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    Van gogh Van gogh Presentation Transcript

    • VINCENT VAN GOGH
    • Van Gogh. Campesina cavando 1885 Colección Particular
      • En esta obra Van Gogh consigue mezclar la crítica social - al mostrar la dura labor de la campesina - y el interés por la luz y el color inspirados en Delacroix. La silueta de la mujer aparece recortada sobre el amplio campo donde trabaja y el cielo encapotado que cierra la composición. La iluminación del atardecer refuerza su volumetría, creando un atractivo juego de contrastes entre las tonalidades más apagadas de la mujer y el verde y el gris del campo y el cielo respectivamente. El abocetamiento y el empastamiento habitual en Vincent vuelven a hacer acto de presencia, perdiendo la línea el protagonismo de los cuadros iniciales para ocupar ese puesto el color. (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Comedores de patatas. 1885. Óleo sobre lienzo. Museo Nacional Van Gogh.
      • La obra cumbre del periodo de Nuenen es Comedores de patatas. Van Gogh presenta una pobre estancia, iluminada por una lámpara de petróleo, en donde los campesinos se sientan a la mesa dispuestos a cenar su ración de patatas. Una de las mujeres vierte el contenido de la tetera en unas tazas blancas. La luz mortecina, el oscuro colorido y la actitud de los personajes convierten la escena en una imagen casi mística, reflejando el estado de ánimo del propio Van Gogh y su contacto con los campesinos. La rapidez del trazo le impide centrarse en los detalles, olvidándose del dibujo para mostrar figuras caricaturescas que dan un toque de modernidad a una composición totalmente realista, similar a las que realizaban los artistas de la Escuela de La Haya. Las figuras de la mesa se sitúan de manera que el espectador se integra en la estancia y comparte la comida con los campesinos. La preocupación de Vincent por el mundo agrario y minero holandés está tocando a su fin. Su mente proyecta cada vez con mayor fuerza un traslado a París para completar su formación y depurar unas deficiencias que el artista siente enormes deseos de superar. Pero algo le ata a Nuenen y es la figura de su padre. Cuando éste fallezca, Vincent sentirá un aire de libertad en su espíritu y se marchará a Antwerp, para contemplar los retablos que Rubens realizara para la catedral, y más tarde a París. (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Autorretrato con sombrero de fieltro gris. 1887-88. Óleo sobre lienzo. Museo Nacional Van Gogh
      • Vincent no soporta la vida en París. Desea marcharse al sur, a Arles, donde pretende crear su "Japón del sur". En su mente no deja de plantear esa huida por lo que los autorretratos ejecutados en este invierno de 1887-1888 siempre se presenta con un gesto de preocupación pero con serenidad. Las pequeñas pinceladas rodean su cabeza - la relación con Seurat refuerza el Puntillismo en estas obras invernales - e incluso se insertan en el rostro, organizando la composición como si de un puzle se tratara. (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Par de zuecos. 1888. Museo Nacional Van Gogh
      • A su llegada a Arles en febrero de 1888 buscando el Japón del sur, Van Gogh apenas se relacionó con los habitantes de la ciudad por lo que sus modelos serán los diferentes objetos que encuentra a su alrededor. Una vez más, sus zuecos protagonizan una obra, en sintonía con lo que había hecho en París y Nuenen. Deseaba recoger en sus lienzos sus propios objetos, expresándose a través de ellos, cambiando radicalmente el concepto de naturaleza muerta típica del Barroco. El par de zapatos está visto desde una perspectiva alzada, en diagonal, sobre una superficie amarilla. Unas líneas oscuras, firmes y seguras, forman los contornos, siguiendo el estilo de su amigo Bernard. El color es aplicado con maestría, empleando una pincelada a base de pequeñas comitas. Las tonalidades amarillas - las favoritas de Vincent - van ocupando un mayor peso en sus trabajos para convertirse en las estrellas de su producción (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Cartero Roulin 1888. Óleo sobre lienzo. Museo de Boston
      • Los primeros seis meses que Van Gogh vivió en Arles los pasó en soledad trabajando en sus lienzos, escribiendo a Theo y a Bernard - quien le ponía al día sobre el Simbolismo y el cloisonnismo en los que trabajaba - y charlando con el cartero Joseph Roulin, al que vemos aquí retratado, y con el subteniente Milliet. La amistad de Vincent con este acérrimo republicano fue creciendo hasta realizar al menos tres retratos y un buen número de dibujos. Roulin viste uniforme de Correos con gorra incluida, recortándose la figura sobre un fondo claro. Está sentado en una silla y apoya su brazo derecho sobre una mesa verde. Los contornos del uniforme están delimitados con una gruesa línea de color negro, aplicando el color en el interior de las zonas creadas por la línea de manera casi uniforme. Por contra, el rostro está realizado a base de pequeñas pinceladas de variados colores que conforman perfectamente el duro gesto de este hombre con aspecto de cascarrabias. En las manos se aprecian las carencias dibujísticas de Van Gogh, por lo que los tonos claros empleados se aplican con una pincelada rápida y nerviosa.
      • (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. 1889. La Berceuse, retrato de Mme. Roulin (también La mecedora). Óleo sobre lienzo. Colección Annenberg.
      • Entre las pocas personas que se relacionó Van Gogh durante su estancia en Arles estaba la familia del cartero Roulin. Aquí contemplamos el retrato de su esposa, Augustine Roulin, quien recientemente había tenido un niño llamado Marcelle por lo que aparece con una cuerda en las manos que sirve para mover la cuna del bebé. Su amplia figura se recorta sobre un fondo tremendamente simbolista lleno de crisantemos, posiblemente como alusión a la fecundidad. El recuerdo hacia Gauguin al contemplar esta imagen es muy emotivo; quizá sea una de las estampas de Vincent en las que encontremos una mayor similitud con el estilo de su amigo, recordándonos a La Bella Angela.
