Paz                             José LuisTrueba Lara                      (selección, introducciones y notas)         Isóc...
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La Edad Media             o      Las ideas sobre la paz            ■o                    en la Edad Media                4...
Si la paz fuera posibleJohn Locke                      85Las naciones y la pazThomas Hobbes                   87Paz y guer...
Prólogo                            tzil. Paz. Peace. Paix. Pace.                            Friede. Salam. Shalom. Es una ...
anhelo de asegurar el bienestar común. La mayoría de las personas más humildes del planeta entiende,practica, vive y sueña...
para entender que ninguna guerra puede hacerse en nombre del bienestar de los pueblos. La humanidadha pasado por periodos ...
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Introducción                                                                   general                         s difícil p...
De obligar a otros a                                               ron a desarrollarse las tecnologías, nuestra sobreviven...
podrían convertirse en los promotores del bienestar humano si no tuvieran que cargar con los altísimos costos de la guerra...
La antigüedad     ►   clásica                          T         La antigüedad clásica         La antigüedad clásica      ...
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Democrática: que se                                              la paz durante la antigüedad clásica se dirigían hacia do...
mantienen una frialdad casi absoluta con el fin de lograr que la razón sedespliegue en toda su magnificencia.   Esta secci...
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Una oración                                                         por la                     a esperanza nos tiene albor...
Congregado: reunido.                                        Pero, en realidad, ustedes no han hecho ninguna de estas cosas...
La oratoria griega   Para los antiguos griegos, la oratoria era una de las principales   artes que debían dominar los ciud...
Comedias: poemas                                     ocurre en el teatro con los representantes de comedias; mientras que ...
tre nosotros unión y concordia y si mereciésemos la estimación de losdemás griegos? Yo creo que logrando estas cosas nuest...
AristótelesNació en Estagira en 384 a. C; fue discípulo de la Academia dePlatón durante cerca de 20 años y al morir su mae...
T                                     ►        La mansedumbre                       a mansedumbre es un término           ...
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IStOfc   La extensa obra de Aristóteles marca el momento culminante del   pensamiento filosófico de la antigüedad clásica....
eo SénecaFilósofo y político romano (4 a. C. - 65 d. C). Nació en la ciudadde Córdoba y vivió en Roma. Formó parte de las ...
►   Contra la ira                             e pides que trate por es                             crito de qué manera se ...
Delirio: perturbación                           ruinas que se quiebran sobre el mismo a quien aplastan. Para convencerteme...
después a extramuros, propagando hasta muy lejos con sus tristesresplandores venganzas implacables: éstas son sus obras. B...
Inferirla: deducir una                            pero consiste en que la intención es una injuria, y meditarla es tanto c...
Esbozado: insinuadopodemos llamar principio motor, pero incompleta; tienen una lengua,                                    ...
Para aclarar la duda de si está o no en la naturaleza, sólo veamos al                         hombre. El es el más manso d...
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diendo: "Para que pasemos la vida quieta y tranquila, con toda piedad y                                     pureza." Y el ...
a lo menos por la palabra que ligeramente resbala, o con el pensamiento,que sin repararlo, vuela. Por lo cual, mientras ha...
vicios, aunque repugnen, sujetándolos o resistiéndolos; y que así le pidamos                                     al mismo ...
J1                             ►                                                                Gobernar                  ...
Timonel: marinero que                                         aspectos: uno tendrá como oficio el mantener ileso el objeto...
omás de Aquino   Filósofo medieval (1225-1274). Hijo de una familia lombarda, na   ció en las cercanías de la ciudad de Aq...
aquel a quien corresponde mandar todas las acciones que se ordenan al                                         fin último. ...
celestiales; por ello en la ley de Cristo los reyes están subordinados a lossacerdotes.   De este modo, según la divina pr...
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El descubrimiento                                                                  del hombre                             ...
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intuiciones de Pico, pues en la guerra —al decir de Erasmo— no participan "las luminarias de la filosofía."   En uno de su...
Filósofo italiano (1463-1494). Nació en el castillo de la Mirándolay realizó estudios en Bolonia, Ferrara y Padua. En 1484...
►                                                           Delaidignidad                                                 ...
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Titulo: Paz
Autor: José Luis Trueba Lara
Año: 2003
Editorial: Libros del Rincón
ISBN: 970-741-947-4 SEP
Tamaño: 18.64 MB

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  1. 1. Paz José LuisTrueba Lara (selección, introducciones y notas) Isócrates, Aristóteles, Lucio Anneo Séneca, Agustín de Hipona, Tomás de Aquino, Pico de la Mirándola,Tomás Moro, Erasmo de Rotterdam,Francis Bacon, Rene Descartes, John Locke,Thomas Hobbes, Montesquieu, I. Kant, John Stuart Mili, V. I. Lenin, Juan XXIII, U Thant Prólogo de Rigoberta Menchú Tum
  2. 2. Paz José LuisTrueba Lara (selección, introducciones y notas) Isócrates, Aristóteles, Lucio Anneo Séneca, Agustín de Hipona, Tomás de Aquino, Pico de la Mirándola,Tomás Moro, Erasmo de Rotterdam,Francis Bacon, Rene Descartes, John Locke, Thomas Hobbes, Montesquieu, I. Kant, John Stuart Mili, V. I. Lenin, Juan XXIII, U Thant Prólogo de Rigoberta Menchú TumAGUILAR Libros del Rincón
  3. 3. Sistema de Catalogación Melvil Dewey DGMyME 172.42 T766 2003 Trueba Lara, José Luis Paz I José Luis Trueba Lara; prólogo de Rigoberta Menchú Tum; il. Osvaldo Cortés, Verónica Lozano y José Luis Cuevas. — México : SEP : Aguilar : Altea : Taurus : Alfaguara, 2003 128 p.: il. — (Libros del Rincón) ISBN: 970-741-947-4 SEP I. Paz. 2. Relaciones Internacionales. I. Menchú Tum, Rigoberta, pról. II. Cortés, Osvaldo, il. III. Lozano, Verónica, il. IV. Cuevas, José Luis, il. V. t. VI. Ser.© Por la selección, la adaptación y los textos introductorios: José Luis Trueba Lara, 2003© Por el prólogo: Rigoberta Menchú Tum, 2003© Por las caricaturas: Osvaldo Cortés y Verónica Lozano, 2003© Por las ilustraciones de portada: José Luis Cuevas, 2003Las fotografías que se utilizaron en este libro provienen de los siguientes bancos de imágenes: Art Explosión y MasterClip ArtD.R. © Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, 2003Primera edición SEP / Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, 2003D.R. © Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, S.A. de C.V., 2003 Av. Universidad 767, Colonia Del Valle, 03100, México, D.F.D.R. © Secretaría de Educación Pública, 2003 Argentina 28, Centro, 06020, México, D.F.ISBN: 968-19-1287-X (obra completa) Aguilar, Altea, Taurus, AlfaguaraISBN: 968-19-1238-1 Aguilar, Altea, Taurus, AlfaguaraISBN: 968-01-0122-3 (obra completa) SEPISBN: 970-741-947-4 SEPProhibida su reproducción por cualquier medio mecánicoo electrónico sin la autorización escrita de los coeditores.Impreso en México
  4. 4. Contenido Contenido Contenido ContenidoPrólogoRigoberta Menchú Tum 11Introducción general 15La antigüedad clásicaLas ideas sobre la pazen la antigüedad clásica 21Una oración por la pazIsócrates 25La mansedumbreAristóteles 31Contra la iraLucio Anneo Séneca 35 CONTENIDO
  5. 5. La Edad Media o Las ideas sobre la paz ■o en la Edad Media 43 La paz de Dios • ■■■ Agustín de Hipona 45 c Gobernar para la paz Tomás de Aquino 49 ai El Renacimiento El descubrimiento c del hombre y la paz 57 De la dignidad del hombre o Pico de la Mirándola 61 La paz en Utopía u Tomás Moro 65 La locura de la guerra Erasmo de Rotterdam 71 De la venganza Francis Bacon 73 La Ilustración y el siglo xix Nuevas ideas para la paz 79 El hombre violento Rene Descartes 81CONTENIDO
  6. 6. Si la paz fuera posibleJohn Locke 85Las naciones y la pazThomas Hobbes 87Paz y guerraMontesquieu 91La paz perpetuaI.Kant 97El beneficio de la comunidadJohn Stuart Mili 103El siglo xxLa paz en un mundo terrible 111La paz y la I Guerra MundialV. I. Lenin 113Encíclica para la pazJuan XXIII 117Contra las armas nuclearesU Thant 121 CONTENIDO
