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Profetas Ageo y Zacarías

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  • 1. Los profetas Ageo y Zacarías Tema nº 17 La reconstrucción del Templo
  • 2. Contenidos
    • I. Situación histórica y social de la época persa
    • II. El profeta Ageo :
      • 1. Persona y actividad del profeta.- 3. Estructura y estilo del libro.- 3. Contenido doctrinal
    • III. El profeta Zacarías :
      • 1. La persona del profeta.- 2. Problemas críticos del libro.- 3. Primera parte (Za 1-8): a) Estructura y estilo; b) Contenido doctrinal.- 4. Segunda parte (Za 9-14): a) Estructura y estilo; b) Contenido doctrinal.
  • 3. Situación histórica y social de la época
  • 4.  
  • 5. El año 539 caía Babilonia a manos de Ciro el Grande. Este acontecimiento supuso el fin de una era y el comienzo de otra. Desaparecía el imperio babilónico y sobre sus ruinas se iba a levantar el imperio persa, el más amplio de los conocidos hasta entonces, que llegó a extenderse desde los confines de la India hasta Grecia y Egipto.
  • 6.  
  • 7. La política persa en relación a los pueblos incorporados fue su-mamente suave. Respetaron su identi-dad, idiosincrasia, costumbres y culto. Ciro autorizó a los exi-lados en Babilonia a regresar a sus países de origen , con la posibili-dad de edificar sus ciudades y restaurar sus templos
  • 8. A Ciro le sucedió Cambises (530-522) que pretendió sin éxito ampliar el imperio en África, a costa del imperio e-tíope; Darío I (521-486) tuvo que sofocar múltiples revuel-tas internas, especialmente en Egipto; quizás por esto, apoyó a Zorobabel en la construcción del Templo de Jerusalén, pues esta plaza suponía un apoyo estratégico frente a Egipto.
  • 9. Darío, por otra parte, inició la conquista de Grecia con las guerras médicas. Los sucesores persas Jerjes I (486-464), Artajer-jes I (464-424), Darío II (424-404), Artajerjes II (404-358) y Artajerjes III (358-338) mantuvieron el imperio a costa de eliminar a los contrincantes en permanentes intrigas palciegas. El último rey persa fue Darío III (335-331), pa-riente lejano de Artajerjes III: durante su reinado con-tinuaron las intrigas internas y se fue deteriorando su autoridad ante los nobles.
  • 10. En cuanto al pueblo judío, Ciro extendió su decreto de liberación el año 538 (cfr 2Chr 36,22-23; Esdr 1,1-4).
  • 11. En su formulación pueden distinguirse cuatro cláusu-las: 1) autorización para regresar a la patria; 2) au-torización para reconstruir Jerusalén y el Templo; 3) devolución de los tesoros y objetos de culto; 4) a-portación de fondos para la reconstrucción.
  • 12. Sin embargo, seguirían sometidos al imperio persa; esto significó que en adelante ya no volvería a existir un es-tado israelita independiente, ni habría poder político autó-nomo, sino una comunidad religiosa centrada en torno al culto y al sacerdocio.
  • 13.  
  • 14. Con estas circunstancias, los comienzos de los que volvían del destierro a Palestina no fue fácil. El entusiasmo inicial era desbordante (cfr Esdr 3,6-13), encontró enseguida grandes dificultades: los pueblos vecinos veían con malos ojos la obra emprendida y hostigaban de mil maneras; los judíos que habían quedado en Palestina durante el destierro estaban ya instalados, cultivaban la tierra como algo suyo y no querían compartirla con los recién llegados.
  • 15. Además, les resultaba intolerante la pretensión de los repatriados de considerarse a sí mismos como el verdadero Israel, era intolerable para ellos. Ahora bien, la dificultad mayor vino por parte de los samaritanos, que quisieron participar en la recons-trucción del Templo, siendo rechazada su ayuda. Des-de entonces los roces entre samaritanos y judíos fue-ron constantes. Una de las consecuencias fue que las obras del Templo quedaron paralizadas cuando apenas se habían puesto los cimientos y comenzó a discutirse acalorada-mente si era conveniente su reconstrucción.
