1Selección de artículos y presentación: Julio Martínez
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6continuó la demanda de las tierras comunales. Mas la llegada de losaños 30 aceleró el ritmo de la historia.“Zapata y Luna...
7azadones, cumas y llenaron el camión con lo que podían” aunque “loque más cólera les dio a los ricos es que abusaran de l...
8                                                  Ley del talión                                                  La ceib...
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10Los actos de captura fueron realizados por el capitán José SánchezAgona y por diez hombres armados, en una finca al oest...
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12la calidez de la familia Ama. Flores ha trabajado junto al productorPepe Montoya y el editor Edson Amaya, entre otros mi...
13ARTICULO 3: LOS ORIGENES DE LAMATANZALos orígenes de la matanza indígena de1932             Un ex presidente de la Repúb...
14Los españoles introdujeron algo desconocido por indígenas: laposesión por una sola persona de una vasta cantidad de tier...
15el dominio útil de un inmueble. NdR) de cultivar en la mitad dedichos terrenos artículos de exportación, como, café, añi...
16A continuación, el 2 de marzo de 1882, se emite el decreto de la Leyde Extinción de Ejidos, cuyo texto no difiere muchos...
17economía que le arrastra en sus cimientos, llevándose de paso a suspaíses satélites como El Salvador. Nadie compra el ca...
18- Formación y lucha del proletariado salvadoreño, Rafael Menjívar,UCA Editores.- Acumulación originaria y desarrollo del...
19ARTICULO 4: JOSE FELICIANO AMA ES UNMARTIR POPULAR     JOSÉ FELICIANO AMA    ES UN MÁRTIR POPULAROscar Martínez PeñateNa...
20eran víctima los indígenas fue la semilla de la discordia que desembocó en lainsurrección indígena y en donde la fuerza ...
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Ama 1932

  1. 1. 1Selección de artículos y presentación: Julio Martínez
  2. 2. 2P RESENTACI ÓNEsta es una serie de cuatro artículos periodísticos que reproducen,analizan y reflejan desde diferentes perspectivas los que en sumomento fueron llamados “Sucesos de 1932”. Por cierto, la literaturade la época no se atrevió a nombrarlos de otra manera, y en efecto,no podía ser de otra manera:- El dictador Martínez ya había asumido el poder y había demostrado que poco le importaba asesinar 10,000, 20,000 o 30,000. Uno más o uno menos no iba a empequeñecer o magnificar más el hecho.- El ambiente periodístico desarrollaba una tarea ideológica, a tal punto que las personas normales, comunes y corrientes se vieron influenciados por lo que decía la prensa: Los indígenas son malos, son haraganes, son comunistas y asesinan ladinos.- Martínez fue engrandecido como el salvador de El Salvador.Además, en su momento, Martínez envió a un escritor pagado por elgobierno para redactar su versión de los hechos, a esto sumó unaserie de presentaciones artísticas, teatrales por el país, donde serepresentaba su idea de la masacra: los indígenas son comunistas,son malos, si no les matamos, nos matan.Décadas después, algunos documentos importantes, que reflejan loshechos de manera más cierta y firme son vistos con cierta pasión porla sociedad intelectual del país: Dalton, Anderson y Ching, escribendocumentos basados en testimonios o evidencia cierta y probada. Nocabe duda, el etnocidio ha causado una cruel herida a la identidadnacional y sobre todo, se ha asesinado a inocentes con lujo desadismo.Estos cuatro artículos provienen de Vértice, Diario Latino y NuevoEnfoque, y son contribuyentes a la generación de una comprensiónde la masacre, basada en testimonio y análisis justo.
  3. 3. 3ARTICULO 1: AMA, LA HISTORIAPROHIBIDA1932: SETENTA AÑOS DESPUESAMALa memoria prohibida¿Qué significa ser descendiente de Feliciano Ama en el siglo XXI? A setentaaños de los hechos, elsalvador.com y Vértice recoge el testimonio de lafamilia que sobrevivió la tragedia y la barbarie del levantamiento indígenade 1932. Erick Lombardo Lemusericklemus@elsalvador.comAmaes unaconjugaciónverbalsimpledelmodo Don Juan Ama, sobrino, y doña Paula Ama, hija, son losindicat herederos del legado del cacique Feliciano Ama.ivo. En San Salvador, esa palabra no es nada por si sola; pero, enIzalco, Sonsonate, es un nombre que evoca sensaciones opuestasFeliciano Ama, para unos, no debió haber nacido; para otros, fue unmártir; para su familia solo fue un hombre, su padre, su tío, suabuelo.Hace 70 años, el cuerpo de José Feliciano Ama pendía de una ceibafrente a la Iglesia de la Asunción y los soldados ordenaban que losniños se colgaran de sus piernas y le quemaran la barba con trozos decarbón. Aquel día, el levantamiento indígena de 1932 murió tanpronto como había arrancado.¿Era inevitable la muerte de su abuelo? pregunto a José, un exseminarista de la Iglesia Católica e hijo de una de las hijas quesobrevive a Feliciano. Medita un instante y visualiza: “Si todoaquello hubiera sido en otra época, mi abuelo no habría muerto;hubiera sido juzgado en un tribunal con defensor. Pero le tocó vivireso”.José, como toda la familia Ama, se distancia de los matices políticos.
