COMENTARIOS LOGOI
FILIPENSES
Por Frank Barker
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PREFACIO
La Epístola de los Filipenses es el más personal de los escritos del...
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CAPÍTULO I
LA META DE DIOS PARA LOS CRISTIANOS
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ELFRUTODELSUFRIMIENTO
Filipenses 1:12-18
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CAPITULOIII
CRISTO
MAGNIFICADO EN NUESTROS CUERPOS
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QUE OS COMPORTEIS COMO ES DIGNO DEL EVANGELIO
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Ojala los cristianos lograran tan sólo comprender completamente la importanc...
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Veamos lo que Pablo tiene que decir acerca de los resultados de la firmeza, ...
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peso de gloria" (II Corintios 4:17).
En un artículo titulado "Fe para tiempo...
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LA MENTE DE CRISTO
Filipenses 2:1-11
En esta carta "a todos los s...
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misericordia, a aquella consolación y a aquel amor. Si Dios ha de obrar en n...
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  1. 1. COMENTARIOS LOGOI FILIPENSES Por Frank Barker ©1978 por Logoi, Inc., P.O. Box 350128, Miami, Florida, EE.UU. Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción total o parcial de esta obra sinpermiso escrito de los editores. Printed en U.S.A. ©2007 por Logoi, Inc., Miami, Florida, EE.UU. Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción total o parcial de esta obra sinpermiso escrito de los editores.
  2. 2. Ministerios LOGOI www.logoi.org 2 CONTENIDO PREFACIO 3 I LA META DE DIOS PARA LOS CRISTIANOS 4 II EL FRUTO DEL SUFRIMIENTO 10 III CRISTO MAGNIFICADO EN NUESTROS CUERPOS 14 IV QUE OS COMPORTEIS COMO ES DIGNO DEL EVANGELIO 18 V LA MENTE DE CRISTO 23 VI OCUPAOS EN VUESTRA SALVACION 28 VII LUZ PARA UN MUNDO EN TINIEBLAS 32 VIII EJEMPLOS AL REBAÑO 37 IX LA EXCELENCIA DEL CONOCIMIENTO DE CRISTO 42 X EL LLAMADO DE LO ALTO 47 XI ENEMIGOS DE LA CRUZ 53 XII LA ESPERANZA CRISTIANA 58 XIII REGOCIJAOS EN EL SEÑOR SIEMPRE 63 XIV EL ANTIDOTO DE DIOS PARA LA ANSIEDAD 68 XV EL CONTROL DE LA VIDA PENSANTE 74 XVI EL SECRETO DEL CONTENTAMIENTO 79 XVII COMO SER FUERTE EN CUALQUIER COSA QUE DEBA HACER 84 XVIIILA SUFICIENCIA DE DIOS 89
  3. 3. Filipenses Ministerios LOGOI www.logoi.org 3 PREFACIO La Epístola de los Filipenses es el más personal de los escritos del apóstol Pablo. Está toda impregnada de un sentido de afecto y comprensión humana que contribuye en alto grado a su encanto. Llama la atención también por su sencillez: en ella las más profundas verdades teológicas están al alcance de la mente más sencilla. La mayoría de los comentaristas concuerda en que Pablo escribió esta epístola estando prisionero en Roma hacia el año 62 D.C. Hay algunos, sin embargo, que opinan que fue desde Efeso, y no de Roma, desde donde el apóstol se dirigió a los filipenses. Entre los argumentos que citan estos últimos está el de que el repetido propósito del apóstol de seguir viaje hacia el oeste y de volver a visitar a los filipenses resultaría una contradicción de haber él estado en Roma (ver 1:25 y 2:24). Pero esto en nada afecta el carácter y valor de la epístola. Su tema central es el amor. La iglesia en Filipos fue la primera iglesia europea fundada por Pablo en el año 51 D.C. Entre sus fundadores estuvieron Lidia y el carcelero que se convirtió con su familia. Su primer pastor, durante seis años, fue Lucas, el autor del Evangelio y de los Hechos. La epístola aparece motivada por un acto de amor de los filipenses hacia su fundador. Epafrodito fue comisionado para llevarle una ofrenda en metálico, y el apóstol se sintió conmovido y agradecido; él se hallaba en ese momento en angustiosa necesidad de ayuda material. Epafrodito casi pierde la vida en el intento, pues enfermó durante su estancia junto a Pablo. Cuando se recuperó, Pablo lo envió de regreso con la epístola. En el comentario que aquí se presenta, su autor, el Rdo. Barker, analiza el contenido relacionándolo directamente con la experiencia personal e individual de cada cristiano. En ese sentido, va tomando uno a uno, por orden de capítulos, los puntos salientes de los cuales se deriva alguna enseñanza que conviene aclarar y desarrollar. Este enfoque salva a sus enseñanzas de la aridez académica que a menudo caracteriza a los comentarios puramente exegéticos. El Rdo. Barker no por eso desdeña la instrucción básica, en términos de historia o semántica, del texto bíblico, siempre que sea necesaria; pero concentra su atención en el contenido espiritual y evangélico que ha de redundar en la edificación del lector. Puede decirse que se dirige a la mente por la vía del corazón. El Rdo. Barker fue un ejemplo vivo de lo que. predica y escribe. Su historia personal es un caso de conversión dramática. Hijo de una familia pudiente, vivió durante años una vida lejos de Dios, entregado a la disolución y al placer mundano. Se decía en Birmingham, su ciudad natal: "Si usted quiere echar una cana al aire, vea a Frank." Hastiado al fin de su libertinaje y temeroso de haber desperdiciado totalmente su vida, decidió nada menos que hacerse pastor, y solicitó ingreso en un seminario. "Como ministro", pensó, "tendré que ponerle freno a mi conducta". Pero durante el tiempo de su preparación en el seminario un profesor piadoso lo guió de veras a Cristo. Una vez graduado, decidió volver a Birmingham e iniciar allí una obra evangelística. Empezó por alquilar un local que había sido de una tienda. Allí él y su esposa improvisaron un salón con sillas y un púlpito. Por algún tiempo los dos oraron intensamente que el Señor les diera frutos en su empresa. Pero nada importante parecía suceder. Domingo tras domingo las sillas dispuestas permanecían vacías —tres o cuatro personas a lo sumo era lo único que podían conseguir de vez en cuando. Por fin el joven pastor Barker comenzó a sentir dudas de si el Señor quería realmente que él le sirviera en tal vocación. Por algún tiempo él y su esposa oraron fervientemente por que el Señor les disipara esta duda. Nada parecía suceder tampoco. Por fin un domingo, poco antes de la hora de empezar uno de los vacíos servicios, él y su esposa cayeron de rodillas y literalmente retaron a Dios a que les dijera de manera clara y concluyente si de veras quería que él continuara con su vocación de pastor o no. "Señor", oró, "si este domingo el salón no se llena, sabré por cierto que no me has llamado al ministerio." Sumidos en angustiosa súplica permanecieron durante largo rato con los ojos cerrados, ajenos por completo a lo que les rodeaba. Cuando por fin dijeron amén y se incorporaron, vieron con gran sorpresa y alegría que un número de personas había llenado la sala y les miraban con curiosidad. Aquella fue la respuesta de Dios a su pregunta; aquel fue el inicio de uno de los pastorados más ricos y fecundos de los últimos tiempos. En la actualidad el Rdo. Barker fue pastor de una iglesia activa y consagrada, con más de dos mil miembros, en la ciudad de Birmingham, en el estado de Alabama.
  4. 4. Filipenses Ministerios LOGOI www.logoi.org 4 CAPÍTULO I LA META DE DIOS PARA LOS CRISTIANOS Filipenses 1:1-11 ¿Por qué estudiar Filipenses? ¿Por qué preocuparnos nosotros con una carta personal escrita hace siglos a una pequeña iglesia por su fundador? William Hendriken sugiere en su comentario que este libro de la Biblia nos ofrece hoy día "el cuadro del hombre verdaderamente feliz", así como "el secreto de la verdadera felicidad, secreto confiado a Pablo por el Señor Jesucristo". Aunque es una carta escrita desde la prisión, irradia no obstante el triunfo de vivir la vida cristiana. ¿Qué otra literatura apropiada podríamos escoger y estudiar usted o yo, que nos inspirara y llamara a la acción en nuestro diario andar con Cristo? La de los filipenses era una iglesia muy singular, fundada no sólo bajo la dirección divina sino también bajo circunstancias un tanto tumultuosas. El apóstol Pablo había estado en Filipos en su segundo viaje misionero, alrededor de 52 D.C., después de recibir la visión ordenándole ir a Macedonia (véase Hechos 16:6-40). Ciudad importante, y en muchos sentidos "una Roma en miniatura", Filipos se convertiría en el escenario del nacimiento del cristianismo en Europa como resultado directo del ministerio de Pablo. Hallándose una vez allí en compañía de Timoteo y Silas, el apóstol fue, un día de sábado a la ribera de un río, no muy lejos, y encontró a un grupo de mujeres reunidas en oración. Pablo compartió con ellas el evangelio de Jesucristo, y Lidia, una vendedora de tintes, de Tiatira, respondió. Ella y su familia fueron bautizados, y muy pronto su hogar fue utilizado como base para la obra de evangelización. Poco tiempo después Pablo echó fuera un demonio de una muchacha adivinadora. Esto hizo que la muchacha no pudiera adivinar más, perdiendo así su valor comercial. Su amor hizo que Pablo y Silas fueran azotados y enviados a la cárcel. La media noche les encontró orando y cantando himnos, y Dios respondió enviando un terremoto que abriría las puertas de la prisión. Con este espectacular despliegue del poder divino, el atemorizado carcelero vino a Cristo. Después llevó a los apóstoles a su propia casa, donde lavó sus heridas y les alimentó. Al día siguiente fueron dejados en libertad oficialmente y poco después abandonaron la ciudad. Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos.(1:1) Ahora, nueve años más tarde, Pablo está escribiendo a este grupo de cristianos relativamente nuevos. Como muchas de las epístolas novo testamentarias, esta comienza también con la típica introducción paulina. Muy bien puede haber sido que Timoteo estuviera sirviendo como secretario de Pablo. Como él iba a ser enviado pronto a los filipenses, podemos ver lo bien preparado que iría, no sólo con el mensaje de la carta sino también con las penas del corazón de Pablo. Pablo no solamente se identifica a sí mismo y a Timoteo; también añade: "siervos de Jesucristo". Aquí tenemos su vocación y su llamamiento. Pablo pensaba de sí mismo no únicamente como servidor sino, literalmente, como esclavo de Jesucristo: ¡un gozoso esclavo voluntario de Uno que lo había comprado! Sabía que no se pertenecía, sino que había sido comprado con precio. Ahora vivía para servir al Señor Jesucristo. Los recipientes de la carta son llamados "santos", lo que destaca su especial designación y su posición única. En última instancia, sólo Dios es Santo, mas no obstante él confiere su santidad a los hombres. Cuando nos convertimos en cristianos venimos a ser "partícipes" de la naturaleza divina pues que el Espíritu Santo nos toma por su habitación. Basados en este divino trabajo interno, podemos ser considerados como "sagrados", palabra que da lugar a la idea "santo" Dios. Es obvio que nuestra conducta necesita muchos cambios antes de que esto pueda ser totalmente cierto; no obstante, en Cristo somos nuevas criaturas: somos diferentes, hechos partícipes de la naturaleza de Dios. En añadidura, la palabra "santo" significa ser separado para Dios, consagrado a su servicio. Pertenecemos a él. Mientras que la palabra "cristiano" se menciona solamente tres veces en el Nuevo Testamento, "santo" es usada repetidamente como una definición de los creyentes verdaderos. Los creyentes filipenses fueron también considerados "santos" en el sentido de que ellos lo eran "en Cristo...". Esto significa que ellos ocupaban una posición —estaban localizados— en Jesucristo, de la