      • Todos los contornos han sido claramente marcados con una línea oscura, relacionándose con las vidrieras medievales y los camafeos antiguos, como hacía su amigo Bernard. El colorido utilizado - a base de tonos oscuros - y su aplicación totalmente plana - véase el suelo - también son una clara alusión a Gauguin. Incluso el rostro de Madame Roulin recuerda a las bretonas que utilizaba Paul como modelos. Los únicos retazos personales serían las manos y el tono verdoso de la falda, donde la pincelada se hace más suelta y empastada. (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. La Mousmé sentada 1888. Óleo sobre lienzo. The National Gallery of Art. Washington.
      • Este cuadro representa a una joven de Arles a la que el artista daba el nombre de "La Mousmé", un personaje de la novela de Pierre Loti titulada "Madame Chrysanthème". A Van Gogh siempre le había atraído el retrato, que al final de su vida había llegado a constituir su interés principal. la imagen se organiza a la manera tradicional, con la modelo posando ante un fondo monocromo, que el artista realiza mediante breves y espesos trazos de pincel que se cruzan en ángulo recto, simulando la estructura de un tejido. La muchacha aparece de tres cuartos y su figura atraviesa en diagonal la superficie pictórica. Vuelve hacia el artista la mirada pensativa, titubeante, y en la mano tiene un ramo de flores de almendro o de melocotonero, uno de los temas que Vincent había pintado en mil versiones. Su vestimenta se convierte para el artista en un pretexto para un juego decorativo, con la larga fila de botones rojos del corpiño de listas verticales, que prolonga la gran nube de grandes pois de la falda, que parecen flotar sobre la masa oscura. Van Gogh limita su paleta a pocos colores, sabiamente dosificados y alternados sobre la superficie: al fondo verde se contrapone la dominante roja del traje de la muchacha, con la que alternan detalles blancos y negros y el rosado del rostro y las manos. La silla oscura, con sus formas curvas y aéreas, rodea la figura, trazando arcos ornamentales ante el fondo pálido y cerrando por lo demás el espacio vacío de la derecha. (pintura.aut.org)
    • Van Gogh. Huerto en flor 1888. Óleo sobre lienzo. Museo Nacional Van Gogh
      • Las estampas japonesas causaron una considerable impresión a Vincent tanto en Amberes como en París. A su llegada a Arles, en la primavera de 1888, pudo contemplar todo el proceso de floración de los árboles que se encontraban en los alrededores, trasladándose mentalmente a Japón por la temática floral y el aspecto decorativista de las imágenes. Así surge una importante serie en la que también encontramos referencias al Impresionismo al captar directamente del natural la luz de cada momento, resaltando las tonalidades de la naturaleza. Una tercera influencia la hallamos en el empleo de una línea oscura para trazar los contornos, siguiendo el cloisonismo de su amigo Bernard. La principal aportación del propio Vincent será la utilización de una pincelada adecuada a cada elemento de la composición: corta y empastada en las flores, más larga y diluida en el prado. No debemos olvidar la belleza de las tonalidades que el pintor emplea, abriendo su paleta a unos colores totalmente personales como el amarillo-verdoso o el azul-blanco. (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Prado con flores y cielo tormentoso 1888. Óleo sobre lienzo. Colección Particular
      • En mayo de 1888 Vincent está en pleno proceso creativo, tanto en el aspecto artístico como personal. Ese mes alquila por 15 francos cuatro habitaciones de la Casa amarilla donde pretende formar su comunidad de artistas. Intenta alquilar o comprar a plazos una cama, pero no lo consigue. Su relación con su casero se tensa por lo que el pintor abandona el Hotel Carrel mudándose al café de la estación, con el matrimonio Ginoux, iniciándose una estrecha amistad. Durante un par de semanas Vincent no pinta nada, retomando su actividad con una serie de paisajes de los alrededores de Arles, deseando captar la belleza de las huertas y los prados mediterráneos. En esta imagen que contemplamos, Van Gogh nos ofrece un sensacional prado donde mezcla tonalidades amarillas y verdes mientras que en el cielo tormentoso ha empleado grises, blancos y sienas, otorgando un aspecto amenazante. Al fondo, sobre la línea del horizonte encontramos las construcciones rurales y diferentes árboles, recortados dichos elementos sobre el cielo azulado. La utilización del color por Vincent será su gran aportación, transmitiendo sensaciones a través de las diferentes tonalidades. Incluso en la manera de aplicar el óleo podemos encontrar una gran expresividad, bien a base de pequeños puntos como en las flores del prado o con una pincelada arremolinada como en las nubes, siguiendo las xilografías japonesas que tanto admiraba. La influencia del Impresionismo, con el que se relacionó en París, la encontramos en la captación de la luz natural y las sombras coloreadas. (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Café nocturno 1888. Óleo sobre lienzo. Yale University Art Gallery
      • Vincent solía acudir con frecuencia a uno de los cafés nocturnos de Arles. Se sentía atraído por la luz de gas, que protagonizará algunos lienzos realizados durante el mes de septiembre de 1888, como Terraza de café. Este café abría toda la noche y era muy cómodo para el pintor ya que estaba frente a su casa, la casa amarilla. La habitación está presidida por un globo de gas en el centro de la estancia acompañado de tres lámparas de aceite. El gas deja caer una luz verdosa sobre la sala, iluminando fantasmagóricamente al dueño, vestido de blanco, y a los demás clientes, que se acodan en las mesas. Ese color verdoso de la luz y del tapete del billar contrasta claramente con el rojo de las paredes, creando un ambiente digno de un lugar de esas características. Los tonos amarillentos intensifican el contraste. Vincent emplea su típica pincelada circular en las lámparas, formando así el halo luminoso que se crea alrededor del foco de luz. Esta pincelada caracterizará obras posteriores como Campo de trigo. Van Gogh se inspiró en los libros y estampas japonesas para crear estas pinceladas tan personales, pasando por alto los detalles pero sin olvidarlos, como hacía Goya con sus retratos. (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Terraza de café por la noche 1888. Óleo sobre lienzo. Museo Kröller Müller