  4. 4. 4No simpatiza con el uso del nombre que han hecho de su abuelo.“Yo estoy consciente que el finado de mi abuelo murió de una formaequivocada. Estoy consciente que él nunca tuvo necesidad de robarlea alguien. Más bien, este señor sirvió como cebo de alguien”,sostiene, orgulloso de su apellido.El mayordomo mayorJosé Ama es hijo de doña Paula, de casi 90 años de edad, unaanciana que llora cuando revive aquellos días trágicos que le costó lavida a su padre. “Ah, lo que ya pasó, pasó”, protesta Paula y rompe en sollozos. “Ella se pone bien mal cuando se habla del tema (...) a mi finado abuelo lo mataron el 28 de enero, el día del cumpleaños de mi mamá. Ella tenía 19 años”. ¿Qué hicieron con ella? insisto. “La intimidaron”,Doña Paula sobrevivió la masacre y recuerda con dolor lamuerte de su padre. remata. La historia del suplicio quevivió la familia Ama, a lo largo de setenta años, nadie lo ha contado;pero es más fácil interpretarlo a partir del testimonio de don JuanAma, sobrino de Feliciano.La memoria de este hombre de 96 años fue el eje de la investigaciónhecha por el documentalista Flores .El liderazgo de Feliciano se comprende a partir del día en que secasó con Josefa, la hija de Patricio Shupan, quien era el mayordomoprincipal de la Cofradía del Corpus Christi y el cacique de Izalco.La Cofradía es la fiesta religiosa exclusiva de los indígenas. Ahi elpoder giraba en torno al cacique, quien mediaba la relación de poderentre el mismo presidente de la República y la comunidad querepresentaba.Él era el jefe de la comunidad indígena; no era un funcionario delgobierno ladino, sino una autoridad extra legal cuyo poder residía enel reconocimiento que su pueblo le concedía.“Era un antigua, era principal del pueblo, era cacique, mayordomo”,nos explica don Juan, y relata que Shupan vio con buenos ojos aFeliciano por su humildad.Feliciano, antes de casarse, “era pobrecito, trabajaba con la cuma, erajornalero, pues; hasta que se casó, se fue levantando”, gracias alapoyo de su suegro que lo involucró en sus tareas como un hijo.Patricio Shupan era jefe de Izalco y bajo su mando estaban losdesignios de los cantones Tunalmiles, Higueras, La Quebrada yTescal, entre otros. Su poder había sido concedido por la mismacomunidad.
  5. 5. 5Junto a Shupan estaba José Feliciano, que se encargada de recibir alos mandaderos de la Cofradía, llevar la recolección de las ofrendasque se hacían para celebrar las fiestas y acompañar a su suegro areuniones presidenciales.“Iban al cerro, a dejar una candela para que no se encareciera lacomida y eran los principales de las mayordomías”, nos explica,vívidamente, don Juan.Don Juan se aferra a un bastón de cedro mientras cuenta susrecuerdos. “Cuando vino José Feliciano ya había trabajo. Patricio fuequien conoció las tierras comunales”.Las tierras comunales es la semilla de la discordia que desembocó enel baño de sangre en 1932.Don Juan rememora que “cuando (Tomás) Regalado era presidentele regaló 40 manzanas a su yerno con sus escrituras. ¿Y quién ledecía algo? Y no él mandaba, pues. Él disponía como si fuera eldueño”; pero, don Juan, enfatiza que “las tierras comunales eran delPadre Poderoso... para los indios...”.Los indígenas empezaron a ser expropiados y Shupan empezó areclamar lo que -desde su punto devista- lespertenecía.El “bocado”Pero el destino delos Ama se marcóen 1917 luego queShupan asistiera aun almuerzo en laresidenciapresidencial. DonCarlos Meléndezfue el anfitrión. Don Juan junto a Rosalío (Chalío) Ama frente al altar del Niño Pepe, una importante Cofradía de Izalco.Shupan salió deCasa Presidencial sintiéndose mal, con un fuerte dolor en elestómago. Todavía tuvo tiempo de abordar el tren de regreso a casa,pero, cuando llegó a la estación de Izalco, había muerto.“Ahi empezó la vida de mi tío”, reflexiona don Juan.De la noche a la mañana, este hombre, de 1.70 m. de altura, oriundode Izalco, que nació en 1881, que usaba pelo corto, bigote y barbabien recortada, vestía cotón (camisa y calzón de manta), caites ysombrero de palma, tuvo que convertirse en el nuevo cacique.“Él era una persona muy sencilla, no como lo quieren pintar ahora,como un gran personaje. Era una persona de voz suave, de hablarsuave, pero claro. No hablaba mucho en castilla sino en lengua(nahuatl). Era un señor muy respetativo con todo el personal; notenía ningún enemigo. No ofendía a nadie de ninguna manera”,recuenta su sobrino.José Feliciano prosiguió el mandato que se le había legado y
