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N 20060218 convento del corpus christi-méxico
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N 20060218 convento del corpus christi-méxico

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  • 1. 1N-20060218HISTORIA Y LEYENDAS El Convento de Corpus Christi para indias cacicas (México) Prontamente acudieron en auxilio del Marqués de Valero, su caballerizo mayor,el alférez de guardia y varios soldados, quienes, arrebatándole el espadín,prontamente sometieron al atacante y lo pusieron baje el arresto. Resultó ser elcriminal un para nada inofensivo psicópata - ya anteriormente huésped delcélebre hospital de San Hipólito - quien, con suma incoherencia, durante elproceso criminal que se le formó, declaró llamarse Nicolás José Camacho, nativode San Juan del Río y antiguo soldado. Convento del Corpus Christi (México) No obstante, tras las indagatorias se averiguó haber estado el dementerecluido no una, sino dos veces en San Hipolito (para enfermos mentales ), yque estaba loco de atar (lo que hoy en día lo haría no imputable de delito) sedeterminó no dejarle sin castigo por su fechoría, así que se le recluyó en dichosanatorio, por tercera ocasión, ordenándose no dejarle salir de él sin
  • 2. 2orden del virrey. La sentencia se ejecutó el 20 del mismo mes. Cuenta laleyenda, que ha sido precisamente en acción de gracias por haber resultadoileso de este atentado sufrido por el virrey Marqués de Valero cuandovolvía de la procesión de Corpus, que decidió denominar con el nombre deCorpus Cristo al convento que había determinado fabricar en la ciudad deMéxico para indias cacicas. Como es sabido, a las indias les estabavedado tomar el hábito. En los conventos de la Nueva España habían sidoadmitidas, sí mujeres mestizas, pero éstas encontraban numerosasdificultades para profesar, ya que la mayoría de los monasterios habían sidoexpresamente fundados para españolas. Por otro lado, en tales conventos, desde el tiempo de su aparición en la NuevaEspaña, cuando se llegaba a admitir a las indias, lo era en calidad de niñas,donadas o bien como simples criadas, pues se las consideraba incapaces delestado religioso. Es así cómo el virrey Marqués de Valero, quien se habíadistinguido desde el inicio de su gobierno por un singular cariño a los naturales asícomo por “un celo muy santo y amor especialísimo a la religión deNuestro Padre San Francisco” decide unir en una ambas querencias, yfabricar un monasterio de religiosas franciscanas de acuerdo con la Primera Reglade Santa Clara, sólo que dedicado exclusivamente a las indias. Empero, no a todas las indias; sólo a aquellas de noble origen y condición, por laeducación más esmerada y preferente en lo moral, espiritual y religioso que, acausa de su linaje, se pensaba (y con razón) habían recibido de sus padres,doctrina que les facilitaría grandemente una vida empleada “en las divinasalabanzas y mayor servicio de Dios, y aprovechamiento de susalmas”. Para conseguir su cometido, el Virrey Marqués de Valero escribe,el 13 de marzo de 1720, al rey de España, Felipe V, exponiéndole sus deseos ymotivos. Era en última instancia; sólo el rey de España quien podía autorizar la fundación.También escribieron favorablemente el Arzobispo de México, Fra. Joseph Lanciegoy Eguilaz, quien por otra parte ya había - lo mismo que el Provisor de San Francisco
  • 3. 3-, otorgado licencia para la fundación. Incluso antes, el Arzobispo había expresadosu pláceme al virrey, prometiéndole su licencia y confesándole sin ambagestenerle “sagrada envidia” por que “en tan cristiana y religiosacogitación me haya llevado Vuestra Excelencia la antelación,porque con el especial amor que tengo a mis Hijos, los Indios,hallando a las hembras favorecidas con el beneficio de lavocación al Santo Evangelio, es infalible son también capaces delde la vocación al claustro y pide la razón haya Monasterio dondepuedan lograr ese beneficio” Para fundar el convento, habían sido seleccionadas por el propio virrey cuatroreligiosas del Convento de San Juan de la Penitencia, si resultaba posible, o bienque el número se completase - como se lee en cierto decreto-- “de otrocualquier Convento de Religiosas de los sujetos a esta SantaProvincia [del Santo Evangelio]”, con tal de que las dichas fundadores, ysólo ellas, fueran españolas, “porque las demás que se han de recibirahora y adelante, éstas han de ser Indias principales, hijas deIndios Caciques, y de ninguna manera se podrán recibirespañolas, mestizas, castizas, ni otras de estas calidades,habiendo de ser el número por ahora de dieciocho, incluidas lascuatro fundadoras, y en adelante podrán ser de veintidós. Y nomás”. Las religiosas que finalmente resultaron distinguidas para ser fundadoras, fueron:del dicho Convento de San Juan de la Penitencia, Sor Petra de San Francisco (quienhabría de ser la primera abadesa) y Sor Theresa de San José; del Conventode Santa Isabel, Sor Michaela de Jesús Nazareno, y del de Santa Clara, SorMichaela de San José. Estas fundadoras en su momento escribirían una hermosacarta al Papa Benedicto XlII en que solicitaban para el convento queeventualmente se fabricaría la regla más severa y austera.
