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Unos Cuantos Conocimientos
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Unos Cuantos Conocimientos

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  • 1. UNOS CUANTOS CONOCIMIENTOS La llamada de Cthulhu Una partida de robroy en PlataformaRol
  • 2. REPARTO: Scott Sallieri Reshpu Jack R. Clancy Figaro Dieter Hartwig Complete Bob Baker Bridge Thalantyr_Capacaída ÍNDICE: 3 Scott Sallieri 9 Jack Clancy 14 Bob Baker 20 Dieter Hartwig 26 Dieter y Bob 37 El caso Frank Charlton
  • 3. INTRODUCCIÓN (Scott Sallieri) Universidad Miskatonic - Arkham, Massachussets 3 de mayo de 1924 - 6:54 am Scott Sallieri era un joven y prometedor profesor que por fin había visto cumplido su sueño de impartir clases, y nada menos que en la Universidad Miskatonic. El curso llegaba a su fin, pero ya le habían confirmado que continuaría en su puesto el año siguiente. Impartía clases de antropología y, en general, estaba muy satisfecho con sus alumnos. Aquella mañana acudió a su clase como hacía a diario, pero se palpaba algo extraño en el ambiente. Había cierto revuelo por los pasillos. Estudiantes y profesores hacían comentarios y en sus rostros se podía leer sorpresa y preocupación. El profesor Sallieri no tardó en enterarse de lo sucedido: un alumno acababa de encontrar el cuerpo sin vida de un alumno en la escalinata de la biblioteca. La policía no tardó en llegar a la Universidad y aunque hubo rumores de suspender las clases esa mañana, finalmente se decidió no hacerlo. No obstante, las aulas no se llenaron. El morbo era un arma demasiado poderosa y además, cualquier excusa era buena para pelarse una clase. Incluso a Scott le hubiera gustado saber algo más sobre lo que había sucedido y a fe que lo haría después de su clase. Finalizada la hora, la mayoría de los alumnos abandonó la sala con prisa y comentanado entre ellos la noticia. Sin lugar a dudas, aquella fue la peor clase que había impartido Sallieri, peor incluso que la primera a la que se enfrentó, y es que el ambiente no fue el más adecuado. En la puerta le estaba esperando el profesor Henry Armitage, uno de los miembros más veterano y respetado del campus y que había apostado por Scott para que impartiera clases pese a su corta edad. El joven profesor se apresuró en recoger sus cosas para reunirse con él y tras un cortés saludo, Armitage le invitó a su despacho, donde comenzaron a charlar sobre lo ocurrido. Armitage: Supongo que ya se habrá enterado de lo sucedido - Scott asintió - Es horrible, espero que la policía encuentre al culpable cuanto antes... Se preguntará por qué he querido hablar con usted. Pues bien, el motivo es su afición a las ciencias ocultas. Tal vez sea una locura, pero... Espera, empezaré por el principio. La víctima es Frank Charlton, un estudiante de filosofía, pero que además asistía a un curso de Metafísica Medieval y al parecer se interesaba por el ocultismo. Seguramente no tendrá nada que ver con eso, pero dado su interés en los temas esotéricos, quizás usted pueda hacer algunas indagaciones. Extraoficialmente, por supuesto. El forense del condado, el doctor Whitby Lodge se ha encargado de la autopsia, asistido por nuestro experto, el doctor Morton Waldron. Puede ser un buen punto para comenzar. Y si fuera necesario, no sería complicado buscar un profesor suplente por unos días. ¿Qué me dice? El profesor Armitage fue clave para que Scott Sallieri ejerciera de profesor y ahora le mostraba su confianza en ese feo asunto. Parecía una gran oportunidad. ---------- Off-rol:
  • 4. Bueno, es de suponer que Scott aceptará la quot;granquot; oferta. De momento, iréis por libre y llegado el caso ya se unirán los personajes. Por ahora puedes hablar con Armitage si quieres, o comenzar a investigar por ahí. Tienes total libertad. Respuesta Scott Scott comenzó a pasearse de un sitio a otro dentro del despacho del profesor Armitage, era una manía que tenía cuando pensaba en algo. Esta era una gran oportunidad de salir del círculo de la enseñanza para empezar a aplicar sus conocimientos de forma real… aunque le hubiera encantado aplicar primero lo que sabía sobre antropología y no sobre ocultismo, pero todo valía. - Profesor, con gusto acepto su oferta, aunque no la acabo de comprender… un alumno es encontrado muerto en las escalinatas de la biblioteca, un hecho lamentable pero no está fuera de lo común, la violencia en la ciudad avanza cada día más… y dice que el señor Charlton, que en paz descanse, se interesaba por las ciencias ocultas… pero eso tampoco es un motivo como para creer que sería la causa de su muerte… miles de personas están interesadas en el ocultismo, profesor, usted lo sabe. También sé que, siendo usted un gran erudito, no va a concluir que los ocultistas son carne de cañón porque los persigue el diablo, o algo así…. Hay algún otro vínculo que relaciona la muerte del joven Charlton con el ocultismo… ¿o me equivoco, profesor? Primeramente, quisiera que me de toda la información que tenga por más tonta e insignificante que le parezca sobre este caso, si tiene fotos de cómo has sido hallado el cuerpo o si tiene algún contacto en la policía para hecharles un vistazo, también quisiera leer el expediente académico y psicológico de la víctima… y ¿el joven vivía aquí? ¿En la residencia del campus? Sí es así, quiero el permiso para revisar su cuarto… Ah, por último profesor, gracias por esta gran oportunidad, no le defraudaré… y no se olvide de contactarse con quienes hacen la autopsia del cuerpo para avisarles que pronto los visitaré.- Scott se queda de pie mirando fijamente al profesor Armitage esperando sus respuestas. En realidad, estaba harto de que la gente relacionara su interés por el ocultismo con algún tipo de actividad mágica o hechicería. Su estudio era serio y objetivo, pero siempre pasaba esto… quizá solo sea un simple asesinato por robo o quien sabe… que mal que tomemos como normal esto, un asesinato, pero la culpa la tienen los medios de comunicación que nos hacen ver estas cosas como algo común… quizás esa relación de la víctima con el ocultismo solo sea un miedo interno de la gente, algo muy común en los estudios antropológicos, el miedo a lo desconocido e inconscientemente, el deseo de encontrar algo inexplicable en una vida atrapada en la rutina.
  • 5. TURNO 1 El profesor Armitage escuchó con atención las réplicas de Scott. Parecía sentirse algo abrumado y asentía mientras el joven profesor hablaba. Armitage: Disculpe profesor. Quizás he sido un poco torpe con mis palabras o usted me ha entendido mal. Verá, el ocultismo es también una de mis pasiones y no quisiera insinuar nada negativo sobre ese tema, nada más lejos de la realidad. En verdad, es una simple sospecha mía, sólo eso. Parece ser que el señor Charlton pertenecía a un pequeño grupo de... digamos... bohemios. Los relatos de comportamientos perversos y fiestas obscenas, se arremolinan en torno a este grupo, así como otros rumores sobre ritos oscuros y ceremonias ocultas. Sus aficiones esotéricas seguramente no tengan nada que ver y no pretendo relacionar su muerte con ellas, pero considero que investigar esa vía puede ser interesante, ¿no le parece? Respondiendo al resto de preguntas, Armitage fue muy claro y conciso. Explicó que no tenía contacto alguno con la policía, ni disponía de fotos de la escena del crimen, aunque tal vez el doctor Morton Waldron tuviera alguna. Frank Charlton vivía en la residencia del campus y su habitación había sido sellada, pero Armitage haría todo lo posible por obtener un permiso para echar un vistazo en su interior. Biff Williams, el compañero de cuarto de Frank, había sido trasladado a otra habitación. Armitage: Ahora, si le parece, le acompañaré al despacho del doctor Waldron y se lo presentaré. Mientras habla con él, yo intentaré obtener ese permiso. Ambos profesores se dirigieron a la facultad de medicina. Era curioso observar a uno de los más jóvenes miembros del profesorado junto a uno de los más veteranos. Henry Armitage llamó a la puerta del despacho de Waldron y poco después abrió un hombre maduro de rostro serio y duro. Tras las pertinentes presentaciones, Armitage dejó el despacho dejando a Scott a solas con el doctor que había asistido en la autopsia de la víctima. Morton Waldron se mostró preocupado por los resultados de la misma, ya que en su amplia experiencia, no había visto nada similar. Abriendo una carpeta, explicó los resultados sentado tras su escritorio y entregó una copia del informe al profesor Sallieri. La muerte de Frank Charlton tuvo lugar, aproximadamente, en la noche del 1 al 2 de mayo, sobre las 2 de la madrugada. La causa de la muerte fue asfixia. En la parte interior de la muñeca izquierda de la víctima, se encontró un pinchazo, probablemente de jeringuilla hipodérmica. Como quiera que no se apreciaba hematoma, la inyección se realizó después del fallecimiento. El cadáver mostraba lividez post-mortem, indicando que estuvo tendido boca arriba durante varias horas después de la muerte. Al menos 18 horas después de su muerte, se produjeron una serie de abrasiones, así como tres fracturas espinales. Al parecer arrojaron su cuerpo desde el tejado de la Biblioteca, golpeándose contra la escalinata. La caída hubiera sido suficiente como para causar su muerte si el cuerpo hubiese estado con vida al caer desde el tejado.
  • 6. El informe concluye que Frank Charlton murió asfixiado, asesinado por persona o personas desconocidas. Dr. Waldron: Como verá, no sólo estamos ante un asesinato, sino ante una obra macabra. Después del crimen han jugado con el cadáver, hasta que le han arrojado desde el tejado de la biblioteca para hacer que pareciera un suicidio. Es horrible. Lo más probable es que lo hicieran entre varios, a no ser que fuera una única persona muy fuerte y corpulenta. ------------ Off-rol: AYUDA 1: El informe forense... El doctor Waldron no tiene fotos del cuerpo, ya que él únicamente ayudó en la autopsia... En todo caso, en el informe está todo. Respuesta Scott Después de la presentación con el Dr. Waldron, Scott se pone a revisar atentamente el informe forense... es bastante extraño, lo que más le llama la atención es ese trato que le dieron los asesinos al cuerpo ya sin vida... ¿para qué?. Y ese pinchazo en la muñeca... no tenía las cosas nada claras. - Doctor, usted colaboró en la autopsia ¿verdad? necesito saber si encontró alguna marca, alguna herida fuera de lo normal en el cadáver...- Scott sabía que cuando un crimen así tenía motivos ocultistas de por medio, lo común era marcar a la víctima de alguna manera, con símbolos o palabras, aunque no siempre se daba el caso. - También, doctor ¿se ha realizado un análisis toxicológico del cuerpo? No se puede descartar la posibilidad de que el muchaho haya estado bajo influencias de drogas o alguna otra sustancia... y me intriga ese pinchazo... ¿cree usted que es posible que le hayan extraido sangre o inyectado alguna sustancia después de muerto? Esta investigación comenzaba a interesarle mucho, a su pesar, ya que sin ser oficial corría el riesgo de atraer sobre él alguna sospecha. ¿Quién será el detective encargado? Tenía que poner en orden las ideas en su cabeza para conseguir mayor información en un orden lógico, y sabía exactamente cual era: la habitación de la víctima ( si el profesor Armitage lograba conseguir el permiso para acceder a esta) y su compañero de cuarto, ese alumno Biff Williams.
  • 7. TURNO 2 Dr. Waldron: Está todo en el informe. La única herida o marca extraña es la de la aguja hipodérmica, además de las abrasiones y roturas, pero ninguna otra herida. Como bien indica, hicimos un examen minucioso, pero no hallamos rastro alguno de ninguna sustancia en su organismo. Saber si le extrajeron o no sangre, es imposible de determinar. La conversación con el doctor Waldron y, sobre todo, el curioso informe forense, había conseguido que Scott se interesara en el caso. Ya había decidido cuáles serían sus siguientes pasos en la investigación. Agradeciendo a Morton Waldron su colaboración, se despidió de él y encaminó sus pasos a la residencia de estudiantes, concretamente a la habitación de Frank Charlton. Poco a poco la Universidad iba recuperando la calma. Los alumnos acudían a sus clases, aunque era inevitable hacer algunos comentarios a respecto de lo sucedido. La habitación en cuestión se encontrada en la primera planta del dormitorio oeste. Allí, Scott se topó con un agente de policía y la puerta sellada. Scott Sallieri se presentó, con la esperanza de que el profesor Armitage hubiera conseguido algo positivo. Agente: Buenos días, le esperaba señor Sallieri. Puede pasar, pero le recuerdo que no debe coger nada, ni siquiera un trocito de papel. Por supuesto, yo entraré con usted. Cuando quiera... - el agente apartó las cintas y abrió la puerta dejando paso al profesor. No era precisamente lo que esperaba, pero mejor eso que nada... La habitación disponía de dos pequeños escritorios, sendas sillas de madera con respaldo recto, dos lámparas de estudio, dos estanterías bajas, dos camas estrechas, dos pequeños armarios en lados opuestos de la habitación, un lavabo con un solo grifo de agua fría, una ventana grande y una sola salida, la puerta por la que acababan de entrar. No se había trazado ninguna línea por mitad de la habitación como solían hacer muchos estudiantes, pero se notaba una clara separación de estilos. En la parte derecha, Biff Williams había clavado en su pared fotos de estrellas del deporte, como Red Grange, Gene Tunney y Knute Rockne, así como recortes de prensa con sus propios éxitos deportivos logrados en fútbol y béisbol. Su cama estaba sin hacer y bajo ella había un montón de ropa sudada y olorosa. En su estantería, unos cuantos libros, mucho de ellos relacionados con el deporte y poco más destacable. El otro lado de la habitación era bastante diferente. En ella se habían montado un par más de estaterías altas junto a la cama, repletas de obras sobre magia, psicología e historia antigua. Su pared libre estaba recubierta por una variedad de láminas, copias de lienzos, que iban desde Munch a Klimt, pasando por Ryder, presente en una copia de Sigfrido y las doncellas del Rin. http://imageshack.us/http://imageshack.us/ Todas las ilustraciones eran de temas oscuramente eróticos. Sus papeles, ropas y efectos personales estaban bien conservados y sistemáticamente colocados. Sobre su escritorio había una carta inacabada dirigida a una tal Asenath Waite, en la que le consultaba cierto asunto relacionado con la magia.
  • 8. El agente de policía no le quitó el ojo de encima en ningún momento y eso fue todo lo que pudo obtener de su visita. Tras el examen, el agente de policía insistió en que ya debía dejar el dormitorio. Eso era todo lo que podía hacer sin tocar nada del interior. Después abrió la puerta y apartó de nuevo las cintas indicando a Scott que saliera. Fuera, había un estudiante observando la escena desde cierta distancia. Por su constitución, parecía deportista... ------------ Off-rol: De momento es todo, tu turno... Pronto los personajes se irán uniendo. Respuesta Scott Afortunadamente, Scott ha podido echarle un vistazo al dormitorio de la víctima, pero siempre bajo la atenta mirada del agente, quien no le ha dejado tocar nada. Se siente molesto por esto, ya que ¿qué clase de investigación podría realizar si no puede abrir cajones ni coger nada? Sin embargo, ha tratado de grabar en su mente el máximo de detalles que ha podido. Los libros... magia, psicología, historia antigua... le dan a entender que no se trataba de un muchacho que se interesó por el ocultismo por rebeldía y por el gusto de lo extraño, como muchos, sino que estudiaba seriamente el tema y bajo varios puntos de vista... de igual forma, si solo fuera un típico quot;rebelde góticoquot;, tendría afiches de demonios y cráneos, eso era un hecho. Pero no. Frank había pegado en su pared copias de pinturas con un claro estilo ocultista, representaciones de escenas que inquietaban el ánimo aun sin saber su verdadero significado escondido, que solo unos pocos iniciados conocían... como este cuadro: Sigfrido y las doncellas del Rin... A Scott le llamó poderosamente la atención el afiche. Cuando salió de la habitación, después de dar un frío agradecimiento al agente, se iba repitiendo en la cabeza un nombre: Asenath Waite, el personaje al que Frank le escribía en ese boceto de carta... por lo visto era alguien a quien el joven consideraba importante o por lo menos entendido en las ciencias ocultas, ya que le pedía consejos sobre asuntos de magia y otras cosas... Cuando salió, un joven de porte atlético miraba hacia la habitación con gesto curioso... A Scott se le ocurrió enseguida seguir con la línea que tenía pensada para su investigación y cuando el agente dejo de mirarlo, se le acercó con precaución al joven. - Disculpa, ¿eres alumno de la Universidad? Me preguntaba si conocías al joven que vivía en ese dormitorio, Frank Charlton, o a su compañero Biff Williams, no sé, tal vez podrías ayudarme con algo de información...- INTRODUCCIÓN (Jack Clancy)
  • 9. Universidad Miskatonic - Arkham, Massachussets 3 de mayo de 1924 - 2:09 am Jack Clancy era una joven promesa del fútbol americano y en la Universidad se comentaba que llegaría a ser profesional si las lesiones no se cebaban con él. Sin embargo, los estudios no eran lo suyo, aunque era un chico listo y con esfuerzo (y la condescendencia de los profesores) iba aprobando por los pelos sus exámenes. Pese a que se había propuesto esforzarse más en el final del curso, cuando le invitaron a una fiesta la noche anterior, no pudo negarse. Varios viejos amigos y algunas jóvenes universitarias fueron suficiente argumento para convencerle. Y finalizada la fiesta, llegó la hora de regresar al campus. Apenas podría dormir unas horas antes de comenzar sus clases y el entrenamiento para el partido del próximo fin de semana. Era mejor no pensar en eso, después de todo, había sido una buena noche y siempre podía no asistir a clase... una vez más. Jack se sorprendió notablemente al comprobar que un numeroso número de alumnos estaba fuera de sus habitaciones comentando algo que acababa de suceder en el campus. Una alumna, Victoria Nangelo, había sido atacada por otro alumno de la Universidad. A causa del shock, sufrió un ataque que la dejó en un estado catatónico, por lo que fue conducida al Hospital de Santa María. No hubo testigos del asalto ni se sabía a ciencia cierta quién fue el atacante, pero sin duda el tema y los rumores durarían varios días. Sin darle demasiada importancia, Jack se acostó, pero no duró mucho su descanso. Cuando no eran aún las seis de la mañana, un nuevo alboroto inundó los pasillos y las puertas de las habitaciones no dejaban de abrirse una y otra vez. Peter White, el compañero de habitación de Jack, abrió la puerta. Fuera se comentaba la nueva noticia: un jardinero acababa de encontrar el cuerpo sin vida de un alumno, Frank Charlton, en la escalinata de la Biblioteca de la Universidad. Esa noticia si que fue más impactante y, sobre todo, mucho más grave. Después de apenas dormir en toda la noche, Jack deambulaba por los jardines de la facultad sin tener claro si acudir o no a clase, cuando una voz a su espalda le llamó por su nombre. Se giró para comprobar que era su entrenador que corría hacia él con cara de pocos amigos. Entrenador Hopkins: ¡Jack! ¿Dónde narices estuviste anoche? ¡Calla!, mejor no me lo digas, no quiero saberlo. Espero que sepas lo que estás haciendo, chico. Más vale que tengas una coartada o que te busques una buena, la policía está investigando a posibles sospechosos y tu nombre está en la lista. Te vieron llegar poco después de que atacaran a una alumna... No creo que tengas nada que ver, pero no me defraudes. Por cierto, NO te he visto en todo el día, ¿entendido? Dicho esto, y sin dejar que respondiera nada, el entrenador se alejó por donde había venido, perdiéndose tras un edificio. ---------- Off-rol: Bueno, pues así empieza la cosa para Jack...