  6. 6. 6continuó la demanda de las tierras comunales. Mas la llegada de losaños 30 aceleró el ritmo de la historia.“Zapata y Luna le calentaron la cabeza. Mi tío era jefe de las tierrascomunales. Tenía varios cantones a sus manos (Los Lagartos, SanIsidro...). Tenía agarrado todo eso. Y por eso vinieron”.Los universitarios Mario Zapata y Alfonso Luna llegaron a Izalco enbusca de un líder y lo encontraron en el jefe del pueblo. La mesa mágica Durante una de las fases de la investigación, se logra reunir a don Juan y doña Paula, primos hermanos, para hablar sobre sus recuerdos. “A mi finado tata, le gustaba sembrar maízLa Cofradía del Niño Pepe, el señor de las tortugas, significa el negro. Ahi había maízencuentro con el baile, el humor y las raíces del pueblo. negro”, dice doña Paula yluego insiste en olvidar el pasado.“Si... lo que ya pasó, ya pasó, pero mucha gente está equivocada ycreen que José Feliciano fue el compromiso de la matanza y él nodebía nada (...) A él, las lenguas lo mataron. Eso fue matanza, peropor lengua”, insiste don Juan.Para nadie es un secreto que Feliciano era el líder del movimientoque reclamaba la devolución de las tierras comunales. Zapata y Lunale garantizaron que lo iban a lograr .Sin embargo, lo que nadie recuerda es que el cacique de Izalcoconsultaba a una mesa mágica en busca de respuestas.“Esa mesa era de los antiguas y se la vendieron a mi tío. Y ese fue suerror porque siempre que le preguntaba ‘¿cómo vamos? ¿vamos aganar (las tierras comunales)?’, la mesa le respondía que sí, peronadie le enseñó a usarla bien”, interpreta don Juan.En otras palabras, nunca supo cómo funcionaba la mesa mágica y“ese fue su error”.Luego, la memoria sobre la noche del viernes 22 de enero de 1932,se confunde en dos planos.Primero, Feliciano y sus seguidores se reunieron en el pueblo deIzalco y gritaban “¡Nosotros queremos las tierras, somoscomunales!”.“Se juntaron todos con piedras y machetes. Cuando mi tío fue aatacar Sonsonate fue con 200 hombres. Pero fueron de brazoscruzados, porque mi tío las uñas largas llevaba”, ilustra don Juan enreferencia a las armas de José Feliciano.Pero, segundo, don Juan también recuerda que en la madrugada llegógente de Juayúa a bordo de un camión. Lo que siguió marcó la suertede su tío Feliciano.“Los de Juayúa hicieron caballadas. Mataron al alcalde y a RafaelTrillos. Rompieron con todo y dejaron babosadas en las calles,
  7. 7. 7azadones, cumas y llenaron el camión con lo que podían” aunque “loque más cólera les dio a los ricos es que abusaran de las mujeressolas... hicieron caballadas y de todo eso le echaron la culpa a mitío”.ElfuegomilitarJoséFelicianoregresóaIzalcosinquetemier Don Juan Ama es toda una autoridad en Izalco, a pesar del progresivo quebranto de su salud.a porsu vida, a pesar que los ladinos empezaron a pedir su cabeza.Su nieto, recuerda que “el abuelo se fue a unos huatales en lasafueras de Izalco”, y dice que “el finado abuelo” nunca analizó quelo verían como culpable de lo que pasó en Izalco.“¡Qué se iba a quitar el pencazo, el pobre!”, sentencia don Juan.El general Maximiliano Hernández Martínez contuvo ellevantamiento y apuró el envío de refuerzos a los poblados críticos.“Martínez encomendó a su compadre Alfonso Marroquín y a TitoCalvo” quienes “trajeron soldados de Chalatenango y San Miguel”,relata don Juan, “ellos agarraron la coba y no dejaron santo paradode los indios... pao-pao-pao-pao... y a cada rato los tiros”.La versión de don Juan dice que la misión de atrapar a José Felicianofue encomendada a Cabrera, el comandante de la estación de Izalco.“Salieron con tres perros hacia el potrero. Iban con 30 soldadosvestidos de paisano y cuando llegaron al potrero más pequeño, estabaacurrucado. ‘Ajá, vos sos ¿no?’, le dijeron. El tío José dijo: ‘sí, yosoy Ama’. Lo amarraron y lo presentaron a la alcaldía”.¿Qué más recuerda? pregunto.“Los de la Alcaldía lo vieron mal. Le fue mal... se equivocó bastanteen ese trabajo”, dice, reflexivo, “si él se hubiera ido a presentar algobierno a que lo mate, quizá estuviera vivo (...) El murió ignorante,trabajando estaba en lo de la tierra comunal y los ladinos le pusieroncomunista”.Eleuterio Campos y Alejandro Trujillo, al parecer, fueron quienesseñalaron a Feliciano.
  8. 8. 8 Ley del talión La ceiba donde colgaron el cuerpo de José Feliciano se sequó y hoy, en ese lugar, yace una fuente vacía. Pocos de los que llegan al parque, saben que ahi hubo un linchamiento en 1932. Paradójicamente, quienesDon Juan presidió años atrás la Cofradía del Niño Pepe y lideraron el operativotodavía infunde respeto y afecto. militar en Izalco, el generalAlfonso Marroquín y el coronel Tito Tomás Calvo fueron fusiladospor el mismo hombre que les ordenó socavar la rebelión indígena.El 2 de abril de 1944, una sublevación militar intentó derrocar aHernández Martínez; pero no tuvo éxito. El 10 de abril, en los patiosde la Policía Nacional, Marroquín y Calvo enfrentaron el petolón defusilamiento.En su casa humilde, don Juan Ama, rememora y analiza todo con lasabiduría. Cada tarde, frente a las ruinas de la casa que le derrumbóel terremoto el año pasado, observa hacia el volcán que le salvó lavida.“A mi me capturaron y también me iban a matar en las faldas delvolcán, cuando hizo erupción. Los soldados dijeron: ‘vamos de aqui’y salieron corriendo y yo detrás de ellos. Cuando llegamos a Izalco,me dice el sargento: ‘bueno, y vos por qué te viniste con nosotros sipudiste huir’. Es que yo no debo nada” les dijo y le perdonaron lavida.¿Y su tío? le pregunto. “Por las tierras comunales fue el percance quele sucedió al tío José”, susurra.“Empezando su declaración estaba, cuando -chaz- le tiraron la lasaday lo ahorcaron. ‘Vayan y guíndense de ese indio’, decían lossoldados (...) Murió por equivocación”.
