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 El impacto en Chile de los procesos decimonónicos de emancipación y defensa de la soberanía nacional en las Antillas mayores
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El impacto en Chile de los procesos decimonónicos de emancipación y defensa de la soberanía nacional en las Antillas mayores

  1. 1. Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. EL IMPACTO EN CHILE DE LOS PROCESOS DECIMONÓNICOS DE EMANCIPACIÓN Y DEFENSA DE LA SOBERANÍA NACIONAL EN LAS ANTILLAS MAYORES Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: RICARDO LOPEZ MUÑOZ © Informe final Santiago, abril de 1995.Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995.
  2. 2. Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. INTRODUCCIÓN.Un proyecto de investigación, dos años después. Al plantearnos hace dos años el presente proyecto, teníamos la certeza de que losacontecimientos antillanos habían afectado de manera sensible la vida política y social de Chile.Sin embargo, no sabíamos que al ir a consultar las fuentes documentales y periódicas, íbamos aencontrar un cúmulo de información, no solo importante en volumen, sino también de difícilinterpretación. En sentido estricto, al partir sólo contábamos con dos pequeños artículos que referíandirectamente al tema que nos interesaba; uno, de la historiadora chilena María Angélica Illanes, yel otro, del historiador cubano Ramón de Armas. A medida que avanzamos en nuestrainvestigación, se nos puso en evidencia que bien podíamos considerar aquellos trabajos como"atisbos" sobre el tema de nuestro interés. No obstante, la indagación que emprendimos también nos mostró cuan complejoresultaba intentar comprender las circunstancias de la relación de Chile con las Antillas. Elenlazamiento político, social, y subjetivo de Chile con las islas del Caribe atravesaba porperíodos de extrema tensión y pasión, como por períodos en donde uno y otros parecían noconocerse; unas veces comprometía al gobierno chileno, y en ocasiones solo a un pequeño sectorilustrado de nuestra élite; otras veces las Antillas eran capaces de llenar tres cuadras de laAlameda de las Delicias, y en ciertos momentos sólo reunían a un pequeño grupo en una casaparticular. Cuba era, de todas las islas, la que más estaba presente. Pero su relación con Chile podíapasar por Nueva York, Panamá, y la isla de Santo Tomás, como por Santiago, Concepción o elpueblo de La Ligua. Luego, la relación humana entre ambos países podía incluir en Chile a laélite ilustrada de la segunda mitad del siglo XIX, como a los hombres ilustrados --ya distantes dela élite política-- de fines del siglo pasado, como también a oficiales del Ejército y de la Armada,y a obreros, artesanos y distinguidas dueñas de casa. Por otra parte, nuestra hipótesis inicial establecía que la relación de Chile con las Antillas–y especialmente con Cuba--, pasaba por el americanismo que podía encontrarse en laspercepciones identitarias de los chilenos. Sin embargo, nuestra indagación nos mostró que estaspercepciones resultaban complejas de analizar, ya que cada clase, sector, o grupo de nuestrasociedad tenía su particular forma de entenderlas y manifestarlas, cuando a ello era convocada. Luego, a todo esto se sumaba el problema del Estado chileno, al cual en todo tiempo ycircunstancias se le exigió de todas las maneras posibles que se pronunciara acerca de losproblemas de la defensa y conquista de la soberanía en las Antillas. Las distintas ycontradictorias posturas asumidas por los gobiernos chilenos marcaron con fuerza el que hacerProyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. 2
  3. 3. Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995.americanista de los que se sintieron llamados a pronunciarse acerca de lo que sucedía en las islasdel Caribe. De esta manera, nos pareció que la mejor manera de "atisbar" las Antillas en Chile, erahaciéndolo desde el ángulo de la puesta en práctica de las percepciones identitarias, que a partirde nuestra independencia asociamos al americanismo, enfrentadas a los acontecimientos de laregión caribeña. Con esta premisa metodológica, que nos centraba en la praxis de los hombres –porqueésta debía ser una historia de hechos y no de discursos--, sentimos que podíamos abordar losobjetivos trazados en el proyecto inicial, confirmar nuestra hipótesis, y quizás contribuir asustentar un punto de partida para un estudio más profundo del mismo tema. Aquí está entonces, la difícil, tensa, desgarradora, y digna relación entre las Antillas, y unpaís alejado de aquellos lares, pero tan cercano para todos los que en el siglo XIX quisieroncontribuir a la conquista y defensa de su soberanía.Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. 3
  4. 4. Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. CHILE Y LAS ANTILLAS: UN PRIMER ENCUENTRO CIRCUNSTANCIAL.La guerra que llegó del Caribe. Quizás en 1861 hubiese en Chile quienes pensaran que los sucesos que se desarrollabanen la cuenca del Caribe no podían tener incidencia en el país. La anexión de la RepúblicaDominicana a España de marzo, y la intervención en noviembre de fuerzas combinadas deInglaterra, España y Francia a México, eran acontecimientos lejanos. Sin embargo, no dejaban indiferente a un sector de la élite ilustrada que participaba en lapolítica nacional de entonces. Presidida por el general de la independencia Juan Gregorio de LasHeras, en abril de 1862 se había fundado en Santiago la Sociedad de la Unión Americana. Entresus miembros se encontraban Manuel Antonio y Guillermo Matta, Benjamín Vicuña Mackenna,Isidoro Errázuriz, Miguel Luis Amunátegui, Manuel Recabarren, Domingo Santa María, PedroFelix Vicuña, José Victorino Lastarria y Álvaro Covarrubias. En contacto con organizacionessimilares del país y de Buenos Aires, Lima y Sucre, y desde 1863 con la Sociedad de la UniónAmericana de San Luis de Potosí y con la Junta Patriótica del Distrito Federal de México,desarrollaron un activo trabajo de solidaridad con Santo Domingo y México, al tiempo quepromovían la idea de confederar las repúblicas hispanoamericanas1. Su labor, no obstante, no impediría que los acontecimientos caribeños se acercaranpeligrosamente a Chile. Sobre todo a partir de la ocupación de las islas Chinchas, del Perú, porparte de una escuadra española, el 10 de abril de 1864. La conducta de España produciríaentonces un fuerte rechazo en la opinión pública chilena, "...cual si ella hubiese sido ladirectamente ofendida", a decir de un historiador español decimonónico2. Diversas circunstancias --que escapan al interés de la presente investigación--determinaron que los acontecimientos se precipitaran en contra de Chile, bien a pesar de lacautela del gobierno respecto a lo que acontecía en el Perú. En febrero de 1865 el jefe de la escuadra, el Almirante Pareja, lograba que el gobiernoperuano firmara un tratado en el que se comprometía a indemnizar a España por los gastosocasionados por su independencia, y a pagarle tres millones de pesos por los gastos de laintervención de las islas. A cambio, España devolvía al Perú las islas Chinchas3. A partir de esemomento, España comenzó también a exigir al gobierno chileno "explicaciones" por su supuestahostilidad hacia la escuadra, demandando ciertos actos de desagravio, humillantes para ladignidad nacional. 1 Sobre la Sociedad de la Unión Americana de Santiago y sus actividades, véase el prólogo de RicaurteSoler a la edición faccimilar de Unión y Confederación de los pueblos hispanoamericanos [Santiago, 1862],México, Unión de Universidades de América Latina, 1979, págs. V-XV. 2 Benjamín Vicuña Mackenna: Historia de la guerra de Chile con España (de 1863 a 1866), Santiago,Imprenta "Victoria", 1883, pág. 113. 3 B. Vicuña Mackenna (1883): op. cit., págs. 82-83.Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. 4
  5. 5. Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. Varias gestiones diplomáticas no lograron que el gobierno de Chile aceptase lasexigencias españolas. Ante ello, el 7 de agosto, el gobierno de Madrid invistió al AlmirantePareja como representante plenipotenciario "para que insista en la reclamación del desagraviopedido", autorizándolo para "hacer uso (...) de las fuerzas de su mando" para obtener lasatisfacción de las demandas4. Exactamente un mes después, la escuadra española zarpaba de ElCallao con destino a Valparaíso. El 18 de septiembre --un día después de su llegada a Chile-- Pareja presentó al gobiernola copia de sus poderes y una nota donde reiteraba las quejas por la conducta hostil del país conlos intereses españoles, exigiendo en tono de ultimátum una respuesta a las demandas dedesagravio en los cuatro siguientes días. De no haber contestación en ese plazo, quedarían rotaslas relaciones entre España y Chile. Las exigencias del representante español eran la acreditación de un ministro (embajador)especial ante el gobierno de Madrid para que diese "explicaciones satisfactorias", y un saludo dereparación de veintiún cañonazos a la bandera española5. La negativa del gobierno chileno a talesdemandas no tardo cuarenta y ocho horas. Pareja respondió el 22 de septiembre indicando que sia las seis de la mañana del día 24 éste no había cambiado de opinión, quedarían rotas lasrelaciones entre los dos países, precisando que entonces también se exigiría una indemnizaciónde guerra. Ese día y a esa hora la escuadra española inició el bloqueo de Valparaíso, Talcahuano,Coquimbo y Caldera. Al día siguiente el gobierno chileno declaraba formalmente la guerra aEspaña. Varias fueron las medidas que tomó el gobierno chileno en el terreno militar y políticopara enfrentar la agresión de que era víctima. También en el plano de las relacionesinternacionales tomó un conjunto de singulares medidas, que pronto harían conocido a Chile enlas islas del mar de las Antillas.Las circunstancias antillanas para una guerra chilena. Complejo debe haber sido para los independentistas cubanos y puertorriqueñoscomprender el contexto internacional que los rodeaba al momento de enterarse de que Chilehabía declarado la guerra a España. En la proximidad inmediata de sus países, las tropasespañolas que sostenían desde 1861 la anexión de Santo Domingo se habían retirado de su últimoreducto en Puerto Plata6, derrotadas por el ejército "Restaurador" dominicano. 4 B. Vicuña Mackenna (1883): op. cit., pág. 133. 5 B. Vicuña Mackenna (1883): op. cit., pág. 138. 6 En Puerto Plata, a finales de junio de 1865, se había realizado el último canje de prisioneros entreespañoles y dominicanos. El general dominicano Gregorio Luperón le diría entonces al brigadier español Lozano,ante la amenaza de un bloqueo marítimo de última hora: "Si el decreto de bloqueo fuera por usted observado,tendríamos por nuestra parte que declarar ante el mundo que la guerra entre España y la República Dominicanacontinuaba, y que esta era el arsenal de los revolucionarios de Cuba y Puerto Rico contra la dominación de España,Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. 5
