Ardiendo para Dios, por Wesley L Duewel

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Ardiendo para Dios, por Wesley L Duewel

  1. 1. ARDIENDO PARA DIOS WESLEY L. DUEWEL PRÓLOGO Ardiendo para Dios es un libro que se dirige a la desesperada necesidad de liderazgoespiritual que nene la iglesia de hoy. No tenemos que ser teólogos para reconocer que en laactualidad escasean bastante las personas preparadas para ministrar en lugar de Cristo. La investidura necesaria para tal servicio proviene solamente de la gracia del EspírituSanto que capacita para ello. Podemos tratar de arreglarnos con menos pero sin que more ennosotros Su dominio somos bronces que resuenan y címbalos que retiñen. Jesús dejó esto muy en claro a Sus seguidores antes de volver al cielo. Ellos recibieron lasinstrucciones de esperar hasta que fueran dotados con poder desde lo alto, aunque ya teníanlas credenciales de testigos de Jesús comisionados para discipular a las naciones. Nada menosque el bautismo de fuego consumidor iba a bastar para la tarea para la cual fueronnombrados. La efusión pentecostal del Espíritu Santo marcó el comienzo de esta nueva era delministerio. Fue el paso culminante del descenso de lo divino a lo humano. Jesús en cuantoPresencia externa era ahora entronizado Soberano en el devoto y leal vasallaje de Su pueblo.Su palabra se hizo fuego dentro de ellos que salieron, con corazones que ardían con el amorde Dios, hacia sus sendas con alegría y propósito único, alabando a su Señor. Privilegio de cada creyente es eso que experimentó la iglesia apostólica: “Porque paravosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos” Hechos 2:39. El doctor Wesley L. Duewel, eminente autor y estadista misionero, enfoca esta verdad enestas páginas. El expone cualidades de la vida que se va volviendo ministerio cristiano conaguda sensibilidad y profunda humildad. Su tratamiento es sencillo y realista, reflejando sinfalta la mente de alguien que ha procurado sentarse a los pies de Jesús. Leer el libro ha sido para mí un ejercicio penetrante e inspirador a la vez. Lo recomiendoesperando que sea lo mismo para ustedes. Robert E. Coleman A TI QUE ME LEES Este libro es para todo líder cristiano: pastor, laico, profesor de escuela dominical oBiblia, líder del grupo de jóvenes, misionero o líder de la causa de Dios en general. No es unmanual que enseñe el ‘cómo’ aunque contiene muchas sugerencias prácticas para elliderazgo, sino que es un libro sobre la dinámica espiritual de tu liderazgo. ¿Cómo puedes ser más persona de Dios? ¿Cómo puedes tener más del sello y poder deDios en tu liderazgo? La radiantez de Dios en tu vida; la unción de Dios en tu liderazgo; elamor quemante por Cristo, la iglesia y los perdidos; tu impresionante responsabilidad derendir cuenta por ser líder espiritual; tu vida de oración como líder —éstos son todos temasde significado decisivo final para ti—. Ltdo de tapa a tapa; vas a querer leerlo una y otra vez. Quizás este libro te plantee un reto y te pongas de rodillas a medida que lo vas leyendo,como me pasó mientras lo escribía. He captado una visión de lo que Dios quiere hacer por tiy por mi. Escribo —no en calidad de maestro de todo lo que procuro compartir contigo—sino como colega del peregrinaje en pos del supremo bien espiritual de Dios.
  2. 2. Tú y yo no somos dignos de conducir o enseñar al pueblo de Dios. De todos modos, Elnos ha elegido para que Le representemos y espera otorgarnos toda la suficiencia quenecesitamos. El anhela tanto llenamos con Su Espíritu Santo para que no nos limitemos aestar en llamas sino ardiendo por Dios. Wesley L. Duewel I. ¡PUEDES ARDER! Ardiendo para Dios! ¡Tu manera de ser tan bañada por la presencia y belleza del Señorque las demás personas intuyen que Dios está contigo! La mano de Dios tan claramenteevidente en tu vida y liderazgo que se advierte el poder y la autoridad que reposan en ti consantidad y paz! El Espíritu Santo que te unge repetidamente para que desempeñes tusobligaciones diarias y tus actividades de dirigente! Dios te quiere como líder que ardeverdaderamente con Su Espíritu Santo, seas ordenado o laico. ¿Has estado anhelando que el Espíritu Santo te toque más, que Dios ponga con más poderSu mano sobre ti, sellando tu liderazgo y toda tu vida? ¿Has sentido que Dios debe tenerdisponible más unción de Su Espíritu Santo para ti que la que has experimentadohabitualmente? Cuando lees los relatos de la forma en que Dios usó, tan poderosamente, a hombres comoWesley, Whitefield, Finney y Moody, ¿deseas que esas obras divinas fueran más comunes enlos líderes cristianos de hoy? ¿Has ansiado tener el fuego del Espíritu Santo en forma másevidente: que toque tus labios cuando hablas, tu corazón cuando oras y que agregue esabendición “extra” de Dios a tu liderazgo? ¡Regocíjate! Dios te concedió ese deseo. El tiene una nueva dimensión de capacitación divina disponible para cada líder cristiano,incluyéndote a ti. Dios anhela demostrarte que El está más cerda de ti de lo que tú te dascuenta. El te ha escogido y conducido para Su propio propósito. Dios quiere hacer nuevascosas a través de ti y tu ministerio. Tú eres una persona que Dios quiere usar más y más para Su gloria, en un sentido en quetú, con toda probabilidad, te consideras totalmente indigno. Tú sabes que no eres en absolutoespecial. Apenas si te concibes como hombre de Dios o mujer de Dios pero él quiere usarteen forma especial. Tú eres importante para El; Dios te necesita y quiere probarte lo que Elpuede hacer a través de tu vida y liderazgo. Dios quiere que te enciendas con Su amor, SuEspíritu Santo y Su poder Puedes arder por Dios Dios prefirió usar el fuego como símbolo del Espíritu Santo para ayudamos a entender loque El anhela hacer por nosotros. El quiere que Sus líderes ardan por El, que esténencendidos por la manifiesta presencia del Espíritu Santo, en llamas con Su gloria. El quiereque esta capacidad sagrada te caracterice como uno elegido y nombrado por El. Gran parte del contenido de este libro puede bendecir a cualquiera que esté hambriento deDios —hambriento de ser más usado por Dios—, y será usado especialmente por Dios paraayudar a todos ustedes, los líderes cristianos, sea que sirvan tiempo completo o que dirijangrupos de cristianos dentro de una iglesia en particular. Cualquiera que sea tu posición delíder: pastor, anciano, presbítero, diácono, misionero, líder de algún ministerio cristiano, Diosquiere que seas una llama ardiente. Maestro o maestra de escuela dominical, líder laico, líderde grupos de oración, ustedes también pueden arder para Dios. El liderazgo cristiano exige el óptimo espiritual de parte de nosotros y mucho más. Sutoque sobrenatural que da poder debe agregarse a nuestro óptimo. Debemos ofrecer lo mejorde nosotros mismos y luego esperar que Dios añada Su fuego sagrado. Nuestro óptimo nuncabasta. Constantemente necesitamos ese toque extra de Dios. Necesitamos Su fuego. Necesitamos más que habilidad y destreza para servir a Dios. Necesitamos la manifiestapresencia de Dios, la conciencia y evidencia del toque especial de Dios en nosotros. Noconfiemos en nuestro conocimiento, preparación y experiencia sino confiemos en ese toque
  3. 3. de Dios que nos transforma a lo supremo y óptimo a cada uno de nosotros. Spurgeon insistía“necesitamos la unción espiritual extraordinaria, no el poder intelectual extraordinario”. No nos satisfacemos con ser fieles; deseamos profundamente el reconocimiento especialde Dios sobre nuestra fidelidad. No nos satisfacemos con trabajar mucho y fuerte sino queesperamos en Dios para que otorgue poder a nuestros más fervientes esfuerzos. Procuramosalgo más que estar muy atareado, y buscamos la evidencia de que Dios nos está usando. Dios te creó para ser llenado con y ungido por Su Espíritu Santo. Esa llenura completa tupersonalidad, te capacita para ser como Cristo y radiante con la presencia de Dios; y hace quetu servicio sea guiado por el Espíritu, facultado por el Espíritu y tisado a plena capacidad porDios. Como líder cristiano saludable nunca puedes darte por satisfecho sin esa plenitud, esacondición divinamente impartida de ser como Cristo, y esa capacitación transformadora quete hace tomar conciencia deque Dios te está usando para Su propósito y gloria. Ningún lídercristiano puede estar completa y continuamente satisfecho en su ministerio sin esacapacitación divina: el resplandor, el fuego y el poder del Espíritu Santo deben estarpresentes en nosotros y activos por medio de nosotros. Es hermoso y desafiante contemplar una vida que arde por Dios, es inspiradora para elprójimo a quien imparte fe para creer la obra de Dios en las vidas de sus seres amados y lassituaciones que les conciernen; les da confianza en queDios responderá la oración, y hará que las otras personas se acerquen a Dios y le obedezcan.Una vida en llamas siempre es una bendición mucho mayor que la misma vida carente de lallama del Espíritu Santo. Jesús dijo de Juan el Bautista: “El era antorcha que ardía y alumbraba” (Juan 5:35). Elevangelista más grande que haya conocido la China, Juan Sung, era calificado como “lallama viviente del celo evangélico”. Ha habido una y otra vez cristianos tan llenos delEspíritu, y tan usados por Dios, que los hermanos con discernimiento se han referido a ellosdiciendo que “arde para Dios”, “arde con el Espíritu de Dios”, “siervo ardiente de Dios”,“líder bautizado en fuego”, u otros calificativos semejantes. Los que mejor te conocen, esos aquienes diriges: ¿hablan así de ti, en esos términos? Spurgeon hablaba de la necesidad de contar con líderes “que vivan solamente para Cristoy no desean nada que no sea oportunidades para promover Su gloria, extender Su verdad,ganar por Su poder a quienes Jesús ha redimido por medio de Su preciosa sangre...Necesitamos hombres al rojo vivo, que fulguren con intenso calor; hombres a los cuales nopuedas acercarte sin sentir que tu corazón se calienta; hombres que se abren paso ardiendopor Dios en todos los trabajos, hasta llegar, directamente, a la obra deseada; hombreslanzados por la mano de Jehová como si fueran truenos que explotan, abriéndose paso através de todo lo que se les opone, hasta llegar al blanco hacia el cual estaban apuntados;hombres propulsados por la Omnipotencia”. David Brainerd, el valiente misionero intercesor que trabajó con los indiosnorteamericanos, exclamaba: “¡Oh, que yo pueda ser fuego abrasador al servicio del Señor!Heme aquí, Señor, mándame; envíame a los confines de la tierra... sácame de todo eso que esllamado comodidad terrenal; envíame hasta la misma muerte si es en Tu servicio y paraexpandir Tu reino”. Dios eligió el fuego para que fuera el primer y más importante símbolo continuo quemanifiesta Su presencia. En todo el período del Antiguo Testamento Su Shekinah (gloria)ígneo resplandor milagroso demostraba constantemente Su presencia, guía, liderazgo,intervención y sello de aprobación. En el período del Nuevo Testamento el Espíritu Santo esla manifestación de la Shekinah. Israel perdió la Shekinah de Dios cuando los llevaron encautiverio, y ésta no les fue restaurada hasta su retomo visible en Pentecostés, habiéndosetransformado de haber sido, primordialmente, la presencia de Dios en un lugar a ser Supresencia en Su mismo pueblo. Su visibilidad fue transitoria en Pentecostés pero su realidades permanente en aquellos que son llenos del Espíritu Santo.