      • Van Gogh presenta la terraza de un elegante café situado en la plaza del Forum, en el centro de Arles. Las luces del gas y de las estrellas iluminan la composición especialmente la zona del velador, donde contemplamos las pequeñas mesas y las sillas con los clientes, así como a la camarera. Por la calle, más en penumbra, varias figuras pasean. Vincent siente una fuerte atracción por la luz de la noche bien sea artificial - Café nocturno - o natural - Noche estrellada sobre el Ródano -. Esta escena que contemplamos une perfectamente ambas. El pintor se interesa por mostrar con detalle la terraza empleando una pincelada suelta, sin dar minuciosidad pero sin saltarse los detalles, estilo que había exhibido Goya unos 80 años antes. La zona de los adoquines está pintada empleando pequeños toques de pincel en forma de oruga, que caracterizarán buena parte de su obra. Las sombras de la luz de gas son moradas, recordando al Impresionismo en sus conceptos lumínicos. Los colores que tanto gustan a Vincent, el azul y el amarillo, llenan la composición mostrando la alegría que inunda el espíritu del artista, quien espera impaciente la llegada de Gauguin para formar una sociedad de artistas en la casa amarilla. Como se observará en las obras realizadas en Arles, Vincent tomará como temática los elementos más cercanos, sin preocuparse por la profundidad ni el simbolismo de esos asuntos. Su creación es totalmente libre y crea lo que ve inspirándose en la naturaleza. (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Noche estrellada sobre el Ródano 1888. Óleo sobre lienzo. Museo de Orsay
      • Los impresionistas introdujeron en el mundo de la pintura un especial interés hacia la luz. Si Monet se preocupa por captar las diferentes luces en las distintas horas del día, Van Gogh se sentirá atraído por las luces nocturnas, ya sean las estrellas como en este caso o las luces de gas del Café nocturno. Bien es cierto que las luces artificiales también las observamos aquí, reflejadas en las aguas del Ródano. En primer plano aparecen un par de figuras, contemplándose tras ellas el espectáculo del río semi-iluminado y las siluetas de algunos edificios de Arles al fondo. Pero lo que llena de sentimiento a la escena son las estrellas, rodeadas de un halo amarillento, como si Vincent plasmara en ellas todos sus deseos. En estos momentos espera ansioso convivir con Gauguin y todo lo que le rodea le llama la atención, incluso su propia habitación. Los tonos empleados son lógicamente oscuros, consiguiendo crear un efecto especial con los amarillos y verdes, dominando a los azules oscuros. La pincelada que Van Gogh muestra será muy particular, con pequeños toques de color, formando facetas que organizan rítmicamente la composición. La pincelada depurada y relamida del academicismo ha sucumbido ante el genio explosivo de los artistas impresionistas y neo-impresionistas. (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Doce girasoles en un jarrón. 1888. Bayerisches Nationalmuseum (Munich)
      • Este jarrón de girasoles que contemplamos junto a Catorce girasoles y otros lienzos fueron realizados por Van Gogh para la decoración de la casa amarilla en Arles, formando parte de una serie, debido a la inminente llegada de Gauguin. Ambos pintores formarían - según la idea de Vincent - el germen de una sociedad de artistas en la que se compartirían gastos e ideas. Vincent quería causar buena impresión a su compañero, eligiendo como temática para la decoración una de las flores más abundantes de la Provenza. El sencillo jarrón - sobre el que estampa la firma - se sitúa sobre un espacio ocre, posiblemente una mesa, delimitado por una gruesa línea de la pared pintada en tonos verdoso-azulados. El jarrón también está delimitado por una línea similar. Los girasoles se distribuyen por el espacio de manera arbitraria, contrastando sus tonalidades con el fondo. La pincelada empleada por Van Gogh es muy rápida, aplicando el color con facetas - véase el jarrón donde se aprecian los toques de pincel - iniciando casi definitivamente una pincelada en espiral que caracterizará su pintura - Noche estrellada o Campo de trigo son buenos ejemplos -. Los tonos empleados, azules, ocres, amarillos y verdes, son muy del gusto del pintor, jugando con los contrastes entre los diferentes lienzos que decoraban las paredes de la casa. Uno de los compañeros de estos girasoles fue vendido en 1987 a una aseguradora japonesa en 5.000 millones de pesetas aproximadamente, suponiendo en su momento el récord mundial de ventas para una obra de arte, roto rápidamente con la subasta de los Lirios. Paradójicamente, Vincent sólo vendió en vida un cuadro y en la actualidad sus obras están alcanzando precios inconmensurables. (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Tres girasoles en un jarrón 1888 Colección Particular
      • Compañero de Doce girasoles en un jarrón, este lienzo formaba parte de la decoración que Van Gogh realizó para la casa amarilla de Arles con motivo de la llegada de Gauguin, intentando formar la ansiada comunidad de artistas del sur donde se compartieran ideas y gastos. El propio Vincent escribe en relación a esta serie : "Con la esperanza de llegar a vivir con Gauguin en nuestro estudio quiero pintar una serie de cuadros. Nada más que grandes girasoles (...) Si llevó a cabo mi plan, pintaré una docena de cuadros. El conjunto es una sinfonía en azul y amarillo. Trabajo todos los días desde que sale el sol. Porque las flores se marchitan enseguida y hay que pintarlo todo de una vez".