  6. 6. Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. Pero no todo era así de estimulante. También en las cercanías las tropas de Francia, unode los principales apoyos de la política colonial española sobre ambas islas, acorralaban algobierno republicano de Benito Juárez en Paso del Norte, en la frontera mexicana con losEstados Unidos. El emperador Maximiliano parecía entonces consolidarse en su nuevamonarquía. Y luego, aunque inclaudicables en su aspiración de independizar a sus respectivas patriasdel dominio español, para lograr este fin su situación no era entonces la mejor. A ello contribuía, por una parte, el que ambas islas estuviesen gobernadas por regímenesopresivos, basados en las "facultades omnímodas" conferidas por la metrópoli a los CapitanesGenerales, las que les entregaban "todo el lleno de las facultades que por reales ordenanzas seconceden a los gobernadores de plazas sitiadas"7. En alguna medida se justificaban estas "facultades". Desde los inicios de las guerras deindependencia hispanoamericanas, existía en Cuba y Puerto Rico un importante movimiento anti-colonial. Bolívar y otros próceres habían tenido la idea de liberar ambas islas. También cubanos ypuertorriqueños independentistas recurrieron al Libertador para solicitarle su apoyo.8 Conposterioridad, en Puerto Rico, pero sobre todo en Cuba, varios intentos de romper con ladependencia colonial española serían abortados. Los últimos habían sido las expediciones sobreCuba preparadas por Narciso López entre 1850 y 1851. Su objetivo era anexar la isla a losEstados Unidos, con el apoyo de la oligarquía esclavista del sur de este país. El fracaso de éste y de otros intentos conspirativos, significaron un incremento de lasmedidas represivas en ambos territorios, y la formación de un numeroso contingente de exiliados.La mayoría de ellos residentes en Nueva York y Filadelfia. Por otra parte, también los independentistas debían hacer frente a las distintas tendenciaspolíticas presentes en las élites criollas. En ambas islas predominaban las corrientes reformistas,cuyos representantes abogaban por cambios que los favorecieran en el régimen administrativointerno, sin llegar a cuestionar la soberanía de España. Existía también una corriente anexionista,particularmente en Cuba, donde ciertos sectores de los hacendados azucareros vinculaban el finde las diferencias con la metrópolis con la anexión de la isla a los Estados Unidos. No obstante,esta posición había perdido fuerza con el término de la guerra civil norteamericana y la aboliciónde la esclavitud.en esas dos islas hermanas y vecinas". Citado por Pedro María Archambault: Historia de la restauración, SantoDomingo, Ediciones de TALLER, 1981, pág. 305. 7 Historia de Cuba, La Habana, Dirección Política de las F.A.R., 1967, p. 97. 8 Al respecto, ver la obra de Emilio Roig de Lauchsenring: Bolívar, el Congreso Interamericano dePanamá de 1826, y la independencia de Cuba y Puerto Rico, La Habana, Oficina del Historiador de la Ciudad,1956.Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. 6
  7. 7. Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. Por último, entre los propios independentistas había diferencias, sobre todo respecto alproblema de la esclavitud. La mayoría de los puertorriqueños planteaban su abolición definitiva,con indemnización o sin ella. Los cubanos, en cambio, se dividían en quienes sostenían el finradical de esa condición, y los que consideraban la posibilidad de una abolición gradual ydebidamente indemnizada. Hacia 1865, la diáspora independentista cubano–puertorriqueña establecida en losEstados Unidos era parte de todas estas circunstancias. Escapados de la represión española,continuaban desde el extranjero conspirando contra la metrópolis, y debatiendo con suscompatriotas reformistas y anexionistas. También desde allí observaban los acontecimientos deMéxico, Santo Domingo, Perú y Chile. De hecho, inspirados en un sentimiento de solidaridadlatinoamericana, un año antes habían organizado en Nueva York una "Sociedad Democrática deAmigos de América", con el objetivo de apoyar a los países agredidos por las potenciaseuropeas9. Ante ellos se presentaría a fines de 1865 un Agente Confidencial del gobierno chileno,con la orden expresa de colaborar con sus esfuerzos por independizar Cuba y Puerto Rico. Almenos ese era uno de los objetivos de Benjamín Vicuña Mackenna, al llegar a Nueva York, el 20de noviembre 1895.Los chilenos parten a las Antillas. Tras ser nombrado "Agente Confidencial del gobierno de Chile en los Estados Unidos deNorteamérica", la primera de las instrucciones que recibiera Vicuña Mackenna en Santiago, el 1ºde octubre de ese año, fue la de promover la simpatía por la causa chilena, a través de una activalabor de propaganda en la prensa de ese país. El gobierno chileno tenía presente la influencia queésta ejercía en su homólogo norteamericano y en la opinión pública. Para cumplir esta tarea debíaponerse de acuerdo con el Encargado de Negocios chileno en los Estados Unidos, FranciscoSolano Astaburuaga. Sin embargo, otra parte de sus instrucciones, dirigidas también a contribuir a la victoriachilena en su guerra con España, le ordenaban involucrarse directamente en los acontecimientospolíticos de las Antillas. Por una parte, el Ministro de Relaciones Exteriores, Álvaro Covarrubias,le informaba que Astaburuaga tenía el encargo de buscar armadores de barcos interesados entomar patentes de corso chilenas. Vicuña Mackenna debía apoyarlo "al mismo fin por todos losmedios que pueda disponer". Luego, a renglón seguido, le indicaba: Según los informes que se nos han proporcionado, hay en Estados Unidos numerosos refugiados de Cuba y Puerto Rico, que no cesan de meditar y acariciar proyectos de emancipación e independencia de aquellas islas. Parece que tienen acumulados con tal 9 Raúl Roa: Aventuras, venturas y desventuras de un mambí en la lucha por la independencia deCuba, México, Siglo Veintiuno editores, 1970, págs. 21-22.Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. 7
  8. 8. Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. objeto fondos considerables, y que han formado asociaciones numerosas. Tratará Ud. de entrar en relación con esas asociaciones para ofrecerles el apoyo de nuestros corsarios de las Antillas y concurrir a sus designios por los demás medios que estén al alcance de Ud. La protección de nuestros corsarios podría ser por cierto muy conducente al buen suceso de los planes que alimenten los patriotas de Cuba y Puerto Rico; pero este buen suceso será poco probable mientras la acción contra España no tenga unidad, dirección acertada, y un carácter respetable y generoso. a obtener estas condiciones están destinadas las instrucciones que he dado a una de nuestras legaciones en América, la cual se comunicará con Ud., llegado el caso, y le hará encargos que llenará Ud. como sea debido. Si, como parece inevitable, se renueva la guerra entre Santo Domingo y España, la complicación que podemos crear a la segunda, sería mucho más grave y traería consigo la independencia dominicana. No debe Ud. desatender esta emergencia, ni olvidar que el grito de insurrección en las Antillas españolas ha de ser: independencia de la América y estirpación de la odiosa plaga de la esclavitud.10 Vicuña Mackenna formaba parte de un grupo de enviados del gobierno chileno alextranjero --con y sin rango diplomático-- con el fin de buscar y coordinar el apoyo de ciertospaíses a la guerra que enfrentaba Chile. Entre ellos se encontraba José Victorino Lastarria,Ministro Plenipotenciario ante Buenos Aires, Río de Janeiro y Montevideo; José NicolásHurtado, Ministro en el Ecuador; Domingo Santa María, Agente Especial ante el gobierno delPerú11; y Manuel Antonio Matta, Encargado de Negocios ante los gobiernos de Colombia yVenezuela. Este último era portador de instrucciones similares a las de Vicuña Mackennarespecto a Cuba y Puerto Rico. Matta había recibido como misión presentar el conflicto hispano--chileno ante losgobiernos colombiano y venezolano, recabando su solidaridad efectiva, apelando a que la causade Chile era una causa americana. En particular Matta debía solicitarle a ambos gobiernos suapoyo para sacar de puertos norteamericanos e ingleses barcos de guerra chilenos. Para ello debíaplantear que estos fueran retirados bajo banderas de Venezuela o Colombia. Se perseguía así quelos navíos no fueran detenidos --o atacados-- por España, ya que oficialmente los dos paísesconvocados se habían declarado neutrales ante la contienda. Aunque Matta concurría ante ambas naciones bajo un cargo diplomático, susinstrucciones le exigían realizar estas negociaciones secretamente. Pero además estas lo instruíanpara que participara de lleno en los problemas y conflictos de las Antillas. En este sentido,Covarrubias le indicaba: ...Entre los medios de cooperación que pueden ofrecernos, hay dos primordiales: el 10 Benjamín Vicuña Mackenna: Diez meses de misión a los Estados Unidos de Norte América, 2tomos, Santiago, Imprenta de La Libertad, 1867, tomo I, págs. 12-14. Todas las cursivas son de su autor. 11 Al respecto, ver la obra de Mario Barros Van Buren: Historia diplomática de Chile, 1541-1938, 2ªedición, Santiago, Editorial Andrés Bello, 1990, págs. 249-251.Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. 8
