Echeverría, J. – Popper, Lakatos.POPPER, KUHN, LAKATOSEcheverría, Javier (1989): Introducción a laMetodología de la Cienci...
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Echeverría, J. – Popper, Lakatos.Supongamos que queremos inferir, a partir de n observaciones segúnlas cuales «el agua hie...
Echeverría, J. – Popper, Lakatos.el problema de la demarcación adquirió una importancia prioritaria. Lasolución de los pos...
Echeverría, J. – Popper, Lakatos.como sí hicieran Carnap y el Círculo de Viena. Él afirma incluso que lametafísica puede t...
Echeverría, J. – Popper, Lakatos.clásica reductio ad absurdum) de examinar alguna de las consecuencias,q, que se derivan d...
Echeverría, J. – Popper, Lakatos.homotípicos para subrayar que se refieren a un mismo evento empírico.Dichos enunciados so...
Echeverría, J. – Popper, Lakatos.probabilidad lógica, que es diferente de la probabilidad numérica quesurgió de la teoría ...
Echeverría, J. – Popper, Lakatos.falsación, ya que su contenido empírico habrá aumentadoconsiderablemente. Por el contrari...
Echeverría, J. – Popper, Lakatos.teorías. Lo cual no obsta para que cualquier teoría, por alto que sea sugrado de contrast...
Echeverría, J. – Popper, Lakatos.El punto de partida de la misma es la distinción entre teoría delconocimiento y epistemol...
Echeverría, J. – Popper, Lakatos.Pero las teorías popperianas sobre la ciencia también han sido adscritas,siguiendo en est...
Echeverría, J. – Popper, Lakatos.investigación científica. La ciencia es sistemática porque siempreprocede conforme a conj...
Echeverría, J. – Popper, Lakatos.sido considerado verdadero y sólo aceptamos las teorías que, pese a lasmás severas contra...
Echeverría, J. – Popper, Lakatos.basado en afirmar que toda explicación tendrá tarde o temprano unaexplicación mejor y más...
Echeverría, J. – Popper, Lakatos.inconmensurables, como afirmarán Kuhn y Feyerabend. En segundolugar, y como ha señalado T...
Echeverría, J. – Popper, Lakatos.así una propuesta de Tichy en 1974, que había sido criticada por Miller ypor el propio Ni...
Echeverría, J. – Popper, Lakatos.de Popper por parte de Ayer, Medawar, Nagel y otros, que para Lakatossuponen un falsacion...
Echeverría, J. – Popper, Lakatos.Ya en su artículo de 1968 (Teorema, 1982) Lakatos tomaba como puntode partida las crítica...
Echeverría, J. – Popper, Lakatos.Consecuentemente con ello, Lakatos y sus discípulos también atacaronel concepto popperian...
Echeverría, J. – Popper, Lakatos.fundamentados en una teoría poco contrastada) registraran laexistencia de la nube conjetu...
Echeverría, J. – Popper, Lakatos.originar por sí mismo la falsación. No hay falsación sin la emergencia deuna teoría mejor...
Echeverría, J. – Popper, Lakatos.3) Una parte del exceso de contenido de T resulta corroborado.Lakatos, por consiguiente, ...
Echeverría, J. – Popper, Lakatos.pese a contradecir la teoría no dan lugar a que sus preconizadores laabandonen.Pero enton...
Echeverría, J. – Popper, Lakatos.progresivo a un cambio de la problemática si es progresivo teóricay empíricamente, y regr...
Echeverría, J. – Popper, Lakatos.función de su contenido fáctico, pero entendiendo éste como producciónde novedades, y en ...
Echeverría, J. – Popper, Lakatos.propio programa de investigación, y como rasgo distintivo del mismo,que no se encuentra e...
Echeverría, J. – Popper, Lakatos.investigación, queda establecida, con mayor o menor detalle, en laheurística positiva del...
Echeverría, J. – Popper, Lakatos.programa de investigación posee su propia dinámica, como dirán losestructuralistas, y ell...
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  1. 1. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.POPPER, KUHN, LAKATOSEcheverría, Javier (1989): Introducción a laMetodología de la Ciencia. Barcelona: Barcanova.(Capítulos 3 y 5, pp. 75-148)3. EL FALSACIONISMO POPPERIANO3.1. IntroducciónKarl R. Popper es uno de los filósofos de la ciencia más importantes delsiglo xx. En su juventud estuvo en contacto con el Círculo de Viena,aunque sin adherirse a sus tesis fundamentales. Su crítica delinductivismo, su afirmación de que la observación siempre estáimpregnada de teoría y el establecimiento de un nuevo criterio dedemarcación científica (la falsabilidad), le han llevado a ser uno de losprimeros críticos influyentes del positivismo lógico en su primeraversión, si bien compartió puntos básicos de la concepción heredada.Su influencia ha sido muy grande, y no sólo entre los epistemólogos,sino también entre numerosos científicos. Sin embargo, tardó enejercerse. “Lógica de la investigación científica” (Logik der Forschung)fue publicada en 1934, cuando el Círculo de Viena estaba en pleno auge.Y aun sin pasar inadvertida, lo cierto es que sólo a partir de la edicióninglesa de 1959 (The Logic of Scientific Discovery), completada con unaserie de apéndices respecto de la edición original, comenzó a tener laenorme repercusión que la ha convertido en una de las obras clave en lafilosofía de la ciencia de nuestro siglo. Previamente había escrito, entre1930 y 1932, Die Beiden Grundprobleme der Erkenntnistheorie, que nofue publicada hasta 1979, por T. Eggers. Sus primeros títulos de granimpacto fueron “La miseria del historicismo” (en 1957, aunque en 1944-1945 ya había aparecido en la revista Económica) y “La sociedad abiertay sus enemigos” (1945). Otras obras célebres, y de mayor interés parala metodología científica, son Conjeturas y Refutaciones (1962) yConocimiento Objetivo (1972), donde Popper expone con mayor detallesu teoría del conocimiento y sus discutidas tesis sobre el tercer mundo.Asimismo tiene gran importancia el Post Scriptum a la Lógica lainvestigación científica. En principio fue concebido para ser añadido a laedición inglesa de 1959 de dicha obra, para lo cual Popper trabajóintensamente desde 1951 a 1956. A la postre, algunos de dichosapéndices cobraron entidad propia, decidiendo Popper publicarlos en unvolumen separado, que bajo el título Postcript: After Twenty Years llegóa estar en galeradas en 1956-1957. Pero una serie de problemas desalud, y más en concreto de la :a, le impidieron terminar la labor decorrección de pruebas, y obra no se publicó hasta 1983. Está formadopor tres volúmenes, que han sido editados separadamente, aunque suSeminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.186
  2. 2. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.redacción fue conjunta, y en su inmensa mayoría está fechada en 1962.Los tres han sido traducidos al castellano, bajo los títulos de Realismo yobjetivo de la ciencia, El universo abierto y Teoría cuántica y el cisma enfísica, al igual que otras obras de Popper, entre las cuales han de sermencionadas Búsqueda sin término: una autobiografía intelectual y Elyo y su cerebro, esta última en colaboración con John Eccles. Pese aesta tardía publicación de muchos de sus escritos, la influencia de losmismos fue grande a través de los alumnos y discípulos de Popper,quien es autor asimismo de numerosos artículos en revistasespecializadas. Su pensamiento se difundió sobre todo en la década delos cincuenta y de los sesenta en los Estados Unidos, y a continuaciónen el resto del mundo, llegando a constituirse en referencial para lamayoría de los epistemólogos.Popper siempre ha mantenido esencialmente sus posturas iniciales, enlas que consideraba que el punto de partida para la flexión filosóficasobre la ciencia eran las teorías científicas, así corno su contrastaciónnegativa con la experiencia, por la vía de la falsación. Dichas teoríassiempre son conjeturas sobre el mundo, y no instrumentos de análisisdel mismo ni generalizaciones en base datos empíricos. La actividad delcientífico debe ser crítica tratando de refutar las teorías vigentes encada momento y contribuyendo de esta manera al progreso científico,que tiene lugar por integración y mejora del conocimiento anterior. Elpropio Popper ha dado el nombre de realismo crítico al conjunto de sustesis básicas y bajo dicha rúbrica se han agrupado numerosos autoresque, sin constituirse propiamente en escuela, sí han experimentado aprofunda influencia de Sir Karl R. Popper. Algunos de sus discípulos,como Lakatos (véase el capítulo 5), han acabado separándose dealgunas de las ideas del maestro, en particular por lo que hace alcarácter normativo y ahistoricista que debería tener la filosofía de laciencia. La polémica de Popper con Kuhn (véase el capítulo 4) es claveen este sentido.En cualquier caso, y pese a la influencia retardada de muchos de susescritos fundamentales, la figura de Popper resulta imprescindible paracomprender el desarrollo de la epistemología en el siglo XX, incluidas lasposturas de sus críticos.3.2. Las teorías científicasLa principal novedad que introdujo Popper en la metodología científicaestriba en la importancia atribuida a las teorías. Para Aristóteles lareflexión sobre la ciencia debía empezar por la búsqueda de losprincipios propios a cada ciencia, es decir, de los términosmáximamente universales que eran objeto de dicha disciplina. Para elempirismo lógico el fundamento del saber científico eran lasproposiciones protocolares, en la medida en que expresan hechoselementales.Seminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.187
  3. 3. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.Popper se centrará en un tipo diferente de construcción, cuya estructurano es simple ni inmediata: las teorías científicas. «Las ciencias empíricas-afirma Popper- son sistemas de teorías; y la lógica del conocimientocientífico, por tanto, puede describirse como una teoría de teorías.» Lafilosofía de la ciencia, por tanto, queda planteada como una disciplinametateórica, o metacientífica (como se dirá posteriormente), cuyosobjetos principales de reflexión son las teorías científicas, y no las ideas,ni los universales, ni los hechos más simples y elementales. Esta tesispopperiana, cuya influencia en las investigaciones posteriores ha sidomuy grande, puede rastrearse en autores que le precedieron, como elconvencionalista Duhem; pero lo cierto es que a partir de la Lógica de lainvestigación científica ha pasado a ser patrimonio común de lasdistintas escuelas, por lo cual ha de ser considerada como propiamentepopperiana.Popper utiliza asimismo una metáfora que ha hecho fortuna:Las teorías son redes que lanzamos para apresar aquello quellamamos «el mundo»: para racionalizarlo, explicarlo y dominarlo.Y tratamos de que la malla sea cada vez más fina.La razón científica funciona pues a base de construir sistemas peculiaresde conocimiento del mundo, al objeto de poder explicar los fenómenos(y no sólo describirlos), y lo que es más, con la meta final de dominar lanaturaleza, lo cual equivale en muchos casos a transformarla. La cienciano es un saber inerte o pasivo con respecto a su objeto. En la tarea delcientífico cabe rastrear una voluntad de dominar la naturaleza,particularmente clara en el caso de la tecnología que de la ciencia sederiva. Y el instrumento principal para llevar a cabo esa labor son lasteorías, que por lo mismo han de ser el punto de partida de la reflexiónmetodológica sobre la ciencia. Popper, sin embargo, no es uninstrumentalista, como veremos más adelante. Ya en 1934 criticóexplícitamente el instrumentalismo de Mach, Wittgenstein y Schlick y,en el Post Scriptum, el de Berkeley.Hay cuatro modos de contrastar una teoría. Cabe, en primer lugar,estudiar la coherencia interna de la misma, investigando las diversasconsecuencias que pueden derivarse de ella y viendo si soncontradictorias o no. Asimismo puede estudiarse si una teoría esempírica o no, en virtud de su forma lógica: Popper, en la estela delCírculo de Viena en este punto, admite en Lógica de la investigacióncientífica que puede haber teorías puramente tautológicas, quecorresponderían a las ciencias no empíricas, como la lógica y lasmatemáticas. En tercer lugar, unas teorías pueden ser comparadas conotras, al objeto de averiguar si la nueva teoría comporta algún adelantocientífico respecto de la anterior. Por último, una teoría se contrasta alaplicar empíricamente las consecuencias que se derivan de ella. Lacontrastación teoría/experiencia no es, por tanto, sino uno de losSeminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.188