  7. 7. Prólogo tzil. Paz. Peace. Paix. Pace. Friede. Salam. Shalom. Es una palabra tan corta y tan sencilla de pronunciar, no importando el idioma que se hable. Pero es de los conceptos más profundosy complejos que han recorrido el camino de sueños,esperanzas, incertidumbres y dolor de la humanidad,construyendo valores culturales y espirituales y forjandolas más grandes civilizaciones de los pueblos que hanhabitado nuestro planeta. Aunque la paz haya anidado como un sinónimo de vidaen la convivencia de los pueblos castigados por la guerra,este concepto no se limita a calificar la ausencia deconflicto, sino que lo trasciende y se nutre de la energíade la vida y la ilusión de bienestar y fraternidad. Desde el origen de nuestra humanidad, mujeres yhombres han asumido la paz como un código de éticaque garantice la armonía, posibilite el desarrollo y el RIGOBERTA MENCHU TUM ■ PRÓLOGO •11-
  8. 8. anhelo de asegurar el bienestar común. La mayoría de las personas más humildes del planeta entiende,practica, vive y sueña la paz como en contra de la destrucción, el honor, la brutalidad, la agresión, laguerra y la muerte. Pero la palabra paz es también una de las más brutalmente usadas y manipuladas para alcanzarobjetivos deleznables, contrarios a la más elemental noción de humanidad. En su nombre se hancometido todo tipo de atrocidades, verdaderos atentados contra la dignidad humana. Un historiador dela antigüedad dijo alguna vez que los romanos arrasaron territorios y le llamaron paz. Los gobernantes, las potencias mundiales y los actores de la guerra utilizan esa misma palabra, paz,para justificar sus aventuras bélicas y, con frecuencia, para encubrir los más repudiables crímenes queofenden la dignidad y la conciencia humanas. Si algo han sabido hacer los beneficiarios de la guerra esdisfrazarla con el traje de la paz, adoptando así un discurso que, si se lo ve únicamente en su superficie,puede seducir a los ciudadanos; pero, al hilar más fino, podemos descubrir, detrás, un discurso prestadoy disfrazado, que esconde los objetivos reales de los seguidores del belicismo. El discurso de la paz hasido útil a quienes más han renegado de ella, los políticos de la guerra, los empresarios de la guerra, loshacedores de la guerra... El Diccionario de la Lengua Española contiene, en su versión 2001, 10 definiciones de paz, másotras tantas expresiones que la incluyen. Una de las que más llaman mi atención es "sosiego y buenacorrespondencia de unas personas con otras, especialmente en las familias, en contraposición a lasdisensiones, riñas y pleitos". Si hacemos un esfuerzo por valorar, de manera integral, la grandeza delas vidas que coexisten en nuestro entorno, los complejos procesos por los que ha pasado la humanidad, lalucha diaria de la gente por ser mejor, entenderemos que la paz es cultura que construye, es educación,es respeto, es la práctica de la tolerancia, es un gran compromiso con la vida y, por lo tanto, es una misiónsocial de cada uno de nosotros. Todos estamos llamados a defender las grandes cualidades individualesy colectivas de nuestras sociedades, no dejar nuestro destino en manos de otros y no permitir ser carnede cañón, pagando el costo de guerras ajenas. Nos toca defender la dignidad de las víctimas de lasguerras, quienes, en su mayoría, son niñas, niños, mujeres, ancianas y ancianos. Si la paz que defendemos es la posibilidad de convivir en armonía, tenemos que construirla todoslos días, en todos los círculos en los que nos desenvolvemos, y sentir la indignación contra todo tipo deviolencia que rompa esa armonía. Las dos guerras mundiales que ocurrieron en el siglo pasado y queacabaron con la vida de millones de personas, sin contar toda la destrucción material, son suficientesPRÓLOGO • RIGOBERTA MENCHÜ TUM•12-
  9. 9. para entender que ninguna guerra puede hacerse en nombre del bienestar de los pueblos. La humanidadha pasado por periodos de extrema crueldad, y tal pareciera que persiste en repetir, una y otra vez, eltropezón con la misma piedra. Corea, Vietnam, Nicaragua, Panamá, los Balcanes, Chechenia, Afganistány ahora Irak son los nombres del oprobio, de las lecciones nunca aprendidas por el hombre, en lugar derepresentar el "nunca más" que la paz necesita para florecer. Este libro es fundamental para conocer algunas de las ideas generadas a lo largo de los siglos sobre elconcepto paz, cuya comprensión puede facilitarnos el entendimiento de nuestra realidad actual. Estelibro recoge elocuentes discursos de los más grandes pensadores de la historia, cuya vigencia se mantienehoy. Si lo revisamos detenidamente, veremos que la utilización del término para justificar otros finesno ha variado en su evolución histórica: la guerra para alcanzar la paz, la "pacificación" como susinónimo, la violación de los derechos más elementales para "sostenerla". Del mismo modo, encontramosuna concepción positiva de la paz: el respeto al derecho internacional y a la soberanía de los pueblos,la paz como motor del bienestar de esos mismos pueblos. Este libro demanda que no nos quedemos con una lectura superficial. Debemos reflexionar y capitalizarsu contenido, por medio del análisis, la reflexión y la meditación. Confrontemos nuestras ideas con las deotros, las de nuestras familias, las de nuestros compañeros, las de nuestros amigos, con las de todos losque nos rodean. Sembremos en ellos la inquietud de promover la paz, de vivirla y de gozarla. De esta forma, nos convertiremos, poco a poco, en constructores y motivadores, pues aflorará lanecesidad de realizar acciones concretas para alcanzar la paz, así como la tuvieron quienes ponen antenosotros esta obra. Sólo así podremos cristalizar en los hechos el discurso de la paz, un discurso que hasido unas veces ultrajado, otras falseado y las más ignorado. Nuestro más ambicioso objetivo debe ser garantizar un futuro digno para nuestras nuevasgeneraciones. Es por ello que los invito a contribuir a una paz que construye, a una paz que generavida, fe y esperanza y que halla su mejor expresión en el respeto mutuo, en ser parte de la felicidad propiay la de otros. Los insto también a enseñar a nuestros hijos el valor de la vida y los más elementales valoresdel respeto para que tengan en sus manos el poder de construir una sociedad en armonía en la quepuedan vivir con dignidad. RIGOBERTA MENCHÚ TUM • PRÓLOGO •13-
  10. 10. -V.1P- ÍT ■
  11. 11. Introducción general s difícil pensar en la paz. Para los jóvenes que nunca se han enfrentado con el horror de la guerra, y sólo la conocen por lo que de ella se cuenta en latelevisión y el cine, el conflicto y la violencia parecen mucho más atractivos que la paz. Es posible queesta fascinación por la guerra nos muestre una de laspartes más primitivas de nuestra especie: los humanos somos depredadores como los tigres, las águilaso los tiburones. Sin embargo, poseemos algo que nosdiferencia de los animales: los tigres, águilas y tiburones carecen de razón y sus acciones están determinadas por sus instintos, su necesidad de obteneralimento y sobrevivir. Hace siglos que los seres humanos encontramoslos mecanismos para garantizar nuestra alimentacióny sobrevivencia. Efectivamente, desde el preciso instante en que se descubrió la agricultura y comenza- JOSÉ LUIS TRUEBA LARA • INTRODUCCIÓN GENERAL •15-
  12. 12. De obligar a otros a ron a desarrollarse las tecnologías, nuestra sobrevivencia como especieaceptar que nuestrosdioses son los únicos que quedó virtualmente garantizada. Sin embargo, la guerra no ha dejado dedeben ser adorados: aeste respecto puedes hacerse presente en ningún momento. Así, desde el inicio de la civilizaconsultar el volumen de ción, los hombres nos lanzamos a la guerra a fin de obtener poder y riqueesta serie dedicado alRespeto, donde distintos za, o con el objeto de obligar a otros a aceptar que nuestros dioses son losautores analizan latolerancia a las ideas únicos que deben ser adorados. Nuestra historia sólo parece ser unareligiosas. larguísima sucesión de guerras, muertes y horrores. Justo como lo escribióPrimate: orden de Hans Magnus Enzensberger, uno de mis autores preferidos: "Los animalesmamíferos quecomprende los que se luchan entre sí, pero no hacen la guerra. El ser humano es el único primatedesignan con el nombre que se dedica a matar a sus congéneres de forma sistemática, a gran escalade monos, y en el quevarios naturalistas y con entusiasmo. Una de sus principales invenciones es la guerra; la camodernos quierenincluir al hombre. pacidad de concluir la paz probablemente sea una conquista posterior. Las más remotas tradiciones de la humanidad, sus mitos y leyendas de héroes,Sistemática: perteneciente a un sistema; suelen girar en torno a homicidios y asesinatos."voluntario, adoptadocomo principio. Ante estos hechos, es necesario que nos hagamos una pregunta: ¿cómo es posible que los humanos —a pesar de su racionalidad y de tener vir tualmente garantizada su supervivencia— se declaren la guerra y desaten el horror y la muerte sobre su planeta? Aún más, ¿cómo es posible que los seres humanos hayan llegado al punto de poner en riesgo su supervivencia como especie debido a la guerra?, pues el desarrollo del armamento nu clear, biológico y químico nos coloca ante la posibilidad de desaparecer del planeta. Estas son interrogantes que parecen poner en duda nuestra capacidad de pensar o que suponen que nuestro pensamiento sólo está encaminado a la destrucción. A pesar de lo anterior, creo que la paz es posible, que el problema no se encuentra en el hecho de que seamos depredadores, sino en que nuestra cultura nos enseña a amar el poder y la riqueza sobre todas las cosas, mientras que nuestra fe nos lleva a la intolerancia más terrible. Pero no sólo creo en esto, también creo que la paz nos permitiría alcanzar las me tas que no hemos logrado: la ciencia, la técnica, el arte y la economía bienJOSÉ LUIS TRUEBA LARA ■ INTRODUCCIÓN GENERAL•16-
