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Analizando mi práctica docente1 Analizando mi práctica docente1 Document Transcript

  • Análisis de la Práctica Docente “Analizando mi (nuestra) Práctica Docente” Lic. Rosalinda Román DomínguezRosalinda Román Domínguez Análisis de la práctica docente
  • El profesor antes que cualquier otro adjetivo tiene el de ser: “ser humano”...Desde ahí parto para explicar que su labor es entonces una “práctica humana”. Que está plagada decualidades, características y dificultades. Y cada profesor tiene sus propios ideales, proyectos,motivaciones, imperfecciones. Dada su individualidad, las decisiones que toma en su quehacerprofesional adquieren un carácter particular.En ese sentido es que para hacer un análisis de mi práctica docente, debo mirar mi propia historiapersonal, mi experiencia profesional, mi vida cotidiana y mi trabajo, las razones que me tienen en estecampo laboral, qué me motiva a seguir aquí, la satisfacción actual, los sentimientos de éxito y fracasoque vivo y he vivido y mi proyección profesional hacia el futuro.Considero que mi función como profesional de la docencia está cimentada sobre la base de relacionesentre las personas que participan en el proceso educativo de mi plantel: alumnos, maestros, directivos ypadres y madres de familia.Estas relaciones interpersonales en el espacio de la escuela son siempre complejas, ya que seconstruyen sobre la base de las diferencias individuales.Desde mi función y durante cada etapa que he vivido como docente he analizado constantemente elambiente de trabajo que prevalece en mi escuela, los espacios en que participan y de qué maneraparticipan mis compañeros, los estilos de comunicación informal, los tipos de problemas que sepresentan y la forma en que se manejan. Y tengo la seguridad que cada una de estas cuestiones tienenrepercusión en la disposición y el entusiasmo de los distintos agentes: maestros, alumnos, directivos,administrativos, padres de familia.La docencia es una profesión hecha por personas, dedicada a la formación de personas. En ella, lapersona del maestro es una de las más importantes. Como todo ser humano y como toda profesión, elmaestro es un ser no acabado, capaz de conocerse a sí mismo, de superar sus debilidades, de reconocersus cualidades y defectos, sus motivos y necesidades. Es un ser con ideales, éxitos y fracasos. Todo ellose refleja en la educación que imparte, en el tipo de relación que establece con sus alumnos, con suscompañeros, con sus autoridades y por supuesto con los propios padres de familia, generando que estasrelaciones determinen una práctica esencialmente humana o no.Afirmo la importancia que tiene, en una profesión que se ocupa de la formación de personas, la personadel maestro. Y la importancia de analizar mi presente y de construir mi futuro dentro de la docencia.En un primer momento me remonto al primer contacto que tuve con esta profesión: desde mis estudiosen la universidad sabia y tenía muy claro que me apasionaba el trabajo directo con seres humanos. Alconcluir mi Licenciatura y al tener el primer contacto con la inserción al campo laboral, me ofrecieronentrar a una secundaria desempeñándome como orientadora. Sin tener ni la más mínima idea de lo quedemanda la labor, no de orientadora sino de “profesional de la educación” me sumerjo en estademandante y apasionante labor. Y de este último calificativo parto para tratar de explicar una de lasrazones por las cuales permanezco en ella. Desde un inicio me percate de que cada uno de los actoresinmiscuidos en “la escuela” culpa y cuestiona a cualquier otro actor de las “fallas o resultados delproceso enseñanza-aprendizaje”: los padres a los maestros, los maestros al sistema educativo, losalumnos a los maestros, etc., etc.,... Y cada una de las aseveraciones que pueda argumentar cada uno deellos tiene su razón de ser, luego entonces, a esta repetición ha surgido en mí un cuestionamiento: ¿QuéRosalinda Román Domínguez Análisis de la práctica docente
  • puedo hacer desde mi función, desde mi espacio, desde mi lugar? Y es ahí precisamente dondeencuentro lo apasionante de mi labor y lo que me ha hecho permanecer aquí. No puedo hacer a un ladoque en este transcurrir he observado y analizado cada una de las piezas de este rompecabezas y hetratado de ser empática con cada una de ellas para ir colocándolas en los diferentes lugares que están ydonde creo que deberían estar. Me he propuesto escalar en algunas funciones y considero que al ir, nosolo generándome cuestionamientos, sino creando y generando acciones, he logrado esas escaladas. Esprecisamente la vivencia de esos éxitos, el reto de superar los fracasos y las nuevas demandas de mifunción y labor, una de las razones que me hace permanecer aquí. Y digo una de las razones, porqueotra de ellas es las repercusiones y efectos que ha tenido mi labor docente en mi vida personal yfamiliar. Reconozco