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Historias de la Ciencia (6) Franklin y el rayo

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Benjamin Franklin y el rayo

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  • 1. Serie_Ciencias Naturales_19_e Historias de la Ciencia – Asimov Franklin y el rayo
  • 2.  
  • 3. La Naturaleza
    • En todos los tiempos que abarca la historia los hombres se han vuelto a los expertos para encontrar protección contra los caprichos de la naturaleza. Los hombres necesitaban esa protección pues...
  • 4. La Naturaleza
    • Los hombres han estado sometidos a temporadas de poca caza cuando eran cazadores...
  • 5. La Naturaleza
    • Necesitaban protección, cuando eran agricultores y estaban sometidos a temporadas de pocas lluvias.
  • 6. La Naturaleza
    • Los hombres han sido presa de misteriosos dolores de muelas y cólicos intestinales;
  • 7. La Naturaleza
    • han enfermado y muerto;
  • 8. La Naturaleza
    • han perecido en tormentas y en guerras;
  • 9. La Naturaleza
    • han sido presa del infortunio y el accidente.
  • 10. La Naturaleza
    • El Universo entero parecía conspirar contra el pobre y tembloroso hombre...
  • 11. Dominar la naturaleza
    • Y, sin embargo, los hombres sentían que tenía que haber alguna forma en que se pudieran revertir los hechos.
  • 12. Dominar la naturaleza
    • Con sólo encontrar la fórmula adecuada, el amuleto adecuado, la manera adecuada de amenazar o de suplicar...
  • 13. Dominar la naturaleza
    • ... bueno, entonces la caza sería abundante, la lluvia sería proporcionada, no sobrevendría el infortunio y la vida sería hermosa.
  • 14. Dominar la naturaleza
    • Si no creía eso, entonces vivía en un Universo que era irremisiblemente caprichoso y hostil, y pocos hombres estaban dispuestos a vivir en un mundo semejante.
  • 15. El control del Universo
    • Muchas de las energías humanas en la prehistoria, y también en los tiempos históricos, se consagraron a la elaboración del ritual adecuado para el control del Universo.
  • 16. El control del Universo
    • El anciano de la tribu, el chamán, el curandero, el brujo, el mago, el vidente, el sacerdote, los que eran sabios porque eran viejos, o porque tenían acceso a las enseñanzas secretas tenían a su cargo los rituales.
  • 17. El control del Universo
    • Y era a ellos a quienes los hombres se volvían en busca de protección.
  • 18. El control del Universo
    • De hecho gran parte de esto subsiste.
  • 19. El control del Universo
    • El Congreso de los Estados Unidos se sentiría sumamente incómodo si comenzara sus deliberaciones sin que un capellán leyera la Biblia...
  • 20. El control del Universo
    • ... en un intento de derramar desde lo alto buen juicio sobre los congresistas...
  • 21. El control del Universo
    • No ha pasado mucho tiempo desde la época en que era habitual rociar los campos con agua bendita para mantener alejada a la langosta...
  • 22. El control del Universo
    • ... de repicar las campanas de la iglesia para obtener protección frente a los cometas...
  • 23. El control del Universo
    • ... de utilizar plegarias pronunciadas en común, para hacer llegar la necesaria lluvia.
  • 24. El control del Universo
    • En resumen, no hemos abandonado realmente el intento de controlar el Universo mediante la magia.
  • 25. O la magia o nada
    • La cuestión es que hasta bien entrado el siglo XVIII no existía otra manera de encontrar seguridad que la magia.
  • 26. O la magia o nada
    • O el Universo era controlado mediante la magia (ya fuera con hechizos o con oraciones) o no podía ser controlado en absoluto.
  • 27. ¿Y la ciencia?
    • Podría parecer que sí existía una alternativa. ¿Y la ciencia?
  • 28. ¿Y la ciencia?
    • Para mediados del siglo XVIII, la «revolución científica» tenía dos siglos de antigüedad y había llegado ya a su punto culminante con Isaac Newton, tres cuartos de siglo antes.
  • 29. ¿Y la ciencia?
    • La Europa occidental, y Francia en particular, se hallaba en pleno esplendor de la «Edad de la Razón».
  • 30.
    • Y, sin embargo, la ciencia no era una alternativa.