  • 10. De momento, iréis por libre y llegado el caso ya se unirán los personajes. Por ahora tienes total libertad para hacer lo que quieras, desde pasar de todo e ir a clase como si tal cosa, huir de allí, investigar para exculparte... Tú mismo. Respuesta Jack Mierda...! ¿Por qué estas cosas se cebaban en el pobre de Jack? Si cambiaban la fecha de un examen seguro que le pillaba en día de partido, si un profesor salía de clase a atender una llamada o a cualquier cosa personal siempre se topaba con Jack quot;haciendo novillosquot;... La mala suerte era una constante en la vida universitaria de Jack. Claro está que no todo era tan terrible... la fiesta de anoche estuvo bien y a Nancy se la veía bastante predispuesta a repetir el encuentro quizá en un ambiente más retirado. Y ahora resulta que atacan a una chica y un estudiante muere camino de la biblioteca y... ¡le inculpan a él! Increíble. Jack estaba realmente preocupado. La historia de la policía no le parecía tan grave; en la fiesta estuvo rodeado de mucha gente que bien podría testificar a su favor y conseguir una coartada sólida y cuando la fiesta terminó se fue directamente a dormir al colegio mayor. Qué más hubiera querido que quot;perdersequot; un rato con Nancy... pero no fue así, parece ser que por suerte. Sin embargo el entrenador había sido injustamente duro con él. Iba en su caracter pero no le había permitido ni siquiera explicar el porqué de su ausencia de los entrenamientos. La evaluación estaba próxima aunque se comentaba que en los partidos de final de temporada se veían algunos ojeadores sentados en las gradas. ¿Qué podía hacer? Uf... como si hubiese alternativa. Corrió cuanto pudo camino de los vestuarios y se cambió de ropa en un santiamén. La taquilla olía a sudor más que de costumbre pero no era momento de hacer la colada. Una camiseta y unos pantalones cortos valdrían. Salió a la luz del estadio y comenzó a calentar corriendo un par de vueltas alrededor del campo. Su futuro como quarterback le esperaba... TURNO 1 Haciendo caso omiso a las advertencias de su entrenador, Jack acudió, como cada mañana al campo de entrenamiento y comenzó con sus ejercicios mientras pensaba en las ligas profesionales. Poco a poco, se le fueron uniendo algunos compañeros de equipo, aunque menos que lo que era habitual, y también faltó el entrenador Hopkins. El resto de jugadores se fue
  • 11. marchando dejando solo a Jack y cuando éste comenzaba a plantearse dejar los ejercicios, llegó Biff Williams. Era muy tarde para acudir a entrenar, pero se presentó junto a Jack, sin cambiarse de ropa. Parecía abrumado. Biff era un mal estudiante, como la gran mayoría de deportistas y jugaba bastante bien al fútbol, pero por desgracia para el equipo se decantó tarde por ese deporte, ya que empezó jugando al béisbol. Biff: Hola Jack, ¿estás tú solo? Bueno es igual, tengo que soltarlo... Te habrás enterado de que han matado a un estudiante, ¿no? Pues no te lo vas a creer, pero era mi compañero de habitación, menuda mierda... Me habían dicho que sospechaban de tí, pero tranquilo, ahora soy el principal sospechoso y me han prohibido dejar el campus. La policía me ha estado interrogando casi una hora y me han echado de mi habitación casi con lo puesto... Según parece, el asesino es alguien corpulento y fuerte y como soy... era... su compañero, pues nada. Tengo miedo Jack, pero yo no he hecho nada, lo juro. Además la chica que han atacado, ni siquiera la conozco... Vaya mierda. Ahora tengo que ir a mi nueva habitación, luego nos vemos, ¿eh? Biff se marchó de allí apresuradamente. No se podía decir que fuera amigo de Jack, pero charlaban de vez en cuando y jugaban en el mismo equipo, era simpático. Al menos ya no era el principal sospechoso, pero seguía dando con el perfil del sospechoso, por lo que no estaba libre de sospecha todavía. Continuó entrenando un rato más y luego se dió una ducha muy larga, pero no podía quedarse allí toda la mañana. Debía pensar qué hacer. ------------ Off-rol: Sé que ha sido un turno de transición, pero tampoco puedo hacer mucho más de momento. Te toca dar el próximo paso. Respuesta Jack Vaya... era increíble lo rápido que se apoderaba el desasosiego de la comunidad universitaria. Parecía ser que al pobre Biff le había caído un quot;marrónquot; bastante mayor que el que tenía encima Jack Clancy. Siendo compañero de habitación del fiambre era de esperar que la poli le interrogara hasta la saciedad y que le investigaran hasta en el cajón de la ropa interior. Por lo pronto ya habían evidencias de que el asesinato y el ataque a la muchacha guardaban una relación. Para un estudiante de universidad con mucho tiempo libre, jugra a los detectives se convertía en un divertimento altamente atrayente. Mientras el agua de la ducha golpeaba el cuello y la espalda de Jack se afanaba por intentar cuadrar todos los datos de que disponía. Biff tenía miedo de una investigación a pesar de que no había hecho nada. Quizá pudiera haber quot;atacadoquot; a la chica... todo el mundo sabe que Biff no tiene mucho éxito con las mujeres y probablemente se le fue la mano... lo que estaba claro era que Biff era incapaz de matar una mosca. Jack confiaba en la inocencia de su compañero de equipo pero, ¿y la policia? Era curioso que el entrenador se enterara de que Jack se encontraba entre los
  • 12. sospechosos casi a primera hora de la mañana y, a la hora de comer, aún no hubiera aparecido un policía haciendo las preguntas de rigor. quot;Bien...quot;- murmuró Jack bajo la ducha. quot;Quizá sea el momento de afrontar la situaciónquot;. Con el campus lleno de polis no sería dificil encontrar a algún inspector que llevara el caso y presentarse para quot;aportar cualquier información que pudiera ser de ayuda en la investigaciónquot;. Al fin y al cabo esa era la labor de todo estudiante de Miskatonic en un día tan concurrido como lo era aquel. Jack se secó y se vistió sin prisa... era una gozada disponer de los vestuarios en solitario y sin el barullo de despues de los partidos. Luego fue a la cafetería a por un sandwich y se dirigió en busca del inspector jefe. Quizá supieran algo en secretaría. Algo se podría sacar. TURNO 2 Un entrenamiento, una buena ducha y un delicioso sandwich. Había llegado la hora de hacer algo. Jack se dirigió a la secretaría y fue allí donde comprobó las dimensiones del asunto. En la entrada del campus se había situado una pareja de agentes que paraba a cualquiera que intentara entrar o salir de la Universidad, ya fuera éste un estudiante, miembro del cuerpo docente o personal de servicios. Una breve entrevista y anotaban algo en unas libretas. En secretaría no encontró ningún agente, pero si la información que buscaba. La investigación la llevaba el inspector Nichols, quien, al parecer, acababa de dejar el campus para resolver otros asuntos fuera. En todo caso le informaron dónde encontrar a otros agentes, además de la pareja que había en la entrada. Un policía vigilaba la habitación de la víctima y dos más interrogaban algunos alumnos en el despacho del decano. Esa parecía la mejor opción. El exterior del despacho del decano mostraba una pequeña fila de alumnos, con un nexo común: todos parecían ser deportistas, compañeros de Jack en el equipo, jugadores de otros deportes o simplemente chicos corpulentos. Cuando Jack llegó al lugar, algunos se le quedaron mirando y cuchicheaban entre sí. Dentro del despacho había dos agentes y junto a la puerta otro más, que se acercó al recién llegado al observar la reacción de los otros chicos. Agente: ¿Cuál es tu nombre, chico? Jack: Jack Clancy, señor. Fue un poco embarazoso explicar lo sucedido la noche anterior en la fiesta, pero era quot;su deber como estudiantequot;. Cuando descubrieron su identidad, fue colado y pasó a ser el primero de la fila. El interrogatorio fue muy sencillo. ¿Dónde estuvo aquella
  • 13. noche? ¿A qué hora regresó? ¿Vio o escuchó algo extraño? ¿Alguien puede corroborar su historia? Etc... Sub-inspector: Bien, eso es todo. Tienes que estar localizable las próximas horas y no salgas del campus salvo que sea estrictamente necesario, ¿entendido? Aparentemente tranquilo después de su declaración, Jack se dirigió a su habitación en el segundo piso del dormitorio oeste. En el primero tenían su habitación el chico asesinado y Biff y el morbo le hizo asomarse por allí. La puerta estaba precintada, pero no había rastro alguno de ningún policía. Poco después, se abrió la puerta y un agente apartó las cintas para dejar salir del interior a otro hombre. Tendría unos treinta años y jack creyó reconocerle como un joven profesor, aunque a él nunca le había dado clases... Respuesta Jack ¿Qué demonios hacía aquel profesor dentro del dormitorio del pobre Biff con ese poli? Jack siempre creyó con respecto a este asunto que algunos asaltantes se habían colado en el campus por la noche la habían armado bien gorda pero nunca pensó en la posibilidad de que alguien de la comunidad universitaria pudiera estar liado en un quot;marrónquot; semejante. Si la poli apuntaba a los miembros del equipo de rugby ó a cualquier muchacho por el simple hecho de ser mínimamente corpulento, era por que estaban dando palos de ciego. Pero que, de pronto, ese profesor estuviera quot;en el ajoquot; era algo realmente sospechoso. Sin duda quot;algo olía a podrido en Miskatonicquot;... ¿De donde leches había salido aquella cita? Ja... si le hubiera oído su profesora de Literatura se habría sentido orgullosa... o, simplemente, le habría dejado de llamar quot;vago irresponsablequot;.
  • 14. Introducción (Bob Baker) Universidad Miskatonic, Arkham (Massachussets) 3 de mayo de 1924 - 11:26 am Aquella mañana, el abogado Bob Baker había acabado pronto con sus gestiones y decidió tomarse el resto del día libre. Como hacía siempre que tenía algo de tiempo libre, acudió a la Biblioteca de la Universidad donde solía consultar libros de Filosofía Pero esa fresca mañana de primavera se encontró con algo que no esperaba. En la entrada del campus había una pareja de agentes de la policía de Arkham que se encargaban de pedir que se identificara todo aquel que entrara o saliera de la Universidad. Sin duda un hecho extraño. Cuando llegó el turno de quot;Threebequot;, nombre con el que se le apodaba, éste se identificó y con curiosidad preguntó qué es lo que sucedía. Agente#1: Es un control rutinario señor... Baker. Esta mañana ha aparecido el cadáver de un alumno y además han atacado a una joven, pero no debe preocuparse - dijo sin extenderse demasiado en explicaciones, mientra le indicaba que entrara con un gesto. Ya no era policía. Había pasado muchos años desde el quot;incidentequot; y Bob Baker había rehecho su vida en Massachussets. Ahora era un competente abogado al que no le faltaba el trabajo e incluso había creado una familia. Sin embargo, ese asesinato... Intentando sacarse de la cabeza la idea, encaminó sus pasos a la Biblioteca, pero allí volvió a encontrarse de frente con el crimen. Parte de la escalinata que conducía a la Biblioteca había sido acordonada por la policía rodeando la silueta de tiza que mostraba la posición del cadáver cuando fue descubierto. A juzgar por la forma imposible en la que quedaron sus piernas, todo hacía indicar que había caído desde cierta altura. Sin embargo, allí había algo extraño. Si fue un asesinato, debieron arrojarle desde el tejado de la propia Biblioteca, pero por la distancia hasta éste debió ser alguien muy fuerte, o varios hombres. Además, una caída así, desde esa altura, tenía que haber dejado restos de sangre y no había señal alguna de ella. Y era imposible que la policía hubiera permitido limpiar la escalera. -------- Off-rol: Aquí está la breve introducción para tu PJ. He intentado quot;tentarquot; a Bob dejando algunas conclusiones a las que llega teniendo en cuenta su pasado policial. Ahora tienes que decidir qué hacer, si te involucras o no. Respuesta 3B Caminé entre las gastadas estanterías, mientras estudiantes imberbes y colegiales estresados comentaban en corrillos las imágenes que resonaban en mi mente.
  • 15. La sección de Filosofía de la Universidad de Miskatonic estaba algo más tranquila. Era una sección con forma rectangular, bañada por el resplandor de un ventanal de doce cristales que daba a un patio de luz. Me dirigí a la sección de Autores Clásicos y pasé el dedo por las desgastadas tapas de los libros, llenándomelo de polvo. Me decidí por Platón. Había varias versiones de los libros, algunas de hecho mucho mejor tratadas, pero no se por qué siempre me acercaba a estos ejemplares antiguos. Me senté en la mesa y comencé a leer. A mi espalda dos estudiantes hablaban sobre la silueta de tiza. Intenté abstraerme. No era nada aconsejable descentrarme. Tenía el juicio de Judo Streamer, que se estaba enquistando, y además Diane nadaría esa tarde en la piscina municipal. Saqué una libreta y un lápiz de la cartera en la que guardaba mis papeles y comencé a disertar sobre Platón. Estudiante 1: Eso es una idiotez. Se cayó, y punto. Era una torpe, según dicen. Estudiante 2: Pues lo suyo sería que fuese un asesinato… ¡Lo mismo nos quitan el de Antropología! Estudiante 1: No caerá esa breva… ¿Cómo lo llevas? Miré al papel. Había dibujado la silueta de la chica en la libreta. ¿Pero que me pasaba? Intenté centrarme en Platón, pero sólo veía el cordón policial. Un cordón que antaño yo habría puesto. La chica no había caído, eso era evidente. Ni la habían empujado tampoco. La habían matado (Rompiéndole las piernas para evitar que huyese) y la habían bajado a ese sitio para que la viesen así. Si hubiese caído, en la parte superior de las escaleras había huellas suyas, sangre y muy probablemente ropa enganchada en el herraje de la escalera… ¡No! Dejé los papeles sobre la mesa y salí al patio de luz por una puerta cercana, evitando a conciencia la escalera y la silueta. Me peiné con la mano y recibí el sol primaveral en tanto sacaba un cigarrillo. Un Marlboro. Estaba asqueroso, y era uno de los hábitos que me habían impuesto los federales y que mas me molestaba. Le dí una calada y exhalé el humo, que ascendió en volutas hasta el límpido cielo azul zafiro. Limpio, el sitio estaba demasiado limpio, sin evidencias grotescas, ni testigos, ni… ¿Y si los guardias hubiesen pasado por alto ese detalle? Al fin y al cabo yo era abogado, yo debía ayudar a las víctimas ¿Debería acercarme y echar una ojeada? Era consciente de que lo que iba a hacer era una violación en toda regla de lo que me “sugirió” el Gobierno, pero… después de ocho años ¿Qué podría pasar? Volví al interior mientras fumaba y recogí la libreta y el carboncillo. Cogí el ajado libro de Platón y me dirigí con aspecto despistado a las cercanías de las escaleras. Allí seguía habiendo un batiburrillo de curiosos y alumnos que me permitía inmiscuirme sin miedo a represalias. Me senté en la mesa más cercana y mientras observaba el libro iba dibujando la silueta en mi cuaderno. Después subiría al piso superior por otra escalera (de incendios, si
  • 16. fuese necesario) y observaría cuidadosamente la barandilla y el suelo cercano en busca de algo inusual. Luego sería el momento de los testigos. ¿Qué me sucedía? ¿Tantas ganas tenía de paladear, aun por un momento, mi vida anterior? No estaba seguro, pero sabía una cosa. Era algo que necesitaba. TURNO 1 Desde las escaleras de la Biblioteca, muy cerca de la silueta en tiza, Bob Baker observó las paredes del edificio. Las ventanas tenían rejas por las que pasaría un cuerpo. Esto dejaba el tejado como la única opción para que arrojaran a la víctima. Excitado por la explosión de adrenalina, entro de nuevo a la Biblioteca y buscó las escaleras que llevaban al tejado. Las dos primeras plantas del edificio servían de contenedor de libros y salas de lectura. Las escaleras que llevaban a la tercera tenían un grueso cordón dorado que impedía el paso a cualquiera no autorizado. Aprovechando un momento en que nadie miraba en esa dirección, quot;Threebequot; pasó por encima del cordón. Esa tercera planta estaba llena de puertas cerradas y varios despachos. Pero al final de un pasillo, encontró lo que buscaba: una escalera de caracol que conducía a un pequeño desván. Un sello policial impedía el paso, pero si había llegado hasta allí, no iba a echarse atrás ahora. Además, sin necesidad de romperlo, se podía colar sin demasiado complicación. El techo abuhardillado obligaba a caminar agachado en gran parte del desván. Varias cajas repletas de libros aún por catalogar, compartían espacio con algunas telas de araña y algún mueble viejo. La única fuente de luz, era una pequeña ventana entreabierta que daba directamente al tejado. Sin abrirla, al abogado policía se asomó. En efecto, desde allí se llegaba a un punto del tejado justo en la perpendicular al lugar donde hallaron el cadáver. Sin embargo, allí había algo que no encajaba. Parecía muy complicado que alguien subiera hasta el desván y tirara el cuerpo por esa ventana. Demasiado complicado, escalera de caracol, una pequeña ventana... Si fue así como ocurrió, debieron ser varios los asesinos, pero aún así hubiese sido difícil. La policía seguramente ya había registrado el lugar, pero no se perdía nada por echar un vistazo. Lo primero que llamaba la atención era las huellas. Debido a la importante capa de polvo del suelo, era sencillo ver, a simple vista las huellas que se dejaban en ciertas partes del suelo. Había zonas más transitadas y limpias, pero el acceso a la ventana estaba detrás de varias cajas y allí el polvo se había acumulado dejando marcadas varias huellas. Parecía que todas ellas pertenecían a la misma persona. Ahí nacía una nueva hipótesis: el suicidio. ¿Podría ser que alguien subiera hasta el desván de la Biblioteca, abriera la ventana y se tirara al vacío? La respuesta era afirmativa. quot;Threebequot; sacó sus notas y el dibujo de la silueta. La distancia del lugar donde se halló el cuerpo a la pared de la Biblioteca era considerable, pese a la altura. Si alguien saltara desde el tejado podría caer ahí, pero no bastaría que soltaran el cuerpo por la ventana. De ahí se podía deducir que. o bien Frank Charlton se suicidó, o varias
  • 17. personas tuvieron que lanzar su cuerpo desde el propio tejado, y no simplemente desde la ventana. Aún sin nuevas pistas claras, Bob regresó con suma discreción a la calle, superando el cordón sin ser visto. Ya era definitivo, le interesaba el caso. Al salir de la Biblioteca comprobó que había llegado al lugar una pareja de agentes de la policía, uno de los cuales tomaba algunas fotos, mientras que el otro hablaba con un tipo de cabello rubio que le hacía preguntas sobre lo allí sucedido. Daba la sensación, por su aspecto, de que podía tratarse de un profesor de la Universidad... Respuesta 3B El ser humano no está hecho para tener limitaciones. La mera existencia del ser, es un desafío a la naturaleza, un reto planteado a la vida para contrarrestar todas las trabas habidas y por haber. El humano siempre se salta la prohibición. Siempre intenta responder a cualquier intento de coartar su libertinaje. Sólo con la sociedad se puede crear grilletes que cohiban ese comportamiento, pero si el individuo ignora la sociedad, solo encerrando a su cuerpo y a su mente con una fuerza mayor a la suya podremos controlarlo. Y yo no podía ignorar la sociedad.. La visión de mi mismo en un espejo mugriento hasta lo insano (¿Para que querrían un espejo en una biblioteca?) me devolvió a la oscura realidad del desván. Había procurado no pisar en lugares polvorientos para no delatar mi presencia mientras observaba la escena, pero al mirar mi reflejo. Esa imagen de mí nuevo “ego”, esa perversión de mi antigua personalidad, no pude por menos que divagar. Mientras bajaba las escaleras del desván abuhardillado y lleno de polvo, cavilaba sobre lo que estaba haciendo Era obvio que la policía no estaba yendo en la dirección correcta, puesto que a pesar de poder parecer un suicidio o un asesinato, había pruebas que desmentían tales hipótesis. Antes de bajar de nuevo al patio del campus, me detuve un momento en la biblioteca. Tomé asiento y comencé a escribir con el carboncillo en mi libreta, en la pagina siguiente a la de la silueta: “El Individuo: De momento sé muy poco del individuo. De hecho en un principio creí entender que había sido una chica. Quizá fuese una chica la víctima del segundo ataque del que he oído mención. Mirando la silueta puedo deducir que es un cuerpo de estudiante, de no muchos años. Y entre las conversaciones de los estudiantes he oído que se llama Frank Charlton, sería una buena idea buscar en el registro de la biblioteca. Deben tener su carnet con todos los datos personales del chico.
