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    Moral y religion Moral y religion Document Transcript

    • ANDRÉS TORRES QUEIRUGAMORAL Y RELIGIÓN: DE LA MORAL RELIGIOSAA LA VISIÓN RELIGIOSA DE LA MORAL La moral y la religión aparecen siempre unidas y en conflicto en la historia humana. La unión tiende a la confusión en las épocas más pacíficas y al dominio de una sobre la otra en tiempos de crisis. Hubo etapas en que la religión absorbió a la moral convirtiéndola en una simple manifestación suya, sometida a sus dictados. En otras, la moral tiende a erigirse en señora absoluta, siendo la religión una consecuen- cia o un puro resto histórico. J. A. Marina, habla de “hijo parricida”, sosteniendo la tesis de que la moral, nacida dentro de la religión, hoy se ha convertido en el criterio de su validez y legitimidad, con tenden- cia a sustituirla en las mentalidades maduras e ilustradas. Pretender solucionar este grave problema con la simple vuelta al pa- sado sería religiosamente suicida; y darlo por resuelto con la descalifi- cación drástica de lo religioso, puede resultar humanamente devasta- dor. Subyace una honda crisis histórica que es preciso comprender y asimilar si queremos reconstruir una relación correcta. Moral e relixión: da moral relixiosa á visión relixiosa da moral, Encru- cillada 28 (2004) 2-23. LA SÍNTESIS ESPONTÁNEA Desde el punto de vista his- do divino, el que marcaba lastórico, es prácticamente unáni- pautas de la conducta correcta.me la convicción de que las di- En las (más) proféticas estasversas normas éticas o morales pautas se viven como originadasde la humanidad nacieron en el y sancionadas directamente porseno de las religiones. Éstas Dios o por los dioses, interpre-constituyeron los “contextos de tándose como “mandamientos”descubrimiento”, donde se afinó divinos.la sensibilidad para encontrar las En todas, las normas son tra-normas morales que así apare- ducciones de esa intención glo-cían fundadas en el ámbito de lo bal, y varían según los contex-sagrado y sancionadas por él. tos culturales, sociales e históri- En las religiones (más) natu- cos. A veces pueden parecer con-ralistas era el orden cósmico, tradictorias entre sí e inclusocomo manifestación del trasfon- provocar aberraciones. Pero, a 83
    • pesar de todo, esas morales gran escuela de la educación hu-“religiosas” constituyeron la mana. LA RUPTURA DE LA SÍNTESISHeteronomía conciencia moral, que luego se interpretaban con razón como La cultura tiende a la diferen- queridos por Dios. Influyó tam-ciación. La moral se fue con- bién la difusión de la mentalidadcienciando de su racionalidad nominalista, que afirmaba que lasespecífica y se fue preguntando normas son buenas porque Diospor los motivos intrínsecos que las quiere.hacían correctas unas normas e En la práctica, en occidente laincorrectas otras. En la vida in- historia colocó a la Iglesia comodividual sucede algo parecido: el una instancia determinante en elniño empieza aceptando las ór- mundo cultural con gran poder endenes y orientaciones de sus pa- la normativa moral y socio-polí-dres, pero llega un momento en tica. Eso ayudó a sacar a Europaque precisa preguntarse por qué del caos provocado por la disolu-le mandan esto y le prohíben ción del imperio y las invasionesaquello. bárbaras. Pero resultó fatal cuan- En la cultura occidental este do, a partir del Renacimiento, lasproblema aparece desde antiguo. nuevas circunstancias postulabanEl Eutrifón platónico ya se pre- una renovación objetiva de mu-gunta si las cosas son buenas -re- chas normas y un avance subjeti-ligiosa o moralmente- porque vo en el uso de la libertad. La re-Dios las quiere o las quiere por- sistencia institucional al cambioque son buenas. Tomás de Aqui- hizo que en la conciencia occi-no optará por la primera alternati- dental la moral eclesiástica fue-va. Factores muy importantes os- se percibida como una imposi-curecieron esa convicción en la ción: se hacía o se dejaba de ha-conciencia cristiana, creando en la cer porque la Iglesia lo mandabapráctica, en la predicación y en la o lo prohibía.mentalidad espontánea la idea de Las guerras de religión en Eu-que hay que cumplir las normas ropa y el auge del iusnaturalismoporque Dios, y, en su nombre, la (que sostiene la opinión de que lasIglesia, lo manda. normas serían válidas “aunque Ante todo estaba la lectura li- Dios no existiese”), agudizaron lateral de la Biblia, con la impresión contradicción. Cuando Kant des-ingenua de que Dios dictó los cribe como heterónoma toda nor-mandamientos, sin percatarse de ma que viene de una autoridadque eran descubrimientos de la externa al sujeto, no hace más que84 Andrés Torres Queiruga