  13. 13. podrían convertirse en los promotores del bienestar humano si no tuvieran que cargar con los altísimos costos de la guerra. Y esto te afecta a ti,pues la paz y la tolerancia te permitirían vivir en un mundo mejor, en unespacio donde tu futuro estuviera verdaderamente garantizado. El sueño de una paz perdurable, por medio de la cual los hombresalcancemos todo aquello que hemos deseado, también es muy viejo. Apesar de que nuestros antiguos mitos y leyendas nos hablan de la guerra,las palabras en favor de la paz nacieron casi al mismo tiempo que el horror que provocan el asesinato y la violencia. Así pues, te invito a que te adentres en las siguientes páginas, dondealgunos personajes se preguntan sobre la paz y critican el absurdo de laguerra. Pero, antes de comenzar el recorrido por sus ideas, creo necesariohacer un par de aclaraciones importantes. En primer lugar, los personajesque participan en este libro buscan presentarte algunas de las ideas quesobre la paz se han propuesto desde la antigüedad clásica hasta mediados del siglo xx; es decir, te ofrecen un recorrido que abarca poco másde 2 400 años de historia. Pasemos a la segunda aclaración, creo que lapaz —al igual que todas las cosas que afectan al ser humano— debe serdiscutida y analizada desde todas las perspectivas, y que todos los hombres deben participar en esta discusión; por eso he incluido en el libro unaserie de autores que desde las perspectivas más variadas presentan lasopiniones que sobre la paz se han externado a lo largo del tiempo. Así pues, sólo me resta invitarte a que te adentres en las siguientespáginas, donde se convocan más de veinte siglos de pensamiento paradiscutir un tema crucial de nuestro futuro como especie: la paz. JOSÉ LUIS TRUEBA LARA • INTRODUCCIÓN GENERAL •17-
  14. 14. La antigüedad ► clásica T La antigüedad clásica La antigüedad clásica La antigüedad clásica La antigüedad clásica La antigüedad clásica La antigüedad clásica La antigüedad clásica La antigüedad clásica La antigüedad clásica La antigüedad clásica La antigüedad clásica La antigüedad clásica La antigüedad clásica La antigüedad clásica La antigüedad clásica La antigüedad clásica La antigüedad clásica La antigüedad clásica La antigüedad clásica La antigüedad clásica La antigüedad clásica La antigüedad clásica La antigüedad clásica La antigüedad clásica La antigüedad clásica
  15. 15. ■■ i y
  16. 16. Las ideas sobre la paz en la antigüedad clásica n las primeras páginas de Pers pectivas de guerra civil, Hans Magnus Enzensberger dice que una de las principales y prime ras invenciones de los seres humanos es la guerra, y que lo más probable es que "lacapacidad para concluir la paz sea una conquistaposterior". Para iniciar la guerra sólo se requierenarmas, deseos de poder, ansias de riqueza y odio;mientras que, para lograr la paz, se necesita una voluntad capaz de dominar las pasiones que se han desatado: un deseo personal que encuentre eco en unaasamblea del pueblo, en las acciones de un gobiernoo el futuro de un Estado. La realidad de la guerra no fue desconocida paralos hombres de la antigüedad clásica. Los horroresde la sangre, el fuego y la muerte formaban parte desu vida, al igual que las reflexiones sobre la paz y elpacifismo. En términos generales, las ideas sobre JOSÉ LUIS TRUEBA LARA • LAS IDEAS SOBRE LA PAZ EN LA ANTIGÜEDAD CLÁSICA •21-
  17. 17. Democrática: que se la paz durante la antigüedad clásica se dirigían hacia dos espacios in-rige bajo un sistemapolítico donde los terrelacionados: la comunidad democrática1 y el individuo. Ambos haciudadanos eligen a susgobernantes. blan de un deseo y una conducta personal que encuentran eco en una asamblea del pueblo: la guerra y la paz eran asuntos públicos que debíanAgora: plaza donde sereunían las asambleas debatirse y estudiarse.públicas en las ciudadesde la antigua Grecia. Los textos que conforman esta sección son una muestra de ambos espa cios. Para mostrar el papel que jugaba la democracia en los asuntos de la guerra y la paz, seleccioné un discurso pronunciado por Isócrates hace poco más o menos 2400 años ante los ciudadanos de Atenas, en un momento en que en el agora se debatía sobre la conveniencia de emprender una acción militar. Sus palabras, a pesar de la distancia, tienen un especial interés, una actualidad insospechada: Isócrates llama a los atenienses a reflexionar y dar oído a quienes no estaban de acuerdo con la guerra, a pesar de que estas palabras no fueran del agrado de una mayoría que soñaba con la gloria y la victoria sobre los enemigos.Argumentos: Isócrates buscaba oponer la razón a la guerra y el pensamiento a losrazonamientos con quese expone un asunto o horrores. En este sentido, sus argumentos bien podrían haber sido escuchase responde. dos y valorados por los jóvenes que fueron atrapados por los sueños deMansedumbre: cualidad gloria durante todas las guerras. En efecto, las palabras pronunciadas hacede manso. 2400 años hubieran salvado la vida a millones de individuos que volunta riamente se lanzaron a las aventuras guerreras. Por su parte, los restantes textos que incluí en esta sección se ocupan del individuo y la paz. En el primero de ellos —un fragmento de la Ética nicomáquea de Aristóteles—, el gran filósofo de la antigüedad clásica ex plora la mansedumbre como una virtud del carácter, al tiempo que realiza una crítica a la ira y los efectos que ella provoca en las personas. A diferencia de Isócrates, las palabras de Aristóteles no tienen un tono dra mático, sino que —como es costumbre en las obras del Estagirita— A este respecto puedes ver en esta serie el volumen dedicado a la Democracia.JOSÉ LUIS TRUEBA LARA • LAS IDEAS SOBRE LA PAZ EN LA ANTIGÜEDAD CLASICA•22-
  18. 18. mantienen una frialdad casi absoluta con el fin de lograr que la razón sedespliegue en toda su magnificencia. Esta sección concluye con un fragmento del tratado de Lucio AnneoSéneca intitulado Sobre la ira. Al adentrarte en estas páginas no tardarás en descubrir un hecho de gran importancia para las futuras discusiones acerca de la paz: la ira y sus consecuencias —es decir, la guerra, lavenganza, etcétera— son atributos que los seres humanos no comparten con los demás animales, pues estos seres matan sin odio y sólo lohacen para alimentarse, mientras que los hombres asesinamos a causade la ira y el odio. En este sentido, Séneca propone una idea por demáscuriosa: la ira sólo puede existir entre los seres racionales, pero ella lesnubla la razón. La propuesta de Séneca no sólo es una crítica y un análisis de la iraque complementa los planteamientos de Aristóteles, sino que tambiénse muestra como una propuesta que nos anima a revisar nuestra racionalidad a fin de detectar en ella los factores que precipitan la ira, la violencia y la guerra. Es decir, a partir de sus palabras tendríamos que decidirsi mantenemos una postura que alimente la ira o renunciamos a ella enfavor del uso de la razón.2 Así pues, una vez que te he presentado a muy grandes trazos el contenido de esta sección, no me queda sino invitarte a que te adentres enalgunas de las reflexiones que sobre la paz se realizaron durante la antigüedad clásica, el tiempo donde un grupo de filósofos pusieron sobre lamesa la mayor parte de los temas que la humanidad discutiría durantelos siguientes 2400 años.2 Aceptar el camino de la razón no sólo implica dar un voto en favor de la paz, sino quetambién conlleva la necesidad de desarrollar otros valores: el respeto, la justicia, lalibertad y la democracia. Sobre estos temas puedes ver los restantes volúmenes de estacolección, donde numerosos filósofos de distintas épocas discuten y analizan estascuestiones. JOSÉ LUIS TRUEBA LARA • LAS IDEAS SOBRE LA PAZ EN LA ANTIGÜEDAD CLÁSICA •23-
  19. 19. "iIsócratesFilósofo y orador ateniense (436-338 a. C). Recibió una esmerada educación y formó parte de los alumnos de Sócrates. A lamuerte de su maestro —misma que fue causada por sus opiniones políticas— vistió de luto y acusó a sus compatriotas de manchar los tribunales con esa acusación. Cuentan que él murió acausa de la depresión que le provocó la victoria de Filipo enQueronea, misma que determinaría el fin del esplendor de Atenas. Durante la antigüedad clásica fue considerado como uno delos mejores oradores, a tal grado que Cicerón le consideraba comoel padre de la elocuencia.