  9. 9. 9ARTICULO 2: SIETE DECADAS ATRASSiete décadas atrásPara cuando el calendario señala los primeros días de enero de 1932, El Salvadorhereda del derrocado régimen del ingeniero Arturo Araujo una administracióncorrupta, una sociedad en crisis, un pueblo descontento y una economía casi enquiebra, derivada de los bajos precios internacionales del café y de los efectos de laGran Depresión estadounidense de 1929.Ante el acoso de la pobreza, del interior del país llega a la capital unagran cantidad de campesinos pobres y enfermos, lo que ocasiona uncrecimiento ciudadano sin control, plasmado en cinturones demiseria en el sur de San Salvador y en innumerables como insalubresmesones, tan denunciados y combatidos por el escritor AlbertoMasferrer.Como respuesta a esas condiciones de vida infrahumana y a diversosabusos cometidos en el agro nacional, se extremizan el sindicalismoy el movimiento obrero, dando pie al nacimiento del PartidoComunista Salvadoreño (PCS). En la noche del 2 de diciembre de 1931, el corrompido e incapaz régimen del Partido Laborista, encabezado por el ingeniero Araujo, fue derrocado por jóvenes militares agrupados en un Directorio Cívico. Dos días más tarde, entregaron el Poder Ejecutivo al vicepresidente constitucional, general Maximiliano Hernández Martínez, quien lo detentaría por espacio de trece años, hasta mayo de 1944. Como una de las primeras acciones del nuevo gobierno, tienen lugar las diferidas elecciones municipales y legislativas enLa última foto del caicque Feliciano Ama enero de 1932. Los comicios fueronantes de ser ahorcado en el pueblo deIzalco. fraudulentos. Varios sitios de votación fueron suspendidos en poblaciones en lasque el PCS tenía fuerte presencia, partido que participaba pese asaber que no existía libertad electoral (había libros en los que seapuntaban los nombres de los votantes y su opción políticapartidista).El inicio del alzamientoLos obreros y el PCS radicalizaron sus acciones políticas, hastaconsiderar como única opción la de la violencia armada. Motivadapor agitadores, la insurrección campesina estaba ya en marchacuando, el 18 de enero, fueron capturados Agustín Farabundo Martíy los líderes estudiantiles Alfonso Luna Calderón y Mario Zapata.
  10. 10. 10Los actos de captura fueron realizados por el capitán José SánchezAgona y por diez hombres armados, en una finca al oeste del actualColegio María Auxiliadora, en el capitalino barrio de San Miguelito.A las 10 y 30 de la noche siguiente, se produjeron frustrados asaltosal Cuartel de Caballería (después sede de la Policía de Hacienda),sucesos que, unidos al descubrimiento de material explosivo en casasde dirigentes comunistas, motivó al gobierno martinista a decretar elestado de sitio y la ley marcial en los departamentos de Sonsonate,Santa Ana, La Libertad, San Salvador y Chalatenango. Poco después,implanta una severa censura de la prensa escrita, sometida a lasdisposiciones editoriales del jefe de la Policía Nacional.Para la noche del 20, el PCS se reúne y debate sobre si debecomenzarse o no la insurrección en el occidente del país. Comoresultado de las consultas, varios comunicados para detener a lasfuerzas insurrectas fueron emitidos al día siguiente, pero muchos deellos ni siquiera llegaron a su destino.La erupción de IzalcoAntes de la medianoche del día 22, con la erupción del volcán deIzalco como marco cinematográfico, varios miles de campesinos selanzaron a la invasión de poblaciones como Villa Colón, Juayúa,Salcoatitán, Sonzacate, Izalco, Teotepeque, Tepecoyo, Los Amates,Finca Florida, Ahuachapán, Tacuba y otras poblaciones más,azuzados por los dirigentes comunistas y armados con machetes yalgunos cientos de fusiles Mauser, dejados por Araujo en sus manospara organizar la defensa de su régimen tambaleante.Como miras principales, los ataques iban dirigidos contra cuarteles,guarniciones de policía, oficinas municipales y de telégrafos, al igualque contra casas de reconocidos terratenientes y comerciantes de lazona.Desde la madrugada del día 23, tres intentos de toma son repelidospor las ametralladoras “tartamudas” del bastión militar de la ciudadde Ahuachapán, comandado por el general José Guevara. En losmuros de la fortaleza, un hijo del militar contempla los frutos queproducen la crisis, el fanatismo político y el alcohol extraído de lastiendas saqueadas. Años más tarde, una vez entrenado por el ejércitoestadounidense, ese niño de doce años pasaría a ser conocido en lahistoria nacional como el general José Alberto “El Chele” Medrano.Tacuba es tomada por asalto por los 1500 comunistas que dirige elestudiante universitario Abel Cuenca, quien se encuentra con elgrave problema de tener que alimentar a tan grandes cantidades depoblación, a la vez que busca evitar que continúen las violaciones yel pillaje generalizado.