  5. 5. Filipenses Ministerios LOGOI www.logoi.org 5 misma forma que un pámpano está localizado en la vid. Esta es una conexión verdaderamente poderosa, con un tremendo potencial de ser fructíferos. Considérese también la protección que esto implica. Como santos, ellos estaban localizados y seguros en Cristo, protegidos por él, cuando se lanzaron a la invasión espiritual de Filipos. De esa misma manera nosotros también somos santos en Cristo, cualquiera que sea el pueblo, la oficina, o el vecindario en que estemos localizados. El hecho de que estamos en Cristo significa que tenemos todo el potencial y el poder que necesitamos. Lo que debemos es aprender a usar ese poder a fin de ser fructíferos. La colonia de Filipos era algo así como una réplica de Roma y había tomado mucho de sus costumbres y cultura. La iglesia allí tenía una organización particular que incluía obispos y diáconos, a los cuales Pablo también dirigió esta carta y su contenido. Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo (1:2) Una bendición sirve también como parte del saludo de Pablo; y lo que él desea que Dios conceda a sus hermanos es gracia y paz. La gracia habla del favor inmerecido de Dios: su misericordia hacia los merecedores de su ira; y el perdón dado por él a aquellos que merecían castigo. Mas aun, una vez que hemos recibido ese perdón y estamos en la gracia, entonces la definición se amplía para incluir el divino poder de Dios que nos capacita para vivir la vida cristiana en medio de las circunstancias de cada día. Aunque no lo merecíamos, Dios dio a su Hijo y a su Espíritu. Ahora promete darnos todo lo que necesitamos para vivir de manera efectiva para él. La gracia, pues, significa ese poder divino que es dado a todos nosotros los que estamos en Cristo. La otra palabra, paz, es crucial y también tiene un significado doble: paz con Dios y la paz de Dios. Podemos tener paz con Dios cuando estamos en Cristo Jesús. Podemos tener la paz de Dios así que comencemos a reflexionar, a meditar, y a vivir a la luz de lo que él nos ha dicho acerca de nuestras circunstancias, nuestro futuro, y de todo lo que él es para nosotros. Aquí haríamos bien en considerar lo que Mathew Henry dijo: "Note usted la relación: no hay paz sin gracia. Note de dónde viene: viene de Dios Padre y del Señor Jesucristo. No hay paz ni gracia de parte de Dios excepto a través del Señor Jesucristo. El es el canal. Dios es la fuente. Cristo es el canal, así como la sustancia, de aquello con lo que somos bendecidos: gracia y paz." Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros, por vuestra comunión en el evangelio desde el primer día hasta ahora. (1:3-5) Cada vez que Pablo pensaba en los filipenses, el gozo brotaba de su corazón y era impulsado a orar por ellos. Recordaba vívidamente aquel día de sábado cuando salio y conoció a Lidia y a los otros, y como ella respondió y fue tan hospitalaria. Era que la gracia de Dios trabajaba en su corazón. Pensaba en el carcelero cayendo de rodillas y clamando, "Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?" Recordaba entonces cómo Cornelio les había llevado a su casa y lavado sus heridas. Volvía a pensar en la joven mujer que había sido liberada de la posesión demoníaca para poder así comenzar a vivir una nueva vida. Venían a su memoria todas estas cosas, y cada vez que esto sucedía se sentía tan lleno de gozosa gratitud a Dios por estos creyentes que caía de rodillas en oración por ellos. Ante todo Pablo está dando gracias a Dios por su compañerismo, o contribución, en promover la obra del evangelio. Nosotros descubrimos, al estudiar la era apostólica, que esta era la iglesia más fiel de entre todas las del Nuevo Testamento y que desde el mismo principio comenzó a sostener a Pablo, con el cual se asoció en su trabajo misionero, enviándole regalos, remuneración financiera, y en general cualquier ayuda que pudieran. Nueve años más tarde encuentran que Pablo está en la cárcel, en Roma, y envían a uno de sus propios miembros, Epafrodito, con el necesario auxilio, no sólo económico sino también de compañía. Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. (1:6) Debido a la bondad de los filipenses, Pablo habla, con genuino agradecimiento de su confianza en estos fieles partidarios y amigos. Nótese la base de su confianza: la seguridad infalible de la promesa de Dios. ¡Aquel que había comenzado la buena obra en ellos, la continuaría! Dios era el que había inaugurado esta obra en ellos, así que estaban "en Cristo".
  6. 6. Filipenses Ministerios LOGOI www.logoi.org 6 ¿De qué forma llega el hombre a estar en Cristo? Aquí Pablo no elabora la idea, en cambio lo hace en su carta a la iglesia de Efeso: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor..." (Efesios 1:3,4). El concepto llena de asombro la mente. ¡Pensar que Dios decidió antes de la fundación del mundo que nosotros perteneceríamos en última instancia a Cristo! Estamos verdaderamente "en Cristo" y, por causa de él, Dios nos escogió y entonces envió a su Hijo a morir por nosotros. Pablo continúa explicando a los efesios: "en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados..." (Efesios 1:7). Dios envió a su Hijo a pagar completamente por cada pecado que nosotros habíamos cometido o cometiéramos. Esto forma parte del ser bendecidos en Cristo. Más adelante Pablo explica que nosotros somos "sellados con el Espíritu Santo de la promesa" (Efesios 1: 13). Así es como comienza realmente la obra. El Espíritu Santo insta, entonces vence, luego vivifica: "Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados" (Efesios 2:1). Cuando Pablo fue desde Filipos a la orilla del río y allí encontró algunas mujeres, ¿qué les dijo? Puesto que estaban reunidas para orar, deben de haber sido mujeres piadosas; no obstante ello, Pablo les dijo que necesitaban conocer a Jesús, el Hijo de Dios. Les explicó cómo Dios se hizo hombre y vivió una vida perfecta, murió en lugar de los pecadores, resucitó de los muertos, y ascendió a los cielos para volver un día. Les dijo que si ellas ponían su confianza en aquel a quien Dios envió, creían que él había muerto por ellas, y se entregaban a él como su Señor, serían salvas. Lidia escuchó las explicaciones de Pablo y respondió. Pero lo hizo porque Dios había comenzado la buena obra en ella. El era el autor de la obra, estuviera ella consciente o no de la parte tomada por Dios en el asunto. Probablemente sólo estuvo consciente de su propia parte: que su corazón confiaba en este de quien Pablo hablaba, dejándole, voluntariamente, ser Señor de su vida. La Biblia dice de Lidia "y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía" (Hechos 16:14). Dios había comenzado la buena obra en Lidia. Dios comienza de igual manera la buena obra en todo aquel que viene a él. Dios es el que la inicia y la termina. Handley Moule traduce el verso seis como sigue: "Aquel que ha comenzado la buena obra en vosotros, pondrá seguramente sus toques finales en ella. La continuará hasta su terminación. La obra que comenzó su bondad, el brazo de su fortaleza la terminará; su promesa es Sí y Amén y nunca ha sido invalidada". Esta es la base de la confianza de Pablo en los santos de Filipos. Por qué aún soy cristiano es una colección de ensayos escritos por algunos grandes cristianos, editada por Blaklock, profesor de cultura clásica en la universidad de Auckland, quien pidió a varios eruditos que escribieran, en su disciplina particular, por qué creer en Jesucristo es intelectualmente aceptable. La inferencia es que, desde el momento en que la fe cristiana es intelectualmente aceptable y tiene evidencia válida que la respalda, cada uno de estos grandes hombres permanece como cristiano. Es obvio que el profesor tenía razón. Sin embargo, ¿por qué soy yo aún cristiano? No es debido a que el cristianismo sea intelectualmente aceptable sino porque "aquél que ha comenzado la buena obra en mí, está aún poniendo los toques finales a ella y lo seguirá haciendo." El nos guarda de volver atrás, a nuestros antiguos caminos. Como dice el himno: "A través de muchos peligros, afanes y acechanzas /Yo he vuelto/ La gracia me trajo a salvo hasta aquí/ Y la gracia me guiará al hogar". Un amigo me dijo: "Tú sabes, desde que fui a la iglesia mi vida ha sido un caos. ¡Todo me ha ido mal! Trato de alejarme de Dios y no puedo. El me ha enseñado que si no le respondo me aplastará contra el suelo." Hizo una pausa y luego agregó: "¡He decidido comenzar a responder!" "El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará" es la promesa de Dios. ¿Qué obra es esta? Es un trabajo bueno, divino, que a menudo envuelve algo de aplastar, derretir, y desmenuzar. Porque esta obra de Dios está haciéndonos semejantes a Jesús, conformándonos a la imagen de Cristo. Es de esto de lo que se trata. Dios la está llevando a cabo, y no va a cesar hasta que su obra esté completa. Pablo nos asegura que llegará el momento de su terminación, "el día de Cristo". Jesucristo volverá, se manifestará visiblemente, y ese día será glorificado en sus santos. Pero su regreso es más que un momento histórico. Pablo nos dice que el proceso que comenzó cuando él vino a Cristo, se completará cuando Jesús vuelva. Entonces seremos como él. Nuestros cuerpos serán resucitados y hechos a semejanza de su glorioso cuerpo. En esta afirmación Pablo da a los creyentes filipenses la seguridad de que