  9. 9. Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. primero, cerrar sus puertas al comercio y bandera de España; el segundo, hacer armamentos marítimos regulares, o a lo menos, armar corsarios que, unidos a los nuestros, devasten la marina mercante española y protejan a los patriotas de Cuba y Puerto-Rico en sus intentos para conquistar la independencia de aquellas islas y purgarlas de la plaga de la esclavitud. Damos a este último punto una importancia capital. Según los informes que se nos han trasmitido, existen numerosos refugiados de Cuba y Puerto-Rico en los países que va US. a visitar, y sobre todo en los Estados Unidos, donde cuentan con fondos cuantiosos reunidos para fomentar proyectos de insurrección. Dar a estos proyectos unidad, dirección y un carácter respetable, sería asegurarles desde luego muchas condiciones de buen suceso. Esta obra sería fácil a los gobiernos de Colombia y Venezuela, a quienes instará US. a acometerla, y a cuyos esfuerzos en tal sentido reunirá US, los suyos sin reserva. Al efecto, se pondrá US. en comunicación con nuestro agente confidencial de los Estados Unidos, el señor Vicuña Mackenna, que lleva instrucciones sobre el particular, y por su medio, trabajará en combinar la acción de los patriotas de Cuba y Puerto-Rico y la de nuestros corsarios en el mar de las Antillas. Además, como parece indudable que vuelva a encenderse la guerra entre Santo Domingo y España, esta circunstancia debe tenerse muy en cuenta. Ella puede facilitar una tentativa sobre las otras dos Antillas que, si fuera feliz, redundaría en provecho de la independencia dominicana. Tampoco debe desatenderse la posibilidad de que los haitianos auxiliasen a los patriotas de Santo Domingo. (...) Adjuntas remito a US. algunas patentes de corso, en blanco, con sus títulos respectivos, también en blanco, y con las instrucciones a que deben sujetarse los corsarios.12 Los dos agentes contaban además con el público conocimiento del Manifiesto delMinistro chileno de Relaciones Exteriores, redactado el 26 de octubre, cuando ambos seencontraban en camino a sus destinaciones. En él, Covarrubias, junto con refutar uno por uno losonce cargos hechos por el jefe de la escuadra, había proclamado que Chile emprendía la guerra ...con el propósito irrevocable de no terminarla mientras no reciba del gobierno de España la condigna reparación de las ofensas y perjuicios que le ha inferido una agresión indisculpable, y sólidas garantías que pongan para siempre a salvo de futuros e injustos ataques (...) la independencia y reposo de las Repúblicas americanas. (...) No es una estéril satisfacción de amor propio el resultado que la República vincula a su triunfo en la actual contienda. Cifra en él la suerte futura de las nacionalidades americanas de origen español, así de las que hoy son libres o independientes, como de las que aún sobre llevan a disgusto, un odioso yugo.13 Matta no encontraría en Colombia y Venezuela los "numerosos refugiados de Cuba y 12 Manuel A. Matta: Documentos para un capítulo de la historia diplomática de Chile en su últimaguerra con España, Santiago, Imprenta del Ferrocarril, 1872, págs. 17-19. 13 "Manifiesto que hace el gobierno de Chile a las naciones civilizadas sobre la guerra con España.", en:Suplemento al Ferrocarril nº. 3068, El Ferrocarril, Santiago, 30 de octubre de 1865, pág. 2.Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. 9
  10. 10. Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995.Puerto-Rico" de los que se hacía mención en sus instrucciones. No así Vicuña Mackenna, noobstante que sus primeros encuentros con los Antillanos fueron de mutuo recelo.El primer encuentro. Las primeras acciones de Vicuña Mackenna en Nueva York se dirigieron --tal como se loindicaban sus instrucciones-- a hacer agitación entre los periódicos de esa ciudad. Distintasactividades y gestiones realizaría en este sentido. En el informe que uno de los colaboradores deVicuña escribiera para el Ministerio de Relaciones Exteriores chileno, reseñando un banqueteofrecido el 6 de diciembre a los directores de periódicos y al cuerpo diplomático residente,aparecen por primera vez, junto a los embajadores latinoamericanos, los representantes de lasAntillas. Como representantes de Cuba se hallaban los señores Santa-Cilia, célebre poeta y estadista cubano, hijo político del presidente Juárez y el señor don Juan Manuel Macías. Santo Domingo estaba presentado por el señor Dr. Bazora, actual encargado de negocios de esa república en los Estados Unidos14. Es muy probable que por entonces ya Vicuña hubiese entrado en conversaciones con losrepresentantes antillanos. Al menos en aquella ocasión, en medio de los numerosos brindis, el deMacías era decidor de que las instrucciones del Agente Confidencial chileno eran de suconocimiento; Macías había entonces brindado "...porque la solitaria estrella de Cuba, nubladahoy por las tinieblas de la esclavitud, brillara en breve iluminada con los resplandores de la deChile"15. Por otra parte, los antillanos que se encontraban en aquella ocasión eran los principalesrepresentantes del independentismo de las colonias cubanas y puertorriqueñas residentes enNueva York. Juan Manuel Macías había sido en 1851 ayudante del anexionista cubano NarcisoLópez. Exiliado, y condenado a muerte en ausencia, había transitado hacia el abolicionismo y elindependentismo16. El médico José M. Bassora era --además de representante diplomáticodominicano-- un connotado independentista puertorriqueño. Ambos eran fundadores de la Sociedad Republicana de Cuba y Puerto Rico. En ella sehabían reunido figuras como Cirilo Villaverde, Juan Clemente Zenea, Luis Felipe Mantilla,Pedro Santalicia y Ramón roa, entre otros. El objetivo de la Sociedad era radical: "poner enejercicio los medios que estén a su alcance para separar a Cuba y Puerto Rico de la dominaciónespañola y adquirir una patria libre e independiente"17. Macías sería también designado por laSociedad para entablar conversaciones formales con Vicuña Mackenna. 14 B. Vicuña Mackenna (1867): op. cit., tomo I, pág. 251. 15 V. Vicuña Mackenna (1867), op. cit., tomo I, pág. 253. 16 Raúl Roa: op. cit., pág. 19. 17 Raúl Roa: op. cit., pág. 23.Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. 10
  11. 11. Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. El 9 de enero de 1866 el representante de la Sociedad le escribía al agente chilenosolicitándole que le manifestara "oficialmente" lo que hasta entonces éste le había ofrecidoverbalmente como ayuda a la causa cubano--puertorriqueña18. Al día siguiente Vicuña Mackennale respondía por escrito, haciendo precisiones respecto a las ofertas de Chile: El gobierno de Chile se complacería, pues, altamente en contribuir a la libertad de Cuba y Puerto Rico, y se haya dispuesto a prestar a aquellas posesiones todo el auxilio moral y material de que pueda disponer, cuando por actos positivos manifiesten sus habitantes el deseo de emanciparse. No duda el infrascrito ni por un momento que ese ardiente y patriótico deseo existe en todos los corazones. Pero la calma al parecer profunda que reina en aquellos países es un síntoma un tanto desconsolador. Ud. ha tenido a bien esforzarse en desvanecer esta idea, nacida de la observación superficial de los hechos y de las noticias públicas (únicas que están a mi alcance), y a la verdad que me sería grato el convencerme de estar en error. A este propósito rogaría al Comité patriótico, de que es Ud. delegado, tuviese a bien hacerme un plan de las operaciones en que se propone provocar la insurrección de aquellos países, los recursos materiales con que cuenta en el exterior, la cooperación efectiva que encontraría entre los habitantes de aquellas islas, y todo lo que pudiera contribuir a ilustrar desde luego mi criterio particular y en seguida el del gobierno de Chile sobre tan importante y trascendental asunto.19 El deseo de Vicuña Mackenna de colaborar con la independencia de Cuba y Puerto Ricoen nombre del gobierno chileno era sincero. De hecho, por su iniciativa ya entonces se estabapublicando en Nueva York "La voz de América", periódico cuyo subtítulo era el de "órgano delas Antillas españolas". En la misma carta, le hacía entrega a Macías de trescientos ejemplares deesa publicación para que llegasen a manos antillanas, y le solicitaba la colaboración de losindependentistas para que escribiesen en sus páginas.20.Pero también en su carta expresaba susdudas acerca de la fuerza del movimiento emancipador. Por ello manifestaba su deseo de ver"actos positivos" como condición para prestar el apoyo chileno. Aquello no fue bien recibido en la Sociedad. En carta del 12 de enero, Macías, después deagradecer el ofrecimiento del gobierno chileno, pasaba a describirle a Vicuña los esfuerzosdesplegados por cubanos y puertorriqueños por conquistar su independencia en su más recientehistoria, así como las razones por las que, a su juicio, a pesar de esos esfuerzos, aún las dos islasse encontraban bajo dominio español. Diplomáticamente confirmaba la ignorancia del agentechileno respecto a la realidad de las Antillas. Luego, entraba de lleno a la propuesta chilena. 18 B. Vicuña Mackenna (1867): op. cit., tomo II, pág. 139. A la fecha ya la guerra en el sur registraba losprimeros enfrentamientos. El 26 de noviembre, en el combate naval de Papudo, las fuerzas chilenas habían capturadola nave española "Covadonga". A causa de este acontecimiento, días después el jefe de la escuadra Pareja sesuicidaba. 19 B. Vicuña Mackenna (1867): op. cit., tomo II, pág. 140. 20 V. Vicuña Mackenna (1867): op. cit., tomo II, pág. 141.Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. 11
  12. 12. Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995."Dice Ud. --señalaba el cubano-- que su gobierno contribuirá con recursos iguales a los quefaciliten los cubanos cuando por actos positivos demuestren su deseo de querer emanciparse"21.Y agregaba inmediatamente: Aquí, señor, se envuelven dos cuestiones: primera, la de dejarnos solos en tanto que preparamos organizaciones y solicitamos dinero, y segunda, la de persistir en la idea de que somos un pueblo tan inerte que no inspiraremos confianza hasta que no hayamos comenzado la obra. La primera de estas cuestiones es de lenta resolución, atendiendo a la perentoriedad de las emergencias que están surgiendo,... (...) La segunda cuestión podría interpretarse, aunque la Comisión no es de ese parecer, con una medida de hábil diplomacia para distraer la atención de España de las aguas del Pacífico y hacerle fijar la mirada en las dos grandes joyas que le quedan en este lado del mar,... En otras palabras, cubanos y puertorriqueños se preguntaban cuáles eran realmente lasintenciones de los chilenos al ofrecer de manera condicional su ayuda. Evidentemente, existía eltemor de que sólo se estuviese buscando que la atención de España se desviase del Pacífico haciasus colonias en el Caribe, "aunque la Comisión no era de ese parecer". Macías, en todo caso, dejaba abiertas las puertas para que se concretara el apoyo ofrecido,proponiéndole al agente chileno dos alternativas: ...si nosotros tuviéramos aquí los medios para efectuar un desembarco en Cuba y levantar la bandera de la revolución, no nos queda la menor duda de que lograríamos salir triunfantes en la empresa, y si por tanto pudiera facilitarnos Chile estos arbitrios, con nuestras cabezas respondemos de llevar la guerra a España en Cuba y Puerto Rico. (...) ...la otra es la que el mismo Chile nos puede señalar, disponiendo a la hora que guste de un número crecido de cubanos y portorriqueños residentes en los Estados-Unidos, que irán a unirse a sus hermanos de aquellas islas dispuestos siempre a levantar el estandarte del progreso y la libertad.22 Al parecer Vicuña Mackenna no quedo muy convencido con las explicaciones y laspropuestas del delegado de la Sociedad. Días después, en conversación informal con elpuertorriqueño Bassora nuevamente preguntaría cómo se explicaba "...que los patriotas deaquellas islas no se levantaron en las ocasiones favorables que les han ofrecido, la guerra deSanto Domingo, los sucesos del Perú y actualmente lo que está pasando en Chile". TambiénVicuña le indicaría –adelantándose a la posible respuesta de Bassora-- "...que otros países encircunstancias tan difíciles como las de Cuba y Puerto Rico habían luchado y conquistado sulibertad"23. 