene un límite.LA SIP Y EL INTERVENCIONISMO Al comprobar que la Revolución continúa indesviablemente, nuestrosenemigos movilizan contra ella todos los recursos posibles. Hay una intensacampaña internacional organizada contra el Perú. Quienes la mueven son quienes han visto afectados sus intereses por lasreformas de la Revolución. Algunos son peruanos, otros son extranjeros. Pero atodos los une una causa común, comunes intereses. La Sociedad Interamericana de Prensa, el organismo que reúne no aperiodistas sino a propietarios de órganos de prensa escrita del continente,aparentemente dirige esta campaña. El pretexto es la expropiación de los seisdiarios de circulación nacional para ser transferidos a las organizaciones sociales 155
  • 156. más importantes del país. Nosotros sabíamos que esta compaña iba a producirse.Más aún, creíamos que iba a ser más intensa y efectiva. No ha sido así.En diversos lugares del mundo periodistas auténticos han comenzado ya a decir laverdad. Hemos invitado a quienes critican la Reforma de la Prensa escrita paraque vengan al Perú y comprueben que aquí existe libertad de expresión.Confiamos en que la verdad de todo esto, continuará abriéndose paso. Pero allí no está la raíz, la causa del problema. La Sociedad Interamericanade Prensa as simplemente el vocero de inconfesables intereses económicos quese mantienen en la sombra. Ella es apenas la marioneta movida por los hilos demanos invisibles. Detrás de la SIP están quienes se fugaron del Perú paraescapar a la justicia. Pero también están los consocios extranjeros afectados porla Revolución. Más aún, detrás muy bien podría estar la acción corrosiva detenebrosos aparatos de subversión y espionaje. Estos son los más grandesenemigos de la Revolución Peruana. Tienen recursos. Corrompen conciencias.Compran plumíferos profesionales, periódicos, revistas. Aquí y en otras partes. Sin embargo, eso no es todo. Sus agentes se infiltran en las organizacionespopulares, en los sindicatos, en las universidades, en los partidos políticos.Agentes provocadores que reciben dinero extranjero trabajan en estos campos.Constantemente difunden noticias alarmistas, manipulan a los trabajadores y a losestudiantes, atizan todos los extremismos y alientan los resentimientos y losrencores. Aprovechan inevitables problemas sociales y económicos que laRevolución está ya resolviendo, para enfrentar a su Gobierno con los trabajadoreso con los estudiantes. Desde la sombra maniobran engañando a nuestro pueblo,azuzando descontentos, alentando demandas imposibles y jugando con laexplicable irresponsabilidad de mucha gente. Todo esto está en el fondo de la insensata agitación que persigue frustrar laaplicación de la Reforma Agraria y paralizar la producción de las minas. Porque alos enemigos internos y externos de la Revolución les conviene que la ReformaAgraria tenga tropiezos y que la economía del país sufra dificultades. Este es elobjetivo central de los agentes provocadores a sueldo de la subversión que sefinancia desde fuera del Perú. A este propósito fundamental de la derechareaccionaria y legalista sirven, sabiéndolo o sin saberlo, los caudillos de unasupuesta izquierda enferma de ambición, engañada con el espejismo deposiciones imposibles, seguidora fanática de esquemas extranjeros, incapaz decomprender por su insalvable esquematismo la nueva realidad del Perú, yhondamente frustrada ante el avance de una Revolución que tampococomprenden. Llama ciertamente a sorpresa que de todo esto algunos no quieran darsecuenta todavía. En especial ahora que con evidencia se conoce en todo el mundocuáles han sido las actividades de agentes extranjeros en el seno depueblos hermanos del Perú. Ahora que se sabe cómo intervienen esos agentesen los asuntos internos de países que no son el suyo. Ahora que, se sabe cómogastan millones tras millones para subvertir el orden público y las instituciones 156
  • 157. en tierras alejadas de la suya. Ahora que se conoce cómo pisotean todos losprincipios del orden internacional para intervenir criminalmente en asuntos que noles competen. Nuestro pueblo debería estar permanentemente alerta, como estamosnosotros, para frustrar el tenebroso propósito de la delincuencia internacionalenemiga del Perú, enemiga de los pueblos de América Latina, enemiga de la de lademocracia, enemiga de la justicia y enemiga de la libertad. Los hechos comprobados y admitidos en este orden de cosas tienen paranosotros, y deberían tener para el mundo una inmensa importancia depeligrosidad. Somos un país que se esfuerza y lucha por construir una vida y undestino mejores para todos sus hijos. Tenemos plenitud de derecho para hacerlo.Y lo tenemos, sin cuestión alguna, para hacer esto de acuerdo a nuestro propiomodo, por el camino que nosotros mismos escojamos. Nadie en el mundo puedeirrogarse el derecho falaz de intervenir en asuntos que sólo nos competen anosotros los peruanos. Frente a la prepotencia, al abuso y a la arbitrariedad,que tienen como asidero solamente la fuerza, porque carecen de justicia y derazón, el Perú levanta la voz de su protesta, la voz de su dignada dignidad. Porquesomos un país aún en desarrollo, pero digno. Porque somos un país pequeño,pero valeroso. Queremos vivir en paz. Y vamos a vivir en paz. Pero no podemos guardarsilencio frente al atropello y al abuso. Aceptarlos equivaldría a entronizar en elmundo de nuevo la barbarie. Ya no somos colonia de nadie. Somos un pueblolibre. Somos un país con dignidad y con orgullo. A ningún precio permitiremos quenada de esto sea nunca pisoteado. Ni por el oro ni por la fuerza. Nos sentimossolidarios y hermanos de todos los pueblos. Respetamos a todos los países. Peroel precio de ese respeto es que el Perú sea igualmente respetado. Y esto significarespetar nuestras instituciones, nuestras decisiones, nuestra revolución. En estoestá para nosotros de por medio nuestra honra de peruanos, nuestra dignidad deciudadanos libres de un país libre, nuestro orgullo de revolucionarios y soldados, ynuestro compromiso de patriotismo con el Perú.OLIGARQUÍA Y CONTRAREVOLUCIÓN Sabemos que frente a la revolución hay una conjura tenebrosa manejadapor elementos externos, que persiguen detener el proceso de cambio en el Perú.Sabemos que los hilos de esa conjura se mueven también con el dinero de laoligarquía y la complicidad cotizable de dirigentes políticos que insurgieron comorevolucionarios para después servir a la reacción de ultra derecha. Las dos estrategias de la oligarquía se mueven al unísono, en perfectoconcierto, desde aquí y desde el extranjero. Cuando el Perú estuvo listopara emprender los caminos salvadores que su pueblo reclamaba, hubo quienesconcertaron alianzas y coaliciones con los enemigos tradicionales de los pobres.Esas alianzas y coaliciones tuvieron por objetivo real impedir que se realizaran los 157
  • 158. cambios profundos que hubieran beneficiado al pueblo. Por eso se dio unasolución entreguista al problema del petróleo después de cinco años deinconfesables tratos con la empresa extranjera. Por eso se dio una Ley deReforma Agraria que preservó intacto el Latifundismo y el poder económico ypolítico de la oligarquía. Por eso no se tocaron las grandes haciendas de esosseñores a quienes se calificara alguna vez de “barones del azúcar”. A ellosbenefició, la reforma agraria del régimen pasado. Esa reforma agraria no beneficióal campesino, porque no le dio, ni la tierra ni el agua y porque dejó todo el podereconómico en manos de los latifundistas. Quienes así actuaron fueron y son loscómplices de la oligarquía. Por eso la revolución fue también contra ellos. Pero nocontra el pueblo, que le siguió y puso en sus manos una fe que jamás mereció serdefraudada. Nosotros no culpamos a ese pueblo, porque, sabemos muy bien quemuchos fuimos engañados en el Perú. Pero si estamos contra esa oligarquía, susaliados de dentro y sus amos de fuera. Ellos son, y serán siempre nuestrosadversarios implacables. A esa oligarquía empecinada en defender la sin razón de su propioegoísmo y a todos sus agentes declarados o encubiertos, peruanos o extranjeros,no les tememos. La revolución no bajará la guardia. Ella continuará su obra detransformación nacional y seremos implacables en castigar cualquier intento deentorpecer su camino. Los adversarios irreductibles de nuestro movimiento serán siempre, quienessienten vulnerados sus intereses y sus privilegios: la oligarquía. Entre quienes defienden a la oligarquía y al pasado y quienes defendemosla revolución y el futuro, no hay entendimiento posible. Está es la recóndita razón de sus temores y de su oposición al Gobierno dela Fuerza Armada: no se resignan a perder el poder, los privilegios, las prebendas.Es que el imperio de la más vieja y astuta oligarquía de América Latina llega a sufin. Y esta comprobación los perturba y los hunde en todos Ios delirios. Por eso seunen los extremos, por eso se distorsiona la realidad, por eso se ocultan loshechos, por eso se viola la verdad. Por eso se orquesta la inmensa y vil campaña de presentar a este Gobiernocomo sujeto a una inventada influencia comunista. Así se persigue desnaturalizary frustrar el intento más puro y eficaz que se haya emprendido jamás en el Perúpara salvar a su pueblo de una situación de oprobio y de vergüenza. La oligarquía y sus cómplices que gobernaron siempre a nuestra patria, sonlos responsables de todos los grandes problemas, las grandes injusticias y la duramiseria del Perú. Nuestro economía es semi-colonial y el nuestro es un país subdesarrollado,porque así convenía a esa oligarquía entreguista y apátrida. 158
  • 159. Los señoritos de la oligarquía pensaban que todo estaba muy bien en elPerú. Porque para ellos, efectivamente era así. La pobreza y la ignorancia de loscampesinos siempre fue para ellos buen negocio. El subdesarrollo daba buenasganancias. La oligarquía era la dueña de la riqueza y de la tierra. Y el pueblo eraquien producía esa riqueza y trabajaba esa tierra. La nuestra fue una economía donde a expensas de la inmensa mayoría deperuanos se enriqueció una casta privilegiada que, además, servía a los interesesde grandes consorcios extranjeros. Siempre supimos que iniciar una revolución significaría afectar esospoderosos intereses. Quienes explotaron a este país durante casi toda su vidarepublicana ahora ven esos intereses en peligro. Por eso están contra nosotros. Ypor eso querían destruirnos. Más, la oligarquía debe convencerse que su imperiosobre el Perú ha terminado para siempre. Los enemigos de la Revolución, que son los enemigos del pueblo y delPerú, propagan la calumnia cotizable de que este es un gobierno influenciado porideas extremistas. La oligarquía y sus aliados genuflexos saben muy bien quemienten al lanzar, irresponsablemente una campaña tan baja y sin sentido. En sudesesperado intento por detener la transformación necesaria en el Perú y de estemodo recapturar el control del país, no han vacilado en organizar una masiva ycostosa campaña que desde dentro y desde fuera del Perú trata de deformar laverdadera naturaleza de esta revolución nacionalista que jamás ha importadorecetas extranjeras y que busca en el Perú y con los peruanos las soluciones delos grandes problemas del país. Los enemigos de la revolución creen que la única manera de frustrarla esderrocando al Gobierno que la está llevando a cabo. Y pretenden lograr esteobjetivo dividiendo a la Fuerza Armada so pretexto de que en su seno existeinfluencia extremista. Esta es la esencia del gran complot reaccionario al que hoyse enfrenta la revolución. En su increíble insensatez la oligarquía no comprendeque nosotros defenderemos esta revolución en todos los terrenos y hasta lasúltimas consecuencias; no comprende que si por desgracia para el país algunavez lograran su propósito de dividirnos, ellos significaría el desastre inevitable deuna guerra civil cuyas primeras víctimas tendrían necesariamente que ser lapropia oligarquía y sus cómplices de todos los pelajes. Más, si la oligarquía y los caciques políticos que la sirven, quierenviolencia, habrá violencia en el Perú. Quiénes la desaten no quedarán ilesos.Sobre ellos caerá el castigo ejemplarizador de la revolución. La Revolución, nada tiene contra las ideologías renovadoras, ni contra lasmasas populares de cualesquiera de los partidos políticos del país. A ellas, elGobierno revolucionario les tiende la mano para defender en común la causa delpueblo. Pero no a los dirigentes que fueron cómplices del gran engaño quesignificó convertirse en defensores de los enemigos del pueblo del Perú. Con esos 159
  • 160. dirigentes nada tenemos en común. Con ellos no hay entendimiento posible,porque representan el brazo político de la oligarquía antirrevolucionaria. Hablamossin eufemismos. Abiertamente. No es nuestro el lenguaje sibilino de los políticoscriollos. Los grandes objetivos de la revolución son superar el subdesarrollo yconquistar la independencia económica del Perú. Su fuerza viene del pueblo cuyacausa defendemos y de ese nacionalismo profundo que da impulso a las grandesrealizaciones colectivas y que hoy, por primera vez alientan en la conciencia y enel corazón de todos los peruanos. Esta revolución se inició para sacar al Perú desu marasmo y de su atraso. Se hizo poro modificar radicalmente el ordenamientotradicional de nuestra sociedad. El sino histórico de toda verdadera transformaciónes enfrentar a los usufructuarios del status quo contrae el cual ella insurge. Lanuestra no puede ser una excepción. Esa oligarquía, sus aliados de dentro y sus amos de fuera son, pues, yserán siempre nuestros adversarios implacables. Tengamos conciencia de quehemos sido los únicos que en este país han afectado sus intereses. Esta es laprimera vez que esa oligarquía carece de influencia política, la primera vez que nogobierna. Por eso, no perdona ni jamás perdonará a quienes se han atrevido adesafiar su poder, su dinero, su fuerza. Ella permanecerá al acecho, aguardandoel momento propicio para afrontar una ofensiva frontal contra el Gobierno de larevolución. No creemos, pues, que el adversario de la revolución ha sido ya vencidodefinitivamente. Ha sufrido algunas serias derrotas, pero la guerra no ha concluidoaún. Terminará cuando la Revolución Nacional haya afianzado profundamente susraíces; cuando el pueblo pueda sentirse absolutamente seguro de que esaoligarquía, que, con sus cómplices lo hundió en la pobreza y en el engaño, ya nopuede intentar su retorno al control del país. Nosotros no podemos cometer elgrande y trágico error de creer que la revolución ha sorteado ya todos los peligros.En realidad, ella recién está comenzando a confrontarlos. Mantengámonosvigilantes, alertas, decididos. Nuestro compromiso no es con un ordenamientopolítico tradicional, formalista, básicamente inoperante y obsoleto. Nuestrocompromiso es con el pueblo y con la revolución que ese pueblo demanda. Anada ni a nadie debemos lealtad sino al Perú, a su causa de justicia social que larevolución encarna y representa. De la oligarquía y sus soldados, la revolución no espera nada, así comoellos no deben esperar nada de la revolución. Entre ellos y nosotros las líneas deseparación están bien claras. Entre la revolución y la anti revolución no haycompromisos posibles. Pero, muchos critican a la revolución sin ser miembros deesa oligarquía o de sus grupos de complicidad. Creemos que en estos casos setrata de gentes poco avisadas, que hasta hoy no saben percibir el significadoprofundo de lo que está aconteciendo en nuestro país. O se trata de gentes queno pueden comprender que todos hemos cambiado en el Perú, unos para bien yotros para mal. Estos son los casos de persistencia de prejuicios que deben ser 160