  4. 4. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.procedimientos metodológicos destinados a evaluar el interés de unateoría científica. Con Popper aparece ya uno de los temas que será másestudiado posteriormente: la evaluación de una teoría relativamente aotra. Sin embargo, él se centrará fundamentalmente en el cuarto tipo decontrastación, introduciendo el criterio de falsación de una teoría pormedio de la experiencia.Otra aportación popperiana, retomada después por Hanson y otrosmuchos, estriba en la crítica a la que somete al concepto de experienciadirecta e inmediata, que sin duda era una de las nociones básicas delatomismo lógico. Ya en 1935, Popper critica las teorías de la ciencia quesuponen que ésta se construye a partir de experiencias que van siendoordenadas y recopiladas. En 1972, al publicar su Objective Knowledge,su pensamiento al respecto resulta mucho más claro y tajante. Todo unparágrafo está consagrado a desarrollar la tesis de que «todoconocimiento -incluso las observaciones- está impregnado de teoría(Theory-lmpregnated). No hay tabula rasa alguna en el ser humano.Siempre se parte de algún conocimiento previo; en último término,Popper admite la existencia de disposiciones innatas en el conocimientohumano. Resulta interesante mencionar el aspecto genético que enPopper adquiere esta tesis clásica:Si no fuese absurdo hacer este tipo de estimaciones, diría que el99,9% del conocimiento de un organismo es heredado o innato ysólo una décima parte consiste en modificaciones de dichoconocimiento innato.Estas disposiciones innatas, por consiguiente, están impregnadas deteoría, entendiendo el término «teoría» en un sentido amplio. Losórganos sensoriales, en particular, incorporan genéticamente teoríasanticipatorias. No hay ningún tipo de percepción que sea inmediata osimple; todas están previamente influidas por esas teorías»subyacentes.En realidad, y como ya hemos visto en 2.9, este tipo de tesis ya habíansido defendidas por Hanson en su obra Patrones de descubrimiento de1958, al afirmar que «la visión está cargada de teoría» y remitir dichatesis a Pierre Duhem como precedente, así como a la psicología de laGestalt y al Wittgenstein de las Investigaciones filosóficas. La tesis de lainconmensurabilidad entre teorías, defendida por Kuhn y porFeyerabend, ha acabado de centrar el debate filosófico en torno a estacuestión. La relevancia otorgada por Popper a las teorías, frente a laconcepción inicial del Círculo de Viena, que centraba su análisis en lasproposiciones y en los términos, ha contribuido en gran medida aprovocar este giro radical en la epistemología científica del siglo XX.Popper se mostró de acuerdo con la concepción heredada en que, de serposible, las teorías deberían de estar axiomatizadas. Pero, a diferenciade los neopositivistas, siempre insistió en la universalidad de las leyesSeminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.189
  5. 5. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.científicas, así como de muchos de sus enunciados y conceptos. Ello esuna condición necesaria para que se puedan hacer predicciones, yasimismo para que la ciencia cumpla su función explicativa que, si ya noha de serlo en base al principio esencialista de causalidad, sí lo puedeser por medio del principio metodológico de causalidad, que como yahemos visto en 2.8 Popper propugnó contra el neopositivismo y elinstrumentalismo.Sin embargo, las teorías son conjeturas, hipótesis generales quepermiten explicar los fenómenos. Nunca son verdaderas, pero sí puedenser falsadas, lo cual debe llevar al científico a rechazarlas, comoveremos a continuación.3.3. El problema de la inducciónLa segunda gran divergencia entre Popper y el Círculo de Viena, y enconcreto con Rudolf Carnap, con el que polemizó al respecto, así comocon Reichenbach, se refiere al papel de la inducción dentro de lametodología científica. Ya en Lógica de la investigación científica alude aello, pero posteriormente ha vuelto varias veces sobre el tema. Noslimitaremos aquí a la exposición de los argumentos iniciales.Popper considera que una inferencia es inductiva cuando pasa deenunciados singulares (o particulares) a enunciados universales, talescomo hipótesis, leyes o teorías. El problema de la inducción consiste enindagar si las inferencias inductivas están lógicamente justificadas, ybajo qué condiciones lo están. Para ello, afirma Popper, habría queformular alguna ley lógica que fundamentase dichas inferencias: elprincipio de inducción. Pero, a diferencia de otras leyes lógicas, Popperafirma que dicho principio de inducción no puede ser una ley lógica, enel sentido de la lógica formal del siglo XX, es decir, una tautología o unenunciado analítico. Habría de ser un enunciado sintético y, desde luego,un enunciado universal.Y aquí surge el problema: ¿cómo sabemos que dicho enunciadouniversal, fuese el que fuese, sería verdadero?Si intentamos afirmar que sabemos por experiencia que esverdadero, reaparecen de nuevo justamente los mismosproblemas que motivaron su introducción: para justificarlotenemos que utilizar inferencias inductivas; para justificar éstashemos de suponer un principio de inducción de orden superior, yasí sucesivamente. Por tanto, cae por su base el intento defundamentar el principio de inducción en la experiencia, ya quelleva inevitablemente a una regresión infinita.Este círculo vicioso, que constituye la médula del problema de lainducción, ya había sido advertido por Hume en su Treatise of HumanNature. Numerosos autores se han ocupado de la cuestión tanto paraaclararlo como para profundizar en él o tratar de solucionarlo. Muyresumidamente, y simplificando, podría ser expuesto así:Seminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.190
  6. 6. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.Supongamos que queremos inferir, a partir de n observaciones segúnlas cuales «el agua hierve a 100 grados centígrados» un enunciadouniversal al respecto, mediante el cual se asevera que también en elexperimento n+l el agua hervirá a los 100 grados. Esa diferencia sólo esválida en el caso concreto del agua si admitimos un principio deinducción más general, que por ejemplo podría aseverar: efectuadas nobservaciones de un fenómeno X, y habiendo advertido en todas ellas(para un n suficientemente grande) que se produce el acontecimiento Y,podemos concluir que X → Y. Ahora bien: ¿cómo podemos estar segurosde que este principio más general es válido? Lo más que puede ocurrires que hayamos observado que en cierto número finito de ocasiones, Nha resultado válido en todo tipo de acontecimientos empíricos. Mas deello no podemos concluir que es universalmente válido, pues de hacerloestaríamos presuponiendo ya la inferencia inductiva para fundamentar elpropio principio de inducción, siendo así que dicho principio había sidoformulado al objeto de justificar las inferencias inductivas.Kant trató de resolver el problema afirmando que el principio deinducción era válido a priori. Dicha solución no resulta satisfactoria paraPopper, quien optará por una solución muy diferente:Yo seguiría afirmando que es superfluo todo principio de induccióny que lleva forzosamente a incoherencias lógicas.Para Popper, la metodología científica es esencialmente deductiva, y noinductiva. Dada una teoría T, deducimos consecuencias de la misma, c1,c2, ..., cn. Dichas consecuencias han de ser contrastables empíricamente,pero entendiendo dicha contrastación como posibilidad de refutación dela teoría T si los datos empíricos no coinciden con las predicciones ciemanadas de T: nunca como verificación de la teoría T. Vemos así quela afirmación popperiana de las teorías científicas como las auténticasunidades de partida de la metodología científica es coherente con sucrítica del inductivismo, en la medida en que esta concepciónmetodológica haría depender a las teorías de los hechos observados, yno al revés. Popper se remite a Liebig y a Duhem como antecesores deestas tesis antiinductivistas. Pero en su caso dichas tesis van acomplementarse con una nueva aportación metodológica, que seráobjeto del siguiente apartado.3.4. La falsabilidad como criterio de demarcaciónEl problema de la demarcación entre ciencia y metafísica(Abgrenzungskriterium) es considerado por Popper, como por el Círculode Viena, como una cuestión capital para la filosofía de la ciencia. Pese aesta común perspectiva, en la que se muestra la incidencia que sobre supensamiento tuvieron los debates de los atomistas lógicos, la soluciónpropuesta por Popper será muy diferente. Popper rechaza la induccióncomo criterio de demarcación precisamente porque no considera quesea un criterio satisfactorio. Y se remite a Kant como al autor en el queSeminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.191
  7. 7. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.el problema de la demarcación adquirió una importancia prioritaria. Lasolución de los positivistas le parece naturalista, mientras que paraPopper dicho problema no es exclusivo de las ciencias naturales. Siaceptásemos las propuestas de Wittgenstein o de los vieneses, afirmaPopper, partes muy importantes de la ciencia (como las leyes científicas)habrían de ser consideradas como extracientíficas, al no proceder deobservaciones repetidas que inductivamente han dado lugar aenunciados universales . De ahí que el criterio neopositivista dedemarcación, basado en la verificación o en la confirmación, pero dehecho sustentado en el método inductivo como marca de la cientificidad,ha de ser radicalmente modificado.Para Popper la ciencia no es nunca un sistema de enunciados ciertos eirrevocablemente verdaderos, sino todo lo contrario. La ciencia nuncaalcanza la verdad, sino que se aproxima a ella proponiendo sistemashipotéticos complejos (las teorías científicas) que permiten explicar máso menos fenómenos empíricos, pero nunca todos los hechos que sepueden presentar en una disciplina determinada y en un momentohistórico dado como base empírica de dicha ciencia. Los científicosdeducen, a partir de dichos sistemas hipotéticos, consecuencias quecoinciden en mayor o menor grado con la experiencia. Pero las teoríascientíficas nunca son categóricas, sino conjeturales. La función de laempiria consiste en refutarlas, o en el mejor de los casos encorroborarlas en un cierto grado, pero no en ratificar ni en confirmar lasteorías.Surge así el nuevo criterio de demarcación entre ciencia y no ciencia:una teoría es científica si puede ser falsada por medio de la experiencia(en el caso de las teorías empíricas) o por medio de su contradictoriedadinterna (en el caso de las teorías lógicas y matemáticas). Para Popper,“las teorías no son nunca verificables empíricamente”, pero sí han de sercontrastables con ella. En lugar de elegir un criterio positivo decontrastación, hay que tomar uno negativo:No exigiré que un sistema científico pueda ser seleccionado, deuna vez para siempre, en un sentido positivo; pero sí que seasusceptible de selección en un sentido negativo por medio decontrastes o pruebas empíricas: ha de ser posible refutar por laexperiencia un sistema científico empírico.La posibilidad de mostrar la falsedad de una teoría científica mediante laexperiencia, por ejemplo a través de las predicciones quedeductivamente se derivan de ella, es el signo distintivo del sabercientífico frente a otro tipo de saberes. Esta falsabilidad es un criterio dedemarcación, pero no de sentido. Aquello que no versa sobre laexperiencia ni es falsable por ella puede perfectamente tener sentido,pero sin ser científico. Popper no reprocha a la metafísica clásica, ni engeneral a la religión, o a la poesía, o al arte su ausencia de sentido,Seminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.192
