Profeta Miqueas
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Profeta Miqueas Profeta Miqueas Presentation Transcript

  • El profeta Miqueas y su libro Tema nº 13
  • Contenidos
    • 1. El profeta
    • 2. El libro
    • 3. El mensaje
  • Justicia y juicio Esperanza de salvación Mesianismo real Oráculo sobre Belén EL LIBRO DE MIQUEAS EL PROFETA MIQUEAS La persona La actitud Historia de la redacción Estructura y estilo Contenido doctrinal
  • El Profeta Miqueas
  • El nombre del profeta ( mîkah , abreviatura de mîkaiahû : “quién como el Señor”) era frecuente en los siglos IX y VIII a.C. Se trata de una exclamación de origen cultual. No hay que confundir este profeta del s. VIII con Miqueas ben Yimlah, profeta cortesano de Ajab (cfr 1Re 22,8-28), que ejerció su ministerio en el siglo IX. Nació, según las primeras palabras del libro, en la Sefela, parte meridional de Judea, en una aldea pe-queña, a 35 km al SO de Jerusalén y a 20 km de Te-coa, patria de Amós.
  • Es posible que su origen campesino influyera en la radicalidad con que condena las costumbres de la ci-udad, Jerusalén, como centro de los crímenes de Judá (3,12), y el mal comportamiento de los sacerdotes y profetas, etc.; sin embargo, está al tanto de la vida ciu-dadana y de las costumbres sociales. Además, es buen conocedor de las tradiciones patriarcales y de los procedimientos pedagógicos de su época. En una palabra, es tan contundente y severo co-mo Amós, pero en muchos sentidos es equiparable a Isaías.
  • No se menciona el nombre de su padre, lo cual induce a suponer que pertenecía a la clase más humil-de, ni ningún otro dato de su vida. Únicamente dice el encabezamiento del libro que desarrolló su actividad durante el reinado de tres mo-narcas del Sur: Jotán (740-736), Acaz (736-716) y E-zequías (716-687); sin embargo, su mayor actividad debió coincidir con los años 727 y 701 , puesto que fue contemporáneo de la caída de Samaría (año 721 a.C.) y de la campaña de Senaquerib (año 701 a.C.).
  • 597-587 Sedecías 781-740 Ozías 598-587 Jeconías 796-781 Amasías 609-598 Joaquín 835-797 Joás 609 Joacaz 841-835 Atalía 642-609 Josías 841 Ocozías 643-642 Amón 848-841 Jorán 697-643 Manasés 870-846 Josafat 728-716 / 698 Ezequías 910-887 Asá 735-728 / 716 Acaz 915-913 Abías 740-735 Yotán 933-916 Roboam Cronología de los reyes del Reino del Sur
  • Ahora bien, Jotán sucedió a su padre Ozías (Aza-rías), muerto de lepra: fue el suyo un reinado próspero. Acaz tuvo que soportar las incursiones de Teglatpala-sar III, del que terminó siendo vasallo servil; fue testi-go de la caída de Samaría, en el 721 a.C. Ezequías, en cambio, fue un enérgico gobernante que consiguió sa-cudirse el vasallaje de Asiria y acertó a imponer una profunda purificación en el culto. Según Ier 26,18-19 la predicación de Miqueas influyó positivamente en la reforma de Ezequías .
  • AMÓS OSEAS ISAÍAS MIQUEAS
  • El libro de Miqueas
  • División del libro de Miqueas
    • 1. Juicio divino y condena de los delitos (1,2-3,12)
    • 2. Esperanza y Restauración de Sión (4,1-5,14)
    • 3. Nuevo juicio divino y castigo de Jerusalén (6,1-7,7)
    • 4. Esperanza de Sión y plegaria por Jerusalén (7,8-20)
  • Juicio divino y condena de los delitos (1,2-3,12) Teofanía y acusación contra Israel y Judá (1,2-5) Oráculo sobre la destrucción de Samaria (1,6-7) Lamentación por las ciuaddes de Israel y Judá (1,8-16) Denuncia profética de las injusticias sociales (2,1-5) Abusos y falsos consejos (2,6-11) Promesa de restauración (2,12-13) Los jefes oprimen al pueblo (3,1-4) Los falsos profetas (3,5-7) Anuncio de la ruina de Sión (3,8-12)
  • Esperanza y restauración de Sión (4,1-5,14) Las naciones vendrán al monte del Templo del Señor (4,1-5) Reunión en Sión del rebaño disperso (4,6-8) Prueba y salvación (4,9-14) El Mesías salvador nacido en Belén (5,1-3) Liberación de Asiria (5,4-5) El “resto” de Jacob (5,6-8) Purificación y destrucción de las causas del mal (5,9-14)
  • Nuevo juicio divino y castigo de Jerusalén (6,1-7,7) El juicio del Señor (6,1-5) Insuficiencia del culto externo (6,6-8) Jerusalén es castigada por sus pecados (6,9-16) Lamento por la corrupción generalizada (7,1-6) Actitud del profeta (7,7)
  • Esperanza de Sión y plegaria por Jerusalén (7,8-20) Esperanza de Sión (7,8-10) Advertencia a las naciones (7,11-13) Plegaria a Dios por Jerusalén (7,14-17) Himno al Señor (7,18-20)
  • Tal como ha llegado en el Canon, el libro contiene cuatro partes, en las que los oráculos de amenaza y los de salvación se alternan formando un todo armónico:
  • A) Juicio del Señor contra su pueblo (1-3, salvo 2,13-13); B) Promesas de gloria del nuevo Sión (4-5); A’) Juicio del Señor contra Israel (6,1-7,7); B’) Himno de esperanza (7,8-20).