  • 161. superados de lealtades a personas por encima de lealtades a principios. Nosotrosesperamos que, quienes así piensen, lleguen a modificar su posición. Realizar la transformación profunda de las estructuras sociales yeconómicas que el pueblo siempre quiso, es la finalidad de esta revoluciónnacionalista. No es cierto que ella tuviera por objeto cerrar el paso a nadie. Sihubiera sido así, no estaríamos iniciando los cambios más profundos de nuestrahistoria republicana. Nos habríamos contentado con tomar el poder. Aquí está lamejor prueba que esta revolución nunca fue dirigida contra partido político ymuchísimo menos contra ninguna ideología renovadora o contra quienes con ellasimpatizan. La revolución se hizo para emprender la transformación socio-económica del Perú y para darle a nuestro pueblo un ordenamiento de efectivajusticia social. Nosotros estamos contra los grandes acaparadores del dinero y la riqueza,que son los integrantes de esa oligarquía que siempre dominó la vida económica ypolítica del Perú. Por ello, aún cuando algunos de los representantes delcapitalismo dependiente y tradicional declaran estar de acuerdo con la necesidadde hacer cambios fundamentales con la estructura económica y social del Perú, yen los hechos se oponen a esos cambios porque necesariamente alteran susprivilegios y afectan sus intereses, esto no debe conducirnos o confundir nuestraposición. Esas personas que controlan poderosos intereses económicos, casisiempre subordinados o, por lo menos, vinculados a grandes empresasextranjeras, creen poder minar la fuerzo de la revolución. Persiguen paralizar laeconomía del país, producir la desocupación masiva, estimular la carestía de lavida y así debilitar al Gobierno de la Fuerza Armada y destruir la revolución.Pretenden arrastrar en su maniobra a los industriales y capitalistasverdaderamente peruanos, con quienes casi nada tiene en común. A ellos nada nos vincula. Junto a la oligarquía que siempre impidió elsurgimiento del verdadero industrialismo peruano están también del lado de losgrandes consorcios extranjeros. Nadie los librará jamás del oprobio de haber sido y ser, los explotadores delpueblo, vendedores de su soberanía, virtuosos del entreguismo, traficantes de laesperanza popular, corruptores de conciencias, suma y raíz de lo antipatria.Ellos representan el pasado. Nosotros estamos construyendo el futurodel Perú. Con motivo de la promulgación de la Ley de Reforma Agraria se hanproducido actos orientados a entorpece e impedir su aplicación. Es evidente lacampaña organizada que contra esta reforma lanzan los sectores afectados de looligarquía, los dirigentes de las agrupaciones políticos que a ellos defienden, y laprensa que sirve a sus intereses. No nos sorprende esta acción concertada dequienes se identifican con los privilegios y las injusticias de un ordenamientosocio-económico ya cancelado para siempre. Lo oligarquía que ha visto afectados 161
  • 162. sus intereses por la Ley de Reforma Agraria, no invierte su dinero en el país. Estees el gran complot de la derecha económica, su gran estrategiaantirrevolucionaria, su gran traición a la causa del pueblo peruano. Se persigue deeste modo crear una ficticia crisis económica que vulnere la estabilidad delgobierno. La excusa para no invertir, es que no existe en el país un “clima deconfianza”. Esta frase manida es el estribillo, pero también el arma sicológica, quedía a día utiliza la reacción para cubrir con cortina de humo su verdadera,intención antipatriótica. Frente a ella reafirmamos nuestra decisión de ser inflexibleen la aplicación de la reforma. Llegará un momento en que esto oligarquía; esosdirigentes políticos y ese prensa, hoy unidos pero defender lo inconfesable, seconvenzan de la inutilidad de sus esfuerzos porque en el empeño revolucionariono estamos solos; nos respaldan en esta tarea campesinos, obreros y estudiantesy la inmensa mayoría de intelectuales, sacerdotes, industriales y profesionales delPerú. La Revolución proseguirá con firmeza su acción transformadora. Losestorbos quedarán a lo largo del camino, como testimonios de lo que hubo quedejar de lado para realizar la justicia social en el Perú. Uno de sus principales instrumentos es la sincronizada propagandadeformada de la verdad, que opera a través de ciertas agencias noticiosasextranjeras, de algunas revistas de circulación internacional y de algunosperiódicos y revistas que se imprimen en el Perú que representan y defiendenlos intereses de la oligarquía peruana y sus cómplices foráneos. En esta insidiosa campaña de mentiras, bien poco o nado tiene que ver lainmensa mayoría de los periodistas peruanos, que no son responsablesde la línea de acción que impone la mayor parte de los propietarios de los mediosde prensa. En general, esa inmensa mayoría de periodistas simpatiza realmentecon la revolución. Pero quienes controlan y monopolizan la propiedad de esosórganos de prensa son miembros de lo oligarquía enemiga de la transformaciónque estamos realizando. Las excepciones son pocas y muy honrosas. Esos diarios y revistas sufrenen carne propia las represalias económicas de la oligarquía a quien se niegan aservir. La honradez de su posición independiente frente al GobiernoRevolucionario los hace acreedores al respeto y a la gratitud del pueblo peruano. La oligarquía nunca fue solamente la expresión de un poder económico ypolítico centralizado en la capital del país. Siempre hubo oligarquía en todasnuestras instituciones y en todos los niveles de la vida nacional. Al proponersetransformar la sociedad peruana, nuestra revolución propone en realidad cancelarlos distintos privilegios de todas esas pequeñas oligarquías. Lo que tiene sentido de realidad concreta para los hombres y mujeres denuestro pueblo, es la presencia oprobiosa y dominante de estas oligarquías quepor generaciones han usufructuado el poder económico y político en todos losniveles de la vida peruana. Por eso, la tarea de la revolución no puede consistirúnicamente en reconstruir nuestra sociedad desde “arriba”. Parte fundamental de 162
  • 163. nuestra acción revolucionaria tiene que ser una transformación constructiva desde“abajo”. Nuestra acción revolucionaria es, pues, muy compleja y difícil .Porque lasobras de transformación deben realizarse en todos los campos de nuestrasociedad. En un sentido muy importante, la realidad de esta revolución sólo podríacaptarse a plenitud cuando los hombres y mujeres de nuestro país directamente laperciban y realicen a nivel de cada colectividad local. 163
  • 164. XIV. ANTIMPERIALISMO Y REVOLUCIÓN 164
  • 165. Como países secularmente atados al dominio económico extranjero, elnuestro no puede dejar de ser un camino de lucha antiimperialista. Pero talcomprensión no puede oscurecer la realidad de un problema evidente: ladependencia de nuestros países es un fenómeno multidimensional, aunque supunto de origen sea claramente el dominio de nuestra economía por centrosforáneos de poder. El antiimperialismo de una genuina posición revolucionaria enlos países subdesarrollados del Tercer Mundo, tiene, por tanto, que admitir unafundamental dimensión supra-económica. La lucha por la auténtica autonomíanacional involucra también, a nuestro juicio, los planos de conceptualización de unnuevo pensamiento revolucionario y de una nueva manera de concebir losproblemas de nuestra sociedad y cultura. Por esto en la esencia misma de nuestra filiación revolucionaria hay unaclara posición anti-imperialista que no puede ser abandonada sino al precio deabandonar también nuestra propia razón de ser Gobierno Revolucionario delpueblo del Perú.IPC: REIVINDICACIÓN Y DIGNIDAD Lo expulsión de la IPC constituye el primer acto reivindicatorio de larevolución. Con él se fijó el rumbo de nuestro movimiento, se dio comienzo a unnuevo y luminoso periodo de nuestra historia republicana. El Perú comenzó arescatar su orgullo nacional y a comprender el inmenso valor de ser por primeravez un país por entero soberano. El nuevo espíritu nacionalista, hoy presente en todos los rincones denuestro Patria, se inició en Talara, junto a los pozos de petróleo, junto a loscampamentos, junto a la refinería, en el corazón de los trabajadores petroleros.Ese es el mismo espíritu que guía todos los actos de la revolución. El da sentido atoda la política revolucionaria y a nuestra unidad y nuestra fuerza. Nuestra posición de la batalla del petróleo ha tenido amplias repercusionesen el campo internacional. Ha ganado para nuestro país la admiración y el respetode todas las naciones, inclusive del pueblo norteamericano que ya ha empezado acomprender la verdadera naturaleza del problema con la International Petroleum.La tensión inicial con el gobierno norteamericano ha disminuido, sin que el Perúhaya cedido en nada la defensa de una causa que sabe justa. El diálogo con losrepresentantes del Gobierno de Estados Unidos ha servido para explicar yfundamentar ante el mundo la posición del Perú. Y esto ha contribuido de maneramuy importante al éxito de nuestro país. De otro lado, la posición nacionalista en el problema del petróleo ha servidode orientación normativa a todas las acciones del Perú en el campo internacional.La defensa de nuestra soberanía y de nuestros intereses constituye los 165
  • 166. fundamentos de la nueva diplomacia del Gobierno Revolucionario. Trátese de laampliación de nuestras relaciones con los países socialistas o trátese de la firmedefensa de los derechos del Perú sobre las doscientos millas, el norte de nuestraacción es siempre el mismo: velar por los intereses del Perú, inspirados en unaclara y rotunda posición nacionalista. Al recuperar la Brea y Pariñas y al expulsar a la lnternational Petroleum, elPerú recuperó también la plenitud de su soberanía y la plenitud de su dignidadcomo Nación. Hemos pagado por eso el precio de amenazas y presiones. Pero noimporta. Hoy somos un país digno y soberano, dueño de su destino. Esa primera acción señaló el rumbo profundamente nacionalista denuestro movimiento. Y demostró con claridad nuestro firme propósito de rompercon el pasado para siempre. La presencia de la International Petroleum en el Perú simbolizó una épocade oprobio. Las instituciones y los hombres que a espaldas de la ley legitimaron eldespojo de un pueblo a manos de esa empresa extranjera, tendrán siempre unlugar de vergüenza en nuestra historia. Porque difícilmente la infamia y el cinismopodrían ser mayores de lo que fueran aquí, cuando se dieron mano y maña paradefender intereses extraños al Perú en perjuicio de nuestra propia Patria. Cuanto aquí se hizo para favorecer a la International Petroleum, formó partede un patrón de conducta pública, de un estilo de vida política que influyóhondamente en el comportamiento de los partidos gobernantes del régimenpasado, resumen culminante de toda una época de dominio conservador en elPerú. Contra el significado total de esa época insurgió el movimientorevolucionario de la Fuerza Armada en Octubre de 1968. Nuestro propósito no fueremediar situaciones aisladas. Siempre reconocimos el carácter integrado de losdiversos aspectos de la problemática sustantiva del Perú. Por tanto,comprendimos que el país requería soluciones de fondo que abarcaran losdecisivos fundamentos sociales, económicos y políticos de su ordenamientotradicional. Por eso, la recuperación de Talara no fue la meto ni el fin de nuestroproceso revolucionario, sino apenas su inicio. Aparte de su hondo sentidoreivindicatorio y justiciero, quisimos que fuese el símbolo de un nuevopensamiento y una nueva actitud en el Perú. No se trotó solamente de restablecerlo soberanía de nuestro país sobre sus propias riquezas, sino de que nuestropueblo comprendiese que una época llegaba a su fin y que otra, distinta ysuperior, se iniciaba bajo la advocación de un movimiento nacionalista yrevolucionario llamado a transformar profundamente todos los órdenes de nuestrasociedad. Por eso la recuperación del petróleo constituirá un hito en nuestra historia.Significó la cancelación de un periodo ominoso de la vida nacional. Puso término aun estilo político de genuflexión ante los países poderosos, y dio nacimiento a una 166
  • 167. nueva y vigorosa actitud nacional de orgullo patrio. Una nueva manera de ser en elcomportamiento de los gobernantes, nació en este país cuando se puso término alo ignominia, que representó la usurpación de la International PetroleumCompany. Y ese fue el paso inicial, de la afirmación nacionalista que constituye elfundamento de toda la acción de Gobierno Revolucionario y la nota distintiva delnuevo Perú. Los peruanos nunca debemos olvidar que los llamados poderes del Estadosancionaron el entreguismo y la tradición en Talara. Quienes actuaronsabían muy bien lo que estaban haciendo. No pueden eludir su responsabilidadtras la máscara de ninguna inocencia, de ningún desconocimiento. La afrenta quese hizo a este país al pretender consagrar en Talara, la pérdida de su soberanía yla admisión de derechos que la International Petroleum nunca tuvo, fue laculminación del largo camino proditor de la oligarquía peruana y de sus cómplices.Y ahora se tiene lo osadía y la desvergüenza de decir que el Gobierno de larevolución se limitó a ejecutar lo que esos enemigos de la Patria habían queridohacer. No. Lo que nosotros hemos hecho no puede compararse con la traición queellos quisieron perpetrar. Ellos quisieron entregar el país a la InternationalPetroleum, y nosotros hemos arrojado a la International Petroleum del Perú. No culpamos a las instituciones. Culpamos a los hombres que lasdirigieron. No culpamos a los partidos ni a los militantes de esos partidos.Culpamos a sus dirigentes que son los verdaderos responsables.La complicidad, el miedo, el entreguismo y la paga que muchos recibieron de laempresa extranjera, fueron los verdaderos obstáculos para defender y hacerprimar los derechos del Perú. De otra manera no se explican los largos años deregateos políticos, de vacilaciones y de engaños, que culminaron con laignominia y la vergüenza de la página once. Es mentira que la Fuerza Armadainfluyera para que el Ejecutivo y el Parlamento del gobierno anterior no plantearancon rotundidad las demandas del Perú. Fue precisamente para que talesdemandas fuesen respetadas que la Fuerza Armada intervino y depuso ungobierno demostradamente entreguista e inepto. Los peruanos tampoco debemos olvidar la ignominia que aquí significó lausurpación extranjera. Durante mucho tiempo Talara fue, en realidad, un pedazode suelo extranjero hundido como espina en la tierra y en la conciencia de laPatria. Si bien las formas externas de la segregación fueron después en gran parteabolidas, siempre persistió el trato discriminatorio para el trabajador peruano.Pedazo del Perú ajeno para todos los peruanos, cercado de alambradas, campode discriminación donde nosotros éramos extranjeros: ¡Eso fue Talara! Y esto nopuede borrarse con mejores salarios. La conciencia de un pueblo no puedeadormecerse con dinero. La tarea de reconstrucción nacional tenía que empezar donde más grandehabía sido la afrenta infligida al Perú por sus malos gobernantes y por la voracidadde una empresa extranjera sin principios ni ley. Esa tarea tenía que empezar pordonde la corrupción y el entreguismo habían sido más intensos y vergonzantes 167
