Ultima correccion desarrollo monica, angelica y martinRASGOS PSICOLÓGICOS DOMINANTES EN EL MEXICANO
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    Ultima correccion desarrollo monica, angelica y martinRASGOS PSICOLÓGICOS DOMINANTES EN EL MEXICANO Ultima correccion desarrollo monica, angelica y martinRASGOS PSICOLÓGICOS DOMINANTES EN EL MEXICANO Presentation Transcript

    • RASGOS DOMINANTES DEL MEXICANO
      Universidad Nacional Autónoma de México
      Facultad de Estudios Superiores
      “Iztacala”
      Autores
      Flores Barrera Angélica
      Mendoza García Martin
      Nájera Chalé Mónica
      Grupo
      2603
    • Uno de los rasgos dominantes del mexicano es una repercusión prolongada de las emociones. El mexicano todo lo toma “a pecho” pues todo lo vive a flor de piel, este suele ir hacia el límite de todos sus sentimientos puesto que puede apasionarse por cualquier cosa o encenderse como un cohete puesto que el mexicano es ilimitadamente vulnerable.
    • Este mexicano desde niño aprende a refrenar sus sentimientos, pues se dice que los hombres !!NO DEBEN LLORAR!!. También es un hombre intuitivo, soñador, artista, el mexicano tiene una fina disposición para el sentido de lo íntimo.
       
    • El mexicano es sumamente cortés, no puede contener por entero al fuego que arde en él, es impaciente ante el obstáculo de la circunstancia y la contradicción verbal, propenso a cóleras breves y virulentas a gestos atropellados e impetuosos, a risas nerviosas y sarcásticas y al fanatismo político, cuando logra sacudir su apatía.
    • Es susceptible a toda incitación, busca calor cordial con los circunstantes, comunión y entra fácilmente en ella, porque no le gusta la soledad por dicho motivo abunda el compadrazgo y el comadreo. El compadre y la comadre son vínculo de cohesión, medio de identificación colectiva.
       
    • El mexicano abandona completamente lo que no le interesa y considera con desaliento los aspectos que le son indiferentes o desagradables. Pero cuando logra romper el bloqueo mental, puede resultar un diestro matemático oun profundo filósofo sin embargo son notables las dotes del mexicano para la inteligencia intuitiva y la imaginación concreta.
    • La fantasía del mexicano es riesgosa para los negocios, pero exitosa para las tareas mecánicas. Abundan, entre nosotros, los buenos mecánicos empíricos y cuando la necesidad apremia surge un invento genial, que luego deja sin perfeccionar y sin patentizar.
    • Si el mexicano ama las fiestas, como acaso ningún otro pueblo en el mundo, es porque en el fondo la soledad no le hace feliz, las fiestas son el único desahogo del mexicano. Abrirse al exterior, deslizarse alegremente en bailes, arrojar petardos, tirar balazos al aire y beber son hechos que acusan una carga emocional que difícilmente se puede contener siempre.
    • Celebramos en nuestras ciudades y pueblos, engalanándose los barrios con sus festejos religiosos y las ferias dejan oír mariachis, cohetes, silbidos, canciones ranchera, etc. Si México fuese un país de solitarios, no estaría en fiesta permanente, puesto que nuestros impulsos sin salida, cuando no se liberan momentáneamente por las fiestas, se subliman por vía religiosa.
    • Claro está que en el mexicano no deja de haber lamento ante la desgracia, sufrimiento, ante la enfermedad y espera de la muerte. Sin embargo nuestras calaveras risueñas, festivas, bullangueras acusan un amor por la vida y un humor de la muerte que no encontramos en otra parte del planeta.
    • La impasibilidad del mexicano no está cerrada al mundo, pero le sirve de escudo, esta impasibilidad es su defensa ante un mundo hostil. A veces no se atreve a ser lo que es, por el temor al ridículo, por la inseguridad ante una circunstancia que no domina, y entonces se evade de la realidad.
    • El mexicano es resentido pues se resiente por el trato diario, por la humillación continua, por la situación injusta, le es difícil desenterarse de una ofensa continua, para él no se trata del perdón de un acto se trata de cobrar cuentas pendientes que van aumentando con el tiempo.
    • La excesiva susceptibilidad del mexicano produce su sed de venganza y no es vengativo por un sentimiento de inferioridad sino porque se siente agraviado y ultrajado constantemente en su dignidad personal, por los poderosos políticos o por los poderosos patrones.
