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Lampara es tu palabra
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Lampara es tu palabra

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  • 1. Lámpara es tu palabra para mis pasos
  • 2. 105Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero; 106lo juro y lo cumpliré: guardaré tus justos mandamientos; 107¡estoy tan afligido! Señor, dame vida según tu promesa. 108Acepta, Señor, los votos que pronuncio, enséñame tus mandatos; 109mi vida está siempre en peligro, pero no olvido tu voluntad; 110los malvados me tendieron un lazo, pero no me desvié de tus decretos. 111Tus preceptos son mi herencia perpetua, la alegría de mi corazón; 112inclino mi corazón a cumplir tus leyes, siempre y cabalmente. (SALMO 118, 105-112) Himno a la Ley Divina
  • 3. “ Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré.” (Salmo 16, 7-8)
  • 4. AMOR PERDÓN FE PAZ LIBERTAD TENTACIÓN OBEDIENCIA PROTECCIÓN GUÍA SALUD TEMOR FUERZA RESOLUCIÓN ALEGRÍA OPRESIÓN Créditos
  • 5. Amor Mateo 22: 7, 38-40 7 Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad. 38 Este es el más grande y el primer mandamiento. 39 El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas».
  • 6. Amor Mateo 5: 44-48 44 Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; 45 así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos. 46 Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? 47 Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? 48 Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.
  • 7. Amor Romanos 5: 5 5 Y la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado. Romanos 12: 9, 10 9 Amen con sinceridad. Tengan horror al mal y pasión por el bien. 10 Ámense cordialmente con amor fraterno, estimando a los otros como más dignos.
  • 8. Amor 1ª. de Pedro 4: 8 8 Sobre todo, ámense profundamente los unos a los otros, porque el amor cubre todos los pecados. 1ª Corintios 13: 1-8 1 Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.
  • 9. Amor 2 Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada. 3 Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada. 4 El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, 5 no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido, 6 no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.
  • 10. Amor 7 El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 8 El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá; Hebreos 10: 24 24 Velemos los unos por los otros, para estimularnos en el amor y en las buenas obras.
  • 11. Amor Romanos 13: 8-10 8 Que la única deuda con los demás sea la del amor mutuo: el que ama al prójimo ya cumplió toda la Ley. 9 Porque los mandamientos: No cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no codiciarás, y cualquier otro, se resumen en este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 10 El amor no hace más al prójimo. Por lo tanto, el amor es la plenitud de la Ley.
  • 12. Amor Colosenses 3: 14 14 Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección. REGRESAR
  • 13. Gálatas 3: 11 11 Es evidente que delante de Dios nadie es justificado por al Ley, ya que el justo vivirá por la fe. Hebreos 10: 38 38 El justo vivirá por la fe, pero si se vuelve atrás, dejaré de amarlo. Romanos 1: 17 17 En el Evangelio se revela la justicia de Dios, por la fe y para la fe, conforme a lo que dice la Escritura: El justo vivirá por la fe. Fe
  • 14. Romanos 3: 22 22 la justicia de Dios, por la fe en Jesucristo, para todos los que creen. Porque no hay ninguna distinción. Efesios 3: 11, 12 11 Este es el designio que Dios concibió desde toda la eternidad en Cristo Jesús, nuestro Señor, 12 por quien nos atrevemos a acercarnos a Dios con toda confianza, mediante la fe en él. Fe
  • 15. Gálatas 2: 20 20 y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí: la vida que sigo viviendo en la carne, la vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí. Romanos 4: 3, 16 3 Porque, ¿qué dice la Escritura?: Abraham creyó en Dios y esto le fue tenido en cuenta para su justificación. 16 Por eso, la herencia se obtiene por medio de la fe, a fin de que esa herencia sea gratuita y la promesa quede asegurada para todos los descendientes de Abraham, no sólo los que lo son por la Ley, sino también los que lo son por la fe. Porque él es nuestro padre común. Fe
  • 16. Romanos 3: 3,4 ¿Y que importa que algunos no hayan creído? ¿Acaso su incredulidad anulará la fidelidad de Dios? 4 De ninguna manera: Dios es veraz, y todo hombre, mentiroso, porque como dice la Escritura: "Serás reconocido como justo por lo que dices y triunfarás cuando seas juzgado". Proverbios 3: 5,6 5 Confía en el Señor y de todo corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia; 6 reconócelo a él en todos sus caminos y él allanará tus senderos. Fe
  • 17. Marcos 11: 22, 23 22 Jesús respondió: «Tengan fe en Dios. 23 Porque yo les aseguro que si alguien dice a esta montaña: «Retírate de ahí y arrójate al mar», sin vacilar en su interior, sino creyendo que sucederá lo que dice, lo conseguirá. Romanos 10: 17 17 La fe, por lo tanto, nace de la predicación y la predicación se realiza en virtud de la Palabra de Cristo. Fe
  • 18. Judas: 20 20 Pero ustedes, queridos míos, edifíquense a sí mismos sobre el fundamento de su fe santísima, orando en el Espíritu Santo. Marcos 11: 24 24 Por eso les digo: Cuando pidan algo en la oración, crean que ya lo tienen y lo conseguirán. Fe
  • 19. Marcos 9: 23 23 «¡Si puedes...!», respondió Jesús. «Todo es posible para el que cree». Fe REGRESAR
  • 20. Salmo 23 1 Salmo de David. El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. 2 El me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas 3 y repara mis fuerzas; me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. 4 Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza. 5 Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. 6 Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo. Temor
  • 21. Salmo 34: 5 5 Busqué al Señor: él me respondió y me libró de todos mis temores. Proverbios 1: 33 33 pero el que me escucha vivirá seguro y estará tranquilo, sin temer ningún mal». Temor
  • 22. Proverbios 3: 24-26 24 Si te acuestas, no temblarás, y una vez acostado, tu sueño será agradable. 25 No temerás ningún sobresalto ni a los malvados que llegan como una tormenta. 26 Porque el Señor será tu seguridad y preservará tu pie de la trampa. Temor