  4. 4. Jesús quería que todos Sus discípulos fueran bautizados con el Espíritu Santo y el fuego(Mateo 3:11; Lucas 3:16). Jesús desea que cada uno de nosotros sea tan lleno del EspírituSanto que nuestra naturaleza más íntima sea limpiada como por fuego, y nuestra vida hecharadiante, llenada con poder y celo dados del Espíritu, y en llamas con la Shekinah (gloria) deDios. La Shekinah (gloria) del Espíritu Santo, Su santa llama es para todos nosotros loscreyentes en esta dispensación de la gracia, es para embellecemos con una manera de sersanta, hacemos de refulgente disposición y fructífera vida. Esta es la norma de Dios en elNuevo Testamento para Sus hijos e hijas pero cuánto más debería ser característica de todoslos líderes de la iglesia de Cristo! Cada líder cristiano debe ser un ejemplo, y prueba visible de la norma de Cristo, de unavida llena del Espíritu Santo. Como líder debes mantener tu estatura espiritual, persistencia yfervor, y estar tan marcado por el sello del Espíritu Santo de Dios que aquellos a quienes túdiriges agradezcan a Dios por tu liderazgo. Ellos deben ser motivados a aceptar y seguir detodo corazón tu liderazgo siendo llevados, consciente e inconscientemente, más cerca de Diospor tu dirección. Todos nosotros, los líderes cristianos, anhelamos ser mas usados por Dios, más marcadospor el sello de Dios en nuestras vidas y ministerios. Sé valiente y anímate. Dios satisfará eseanhelo tuyo. Puedes arder hoy por Dios más que nunca.Oh, desde lo alto Vos vinisteisA impartir el puro fuego célico;Enciende una llama de sacro amorEn el mísero altar de mi corazón.Que éste por Tu gloria ardaCon inextinguible fulgor,Y temblando regreseA su fuente en humilde oraciónY ferviente loor.Jesús, confirma el deseo de mi corazónPara obrar, hablar y pensar por Ti;Pero déjame abrigar el fuego sagradoy seguir inflamando Tu don en mí.(Traducción libre) Charles Wesley II. EL ESPIRITU SANTO TE HARA ARDER El Espíritu Santo es la maravillosa Tercera Persona de la Trinidad, sobre la cual sabemostan poco. El nos ama con tanta ternura, nos cuida tan personalmente, y nos ministra con tantafidelidad ¡Qué asombroso es que encontremos en la Biblia tan a menudo que el fuegosolamente es el símbolo común de esta bellísima Persona! ¿Por qué la Escritura escogió elfuego para ilustrar Su presencia y Su obrar? ¿Qué bendición indica esto para nosotros cuandoestamos llenos del Espíritu? Un mensaje simbólico del fuego del Espíritu es, sin lugar a duda, Su obra de purificación,lo que es muy importante para nosotros. Esta obra es la realidad central de la experiencia deser llenado con el Espíritu Santo (Hechos 1529). Sin embargo, hay otras verdadessignificativas enseñadas por el símbolo del fuego del Espíritu Santo, verdades que enseguidaexaminamos.
  5. 5. Juan el Bautista había profetizado sobre Jesús que: “El os bautizará en Espíritu Santo yfuego” (Mateo 3:11; Lucas 3:16). La venida del Espíritu Santo iba a tener el efecto del fuego.Cristo deseaba que todo el fiero ministerio del Espíritu fuera activo en la vida de los Suyos.El encendió la santa llama de Dios en los corazones de Sus seguidores cuando empezó Suministerio terrenal. Fue tanto el poder que Cristo dio por Su bautismo de fuego en el día dePentecostés, como fue visiblemente simbolizado por el descenso de la sagrada llama delEspíritu Santo, que los ciento veinte empezaron a esparcir el sacro fuego de Dios por todo elmundo. Jesús había dicho: Fuego vine a echar en La tierra. Lucas 12:49 Aunque no todos los comentaristas de las Escrituras están de acuerdo respecto delsignificado de este fuego que Cristo tanto ansiaba que llegara, que en el decursar de lossiglos, una plétora de hombres famosos y eruditos líderes de la iglesia consideran esaexpresión del Señor como una referencia, directa o indirecta al poderoso ministerio delEspíritu Santo.1 El celo por cumplir el propósito de Dios Padre ardía en Jesús corno un fuego inextinguibleque indicaba ‘una ardiente aptitud para hacer toda la voluntad del Padre aunque ésta costaraSu propia sangre”. Nuestro Salvador de corazón ardiente debiera tener discípulos concorazones semejantes. El obispo Williani Quayle decía al referirse a un líder que “está en el centro de un círculobordeado enteramente por fuego. La gloria lo envuelve. El líder es un prisionero de la,. Orígenes; Atanasio; Jerónimo; Crisóstomo; Calvino; Clarke; Dnnn; Jamieson, Paussett y Brown; Lieñeid; Marhsall; Micklem; Fatrar; Geldenhuys; Alførd; G.Campbell Morgan; Ryle; Barclay; Leon Monis; Dictionary of New Testoment Theotogy; etc.majestad”. El dice que aun e1 carente de habla debiera encenderse con respecto a esos temasque el Evangelio nos compele tratar. No debemos ser insípidos. No hay una sola páginaaburrida en toda esta antigua historia, de la redención de la raza humana” Quayle nos ruega que no seamos apáticos sino vigilantes pues estamos ‘cargados con unministerio que debe ser manifestado so pena que muramos y, lo que aun es más consecuente,es que debe ser expresado so pena que este mundo perezca”. Deja que tu corazón seaencendido con sus ulteriores palabras: el ministro “tiene su propio corazón extrañamentecaliente. El amor lo ciñe. El Cristo lo aplaude. La eternidad se vuelve su tutor. El cielo seadueña de él haciéndolo embajador suyo. Dios se complace con él. Mil lenguas de fuegolamen el horizonte de su amante pensar y designio”. Benjamín Franldin confesaba que iba, a menudo, a escuchar a George Whitefield, puescon sus ojos lo veía arder. Hemos olvidado el significado de la raíz de donde provienenuestra palabra “entusiasta”; proviene de en theos, es decir, literalmente en Dios. CuandoDios pone Su ardiente Espíritu Santo en nosotros, éste va a arder naturalmente dentro denosotros con santa dinámica. Nos volvemos ardientes y encendemos a otros. El líder cristianopeca al ser tan opaco que no inspire a otros. Ese príncipe de los predicadores ingleses que fue el doctor Martyn Lloyd-Jones insiste:“predicar es la teología que pasa por el hombre que arde... Repito, el hombre que puedahablar desapasionadamente de esas cosas, no tiene derecho de ocupar un púlpito, y nuncadebe permitírsele usar uno. ¿Cuál es el fin principal de la prédica? Me gusta pensar que eséste: dar a hombres y mujeres un sentido de Dios y Su presencia
  6. 6. Un respetado profesor de la Universidad de Nueva York decía que el secreto de la granenseñanza es el contagio. Este es el secreto de todo gran liderazgo. Martín Lutero no queríaperder el fuego de su alma; tampoco nos atrevamos nosotros. El fuego atrae, motiva,enciende otros fuegos; la naturaleza del fuego es encender, poner en llamas. El Ejército de Salvación y muchos otros evangélicos británicos gustan cantar este himno,que escribió el fundador de ese Ejército, William Booth: Cristo, Tú la llama ardiente que limpia, ¡Manda el fuego! Hoy reclamamos la dádiva comprada por Tu sangre ¡Manda el fuego! Mira hacia abajo y ve a este ejército que espera; Danos el prometido Espíritu Santo. ¡ Queremos otro Pentecostés, Manda e1 fuego! Es Tu fuego el que queremos, por el fuego rogamos, Manda el fuego! Para fuerza para siempre hacer lo justo, Para gracia para vencer en la lid, Para poder caminar por el mundo sin manchamos ¡Manda el fuego! Para hacer fuertes y valientes A nuestros débiles corazones, ¡Manda el fuego! Para vivir en un mundo agonizante Al cual queremos salvar, ¡Manda el fuego! Oh, míranos en Tu altar depositar nuestras vidas, Todo nuestro ser, en este mismo día. Para coronar esta ofrenda ahora te imploramos ¡Manda el fuego! (Traducción libre) Dios dijo a Jeremías: “He aquí yo pongo mis palabras en tu boca por fuego” (Jeremías5:14). En esa ocasión Dios serefería al fuego del juicio pero, en forma similar, Dios hace que nuestras palabras quemen,para que Su pueblo pueda encenderse con santo amor, celo y obediencia. Cuando el Espíritu Santo enciende nuestro corazón, hará que se enciendan nuestraspalabras cual hoguera. Cuando nuestra manera de ser está encendida por el compromiso aCristo, y tenemos la ardiente visión de lo que El se propone hacer por nosotros, todo nuestroliderazgo se revive y vibra con poder. Debemos mantener nuestra consagración constantemente, así como los sacerdotesmantenían el fuego del altar del templo. Dios honra cuando buscamos repetidamente las oca-siones para renovar nuestro compromiso, confesar nuestra total dependencia de El, yadueñamos e implorar de nuevo el ministerio de su bondadoso Espíritu Santo dentro de y através de nosotros. Acotemos más plenamente este ministerio de fuego del Espíritu. El te enciende con Su bautismo de fuego. “El os bautizará en Espíritu Santo y fuego”(Mateo 3:11; Lucas 3:16). Eso decía Juan el Bautista sobre Jesús; esto se refiere al ígneocarácter de las operaciones del Espíritu Santo en el alma—explorar, consumir, refinar, sublimar— como casi todos los buenos intérpretes entiendenlas palabras.3 El te da poder con Su ígnea energía divina. El fuego de Dios habla también de Su divinaenergía constantemente lista para dar poder a los Suyos, que estén totalmente entregados a él.Cristo desea que todo el ígneo ministerio del Espíritu Santo sea activo en tu vida: “Fuegovine a echar en la tierra” (Lucas 12:49). El encendió la santa llama de Dios en los corazones
  7. 7. de Sus seguidores cuando empezó Su ministerio terrenal; pero sabía que necesitaban más delEspíritu Santo. El fuego interior del Espíritu enciende con Su divina presencia a la personallenada del Espíritu. El día de Pentecostés pudo verse que el Espíritu Santo descendía en forma de santa llamasobre los hombres y mujeres reunidos en el aposento alto. Dotados de poder por el EspírituSanto empezaron a esparcir el santo fuego de Dios ese mismo día. Durante décadas el fuegodel Espíritu Santo siguió ardiendo y esparciéndose. La persecución no pudo sofocar el fuegode ellos sino que sólo sirvió para soplar las llamas; Pentecostés prendió una llama que por lagracia de Dios nunca se apagará. El te incendia con Su ígnea radiante y Su celo. “En lo que requiere diligencia, noperezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor” (Romanos 12:11). Tu eres ferviente enespíritu cuando estás incendiado espiritualmente. Weymouth traduce ese pasaje así: “Quevuestros espíritus se incendien”; Goodspeed lo traduce: “Prendido por el Espíritu Santo”; y laversión Revisada de la Biblia: “Brilla con el Espíritu Santo”. El Espíritu Santo revive tu espíritu, te llena con abundancia de vida, amor y celo; teincendia para que manifiestes la vibrante y radiante vida de Dios. El revivirá tus devociones,acelerará tu obediencia y soplará tu celo hasta que se torne en llamaradas. Como creyentelleno del Espíritu debes caracterizarte por la intensa devoción, la ferviente disposición y elservicio leal que distingue a los ángeles celestiales. Apollos era de espíritu fervoroso (Hechos18:25) lo cual traducido literalmente es “espíritu ardiente” o “al rojo vivo con el EspírituSanto”. Cuando el Espíritu Santo arde dentro de ti, libre y pleno, tu vida interior se vuelveradiante, tu celo se intensifica y tu servicio se toma dinámico. Tú estás “aprovechando bien eltiempo” (Efesios 5:16). La necesidad de este celo y fuego espiritual es resaltado por la condición de la iglesia deLaodicea que se había vuelto tibia (Apocalipsis 3:15-16). La temperatura espiritual de unlíder lleno del Espíritu Santo debe permanecer alta. El Espíritu Santo desea tanto llenarte conamor ágape ardiendo al rojo vivo, que tu vida irradie constantemente Su presencia.Cualquiera que sea la traducción de Romanos 12:11,ferviente en tu espíritu o con el Espíritu Santo, el Espíritu Santo mismo es el que siempre teda poder. Su activa plenitud debe saturar tu manera de ser y tu servicio. El te da dones que tú puedes convenir en llamas. Los dones espirituales son dotes para elservicio dado por medio de la actividad del Espíritu Santo. Dios provee cualquier poderdivino que necesitemos para el servicio al cual nos ha asignado. El Espíritu Santo mismo esla gran dádiva de Dios a nosotros (Hechos 2:38) pero El otorga dones de gracia (charismata»proveyendo poder y capacidad divinos para servir a Dios, y al cuerpo de Cristo. Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti. 2 Timoteo 1:6 Fíjate en que el don estaba en él. El Espíritu Santo obra primariamente desde adentro, nopor encima ni por fuera. El no nos manipula sino que nos capacita por Su presencia y poderque mora en nosotros. Dios nunca te designa o guía a realizar un servicio sin estar disponible para darte poder ydones con todo lo necesario para que hagas Su voluntad; pero tú debes desempeñar un papelcooperador. Debes reavivar o soplar para que surja la llama completa de ese poder divino.Los dones de Dios son dados para que los atesoremos y usemos. Fallar en usarlos comó Diosdesea, es fallar a Dios y al prójimo. Desarrollamos los dones usándolos, y en la medida queutilizamos lo que Dios nos da, el Espíritu Santo nos capacita, nos guía y nos hace dar fruto.
