LOS PAJAROSERRANTES
PEDRO PRADO          -     I                                     _*                                          /--          ...
LOS PÁJAROS ERRANTES  Era en las cenicientas postrimerías delotoño, en los solitarios archipiélagos delsur.  Yo estaba con...
10          PEDRO PRADO  Nubes de púrpura volaban por encimade nuestras cabezas.  1las velas turjentes de la balandra eran...
LOS   PAJAROS   ERRANTES     11tras los otros, huyendo del iiivierno, hácialos mares i las tierras del norte.   La peregri...
--  12          PEDRO PRADOtando, i si el vuelo los llevaba léjos, elcanto los man tenia unidos.  Durante toda la fria i l...
L A PESCA  Vuestros remos hacen que la barcaabra en las aguas un surco pasajero.   Como un sembrador arrojo en sus en-trañ...
14            PEDRO PRADO                                        -quecen i acometen resueltos los obstácu-los.   Volvamos ...
EL POEMA D E L A B U E N A            MUERTE  Las manos descarnadas de la abuela,andan por encima de las sábanas, inquie-t...
LOS PÁJAROS ERRANTES         17  En sus ojos, la araña comienza su tela.  (--Mis hijos! mis hijos!-les      dice-esinútil ...
18          PEDRO PRADO   <Os daría un consejo, os diría: ¡sedbuenos! mas el bien es difícil poder enten-derlo.   (Si algu...
LOS PÁJAROS ERRANTES         19cilla, albergara una voz semejante. Haiuno que trae una ofrenda.    a -iFlores? <Son flores...
L A TIERRA   A la tierra la veo, al agua la gusto, alviento lo escucho i lo palpo.   Sólo el tiempo, mas fluido, se escapa...
LOS PÁJAROS ERRANTES        21rra, en ella arraigaba una yerba, la tierraen la roca crecia.  1 semillas, venidas quien sab...
c                   PALABRAS         T hablas i,          ú            al oir tus palabras, veo i    recorro la casa que t...
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MI CANTO  No sé lo que voi a decir. Ignoro lo  Mi voz aun está en el fondo de mi  Sonrio como una madre que siente asu hij...
28          PEDRO PRADO      Cusndo él nazca, yo tambien estaré    entre la vida i la muerte:       1cuando él pueda valer...
L A ALEGRfA   No es la primavera, ni es la mañana.   No he andado por el campo, ni el amorme ha hecho compabía.   No aguar...
L A FATIGA  Mas silenciosa que la brisa llega para elcontemplador s u activa pereza.  Mas suave que un sueño lo envuelve. ...
r               L VUELO   No sé        afirmo.   No sé nada i elijo.   No sé                mis obras i elevomis canc   Mi...
OTOÑO   La buena tristeza de mi sabiduría medice que el otoño es mas hermoso que laalegre primavera   En el árbol él hace ...
I   tranilII
40          PEDRO PRADO   S u edad indeterminada, hablaba mejorde su valer persistente.   Al pasar, tersa la frente al vie...
LOS CABELLOS   Yo habia seguido al encantador de ser-pientes; oculto escuchaba la voz melodiosaque decia:   ( A la sombra ...
LOS PÁJAROS ERRANTES       43des. iAh! tus ojos acechan la presa quecae i se deja devorar.   (No rias de mis palabras, Yo ...
46          PEDRO PRADOque fermenta, una alegría silenciosa des-bordaba de mi corazon al igual de la ec-puma que desciende...
LOS   PAJAROS   ERRANTES    47tu injénua fantasía me regale con iin sue-ño absurdo i hermoso.  (Sí, la luna nos sigue, oh!...
NUESTRO VIEJO AMOR  T no lo sabes, mujer, i son innume-   úrables las cosas que creemos decapare-cidas, i es porque se han...
PEDRO PRADO                    1  Con mi haz de leña he venido por elsendero, entre las yerbas secas que en-vuelven las ar...
EL RECUERDO  Así se lamentaba un adolescente, sen-tado en las viejas piedras de un camino:   6N0 sabia ¡Dios mio! el nuevo...
52           PEDRO PRADO                               ~        ~voz, el gracioso pliegue de sus labios,los gorjeos de sus...
1                 EL RUMBO       Cuando las estrellas aparecen tímidas    en el cielo morado del crepúsculo, surjen    pur...
58           PEDRO PRADOviembre, llena con los cantos de los gri-llos i con mis inquietudes, veo crecer los astros.    1ve...
1I1l               EL GUIJARRO      Que poder inestable es el tuyo joh    mar!       T e mueves, cambias, vas i vienes i t...
62          PEDRO PRADO  Me entrego como un guijarro que canta,porque las olas lo pulen i tornan en unajoya.  E una joya p...
-1           L A ESPERANZA  Jainás barco alguno llegará del marlibre a detenerse en la desierta caleta.  Jamás las olas ar...
64           PEDRO PRADO   Veo tus olas, i tus olas vienen i vienensin descanso.  Broncas se desploman i atruenan elaire i...
66           PEDRO PRAbOsos, que cultiven esa tierra i se regocijencon las cosechas abundantes.   Que construyan ciudades ...
68           PEDRO PRADOtendria una esperiencia útil. Como nopuedo optar sino entre ejecutarla o nó,mi esperiencia vale bi...
70          PEDRO PRADO                                              1     Que no vienen los rios a tu encuentro  Ioh mar!...
2    .adoanc     1    ece.Cac       d amec     i!   queha    (   rrrades;     T          :des          i a          z
735   de abar-
rl             LOS PÁJAROS ERRANTES    nes abren las puertas a las ideas mas                                         79   ...
so           PEDRO PRADOlabios seniles, época alegre para los quese dejan llevar por el desarrollo de lacomedia, yo tambie...
F              LOS   PAJAROS   ERRANTES       81       Llegue por fin un dia venturoso en     que me encuentre nuevo, limp...
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LOS PÁJAROS ERRANTES        83tos, uno a uno los abandonan i, comovuelos de pájaros prisioneros, mis miradaschocan contra ...
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LOS PÁJAROS ERRANTES        85 lorosa atencion, esperan un eco que nun- ca llega.    Vibra mi cuerpo como la vela hinchada...
86          PEDRO PRADO   Porque sólo sabemos que algo desea-mos, lloro la memoria perdida del fin ydel objeto.   Peregrin...
94           PEDRO PRADO  Cada hora, de los dias que siguieron,trajo i ofreció un interes distinto al espí-ritu veleidoso ...
LOS PÁJAROS ERRANTES       95  Arrodillada lloraba su asombro; el her-mano acudió a los lamentos de la her-mana.  Turbado ...
L A S ROSAS  Al iniciarse Marzo con sus tardes re-vueltas, i cuando el viento dice que vienea sacudir las hojas polvorient...
LOS PÁJAROS ERRANTES          97chan, después de haber volado los últimospétalos.   Si sonrio ante la vana ambicion de mis...
102         PEDRO PRADO    saben formular estas asombrosas interro-    gaciones <qué es una piedra, padre?      Vergüenza ...