  • 23. Isaías 14: 3 3 Y el día en que el Señor te haga descansar de tu pena y tu tormento, y de la dura servidumbre a la que fuiste sometido, Isaías 35: 3,4 3 Fortalezcan los brazos débiles, robustezcan las rodillas vacilantes; 4 digan a los que están desalentados: «¡Sean fuertes, no teman: ahí está su Dios! Llega la venganza, la represalia de Dios: él mismo viene a salvarlos!». Temor
  • 24. Isaías 41: 10, 13 10 No temas, porque yo estoy contigo, no te inquietes, porque yo soy tu Dios; yo te fortalezco y te ayudo, yo te sostengo con mi mano victoriosa. 13 Porque yo, el Señor, soy tu Dios, el que te sostengo de la mano derecha y te digo: ¿No temas, yo vengo en tu ayuda». Temor
  • 25. Isaías 51: 7, 8 7 ¡Escúchenme, los que conocen la justicia, el pueblo que tiene mi Ley en su corazón! No teman el desprecio de los hombres ni se atemoricen por sus ultrajes 8 Porque la polilla se los comerá como a un vestido, como a lana, los consumirá la tiña. Pero mi justicia permanece para siempre, y mi salvación, por todas las generaciones. Temor
  • 26. Salmo 91: 4-7 4 te cubrirá con sus plumas, y hallarás un refugio bajo sus alas. 5 No temerás los terrores de la noche, ni la flecha que vuela de día, 6 ni la peste que acecha en las tinieblas, ni la plaga que devasta a pleno sol. 7 Aunque caigan mil a tu izquierda y diez mil a tu derecha, tú no serás alcanzado: 4 su brazo es escudo y coraza. Temor
  • 27. Proverbios 29: 25 25 El miedo tiende al hombre una trampa, pero el que confía en el Señor se pone a salvo. Hebreos 13: 5,6 5 No se dejen llevar de la avaricia, y conténtense con lo que tienen, porque el mismo Dios ha dicho: No te dejaré ni te abandonaré. 6 De manera que podemos decir con plena confianza: El Señor es mi protector: no temeré. ¿Qué podrán hacerme los hombres? Temor
  • 28. Romanos 8: 15 15 Y ustedes no han recibido un espíritu de esclavos para volver a caer en el temor, sino el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios Temor REGRESAR
  • 29. Mateo 5: 23, 24 23 Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, 24 deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Mateo 6: 14, 15 14 Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. 15 Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes. Perdón
  • 30. Mateo 18: 21, 22 21 Entonces se adelantó Pedro y le dijo: «Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?». 22 Jesús le respondió: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Marcos 11: 25 25 Y cuando ustedes se pongan de pie para orar, si tienen algo en contra de alguien, perdónenlo, y el Padre que está en el cielo les perdonará también sus faltas». Perdón
  • 31. Efesios 4: 32 32 Por el contrario, sean mutuamente buenos y compasivos, perdonándose los unos a los otros como Dios los ha perdonado en Cristo. Colosenses 3: 12, 13 12 Como elegidos de Dios, sus santos y amados, revístanse de sentimientos de profunda compasión. Practiquen la benevolencia, la humildad, la dulzura, la paciencia. 13 Sopórtense los unos a los otros, y perdónense mutuamente siempre que alguien tenga motivo de queja contra otro. El Señor los ha perdonado: hagan ustedes lo mismo. Perdón
  • 32. 1ª. Pedro 3: 8, 9 8 En fin, vivan todos unidos, compartan las preocupaciones de los demás, ámense como hermanos, sean misericordiosos y humildes. 9 No devuelvan mal por mal, ni injuria por injuria: al contrario, retribuyan con bendiciones, porque ustedes mismos están llamados a heredar una bendición. Perdón
  • 33. Salmo 103 1 De David. Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; 2 bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios. 3 El perdona todas tus culpas y cura todas tus dolencias; 4 rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y de ternura; 5 él colma tu vida de bienes, y tu juventud se renueva como el águila. 6 El Señor hace obras de justicia y otorga el derecho a los oprimidos; 7 él mostró sus caminos a Moisés y sus proezas al pueblo de Israel. 8 El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia; 9 no acusa de manera inapelable ni guarda rencor eternamente; 10 no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas. Perdón 11 Cuanto se alza el cielo sobre la tierra, así de inmenso es su amor por os que lo temen; 12 cuanto dista el oriente del occidente, así aparta de nosotros nuestros pecados. 13 Como un padre cariñoso con sus hijos, así es cariñoso el Señor con sus fieles; 14 él conoce de qué estamos hechos, sabe muy bien que no somos más que polvo. 15 Los días del hombre son como la hierba: él florece como las flores del campo; 16 las roza el viento, y ya no existen más, ni el sitio donde estaban las verá otra vez. 17 Pero el amor del Señor permanece para siempre, y su justicia llega hasta los hijos y los nietos 18 de los que lo temen y observan su alianza, de los que recuerdan sus preceptos y los cumplen. 19 El Señor puso su trono en el cielo, y su realeza gobierna el universo. 20 ¡Bendigan al Señor, todos sus ángeles, los fuertes guerreros que cumplen sus órdenes apenas oyen la voz de su palabra! 21 ¡Bendigan al Señor, todos sus ejércitos, sus servidores, los que cumplen su voluntad! 22 ¡Bendíganlo todas sus obras, en todos los lugares donde ejerce su dominio! ¡Bendice al Señor, alma mía!
  • 34. 1ª Juan 1: 7-9 7 Pero si caminamos en la luz, como el mismo está en la luz, estamos en comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos purifica de todo pecado. 8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Perdón
  • 35. 1ª Juan 2: 1, 2 1 Hijos míos, les he escrito estas cosas para que no pequen. Pero si alguno peca, tenemos un defensor ante el Padre: Jesucristo, el Justo. 2 El es la Víctima propiciatoria por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero. Perdón
  • 36. Hebreos 10: 6, 17 6 No has mirado con agrado los holocaustos ni los sacrificios expiatorios. 17 y no me acordaré más de sus pecados ni de sus iniquidades". Colosenses 2: 13 13 Ustedes estaban muertos a causa de sus pecados y de la incircuncisión de su carne, pero Cristo los hizo revivir con él, perdonando todas nuestras faltas. Perdón REGRESAR
  • 37. Mateo 11: 28-30 28 Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. 29 Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. 30 Porque mi yugo es suave y mi carga liviana. Paz
  • 38. Juan 14: 27 27 Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman! Isaías 11: 10 10 Aquel día, la raíz de Jesé se erigirá como emblema para los pueblos: las naciones la buscarán y la gloria será su morada. Isaías 26: 3 3 Su carácter es firme, y tú la conservas en paz. porque ella confía en ti. Paz
  • 39. Isaías 28: 11, 12 11 Ahora bien: en un lenguaje balbuciente y en una lengua extranjera, el Señor hablará a este pueblo, 12 al que le dijo una vez: «Este es el descanso, hagan descansar al exhausto, aquí está la tranquilidad». ¡Pero ellos no quisieron escuchar! Salmo 119: 165 165 Los que aman tu ley gozan de una gran paz, nada los hace tropezar. Paz