  7. 7. Filipenses Ministerios LOGOI www.logoi.org 7 ellos permanecerán siendo cristianos y que Dios continuará trabajando en ellos; pueden perseverar en la fe porque Dios ha prometido preservarles y llevar a cabo su obra en ellos. Esta es una verdad que encontramos a través de toda la Escritura y está en conformidad con grandes promesas de la Biblia, como Juan 10:27 y 28: "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano." En 1 Pedro leemos: "Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe..." (1 Pedro 1:3-5). ¿Qué nos está diciendo Pedro? Exactamente lo mismo que Pablo dijo a los filipenses, que Dios nos mantendrá creyendo hasta la fase final de nuestra salvación, cuando Jesús vuelva. La base para la confianza de Pablo es que Dios mismo había comenzado la obra en ellos, y él terminará lo que comenzó. Como me es justo sentir esto de todos vosotros, por cuanto os tengo en el corazón; y en mis prisiones, y en la defensa y confirmación del evangelio todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia. (1:7) Pablo ahora hace una afirmación muy intrigante relacionada con su seguridad personal de que Dios ha hecho realmente un trabajo regenerador en los filipenses: « Les amo con un “amor especial”, parece estar diciendo, "como si Dios les estuviera amando, a través de mí. Es un amor sobrenatural. Esta clase de sentimiento que tengo por ustedes y ustedes por mí, puede solamente ser el resultado de nuestra. existencia común en Jesucristo." Es bastante fácil persuadirnos a nosotros mismos de que alguien a quien amamos o uno a quien admiramos, es cristiano; pero muchas veces esto es sólo un deseo que tenemos en nuestro pensamiento. No nos atrevamos a basar nuestra asunción solamente en el compañerismo que tenemos o en el amor que sentimos por otros. Pablo basa su suposición en ciertos patrones concretos de comporta miento observables en la vida de los creyentes filipenses. El habla del hecho de que ellos amaban el evangelio y demostraban su amor, primeramente, en su compañerismo con los apóstoles en ese evangelio; y luego, en su preocupación activa por esparcir las buenas nuevas. También lo demostraban en su confirmación de nuevos creyentes; estaban interesados, no sólo en evangelizar a las gentes sino también en las evidencias crecientes del evangelio en sus vidas. Permítanme agregar aquí que esta fue la causa de que Pablo hiciera su segundo y tercer viaje misionero: confirmar a aquellos que habían creído. Estos santos de Filipos se preocupaban también en la defensa del evangelio. Decidieron hablar por él. Pablo les recomienda amorosamente: "Vosotros os habéis caracterizado por vuestro interés en esparcir el evangelio, en confirmarlo en las vidas de los hombres y en defenderlo. Por estas razones tengo justificación para creer que Dios ha llevado a cabo, realmente, la buena obra en vosotros. El la continuará y pondrá en ella los toques finales." ¿Cuál es la evidencia neotestamentaria de que una persona es cristiana? No consiste simplemente en llamar al Señor "Señor" sino en hacer la voluntad del Padre que está en los cielos. La fe sin obras es muerta (véase Santiago 2:17). Una fe que no cambie al hombre es una fe muerta. "Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos el tal es mentiroso, y la verdad no está en él" (1 Juan 2: 3,4). Porque Dios me es testigo de cómo os amo a todos vosotros con el entrañable amor de Jesucristo. (1.8) En el verso ocho observamos un principio espiritual interesante: la relación entre la confianza de Pablo en los filipenses y su cuidado en orar por ellos. El estaba confiado de que eran realmente cristianos y de que Dios les guardaría. ¡Pero oraba por ellos! Debemos comprender el significado de tal oración. Esta era parte del acto de guardarlos Dios a ellos. Comprendido correctamente, la seguridad del evangelio (de que soy realmente cristiano) no conducirá a la negligencia o la complacencia sino, más propiamente, guiará a la humildad y la autodisciplina. Debemos guardarnos sin mancha de este mundo. Más adelante en esta carta Pablo dice a los creyentes filipenses que "mantengan" esta vida que tienen. ¿Están estos conceptos en conflicto? ¿Cómo puede él decirles que Dios está manteniéndoles, al mismo tiempo que les dice que se mantengan ellos mismos? No, estos conceptos no son conflictivos,
  8. 8. Filipenses Ministerios LOGOI www.logoi.org 8 sino que las dos ideas se entrelazan para formar un pacto de esfuerzo unido entre Dios y el creyente. "Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo" (II Timoteo 2:19). En efecto, Pablo nos está diciendo: "Dios os va a guardar, pero vosotros debéis guardaros vosotros mismos en un plano tal de obediencia que su obra pueda ser llevada adelante en vosotros." Y esto pido en oración que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento. (1:9) Siguiendo a la salutación de Pablo y su aprecio por los filipenses, tenemos su súplica. En el verso nueve vemos cuáles cosas incluye el apóstol en su oración en favor de ellos. Cosas estas que, teniendo en cuenta que el Espíritu Santo estaba guiando a Pablo al escribir esta carta, hallamos que pueden ser llamadas las metas de Dios para cualquier grupo de cristianos. La primera petición de Pablo es que el amor de ellos puede crecer. El amor, o el ágape de 1 Corintios 13, es un amor divino, espiritual. Phillips, en su traducción, nos da una buena descripción de ese amor: "Este amor de que les hablo, es lento en perder la paciencia; busca la manera de ser constructivo. No es posesivo; no está ansioso de impresionar ni abriga ideas infladas de su propia importancia. El amor tiene buenas maneras y no persigue ventajas egoístas. No es susceptible. No guarda cuenta de lo malo ni se deleita de la maldad en otras personas. Por el contrario, se goza con todos los hombres buenos cuando la verdad prevalece. El amor no conoce límite a su sufrimiento, fin a su confianza, ni su esperanza palidece; puede sobrevivir cualquier cosa. Es, de hecho, lo único que queda en pie cuando todo lo demás se ha derrumbado". Esta clase de amor auto sacrificado es la meta de Dios para la vida de todo creyente. Pero nótese, este amor que Pablo desea para nosotros, es razonado; así que puede ser ejercitado en una forma bíblica. Todos sabemos del amor tonto, o demasiado indulgente, la clase de amor que no tiene espina dorsal y que en verdad hace daño a otros. Este no es esa clase de amor. Una verdadera comprensión del amor bíblico al cual Pablo se refiere viene de estudiar la Palabra de Dios. Dios de fe sea que cada uno de sus hijos tenga conocimiento espiritual y discernimiento. De esta manera el creyente podrá distinguir lo bueno de lo malo, lo importante de lo que no lo es; lo bueno de lo mejor. Esta clase de discernimiento es crucial. "Y todo .aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal" (Hebreos 5:13,14). Quizás usted haya visto individuos que han sido entrenados para detectar dinero falso. Se habitúan de tal forma que solamente con el tacto pueden decir si lo es. De igual manera los cristianos deben entrenar sus sentidos para descubrir lo bueno y lo malo. Para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo. (1:10) Habiendo practicado el discernimiento y aprendido a usarlo, debemos seguir y escoger lo que es mejor bueno, y huir del mal. La oración de Pablo por los creyentes en Filipos era que ellos reconocieran lo excelente y lo escogieran. Jay Adams en su libro Competente para Aconsejar elabora esta idea: "Uno debe aprender a hacer la voluntad de Dios según él la ha expresado en las Escrituras. Debe practicar el bien tan fielmente que cuando surjan ocasiones para pecar, de modo natural y sin deliberación sepa qué hacer y lo haga con facilidad y destreza." Esa es la meta: discernimiento en práctica. Nótese por qué Pablo dice "a fin de que seáis sinceros e irreprensibles". Si usted profesa ser cristiano y repetidamente tropieza, su ejemplo va a ser causa de que otros también tropiecen. Mientras que si vivimos de la manera en que debemos —puros e intachables—, estaremos preparados para la venida de Cristo. Seremos pueblo de Dios, viviendo para alabar y dar gloria a Dios. Su meta para nosotros es que toda virtud que poseamos, toda victoria que ganemos, y todo pensamiento de santidad que tengamos estén bajo su divino control. Llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios. (1:11) Cuando vivimos de la manera que Pablo ha descrito anteriormente y que Dios ha planeado, seremos "llenos de frutos de justicia": amor, gozo, paz, bondad, benignidad (Galatas 5:22). Ganaremos a otros: "El fruto del justo es árbol de vida; y el que gana almas es sabio." Y es por
  9. 9. Filipenses Ministerios LOGOI www.logoi.org 9 Jesucristo que podemos vivir así. Estamos en Cristo. El es la vid, nosotros los pámpanos; separados de él no podemos hacer nada, pero si permanecemos en él, daremos mucho fruto (ver Juan 15:5). El lo promete. El lo hará. Téngase presente que la llave para que estas metas sean cumplidas en nuestras vidas es "permane- cer en Jesucristo". Usted no puede desarrollar por sus propias fuerzas esta clase de amor, esta clase de vida. No, no puede. Pero él hará que se produzca en usted si usted permanece en Jesucristo. El secreto está en ese capítulo quince de Juan, porque en "permanecer y obedecer", descansa todo el éxito. "Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor," dijo Jesús. ¿Ha visto usted alguna vez a los que reparan teléfonos subir a un poste telefónico? Los pinchos en sus botas, su cinturón y sus manos se coordinan perfectamente para llevarles fácilmente al tope. Des- pués vea a un neófito tratando de subir: asciende unos pocos pies solamente, para luego resbalar, gol- peándose en todo el camino hacia abajo, cogiendo astillas en las piernas. Pero aquí va otra vez. En esta oportunidad puede que logre subir un poco más, sólo para tener la misma experiencia exasperante. ¿Cuál es el problema? ¡Que no ha aprendido que la llave de todo el proceso de subir es apoyarse en el cinturón! Así pasa con el cristiano. Tenemos que producir amor, pero sólo podremos hacerlo si descansamos en Jesucristo. Vamos paso a paso en nuestro andar cristiano apoyándonos totalmente en Cristo, confiando en que él produzca los frutos en nosotros y a través de nosotros. Esta es la única forma en que esto funciona. Por nosotros mismos, sencillamente no podemos hacerlo.
  10. 10. Filipenses Ministerios LOGOI www.logoi.org 10 CAPÍTULO II ELFRUTODELSUFRIMIENTO Filipenses 1:12-18 Quiero que sepáis, hermanos, que las cosas que me han sucedido, han redundado más bien para el progreso del evangelio. (1:12) Los cristianos filipenses amaban a Pablo, su padre en la fe. Sabían de su juicio y su actual encarcelamiento. Pero nosotros, unos dos mil años más tarde, podríamos bien preguntar: "¿Qué cosas le habían ocurrido a Pablo? " Es probable que en el versículo 12 se esté refiriendo a la secuencia de sucesos que comenzaron cuando, al final de su tercer viaje misionero, fue a Jerusalén (véase Hechos 21:15 hasta 28:31). Mientras estaba en el templo allí fue reconocido por ex amigos judíos que se precipitaron sobre él como una turba y casi lo lincharon. Providencialmente fue rescatado por un centurión romano que llegó en el momento preciso con un cordón de soldados y lo arrestó. Pablo fue encarcelado en espera de ser juzgado. Después de ser trasladado de prisión debido a las conspiraciones contra su vida, fue por fin escuchada su defensa. Pero debido a la deformación de los hechos, a la mala administración de la justicia, y a un funcionario romano que no quería enemistarse con los poderosos judíos, no se llegó a decisión alguna. Su caso fue postergado una y otra vez. Como ciudadano romano Pablo tenía el derecho de ser oído por César. Así que Pablo apeló a César, y a César fue enviado. En el viaje, debido a la necia decisión del centurión encargado de los prisioneros que estaban en el barco, naufragaron. Pablo casi murió. Finalmente, entró en Roma como parte de una cantidad de prisioneros encadenados y una vez más fue puesto en prisión. Desde la prisión en Roma es que escribe a los Filipenses: "Quiero que sepáis, hermanos, que las cosas que me han sucedido, han redundado más bien para el progreso del evangelio." ¿Qué está Pablo tratando de decirnos? ¿Está él diciendo que esta situación única ha obrado para la extensión del evangelio, o está dándonos un principio por el cual podemos medir las formas en que Dios gobierna el mundo? Sugiero que es lo último. "Y sabemos que todas las cosas ayudan a bien a los que a Dios aman, a los que conforme al propósito son llamados" (Romanos 8:28). Ese es claramente el principio