  • 168. para el Perú. Por eso, nuestra primera medida fue recuperar el patrimoniopetrolero del país. Por eso, la revolución comenzó por el petróleo. Desde que el Perú naciera a la vida independiente hasta nuestros días, lasleyes de la República reservaron para el Estado las riquezas naturales delsubsuelo, no siendo por tanto otorgable en propiedad a persona natural o jurídicaalguna. Sin embargo, la International Petroleum Company mantuvo de hecho lapropiedad de nuestro subsuelo en los campos petroleros de la Brea y Pariñasamparándose en el irrito laudo de París, fechado el 24 de Abril de 1922, ydeclarado nulo, posteriormente por la ley de la República. Cuantos intentos sehicieron por resolver esta inaudita situación fueron quebrantados mediante todosubterfugio imaginable: Un recuerdo reciente te lo constituyen los acontecimientos,que culminaron en la madrugada del 12 de Agosto de 1968, con la claudicante“Acta de Talara” por la que, uno ve más, se trató de engañar al pueblo peruano, alaceptarse la condonación de una cuantiosa deuda al Estado contraria a todoprincipio constitucional y que condenaba a la Empresa Petrolera Fiscal a ser unasimple entidad extractora de petróleo; beneficiando así a la compañía usurpadora. La Fuerza Armada desde el Gobierno cumplió el anhelo ciudadano ypatriótico de reivindicar una riqueza nacional que ilegítimamente explotaba unaempresa extranjera. Así se reparó la dignidad y la soberanía de nuestra patria.Este fue un paso fundamental y decisivo de la revolución. Los irrenunciablesderechos del Perú han prevalecido. El petróleo es peruano. La InternationalPetroleum Company ha desaparecido del país. Hemos hecho frente a laspresiones extranjeras no con altanería, sino con firmeza. Si el precio de defenderesta causa nos convierte en blanco de abominables “enmiendas” que el Perú y elmundo entero han rechazado, estamos dispuestos a pagarlo. Nada modificaráesta situación. Los días del entreguismo han llegado a su fin. El pueblo del Perú debe prepararse para realizar todos los sacrificiosimaginables antes que ceder, y borrar en esta forma la iniquidad que harepresentado esta situación. Así lo han hecho otros pueblos cuya conciencia,igual que la nuestra ahora, les enseñó que a los países como a los hombrespuede arrebatárseles muchas cosas, menos su dignidad, su honra y la resoluciónde vivir de pie, erguidos y con la frente en alto. Los países del mundo deben tenerla certeza de que mantendremos en alto nuestra bandera de la justa reivindicacióny, estoy seguro, que además de comprendernos, harán causa común para definiresta situación, porque el problema del Perú es el de los países llamadossubdesarrollados de América Latina y del mundo.200 MILLAS: SOBERANÍA La tesis de la soberanía del Perú sobre las doscientas millas de nuestro marterritorial, se funda en irrecusables razones de orden histórico, científico,económico, social y político, de absoluta importancia para nuestro desarrollonacional. La defensa de nuestro derecho al control y al uso de los inmensos 168
  • 169. recursos de nuestra cuarta región natural constituye, por eso, posiciónirrenunciable de la Revolución Peruana. Otros países latinoamericanos comparten el interés y la preocupación delPerú con referencia a la doctrina de las doscientas millas y han extendido hastaese límite el ejercicio de su soberanía sobre el mar. Pues por encima de la singularidad que, respondiendo a nuestra historia y ala naturaleza de nuestra problemática de hoy, marca un rumbo distintivo yautónomo al proceso revolucionario del Perú, somos conscientes de compartir conotros hombres y otros pueblos un destino básicamente común en términos de unacomún oposición a todas las formas de dominio imperialista en los inseparablescampos de la economía y la política. La lucha por la soberanía es la lucha contra la dominación extranjera. Y lalucha por nuestro desarrollo es por eso también un esfuerzo constante pordefender nuestras riquezas naturales, la riqueza de nuestro suelo y nuestro mar yel trabajo de nuestros hombres, a fin de que todo ello sirva a una causa de justiciapara todos los peruanos y no al interés de quiénes no son nuestros. Reivindicar los derechos del Perú y conquistar la plenitud de su soberaníano puede, por ello, ser un simple episodio. Hoy en el país una nueva actitud, unanuevo manera de actuar que responde a una posición esencialmente distinta,frente a los grandes problemas de la nación.LA CERRO: VOLUNTAD ANTIMPERIALISTA Y EMANCIPADORA La expropiación de la Cerro de Pasco Cooper Corporation, que significó elsímbolo más fehaciente de la presencia imperialista en el Perú, tal cual lo fuera laInternational Petroleum Company, manifiesta la voluntad libertaria yantiimperialista de la Revolución Peruana. Serenamente, sin retroceder un sólomilímetro, con la enorme fortaleza que otorga ser fiel a sus principios, ella ganó asíuna nueva batalla moral, económico y política en la guerra por nuestra segundaemancipación. Hemos cumplido más de seis años como genuina y auténtica RevoluciónPeruana. Que somos fuertes, austeramente fuertes, lo muestra el hecho de queseguimos conquistando victorias extranjeras de filiación, estructura yconducta imperialista. Quienes no juegan limpio con el Perú y su pueblono pueden esperar sino nuestro indignado rechazo. Con la dignidad y la soberanía esgrimidas como principio esencial denuestra filosofía política y de nuestra conducta internacional, el Perú seyergue hoy, otra vez, armado con lo viril integridad revolucionaria de los pueblosque se respetan, que hacen honor a sus antepasados, que saben mirar con lofrente limpia hacia el futuro. Como toda auténtica Revolución la nuestra acrecienta 169
  • 170. su caudal, enriquece su contenido, levanta sus banderas y enrumba sus pasoscon la decidida confianza en lo justicia de su causa. Por ello, con esta medida trascendental, la Revolución Peruana seafianza y avanza. Y prueba, con la irrefutable claridad de los hechos, sumeta y límpida filiación libertaria, dignificante y emancipadora. Es que elimperialismo y la Revolución no caben juntos en el Perú, en una hora delucha cuya consecuencia principista con el pueblo, nos demandarán lasgeneraciones venideras. Como puente histórico entre el pasado y el porvenir,somos una generación que tiene la responsabilidad de cancelar un sistema yuna conducta caducos para dar nacimiento a un nuevo sistema, a una nuevaconducta, a una nueva manera de concebir la vida entera de los peruanos y delPerú. Tenemos el derecho y el deber de hacer, pues, la Revolución. Porque nosólo es este el designio final, impalpable de la historia, sino sobre todo, lo voluntadconcreta, tangible, palpable, diaria e insobornable del pueblo del Perú. Con la expropiación de la Cerro de Pasco Cooper Corporation y con laextirpación de su dominio económico y de su poder político, la Revolución lanza lamejor respuesta a sus enemigos de la reacción y de la ultra-izquierda. A losprimeros notificándoles que no sólo no hay ni habrá paso atrás, sino que nuestramarcha es indetenible, cualquiera que sea el costo que haya que pagar por ello. Alos segundos, diciéndoles que los hechos son la verdad más pura e irrefutable deuna Revolución. La Cerro de Pasco Corporation desaparece física, real y nominalmente delpaís. Queremos erradicarlo para que no quede por oposición, sino en el recuerdode un pasado que se está borrando del Perú. Por ello, la empresa que hemosrecuperado está naciendo a la vida activa de la Nación con un nuevo nombre:“Empresa Minera del Centro del Perú” (CENTROMIN-PERÚ). Ella, es y será en elfuturo el símbolo de la minería revolucionaria en el territorio económicamenteliberado sobre el cual ejercerá sus actividades. La Revolución y los trabajadoresen esta nueva empresa hemos adquirido un serio compromiso con el pueblo delPerú. Quienes hemos jurado brindar lo mejor de nuestro empeño y de nuestraexistencia por la liberación del Perú, debemos ponernos de pie y renovar nuestrojuramento de lucha, haciendo lo posible y lo imposible, por un Perú renacido, libre,justo, digno y soberano.ANTIMPERIALISMO Y RECURSOS NATURALES Los pueblos del Tercer Mundo luchan por superar definitivamente lascondiciones generales del subdesarrollo que secularmente han hecho de ellospueblos explotados. Aquí se encierra una causa de justicia que no puede serignorada y menos desdeñada. Tenemos plenitud de derecho para construir larealidad de un futuro mejor, más justo y más libre. 170
  • 171. En esta lucha gigantesca nuestros recursos naturales tienen unaimportancia decisiva. Ceder en ella equivaldría a renunciar a la posibilidad decancelar definitivamente un pasado ominoso que nos hundió en la miseria y elatraso. Nadie puede pedirnos que actuemos de este modo. Se han abierto yadefinitivamente las puertas de una nueva era. En ella no pueden tener cabida lasprácticas expoliatorias del pasado. Ser poderoso ya no puede significar impunidadpara oprimir a los demás, ni para basar su grandeza en la miseria de los otros.Hay un mundo insurgente en nuestra época que ya no puede ser detenido en sucamino. Es el mundo que constituyen los pueblos hasta ayer oprimidos de latierra. Es nuestro mundo. El mundo de las naciones que han empezado atransformarse para ser libres. Ese es el mundo al cual el Perú pertenece y al cualhabrá de pertenecer en el futuro. Para nosotros no existe posibilidad alguna de construir una sociedad dejusticia si mantenemos la realidad y las normas del pasado. Su transformacióninexorablemente significa romper las ataduras que hasta ayer nos supeditaron alos centros de poder extranjero. La lucha por la soberanía nacional está en elcorazón mismo de todo esfuerzo revolucionario. Y esa lucha necesariamenteentraña restituir a los Estados soberanos el poder de decisión sobre todos susrecursos naturales. Tal restitución decreta el inevitable enfrentamiento con losintereses de la dominación económica extranjera, parte esencial de la realidad quetoda revolución nacionalista tiene que cambiar de raíz. Por todo ello elnacionalismo militante que defiende nuestra soberanía tiene, por necesidad queser de clara e inabdicable naturaleza anti-imperialista. Sólo comprendiendo la absoluta justificación histórica y la plena razón dejusticia de posiciones como la nuestra, podrán los países poderosos del mundoestar dispuestos a encontrar formas de solución real que garanticen un nuevo tratoequilibrado, económico, político y moralmente viable. Tal es a nuestro juicio el pre-requisito de cualquier solución perdurable a losinnegables problemas que hoy existen entre nuestros países y aquellos que hoydetentan el poder en el mundo. Nadie crea que somos naciones desvalidas. Ennuestra riqueza radica potencialmente nuestra fuerza. Pero nuestra unión es elcamino para actualizar esa extraordinaria potencialidad. En la medida en queseamos capaces de implementar políticas unitarias, podremos alcanzar relacionesverdaderamente justas y durables. Una visión realista y generosa del futuro demanda el reconocimiento de queestamos proponiendo un enfoque sensato a los problemas que encierra nuestrarelación con los países que necesitan las materias primas que nosotrosproducimos. El afán de justicia de los pueblos del Tercer Mundo no podrá ser enadelante sofocado. No se trata, por cierto, de plantear políticas imposibles. Setrata solamente de reconocer necesidades e intereses plurales y distintos. Elloexige redefinir de manera profunda las relaciones desequilibradas e injustas quehasta hoy han prevalecido entre el sector desarrollado del mundo y los pueblos 171
  • 172. emergentes que estamos luchando por nuestra independencia verdadera. Nadiepuede desconocer el legítimo derecho que tenemos a defender lo nuestro.Esta es la posición del Perú. Es una posición irrenunciable.ANTI-IMPERIALISMO Y SEGURIDAD Si la Fuerza Armada tiene la responsabilidad principal de garantizar laintegridad del Perú como territorio, como nación y como Estado, tenemos que serconscientes de que tal responsabilidad no habría podido ser cumplida cabalmentesi nuestro país hubiera seguido manteniendo intocados sus grandes problemas deatraso y de miseria, de explotación y de ignorancia, de marginación social y desometimiento a las presiones de un poder extranjero que más de una vez hizotabla rasa de nuestra soberanía nacional. La efectiva defensa de la Patria sólo es posible en base a la grandeza, elbienestar y la justicia de todos los peruanos. Mientras fuéramos un país deprivilegios, de explotación, de ignorancia, de miseria, de subordinación alextranjero, siempre habríamos sido un país fundamentalmente débil,fundamentalmente vulnerable. Creernos que nuestro país no puede alcanzar ni seguridad ni grandeza,manteniendo intocadas sus viejas estructuras de discriminación de las mayoríasnacionales. Desde este punto de vista, es preciso recordar aquí la indesligable relaciónque existe entre los problemas de la seguridad nacional y los problemas deldesarrollo. Al fortalecer de manera decisiva el frente interno de nuestra nación,mediante las reformas estructurales que para siempre cancelen los desequilibriosy las injusticias que resultaron en el empobrecimiento de las grandes mayorías, elGobierno Revolucionario de la Fuerza Armada está contribuyendo también demodo decisivo a dar una base de solución permanente a los problemas de laseguridad nacional. La acción de un Gobierno de veras consciente de susresponsabilidades es siempre, de necesidad, una acción unitaria. Lo que elGobierno Revolucionario de la Fuerza Armada está realizando habrá de traducirseinevitablemente en el fortalecimiento integral de nuestro país. Nuestra tarea degobernantes es, de este modo, indesligable de nuestra condición de militares.Nuestra preocupación por la seguridad nacional y nuestra preocupación por losproblemas fundamentales de la sociedad peruana no pueden ser preocupacionesseparadas. Ambas se encuentran en la base misma de nuestra conductagobernante. Y ambas se hallan también en la raíz de nuestra vocaciónrevolucionaria, es decir, de nuestra irrevocable decisión de continuar ahondando yperfeccionando el rumbo de las grandes transformaciones sociales y económicasque por primera vez ha sido posible realizar en el Perú bajo el liderazgo de unGobierno que representa la unidad institucional de las armas peruanas. 172
  • 173. PERÚ, TERCER MUNDO Y ANTI-IMPERIALISMO Las naciones del Tercer Mundo somos nociones de una antigua tradiciónenriquecida a lo largo de siglos. Pero también naciones que a lo largo de sigloshan ido acumulando fundamentales problemas irresueltos. De ellos parten lashondas corrientes de cambio que hoy empiezan a brotar con fuerza incontrastable. La Revolución Peruana es consciente del hondo nexo histórico que une sudestino al destino de los demás países de América Latina y también al destino de-los pueblos que son, como el nuestro, parte del Tercer Mundo; de esa vastaconstelación de países que emergen hoy al plano frontal de la realidadcontemporánea para reclamar vigorosamente la cancelación definitiva de un ordeninternacional injusto y discriminatorio que a todos no afecta adversamente. Es también consciente del sentido radicalmente nuevo del momento quehoy vive la humanidad. Esto es mucho más que una expresión retórica. Es unacomprobable descripción de la realidad. Porque todos deberíamos comprenderque el viejo sistema de dominación internacional tiene que ser abandonado. Lascategorías que en el pasado sirvieron para expresar la realidad política del mundotienen que ser redefinidas. Los conceptos de paz, seguridad, “ayuda” ycooperación internacional deben ser, entre otros, profundamente revisados. Y enel sentido más hondo de la expresión, el orden moral que sirvió de sustento a lasrelaciones internacionales del pasado, tiene que ser alterado también de modosustantivo. La imposibilidad virtual de dirimir profundas diferencias por la vía de losenfrentamientos bélicos masivos, obliga a repensar todos los planteamientosclásicos de la conducta internacional de las grandes potencias. Y esto altera demodo fundamental la perspectiva que antes sirvió para enfocar los problemasinternacionales. Porque implica aceptar una considerable reducción de lasposibilidades efectivas que las grandes potencias tienen hoy para actuar en lasáreas frontales de conflicto; y, consecuentemente, reconocer el desplazamiento deámbitos neurálgicos de decisión real hacia las zonas del mundo hasta ayerconsideradas periféricas. Esto otorga a los pueblos que habitan las áreas “marginales” de conflictos,una posible dimensión de poder hasta ayer virtualmente desconocida. Pero ellasólo podría tornarse operativa en la medida en que esos pueblos fueran capacesde comprender lo potencial gravitación política que ahora poseen y el pre-requisito de acción unificada que demanda. Tal situación sugiere la necesidad deponderar hasta qué punto podría resultar imperativa una profunda redefinición delas relaciones de poder político real en el mundo de hoy. En efecto, las grandespotencias económicas y militares deben reconocer en la actualidad muyimportantes limitaciones a su ejercicio efectivo del poder, cerca y lejos de susfronteras. Y esto inevitablemente significa un correlativo aumento del poder, real 173