21 La propuesta de contribuir con recursos iguales a los que pudieran agenciarse los cubanos no seencuentra en la carta que escribe Vicuña el 10 de enero. Es posible que Macías se refiera a propuestas verbalesanteriores. En todo caso, fue éste el criterio que el agente chileno aplicó cuando, meses después, fue necesariocontribuir efectivamente con recursos para la compra de fusiles para los independentistas cubanos. 22 B. Vicuña Mackenna (1867): op. cit., tomo II, págs. 141-146. 23 Las preguntas de Vicuña fueron recogidas por Bassora en la respuesta que le escribiera posteriormente.Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. 12
  13. 13. Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. Eran estas preguntas sin duda incómodas para cualquier patriota convencido de su causa yque conociese la historia de las luchas emancipadoras de su país. Bassora no respondióinmediatamente a las preguntas del chileno. Lo hizo posteriormente, en una larga carta fechada el19 de enero, escrita "con toda franqueza y lealtad"24. En ella, como lo hiciera Macías, se explayaba largamente sobre la historia de los distintosmovimientos subversivos de ambas islas desde 1822. Reseñaba su alto costo en vidas yproscripciones, el mérito reconocido de muchos de los caídos, y la disposición de pelea decubanos y puertorriqueños. También, con realismo, destacaba el poder efectivo de la presenciacolonial española en las Antillas, y en este sentido le recordaba a Vicuña Mackenna la situaciónchilena de entonces respecto a la fuerza de España: "Bueno es y justo ridiculizarlos en la Voz de América, bueno es burlarnos de las seis fragatas viejas que no se han pagado todavía; pero cuatro meses hace que la escuadrilla española está bloqueando los puertos y paralizando el comercio de Chile, sin que hasta ahora se le haya hecho más daño que la captura de la Covadonga,..." Bassora pensaba que, a pesar de la situación política internacional aparentementefavorable, no era aún el momento de emprender una insurrección exitosa en Cuba o Puerto Rico."No debemos exponernos a un nuevo fracaso, cuando es casi seguro que dentro de algún tiempo,estarán a nuestro favor todas las probabilidades de buen éxito." Tenía presente Bassora elproblema de la abolición de la esclavitud, que dividía a una parte de los independentistascubanos, así como la influencia del reformismo dentro de la política interna de ambas islas --aunque respecto a estos temas el puertorriqueño tenía una perspectiva positiva--. Pero además incomodaba al puertorriqueño el que los ofrecimientos del agente chilenoestuviesen condicionados a "actos positivos" por parte de los independentistas. Y al expresar suincomodidad, no tenía necesidad de recurrir al lenguaje diplomático de Macías: Este tiempo que nos falta podría suplirse con ayuda exterior. ¿Puede y quiere Chile prestarnos esta ayuda? That is the question. Asegúrelo con hechos positivos y tangibles, y nos tendrá cuerpo y alma en la lucha. Sino, a lo menos por mi parte, consideraría como un crimen emplear la misma influencia de que pueda disponer en precipitar un movimiento sin más garantías que vagas y hermosas promesas de hacerlo todo por nosotros, si damos pruebas positivas. Hablemos claro, una vez levantado el bloqueo y trasladada la guerra a nuestro suelo, ¿se acordará Chile de nosotros?. Con su especie de doctrina de Monroe que le es propia, ¿se acordó siquiera de que existía Santo Domingo, durante los tres años de su heroica contienda?. ¿Qué hizo por el Perú el año pasado? Según el mismo señor Covarrubias, nada más que mantenerse en estricta neutralidad25,... (...) He dicho lo que 24 B. Vicuña Mackenna: op. cit., tomo II, págs. 146-150. 25 Tenía razón Bassora. Aunque el gobierno chileno intentó mediar en el conflicto peruano--español de lasislas Chinchas, había declarado oficialmente su "neutralidad" ante éste. Frente a la anexión de Santo Domingo aEspaña, tampoco la reacción chilena había sido solidaria. Mientras que un fuerte movimiento de repulsa a la anexión se suscitaba desde Perú, Argentina, Colombia, Nicaragua y Bolivia, el Ministro de Relaciones Exteriores de Chile,Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. 13
  14. 14. Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. antecede para probar que fuera de un interés platónico de amor a la libertad y a las instituciones republicanas, nada tenemos que esperar de Chile, el día que no se vea arrastrado a protegernos por sus propios males. (...) No teniendo, pues, que esperar de Chile más que aquello a que lo obligue la palabra empeñada, ofrézcanos algo positivo y tangible y si es bastante para emprender la revolución se hará inmediatamente. Decididamente, no comenzaba bien la relación entre Vicuña Mackenna y los cubanos ypuertorriqueños de Nueva York. Sin embargo, antillanos y chilenos persistieron en mantener una relación que de algunamanera hiciera efectivos los ofrecimientos de ayuda de Chile. A ello contribuyó el que laincredulidad de Vicuña Mackenna comenzó rápidamente a variar, fruto de los esfuerzos deMacías y Bassora por mostrarle la realidad política de sus países, porque las noticias de Cuba yPuerto Rico indicaban que en ambos territorios existía efectivamente un importante movimientoindependentista, y porque en la orilla sur del Caribe, el Encargado de Negocios chileno ante losgobiernos de Colombia y Venezuela, Manuel Antonio Matta, también comenzaba a activar unared de espionaje dirigida hacia las colonias de España en las Antillas.La Misión de Matta en el frente sur de las Antillas. Matta llegó a su destino el 16 de noviembre. Pronto descubre que en Colombia yVenezuela no existe ese numeroso contingente de antillanos que se le señalaban en susinstrucciones. También descubre que, aunque no han cesado las tensiones entre España y SantoDomingo, la evacuación de las tropas españolas de este último país ya ha concluido. Viajandoentre Colombia y Venezuela, cumpliendo su misión ante los gobiernos de estos países, centratambién su atención en otros aspectos de sus instrucciones. Así se lo escribe al Ministro deRelaciones Exteriores chileno desde Cartagena de Indias, el 31 de diciembre de 1865. Hay, además, otros motivos que me aconsejan ir a Caracas; y son los que nacen de otros capítulos de mis instrucciones, referentes, el uno, a la emisión de patentes de corso, y el otro, a ponerme en relación con los agentes de Chile en los Estados Unidos y en las Antillas para promover y auxiliar la emancipación de las colonias españolas.26 Para ello, establece contacto con el Cónsul chileno en la isla de Santo Tomás, eldominicano Hipólito Victoria, a quién le solicita su cooperación para realizar tareas de espionajey de apoyo a las posibles acciones chilenas. Aquella diminuta isla, localizada a sesentakilómetros al este de Puerto Rico, --justo en el medio entre las Antillas mayores y las Antillasmenores-- se encontraba entonces bajo soberanía del reino de Dinamarca27. Esto la transformabaManuel Alcalde, declaraba al Congreso que "Según los antecedentes que el gobierno español ha publicado, esaincorporación es el resultado del voto espontáneo del pueblo dominicano y España sólo se ha decidido a aceptarladespués que no le ha quedado duda al respecto." Citado por Eduardo Barros Van Buren: op. cit., pág. 233. 26 Manuel A. Matta: op. cit., pág. 29. 27 Desde 1917 se encuentra bajo soberanía de los Estados Unidos, quien la compró a Dinamarca. Formaparte del archipiélago de las Islas Vírgenes.Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. 14
  15. 15. Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995.en territorio neutral y punto de tránsito por excelencia, en medio de un espacio históricamenteconflictivo. Al respecto, Matta informa a Covarrubias, el 24 de enero de 1866, ...el puerto de Santo Tomás, como que es el centro hacia donde convergen y de donde se reparten todos los vapores de las Antillas, de los Estados Unidos y de Europa, es el punto donde pueden recogerse noticias e informes y talvés encontrarse agentes útiles y aún indispensables para la realización de algunos propósitos del gobierno, en la guerra con el gobierno español.28 El Cónsul Victoria solicitó instrucciones precisas respeto a sus tareas ante el conflictochileno--español. Matta le envió un oficio desde Caracas, el 21 de febrero, instruyéndolo. 1ª Recoger informes sobre los lugares en que nuestros corsarios pudieran hacer mayores daños al comercio enemigo; 2ª Trasmitir esos informes, por ahora, a la legación de Chile en Washington, y comunicarlos a los armadores de algún corsario o a sus agentes cuando ello se pueda hacer; y 3ª En caso de arribada de un corsario chileno, solo o con presa, darle todas las instrucciones para que pueda obviar inconvenientes y peligros o para que pueda obtener mayores ventajas...29 A mediados de mayo, Matta completaba el "cerco" a las posesiones españolas en lasAntillas al dejar al secretario de la Legación Juan Agustín Palazuelos en el consulado chileno enPanamá. Sus instrucciones, del 14 de mayo, eran también muy precisas: Aunque el señor Secretario no pueda ejercer en Panamá funciones diplomáticas, hará uso de facultades iguales a las del Encargado de Negocios, en materia de consulado, de vigilancia de los enemigos y de información al gobierno de Chile y al del Perú; tomando, en el segundo caso, el conducto de la Legación de Chile en Lima.30 De esta manera, gradualmente Chile había articulado una red de individuos, conpotestades suficientes, situados en los puntos claves del Caribe --o en puntos como Nueva York,muy vinculados por razones de inmigración a esta zona-- dispuestos a combatir contra España ensus últimas colonias en América y contribuir a su liberación. De todos ellos, Vicuña Mackennaera el mejor situado para cumplir esas tareas.Los "actos positivos" de Chile. El 8 de febrero Vicuña Mackenna informaba al Ministro de Relaciones Exteriores chileno 28 Manuel A. Matta: op. cit., pág. 83. 29 Manuel A. Matta: op. cit., pág. 108. 30 Manuel A. Matta: op. cit., pág. 220.Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. 15