de gobierno de Dios. Todo lo que Dios permite que me toque está obrando para el progreso del evangelio en mí. Está obrando para hacerme conforme a la imagen de Jesucristo; para hacerme como Cristo. Todas las cosas obran con ese fin. Si esto es cierto de cosas que me afectan, ¿lo es también de todas las cosas que ocurren en el mundo? Sí, nosotros creemos que la Biblia enseña que Dios hace que todas las cosas ayuden a bien para el progreso del evangelio, y esto, de modos que no podemos imaginar. Aunque no podamos entenderlo, aunque no podamos explicarlo, aunque no lo podamos ver, nuestro Dios soberano está obrando por medio de cada acontecimiento en la historia para el progreso del evangelio. Esta es una verdad asombrosa. Si creemos que el fruto del sufrimiento va a resultar en el progreso del evangelio, nuestra actitud hacia el sufrimiento cambia. Acuérdate de José. Primero, sus hermanos lo venden como esclavo. Después la esposa de su amo, desfigurando la verdad, hace que José sea encarcelado. Sufre injusticia tras injusticia. Sin embargo, mirando hacia atrás, José dijo: "Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo" (Génesis 50:20). Todo sufrimiento que soportamos lo permite Dios para nuestro bien, para progreso del evangelio de Jesucristo. Entonces vale la pena sufrir. La comprensión de este principio nos ayuda a entender cómo debemos enfrentar el sufrimiento. De tal manera que mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y los demás. (1:13) ¿Es este principio sólo un buen pensamiento? "Pablo, ¿podrías darnos algún ejemplo concreto de cómo tu sufrimiento ha obrado para provecho del a todos evangelio? " Pablo responde: "De tal manera que mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás." Antiguos traductores pensaban que la palabra "pretorio" era usada solamente en referencia al palacio de César. Después, los descubrimientos arqueológicos demostraron que la guardia pretoriana (un grupo especial de soldados altamente capacitados) era la encargada de guardar el palacio y los
  11. 11. Filipenses Ministerios LOGOI www.logoi.org 11 prisioneros reales. Pablo dice que sus prisiones en Cristo son conocidas en toda la guardia pretoriana, lo que significa que muchos miembros de la guardia pretoriana se habían convertido. Este es un ejemplo perfecto del fruto de sus sufrimientos. Dios usó sus sufrimientos para que ellos fueran salvos. El libro de Hechos da una descripción del encarcelamiento de Pablo y dice que estaba realmente encadenado a uno de estos guardas pretorianos (véase Hechos 28:16, 23, 24, 30, 31). Habían sido asignados para cuidar a Pablo las 24 horas del día y los encadenaban a él a fin de que no pudiera escapar. Avancemos un paso más en su experiencia. En Hechos leemos: "Cuando llegamos a Roma, el centurión entregó los presos al prefecto militar, pero a Pablo se le permitió vivir aparte, con un soldado que le custodiase. ... Y habiéndole señalado un día (hablando de los judíos en Roma), vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas." En otras palabras estos judíos venían a visitar a Pablo y él les hablaba del reino de Dios y del hecho de que Jesús era el Mesías que había cumplido todas las profecías del Antiguo Testamento. Pablo tenía una clase bíblica durante todo el día allí mismo en su celda. Sigue diciendo: "Y algunos asentían a lo que se decía, pero otros no creían. Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento." Ya fuera de la prisión, pero aún bajo arresto domiciliario y encadenado a un guardia, Pablo continuó su ministerio de enseñanza como "embajador en cadenas" ... (Efesios 6:20). Imaginad cómo sería ser el soldado encadenado al apóstol Pablo. Sentado todo el día a su lado oyendo a Pablo debatir con los judíos, o tener comunión con cristianos que venían a fin de estudiar juntos, este hombre tenía que captar mucho del gozo y del testimonio de estos primeros creyentes. Y una vez que ellos se iban, el guardia se habría encontrado solo con su indomablemente confiado prisionero. ¿Es realmente extraño que pasado algún tiempo muchos de los guardianes del prisionero llegaran a ser cristianos? La prisión de Pablo tenía todavía otra influencia para el progreso del evangelio. Sus prisiones eran manifiestas no solamente en el pretorio sino también en conversaciones a nivel público, como él escribe "…mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás." Hendriksen, en su comentario, resume esto diciendo: "El caso de Pablo, mejor aun, la causa de Cristo, llegó a ser el tema de conversación de la ciudad." Un ejemplo moderno de esto ocurrió hace algún tiempo en Bolivia. Habiendo tenido poco éxito en sus esfuerzos por difundir el evangelio, un grupo de misioneros comenzó a distribuir literatura cristiana y a predicar en las calles. Pronto fueron arrestados y puestos en la cárcel, pero su literatura fue llevada a los más elevados niveles de gobierno donde la estudiaron cuidadosamente. Algunas autoridades del gobierno se interesaron sinceramente en lo que los misioneros estaban diciendo, y esto hizo que más tarde los pusieran en libertad y les dieran permiso para continuar sus actividades. Mientras tanto se produjo un avivamiento en la prisión, y muchos de los prisioneros fueron ganados para Cristo. Este acontecimiento apareció en las primeras páginas de los periódicos, lo que proporcionó oportunidades para la difusión del evangelio que no habían sido posibles antes del encarcelamiento de los misioneros. Otro caso es el del Dr. Kim, dirigente de la Cruzada Estudiantil en Corea. Después de la muerte de su familia y de ser golpeado y herido por los comunistas que lo dejaron por muerto, se entregó enteramente a Cristo para ser usado en la difusión de su Palabra. Lo primero que el Dr. Kim hizo fue perdonar a sus enemigos. Algunos de sus amigos coreanos realmente se habían vuelto en contra de él como testigos —lo que provocó el ataque— y aun instigaron a los comunistas para que diesen muerte a su familia. Una vez que hubo perdonado a estos hombres, el Dr. Kim comenzó a fortalecerse. Pronto estuvo en condiciones de caminar hasta la casa de uno de los que lo había traicionado y llamó a la puerta. Cuando el hombre le abrió la puerta, pensó que veía un fantasma. El Dr. Kim entró, le dijo al hombre que lo perdonaba, y que Jesús también quería perdonarlo. Este hombre aceptó a Cristo y el evangelio comenzó a extenderse de una manera asombrosa mientras Dios usaba al Dr. Kim. El ejército coreano lo vino a ver y le dijo: "Estamos tan impresionados con la disciplina y entrega de los cristianos de su
  12. 12. Filipenses Ministerios LOGOI www.logoi.org 12 organización (los 40.000 creyentes preparados) que queremos que usted enseñe a nuestro ejército. Enséñeles este tipo de dedicación." Ahora el Dr. Kim ha recibido el permiso de iniciar un instituto laico sobre evangelismo para los oficiales, los que a su vez, enseñarán lo mismo a los hombres de Corea. Recientemente se celebró un bautismo conjunto de 3.000 militares. El ejército está verdaderamente evangelizando a Corea. Debido al sufrimiento de un hombre y al fruto de ese sufrimiento, está progresando el evangelio de Jesucristo. Y la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor. (1:14) El fruto del sufrimiento del apóstol Pablo también se manifestó en un crecimiento en la confianza entre muchos de los cristianos conocidos de Pablo en Roma. Estimulados por el ejemplo valiente de Pablo salieron y predicaron el evangelio. Nótese quiénes estaban haciendo esto: "Muchos de los hermanos en el Señor." No eran los obispos o los predicadores sino la gente común. Todo cristiano salía y predicaba la Palabra. Este es el cristianismo del Nuevo Testamento. Pablo, recordaréis, se está dirigiendo a los cristianos en Filipos, con los obispos y diáconos. Más adelante en esta carta, desafía a cada uno de ellos a que se aferre de la palabra de vida a fin de que él (Pablo) pueda regocijarse en el día de Cristo de no haber corrido en vano. Todo cristiano va a ser tan brillante como una luz en un mundo oscuro (2:15, 16). El mundo ya ha visto lo que puede hacer Dios con un hombre enteramente consagrado a él, dice S.A. Motyer en su comentario. Lo vimos en el apóstol Pablo. Pero el mundo tiene aún que ver lo que Dios puede hacer con una iglesia que se moviliza completamente por su causa. En la iglesia de Roma, cuando Pablo estaba preso, uno empieza a ver lo que Dios puede hacer con una iglesia completamente movilizada cuando los hermanos comenzaron a salir y a hablar dondequiera de Jesucristo. ¿Qué fue lo que dio a estos nuevos cristianos este valor para movilizarse, este poder para evangelizar? Probablemente muchos de nosotros decimos: Yo no puedo hacerlo. Y cada uno de nosotros debiera admitir que solos "no somos suficientes". ¿Qué respuesta da Pablo? El pasaje la da claramente: "La mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra de Dios sin temor." Allí estaba su fuente de valor, valor frente al encarcelamiento inminente para cualquiera de ellos. Ellos veían lo que estaba ocurriéndole a Pablo; sin embargo, esto los hacía más valientes. Veían que él estaba sufriendo por el evangelio y que a través de todo ello Dios lo cuidaba. Y sintieron más confianza, continuando en sus esfuerzos de hablar la Palabra atrevidamente y sin temor. Nótese la frase: "Se atreven a hablar la palabra," esto es, predicaban a Cristo. ¿Qué significa predicar a Cristo? Esto resume la totalidad del mensaje cristiano incluyendo quién es Cristo y lo que él hizo. Dios el Hijo, enviado por el Padre en el mundo para hacerse hombre al mismo tiempo que Dios y vivir una vida perfecta, sin pecado, tomó nuestra culpa y sufrió la agonía del infierno por nosotros. Esto es lo que significa predicar a Cristo: dar a conocer la noticia de que Jesús lo pagó todo, completamente y de una vez por todas. Por virtud de su resurrección, tiene ahora potestad para salvar a todos los que se alleguen a él en entrega total y con toda confianza en él. Esta era la sustancia del mensaje que con osadía predicaban estos hermanos, y el estímulo para ello fue el sufrimiento de Pablo." ¿Por qué pudo Dios hacer un uso tan efectivo del sufrimiento de Pablo? Motyer sugiere varias razones. Notaréis que él era abnegado en sus sufrimientos. Pablo no ponía su atención en sí mismo y tampoco le pedía a todos los demás que se preocuparán por él. En segundo lugar, Pablo consideraba sus sufrimientos como parte de su servicio, y seguía testificando. Sabía que no estaba allí por accidente, de modo que su actitud no era la de "Dios, ¿por qué permites que me pase esto a mí?". Y más importante; aun en medio de sus sufrimientos, Pablo estaba completamente consagrado a Cristo: "Así que ahora Cristo será magnificado en mi cuerpo, o por vida, o por muerte" (v. 20). Realmente necesitamos oír eso, dice Motyer, para dejar que el versículo se abra camino en nuestros corazones y en nuestras conciencias. Es ahora, en el presente, que nosotros debemos mostrar cuán grande es Cristo. Nunca más tendremos la oportunidad de agradarlo en estas circunstancias; confiar en él en medio de toda prueba. Pablo confió en Cristo en sus sufrimientos y lo agradó con el testimonio de su fe. Y Dios hizo que el sufrimiento de Pablo fuera fructífero.