  • 16. La debilidad del imperio persa favoreció la inva-sión griega, llevada a cabo por Alejandro Magno en octubre del año 333 a.C. Fueron, por tanto, dos siglos de dominación per-sa, durante los cuales Israel vivió una etapa bastante anodina en lo político, pero de gran fecundidad reli-giosa y literaria. Para un buen resumen de la historia de estos a-ños puede verse E. Testa, Il profetismo e i profeti , en “Il Messaggio della Salvezza”, t. IV, Leumen-Torino 1977, pp. 723-730; J. González Echegaray, El crecien-te fértil y la Biblia , Estella 1991, pp. 213-220..
  • 17. El profeta Ageo
  • 18. Reconstrucción del Templo y renovación interior Doctrina mesiánica EL LIBRO DE AGEO EL PROFETA AGEO La persona La actitud Situación histórica y social Estructura y estilo Contenido doctrinal
  • 19. Persona y actividad del profeta Ageo
  • 20. El libro de Ageo es el décimo rollo de los Profetas Menores. Aporta muy pocos datos de la persona y de la vida del profeta; el nombre Hag-gay (de la raíz hag ), significa festivo , no aporta nada especial. Ni los datos del libro ni la mención que a-parece por dos veces en Esdras (Esd 5,1 y 6,14) son relevantes.
  • 21. Según la tradición judía vivió con el pueblo su cautividad en Babilonia, y la datación tan precisa de cada una de sus intervenciones, tal como las atestigua el libro, hace suponer que había regresado de la cautividad poco tiempo antes de iniciar su ministerio. Parece que fue testigo de la magnificencia del templo anterior, por los datos de Ag 2,3; por tanto, en el momento de su aparición profética era ya anciano.
  • 22. La cuestión planteada a los sacerdotes (Ag 2,11-13) en su tercera intervención, demuestra que no debió de pertenecer a la clase sacerdotal. En todo caso, tiene gran prestigio ante autoridades y conciudadanos (Ag 2,10-11).
  • 23. Desconocemos por completo su actividad an-terior y posterior a la reseñada en su libro. Él y Zaca-rías son los profetas de la restauración de Israel, a te-nor de los datos del libro de Esdras. En la tradición talmúdica posterior, ambos son considerados los fun-dadores de la Gran Sinagoga . Entre los dos capítulos de Ageo y Zacarías 7-8 hay hasta 18 correspondencias literarias, lo cual lleva a suponer que ambos eran contemporáneos y que Zacarías conocía las palabras de Ageo. Cfr Meyers and Meyers, Haggai (Book of) en “The Anchor Bible Dictionary”, t. III, New York 1992, pp. 20-23.
  • 24. El libro de Ageo Estructura y estilo
  • 25. División del libro de Ageo
    • 1. Reconstrucción del Templo (1,1-15)
    • 2. El Templo y su gloria futura (2,1-9)
    • La ofrenda digna (2,10-19)
    • Oráculo mesiánico para Zorobabel (2,20-23)
  • 26. La autenticidad del libro es muy discutida entre los comentaristas; son muchas las razones en contra: — la forma impersonal de los oráculos; el uso de la tercera persona y no en primera, en la parte narrativa; la denominación de “el profeta” cuando se refiere a Ageo, como si se tratase de alguien distinto del autor; — la cuestión crítica de Ag 1,15 que parece reclamar una referencia a alguna otra intervención profética, que no aparece en el texto en su estado actual (probablemente después de esta datación habría que colocar Ag 2,15-19); — la forma que utiliza para dirigirse a los destinatarios de sus oráculos, que no es la que estaría exigida en labios y en la pluma del propio profeta.
  • 27. Estas razones hacen pensar que los vaticinios, exhorta-ciones y promesas fueron coleccionados y resumidos por al-guno de sus discípulos. Cfr M.H. Floyd, The Nature of the Narrativ and the Evidence os Redaction in Haggai, en VT 45 (1995) 470-490. Se compone el libro de cuatro discursos u oráculos pro-féticos, datados con exactitud cronológica, en el estado actual del texto, viene dada por el tema común a todos ellos: la re-construcción del templo.
