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Retrato espiritual de luis felipe alarco larrabure
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Vida de Luis Felipe Alarco

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  • 1. RETRATO ESPIRITUAL DE LUIS FELIPE ALARCO LARRABURE 1. Vida y Obra de L. Felipe Alarco. En cuanto cualquier estudiante juicioso y consciente de su conocimiento logra enterarse que ha ingresado a la Decana de América en la carrera de Filosofía sabe que su vida habrá de recibir una dirección que no estaba premeditada entre sus planes más inmediatos y urgentes. Muchas habrán de ser las enseñanzas que considere más relevantes, sin embargo solo una se configura como obligatoria: la de saber qué sucedió antes que su persona estuviera involucrada en la vida académica sanmarquina. Así, regresar la mirada hacia el pasado no solo cobra la importancia de una necesidad curricular sino que también puede convertirse en una manera de dialogar con los fantasmas de una realidad sanmarquina de la que hemos escuchado mucho solo por sus actuales docentes que casi con nostalgia nos relatan sus anécdotas de cuando eran discípulos de aquellas leyendas heroicas del pensamiento que cualquiera admira aunque nadie conozca realmente a profundidad. Una de esas leyendas es la de Luis Felipe Alarco Larrabure. En lo que sigue intentaremos dibujar las principales líneas biográficas que hacen posible entender su importancia. Este pensador peruano nació en Lima el 6 de febrero de 1913 (Sobrevilla, David, 1996: 177) y falleció el 15 de octubre del 2005 a los 92 años de edad. (Martínez, Miguel, 2013: 15). Sus padres fueron Don Gerardo Alarco Calderón y Doña Rosa Mercedes Larraburre y Correa. Él fue el quinto de seis hermanos, además de descendiente de Don Hipólito Unanue. Estudió en el Colegio Alemán (Deutsche Schule) entre 1921 y 1930, y desde 1931, realizó su Instrucción Superior en la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. 1
  • 2. En 1936 viajó a Alemania por cuatro (Martínez, Miguel, 2013: 12) o cinco años aproximadamente (Céspedes, Víctor: 2008: 154). En dicho país cursó Filosofía en Alemania con Nicolai Hartmann y Martin Heidegger. Según Céspedes, L. Felipe Alarco dirá: “Mi experiencia del nazismo (…) me hizo comprender que toda forma de dictadura, cualquiera que sean sus justificaciones – la sinrazón convertida en furor-, constituye un retroceso en la historia y un menos en la condición humana” (Céspedes, Víctor: 2008: 154). Al regresar optó por los grados de Bachiller y Doctor en Humanidades, con sendas tesis intituladas “El Diálogo Agonal en el Problema de la Inmortalidad” (1940) y “Lo metafísico en la Filosofía de Nicolai Hartmann” (1942)1, respectivamente. (Martínez, Miguel, 2013: 15). Es posible que el hecho de que la realización y publicación de sus tesis haya ocurrido entre esos años sea la razón por la que David Sobrevilla ubique a Luis Felipe Alarco en el denominado “periodo de los años 40” junto a Carlos Cueto Fernandini, José Russo Delgado, Francisco Miró Quesada Cantuarias, Gustavo Saco Miró Quesada, Walter Peñaloza Ramella, Nelly Festini y Juan Bautista Ferro. Después de elaborar sus tesis, fue docente en las Facultades de Letras y de Educación. Específicamente, enseñó los cursos de Metafísica y Filosofía de la educación. (Rivara de Tuesta, María Luisa, 2000: 264). Ejerció la Jefatura del Departamento de Investigaciones Pedagógicas del Instituto Psico-Pedagógico Nacional. También, estuvo entre los que fundaron la Sociedad Peruana de Filosofía. Además, participó en el Congreso Internacional de Filosofía en Lima, que se realizó del 16 al 26 de Julio de 1951. Sin embargo, a pesar de su formación humanística (que de por sí no estaba en duda ni requería de ningún otro requisito para ser felicitable y reconocible), L. Felipe Alarco cultivó también su amor por el deporte y la actividad física, algo que se cree innecesario para los intelectuales específicamente interesados en la mente y en el estudio de los conocimientos. Por ello, Martínez La Rosa nos dice: “Dentro del ambiente extra-académico, Luis Felipe