  13. 13. Filipenses Ministerios LOGOI www.logoi.org 13 Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero.otros de buena voluntad. Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones; pero los otros por amor, sabiendo que estoy puesto para la defensa del evangelio.(1:15-17) Notemos la reacción de otros ante la situación de Pablo. En la iglesia de Roma se hicieron evidentes dos actitudes opuestas. Pablo se refiere a ambos de estos grupos como cristianos. Pero un grupo que predicaba a Cristo lo hacía por envidia y contienda. ¿Por qué? No lo sabemos con certeza, pero quizás y estaban celosos de que la comunidad cristiana volviera su atención completa a Pablo. En una iglesia ya establecida con su propio predicador, la gente sin duda consideraba a éste como la autoridad local. Entonces llegó Pablo a la ciudad y se convierte en el foco del cristianismo en Roma. Sin embargo, el otro grupo sabía que Pablo había sido enviado por Dios para la defensa del evangelio y lo amaban, sosteniéndolo en sus tribulaciones y en todo y al mismo tiempo predicando a Cristo. Los primeros también predicaban a Cristo, pero lo hacían por envidia y trataban con sus ataques de causar a Pablo el mayor sufrimiento. ¿Qué, pues? Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad: Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún. (1:18) ¿Qué clase de reacción habría tenido la mayoría de nosotros ante ese antagonismo? Pablo, permaneciendo fiel a su deseo de que Cristo sea glorificado en esta vida, responde con gozo que todo lo que realmente importa es que Cristo Jesús es proclamado ¡Qué punto de vista tan increíble! Pero, ¿podría Pablo haber dicho eso si uno de esos grupos hubiese sido dirigido por Juan Wesley o David Wilkerson? Wesley era un arminiano y como tal no enseñaba la "elección" ni creía en la predestinación. Sin embargo, Dios usó a Juan Wesley de un modo maravilloso para fundar la Iglesia Metodista y precipitar un cambio espiritual masivo en Inglaterra y la mitad de Estados Unidos. En contraste, David Wilkerson es parte del movimiento carismático de esta generación. ¿Podría Pablo haber dicho de David Wilkerson, "Me gozo porque está predicando a Cristo?" La vida de Pablo y su testimonio como prisionero nos garantizan que él podría haber dicho esto de los dos hombres. Y al hacerlo nos ha dado una pauta para la actitud que debemos mostrar hacia grupos que difieren de nosotros, o aun nos atacan. Cabe destacar que Pablo no está aquí discutiendo la aceptación de diversos puntos de vista doctrinales, sino el espíritu partidista, la envidia, y el celo entre diversos grupos dentro de la Iglesia. Pero en cuanto concierne a nuestra propia actitud, si Cristo .está siendo proclamado, tenemos motivo para regocijarnos. No tenemos que aceptar el sistema de teología o el método de evangelización de los demás, pero sí podemos gozarnos en que Cristo sea predicado. Esto lo aprendió recientemente este comentarista. Estaba leyendo un libro que describe unas reuniones de pequeños grupos de estudio bíblico en una iglesia liberal que el autor de ese libro pastorea. Menciona los títulos de algunos libros liberales que usa en esos estudios. Mi primera reacción fue que eso era terrible y que Dios no podría usar grupos como estos. Sin embargo, al seguir leyendo, me di cuenta de que ocurrían conversiones y comencé a comprender que Dios está mucho más preocupado de que la gente se salve que en que las cosas sean según mi modo o de la manera particular que yo acostumbro a hacerlas. A Dios no le preocupa tanto como a mí que algún error se mezcle con la verdad. A él le preocupa más que tengamos una actitud de humildad. También recuerdo un incidente relacionado con el predicador Dwight L. Moody. Cierto individuo le dijo que no le gustaba su método de anunciar el evangelio porque no era "completamente correcto". Moody preguntó a este hombre qué método usaba. Reconoció que no tenía ninguno. Moody entonces le dijo: "Bueno creo que el que yo uso es mejor que el que usted no usa". ¿Es quizás un eco de la actitud del apóstol Pablo? El tenía sus prioridades en el orden correcto, basado completamente en su fe en el poder de Cristo para hacer de su encarcelamiento un medio para ganancia y progreso del evangelio. Y en medio de su sufrimiento personal Pablo podía también gozarse de que sus hermanos se hacían más valientes en la predicación del evangelio, no importa cuáles fueran sus motivos?.
  14. 14. Filipenses Ministerios LOGOI www.logoi.org 14 CAPITULOIII CRISTO MAGNIFICADO EN NUESTROS CUERPOS Filipenses 1:19-26 Hace algún tiempo una revista informaba que un hombre en su lecho de muerte había cambiado su testamento y dejado $100.000 a una organización que conserva cuerpos humanos en un refrigerador de muy baja temperatura. Esta organización promete que si se hacen descubrimientos para resucitar los muertos, ese tratamiento sería aplicado a estos cuerpos. Está claro que cuando este hombre se acercó a la muerte estaba buscando alguna esperanza que pudiera mitigar el terrible "fin total" que la muerte simbolizaba para él. En contraste con esto, el apóstol Pablo nos da un punto de vista diferente de la importancia de la vida y la muerte. Porque sé que por vuestra oración y suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultara en mi liberación. (1:19) Pablo se está refiriendo a su situación actual, que incluye toda la secuencia de sucesos que comienzan por su casi linchamiento por la turba en Jerusalén, sus años en la cárcel, hasta su arresto domiciliario. en Roma. El "esto" está en referencia a todos estos sucesos más la animosidad entre algunos de la iglesia de Roma que querían añadir a sus aflicciones. Y Pablo escribe que él cree que Dios usará todo esto para su bien, así como él mismo alentaba a los filipenses en el versículo 6: "Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo." El sabe que todo lo que le ocurre es parte del proceso de Dios de conducirlo hacia la etapa final de su salvación. Y la salvación es realmente el sentido de la vida: una liberación de la falta de esperanza, del sentimiento de que la vida no tiene un significado duradero más allá de la tumba. La Escritura revela que la salvación llega a nosotros en tiempos, o fases. Hay un sentido en que el cristiano puede decir: "Soy salvo", "Estoy siendo salvado", y "Seré salvo". La salvación tiene una etapa cumplida. En el Calvario la obra de salvación fue ya cumplida de una vez para siempre por la muerte expiatoria de Cristo por nosotros. Una fase presente en que Dios aún obra activamente en nuestras vidas, conformándonos a la semejanza e imagen de su Hijo para un ministerio mayor y más efectivo. Y una etapa futura, final, en la que, quitado todo vestigio de pecado, llegamos a unirnos en gloria con el Señor Jesucristo por toda la eternidad. Cuando Pablo dice: "Esto resultará en mi liberación", está hablando de la etapa final, de la gloria final que recibirá en la eterna presencia del Señor al cual sirvió, así como a la gloria de Cristo a través del testimonio fiel y la vida gozosa de Pablo. Pablo estaba lleno de la doble confianza en que Cristo estaba obrando su salvación para mayor bien en esta vida de servicio y obrando para la consumación de ese servicio para gloria eterna en el cielo. Dios estaba usando las circunstancias actuales de Pablo para completar esos "toques" finales de su vida. Y, ciertamente, vemos esto a través de la Biblia en los distintos hombres de fe. Dios usa las circunstancias y las hace que obren para su bien y, a menudo, con resultados sorprendentes. José reconoció que la mano de Dios controlaba las situaciones de su vida durante los años de Egipto, y testifica de esto ante sus hermanos cuando dice: "Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien" (Génesis 50:20). Cuando el profeta Daniel fue echado en el foso de los leones, Dios también usó eso para progreso de su obra en Daniel y para producir la destrucción de sus enemigos (véase Daniel 6:16-28). Amán, en el libro de Ester, preparó una horca para colgar a Mardoqueo. Pero Dios obró a través de la posición de Ester e hizo que las cosas cambiaran de tal modo que Amán fue el colgado y Mardoqueo fue exaltado (Ester capítulo 7). Esteban valientemente profesó ser seguidor de Jesucristo y fue apedreado hasta la muerte por su fe. Pero Dios hizo que esto fuera para Esteban la culminación de su salvación. Aun en su muerte, Esteban oró por sus enemigos antes de ir a estar con el Señor Jesús (Hechos 7:54- 60). En el versículo 19 Pablo menciona dos factores que tuvieron una parte crucial, y continuarían teniéndola, en el proceso de su salvación final: las oraciones de los filipenses y la provisión del espíritu
  15. 15. Filipenses Ministerios LOGOI www.logoi.org 15 de Jesucristo. Pablo sabía que los filipenses lo amaban y estaban orando por él. Recientemente habían dado evidencias de su amor enviándole uno de sus miembros, Epafrodito, para que entregara a Pablo una ofrenda. El apóstol también sabía que debido a las oraciones de ellos Dios le daría el Espíritu Santo en mayor medida. Dios que controlaba todos los acontecimientos, daría a Pablo su Espíritu para sustentarle desde lo interior y capacitarle para seguir confiando en el Señor bajo estas y cualquier otra circunstancia. Leemos en el libro de Hebreos que "somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio" (3:14). Y en Mateo 24:13 se nos asegura que "el que persevere hasta el fin, este será salvo". Si no perseveramos, no hay salvación final. Pero, el que ha comenzado la buena obra en nosotros proveerá el Espíritu Santo, haciendo que permanezcamos firmes y sigamos confiando en Cristo y rindiéndonos a él. Sin embargo, esto no se hace automática o mecánicamente. Se logra por medio de las oraciones de los demás en nuestro favor, así como Pablo necesitaba las oraciones de sus hermanos en Filipo. Conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte. (1:20) Pablo sigue diciendo a los cristianos filipenses que su esperanza, o ambición, era que Jesucristo fuera magnificado por medio de él. ¿Qué se quiere decir por "será magnificado Cristo en mi cuerpo"? Sabemos que no podemos añadir a la gloria esencial de Cristo porque él es todo lo glorioso que se puede ser. Su nombre está por sobre todo nombre, y todo poder en el cielo y en la tierra es suyo. ¿Cómo entonces podemos hacer que él sea más grande de lo que ya es? Sencillamente, no podemos. Pero él puede ser magnificado a través de nosotros ante los ojos de los demás. Su grandeza se puede ver por medio de nosotros de modo que los hombres le den a él la gloria que le es debida. En un libro se da una ilustración viviente de esto. Un día unos cuantos jóvenes comunistas lograron apoderarse de una escuela en el sur de Corea. Los dos hijos de un pastor coreano fueron heridos y muertos antes de que la rebelión fuera sofocada. Informado de lo ocurrido, el padre pidió: "Si usted encuentra al que mató a mis hijos, por favor no le quite la vida ni lo ponga en la cárcel. Déjeme adoptarlo en mi familia y criarlo como mi propio hijo para que yo pueda mostrarle cómo responde a sus enemigos el cristianismo con el amor de Dios." Y eso es lo que ocurrió. Se permitió al pastor adoptar al joven que había asesinado a sus hijos, y el corazón del muchacho fue quebrantado por el ejemplo de amor que lo había alcanzado. Se hizo cristiano y ahora está estudiando para el ministerio. Nosotros comenzamos a ver lo que Jesucristo realmente es en el ejemplo vivo de este pastor coreano. La gran ambición de Pablo, su confianza y su expectación, era que Cristo fuese magnificado en su vida, ya fuera si vivía o si moría. No era solamente un pensamiento hermoso de su parte; era algo que Pablo fervientemente esperaba. Era una confianza basada en una segura esperanza. ¿Cómo podría Pablo estar tan seguro de esto? Mateo Henry decía que los que hacen de la gloria de Cristo su deseo y propósito pueden también hacer de ella su esperanza. Cuando nuestro deseo sincero es servir a Cristo, podemos estar confiados de que él se magnificará en nosotros, pues ha prometido "completar la obra" (véase versículo 6). El será magnificado por nuestras obras delante de los ojos de los hombres. En una ocasión Jesús oró: "Padre glorifica tu nombre." El Padre respondió en voz alta desde el cielo diciendo: "Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez" (Juan 12:28). Este deseo de servir a Jesús envuelve algo más, y Pablo lo expresa con sus palabras "Que en nada seré avergonzado, antes bien con toda confianza ...Cristo será magnificado". Experimentando circunstancias difíciles, o amenazado por el ostracismo social, es fácil y muy humano perder la confianza para dar nuestro testimonio cristiano. El temor se puede infiltrar y minar nuestra decisión de permanecer fieles a Cristo hasta el punto de que realmente neguemos toda vinculación con él, como lo hizo Pedro después del arresto de Jesús (véase Mateo 26:57-75). Entonces, cuán perturbador resulta comprender que si nos negamos a hablar de él ahora, avergonzados de identificarnos como sus siervos, será mucho más difícil si, como en el caso de Pablo, nos puede ir en ello la vida. Sin embargo, la victoria está a nuestro alcance, pues la Escritura dice: "Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta siempre en todo lugar el olor de su conocimiento" (II Corintios 2:14). Esta es la promesa de fortaleza sobre la que Pablo