  11. 11. 11 El movimiento frustrado En la mañana del día 23, los insurrectos realizan un frustrado intento de tomarse el cuartel de Sonsonate. Su herido comandante, el coronel Ernesto Bará, conduce la acción deLa tienda La Dalia, propiedad de un inmigrante italiano, fuesaqueada durante el alzamiento indígena el 22 de enero de rechazo.1932. Varias columnas desoldados, policías y guardias nacionales parten por tren desde SanSalvador hacia las zonas insurrectas. Viajan bajo las órdenesexpedicionarias del general José Tomás Calderón. Una vez hanhecho su labor en el departamento de La Libertad, retoman Colón ySonzacate, desde donde dirigen la captura de la plaza de Izalco.Entre los días 24 y 25, las fuerzas militares gubernamentales entranen Nahuizalco, Juayúa -donde pasan por las armas a FranciscoSánchez, capturado en San Pedro Puxtla-, Ahuachapán y Tacuba.Como último evento de esos hechos sangrientos, el 31 de enero, unconsejo de guerra presidido por el general Manuel AntonioCastañeda juzgó y condenó a Martí, Luna y Zapata a morir fusiladosen el Cementerio General de San Salvador, previo traslado desde susceldas en la Penitenciaría Central, ubicada donde ahora se alza elcéntrico edificio del Fondo Social para La Vivienda (FSV).Como herencia de aquellos años, la cifra exacta de muertos quizánunca pueda saberse. Hasta la fecha, periodistas y tratadistas sobre eltema como Thomas P. Anderson, Jorge Arias Gómez, PatriciaAlvarenga y otros han manejado cifras que varían desde 4800 hasta30000 personas fallecidas en esa coyuntura de la historiasalvadoreña, que -como sostiene el investigador social Jaime Barba-ahora urge de una revisión histórica desapasionada y científica, conmiras a la verdadera reconciliación.La voz indígenaDos años de trabajo testimonial y filmográfico recogen el punto devista de algunos miembros de la familia Ama. Los testimonios de lossobrevivientes de la familia Ama han sido rescatados por un recursopoco ortodoxo en el país: el cine independiente. No fue unhistoriador ni un antropólogo, sino un cineasta que ha invertido sieteaños para aproximarse a estos hechos enterrados por la memoriacolectiva. El cineasta salvadoreño Daniel Flores y Ascencio conviviócon esta familia y conoció a pausas el maravilloso mundo indígenade El Salvador contemporáneo desde la perspectiva más cercana."Don Juan me dijo "hagamos la película, pues" después de cincoaños de conversar. Eso es lo bonito de todo este proyecto, que surgióde la misma memoria", señala. Flores me incluyó en la última etapadel trabajo para que desarrollara una investigación paralela a larealización filmográfica y conocí los entresijos del pueblo de Izalco y
  12. 12. 12la calidez de la familia Ama. Flores ha trabajado junto al productorPepe Montoya y el editor Edson Amaya, entre otros miembros deeste equipo de producción. El fruto de esta realización (que se rodó alo largo de dos años) se exhibirá el próximo martes 22 de enero en laIglesia de La Asunción, en Izalco. A lo largo de los últimos meses,he compartido días de sol, polvo y hambre en busca del momentoexacto para charlar en la situación más natural con toda una familiaque tiene derecho a ser vista sin los prejuicios, que tanto la izquierday la derecha, le han atribuido sin cruzar palabra con ellos niconocerlos. Como es lógico, el temor a ser señalado sin derecho a serescuchado y el estigma contra Feliciano ha sido una constante a lolargo de toda investigación. Desde autoridades culturales afuncionarios locales, nadie ha escapado al intento por detener elproyecto. Esta familia , sin embargo, es un ápice de toda lacosmovisión indígena de Izalco y, como señala Julia Ama (una de lasnietas de Feliciano) "hay que sentir todo ese torrente indígena por lasvenas" y defender la identidad que se ha perdido. En Izalco, elmundo precolombino está presente en la celebración férrea de suscofradías y en el respeto a sus padres, que no están muertos; por elcontrario, son testimonios vivos.
  13. 13. 13ARTICULO 3: LOS ORIGENES DE LAMATANZALos orígenes de la matanza indígena de1932 Un ex presidente de la República, cuando era diputado, golpeaba su curul y decía: "Estoy orgulloso de que mi abuelo detuviera a las ordas comunistas"Néstor MartínezEditor Trazos CulturalesCuando los españoles llegaron al territorio que hoy se conoce comoEl Salvador, no encontraron oro ni joyas. Aún así, quedarondeslumbrados: desde las alturas contemplaron muchas parcelascuidadosamente cultivadas por una población sedentaria que estabaadaptada a la explotación de la Naturaleza. Su influencia, entonces,en la tierra y en la gente que habían descubierto fue profunda.La relación del indígena con la tierra habían creado una filosofíarelativa al significado y fines del ser humano. La máxima expresiónde su relación con la tierra era el maíz, principal motivo de lasiembra, tanto que los indígenas creían que el ser humano fue creadoa partir de dicha planta."Todo lo que hacían y decían estaba tan relacionado con el maíz quecasi lo consideraban como a un dios. El embeleso y el éxtasis conque contemplaban sus milpas era tal, que por ellas olvidan hijos,mujer y cualquier otro placer, como si la milpa fuera el objeto finalde su vida y la fuente de su felicidad...". El maíz no solo era la basede la economía de los nativos, sino que lo era también de su vidacotidiana. Era sagrado.Esa unidad, de la tierra con el ser humano, no fue comprendida porlos españoles conquistadores, y ni siquiera más tarde, por susherederos, los ladinos y criollos. Por el contrario, junto a la Iglesia,se encargaron de despojar al indígena de toda relación con la tierra,desde su espiritualidad hasta su posesión. Esa fue la semilla delconflicto que desembocó en 1932, con la matanza de miles deindígenas que reclamaban la tierra ancestral, no para producir, sinopara comer.
