Ped 2 el realismo

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Ped 2 el realismo

  1. 1. Página11ªPARTECon octubre muere en Vetusta el buen tiempo. Al mediar noviembre suele lucir el sol una semana, perocomo si fuera ya otro sol, (que tiene prisa y hace sus visitas de despedida preocupado con los preparativosdel viaje de invierno). Puede decirse que es una ironía de buen tiempo lo que se llama el veranillo de SanMartín. Los vetustenses no se fían de aquellos halagos de la luz y calor y se abrigan y buscan su manerapeculiar de pasar la vida a nado durante la estación odiosa que se prolonga hasta fines de abrilpróximamente. Son anfibios que se preparan a vivir debajo del agua la temporada que su destino lescondena a este elemento. Unos protestan todos los años haciéndose de nuevas y diciendo: "¡Pero ve ustedqué tiempo!". Otros, más filósofos, se consuelan pensando que a las muchas lluvias se debe la fertilidad yhermosura del suelo. "O el cielo o el suelo, todo no puede ser".2ªPARTEAna Ozores no era de los que se resignaban. Todos los años, al oír las campanas doblar tristemente eldía de los Santos, por la tarde, sentía una angustia nerviosa que encontraba pábulo en los objetosexteriores, y sobre todo en la perspectiva ideal de un invierno, de otro invierno húmedo, monótono,interminable, que empezaba con el clamor de aquellos bronces.Aquel año la tristeza había aparecido a la hora de siempre.Estaba Ana sola en el comedor. Sobre la mesa quedaban la cafetera de estaño, la taza y la copa en quehabía tomado café y anís don Víctor, que ya estaba en el Casino jugando al ajedrez. Sobre el platillo de lataza yacía medio puro apagado, cuya ceniza formaba repugnante amasijo impregnado del café fríoderramado. Todo esto miraba la Regenta con pena, como si fuesen ruinas de un mundo. La insignificanciade aquellos objetos que contemplaba le partía el alma; se le figuraba que eran símbolo del universo, queera así, ceniza, frialdad, un cigarro abandonado a la mitad por el hastío del fumador. Además, pensaba enel marido incapaz de fumar un puro entero y de querer por entero a una mujer. Ella era también comoaquel cigarro, una cosa que no había servido para uno y que ya no podía servir para otro.Todas estas locuras las pensaba, sin querer, con mucha formalidad. Las campanas comenzaron a sonarcon la terrible promesa de no callarse en toda la tarde ni en toda la noche. Ana se estremeció. Aquellosmartillazos estaban destinados a ella; aquella maldad impune, irresponsable, mecánica del broncerepercutiendo con tenacidad irritante, sin por qué ni para qué, sólo por la razón universal del molestar,creíala descargada sobre su cabeza [...].3ªPARTESe asomó al balcón. Por la plaza pasaba todo el vecindario de la Encimada camino del cementerio, queestaba hacia el oeste, más allá del Espolón sobre un cerro. Llevaban los vetustenses los trajes de cristianar;criadas, nodrizas, soldados y enjambres de chiquillos eran la mayoría de los transeúntes; hablaban agritos, gesticulaban alegres; de fijo no pensaban en los muertos. Niños y mujeres del pueblo pasabantambién, cargados de coronas fúnebres baratas, de cirios flacos y otros adornos de sepultura. De vez encuando un lacayo de librea, un mozo de cordel atravesaban la plaza abrumados por el peso de una colosalcorona de siemprevivas, de blandones como columnas, y catafalcos portátiles. Era el luto oficial de losricos que sin ánimo o tiempo para visitar a sus muertos les mandaban aquella especie de besa-la-mano.Las personas decentes no llegaban al cementerio; las señoritas emperifolladas no tenían valor para entrarallí y se quedaban en el Espolón paseando, luciendo los trapos y dejándose ver, como los demás días delaño. Tampoco se acordaban de los difuntos; pero lo disimulaban; los trajes eran obscuros, lasconversaciones menos estrepitosas que de costumbre, el gesto algo más compuesto... Se paseaba en elEspolón como se está en una visita de duelo en los momentos que no está delante ningún pariente cercanodel difunto. Reinaba una especie de discreta alegría contenida.GRADO EN LENGUA Y LITERATURA ESPAÑOLAS ROCÍO FERNÁNDEZ GARCÍA 76940526YTEXTOS LITERATIOS MODERNOS CENTRO ASOCIADO DE SANTANDER - CANTABRIAPED 2 : EL REALISMO
