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Relatos orales del Perú

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  1. 1. El infinito Perú en un manojo de relatos1 Por: Antonio González Montes Universidad Nacional Mayor de San MarcosLa producción literaria peruana, desde el siglo XVI en adelante, ha discurrido por loscauces de la oralidad y de la escritura, códigos que han moldeado y cifrado lacreatividad de los autores anónimos y conocidos, individuales y colectivos que seexpresan en lengua española, en quechua y en los demás idiomas que se hablan y seescriben en el vasto y heterogéneo espacio de la sociedad peruana.Dada esta compleja y plural la realidad, los estudios literarios y la crítica literaria hanmostrado hasta hoy serias limitaciones para ofrecer de nuestras expresiones literarias,una visión total, integral y justa. Por ello, en todos los géneros conocidos aún hay unconocimiento insuficiente y parcial de los textos y obras, en especial de aquellos queestán plasmados en el código oral de las lenguas subalternas, entre las que se incluye elquechua, pese a haber sido lengua general en la época prehispánica. En el casoparticular del cuento de tradición oral1, ha existido y existe una rica y variadaproducción que está siendo recogida y difundida con más celo y respeto y ello permiteque el lector en español pueda acceder y gozar con los textos mismos sea que esténregistrados en el código oral o en el escrito o que hayan sido concebidos en las lenguasvernáculas. Gracias a una paciente y esforzada labor de recopilación, de traslado a laescritura y de traducción, hoy los lectores de la ciudad podemos apreciar la calidad de lacuentística de tradición oral (de la Costa, de la Sierra y de la Selva) y, por supuesto, delos textos de la tradición escrita, que son de más fácil acceso. Y lo que podemosconstatar es que a través de las historias de unos y otros relatos se recrea conoriginalidad y profundidad el imaginario de la sociedad peruana. De este amplísimofresco narrativo que nos regalan nuestras letras hemos elegido un lapso breve (1980-1989) y dentro de este hemos concentrado nuestra atención en un conjunto mínimo derelatos que sin embargo nos ofrecen una visión de la diversidad y heterogeneidad quecaracteriza a la sociedad peruana de fines del siglo XX y primeros años del siglo XXI.La década del 80, del siglo pasado –de la que no estamos muy lejos- tuvo característicasmuy peculiares para los peruanos de todas las latitudes y de todos los estratos sociales.Fue un tiempo marcado por la violencia, el caos, la pobreza y sobre todo la muerte. Novamos a intentar examinar las causas de esta terrible situación colectiva que nos puso al1 Sabemos que no es fácil definir a este género milenario que tuvo un origen oral, luego se apropió de lapalabra escrita, pero no ha dejado de seguir recreándose en su forma primigenia: la palabra viva. Inclusoen los circuitos cultos hay un retorno a la tradición oral. Un volumen que estudia el cuento de tradiciónescrita culta es el de Roberto Reyes Tarazona. La caza del cuento. Lima, Editorial Universitaria de laUniversidad Ricardo Palma, 2004, 1ª. edición, 568 pgs. Página 1 de 17
  2. 2. El infinito Perú en un manojo de relatos1 Por: Antonio González Montes Universidad Nacional Mayor de San Marcosborde del colapso, pero habría que recordar que resultó ser una agudización o unaexacerbación de las condiciones de crisis en las que casi siempre han vivido y viven,lamentablemente, las sociedades latinoamericanas.Esto no impidió, sin embargo, que la literatura siguiera existiendo, aunque ciertamenteella también se vio comprometida en este contexto de conmoción social y política.Prueba de ello es que muchos textos expresan, de una u otra manera, los conflictos queatravesaron y marcaron a fuego la vida de los peruanos de todas partes y de todos losniveles sociales2. Nadie pudo escapar de la tensión que se vivió en aquellos duros años,pero como hemos indicado, la violencia y la lucha social tienen raíces más antiguas yvariadas, como trataremos de mostrar mediante el análisis de algunos relatos que sepublicaron durante aquellos años y que permitirán mostrar la diversidad de un país quetiene todas las sangres, como decía José María Arguedas3, y todas las voces, comotambién ocurre en las letras de las otras sociedades latinoamericanas.I. La oralidadPara entrar de lleno en la lectura misma de los textos elegidos queremos hacerlo con untrío de relatos4 que, sin duda, nacieron en el mundo de la oralidad, pero han sidorecopilados y registrados en la escritura, que no es enemiga de la oralidad, sino quepermite fijar, conservar y difundir con más amplitud aquello que surgió en un contexto,a veces, muy limitado o aislado, ágrafo, e iletrado, pero no mudo ni inexpresivo.I.1. La Costa peruanaEsta región, bañada por el Oeste por el Océano Pacífico, limita por el lado oriental conlas elevaciones de la Sierra, y comienza en Tumbes, en la frontera con Ecuador, y poresa zona, el conquistador español Pizarro tomó contacto en 1532 con la parte norteña2 Cf. Nelson Manrique: “Historia, literatura y violencia en el Perú de los ochenta”, en Moisés Lemlij yLuis Millones (editores). Historia, memoria, ficción. Lima, Seminario Interdisciplinario de EstudiosAndinos, 1996, 1ª. edición.3 La novela Todas las sangres (1964), de José María Arguedas se propuso ofrecer por la vía de la ficciónnarrativa una imagen global de la heterogeneídad geográfica, étnica, cultural, económica, política quecaracteriza a la sociedad peruana del siglo XX. La obra suscitó una polémica entre el propio autor,científicos sociales y críticos literarios. Cf. Escajadillo, Tomás G. La narrativa indigenista. Lima, Amaru,1994.4 Cada relato corresponde a cada una de las tres grandes regiones que dividen transversalmente al país. Página 2 de 17