L A B U E N A MENTIRA    Apénas si cuentas tres años i ya tu ac- titud es seria i retraida.     iOh, el vivo recuerdo, hij...
___-_ .. _-            ~.        _i._".i-   . _,_                                  "      .   .   .   .    ,    ...      _...
106          PEDRO PRADO    zada hacia danzar el reflejo del brillo iia-    ciente de la luna, i la tierra, húmeda por    ...
F                  LOS PÁJAROS   ERRANTES     107        cias imploraban tu perdon. T u alma, aun        herida por mi ing...
CANCION  Duerme, hijo mio; duerme!  Así, en mis brazos, acurrucado comoun pajarillo. Mis brazos son como ramasaparentes pa...
LOS PÁJAROS ERRANTES      109Siempre tienes prisa, siempre! Tus be-sos sólo rozan mi frente; tus manos insi-núan una caric...
,          110         PEDRO PRADO        cesado. E s la hora en que los muebles        crujen; la hora en que los grillos...
MALEZAS
VAGABUNDO   Sí, coi un mendigo <por qué repro-chármelo? <Nole sirvo a S u Señoría paraque ejercite buenas acciones? <Esasb...
1 14         PEDRO PRADO-   ~~~lo que seria de vuestra maldad si yo noexistiera!   Por añadidura os embelesaré con losmelo...
LOS PÁJAROS ERRANTES       115pais con un hombre libre i perezoso. Quécuadro más emocionante!  Al cruzar por las calles, b...
116          PEDRO PRADO                                           -    siquiera una alegría al haceros imaginar.   que la...
F             LOS PÁJAROS ERRANTES      117    bien sé que nada busco. Recibo, aguar-    do; mi placer es el acaso. iAh! u...
118         PEDRO PRADOmenta la tierra. Sus ojos son vivos e in-teligentes i sus patas, que saben de lalibertad, prefieren...
LOS PÁJAROS ERRANTES        119   <Quién les contesta? Son los centinelasque caminan entre las almenas por sobrela muralla...
---         _- L A S- MALEZAS                        -   Todo el año, de un invierno a otroinvierno, las malezas luchan de...
LOS PÁJAROS ERRANTES        121 i en el agua que se detiene, viven su ba- talla con resolucion i porfía. Son las pri-,mera...
---  122         PEDRO PRADOa trepar sobre los animales, a valerse delos pájaros i de los insectos.   ¿Quédesean? ¿Por qué...
P              LOS PÁJAROS ERRANTES       123       <Era esto lo que buscaba su enerjfa    de antafio? Es posible, porque ...
124        PEDRO PRADOza en accion, tanto deseo irrealizado,tantas cosas que aguardan i que hacen,que siempre en el mundo,...
.                              ÍNDICE                         POEMAS MENORESLos pájaros errantes ............................
-     126                     PEDRO PRADOLos brotes          ... .................. <.................                55E ...
Los pájaros errantes. pedro prado
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  1. 1. LOS PAJAROSERRANTES
  2. 2. PEDRO PRADO - I _* /-- fLOS PAJAROS ERRANTES (POEMPS MENORES I BREVES DIVflGRCIONES) IMPRENTP UNIVERSiTflRIfl - -Binlzri 130-SpNTipaO- 1915 .
  3. 3. LOS PÁJAROS ERRANTES Era en las cenicientas postrimerías delotoño, en los solitarios archipiélagos delsur. Yo estaba con los silenciosos pescado-res que en el breve crepúsculo, elevanlas velas remendadas i trasparentes. Trabajábamos callados, porque la tar-de entraba en nosotros i en el agua entu-mecida. Nubes de púrpura pasaban, comograndes peces, bajo la quilla de nuestrobarco.
  4. 4. 10 PEDRO PRADO Nubes de púrpura volaban por encimade nuestras cabezas. 1las velas turjentes de la balandra erancomo las alas de un ave grande i tranqui-la que cruzara, sin ruido, el rojo cre-púsculo. Yo estaba con los taciturnos pescado-res que vagan en la noche i velan el sue-ño de los mares. E el lejano horizonte del sur, lila i nbrumoso, álguien distinguió una banda depájaros. Nosotros íbamos hácia ellos i ellos ve-nian hácia nosotros. Cuando comenzaron a cruzar sobrenuestros mástiles, oimos sus voces i vi-mos sus ojos brillantes que de paso, nosechaban una breve mirada. Rítmicamente volaban i volaban unos
  5. 5. LOS PAJAROS ERRANTES 11tras los otros, huyendo del iiivierno, hácialos mares i las tierras del norte. La peregrinacion interminable, lanzan-do sus breves i rudos cantos, cruzaba, enun arco sonoro, de uno a otro horizonte. Insensiblemente, la noche que llegabaiba haciendo una sola cosa del mar i delcielo, de la balandra i de nosotros mis-mos. Perdidos en la sombra, escuchábamosel canto de los invisibles pájaros errantes. Ninguno de ellos veia ya a su compa-ñero, ninguno de ellos distinguia cosa al-guna en el aire negro i sin fondo. Hojas a merced del viento, la nochelos dispersaria. Mas nó; la noche, que hace de todas lascosas una informe oscuridad, nada podiasobre ellos. Los pájaros incansables volaban can-
  6. 6. -- 12 PEDRO PRADOtando, i si el vuelo los llevaba léjos, elcanto los man tenia unidos. Durante toda la fria i larga noche delotoño pasó la banda inagotable de lasaves del mar. E tanto, en la balandra, como pájaros nestraviados, los corazones de los pesca-dores aleteaban de inquietud i de deseo. Inconciente, tembloroso, llevado por lafiebre i seguro de mi deber para con mistaciturnos compañeros, de pié sobre laborda, uní mi voz al coro,de los pájaroserrantes.
  7. 7. L A PESCA Vuestros remos hacen que la barcaabra en las aguas un surco pasajero. Como un sembrador arrojo en sus en-trañas, de todos estos cantos las semillas. 1 el mar se torna inquieto y misterio-so con un enorme pensamiento oscuro. Bullen en él las aguas ajitadas, llenasde olas por nacer, como de múltiples de-signios imprevistos. Pescadores, llega el momento. Arro-jad la red, que los peces, entre el deseode las aguas poseidas, se ciegan i enlo- "T-- .. ,."y -.-- , - * . -, - -.- . . , . ^i . , ._ ~ ,
  8. 8. 14 PEDRO PRADO -quecen i acometen resueltos los obstácu-los. Volvamos a la playa, ya es el tiempo;yo os juro que el gran arco que trazavuestra red, encierra una pesca milagrosa. -2Una pesca milagrosa?-Oh! sí, nolo dudeis; mas, esperad que no bastannuestras fuerzas. -Llamad a los hombres a las mujeresi a los niños; decid que todos vengan,que ninguno prosiga en sus ocios i bajosquehaceres, ahora cuando el mar ofrecesu tesoro. -Incrédulos sonrien, nadie quiere ve-nir. -iDudan? ¡Siempre dudan! Ah! i vedque nuestros débiles brazos nada puedenante una abundancia semejante. La dádiva es vana y nos abruma si co-mos incapaces.
