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Mas alla de lo radical, por Gene Edward
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Mas alla de lo radical, por Gene Edward

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  • 1. 1 Mas allá de lo Radical EL PROPÓSITO DE ESTE LIBRO: ¡Este libro es para Cristianos que quieren vida de iglesia! Pero no vida de iglesia que sea peligrosa para tu salud. Vas a leer una serie de capítulos que te darán un punto de vista totalmente nuevo de la vida en la iglesia en el primer siglo. Es un bello cuadro de las trampas actua- les. Un cuadro de libertad. Una libertad increíble. Que las cosas que leas canten a tu corazón. Este libro fue escrito específicamente para Cristianos en las Islas Británicas. Gene Edwards La mayoría de las cosas que nosotros los Protestantes, Evangélicos, Metodistas, Bautistas, Presbiterianos y en general los cristianos de cualquier denominación prac- ticamos tuvieron sus comienzos mucho después del primer siglo. Ninguna de ellas dieron comienzo con pensamiento alguno de ser bíblico. Nadie estaba pen- sando en la Palabra de Dios cuando empezaron estas prácticas. Después de leer donde comenzaron estas prácticas y cuán poco bíblicos son, si entonces deseas volver a los caminos del primer siglo, tendrás que ir más allá de lo radical. Agárrese y no se menee, porque todo lo incluido en esta lista es defendido como "claramente enseñado en la Palabra de Dios." Sin embargo cada práctica en esa lista comenzó de una manera muy rara, y bastante des- pués del primer siglo. ¡Ahora, hoy, por alguna extraña razón, nos las hemos apañado para encontrar a cada una de ellas en la Escritura! Averiguar de donde provienen estas prácticas puede ayudar a que entiendas por qué estamos en el lío en el que estamos. Después de eso debes encarar otra pre- gunta. ¿Qué pregunta? Una que florecerá de tu propio cora- zón. Empecemos primero por ver CÓMO ERAN LAS CO- SAS EN LA IGLESIA QUE ESTABLECIÓ JESÚS para luego descubrir que TODO LO QUE HACEMOS NO ES BÍBLICO y que DEBEMOS VOLVER AL MODELO DE LA IGLESIA PRIMITIVA. Capítulo 1 Para eso tenemos que empezar por estudiar la FUNDACIÓN SUICIDA DE IGLESIAS Si eres un laico, lo que sigue puede que sea el capítulo que más altere tu vida de todos los que hayas leído. LA FORMA EN QUE SE FUNDABAN LAS IGLESIAS Señores y señoras, he aquí la forma de fundar igle- sias del primer siglo. O mejor dicho: un estudio de los caminos suicidas de Dios, al estilo del primer siglo. Ah, por cierto, todo esto se encuentra en la Escritura. Mientras vayas leyendo, date cuanta si esto es algo con lo que estás familiarizado. Para ver como fueron levantadas cada una de las iglesias, al estilo del primer siglo, debemos mirar al fundador de iglesias itinerante. Ese hombre está ahí para fundar una iglesia. ¡Fundar una iglesia en una ciudad y largarse! Se marcha de tal manera que deja la iglesia al completo en manos de toda la iglesia. Se abandona por completo a la iglesia para que se hunda o nade. ¿Es esto realmente real? ¿Ocurrió precisamente de esta manera? Sería mejor que la pregunta fuera for- mulada así: ¿"Cómo es que se nos metió la idea de su- poner que ocurriría de otra forma?" ¿Hay algo más aparte de esto en la Escritura... o en la historia? Aquí está la primera escena. Pablo y Bernabé de- jando Antioquía y dirigiéndose a la isla de Chipre. Desde allí se dirigen a las regiones de Galacia. La siguiente escena importante es cuando Pablo y Silas están dejando Antioquía y dirigiéndose hacia Grecia para fundar iglesias. La gran escena final es Pablo dirigiéndose a fundar una iglesia en Efeso. Estamos a punto de ver algo increíblemente radical que, sin embargo, ¡es más fácil de ver que tu propia nariz! No obstante, les apuesto todo a que ningún pas- tor “oficial” ha predicado sobre el tema que viene a continuación. (¡Si lo hubiera hecho, y viviera para lo que ha predicado, con probabilidad que perdió su em- pleo!) Los pasajes a los cuáles estas a punto de mirar sir- ven para ilustrar como podemos leer el Nuevo Testa- mento y no ver lo que es obvio. Así eran las cosas en el Siglo Uno. (Cierto, las escenas se desenvuelven crono- lógicamente.) En los dos primeros viajes de Pablo ocho iglesias fueron levantadas. Todas las salidas se produjeron en unos cuatro meses con una excepción. En cinco de es- tos viajes se le expulsó de la ciudad. En dos de ellos, se fue voluntariamente tras una corta estancia. En Corinto
  • 2. 2 permaneció dieciocho meses. (Mire a cualquier índice / perfil cronológico de este periodo de tiempo). Dos hombres son enviados por el Espíritu Santo para fundar iglesias (no para ganar almas, te advierto, sino para fundar iglesias) entre los Gentiles. Estos dos hombres son Pablo y Bernabé. Observa lo que hacen. El enfoque puede observarse en letra cursiva. • Los dos hombres dejan Antioquía (de Siria), y van a Chipre. Hechos 13:4 • Pablo y Bernabé se quedan un mes en Chipre y se van. Hechos 13:13 • Los dos hombres van a una ciudad llamada Antio- quía de Pisidia (ciudad donde nunca nadie ha oído el nombre de Jesucristo). Fundan una iglesia en es- ta ciudad y tras cuatro meses, dejan la iglesia de Antioquía de Pisidia, abandonando por completo esta nueva, joven y frágil iglesia. Te recuerdo que después de cuatro meses, ¡se van ! Hch 13:14, 50 • Seguidamente, Pablo y Bernabé se dirigen a una ciudad llamada Iconio. Los mismos acontecimien- tos toman lugar. Fundan una iglesia entre los nue- vos conversos ex-paganos. En unos cinco meses.... se marchan. Hechos 13:51-14:6 • Los dos hombres, habiendo dejado en Iconio a una iglesia joven, caminan hasta una nueva ciudad lla- mada Listra y fundan una iglesia allí. Tras estar unos cuatro meses en Listra, los dos hombres olvi- dan a esa nueva iglesia, dejando todas las cosas en manos locales, sin que se vea por ninguna parte que se nombre a ningún líder. Hechos 14:20 • Habiendo dejado Listra, los dos fundadores se di- rigen a una pequeña ciudad llamada Derbe. Allí, una vez más, fundan una iglesia. ¡Poco después los dos fundadores dejan Derbe! Hechos 14:21 • (Date cuanta de que todas estas iglesias encontra- ron su liderazgo no en el clero, sino en las manos de todos los hombres locales. Pablo y Bernabé y el Espíritu Santo escogen ancianos entre todos los hombres locales.) Hechos 14:24 • Los dos fundadores dejan el territorio. Dejaron cada una de las cuatro nuevas iglesias. Estas igle- sias se encuentran a cientos de kilómetros de las otras iglesias de Siria. ¡Los dos hombres no sólo se van, sino que no regresan de nuevo a estas frágiles asambleas en dos largos años! • Piensa en ello: en solo dos años, se levantaron cua- tro iglesias. No más de cuatro o cinco meses de ayuda por cada iglesia. A continuación, los dos hombres se vuelven a casa, a Antioquía, dejando solas a las iglesias. Hechos 14:24, 25, 26 ¡Es la única manera de hacerlo! Ojalá que tú tengas esta gozosa experiencia. Esto es Nuevo Testamento. Y esto no es más que el principio de la locura de fundar iglesias del primer siglo. Pablo, ahora junto a Silas, una vez más deja Antio- quía (de Siria), para visitar las cuatro iglesias que no ha visto en dos años y las deja de nuevo tras permanecer unos pocos días con cada una de ellas. (Se dirige a Grecia para fundar cuatro iglesias más.) • Pablo realiza una breve parada en cada asamblea. Pocos días después se ciñen y dejan las cuatro igle- sias en Galacia. Incluso se lleva de estas iglesias a la persona que ha mostrado el mayor signo de des- tacado liderazgo. Hechos 15:40-16:6 • Seguidamente Pablo hace una corta visita a la igle- sia de Troas y la deja. Hechos 16:8 • Pablo llega a una ciudad llamada Filipo (en Gre- cia). Levanta una iglesia allí. Después de unos po- cos días acalorados, ¡se marcha ! Hechos 16:40 • Pablo va a Tesalónica, funda una iglesia allí y muy pronto (no más de tres meses) deja la iglesia de Te- salónica. Hechos 17:1, 17:10 • Pablo llega a Berea, funda una iglesia allí y a con- tinuación deja Berea. Hechos 17:10, 17:14 • Pablo se dirige a Corinto, y levanta allí una iglesia. El Señor tiene que decir a Pablo que no se vaya. Pablo se queda durante dieciocho meses y después deja Corinto. Hechos 17:18 • Pablo se marcha de cada una de estas nuevas cua- tro iglesias Griegas. Filipo, Tesalónica, Berea, Co- rinto. ¡Las deja y se marcha a casa por otros dos años ! (Aunque parezca mentira, deja ocho iglesias en total. Aquellas primeras cuatro iglesias que le- vantó en Galacia tampoco obtienen más ayuda de él. Solo una corta visita al principio de este segun- do viaje. Eso es todo lo que obtienen de él las cua- tro iglesias de Galacia.) Hechos 18:21 • Hecha cuentas. En seis años, en aquellas primeras cuatro iglesias,.....se ha obtenido en cada una, unos cinco meses de ayuda. • Ahora obsérvale mientras abandona Antioquía para salir en una tercera expedición de fundar iglesias. Tras estar en Antioquía (de Siria), por un tiempo, se dispuso para salir hacia Galacia, haciendo otra rápida visita a las cuatro iglesias de allí. (Cuenta las veces que cada una de estas cuatro iglesias Gá- latas ha tenido a Pablo, su fundador, presente: (1) cuatro meses. (2) Una semana. (3) Otra semana, y ahora uno o dos días. Hecha cuentas. Salen unos cinco meses de ayuda en ocho años. Tras aquel breve saludo, ¡Pablo deja Galacia ! Hechos 18:23 ¿Puede algún ministro de la tierra reivindicar algo así ? ¡¡Menos de seis meses de ministerio "profesional" por iglesia en un periodo de ocho años!! Ay, Pablo, ojalá se incremente tu tribu. Querido Dios, ojalá nos devuelvas la ecclesia que encuentra su dirección en nadie más que en los hermanos y hermanas de la igle- sia. (Ver el próximo capítulo.) Un fundador de iglesias, funda. Todo el resto se deja para los santos locales. El fundador regresa a una
  • 3. 3 iglesia infrecuentemente. Se necesita al fundador. También se necesita la guía de los hermanos locales. Ambos ingredientes se necesitan. ¡Ambos, no uno ! Ni uno ni otro, sino ambos. Esta desquiciada forma de levantar iglesias conti- núa. ¡Es la historia! • Pablo deja Galacia y llega a Efeso para fundar una iglesia. Se queda en Efeso dos años. Seguidamente se dirige a la periferia de Efeso fundando iglesias. Tiene a ocho hombres consigo a los cuales está en- señando. Allí, en las pequeñas ciudades circundan- tes a Efeso, los ocho hombres le observan fundar iglesias. Hechos 19:1 • Pablo deja Efeso y toda la provincia de Asia Me- nor, pone rumbo a Antioquía y Jerusalén. Breve- mente visita otras iglesias en su camino de regreso a Antioquía. ¡La mayoría de estas diez o doce igle- sias nunca más verán su rostro! Hch 19:21, 20:1-2 • De regreso a Jerusalén se detiene en Corinto duran- te tres meses. Hechos 20:3 Haz las cuentas. Aquí está el TOTAL : Durante once años de fundar iglesias, Pablo ha rea- lizado unas veinticinco salidas. Ha salido veinticinco veces de las nueve iglesias que levantó (Son nueve las que conocemos por nombre durante los tres viajes para la fundación de iglesias.) En once años. (El ministro moderno presume de cuantos años se ha quedado en un lugar. La presunción de Pablo consistiría en lo poco que se quedó.) Puede que quieras leer estas otras referencias de la marcha de Pablo de las iglesias. (1Co 6:3, 6, 7 ; 2Co 14:20). El tiempo total de ministerio desde el día que él y Bernabé salieron de Antioquía hasta que fue arrestado y encarcelado en Jerusalén fue de unos once años. ¡El tiempo total de todo el ministerio de Pablo de fundar iglesias fue de unos quince años! Pablo estuvo en el ministerio activo como fundador de iglesias por solo unos 15 años. Si tú y yo regresa- mos a este camino de hacer ecclesia, verdaderamente será una iglesia establecida. Esa forma de fundar igle- sias, esa forma de ser abandonados, esa forma en que la gente local sea responsable de todo - y exentos de clero mientras así lo hacen - ¡eso está más allá de lo radical! Has visto al único ingrediente revolucionario que existía en el primer siglo. Es el de un fundador llegan- do a una ciudad, fundando una iglesia, permaneciendo un corto espacio de tiempo y dejando la iglesia para valerse por sí misma durante un largo periodo. Esto, querido lector, está más allá de las cosas más radicales que ocurren en nuestro día. Esperemos que veamos una vez más a tales fundadores de iglesias so- bre la tierra. Hombres que plantan y se marchan. Esto nos lleva al otro ingrediente revolucionario. Ese está, así mismo, más allá de lo radical. Se necesita: hombres que plantan y se marchan. Y hombres y mujeres dispuestas a ser una ecclesia cuan- do el fundador se va.... santos que están dispuestos a ser dejados solos y dispuestos a embarcarse en la ma- yor aventura de todas : descubrir la ecclesia.... ¡por sí mismos! Este capítulo que sigue puede ser la otra idea que más altere tu vida de cualquier otra a la que hayas sido expuesto.