  3. 3. El infinito Perú en un manojo de relatos1 Por: Antonio González Montes Universidad Nacional Mayor de San Marcosdel Imperio de los Incas. La Costa es una franja plana, en gran parte desértica y seextiende por el sur hasta Chile. Antes de la expansión incaica, la región costeña fueasiento de grandes culturas (Mochica, Sipán, Chan Chan, Nazca, Paracas, etc).5En la actualidad, la Costa es la región más moderna y desarrollada del país. Por suposición geográfica privilegiada y por los avances tecnológicos es la que se vincula másrápida y favorablemente con el resto del mundo y en ella, además de Lima, la capital,se ubican importantes ciudades: Piura, Chiclayo, Trujillo, Chimbote, Ica, etc.El mundo de la Costa es predominantemente urbano y monolingüe en español, pero elcrecimiento de las modernas urbes no ha impedido la supervivencia de un área rural enla que subsiste una cultura tradicional, rica en relatos, leyendas, mitos que son parteinsustituible de nuestro acervo literario. Además, en las propias ciudades, incluidaLima, por el fenómeno continuo y masivo de migración desde la Sierra, se ha producidouna mezcla de culturas, de ritmos y de creencias, que algunos han dado en llamar lacultura chicha.6 También han surgido algunos mitos urbanos, como el de SaritaColonia, a partir del cual algunos novelistas han publicado ficciones basadas en la vidade esta mujer que es figura destacada del santoral popular.7Leyenda del chiroque y el chilalaDe este crisol de culturas que es la Costa hemos elegido un breve relato oral, “Leyendadel chiroque y el chilala”, 8producido en la zona rural norte, una de las más calurosasdel país, en la que se desarrolla una agricultura de exportación (azúcar, arroz, algodón)de gran volumen. En ese contexto existe, además, una rica fauna y dentro de ella unadiversidad de aves, a la que pertenecen las dos variedades que aparecen comoprotagonistas en la leyenda que presentamos. Este texto pertenece a la literatura populardel departamento de Lambayeque y lo podemos adscribir a la categoría de relato deorigen, pues su propósito es explicar la existencia y características de estas dos clases de5 Es en la zona central de la Costa, a dos horas de la ciudad capital, donde la arqueóloga peruana RuthShady ha descubierto hace poco los restos arqueológicos de Caral, considerada como una de las ciudadesmás antiguas no solo de América sino del mundo.6 Cf. David Sobrevilla. Introducción a la filosofía de la cultura y al estudio de las culturas en el Perú.Lima, Editorial Universitaria de la Universidad Ricardo Palma, 2007.7 Por ejemplo, Eduardo González Viaña ha publicado una novela llamada Sarita Colonia viene volando.Lima, Ediciones Copé, 2004.8 Cf. Fabulaciones de tres mundos (Mitos, leyendas, tradiciones y cuentos folklóricos peruanos).Recopilación de Carmen Sebastiani. Lima, Ediciones Pedernal, 1989, p. 17. Página 3 de 17
  4. 4. El infinito Perú en un manojo de relatos1 Por: Antonio González Montes Universidad Nacional Mayor de San Marcosaves, a las que se les atribuye la condición de hijos del Sol, y por tanto ostentan unrango real. En cuanto al color de su plumaje, ambos lucen el color amarillo, matizsumamente connotativo y que expresa visualmente su procedencia divina.El conflicto en el relato tiene un carácter generacional y surge a partir del parecer de losdos hermanos de que el Sol, a causa su vejez, ya debía descansar y por tanto uno deellos estaba llamado a reemplazarlo (el problema de la sucesión en el Poder). Ladiferencia residía en que al chiroque le guiaba un afán altruista, mientras que en suhermano había una “ambición desmedida” por ocupar el trono (aquí aparece el tópico delos hermanos opuestos).Cuando Dios se enteró de la conspiración, los expulsó de su reino celestial y los envióde castigo a la Tierra para que allí añoraran “el amor y el poder perdidos, hasta la totalpurificación de su culpa”. Y tomando en cuenta la “intención de cada cual” dosificó elcastigo de cada uno: al chiroque (el bueno) le dio un color más semejante al oro que elde su hermano, por haber amado más a su padre; mandó que “ostentara plumas negrasen recuerdo del dolor que le produjo su desgracia”; estableció que “hiciera sus nidos enforma de hamaca y con ramas y hojas, como probanza” de su bondad interior” ydictaminó “que su canto fuese constante, por su fe, y melodioso en recuerdo a sufelicidad perdida”.9A su vez, al chilalá lo castigó con “un plumaje amarillo pálido”, pues su amor habíasido interesado; sus nidos tendrían que ser sólidos y resistentes, para ampararse delmiedo y de sus propias maldades”; su canto carecería de armonía y belleza y deberíaescucharse, en especial, “a la salida y a la puesta del Sol, su Padre, como prueba dereverencia y disciplinado respeto”.Sorprenden gratamente la brevedad, la simetría, la belleza, la sabiduría y el indudablecarácter ejemplarizador de esta deliciosa leyenda engendrada en el seno de la rica ycreativa cultura oral de la zona norte de Lambayeque. Si nos fijamos solo en lacorrespondencia establecida entre el plano figurativo de lo perceptible y el planoconnotativo del contenido10, veremos que el texto expresa, con arte, una visión delmundo acerca de temas tan universales como la divinidad, el poder, el amor, el castigo,etc. Por ello, puede ser apreciado por un ser humano de cualquier lugar y época.9 Ibidem, p. 17.10 Cf. Joseph Courtes. Análisis semiótico del discurso. Madrid, Gredos, 1991. Página 4 de 17