  • 40. Salmo 132: 13, 14 13 Porque el Señor eligió a Sión, y la deseó para que fuera su Morada. 14 «Este es mi Reposo para siempre; aquí habitaré, porque lo he deseado. 1ª Pedro 1: 2 2 según la previsión de Dios Padre, y han sido santificados por el Espíritu para obedecer a Jesucristo y recibir la aspersión de su sangre. A ustedes, gracia y paz en abundancia. Paz
  • 41. Filipenses 4: 6, 7 6 No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. 7 Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús. Paz
  • 42. Hebreos 4: 9-11 9 Queda, por lo tanto, reservado un Reposo, el del séptimo día, para el Pueblo de Dios. 10 Y aquel que entra en el Reposo de Dios descansa de sus trabajos, como Dios descansó de los suyos. 11 Esforcémonos, entonces, por entrar en ese Reposo, a fin de que nadie caiga imitando aquel ejemplo de desobediencia. Paz
  • 43. Isaías 30: 15 15 Porque así habla el Señor, el Santo de Israel: En la conversión y en la calma está la salvación de ustedes; en la serenidad y la confianza está su fuerza. ¡Pero ustedes no lo han querido! Jeremías 6: 16 16 Así habla el Señor: Deténgase sobre los caminos y miren, pregunten a los senderos antiguos dónde está el buen camino, y vayan por él: así encontrarán tranquilidad para sus almas. Pero ellos dijeron: «¡No iremos!». Paz
  • 44. Salmo 29: 11 11 El Señor fortalece a su pueblo, el Señor bendice a su pueblo con la paz. Paz REGRESAR
  • 45. Salmo 37: 39, 40 39 La salvación de los justos viene del Señor, él es su refugio en el momento del peligro; 40 el Señor los ayuda y los libera, los salva porque confiaron en él. Salmo 46: 2 2 Dios es nuestro refugio y fortaleza, una ayuda siempre pronta en los peligros. Fuerza
  • 46. Isaías 26: 4 4 Confíen en el Señor para siempre, porque el Señor es una Roca eterna. Isaías 40: 28, 29 28 ¿No lo saber acaso? ¿Nunca lo has escuchado? El Señor es un Dios eterno, él crea los confines de la tierra: no se fatiga ni se agota, su inteligencia es inescrutable. 29 El fortalece al que está fatigado y acrecienta la fuerza del que no tiene vigor. Fuerza
  • 47. Salmo 29: 11 11 El Señor fortalece a su pueblo, el Señor bendice a su pueblo con la paz. Isaías 12: 2 2 Este es el Dios de mi salvación: yo tengo confianza y no temo, porque el Señor es mi fuerza y mi protección; él fue mi salvación. Fuerza
  • 48. Salmo 84: 5-7 5 ¡Felices los que habitan en tu Casa y te alaban sin cesar! 6 ¡Felices los que encuentran su fuerza en ti, al emprender la peregrinación! 7 Al pasar por el valle árido, lo convierten en un oasis; caen las primeras lluvias, y lo cubren de bendiciones; Fuerza
  • 49. Salmo 27 1 De David. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré? 2 Cuando se alzaron contra mí los malvados para devorar mi carne, fueron ellos, mis adversarios y enemigos, los que tropezaron y cayeron. 3 Aunque acampe contra mí un ejército, mi corazón no temerá; aunque estalle una guerra contra mí, no perderé la confianza. 4 Una sola cosa he pedido al Señor, y esto es lo que quiero: vivir en la Casa del Señor todos los días de mi vida, para gozar de la dulzura del Señor y contemplar su Templo. 5 Sí, él me cobijará en su Tienda de campaña en el momento del peligro; me ocultará al amparo de su Carpa y me afirmará sobre una roca. Fuerza 6 Por eso tengo erguida mi cabeza frente al enemigo que me hostiga; ofreceré en su Carpa sacrificios jubilosos, y cantaré himnos al Señor. 7 ¡Escucha, Señor, yo te invoco en alta voz, apiádate de mí y respóndeme! 8 Mi corazón sabe que dijiste: «Busquen mi rostro». Yo busco tu rostro, Señor, 9 no lo apartes de mí. No alejes con ira a tu servidor, tú, que eres mi ayuda; no me dejes ni me abandones, mi Dios y mi salvador. 10 Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me recibirá. 11 Indícame, Señor, tu camino y guíame por un sendero llano, 12 No me entregues a la furia de mis adversarios, porque se levantan contra mí testigos falsos, hombres que respiran violencia. 13 Yo creo que contemplaré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes. 14 Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor.
  • 50. Proverbios 10: 29 29 El camino del Señor es refugio para el hombre íntegro y ruina para los que hacen el mal. Filipenses 4: 13 13 Yo lo puedo todo en aquel que me conforta. Fuerza
  • 51. Salmo 73 1 Salmo de Asaf. ¡Qué bueno es Dios para Israel, para los limpios de corazón! 2 Pero casi se desvían mis pasos, faltó poco para que diera un traspié, 3 porque tuve envidia de los presuntuosos, al ver la prosperidad de los malvados. 4 Para ellos no hay sufrimientos, su cuerpo está sano y robusto; 5 no comparten las penas de los hombres ni son golpeados como los demás. 6 Por eso, el orgullo es su collar y la violencia, el manto que los cubre; 7 la malicia se les sale por los poros, su corazón rebosa de malos propósitos. 8 Se burlan y hablan con maldad; desde lo alto, amenazan con prepotencia; 9 su boca se insolenta contra el cielo   y su lengua se pasea por la tierra. 10 Por eso, el pueblo de Dios se vuelve hacia ellos, y beben el agua a raudales. 11 Ellos dicen: «¿Acaso Dios lo va a saber? ¿Se va a enterar el Altísimo?» 12 Así son esos malvados y, siempre tranquilos, acrecientan sus riquezas. 13 Entonces, ¿en vano mantuve puro mi corazón y lavé mis manos en señal de inocencia? 14 Porque yo era golpeado todo el día y cada mañana soportaba mi castigo. Fuerza 15 Si hubiera dicho: «Voy a hablar como ellos», habría traicionado al linaje de tus hijos. 16 Yo reflexionaba, tratando de entenderlo, pero me resultaba demasiado difícil. 17 ¡Hasta que entré en el Santuario de Dios y comprendí el fin que les espera! 18 Sí, tú los pones en un terreno resbaladizo y los precipitas en la ruina. 19 ¡Qué pronto quedan devastados y acaban consumidos por el horror! 20 Son como un sueño al despertar, Señor; al levantarte, disipas hasta su imagen. 21 Cuando se agriaba mi corazón y me torturaba en mi interior, 22 yo era un necio y no comprendía, era como un animal ante ti. 23 Pero yo estoy siempre contigo, tú me has tomado de la mano derecha; 24 me guiarás con tu consejo y después, me recibirás con gloria. 25 ¿A quién sino a ti tengo yo en el cielo? Si estoy contigo, no deseo nada en la tierra. 26 Aunque mi corazón y mi carne se consuman, Dios es mi herencia para siempre y la Roca de mi corazón. 27 Los que se apartan de ti terminan mal, tú destruyes a los que te son infieles. 28 Mi dicha es estar cerca de Dios: yo he puesto mi refugio en ti, Señor, para proclamar todas tus acciones.