  • 4. 4 Capítulo 2 UNA PALABRA TRASCENDENTAL Pablo se marchó cada una de las iglesias que levan- tó (en aquellos dos primeros viajes de fundación suyos) y les dejó sin líder alguno. No-líder de ninguna clase. ¿Qué piensas que hizo esta gente ? Nadie parece haberse dado cuenta, pero la Escritura del primer siglo nos dice, de forma clara, lo que hicieron. Lo que estás a punto de leer es un pensamiento nuevo para nosotros. Mil setecientos años han pasado desde que los hombres pensaran, actuaran y experimen- taran de la manera en que los primeros seguidores de Cristo lo hicieron. Estas a punto de ver desvelada la forma más radi- cal en la que se pueda ver a la ecclesiología. (Y los versículos se encuentran en orden cronológico. Les apuesto todo a que nadie en sus cabales se ha levantado alguna vez en una iglesia institucionalizada y ha habla- do acerca de este tema tan obvio.) El poder - en la iglesia - de hombres y mujeres desesperados y abandonados, es precioso y sobrecoge- dor. Aun a pesar de no tener una educación, analfabetos y empobrecidos más allá de nuestra habilidad de ima- ginar, aquellas iglesias sobrevivieron. Sobrevivieron y entonces florecieron. Florecieron y a continuación nos dejaron el legado de vida de la civilización de aquel entonces. Todo lo que vamos a hacer ahora mismo es mirar a una palabra. Una palabra terriblemente dejada atrás. Esa palabra es: HERMANOS ¿Qué pasa cuando la gente es abandonada por su fundador? Fundadores de iglesia que se marchan, y hermanos y hermanas que de una manera única, valien- te, creativa, atrevida ... ¡se ponen de acuerdo en estar solos! Les puedes preguntar a alguno de ellos. Esa es una buena idea porque tal gente si que existe. Después también esta el legado que se nos ha deja- do en la Escritura. Mientras miramos a ese impresio- nante legado, deja que la realidad de la experiencia de la ecclesia del primer siglo se haga realidad delante de tus ojos. Antes de leer esto, pregúntate a ti mismo, "¿He formado parte alguna vez de alguna iglesia donde no sólo la palabra hermano sino la acción de los herma- nos llenaba la vida de la iglesia?" ¿Has oído hablar alguna vez de una iglesia puesta en las manos, no de un ministro, ni de los ancianos, ni de un líder local, sino en las manos de una iglesia to- talmente centrada en las obras corporales de los hom- bres de la iglesia ? ¿Has considerado alguna vez o ni siquiera soñado con tal iglesia? Primeramente miramos en Hechos al tiempo que contemplamos a estos sorprendentes hombres que fue- ron abandonados. Hombres que en tantas ocasiones vieron a su fundador marcharse. HECHOS • Pedro se levantó frente a 120 personas y comenzó, hermanos.... 1:15 • Fue de entre los hermanos que siete hombres fue- ron escogidos. 6:3 • Fueron los hermanos de la iglesia (tomando acción corporal como hermanos), no líderes de ninguna clase o de ningún título los que lograron sacar a Pablo de la ciudad, y rápido. 9:30 • Pedro deja Jope para ir a otra ciudad. Algunos de los hermanos de la iglesia en Jope le acompañaron. (Tu iglesia está siempre haciendo esto, ¿no?) 10:23 • Los apóstoles y los hermanos oyeron. 11:1 (Lucas hace esta referencia a una matriz que forma hasta tal punto parte de la vida de la iglesia que no está al tanto de lo que nos está exponiendo. Lo hace desde su inocente visión de las cosas, ya que, naturalmente, todo el mundo debía de saber que son los apóstoles y los hermanos....y no los apósto- les, los ancianos, los diáconos, etc.) • Pedro se debate entre ir o no ir a visitar a los Genti- les. Seis hermanos van con él. (Apóstoles y herma- nos - gente que ocupa el centro del escenario del primer siglo). 11:12 • Los hermanos en Antioquía envían socorro a los hermanos en Jerusalén. 11:29 • Pedro es liberado de la prisión. "Haced saber esto a Jacobo y a los hermanos." 12:17 • Pablo y Bernabé tienen una contienda con algunos creyentes de Jerusalén que han llegado a Antioquía blandiendo un cuchillo de circuncisión. ¿Quién dispuso que hacer con el problema? ¿Los ancia- nos? ¿Los obispos? No. Los hermanos. Sin embar- go aquellos hombres no podrían haber manejado tal asunto a no ser que tiempo antes hubieran guia- do y dirigido la ecclesia en Antioquía. Los hom- bres de la iglesia en Antioquía estaban unidos por la cadera.... desde el principio. 15:2 • La iglesia en Jerusalén tiene ahora dieciséis años. Ahora tiene ancianos. Ojo, dieciséis años. Aquellos ancianos eran tan solo sencillos hermanos antes de que se convirtieran en ancianos. Y que así siempre sea. Una iglesia rondando los diez años de antigüe- dad está en su punto para tener ancianos, pero an- cianos al estilo de la época en que vivimos, donde nadie sabe nada de sencillos hermanos estando al cargo total de la ecclesia antes de que surja ningún don u oficio. (Muy cierto, ya que los hombres de nuestra era están contentísimos con su "título".)
  • 5. 5 • ¡Sí! son los hermanos de las iglesias en Antioquía quiénes decidieron enviar a Pablo y Bernabé a Je- rusalén para enfrentar a apóstoles y ancianos. Sin embargo, los hermanos también enviaron para acompañarles algunos otros hermanos de entre ellos. 15:3, 2 • Mientras Pablo y Bernabé se dirigían al sur hacia Jerusalén, se detuvieron en las iglesias de Fenicia y así como aquellas en Samaria. Les cuentan a las iglesias acerca de la conversión de paganos Genti- les. Los hermanos en aquellas iglesias se regocija- ron en extremo. 15:3 • Toda la iglesia de Jerusalén - aunque tenían ancia- nos - escogieron algunos de los hermanos para ir a contar a la iglesia de Antioquía los resultados de la conferencia de Jerusalén. A iglesia en Jerusalén no envió ancianos a la iglesia en Antioquía. Envió hermanos. Dos hombres que eran líderes entre los hermanos, pero sin llevar título alguno, fueron es- cogidos por todos los hermanos y hermanas. 15:22 • Los apóstoles y los ancianos de Jerusalén enviaron una carta a Antioquía. La carta está firmada por los apóstoles y los líderes pero es recibida en Antio- quía por los hermanos. De hecho, la carta se dirigía a hermanos .... no a líderes (probablemente no había ninguno.) • ¿Sencillamente qué clase de sorprendente relación tenían entre sí los hombres de Antioquía para que los hombres de Jerusalén enviaran una carta a los hermanos? 15:23 • ¿A quién se dirigieron Silas y Judas al hablar cuando llegaron a Antioquía? A los hermanos. Era un término que fluía de las bocas y de las plumas por la manera en que eran las cosas. Los ministros no estaban al cargo ; la idea de hoy en día del clero no existía. Ni tampoco existía el concepto actual de los ancianos. 15:32 • Los Cristianos de Jerusalén que estaban de visita en Antioquía decidieron que ya era hora de regre- sar a Jerusalén. Fueron los hermanos en Antioquía quiénes les ayudaron a prepararse para su vuelta al hogar. Hermanos enviaron a hermanos. 15:33. (Por supuesto; la iglesia de hoy en día está siempre haciendo cosas así, ¿no es verdad?) • Pablo y Bernabé deciden regresar a Galacia para visitar las cuatro iglesias que cuatro años atrás habían fundado allí. Al describir sus planes, dicen inocentemente (porque esta era la forma en que eran las cosas) : "Vayamos a visitar a los herma- nos". La mente de Pablo estaba en ir a ver a sus hermanos en Galacia. No ancianos o ministros - so- lo a sus queridos hermanos allí en Galacia. 15:36 (Tu iglesia, basada en su diaria experiencia, en sus acciones diarias y en su propia matriz, está siempre hablando acerca de "los hermanos haciendo esto o aquello" y de "visitar a los hermanos de las otras iglesias", ¿a qué sí?) Estás viendo en esta palabra, "hermanos", el voca- bulario natural de una iglesia. ¡La sencilla razón de estas continuas referencias es porque todos los hermanos en una iglesia estaban al cargo de la iglesia! No un ministro. Ni los ancianos. • Pablo y Bernabé riñen. Se separan. Bernabé se va a Chipre. • Los hermanos de la iglesia en Antioquía se reúnen alrededor de Pablo y Silas y les ponen en camino. (La iglesia de nuestro día no para de hacer esto, ¿a qué no?) 15:40 ¿Puedes ver la fluidez de los hermanos en las igle- sias y la responsabilidad que conllevan....diariamente? Hacemos ahora una pausa en el libro de los Hechos en aquel punto donde Pablo escribe su primera epístola. LAS CARTAS DE PABLO Es en este punto (Hechos 15:40) donde Pablo, todavía en Antioquía pero preparándose para ir a Galacia, es- cribe una carta a las cuatro iglesias en Galacia. ¿Por qué? Porque esos Judíos de Jerusalén navajeros, pro- circuncisión, se han desplazado a esas cuatro iglesias allí en Galacia con el propósito de convertir a todos aquellos Gentiles en Judíos Mosaicos. ¡Convirtiendo los ex-paganos conversos de Pablo, en Judíos! Conse- cuentemente, las cuatro iglesias se encuentran en una crisis. Una crisis peor de en la que nunca hayan estado. Pero mientras Pablo levanta su pluma para escribir a estas cuatro iglesias, ¿hace siquiera una referencia a los ancianos? ¿O a los ministros profesionales? GÁLATAS Pablo abre su carta a las cuatro iglesias Gentiles di- ciéndoles que todos los hermanos en Antioquía envían sus saludos. A continuación, Pablo implora, ruega y suplica a los hermanos en siete ocasiones a lo largo de su carta. Ni en una ocasión se refiere a los líderes ... solo a los hermanos. Son los hermanos hacia los que se dirigen los fundadores cuando la iglesia está en una crisis que proviene del exterior. Eran los hermanos dirigiendo cada una de aquellas cua- tro iglesias en Galacia. Nadie más. Esto es ecclesiología revolucionaria, amigos. • Pablo llega a Galacia. En cada ciudad se sienta jun- to a los hermanos de las iglesias. En la iglesia en Listra y en la iglesia en Derbe los hermanos de allí le cuentan a Pablo acerca del sorprendente joven Timoteo. Hechos 16:2 • Pablo y Silas son azotados y metidos en prisión en Filipo. No han estado más de uno o tres meses en esa ciudad. Pero el amor fraternal ha echado raíces entre los hermanos de la ecclesia allí. Los dos fun- dadores de iglesias parten de Filipo quedándose la
  • 6. 6 iglesia exenta de todo liderazgo excepto el de los hermanos de la iglesia. Hechos 16:40 • Una chusma no pudo encontrar a Pablo por lo que azotan a algunos de los hermanos de la ecclesia. Hechos 17:6 La iglesia en Tesalónica tiene tres meses de edad. La iglesia se encuentra bajo persecución por parte de la gente de la ciudad y el gobierno. La vida de Pablo está en peligro. Y para colmo de eso los Cristianos Tesalo- nicenses están a punto de ser totalmente abandonados y sin líder. Han conocido al Señor durante únicamente tres meses. A pesar de todo, los hombres de la iglesia se han hecho hermanos los unos con los otros. (¡Eso, querido lector, es algo muy fuerte!) Estos hermanos ya están a cargo de las cosas. ¡En medio de esta crisis hay hermanos! Los hermanos juntos rodearon a Pablo, de- cidieron esperar hasta la noche y en ese momento des- lizar a Pablo fuera de la ciudad. • ¡Un acercamiento a la "tribu" Cristiana ya ha naci- do en Tesalónica! Todo en tres meses. Una iglesia de tres meses en una tierra pagana, bajo persecu- ción, está en las manos del liderazgo local - lo cuál es simplemente todos los hombres de la iglesia. (Tu iglesia puede hacer esto, ¿no es cierto? Y los hombres en la iglesia están al cargo, ¿verdad?) Hechos 17:10 • Para cuando llegas a Hechos 18:5 te encuentras con que Pablo se ha puesto en camino a Corinto. Mientras está allí recibe una carta de los Cristianos de Tesalónica. Pablo responde a su carta. En su carta, Pablo se dirige a los hermanos en catorce ocasiones. Alguien en la iglesia de Tesalónica mal interpreta la carta de Pablo. Resulta en caos. La iglesia en Tesalónica se encuentra en una nueva crisis. Esta crisis es interna. Pablo escribe una se- gunda carta a la iglesia, incluyendo una frase en la cual ruega encarecidamente que cada hermano en la iglesia oiga esta carta leída. TESALONICENSES No hay ninguna referencia en toda la carta al clero o a los ancianos, aunque la iglesia esté en un magnífico enredo. En esta segunda carta, a esta joven iglesia que galopa en una crisis, Pablo se dirige a los hermanos de la iglesia en seis ocasiones. Y en ninguna al clero, o los ancianos. • Cuando Pablo partió de Corinto había estado allí durante dieciocho meses, que podrían haber sido suficientes para seleccionar ancianos. Pero no lo hizo. Cuando dejó la iglesia en Corinto, los herma- nos de Corinto, como una soldadura unidos entre sí, estaban al cargo. Hechos 18:18 • Los hermanos en una iglesia escribieron una carta a los hermanos de otra iglesia. (Tú perteneces a una iglesia donde los hermanos de la iglesia - no los pastores ni los ancianos - son los que deciden escribir cartas a otras iglesias, después las componen y después las envían ...¿verdad ?) Hechos 18:27 Al menos seis años transcurrieron antes de que Pablo escribiera otra carta. La siguiente carta que escribe es para la iglesia en Corinto. La iglesia en Corinto tiene cerca de ocho años, y la iglesia está en una crisis muy seria. Esta crisis provocó dos cartas a los CORINTIOS Pablo escribe dos cartas a la iglesia en Corinto. Recuerda, esta es la peor de las crisis internas recogi- das en el Nuevo Testamento. (Ver Hechos 19) Pablo escribió estas dos cartas a Corinto mientras vivía en Efeso. En su primera carta a Corinto, Pablo se dirige, aconseja, exhorta e implora a los hermanos de la igle- sia en 24 ocasiones. Incluso una lectura con lupa de estos pasajes no de- ja dudas de quien está al cargo local. No son los hom- bres del clero, ni los ancianos.... sino más bien son to- dos los hombres de la iglesia. En la segunda carta de Pablo a Corinto, se dirige a los hermanos locales de la iglesia cuatro veces más. Pero sorprendentemente hace mención de hermanos, en otras iglesias, que están llevando a cabo la acción en sus iglesias, y el enviar un hermano aquí y allí.... en unas cuatro ocasiones. (Tú ya sabes lo normal y natural que es esto, ¿verdad ? Perteneces exactamente a esa clase de iglesia, y vives exactamente es esa atmósfera, ¿verdad que sí?) ROMANOS Todavía estamos mirando estos hechos en un orden cronológico. Nos ponemos en camino a través de los Hechos hasta que llegamos a un lugar donde Pablo es- cribe una carta a una iglesia. Pablo, tras dejar Efeso y de visita a Corinto, se sienta y escribe una carta a los Cristianos de Roma. (Hechos 20 : 4) La mayoría de la gente de Roma que recibe las cartas de Pablo son amigos personales de Pablo. De hecho, Pablo envió muchas de ellas a Roma. Escogió creyentes de entre las iglesias en Asia Menor, Galacia, Siria e Israel y les envió para levantar una iglesia gentil en Roma. A pesar de que este libro a los Romanos es esen- cialmente un tratado doctrinal, desde el Capítulo Uno hasta el Once, Pablo se dirige directamente a los her- manos en Roma en nueve ocasiones. No hay referen- cias al clero o a los ancianos. Pablo, en Efeso, se dirige a su casa de Antioquía al final de su tercer viaje fundador. Llegando a Tolemaida saluda a los hermanos de la iglesia y pasa la noche allí. ¿No vislumbras un sentido de grupo - el de hom- bres, hombres sin titulación, que guían la ecclesia?