  5. 5. El infinito Perú en un manojo de relatos1 Por: Antonio González Montes Universidad Nacional Mayor de San MarcosI.2. La Sierra peruana“Muerte de tres pishtacos”César Vallejo, el cholo peruano y universal, habló en uno de sus poemas de la “Sierra demi Perú / Perú al pie del orbe”; esa Sierra telúrica y magnética -Vallejo dixit- es elespacio, la atmósfera de “Muerte de tres pistachos”, relato anónimo, recogido por PedroS. Monge, en el distrito de Yauli de la famosa y legendaria provincia de Jauja, ubicadaen la Sierra central, zona del Perú obrero y campesino11. El texto, como lo sugiere sutítulo, tiene como uno de sus temas centrales el de la muerte de tres personajes, que eneste caso reviste el carácter de sanción justa y necesaria para este trío de antagonistas uoponentes, que según el decir del metalenguaje semiótico12, ostentan el rol temático depishtacos, voz parecida a pistacho13, aunque semánticamente no guarda relación coneste término.Pishtaco proviene del vocablo quechua “pishtay” (“cortar en tiras”) y se emplea enespecial en la Sierra14; en términos genéricos significa asesino, aunque sus acepcionescontextuales son más ricas y de temer porque pishtaco es un homicida cruel, que mata aun ser humano (en especial, un campesino pobre) y luego le extrae la grasa que laempleará o la venderá para que puedan trabajar las máquinas que fabrican productosdiversos. Como vemos, el término pishtaco posee una connotación alegórica muygrande en el contexto de la sociedad peruana, pues con él se identifica a un sermalévolo, que quita la vida al otro no solo por el gusto de hacerlo sino porque quiereextraer del cuerpo sin vida de su víctima, un insumo (la grasa humana) que servirá paraque no se detenga el ritmo y la continuidad del proceso productivo, el cual, como11 Ricardo González Vigil (1993: 46). En la década del 90 se publicó una notable novela vinculada con elmundo andino. Se llama País de Jauja y su autor es el escritor jaujino Edgardo Rivera Martínez. Este añoha aparecido una edición de sus Cuentos completos. Lima, 2008.12 Cf. Desiderio Blanco. Metodología del análisis semiótico. Lima, Universidad de Lima, 1989.13 El diccionario define a pistacho como fruto seco muy apreciado que procede del pistachero, árboloriginario de Siria. Cf. Diccionario Práctico de la Lengua Española. Madrid, Espasa Calpe, 1999, p. 608.14 Alberto Tauro del Pino. Enciclopedia ilustrada del Perú. Lima, Editorial Peisa, 1987. Tomo 5. Página 5 de 17
  6. 6. El infinito Perú en un manojo de relatos1 Por: Antonio González Montes Universidad Nacional Mayor de San Marcossabemos, está en manos de los sectores dominantes de la sociedad, a los cuales sirve elpishtaco como un colaborador o ayudante de temer.15Volviendo al relato constatamos que un narrador omnisciente, en tercera persona16,desarrolla la fábula desde la perspectiva de un personaje, Joaquín Ingaroca, deindudable identidad mestiza y que luego de haber trabajado en una mina y ahorradoalguna suma de dinero, decide regresar a su pueblo, como es usual con los campesinosque durante un lapso se vuelven mineros a fin de acumular un pequeño capital ydespués regresan a su lugar de origen para intentar recomenzar una vida menos pobre.Desde el punto de vista narrativo nos encontramos con el clásico y tradicional relato deun personaje que acaba de cancelar un ciclo de su recorrido vital (el trabajo asalariadoen los socavones mineros) y desea reiniciar otra etapa en un contexto más favorable ylibre (la vida menos opresiva en el pueblo). La trama o intriga, que en este caso nocontradice ni reelabora a la historia o fábula, muestra las pruebas que enfrenta elpersonaje para lograr su objeto de valor (reintegrarse a su pueblo).Como Joaquín conoce el espacio en el que se mueve y por el que realizará el viaje deretorno, sabe que sus principales oponentes o enemigos son precisamente los pishtacosque actúan en equipo y sorprenden a sus víctimas en lugares solitarios como son loscaminos de la serranía. En esa situación de peligro, el viajero recurre al auxilio de doselementos propios del mundo andino, “una buena ración de coca” y un litro de “caña”(licor fuerte hecho en base a la caña de azúcar). La hoja sagrada de los Incas y el fuertelíquido no cumplen solo la función de entonar su cuerpo y su ánimo, sino la de servircomo indicios que le harán saber si en su recorrido le irá bien o surgirán problemas.17Y en efecto, el viaje de este personaje resulta lleno de peligros que él logra sortear enbase a su astucia, el azar y la ayuda material y cognoscitiva que él recibe de los otrospersonajes que también ocupan un espacio en el desarrollo de los acontecimientos. Lassecuencias del relato, a través de escenas ágiles pero cargadas de una atmósfera de15 En el ámbito de la Sierra, que comprende varios departamentos del sur, del centro y del norte andinos,el pishtaco no es solo un personaje literario, sino un ser que existe y causa miedo a los que se desplazanpor la intrincada y agreste geografía peruana. En Lituma en los andes, de Mario Vargas Llosa aparece lafigura del pishtaco.16 En la terminología de la narratología, estaríamos ante la presencia de un narrador heterodiegético. Cf.Diccionario de narratalogía, de Carlos Reis y Ana Cristina M. Lopes.17 La coca y la caña son, pues, dos signos muy importantes en la economía del relato. Cumplen la funcióno rol actancial de ayudantes, según la terminología del método semiótico. Cf. S. Albano, A. Levit y L.Rosenberg. Diccionario de semiótica. Buenos Aires, Quadrata, 2005. Página 6 de 17