    • dar forma filosófica a una creen- iglesia y el abandono de toda pre-cia ampliamente extendida. tensión de control exclusivo de la conciencia moral. Para la reacción progresista la tentación consisteLa reacción popular: autono- en absolutizar la autonomía, pen-mía sando que sólo la puede mantener con la negación de la existencia de Dios. “La autonomía de la voluntades el único principio de todas la Entre ambos extremos resultaleyes morales, así como de los posible una mediación.deberes que se ajustan a ellas; encambio, toda heteronomía del al-bedrío se opone al principio de La teonomía como media-dicha obligación y a la moralidad ciónde la voluntad”. En estas palabras,Kant retoma la intuición que ex- El Vaticano II reconoció la le-presó Pico della Mirandola como gitimidad de la autonomía de losigno específico de “dignidad hu- creado. Sabe que puede ser falsi-mana”, cuando Dios le dijo a ficada desconectándola de todaAdán: “No te fijes ni en lo celeste referencia a Dios (GS 36), pero noni en lo terrestre, tampoco en lo se va al extremo opuesto, sino quemortal ni inmortal, para que así, afirma el camino de la justa me-como libre escultor y plasmador diación.de ti mismo, te puedas dar la for-ma que más te agrade”. Hegel lo En el mundo de las ciencias, esta evidencia se impuso con fuer-confirma, afirmando que la reali- za, y constituye ya un bien comúnzación de la libertad constituye el en la conciencia eclesial. En elfin de la historia universal. ámbito ético la aplicación concre- Se trataba aquí de un punto sin ta resulta más delicada. Estructu-retorno en la percepción de la ralmente, el problema es idéntico:moralidad y supone, todavía hoy, el concilio habla de las “leyes yun desafío enorme. Asumir eso valores” tanto de las “cosas crea-con todas las consecuencias exi- das” como de la “sociedad mis-ge repensar las relaciones entre ma”.religión y moral. Y, como en toda Ya mucho antes, Pablo hablóruptura crítica, la tentación es acu- a su modo de una autonomía de ladir a posiciones extremas. conciencia moral (cf. Rm 2,14). Institucionalmente, la tenta- Ahí resuena la idea de la filosofíación de volver atrás nace de la sen- estoico-helenística del vivir éticosación de que reconocer la auto- como un “vivir conforme a la na-nomía de la moral implica una dis- turaleza” o “conforme a la razón”,minución de la autoridad de la sin desvincular a la moral de su Moral y religión: de la moral religiosa a la visión religiosa de la moral 85
    • referencia a lo divino. hace ni para “su gloria” ni para que “le sirvamos”, sino por nues- Hoy esto todavía resulta más tro bien y nuestra realización.claro. Históricamente, el descu- Cumplir su proyecto creador esbrimiento de la autonomía tiene realizar nuestro ser, y a la inver-hondas raíces en la conciencia bí- sa. La teología actual expresa estoblica de la creación. Al “desdivi- hablando de teonomía, es decir,nizar” toda realidad que no sea hablando de “la razón autónomaDios, abrió la posibilidad de exa- unida a su propia profundidad”.minarla y tratarla por sí misma (Paul Tillich)conforme a sus leyes intrínsecas.Cristológicamente, se hizo evi- Creando desde la libre gratui-dente que la relación creatural dad de su amor, Dios funda y sos- tiene la libertad sin sustituirla;refuerza la autonomía dada: Cris- crea para que la criatura se realiceto es “tanto más divino, cuanto a sí misma. La llamada divina que,más humano”. Teológicamente, ya de entrada, pudo parecer una im-Schelling y Kierkegaard vieron posición (heteronomía), apareceque la realidad creada cuanto más como tarea insustituible de la pro-se fundamenta en Dios, más se pia persona, invitada a realizarse,afirma en sí misma. optando y decidiendo por sí mis- La idea de creación por amor ma (autonomía), para acabar re-permite comprender todo esto de conociendo su acción como idén-manera más intuitiva. Si Dios crea tica al impulso amoroso y creadordesde la infinita gratuidad, no lo de Dios (teonomía). NO MORAL “CRISTIANA”, SINO VISIÓN Y VIVENCIA CRISTIANA DE LA MORAL Tomar en serio la creación es “felicidad” (eudaimonía), lo quereconocer que la criatura está en- en los tratados éticos y moralestregada a sí misma, realizando las acostumbra a llamarse su “vidapropias potencialidades. En la na- buena”.turaleza eso sucede espontánea-mente. En la persona humana la Esos caminos están inscritosrealización tiene que ser buscada en el propio ser y en las propiaslibremente a través de la inteligen- relaciones. Algunos parecen evi-cia y de la opción de la voluntad. dentes como manifestación espon-Auscultando los dinamismos de su tánea del dinamismo moral, comoser más auténtico y analizando las no matar, no robar… Otros exi-relaciones con su entorno, va des- gen un esfuerzo consciente decubriendo los caminos de su ver- dilucidación para distinguir lo au-dadera realización, de su posible téntico de lo espurio (piénsese en86 Andrés Torres Queiruga
    • el largo camino para llegar a los la autonomía de la moral, a saber,derechos humanos). que las normas concretas son un En realidad, dado que la per- encuentro desde dentro, desde lasona es una esencia abierta, siem- realidad humana y con mediospre en construcción, se trata de humanos. En esta búsqueda no seuna tarea inacabable. Los caminos trata de un asunto religioso, sinono están aún trazados: es preciso de un asunto humano. En princi-el tanteo, y resulta inevitable la pio no tiene por qué haber dife-aventura, el esfuerzo creativo. No rencia entre una ética o moral ateasiempre se puede pretender la se- y una religiosa. De hecho, siem-guridad ni esperar unanimidad pre hay diferencias, pero la divi-(piénsese en los problemas que sión nace de la dificultad propiaplantea la genética con sus posi- de la exploración moral y no tie-bilidades de curación y sus peli- ne por qué ser definida religiosa-gros de manipulación). mente: hay diferencias entre reli- Pero siempre se trata de una giosos y ateos, entre los mismostarea humana: encontrar aquellas ateos o entre religiosos.pautas de conducta que llevan a Ahora bien, hay moralistas queuna vida más auténtica y a una siguen afirmando una especifici-convivencia más humanizadora. dad de la ética cristiana (con al-Sucede en las sociedades y en las gunos contenidos sólo alcanzablesreligiones, también en la religión por “revelación”). Cuando no obe-bíblica. A Moisés no le fueron es- dece a una insuficiente distincióncritos milagrosamente los “man- de planos, se trata de una resisten-damientos” en dos tablas de pie- cia residual: la misma que llevó adra, sino que, discurriendo, dia- oponerse durante siglos al recono-logando con los suyos y apren- cimiento de la autonomía de lasdiendo del entorno, fue descu- ciencias respecto a la revelaciónbriendo aquellas pautas de con- bíblica. Lo que la Biblia pretendeducta que le parecían mejores para es hablar de religión: carece deel bien de su pueblo. Después, sentido hablar de “física cristiana”como persona religiosa que era y o de “medicina católica”. Aunquecomprendiendo con toda la razón la cuestión sea más delicada, lle-que, en la justa medida en que eran ga el momento de afirmar conbuenos, eran también queridos por idéntico derecho que la BibliaDios, fueron propuestos al pueblo tampoco quiere hablar de moral,como salidos de la propia boca sino de religión. Por eso el títulodivina. de este apartado no habla de “mo- ral cristiana”. Situándonos en el descubri-miento de las normas, éste es el La teonomía, al incluir la pa-planteamiento de quienes, tam- labra “Dios” (theós), califica esabién desde la teología, sostienen autonomía, no para negarla, sino Moral y religión: de la moral religiosa a la visión religiosa de la moral 87