  16. 16. Filipenses Ministerios LOGOI www.logoi.org 16 descansaba cuando enfrentaba circunstancias inesperadas. Proclamaba valientemente su fe en el Señor Jesucristo mediante su vida y sus acciones. Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho teniendo deseos de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros. (1:21-23) Quizás el apóstol Pablo sea recordado con cariño por su triunfante declaración "Porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia." Solamente una persona que conocía a Cristo como la fuente suprema de poder en su vida podía decir esto, y Pablo era tal persona. Su plena comprensión de su dependencia de Cristo, que moraba en él había sido expresada en una carta anterior a los cristianos de Galacia cuando les escribió: "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en, la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Gálatas 2:20). Es la misma verdad que Pablo está dando a conocer ahora a los hermanos filipenses: Cristo vive su vida en este mundo a través de mí y yo vivo mi vida en dependencia de él. El es mi pastor, mi santificador, el que está obrando en mí para conformarme a su imagen. Pablo también consideraba su vida como orientada hacia Cristo, una oportunidad para servir a su Señor y llevar fruto para su gloria. Pablo prosigue: "Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra...." Hendriksen traduce esto: "Ahora, si lo que me espera... es vivir en la carne, esto para mí significa fruto resultante de la obra. El fruto de ganar, edificar, enviar y hacer que hombres y mujeres sean discípulos de Cristo." Pablo sabía que si era puesto en libertad, este es el tipo de fruto para Cristo que podría producir. Al escribir a los corintios, les exhortaba: "... estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano" (1 Corintios 15:58). ¿Cómo podía Pablo estar seguro? El creyó en las promesas de Dios, que dijo: "El que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto" (Juan 15:5); "Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra y la hace germinar y producir ... así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero" (Isaías 55:10,11 a). Pablo consideraba la vida desde ese punto de vista: una oportunidad de magnificar a Cristo, una oportunidad de beneficiar a los demás por medio de una vida ministerial verdaderamente dedicada. Sin embargo, en el entendimiento de Pablo, la muerte no constituía la terminación de ese ministerio, un adiós fútil a todo lo que había tenido como esperanza y por lo cual había trabajado. En manera alguna la muerte resumía el "toque final" de Dios a sus circunstancias. Era la fase final del proceso de su salvación, en que a través de la eternidad se vería unido con el Cristo, cuyos lazos se habían: hecho evidentes en la vida y sufrimientos del apóstol. Sencillamente y con gozo declara: "El morir es ganancia." Muchos consideran la vida desde un punto de vista totalmente negativo. Cansados de la vida, optan por la única alternativa, que es la muerte. ¿Es eso lo que significa "morir es ganancia?" ¡No!, según Pablo. Vivir es bueno, dice, por el poder y la esperanza del Espíritu que vive en su interior, pero ¡morir es mejor! Vivir es la oportunidad de servir a Cristo. Morir es la oportunidad de ir y estar con él, dejando atrás —de una vez y por toda la eternidad— todo vestigio de pecado. Para el cristiano, la muerte debiera considerarse como algo deseable en sí mismo y por sí mismo, porque Cristo ha vencido la muerte. En Hebreos leemos de su victoria consumada: "Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre" (Hebreos 2:14-15). Por medio de la resurrección triunfante de Cristo, ¡la muerte ya no tiene poder alguno sobre los hijos de Dios! Handley Moule sugiere que consideremos la muerte a la luz del relato presentado en Juan 6:15-21. Al encontrarse con un viento extraordinariamente fuerte mientras remaban por el mar de Galilea hacia Capernaum, los discípulos reaccionaron con temor cuando vieron que Jesús caminaba sobre las olas hacia ellos. Sus consoladoras palabras fueron: "Yo soy; no temáis"; con ellas calmó sus temores y recibieron su presencia con mucha alegría en el bote. Jesús entonces nos participa la emocionante conclusión de que inmediatamente el bote estuvo en la costa.
  17. 17. Filipenses Ministerios LOGOI www.logoi.org 17 La expresión "zarpar" (partir) es una expresión náutica que describe la partida de un barco al salir de una costa para llegar a otra. Para el cristiano, continúa Moule, la muerte es eso: partir rumbo al hogar. El piloto sube a bordo y toma el timón. Inmediatamente nuestro barco ha llegado a su último destino. El barco ha zarpado... para estar con Cristo.Para el apóstol Pablo la muerte simbolizaba este mismo gozoso partir hacia el hogar, y por esta razón escribe a los creyentes filipenses que su deseo de partir y estar con Cristo es una elección "mucho mejor". Luego, en cierto sentido, no es luchar con el dilema de si seguir viviendo o morir; lo que lo tenía "puesto en estrecho" era su conciencia del deber hacia los hermanos. Pablo comprende que para él "quedar en la carne es más necesario", tanto para progreso de su fe como para la obra de la salvación de ellos para la gloria del Señor Jesucristo. Y confiado en esto, sé que quedaré, que aún permaneceré con todos vosotros, para provecho y gozo de la fe, para que abunde vuestra gloria de mí en Cristo Jesús por mi presencia otra vez entre vosotros. (1:25-26) Por tanto, la decisión de Pablo fue pedir que se le permitiera vivir, sabiendo que si el Señor le concedía la vida esta vez, y era puesto en libertad, podría volver a la iglesia de Filipos para ayudar activamente al de la fe de ellos. El había mencionado que estaba orando por "que vuestro amor abunde aun más en ciencia y todo conocimiento" (v. 9), y ahora que el amor de Cristo Jesús estaba siendo perfeccionado en él por medio de su ministerio en la prisión y sus experiencias allí, deseaba compartir eso con los que lo habían apoyado en oración. Quería ayudarlos a crecer en amor: el tipo de amor que pone el yo al final y que él describe en I Corintios 13. Y, algo muy importante, Pablo tenía confianza en que una visita a ellos después de haberles escrito esta carta tan íntima contribuiría mucho a aumentarles el gozo de la fe. La historia cuenta que después de terminada la Epístola a los filipenses, el apóstol fue puesto en libertad... volvió a visitarlos y tuvo esa reunión llena de gozo; pero sólo por breve tiempo. Fue arrestado de nuevo y juzgado, y murió como mártir por amor del elevado llamamiento de Cristo Jesús. Se había propuesto magnificar a Cristo en su cuerpo, con su vida y con su muerte, y los que fueron beneficiados por su ministerio en cadenas se vieron forzados por el amor a empezar de nuevo en el punto donde Pablo se encontró con Cristo en el camino de Damasco: cayendo delante de aquel que es la fuente de vida y el vencedor de la muerte, y clamando: "Señor, ¿qué quieres que yo haga?"
  18. 18. Filipenses Ministerios LOGOI www.logoi.org 18 CAPÍTULO IV QUE OS COMPORTEIS COMO ES DIGNO DEL EVANGELIO Filipenses 1:27-30 En muchos aspectos la iglesia de los filipenses era una iglesia sobresaliente. Era la única iglesia que con toda seriedad se había puesto a la disposición de Pablo para la difusión del evangelio. Y era una iglesia que demostraba su dedicación a él enviándole generosas donaciones y a veces a sus mismos miembros para que le ayudaran. Sin embargo, había algunos aspectos en que la iglesia estaba en error. Pablo los elogia por sus esfuerzos en la evangelización y otras evidencias de conducta cristiana, expresando su amor personal y el aprecio que les tiene. No obstante, debido precisamente a su profunda preocupación por el bienestar espiritual de ellos, Pablo no vacila en echarles en cara una falta muy grave: no están viviendo como es digno del evangelio de Jesucristo. Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo... (1: 27a) Nótese el uso de la palabra "solamente" en este ver- sículo. Indica una exhortación muy severa. En efecto, Pablo les está diciendo: "Si no hacéis ninguna otra cosa, haced esto por lo menos: Que vuestra conversación —vuestro modo de vivir— sea digna del evangelio." ¿Qué es el evangelio? Se le dan diversos nombres: revelación de Dios, la historia de Dios, las buenas nuevas... En esencia es la nueva de lo que Dios ha hecho por salvarnos a los pecadores, y lo que sigue haciendo en nuestras vidas una vez que hemos acudido a él. Pablo lo resume en 1 Corintios 15: "Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis... Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras" (vv. 1-4). El evangelio es Juan 3:16: "De tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito." Dios el Hijo se hizo hombre y vivió una vida perfecta bajo la ley a fin de satisfacer el sentido de la justicia de Dios. Entonces, para que Dios pudiera perdonarnos sin dejar de ser justo, Jesús asumió nuestra culpa, sufriendo en nuestro favor el castigo del infierno en la cruz. ¡Esa es una buena noticia! Nosotros podríamos ya haber considerado una buena noticia que Dios solamente hubiera dicho: "Pecador, en vez de enviarte al infierno que tú mereces, he decidido aniquilarte solamente." Nosotros le habríamos respondido: "Gracias, Señor", porque, comparada con el infierno, la aniquilación es una buena noticia. Pero la verdadera buena noticia es que él pagó en forma completa la culpa de nuestros pecados. Nosotros no tenemos que pagar nada más. En cambio, basados en el sacrificio de Cristo, podemos reconocer nuestros pecados, apartarnos de ellos en un genuino arrepentimiento, y rendirnos a él con toda nuestra voluntad. Con sólo poner nuestra confianza en él y descansar solamente en su muerte para salvarnos, quedamos perdonados en forma completa y gratuita; somos restaurados al favor de Dios. Aun más milagroso: Dios no se detiene allí. Adopta al pecador arrepentido en su familia como hijo de Dios. Llegamos a formar parte de su familia, vivir con él para siempre como coherederos con Jesús. ¡Esta es una noticia demasiado buena para creerse! Por cuanto Dios ha hecho todo esto por nosotros por pura misericordia, nuestro "culto racional" es ofrecernos nosotros mismos como sacrificios vivos. Pablo amonestaba a la iglesia de Roma de este modo, convencido de que esta es la única respuesta adecuada que conviene al hijo de Dios (véase Romanos 12:1,2). Como escribió C. T. Studd, un misionero famoso por su espíritu de sacrificio: "Si Jesucristo era Dios y murió por mí, entonces no hay nada que implique un sacrificio demasiado grande para que yo deje de hacerlo por él." También hay un sentido en el cual el creyente debe vivir como es digno de lo que Cristo está haciendo ahora mismo en él: una obra de renovación hecha para gloria de Cristo y para el progreso del evangelio. Dios no solamente nos adoptó en su familia sino que también ha venido a vivir en nosotros, dentro de nosotros, rompiendo el patrón de egoísmo que nos dominó a través de toda la vida antes de llegar a ser cristianos. Cristo ha dado a sus hijos un nuevo poder para amar a la gente, para vivir en forma diferente, y para obedecer su ley. Si decimos que Cristo ha efectuado este cambio en nosotros, entonces el cambio debe ser notorio ante los ojos de los demás.