  • 52. Salmo 31 1 Del maestro de coro. Salmo de David. 2 Yo me refugio en ti, Señor, ¡que nunca me vea defraudado! Líbrame, por tu justicia 3 inclina tu oído hacia mí y ven pronto a socorrerme. Sé para mí una roca protectora, un baluarte donde me encuentre a salvo, 4 porque tú eres mi Roca y mi baluarte: por tu Nombre, guíame y condúceme. 5 Sácame de la red que me han tendido, porque tú eres mi refugio. 6 Yo pongo mi vida en tus manos: tú me rescatarás, Señor, Dios fiel. 7 Yo detesto a los que veneran ídolos vanos y confío en el Señor. 8 ¡Tu amor será mi gozo y mi alegría! Cuando tú viste mi aflicción y supiste que mi vida peligraba, 9 no me entregaste al poder del enemigo, me pusiste en un lugar espacioso. Fuerza 10 Ten piedad de mí, Señor, porque estoy angustiado: mis ojos, mi garganta y mis entrañas están extenuados de dolor. 11 Mi vida se consume de tristeza, mis años, entre gemidos; mis fuerzas decaen por la aflicción y muy huesos están extenuados. 12 Soy la burla de todos mis enemigos y la irrisión de mis propios vecinos; para mis amigos soy motivo de espanto, los que me ven por la calle huyen de mí, 13 Como un muerto, he caído en el olvido, me he convertido en una cosa inútil. 14 Oigo los rumores de la gente y amenazas por todas partes, mientras se confabulan contra mí y traman quitarme la vida. 15 Pero yo confío en ti, Señor, y te digo: «Tú eres mi Dios, 16 mi destino está en tus manos». Líbrame del poder de mis enemigos y de aquellos que me persiguen.
  • 53. 17 Que brille tu rostro sobre tu servidor, sálvame por tu misericordia; 18 Señor, que no me avergüence de haberte invocado. Que se avergüencen los malvados y bajen mudos al Abismo; 19 que enmudezcan los labios mentirosos, los que profieren insolencias contra el justo con soberbia y menosprecio. 20 ¡Qué grande es tu bondad, Señor! Tú la reservas para tus fieles; y la brindas a los que se refugian en ti, en la presencia de todos. 21 Tú los ocultas al amparo de tu rostro de las intrigas de los hombres; y los escondes en tu Tienda de campaña, lejos de las lenguas pendencieras. 22 ¡Bendito sea el Señor! El me mostró las maravillas de su amor en el momento del peligro. 23 En mi turbación llegué a decir: «He sido arrojado de tu presencia». Pero tú escuchaste la voz de mi súplica, cuando yo te invocaba. Fuerza 24 Amen al Señor, todos sus fieles, porque él protege a los que son leales y castiga con severidad a los soberbios. 25 Sean fuertes y valerosos, todos los que esperan en el Señor. REGRESAR
  • 54. 1ª Corintios 10: 13 13 Hasta ahora, ustedes no tuvieron tentaciones que superen sus fuerzas humanas. Dios es fiel, y él no permitirá que sean tentados más allá de sus fuerzas. Al contrario, en el momento de la tentación, les dará el medio de librarse de ella, y los ayudará a soportarla. Tentación
  • 55. Mateo 4: 1-10 1 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio. 2 Después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, sintió hambre. 3 Y el tentador, acercándose, le dijo: «Si tú eres Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes». 4 Jesús le respondió: «Está escrito: "El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios"». 5 Luego el demonio llevó a Jesús a la Ciudad santa y lo puso en la parte más alta del Templo, 6 diciéndole: «Si tú eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: "Dios dará órdenes a sus ángeles, y ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra"». 7 Jesús le respondió: «También está escrito: "No tentarás al Señor, tu Dios"». 8 El demonio lo llevó luego a una montaña muy alta; desde allí le hizo ver todos los reinos del mundo con todo su esplendor, 9 y le dijo: «Te daré todo esto, si te postras para adorarme». 10 Jesús le respondió: «Retírate, Satanás, porque está escrito: "Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto"». Tentación
  • 56. Hebreos 4: 14-16 14 Y ya que tenemos en Jesús, el Hijo de Dios, un Sumo Sacerdote insigne que penetró en el cielo, permanezcamos firmes en la confesión de nuestra fe. 15 Porque no tenemos un Sumo Sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades; al contrario él fue sometido a las mismas pruebas que nosotros, a excepción del pecado. 16 Vayamos, entonces, confiadamente al trono de la gracia, a fin de obtener misericordia y alcanzar la gracia de un auxilio oportuno. Tentación
  • 57. Mateo 11: 28-29 28 Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. 29 Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. 2ª Pedro 2: 9 9 El Señor, en efecto, sabe librar de la prueba a los hombres piadosos, y reserva a los culpables para que sean castigados en el día del Juicio, Tentación
  • 58. Mateo 26: 41 41 Estén prevenidos y oren para no caer en tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil». Mateo 6: 13 13 No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal. Tentación
  • 59. 1ª Pedro 1: 6, 7 6 Por eso, ustedes se regocijan a pesar de las diversas pruebas que deben sufrir momentáneamente: 7 así, la fe de ustedes, una vez puesta a prueba, será mucho más valiosa que el oro perecedero purificado por el fuego, y se convertirá en motivo de alabanza, de gloria y de honor el día de la Revelación de Jesucristo. Tentación REGRESAR
  • 60. Santiago 1: 25 25 En cambio, el que considera atentamente la Ley perfecta, que nos hace libres, y se aficiona a ella, no como un oyente distraído, sino como un verdadero cumplidor de la Ley, será feliz al practicarla. Isaías 61: 1 1 El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. El me envió a llevar la buena noticia a los pobres, a vender los corazones heridos, a proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros, Libertad
  • 61. Lucas 4: 18 18 "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos Libertad
  • 62. Juan 8: 31, 32, 36 31 Jesús dijo a aquellos judíos que habían creído en él: «Si ustedes permanecen fieles a mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos: 32 conocerán la verdad y la verdad los hará libres». 36 Por eso, si el Hijo los libera, ustedes serán realmente libres. Libertad
  • 63. Romanos 6: 6, 7 6 Comprendámoslo: nuestro hombre viejo ha sido crucificado con él, para que fuera destruido este cuerpo de pecado, y así dejáramos de ser esclavos del pecado. 7 Porque el que está muerto, no debe nada al pecado. Romanos 8: 2 2 Porque la ley del Espíritu, que da la Vida, me libró, me libró, en Cristo Jesús, de la ley del pecado y de la muerte. Libertad