  • 18. El lugar del Crimen: Aún no tengo nada claro cuál fue el lugar en el que se cometió el crimen, pero hay poco que pueda hacer con tan poca información: Hipótesis #1: Suicidio. El que en el desván de la biblioteca haya huellas cerca de la ventana que mira al patio donde cayó Frank nos indica que o bien se ha suicidado o bien había alguien mirando el crimen desde un palco privilegiado. El suicidio no es algo frecuente, y debe estar motivado por fuertes presiones externas a la psique del muerto. Necesito mas datos del cadáver. Hipótesis #2: Asesinato en el tejado. Descartable salvo que se demuestre lo contrario. No hay signos de forcejeos, ni sangre (este es el dato que mas me preocupa) ni restos de ropa. Si hubiesen sido varios asesinos tendrían que haber empujado a la víctima desde muy alto. Más incluso que la buhardilla. Una caída desde tanta altura machaca los huesos y provoca un desangramiento rápido y explosivo (con vetas de sangre en ángulos dispersos). Que hayan limpiado la sangre es descartable porque la policía aun está aquí, y a estas alturas no se puede tocar el escenario, y menos para limpiarlo. Hipótesis #3: Asesinato y despiste. Esta es la hipótesis más probable. La ausencia de sangre y la evidente colaboración de varios individuos implica un grado de estrategia en el incidente. ¿Por qué mataron al chico? ¿Por qué dejan su cadáver tan a la vista y no se preocuparon de cómo hacer creible la escena? ¿Quién miraba desde arriba para ver si todo estaba bien colocado?” Guardé el carboncillo y volví a la realidad. Era una lástima tener que desperdiciar un caso tan interesante, pero casi era la hora del almuerzo y esta tarde tenía que llevar a Diane a la piscina, a sus campeonatos de natación. Mi pececillo llevaba semanas insistiéndome en que esta vez iba a machacar a los otros escolares… y había heredado el carácter de su madre, era muy capaz. En un último momento, me decidí a acercarme al fichero de la biblioteca y preguntar al encargado por el carnet de Frank Charlton. No perdía nada por enterarme de un poco de su vida, y aunque tenía intención de no devanarme los sesos con el caso, la sensación de deja vu era muy superior a mi voluntad. Luego salí de la biblioteca con dirección a mi Ford, cuando me di cuenta de un detalle. Un policía hablaba con un hombre rubio, europeo… …”Bloody Blonde”… …¡!... … parecía un profesor, a juzgar por la vestimenta, y preguntaba mucho. Me acerqué con aire distraido mientras sacaba el tabaco:
  • 19. “Threebe”: ¿Fuman? ------ Off-rol: A ver, dos cosillas: Quisiera pillar el carnet de Frank, donde deben estar todos sus datos personales (incluida su dirección y la carrera en la que está matriculado). Soy consciente de que el encargado no me lo va a dar por las buenas. Pero si es necesario le diré que soy un investigador, y si ni así me lo da, le daré de 10 a 30 dólares. Si ni así me lo diese, me daría la vuelta dándole las gracias por dificultar el esclarecimiento de la muerte de un compañero suyo. En segundo lugar, y con respecto al rubio y al poli de la puerta. En un primer momento trataré de actuar como lo que soy. Un abogado curioso por el tema. Ahora bien, trataré de enterarme de la mayor cantidad de información posible.
  • 20. Introducción (Dieter Hartwig) Universidad Miskatonic, Arkham (Massachussets) 3 de mayo de 1924 - 11:03 am Aquella mañana se salió de la rutina. El profesor de alemán, Dieter Hartwig, había acudido como de costumbre a la Universidad para impartir sus clases. Sin embargo, nada más llegar al campus comprendió que ese no sería un día normal. Los rumores y comentarios, que no solo estaban en boca de los alumnos, sino también en el cuerpo docente, no tardaron en llegar a sus oídos. Hacía pocas horas que habían encontrado el cuerpo sin vida de un estudiante en las escaleras de la Biblioteca. Pero ahí no acababa la cosa, y es que lo que en un principio se creyó que podía haber sido un suicidio, pronto se tornó un posible asesinato. Como era de esperar, varios alumnos no acudieron a clase esa mañana, pero Dieter, siguiendo el consejo de los altos cargos, trató de normalizar la situación e impartió sus horas como de costumbre. La ausencia de unos pocos alumnos no le sorprendió, era lo lógico. No obstante, no pudo evitar echar en falta a una de sus más brillantes alumnas en su clase de las diez. Siempre se sentaba en primera fila y no había faltado nunca a sus clases, ni tan siquiera con fuertes resfriados. Victoria Nangelo, que es como se llamaba la estudiante, nunca faltaría a clase sin un motivo extremo... Finalizada la clase y dispuesto a averiguar más acerca de lo ocurrido, el profesor Hartwig fue a hablar con el decano de la Facultad de Filología. Allí obtuvo más información sobre los acontecimientos de la pasada madrugada. La víctima, Frank Charlton, era un buen estudiante de Filosofía y Metafísica medieval. Al parecer murió asfixiado, asesinado por persona o personas desconocidas, que arrojaron su cuerpo, ya sin vida, desde el tejado de la Biblioteca. Pero había más. Pocas horas antes de esa tragedia, otra alumna, su alumna, Victoria Nangelo, fue atacada en el campus. La señorita Nangelo sufrió un ataque de pánico e histeria y, pese a lograr huir, aún permanecía en estado de shock, permaneciendo a la espera de su recuperación para ser interrogada por la policía. Hasta ese momento, se desconocía si ambos hechos estaban relacionados. Victoria Nangelo se hallaba en una habitación privada en el cercano Hospital de Santa María. ------------ Off-rol: Bien, una breve, pero intensa, introducción para Dieter Hartwig. Confío en que pronto todos los PJs estén unidos, pero hasta entonces tienes libertad de acción...
  • 21. Respuesta Dieter Desde primeras horas de la mañana no se hablaba de nada más. Los rumores eran ciertos. - Un asesinato en la quot;Uniquot;.- era lo primero que había podido escuchar Dieter de lo ocurrido en boca de un jovencísimo estudiante al pasar tras él. Dieter no tuvo tiempo de informarse más ya que la primera hora de clase estaba a punto de empezar. Tras dos horas seguidas en la misma aula, finalmente pudo respirar un poco de aire e iniciar una pequeña conversación con Marie, una alumna, que se dirigía a él por un comentario acerca del quot;Faustoquot; de Goethe. Marie era muy lista y no cesaba de preguntar cosas verdaderamente interesantes. Pero Dieter no tenía la cabeza para ella ahora y lo sentía. Quería saber con exactitud qué había pasado. No tendría tiempo ahora aún de poder ir a hablar con profesores o algún decano así que no dudó. Marie: -...¿No opina usted lo mismo profesor? Es que Fausto afirma que... Dieter: - Perdona Marie- dice interrumpiendo a la chica la cual queda un poco perpleja. - ¿Me podrías decir qué está pasando en la Universidad?. He escuchado algo de lejos pero no le he dado mucha importancia. Ahora, sin embargo, el edificio entero está revolucionado. En toda la clase nadie ha escuchado nada de lo que he dicho. Marie (sorprendida): - Pero, profesor... ¿Usted también? No he venido para esto. Yo sí que le he escuchado. Dieter: Calmándola - Marie, lo siento. Pero por favor, habla. Sé que tú me has escuchado. Marie era una muchacha muy linda, inteligente, pero aún un poco infantil. Dieter no quería hacerla enfadar solamente saber qué estaba pasando. Marie: Bueno, le cuento. Esta mañana la entrar por la puerta me inundaron un centenar de versiones sobre lo ocurrido. Hablando con algunos alumnos antes de entrar en su clase y atando las diferentes versiones he sabido que han encontrado muerto a un estudiante esta mañana. Creo que fue en la Biblioteca. Lo conocía de vista. Era deportista y entrenaba aquí en la Universidad.- explicándole todo lo que sabía a su profesor. Dieter: ¿Asesinato? - preguntó Dieter incrédulo. Marie: - Señor Hartwig. ¿Con quién se piensa que está hablando? No soy la policía. - respondió la alumna echándose atrás. Dieter: - Tienes razón. Venga salgamos que ya ha tocado. Ahí vienen otros alumnos.- acabó Dieter despidiéndose de la alumna en el pasillo. Ella hizo lo mismo e inició una ágil marcha hacia el piso superior. Tres pasos después de dejarla atrás se le vinió a la mente el nombre, que aún desconocía, del alumno fallecido. Quiso girarse y preguntárselo a Marie, pero ya había desaparecido entre los estudiantes y colegiales que transcurrían por los pasillos en los cambios de hora.
  • 22. Pasaron las dos próximas horas sin saber mucho más hasta que llegó el descanso mediante el cual podría recabar un poco más de información sobre lo ocurrido. Al sonar el timbre recogió sus cosas con prisa dirigiéndose acto seguido hacia el despacho del decano de la Facultad de Filología. Mientras recorría pasillos y salas, Dieter recordó no haber visto a Victoria Nangelo en clase. Ello le preocupaba. No creía que su ausencia tuviese que ver con el asesinato pero su corazón le latía más deprisa al pensar en ello. El decano, no se encontraba en su despacho. Su secretaria, que justamente pasaba por allí, le indicó que posiblemente lo encontraría en el despacho del Director. Dieter no quería molestarle así que pensó que vendría más tarde aunque la curiosidad le estaba matando. Fue entonces cuando sudado y nervioso, el decano apareció por la puerta. Alegrándose en parte de ver al profesor, le comunicó todo lo ocurrido con voz seria y apoyando la su derecha sobre el hombro del quot;Sir Hartwigquot;, como lo llamaba él. Tras despedirse del decano permaneció varios instantes ante la puerta del despacho. - ¿Victoria? ¿Qué le había pasado? Memorizando rápidamente su horario recordó no tener clase en las próximas dos horas. -¿Tendría tiempo para llegar al Hospital? No tenía cita ni permiso familiar. No conocía a la familia, ahora que lo pensaba. Pero era Victoria. Tenía que hacerlo. Dieter empezó una marcha rápida hacia secretaria avisando allí de su ausencia durante hora y media. Acto seguido, partió hacia el hospital conduciendo su automóvil, nervioso y pensativo. Mientras avanzaba hacia el Santa María, algunas preguntas le venían a la mente. - ¿Había sido un asesinato planeado? ¿Habían subido al muchacho hasta el tejado? Que extraño. Aún muerto y sin ofrecer resistencia, una persona sola no hubiera podido con él. ¿Estaba él ya arriba? Y finalmente, ¿Qué le había pasado a Victoria? TURNO 1 Dieter no tardó en llegar al Hospital Santa María. Por el camino le estuvo dando vueltas al asunto, buscando soluciones y preocupándose por el estado de Victoria. En la recepción del Hospital pudo averiguar que, por orden médica, no se admitían visitas a la habitación de Victoria Nangelo. Lo único que se sabía del caso es que, tras ser asaltada, Victoria sufrió un ataque de locura temporal que le dejó en estado catatónico y, que en esos momentos, es una habitación privada del Hospital, mirando al techo. Pero el profesor Hartwig no había hecho el viaje en vano y ya que estaba allí usaría todos los medios disponibles para visitarla. Aludiendo a que era su profesor y la conocía bien, añadido al hecho de que su familia vivía lejos, logró persuadir al bedel de que era su tutor y obtuvo un permiso de unos minutos (Persuadir)
  • 23. Todo había salido a pedir de boca y Dieter Hartwig entró en la oscura habitación que ocupaba su alumna. El cabello negro y abundante de la chica estaba sucio y despeinado y su rostro, elegante y escultural, muy pálido. No fue difícil darse cuenta de que no respondía a ningún estímulo externo. Sin embargo, Dieter creía conocerla lo suficiente como para poder llamar su atención. Tras varios minutos hablando solo y cuando estaba a punto de tirar la toalla, consiguió llamar su atención, sólo un segundo, pero Victoria reaccionó. (Psicología) Y así fue... Victoria volvió su cara hacia su profesor y le sonrió mientras un hilillo de baba se descolgaba por la comisura de sus labios. Victoria: Él... no se encontraba muy bien. - Dijo entre risitas - Usted tampoco... tampoco lo estaría... ¡si no pudiera sangrar! - dicho esto comenzó a llorar y todos los intentos por consolarla fueron inútiles. La puerta de la habitación se abrió y entraron una enfermera y un doctor. Rápidamente le inyectaron algo y poco a poco fue recuperando la consciencia. Doctor: No sé cómo lo ha hecho, qué diablos hace usted aquí y quién le ha dejado entrar... pero parece que la joven ha reaccionado. Si es tan amable, déjenos por favor... Dieter asintió y se dirigió a la salida, pero fue interrumpido. Victoria: Espere profesor Hartwig... Doctor: No malgastes fuerzas, debes descansar. Victoria: Si doctor, pero... será sólo un segundo - dijo bostezando pesadamente - Iba andando por el campus cuando... fui atacada desde las sombras... grité... No recuerdo muy bien... pero... le arañé la cara y... no... no sang... nada... - el sedante había hecho efecto y Victoria Nangelo se quedó profundamente dormida. Doctor: Por favor, debe descansar. Estará varias horas dormida. Dieter recorría los pasillos del Hospital Santa María sin saber muy bien qué pensar de todo aquello. Al menos, Victoria parecía recuperada y pronto estaría bien del todo. Respuesta Dieter La impactante visión de una Victoria a la que no reconocía habían hecho pensar mucho al joven profesor. Paseando de arriba a abajo los pasillos sin prestar atención a nadie, ni enfermeras ni médicos, trató de recordar todo lo que la muchacha le había dicho. Un escalofrío aún recorría su espalda, sudada por la tensión, al recordar la imagen de la joven Victoria retorciéndose hacia él, gritando, histérica y con los ojos perdidos.
  • 24. Dieter aún temblaba por lo ocurrido. Le costaba reconocer todo aquello. Victoria estaría dormida unas horas pero no podría estar allí para presenciar su despertar. Tras detenerse un instante y alzar la vista pensó en la escuela y su obligación de volver. Sin despedirse y cabizbajo emprendió marcha hacia el coche aparcado abajo, en el aparcamiento del Santa María. El Hospital poseía una gran entrada llena de médicos y enfermeras a todas horas. Los turnos de día representaban mayor caudal de pacientes nuevos pero de otro lado no conllevaban la responsabilidad de los de noche. Mientras descendía las escaleras para salir del Hospital, más preguntas inundaron su masa gris. Recordando las palabras de Victoria, encontró en ellas un cierto grado de incredulidad. - ¿Estaba delirando o en verdad la joven quería decirle algo?- Todo aquello sonaba muy extraño. - ¿A quién hizo el supuesto arañazo? ¿A Frank? ¿Había sido Victoria víctima de un abuso sexual o al menos de un intento de éste por parte del muchacho?... Entre pensamientos y dudas, Dieter no vio como una enfermera se entrecruzaba en su camino. Estupidamente, el joven profesor chocó contra ella. Ésta, por el golpe, fue echada hacia atrás cayendo de lado al suelo. Una bandeja llena de medicamentos cayó estrepitosamente al suelo. Ésta, siendo de metal, produjo un enorme ruido estridente al chocar contra el suelo. Tras disculparse decenas de veces y ayudarla a levantarse, esta vez si que se despidió. No había sido nada pero Dieter había perdido bastante tiempo en ello. Tenía que volver a la Universidad. Casi corriendo llegó hasta el coche, encendió el motor y arrancó dirección Universidad. Dieter estaba nervioso. -¿Qué estaba pasando?. Sin prestar más atención a las preguntas, llegó dos minutos tarde al Campus. Corriendo hacia la entrada esperaba solamente no toparse con el decano o algún profesor quot;lameculosquot;. Irrumpiendo en clase, Dieter se encontró con una clase entera malhumorada por su llegada. Dieter: -¿Os pensabais que no vendría? - dijo Dieter mientras sacaba sus libros de alemán de la mochila de cuero gastado que llevaba a todos lados. La hora pasó sin incidentes, pero Dieter no podía dejar de pensar en lo ocurrido y menos aún en Victoria. Sin embargo, mientras explicaba, le vino a la mente alguien del cual podría sacar ayuda. Al acabar la jornada, Dieter marchó con decisión a ver a su amigo y compañero el profesor Hamilton. Licenciado en Medicina y Biología y profesor de la misma universidad, seguramente podría sacar a Dieter de dudas. Contándole lo ocurrido de manera que no supiese de quíen se trataba, Dieter recibió varias respuestas a lo ocurrido. Lionel Hamilton: - Dieter amigo, es muy raro lo que me cuentas. ¿Podría tratarse de un caso extremo de Hemofília inversa? No sé. No estoy muy seguro. ¿Cómo de profundo quot;tequot; hicieron el arañazo? No sé, ¿Has tomado algo raro estos días? - preguntaba inocentemente el profesor.
  • 25. Dieter no pudo sacarle mucho más. Se puso así mismo de ejemplo y no pudo averiguar gran cosa. Dieter se despidió del profesor con cierta mala gana. La Universidad, aún repleta de gente, parecía un mal lugar para todo aquello. No se podía oír hablar de otra cosa. Al pasar por delante de la Biblioteca, Dieter vio como varios agentes habían acordonado la zona y estaban inspeccionando el lugar del crimen. Dieter vio cómo había sido la caída. Ni vivo hubiese sobrevivido al impacto. Dirigiéndose a uno de los guardias Dieter preguntó lo siguiente: Dieter: -Buenas tardes, caballero. No es mi intención molestarle pero, ¿podría usted explicarme qué ha pasado aquí? Acabo de llegar y aún no me he enterado de nada.- El profesor trataba de hacer como no supiese aún de nada, a lo mejor así averiguaría alguna cosa más. Mientras preguntaba, Michelle le vino a la mente. Era tarde y teóricamente tendría que volver a casa. Sin embargo, esto era más importante. Más tarde se iría pero quería saber qué pasaba aquí. --------------- Off-rol: Turno un poco raro pero es que estoy un poco confuso. Creo que preguntar al policía sería lo siguiente que haría Dieter. Lo siento. Me concentraré más en el próximo.
  • 26. TURNO 2 Bob Baker Bridge “Threebe” La idea de poder investigar en este caso le hacía sentirse bien. Sin embargo, su hija Diane le esperaba en casa y había muchas más razones para no involucrarse más. Pero por otro lado... Cerrando su cuaderno lleno de notas y dibujos, se acercó al mostrador del encargado de los ficheros de la Biblioteca. Quería hacer una última averiguación y no le llevaría más que unos minutos. Bob: Buenos días. Verá, me he enterado de la desgraciada muerte de un alumno y me gustaría echarle un vistazo a su ficha para... Encargado: ¿Es usted de la policía? Ya se la mostré esta mañana - interrumpió el hombre, aunque sin elevar el tono de voz. Bob: No, en realidad soy investigador privado. Me ha contratado la familia de la víctima y cualquier información es buena para resolver cuanto antes este caso. (persuadir) Encargado: Bueno, está bien, aquí la tiene. Sólo espero que todo esto acabe pronto. Bob: Gracias. Si, confiemos en que así sea. - dijo cogiendo la ficha de Frank. quot;Threebequot; sacó de nuevo su cuaderno y anotó los datos más relevantes. Nombre: Frank Charlton. Habitación 18, primera planta del Dormitorio Oeste. Estudiante de tercer curso de Filosofía, matriculado a su vez en un curso de Metafísica Medieval. Su familia es de Providence. Agradeciendo de nuevo su colaboración al encargado, Bob Baker abandonó la Biblioteca... Dieter Hartwig La curiosidad fue más fuerte que cualquier otro sentimiento en él y, cuando vio al agente en la Biblioteca, no pudo contener su impulso de hacerle algunas preguntas. Se acercó al agente simulando no saber nada del asunto. Dieter: Buenas tardes, caballero. No es mi intención molestarle pero, ¿podría usted explicarme qué ha pasado aquí? Acabo de llegar y aún no me he enterado de nada. Agente: ¿No se ha enterado? Debe ser el único del campus... Han asesinado a un alumno esta madrugada y además atacaron a una muchacha algunas horas antes. ¿Es usted profesor de la Universidad? Dieter: Si, así es... Es terrible, ¿qué se sabe del caso? ¿Algún sospechoso o alguna pista?