    • Este mexicano tiene en la venganza su punto de partida, reaccionando tardíamente ante un ataque o una ofensa, pero de pronto refrena su cólera y furor, y aguarda la ocasión para cobrársela. El orgullo personal aunado a la posición social inferior son la dinamita psíquica del mexicano para preparar la explosión de venganza.
    • Al mexicano le gusta su cultura, su música, filosofía, literatura, arquitectura, pintura, artesanías, etc., pero no le gusta su vida socio—política y culpa a los otros y evita confesar su parte de responsabilidad en los desbarajustes nacionales.
    • México no es un país de lambiscones, madrugadores, picapedreros y pistoleros. Una abrumadora mayoría del pueblo mexicano repudia a estos parásitos sociales con toda su carga tóxica sin embargo existen. Pero el pueblo mexicano está cansado del abuso, aunque hasta ahora haya hecho poco para corregirlo.
    • La inquietud de renovación, el talante sensible a la nobleza, la cortesía y la tolerancia, la amistad y la hospitalidad del pueblo mexicano arrojan un saldo positivo que está muy por encima de los números rojos que representan los personajes indignos de este pueblo.
    • Descripciones simplificadoras del mexicano
      • Se suele describir al mexicano como un hombre falaz, taimado, mentiroso y muy “macho”, pero no confundamos comportamiento humanos individuales, con características esenciales de un pueblo.
      • Pancho Villa es el mexicano macho que distingue al pueblo mexicano, pero no es la clave de la mexicanidad.
      • Se dice que en México el mexicano miente porque si, sin necesidad alguna, casi sin esfuerzo como si se tratara de un camino más recto.
      • La verdad es que ni la falacia, ni la agresividad son esenciales al mexicano; tampoco podemos aceptar que el mexicano de todos los tiempos sea solitario, sufrido, sumiso, reprimido, rebelde y rijoso.
    • Significación y sentido de relajo
      Se dice que “el mexicano es el único habitante sobre la tierra que puede cantar una misma letra en dos tonadas: ora religiosamente y ora echando relajo”.
      Es posible que exista un mexicano hueco, que viva entre relajo y relajo. Pero me parece inadmisible generalizar y decir que “el mexicano, como la piñata es pintoresca por fuera y quebradiza por dentro”.
    • El mexicano que echa relajo busca ambiente, publico, gente receptiva. El relajo es la destrucción de la serenidad y del valor. La intencionalidad de la burla del chiste apuntan hacia la suspensión del valor y hacia su negación final.
      El relajiento se distingue porque carece de programa de valores. Y convengo que el relajo sea una manera de varios mexicanos de poder sobrevivir a las adversidades circunstanciales. Todo mundo tiene su manera de divertirse y la manera del mexicano es echando relajo.
    • Al relajiento no le interesa el futuro. Busca compañía porque solo no puede divertirse, echar relajo.
      El relajiento suele ser un excelente compañero, no amenaza el futuro de nadie, nos hace reír, nos quita por un momento las preocupaciones.
      Pero el hecho que haya mexicanos relajientos, no significa que México es un país de estimativa trastornada.
    • Miedo y angustia en el mexicano
      Se confunde, con mucha frecuencia el miedo con la angustia. En el miedo, lo amenazante se localiza en un objeto determinado; la angustia siempre es de algo vago, inconcreto, indeterminado.
      Se ha dicho que el mexicano tiene miedo a decir “no”, pero no se nos explica cuál es la causa de ese miedo. Al mexicano le falta animo y valor para dar un “no” inequívoco.
    • El mexicano también teme a aparecer cobarde, a opinar contra la mayoría, miedo a los patrones y estos a los obreros sindicalizados.
      El miedo es contagioso. Hay miedos justificables e injustificables.
      El hecho de que el mexicano sienta miedo, no significa que sea cobarde.
      Un hombre valiente no es aquel que no sienta miedo, sino el que sintiendo miedo sabe dominarlo.
    • El miedo del mexicano ante la arbitrariedad y la incertidumbre
      La libertad de expresión en México ha sido motivo de temores por parte de políticos, periodistas y ciudadanos.
      El gobierno también teme una derrota política electoral, un motín popular por protesta del fraude electora, una invasión del vecino fuerte o un golpe militar.
    • Miedo de los ciudadanos
      Existe también el miedo a perder el trabajo en una empresa en quiebra.