  • 28. 1º) Primer oráculo (1,2-15) .- Tiene lugar el día primero del mes sexto del año segundo de Darío (agosto del 520). Se dirige a Zorobabel y a Josué, las dos autoridades, política y religiosa. del pueblo. La intervención del profeta com-prende tres puntos: a) Denuncia del egoísmo del pueblo preocupado de su propio bienestar, sin interés por reconstruir la casa del Señor, intentando además justificar tal actitud, negligente y egoísta (1,2.4). b) Explicación de la situación lamentable del pueblo ocasionada por la sequía y las malas cosechas (1,5-6.9-11); según el profeta, son claro reflejo de la maldición del Señor que pesa sobre el pueblo. c) Efectos de la intervención profética (1,8): el gobernador, el sumo sacerdote y el pueblo aceptan su palabra (1,l2-15) y a las tres semanas comienzan las obras, el día 24 del mes sexto (septiembre del 520).
  • 29. 2º) Segundo oráculo (2,1-9) .- Un mes más tarde, el 21 del mes séptimo (octubre del 520). La razón de esta nueva intervención se deja entrever de sus palabras, que contienen una exhortación (2,1-5) y una promesa (2,6-9). a) Al comparar la insignificancia de las obras en curso con la magnificencia del templo de Salomón comienza a cundir de nuevo el desaliento. Las palabras de Ageo tienen por objeto levantar los ánimos. E1 punto de partida es la presencia protectora del Señor en medio de su pueblo (cfr 1,13), que debe animarlos a perseverar en la obra comenzada (2,3-5). b) En la promesa establece la relación entre este templo, la aparición del reino mesiánico y la sumisión de los gentiles, que llevarán sus tesoros a Jerusalén para enriquecer la casa del Señor. El profeta hace revivir la idea de la magna peregrinación de todos los pueblos a Jerusalén, que se convertirá así en el centro del mundo (cfr Is 2,1-4; 6,1ss; Za 2,4-9; 14,6).
  • 30. 3º) Tercer oráculo (2,10-19) .- Tiene lugar el ?4 del mes noveno (diciembre del 520). El sentido de las palabras proféticas, prescindiendo de la cuestión crítica que, como hemos indicado, estos versículos plantean, es oscuro. La aplicación que Ageo quiere deducir se basa en una de las múltiples cuestiones rituales acerca de lo puro e impuro, que él presenta a los sacerdotes. La respuesta que recibe de ellos es, en resumen, que la impureza obra por contagio y se comunica a todo aquello que de algún modo está cerca; lo puro, sin embargo, no actúa así. El profeta aplica esta solución a la edificación del templo. El punto crítico de la cuestión es saber a quién se refiere el profeta con la expresión «este pueblo» (2,14):
  • 31. — Si alude al pueblo judío repatriado, la aplicación es la siguiente: la indolencia en acometer las obras es la impureza que afecta a todos y a todas las cosas, situándolas en estado de impureza; por eso les va mal. Desde el momento en que ponen mano a la obra, el panorama cambia y los signos de prosperidad son evidentes: lo impuro es sustituido por lo puro y es causa de bendición. — Si «este pueblo» designar a los samaritanos (Esdr 4,1-5) que eran «pueblo impuro»; entonces, aceptar su ayuda en las obras de reconstrucción equivaldría a impurificarlo todo: lo «impuro» no podía purificarse por un fin, aunque fuese muy sano.
  • 32. 4º) Cuarto oráculo (2,20-23) .- La última intervención ocurre el mismo día que la anterior. Es una promesa a Zorobabel, presentado en el libro como figura mesiánica: es el sello de Dios con su pueblo, signo de que Dios sigue protegiéndolo. Para describir la protección divina recurre a la imagen clásica, sobre todo en el género apocalíptico, de la conmoción del cielo y de la tierra, y la caída de los reinos paganos.
  • 33. Contenido doctrinal del libro de Ageo Doctrina mesiánica Reconstrucción del Templo y renovación interior
  • 34. 1º) Reconstrucción del Templo y renovación interior .- La reconstrucción del templo y la reanudación del culto son presentados como garantía de la prospe-ridad material de los repatriados y de los que perma-necieron en el país. Todavía se tiene en cuenta sólo la retribución en esta vida. Pero, al mismo tiempo, devuelve la esperanza al pueblo, sobre todo al establecer la relación de aquel templo con el Mesías. Estos oráculos son un anillo más en la preparación evangélica.