  16. 16. Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995.de que "algo se prepara en Cuba". Indicaba además de que Macías le había entregado un planpara una expedición revolucionaria y que para ello solicitaba cien mil pesos31. A pesar de sussuspicacias, Macías había comenzado a activar al independentismo al interior de la isla enfunción de los ofrecimientos de Chile. No obstante, en un primer momento, desde ella también hubo ciertas reservas ante laspropuestas del agente confidencial. Desde la ciudad de Matanzas le escribía Laureano López aMacías el 5 de enero (...) ¿pero cree Ud. que España sostendrá una guerra con Chile? Aquí nadie lo cree, ni lo espera; y sería lamentable que las negociaciones entabladas concluyan con un arreglo sin pelea; pero si nos equivocamos, y hay guerra, nuestra oportunidad sería tan brillante, que una vez perdida, tarde se presentaría otra. (...)32 Sin embargo, pronto las iniciativas y relaciones de chilenos y cubanos en Nueva Yorkcomenzaron a tener un efecto favorable entre los independentistas de la isla. Un mes después dela misiva de López, el 16 de febrero, el matanzero Ignacio Mendoza informaba a Macías delimpacto de "La Voz de América" entre los cubanos. (...) Como en mi última le pedía me remitiera algunos ejemplares de La Voz de América y no los he recibido le reitero la petición porque me sacan los ojos por ellos creyendo que los recibo. (...) Convendría también que La Voz de América al hablar de España lo haga excluyendo las ofensas al partido democrático [de Castelar] que marcha hoy con nosotros...33 Por otra parte, Vicuña Mackenna, seguramente estimulado por las favorables noticiasllegadas del Perú34, y por el nuevo enfrentamiento de las fuerzas combinadas chilenas y peruanascon la escuadra española en Abtao, el 7 de febrero, le planteaba al ministro Covarrubias, en cartadel 9 de marzo, la idea de enviar un "comisario" a Santo Domingo. Argumentaba dos razones:"El estado de guerra no ha cesado entre ese país y España, (...) y por lo que me aseguran (...) nosería difícil organizar una expedición y lanzarla sobre Puerto rico, donde el ardor por la 31 B. Vicuña Mackenna (1867): op. cit., tomo II, pág. 153. 32 A.N.F.M.R.E., vol. 127, foj. s/n., correspondencia de Laureano López a Juan Manuel Macías,Matanzas, 5 de enero de 1866. 33 A.N.F.M.R.E., vol. 127, foj. s/n., correspondencia de Ignacio Mendoza a Juan Manuel Macías,Matanzas, 16 de febrero de 1866. 34 El 7 de noviembre de 1865 una revolución derrocaba al gobierno conservador peruano de Juan AntonioPezet. Un mes después, el 5 de diciembre, el nuevo gobernante Mariano Ignacio Prado, firmaba con Chile un tratadode alianza defensiva y ofensiva. El 14 de enero de 1866, el Perú le declaraba formalmente la guerra a España.Posteriormente, el 30 de enero y el 10 de febrero, Ecuador y Bolivia adherían al tratado de Alianza chileno--peruana.Al respecto ver a Jorge Basadre: Historia de la República del Perú, 2 tomos, 4ª edición, Lima, Editorial CulturaAntártica S. A., 1949, tomo I, págs. 467-516.Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. 16
  17. 17. Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. 35independencia es mayor que en Cuba" . La idea era congruente con sus instrucciones, y también con las del Encargado deNegocios Manuel Antonio Matta. El gobierno de Chile había tenido presente, al designar a estosenviados, que la salida de las fuerzas de ocupación españolas de Santo Domingo era fruto de lasvictorias militares dominicanas, y no de acuerdos definitivos. Más aún, se sabía que un mes antesde la evacuación final, el general José de la Gándara y Navarro, Gobernador y Capitán Generalde Santo Domingo y jefe del ejército en operaciones, había proclamado que al retirarse Españadel territorio dominicano se reservaba todos los derechos que le asistían en virtud de la"reincorporación espontanea" de marzo de 1861, que la guerra seguiría vigente entre las dosnaciones, y que continuarían en estado de bloqueo los puertos y costas dominicanas36. Pero ello también Matta, al momento de partir de Chile, llamó la atención de Covarrubiasde "que nada se le autorizaba a hacer en pro de la causa de los dominicanos que bien podríannecesitar de armas, y sobre todo, de dinero o de fianza para adquirirlo;..." El ministro lerespondió "que quedaba autorizado para afianzar hasta sesenta mil pesos, encareciéndole laprudencia, contratos de compras de armas para los dominicanos; cosa que, por otra parte, estabaembebida en las facultades latísimas que se le dejaban."37 Pero ni la iniciativa de Vicuña Mackenna ni la de Matta fructificaron entonces. Losacontecimientos dominicanos se encaminaban, desde fines de 1865 decididamente hacia la paz. Los enviados chilenos tendrían que aprender rápidamente cual era en realidad la situaciónpolítica de las Antillas, y como ella evolucionaba entonces. Hombres vehementes, imbuidos de lacultura propia del liberalismo chileno, permeados del americanismo gestado alrededor de lastensiones entre España, Europa, y América Latina, llenos de patriótica responsabilidad ante lasmisiones que se les había encomendado, sin embargo, conocían poco, o parcialmente, lascomplejidades de los acontecimientos que se desarrollaban en la cuenca del Caribe al momentode llegar a sus respectivos destinos. Tuvieron entonces que aprender "sobre la marcha", a travésdel contacto con los antillanos, toda vez que debían cumplir simultáneamente las precisasmisiones de propaganda, y de búsqueda de alianzas con los países de destino.Un paréntesis de solidaridad. Son enormes los esfuerzos que Vicuña Mackenna realiza para ganarse las simpatías de laprensa norteamericana a favor de la causa chilena, tratando de adquirir navíos de guerra yarmamentos para enviarlos a Chile, y enfrentando al gobierno de los Estados Unidos, opuesto asus gestiones, que violaban su proclamada neutralidad ante el conflicto chileno - español. Matta tampoco descansa en sus intentos por conseguir el apoyo efectivo de colombianos 35 B. Vicuña Mackenna (1867): op. cit., tomo II pág. 155. 36 Proclama del 5 de julio de 1865. Ver al respecto a Pedro M. Archambault: op. cit., págs. 302-303. 37 Manuel A. Matta: op. cit., págs. 12-13.Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. 17
  18. 18. Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995.y venezolanos, y en sus esfuerzos por llevarlos a la alianza que habían firmado Chile y Perú. Perolos gobiernos de Venezuela y Colombia, por problemas políticos domésticos, por compromisoscon España --en el caso colombiano--, y por temor de que la guerra llegase a sus costas,brindarán sólo un limitado apoyo "moral". No obstante, la oposición a sus misiones o los titubeos de los gobiernos no desalientan alos enviados chilenos. Y es que también, a donde llegan, su sola presencia suscita espontáneasmuestras de solidaridad hacia Chile. Así lo vive Vicuña Mackenna a su paso por Panamá el 8 denoviembre de 1865, al ser invitado a una "reunión patriótica para demostrar las simpatías de estepueblo por el de Chile en la actual contienda con España"38. Matta también es objeto de distintas muestras de apoyo en los países a donde llega.Decidor de los sentimientos que inspira en la opinión pública latinoamericana el conflictochileno - español es el discurso que el colombiano Salvador Camacho Roldán le dedica, en unbanquete en honor a la Legación de Chile, el 17 de diciembre de 1865, en Bogotá: Nuestras simpatías acompañan al PUEBLO y al gobierno de Chile, no tanto, pues, porque sean nuestros hermanos en el origen, las instituciones, la independencia, y hasta en la debilidad misma de los pueblos nacientes, no porque entre nosotros se mantenga latente un odio que, si puede explicarse contra un tirano, no puede tener cabida contra un pueblo, sino porque de su lado está la justicia, está la razón, está el buen derecho. (...) En el actual conflicto en que la suerte ha concedido la primera fila, el puesto de peligro y de honor, el puesto envidiado, a los chilenos, debemos estar seguros del honor de la América. (...)39 Enfrentados a la oposición de los gobiernos, y estimulados por el apoyo de los pueblosque los acogían, Vicuña, Matta, y sus colaboradores no abandonaron su empeño por contribuir ala independencia de las Antillas españolas.De los actos positivos a las acciones concretas. Todo parece indicar que para el Agente Confidencial chileno en Nueva York se hizo cadavez más necesario que Chile contribuyese efectivamente con un desembarco, que iniciase laliberación de las colonias españolas; sobre todo al ver el impacto que tenían sus limitadasacciones de apoyo, hasta ese momento. Por un lado, estaba el efecto de "La Voz de América", sobre el cual informaba al ministroCovarrubias el 20 de marzo: "Es indudable que una profunda agitación trabaja aquella colonia [serefiere a Cuba]. La Voz de América, de la que se envían mil ejemplares que circulan de una 38 A.N.F.M.R.E., vol. 127, foj. s/n., recorte del periódico "Crónica Mercantil", Panamá, 9 de noviembrede 1865. 39 A este banquete concurrirían, entre otros, el presidente en ejercicio de Colombia, y el secretario derelaciones exteriores de ese país. Manuel A. Matta: op. cit., págs. 57 y 65.Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. 18