  • 7. 7 Por fin llega Pablo de regreso a Antioquía, después va a Jerusalén donde es calurosamente recibido por los hermanos. Hechos 21:17 Hay tanto patetismo en Hechos 28: 14-15. Pablo ha estado en prisión durante dos años y ha vivido un horrendo naufragio (su cuarto). Pablo, el prisionero, alcanza finalmente Italia y se pone en camino hacia Roma. Los hermanos en Roma, oyendo que se dirige hacia allí, salen a recibirle. Y así tomó valor y llega a Roma. (Esto es algo típico que hace tu iglesia, ¿no?) Así finaliza Hechos. Sin embargo el fin de los Hechos no significa el fin de las cartas de Pablo a las iglesias. Hasta ahora nos hemos quedado con la histo- ria, cronológicamente. Ahora continuamos con la his- toria aun a pesar de que, cronológicamente, el libro de los Hechos a llegado a un fin. (La historia continúa, más allá de los Hechos). COLOSENSES - EFESIOS Pablo escribe dos cartas a las iglesias en Colosas, Heriópolis, y Laodicea.... ciudades que el nunca ha vis- to, e iglesias que él nunca levantó. Estas iglesias fueron levantadas por un hombre llamado Epafrodito. Epafro- dito ha dejado Colosas. ¡De hecho, está a miles de ki- lómetros de distancia visitando a Pablo, en Roma! ¡Los fundadores de iglesias se marchan! Recuerda, Pablo escribe dos breves cartas a igle- sias que no tienen líderes, ni tienen al que ha fundado su iglesia. Pablo no se ha encontrado nunca con esta gente. A pesar de todo, es obvio que nadie guía la igle- sia excepto los hermanos. En tres lugares diferentes habla de aquellos a los que nunca ha conocido, refi- riéndose a ellos como "hermanos". ¡Nunca se dirigió a nadie más! Solo hermanos y santos. FILIPENSES Unos seis meses después de escribir a Colosas, Pa- blo escribe su última carta a una iglesia. En las nueve cartas que Pablo escribe a las iglesias, es aquí donde hace su una y única referencia a los ancianos. Pero ten en cuenta esto: ¡Esta iglesia a la que escribe tiene 12 años! Y recuerda, aquellos ancianos eran hermanos en la iglesia, y hermanos en las reuniones de hermanos - tan solo hermanos - mucho antes de que nunca fueran ancianos. Probablemente, si aquellos ancianos intenta- ran hacer un nudo con alguna cuerda de "sumisión y autoridad", los hermanos de aquella iglesia harían re- cordar a sus ancianos con grandes ideas de grandeza que ellos, como todo el mundo, solo son hombres nor- males y corrientes. Con una referencia a los ancianos en esta breve carta, hay seis lugares donde Pablo implora a los her- manos a tomar medidas en determinados asuntos. Los hermanos todavía parecen estar muy al cargo. En nue- ve cartas que Pablo escribió a las iglesias solo hace una referencia a los ancianos. En cada lugar hace decenas de referencias dirigidas de forma directa a los herma- nos. ¿Cuántas iglesias puedes nombrar que vivan en este molde? Dios nos da hombres - fundadores de iglesias - que hacen que las cosas ocurran. Nos da fundadores de iglesias que se marchan. Y nos da hermanos y herma- nas que están dispuestas a ser completamente abando- nados por el que fundó la iglesia (¡y quienes cogen sus remos y reman como locos!) Así que ahora has visto el segundo ingrediente ne- cesario para levantar iglesias en el primer siglo. El primero es el fundador de iglesias. Fundadores que se van. El segundo, cuando ves la iglesia guiada sola, y exclusivamente..... por toda la asamblea local. Nadie más. (¿No es sorprendente?. Cientos de miles de libros han sido escritos sobre los ministros. Castillos en el aire, mundos, reinos han sido creados por estos libros, centralizando, canonizando, romantizando al ministro, al pastor, al sacerdote, etc. Pero nunca nadie escribió un libro basado únicamente en aquellos pasajes, pre- sentando la asombrosa saga de lo que unos hombres ordinarios hicieron. ¿Dónde está un sólo libro sobre los hermanos?) Hombres y mujeres, en su soledad, experimentan- do, descubriendo la vida de iglesia. Y fundadores que en rara ocasión se encuentran presentes. Verdadera- mente, esto está más allá de lo radical. ¿Crees que te gustaría ver de nuevo tales hombres vagando en la tierra? ¿Sí? Bien, ¿cómo te sentirías siendo puesto al día en semejante melodrama "de los hermanos"? ¿Crees quizás que estás dispuesto a ser abandonado por todo liderazgo externo y lanzado junto a un puñado de hermanos en lo que podría resultar a ser un bote haciendo agua? Capítulo 3 FUNDADORES DE IGLESIAS Y HERMANOS, ¿DÓNDE ESTÁN? Necesitamos fundadores de iglesias. ¡Y necesita- mos tales hermanos y hermanas! Dos muy grandes ne- cesidades. No hay duda de que si tuviéramos tales fun- dadores, habría entonces cantidad de hermanos y her- manas, y remos con los que remar. ¿Por qué no existen tales fundadores por ahí? Hay buenas razones. La primera razón (y nadie parece dispuesto a hacer esto): Todos los fundadores primeramente debieran de crecer en una vida de iglesia honesta, para arriba, no teórica, viviendo, respirando, sin el tiempo marcado, rebosante de libertad, exenta de legalismo, exenta de ley, antes de ni siquiera atreverse a plantar una iglesia. Vive en la iglesia como un hermano normal. ¡Eso viene primero! La mayoría de los ministros no se detendrán y harán esto. La mayoría de los ministros tienen dos o tres ideas en el subconsciente sobre el ministerio: Una:
  • 8. 8 Tengo que salvar al mundo del infierno; No me puedo parar durante dos o tres años y ser un laico. Segundo: ¿yo, conseguir un trabajo? ¿Estás loco? ¡Me moriré de hambre! Tercero: Acabo de tener una revelación. Veo estas cosas. ... por lo tanto, ¡las puedo hacer sin tener que parar mi ministerio! Uno: No, no vas a hacerlo. Dos: Es bueno para ti. Tres: No puedes. Subestimas el trabajo y sobrestimas tu habilidad. Siéntate durante unos años y deja que el clero se des- prenda de ti. (Lo hace, mientras trabajas para ganarte el sustento). Descubre la vida de iglesia. Seguidamente arrodíllate y agradece a Dios que no lo intentaste hacer antes de que lo experimentaras. Un poco de humildad, un tiempo de descanso, un tiempo de aprender en el mejor de todos los seminarios llamado ecclesia. Hasta hoy, un tiempo de aprender a experimentar a Jesucristo nunca hizo daño a un clérigo. Es algo demasiado radical de llegar a comprender para la mayoría de los hombres llamados por Dios, y menos aun para intentarlo. Cuanto más radicales son tales hombres, menos probabilidad habrá de que estén dis- puestos a sentarse. ¡¿Cuándo, entonces, están los hom- bres dispuestos a moverse más allá de lo radical?! Los fundadores de iglesias creciendo primero en iglesias tan extrañamente fundadas antes de convertirse en fundadores? ¿Está eso realmente en la Biblia? ¡Sí! • Los primeros doce fundadores de iglesias experi- mentaron una vida de iglesia desde el embrión mientras que vivieron casi cuatro años con Jesu- cristo. Esto es lo que aquellos hombres - llamados por Dios - hicieron antes de levantar la iglesia en Jerusalén. • Bernabé, Agabo, Esteban, Felipe, Silas y Judas, todos experimentaron la vida de iglesia antes de convertirse en obreros. Sin embargo, cuando estos hombres salieron, ruego que te des cuenta de que las iglesias estaban detrás de ellos, completamente. ¿Por qué? Porque la iglesia conocía de cerca a es- tos hombres y estaban entusiasmados con ayudar- les. Los otros hermanos en la iglesia realmente co- nocían a estos hombres.... y les amaban y les res- paldaban de cualquier forma. Yo diría que una iglesia que está experimentando verdadera vida de iglesia respaldará a cualquier hombre en su medio que es llamado de Dios - que ha vivido primero en- tre ellos - a menos que sientan que es una especie de parásito o a menos que sientan que el momento es prematuro para él. A los santos en la singulari- dad de la vida de iglesia les encanta ayudar a tales hombres. Pablo se sentó cuatro años bajo Bernabé en la igle- sia de Antioquía antes de partir en su primer viaje para fundar iglesias. La iglesia de Antioquía apoyó a Pablo cuando se fue. ¿Adivinas por qué? Más tarde, así como Jesús había entrenado a doce fundadores Judíos, Pablo entrenó a siete fundadores Gentiles. La manera en que Pablo hizo esto fue genial. Pablo eligió caballeros que habían vivido en iglesias Gentiles. Eran hombres que habían vivido en la vida de iglesia a los que Pablo llamó a Efeso para su entrena- miento. Cada uno de ellos había estado previamente en un cuerpo local de creyentes antes de ir a Efeso. Todos y cada uno de estos hombres Gentiles habían sido sal- vos y crecieron espiritualmente.... en vida de iglesia. ¿Está de veras esto en la Escritura? • Aristarco y Segundo fueron salvos y crecieron en la iglesia en Tesalónica. • Sópater: La iglesia en Berea. • Gayo: La iglesia en Derbe. • Timoteo: La iglesia en Listra. • Tíquico y Trófimo: La iglesia en Efeso. • Tito: La iglesia en Antioquía. Hechos 20:4 Más tarde se unió a este número Epafrodito, que parece haber sido convertido en la iglesia de Efeso, aunque su ciudad natal era Colosas. (La ciudad de Co- losas estaba a unos 165 kilómetros de Efeso. Regresó a Colosas, Heriópolis y Laodicea, levantó una iglesia en cada una de las tres ciudades, y seguidamente se mar- chó.) Todos estos hombres vivieron en la vida de iglesia antes de hacerse fundadores de iglesias. Todos fueron entrenados y se situaron bajo un fundador de iglesias. (Esto no es un seminario, amigos.) ¡Todos esos hom- bres experimentaron la vida de iglesia antes ! Única- mente Apolos no experimentó primeramente la vida de iglesia antes convertirse en obrero.... ¡y Apolos era mo- lesto y desagradable para todo el mundo ! Ahora ves porque tenemos muy pocos hombres así y porque necesitamos tales hombres desesperadamente. ¿Alguien se apunta para una revolución? Querido lector, si eres un ministro o un joven estu- diando en seminario que se siente llamado por Dios, no abandones tu ministerio y te conviertas en un hermano normal y corriente en la vida de iglesia solo porque parezca una buena idea, o incluso porque sea bíblico. Hazlo solo por revelación. Una revelación que te haga chirriar los dientes y haga temblar tu alma. Por favor. Caballero, algunas cosas no son solo prácticas, sino que son santas revelaciones de Dios para ti. El ver otra vez sobre la tierra estos asuntos tan fuertes - para ver una iglesia profundamente espiritual levantada por unos hombres tan extraños como son los fundadores de iglesias marchándose - nos llama a to- dos nosotros a ir más allá incluso de lo considerado actualmente como radical.