  • 27. Agente: Lo cierto es que yo no sé nada. Llevo aquí horas y no es que me haya enterado de mucho. El agente parecía algo cansado de estar allí y no tuvo muchos problemas en charlar con el profesor Hartwig. Poco después, se les unió otra figura. Bob: ¿Fuman? - preguntó ofreciendo su Marlboro. Nuevos datos, más interés El agente tomó un cigarrillo cuidándose de que nadie le viera fumando en horas de servicio. El recién llegado se presentó como Bob baker, un abogado al que todo aquel turbio asunto había pillado por sorpresa cuando visitaba la Biblioteca. Pasaron varios minutos en los que el policía, Tom Wilcox, hizo algunas conjeturas sin demasiado sentido, pero nada interesante que ya no supieran. Pero todo cambió cuando se presentó allí un compañero de Tom, que llegaba corriendo desde el otro extremo del campus. Entre jadeos consiguió explicar que el inspector Nichols, encargado del caso, estaba a punto de hacer un pequeño comunicado ante la prensa en el patio de la facultad de Derecho. Él turnaría a Tom allí. Tom: Caballeros, ha sido un placer... pero vengan ustedes también. Tal vez descubramos algo de una vez. Cuando llegaron, había periodistas de varios periódicos estatales, profesores y un montón de alumnos curiosos. El inspector Nichols, con rostro serio, comenzó a hablar en el mismo instante en que llegaron. Inspector Nichols: Bien, todo el asunto de la muerte de Frank Charlton ha roto la rutina de la Universidad. Confío en que pronto demos con el culpable y todo vuelva a la normalidad. No es común hacer público algo así, pero considero que cualquier información puede ser de ayuda. Aunque barajamos la posibilidad del suicidio, el informe forense indica lo contrario - hizo una breve pausa para sacar una libreta - Los doctores Whitby Lodge y Morton Waldron... han concluido que Frank Charlton murió asfixiado, asesinado por persona o personas desconocidas, la madrugada del 1 al 2 de mayo. Además, la pasada noche, otra alumna, Victoria Nangelo fue atacada y ha estado en estado de shock hasta hace bien poco. En su reciente declaración, afirma que su atacante fue Frank Charlton, algo del todo imposible... Si alguien de los aquí presentes dispone de algún dato que nos ayude a esclarecer el entuerto, por favor que se persone en la comisaría o se dirija al agente más cercano. La respuesta no se hizo esperar. Todos los presentes comenzaron a murmurar. Sin duda todo era muy extraño, demasiado y no parecía que hacer público todo eso hubiese servido para calmar a la gente. ------------------ Off-rol: No termina de gustarme el resultado de este turno, se coge con pinzas y cuanto más lo leo, menos me gusta
  • 28. Lo ideal, como proponía Thalantyr, hubiera sido una sesión de Messenger o algo así, pero no me ha sido posible. De todos modos, si alguno prefiere ir por libre, no habría demasiado problema, aunque desde luego, sería óptimo que os acabaréis uniendo los cuatro (de cara a la posible futura campaña). AYUDA 1: El informe forense. Respuesta Dieter -¿Fuman? Dieter, entretenido y conversando no pudo enregistrar a primeras de dónde procedía aquella pregunta. Al girar la cabeza sus ojos dieron con los de un hombre de mediana edad con intención de iniciar una pequeña charla con ellos dos. Dieter: - No gracias. No fumo - dijo el joven profesor mirando al nuevo participante de aquella conversación. Dieter quería de todas formas sacar algo más de información de aquel policía. Por cómo iba vestido parecía alguien enrolado en todo aquello. El asesinato, Victoria, todo aún estaba en su mente, molestándole, perforando su materia gris. El hombre se presentó. Su nombre Bob Baker, no dejaba de serle familiar a Dieter. Estaba seguro de haberlo oído menciona o visto escrito en algún lugar. El joven alemán no le dio más importancia y le ofreció su mano. Dieter: - Buenas tardes señor Baker. Mi nombre es Hartwig, Dieter Hartwig. Soy profesor en ésta, la Universidad de Miskatonic. ¿Qué le ha llevado hasta aquí? ¿Pertenece usted al Cuerpo Policial?- Aquello lo hubiese dudado ya que el policía con el que hablaba no le había saludado aún. Dieter intentó esconder su aún notable acento alemán. No le gustaba hablar con alguien desconocido y hacerlo de aquella manera. Dieter esperó contestación mientras, interrumpiendo, Tom Wilcox, el policía empezó a dar algunas posibles soluciones a todo aquello de dudosa certeza. Sus palabras, grandilocuentes, dejaban ver su total falta de información acerca del caso. Sin embargo, Dieter no quería perder la oportunidad de averiguar alguna cosa del nuevo integrante de aquella espontánea conversación. Pero todo cambió cuando se presentó allí un compañero de Tom, que llegaba corriendo desde el otro extremo del campus. Entre jadeos consiguió explicar que el inspector Nichols, encargado del caso, estaba a punto de hacer un pequeño comunicado ante la prensa en el patio de la facultad de Derecho. Él turnaría a Tom allí. Tom: -Caballeros, ha sido un placer... pero vengan ustedes también. Tal vez descubramos algo de una vez. -Mmmm...- Posiblemente no podría acceder al recinto de prensa, pero no podría perderse aquella magnífica oportunidad de averiguar algo más. Un tal Inspector Nichols hizo gala de un excelente don de gentes dirigiéndose a la prensa con sumo
  • 29. respeto anunciando cosas verdaderamente interesantes para Dieter. Sin embargo, vio como, el señor Baker tampoco no dejaba de prestar atención a cada palabra que pronciaba el Inspector. Aún no había podido saber nada más que de que se trataba de un abogado que había dado con todo esto por casualidad. Inspector Nichols: -Bien, todo el asunto de la muerte de Frank Charlton ha roto la rutina de la Universidad.... No es común hacer público algo así, pero considero que cualquier información puede ser de ayuda. Aunque barajamos la posibilidad del suicidio,... Dieter seguía escuchando mientras vio que también una gran cantidad de alumnos se habían acercado a informarse. Sin embaro algo hizo que sus orejas se volvieran a fijar en el Inspector. Inspector Nichols: -Victoria Nangelo fue atacada y ha estado en estado de shock hasta hace bien poco. En su reciente declaración, afirma que su atacante fue Frank Charlton, algo del todo imposible... Si alguien de los aquí presentes dispone de algún adto que nos ayude a esclarecer el entuerto, por favor que se persone en la comisaría o se dirija al agente más cercano. Dieter, sin darse cuenta había llegado hasta la primera fila para poder escuchar con más claridad todo lo dicho por el Inspector. -¿Victoria atacada por Frank? Pero y todo lo que le había dicho. ¿Era cierto?- Aquello se estaba transformando en una aunténtica novela digna de E. A Poe. El corazón de Dieter empezó a acelararse. Victoria le preocupaba mucho. Intentó recordar qué le había dicho. En ello tardó un poco. Intentó sentarse pero no daba con ningún banco cercano. Apoyándose en la pared y sujetando su cabeza con los brazos le vino a la mente lo mencionado por la joven. Él... no se encontraba muy bien. - Dijo entre risitas - Usted tampoco... tampoco lo estaría... ¡si no pudiera sangrar!... Como un vago recuerdo todo aquello hizo mella en él. No sabía si era miedo por Victoria o nerviosismo, pero Dieter tuvo que hacer un esfuerzo titánico para no caer preso de un ataque nervioso. Respirando varias veces profundamente emprendió marcha hacia un agente que repartía escritos. Información acerca del análisis forense. Tras hacerse con uno de ellos, emprendió marcha hacia el inspector. Sin embargo a medio camino dudó. - ¿Debía contarle lo que Victoria le había dicho? ¿Por qué sino se lo había dicho a él solamente?. Pinchazo, asfixia y quot;18 horasquot; fueron palabras que hicieron eco en la cabeza de Dieter. -¿Debía ir a contarles lo que sabía? ¿Cómo había podido ser atacada Victoria por Frank si se confirma que permanecía 18 horas muerto antes de ser arrojado a la Biblioteca? Aquello no estaba bien. ¿Se le estaba pasando algo por alto? Pinchazo, quot;no sangrabaquot; y otras cosas le revoloteaban en la cabeza. -¿Qué debía hacer?- En la multitud buscó al señor Baker. Estaba pensativo cuando lo encontró. También él tenía algo que ver con todo aquello.
  • 30. Respuesta 3B Dieter: Buenas tardes señor Baker. Mi nombre es Hartwig, Dieter Hartwig. Soy profesor en ésta, la Universidad de Miskatonic. ¿Qué le ha llevado hasta aquí? ¿Pertenece usted al Cuerpo Policial?- Threebe: No, en realidad no. Soy abogado. Un picapleitos en tiempos de bonanza. En cualquier aso suelo pasarme habitualmente por la biblioteca de la facultad, me recuerda a mis días de estudiante de Filosofía. ¿Profesor, dice? Deben estar inquietos en el claustro. Que yo sepa, no ha habido precedentes de asesinatos en el campus... Afortunadamente esto no es Chicago o Boston. El policía interpreto mi ofrecimiento de tabaco como una invitación a exponerme todas su teorías sobre la muerte y el asesinato. Se veía a la legua que era un recien llegado al cuerpo, porque en los ojos se le leía a la perfección ese terror primario y reverencial que se graba en el cerebro con los primeros caberse. Con el tiempo, el cerebro se acostumbra. Como dice un poeta español del que Melissa está enamorada platónicamente, “La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos.” Empleé el tiempo que malgastaba el policía en sus absurdas teorías en acercarme al europeo. Hablaba ingles excepcionalmente bien, tanto que me fue imposible averiguar de donde era su acento. Era un hombre normal, sin ninguna característica a destacar salvo la evidente raíz europea que delataban sus rasgos. Era rubio y con el pelo recortado en un flequillo justo por encima de los ojos. Vestía bien, y quizá fuese un alumno de postgrado o incluso un profesor. Dieter… ¿Un Austríaco? ¿Alemán? ¿Polaco? El apellido no me desveló mucho mas. ¿Qué es lo que le atraía del caso? ¿Curiosidad? ¿Implicación? No parecía demasiado interesado en las elucubraciones del policía, lo que demostraba un cierto sentido común. Lastima no haber podido hablar más tiempo con él. Parecía bastante mas cabal que Wilcox. Acudimos juntos los tres a la pantomima ante la prensa del Jefe Nichols (un grito desesperado en busqueda de luz por la incompetencia de sus agentes, yo jamás habría expuesto datos tan a la ligera) y a la posteior publicación del informe forense en unos pequeños dripticos que repartían como si de octavillas de una nueva ferretería se tratase. Era ridículo. Tenía un concepto distinto de Nichols, y sería bueno conocer para futuros casos la escasa capacidad de aguante del policía. “Threebe”: Mister Dieter, perdone mi parquedad en palabras… es que la incompetencia policial me asquea… ¿Tiene…? Cuando volví la cabeza hasta el interrogado, observé su rictus. Estaba preocupado. Torcía la boca hacia la izquierda mientras fruncía el ceño levemente. Sostenía en las manos el panfleto de la auptopsia y lo leía una y otra vez. Decidí imitarle.
  • 31. La autopsia difuminaba la hipótesis del suicidio, era evidente, y acercaba más la de un uso post mortem de Frank. A mi juicio alguien lo había sedado con el pinchazo hasta dejarlo en un estado cercano a la catatonia, y había usado la pantomima de su “caída por la biblioteca” como una distracción para otro hecho… ¿El ataque a la otra alumna? Mmmmm… La cosa se ponía interesante por momentos. Me llevé la mano al bolsillo y saqué la dirección del cuarto de Frank. Esa debía de ser mi siguiente parada si quería profundizar en el caso (y obviamente, la curiosidad ya había derribado los muros de la cautela cuando leí el informe forense). “Threebe”: Como le decía, Mister Dieter, esta ineficacia me iría, y veo que usted tambien se toma a pecho el caso. ¿Acaso conocía al muchacho? Si es así déjeme lamentar su pérdida. ¿Sabe algo? Soy un simple abogado, mister, pero le apuesto diez dólares a que hago mejores hipótesis que el policía y que Nichols. ¿Le apetece comer algo?, hubo un alemán que dijo que El instinto social de los hombres no se basa en el amor a la sociedad, sino en el miedo a la soledad. Y la verdad, hoy no me apetece comer solo. ¿Viene? --------------- Off-rol_ Quisiese seguir pero las acciones siguientes dependen mucho de las decisiones de Dieter (y de una conversación con él). Si Dieter come con 3B, Bob le preguntará de donde es. Si revela ser alemán, se mostrará interesado por su materia y sobre sus conocimientos de la filosofía alemana en la actualidad. Posteriormente, cuando ya conozca al contertulio lo suficiente, le enunciará de manera superflua sus hipótesis sobre la muerte del chaval, y sugerirá una colaboración “por ayudar a los incompetentes policiales” Independientemente de si Dieter come con Bob, como la natación de Diane es por la tarde, Bob comerá y llamará a los padres de Frank ofreciéndose como abogado para defender los intereses del muerto (me gustaría mucho interpretar esa conversación telefónica) llamando al teléfono que apareciese en la ficha de la biblioteca y dándome una coartada creible para seguir en el caso amen de la propia curiosidad). Después de la comida (solo o en compañía) 3B irá al cuarto del muchacho (también tiene la dirección) para obtener mas pistas. Respuesta Dieter De entre la multitud, Dieter dio finalmente con el Señor Baker. Éste se encontraba mirando el folleto que los policías habían repartido. Sin embargo, no parecía muy de acuerdo con él y con lo que había hecho público el Cuerpo Policial. Lentamente, Dieter fue acercándose observando como la prensa abrumaba al Inspector Nichols descargando sobre él su particular ametralladora de preguntas.
  • 32. Dieter: ¡Señor Baker! Hola de nuevo. No le había visto. - Dieter mintió, ya que había sido él quien se había acercado a Baker, sin embargo no supo como reempezar la conversación y lo hizo así. El profesor se sintió un poco mal, ya que se había engañado él mismo pero siguió - ¿También usted lee el folleto? Hay algunas cosas que no me cuadran. Señor Baker: -Como le decía, Mister Dieter, esta ineficacia me iría, y veo que usted también se toma a pecho el caso. ¿Acaso conocía al muchacho? Si es así déjeme lamentar su pérdida. ¿Sabe algo? Soy un simple abogado, mister, pero le apuesto diez dólares a que hago mejores hipótesis que el policía y que Nichols. ¿Le apetece comer algo?, hubo un alemán que dijo que El instinto social de los hombres no se basa en el amor a la sociedad, sino en el miedo a la soledad. Y la verdad, hoy no me apetece comer solo. ¿Viene? Dieter sabía que Michelle le estaba esperando en casa. ¿Debía avisarla? De otro lado, Baker le estaba ofreciendo una excelente oportunidad para sacar algo más de información de todo aquello. Intentaría llamar desde el restaurante. Dieter: -Por favor Señor Baker. No soy más que profesor de esta Universidad. Agradezco su respeto pero llámeme Dieter. Acepto su invitación. Creo que podría serme de ayuda en un asunto que tengo pendiente y que incluyo en este caso. Tengo que realizar una llamada importante (Michelle) pero la podría hacer desde el restaurante. ¿Conoce el Garden Café? Quizá usted prefiera comer, pero le sugiero el Garden en el College Street. He visto en un antiguo mapa de Arkham algo parecido a una cafetería, llamada de ese mismo nombre. Espero que no cree confusiones o molestia Dieter preguntó si Baker disponía de coche. Él se ofrecería a llevarle en su viejo automóvil. Baker parecía estar interesado en el asunto al igual que el profesor el cual se despidió de Tom, el policía, e indicó a Baker su disposición de acompañarle a tomar algo. Todo aquello también le había abierto el apetito ya que desde el descanso, aún no había tomado nada más. Garden Café Siempre y pensando que el Señor Baker acepte su propuesta. Podría editarlo. Dieter abrió la puerta para dejar pasar amablemente al Señor Baker. Su compañía le parecía agradable pero sabía que los dos, escondían algo al otro que aún no querían revelar. Quizás una conversación, aquí, en un espacio más íntimo, daría sus frutos y el profesor podría sacar algo más de información. El local estaba casi lleno a esas horas. El aire frío del fuera cesó totalmente al entrar en la sala, grande y amplia. Los clientes eran gente mayor, no había allí adolescentes ni chiquillos. El humo de pipas y cigarros, surcaba lentamente sobre las cabezas de los allí presentes y un ruido continuo de conversaciones entremezcladas avivaba aún más el calor humano del café. El suelo, de moqueta, gustaba mucho al profesor el cual dio unos pequeños pasos para comprobar la perfecta elasticidad de un suelo blando y de un rojo oscuro. Los ojos de Dieter dieron con una amable camarera que les indicó una
  • 33. mesa para dos al lado de la ventana. Perfecto. Dieter indicó a Baker el lugar y le sonrió. Una vez colgados los abrigos en un perchero cercano los dos se dispusieron a sentarse, sin embargo Dieter vio entre la gente una cara conocida. Era Emile Layer. Un amigo de Michelle con el que también compartía cierta amistad. Dieter: Hola, Emile. ¿Cómo estás?- dijo el germano acercándose por detrás a un aún sentado señor Layer. -No, no te levantes. He venido con un amigo.El Señor Baker. Es abogado. Hemos venido a charlar de un asunto que nos incumbe a los dos- Dieter decía eso mientras con su derecha invitaba al Señor Baker a acercarse y con su izquierda apoyada en el hombro del sentado Emile. Tras una pequeña charla finalmente Dieter y Baker se sentaron. Dieter pidió un té y unas pastas dulces que siempre tomaba. Esperaba que el Señor Baker se sintiese cómodo y no quería entretenerlo tampoco demasiado, seguramente tendría cosas por hacer. Dieter inició una pequeña conversación para volver a romper el hielo que con suma velocidad volvió a redirigirse hacia el caso del crimen en la Universidad. Dieter dio a conocer su falta de información sobre muchos de los enigmas que nublaban el caso como también su interés por Victoria Nangello. Comunicó a Baker que era alumna suya y que le importaba su estado. Tras un rato hablando, Baker finalmente dio a conocer una hipótesis más que creible que daba posibles soluciones a las preguntas de Dieter. Baker afirmaba que Frank había sido sedado y que la caída solamente habría sido un estratagema para camuflar algo más. El pinchazo podría provenir de algún tipo de aguja clavada con fuerza y que acto seguido inyectó sedante o tranquilizante a Frank. Dieter estaba de acuerdo con algunas partes de la hipótesis y apuntó algunas cosas en su libreta de cuero mientras miraba interesado al Señor Baker. Dieter explicó a Baker su visita fortuita a Victoria Nangello en el hospital y lo que allí había encontrado. Dieter: Tras acercarme a Victoria ésta salió del coma. Ya me disponía a salir cuando y agarrándome con mucha fuerza empezó a decir en medio-sueño algo de que su atacante no sangraba. Ella había podido arañarle en el forcejeo y me estaba diciendo con sus últimas fuerza que no sangraba antes de caer dormida por el sedante que los médicos le inyectaron por su ataque nervioso. Dieter no rechazaría quedar algo más de tiempo con el Señor Baker pero no quería molestarle ni tampoco hacer esperar a Michelle que seguramente estaría preocupada. Dieter cortó un instante la conversación para dirigirse hacia la camarera y preguntarle por el teléfono que como no, pudo utilizar como cualquier cliente. Marcaría el teléfono de la tintorería de debajo casa ya que Dieter no disponía de teléfono en casa. Bella, la encargada, se lo diría a Michelle. Al llamar dijo a Bella que Michelle no se preocupase, estaba tomando algo con un amigo suyo. Estaría en casa para cenar y le mandaba un beso desde allí. Dieter hizo reir a la dueña de la tintorería que afirmó que ella misma se lo daría.
  • 34. TURNO 3 La amigable charla durante la comida en el Garden Café, permitió a Dieter y 3B conocerse un poco mejor y ambos hablaron acerca del caso que les ocupaba. El profesor Hartwig narró su experiencia en el Hospital con su alumna Victoria Nangelo y Bob Baker expuso sus teorías. Sin duda, para ambos, la compañía del otro era beneficiosa. La aparente negligencia policial y su extraño modo de actuar con la rueda de prensa, no hizo más que aumentar su interés en el crimen. quot;Threebequot; deseaba echar un vistazo al dormitorio de Frank y la compañía de un miembro del personal docente de la Universidad era de agradecer. Pero antes de continuar con sus investigaciones, Dieter se disculpó para realizar una llamada y 3B pensó que era hora de hacer algo más que una simple investigación por su curiosidad. Cuando Dieter regresó a la mesa, fue el abogado quien se dirigió al teléfono... -------- Bob Baker sacó la libreta donde había anotado el teléfono de los padres de Frank y se preparó para la conversación. El número era de Providence. Ring... Ring... Ring... Criada: Residencia de los Charlton... Threebe: Buenas tardes, quisiera hablar con el señor Charlton, por favor. Mi nombre es Bob Baker. Criada: Lo siento señor Baker, pero el señor Charlton no está, ni tampoco su señora. Verá, es que ha habido una desgracia en la familia... Threebe: Si, lo sé. Ese era el motivo de mi llamada. Deseaba ofrecer mis servicios como abogado para defender los intereses de su hijo Frank... ¿Me podría decir cómo localizarle? Criada: La noticia les ha pillado fuera de la ciudad por asunto de negocios, pero han tomado un tren esta misma mañana y seguramente llegarán a Arkham esta noche. Threebe: ¿Sabe dónde se alojarán? Criada: Si señor, yo misma hice las reservas en el Hotel Avenue de Arkham. Threebe: Muchas gracias, me ha sido de gran ayuda. Criada: Gracias a usted, buenas tardes señor Baker. La conversación con los padres de la víctima tuvo que aplazarse, pero sólo temporalmente. Tras colgar el teléfono, 3B se reunió de nuevo con el profesor Hartwig. -------- De nuevo juntos, planearon permanecer unidos, al menos de momento y examinar el
  • 35. dormitorio de Frank. El camino de regreso al campus sirvió para que ambos siguieran hablando... La habitación de Frank Charlton se encontraba en la primera planta del dormitorio Oeste. Cuando llegaron al pasillo no había vigilancia, pero la puerta presentaba un cordón policial. Un examen más cercano reveló que dicho cordón había sido quitado y nuevamente colocado y que, además, la puerta no había sido cerrada totalmente. Con el pasillo totalmente desierto, no sería nada complicado colarse en su interior sin ser vistos. El dormitorio disponía de dos pequeños escritorios, sendas sillas de madera con respaldo recto, dos lámparas de estudio, dos estanterías bajas, dos camas estrechas, dos pequeños armarios en lados opuestos de la habitación, un lavabo con un solo grifo de agua fría, una ventana grande y una sola salida, la puerta por la que acababan de entrar. No se había trazado ninguna línea por mitad de la habitación como solían hacer muchos estudiantes, pero se notaba una clara separación de estilos. En la parte derecha, su compañero de habitación había clavado en su pared fotos de estrellas del deporte, como Red Grange, Gene Tunney y Knute Rockne, así como recortes de prensa con sus propios éxitos deportivos logrados en fútbol y béisbol. Su cama estaba sin hacer y bajo ella había un montón de ropa sudada y olorosa. En su estantería, unos cuantos libros, mucho de ellos relacionados con el deporte y poco más destacable. El otro lado de la habitación era bastante diferente. En ella se habían montado un par más de estaterías altas junto a la cama, repletas de obras sobre magia, psicología e historia antigua. Su apred libre estab recubierta por una variedad de láminas, copias de lienzos, que iban desde Munch a Klimt, pasando por Ryder, presente en una copia de Sigfrido y las doncellas del Rin. http://imageshack.us/http://imageshack.us/ Todas las ilustraciones eran de temas oscuramente eróticos. Sus papeles, ropas y efectos personales estaban bien conservados y sistemáticamente colocados. Sobre su escritorio había una carta inacabada dirigida a una tal Asenath Waite, en la que le consultaba cierto asunto relacionado con la magia. Del resto de cosas no pudieron sacar nada en claro. La inspección de la habitación terminó en el mismo instante en que Dieter y 3B pudieron escuchar con claridad un fuerte sonido procedente la habitación justo bajo la de Frank. Un sonido como si hubieran echado abajo la puerta. Sin pensarlo dos veces, un simple cruce de miradas sirvió para que salieran del cuarto y bajaran rápidamente las escaleras (no sin antes volver a colocar el cordón policial) dirigiéndose a la planta baja. Allí, algunos estudiantes curiosos permanecían en el pasillo observando la situación sin saber qué hacer o decir. La puerta de una habitación colgaba de una de sus bisagras y en su interior se hallaban dos hombres. Uno de ellos era un estudiante bastante fornido, seguramente el causante del derribo de la puerta. La segunda persona no le era desconocida al profesor Hartwig. Se trataba de un joven profesor de la Universidad al que veía de cuando en cuando por los pasillos del campus. Estudiante y profesor observaban con asombro una pequeña caja de la que procedía un débil sonido y que incluso parecía moverse por si sola...