  8. 8. La tendencia constante del fuego es apagarse. El Espíritu Santo no desperdicia la energíadivina. Si no obedecemos y usamos la gracia provista por Dios, El cesa de dárnosla. Eltiempo verbal en el griego resalta el reavivamiento continuo de la llama. La biografíaespiritual de muchos líderescristianos dice “una vez estuvo al rojo vivo”. ¿Hubo un tiempo en que tú estuviste más al rojovivo por Dios que hoy? Alabado sea Dios pues una llama que se está apagando, ya casi extinta, puede serreavivada para que vuelva a arder brillante otra vez. El soplo reavivador debe ser continuo.Dios instruyó cinco veces que el fuego del altar del holocausto debía mantenerse encendidosiempre (Levítico 6), Inicialmente ese fuego había sido dado por El mismo desde €1 cielo(Levítico 9:24; 2 Crónicas 7:11). Dios suple el fuego pero nosotros debemos mantenerloardiendo. Necesitamos constantemente el fuego del Espíritu Santo que simboliza la presenciadivina dentro de nosotros y necesitamos constantemente el toque de la gracia divina sobrenosotros, provista por medio de la expiación. Nuestra consagración a Dios nunca debe fallary Su presencia y poder en y sobre nosotros nunca disminuirá. Dios ha creado inflamables a nuestros espíritus. Somos combustible espiritual. Nuestranaturaleza es creada para ser incendiada por el Espíritu Santo. Cuando estamos al rojo vivosomos más bendecidos, más victoriosos, más utilizables. Somos más a semejanza de Dioscuando brillamos con la santa llama —la llama del Espíritu Santo que mora en nosotros. El fuego de Dios confiere una inolvidable atracción a la personalidad del mensajero deDios y al contenido de su mensaje. Imparte sagrada autoridad que no puede ser imitada porlos esfuerzos humanos. Sella con la marca de Dios en tal forma que los otros no puedenignorarla. Confiere una santa autenticidad y asegura la integridad. Imprime la obvia inter-vención participativa de Dios. Debemos mantener ardiendo en el altar de nuestros corazones la llama del Espíritu Santoa todo costo. La palabra griega en “avives el fuego en 2 Timoteo 1:6 se refiere al uso de unfuelle que hace inflamarse un fuego que está en extinción, yeso indica que exige esfuerzo.Timoteo tenía que hacer todo lo que podía para intensificar la manifestación de la llama delEspíritu Santo. Nuestra cooperación con el Espíritues esencial para la consistencia del ardor que fluye, de la radiantez espiritual y el celoflamígero. El General Hooth instaba a su gente “el fuego tiende a apagarse; vigila el fuego del altarde tu corazón”. Corremos constante peligro de enfriarnos espiritualmente, perder nuestrofervor y demorar el celo. El reavivamiento personal viene de renovar el compromiso yreafirmar la consagración. Cada uno de nosotros necesita repetir ese reavivamiento personalsin cesar. Tenemos el Espíritu Santo, ese gran don de Dios pero tenemos que sentir más hambre dela manifestación de Su presencia y abrir nuestros corazones constantemente a la espera fiel deSu obra, Su poder y capacitación en nuestra vida. Dios nos da capacidad y el Espíritu Santoquiere imbuir nuestro ser total con Su realidad, haciéndonos Sus canales de expresión paraque Su santo fuego pueda ser constantemente visible en nosotros. Debemos elegir sirechazaremos al Espíritu Santo, sofocándolo o si soplaremos para reavivar las llamas de Supresencia. III. SE BUSCA: ¡UN CORAZÓN ARDIENTE! El líder cristiano no dispone de alternativa al Espíritu Santo, pues debe tener su corazón alrojo vivo con el amor de Dios y el amor por el prójimo. El doctor George W. Peters decía“Dios, la iglesia y el mundo buscan hombres con corazones que arden al rojo vivo —
  9. 9. corazones llenos con el amor de Dios; llenos con compasión por los males de la iglesia y elmundo; llenos con la pasión por la gloria de Dios, el Evangelio de Jesucristo y la salvación delos perdidos”. Agrega “La respuesta de Dios a un mundo indiferente, materialista, frío y burlón es elcorazón cristiano que arde al rojo vivo en los púlpitos, las bancas, las escuelas dominicales,los institutos bíblicos, las universidades, seminanos cristianos Si tú, como líder, careces de corazón ardiente, pocos de los que lidereas van a serconocidos por sus corazones ardientes, y ejercerán escasa influencia e impacto en el mundoque los rodea. Nuestras comunidades se impresionan poco con nuestrosprogramas y múltiples actividades. Se necesita mucho más que una iglesia atareada, amistosao evangélica para impactar en una comunidad por Cristo. Debe ésta ser una iglesia ardiendoal rojo vivo dirigida por líderes que también arden al rojo vivo por Dios. Samuel Chadwick, difunto presidente de una universidad británica, era llamado “la zarzaardiente”. Desde que fue llenado con el Espíritu Santo “hubo milagros de gracia obrados pormedio de la influencia de una vida que ardía con e 1 fuego de Dios”. Frances W. Dixon cuentacómo “el poder de su prédica y la influencia moral de los miembros de su iglesia eran tangrandes que el jefe principal del vecindario expresó, públicamente, su gratitud por la maneraen que toda la ciudad había sido limpiada por la influencia de hombres y mujeres incendiadoscon el amor de Dios”. Un colega de ministerio preguntó una vez a John Wesley, el evangelista del corazónardiente, cómo ganar al público. Wesley le replicó “si el predicador arde los otros verán elfuego”. Uno de los biógrafos de Wesley lo llamó el hombre “sin tregua en pos de las almas”.Grabadas en la tumba de Adam Clarke, uno de los primeros eruditos metodistas y protegidode Wesley, están estas palabras: “Me estoy consumiendo al vivir para las demás personas”. 1. DeWitt Talmage escribió hace un siglo “en esta época queremos por sobre todas lascosas, fuego —el santo fuego de Dios ardiendo en los corazones de los hombres, revolviendosus cerebros, propulsando sus emociones, excitando sus lenguas, brillando en sus semblantes,vibrando en sus acciones, expandiendo su poderío intelectual, y fundiendo todos susconocimientos, lógica, retórica en un arroyo al rojo vivo. Que este bautismo descienda ymiles de nosotros, hasta ahora no más que débiles ministros, comunes y corrientes, fácil-mente olvidados por la humanidad, nos volveríamos, entonces, poderosos”, lo cual siguesiendo verdad. También sigue siendo verdad en el mundo que nos rodea. Hace unos años, en Polonia, unsoldado dijo al doctor HaroldJohn Ockenga: “El cristianismo y el comunismo corren una carrera ep Polonia que va a ganarel primero que encienda en llamas su mensaje”. El cristianismo desapasionado no apagará los fuegos del infierno. La mejor manera deluchar contra el devorador incendio de un bosque es con más fuego. Un líder desapasionadonunca encenderá al pueblo. Un líder de jóvenes que no es apasionado nunca incendiará porCristo a esa juventud. Hasta que nosotros estemos ardiendo al rojo vivo no podemos hablar alos corazones de nuestro pueblo. El obispo Ralph Spaulding Cushman oraba: ¡Enciéndenos Señor, conmuévenos, te rogamos! Mientras el mundo perece día tras día, Seguimos nuestro camino sin sentido ni pasión. ¡Préndenos, Señor, conmuévenos, te rogamos! No hay mayor necesidad que ésta en nuestras iglesias y escuelas. No basta ser evangélicode fe y corazón; debemos ser supremamente poseídos por Cristo, apasionamos por Su amor ygracia, incendiados al rojo vivo con Su poder y gloria. Cada parte terrenal de nuestro ser,según la letra del gran himno, debe brillar al rojo con el fuego divino de Dios. La madera, el
  10. 10. altar, y el sacrificio no bastan, ¡ necesitamos el fuego! ¡Fuego de Dios desciende de nuevosobre nosotros! ¡Enciéndenos, incéndianos, oh Señor! Si vamos a ser una fuerza irresistible para Dios ahí donde El nos haya puesto,necesitamos el bautismo de fuego del Espíritu Santo. Si vamos a despertar a nuestraamodorrada iglesia, necesitamos que baje a nosotros la santa llama que descendió sobre cadacreyente en el aposento alto. Tú la necesitas; yo la necesito. T. A. Hegre escribió en un conmovedor articulo titulado “Arde fuego de Dios” que:“Necesitamos fuego: fuego que avive nuestra frialdad y revuelva nuestras emociones, fuegoque nos impele a hacer algo por aquellos que van a las tumbas sin Cristo. Incontablesmillones mueren hoy sin que se leshaya dicho de Cristo porque nosotros, los cristianos estamos apagados. Necesitamos fuego: elfuego del Espíritu Santo”. No necesitamos fuegos artificiales porque no glorifican a nuestro Santo Cristo.Necesitamos fuego santo, el fuego con que el Espíritu Santo nos bautiza. Necesitamos elfuego y el celo de la iglesia de los primeros días cuando casi todo cristiano estaba listo, si eranecesario, para ser mártir por Cristo. John R. Rice reprendió nuestra falta de fuego en un sermón que pegó fuerte. “Escuchen,no se trata que los pecadores estén endurecidos. El problema es que se endurecieron lospredicadores, los profesores de escuela dominical, los diáconos bautistas y los mayordomosmetodistas junto con los ancianos presbiterianos. Encuentro más fácil ganar un alma y lograrque un borracho y una prostituta se conviertan que encender al rojo vivo a un predicadorrespecto de las almas George Whitefield fue usado poderosamente por Dios y él y John Wesley pusieron decabeza a Inglaterra para Cristo y salvaron, por la gracia de Dios, a las islas británicas de unduplicado de la revolución francesa. Se dijd de Whitefield “desde que empezó a predicar,cuando era muchacho, hasta la misma hora de su muerte, no conoció disminución de supasión. Su alma fue un horno de ardiente celo por la salvación de los hombres hasta el fin desu notable carrera”. ¡Su alma un horno ardiendo! ¡Ah! He ahí el secreto. Nuestro trágico problema es quetratamos de liderar al pueblo de Dios con corazones que nunca han ardido verdaderamente oque perdieron su llama. Elías oró hasta que el fuego cayó sobre el monte Carmelo. Entonceslos réprobos de la época se postraron exclamando: es el Dios! ¡Jehová es el Dios! 1 Reyes 18:39 ¿Puede el fuego Shekina que incendió la zarza, hacer eso con nuestros corazones hastaque seamos zarzas ardientes para Dios? El fuego Shekinah del monte Sinaí infundió todoel ser de Moisés hasta que su rostro irradió la gloria de Dios. ¿Podemos acercarnos bastante aDios hasta que el fuego Shekina empiece a transfigurar nuestros vasos de barro y nuestropueblo vislumbre la gloria de Dios sobre y en nosotros? ¿Puede regresar hoy a nosotros el fuego Shekinah que Ezequiel vio irse paulatinamentede Israel? Regresó a los ciento veinte que estaban en el aposento alto. Si nos llevó diez díasen buscar el rostro de Dios, sería más que valioso si pudiéramos también ser incendiados porDios. Solamente Dios puede bautizar con fuego, de modo que no podemos ganarlo ni trabajarloni simularlo. Solamente Dios puede enviar Shekinah. Solamente Dios puede satisfacer tunecesidad y la mía. Llevamos mucho tiempo trabajando sin ese fuego. Anulamosexcesivamente la gloria de Dios sin ese fuego. Llevamos demasiado tiempo sin ese fuegodejando sin impactar a nuestra gente.