  • 35. Al fin y al cabo, los diversos templos que se suceden a lo largo de la historia del pueblo de Dios están orientados a significar la presencia de Dios en medio de su pueblo, a preparar y suscitar la esperanza en el nuevo templo, el templo verdadero que es Cristo.
  • 36. 2º) Doctrina mesiánica .- Zorobabel, por otra parte, sería sólo una reali-zación parcial, una figura del verdadero Mesías. De nuevo las esperanzas tenían que cifrarse en el futuro. En la transmisión de su mensaje, Ageo utiliza el lenguaje apocalíptico (2,6-21), el tema de la rendición de las naciones al pueblo de Dios al que debían servir (2,7-9), el tema de la paz (2,9-22) y el del mesianismo real, encarnado en Zorobabel (2,23).
  • 37. El profeta Zacarías
  • 38. La esperanza mesiánica tras el Destierro Proyección en el NT EL LIBRO DE ZACARÍAS EL PROFETA ZACARÍAS La persona La actitud Situación histórica y social Estructura y estilo Contenido doctrinal El anuncio de la era mesiánica Fortaleza en la fe Zac 1 Zac 2
  • 39. La persona del profeta Zacarías
  • 40. E1 profeta Zacarías era, según los datos del libro, hijo de Baraquías, hijo de Iddo (Za 1,1). Llevó a cabo su misión profética en la época de Darío I, rey de Persia, entre los años 520-518, unos meses después del profeta contemporáneo Ageo. El nombre (zakariah, derivado de zekar-yhwh) significa «el Señor se acuerda». No debe ser confundido con el profeta homónimo, de quien hace mención Mt 23,35, muerto unos 330 años antes por el rey Joas en el reino de Judá (cfr 2Cro 24,20-22). Hay que tener en cuenta que en la Biblia se mencionan más de 25 personas distintas con este mismo nombre. Cfr J.W. Wright, Zechariah, en “The Anchor Bible”, t. VI, New York 1992, pp. 1057-1061.
  • 41. El objetivo primordial del profeta fue espolear el afán patriótico en la construcción del templo y confirmar la seguri-dad en las promesas hechas al «resto bendito» de Israel. Zacarías era muy joven cuando comenzó su misión y parece que vivió hasta que se terminaron las obras del templo. Asume las circunstancias políticas del momento, es de-cir, el dominio persa, y la autoridad inmediata del gobernador Zorobabel y del sumo sacerdote Josué, con enorme pragmatis-mo. En ningún momento denuncia, como hicieron los anti-guos profetas, las situaciones delicadas que pudieran darse, si-no que incluso se apoyó en ellos para hacer hincapié en su mensaje.
  • 42. El libro de Zacarías Problemas críticos
  • 43. Partes del libro de Zacarías
    • Llamada a la conversión (1,1-6)
    • Primera Parte: Actividad del profeta (1,1-8,23)
    • Segunda Parte: Oráculos mesiánicos (9,1-14,21)
  • 44. Primera parte: Actividad del profeta (1,1-8,23)
    • Introducción (1,1-6)
    • El Libro de las visiones (1,7-6,15)
    • El libro de los discursos (7,1-8,23)
  • 45. Introducción (1,1-6) Llamada a la conversión (1,1-6)
  • 46. El libro de las visiones (1,7-6,15) Primera visión: los jinetes (1,7-17) Segunda visión: los cuernos y los artesanos (2,1-4) Tercera visión: la cuerda de medir (2,5-17) Cuarta visión: el sumo sacerdote y el “Brote” (3,1-10) Quinta visión: el candelabro y los dos olivos (4,1-14) Sexta visión: el libro volador (5,1-4) Séptima visión: la medida y la mujer (5,5-11) Octava visión: los cuatro carros (6,1-8) La corona para Josué (6,9-15)
  • 47. El libro de los Discursos (7,1-8,23) El ayuno (7,1-14) Diez promesas de salvación mesiánica (8,1-23)
  • 48. Segunda parte: Oráculos mesiánicos (9,1-11,17)
    • Oráculos del rey mesías, pastor bueno (9,1-11,17)
    • Oráculos de restauración (12,1-14,21)
  • 49. Oráculo del rey mesías, pastor bueno (9,1-11,17) Castigo de las naciones (9,1-8) Llegada del Mesías (9,9-10) Restauración de Israel (9,11-17) Fidelidad del Señor y restauración de Israel (10,1-12) Humillación de los poderosos (11,1-3) Alegoría de los dos pastores (11,4-17)
  • 50. Oráculos de restauración (12,1-14,21) Vaticinios sobre Jerusalén, Judá e Israel (12,1-4) Purificación del país (13,1-6) El pastor herido y el nuevo pueblo (13,7-9) Guerra escatológica (14,1-21)
  • 51. En su forma actual, no forma una unidad literaria. Tam-poco es homogéneo en su contenido. Tanto desde el punto de vista de la forma como de la temática se distinguen dos partes muy distintas entre sí: — La primera (caps.1-8) nos trasmite la predicación de Zacarías, contemporáneo de Ageo y preocupado como él por la reconstrucción del templo. — La segunda (caps. 9-14) es una colección de oráculos bastante heterogéneos entre sí desde el punto de vista de su o-rigen y de su contenido.