  7. 7. El infinito Perú en un manojo de relatos1 Por: Antonio González Montes Universidad Nacional Mayor de San Marcosmiedo y de tensión, manejadas con maestría por el narrador omnisciente que sigue lasperipecias de Joaquín Ingaroca, permiten al lector apreciar el modo en que se producenlos hechos mismos, en los cuales vemos el enfrentamiento y la victoria que lograredondear el protagonista, sea con su propio esfuerzo, basado sobre todo en la sabiduría,o con el auxilio de fuerzas naturales o humanas que en cada caso lo acompañan y loayudan a salir con bien. Y claro, sus principales oponentes son los temibles pishtacos,que se presentan en dos momentos claves de la trama: el primero, cuando uno de elloslo descubre y lo sigue para matarlo, ingresa a la cueva donde se ha recogido Joaquínpara dormir, pero no logra su objetivo porque en vez de liquidar al minero, hiere a untoro que dormía allí, el cual al verse atacado reacciona con furia contra el pishtaco, lomata y sale de la cueva, lo que aprovecha Joaquín para hacer lo mismo y seguir su viaje.Trata de hacerlo en el caballo del pishtaco muerto, pero este no se dejó montar. Elminero recurrió al engaño de ponerse el poncho del difunto para ser reconocido comosi fuera este. Finalmente partió, pero el animal no lo llevó en dirección a su pueblo sinoa la casa de los pishtacos. En ese lugar, que también era una cueva, Joaquín encontró auna mujer sentada, con los pies cortados a la altura de las rodillas. Le explicó a ellaquién era y esta le informó que esa casa era de los tres pishtacos y que dos de ellos ibana volver. La mujer le planteó que los matara o que se fuera antes de que ellosregresaran. El minero aceptó el reto con la condición de que ella le dijera cómo acabarcon los asesinos.En efecto, se lo dijo y se pusieron de acuerdo para que él se escondiera a esperar elretorno de los pishtacos. Esa espera le permitió a Joaquín recorrer la casa y descubrir unespacio en el que estaban los cuerpos de los hombres asesinados, de los cualeschorreaba la grasa que luego sería vendida. También se guardaba en ese tétrico lugar laspertenencias de las víctimas.Transcurrido el tiempo, los dos asesinos volvieron a casa y Joaquín siguiendo lasindicaciones pudo dar cuenta de los dos. Concluida la misión, el vengador y la mujerabandonaron el lugar y se marcharon rumbo al pueblo de Joaquín: en un caballo iban losdos y en el otro, los cajones con el dinero que habían acumulado los bandolerosandinos. Llegaron sin novedad y con los recursos monetarios Joaquín compró muchaspropiedades y se hizo muy rico. En esta narración también es visible el propósitoejemplarizador, pues Joaquín representa al hombre del pueblo, que migra Página 7 de 17
  8. 8. El infinito Perú en un manojo de relatos1 Por: Antonio González Montes Universidad Nacional Mayor de San Marcosestacionalmente hacia lugares donde puede encontrar un trabajo mejor remunerado yluego de acumular un capital regresa a su sitio de origen con el sueño de llevar una vidamejor. Este mismo personaje se convierte en el ajusticiador de seres que practican elbandolerismo18 por las zonas altoandinas, no en contra de los poderosos, sino de los másdébiles, a quienes matan para despojarlos de sus pertenencias y según la creenciapopular, también para sacar de los cuerpos de los indígenas o mestizos asesinados, uncomponente (la grasa), que representa la energía física del trabajador andino, y que esarrancada literalmente para ser usada como un elemento más del proceso productivo, através del cual se explota a aquél y se genera una ganancia cuantiosa para lospropietarios de los medios de producción. Los pishtacos son, pues, una suerte demetáfora grotesca de la capacidad de exprimir que posee un sistema donde másimportante que el hombre concreto es el capital obtenido a costa de la sobreexplotaciónde la masa trabajadora de origen andino.19I.3. La Selva AmazónicaEsta región es la más grande de las tres ecologías que forman parte del Perú, pero a lavez es la más despoblada y la que muestra una mayor diversidad lingüística porque enella viven una multitud de etnias y cada una de ellas habla una lengua diferente, aunqueexisten rasgos que son comunes. Una de esas etnias es la de los piros que se ubican enalguna zona del Ucayali, uno de los dos grandes ríos que junto con el Marañón, danorigen al Amazonas, el más caudaloso y uno de los más largos del Mundo.“Como fue descubierta gimeka” (Leyenda de la aparición de la yuca)18 En el mundo de la Sierra también ha existido el bandolero bueno, una especie de Robin Hood andinoque robaba a los ricos para ayudar a los pobres. El más famoso de estos héroes populares es Luis Pardo,personaje histórico y que ha servido de modelo para la creación de novelas. Óscar Colchado Lucio (¡VivaLuis Pardo! Lima, 1996, 1ª. edición. y Walter Ventosilla. La de este último se llama. Luis bandolero Luis.Lima, paloma ediciones, 2005, 1ª. edición, 179 pgs.19 También la literatura escrita ha tratado el tema de la explotación de la masa trabajadora andina en lossocavones de las minas. Lo han hecho, por ejemplo, César Vallejo en El tungsteno (1931), José MaríaArguedas en Todas las sangres (1964), entre otras. Página 8 de 17