  11. 11. Nosotros no podemos encender ese fuego y no podemos producirlo en nosotros mismos;pero podemos humillamos ante Dios en total integridad y honestidad, confesando nuestranecesidad. Podemos buscar el rostro de Dios hasta que Su luz divina nos muestre lo que hayen nuestros corazones y vidas que impide que seamos llenados e inve~tidos de poder. El santo fuego de Dios solamente desciende sobre los corazones hambrientos, obedientes,preparados. Quizás la necesidad subyacente a todas las necesidades sea que no estamosbastante hambrientos ni sedientos ni deseándolo con toda nuestra alma. “Pues si vosotros,siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestialdará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 11:13). ¡Te imploramos que vengas; oh, si, ven! Bendito Espíritu Santo ven de nuevo hoy; Ven, habita plenamente en nosotros en forma poderosa. Anhelantes esperamos Tu gracia y poder; Bendito Espíritu Santo, ven a nosotros en esta hora.Coro:¡Ven a nosotros ahora! ¡ven a nosotros ahora!Nos inclinamos ante Ti hambrientos, sedientos, deseosos.Obra en toda Tu plenitud en y por nosotros todos;Hambrientos y obedientes, Señor, llamamos confiando.Bendito Espíritu Santo, permite que descienda la Shekinah;¡Que Tu santa gloria descienda sobre todos nosotros!Que Tu fuego y gloria desciendan ahora sobre nosotros;Pon Tu sello en nosotros y, entonces, envíanos a servir.Bendito Espíritu Santo, obra de modo que todos vean; Ejerce Tu Señorío —todo Tuministerio.Obra poderoso más plenamente de lo que hemos visto u oído;¡Esa es Tu bendita promesa, esa es Tu Santa Palabra!Bendito Espíritu Santo, ¡oh, no te demores!Ven en poder y gloria; ¡ven hoy a nosotros!Tenemos hambre de Ti; a Ti necesitamos.Bendito Espíritu Santo, ven, ¡oh, ven! te imploramos.(Traducción libre) Wesley L. Duewel. IV. ¿ANHELAS PODER? Es natural que el líder cristiano anhele que el poder de Dios descanse sobre él o ella y quese note en su ministerio. A menudo te hallas anhelado más poder para orar, hablar y llegar alas vidas de aquellos que atiendes en tu ministerio. Ese anhelo es dado por Dios que lo poneen tu corazón por medio del Espíritu Santo, pues quiere que tú le pidas y confíes más en El enlo que respecta a Su poderoso ministerio a través de ti. Dios es Dios de poder, cosa que se demuestra en la creación. Dios demostró Su poder enla época del Antiguo Testamento a través de y en los líderes de Israel, cuando liberó a Israelde Egipto, y en los santos reyes y profetas. Dios sigue otorgando ese poder a Su pueblo,“Jehová dará poder a su pueblo” (Salmo 29:11). El mismo es la fuerza y el poder de Su
  12. 12. pueblo (Salmo 28:7). El poder y fuerza de Dios es tema principal de la alabanza del pueblode Dios “Dad a Jehová la gloria y el pode?’ (Salmo 29:1; 96:7). Dios es el Dios de amor y poder que gozosa y bondadosamente manifiesta ambascaracterísticas. El líder cristianodebe demostrar el amor y el poder de Dios a través de ser habilitado para ello por el EspírituSanto; la falta de amor o de poder en el ministerio indica que ese ministerio no ha sidoíntegramente sellado por el Espíritu Santo. En la época del Antiguo Testamento parece haberse resaltado más la manifestación delpoder de Dios a favor de Su pueblo que Su manifestación dentro y por medio de ellos,aunque esto último estaba también presente en forma decisiva. Nosotros que vivimos en laépoca del Nuevo Testamento vivimos bajo la dispensación del Espíritu Santo, pero es comosi Dios siguiera siendo en gran parte como El era para Su pueblo del Antiguo Testamento(Romanos 8:31). Esta es nuestra constante experiencia y fortaleza; pero Dios ahora deseamanifestar Su poder dentro de y por medio de nosotros de una manera especial. EL ESPIRITU SANTO CUBRE La historia bíblica resalta con gran frecuencia que el Espíritu Santo del Señor viene sobrelos líderes elegidos. El Espíritu de Jehová vino sobre Otoniel que llegó a ser juez de Israel,fue a la guerra, y así hubo cuarenta años de paz. ¿Por qué pudo Otoniel vencer al enemigoaunque no contaba con tropas entrenadas? Debido al poder de Dios sobre él. Ho y tenemos en contra nuestra no sólo a los poderes espirituales de las tinieblas (Efesios6:12; Colosenses 1:13) sino también nos enfrentamos a las fuerzas de nuestra cultura secular,los intereses propios y los medios impíos de comunicación a las masas. ¿Cómo, entonces, nosatrevemos a concluir que podemos derrotar y poner en fuga a las fuerzas que se oponen a lavoluntad de Dios sin que El nos dé repetidamente poder especial para nuestros esfuerzos? Nodebemos dar eso por sentado sino que debemos pedirlo a Dios silo queremos recibir. Elhecho que ésta es la dispensación del Espíritu no nos garantiza que el Espíritu siempre vaya aceñimos, damos poder y manifestar al máximo el triunfo de Dios en forma automática. Nos arriesgamos constantemente a descansar con demasiada exclusividad en los esfuerzosy sabiduría humanas. El secreto de la manifestación del Espíritu Santo radica en que se lopidamos (Lucas 11:13; Santiago 4:2). Algunas de estas promesas fueron escritas mucho antesdel derramamiento del Espíritu Santo en Pentecostés. Aunque esta es la dispensación delEspíritu Santo, Su obra suele depender de nuestros pedidos especiales. El Espíritu del Señor vino sobre Gedeón que tocó el cuerno y reunió a las tribus (Jueces6:34). Tal vez haya momentos en que no tenemos el éxito adecuado al reunir el pueblo deDios para adorar, testimoniar, dar y orar, porque el Espíritu del Señor no ha venido sobrenosotros en poder. Demasiado a menudo tratamos de hacer la obra de Dios sin buscar confervor que El nos habilite poderosamente. El Espíritu vino sobre Jefté (Jueces 11:29) y él avanzó contra los fuertes ejércitosenemigos. El secreto del avance por Dios es el mismo hoy. El Espíritu debe venir sobrenosotros una y otra vez. El avance lento puede ser causado porque fallamos en pedir yadueñamos adecuadamente del poder del Espíritu. El Espíritu vino sobre Sansón con tal poder que se enfrentó a un león joven (Jueces 14:6);el hebreo dice literalmente que el Espíritu se “abalanzó” (como avalancha) sobre él y es lamisma palabra del hebreo usado en las otras dos ocasiones en que Sansón enfrentóemergencias (Jueces 14:19; 15:14). ¿Sugiere esto la disponibilidad inmediata del poder deDios que puede venir como un alud sobre nosotros? El requisito del tiempo suele estarplanteado por consideración a nosotros u otros que estén envueltos en el caso. Ser dotado delpoder de Dios no tiene que ser un largo proceso gradual pues Dios es capaz de satisfacernuestra necesidad en forma instantánea y abundante.
  13. 13. El Espíritu vino sobre Sansón nuevamente con poder y él derrotó a los de Ascalón. Denuevo volvió a precipitarse el Espíritu y abatió a mil opresores filisteos. Si Sansón hubieseseguido luchando las batallas del Señor sin comprometersecon el pecado, el Espíritu hubiera venido sobre él una y otra vez con poder, cada vez queDios viera que era necesano. Somos prestos para satisfacernos y gloriamos con momentos fugaces pasados en que Diosnos tocó con Su poder. El se deleita en damos poder tan a menudo como se lo pidamos y lonecesitamos con más frecuencia de lo que pensamos. Hemos llegado, con demasiadafacilidad, a complacemos y satisfacernos con las mínimas manifestaciones de Su poder.Samuel prometió a Saúl: “El Espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder... y serás mudadoen otro hombre” (1 Samuel 10:6). Cuando el poder hubo venido sobre él, Saúl tenía que hacerlo que su mano encontrara para hacen El Espíritu vino sobre él con poder (y. 10) antes queterminara el día, mientras obedeció al Señor. Poco después Saúl supo que había una grannecesidad en la nación y nuevamente “El Espíritu de Dios vino sobre él con poder” (1Samuel 11:6). Pero Saúl no tardó en empezar a ejercer su propia voluntad y dejó de obedeceral Señor. No leemos que volviera a pedir la ayuda de Dios. Saúl perdió el poder y peleó susúltimas batallas por propia cuenta. ¡Qué trágico es que un líder cristiano, como Sansón, que ha conocido momentosespeciales al haberle sido dado poder del Señor, cuando el Espíritu Santo venía sobre él “conpoder”, empieza luego a confiar en su propio saber y experiencia, sus atareadosemprendimientos y sus destrezas administrativas más que en el Señor. Pablo se dio cuentaque era más fuerte cuando él percibía su debilidad y se arrojaba sobre el Señor (2 Corintios12:10). Jesús le dijo “mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:9). El Espíritu Santo dio poder a David para el desempeño de su función: “y desde aquel díaen adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David” (1 Samuel 16:13). David tuvo porexperiencia continua el ser lleno por el Espíritu Santo pues la mano de Dios estuvorepetidamente sobre él para que cumpliera la voluntad de Dios. El líder cristiano tiene tododerecho espiritual para pedir y recibir repetidamente. las investiduras y toques de poder departe de Dios. ¿Te ha tocado Dios con Su poder? Eso es una muestra de lo que le deleita hacer por ticada vez que lo pides y, por fe, te adueñas de las daciones divinas especiales en tu ministerioy momentos de urgente necesidad. Se dice que el Espíritu de Dios vino sobre Gedeón (Jueces 6:34), Amasai (1 Crónicas12:18) y Zacarías (2 Crónicas 24:20) y los “revestía”, lo cual sugiere que fueronpoderosamente envueltos con el Espíritu Santo, y completamente rodeados por la presencia ypoder de Dios. No sugiere un toque de poder momentáneo sino en un ser envuelto de formapermanente en el Espíritu, por lo menos, hasta que se hubiera completado el ministerioparticular o misión asignada por Dios. Como líderes cristianos elegidos por Dios, tenemos todo el derecho para experimentar elenvolvente Espíritu de Dios. Sea que nuestro rol se refiera a satisfacer una necesidadparticular y especial, guiar al pueblo de Dios, enseñarles, alentarlos o reprenderlos, Diosinviste nuestro óptimo humano con la santa dación de dones de Su Espíritu y Su poder esnuestro privilegio que puede ser nuestro por medio de la oración y la fe. Miqueas atestiguó, “mas yo estoy lleno del poder del Espíritu de Jehová, y de juicio y defuerza, para denunciar.. .a Israel su pecado” (Miqueas 3:8). Aun antes de la venida delEspíritu Santo en Pentecostés para llenar al pueblo de Dios, Miqueas conocía el ser lleno delpoder del Espíritu. ¿Se debe a nuestra falta de verdadero valor profético, fidelidad y fran-queza para proclamar la verdad de Dios, desde el púlpito o en la consejería privada, a que noestamos llenos con el Espíritu como Dios manda? Los cometidos que el Señor nos asigna hoy son de diferente índole pero el mismo poderestá disponible para nosotros de acuerdo a nuestra necesidad. El poder de Dios es tandisponible para nuestra generación como lo fue para cualquier otra que haya vivido. Hoy