  19. 19. Filipenses Ministerios LOGOI www.logoi.org 19 Ojala los cristianos lograran tan sólo comprender completamente la importancia y el honor de la tarea que nos ha sido encomendada: ¡Somos embajadores para Dios! Considerad cuán conscientes tendríamos que estar de nuestra buena conducta si fuéramos embajadores de nuestro país en una nación extranjera. Como embajadores escogidos por Dios, representamos su reino. ¡Qué responsabilidad es vivir como es digno de ese llamamiento! Digno de todo lo que Dios ha hecho por nosotros, está haciendo en nosotros, y se propone hacer por medio de nosotros en el mundo. Una buena ilustración de esto se puede encontrar en uno de los dramas de Shakespeare, basado en la vida de Enrique V. Cuando todavía era un joven príncipe, Enrique había llevado una vida indisciplinada y temeraria. Pero cuando su padre estaba en el lecho de muerte, él y el joven Enrique conversaron serenamente sobre la terrible responsabilidad de la corona. El príncipe dijo a su padre: "Tú la ganaste, tú la usaste, y ahora me la has dado. Prometo vivir como es digno de ella." Al heredar la corona de su padre, Enrique cambió completamente su modo de llevar la vida. Y así debiera ser con los cristianos. Jesucristo ganó la corona que nos pone al hacernos reyes y sacerdotes para Dios. A la luz de lo que profesamos acerca de Dios y nuestra relación con él, tenemos que comportarnos de un modo tal que no provoque críticas o dudas en cuanto a su carácter y su obra en el Calvario. Los cristianos filipenses no estaban haciendo esto. Esto hizo necesario que Pablo incluyese en su carta varias exigencias específicas de que vivieran como es digno del evangelio. ... para que, o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio, y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, mas para vosotros es salvación y esto de Dios. (1:27b, 28) La primera exigencia era estar firmes en la fe. Una iglesia firme es la que sabe lo que cree y mantiene sus pilares firmemente asentados en el fundamento de la Palabra de Dios. Esto lo expresa un conocido himno: "Cuán firme cimiento se ha dado a la fe, de Dios en la eterna Palabra de amor." Una iglesia firme no será conmovida de este asiento en la Palabra de Dios por presiones ni persecuciones, sean de adentro o de afuera. Además, el acto de estar firmes debía hacerse en un espíritu de unidad. Una iglesia unificada es una en que hay un íntimo amor fraternal entre los miembros. Están juntos, con una gran ambición común y un solo gran propósito: la difusión del evangelio de Jesucristo. Aparentemente la iglesia de Filipo no tenía esta unidad. En vez de luchar juntos, estaban luchando entre sí. Por ello, más adelante en su epístola, Pablo indica exactamente lo que esa unidad debe incluir cuando dice: "Completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien, con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno a lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros" (2:24). El ruego de Pablo clamando por unidad exige que los cristianos consideren el menor síntoma de desunión como si estuviera empezando un incendio gigantesco y destructor en sus hogares. "Cada uno debiera tragarse sus sentimientos personales en beneficio de la causa común", dice Charles Simeon. El tercer requisito mencionado por Pablo es valor. Dice: "Y en nada intimidados por los que se oponen" (28a). Los cristianos filipenses eran cobardes y necesitaban una aguda reprimenda que les ayudara a ver su debilidad. La Escritura nos da una referencia directa en Apocalipsis 21:8. Un ministro cristiano de detrás de la Cortina de Hierro la usó al escribir a sus amigos cristianos. Les recordaba que este pasaje dice que los cobardes serán los primeros en ser echados en el lago de fuego: "Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas... tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre..." Un relato en el libró de Nehemías nos proporciona también una buena referencia. Cuando el profeta estaba reconstruyendo los muros de Jerusalén en medio de intentos de persecución de sus oponentes, un hombre se presentó delante de él y dijo: "Nehemías, vamos. Huyamos a escondernos en el templo. Te están buscando e intentan matarte. ¡Corre! ¡Encerrémonos en el templo!" Nehemías pensó unos momentos y entonces preguntó: "¿Un hombre como yo ha de huir?" (véase Nehemías 6:10-13). El salmista David tenía una respuesta para Nehemías así como para los filipenses: "Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?" (Salmo 27:1). Pablo quiere que sus amados hermanos entiendan que tener miedo no es digno del evangelio de Cristo.
  20. 20. Filipenses Ministerios LOGOI www.logoi.org 20 Veamos lo que Pablo tiene que decir acerca de los resultados de la firmeza, la unidad, y el valor: "Y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, mas para vosotros de salvación; y esto de Dios" (v. 28). En este versículo se refiere al indicio de salvación. ¿Qué quiere decir con esto? La firmeza es evidencia de verdadera sinceridad. En la parábola del sembrador Jesús se refirió a la semilla que cae en terreno pedregoso. "Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó" (Mateo 12:5-6). Jesús dice que esto es comparable con la persona que recibe la Palabra de Dios y responde exteriormente con gran gozo, pero cuando viene la persecución se vuelve atrás. Tal persona es cobarde. La evidencia de que realmente somos cristianos es la firmeza que mostramos en medio de la persecución. Cuando Pablo habla de "indicio" de perdición a sus enemigos, quiere tal vez decir que el acto de perseguir trae una profunda convicción de perdición eterna a quien persigue. Cuando el perseguidor ve que el cristiano está firme, comienza a sentirse convicto de la realidad de su propio estado de perdición y de la condenación que le espera. La firmeza de un cristiano es un instrumento poderoso en la mano de Dios que convence a los hombres de pecado. Del mismo modo, la firmeza de la iglesia cristiana es un instrumento que Dios usa en la comunidad y en el mundo en general y que, por ello, llama la atención de los que son enemigos de Dios. Toda iglesia en la que Dios esté en acción (agresiva en su labor de evangelización, rica en vidas cambiadas, sabe lo que cree y por qué, firme y valiente en sus creencias, rebosante de amor) estará siempre expuesta a controversia. Solamente cuando la iglesia vacila ante el temor de la persecución inevitable cesa de ser objeto de ataques. Y cuando esto ocurre, podría bien disolverse pues la cobardía no es digna del evangelio. "... para ellos ciertamente indicio de perdición, mas para vosotros de salvación; y esto de Dios" podría también ser una indicación de lo que va a ocurrir al final de los tiempos. Los perseguidores serán los que sufran. Dios está sosteniendo al cristiano y tiene todas las cosas bajo su control de modo que en la hora final pueda invertir, los papeles. Cuando Juliano el Apóstata, emperador romano, comenzó a perseguir a los cristianos, un burlador le dijo a un cristiano: "¿Dónde está ahora tu carpintero?" A lo que el cristiano respondió serenamente: "Está haciendo un ataúd para tu emperador." Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis que en él, sino padezcáis por él (1:29) Pablo entonces continúa diciendo a los hermanos filipenses que ellos y todos los cristianos son receptores de ciertos privilegios. El creer es un don de Dios, nos dice Pablo. Dios no solamente ha dado su Hijo, sino también nos ha dado a cada uno de nosotros la capacidad de creer. La fe es un don de Dios y al mismo tiempo es una responsabilidad humana. Estas dos cosas no se oponen. Se nos manda creer, pero es Dios quien nos da la capacidad de creer. Si no creemos, somos nosotros los responsables y jamás podremos culpar a Dios de nuestra incredulidad. Notemos, sin embargo, que los filipenses habían recibido no solamente el don de la fe sino también el privilegio de sufrir por amor de Cristo. Con toda probabilidad, ellos consideraban la persecución que estaban experimentando o como una obra de Satanás por medio de los incrédulos, o como un accidente en que Dios por alguna razón los dejaba olvidados. Pablo, aclara esto diciendo que Satanás puede estar tras una persecución usando a los hombres como instrumentos para producirla, pero Dios la permite. Es una dádiva de Dios. El reina sobre los asuntos humanos, y nada puede tocar a los hombres que no haya tenido antes su consentimiento. Charles Simeon, un escritor, sugiere que imaginemos a Cristo acercándose al Padre y diciéndole: "Padre, yo quiero pedirte el honor más grande que se pueda dar, la bendición más alta, para Fulano." El Padre pregunta: "¿De qué se trata?" Jesús responde: "Quiero que esta persona reciba el honor de padecer por mí." Esto es exactamente lo que Pablo quería que los filipenses comprendieran sobre su persecución y que así la considerasen. Sufrir por Jesucristo es un privilegio. Si pudiéramos considerar la cruz como una insignia de honor conferida por Dios mismo, estaríamos menos ansiosos por evitarla. Pablo nos dice que la persecución proporciona una recompensa eterna. "Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno
  21. 21. Filipenses Ministerios LOGOI www.logoi.org 21 peso de gloria" (II Corintios 4:17). En un artículo titulado "Fe para tiempos de sufrimiento", William Bridges escribe: "Amados, los tiempos de sufrimiento son tiempos de ganancia. Dios usa su escuela de la cruz para enseñarnos muchas cosas que no podríamos aprender de otro modo." Los tiempos de sufrimiento, dice, son también de "descubrimiento del pecado", cuando empiezas a ver el pecado que hay en tu vida y lo empiezas a combatir como nunca antes lo habías hecho. Son tiempos de "crecimiento fructífero", cuando Dios nos poda con el fin de que llevemos más fruto. La persecución es simplemente una de las hojas de las tijeras de podar. Los tiempos de sufrimiento son tiempos de oración. Son el medio de que Dios se vale para que nos pongamos de rodillas, pues dice: "En su angustia me buscarán" (Oseas 5:15b). Finalmente, como también dice Bridges, "los tiempos de sufrimiento son tiempos de desarrollo". Es ocasión en que los niños espirituales se convierten en adultos espirituales, en que los bebés en Cristo alcanzan la madurez que el Señor espera de ellos. Una ilustración de esto se encuentra en la historia del martirio de Juan y Betty Stam en China en 1934. Estos jóvenes cristianos, recién graduados del Instituto Bíblico Moody y padres de un bebé, cayeron prisioneros de los comunistas chinos. Tan pronto los apresaron, los chinos comenzaron a discutir la forma en que darían muerte al bebé. Un anciano campesino que estaba allí se levantó e intercedió por el bebé. Los comunistas se volvieron a él y le preguntaron: "¿Quieres cambiar tu vida por la del bebé?" El anciano respondió: "Sí." Inmediatamente fue ejecutado. Así estaban las cosas cuando un hombre que había sido cristiano nominal y que no se había atrevido a identificarse como cristiano se levantó e intercedió por los padres. Los comunistas lo echaron a un lado, pero cuando él insistió le preguntaron: "¿Eres cristiano también?" Bien consciente de cuál sería su destino, respondió: "Sí." Inmediatamente lo arrastraron a un lado para darle una muerte cruel. Los comunistas entonces ordenaron a Juan que se arrodillara. El verdugo chino, en un estilo clásico, agarrando la espada con las dos manos, tomó puntería, le dió varias vueltas para imprimirle velocidad, y la descargó sobre su víctima. Betty vaciló unos momentos y luego cayó inconsciente sobre el cuerpo de su marido. Momentos después le separaban la cabeza del cuerpo. Los comunistas comenzaron entonces a echar de allí a la multitud reunida. Los que fueron testigos del suceso dijeron más tarde que el rostro de Juan había resplandecido con el brillo del gozo. Para estos cuatro cristianos, el sufrimiento había dado lugar al crecimiento; el tiempo de sufrimiento había sido tiempo de ganancia. Y debido a la persecución y el martirio recibieron túnicas blancas y coronas de eterna gloria en la presencia del Padre (véase Apocalipsis 6:9-1 l). Teniendo el mismo conflicto que habéis visto en mí, y ahora oís que hay en mí. (1:30) Además de la exhortación de que los cristianos deben vivir una vida que sea digna del evangelio, y de que los filipenses tenían el privilegio de sufrir por la fe, tenemos en este pasaje un paralelo. Pablo les dice: "Lo que vosotros estáis experimentando es exactamente lo que yo he experimentado. Cuando yo estaba en Filipos vosotros visteis que fui golpeado y echado en prisión. Todos los que viven piadosamente en Cristo Jesús sufrirán persecución. A veces podéis sentiros solos en esto, pero no estáis solos. Ello es parte de ser cristianos. Necesitamos comprender esto y prepararnos para ello." Richard Wurmbrand habla de la preparación que los cristianos dan a sus niños detrás de la Cortina de Hierro. Cuando estos jóvenes están listos para dedicar la vida a Cristo, son llevados a ver las jaulas de los leones en el zoológico y se les dice que muchos cristianos han servido de alimento a los leones a causa de su valiente profesión de fe. Entonces les preguntan a los niños: "Estáis ahora completamente seguros de que queréis dedicar vuestra vida a Jesucristo?" Dice que es notable cuántos niños y niñas responden: "Sí." Es necesario que comprendamos todo lo que es andar como es digno del evangelio. Significa que no podemos ser cobardes. Debemos estar firmes, en amor, unidos, y sobre todo, debemos ser valientes. Porque, no quepa duda sobre ello, el andar como es digno acarrea siempre represión. La generación actual de cristianos en el mundo de habla española se ha visto sorprendentemente libre del tipo de persecuciones como las que Juan y Betty Stamm experimentaron. Sin embargo, ¡cuánto temor tenemos de las formas de persecución que padecemos! "El temor de sufrir burlas" es una. Si tienes miedo y no haces una confesión valiente de ser cristiano, recuerda las consecuencias. Los cobardes están en el primer lugar en la lista de los que serán echados en el infierno. Si no confesamos a Jesucristo delante de los hombres, él no nos confesará delante de su Padre en los cielos (véase Mateo
  22. 22. Filipenses Ministerios LOGOI www.logoi.org 22 1):32). 0 confiesas a Jesucristo como tu Señor y Salvador y sufres la persecución ahora, o te niegas a tomar esa posición y sufres las consecuencias después, por toda la eternidad. Cristo ha prometido estar con nosotros y sostenernos durante los tiempos de persecución en la tierra. Muchos cristianos, hombres, mujeres, niños y niñas, han muerto alabando a Jesucristo. Ya sea que estés soportando una situación así personalmente o estés sufriendo debido a lo que le está sucediendo a un miembro de la familia cristiana, cualquiera, en fin, que sea el tipo de persecución, ¡considérala un privilegio! Aquel que te confiere el honor de sufrir será glorificado y te sostendrá. Cuando Ridley y Latimer iban a ser quemados en la hoguera en Inglaterra, Latimer se volvió a Ridley y le dijo: "Hermano Ridley, ¡alégrate! Con nuestros cuerpos hoy vamos a encender una antorcha tan grande en Inglaterra que jamás podrá ser apagada." Esa es la manera de mirar el sufrimiento: como un gran privilegio que Dios usará y bendecirá. Aunque parezca extraño, quizás ocasionalmente nosotros seamos los que hemos provocado en otros la persecución y les provocamos sufrimientos. Necesitamos comprender que no estamos simplemente tratando con un cristiano débil sino con el mismo Señor Jesucristo. Hubo un tiempo en que Pablo (entonces se llamaba Saulo) pensaba que estaba persiguiendo a los cristianos. Entonces, en el camino a Damasco, fue derribado en tierra y se encontró ante el Señor resucitado, quien le preguntó: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?" (Hechos 9:4). Jesús dijo: "Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos... mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar" (Marcos 9:42).