      • (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Dormitorio de Van Gogh (o Mi cuarto en Arlés). 1888. Óleo sobre lienzo. Museo Nacional Van Gogh
      • Van Gogh quiere inspirar tranquilidad y sosiego en este lienzo en el que solamente se observa su austero dormitorio. La espera ante la llegada de Gauguin supone para Vincent un incentivo a la hora de crear imágenes hasta ahora impensables para el mundo artístico académico. La pequeña estancia está vista en perspectiva, marcando las líneas del suelo y de las paredes para crear el volumen de la habitación. Sin embargo, abandona las sombras y la textura tradicional, creando superficies planas de clara inspiración oriental. Mezcla de esta manera la tradición europea en la perspectiva con las simplificaciones japonesas, uniendo así sus dos fuentes de inspiración. Recordemos que las estampas japonesas habían revolucionado el arte - al emplearlas los impresionistas - y la cultura - lo oriental era cada vez más demandado por la sociedad -. En el retrato de Père Tanguy, Vincent había colocado todo el fondo repleto de estampas, tan apreciadas en París. El contacto con Bernard, aunque sea a través de cartas, motiva la utilización de gruesas líneas oscuras para delimitar los objetos, siguiendo el "cloisonnisme", método inspirado en las vidrieras y los camafeos medievales. A través de estos contornos consigue crear un mayor efecto volumétrico en los elementos presentes en la escena. Los tonos empleados son los más apreciados por Vincent; el amarillo y el azul aparecen en la mayor parte de su producción, convirtiéndose en sus tonalidades emblemáticas. Añade a estos colores pequeñas pinceladas de verde y rojo para jugar con los contrastes. La pincelada suelta a la que recurre el artista se aprecia claramente en algunas partes del lienzo, especialmente en la zona de la izquierda. Pero esa pincelada suelta no implica que olvide el detallismo de los objetos - las telas o el bodegón sobre la mesa - heredero de la tradicional pintura flamenca y holandesa del Barroco que tanto atrajo en su juventud a Vincent. (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. La habitación de Van Gogh en Arlés. 1888. Chicago, Art Institute.
    • Van Gogh. Pareja en Arles. 1888. Óleo sobre lienzo. Fundación Vincent van Gogh. Rijksmuseum Vincent van Gogh. Amsterdam.
    • Van Gogh. Puente de Langlois 1888. Óleo sobre lienzo. Museo Wallraf-Ritchartz
      • En los alrededores de Arles, Van Gogh se interesó por unos puentes de madera al estilo holandés que cruzaban el Ródano. El puente de Langlois con mujeres lavando y éste que aquí observamos son las mejores muestras de ese recuerdo de Vincent hacia su país natal. Quizá esta escena tenga más serenidad que su compañera, a la que sigue en sus líneas básicas. Emplea tonos vivos y alegres - amarillos, azules y verdes - aplicados con una pincelada muy corta que se aprecia claramente en el lienzo. La luz del atardecer primaveral inunda la escena, siguiendo al Impresionismo y abandonando las premisas que le dictaba Bernard desde París, en las que solicitaba la primacía de la imaginación sobre la Naturaleza. Los reflejos en el Ródano - obtenidos ahora con tonos claros - demuestran la atenta mirada de Vincent, preocupado más por lo que sus ojos ven que por lo que su mente le dicta. Sólo se permite imitar a Bernard cuando emplea líneas oscuras para delimitar los contornos, similar al cloisonnismo inspirado en las vidrieras y esmaltes medievales. (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Cabañas blancas en Saintes-Maries 1888 Kunsthaus Zurich
      • La caída del sol en la costa será para Vincent un motivo de inspiración de gran belleza como observamos en estas tres cabañas blancas de la villa costera de Saintes-Maries-de-la-Mer. El blanco está resaltado por el efecto de la luz, creando un atractivo juego de tonalidades con los azules, naranjas y verdes, evocando la teoría de los complementarios que ya había esbozado Delacroix y habían hecho suya los impresionistas. Las siluetas de las cabañas están sabiamente trazadas, marcando sus contornos con una línea oscura que recuerda al cloisonismo. La pincelada rápida y empastada caracterizará los trabajos de Van Gogh en estos años finales. (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Sembrador a la puesta de sol 1888. Óleo sobre lienzo. Museo Kröller Müller
      • Este sembrador que contemplamos - como el Campesino sembrando - es fruto del contacto entre Gauguin y Van Gogh durante el otoño de 1888, compartiendo la misma casa en Arles. Gauguin estaba desarrollando un estilo simbolista que quería inculcar a su compañero, pero Vincent siente demasiado apego a la naturaleza como para olvidarla incluso en su memoria o sus sueños. Quizá por ese ejercicio memorístico al que Paul le obliga esta escenas nos recuerden a Millet, tan estimado por el holandés en su juventud. La figura del sembrador casi se inserta entre los tonos de la tierra mientras al fondo un resplandeciente y amarillento sol preside la composición. El ocaso del astro rey provoca una gama de tonos anaranjados a su alrededor, motivando la aparición de sombras coloreadas - en tonos azules y malvas - que recuerdan al Impresionismo. La pincelada es muy suelta, trabajando con rapidez, apreciándose la textura del óleo claramente lo que provoca un mayor acercamiento hacia el espectador. En la zona del sol emplea una serie de trazos radiales al círculo plano para obtener mayor luminosidad.
      • (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Sembrador a la puesta de sol 1888 Fundación E. G. Bührle
    • Van Gogh. Barcazas del Ródano. 1888. Óleo sobre lienzo. Museum Folkwang. Essen.
    • Van Gogh. Salón de baile en Arlés. 1888. Museo de Orsay.