  • 174. de países que hasta hace poco tiempo fueron considerados, piezas menores en laestrategia global de las naciones poderosas. Desde una perspectiva como la nuestra, el futuro de los pueblos del TercerMundo no se aprecia en la forma excesivamente sombría que trasunta la simpleenumeración de los datos que muestran las desequilibradas e injustas relacionesentre países desarrollados. Un enfoque esencialmente político, abarcador detodos los factores que constituyen la compleja trama de las relacionesinternacionales, permite trazar un cuadro diferente y optimista. No es el TercerMundo un conjunto de pueblos irremediablemente perdidos y a merced de lospaíses poderosos. En un sentido fundamental, aunque a veces desapercibido paramuchos, de nosotros depende en gran medida el destino final y verdadero de lasnaciones que hoy tienen a nuestro juicio en forma transitoria, un papel dominanteen el mundo. Independientemente de cualquier otra consideración, el futuro del mundo engran medida depende de quienes somos la mayoría de la humanidad. No es ciertoque las naciones de alto desarrollo industrial nos muestren el camino de nuestroporvenir, ni que prefiguren en su realidad de hoy lo que necesariamente habrá deser nuestra futura realidad. Lo importante, lo verdaderamente decisivo, era queemprendiésemos el camino de nuestra liberación. Ya lo hemos empezado. Denosotros -no de otros- dependerá en lo fundamental lo que tenga que ser nuestrahistoria del futuro. Por eso, debemos abandonar radicalmente todas las formas deobsecuencia y subordinación ante los pueblos y gobiernos que antes ejercieron elcontrol indisputado del mundo. No debernos hablar mediatizadamente. Debemoshacerlo sin arrogancia, pero con firmeza, seguros de que estamos defendiendo underecho y una razón que no son dádiva de nadie y que nos pertenecen en lamedida en que somos y nos sentimos hombres libres y en la medida en quesomos y nos sentimos naciones soberanas. El propio sentido de la historia se orienta hacia la creciente liberación de loshombres y los pueblos. Las posibilidades de conquistar una auténtica libertad sonhoy mucho mayores de lo que nunca fueron en el pasado. Por eso, asumamos latotal responsabilidad de llegar a ser plenamente libres. Nuestras miserias ynuestras injusticias son también obra de nosotros mismos. Y poco adelantamos alpretender que otros sean responsables absolutos de que existan. Atribuir a losdemás paternidad completa de todo lo que a nosotros nos ocurra es, en el fondo,aceptar una inferioridad que realmente no existe ni jamás ha existido. Sufrirdominación por parte de los poderosos nunca ha significado en la historia delmundo demostración de superioridad intrínseca de hombres ni de pueblos. Losdominadores de hoy fueron ayer con frecuencia dominados. Hoy surge en lo médula más radical de un pensamiento de verascontemporaneizado, la interrogante que profundamente cuestiona la supuestainevitabilidad de dominio de unos pueblos sobre otros. 174
  • 175. Sabemos muy bien la dura realidad de la dominación imperialista que endiferentes grados afecta a todas las naciones del Tercer Mundo y tambiénsabemos todo el significado del neocolonialismo contemporáneo. Pero nada de esto nos debe conducir a ignorar la posibilidad real de que unnuevo pensamiento rector de las relaciones internacionales insurgió comoresultado de los cambios profundos que hoy vive la humanidad en todos losplanos de su existencia. Las etapas históricas que entrañan -como la nuestra-ruptura cualitativa del devenir del hombre, gestan su propio universo normativo, yedifican una nueva teleología social. Por eso, en puridad, no habría razón algunapara suponer que un nuevo pensamiento y una nueva valorativa integral tendrían,necesariamente, que ser similares a sus equivalentes del pasado. Si todos fuésemos capaces de desterrar los dogmas y de mirar la historiasin prejuicios, comprenderíamos que no hay nada ilusorio en pensar de estemodo. Algunos de los grandes idealismos del pasado y algunos de sus másdeslumbrantes utopías constituyen ahora expresión de un realismo cuyo respetoes vital para la continuidad de la civilización y, acaso, de la especie humana.Ilusorio por eso, podría ser pensar que los principios sobre los cuales se construyótodo el sistema tradicional de relaciones internacionales puedan mantenerseintocados en medio de las hondas alteraciones que han transformado al mundoen las últimas décadas y que probablemente continuarán transformándolo en elporvenir. La estructura política internacional se encuentra en proceso derecomposición. Nuevos y vigorosos centros de poder han puesto fin a labipolaridad surgida de la guerra y contribuyen de modo decisivo a reconstituir larealidad del mundo contemporáneo. El pluralismo político que determinan esasnuevas áreas de poder de verdadero alcance mundial, obliga a replantear laperspectiva de análisis que imperó hasta hace pocos años. Hoy se trata deactualizar una visión del mundo que con fidelidad refleje su dinámica realidad delpresente. Frente a esa realidad, las normas y valores de política internacionalbasadas en el reconocimiento de una bipolaridad que ya no existe, tienennecesariamente que ser substituidos por otros que reflejen la significación deaquel emergente pluralismo de centro de poder que en mucho caracteriza laescena internacional de nuestros días. En este momento transicional de la humanidad y ante el conflicto profundoque entraba las relaciones de las grandes potencias que compiten por ampliar susáreas de dominación y de influencia, los pueblos del Tercer Mundo tenemos uncamino y un designio fundamentalmente comunes. Sin embargo, la propiaexpresión Tercer Mundo no designa, en rigor, una realidad y una alternativa decarácter político frente a las áreas ordenadas capitalista y comunista que,encarnaron la dualidad de poder que emergió de la última conflagración mundial.Esa expresión designa fundamentalmente una situación económico-social 175
  • 176. dinámica y heterogénea, definida en relación a los países que,independientemente de su signo ideológico, han alcanzado altos niveles dedesarrollo industrial. El Tercer Mundo es, por tanto, en esencia, el sector depueblos subdesarrollados del planeta. Sin embargo el Tercer Mundo es también, aparte de esto, un estado deconciencia que gradualmente a todos nos hace comprender que nuestros pueblostienen una fundamental problemática común frente a las naciones de altodesarrollo. El Tercer Mundo engloba dentro de sí diversos ordenamientos socio-políticos que responden a ideologías diferentes. El Tercer Mundo presenta, de este modo, acusada disparidad detendencias y situaciones políticas basadas en una problemática socio-económicaesencialmente similar. Pero sobre la base de esa fundamental similitud se danentre nosotros además, diferentes intensidades de subdesarrollo. Enconsecuencia, a la heterogeneidad de sistemas políticos y de orientacionesideológicas, es preciso añadir esta obra derivada de la distinta intensidad delsubdesarrollo en nuestros pueblos. Ello no obstante, la generalización depeculiaridades distintivas no impide definir el perfil de un decisivo denominadorcomún que a todos nos acerca. Situaciones de sentido comparable también se dan, sin embargo, en lospaíses industrializados. En efecto, esos países tampoco constituyen una realidadtotalmente homogénea. Hay niveles diferenciables de desarrollo industrial ytecnológico y hay, diversidad de situaciones político-ideológicas en las nacionesde alto desarrollo. Más aún, algunos de sus más importantes sectores socialescomprenden la problemática fundamental de nuestros pueblos y, en cierta forma,se identifican con la causa nacionalista y revolucionaria del Tercer Mundo contra elsub - desarrollo y la dominación imperialista. Lejos, por eso, de ignorar nuestras diferencias y nuestra diversidad,debemos reconocerlas. Los fundamentos y las razones de la esencial comunidaddel Tercer Mundo son más fuertes que sus diferencias y su diversidad, pero sóloseremos capaces de unirnos de manera efectiva reconociendo que somosdistintos y teniendo conciencia de que únicamente a partir de la realización denuestra auténtica unidad podremos solucionar los complejos problemas queplantea nuestra relación con el mundo desarrollado. En consecuencia, sólo eldoble reconocimiento de su visible heterogeneidad política y de su fundamentalsimilitud de realidad económica, puede proporcionar al Tercer Mundo un punto departida para estructurar una posición coherente y común. En un sentido capital, lo anterior implica que nuestras diferencias no debendesunirnos, porque sólo la unión puede, en verdad, salvarnos. En la medida enque permanezcamos virtualmente atomizados e incapaces de vertebrar unaacción de conjunto seremos igualmente incapaces de superar con éxito losconflictos y presiones inevitables en toda relación entre pueblos empobrecidos ynaciones de un cada vez mayor poderío económico, tecnológico, militar y político. 176
  • 177. La heterogeneidad de orientaciones ideológicas que hoy se percibe en el TercerMundo, probablemente tenderá a disminuir de modo radical a medida que todoscomprendamos con mayor lucidez la gravitación incontrastable de las realidadeseconómicas concretas que nos separan de los países de alto desarrollo industrial. Diferentes y conflictivas realidades económicas, generan diferentes yconflictivos intereses. Y así como dispares situaciones frente a la economíageneran intereses contrapuestos y relaciones de inevitable conflicto entre grupos yclases sociales, algo fundamentalmente similar ocurre en el plano de lasrelaciones internacionales. La posibilidad real de que pueblos con intereseseconómicos divergentes compartan permanentemente posiciones comunes es, enel último de todos los análisis, muy limitada. Porque los intereses que surgen desituaciones económicas de clara divergencia tienden inexorablemente adeterminar posiciones distintas que tarde o temprano tendrán que serreconocidas. Aquí está el germen de la profunda unidad que los pueblos delTercer Mundo debemos alcanzar. El común denominador de carácter ideológico ypolítico que en gran medida hoy no tenemos, podría surgir en base a la concienciade esa honda comunidad de realidades e intereses económicos concretos quedeben fundamentar nuestra unión. Esa unión debe institucionalizarse para que pueda ser verdaderamentefructífera. Política y económicamente, no existe otra solución de largo alcancepara nuestros más apremiantes problemas. Comprendemos que esto implica unproceso de larga duración. Pero, por eso mismo, debemos comenzarlo sintardanza. La constitución de organismos permanentes que tornen de verasefectiva una sistemática coordinación de las acciones que emprenden los pueblosdel Tercer Mundo es el imperativo de nuestros días. La dependencia surge fundamentalmente de la naturaleza de las relacioneseconómicas, financieras y comerciales de nuestros países con las nacionesdesarrolladas del mundo. Tales relaciones generan desequilibrios altamenteperjudiciales para los países tercermundistas. Se deben introducir modificacionessustantivas en áreas importantes de la acción internacional. En primer lugar, lostérminos del intercambio comercial con los países desarrollados, claramentedesventajosos para los países subdesarrollados deben ser superados sin demora.En segundo lugar, la estructura del comercio internacional debe ser radicalmentemodificada para reducir y cancelar las barreras arancelarias que nuestrosproductos manufacturados encuentran en el mercado estadounidense.Finalmente, se debe racionalizar la necesaria inversión de capitales extranjeros ennuestros países. La inversión privada extranjera, si bien crea focos demodernización económica, sirve en las actuales condiciones como mecanismo desucción de nuestras riquezas. Paradójicamente, pese a nuestra condición denaciones en vías de desarrollo, somos en realidad exportadores de capitales yfinanciadores del espectacular desarrollo de los países altamente industrializados.Con la riqueza extraída de nuestros países se dinamiza el desarrollo de otrasáreas del mundo que operan como zonas de expansión del industrialismomoderno. 177
  • 178. No obstante todos sabemos muy bien todo esto. Todos sabemos muy biencuán justa es nuestra protesta contra un sistema de relaciones internacionales quesólo beneficia a los países desarrollados. Todos conocemos la verdaderanaturaleza de una “ayuda” internacional que succiona nuestra riqueza y,paradójicamente, nos convierte en exportadores de capitales con los cualesestamos, en realidad, subsidiando la expansión industrial de los sistemaseconómicos dominantes hacia las áreas menos desarrolladas del mundo. Peronada verdaderamente importante vamos a ganar en sólo seguir denunciando loque ya es bien sabido. Mientras los pueblos del Tercer Mundo no cambiemos radicalmente deactitud ante nosotros mismos y ante los demás, nuestros problemasfundamentales continuarán irresueltos. Debemos abandonar el tono denunciatorioy de pedido que siempre ha caracterizado nuestros pronunciamientos. Debemosconvencernos de que nadie va a resolver nuestros problemas sino nosotrosmismos. Debemos asumir la más alta conciencia de nuestra propiaresponsabilidad en las grandes cuestiones que afectan a nuestros pueblos.Debemos encarar valerosamente nuestro indelegable papel de hacedores directosde nuestro propio futuro sin responsabilizar a los demás por aquello de lo quesomos realmente responsables. Y debemos, finalmente, comprender que, porencima de nuestras inocultables diferencias, hay razones profundas que imponenla necesidad de la unión realista y efectiva de las naciones del Tercer Mundo. Si no comprendemos la radical divergencia de realidades y de intereses quenos separan de las grandes potencias dominantes; si no somos capaces deentender que para actuar con real independencia debemos pensar con plenaautonomía; si no percibimos que todo esto supone una forma enteramente nuevay propia de conceptualización política y de direccionalidad valorativa, entoncestarde o temprano habremos de encarar la cruda certidumbre del fracaso. Deberemos entonces admitir que no supimos interpretar el mensaje de lahistoria y que, puestos en el umbral de una nueva época, no tuvimos la sabiduríade hacer inteligible nuestro camino. En tal caso, seremos abierta odisfrazadamente vasallos de otros pueblos, repetidores de fórmulas foráneas,seguidores de rutas que no son las nuestras y, en fin, naciones que no han sabidoedificar su propia vida y elevarse al plano de eminente conciencia histórica adonde sólo arriban los pueblos que hacen su destino y construyen su mundo.PERÚ, TERCER MUNDO: ANTI-IMPERIALISMO E INDUSTRIALIZACIÓN Estamos de acuerdo en considerar la industrialización como parteindispensable del esfuerzo por alcanzar el desarrollo integral de nuestros pueblos.Pero reconocemos que en relación con este vital asunto se plantea un problemade vastas implicaciones teóricas y prácticas en términos de una anchurosaperspectiva histórica. 178