  • 64. 2ª Corintios 3: 17 17 Porque el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad. Gálatas 5: 13 13 Ustedes, hermanos, han sido llamados para vivir en libertad, pero procuren que esta libertad no sea un pretexto para satisfacer los deseos carnales» háganse más bien servidores los unos de los otros, por medio del amor. Libertad
  • 65. 1ª Pedro 2: 16 16 Procedan como hombres verdaderamente libres, obedeciendo a Dios, y no como quienes hacen de la libertad una excusa para su malicia. 1ª Corintios 9: 19 19 En efecto, siendo libre, me hice esclavo de todos, para ganar al mayor número posible. Libertad
  • 66. 1ª Corintios 8: 9 9 Pero tengan cuidado que el uso de esta libertad no sea ocasión de caída para el débil. Romanos 8: 15 15 Y ustedes no han recibido un espíritu de esclavos para volver a caer en el temor, sino el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios Libertad REGRESAR
  • 67. Salmo 16: 8 8 Tengo siempre presente al Señor: él está a mi lado, nunca vacilaré. Resolución
  • 68. Salmo 40 1 Del maestro de coro. De David. Salmo. 2 Esperé confiadamente en el Señor: él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor. 3 Me sacó de la fosa infernal, del barro cenagoso; afianzó mis pies sobre la roca y afirmó mis pasos. 4 Puso en mi boca un canto nuevo, un himno a nuestro Dios. Muchos, al ver esto, temerán y confiarán en el Señor. 5 ¡Feliz el que pone en el Señor toda su confianza, y no se vuelve hacia los rebeldes que se extravían tras la mentira! Resolución 6 ¡Cuántas maravillas has realizado, Señor, Dios mío! Por tus designios en favor nuestro, nadie se te puede comparar. Quisiera anunciarlos y proclamarlos, pero son innumerables. 7 Tú no quisiste víctima ni oblación; pero me diste un oído atento; no pediste holocaustos ni sacrificios, 8 entonces dije: «Aquí estoy. 9 En el libro de la Ley está escrito lo que tengo que hacer: yo amo. Dios mío, tu voluntad, y tu ley está en mi corazón». 10 Proclamé gozosamente tu justicia en la gran asamblea; no, no mantuve cerrados mis labios, tú lo sabes, Señor. 11 No escondí tu justicia dentro de mí, proclamé tu fidelidad y tu salvación, y no oculté a la gran asamblea tu amor y tu fidelidad.
  • 69. Resolución 17 Que se alegren y se regocijen en ti todos los que te buscan y digan siempre los que desean tu victoria; «¡Qué grande es el Señor!» 18 Yo soy pobre y miserable, pero el Señor piensa en mí; tú eres mi ayuda y mi libertador, ¡no tardes, Dios mío! 12 Y tú, Señor, no te niegues a tener compasión de mí; que tu amor y tu fidelidad me protejan sin cesar. 13 Porque estoy rodeado de tantos males, que es imposible contarlos. Las culpas me tienen atrapado y ya no alcanzo a ver: son más que los cabellos de mi cabeza, y me faltan las fuerzas. 14 Líbrame, Señor, por favor; Señor, ven pronto a socorrerme. 15 Que se avergüencen y sean humillados los que quieren acabar con mi vida. Que retrocedan confundidos los que desean mi ruina; 16 queden pasmados de vergüenza los que se ríen de mí.
  • 70. Salmo 62: 5, 6 5 Sólo piensan en menoscabar mi dignidad y se complacen en la mentira; bendicen con la boca y maldicen con el corazón. 6 Sólo en Dios descansa mi alma, de él me viene la esperanza. Resolución
  • 71. Salmo 37: 25 25 [Nun] Yo fui joven, ahora soy viejo, y nunca vi un justo abandonado, ni a sus hijos mendigando el pan; Salmo 55: 22 22 Su boca es más blanda que la manteca, pero su corazón desea la guerra; sus palabras son más suaves que el aceite, pero hieren como espadas. Resolución
  • 72. Proverbios 10: 30 30 El justo no vacilará jamás, pero los malvados no habitarán la tierra. 1ª Corintios 15: 58 58 Por eso, queridos hermanos, permanezcan firmes e inconmovibles, progresando constantemente en la obra del Señor, con la certidumbre de que los esfuerzos que realizan por él no serán vanos. Resolución
  • 73. Gálatas 6: 9 9 No nos cansemos de hacer el bien, porque la cosecha llegará a su tiempo si no desfallecemos. Hebreos 10: 35-39 35 No pierdan entonces la confianza, a la que está reservada una gran recompensa. 36 Ustedes necesitan constancia para cumplir la voluntad de Dios y entrar en posesión de la promesa. 37 Porque todavía falta un poco, muy poco tiempo, y el que debe venir vendrá sin tardar. 38 El justo vivirá por la fe, pero si se vuelve atrás, dejaré de amarlo. 39 Nosotros no somos de los que se vuelven atrás para su perdición, sino que vivimos en la fe para preservar nuestra alma. Resolución
  • 74. Lucas 21: 19 19 Gracias a la constancia salvarán sus vidas. Santiago 1: 2- 4 2 Hermanos, alégrense profundamente cuando se vean sometidos a cualquier clase de pruebas, 3 sabiendo que la fe, al ser probada, produce la paciencia. 4 Y la paciencia debe ir acompañada de obras perfectas, a fin de que ustedes lleguen a la perfección y a la madurez, sin que les falte nada. Resolución
  • 75. 1ª Pedro 3: 8-10 8 En fin, vivan todos unidos, compartan las preocupaciones de los demás, ámense como hermanos, sean misericordiosos y humildes. 9 No devuelvan mal por mal, ni injuria por injuria: al contrario, retribuyan con bendiciones, porque ustedes mismos están llamados a heredar una bendición. 10 "El que ama la vida y desea gozar de días felices, guarde su lengua del mal y sus labios de palabras mentirosas; Resolución
  • 76. Juan 8: 31, 32 31 Jesús dijo a aquellos judíos que habían creído en él: «Si ustedes permanecen fieles a mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos: 32 conocerán la verdad y la verdad los hará libres». Juan 15: 4, 5 4 Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí. 5 Yo soy la vid, ustedes los sarmientos El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer. Resolución
  • 77. Santiago 1: 6-8 6 Pero que pida con fe, sin vacilar, porque el que vacila se parece a las olas del mar levantadas y agitadas por el viento. 7 El que es así no espere recibir nada del Señor, 8 ya que es un hombre interiormente dividido e inconstante en su manera de proceder. Resolución
  • 78. Hebreos 10: 23 23 Mantengamos firmemente la confesión de nuestra esperanza, porque aquel que ha hecho la promesa es fiel. Resolución REGRESAR