  • 9. 9 Capítulo 3 TODO LO QUE HACEMOS QUE NO ES BÍBLICO 1. EL HECHO DEL QUE TODOS LOS CRIS- TIANOS VAYAN A LA IGLESIA EL DOMIN- GO A LAS 11 A.M. 2. EL PASTOR 3. LOS EDIFICIOS PARA LAS REUNIONES 4. EL ASIENTO 5. EL CORO 6. EL PÚLPITO 7. EL SERMÓN 8. EL SERVICIO FUNERARIO 9. LA PRÁCTICA DE LEER UNA ESCRITURA JUSTO ANTES DEL SERMÓN 10. "CAPÍTULO Y VERSÍCULO" 11. LOS SEMINARIOS TEOLÓGICOS 12. LOS INSTITUTOS BÍBLICOS 13. ESCUELA DOMINICAL 14. ORGANIZACIONES DENOMINACIONALES Y NO CONFESIONALES 15. EL "ORDEN DEL CULTO Ó SERVICIO" 16. EL ORDEN EN EL QUE LAS CARTAS DE PABLO ESTÁN DISPUESTAS EN EL NUEVO TESTAMENTO. LA HISTORIA TRAS LO QUE HACEMOS 1. EL HECHO DEL QUE TODOS LOS CRIS- TIANOS VAYAN A LA IGLESIA EL DOMIN- GO A LAS 11 A.M. El tener siempre "iglesia" el Domingo por la ma- ñana fue algo iniciado por Martín Lutero. Bebía muchísima cerveza la noche del Sábado en un bar cercano. Cuanto mayor se hacía, más tiempo se quedaba en el bar y, consecuentemente, más tarde tenía que poner la misa por la mañana. Hoy, 500.000.000 Protestantes siguen rutinariamente (y sin preguntar) esta tradición del Domingo a causa de los malos hábitos de un teólogo Alemán con la cerveza. 2. EL PASTOR Piensa en ello. ¿En qué lugar del Nuevo Testamen- to encuentras tú un hombre - el mismo hombre - que (1) predica cada Domingo, (2) casa a la gente, (3) da un mensaje a un grupo, (4) lo entierra des- pués con una oración, (5) visita ancianitas, (6) ora sobre fútbol, (7) ostenta el rango de Gran Rabino Jefe Supremo de una iglesia, (8) ejerce responsabi- lidad sobre ancianos y diáconos, (9) va práctica- mente siempre de traje, (10) habla y ora de manera extraña, (11) bautiza a todos los nuevos conversos, (12) y cuyo oficio y todas las prácticas de arriba se suponen estar basadas sólidamente en la Palabra de Dios y presentes en la escritura. Allí en tu Nuevo Testamento no existe tal hombre, ¿no es así?. No obstante, actualmente, el hombre es la figura central en la Cristianismo Protestante. ¿Cómo es que la idea del pastor se introdujo en la Cristianismo? Aquí está la historia. Juzga por ti mismo si parece que floreciera de algo "basado só- lidamente en la Palabra de Dios." El Papa Gregorio el Grande popularizó por primera vez el término "pastor" rondando el año 500 de nuestra era. ¡Lo hizo escribiendo un libro sobre los deberes pastorales del sacerdote! El término pas- tor no aparece en ningún otro punto en la literatura Cristiana más que una larga lista de personas en Efesios. El significado práctico de la palabra se desconoce. El Papa Gregorio ordenó a los sacerdo- tes que llevaran a cabo sus tareas pastorales; visi- tar los enfermos, enseñar doctrina, casar a los jó- venes, bautizar a los niños, dirigir y guiar la misa, enterrar a los muertos, y bendecir los aconteci- mientos locales (véase como ejemplo las ferias). Estas se convirtieron en las eternas tareas pastora- les del sacerdote Católico Romano. Nunca existie- ron tales hombres o deberes en la Escritura. Lutero llegó y cambió ligeramente esta lista de de- beres pastorales, bautizándolas para los sacerdotes Luteranos. Poco a poco el término pastor surgió en el vocabulario Protestante en todo el mundo de habla inglesa. La palabra sustituía al término Cató- lico sacerdote, pero ni aun así existió tal hombre en la literatura del primer siglo. Ni tampoco existen estas prácticas en el Nuevo testamento. Nosotros, los Angloparlantes, llevamos la idea del pastor y del papel pastoral que Lutero inventó a los confines de la tierra. Es el Cristianismo. Si quitásemos a la Cristiandad el actual papel pas- toral, habría un colapso casi total de la "iglesia" en todo el mundo. Sin embargo la presente práctica pastoral no tiene en absoluto base alguna en la Es- critura. Intenta encontrar este hombre en el primer siglo. ¿Muy Neo Testamental? 3. LOS EDIFICIOS PARA LAS REUNIONES Hasta que un emperador Romano llamado Cons- tantino llegó (unos 300 años después del Pentecos- tés), la fe Cristiana era la única religión en la historia que reunía en casas. Era el único movi- miento "establecido" y dirigido en la historia de la religión. No tenía instituciones, ni rituales impues- tos, ni templos. Aquello era no tenía precedentes en la historia humana. Fue lo que hizo al Cristia- nismo único. Y vigoroso. Y elástico, flexible, adaptable. ¡Y tenían pocos gastos generales! Los gastos fueron mínimos. Poco después Constantino cambió todo eso. Todas las otras religiones tenían (y tienen) templos (edificio), sacerdotes (pastores), vírgenes vestales (monjas), rituales (la Misa y el "culto" del Domin-
  • 10. 10 go... lo cual es muy mucho un ritual), un vocabula- rio secreto solo conocido por los sacerdotes (teolo- gía) y un laicado (el pueblo). Todas las religiones han tenido esto siempre. Incluyendo los Protestan- tes. (¡Al menos no tenemos vírgenes vestales!) En el año 327 d.C. (ten muy en cuenta esa fecha, pues es capital en la historia Cristiana) Constantino ordenó la construcción de diecinueve edificios cristianos. Eso nunca había pasado anteriormente. Hasta entonces nos reuníamos en hogares. Al prin- cipio se les veía tanto en sepulcros o santuarios como salas de estar. Estos diecinueve edificios se construyeron en tres lugares. Uno en Belén y dos en Jerusalén (debido a su nacimiento, muerte y re- surrección), nueve en la ciudad de Constantinopla y siete en la ciudad de Roma. Antes que nada, Constantino erigió estos edificios en una ciudad en el este completamente nueva. Era una ciudad hecha a medida, creada partiendo del mismísimo suelo. La ciudad permanecía inhabitada hasta que era terminada con calles, edificios gu- bernamentales, templos paganos y los nueve edifi- cios, vacíos y desperdigados a lo largo de la ciu- dad. Seguidamente los templos paganos se nom- braban con nombres de dioses o diosas. Así pues, Constantino, pagano en mente y puede que en al- ma, ordenó que cada uno de los edificios Cristianos fuera nombrado con el nombre de alguien. ¡Con- cretamente fueron nombrados con los nombres de los santos del primer siglo! (De ahí: la iglesia de San Lucas, la iglesia de San Juan, etc. Sí. Así es como empezó.) En Roma, el mismo año, Constantino también or- denó la construcción de siete edificios Cristianos. (Uno fue una capilla situada en la ladera de una co- lina, justo fuera de las murallas de la ciudad. La pendiente de la colina fue llamada Vaticano.) Así es como dio comienzo la maldición de el edifi- cio eclesiástico. Muy "Escriturales" somos nosotros, los practican- tes bíblicos Protestantes, y evangélicos ¿no? Posteriormente estos edificios se vinieron a deno- minar iglesias. Así fue como el Cristianismo unió todas las demás religiones del mundo y empezó a tener sus propios templos. Perdimos para siempre la palabra iglesia (asamblea) como significado del cuerpo de Cristo. Hoy somos literalmente incapa- ces de ver a los creyentes como la iglesia. Solo se puede pensar de esa palabra iglesia como un edifi- cio físico. Cualquier esperanza de una vaga com- prensión de la una ecclesiología murió para cuando Constantino murió en el 337. Pronto, siguiendo la introducción del templo en nuestra fe, llegó el len- guaje secreto, el sacerdote distante, silenciosos se- guidores, rituales, y vírgenes vestales. La pérdida para todos nosotros ha sido asombrosa. Estas cosas que adquirimos han sido una maldición parar la fe sencilla que Jesús el carpintero fundó. 4. EL ASIENTO Cuando los Cristianos Italianos caminaron por es- tos nuevos y relucientes edificios construidos en Roma y los Griegos caminaron por los edificios de Constantinopla, descubrieron que no había sitio dónde sentarse. ¡Los Italianos sacaron a colación el taburete (de tres patas) y se sentaron! Por otra parte, cuando los Cristianos en Constanti- nopla caminaron por estos nuevos y relucientes edificios, algo raro sucedió. Alguien exigió que, por respeto a Cristo - todo el mundo debía estar de pié. (El nombre del hombre que hizo esta cosa tan fuera de lo común se perdió para nosotros) No sen- tarse. Sin taburetes. ¡Arriba! ¿El resultado? Ac- tualmente en las iglesias Ortodoxas Orientales to- davía no hay lugar donde sentarse en sus iglesias. ¡A pesar del hecho de que el ritual del Domingo dura dos horas! Hasta el día de hoy, no tienen ban- cos, y a duras penas alguna ventana. ¡No hay duda de que la devota iglesia Ortodoxa del Este no se crió como el Catolicismo Romano! (Por cierto, posteriormente los Romanos Católicos sustituyeron el taburete por el banco.) Justo antes de la Reforma Protestante, a alguien se le ocurrió ponerle un respaldo al banco. Así es co- mo nació, tanto la silla, como el banco con respal- do. Los protestantes se abalanzaron sobre la idea, y así nació el asiento Protestante. Refunfuñando, los Católicos se están llevando poco a poco el banco e instalando el asiento. (En América, casi desde un principio, los Católicos se decantaron por el asien- to, para competir con los Protestantes.) No fue sino hasta la llegada de nuestras iluminadas mentes evangélicas, cuando nos pusimos en plan bíblico nuevo-testamental y pusimos almohadones en nuestros asientos. (Así al menos estamos cómodos mientras nos aburrimos como ostras.) ¿El futuro del asiento? En nuestra era de la electró- nica, ¿quizás veamos rascadores vibratorios para la espalda? ¿Masaje electrónico para los dedos? ¿Au- riculares en estéreo para oír mejor al coro? ¡Quién sabe! 5. EL CORO Sí, el término se usa en el Antiguo Testamento, y de ninguna manera justificamos el coro por ese hecho. Históricamente el coro que encuentras en la iglesia Cristiana tiene sus raíces directas de los co- ros presentes en templos paganos. El coro Cristia- no apareció por primera vez en los edificios Cris- tianos creado por encargo de Constantino. Mien- tras la moda del edificio-iglesia se extendió en Eu- ropa, el coro se volvió universal. En el patrón a se- guir se impuso el coro de Milán, Italia, donde el
  • 11. 11 coro se perfeccionó bajo el liderazgo de un obispo llamado Ambrosio. 6. EL PÚLPITO En la mayoría de los lenguajes Europeos el púlpito todavía está relacionado con su nombre pagano original, ambo. (Latín: ambon) El púlpito precede al Cristianismo y tiene un origen totalmente paga- no. El sacerdote pagano, en el templo pagano, se desplazaba en un pasillo que tenía un pasamanos y dirigía sus comunicados a espectadores y curiosos. A esto se le llamaba ambo. Aquellos primeros edificios Cristianos continuaron esta práctica pagana, instalando un ambo dentro de la construcción, en lo alto, encima de una de las columnas. Siglos después, cuando los Protestantes tomaron el norte de Europa (por la espada, no por evangelizar), esos Protestantes heredaron cientos de miles de iglesias. Los protestantes derribaron aquel lugar elevado e inaccesible donde los sacer- dotes llevaban a cabo su misa mágica. Sin detener- se ahí, literalmente desencajaron al ambo de la co- lumna y lo centraron al frente. Pusieron después una Biblia sobre el ambo (el púlpito) para simboli- zar la prioridad de la predicación de la Biblia sobre el énfasis Católico centrado en la misa. La palabra púlpito nos llegó del Latín pulpitum. Originariamente significaba plataforma o andamio. Incluso hoy el arponero, que se sitúa en la parte de- lantera bien fuera del barco ballenero, está en un púlpito. Al igual que la mayoría de lo que hace- mos, el uso del púlpito tiene sus orígenes en el pa- ganismo. Ten esto en mente la próxima vez que al- guien diga en voz grave y moralista, "¡Estamos aquí, tras el sagrado púlpito, predicando obediencia a la Palabra de Dios!" Hmmm..... 7. EL SERMÓN No debe ser confundido con el mensaje Cristiano, la predicación del evangelio o la enseñanza de la palabra. Es verdad que en un principio solo parece haber una ligera diferencia, sin embargo esa dife- rencia es gigantesca. Mucho antes de que el Cristianismo llegara a exis- tir, un filósofo pagano, de nombre Aristóteles, en- señaba sobre muchos temas, y entre ellos, el tema de la retórica. Esto es, cómo dar un discurso. (Griego: Rhotorike... el arte del orador.) El arte de la oratoria había sido de gran estima para los Grie- gos anteriores a Aristóteles. Aristóteles lo elevó a rango de arte. En los días de los Griegos y Romanos la habilidad para dar grandes discursos era garantía de popula- ridad. Los grandes oradores eran en realidad las es- trellas de cine de aquel entonces. La disertación de Aristóteles acerca de la retórica abarcó muchas cosas sobre el arte de la oratoria, pero su punto principal era el de que un buen dis- curso debe tener una introducción clara, unos cuan- tos puntos importantes y una conclusión. Dichas ideas no existían entre los primeros creyentes. Los creyentes del primer siglo, siendo casi por comple- to analfabetos, no conocían tal cosa como las nor- mas del arte de un discurso. La predicación Cris- tiana del primer siglo se caracterizaba por ser im- provisada, espontánea, y urgente....... ¡y pertenecía no a hombres especiales, sino a todo el cuerpo de creyentes! ¡Y su tema era únicamente CRISTO! Los sermones que oyes cada semana se basan en los conceptos de la oratoria de Aristóteles. (A me- nudo los profesores de seminario - así como sus es- tudiantes - nada saben de este hecho.) Ahora... ¿cómo se las arregló el discurso pagano para introducirse en la fe Cristiana? En Antioquía (de Siria), hacia el año 400 d.C., Juan Crisóstomo (Juan el Boca de Oro), uno de los más grandes oradores paganos de todos los tiempos, se convirtió. Él trajo sus habilidades Aristotélicas sermónico-retóricas al Cristianismo. Pronto galopó vertiginosamente hasta llegar a ser el sacerdote lí- der en Antioquía y toda Siria. Toda la ciudad de Antioquía acudía a oír sus alocuciones. Esos men- sajes se oyen muy parecidos en estilo, expresión, estructura y - hasta cierto punto - incluso en conte- nido, a los grandes discursos paganos. (Y así sona- ba el sermón que escuchaste el último Domingo.) Es ese Juan Crisóstomo el que nos entregó no solo los sermones Aristotélicos, sino también la cos- tumbre del sermón de la mañana del Domingo, es- to es, la tradición del discurso del Domingo siendo entregado por el mismo hombre, en el mismo lu- gar, a la misma hora, cada Domingo. De ahí que no solo veas el sermón y los servicios del Domingo, sino que incluso la raíz de una de las "tareas pastorales del sacerdote." Uno de aquellos deberes era enseñar. Aquello evolucionó por el ca- mino, hasta lo que ahora es la tarea principal del pastor Protestante... que no tiene ni idea de que es- tá desempeñando una versión modificada de los deberes pastorales más importantes de un sacerdo- te, ideados por un papa en el 500 d.C. cuyo nombre era Gregorio el Grande. Verdaderamente, aquí hay un buen trozo de la tarta del papel pastoral - un hombre - el mismo hombre - sermonizándonos cada Domingo. Recuerda estos orígenes el próximo Domingo. ¡El sermón del Domingo es el único lugar que que- da en la tierra donde puedes oír una oratoria (dis- curso formal) formulada conforme a la gran tradi- ción grecorromana de la retórica! Conforme y fiel a, y nada más excepto el Nuevo Testamento, ¿eh, colegas evangélicos?