  • 36. -------------------------- Off-rol: Thalantyr, no creas que me olvido de esa conversación de 3B con el señor Charlton. Queda pendiente si así lo deseas... En cuanto a las licencias que os tomáis en vuestros turnos, me parece estupendo. Eso enriquece el juego el hecho de que uséis PNJ o lugares creados por vosotros me gusta (y quita algo de trabajo Por último, a veces me veo obligado a tomar decisiones por vuestros PJs, pero sentíos libres de protestar si no estáis de acuerdo con algo. Se edita y en paz. Bien, seguiremos todos juntos en... El caso Frank Charlton. Podéis leer mi último turno en ese capítulo y poner vuestras réplicas allí.
  • 37. TURNO 3 (Scott Sallieri y Jack Clancy) Cuando Scott abandonó el dormitorio de Frank Charlton y Biff Williams, y tras agradecer su colaboración al agente encargado de vigilar el lugar, el policía volvió a colocar las cintas en la puerta tal y como estaban cuando entraron. Jack no estaba matriculado en las clases del profesor Sallieri, pero le reconoció como miembro del cuerpo docente de Miskatonic. Y su sorpresa fue mayúscula al verle salir de la habitación de Biff junto al policía. No podía ser que un profesor... Scott también se percató de la presencia del estudiante de porte atlético que observaba curioso la escena, y se le acercó con precaución. Scott: Disculpa, ¿eres alumno de la Universidad? Jack: Aha - dijo asintiendo y adoptando una posición defensiva. Scott: Me preguntaba si conocías al joven que vivía en ese dormitorio, Frank Charlton, o a su compañero Biff Williams, no sé, tal vez podrías ayudarme con algo de información. Al parecer, el joven profesor estaba llevando algún tipo de investigación, a tenor de las preguntas que formuló a Jack y de la colaboración policial. Jack: Conozco a Biff, es uno de mis compañeros de equipo, pero le han cambiado de habitación. Ambos charlaron un buen rato y cada uno descubrió en el otro un cierto interés en el crimen, aunque con motivaciones bien diferentes en ambos casos. La presencia de un alumno a su lado, ayudaría a Scott a obtener información de otros estudiantes y la compañía de un profesor le otorgaría a Jack una mayor libertad de movimientos por el campus. Una curiosa simbiosis, útil para los dos. Biff le comentó a Jack aquella misma mañana que le habían trasladado a una nueva habitación, en la última planta del dormitorio Este, y ese fue el siguiente destino. (...) Toc, toc. Biff: Ah, hola Jack. Pasa, pasa... La presencia del profesor Sallieri no incomodó en exceso a Biff, aunque éste le miraba de reojo. El nuevo cuarto de Biff era muy pequeño, casi agobiante y sin apenas sitio para nada. Estaba muy nervioso por todo lo acontecido y Jack trató de calmarle y le habló de la investigación que había abierto la propia Universidad, presentándole al profesor que le acompañaba. Biff, más tranquilo, explicó que la policía sólo le permitió llevarse un puñado de ropa, dos libros de texto y un par de zapatos de la habitación que compartía con Frank Charlton. Biff Williams era, de momento, el principal sospechoso y no se le permitía abandonar el campus. Por lo que Jack conocía de él, era lo que comúnmente se conoce como un pedazo de pan, incapaz de hacer daño a alguien. Pero la policía sospechaba de Biff
  • 38. porque poseía la habilidad atlética y fuerza necesaria para asfixiar a Charlton y luego arrojar su cuerpo desde el tejado de la Biblioteca. Biff: Soy inocente, lo juro. No tengo nada que ver con su muerte y pese a ser muy diferentes, teníamos una buena relación. Espero que esta pesadilla termine pronto... (Psicología) Las palabras de Biff sonaron muy sinceras a oídos de Scott Sallieri, que tenía la convicción de que estaba diciendo la verdad. ------------ Off-rol: En primer lugar, disculparme por rolear un poco con vuestros personajes. Es algo que procuro evitar, pero se me antojaba necesario para que Scott y Jack se conocieran e implicaran juntos en la historia. En todo caso, si hay algo que queráis cambiar, sólo tenéis que decirlo y edito... Lo que sabe Scott (sobre todo informe de la autopsia) y lo que sabe Jack (alumna atacada, principalmente), es cuestión vuestra que lo cuenten o no. En lo referente al turno en si, he avanzado con ambos PJs juntos, siguiendo un poco la línea llevada por ellos hasta ahora. Ahora indicad vuestros siguientes pasos o hablad entre vosotros, o lo que sea... Respuesta Scott Este ha sido un encuentro afortunado para Scott, el conocer a Jack y obtener (quizás) su confianza, lo ayudarían mucho para continuar con la investigación sin llamar demasiado la atención de los investigadores oficiales. Todo mejoró cuando conoció por fin a Biff Williams, a quien Scott consideraba como uno de las piezas claves en el caso, no porque sospechara de él, sino porque obtendría valiosa información acerca del infortunado Frank. Biff le aseguró a Scott que él era inocente, y el profesor no tuvo ningún motivo para dudar de lo que decía. - Tranquilo, Biff, nadie aquí te está acusando. Yo te creo. Pero necesito que me des información sobre Frank para que su muerte no quede impune y se eliminen las sospechas que penden sobre ti. Tengo entendido que estaba metido en algún asunto ocultista ¿sabes tú algo de eso? ¿conocías a las personas con quienes se relacionaba? ¿Qué opinas sobre estas, te parecía alguna sospechosa? Necesito que me proporciones estos datos, hasta el más insignificante.- Luego, dirigiéndose a Jack, le dice en voz más baja.
  • 39. - Me ayudarías si te paras un poco cerca de la puerta y vigilas que no haya quot;curiososquot; que quieran escuchar la conversación, pero permanece atento a lo que aquí se diga, por favor. Respuesta Jack “Por supuesto profesor Sallieri... pero, ¿de verdad cree que ese tipo practicaba el ocultismo y esas cosas? Dios... hay gente rara más de la que nos pensamos, ¿a que sí, profesor?” Jack se dirigió hacia la puerta para quot;hacer guardiaquot; ante la posible llegada de curiosos que quisieran ver al pobre Biff interrogado por las autoridades. El morbo se apoderaría de la comunidad universitaria en menos que se marcaba un gol. Pobre Biff... pensó para sí el joven delantero. Justo antes de salir por completo de la habitación le dirigió una sonrisa al atribulado y enorme estudiante y comentó con despreocupación... quot;Ánimo tío... el profesor Sallieri va a ayudarte. Antes de que quieras darte cuenta estaremos de nuevo en el terreno de juego. Profesor Sallieri... estaré aquí mismo.quot; TURNO 4 La presencia de Jack había logrado relajar al pobre Biff, que aún no se terminaba de creer lo que le estaba pasando. El profesor Sallieri le hizo varias preguntas, mientras Kack Clancy vigilaba que no llegasen curiosos. Biff pronto se relajó y comenzó a responder. Biff: Frak se sabía cuidar bien. Entiéndame, no era un chico fuerte, pero tenía una lengua afilada y la solía usar. ¿Sus amigos? Bueno, se movía en un ambiente bohemio, ya sabe, un grupo de artistas y poetas hijos de papá. Yo creo que Frank tenía un lío con una de ellos, una tal Asenath, o al menos se veían mucho. Pero yo no preguntaba. Scott: ¿Sabes dónde puedo encontrarla? Biff: Buf, no sé. Es un tema en el que nunca me he metido. A Frank le gustaba la magia y creía en dimensiones paralelas. Esos temas me ponen la piel de gallina y preferiría no entrar... Scott: Es muy importante, Biff, si sabes algo te ruego que... Jack: Venga tío, suéltalo. Si averiguamos algo te dejarán en paz. El rostro de Biff mostraba preocupación y miedo. Finalmente, lá oportuna intervención de Jack hizo que hablara.
  • 40. Biff: Esa mujer, Asenath, vive con su marido en la mansión Crowninshield. La heredó de sus padres. A veces Frank me contaba cosas, pero yo no le preguntaba por los detalles. Scott: Gracias Biff, nos has servido de gran ayuda. Jack: Pronto nos veremos de neuvo en los entrenamientos... Profesor y alumno salieron de la nueva habitación de Biff pensando en los nuevos datos obtenidos. No había mucho nuevo, pero sí alguna pista importante. Ambos conocían la mansión Crowninshield. No estaba demasiado lejos del campus... La mansión Crowninshield El profesor Sallieri llamó a la puerta de la imponente mansión e instanes después, un individuo vestido de forma estrafalaria, les abrió. Scott: Buenos días señor, venimos de la Universidad y... Edward Derby: Pasen, Asenath les estaba esperando. Por aquí, por favor. Incrédulos, siguieron a aquel hombre que les condujo a la planta más alta y tras golpear con los nudillos una de las puertas, la abrió indicándoles que pasaran... La habitación estaba decorada de forma macabra, con velas esparcidas por el suelo que iluminaban los impresionantes pertrechos dew brujería que inundaban toda la estancia. En un estante se podía ver una calavera, siniestramente pulida, por cuyos costados goteaba cera negra creando formas inquietantes. Al otro lado de la habitación, un lagarto disecado les observaba con unos ojos que paerceían dotarle aún de vida. Tapices ricamente bordados cubrían paredes y ventanas y en el suelo se podían ver círculos y diagramas en tiza, parcialmente borrados. Y en el centro de la habitación, una pequeña forma fundida en las oscuras sombras que se agrupaban en las esquinas de la estancia, les miraba con porte de superioridad. Era Asenath Waite, cual araña en el centro de su red esperando su próxima víctima (COR 0/1) Asentah era una mujer bajita, de piel oscura y atractiva, a pesar de sus ojos de mirada fija y algo saltones... Asenath: ¿Y bien? ----------------- Off-rol: Espero que os guste el turno He avanzado un poco la trama. Suponía que vuestros próximos pasos se dirigirían a Asenath. En caso contrario, mil disculpas... La tirada de cordura que os indico, la podéis hacer vosotros mismos. Se tira Cordura porque impresiona bastante la escena.
  • 41. Respuesta Scott Mientras suben las escaleras hacia el encuentro con la mujer buscada, Scott piensa con gran rapidez y asombro: Asenath Waite... de nuevo aquel nombre, estaba en la carta que se encontraba en la habitación de Franck y Biff había hecho referencia a ella. Algo en su interior le decía que allí estaba una pieza clave para entender el homicidio, no quería apresurar conclusiones acusando a cualquiera, pero de alguna manera, sentía que podría existir una relación entre esta persona y el trágico fin de Frank. Sin embargo, prefirió no adelantar conclusiones, ya le había pasado antes que su poderosa imaginación le había hecho ver cosas que no existían. Cuando entró en la habitación con Jack a su lado, no pudo contener la impresión que le causó ver la extraña decoración. Algunas cosas le parecían vagamente familiares, como si las hubiera visto en alguna ilustración de algún libro. Trataba de disimular su asombro, pero era seguro que estaba pintado en su rostro y cualquiera que lo viera se daría cuenta. Avanzó con paso firme, lanzando una mirada fugaz hacia Jack, esperando que él fuera lo suficientemente fuerte como para no salir corriendo del tenebroso lugar. - ¿Señora Waite? Cuanto gusto, soy el profesor Scott Sallieri de la Universidad... él es Jack Clancy, un alumno... Nos dijeron que nos estaba esperando, ¿le importaría si le pregunto como es eso posible? Mire, estamos aquí porque queremos esclarecer algunos hechos en torno al asesinato de un conocido suyo: Frank Charlton. Estamos recopilando información acerca de sus... intereses y su... estilo de vida, como para descubrir entre estos alguna causa para su muerte... me gustaría que nos contara algo acerca de Frank y qué relación tenía con usted....- Mientras hablo, miro alternadamente a la mujer y al reptil ese que me mira como si estuviera vivo... por ahora, trato de evitar tocar el tema del ocultismo... aunque la atmósfera que nos rodea es tan ocultista que sé que el tema aflorarás solo de un momento a otro. ---------- Off: me imagino que tengo mi pistola o por lo menos mi cuchillo en este momento, sino, avísame, esto me está dando miedo.... Respuesta Jack El pobre Jack se llevó un buen susto al contemplar aquella estancia espectral no exenta de cierto aire teatral pero, dado que pilló al joven atleta completamente desacostumbrado, éste tuvo que tragar saliva un par de veces y pasarse la manga de la camiseta por la frente al verse esta recorrida por un repentino sudor frío. quot;Si Frank estaba liado con una mujer casada era mala cosa... pero si esa mujer era la que ahora tenía enfrente entonces el pobre chico estaba en un lío de proporciones desmesuradas... quot;-pensó.