  14. 14. sigue siendo el día de la gracia de Dios y de la dispensación del Espíritu y Su poder. DioS noha cambiado. Nosotros somos los que fallamos en adueñamos. ¡Hoy mismo pide a Dios que te vista con Su poder! V. LA MANO DEL SEÑOR SOBRE TI En el Antiguo Testamento se usa frecuentemente la expresión “la mano del Señor” paramanifestar que el Espíritu de Dios descansa sobre una persona, sea en gracia o en poder.Cuando Dios dio a Esdras la visión y carga por Jerusalén, éste se dirigió a Artajerjes paraexponer sus pedidos e informa que “le concedió el rey todo lo que pidió, porque la mano deJehová su Dios estaba sobre Esdras” (Esdras 7:6). Esdras estaba consciente de la bondadosa mano de Dios en su vida; en dos capítulos lomenciona cinco veces. Le dijo a Artajerjes: “La mano de Dios es para bien sobre todos losque le buscan” (Esdras 8:22). Luego convocó a su pueblo para que orara y ayunara en pro deun viaje seguro. El peligroso y largo viaje desde Mesopotamia a Jerusalén fue realizado contoda seguridad, pese a que la caravana llevaba enorme cantidad de oro y plata sin protecciónarmada. “La mano de nuestro Dios estaba sobre nosotros, y nos libró de mano del enemigo ydel acechador en el camino” (Esdras8:3 1). También nosotros podemos estar inusualmente conscientes de la bondadosa mano de Diossobre nuestro liderazgo y nuestro pueblo. Esta debiera ser nuestra repetida experiencia en estadispensación del Nuevo Testamento. Dios anhela ser bondadoso con nosotros (Isaías 30:18).“Ciertamente el pueblo morará en Sión, en Jerusalén; nunca más llorarás; el que tienemisericordia se apiadará de ti; al oír la voz de tu clamor te responderá” (Isaías 30:19).Habitualmente no necesitamos que nos sobrevengan sequías en nuestro ministerio, períodosprolongados faltos de evidencia mínima de la presencia de Dios con nosotros, y del uso quehace de nosotros para Su gloria. Podemos y debemos experimentar con frecuencia el poder, la renovación y lafructificación que Dios nos da. Muchas veces nos pasará lo que a Jacob, que nos damoscuenta plena del hecho después que ha sucedido. “Ciertamente Jehová está en este lugar, y yono lo sabía” (Génesis 28:16). No debiéramos requerir manifestaciones sobrenaturales para saber que estamos en lavoluntad de Dios; de todos modos, Dios se ha revelado repetidamente como el Dios de losobrenatural, glorificándose al dar indicaciones especiales y visibles de Su favor y bendición.En lugares no cristianos, ésta es a menudo necesaria para confirmar la realidad de que Cristoes el Dios viviente y de que Su evangelio es “el gran poder de Dios para salvación”. Quizásesto se haya vuelto de creciente importancia en nuestra propia sociedad tan secular yescéptica. Nehemías tuvo un testimonio similar, “Entonces les declaré cómo la mano de mi Dioshabía sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho” (Nehemías2:18). Esto motivé que todos los demás se unieran, de inmediato, a la tarea a la cual Dios losllamó (y. 18); quizás nada más efectivo que la Palabra para unir a un grupo en la fe y el amoren torno a un líder. Las personas con discernimiento espiritual advierten rápidamente laevidencia de la bendición o su carencia. La lealtad de la gente, cuyo respaldo en oración ycooperación es esencial para los aspectos espirituales de tu liderazgo, es confirmada ya que lamano bondadosa y poderosa de Dios está sobre ti. Estas personas se sienten muy leales alseguimiento de tu liderazgo. El pueblo de Dios necesita ver a Dios en ti, y usándote. Elías recibió un aumento sobrehumano de su fuerza cuando la mano del Señor fue sobre él(1 Reyes 18:46). Uno puede recibir el toque divino que renueva y refresca espiritual, mental
  15. 15. y físicamente para el servicio del Señor. El toque de Dios beneficia todo nuestro ser (Isaías40:3 1). Ezequiel es el profeta que más habla de la mano de Dios sobre él. La primera vez fue alcomienzo de su ministerio registrado. La palabra del Señor vino a él, la mano del Señorestaba sobre él, y vio una visión del querubín. El relato de su irresistible llamado ocupa lostres primeros capítulos en Ezequiel 1:1-3:15. Ezequiel informa ocho veces que la mano del Señor estaba sobre él. Siete veces cuenta lamanera en que el Espíritu lo puso sobre sus pies. Veinte y cuatro veces, él relata, cómo elEspíritu “le guió”. “lo tomó”, o “lo trajo”. Muchas de estas experiencias fueron parte de unavisión. Lo importante es que Ezequiel estaba totalmente consciente de que Dios lo estabatocando, hablándole, dirigiéndolo y usándolo. El sabía que la mano de Dios estaba en suministerio, que no hubiera sido el mismo sin Su mano. ¿Es acaso posible para nosotros que podamos volvemos tan tremendamente conscientesde que la mano de Dios está sobre nosotros? ¿Es la intención de Dios que Su toque conscien-te sea paste de nuestra vida de líderes? Quizás hoy no solemos usar esta forma de hablar tangráfica pero ¿tenemos hoy a nuestra disposición la realidad subyacente a ese lenguaje?¿Debieras darte cuenta claramente, cada tanto tiempo, que la mano de Dios está sobre timientras diriges y ministras? Lucas nos dice que la mano del Señor era tan evidente sobre Juan el Bautista que senotaba aun desde su infancia, que la gente se daba cuenta de la misma. (Lucas 1:66).Como resultado de la presencia de Dios en los primeros cristianos, “gran número creyó, y seconvirtió al Señor” (Hechos 11:21). ¿Podremos atribuir la ausencia de resultados espiritualesobservables a la falta de la mano de Dios en nuestra vida y ministerio? ¿Cuánto más debiéramos esperar vivir eso que la Biblia llama, con esta frase hebrea, “lamano del Seño?’? Esta es otra de las maneras en que Dios quiere impresionar la disponibi-lidad de Su poder en nosotros y nuestro liderazgo. Esto es un énfasis totalmente bíblico y no corremos peligro alguno en llevarlo a extremosde exagerado fanatismo. Un mayor peligro es quedamos contentos con trabajar y ministrar enun nivel casi exclusivamente humano. ¿Puedes distinguir la diferencia entre una lección de laBiblia leída con la unción de la mano del Señor sobre el maestro y otra sin la unción?¿Puedes notar la diferencia entre un solo bellamente cantado con sólo destreza humana yactuación de alta calidad contra un solo cantado con la mano del Señor sobre el cantante? ¿Por qué algunos sermones son tan muertos, tan letales, no mucho más que una meraconferencia secular? Sin duda alguna, el predicador no ha recibido ese mensaje del Señor;además, puede él mismo no creer lo que dice el mensaje, pero ¿te has dado cuenta de ladiferencia entre el sermón que es predicado con fe y entusiasmo y otro similar dado cuando lamano del Señor está sobre el predicador? Dios quiere que recibamos renovadamente la experiencia de la mano de Dios sobrenosotros la cual agrega Su dimensión divina a nuestro óptimo esfuerzo humano. Dios quiereque también aprendamos una nueva forma de depender: que El agrega a Su dación decapacidad, Su presencia y Su poder. Puede que prefiramos hablar con vocabulario másmoderno sobre esto, pero hay una dimensión divina de realidad espiritual que Dios tienedisponible y anhela agregar a nuestro liderazgo. Toda nuestra cultura y el espíritu de la época tienden a hacemos depender de nosotrosmismos en lugar de Dios.Hacemos mucha obra cristiana con muy poca conciencia de El. Si estuviéramos encendidospor El necesitaríamos cultivar nueva dependencia de Dios, conciencia de Dios y un estilo devida imbuido de Dios. El líder, sea hombre o mujer de Dios, debe tener esta nueva dimensiónde la intervención de El en su liderazgo. Debemos volvemos vivos para Dios y todos Sussantos influjos y habilitaciones. Dios debe volverse absolutamente esencial en todo paranosotros. VI. EL PODER ESENCIAL
  16. 16. Y vosotros sois testigos.... pero quedaos vosotros en la ciudad ... hasta que seáis investidosde poder desde lo alto (Lucas 24:48-49). Jesús dio esta clara orden a un gran grupo de losdiscípulos. El mandamiento no puede ser mas claro. No estamos listos para dar testimonio,servicio o liderazgo cristianos hasta que seamos investidos con el prometido poder delEspíritu. Hubo una tremenda diferencia en el ministerio de esos discípulos, antes y despuésque el poder los envolviera e invistiera. Les había dicho que el Espíritu Santo ya estaba conellos como discípulos Suyos (Juan 14:17) pues si alguien no tiene el Espíritu Santo nopertenece a Cristo (Romanos 8:9). Siempre hay una tremenda diferencia entre ser discípulo de Cristo habitado por el Espírituy ser investido, llenado y dado poder con y por el Espíritu. El Espíritu debe penetrar y poseertodo nuestro ser. Debe controlamos en todo Su señorío. Debe llenar completamente nuestramanera de ser, añadiendo la dimensión del poder sobrenatural. No basta que digamos quecada cristiano tiene el poder del Espíritu desdeel día de Pentecostés. La pregunta correcta es “estamos, tú y yo, adueñándonos debidamentedel pleno poder disponible para nosotros?” James Hervey, uno de los colegas de ministerio de John Wesley, usa estas palabras paranarrar la diferencia que hizo el Espíritu Santo en el ministerio de Wesley: “Aunque suprédica había sido como el disparo de una flecha, dependiendo de toda la fuerza y velocidadde su brazo para tensar el arco, ahora era como disparar una bala de rifle en que toda la fuerzadependía del poder que sólo necesitaba un dedo para desencadenarlo”. No te atrevas a servir meramente con amor de Cristo. Debes servir en la autoridad deCristo con una personalidad consagrada a Cristo. Debes ser investido con poder desde lo alto,imbuido con lo sobrenatural, llenado por completo una y otra vez con el santo y dinámicopoder de Dios (1 Tesalonicenses 5:23). Esto no es poder que chisporrotea, cruje y se ve en forma espectacular cuando llegas ytocas las necesidades de alguien. No es un atajo divino para obrar milagros instantáneos. Noes pasar a llevar la autoridad del Espíritu para optar por hacer un milagro, sanar al enfermo omanifestar cualquier otro don o demostración del Espíritu. Tú no controlas este poder, ni lousas; el Espíritu te usa mientras El obra en poder. No me refiero a una cosa sensacional puesel poder siempre influye en forma dinámica pero no necesariamente espectacular. Aquel investido con el poder desde lo alto es capacitado para que viva y sirva en un nuevonivel de efectividad dada por el Espíritu, aunque sigue dependiendo de Dios por ser hijoSuyo. No se trata aquí de que la persona sea efectiva sino que Dios obre por medio de esapersona. Es la investidura divina que impregna y da poder al humano en la medida que éstesirva en total dependencia de la Persona divina, obedeciendo totalmente la guianza divina yadueñado de su providencia. El sagrado misterio de la divina investidura de poder es que todo es de Dios. El opera en tiy por medio tuyo pero siempre dependiendo de la obediencia y cooperación de tuser rendido a Dios que no se impone a ti por la fuerza, ni viola la voluntad de sus hijos ni losmanipula. El que manipula es Satanás, todo lo que es oculto es manipulación. Dios obra en tiy por medio de ti. Dios no manifiesta en forma automática Su presencia en nosotros y Su poder mediantenosotros solamente porque aceptamos a Cristo como Salvador nuestro. Desde el momento enque nacemos del Espíritu somos habitados por El, pero habitar y manifestarse son dos cosasdiferentes. Dios elige cuándo manifestarse. Nosotros debemos preparar el camino del Señorpermaneciendo limpios, obedientes, conscientemente dependientes de El y hambrientos de Sumanifestada presencia y poder. ¿Es ésta tu actitud?- Pablo estaba consciente de su total dependencia del poder de Dios pues sabía que el poderde Dios debía saturar su mensaje de modo que la fe de los convenidos descansara sobre esepoder. “Y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría,