  2. 2. Página2Este texto pertenece al comienzo de la segunda parte (capítulo XVI) de La Regenta, publicada en 1884 (elprimer volumen) y en 1885 (el segundo volumen), es la obra cumbre de Leopoldo Alas Clarín (Zamora, 1852 -Oviedo, 1901), autor que forma, junto con Benito Pérez Galdós, la pareja de grandes novelistas españoles delsiglo XIX.Clarín fue conocido en su época por sus artículos periodísticos de crítica literaria en los que manifiesta unacultura universal y un exacto conocimiento de la literatura de la época, también por publicar más de setentacuentos (¡Adiós, Cordera! está considerado como uno de los más bellos cuentos de la literatura española) yalgunas novelas cortas (entre los que destacan, Doña Berta, Pipá, Cambio de luz...); pero se le conoce sobre todopor ser autor de dos novelas extensas: Su único hijo (1891) y La Regenta (1984-85). Muchos críticos laconsideran junto con Fortunata y Jacinta de Galdós, la mejor novela española del siglo XIX.Los novelistas españoles de esta época se encontraban en una situación socio-política particular, puesto que lallamada Revolución de 1868 o La Gloriosa, con el derrocamiento de la reina Isabel II, hizo nacer esperanzas decambios radicales en la política española; pero la situación fue pasajera, puesto que, con la subida al trono delhijo de Isabel II, Alfonso XII –la Restauración-, las aguas volvieron a su cauce y la monarquía de corte liberalsiguió por los mismos derroteros que antes, aunque con un mayor auge de la burguesía y del gran capital, mayorempobrecimiento del pueblo y una situación exterior cada vez peor.A pesar de cierto avance, del crecimiento demográfico, del progreso científico-técnico y de la modernizacióndel país; en comparación con el resto de Europa, la España de mitad del siglo XIX sigue dando aspecto de un paísatrasado. Todo ello da como consecuencia que el pensamiento dominante sea el de la filosofía positivista deAuguste Comte, cuyo método de conocimiento es aquel que procede de hechos sensibles, observables y medibles,en oposición a cualquier tipo de creencia idealista (Hegel, Romanticismo). El positivismo, el experimentalismo yotras corrientes filosóficas pragmáticas y cientifistas son predominantes en esta época, así como la filosofíakrausista y sus ideas de reformismo pedagógico y social. En oposición a esa burguesía surgen movimientossociopolíticos en defensa de las clases trabajadoras como fueron el socialismo, comunismo y anarquismo.En esta nueva época, la novela es el género literario por excelencia, por saber captar la importancia de laproblemática de la sociedad actual y en particular, el cerrado mundo burgués que se puede apreciar en LaRegenta. El realismo es el movimiento en el que los escritores van a manifestar toda su ideología, conciencia ysensibilidad, porque el realismo pretende la representación completa y exacta de la realidad, entendida enrelación con el ser humano y la sociedad contemporánea del artista. A la hora de narrar el autor se atiene alprincipio de mímesis como si de una fotografía se tratara, de ahí que la objetividad de un narrador omniscientesea una de las características del realismo que vemos presente en el fragmento, además del carácter deobservador