  9. 9. El infinito Perú en un manojo de relatos1 Por: Antonio González Montes Universidad Nacional Mayor de San MarcosEsta hermosa e imaginativa leyenda20, producto de la creatividad verbal de esta etniaamazónica, explica a través del discurso mítico, el modo como descubrieron una plantaque es básica en su alimentación: nos referimos a la yuca, raíz que tiene para la Selva lamisma importancia que poseen la papa o el maíz en el mundo andino. El relato evocacomo punto de partida una situación de insatisfacción en los tiempos antiguos, puesindica que los piros primigenios tenían una alimentación deficiente, basada solo en elconsumo del plátano, el cual se comía en todas las formas posibles: asado, cocinado,crudo o disuelto en chicha (bebida espirituosa llamada masato).Los nativos buscaban frutas u hojas que suplieran las carencias alimenticias que sufrían,y uno de estos hombres que había extremado la búsqueda en los árboles y debajo de latierra se encontraba desolado cuando escuchó un ruido parecido a una palabra,articulado por un tapir o sachavaca21, que parecía decir “gimeka” que en castellanosignifica “yuca”. El nativo estuvo a punto de disparar una flecha al animal, pero esterepetía la palabra y movía la cabeza hacia delante y hacia atrás como indicando a aquélque lo siguiera. El piro captó el mensaje y marchó detrás del tapir hasta que este entró auna gran chacra de yucas, muy bien cultivada y a través de un camino llegaron a la casade la sachavaca, donde vivían varios de estos animales dedicados a preparar alimentos ybebidas a base de la planta indicada.El animal anfitrión no solo le mostró al piro el modo de preparación sino que lo invitó aque degustara (comer y tomar) y le donó vituallas para que llevase a los suyos y leentregó “una carga de palos de yuca” para que la sembraran y difundieran. Con todaesta carga valiosa, el piro emprendió el viaje de retorno hacia su pueblo convencido deque se había solucionado el problema de la alimentación. Solo era cuestión de cultivarel prodigioso vegetal.En el camino de retorno iba repitiendo “Gimeka” para no olvidar el nombre deltubérculo pero tuvo reiteradas caídas por lo accidentado del terreno y ello lo obligó avolver tres veces hasta la casa de la sachavaca para esta que le dijera el nombre mágico,y ella lo hizo; lo que no impidió que regresara a casa sin retener en su memoria ladenominación indicada. Pese a ello, contó lo que había vivido y explicó cómo preparar20 Carmen Sebastiani. Op. Cit. La antóloga manifiesta haber tomado este y otros relatos del libro delPadre Ricardo Álvarez O.P. Los piros: Leyendas, mitos, cuentos. Lima, Instituto de Estudios TropicalesPío Aza, 1960.21 Se le llama la “vaca de la selva”. Cf. Alberto Tauro del Pino. Enciclopedia ilustrada del Perú Lima,Peisa, 1987, Tomo 5. Página 9 de 17
  10. 10. El infinito Perú en un manojo de relatos1 Por: Antonio González Montes Universidad Nacional Mayor de San Marcosla yuca y en ese momento su mujer pronunció el nombre clave “gimeka” y eso le hizorecordar la palabra que con esfuerzo pronunciaba la sachavaca, y desde entonces nadieolvidó el nombre del producto que los salvó de la desnutrición, uno de los terriblesflagelos de estas etnias que sobreviven en un medio muy difícil.Como era de esperarse, todo el pueblo comió y bebió alimentos a base de yuca y plantólos palos que vinieron como semilla y desde entonces los piros no volvieron a sufrirhambruna y vivieron agradecidos del fruto prodigioso y de la sachavaca que los ayudó areconocer, sembrar, preparar y aprovechar las bondades de la yuca.El relato expresa a través de esta leyenda la gratitud de los piros a los dones que laNaturaleza o la Providencia les ha puesto a su alcance para poder satisfacer una de lasnecesidades vitales del hombre: la alimentación. También se aprecia la armonía queexiste entre los seres humanos y uno de esos animales característicos de la Amazoníaque son las sachavacas, a quienes atribuyen el haberlos ayudado a conocer y utilizar esteproducto esencial de la dieta de los piros; y también es de destacar la importancia que seconcede al nombre de las cosas para poder recordarlas y darlas a conocer. Esto ilustra laaguda conciencia lingüística de los nativos y la función mágica que le atribuyen a laspalabras. El texto esconde, pues, una riqueza antropológica, poética y cultural sobre lavida, las creencias, el imaginario de un pueblo que es parte de nuestro continente.II. La escrituraDe la vasta y rica producción de narrativa escrita, de autores conocidos y que publicaronen la década del 80 hemos elegido dos relatos cuyas historias ocurren en lugares omomentos diversos de la sociedad peruana.II.1. Otra vez la Costa peruana“Oro de Pachacámac”Volvemos a instalarnos en el territorio imaginario de la Costa peruana para hacer, yaque la literatura nos lo permite, un viaje a través del espacio y del tiempo. Luego de Página 10 de 17
  11. 11. El infinito Perú en un manojo de relatos1 Por: Antonio González Montes Universidad Nacional Mayor de San Marcoshaber transitado por los caminos mágicos de la “Leyenda del chiroque y el chilala”,vamos a volar hacia otro punto clave de la geografía y de la historia no solo costeña sinonacional: nos referimos al pueblo prehispánico de Pachacámac donde quedaba uno delos santuarios religiosos más importantes de todo el Imperio Incaico, y cuyas ruinas seconservan hasta hoy.22Nos enfrentaremos a un texto denso, complejo, pero muy sugestivo en cuanto a lo quese recrea allí, a partir del examen que el narrador realiza de un documento que perteneceal siglo XVI. El autor es Luis Enrique Tord, un notable escritor que cultiva con parecidobrillo la investigación histórica y la ficción narrativa, como lo demuestra palmariamenteeste relato.23“Oro de Pachacámac” es una verosímil respuesta narrativa a una difícil y antiguapregunta que nos hemos hecho los peruanos sobre el nacimiento misterioso del cultomasivo a una imagen de autor anónimo que representa a Cristo en la cruz y que poseevarios nombres: Señor de los Milagros, Cristo de Pachamamilla, Señor de los temblores,Cristo Morado o Moreno. Tiene un mes dedicado a su culto (octubre morado) y unaprocesión multitudinaria recorre las calles del centro histórico de Lima durante variosdías, tiñe a la ciudad de color morado y la inunda