  • 31.
    • De hecho, la ciencia en el siglo XVIII no significaba todavía nada para los hombres en general.
  • 32.
    • Había un pequeño puñado de estudiosos y aficionados que se interesaban por la nueva ciencia como un juego intelectual apropiado para caballeros de alto cociente intelectual, pero eso era todo.
  • 33.
    • La ciencia era una materia completamente abstracta que no implicaba (y, según muchos científicos que seguían una tradición que se remontaba a los antiguos griegos, no debía implicar) cuestiones prácticas.
  • 34. Ciencia
    • Copérnico podría afirmar que la Tierra giraba alrededor del Sol, en vez de ser al revés;
  • 35. Ciencia
    • Galileo podría meterse en graves problemas por esa cuestión;
  • 36. Ciencia
    • Newton podría desarrollar la tremenda estructura mecánica que explicaba los movimientos de los cuerpos celestes...
  • 37. Ciencia
    • ... pero ¿cómo afectaba todo eso al labrador, al pescador o al artesano?
  • 38. Ciencia
    • Desde luego, se produjeron antes de mediados del siglo XVII avances tecnológicos que sí afectaron al hombre corriente, a veces incluso muy profundamente...
  • 39. Ciencia
    • ... pero esos avances no parecían tener nada que ver con la ciencia.
  • 40. Ciencia
    • Inventos tales como la catapulta, la brújula marina, la herradura, la pólvora y la imprenta fueron todos ellos revolucionarios, pero eran producto del pensamiento ingenioso.
  • 41. Ciencia
    • Pensamiento ingenioso, que no tenía nada que ver con las refinadas actividades cerebrales del científico...
  • 42. Ciencia
    • El científico que en el siglo XVIII recibía el nombre de filósofo natural, pues no se había inventado aún el término «científico».
  • 43. Ciencia
    • En resumen a mediados del siglo XVIII, la población general no sólo no consideraba la ciencia como una alternativa a la superstición, sino que jamás imaginó que la ciencia pudiera tener alguna aplicación a la vida ordinaria.
  • 44. El rayo
    • Fue exactamente en 1752 cuando esto empezó a cambiar; y fue en relación con el rayo como empezó el cambio.
  • 45. El rayo
    • De todas las manifestaciones fatales de la naturaleza, la más personal, la que más claramente constituye un ataque irresistible de un ser divino contra un hombre individual, es el rayo.
  • 46. Castigo a escala masiva
    • La guerra, la enfermedad y el hambre son formas de destrucción al por mayor. Aunque para los verdaderos creyentes estos infortunios son castigo al pecado; son, por lo menos, un castigo a escala masiva.
  • 47. Castigo a escala masiva
    • No uno solo, sino también todos sus amigos y vecinos sufren los estragos de un ejército invasor, la agonía de la Muerte Negra, las hambres que siguen a los campos arrasados por la sequía.
  • 48. Castigo a escala masiva
    • El pecado individual queda sumergido y, por lo tanto, empequeñecido, en el pecado enorme de la aldea, la región, la nación.
  • 49. Castigo a escala individual
    • El hombre es golpeado por el rayo, sin embargo, es un pecador personal...
  • 50. Castigo a escala individual
    • ... pecador personal, pues sus vecinos no reciben ningún daño y ni siquiera resultan chamuscados.
  • 51. Castigo a escala individual
    • La víctima es elegida, seleccionada; es una señal más visible aún del enojo de un dios que el hombre que muere de un súbito ataque de apoplejía.
  • 52. Castigo a escala individual
    • En el último caso, la causa es invisible y puede ser cualquier cosa, pero en el primero no puede haber ninguna duda.
  • 53. Castigo a escala individual
    • La ira divina queda patente de modo ostensible, y hay, por tanto, en el rayo una especie de superlativa ignominia que va más allá de la muerte y confiere una dimensión adicional de oprobio y horror a la idea de ser su víctima.
  • 54. El rayo
    • Naturalmente, el rayo está íntimamente relacionado con lo divino en nuestros mitos más conocidos.
  • 55. El rayo
    • Para los griegos, era Zeus quien lanzaba el rayo, y para los escandinavos era el martillo de Thor.