  9. 9. EL POEMA D E L A B U E N A MUERTE Las manos descarnadas de la abuela,andan por encima de las sábanas, inquie-tas i ciegas i camadas. Son dos buenas i viejas arañas que todala vida pasaron hilando. Ahora otra seda las cubre i envuelve,una seda que hila una araña invisible. Aturdidas, confiisas se quedan; dosdedos se alzan husmeando el peligro. Los hijos, los nietos rodean el lecho;la abuela, entreabriendo los ojos, son-ríe ...
  10. 10. LOS PÁJAROS ERRANTES 17 En sus ojos, la araña comienza su tela. (--Mis hijos! mis hijos!-les dice-esinútil que alguno desee mi muerte; es inú-til que álguien pretenda impedirla. s Su pequeña cabeza se mueve i su cuer-po temblando se lleva; es el viento me-ciendo una rama tronchada. <-Mis hijos, lamento tar, sólo el do-lor; por la muerte que viene no sufro; nola temo, deseo ni busco. e 1 ella acude con faz tan tranquila, quela aguardo i sonrío confiada. «No trae inquietud lo que ocurre a sutiempo; no es ruido que turbe el que ha-cen las frutas maduras que caen. cOs pido que no me lloreis; ante he-chos sencillos no cabe el asombro. *Yo me voi sin saberlo; lo hago comotantas cosas que hiciera indefensa i se-gura. 2
  11. 11. 18 PEDRO PRADO <Os daría un consejo, os diría: ¡sedbuenos! mas el bien es difícil poder enten-derlo. (Si alguno, en seguida, sufriera, cre-yendo no haber sentido bastante mi muer-te, yo le ruego que no se torture, que esemismo pensar le confirme s u amor escon-dido. (Si entendeis mis palabras, no impi-dais que los niños retocen, ni ahora, ninunca. 4Llevadles afuera; es malo turbar sualegría con cosas que ellos no entienden. ({Despues, no digais a los niños quehe muerto; palabras oscuras.. . Los niñosdirán que sigo viviendo i- quereis enga-ñarles; desde entónces perderán la con-fianza en vosotros.> E todos los rostros solloza el asom- nbro; no creyeran jamas que la madre sen-
  12. 12. LOS PÁJAROS ERRANTES 19cilla, albergara una voz semejante. Haiuno que trae una ofrenda. a -iFlores? <Son flores?> . a -Sí, sonflores jai! madre s . a -Gracias, mas nó, estu cara, mi hijo; en fin, ya no veo, con-fundo; es la muerte que viene i que haceque todas las cosas se borren, se mezcleni sean lo mismo.^
  13. 13. L A TIERRA A la tierra la veo, al agua la gusto, alviento lo escucho i lo palpo. Sólo el tiempo, mas fluido, se escapa;él es como un viento en el viento. Yo he visto en las rocas el paso deltiempo. Un grano de vida hacia nacer un líquenrojizo; i la muerte del líquen, un polvoparduzco. Pasaban los diac, un año, i un musgopequeño brotaba. El musgo, ya muerto, era polvo de tie-
  14. 14. LOS PÁJAROS ERRANTES 21rra, en ella arraigaba una yerba, la tierraen la roca crecia. 1 semillas, venidas quien sabe de donde,llegaron. Así he visto a los árboles brotar en lasrocas. Un grano de vida caido en la roca, hizotierra del aire invisible! Un grano de vida hizo tierra del pasodel tiempo! Oh! puñado de tierra morena que ten-go en mis manos; te palpo, te observo,te escucho. Inmóvil i muerta pareces, i fuiste elcanto del viento que sopla en la tarde,el vuelo invisible del tiempo impetuosoque nadie doblega!
  15. 15. c PALABRAS T hablas i, ú al oir tus palabras, veo i recorro la casa que tú me describes i yo desconozco. Me rodean, con tal realidad las cosas que en m tú despiertas, que defino con- í tornos, enciendo una luz y añado detalles, ¡Dios mio! he llegado a tú casa i me he resistido. ¿Donde la casa que tú despertaste en mi mismo? E nada se iguala a esta otra. n Un oculto dolor sobreviene al destruir lo que habia soñado, estitiguir la luz en-
  16. 16. l LOS PAJAROS ERRANTES 23 ceiidida i borrar los distintos contornos que habia construido. 1 pienso, en mi angustia, que entónces te hablé de ánsias e ideas informes.l Pienso que habrás t ú forjado al oirme quien sabe qué historias. 1 no puedo llevarte ante ellas i lograr~ que las veas i cambies tu imájen absurda. Palabras, palabras.. . pensemos amigo en todo el engaño que trae este viento tan débil. Este aire que apénas si mueven los labios.
  17. 17. MI CANTO No sé lo que voi a decir. Ignoro lo Mi voz aun está en el fondo de mi Sonrio como una madre que siente asu hijo ajitarse en las entrañas. Al igual de ella, yo no sé si mi cantoserá rudo como un hombre o tierno como N o lo sé; pero estoi cierto de que vivei se nutre silenciosamente. No lo sé; pero sonrio imajinando su
  18. 18. 28 PEDRO PRADO Cusndo él nazca, yo tambien estaré entre la vida i la muerte: 1cuando él pueda valerse por sí solo i lleguen mis amigos, yo lo presentaré or- gulloso i embelesado. I él cantará con su voz pura i juvenil. Mis amigos sonreirán indiferentes i yo no diré nada, nada.. .’ Sólo sufriré, porque sus palabras, co- mo aves perseguidas, buscarán mis oídos con insistencia. Sólo sufriré, porque mi canto no tiene cabellos que poder acariciar, ni ojos que poder besar, ni cuerpo que protejer entre m s brazos tristes i paternales. i
  19. 19. L A ALEGRfA No es la primavera, ni es la mañana. No he andado por el campo, ni el amorme ha hecho compabía. No aguardo que se realice una espe-ranza, ni tengo presente ninguna satis-faccion, Estoi tranquilo viviendo mi inconcien-cia como dormido en el fondo de un lagoque sueña. Pero he aquí que brota de las aguasuna claridad naciente. L a claridad se hace mayor i sonrio.