  14. 14. 14Los españoles introdujeron algo desconocido por indígenas: laposesión por una sola persona de una vasta cantidad de tierra, yademás de destinarla para fines comerciales intensivos con losmonocultivos. Porque los nativos, no solo cultivaban maíz, sino unagran cantidad de plantas alimenticias y comestibles: chile, tomate,cacao, calabazas, entre otras.Y sucedió el primer gran despojo de tierra para introducir ganado, loque volvía la tierra improductiva para alimentar a la poblaciónnativa, luego de introdujo el añil, caña de azúcar, se intensificó elcultivo del algodón...A pesar de este despojo, el indígena logró sobrevivir con suacostumbrado ritmo de vida: la siembra de su propia parcela, de maízprincipalmente. A mediados del siglo XIX, todavía se reconocíancomunidades indígenas, cuyas tierras junto a las ejidales, fueron elblanco del segundo gran despojo, con la introducción del cultivo delcafé.En los años 1872 y 1875, se registran levantamientos campesinos pordisputas de las tierras. Era el acoso contra los ejidatarios ycomuneros de la entonces clase dominante: los cultivadores de café.Los primeros alquilaban la tierra ejidal, ociosa, ya que estabadestinada al crecimiento futuro de la población, y las tierrascomunales era propiedad de los indígenas.Hacia 1874, en un documento oficial redactado por el BachillerPasante don Esteban Castro, refleja el pensamiento de losterratenientes cafetaleros acerca de los agricultores indígenas: "Sacanlo que llaman una tarea en las horas de la mañana (no es posiblehacerlos trabajar más) y pasan el resto del día en la vagancia y laholgazanería. Reglamentando las horas de trabajo del modo másconvincente y adecuado, creo que se hará un gran servicio a laagricultura, a la moral y a los jornaleros, pues el agricultoraprovechará el tiempo, tesoro inestimable, y aquellos ganarán eldoble y aún el triple si se quiere, empleando todo el día su fuerza enlabrar la riqueza pública".También decía: "la agricultura necesita brazos y no encuentra, otienen los agricultores que pagar jornales tan crecidos que absorbengran parte de su ganancia..."Debe entenderse que la palabra "agricultura", como aún se emplea enestos días, no se refiere a los cultivos de los indígenas, sino al café,que por su expansión en el mercado mundial, necesitaba mano deobra de la que no disponía.Y recomienda "que se impongan las obligaciones a los enfitiutas(persona que tiene el dominio por cesión perpetua o por largo tiempo
  15. 15. 15el dominio útil de un inmueble. NdR) de cultivar en la mitad dedichos terrenos artículos de exportación, como, café, añil y, en elresto el huate (plantación de maíz destinado al forraje. NdR) y losnecesarios para el consumo".En Izalco, sucedió un incidente en el año de 1875, que ya apuntaba allevantamiento indígena en su lucha por al tierra: según unapublicación de esa fecha "Ya saben nuestros lectores por este diariola desgraciada intentona de Izalco y el resultado que ha tenido. Unoscuantos inocentes sugestionados por gentes aviesas malintencionadascreyeron que se atacaban sus derechos con la venta de un terrenoejidal y en vez de acudir a los tribunales competentes fueronarrastrados a la desobediencia y la rebelión. Los tribunales aplicaránel condigno castigo a los culpables".En este informe queda clara la necesidad de crear mano de obraartificial y al mismo tiempo de que sea barata. Entonces, unmaquiavélico plan empieza a ejecutarse.En 1879, en atención al Ministerio de Gobernación las diferentesgobernaciones departamentales presentaron un informe sobre losterrenos que haya en la población del Departamento "sin acotarse yrepartirse y cual sea su extensión, así como el cánon establecido porel uso de ellos...".De acuerdo con los informes, se resume que el porcentaje de ejidos ycomunidades en relación con el territorio agrícola es del 21.7 porciento. Aproximadamente 281 mil 294 hectáreas repartidas en docedepartamentos, ya que dos de ellos no presentaron el informe. De eseporcentaje, un 13 por ciento pertenecía a Sonsonate y Ahuachapán,donde sucedió el grueso de la matanza indígena de 1932.En la memoria presentada por el Ministerio de Gobernación, en1880, se informa que "se ha creído indispensable reducir a propiedadparticular los ejidos de los pueblos y que sus moradores se dediquena la siembra de plantas permanentes y de producción exportable...".El resultado del informe de 1874 y del censo de 1880 fue la "Ley deExtinción de Comunidades", emitida el 15 de febrero de 1881, queen su considerando dice que "la indivisión de los terrenos poseídospor comunidades, impide el desarrollo de la agricultura, entorpece lacirculación de la riqueza y debilita los lazos de la familia y laindependencia del individuo...Que tal estado de cosas debe cesarcuanto antes, como contrarios a los principios económicos, políticosy sociales que la República ha aceptado..."Según el decreto los comuneros o compradores de derecho de lasmismas tierras o cualquier otra persona que tuviera "otro título legal"serían considerados dueños legítimos de la parte que se tenía enposesión.