  • 56. El rayo
    • Si consulta usted el salmo 18 (versículo 14 en particular), encontrará que el Dios bíblico también lanza rayos.
  • 57. El rayo
    • Y, sin embargo, si bien el rayo era evidentemente el arma sobrenatural encolerizada, había ciertas dificultades para explicar sus consecuencias.
  • 58. El rayo
    • Sucede que los objetos altos son golpeados por el rayo con más frecuencia que los objetos bajos.
  • 59. El rayo y las iglesias
    • Y sucede también que en la pequeña ciudad europea de comienzos de los tiempos modernos era la torre de la iglesia.
  • 60. El rayo y las iglesias
    • La consecuencia es, pues, que el blanco más frecuente del rayo era la iglesia misma.
  • 61. El rayo y las iglesias
    • He leído que a lo largo de un período de 33 años en la Alemania del siglo XVIII resultaron dañadas por el rayo nada menos que cuatrocientas iglesias.
  • 62. El rayo y las iglesias
    • Más aún, como durante las tormentas se solía hacer repicar las campanas en un intento de conjurar la ira del Señor, los campaneros corrían un peligro extraordinario, y en ese mismo período de 33 años resultaron muertos 120 de ellos.
  • 63.
    • Nada de esto, sin embargo, parecía conmover la idea preconcebida que relacionaba el rayo con el pecado y el castigo. Hasta que intervino la ciencia.
  • 64. Botella de Leyden
    • A mediados del siglo XVIII, los científicos se sentían fascinados por la botella de Leyden.
    http://www.instructables.com/id/DIY-Capacitor/ http://www.cienciafacil.com/paginaleyden.html http://www.cienciafacil.com/leyden1.jpg
  • 65. Botella de Leyden
    • Sin entrar en detalles, se trataba de un artilugio que permitía acumular una considerable carga eléctrica, la cual, al ser descargada, podía a veces derribar a un hombre.
  • 66. Botella de Leyden
    • La carga de una botella de Leyden podía ser incrementada hasta el punto en que pudiera descargarse a través de una pequeña abertura, y cuando eso sucedía, saltaba una breve chispa y se oía un sonido crepitante.
  • 67. Botella de Leyden
    • Seguramente, a muchos estudiosos se les ocurrió la idea de que la descarga de una botella de Leyden parecía implicar un diminuto rayo acompañado de un trueno minúsculo.
  • 68. Botella de Leyden
    • O, a la inversa, a muchos de ellos debió de ocurrírseles que en una tormenta el cielo y la tierra desempeñaban el papel de una gigantesca botella de Leyden y que el relumbrante rayo y el retumbante trueno no eran sino la chispa y la crepitación a gran escala.
  • 69. Franklin
    • Pero pensarlo y demostrarlo eran dos cosas distintas. El hombre que lo demostró fue Benjamin Franklin.
  • 70. Franklin
    • En junio de 1752, Franklin preparó una cometa y sujetó a su armazón de madera una puntiaguda varilla de metal.
  • 71. Franklin
    • Ató un hilo a la varilla y conectó el otro extremo a la cuerda que sujetaba la cometa.
  • 72. Franklin
    • En el extremo inferior de la cuerda ató un conductor eléctrico en forma de una llave de hierro.
  • 73. Franklin
    • La idea era que, si se acumulaba en las nubes una carga eléctrica, ésta sería conducida a lo largo de la varilla puntiaguda y de la cuerda humedecida por la lluvia hasta la llave de hierro.
  • 74. Franklin
    • Franklin no era ningún necio; comprendió que la carga eléctrica también podría ser conducida hasta él mismo.
  • 75. Franklin
    • En consecuencia, ató un hilo de seda, no conductor, a la cuerda de la cometa y asió ese hilo, en lugar de asir la propia cuerda.
  • 76. Franklin
    • Más aún, permaneció bajo un techado, a fin de que él y el hilo de seda se mantuvieran secos. Se hallaba, así, eficazmente aislado del rayo.
  • 77. Franklin
    • El fuerte viento mantenía la cometa en lo alto, y fueron congregándose nubes de tormenta.
  • 78. Franklin
    • Finalmente, la cometa desapareció en una de las nubes, y Franklin notó que las fibras de la cuerda de la cometa se estaban separando.