  19. 19. Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995.manera asombrosa, ha conseguido excitar a las masas, la juventud y la gente ilustrada y patriota."Luego, insistía en la idea de apoyar un desembarco sobre esta isla. La convicción general aún entre los más exaltados patriotas cubanos en ésta, es, que la base de una insurrección llamada a independizar a Cuba es el apoyo de una expedición exterior, que no puede salir sino de Nueva Granada, de Venezuela o de Santo Domingo. (...) En el sentido de preparar esas expediciones, creo, en mi humilde juicio, que deberían empeñarse los agentes del gobierno de Chile y del Perú, en los estados de Colombia. Yo por mi parte, en lo que está en mis alcances hago cuanto me es dable en este sentido.40 De hecho, el agente chileno, en coordinación con Manuel A. Matta, y con el apoyo decolaboradores venezolanos, intentó conseguir el concurso del presidente de Venezuela, el generalFalcon, para que desde este país se organizara una expedición de "dos o tres mil hombres" sobreCuba.41 Pero además, no podía dejar de ser estimulante conocer los efectos de la noticia de queChile estaba dispuesta a armar corsarios en las Antillas. Desde La Habana escribían el 23 demarzo al delegado cubano Macías, diciéndole Querido amigo: Es de indispensable necesidad que a vuelta de correo me remita una patente de corso chilena, todo está preparado y sólo espero ese documento para salir a la mar. Remítala con un sobre a D. Lino Infante y otra cubierta dirigida al cónsul americano a fin de que no pase por el correo y venga en la correspondencia de oficio.42 Por su parte, el Cónsul chileno en Santo Tomás informaba el 24 de marzo al agentechileno que "...En Puerto Rico es tal el pánico de Corsarios que los comerciantes españolesembarcan los frutos de la isla solamente en cascos extranjeros y bajo conocimiento de casasforasteras,..." sin embargo, a continuación le preguntaba, confirmando que en realidad aún nadasucedía en las Antillas, "¿Tendremos por fin corsarios o no ?. Sírvase tenerme bien al corrientede las operaciones en estos mares, pues este puerto tendrá que jugar un papel bastante importanteen caso de meditarse algo por aquí."43 De cualquier manera, el efecto de la intención chilena había sido suficiente como paraque España tomara medidas de defensa desde el 3 de febrero, cuando una circular del Capitán 40 B. Vicuña Mackenna (1867): op. cit., tomo II, págs. 155-157. 41 B. Vicuña Mackenna (1867): op. cit., tomo II, págs. 84-87. 42 A.N.F.M.R.E., vol. 127, foj. s/n., correspondencia a Juan Manuel Macías, La Habana, 23 de marzo de1866 (documento sin firma). 43 A.N.F.M.R.E., vol. 127, foj. s/n., correspondencia de Hipólito Victoria a Benjamín Vicuña Mackenna,Saint Thomas, 24 de mayo de 1866.Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. 19
  20. 20. Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995.General de la isla de Cuba señalaba que "Declarada la guerra entre nuestra nación y la Repúblicade Chile, teniendo noticia de que ésta intenta armar corsarios que hostilicen nuestros buques ycostas, se hace necesario adoptar las precauciones convenientes para evitar una sorpresa y losdaños consecuentes", prohibiéndose la entrada de noche de barcos de ningún tipo en los puertosde la isla, y reforzando los fuertes y defensas costeras.44 No cabe duda que para muchos era la hora de las acciones concretas.Pero llegó el contra - ataque español. Para España también era ya la hora de la acción. Su escuadra comenzaba a desgastarsebloqueando costas extensas. Los combates y escaramuzas con los barcos de la alianza casi todoshabían sido a favor de su enemigo. No contaba tampoco con un puerto amigo, desde Guayaquilhacia abajo, donde recalar y avituallarse. Se requería entonces dar fin a la aventura en el Pacífico,pero de manera "satisfactoria"; es decir, castigando a los indóciles que se negaban a dar lassatisfacciones desde hacía tanto tiempo exigidas. El 31 de marzo la escuadra española bombardeaba el puerto de Valparaíso. Carente dedefensas, la ciudad fue cañoneada impunemente por fuerzas que no encontraron oposiciónalguna. Al conocer los agentes chilenos la noticia del ataque español, todos buscaron vengar laagresión iniciando la guerra contra España en Cuba o en Puerto Rico, a través del apoyo a losindependentistas de ambas islas. Pensaban que era el momento de jugase por entero para llevar laguerra al Caribe, y creían contar con el respaldo de su gobierno. Sin embargo, la reacción de éste fue la menos esperada. Encontrándose aún la escuadraenemiga frente a Valparaíso. El Ministro de Relaciones Exteriores chileno enviaba a VicuñaMackenna un oficio, fechado el 9 de abril, donde en cuatro líneas le informaba que "...el gobiernoha resuelto poner fin a la comisión que desempeñaba Ud. en ese país. (...) En consecuencia melimito a encargar a Ud. que regrese a la República con la posible prontitud."45 Pero conociera o no la determinación de su gobierno, la correspondencia del chileno conel ministro Covarrubias continuaría refiriéndose a sus planes para contribuir a la independenciade las Antillas. El 20 de abril Vicuña Mackenna le escribía al Ministro de Relaciones Exteriores, 44 B. Vicuña Mackenna (1867): op. cit., tomo II, pág. 63. 45 B. Vicuña Mackenna (1867): op. cit., tomo II, pág. 90 y 93. Vicuña Mackenna dice haber recibido afines de mayo la carta de Covarrubias. Sin embargo, nos queda la duda si conocía desde antes la determinación de sugobierno. Nos induce a pensar esto las insinuaciones que ya en abril hace al ministro chileno sobre la necesidad decumplir los compromisos libertarios proclamados al iniciarse la guerra con España.Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. 20
  21. 21. Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995.proponiéndole realizar una expedición chileno - peruana de dos mil hombres sobre Cuba. Estadebía salir de El Callao, pasar por Panamá, y desembarcar por el sur de la isla, entre las ciudadesde Cienfuegos y Santiago de Cuba. La idea del agente chileno era la de preparar "una expedición que fuese, más bien que unejército, una escolta suficiente para llevar veinte mil fusiles al corazón de la isla". De paso,también le recordaba al ministro que "en su manifiesto hizo esta promesa a las naciones a que lodirigió, y que si los españoles han cometido algún acto de barbarie en nuestras costas el presentesería el mejor momento para cumplirla"46. Quizás la proposición de Vicuña pudo parecer descabellada al gobierno chileno, pero no alos independentistas cubanos, que ya habían recibido la solicitud del chileno de un plan dedesembarco. El 30 de abril el delegado cubano Juan Manuel Macías se dirigía a Vicuña,presentándole un informe "...sobre el punto de la isla de Cuba en que (...) pueda y deba hacerseun desembarco de tropas revolucionarias. Aunque firmado por Macías, éste le aclaraba que elplan había sido preparado conjuntamente con los cubanos Cirilo Villaverde, Ramón IgnacioArmas y Juan Clemente Zenea, todos "...de no desmentido patriotismo, hombres de prueba yreputación republicana y además miembros de la Junta Central Ejecutiva de Nueva York..."47 El informe cubano era un documento de cuatro páginas, escrito por ambos lados, donde, apartir del análisis de los distintos movimientos anti coloniales ocurridos hasta entonces, proponíala costa de Cienfuegos para realizar un desembarco revolucionario. Desde allí se debía marchar ala región de Trinidad, donde era posible reclutar a los esclavos de los ingenios azucareros de lazona. A continuación las fuerzas alzadas debían dirigirse a Colón y Puerto Príncipe, en dondeencontrarían numerosos voluntarios e importantes fuentes de abastecimientos.48 La acción pro cubana y pro puertorriqueña de los agentes chilenos, y en especial la deVicuña Mackenna, causaba una particular efervescencia entre los independentistas en el exilio yde las islas, quienes también seguramente se sentían estimulados por el fracaso de la escuadraespañola al tratar de bombardear El Callao el 2 de mayo. La reacciones provenientes de Cuba yPuerto Rico eran sistemáticamente trasmitidas a los representantes de Chile. Un mes después derecibir Vicuña Mackenna el plan de desembarco de Macías, el cubano Cayetano Quesada lecomunicaba ...el siguiente encargo importante que me dieron varias personas de influencia, 46 A.N.F.M.R.E., vol. 127, foj. s/n., oficio de Benjamín Vicuña Mackenna al ministro de RelacionesExteriores chileno; Nueva York, 20 de abril de 1866. 47 A.N.F.M.R.E., vol. 127, foj. s/p., correspondencia de Juan Manuel Macías a Benjamín VicuñaMackenna, Nueva York, 30 de abril de 1866. 48 A.N.F.M.R.E., vol. 127, foj. s/n., "Informe que presenta el señor Juan Manuel Macías al señorBenjamín Vicuña Mackenna, Agente Confidencial de Chile en los Estados Unidos de América, sobre una expediciónmilitar para hostigar a España en sus colonias, favoreciendo a los revolucionarios de la isla de Cuba y teniendopresente que la dicha expedición, por circunstancias particulares, deberá desembarcar por la parte sur de aquellaisla." Nueva York, 30 de abril de 1866.Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. 21
  22. 22. Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. representabilidad y crédito militar en La Habana. (...) Mil fusiles con sus correspondientes municiones, etc. bastarían y es todo lo que aquellos patriotas piden a sus hermanos chilenos para un movimiento que tantos beneficios traería a nuestra común patria la América. Y no es que pidamos gratuitamente los mil fusiles, pues si Cuba conquista su independencia, esa será una deuda demasiado sagrada para que jamás pueda olvidarla. (...)49 También desde Puerto Rico llegaban solicitudes de este tipo, a través del cónsul chilenoen Santo Tomás y del agente en Panamá Juan Agustín Palazuelos. Este le escribía el 24 de junioal Encargado de Negocios de Chile en el Perú, Marcial Martínez, indicándole que En comunicación recibida esta mañana y con fecha 17 del corriente, el señor Cónsul de Chile en Santo Tomás, me dice lo que copio a continuación: "...se me ha presentado un rico hacendado de Puerto Rico, introducido por un compatriota mío (dominicano) quien explicándome las aspiraciones liberales de los criollos de Puerto Rico, desea saber si el núcleo ya formado, fomentando la emancipación, podía contar más tarde con el apoyo de Chile y el Perú al lanzar el grito de independencia. Dinero y hombres están ya listos." (...) ...el caballero a quien se refiere el señor Cónsul, debe ser persona de consideración y que merece fe, porque el negocio se lo comunica directamente a nuestro Ministro de Relaciones Exteriores y a los señores Encargado de Negocios de la República en Colombia, y Agente Confidencial, en Nueva York.50 Ante muchos cubanos y puertorriqueños, Chile se había transformado en la nacióndispuesta --en algunos casos junto al Perú-- a llevar la lucha por la independencia hasta susúltimas consecuencias. Si al iniciar la guerra contra España, a través del ministro Covarrubias esepaís había proclamado su disposición de transformar el conflicto en el camino de laindependencia de ambas islas, las acciones desplegadas por los agentes chilenos lo confirmaba. Por su parte, estos, aunque actuaban siguiendo la letra de sus respectivas Instrucciones,estaban imbuidos del espíritu americanista desarrollado en Chile desde antes de declarar la guerraa España. Pero además estaban convencidos de que era necesario llevar la guerra al Caribe, sobretodo después del bombardeo de Valparaíso. Desde ese momento actuaron con el vehementedeseo de vengar el ataque al principal e indefenso puerto de su patria. En la misma carta del 24 de junio dirigida al Encargado de Negocios en el Perú, el agentechileno en Panamá, Palazuelos resumía el sentir de los que se encontraban en la primera fila deeste combate en las Antillas. Se nos ha injuriado atacándonos, bombardeándonos nuestro mejor puerto; y es necesario 49 A.N.F.M.R.E., vol. 127, foj. s/n., correspondencia de Cayetano V. Quesada a Benjamín VicuñaMackenna, Nueva York, 29 de mayo de 1866. 50 Manuel A. Matta: op. cit., pág. 235.Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. 22