  8. 8. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.como sí hicieran Carnap y el Círculo de Viena. Él afirma incluso que lametafísica puede tener valor para la ciencia empírica. Lo que ocurre esque, entre aquellos enunciados empíricos que tienen sentido (porejemplo, “surgirá una bola de fuego del cielo” y “aparecerá el cometaHalley el año 1986) el primero no es falsable y el segundo sí; en esamedida, sólo el segundo es un enunciado científico.Popper propone la falsabilidad como criterio de demarcación basado enuna asimetría lógica entre la verificabilidad y la falsabilidad. Unenunciado universal nunca es deductible a partir de los enunciadossingulares, por muchos que éstos sean, como ya vimos en el análisispopperiano del problema de la inducción; pero, en cambio, un enunciadosingular sí puede contradecir un enunciado universal, y por lo tantorefutarlo.En consecuencia, por medio de inferencias puramente deductivas(valiéndose del modus tollens de la lógica clásica) es posibleargüir de la verdad de enunciados singulares la falsedad deenunciados universales.La relación metodológica adecuada entre teoría y experiencia es pues latentativa de falsación. Un enunciado universal del tipo «todos loshombres son mortales» no puede nunca ser comprobadoexperimentalmente por muchos que fuesen los casos singulares en losque, en efecto, se certificase que también este individuo singular habíamuerto. En cambio, es muy fácil refutar dicho enunciado por la vía de laexperiencia. Bastaría mostrar (incluso observacionalmente) que undeterminado hombre no ha muerto -por ejemplo, tras varios siglos deexistencia- para que el enunciado universal quedase, si no plenamenterefutado, sí puesto seriamente en cuestión. En esa medida, dichoenunciado puede ser plenamente aceptable en una disciplina científicacomo la biología por su enorme contrastabilidad con la experiencia. Yotro tanto cabría decir de enunciados científicos más especializados,como los enunciados de leyes, que normalmente son proposicionesuniversales que se refieren a la experiencia, y que por consiguientepueden ser falsados con facilidad con sólo un contraejemplo fáctico quese encuentre. Por el contrario, otro tipo de afirmaciones nunca podríanser refutadas experimentalmente, o cuando menos sólo serian falsablescon grandes dificultades y de forma dudosa. La facilidad para lafalsación empírica caracteriza el saber científico, y por lo mismo cabedistinguir grados de contrastabilidad en unas u otras teorías.La regla lógica fundamental en las ciencias empíricas pasa a ser elmodus tollens, cuya forma de expresión es la siguiente:[(p → q) . ~ q] → ~ pPara demostrar que una proposición p es falsa, basta demostrardeductivamente su contradictoria, ~p. Y, a su vez, para ello puedeseguirse la vía indirecta (paralela desde el punto de vista deductivo a laSeminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.193
  9. 9. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.clásica reductio ad absurdum) de examinar alguna de las consecuencias,q, que se derivan de la proposición p. Si conseguimos demostrar:por un lado p → qy por otro ~ qpodemos concluir ~ pcon lo cual hemos logrado nuestro objetivo de refutar p: la hipótesis pha de ser eliminada (quitada, tollere) porque si la admitimos, dado quede ella se deduce q y q es falsa (por ejemplo, porque comprobamosempíricamente que no ocurre q) llegamos a un absurdo; luego hemos deaceptar la falsedad de p, en virtud de que de lo verdadero nunca sededuce lo falso.Vemos pues que Popper conjuga su tesis de la estructura deductiva delas ciencias empíricas con la contrastación teoría/empiria en base a estaregla deductiva que es el modus tollendo tollens, y que sería decontinua aplicación en el razonamiento experimental. Por el contrario, laverificación y el modus ponens no tienen aplicación en las cienciasexperimentales en el caso de los enunciados universales. La asimetríaentre enunciados universales y singulares, desde el punto de vista de laspropiedades lógicas del condicional, es la tesis que sustenta el criteriopopperiano de falsabilidad.Obsérvese que, como ya sucedió en el caso del Círculo de Viena, Popperno exige una falsación ya efectuada para atribuir carácter científico auna proposición, sino la falsabilidad en principio. Una teoríaauténticamente científica es la que no sólo se limita a presentar sushipótesis y sus consecuencias, sino que además delimita los distintosmodos en los que dichas consecuencias podrían ser refutadasexperimentalmente. La metafísica clásica no se ha preocupado nunca deeste aspecto, limitándose a enunciar y a argumentar sus tesis, pero sinsugerir los medios concretos mediante los cuales dichas teorías podríanser contrastadas con la experiencia. En cambio, la ciencia sí lo ha hecho,en mayor o menor medida, y por eso la falsabilidad es un criterioadecuado de demarcación.3.5. Grados de corroboración de una teoríaEl talante del científico ha de ser crítico: su actitud epistémica debe serla tentativa de refutar las conjeturas que van siendo presentadas paraexplicar los fenómenos empíricos. Si de una teoría se deriva un conjuntode consecuencias y, a su vez, somos capaces de formular una serie deenunciados contradictorios con dichas consecuencias, poseemos unaserie de falsadores potenciales de dicha teoría. Para que una teoría seafalsable ha de prohibir, como mínimo, un acontecimiento empírico.Dicho acontecimiento puede ser descrito por medio de términosmediante diversos enunciados básicos singulares, que Popper llamaSeminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.194
  10. 10. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.homotípicos para subrayar que se refieren a un mismo evento empírico.Dichos enunciados son posibles falsadores de la teoría y el científicoexperimental ha de ingeniarse para elaborar experimentos que permitandilucidar la verdad o la falsedad de dichos falsadores.Podríamos decir que si la clase de los posibles falsadores de unateoría es «mayor» que la correspondiente de otra, la primerateoría tendrá más ocasiones de ser refutada por la experiencia;por tanto, comparada con la segunda teoría podrá decirse queaquélla es «falsable en mayor grado». Lo cual significa asimismoque la primera teoría dice más acerca del mundo de la experienciaque la segunda, ya que excluye una clase mayor de enunciadosbásicos.Este pasaje de la Lógica de la investigación científica muestra la ideaque subyace al tratamiento que Popper propone de la noción positivistade contenido de contenido empírico de una teoría. Es posible establecergradaciones en el contenido empírico de las diversas teorías, y por tantointroducir cierto “índice de cientificidad”, pero por vía negativa, en basea los falsadores de cada teoría. Si, dada una teoría T, los enunciadosbásicos prohibidos por ella van aumentando, en la medida en que cadavez hace más predicciones y sobre ámbitos de fenómenos más amplios,dicha teoría será progresivamente más fácil de falsar. Para Popper, elobjetivo principal de la ciencia estriba en construir teorías de este tipo:fácilmente falsables, y por consiguiente con mayor contenido empírico.Las mallas de las teoríascientíficas, retomando la metáfora antes mencionada, han de ser cadavez más finas, en el sentido de que su grado de falsabilidad es cada vezmayor.Formalizar la noción de grado de falsabilidad de una teoría, sinembargo, presenta dificultades. En efecto, las clases de los posiblesfalsadores son infinitas, y por tanto ese «aumento» de los enunciadosbásicos incompatibles con una teoría ha de ser tratado cuidadosamente.En la Lógica de la investigación científica, Popper propone hasta tressoluciones a esta dificultad; el número cardinal de una clase, el conceptode dimensión y la relación de subclasificación. Finalmente opta por estaúltima posibilidad, formulándola de la manera siguiente para el casomás sencillo, que es el de los enunciados científicos:se dice que un enunciado x es “falsable en mayor grado" o “máscontrastable” que el enunciado y -o, en símbolos, que Fsb(x) >Fsb(y) cuando y solamente cuando la clase de los posiblesfalsadores de x incluye a la clase de los posibles falsadores de ycomo una subclase propia suya.Así pues, la teoría de conjuntos, y en concreto la relación de inclusión,viene a ser el recurso utilizado para definir la noción de grado decontrastación. A partir de ello, Popper introduce la noción deSeminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.195
  11. 11. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.probabilidad lógica, que es diferente de la probabilidad numérica quesurgió de la teoría de juegos de azar y que se utiliza en estadística. Laprobabilidad lógica de un enunciado es complementaria con su grado defalsabilidad. Puesto que, basándonos en la relación de subclasificación,podemos comparar el grado de falsabilidad de dos enunciados, tambiénpodemos afirmar que uno es más probable lógicamente que el otro,cuando tiene un menor grado de falsabilidad. Una teoría que no esfalsable de ninguna manera, porque no prohibe ningún acontecimientoempírico, tiene un grado de falsabilidad igual a 0 y, por tanto, suprobabilidad lógica es 1; y viceversa, las teorías o los enunciadoscientíficos más falsables son los menos probables lógicamente. Lo cualno quiere decir que este último tipo de enunciados o de teorías no seancientíficos, sino todo lo contrario. Las teorías que tienen probabilidadlógica 1 no dan ninguna información sobre la empiria: las teoríasempíricamente preferibles, en el sentido de que son plenamentecientíficas, son aquellas cuyo contenido empírico es muy alto, y porconsiguiente su probabilidad lógica muy baja. El contenido empírico deuna teoría equivale a su grado de falsabilidad, al menos desde el puntode vista de la comparación relativa de unas teorías con otras.En obras posteriores Popper ha vuelto sobre esta cuestión, que tienegran importancia dentro de su teoría de la ciencia. En Lógica de lainvestigación científica Popper habia usado el término Bewahrungsgrad,traducido por Carnap en su Testability and Meaning como grado deconfirmación de una teoría. La caracterización lógica de dicha noción diolugar a una amplia polémica, en la que intervinieron Tichy, Grunbaum,Kemeny, Miller y los propios Carnap y Popper. Por parte de este último,siempre se mantuvo la tesis de que el grado en que una teoría haresistido a las contrastaciones no tiene por qué satisfacer las reglas delcálculo de probabilidades, tesis ésta que había sido implícitamenteaceptada por numerosos epistemólogos. Por eso Popper introdujo enConjeturas y Refutaciones (y también en el Post Scriptum) la nuevadenominación de grado de corroboración, que tiene la ventaja de noposeer connotaciones verificacionistas. Intuitivamente, una teoría poseemayor grado de corroboración cuando ha resistido más críticas ycontrastaciones más severas, y no cuando ha sido “más verificada”.Para medir dicho grado hay que recurrir al contenido de la misma y paraello a su improbabilidad lógica: así, la teoría de Einstein implica máscontrastaciones posibles que la de Newton, y por tanto posee mayorcontenido y mayor poder explicativo. Al contrastar una teoría T, siempreposeemos una información básica previa e, con respecto a la cual seproduce la contrastación. La actitud crítica o falsacionista tiende amaximizar dicha información, a diferencia de la actitud verificacionista.Cuanto mayor sea la improbabilidad del falsador potencial, tanto mayorserá el apoyo que la teoría reciba, caso de que la teoría T resista dichaSeminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.196