  • 79. SALMO 91: 1,15 1 Tú que vives al amparo del Altísimo y resides a la sombra del Todopoderoso, 2 di al Señor: «Mi refugio y mi baluarte, mi Dios, en quien confío». 3 El te librará de la red del cazador y de la peste perniciosa; 4 te cubrirá con sus plumas, y hallarás un refugio bajo sus alas. 5 No temerás los terrores de la noche, ni la flecha que vuela de día, 6 ni la peste que acecha en las tinieblas, ni la plaga que devasta a pleno sol. 7 Aunque caigan mil a tu izquierda y diez mil a tu derecha, tú no serás alcanzado: 4c su brazo es escudo y coraza. 8 Con sólo dirigir una mirada, verás el castigo de los malos, Protección 9 porque hiciste del Señor tu refugio y pusiste como defensa al Altísimo. 10 No te alcanzará ningún mal, ninguna plaga se acercará a tu carpa, 11 porque hiciste del Señor tu refugio y pusiste como defensa al Altísimo 12 Ellos te llevarán en sus manos para que no tropieces contra ninguna piedra; 13 caminarás sobre leones y víboras, pisotearás cachorros de león y serpientes. 14 «El se entregó a mí, por eso, yo lo glorificaré; lo protegeré, porque conoce mi Nombre; 15 me invocará, y yo le responderé. Estará con él en el peligro, lo defenderé y lo glorificaré;
  • 80. SALMO 34: 7,8 7 [Zain] Este pobre hombre invocó al Señor: él lo escuchó y los salvó de sus angustias. 8 [Jet] El Angel del Señor acampa en torno de sus fieles, y los libra. PROVERBIOS 3: 25, 26 25 No temerás ningún sobresalto ni a los malvados que llegan como una tormenta. 26 Porque el Señor será tu seguridad y preservará tu pie de la trampa. Protección
  • 81. PROVERBIOS 18: 10 10 El nombre del Señor es una torre fortificada: el justo corre hacia ella y se pone a salvo. Protección
  • 82. JUAN 16: 23,24 23 Aquél día no me harán más preguntas. Les aseguro que todo lo que pidan al Padre, él se lo concederá en mi Nombre. 24 Hasta ahora, no han pedido nada en mi Nombre. Pidan y recibirán, y tendrán una alegría que será perfecta. Protección REGRESAR
  • 83. ISAÍAS 1: 19 19 Si están dispuestos a escuchar, comerán los bienes del país; JOB 36: 11,12 11 Si ellos escuchan y se someten, acaban sus días prósperamente y sus años en medio de delicias; 12 pero si no escuchan, atraviesan el Canal y perecen a causa de su ignorancia. ÉXODO 23: 22 22 Si tú escuchas realmente su voz y haces todo lo que te diga, seré enemigo de tus enemigos y adversario de tus adversarios. JEREMÍAS 7: 23 23 Esta fue la orden que les di: Escuchen mi voz, así yo seré su Dios y ustedes serán mi Pueblo; sigan por el camino que yo les ordeno, a fin de que les vaya bien. Obediencia
  • 84. DANIEL 7: 27 27 Y la realeza, el dominio y la grandeza de todos los reinos bajo el cielo serán entregados al pueblo de los Santos del Altísimo. Su reino es un reino eterno, y todos los imperios lo servirán y le obedecerán». HECHOS 5: 29, 32 29 Pedro, junto con los Apóstoles, respondió: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. 30 El Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús, al que ustedes hicieron morir suspendiéndolo del patíbulo. 31 A él, Dios lo exaltó con su poder, haciéndolo Jefe y Salvador, a fin de conceder a Israel la conversión y el perdón de los pecados. 32 Nosotros somos testigos de estas cosas, nosotros y el Espíritu Santo que Dios ha enviado a los que le obedecen». Obediencia
  • 85. ROMANOS 6: 16 16 ¿No saben que al someterse a alguien como esclavos para obedecerle, se hacen esclavos de aquel a quien obedecen, sea del pecado, que conduce a la muerte, sea de la obediencia que conduce a la justicia? HEBREOS 5: 8,9 8 Y, aunque era Hijo de Dios, aprendió por medio de sus propios sufrimientos qué significa obedecer. 9 De este modo, él alcanzó la perfección y llegó a ser causa de salvación eterna para todos los que le obedecen, HEBREOS 13: 17 17 Obedezcan con docilidad a quienes los dirigen, porque ellos se desvelan por ustedes, como quien tiene que dar cuenta. Así ellos podrán cumplir su deber con alegría y no penosamente, lo cual no les reportaría a ustedes ningún provecho. Obediencia
  • 86. 1ª. PEDRO 1: 13, 14, 22 13 Por lo tanto, manténganse con el espíritu alerta, vivan sobriamente y pongan toda su esperanza en la gracia que recibirán cuando se manifieste Jesucristo. 14 Como hijos obedientes, no procedan de acuerdo con los malos deseos que tenían antes, mientras vivían en la ignorancia. 22 Por su obediencia a la verdad, ustedes se han purificado para amarse sinceramente como hermanos. Ámense constantemente los unos a los otros con un corazón puro, Obediencia REGRESAR
  • 87. JOEL 2: 23 23 ¡Alégrense, habitantes de Sión, regocíjense en el Señor, su Dios! Porque él les ha dado la lluvia de otoño en su justa medida, e hizo caer sobre ustedes, como en otros tiempos, el aguacero de otoño y de primavera. SALMO 31: 8, 9 8 ¡Tu amor será mi gozo y mi alegría! Cuando tú viste mi aflicción y supiste que mi vida peligraba, 9 no me entregaste al poder del enemigo, me pusiste en un lugar espacioso. SALMO 32: 11 11 ¡Alégrense en el Señor, regocíjense los justos! ¡Canten jubilosos los rectos de corazón! Alegría
  • 88. SALMO 105: 43 43 e hizo salir a su pueblo con alegría, a sus elegidos, entre cantos de triunfo; SALMO 118: 24 24 Este es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él. ISAÍAS 25: 9 Y se dirá en aquel día: «Ahí está nuestro Dios, de quien esperábamos la salvación: es el Señor, en quien nosotros esperábamos; ¡alegrémonos y regocijémonos de su salvación!». ISAÍAS 35: 10 10 volverán los rescatados por el Señor; y entrarán en Sión con gritos de júbilo, coronados de una alegría perpetua: los acompañarán el gozo y la alegría, la tristeza y los gemidos se alejarán. Alegría
  • 89. ISAÍAS 65: 18, 19 18 sino que se regocijarán y se alegrarán para siempre por lo que yo voy a crear: porque voy a crear a Jerusalén para la alegría y a su pueblo para el gozo. 19 Jerusalén será mi alegría, yo estaré gozoso a causa de mi pueblo, y nunca más se escucharán en ella ni llantos ni alaridos. MATEO 5: 10-12 10 Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. 11 Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí. 12 Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron. Alegría