  17. 17. sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en lasabiduría de los hombres sino en el poder de Dios” (1 Corintios 2:4-5). ¿Te preocupa más elegir sabias palabras persuasivas para tus sermones, tu enseñanza o tuspalabras de consejo de lo que te interesa asegurarte que éstas vayan acompañadas de lademostración del Espíritu y de Su poder? ¿En qué medida ha sido primaria preocupación einterés en tu ministerio esta “demostración del Espíritu y de poder” durante el año pasado?¿Qué pasos has dado para examinar y probar esta divina habilitación? El doctor Martyn Lloyd-Jones insiste en que “si no hay poder, no es prédica. La verdaderaprédica, después de todo, es Dios actuando; no es simplemente un hombre que emite palabrassino Dios que lo usa. El hombre está bajo cl influjo del Espíritu Santo; es lo que Pablo llama‘predicar con demostración del Espíritu y de poder (1 Corintios 2:4) o como él dice; ‘NuestroEvangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el EspírituSanto y en plena certidumbre”’ (1 Tesalonicenses I:5).t Pablo atestiguó que su ministerio se fundamentó en dos cosas; la gracia de Dios y el poderde Dios, “yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según laoperación de su pode?’ (Efesios 3:7). Tanto su llamada al ministerio como su continuoministerio diario fue por medio de la potencia y del ser facultado por Dios, “la cual actúapoderosamente en mí” (Colosenses 1:29). Pablo estaba siempre consciente de la poderosa potencia de Dios que obraba en y pormedio de él, y le debe haber sido inimaginable obrar para Dios sin ese poder pues mucho masimportante que su obra para Dios, era que Dios obrara en él y por medio de él. Pablotrabajaba incansablemente porque Dios obraba en él poderosamente él consideraba que suobrar externo era dependiente absolutamente de la obra interna de Dios en él. Pablo podíahacer para Dios solamente en la medida que Dios hiciera en él y por medio de él. No hay otramanera de tener ministerio efectivo. Nos engañamos al pensar que la preparación, la destrezay la experiencia pueden ser una alternativa al poder de Dios. No hay alternativa. El poder de Dios no nos vuelve pasivos sino 1todo lo contrario! La potencia de Dios fue larazón de su intensísimo trabajo a toda hora, a lo cual se refería Pablo como su lucha, “trabajo,luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mi’ (Colosenses 1:29). Elgriego para lucha es agonizomai, vocablo empleado para los atletas que participaban en lasolimpiadas griegas. Puede traducirse como “luchar, enfrascarse en fiero conflicto, pelear,contender, tensar cada nervio para conseguir un objetivo” lo cual abarca esfuerzo,perseverancia y empeño al máximo. De modo que el poder de Dios no obra cuando Pablo se queda pasivo. Pablo obra paraganar para Cristo a todos los que pueda y “presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre”(y. 28) y, con este fin, Pablo “trabaja, agoniza, lucha, se empeña al máximo con toda lapotencia de Cristo que tan poderosamente obra en él” agregando inmediatamente “Quieroque sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros” (Colosenses 2:1), que sepan cuán inmensasu agonía por cuenta de ellos. Esta es la única manera de asegurarse de los resultados al estilodel Nuevo Testamento. Debemos hacer nuestro mayor esfuerzo. Dios lo merece. Perodebemos estar investidos, llenos y saturados con el poder de lo alto. Debemos estarreverentemente dominados por la divina energía que viene sobre nosotros y que obra pormedio nuestro. ¡Oh, mis colegas cristianos! necesitamos ser empapados con un nuevo derramamiento delEspíritu sobre nosotros; necesitamos que el poder de Dios descienda una y otra vez sobrenosotros, que entre en nosotros, que nos llene, que nos embeba hasta que podamos decirverdaderamente sobre nuestras vidas que “no yo sino Cristo” y sobre nuestro ministerio ‘‘noyo sino el Espíritu de Dios’’. No nos avergoncemos de confesar Su obrar. Glorificamos a Dios al dar testimoniohumilde y reconocer, sin egoísmo, Su obra; pero en el momento en que nos jactamos,tocamos la gloria de Dios con nuestras manos indignas, o empecemos a confiar en nosotrosmismos y demos por sentado el poder de Dios; en ese mismo momento Dios retira Su mano ynos deja trabajar por cuenta propia enteramente.
  18. 18. Dios puede, en Su divina sabiduría, complacerse en dejarnos solos para que laboremospor un tiempo sin esa asombrosa y tremenda conciencia de Su presencia. Nunca alcanzamosel punto en que cesamos de vivir y trabajar por fe. A veces Dios obra con gran poder sin que no s demos cuenta de ello. Dios suele trabajaren silencio en los corazones y vidas de personas que Su gracia preventiva prepara para Sugran día de salvación, avivamiento y victoria. Debemos perseverar en orar, obedecer ydepender totalmente de Dios durante esos compases de espera. Dios no nos ha olvidado nitampoco olvida Sus metas divinamente escogidas. El estáadministrando Sus recursos, edificando Sus preparativos, absolutamente esenciales, para Sudía de gran poder y triunfo, al cual nos está conduciendo. No exijas un sentir constante de la potencia de Dios obrando, sino que espera ocasionesrepetidas de Su p un gracia en que El te bendice con la conciencia de Su santa presencia, y elcallado o abierto obrar de Su poder. El poder de Dios es absoluto y enteramente esencial pero no es necesario que tú estésconsciente de ello. Sin embargo, si en muy raras ocasiones o nunca te das cuenta de Supotencia obrando en ti, es hora que escudriñes tu corazón. Si percibes el potente Espíritu de Dios que te carga con toda fuerza a que ores, te guía aorar, y agrega Su potencia y autoridad a tu oración, entonces, ten por seguro que Su poder teinviste aunque no veas Su poderosa obra externa como Su respuesta a tus oraciones. Algunas veces Satanás parece que puede, durante un período, echar sombras tenebrosassobre ti, mientras tú oras y tratas de realizar un ministerio para Dios; parece como si el diablofuera capaz de bloquear toda conciencia de parte tuya de la presencia y poder de Dios, ¿teestá pasando esto ahora? No te alarmes por estos momentos de fe. Mantente orando; obra entotal dependencia del poder de Dios, aunque no puedas ver ni sentir Su obrar. Tal como tú has sentido la presencia y el poder de Dios en el pasado, volverás a sentir lapresencia y el poder con tanta certeza como antes. Lo que pasa es que estás en medio de unconflicto con la potestad de las tinieblas. Tu experiencia no es única. Los santos de Diostienen, a veces, días, semanas y hasta meses de esas tinieblas; pero la respuesta de Diossiempre vuelve. No te bajes del tren cuando vaya cruzando un túnel sino que sigue el caminorumbo a la gran victoria de Dios. Resiste al enemigo y el poder de Dios se te volverá arevelar. VII. SE NECESITA PODER PARA EXTENDER EL REINO El reino de Dios, del cielo, del Mesías, es un gran tema bíblico proclamado por losprofetas del Antiguo Testamento y repetidamente mencionado por Cristo en los Evangelios.Dios es nuestro Soberano Rey. Su reino en nuestro corazones hoy, y en el mundo hasta queregrese Jesús es Su reino salvador. Es edificado a través de manos humanas pero no pormanos humanas; pues es edificado por el poder de Dios que obra mediante el ministerioconjunto del Espíritu Santo y del cristiano llenado del Espíritu. “El reino de Dios nunca significa una acción emprendida por los hombres ni ningúndominio que ellos establezcan...; el reino de Dios es un acto divino, no es un logro humano nisiquiera el logro del cometido de cristianos consagrados”’ El poder del reino opera en y pormedio dc los representantes de Dios; pero el poder no es de ellos sino de Dios. Cristo da a losSuyos las llaves del reino para que las usen en atar y soltar por medio de la oración y laobediencia (Mateo 16:19; 18:18-20). Pero el poder de las llaves sigue siendo poder de Dios yes utilizable solamente bajo la dirección y habilitación del Espíritu. El poder del reino estuvo presente en el ministerio de Jesús y en el de Sus seguidores. Sinduda alguna, puede estar presente en tu ministerio actual; pero no es tu poder. Este poder del
  19. 19. reino es dado y manifestado por medio de ti solamente en la medida que Dios lo haceoperativo y evidente. Nuestros mejores empeños, de pOr sí mismos, no edifican ni hacen avanzar el reino. Losesfuerzos cristianos no son suficientes; aun el mejor empeño del cristiano lleno del Espíritues totalmente inadecuado. El reino de Cristo puede ser extendido a un corazón o gruposolamente cuando el Espíritu mismo guía, faculta y usa los esfuerzos del que es llenado delEspíritu. La medida en que Dios usa la influencia, testimonio y servicio de Su pueblo santoestá regulada por la medida en que El soberanamente les da poder y obra por medio de ellos. La pureza y el poder están íntimamente asociados pero no son idénticos. Necesitamos aambos. Dios los quiere para nosotros. Son esenciales para nuestro vivir. Son aun másesenciales en nuestro servicio. La pureza puede ser hermosa y positiva o sumamentenegativa. La pureza puede ser retenida; el poder debe ser renovado. La pureza en forma depositiva bondad y justicia resulta del poder para ser lo que Dios quiere que seamos. Diosquiere damos el poder del Espíritu tanto para ser como para hacer lo que El nos llama a ser yhacer. La pureza pertenece al vivir y el poder, especialmente al servicio. La medida espiritual de los líderes cristianos es la plenitud del Espíritu y Su dación depoder. La oratoria, la efectividad de la predicación del sermón, y el léxico del que habla sonbuenos pero no suficientes. El contenido, la ortodoxia y la sólida verdad bíblica sonesenciales, pero no suficientes. La personalidad, la gracia al hablar y al actuar sonimportantes, pero no suficientes. El poder del Señor debe estar sobre ellos. Todas estascualidades pueden existir a nivel humano. El reino debe ser edificado, avanzado ymanifestado a nivel de la divina dación de poder a lo humano. Debe ser Dios que obra pormedio nuestro. Cuando algunos en Corintios empezaron a enjuiciar y criticar a Pablo y su ministerio, ésteno se preocupó mucho porque consideraba que el Señor es su juez (1 Corintios 4:4) y Elsolamente conoce la medida de Su poder que obra dentro de nosotros, como lo expresaclaramente Pablo: “Porque el. reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder” (1Corintios 4:20). Pablo dijo que él iba a visitar Corinto y verificaría palabras y poder deaquellos que estaban armando confusión. La verdad es esencial pero en el servicio de Cristodebe ser verdad en llamas. La verdad sin poder no cumple la voluntad ni la obra de Dios sino,solamente, ofender o matar. Pablo quería que los corintios evaluaran las credenciales de los líderes cristianos quevenían a ellos de acuerdo a la presencia o ausencia del poder de Dios en sus vidas y minis-terios ¿Hubieras aprobado el examen minucioso de Pablo? En el capítulo sexto de la segundaepístola a los Corintios (vv. 6-7) da una lista de las muchas formas en que él se recomiendacomo siervo de Dios, entre las cuales destaca el ministerio “en el Espíritu” y “en el poder deDios”. Pablo recordó a la iglesia de Tesalónica que “nuestro Evangelio no llegó a vosotros enpalabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, comobien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor a vosotros” (1 Tesalonicenses 1:5). Pablotenía plena conciencia que el poder de Dios obraba. El líder cristiano suele darse cuentacuando está especialmente presente el poder de Dios. ¿Sueles darte cuenta de esto en tuministerio? Era normal para Pablo. Leon Monis habló verdad al decir “hay poder cada vez que el Evangelio se proclamafielmente pues no es simple exhortación sino poder”. Pablo sabía que una fe edificada sobrepalabras solamente, es decir, el solo mensaje, podía ser tentada a flaquear. Por eso recordó alos corintios que tanto su mensaje como la manera de predicarlo eran una “demostración” delpoder del Espíritu (1 Corintios 2:5) y, de esa forma, la fe de ellos podía basarse en esademostración de poder que se agregaba al contenido de sus palabras. El griego traducidocomo “demostración” sugiere evidencia o prueba “era un término técnico usado para unaconclusión evidente a partir de las premisas” El poder de Dios era tan notorio en el mensajede Pablo que los corintios se vieron obligados a concluir que su mensaje, y él mismo como