  12. 12. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.falsación, ya que su contenido empírico habrá aumentadoconsiderablemente. Por el contrario, si se produce una constatación dealgo plausible y probable el contenido empírico de la teoría no aumenta.Para Popper sólo han de contar las contrastaciones severas, es decir lasmás improbables con respecto a la información que poseemos. Lapredicción de Adams y de Leverrier, que llevó al descubrimiento delplaneta Neptuno, era sumamente improbable; precisamente por ellosupuso un fuerte apoyo a la teoría de Newton, que era la única quepermitía la predicción de un hecho tan improbable estadísticamente.Este tipo de ejemplos representa para Popper el paradigma de la actitudcrítica de los científicos y la medida del grado de corroboración.De ahí que, si la probabilidad de un suceso a es p(a), se defina el gradode contrastabilidad de a, Ct, (a) como:Ct(a) = 1 - p (a)Ct(a) mide así el contenido, el cual debe aumentar en cada contrastaciónque la teoría o la hipótesis supere. Si concebimos b como tentativa derefutar a, la severidad mayor o menor de la contrastación puede ser asu vez medida mediante la improbabilidad de b, que a su vez dependede Ct(b). Si llamamos, entonces, C(a, b) al grado de corroboración de amediante b, hemos de exigir, por una parte, que C(a, b) sea menor o alo sumo igual que Ct(a), y por otra que C(a, b) aumente con Ct(b).Popper propuso en un primer momento la definición siguiente de C(a,b):C a bp a b p bp b a p a b p b( , )( , ) ( )( , ) ( , ) ( )=−− +y en una segunda fase de su investigación, en la que añadió lainformación básica c de la que se dispone en el momento de lacontrastación de a mediante b, definió el grado de corroboración de lamanera siguiente:C a b cp b ac p b cp b ac p ab c p b c( , , )( , ) ( , )( , ) ( , ) ( , )=−− +donde se usa la noción p(b, a), o verosimilitud de a con respecto a b,propuesta por Fisher.El estudio del grado de corroboración confluía así con las investigacionespopperianas en torno a la noción de verosimilitud, a las que nosreferiremos en 3.8.Mas independientemente de los detalles técnicos ligados a esteproblema del grado de corroboración, así como a la polémica suscitadapor el mismo, sí cabe señalar que, mediante esas contrastacionesseveras, los científicos llevan a cabo un proceso racional deaproximación a la verdad, aumentando de forma progresiva el contenidoempírico de las teorías. Para ello seleccionan una serie de problemas,proponen conjeturas para solucionarlos, someten dichas conjeturas acontrastaciones severas y aumentan así el grado de corroboración de lasSeminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.197
  13. 13. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.teorías. Lo cual no obsta para que cualquier teoría, por alto que sea sugrado de contrastación y de corroboración siempre pueda ser refutada:el modus tollens pasa a ser un órgano de la crítica racional, y no delrazonamiento categórico.Con respecto al progreso científico, Popper mantiene tesis evolucionistasllegando a defender incluso un cierto esquema neodarwinista según elcual son las mejores teorías las que van siendo seleccionadas a lo largode la historia de la ciencia por medio de esta metodología falsacionista.Los experimentos cruciales desempeñan un papel fundamental alrespecto. Esta noción del progreso científico ha sido muy criticada porautores como Nagel y Bunge, así como por otros muchos epistemólogosa cuyas críticas nos referiremos explícitamente en el capítulo 5.3.6. La tesis del tercer mundoEn su obra Conocimiento objetivo, Popper propone la siguientedistinción:Sin tomar las palabras ‘mundo’ o ‘universo’ muy en serio,podemos distinguir los siguientes tres mundos o universos:primero, el mundo de los objetos físicos o de los estados físicos;segundo, el mundo de los estados de conciencia o de los estadosmentales, o quizá de las disposiciones conductuales para actuar; ytercero, el mundo de los contenidos objetivos del pensamiento,especialmente del pensamiento científico y poético y de las o lasde obras de arte.Las leyes y teorías científicas, en particular, pertenecerían a este tercermundo, que el propio Popper pone en relación con la teoría platónica delas ideas y con la teoría hegeliana del espíritu objetivo, si bien paradiferenciarse netamente de ambos filósofos. Por el contrario, tantoBolzano como Frege son aceptados como precedentes directos de estatesis popperiana. Al afirmar la existencia objetiva de este tercer mundo,Popper se va a manifestar contrario a toda forma de convencionalismo,así como a las concepciones que consideran los conceptos, las leyes ylas teorías científicas como entidades lingüísticas, como estadosmentales subjetivos o como disposiciones para la acción.La metodología de la ciencia adquiere con ello una vertiente ontológica:¿qué tipo de entidad poseen las construcciones creadas por loscientíficos a lo largo de la historia, y sobre las cuales reflexionan en estesiglo los metodólogos y los filósofos de la ciencia? La tesis popperianadel tercer mundo tiene al menos el mérito de haber abierto estadiscusión, devolviendo a la teoría de la ciencia toda su envergaduraconceptual, que había salido bastante malparada tras lassimplificaciones neopositivistas. Por otra parte, el debate abierto porPopper ha sido amplio y de gran interés, por lo cual conviene detenerseun momento en la presentación que Popper hace de su tesis.Seminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.198
  14. 14. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.El punto de partida de la misma es la distinción entre teoría delconocimiento y epistemología. Para Popper, la teoría del conocimientotradicional, y concretamente la tradición empirista de Locke, Berkeley,Hume y Russell, ha centrado su análisis en el conocimiento subjetivo,ligado al individuo. La epistemología, por el contrario, debe ocuparse delconocimiento científico, que él concibe sin sujeto. La tesis del tercermundo, y por consiguiente de la existencia objetiva de las teoríascientíficas, va ligada a su propuesta de una epistemología sin sujeto. Enlugar de centrarse en las creencias del científico o en la singularidad desus invenciones, el epistemólogo debe investigar los problemas, lasconjeturas, los libros, las revistas científicas, etc. La ilustraciónpopperiana de dicho tercer mundo son las librerías y las bibliotecas, asícomo los laboratorios y los experimentos científicos que tienen lugar enellos. La epistemología subjetivista es irrelevante, y además, así comouna epistemología objetivista que estudie e investigue ese tercer mundopuede aportar muchísima luz al estudio del segundo, el de los estadosmentales o de conciencia, la influencia recíproca no es cierta. Aunquenosotros actuemos continuamente sobre ese tercer mundo,modificándolo y corrigiéndolo, es sin embargo considerablementeautónomo. En apoyo de sus tesis Popper ofrece una argumentaciónbiológica. No sólo hay que estudiar las conductas o los actos deproducción de los seres animales, incluidos los hombres, sino quedebemos investigar también las estructuras conforme a las cuales dichasacciones tienen lugar, incluidas las estructuras materiales del cuerpoanimal. Y, lo que es más, debemos estudiar el efecto de retroacción(feedback relation) que las propiedades de las estructuras producensobre la conducta de los animales. Lo que está en cuestión, porconsiguiente, es la existencia independiente y objetiva de las estructurasmismas, por ejemplo neuronales o genéticas, que serían los objetos porexcelencia de ese tercer mundo. Por supuesto, también en las accioneshumanas, incluidas las obras de arte, cabe discernir ese tipo deentidades. Pero el tercer mundo no sólo surge de las acciones humanas.Un libro de logaritmos, dice Popper, puede haber sido escrito por unordenador, y sin embargo expresa determinadas estructuras pertinentesen ese tercer mundo. En el caso de las matemáticas , es claro quePopper se aproxima a lo que tradicionalmente se ha llamado platonismo,por lo que se refiere a la existencia de los objetos matemáticos.Miguel Ángel Quintanilla , comentando estos pasajes de la obra dePopper, afirma:La teoría del tercer mundo no sólo supone una concepciónformalista cuyo complemento habría de ser una ideologíaindividualista, sino que el formalismo se presenta aquí como unaauténtica metafísica idealista de estilo platónico.Seminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.199
  15. 15. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.Pero las teorías popperianas sobre la ciencia también han sido adscritas,siguiendo en esto las afirmaciones del propio Popper, a una concepciónrealista. Así, Rivadulla habla del realismo conjetural de Popper y calificasu epistemología asimismo como realista. También la escuela deHelsinki (Tuomela, Niiniluoto, etc.) ha revitalizado las tesis realistas dePopper, por lo cual habremos de detenernos en este punto, resumiendolo esencial del debate.3.7. El realismo críticoPopper siempre se ha manifestado en contra de la teoría subjetivista delconocimiento, cuya versión más radical era la solipsista del Aufbau deCarnap. Mas la objetividad de la ciencia no ha de estar fundamentada enun lenguaje fisicalista, o en una base empírica observacional. La cienciaes producto de acciones humanas, y como tal un objeto social:Podemos considerar el conocimiento objetivo -la ciencia- comouna institución social, o un conjunto o estructura de institucionessociales.Aunque el conocimiento y la investigación propia de los individuos tengasin duda su importancia, lo cierto es que la ciencia surge a partir de lacooperación y de la competición institucionalizada de los científicos. Eltercer mundo descrito en el apartado precedente sería el ámbitoontológico en donde se depositan las objetivaciones de la investigacióncientífica, y muy en particular aquellas que han tenido una repercusiónefectiva sobre la sociedad de la que surgieron. El mismo aprendizaje delconocimiento científico ha de ser visto desde esta perspectiva: no comouna repetición de experiencias, que inductivamente proporcionarían acada sujeto individual los enunciados y las leyes científicas generales,sino como un proceso de prueba y error que cada científico asimila enalgunos ejemplos característicos, a partir de los cuales asume o no lasteorías vigentes socialmente en su tiempo.Popper es, pues, un realista, pero sin que ello conlleve una reducciónfisicalista de toda objetividad científica. Su oposición al empirismo deBacon, Hume, Mill y Russell no radica en la confrontación de éstos con elidealismo, punto en el que Popper también coincide, sino en laepistemología subjetivista que, unida al empirismo, les llevaba a afirmarque «todo conocimiento se deriva de la experiencia de los sentidos». Porel contrario, para Popper el problema epistemológico básico no es el delorigen de las ideas, sino el de la verdad de las teorías. Y para estudiarlohay que partir de teorías ya constituidas, producidas por momentosanteriores en el desarrollo social, que a continuación son contrastadascon la experiencia. Ésta desempeña una función negativa y crítica;nunca engendra las teorías. Las observaciones siempre presuponen unconocimiento disposicional previo, que no sólo proviene de la estructurade nuestros órganos sensoriales, sino también del contexto teórico y delas informaciones básicas a partir de las cual es se despliega laSeminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.200