  • 12. 12 8. EL SERVICIO FUNERARIO Debido a que Juan Crisóstomo, el pagano, había practicado durante mucho tiempo la pagana cos- tumbre de dar un discurso pagano a los muertos (en funerales paganos), continuó esta práctica cuando se convirtió en un orador cristiano. Así comenzó el funeral "Cristiano" y el discurso del funeral que le acompaña. Las palabras que usamos al predicar a los muertos Cristianos, son casi palabra por pala- bra, los típicos discursos paganos dedicados a los muertos paganos. Lean el discurso funeral de un fi- lósofo pagano. Lean un discurso funeral de Juan Crisóstomo. Escuchen un sermón funeral Cristiano. Son casi lo mismo en su contenido general, y muy parecidos en el modo de expresión. (Muy Neo Tes- tamental, muy evangélico.) 9. LA PRÁCTICA DE LEER UNA ESCRITURA JUSTO ANTES DEL SERMÓN Esta práctica forma hasta tal punto parte de nues- tras vidas que a duras penas podemos imaginar un mensaje Cristiano o escuchar un mensaje Cristiano de cualquier otra manera. ¡Pero aun es pagano en origen! Cuando el orador pagano pisaba un escena- rio de un anfiteatro Griego o Romano, llevaba a cabo un ritual bastante extraño (pero reconocible). Primeramente caminaba hacia el centro del escena- rio, daba la espalda a la audiencia, y se colocaba una toga de orador. Luego se daba la vuelta, enca- raba la audiencia y abría un pergamino. ¿Un pergamino? Sí, un libro. ¿Qué libro? Nor- malmente sería uno de los escritos de Homero. 10. CAPÍTULO Y VERSÍCULO ¡Precisamente los escritos de Homero y otros escri- tores populares de la literatura Greco/Romana habían sido meticulosamente divididos en capítu- los! ¡Cada frase en ese capítulo tenía un número! Dividir el Nuevo Testamento en capítulos y versí- culos nació de esta práctica Greco/Romana, y así nació también la práctica de leer la Escritura antes de predicar el sermón. Todo esto se introdujo en la fe Cristiana hacia el 400-500 d.C.. Intenta dar hoy un mensaje desde un púlpito con raíces paganas, con el concepto pagano de un coro tras tuyo, y un mudo laicado sentado en bancos de inspiración pagana y entonces, con todo eso, inten- ta predicar sin leer primero algún capítulo y versí- culo del Nuevo Testamento. En algunos sitios, la gente se levantará y dejará la (edificio paganamen- te inspirado denominado) iglesia porque no estabas tú siendo verdaderamente bíblico antes de predicar tu Greco-Románicamente influenciado sermón de oratoria. La práctica de leer las Escrituras antes de un ser- món encuentra sus raíces en hábitos Gre- co/Romanos de discursos paganos formulados en los anfiteatros Griegos y Romanos. ¡Piensa en ello, querido estudiante de la Biblia! ¿Qué nos atrevemos a decir del capítulo y del ver- sículo? Algún día nuestros hijos puede que digan que fue, quizás, el mayor daño de todos. ¿Por qué? Esta práctica pagana de despedazar cartas vivientes en capítulos y frases numeradas nos ha causado el perder todo el sabor de la literatura Cristiana del primer siglo. Detengámonos por un instante y tomemos aliento. Sabiamente ha sido dicho que los problemas de la fe Protestante y evangélica no están en sus enseñanzas y doctrinas, sino en su práctica. Todas nuestras prácticas evangélicas nos llegaron por puro accidente. No arras- tran ninguna relación con la experiencia Cristiana del primer siglo. La mayoría de nuestras prácticas (1) están por casualidad, (2) son paganas de origen, (3) dieron comienzo rondando la época de Constantino, y durante la Reforma. Casi toda práctica que tenemos provino de un acci- dente de la historia de la iglesia, o bien del paganismo. Simplemente piensa. Has estado haciendo todas es- tas cosas desde que te salvaste. ¿Hay alguien para una revolución? Continuemos nuestra búsqueda de las auténticas raíces históricas de nuestras prácticas evangélicas. ¡Se pone peor! ¡Mucho peor! Es sorprendente las cosas que hacemos - y cuantas hacemos - que no tiene justificación en el Nuevo Tes- tamento, pero que se defienden como tales. Estas prác- ticas totalmente en contra de la Escritura - e incluso dañinas - se hacen en medio de un clamor continuo de, "Nosotros debemos ser bíblicos." "Debemos basarnos en el Nuevo Testamento." "Debemos ser fieles a la Pa- labra de Dios." Pero esto realmente da miedo: Ahora podemos encontrar todas estas cosas en el Nuevo tes- tamento. Oh, no están allí, pero ahí las podemos encon- trar. Eso es lo que da tanto miedo. Has visto la lista de nuestras prácticas Protestantes. Esa lista cubre por completo todo aquello que hacemos nosotros los Pro- testantes. Que seas sacudido hasta las entrañas de tu ser al ver de donde provienen realmente todas estas cosas "Escriturales". Si eso no resulta, considera la pregunta, ¿cómo nos las arreglamos para encontrar estas cosas en la Escritura? ¿Qué forma de pensar permite tal locura? 11. LOS SEMINARIOS TEOLÓGICOS Los seminarios son el centro neurálgico donde aprendemos la Palabra de Dios. Es ahí donde oí- mos de "la fidelidad a la Palabra de Dios." "Nece- sitamos ser NeoTestamentales." Y "Volvamos a la Biblia." Pero pregunta a un profesor de seminario: ¿Dónde se originaron los seminarios? Probable- mente no tenga ni idea. (¡Por Dios, nunca le pre- guntes si son bíblicos! Y nunca le pidas que dirija el ataque para acabar con ellos.) El Concilio de Trento abarcó desde 1545 al 1563 y fue asistido por obispos, cardenales y papas. El
  • 13. 13 concepto de los seminarios se ideó cerca de la clausura de este concilio (Enero 1562 - Diciembre 1563). Estos hombres estuvieron decidiendo si re- formar la iglesia Católica Romana o quedarse co- mo estaban. Aunque duró dieciocho años, casi na- da se obtuvo de ese concilio excepto el invento de los seminarios. El curriculum que se obtenía en los seminarios (que los Protestantes empezaron a establecer poco después de que los Católicos lo inventaran) iguala- ba precisamente al curriculum usado en las univer- sidades que surgieron por primera vez durante la edad media. La teología era el plan de estudios común de las primeras universidades. (Por cierto, la teología es la hija de la filosofía Griega y en- cuentra sus más claros orígenes durante la época de Constantino) Más tarde, en el Concilio de Trento, se consideró sabio separar el entrenamiento del cle- ro de las universidades, pero todavía era un curri- culum establecido al modelo Aristotélico. 12. LOS INSTITUTOS BÍBLICOS A fines de 1800 un hombre llamado D.L.Moody consideró innecesario que un Cristiano tuviera que pasar por la universidad antes de entrar en el semi- nario (porque era requisito en aquellos tiempos hacer una carrera universitaria antes de poder ser admitido en un seminario teológico para ser “pre- parado” para el liderazgo de una iglesia). Por con- siguiente, inventó el primer Instituto o Escuela Bí- blica, localizado en Chicago. (Esto permitió que mujeres y hombres jóvenes pasaran directamente del instituto a la preparación teológica.) De todas maneras, el curriculum de la Escuela Bíblica es bá- sicamente todavía el curriculum Católico / Protes- tante que nació a raíz de asignaturas presentes en la academia de Aristóteles, allá en la Alta Edad Me- dia entre el 1100 y el 1550 d.C.. 13. LA ESCUELA DOMINICAL Nuestra nación está abarrotada de locales para las Escuelas Dominicales. ¡Muy caros! ¡Las muchas y muchas habitaciones de estos edificios solo se usan dos horas a la semana y se quedan vacías durante las otras 166 horas de la semana!. Son los locales menos usados que se hayan construido nunca por la raza humana (incluso superando las iglesias en desuso). A fines de 1,800 D.L.Moody llevó la Es- cuela Dominical de América a Inglaterra. Eso hace más de 1,700 años después de que se sellara el Nuevo Testamento. Sin embargo, actualmente, de algún modo nos las apañamos para encontrar a la Escuela Dominical en cada página del Nuevo Tes- tamento. Por cierto, pregunta a cualquier niño si verdaderamente le gusta ir a la Escuela Dominical. o a la iglesia. ¡Te sorprenderás! 14. LAS ORGANIZACIONES DENOMINACIO- NALES Y NO CONFESIONALES. ¿Cuándo y dónde empezaron? John R.Mott y D.L.Moody iniciaron las dos prime- ras organizaciones importantes de "iglesias carita- tivas": La YMCA (traducido: Asociación de Jóve- nes Cristianos) y el SVM (traducido: Movimiento Voluntario Estudiantil). Ahora hay miles de dichas organizaciones "no denominacionales". Si se supiera la verdad, la práctica mayoría de to- das estas organizaciones son creadas para dar es- quinazo a la "iglesia". Existen para rellenar los huecos. Existen ante la presencia del mal ejercer de la iglesia de hoy en día. En el día de hoy, existen más iglesias religiosas denominacionales y no de- nominacionales con el mayor personal (esto es, más ministros y misioneros) - y más dinero líquido - que todas las iglesias evangélicas combinadas. Sin embargo empezaron hace menos de 150 años. Lo más interesante de todo, desde que estas orga- nizaciones empezaron a ser aceptadas (hacia 1950), es que de repente también han sido descubiertas en el Nuevo Testamento. Tal es la capacidad de nues- tro modo Protestante y evangélico de pensar: en- contrar todas esas cosas en el Nuevo Testamento las cuales nunca estuvieron en el Nuevo Testamen- to hasta que las inventamos, que es cuando enton- ces se encontraron en el Nuevo Testamento. ¿Al- guien se ciñe al Nuevo Testamento? AHORA LLEGAMOS A UNA DE LAS PEORES Y MÁS GORDAS ... 15. EL “ORDEN DEL CULTO O SERVICIO” El “orden del culto o servicio” es el Ritual Evangé- lico Protestante del Domingo por la Mañana - es decir, "el orden de adoración" del Domingo. Cuando quiera que sea que "vas a la iglesia" el Domingo, fíjate en el orden de alabanza. Seguirá este patrón (a pesar de la denominación que sea): dos canciones, una oración, dos canciones más, la ofrenda, y una oración. (Probablemente música es- pecial del coro o un "solo".) Después el sermón. (Recuerda, ese sermón es básicamente un discurso Greco/Romano.) Por último, una bendición. ¿De dónde viene este ritual? ¿Nos lo dio Pablo? ¿Pe- dro? ¿Lo puedes encontrar en algún lugar del Nue- vo Testamento? (compárelo con 1ª Corintios 14) Mientras sales del local, piensa acerca de esto: Unos quinientos millones de Protestantes realiza- rán el mismo ritual. ¡Cada semana! A lo largo y ancho del mundo. Para siempre. La semana que viene en las junglas de Borneo, las junglas de Afri- ca, las junglas de Sudamérica. Los esquimales. Los Árabes. Los Japoneses. Los mongoles. ¡Y todos seguirán el mismo "orden de adoración"! Y todos estarán aburridos.