Alarco no descuidó su dimensión física y biológica. Fue socio del club Regatas Lima, ganándose el reconocimiento no solo como hombre de letras sino también como un gran deportista en la historia de dicho club, destacando en el ajedrez, el frontón y la natación, deporte practicado por el maestro sanmarquino hasta los últimos días de su vida, sea en Verano o en el frío Invierno limeño. Como deportista fue dinámico e innovador ya que se le considera pionero y fundador de la paleta frontón en el Perú. Entre los años 1950 y 1952 fue miembro de la Junta calificadora y Disciplina del club Regatas Lima. Fue convocado por el presidente del club, Harry Ramsey, para realizar la edición del Libro Club Regatas Lima 1875-2000, libro en conmemoración a los 125 años de aniversario desde la fundación del club. Trabajó incansablemente en la investigación de la historia del Club durante 18 meses al lado de Guillermo Toro Lira Vásquez, Alfredo Luna y Roberto Luna. Dirigió de forma personal durante los primeros 9 1 Esta tesis ha sido vuelta a publicar en la revista electrónica cuyo nombre se resumen con el acrónimo REFP. He aquí la dirección web: http://refperu.com/REFP3%20agosto%202013%20primera%20parte.pdf 2
  • 3. meses los trabajos con su grupo de colaboradores. Este libro ha sido uno sus más reconocidos aportes a la historia del club deportivo.” (Martínez, Miguel, 2013: 13)2 En el campo político L. Felipe fue desde joven militante del Partido Acción Popular. En 1974, encabezó una revuelta durante el régimen militar. Esto le valió la persecución y el encarcelamiento (el 4 de agosto de 1974) por una supuesta participación como promotor intelectual de las manifestaciones en defensa de la libertad de prensa. Luego, fue puesto en libertad provisional el 16 de septiembre de 1974 por el Consejo Supremo de Justicia Militar. El 20 de noviembre de 1974 fue deportado a Argentina acusado de saboteador. Volvió a su patria cuando el gobierno militar cayó en 1975. Fue Secretario General de Ideología y Cultura del Partido Acción Popular. Así también, el gobierno de Belaúnde lo nombró Ministro de Educación (1980 - 1981). Como Ministro de Educación, reabrió las puertas de la Universidad Nacional de Educación de La Cantuta. Pero, el corto tiempo de su mandato le impidió desarrollar otras iniciativas. Luego, fue nombrado Embajador ante la UNESCO (1981-1984). Durante su gestión la ciudadela incaica de Machu Picchu fue reconocida como “Patrimonio Cultural de la Humanidad”. La ciudad sagrada de los Incas pasó a formar parte de bines privilegiados dentro de la Lista del Patrimonio Mundial, con la doble declaratorio de “Bien Cultural y Natural de la Humanidad”. (Martínez, Miguel, 2013: 14) Adicionalmente, L. Felipe Alarco participó el 2 de agosto de 1994 en el Seminario El marxismo de José Carlos Mariátegui efectuado en el marco del Vº Congreso Nacional de Filosofía realizado en la Universidad de Lima y en el Homenaje por el 80 aniversario de Francisco Miró Quesada Cantuarias realizado por la Facultad de Matemática en 1998. (Céspedes, Víctor: 2007: 183) Entre sus publicaciones tenemos: - Nicolai Hartmann y la idea de la Metafísica (1943); - Lecciones de Metafísica (1947, 1958, 1960 y 1965); - Lecciones de filosofía de la educación (1949,1954, 1980); - Ensayos de Filosofía prima (1951); - Pensadores peruanos (1952); 2 Si se revisa la página web del club Regatas Lima puede notarse una relativamente grande cantidad de artículos vinculados al ilustre maestro sanmarquino. Acá algunas direcciones: http://www.clubregatas.org.pe/revista/200511/abrazo.htm http://www.clubregatas.org.pe/images/W-Paleta-Fronton/Historia.html http://www.clubregatas.org.pe/historia/palabrasdefelipelarco.htm http://www.clubregatas.org.pe/revista/200309/miipaleta.htm http://www.clubregatas.org.pe/historia/Fulbito.htm http://www.clubregatas.org.pe/images/Historia.html http://www.clubregatas.org.pe/historia/Bad.htm 3