  16. 16. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.investigación científica. La ciencia es sistemática porque siempreprocede conforme a conjeturas y a problemas previamente enunciados,que para el sujeto individual son innatos y objetivos, porque como talesle vienen dados en su proceso de aprendizaje. Se aprende también de laexperiencia, pero sobre todo cuando ésta es usada críticamente, comocontrastación de las hipótesis y de las teorías vigentes.Surge así lo que Popper llama el realismo crítico. Frente al racionalismoclásico, desde Platón hasta Leibniz, pasando por Descartes, quecaracterizaba a la ciencia por la posesión de un método que podíaconducirnos al descubrimiento de la verdad, Popper afirmatajantemente:1) No existe método para descubrir una teoría científica.2) No existe método para cerciorarse de la verdad de unahipótesis científica, es decir, no existe método de verificación.3) No existe método para averiguar si una hipótesis es «probable»o probablemente verdadera.Sin embargo, ello no le impide definirse como un racionalista. Lo queocurre es que, para él, la función de la razón es crítica y negativa. Lasteorías científicas se distinguen de los mitos únicamente porque puedencriticarse, e incluso porque buena parte de los científicos se dedican aesa labor crítica recurriendo para ello a la experiencia, pero también alos esquemas lógicos de pensamiento que, como el modus tollens,posibilitan el ejercicio de ese tipo de razón. La epistemología no ha deser justificacionista en el sentido tradicional del término. Nuestrascreencias y nuestras teorías sobre la realidad no se pueden justificarpositivamente, porque de una u otra forma sean verdaderas. Pero sícabe dar razones de por qué preferimos una teoría a otras: porqueconstituye una aproximación más cercana a la verdad, e incluso porquepodemos tener razones para conjeturar que sea verdadera, aunque sólosea para poder investigarla más a fondo, procediendo a su falsacióneventual. Nuestras preferencias científicas sólo se justificancríticamente, y en relación al estado actual de la cuestión. En el fondo,no se trata ni siquiera de justificar las teorías racionalmente, sino deelaborar una epistemología que permita definir el concepto depreferencia racional entre teorías y entre hipótesis:El problema epistemológico de Hurne -el problema de dar razonespositivas, o el problema de la justificación- puede ser reemplazadopor el problema totalmente distinto de explicar -dar razonescríticas- por qué preferimos una teoría a otra (o a todas las demásque conocemos) y finalmente por el problema de la discusióncrítica de las hipótesis para descubrir cuál de ellas es,comparativamente, la que hay que preferir.La verdad continúa siendo el objetivo de la ciencia, pero por la víanegativa: buscamos razones para rechazar lo que hasta ahora habíaSeminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.201
  17. 17. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.sido considerado verdadero y sólo aceptamos las teorías que, pese a lasmás severas contrastaciones, todavía no han sido falsadas. Sólo seaprende y se incrementa el conocimiento por medio de la críticaracional.Esta metodología o epistemología popperiana se completa con unaposición ontológica realista: pero su afirmación del realismo metafísicoresulta mucho más prudente y matizada que sus tesis epistemológicas.Para Popper, hay razones a favor del realismo metafísico, pero tambiénrazones en contra. A su juicio priman las primeras, y por eso se haconsiderado durante toda su vida un realista; pero ello no equivale adecir que sus tesis ontológicas sean afirmadas con la misma radicalidady claridad que sus tesis epistemológicas.Para Popper, la teoría de que todo el mundo es un sueño mío(solipsismo extremo) o la teoría hegeliana de que todo el mundo es undespliegue de la idea son irrefutables; y por eso mismo han de serrechazadas. «La irrefutabilidad no es una virtud, sino un vicio», afirmaexplícitamente. El realismo popperiano parte en cambio del hecho deque, desde un principio, nos movemos en el terreno de laintersubjetividad, lo cual es totalmente contrario al solipsismo y alsubjetivismo científicos. Podría entonces pensarse que las teoríascientíficas, al ser productos sociales, son simples convenciones oinstrumentos útiles. Pero Popper también va a someter alinstrumentalismo a una aguda crítica. Él acepta, desde luego, que lasteorías científicas son instrumentos útiles, pero no sólo eso: además sonconjeturas sobre la realidad. La ciencia tiene un objetivo, que es laexplicación. Se trata de buscar explicaciones satisfactorias de losexplicanda, y para ello el explanans debe de cumplir una serie decondiciones:En primer lugar, debe entrañar lógicamente al explicandum. Ensegundo lugar, el explicans tiene que ser verdadero, aunque, engeneral, no se sabrá que es verdadero, en cualquier caso no debesaberse que es falso, ni siquiera después del examen más crítico...Para que el explicans no sea ad hoc tiene que ser más rico encontenido: debe de tener una variedad de consecuenciascontrastables que sean diferentes del explicandum.La concepción popperiana de la explicación científica se inscribe en latradición de la concepción heredada: una explicación es satisfactoriacuando se formula en términos de leyes universales y condicionesiniciales contrastables y falsables. Cuanto mayor sea el grado decorroboración de las leyes y de las hipótesis, tanto más satisfactoriaresulta la explicación. Ello nos lleva a buscar teorías cuyo contenido seacada vez más rico. Y aunque no existan, según Popper, explicacionesúltimas, que son propias de concepciones esencialistas contra las cualestambién está Popper, sí cabe defender un esencialismo modificado,Seminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.202
  18. 18. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.basado en afirmar que toda explicación tendrá tarde o temprano unaexplicación mejor y más universal, en rechazar las preguntas del tipo«¿qué es?», y en dejar de caracterizar a cada individuo por el conjuntode sus notas o propiedades esenciales. La postura de Popper es máspróxima en esto a la de Platón: las leyes de la naturaleza seríandescripciones conjeturables de las propiedades estructurales ocultas enla naturaleza, y que se trata de descubrir. Las leyes o teorías deben ser,por lo mismo, universales; deben formular aserciones sobre todas lasregiones espaciotemporales del mundo; y deben versar sobrepropiedades estructurales relacionales del mundo.Popper es consciente de que esta postura realista también está sujeta acrítica, y él mismo proporciona argumentos en contra de la misma. Perocabria decir que es la preferible entre las diversas metateoríasexistentes en torno al conocimiento científico (subjetivismo, empirismo,positivismo, idealismo, esencialismo, instrumentalismo, etc.).3.8. La verosimilitudPreferimos una teoría a otra, en última instancia, porque es másverosímil: porque se aproxima más a la verdad, aunque nunca vayamosa poder demostrar de ninguna teoría que es verdadera. El aumento delcontenido empírico de las teorías, y el hecho de que las nuevas teoríashayan de poder explicar también lo que las precedentes explicaban,llevan a Popper a concebir el progreso científico como una paulatinaaproximación a la verdad:Podemos explicar el método científico y buena parte de la historiade la ciencia como el proceso racional de aproximación a laverdad.Sin embargo, Popper se va a encontrar con grandes dificultades a lahora de definir de manera precisa el concepto de verosimilitud, máximeteniendo en cuenta su rechazo del inductivismo. Su idea inicial essencilla: la verosimilitud de una proposición depende de la cantidad deverdades y de falsedades que dicha proposición implica. Y otro tantocabe decir respecto de las teorías. De ahí que tanto en Conjeturas yrefutaciones como en Conocimtento objetivo proponga la siguientecaracterización de la mayor o menor verosimilitud entre dos teorías:Intuitivamente hablando, una teoría Tl tiene mayor verosimilitudque otra teoría T2 si y sólo si:1) sus contenidos de verdad o falsedad (o sus medidas) soncomparables, y además2) o bien el contenido de verdad, pero no el de falsedad, de Tl esmayor que el de T2; o bien3) el contenido de verdad de T, no es mayor que el de T2, pero sísu contenido de falsedad.Esta definición ha sido criticada desde diversas perspectivas. En primerlugar, no seria válida para el caso en que hubiera teoríasSeminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.203
  19. 19. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.inconmensurables, como afirmarán Kuhn y Feyerabend. En segundolugar, y como ha señalado Tichy, se presupone implícitamente que losrespectivos contenidos de verdad y de falsedad de T2 están incluidoscomo subconjuntos en los de T1. Y, además, tal y como ha hecho verNewton-Smith, la definición falla en el caso en que el cierre deductivo deuna teoría (es decir, el conjunto de proposiciones que puedan derivarsede sus axiomas o postulados) sea infinito, ya que entonces estaríamoscomparando dos conjuntos infinitos: lo cual sucede prácticamente entodas las teorías físicas interesantes, de las cuales puede suponerse queconllevan consecuencias (verdaderas o falsas) para todos y cada uno delos puntos del continuo espacio-temporal, y para las cuales, por tanto, elcierre deductivo es un conjunto infinito de proposiciones,independientemente de que dichas teorías sean verdaderas o falsas.Tichy, Miller y Grünbaum han profundizado más en sus críticas,mostrando que, de acuerdo con las concepciones popperianas, ypartiendo de sus propias definiciones de la verosimilitud, ocurre que lasteorías que poseen un elevado contenido de verdad también tienen unalto contenido de falsedad. Por lo cual la determinación cuantitativa delas verosimilitudes respectivas no resulta decisoria. Rivadulla, que haestudiado ampliamente el debate, incluidas las sucesivas mejoraspropuestas por Popper, concluye que «la comparación de laverosimilitud de dos teorías falsas no es viable».Sin embargo, para el realismo científico que acepte las tesisdeductivistas de Popper, así como su criterio de demarcaciónfalsacionista, proporcionar una adecuada definición de la noción deverosimilitud resulta imprescindible, si se quiere mantener la tesiscentral de que la investigación científica constituye un proceso deaproximación progresiva a la verdad. De ahí que tanto los autores reciénmencionados como algunos de los principales epistemólogos de laescuela de Finlandia, agrupados en torno a la figura de Hintikka, sehayan ocupado ampliamente de esta cuestión.No vamos aquí a entrar en los detalles técnicos de sus propuestas, queexcederían del nivel en el que se enmarca la presente obra. Noslimitaremos, por tanto, a describir brevemente el sentido de sutentativa.Para Niiniluoto, «deberíamos de encontrar alguna forma de relativizar lanoción de verosimilitud al poder de expresión de las teorías». No setrata, pues, de definir la verosimilitud como la aproximación a unaverdad general: ninguna teoría científica toma a la totalidad de larealidad como su ámbito de investigación por mucho que sus leyes y susenunciados sean universales. De ahí que el propio Niiniluoto plantee elproblema de la verosimilitud en términos muy distintos, tratando dedefinir en primer lugar la mayor o menor distancia a la verdad dedeterminados enunciados de un lenguaje L de primer orden. Se retomaSeminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.204
  20. 20. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.así una propuesta de Tichy en 1974, que había sido criticada por Miller ypor el propio Niiniluoto. En el caso de este último, se recurrirá a la teoríade Hintikka de las componentes o constituyentes de una teoría.Lo cierto es que las propuestas popperianas han dado origen a lo que sellama el problema lógico de la verosimilitud que ha pasado a ser uno delos más importantes en la filosofia de la ciencia de los últimos años. Elloimplica ya un cambio considerable con respecto al verificacionismo delCírculo de Viena y de la concepción heredada. Laudan, defensor delconcepto de programa de investigación, que centra el progreso científicoen la resolución de problemas, y no en la paulatina aproximación a laverdad, había indicado en 1979 que «nadie ha sido capaz de decir nisiquiera qué debe entenderse por “más cerca de la verdad”, por nohablar de ofrecer criterios para determinar cómo se podría medir esaproximidad». Esta deficiencia ha sido subsanada por los epistemólogosfinlandeses, lo cual no equivale a decir que el problema haya sidoresuelto. Sí es cierto que las concepciones realistas de Popper, así comosu interés por la noción de verosimilitud en tanto que característicaepistemológica de las teorías científicas, y del progreso como búsquedade la verdad, han seguido suscitando investigaciones y estudios, a vecesaltamente complejos.Ocurre, sin embargo, que también en esos años comenzaron a aparecerhistoriadores y filósofos de la ciencia que aportaban nuevos problemas ala epistemología científica que desbordaban el marco del debate entre elfalsacionismo popperiano y el verificacionismo positivista, e incluso lacaracterización de las teorías como sistemas formales con susvocabularios (teórico y observacional) y sus axiomas. Todo lo cual tienesu incidencia en el problema de la verosimilitud, ya que éste estáconcebido y ha sido tratado en términos de la previa reducción de lasteorías a sistemas formales; y, desde luego, tomaba siempre comotérminos de comparación a teorías conmensurables entre sí . De ahí queantes de retomar la cuestión de la verosimilitud en el marco de losmétodos inductivos y probabilitarios, convenga detenerse en estasnuevas aportaciones que van a suponer un giro radical en laproblemática de la filosofía de la ciencia en el siglo XX.5. LOS PROGRAMAS DE INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA5.1. IntroducciónImre Lakatos fue un filósofo húngaro muy influido en su juventud porHegel, que, a partir de los 40 años de edad, dio un acentuado viraje quele llevó hacia posiciones popperianas. En 1970-1971 afirmó que «lasideas de Popper constituyen el desarrollo filosófico más importante delsiglo XX, poniendo su figura al nivel de las de Hume, Kant y Whewell.Sin embargo, criticó las divulgaciones que se habían hecho de las ideasSeminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.205