  20. 20. L A FATIGA Mas silenciosa que la brisa llega para elcontemplador s u activa pereza. Mas suave que un sueño lo envuelve. Mas espesa que un muro lo aisla. El está absorto i todo lo ignora i seignora a sí mismo. Sus miradas, como vuelos de maripo-sas, caen livianas sobre un objeto comosobre una flor. En sus miradas converje toda la vidadispersa. Sus miradas brillan sobre el objeto
  21. 21. r L VUELO No sé afirmo. No sé nada i elijo. No sé mis obras i elevomis canc Mis d mi igno-rancia ni Como un pájaro inocente, en el arre-bato de propia inconcien-cia me ha salvado de las acechanzas deuna alimaña o de la astucia de un caza-dor. Ebrio vuelo por los aires de la vida. 3
  22. 22. OTOÑO La buena tristeza de mi sabiduría medice que el otoño es mas hermoso que laalegre primavera En el árbol él hace de cada hoja unaflor encendida, en el viento las hojas lasconvierte en livianas i frívolas mariposas,en los rayos del sol en-flámulas-brillantes. Tú, hombre entristecido, cruza estaalameda de otoño, para que las hojas quete ofrezco crujan como seda bajo t u s pa-sos i te recuerden las mujeres amadas. Yo haré porque otras hojas rocen tu
  23. 23. I tranilII
  24. 24. 40 PEDRO PRADO S u edad indeterminada, hablaba mejorde su valer persistente. Al pasar, tersa la frente al viento do-blegado, brillantes los ojos en el fulgordel día, el césped guardó las huellas d esus pies. 1 los hombres libidinosos, que no tu-vieron fuerzas para sentir a su presenciael menor deseo, mordieron el recuerdo dela que los hizo sentirse ruines i despre-ciables.
  25. 25. LOS CABELLOS Yo habia seguido al encantador de ser-pientes; oculto escuchaba la voz melodiosaque decia: ( A la sombra de estos tilos floridosque embalsaman el aliento de la tarde,entre ramas que se curvan graciosamen-te, me besan tus cabellos i los cabellosde los rayos del COI. c T no puedes ver la aureola de luz con úque te envuelve el reflejo de oro de tulujosa cebellera. T no la puedes ver; Upero yo la veo i temo que sea una santa BIBLloTECA NACTONAL SBCCION CHILENA
  26. 26. LOS PÁJAROS ERRANTES 43des. iAh! tus ojos acechan la presa quecae i se deja devorar. (No rias de mis palabras, Yo no tengobelleza alguna, ni la de una curiosa oenérjica fealdad. Yo soi un pobre muclia-cho encantador de serpientes. E( Desenlaza tus blandos brazos de micuello i escucha: pagaré tus caricias conmi sabiduría. (Oh! mujer; donde quiera que te hi-riese manaria sangre; porque todo estáunido en nos por el dolor. (Mas t ú posees ún tesoro que cual-quiera puede arrebatarte cuando duer- .mes, sin que-el dolor diera el grito dealerta. 1 sin embargo, lo Horarias inconsola-blemente. Mujer, cualquiera puede arre-batarte el tesoro de tu cabellera! ( Y la cabellera es en tí el sfmbolo de
  27. 27. 46 PEDRO PRADOque fermenta, una alegría silenciosa des-bordaba de mi corazon al igual de la ec-puma que desciende i corre sin ruido. Surjia la luna hecha un milagro delmar, i,su reflejo, cada vez mayor i masespléndido, semejaba un cardúmen de pe-ces de oro en busca de un alimento ma-ravilloso. Al ver la luna ella oprimió mi mano.Buscamos ayuda para afrontar el peligroo aumentar el disfrute de la belleza. <-La luna nos sigues,-dijo su voz. 1 en verdad que la luna parecía unirsea nuestra marcha i seguir el mismo rum-bo que nuestro barco. <-Los buques que ahora cruzan elmar ven cómo la luna huye con noso-tras. <-Tú sabes-le dije-que todo écuna ilusion, pero me siento feliz de que
  28. 28. LOS PAJAROS ERRANTES 47tu injénua fantasía me regale con iin sue-ño absurdo i hermoso. (Sí, la luna nos sigue, oh! mi bien ama-da; la luna va a donde nosotros vayamos,i hasta el reguero que vuelca sobre elmar, va en pos de nosotros como lablanca estela que sigue a la popa delbarco. (Mas nuestros ojos no despojan a otrosojos de la luna; nuestro viaje, que laarrastra consigo, la lleva i la cleja a unmismo tiempo. *La luna, oh! mi bien amada, comotantas otras cosas lejanas i grandes, sepresenta ante nos, como hecha a nuestrabreve medida. (Ella parece, eii la copa del cielo, unafruta dorada, i cada cual la cree suyaporque la imajina ligada a sus andanzas. (1en tanto la luna, oh! mi bien amada,
  29. 29. NUESTRO VIEJO AMOR T no lo sabes, mujer, i son innume- úrables las cosas que creemos decapare-cidas, i es porque se han internado ennuestro corazon. Vengo de cortar un álamo del alto setodel oriente, a orilla del agua i del cami-no soñoliento. Las amarras que en su juventud leretuvieron unido a su vecino, amarras quecreia desaparecidas, ahora atravesabansu corazon. 4
  30. 30. PEDRO PRADO 1 Con mi haz de leña he venido por elsendero, entre las yerbas secas que en-vuelven las arañas con sus telas. 1 he venido sonriendo tranquilamente,al pensar en la fria apariencia de nuestroviejo i buen amor.
  31. 31. EL RECUERDO Así se lamentaba un adolescente, sen-tado en las viejas piedras de un camino: 6N0 sabia ¡Dios mio! el nuevo dolorque me esperaba. 6N0 basta que ella haya tnuerto; s udulce imájen, que vive e n mi corazon,tambien se desvanece. <Cerré los ojos i quise ver viva i dan-zando a la que ahora reposa para siem-pre. <En el silencio de la penumbra de mihabitacion quise evocar el acento de su
  32. 32. 52 PEDRO PRADO ~ ~voz, el gracioso pliegue de sus labios,los gorjeos de sus alegres risas. (Pero he batallado por modelar unasombra que como niebla se escurre. Heluchado inútilmente por rehacer las vibra-ciones de una campana rota. (ciDios mio! si t ú sabes que le he sidofiel, que el olvido nada puede con unamemoria que ella solamente ocupa ?porqué no permites, que en la imajinacion,la vea i la escuche? «Yo sé como me miraron una vez susojos; yo sé como una vez sonó el cristalde su voz; poseo mil i mil detalles dis-persas i, sin embargo, no puedo recons-truir su imájen, que sólo distingo confusai velada, como las cosas que se ven atraves de las lágrimas. s
  33. 33. 1 EL RUMBO Cuando las estrellas aparecen tímidas en el cielo morado del crepúsculo, surjen puros i melancólicos pensamientos como nacientes reflejos encendidos por los as- tros en aguas tranquilas. Los primeros murciélagos, que salen de los tejados ruinosos, se mezclan a las últimas golondrinas que buscan el abrigo de los aleros; i las ájiles i absorbentes preocupaciones del dia se encuentran con las calladas meditaciones nocturnas. En el comienzo de esta noche de No-
  34. 34. 58 PEDRO PRADOviembre, llena con los cantos de los gri-llos i con mis inquietudes, veo crecer los astros. 1veo crecer los astros, miéntras re- cuerdo el pájaro que hoi ví caer a los dis- paros de un cazador. Volaba el ave tranquilamente, cuandovino el segundo en que toda la maravilla de su vuelo i de su vida se interrumpió para siempre. Pero aun en tierra conservaba sus alas estendidas. Pensando en ello, ya sé que habrá una cosa que no finiquitaré, existe una espe- ranza que no veré cumplida, moriré de-jando algo iniciado. Mas mi forzado i violento reposo se- guirá indicando un rumbo, a semejanza del que conservan las alas estendidas de los piijaros muertos en su vuelo.