  • Este orden de los oráculos parece ser obra del último compositor postexílico que lo llevó a cabo con clara intencionalidad teológica: para hacer hincapié en que la historia del pueblo sigue siempre dos etapas sucesivas, una de juicio y castigo; la siguiente de salvación y bonanza. Sin embargo, la historia de la composición del libro ha sido discutida desde finales del siglo XIX, hasta el punto de que las corrientes en la investigación bíblica se reflejan en el estudio del libro de Miqueas.
  • Así, por ejemplo, J. Wellhausen afirmaba en 1878 que la sección Mich 7,7-20 era postexílica. Poco tiempo después se puso en duda la autenticidad de to-da la última parte: Mich 6-7. Las hipótesis más influ-yentes son las siguientes: c) De Miqueas son los caps. 1-3 y de un autor deuteronomista los caps. 6-7. Los caps. 4-5 ofrecen mayor dificultad, aunque en ellos puede descubrirse el resello de la escuela sacerdotal. b) Todo el libro pertenece sustancialmente al profeta de Moreset, aunque pueda haber sufrido retoques posteriores, especialmente 2,12-13 y el himno litúrgico de 7,8-20. a) A Miqueas pertenecen solamente los caps. 1-3 y parte del 4-5. Los dos últimos serían de otro profeta posterior.
  • a) A Miqueas pertenecen solamente los caps. 1-3 y parte del 4-5. Los dos últimos serían de otro profeta posterior. Woude, A.S. van der, desarrolló la hipótesis de un Deutero-Miqueas, apoyándose entre otras razones en que los cinco primeros capítulos, dirigidos a las capas principales de la sociedad, están más relaciona-dos con Isaías, mientras que los dos últimos, dirigidos al pueblo entero, se relacionan más con Oseas. Tam-bién Mays, J.L., (Micah, Londres 1976) defiende con vigor que sólo Mich 1-3 pertenecen al profeta del siglo VIII.
  • b) Todo el libro pertenece sustancialmente al profeta de Moreset, aunque pueda haber sufrido retoques posteriores, especialmente 2,12-13 y el himno litúrgico de 7,8-20. Vuilleumier, R., (Michée, Paris 1971) asume que en lo esencial, el libro es de Miqueas. La promesa de Mich 2,12-13 sería exílica y el himno Mich 7,8-20 pertenecería al tiempo de los per-sas.
  • c) De Miqueas son los caps. 1-3 y de un autor deutero-nomista los caps. 6-7. Los caps. 4-5 ofrecen mayor dificultad, aunque en ellos puede descubrirse el resello de la escuela sa-cerdotal. El trabajo más reciente y minucioso es el de Renaud, B., La formation du livre de Michée, Paris 1977.- Llega a la con-clusión de que en tiempo de Ezequías existía un primer núcleo de declaraciones del profeta, contenidas sustancialmente en los tres primeros capítulos. Un redactor deuteronomista, además de retocar esos capítulos, habría añadido Mich 6,2-8 y 7,1-6. Finalmente un autor de los círculos sacerdotales del siglo IV habría aportado algunas novedades a lo que ya existía (Mich 2,12-13 y 7,8-20 sobre todo), habría incorporado los caps. 4 y 5 dando al libro un carácter más escatológico y mesiánico.
  • En suma, el problema sobre la formación del libro de Miqueas no está resuelto satisfac-toriamente, si bien hay un acuerdo unánime sobre la autenticidad de los caps. 1-3 y bastan-te común sobre los caps. 6-7.
  • El mensaje de Miqueas
  • Expondremos el mensaje del libro en su conjunto, aunque con mayor de-tenimiento en los tres primeros capítu-los: Justicia y juicio Esperanza de salvación Oráculo sobre Belén
  • 1) Justicia y juicio .- Las palabras finales del capítulo tercero del libro resumen la postura y doctrina de Miqueas: « Por vuestra causa Sión será arada como un campo, Jerusalén se convertirá n ruinas y la monta-ña del Templo en altura selvática » (3,2). Es decir, los pecados de Judá pueden ocasionar una gran ruina, del mismo modo que los pecados de Israel han sido la causa de la invasión por parte de Sa-maría.
  • El capítulo primero es un grito dolorido por los desastres del Reino del Norte (1,2-7) y un profundo la-mento por la desgracia que amenaza a Jerusalén (1,8-16). Al estilo de Amós fustiga con dureza y severidad las injusticias. Especialmente en el capítulo segundo se denun-cian los abusos de los acaparadores (2,1-2) y los atro-pellos contra las viudas y los huérfanos (2,8-10).