  • 179. En primer lugar, ¿qué forma de industrialización consideramos necesaria?Negamos la necesidad de un desarrollo industrial hipotecado al extranjero.Rechazamos por falso un desarrollo industrial asentado en la acción predatoria delas grandes corporaciones transnacionales, nueva modalidad de la penetraciónimperialista. Un desarrollo industrial bajo control foráneo es tan sólo unmecanismo de succión de nuestros recursos para favorecer la expansión deeconomías dominantes. Queremos, en consecuencia, un desarrollo industrial depleno autonomía, cuya virtud principal sea beneficiar directamente a nuestrospropios países, sin que esto signifique desconocer la necesidad de relacioneseconómicas que nos vinculen al resto del mundo en legítimas y justas condicionesde igualdad y respeto para todos. Negamos, asimismo, la deseabilidad de un desarrollo industrial tecnológicay económicamente tributario de los centros foráneos de poder. Queremos undesarrollo industrial capaz de contribuir a la expansión de todo nuestro sistemaeconómico, a la utilización de todos nuestros recursos humanos y naturales y,consecuentemente, a la realización de todo la potencialidad global de nuestrospaíses. En segundo lugar, ¿queremos los países del Tercer Mundo alcanzar lo quehoy se conoce como status de nación industrializada? En torno a esta posibilidadlos hombres de la Revolución Peruana planteamos un cuestionamientofundamental. No es cierto que los grandes países industriales señalen nuestrainexorable imagen de futuro ni que sean espejo de nuestro inevitable porvenir. Esmás. No sólo recusamos la inevitabilidad de que eso sea así: sostenemos que ellosería indeseable. La evidencia empírica de que hoy todos disponemos, nos afirmaen la convicción de que las sociedades altamente desarrolladas, bajo laorientación de diferentes sistemas ideológicos y dentro de distintos sistemaseconómicos hoy dominantes, son incapaces de proporcionar condiciones quepermitan el verdadero y pleno desarrollo de los hombres. Sociedades de alienación, en ellas perviven irresueltos fundamentalesproblemas que se afincan en la propia naturaleza del ordenamiento social.Nosotros no aspiramos a llegar a una situación así. No queremos encontrarnosmañana en la crítica situación en que hoy se encuentran las naciones quepretenden señalarnos un camino. Pensamos que es necesario plantear elproblema en nuevos términos. Nuestro desarrollo industrial debe admitir unateleología diferente. No querernos ser una nación industrializada en el sentidoconvencional y concreto que esta expresión tiene en el presente. Recusamos lossistemas socio-económicos que finalmente cosifican al hombre y lo tornaninstrumento de ciegos mecanismos tecnológicos, empresariales y político-económicos frente a los cuales se encuentra por entero inerme. No queremos una sociedad deshumanizada basada en una economía de ladeshumanización. En una sociedad así el hombre inevitablemente deviene objetodel anónimo e incontrastable poder de las corporaciones, los mecanismos de 179
  • 180. administración tecnológica, las burocracias y los sistemas de producción ydistribución que tan sólo obedecen a consideraciones de eficacia estadística, porentero alejadas de las necesidades palpitantes de los hombres, de sus decisiones,de su participación y de sus sueños. Una sociedad donde los seres humanos sean cada vez menos y losinstrumentos que aherrojan su libertad y deshumanizan su vida sean cada vezmás, no es nuestro ideal para el futuro del Perú. Queremos todo lo contrario: unasociedad regida por las consideraciones supremas que hacen del hombre elreferencial más decisivo de la vida social. Y esto jamás será logrado si ilusamenteseguimos el camino que marca el desenvolvimiento de las grandes potenciasindustriales del presente. El fin de ese camino está a la vista. Si no queremospara nosotros ese fin, no debemos tampoco querer para nosotros tal camino. En consecuencia, uno de los grandes desafíos a nuestra imaginación y alpoder creador de nuestros pueblos, es el que se refiere a la necesidad de diseñarrumbos cualitativamente diferentes para nuestro desarrollo industrial.Industrialización, sí. Pero una industrialización que no culmine con la creación deuna sociedad de servidumbre humana. Esto a nuestro entender significa unaindustrialización de esencia y de finalidades diferentes a la de las naciones hoydesarrolladas. Desde otro punto de vista, resulta por entero pueril, a nuestro juicio, aceptaruna competencia que sólo puede ser resuelta en forma negativa para nosotrosmismos, toda vez que se plantea en términos que no podemos superar en unplano en el que necesariamente gravitan de modo decisivo las diferencias cadavez mayores que nos separan, y continuarán separándonos, de los países de altodesarrollo. En efecto, el carácter acumulativo del crecimiento económico y tecnológicode las grandes potencias industriales, torna ilusoria la posibilidad de que algunavez podamos suprimir las distancias que de manera constante nos alejan a unosde los otros. En esos términos, la competencia real está perdida desde ya paralos pueblos del Tercer Mundo. Por tanto, es indispensable modificar la forma enque hasta hoy concebimos aquella relación competitiva. Es urgente, por tanto,desde nuestro punto de vista, redefinir la naturaleza de nuestra relación y nuestracompetencia con los países poderosos del mundo. Pero no es en el terreno de la racionalidad que preside y orienta eldesarrollo de los grandes países industriales que debemos plantear esteproblema. Es preciso hacer un esfuerzo para escapar a la lógica, a los supuestos,a la teleología de esa racionalidad, porque todo esto es adverso a los intereses ya la causa de los países que conformamos el Tercer Mundo. Los términos dereferencia deben ser substantivamente modificados para poder diseñar conlucidez rumbos alternativos, esto es, finalidades diferentes. Es un trágico error quecontinuemos aceptando la definición de nuestras relaciones y nuestracompetencia con aquellos países en el terreno y en las condiciones por ellos 180
  • 181. escogidas de manera virtualmente unilateral. Sólo cuando comprendamos conclaridad todo lo que esto significa, estaremos en condiciones de formular la nuevaconcepción del desarrollo industrial que nuestros pueblos necesitan. Consecuencia directa de todo lo anterior es reconocer que se debeabandonar radicalmente y para siempre el tono y la actitud que suelen asumirnuestros países frente a las naciones que económicamente dominan todavía en laescena del mundo. Las diversas formas de dominación económica y política noobedecen a los dictados de una ética afincada en los significados del bien y elmal. No es tampoco a la voluntad individual de nadie que tales formas dedominación responden. Por el contrario, se trata del accionar valorativamenteneutro de complejos sistemas y mecanismos que no obedecen a ningunanormatividad moral, sino más bien a la fría necesidad de los intereseseconómicos, estratégicos y políticos. Son fuerzas por entero impersonales las quese hallan en juego. Mal podemos entonces apelar a consideraciones de justicia yrazón para que las demandas de nuestros países encuentren atención y respeto.No podemos enfrentar la lógica del interés y la ventaja con la lógica de la justicia yla moral. Es aquella y no ésta la que orienta el comportamiento de los inmensosfactores de poder que los sistemas y los mecanismos de dominación internacionalcontrolan. Debemos por ello comprender que libramos una dura y desigual batalla pornuestra integral liberación. Tan solo reclamar, demandar, exigir un trato de razón yde justicia habrá en ella de darnos siempre muy pocos resultados. Enconsecuencia, los avances en el camino de nuestra liberación habrán tan sólo dedeberse siempre a los esfuerzos que nosotros mismos hagamos por luchar unidosy unidos defendernos en base a nuestros propios recursos económicos, anuestras propias posibilidades políticas, a nuestra propia capacidad de decisión. La causa de los países del Tercer Mundo es por entero justa. Lo saben losgobiernos de las naciones demasiado bien. Y, sin embargo, muy pocas cosas hancambiado en nuestro mundo. Por tanto, debemos tratar con aquellos gobiernos, noen base a la reiteración de la justicia de una causa que todos reconocen, sino enbase a la concreta realidad de los intereses en juego. Porque jamás debemosolvidar que todas las formas de explotación se basan finalmente en eldesconocimiento de los razonamientos de justicia. Por eso, la emancipaciónverdadera de los pueblos no se hace al fin de cuentas tan sólo con palabras. Enconsecuencia, emprendamos sin dilación alguna esfuerzos concretos de unidadpara enfrentar la dura y difícil tarea de nuestra liberación verdadera, integral ydefinitiva. 181
  • 182. XV. REVOLUCIÓN, INTEGRACIÓN Y NO ALINEAMIENTO 182
  • 183. NUESTRA VOCACIÓN UNIONISTA…Pacto Andino e integración La política seguida hasta hoy por los países signatarios del Acuerdo deCartagena es expresión adelantada de una posición que constantemente sevigoriza en todo el continente y que nos da fundamento real para esperar que endía no lejano todos los pueblos latinoamericanos emprendan una tarea similarpara conjuncionar esfuerzos, para aunar voluntades, para hermanar propósitos. Ytodo esto, a fin de desarrollar una política de integración liberadora que lleve a lospaíses hermanos de América Latina a consolidar su verdadera independencia y alograr un auténtico desarrollo que garantice la solución definitiva de nuestrosgrandes problemas del pasado. Al margen de toda consideración retórica, quienes en el Perú luchamos poruna causa salvadora de justicia social e independencia verdadera, estamosconvencidos de que estos grandes ideales sólo podrán afianzarse comoconquistas históricas irreversibles en la medida en que por ellos se luche y seconstruya en las demás naciones hermanas de América Latina. Nos estamosuniendo para garantizar nuestra propia libertad. Nos estamos uniendo paradefender los intereses de nuestros pueblos. Nos estamos uniendo para cancelardefinitivamente una época signada por el subdesarrollo y el dominio extranjero. Ysólo dentro de propósitos así podrá tener efectiva validez el anhelo y la lucha porconstruir en nuestro suelo un ordenamiento social basado en la justicia. De estemodo, luchar por la unidad de nuestros pueblos es para nosotros inseparable delduro batallar en que hoy vivimos por reestructurar de manera profunda ypermanente todo el ordenamiento tradicional de nuestra sociedad. Por eso labúsqueda afanosa de formas constructivas de unión con otras repúblicashermanas representa, en esencia, dimensión inherente a nuestro quehacerrevolucionario como soldados de una causa que con certeza representa laauténtica y profunda verdad de nuestro pueblo. Esta es la razón por la cual el Gobierno Revolucionario del Perú dio desdeel primer momento su respaldo total al planteamiento integracionista que sirve desustento a la hoy día promisora realidad del Pacto Andino. Tal posición ha sidouno de los pilares más firmes de la política internacional del nuevo Perú queestamos construyendo. Nunca entendimos la integración al margen de suprofundo valor instrumental. Desde el primer momento vimos en ella un me dio delograr el fortalecimiento integral de nuestras naciones, una forma de lucha porafianzar la independencia económica de América Latina y, por tanto, un modo decontribuir o superar la secular subordinación de nuestras economías a los centrosde decisión extra latinoamericanos. Instrumento liberador por excelencia, el PactoAndino debe siempre por eso responder al propósito de cimentar nuestra 183
  • 184. autonomía económica y la creciente capacidad de nuestros pueblos para decidirpor ellos mismos su destino. Tales propósitos exceden con largueza la finalidad de un simplemejoramiento económico, exterior e intrascendente en términos de las grandesdemandas históricas de los pueblos latinoamericanos. No queremos la vistosairrealidad de una riqueza que en el fondo no es propia. No queremos el engaño deningún auge económico ficticio. No queremos un crecimiento económico depropiedad extranjera. Querernos la sólida y veraz realidad de un verdaderodesarrollo económico indisolublemente unido a objetivos de auténtica justiciasocial para los hombres de América Latina. En consecuencia, si los objetivos centrales del Pacto Andino son alcanzar lamáxima velocidad de un desarrollo así entendido y la superación definitiva de ladependencia económica que lo hace posible, resulta fundamental que nuestrospaíses fortalezcan políticas homogéneas diseñadas en función de estasfinalidades. Desde este punto de vista, el Perú reitera su decidido respaldo o unrégimen común de tratamiento al capital extranjero como aspecto verdaderamenteesencial del proceso integracionista. Sólo actuando mancomunadamente en esteterreno decisivo podremos aumentar de modo considerable nuestra capacidad denegociación en todo lo referente al uso del capital y la tecnología provenientes deotras partes del mundo. Y si bien es cierto que el objetivo de llegar a constituir una auténticacomunidad económica aún no ha sido plenamente alcanzado, el Perú consideraque desde ya nuestros países deberían iniciar acciones concretas destinadas aproyectar la integración económica a los aspectos igualmente cruciales de losocial y cultural, particularmente en el dominio de la tecnología. En efectoconcebimos el desarrollo como un proceso que indesligablemente encierrafactores económicos y socio-culturales, la integración vinculada o tal proceso nopuede ser planteada en términos exclusivamente económicos.Por el contrario, ella debe incorporar en su campo de realizaciones concretas losfundamentales aspectos antes mencionados. Parte importante de esta tarea es el esfuerzo de las naciones andinas paraviabilizar una salvadora integración que refuerce nuestra lucha contra los malesseculares de la dependencia y el subdesarrollo. En este esfuerzo el Perú cifra muygrandes esperanzas. Y aunque sabemos que será muy difícil afianzar, ampliar yconcretar todas las posibilidades liberadoras de la política de integraciónsubregional, sabemos también que de su éxito depende una parte vital de nuestrofuturo como naciones latinoamericanas. Por esta convicción el Perú seguiráesforzándose para contribuir el triunfo del propósito común que anima a lospaíses signatarios del Acuerdo de Cartagena.Pues, en el más profundo de los sentidos, el problema que hoy confronta el Perúes un problema latinoamericano. 184
  • 185. La batalla que hoy libramos, es un enfrentamiento desigual en que se juegamucho del destino de nuestro continente que hoy, más que nunca, eleva al rangode su conciencia más preclara la convicción de que el camino de su unidad es elcamino de su salvación definitiva. Y mal harían quienes supusieron que el Perú vaa dar paso atrás en el sostenimiento de una causa cuya más honda raíz de justiciaresponde a un clamor americano. Sabremos prevalecer. Pero, por ser la causa delPerú una expresión veraz de la causa de todo el continente, nosotros esperamos ydemandamos la solidaridad de los pueblos fraternos de América Latina. Si hoycayera el Perú, ningún futuro nacional tendría seguridad en esta parte del mundo.Es de aquí, de donde dimana la responsabilidad del continente latinoamericanofrente a un país hermano como el Perú de hoy se juega el destino en defensa desu soberanía nacional en la incruenta lucha por su emancipación económica. Nosotros continuaremos batallando seguros de nuestra razón que es dejusticia, seguro del respaldo de nuestro pueblo que al fin ha visto restaurada su fey recuperado su sentido de dignidad nacional, y seguros también de que estamoslibrando una lucha no sólo por el Perú, sino por toda América Latina cuyo destinohistórico hoy vuelve a jugarse en suelo del Perú, como se hizo ayer en los díasaurorales de nuestra vida republicana. Por eso, por tener nuestra lucha un sentidoy una misión latinoamericana es que demandamos el respaldo y la solidaridad deAmérica Latina, convencidos de que ser solidarios significa mucho más quedecirlo. El reconocimiento de que somos distintos no debe perturbar en absoluto lapaz en nuestro continente. América Latina no puede volver a ser un universopolítico homogéneo. Han insurgido ya muy poderosas fuerzas de cambioorientadas a sustituir los ordenamientos tradicionales por nuevos ordenamientosde justicia. Nuestras sociedades hoy están en crisis. Y muy probablemente loseguirán estando en el futuro. Nuevas formas de ordenación económica, política ysocial han empezado a surgir en nuestro continente al amparo de incontrastablescorrientes de la historia. Nadie podrá detenerlas. Nada será capaz de interrumpirsu curso definitivamente. Tales procesos son hasta hoy bastante diferentes y probablemente lo seránen el futuro. Sólo tienen en común su rechazo a los sistemas de vida política yeconómica basados en la explotación y en la injusticia. Pero la forma concreta deconstruir las posibles alternativas al pasado, son distintas. Ello obliga al abandonofinal de la errada noción de la uniformidad latinoamericana. Pero todosdeberíamos tener la suficiente madurez para reconocer las diferencias y laspeculiaridades de nuestros países. Respetar divergencias no implica en modoalguno compartir finalidades y propósitos. Es tiempo ya de que todos nosacostumbremos a vivir en paz respetando las posiciones distintas a la nuestra. Tal reclamo es particularmente importante para el Perú, porque aquí hemosiniciado hace seis años un rumbo nuevo en la experiencia latinoamericana.Estamos luchando por reconstruir nuestra sociedad de acuerdo a principios que no 185