  35. 35. 1I1l EL GUIJARRO Que poder inestable es el tuyo joh mar! T e mueves, cambias, vas i vienes i todo lo haces dentro de ti mismo. Porqué tú te bastas a ti propio, yo te envidio. Porque aun vives la hora de la accion que movió el nacimiento del mundo, te amo como a 1111 abuelo. Porque cambias i cambias sin descan- so, comprendo que tu esencia es infinita. E tus manos de artífice me entrego. n
  36. 36. 62 PEDRO PRADO Me entrego como un guijarro que canta,porque las olas lo pulen i tornan en unajoya. E una joya perdida que nadie encon- ntrará en la vasta estension de la playadesierta.
  37. 37. -1 L A ESPERANZA Jainás barco alguno llegará del marlibre a detenerse en la desierta caleta. Jamás las olas arrojarán sobre la arenarestos de distantes naufrajios. Todo lo llevan, hácia remotos confines,lejanas i poderosas corrientes. En la costa roqueña i salvaje no haiun indicio que revele la vida del hombresobre el agua infinita i amarga. Mar solitario, ajitado i misterioso, nadaaguardo de tí i cada dia hácia tí me di-rijo.
  38. 38. 64 PEDRO PRADO Veo tus olas, i tus olas vienen i vienensin descanso. Broncas se desploman i atruenan elaire i estremecen la roca en que me posocomo una ave de tempestad. Veo tus olas, i tus olas vienen i vienensin descanso. Mis ojos que te observan, monstruoinquieto, las adivinan, las precien ten bajola tela del agua, en la palpitacion que seinsinúa, que se hincha, crece i se levanta,que va a tomar una forma i a dar naci-miento a algo que aguardamos. jNo será sólo Venus la nacida de lasaguas! aun quedan olas i olas incontables. Allí comienzan, allíasoman otras i otras,mis ojos se turban ante su número; peromi esperanza no se pierde i confía.
  39. 39. 66 PEDRO PRAbOsos, que cultiven esa tierra i se regocijencon las cosechas abundantes. Que construyan ciudades donde reineel tráfago i la alegrfa. Que se repartan el suelo i los frutosdel suelo, i que se sientan los únicos due-ños de la tierra nueva. Yo no quiero para mí sino el haberllegado a esa tierra cuando ella era vírjen. Haber bebido en sus valles el aire dela creacion. Haber tocado sus hombros de prince-sa encantada i despertado a la que ven-ció al tiempo, porque vivió el sueño desu contemplacion i soledad.
  40. 40. 68 PEDRO PRADOtendria una esperiencia útil. Como nopuedo optar sino entre ejecutarla o nó,mi esperiencia vale bien poca cosa. Mi ser es uno i quisiera desdoblarse.Quisiera observar desde léjos qué siluetadibuja mi cuerpo i saber sí, cuando lloro,yo tambien parezco un miserable. Mis amigos jadios! Miéntras tengamosque elejir no podremos ser felices. iAh!si yo pudiera, como los niños cu-riosos, escojeria todo a la vez. Escojeriala vida i la muerte. Quien sabe si ello no os serviria, pues,si comprendiera que con mi revelacioniba a trocar vuestra inquietud, en dolorirremediable, yo no diria nada, nada. Mis amigos jadiosl Cuidad de los mios.Ya el barco, con todas las hermosas ve-las desplegadas, me aguarda.
  41. 41. 70 PEDRO PRADO 1 Que no vienen los rios a tu encuentro Ioh mar! a morir; huyendo de la muerte vienen i en tí penetran como en el seno de Dios, Buscan mezclar sus dulces aguas que se pudren con tus aguas a m a r g a s i eternas. Con tus aguas que no se ofrecen a hii- mildes menesteres, con tus aguas que queman las tiernas raices de los árboles i las suaves bocas de los hombres. A tí ioh mar! fuente de la vida, no te someten tus siervos. A tí no te tasan, te doblegan o te rinden. Nadie quiera lograr algo del mar por. la fuerza, la astucia o la dulzura. Lleguémonos a él tranquilos i sumisos, como llegan los leños a la hoguera,
  42. 42. 2 .adoanc 1 ece.Cac d amec i! queha ( rrrades; T :des i a z
  43. 43. 735 de abar-
  44. 44. rl LOS PÁJAROS ERRANTES nes abren las puertas a las ideas mas 79 recónditas, i angustiado gozo de sentir el paso de mi sangre en torbellino i me sa- tisface la calidad de mi corazon que no estalla bajo el arrebato incontenible de vértigos que remueven hasta las raices de mi espíritu. Pero jah dia de la divina primavera! sabio engaño, tú pones ante los ojos, como cosas nuevas, a viejos moldes ina- gotables. No te cansas ioh, tiempo! de esta bue- na farsa? No te avergüenzas ioh, viejo marrullero! de llenar de gastadas espe- ranzas los corazones que, engañados por el brillo de un instante, vuelven a vestir los mismos trajes que ántes desecharon? Epoca de apariencias de renovacion, época falaz que pones brillo en los ojos de los viejos i deseos amorosos en sus
  45. 45. so PEDRO PRADOlabios seniles, época alegre para los quese dejan llevar por el desarrollo de lacomedia, yo tambien quiero solicitar algode tí, ioh pródigo i vano tiempo pri-maveral! Hastiado de alegrías inconcientes, har-to de fáciles engaños, despreciando iamando alternativamente a las mismas co-sas, i deseoso de nuevos horizontes, mivida, lacerada de pensamiento, pide querealices en ella la engañosa renovacionque la prometes. Regálame sólo con unprofundo olvido i yo te seré fiel iohprimavera! Borra de mis ojos, insistentes visiones;borra el recuerdo de todas las palabrasque hombres obsequiosos me susurraron;borra mis juicios, preferencias i actitudes,i deja tan s610 la viva fuerza que memantiene.
  46. 46. F LOS PAJAROS ERRANTES 81 Llegue por fin un dia venturoso en que me encuentre nuevo, limpio i liviano, i ábranse, ante el espectáculo del mun- do, sentidos que asignen a las cosas de la vida sus justos i eternos valores. Los valores ocultos que nos esconde estavana fiebre de nuestros tristes comercios inte- lectualec. Venga a m el olvido como un divino í niño desnudo, i yo le enriqueceré con el oro de una adivinacion profunda. Lléguese aliviador como un reposo, reconfortante como u n sueño; tenga el atractivo de la mas deseada muerte.e, Sí; sea él como una muerte pasajera, y pueda renacer en mí el hombre primi- tivo a imájen i de manos de Dios mismo. 6
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  48. 48. LOS PÁJAROS ERRANTES 83tos, uno a uno los abandonan i, comovuelos de pájaros prisioneros, mis miradaschocan contra todas las cosas. Estranjero venido de un país infinitoen que ninguna cosa ha menester delímites, mi corazon atribulado no com-prende el por qué de esta celda, de estosmuebles estraños, de esta ventana por -donde penetra un sol pequeño i descolo-rido. iOh gran sol de medio dia para losrecien llegados a la vida dispersa eressólo un nuevo i mezquino detalle en estahora del despertar! iD6nde estabas ioh, sol1 cuando yodormia? <Donde las pálidas luces, losgrises caminos, los hórridos pueblos?<Donde los oscuros deseos, las trémulasvoces, la honda inquietud de mi nuevaconciencia?