      • On 23rd October 1888, Paul Gauguin met up again with Vincent Van Gogh in Arles. The two men dreamt of founding a "studio of the Midi" together, in the South of France. But their enthusiasm rapidly waned. Van Gogh's overbearing presence came up against Gauguin's fierce independence. However, towards mid-December, they started working together again during a temporary improvement in their relationship.The two great works created during these few days of renewed collaboration are The Arlésiennes (Mistral) (Chicago, The Art Institute), by Gauguin, and The Dance Hall in Arles by Van Gogh. This painting seems to show an evening at the Folies-Arlésiennes, a dance hall on Boulevard des Lices. Gauguin's influence is clear as Van Gogh scrupulously applies the principles of synthesism and cloisonnism developed by his friend at Pont-Aven. The reference to Japanese art is also evident, with the unusual elevation of the horizon, and in the strange, decorative foreground where the curves and counter curves of the hair are dominant.The multitude of characters, the variety of their style of clothes and the way they overlap, skilfully portray a feeling of crowdedness and saturation. The portrait of Madame Roulin on the right, who alone turns to look at the spectator, seems to express a claustrophobic terror. In Gauguin's Arlésiennes, two female characters also express anxiety and anguish. To escape this latent anxiety, the two men went to Montpellier on 16th or 17th December to visit the Musée Fabre. The arguments that followed highlighted their aesthetic disagreements more than ever. As a result of this day out, their separation became inevitable, and Gauguin prepared to leave. (www.musee-orsay.fr)
    • Van Gogh. Arlesiana Óleo sobre lienzo. 1888 Metropolitan Museum
      • Durante el otoño de 1888 Van Gogh y Gauguin conviven en Arles. La fuerte personalidad de Paul va a provocar que Vincent asimile algunas notas de su estilo simbolista, especialmente los tonos empleados: verde, amarillo y rojo. En la silla que aparece utiliza la técnica del "cloisonné" - inspirada en las vidrieras y los camafeos medievales - por la cual las líneas de los contornos se marcan con colores oscuros, elegida por Van Gogh gracias a su contacto con Bernard. Incluso la propia efigie de la señora trae a la memoria algunas obras de Gauguin como La bella Angela. El fondo amarillento sobre el que se recorta la figura es enteramente plano, creando incluso la sensación de ser un pan de oro típico del Gótico. La pincelada que Van Gogh acostumbra a emplear ha dado paso a un trazo más refinado, sin tanto empaste, a excepción del cuello de la dama y del libro rojo del primer plano. Quizá sea ésta la imagen en la que apreciemos con mayor intensidad el grado de influencia que alcanzó Gauguin en la obra de Vincent. (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Plaza de toros en Arles 1888 Museo del Hermitage
      • En abril de 1888 Vincent había asistido a la inauguración de la temporada taurina en Arles, causándole una profunda impresión el colorido de la fiesta. Evocando esa primavera realizará este imagen en diciembre, intentando huir mentalmente de la presión a la que le sometía Gauguin quien obligaba a realizar obras de memoria, olvidando la naturaleza como referencia directa. La vista de la plaza está realizada desde la zona más elevada, quedando la arena y el toro al fondo. El gentío que abarrota el coso disfruta de la faena mientras algunas mujeres cuchichean en primer plano. La escena está tremendamente abocetada, abundando los colores oscuros a diferencia de las imágenes otoñales. Buena parte de la culpa la tiene Gauguin, existiendo entre ambos cierta tensión que estallará en la noche del 23 de octubre al marcharse Paul y Vincent cortarse una oreja como señal de arrepentimiento. (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Silla de Van Gogh 1888. Óleo sobre lienzo. National Gallery de Londres
      • La noche del 23 de diciembre de 1888 Gauguin y Van Gogh tuvieron una fuerte discusión. Su tensa relación, iniciada en octubre, alcanzó el culmen cuando Vincent amenazó a Paul con un cuchillo. Gauguin decidió abandonar la Casa amarilla y alojarse en un hotel con intención de regresar a París. Vincent, convencido de su culpabilidad y para solucionar el conflicto, decidió arrancarse el lóbulo de la oreja y enviárselo a su amigo en señal de arrepentimiento. Gauguin abandonó definitivamente Arles y Vincent fue internado en un hospital local. Esta obra debió realizarse al poco tiempo de marcharse Gauguin; comparada con su compañera - la Silla de Gauguin - muestra la diferencia entre ambos artistas. Vincent se conforma con una silla de paja sobre la que deposita su vieja pipa y su rollo de tabaco; al fondo podemos contemplar una caja - en la que estampa su firma - de la que salen brotes de cebolla para reafirmar su sencillez. El artista ha empleado una perspectiva elevada para su silla, perfectamente dibujada al marcar las líneas de los contornos con un fuerte trazo de color oscuro, siguiendo el "cloisonnismo" de los simbolistas. Toda la perspectiva se anula con la pared del fondo, pintada en tonos azules mientras que el suelo embaldosado recuerda al Quattrocento. Precisamente ese suelo está contemplado en otra perspectiva, mezclando diferentes puntos de vista como hacía Degas. Las pinceladas empleadas por Vincent no son tan vigorosas como en otras obras; sin embargo, en la zona del suelo se puede apreciar el empaste de color, igual que en parte de la pared y las patas de la silla. Respecto a los tonos utilizados, son los preferidos por el pintor: amarillos y azules predominan en una composición llena de melancolía y tristeza por haber perdido aquello en lo que tanto empeño había puesto: la creación de la Comunidad de Autores del Sur. Con la marcha de Gauguin su deseo se veía remitido al fracaso. Pero también hay cierta esperanza en la escena al desarrollar Vincent toda su capacidad creativa en la corta vida que le resta. (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Autorretrato con oreja cortada 1889. Óleo sobre lienzo. Courtauld Gallery
      • La autolesión de Van Gogh en la noche del 23 de diciembre de 1888 provocó su internamiento en el hospital de Arles. Los tres primeros días de estancia los pasó delirando, apareciendo las primeras muestras de su enfermedad psíquica. Con un fuerte vendaje protegiendo la herida fue dado de alta en enero de 1889, momento en el que realizó este autorretrato, uno de los más impactantes de su producción. El busto de Vincent - vestido con gabán y tocado con un gorro debido al frío invernal - se recorta sobre una pared en la que apreciamos una estampa japonesa, mostrando el deseo del pintor por exhibir uno de los pilares de su obra. Junto a la estampa se sitúa la puerta, pintada en tonos malvas igual que las notas cromáticas del gabán o el gorro. El rostro de Vincent nos abre su corazón; demacrado, triste, mutilado, se siente fatal al no poder retener a su amigo Gauguin y formar así la Comunidad de Artistas del Sur en la que tanto había pensado. Pero ahora se abre su mejor etapa, en la que su acceso de locura no le impedirá crear las escenas más maravillosas salidas de su pincel. Respecto a la técnica, apenas se aprecia evolución respecto a cuadros anteriores - la Habitación de Van Gogh por ejemplo - continuando con el empleo de ese toque de pincel característico, corto, lleno de óleo, pudiéndose apreciar a simple vista. Los contornos - o al menos parte de ellos como el gabán - se resaltan con una línea oscura, influencia del "cloisonnisme" de Bernard. (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Autorretrato con la oreja cortada y pipa. 1889. Col. Niarchos.