  20. 20. mensajero, eran de Dios. El poder confirma a la verdad. No nos atrevamos a depender de lasola verdad; debemos dar ministerio de la verdad en llamas con el poder de Dios. Este poder era tan esencial y característico de Pablo y su ministerio que estuvo dispuesto apagar cualquier precio, para que el poder de Cristo pudiera permanecer en él. Era como siPablo implorara continuamente a Dios “¡oh, más de Tu poder sobre mí; oh, más de Tu podermanifestado a través de mi!” Pablo ya sabía tanto del poder del Espíritu que para él es lamarca de su ser en la voluntad de Dios. No se trata de que las visiones y revelaciones leimportaran tanto. Pablo habla testificado sin vanagloria sobre esos preciosos tratos secretosde Dios con él (2 Corintios 12). No, lo que Pablo quiere es más del poder de Cristo que habitaba en él y comunicado pormedio del Espíritu; desea más que una experiencia cumbre ocasional. Anhela la experienciacontinua del poder de Dios cada día de su vida y ministerio. Pablo sentía hambre, y sed, yanhelos fortísimos de que ese poder permaneciera en él día tras día, y estaba dispuesto apagar cualquier precio. Su corazón gritaba, “que repose sobre mí el poder de Cristo” (2Corintios 12:9). Cristo había prometido poder cuando el Espíritu Santo viniera sobre Susdiscípulos (Hechos 1:8). Pablo había experimentado una y otra vez ese poder, que se habíavuelto característico de su ministerio. El dio testimonio de ello repetidamente. Quería esepoder “descansando” sobre él. El griego usado aquí significa “tabernáculo”. Tal como Cristovino y fue tabernáculo entre nosotros durante Su encamación (Juan 1:14, usa el mismogriego), Pablo considera su mayor ambición en el ministerio la de tener el poder deltabernáculo de Cristo sobre él. Quiere vivir a diario dentro de esta atmósfera de poder. Muchos comentaristas reconocen una referencia a la gloria Shekinah de Dios, la cual seposó sobre la tienda en el desierto, entró a la tienda y recubrió el arca del pacto que estaba enla tienda. Más adelante, entraba al templo y fue “tabernáculo” sobre el arca en el lugarsantísimo del templo. Pablo quería que el poder de Cristo lo cubriera de la misma maneracomo la Shekinah cubrió al arca del pacto, dándole Su sombra y que permaneciera sobre élcontinuamente. Jesús le habla dicho que ese poder “se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:9). Ladebilidad no genera poderLemnos lleva a todos más cerca de Dios quien es la fuente de todo poder divino. Cuandoreconocemos lo débiles e insuficientes que somos, invocamos a Dios, nos aferramos a Dios yhacemos de esto el clamor constante de nuestros corazones. Cuando Pablo reconoció, por medio de revelación, que su aguijón en la carne (y. 7) ytodas las otras formas de oposición, peligros y sufrimientos durante los años de servicio totalpor Cristo (2 Corintios 11:23-30), sirvieron para acercarlo más a Dios y a la constantedependencia de El, el apóstol exclamó, “Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en lasdebilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soydébil, entonces soy fuerte” (2 Corintios 12:10). Pablo dice que aceptará todo sufrimiento por amor a Cristo, por seguir viviendo en Supoder, que el Shekinah como tabernáculo de gloria continúe morando sobre él. Pablo diceestar completamente satisfecho, de hecho se regocija entodo lo que aumenta el poder de Cristo sobre él. Este no es el grito de un fanático que seofrece al martirio sino el grito del eminente apóstol de la iglesia que ha experimentado tantodel poder de Dios que considera todo lo demás como nada, si solamente pudiera seguirexperimentando constantemente más de ese poder. ¿Cuánta importancia tiene para ti tener el poder de Cristo, sí, más y más de ese poder quees como tabernáculo que descansa y permanece sobre ti? ¿Cuánto has experimentado de estesagrado poder? ¿No las visiones, no los milagros, no los dones ni las manifestaciones, sino elsilencioso poder de Cristo que todo lo invade y todo lo corona descansando sobre ti?¡Llenado con ese poder, energizado por ese poder, investido con ese poder, dotado para tuministerio por ese poder! Ese poder es el Espíritu Santo; ese poder es Cristo mismo (1Corintios 1:24) manifiesto por medio del Espíritu (1 Pedro 1:11) ¿Está disponible hoy esepoder?
  21. 21. VIII. EL PODER DE DIOS EN EL MINISTERIO DE JOHN WESLEY John Wesley (1703-1791), el evangelista del corazón en llamas, ejerció un ministeriorepetidamente caracterizado por el poder del Espíritu Santo. La conversión de Wesley esconocida, el piadoso ambiente de su hogar durante su infancia; su intención de vivir en formasanta, metódicamente autodisciplinada durante su juventud; su promoción del Club Santo enOxford; su experiencia misionera de dos años en Norteamérica y su profunda piedad, todoeso carece, no obstante, de la seguridad de la salvación —pero es a menudo citado. Luego, llegó su nacimiento de nuevo que le cambió la vida el 24 de mayo de 1738,cuando este clérigo profundamente dedicado encontró a Cristo mientras se leía un pasajeescrito por Martín Lutero. Wesley informó que se le “calentó extrañamente” su corazón y,desde ese día en adelante, se volvió el proclamador del glorioso testimonio que da el Espíritupara la salvación. ¿Cuál fue el secreto de su prodigioso ministerio desde ese día en adelante? Respetadoshistoriadores seculares han dicho que gracias al ministerio de John Wesley, sus asistentes yconvertidos, y el gran despertar que resultó a través de toda Inglaterra, la nación fue salvadadel baño de sangre que caracterizó la revolución francesa que habla comenzado dos añosantes de la muerte de Wesley. Robert Southey agregó que Wesley fue “la mente másinfluyente” de su siglo, y que su vida influiría la civilización durante “siglos, quizá milenios”si la raza humana dura tanto! Un noble británico que pasaba por una aldea de Cornwall, Inglaterra, después de buscarvanamente un lugar donde comprar bebidas alcohólicas, le preguntó a un aldeano:“6Qué pasa que no se puede comprar ni siquiera un vaso de licor en esta pobre aldehuela?” Elviejo lugareño, que reconoció el rango del forastero, se descubrió en señal de respeto, seinclinó, y dijo “señor mío, hace unos cien años un hombre llamado John Wesley anduvo poreste lugar”; terminado de hablar, el campesino se fue; Durante cincuenta y tres años de incansable ministerio Welsey se calificó de “el hombrede un solo libro” —la Biblia. Sin embargo, escribió más de doscientos libros, editó unarevista, compiló diccionarios en cuatro idiomas —todo escrito por su propia mano—. Cruzótantas veces Inglaterra a lomo de caballo que totalizó casi 400.000 kilómetros. Durante añosviajó un promedio de treinta y dos kilómetros diarios y, a menudo, cabalgaba de ochenta anoventa y seis kilómetros por día, deteniéndose para predicar a lo largo del camino. Predicócuarenta mil sermones, rara vez menos de dos por día y, a menudo, siete u ocho o más. Cuando cumplió ochenta y tres años, se quejaba que no podía leer o escribir más dequince horas diarias sin que le dolieran los ojos. Se lamentaba de no poder predicar más dedos veces por día y confesaba su creciente tendencia a quedarse en la cama hasta las cinco ymedia de la madrugada. A los ochenta y seis años seguía levantándose a esa hora tantemprana para orar. ¿Cuál fue el secreto de su tremenda energía o, mejor aun, el secreto del tremendo sellocontinuo de Dios sobre su ministerio? Su diario registra con fecha 3 y 15 de octubre de 1738,su anhelo de una experiencia más profunda. Los historiadores señalan una ocasión a los seismeses de haber nacido de nuevo. Escuchemos sus propias palabras escritas en el diario:“Primer lunes de enero de 1739. Los señores Hall, Kinchin, Ingham, Whitefield, Hutchins ymi hermano Charles, estuvieron presentes en nuestra fiesta de amor en Fetterlane, con otrossesenta de nuestros hermanos. A eso de las tres de la madrugada, mientras seguíamos activosorando, el poder de Dios vino con fuerza sobre nosotros, tanto que muchos gritaron de purogozo, y muchos cayeron al suelo. Tan pronto como nos recobramos un poco de esa sorpresa ytemor reverencial ante la presencia de Su Majestad, rompimos a alabar al unísono ‘tealabamos, oh, Dios, reconocemos que eres el Señor
  22. 22. El relato recuerda uno parecido a lo que pasaron los apóstoles (Hechos 4:23-3 1). Estederramamiento del Espíritu sobre esta reunión de varias sociedades metodistas parece habermarcado un profundo impacto en el ministerio de Wesley. Desde entonces él predicó con raraunción y poder, y su prédica resultaba en la profunda convicción de pecado en los corazonesde multitudes de personas. Los sermones impresos de Wesley no contienen ilustraciones que hoy son tan comentespara tocar las cuerdas de los corazones de los oyentes. Nada en sus mensajes suscitaemociones y cuando uno los lee hoy, se pregunta por qué fueron tan efectivos. Dios los usópara llevar miles de vidas al Señor. No fue la palabra sino el poder de Dios en la palabra. Desde esa ¿poca en adelante Wesley predicó con tal novedosa autoridad y poder quemiles vinieron al Señor Sus diarios que llevó escrupulosamente durante años, cuentan depersonas que fueron sobrecogidas súbitamente por la convicción de pecado que tan profundada el Espíritu. Los relatos recuerdan una de las experiencias de Pablo cuando el poder deDios lo tiró al suelo en el camino a Damasco. La gente gritaba de repente con gran angustiade alma mientras Wesley predicaba, muchos calan al suelo cuando se arrepentían debido a lamano de Dios sobre ellos y, a los pocos minutos, se regocijaban con la maravillosa seguridaddel perdón de pecados y la profunda conciencia de la paz de Cristo. La gente veía suspecados aparecer ante la vista de nuestro santo Dios y lloraban a gritos pidiendo liberación.Algunos se ponían a temblar ante la tremenda presencia de Dios. Otros eran agarrados por la condenación del pecado hasta tres semanas después y, depronto, empezaban a llorar como si agonizaran, se arrepentían y pronto se regocijaban en elperdón de pecados. El 21 de abril de 1739, en el teatro Hall, de Bristol, “un joven se puso atemblar con gran violencia súbitamente y, a los pocos minutos, al intensificarse la tristeza desu corazón, se hundió hasta el suelo y pronto encontró la paz”. El 25 de abril del mismo año, mientras Wesley predicaba, “uno tras otro, por todas partes,de forma inmediata caían por el suelo, como golpeados por un rayo”. Parecía ser casi unaréplica de la experiencia de Pablo en el camino a Damasco. La gente siempre era sobrecogidapor la asombrosa revelación de Dios y la pecaminosidad de sus vidas. Los críticos queestaban observando eran, súbitamente, tomados por una convicción similar y convertidos enun instante. Un fuerte oponente fue súbitamente sacado de la silla, y cayó por el sueloclamando a Dios. Wesley cuenta de otro lugar donde el poder de Dios estuvo sobre su prédica: “Uno y otroy otro eran derribados a tierra; temblaban como hojas ante la presencia de Su poder. Otrosgritaban fuerte y amargamente, preguntando qué debían hacer para ser salvados”. El evangelista sufrió repetida y encendida oposición, asidua mofa y su vida estuvo enpeligro continuo; pero él mismo escribió sobre su prédica: “El poder de Dios vino sobre supalabra de modo que nadie pateó, interrumpió ni siquiera abrió la boca”. En una ocasiónhubo veintiséis personas tomadas con tal convicción de pecado que “algunas sepostraron y se quedaron ahí sin fuerzas, mientras otros temblaban y gritaban excesivamente”.Wesley oraba que ningún observador fuera ofendido por estas manifestaciones que él noalentaba ni detenía, reconociendo que era la mano del Señor. El predicaba frecuentemente al aire libre con gran libertad a vastas muchedumbres; asílloviera y hiciera mucho frío, él predicaba a las masas y, a veces, su sermón duraba dos y treshoras. El 23 de diciembre de 1744 vino sobre él otra poderosa unción mientras predicaba enun lugar. Escribió al respecto “encontré tanta luz y fuerza como no recuerdo haber tenidoantes”. Una y otra vez, cuando estaba agotado por su constante ministerio, hallaba nueva fuerzafísica y espiritual mientras oraba. En una de tales ocasiones, el 17 de marzo de 1740, Wesleyiba a caballo cuando, de pronto, un gran cansancio se apoderó de él “entonces pensé, ¿acasoDios no puede sanar a hombre o bestia por algún medio o sin ninguno? De inmediato miagotamiento y dolor de cabeza cesaron y, la cojera de mt caballo, en el mismo momento”. Hecitado solamente unos pocos de los muchos ejemplos del poder de Dios sobre Wesley. Nohay explicación humana salvo su vida de oración y repetido sentido del poder de Dios. No