  • En el capítulo tercero se ataca a los dirigentes que son los primeros en transgredir la ley, de cuya guarda deberían ser los promotores ( 3,9-10): los gobernantes se enriquecen a costa de los súb-ditos (3,1-4); los profetas buscan sólo el dinero en sus vatici-nios (2,6-11); los jueces y sacerdotes no respetan el derecho, sino que se dejan sobornar ( 3,11). Todos estos delitos no pueden quedar sin un severo castigo.
  • 2) Esperanza de salvación .- Por otra parte, el mensaje de Miqueas no se cie-rra en la condena, sino que abre puertas a la esperanza , y esto en dos sentidos: en cuanto que el Señor confun-dirá a los que destrozan al pueblo, y en cuanto que sal-vará a todos. En efecto, los acaparadores serán despojados de sus posesiones (2,4-5), los falsos profetas se llenarán de vergüenza y confusión (3,5-7), los jefes serán des-preciados ( 3,4-5).
  • Sólo de Dios vendrá la salvación definitiva : ya la tercera parte del libro, cargada de denuncias y amenazas, termina con un grito de esperanza: « Pero yo estoy esperando al Señor, mi Dios y Salvador: mi Dios me escuchará » (7,7).
  • La segunda parte (caps. 4-5) que puede conside-rarse como un diálogo entre los falsos profetas y Mi-queas, contiene múltiples elementos de esperanza . Otros comentaristas ven en esta segunda parte un conglomerado de oráculos provenientes de diversos autores. Esta segunda hipótesis se basa en que el prin-cipio de esta sección coincide con otro texto de Isaías (Mich 4,1-3 = Is 2,2-4). De cualquier manera, el último redactor demues-tra una gran sabiduría para introducir unas promesas de salvación entre los oráculos severos que forman el cuerpo de la sección.
  • Se insiste con fuerza en la seguridad del resto : «Haré de los inválidos un resto, y de los alejados un pueblo numeroso» (4,7). Dios hará resurgir al pueblo de entre aquellos que hayan soportado toda clase de vejaciones y se hayan mantenido fieles (cfr 5,2; 6,7). Prescindiendo de la autenticidad, es claramente salvífico el himno final (7,8-20), junto con 2,12-13, que es una promesa para los supervivientes, basada en la imagen del pastor: Dios reunirá de nuevo a los israelitas dispersos y llevará a cabo la restauración definitiva.
  • 3) El oráculo mesiánico sobre Belén (5,1-3).- «Pero tú, Belén de Efratah, aunque pequeña para figurar entre los clanes de Judá; de ti saldrá quien ha de ser dominador en Israel, cuyos orígenes vienen de antaño, de años antiguos. Por eso los entregará Dios al enemigo hasta el momento en que dé a luz la que ha de dar a luz. Entonces el resto de sus hermanos regresará a los hijos de Israel. Y permanecerá firme y pastoreará revestido de la potestad del Señor, con la majestad del nombre del Señor, su Dios. Y ellos se asentarán, porque entonces él será grande hasta los confines de la tierra» (Mi 5,1-3).
  • Aunque es difícil encontrar acuerdo entre los múltiples estudios sobre este breve oráculo, cabe señalar dos caracterís-ticas: -que desde el punto de vista literario tiene una estrecha relación con Mich 4,8 (« Y tú, Torre del Rebaño, Colina de la hija de Sión, hasta ti vendrá y llegará el dominio primero, la monarquía de la hija de Jerusalén »). Lo mismo que este breve oráculo anuncia el futuro glorioso de Jerusalén, del mismo modo aquel anuncia el proyecto sobre Belén. -Por otra parte, parece claro que, al menos los vv. 1 y 3 forman una unidad. Como resumen de las hipótesis planteadas puede consultarse Coppens, J., Le Messianisme royal, Paris 1968, pp. 85-88.
  • El contenido es semejante al oráculo mesiánico de Is 11,1-5, pues ambos se refieren a un futuro prín-cipe betlemita, que extenderá sus dominios hasta los confines de la tierra . Pero las diferencias entre ambos son notables. I-saías menciona expresamente la dinastía davídica y mantiene que Jerusalén será la sede, Miqueas se re-fiere a Belén (como ciudad o como familia de Efrata) y le aplica títulos superiores a los del rey: bien podría referirse a un nuevo monarca, al que se le aplicaran las bendiciones de Jacob sobre Judá.
  • Cuando San Mateo cita este oráculo con técnicas derásicas, enaltece la ciudad de Belén que ha lle-gado a ser cuna del Mesías anunciado. Cfr Gil Ulecia, A., La profecía mesiá-nica en Miqueas , en "Cultura Bíblica" (1954) 237-244.
  • Es decir, puesto que los reyes han fracasado, hay que abandonar la dinastía davídica y su sede, Jerusa-lén. Este oráculo supone empezar de nuevo: de la misma estirpe de Belén, ciudad pequeña y olvidada, surgirá un nuevo "rey" que establecerá un dominio dis-tinto y más perfecto que el de David.