  20. 20. Una oración por la a esperanza nos tiene alboro tados y somos insaciables por lo que tiene visos de utilidad. Ni siquiera los que tienen ma yores riquezas se contentancon ellas, pues deseando más y más las arriesgan.Por ello es de temer que nosotros caigamos en estos devaneos. Me parece que algunos de nosotros estamos enfavor de la guerra como si no fuesen unos cualquieraquienes la aconsejan, y actúan como si hubieran oídode boca de un dios que sojuzgaremos y venceremoscon gran facilidad a nuestros enemigos. Los que aúntienen juicio, conviene que no tomen en cuenta esosconsejos porque son superfiuos, sino que ejecutenlo que resolvieron; y quienes aún desean hacerconsultas no piensen que ya saben lo que importa,sino que valiéndose de conjeturas analicen las consecuencias de su decisión. ISÓCRATES • UNA ORACIÓN POR LA PAZ •25-
  21. 21. Congregado: reunido. Pero, en realidad, ustedes no han hecho ninguna de estas cosas, puesSeducen: hacen caer en se conducen con el mayor desorden. Se han congregado como si fueranun error o pecado. a escoger lo más conveniente de cuanto se proponga; y, como si ya estuvieran ciertos de lo que se hará, no quieren dar oído sino a los que hablan en la medida de su gusto. Cuando es cosa de razón, si es que quieren descubrir lo más conveniente para la ciudad, es necesario que escuchen con mayor atención a quienes se oponen a sus deseos, y no a los que los aprueban. De esta manera conocerán —entre los que aquí se presentan— a quienes les dicen lo que desean escuchar y les seducen, porque su discurso es como una nube que impide ver lo mejor. No se debe temer a quienes no hablan sobre lo que ustedes no quieren escuchar, porque no podrán disuadirlos si no hacen patente lo más útil para la ciudad.Confrontan: ponen a Si esto no ocurriera, ¿cómo podrían los hombres juzgar lo pasado ydos personas enpresencia una de otra deliberar con acierto sobre el futuro, si no confrontan los discursos de lospara comparar sus ideasu opiniones. que se contradicen, y escuchan con igualdad a unos y otros? Estoy maravillado de cómo los ancianos no tienen memoria y cómo los jóvenesGaleras: barco antiguode guerra y comercio no han escuchado que por causa de quienes nos movieron a mantener laque se movía con velaso con remos. paz nos vino algún daño, y que por causa de quienes con ligereza se decla raron en favor de la guerra nos han sucedido muchos y graves desastres, de los cuales no conservamos ninguna memoria, sino que estamos dis puestos, sin procurar para nosotros ninguna utilidad, a armar galeras, imponer contribuciones y ayudar o hacer la guerra al que se ofrezca, como si nos fuese ajena la ciudad que deseamos. La causa de todo esto es que ustedes deben cuidar de las cosas del co mún como las suyas, y ahora no miran a la guerra de ese modo, pues cuando deliberan sobre sus cosas, buscan a los que tienen más prudencia para recibir consejo; pero cuando se reúnen para tratar las del público, desconfían de esos hombres y los miran con envidia, y a los más perdidos de cuantos suben a este lugar les aplauden y celebran, teniendo por más po pulares a los desarreglados que a los sobrios, a los necios que a losISÓCRATES • UNA ORACIÓN POR LA PAZ•26-
  22. 22. La oratoria griega Para los antiguos griegos, la oratoria era una de las principales artes que debían dominar los ciudadanos, pues la vida política y democrática de sus ciudades estaba vinculada con los discursos que sobre los asuntos públicos se presentaban en el agora. Así, quien deseara convertirse en un político influyente, debía ser un gran orador. Las discusiones sobre el peso que la oratoria tenía en la vida de las ciudades griegas y el papel que jugaba dentro de la demo cracia, fueron considerados por los grandes filósofos de aquella época. En los Diálogos de Platón existen largos fragmentos dedi cados a estas cuestiones; Aristóteles no sólo las abordó en su Política, sino que también les dio un detallado tratamiento en la Retórica, y los sofistas fungieron como maestros de este arte para los jóvenes griegos. Entre los grandes oradores griegos no sólo destaca Isócrates, pues Pericles, Demóstenes y el propio Sócrates poseían grandes virtudes en este sentido.prudentes, y a los que se comen los caudales públicos que a los que sonliberales de su propia hacienda. Son de admirar quienes esperan que unaciudad que se vale de tan malos consejeros pueda llegar a mejorar sucondición. Conozco bien que ustedes se oponen a quienes tienen ideas distintas alas suyas, y que por el hecho de vivir en democracia gozan de libertad;ustedes prefieren a los necios y a los que no les tienen consideración, como ISÓCRATES • UNA ORACIÓN POR LA PAZ •27-
  23. 23. Comedias: poemas ocurre en el teatro con los representantes de comedias; mientras que a losdramáticos, dedesenlace festivo. que les hacen algún servicio, y les amonestan y corrigen, los miran con el mismo encono como a quien ha hecho algún daño a la ciudad.Lisonjearlos: adularlos, A pesar de todo esto, yo no he de apartarme de lo que me propongo.darles gusto. Porque no he venido a lisonjearlos, ni a solicitar ningún empleo, sino aCapitulaciones:contratos o conjunto de hacerles presente lo que entiendo. En primer lugar, acerca de lo que loscondiciones relativas a senadores proponen, y después acerca de los demás intereses de nuestraun acto solemne. patria. Porque de nada serviría lo que sobre la paz se ha decretado, si en todo lo demás no deliberásemos con acierto. Digo que nos importa hacer la paz, no precisamente con los chíos y rodios, con los de Bizancio y Coo, sino con todos los hombres, y guardar y cumplir los tratados; no aquellos que ahora dictan algunos, sino los ajustados con el rey y los lacedemonios, en que se manda que los griegos mantengan su derecho; que se quiten las guarniciones de las ciudades ajenas y que sólo retenga la suya cada uno. Porque no es posible escoger capitulaciones más justas para el bien de la ciudad. Si aquí acabara mi discurso, bien conozco que se pensaría que yo hablaba en menoscabo de nuestra patria, pues mientras los tebanos retienen Tespia y Platea, y todas las ciudades que en contra de los pactos se han apoderado, nosotros deberíamos de evacuar aquellas que tenemos. Pero si me escucharan hasta el final, prestándome atentos oídos, juzgo que deberían reprender la necedad y locura de quienes hallan utilidad en la injusticia y retienen por fuerza las ciudades ajenas, sin reparar en las calamidades que con ello se originan: que todo esto es lo que procuraré manifestarles en este discurso. Hablemos de la paz, y veamos qué apetecemos; porque si tratamos bien y con prudencia este punto, teniendo presente nuestro intento, con mucho mayor tino deliberaremos acerca de todo lo demás. Así que, ¿no nos tendríamos por bien librados si viviésemos en nuestro pueblo con seguridad, si abundásemos de lo necesario para la vida, si tuviésemos en-ISÓCRATES • UNA ORACIÓN POR LA PAZ•28-
  24. 24. tre nosotros unión y concordia y si mereciésemos la estimación de losdemás griegos? Yo creo que logrando estas cosas nuestra ciudad volveríaa ser completamente feliz. Pues la guerra nos priva de todo lo dicho: nosha empobrecido, nos ha hecho padecer muchos trabajos, nos hadesacreditado con los griegos, y por todos los caminos nos hacemiserables. Mas si pactáramos la paz y fuéramos tal y como lo previenenlos tratados, viviremos con la mayor seguridad en nuestras casas, libresde los combates, peligros y alborotos en que nos hallamos enredados;cada día gozaremos de mayor abundancia, aliviados de los tributos, delas gabelas marítimas, y de las demás contribuciones para la guerra, Gabelas: tributos,cultivando con gusto los campos, navegando los mares y volviendo a impuestos,entrar en todas las demás negociaciones que estaban abandonadas por contribuciones.la guerra; veremos a nuestro pueblo prosperando, lleno de comerciantes,extranjeros e inquilinos, cuando ahora por la guerra está desierto; y loque es más: tendremos por aliados a todos los hombres, y no pornecesidad, sino por su agrado, y ellos se comportarían con nosotros comoconfederados y amigos verdaderos. Además de esto, aquello que ahorano podemos recuperar, ni con la guerra ni con grandes gastos, fácilmentepodríamos conseguirlo por medio de una embajada. Si cambiamos de conducta nuestros enemigos no sólo se abstendránde tomar lo que es nuestro, sino que también habrán de darnos algo de susbienes, porque reconocer el poder de nuestro pueblo puede importarlespara tener reinos más seguros. Y más cuando podemos nosotros tomarTracia, no sólo para estar sobrados, sino para dar a los griegos pobres, quepor su miseria vagan errantes, aquello que más necesitan. ISÓCRATES • UNA ORACIÓN POR LA PAZ •29-
  25. 25. AristótelesNació en Estagira en 384 a. C; fue discípulo de la Academia dePlatón durante cerca de 20 años y al morir su maestro se dirigió aAsia Menor. Poco tiempo después se incorporó a la corte del reyFilipo de Macedonia donde se convirtió en preceptor de Alejandro Magno. En 335 a. C. regresó a Atenas y fundó el Liceo, mismo que se convertiría en uno de los centros de investigación ydocencia más importantes de la antigüedad clásica, pues sólorivalizaría con él la famosa biblioteca de Alejandría. Las labores de Aristóteles en Atenas fueron interrumpidas porrazones políticas en el año 323 a. C: cuando el sentimiento anti-macedonio que se apoderó de la ciudad que surgió a raíz de lamuerte de Alejandro Magno, aunado a una acusación de impiedad, lo obligaron a abandonar la ciudad y retirarse a Calcis deEubea, donde pasó sus últimos años.