  • 42. Afortunadamente el profesor Sallieri (gran tipo) le había permitido acompañarle con lo que por un lado tendría una excusa completamente legítima e irrefutable para no asistir a las clases en todo el día y por añadidura podría olisquear un poco en los recientes acontecimientos que envolvían el Campus en una desasosiego enfermizo sin que nadie le pudiese reprochar su actuación. De hecho, menos mal que el profesor Sallieri disimulaba un poco mejor el nerviosismo evidente que provocaba aquella estancia porque comenzó a hablar con exquisita corrección a la mujer para pedirle algo de información sobre el pobre Frank. Si de Jack hubiera dependido habría sido imposible articular una palabra después del sobresalto provocado por la calavera, la cera, el lagarto... Seguro que si trataba de hablar... Jack solo emitiría un gritito afeminado y débil... ¡que locura! Todo un delantero de fútbol, un hombre hecho y derecho asustado como una colegiala. TURNO 5 Jack y Scott simularon como buenamente pudieron la ansiedad y el nerviosismo que sintieron al entrar en la habitación de Asenath. Finalmente, el profesor Sallieri rompió el hielo y comenzó con sus preguntas. Asenath: No os esperaba precisamente a vosotros, pero sabía que, tarde o temprano, vendría la policía o alguien de la Universidad. Las noticias vuelan, me enteré esta mañana de la desgraciada muerte de Frank. En cualquier caso, no diré nada... salvo que superéis una sencilla prueba. La tenebrosa mujer sonrió y en su rostro se dibujó una expresión maquiavélica. Luego avanzó hacia sus interlocutores y les dedicó una profunda mirada antes de acercarse a la puerta y cerrarla con pestillo. El corazón de Jack latía con tal fuerza que parecía haber terminado uno de sus entrenamientos. Por su parte Scott intentó no parecer asustado, pero rebuscó en sus bolsillos, asegurándose que su arma estaba allí. Asenath: No tengáis miedo. - dijo mientras volvía a esbozar aquella sonrisa - Será muy sencillo... un simple test de iniciación. Una pregunta como prueba de conocimientos y una pequeña misión como prueba de arrojo. Si no aceptáis, poséis dar media vuelta y dejar mi casa ahora mismo, sin rencores. Ahí va la pregunta: ¿Quién es el autor de quot;Magia auténticaquot;? Magia auténtica. Como supuso Scott, acababa de surgir el tema ocultista. El título mencionado era un conocido tratado sobre magia y hechicería. Reconoció el nombre enseguida y creía saber la respuesta: (ciencias ocultas) Scott: Creo que es obra de Theophilus Wenn. Asenath: Muy bien... Siempre es un placer hablar con alguien conocedor de las
  • 43. ciencias ocultas. - Dicho esto, miró fijamente a Jack y le dijo sonriendo: - La prueba de arrojo será cosa tuya. Pero dejemos eso por ahora. Responderé ahora vuestras preguntas. El pobre Jack se sentía realmente incómodo. ¿Una prueba de arrojo? Él tenía arrojo, pero no sabía si estaba preparado para las ocurrencias de esa mujer. Asenath: No hablaré de las actividades que realizamos, eso que quede claro. Sólo de Frank, quiero que se encuentre a quien lo haya hecho y pague con su vida... - su tono no dejaba lugar a réplica - Frank tenía una importante tarea dentro del grupo. Buscaba entre los alumnos a aquellos que mejor encajasen entre nosotros. Disfrutaba poniendo a los nuevos iniciaciones como por ejemplo hacerles pasar la noche a solas en el depósito de cadáveres. Y luego estaba su sarcástico verbo... era un chico increible. En la Universidad corre un rumor... y es cierto. Fuimos amantes ocasionales, pero no era amor, sólo lo pasábamos bien. Farnk era ingenioso y cruel a partes iguales y por ello se granjeaba enemigos con facilidad. Si me permitís, yo empezaría por Claude Owen, un estudiante de Medicina que salió rechazado de las pruebas de Frank, rojo de ira, afirmando que tenía mayores poderes que yo misma... No me parece que fuera así, pero insistió en ello varias veces. Creo que eso es todo lo que necesitáis saber. Ahora, si me disculpáis... ya sabéis dónde está la salida. Scott: Muchas gracias por su información señora Waite, buenos días. Scott y Jack se dieron la vuelta y abrieron la puerta, pero algo les interrumpió a su espalda: Asenath: No creas que me he olvidado de ti. Esta noche debes atravesar desnudo el puente de la calle de la Guarnición. Sé que no me fallarás. Jack Clancy salió de la habitación y bajó las escaleras todo lo rápido que pudo, seguido por el profesor Sallieri. En el fondo, ambos deseaban dejar aquel lugar cuanto antes. Respuesta Jack Al salir de aquella casa Jack se sintió mucho más reconfortado. La tensión de sus músculos se empezaba a relajar y el sudor frío de su frente se disipaba lentamente... la voz volvía a su lugar y la respiración se normalizaba de nuevo. quot;Menuda chalada... ¿verdad profesor? Esa mujer está como para que la encierren en un jodido manicomio. Ese rollo ocultista siniestro como se llame es realmente patético pero a mí me pone los pelos de punta. ¿Sabe lo que quiero decir? Magia... bah. Eso son historias de miedo para niñatos. En cualquier caso creo que deberíamos hablar con el tipejo ese de medicina... a ver qué sabe, Claude Owen. Al fin y al cabo es una pista... ¿no, profesor? Lo que no pienso hacer es ir en pelotas a media noche por toda la ciudad. Qué se habrá creído la maga de pacotilla esa... Esta loca. Lo que yo le diga.quot; La verborrea incontenible de ideas inconexas de Jack delataban aún un profundo
  • 44. estado de nerviosismo en el muchacho. Durante un instante, profesor y alumno compartieron el silencio y la inquietud... Jack tenía algo que decir pero no sabía el modo. quot;Estooo... profesor Sallieri, ¿cómo sabía usted el autor del libro? Le quot;gustanquot; esos temas... ¿no? O no. ¿Es cómo su especialidad? ¿Qué es lo que usted enseña, profesor Sallieri?quot; Respuesta Scott Scott salió de la mansión con más preguntas que respuestas. A su lado, Jack le expresaba su opinión sobre Asenath y su facha de bruja. quot;Estooo... profesor Sallieri, ¿cómo sabía usted el autor del libro? Le quot;gustanquot; esos temas... ¿no? O no. ¿Es cómo su especialidad? ¿Qué es lo que usted enseña, profesor Sallieri?quot; ¿Yo? Enseño antropología, pero tengo una maestría en mitología y creencias ancestrales... inevitablemente debía toparme con el ocultismo. No te negaré que me dedique a su estudio, pero con pensamiento científico y sociológico, pero cuando vas aprendiendo más sobre esto... hay veces que la realidad supera a la ficción... ¿rechazas la idea de la magia? No te culpo, la propia sociedad se ha encargado de mitificarla y ridiculizarla, pero existe. No se trata de brujas verdes con narices grandes y verrugas alrededor de un caldero y montando escobas, o de magos ancianos vestidos con túnicas de estrellas y sombreros puntiagudos con barbas que les llegan a los pies... hay mucho más... y este... te aconsejo que si no quieres probar algo realmente desagradable, no subestimes a Asenath.... creo que deberías enfrentar su prueba, Jack, no estarás solo, te apoyaré... pero no quisiera que esa mujer intentara algo quot;mágicoquot; contigo... ¿entiendes lo que te digo? Por otro lado, está ese tal Claude Owen, me parece extraña su insistencia de que tiene más poder que Asenath, no sé a qué se refiere, pero será mejor ir a verlo lo más pronto posible. TURNO 6 Jack y Scott regresaron al campus comentando su encuentro con Asenath Waite y la sensación de desasosiego que sintieron en su presencia. También tuvieron tiempo de charlar sobre ocultismo y brujería. Su visita a Asenath les había concedido una nueva línea de investigación, Claude Owen, así que encaminaron sus pasos a la facultad de Medicina. En la Secretaría, el profesor Sallieri no tuvo demasiados problemas en hacerse con su expediente. (Persuadir) Así descubrieron dónde se alojaba, la planta baja del Dormitorio Oeste
  • 45. ¡justo debajo de la habitación Frank!, y que poseía un buen historial académico, si bien su estatus actual estaba bajando un tanto debido a que hace días que no acude a clase. Tampoco ha pasado por su dormitorio y se desconocía su actual paradero. Por último, obtuvieron una breve biografía de Claude: Claude Owen nació en 1903, su padre murió en 1907 víctima de cáncer y su madre falleció un año más tarde. Fue criado por sus abuelos maternos, ambos fallecidos en los últimos años. Owen estaba ahora solo en el mundo, sin ningún familiar cercano. Sin embargo, su expediente académico era excelente, llevándole a ganar en 1923 la beca Memorial Dr. Allen Halsey, algo a la alcance de muy pocos. Con los alumnos compañeros de Owen, fue Jack quien se encargó de hacer las preguntas. La respuesta fue unánime... (persuadir) Alumno#1: ¿Claude Owen? Es un tipo muy frío, demasiado serio... Alumno#2: Si, y un empollón. Nos deja fatal a todos. Alumno#1: Y tanto... Es capaz de hacer cualquier cosa para caer bien a los profesores. Alumno#3: En clase siempre se sienta solo y fuera de ella... no se mezcla con nadie. Alumno#2: ¡Mejor! Es demasiado raro jajaja Todos: Jajajaja Alumno#1: Si es raro, si. Está obsesionado con realizar grandes descubrimientos, pero en realidad ni los profesores le soportan... Alumno#4: Es verdad... He oído que sospechan que incluso robó algo de equipo médico y material fungible... Alumno#2: ¿Si? Eso no lo sabía. (...) Otra visita, esta vez al dormitorio Oeste les dio más información por parte de sus vecinos de pasillo. Al parecer, Owen había conseguido que dos compañeros de habitación diferentes y sucesivos, renunciaran a compartirla con él y Claude está allí solo. Varios alumnos del pasillo se quejan de olores químicos nauseabundos y punzantes procedentes de su habitación durante todo el semestre. Además, sospechaban que tenía alguna mascota, lo que va en contra de las normas del campus, porque varios alumnos habían escuchado ladridos y gemidos ahogados procedentes de su cuarto. Sin embargo, como de costumbre, nadie dio parte de ello... La habitación de Claude Owen estaba cerrada y nadie respondió a la llamada con los nudillos de Jack... Respuesta Scott
  • 46. Todo va tomando forma cada vez más rápido. El nuevo sospechoso, Claude Owen, contaba con un interesante perfil que le hacia pensar a Scott en un practicante de las ciencias ocultas algo experimentado: su deseo de ingresar al grupo de Asenath, no tener ningun familiar cercano, aislarse del resto de compañeros, interés fluctuante en las clases (a veces alto, a veces bajo...), los olores que reportan los alumnos que provienen de su habitación... inclusive las supuesta mascota podria ser una pista, aunque no lograba encajar en el caso el robo del material médico... podría ser algo aislado y que no tiene nada que ver, pero no dejaba de pensar en la herida de aguja que había sido encontrada en el cuerpo de Frank Charlton... Delante de la habitación de Owen, llamo repetidas veces sin obtener respuesta. Sentía como si estuviera siendo conducido a la resolución del caso casi sin quererlo (quizá demasiado rápido para su gusto), como si estuviera siendo arrastrado por una corriente hacia una caída mortal. Y una puerta cerrada no lo iba a detener. - Jack, podríamos tratar de conseguir una orden para allanar este cuarto, pero... dadas las circunstancias, creo que no nos queda más que tratar de forzar la puerta. Veo que hay algo de movimiento por este pasillo y eso no nos conviene, pero debemos abrirla cuanto antes. Si tienes alguna idea donde se rompan menos reglas, házmela saber, si no, entonces decide si me ayudaras en esto. ¿Un profesor invitando a un alumno a que rompa las reglas? No sería ni la primera ni la última vez que se vea algo así. Respuesta Jack El día de Jack Clancy se tornaba minuto tras minuto más bizarro. Primero aquella extraña noche con el caso de la muchacha atacada, después el asesinato del pobre Frank... a la mañana siguiente acusan a Biff y por extensión a todos los muchachos fuertes del campus, después la visita a la bruja Waite y ahora el profesor Sallieri que decide saltarse las normas de la universidad y asaltar el dormitorio de Claude. Bizarro... sin duda alguna, aunque no le desagradaba. quot;Profesor Sallieri, lo único que se me ocurre es echar la puerta abajo. Probablemente sea la forma menos elegante de acceder al dormitorio de Claude pero es lo más fácil para mí. No creo que estas puertas baratas aguanten un buen placaje.quot; La sonrisa volvió a aflorar a los labios del joven futbolista. La visita a Asenath y su reto hacia el pobre Jack seguían atormentándole como una vieja y absurda maldición. Por fin algo de acción le ilusionaba... poder ayudar de forma activa a la quot;investigaciónquot; era algo emocionante y emplear su fuerza en ello era más que apropiado. Si, por contra, el profesor Sallieri buscaba un cerebro y no un brazado de músculos... sin duda Jack no era su hombre.
  • 47. TURNO 7 Jack empleó su aspecto fornido para quot;invitarquot; a los alumnos del pasillo a entrar en sus habitaciones. Y después cargó con fuerza contra la puerta que no pudo resistir su envite y quedó colgando de su bisagra superior. Scott Sallieri hubiera preferido otro método menos agresivo para entrar, pero ya no se podía hacer nada. Sólo esperaba que encontraran allí algo que aclarase el asunto o tendría que dar muchas explicaciones al doctor Armitage. En cualquier caso, la explicación de esa intrusión quedaría pendiente, pero seguro que si resolvía el crimen todo sería mucho más sencillo. A pesar de la ventilación, la ventana estaba abierta, el cuarto apestaba a productos químicos. El olor provenía de un armario en el que Claude Owen guardaba varias botellas de formaldehido, ácido sulfúrico y unos cuantos frascos con otros compuestos químicos. Sin embargo, lo que más llamó la atención de la habitación fue la cantidad de papeles y libros que se amontonaban por suelo, cama y sendos escritorios. Además, todos los cajones estaban abiertos y su contenido estaba esparcido por toda la estancia. Pero allí había algo que no encajaba ante los ojos de Scott (Idea). Junto al descomunal desorden de cuadernos, libros y notas, el resto de cosas, estaban en su sitio y colocados. Desde luego no parecía un robo, más bien todo apuntaba a que Owen había huido de repente. Y entonces lo escucharon y un escalofrío les recorrió la espalda al descubrir en una esquina del dormitorio una pequeña caja con tapa de la que procedían unos leves ruidos. Tras unos segundos de duda y silencio, Jack avanzó un paso en su dirección pero se detuvo de inmediato al ver que la caja se había movido. Apenas fue un milímetro, pero a ese pequeño movimiento le siguieron dos... tres... cuatro más. Tanto Scott como Jack estaban tan absortos, que apenas se enteraron que acababan de llegar dos hombres... -------------- Off-rol: Bien, a partir de aquí supongo que iréis todos juntitos. Respuesta Scott
  • 48. Scott no quería llegar a estos extremos... Forzar la puerta del dormitorio de un estudiante... estaba consciente de que esta era una acción totalmente reprochable y que le podría traer problemas, pero ¿qué más podría hacer si recibía tan poca colaboración de las autoridades? El profesor Armitage casi que lo había obligado a esto al encargarle esta investigación sin ningún apoyo legal. Ya, en serio ¿de qué otra manera quería que obtuviera información, sino rompiendo reglas? El profesor Sallieri se encogió de hombros ante estos pensamientos e ingresó en la habitación sin mirar hacia atrás. El olor de los químicos le golpeó en la nariz de tal forma que tuvo que cubrirse con la mano hasta que se acostumbró un poco. ¿Para qué diablos tenía estos productos químicos Claude Owen? Y todo este desorden... Por la disposición de las cosas en la habitación, no quedaban dudas de que su ocupante tuvo que salir apresuradamente por alguna razón. Iba a revisar algunos de los papeles, cuando ese ruido lo detuvo en seco. Sí, venía de una caja en un rincón. ¿Qué animal podría tener ahí? La caja era demasiado pequeña para albergar a un perro... solo que fuera un perro pequeño, pero lo primero que se le vino a la mente a Scott fue la idea de un roedor... lo malo es que sea lo que sea la cosa que habitaba la caja, no producía sonidos animales, solo se movía. Scott piensa que será mejor averiguarlo. Se acerca hacia el rincón tratando de hacer el menor ruido posible, mientras se dirige hacia Jack casi en un susurro. -Jack: atento, voy a mirar allí- Despacio, levanta un poco la tapa de la caja para mirar en su interior... Respuesta Dieter Nada más volver a la mesa, fue el Señor Baker quien se levantó y disculpándose se encaminó hacia el teléfono público situado sobre la barra del que acababa de llegar Dieter. Parecía buen hombre. Durante toda la conversación, no había mostrado signos de extrañeza ante lo que le había contado el joven profesor, mas parecía que también él se olía algo raro en todo aquello. Dieter tenía la impresión de que ambos, sentían que mediante la compañía y apoyo del otro, podrían averiguar el misterio de aquel crimen brutal y cada vez más extraño. Dieter veía como el Señor Baker mantenía conversa mientras sorbía de su casi frío té. Habían estado hablando mucho y con el tiempo se había enfriado. El abogado parecía buscar a alguien. Dieter notó enseguida que quien fuese que buscaba no se hallaba cerca del teléfono ya que después de unos segundos hablando, su cara dibujó una mueca de seriedad un instante indicándoselo así al profesor. Su conversación acabó rápidamente y Dieter haciendo disimular que no lo había estado mirando, empezó a mirar hacia la calle por la ventana taza en mano. Mientras hacía como si soplase sobre su bebida, Baker llegó. Señor Baker (Threebe): -No creo que soplando la vuelva a calentar- dijo Threebe refiriéndose a la ya casi helada taza de té. Estaba claro que se había percatado de que
  • 49. Dieter le había estado observando. Dibujando una pequeña risa se sentó de nuevo junto a él. Dieter dejó la taza sobre la mesa y reinició la conversación. Decidieron encaminarse hacia casa de la víctima, situada en el Campus Universitario. Dieter sabía que en caso de ser vistos por allí rondando a esas horas, podría intentar quot;disculparsequot; diciendo que iba a ver a un alumno suyo. Sabía que no era muy convincente pero al menos lo intentaría. En el trayecto, de nuevo hacia la Universidad, ambos discutieron cómo entrar sin despertar demasiadas sospechas mientras Dieter conducía su coche con precaución. Le desagradaba conducir de noche... Al llegar al recinto, no tardaron en darse cuenta de que la vigilancia era casi inexistente, sin embargo la puerta de la habitación presentaba un cordón policial. Intentando no cambiar nada de lugar entraron sigilosamente en el habitáculo compartido mientras los dos advertían de la anterior apertura de la puerta. El cordón había sido igualmente movido hacía poco tiempo. Dieter no cerró la puerta tras ellos, dejándola otra vez semicerrada empujando el pomo de ésta con la camisa sin tocarla con las manos. Por si acaso. Como muchas otras habitaciones, ésta se encontraba dividida en dos claras distintas formas de vida. Por un lado, una pared tapiada con pósters e imágenes deportivas indicaban el lugar de un aficionado al deporte de la Universidad. Al otro, copias de cuadros y dibujos extraños parecían ennegrecer la pared y envolverla en un oscuro velo gris. Era sin duda la parte de Frank o por lo que había podido escuchar del chico, eso pensó Dieter que mantenía un absoluto silencio tras el Señor Baker. Mientras Baker inspeccionaba una carta situada sobre la estratégicamente colocada ropa, Dieter echó un vistazo más a los cuadros de temática más que erótica. A Dieter le invadió la duda y preguntó a Baker por el nombre del compañero de Frank. Fue nada más meter la carta de nuevo en el sobre cuando ambos quedaron sorprendidos por un fuerte sonido claramente situado más abajo que ellos. El ruido parecía como si hubiesen tirado abajo la puerta. Ambos se quedaron mirándose. ¿Quién buscaba algo tan ansiadamente como pare echar abajo una puerta? Sin duda alguna no se trataba de algún estudiante borracho buscando a su novia poniéndole los cuernos... Bajando las escaleras de a pares, Dieter indicó al Señor Baker cómo llegar hasta el lugar de la situación. Acercándose dieron con un grupo de estudiantes que, atónitos, contemplaban a una extraña pareja dentro de la habitación. Dieter se sorprendió al ver que se trataba de uno de los profesores de la Universidad. ¿Qué estaba pasando allí? Fue entonces cuando tanto Dieter como Baker se percataron de la existencia de una pequeña caja en el suelo de la habitación. Ésta parecía moverse por si sola mediante unas extrañas vibraciones. Dieter no sabía qué hacer ante aquella más que cómica, enigmática situación. Acercándose lentamente al profesor miraba aún de soslayo a Baker situado en el arrancado marco de la puerta. El profesor sin embargo no se había aún percatado de la presencia de ellos dos y cogió la pequeña caja. Dieter veía como ésta temblaba sobre la mano del hombre. Sin duda algo vivo estaba cautivo allí dentro. Viendo la mano del profesor acercarse a la caja un pensamiento relámpago atravesó al Señor Hartwig. ¿Y si de una bomba se tratara? Había oído hablar de atentados en que
  • 50. pequeños artefactos explosivos, controlados mediante un temporizador normal y corriente, habían acabado con la vida de más de una persona. Como si de un acto reflejo se tratara, Dieter intentó golpear la caja lo más lejos de ellos interfiriendo entre el profesor y el artefacto. Acto seguido se tiraría al suelo o por los menos trataría de protegerse con los brazos. -¡¡¡Cuidado!!! ....... Off-rol He intentado hacer la escena aún más misteriosa. No tengo la menor idea de qué se encuentra en la caja pero sin duda se trata de algo extraño y misterioso. Tirando la caja al suelo y que la caja se abriese lejos de ellos mientras los cuatro permaneciesen semiprotegidos es una escena muy buena. Poco a poco, como recobrándose del susto, descubren el contenido de la caja mientras lo que les rodea desaparece. Rob, si la propuesta no te gusta, simplemente no dejes que acierte y que Dieter haga el ridículo él solo, tirándose al suelo. Respuesta Jack Echar una puerta como aquella con un golpe de hombre no era ninguna proeza para alguien como Jack, pero cuando consiguió derribar su objetivo se volvió hacia el profesor que lo acompañaba con una imponente sonrisa de triunfo. Cuando los ojos de los dos hombres se cruzaron Jack pudo ver que, en contra de sus esfuerzos parecía que aquellos métodos no estaban del todo respaldados por el profesor y, a pesar de que no se quejaba del resultado, reprobaba sin duda su comportamiento. El pobre muchacho enrojeció su carne blanca desde los pies a la cabeza... no es que esperase ser recompensado pero era cierto que a lo largo del día el profesor Sallieri se había llevado el respeto del jugador de rugby y Jack era una de esas personas a las que les importa sobremanera cumplir con las expectativas que los demás tienen sobre él. Cuando él y el profesor entraron al cuarto les sorprendió el desorden y la terrible peste que emanaba de los armarios llenos de potingues y frascos. quot;Y luego estos empollones se quejan del olor de los vestuarios... ¿verdad profesor?quot; Jack quiso hacer un pequeño chiste pero su partenaire estaba completamente concentrado hasta la abstracción con una pequeña caja de la que se adivinaban unos movimientos como de mascota pequeña... quizá un gato o tratándose de un muchacho con aptitudes para la ciencia, una cobaya. Sin embargo el profesor miraba el paquete con estupefacción. Lo sostuvo con cautela y se dispuso a abrirlo. Prf Sallieri: Jack, atento... voy a mirar allí.
  • 51. Jack: Que raro profesor... en esta escuela no están permitidas las mascotas Cuando de pronto... ¡¡¡Cuidado!!! - dos hombres estaban plantados en la puerta observando todo lo que dentro de la habitación ocurría. Como sean del Consejo estudiantil, de esta me echan... -pensó Jack, ruborizándose de nuevo. TURNO 8 La presencia de dos profesores en el dormitorio de Claude Owen, hizo que, poco a poco, los alumnos del pasillo se fueran retirando a sus habitaciones. Dentro, Jack se acercó a la caja con una extraña sensación. Era bien sabido por todos los estudiantes que las mascotas estaban terminantemente prohibidas. Aunque, bien mirado, Owen había incumplido normas mucho más importantes, incluyendo entre sus actos, el robo de material de laboratorio. Pero algo sucedió. Sallieri y Jack no se percataron de la presencia de dos hombres que acababan de llegar y se vieron sorprendidos cuando uno de ellos se abalanzó contra la caja y la arrojó contra la pared opuesta al tiempo que se arrojaba al suelo. Dieter: ¡¡¡Cuidado!!! Casi instintivamente, los demás imitaron su movimiento o al menos se cubrieron esperando una explosión o algo parecido. Pero esta no llegó... La caja golpeó el suelo al tiempo que su tapa saltaba a un lado descubriendo su contenido: un pequeño perro parcialmente viviseccionado, con sus órganos palpitantes y sus miembros aún moviéndose, clavados en una tabla de disección. A pesar de las terribles mutilaciones inflingidas a su cuerpo, el corazón del pobre animal aún latía, hecho que saltaba a la vista al no haber piel o costillas que impidieran verlo. No era necesario ser médico o veterinario para afirmar que era del todo imposible que siguiera con vida, y sin embargo así era. COR 0/1d4 Tras recuperarse del shock, el profesor Sallieri observó a aquellos dos hombres recién llegados y reconoció a uno de ellos con miembro docente de Miskatonic, pero ¿qué hacían allí? Hubo unas presentaciones formales y así Jack Clancy, alumno, y Scott Sallieri, profesor, conocieron a Dieter Hartwig, profesor y a Bob Baker, abogado. El descubrimiento del perro, que seguía agitándose en su prisión, conmocionó a todos ellos. Threebe, haciendo de tripas corazón, volvió a colocar la tapa para ocultar esa esperpéntica y macabra visión. Un registro más minucioso del cuarto les permitió encontrar en las sombras debajo de la cama, una botella de cloroformo medio vacía
  • 52. junto a un trapo con restos del mismo producto. Si había algo importante en aquel desorden, sin duda se encontraba entre los papeles, así que, armados de paciencia se pusieron a buscar. Daba la sensación de que, en su huida, Claude Owen se había llevado consigo todo lo interesante. Allí no había nada destacable, hasta que Jack (buscar libros) se percató de la presencia de unas notas que parecían pertenecer a un diario. Era algo ilegible y desordenado, pero contenía información relevante. A principios de marzo, Owen descubrió unas viejas notas en el sótano de la biblioteca relativas a la ciencia de la reanimación, la inversión química de la muerte. Tras anotar los puntos más interesantes, volvió a colocarlas en su sitio. Escritas por un antiguo alumno de medicina de la Universidad Miskatonic, Herbert West, las notas inspiran a Owen a duplicar los experimentos. West usaba una vieja granja situada al norte de la ciudad para llevar a cabo sus trabajos. Dicha granja se quemó, pero Owen encontró sus restos y montó allí un laboratorio clandestino. Owen asesinó a Frank Charlton como venganza por haberle humillado. Después reanimó su cadáver, pero se le fue de las manos y Frank escapó. Utilizando un impreso de solicitud de compra de la Universidad falsificado, Owen consiguió hacerse con un generador eléctrico a gasolina de 5000 watios de potencia. Esas anotaciones contenían información más que suficiente para resolver el caso. Claude Owen era el asesinó de Frank, pero había huido del campus a toda prisa, seguramente como consecuencia de la aparición del cadáver de Frank aquella misma mañana. -------------- Off-rol: La tirada de cordura es para todos. Si se supera no pasa nada, pero en caso de fallar, se pierde 1d4 puntos de cordura. ¿Iréis a la policía con la información obtenida? O tal vez no... AYUDA 2: Información extraída del diario de Claude Owen. NOTA: La aventura esta basada en un relato corto de Lovecraft titulado Herbert West, reanimador. Lo digo por ai alguien está interesado en el tema. Además, ese relato fue llevado al cine con el título Re-animator, serie B total, pero que merece un visionado.