  • 14. 14 Misioneros de Bretaña y América han impuesto es- te ritual a todos los Protestantes que ahora residen en este planeta. A algunos de estos 500.000.000 se nos ha impuesto este abominable ritual. Mal rayo parta a los amigotes que nos hicieron esto. ¡A pesar de todo han sido castigados! ¡Ustedes mismos tu- vieron que pasar por este ritual! ¿Nos atrevemos a justificarlo bíblicamente? Básicamente, hoy en día, el Cristianismo es un ri- tual. Este ritual es lo único por lo que nos conocen todos los incrédulos del planeta entero. Hemos alcanzado un punto donde este ritual ha li- teralmente "evangelizado al mundo." ¡Es la única forma en la que los Protestantes se reúnen! Cual- quier otra forma de reunión, cualquier otra manera de juntarse o congregarse... en otro lugar que un edificio... sencillamente no se concibe. Sería un ac- to de herejía tener a alguien que no es un ministro dirigiendo una reunión, o no siendo dirigida en ab- soluto, sin seguir ningún orden. No obstante este universal ritual del Domingo que todos tenemos que aguantar no tiene ni una tira de papel del Nuevo Testamento para justificarse a sí mismo. De hecho, este ritual se desvanece ante las costumbres del primer siglo. Este ritual superficial es también la más grande piedra de tropiezo de la vitalidad y la variedad. De hecho, está matándonos. Durante quinientos años, en cada generación, este ritual Protestante ha estado desplazando como una cuña la vida de la fe Cristiana. ¿Quién es responsa- ble de estrangular la fe Cristiana con este "servicio del Domingo?" ¿Se inventó en el segundo siglo, quizás? ¡No! ¿Quién inventó estos momentos de implacable aburrimiento? ¡Juan lo hizo! Es decir, Juan Calvino. Hacia el 1,540. En Génova, Suiza. Hecha cuentas. Casi 1,400 años después del primer siglo. Y nunca nos recuperaremos de su in- vento. Este ritual prevalecerá - en los edificios Cristianos - el Domingo - a las 11 a.m. hasta el fin de esta creación. Miles de libros profundos sobre la "liturgia" han probado más allá de toda duda que este ritual, inventado hacia el 1,540, es la forma en que los Cristianos del primer siglo se reunían y adoraban. ¡Eso es una gran mentira! ¡Es necesario un grito a la revolución! Si esto no es suficiente para acercarte por poco que sea a nuevas esferas, inténtalo con la próxima porque pue- de que sea el desastre más serio de todos. EL PEOR DESASTRE DE TODOS 16. EL ORDEN EN EL QUE LAS CARTAS DE PABLO ESTÁN DISPUESTAS EN EL NUE- VO TESTAMENTO. Si haces un cambio personal en la práctica que va- mos a ver en este capítulo, té meterás de lleno en una revolución personal y estremecedora. En tu Nuevo Testamento, ¿por qué las cartas de Pablo están ordenadas en el orden en el que están? Si cambiamos esto, si cambias esto, te verás en una revolución espiritual y en una revolución de la práctica. ¿Podría ser eso verdaderamente importante? Si, el futuro de la Cristiandad pende del hilo de esta tra- dición. Necesitamos desesperadamente un Nuevo Testamento con las cartas de Pablo colocadas en el orden en que las escribió. La primera carta que escribió Pablo fue Gálatas. En tu Nuevo Testamento la cuarta carta que Pablo escribió aparece como la primera. Todas sus cartas están fuera de su orden cronológico. ¡Si esto sigue así per sécula seculórum, se nos impedirá entender el Nuevo Testamento por siempre jamás! Repetimos. Una de las razones fundamentales por las que estamos en el desastre en el que es- tamos, está la manera en la que aprendemos el Nuevo Testamento. Imagina esto: Aquí tenemos una enciclopedia de nueve volúme- nes sobre matemáticas. Pero los libros nunca se leen en orden. Imagina que hacemos lo mismo con una enciclopedia de nueve volúmenes de electrici- dad, de física, de astronomía, etc. Todos los con- juntos de nueve volúmenes tienen el mismo pro- blema. ¡Ninguno de los libros está en su secuencia lógica! Imagina también que todo el mundo estudia estos libros en este orden patas arriba. ¿Aprenderías alguna vez matemáticas de esta for- ma? Inténtalo. Aquí tenemos a lo que te estás en- frentando. Primero tienes que leer. ¡El Volumen número seis! Después tienes que leer el Volumen Cuatro, después el Volumen Cinco, y entonces - por último - el Volumen Uno. Tras ese, el Volu- men Nueve, después el... etc. ¿Podrías entender alguna vez las matemáticas de esta manera? ¿O la electricidad, o la Escritura? Bueno, esta es la desordenada secuencia en que es- tán dispuestas en este momento las cartas de Pa- blo... 6, 4, 5, 1, etc... ¡en cada Nuevo Testamento, en cada versión, en toda lengua de este planeta! Romanos, la sexta. I de Corintios, la cuarta. II de Corintios, la quinta. Gálatas, la primera, etc. "Predicaremos a través del Nuevo Testamento." "Estudiaremos el Nuevo Testamento." Hacemos esto, pensando que vamos a aprender el Nuevo Testamento. Pero el caos nos da la mano por el camino cuando llegamos a las cartas que Pablo es- cribió a las iglesias. "Nuestra Escuela Bíblica enseña todos los libros del Nuevo Testamento." Estupendo. Pero incluso en los seminarios más versados de la tierra, las car- tas que Pablo escribió a las iglesias se enseñan en
  • 15. 15 este caótico orden: Seis, cuatro, cinco, uno, diez, ocho, siete, dos, tres. ¡Intenta aprenderte una enci- clopedia de matemáticas de nueve volúmenes or- denados 6, 4, 5, 1, 10, 8, 7, 2, 3! Nadie puede saber lo que dicen estos nueve libros hasta que sean leí- dos en una secuencia cronológica. Hace tiempo que abandonamos cualquier concepto de ver la historia del primer siglo. Hace tiempo que abandonamos la idea de ver las cartas de Pablo en el conjunto de su disposición original. Una dis- posición desmenuzada, sí. Pero un contexto al completo - es decir, viendo la entera disposición - ¡nunca! La historia - la historia - ni se enseña ni se conoce. Ni por los seculares, ni por los escolásticos. LAS CONSECUENCIAS ¡Durante 500 años el Protestantismo ha tenido un campo de trabajo a base de versículos! Es decir... con frases. Frases numeradas. Nadie ha tenido que tratar con las restricciones de la inamovible histo- ria. ¡Por el contrario, hemos hecho estragos con es- tos versículos tan danzarines! Podemos probar cualquier cosa con frases numeradas. Sin embargo no podríamos hacer eso si conociéramos la histo- ria. El contexto al completo se desconoce. La ex- posición cronológica se desconoce. El estudio Bí- blico del Nuevo Testamento a través de una línea temporal se desconoce. Se desconoce profunda- mente la historia. Pero, si has de conocer primero la historia, entonces debes de abandonar las prácti- cas actuales del Protestantismo. O bien eso, o bien vivir lo que queda de tu vida Cristiana sabiendo que vives ajeno a la práctica de la iglesia, confor- me al modelo del primer siglo. Estas prácticas nuestras actuales no pueden encontrar justificación alguna para existir dentro de la historia. La historia en su totalidad deja absolutamente sin justificación a nuestros presentes métodos Protestantes. La primera epístola de Pablo fue Gálatas. Su segunda carta fue a la iglesia en Tesalónica. Ocurrieron muchas cosas antes de que se escribiera la carta a los Gálatas que provocaron que se escri- biera la carta a los Gálatas. ¿Conoces esa parte de la historia? Unos nueve meses transcurrieron entre la fecha en que Pablo escribiera a los Gálatas y es- cribiera a los Tesalonicenses. Pasaron muchas co- sas entre la escritura de aquellas dos cartas. ¿Sabes lo que ocurrió durante esos nueve meses? ¿Cono- ces esa parte de la historia? ¿Lo sabe alguien? ¿Se preocupa alguien? Es hora de que nos preocupe- mos, en aprender, y en conocer. Necesitamos tan desesperadamente el conocer la historia. Toda la historia, de principio a fin. Transcurrieron más o menos tres meses desde la escritura de I de Tesalonicenses y II de Tesaloni- censes. Ocurrieron muchísimas cosas. ¿Sabe al- guien la historia de lo que ocurrió entre esas dos cartas? ¿Lo sabes tú? La siguiente carta que Pablo escribió fue a Corinto. Pero hay nueve años entre II de Tesalonicenses y la primera carta a Corinto. Nueve años. ¿Sabes lo que ocurrió durante aque- llos nueve años? ¿Conoce alguien esa parte de la historia? El hecho de que en el idioma Inglés nunca haya aparecido ningún Nuevo Testamento con esas car- tas de Pablo en su debido orden es prueba de que estamos ciegos a la historia y ciegos al poder de esa historia. Aquella historia nos abraza a la reali- dad. Nunca hemos pensado acerca de conocer el Nuevo Testamento en términos cronológicos o aprenderlos por la "madre historia". Tan fascinados estamos con las frases numeradas, a las cuales de- nominamos versículos, que nunca nos dimos cuen- ta de que hay una historia. La historia nos da el significado - y los límites - de esos versículos. Quita el escudo de protección que da el conocer la historia y nadie conocerá nunca el Nuevo Testamento. Quita la protección que da la historia - la historia entera - y podrás probar cual- quier idea que se te antoje y crear cualquier teoría que desees. ¡La historia pone un límite a los mu- chos castillos de aire que podemos construir con todos esos versículos! Aprende esa historia. El aprender esa historia nos humillará a todos. Aprende la historia en su totali- dad, y entonces considera esto: Llévate estas prác- ticas Protestantes nuestras y toda la forma de pen- sar Protestante sucumbirá. ¡La propia manera de pensar se desmorona! Transcurren varios meses entre I de Corintios y II de Corintios. Meses sobrecogedores. ¿Qué ocurrió? ¿Sabes la historia? El siguiente libro es Romanos, número seis, no el número uno, escrito poco des- pués de II de Corintios. Pero cinco años transcu- rrieron entre la época en que Pablo escribió Roma- nos y su carta siguiente, la carta a los Colosenses. ¿Sabes lo que pasó en esos cinco años? Todos de- beríamos saberlo. No hemos tenido verdadero es- tudio bíblico hasta que conocemos toda la historia - hasta que conocemos todos los sucesos que tuvie- ron lugar entre todas esas cartas. ¿Cuál es esa his- toria al completo? ¿Lo sabes? ¿Lo sabe alguien? ¿Qué libro se escribió tras Colosenses? ¿Dónde? ¿Lo sabes? ¿Aciertas a vislumbrar la locura que re- sulta de esta desquiciada dejadez? Durante 500 años nunca hemos enseñado en un or- den dramático y cronológico toda la - muy dramá- tica - historia. en su totalidad....,no desde un final a otro. Como resultado, hoy, con todas nuestras alar- deantes escuelas e interminable lista de libros... los profesores de los seminarios con varios títulos doc-
  • 16. 16 torados aún no pueden contarte la historia. No se conoce. Los maestros de la Biblia no saben la his- toria. Los maestros de la Escuela Dominical no co- nocen la historia. ¡Y seguro que los pastores tam- poco! Los resultados: un campo de cultivo para ca- da idea inimaginable que la mente del hombre puede soñar. Las frases numeradas que puedes desplazar lo permiten todo. Conocer esa muy reco- nocible historia pone freno a tal demencia. Hasta que no conozcamos la historia no podemos conocer la Escritura. Bastante desquiciante, ¿no es así? Si todo esto no ha atraído tu atención, seguramente no hayas considerado nunca tales pensamientos. ¿Por qué no hemos considerado algo tan simple como el leer la Escritura de la manera en que cro- nológicamente fue escrita e incluyendo los hechos históricos para rellenar los huecos de la historia? Lee las Escrituras de esta nueva forma y mira a ver si no descubres una nueva Biblia. Y aun así, puede que nunca debieras de haber leído esa historia. ¡Puede ser peligroso para tu salud y para las prácti- cas Cristianas presentes! A falta de esa historia, hemos desplazado toda nuestra forma de pensar de "aprender la Biblia" hacia el territorio del nunca-jamás de coser versí- culos salteados y llamarle a eso "Biblia de estu- dio". Incluso nos atrevemos a llamarlo erudición. Sin la historia, aquello que llamamos teología es tanto peligroso - y si continúas el pensamiento - como poco bíblico. Los versículos no ayudan al ra- zonamiento de la Escritura. Nos hemos limitado a leer nuestra matemática, nuestra "astrofísica", nuestro Nuevo Testamento en un caos de... Tene- mos trece cartas de Pablo, nueve de ellas a las igle- sias, en este muy caótico orden tan poco cronológi- co: 6 - 4 - 5 - 1- 10 - 8 - 7 - 2 - 3 - 13 -14 - 15 - 9. ¡¡Así que pensabas que conocías el Nuevo Testa- mento!! Ninguno de nosotros conoce el Nuevo Testamento. Ninguno de nosotros lo hará a menos que conozcamos y apreciemos (1) la historia (2) la cronología. Averigua el orden de estas cartas. Averigua la his- toria que ocurrió en medio. Después mantén una conciencia limpia. Haz eso y llegarás más allá de lo radical. Puedes memorizar todo el Nuevo Testamento (en Griego) ¡y aun no tener ni idea de lo que el Nuevo testamento está diciendo! No en su caos actual tan poco histórico y cronológico. La manera de pensar con la que nos aproximamos al Nuevo Testamento, esta forma de pensar que forma un todo con la caó- tica disposición de la Escritura, nos deja impoten- tes para ver el marco del primer siglo. Versículos, enseñanzas, doctrinas, ideales, esquemas y - sobre todo, la justificación de nuestro punto de vista - pueblan la historia; y