  26. 26. T ► La mansedumbre a mansedumbre es un término medio con respecto de la ira. El exceso podría llamarse irasci bilidad, pues la pasión es la ira. Sus causas son muchas y diversas. Quien se irrita por las cosas debidas y con quienes debido, y además cómo, cuándo y por el tiempodebido, siempre es alabado. Éste sería manso, si lamansedumbre fuese justamente alabada; porquequien es manso quiere estar sereno y no dejarse llevarpor la pasión, sino encolerizarse en la manera, porlos motivos y el tiempo que la razón ordene. El mansono es vengativo, sino indulgente. El defecto, ya setrate de una incapacidad para encolerizarse o de otracosa, es censurado: los que no se irritan por los motivos debidos o en la manera que deben, cuando debeno con los que deben, son tenidos por necios. Un hombre así no parece tener sentimientos ni padecimientosy, al no irritarse, parece que no es capaz de defenderse, ARISTÓTELES • LA MANSEDUMBRE •31 •
  27. 27. Exceso: cantidad que se pero es servil al soportar una afrenta o permitir algo contra los suyos. Elencuentra de más. exceso puede ocurrir con respecto a todas estas calificaciones; es decir,Impulsividad: dícese delque se deja arrebatar con quienes no se debe, por motivos indebidos, más de lo debido y porpor la violencia de sus más tiempo de lo debido; pero no todos estos errores pertenecen a la mismapasiones. persona, pues el mal se destruye incluso a sí mismo, y cuando se presentaColéricos: que se dejanllevar de la ira. en su integridad es insoportable. Así, los irascibles se encolerizan pronto con quienes no deben, por motivos que no deben y más de lo que deben,Amargados: personasque tienen sentimientos pero se apaciguan pronto, y esto es lo mejor que tienen. Esto les ocurre porde pena por undesengaño, un desaire, que no contienen su ira, porque se desquitan abiertamente a causa de suuna muestra de impulsividad, y luego se aplacan. Los coléricos son excesivamente precidesconsideración o faltade cariño. pitados y se irritan contra todo y por cualquier motivo, de ahí su nombre. Los amargados son difíciles de calmar y se irritan durante mucho tiempo, porque contienen su coraje. Éste cesa cuando se desquitan, pues la venganza pone fin a la ira, produciendo placer en vez de dolor. Pero si esto no ocurre, conservan su pesadumbre, pues al no manifestarse, nadie intenta aplacarlos, y requiere mucho tiempo digerir la cólera. Estos individuos son las perso nas más molestas para sí mismos y sus seres más queridos. Llamamos difíciles a los que se incomodan por motivos indebidos, y más de lo debido o por demasiado tiempo, y no se reconcilian sin venganza o castigo. A la mansedumbre se opone el exceso que es más frecuente (ya que el vengarse es más humano), y los intransigentes son peores para la conMansedumbre: calidad de vivencia. Lo que dijimos antes también resulta claro por estas consideramanso. ciones. No es fácil especificar cómo, con quiénes, por qué motivos y por cuánto tiempo debemos irritarnos, ni tampoco los límites dentro de los cuales actuamos rectamente o pecamos. Quien se desvía poco, hacia el exceso o hacia el defecto, no es censurado, y a veces alabamos a quienes se quedan cortos y los llamamos sosegados, y viriles a los que se irritan, considerándolos capaces de mandar a otros. No es fácil establecer con palabras cuánto y cómo un hombre debe desviarse para ser censurable, pues el criterio en estas materias depende de cada caso y sensibilidad.ARISTÓTELES • LA MANSEDUMBRE•32-
  28. 28. IStOfc La extensa obra de Aristóteles marca el momento culminante del pensamiento filosófico de la antigüedad clásica. Todo el saber de su época está reunido en estos volúmenes que, al decir de algu nos investigadores, son las notas que sus alumnos tomaron du rante sus clases en el Liceo. Pero la importancia de las obras de Aristóteles no se reduce a lo antes señalado, pues se convirtieron en uno de los ejes del pensamiento occidental durante varios siglos: en la Edad Media, sus palabras marcaban la cúspide del pensamiento y, a partir del Renacimiento, los intentos por refutarlo dieron fin a una concep ción del mundo que se mantuvo por más de mil años. El fragmento de la Ética nicomáquea —la cual debe su nom bre a Nicómaco— que se encuentra en estas páginas es uno de los mayores y mejores análisis que sobre la ética se realizaron durante la antigüedad clásica, a tal grado que sus propuestas se han discutido desde el momento de su aparición hasta nuestros días.Pero una cosa es clara: la disposición intermedia, de acuerdo con la cualnos irritamos con quienes debemos, por los motivos debidos, como debemos,es laudable, y los excesos y defectos son reprensibles; poco, si son débiles,más si ocurren en un grado más elevado, y mucho, si en un grado muyelevado. Es evidente que debemos mantenernos en el término medio. ARISTÓTELES ■ LA MANSEDUMBRE ■33-
  29. 29. eo SénecaFilósofo y político romano (4 a. C. - 65 d. C). Nació en la ciudadde Córdoba y vivió en Roma. Formó parte de las cortes de Calí-gula, Claudio y Nerón, de quien fue maestro y por cuya orden sesuicidó. Fue uno de los hombres más ricos e influyentes del imperio romano. Lucio Anneo Séneca siguió las enseñanzas de losfilósofos estoicos, a las cuales les imprimió un sello personal,mismo que le permitió convertir a este saber en una guía para lavida.
  30. 30. ► Contra la ira e pides que trate por es crito de qué manera se puede poner placidez y comedimiento en la ira. No sin razón temes mása esta pasión que a las otras, porque es la más sombría y desenfrenada. En efecto, las otras conservanun resto de calma y sangre fría; pero ésta es un frenesí rabioso, ebrio de sangre y exterminio; que sinatenderse más que a sí misma, con tal de saciarse ensu enemigo, se arrojan con furor sobre espadas desnudas, ávida de venganzas que tarde o temprano llamarán a un vengador. Por eso algunos sabios la handefinido con esta frase: locura pasajera. A más deser impotente para dominarse, olvida toda decenciay desconoce los más sagrados lazos; es tenaz, encarnizada en su objeto, sorda a los consejos de la razón,se exalta por los motivos más vanos y es incapaz dedescubrir lo justo y lo verdadero; se parece a esas SÉNECA ■ CONTRA LA IRA •35-
  31. 31. Delirio: perturbación ruinas que se quiebran sobre el mismo a quien aplastan. Para convencertemental. de que el hombre dominado por la ira es un ser que ha perdido la razón,Convulsa: que padececonvulsiones. observa su actitud como persona. Presenta las señales del delirio: semblante amenazador, cejas fruncidas, aspecto feroz, andar precipitado, respiraciónCrispadas: causarcontracción repentina en frecuente y convulsa, manos crispadas; así se ve el hombre iracundo. Elun tejido. rostro se le inflama, sus ojos echan fuego, su sangre hierve, sus labiosInflama: altera. tiemblan; se le aprietan los dientes, se le erizan los cabellos, respira con trabajo, se le tuercen las articulaciones; gime, ruge, sus palabras son tré mulas y entrecortadas; sus manos se golpean, sus pies vacilan, todo su cuerpo está convulso: él es un espectáculo repugnante y repulsivo. Se duda al verlo si semejante vicio es más odioso que deforme. Las otras pasiones pueden ocultarse, alimentarse en secreto. La ira se descubre a través de la fisonomía; cuanto más fuerte, se manifiesta con mayor energía. Observa a los animales: sus movimientos hostiles se anuncian por signos precursores; todos sus miembros pierden la calma de su actitud ordinaria, se exalta la ferocidad de los más fieros. El jabalí echa espuma y aguza el diente; el cuello de la serpiente se hincha; el toro levanta amenazadoras sus terribles astas y sus pies hacen volar la arena; el león espanta con su rugido sordo; el perro rabioso horroriza con su solo aspecto. No hay animal tan malhechor y terrible que no muestre su cólera, cuando ésta le domina, con un aumento de ferocidad. Sé que las pasiones del alma se disimulan con dificultad: el miedo, la temeridad, la incontinencia tienen indicios que las dejan ver, pues no hay pensamiento de los que agitan al hombre que no se anuncie y deje traslucir por la emoción que se pinta en el semblante. ¿Cuál es el rasgo distintivo de la ira? Que las otras pasiones se presienten y la ira simplemente estalla.Infamias: vergüenzas ¿Quieres conocer sus efectos destructores? Jamás hubo plaga que máspúblicas. daño hiciera a la humanidad: asesinatos, envenenamientos, infamias reAniquiladas: destruidas cíprocas, ciudades destruidas, naciones aniquiladas, sus jefes vendidoscompletamente. en subasta pública, la antorcha incendiaria llevada a las viviendas ySÉNECA • CONTRA LA IRA•36-
  32. 32. después a extramuros, propagando hasta muy lejos con sus tristesresplandores venganzas implacables: éstas son sus obras. Busca aquellasciudades en otro tiempo famosas de las que nada queda: ¿quién las arrasó?¡La ira! Mira las desiertas soledades, los espacios inmensos donde reina ladesolación: ¿quién los hizo? ¡La ira! Recuerda a los grandes personajescuyos nombres han llegado hasta nosotros como ejemplos de un fataldestino: la cólera traspasa a uno en su lecho, la cólera degüella a otro Inmolación: sacrificio.violando un banquete con la hostilidad; aquí se ve la inmolación de unmagistrado, en pleno foro, delante de las tablas de la ley; allí es un padre Magistrado: oficial civil, revestido de autoridadque entrega su sangre al puñal de un hijo; más allá es un rey que presenta judicial o administrativa.su cuello al arma vil de un esclavo, y otro que muere clavado en una cruz. Foro: lugar de reunión No refiero sino catástrofes individuales; a dónde llegaría si, aparte de para opinar y discutir de un asunto de actualidadestas víctimas aisladas, pudiera relatar el exterminio de asambleas enteras, ante un auditorio que a veces interviene en lade las masas pasadas a cuchillo, de las matanzas de una soldadesca vence discusión.dora en pueblos condenados a morir, de los pueblos exterminados por Encarnizamiento: furia ohaber desconocido la autoridad de Roma o que renunciaron a su tutela. apasionamiento que se pone en una lucha.Que se me explique también la injusticia de este pueblo romano cuandose irrita contra los gladiadores, cuando se cree insultado y menospreciadopor los mismos, porque no saben caer y morir con elegancia: cuando porsus gestos, su actitud y su encarnizamiento, el mismo pueblo cambia deespectador a verdugo. Este sentimiento no es propiamente la ira; pero se le acerca. Es parecidoal del niño que le pega al suelo porque se resbala: se enfada a menudo sinsaber con quién, pero se enfada; sin motivo, es cierto, y sin haber recibido ningún mal, pero imagina que lo recibió y siente deseos de castigar.Toma por verdaderos los golpes que se fingen, y luego lo calman lágrimasfingidas. Así, una venganza imaginaria lleva al dolor imaginario. Se dirá que "el hombre se irrita algunas veces, no contra gentes que lehacen daño, sino contra quienes han de hacérselo: prueba de que la cólerano viene sólo por la ofensa". Es verdad, el presentimiento del daño irrita; SÉNECA • CONTRA LA IRA •37-