  • 4. - Guía didáctica (1960); - Sócrates ante la muerte (1972); - Jesús ante la muerte (1981), - Reflexiones sobre la educación peruana y la democracia en el Perú (1979); - Pensamiento político de Fernando Belaúnde Terry (1979?); y, finalmente - Tres autores, José Carlos Mariátegui. José María Arguedas. Martín Adán (1995). (Céspedes, Víctor, 2008: 155) 2. La filosofía de L. Felipe Alarco. La propuesta de L. Felipe de desarrollar una nueva metafísica enraizada en las necesidades humanas, será de vital importancia para fundamentar muchas de las actividades propias de la vida humana y darle sentido a tres dimensiones esenciales: el ser, la existencia y el hacer del hombre. Alarco considera la posibilidad de que no se pueda penetrar en sí las profundidades del ser, si previamente no se ha esclarecido el concepto de la divinidad lo cual implicaría la subordinación teórica de la Metafísica a la Teología; pero no por eso su identidad. “(…) Estudiante de Hartmann y de Heidegger, riguroso en sus investigaciones, preparado en el manejo de información de primera mano gracias a su dominio del alemán, francés, inglés y castellano. Preocupado por la temática metafísica y ontológica, por el ser, pensar y hacer del hombre. Espectador de la novedad en el mundo. Inquieto expositor de lo irracional y lo trascendente, buscador de lo esencial en las cosas reales, ideales e irreales. La metafísica para Alarco ha de enraizarse en la realidad y, siguiendo a Heidegger, el hombre y su existencia son el lugar privilegiado para esta tarea. Esta no lleva a un saber especulativo, soberbio y totalizador, pues debe fundarse sobre los aportes de las ciencias particulares hasta llegar a sus últimos extremos donde la razón no pueda aportar más. Ahí donde finalice el alcance de la ciencia comenzará la metafísica, intento permanente, actitud de búsqueda sin fin.” (Martínez La Rosa, Miguel, 2012: 186) Si bien fue Heidegger una de las notables influencias que tuvo L. Felipe Alarco, su tesis versó sobre la metafísica de Hartmann por lo que se puede inferir que fue, como dice Salazar Bondy, el más importante divulgador del pensamiento hartmanniano (1967: 391). Los textos de Alarco exponen los planteamientos fundamentales del ontologismo crítico. Sin embargo, no acepta de buenas a primeras todas las tesis de Hartmann. Por ejemplo, le parece cuestionable el abandono de la concepción aristotélica de la metafísica como ciencia de los principios y su substitución por la idea de una investigación de lo irracional cuyo criterio rector no es, según su parecer, ontológico sino gnoseológico. Critica también su enfoque del problema de la libertad. Literalmente en Ensayos de Filosofía Prima nos dice Alarco: 4
  • 5. “Nicolai Hartmann ha examinado el problema del libre albedrío en abstracto. No lo hace depender de un análisis ontológico previo del espíritu subjetivo. Este análisis es indispensable para obtener una idea precisa de cómo es posible la libertad. Solo delineando los principios, el modo de ser y el desenvolvimiento del espíritu es posible una concepción profunda y clara acerca de la libertad” (1951: 36) No obstante, con ello no se abandona empero el campo del pensamiento de Hartmann, cuya idea del espíritu y cuya concepción pluralista del universo, al lado de la crítica fenomenológica del relativismo y el naturalismo y los aportes del filosofar antropológico de Dilthey, Scheller y Heidegger, sirven de base y punto de partida a la reflexión personal del filósofo peruano. Siguiendo esta línea de pensamiento, Alarco se ha dirigido hacia los problemas de la filosofía de la educación. Producto de su investigación en este campo es concebido el libro Lecciones de filosofía de la educación (1949). En dicho texto la filosofía de la educación es entendida como una teoría general de la realidad educativa. En base a Husserl, tomando como fuentes a las ciencias que estudian esa realidad y que como tales están referidas a los hechos, piensa Alarco que la filosofía se ocupa del eidos, de la esencia general y permanente de la educación. Por ello, no le será necesario apoyarse en la inducción para constituirse como ciencia. Dejando de lado la multiplicidad empírica, apunta directamente al eidos educativo. Pero no solo esta investigación filosófica debe ser caracterizada como saber eidético ontológico. La