      El miedo que siente el mexicano es un miedo que llama al combate contra la inseguridad, contra la irresponsabilidad, contra el peligro a la imprevisión. Ese miedo colectivo que flota en el ambiente desaparecerá únicamente cuando exista una verdadera democracia que nos conceda a todos justicia, seguridad, igualdad esencial de oportunidades y desarrollo integral.
    • ¿Qué hay en el fondo del “machismo” mexicano?
      El machismo de los mexicanos no esta trenzado con el grito de la sangre y el sabor de la tierra. Nadie ha podido demostrar que el machismo se trasmita biológicamente y que el germen del machismo resida en algunos genes de algunos ancestros.
      Se piensa que somos actualmente machos, y lo seguiremos siendo por los siglos de los siglos, porque así lo fue el mexicano precortesiano y el primitivo tribal que habitó estas tierras.
    • Al mexicano se le enseña desde niño que la fuerza, el factor del triunfo.
      El hombre es el que manda en la familia, pero no tiraniza. Mando racional no equivale a dominio ciego.
      El hombre no es dueño de su mujer como es dueño de su pistola o de su caballo. La mujer es persona –tan persona como el hombre- y no cosa. Es hora de que el “macho” cese de ostentar su masculinidad y sus derechos y que recuerde sus obligaciones.
    • Modo de ser de las mexicanasMujer mexicana: historia y condición social
      • La sociedad mexicana afianza los privilegios de los hombres a costa de las desventajas de las mujeres.
      • La desigualdad se encuentra en los empleos, cargos públicos y tareas profesionales.
      • La mayoria de las mujeres se resignan a esta condicion y la contemplan como natural a toda mujer.
      • La mujer sometida a la ignominia y obediencia.
      • Finge no darse cuenta de infidelidades.
      • Hasta hace poco no tenia derecho al voto.
      • Aun tiene vedados desempeñar algunos trabajos.
      • Es insegura, tiene sentimiento de inferioridad
    • Concepción de la mujer mexicana
      El macho mexicano ve a la mujer como un satisfactor de sus necesidades, una maquina reproductora de sus hijos.
      La hombre piensa que la mujer:
      Debe limitarse a permanecer en casa.
      Debe tener una docilidad extrema.
      Debe de ser atractiva.
      Debe de ser recatada en el vestir.
      Debe de ser pasiva y callada.
      No es merecedora de lealtad.
      La conciben como frágil.
      La cultura y la política no competen a la mujer.
      • Desde los aztecas la mujer era concebida como solitaria, silenciosa, sufrida e incomunicada.
      • Las mujeres compiten por la atención del hombre. Y la competencia versa sobre el vestido, peinado, coquetería y habladurías.
      • La mujer es un objeto de placer amoroso efímero.
      • La monogamia es una historia de mujeres, mientras la versatilidad del macho solo encuadran en una actitud polígama.
      • Esta concepción unilateral masculina del mundo y de la vida esta caducando.
      • La mujer mexicana esta dando muestras de tener conciencia de sus derechos y sus deberes.
      • La mujer no reduce su existencia a la función familiar, pero tampoco la abandona.
    • El mexicano contemporáneo es un ser perfectible, pero reconocible en sus rasgos. Reconozcámoslo y reconozcámonos en él con honestidad intelectual y respeto a la mismidad personal.
    • La "fiebre del oro”, en un país pobre, se ha adueñado no del sufrido y mayoritario pueblo mexicano, sino de políticos y comerciantes voraces. La intención catequista, aletargada por gobiernos anticlericales y por la decepción de la epopeya cristera, se traduce afeada, prostituida en prédicas demagógicas insinceras que suscitan asco y desdén.
      Algunos políticos obtusos creen ciegamente que el destino les ha entregado a México como una presea. Pero la vivacidad del mexicano deshace, cáusticamente, las figuras de pacotilla forjadas en medio de la abulia política de un pueblo que desdeña para su mal la acción cívica responsable, constante y organizada.
    • El mexicano es cortés,
      agudo, razonable en
      el trato amistoso, pero
      incivil y apático en la
      medida en que no cuenta
      con los demás.
      La injusticia
      y el abuso en nuestra
      vida socio-política ha
      engendrado la
      incomprensión
      y la insolidaridad
    • La evolución política
      del pueblo mexicano
      está aún en pañales.
      El recelo y la
      desconfianza nos
      han impedido integrarnos.