  23. 23. Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. que nosotros ataquemos también, que bombardeemos a la España, sino en Cádiz, en Cuba y en Puerto Rico, quitándole a su exsauto y robado tesoro, estas dos únicas joyas que aún le permiten tener algunos buques que se ejercitan en expediciones piráticas. Sobre todo, nosotros los chilenos, especialmente, estamos comprometidos a continuar la guerra en las Antillas. La independencia de Cuba y de Puerto Rico se la hemos ofrecido a la América en el Contra - Manifiesto de nuestro Ministro de Relaciones Exteriores que todo aprobamos.51El final de un compromiso. Pero un día antes de escribir esta carta, el primero --y el más importante-- de los agenteschilenos había zarpado de Nueva York con destino a Chile. Antes de partir, a nombre de loscompromisos de su país, había entregado al delegado de la Sociedad Republicana de Cuba yPuerto Rico quinientos pesos "que reunidos a otros 500 que había colectado aquella instituciónsirvieran para enviar a la isla cien carabinas de Sharp que se pedían para armar una guerrilla.52 Por otra parte, el 31 de agosto, después de que fracasaran sus gestiones ante los gobiernosde Venezuela y Colombia, también tomaban rumbo a Chile los agentes chilenos Matta yPalazuelos. No obstante, el período que va desde junio a setiembre --cuando Vicuña Mackenna, Mattay Palazuelos van en camino hacia Chile--, resultará tremendamente activo para los españoles ysus posesiones en el Caribe, gracias al trabajo desplegado por los agentes enemigos. El 21 de junio el cónsul chileno en Santo Tomás informaba al embajador Astaburuagaque desde el día 5 se encontraba en esa isla "...la cañonera española "Sirena", 4 cañones depequeño calibre, enviado de Puerto Rico, para poder avisar allí oportunamente la eventualaparición en este puerto de algún corsario o buque de guerra chileno o peruano."53 El cónsulinformaba también que para defenderse de esos posibles ataques, el gobierno puertorriqueñohabía resuelto completar las fortificaciones de San Juan, y establecer medios de defensa en lospuertos de Ponce y Mayagües. El temor de ver aparecer una flota o corsarios de los países agredidos ante las costas desus colonias antillanas, llevó a España a ordenar a la "Numacia" --el navío de mayor poder defuego de la escuadra que amenazara a Chile y al Perú, y que desde El Callao se dirigiera a lasFilipinas-- que desviara su camino hacia Río de Janeiro, se incorporara a la escuadra de MéndezNúñez, y desde allí tomara rumbo a Cuba, a donde habían llegado noticias de un posible ataquecombinado de Chile y Perú. 54 51 Manuel A. Matta: op. cit., págs. 236-237. Matta y Vicuña Mackenna eran de igual opinión,como se verá más adelante. 52 B. Vicuña Mackenna (1867): op. cit., tomo II, pág. 91. 53 A.N.F.M.R.E., vol. 134, foj. s/n., correspondencia de Hipólito Victoria a Francisco Astaburuaga, SantoTomás, 21 de junio de 1866. 54 Benjamín Vicuña Mackenna (1883): op. cit., pág. 462.Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. 23
  24. 24. Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. Llegaron entonces a propagarse noticias de supuestos desembarcos chilenos sobre Cuba,tal como lo trasmitía el 24 de julio el Encargado de Negocios chileno en Panamá al ministro deRelaciones Exteriores. De Cuba, y por la vía de Nueva York, nos han llegado las importantes noticias que no han sido aún confirmadas por la vía de San Tomas, de un desembarque de 2000 hombres, hecho en Nuevitas, bajo bandera chilena, y de una importante sublevación, cuyas fuerzas se hacen subir a 7000 hombres, en la ciudad de Puerto Príncipe. Aunque la misma forma en que ha sido publicada la noticia, contribuye a que se le de poco crédito; sin embargo, la trasmito a US., para quien, por estar en posesión de mayores antecedentes, puede tener alguna importancia. Incluyo recortes de los periódicos en que han sido relatadas.55 Pero los chilenos no sólo no llegaban a las Antillas, sino que se iban. También ya habíapartido del Pacífico la escuadra española, desapareciendo con ella el peligro directo para Chile. Tras la partida de Vicuña Mackenna, el embajador Astaburuaga sostuvo durante algúntiempo los contactos con la Sociedad Republicana de Cuba y Puerto Rico. Por su iniciativa, elgobierno de Chile siguió financiando "La Voz de América". Sin embargo, a pesar de que suopinión era de que "sería de pésimo efecto (...) la cesación de ese periódico, que haría creer queno éramos ni aún capaces de sostener ese medio de hostigar a la España"56, el sostén chileno alórgano independentista sólo duraría algunos meses. Finalmente, el 23 de febrero de 1867, el nuevo embajador de Chile en Washington,Alberto Blest Gana, comunicaba oficialmente al editor de "La Voz de América" que su gobiernohabía decidido suspender la subvención de cuatrocientos pesos que se le tenía otorgada.57 El gobierno de Chile terminaba así su relación con el independentismo antillano. Quieneshabían tenido un rol principal en esta relación, Matta y Vicuña Mackenna, regresaron con lasensación de no haber terminado una tarea que les habían presentado como la culminación delproceso independentista de Hispanoamérica. Para ambos, el responsable de que no pudierancumplir con sus misiones tal como estaban establecidas en sus respectivas Instrucciones, era elgobierno. Con la autoridad que le daban éstas, con el movimiento de solidaridad con Chile existenteen los países donde se encontraban --que les permitió contar con la colaboración de individuos dedistintas nacionalidades--, y sobre todo, con la mancomunión de esfuerzos con losindependentistas cubanos y puertorriqueños, los agentes chilenos hicieron enormes esfuerzospara contribuir a la independencia de Cuba y Puerto Rico. Pero les había faltado el determinante 55 Manuel A. Matta: op. cit., págs. 244-245. 56 A.N.F.M.R.E., vol. 134, foj. s/n., correspondencia de Francisco Astaburuaga al Ministro de RelacionesExteriores de Chile, Nueva York, 20 de septiembre de 1866. 57 A.N.F.M.R.E., vol. 134, foj. s/n., correspondencia de Alberto Blest Gana al Ministro de RelacionesExteriores de Chile, Washington, 27 de febrero de 1867.Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. 24
  25. 25. Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995.respaldo del gobierno de su país. Un año después de regresar a Chile, Vicuña Mackenna diría: Soy yo de aquellos que absuelven con leal corazón a nuestro gobierno del cargo vulgar que se le ha hecho por no haber libertado a Cuba, (...) Pero (...) no le hemos absuelto nunca del error de su política que no viera antes ni ahora en las aguas de Cuba sino en las de Chile y el Perú el verdadero (...) desenlace de la guerra a que nos había provocado España. (...) ...una guerrilla de cien hombres en las montañas de Cuba habría sido más eficaz para poner término a la guerra que todas las fuerzas con que a costa de millones acordonamos nuestro extenso litoral; (...)58 Matta también expresaría su opinión, pero cinco años después, en 1872: La Alianza del Pacífico pudo con el precioso anillo de Cuba y Puerto-Rico, unir y asegurar ese haz de pueblos hermanos que, desde Yucatán al Cabo de Hornos, tienen un sólo dogma --la democracia; --una sola bandera --la república; --un solo punto de partida --la emancipación de su metrópoli. El más duro castigo para el gobierno español, como el triunfo más honroso para los gobiernos americanos, estaba en los mares de las Antillas; ahí estaba el verdadero nudo y ahí se encontraba el desenlace más deseable y fecundo de la guerra; en el mar de las Antillas a donde no se buscó la acción sino aparentemente, por momentos y con palabras, y no en realidad como, con constancia y con actos serios y verdaderos.59 Cuando Matta entregaba esta opinión, ya hacía un año que Chile había firmado unarmisticio con España, por el cual ambas partes se obligaban a no renovar las hostilidades, yautorizaban el reinicio del intercambio comercial. También hacían ya cuatro años que lospatriotas de Cuba habían iniciado, sin ayuda de nadie, la guerra por su independencia. 58 B. Vicuña Mackenna (1867); op. cit., tomo II, págs. 57-58. 59 Manuel A. Matta: op. cit., pág. 279.Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. 25
  26. 26. Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. CHILE Y LAS ANTILLAS: EL SEGUNDO ENCUENTRO.Las islas se sublevan. El 10 de octubre de 1868, horas después de que en su hacienda de La Demajagua, aloriente de Cuba, Carlos Manuel de Céspedes diera la libertad a sus esclavos e iniciara la guerrade independencia de su patria, en Santiago de Chile, Isidoro Errázuriz, ante dos mil personasreunidas en un meeting, recordaba como en 1865 los chilenos habían promovido, en Cuba yPuerto Rico, "excitaciones poderosas y manifestaciones armadas, prometiendo a esos pueblosdesgraciados el apoyo de corsarios imaginarios e inflamándolos por medio de un periódicofundado con tal objeto". Y agregaba con cierta amargura, "sangre americana corrió en esospaíses, en obsequio de la vanidad y por culpa de la ligereza y la deslealtad del gobierno denuestra república"60. Pero no era aquella una reunión en apoyo al alzamiento cubano. Y no podía serlo, pues sunoticia tardaría en llegar a Chile un mes. Era en realidad un meeting liberal de oposición algobierno. La alianza liberal - conservadora inaugurada en 1861 por el gobierno de José JoaquínPérez se encontraba hacia 1868 sensiblemente deteriorada. La democratización del sistema degobierno, la introducción de reformas al sistema electoral, la legislación de leyes laicizadoras, yel ejercicio de una real libertad de prensa, eran las demandas del liberalismo de oposición, y elcentro de agudos debates con las corrientes vinculadas al gobierno61. Para los liberales, recordarel apoyo que el gobierno de Chile ofreciera en 1865 a los independentistas cubanos ypuertorriqueños, constituía un referente más para descalificarlo. Y esa había sido la intención deErrázuriz. Sólo el 27 de noviembre vino a saberse en Santiago que algo acontecía en las Antillas. El"Suplemento" de El Ferrocarril de ese día, entre otras informaciones, indicaba, de maneraescueta, que "la insurrección de Cuba es mucho más importante de lo que se creía oficialmente".Dos días después, una nueva edición del "Suplemento" del mismo periódico ampliaba lasnoticias al reseñar que los diarios norte - americanos indicaban "que la revolución de Cuba, lejosde ser sofocada cunde más y más, pero que es muy difícil poder sofocarla". Y agregaba que "enPuerto Rico reina mucha agitación y se teme una revolución"62 60 El Ferrocarril, Santiago, 13 de octubre de 1868. 61 Al respecto ver las obras de Ricardo Donoso: Las ideas políticas en Chile, México, Fondo de CulturaEconómica, 1946; y Bernardo Subercaseaux: Cultura y sociedad liberal en el siglo XIX; Lastarria, ideología yliteratura, Santiago, Editorial Aconcagua, 1981. 62 Los acontecimientos del exterior llegaban a Chile con los "vapores" que arribaban a Valparaíso. Estostraían los periódicos de sus países de procedencia y escala, y con ellos la prensa nacional confeccionaba sus informesnoticiosos.Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. 26