con los olores de incienso y de losplatos de la rica comida criolla.24Este culto nació en el siglo XVII, en plena época colonial y se sustenta en dos sucesosigualmente singulares. El primero es que un buen día apareció la imagen de Cristopintada sobre el muro de adobe de una cofradía, situada cerca de donde hoy queda elvenerado Templo de las Nazarenas, y donde convivían indios y negros esclavos. Elsegundo hecho aún más asombroso es que Lima sufrió en 1655 un terremoto queprovocó el derrumbe de sólidas construcciones y la muerte de más de diez mil personas,y sin embargo el terrible movimiento telúrico respetó el muro con la imagen de Cristoque permaneció intacto.22 Las ruinas están situadas a unos 30 kilómetros al sur de la ciudad de Lima.23 Hemos trabajado con la versión que aparece en la ya citada antología de Ricardo González Vigil, quienmanifiesta que el autor ha revisado y corregido el texto para la antología. Agreguemos que este relato sepublicó también en el libro del mismo nombre, Oro de Pachacámac . Lima, El Virrey, 1985.24 El Señor de los Milagros tiene una fuerte presencia en la literatura peruana. Abraham Valdelomar lehizo una ficticia y sugestiva entrevista que se publicó en 1915. Nosotros hemos publicado el texto en unlibro que es una antología de cuentos con tema periodístico. Antonio González Montes. Periocuentosperuanos. Lima, Editorial Ximena, 1997. El desaparecido escritor peruano Luis Fernando Vidal (1943-1993) publicó un logrado cuento “Sahumerio” (1981), alrededor de una procesión del Señor de losMilagros. Cf. Ricardo González Vigil. Antología citada, p. 275-293. Página 11 de 17
  12. 12. El infinito Perú en un manojo de relatos1 Por: Antonio González Montes Universidad Nacional Mayor de San MarcosPara intentar explicar estos sucesos extraordinarios, Tord opta por los caminosconvergentes de la historia y de la ficción e inventa (documentadamente) unaapasionante versión que debe también mucho al prodigioso arte narrativo de Jorge LuisBorges. Como es habitual en varios de sus relatos,25 en “Oro de Pachacámac” recurre alconcurso de un narrador actual, en primera persona, cuyo oficio es el de exhumar viejosinfolios coloniales para descubrir verdades que duermen ocultas en esos añejos papeles.Y en esa búsqueda encuentra un expediente de 1578, presentado por un indio llamadoApolaya, y por el cual este solicita se le conceda una chacra en la ciudad de Lima.La petición se basa en que Apolaya que era vecino del barrio de Pachamamilla (cuandopresenta el documento), había vivido antes en el pueblo de Pachacámac y estuvopresente cuando más de 40 años antes, en febrero de 1533, Hernando Pizarro con unpuñado de conquistadores, que venían de haber vencido, 3 meses antes, a Atahualpa enCajamarca, llegaban por primera al afamado Santuario del dios Pachacámac y según lotestimonian los propios españoles, en ese momento se sintió un temblor que espantó alos indios, pero no asustó mucho a los españoles, pues estos, ante el asombro de losnaturales, ingresaron hasta los lugares más venerados del templo, en busca del oro dePachacámac. La sorpresa para ellos fue que no encontraron mayormente nada.Pero el “Oro de Pachacámac”, nos explica el narrador, no era el metal precioso que losespañoles esperaban encontrar en cantidades fabulosas, sino la verdad secreta de un diosvencido en ese momento, pero que ya había decretado que en un futuro próximo, susvencedores, los españoles, le erigirían un templo, presidido por una imagen que era ladel dios cristiano, pero que debajo escondía la identidad de una divinidad a quien losindios llamaban el dios desconocido y al que no podían ver.Este escogió a algunos de sus sacerdotes y estos a Apolaya (que era hijo de un sacerdotede Pachacámac y había aprendido a hablar y a escribir en la lengua de losconquistadores) para que llegado el momento se cumpliera el designio. Y así ocurrió, demodo paulatino, misterioso, pues Apolaya, que vivió hasta principios del siglo XVII, enla zona de Pachamamilla, entró en contacto con los negros angolas, sus vecinos, y quizáde esa convivencia entre vencidos fue naciendo la fe que dio origen a una imagen quees, a la vez, Cristo, pero a quien se llama de Pachacamilla, y también Señor Morado,25 Véase, por ejemplo, su libro Fuego secreto. Lima, Universidad Ricardo Palma, 2005. Página 12 de 17
  13. 13. El infinito Perú en un manojo de relatos1 Por: Antonio González Montes Universidad Nacional Mayor de San Marcoscolor asociado a los negros, pues según dice la tradición fue un negro quien pintó lavenerada imagen26 que reúne a peruanos de todas las sangres, como quería Arguedas.El relato, como vemos, es ambicioso, pero convincente y echa luces sobre lo compleja ymisteriosa que es nuestra identidad.II.2. Una vez más la Selva Amazónica“Golondrinas” El texto que vamos abordar se llama “Golondrinas” y pertenece al destacado escritoramazónico Róger Rumrrill (Iquitos, 1938)27. En el contexto de las letras nacionalesexiste, pues, en lengua española, una literatura amazónica por su temática y estilo,aunque tiene nexos con la producción literaria de la Costa y de la Sierra, porque pese alas distancias geográficas, ecológicas y humanas y de otro tipo, el Perú es una sociedadheterogénea que busca y lucha por lograr un mínimo de integración, y en ese colosalesfuerzo las narraciones son un aporte valioso28.Es en ese marco en el que hay que leer y valorar la producción de Róger Rumrrill, queno solo es un notable escritor de ficciones, sino un luchador incansable por los derechosde la Amazonía. El relato “Golondrinas” está ambientado en la ciudad de Iquitos, lamás importante y emblemática de la vasta región selvática