  49. 49. 1
  50. 50. LOS PÁJAROS ERRANTES 85 lorosa atencion, esperan un eco que nun- ca llega. Vibra mi cuerpo como la vela hinchada de un barco al paso del vendaval, i como ella no sabe qué hacer para entregarse i volar en alas del torbellino. Una vez mas, he aquí que me detengo i me pregunto <qué deseo? Porque hai un deseo constante que perdura, cumplidos nuestros fáciles anhelos; porque hai una ánsia infinita que supera a toda vana am- bicion. Deseo sin nombre, objeto sin forma, finalidad sin límites, tú arraigas como un árbol monstruoso que crece y crece sin(cesar, i muere sin que alcance a florecer jamás. / <Debemos cumplir un propósito igno- rado? realizar alguna oculta esperanza? ¡Nadie lo recuerda, nadie!
  51. 51. 86 PEDRO PRADO Porque sólo sabemos que algo desea-mos, lloro la memoria perdida del fin ydel objeto. Peregrino poseido de ira i de tristeza,me pregunto ia dónde voi? i sin saberqué responder, debo elejir i marchar sindescanso, bajo la hermosura de los cieloshostiles. Delirante, estrujo mi cabeza entre lasmanos crueles i la increpo i la torturocomo a un ladrón <dónde ocultaste mimemdria, dónde? A todos los sangrientossuplicios pido ayuda, pero nunca confie-sa, nunca! 1 caminando, lloro mi desventura, i elviento del desierto seca mis lágrimas án-tes de nacer. 1 veo, así, a mi paso, cómo los hom-bres ante la muerte, inquietos, desespe-
  52. 52. 94 PEDRO PRADO Cada hora, de los dias que siguieron,trajo i ofreció un interes distinto al espí-ritu veleidoso del niño; sólo la madrecitafué fiel a su constante i único amor. Llegaba la noche i la luna la sorpren-dia arrullando a su hijo con canciones sinsentido, mui semejantes a las cancionesde los pájaros. Cantaba un medio dia, sentada en elquicio de su puerta, bajo las moviblessombras de las madreselvas. Un olor malo i molesto turbaba s uvoz; pero luego su acento volaba alegre-mente, como el humo de las fogatas cam-pesinas. El olor malo persistia. La madrecitaquedó pálida i silenciosa cuando, entre-abriendo las ropas que cubrian a su hijo,vi6 que, por el cuerpecillo del pájaromuerto, andaban los gusanos.
  53. 53. LOS PÁJAROS ERRANTES 95 Arrodillada lloraba su asombro; el her-mano acudió a los lamentos de la her-mana. Turbado ante el pequeño pájaro quedecaparecia, el niño tomó a la madrecitade la mano i la llevó Iéjos. 1como si él supiese algo, confuso perolleno de vanidad, trató inutilmente de es-plicar lo que ninguno de ellos compren-dia.
  54. 54. L A S ROSAS Al iniciarse Marzo con sus tardes re-vueltas, i cuando el viento dice que vienea sacudir las hojas polvorientas i sóloviene a enamorarlas, para huir con ellas,yo recorro los rosales de mi jardin. Comienza entónces para mí una peno-sa i triste tarea, que aun no terminocuando las nubes cárdenas del ponientese abren i dejan filtrarse una repentina iviva luz dorada. Al recorrer mis rosales, he ido supri-miendo los pequeños frutos que se hin-
  55. 55. LOS PÁJAROS ERRANTES 97chan, después de haber volado los últimospétalos. Si sonrio ante la vana ambicion de misrosas, no permito que crezcan los frutosmezquinos que sólo roban las fuerzas derosas que vienen: Como buen jardinero, s i nunca perdo-no, nadie sabe qué profunda alegría recibosi contemplo un rosal de fruto infecundo. Le venero i admiro como a un herma-no mas sabio que concentra en sus floresel objeto de toda su vida, i logra que sus Irosas brillen como oraciones. Así debieran brillar las mias, si no metorciera la vana ambicion; así debiera yo,inconsecuente jardinero, alabar la sabidu-ría de Dios, i acatar con regocijo el hu-milde i único destino que me ha señalado. 7
  56. 56. 102 PEDRO PRADO saben formular estas asombrosas interro- gaciones <qué es una piedra, padre? Vergüenza me daria ante vosotros, hijos mios, si respondiese con palabras científicas, que nunca a nadie revelaron nada. Roja vergüenza cubriria mis meji- llas, si como un charlatan, ahuecara la voz i mancillase con vulgaridad vuestra ino- cencia. Entre los hombres suelo encontrar algo que decir; pero ante vosotros, mi alma tiembla como ante seres divinos. <Qué es una piedra? Dadme ese guijarro. Bien comprendeis vosotros joh niños insacia- bles! que un guijarro no es todo lo visi- ble de un guijarro.! Saber es lograr que las cosas se tor- nen trasparentes como cristales. Entón- ces la mirada, léjos de tropezar en ellas, las atraviesa, i sus contornos son como
  57. 57. L A B U E N A MENTIRA Apénas si cuentas tres años i ya tu ac- titud es seria i retraida. iOh, el vivo recuerdo, hijo mio, del dia en que dijiste la primera mentira! Todo está aun, en m ,presente: una nube quie- f í l 1 ta i redonda brilla en el cielo i /-lZ-$&GS- no cesan de caer. ,/ . 1 S610 proferiar, balbuceos, pero ellos te 2 bastabmr/para mentir. Admirado e inmó- ,*quedé. Mi corazon, lleno de orgullo, acariciaba a tu mentira como un dia mis manos acariciarán a tus hijos. <Es posi-
  58. 58. ___-_ .. _- ~. _i._".i- . _,_ " . . . . , ... __._- . ~ . , LOS PAJAROS ERRANTES 105 ble? me repetia. 1mi entusiasmo enter- necido se llenaba de lágrimas. Nos parece que nuestros hijos, que acaban de nacer, van a morir; tan frájiles son i, sin-embargo, viven i sonrien satis- fechos. Comprendemos, entónces, que nuestro orgullo no debiera ser; porpueI <qué parte intelijente nos debe e milagro l que nuestros hijos ofrecen? Les propor- cionamos_abigo; i ellos se sosiegan i H Les damos alimento, i lo hacen & .i/r- l carne i espíritu. 1un dia, dia de rego- cijo, hablan; i otro dia, dia de meditacion, mienten. Como el temor no enjendró tu primera mentira, pasé de la duda al augurio. Hace un instante se ha confirmado ese augurio. Estábamos a la hora del atardecer, en el jardin, al lado de la fuente. Llegaban brisas i vuelos de campanas. El agua ri-
  59. 59. 106 PEDRO PRADO zada hacia danzar el reflejo del brillo iia- ciente de la luna, i la tierra, húmeda por el riego, perfumaba el aire como no lo haria ninguna flor.l -- . - un comienzo, no puse atencion; pero sk, 1iieg-c m c .0+1té>en el brocal dispuesto a Pero al leer en mi rostro la incomprel; sion, tu voz se hizo temblorosa i tus ojos se llenaron de tristeza i de reproche. Me huiste, pero te alcancé; batallabas por no levantar la cabeza; pero mis cari-
  60. 60. F LOS PÁJAROS ERRANTES 107 cias imploraban tu perdon. T u alma, aun herida por mi ingratitud, queria escapar. c-Sí, hijo mio, sí; tú lo hiciste todos -esclamé por fin. a-Sí-afirmaste-yo hice la casa, la fuente i las flores.* 1 tu voz, trémula por la emocion, es- taba llena de verdad. t
  61. 61. CANCION Duerme, hijo mio; duerme! Así, en mis brazos, acurrucado comoun pajarillo. Mis brazos son como ramasaparentes para sustentar un nido; mi pe-cho, firme i enhiesto, como tronco de UIIárbol; i el murmullo de mi cancion, comoviento de la noche sonando entre lashojas. Duerme, hijo mio; duerme! E el dia, como vives ansioso de li- nbertad, si mis brazos te retienen un ins-tante, pesan para ti como una cadena.