  • 90. FILIPENSES 4, 4 4 Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense. 1ª. TESALONICENSES 5: 16-21 16 Estén siempre alegres. 17 Oren sin cesar. 18 Den gracias a Dios en toda ocasión: esto es lo que Dios quiere de todos ustedes, en Cristo Jesús. 19 No extingan la acción del Espíritu; 20 no desprecien las profecías; 21 examínenlo todo y quédense con lo bueno. APOCALIPSIS 19: 7 7 Alegrémonos, regocijémonos y demos gloria a Dios, porque han llegado las bodas del Cordero: su esposa ya se ha preparado, Alegría
  • 91. DEUTERONOMIO 28: 47-48 47 Por no haber servido al Señor, tu Dios con alegría y de todo corazón, mientras lo tenías todo en abundancia, 48 servirás a los enemigos que el Señor enviará contra ti, en medio del hambre y la sed, de la desnudez y de toda clase de privaciones. Y él pondrá en tu cuello un yugo de hierro, hasta destruirte. Alegría
  • 92. SALMO 144 1 De David. Bendito sea el Señor, mi Roca, el que adiestra mis brazos para el combate y mis manos para la lucha. 2 El es mi bienhechor y mi fortaleza, mi baluarte y mi libertador; él es el escudo con que me resguardo, y el que somete los pueblos a mis pies. 3 Señor, ¿qué es el hombre para que tú lo cuides, y el ser humano, para que pienses en él? 4 El hombre es semejante a un soplo, y sus días son como una sombra fugaz. 5 Inclina tu cielo, Señor, y desciende; toca las montañas para que arrojen humo. 6 Lanza un rayo y dispersa a tus enemigos, dispara tus flechas, y confúndelos. 7 Extiende tu mano desde lo alto, y líbrame de las aguas caudalosas; sálvame del poder de los extranjeros, 8 que dicen mentiras con la boca y tienen las manos llenas de traición. 9 Dios mío, yo quiero cantarte un canto nuevo Alegría y tocar para ti con el arpa de diez cuerdas, 10 porque tú das la victoria a los reyes y libras a David, tu servidor. Líbrame de la espada maligna, 11 sálvame del poder de los extranjeros, que dicen mentiras con la boca y tienen las manos llenas de traición. 12 Que nuestros hijos sean como plantas, florecientes en plena juventud; que nuestras hijas se asemejen a columnas, esculpidas como las de un palacio. 13 Que nuestros graneros estén repletos con productos de todas las especies; que nuestros rebaños se reproduzcan a millares en todas nuestras praderas. 14 Que nuestros bueyes estén bien cargados, que no haya brechas ni aberturas en los muros ni gritos de angustia en nuestras plazas. 15 ¡Feliz el pueblo que tiene todo esto, feliz el pueblo cuyo Dios es el Señor!
  • 93. SALMO 128 1 Canto de peregrinación. ¡Feliz el que teme al Señor y sigue sus caminos! 2 Comerás del fruto de tu trabajo, serás feliz y todo te irá bien. 3 Tu esposa será como una vid fecunda en el seno de tu hogar; tus hijos, como retoños de olivo alrededor de tu mesa. 4 ¡Así será bendecido el hombre que teme al Señor! 5 ¡Que el Señor te bendiga desde Sión todos los días de tu vida: que contemples la paz de Jerusalén 6 y veas a los hijos de tus hijos! ¡Paz a Israel! SALMO 37: 4 4 que el Señor sea tu único deleite, y él colmará los deseos de tu corazón. Alegría REGRESAR
  • 94. MARCOS 6: 12, 13 12 Entonces fueron a predicar, exhortando a la conversión; 13 expulsaron a muchos demonios y curaron a numerosos enfermos, ungiéndolos con óleo. SANTIAGO 5: 14, 15 14 Si está enfermo, que llame a los presbíteros de la Iglesia, para que oren por él y lo unjan con óleo en el nombre del Señor. 15 La oración que nace de la fe salvará al enfermo, el Señor lo aliviará, y si tuviera pecados, le serán perdonados. ÉXODO 15: 26 26 Luego les dijo: «Si escuchas realmente lo voz del Señor, tu Dios, y practicas lo que es recto a sus ojos, si prestas atención a sus mandamientos y observas todos sus preceptos, no te infligiré ninguna de las enfermedades que envié contra Egipto, porque yo, el Señor, soy el que te da la salud». Salud
  • 95. ÉXODO 23: 25 25 Ustedes servirán al Señor, su Dios, y él bendecirá tu pan y tu agua. Yo apartaré de ti las enfermedades; ISAÍAS 33: 20, 24 20 Mira a Sión, la ciudad de nuestras fiestas, que tus ojos vean a Jerusalén, morada tranquila, carpa que no será desplazada, cuyas estacas no serán arrancadas y cuyas cuerdas no se romperán. 21 Porque allí el Señor se muestra magnífico con nosotros, como un lugar de ríos, de canales anchurosos, por donde no circula ningún barco a remos ni atraviesa ningún navío poderoso. 23 ¡Se aflojan tus cordajes, ya no sostienen el mástil, ni se despliega el pabellón! 22 Porque el Señor es nuestro Juez, el Señor es nuestro Legislador, el Señor es nuestro Rey: él nos salvará. 23d Entonces se repartirán un inmenso botín, hasta los tullidos participarán del saqueo. 24 Ningún habitante dirá: «Me siento mal», y al pueblo que habita allí le será perdonada su culpa. Salud
  • 96. ISAÍAS 53: 5 5 El fue traspasado por nuestras rebeldías y triturado por nuestras iniquidades. El castigo que nos da la paz recayó sobre él y por sus heridas fuimos sanados. JEREMÍAS 30: 17 17 Sí, yo cicatrizaré tu llaga y te sanaré de todas tus heridas –oráculo del Señor– porque te llaman «La Expulsada, esa Sión, de la que nadie se preocupa». JEREMÍAS 33: 6 6 Yo voy a cicatrizar su llaga y la voy a sanar; los sanaré y les descubriré tesoros de paz y seguridad. Salud
  • 97. MATEO 8: 16, 17 16 Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a los espíritus y curó a todos los que estaban enfermos, 17 para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: "El tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades". 1ª. PEDRO 2: 24 24 El llevó sobre la cruz nuestros pecados, cargándolos en su cuerpo, a fin de que, muertos al pecado, vivamos para la justicia. Gracias a sus llagas, ustedes fueron curados. 3ª. JUAN 2 2 Querido hermano, ruego a Dios que te encuentre perfectamente bien y que goces de buena salud en tu cuerpo, como la tienes en tu alma. Salud
  • 98. HEBREOS 4: 12 12 Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de doble filo: ella penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, de las articulaciones y de la médula, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. SALMO 107: 20 20 envió su palabra y los sanó, salvó sus vidas del sepulcro. Salud