peruana29, y narra sucesosinsólitos pero verosímiles porque se desarrollan en un mundo desmesurado en sus26 El escritor Nicomedes Santa Cruz, descendiente de negros africanos, es de los que ha sostenido la tesisde la autoría de un pintor de raza negra de la imagen sagrada. Nicomedes es un intelectual que hadefendido los fueros de la raza negra, a través de una obra periodística discográfica, radial, televisiva yliteraria muy valiosa. Cf. La décima en el Perú. Lima, IEP, 1982.27 El relato apareció en el libro Vidas mágicas de tunchis y hechiceros. Lima, 1983.28 El escritor peruano Alonso Cueto ha señalado que el Perú por su diversidad geográfica, étnica, social,cultural y lingüística es un territorio propicio para el trabajo de los narradores, pues estos incorporan losmúltiples conflictos en sus ficciones. Cf. Entrevista a Alonso Cueto, realizada por Francisco TumiGuzmán, en: El Comercio. Lima, domingo 20 de julio del 2008, a2.29 Como sabemos, Mario Vargas Llosa, escritor identificado con la cultura y la literatura de la Costa ytambién con la del mundo occidental (latinoamericano y europeo) ha publicado tres novelas ambientadasen todo o en parte de la Selva peruana. Ellas son La casa verde (1966), Pantaleón y las visitadoras (1976)y El hablador (1988). En cambio, a la Sierra solo le ha dedicado una: Lituma en los Andes (1992). Otroescritor que también ha dado a conocer una original novela acerca de la Amazonía es César Calvo (1940-2000). La obra se llama Las tres mitades de Ino Moxo y otros brujos de la Amazonía (1981 ). Página 13 de 17
  14. 14. El infinito Perú en un manojo de relatos1 Por: Antonio González Montes Universidad Nacional Mayor de San Marcosdimensiones y donde lo maravilloso no ha desaparecido pese a la presencia de lacivilización urbana. Un narrador testigo, que solo al final del texto muestra su condiciónde tal, da cuenta de cómo hace cinco meses con respecto al momento en que escribe sutestimonio, el cielo de la ciudad ha sido invadido por millones de golondrinas, que lehan cambiado el rostro a Iquitos y la vida a las gentes porque no solo los han privado(con su sombra) de la luz y del calor, componentes intrínsecos de su condición tropical,sino que desde el cielo han bajado en picada y se han instalado y sentado sus reales enlas casas y árboles, sin que pueda hacerse nada contra ellas.Como es previsible, la presencia incómoda de estas millones de aves inoportunas ypestíferas provoca una reacción entre los pobladores y con el alcalde a la cabeza tomanacuerdos para que sean los bomberos quienes se encarguen de evitar que los animalillossigan ensuciando la ciudad y haciendo irrespirable el ambiente. Esta situación decatástrofe no impide que, a la vez, los “charapas30” conviertan la presencia de lasgolondrinas en un espectáculo digno de ver y de comentar; por ello, personas de todacondición y edad disfrutan de la visión de las aves y hasta un ciego, Ramón, sale a“verlas”, las describe y da charlas sobre ornitología. Y como está dotado de unasabiduría que adquirió durante sus años de guía por los ríos amazónicos, infiere que lainesperada llegada y estadía prolongada de las aves en el ámbito de la selva peruanaobedece al desequilibrio ocurrido en algún lugar del planeta, lo que las ha empujado abuscar otro hábitat para asegurar su supervivencia.Además, su visita inoportuna crea otro conflicto que el narrador muestra con un tonoirónico: antes de que los bomberos, por causas atribuibles a la lentitud burocrática,entren en acción y libren a la ciudad de la presencia incómoda de las aves y de loshedores insoportables, surgen organizaciones (sindicatos y brigadas) que se oponen aque se haga daño a las visitantes aéreas; en esas instituciones participan personas detodos los sectores y a ella se suman nativos (yaguas, cocamas y cocamillas) que quierenaprovechar el movimiento de protección de las aves para fortalecer su campaña nacionalsobre los recursos naturales que ellos utilizan y que están siendo “devorados por uninsaciable e inagotable consumismo urbano-industrial31.30 A los habitantes de la Selva se les llama “charapas”, palabra con que se identifica a la tortuga, animalque es parte de la dieta alimenticia en esa región.31 Como un ejemplo de que la ficción tiene mucho que ver con la realidad podemos citar el hecho de quehace unas pocas semanas el gobierno de Alan García se vio enfrentado a la reacción de los nativos de la Página 14 de 17
  15. 15. El infinito Perú en un manojo de relatos1 Por: Antonio González Montes Universidad Nacional Mayor de San MarcosLas acciones de los defensores de las invasoras neutralizan el trabajo de los bomberos yfinalmente se manda que estos dejen de liquidar a las aves y las protejan, a la vez quesiguen con su tarea de mantener limpia a la ciudad. Ante este nuevo panorama, lasorganizaciones de defensa se desactivan y solo los nativos mantienen su propósito deseguir en la lucha, para lo cual amenazan, incluso, con formar una organizaciónparalela. A su vez, el alcalde vuelve a convocar a una sesión y en ella pide que medianteuna resolución se acuerde que este y todos los veranos las golondrinas se queden enIquitos pues se han convertido, sin querer, en la principal fuente de divisas de la ciudad,pues viene gran cantidad de gente de muchas partes del mundo a presenciar elespectáculo de las aves.Poco tiempo después de que se apruebe la resolución y que sea dada a conocer por losdiarios con titulares de primera plana, comienza otra fase en la historia: la aparición derumores e interpretaciones sobre la presencia de las golondrinas en la Amazonía. Engeneral, las versiones indican que este hecho anómalo “era el anuncio