  • 52. Esta segunda parte parece ser de época muy posterior: mientras que la primera parte está perfectamente datada, la segunda carece de toda datación. En contraste con la primera, la segunda es impersonal. El horizonte histórico es también distinto. No aparecen ni Zorobabel, ni Josué, ni se habla para nada de la construc-ción de1 templo. El estilo es también menos vivo, espontáneo y original.
  • 53. Los comentaristas han venido señalando que la primera parte recoge los oráculos de un profeta, Zacarías, contemporáneo de Ageo, mientras que la segunda, más escatológica, sería obra de otro profeta más tardío, llamado Deutero-Zacarías. A pesar de todo, algunos autores modernos ha-cen esfuerzos por mostrar la unidad de todo el libro, apoyándose en que ambas secciones se basan en doc-trinas comunes: la fertilidad paradisíaca (8,12 y 14,6), la protección divina de Jerusalén (2,5 y 9,8; 14,11), etc.
  • 54. Los comentaristas que dudan de su autentici-dad, hablan con frecuencia del Déutero-Zacarías, imitando la denominación de la Segunda Parte de Isaías. Cfr B. Childs, Introduction to ehe Old Testament as Scripture, London 1983, pp. 482-485.
  • 55. Primera parte del libro de Zacarías Zac 1-8
  • 56. Estructura y estilo de Zac 1-8
  • 57. 1º) Estructura y estilo .- La primera parte consta de dos apartados, precedidos de una introducción (1,1-6): a) Visiones sobre la construcción del templo (1,7 a 6,14) b) Oráculos mesiánicos (7-8) La introducción es una llamada a la conversión sincera y profunda, como condición previa y necesaria para la intervención salvadora de Dios en favor de la comunidad.
  • 58. Las visiones nocturnas , intercaladas por sen-tencias proféticas, a modo de comentario, terminan con la coronación simbólica de Zorobabel. Según la presentación, las visiones parecen haber tenido lugar todas en la misma noche. Hay entre ellas una intencionada correspondencia simé-trica en este orden: la primera y la última; la se-gunda y la tercera; la cuarta y la quinta; la sexta y la séptima. Todas ellas giran en torno al nuevo orden es-catológico que ha de preceder a la venida del Señor sobre la ciudad devastada.
  • 59.  
  • 60. Las visiones comienzan con fórmulas semejantes: “He tenido una visión esta noche” (1,8); “Alcé los ojos y tuve una visión” (2,1.5; 5,1); “Me hizo ver” (3,1); “el ángel me despertó y me dijo, ¿qué ves?” (4,1; 5,5). Por otra parte, tienen una estructura parecida: primero se indica el objeto de la visión (los jinetes, los cuernos, el cordel de medir, el candelabro y los dos olivos, el rollo volador, el recipiente y la mujer, los cuatro carros), y luego la explicación, precedida de un ruego. En todas ellas aparece un ángel que hace de intérprete o de intermediario.