  • 99. SALMO 103 1 De David. Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; 2 bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios. 3 El perdona todas tus culpas y cura todas tus dolencias; 4 rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y de ternura; 5 él colma tu vida de bienes, y tu juventud se renueva como el águila. 6 El Señor hace obras de justicia y otorga el derecho a los oprimidos; 7 él mostró sus caminos a Moisés y sus proezas al pueblo de Israel. 8 El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia; 9 no acusa de manera inapelable ni guarda rencor eternamente; 10 no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas. 11 Cuanto se alza el cielo sobre la tierra, así de inmenso es su amor por os que lo temen; 12 cuanto dista el oriente del occidente, así aparta de nosotros nuestros pecados. 13 Como un padre cariñoso con sus hijos, así es cariñoso el Señor con sus fieles; Salud 14 él conoce de qué estamos hechos, sabe muy bien que no somos más que polvo. 15 Los días del hombre son como la hierba: él florece como las flores del campo; 16 las roza el viento, y ya no existen más, ni el sitio donde estaban las verá otra vez. 17 Pero el amor del Señor permanece para siempre, y su justicia llega hasta los hijos y los nietos 18 de los que lo temen y observan su alianza, de los que recuerdan sus preceptos y los cumplen. 19 El Señor puso su trono en el cielo, y su realeza gobierna el universo. 20 ¡Bendigan al Señor, todos sus ángeles, los fuertes guerreros que cumplen sus órdenes apenas oyen la voz de su palabra! 21 ¡Bendigan al Señor, todos sus ejércitos, sus servidores, los que cumplen su voluntad! 22 ¡Bendíganlo todas sus obras, en todos los lugares donde ejerce su dominio! ¡Bendice al Señor, alma mía! REGRESAR
  • 100. PROVERBIOS 20: 24 24 Del Señor dependen los pasos del hombre: ¿cómo puede el hombre comprender su camino? JEREMÍAS 10: 23, 24 23 Yo sé, Señor, que el hombre no es dueño de su camino, ni está en poder del caminante dirigir sus propios pasos, 24 Corrígeme, Señor, pero con equidad, no según tu indignación, para no rebajarme demasiado. SALMO 37: 23 23 [Mem] El Señor asegura los pasos del hombre en cuyo camino se complace: 1ª JUAN 5: 4, 5 4 porque el que ha nacido de Dios, vence al mundo. Y la victoria que triunfa sobre el mundo es nuestra fe. 5 ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Guía
  • 101. SALMO 32: 8 8 Yo te instruiré, te enseñaré el camino que debes seguir; con los ojos puestos en ti, seré tu consejero. PROVERBIOS 23: 26 26 Hijo mío, préstame atención y acepta de buena gana mis caminos. PROVERBIOS 3: 5, 6 5 Confía en el Señor y de todo corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia; 6 reconócelo a él en todos sus caminos y él allanará tus senderos. JUAN 16: 13-15 13 Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo. 14 El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes. Guía
  • 102. 1ª CORINTIOS 2: 9, 10 9 Nosotros anunciamos, como dice la Escritura, lo que nadie vio ni oyó y ni siquiera pudo pensar, aquello que Dios preparó para los que lo aman. 10 Dios nos reveló todo esto por medio del Espíritu, porque el Espíritu lo penetra todo, hasta lo más íntimo de Dios. ROMANOS 8: 14 14 Todos los que son conducidos por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Guía
  • 103. SALMO 23 1 Salmo de David. El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. 2 El me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas 3 y repara mis fuerzas; me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. 4 Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza. 5 Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. 6 Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo. Guía REGRESAR
  • 104. HECHOS 10: 38 38 cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo, llenándolo de poder. El pasó haciendo el bien y curando a todos los que habían caído en poder del demonio, porque Dios estaba con él. SALMO 9:9 9 él gobierna al mundo con justicia y juzga con rectitud a las naciones. SALMO 12: 5 5 «En la lengua está nuestra fuerza; nuestros labios no defienden, ¿quién nos dominará?». SALMO 72: 4 4 que él defienda a los humildes del pueblo, socorra a los hijos de los pobres y aplaste al opresor. Opresión
  • 105. SALMO 103: 1, 4-6 1 De David. Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; 4 rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y de ternura; 5 él colma tu vida de bienes, y tu juventud se renueva como el águila. 6 El Señor hace obras de justicia y otorga el derecho a los oprimidos; ISAÍAS 53: 4, 5, 7 4 Pero él soportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencias, y nosotros lo considerábamos golpeado, herido por Dios y humillado. 5 El fue traspasado por nuestras rebeldías y triturado por nuestras iniquidades. El castigo que nos da la paz recayó sobre él y por sus heridas fuimos sanados. 7 Al ser maltratado, se humillaba y ni siquiera abría su boca: como un cordero llevado al matadero, como una oveja muda ante el que la esquila, él no abría su boca. Opresión
  • 106. ISAÍAS 58: 6 6 Este es el ayuno que yo amo –oráculo del Señor–: soltar las cadenas injustas, desatar los lazos del yugo, dejar en libertad a los oprimidos y romper todos los yugos; ISAÍAS 19: 20 20 Esto servirá de señal y de testimonio para el Señor de los ejércitos en el país de Egipto. Cuando ellos clamen al Señor a causa de sus opresores, él les enviará un salvador y un defensor, para que los libre. Opresión
  • 107. SALMO 146: 5-10 5 Feliz el que se apoya en el Dios de Jacob y pone su esperanza en el Señor, su Dios: 6 él hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos. El mantiene su fidelidad para siempre, 7 hace justicia a los oprimidos y da pan a los hambrientos. El Señor libera a los cautivos, 8 abre los ojos de los ciegos y endereza a los que están encorvados. 9 El Señor protege a los extranjeros y sustenta al huérfano y a la viuda; 8c el Señor ama a los justos y entorpece el camino de los malvados. 10 El Señor reina eternamente, reina tu Dios, Sión, a lo largo de las generaciones. ¡Aleluya! Opresión
  • 108. LUCAS 4: 18 18 "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos. JUAN 8: 36 36 Por eso, si el Hijo los libera, ustedes serán realmente libres. Opresión REGRESAR
  • 109. FUENTE: EL LIBRO DEL PUEBLO DE DIOS . La Biblia (Traducción argentina). 1990 http://www.vatican.va/archive/ESL0506/_INDEX.HTM