realidad educacional es un proceso teleológicamente ordenado y, por ende, apunta a valores, o sea, a instancias ideales que trascienden a la realidad fáctica. Al lado de la investigación ontológica resulta necesaria otra investigación de corte axiológico. Y debido a que el hombre es el ser de la educación, la antropología es también un componente esencial de la filosofía de la educación, la cual adquiere en razón de estos factores diversos que la integran, un doble carácter teórico-práctico. En continuidad con lo anteriormente expuesto, el mencionado libro versará sobre la aplicación de la fenomenología en el campo educativo. Pero Alarco no se limita a describir e interpretar los fenómenos de este campo. Tiene una tesis pedagógica, un ideal formativo que proponer: “El proceso educacional debe ser de espiritualización y, simultáneamente, de dominio, de energía para doblegarse a sí mismo. Es un afinar la sensibilidad para lo valioso, para que inunde al ser en su torrente. En un desatar las fuerzas interiores, ocultas y adormecidas. Es en este despertar, que es a su vez liberación y subordinación del yo empírico, donde se encuentra uno de los valores capitales de la educación” (2da. Ed, 1954:247) En la base de este mensaje pedagógico hay una idea del hombre que comporta la distinción de un yo empírico y un yo superior y la separación del mundo de los hechos y el mundo de las esencias y los valores al modo fenomenológico. Formado en la escuela de la crítica racional, Alarco ha mostrado a lo largo de su desenvolvimiento intelectual una simpatía cada vez mayor por el pensar vivencial, exaltando la experiencia no racional como fuente de evidencias metafísicas. Así se muestra 5
  • 6. en sus reflexiones sobre la inmortalidad personal y la existencia divina que reconoce la validez de las certezas de la fe. Por ejemplo, en el ya citado texto Ensayos de Filosofía Prima nos dice: “Una presunción, una vez demostrada su inconsistencia, desaparece. El ateísmo sostiene que ha refutado la hipótesis de Dios. Esta debería haber perdido su vigencia, por lo menos para el hombre culto. Sin embargo, esto no acaece. Y es que el hombre religioso vive a Dios. Tiene clara conciencia de su Ser. Sabe que no es una ficción. Siente la mano de Dios. Recibe su gracia. Y esta es más fuerte, íntima, convincente que los sutiles caminos utilizados por la razón para alcanzar su sombra” (1951: 77) Resumiendo lo anterior y utilizando un conocido adagio, Alarco diría en contra de los filósofos que se sienten ateos por convicción: “Hay más cosas en la tierra y en el cielo, Horacio, que las soñadas por tu filosofía”. También, en el texto Lecciones de filosofía de la educación había reconocido la vigencia de los contenidos de la fe: “En el ente humano habita una tendencia hacia su fundamento … El hombre busca a Dios y lo encuentra en el devenir histórico, aunque en los más diversos grados de adecuación” (1954: 252). De esto se puede inferir que la educación religiosa tenga un valor insustituible y fundamental. Solo por ella, por la iluminación y el mensaje del amor divino “podrán vivir los hombres fraternalmente, con amor y con justicia, al encontrarse a sí mismos mediante la palabra” (1954: 252) En conclusión, según recientes estudios realizados por Miguel Martínez La Rosa se puede afirmar que Alarco considerará que la Metafísica es concepción del universo aunque no toda concepción del universo sea metafísica. Por ello, la Metafísica no es cualquier concepción del universo, sino la obtenida sobre una base científica. Este saber científico, según algunos pensadores, solo capta el fenómeno mientras que el saber metafísico llega hasta la cosa en sí. Llegar a la cosa en sí o intentarlo es trascender lo inmediato, el aquí y el ahora. Por eso, la Metafísica también es la “disciplina de lo trascendente” es decir, de aquello que se encuentra más allá del mundo fenoménico; aquello que se halla más allá de este mundo sensible o de la experiencia, incluso aquello que está más allá de la razón y sus posibilidades. Este concepto de lo trascendente es lo inteligible; lo irracional o incognoscible