  • 186. son los principios del sistema capitalista que nos hizo país dependiente ysubdesarrollado. Sabemos que el nuestro es un rumbo distinto al escogido porotras naciones. Pero nadie, absolutamente nadie, podría jamás cuestionar elderecho del Perú a seguirlo con absoluta independencia. Y de la misma maneraque respetamos a quienes no piensan como nosotros, exigimos que ellos tambiénsepan respetar las decisiones soberanas del Perú. Porque parte muy sustantivade la lucha por la reivindicación plena de nuestra soberanía se afiance en lanoción de que el Perú es enteramente libre para determinar su propio destino.…interamericanismo. En esencia, los mismos ideales y propósitos que informan nuestra actitudfrente a la integración fundamentan el sentido de nuestra concepción acerca de loque deberían ser las relaciones interamericanas. Ya es tiempo de superar la viejapráctica del ocultamiento y el eufemismo. La retórica de la vieja diplomacia pareciópreferir siempre eludir el enfoque frontal de los problemas. Tal preferencia formóparte conspicua de un modo de ser y de un estilo político característicamenteincompatible con la naturaleza de una posición de veras revolucionaria que implicaun nuevo lenguaje y una nueva manera de encarar situaciones y problemas. Porotra parte, nada tenemos que ocultar. Nuestra abierta y confesa posiciónrevolucionaria nos demanda luchar contra todo aquello que constituyó parte yfundamento del orden tradicional de nuestra sociedad. Aspecto importante de esteorden fue una particular manera de encarar la problemática internacional denuestro tiempo. Es más, la diplomacia que hemos abandonado fue en su época laexpresión de un determinado modo de entender, de definir y de aceptar lasrelaciones entre otros países y el nuestro, y en particular entre nuestros países ylos países poderosos. Estas relaciones siempre fueron planteadas en términos de virtualsubordinación del Perú a los centros hegemónicos de poder extranjero. De esamanera se consagró a nivel internacional el predominio de las grandes empresassobre la economía del Perú. De tal suerte llegamos a ser en el pasado un país desoberanía recortada e ilusoria, justamente por el hecho de constituir una nación deeconomía sujeta a la influencia de intereses económicos foráneos. Por eso laindeclinable posición nacionalista de la Revolución Peruana y su lucha militantepor la reivindicación total de nuestra soberanía, tornan irrenunciable nuestraabsoluta fidelidad al propósito de afianzar el carácter nacional de nuestraeconomía. Comprendemos muy bien que una posición como la nuestra despierta lasuspicacia, la crítica y el rechazo de aquellos intereses foráneos que la revolucióninexorablemente tiene que afectar. Sabemos que tal posición puede conducira fricciones y conflictos con algunos gobiernos extranjeros. Pero sabemostambién que esto sólo puede ocurrir con los gobiernos que cometen el profundoerror histórico de creer que la causa de sus pueblos y el interés de sus nacionespueden ser confundidos con la causa y los intereses de empresas cuyasfinalidades especificas poco o nada tienen en común con los intereses del Perú 186
  • 187. como nación y, en verdad, con los bien entendidos intereses de sus propiospaíses de origen. Todos reconocemos en América Latina que la insurgencia de movimientosnacionalistas y revolucionarios siempre ha planteado situaciones conflictivas deintensidad variable con el Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica. Laexplicación radica fundamentalmente en la circunstancia de que esos movimientoshan enfrentado inevitablemente la dura oposición de los intereses económicos deaquellas empresas estadounidenses que llegaron a nuestros países enconnivencia con gobiernos conservadores y entreguistas. Todo este fue lo característico de nuestra historia. Tal era el modo usual de“gobernar”. Comprendernos que no se trata aquí de encontrar responsabilidadesunilaterales. Culpables fueron, tanto o más que las empresas extranjeras, losgobiernos que por uno u otro motivo cedieron a sus presiones y, en condicioneslesivas a nuestros intereses nacionales, entregaron las riquezas, los recursosnaturales y el trabajo de nuestras gentes. Pero todo esto pertenece al pasado.Porque por obra de la revolución de nuestra Fuerza Armada, el Perú hace tresaños y medio empezó a dejar de ser un país sometido a tutela extranjera. Nadanos apartará de continuar luchando para que la riqueza del Perú sea de modoverdadero riqueza de sólo los peruanos. Y los Estados Unidos deberíancomprender y respetar la honda raíz de justicia que hace irrenunciable nuestracausa. Lo anterior, sin embargo, no debería confundirse con una simplista posiciónantinorteamericana. El Perú, seguramente al igual que los demás países deAmérica Latina, nada tiene en contra del pueblo norteamericano, cuya historia ycuya grandeza como nación conocemos y respetamos. Mas si tenemos motivosfundados de rechazo a la acción predatoria y perniciosa de la penetraciónimperialista. Y nada tenemos en contra del Gobierno de los Estados Unidos, sinoen tanto ese gobierno pudiera actuar en base a la errada y anti-histórico noción deque debe situarse al lado de los intereses de algunas empresasfundamentalmente explotadoras y no de parte de la causa de pueblos a los que sellama hermano, ni en verdad, al final de todos los análisis, de parte de la bienentendida causa del propio pueblo norteamericano. Todos en el hemisferio deberíamos comprender que hemos ya empezado avivir una etapa distinta de nuestra historia contemporánea. En esta nueva etapa yano será posible defender y mantener las viejas hegemonías del pasado. Esimposible será también continuar justificando una presión puesta al servicio deintereses privados en desmedro de pueblos e ideales que se proclama defender yrespetar.Ya en el seno mismo de la gran nación norteamericana, las voces de sus hombresmás preclaros han comenzado a levantarse en demanda del abandonopermanente de la política discriminatoria y estéril, a todas luces opuesta al rumbode los tiempos. 187
  • 188. Lo que con más urgencia requieren las relaciones interamericanas sonpolíticas de pueblo a pueblo, políticas de grandeza, políticas de realismo, políticasde auténtico sentido histórico, situadas por encima de esa innegable pequeñezque supone el definir los vínculos entre naciones en función de los intereses deempresas económicas. Sólo de tal manera podremos construir en esta parte delmundo un sistema internacional basado en el respeto a la soberanía de lospueblos y unido al propósito común de preservar la justicia y la paz verdaderas. Queremos vivir en paz con los pueblos y gobiernos del hemisferio del cualformamos parte. Pero en paz auténtica, que para nosotros es inseparable delrespeto a la justicia. Es ya centenaria la sentencia inmortal que Benito Juárez, elgran revolucionario mexicano, legara a los pueblos de América Latina: “El respetoal derecho ajeno es la paz”. Así también nosotros lo entendemos. Hoy más quenunca debemos reivindicar la plenitud de ese enunciado. Él significa que la pazverdadera no puede existir cuando existen relaciones de subordinación de unospaíses a otros. Ni tampoco cuando se desconoce o se cuestiona el derecho de losdemás a actuar con libertad.NUESTRO NO ALINEAMIENTO Nuestra Revolución se dirige a crear una sociedad basada en latransformación de poder económico y político a las instituciones libres yautónomas del pueblo; en la participación plena de sus hombres y mujeres entodos los asuntos de la vida económica, social y política de la nación: en lapredominante, pero no exclusiva, propiedad social de la riqueza; y en la efectivaexistencia de una verdadera democracia que surja desde la base popular. Estosson criterios fundamentalmente divergentes de aquellos que constituyen la médulamisma de los planteamientos capitalistas o pro-capitalistas, comunistas o pro-comunistas. Por eso siempre fuimos muy claros en señalar nuestra profundaincompatibilidad final con toda forma de capitalismo y también con toda formapropia de los enfoques comunistas. Corolario sustancial de nuestra posición es la consideración del procesoperuano como una gran experiencia nacional, conceptual e ideológicamenteautónoma, propia de nuestro pueblo y por entero alejada de cualquier influenciaoriginada en centros extranjeros de poder ideológico, político, económico ocultural. Lo que nos permite mantener en el plano internacional una política deveras independiente frente a los intereses de las grandes potencias en pugna.Consecuencia lógica de esta concepción es nuestro ingreso al grupo de Países noAlineados. En la medida en que seamos capaces de mantener la esencia nacional,autónoma, independiente y propia de nuestra Revolución, ella continuarátriunfante como hasta hoy. Y en esa medida habremos de enfrentarvictoriosamente el ataque abierto o encubierto de quienes sostienen posicionespro-capitalistas o pro-comunistas que son, en esencia contrarias a la Revolución 188
  • 189. Peruana. Pero el esfuerzo que demanda este enfrentamiento decisivo es el precioque el Perú debe pagar para alcanzar los objetivos de su auténtica liberacióndefinitiva. Somos conscientes de todo lo que implica una militante actitud de luchacontra el dominio extranjero. Somos conscientes de que el destino del Perú estáindisolublemente unido al destino de América Latina; somos conscientes denuestra pertenencia fundamental al sector de naciones explotadas y dominadas,poro insurgentes, que integran el Tercer Mundo; y somos conscientes de quenuestros más profundos intereses nacionales se hallan en conflicto inevitable conlos intereses económicos y políticos de las grandes potencias que pugnan por lasupremacía mundial y que siguen estrategias similares y convergentes deinfluencia, control y dominio de los países menos fuertes y desarrollados de latierra. No hay, pues, un solo imperialismo, sino en el sentido de aludir alesencialmente unívoco fenómeno de dominación de un país sobre otro. Pero talocurre de manera similar a partir de varios centros de poder imperial. El No Alineamiento del Perú expresa con fidelidad esta realista visión delpanorama actual del mundo y nuestro rechazo a todas las formas de penetracióneconómica, cultural, militar o política en que se manifiesta la posición finalmenteimperialista de las grandes potencias, extraña y contraria a los pueblos del TercerMundo. Por ende, para nosotros los peruanos, la transformación revolucionaria delos países pobres de la tierra, debe ser obra enteramente nuestra, resultado de unpensamiento y de una praxis totalmente independiente y totalmente autónomos. Esta revolución continuará su marcha victoriosa, porque el Perú la reclamay necesita. Hay en nosotros una sentida y profunda vocación de patriotismo. Nonos mueve la ambición ni el apetito de poder. Nos mueve únicamente un hondodeseo irrenunciable, el de servir a nuestra Patria. Cada día que pasa, es paranosotros un día de esfuerzo, de laboriosa entrega a este alto ideal del Perú. Espor ello que no vamos a dejar inconclusa esta gran obra de justicia. Sentirnos día a día, en su esforzada construcción, el propio palpitar denuestro pueblo. Es el ancho corazón del Perú el que nos alienta y nos impulsa.Poco a poco estamos dejando para siempre atrás el pasado de esta Patria hastaayer engañada y hundida en la explotación y en lo injusticia, en la verdadera faltade libertad para su pueblo. En esto está la esencia más radical de nuestrocompromiso político y humano. Y a él hemos entregado la propia razón denuestra vida. Qué importa que algunos no puedan o no quieran comprenderlo. Losienten hoy, y más lo sentirán mañana, los hombres y mujeres humildes de estanación secularmente desgarrada por el desaliento y la pobreza, por ladesesperanza y el engaño, por la miseria y la ausencia de fe. A todo esto quiso y quiere responder nuestra Revolución. Ella representaalgo nuevo en la vida del Perú. No la manchemos con la disensión y la violencia,con la perfidia y con la mezquindad. Sepamos todos situarnos a la altura de estahora luminosa del Perú. Estamos construyendo un futuro mejor para todos los 189
  • 190. hombres y mujeres de esta tierra que es nuestra vida misma. Estamoshumildemente aprendiendo a ser mejores, porque muy bien sabemos que aúnquedan en nosotros vestigios y resabios de lo ominoso de nuestra herencia delpasado. Nunca hemos reclamado, por eso, ni perfección ni acierto permanente.Lo que sí reclamamos es tan sólo el honesto reconocimiento de que por vezprimera se empieza a construir en el Perú un destino más justo. Convocamos por ello a lo mejor de nuestro pueblo para impulsar la obraque estamos realizando. Nadie tiene derecho a malograr este empeño esforzadodel Perú. Los hombres de la Fuerza Armada y de las Fuerzas Policiales loseguiremos defendiendo unidos en la convicción sentida y profunda de que lanuestra es una tarea de justicia. Se la debemos al Perú, a su pueblo, a este duropresente que vivimos y a ese mañana que vivirán, con más libertad y más justicianuestros hijos, simiente de nuestra eternidad como nación americana.NUESTRA FIDELIDAD AL LEGADO DE AYACUCHO Hay a lo largo de toda nuestra historia un claro mandato de unidad. El,halló en Ayacucho una alta y perdurable expresión de gloria. De rumbos distintos ylejanos, pero históricamente, próximos y comunes, vinieron hace siglo y medio,innumerables hermanos de América Latina a luchar por una causa que sabíansuya, tan suya como nuestra, porque era la causa de la libertad latinoamericana.Los grandes Capitanes de la Gesta Emancipadora fueron con claridad conscientesdel designio unitario, que vive en nuestra historia. Pero también sintieron asíseguramente, los luchadores anónimos, que combatieron a sus órdenes aquellosque, dejaron sin nombre, pero con nítida huella perdurable, la herencia de suesforzado sacrificio: que, por igual contribuyó a hacernos libres. Aquella fue poreso gesta de hombres y pueblos que unidos presintieron y tuvieron conciencia, desu pertenecer común a un solo destino colectivo; a una sola historia, a una solacausa de independencia nacional. Nuestros pueblos, insurgieron a la vida republicana bajo el signo plural desu unitaria voluntad latinoamericana, de su sentido propósito emancipador, de suclara vocación de libertad; y de su honda adhesión a los principios de justicia.Nuestras repúblicas, así, surgieron a la vida para que en ellas fuesen construidas:sociedades soberanas y justas; patrias emancipadas de hombres libres. Estosgrandes ideales fueron la esencia misma de los propósitos y de la fe que alentaronen el corazón y en los sueños de los Próceres de nuestra Independencia. Ellosdieron grandeza singular a su epopeya. Ellos dieron sentido a la esperanza de losmiles y miles de hombres y mujeres que recorrieron el suelo de América Latinapara abrir el camino de su perdurable libertad. Su lucha fue, sin ápice de duda, una gran epopeya revolucionaria. Y aquíradica, la más esclarecida significación de su legado a nuestros pueblos. Porqueesos grandes ideales conservan hoy, la plenitud de su valor. Somosconsecuentes, de que es aún muchísimo lo que es preciso hacer en AméricaLatina; para dar concreción al sueño de sus libertadores. Por eso, a siglo y medio 190