  21. 21. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.de Popper por parte de Ayer, Medawar, Nagel y otros, que para Lakatossuponen un falsacionismo dogmático que no existe en absoluto en elautor de la Lógica de la investigación científica. El falsacionismo dePopper es, por el contrario, metodológico, y Lakatos cree que todavía esmejorable por el falsacionismo metodológico refinado, que será supropuesta principal en filosofía de la ciencia. Una teoría nunca esrefutada por la observación ni por un experimento crucial sino, comobien había señalado Kuhn, por otra teoría rival. Los científicosabandonan una teoría por otra en función del mayor contenido empíricode la segunda, caracterizado por el descubrimiento y la corroboración dealgunos hechos nuevos y sorprendentes, pero asimismo en función desu mayor potencial heurístico. Ello da lugar a que las teorías hayan deser evaluadas en la historia en función del programa de investigación enel que se insertan, y no aisladamente en confrontación con laexperiencia.Lakatos aceptó varias de las tesis de Kuhn, como la existencia deanomalías para toda teoría científica y la importancia de la historia de laciencia para la epistemología. Al respecto acuñó, por una parte, ladistinción entre el centro firme de una teoría (no falsableempíricamente) y su cinturón protector, así como las nociones dehistoria interna y externa de una teoría. Muy interesado en la filosofía delas matemáticas, insistió en la importancia de la lógica deldescubrimiento científico, más que la de la justificación ulterior de losresultados obtenidos. Al respecto, las conjeturas y las pruebas,sucesivamente modificadas, son indispensables para comprender eldesarrollo de las matemáticas, en oposición a una filosofía formalista delas matemáticas, que las considera en función del método euclídeo, y nocomo ciencias cuasi-empíricas, como sostendrá Lakatos.Muerto prematuramente a los 51 años (el 2 de febrero de 1974), buenaparte de sus escritos han sido publicados por sus discípulos, como JohnWorrall, Elie Zahar, Gregory Currie, etc. La mayor parte de ellos estántraducidos al castellano, en particular en los tres volúmenes siguientes,publicados por Alianza Editorial: Pruebas y refutaciones, La metodologíade los programas de investigación científica y Matemáticas, ciencia yepistemología, si bien también están disponibles otros volúmenes, comoLa crítica y el desarrollo del conocimiento (1970), de Lakatos yMusgrave (eds.) (que recoge las ponencias del Coloquio de Londres de1965, con las críticas de Lakatos a Kuhn), editado por Grijalbo, suHistoria de la ciencia y sus reconstrucciones racionales (Tecnos) (queincluye las réplicas de Feigl, Hall, Kortge y Kuhn a las propuestas deLakatos), así como el artículo «La crítica y la metodología de programascientíficos de investigación», editado por Cuadernos Teorema.5.2. El falsacionismo metodológico refinadoSeminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.206
  22. 22. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.Ya en su artículo de 1968 (Teorema, 1982) Lakatos tomaba como puntode partida las críticas de Kuhn a Popper, señalando que el autor de Laestructura de las revoluciones científicas había atacado sobre todo a unPopper que en realidad nunca existió en las obras de Popper, aunque síen las de algunos de sus divulgadores e intérpretes. Como ejemploprototípico de dicho falsacionismo dogmático cuya tesis básica estriba enque la ciencia no puede probar, pero sí refutar empíricamente unateoría, Lakatos cita la afirmación de Medawar: «La ciencia puede realizarcon certeza lógica completa la recusación de lo que es falso».Por el contrario, Lakatos distingue el falsacionismo metodológico, en dosversiones distintas, a las que denomina Popper1 y Popper2. Aunque ensus propios escritos Lakatos ha oscilado un tanto sobre la atribución deuna postura u otra a su maestro, cabe resumir sus tesis diciendo que elfalsacionismo metodológico ingenuo (Popper1) sería la posición máscaracterística de Sir Karl, sobre todo en La miseria del historicismo y enla Sociedad abierta. En otros escritos de Popper se encuentran ideasclaves para el falsacionismo refinado, pero en realidad ésta es unapropuesta que corresponde al propio Lakatos, siendo su aportación máspropia al debate sobre metodología iniciado a partir de la obra de Kuhn.La versión estándar del popperianismo establecía que la ciencia avanzapor medio de «conjeturas audaces depuradas por duras refutaciones».Dichas falsaciones se llevan a cabo por medio de enunciadosobservacionales, o proposiciones básicas, a las cuales Popper denominófalsadores potenciales de una teoría. Éstos vienen caracterizadossintácticamente, por su forma lógica, como enunciados existencialesespacio-temporalmente singulares, del tipo «hay un planeta en la regiónespacio-temporal k». Pero también son discernibles pragmáticamente:el valor de verdad de los falsadores potenciales ha de ser decidible pormedio de algún procedimiento experimental posible y aceptado en elmomento histórico en que tenga lugar la falsación. Si hay conflicto entreuna teoría y una falsación empírica de este tipo, la teoría debe serabandonada.Lakatos, en cambio, afirma que «no podemos probar las teorías ytampoco podemos refutarlas» por procedimientos exclusivamenteempíricos, y ello basándose en dos motivos. Primero, porque como yaafirmara Hanson, «no hay demarcación natural (psicológica) entre lasproposiciones observacionales y las proposiciones teóricas».ó Segundo,porque «ninguna proposición fáctica puede nunca ser probada medianteun experimento» debido a su vez a que toda prueba conlleva unadeducción lógica, y las proposiciones sólo pueden derivarse a partir deotras proposiciones, y no de hechos. Ambos argumentos, el lógico y elpsicológico, permiten a Lakatos desterrar definitivamente las tesisempiristas de la comprobación o de la refutación de teorías por mediode la experiencia.Seminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.207
  23. 23. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.Consecuentemente con ello, Lakatos y sus discípulos también atacaronel concepto popperiano de refutación de una teoría por medio de unexperimentum crucis, analizando detalladamente, entre otros, losclásicos ejemplos del experimento de MichelsonMorley, los experimentosLummer-Pringsheim y la observación de Chadwick en 1914 de ladecadencia de rayos beta. Lakatos concluye que «los experimentoscruciales no existen, al menos si nos referimos a experimentos quepueden destruir instantáneamente a un programa de investigación». Sícabe, en cambio, que cuando una teoría ya ha sido sustituida por otra,retrospectivamente se le atribuya a algún experimento el haber refutadoa la primera y corroborado a la segunda. Pero el abandono de la teoría«refutada» nunca depende exclusivamente de un solo experimento.Al objeto de introducir su falsacionismo retinado, Lakatos va a manteneruna tesis aparentemente sorprendente para la tradición empirista: «Lasteorías más admiradas no prohiben ningún acontecimiento observable».Parecería que estamos en las antípodas de los falsadores potenciales dePopper, pero lo que en realidad pretende Lakatos es proponer unadistinción fundamental en sus tesis metodológicas: la de centro firme ycinturón protector de una teoría. Para ello expone un ejemplo imaginariode investigación científica, que merece la pena reproducir en sutotalidad:La historia se refiere a un caso imaginario de conducta anómalade un planeta. Un físico de la era preeinsteiniana combina lamecánica de Newton y su ley de gravitación (N) con lascondiciones iniciales aceptadas (I) y calcula mediante ellas la rutade un pequeño planeta que acaba de descubrirse, p. Pero elplaneta se desvía de la ruta prevista. ¿Considera nuestro físicoque la desviación estaba prohibida por la teoría de Newton y que,por ello, una vez confirmada tal ruta, queda refutada la teoría N?No. Sugiere que debe existir un planeta hasta ahora desconocido,p, que perturba la ruta de p. Calcula la masa, órbita, etc., de eseplaneta hipotético y pide a un astrónomo experimental quecontraste su hipótesis. El planeta p es tan pequeño que ni losmayores telescopios existentes podrían observarlo: el astrónomoexperimental solicita una ayuda a la investigación para construiruno aún mayor. Tres años después el nuevo telescopio ya estádisponible. Si se descubriera el planeta desconocido p, ello seríaproclamado como una nueva victoria de la ciencia newtoniana.Pero no sucede así. ¿Abandona nuestro científico la teoría deNewton y sus ideas sobre el planeta perturbador? No. Sugiere queuna nube de polvo cósmico nos oculta el planeta. Calcula lasituación y propiedades de la nube y solicita una ayuda a lainvestigación para enviar un satélite con objeto de contrastar suscálculos. Si los instrumentos del satélite (probablemente nuevos,Seminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.208
  24. 24. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.fundamentados en una teoría poco contrastada) registraran laexistencia de la nube conjeturada, el resultado sería pregonadocomo una gran victoria de la ciencia newtoniana. Pero no sedescubre la nube. ¿Abandona nuestro científico la teoría deNewton junto con la idea del planeta perturbador y la de la nubeque lo oculta? No. Sugiere que existe un campo magnético en esaregión del universo que inutilizó los instrumentos del satélite. Seenvía un nuevo satélite. Si se encontrara el campo magnético losnewtonianos celebrarían una victoria sensacional. Pero ello nosucede. ¿Se considera este hecho una refutación de la ciencianewtoniana? No. O bien se propone otra ingeniosa hipótesisauxiliar o bien... Toda la historia queda enterrada en lospolvorientos volúmenes de las revistas y nunca vuelve a sermencionada.Una teoría, por sí misma, jamás prohibe ningún acontecimientoempírico, porque siempre hay otros factores que pueden tener influenciasobre él: basta proponer la correspondiente hipótesis ad hoc, según lacual ese tercer factor hace fallar a la teoría, para que ésta quedepreservada de la refutación por medio de datos observacionales. Lasestratagemas convencionalistas, como las llamó Popper, salvan a lateoría de la falsación por vía experimental.Esto conecta con el debate en torno a lo que se ha llamado tesisDuhem-Quine, la cual es enunciada por Quine en los términossiguientes: «Se puede mantener la verdad de cualquier enunciado,suceda lo que suceda, si realizamos ajustes lo bastante drásticos enotras partes del sistema... Y al contrario, por las mismas razones ningúnenunciado es inmune a la revisión». Los medios para ello son múltiples:se puede introducir un nuevo concepto, o una sutil distinción; se puedenmodificar las definiciones de los términos involucrados en la proposicióna salvar; se pueden proponer hipótesis auxiliares; se pueden cambiarlas condiciones iniciales del problema... Lakatos analiza en varias de susobras esta amplia variedad de recursos, que finalmente confluirán en lanoción de cinturón protector de una teoría, y precisamente por ellodefiende el criterio ligado al falsacionismo refinado: cualquier parte delconjunto de la ciencia puede, efectivamente, ser modificada yreemplazada, pero con la condición de que dicho cambio suponga unprogreso científico, es decir que conduzca al descubrimiento de hechosnuevos. Las estratagemas que sólo sirven para salvar las teoríasaceptadas, sin que el usarlas dé lugar a nuevos conocimientos factuales,no son aceptables para el falsacionismo de Lakatos.La tesis central de dicho falsacionismo estriba en que una teoría nuncapuede ser falsada por la observación ni por experimento alguno, pero sípor otra teoría: «ningún experimento, informe experimental, enunciadoobservacional o hipótesis falsadora de bajo nivel bien corroborada puedeSeminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.209