  • 61. Los oráculos mesiánicos comprenden los dos últimos capítulos. Una consulta sobre el ayuno conmemo-rativo de la destrucción de Jerusalén, plan-teada por los habitantes de Betel, da pie al profeta para pronunciar estos oráculos. Esta consulta tuvo lugar en los últimos meses del año 518.
  • 62. El cap. 7 es una síntesis retrospectiva de lo que ha sido la historia nacional. Una historia tejida de infidelidades parecía aconsejar la continuación del ayuno. En contraste con ella la nueva comunidad mesiánica será santa, vivirá en obediencia a Dios y en la paz y armonía mutuas. El cap 8 es una colección de oráculos mesiánicos. Todos ellos coinciden en utilizar una misma fórmula introductoria: “Así dice el Señor de los ejércitos”, y en transmitir la esperanza en un futuro esplendoroso.
  • 63. Contenido doctrinal de Zac 1-8 Anuncio de la era mesiánica Fortaleza en la fe
  • 64. 1º) Fortaleza en la fe .- Ante todo, es una respuesta de fe a las dificultades de la comunidad de su tiempo. En efecto, los judíos repatriados contrastaban las promesas brillantes de los profetas del exilio con la precaria situación presente y estaban desmoralizados. La paz y la prosperidad iniciales parecían haber pasado. Todo lo que podían percibir era adversidades: malas cosechas (8,19), una población insignificante (7,10), hostilidad entre los residentes y los repatriados (4,10; 8,10).
  • 65. A esta situación Zacarías da una doble respuesta, con la intención de mantener viva la fe y la esperanza y llevar la seguridad a todos los habitantes. La primera respuesta está en la línea tradicional de los profetas clásicos: Dios dará la salvación, pero exige una total y sincera conversión (1,3; 8,14-17). La segunda respuesta es más amplia y está en re-lación con su perspectiva mesiánica, que analizamos a continuación.
  • 66. 2º) Anuncio de la era mesiánica .- El contenido central del mensaje de Zacarías es el anuncio de la era mesiánica. Esta vendrá con toda seguridad y pronto. Mejor aún, para Zacarías esta era mesiánica ha comenzado ya. Así lo indican con toda claridad los signos de los tiempos (2,14; 8,3). Estos signos son la reconstrucción del templo y la restauración nacional. Ambos están ya en marcha.
  • 67. En la era mesiánica que se abre ya desde ahora y que pronto aparecerá en todo su esplendor, el pue-blo elegido estará regido por los dos poderes, sacer-dotal y civil. En estos momentos Josué encarna el poder sa-cerdotal, y Zorobabel es el mesías actual (6,12). Con esto Zacarías se sitúa, lo mismo que Ageo, en la línea del mesianismo dinástico.
  • 68. Es reseñable la presencia del “ángel del Señor” (1,11; 2,1.5; 3,2; etc.). No es la manera visible de la presencia y acción divinas como en los textos antiguos (Gen 16,7; 22,11; Ex 3,2; etc.), sino un personaje autónomo que media entre el profeta y Dios. También Zacarías es el primero que habla de Sa-tán (3,2), que tiene la misión de tentar a los hombres y de acosar a los que no se comportan correctamente.
  • 69. Segunda parte del libro de Zacarías Zac 9-12
  • 70. Estructura y estilo de Zac 9-12
  • 71. Constituye un compendio antológico de material profético de procedencia diversa. Este material representa concepciones mesiáni-cas, muy diversas entre sí, pero coincidentes en una nota específica: su carácter espiritual, transcendente y apocalíptico. Aunque es muy difícil determinar a qué época o a qué hechos se refieren los datos históricos y geográ-ficos (cfr 9,1-8), hoy se considera que muchos de estos oráculos son de época griega y, por tanto, la redacción definitiva del libro sería también de esa época.
  • 72. Se divide en dos secciones: 9-11 y 12-14. Las dos tienen la misma fórmula introductoria («Oráculo. Palabra del Señor»). En ambas los oráculos son independientes entre sí. Buscando un denominador común que re-coja mejor el tono y el contenido de cada una de estas dos secciones podríamos titular la primera con el epígrafe Salvación mesiánica del pueblo escogido ; y la segunda como La lucha escatoló-gica final .