  33. 33. Inferirla: deducir una pero consiste en que la intención es una injuria, y meditarla es tanto comocosa de otra porcualquier razonamiento. inferirla. También se dice: "La ira no es un deseo de venganza, pues a menudo la sienten los más débiles contra los más fuertes." Digamos que entendemos por ira el deseo de vengarse, no la facultad de hacerlo, pues también se desea lo que no se puede. Además, ¿existe acaso un hombre tan humilde que no espere, con razón, poder tomar desquite del poderoso? No hay enemigo pequeño; siempre se es bastante poderoso para molestar. La definición de Aristóteles no dista mucho de la nuestra, pues dice que la ira es el deseo de devolver mal por mal. Prolijo fuera exaltar aquí los puntos en que difiere de la nuestra la definición aristotélica. A las dos se les objeta que los animales tienen su ira, y esto sin ser atacados, sin idea de castigar ni de causar molestia, pues los brutos no meditan y hacen el mal sin premeditación. Pero hemos de responder que todo animal, excepto el hombre, es ajeno a la ira pues, aunque ella es enemiga de la razón, no se produce más que en los seres dotados de razón.Ímpetu: violencia, Las bestias poseen ímpetu, ferocidad, acometividad, pero no conocen laprecipitación. ira, como no conocen la lujuria, aunque para ciertos placeres tengan menosAcometividad:propensión a atacar. recato que el hombre. No creáis al poeta que dijo: ha perdido eljabalí su ira, el cuervo desconfia de su carrera, de embestir al pacífico rebaño losRecato: cautela, astucia. osos ni se acuerdan. El poeta llama ira a la brutalidad, a la violencia del choque; pero el bruto no sabe encolerizarse, no se enciende en ira, como tampoco sabe perdonar: los animales mudos son ajenos a las pasiones del hombre; no tienen sino impulsos que se les parecen. De lo contrario, si hubiera en ellos amor, habría igualmente odio; la amistad supondría también la enemistad, y las disensiones la concordia: de todas estas cosas ofrecen algún indicio, pero el bien y el mal pertene cen exclusivamente al corazón humano. Sólo al hombre se le dan la previ sión, el discernimiento, el pensamiento; nuestras virtudes y nuestros vicios son ajenos a los animales. Es verdad que tienen la facultad soberana queSÉNECA • CONTRA LA IRA•38-
  34. 34. Esbozado: insinuadopodemos llamar principio motor, pero incompleta; tienen una lengua, como unpero encadenada e inhábil para las variadas inflexiones de la nuestra. El proyecto.principio motor a que nos referimos, en ellos está apenas esbozado. Ven Aprensión: temor vago y mal definido.la apariencia de las cosas que excitan sus movimientos, pero la ven confusa: de aquí la violencia de sus transportes y sus ataques; pero nada quesignifique aprensión, cuidado, miedo, tristeza ni cólera, de lo cual notienen más que apariencias. Por lo mismo su ardor decae pronto y pasaal estado opuesto: así vemos que después de la furia o el espanto seponen a pacer tranquilamente, y que a los bramidos y las convulsionesde la rabia suceden el reposo y el sueño. He explicado lo que es la ira. Se ve que es distinta de la irascibilidad:entre ambas existe la misma diferencia que entre la embriaguez y lapropensión a la embriaguez; entre el hombre asustado y el asustadizo. Elhombre que está iracundo en un momento dado, puede no ser irascible;como el irascible no siempre está dominado por la ira; como el propensoa la embriaguez no siempre está borracho. Los griegos distinguen en estevicio diversidad de especies, dándoles diversos nombres que omitiré por Acerbo: áspero al paladar.no tener nosotros sus equivalentes, aunque también decimos carácter agrio, Invectivas: discursos oacerbo, arrebatado, inflamable, áspero y gritón, y que todos ellos son escrtitos que contienenvariedades del mismo vicio. Añadimos malhumorado, matiz más atenuado una censura violenta contra alguien.todavía. Hay iras que se calman dando gritos, hay otras tan frecuentes Preñados: cargados decomo obstinadas; unas van a la violencia y son avaras de palabras; otras lo que puedese desvanecen en invectivas y discursos preñados de hiél, las cuales no manifestarse de manera violenta en cualquiersuelen pasar de aquí, sin llegar casi nunca a la brutalidad y quedándose en momento.una simple aversión. Se cuentan otras modificaciones del mismo vicio, Hiél: se emplea comocuyas formas son infinitas. sinónimo de amargura o de mala intención. He investigado qué es la ira: si es susceptible de ella otro animal que Aversión: sentimientono sea el hombre; en qué se distingue de la irascibilidad; cuáles son sus que hace rechazardiferentes modos y si todos los hombres son más o menos irascibles. ¿Está cierta cosa, cierta per sona, o apartarsela ira en la naturaleza? Vamos a verlo. de ellas. SÉNECA ■ CONTRA LA IRA •39-
  35. 35. Para aclarar la duda de si está o no en la naturaleza, sólo veamos al hombre. El es el más manso de los seres, mientras permanece fiel a su carácter; y ved la ira, esa pasión tan cruel. ¿Quién ama tanto a los demás como el hombre? ¿Qué puede haber más rencoroso que quien es víctima de la ira? El hombre está hecho para ayudar al hombre, la ira para exter minarlo. Aquél busca la sociedad de sus semejantes, ésta el aislamiento; el hombre quiere ser útil, la ira no quiere más que perjudicar; el hombre acude en auxilio de los desconocidos, en tanto que la ira se ceba en los amigos más queridos. El hombre está dispuesto a sacrificarse por el prójimo; la iraCeba: ensaña. se arrojará a un despeñadero si puede arrastrar al prójimo consigo. ¿Cabe mayor desconocimiento de la naturaleza que atribuirle un vicio tan bárbaro y desastroso a la más perfecta de sus criaturas? La ira, ya lo hemos dicho, tiene sed de venganza. Amor y paz Ellos nunca pasan de modaSÉNECA • CONTRA LA IRA•40-
  36. 36. ► La Edad Media ▼ La E dad Medi a La E dad Med a La E dad Medi a La E dad Medi a La E dad Medi a La E dad Medi a La E dad Medi a La E dad Medi a La E dad Medi a La E dad Medi a La E dad Medi a La E dad Med a La E dad Med a La E dad Medi a La E dad Medi a La E dad Med a La E dad Med a La E dad Med a La E dad Med a La E dad Med a La E dad Med a La E dad Med a La E dad Med a La E dad Med a La E dad Med a
  37. 37. :■■» ■ , --., y.
  38. 38. ► Las ideas sobre la paz en la ► Edad Media ras la caída del imperio romano en manos de los bárbaros, la his toria de Occidente sufrió un gran cambio: mientras en el pasado la unidad fue resultado de las legiones, la ley y los dictados de Roma, en la EdadMedia la unificación fue resultado de una comunión en la fe: durante aquellos años, el cristianismotendió puentes entre los habitantes de Occidente. El gran peso que la religión adquirió en la vidade los hombres y los pueblos, también implicó unaserie de cambios en las ideas sobre la paz. Mientrasen la antigüedad clásica las discusiones se orientaban a la comunidad democrática y el individuo, en laEdad Media se dirigieron hacia Dios. La paz de loshombres no era más que un deseo divino o unamanera de aproximarse a la deidad que ofrecía dosmomentos para este valor: uno en la vida y otrodespués de la muerte, cuando los hombres que obra- JOSÉ LUIS TRUEBA LARA ■ LAS IDEAS SOBRE LA PAZ EN LA EDAD MEDIA •43-
  39. 39. ron de manera correcta se reunirían con su creador para contemplar la maravilla de la paz celestial. Con el fin de presentarte algunas de las ideas que sobre la paz se generaron durante la Edad Media, seleccioné a dos autores de gran im portancia: Agustín de Hipona, quien en un fragmento de la Ciudad de Dios nos habla sobre los dos momentos de la paz a los que hacía referen cia, y Tomás de Aquino, el cual en su Opúsculo sobre el gobierno de los príncipes nos habla sobre cómo debería de gobernarse para garantizar la paz entre los hombres y las naciones.JOSÉ LUIS TRUEI3A t ARA • LAS IDEAS SOBRE LA PAZ EN LA EDAD MEDIA•44-
  40. 40. ► La paz de Dios ▲ e la misma manera como la vi da de la carne es el alma, la vida bienaventurada del hom bre es Dios, de quien los libros sagrados de los hebreos dicenlo siguiente: "Bienaventurado es el pueblo cuyo señor es Dios." Por eso se entiende que será miserable e infeliz el pueblo que no conoce a Dios. Sinembargo, este pueblo también ama la paz que nodebe desechar, pues no gozará de ella porque no lausa, porque se sirve de ella antes del fin y, sobretodo, porque no conoce a Dios. El miembro de los pueblos que no conoce a Diosgoza de la paz en esta vida mientras las ciudadesandan juntas y mezcladas; pero nosotros tambiénusamos y nos servimos de la paz que libra el pueblode Dios por la fe. Por eso advirtió el Apóstol a laIglesia que hiciese oración a Dios por sus reyes y porlos que tienen algún cargo o dignidad pública, aña- AGUSTÍN DE HIPONA • LA PAZ DE DIOS •45-
  41. 41. diendo: "Para que pasemos la vida quieta y tranquila, con toda piedad y pureza." Y el profeta Jeremías, anunciando al antiguo pueblo de Dios cómo había de estar en cautiverio, mandándoles de parte de Dios que fuesen de buena gana y obedientes, sirviendo también a Dios con esta conformidad y resignación, igualmente les advirtió y exhortó a que orasen por ella, dando inmediatamente la razón: "porque en la paz de esta ciudad gozaréis vosotros de la vuestra"; esta paz es, a saber, la paz temporal y común a los buenos y a los malos. La paz que es propia de nosotros la disfrutamos en esta vida con Dios por la fe, pero sólo la tendremos eternamente con él, y ya no la gozaremos por la fe, ni por visión, sino claramente. En la Tierra, la paz, así la común como la propia, es paz; de manera que es más consuelo de nuestra miseria que gozo de la bienaventuranza. Y la misma justicia, aunque es verdadera, por el fin del verdadero bien a que se refiere, consta más de la remisión deRemisión: perdón. los pecados que de la perfección de las virtudes.Repugnancia: aversión o Es testigo de esta verdad la oración que hace toda la Ciudad de Dios,antipatía. que es peregrina en la Tierra, pues todos sus miembros claman: "Perdónanos Señor, nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestos deudores." Oración que no es eficaz para aquellos cuya fe sin obras es muerta, pero que sí es eficaz para aquellos cuya fe obra y se mueve por caridad. Pues aunque la razón esté sujeta a Dios, ella no es señora de los vicios, y por eso los justos tienen necesidad de hacer semejante oración. Porque aunque parezca que manda, de ningún modo manda, y es señora de los vicios sin contraste ni repugnancia. Sin duda aparece en esto cierta flaqueza, aun al que es valeroso y pelea bien, y aun al que es señor de tales enemigos vencidos y rendidos; de donde viene a pecar, si no tan fácilmente por obra,AGUSTÍN DE HIPONA • LA PAZ DE DIOS•46-