que retrata y critica la realidad con intención de modificarla, por lo que era normal que sedocumentaran minuciosamente sobre lo que escribían. Además de rasgos puramente realistas, Clarín se nutriódel naturalismo de Zola, pero no stricto sensu, sino que el naturalismo español fue un naturalismo atenuado,personal y matizado, sin tanto feísmo y obscenidad.Clarín aunque no nació en Asturias, era de familia asturiana y pasó gran parte de su vida en Oviedo, de cuyaUniversidad fue Catedrático de derecho romano. La realidad ovetense, que es la realidad de la España de laépoca, es un mundo de hipocresía en el que solo cuentan las apariencias de una sociedad falsa, que los mutilaráinteriormente. Este mundo que Clarín retrata a través de ambientes y personajes desfila en La Regenta.La Regenta tiene como protagonista a Ana Ozores, una hermosa joven, casada con el Regente de la Audiencia,don Víctor Quintanar, hombre bonachón y mucho mayor que ella. El temperamento insatisfecho y soñador deAna le hace estar en una encrucijada entre una religiosidad sentimental (que aprovecha su confesor, el turbioFermín de Pas) y una sensualidad romántica (que la hará caer en los brazos del cínico seductor Álvaro Mesía).Ana cede al don Juan decadente y provinciano y el adulterio provoca el escándalo y la sorda repulsa de lahipócrita ciudad de Vetusta, trasunto literario de Oviedo. El desenlace es terrorífico: el marido morirá en duelocon Mesía y Ana se verá abandonada por todos, hasta por su confesor.Está estructurada en dos partes divididas en quince capítulos cada una de ellas. En la primera parte (cap. I-XVI) se hace una preparación para la acción presentando a los personajes con su pasado y los ambientes a lolargo de tres días (2, 3, 4 de octubre). En esta parte el tiempo narrativo es lento, predominan las descripcionestan del gusto del realismo. En la segunda parte (cap. XVI-XXX) el tiempo se precipita y la casi nula acción de la
  3. 3. Página3primera parte, ahora se vuelve dinámica y la trama se extiende a tres años (de noviembre del 1877 a octubre detres años después) en los que se pone en funcionamiento el ménage à trois entre los personajes principales: Ana,Fermín y Álvaro; en donde la de Ozores fluctúa entre el deber y el deseo, entre el amor y el sacrificio. Comoinfluencia del naturalismo, Clarín admite la influencia de lo físico sobre lo espiritual, así el erotismo insatisfechode Ana es el que le hace estar en continuo vaivén entre el misticismo y el romanticismo de uno y de otro.El tema del fragmento extraído de la novela es el choque repulsivo entre la personalidad solitaria de Ana y larealidad inferior de Vetusta en la que habita. Este tema, que es el tema del libro, es la causa y origen del finaldesolador de Ana. La soledad de Ana se manifiesta desde bien pequeña con la muerte de la madre, hasta el finalde la obra en donde abandonada y humillada por todos yace sobre el pavimento de mármol blanco y negro de lacatedral, víctima de la derrota ante la heroica ciudad de Vetusta1. Ana se siente desamparada en una ciudadVetusta-Oviedo en la que no encuentra espacio ni refugio, una ciudad en la que ve que todo es falso, aparente yde la que trata de huir de diferentes maneras.El texto se puede dividir en tres partes. La primera parte comprende el primer párrafo, tiene comoprotagonista a la ciudad de Vetusta, cuasi personaje que representa a la pluralidad y es símbolo de la hipocresía ycorrupción reinante en Oviedo. Es una parte introductoria de situación espacio (en Vetusta) - temporal (octubre,noviembre). No olvidemos que aquí da comienzo el segundo volumen de la obra y eso supone dejar de lado elcarácter estrictamente descriptivo de la primera parte, para centrase en el