el desarrollo de la constancia, el ímpetu, la dedicación, la responsabilidad, elcompromiso (dentro de otras) en mi labor y su influencia e incidencia en mi desarrollo personal yfamiliar. Todo ello al conjuntarse le han dado sentido y estilo a mi labor pedagógica. No concibo que no podamos destacar la importancia que tiene el tipo de convivencia y las relacionesinterpersonales en la escuela, como la base de un conjunto de aprendizajes sumamente importantespara maestros y alumnos.La colaboración o la rivalidad, el individualismo o la solidaridad, la sumisión o la confianza en sí mismo,el diálogo o la arbitrariedad, la autonomía o la dependencia, son aprendizajes sociales que se propician através de las relaciones que se viven cada día en la escuela.Mi trabajo docente se inscribe en un sistema educativo y se realiza en una escuela; ambos son espaciosinstitucionales que han determinado condiciones específicas de mi trabajo, definen como deboproceder administrativamente y sobre todo establecen las normas de mi práctica docente. Frente a ello,se tiene o he tenido que conjuntar mis intereses, habilidades y conocimientos para definir unaorientación propia a mi quehacer. Es decir mi rutina de trabajo, la forma en que me relaciono concompañeros y mis autoridades, la propia concepción de mi papel, la relación con los padres de familia,las propias costumbres y tradiciones de mi escuela. Todos estos aprendizajes más toda la cuestiónpolítica propia del magisterio (salario, sindicato, prestaciones), me han ido moldeando de algunamanera.No podemos hacer a un lado que la labor docente es también una labor social que se desarrolla en uncontexto particular (histórico, político, cultural, económico y social), que le imprime ciertas exigencias altrabajo del maestro y que al mismo tiempo es el espacio de incidencia de sus enseñanzas.Es en esta dimensión en donde tenemos que reflexionar... el sentido de mi quehacer docente en elmomento (histórico, político, cultural, económico y social) que vivo, en el que me desempeño; en lasexpectativas que hay sobre mí y las presiones que recibo tanto por parte del sistema como de losdestinatarios de mi tarea docente. Revisar y analizar la concepción que se tiene actualmente deldocente en la sociedad. Y como expreso esa concepción desde mi práctica.Mi tarea específica ante cada nuevo grupo de estudiantes, es facilitarles el acceso al conocimiento, paraque se apropien de él y lo recreen, hasta que logren “decir su palabra frente al mundo” (fierro, 1992).Desde ahí cada uno de los maestros tiene la oportunidad de analizar la forma en que se acerca alconocimiento para transformarlo en materia de enseñanza en el salón de clases.Se debe recuperar y analizar los métodos de enseñanza que se utilizan, la forma en que se organiza eltrabajo con los alumnos, el grado de conocimiento que se tiene de ellos, las normas que rigen el trabajoRosalinda Román Domínguez Análisis de la práctica docente
  • en el aula, los tipos de evaluación que se emplea, la manera en que se enfrentan los problemasacadémicos de los alumnos y los aprendizajes adquiridos por ellos.A manera de conclusión, aseguro que el maestrodebe trabajar y ver en sus alumnos un ser humano entodas sus potencialidades: al ciudadano del mundo que ha de ser formado para contribuir almejoramiento de la sociedad, al trabajador del futuro que ha de insertarse en un mercado laboral, a lamente que no solo almacena información sino que además desarrolla recursos cognitivos, a la personaque requiere desarrollar habilidades para relacionarse con los demás, al ser humano con su proyecto devida que anhela (y tiene derecho a) ser feliz. Todo ello implica que el maestro ha de ver la formación delalumno mucho más allá del salón de clases, debe hacerlo pensándolo fuera de él, en el escenario de lavida, de la sociedad.La labor docente no es neutra, siempre está orientada por un principio ético hacia la consecución deciertos valores; en él, el maestro tiene un lugar especial en la formación de ideas, actitudes y modos deinterpretar la realidad en sus alumnos. Los valores que guían la práctica docente cobran vida, se recreany/o se invalidan en el salón de clases y en la escuela, a través de los diferentes actores y cómo serelacionan.Habría que revisar entonces nuestras creencias, actitudes, convicciones e ideologías, que son las queconforman nuestro código de valores, y a partir del cual nuestra vida personal y profesional adquiere undeterminado significado. Lo importante de revisar y analizar el aspecto “valoral” se debe al hecho deque cada uno de nosotros de manera intencional o inconsciente, estamos comunicando continuamentenuestra forma de ver y entender el mundo; de valorar las relaciones humanas y de apreciar elconocimiento, lo cual tiene gran trascendencia en la experiencia formativa que el alumno vive en laescuela.Rosalinda Román Domínguez Análisis de la práctica docente