  62. 62. LOS PÁJAROS ERRANTES 109Siempre tienes prisa, siempre! Tus be-sos sólo rozan mi frente; tus manos insi-núan una caricia, se acercan y desisten.Tu alegría nace cuando vuelves a tussaltos i carreras. Tu alegría nace al de-jarme, hijo mio! Duerme, duerme, que todo es sombraen torno nuestro! Tu cuerpo pesa como un pájaro heri-do, i el ligero calor que despide es massuave que el roce de la brisa. E el dia, ncuando por un momento estás serio i meoyes, escuchas a la vez mil otras vocesque yo no distingo. Conversas con todoslos objetos familiares, i sabe Dios quéhistorias te cuentan que tu alegría vuel-ve. Cuando atiendes a lo que ellos te di-cen i me dejas, tu alegría vuelve, hijomio! Duerme, duerme, que todo ruido ha
  63. 63. , 110 PEDRO PRADO cesado. E s la hora en que los muebles crujen; la hora en que los grillos cantan desde algun rincon, ocultos. T cuerpo es como un regalo que lle- u vo i que traigo. 1voi i vuelvo infatigable como aquel peregrino que no encontró a nadie digno de recibir su ofrenda. Hijo mio, eres indiferente para conmi- go i a tí me ofrezco. Pero mi loca insis- tencia logra, a veces, que parte de mi amor sea por tí aceptado, Entónces mi alegría nace! Cuando tú aceptas algo si- quiera de mi dádiva continua, mi alegría nace, hijo mio! E el dia me huyes. Un dia me huirás n por largo tiempo. E la noche te acer- n* cas. Una noche llegará en que estaremos unidos para siempre.
  64. 64. MALEZAS
  65. 65. VAGABUNDO Sí, coi un mendigo <por qué repro-chármelo? <Nole sirvo a S u Señoría paraque ejercite buenas acciones? <Esasbue-nas acciones no le traen un poco de tran-quilidad? Alegraos a mi paso ;oh tristes her-manos míos! os presento una oportuni-dad nunca vista, un negocio estupendo;por una fnfima moneda rescatareic vues-tros pecados canallescos, haciéndoos gra-tos ante los ojos del Señor. ¡Pensad en 8 BIBLIOTECA NACIONAL SECCION CHILENA
  66. 66. 1 14 PEDRO PRADO- ~~~lo que seria de vuestra maldad si yo noexistiera! Por añadidura os embelesaré con losmelosos cantos del agradecimiento: cgra-cias, Su Merced; que viva muchos años,que Dios le bendiga i le pague con lagloria del cielo, su caridad). Antiguamente, nosotros maldecíamosa íos mezquinos, i las infelices jentes, te-merosas de nuestros maleficios, nos so-corrian. Hoi nadie cree en taIes patrañas,i mas de una vez nos responden sobrelas costillas. iAh! pero nos queda la ben-dición, ella nos es suficiente. Siempre ha-brá hombres lo bastante estúpidos quedesprecien a los adivinos i sonrian rego-cijados ante los buenos augurios. 1 por esa suma tan insignificante, osdareis el raro espectáculo de contar en el
  67. 67. LOS PÁJAROS ERRANTES 115pais con un hombre libre i perezoso. Quécuadro más emocionante! Al cruzar por las calles, bajo los dilu-vios del invierno, regalo a los que me vena traves de los cristales de sus mansio-nes, más abrigo que sus pieles, que suschimeneas, que sus alfombras i cortina-jes. Cuando me ven, aprecian con exaje- racion sus comodidades i refinamientos.Vosotros no sabeis que el mal tiempo esmenos malo si se le recibe que si se leobserva. Primos i hermanos mios! cuando ossentís desilusionados, viejos, enfermos imedio podridos con la gangrena de lacodicia i la vanidad, pensais, al verme,que talvez bajo mis harapos yo sea fe-liz, porque tampoco tengo camisa comoe labriego de la fábula. iAi! hermanos i lprimos de mi corazón p o os proporciono
  68. 68. 116 PEDRO PRADO - siquiera una alegría al haceros imaginar. que la felicidad no es una vana palabra? Contribuyo a traer la paz sobre la ciu- dad avara i abrumada por los remordi- mientos, i vos contribuís a darme la pere- za i la libertad. ¡Santa pereza! madre de todos mis pensamientos; pasar i pasar de la sangre silenciosa corriendo por mis venas sin hastío ni esperanza! ¡Santa libertad, saii- ta! Al viento me entrego como tina hoja seca, al viento me opongo como una ro- ca firme. Antes de que os canseis de vuestras limosnas, yo me he cansado de vuestras miradas aviesas, de vuestra ciudad i su aire envenenado. Saldré a los suburbios i a los campos. A ellos no me lleva na- da, pero parece que me llevara algo. C6- mo sonrio, al creer que busco, cuando
  69. 69. F LOS PÁJAROS ERRANTES 117 bien sé que nada busco. Recibo, aguar- do; mi placer es el acaso. iAh! un cami- nante dormido, es una buena presa i no lo es mala un borracho fanfarron. Soi modesto, no levanto gran ruido al andar por el polvo suelto de los caminos. Mas, los perros han de salir de todas las heredades a ladrarme con furia loca. ¡Mi- serables perros! El buei ara, el caballo arrastra el coche. Vosotros iqué haceic? Nada, cien veces nada. Para que se os crea útiles ladrais cuando se levanta la luna o pasa un mendigo. Ruines anima- les; sois mendigos sin libertad. Empon- zoñada baba la vuestra. Las heridas que hicisteis en mis piernas se enconan a me- nudo. Rara vez diviso a vuestro único pariente noble, al perro vagabundo. L a sarna se lo come, pero aun puede alimen- tar a tantas pulgas como hombres ali-
  70. 70. 118 PEDRO PRADOmenta la tierra. Sus ojos son vivos e in-teligentes i sus patas, que saben de lalibertad, prefieren los senderos solitariosque van a campo traviesa. N o a los melosoc~caminantes, a ellossalud;: ;Adios, hermanos! Avanzada la tarde llegué a la ciudad.Para entrar esperaré que la noche m etrasforme en iin bulto como otro cual-quiera. Aguardaré aquí al pie de estos muros Ide piedra todavia tibios. Las malezasrotas i tendidas, han sido stempre unblando i oloroso lecho. Abajo pasa un rio turbio i amarillo: ldeben tener sed sus árboles polvorientos. I Pero ?dónde estoi? Estos muros son 1los de una prision! Con las primeras som-bras dan en lamentarse los presos i sue-nan las cadenas contra las baldosas.