  • 4. 4 Por su parte, el virrey Marqués de Valero, plenamente confiado de que Felipe Vno le negaría la autorización, se lanza a la complicada tarea de construir elconvento. Comienza a buscar y comprar predios, lo que encomienda a DonJuan Gutiérrez Rubín de Celis (2), caballero de la Orden de Santiago: eltemplo y monasterio habrían de erigirse justo enfrente a los Portales de la Alameda,en el barrio del mismo nombre, extramuros de la ciudad de México. Luego, se encomendó la obra arquitectónica al célebre maestro de arquitecturamexicano (no español, a lo que ha podido investigar la Dra. ConcepciónAmerlinck) Pedro de Arrieta, quien proyectó las obras, ajustadas a 30.000 pesos, adestajo, debiendo la construcción concluirse en el lapso de ocho meses, segúncontrato de fecha 8 de febrero de 1720. La obra fue terminada a tiempo,desgraciadamente mucho antes de que arribara la anhelada licencia para lafundación. En efecto, la licencia tardaría en llegar. El Rey Felipe V había ordenado que serealizaran las investigaciones de rigor y las de las justas causas para la fundación, yaunque las autoridades civiles habían fallado favorablemente a los empeñosfundaciones del virrey Marqués de Valero, habían surgido, no obstante, vocesde desaprobación. Eran sobre todo los padres jesuitas quienes se oponían alproyecto, argumentando ridículamente que las indias, por su escasa capacidadintelectual, no podían entrar en las indispensables costumbres políticas querequería la vida conventual ni comprendían la esencia de la vida religiosa e,incluso, eran incapaces de sufrir la austeridad y rigidez de la vida del monasterio. ¡Cuan errados se hallaban estos opositores del virrey, alhallar faltantes dos de más conspicuas y acendradas virtudes delas indias (incluso desde tiempos prehispánicos), a saber, lafortaleza y la religión ! Pero aunque a estas objeciones bien habría podido fácilmente responderse(como sucedió en efecto), aún le quedaban algunos obstáculos por salvar alMarqués del Valero: Felipe V, el primero de la Casa de Borbón, abdica el 14 deenero de 1724 a favor de su hijo, Luis I, quien finalmente recibe los informesresultados de la investigación ordenada por su padre; mas no sanciona
  • 5. 5inmediatamente estos informes los examina, a su vez, con detenimiento yminuciosidad. // Esto ocasiona algunas dilaciones adicionales. De hecho el virreyMarqués de Valero había ya abandonado el gobierno de la Nueva España desdeoctubre de 1722 (tuvo que trasladarse a España para ocupar el cargo dePresidente del Real Consejo de Indias al que lo había nombrado Felipe V). Dejando tras de sí solamente el edificio del convento y sin haber provisto laeventual manutención de las religiosas que albergaría ni lo necesario para el cultodivino. Aun con todos estos inconvenientes, el Virrey Marqués de Valero procuróacelerar la resolución del nuevo rey Luis I. Le aseguró que el nuevo monasterio deCorpus Christi podría mantenerse de limosnas por tratarse de uno perteneciente auna orden mendicante y porque albergaría de dieciocho a veintidós monjas, todolo más. // Fue así como Luis I otorga, el 5 de marzo de 1724, la cédula aprobatoriaque autorizaba finalmente la fundación; el templo y monasterio, terminados desdefinales de 1720, podrían ser utilizados. Curiosamente, el monarca que habíasucedido a su padre, moriría apenas cinco meses después, enfermo de viruelas,como si su única función en el gobierno hubiese sido conceder la tan anheladacédula. En ella: expresaba Luis 1 que una fundación tal no sólo “es conveniente alservicio de Dios y Mío, sino necesaria, piadosa y justa,mayormente, cuando las indias para quienes se destina son tanprofesionadas al Estado Religioso que casi por inclinación leprofesan en el siglo, como se calificaba por los informes que {….}dieron diferentes curas párrocos y religiosos graves que tienenexperimentado y reconocido el genio y la inclinación de lasreferidas indias….” Se cumplió la cédula por decreto del Excelentísimo SeñorVirrey Marqués de Casafuerte (sucesor del Marqués de Valero), de fecha 25 dejunio de 1724 y, por auto de la Real Audiencia, de 3 de julio del mismo año, constaque fue obedecida puntualmente por sus señores. --------------------------ooo0ooo--------------------------,