mediante la razón. En conclusión, lo trascendente es lo divino, lo que se encuentra más allá de la naturaleza. Por esto y muchas cosas más la Metafísica es la disciplina que estudia el ente en cuanto ente. (Martínez, Miguel, 2013: 31) 3. La rebelión del pupilo. No quisiéramos terminar este “retrato” sin mencionar una anécdota del profesor Alarco ocurrida en la misma Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Esta historia la escuché de boca de Raimundo Prado, aunque también he tenido la oportunidad de leerla en el texto de Ballón al respecto de Julio Sanz. Sucede que este último era un alumno con elevadas calificaciones y Alarco, cual rescatista de los sobrevivientes del desastre de estudiar sin ser reconocido por ello, se proponía hacerlo su ayudante de cátedra para que continúe su obra, o al menos para que la critique. Y, al parecer, fue la segunda opción la tomada por Sanz. Leamos el siguiente texto: 6
  • 7. “Julio César Sanz Elguera nació en Lima en 1938. Inició muy tempranamente su labor en la docencia universitaria, cuando era apenas un joven estudiante de filosofía a comienzos de la década del sesenta. Sus altísimas calificaciones académicas, motivaron que Augusto Salazar Bondy –su maestro– lo designara como asistente de cátedra en los cursos de Introducción a la filosofía, así como en los de Ética y Axiología de nivel doctoral. En este requerimiento, Salazar fue seguido por Juan Bautista Ferro y Luis Felipe Alarco en sus respectivas cátedras. Reconocimiento académico particularmente significativo por parte de Luis Felipe Alarco, quien lo incorporó como ayudante en el curso de Metafísica, a pesar de conocer perfectamente la apasionada convicción filosófica analítica y neopositivista del joven Julio Sanz”. (Ballón, José C., 1998) Lo que ocurrió, y esta es la razón para que esta anécdota no pase desapercibida es que todo indica que las preferencias por la lógica y la ciencia del joven Sanz (más tarde llamado cariñosamente por sus alumnos de maestría como doctor Flogisto) incidió en su enseñanza del heredado curso Lecciones de metafísica que se encargó de demoler a base de argumentos analíticos y epistemológicos. No creo que Alarco se haya molestado con Sanz, pues al contrario de lo que puede pensarse el mejor tributo que se le puede rendir a un profesor no es repetirlo sino criticarlo como una señal de haberlo entendido tan bien como para esgrimirle algunas observaciones al corazón mismo de sus pensamientos. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS: ALARCO LARRABURE, Luis Felipe. (1951) Ensayos de Filosofía Prima. Lima: Sociedad Peruana de Filosofía. ………… (1954) Lecciones de filosofía de la educación. 2da ed. Lima: Juan Mejía Baca, P. L. Villanueva editores. ………… (2013) “Lo metafísico en la filosofía de Nicolai Hartmann”. En Revista de Filosofía en el Perú. Pensamiento e Ideas. Año 2, Nº3, agosto 2013. BALLÓN, José Carlos (1998) “Julio Sanz (1938-1997) Argumentos morales y argumentos éticos”. En: Escritura y Pensamiento, Nº 1, 1998, Año 1, Lima, noviembre, 334. CÉSPEDES AGÜERO, Víctor Santiago (2007) “Un bosquejo de la filosofía de Luis Felipe Alarco Larrabure (1913-2005)”. En Letras 78 (113), Lima, 183-196. ……….. (2008) “Luis Felipe Alarco Larrabure (1913-2005) ante la condición humana”. En La intelectualidad peruana del siglo XX ante la condición humana, María L. Rivara de Tuesta (Coord.), Lima: María Rivara (Ed.), 154-177. MARTÍNEZ LA ROSA, Miguel (2012) “Jesús ante la Muerte. Arquetipo metafísicoantropológico en Luis Felipe Alarco”. En Tesis, Vol. 5, Año VI, Nº 5, Diciembre 2012, 185-208. 7
  • 8. …………… (2013) Lo metafísico en la filosofía de Luis Felipe Alarco. Tesis para optar por el grado de Mg., Lima: UNMSM. RIVARA DE TUESTA, María (2000) Filosofía e historia de las ideas en el Perú. Lima: FCE. SALAZAR BONDY, Augusto (1967) Historia de las ideas en el Perú contemporáneo. 2da. Ed., Lima: Labor. SOBREVILLA, David (1996) La filosofía contemporánea en el Perú. Estudios, reseñas y notas sobre su desarrollo y situación actual. Lima: Carlos Matta (Ed.) 8

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