  • 53. Respuesta Scott ¡No podía ser cierto! La visión del perro mutilado y reanimado conmocionó un poco al joven profesor. Una arcada anunció la sensación de náusea, pero Scott se controló seguidamente. Se presentó ante los recién llegados después de que la terrorífica visión había sido casi anulada de su retina, con más curiosidad que educación. -¿Así que ustedes también están investigando el caso? Es un alivio: con lo que hemos descubierto nosotros y ustedes, pronto estará resuelto.- Acercándose a ellos y abriendo su libreta de notas, Scott les contó lo que habían encontrado: el informe forense con la mención a heridas de pinchazos, la relación entre Frank y la extraña ocultista Asenath (quot;toda una bruja, si me permiten decirlo... la víctima mantenía una relación amorosa con ella... pertenecían a un grupo ocultista, del que Owen fue rechazado... parece que tenía problemas con Frank....quot;), etc. Poco después, las anotaciones de que Jack encontró aclararon el panorama... o lo ensombrecieron más aún. Scott se quedó de pie en un rincón de la habitación, con la mirada vacía, pensando en cual debería ser su siguiente paso. Al fin, habló. -Escuchen: personalmente no quisiera que la policía meta sus narices en esto, al menos no por el momento. Sé por experiencia propia que no saben manejar casos de esta índole y el culpable siempre se les va de las manos por su incredulidad. Así que tenemos algunas opciones: o continuamos investigando la fuente de la que Owen obtuvo esta.... ciencia, o vamos tras su pista, me imagino que será útil ir a su quot;laboratorioquot; o lo que sea... Yo me inclino por lo segundo. Es cierto que Owen debe ser atrapado, pero también sería muy interesante obtener el conocimiento acerca de esta... resurrección. Scott toma las anotaciones y las lee nuevamente. Entonces la caja empieza a moverse. - Y, por piedad, que alguien mate a ese pobre animal...- Respuesta Jack El muchacho no pudo soportar con deportividad la terrible y horrenda visión a la que se había encontrado. Un perro mutilado y con aspecto semi pútrido revivido de un modo antinatural e infame. Un pobre ser que se agitaba con penoso movimiento en su caja tratando de suplicar la muerte definitiva si hubiera tenido el don del habla. Tras unos segundos de estupefacción, Jack notó que, tal vez causado por los hedores caústicos de los productos químicos o por el horrible animal que se le presentaba, una
  • 54. bocanada de agrio vómito le llegaba desde lo más profundo de sus entrañas a la boca y a la nariz, ahogando sus costosas respiraciones y nublando sus sentidos. En prácticamente dos zancadas logró alcanzar la papelera junto al escritorio y estuvo bien sujeto a ella por un espacio de varios minutos. Mientras que el resto de ocupantes de la habitación hacían la presentaciones de rigor Jack luchaba por recuperare la respiración y eliminar de su boca el asqueroso regusto a bilis. Una vez semirecuperado, bastante más pálido que antes consiguió volver a reaccionar y tendió la mano a los dos extraños que les acompañaban. quot;Jack Clancy... señor. Soy alumno de esta universidad. Y, por cierto, estoy de acuerdo con en profesor Sallieri... mejor que la poli no sepa de esto... ¿no? Mi padre dice que son unos inútiles y que nunca se enteran de nada. ¿Qué piensan ustedes? ¿Son ustedes de la policía?quot; El pobre grandullón era una ducha de sudor frío y manos temblorosas. Por cierto profesor... si vamos a continuar con la señora esa... la bruja. Ella me ha citado esta noche en el puente. Bueno, no pensaba ir pero... vaya, no se si me explico. Si me acompañan... igual podemos averiguar algo. Solo no voy... ni loco. Vaya... TURNO 9 El descubrimiento del perro consternó profundamente a todos los presentes. Una vez hechas las presentaciones oportunas, llegaba el momento de continuar con la investigación, aunque quedaban cosas pendientes... Scott: Por piedad, que alguien mate a ese pobre animal. No hizo falta. La pobre criatura tuvo un par de convulsiones que fueron las últimas, muriendo pocos segundos después. No todos estaban de acuerdo en no llamar a la policía, pero en todo caso, el peso del caso recaía principalmente en el profesor Sallieri y en Jack, y parecía que tenían la situación bajo control. Más aún si cabe, cuando Jack recordó que meses atrás, se quemó una vieja granja al norte, tal y como reflejado en el periódico de la Universidad. Tal vez fuese un buen lugar para mirar. Entre las colinas por encima de Arkham, se encontraban las ruinas calcinadas de la vieja granja Chapman, donde al parecer, antiguamente Herbert West realizaba sus experimentos. Todo lo que quedaba del edificio era los cimientos chamuscados, ahora recubiertos de vegetación. Semi oculto entre los arbustos cercanos, había un Ford modelo T, muy cerca de la casa.
  • 55. Todo el terreno tenía un aspecto descuidado y la vegetación se abría paso por todas partes. Sin embargo, en el centro de la zona había unos escalones que descendían, y que habían sido recientemente desbrozados. Jack comenzó a bajar con cuidado, seguido muy de cerca por Scott. Threebe se quedó arriba, vigilando la zona y Dieter se mantuvo en una posición intermedia. Al final de la escalera, a mano izquierda, incrustada en una pared había una recia puerta de madera, muy nueva y en perfecto estado. A mano derecha y a cielo abierto, de no ser por un improvisado techo hecho con vigas de madera cubiertas por espesa maleza, había una cámara grande. Con la luz del sol que entraba por entre la maleza del falso techo, vieron que el suelo estaba lleno de charcos de agua estancada y que cerca de una de las paredes, había cinco túmulos excavados, cada uno de 1,80 metros de longitud y cubiertos de tierra fresca. Una sexta tumba permanecía aún abierta junto a un montón de tierra fresca a su lado y una pala apoyada contra la pared. Con sumo cuidado, Scott trató de abrir la puerta, pero como suponía, se encontraba cerrada por dentro. Respuesta Dieter Desde el suelo y con los ojos como platos, Dieter observaba aterrado cada uno de los movimientos de aquella inmunda quot;cosaquot;. En verdad, ya no podía considerarse animal lo que allí sobre el suelo manchaba las baldosas con un extraño líquido bilioso mezclado con la propia sangre del ser. Los latidos de la criatura fueron en crescendo y Dieter, temblando y con el corazón a punto de reventarle la caja torácica, quiso pensar que unos casi imperceptibles gemidos o llantos se podían oír del pobre animal. Lentamente y sin que nadie dijese nada, Dieter pudo hacerse con el valor para incorporarse y aún viendo morir al animal, parecía que lo que ante ellos tenían, de un monstruo letal se tratase. Viendo las caras de los allí presentes, a Dieter le dejó bien claro que lo que estaban presenciando les asqueba a los cuatro. Mientras los ojos del joven profesor se mantenían clavados en el ser, su estómago se resintió enviando algo de ácido gástrico a la boca de Dieter. Algún tiempo aún tuvo que pasar hasta que el Señor Baker, armándose de valor, intentó recolocar al pobre cadáver a su contenedor. Cerrando con cuidado la caja dejó allí de nuevo a lo que segundos antes había quitado la respiración a los cuatro hombres. Dieter en un acto casi reflejo había tratado de cerrar la puerta que ahora colgaba de las bisagras y aguantándose en el marco de la puerta. Todo ello para evitar las miradas curiosas de estudiantes y demás que se habían arremolinado en todo el pasillo. La entrada de los dos hombres, aún desconocidos para el joven profesor, no había sido demasiado silenciosa y medio Campus estaba concentrado delante de la puerta de aquella pequeña habitación estudiantil. Una vez calmados, pero sin dejar de pensar en lo ocurrido, los estrechamientos de manos temblorosas, como Dieter notaba, dieron paso a una fugaz presentación. Dieter
  • 56. conocía de vista al profesor Sallieri, que también fue el primero en referirse al caso algo nervioso aún. Señor Sallieri: -¿Así que ustedes también están investigando el caso? Es un alivio: con lo que hemos descubierto nosotros y ustedes, pronto estará resuelto.- Aquello dejó más que sorprendido a Dieter el cual no se había planteado llevar aquello como una simple investigación. Todo aquello lo hacía por Victoria. En parte quería averiguar qué demonios había pasado allí pero desde el principio no lo había tomado como una mera investigación. El sentido de querer saber qué había pasado y todo lo relacionado con Nangelo, lo habían metido en una rueda de pistas y descubrimientos que junto a Baker lo había atrapado sin posibilidad de salir. Ahora que lo pensaba, en parte, el señor Baker había sido quién con su fabulosa labia había conseguido agudizar la mente del joven profesor haciéndole caer en muchas de las conclusiones sacadas hasta entonces. Mirándole, le daba las gracias sin pronunciar palabra. Tras el descubrimiento de las notas del experimento de Owen y toda una continuación de caras más que sorprendidas al pasar las notas de mano en mano, finalmente Sallieri compartió algunos de los descubrimientos hechos hasta el momento por parte del estudiante y él que sin duda alguna compartían alguna relación de amistad o similar. Sin embargo, no fue Dieter quien quiso decir nada sobre lo relacionado con Baker y todo lo que habían hablado hasta el momento. El joven profesor se limitó a indicarles algunos indicios de los que se habían percatado y de la relación en el caso de Victoria Nangelo dejando oculta, por ahora, la intensa amistad que compartían él y la muchacha de la que Baker estaba enterado. Aún no podía confiar en los dos hombres. Era una cosa que desde siempre le había costado y que con Baker no había ocurrido. Sallieri: - Escuchen: personalmente no quisiera que la policía meta sus narices en esto, al menos no por el momento. Dieter estaba de acuerdo, pero veía inevitable la intromisión de algunos de los estudiantes que habían podido presenciar todo aquello antes de que cerrase la puerta como pudiese apartando miradas del animal cadavérico. El profesor Sallieri propuso una fugaz visita a lo que llamaba laboratorio de Owen. -Más bien lo llamaría matadero o cueva de cadáveres- pensó Dieter imaginándose aquel lugar. A punto de dejar zanjado el plan unas palabras algo extrañas salieron de la boca del profesor. - Es cierto que Owen debe ser atrapado, pero también sería muy interesante obtener el conocimiento acerca de esta... resurrección. Dieter no pudo contenerse. – ¿En qué demonios está usted pensando? Si esta mierda de conocimientos y crimen se ha llevado a cabo con personas humanas o si ha tenido alguna relación con la muerte de Frank no puedo dejar que siga hablando así de esta monstruosidad. Es un acto malvado e inmoral. ¿O no lo cree así? Dieter estaba inyectado en sangre y la furia reventaba sus venas. El recuerdo de una Victoria demacrada y moribunda le perforaba la mente sin dejarle respirar. No le había gustado nada aquel comentario y Dieter notaba la mano pesada de Baker sobre su hombro tratando de calmarle. El segundo en hablar fue Jack Clancy, un joven estudiante de la Universidad que a ojos de Dieter parecía un típico americano hijo de papá. Los comentarios de “como mi
  • 57. padre dice” le afirmaron su pensamiento. Creía que no era el mejor lugar para un estudiante y antes de que lo mandase a salir de allí sin embargo, y viendo al chaval le recordó a él de joven y empezó a hablar del joven haciéndole un pequeño interrogatorio sobre todo aquello. Parecía de fiar. Una cosa dejó sorprendido a Dieter. Jack afirmaba haber sido receptor de una cita por parte de Asenath. Sería interesante saber algo más sobre todo aquello u tratándose de una persona, podría explicar, quizá, algunas cosas por atar. Lo dejarían para más tarde. Pensando en el comentario de Sallieri, Dieter prefirió llamar a la policía y aún así sabía que si no lo hacían ellos no tardaría en llegar. Los estudiantes seguramente ya estarían llamando. ¿Aún se meterían en algún lío por culpa de eso? … Finalmente la propuesta de ir al viejo granero quedó como aceptada y mientras se dirigían hacia allí, todos en el viejo coche de Dieter, quien los había invitado a llevarlos, charlaban aún algo nerviosos sobre lo que había pasado. En las caras de todos se podía reconocer algo de miedo al no saber qué se encontrarían en el granero y cómo reaccionaría la policía al saber que ellos cuatro habían tomado la investigación por su parte sin avisarles. Pudiendo acerar el coche solamente a un kilómetro del granero, tuvieron que emprender una corta caminata hacia el lugar que a medida que se acercaban, iba adoptando un aspecto más tétrico y fúnebre. El granero, situado por encima de ellos parecía querer alcanzar el cielo oscuro y gris que Arkham cubría más que meses. La vegetación, casi selvática, no permitía una agradable marcha a través de los campos sin segar. Paja húmeda, más que podrida, les dio la bienvenida al granero en ruinas. Aún se podían ver las marcas del incendio que había calcinado más de la mitad del edificio dejando casi solamente una mera estructura de madera. Sorprendidos observaron como una fría escalera descendía hacia debajo del granero. Pensando en un posible derrumbe, Dieter se hizo con un palo e iba tocando sobre los escalones más bajos que sobre el que él se encontraba para así asegurar una bajada segura y sin incidentes. La húmeda sala que ante ellos se abría no dejaba entrar mucha luz y la que lo hacía dejaba ver como varios grandes charcos de agua llenaban el suelo mohoso. Nervioso y atentos a cualquier indicio de Owen descubrieron unos túmulos con la tierra removida y una aún por cerrar. Aquello cada vez más tomaba la forma de una de las novelas más buenas de terror contemporáneo. Dieter estaba nervioso y notaba como su corazón le pedía salir de allí a toda velocidad. Sallieri se dirigió lentamente hacia una puerta relativamente nueva a la que el incendio no había parecido afectar. Aquello sin duda había sido construido o revitalizado después del incendio y los túmulos recordaban heladamente a tumbas humanas. Hasta una pala descansaba débil sobre el suelo al lado de una sexta tumba aún por cerrar. Dieter apretó los dientes y se armó con el pequeño palo que entre su izquierda cogía. La puerta se encontraba cerrada y al girar el pomo esta solamente emitió un pequeño chirrido. Dieter miró a Jack emitiendo una leve sonrisa. ¿Tendría que volver a hacer uso de su fuerza? Mientras esperaba la actuación de Jack, Dieter descendió aún más
  • 58. acercándose a los túmulos e tratando de inspeccionar un poco más toda aquella sala. .................. Off : Espero que el post haya servido para llenar el vacío que dejó mi ausencia y aunque aún esté más que liado con el trabajo, quisiera dejar claro que no dejo de postear por gusto. Me gusta mucho la partida y quisiera dejar claro que si por mi fuese, también ya habríamos acabado. No me gusta que se me tache de INCOMPRENSIBLE el hecho de que no encuentre momento para postear. Creo que se puede entender. Simplemente lo siento y perdónenme pero no me tachen de irresonponsable y de dejar esto. Respuesta Scott El profesor Sallieri mantuvo la boca cerrada durante el viaje hasta las ruinas e la granja. El reclamo del profesor Hartwig lo había hecho sentir un tanto avergonzado, y sólo esperaba el momento adecuado para disculparse. Y ese momento llegó cuando ingresaron a la granja quemada. Al principio, Scott miró todo con gran atención, como si no quisiera que se le escapara el más mínimo detalle del lugar. Antes de hacer cualquier cosa se acercó a Dieter. -Profesor... lamento si me he expresado mal, le ofrezco mis disculpas. Pero lo que pretendo con poseer este conocimiento macabro no es repetir estos... experimentos atroces, sino entender la ciencia con la que se realizan. Por supuesto, yo no podría hacerlo, pero alguien en la universidad si. ¿Se imagina las aplicaciones de este tipo resurrección? Podría revolucionar a la medicina. No le hablo de levantar muertos vivientes por doquier, no. Le hablo de aplicar este conocimiento para beneficio de la gente. Algo bueno debe tener, pienso yo.- Sin estar seguro de si Dieter lo entendió o no, se dirije hacia Jack, al mismo tiempo que empuja la puerta. -¿Crees que debimos haber acudido a la cita con Asenath? Bueno, nos encargaremos de eso después, por ahora, sería bueno que intentaras abrir esa puerta... aunque no sé si lo podrás hacer como lo hiciste con la otra... ¿que tal se te abrir cerraduras?- Diciendo esto, Scott se acerca a los túmulos y mira la pala que se encuentra apostada a un lado. - No será un trabajo agradable... pero debemos averiguar si hay otra víctima de Owen aquí. Arremangándose la camisa, se dispone a cavar en uno de los túmulos.