  16. 16. 16A continuación, el 2 de marzo de 1882, se emite el decreto de la Leyde Extinción de Ejidos, cuyo texto no difiere muchos del anterior yconcedía seis meses para la obtención de títulos. El valor de cadamanzana era de tres pesos. Que era bastante, si se considera que unAuditor de Guerra ganaba 60 pesos mensuales y un empleadopúblico 40.Así se explica que, una vez desplazados los comuneros y ejidatarios,la tierra cayera en manos de doctores, comerciantes, militares yartesanos ladinos.Entre 1882 y 1897 había un caos originado por los que se estabanapropiando de la tierra y se emiten varios decretos con la finalidad deevitar las disputas.El 5 de enero de 1884 el Ministerio de Justicia decreta la Ley deDesocupación de las Fincas Arrendadas, mediante la cual seautorizaba a los alcaldes a petición del arrendador a desocupar lafinca. En caso de oposición el arrendador sería desalojado por lafuerza con todos sus aperos y moradores. Posteriormente se autorizóla quema de los ranchos.En 1885 y 1898 se dan levantamientos indígenas y de campesinos.En uno de ellos le cercenaron las manos a los Jueces PartidoresEjidales.Finalmente la Asamblea Nacional, en decreto del 27 de marzo de1897, considera que el sistema ejidal ya está extinguido y autoriza alos alcaldes a otorgar títulos de propiedad a los poseedores que losreclamen.Asimismo se emitieron decretos contra la vagancia, mediante loscuales los terratenientes cafetaleros y grandes hacendados seconvirtieron en esclavizadores de cualquier campesino o indígenaque los cuerpos de seguridad atraparan por "vagancia"."La historia agraria de Guatemala y El Salvador está llena demillares de pequeños actos de rapiña legal, apoyada en la fuerza, quepersiguió especialmente a los indígenas...", escribió Edelberto TorresRivas.Así, a principios del siglo XX, el panorama de El Salvador era elsiguiente: gran cantidad de tierra en pocas manos y decenas de milesde indígenas y campesinos despojados de su propiedad deambulandosin trabajo y con hambre. Una verdadera bomba de tiempo queestallaría en 1932.El monocultivo del café entró en crisis en 1929. Supeditados a losEstados Unidos, este país, en dicho año, tiene una crisis en su
  17. 17. 17economía que le arrastra en sus cimientos, llevándose de paso a suspaíses satélites como El Salvador. Nadie compra el café. Los precioscaen hasta en un 46%.La renta nacional se reduce en un 33%, se reducen los impuestos enun 11.8%, bajan las importaciones en un 38%, se reducen los salariosmínimos llegando a ganar la gente 8 centavos de colón por día, lossalarios de la burocracia se disminuyen en un 30 por ciento. El preciointerno del maíz, fríjol y arroz llegan a sus niveles más bajos. Elsistema colapsa y ningún proyecto del gobierno lo saca a flote. Elpeso de la crisis se descarga totalmente en los pobres despojados,mientras que los terratenientes y hacendados conservan intactos susmedios de producción e ingresos. El hambre se generalizaba. Eldescontento es generalizado. Los espacios políticos se cierran.El odio y contra los indígenas y campesinos queda ilustrado en unescrito de un hacendado de Juayúa: "...Y ellos, que tienen el germende sangre pícara, que son de complexo inferior al nuestro, que son deraza conquistada, con poco tienen para encender en pasionesinfernales contra el ladino, a quienes ellos señalan, porque nos odiany nos odiarán siempre en forma latente. Se cometió contra ellos elgravísimo, el peligrosísimo error de concederles derechosciudadanos. Eso fue enormemente malo para el país. Se les dijo queeran libres, que de ellos también era la nación, y que tenían plenoderecho de elegir jefes y mandar. Y ellos comprenden que el decirjefes y mandar, equivale exactamente a entregarse a la rapiña, alrobo, al escándalo, a la destrucción de propiedades, etcétera, y matara los patronos.Deseamos que se extermine de raíz la plaga; de lo contrario, brotaríacon nuevos bríos, ya expertos y menos tontos, porque en nuevasintentonas se tirarían contra las vidas de todos, primero, para degollarpor último. Necesitamos la mano fuerte del gobierno, sin pedirleconsejos a nadie, porque hay gentes piadosas que predican el perdón,porque ellas no se han visto todavía con su vida en un hilo. Hicieronbien en Norteamérica, de acabar con ellos; a bala, primero, antes deimpedir el desarrollo del progreso de aquella nación; mataronprimero a los indios porque éstos nunca tendrán buenos sentimientosde nada. Nosotros, aquí, los hemos estado viendo como de nuestrafamilia, con todas las consideraciones, y ya los vieran ustedes enacción! Tienen instintos feroces".Para este hacendado un indio es igual que un comunista, así fundía elcomunismo y racismo, ideas deformadas que llegarían hasta nuestropresente: en 1992, un ex presidente de la República, cuando eradiputado, golpeaba su curul y decía: "Estoy orgulloso de que miabuelo detuviera a las ordas comunistas". Hasta los comunistas se locreyeron.Libros consultados:
  18. 18. 18- Formación y lucha del proletariado salvadoreño, Rafael Menjívar,UCA Editores.- Acumulación originaria y desarrollo del capitalismo en El Salvador,Rafael Menjívar, EDUCA.- El Salvador, la tierra y el hombre, David Browning, OxfordUniversity Press, Londres.- El Salvador, 1932, Thomas R. Anderson, The Lincoln, Universityof Nebraska Press.- El periodismo en El Salvador, Ítalo López Vallecillos, UCAEditores.- Diccionario Histórico Enciclopédico de la República de ElSalvador, Miguel Ángel García, Imprenta Nacional.- La población de El Salvador, Rodolfo Barón Castro, ConsejoSuperior de Investigación Científica, Instituto Gonzalo Fernández deOviedo, Madrid, España.