narrativo de la segunda. Con estepequeño fragmento cohesiona ambas partes, es el puente de unión entre la descripción de los espacios y lanarración temporal, para ello Clarín va poco a poco hilvanando acciones que llevarán al desenlace final, y queno dejarán puntada sin hilo, como la observación de la obra teatral de Don Juan Tenorio que es narrada en estemismo capítulo.En esta primera parte que comienza con la entrada de un nuevo mes (noviembre), el tema fundamental delque habla es el tiempo, algo trivial y común en las conversaciones poco profundas, explica que están en otoño ycómo es vivido el invierno por los vetustenses a los que compara con anfibios adaptados al medio y a lahipocresía de Vetusta, metáfora nada romántica, que le sirve a Clarín para hacer un guiño irónico al beso finaldel sapo-Celedonio y también al romanticismo: en su novela no hay príncipes ni idealismos, en su novela hayanfibios, realismo y naturalismo. Los anfibios y en concreto el sapo es símbolo irónico de la esterilidad y del mal,símbolo de Vetusta, de su corrupción moral y que rondarán siempre la esterilidad que invade la vida de Anitacon un hombre que no la satisface.Llama la atención cómo hay una inversión en los seres en la descripción del narrador: el astro sol espersonificado (el buen tiempo muere, tiene prisa, hace visitas preocupado por el viaje) y las personas son“animalizadas” (los vetustenses son anfibios que tienen que vivir parte del año bajo la lluvia). Clarín juega con laironía como recurso para criticar o exagerar en este caso, para dar a entender que en el norte llueve mucho.Parece que habla de una cosa tan banal como el tiempo, pero en realidad está haciendo hincapié en algo másprofundo, jugando con el ser y el parecer. En vetusta hay dos tipos de personas, los que se adaptan al medio y sonanfibios, animales inconscientes, que actúan sin pensar, movidos por la inercia de la tradición y de la apariencia;y los que, como Ana, se resisten a aceptar lo que les viene dado e impuesto, se rebelan ante la inautenticidad yluchan hasta el final por escapar y conseguir trascender su infeliz e insatisfactoria vida y encontrarse a sí misma.Este primer párrafo eminentemente descriptivo se caracteriza por el uso de verbos en presente intemporal(muere, suele, tiene, hace, puede, buscan,…) que se relaciona con los hábitos, las costumbres; la reflexividadpara aludir a los vetustenses y su egoísmo (no se fían, se abrigan, se preparan); metáforas como la de la estaciónodiosa para aludir al invierno, perífrasis para aludir al invierno también (la temporada que su destino lescondena a este elemento). Sustantivos, verbos y contados adjetivos que son más negativos que positivos quedestruyen gradualmente el mundo vetustense y que son puestos en boca de un narrador en tercera personaomnisciente que sabe todo de Vetusta y que a veces expresa el sentir de la gente ya sea en estilo directo (“¡Pero veusted qué tiempo!”) o en estilo directo libre (“O el cielo o el suelo, todo no se puede tener”). Para incidir en lahabitualidad invariable hace uso al final del párrafo de una frase hecha, a manera de refrán común y manido.1Vetusta procede del latín vetustus –a –um que significa “viejo”, “antiguo”, “rancio”, por ser lluviosa y aburrida o por ser “una ciudad muy antigua, tristey vieja, pero no exenta de aires señoriales y de elegancia majestuosa” (Solos de Clarín). Alude a la actual Oviedo y se relaciona con la etimología deOvetum, del latín medieval Urbs Vetus “ciudad vieja”. Muchos críticos la consideran protagonista de la novela, o antagonista, porque hay una relacióndialéctica entre individuo (Ana) y sociedad (Vetusta), una lucha constante por ver quién es más fuerte y gana la batalla.