  23. 23. fue nada elaborado. El nunca buscó emociones ni demostraciones externas. SencillamenteDios invistió con poder su constante ministerio. IX. EL PODER DE DIOS EN EL MINISTERIO DE CHARLES G. FINNEY Finney se interesó en la Biblia y se compró una, cuando era un joven estudiante de leyes.Se fastidiaba mucho cuando escuchaba oraciones en la iglesia que nunca parecíancontestadas. A medida que él se iba preocupando más y más por su alma, unos cristianos leofrecieron orar por él; pero él les dijo que no veía qué bien podía resultar de sus oracionespues ellos pedían continuamente sin recibir nada de Dios. En una mañana de octubre de 1821, luego de varios días de creciente convicción profundade pecado dada por el Espíritu, Finney tuvo una clara experiencia de Cristo y esa misma tardefue llenado con el Espíritu Santo. Fui poderosamente convertido en la mañana del diez de octubre de 1821. En la tarde de ese mismo día recibí irresistibles bautismos del Espíritu Santo, que pasaron por ini, según me pareció, por cuerpo y alma. Me encontré de inmediato dotado con tanto poder de lo alto que unas pocas palabras dichas aquí y acullá a distintas personas fueron los medios para la inmediata conversión de las mismas. Mis palabras parecían flechas agudas que se clavaban hondo en las almas de los hombres, cortando como espada y quebrando el corazón como si fueran martillo. Hay multitudes que atestiguan de esto... ¡Este poder es una gran maravilla! Muchas veces he visto personas incapaces de resistir a la Palabra. Las declaraciones más sencillas y corrientes sacaban a los hombres de sus asientos como si fueran una espada, les quitaban su fuerza, volviéndolos casi inertes, como muertos. Varias veces me ha pasado, en verdad, que no podía elevar mi voz o decir algo al orar o exhortar, salvo en la manera más suave, sin que los venciera. Este poder parece, a veces, llenar la atmósfera de alguien que está muy cargado con él. Muchas veces habrá un gran número de personas en una comunidad que serán investidas con este poder cuando la misma atmósfera de todo el lugar parezca estar cargada con la vida de Dios. Los extraños que pasan por el lugar y entran, serán instantáneamente derribados con convicción de pecado y, en muchos casos, convertidos a Cristo. Cuando los cristianos se humillan y se consagran de nuevo totalmente a Cristo, y piden su poder, a menudo recibirán tal bautismo que serán instrumentos para ganar más almas para Cristo en un día que en toda su vida anterior. Mientras los cristianos permanezcan humildes para retener este poder, la obra de conversión proseguirá hasta que comunidades y regiones enteras del país sean convertidas a Cristo. Dios empezó a usar a Finney en forma poderosa a 1 mañana siguiente de haberloconvertido y dotado con pode o bautizado del Espíritu como dice él mismo. Casi tod. personaa la cual habló en ese día, fue sobrecogida con convicción de pecado y, ahí mismo o pocodespués, conocí al Señor Finney abandonó su oficina de abogado para habla1.Smith, Pasión por las almas.sobre la salvación a las personas. Ese mismo día ganó a un hereje y a uno que destilabalicores. La palabra se desparramó por la aldea y la mayor parte del pueblo se reunió esanoche en la iglesia, aunque no se hicieron anuncios previos. Reunidos en la iglesia nadiehablaba hasta que, por fin, Finney se paró y dio su testimonio. Muchos fueroninmediatamente convictos de pecado. Desde entonces, se realizó una reunión cada nochedurante cierto tiempo y todos los de esa comunidad y de las comunidades vecinas, salvo unode los anteriores colegas de Finney, conocieron al Señor.
  24. 24. Poco después Finney empezó a ayunar y orar, continuando las reuniones. Un día, mientrasse dirigía a la iglesia, “la luz perfectamente inefable” de Dios brilló en tal manera en su almaque casi lo dejó postrado. Parecía más fulgurante que el sol del mediodía, evocándole laconversión de Pablo en el camino a Damasco. Muchos fueron salvados, otros sanados delcuerpo, y Finney aprendió lo que significaba trabajar en oración por los perdidos. Dios leimprimió repetidamente en su corazón, “Pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz sushijos” (Isaías 66:8). Después de haber sido ordenado en 1824, sus primeras reuniones regulares fueron en unlagar de la ciudad de Nueva York, donde predicó varias semanas sin resultado. En un serviciopidió que la congregación decidiera en pro o en contra de Cristo, cosa que los enojó. Finneypasó el día siguiente en ayuno y oración y esa noche vino sobre él un desusado sentido deunción y poder, mientras que una ola de convicción barría a la gente. Durante toda la nochehubo personas pidiendo que él fuera a orar con ellos, hasta hubo ateos endurecidos que searrepintieron y fueron salvos. Desde entonces él predicó con creciente poder el Evangelio por todos los Estados Unidosde Norteamérica, y más tarde en Gran Bretaña, con grandes resultados. A veces el poder deDios venía en tal forma sobre él durante un servicio que casi toda la gente presente caía derodillas a orar, mientras algunos se postraban en el suelo. A veces, el poder de Dios era tanpoderoso sobre él que el mismo Finney se sentía casiizado de sus pies. En otras ocasiones parecía que “una nube de gloria” descendía sobre élmientras ministraba. Una calma santa caía a menudo en la zona donde Finney predicaba, tanto que hasta losperdidos y réprobos lo advertían. A veces, personas no salvas se sentían profundamenteconvictas de sus pecados tan pronto como entraban a la ciudad donde ministraba Finney. En un pueblo del estado de Nueva York donde predicaba contra el pecado y laincredulidad, una abrumadora solemnidad de Dios “pareció instalarse sobre ellos a los quinceminutos del sermón. La congregación empezó a caer de sus asientos en todas las direccionesllorando y pidiendo misericordia. Si yo hubiera tenido una espada en cada mano, no podríahaberlos cortado y derribado tan rápido como cayeron. Casi todos estaban de rodillas opostrados”. En 1826 fue a Auburn, Nueva York, donde algunos de los profesores del seminarioteológico hostilizaron su ministerio, escribiendo a otros ministros de las zonas donde Finneyaún no predicaba y de ello resultó que muchos se opusieron a su ministerio de avivamiento.Enviaron espías para tratar de encontrar algo que pudiera ser informado para dañar suinfluencia. Un día, mientras Finney oraba extensamente, como habitualmente hacía, Jesús se leapareció en una visión. “El se acercó tanto a mí mientras yo oraba que mi carne temblóliteralmente. Me estremecí de pies a cabeza bajo el sentido de la presencia de Dios”, escribióFinney sobre esta experiencia, que comparó a estar en la cumbre del Sinaí con sus truenos. Pero, en lugar de querer huir, se sintió atraído a acercarse más y más a Dios. Mientras Supresencia lo llenaba, Finney sintió, como Daniel, “no quedó fuerza en mí, antes mi fuerza secambió en desfallecimiento, y no tuve vigor alguno... me puse en pie temblando” (Daniel10:8-11). Dios le dio especiales promesas asegurándole que ninguna oposición prevalecería yque él solamente tenía que amar y ser bondadoso con los ministros que se le oponían. Finneyestaba tan santificado que nunca sintió hostilidad de ningún tipo hacia sus enemigos. A veces Dios daba a Finney detalladas instrucciones sobre qué decir y cómo acercarse apersonas aparentemente imposibles y, luego, el Espíritu venía sobre ellos en convicción ysalvación. Finney parecía constantemente llevado o restringido de ir a los lugares deministerio. El poder de Dios que venía sobre la gente que era ministrada por Finney no se debía aéste, sino a la presencia del Espíritu. La gente tomada por Dios durante un servicio solíacontinuar bajo la asombrosa mano del Espíritu después de haber vuelto a su casa. Ellos
  25. 25. pronto se dieron cuenta que no les era posible seguir con sus actividades habituales hasta quecompletaran el arrepentimiento, la restitución y la confesión. Un conocido empresario de esa ciudad se oponía intensamente a que su esposa fueracristiana y no le permitía asistir a las reuniones por un tiempo. Una noche, antes del servicio,ella oró largamente, y cuando su esposo llegó, él le dijo que él la iba a llevar a la reunión. Suverdadera intención era ridiculizar y objetar lo que pudiera. Finney ignoraba todo esto pero al comenzar el servicio Dios le dio un texto “¡Cállate, y salde él!” (Marcos 1:25) ungiéndole con especial poder mientras predicaba. De pronto elempresario gritó y se cayó de la silla. Finney calló y fue a ver qué le pasaba. El hombre sehabía recuperado un poco, tenía su cabeza en el regazo de su esposa, lloraba como niñoconfesando sus pecados. La gente que estaba en la iglesia empezó a llorar y Finney tuvo queterminar el servicio. Hubo que llevar a este hombre a su casa que, no bien llegó, mandó a buscar a suscompañeros de pecado y les confesó sus pecados contra ellos advirtiéndoles que huyeran dela ira venidera (Mateo 3:7). El hombre estuvo varios días tan abrumado por el poder de Diosque no podía desarrollar su vida habitual sino que seguía mandando a buscar personas a lascuales confesaba sus tropelías y pedía perdón exhortándolas a ser salvadas. Con el tiempo élllegó a ser un servicial líder de la iglesia presbiteriana. Por otro lado, Dios usaba para llevar personas a Cristo, en ciertas ocasiones, la presenciafísica de Finney. El poder de Cristo estaba de tal manera sobre él que parecía emanar unasanta influencia de Dios, de modo que las personas eran rápidamente llevadas a Cristo.Parecía como que la llegada de Finney iba tan acompañada de la presencia del Señor que laspersonas aun no salvas eran tomadas por el Espíritu de Dios. Hasta el mismo fin de su vidano solamente los avivamientos ocurrían en casi todo lugar donde comenzaba una obra; sinoque a menudo también la salvación llegaba a los hogares que Finney visitaba. Una tarde llegó a la ciudad inglesa de Bolton Inglaterra donde su anfitrión había reunidounas cuantas personas para conversar con Finney y orar. La esposa de Finney se dio cuentaque había una señora muy conmovida de modo que la tomó de la mano y le hizo señas aFinney que se acercara. A los pocos minutos la señora se estaba regocijando en Cristo, y sucara resplandecía con su nueva experiencia en Cristo. Durante su ministerio en New York Milis, Estados Unidos, Finney visitó una vez unafábrica de algodón, y mientras se acercaba a una joven obrera que remendaba un hilo roto,estando todavía a unos metros de distancia, ella se cayó al suelo y rompió en llanto. Otros enel área se percataron de este hecho y comenzaron a llorar también, y en pocos minutos casitodos en un área bastante grande estaban llorando. La convicción del Señor se extendió de área en área. El propietario de la fábrica dijo alcapataz que cerrara. Todos los obreros fueron reunidos en un área auasn más grande para queFinney les hablara. El avivamiento pasó por ese edificio con tal poder que en pocos días casitodos los de esa fábrica habían sido convertidos. Finney fue persuadido a predicar un domingo en otro pueblo del estado de Nueva York.Al día siguiente muchas personas convictas de pecado se reunieron en un hogar del lugar, tanconmovidas que Finney tuvo que terminar el servicio a los pocos minutos de comenzado.Finney oraba “en voz baja y serena”. La gente comenzó a sollozar y suspirar. Finney trató derefrenar las emociones pidiéndoles quevolvieran en silencio a sus casas, sin hablar con otras personas, pero la gente se fue llorandoy sollozando por el camino. Temprano al día siguiente, Finney recibió llamadas de todo el pueblo para que visitaravarias casas para orar por los que estaban profundamente convictos de pecado. Al visitar conel pastor alguna casa, los vecinos se agolpaban para entrar Toda la mañana se pasó yendo decasa en casa. En la tarde hubo una corrida literal de personas, de toda procedencia, para reunirse en unagran sala a fin de asistir a un servicio. Muchos fueron convertidos, y la reunión duró hasta la

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