  42. 42. a lo menos por la palabra que ligeramente resbala, o con el pensamiento,que sin repararlo, vuela. Por lo cual, mientras hay necesidad de mandar ymoderar a los vicios no puede haber paz íntegra ni plena, pues los viciosque repugnan no se vencen sin peligrosa batalla; y de los vencidos notriunfamos con paz segura, sino que todavía es indispensable reprimirloscon solícito y cuidadoso imperio. En estas tentaciones, pues (de todas las cuales dice brevemente laSagrada Escritura "que la vida del hombre está llena de peligros y tentaciones sobre la Tierra"), ¿quién habrá que presuma que vive de maneraque no tenga necesidad de decir a Dios "perdónanos nuestras deudas",sino algún hombre soberbio? No un hombre grande, sino algún espíritualtivo, hinchado y presumido, a quien justamente se opone y resiste el queconcede su divina gracia a los humildes. Por lo mismo dice la Escritura"que Dios resiste a los soberbios y a los humildes da su gracia". Así que, en esta vida, la justicia que puede tener cada uno es que Diosmande al hombre que le es obediente, el alma al cuerpo y la razón a los Agustín de Hipona Filósofo medieval (354-430). Nació en Tagaste, de padre pagano y madre cristiana. A pesar de haberse formado en el cristianismo pasó un largo tiempo lejos de esta religión, hasta su conversión en 386. Su fallecimiento ocurrió durante el sitio de Hipona por parte de los vándalos. Fue uno de los filósofos más importantes de la Edad Media y entre sus obras destacan: la Ciudad de Dios, las Confesiones y sus comentarios a la Biblia. AGUSTÍN DE HIPONA • LA PAZ DE DIOS •47-
  43. 43. vicios, aunque repugnen, sujetándolos o resistiéndolos; y que así le pidamos al mismo Dios gracia meritoria y perdón de las culpas, dándole acción de gracias por los bienes recibidos. Pero en aquella paz final, a la que debe referirse, y por la que se debe tener esta justicia, estando sana y curada con la inmortalidad e incorrup- tibilidad, y ya libre de vicios la naturaleza, no habrá objeto que a ninguno de nosotros repugne y contradiga, sea de parte de otro como de sí mismo; ni habrá necesidad de que mande y rija la razón a los vicios, porque no los habrá, sino que mandará Dios al hombre, y el alma al cuerpo, y allí habrá tanta suavidad y facilidad en obedecer, cuanta felicidad en el vivir y reinar. Esto será eterno, en todos y en cada uno, y de que es eterno se estará cierto; por eso la paz de esta bienaventuranza, o la bienaventuranza de esta paz, será el sumo bien. La paz sea con nosotrosAGUSTÍN DE HIPONA • LA PAZ DE DIOS•48-
  44. 44. J1 ► Gobernar para la paz sí como es posible deducir el modo de instituir una ciudad o un reino de la misma ma nera como ha sido instituido el mundo, su gobierno se hade deducir por el del mundo. Pero antes se ha derecordar que gobernar no es sino conducir los gobernados a fin de que logren lo conveniente. Por esose dice que una nave es bien gobernada cuando losmarineros la saben guiar ilesa y en paz hasta el puerto.Así como corresponde al marino llevar la nave a unfin que está fuera de la nave, como lo es un puerto,así al dirigente le corresponde no sólo el conservarileso y en paz su objeto, sino el conducirlo a su fin.Pero si hubiera algo cuyo fin no esté fuera del objeto,entonces tocaría al guía dirigir ese objeto hacia su perfección. Y aunque nada hay fuera de Dios, que es supropio fin, es necesario ordenar las cosas a su fin extrínseco, y que diversos elementos atiendan distintos TOMAS DE AQUINO ■ GOBERNAR PARA LA PAZ •49-
  45. 45. Timonel: marinero que aspectos: uno tendrá como oficio el mantener ileso el objeto, otro el condugobierna el timón. cirlo a su perfección. Por ejemplo: en la nave de donde hemos tomado la semejanza de gobierno, el carpintero tiene el oficio de repararla, si algo se ha roto; en cambio el timonel tiene como fin el conducir la nave al puerto. Así sucede en el hombre: el médico debe tener cuidado de conservar sana la vida de los hombres; el ecónomo, proveer de lo necesario para la vida; el docto, que se conozca la verdad; el legislador, que se viva según la ra zón. Si el hombre no debiera ordenarse a un bien más alto, bastarían los hombres que ejercitasen los oficios anteriores. Pero hay un fin extrínseco al hombre mientras vive en carne mortal,Extrínseco: que está que es la paz última, que espera en el gozo de Dios después de la muerte,fuera. como dice el apóstol: "Mientras estamos en el cuerpo, peregrinamos hacia el Señor." Por ello el cristiano, que ha logrado esa felicidad por la sangre de Cristo y la promesa del Espíritu Santo, necesita de un cuidado espiritual por el cual pueda llegar a la salvación y la paz eterna. Tal cuidado de los fieles lo tienen los ministros de la Iglesia de Cristo. Es necesario que el fin de la sociedad corresponda al de cada hombre. Pues si el fin del hombre fuera cualquier bien que lograse en su propia existencia, también sería el fin del gobierno de la sociedad conseguir cualquier bien y mantenerse en él. Y así, si el último fin tanto de cada hombre como de la sociedad fuese corporal, como el conservar la vida y la salud, bastaría con el oficio del médico. Si su fin fuese la abundancia de riquezas, entonces un ecónomo debería ser el rey. Y si el fin del hombre y de la sociedad fuese el conocer la ver dad, entonces el oficio real sería el de maestro. Mas parece que el fin de una multitud congregada en una sociedad es vivir en paz y conforme a la virtud, pues los hombres se reúnen para vivir bien en comunidad, lo que no podría lograr cada uno por sí mismo. Mas la vida virtuosa es tal por la virtud; luego parece que la vida virtuosa es la finalidad de la sociedad humana.TOMÁS DE AQUINO • GOBERNAR PARA LA PAZ•50-
  46. 46. omás de Aquino Filósofo medieval (1225-1274). Hijo de una familia lombarda, na ció en las cercanías de la ciudad de Aquino. Después de realizar sus primeros estudios en la abadía de Montecasino ingresó, a la Universidad de Ñapóles. En 1245 se trasladó a París bajo el magisterio de Alberto Magno donde obtuvo el título de maestro en teología. Sus obras son uno de los momentos más acabados del pensamiento medieval. Un signo de tal finalidad es que todas las partes de la multitud se Congregarían: reunirían.comunican entre sí para poder vivir bien. Pero si sólo vivir fuera el finde la sociedad, entonces los animales y los esclavos serían parte de ella.Si el fin fuese adquirir riquezas, entonces todos los comerciantes secongregarían en el reino. Sin embargo, observamos que sólo consideramos miembros de una sociedad a aquellos que, bajo el mismo régimenlegal, procuran vivir bien. Pero como, según la virtud, el hombre vivepara conseguir otro fin, que es la felicidad eterna, es necesario que talfin también sea el de la sociedad, como lo es de cada individuo. Así, elúltimo fin de la sociedad no es vivir juntos conforme a la virtud, sinovivirjuntos conforme a la virtud para lograr la paz y la felicidad definitivas.Y si fuese posible llegar a tal fin con las fuerzas naturales, sería necesarioque atañese al oficio del rey ordenar a los hombres para alcanzarlo;pues suponemos que al rey corresponden las más altas funciones respectoal régimen de los hombres; pues es más sublime un régimen cuanto máspuede ordenar lo humano hacia un fin más alto. Y siempre se encuentra TOMAS DE AQUINO ■ GOBERNAR PARA LA PAZ •51 •
  47. 47. aquel a quien corresponde mandar todas las acciones que se ordenan al fin último. Así sucede con el capitán, al que corresponde ordenar la navegación; él ordena al constructor de la nave cómo debe fabricarla; y el general indica al artesano cómo ha de hacer las armas. Pero la felicidad y la paz divinas no se consiguen mediante las fuerzas humanas, sino por la gracia divina; como dice el apóstol: "La vida eterna es gracia de Dios". Por tanto no será oficio del hombre el conducir a tal fin, sino que éste pertenece al gobierno divino. En consecuencia, tal régimen corresponde al rey que no sólo es hombre sino también Dios, Jesucristo Nuestro Señor, quien haciendo a los hombres hijos de Dios los introduce en la gloria celestial. Este es el reino que se le ha otorgado, que no se corromperá, por lo cual en la Sagrada Escritura no sólo se le llama sacerdote, sino también rey, como dice Jeremías: "Reinará como rey y será sabio"; de ahí se deriva el sacerdocio real. Más aún, todos los fieles, en cuanto son sus miembros, también son reyes y sacerdotes. Por ese motivo el ministerio de este reino, distinto del reino terrenal, no se ha encomendado a reyes de la Tierra, sino a sacerdotes, y especialmente al Sumo Sacerdote, sucesor de Pedro, Vicario de Cristo, que es el Pontífice Romano, a quien deben obedecer todos los príncipes cristianos como al mismo Cristo Nuestro Señor. Pues, quienes tienen por oficio el ordenar a los hombres a los fines intermedios deben obedecer a aquel a quien toca el cuidado del último fin. Y como el sacerdocio de los gentiles y todo el culto de los dioses se dirigía al bien común de la multitud, cuyo or denamiento corresponde al rey, por ello era necesario que los sacerdotes paganos estuviesen sujetos al rey. Y como en la ley antigua no eran los dioses quienes prometían los bienes terrenos, sino el verdadero Dios quien los ofrecía a un pueblo religioso, por ello se lee en el Antiguo Testamento que los sacerdotes estaban sujetos a los reyes. Pero en la ley nueva da un sacerdocio más alto, por el cual los hombres son conducidos a los bienesTOMÁS DE AQUINO • GOBERNAR PARA LA PAZ■52-
  48. 48. celestiales; por ello en la ley de Cristo los reyes están subordinados a lossacerdotes. De este modo, según la divina providencia, sucedió que en Roma, Valerio Máximo (S. i). Historiador latino.donde principalmente está la sede del pueblo cristiano, poco a poco se fueimplantando la costumbre de que los gobernantes de la ciudad estuviesen Julio César (101-44 a. C). General, historiadorguiados por los sacerdotes. Como dice Valerio Máximo: "Nuestra ciudad y dictador romano.ordenó anteponer la religión a todas las cosas, aun aquéllas en que quisoser notable respecto al honor de la majestad. Por ello los emperadores nodudaron de servir a los dioses, estimando que debían regir todas las cosashumanas según fuesen formuladas, bien y de modo constante, por el poderdivino." Igualmente en Francia, como el plan de la divina providencia eraque la religión del sacerdocio cristiano prevaleciera, quiso Dios que elpaís definiese su derecho según la guía de los sacerdotes paganos, a quienesllamaban druidas, como lo refiere Julio César en su libro sobre la guerrade las Galias. TOMAS DE AQUINO ■ GOBERNAR PARA LA PAZ •53-
  49. 49. v«*í-r«.