    • para evitar la ruptura de su rela- La relación estructural entreción con lo divino en una pers- moral y religiónpectiva distinta. Relación obviapara el creyente que, como cria- Reconocer la autonomía de latura, sabe que tanto su ser como moral no significa una substitu-su esfuerzo en la búsqueda le vie- ción: donde antes estaba la reli-nen de Dios. Interpretado esto gión debe ahora ponerse la moral.como imposición, lleva a la hete- La moral no es el “hijo parricida”ronomía e interpretado como don de su progenitora histórica, sinogratuito y llamada amorosa, no que estamos ante la legítimasólo no disminuye su autonomía, emancipación de una hija llegadasino que la afirma. Cuanto más se a la madurez.abre la criatura a la acción crea- En el proceso normal de ladora, más es en sí misma y más se vida, esta emancipación significapotencia su libertad. el establecimiento de una nueva El obrar ético se sabe sosteni- relación. En nuestro caso, a la re-do y acompañado por una Presen- ligión se le pide una cura ascéti-cia que, estando en su origen, lo ca, que, sin abandonar el amor,apoya en su camino y lo aguarda renuncie a una súper-tutela que yaen su final. Exactamente al revés no es precisa; y a la moral, unade lo que demasiadas veces se superación del entusiasmo adoles-piensa –¡y se enseña y se predi- cente que, sin renunciar a la justa autonomía, sepa reconocer lími-ca!–. La vivencia puede ser dis- tes y agradecer apoyos. El rol ac-tinta, pues el creyente, consciente tual de la religión es el de animarde la compañía divina –que es a ser morales, dejando para la re-para todos–, tiene la suerte de vi- flexión autónoma el ir descubrien-virla de una manera distinta, do cómo serlo.“agraciada”. Eso es una gracia. Igual que en El hombre, desde la fe, se sien- sus relaciones con la ciencia -late como un hijo amado que, inclu- Biblia no habla de astronomía niso cuando se desvía y pierde, siem- de biología- y con la política -se-pre puede conservar la esperanza paración de la iglesia del estado-,de un Padre que le espera con los ahora se le presenta a la religiónbrazos abiertos. Paul Ricoeur ha- la oportunidad de concentrarse enblaba de “la carga de la ética y del su rol propio y específico.consuelo de la religión”. La religión, poniendo al des- Lo que debe caracterizar al cubierto la profundidad infinita decreyente no es tener una moral la persona por su origen y destinodistinta, sino un modo distinto de en Dios, permite comprender elvivir la moral. valor incondicional de la moral, que en muchas ocasiones lleva a sacri-88 Andrés Torres Queiruga
    • ficar no sólo la propia comodidad, tivismo moral. La historia de-sino incluso la propia vida. Algo muestra que las religiones tiendenque no resulta fácil de explicar sin a sacralizar sus normas con el ries-un fundamento trascendente. go de caer en un moralismo que Este fundamento trascendente oprime y deforma el espacio abier-ayuda a mantener clara la distin- to y libre de la trascendencia reli-ción entre moralidad, moralismo giosa. La teonomía enfatiza ely relativismo. La antropología punto justo: la moralidad, la deci-cultural muestra que las normas sión incondicional de querer servarían según culturas, hasta el auténticamente morales, aunquepunto de llevar a muchos al rela- no siempre acertemos. LA RELACIÓN INSTITUCIONAL: IGLESIA Y MORAL El reconocimiento de la auto- te morales. Éstos no pueden sernomía de la normas exige a la Igle- descalificados sin más “porquesia renunciar a ser la definidora, vienen de la Iglesia”, sino queguardiana y sancionadora de las merecen ser discutidos y sopesa-mismas. Sigue en pie su vocación dos con igual respeto a los pro-específica de proclamar la buena puestos por cualquier instancianoticia de la llamada y del apoyo seria y responsable.divino a la moralidad. En cuanto En negativo: lo que se pide, esa la definición de las normas con- un cambio en el modo de hablar.cretas, debe aceptar que esa fun- La Iglesia tiene que argumentarción es humana con consecuen- con