  27. 27. Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. Casi un mes después, el "Suplemento" de El Ferrocarril del 21 de diciembre informabaque los insurgentes cubanos trabajaban en la formación de un gobierno nacional y que estaban enposesión de la ciudad de Bayamo. Se reseñaba además que en Haití y Santo Domingo sedesarrollaban sendas revoluciones. Así, todo indicaba que las Antillas mayores, en relativa calma desde la salida de las tropasde ocupación españolas de Santo Domingo y de las francesas de México, entraban nuevamenteen un ciclo de tensiones. El alzamiento cubano había sido precedido por la insurrección de los independentistaspuertorriqueños --organizada por Ramón Emeterio Betances--, el 23 de septiembre, en Lares. Losinsurrectos, tras tomar el ayuntamiento de la ciudad, proclamaron la República y la abolición dela esclavitud. El gobierno quedó constituido en el Comité Revolucionario de Puerto Rico y seadoptó como carta constituyente la Constitución Provisoria de la Revolución Puertorriqueña. Noobstante, las fuerzas españolas habían logrado sofocar la insurrección en 48 horas. La represiónconsecuente contra los revolucionarios y sus simpatizantes fue implacable63. Por su parte, la situación de los dos estados independientes de las Antillas, Haití y SantoDomingo, no era tampoco la mejor. Hacia 1867, en Haití, la sucesión del gobierno liberal deFabre Geffrard se enfrentaba entre sus distintas fracciones por el control del gobierno. Amediados del siguiente año la guerra civil ya era general. Ella sólo terminaría a fines de 1869,con el triunfo de la fracción encabezada por Nissage Saget64. Por otra parte, Santo Domingo sesumergía en una guerra civil donde un fuerte movimiento liberal - nacionalista se enfrentaba algobierno de Buenaventura Báez, y a su proyecto de anexar el país a los Estados Unidos. Iniciadoslos enfrentamientos a comienzos de 1868, la oposición a Báez contaba con el apoyo delpresidente haitiano Saget65. Sin embargo, el más trascendente de todos estos acontecimientos, y el que más impactabaen la opinión pública chilena, era la insurrección cubana. Al iniciarse 1869 las noticias indicabanque la guerra en Cuba se ampliaba. El 13 de febrero y el 23 de marzo El Ferrocarril entregabaalgunos de los nombres de los dirigentes independentistas y algunos partes de guerra, hechosdesde el bando español66. Las informaciones siguientes ampliarían más aún la información acerca 63 Manuel Maldonado Denis: Puerto Rico: una interpretación histórico-social, México, SigloVeintiuno Editores, 1969, págs.40-42. Betances escapa a la represión porque no logra llegar a Puerto Rico. Junto auna expedición, es retenido por las autoridades de la isla de Santo Tomás. 64 Claude Moïse: Constitutions et luttes de pouvoir en Haïti. Tome I: La faillite des classes dirigeantes(1804-1915), Montréal, Les éditions du CIDIHCA, 1988, págs. 149-177. 65 Al respecto ver a Hugo Tolentino Dipp: Gregorio Luperón; biografía política, La Habana, EditorialCasa de las Américas, 1979, págs. 102-117. 66 Las biografías de los independentistas cubanos serían posteriormente ampliadas en la edición del 4 deabril de El Ferrocarril. El periódico informaría "de fuentes fidedignas" acerca de Carlos Manuel de Céspedes,Francisco Pedro Aguilera, Pedro Figueredo, Lucas del Castillo, Esteban Estrada, Jorge Carlos Milanés, FranciscoMaceo, Donato Marmol, Pedro Céspedes y Joaquín Acosta; "todos hombres de riqueza y posición". También sereseñaba la biografía del "jefe de la revolución de Puerto Rico", el doctor Ramón Emeterio Betances.Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. 27
  28. 28. Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995.del movimiento insurreccional cubano. Sin embargo, las noticias pronto indicaron que también existían vínculos personales entrechilenos y cubanos sublevados, y que estos últimos no habían olvidado el apoyo de Chile a lacausa independentista. Recién iniciada la insurrección, concurrían a solicitar nuevamente surespaldo. Prueba de ello era la carta que el 3 de abril le dirigiera, desde Holguín, Miguel Tornés, --publicada en Chile dos meses después-- a Manuel Ruiz de Gamboa. En ella Tornés informaba a Ruiz de Gamboa que desde su "última carta hasta hoy" larevolución independentista continuaba progresando, con los pronunciamientos por la repúblicade las ciudades de Trinidad, Morón y Peralte (sic). Le reseñaba también como se sumaban a losinsurrectos los esclavos que se escapaban de los ingenios. Pero también Tornés se quejaba con amargura de la reacción del gobierno chileno frente alo que seguramente fue el primer contacto entre los insurrectos y el gobierno chileno. Mi hermano Juan, cuando estalló la revolución, se fue a Valparaíso con el objeto de pasar a Santiago y procurar oficiosamente algún auxilio o venta de armas de una partida que se decía había en Liverpool compradas por ese gobierno; pero no alcanzó a estar un mes allí, porque desde las primeras conversaciones conoció la gente con que tenía que habérselas y volvió completamente desencantado de nuestro libertadores. No sólo del gobierno se quejaba el cubano. Lo indignaba la noticia --publicada enCaracas-- de que ya desde Chile se habría remitido "una gruesa suma de dinero" a los insurrectos,producto de una subvención organizada por Álvaro Covarrubias. Desmienta Ud. bajo mi responsabilidad esa noticia, y haga saber que ni Covarrubias, ni Vicuña, ni ningún otro de ese gobierno nos ha auxiliado con un solo cuarto. Este señor Covarrubias ha hecho creer a sus paisanos que él ha preparado nuestra revolución; pero se necesita la distancia a que nos hallamos y la credulidad chilena, para imaginarse que con cuatro palabras bombásticas y con algunas pueriles y aportuguesadas bravatas se prepare un pueblo a la lucha de vida o muerte como la nuestra. Y agregaba inmediatamente, reflejando el efecto que en definitiva había causado entre loscubanos las gestiones chilenas de apoyo al independentismo durante la guerra con España en1865. El otro señor, el Vicuña Mackenna, que cuando estuvo en Estados Unidos comprometió a muchos irreflexivos, aunque generosos jóvenes, a lanzarse a una cruzada contra España, contando con el vigoroso brazo de Chile, que tomaría a Cuba bajo su patrocinio, hasta conseguir su completa independencia, y que se dice dispuesto a venirse aquí para comprarnos buques y servirnos de agente confidencial en Estados Unidos, bien puede quedarse donde está, porque maldita la necesidad que tenemos de sus buenos oficios. Los hombres que aquí nos convienen son los que saben hacer la guerra donde se derramaProyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. 28
  29. 29. Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. sangre, y no la que se acostumbra por allá, que se hace a fuerza de tinta y papel67. Difíciles eran nuevamente los primeros reencuentros de Chile con las Antillas.Después del encuentro, el reconocimiento. No obstante, el crecido número de noticias, que confirmaban la amplitud y fuerza de larevolución cubana, no dejaban indiferentes a un sector de la élite política chilena. Verdaderas ono las imputaciones del cubano Tornés --que por lo demás, sólo se conocerían dos meses mástarde--, lo cierto es que ya el 29 de abril, ante una interpelación del diputado José VictorinoLastarria al Ministro de Relaciones Exteriores Miguel Luis Amunátegui, sobre la posición delgobierno ante la revolución de independencia cubana, la Cámara de Diputados acordaba unasesión especial para tratar el tema68. La cuestión cubana pasaba a ser el centro de los debates dela opinión pública chilena. El editorial de El Independiente del 1º de mayo, refiriéndose a la interpelación deLastarria opinaba: Nadie puede poner en duda que la causa de los insurrectos cubanos cuenta en Chile con las más profundas y universales simpatías. Ellos no hacen otra cosa que pelear hoy la misma gran batalla que nuestros padres pelearon hace cincuenta años; que proclamar los mismos principios que ellos proclamaron; que reivindicar los mismos derechos y libertades de que nos sentimos orgullosos (...) Este sería, en adelante, el criterio de consenso, base de la simpatía de la élite ilustradachilena con la guerra de independencia cubana. Sin embargo, a partir de este consenso, las ideasde cómo expresar esta simpatía serán variables, polémicas, e incluso contrapuestas. ElIndependiente insinuaba ya los posibles puntos de partida para el apoyo a Cuba. Chile debe hacer en favor de los patriotas de Cuba cuanto racionalmente esté en la posibilidad de hacer. La cuestión no puede ser de principios ni de sentimientos, sino de medios... (...) Hasta aquí lo que algunos órganos de la prensa han reclamado es que se reconozca a los patriotas, no sólo los derechos de beligerantes, sino también su autonomía y personalidad internacional. (...) ¿Podemos hacer algo más? (...) Nuestra obligación es tanto más estrecha cuanto que fuimos de aquellos que excitamos a los cubanos a iniciar la gloriosa empresa en que hoy se encuentran comprometidos... (...) Cuatro días después, el debate sobre Cuba en la Cámara de Diputados mostraba las 67 El Ferrocarril, 2 de junio de 1869. 68 El Ferrocarril, 30 de abril de 1869.Proyecto FONDECYT Nº 1940113 ® Investigador Responsable: Ricardo López Muñoz ©. Informe final. Santiago, abril de 1995. 29

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