  4. 4. Página4Esta primera parte está construida con variedad de tipo oracional que va desde la oración simple que encabeza elpárrafo, pasando por coordinadas, subordinadas adjetivas, sustantivas y una adverbial comparativa.La segunda parte abarca los cuatro párrafos siguientes (“Ana Ozores…sobre su cabeza”) y nos presenta alotro personaje principal de la obra, Ana Ozores, imbuida en sus cavilaciones y reflexionando sobre su hastíohacia la ciudad, sus gentes, sus costumbres, su hipocresía. Es claro el contraste de la interioridad física (Ana sehalla en el comedor) y emocional (piensa en que se siente como un cigarro usado) de esta parte con laexterioridad de la primera. Se da un paso de lo general a lo particular (Vetusta vs. Ana). La discrepancia entre lasdos hace que Ana esté continuamente comparando la vida cotidiana con la vida que ella había leído en los librosy que envidiaba, como Emma de Madame Bovary2. La Regenta además de ser una obra llena de ironía, está llenade alusiones a obras literarias. El aburrimiento de las dos protagonistas les hace sufrir crisis angustiosas. Esaatmosfera triste y depresiva está latente en toda esta segunda parte.Para expresar el hastío que siente la protagonista frente a Vetusta se sirve de repeticiones constantes al tiempo(todos los años, siempre, otro invierno en cursiva para indicar que es otro año más el mismo invierno),semánticamente el invierno es caracterizado como húmedo, monótono, interminable, adjetivos que alargangradualmente una sílaba (3, 4, 5) como queriendo prolongar el invierno ad infinitum. La monotonía de la vidaen Vetusta y del día de todos los Santos llega con el clamor de las campanas que son percibidas audiblemente porel narrador y por Ana como un griterío estentóreo que martillea en su cabeza constantemente con la promesa deno callarse personificándolas, e insiste en la idea con una perífrasis y un paralelismo sintáctico (en toda la tardeni en toda la noche) para decir nunca.El costumbrismo que se aprecia en la escena del comedor es descrito con sensaciones como ya dijimosauditivas, pero también olfativas, gustativas y visuales tristes y repugnantes. La mirada y la vista es uno de lossentidos que más destaca Clarín y al que da más importancia, pues la protagonista no hace más acción quecontemplar (miraba con pena, objetos que contemplaba le partía el alma). La observación era una de lascaracterísticas del realismo, baste recordar el capítulo primero de la obra en el que Fermín de Pas sube a la torrede la Catedral y contempla la ciudad y sus gentes con ansia voraz. Llama la atención la abundante repetición deldemostrativo para expresar monotonía, lejanía e incluso desprecio hacia todo lo que le rodea (aquellos bronces,aquel año, aquellos objetos, aquel cigarro, aquellos martillazos, aquella maldad), pues todo es odiado en esemomento por Ana, y se siente cosa insignificante, comparada a un cigarro usado y abandonado que no sirvepara nada (ni para ser feliz ni para tener hijos); la degradación del ser ahora ha bajado un escalón para sercosificado. Domina en ella el abandono, la orfandad, la soledad en un grado enfermizo.El tiempo verbal utilizado ahora es el imperfecto durativo (era, resignaban, sentía, encontraba, empezaba,estaba, quedaban, yacía, formaba, miraba…) en unos fragmentos en los que la voz del narrador omnisciente semezcla con los pensamientos de Ana en estilo indirecto libre, sin saber muy bien dónde empieza uno y dóndeempieza otro. El pluscuamperfecto para otros sujetos que no son Ana (la tristeza había aparecido, don Víctorhabía tomado). El perfecto simple para las acciones puntuales que nos sacan de la reflexión (las campanascomenzaron a sonar, Ana se estremeció).Finalmente, la tercera parte se correspondería con el último párrafo. En ella se produciría el cara a cara entrelas dos protagonistas (Ana, interioridad, balcón /Vetusta, exterioridad, la Encimada –donde vive la aristocracia yla iglesia). Esto se lleva a cabo con el hecho de asomarse Ana al balcón y presenciar todo el desfile de falsedad yapariencia que invade a la sociedad. Será esta la única acción que llegue a realizar además de observar. En elfragmento la pasividad se expresa constantemente, dominada por un estado de aburrimiento depresivo que rayala enfermedad casi mortal.En esta tercera parte el abatimiento de la Regenta y la celebración de difuntos se unen, contrastando la muertereal (la que siente Ana por ella y por sus muertos) con la aparente (la de los vetustenses que utilizan como excusael día para celebrar su falsa religiosidad y su hipocresía). La ironía de Clarín vuelve a llamar la atención enexpresiones como hablaban a gritos, gesticulaban alegres, discreta alegría contenida en un día en el que laseriedad, el silencio y el respeto serían lo esperado; y más abajo, va a cargar las tintas sobre los ricos que no se2Clarín fue acusado de plagiar Madame Bovary por elementos comunes que ambas obras comparten como un ambiente provinciano y burgués, eladulterio de las protagonistas, el carácter romántico de la mujer, el desprecio de la estupidez humana, y la ruptura entre el ideal y la realidad que les hatocado vivir; pero estos motivos no son más que relaciones intertextuales entre las obras.