  • 191. de iniciada la experiencia de nuestra libertad, somos aún deudores de quienesentonces empezaron a labrarla. Porque sabemos, que nuestra común historiarepublicana no ha conducido hasta hoy a modelar sociedades basadas en laobservancia fiel de los principios y de los ideales que fueron la más alta inspiraciónde la epopeya emancipadora. Hoy nuestros pueblos sienten palpablemente esta profunda deuda con supropia historia. Brumosa o claramente el sentimiento de esta responsabilidad estáen el fundamento mismo de la vasta insurgencia popular por la justicia que sepercibe con nitidez en todas las latitudes de América Latina. Nuevamente losviejos sueños convocan a los pueblos. Otra vez los mismos caminos de la historiallevan el mensaje de un idéntico ideal de unión, de libertad y de justicia. Y laafirmación de nuestro común destino latinoamericano, independiente y soberano,vuelve a impulsar el sentimiento de nuestra indispensable unión. En una horaconturbada y problemática del mundo América Latina empieza a recobrar unapresencia singular y autónoma. Nuestros pueblos inician el reencuentro con suhistoria. Y el sentido más hondo y más ilustre de la heroica gesto libertaria. Ilumina de nuevo el firmamento latinoamericano. Nuestras naciones sólopueden ser libres a plenitud en la medida en que sean, también a plenitud, dueñasde su destino. Lejos de todo afán retórico, esta es una exigencia real y verdadera.Significa decidir el rumbo soberano de nuestros Estados, sin sombra de presión ointerferencia extranjera, controlar sin restricciones nuestra propia riqueza, yreconocer nuestra capacidad para construir en cada uno de nuestros paísesformas sociales, políticas económicas de organización autónomamente decididaspor nosotros de acuerdo a nuestra propia realidad y con plena conciencia de quenuestro camino en la vida y en la historia debe ser construido tan solo pornosotros, con nuestra propia inteligencia, con nuestras propias manos, connuestro propio corazón. Es esto lo que significa ser una Patria de veras soberana. No podemos serpolíticamente libres si el sustento económico de nuestras sociedades sufre lainterferencia o el dominio de cualquier poder extranjero. Porque la independenciay la soberanía son interdependientes valores de totalidad. De allí que nuestraautonomía nacional sólo pueda ser entendida como la plena conjunción de susdimensiones: política, económica, social y cultural. Y tampoco podremos ser jamás sociedades verdaderamente libres sino enla medida en que seamos capaces de ser al mismo tiempo sociedadesenteramente justas. Porque la libertad y la justicia son valores inseparables. Entanto exista injusticia social en nuestros pueblos ellos jamás conocerán laverdadera libertad: en tanto grupos de privilegio acaparen riqueza y podermientras millones de compatriotas nuestros viven en la miseria y en tanto, en fin,los pocos vivan a expensas de los muchos, será ilusorio hablar de libertad y dejusticia en nuestro continente. Esas continuarán siendo simples palabras, aunquegrandes palabras, desprovistas de contenido real y verdadero para los millones dehombres y mujeres que forman nuestro pueblo, esencia de la Patria 191
  • 192. Latinoamericana. En tales condiciones sólo podríamos aspirar a sercontradictorias democracias señoriales finalmente al servicio de reducidasminorías que viven de espaldas a su pueblo y a su historia. Concretar los grandes ideales de nuestra primera independencia, significa,así, luchar contra todas las formas de injusticia, contra todas las formas dediscriminación, contra todas las formas de presión extranjera, para que loshombres y mujeres de nuestros pueblos se aproximen cada vez más a ser losforjadores y conductores de su propio destino. Libres como Estados de ladominación foránea y libres como pueblos de la explotación económica y política,las naciones de América Latina, podrán aportar al mundo la voz de una presenciaautónoma, que defiende con autenticidad su propia causa y la causa de otrasnaciones en pugna similar por su liberación total y definitiva. Sólo de esta manerapodremos articular una posición de veras nuestra y en consecuencia, situadaenteramente, al margen de las presiones y de los intereses de las grandespotencias que disputan, una efímera y pueril supremacía en nuestro mundo. Crisol de razas, de pueblos y culturas, América Latina debe representar unapresencia militante que proclame la indispensable necesidad de trascender lo quehasta hoy ha sido norma de la política y de la economía en el campo de lasrelaciones internacionales. La extraordinaria apertura histórica que hoy estamosviviendo nos brinda la oportunidad impar de ser los forjadores de nuevas ideas, ynuevos planteamientos. En un momento en que los grandes sistemas sociales ypolíticos, hasta hoy dominantes, enfrentan honda crisis en que, se opera unaprofunda revisión de los viejos valores y de los conocimientos que han modelado;la organización total de las sociedades contemporáneas: y, en que, todo elconjunto de la vida humana, parece confrontar, una honda revaloración y unhondo reajuste; América Latina, debe afianzar el sentido de su propia y pluralindependencia para forjar, reivindicando los grandes valores de su historia yrecogiendo los múltiples aportes que le brinda la experiencia mundialcontemporánea su propio y autónomo camino. Nada de esto podrá, sin embargo, ser logrado, si olvidamos la esencia delmensaje de Ayacucho. Nuestra unión abrió el camino de nuestra libertad. Al cabode ciento cincuenta años, nuestra unión, es lo único que puede permitirnosconsolidar y ampliar ese legado inapreciable. Nuestros destinos nacionales soninterdependientes. Ninguno de nuestros países puede, por separado, culminar, nipreservar por siempre, sus grandes ideales. Únicamente, podremos prevalecer enla medida en que nos mantengamos solidarios y luchemos unidos, por la causamás alta de nuestros pueblos. Sólo de esa manera, podremos pagar, la ingentedeuda histórica que nos legó el pasado. Y sólo así podremos culminar lainconclusa tarea de hacer de nuestras naciones, Patrias: de libertad y de justicia. Grandes y singulares peligros nos asedian en la hora presente. Todosconfrontamos fundamentales problemas irresueltos. El viejo ímpetu de dominaciónde las grandes potencias, que hemos conocido muy bien a lo largo de nuestrahistoria, adopta hoy sutiles nuevas formas. Nuestras economías sufren el impacto 192
  • 193. de distintos y refinados mecanismos de penetración y de control. Nuestrasingentes riquezas naturales no son aún explotadas en beneficio directo y cabal denuestros pueblos. Formas diversas de influencia cultural distorsionan ydesdibujan el sentido de nuestra propia tradición; de nuestros valores; de nuestrapersonalidad histórica. Y al propio tiempo, poderosos intereses internacionalestratan de minar la paz y la unión de nuestros pueblos; estimulando el surgimientode rivalidades que nos enfrenten a hermanos contra hermanos. El hombrelatinoamericano, indaga por su propio rumbo en medio de todas estas múltiplesacechanzas y problemas. Y nuestros pueblos buscan en sus Gobiernos y en susdirigentes, la orientación necesaria y la indispensable decisión para enfrentarresueltamente, esta compleja realidad. Nosotros no podemos desoír esademanda; ni debemos eludir esa responsabilidad. Esta es la posición del Perú y de su Gobierno Revolucionario. Laentregamos, al veredicto y a la comprensión de los pueblos hermanos. Aldefenderla, somos consecuentes con el antiguo, ilustre, y vigoroso ideal, denuestros libertadores; de cuya grande, e inacabada obra, somos continuadores. Yal hacerlo, creemos rendir, el más alto testimonio de lealtad, al ejemplo preclaro yperdurable de quienes, al culminar la epopeya que nos hizo libres, entregaron susvidas por el mismo ideal que nosotros aquí estamos ahora defendiendo. El requisito para el desarrollo real de nuestros países y la consecución delos más altos ideales de sus pueblos es, sin duda alguna, el mantenimiento de lapaz. Por eso el Perú propuso, como parte principal de la Declaración deAyacucho, dos planteamientos concordantes con la esencia misma de unaposición pacifista. El primero de ellos se refirió a la necesidad de adoptar unapolítica general para limitar la adquisición de armamentos con fines bélicos quepermitiera derivar la mayor cantidad posible de recursos al desarrollo económico ysocial de nuestros países. El segundo planteamiento consistió en proponer que nuestros países,actuaran de manera conjunta, ante cualquier situación difícil, que pudiera afectarsu convivencia pacífica; y asumieran el compromiso de que, en caso de conflictoentre dos o más de ellos, los gobiernos de las otras naciones, actuaran de manerainmediata y directa, a través de sus Cancilleres y Ministros de Defensa, a fin derestablecer sin dilación alguna el imperio de la paz. Nuestra profunda adhesión a los ideales de paz y amistad entre nuestrospueblos inspiró estas propuestas peruanas. Las entregamos a la conciencia deAmérica Latina en la íntima convicción de que al hacerlo servíamos a la causamás alta de sus problemas. El primero de los planteamientos del Perú ha sido plenamente incorporadoen la Declaración de Ayacucho lo mismo que parte sustantiva del segundo. Losperuanos sentimos alta complacencia porque tal haya sido el resultado de nuestragestión en torno a problemas que juzgamos fundamentales. 193
  • 194. El Perú considera indispensable concretar lo antes posible, mediante laadopción de medidas específicas, los planteamientos principistas contenidos en laDeclaración, particularmente en lo que se relaciona al problema crucial dela limitación de adquisición de armamentos con fines bélicos agresivos. 194
  • 195. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICASSIGLAS Y ABREVIATURAS QUE SE USAN (por orden de aparición)D : DiscursoCADE : Conferencia Anual de EjecutivosVLVR : Velasco: La voz de la RevoluciónII : Segundo TomoI : Primer TomoE : EntrevistaONI : Oficina Nacional de InformaciónCAEM : Centro de Altos Estudios MilitaresEOFAP : Escuela de Oficiales de la Fuerza Aérea del PerúFF.AA. : Fuerzas ArmadasCEPAL : Comisión Económica para América LatinaBID : Banco Interamericano de DesarrolloP. del G.R. : Política del Gobierno RevolucionarioLA : Latino AmericanoM. : MensajeCNA : Confederación Nacional AgrariaCIECC : Consejo Interamericano p ara la Educación, la Ciencia y la CulturaCIAA : Consejo Internacional de AmericanistasSIP : Sociedad Interamericana de PrensaCIMP : Centro de Instrucción Militar del PerúIPC : Internacional Petroleum Company 195
  • 196. I. LA REVOLUCION PERUANA D: 21.1.74 ( Visita del General Torrijos ) Su autonomía conceptual D: 28. 7.73 ( Mensaje a la Nación ) D: 3.10.73 ( Aniversario d la Revolución ) D: 19. 9.73 ( Visita del Presidente de Rumana ) D: 15.11.70 ( CADE 70—VLVR. H—11/12 ) D: 29.7.74 ( Almuerzo Comando Conjunto ) El nuevo ordenamiento económico — político y el modelo societal D: 15.11.70 ( CADE 70—VLVR. H—9/14 ) D: 28. 7.69 ( Mensaje a la Nación — VLVR. 1 — 76/77 ) D: 5.74 ( Revista O’Globo —Brasil ) Democracia, humanismo y revolución D: 11.10.69 ( Manifestación de Chiclayo — VLVR. 1 — 142/3) D: 3.10.73 ( Aniversario de la Revolución ) D: 3.74 ( Revista Actualidad Pastoral - Argentina ) Revolución, moral social y conciencia política D: 28. 7.72 ( Mensaje a la Nación. VLVR. II — 369/70 ) D: 17.12.70 ( Solidaridad Institucional — VLVR. II — 48 ) D: 9.10.71 ( Día de la Dignidad —VLVR. II — 261 ) D: 3.10.70 ( Aniversario de la Revolución — VLVR. l — 274/5 ) D: 17.12.70 ( Solidaridad Institucional —VLVR. II —49 ) D: 21. 6.71 ( Día del Campesino — VLVR. II — 91 ) D: 1.10.71 ( Manifestación de Tacna : VLVR. II — 219 ) D: 28.7.71 ( Mensaje a la Nación - VLVR. II - 109 ) D: 9.10.71 ( Día de la Dignidad - VLVR. II - 267/8 ) D: 9.12.70 ( Día del Ejercito - VLVR. II - 42 ) D: 3.10.69 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. I - 105/6 ) D: 2.10.71 ( Manifestación de Moquegua - VLVR. II. 228 ) D: 3.10.69 ( Aniversario do la Revolución - VLVR. I - 105 ) D: 28. 7.70 ( Mensaje a la Nación - VLVR. I - 229 ) D: 11.10.69 ( Manifestación de Trujillo - VLVR. I - 159 ) D: 26.10.69 ( CADE 69 - VLVR. I - 171 ) D: 19.11.70 ( Apoyo de empresario de la Revolución - VLVR II - 34 196
  • 197. II. LAS FUERZAS ARMADAS Y LA REVOLUCION El Ejército 21.12.71 ( Revista ONI. Pág. 53 ) La Marina 23.12.71 ( Revista ONI. Pág. 66 ) La Fuerza Aérea 20.12.71 ( Revista ONI. Pág. 67 ) Las Fuerzas Policiales 27.12.71 ( Revista ONI. Pág. 70 ) EL CAEM D: 19.12.69 ( Clausura CAEM - VLVR. I - 181/2 )III. GOBIERNO, PUEBLO Y FUERZA ARMADA La fuerza armada, ¿por qué? D: 1.10.71 ( Manifestación de Tacna - VLVR. II. - 214 ) D: 7.11.68 ( Entrega de Pabellón Nacional - VLVR. I - 7 ) D: 23.12.70 ( Clausura EOFAP - VLVR. II. - 60 ) D: 9.10.71 ( Día de la Dignidad - VLVR. 11 - 264 ) D: 28. 7.70 ( Mensaje a la Nación - VLVR. 1 - 252 ) Nuestro propósito y compromiso D: 15.11.70 ( CADE 70 - VLVR. II - 8 ) D: 28. 7.69 ( Mensaje a la Nación - VLVR. 1 - 60 ) D: 24. 6.69 ( Promulgación Ley de Reformo Agraria - VLVR 1 - 44 ) D: 8.10.69 ( Manifestación de Piura - VLVR. 1 - 115 ) D: 9.10.74 ( Día de la Dignidad ) D: 29. 7.72 ( Almuerzo a las FF.AA. - VLVR. II - 377 ) D: 28.7. 70 ( Mensaje e la Nación - VLVR. I. 222) D: 28. 7.72 ( Mensaje a la Nación - VLVR. II - 370 ) D: 6.4. 70 ( VI Congreso LA de Industriales VLVR. I - 215 ) Nuestra segunda independencia D: 29. 7. 74 ( Almuerzo a los Comandos Conjuntos de FF.AA. y P. ) D: 9.12.70 ( Día del Ejercito - VLVR. II - 39 ) D: 8. 9. 70 ( Sesquicentenario desembarco Paracas - VLVR. I. -264) 197
  • 198. Un gobierno para los de abajoD: 27. 9.71 ( Manifestación de Cuzco - VLVR. II - 175/6 )D: 30. 9.71 ( Manifestación de Puno - VLVR. II - 207/8 )D: 8.10.69 ( Manifestación de Piura - VLVR. I - 117 )D: 28. 7.70 ( Mensaje a la Nación - VLVR. I - 219 )D: 8.10.69 ( Manifestación de Piura - VLVR. I. - 115 )D: 24. 6.69 ( Ley de Reforma Agraria - VLVR. I. - 51 )D: 3.10.71 (Aniversario de la Revolución - VLVR. II. - 243)Lo que nunca antes se hizoD: 30. 9.71 ( Manifestación de Puno - VLVR. II - 207 )D: 29. 7.72 ( Almuerzo FF.AA.- VLVR. II - 375/6/9 )La tarea de gobernarD: 24. 6.69 ( Ley de Reforma Agraria - VLVR. I - 44 )D: 9.12.70 ( Día del Ejercito - VLVR. II. - 43/4 )D: 17.12.70 ( Solidaridad Institucional - VLVR. II - 50 )D: 23.12.70 ( Clausura de EOFAP - VLVR. II - 59 )Lo que somos y nuestra legitimidadD: 28. 7.71 ( Mensaje a la Nación - VLVR. II - 140/1 )D: 21.12.70 ( Clausura Escuela Naval - VLVR. II - 54 )D: 28. 7.71 ( Mensaje a la Nación - VLVR. II - 140 )D: 24. 6.69 ( Ley de Reforma Agraria - VLVR. I - 46 )D: 3.10.69 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. I - 93 )D: 8.10.69 ( Manifestación de Piura VLVR. I - 118)D: 28. 7.69 ( Mensaje a la Nación - VLVR. I -70 )D: 9.10.71 ( Día de la Dignidad - VLVR. II - 264 )Un equipoD: 24. 6.71 ( Día del Campesino - VLVR. II - 91/2 )D: 3. 4.70 ( Asociación de Oficiales en Retiro VLVR. I - 199 )D: 3.10.69 ( Aniversario de la Revolución VLVR. I - 91 )D: 9.12.70 ( Día del Ejercito VLVR. II - 40/1 )D: 23. 7.72 ( Día de la Aviación Militar - VLVR. II - 336 )Un nuevo estiloD: 28. 9.71 ( Municipalidad del Cuzco - VLVR. II - 185 )D: 27. 9.71 ( Manifestación del Cuzco - VLVR. II - 175 )D: 3.10.70 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. - 270 )D: 3.10.69 ( Aniversario do la Revolución - VLVR. - 92 ) 198
  • 199. D: 24 .6.71 ( Día del Campesino - VLVR. II - 103 )D: 17.12.70 ( Solidaridad Institucional - VLVR. II - 47 )D: 9.12.70 ( Día del Ejército - VLVR. II - 43 )Hasta cuándoD: 24. 6.71 ( Día del Campesino - VLVR. II - 104 )D: 29. 9.71 ( Municipalidad de Juliaca - VLVR. II - 191/2 )D: 20.3.70 ( Identificación de FF.AA. y P con el Gob. - VLVR. II- 192 )D: 28.7.69 ( Mensaje a la Nación - VLVR. I - 180 )D: 20.3.70 ( Identificación de FF.AA. y P con el Gob.- VLVR. I - 192 )D: 29.7.74 ( Almuerzo Comando Conjunto)D: 3.10.69 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. I - 103 )El Plan de GobiernoD: 29. 7.74 ( Almuerzo, Comando Conjunto )D: 28.7.74 ( Mensaje a la Nación )D: 29. 7.74 ( Almuerzo Comando Conjunto )D: 28. 7.74 ( Mensaje a la Nación )Pueblo y Fuerza ArmadaD: 7.11.68 ( Entrega del Pabellón Nacional -VLVR. I - 9 )D: 28. 7.69 ( Mensaje a la Nación - VLVR. I - 59 )D: 8.10.69 ( Manifestación de Piura — VLVR. I - 115 )D: 30.9.71 ( Manifestación de Puno - VLVR. II - 210 )D: 11.10.69 ( Manifestación de Trujillo VLVR. I - 158 )D: 11.10.69 ( Manifestación de Chiclayo - VLVR. I - 147 )D: 9.10.74 ( Aniversario de la Revolución y Día de la Dignidad )D: 28.7.69 ( Mensaje a la Nación - VLVR. I - 59 )D: 29.7.72 (Almuerzo a las FF.AA. VLVR. II - 376)Civiles y MilitaresD: 3.10.69 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. I - 107 )D: 9.10.74 ( Aniversario de la Revolución y Día de la Dignidad )D: 1.10.71 ( Manifestación de Tacna - VLVR. II - 219 )D: 29.7.72 ( Almuerzo a las FF.AA. - VLVR. II - 378 )D: 24.6.69 ( Ley de Reforma Agraria - VLVR. I - 54 )D: 1.10.71 ( Manifestación de Tacna - VLVR. II - 213/4 )D: 3.10.69 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. I - 106/7 )D: 28.7.70 ( Mensaje a la Nación - VLVR. I - 227/8 ) 199