      La intención de desquitamos
      de los corruptos, de
      cobrarnos de cualquier modo
      el importe del despojo de
      que hemos sido víctimas,
      nos ha llevado a la critica
      acerba de café, al chiste mordaz
      y al profetismo del desastre.
    • Pero lo cierto es que el mexicano no ha estado a merced del "primer viento que sopla" y su poder de resistencia, de estoicismo y de esperanza le han hecho sobrevivir a todas las crisis.
    • Hay verdades que duelen. Verdades que cuando se profieren en alguna obra, convierten a esa obra en obra "maldita". Tal es el caso del libro "Los Hijos de Sánchez" de Oscar Lewis. Y, sin embargo, difícilmente podemos entender sin ella la antropología de la pobreza mexicana
    • Los hijos de Sánchez son una parte de México, pero no son los únicos representantes de México. Están también en los cinturones de miseria de Monterrey y de Guadalajara. Viven en vecindades, llenos de instintos y de vicios, tragados por una sociedad de consumo que les deslumbra con sus luces y les quema sus ambiciones más caras. Campesinos que van a morir a los cementerios de asfalto y que engrosan el machismo, la irresponsabilidad, la lucha estéril y la apatía. No son México, pero México no puede olvidarse de ellos.
    • Mientras sigan descoyuntadas y dispersas las energías y voluntades de millones de hombres, no habrá un México justo y equitativo.
    • La vida del mexicano, como la de cualquier otro tipo nacional, forma un "todo" unitario que se va configurando en situación, proyectando y realizando, mejor o peor, la vocación, haciéndose a sí mismo a través del hacer cosas. Pero su religiosidad oye una llamada que la penetra con esa certidumbre de la fe. Podrá no saber si ha acertado o no en la vida, pero, más allá de los "riesgos de error", descansa en la esperanza de ser querido, elegido, aceptado por Dios.
    • El mexicano en su historia se ha apropiado, y se sigue apropiando, de un determinado ethos social, un estilo de convivencia con sus virtudes y sus vicios, un modo bueno y malo de ser nosotros.
    • "Lo mexicano se ha integrado no con la fría razón de la ló­gica occidental, sino con otra lógica muy especialista que se apoya en la esfera de lo sensible, en el mundo dialéctico del sístole y diástole del corazón. El mexicano ha construido un mundo de ensueños anímicos, hincando su alma en lo sentimental"
    • Es muy frecuente encontrar, en nuestras canciones, un lenguaje elíptico. Y también en el lenguaje hablado encontramos ese estilo elíptico, en un castellano sintético, cortante, objetivo, lacónico. Mientras el español peca de verborrea, pleonasmos, hipérbaton, el mexicano padece de "estreñimiento" lingüístico.
    • México no es un simple retoño del secular árbol español Es una nueva realidad cultural mestiza en tierras de América, con elementos occiden­tales e indígenas. La historia de México es un vasto sistema de mestizaje.
    • El mexicano es un hombre enmascara­do. La “repentina transposición de la líquida sustancia india albergada en barro, al recipiente de acero español" (J. Carrión) produce un violento trastocamiento. Ante ese trastocamiento el mexicano disimula la realidad vivida y se enmascara
    • El mexica­no disimula su miedo ancestral a los poderosos, su angustia de pobre criatura frágil expuesta a tantos y tan ilocalizables riesgos, su tristeza ante el hambre, la enfermedad, el desempleo, la injusticia y la ignorancia. Disimula por estoicismo, para no descomponer su figura, para mantenerse firme y erguido.
    • "El mexicano puede doblarse, humillarse, 'agacharse' pero no 'rajarse"', esto es, permitir que el mundo exterior pene­tre en su intimidad. El "rajado" es de poco fiar, un traidor o un hombre de dudosa fidelidad, que cuenta los secretos y es incapaz de afrontar los peligros como se debe. Las mujeres son seres inferiores porque, al entregarse, se abren.
    • Los mexicanos no somos inferiores ni nos sentimos inferiores, simplemente padecemos una inseguridad que proviene de los sucesos de nuestra historia y de los hechos de nuestra vida social.
    • México es una filosofía sobre el ser y el quehacer del mexicano. Como humanos que somos, tenemos mucho en común con los demás pueblos. Pero algo hay en nuestro ser y que hacer que nos singulariza. Somos una original versión de lo humano y
      ¡¡¡¡Es por eso que es un orgullo ser mexicano!!!!