  • 79. Franklin
    • Tenía la seguridad de que se hallaba presente una carga eléctrica.
  • 80. Franklin
    • Con gran valor (y ésta era la parte más arriesgada del experimento), Franklin acercó los nudillos a la llave. Saltó una chispa desde la llave hasta los nudillos, Franklin oyó el chasquido y sintió el hormigueo.
  • 81. Franklin
    • Eran la misma chispa, el chasquido y hormigueo que había experimentado cien veces con botellas de Leyden.
  • 82. Franklin
    • Franklin dio entonces el paso siguiente. Había llevado consigo una botella de Leyden descargada.
  • 83. Franklin
    • Aproximó la botella a la llave y la cargó con electricidad procedente de los cielos.
    http://www.instructables.com/id/Be-a-Scientist%3a-Bottle-Electricity./
  • 84. Franklin
    • Cuando lo hubo hecho, comprobó que aquella electricidad se comportaba exactamente igual que la electricidad terrena ordinaria producida por medios terrenos ordinarios.
  • 85. La electricidad
    • Franklin, había demostrado que el rayo era una descarga eléctrica, igual que la botella de Leyden sólo que inmensamente más grande.
  • 86. La electricidad
    • Esto significaba que las reglas que eran aplicables a la descarga de la botella de Leyden también lo serían a la descarga del rayo.
  • 87. La carga eléctrica
    • Franklin había observado, por ejemplo, que una descarga eléctrica tenía lugar más fácil y silenciosamente a través de una punta fina que de un saliente romo.
  • 88. La carga eléctrica
    • Si se ataba una aguja a una botella de Leyden, la carga fluía silenciosamente a través de la punta de la aguja y de modo tan suave y fácil que no saltaba chispa ni se oía ningún chasquido.
  • 89.
    • Entonces si se colocaba una varilla de metal afilada en lo alto de alguna estructura y se la conectaba adecuadamente con la tierra, cualquier carga eléctrica que se acumulase en la estructura durante una tormenta se iría descargando silenciosamente...
  • 90.
    • ... y las probabilidades de que se resolviera de manera catastrófica en un rayo quedaban grandemente disminuidas.
  • 91. El pararrayos
    • Franklin presentó la idea de esta «varilla pararrayos» en la edición de 1753 del Almanaque del Pobre Richard .
  • 92. El pararrayos
    • La idea era sencilla, el principio claro, la inversión en tiempo y en material mínima, la naturaleza del posible beneficio grande...
  • 93. El pararrayos
    • Casi inmediatamente empezaron a elevarse pararrayos a centenares sobre los edificios de Philadelphia, luego en Nueva York y Boston, y pronto en Europa.
  • 94. El pararrayos
    • ¡Y daba resultado! Allá donde se elevaban los pararrayos desaparecían los daños que los rayos podían causar.
  • 95. El pararrayos
    • Por primera vez en la historia de la Humanidad, uno de los azotes del Universo había sido vencido...
  • 96. El pararrayos
    • Vencido, no por medio de magia, hechizos y oraciones, no por un intento de subvertir las leyes de la naturaleza..., sino por la ciencia, por un conocimiento de las leyes de la naturaleza y por una inteligente cooperación con ellas.
  • 97. El pararrayos
    • Más aún, el pararrayos era un instrumento importante para todos los hombres.
  • 98. El pararrayos
    • No era un juguete de estudiosos; era un salvavidas para las casas de los artesanos y los graneros de los labradores.
  • 99. El pararrayos
    • No era una teoría lejana; era un hecho práctico y aplicable a la vida cotidiana.
  • 100. El pararrayos
    • Sobre todo, era el producto no de un ingenioso aficionado, sino de un desarrollo lógico de observaciones científicas. Era, evidentemente, un producto de la ciencia.
  • 101. Serie_Ciencias Naturales_19_e Leonardo Sánchez Coello Barranca – Perú – Marzo de 2008
  • 102. Link súper bacán
    • http://www.tecnoedu.com/Didacticos.php
  • 103.  
  • 104. YouTube (Leyden Jar)
    • http://www.youtube.com/watch?v=2JBcyWD-HkQ
    • http://www.youtube.com/watch?v=pf5A9dNlZS8&feature=related