  71. 71. LOS PÁJAROS ERRANTES 119 <Quién les contesta? Son los centinelasque caminan entre las almenas por sobrela muralla. ¡Alerta! ¡Alerta! 1 suenan losmanojos de sus gruesas llaves. Los ceii-tinelas dicen: ((Tambien estamos presos.ustedes no pueden salir por nosotros;nosotros no podemos salir por ustedes B.Los manojos de llaves suenan como lascadenas que se arrastran. Quiero huir de este sucio lugar, de es-tas’piedras tibias, de la ribera de este rioturbio! Pero mi cansancio, las heridas emponzofiadas hechas por los perros, sontambien mi cadena. Si quiero escapar,cómo crujen mis huesos! iAh! maldita sea la noche eri que pa-saré escuchando los lamentos dañinos delos hombres presos i miserables.
  72. 72. --- _- L A S- MALEZAS - Todo el año, de un invierno a otroinvierno, las malezas luchan desesperada-mente. Cuando en la tierra morena, ca-vada, cernida i limpia, no se distingue niuna hebra del pasto arrancado, jardineros,no creais haber vencido a las malezas. Aellas no les bastan vuestros cuadros, apa-recen en los senderos. Son vagabundas,viven a la orilla de las aguas corrientes.Entre las piedras de las calles, en losmuros de las casas, en las concavidadesde las rocas, sobre los troncos podridos, .
  73. 73. LOS PÁJAROS ERRANTES 121 i en el agua que se detiene, viven su ba- talla con resolucion i porfía. Son las pri-,meras yerbas que se enseñorean de una ruina, i las primeras flores que se abren sobre una tumba. Son modestas de tama- fio, pero fuertes i resistentes a la helada i la sequía. Tienen flores tan pequeñas que algunas, como las flores del mastuer- 20, no son capaces de contener una gota de rocío; pero los niños, que llevan los ojos mas cerca de la tierra, las prefieren, i ufanos, forman con ellas gruesos rami- lletes. Porque son insignificantes nadie repara en la forma i color de sus pétalos i de sus hojas, i son mil veces mas varia- .das que las flores de los jardines mas soberbios. Sus semillas finas i abundan- tes, como nada esperan del hombre que las odia i las persigue, han aprendido a navegar sobre el agua, a volar en el viento,
  74. 74. --- 122 PEDRO PRADOa trepar sobre los animales, a valerse delos pájaros i de los insectos. ¿Quédesean? ¿Por qué tanta tenacidad?iAh! mis amigos jardineros! todas lasplantas han sido un tiempo maleza des-preciable. Mas, a unas primero, a otrasdespués, se les ha tocado con la curiosi-dad, el cultivo i la seleccion, algo asícomo un resorte oculto, i las yerbas vul-gares comenzaron a dar hojas mas gran-des, flores mas hermosas, frutos masdulces. Empero, tan pronto como esto acon-teció, su tenacidad se hizo menor, s u ssemillas ménos abundantes i ménos há-biles; el sol se tornó temible; el agua fuémas necesaria, i toda su vida se trocó-en perezosa i falta de voluntad, aunquecien veces mas llena de gracia i esplen-didez.
  75. 75. P LOS PÁJAROS ERRANTES 123 <Era esto lo que buscaba su enerjfa de antafio? Es posible, porque ahora re- posan i sonrien como ante un bien alcan- zado. Transeunte; no mireis con desprecio a un viejo jardin si lo inunda la maleza, porque cada una de ellas posee un resor- te oculto que puede convertir su existen- cia en algo mas útil i mas bello. Reparad en que el cielo es el aliado d e todas las malezas. Nunca podrás conseguir que la lluvia hum-edezca sólo las semillas que has sem- brado; millones de otras ocultas aprove- charán sus aguas. Cuando tú riegas ?no sientes un goce mayor que cuando siembras? T no loú sabes, pero y vino: tu goce pro- viene de que el riego es mas justo i sabio que la siembra; él ampara tanta otra fuer-
  76. 76. 124 PEDRO PRADOza en accion, tanto deseo irrealizado,tantas cosas que aguardan i que hacen,que siempre en el mundo, palpite unanueva esperanza! BIBLIOTECA NACiON& SECCION CHILENA
  77. 77. . ÍNDICE POEMAS MENORESLos pájaros errantes ................................... 9L a pesca ................................................... 13El poema de la buena muerte ........................ 16La tierra ................................................... 20Palabras .................................................... 22 LOS SECRETOSMi canto.................................................... 27La alegría.................................................. 29La fatiga ................................................... 31El vuelo .................................................... 33 OTOROotoño .............................. ............ 37La mujer fuerte ... ....................... 39Los cabellos............................................... 4cLa luna ..................................................... 45Nuestro viejo amor...................................... 49E recuerdo ................................................ l 51Las palomas.............................................. 53
  78. 78. - 126 PEDRO PRADOLos brotes ... .................. <................. 55E rumbo ............... ................................. :. l 57 EL MAR ........ . ................................. 61L a esperanza... ... ... . _ .... .............................. 63Los esploradores... ... ... . .. .. .. . ..... ....... ...... ... ... 65L a despedida...... ... ... ............... ............... ... 57El mar eterno ...... ....... ................. ... ............ 69L a libertad... ......... ................ ...... 72 INQUIETUDInvocacion al olvido ...... .. .... ... ... ... ... ... ...... ... 77Oracion al despertar. ........... ., , .. 82El deseo sin nombre ................. 84 BREVES HISTORIASEl heredero.. ........... . . . ... ... ... .. . ... ....... ....... . .. 91El pájaro muerto ...... ......... ........................ 93 ..... . ....... ... ....... ... ... .... 96 LOS NIÑOSRespuestas a los niños ............... ... ......... ...... 1 0 1L a buena mentira ........................ ........ ...._. 1o43Cancion ................. . ...... ....... , .. ... .... I o8 MALEZASVagabundo.. .......... ... ............... ... ........... .. .. 113L a s malezas.......... ........................... ..... 120

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