  • 59. Respuesta Dieter Dieter no rechistó ante la opinión del Profesor. Estaba en lo cierto, seguramente, si aquellos conocimientos se llevasen a cabo con rigurosidad y método, supondría un avance extraordinario para la medicina y la humanidad entera. El perfeccionamiento de éstos podrían llevar al alargamiento de muchos años de una persona. En señal de aprobación y de comprensión también él intentó sacar algo más de aquellos túmulos de tierra removida. Primero trataría de mirar si en la vacía aún se encontraba algo. Acto seguido intentaría ayudar a Sallieri utilizando sus manos. Solamente había una pala. Respuesta Jack A pesar de la visión de aquel pobre perrillo moribundo y del largo viaje en coche, Jack ya se sentía más repuesto. Al fin y al cabo se trataba de un muchacho deportista y de una constitución y salud de hierro. Se sentía con fuerza suficiente como para placar al delantero más temible. Cuando llegaron a la granja el aspecto era de lo más sórdido y el cielo color ceniza no auguraba nada bueno. Al aproximarse a la puerta de entrada todos se volvieron hacia el muchacho con una mirada de complicidad que a Jack le agradó bastante. La puerta parecía más recia que la del cuarto de Owen pero de un modo u otro un buen empujón podría ser suficiente. El profesor Sallieri optaba más por el sigilo y el subterfugio ya que pretendía entrar sin usar la fuerza. Pero Jack no sabía nada de cerrajería... Sin duda el profesor se había equivocado de Clancy pues su padre era un verdadero experto en todo lo relacionado con la ferretería en general. Jack sólo sabía de una cosa... rugby. Tanto así que, cuando el profesor Sallieri le preguntó, Jack no supo sino encogerse de hombros y simplemente negar con la cabeza. Pero, si no era por la fuerza y nadie sabía forzar una cerradura de manera quot;elegantequot;, ¿cómo iban a entrar?. ¿Habría alguna otra entrada o salida? Jack ya pensaba en términos de quot;atrapar a ese maldito maníacoquot; y quot;evitar que siga haciendo esas cosas por ahíquot;. Su juventud y adrenalina hacían que Jack estuviese experimentando una euforia hasta entonces desconocida. Los otros dos tipo se afanaban en rebuscar en aquellas asquerosas tumbas, acto que asqueó a Jack imaginándose que de un momento a otro alguno de ellos se volvería habiendo rescatado una mano a medio pudrir. Así, se acercó al profesor Sallieri y en voz susurrante y le dijo en tono casi policíaco: quot;¿Qué hacemos ahora... profesor?quot;
  • 60. TURNO 10 El profesor Sallieri asió la pala, decidido a excavar una de las tumbas. Escogió la que parecía más reciente y que, además, era la más cercana a la abierta. La humedad del lugar había mantenido la tierra blanda y no le fue difícil trabajar. Por su parte, Dieter le ayudó apartando la tierra que Scott iba sacando, usando las manos ante la ausencia de más herramientas. Pronto dieron con su objetivo y no era un ataúd ni nada por el estilo. En el interior del hueco, había sido introducido un cuerpo humano, sin emplear envoltorio alguno para cubrirlo. El hedor se hizo casi insoportable y la escena fue de lo más grotesca y desagradable. El cuerpo, al parecer de una mujer de mediana edad, había sido seccionado en múltiples ocasiones. Todas sus vísceras se encontraban esparcidas junto al cadáver y lo que debía ser su tronco, se hallaba ahora totalmente vacío de no ser por la tierra y la gran cantidad de criaturas vermiformes que lo infestaban todo. COR (1/1d4) Ante la repulsiva imagen y el olor pestilente, las nauseas se apoderaron de todos los presentes. Jack probó suerte con la puerta. Pese a que parecía muy antigua, los goznes y la cerradura brillaban como nuevos. Todo hacía indicar que habían sido cambiados recientemente. Aún con todo, el marco estaba algo podrido y alguien con su corpulencia y fuerza, la derribaría con relativa facilidad. Una vez repuestos del mal trago y con los dos profesores preparados a su espalda, Jack, ante la imposibilidad de abrir la cerradura, cargó con su hombro contra la puerta y esta cedió con un estrépito. Más allá de la puerta, las luces eléctricas iluminaban una nueva escena macabra. A lo largo de un estrecho pasillo, había incontables estantes cubriendo ambas paredes, llenas de botellas de vidrio que contenían órganos que flotaban, pálidos, en líquidos de diferentes colores. COR (0/1) En ese punto, era claramente audible es zumbido de un pequeño motor. Al otro extremo del pasillo, sin puerta que lo separara, había una amplia sala y en ella se encontraba Claude Owen, que había interrumpido su operación. Estaba de pie, detrás de una mesa larga en la que descansaba un cuerpo parcialmente diseccionado. COR (0/1d4) En el suelo, a su derecha, había un cubo de basura metálico con la tapa abierta y manchada de sangre. A su izquierda, en un carrito de hospital, brillaban cuchillos, instrumentos quirúrgicos y demás material de laboratorio. Manchado de sangre y otros líquidos menos nobles, y con la piel tan pálida como la del cadáver sobre el que trabajaba, Claude Owen tenía un aspecto horrendo. El grueso cristal de sus gafas aumentaba grotescamente sus ojos azules, y su mirada era la de alguien totalmente desquiciado. Su mano izquierda sujetaba con firmeza un escalpelo, con su hoja roja de sangre. Por el bolsillo superior de su bata de laboratorio, asomaba una jeringa hipodérmica. Claude: Un momento, por favor. Sólo ustedes bloquean mi camino hacia la grandeza. necesito sólo un poco de tiempo. Luego dejaré que me lleven ante la policía. Si, soy el responsable de la muerte de Frank Charlton, aunque no era mi intención que Frank atacara a la señorita Nangelo. Denme un minuto y me entregaré...
  • 61. Lo último que pensaban hacer los investigadores, era dejarle terminar lo que quiera que estuviera haciendo. Como respuesta, avanzaron unos pasos más. La reacción de Owen no se hizo esperar. De una patada, empujó el cubo de basura que tenía a su lado, liberando así sus menos logrados experimentos. Se trataba de manos, cabezas, pies, órganos y trozos humanos menos descriptibles, que se dirigieron, reptando por el suelo, hacia el sorprendido grupo. COR (1/1d6) Aprovechando la confusión, Owen se rió como un maníaco http://imageshack.us/ http://imageshack.us/ para, inmediatamente, cortarse el cuello con su propio escalpelo. Mientras la sangre salpicaba toda la habitación. Owen se inyectó la jeringa con una dosis de reactivo. Segundos después, se transformó en una máquina de destrucción, una parodia insana de ser humano, que se lanzó en un ataque sin piedad. -------------- Off-rol: ¡Error!Marcador no definido.En este turno, es posible que alguno se resienta de su cordura. Hay varias tiradas de cordura, así que suerte... La tirada por ver el cuerpo diseccionado en el laboratorio es 0/1d4 si se falló la de la tumba. En cambio, si se superó, es quot;solamentequot; 0/1 Los restos, aproximadamente diez, se mueven muy lentamente, pero hay que tener ojo con ellos... Suerte Ojo, si alguien pierde 5 o más de cordura de golpe, o el 20% de su valor actual en este turno... podría tener graves consecuencias... Respuesta Jack El pobre y asustadizo Jack no lo estaba pasando nada bien. No se podía decir que Jack fuera un muchacho cobarde pero, sin duda él estaba viendo con sus propios ojos esa misma tarde, cosas que ningún hombre habría visto ni vería a lo largo de toda su vida. Cuando se acercó a su amigo y confidente, el profesor Sallieri, comenzaron a aparecer los restos de aquel cadaver en el túmulo, bajo la tirra removida y el olor a muerte y podredumbre inundó las fosas nasales del muchacho provocando que un movimiento de sus propios intestinos le hiciesen llegar una nueva arcada con regusto a hiel a la boca de Jack. No hacía ni dos horas de que la visión de aquel engendro en el cuarto de Claude le hubiera dejado con el estómago revuelto y completamente vacío... dejando el contenido del mismo en la papelera del dormitorio. Por mucho que creyera que sí, aún no se había recuperado del todo. Pudo reunir fuerzas suficientes para vencer la entrada e irrumpir en aquel siniestro lugar. Afortunadamente la madera estaba semi podrida... como todo allí. La luz mortecina de la tarde, junto con la proveniente de la bombilla que iluminaba la
  • 62. estancia al final del estrecho pasillo hacían resplandecer unos envases con colores macabramente llamativos. Estos contenían trozos de personas en suspensión, flotantes, asquerosamente burbujeantes... Jack sudaba frío y notaba una tenazón en sus hombros que no había sentido jamás. Y al llegar al macabro quirófano allí estaba Claude, como un maldito chiflado, demandando tiempo... ¿para hacer qué? No... por Dios, no había que permitir que asestara una estocada más al lamentable cadáver de la mesa de operaciones. Pero sin pensarlo dos veces, antes de poder reaccionar, Claude no vacila y se rebana de parte a parte el gaznate entre risas y chillidos de pura locura... derramando toda una cascada de sangre rojo oscuro sobre el ya hediondo suelo. A la par... con la otra mano se inyecta un líquido insano en el brazo y comienza a mutar... ¿hacia qué? Entre movimientos convulsos, el estudiante golpea un barril lleno de... ¡¡¡miembros humanos horriblemente seccionados que se mueven y reptan!!! Jack se mareaba. Una telilla de niebla acusaba su vista y sus sentidos en general. La garganta volvía a quedar anegada de vómito y asquerosa bilis. El voluminoso cuerpo de Jack tambaleaba y trastabillaba hacia atrás para no perder el equilibrio. Sin duda Claude pretendía plantarles cara y aquellos siniestros enemigos reptantes no dejaban un fácil acceso para reducir a lo que quedaba del estudiante. Jack quería ponerse en guardia. Sabía que si podía alcanzar a Claude, este no soportaría el placaje de un profesional por muy eufórico que le hubiera puesto lo que fuera que se hubiera inyectado. Pero ni loco pensaba pasar por encima de todo aquello que se movía convulsamente por el suelo. Debía reaccionar... rápido, pero ¿cómo? Respuesta Scott Todo es tan confuso, tan asqueroso... el cuerpo en la improvisada tumba... ¿es Owen culpable de otros asesinatos? ¿O la mayor parte de sujetos de sus experimentos ya estaban muertos cuando cayeron en su poder? Cementerios, morgues... hay muchas preguntas aún. Cuando Jack logra derrumbar la puerta, lo que ve Scott lo deja helado, estático, sin aliento... aunque se lo esperaba. Organos en frascos, y el maniático de Owen diseccionando un cuerpo. Pide que lo dejemos terminar lo que está haciendo, este tipo si que está loco si piensa que seremos cómplices de sus atrocidades. Saco mi pistola y un fugaz recuerdo aparece en mi mente... esta arma me la regaló Mark, mi primo... ja, no imagino donde la conseguiría, y tampoco deseo saberlo. Apunto a Owen con el arma. - Detente ya. Todo ha acabado.
  • 63. Pero ahora, lo que nadie esperaba... órganos reptando por el suelo, Owen transformándose a sí mismo en una de sus monstruosas creaciones... ¿Qué está pasando? Siento un sudor frío en la nuca... y me sorprende que no caiga desmayado. Con el rabillo del ojo, veo a Jack, parece que está mal, esto está afectando a su lucidez. -¡Levántate, Jack! ¡Necesitamos tu ayuda más que nunca! Owen, o lo que antes era Owen, se acerca con el ánimo de atacarnos. no lo pienso dos veces. Levanto mi pistola, apunto, y disparo. ........ Off: si los órganos reptantes se acercan demasiado, intento pisarlos. TURNO 11 La transformación de Claude Owen en un engendro inhumano, unido a la presencia de partes seccionadas o amputadas reptando por el suelo, fue demasiado para Jack. El terror se apoderó de él y, presa del pánico, entró en estado de shock, comenzando a gritar de forma histérica. Mucho más tranquilo, aunque no menos afectado por la horrenda visión, el profesor Sallieri sacó su Luger y trató de dar el alto al chiflado estudiante. Pero ya era demasiado tarde. Con los ojos casi fuera de sus órbitas y escalpelo en mano, se lanzó contra ellos y Scott abrió fuego. Su primer disparo alcanzó de lleno el pecho de Owen. Un impacto de ese calibre debería haber sido suficiente para detener su carga frenética. Sin embargo, ajeno a toda forma de dolor, empujó con virulencia la mesa de operaciones que tenía delante y avanzó dispuesto a cobrarse una nueva víctima. El segundo disparo de Scott no fue bueno. El temor al comprobar que aquel loco había tolerado como si nada su primera bala, le hizo templar el pulso y falló. Dieter se esforzaba en dar patadas a los primeros trozos humanos que avanzaban por el suelo del laboratorio, mientras Jack se limitaba a sacudir su cabeza sin dejar de gritar, pese a las palabras de apoyo de Scott, que también le pedía ayuda. Owen se plantó delante del profesor Sallieri con su bisturí preparado para seccionar su piel. Casi de forma instintiva, volvió a abrir fuego, pero estaba más pendiente de esquivar el ataque y la bala apenas le hizo un rasguño. El escalpelo del nuevo reanimador pasó rozando su cuello, faltando bien poco para que hubiese recibido una herida letal. Un nuevo disparo penetró en el abdomen de Owen. Con la sonrisa de un psicópata aún dibujada en su rostro, el fanático estudiante de medicina expiró su último aliento y se desplomó entre convulsiones. Una mano con parte del antebrazo, sujetó el tobillo del pobre Jack. Eso le hizo
  • 64. reaccionar y logró darle una fuerte patada. Todo había terminado. Dieter seguía deshaciéndose de los restos, ahora con la ayuda de Jack, al tiempo que Scott observaba el cuerpo sin vida de Claude Owen, que yacía a sus pies. Los tres se reunieron en el centro de la sala. Tenían pruebas más que suficientes para dar por finalizado el caso. Seguramente, la policía disponía de un alista de gente desaparecida las últimas semanas, que se corresponderían con las tumbas excavadas fuera. Pero había algo preocupante. En uno de los estantes, en varios fajos de apuntes, se encontraban todos los datos para replicar los experimentos de reanimación. Habían podido comprobar en vivo y en directo, que la reanimación era posible pero, sin duda, también tomaron buena cuenta de que, UNOS CUANTOS CONOCIMIENTOS podían llegar a ser muy peligrosos. ------------------- Off-rol: Bien, con esto y un bizcocho... Doy por concluida la partida, aunque espero vuestro último post con las conclusiones. Por derrotar al nuevo reanimador, cada personaje recuperará 1d8 puntos de cordura, pudiendo superarse el máximo inicial. Si vais a la policía con todas las pruebas (sería lo más lógico), cada personaje ganará, además, 1d6 puntos de crédito. Y... ¿Qué sucederá con los apuntes sobre reanimación...? Por si interesa, hay productos químicos más que suficientes para quemar todo. Respuesta Scott El profesor Sallieri estaba pasmado. No lo podía creer, al fin había abatido a esa abominación. Bañado en sudor, con la respiración muy agitada y el corazón latiendo a mil, se quedó como hipnotizado mirando el cuerpo de Owen por un largo rato, sin percibir siquiera a sus compañeros. Saliendo al fin de su estupor, se dirigió a Jack. -Jack, ¿ya estás bien? Todo ha terminado. Miró a Dieter mientras pateaba los órganos reptantes y comenzó a caminar por el lugar, evitando mirar mucho al cuerpo diseccionado. Empezó a mirar papeles y anotaciones, donde se describía todo el proceso de reanimación. Sus ojos pasaron rápidos y voraces sobre las letras, asombrándose con cada palabra... el proceso era perfectamente posible... la muerte estaba vencida.... pero no... ¿era un cuerpo reanimado algo vivo? ¿era justo aprovecharse de un cuerpo sin alma para utilizarlo
  • 65. como un autómata? ¿no era eso lo que venía haciendo los sacerdotes del vudú desde hace siglos? -Esto podría significar un avance de la ciencia médica de siglos... bien estudiado, podría evitar la muerte, dar la inmortalidad... ya lo veo: familias unidas para siempre, cementerios vacíos, nada de llanto, nada de sufrimiento por la muerte de nadie!! Y aun así... enfermos terminales que sufren eternamente por el egoísmo de sus parientes, criminales a los que no se los puede abatir nunca, ejércitos enteros de muertos vivientes usados por pandillas, por guerrillas... por gobiernos... en las calles, en los campos de batalla... gobiernos utilizando sin ningún remordimiento los cadáveres de padres, de madres, de hermanos, hijos, cónyuges... al morir, mi cuerpo no descansaría en paz, no pertenecería a la tierra, sería un objeto propiedad del gobierno... ya lo veo: la fusión de la robótica y la reanimación... no.... no debe ser.... ¡¡Basta!! Hay cosas, que son mejores no saberlas... es mejor que la humanidad tenga que enfrentar a la muerte, como parte de su vida...- Una lágrima delatora había bajado por su mejilla. Scott se la limpió rápidamente, sintiendo que su visión del futuro había sido verdadera. Sacó del manojo de papeles unos cuantos y los guardó en sus bolsillos. -Esto será suficiente para comprobar los crímenes de Owen y para exonerarnos de cualquier cargo. Lo demás, que sea pasto del fuego.- Miró a su alrededor reconociendo los productos químicos, luego miró a sus compañeros. -Ayúdenme a destruir esto, tenemos todo lo necesario aquí. Los cuerpos y esas cosas... son evidencias para la policía, mejor no las destruimos... pero este conocimiento maldito, ¡eso si!, no creo que esa la única copia existente, pero al menos esta, no será vista por nadie más.- Al terminar, Scott estaba dispuesto a ir a la policía con toda la información recopilada... y todavía no sabía si intentaría escribir el relato de todo lo que pasó en esos días, o simplemente intentaría borrarlo de su memoria. Respuesta Jack Jack era incapaz de enfocar la mirada. Sus ojos paseaban vagos y con las pupilas dilatadas por toda la estancia buscando una salida... una escapatoria de aquel terrible sueño en el que se había convertido la vieja granja. Su voluminoso y musculado cuerpo se movía entre estremecimientos y lloriqueos propios de los de un niño. A su alrededor, en el suelo, docenas de restos ensangrentados de órganos humanos... y un poco más allá el cadáver sin vida de Claude, el muchacho raro... el niñito introvertido objeto de burla y curiosidad por prácticamente todo el mundo en la facultad. El profesor Sallieri le hablaba pero su voy llegaba distorsionada y ausente para la mente presta a huir del joven Jack. as palabra de Scott... su amigo, sobre la reanimación de los muertos eran como si hurgasen en la herida de su cerebro.
  • 66. Las piernas del deportista no parecían dispuestas a cooperar, a resistir un poco más pero debía hacerlo. Como pudo se despegó de la pared dónde estaba apoyado y a medias palabras acertó a decir: quot;Profesor... creo que esperaré en el coche. No me encuentro bien...quot; Así, tambaleándose como pudo salió por la puerta del sótano que antes había abatido con la fuerza y la determinación de un toro y que ahora no sería capaz ni de moverla del gozne del cual colgaba. Cuando estuvo cerca del coche, abrió la puerta trasera con pesadez y literalmente se dejó caer sobre el asiento. Allí, durante varios minutos estuvo con la mirada fija en el cielo del atardecer, perdida en pensamientos intranquilos y pesadillas que tardarían meses en abandonarle. Por fín... sin poder evitarlo las lágrimas brotaron de sus ojos como una presa que tras mucho aguantar, por fin, se desborda. Y así acabó todo, llorando, temblando... ... como un niño. ---------------------------------------------------- Bueno amigos... a pesar de los pesares me ha encantado jugar esta partida. Lo he pasado muy bien. Gracias Rob. Aunque lo siento que la cosa haya tenido que acabar precipitadamente por los archiconocidos y sufridos por todos, temas de ausencias. En cualquier caso, gracias y un saludo Respuesta Dieter El joven profesor sentía como atrofiados, paralizados, cada miembro de su cuerpo. La visión de miembros sangrientos y amputados raptando lentamente sobre el sucio suelo del quot;laboratorioquot; le cerraba los pulmones. Como si de asquerosas alimañas se tratase avanzaban arqueándose al son de un ritmo inexistente. El ya no humano Owen, giraba su cabeza en posición amenazante mirándolos fijamente mientras una boca, desencajada y bañada en una pegajosa viscosidad, reía como si de un loco se tratara. No había mucho entre la locura y el aspecto que ofrecía el joven alumno. Su cuerpo, se contorsionaba mientras unos periódicos espasmos contraían sus músculos. Lentamente su mano fue a por uno de los macabros utensilios situados desordenadamente sobre una segunda mesa. Un vasto y sucio bisturí fue atrapado por su derecha. Dieter, aún paralizado veía como lentamente, las alimañas, los miembros, avanzaban. Tal asco le dio todo aquel que con sumo esfuerzo se pudo deshacer de una mano, blanca y inmunda que había empezado a trepar por su pierna izquierda. No tenía valor de agarrarla así que con un relativamente flojo golpe fue capaz de tirarla de nuevo al suelo. Sus músculos parecían tardar en reaccionar y el miedo poco a poco iba cobrándose más territorio en el pecho de Dieter. La mente aún puesta en Owen, no pudo ver como un brazo entero había ascendido la pared y colocado justo encima de Jack y él.
  • 67. Sallieri llevaba consigo una pequeña pistola alemana, como reconoció Dieter al momento. Alzando la vista para descargar un tiro sobre Owen, éste vio Dieter y el paralizado Jack al que Dieter había ayudado a levantarse, estaban a punto de ser atacados por aquel quot;diabólico lacayo de la voluntad de Owenquot; situado sobre sus cabezas. Sallieri: -¡Dieter, arriba! Dieter reaccionó y empujando a Jack, los dos cayeron al suelo un segundo antes de que un brazo armado con una pequeña cuchilla se desplomara sobre el trozo de asqueroso suelo donde habían estado. Desde el suelo y aparatosamente, Dieter empezó la ardua tarea de apartarse toda una seria de miembros que se encaminaban a estrangularlos a los dos. Un disparo certero impactó a Owen, imagen que Dieter solamente pudo ver después de volver a levantarse y contemplar como el cuerpo del alumno ni se inmutaba ante el impacto. Una corta lucha entre Sallieri y Owen empezó a llevarse a cabo delante de sus ojos. Todo acabó cuando, haciendo gala de una gran agilidad, Sallieri, asustado, consiguió reventarle el abdomen con un tercer disparo. Los miembros y demás horrendas criaturas, dejaron de moverse mientras el pesado cuerpo de Owen descendía para encontrarse con el sucio suelo. El silencio se hizo en toda la sala. ... Dieter no sabía cuánto tiempo hacía que se encontraban los tres allí sentados, sobre el suelo contemplando todo aquel panorama. El hedor, la sangre y las moscas que habían comenzado a entrar por la puerta, ya no les importaban. Solamente las respiraciones sin sincronizar de los aún vivos tres amigos, rompían un silencio destructor. Las palabras tardaron en salir de uno de ellos. Sentados allí, los sollozos de un aterrado y destrozado Dieter empezaron oírse. Nadie de los allí presentes hubiese pensado ni siquiera imaginado en qué aquello terminase así... Algunas palabras, ya sin sentido para Dieter, fueron oídas por el joven profesor sobre la conservación de todo el material quot;científicoquot; que aquel inmundo laboratorio contenía... Todo había cambiado para Dieter, y sabía que ya nunca, nada sería igual...