de algúncataclismo inminente”, tal como había ocurrido cien años antes con el paso del cometaHalley que en su momento fue tomado como “el presagio de acontecimientosmemorables”.Y en efecto, la ciudad sufrió una invasión de millones de golondrinas, luego de la cualse desató una lluvia que duró un mes y exterminó casi toda forma de vida.32Sinembargo, y según palabras del shamán de una tribu indígena, en una época remota, aunantes de que llegara el hombre europeo, en realidad, en un tiempo mítico, anterior a laaparición de un imperio donde no se ponía el Sol, construido por los tupinambaranas,las golondrinas habían anunciado “el hundimiento de un reino que se llamaba Atlántidapoblado de hombre gigantescos como árboles”. Uno de los sobrevivientes de esacatástrofe predijo que cuando regresaran las golondrinas “cien lunas después del pasodel cometa Halley, algo iba a ocurrir”.De modo que en la mente de todos los pobladores rondaba ese presagio, que había sidotrasmitido a través de una leyenda y la inminencia del prodigio provoca que en elAmazonía que rechazaron y pidieron la derogatoria de una serie de decretos leyes que según ellos poníanen peligro la propiedad de sus tierras ancestrales. El gobierno tuvo que reconocer que no había consultadolo suficiente la opinión de los nativos y dio marcha atrás en su decisión de facilitar la venta de terrenos dela Amazonía. Esto ocurrió en los meses de agosto y septiembre de 2008.32 Este diluvio nos hace recordar los que evocan en sus textos autores como Esteban Echeverría, en ElMatadero (siglo XIX), y García Márquez en muchos de sus cuentos y novelas. Página 15 de 17
  16. 16. El infinito Perú en un manojo de relatos1 Por: Antonio González Montes Universidad Nacional Mayor de San Marcosmomento en que el narrador está dando cuenta de esta atmósfera de tensión (quecorresponde al tiempo de la escritura del relato) ocurran hechos misteriosos en los quelas golondrinas son, otra vez, protagonistas que irrumpen y alteran la vida cotidiana dealgunos vecinos de la ciudad (cuatro). El más reciente de los sucesos y el que hacausado más impacto es el anuncio de que una mujer en vez de alumbrar a un bebéhumano “ha dado a luz a una golondrina”. Esto se parece al nacimiento del hijo con colade puerco que ocurre en las secuencias finales de Cien años de soledad.33Como puede inferirse, este hecho es un indicio de que ha llegado el tiempo anunciadopor aquel sobreviviente. El relato “Golondrinas” se detiene en el umbral de lo quepueda suceder y el narrador testigo aumenta la incertidumbre pues señala que “porprimera vez”, en cinco meses, las aves no han regresado a la ciudad, y la gente ha salidoa esperarlas, pese a lo avanzado del día (son las siete de la noche). Tampoco sabe elnarrador si lo que esperan es a las golondrinas o al “gran acontecimiento que tiene queocurrir”.El lector queda, pues, con la expectativa de saber si se cumplió o no el anuncio dellegendario hombre de la Amazonía, y si fue así, qué magnitud alcanzó el cataclismoque se abatió sobre esta extensa región considerada como una de las reservas de oxígenodel planeta. En realidad, el relato ficcionaliza unos sucesos que son perfectamentecreíbles en un ámbito en el que ocurren grandes cambios climáticos que son explicadosde un modo mágico como ocurre con este texto que integra el imaginario de la literaturade tradición oral con el de la de expresión escrita. Y esta fusión es válida y justificableen relación con una realidad como la peruana en la que se dan cita tiempos,mentalidades, imaginarios, lenguas y mitos tan disímiles que Roger Rumrrill ha juntadoen este texto. De ese modo hemos pasado una breve y rápida mirada al universo de laliteratura peruana en sus dos vertientes: la oral y la escrita. Esperamos haber despertadola curiosidad de los lectores para viajar por esa extensa y fascinante narrativa. Bibliografía33 Cf. Gabriel García Márquez. Cien años de soledad. Edición conmemorativa. Bogotá, Real AcademiaEspañola y Asociación de Academias de la Lengua Española, 2007. También: Antonio González Montes:“El penúltimo Buendía”. Ponencia presentada al Congreso Internacional sobre de Cien años de soledad,celebrado en Lima, Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la UNMSM, octubre de 2007. Página 16 de 17
  17. 17. El infinito Perú en un manojo de relatos1 Por: Antonio González Montes Universidad Nacional Mayor de San MarcosAlbano, Sergio et al. Diccionario de semiótica. Buenos Aires, Quadrata, 2005.Belli, Gioconda. El infinito en la palma de la mano. Bogotá, Seix Barral, 2008.Blanco, Desiderio y Raúl Bueno. Metodología del análisis semiótico. Lima,Universidad de Lima, 1989.Courtes, Joseph. Análisis semiótico del discurso. Madrid, Gredos, 1991.Escajadillo, Tomás G. La narrativa indigenista. Lima, Amaru, 1994.González Vigil, Ricardo. El cuento peruano (1980-1989). Lima, Ediciones Copé, 1997.Reis, Carlos y Ana Cristina M. Lopes. Diccionario de narratología. Salamanca,Colegio de España, 1995.Reyes Tarazona, Roberto. La caza del cuento. Lima, Universidad Ricardo Palma, 2004.Rivera M. Edgardo. País de Jauja. Lima, Peisa, 1993.Rumrrill, Roger. Vidas mágicas de tunchis y hechiceros. Lima, 1983.Sebastiani, Carmen. Fabulaciones de tres mundos (Mitos, leyendas, tradiciones ycuentos folklóricos peruanos). Lima, Ediciones Pedernal, 1989.Sobrevilla, David. Introducción a la filosofía de la cultura y al estudio de las culturasen el país. Lima, Universidad Ricardo Palma, 2007.Tauro del Pino, Alberto. Enciclopedia ilustrada del Perú. Lima, Peisa, 1987.Tord, Luis E. Oro de Pachacámac. Lima, El Virrey, 1985. Página 17 de 17

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