  • 6. 6Observación: 1) Don Baltasar de Zúñiga Gurmán y Mendoza (Marqués de Velero) fue virrey deNueva España desde 16 de agosto de 1716 hasta 15 de octubre de 1722. Susucesor fue Don Juan de Acuña (Marqués de Casafuerte), que ejerció como virreydesde 16 de octubre de 1722 hasta el 17 de marzo de 1734.2) Don Juan Gutiérrez Rubín de Celis tuvo su origen de los linajes “Gutiérrez deCelis” y “Rubín de Celis”, pertenecientes ambos originarios del pueblo de Celis,ayuntamiento de Rionansa (Cantabria - España). Y de estos linajes de abolengosprocedía este gran benefactor del Concejo de Celis. “Don Juan Gutiérrez Rubín de Celis, nació en el barrio de La Herrería,posiblemente en los primeros días del mes de Octubre de 1671, pues consta que lobautizaron en Celis el 26 de citado mes de octubre. Perteneció sin duda alguna, auna de las ramas del linaje Gutiérrez y Rubín de Celis. Sus padres fueron: donJusto Gutiérrez de Celis y González del Solar (*), natural de Celis, y doña CatalinaRubín de Celis, natural del mismo Concejo; y sus abuelos paternos fueron: donFelipe Gutiérrez de Celis, que contrajo matrimonio con doña Catalina González delSolar, ambos, también naturales de Celis o Concejo de Celis. / ((*) Don Justo nacióen Celis el 4 de agosto de 1633). Don Juan Gutiérrez Rubín de Celis (cuyo nombre y apellidos conpleto fue JuanFrancisco Gutiérrez de Celis y Rubín de Celis), emigró a Nueva España (México) en elaño 1691. En la ciudad de México, en la Catedral de Nuestra Señora Virgen deGuadalupe, contrajo matrimonio con doña María Isabel de los Ríos el 27 dediciembre de 1705, nacida en Cuerétaro y bautizada el 18 de septiembre de 1690;era originaria de Tudela, donde habían nacidos sus padres: El alférez, don Antoniode los Ríos y su madre, de Plasmaro (México). Don Juan fue corregidor de de la ciudad de México, coronel de infantería delEjercito Imperial (Regimiento TRES VILLAS), Caballero de la Orden de Santiago, enla que ingresó el 4 de diciembre de 1708, expediente 6.584. De este matrimonio ( dedon Juan y doña Isabel), nacieron dos hijos:1°). Don Juan Ignacio Gutiérrez de Celis y de los Ríos, nació en la ciudad de Méxicoel 31 de julio de 1708 y bautizado en la Catedral de Guadalupe el 6 de agosto de1708. Fue capitán de la Guardia de Caballeros de Santiago, ingresado en la mismael 11 de septiembre de 1743.2°) Don José Nicolás nació en ¡a citada ciudad de México el 9 de noviembre de1723; bautizado en la Catedral de Guadalupe el 25 de noviembre de 1723, eingresó, también, en la Orden de Santiago el 11 de septiembre de septiembre de1743. ----------------------------------ooo0ooo----------------------------------, PROTACOLO NOTARIAL El 23 de febrero de 1746, don Juan Gutiérrez Rubín de Celis, firmó en la ciudad deMéxico el protocolo notarial dando facultad a don Diego Rubín de Celis, su sobrinomaterno y vecino de Celis, para el cumplimiento integro de cuatro encargos: 1ª) La construcción de un puente de piedra sobre el río Nansa junto albarrio de La Herrería;
  • 7. 7 2º) La Escuela de Primeras Letras, también en el citado barrio de LaHerrería;3ª) La Iglesia de San Roque de Celis, y 4º) la traída de aguas desde lo alto de La Toja al centro del pueblo deCelis, con fuente incluida. -----------------------ooo0ooo------------------,IGLESIA DE SAN ROQUE – CELIS Ha sido construida, por mandato notarial, por D. Juan Gutiérrez Rubín de Celis,en un pequeño alto del terreno al norte del pueblo de Celis, de donde se divisagran parte de la panorámica del Concejo de Celis, con la montaña de Trespeña alsur, sobresaliendo la cima con sus tres picos macizos. Y en el centro de su laderanorte, desde siglos ha existido allí un santuario hoy desaparecido. En su lugar se haconstruido una pequeña ermita en la que tiene refugio la Virgen de Trespeña. Iglesia de San Roque - Celis ---------------------ooo0ooo------------------, Trazas de la Historia de Celis // Oviedo, 6 de febrero de 2006 Víctor Manuel Cortijo Rubín de Celis

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