  50. 50. * >EI Renacimiento ▼ ElRenac i i m i en to ElRenac i m iento ElRenac i m i e n to ElRenac i m iento ElRenac i m iento ElRenac i m iento ElRenac i m iento ElRenac m iento ElRenac m ¡ento ElRenac m e n to ElRenac m ento ElRenac m ento ElRenac m ento ElRenac m ento El Renaci m ento El Renaci m i ento El Renaci m i ento El Renaci m i ento El Renaci m ento El Renaci m i ento El Renaci m i ento El Renaci m i ento El Renaci m i ento El Renaci m i ento El Renaci m i ento El Renaci m i ento
  51. 51. El descubrimiento del hombre ► y la paz i bien es cierto que durante el medievo se consideraba que la paz dependía de los designios divinos y se afirmaba que los hombres estaban —en buenamedida— sujetos a la voluntad de su creador, durante el Renacimiento estas ideas tuvieron un cambiorotundo. A partir de la Academia creada por los Mé-dicis en el siglo xv, el hombre dejó de estar a merced de Dios para convertirse en una criatura que nosólo era libre en un sentido mucho más amplio queel otorgado por el albedrío planteado por Agustín deHipona y Tomás de Aquino, sino que también era unser capaz de controlar a la naturaleza. Nacía una nueva concepción del hombre y lo humano, y con ello surgían nuevas discusiones en torno1A este respecto puedes ver en esta misma colección el volumen dedicado al análisis de la libertad, sobre todo, la secciónque se dedica a la Edad Media. JOSÉ LUIS TRUEBA LARA • EL DESCUBRIMIENTO DEL HOMBRE Y LA PAZ •57-
  52. 52. a la paz. En términos generales, durante el Renacimiento se plantearon tres posiciones distintas sobre este problema: la primera de ellas —que bien puede estar representada por Maquiavelo— consideraba que la paz era imposible, pues, según él, "un príncipe no debe tener otro objeto, otro pensamiento, ni cultivar otro arte más que la guerra, el orden y la disciplina entre los ejércitos".2 Ante esta propuesta de beligerancia absoluta, se asumieron dos posi ciones que proponían la necesidad de la paz: una de ellas sostenía que la guerra—al igual que las demás formas de violencia (tales serían los casos de la ira y la venganza)— eran incorrectas en términos de moralidad y racionalidad, y por ello debían proscribirse o, cuando menos, evitarse. Por su parte, la segunda sostenía que el Estado debía repensarse a fin de convertirlo en un garante de la paz. Entre los autores que se sumaron a la primera propuesta destacan Pico de la Mirándola, Erasmo de Rotterdam y Francis Bacon. Pico, cuya obra marca el tránsito entre el pensamiento medieval y el renacentista, en De la dignidad del hombre aún apela a la voluntad y los designios divinos en favor de la paz, al tiempo que convierte a la filosofía natural en un medio que los seres humanos pueden emplear para alcanzar ese valor. Su propuesta, a pesar del tiempo transcurrido, aún mantiene una gran vigencia si la reducimos a sus elementos esenciales: la paz sólo será posible en la medida en que los hombres sean capaces de enfrentar su racionalidad contra los instintos. Por su parte, Erasmo de Rotterdam, en el Elogio de la locura, se sirve de una sutil ironía para dar cuenta de la imbecilidad de aquellos que se dedican a la guerra, pues en ella sólo participan "los bribones, los alca huetes, los criminales, los villanos, los estúpidos y los insolventes y la hez del género humano." Y, con esta postura, lleva a su extremo las ! Nicolás Maquiavelo, El Principe. Espasa-Calpe, México, 1981, p. 73.JOSÉ LUIS TRUEBA LARA • EL DESCUBRIMIENTO DEL HOMBRE Y LA PAZ•58-
  53. 53. intuiciones de Pico, pues en la guerra —al decir de Erasmo— no participan "las luminarias de la filosofía." En uno de sus múltiples ensayos, Francis Bacon también se adhiere aesta postura en la medida en que censura la venganza, al tiempo queabre paso a la reflexión sobre el papel del Estado. Desde su punto devista, la venganza, al igual que la violencia, no sólo es reprobable en términos morales y racionales, sino que también lo es en la medida en quepone en entredicho el sistema legal: en un mundo de leyes, el ejerciciode la venganza y la violencia carece de sentido, pues existen entidadescapaces de impartir justicia. Con esta propuesta, Bacon asume las propuestas de Pico y Erasmo, y les agrega un nuevo componente: el papeldel Estado como garante de la paz, con lo cual su pensamiento comienza a dejar atrás las ideas del Renacimiento para situarse en la modernidad naciente, el tiempo donde la ciencia y sus leyes, y el Estado y susmanifestaciones, se convertirán en el eje de la reflexión en el mundooccidental. Pero las ideas de Bacon sobre el papel del Estado como garante de la paz no fueron únicas, pues en la Utopía de Tomás Moro,también se encuentra una reflexión en este sentido. Así, una vez que se han delineado las discusiones y las propuestasque en torno a la paz presentaron algunos autores del Renacimiento,sólo queda dar paso a sus palabras a fin de encontrarte con el redescubrimiento del hombre y la paz. ^.iM^mi JOSÉ LUIS TRUEBA LARA • EL DESCUBRIMIENTO DEL HOMBRE Y LA PAZ •59-
  54. 54. Filósofo italiano (1463-1494). Nació en el castillo de la Mirándolay realizó estudios en Bolonia, Ferrara y Padua. En 1484 vivió enFlorencia, para luego mudarse a París y Roma. Desde 1488 seestableció en las cercanías de Florencia y formó parte de la Academia Florentina, misma que dio origen al Renacimiento. Pico comenzó a llamar la atención de los intelectuales de suépoca desde el momento en que dio a conocer su obra De ladignidad del hombre, misma que se convertiría en el primer ideario de los pensadores del Renacimiento.
  55. 55. ► Delaidignidad del hombre ► reguntemos al justo Job, que se lló un pacto con el Dios de la vida antes de venir a la vida, qué es lo que principalísimamente desea el altísimo Dios en aquellos millones que le asisten. Él responderá ciertamente que lapaz, según aquello que leemos en la Sagrada Escritura: "el que hace la paz en las alturas". Y como los imperativos de un orden supremolos interpreta para los órdenes inferiores un ordenintermedio, que nos interprete Empédocles, el antiguo filósofo griego, las palabras del teólogo Job.Aquél distingue una doble naturaleza en nuestrasalmas; por una de ellas somos elevados a lo celeste; por la otra, somos empujados hacia lo bajo, loque él nos traduce con los nombres de discordia yamistad, o de guerra y paz, según lo muestran suspoemas. Y él se duele de que, zarandeado por la discordia y la guerra, semejante a un loco y huyendo PICO DE LA MIRÁNDOLA • DE LA DIGNIDAD DEL HOMBRE •61-

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