razones propiamente morales,cias contrapuestas. sometidas a discusión pública, tan válidas como válidos sean los ar- En positivo: como tarea huma- gumentos en que se apoye. Unna, la Iglesia no queda excluida de cambio que exige un esfuerzo deesa función. Esto permite disipar conversión, que deslegitima todaun fuerte malentendido: el preten- tentación de autoritarismo. Lader recluir a la Iglesia en el ámbi- Iglesia tiene la oportunidad de ha-to meramente privado, “encerrar- cerse de nuevo “éticamente habi-la en la sacristía”. Tal pretensión table”.de excluir a la Iglesia es injustacuando ésta se sitúa en el terreno Reconociendo la autonomía dede la moralidad, es decir, cuando las normas y renunciando al do-llama y anima a guiarse por prin- minio sobre ellas, la Iglesia dejacipios morales, y no por instintos que la obligación de cumplirlasegoístas o por intereses de parti- aparezca con claridad a partir dedo, y cuando interviene en el diá- su carácter de tarea humana. Nologo con argumentos propiamen- como una imposición divina, sino Moral y religión: de la moral religiosa a la visión religiosa de la moral 89
    • como una exigencia intrínseca de pecado, la impresión es que se estála libertad finita, que afecta por defendiendo a Dios de un dañoigual a creyentes y a ateos. Se aca- que se le hace a Él, y no de su pre-ba así con un moralismo que lle- ocupación por el daño que nos ha-vó al terrible malentendido de ver cemos a nosotros mismos. Tomása la religión –y a Dios– oprimien- de Aquino dijo que “a Dios no lodo la existencia con prohibiciones ofendemos por ningún otro moti-y mandamientos heterónomos, vo que no sea por actuar contracomo si fuesen impuestos arbitra- nuestro propio bien”. No quieroriamente desde fuera y se opusie- decir que esa deformación obe-sen a la verdadera realización hu- dezca a la intención consciente demana. la predicación, pero un mensaje no Así se explicita el verdadero consta sólo de su emisión por par-sentido del mensaje religioso en te del hablante, sino también deeste campo. Si hay algo profun- su recepción por parte del que es-damente deformado en la predi- cucha. No tenerlo en cuenta pue-cación eclesiástica, es la sensación de ser catastrófico. Pensemos ende que, en sus orientaciones, la la gran cantidad de personas queIglesia está buscando una conve- por malentendidos en este camponiencia propia o defendiendo unos abandonaron o siguen abandonan-supuestos “derechos” o “intere- do la fe.ses” de Dios. Cuando se habla del LA VIVENCIA CREYENTE DE LA MORAL Una vivencia creyente no pue- ral, hasta el punto de que Tomasde descuidar hoy el momento de de Aquino llega a afirmar que pe-autonomía. Ya no resulta posible caría cuando adorase a Cristo pen-aceptar una norma simplemente sando que no es Dios.“porque lo manda la santa madreiglesia”. El adulto precisa saber el Esto permite aclarar un aspec-por qué de la norma y seguirla to que pudo haber quedado oscu-porque está convencido de que es ro en los apartados anteriores.buena, humanizadora. Un hom- Decir que la Biblia no habla debre o una mujer adultos obran moral o que a la Iglesia no le com-moralmente mal, si, convencidos pete dar normas morales es unade que una norma es incorrecta, afirmación de principio. En la Bi-la siguen a pesar de todo, “por- blia aparecen una gran cantidad deque así está mandado”. Esto es- normas, y la Iglesia no puede que-taba implícito en la teoría tradi- dar muda ante los problemas con-cional de la conciencia como cretos. Muchas de las pautas fun-norma última de la decisión mo- damentales, una vez descubiertas,90 Andrés Torres Queiruga