  • 200. IV. DESARROLLO Y REVOLUCIÓN Desarrollo y Proceso Revolucionario D: 28.10.71 ( II Reunión del Grupo de los 77 - VLVR. II - 282 ) D: 14. 4.69 ( XIII Sesión de la CEPAL -VLVR. I - 35 ) D: 3.10.69 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. I - 104 ) D: 14. 4.69 ( XIII Sesión de la CEPAL - VLVR. I - 35 ) D: 3.10.69 (Aniversario de la Revolución - VLVR. I - 104 ) D: 14. 4.69 ( XIII Sesión de la CEPAL - VLVR. I - 36 ) D: 22.12.71 ( Clausura CAEM - VLVR. II - 312 ) D: 3.10.70 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. I - 278 ) D: 22.12.71 ( Clausura del CAEM - VLVR. II - 311 ) D: 28.7.71 ( Mensaje a la Nación - VLVR. II - 120 ) Desarrollo Crecimiento Económico y Transformaciones Estructurales D: 21.11.71 ( CADE 71 - VLVR. II - 294/5/6 ) D: 22.12.71 ( Clausura del CAEM . VLVR. II - 312 ) D: 24.6.71 ( Día del Campesino - VLVR. II - 96/7 ) D: 10.5.71 ( XII Asamblea del BID - VLVR. II - 71 ) D: 30.9.72 ( Manifestación de Pucallpa -VLVR. II - 386 ) Desarrollo y Estado D: 10.5.71 ( XII Asamblea del BID - VLVR. II - 82/3 Desarrollo y Planificación D: 30.9.72 ( Manifestación de Pucallpa - VLVR. II - 388/9 ) D: 30.9.72 ( Manifestación de Pucallpa - VLVR. II - 386 ) D: 30.9.72 ( Manifestación de Pucallpa - VLVR. II - 384 ) Desarrollo y Financiación D: 10.5.71 ( XII Asamblea del BID - VLVR. II - 84/6 ) D: 28.7.69 ( Mensaje a la Nación - VLVR. I - 64/5 ) D: 10.5.71 ( XII Asamblea del BID - VLVR. II - 85/6/7 ) D: 10.5.71 ( XII Asamblea del BID - VLVR. II - 84 ) Desarrollo o Industrialización D: 14. 2.69 ( II Congreso de Industrias Manufactureras, ONI. II - 84 ) D: 6.4.70 ( VI Congreso LÁ. de Industriales VLVR. 1 - 211/2 ) D: 26.10.69 ( CÁDE 69 - VLVR. I - 163/70 ) D: 21.11.71 ( CADE 71 -VLVR. II - 293 ) D: 21.11.71 ( CADE 71 - VLVR. II - 292 /3 ) 200
  • 201. Desarrollo, Desocupación y Subempleo D: 19.11.72 (CADE 72 Revista P. del G.R. ONI. X - 104/5 )V. LA REFORMA AGRARIA D: 11.10.69 ( Manifestación de Trujillo - VLVR. I - 155 ) D: 11.10.69 ( Manifestación de Chiclayo - VLVR. I - 138 ) D: 11.10.69 ( Manifestación do Chiclayo - VLVR. I - 137 ) Autenticidad y naturaleza concepcional D: 11.10.69 ( Manifestación de Chiclayo - VLVR. I - 143 ) D: 28.7.69 ( Mensaje a la Nación - VLVR. I - 75 ) D: 2.10.71 ( Manifestación de Moquegua VLVR. II - 226 ) La Ley D: 24. 6.69 ( Ley de Reforma Agraria - VLVR. I - 46/7/8 ) D: 24.6.69 ( Ley de Reforma Agraria - VLVR. I - 50 ) D: 3.10.71 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. II - 239 ) D: 24 6.69 ( Ley de Reforma Agraria - VLVR. I - 43) D: 26.10.69 ( CADE 69 - VLVR. I - 165 ) D: 28.7.69 ( Mensaje a la Nación - VLVR. I - 67 ) D: 28.7.69 ( Mensaje a la Nación - VLVR. I - 82 ) Su aplicación D: 11.10.69 ( Manifestación de Chiclayo - VLVR. I - 137/8 ) D: 11.10.69 ( Manifestación de Trujillo - VLVR. I - 157/8 ) D: 11.10.69 ( Manifestación de Chiclayo - VLVR. I - 146 ) D: 11.10.69 ( Manifestación de Chiclayo - VLVR. I - 145 ) D: 11.10.69 ( Manifestación do Trujillo - VLVR. I - 154) D: 24. 6.71 ( Día del Campesino - VLVR. II - 94/5/6 ) D: 28. 7.71 ( Mensaje a la Nación - VLVR. II - 110/111 ) Los bonos D: 24. 6.69 ( Ley de Reforma Agraria - VLVR. I - 48/9 ) El Tribunal Agrario D: 28.7.70 (Mensaje a la Nación - VLVR. I - 237/8 ) 201
  • 202. Una nueva fisonomía D: 28.7.71 ( Mensaje a la Nación - VLVR. II - 111 ) D: 28.7.71 ( Mensaje a la Nación - VLVR. II - 110 ) D: 28.7.72 ( Mensaje a la Nación - VLVR. II - 367 ) Reforma Agraria y Participación D: 28.7.71 (Mensaje a la Nación - VLVR. II - 112/3 ) D: 28.7.70 (Mensaje a la Nación - VLVR. I - 239 ) Lo que queda por hacer D: 24.6.69 ( Ley de Reforma Agraria - VLVR. I - 43 ) D: 24.6.69 ( Ley de Reforma Agraria - VLVR. I - 53 ) D: 2.10.71 ( Manifestación de Moquegua - VLVR. II - 226/7 ) D: 24.6.69 ( Ley de Reforma Agraria - VLVR. I - 43 ) D: 11.10.69 ( Manifestación de Trujillo - VLVR. I - 155/6 ) D: 27.9.71 ( Manifestación del Cuzco - VLVR. II - 176/7 ) D: 24.6.69 ( Ley de Reforma Agraria - VLVR. I - 51/2 ) D: 27.9.71 ( Manifestación del Cuzco - VLVR. II - 176/7 ) Campesinos y Técnicos D: 28.7.71 ( Mensaje a la Nación - VLVR. II - 113/4/5 ) La Confederación Nacional Agraria D: 9.10.74 ( Aniversario de la Revolución y Día de la Dignidad ) M: 28. 9.74 ( Instalación del Congreso de la CNA ) D: 9.10.74 ( Aniversario de la Revolución y Día de la Dignidad )VI. COMUNIDAD LABORAL, PROPIEDAD SOCIAL Y ESTADO D: 28.7.74 ( Mensaje a la Nación ) La Comunidad Industrial D: 15.11.70 (CÁDE 70 - VLVR. II - 24 ) D: 15.11.70 (CADE 70 - VLVR. II - 22/3 ) D: 28.7.70 ( Mensaje a la Nación - VLVR. I - 249/50 ) Las Empresas Estatales D: 9.10.74 ( Aniversario de la Revolución y Día de la Dignidad ) 202
  • 203. La Propiedad Social D: 3.10.73 ( Aniversario de la Revolución ) E: 24.12.73 ( Revista Panorama Internacional - Argentina ) 0: 3.10.73 ( Aniversario de la Revolución ) E: ( Revista Le Monde - Francia ) D: 3.10.73 ( Aniversario de la Revolución )VII. LA REVOLUCION Y EL EJERCICIO DE LA POLITICA D: 9.12.70 ( Día del Ejercito - VLVR. II - 44 ) D: 9.12.70 ( Día del Ejercito - VLVR. II - 43 ) D: 26.10.69 ( CADE 69 - VLVR. I - 163 ) D: 9.10.71 ( Día de la Dignidad - VLVR. II - 267 ) D: 2.10.71 ( Manifestación de Moquegua - VLVR. II - 226 ) D: 3.10.69 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. I - 95/6 ) En lo Económico D: 28.7.72 ( Mensaje a la Nación - VLVR. II - 367/8 ) D: 28.7.70 ( Mensaje a la Nación - VLVR. I - 245/6 ) D: 3.10.71 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. II - 240 ) D: 28. 7.72 ( Mensaje a la Nación - VLVR. II - 368 ) D: 28. 7.70 ( Mensaje a la Nación - VLVR. I - 246/7 ) D: 28. 7.71 ( Mensaje a la Nación - VLVR. II - 127) D: 3.10.70 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. I - 284 ) D: 3.10.72 ( Manifestación de Iquitos - VLVR. II - 396 ) M: 4.11.74 ( VIII Congreso Mundial de Minería ) D: 28. 7.69 ( Mensaje a la Nación - VIVR. I - 72/3 ) D: 28. 7.69 ( Mensaje a la Nación - VLVR. I - 71 ) D: 28. 7.72 ( Mensaje a la Nación - VLVR. II - 360/1/ 2 ) D: 9.12 .71 ( Aniversario Batalla de Ayacucho Revista ONI. 20 ) En lo cultural y educativo D: 8.2.71 ( II Reunión del CIECC - VLVR. II - 71 ) D: 8.8.70 ( Clausura del XXXIX CIAA - VLVR. I - 259 ) D: 8.8.70 ( Clausura del XXXIX CIAÁ. VLVR. I - 258/9 ) D: 8.2.71 ( II Reunión del CIECC - VLVR. II - 65/71 ) En nuestras relaciones internacionales D: 3.10.72 ( Manifestación de Iquitos - VLVR. II - 397 ) D: 24.6.69 ( Ley de Reforma Agraria - VLVR. I - 53 ) D: 31.1.69 ( CIMP. VLVR. I - 17 ) D: 28.7.72 ( Mensaje a la Nación - VLVR. II - 356 ) D: 3.10.71 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. II - 242/3 ) 203
  • 204. D: 31.1.69 ( CIMP - VLVR. I - 17/8 ) D: 28.7.72 ( Mensaje a la Nación - VLVR. II - 346 ) D: 28.7.69 ( Mensaje a la Nación - VLVR. I - 65 ) D: 28.7.71 ( Mensaje a la Nación - VLVR. II - 123/4 ) D: 20.6.72 ( Inauguración del Edificio del Acuerdo de Cartagena - VLVR. II - 327/8 ) D: 28.7.69 ( Mensaje a la Nación - VLVR. I - 62/3/4/ ) D: 3.10.71 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. II - 243 ) D: 28.7.70 ( Mensaje a la Nación - VLVR. I - 232 ) D: 28.7.72 ( Mensaje a la Nación - VLVR. II 363 ) D: 28.10.71 ( Sesión Inaugural del Grupo 77 - VLVR. II - 277 ) D: 3.10.70 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. I - 285 )VIII. PARTICIPACIÓN, MOVILIZACIÓN SOCIAL Y TRANSFERENCIA DEL PODER Qué es, para qué, cómo D: 28. 7.74 ( Mensaje a la Nación ) De quiénes D: 3.10.70 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. I - 280/1 ) D: 3.10.70 ( Aniversario da la Revolución - VLV. I - 276/7 ) D: 28.7.70 ( Mensaje a la Nación - VLVR. I - 250/1/2 ) D: 3.10.70 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. Í - 286 ) D: 27.9.71 ( Manifestación del Cuzco - VLVR. II - 181 ) D: 3.10.70 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. I - 279/80 ) El SINAMOS D: 28.7.71 ( Mensaje a la Nación - VLVR. II - 120/1 ) D: 24.6.71 ( Día del Campesino - VLVR. II - 101 ) D: 29.9.71 ( Municipalidad de Juliaca - VLVR. II - 200 ) D: 29.9.71 ( Municipalidad de Juliaca - VLVR. II - 193 ) D: 28.7.71 ( Mensaje a la Nación - VLVR. II - 121 ) D: 28.7.72 ( Mensaje a la Nación - VLVR. II - 359/60 )IX. PARTIDO, SINDICATOS Y REVOLUCIÓN Pluralismo, militancia y partido E: 25.2.74 ( Revista Visao - Brasil ) D: 28.7.73 ( Mensaje a la Nación ) E: 25.2.74 ( Revista Visao - Brasil ) 204
  • 205. Partidos y Revolución D: 7.6.73 ( Mensaje en Reencuentro con el Pueblo ) D: 7.10.71 ( Manifestación Popular de Lima - VLVR. II - 254 ) D: 28.7.70 ( Mensaje a la Nación - VLVR. I - 219/20 ) D: 3.10.71 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. II - 235 ) D: 28.7.71 ( Mensaje a la Nación - VLVR. II - 123 ) Sindicatos y Revolución D: 24.6.71 ( Día del Campesino - VLVR. II - 97) D: 11.10.69 ( Manifestación de Chiclayo - VLVR - I - 145 ) D: 28.7.71 ( Mensaje a la Nación - VLVR. II - 117 ) D: 11.10.69 ( Manifestación do Chiclayo - VLVR. I - 145 ) D: 11.10.69 ( Manifestación de Trujillo - VLVR. I - 156 ) X. UNIVERSIDÁD Y REVOLUCIÓN La construcción de la libertad D: 30.7.71 ( Universidad de San Marcos- VLVR. II - 147/8/9/50) Critica y discrepancia D: 30.7.71 ( Universidad de San Marcos - VLVR. II - 150/1 ) D: 23.7.70 ( Mensaje a la Nación - VLVR. I - 221 ) D: 30.7.71 ( Universidad de San Marcos - VLVR. II - 153 ) D: 28.7.72 ( Mensaje a la Nación - VLVR. II - 354 ) Crisis, nueva ley y participación real D: 30.7.71 ( Universidad de San Marcos - VLVR. II - 151/2 ) E: 23.2.74 ( Revista Visco - Brasil ) Universidad y heterodoxia D: 19.9.69 ( Clausura CAEM - VLVR. I - 183/4 ) D: 24.6.71 ( Día del Campesino - VLVR. II - 91 ) D: 19.9.69 ( Clausura del CAEM - VLVR. I - 185) D: 22.12.71 ( Clausura del CAEM - VLVR. II - 305/6 ) D: 8.8.70 ( Clausura del XXXIX Congreso CIÁA - VLVR. I - 257 )XI. PRENSÁ Y REVOLUCIÓN La distorsión de la verdad D: 28.7.73 ( Mensaje a la Nación ) 205
  • 206. Hacia una auténtica libertad de expresión D: 28.7.74 ( Mensaje a la Nación ) D: 29.7.74 ( Almuerzo Comando Conjunto ) D: 28.7.74 ( Mensaje a la Nación )XII. MORALIZACIÓN Y MORALIDAD D: 28.7.69 ( Mensaje a la Nación - VLVR. I - 69) Una naturaleza institucional distinta D: 15.11.70 ( CADE 70 VLVR. II - 8 ) D: 24.6.71 ( Día del Campesino - VLVR. II - 94 ) D: 17.12.70 ( Solidaridad Institucional - VLVR. II - 47 ) D: 27.8.71 ( Almuerzo, Fuerzas Policiales -VLVR. II - 158/9/60 ) Una justicia ágil y veraz D: 28.7.70 ( Mensaje a la Nación - VLVR I - 240 ) D: 3.10.71 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. II - 244 ) D: 28.7.70 ( Mensaje a la Nación - VLVR. I - 240 ) D: 28.7.71 ( Mensaje a la Nación - VLVR. II - 133) Las autoridades D: 28.9.71 ( Municipalidad del Cuzco - VLVR. II - 185/6 ) Los servidores públicos D: 3.10.70 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. I - 277/8 ) La Contraloría General D: 28.7.71 ( Mensaje a la Nación - VLVR. II - 131/2/3 )XIII. LA CONTRAREVOLUCIÖN Su verdadera causa, su estrategia D: 28.7.73 ( Mensaje a la Nación ) Los Argumentos para el ataque D: 28.7.73 ( Mensaje a la Nación ) D: 3.10.69 ( Aniversario do la Revolución - VLVR. I - 103/4 ) D: 28.7.69 ( Mensaje a la Nación - VLVR. I - 86 ) D: 3.10.59 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. I - 92 ) D: 11.10.69 ( Manifestación do Chiclayo - VLVR. I - 139 ) 206
  • 207. D: 28.7.73 ( Mensaje a la Nación)D: 3.10.69 ( Aniversario do la Revolución - VLVR. I - 97/8 )D: 28.7.73 ( Mensaje a la Nación )Dónde están y quiénes son los enemigos de la revoluciónD: 3.10.72 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. II - 399/400/1 )D: 27.9.71 ( Manifestación del Cuzco - VLVR. II - 178/9 )D: 28.7.71 ( Mensaje a la Nación - VLVR. II- 139 )D: 27.8.71 ( Almuerzo, Fuerzas Policiales - VLVR. II - 160/1 )D: 30.9.71 ( Manifestación de Puno - VLVR. II- 206 )D: 3.10.72 ( Manifestación de Iquitos - VLVR. II 401/2 )D: 30.9.71 ( Manifestación de Puno - VLVR. II —207 )Prensa y contrarrevoluciónD: 22.12.71 ( Clausura del CAEM - VLVR. II - 306/7/8/9/10 )La SIP y el intervencionismoD: 9.10.74 ( Aniversario de la Revolución y Día da la Dignidad )Oligarquía y contrarrevoluciónD: 3.10.69 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. I – 101)D: 3.10.69 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. I – 100)D: 11.10.69 ( Manifestación de Trujillo – VLVR. I – 154 )D: 3.10.69 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. I – 102/5 )D: 3.10.69 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. I – 102/4 )D: 20.3.70 ( Identificación de FF.AA. y P. con el Gobierno - VLVR. I – 192/3 )D: 3.10.70 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. I – 273 )D: 11.10.69 ( Manifestación de Trujillo – VLVR. I – 153 )D: 11.10.69 ( Manifiesto de Chiclayo – VLVR. I – 140 )D: 3.10.71 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. II – 233 )D: 8.10.69 ( Manifiesto de Piura – VLVR. I – 115 )D: 3.10.70 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. I – 269 )D: 20.3.70 ( Identificación de FF.AA. y P. con el Gobierno - VLVR. I – 193/4 )D: 3.10.69 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. I – 101/2/3 )D: 8.10.69 ( Manifiesto de Piura – VLVR. I – 114/5 )D: 9.10.69 ( Día de la Dignidad, Trujillo – VLVR. I – 130 )D: 3.10.70 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. I – 278/9 )D: 3.10.70 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. I – 273 )D: 8.10.69 ( Manifiesto de Piura – VLVR. I – 118 )D: 28.7.69 ( Mensaje a la Nación - VLVR. I - 67 )D: 3.10.69 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. I – 96/7)D: 28.7.69 ( Mensaje a la Nación - VLVR. I – 67/8 )D: 3.10.69 ( Aniversario de la Revolución - VLVR. I – 100 )D: 29.9.71 (Municipalidad de Juliaca – VLVR. II – 199/200 ) 207
  • 208. XIV. ANTI-IMPERIALISMO Y REVOLUCIÓN D: 1.9.71 (Visita, Salvador Allende – VLVR. II – 165/6 ) D: 20.6.72 (Inauguración del Edificio del Acuerdo de Cartagena – VLVR. II – 323 ) IPC: Reivindicación y dignidad D: 9.10.69 (Día de la Dignidad – VLVR. I – 132/3 ) D: 9.10.69 (Día de la Dignidad – VLVR. I – 132 ) D: 3.10.72 (Manifestación de Iquitos – VLVR. II – 396 ) D: 9.10.71 (Día de la Dignidad – VLVR. II – 261/2 ) D: 9.10.69 (Día de la Dignidad – VLVR. I – 125/6/7/8 ) D: 9.10.69 (Día de la Dignidad – VLVR. I – 127 ) D: 6.2.69 (Mensaje a la Nación – Cobros IPC. VLVR. I – 25/6 ) D: 28.7.69 (Día de la Dignidad – VLVR. I – 62 ) D: 31.1.69 (CIMP, VLVR. I – 15 ) 200 Millas: Soberanía D: 28.7.70 (Mensaje a la Nación VLVR. I – 234 ) D: 8.2.71 (II Reunión del CIECC – VLVR. II – 70/1 ) D: 20.6.72 (Inauguración del Edificio del Acuerdo de Cartagena – VLVR. II – 323 ) D: 9.10.69 (Día de la Dignidad – VLVR. I – 125 ) La Cerro: Voluntad anti-imperialista y emancipadora M: 1.1.74 (Expropiación de la Cerro ) Anti-imperialismo y recursos naturales D: 3.11.74 (VIII Congreso Mundial de Minería ) Anti-imperialismo y seguridad D: 23.12.70 (Clausura EOFAP - VLVR. II – 60 ) D: 9.10.70 (Día de la Dignidad – VLVR. II – 264 ) D: 14.4.69 (XIII Período de Sesiones de la CEPAL– VLVR. I – 37) D: 20.12.71 (Clausura EOFAP - Revista ONI – 64 ) Perú, Tercer Mundo y anti-imperialismo D: 28.10.71 (II Reunión del Grupo de los 77 - VLVR. II – 273/4/5/6/7/8/9/280/287 ) 208
  • 209. D: 28.7.69 (Mensaje a la Nación VLVR. I – 64 ) D: 28.10.71 (II Reunión del Grupo de los 77 - VLVR. II – 286/7 ) D: 28.10.71 (II Reunión del Grupo de los 77 - VLVR. II –281 )XV. REVOLUCIÓN, INTEGRACIÓN Y NO ALINEAMIENTO Nuestra vocación unionista D: 20.6.72 (Inauguración del Edificio del Acuerdo de Cartagena – VLVR. II – 319/20/1/2/8 ) D: 14.4.69 (XIII Período de Sesiones de la CEPAL – VLVR. I – 38 ) D: 20.6.72 (Inauguración del Edificio del Acuerdo de Cartagena – VLVR. II – 326/7 ) D: 20.6.72 (Inauguración del Edificio del Acuerdo de Cartagena – VLVR. II – 322/3/4/5 ) Nuestro no alineamiento D: 7.7.73 (Mensaje en Reencuentro con el Pueblo ) D: 20.9.73 (Visita del Presidente de Rumanía ) Nuestra fidelidad al legado de Ayacucho D: 9.12.74 (Firma Declaración de Ayacucho ) 209
  • 210. 210