  25. 25. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.originar por sí mismo la falsación. No hay falsación sin la emergencia deuna teoría mejor». Conforme había señalado Kuhn al hablar de dosparadigmas rivales como paso previo a toda revolución científica,Lakatos va a intentar sintetizar el falsacionismo popperiano con dichaaportación kuhniana al afirmar que sí puede haber falsación de unateoría, pero sólo por medio de una estructura teórica complejainteresante, que previamente ha de estar constituida en sus partesprincipales. Para explicar los procesos de cambio científico, el problemametodológico que hay que resolver no es la contraposición teoría/experiencia, sino los criterios de evaluación entre teorías rivales,huyendo del psicologismo, del sociologismo o del irracionalismo queapuntaban en Kuhn, para proponer un criterio racional de elección porparte de los científicos, y general para todas las ciencias y comunidadescientíficas.Y al respecto Lakatos tiene una propuesta clara, mediante la cual va aprecisar definitivamente la diferencia entre los dos tipos defalsacionismo: el de Popper y el que el propio Lakatos, inspirándose enPopper y mejorándolo, va a defender en el resto de sus obras:El falsacionismo refinado difiere del ingenuo tanto en sus reglas deaceptación (o criterio de demarcación) como en sus reglas defalsación o eliminación.Para el falsacionista ingenuo cualquier teoría que puedainterpretarse como experimentalmente falsable es “aceptable” o“científica”. Para el falsacionismo refinado una teoría es“aceptable” o “científica” sólo si tiene un exceso de contenidoempírico corroborado con relación a su predecesora (o rival). Estacondición puede descomponerse en dos apartados: que la nuevateoría tenga exceso de contenido empírico (aceptabilidad1) y queuna parte de ese exceso de contenido resulte verificado(aceptabilidad2). El primer requisito puede confirmarseinmediatamente mediante un análisis lógico a priori; el segundosólo puede contrastarse empíricamente y ello puede requerir untiempo indefinido.Para el falsacionista ingenuo una teoría es falsada por unenunciado observacional («reforzado») que entra en conflicto conella (o que decide interpretar como si entrara en conflicto conella). Para el falsacionismo refinado, una teoria cientifica T quedafalsada si y sólo si otra teoría T ha sido propuesta y tiene lassiguientes características:1) T tiene un exceso de contenido empírico con relación a T; estoes, predice hechos nuevos, improbables o incluso excluidos por T.2) T explica el éxito previo de T; esto es, todo el contenido norefutado de T está incluido (dentro de los límites del errorobservacional) en el contenido de T.Seminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.210
  26. 26. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.3) Una parte del exceso de contenido de T resulta corroborado.Lakatos, por consiguiente, se mantiene dentro de la tradición delempirismo, si bien en su criterio de demarcación, que supone unapostura radicalmente nueva en la filosofía de la ciencia del siglo XX,apunta una posibilidad para comparar entre sí teorías rivales noempíricas: por ejemplo lógicas, o matemáticas. Pero la experiencia niprueba ni refuta las teorías. Una teoría, en tanto conjetura que es,siempre acabará siendo sustituida por otra; pero no por cualquiera deentre todas las que proliferaron en la fase de crisis del paradigma, pordecirlo en términos de Kuhn; sino por aquella que, en primer lugar,incluya lo fundamental de la anterior, pero que además la supere,entendiendo por tal el establecimiento de nuevas predicciones empíricasque puedan resultar incluso sorprendentes para los defensores de lateoría anterior, pero que luego se ven confirmadas experimentalmente.Lo factual sigue desempeñando una función primordial como criterio dedemarcación: sólo es científico aquello que predice hechos nuevos,hasta entonces desconocidos. Pero por sí mismo no refuta a una teoría:simplemente orienta la elección de los científicos en favor de una u otrateoría, siempre bajo el supuesto de que ya había dos, como mínimo, encontraposición.Con lo cual Lakatos se pronuncia, con cierta impronta hegeliana, sobredos temas esenciales en la filosofía de la ciencia en el siglo XX: lademarcación entre ciencia y no ciencia y el cambio científico,manteniendo la componente pragmática (elección racional de una teoríau otra), pero a la vez un criterio puramente epistemológico decientificidad: la predicción de hechos nuevos.5.3. Los programas de investigación científicaLa utilización de las hipótesis ad hoc, con las cuales los científicosconseguían salvar sus teorías de las refutaciones mediante laexperiencia, ha sido conocida y criticada desde hace siglos. Moliere, enejemplo citado por Lakatos, ridiculizó en su Malade imaginaire a losmédicos que explicaban que el opio produce sueño a causa de unasupuesta virtus dormitiva en dicha sustancia. Se trata, tanto para elconvencionalista Duhem como para el falsacionista Popper, deproporcionar reglas metodológicas generales para impedir ese tipo deardides antifalsacionistas. Pero no todo este tipo de ajustes de lasteorías para que no sean contradichas por la empiria son ilegítimos. Hayalgunos que producen nuevos descubrimientos, y que, por consiguiente,han de ser considerados como admisibles. Los científicos que defiendenuna teoría siempre tratan de preservar al centro firme de la misma de larefutación, construyendo en torno al mismo un cinturón protector dehipótesis auxiliares, cambios de significado de los términos, etc. Estaactitud, que en algunos casos puede ser perfectamente racional, permiteexplicar asimismo la existencia de anomalías, subrayada por Kuhn, queSeminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.211
  27. 27. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.pese a contradecir la teoría no dan lugar a que sus preconizadores laabandonen.Pero entonces, concluye Lakatos, una teoría no puede ser evaluadaindependientemente de los resultados que este tipo de recursos contrala falsación ocasionen:Cualquier teoría científica debe ser evaluada en conjunción consus hipótesis auxiliares, condiciones iniciales, etc., yespecialmente en unión de sus predecesoras, de forma que sepueda apreciar la clase de cambio que la originó. Por tanto, lo queevaluamos es una serie de teorías, y no las teorías aisladas.Esto trae consigo una consecuencia fundamental para la teoría de laciencia. Las unidades básicas para el análisis epistemológico ya no sonlas teorías, ni mucho menos su confrontación con la experiencia, sino lassucesiones de teorías, es decir los programas de investigación científica.Cada teoría conlleva un desarrollo, un despliegue, suscitado comomínimo por las tentativas de salvarla de la refutación; con lo cual lo quedebe ser valorado es toda esa evolución, que a veces puede llevarconsigo profundos cambios en la propia teoría o, si se prefiere, laaparición de teorías nuevas que, procediendo genéticamente de lasanteriores, las mejoran o las modifican, de manera sustancial, por loque llegan a diferenciarse netamente de sus predecesoras. Elfalsacionismo metodológico refinado, precisamente por afirmar que lacontraposición tiene lugar entre dos teorías, entre las cuales loscientíficos adoptan la que posee un mayor contenido empírico, llevaforzosamente a la noción de programa de investigación, que es definidapor Lakatos en los términos siguientes:Tenemos una serie de teorías, Tl, T2, T3... en la que cada teoríase obtiene añadiendo cláusulas auxiliares, o medianterepresentaciones semánticas de la teoría previa con objeto deacomodar alguna anomalía, y de forma que cada teoría tenga, almenos, tanto contenido como el contenido no refutado de suspredecesoras. Digamos que una serie tal de teorías esteóricamente progresiva (o que constituye un cambio de laproblemática teóricamente progresivo) si cada nueva teoría tienealgún exceso de contenido empírico con respecto a supredecesora; esto es, si predice algún hecho nuevo e inesperadohasta entonces. Digamos que una serie de teoría teóricamenteprogresiva es también empíricamente progresiva (o queconstituye un cambio de la problemática empíricamenteprogresivo)si una parte de ese exceso de contenido empírico resulta, además,corroborado; esto es, si cada nueva teoría induce eldescubrimiento real de algún hecho nuevo. Por fin, llamaremosSeminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.212
  28. 28. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.progresivo a un cambio de la problemática si es progresivo teóricay empíricamente, y regresivo si no lo es.«Aceptamos» los cambios de problemáticas como científicos sólosi, por lo menos son teóricamente progresivos; si no lo son, losrechazamos como pseudocientíficos.Hay que estudiar la historia de la ciencia en función de estos nuevoscriterios, localizando en cada momento los programas de investigaciónprogresivos, que engendran nuevos conocimientos, y distinguiéndolosde los regresivos. Por supuesto que un mismo programa puede serprogresivo durante una primera etapa histórica y luego estancarse:incluso es lo que tarde o temprano les sucede a todos ellos. Conformeafirmara Popper en este sentido, pero también Kuhn, para Lakatos todateoría científica y todo programa de investigación están destinados a serabandonados y sustituidos por concepciones opuestas a ellos, quepredicen hechos insospechables para el programa antiguo. Losconceptos de ciencia normal (pero nunca como algo estático, sino encontinuo progreso), de crisis del paradigma (cuando las hipótesisauxiliares o las propuestas semánticas dejan de producir nuevosdescubrimientos) y de revolución científica quedan englobados en elmarco epistemológico del falsacionismo refinado. Y en este sentido,Lakatos puede pretender haber intentado una síntesis entre Kuhn yPopper, con cierto ribete hegeliano.Pero la nueva noción de programa de investigación engendra a su vezdos importantes consecuencias para la filosofía de la ciencia. La primeraconsiste en la íntima relación que se establece entre las nociones deciencia y progreso. Si la preferencia racional de los científicos por unateoría u otra, o por un programa y otro rival, depende del mayorcontenido empírico, entonces la elección entre dos teorías rivalessiempre debe orientarse en favor de aquella que suponga un mayorprogreso para la ciencia: «El carácter empírico (o científico) y elprogreso teórico están inseparablemente relacionados». Lakatosmenciona explícitamente a Leibniz como el predecesor de esta tesis que,según él, fue aceptada por la generalidad de los científicos. Lademarcación entre ciencia y no ciencia no depende tanto de la falsación,experimental de las hipótesis, ni por supuesto de su confirmación,cuanto, exclusivamente, de lo que engendran desde el punto de vista delas novedades empíricas. Mientras un programa de investigación vayadando lugar a nuevos descubrimientos, por muchas anomalías que leafecten, siempre será aceptado por los científicos. Únicamente cuandose anquilosa y se estanca comenzarán los investigadores a fijarse conmayor insistencia en dichas anomalías.En segundo lugar, la predicción y ulterior corroboración de algunoshechos nuevos pasa a ser el objetivo principal de las ciencias empíricas.Las teorías y los programas de investigación deben ser evaluadas enSeminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.213