  5. 5. Página5rebajaban a ir al cementerio (las personas decentes). El día se vuelve un desfile en el que prevalece laexterioridad (vestido, habla, gesto, atributos fúnebres) y la apariencia de los vetustenses, que vuelven a seranimalizados (la metáfora enjambres de chiquillos), pues no tienen sentimientos (no pensaban en los muertos,tampoco se acordaban de los difuntos). La repetición y recargamiento que ve Ana y el narrador desde el balcón esmuestra del juicio moral que ambos están haciendo sobre el vecindario en estilo indirecto libre y que expresanun odio extremo tanto hacia los pobres que portaban (coronas fúnebres baratas, cirios flacos) como hacia losricos (colosal corona de siemprevivas, blandones como columnas, catafalcos portátiles). El contraste entre lo pocode unos y lo mucho de otros se aprecia en los adjetivos calificativos (baratas, flacos frente a la exageración decolosal, como columnas). El hartazgo que esta sociedad les provoca se traduce en oraciones largas conenumeraciones (criadas, nodrizas, soldados y enjambres de chiquillos), elementos trimembres (de coronas, decirios, de adornos; de una colosal corona, de blandones, y catafalcos; los trajes, las conversaciones, el gesto),homeóptoton (paseando, luciendo, dejándose ver).Hay que destacar que todo este pasaje, que se refiere a la festividad de Todos los Santos es importante, porqueen este día se representaba en muchos teatros un texto archiconocido en la sociedad decimonónica, como fue elDon Juan Tenorio, de Zorrilla. Va a ser fundamental en el desarrollo de la trama la inclusión de esta obra por serun rasgo de realismo (el teatro era parte de la cotidianidad), y por ser elemento clave en la composición de laobra, pues Ana va a contemplar ahora desde el palco su propia historia en la historia de Zorrilla. Se produce porparte de la protagonista la catarsis que la llevará a su propia anagnórisis, y es que en la vida de Inés verepresentada su propia vida, que caerá presa de amor en manos del Tenorio-Mesía, y ve en la muerte delcomendador, la muerte de su marido. El adulterio, en el que veía consumados sus anhelos romántico-idealistasno le servirá de mucho, pues muerto don Victor, la sociedad de Vetusta, el propio narrador y Clarín la castigaráncon el peor castigo de todas las novelas de adulterio, como es la humillación de seguir viviendo, ahora ya, ademásde sola, sin honor; después de la seducción, de la traición y del escándalo que la propia sociedad le ha llevado acometer.La Regenta tiene ya asegurado su sitio en la historia de la literatura española y europea de finales del siglo XIX(a pesar de ser tachada por algunos de inmoral y perniciosa) por ser una obra universal, que trata temasdemasiado actuales que no pasan de moda, como son el adulterio, la corrupción de los poderosos política, social,religiosa y económicamente; la naturaleza de la mujer como protagonista que se resiste a las imposicionesherencia del krausismo; los convencionalismos aún hoy en día imperantes. Además de esto, estructuralmente esuna novela de una gran perfección formal, circular, que empieza como acaba; con un lenguaje vivo, rico ypreciso, destacando el uso de distintos niveles léxicos y sintácticos y las reiteraciones y amplificaciones. Una obracon gran variedad de alusiones a obras literarias. No es de extrañar que fuera y siga siendo leída, admirada einterpretada constantemente. Ejemplo de ello es la versión cinematográfica de 1974, dirigida por Gonzalo Suárezy protagonizada por Emma Penella; la posterior serie televisiva de Fernando Méndez Leite con Aitana Sánchez-Gijón y Carmelo Gómez; y la adaptación teatrales en forma de musical (2012) con estreno en el TeatroCampoamor de Oviedo.

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