    • resultan evidentes, y es normal Comprenderlo lleva a eliminarque tanto la Biblia como la Igle- de raíz el esquema infantil –e in-sia las asuman y proclamen. fantilizante– de obrar bien por el La cuestión es que la propues- premio y de evitar el mal por mie-ta, siendo legítima como ayuda en do al castigo. La auténtica viven-el “descubrimiento”, no debe dar- cia creyente se experimenta ense sin más como válida para la sintonía con la aspiración más“fundamentación”. La propuesta íntima del propio ser, sustenta-tiene que ser “mayéutica”, debe da por la gracia de un Dios queservir para que el receptor acabe impulsa sin forzar y animada porviendo por sí mismo la razón de una mirada que comprende sinlo que se le propone. De ordina- condenar.rio, en esos casos fundamentales Para lo segundo hace falta eli-la misma proclamación explícita minar las monstruosas doctrinashace evidente esta razón. En otros, que angustiaron -y angustian- ala proclamación puede ser el paso tantos cristianos y que llevaron anecesario para que el individuo las Nietzsche y a Sartre a rebelarsedescubra. En determinadas oca- contra una mirada “impúdica” quesiones, puede ser razonable fiar- los clavaría como insectos contrase de la competencia de quien pro- la propia culpabilidad. ¡Qué dife-pone. En este sentido, la Iglesia, rencia la visión auténtica de un sansi sabe mostrarse receptiva a lo Juan de la Cruz, que repite incan-nuevo y sensible a las llamadas de sablemente que “el mirar de Diosla historia, tiene también derecho es amar”!a esperar que su larga experienciase convierta en un aval de credi- Y para lo primero –para expe-bilidad. rimentar la religión como gracia– es preciso superar el espíritu de Pero es la valencia teónoma la esclavos, viviendo como hijas eque debe hacerse oír con más in- hijos guiados no por la ley sinotensidad en la vivencia individual. por el amor; que conforme a laViviendo el esfuerzo moral como dialéctica paulina de indicativo-continuación de la acción creado- imperativo, no se les pide parara, el creyente comprende que su su bien más que acoger aquellodureza no es una imposición o un que previamente se les regala: “sicapricho divino, sino que nace vivimos según el Espíritu, obre-inevitablemente de la condición mos también según el Espíritu”finita de la libertad. Comprende (Gál 5,25).también que su esfuerzo está sus-tentado y rodeado por un Amor Es la ley sin ley del amor, queque “sabe de qué barro estamos hizo exclamar a san Agustín: “amahechos” y que no busca otra cosa y haz lo que quieres”. Nótese: “loque animar en la realización y que quieres” (dilige et quod visalentar en la caída. fac), no “lo que quieras” o “lo que Moral y religión: de la moral religiosa a la visión religiosa de la moral 91
    • querrías”; es decir, sigue la llama- ba afirmando: “Ya por aquí no hayda real y actual de tu ser más au- camino, porque para el justo noténtico y profundo, que consiste hay ley: él para sí se es ley”.en amar, pues por amor y para elamor fuiste creado. Y san Juan de La teonomía no teme procla-la Cruz supo decir lo fundamen- marse como una autonomía tantal. En la Subida al Monte Car- radical que no tiene nada que en-melo, con el realismo de quien no vidiar a las más osadas afirmacio-ignora la dureza de la subida, aca- nes kantianas. Tradujo y condensó: JOSEP M. BULLICH(Viene de la pág. 82: Autores de los artículos del presente número)TORRES QUEIRUGA, ANDRÉS. Prof. de Fil. de la relig. en la Univ. de Santiago de Com- postela, Dir. de Encrucillada. Entre sus obras recientes: Recuperar la creación. Por una religón humanizadora (1997); Del terror de Isaac al Abbá de Jesús (2000); Fin del cristianismo premoderno (2000). O Curraliño 23G; 15705 Santiago de Compostela (España).VIGIL, JOSÉ M. Claretiano. Estudios de teología en Salamanca y Roma y de psicología en Madrid y Managua. Profesor de teología en la Univ. Pont. de Salamanca y en la UCA (Nicaragua). Entre sus publicaciones: Espiritualidad de la liberación y Aunque es de noche: hipótesis piscoteológicas sobre la hora espiritual de América Latina en los 90. Apartado 9192; Zona 6 Betania; Ciudad de Panamá (República de Panamá)WEIGL, NORBERT. Diplomado en teología por la Julius-Maximilians-Univ. (Würzburg). Estudios de germanística e historia. Desde mayo de 2004, colaborador científico en la cátedra de liturgia de la Fac. de teol. de la Julius-Maximilians Univ. Bayerische Julius-Maximilians-Universität; katholisch-theologische Fakultät; Lehrstuhl für Liturgiewissenschaft; z. H. Norbert Weigl Sanderring 2; 97070 Würzburg (Alemania)92 Andrés Torres Queiruga