  23. 23. Filipenses Ministerios LOGOI www.logoi.org 23 CAPÍTULO V LA MENTE DE CRISTO Filipenses 2:1-11 En esta carta "a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos", Pablo comienza dando ánimo a sus hermanos para que vivan de la manera característica de los verdaderos seguidores de Jesucristo. Termina el primer capítulo rogándoles que estén "en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio" (v. 27c). Es este el mismo ruego que tiene en el segundo capítulo. Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, sintiendo una misma cosa (2:1.2) Pablo basa su ruego por la unidad y el amor en la experiencia común de todo cristiano. Cuando dice, “si hay alguna consolación en Cristo", no está hablando de la posibilidad de que haya esa consolación. ¡Hay consolación en Cristo! Todo cristiano ha experimentado grandes bendiciones, ayuda, fortaleza, y consuelo a través de lo que Cristo ha hecho en su vida y debido a su vital relación con Jesucristo. La frase "si algún consuelo de amor" se refiere al hecho de que si el amor de Cristo tiene sentido para el cristiano debiera manifestarse tangiblemente en su actitud hacia los demás. La frase "si alguna comunión del Espíritu" sugiere que toda experiencia del Espíritu Santo en la vida de uno debiera producir un sentimiento de comunión con él y con los demás cristianos, dando como resultado gozo abundante. "Si algún afecto entrañable, si alguna misericordia" significa que si Dios ha hecho algo en el corazón de uno para hacerle que se solidarice con la aflicción ajena es para que sienta preocupación por los demás. Si alguna de estas cosas es cierta (y todas lo son en un cristiano consagrado), Pablo dice entonces: "Completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor." Pablo no está diciendo superficialmente: " ¡Mirad!, ¿por qué no podéis llevaros bien? ¡Olvidad vuestras diferencias!; no vale la pena discutirlas." No, no dice eso. En cambio dice: "Ahora, entended esto: Si Cristo ha hecho algo realmente en vuestra vida, si queréis agradarle, si os dais cuenta de lo que es ser una nueva criatura, si significa algo para vosotros estar en su familia, de modo que la persona con la cual tenéis diferencias sea vuestro hermano, entonces, sobre la base de estas verdades, ¡amaos unos a otros! ¡Subsanad la división!" Llamar a la unidad donde la gente no ha experimentado la obra de Cristo en sus corazones es absolutamente inútil. Ese es el problema de la idea que algunos alientan de una gran iglesia universal. Desafortunadamente, la mitad de los miembros de esa "gran iglesia" no han experimentado ninguna de las cosas que son características de los verdaderos cristianos. ¿Cómo es posible entonces que se produzca entre todos nosotros la unidad? Hay quienes piensan que la misma se puede lograr si se dejan de lado todas las doctrinas distintivas, diluyendo nuestras creencias comunes hasta el punto de que aun nos abstengamos de hacer mención de las Escrituras, sin decir nada del nacimiento virginal, o de la resurrección corporal, y omitir otras doctrinas que ellos califican de "no esenciales". Poniendo a un lado de ese modo la doctrina, se supone que podríamos reunirnos y concordar. Esa no es la base sobre la cual Pablo hace su llamamiento a la unidad. El razona así con los cristianos: "Por cuanto creéis en Jesús, habéis experimentado el nuevo nacimiento, sabéis lo que significa ser una nueva criatura en Cristo, sabéis que la persona con quien tenéis diferencias es parte de vuestro cuerpo y de vuestra familia, entonces, subsanad estas divisiones. Hacedlo porque está cerca del corazón de Cristo, porque no es bueno que los hermanos cristianos estén de mal ánimo unos contra otros, y porque obstaculiza la obra de Cristo." La experiencia común del Espíritu de Dios y la consciencia de los que ahora poseen un nuevo corazón sirve como un imán para atraer y reunir a los cristianos. Hay una atracción interior o fuerza impulsora que mueve a tener comunión unos con otros y a salvar las separaciones, a ser unánimes, y a perdonarse unos a otros y de algún modo vencer las diferencias. Sin embargo, este deseo no surge automáticamente. Es algo por lo que debemos esforzarnos. Como cristianos todavía somos pecadores, todavía tenemos nuestra vieja naturaleza, todavía so- mos dados a afirmar nuestros puntos de vista. Y tenemos que luchar continuamente para mantener los lazos de unidad que el Espíritu ha creado. Esto es lo que Pablo está pidiendo. Cuando hay división, controversia, y discordia, pensad en lo que esa desunión hace al afecto entrañable y a la
  24. 24. Filipenses Ministerios LOGOI www.logoi.org 24 misericordia, a aquella consolación y a aquel amor. Si Dios ha de obrar en nuestro medio, es imperativo que el Espíritu Santo no sea agravado por nuestra conducta hacia los demás. Esta es la apelación que Pablo les hace: una exhortación al amor y a la unidad. Pablo sigue elaborando su argumento cuando dice: "Completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo la misma cosa" (v. 2). Notad que todo comienza en la mente: la disposición interior o la actitud del corazón. No puede haber unidad mientras no sean correctas las actitudes de nuestro corazón. Nada se puede lograr con un espíritu dividido. Charles Simeon, gran evangélico de hace varios siglos, afirmaba que solamente las verdades fundamentales del evangelio constituyen nuestro lazo de unión como cristianos: que Jesucristo es lo que dijo ser, hizo lo que dijo que iba a hacer, y es el único camino a Dios. Cualquier verdad menos evidente puede dejarse en terreno neutral. De otro modo, al ejercer un espíritu dogmático en puntos que quedan lejos de nuestra comprensión, la Iglesia de Cristo se divide. Pero si nos negamos a esgrimir la espada sobre asuntos secundarios, se puede preservar la unidad, y la actitud de nuestro corazón puede ser unánime. Por otra parte, no vale la pena la unidad si los fundamentos bíblicos son diluidos. Un incidente de su propia vida nos ilustra esto. En una ocasión Simeon, calvinista, y Juan Wesley, arminiano, se acercaron a un grupo de sus seguidores. Simeon dijo: - Señor Wesley, creo que se supone que debemos esgrimir nuestras espadas y batirnos porque a veces me llamo calvinista y usted a veces ha sido llamado arminiano. Pero antes de sacar mi espada, déjeme hacerle una pregunta: en lo que a usted se refiere, ¿es su salvación algo que se debe enteramente a Jesucristo? - Mi salvación la debo completamente a Jesucristo —respondió Wesley. - ¿Conserva usted su salvación por sus propios esfuerzos? —preguntó Simeon. - No, Jesucristo es quien me guarda en la salvación —respondió Wesley. —En lo que a usted respecta, ¿es Jesucristo el único camino de salvación? - Es el único camino. - Bueno —dijo Simeon—, no desenvainaré mi espada. Esas son las mismas cosas que yo sostengo. Y esas son las mismas cosas que tú y yo debemos sostener hoy. Podría haber habido fácilmente una separación entre Simeon y Wesley como la que existió entre los reformadores Calvino y Lutero. Podían concordar en 15 de 16 puntos, pero si no concordaban en el décimo sexto su discusión alcanzaría tal calor que eran capaces de golpear las mesas en su ira mutua. Esta disposición entre cristianos es trágica. Es cierto, debemos sostener los fundamentos, pero al mismo tiempo debemos ser parcos en cuanto a lo que consideramos esencial. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien, con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse... (2: 3-6) Para lograr la unidad arraigada en los puntos básicos de nuestra fe, es necesario tener un claro concepto de nosotros mismos y de nuestro propósito. ¿Cómo lo hacemos? Comenzamos dando una mirada general a nosotros mismos y a nuestros hermanos. Comparemos las oportunidades que hemos tenido, así como nuestros talentos y dones y cómo se han desarrollado, con los de la otra persona y como se han desarrollado los suyos. Quizás si esa persona hubiera tenido las mismas oportunidades que nosotros habría podido hacer mucho más. Cuando alguien le dijo a un profesor de seminarios: "Usted habla como si fuese alguien, pero en realidad no es tanto"; él respondió: "Bueno usted no sabe donde comencé." Esto tiene mucho que ver con la cuestión. Tenemos que recordar dónde comenzaron los demás, y al compararnos con ellos, no será muy difícil pensar que son mejores. Si somos humildes de corazón, será fácil ponernos de acuerdo y alcanzar unidad. Nuestra meta debiera ser ayudar al prójimo y pensar en sus intereses, considerando sus necesidades y proveyéndole lo mejor que podamos. Andrew Murray decía: "La humildad no consiste en pensar que eres poca cosa sino en no pensar en ti."

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