  29. 29. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.función de su contenido fáctico, pero entendiendo éste como producciónde novedades, y en particular de predicciones que sean prácticamenteimposibles de hacer desde el programa de investigación rival. Lainconmensurabilidad kuhniana adquiere aquí una nueva versión. Eldescubrimiento y la predicción de hechos nuevos y sorprendentes paralos científicos anteriores es la marca principal de una revolucióncientífica, de la sustitución de un programa de investigación por otrorival. Aunque no en los términos de Lakatos concepciones parecidaspueden encontrarse en Claude Bernard, él célebre médico francés autorde la Introduction a létude de la médécine expérimentale (1865), al queLakatos no menciona. En dicha obra puede leerse:Las teorías no son más que hipótesis verificadas mediante unnúmero más o menos considerable de hechos. Aquellas que hansido verificadas por el mayor número de hechos son las mejores;mas no por ello son las definitivas, sino que nunca hay que creeren ellas de una manera absoluta.Y si bien para Lakatos las posturas de Bernard serían las de unfalsacionista ingenuo, que continuamente insiste en que si un hechoestá en contradicción con una teoría hay que abandonar la teoría, lainsistencia en la función del descubrimiento de hechos nuevos comocriterio de racionalidad científica puede encontrarse en Bernard, igualque en Leibniz o en otros teóricos de la ciencia anteriores al siglo XX.5.4. Heurística positiva y negativaUn programa de investigación científica no sólo va a estar caracterizadopor el contenido empírico que posea en un momento dado, sino tambiénpor su potencial heurfstico, noción que en buena medida fue propuestaa Lakatos por sus discípulos (Zahar, Worrall), y que ha pasado aconvertirse en una de las más características concepciones lakatosianas,al par que una de las más criticadas por sus adversarios. La heurísticade un programa de investigación, en principio, consiste en un conjuntode técnicas para la solución de problemas científicos. Si mencionamos elejemplo de la mecánica de Nevvton, que Lakatos ha escogido paraexplicar muchas veces su metodología, resulta que el centro firme delprograma newtoniano estaría formado por las tres leyes del movimiento,y como tal no puede ser falsado, porque los nevvtonianos habíanelaborado un gran cinturón de hipótesis auxiliares para protegerlo: laóptica geométrica, la teoría de la refracción atmosférica, etc., que encualquier caso permitían descartar las anomalías que se hubiesenobtenido por observación. La heurística del programa, en cambio, estácaracterizada básicamente -según Lakatos- por el cálculo diferencial, lateoría de la convergencia y las ecuaciones diferenciales e integrales. Elprograma newtoniano no sólo está definido por la mecánica o por laóptica, sino también por el utillaje matemático utilizado, el cual por símismo proporciona una serie de cuestiones para resolver dentro delSeminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.214
  30. 30. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.propio programa de investigación, y como rasgo distintivo del mismo,que no se encuentra en los programas rivales.Pero desde un punto de vista más general, la heurística se constituyepor medio de una serie de reglas metodológicas, algunas de las cualespueden ser muy generales, e incluso estrictamente filosóficas, como enel caso del mecanicismo cartesiano, Lakatos distingue dos tipos dereglas: unas positivas y otras negativas. La heurística negativa nos dicequé tipo de rutas de investigación deben evitarse. La heurística positiva,en cambio, cuáles deben seguirse. La primera impide que se le apliqueel modus tollens al centro firme del programa, aconsejando prescindirde las anomalías en las investigaciones. La heurística positiva impideque el científico se pierda en el océano de anomalías dándole una seriede tareas a resolver que suponen -o pueden suponer, si la investigacióntiene éxito- otras tantas ampliaciones y desarrollos del programa.Veamos ambos tipos de heurística en el ejemplo del programanewtoniano. Cuando emergió ase encontraba inmerso en un océano deanomalías y en contradicción con las teorías observacionales queapoyaban a tales anomalías»; pero ello no afectó para nada al centroirrefutable del programa, por decisión metodológica de sus defensores.Bastaba con trabajar en el cinturón protector, modificando las hipótesisauxiliares que subyacían a las observaciones o contraejemplos, ocambiando las condiciones iniciales, para que el programa siguieseadelante sin preocuparse por la aprueba empírica» que sus adversariosargüían en su contra. La historia imaginaria del comportamiento de uncientífico newtoniano, referida en 5.2, muestra bien de qué manera sepueden construir ingeniosas hipótesis al objeto de que el núcleo delprograma no sea afectado. Los newtonianos, incluso, tuvieron lahabilidad de ir destruyendo las propias teorías observacionales quesubyacían a los “contraejemplos”, transformando cada dificultad en unanueva victoria de su programa, como señaló el mismo Laplace. Pero engeneral ello no es necesario. La heurística negativa de un programa deinvestigación no sólo puede estar caracterizada por la construcción deese cinturón protector o escudo contra las anomalías, sino incluso porprescindir pura y simplemente de ellas. Son fenómenos que no merecela pena estudiar, o al menos que todavía no se está en condiciones deinvestigar: pero por muy corroborados que estén observacionalmente,las teorías no se ven afectadas en lo esencial por ellos.Esto está relacionado con la existencia de una heurística positiva en elprograma de investigación, como subraya Lakatos:Pocos científicos teóricos implicados en un programa deinvestigación se ocupan excesivamente de las «refutaciones».Mantienen una política de investigación a largo plazo que anticipaesas refutaciones. Esta política de investigación, u orden deSeminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.215
  31. 31. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.investigación, queda establecida, con mayor o menor detalle, en laheurística positiva del programa de investigación.Esto puede hacerse, por ejemplo, enumerando una secuencia demodelos crecientemente complicados y que simulan la realidad, loscuales han de ser investigados uno por uno en orden creciente, pero sinpasar al siguiente, ni mucho menos a la contrastación empírica, antesde que los problemas teóricos no hayan quedado básicamente resueltosen los modelos más simplificados. La heurística positiva haceconcentrarse al científico en dichos ámbitos de investigación, ignorandolos contraejemplos «reales» o los «datos» disponibles. Veámoslo denuevo en el caso de Newton:En principio, Newton elaboró su programa para un sistemaplanetario con un punto fijo que representaba el Sol y un únicopunto que representaba a un planeta. A partir de este modeloderivó su ley del inverso del cuadrado para la elipse de Kepler.Pero este modelo contradecía la tercera ley de la dinámica deNewton y por ello tuvo que ser sustituido por otro en que tanto elSol como el planeta giraban alrededor de su centro de gravedadcomún. Este cambio no fue motivado por ninguna observación (eneste caso los datos no sugerían «anomalía») sino por unadificultad teórica para desarrollar el programa. Posteriormenteelaboró el programa para un número mayor de planetas y como sisólo existiesen fuerzas heliocéntricas y no interplanetarias.Después, trabajó en el supuesto de que los planetas y el Sol eranbolas de masa y no puntos. De nuevo, este cambio no se debió ala observación de una anomalía. La densidad infinita quedabaexcluida por una teoría venerable (no sistematizada). Por estarazón los planetas tenían que ser expandidos. Este cambio implicódificultades matemáticas importantes, absorbió el trabajo deNewton y retrasó la publicación de los Principia durante más deuna década. Tras haber solucionado este rompecabezas, comenzóa trabajar en las «bolas giratorias y sus oscilaciones». Despuésadmitió las fuerzas interplanetarias y comenzó a trabajar sobre lasperturbaciones. Llegado a este punto empezó a interesarse conmás intensidad por los hechos. Muchos de ellos quedabanperfectamente explicados (cualitativamente) por el modelo, perosucedía lo contrario con muchos otros. Fue entonces cuandocomenzó a trabajar sobre planetas combados y no redondos, etc.Como puede observarse, la heurística positiva posee una fuertecomponente teórica, y puede prescindir ampliamente de la contrastacióncon la experiencia en tanto el programa de resolución de cuestionesteóricas no haya sido ejecutado, o al menos mientras no haya producidoprogresos teóricos claros. Lejos de procederse mediante el esquemasimple de hipótesis y comprobación (o refutación empírica), unSeminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.216
  32. 32. Echeverría, J. – Popper, Lakatos.programa de investigación posee su propia dinámica, como dirán losestructuralistas, y ello independientemente de cuestiones subjetivas ocolectivas ligadas a los creadores y defensores de dicho programa o asus adversarios. Cabe incluso cierto grado de programación previa delos pasos que caracterizan a dicha heurística positiva, según Lakatos.Punto éste que le ha sido muy criticado, entre otros por Newton-Smith,que considera esta hipótesis de una heurística positiva precisa comoalgo incompatible con las posturas realistas que, por otra parte, Lakatostambién defiende.La heurística va a desempeñar un papel muy importante para leevaluación entre dos teorías rivales, en particular cuando éstas sonobservacionalmente equivalentes. Puesto que Elie Zahar ha dedicadoespecial atención a este tema, en lo que sigue nos atendremos alejemplo por él estudiado, referente a la contraposición a principios deeste siglo entre los programas de investigación de Einstein y de Lorentz.Para Elie Zahar, tanto Lorentz como Einstein desarrollaron auténticosprogramas de investigación que, siendo diferentes, tenían tambiénnúcleos comunes, contrariamente a lo afirmado por Feyerabend, quienha polemizado con Zahar sobre este punto. El centro firme del programade Lorentz estaba constituido por las ecuaciones de Maxwell paracampos electromagnéticos, por las leyes newtonianas del movimiento ypor la transformación de Galileo, más la ecuación que suele serdenominada fuerza de Lorentz. La heurística del programa estaríaconstituida por el principio metafísico de que todos los fenómenos físicosestán gobernados por acciones que se transmiten a través del éter. Enel desarrollo de dicho programa pueden distinguirse hasta tres teoríassucesivas, cada una de las cuales supone un progreso respecto de lateoría precedente; entre ellas la teoría de las fuerzas moleculares y lateoría de correspondencia de estados. Pues bien, según Zahar, en 1905esta teoría era observacionalmente equivalente a la teoría de larelatividad einsteiniana en dicha fecha: es decir, que una y otra podíanexplicar los mismos fenómenos empíricos, aunque fuesen contradictoriasentre si No había mayor contenido empírico en ninguna de las dos, y nolo hubo hasta 1915, año en que Einstein explicó por medio de su teoríala precesión del perihelio de Mercurio, que era imposible de explicar entérminos newtoniano-lorentzianos. Y sin embargo, varios científicosrelevantes prefirieron ya desde 1905 la teoría de Einstein a la deLorentz: así Planck, Klein y Minkowski, entre otros. El propio Lorentzacepta ya públicamente la teoría de la relatividad en 1914, yprivadamente a partir de 1908, prácticamente. ¿Por qué dichaspreferencias por una y otra, siendo así que eran observacionalmenteequivalentes, y por tanto ninguna excedía a la otra por el contenidoempírico?Seminario de Epistemología de las Ciencias Administrativas. Ninoska Díaz de Mariña PhD.217

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