no importa cuán descabellada sea la idea que de uno surja, podemos decir, "Esto vino de la Palabra de Dios". Conocer la historia hace entrar en vereda tal forma de pensar. Para ilustrarlo: Muchos hombres han leído a través del Nuevo Testamento y decidieron lo que Dios quiere - "basado en una clara enseñanza bíblica". Digamos que lo que Dios quiere que hagan unas personas es mudarse al desierto, y, alejados del mundo, vivir vidas justas, respirar aire puro, hacer crecer alimento orgánico, llevar ropas de tiempos pasados y permanecer alejados del mundo. ("El síndrome del zumo de zanahoria orgánico" mez- clado con el "síndrome Esenio".) Un hombre puede justificar cada una de esas ideas de bombero con "la pura palabra de Dios". ¡Pero! Si ese hombre y sus oyentes conocieran la historia - toda la historia - no le quedaría ni una le- chuga con la que sustentarse, y sus oyentes enfila- rían hacia la puerta. La historia no permite tales fantasías. ¿Hasta que punto necesitamos conocer la historia? ¿Toda la historia? Considera esto: Los Cristianos han luchado y se han masacrado. con versículos....durante siglos sin conocer la his- toria. Toda una revolución en el entendimiento de la Escritura nos espera si nos atrevemos a aprender la historia. Ahora, aquí está la pregunta de las preguntas. ¿Cómo es que los libros del Nuevo Testamento terminaron patas arriba? ¿Quién nos maldijo con la presente disposición de los libros del Nuevo Testamento? (El nunca supo la historia de lo sucedido. El nunca supo lo que ocurrió en el tiempo que transcurrió entre las cartas que Pablo escribió). Bien, el tipo que comenzó este caótico desorden fue el hombre que produjo la primerísima Biblia Protestante. Desde entonces todas las versiones han seguido este modelo. En todos los Nuevos Testa- mentos las cartas de Pablo empiezan con su epísto- la a los Romanos. Fue un monje Agustino que enseñaba sobre teolo- gía dogmática en una ciudad llamada Wittenburg, localizada en el este de Alemania. Enseñaba en la universidad local. (El invento de los seminarios es- taba todavía a 25 años vista). Enseñaba las epísto- las de Pablo... desde el punto de vista de la doctri- na. Solamente doctrina. Este hombre sintió que había más doctrina en Romanos que en cualquier otra epístola de Pablo, así que puso a los Romanos primero. (Este es el hombre que nos dio el origen de los albores de la manera de pensar Protestante. Date cuanta que él estaba interesado en la doctrina, en las enseñanzas, en ensartar versículos, etc. Era
  • 17. 17 una forma de pensar doctrinal ajena de algún inte- rés, o alguna necesidad, de conocer la historia). Después decidió que I de Corintios era la siguiente en importancia doctrinal, etc. Decidió que Filemón no tenía doctrina, por lo que lo relegó al final de las trece cartas de Pablo. ¿Ves lo que nos hizo este hombre? Recuerda, ¡él es el padre de la mentalidad Protestante! Nadie ha puesto nunca en duda los arreglos que hizo al producir el primer Nuevo Testamento Pro- testante. Nos acercamos a los escritos de Pablo igual que este hombre lo hizo, para extraer doctri- na, para crear doctrina, para probar doctrina, para probar un error doctrinal, y para inclinar a otros Cristianos hacia nuestro propio mundo doctrinal. La historia permanece aun desconocida. Nadie se ha levantado y ha dicho, "¡aprended pri- mero la historia!" Nos acercamos por completo al Nuevo Testamento como un libro de normas, o como un saco de piezas de puzzle para ser estudia- das, organizadas y vueltas a unir, dispuestas en di- ferentes categorías, y después, ¡puf! Tienes unas enseñanzas que te dicen como es Dios. ¡¿Y le llamamos a esto estudio de la Biblia?! ¿Le llamamos a esto "conocer la Palabra de Dios"?* Necesitamos una revolución en el estudio de la Bi- blia que empieza primero por llegar a ver en su to- talidad la historia de la iglesia del primer siglo, de principio a fin. (No terminaremos teniendo una montaña de enseñanzas). Seremos humillados. Gran parte de nuestros ídolos caerán. Cambiare- mos, o sabremos que vivimos en un mundo basado, no en la Biblia, sino un mundo construido basán- dose en ideas nuestras... ¡qué convenientemente encontramos en los versículos! (Un poquito más: ningún hombre ha intentado nunca justificar al moderno pastor de hoy en día mediante la historia. El pastor únicamente existe si reúnes versículos de toda la Escritura. ¿Por qué no usar la historia? Porque la práctica presente del pastor nunca aparece en la historia. Lo peor de todo es que, algunos Cristianos van a la Escritura como aquel que va a un tablero de Ouija que les dice lo que tienen que hacer ese día. "Cierra tus ojos. Abre la Biblia. Apunta con el dedo. Em- puja el dedo y.. ¡Eureka! Ahí, en la punta de tu de- do, está la mente de Dios." Nadie parece conocer la historia, pero si alguna vez la llegamos a ver, la historia nunca se puede subor- dinar a un montón de versículos desperdigados. ¡Los versículos deben rendirse a la historia! Los versículos sueltos, categorizados y sistematizados deben dar lugar, en primer lugar, a la historia. Aprendamos la historia. Toda ella. De principio a fin, y en orden cronológico. Confío en que puedas ver la posibilidad, aunque débil, de encontrar un pequeño espacio en el cuál se pueda considerar el empezar de nuevo, de una forma completamente nueva. Pero mientras lo buscas, también debes ver algunas prácticas enterradas en lo profundo, de las cuáles la mayoría de nosotros apenas estamos al tanto. Por ejemplo... la profunda dependencia de los líderes. Capítulo 4 PROFUNDA DEPENDENCIA, INCLU- SO DEPENDENCIA PSICOLOGICA, EN EL LIDERAZGO O CLERO ¿Una profunda dependencia del clero? Esto es algo del subconsciente muy real, muy poderoso y que nos afecta profundamente. ¿Cuán profundamente? ¿Cuán real? ¿Hasta que punto nos agarra y nos limita? ¿Hasta que punto está actuando en detrimento del reino de Dios? ¿Y no están los hombres del clero trabajando inconscientemente desde el punto de vista de ver al clero en el centro, en vez de otorgar esa prioridad a los santos? Ven conmigo y reúnete para dar una clase de estu- dio bíblico en algún salón. Solo con gente normal. Ningún ministro ha estado nunca presente. (Todos los presentes en la habitación son del pueblo llano (laicos). Todo el mundo se gana la vida y ninguno es un minis- tro profesional. Y te lo estás pasando bomba, mucha libertad, gozo y paz.) Esta noche, por primera vez, un pastor llega y visi- ta la asamblea. ¿Cambia la química de esa asamblea con su presencia? Sí. Actuarás de un modo diferente en la presencia de un ministro. De una manera u otra, se- rás afectado por la presencia del ministro. Una pequeña ilustración. Desplacémonos a otra ilustración que es mucho más gráfica. Consideremos al movimiento de iglesia en casas. El movimiento de iglesia en casas es, en términos ge- nerales, lo más radical que puede encontrase en estos días. Ese hombre de allí que está dirigiendo esta reunión en particular de este tipo de iglesia ha dado lugar al nacimiento de muchas iglesias en casas. Está al mando. Su gente le ama. Pero únete a él para tomar el desayu- no una mañana cualquiera en una cafetería. Escucha sus palabras. Te contará lo que Dios le mostró, de có- mo empezó, de las cosas que Dios le enseñó por el ca- mino, de los problemas que enfrentó, de las soluciones que Dios le dio. Puede que esté hablando por horas y horas y que nunca te mencione. Sí, a ti, el laico. En su corazón, en su mente, en la mismísima estructura mo- lecular de su ser, él es el centro de su obra. Muy cier- tamente, la gente de esas iglesias no son el centro. Su batalla no es para que la gente emerja libres de toda necesidad de él. Consciente o inconscientemente
  • 18. 18 su batalla consiste en que estas iglesias en casas sigan con la intención de mantenerle como su líder. Vete, también, a una organización no denomina- cional o a un misionero a la iglesia que levantó en al- gún país extranjero. O también, por supuesto, a una iglesia tradicional. Puede ser que la frase que mejor explica esta enfermedad es "Debemos volver a la en- trega de una mayor responsabilidad en la iglesia a los líderes. " Esa frase parece dar esperanza, ¿verdad? Bien, mientras que se pueda pensar en tal frase, no hay esperanza de revolución en la Cristiandad. Observa las palabras, "Tenemos que permitir al li- derazgo..." "Debemos dar al liderazgo." ¿No te das cuenta de que todavía hay alguien al cargo, dando y permitiendo? No toda la gente llana está al cargo de todas las cosas. No, sino que hay un líder en particular con permisos. El que la gente llana (hombres laicos) esté al mando (sin "permisos") lleva consigo un empe- zar de nuevo desde el principio. Es el único camino. Si te atreves a empezar de nuevo, debe de ser de tal manera que, desde el principio, se entienda que la di- rección y liderazgo de la iglesia pronto recaerá por completo en las manos de los hermanos y hermanas locales. En breve... se acerca el día en el que no hay líderes a la vista. Ni, por consiguiente, ancianos, o diá- conos. Así mismo, ni un solo hermano local dirigiendo. Si tenéis a alguien en el grupo que es líder; si te- néis líderes, si tenéis líderes que se quedan o un indivi- duo que más tarde se convierte en el líder - si tenéis alguna de estas potencias en acción en la iglesia en su nacimiento y en sus tempranas etapas de desarrollo - no habrá revolución alguna. No, debemos movernos más allá de tales cosas. Es- tán desgastadas. Es casi imposible, para la presente forma de pensar de la mente Protestante, el concebir una iglesia así, una iglesia que es abandonada sin líderes en particular, cuando un fundador de iglesias se marcha. Muchos te dirán que esto es un pensamiento idea- lista y que es imposible. Bien, está ocurriendo. Ahora mismo, sobre la tierra. Por un instante observa en tu mente a un grupo de Cristianos. Digamos que son veinticinco en número. Un extranjero les levantó. Simplemente se marchó. No regresará en un año o dos. ¿Dónde está el liderazgo? ¿Dónde está el anciano? No hay tal persona. Bien, que- rido lector, esta es una escena directamente extraída del primer siglo. ¡Esa es la forma en que se supone que deberían ser las cosas! Bien, ¿qué es lo que estos colegas van a hacer? ¿Aterrarse? ¿Llamar a un pastor? ¿Elegir ancianos? Si el fundador ha levantado aquel cuerpo de cre- yentes en este estilo, que es el que corresponde al pri- mer siglo, sabrán exactamente que hacer. ¿Qué es eso? ¿Hacerse una tribu? Algo similar. Pero no exactamente. Abandona al completo la mentalidad occidental de la organización. Eso es todo lo que hemos conocido. ¿Qué es lo que queda? No mucho. ¡Intenta imaginar una versión tribal Cristiana! (No es en absoluto exac- tamente igual, pero aquí estamos luchando para com- prender hechos nuevos y radicales.) Simplemente, ¿cómo sería la versión Cristiana de una tribu? ¡Su nombre es Ecclesia! Si han sido levantados correcta- mente por el fundador, en este punto darán un salto atrás, y se volverán a la ecclesia primitiva. Sí, sosten- drán todo en este punto hasta que la naturaleza orgáni- ca de la iglesia empiece a surgir - surgiendo orgánica- mente. (Intenta explicar esto y alguien saldrá mañana y lo intentará hacer, y al rato regresará y dirá que no se puede hacer. Tienes que verlo y estar dentro. Tienes que experimentarlo. Aun así no puedes explicarlo.) No, es inexplicable. Esto sólo se puede experimen- tar. Primero experimentas la vida de iglesia. Después te rindes al intentar explicarlo. También agradecerás a Dios que no te fuiste a intentar una versión tan radical de la vida de iglesia sin experimentarlo primero. Esto es algo que no puedes hacer sin primero expe- rimentarlo. ¿Qué les pasa a estas veinticinco personas? Aque- llos santos, abandonados por su líder de fuera y priva- dos de cualquier liderazgo de dentro, se cogen uno del otro y esperan a que llegue la amada vida. ¡Este es un momento de gozo, excitación, aventura, descubrimien- to y pánico total! Tras un tiempo juntos, hay probabili- dad de que la sangre llegue al río. Entonces, bajo el Señor, surge la fuerza más radiante, capaz, vital y crea- tiva sobre esta tierra. Y a través de todo el proceso nunca dependen del clero. Ni entonces. Ni nunca ja- más. ¿Suena bien? ¿O suena raro? Y lo que es más, ¿es esto posible? ¿Tiene alguna base bíblica? ¿Hicieron cosas como esta en el primer siglo? Así es y, de hecho, la iglesia llegando de esta manera a esta realidad es buena parte de la historia. ¿Los líderes dirigiendo la iglesia? El temor, la de- pendencia, el miedo a los ministros sustituidos por al- zacuellos azul y blanco del pueblo llano y el pueblo llano siendo todo lo que la iglesia es. Una ecclesia "po- co - liderazgo" y "todo - pueblo". ¿Cómo puede ser eso? ¿Cómo lo hicieron para que esto ocurriera en el Siglo Uno? Finalicemos aquí. O bien te unes a la revolución, o bien no. Si lo haces, hay libros que leer, cintas que escu- char.... y, puede ser que, una iglesia o dos que debieras de visitar, para que puedas ver, de primera mano, que dichas cosas pueden realmente suceder. LA ÚNICA CAUSA POR LA QUE ES DIGNO VI- VIR Y MORIR ES UNA CAUSA TOTALMENTE SIN ESPERANZA.