      • Tras regresar del hospital donde pasó dos semanas internado, Van Gogh realizó dos autorretratos con la oreja cortada variando los colores e introduciendo en este que contemplamos la pipa. El fondo rojo y anaranjado sobre el que se recorta la figura de Vincent aun se mantiene plano, recordando las obras de Gauguin y la estampa japonesa mientras la figura presenta una sensacional volumetría. Sus ojos tristes y asustados se convierten en el centro de referencia así como el gran vendaje con el que fue cortada la hemorragia y que mantuvo durante casi todo el mes de enero. Las líneas de los contornos del tabardo que porta están acentuadas con colores oscuros, recordando al cloisonismo de Bernard. En el humo de la pipa hallamos pinceladas en espiral que están inspiradas en la xilografía japonesa y que serán características de las obras elaboradas en los meses posteriores.
      • (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Autorretrato 1889. Óleo sobre lienzo. Museo de Orsay
      • Quizá nos encontremos ante uno de los retratos más bellos y significativos de Van Gogh. Fue realizado en septiembre de 1889, inmediatamente después de su recuperación. Muestra a un hombre con una salud aceptable - bien alimentado y con el alcohol limitado a medio litro diario - pero con preocupaciones interiores como se demuestra en el gesto y la mirada de Vincent. Sabe que ha superado la fuerte crisis que se produjo en julio de 1889, pero teme una nueva recaída precisamente porque la enfermedad no le permite pintar. Su mayor deseo es crear, empleando una técnica muy personal; la línea ondulada se ha adueñado de la imagen, no sólo en el fondo sino que también se muestra en la chaqueta. El azul y el naranja - colores complementarios - realizan un interesante contraste, sin olvidar el creado por la línea marcada por los contornos (chaqueta, ojos, etc.) con la soltura y rapidez del resto de la composición. Pero por encima de las fórmulas estilísticas empleadas, sorprende la capacidad para mostrar su personalidad, como ya hicieron pintores como Rembrandt o Van Dyck en el Barroco. (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Catorce girasoles en un jarrón 1889. Óleo sobre lienzo. F undación Vincent van Gogh. Rijksmuseum Vincent van Gogh.
      • A su regreso a la casa amarilla, tras pasar dos semanas ingresado en el hospital de Arles tras cortarse el lóbulo de la oreja y sufrir una profunda hemorragia, Vincent se interesa de nuevo por los floreros con girasoles, quizá evocando la alegría del verano anterior cuando se enzarzó en la elaboración de una serie de paneles con ese tema para decorar la casa ante la llegada de Gauguin. La recuperación del color será la característica más significativa de esta nueva etapa, continuando con los temas florales por el aspecto decorativo que conllevan, recordando a las estampas japonesas. Las flores están dispuestas de manera arbitraria en el jarrón, ubicado sobre una mesa que se separa de la pared gracias a una línea profundamente marcada. Esa pared tiene el color aplicado de forma plana mientras que en la mesa encontramos un mayor empastamiento, diferenciando así las texturas de ambos espacios. El color vuelve a ser aplicado con soltura, interesándose por manifestar su estado de ánimo en su trabajo, anticipando el Expresionismo. Este lienzo fue adquirido en 1987 por la aseguradora japonesa Yasuda Fire & Marine Insurance Company en 5.000 millones de pesetas, siendo durante unos meses el cuadro más caro de la historia hasta que salió a la venta los Lirios que adquirió la Fundación Paul Getty de Malibú. (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Noche estrellada 1889. Óleo sobre lienzo. Museo de Arte Moderno de Nueva York
      • Esta famosa escena resulta una de las más vigorosas y sugerentes realizadas por Vincent. En pocas obras ha mostrado la naturaleza con tanta fuerza como aquí. Vincent se encuentra recluido en el manicomio de Saint-Rémy desde el mes de mayo de 1889 y muestra en sus imágenes lo que contempla desde su ventana. La noche le había atraído siempre - Café nocturno o La terraza del café - especialmente porque se trataba de una luz diferente a la que se había empleado hasta esos momentos. Es de destacar el tratamiento de la luz de las estrellas como puntas de luz envueltas en un halo luminoso a su alrededor, obtenido con una de las pinceladas más personales de la historia de la pintura: un trazo a base de espirales que dominan el cielo y los cipreses de primer plano, tomando como inspiración a Seurat y la estampa japonesa. Al fondo se aprecia la silueta de un pueblo con la larga aguja de la torre de la iglesia presidiendo el conjunto. Las líneas del contorno de los edificios están marcadas con gruesos trazos de tonos oscuros, igual que las montañas que recuerdan la técnica del cloisonnismo empleada por Gauguin y Bernard. Los tonos que Van Gogh utiliza son comunes a todas las obras de esta primavera del 89: malvas, morados y amarillos que muestran el estado de ánimo eufórico del artista, aunque da la impresión de predecir la grave recaída que tendrá Vincent en el mes de julio. (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Trigal con cipreses 1889. Óleo sobre lienzo. Colección Particular
      • En una de sus cartas Vincent escribe: "Son campos de trigo interminables bajo un cielo encapotado y he puesto todo mi empeño en expresar tristeza y soledad absoluta (...) Tengo casi la certidumbre de que estos cuadros os transmitirán lo que yo no puedo articular con palabras, todo lo sano y fortificante que descubro en la vida rural". En esta obra - muy similar a Campos de trigo - encontramos perfectamente recogidos esos sentimientos que el artista transmite a su hermano en su carta, interesándose por el color como arma con la que expresarse. (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Trigal con segador a la salida del sol 1889. Óleo sobre lienzo. Museo Nacional Van Gogh
      • Durante el mes de agosto de 1889 los médicos deciden prohibir pintar y entrar en su estudio a Vincent ya que durante su último ataque había intentado suicidarse tragándose las pinturas tóxicas. En septiembre vuelve a retomar la actividad con nuevos bríos como observamos en esta escena donde el color amarillo vuelve a ser protagonista igual que en los trabajos del verano anterior - véase la Llanura de La Crau -. Ahora parece recuperar también la atracción hacia temas campesinos - pronto realizará una amplia serie inspirada en obras de Millet - recordando su primera etapa de Nuenen. Las pinceladas arremolinadas organizan el trigal mientras que en las montañas encontramos toques más sueltos y empastados, sin una forma definida, separando las tonalidades con una ligera línea oscura recordando las obras de Gauguin. El interés hacia la luz tomada del natural le sitúa siempre en la órbita del Impresionismo, interesado por similares conceptos pero desarrollándolos de manera diferente.