  19. 19. 19ARTICULO 4: JOSE FELICIANO AMA ES UNMARTIR POPULAR JOSÉ FELICIANO AMA ES UN MÁRTIR POPULAROscar Martínez PeñateNació en Izalco, Departamento de Sonsonate, en 1881, y murió linchado por unaturba enardecida y xenofóbica de ladinos, prodictadura y terratenientes, luego fuecolgado de un árbol con un lazo, para dar la impresión que había muerto ahorcadoel 28 de enero de 1932. Usaba pelo corto, bigote y barba bien recortada, vestíacamisa y pantalón de manta, caites de cuero y sombrero de palma, fue un hombrehumilde, respetuoso, de voz apacible, firme y convincente, no hablaba muchocastellano sino en su lengua natal —el náhuat—, trabajó de jornalero, gustabasembrar maíz negro, era devotamente cristiano, querido y apreciado por los demásindígenas.Casado con Josefa, hija de Patricio Shupan, quien era mayordomo principal de lacofradía del Corpus Christi (Espíritu Santo) y a la vez cacique de Izalco. FelicianoAma recibió de su suegro respaldo y apoyo, él lo ayudaba a recibir a losmandaderos de la cofradía, recolectar las ofrendas y lo acompañaba a las reunionesimportantes. Patricio Shupan murió a causa de un sorpresivo fortísimo dolor deestómago en 1917, luego de asistir a un almuerzo en la residencia presidencial conuno de los presidentes de la dinastía Meléndez-Quiñónez, Carlos Meléndez.Para esos años Patricio Shupan ya reclamaba la expropiación de las tierrascomunales que el gobierno le había arrebatado a los indígenas, la expropiación deéstas por parte del gobierno, el maltrato inhumano y la extrema explotación de que
  20. 20. 20eran víctima los indígenas fue la semilla de la discordia que desembocó en lainsurrección indígena y en donde la fuerza armada cometió el peor etnocidio delsiglo XX.Fueron masacrados más de 30 mil indígenas; este hecho histórico es conocido ydenominado por los historiadores gobiernistas como los "sucesos de 1932". Alfallecer Shupan, en 1917, Ama se convirtió en el cacique de los indígenas de Izalcoy dirigente de la cofradía del Espíritu Santo, constituida en su totalidad porindígenas.Continuó él la demanda por la devolución de las tierras comunales, la denuncia yla condena por la violación de los derechos humanos cometida contra su pueblo.Mario Zapata y Alfonso Luna, jóvenes universitarios, al enterarse de lospreparativos de la insurrección indígena liderada por el cacique Feliciano, llegarona Izalco como dirigentes del Partido Comunista de El Salvador(PC), con el interésde aprovechar políticamente la situación con el propósito de que el PCS tomara ladirección.Pero era ya demasiado tarde, Feliciano y los otros dirigentes indígenas teníanprevisto el levantamiento indígena y al PCS no le quedó otra opción que adherirsea la revuelta indígena. En la noche del 22 de enero de 1932, Feliciano Ama ingresóa Sonsonate con centenares de indígenas, pero en la madrugada llegó gente extrañaal movimiento, proveniente de Juayúa y ésta hizo destrozos, mataron al alcalde,cometieron acciones vandálicas y toda la responsabilidad se la atribuyeroninjustamente al líder indígena Feliciano Ama, quien luego se replegó a unoshuatales en las afueras de Izalco.Los ladinos comenzaron a pedir su cabeza y desarrollaron un racismo paranoico.La misión de atrapar a José Feliciano Ama fue encomendado a Cabrera,comandante de la guarnición de Izalco y reconocido como un matón que odiaba alos indígenas. Él salió con varios perros hacia los alrededores de Izalco, iba convarias decenas de soldados armados "hasta los dientes" vestidos de paisano ycuando llegaron al lugar donde se encontraba el líder indígena, lo embosca-ron, locapturaron y amarrado se lo llevaron. a la alcaldía.Ama gritaba: ¡vivan los indígenas!, ¡las tierras son nuestras¡, con su asesinatoquisieron de esta forma apagar su voz por la justicia. Feliciano quedó suspendidode una ceiba frente a la Iglesia de la Asunción, como ejemplo de lo que le podíasuceder a todo aquel que reclamara lo que le habían robado los terratenientes y losaltos funcionarios de la dictadura de Maximiliano Hernández Martínez y de otrosgobernantes anteriores.

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