  • 19. 19 Capítulo 5 ¿CAMBIARÁN LAS COSAS? Digamos que este folleto que ahora sostienes en tus manos fuera leído por cada ministro, pastor y obrero Cristiano en el mundo Angloparlante. ¿Cuál sería su impacto? ¿El Domingo que viene sería distinto, o sería el siguiente Domingo igual que el último Domingo? El solo conocer la información histórica (que leíste en los tres primeros capítulos) no cambia lo que los hom- bres están haciendo ahora. La presente práctica del Cristianismo evangélico va a continuar. Para siempre. Así, mi querido lector, están las cosas. Toma la Reforma como ejemplo. No hizo mella alguna en la iglesia Romana Católica que, con tan poca Biblia para justificar lo que hace, ¡ha justificado sin embargo todas sus prácticas mediante la Escritura ! Y no cam- biaron ni una pizca durante la Reforma. Bien, el Cristianismo evangélico tiene tradiciones que se encuentran tan profundamente enterradas y son tan sagradas como esas que los Católicos tienen - Bíblicas o no bíblicas. Las cosas no van a cambiar. Existen entre tres y cinco millones de personas en el mundo Angloparlante que viven de trabajar en las igle- sias evangélicas, organizaciones, etc., de hoy en día. Trata de dar una visión a los pastores para renunciar a sus hogares y salarios. Imagina a los misioneros renun- ciando a su método misionero de 300 años de antigüe- dad y volviéndose a la forma de fundar iglesias de Pa- blo. Imagina los calendarios misioneros cancelándose por todo el mundo. Imagina a los ministros no solo de- jando el pastorado y la misa, sino buscando trabajos … trabajando para ganarse la vida y pagar su propio mi- nisterio. Imagínate los locales de las iglesias siendo abandonados, aun incluso cerrados. Entonces intenta imaginarte a todo el pueblo de Dios regresando volun- tariamente a las reuniones en los hogares y experimen- tando la iglesia sin ministros o persona que les guíe. Imagina a un pastor contándole a su rebaño que traba- jará con ellos durante seis meses y luego se marchará para que puedan continuar por sí mismos, y que por la fecha de su marcha el edificio será cerrado, todo el mundo se reunirá en casas, y que él no volverá para ayudar hasta pasados dos años. Y que cuando regrese, solo se quedará dos semanas. ¡Ahora trata de calcular cuántos de sus miembros se unirán a esa idea de mosquito! Imagínate a los ancia- nos y diáconos dispuestos a entregar sus oficios y títu- los. ¿Cuántos ministros piensas que harían esto? ¿Cuántos parroquianos asentirían? Pero más aun, considera esto: ¿Existe algún ministro que haya sido entrenado en levantar una iglesia de una forma tan radical? ¿Hay alguien que haya experimen- tado esto de primera mano? ¿O lo has visto siquiera alguna vez? ¿Hombres que pueden preparar al pueblo del Señor para tal salvaje aventura y una transición tan atrevida y peligrosa? Imagina los seminarios de este mundo cerrando y vol- viendo al concepto antiguo del fundador entrenando a los obreros. Entrenando sobre la marcha. Imagínate al Cristianismo evangélico entrenando una vez más a los hombres de la manera en que Jesús y Pablo levantaban fundadores de iglesias. ¿Te imaginas a todos los minis- tros siendo preparados para el ministerio de la manera en que Pablo levantó a los ocho fundadores Gentiles? ¡Imagínate a las oficinas centrales denominacionales disolviéndose! ¿Ves a todo el mundo dando alegremen- te sus trabajos para volver a los caminos que se en- cuentran en la historia ? Sin el uso de las fuerzas armadas nunca ha existido tal transición. Incluso cuando el cambio llegó a golpe de espada, nunca se ha constatado un cambio tan radical. ¿Te imaginas las iglesias interdenominacionales ce- rrando? ¿Con el propósito de ser bíblicos? La presión económica por sí sola sería horrible. Cientos de miles de Cristianos se quedarían sin trabajo. ¿Abandonaremos las prácticas hechas por hombres que hemos acumulado durante siglos? ¿Aunque estas prác- ticas minen e incluso destruyan la mismísima expre- sión de nuestra fe? ¿Nos despojaremos de estas piedras de tropiezo, cuando dejarían a varios millones de per- sonas sin trabajo.... sin empleo.... sin un centavo? ¿Es- tás dispuesto a ver a cada uno de los cuatro millones de Cristianos que se ganan la vida en organizaciones Cris- tianas marchándose.... y marchándose felices? ¿Te imaginas a algo más de un puñado de personas dispuestas a consentir un escenario así, aunque cada uno de los 500 millones de protestantes leyeran este folleto? No, no abandonaremos estos caminos. Y el Cristianis- mo actual, seguirá como está. Si crees (1) que estos cambios radicales pueden ocu- rrir en las iglesias evangélicas actuales...o (2) que obrarás desde dentro de esas instituciones para ayudarlas a realizar este cambio radical, no eres tu un candidato para la revolución. Por favor, deja que continúen estas prácticas. Déjalas en paz. Nunca ataques el status quo. Más aun, si es- tás en la práctica presente del Cristianismo, y estás contento ahí, quédate ahí. Deja que las tradiciones y las organizaciones continúen. Las únicas personas que pertenecen a una revolución son aquellas que saben que sencillamente no se pueden quedar donde están, y tienen que irse. Y sal fuera humildemente. Silenciosamente. No des un portazo al irte. Las personas que se quedan son tus herma- nos y hermanas en Cristo. Nunca seas aquel que inserta un cuchillo en un odre viejo, ni intenta poner vino nuevo en un cuero que ha perdido su tirantez. Jesús vivió en el medio de la reli- gión Judía. Él no busco el acabar con ella. Por favor
  • 20. 20 date cuenta de esto. Aquella religión está todavía aquí.... dos mil años después. Sabiamente, Jesús nos dijo que dejásemos las cosas como están, y que con- tinuasen como están. Sed amables con el pueblo de Dios. ¡Tú eres, después de todo, uno de entre el pueblo de Dios, y también ne- cesitas la ternura! Todos nosotros. ¡Ser desagradable puede que sea algo radical, pero ser desagradable no pertenece a un lugar denominado "más allá de lo radi- cal"! Tu y yo solo veremos parte del cambio. Llegará, pero llegará muy lentamente. Después de todo, aquí estamos considerando un cambio en la historia Cristia- na. Un cambio enorme y sin precedentes. Eso no suce- de en el transcurso de una vida. Reconoce la impresionante vista que se extiende por delante, y hasta qué punto abarca esta revolución. Es una revolución con una naturaleza tan radical, que tar- dará de 200 a 300 años en dar fruto. De hecho, únicamente cuando Católicos y Protestantes puedan pararse a mirar una experiencia de la fe Cris- tiana que es tan preciosa, tan simple, tan despejada, tan preocupada por los demás, y ver gente que lo vive, y con tanta reverencia hacia su experiencia de vivir día a día la vida de iglesia … que solo entonces algunos des- echarán lo viejo. Probablemente oirás a alguien decir: "Oh, sin embargo las cosas cambiarán cuando venga la persecución." En realidad eso no es cierto. La persecución no puede forjar una forma de pensar. La persecución no puede destruir una cultura religiosa. Por favor, tenga en cuen- ta esto: Los católicos exterminaron a los Luteranos. Los Luteranos no cambiaron. Los Protestantes exter- minaron a los Católicos. Los Católicos no cambiaron. Ambos llevaron al otro al cementerio ; pero más tarde, cuando volvió otra vez la persecución, no se vio en ellos cambio alguno. Los Cristianos de América que visitaron a Rusia cuan- do estaba bajo el comunismo, hablaron de lo sencilla, pura y bíblica que era la iglesia sumergida en Rusia. (De cómo sufrían, de cómo se reunían en los bosques, etc.) En realidad, no era todo tan maravilloso. Cuando la enterrada iglesia Rusa se desenterró, se puso a cons- truir iglesias y locales y a volver a todas las demás co- sas que hacen los Protestantes. Allí afuera, en aquellos bosques donde tenían sus reu- niones,.....todavía había un pastor presente. (El papel pastoral nunca se acabó.) Incluso allí en los bosques, el pueblo de Dios se pusieron alrededor de su pastor, el mudo laicado de siempre. Allí en aquellos bosques cantaron un par de canciones, oraron, cantaron dos canciones más, y después oraron de nuevo. Seguida- mente él "pasa el cesto", y entonces el pastor habló. Tras eso se dijo una bendición y todos regresaron al hogar. No habían cambiado. No, la persecución no cambiará a la iglesia. Cuando se terminó la persecución, la primera palabra en llegar a Occidente fue, "Por favor, envíen ustedes dinero para que podamos construir una iglesia." Y hoy en día todavía tienen pastores y un edificio, y cuando se reúnen, cantan dos canciones y..... La persecución no cambia ni nuestra práctica, ni nues- tra manera de pensar. Solo el fin de nuestra sistemática forma de pensar Protestante traerá un cambio radical. Volver atrás, a la mente del primer siglo es nuestra única esperanza. Un volver a la experiencia del primer siglo de la ecclesia, a la increíble habilidad del primer siglo de tocar e íntimamente conocer y expresar a Jesu- cristo. Verle en el centro. En el centro de una iglesia exenta de “liderazgo profesional”, donde la propiedad de la iglesia pertenece a todos los santos. Donde, día a día y semana a semana, la dirección proviene de los propios hermanos y hermanas..... esa es nuestra única esperanza. Eso nos conduce a ti. Necesitas considerar unas cuantas preguntas: ¿Estás tan desesperado que sencillamente no puedes soportar el escenario actual? Y aquí está la pregunta clave: ¿Estas dispuesto a formar parte de una revolución tan radical, más allá incluso de lo radical, que no es impo- sible llevarla a cabo en el transcurso de tu vida? Esa es, verdaderamente, toda una revolución. LA ÚNICA CAUSA POR LA QUE ES DIGNO VI- VIR … ES UNA CAUSA SIN ESPERANZA. ESTA ES UNA CAUSA SIN ESPERANZA. Las persistentes voces de hombres y mujeres, y los tes- tigos de su inaudita experiencia, se extienden a través de todos siglos...esto y solo esto algún día se convertirá en la mayor influencia sobre la humanidad. El que tú y yo - en el transcurso de una vida - no po- damos ganar esta causa... es lo que hace a esta revolu- ción tan digna de nuestras vidas. - - - - - - - - - - - - - - -- - - - -- - - - -- - - - -- - - - -- - - - - PUEDES OBTENER MÁS INFORMACION EN: www.seedsowers.com (Mucha información de literatu- ra, videos y cintas sobre la vida más profunda. Autores como Madame Guyon, Miguel de Molinos y más) Algunos libros de Gene Edwards que vale la pena leer: El Nacimiento Revolución: La Historia de la Iglesia Primitiva Perfil de Tres Monarcas El Divino Romance El Viaje Hacia Adentro

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