      • (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Cipreses 1889. Óleo sobre lienzo. Metropolitan Museum
      • El paisaje provenzal en su más absoluta autenticidad será representado por Van Gogh, eliminando cualquier elemento pintoresco. Unos cipreses cualquiera como éstos que observamos se pueden convertir en protagonistas de su composición, integrando la naturaleza en su mundo. Las pinceladas arremolinadas con las que están pintados son indicativas de la situación personal del artista, en un momento de absoluta creatividad a pesar de su encierro voluntario en el sanatorio de Saint-Paul. El color es aplicado con contundencia, convirtiendo los trazos en líneas para suprimir el dibujo, uniendo forma y color en un mismo concepto. Para Vincent el ciprés es un monumento a la naturaleza y como tal lo representa, casi magnificándolo. (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Cipreses con dos figuras femeninas. 1889 Museo Kröller Müller
    • Van Gogh. Trigal verde con ciprés 1889. Óleo sobre lienzo. Národní Galerie. Praga.
    • Van Gogh. Olivos con cielo amarillo y sol 1889 Minneapolis Institute of Art
      • Parece ser que a través de sus olivos Van Gogh deseaba transmitir su "angustia", aunque no como síntoma de desesperación sino más bien como consuelo, ya que pensaba que sus cuadros debían consolar al público que los contemplaba y al propio Vincent el primero. No olvidemos su profunda religiosidad y el simbolismo subyacente de los olivos de Tierra Santa, aunque quizá sólo se preocupara por transmitirnos el paisaje de las cercanías de su sanatorio de Saint-Rémy, sin más profundidad que la belleza de la visión.
      • Técnicamente, está empleando la pincelada en facetas que le caracteriza, con un trazo rápido y vigoroso que se aprecia con claridad, disponiendo los pequeños toques de color alrededor del sol, de manera concéntrica. La línea ondulada - una de sus favoritas - la encontramos en los olivos, algunas de cuyas siluetas aparecen marcadas con una línea más oscura como muestra del contacto - aunque sólo sea epistolar - con las ideas simbolistas de Bernard y Gauguin. Respecto al color, continua empleando la gama de complementarios que avanzó Delacroix e hizo suya el Impresionismo; los tonos naranjas contrastan con el azul, formándose una sombra coloreada en tonos grises. Las montañas malvas del fondo son un claro recuerdo de su maestro, Camille Pissarro. (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Lirios 1889. Óleo sobre lienzo. Paul Getty Museum (Malibú)
      • Posiblemente sea ésta una de las escenas más populares de Van Gogh. Fue realizada durante su estancia en el hospital mental de Saint-Rémy, lugar en el que estaba internado por su propia voluntad. Acompañado de un celador, recorría las zonas de los alrededores del sanatorio buscando la inspiración. Los elementos y paisajes más cercanos serán sus modelos como ocurre con estos Lirios. Las flores ocupan todo el espacio pictórico, empleando una perspectiva frontal, dando la impresión de ser una fotografía. Las líneas onduladas se adueñan de la composición gracias las hojas y los tallos. Vincent juega con los tonos complementarios al recurrir a verdes y malvas, acompañados de naranjas y amarillos, creando una espectacular muestra de riqueza cromática y de luz. Las líneas oscuras que delimitan los contornos, típico ejemplo del cloisonnismo de Gauguin y Bernard, desaparecen paulatinamente. Las pinceladas se adueñan del espacio compositivo, apreciándose claramente por parte del espectador; nuevos conceptos artísticos entran con Vincent en el mundo de la pintura. Esta obra fue subastada en 1987 y adquirida por un multimillonario australiano por 6.144 millones de pesetas, que, años más tarde, revendería a la Fundación Paul Getty por un precio que hasta ahora no ha trascendido al público, convirtiéndose en el cuadro mejor pagado de la historia. (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Camino con ciprés bajo el cielo estrellado. 1890. Óleo sobre lienzo. Rijksmuseum Kröller-Müller. Otterlo. Netherlands.
      • En mayo de 1890 Van Gogh viaja solo a París para conocer a la familia de su hermano Theo. Atrás quedan dos años pasados en Provenza donde se han mezclado alegrías y penas, iniciando una nueva etapa en su vida y en su arte durante la estancia en Auvers-sur-Oise al cuidado del doctor Gachet. Tras tres días de estancia en la capital, que le parece demasiado ruidosa e intranquila, se encamina al pueblecito, situado a unos 30 kilómetros de París. Primero se alojará en la pensión Saint-Aubin para trasladarse más tarde al café propiedad del matrimonio Ravoux que se sitúa frente al ayuntamiento. Auvers gusta mucho a Vincent por su aspecto rural y pintoresco, con sus casas de tejados de paja que serán protagonistas de numerosas composiciones - véase Casas en Auvers -.
