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Muchos son los problemas que oscurecen el horizonte de nuestro tiempo.  Baste pensar en la urgencia de trabajar por la paz...
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Eucaristia

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Eucaristia

  1. 1. Antes de ser inmolado en la cruz el Viernes santo, Jesús instituyó el sacramento que perpetúa su ofrenda en todos los tiempos. En cada santa misa, la Iglesia conmemora ése evento histórico decisivo. Con profunda emoción el sacerdote se inclina, ante el altar, sobre los dones eucarísticos, para pronunciar las mismas palabras de Cristo «la víspera de su pasión», y repite sobre el pan: «Este es mi cuerpo, que se entrega por vosotros» y luego sobre el cáliz: «Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre» ( 1 Co 11, 24 y 25). Desde aquel Jueves santo de hace casi dos mil años..... La Iglesia vive mediante la Eucaristía, se deja formar por la Eucaristía, y sigue celebrándola hasta que vuelva su Señor.
  2. 2. «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que come de éste pan vivirá para siempre» (Jn 6, 51). Sabemos que ésas palabras del Señor constituyeron una dura prueba de fe para quienes las escucharon, e incluso para los apóstoles. Pero no podemos olvidar la clara y ardiente profesión de fe de Simón Pedro, que proclamó: «Señor, ¿a quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios» (Jn 6, 68-69). El sacrificio eucarístico es la fuente y cima de la vida de la Iglesia y de nuestro camino personal de santificación.
  3. 3. La Eucaristía, el gran «misterio de la fe», sigue siendo ante todo y sobre todo un don, algo que hemos «recibido». Lo reafirma San Pablo al introducir el relato de la última cena con estas palabras: «Yo recibí del Señor lo que os he transmitido» ( 1 Co 11, 23).
  4. 4. Misterio grande, Misterio de misericordia. ¿Qué más podía hacer Jesús por nosotros? Verdaderamente, en la Eucaristía nos muestra un amor que llega hasta el extremo (Jn 13, 1), un amor que no conoce medida. La Eucaristía es misterio que supera nuestro pensamiento y puede ser acogido sólo en la fe... « No veas en el pan y en el vino elementos naturales, porque el Señor ha dicho expresamente que son su cuerpo y su sangre: la fe te lo asegura, aunque los sentidos te sugieran otra cosa » Por la comunión de su cuerpo y de su sangre, Cristo nos comunica también su Espíritu. San Efrén decía: « Llamó al pan su cuerpo viviente, lo llenó de sí mismo y de su Espíritu, y quien lo come con Fé, come Fuego y Espíritu. Tomad, comed todos de él, y coméis con él el Espíritu Santo.
  5. 5. En la Eucaristía recibimos también la garantía de la resurrección corporal : «.... y yo le resucitaré el último día » (Jn 6, 54). Por eso San Ignacio de Antioquia definía el Pan eucarístico: “ fármaco de inmortalidad, antídoto contra la muerte “. “ fármaco de inmortalidad, antídoto contra la muerte .”
  6. 6. Muchos son los problemas que oscurecen el horizonte de nuestro tiempo. Baste pensar en la urgencia de trabajar por la paz, de poner premisas sólidas de justicia y solidaridad en las relaciones entre los pueblos, de defender la vida humana desde su concepción hasta su término natural. Y ¿qué decir, además, de las tantas contradicciones de un mundo globalizado, donde los más débiles, los más pequeños y los más pobres parecen tener bien poco que esperar? En éste mundo es donde tiene que brillar la esperanza cristiana...También por éso el Señor ha querido quedarse con nosotros en la Eucaristía, grabando en ésta presencia sacrificial y convival la promesa de una humanidad renovada por su amor. ( Papa Juan Pablo II) Por la comunión de su cuerpo y de su sangre, Cristo nos comunica también su Espíritu. San Efrén decía: « Llamó al pan su cuerpo viviente, lo llenó de sí mismo y de su Espíritu, y quien lo come con Fé, come Fuego y Espíritu. Tomad, comed todos de él, y coméis con él el Espíritu Santo.
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