  • 73. No faltan comentaristas que hablan del Deutero-Zacarías (caps. 9-11) y del Trito-Zacarías (caps. 12-14). Para una historia de la exégesis de este libro puede consultarse E. Testa, o.c., pp. 947-957.
  • 74. Contenido doctrinal de Zac 9-12 Proyección en el NT Esperanza mesiánica
  • 75. 1º) Esperanza mesiánica .- El principal valor teológico de estos capí-tulos está en que nos ofrecen una síntesis, casi completa, de los distintos aspectos y formas en que se canalizó y expresó la esperanza mesiáni-ca a lo largo del AT.
  • 76. A veces, nos presenta el mesianismo como un restablecimiento de la dinastía de David (12,1-13,6). En 9,9-10 el Mesías se muestra como un personaje real, pero humilde y sencillo, y des-provisto de toda pompa mundana.
  • 77. «Alégrate sin medida, hija de Sión. Lanza gritos de gozo, hija de Jerusalén. He aquí que viene a ti tu rey: él es justo y victorioso, humilde y montado en un asno, en un pollino, cría de asna. El suprimirá los carros de Efraim y los caballos de Jerusalén; con él desaparecerá el arco de guerra, y él proclamará la paz a las naciones. Su dominio irá de mar a mar, y desde el gran Río hasta los confines de la tierra » (Za 9,9-10).
  • 78. Este oráculo presenta la investidura del rey mesías en una sencilla liturgia: a) Jerusalén acoge con cantos y danzas rituales al Me-sías (9a); b) El es justo y victorioso , dos atributos que expresan la manifestación gloriosa de Dios en la era mesiánica; c) Pero, a la vez, es humilde ( ani’ ; cfr Sof 3,12) y mon-tado como los antiguos príncipes, sobre un asno (Gen 49,11; Jc 9,10; 10,4), y no sobre un caballo como los reyes guerreros (cfr Jer 6,23).
  • 79. La descripción, que los Evange-lios hacen, de la entrada de Jesús en Jerusalén indica cómo este oráculo ha alcanzado su plenitud (Mt 21,4-5 y par). De esta mane-ra el mesianismo real de los pro-fetas antiguos se despoja de todo carácter político y terreno, y al-canza su dimensión humilde y misteriosa, pobre y espiritual, mostrando en ello su carácter universal.
  • 80. La segunda sección (caps. 12-14) contiene un oráculo importante, porque apunta a un futuro perso-naje, inmolado por los demás: «Y derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén espíritu de gracia y de plegaria y mirarán hacia mí, hacia el que traspasaron. Y plañi-rán por él como suele llorarse por el hijo único, y se hará duelo amargo por él, como suele hacerse por el primogénito» (Za 12,10)
  • 81. La figura misteriosa, el Traspasado, alcanzará la salvación precisamente porque su muerte, causada por la resistencia de los pecadores, se convierte en princi-pio de salvación y redención. Esta figura está muy cer-ca del Siervo de Isaías (Is 53). En otros textos de esta misma sección se hace in-tervenir directamente al Señor sin referencia a ningún personaje mesiánico. Al hablar de teocracia de los últi-mos tiempos, unas veces la describe bajo un carácter bélico y violento (10,3-11,3) y otras como una teocra-cia cultual.
  • 82. Otro valor de estas colecciones está en la información sobre la tensión creciente de expec-tación mesiánica en que vive el judaísmo con-forme se acerca la era cristiana.
  • 83. 2º) Proyección hacia el Nuevo Testamento .- Finalmente, esta obra nos pone en claro otra gran verdad. El AT fue incapaz de hacer una síntesis armo-niosa de la figura del futuro Mesías. Solamente en la persona y en la obra de Jesús, que les da cumplimiento, se funden y se armonizan todas estas representaciones mesiánicas, despojadas de sus condicionamientos materiales, nacionalistas y re-vanchistas.
  • 84. Por eso, no tiene nada de sorpren-dente la abundan-cia de citas o alu-siones que el NT hace de estos ca-pítulos de Zaca-rías (Mt 21, 4-5; 26,31; 27,9; Mc 14,27; Jn 19,37).