      • El propio Vincent escribe en referencia a esta obra que contemplamos: "Un cielo nocturno con una mortecina luna creciente que apenas se destaca de las oscuras sombras de la tierra y una estrella de un resplandor inusitado, rosa y verde, en un cielo de azul ultramarino por el que se deslizan algunas nubes. Abajo, un camino bordeado de altas cañas amarillas, detrás las bajas Alpilles azuladas, una vieja posada con las ventanas encendidas en un tono naranja y un ciprés altísimo, muy recto y muy oscuro. Por el camino un carro amarillo tirado por un caballo blanco y dos caminantes rezagados. Muy romántico ... pero me parece que también muy típico de la Provenza". Este comentario tremendamente explicativo nos indica que la obra es una evocación del paisaje provenzal que tanto había pintado, posiblemente como recuerdo de los buenos momentos pasados en el sur. Las pinceladas afacetadas organizan toda la composición como si de un puzle se tratara, poniéndose de manifiesto el lenguaje personal de Vincent tanto en el color como en su ejecución o la luz empleada.
      • (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Iglesia de Auvers. 1890. Óleo sobre lienzo. Museo de Orsay
      • Quizá sea ésta la obra más emblemática de las 80 imágenes realizadas por Vincent durante sus dos meses de estancia en el pueblo de Auvers-sur-Oise, al noroeste de París, donde había sido enviado por Theo, cansado de Arles. En esa estancia estuvo atendido por el doctor Gachet. Las luces nocturnas siempre llamaron la atención de Van Gogh, bien fuese la luz de las estrellas - Noche estrellada - bien la de la luz artificial - Terraza del café de Arles-. De nuevo recurre a la luz nocturna, teniendo como protagonista una pequeña iglesia gótica, que adquiere por el efecto lumínico una sorprendente sensación fantasmagórica. Como buen impresionista (no olvidemos que Van Gogh aprendió de Pissarro y se inició en este movimiento pictórico) se preocupa por captar la sombra de la construcción, apreciándose claramente tanto en el sendero como en el césped, al tomar un tono más oscuro. La pincelada del artista es cada vez más personal; si bien es cierto que partió del puntillismo de Seurat y la estampa japonesa, conseguirá alcanzar una libertad y una seguridad en el trazo incomparables. Esos pequeños toques de color, que se aprecian con facilidad en el lienzo y otorgan mayor ritmo a la composición, son únicos en el mundo. Por el contrario, las líneas de los contornos están muy marcadas, producto de la influencia del cloisonnismo de Bernard y Gauguin, y del deseo de Vincent por demostrar sus logros con el dibujo, su gran reto. La zona del cielo tiene mayor planitud, empleando una pincelada a base de espirales, destacando la intensidad del colorido. Precisamente los tonos que utiliza Van Gogh también son muy personales. Los malvas, verdes, amarillos y blancos caracterizaban buena parte de su producción, añadiendo pequeñas superficies de color naranja para aludir a los colores complementarios. La figura de la mujer que camina por el sendero proporciona mayor vitalidad y realismo a la escena, un conjunto insuperable. (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Doctor Gachet con rama de dedalera 1890. Óleo sobre lienzo. Museo de Orsay
      • En una carta a su hermana Wil, Vincent dice en relación a sus retratos: "Quiero hacer retratos que, cien años después, sean como apariciones para los hombres de la época. Pero no pretendo conseguirlo a través de un parecido fotográfico sino mediante la actitud apasionada, utilizando nuestros conocimientos modernos sobre el color y nuestra forma moderna de percibirlo como instrumentos expresivos y métodos para expresar el carácter". Esta filosofía se aplica perfectamente a los dos retratos que elaboró de su buen amigo el doctor Gachet, el médico que estudió su enfermedad y con quien convivió en Auvers-sur-Oise. Van Gogh pinta este retrato igual que siempre, empleando un colorido impetuoso y una pincelada violenta, mostrando el carácter de la persona con la que más convivió en sus últimos meses. Refiriéndose a él dice escribe en una carta a Theo: "El doctor Gachet me parece tan enfermo como tú y como yo, siendo además mucho mayor que nosotros. Hace algún tiempo perdió a su mujer. pero es ante todo médico y su experiencia y su fe le ayudan a mantener el equilibrio. Nos hemos hecho bastante amigos. Estoy haciéndole un retrato, con la cabeza cubierta con una gorra blanca y sus cabellos rubios en un tonos muy claros; la carne de las manos es también muy clara; lleva una levita azul y el fondo es de azul cobalto. Esta apoyado sobre una mesa roja, en la que hay unos libros amarillos y una planta de digital con flores púrpuras". (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Jarrón japonés con rosas y anémonas 1890. Museo de Orsay
      • A lo largo de toda su vida artística - excepción hecha de la etapa de Nuenen - Van Gogh se sintió profundamente atraído por la estampa japonesa, de moda en la sociedad y entre los artistas a partir del Segundo Imperio francés. La influencia en su pintura será significativa, especialmente en la elaboración de temática floral tan habitual en Japón, así como en el aspecto decorativo de sus trabajos. Estas dos influencias se ven reforzadas en este lienzo por la aparición de un jarrón japonés con sus típicos grabados, ubicado sobre una mesa. Vincent recurre a la perspectiva alzada - como hacía Degas - al mostrar la mesa y el jarrón con las flores desde arriba, acentuando el escorzo. La sinfonía de color de las rosas y anémonas que componen el ramo hacen de esta obra una de las más atractivas de la serie.
      • (www.artehistoria.com)
    • Van Gogh. Adeline Ravoux. 1890. Óleo sobre lienzo. The Cleveland Museum of Art.
      • La joven hija de los caseros de Van Gogh en Auvers aparece aquí retratada en tres cuartos, recibiendo un potente foco de luz que resalta su belleza, poniendo también de manifiesto su carácter reservado y tímido, incluso algo desconfiado. A diferencia del retrato de perfil, las tonalidades aquí empleadas son más claras, contrastando profundamente con el fondo negro donde encontramos motivos florales en relación con la estampa japonesa. Los ojos azules de la muchacha y sus labios rojos son los dos centros de atención del lienzo, poniendo de manifiesto la elevada capacidad de Vincent para el arte del retrato que apenas pudo desarrollar ante la ausencia de modelos. (www.artehistoria.com)